scieee Science in your language
[es] (orig)

La Autonomía Universitaria. Lección Inaugural leída en la Solemne Apertura del Curso Académico 2013-2014 en la Universidad de Sevilla

Abstract

Lección inaugural pronunciada por Ángel M. López y López en la Solemne Apertura del Curso Académico 2013-2014 en la Universidad de Sevilla. En ella trata sobre la autonomía de las universidades, que deja claro que debe ser considerada como un derecho fundamental en virtud del artículo 27.1 de la Constitución. Concluye que una enseñanza o investigación de acuerdo con el ideario del centro debe estar protegida no solo para sus docentes, sino frente al exterior, de la injerencia de los poderes públicos.

Read accessible full text

La Autonomía Universitaria. Lección Inaugural leída en la Solemne Apertura del Curso Académico 2013-2014 en la Universidad de Sevilla

Author: López y López, Ángel Manuel
Publisher: Editorial Universidad de Sevilla
Year: 2015
Source: https://idus.us.es/bitstreams/35e100c3-a6be-4ced-884d-dd3477fe30e1/download
ÁNGEL M. LÓPEZ Y LÓPEZ
LA AUTONOMÍA UNIVERSITARIA
Lección Inaugu al leída en la Solemne Ape u a
del Cu so Académico 2013-2014
en la Uni e sidad de Se illa
EDITORIAL UNIVERSIDAD DE SEVILLA
Índice
colección
Biog a Ía
ÁNGEL M. LÓPEZ Y LÓPEZ
Ca ed á ico de De echo Ci il
Facul ad de De echo
LA AUTONOMÍA UNIVERSITARIA
Lección Inaugu al leída en la Solemne Ape u a
del Cu so Académico 2013-2014
en la Uni e sidad de Se illa
Se illa 2015
Po ada
Índice
colección
Biog a Ía
© EDITORIAL UNIVERSIDAD DE SEVILLA 2015
© C/ Po eni , 27 - 41013 Se illa
T nos.: 954 487 447; 954 487 451; Fax: 954 487 443
Co eo elec ónico: [email p o ec ed]
Web: h p://www.publius.us.es
© ÁNGEL M. LÓPEZ Y LÓPEZ 2015
ISBNe: 978-84-472-1709-0
Digi alización y ealización in e ac i a: Dosg aphic, s. l.
Colección Tex os Ins i ucionales
Núm.: 63
Rese ados odos los de echos. Ni la o alidad ni pa e de
es e lib o puede ep oduci se o ansmi i se po ningún
p ocedimien o elec ónico o mecánico, incluyendo o oco-
pia, g abación magné ica o cualquie almacenamien o de
in o mación y sis ema de ecupe ación, sin pe miso esc i o
de la Edi o ial Uni e sidad de Se illa.
Comi é edi o ial:
An onio Caballos Ru ino (Di ec o del
Sec e a iado de Publicaciones)
Edua do Fe e Albelda (Subdi ec o )
Manuel Espejo y Le do de Tejada
Juan José Iglesias Rod íguez
Juan Jiménez-Cas ellanos Balles e os
Isabel López Calde ón
Juan Mon e o Delgado
Lou des Mundua e Jaca
Jaime Na a o Casas
Mª del Pópulo Pablo-Rome o Gil-Delgado
Ado ación Rueda Rueda
Rosa io Villegas Sánchez
Edición digi al de la p ime a edición imp esa de 2013
A la memo ia de Rosa io Valpues a
Po ada
Índice
Índice
1. In oducción ...................................................... 13
A) Ag adecimien o pe sonal .............................. 13
B) El «géne o li e a io» lección inaugu al ........ 15
C) Una isión gene al: El De echo como cien-
cia undamen ada en los alo es his ó ica-
men e consolidados ...................................... 16
2. La au onomía de las uni e sidades ................ 19
A) Signi icado de au onomía. El concep o de
plu alidad de los o denamien os ................. 19
B) La au onomía de las uni e sidades en la doc-
ina del T ibunal Cons i ucional. Con enido
esencial y con igu ación legal. El con eni-
do esencial de la au onomía uni e si a ia.
Desc ipción. La apelación al « os o his ó ico
de la ga an ía» ............................................... 21
3. El concep o de uni e sidad ............................. 27
A) T es es imonios magis ales ........................ 27
a) F. Gine de los Ríos ................................. 27
b) J. O ega y Gasse .................................... 29
c) Á. La o e Segu a ...................................... 31
B) P incipios dis in i os ..................................... 32
a) O ien ación uni e salis a .......................... 32
Pa a i a página pulsa en la línea
☞
Po ada
colección
Biog a Ía

b) Sabe elabo ado y ansmi ido sin inje en-
cias ex e io es ........................................... 35
c) A iculación en e enseñanza e in es i-
gación ........................................................ 35
d) T es p incipios que se esumen en uno:
la uni e sidad ha nacido de la esis encia
y del iun o de la azón ......................... 36
4. «Po qué» la au onomía. El undamen o de la
au onomía uni e si a ia: dimensión ins i ucio-
nal y o ganiza i a de los de echos undamen-
ales de la libe ad de pensamien o de cá ed a
y de ciencia. Inexac i ud de las esis educcio-
nis as ................................................................. 37
5. Un segundo «po qué». La au onomía uni e si a-
ia como ga an e de un se icio público o ecido
a odos que cumpla el manda o de impa cialidad
y de ensa de los in e eses gene ales ............. 40
6. «Cómo» la au onomía. La llamada con igu ación
legal de la misma ............................................ 43
A) Lími es ........................................................... 43
B) Financiación. Au onomía inancie a ............ 43
C) La plani icación de la in es igación ............ 44
D) La plani icación docen e .............................. 46
E) Polí ica de pe sonal ...................................... 47
F) Libe ad de au oo ganización ...................... 47
G) El p incipio democ á ico y la au onomía uni-
e si a ia ........................................................ 49
Pa a i a página pulsa en la línea
☞
Po ada
colección
Biog a Ía
7.
La au onomía uni e si a ia en e al me cado
... 52
A) Me cado y Es ado. Una página í ida de Na-
alino I i. El Es ado como obligado ga an e
del a opello del me cado y la canibalización
me can ilis a de la uni e sidad. Consecuencia
del ca ác e de i ado del o denamien o ..... 52
B) Con a el Plan Bolonia: el in acep able del
EEES y la plasmación o ice a. La p oli e-
ación del aba a amien o académico de los
í ulos y cen os uni e si a ios. El d ama del
posg ado ........................................................ 54
8. Las amenazas pa a la au onomía uni e si a ia,
hoy .................................................................... 60
A) Las amenazas desde ue a: la o ensi a ecen-
alizado a. La o ensi a ecen alizado a y el
p i ilegio egional. Dos amenazas insidiosas:
la p oli e ación e ines abilidad no ma i a y
la bu oc a ización ......................................... 60
B) Las amenazas desde den o: clien elismo, en-
dogamia y au osa is acción. Leyenda y e -
dad sob e es as cues iones: la isión de un
e e ano. La coop ación como e dade o mal.
Excesos del p incipio democ á ico .............. 65
9. Coda. Au onomía uni e si a ia y uni e sidades
p i adas: p es ado as de un se icio, equipa able
al público, pe o sin sus no as. Di icul ades pa a
aslada el mismo concep o de au onomía a
las uni e sidades p i adas. Libe ad de cá ed a
e idea io del cen o ......................................... 72
Pa a i a página pulsa en la línea
☞
Po ada
colección
Biog a Ía
10. Con a el pesimismo ........................................ 78
11. Final. O icio de di un os: pad es, maes os, dis-
cípula ................................................................. 81
Guía de au o idades ............................................... 83
Pa a i a página pulsa en la línea
☞
Po ada
colección
Biog a Ía
13
Po ada
Índice
S . Rec o Magní ico de la Uni e sidad de Se illa,
Au o idades,
Claus o de P o eso ado,
Pe sonal de Adminis ación y Se icios,
Alumnado,
Seño as y Seño es:
1. in oducción
A) Ag adecimien o pe sonal
Debo comenza mi lección con el ag adecimien o po
el hon oso enca go que me lle a a es a cá ed a secu-
la , que omo como especial halago de la o una.
No c eo ene especiales mé i os pa a la a ea, sal o uno, que
compa o con muchos: si hay un luga , una ins i ución, un
si io de abajo, como que amos llama lo, que yo ame, es la
Uni e sidad de Se illa, pa a mí au én ica Alma Ma e , en su
aducción más es ic a de mad e nu icia; que no sólo me ha
pe mi ido desempeña un o icio pa a gana me la ida, o icio
20
Po ada
Índice
c) Pe o obse emos inmedia amen e que el hecho de se o -
denamien os de i ados no los con ie e en o denamien os
ju ídicos subo dinados; odo lo con a io: p ecisamen e se
quie e sal a con ellos, y es su inalidad esencial, que no
sean subo dinados en algún o algunos aspec os, que se con-
igu an como un núcleo donde sólo el o denamien o de-
i ado oma sus decisiones. En e dad, de o denamien os
ju ídicos de i ados, de au onomías, si amos a su aducción
habi ual, no puede habla se si el o denamien o ju ídico o i-
gina io puede c ea los o sup imi los a a és de la legislación
del Es ado o, en su caso, en nues o país, de la Comunidad
au ónoma; po eso, sólo son ales si es án econocidos en la
Sup ema No ma que ige a odos, an o al o denamien o
ju ídico o igina io, como a los o denamien os de i ados.
De e minada la exis encia de és os, no son eliminables sal o
que haya un cambio cons i ucional, y ninguna legislación
ni es a al ni au onómica puede igno a su con enido esen-
cial, que siemp e hab á de se espe ado, en los é minos
del a ículo 53.1 de la Cons i ución pa a el caso español.
d) Así, la au onomía uni e si a ia se ía ese núcleo de com-
pe encias componen e de un o denamien o ju ídico de-
i ado donde la uni e sidad y sólo la uni e sidad oma
sus decisiones, que exis e po p opia olun ad del o dena-
mien o ju ídico o igina io, cons i ucional. Que ome sus
decisio nes no signi ica que, como o denamien o de i ado,
ome odas las decisiones sin con a con el o denamien o
ju ídico o igina io; en p ime luga , odas las decisiones

