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El asociacionismo y la participación vecinal luchando por la vivienda, haciendo ciudad

Montañés Serrano, Manuel; Gómez Sánchez, María Carmen

Abstract

2020 marks the fiftieth anniversary of the constitution of the Orcasitas Neighbors Association (Madrid). In this neighborhood, immigrants coming mainly from Andalusia, Extremadura and Castilla-La Mancha settled on land classified as being for rural use, building their own homes - shacks - lacking the minimum services. Initially, the neighborhood struggle was focused on achieving infrastructure improvements, but it did not take long for the Association to be non-complacent, demanding decent housing and educational, socio-cultural, sports, leisure and supply facilities, etc. The struggle for dignified housing spreads to other neighbourhoods. In the 1980s, Madrid underwent the largest urban development operation in Europe in terms of housing after the one carried out to repair the damage caused by the Second World War. The residents of Orcasitas not only participated in the struggle, they also participated in the urban design of the urban layout, the typology and distribution of the space of the house or in the selection of the construction materials, or of the thermal power station, or even in the design of the Pradolongo park, one of the largest newly created parks in Madrid. Making use of a combined emic (account of the native population) and etic (analysis by the research staff) in a projective way methodology, this article pays tribute to the Association and the process of struggle and participation undertaken in the spatial transformation, making city

Full text

Hábi a y Sociedad (issn 2173-125X), n.º 13, no iemb e de 2020, Uni e sidad de Se illa, pp. 287-298 287 h p://dx.doi.o g/10.12795/Habi a ySociedad.2020.i13.18 Summa y 2020 ma ks he i ie h anni e sa y o he cons i u ion o he O casi as Neighbo s Associa ion (Mad id). In his neighbo hood, immig an s coming mainly om Anda- lusia, Ex emadu a and Cas illa-La Mancha se led on land classi ied as being o u al use, building hei own homes - shacks - lacking he minimum se ices. Ini ial- ly, he neighbo hood s uggle was ocused on achie ing in as uc u e imp o emen s, bu i did no ake long o he Associa ion o be non-complacen , demanding decen housing and educa ional, socio-cul u al, spo s, leisu e and supply acili ies, e c. The s uggle o digni- ied housing sp eads o o he neighbou hoods. In he 1980s, Mad id unde wen he la ges u ban de elop- men ope a ion in Eu ope in e ms o housing a e he one ca ied ou o epai he damage caused by he Sec- ond Wo ld Wa . The esiden s o O casi as no only pa - icipa ed in he s uggle, hey also pa icipa ed in he u ban design o he u ban layou , he ypology and dis- ibu ion o he space o he house o in he selec ion o he cons uc ion ma e ials, o o he he mal powe s a- ion, o e en in he design o he P adolongo pa k, one o he la ges newly c ea ed pa ks in Mad id. Making use o a combined emic (accoun o he na- i e popula ion) and e ic (analysis by he esea ch s a ) in a p ojec i e way me hodology, his a icle pays ib- u e o he Associa ion and he p ocess o s uggle and pa icipa ion unde aken in he spa ial ans o ma ion, making ci y. Key wo ds Associa ionism; Housing s uggle; Ci izen’s mo emen ; O casi as; Pa icipa ion Resumen En el año 2020 se cumple el cincuen a ani e sa io de la cons i ución de la Asociación de Vecinos de O ca- si as (Mad id). En es e ba io, inmig an es p oceden- es p incipalmen e de Andalucía, Ex emadu a y Cas- illa-La Mancha se asen a on en e enos cali icados de uso u al, au ocons uyendo sus in a i iendas —cha- bolas— ca en es de los se icios mínimos. Inicialmen e la lucha ecinal se cen ó en consegui mejo as in aes- uc u ales pe o no a dando mucho la Asociación no se con o ma con ello, eclama i iendas dignas y equi- pamien os educa i os, sociocul u ales, depo i os, de ocio y abas ecimien o, e c. La lucha po una i ienda digna se ex endió a o os ba ios. En la década de los ochen a, en Mad id se ealiza la mayo ope ación u - banís ica en ma e ia de i ienda de Eu opa as la ea- lizada pa a epa a los daños causados po las segunda gue a mundial. Los/as ecinos/as de O casi as no solo pa icipa on en la lucha, lo hicie on ambién en el di- seño u banís ico de la ama u bana, la ipología y dis- ibución del espacio de la i ienda o en la selección de los ma e iales de