RUIDO NOCTURNO E INSOMNIO:
LOS DERECHOS A LA VIDA PRIVADA
Y FAMILIAR Y AL RESPETO DEL DOMICILIO
FRENTE AL INTERÉS GENERAL DE LOS
VUELOS DE AVIONES DURANTE LA NOCHE
Comen a io a la Sen encia del T ibunal Eu opeo de De echos
Humanos de 2 de oc ub e de 2001, en el caso
Ha on y o os con a Reino Unido ^
DANIEL GARCÍA SAN JOSÉ
SUMARIO: I.
RKSUMKN
DHI.
CASO:
1. Hechos. 2. Razonamien o seguido po el T ibunal eu-
opeo espec o de las quejas ela i os a los a ículos S y 13 del Con enio.—II.
COMENTARIO
DE
LA
SENTENCIA
DIÍI.
TRIBUNAL EUROPEO DE DERECHOS HUMANOS DE 2 DI- OCTUBRE DE 2001: 1. ¡M
con i mación de la dimensión medioambien al del Con enio. 2. El p incipio de la p opo cionali-
dad aplicado al de echo al espe o del domicilio lib e de inje encias acús icas. 3. Incidencia de
la «déma che» medioambien al de la ju isp udencia eu opea en el O denamien o Ju ídico espa-
ñol.—-III.
CONCLUSIONES.
I. RESUMEN DEL CASO
1.
Hechos
El caso Ha on y o os iene su o igen en la demanda núm. 36022/97, de-
ducida el 6 de mayo de 1997 po ocho ciudadanos de nacionalidad b i ánica
con a el Reino Unido an e la Comisión eu opea de de echos humanos — as
la en ada en igo el 1 de no iemb e de 1998 el P o ocolo núm. 11 al Con e-
nio Eu opeo pa a la P o ección de los De echos Humanos y de las Libe ades
Fundamen ales (en adelan e «el Con enio»), el caso pasó a se conocido po el
T ibunal eu opeo de de echos humanos (en adelan e «el T ibunal eu opeo»).
En sus alegaciones p esen adas an e los ó ganos ga an es del Con enio, los de-
mandan es se quejaban de una iolación de los de echos al espe o de su ida
p i ada y amilia , y al espe o del domicilio (p o egidos en el a ículo 8 del
(1) La sen encia puede consul a se en la di ección de in e ne : www.ech .coc.in
239
Re is a
Española de De echo Cons i ucional
Año
22. Núm. 64. Ene o-Ab il 2002
DANIEL GARCÍA SAN JOSÉ
Con enio) (2), de una pa e, y del de echo a dispone de un ecu so e ec i o
an e las ju isdicciones inglesas con a una p esun a iolación de dichos de e-
chos (según p ecep úa con ca ác e gene al al a ículo 13 del Con enio) (3). En
elación con los de echos econocidos en el a ículo 8 del Con enio, la iola-
ción in ocada po los demandan es end ía su o igen —según és os— en el in-
c emen o de uido p o ocado du an e la noche, es o es, desde las 11.30 de la
noche has a las 6.30 de la mañana (4), causado po los a iones despegando y
a e izando en el ae opue o de Hea h ow, que como se indica en el p opio
ex o de la sen encia «es el ae opue o más ocupado en Eu opa y en el mundo.
Es u ilizado po ce ca de no en a ae olíneas con conexión a cien o ochen a
des inos de odo el mundo. Es el pue o líde del Reino Unido en é minos de
come cio isible» (5). Dicho inc emen o de uido noc u no hab ía enido luga
desde que el gobie no b i ánico in odujo un plan egulado de la a iación ci il
en 1993, basado en un sis ema de cuo as de uido, que modi icaba las es ic-
ciones a los uelos noc u nos has a en onces en igo .
El Plan de 1993 in odujo un sis ema de cuo a de uido según el cual, a
cada ipo de a ión se le asignaba una po ción de cuo a («quo a coun » o «QC»)
en e 0,5 QC (en el caso del más silencioso) y 16 QC ( a ándose del más ui-
doso).
Seguidamen e, al ae opue o de Hea h ow se le a ibuyó un de e minado
núme o de pun os de cuo a, según la época del año y dependiendo de que se
conside ase pe íodo diu no o noc u no (el Plan de 1993 p e eía el pe íodo noc-
u no desde las 11.30 de la noche has a las 6.30 de la mañana), de mane a que
los mo imien os de a iones enían que man ene se den o del o al de pun os
de cuo a pe mi ida. El e ec o del sis ema de cuo as ue que, no es ando especi-
icado el núme o máximo de mo imien os indi iduales de a iones sino el
uido global pe mi ido en un pe íodo de iempo conside ado, los ope ado es
(2) A ículo 8. De echo al espe o a la ida p i ada y
amilia .
«1. Toda pe sona iene de-
echo al espe o de su ida p i ada y amilia , de su domicilio y de su co espondencia.
2.
No pod á habe inje encia de la au o idad pública en el eje cicio de es e de echo, sino en
an o en cuan o es a inje encia es é p e is a po la ley y cons i uya una medida que, en una socie-
dad democ á ica sea necesa ia pa a la segu idad nacional, la segu idad pública, el bienes a eco-
nómico del país, la de ensa del o den, y la p e ención del deli o, la p o ección de la salud o de la
mo al, o la p o ección de los de echos y las libe ades de los demás.»
(3) A ículo 13 del Con enio. De echo a un ecu so e ec i o. «Toda pe sona cuyos de e-
chos y libe ades econocidos en el p esen e Con enio hayan sido iolados ienen de echo a la
concesión de un ecu so e ec i o an e una ins ancia nacional, incluso cuando la iolación haya
sido come ida po pe sonas que ac úen en el eje cicio de sus unciones o iciales.»
(4) Pa ág a o 35 de la sen encia del T ibunal eu opeo de de echos humanos de 2 de oc ub e
de 2001 en el caso Ha on y o os con a Reino Unido (en adelan e «STEDH de 2 de oc ub e de
2001»).
(5) Pa ág a o 18 de
1
a STEDH de 2 de oc ub e de 2001.
240
RUIDO NOCTURNO E INSOMNIO
aé eos podían elegi en e emplea un meno núme o de ae ona es uidosas o,
como sucedía en la p ác ica, hace unciona un mayo núme o de és as más si-
lenciosas (6).
