Théma a. Re is a de Filoso ía. Núme o 41. 2009 325
LA VOLUNTAD DE ILUSIÓN COMO CONDICIÓN DE LA EXISTEN-
CIA
Pablo Ja ie Pé ez López. Uni e sidad de Valladolid
Resumen: Se p opone una exposición e lexi a de la in uición undamen al del
i acionalismo nie zscheano, la olun ad de ilusión como condición del exis i , desde
una desc ipción de su impo ancia epis emológica, me a ísica y es é ica en la pe s-
pec i a del pensamien o ágico.
Abs ac : This essay p oposes a hough ul exhibi ion o he undamen al in ui ion
o he nie zschean i acionalism se s ou : Will o ilusion like condi ion o exis , om
a desc ip ion o i s epis emologic, me aphysical and aes he ic impo ance in he pe -
spec i e o he agic hough .
La ilusión me ódica, el op imismo epis emológico he ede o di ec o de una mode -
nidad mo ibunda e mina á, quizá, en un i acionalismo nie zscheano o no, que
ha alcanzado a signi ica que la ida, la me a ísica, el lenguaje, la iloso ía y la
ciencia no son posibles sin concepciones alsas o imagina ias. Sin la acep ación de
la an ás ica animalidad de nues a especie, sin el miedo a nues a esencial capa-
ci ación y p ác ica imagina i a pa a en en a el mundo, nos quedamos educidos
a escla os de una ce eza sonámbula, a una di inización sapiencial, al dominio,
despó ico, absu do y sob e odo acío de un an opocen ismo p o unda y pa adó-
jicamen e enajenado y deshumanizan e.
El camino desde la hyb is mode na has a nues a humilde acep ación de noso os
como un animal an ás ico, o al menos uno de ellos, un camino p o undo y ce e o
comenzó en Nie zsche, que con su a ilada y elegan e hoz e ó ico- i alis a descu-
b ió a los ojos ale a gados, legañosos y ol idados de asomb o y animalidad cen e-
llean e, el camino de eg eso de la mon aña pe dida de la Razón al alle é il,
e de y ensimisman e de la imaginación, de la an asía, enma añada i emedia-
blemen e en la ida del animal humano; hablamos de esa an ás ica animalidad,
de esa animalidad an ás ica.
El homb e ha sido ecien emen e humillado, ha sido golpeado po es g andes
humillaciones que explici a muy bien Sa anski: “La humillación cosmológica:
nues o mundo no es más que una de las innume ables es e as que pueblan el
espacio in ini o y sob e el que se mue e una capa mohosa de se es que i en y
conocen. La humillación biológica: el homb e es un animal en el que la in eligen-
cia si e, exclusi amen e pa a compensa la al a de ins in os y la inadecuada
adap ación al medio. La humillación psicológica: nues o yo conscien e no manda
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en nues a p opia casa”.1
Desde Nie zsche, con sus lec u as, ehabili ando sus e edas desde nues as
ci cuns ancias e inquie udes apa ece muy suge en e ahonda en es a in uición
esencial e e ida a la ilusión. Y más conc e amen e a la ilusión como condición y
necesidad pa a el exis i . Como necesidad biológica, la necesidad de ep esen a-
ciones ilusas e ilusionan es, an asmagó icas, apa iencias que posibili an la con-
quis a de nues o exis i . Es e camino enlaza con cues iones adhe idas al o igen
del iloso a y encuen an la ensión poé ico- ilosó ica como indagación ine i able.
La g an indagación de la a queología nie zscheana supone accede hacia el os o
se io y ag io de un ol ido enquis ado en la ida humana: el conocimien o es des-
conocimien o, el sabe , igno ancia: la a qui ec u a lingüís ica (concep ual) y a su
ez, la subsiguien e écnico- acional se le an an sob e mo edizos cimien os: sob e
c eencias, sob e poemas: sob e poesía. (qué dolo debe sen i al lee es o un ma-
emá ico, un homb e de ciencia mode no, alé gico a la jo ialidad poé ica y ágica,
quizá, sin duda, la misma que sien e el poe a que pa icipa de la pulsión nie zs-
cheana al e cómo esos a los que Unamuno llamaba los hidalgos de la azón, no
ienen conciencia de la imposibilidad de la ida sin ilusión, de la que se i e,
sob e la que se i e).
El plan eamien o de ondo de la iloso ía nie zscheana es e idencia , e lo a es e
ol ido, no pa a asga nos las es idu as, las conciencias o las ingen es can idades
de a ados ma emá icos sino pa a, p ecisamen e sabe nos men i osos. Pa a
pone encima de la mesa, una ez depues o el op imismo epis emológico, la alse-
dad como condición de la exis encia, la necesidad de la me á o a pa a palpa la
ealidad.
Es és e el g an espan o causado po Nie zsche como con inuado de A hu Scho-
penhaue , del desc édi o i acionalis a, deci nos que somos poe as, en la mayo ía
de los casos malos poe as, que no podemos desmenuza la esencia del mundo sino
sólo i i la a nues o a és, animalidad no diseccionable. A oja nos de nue o al
Mis e io, a la Au o a, a la somb a o iginal donde nacimos una p ime a mad uga-
da que olía a ecién pin ado. Es a es una humillación adical pa a los g andes
acionalis as, que aún, ciegamen e, c eían en la azón sin acep a su c eencia
habiendo epado al limbo de un endiosamien o deshumanizado , que some e al
indi iduo, a su c eencia conscien e, a su libe ad y a su palpi a de ida y b inco.
F en e a la humillación sen ida po los obs inados mode nos, los a is as, los
desnudos a is as y poe as eciben es a pulsión como la más ace ada que nunca
leye on o escucha on, supone pues, un p onunciamien o suge en e pa a el ejé ci-
o de poe as pos omán icos, i alis as y sabedo es de su ingimien o (El poe a es
un ingido dijo Fe nando Pessoa) que ya sabían y g i aban po los incones y las
calles oscu as que ¡El poe a que sabe men i / a sabiendas, olun a iamen e, / es
el único que puede con a la e dad! 2.
Po an o, ahondamos en la econ igu ación de la másca a, como condición de una
exis encia que se hunde en el abismo p o undo de la olun ad, esca ando pa a la
ida pa a la iloso ía, ya que cu iosamen e pensando, los académicos se habían
ol idado paseando po los silogismos y las a gumen aciones, de nada menos que
1 SAFRANSKI, R. Schopenhaue y los años sal ajes de la iloso ía. Mad id: Alianza Edi o-
ial, 2001. P. 14.
2 NIETZSCHE, F. Poesía Comple a. Valladolid: T o a. 2000. P.146.
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de i i . De i i , de bebe , de pa i , es e bos que pueden simboliza la ac i i-
dad humana e idenciando que además del pensa , exis e el pensa i iendo y
poniendo de mani ies o, la imposibilidad de limi ación on e iza en e la ida
que iendo po noso os y el noso os que iendo. ( ida s. Conciencia, ealidad s.
deseo).
Desde es a pe spec i a que exponemos, que ya hab á p o ocado la indiges ión a
no pocos lec o es, nos a i mamos con An onio Machado en que los g andes ilóso-
os son poe as que c een en la ealidad de sus poemas3, que ejen unas men i as
ú iles y sono as que sugie en, que dicen muy despacio, que sal an, que es ejan
su edención en la apa iencia, en el a e como máxima exp esión de la dignidad
biológica. El p oblema es a á aquí, en des ipa , en descose los p ocesos epis e-
mológicos donde eside oda la p oblemá ica a ni el me a ísico, a ís ico y mo al.
Se a a po an o, es po an o, la iloso ía nie zscheana un oque de a ención
pa a las conciencias di usas, una suge encia libe ado a, un hundi se desde la
idea hueca de ida, en la in uición, en lo que él mismo denominó los pensamien-
os caminados.4 El obje i o es a anza en la conciencia deslindándose de la i an-
ía de ideales ex años, aga ándose sin pudo alguno a las cade as de la ida en
oposición al asce ismo pla ónico-c is iano-shopenhaue iano- omán ico que supo-
nen la negación del p opio yo en el espí i u del ebaño en una mis i icación de la
debilidad y de la ep esión de los ins in os, es deci la negación del cue po a
a és de una cul u a encadenan e.5 El p oceso de libe ación nie zscheano se á el
a ís ico que necesi a, como hemos apun ado, un es ue zo au oc í ico y au o ans-
o mado , una econducción de la au oconciencia, una a i mación en la indi idua-
lidad, una uel a a las cosas mismas, despojadas ya de sus opajes concep uales,
un i de la i encia al concep o y no al e és, un e-c ea y e-c ee , un ol e a
en en a se al mundo, una in i ación a ol e a mas ica lo como hicie on los
homb es de los p ime os iempos en la época del nacimien o de la ensimismación
y el mundo in e io : Re i i ica nos descosiendo las palab as, ol e a i i an es
de pensa .