cons ucción, o de la cen al é mica, o incluso en el diseño del pa que P adolongo, uno de los más g andes de Mad id de nue a c eación. Haciendo uso de una combinada me odología emic ( ela o de la población na i a) y e ic (el análisis del pe - sonal in es igado ) de mane a p oyec i a, en es e a í- culo se inde homenaje a la Asociación y al p oceso de lucha y pa icipación emp endido en la ans o mación espacial, haciendo ciudad. Palab as cla e Asociacionismo; Lucha po la i ienda; Mo imien o ciudadano; O casi as; Pa icipación El asociacionismo y la pa icipación ecinal luchando po la i ienda, haciendo ciudad Associa ionism and neighbo hood pa icipa ion igh ing o housing, making ci y Manuel Mon añés Se ano1 y Ma ía Ca men Gómez Sánchez2 Fecha de ecepción: 21-01-2020 – Fecha de acep ación: 08-04-2020 Hábi a y Sociedad (issn 2173-125X), n.º 13, no iemb e de 2020, pp. 287-298. h p://dx.doi.o g/10.12795/Habi a ySociedad.2020.i13.18 1 Licenciado y doc o en CCPP y Sociología. P o eso en la Uni e sidad de Valladolid (Campus de Sego ia), plaza de la Uni e si- dad, 1, 40005, Sego ia. E-mail: [email p o ec ed]. ORCID: 0000-0002-3107-8818. 2 G aduada en En e me ía y doc o anda del P og ama In es igación en Cuidados de la UCM. P o eso a Asociada de la Facul ad de En e me ía, Fisio e apia y Podología de la UCM y En e me a de Medicina In e na del Hospi al Uni e si a io 12 de Oc ub e, A . de Có doba s/n. Mad id. E-mail: [email p o ec ed]. ORCID: 0000-0001-7551-7205. Manuel Mon añés Se ano y Ma ía Ca men Gómez Sánchez 288 Hábi a y Sociedad (issn 2173-125X), n.º 13, no iemb e de 2020, Uni e sidad de Se illa, pp. 287-298 h p://dx.doi.o g/10.12795/Habi a ySociedad.2020.i13.18 In oducción Cinco años an es de la mue e del dic ado y de que se inicia a lo que se ino a llama la T ansición democ á ica, en el año se en a del an- e io siglo, se cons i uyó la Asociación de Vecinos de O casi as (Ma- d id), una de las p ime as de es e ipo c eadas en España. La asociación ue la impulso a de la lucha po una i ienda digna, pa icipando el ecinda io an o en las mo ilizaciones sociales de p o- es a como en el diseño de sus i iendas y del p opio ba io, siendo un ejemplo seguido po o os ecinda ios y o as asociaciones y en idades ecinales. Es e ani e sa io es una buena ocasión pa a da cuen a de los aspec- os más ele an es de la ayec o ia de es a asociación en es e decalus- o, al iempo que se inde homenaje a los homb es y muje es de es e y o os ba ios que con sus acciones hicie on ciudad a la pa que ciu- dadanía. Pa a al in, en es e a ículo se ha ecu ido a una me odología en la que se ha a iculado las pe spec i as emic/e ic de mane a p oyec i a (Mon añés, 2012). El pa emic/e ic ue acuñado po Pike (1954) en la década de los cincuen a del an e io siglo, omando como e e encia dos disciplinas lingüís icas: la onología (en inglés phomemics) y la oné- ica. Mien as que la p ime a se ocupa de los onemas, es deci , de los sonidos pe inen es (con sen ido) pa a el hablan e; la segunda es udia los sonidos emi idos po el hablan e desde una pe spec i a ísica y i- siológica sin ene en cuen a la opinión de quienes los e ec úan. Es a dualidad asladada a las ciencias sociales es u ilizada pa a dis ingui en e el ela o y explicación de la población es udiada (emic) del en- oque del cien í ico social (e ic). En es a ocasión, la au o ía de es e a - ículo es an o suje o del p oceso (emic) como suje o in es igado del mismo (e ic). Consecuen emen e, los ex os sang ados que apa ecen des acados no son e ba im de en e is as o g upos de discusión con los que jus i ica el análisis e in e p e ación de los discu sos de la pobla- ción na i a, son amenos mic o ela os que exp esan y po los cuales habla el p oceso. Con ex o El Plan de Es abilización Económica de 1959 puso in a la au a quía, ab iendo sus pue as a la in e nacional indus ia con aminan e y dep e- dado a de ma e ias p imas y ene gía, que es a endida po una mano de ob a ca en e de de echo labo ales y sindicales y escasamen e emu- ne ada si se compa a con los sala ios que ecibían los abajado es de las emp esas ma ices. Sala ios muy supe io es, sin emba go, a los que ecibían los abajado es del mundo u al, muchos de ellos ni siquie a enían acceso a una ac i idad labo al con inuada. Es e modelo econó- mico p oduc i o inc emen ó la emig ación in e io y ex e io que se había iniciado al p incipio de la década de los cincuen a. En algunos casos la in e io ue el p ime paso de o o que se da ía ue a de Espa- ña, como Alemania, F ancia o Suiza. Cien os de miles de mig an es se ie on obligados a abandona sus municipios, asladándose p incipal- men e a Mad id, Ba celona, Bilbao, al concen a se en es as ciudades el capi al, la indus ia mul inacional y las plus alías gene adas en odo el e i o io del Es ado. Pueblos en e os de Cas illa-La Mancha, Anda- lucía o Ex emadu a ue on abandonados casi po la o alidad de sus El asociacionismo y la pa icipación ecinal luchando po la i ienda, haciendo ciudad Hábi a y Sociedad (issn 2173-125X), n.