21
Po ada
Índice
no le compe en; en segundo luga , muchas ha de oma las
de acue do con el o denamien o o igina io; pe o, y es o
es lo que hay que esal a ue emen e, hay un úl imo
(pe o úl imo no signi ica esidual) espacio ju ídico donde
las únicas álidas son sus no mas y decisiones, y oda inje-
encia de cualquie o o pode que no sea el suyo es ile-
gí ima. Ese núcleo ina acable es la au onomía.
e) Ese es el p o undo sen ido del a ículo 27, como des aca
úl imamen e Cáma a Villa , en es udio ponde ado y
pe ec amen e in o mado, al que pe mi o emi i a los
que deseen una ex ensa y sol en e exposición de los as-
pec os ju ídicos. La legislación es a al y la au onómica
pueden egula bas an es aspec os de la uni e sidad; y
ahí esplandece án sus p og amas polí icos, legí imos
como exp esión del p incipio democ á ico, pe o nunca
pod án en a a egula el núcleo de la au onomía, lo que
la Cons i ución llama, p ecisamen e, su «con enido esen-
cial». C eo que ello exige alguna po meno ización.
B) La au onomía de las uni e sidades en la doc ina del
T ibunal Cons i ucional. Con enido esencial y con i-
gu ación legal. El con enido esencial de la au onomía
uni e si a ia. Desc ipción. La apelación al « os o
his ó ico de la ga an ía»
a) Es mi p opósi o p escindi en cuan o se pueda de ec-
nicismos ju ídicos; pe o hay uno que no se puede deja
22
Po ada
Índice
de nomb a po su signi icado en la cues ión que nos
ocupa. Tan impo an e que el p incipal p onunciamien o
del T ibunal Cons i ucional sob e el mismo se e ie e
p ecisamen e a la au onomía uni e si a ia. T ae é aquí
la dis inción –pues de una dis inción écnico-ju ídica se
a a– con la meno ca ga especialis a que pueda, a i-
sando al público no ju is a que sob e la misma pesa una
in ensa polémica, de la que aquí no amos a hace nos
ca go, en e o as cosas po que c eo que es una polémica
a i icial y, desde luego, poco ú il a la inalidad de es a
lección, aunque al amen e escla ecedo a desde el pun o
de is a ideológico. Me e ie o a la di e enciación en e
de echo undamen al y ga an ía ins i ucional.
b) Simpli icando mucho, y con iesgo de alguna inexac i ud
meno , el de echo undamen al es una es e a de libe ad de
los ciudadanos en e a la inmisión en ella de los pode es
públicos; y la ga an ía ins i ucional una es e a de o gani-
zación y compe encias p opias de ins i uciones públicas,
ambién en e a la inje encia de los mismos pode es. Los
necesa ios complemen os de la dis inción son los concep os
de «con igu ación legal» y «con enido esencial». El p ime-
o p edica que an o de echo undamen al como ga an ía
ins i ucional pueden se modelados po las leyes es a ales
o au onómicas; el segundo p edica que esa modelación o
con igu ación iene un lími e, el espec o a un núcleo de
uno y o a, llamado p ecisamen e «con enido esencial».
Se admi e po la mayo ía que la igidez del «con enido
23
Po ada
Índice
esencial» es mayo en los de echos undamen ales que en
las ga an ías ins i ucionales, dependiendo ambién de qué
de echo o ga an ía se a e.
c) Pues bien, con es as p emisas la sen encia del T ibunal
Cons i ucional 26/1987, de 27 de eb e o, cali icó a la
au onomía uni e si a ia de de echo undamen al, pa -
iendo de la base de que la libe ad académica iene dos
e ien es, la colec i a o ins i ucional y la indi idual, la
libe ad de cá ed a. La decisión no ue unánime, pues
hubo dos o os pa icula es que se decan a on po la idea
de la ga an ía ins i ucional, a i mando en e o as cosas,
que «el hecho de que las Uni e sidades es én gobe nadas
au ónomamen e no o o ga po ese solo hecho a cada
uno de los miemb os una mayo libe ad de cá ed a». La
e dad es que ahí empieza y acaba el a gumen a io de
los magis ados disiden es, y de odos los que pos ulan
posiciones con a ias a la au onomía, bien di ec amen e,
bien a guyendo que, po no se un de echo undamen-
al, las posibilidades de in e ención del legislado en la
con igu ación legal de la au onomía son amplísimas y
p ác icamen e la dejan educida a la libe ad de cá ed a,
como de echo indi idual. Repi o que no he de en a en
discusiones écnicas, pe o a los que azonan así con en-
d ía pedi les explicaciones sob e po qué la Cons i ución,
además de indica la au onomía uni e si a ia den o del
elenco de los de echos undamen ales, ambién indica en
dicho elenco la libe ad de cá ed a. Dicho de o a o ma,
24
Po ada
Índice
la Cons i ución no educe la una a la o a, sino que las
engloba den o de la gene al libe ad académica, una como
dimensión obje i a de la misma, o a como dimensión
subje i a; y bien cla o es que una e ue za a la o a. Lo
que no se quie e econoce es jus amen e que la dimensión
obje i a ‘au onomía’ es un ins umen o de e ue zo de la
dimensión obje i a ‘libe ad de cá ed a, de ciencia, de
docencia’. Tan es así, que en se e ue zo de és as alcanza
su jus i icación aquélla.
d) En úl ima ins ancia, pues o que una g an can idad de
compe encias sob e la con igu ación legal co esponden a
las Comunidades au ónomas y, dado que oscu os pode es
han dec e ado que la culpa de odo lo malo que pasa hoy
día la ienen las au onomías de dis in o ipo, lo que hay
de e dad de ás de odo es o es un ansia po la ecen-
alización; y ya sabemos quiénes son los des ina a ios del
pode ecen alizado, los que desean ecupe a el pode
que noso os, pob es p o incianos, con muchos (me pe -
mi i éis el lenguaje coloquial) sexenios, pe o p o incianos
al cabo, les hemos indebidamen e a eba ado: ing edien-
e ideológico con suma año anza de los «bellos iempos»
del Minis e io de Educación, donde se cocía odo. Y
e e ano que soy, aunque las canas no me hayan hecho
muy p uden e, pe mi idme que haga un uso selec i o
y aho a nega i o de mi memo ia y calle sob e cómo se
concebía no digo la uni e sidad, sino el o icio uni e si a-
io mismo en Alcalá 34, po aquellas calendas obje o de
25
Po ada
Índice
la nos algia cen alis a. Pa a descanso de equí ocos, mi
llegada a la cá ed a p ocede de esa época, y con escaso
disgus o pe sonal.
e) Con es a base, la a ea a ealiza pa a de ini la au onomía
uni e si a ia no es o a sino la de de e mina su con enido
esencial. Adelan o que es a a ea no es siemp e ácil, y
que las pau as son dis in as según el de echo undamen-
al o ga an ía ins i ucional que se a e. Tampoco quie o
ae aquí el p oblema en é minos de deba e cien í ico
ju ídico, sino me bas a señala an sólo que el con enido
esencial de la au onomía uni e si a ia ha sido de inido
po el T ibunal Cons i ucional, en la mencionada sen en-
cia, como aquel p ese ado en é minos econocibles pa a
la imagen que de la uni e sidad iene la conciencia so-
cial en cada iempo y luga . Aho a bien, la conciencia
social de cada iempo y luga no es una p oducción es-
pon ánea, y más cuando se a a de ins i uciones de de i a
secula , u o de una decan ación his ó ica.
La doc ina de Alemania, p íncipe en el a amien o
de las cues iones ela i as al con enido esencial desde la
undamen al ob a de Häbe le, con enido esencial que
es ópico ecogido en la ac ual Ley Fundamen al de
aquella República Fede al (Wessensgehal , a ículo 19.2 del
G undgese z), apela, como un elemen o impo an ísimo
de de e minación del mismo, a lo que llama el « os o
his ó ico de la ga an ía», pues es el más de e minan e de