En endemos pues que, en cie a o ma subyace a la in uición nie zscheana como
elemen o undamen al una a i mación poé ica que, sin duda alguna, en onca con
la ya ieja que ella en e el encuen o poé ico y la búsqueda ilosó ica; en e la
aíz ins in i a del conocimien o y la p e endida acionalidad, en e la suge encia
es é ica y el concep o, en e la olun ad b u a, la esencia mundana que el a is a
a a de sondea y o og a ia median e e lejos y el op imismo cien í ico-
acionalis a que sabe y explica odo, sin con en a se con la signi icación, median-
e una e e encia di ec a y una concepción na u alis a, especula , un ingenuo
ealismo que con unde las palab as y las cosas. Es as dos pe spec i as queda án
ensambladas en un juego de in e ecundidad en la iloso ía nie zscheana, que no
eniega de la acionalidad en sí sino de su absolu ización e independencia del
i i (y del i i -se), son es los ni eles undamen ales desde los que palpa es a
ensión; epis emológico, me a ísico y es é ico: una ensión que eco e la ob a de
Nie zsche como pun o de in lexión de la mode nidad donde se ha o o de ini i a-
3 MACHADO, A. Juan de Mai ena I. Mad id: Cá ed a. 1999. P.191.
4 Sólo ienen alo los pensamien os caminados. C epúsculo de los ídolos. Mad id. Alianza.
2004. P.39.
5 -Una cul u a encadenan e iden i icada plenamen e con la eu opea.-
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men e la c eencia en la posibilidad de conciliación del se y la apa iencia. Es el
es é ico el escena io donde, p ecisamen e, como e eno común, nace y se c uza la
c isis, la ensión exis encial que apun ábamos; dicho de o a o ma: es la expe-
iencia es é ica el luga de la c isis po que es expe iencia de lo ágico.
Las palab as esc i as po Nie zsche es án esc i as con las en añas y el cue po, él
mismo a i ma no esc ibi con el alma sino con el cue po, admi e no sabe lo que
son los p oblemas pu amen e in elec uales y esc ibi con odo su cue po y en
de ini i a con oda su ida como una g an pluma imp egnada de i encia p o un-
da, la pasión ins in i a de sus abajos se mues a en el pun o de pa ida de su
esc ibi : la in uición ágica de la exis encia. Esc ibe con su p opio pulso, sus
ex os son suge encias y g i os de ida, esc i os desde la ida y que g i an ida,
que e elan olo a sudo y i mo de in ensidad e e nizan e. Las palab as no es án
ya limpias, asép icamen e dis ibuidas po el se io papel, sus esc i os son la p e-
endida su il obje i ación menos obje i ada de una olun ad que lo a a esaba
con una ue za desmedida que ni cien ele an es sin ie on en sus aden os.6 Las
esonancias epis emológicas, me a ísicas y es é icas de es a nue a eligiosidad de
lo co po al y de es a concepción de lo que es, del se , de lo que heidegge ianamen-
e podemos llama en e, como olun ad, como a ección, como pulsión, sen imien-
o, a ección, de es a iloso ía apasionada y enca nada en la que es a emb iaguez
es la g an ue za biológica, isiológicamen e c eado a pa a la que la icción, la
másca a, la men i a des inculada de legi imación mo al se hacen necesa ias pa a
pe se e a , pa a exis i des inculándose de la a i mación del mundo e dade o
opues o an agónicamen e al de la apa iencia, el bajo mundo de a is as y poe as
ágicos.
Una iloso ía poshegeliana
Una ez des anecida la ilusión del mé odo, la esaca consiguien e empapa el
ambien e ilosó ico. Desde es a pe spec i a y siguiendo la in e p e ación de Va -
imo, podemos deci que nos en en amos aquí al p oblema de la másca a7, una
p oblemá ica que iene coleando, en una al e ación en e ma, desde la mode ni-
dad y desde la pos e io somb a de la dialéc ica hegeliana. –aunque nos a e e -
íamos a deci que és e es el p oblema de los inicios de los inicios y p obablemen e
di ía Nie zsche el p oblema i esoluble y esencial de la ensión exis encial huma-
na, el componen e ágico de ondo; el escena io si uacional– Hablamos de la
posibilidad o imposibilidad de conciliación en e la esencia y la apa iencia, en e
el se y el pa ece .
La nue a iloso ía a o ís ico-poé ica p e ende supe a el absolu ismo de sabe
exclusi amen e asociado a la azón y, po consiguien e, a un ine i able op imismo
6 Él no o ganiza siemp e su discu so siguiendo un o den a gumen a i o y lógico que luego el
lec o puede econs ui . Se a a de una expe iencia de pensamien o que ma ca un i mo
p opio de exp esión y que, pa a comp ende la y pa icipa en ella, no bas a con queda se en
la li e alidad del ex o, sino que es necesa io segui su mo imien o y desci a la conec ando
con el mo imien o pulsional a pa i del cual el pensamien o discu e. SÁNCHEZ MECA, D.
Nie zsche. La expe iencia dionisiaca del mundo.Mad id: Tecnos. 2005. P.13
7 El p oblema de la másca a es el p oblema de la elación en e el se y la apa iencia. VAT-
TIMO. G., El suje o y la másca a. Nie zsche y el p oblema de la libe ación. Ba celona:
Península. 2003. P. 19.
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epis emológico. Con Hegel se in oduce un p ime golpe seco, un g an golpe, al
es a ismo on ológico de la mode nidad –que nacía de una ma co mecanicis a
donde la ida no ocupaba espacio alguno ni e a some ida ep esen a i amen e–.
Hay g andes in uiciones que apo an elemen os undamen ales de las iloso ías
llamadas posmode nas, siendo undamen al la dialéc ica; la concepción dialéc ica
ab e un impo an e campo al es a basada en una lógica ón ica, en una lógica que
habla del se y no de las o mas; es o supone un p ime g an paso, sin emba go
se sigue a i mando acional odo lo eal, se sigue c eyendo en la azón como cla e
in e p e a i a undamen al de la ealidad.
Se c ee po an o, a pesa de un eme gen e ap oximacionismo, de una concepción
de la e dad como p oceso, en la posibilidad de la con e gencia en e el se y el
pa ece y se habla de una obje i ación del espí i u, el espí i u absolu o, se enca -
na, se aliena en cada momen o his ó ico. En úl imo é mino el hegelianismo,
digamos, nace de una egulación de la con adicción en e esencia y apa iencia,
aunque quizá debié amos deci , noso os, en e in uición de la esencia y apa ien-
cia.
Es es e p oblema, y no o o; el de la conciliación de las con adicciones que se nos
apa ecen en la expe iencia del mundo, el que ecoge Schopenhaue en una época
de deshinchamien o del op imismo mode no, un p oblema que queda econcep-
ualizado con aponiendo olun ad y ep esen ación, esencia y símbolo. Comienza
el echazo al acionalismo me a ísico.
Nos encon amos inme sos en la idea an ihegeliana de la imposibilidad de una
pe ec a coincidencia en e se y pa ece que es á, en el ondo de la iloso ía scho-
penhaue iana, pe o que lle a a Nie zsche a da una nue a acepción al é mino
“clásico”, la an igüedad clásica en la concepción hegeliana sí o ecía es a concilia-
ción esencia-apa iencia, cosa en sí- enómeno, es e supues o se insc ibía en un
sis ema hegeliano que acep a es a conciliación, sin emba go Nie zsche a i ma que
es o que habíamos omado po conciliación, no es más que un enmasca amien o
que cub e la ezuman e he ida del ho o y el miedo.