º 13, no iemb e de 2020, Uni e sidad de Se illa, pp. 287-298 289 h p://dx.doi.o g/10.12795/Habi a ySociedad.2020.i13.18 habi an es. Muchos de es o inmig an es, al ca ece de ecu sos econó- micos, se ins ala on en la pe i e ia de las ciudades (Valenzuela, 1974). Si bien la pe i e ia e a más social que geog á ica. O casi as se halla a menos de seis kilóme os de la Pue a del Sol, cen o simbólico del municipio de Mad id y Kilóme o ce o de la ed de ca e e as españo- las. En O casi as, en e enos cali icados de uso u al, los inmig an es au ocons uyen sus in a i iendas —chabolas— ca en es de los se i- cios mínimos (como son luz, agua, alcan a illado, e c.). Habi ando en un espacio sin pa imen a , sin calzadas, sin endido eléc ico, sin cen- os educa i os o sani a ios, e c. A inales de los sesen a el homb e ya había pisado la luna, y los Bea les nos delei aban con su música, pe o en mi ba io no había wá e . Tampo- co había colegio y eníamos que i a unos ba acones de un ba io ecino (que ambién e a un poblado chabolis a) que se llamaba Pozoblanco. El panade o de aquel ba io e a el seño Me cedes. No sé qué me so p endía más, si el hecho de que no hubie a agua co ien e o que un seño se llama- a Me cedes. Los niños iban a un ba acón y las niñas a o o, y en e uno y o o había un pa de le inas, que po supues o no usábamos po el o e - booking que allí se o maba, po lo que so eábamos las ocas en mi ad del campo, buscando un poco de in imidad. É amos niños asil es ados a los que a media mañana nos daban un bo ellín de leche, no sé si oda ía ega- lo de los ame icanos. Cada ez que llo ía el colegio se inundaba y e a casi una a en u a cuando enían que in e eni los bombe os o cuando la seño- i a Ca alina, la di ec o a del colegio, nos enía que saca de aquel cenagal en su seiscien os, en el que lle aba un pe o de po celana que no dejaba de mo e la cabeza al ai én de los soca ones y al que yo no podía deja de mi a . Soy in age …, me siguen gus ando esos pe os y sigo es ando asil es- ada aunque no siemp e pueda p ac ica como al. En es e con ex o nace la asociación. Do a al ba io de in aes uc- u as imp escindibles, como el endido eléc ico y se icios básicos como el agua po able, ue lo que, en e o os aspec os, mo i ó a algu- nos ecinos a c ea la Asociación de Vecinos, en an o o ganización so- cial como li e almen e un local en donde euni se y en donde, en e o as cues iones, el ecinda io pudie a ducha se o ecibi aseso ía ju- ídica g a ui a en ma e ia labo al. Si inicialmen e la lucha ecinal se cen ó en consegui mejo as in aes uc u ales, no a dando mucho la Asociación no se con o ma con ello, eclama i iendas dignas y equi- pamien os educa i os, sociocul u ales, depo i os, de ocio y abas eci- mien o, e c., que se án cons uidos en el mismo si io en donde es aban asen ados. Mis pad es llega on a Mad id en los años cincuen a p oceden es de Toledo y se asen a on en el ba io chabolis a de O casi as, que ecue do como un pueblo paupé imo, sin agua, á e o alcan a illas y que ue mejo- ando g acias a la lucha incansable de muchos ecinos. Nues a ida ans- cu ía con apacible esignación, has a que, en los años se en a, un ba en- de o ajo un pe iódico que decía que unos e a enien es y especulado es iban a echa nos del ba io, y ahí comenzó unaau én ica ba alla campal. Yo escuchaba con desconcie o a mis pad es habla de la Asociación de Veci- nos, del Plan Pa cial, de la Memo ia Vinculan e, del Poblado Di igido, del Poblado Mínimo, del Poblado Ag ícola y enseguida me abu ía y me iba a juga al “ uque” pensando que los mayo es e an muy a os pa a exp esa sus deseos, con lo ácil que e a deci : “quie o una casi a mejo ”. Manuel Mon añés Se ano y Ma ía Ca men Gómez Sánchez 290 Hábi a y Sociedad (issn 2173-125X), n.