26
Po ada
Índice
la conciencia social de cada iempo, unido a los deseos
de la sociedad de que una ins i ución cumpla de e mina-
dos ines y anhelos del iempo p esen e. Quisie a llama la
a ención de que esa apelación al os o his ó ico compo a
dilucida el con enido esencial den o de la adición p o-
pia. Es a a i mación, casi hecha en passan , es capi al. A
la ho a de busca un modelo, los que conocemos S an o d
o Ha a d sabemos que hay que mi a a Tubinga o a
Heidelbe g, los que conocen Ox o d o Camb idge saben
que hay que mi a a la So bona, Bolonia o Leyden; lo
que no indica, y con end ía despeja la con usión, no
ap ecia la excelencia, siemp e a impo a , que o ecen
su enseñanza e in es igación, con la copia de su modelo,
nacido, pa a bien dis in as ci cuns ancias, en con ex os
polí icos, eligiosos, ins i ucionales que han con o mado
su his o ia, bien dis in a a la nues a. Re lexionemos, pues,
po cuen a p opia, sob e el concep o de uni e sidad que
nos es congenial.
27
Po ada
Índice
3. eL concep o de uni e sidad
A) T es es imonios magis ales: Gine de los Ríos,
O ega y Gasse , La o e Segu a
La p ime a de las a eas de esa e lexión es sabe qué
concep o de uni e sidad, den o de nues o con ex o, nos ha de
se i de e e encia. A es a medi ación acuden los es imonios
de nomb es ilus es de la ida académica españoles, dioses
meno es, y digo meno es po que aquí, en el plano pu amen e
e enal, el único dios es la Ve dad, que la ciencia a anca con
la a iga de odos sus cul i ado es.
a) F. Gine de los Ríos
El p ime o, y no os lo ocul o, pa a mí el más ene-
able, y más ce cano, c eo, a lo que la uni e sidad ha de
se , es aquel san o laico, que undó una de las ins i ucio-
nes más impo an es de nues a ciencia, cul u a, y pe-
dagogía, la Ins i ución Lib e de Enseñanza, F ancisco
Gine de los Ríos.
Gine abogaba po una uni e sidad au ónoma que
no dependa de la Iglesia, ni del Es ado y que deba cul i-
a la ciencia con su enseñanza e in es igación, di undi
la cul u a a odas las clases sociales, di igi la educación
nacional y o ma pedagógicamen e a odos los ni eles.
Del pensamien o de Gine no se deduce en absolu o
que el Es ado no deba con ibui al man enimien o de la
28
Po ada
Índice
uni e sidad, pe o en cambio la e e encia a la Iglesia iene
el mo i o del laicismo, p oblema en onces mucho más
p esen e que hoy en las uni e sidades, aunque sí en el
conjun o del sis ema educa i o, lo que es causa de no
pocos p oblemas; pe o es cla o que un discu so sob e la
cues ión, además de se la e al al obje o p incipal de es a
lección, es polémico, y es obligado po ambas cues iones
no se a ado al ma gen de o o discu so.
Cabe sub aya que Gine incluye la in es igación y
la ciencia como componen es esenciales de la uni e sidad
y decla a que el es udian e, no el maes o, es el p ime
elemen o de la uni e sidad; adicalmen e enemigo de
odo ipo de examen y del memo ismo y de la necesidad
de explica odo el p og ama sino sólo su ne io, dice a
p opósi o de las mo ilizaciones de los es udian es que
«la de los nues os ienen una ca ac e ís ica p opia, pues
de lo que se a a es de que no hay que hace ales o
cuales exámenes». Cie o es que eso es consecuencia de
un sis ema de enseñanza que ha educido al es udian e a
examinando, lo que no es culpa suya.
Radical de enso de la au onomía uni e si a ia, lo es
has a el pun o de pedi que el plan de es udios lo haga
cada uni e sidad a pa i de un mínimo obliga o io en cada
Facul ad pa a odas, y de demanda que la uni e sidad pod á
p opone pa a sus cá ed as, ambién lib emen e, a cien í-
icos de ue a de ella. Radical au onomis a pues, con una
mode nidad que causa asomb o hoy, no deja de denuncia
29
Po ada
Índice
que un mal en endimien o de la au onomía puede de i a
«en los egoísmos locales sean indi iduales sean coope a i-
os que, al c ea un cen o de esa clase es a o aspi en a
ennoblece la cul u a y la ida de su ciudad, sino a o os
mo i os como c ea plazas pa a los libe os de dipu ados y
caciques o e ene a los es udian es en sus casas, aho ando
a sus pad es gas os y moles ias sin g an en aja, usualmen-
e, pa a su educación in elec ual». C eo que con end éis
conmigo que, más allá del ono de época, la en en las
palab as de Gine muchas e dades ac uales.
b) J. O ega y Gasse
Resul a una e e encia ine i able, se di ía que ineludi-
ble, echa mano de la Misión de la Uni e sidad de O ega
y Gasse . El esc i o de O ega, pese a su b illan ez
habi ual, y alguna que o a e dad agmen a ia, es un
ex o p o undamen e desa o unado, lleno de su habi ual
exhibición p opia, gobe nado po la cap a io bene olen iae
de sus des ina a ios, un público es udian il. El ilóso o-
con e encian e-pe iodis a ba aja muchas eces demasiado
jun os los es egis os, haciendo que su can a ina oz
ocul e un pensamien o más p o undo que me ece ían las
cosas, ese pensamien o del que él mismo es genial es-
c u ado en La ebelión de las masas. Aunque sea una di-
g esión, no es a á de más eco da el daño que ha hecho
al conocimien o de los andaluces su Teo ía de Andalucía,
llena de ópicos pa a uso mad ileño; y es que, al ez,
36
Po ada
Índice
en e la enseñanza y la in es igación, la amosa Leh e und
Fo schung de Wilhelm on Humbold .
d) T es p incipios que se esumen en uno: la uni e sidad ha
nacido de la esis encia y del iun o de la azón
Es os es p incipios se esumen en uno solo: la uni-
e sidad ha nacido de la esis encia y del iun o de la
azón (Oli e Beaud). Si se iene en cuen a es o, queda
cla o que sin in es igación y lib e ansmisión del sabe no
hay uni e sidad: g acias a la búsqueda cien í ica ad ino
uno de los ec o es de desa ollo de la mode nidad, al
sus i ui la au o idad de la adición po la au o idad de
la azón c í ica. Es e espí i u de esis encia y azón c í ica
no iene po qué se indi idualis a ni des inculado de las
necesidades sociales de conocimien o. Le bas a con que no
se imponga a la uni e sidad su camino hacia la ciencia y
su ansmisión po los pode es públicos, y que no sea el
me cado quien sea su único e aluado . Es a pe spec i a
nos ayuda pa a e el p incipal «po qué» de la au onomía.