Los demandan es, odos ellos con esidencia en las p oximidades del ae-
opue o de Hea h ow, se quejaban del hecho de que as la in oducción del
sis ema de cuo as de uido en i ud del Plan del Gobie no de 1993, el ni el de
uido que padecían du an e la noche, po el incesan e despegue y a e izaje de
a iones, se inc emen ó conside ablemen e de mane a que les esul aba di ícil
do mi desde las cua o de la mad ugada y, del odo imposible, a pa i de las
6 de la mañana, con ni eles acús icos supe io es a 80 decibelios y, en un caso,
supe io a 90 decibelios, cuando según la O ganización Mundial de la Salud,
lo aconsejable es no supe a el máximo de 60 decibelios (7). Al a ibui a di-
cho inc emen o de uido noc u no en sus hoga es el e aso, expe imen ado
po odos ellos, en concilia el sueño y el que, una ez despe ados en la ma-
d ugada, ya no podían ol e a queda do midos, sos enían en su demanda se
íc imas de una inje encia no jus i icada (8) en sus de echos econocidos en el
a ículo 8 del Con enio al espe o de su ida p i ada y amilia y al espe o
del domicilio.
Se quejaban, además, de no habe dispues o de un ecu so e ec i o pa a ha-
ce ale sus quejas en elación con es a disposición del Con enio, al como
p ecep úa, con ca ác e gene al el a ículo 13 del Con enio. En i ud del a -
ículo 76 de la Ley de Acción Ci il de 1982, se excluían de en e los posibles
mo i os pa a las acciones judiciales de esponsabilidad ci il, a las moles ias
de i adas del uido excesi o causado po los a iones du an e le noche, con lo
cual, en la p ác ica, sólo disponían del p ocedimien o de e isión judicial de la
legalidad de dicho Plan. Es a ía, en opinión de los demandan es, no cumpli ía
el equisi o de «e ec i idad» exigido po el a ículo 13 del Con enio pa a la
idoneidad de un ecu so, dado que las cues iones susci adas en elación con el
a ículo 8 del Con enio caían ue a del pode de e isión de los ibunales in-
gleses, como lo p ueba el hecho de que las di e sas acciones plan eadas po las
au o idades locales po es a ía, en subs ancia coinciden es con las que plan-
eaban los demandan es en elación con el a ículo 8 del Con enio, habían sido
decla adas inadmisibles po incompa ibilidad a ione ma e iae.
(6) Pa ág a o 34 de la STEDH de 2 de oc ub e de 2001.
(7) Pa ág a o 76 de la STEDH de 2 de oc ub e de 2001.
(8) Es o es, de con o midad con el pá a o segundo del a ículo 8 del Con enio, una inje-
encia que no iene una base legal, no pe sigue uno de los ines legí imos enunciados o no puede
cali ica se como una «medida necesa ia en una sociedad democ á ica». Pa ág a os 77-80 de la
STEDH de 2 de oc ub e de 2001.
241
DANIEL GARCÍA SAN JOSÉ
El gobie no del Reino Unido, pa e demandada en el caso, econocía que
aun cuando la media de uido po a ión había dec ecido as la in oducción
del Plan de 1993, la po ción de cuo a de uido noc u no —en e las 11.30 de la
noche y las 6.30 de la mañana— se inc emen ó con elación a la si uación an-
e io a la in oducción del Plan, debido a un mayo núme o de mo imien os de
a iones, despegando y a e izando, du an e esas ho as. Sin emba go, sos enía
el gobie no b i ánico que al inc emen o de uido noc u no no podía cali ica se,
al como p e endían los demandan es, como una inje encia injus i icada en sus
de echos p o egidos en el a ículo 8 del Con enio dado que al decidi in odu-
ci el Plan de 1993 se espe ó un jus o equilib io en e los in e eses en en a-
dos:
de un lado, los de echos de los pa icula es, de o o, el in e és gene al e-
p esen ado en el alo económico de los uelos noc u nos de a iones pa a las
inanzas del Reino Unido. Dicho equilib io no se hab ía o o cuando, a la luz
de las ci cuns ancias que se daban en la época de los hechos (en 1993), se op ó
po hace p e alece el in e és gene al del bienes a económico del país (9).
2.
Razonamien o seguido po el T ibunal eu opeo espec o
de las quejas ela i as a los a ículos 8 y 13 del Con enio
El T ibunal eu opeo comienza su azonamien o esal ando -las di e encias
en el p esen e caso con o os an e io es decididos po él o, a ándose de cues-
iones de inadmisibilidad, po la Comisión eu opea de de echos humanos, en
elación con moles ias sono as p o ocadas a esiden es en las ce canías de ae-
opue os: en el p esen e caso, más que una cues ión de uido en gene al, se
a a ía de un ipo cuali icado del mismo: el uido noc u no que empieza a
a ec a a los pa icula es demandan es desde que las au o idades b i ánicas in-
oducen un sis ema de cuo as de uido en el Plan ope a i o de 1993 ela i o al
uso de ae opue os (10). Seguidamen e, ecue da que nos encon amos en el
(9) Pa ág a os 85-90 de la STEDH de 2 de oc ub e de 2001. Las ci cuns ancias en onces
impe an es y a las que se e ie e el gobie no demandado son desc i as en di e sos es udios enca -
gados po las au o idades b i ánicas sob e el uido p o ocado po ae opue os, en pa icula , un
es udio sob e el sueño de 1992, p epa ado exp esamen e pa a e alua la posibilidad de in oduci
el Plan de 1993. Asimismo, se e i ió el gobie no b i ánico a las espues as posi i as que ecibió
a la encues a ealizada en e aquéllos con in e eses en el á ico aé eo, pa icula men e, come -
cian es e indus iales, sob e la con eniencia de in oduci en el Plan de 1993 un inc emen o de los
uelos noc u nos. Señaló, po úl imo, una se ie de medidas que desde los di e sos depa amen os
implicados se hab ían pues o en p ác ica pa a palia y educi el uido y que, en su opinión, ha-
b ían se ido pa a mejo a el ambien e acús ico en los al ededo es del ae opue o de Hea h ow.
(10) Pa ág a o 94 de la STEDH de 2 de oc ub e de 2001.