“Si Nie zsche modi ica p o undamen e el con enido de la noción de clásico –
pues o que econoce el equilib io en e in e io y ex e io como pa icula o ma
de másca a, y po consiguien e de no equilib io–, pe maneciendo po o a pa e
clasicis a en cuan o oda ía indi idual, en endiendo el modelo de una cul u a no
decaden e, ello signi ica á que la decadencia y en gene al la alencia nega i a de
los enómenos his ó icos, no pod á iden i ica se simplemen e con su condición de
másca a, con su di e gi de las cosas en sí; debe á da una o ma de enmasca a-
mien o no decaden e, en luga de una másca a decaden e”.8
Es amos an e la oma de con ac o, an e el encuen o conscien e con el desequili-
b io exis encial que necesi a de una libe ación; una libe ación del encadenamien-
o de la apa iencia que ue omada no ya como una ep esen ación iel de eali-
dad, como e lejo de la ealidad –en una sue e de na u alismo de gua de ía– sino
como la misma ealidad, quedando el mundo educido a lenguaje ósil, a momias
ellenas de paja.
Así, es la nie zscheana, como ya hemos apun ado, una acep ación del enmasca-
8 VATTIMO. G., El suje o y la másca a. Nie zsche y el p oblema de la libe ación. Ba celona.
Península. 2003. P. 27.
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amien o que se ha hecho conscien e. La esencia de lo eal quedó enmasca ada en
concep os y palab as –me á o as sono as– que se ol ida on que lo son. De ahí que
el ilólogo p oponga, busque, in e p e e y exca e un iun an e enmasca amien o
supe ado de la decadencia que supone la libe ación de la simple, llana y encu-
bie a dominación de la apa iencia somnolien a.
Un i más allá de la concepción del a e como el log o de iden i ica la o ma de
una cosa (idea) que cap amos in elec ualmen e y su con enido (apa iencia) que
cap amos po los sen idos, un i más allá de la concepción hegeliana del a e como
mani es ación sensible de la idea: una concepción del a e como iun o i al.
Como mani es ación de la olun ad. Sabiendo que és a nos eco e y que es una
ie a indomable. Todo es o supone enuncia al pode ce e o del elemen o cog-
nosci i o esencialmen e in elec i o y a i ma se en la aíz ins in i a del conoci-
mien o en e a los hidalgos de la azón. Bulle un iun o de la alsedad y la men-
i a como medios de supe i encia, como lad illos de nues a p oducción, como
he amien as pa a la ida y el mundo.
La me a ísica, el e ible océano de la me a ísica, decía Nie zsche, ya no signi ica
una isión sis emá ica, el sis ema, el g an ela o con olun ad y c eencia de expli-
cación o al se de umba, la me a ísica sis emá ica se des anece y nace una me-
a ísica i acionalis a que es una poé ica, un ingimien o conscien e, una elu-
cien e y huesuda másca a bailona, un baile encadenado a la i emediable olun-
ad de ilusión. De es a o ma la me a ísica se hace poé ica.
“El concep o de me a ísica ya no puede signi ica una isión sis emá ica, o ali a-
ia, en el sen ido hegeliano, de la ealidad, una es uc u a donde la azón cien í i-
ca lo domine odo, has a la p opia in imidad, y en donde sen ido, abs acción y
concep o de e minen el logos, la palab a eal. El concep o de me a ísica, de on o-
logía, se hace más bien poé ica, un deci de la adicalidad del se , de su empo a-
lidad, de su agilidad, de su angus ia y de su miedo”.9
La in luencia schopenhaue iana
La in luencia de Schopenhaue es undamen al no sólo en Nie zsche sino en oda
la iloso ía que despe aba del sueño mode no. Nie zsche encuen a en Schopen-
haue una g an in luencia en un doble sen ido; po una pa e queda abso o an e
el descub imien o de un ilóso o, un e dade o ilóso o en el que con ia que pa e-
ce esc ibi cada una de sus páginas pa a él, un descub ido genial de la olun ad.
Un esc i o udo, since o, que pone de elie e el caos i al, que expone la esencia
ágica de la exis encia, que ab e la pue a de la iloso ía al dolo del mundo, al
su imien o, al pesimismo humanis a; y un Schopenhaue que an e el su imien o
busca la e i ación ascé ica de és e median e la con emplación es é ica dando po
pe dida la ba alla exis encial y no sopo ando la pulsión a dien e de la olun ad
de i i .
Es as son, las dos pos u as an agónicas que eje cen g an in luencia an o de mo-
delo como de con amodelo en la iloso ía nie zscheana. La iloso ía de Schopen-
haue es la exp esión ilosó ica del es ado ín imo del homb e mode no; la exp e-
sión de desespe ación, e o y desco dinación de la pé dida de la sis ema icidad
9 ROMERO DE SOLÍS,. D. Enoc. Sob e las aíces ilosó icas de la poesía con empo ánea.
Mad id. 2000. Akal. P.30.
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y la inalidad de la ida. La única esencia me a ísica del mundo y de noso os
mismos es la olun ad; la subs ancia i al esencial; un que e i mas allá, e-
cuen emen e ingobe nable; un con inuo i más allá de noso os mismos que es á
condenado a se insa is echo.
“Así se exp esa en una concepción gene al del mundo la demanda de un in úl i-
mo pa a la exis encia, y al p opio iempo su imposibilidad; lo absolu o de la o-
lun ad, que es idén ico a la ida, no le deja llega a aquie a se en nada ex e io a
ella, po que ue a de ella nada exis e, y de es a mane a exp esa la si uación de la
cul u a del momen o, llena de anhelo po un in úl imo de su ida, que sien e
como des anecido pa a siemp e o como iluso io”.10
Es e impulso po la olun ad de un in, po la búsqueda de un in úl imo pa a la
ida es el pun o de pa ida ambién de F ied ich Nie zsche. Pe o hay una di e-
encia undamen al; en e uno y o o se encuen a Da win. Mien as Schopen-
haue se de iene en la negación de la olun ad pa a la e i ación del su imien o,
pa a eludi el dolo , Nie zsche encuen a en el hecho de la e olución del géne o
humano la posibilidad de un in que pe mi e a la ida a i ma se. Pa a Schopen-
haue la ida es á condenada en úl ima ins ancia a la ca encia de alo y sen ido
po se en sí misma olun ad; algo que debie a simplemen e no se , de ahí su
absu do –un absu do su imien o, un e o –. Hay un p o undo disgus o an e la
ida, un inc eíble e o y angus ia an e un con enido i al que deso ien a al
habe quedado, as el apagón ilus ado, en una oscu idad de sende os y inalida-
des.
Nie zsche, sin emba go, ha ex aído del concep o biológico de e olución un con-
cep o comple amen e nue o de la ida: la ida es pulsión in e na, in ensidad; la
ida puede llega a su p opio in, e oluciona a cada momen o, y además la ida
es el p opio in. Es a es la di e gencia inal en e Schopenhaue y Nie zsche.
Nie zsche de uel e a la ida misma el in que se buscaba ue a de ella. El in
espe anzado que los neopla ónico-c is ianos-schopenhaue ianos- omán icos
oda ía buscaban ue a en un in en o de e i ación de la p opia ensión ágica del
exis i del animal humano. En un in en o de huída del cue po, un cue po que se
con ie e en la única di inidad del nie zscheano que se ha comp endido animal y
que encuen a en emezclados el place y el dolo al p o eni de su ecipien e
i al, de su co po eidad mundana. Es a búsqueda ascé ica in uc uosa es á en
cie a o ma elacionada con lo empo al, se ansía una e e nidad despegada de
es a ie a en e a la que Nie zsche ei indica á una e e nidad plu al en el i i
desp eocupado de la olun ad, una imposición de la e e nidad en la ida, en eliz
exp esión juan amoniana. A i ma se en la ida po encima de odo, ese es el
des ino del Supe homb e, el modelo mí ico que ejempli ica la lucha del homb e
po pa a el iempo de la conciencia pa a i i el de la na u aleza el di uso iempo
del sen imien o11. El único sec e o de la ida se á que no iene sec e o, su sen ido
ín imo se á que no iene sen ido ín imo más que el p opio lui de la olun ad.
Aún encon ando cla as di e encias en e la oma de pos u a undamen al,
Nie zsche le debe su es ilo a Schopenhaue , su es ilo y undamen almen e, como
odos los he ede os de ambos, la g an me á o a dico ómica y a la ez me a ísica
10 SIMMEL., G. Schopenhaue y Nie zsche. Se illa. Espuela de Pla a. 2004. P.18
11 “No c eo en la e e nidad, pe o c eo en lo co idiano conc e o como si uese una e e nidad
dia ia”. Miguel To ga. En Can o lib e del O eo Rebelde. Edhasa. Ba celona. 1998. P. 96.