37
Po ada
Índice
4. «po qué» La au onomÍa. eL undamen o de
La au onomÍa uni e si a ia: dimensión ins-
i ucionaL y o ganiza i a de Los de echos
undamen aLes de La Libe ad de pensamien-
o de cá ed a y de ciencia. inexac i ud de
Las esis educcionis as
En e ec o, si la his o ia de las uni e sidades es la de la e-
sis encia a las adiciones mue as, impues as pa a ga an iza
su hegemonía po c edos eligiosos o polí icos, es a his o ia de
las uni e sidades es la lucha po su au onomía y la his o ia
de su conquis a. Es e p oceso a ligado indisolublemen e a la
exp esión en libe ad del pensamien o, de ideas y opiniones, a
la p oducción y c eación li e a ia, a ís ica, cien í ica y écnica,
y a la libe ad de cá ed a, que po cie o no es más que una
de i ación de aquellas o as libe ades. Es as libe ades son
de echos undamen ales, de acue do con el a ículo 20.1 de
la Cons i ución, que no sólo ienen una dimensión indi idual,
sino que se asladan a la uni e sidad como ins i ución; y en
ese aslado eside la azón ín ima de la au onomía uni e si-
a ia, econocida en el a ículo 27.1 de la Cons i ución, como
ya hemos enido ocasión de e .
Pe o hay más: con es os da os no cabe o a conclusión que
la de que la au onomía no es una no a ex ínseca, sino in-
ínseca de la uni e sidad, como ce e amen e pone de mani-
ies o uno de los g andes ju is as de nues o iempo, Ga cía
38
Po ada
Índice
de En e ía, que a i ma ‒ci o a la le a‒ «que el p incipio
ocul o que ha pe mi ido a las Uni e sidades cumpli sus un-
ciones esenciales bajo es uc u as an di e sas y a iables es,
jus amen e, el que llamamos de au onomía uni e si a ia».
En pocas palab as, una uni e sidad no au ónoma no es una
uni e sidad. Po eso ca ecen de apoyo cons i ucional a aques
a la au onomía uni e si a ia como el de Sosa Wagne , con-
ducido con an a pasión como al a de azón, e dade amen e
so p enden e en ju is a de an ele ada calidad; en es e e eno
se pod ía, al ez, gene a un deba e écnico, con pocas en-
ajas pa a nues o au o y pa a la ciencia misma, según c eo,
y, po ello, de nue o lo eludo aquí; a nues o p opósi o bas a
con deci que el ilus e colega es á en uel o po un so isma,
pues o que, del uso inadecuado de la au onomía uni e si a-
ia que se p oduce ‒y algo di emos de ello‒, deduce lisa y
llanamen e que és a no añade nada a las libe ades indi i-
duales de c eación cien í ica (cien í ica en sen ido amplio) y
de cá ed a, esis educcionis a que desconoce la ealidad: si se
imponen en é mino absolu os desde ue a de la uni e sidad
los planes de es udio, los p og amas, la o ganización docen e,
los mé odos, las líneas de in es igación… aquellas libe ades
indi iduales quedan g a emen e menoscabadas. Más ponde-
ado pa ece el pensamien o de F ancesc de Ca e as, que,
desde su au o idad de iuspublicis a, a i ma que la au onomía
de las uni e sidades es « uncional», pa a ga an ía de la libe -
ad académica, y que en ealidad la pe e sión del concep o
de au onomía iene en unción de un uso gene alizado en
39
Po ada
Índice
sus decisiones del p incipio democ á ico; lo que signi ica la
ulne ación del p incipio mismo, po que deja en manos de
i ula es de in e eses co po a i os el eje cicio de po es ades
que a ec an a los in e eses gene ales. El núcleo de su a gu-
men ación puede se compa ido, pe o la úl ima conclusión
es cie amen e excesi a, al menos en su o mulación global,
aunque algo hemos de deci sob e ella, en su momen o.
40
Po ada
Índice
5. un segundo «po qué». La au onomÍa uni e -
si a ia como ga an e de un se icio púbLico
o ecido a odos que cumpLa eL manda o
de impa ciaLidad y de ensa de Los in e eses
gene aLes
La uni e sidad pública es una adminis ación, aunque
au ónoma, a la que son aplicables odos los manda os del a -
ículo 103 de la Cons i ución. Es a elemen al cons a ación
indica un segundo «po qué» de la au onomía uni e si a ia, que
queda siemp e ex añamen e ol idado, especialmen e po los
más c í icos de ella, incluso negado es de su bondad, y que
cu iosamen e p oceden del campo ju ídico que más en iende
sob e el po qué de que hablamos, conc e amen e el De echo
adminis a i o. La uni e sidad es un se icio público, que se
p es a a a és de una adminis ación a la que son aplicables
los manda os de impa cialidad y de ensa de los in e eses gene-
ales con enidos en el a ículo 103 de la Cons i ución. Aho a
bien, aquí el se icio público iene un especial ma iz que es
el de c ea y ansmi i sabe , c eado en libe ad. No pod ía
se así si la uni e sidad no ue a au ónoma.
Es e ma iz al ez pasa desape cibido, po que en una socie-
dad lib e, plu alis a y democ á ica nos pa ece ob io; pe o e-
sul a al amen e ap eciado po los que hemos es udiado en una
uni e sidad en la que sólo la elegancia y sabidu ía de nues os
p o eso es, cuando las poseían, nos lib aba del adoc inamien o.
41
Po ada
Índice
No me e ie o a la exis encia de las es pa é icas asigna u as,
las amosas « es ma ías», Polí ica, Religión y Gimnasia, bu da
exc ecencia de la o denación p opia de un Es ado ascis a.
Me e ie o di ec amen e al in en o de adoc inamien o en las
disciplinas o dina ias y al de asignación de papeles en la so-
ciedad que e a moneda común en la época. Pe mi idme que
os cuen e una pequeña anécdo a de un eminen e químico de
es a uni e sidad, po o a pa e uni e si a io ejempla donde
los hubie a, y es anécdo a p ecisamen e eseñable po la g an-
dísima ca ego ía del pe sonaje. Llamados a su despacho algu-
nos es udian es de la en onces llamada Sección de Químicas
de la Facul ad de Ciencias, es udian es po cie o muy b illan-
es, pe o al amen e ac i os en la p o es a con a la dic adu a,
les azonó de absolu a buena e, que esa agi ación a la que se
dedicaban e a imp opia de ellos, como cien í icos, que es aba
jus i icada pa a los «niños de De echo» (sic), que ahí encon-
aban una sue e de en enamien o pa a su u u o; y los que
le conocimos y nos hon amos con su amis ad algunos años
después, sabíamos que no e a peyo a i a su in ención. Pa a el
g an químico a la uni e sidad bas aba con enseña al alumno
Química, en las Ciencias Na u ales exis ía la pu a obje i i-
dad, la Polí ica y sus cambian es coyun u as no e an p opias
de un cien í ico. Sin emba go que las disciplinas más es ic-
amen e cien í icas, incluso la p opia Ma emá ica, ciencia que
se cumple a sí misma, pueden se ehículos de adoc ina-
mien o, es á ue a de oda duda. Po habla de algo que con-
mo ió a la ciencia mundial y puso en el p opio co azón de la

42
Po ada
Índice
ciencia empí ica el deba e en e medios y ines, bas a eco da
el «asun o Oppenheime », sob e la in es igación nuclea .
El sabe c í ico y en libe ad es ambién el ai e que es-
pi an, jun o con las Humanidades y las Ciencias Sociales, las
Ciencias de la Na u aleza. Ese ai e se nos negaba, en aquella
época, a odos po igual. Di éis que ese adoc inamien o no
es posible hoy; y es posible, sólo con sup imi la au ono-
mía uni e si a ia, e impone como co ec o cualquie ipo de
«pensamien o único».
43
Po ada
Índice
6. «cómo» La au onomÍa. La LLamada con igu-
ación LegaL de La misma
A) Lími es
Con end ía gas a algún minu o en es a medi ación sob e
el «cómo» de la au onomía uni e si a ia o, si pa ece mejo , el
con enido de la misma. De esencia de la au onomía uni e si a-
ia es que los pode es del Es ado y de la Comunidad au ónoma
disponen del ins umen o de la llamada con igu ación legal
de la misma. Pe o ambién sabemos que es de esencia de oda
au onomía el que esa con igu ación legal enga sus lími es,
pues de lo con a io no pod íamos habla de al au onomía.
Repasemos algunos de esos p incipales lími es.
B) Financiación. Au onomía inancie a
La au onomía uni e si a ia signi ica, en p ime luga , au o-
nomía inancie a. En elación con ella y habida cuen a de que
la uni e sidad no puede au o inancia se, como no sea con
p ecios públicos exo bi an es o con la en ega sumisa a las exi-
gencias del me cado, que hagan de la educación en la uni-
e sidad un p i ilegio de los pudien es, dicha au onomía debe
eni undamen ada en la apo ación de ondos públicos. No
queda o a, si se quie e man ene un sis ema uni e si a io so-
cialmen e inclusi o, pa a odos los que lo puedan desempeña
44
Po ada
Índice
con un g ado de su iciencia, y si se quie e man ene el espí i u
de la lib e c eación del conocimien o, sin se il en ega a los
in e eses p i ados.
Ha llamado desde hace la gos años la a ención al que
iene el hono de di igi os la palab a la c í ica de que no hay
au onomía uni e si a ia po que no hay au osu iciencia inan-
cie a, idea epe ida po cale es de los que cab ía espe a algo
más de inu a. Po que el a gumen o es decididamen e g ose o,
si se iene en cuen a que la inanciación de la uni e sidad
pública es una g a e obligación de los pode es públicos, si se
quie e man ene su ca ác e de se icio público y su ca ác e
de c eado a de ciencia en libe ad. Lo que hay que denuncia
no es que la au onomía no es inancie a, sino que se p e enda
ahoga la po una cica e a do ación de ondos públicos.
C) La plani icación de la in es igación
Es a a i mación debe eni acompañada de una impo -
an e p ecisión: la plani icación gene al de la in es igación
cien í ica no co esponde a las uni e sidades, ni sepa ada ni
conjun amen e. En dicha plani icación, obje o úl imo de la
decisión polí ica y que iene que a ende con ecu sos escasos,
co esponden a las uni e sidades unas acul ades de p opo-
sición y de audiencia indeclinables, es án des inadas a se
un elemen o si se quie e cuali icadísimo, de aquella decisión
polí ica, pe o no el único.
45
Po ada
Índice
Pe mí aseme deci a es e espec o que la plani icación de la
in es igación o ma pa e de la g an polí ica de Es ado y debe ía
es a sus aída a los ai enes polí icos pa ida ios, pues o que
en el mundo que iene la sociedad que no a ance en in es iga-
ción y aplicación de esul ados no a anza á en ningún sen ido.
Y pe mi id que diga públicamen e que de es a a i mación
somos los uni e si a ios, los in es igado es en gene al, mucho
más conscien es y mucho más espe uosos que las au o idades
del amo; sob e odo de las úl imas que padecemos, pues han
demos ado nula sensibilidad en es e sen ido, hecho las imoso
cuando la ciencia española empezaba a ocupa un cla o luga
en el mundo; y pe mi idme ambién que diga, aunque nos
duela en el co azón el d ama pe sonal de nues o compa io as
ca en es de lo más mínimo pa a la dignidad humana, que, de
pe sis i an unes a ac i ud en la polí ica cien í ica, nues o
país no iene po eni , hecho e ible y aun más in ame desde
el ins an e en que los ecu sos públicos necesa ios son una
pequeña ac u a al lado de la que es amos pagando odos pa a
consegui obje i os cuando poco discu ibles.
En suma, la plani icación de la in es igación ha de es-
ponde a las necesidades del país y no debemos igno a que en
una g an medida a plazo inmedia o ienen de e minadas po
el me cado, y en es e sen ido es lógico que desde los pode es
públicos se omen e la compe i i idad, e o que las uni e si-
dades públicas pueden asumi con absolu a sol encia; pe o esa
pe spec i a de la plani icación no iene sen ido ni a la la ga
esul a á ú il, si no o ma pa e de una es a egia polí ica de
52
Po ada
Índice
7.
La au onomÍa uni e si a ia en e aL
me cado
A) Me cado y Es ado. Una página í ida de Na alino
I i. El Es ado como obligado ga an e del a opello
del me cado y la canibalización me can ilis a de la
uni e sidad. Consecuencia del ca ác e de i ado del
o denamien o
a) Ahondemos en ese pa dialéc ico Me cado-Es ado, o-
mando el segundo miemb o como sinónimo de cualquie
pode público con po es ades sob e la ida uni e si a ia,
que, ya lo sabemos, la au onomía no excluye. Pod íamos
plan ea nos sob e si ese pa o, si que éis, esa dico omía,
es equi alen e a la de libe ad-au o idad, o a la de es e a
p i ada-es e a pública. C eo que no son exac amen e
coinciden es, y ene lo en cuen a ayuda a no cae , o a no
segui , en las ampas embaucado as de la ideología; pe o
el discu so en onces se ía de o o calado. A p opósi o de
es a mañana uni e si a ia bas a con deci espec o a las
elaciones en e Me cado y Es ado algunas ob iedades,
que en iempos is es han de se de endidas.
b) La p ime a es que, en é minos económicos eales, nin-
gún economis a c ee en la acionalidad pe se del Me -
cado en el co o plazo; la segunda es que los que c een
en la acionalidad a la go plazo saben pe ec amen e

