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Una propuesta de desarrollo de la economía política constitucional: aplicación a un proceso constituyente internacional

Abstract

El profesor Herber (1994), en este mismo foro, el año pasado en la conferencia inaugural, presentaba la hacienda pública internacional como una línea de investigación innovadora y precisa. Su justificación resultaba inmediata a partir de la constatación de la existencia de unos graves fallos de mercado que trascienden las fronteras estatales. Sin embargo, la consistencia con que se sostenía el componente teórico normativo de la nueva perspectiva chocaba con la dificultad de desarrollar la intervención política efectiva tendente a la superación de tales insuficiencias. Y es que en el plano supranacional, la imposición y el gasto público quedan muy mediatizados por la actitud recelosa de los Estados nacionales, que sólo delegan parcial y condicionadamente su soberanía en las instituciones diseñadas al efecto. Esta discontinuidad tiene su origen principal, según el propio Herber (1994, p.l), en que "el ámbito geográfico de la actividad económica internacional (supranacional) y el ámbito geográfico de la actividad política soberana (nacional) para afrontar esa actividad no se corresponden entre sí". En consecuencia, la virtualidad de una hacienda pública internacional queda a expensas de la sustanciación política de las medidas intervencionistas derivadas del primer análisis normativo. [...] Y como argumente Petersmann (1993), la libertad de mercado internacional requiere la misma protección constitucional garantizada al libre comercio interno. Luego, incluso asumiendo la hipótesis más radical de que los intercambios internacionales puedan llegar a ser plenamente satisfactorios en sus dimensiones asignativa y redistributiva, también es precisa una institución política soberana que explicite las reglas de juego básicas de ese mercado y medie en los posibles conflictos de intereses que surjan debido a interpretaciones divergentes. Del repaso de ambas vertientes podemos derivar que para hacer más eficiente la actividad económica mundial, en el sentido propuesto por North (1991, p.97) de "crear orden y reducir la incertidumbre en el intercambio", es necesario un componente político en las instituciones que la enmarcan para contribuir a la acción colectiva cooperativa, algo que, según Elster (1985, p.50), "es el problema más importante en las ciencias sociales, y el más difícil [...] debido a su inestabilidad e inaccesibilidad".

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Una propuesta de desarrollo de la economía política constitucional: aplicación a un proceso constituyente internacional