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de la disyunción en e la idea pla ónica-b anhma hindú-cosa en sí kan iana-
olun ad y la apa iencia- elo de maya- enómeno- ep esen ación. Es e es un nue-
o escena io i al y po lo an o concep ual del que pa icipa Nie zsche. Es a pa -
i de la acep ación de la olun ad y de la imposibilidad de su obje i ación especu-
la cuando encon amos la di e gencia en e ambos. Schopenhaue se queda en
la expe iencia es é ica, en el goce es é ico como o ma de sublimación, como libe-
ación de la a adu a de la olun ad y Nie zsche la a i ma, a a és del a e –con
odos los iesgos in e p e a i os que ello conlle a–. No puede en ende se pues, la
iloso ía nie zscheana sin el i umpi cen ellean e del olun a ismo schopenhaue-
iano. Con Schopenhaue la iloso ía ya no aspi a a se una doc ina de la ciencia
que se basa en el análisis de concep os abs ac os, pe o se hunde en una enuncia
mís ica a la olun ad a a és de una eligiosidad omán ica que inunda su con-
cepción del a e como lo más impo an e, pa a sal a se del su imien o, pa a
nega la ida y el mundo en e a la undamen alidad ágica del a e como cele-
b ación de una edención mundana en el mundo de la apa iencia. Nie zsche in-
augu a un pla onismo in e ido en e a la enuncia mís ica al mundo del oman-
icismo con i iendo la apa iencia en la au én ica ealidad, en la ilusión necesa-
ia que es la única jus i icación i al que explici a la celeb ación ágica del ani-
mal an ás ico.
La ilusión: condición del exis i
La ilusión como necesidad e eb a odo el hace humano, incluyendo su más
deli an e anhelo: la e dad:
“¿Qué es en onces la e dad? Una hues e en mo imien o de me á o as, me oni-
mias, an opomo ismos, en esumidas cuen as, una suma de elaciones humanas
que han sido ealzadas, ex apoladas y ado nadas poé ica y e ó icamen e y que,
después de un p olongado uso, un pueblo conside a i mes, canónicas y inculan-
es; las e dades son ilusiones de las que se ha ol idado que lo son; me á o as que
se han uel o gas adas y sin ue za sensible, monedas que han pe dido su oque-
lado y no son aho a ya conside adas como monedas, sino como me al. No sabemos
oda ía de dónde p ocede el impulso hacia la e dad, pues has a aho a solamen e
hemos p es ado a ención al comp omiso que la sociedad es ablece pa a exis i :
se e az, es deci , u iliza las me á o as usuales; po an o, solamen e hemos
p es ado a ención, dicho en é minos mo ales, al comp omiso de men i de acue -
do con una con ención i me, men i bo eguilmen e, de acue do con un es ilo
inculan e pa a odos12”
De ini la e dad (en el sen ido más amplio) como una c eencia común, muy a
menudo ol idada, y di ec amen e elacionada con las eglas mo ales, con el e hos
de una comunidad no implica a i ma que nos eamos abocados a un nihilismo
desespe ado. La e dad es una o ma de e o sin la cual una de e minada clase
de se es i os no pod ía i i . No se a a pues de deci que odo ale, sino que el
homb e es un animal poé ico, es deci un animal p oduc o , c eado , de e o es,
de men i as que dicen e dades según lo necesa io y lo posible. Esos e o es, esos
ingimien os son ins in o de ama aje i al. Sólo la ilusión conscien e puede se
12 NIETZSCHE, F ied ich. Sob e Ve dad y men i a en sen ido ex amo al. Mad id: Tecnos,
2001. P. 25.
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conscien e de la p oduc i idad i al de los e o es y así oda palab a es un p ejui-
cio. El eno me e o de la humanidad consis e en la e absolu a que ha man enido
en el lenguaje. Una e que ha con e ido lo he edado en in iolable. Una e que
hace su icien e c ea nue os nomb es, nue as ap eciaciones y e osimili udes pa a
c ea , a la la ga, nue as cosas.13
¡Hay que e ol e se al descub i i o de lo que p e enden ence a las palab as!
Los símbolos son huellas que deben descub i como e a la ida eal, ol ida que
las palab as son símbolos de la expe iencia, de la ida es la denuncia nie zschea-
na más ele ada y quizá la e eb ado a de su in uición ilosó ica. Las palab as,
las expe iencias a ís icas y las ep esen aciones en gene al no nos aen di ec-
amen e la ealidad, es po ello po lo que somos poe as, c eado es de me á o as
que ol ida on su an iquísima elegación al poe iza , al i i en la c eencia; somos
sólo locos, sólo poe as cuando p e endíamos con ansía ab aza la e dad y desme-
nuza la como una u a ecién caída del á bol. Los p e endien es de la e dad
queda on educidos a an ás icos animales men i osos. A c eado es de ilusiones,
ayendo lo iluso io a lo ilusionan e:
...“¿Tú el p e endien e de la e dad?" -así se mo aban-.
¡no! sólo un poe a!
un animal as u o, saqueado , as e o,
que ha de men i ,
que p emedi adamen e, in encionadamen e,
ha de men i
mul icolo la ado,
la a el mismo,
p esa el mismo,
¿es eso el p e endien e de la e dad?...
Sólo loco! Sólo poe a!
Solo un mul icolo pa lo eo
mul icolo pa lo eo de la as de loco
epando po mendaces puen es de palab as
sob e un a co i is de men i as
en e alsos cielos
deslizándose y di agando.
¡sólo loco! ¡sólo poe a!
¿Es eso el p e endien e de la e dad?
No inmó il, ígido, liso, ío,
con e ido en es a ua,
pila de dios;
no e igido an e emplos
a alaya de dios:
¡no! Hos il e es a ales modelos de i ud,
mas ecogido es as en el desie o que en los emplos,
audaz como los ga os
sal as po odas las en anas
y en oda ocasión
husmeas la sel a i gen
13 NIETZSCHE, F ied ich El Gay Sabe , Aus al, Mad id 1986, P.107
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pu a, más bella y más buena. Vi i en la ilusión como el ideal.
Es o supone la a i mación de nues a condición de c eado es de ilusiones. Ilusio-
nes, alsedades conside adas e dades (que el conocimien o necesi a pa a e i a
la nec opsia concep ual). Animalidad demen e pe o conscien e del deli io como
equisi o pa a i i . De es a o ma conoce es abaja con la me á o a a o i a de
uno.
Sin andamios me a ó icos no hay posibilidad de conocimien o ni de ida: La cons-
ucción de me á o as es el ins in o undamen al del homb e. El e es imien o de
ilusiones sob e la ida ue conscien e en los g iegos y hemos ol idado el con enido
me a ó ico de las e dades. És e es el g an deli io del acionalismo; habe se des-
inculado de oda ilusión conscien e pa a sume gi se en la más dañina de odas
ellas. La que sueña en una emancipación o al que cosi ica. El g an p oblema de
la ilusión de la azón, de la locu a de la azón es que no e a –no es– locu a cons-
cien e, sino comple a enajenación, deli io desalman e, enajenación. El homb e,
como se dice popula men e, i e de ilusiones, pe o no en el sen ido de me a apa-
iencia iluso ia, sino de apode amien o conscien e de la apa iencia i al e ilusio-
nan e.23
El a e es ap opiación conscien e de es a apa iencia como necesidad biológica y
jus i icación i al. El homb e es animalidad poé ica que c ea desde el encuen o
con el mundo pe o que busca alimen o, asimilación. Su g an alimen o es la ilu-
sión, la e dad pa icula y las e osimili udes del discu so poé ico. Es es a una
ein eg ación de la niñez pa a la ida pues ambién pa a el niño son sus juegos
au o-engaños conscien es.
De es a necesidad del e o y de su oma de conciencia es luga común la ciencia.
Los g andes pila es del hace cien í ico son icciones eguladas y egulado as.