53
Po ada
Índice
que el mismísimo Keynes ambién c eía en ella, aunque
a i ma a los lími es sociales de ese equilib io, diciendo
que «a la go plazo, odos mue os»; la e ce a es que el
Me cado, lo mismo que el dine o, son c eación del Es-
ado, y se c eación del Es ado es una condición misma
de su exis encia; y es ocasión p opicia pa a endi ho-
menaje a uno de los pad es de la His o ia Económica,
p o eso que ue de es a uni e sidad y ec o de la misma,
Ramón Ca ande Tho a , que nos dejó un bello pa-
adigma de aquella condición en ese ma a illoso lib o
i ulado Se illa, o aleza y me cado.
c) Na alino I i, en una í ida página que e oca o a no
menos í ida de Luigi Einaudi, nos dice que es una
cosa bas an e cla a qué es un me cado: «un luga donde
coinciden endedo es y comp ado es en busca de lo que
necesi an, y al p ecio en que se con enga: es os son los
pe sonajes isibles, de una o ma u o a, pe o sólo pueden
consegui sus obje i os, po que el me cado es á poblado
de pe sonajes in isibles, sin los cuales el me cado no exis-
i ía; son las eglas ju ídicas».
En suma, sin eglas ju ídicas no hay me cado, y me -
cado ju ídicamen e es la sal agua da de la p opiedad y
la libe ad de emp esa, pe o me cado es ambién el luga
donde debe p e alece la equidad de los in e cambios y la
p o ección del con a an e débil (su a que ipo es el consu-
mido ); y si no hay eglas es a ales sob e la exp opiación
54
Po ada
Índice
o zosa, la de ensa de la lib e compe encia y la u ela de
los consumido es, no sólo es que el me cado se con ie a
en la jungla, es que se es án poniendo las p emisas de su
colapso y de odo el sis ema de alo es, no exclusi amen e
polí icos, que lo eclaman como pieza esencial.
B) Con a el Plan Bolonia: el in acep able del EEES
y la plasmación o ice a. La p oli e ación del aba a-
amien o académico de los í ulos y cen os uni e -
si a ios. El d ama del posg ado
a) Aho a bien, si es cla o que la misión esencial de la
uni e sidad es c ea ciencia y ansmi i la, y no o ma
p ac icones, que es a lo que pa ece es á úl imamen e lla-
mada, es no o ia cegue a que se imponga la idea de que
el me cado es el único que ha de juzga los esul ados
del o icio uni e si a io. Cegue a, sob e odo, del p opio
me cado y sus adalides; c ea ciencia es lo único que a la
la ga c ea conocimien o socialmen e aplicable, ecnología
incluida. O a cosa es, no nos engañemos, ol e al ce-
ilmen e cas izo «que in en en ellos».
En nues a la i ud ibé ica es muy de eme que el me -
cado no quie a sabe de la ciencia empí ica básica, ni
de las ciencias sociales cul i adas en libe ad, ni de las
humanidades, a las que odos debe ían epu a el más
ú il de los conocimien os; se con o ma á con la banal
ado ación de la ecnología, que no compa en ni de lejos
55
Po ada
Índice
los g andes (y hay muchos) ingenie os españoles, a los
que se quie e condena a la medioc idad, lo que, además,
no hace ni siquie a en e a las necesidades del ejido
p oduc i o del país.
En in, es o se ía lo de menos, ya que en una Tie a
pa ia de la Humanidad, la nacionalidad de los cien í-
icos impo a poco. Hay algo peo , y es que, a la la ga,
p e ende juzga en co o plazo, po que de eso se a a,
los esul ados de la p oducción de los sabe es, nos aleja á
aún más como país de la independencia cien í ica e in-
dus ial, del lide azgo c í ico, de una sociedad de alo es,
y de ol e á al aislamien o a nues a comunidad cien í-
ica, y p oduci á p o esionales eco ados, sin disce ni-
mien o p opio, ca ne de cañón de los escalones in e io es
de los con enios colec i os y los escala ones adminis a-
i os, sojuzgados po los pode es del mundo, que, en
o as la i udes, quien sabe si en algún incón de la Pa ia,
es a án p epa ando a una c uel cas a dominan e, a la que
se educa á con oda la densidad de los sabe es uni e si-
a ios adicionales.
Pe u ba a quien lle a a gala su í ulo de doc o ‒al
lado del de mi uni e sidad na i a‒ en la (po de inición)
Alma Ma e S udio um que es o se quie a hace en el nom-
b e augus o de Bolonia. Hoy mi modes a lección llama a
no c ea ese «p o esional», y algún modes o de echo engo
pa a ello, po que mi ida (como an as de las ues as),
an aje eada po o o lado, y a pesa del aje eo, ha enido
56
Po ada
Índice
siemp e como e e encia la uni e sidad y el amo po los
jó enes; una uni e sidad de excelencia y unos jó enes de
excelencia, sin dispensa a los pode es públicos de su g a-
ísima obligación de que no se pie da ni un solo alen o.
b) Po que el Plan Bolonia, cuya idea o igina ia e a la homo-
logación de un Espacio Eu opeo de Educación Supe io ,
cosa lógica y congenial a la libe ad de ci culación de
pe sonas p opia de la Unión eu opea, ha sido plasmado
o ice amen e, más allá de es e obje i o azonable, y
que, como an as cosas en la Unión Eu opea, debe ía
habe espe ado las adiciones de los Es ados miemb os
y, desde luego, hay alguno que se las ha hecho espe a .
El nues o no ha hecho el más mínimo in en o, con su
casi habi ual obsequio ac í ico a las decisiones eu opeas,
cuando no de su ausencia en los o os donde ealmen e
se cuecen, y odo el que conozca la oma de decisiones
comuni a ias sabe que no son a menudo las g andes ins-
ancias de la Unión. So p ende ese obsequio ac í ico con
su desdén olímpico de la p o es a in e na, con una sue e
de despo ismo desilus ado, conside ando a odos los que
no es ábamos de acue do, cuando no igno an es o, más
dulcemen e, co po a i is as o an icuados a los docen es;
y demagogos a los es udian es.
Pe o la e dad iene la cabeza muy du a y el log o
no ha sido o o que implan a un aba a amien o gene-
al de con enidos de los es udios, con una p oli e ación
57
Po ada
Índice
especialís ica desmesu ada e innecesa ia, ocul ando que
as la je ga pseudopedagógica de habilidades y compe-
encias lo que hay es un deslizamien o de la p imacía del
con enido de la ma e ia y sus p incipios e eb ado es a
la p imacía de un mé odo di íase epi enoménico de co-
lección ac í ica de uen es y mecanismos de ap endizaje,
cuya p emisa de e ec i idad no puede se o a que una
descuali icación de las ciencias y la descomposición de la
misma en depa amen os ungibles, «líquidos», como ha
pues o magní icamen e de elie e José Luis Pa do. Es
la he amien a con la que se quie e cons ui el nue o
p ole a iado, habida cuen a de que el abajo pu amen e
ísico o es un enómeno ma ginal, o se ese a a sec o es
de la población en el bo de mismo de la exclusión social.
Ni que deci iene que el g aduado en es as condiciones
no es capaz de in es iga , y que la p edicada ecuali i-
cación p o esional con inua (el amoso eciclaje) no es
sino la cons a ación de la ausencia de una buena o ma-
ción inicial.
Se nos pod á deci , y de hecho se nos dice, que pa a
la g an cuali icación es án los más e es, de cuño académico
o de cuño p o esionalizan e. Pe o, al menos has a hoy, lo
que se nos p esen a como solución, en muchos casos, no
di é en odos, no es sino el cla o que le al aba al a aúd.
Más e es sin ecu sos, más e es concebidos pa a ago a la
ca ga docen e o, aún peo , que sólo se pueden impa i
lle ando es a a lími es ex emos, más e es some idos a