242
RUIDO NOCTURNO E INSOMNIO
plano de las obligaciones posi i as que los Es ados pa e en el Con enio ienen
que adop a pa a asegu a el dis u e e ec i o de los de echos econocidos en el
Con enio y en sus P o ocolos Adicionales de con enido no ma i o. Así pues,
aun cuando ni el ae opue o de Hea h o ni los a iones que ope an en el
mismo es án con olados po el Gobie no b i ánico ni po ninguna agencia de
és e y, en consecuencia, no puede habla se en p opiedad de una inje encia di-
ec a de las au o idades públicas, en su a ea de con ol, el T ibunal eu opeo
u iliza á simila es p incipios pa a a e igua si la si uación de la que se quejan
los demandan es cons i uye una iolación de los de echos p o egidos en los a -
ículos 8 y 13 del Con enio.
T a ándose de la queja ela i a al a ículo 8 del Con enio y an o si se con-
side a la pe spec i a de la inje encia di ec a de las au o idades públicas en el
dis u e de los de echos que econoce, como la al e na i a, de las obligaciones
posi i as que pesan sob e las au o idades pa a asegu a que el e ec i o dis u e
de esos de echos no se ea impedido, po ejemplo, a consecuencia de la acción
o inacción de o os pa icula es, el p incipal de los p incipios a los que se e-
ie e el T ibunal eu opeo es el p incipio de p opo cionalidad, el segundo de los
elemen os que in eg an el con ol que el T ibunal eu opeo p ocede a ealiza
sob e el e ce equisi o que deben cumpli las inje encias en el eje cicio de los
de echos econocidos en los a ículos 8 a 11 del Con enio y en el a ículo 2 del
P o ocolo Adicional núm. 4(11). Cu iosamen e, el T ibunal eu opeo no e oca
exp esamen e al p incipio de p opo cionalidad a pesa de e e i se a los dos
elemen os implíci os en el mismo: de un lado el debe de espe a un jus o
equilib io en e los in e eses en juego (pa ág a os 96 y 97 de la sen encia); de
o o lado, el debe que pesa sob e los Es ados, a ándose de inje encias en el
eje cicio de los de echos econocidos en el sis ema del Con enio, de no some-
e a los pa icula es a un pe juicio más allá de lo es ic amen e necesa io, en-
endiendo po al, el no op a po ías menos g a osas desde el pun o de is a
de los de echos humanos, pa a la consecución de los ines legí imos pe segui-
dos con dicha inje encia (pa ág a o 97 de la sen encia).
En el examen de las quejas de los demandan es en elación con la e en ual
iolación del a ículo 8 del Con enio, el T ibunal eu opeo da po p obado el
inc emen o de uido noc u no y que dicha si uación es el esul ado de la apli-
cación del Plan de 1993 (12). En consecuencia, su a ea a a consis i en a e i-
gua si el Gobie no demandado espe ó sus obligaciones posi i as pa a con los
demandan es, al pe mi i el inc emen o de uelos noc u nos de a iones, en
(11)
Sob e
el
lema,
puede e se
mi
abajo:
Las
de echos
y
libe ades undamen ales
en la
sociedad eu opea
del
siglo
xxi.
Uni e sidad
de
Se illa,
2001,
págs.
67-91.
(12)
Pa ág a o
98 de la
STEDH
de 2 de
oc ub e
de 2001.
243
DANIEL GARCÍA SAN JOSÉ
cuan o a la sal agua dia de los de echos econocidos en el a ículo 8 del Con-
enio: los de echos al espe o de la ida p i ada y amilia y al espe o del do-
micilio (13). A al in el T ibunal eu opeo p ocede a aplica el es del p incipio
de p opo cionalidad p egun ándose, en p ime luga , ace ca de si se espe ó po
pa e de las au o idades b i ánicas un jus o equilib io en e los di e sos in e e-
ses enjuego y, en segundo luga , si no se some ió a los pa icula es a un pe jui-
cio innecesa io desde el pun o de is a de sus de echos ga an izados en el Con-
enio. Ambas cues iones es án es echamen e elacionadas pues, dependiendo
de la espues a que se dé a la segunda cues ión, así se á o no cons a ado dicho
jus o equilib io, y en consecuencia, el espe o o la iolación del Con enio. De
es e modo, conside ando que el gobie no demandado no lle ó a cabo, en la
época de los hechos, ninguna in es igación ace ca de la ealidad y alcance eco-
nómico del p e endido in e és gene al en man ene los uelos noc u nos de
a iones desde el pun o de is a de la economía del país (14), y que ampoco ha
ealizado un es udio especí ico sob e las consecuencias del uido noc u no so-
b e el p oblema de la p i ación del sueño, a pesa de que los demandan es se
quejaban, sob e odo, de que una ez despe ados en la mad ugada les esul aba
muy di ícil, cuando no imposible, ol e a concilia el sueño de nue o (15), el
T ibunal eu opeo en iende que al es ablece el Plan de 1993, el gobie no del
Reino Unido no espe ó el jus o equilib io en e los in e eses en juego exigido
po el a ículo 8 del Con enio, «en pa icula , en ausencia de ningún in en o se-
io de e alua el alcance o impac o de las inje encias (acús icas) en los hábi o
de sueño de los demandan es y, en gene al, en ausencia de un comple o es udio
p e io con el in de encon a la solución menos g a osa con espec o a los de-
echos humanos...» (16). De es a mane a, po cinco o os con a dos, el T ibu-
nal eu opeo decidió que el Reino Unido e a esponsable de una iolación del
a ículo 8 del Con enio.
Con elación a la queja e e en e al a ículo 13 del Con enio, el T ibunal
eu opeo igualmen e encon ó, po seis o os con a uno, la iolación de es a
disposición, al en ende que los demandan es no dispusie on a ni el nacional
de un emedio judicial e ec i o, como ga an iza es e a ículo, pues no consi-
de ó como al la e isión judicial po ía de con ol de legalidad (17).
(13) Pa ág a o 99 de la STEDH de 2 de oc ub e de 2001.
(14) Pa ág a os 100-102 de la STEDH de 2 de oc ub e de 2001.
(15) Pa ág a o 103 de la STEDH de 2 de oc ub e de 2001.
(16) Pa ág a o 106 déla STEDH de2 de oc ub e de 2001. La cu si a es añadida.