Hemos o ganizado el mundo ope ando con concep os, líneas, á omos, espacios que
no exis en pe o que con ienen un e o ú il, sin e o es no puede habe conoci-
mien o. Los supues os, los es ados ideales, las g andes me á o as aíz que como
cuñas de made a sopo an el edi icio iejo del conocimien o. La comunicación del
conocimien o depende del lenguaje y la o mación de concep os, como ya hemos
indicado, nace de la equipa ación de casos no iguales y de la mu ilación de ma i-
ces. La complejidad de lo cien í ico encie a una g an simpli icación de la misma
mane a que en odo elemen o sencillo se esconde esa complejidad sencilla que
suele se la más desconce an e. La in ención de los concep os es siemp e in en-
ción o c eación impe ec a, es deci inacabada y coja. Es ilusión, sublimación del
deseo y la ealidad undidos desde la limi ación del concep o: Las ciencias son, en
úl ima ins ancia, ciencias p ác icas, y pa en de los e o es undamen ales del
homb e, sus c eencias en cosas e iden idades. La c eencia en cie a inmu abilidad,
en cie a pe manencia de lo que hay, en lo que se man iene a a és de los cam-
bios no puede sino se la más ú il pe o no po eso la más e dade a. F en e al
ap io ismo ca ego ial kan iano se o ece la c eencia i al que jus i ica esos con-
cep os ilusionan es de la pe manencia del espacio de i ada de la c eencia en lo
pe mamen e. También la di isión en e el suje o y obje o es una di isión simpli i-
23 Es a mig ación del sen ido de la ilusión desde el engaño de la apa iencia, desde lo iluso-
io has a la az posi i a de la ilusión pa ece p oduci se como o sión signi ica i a especial-
men e en cas ellano. (Véase al espec o: B e e a ado de la ilusión. Julián Ma ías. Alianza.
Mad id.2001.)
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cado a de odo es e complicado en e ejimien o en e la an asía que anima y
do a de signi icación a lo eal, y la p opia ealidad. La pe spec i a es un engaño
necesa io, desde la pe spec i a la cues ión no es la de la posibilidad de los juicios
sin é icos a p io i sino la c eencia en es os y su u ilidad. Los juicios alsos encie-
an las icciones lógicas, condiciones necesa ias pa a la ida. De es a o ma am-
bién la cosa en sí kan iana, el noúmeno, las ca ego ías pu as de espacio y sensibi-
lidad, los juicios sin é icos a p io i son c eencias que p e enden da explicación a
lo eal o concep ualización de nues as in uiciones. ¡Cómo en ende la cosa en sí
como e dade a! Es icción, mi o cien í ico o gnoseológico que sus en a una eo ía,
una explicación de lo que hay. Pos ulado exis encial que es juego y no a i mación
se ía de al exis encia e ec i a. Con ención que de no se acep ada o c eída desde
la in uición i al no puede se sino c eencia no palpi ada po el obse ado en
cues ión de al cons ucción eó ica, en al a gumen o ilusionan e. En de ini i a:
“Lo que puede se pensado, debe se , necesa iamen e, una icción” Y además,
p ecisamen e, lo pensado es icción desde la pe spec i a epis emológica pe o am-
bién la ilusión no es o a cosa que la a i mación del deseo p oyec ado. Sin una
a ea mi i icado a no es posible la ida y ello implica la ela i idad de los concep-
os e dade o y also. El a e, en endido como un p imi i o anhelo de ilusión es el
o igen del conoce , ese mi o, ese sag ado iloso a poé ico, esa necesidad g iega de
la icción ha quedado ol idada po nues a exis encia amí ica. El se pleno, no es
ya en endido como lo máximamen e e dade o, bello y bueno sino olun ad, ins-
in o animal al que pe enecemos po en e o y desde su p opia con adicción de
sus dos g andes ins in os apolíneo y dionisiaco, desde el sueño de una azón apa-
sionada po la emb iaguez dionisíaca, p oducimos, c eamos, nues a p opia ida,
desde esos ins in os isiológicos de la me a ísica del a is a, de cuya máxima con-
jugación de la olun ad, del se con adic o io y pugnan e eple o de sen i , a ec-
ción y deseo, lab a su icción el poe a ágico. El conocimien o es nues a in en-
ción ol idada. El ingenuo deseo de in undi cie o o den epis emológico, me a ísi-
co y mo al en la g uesa pulsión del i i . El mundo, la ep esen ación del mundo,
es la exp esión mediada po esa an asía. Y esa apa iencia no es lo con a io de
ningún se eal, sino lo que ac úa, lo que mue e el p opio mundo que nos a ec a y
apasiona sin las dolo osas adje i aciones epis emológico-mo ales que se c eye on
e dades inmu ables y e an, son, sólo icciones egulado as. En de ini i a el a e
iene más alo que la e dad. El a e es la in uición c eado a que posibili a la
ida.
Lo dionisiaco: la e upción de la olun ad, la niñez e e na
La lucha de lo apolíneo y lo dionisiaco, que lejos de se p incipios es é icos, encie-
an como el p opio Nie zsche di á impulsos o ue zas a ís icas que b o an de la
na u aleza misma y despliegan con su dinámica, el con lic o o dolo o igina io
que a ec a al se . El se de odo lo que es, es olun ad, que encia, el que e , un
que e con adic o io, un que e sabe y un que e pe se e a .
La expe iencia del nihilismo p o oca es a iloso ía en que la ida e-su ge, e-
nace pa a la iloso ía y se apode a del hueco mecánico, inmó il y uni a io que, el
se , como exp esión hueca, soli a ia y ía había ocupado. El se del que hablaba
la iloso ía es aba des-animado. E a de macizo má mol concep ual, hueco de esen-
cia de conc e ización i al, pod ido de abs acción. Es po es o, y no po un p e-
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endido in e és his ó ico po lo que Nie zsche mi a a la cul u a G iega p esoc á i-
ca. Nie zsche no es udia la an igüedad clásica con el espí i u cien í ico de una
econs ucción obje i a sino como sín esis de los es ipos de his o ia monumen-
al, an icua ia y e lexi a que él mismo expone en la segunda de sus Conside a-
ciones In empes i as. Si se uel e, po an o, al pasado no es pa a en aiza se en
li eos his ó icos acíos sino pa a e-c ea se pa a el u u o, pa a abandona el
decaden e nihilismo an expues o y denunciado po Nie zsche; el desequilib io
o ma-con enido. Se a a de hace iloso ía pa a la ida, en la ida, y pa a el
u u o.
Su e- ol e es un e- ol e se a la e apa conside ada como de exp esión máxima
de la olun ad helénica y po lo an o el discu so ilológico puede en ende se como
p e ex o pa a hace iloso ía, en aiza la en una genealogía ilosó ica pe o pa a
a on a un u u o y un p esen e que go ea emo , miedo, ensión y angus ia
exis encial. Se a a de a on a el g an con lic o ensional, el p oblema ilosó ico
po an onomasia: el in en o de conciliación después del desengaño me ódico mo-
de no en e la esencia y el símbolo, el se y la apa iencia, en e la olun ad y la
ep esen ación schopenhaue ianas. El p oblemas es, po an o, el in en o de con-
ciliación en e lo que es y lo que se dice de lo que es.
Desde es a ac i idad genealógica nie zscheana se apun a hacia la doble uen e de
la agedia á ica: Apolo y Dioniso, lo apolíneo y lo dionisiaco, dos p incipios in e -
ecundado es, in e elacionados que se en ec uzan en una lucha c eado a, en
una lucha iolen a que o igina y exp esa la esencia exis encial del animal huma-
no, su dico ómica na u aleza de la que p o ienen odas sus ac i udes y p oduc os.
Son dos esencias que camina on casi siemp e po sepa ado y que conocie on una
e apa de conciliación en el momen o de la agedia á ica. Apa ecen undidas en el
momen o de la agedia á ica.
Sin emba go, como ya hemos apun ado, la lec u a de es a elación dico ómica es
p o unda y abundan e. Podemos hace una iple lec u a de lo apolíneo y lo dioni-
siaco; una lec u a me a ísica, epis emológica y es é ica.