58
Po ada
Índice
con oles bu oc á icos ex e nos absolu amen e aniqui-
lan es. Una isión op imis a del u u o nos dice que la
uni e sidad pública compe i á con éxi o en el e eno de
los más e es académicos, pe o no pod á hace lo nunca
en el e eno de los p o esionalizan es; pe o no se puede
compa i sin alguna ese a al isión op imis a, ya que
aquellos acaba án eniendo di ec amen e la inalidad de
o ma la asa de eposición de docen es (cada ez más
minúscula), o la sa is acción de cu iosidades, es deci ,
poco público y nulos ecu sos, y cada ez meno es; y no
se puede igno a que las uni e sidades p i adas se ias ya
se plan ean o ma sus p opios cuad os desde el doc o a-
do. En cuan o al diagnós ico pesimis a sob e el posg ado
p o esionalizan e y la en aja de las uni e sidades p i adas,
bas a una ojeada a la ealidad pa a compa i lo. Cuando
se nos dice que ninguna uni e sidad española es á en e
las p ime as de cualquie anking, pe o dos Escuelas de
Negocios p i adas es án en e las diez p ime as ‒Escuelas
po cie o asociadas a uni e sidades p i adas‒, no se quie e
ex ae la conclusión de que los pode es públicos no han
dado a las uni e sidades públicas ningún medio e ec i o
pa a compe i en el e eno del posg ado.
c) F en e al a opello de una idea de me cado dominan e
sob e la alo ación de los sabe es uni e si a ios y la con-
secuen e canibalización me can ilis a de la uni e sidad
misma, son los pode es públicos los que han de p o e-
ge nos, y el único modo de hace lo es la po enciación de
59
Po ada
Índice
la au onomía uni e si a ia. La uni e sidad pública ha de
esponde a la consecución de los in e eses gene ales, y
és a es a ea p incipal de los pode es públicos del país.
Si es os pode es públicos quie en se la exp esión de la
polí ica que ins umen a esos in e eses y no los se ido es
de la economía de los pode osos, no pueden hace sólo
las cuen as con el me cado; y pa a la demos ación bas a
con da una ojeada a los acon ecimien os españoles y
eu o peos de pocos años acá. Si nos pa amos a pensa ,
es a exigencia es una consecuencia de que el o denamien-
o ju ídico uni e si a io p opio, su au onomía, no es o a
cosa que un o denamien o de i ado, que iene que pa i-
cipa de los ines del o denamien o o igina io.
60
Po ada
Índice
8. Las amenazas pa a La au onomÍa uni e si-
a ia, hoy
A) Las amenazas desde ue a: la o ensi a ecen alizado a.
La o ensi a ecen alizado a y el p i ilegio egional.
Dos amenazas insidiosas: la p oli e ación e ines abi-
lidad no ma i a y la bu oc a ización
Ya he apun ado an es que oscu os pode es alien an una
o ensi a ecen alizado a en odos los ámbi os. Digo oscu os,
po que es a en u ado pone les un nomb e singula , pe o son
pe ec amen e cla os como g upo de in e eses. La o ensi a
iene una secuencia idén ica: a aquemos las ine iciencias de
las Comunidades au ónomas; ine icien e es su eje cicio de la
sanidad, la enseñanza y los se icios sociales; al e na i a a ese
eje cicio con endencia a se público, g a ui o y uni e sal es
la p i a ización; y así, de una acada, acabamos con el Es ado
Social, y ab imos una ape i osa a a pa a la inicia i a p i-
ada, pa a gana dine o o ende ideología. No se engañe
nadie, no, pensando que no hay una conexión pu a y du a
de negocio en e los neocons económicos y sus palme os polí-
icos, y a i e el seso y despie e iendo el lujo ecíp oco de
posiciones en e ambas. A es a o ensi a, conducida con ab-
solu a des acha ez, a i mando como p emisa que sec o pú-
blico, despil a o y desgobie no es lo mismo, p emisa no sólo
indemos ada, sino que ácilmen e queda ía eba ida sólo con
emplea un mínimo igo con able, se suma la que se pod ía
61
Po ada
Índice
llama jacobina, aunque ni siquie a me ece al nomb e, pues-
o que no de iende una eal uni o midad de odo el país y
lo único que p e ende es ecupe a p i ilegios, en o ma de
e o no al modelo de Alcalá 34, a la inanciación p i ilegiada
a Ca aluña y a la desp eocupación po ascos y na a os, que
ya ienen el dine o.
Como no deseo se acusado de e an asmas, ci o el
pensamien o de un p es igioso colega, Sec e a io Gene al de
uni e sidades cuando se p omulgó la LRU, Lamo de Espi-
nosa. Después de can a sus i udes, enume a un ca álogo
de los e o es. Pa a e i a in e p e aciones aigo aquí di ec-
amen e sus palab as: «Una Uni e sidad cap u ada po las
Comunidades Au ónomas… que han agoci ado a la Uni-
e sidad desmemb ando el sis ema pa a gene a minisis e-
mas… po enciando la mul iplicación de Uni e sidades en
cada uno… Es o es g a e en gene al, pe o ha supues o des-
ga os y up u as muy dañinas pa a odos… pienso especial-
men e en la ba e a in anqueable que se ha abie o en e las
Uni e sidades mad ileñas y ca alanas, los dos pun ales sólidos
sob e los que debe ía g a i a un sis ema español de ense-
ñanza supe io de calidad, hoy inexis en e». Daos cuen a del
modelo que se p opugna, an an iguo que no sólo no cuad a
con la Cons i ución y la ealidad, sino que uel e a un mo-
delo an icuado y acasado, po cie o el del anquismo, y
el que quiso y no le dio iempo a cambia la Segunda Repú-
blica: la Uni e sidad Cen al, su éplica en Ca aluña, y el pa-
pel de segundones pa a el es o. En in, al menos le hemos
68
Po ada
Índice
cá ed a, no digo sólo p eca ias, sino casi de pu o hecho.
Es e g upo, casi siemp e una suma de indi idualidades,
más que algo abado po un p oyec o o mé odo, e a el
que componía la base de aquellos a coop a , po p ocedi-
mien o idén ico al del que solían apellida «maes o». En
es e en a ecido ambien e, ca en e de en ilación ex e io
y con una mise ia de ecu sos que los más jó enes en e
oso os no sois capaces ni de imagina , se p oducía la
c eación y ansmisión del conocimien o y la selección
de los llamados a ocupa los escasos huecos en an poco
nu idas escuad as.
Aquélla e a la que hoy, con ex aña nos algia, lla-
man algunos la «uni e sidad de los maes os», que en
ealidad hab ía que habe llamado la «uni e sidad de los
ca ed á icos», haciendo una equi alencia abusi a, abuso
que no ábamos pe ec amen e los en onces ap endices,
sob e odo los que u imos la sue e, como ue mi caso,
de ene ca ed á icos que además e an maes os. Tan cie o
e a es o, que el concep o de «escuela» no se medía po
mé odos, obje i os y p oyec os, sino po el núme o de
ca ed á icos que el llamado «maes o» había conseguido
hace coop a : el que coop aba un núme o signi ica i o
e a el que c eaba una «escuela». Tan es así, que dábase
el caso biza o de que algunos que inspi aban la a ea
de odos, ca ecían de escuela, po que no habían enido
éxi o con la coop ación de sus colabo ado es inmedia-
os; y no menos biza o el caso in e so, donde alguno