(17) En e ec o, señaló el T ibunal eu opeo que ales p ocedimien os de e isión judicial
e an suscep ibles de es ablece que el Plan de 1993 e a ilegal a causa de la amplia sepa ación en-
e lo que el Gobie no se había comp ome ido a hace y lo que ealmen e hizo. Sin emba go, en
244
RUIDO NOCTURNO F. INSOMNIO
De con o midad con el a ículo 41 del Con enio (18), el T ibunal eu opeo,
decidiendo en equidad, concedió a los demandan es como sa is acción equi a-
i a po los pe juicios que alegaban habe su ido, una can idad de cua o mil
lib as es e linas a cada uno de ellos. Asimismo, condenó en gas os y cos as al
gobie no del Reino Unido, en la can idad de se en a mil lib as es e linas, ca -
gando con un in e és del 7,5 po 100 anual dichas can idades desde el momen o
en que u ie an que hace se e ec i as, es meses a con a desde que la sen en-
cia se haga i me, de con o midad con el a ículo 44.2 del Con enio (19).
La sen encia se acompaña de la opinión sepa ada del juez Cos a, conco -
dan e con los pun os de is a de la mayo ía del T ibunal eu opeo, y de las opi-
niones de los jueces G e e y Si B ian Ke , pa cialmen e disiden e y disiden e,
espec i amen e, del allo alcanzado po la mayo ía del T ibunal en el p esen e
caso.
II.
COMENTARIO DE LA SENTENCIA DEL TRIBUNAL EUROPEO
DE DERECHOS HUMANOS DE 2 DE OCTUBRE DE 2001
1.
La con i mación de la dimensión medioambien al del Con enio
La sen encia del T ibunal eu opeo de de echos humanos de 2 de oc ub e de
2001 en el caso Ha on y o os con a Reino Unido no podía llega en peo mo-
men o pa a las compañías aé ea, con pé didas inimaginables sólo unos meses
a ás,
como consecuencia de la si uación de ala ma social an e nue os a aques
e o is as as el a aque a las To es Gemelas de Nue a Yo k el pasado 11 de
opinión del T ibunal de Es asbu go, esul aba e iden e que el con ol que podían ealiza los i-
bunales in e nos del Reino Unido es aba limi ado a concep os clásicos del De echo público in-
glés,
ales como ¡nacionalidad, ilegalidad o mani ies a i azonabilidad, no pe mi iendo conside-
aciones ace ca de si el inc emen o en los uelos noc u nos, como consecuencia del Plan del de
1993,
ep esen aba o no una jus i icada limi ación en el eje cicio de los de echos al espe o de la
ida p i ada y amilia , y al espe o del domicilio de aquéllos que esiden en las p oximidades del
ae opue o de Hca h ow. Pa ág a os 115-116 de la STEDH de 2 de oc ub e de 2001.
(18) A ículo 41 del Con enio. Sa is acción equi a i a: «Si el T ibunal decla a que ha ha-
bido iolación del Con enio o de sus P o ocolos, y si el de echo in e no de la Al a Pa e Con a-
an e sólo pe mi e de mane a impe ec a epa a las consecuencias de dicha iolación, el T ibunal
concede á a la pa e pe judicada, si así p ocede, una sa is acción equi a i a.»
(19) A ículo 44. Sen encias de ini i as: «(...) 2. La sen encia de una Sala se á de ini i a
cuando: a) las pa es decla en que no solici a án la emisión del asun o an e la G an Sala; o b) si
no ha sido solici ada la emisión del asun o an e la G an Sala es meses después de la echa de la
sen encia; o c) el colegio de la G an Sala echace la demanda de emisión o mulada en aplica-
ción del a ículo 43.»
245
DANIEL GARCÍA SAN JOSÉ
sep iemb e. Apenas acabamos de lee en la p ensa que las au o idades no e-
ame icanas y de la Unión Eu opea ul iman a oda p isa planes de inyección de
dine o, a a és de sub enciones y subsidios, pa a man ene a lo e el negocio
del á ico aé eo y los miles de pues os de abajo inculados di ec a e indi ec-
amen e a es e sec o económico, cuando enemos no icia de es a sen encia que
puede co e el iego de se malin e p e ada en un doble sen ido.
De un lado, quizá pueda se c i icada como «inopo una», «impe inen e»
o, peo aún, «insolida ia» an e la si uación ac ual que pa ece ía exigi el ce a
ilas en la causa común en la que Occiden e se ha emba cado. Tal isión, po
simplis a, debe se desca ada. El T ibunal eu opeo es un ó gano judicial y, po
ello,
impa cial. Es el ga an e de un sis ema de p o ección de de echos y libe -
ades econocidos a odas las pe sonas que se hallen bajo la ju isdicción de al-
guno de los Es ados pa e en el mismo (20). En su labo de con ol del espe o
po dichos Es ados de las obligaciones in e nacionales asumidas en elación a
ales de echos y libe ades, el T ibunal eu opeo debe ene en cuen a las condi-
ciones de ida ac uales, omando en conside ación, unas eces, nue as o mas
de inje encia en el eje cicio de los de echos que no ue on p e is as po los e-
dac o es del Con enio en 1950 — al se ía el supues o que se da en el p esen e
caso al a a se de una inje encia en los de echos econocidos en el a ículo 8
del Con enio causada po una deg adación medioambien al (con aminación
acús ica excesi a)—, o pa a econoce de e minados de echos como implíci os
en aquellos econocidos en el Con enio, po ejemplo, el de echo de acceso a
un T ibunal en el a ículo 6 del Con enio (21) —pe o no un de echo a i i en
condiciones medioambien ales sin con aminación, como se ap ecia en el ex o
de la sen encia que analizamos (22), a pesa de los bienin encionados y igu o-
(20) A ículo 1 del Con enio. Obligación de espe a los de echos humanos: «Las Al as
Pa es con a an es econocen a oda pe sona dependien e de su ju isdicción los de echos y libe -
ades de inidos en el Tí ulo I del p esen e Con enio.»
(21) Así sucedió en el caso Golde , STEDH de 21 de eb e o de 1975, Se ie A, núm. 18.