En endemos en co elación a lo dionisiaco y lo apolíneo la olun ad y la ep esen-
ación schopenhaue ianas y desde el pun o de is a me a ísico lo dionisiaco desig-
na la oscu a unidad p imo dial, el uno p imo dial como esc ibe Nie zsche, el
oscu o o igen uni a io de odas las cosas –pod íamos deci aquí con S eine el
absolu o del que sien e nos algia el c eado –; la olun ad o igina ia, el impulso,
ca ac e izado como necesidad, que p o oca una pé dida de la indi idualidad en
una p o unda iden i icación con la na u aleza, que es exp esión de una ue za
p imo dial sus en ado a e ins in i a. Desde es e mismo plano me a ísico encon-
amos en lo apolíneo la ep esen ación schopenhaue iana, la me a apa iencia
alsa e iluso ia
Desde una pe spec i a epis emológica que a pa eja al en amado concep ual-
men e he e ogéneo de lo dionisiaco lo en endemos como un es ado de in oxica-
ción, de eb iedad, un es ado de islumb ación de la e dad de la exis encia, de la
p o unda, ho ible y c uda ealidad de la exis encia u bulen a, ab asi a y ácida
i encia. Una isión p oduc o de la eb iedad, indi ec a, po an o, que supone, a
su ez una acep ación de los place es de la ida, de los place es y gozos que no
exis i ían sin los su imien os y que an indesligablemen e se encuen an cosidos
a ellos. Es a es la olun ad de ilusión necesa ia pa a la exis encia; la ilusión dio-
nisiaca, la expe iencia más ce cana de la olun ad, de la i encia más animal,
Théma a. Re is a de Filoso ía. Núme o 41. 2009 343
ca nal y alejada de una conciencia sólo in elec i a. Es a cons ucción mí ica es la
ol idada po la ci ilización decaden e de la época c í ica posmode na: Nada puede
exis i sin mi o. Tampoco la ciencia mode na; aquí en la celeb ación dionisiaca,
en su éx asis, en su eb iedad genial encuen a o igen –en es e ama a se al pecho
del place – la icción en sen ido ex amo al que, no es o a cosa que la des iación
conscien e de la ealidad que se encuen a en el mi o, el a e y la me á o a.
El a e es la c eación conscien e de una ilusión es é ica; en es e sen ido el a e
descansa sob e el p imi i o anhelo de ilusión. Un p imi i o anhelo de ilusión que
quedó en el ol ido de al o ma que la iloso ía quedó hué ana de ilusión pa a
ellena se de explicación, de acionalidad quedando la c eencia desbancada al
cubo de las supe che ías y las eligiones es úpidas. Lo undamen al, desde es a
pe spec i a epis emológicamen e e oluciona ia es que es a c eencia, es a ilusión
necesa ia pa a i i es conscien e. De ahí que la más al a indicación de la olun-
ad como ue za e upcionado a de lo dionisiaco es la c eencia en la ilusión: Nues-
a g andeza eside en la sup ema ilusión... no es sólo nues a cul u a la que des-
cansa sob e ilusiones aisladas; ambién nues o conocimien o las necesi a. La
olun ad, po an o, es eje p ime o del conocimien o humano, conoce es abaja
con me á o as, es busca con me á o as en la na u aleza, la cons ucción de me á-
o as es el ins in o undamen al del homb e, como ya dijimos, no podemos hace
nada sin nues os impulsos mí icos, el animal an ás ico necesi a de sus anda-
mios mí icos, de sus alsedades conscien es, de esas alsedades que se le an an
sob e la e dad in ui i a de una e o í ica exis encia p imi i a.
En o al con aposición, lo apolíneo, en e a la emb iaguez c eado a de lo dioni-
siaco, ep esen a un es ado semejan e al sueño, una igu ación oní ica en que el
conocimien o es sólo de supe icies, gozamos en la comp ensión inmedia a de la
igu a, odas las o mas nos hablan. Lo apolíneo epis emológicamen e, es á aso-
ciado al esplando , a la cla idad –Apolo es el Dios del sol y la luz, a la e e na
ju en ud, a la e dad más supe io y pe ec a, al conocimien o e dade o. Sin
emba go, lo apolíneo, po sí solo, epis emológicamen e hablando, sólo, y ahí es á
la g an in uición nie zscheana, es ep esen ación, in en o de obje i ación de la
olun ad y po an o icción, pu a icción que pasa po e dad obje i a. Desp o is-
a de una e e encia a la olun ad, de sabe se in en o de obje i ación de la olun-
ad, e e en e de algo i al la e dad apolínea, epis emológicamen e hablando es
un pu o esquele o de apa iencia, una hueca palab a que no deno a el lui del
mundo, la expe iencia mundana.
Es é icamen e hablando lo dionisiaco es lo sublime, lo ab umado , lo sob ecoge-
do , la expe iencia emb iagado a de las expe iencias que desbo da las co idianas
y además la somb ía ap ehensión acional. Y en e a es o, lo apolíneo es, desde
la es é ica lo bello, la belleza elacionada con la mesu a, la elegancia en la on e-
a de lo inin eligible pe o en una ep esen ación in elec i a, en un impulso plás i-
co acionalizado, la belleza o mal, la bella apa iencia que no se aden a en deci
el se , que se mue e colean e, la locu a y la mesu a del animal humano caminan
jun as pues esiden en nues o cue po animal.
En de ini i a la suge encia nie zscheana supone un i alismo que nace de una
ilusión conscien e. De un guia se po la ic o ia sob e el dolo que la se enidad
g iega consiguió median e una cul u a que supo a e a se al i i sabiendo que el
i i implica su imien o. Se a a, pues, de a i ma se en la ida de la ie a, en
se iel a es e escena io a ando de domina el impulso i e enable de la olun-
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ad, a sabiendas de que es impa able, pe o in en ando una conjugación en e el
que e p opio y el que e na u al, sabiéndose en una ensión ágica.
El a e dionisiaco, en e al apolíneo que se basa en el sueño, en la igu ación
oní ica, descansa en el juego con la emb iaguez, con el éx asis. Dos pode es sob e
odo son los que al ingenuo homb e na u al lo ele an has a el ol ido de sí que es
p opio de la emb iaguez, el ins in o p ima e al y la bebida na có ica. Sus e ec os
es án simbolizados en la igu a de Dioniso. En ambos es ados el p incipium indi-
idua ionis queda o o, lo subje i o desapa ece o almen e an e la e up i a io-
lencia de lo gene al-humano, más aún, de lo uni e sal-na u al. Las ies as de
Dioniso no sólo es ablecen un pac o en e los homb es, ambién econcilian al se
humano con la na u aleza. De mane a espon ánea o ece la ie a sus dones,
pací icamen e se ace can los animales más sal ajes: pan e as y ig es a as an
el ca o ado nado con lo es, de Dioniso. Todas las delimi aciones de cas a que la
necesidad y la a bi a iedad han es ablecido en e los se es humanos desapa e-
cen: el escla o es homb e lib e, el noble y el de humilde cuna se unen pa a o ma
los mismos co os báquicos. En muchedumb es cada ez mayo es a odando de
un luga a o o el e angelio de la “a monía de los mundos”: can ando y bailando
mani iés ase el se humano como miemb o de una comunidad supe io , más ide-
al: ha desap endido a anda y a habla . Más aún: se sien e mágicamen e ans-
o mado, y en ealidad se ha con e ido en o a cosa. Al igual que los animales
hablan y la ie a da leche y miel, ambién en él esuena algo sob ena u al. Se
sien e dios: odo lo que i ía sólo en su imaginación, aho a eso él lo pe cibe en sí.
¿Qué son aho a pa a él las imágenes y las es a uas? El se humano no es ya un
a is a, se ha con e ido en una ob a de a e, camina an ex á ico y e guido como
en sueños eía camina a los dioses. La po encia a ís ica de la na u aleza, no ya
la de un se humano indi idual, es la que aquí se e ela: un ba o más noble, un
má mol más p ecioso son aquí amasados y allados: el se humano. Es e se
humano con igu ado po el a is a Dioniso man iene con la na u aleza la misma
elación que la es a ua man iene con el a is a apolíneo.24
La emb iaguez, sólo la emb iaguez, puede e la ealidad de la ie a de o o
modo, puede c ea se , o igina sen ido. ¿Qué se ía del mundo sin eb ias men es
que bailan? Sin eb iedad no puede exis i c eación, se p oduce un bebe na có ico
que enajena el espí i u del c eado pa a uni ica lo con el na u al, se ompe la
indi idualidad y el homb e se ab e a su géne o y la na u aleza, se sien e en pe -
ec a sin onía con ella. Se he mana con los homb es y con la ie a. Se e ela la
po encia de la na u aleza en el p opio homb e El se humano es aquí el allado
po el espí i u, po el con ac o sin elos ni man as ocul ado as de la au én ica
esencia i al que es el p opio i i sin pensa . El se humano queda moldeado po
las p opias ga as de la ida y ya no sabe ni anda ni habla , sólo can a y baila,
se ans o ma en animal, pe o en el único animal que can a a la luna. Can a a la
ida que lo posee. Vi e an i iendo que no sabe qué es el pensa . Es pu a ib a-
ción e e nizan e.