69
Po ada
Índice
conseguía g andes éxi os en la coop ación, p omocionando
a pe so nas que no enían el más mínimo sello cien í ico
común y ese alguno, cla o, enía una «escuela».
d) Es a uni e sidad, bien se en iende, no espondía a las mí-
nimas necesidades de un país al que el u ismo y las e-
mesas de los emig an es comenzaba a despe eza y hace
abandona un poco su p o unda mise ia. La p ime a me-
dida e a nu i las ilas, an o en la enseñanza llamada
en onces media, como en la uni e si a ia: más cen os,
más p o eso es y en la uni e sidad algo más de es abi-
lidad pa a los colabo ado es de las cá ed as, incluso la
c eación de cue pos de unciona ios de ango in e io al
ca ed á ico, los en onces llamados adjun os nume a ios
y, sob e odo, los designados p o eso es ag egados, que
ningún ca ed á ico acep aba en el ondo como igual, pe o
que, sal o pequeñas di e encias, goza ban de un es a us
idén ico, aunque algunas eces ello daba luga a que ellas
académicas domés icas, bas an e absu das si se enía en
cuen a que se les seleccionaba con las mismas p uebas y
que accedían a la cá ed a con un concu so de acceso po
la me a an igüedad. Añádase que es os cambios enían
acompañados de ue es ei indicaciones de es abilidad y
de p esencia en la oma de las decisiones de los p o eso es
no nume a ios, los amosos «penenes», cada ez mayo es
en núme o pa a hace en e a la c ecien e demanda, que
a úl ima ho a no e an sino mano de ob a ba a a y selec-
cionada con los más a iopin os mé odos, que pe mi ían
70
Po ada
Índice
el ing eso a medioc idades sin emedio, jun o a pe sonas
excelen es, especialmen e ap as pa a nues o o icio.
Con independencia del juicio que me ecie a es a
ampli icación del núme o de p o eso es en cada cá ed a,
aun con sus di e sos es a us, ella ue la azón de un ípi-
co sal o de lo cuan i a i o a lo cuali a i o. La enseñanza
y la in es igación ya no son el dominio del ca ed á ico,
aunque conse e alguno de sus ue os; es aho a una
unción colec i a, que necesi a o ganiza se como al,
sob e odo en lo docen e, con la llegada de un núme o
cada ez más c ecien e de alumnos. Hay quien p esen a
aquella época como una sue e de ana quía, lo que es
also, sal o pa a los que con undan p i ilegio pe sonal
con o den; es, epi o, la llegada de lo colec i o, y en lo
colec i o se gene an an o disco dias como a inidades.
Y en lo colec i o nacen p oyec os cien í icos conjun os,
expe iencias docen es compa idas y, cla o es, g upos de
in e eses, que gene an su p opia dinámica, apoyada en
un uso gene alizado del p incipio democ á ico, donde el
pode del an iguo «manda ín» se educe a un o o que
puede con a es a el del úl imo beca io. De es e modo,
las bases de una nue a endogamia, un nue o clien elismo
y una buena dosis de au osa is acción es án pues as, y se
cumpli án a sí mismas en muchas ocasiones.
e) Esas bases se án aho a dos, una an igua, la coop ación, y
o a nue a, el p incipio democ á ico a la ho a de nomina
71
Po ada
Índice
plazas y designa miemb os de los ibunales de selec-
ción. És os son los e dade os males, sob e odo el de
la coop ación, y mien as no se acabe con es e sis ema,
odo pod á se iciado; dicho de o ma c uda: mien as
noso os nos elijamos a noso os mismos, sin pa icipación
ex e io no uni e si a ia, una o ma u o a de endogamia
y de clien elismo exis i á.
Con iene deci inmedia amen e, pues os a juzga los
e sul ados y en con a de los del clan de Alcalá 34 y sus
apoyos –pode osos apoyos mediá icos–, que es a uni e -
sidad es mucho mejo que aquélla, y es o no es un juicio
de alo , es un pu o da o es adís ico, si se iene en cuen a
an o la p oducción cien í ica como el desempeño docen e.
Pe o el mal sigue siendo la coop ación y el ni el de oma
de decisiones a la ho a de p o ee una plaza uni e si a ia,
y de es os males no es á exen o el ac ual sis ema de se-
lección del p o eso ado uni e si a io; pe o en p opues as
sob e mejo a del mismo no he de en a es a mañana.
Aho a bien, odos debemos se conscien es de que
cuando se gene aliza la endogamia y el clien elismo, se
es á deslegi imando la au onomía uni e si a ia, y la hace
p esa ácil de los que p edican «el sal ado desde ue a».
Pa a e i a los icios bas a con p o esa dos i udes
ípicamen e uni e si a ias, el cul o a la excelencia y la a-
lo ación é ica de los compo amien os; y, si nos mo emos
den o de ellos, la p ocedencia de los p o eso es no es
más que una anécdo a i ele an e.
72
Po ada
Índice
9. coda. au onomÍa uni e si a ia y uni e si-
dades p i adas: p es ado as de un se icio,
equipa abLe aL púbLico, pe o sin sus no as.
di icuL ades pa a asLada eL mismo con-
cep o de au onomÍa a Las uni e sidades
p i adas. Libe ad de cá ed a e idea io deL
cen o
A) Al hilo de la e lexión an e io con end ía, pues o que el
enómeno de la uni e sidad p i ada ya no es ma ginal en
nues o país, ex ende es a medi ación sob e la au onomía
a dichas uni e sidades.
En es e e eno, debo con esa lo, el discu so se uel e
un an o esbaladizo. En p ime luga , po que el enómeno
de la uni e sidad p i ada no es homogéneo. Con i en en
él uni e sidades c eadas po g upos emp esa iales, uni e -
sidades de idea io eligioso, muy conc e amen e ca ólico,
pe o que se han some ido a los equisi os que exige la
ley pa a su c eación con el más que no able il o de que
sólo pueden nace con una no ma ad hoc de las Co es
Gene ales o, en su caso, de un Pa lamen o au ónomo, y a
las que se exigen es ánda es en cie as ma e ias bas an e
es ic os, po un lado; y, po o o, las uni e sidades de la
Iglesia Ca ólica, de lib e c eación po pa e de és a sin
necesidad de con ol alguno, las que en la je ga uni e -
si a ia llamamos «uni e sidades del obispo», y que pa a
73
Po ada
Índice
mí no son sino una mani es ación de los desa o ados p i-
ilegios de la Iglesia Ca ólica en nues o país. Po ello
mismo las exclui é del análisis, po que no las c eo uni-
e sidades, p edominando en ellas más que las no as que
hemos indicado, la de exp esión y adoc inamien o, po
o a pa e legí ima, de una ideología eligiosa.
B) En cuan o a las p ime as y habida cuen a de su mecanis-
mo de c eación y el some imien o a de e minados es án-
da es, se las puede conside a con acilidad p es ado as
de un se icio, equipa able al se icio público, aunque no
enga odas sus no as, conjun o de no as po o a pa e
discu idas y discu ibles po la mejo doc ina del De e-
cho adminis a i o. Pa a e i a que ellas inú iles, y que
al ez no ue an jus as pa a las uni e sidades p i adas,
admi amos que hay una idea de se icio público en la im-
pa ición de su enseñanza y en la o ien ación de su in-
es igación. Aun así, la p oblemá ica de las uni e sidades
laicas es, al menos concep ualmen e, dis in a a las de
mismo o igen, pe o con un idea io eligioso.
Las uni e sidades p i adas de ca ác e laico deben
en ende se, aun ajus adas a los equisi os legales, básica-
men e como una mani es ación de la libe ad de emp esa
y, consiguien emen e, ampa adas po el a ículo 38 de la
Cons i ución. Vend ían a se suminis ado as de bienes
públicos, enseñanza, in es igación, pe o de mane a e-
gulada, con inanciación a sus expensas, y no se ía ilíci o

74
Po ada
Índice
su espí i u de luc o como un obje i o impo an e. Pienso
que en ellas, aunque no es imposible, se mani es a á con
bas an e meno agudeza el p oblema de la colisión en-
e la libe ad de cá ed a y de ciencia con el idea io del
Cen o. No es que se niegue que puedan ab aza un
idea io eligioso o que engan un especial idea io laico.
No, lo único que a i mo es que, en ellas, el p oblema de
la colisión con el idea io no se plan ea de la misma o ma
que en las uni e sidades ca ólicas c eadas po Ley es a al.
Cie amen e esa colisión no es impensable, piénsese en
un p o eso de Economía de una uni e sidad undada po
un g upo de emp esas p i adas que dedicase odos sus
es ue zos a enseña a sus alumnos odas las pe e siones
del sis ema capi alis a, p edicando las bondades de una
economía colec i is a plani icada cen almen e.
C) No obs an e, insis o, la con adicción con el idea io como
con lic o, donde más se plan ea es en las segundas, las
que poseen un idea io eligioso. Como se sabe, incluso sin
se ju is a, bas ando en casi odos los casos la condición
de pad e o mad e de amilia, és a es una ieja discusión,
lo su icien emen e impo an e como pa a que haya sob e
ella p onunciamien os del T ibunal Cons i ucional (en e
o os SSTC 5/1981 y 77/1985). En gene al, dichos p o-
nunciamien os son un ala de de equilib io y buen sen ido
del sup emo in é p e e de la Cons i ución: en e ec o, la
libe ad de cá ed a es á conside ada como un de echo
75
Po ada
Índice
undamen al y, po consiguien e, eje ci able an e odos,
públicos o p i ados; pe o es el caso que la Cons i ución
ambién concibe la libe ad de enseñanza como un de-
echo undamen al y con un posible con enido, que es el
de echo que asis e a los pad es pa a que sus hijos eciban
la o mación eligiosa y mo al que es é de acue do con
sus p opias con icciones. Hay una sue e de colisión en e
de echos undamen ales y es obligado busca un equilib io.
El T ibunal se ha mani es ado en el sen ido de que los
p o eso es de cen os p i ados gozan de la libe ad de
cá ed a, pe o han de p o esa , al iempo, un espe o al
idea io del cen o, espe o al que, sin ce cena su libe -
ad, no implique un a aque mani ies o o solapado a dicho
idea io. És a es la solución del T ibunal, cie amen e de
buen sen ido y equilib o como ya queda dicho; pe o que
es á, a mi modo de e , condicionada po que los li igios
esuel os se e ie en a la enseñanza no uni e si a ia, en
la que neu alidad del discu so del docen e, que es sólo
docen e, no in es igado (ob iamen e, sin pe juicio de su
apues a pe sonal), es más ácil. No obs an e, de que se
han p oducido colisiones en la enseñanza no uni e si a ia,
le an an ac a las p opias sen encias.
D) Si, a pesa de es e da o, la doc ina del T ibunal Cons i-
ucional se aplica a a las uni e sidades p i adas, el p o-
blema end ía duplicado po que la libe ad de cá ed a
comp ende no sólo la de enseñanza, sino ambién la de
76
Po ada
Índice
in es igación. En es e segundo e eno se pueden p o-
duci g andes colisiones, po que hay me odologías in-
es igado as que pa en de p emisas inacep ables pa a un
idea io eligioso: piénsese en un in es igado de his o ia
con empo ánea que ue a un ma xis a canónico o, si
que éis un ejemplo no ceñido al ámbi o humanís ico
li e a io o social, pensad en un médico o biólogo que
in es iga a sob e clonación de las células mad e; y os
asegu o que los ejemplos se pueden mul iplica casi en
odas las disciplinas.
No cabe la meno duda, y en es o adica una esencial
di e encia, que una uni e sidad p i ada iene, digámos-
lo con un lenguaje coloquial, ma gen pa a p omo e un
con lic o con el docen e o el in es igado que no es é de
acue do con su idea io, sea cual sea el esul ado judicial
inal en cada caso; pe o de lo que no cabe la meno duda
es de que, en e a un his o iado de la eligión que
a i ma a que és a es el opio del pueblo, o de un biólogo
c eacionis a o de un psiquia a que a i ma a que la ho-
mosexualidad es una en e medad cu able, y odos sabéis
que son ejemplos eales, si el docen e o in es igado pe -
enece a una uni e sidad pública no queda sino c i ica -
lo, pe o nunca se pond ía en cues ión su empleo; nadie
puede expulsa lo de la uni e sidad, po más que sus
a i maciones pueden pa ece nos inexac as, alsas o no-
o iamen e idículas, an o da. No iene esa ga an ía el
p o eso de la uni e sidad p i ada. O, po deci lo de una
77
Po ada
Índice
o ma más ajus ada, no la iene an in ensa, po que aun-
que e ec i amen e la p o ección de los de echos unda-
men ales es expansi a, no iene la misma in ensidad en el
ámbi o público que en el ámbi o p i ado, in ensidad que
es obje o de una i a polémica, aunque al ez algo apaci-
guada, sob e la denominada D i wi kung de G und ech e,
o e icacia ho izon al de los de echos undamen ales.
La conclusión es que no se puede habla de au onomía
uni e si a ia en el mismo sen ido pa a las uni e sidades p i a-
das y pa a las uni e sidades públicas. Pe o concedo que quizá
la esis necesi a ía de ma ices, aunque sólo ue a po el hecho
de que una enseñanza o in es igación de acue do con el idea io
del cen o debe es a p o egida no sólo pa a sus docen es, sino,
en e al ex e io , de la inje encia de los pode es públicos.
84
Po ada
Índice
Häbe le, Pe e , Die Wesensgehal sga an ie des A . 19 Abs. 2
G undgese z; zugleich ein Bei ag zum ins i u ionellen Ve s ändnis
de G und ech e und zu Leh e om Gese zes o behal , 2ª ed.,
Ka ls uhe 1962.
Humbold , Wilhelm on, Übe die inne e und äusse e O ganiza ion
de höhe en wissenscha lichen Ans al en in Be lin, en Gesammel e
Sch i en, Be lín (P eußische Akademie de Wissenscha en)
1903, . 10, pp. 250 ss.
I i, Na alino, L’o dine giu idico del me ca o, Roma-Ba i 1998.
Jaspe s, Ka l, Die Idee de Uni e si ä , Be lín-Heidelbe g-Nue a
Yo k 1961 ( e isión y ampliación de la edición de 1923, con el
auxilio de Ku Rossman).
Kelsen, Hans, Reine Rech s leh e, Leipzig 1960.
Ki chmann, Julius on, We losigkei de Ju isp udenz als Wissen-
scha , Be lín 1847.
Lamo de Espinosa, Emilio, “La Uni e sidad española, en e
Bolonia y Be lín”, en Jesús He nández, Ál a o Delgado Gal y
Xa ie Pe icay (eds.), La Uni e sidad ce cada. Tes imonios de un
nau agio, Ba celona 2013, pp. 189-212.
La o e Segu a, Ángel, Uni e sidad y sociedad, Ba celona
1964.
Llo e , Jo di, Adéu a l’Uni e si a . L’eclipsi de les humani a s,
Ba celona 2011.
Millia d, Jacques, “Dans le eche ché e l’Uni e si é: l’a i ion
de la eche che pou la e o me”, en Co inne Abensou , Be na d
Se gen , Edi h Wol y Jean Philippe Tes e o (di s.), De la
des uc ion du sa oi en emps de paix. École, uni e si é, pa imoine,
eche che, Pa ís 2007, pp. 415-449.