Hay que eco da que el a ículo 6 del Con enio p oclama unas ga an ías p ocesales mínimas
pa a los p ocedimien os ci iles y c iminales, aunque su enunciado no ecoge exp esamen e el de-
echo de acceso a los ibunales. Al susci a se el dilema de si debía econoce se al de echo en
caso de in ocación den o de los cauces p ocesales del Con enio, la Comisión se p onunció de
mane a cla a a a o de la exis encia de al de echo en el e e ido caso Golde , y el T ibunal, en
su sen encia en el mismo caso, en endió que el de echo de acceso a un ibunal cons i uía un ele-
men o inhe en e al de echo enunciado en el a ículo 6.
(22) Nó ese que la in e p e ación e olu i a no puede e e i se más que a de e minados as-
pec os de de echos ya ga an izados, o la cali icación de de e minadas si uaciones como econdu-
cibles al ámbi o de aplicación de los de echos econocidos en el Con enio. Has a la echa, el T i-
bunal eu opeo no se ha e e ido de un modo exp eso a un de echo humano al medio ambien e ni
ha econocido en el ma co del Con enio la exis encia de un de echo a i i en condiciones me-
246
RUIDO
NOCTURNO F. INSOMNIO
sos abajos doc inales en apoyo de la consag ación a ni el nacional e in e na-
cional de un de echo humano a un medio ambien e sano (23).
Es a úl ima e lexión se enlaza con el segundo sen ido en el que, pensamos,
puede se mal in e p e ada la sen encia que comen amos. Quizá no al en quie-
nes encuen en en los escue os esúmenes que de la misma se han dado en los
medios de comunicación, mo i os pa a elici a se po la consag ación a ni el
eu opeo de un de echo humano al medio ambien e de calidad, po ejemplo, li-
b e de con aminación acús ica. De igual modo puede da se ambién la pe cep-
ción opues a, es o es la de quienes, sob e la base de dicha escue a in o mación
pe iodís ica, c i iquen al T ibunal eu opeo po un excesi o e in ole able ac i-
ismo judicial, ex alimi ándose en sus unciones y desa iando a los Es ados
pa e en el Con enio que son los únicos legi imados pa a amplia el ca álogo
de de echos p o egidos po medio de P o ocolos Adicionales de con enido no -
ma i o (24).
En uno y o o caso debe eco da se la polí ica de ac i ismo-au olimi ación
judicial que sigue el T ibunal eu opeo (25), de mane a que es a sen encia no
dioambien ales sin con aminación. Lo con a io hubie a sido, en nues a opinión, una in e p e a-
ción hipe ex ensi a y excesi amen e clás ica del Con enio, en cuyo a iculado no apa ece ga an-
izado es e de echo de los pa icula es ni una obligación po pa e del Es ado en es e sen ido. Po
ello,
nos pa ece que no es amos an e un p oceso de c eación y de c is alización de un nue o de e-
cho que po ía de ac o amplíe el ca álogo de de echos enunciados en el Sis ema eu opeo de p o-
ección de de echos humanos, sino an e una e o mulación y ampliación en su con enido de algu-
nos de los de echos clásicos ga an izados en el mismo: los de echos a la ida p i ada amilia y al
espe o del domicilio.
(23) Véanse, en e o as muchas, las apo aciones de M.
PORRAS DEL CORRAL:
«De echo al
medio ambien e y solida idad». De echo y Opinión, 1999, núm. 7, págs.
461-481;
F.
LI;ÓN JIMÉ-
NEZ:
«Aspec os undamen ales del de echo humano a un medio ambien e adecuado pa a el desa-
ollo de la pe sona», Re i a de la Facul ad de De echo de G anada, 2000, núm. 3, págs. 421-
434;
D.
LOPURF.NA ROÍA:
El de echo al medio ambien e adecuado, Ci i as, Mad id, 1996;
M.
FRANCO
DI;L
POZO:
El de echo humano a un medio ambien e adecuado, Uni e sidad de
Deus o, Bilbao, 2000; G.
RUIZ-RICO
Ruiz: El de echo cons i ucional al medio ambien e, Ti an lo
Blanch, Valencia, 2000.
(24) Como ha sucedido, po ejemplo con los de echos a la p o ección de la p opiedad, a la
ins ucción y a elecciones lib es, econocidos en el P o ocolo Adicional al Con enio; la libe ad
de ci culación y la p ohibición de las expulsiones colec i as de ex anje os, con empladas en el
P o ocolo Adicional núm. 4 al Con enio; la abolición de la pena de mue e en el P o ocolo Adi-
cional núm. 6; los de echos a un doble g ado de ju isdicción en ma e ia penal y a se indemnizado
en caso de e o judicial, en el P o ocolo Adicional núm. 7 al Con enio, o el de echo a no se dis-
c iminado en el eje cicio de cualquie de echo econocido po ley, a ándose del P o ocolo Adi-
cional núm. 12 al Con enio.
(25) P.
MAHONEY:
«Judicial ac i ism and judicial scl - es ain in he Eu opean Cou o
Human Righ s: wo sides o he same coin», Human Ri^h s Law Jou nal, 1990, ol. 11, págs. 57-
247
DANIEL GARCÍA SAN JOSÉ
sino en qué medida a ec a a un de echo que es esencial pa a él. Así, po ejem-
plo,
a ándose de la libe ad de exp esión de la p ensa, incluso una simbólica
sanción impues a a un pe iodis a consis en e en una mul a po una pequeña
can idad, es cons i u i a de una iolación del a ículo 10 del Con enio po
cuan o puede disuadi a los pe iodis as de cumpli su unción de «pe o gua -
dián» en una sociedad democ á ica (46).
En ma e ia medioambien al, y en conc e o a los e ec os del p esen e caso,
lo ele an e pa a el T ibunal eu opeo no se á, en consecuencia, una cues ión de
can idad, es o es, de la g a edad obje i a del a aque medioambien al, sino de
calidad,
en iéndase, de la na u aleza de los de echos enjuego: los de echos a la
ida p i ada y amilia y al espe o del domicilio. Es a ap oximación es cohe-
en e con la ju isp udencia an e io del T ibunal eu opeo que se e ie e a la po-
sibilidad de que haya una inje encia no compa ible con el Con enio en los de-
echos enjuego como consecuencia de un a aque medioambien al, aun cuando
no es é a ec ada la salud (López Os a) o incluso, a ándose de un me o iesgo
de a aque medioambien al (Gue a y o as), cuando gene a una si uación que
impide el pleno dis u e de los de echos a la anquilidad del domicilio y al es-
pe o de la ida p i ada y amilia .