Es p ecisamen e, en la combinación de sob iedad y emb iaguez en la que se mani-
ies a el a is a dionisiaco di á Nie zsche. El a is a se emb iaga po que sob ia-
men e se desp ende del dolo pa a celeb a la ida. Dilui su conciencia en el
24 La isión dionisiaca del mundo. En El nacimien o de la agedia. Mad id. Alianza. 2005.
P.245-246
Théma a. Re is a de Filoso ía. Núme o 41. 2009 345
espí i u i al que lo econcilia con el mundo del i i supone una sob iedad p e-
ia, una conciencia que pe mi e ese olca se al bebe la ida po en e o.
La emb iaguez quedó con e ida con los g iegos en un sal o de los lazos sociales,
en una es i idad de edención del mundo, en un día de ans igu ación. Todos los
ins in os sublimes de su se se e ela on en es a idealización de la o gía. Es a
noción de ans igu ación ecue da una isión empo al eónica, en la que exis e
una sue e de p o o iempo al que se uel e median e el i o en que el lui co i-
diano desapa ece pa a oca la e e nidad. Se iaja a la e e nidad median e el i o.
Un i o que se epi e cíclicamen e –e e no e o no–.
Con la i upción dionisiaca c eció igo osamen e el espí i u a ís ico g iego –que
a su ez man iene un impo an e poso cul u al e iden emen e–. Po una pa e
Apolo, el siamés dionisiaco, a i maba una isión plena, inmó il, luminosa de la
belleza –que Nie zsche elaciona con Fidias, con el esplendo del escul o –
símbolo del a is a apolíneo–. Y po o a pa e Dioniso in e p e aba en la agedia
los enigmas y los ho o es del mundo y exp esaba en la música ágica el pensa-
mien o más ín imo de la na u aleza, el hecho de que la « olun ad» hila en y po
encima de odas las apa iencias.
¿Y qué es la música sino el deci uni e sal? La música es el no lenguaje que pe -
ec amen e pueden i i homb es de di e en es adiciones, y es po an o el que
más de ce ca mi a la olun ad. Sólo de es a acep ación de la limi ación del con-
cep o pudo su gi la agedia, el pensamien o ágico, la sabidu ía poé ica En la
melodía se e ela la inmedia ez de la olun ad en e a la a qui ec u a de sonidos
apolínea.
En las ies as dionisiacas, en las ans igu aciones i uales se p oduce un gemido
nos álgico de una olun ad indes uc ible, de un i i pleno, i me. Se llo a y se
íe indis in amen e po que es esa una plena mani es ación emb iagado a del
i i , una huida que a i ma la ida negándola; es deci un anhelo que no sepa a-
a sino que se en aíza en la ie a y la he mandad de los congéne es que se sien e
un solo o ganismo bailando, bebiendo y i iendo un ins an e e e no, inmo al. Un
sen i p o undo de esa doble esencialidad del se , ecue do a Baudelai e: “Siendo
muy niño, ab igué en el co azón dos sen imien os con adic o ios: el ho o po la
ida y el éx asis an e la ida25” Es esa la olun ad de inocencia del homb e ági-
co, es un niño e e no que ha asumido la se iedad del juego de la ida en la con-
adicción de la que encia i al. La olun ad de ilusión, de icción, de ingi in an-
il e ela una enuncia a i i ue a de la e dad c eada po los p opios jugue es
in an iles, po las an asías, an necesa ias pa a un habi a poé ico y pleno que
c ea se , pa a el que la ealidad, como pa a el niño es ese p opio juego se io de la
ida inyec ado de un doble sen i de emo y éx asis. Es es a la eligiosidad esen-
cial del pensamien o ágico, una búsqueda de ligazón ( eliga e) con la ida y en
la ida como ins in o, un que e in an il, de esa in an il obsesión po que e sin
habla , po ab aza el mundo y ab aza se con ue za a sus en añas cálidas:
Los dioses g iegos, con la pe ección con que se nos apa ecen ya en Home o, no
pueden se concebidos, cie amen e, como u os de la indigencia y de la necesi-
dad: ales se es nos los ideó cie amen e el ánimo es emecido po la angus ia: no
pa a apa a se de la ida p oyec ó una an asía genial sus imágenes en el azul.
En és as habla una eligión de la ida, no del debe , o de la ascé ica, o de la espi-
25 Mi co azón al desnudo y o os papeles ín imos. Viso . Mad id.1995. P.72
346 Théma a. Re is a de Filoso ía. Núme o 41. 2009
i ualidad. Todas es as igu as espi an el iun o de la exis encia, un exube an e
sen imien o de ida acompaña su cul o. No hacen exigencias: en ellas es á di ini-
zado lo exis en e, lo mismo si es bueno que si es malo. Compa ada con la se ie-
dad, san idad y igo de o as eligiones, co e la g iega pelig o de se in a alo-
ada como si se a ase de un jugue eo an asmagó ico, – si no aemos a la me-
mo ia un asgo, a menudo ol idado, de p o undísima sabidu ía, median e el cual
aquellos dioses epicú eos apa ecen de súbi o como c eación del incompa able
pueblo de a is as y casi como c eación suma. La iloso ía del pueblo es la que el
encadenado dios de los bosques des ela a los mo ales: «Lo mejo de odo es no
exis i , lo mejo en segundo luga , mo i p on o.» Es a misma iloso ía es la que
o ma el as ondo de aquel mundo de dioses. El g iego conoció los ho o es y
espan os de la exis encia, mas, pa a pode i i 26
Es es a eligiosidad un enmasca amien o i ual que p opicia el pode i i
ap e ándose con a la ida como un pe o he ido se ap ie a a su mad e. El a ís-
ico, es pues un elemen o que media con el ho o y el su imien o, que celeb a el
place y el su imien o como máximas mani es aciones de amo p o undo a la
ida, que es o igen po an o del a e a a és del cue po en usiasmado de la
máxima exp esión de la humana animalidad, el homb e como c eado .
Esa necesidad ue la que hizo que el genio a ís ico de es e pueblo c ease esos
dioses. Po ello, una eodicea no ue nunca un p oblema helénico: se gua daban
de impu a a los dioses la exis encia del mundo y, po an o, la esponsabilidad
po el modo de se de és e. También los dioses es án some idos a la necesidad: es
és a una con esión hecha po la más a a de las sabidu ías. Ve la p opia exis en-
cia, al como és a es aho a, en un espejo ans igu ado , y p o ege se con ese
espejo con a la Medusa – ésa ue la es a egia genial de la « olun ad» helénica
pa a pode i i en absolu o. ¡Pues de qué o o modo hab ía podido sopo a la
exis encia es e pueblo in ini amen e sensible, an b illan emen e capaci ado pa a
el su imien o, si en sus dioses aquélla no se le hubie a mos ado ci cundada de
una au eola supe io ! El mismo ins in o que da ida al a e, como un complemen-
o y una consumación de la exis encia des inados a induci a segui i iendo, ue
el que hizo su gi ambién el mundo olímpico, mundo de belleza, de sosiego, de
goce.