º 13, no iemb e de 2020, Uni e sidad de Se illa, pp. 287-298 h p://dx.doi.o g/10.12795/Habi a ySociedad.2020.i13.18 Con ibución al nacimien o del Mo imien o Ciudadano y a la cons ucción de la iden idad social ecinal Los habi an es de o os ba ios de simila es ca ac e ís icas imi a on a los ecinos de O casi as, c eando sus espec i as asociaciones de eci- nos. El con agio se ex endió po ba ios y pueblos. En ma zo de 1977, un a ículo del pe iódico El País i ulaba: “Los mo imien os ciudada- nos en o no al p oblema de la i ienda son impa ables”. O as ne- cesidades y ei indicaciones, no solo las elacionadas con los asen a- mien os de chabolas, como la mejo a de los anspo es o la do ación de cen os educa i os, cons i uye on las bases de la cons i ución de las asociaciones de ecinos (CIDUR, 1976). Nació un mo imien o social sin pa angón en o as épocas o luga es. Un mo imien o ho izon al, asamblea io que aglu inaba a los ecinos y ecinas de un ba io o locali- dad sin dis inción ideológica, pa idis a o adsc ipción socioeconómica. En muchos ba ios y pueblos de España en las asociaciones de ecinos se p ac icaba la democ acia an es de la ap obación de la cons i ución democ á ica española. No solo se eje cía la democ acia en la elección de la jun a di ec i a —en la que una muje o ma pa e de la p ime a que se cons i uye, y en años pos e io es o a es elegida p esiden a—, sino asimismo en las asambleas en las que se deba ía, e lexionaba y se omaban decisiones. Como ase e a Manuel Cas ells, las asociaciones de ecinos cons i uye on e dade as escuelas de democ acia, ue on “escuela(s) de ida colec i a, de eje cicio de los de echos ciudadanos y has a de uso de la palab a” (Cas ells, 1977, p. 113). En el Mo imien o ecinal, que algunos au o es denomina on Mo- imien o Ciudadano (VV. AA., 2008), no había adsc ipción pa idis a —incluso algunas po en es asociaciones de ecinos se es o zaban en p egona que en la asociación no se hacía polí ica—, pe o ello no sig- ni icaba que no hubie a mili an es de pa idos polí icos en el seno de las mismas. Los pa idos polí icos clandes inos conside a on que las asociaciones de ecinos podían se un g an ins umen o pa a lle a la lucha con a el égimen anquis a al ámbi o local, de modo análogo a como se p ocedía en el ámbi o labo al con las o ganizaciones sindica- les. De acue do con es e plan eamien o el Pa ido Comunis a, el Pa - ido del T abajo, la O ganización Re oluciona ia de T abajado es y el Mo imien o Comunis a, en e o os, se a ana on po hace c ece y ex- pandi el Mo imien o Vecinal. En O casi as ningún pa ido c ea y de- sa olla la Asociación. Algunos de sus componen es son cap ados pa a mili a en el Pa ido Comunis a, pe o ello no signi ica que la línea a se- gui la ma que el Pa ido, se pod ía deci que más bien el PCE a a e- molque de la es a egia y acciones de la asociación y no an o que los di- igen es de la asociación sigan ac í icamen e las di ec ices del Pa ido. Es a cues ión es de g an ele ancia. Todos los ecinos y ecinas son conocedo es de la mili ancia polí ica de los componen es de la Jun a di ec i a pe o la con ianza y ascendencia social que asmi en es a i- buida a su di ección, implicación y abajo en la asociación y no an o po su a iliación a uno u o o pa ido. A los diez años comencé a i a un colegio de cu as, en el que e a de obli- gado cumplimien o que cada día de la semana los alumnos de un pa de cu sos escucha an misa an es de en a a las aulas. En cada una de esas ce- emonias el Pad e Pablo, un alemán eno me, inalizaba sen enciando “ni- ños, ezad el osa io o el comunismo se ex ende á”. Yo salía de la iglesia con el co azón en un puño y las ipas encogidas pensando en esos pe e - El asociacionismo y la pa icipación ecinal luchando po la i ienda, haciendo ciudad Hábi a y Sociedad (issn 2173-125X), n.º 13, no iemb e de 2020, Uni e sidad de Se illa, pp. 287-298 291 h p://dx.doi.o g/10.12795/Habi a ySociedad.2020.i13.18 sos homb es p o enien es de Rusia, a los que miingenua in ancia les a i- buía cue nos y abo, y que me inspi aban mucho más e o que la pa aña, an ex endida en la época, del homb e del saco. C ecí emiendo a los co- munis as. En el ba io se umo eaba que Félix y o os más de la Asociación de Vecinos e an comunis as … y has a ma xis as-leninis as, po más ende … esos debían se los peo es. A medida que iba c eciendo i como aquellos homb es siemp e es aban implicados en esol e p oblemas que acuciaban al ba io y a los ecinos, y que si enían cue nos y abo los enmasca aban muy bien. Aho a ecue do a Félix como aquel