3.
Incidencia de la «déma che» medioambien al
de la ju isp udencia eu opea en el O denamien o Ju ídico español
Desde una pe spec i a es ic amen e in e nacional, las sen encias del T i-
bunal eu opeo poseen una au o idad de cosa juzgada que despliega sus e ec os
sob e los o denamien os ju ídicos de los Es ados pa es en la causa sob e la que
ha decidido, y g acias a la a io decidendi de oda sen encia, los p onuncia-
mien os ju isdiccionales del T ibunal eu opeo poseen, además, una au o idad
de cosa in e p e ada que ope a e ga omnes, pues la especí ica unción del T i-
bunal eu opeo lo cali ica de modo pa icula pa a de e mina el signi icado y
alcance del Con enio (47).
Desde una pe spec i a in e na, es o es, a la luz del O denamien o Ju ídico
(46) Véase el e e ido caso Je sild
c.
Dinama ca,
STEDH de 23 de sep iemb e de 1994, pa-
ág a o 31.
(47) Sob e la cues ión éase, en e o os: J. A.
CARRILLO SALCEDO:
«El papel del T ibunal
Eu opeo de De echos Humanos y del T ibunal Cons i ucional», A chi des Volke ech s, 1994,
págs.
187-201;
C. Ruiz
MIGUEL:
La ejecución de las sen encias del T ibunal Eu opeo de De e-
chos Humanos, Tecnos, Mad id, 1997.
254
RUIDO
NOCTURNO E INSOMNIO
español, el T ibunal Cons i ucional ha insis ido en ei e adas ocasiones (48)
que en el e eno de los de echos undamen ales, la in e p e ación sis emá ica
de la Cons i ución obliga a ene p esen e los a ados y acue dos in e nacio-
nales en ma e ia de de echos humanos y, muy pa icula men e, las decisiones
emanadas de los ó ganos de ga an ía de ca ác e ju isdiccional en és os p e is-
os (49) (la cu si a es añadida). Como señala Saiz A naiz, «el segundo apa -
ado del a ículo 10 de la Cons i ución no impone la p esencia ma e ial —es-
c i a— en la a gumen ación del T ibunal de e e encia o emisiones que a alen
el uso de ex os in e nacionales en el p oceso acional que conduce a la sen en-
cia (...)• A lo que el a ículo 10.2 de la Cons i ución obliga es a que el con e-
nido p edicable de los de echos, u o de la ac i idad in e p e a i a desplegada
po el T ibunal en cues ión sea con o me con el que esul a de aquellos ex os
in e nacionales» (50) (la cu si a es añadida).
P es a a ención al azonamien o seguido po el T ibunal eu opeo al aplica
el p incipio de la p opo cionalidad pa a juzga compa ible o no con el Con e-
nio una inje encia en los de echos ga an izados en el mismo, es de suma im-
po ancia po cuan o, compa ado con el seguido en ci cuns ancias semejan es
(moles ias de i adas de excesi o uido) po el T ibunal Cons i ucional espa-
ñol,
pa ece más p og esis as y aco de con la necesa ia in e p e ación dinámica
y eleológica, p o íc ima, en los ó ganos judiciales p o ec o es de los de echos
y libe ades undamen ales. Véase, en es e sen ido, la ecien e sen encia del
T ibunal Cons i ucional núm. 119/2001, de 24 de mayo de 2001, deses ima-
do a del ecu so de ampa o «mix o» (51), núm. 4214/98. De un lado, se a a
de un ecu so plan eado en e a la Sen encia de la Sala de lo Con encioso-Ad-
minis a i o del T ibunal Supe io de Jus icia de la Comunidad Valenciana, de
21 de julio de 1998, deses ima o ia del ecu so con encioso-adminis a i o en
su día in e pues o po una pa icula con a el Ayun amien o de Valencia a e-
sul as de los uidos que a i maba padece en su domicilio (52). De o o lado, el
(48) Vid. ín e alia: STC
30/1981,
de 24 de julio, FJ. 3.°; STC 101/1984, de 8 de no iemb e,
FJ. 2."; STC 120/1990, de 27 de junio, FJ. 3."; STC
36/1991,
de 14 de eb e o, FJ. 5."; STC
341/1993,
de 18 de no iemb e, FJ. 5."; STC 50/1995, de 23 de eb e o, FJ. 4."; STC 140/1995, de
28 de sep iemb e, FJ. 0."; STC 21/1997, de 10 de eb e o, FJ. 2."
(49)
ALEJANDRO SAIZ ARNAIZ:
«La ape u a cons i ucional al De echo in e nacional y eu o-
peo de los de echos humanos. El a ículo 10.2 de la Cons i ución Española» (P emio Ra ael Ma -
ínez Empe ado , 1998), Consejo Gene al del Pode Judicial, Mad id, 1999, págs.
210-211.
(50) lbidem, pág. 206.
(51) Fundamen o Ju ídico 3." de la STC 119/2001, de 24 de mayo.
(52) En opinión de la demandan e de ampa o, es a esolución judicial hab ía ulne ado sus
de echos undamen ales a la u ela judicial e ec i a (a . 24.1 CE) y a la igualdad en la aplicación
de la ley (a . 14 CE).
255
DANIEL GARCÍA SAN JOSÉ
ecu so es igualmen e plan eado con a el Ayun amien o de Valencia al que la
ac o a a ibuye la iolación de a ios de echos undamen ales, en pa icula ,
los p oclamados en los a ículos 15 CE (de echo a la in eg idad ísica y mo al)
y 18 CE (de echos a la ida p i ada y amilia y a la in iolabilidad del domici-
lio),
al hace le esponsable de una con inua desa ención de las obligaciones di-
manan es de la decla ación del á ea en la que eside como «zona acús icamen e
sa u ada». Dicha decla ación, adop ada en acue do plena io de la Co po ación
de 27 de diciemb e de 1996 exigi ía del Ayun amien o el asegu a que los lo-
cales de ocio adicados en dicha zona —y de modo pa icula , la disco eca si a
en los bajos del edi icio donde eside la demandan e de ampa o— espe an los
ni eles de uido máximos au o izados (53).