La ida es po an o, lo ape ecible de suyo, es a ida. El dolo es undamen al-
men e el que iene que e con el de la mue e; el sabe se mo ales. Po eso no
quie en sepa a se de la exis encia y se a i ma en un can o de que encia, de ansía
e e na. La a i mación g iega de la ida, es conscien e, es deci no es un deci sí
sin pensamien o, es un pensa que –una ez he ido po la quemazón del iempo–
se epliega al i i sin la punzan e isión exis encial del i i pa a pensa . El
g iego piensa pa a i i , y una ez ha pensado, i e diciendo su ilmen e, pa a
que no duela, la e dad exis encial, diciendo lo ágico iendo y llo ando, pe o
siemp e desde la másca a que cub e el e lejo di ec o de la e dad dolien e. Es
po es o que se con aponen po la in luencia dionisiaca dos o mas de e dad que
chocan, la ins in i a, la de la i encia y la que apa ece bellamen e explicada:
“...la lucha en e e dad y belleza nunca ue mayo que cuando acon eció la in a-
sión del cul o dionisiaco: en él la na u aleza se des elaba y hablaba de su sec e o
26 La isión dionisiaca del mundo. En El nacimien o de la agedia. Mad id. Alianza. 2005.
P.251-252
Théma a. Re is a de Filoso ía. Núme o 41. 2009 347
con una cla idad espan osa, con un ono en e al cual la seduc o a apa iencia
casi pe día su pode ”.27
Po an o el a is a g iego dice des- elando la e dad; el a e p opiamen e dicho es
la capacidad de c ea imágenes, independien emen e de que sea un p e-c ea o un
pos -c ea . En es a p opiedad – una p opiedad gene al humana – se basa el signi-
icado cul u al del a e. De ahí la di e encia que es ablece Nie zsche en e la
epopeya y la lí ica, en e el deci a a és de imágenes lo que hicie on los demás y
el deci se –enmasca ado– del poe a que se aden a en su p opia g u a i encial.
La mesu a apolínea es aba elacionada con la ep esen ación, es deci con un
op imismo epis emológico, una acep ación de que algo es cognoscible po el me o
hecho de pode ep esen a se, simboliza se, deci se, la mesu a del escul o de
símbolos ino a comple a se genialmen e con la i upción apolínea de la desme-
su a dionisiaca, de la o a e dad in ui i a, inalcanzable a la doma concep ual
e elada en el place y el dolo de la ida, un ace ca se a escucha el pálpi o de la
p opia olun ad de la na u aleza, de hace música.
Un a e que en una emb iaguez melódica popula , en un can o del pueblo habla-
ba de la e dad de la ida ahuyen ó a las musas de las a es de la apa iencia.
Nació el pensamien o ágico de es a usión apolíneo-dionisiaca, de es a copula-
ción p o unda, ce e a e in ensa.
Lo dionisiaco pene a po odas las en anas de la ida. En e el o den ulga
apa en e y el o den que podemos llama supe io , el de la ealidad dionisiaca,
encon amos un ol ido, un es ado le á gico, emb iagado que nos aleja de la ea-
lidad co idiana, es e elemen o óxico no es o o que la ob a de a e ágica, que
supone una huída desde la nausea, la ce eza del absu do del mundo a la olun-
ad p ima e al:
Sob e odo se a aba de ans o ma aquellos pensamien os de náusea sob e lo
espan oso y lo absu do de la: exis encia en ep esen aciones con las que se pueda
i i : esas ep esen aciones son lo sublime, some imien o a ís ico de lo espan o-
so, y lo idículo, desca ga a ís ica de la náusea de lo absu do. Es os dos elemen-
os, en e e ados uno con o o, se unen pa a o ma una ob a de a e que ecue -
da la emb iaguez, que juega con la emb iaguez.
Los su imien os de la i encia, pa a posibili a la ida, necesi an de una olun-
ad de ep esen ación –que es o igen común de la olun ad de ilusión como condi-
ción de la exis encia– Lo sublime y lo idículo enca nan un ace camien o media o,
e lexi o y alegó ico al absu do, de al o ma que ya no alejan de la ida, la ace -
can c í ica o media amen e, la ep esen an en su p opia con adicción:
Lo sublime y lo idículo es án un paso más allá del mundo de la bella apa iencia,
pues en ambos concep os se sien e una con adicción. Po o a pa e, no coinciden
en modo alguno con la e dad: son un elamien o de la e dad elamien o que es,
desde luego, más anspa en e que la belleza pe o que no deja de se un elamien-
o. Tenemos, pues, en ellos un mundo in e medio en e la belleza y la e dad: en
ese mundo es posible una uni icación de Dioniso y Apolo.28
Es e mundo uni icado de lo apolíneo y lo dionisiaco es un elamien o pe o ya
conscien e – es deci ep esen a conscien emen e la ensión exis encial– Hay una
econciliación con el enigma, una iden i icación con la ida, una celeb ación del
27 Ibid. P.255
28 Ibid. P.260.
348 Théma a. Re is a de Filoso ía. Núme o 41. 2009
ins in o, del sen i p ein elec ual, un decla a lúcido de la e dad min iendo,
sabiendo que se mien e y min iendo li e a iamen e. La ida es ya li e a u a. La
ida se habla ea alizándola a i mándose en una animalidad que ida, no im-
pues a.
Piedad, másca a ex añísima del ins in o i al! ¡En ega a un mundo oní ico
pe ec o, al que se le con ie e la sup ema sabidu ía mo al! ¡Huida de la e dad,
pa a pode ado a la desde la lejanía, en uel o en nubes! ¡Reconciliación con la
ealidad, po que es enigmá ica! ;A e sión al desci amien o de los enigmas, po -
que noso os no somos dioses! ¡Placen e o a oja se al pol o, sosiego eliz de la
in elicidad! ¡Sup ema au oalienación del se humano en su sup ema exp esión!
¡Glo i icación y ans igu ación de los medios de ho o y de los espan os de la
exis encia, conside ados como emedios de la exis encia! ¡Vida llena de aleg ía en
el desp ecio de la ida!
¡T iun o de la ida en su negación!
Aho a la e dad es símbolo, las es a uas apolíneas caminan po el escena io ea-
al y los cuad os i en en el mundo de la ep esen ación conscien e. Se ha i ua-
lizado el can o y el baile de esas p ime as ib aciones ins in i as y el emo ha
quedado disipado al i o, se ha negado el i i e oz ep esen ando el i i e oz
pa a no su i e ozmen e; el espec ado sabe pues, que espe a una suge encia,
una magia escondida as la ep esen ación, as el símbolo que se le sugie e
gus osamen e:
Al espec ado se le hace, pues, la exigencia dionisíaca consis en e en que a él odo
se le p esen a mágicamen e ans o mado, en que él e siemp e algo más que el
símbolo, en que odo el mundo isible de la escena y de la o ques a es el eino de
los milag os. ¿Pe o dónde es á el pode que aslada al espec ado a ese es ado de
ánimo c eyen e en milag os, median e el cual e ans o madas mágicamen e
odas las cosas? ¿Quién ence al pode de la apa iencia, y de la po encia, edu-
ciéndola a símbolo? Es la música.29
Es la música, el g uñi di ec o de la olun ad el que luye, explo a y hunde en el
mis e io al espec ado . La comunicación imp ecisa concep ualmen e pe o ce e a
in ui i amen e es p oduc o de la música que acompaña la escena y apo a la
in ensidad que encial que esconde la apa iencia. La música es la exp esión
máxima de la olun ad. De ahí que el poe a no sea nada sin i mo. El poe a habla
musicalmen e, dice sus poemas musicalmen e, in ensamen e dice y i e, de ahí
que de sus ib a emocionado nazca la comunicación más po en e. El sonido pa e-
ce ya sólo g i o, sólo sollozo, es a es la apo ación más p o unda que pudo hace se
en mucho iempo de his o ia de la iloso ía, la que con mayo celeb ación eciben
los poe a que ue on expulsados de la República: hay ida de ás de la palab a;
una ida de mis e io en la que na egamos. Nues o ba co es, lo que amos o no,
una me á o a con g andes elas de le as y sonidos que manejamos en un can o
diluido en el ai e de la olun ad. Nues a ida ya no es nues a ida, es la ida.
En úl ima ins ancia no somos en e amen e nues os, i imos aupados al mis e io
po el que luimos y el a e es nues o medio de locomoción po la ía mis e iosa
del mundo.
La ilusión es nues a condición del exis i . La libe ación del ingido consis e en
sabe se po ado de una ca e a, de un ingimien o, de un cuen o e osímil que
29 Ibid P.263-265
Théma a. Re is a de Filoso ía. Núme o 41. 2009 349
a ila las ga as de su poé ica animalidad, y po ende, c ea omando conciencia del
c ee que asis e a su c eación. Su hamb e da luga a ugien es c eancias que son
libe ación de odas las i anías, incluyendo la de la e dad, la del concep o y la de
la mo alidad subyugan e.
Pablo Ja ie Pé ez López
Uni e sidad de Valladolid
Depa amen o de Filoso ía.
Facul ad de Filoso ía y Le as
Paseo del P ado de la Magdalena
47011 Valladolid (España)
[email p o ec ed]
pabloj250@ho mail.com