jo en en usias a que acom- pañaba al en onces alcalde anquis a de Mad id, Juan de A espacochaga y a Flo en ino Pé ez, Delegado de Saneamien o y Medioambien e en el Ayun amien o, a e mi casa, pa a que el alcalde comp oba a con sus p o- pios ojos como i ían las amilias en nues o ba io y busca an soluciones. Aunque e a muy pequeña, me sen í, po un momen o, como debían sen- i se los animales de la Casa de Fie as del Re i o … o la muje ba buda, o el homb e ele an e, en una e ia, has a que uno de esos homb es se ace có a mí y me dijo “qué niña an boni a” y i co dialidad en sus palab as. Yo e a una niña pob e de un ba io pob e, pe o que no es aba sola. Había ecinos luchando po comba i esa pob eza. Y como el que pie de un dien e de le- che, sin apenas da me cuen a, les ui pe diendo el miedo. Al acos a me el miedo a los comunis as había desapa ecido, me di cuen a que e a a o os a los que había que comba i . La asociación no solo cons i uyó una o ganización de lucha, sino que se con i ió en un ac o condicionan e de la cons ucción de la iden idad social. La asociación se con i ió en el mo o de e eb ación e iden idad ciudadana. An es de la asociación y la lucha ecinal e an las edes de pa en esco y amilia y las elú icas las que p e alecían en la cons ucción de la iden idad social. Aho a, sin que quedasen diluidas las edes amilia es y de paisanaje, odos y odas o man pa e de una iden idad colec i a, se y o ma pa e de O casi as, de odos y odas, que con su lucha ans o ma on el ba o de sus calles en un ba io de Mad id, adqui iendo así el ca né de ciudadanía. El ba o e a la seña de iden idad de muchos ba ios como el mío. Cada ez que llo ía, el ba o lo cub ía odo, como si quisie a engulli nos. Un in de semana llu ioso, siendo adolescen es, mi amiga Isabel quedó con unos pijos de Se ano, en un si io de moda de P incesa. Cuando conseguimos llega al anspo e público, el lodo ascendía has a nues as odillas. ¡Qué a alidad! ¿Cómo íbamos a i a una ci a es idas de poce as? Hicimos una pa ada en El Co e Inglés de P eciados y subimos a la plan a de opo uni- dades. Toda ía conse o aquella imagen, de esas dos chiquillas llegando a la ci a, es idas como dos meninas de Velázquez, con unas aldas ba a as y ho o osas que nos llegaban al obillo, y la ca a de aquellos chicos an e se- mejan e apa ición. Yo no ab í la boca en oda la a de. Nunca más ol imos a e los. Ese día me ju é a mí misma que no ol e ía a dis aza me pa a ocul a mi p ocedencia y ap endí que no había que ocupa se an o de lim- pia el ba o de nues os zapa os como de lucha pa a elimina lo de nues- as calles y de nues as idas. Los ecinos y ecinas de es e ba io con i ie on los elemen os que les denig aban en bande a con la que p opicia la au oa i mación y la au o alo ación. El ba o y la lucha po la i ienda se con i ie on en señas de iden i icación g upal, como así lo a es iguan algunas de las ases esc i as en la monog a ía dedicada al ba io, como la que sigue: Manuel Mon añés Se ano y Ma ía Ca men Gómez Sánchez 292 Hábi a y Sociedad (issn 2173-125X), n.º 13, no iemb e de 2020, Uni e sidad de Se illa, pp. 287-298 h p://dx.doi.o g/10.12795/Habi a ySociedad.2020.i13.18 “Es a es nues a ie a, es a es nues a casa, es os somos noso os: los hi- jos del ba o y la lucha de La Mese a de O casi as” (Ma ín A no iaga, 1986, p. 50), o es a o a: “¡Ay!, nues o pob e y p ecioso ba io de ba o [...] en el co azón lo lle amos cla aí o” (ob. ci ., p. 113). Como sos ie- ne Mon añés, “es as exp esiones de a i mación g upal u ie on su e i- cacia en el momen o en que ue on p onunciadas, y en la ac ualidad si en como mi o de o igen con el que a on a el u u o” (Mon añés, 2006, p. 86). P oclaman a los cua o ien os la si uación en la que se encuen an, con i iendo su o igen y la lucha pa a ans o ma sus p eca ias con- diciones en señas de iden idad. En 1970, Félix López-Rey —unos de los undado es de la asociación— llama a una emiso a de adio pa a ex- clama : “¡¿cómo es posible que mien as que el homb e llega a la luna, noso os en O casi as engamos que caga en una la a?!”