En nues a opinión, el azonamien o seguido po el T ibunal Cons i ucional
español y que le lle a a deses ima el ecu so de ampa o in e pues o po la de-
mandan e es c i icable no sólo po que se apa a de la ap oximación del T ibu-
nal eu opeo a la dimensión medioambien al de los de echos econocidos en el
Con enio, al como ha sido expues a en páginas a ás, sino además, y especial-
men e, po que pa ece da a en ende el Al o T ibunal español que la conoce e
incluso la compa e (54), cuando más bien, pa ece desconoce la, o peo aún, no
compa i la.
En e ec o, as ci a la ju isp udencia eu opea más ele an e en la que se ha
ap eciado la dimensión medioambien al de los de echos econocidos en el a -
ículo 8 del Con enio, coinciden es con los p o egidos en el a ículo 18 de la
Cons i ución española —las sen encias del T ibunal eu opeo de 1990, 1994 y
1998 en los caso Powell y Rayne , López Os a y Gue a y o as, espec i a-
men e—, señala que el obje o del de echo a la in imidad pe sonal y amilia
(a . 18.1 CE) hace e e encia a un ámbi o de la ida de las pe sonas excluido
an o del conocimien o ajeno como de las in omisiones de e ce os, y que la
delimi ación de es e ámbi o ha de hace se en unción del lib e desa ollo de la
pe sonalidad. «De con o midad con es e c i e io —p osigue el FJ. 6.° de la sen-
encia— hemos de con eni que uno de dichos ámbi os es el domicilia io po
se aquél en el que los indi iduos, lib es de oda sujeción a los usos y con en-
ciones sociales, eje cen su libe ad más ín ima.» Y concluye el T ibunal Cons-
i ucional su FJ. 6.°: «Teniendo es o p esen e, podemos conclui que una expo-
sición p olongada a unos de e minados ni eles de uido, que puedan
obje i amen e cali ica se como e i ables e insopo ables, han de me ece la
p o ección dispensada al de echo undamen al a la in imidad pe sonal y ami-
(53) FJ. 4." de la STC 119/2001, de 24 de mayo.
(54) Véase, de modo pa icula , el pá a o 4." del FJ. 5." de la sen encia, y los pá a os 1 ° y
2.° del FJ. 6.° de la STC 119/2001, de 24 de mayo.
256
RUIDO NOCTURNO L INSOMNIO
lia , en el ámbi o domicilia io, en la medida en que impidan o di icul en g a e-
men e el lib e desa ollo de la pe sonalidad, siemp e y cuando la lesión o me-
noscabo p o enga de ac os u omisiones de en es públicos a los que sea impu a-
ble la lesión p oducida.»
Como esul a e iden e de los pá a os ansc i os de la sen encia del T ibu-
nal Cons i ucional núm. 119/2001, el Al o T ibunal español se posiciona en el
c i e io obje i o del pe juicio que haya podido su i la demandan e —y que,
en consecuencia, hab á de p oba , apa ándose del c i e io de calidad seguido
po el T ibunal eu opeo espec o de las inje encias acús icas: e la na u aleza
del de echo a ec ado y su impo ancia pa a el pa icula . Así, al T ibunal de Es-
asbu go le bas a con eco da lo mani es ado con an e io idad en su sen encia
en el caso López Os a c. España (pa ág a o 55 de dicha sen encia) en el sen-
ido de que a ándose de los de echos al espe o del domicilio, de la ida p i-
ada y amilia , «los Es ados es án obligados a minimiza , an o como les sea
posible, las inje encias en es os de echos, a ando se encon a soluciones al-
e na i as y, en gene al, buscando consegui sus ines de la mane a menos g a-
osa pa a los de echos humanos» (55). El T ibunal Cons i ucional a a denega
el ampa o solici ado po la demandan e en su ecu so « oda ez que no se ha
ac edi ado que nos encon emos an e la exis encia de una lesión eal y e ec i a
de los de echos undamen ales aducidos impu able al Ayun amien o de Valen-
cia, equisi o inexcusable habida cuen a del ca ác e subje i o de es e emedio
pa a la p o ección de los de echos undamen ales» (56), sob e la base de que
«los alega os de la aho a demandan e de ampa o ca ecen de espaldo p oba o-
io.
Conc e amen e, a pesa de que és a a i ma que los uidos ienen un o igen
di uso y no limi ado a una sola uen e de p oducción, y de que la sa u ación
acús ica ealmen e sopo ada es, po ello mismo, el esul ado de una acumula-
ción de uidos, debemos cons a a que no ha ac edi ado la ecu en e ninguna
medición de los uidos padecidos en su i ienda que pe mi a conclui que, po
(55) «En o den a lo cual, una adecuada y comple a in es igación y es udio con el in de en-
con a la mejo solución posible que espe e, en ealidad, el jus o equilib io, debe ía p ecede al
Plan en cues ión (de 1993)» (pa ág a o 97 de la sen encia). En elación con el impac o de los au-
men os de los uelos noc u nos sob e los demandan es, el T ibunal ad i ió que sólo una limi ada
in es igación se había lle ado a cabo sob e la na u aleza de la pe u bación y p i ación del sueño
cuando el Plan de 1993 se puso en p ác ica. En pa icula , limi ada a la pe u bación del sueño,
pe o no al p oblema de su p i ación, es o es, a las di icul ades a las que debían en en a se pa a
ol e a concilia el sueño aquéllos que habían sido despe ados» (pa ág a o 103 de la sen encia).
En consecuencia, señaló que no le e a posible es a de acue do en que al con apesa las inje en-
cias con el in e és económico del país, el Gobie no man u o un jus o equilib io al es ablece el
Plan de 1993 (pa ág a o 106 de la sen encia).
(56) FJ. 6.", pá a o sép imo de la STC
1
19/2001,
de 24 de mayo.
257
DANIEL GARCÍA SAN JOSÉ
su ca ác e p olongado e insopo able, hayan podido a ec a al de echo unda-
men al pa a cuya p ese ación solici a el ampa o. Po el con a io, oda su
a gumen ación se basa en una se ie de es udios sonomé icos ealizados en lu-
ga es dis in os de su domicilio, que a ojan esul ados di e sos y has a con a-
dic o ios» (57).