85
Po ada
Índice
Newman, John Hen y, The Idea o a Uni e si y: de ined and illus-
a ed, Lond es 1873. <h p://www.gu enbe g.o g/ebooks/24526>
(04.07.13).
O ega y Gasse , José, Misión de la Uni e sidad, Mad id 1930.
Pa do, José Luis, “El conocimien o líquido. La e o ma de las
Uni e sidades públicas”, en Jesús He nández, Ál a o Delgado
Gal y Xa ie Pe icay (eds.), La Uni e sidad ce cada. Tes imonios
de un nau agio, Ba celona 2013, pp. 267-292.
Ramón y Cajal, San iago, El mundo is o a los ochen a años.
Imp esiones de un a e ioescle ó ico, Mad id 1934.
Romano, San i, “Au onomía”, en F ammen i di un diziona io
giu idico, Milán 1953 ( eimp esión ed. 1947).
Sosa Wagne , F ancisco, El mi o de la au onomía uni e si a ia,
Mad id 2004.
ÁNGEL MANUEL LÓPEZ Y LÓPEZ
Ca ed á ico de De echo Ci il (1975), ha desem peñado oda su ca e a
uni e si a ia, desde 1967 has a hoy, en la Uni e sidad de Se illa, sal o el
cu so 1975-1976 (Uni e sidad de Bil bao). Se licenció en De echo po la
Uni e sidad de Se illa, en la que ob u o el p emio ex ao dina io (núme o
uno de su p omoción de Licencia u a). Abogado del Muy Ilus e Colegio de
Se illa desde 1970. Es Doc o en De echo po la Uni e sidad de Se illa, con
esis gala donada con el P emio Ex ao dina io (1969), y po la Uni e sidad
de Bolonia, I alia, con P emio Vi o io Emanuele II a la mejo esis de la
Facul ad y P emio Ludo ico e Ca lo Lodena a la mejo esis en De echo Ci il
(1973); Aseso ju ídico del En e P eau onómico Andaluz (1976) y aseso pa a
la polí ica cien í ica y el desa ollo legisla i o del P esiden e de la Jun a de
Andalucía (1982-1984); P esiden e del G upo Pa lamen a io Socialis a en el
Pa lamen o andaluz (1982-1984); Conseje o de la P esidencia del Gobie no
Andaluz (1984-1986); P esi den e del Pa lamen o de Andalucía (1986-1988);
Conseje o elec i o del Consejo Consul i o de Andalucía, máximo ó gano
de aseso amien o ju ídico de las Adminis aciones andaluzas, desde 1994;
Vocal Pe manen e de la Comisión Gene al de Codi icación (Sección 1ª,
de lo Ci il), máximo ó gano aseso del Minis e io de Jus icia, desde 1990;
Medalla de O o de Anda lu cía (1991); Medalla del Pa lamen o de Andalucía
(2001); P esiden e de la Fundación El Mon e (2002-2007); G an C uz del
Mé i o Na al con dis in i o blanco (2007); P emio «Fama» de la Uni e sidad
de Se illa (2007). Sus líneas undamen ales de in es igación son la eo ía
gene al del con a o, la esponsabilidad po daños y las elaciones en e las
ins i uciones undamen ales del De echo Ci il con el De echo Cons i ucional.
Enseña ac ualmen e, además de los cu sos o dina ios de su disciplina,
De echo p i ado compa ado.
Po ada
Índice
colección
Ideales y ac i udes pa a la Uni e sidad de Hoy
Cu so Académico 2012-2013
Pila león-Cas o alonso
Pa adojas del desa ollo humano
Cu so Académico 2011-2012
Jesús PalaCios González
Viaje a los con ines de la abla pe iódica.
Á omos lige os, á omos pesados y ene gía
nuclea
Cu so Académico 2010-2011
e nes o Ca mona Guzmán
La uni e sidad del siglo XXI en la sociedad
de la comunicación y del conocimien o
Cu so Académico 2009-2010
manuel ánGel Vázquez medel
Concep o de Bo ánica.
Conside aciones sob e los einos
Cu so Académico 2008-2009
Beni o Valdés Cas illón
Las mo i aciones de la in es igación cien í ica
Cu so Académico 2007-2008
manuel zamo a Ca anza
Palab as y silencios
Cu so Académico 2006-2007
F anCisCo Ga Cía o osa
Rup u a angua dis a, desin eg ación
y nos algia del A e
Cu so Académico 2005-2006
emilio Gómez Piñol
Globalización y o den in e nacional
Cu so Académico 2004-2005
Juan an onio Ca illo salCedo
El p oceso de in eg ación de España
en la Unión Eu opea y en la Unión
Económica y Mone a ia Eu opea (UEME)
Cu so Académico 2003-2004
Camilo leBón Fe nández
La ingenie ía ae onáu ica
en la Uni e sidad de Se illa
Cu so Académico 2002-2003
an onio Ba e o iPoll
Cambios y conocimien o
Cu so Académico 2001-2002
aFael lóPez PolanCo
La imagen médica del cue po humano
Cu so Académico 2000-2001
Juan amón za aGoza u iBa
De nue o, la lección p ime a.
Sob e el concep o de la asigna u a
Cu so académico 1999-2000
manuel oliVenCia uiz
La up u a educa i a. De la mundialización
a la localización en la acción educa i a
Cu so académico 1998-1999
luis núñez CuBe o
Elogio de la adicalidad
Cu so académico 1997-1998
José VillaloBos
Las emociones co idianas: De la biología
a la psicología social
Cu so académico 1996-1997
silVe io Ba iGa Jiménez
La insulina: De la biología a la pa ología
molecula
Cu so académico 1995-1996
aimundo GoBe na o iz
Un p oblema clásico. El núme o Π
Cu so académico 1994-1995
José Co és GalleGo
La li og a ía, aye y hoy
Cu so académico 1993-1994
miGuel Gu ié ez Fe nández
LECCIONES INAUGURALES DE LA UNIVERSIDAD DE SEVILLA
Pa a i al lib o pulsa en la línea
☞
Ca álogo comple o de nues as publicaciones
en la página web
<h p://www.edi o ial.us.es>
Po ada
Índice
Biog a Ía