. Es a in e en- ción ma có el pis ole azo de salida de la lucha con la que a la pa que consiguen mejo as sus anciales u banís icas y socioeconómicas les dig- ni icaba como ealidad g upal. Como ela a Ma ín A no iaga, eco- giendo las palab as de Félix: Tu imos que sali noso os y lle a adelan e nues as panca as y nues- as oces [ …]. A noso os no nos da e güenza con a nues o o igen, de dónde enimos y po dónde hemos enido que a a esa . Todo lo con a- io: nos si e de o gullo, y que emos deja lo bien cla i o y exp eso. Pa a que odos lo sepan, pa a que nunca lo ol idemos (ob. ci ., p. 15). Y pa a que no se ol ide y lo ecue den las nue as gene aciones, los nomb es de las calles del nue o ba io cons uido en donde se asen a- ban las chabolas emi en a la lucha ecinal, como el de la calle de las Asambleas, o la calle de Los encie os o la Memo ia Vinculan e o la Pa icipación, o la Asociación, e c. La lucha po una i ienda digna se ex endió a o os ba ios de Ma- d id. En los años se en a, Mad id os en aba el is e éco d de ene el mayo po cen aje de chabolas de oda Eu opa. En e los años ochen- a y no en a, g acias a la lucha ecinal, disminuye conside ablemen e ese po cen aje. En esos años se ealiza la mayo ope ación u banís ica en ma e ia de i ienda de Eu opa as la ealizada pa a epa a los da- ños causados po la segunda gue a mundial. Se le an a on ein a ba- ios donde an es había chabolas, in a i iendas o i iendas que p e- sen aban más o menos dé ici de calidad. Cons uyéndose unas ein a y nue e mil i iendas, que acogie on a más de cien o cincuen a mil pe - sonas, “con una in e sión pública supe io a los 220 000 millones de pe- se as” (Villasan e e al., 1999, p. 18). Los ecinos de O casi as no solo pa icipa on en la lucha, ambién lo hicie on en el diseño de sus i iendas, ama u bana, equipamien- os sociales, cul u ales, educa i os, come ciales, zonas e des, e c., en la selección de los ma e iales de cons ucción, en el seguimien o y con- ol de la calidad de la edi icación -median e comisiones que pe iódica- men e isi aban las ob as-, en la libe ación de espacios, en la ges ión de la en ega de lla es de la nue a i ienda, en el diseño del pa que P a- dolongo —uno de los pa ques más g andes de Mad id de nue a c ea- ción—, así como del Cen o Cí ico Cul u al del ba io o de la cen al é mica (Cuélla , 2005). Sí, una cen al ges ionada po el ecinda io que suminis a ene gía a un cos e muy económico. Como dicen sus ha- bi an es, “ enemos cale acción de icos a p ecio de pob es”. El asociacionismo y la pa icipación ecinal luchando po la i ienda, haciendo ciudad Hábi a y Sociedad (issn 2173-125X), n.º 13, no iemb e de 2020, Uni e sidad de Se illa, pp. 287-298 293 h p://dx.doi.o g/10.12795/Habi a ySociedad.2020.i13.18 Es e modelo de pa icipación ciudadana ob u o, en el año 2008, el p emio del Concu so In e nacional de Buenas P ác icas de Naciones Unidas. Muchos años an es de es e econocimien o, cuando muy pocos ha- blaban de democ acias o me odologías pa icipa i as, en O casi as se p ac icaban, aunque no sabían que así se llamaba su modo de p oce- de . En las asambleas, en las que pa icipan socios y no socios de la aso- ciación, se deba ía, se e lexionaba, se delibe aba y se omaban deci- siones, en e o as, la elección de los écnicos y a qui ec os que e an impues os a las adminis aciones públicas, es ando és os al se icio de los acue dos, suge encias e indicaciones ecinales, y no al e és. Pa a acili a la in o mación y el conocimien o de muchas pe sonas de escasa ins ucción educa i a se idea on mecanismos con los que a- cili a la comp ensión de las emá icas a deba i , como cuando se eali- za on planos a escala eal median e un eplan eo de unos se en a cen- íme os cons uido con lad illos. Aden a se en los planos, y no solo obse a los, pe mi ía a los ecinos y ecinas hace se una ce e a idea de la dis ibución del espacio de la i ienda según di e sas ipologías y así pode selecciona la que más les sa is acía. G acias a la sen encia judicial de la Memo ia Vinculan e, el nue o ba io, como se ha dicho, se cons uye en los mismos e enos en don- de se asen aban las chabolas. Dibujándose un escena io singula , jun o con los nue os edi icios había o os en cons ucción, chabolas de ui- das y o as habi adas. El p oceso du ó más de una década según di e- en es ases imp egnadas de ince idumb e, pues la Adminis ación no asumió odo el p oceso de una ez, sino que son las sucesi as luchas e- cinales las que a ancan a los di e en es esponsables públicos una ase as o a. Es a ci cuns ancia ajo consigo que algunos ecinos goza an de dignas i iendas mien as que o os con inuaban habi ando en sus chabolas sopo ando los uidos y los pol os p o ocados po las ob as de emodelación. La selección del suelo que libe a y la adjudicación de i iendas eque ían o al aspa encia y la