Quizá pueda pensa se si la solici an e de ampa o denegado po el Al o T i-
bunal español end ía posibilidad de plan ea un nue o ecu so de ampa o an e
el T ibunal Cons i ucional sob e la base de la in e p e ación más a o able se-
guida en su ju isp udencia medioambien al po el T ibunal eu opeo espec o de
los de echos a la ida p i ada y amilia y al espe o del domicilio en e a in-
je encias acús icas. De con o midad con el a ículo 10.2 de la Cons i ución, la
in e p e ación de los de echos y libe ades undamen ales debe hace se de con-
o midad con los a ados in e nacionales álidamen e concluidos po España
en la ma e ia y, es del odo e iden e, que a ándose del Con enio eu opeo, es a
obligación se ex iende a como sea in e p e ado po el T ibunal eu opeo (58).
III.
CONCLUSIONES
Al conclui es as páginas, a ias son las conclusiones alcanzadas:
1.a
La sen encia del T ibunal eu opeo de 2 de oc ub e de 2001 en el caso
Ha on y o os con a Reino Unido debe e se en sus jus os é minos, es o es,
como la con i mación de una ex ensa ju isp udencia eu opea que ha omado
conciencia de que la e ec i idad de algunos de los de echos econocidos en el
Con enio exige el asegu a unas condiciones medioambien ales salub es, po
ejemplo, e i ando la p esencia de humos, olo es y uidos no deseados. A su
ez, y como complemen o de lo an e io , un adecuado examen c í ico del p o-
nunciamien o del T ibunal eu opeo en es e caso no debe induci nos a un op i-
mismo e e escen e en el sen ido de que e e una ampliación po ía de ac o
del ca álogo de de echos enunciados en el sis ema eu opeo de p o ección de
(57) FJ. 7.°, pá a o cua o de la STC 119/2001, de 24 de mayo. En es e sen ido, coincide en
su azonamien o con el seguido po los jueces G e e y Si B ian Ke en sus o os sepa ados, pa -
cialmen e disiden e y disiden e, espec i amen e, con la opinión de la mayo ía del T ibunal eu o-
peo en el caso Ha on y o os c. Reino
Unido,
al en ende ambos jueces que no había esul ado su-
icien emen e p obado el que hubie a habido e ec i amen e una inje encia signi ica i a en el
de echo de los demandan es a la ida p i ada y al espe o del domicilio.
(58) Es a idea que compa imos, ue susci ada po el p o eso A agón Reyes en un con ex o
más gene al pa a un e en ual supues o de disc epancia en e el T ibunal Cons i ucional y el T i-
bunal Eu opeo, al pa icipa como miemb o de un T ibunal de Tesis doc o al en Se illa, el pasado
20 de oc ub e de 2001.
258
RUIDO NOCTURNO E INSOMNIO
de echos humanos pa a inclui un de echo a i i en condiciones medioam-
bien ales sin con aminación. Nos gus e o no, el T ibunal eu opeo no es un le-
gislado y en su in e p e ación e olu i a del Con enio —pa a no se c i icada
de hipe ex ensi a— no puede e e i se más que a la dimensión medioambien-
al de de echos que ya es é ga an izados en el Con enio o en sus P o ocolos
Adicionales de con enido no ma i o.
2.a
La aplicación del p incipio de la p opo cionalidad y, den o del
mismo, el u iliza la na u aleza del de echo en juego y su impo ancia pa a el
pa icula , como ac o es de co ección del ma gen de ap eciación nacional e-
conocido a los Es ados pa a el cumplimien o de sus obligaciones in e naciona-
les asumidas en el sis ema del Con enio, son dos no as a des aca de es a sen-
encia. En p ime luga , po que a ándose del p incipio de la p opo cionalidad,
el debe de no some e a un pa icula a un pe juicio más allá de lo es ic a-
men e necesa io no alude an o al pe juicio ma e ial que pueda su i el pa i-
cula sino a la inexis encia de o as medidas menos g a es —desde el pun o de
is a de los de echos humanos—, a a és de las cuales alcanza el in pe se-
guido. Y en segundo luga , po que aun cuando los Es ados disponen de un
ma gen de ap eciación nacional pa a alo a si en un caso conc e o las medidas
u ilizadas pa a alcanza alguno de los ines legí imos —de con o midad con las
inje encias pe mi idas en el eje cicio de alguno de los de echos econocidos—
e an las menos g a es posibles pa a los pa icula es conside ando los di e sos
in e eses en juego, dicho ámbi o de disc ecionalidad a a se co egido po el
T ibunal eu opeo a la luz del de echo en juego y su impo ancia pa a el pa i-
cula . De es e modo, es ando enjuego un aspec o ín imo del de echo al espe o
del domicilio, y de los de echos a la ida p i ada y amilia , como es el hecho
de pode do mi y descansa po la noche, el T ibunal eu opeo econoce á un
pequeño ma gen de ap eciación nacional a las au o idades del Es ado deman-
dado,
de mane a que és e hab á de jus i ica con incen emen e la necesidad de
una inje encia en ales de echos y la imposibilidad de u iliza o os medios.
Ello,
además, sin que deba p oba se —po no se lo más ele an e— si el pa -
icula su ió un g a e pe juicio en los de echos in ocados, es o es, que a con-
secuencia del uido p o ocado po los uelos noc u nos au o izados en el ae o-
pue o de Hea h ow no podía do mi a ec ando es e hecho a su salud ísica o
psíquica.
3.a
Es a ap oximación del T ibunal eu opeo dinámica, eleológica y, cla-
amen e, p o íc ima, de las disposiciones del Con enio y de las obligaciones
que de las mismas se de i an pa a los Es ados pa es en el mismo, nos llena de
sa is acción, como mili an es de los de echos humanos y como po enciales íc-
imas de inje encias medioambien ales en nues a es e a p i ada y domicilia .
Sin emba go, nos causa una cie a inquie ud el pensa que no sea su icien e-
259
DANIEL GARCÍA SAN JOSÉ
men e conocida ni seguida po las au o idades in e nas de los Es ados pa es
en el Con enio —incluidas las au o idades judiciales y, de modo especial en
el supues o de España, po el T ibunal Cons i ucional a la luz de su sen encia
núm. 119/2001 de 24 de mayo, deses ima o ia de un ecu so de ampa o—, po
cuan o son es as y, en pa icula , nues o Al o T ibunal, los enca gados de e-
la en p ime luga y de modo di ec o po el espe o e ec i o de los de echos y
libe ades ga an izados en el sis ema del Con enio eu opeo de de echos hu-
manos.
260