plena pa icipación del ecinda io pa a que así se sin ie a comp ome ido con las decisiones adop adas. Y pasa on los años y el nue o ba io se iba cons uyendo en dis in as a- ses y algunos de noso os, que seguíamos i iendo en e escomb os y e e - nas ob as, eíamos con desolación y no sin cie a en idia cómo iban eubi- cando a algunos ecinos y espe ando con anhelo nues o momen o, que en nues o caso llegó en 1979, ¡po in iba a ene una ducha! Y su gió la ambi alencia al más pu o es ilo del Sínd ome de Es ocolmo. Esa i ienda digna que eníamos ei indicando, desde que engo uso de azón, signi- icaba un adiós de ini i o a nues o míse o hoga , el único que yo había conocido, a nues os conejos, pa os, pe os, ga os y gallinas y a ese pino ubicado en mi pa io, al que yo me subía cuando que ía es a sola en esos momen os melod amá icos que en ocasiones e egala la adolescencia. Un día me dije on que el pino sigue en pie …, yo sigo buscándolo. La lucha po la i ienda es, sin duda, la seña de iden idad de la aso- ciación, pe o, como decía uno de los eslóganes de las múl iples campa- ñas acome idas en es os cincuen a años, “casas y pa que son solo una pa e”. Decenas han sido las luchas, ba allas y acciones emp endidas, como la denuncia del aude del pan, que se acome ió endiendo ba- as de pan la p opia asociación. Manuel Mon añés Se ano y Ma ía Ca men Gómez Sánchez 294 Hábi a y Sociedad (issn 2173-125X), n.º 13, no iemb e de 2020, Uni e sidad de Se illa, pp. 287-298 h p://dx.doi.o g/10.12795/Habi a ySociedad.2020.i13.18 El pan con acei e y azúca o pan y una onza de chocola e e a la me ien- da más habi ual de los niños de mi calle. La inmensa mayo ía de las eces nues as mad es nos daban el ozo de pan y nos mandaban a la ienda de la seño a Enca na y el seño Ramón a po la onza de chocola e, diciéndo- les “apún elo en la cuen a de mi mad e”. A mí eso siemp e me dio un poco de e güenza. Cuán as me iendas solida ias u imos g acias a esos dos ende os has- a que nues os pad es cob aban elmíse o sueldo de la época. El pan e a el pila undamen al de nues a alimen ación en aquel ba io ol idado. Un día se descub ió un aude en el peso del pan. Cada ba a pesaba mu- cho menos de lo que o icialmen e se decía que pesaba. Los ecinos se pu- sie on en pie de gue a empuñando en sus manos ba as de pan (siem- p e he c eído que de ahí pasó a llamá selas pis olas), capi aneados po la Asociación de Vecinos que endía el pan a un p ecio más jus o. Yo iba odos los días con mi mad e a la asociación a comp a el pan bajo una panca a que decía “Aquí se lucha con a el aude del pan y la ca es ía de la ida”. Lucha, aude y ca es ía se ans o ma on en es de la lis a de mis palab as a o i as, que ue c eciendo día a día y c eando en mí con- ciencia, mien as cons uíamos ciudad. Pan, abajo y libe ad ue on las siguien es de la lis a. La asociación ambién pa icipó en o as luchas como la que se em- p endió con a los e ec os sociales del consumo de d ogas, la delin- cuencia y la ma ginación social, o a a o del so e amien o del endido eléc ico que en algunas zonas aún no lo es aba, o con a el desempleo ju enil o con a la iolencia de géne o o la denuncia del acaso y aban- dono escola o con a el de e io o de los se icios públicos en ma e ia de limpieza, sanidad, a eglo de calles y edes ia ias, e c., o apoyando a la Asociación de A ec ados po el Sínd ome Tóxico o al 15-M, cedien- do salas pa a sus euniones. Dos años después de i i en la casa nue a nos en enena on a mi ma- d e, a uno de mis he manos y a mí. Fuimos es de las íc imas de esas ein- icinco mil pe sonas anónimas que su ie on el a oz Sínd ome del Acei e Tóxico. Rompie on en añicos nues as idas. Nos die on de come acei e de colza pa a uso indus ial, de nue o ganaba la ba alla la injus icia, el di- ne o, el ansia de pode y la desigualdad. El miedo a la mue e no ue lo peo . Fue un iempo de mucho dolo ísico y emocional, en los quea cada paso que ía i a la oalla, pe o enía 20 años y una ida en e a po i i . Tenía que epone me de ese su imien o sin adop a un papel de íc ima sino de de enso a de los de echos humanos. No e a el momen o de echa - me a llo a , sino de sali a pelea , y así lo hice. Jun o a un g upo de pe so- nas c eamos la Asociación de A ec ados del Sínd ome del Acei e Tóxico de O casi as, a la que die on cabida en la Asociación de Vecinos. Fue on años de encie os en el hall de hospi ales, cen os de salud y en di e sas ins i uciones, de mani es aciones, de acampadas en el Palacio de la Moncloa y la O icina del De enso del Pueblo, de pe eg inaje po la OMS, la OIT y el Pa lamen o Eu opeo, de en e is as en adio y ele i- sión …, años de es udio a la luz de las a olas de cualquie calle y en au o- ca es que nos ue on lle ando po Alemania, Dinama ca, Bélgica, Suiza, Cuba …, haciendo eco de es e a en ado a la salud y de endiendo nues os de echos. La niña de 20 años se había hecho mayo , muy a su pesa . Y úl imamen e, la Asociación ha emp endido la ba alla pa a log a que las adminis aciones su aguen los cos es que implica la sus i ución El asociacionismo y la pa icipación ecinal luchando po la i ienda, haciendo ciudad Hábi a y Sociedad (issn 2173-125X), n.º 13, no iemb e de 2020, Uni e sidad de Se illa, pp. 287-298 295 h p://dx.doi.o g/10.12795/Habi a ySociedad.2020.i13.18 del amian o que ecub e los ejados de las casas po ma e iales no can- ce ígenos. La Asociación asimismo ha pa icipado ac i amen e en la de ensa de las libe ades y de echos democ á icos. Se ha ene p esen e que la p ime a concen ación legalizada en España po el de echo de asocia- ción y demás de echos democ á icos, aún i iendo el dic ado —22 de julio de 1975—, ue la con ocada po la Fede ación P o incial de Aso- ciaciones de Vecinos de Mad id —p edeceso a de la Fede ación Regio- nal de Asociaciones Vecinales de Mad id (FRAVM)— de la que compo- nen es de la di ección de la asociación o ma on pa e de su p ime a jun a di ec i a. Las luchas han sido muchas y de di e sidad emá ica, pe o no solo se ha denunciado, se ha sido ambién p oposi i o: la asociación ha o - ganizado las ies as del ba io, los ca na ales u o o ipo de ac os es i- os, en sus locales se ins aló una emiso a de adio —Radio ELO, que con aba con una amplia audiencia has a que en año 2008 la adminis- ación dec e ó su cie e—, se han impa ido di e sos alle es, ha con- ado, como se ha dicho, con aseso ía ju ídica g a ui a, se dan clases de ea o, yudo, yoga, gimnasia, baile, e c., ensayan g upos de música adicional, se han ealizado concie os, con e encias, exposiciones de pin u a y o og a ía, se han ep esen ado ob as de ea o y cada año la Comisión de Cul u a o ganiza un es i al de co os cinema og á icos. Asimismo, la Asociación impulsó la c eación de la Fundación Inicia i a Su —que es un cen o de e e encia en Mad id de la o mación ocu- pacional y p o esional—, la Coope a i a de i iendas median e la cual cen ena es de jó enes accedie on a una i ienda de p o ección social edi icadas en e enos muy p óximos del ba io, y se ha omen ado el depo e, po enciando la Asociación Depo i a de O casi as, que cuen a con un campo de ú bol, cuyo p opie a io es la Asociación de Vecinos, en el que en enan cien os de niños, niñas, adolescen es y jó enes. Y, úl imamen e, coincidiendo con la e isión del manusc i o de es e a - ículo, ha c eado una ed solida ia pa a a ende las necesidades de las pe sonas más ulne ables, que se encuen an, como odos y odas, con- inadas en sus casas aca ando el manda o del Es ado de Ala ma dec e- ado po el gobie no pa a comba i la pandemia del co ona i us. Todo es o ha p opiciado que es a asociación de ecinos, a di e encia de o as, siga muy i a. Un papel des acado en el nacimien o y desa ollo de la asociación es el del mencionado Félix López-Rey. Huelga deci que los log os con- seguidos no se han de a ibui en exclusi idad a él. Es e ac i is a eci- nal no ha eje cido de caudillis a líde imp escindible. Sí, en cambio, se le ha de a ibui su capacidad pa a cons ui conjun os de acción (Ma- ye (1980) ciudadanis as en el que los di e sos ni eles de conciencia y pa icipación social —es o es, los g upos animado es, sec o es ac i os y base social (Villasan e, 1984)— se a iculan en e sí en un p oyec o común. Félix no iene una g an o mación académica, pe o además de con a con una memo ia ex ao dina ia iene una men e p odigiosa pa a dibuja en su cabeza el sociog ama elacional (Ma ín, 1999) de los di e sos ac o es sociales p esen es en el ba io. Ello le p opo cio- na la in o mación pe inen e con la que saca el mayo p o echo de las capacidades, deseos, in e eses, mo i aciones y capi al elacional de cada ac o social que inco po a en un p oyec o común. No es sec a io ni dogmá ico, sigue la máxima ei eana de uni los a ines con los di e- en es e incluso con los ajenos pa a opone se a los an agónicos (F ei- e, 1970). Es conocedo de quienes pueden pa icipa en un p oyec o