Author: Sáez Pérez, Luis Antonio
Publisher: Universidad de Sevilla. Departamento de Teoría Económica y Economía Política
Year: 1996
Source: https://idus.us.es/bitstreams/fe004542-d554-4a92-aa71-caeb412a5b9f/download
P.7.1/9-2-96
I
I I
ENCUENTRO
DE
ECONOMIA
PUBLICA
Depa amen o de
Teo ía Económica
y
Economía Polí ica
Uni e sidad
de Se illa
Se illa 9, 10 de
eb e o
de 1995
PONENCIA
Una
p opues a
de
desa ollo
de la economía polí ica
cons i ucional:
aplicación
a
un
p oceso
cons i uyen e
in e nacional.
Luis
An onio
SÁEZ
PEREZ
Depa amen o de
Es uc u a
e
His o ia
Económica
y
Economía Pública
Uni e sidad
de
Za agoza
1.
In oducción.
1.1. Jus i icación emá ica.
El
p o eso He be
(1994),
en
es e
mismo o o, el año
pasado
en la con e encia
inaugu al,
p esen aba
la
hacienda
pública
in e nacional
como una
línea
de
in es igación
inno ado a y
p ecisa.
Su
jus i icación
esul aba
inmedia a a pa i de
la cons a ación
de
la
exis encia de unos g a es allos de me cado que ascienden las
on e as
es a ales.
Sin
emba go,
la
consis encia con que se
sos enía
el
componen e
eó ico
no ma i o de
la
nue a pe spec i a chocaba con la di icul ad de desa olla la
in e ención polí ica
e ec i a
enden e
a la
supe ación
de ales insu iciencias. Y es que en el plano
sup anacional, la
imposición
y el
gas o
público
quedan muy media izados po la
ac i ud ecelosa de los Es ados nacionales, que
sólo
delegan pa cial y
condicionadamen e su
sobe anía
en las ins i uciones
diseñadas
al e ec o.
Es a
discon inuidad iene su o igen
p incipal,
según
el p opio He be
(1994,
p.l),
en que
"el
ámbi o geog á ico
de la ac i idad
económica
in e nacional (sup anacional) y el
ámbi o geog á ico
de la ac i idad
polí ica
sobe ana (nacional) pa a a on a esa
ac i idad
no se co esponden
en e
sí". En consecuencia, la i ualidad de una
hacienda
pública
in e nacional queda a expensas de la
sus anciación polí ica
de las
medidas in e encionis as de i adas
del
p ime
análisis
no ma i o.
La
dis uncionalidad de
es e
dé ici polí ico
en lo in e nacional no
sólo
se
ci cunsc ibe
a
la
es e a de
la
ac i idad
inancie a
en e a las
insu iciencias
asigna i as
o edis ibu i as, sino que se ex iende
ambién
a
o os
muchos
aspec os
de la
polí ica
económica,
incluso a la p opia igencia del me cado. Así, a pesa de que el ace o
disciplina
ha es ilizado las ideas de Adam Smi h ace ca de la mano
in isible
sub ayando sus azos
espon áneos
y p i ados, lo cie o es que, de una lec u a
pausada del mismo,
así
como de
la obse ación
a
a és
de
la
his o ia de las ei e adas
si uaciones1 en que el me cado se ha
p opues o
como el p incipal mecanismo
asignado de una sociedad,
puede
conclui se que
"es e
complejo de elaciones
coope a i as es posible g acias a cie as ins i uciones [...]
en e
las cuales
la p imacía
eside en la p opiedad p i ada jun o con el p incipio de libe ad de
con a ación
y de
asociación"2.
Y como
a gumen e
Pe e smann
(1993),
la libe ad de me cado
1
El ejemplo m»s ecien e
«c ie
U
ansición económica
de los
países
es socialis as, en los que el papel
di ígeme
del Es ado en la
o mulación
de las
ey
las de
juego
dd me cado e ulla decisi o
pa í
la e iciencia del
cam no
2
V agnc (1991 p 10»
MOWAOWcK í í*
KOííCJdCAíya^^
«SAO MMVUa
»<8l
IOTCCA
~
in e nacional
equie e
la
misma
p o ección
cons i ucional
ga an izada
al
lib e
come cio
in e no. Luego, incluso asumiendo la
hipó esis más
adical
de que los in e cambios
in e nacionales puedan llega a se plenamen e sa is ac o ios en sus dimensiones
asigna i a
y
edis ibu i a,
ambién
es p ecisa una
ins i ución polí ica
sobe ana que
explici e
las
eglas
de
juego
básicas
de ese me cado y medie en los posibles con lic os
de in e eses que su jan debido a in e p e aciones di e gen es.
Del
epaso de ambas e ien es
podemos
de i a que pa a hace
más
e icien e la
ac i idad
económica
mundial, en el sen ido
p opues o
po No h
(1991,
p.97) de
"c ea
o den y educi
la
ince idumb e en
el
in e cambio",
es necesa io un componen e
polí ico
en las ins i uciones que la enma can pa a con ibui a la
acción
colec i a
coope a i a,
algo que,
según
Els e
(1985,
p.50),
"es
el
p oblema
más
impo an e en
las
ciencias
sociales,
y el más di ícil [...]
debido a su
ines abilidad
e
inaccesibilidad".
1.2. Plan eamien o seguido.
Aho a
bien, es a
p oblemá ica
an compleja es suscep ible de se abo dada
desde
conside aciones muy di e sas. En el
en o no
de la
economía pública,
la
línea
de
in es igación más
consolidada pa a acome e un
análisis sis emá ico
e
ín eg o
de la
con igu ación
de unas eglas de juego sup anacionales, en las que encaja una
a iculación
e ec i a de una hacienda
pública
in e nacional,
es, a nues o
en ende ,
la
economía polí ica
cons i ucional2.
Consis e en un desa ollo de la
elección pública
cen ado en el es udio de
la
e iciencia
de
los
p ocesos
polí icos básicos
a
a és
de los
cuales
se de e minan las decisiones
públicas4,
del que se de i an unas p esc ipciones
ace ca
del "diseño
de
las
ins i uciones
más
adecuado
a
su unción
social"5.
Con
lo que
en
su plan eamien o,
aunque
cali icado globalmen e como no ma i o, se ad ie en
e as posi i is as,
an o
en cuan o a la
inspi ación
de los supues os
ác icos
de los
modelos, como en la
ocación
e o mis a de sus deducciones. Lo
cual
nos
lle a
a
conclui
de una mane a
más
cabal que
la economía polí ica
cons i ucional,
en cuan o
a a de " elaciona las lecciones ap endidas en la
economía
posi i a a los ines
3
Josselin y Ma ciano (1995. p 173) se plan ean
cuál «c ia
el
mé odo
adecuado
pa a
gene a una u u a
cons i ución
eu opea que culmine el p oceso de
in eg ación,
y "abogan que las cons i uciones
debe ían
se
es ablecidas a
a és
de un p oceso con ae
año
[.. | en la linea de B ennan y Buchanan (1983)".
I enu
a la
ía
de las con enciones y el
omm m
la—
* Bocha ían
(1987. p
52"*»
"Son los p opios indi iduos las
uen es
de
e aluación
y la a ea del economis a
es o ece una
espíicaciónA omp enaión
del p oceso pa el que
esas
p e e encias no mili adas se aducen
inalmen e en un complejo
modelo
d mul ados"
3
Salinas >199l p_23|
no ma i os de e minados en la
economía
no ma i a"6, es un ejemplo de el
a e
de la
economía
en el sen ido o mulado po
J.N.
Keynes
pa a
la economía
aplicada.
Dicho
en oque
a anca con la ob a conjun a de Buchanan y
Tullock
El
cálculo
del
consenso,
si bien el esquema
eó ico allí
p opues o
ha sido
obje o
de
p o undización
po una
a iada
li e a u a,
más
in ensa y menos dispe sa a pa i de los no en a con la
publicación
de la
e is a
Cons i u ional
Poli ical
Economy.
La
ela i a
no edad de la
mayo ía
de sus con ibuciones da luga a que nos encon emos
an e
un campo
eó ico
muy
abie o. De
ahí
que
el
siguien e
epíg a e
lo
dediquemos
a
explica
nues a
opción,
esul an e de sin e iza aquel modelo
inicial
- elo
de la
ince idumb e
a
a és
del
cual
e ec ua el
cálculo
del consenso- con las e o mulaciones, en
é minos
complemen a ios, de cie os
aspec os
de e minan es del p oceso cons i uyen e de unas
eglas de juego
básicas
en una sociedad
-e olución
de una
e iciencia
me amen e
pa e iana
a una
e iciencia
wickselliana,
dimensión
sus an i a de la
negociación,
s a u
quo,
y man enimien o de los con a os.
En
el e ce
epíg a e
p oyec a emos
es e
esquema
analí ico
sob e
la génesis
de unas
eglas cons i ucionales capaces de con igu a la es uc u a
polí ica
de una hacienda
pública
in e nacional.
La
aslación
de es a
sín esis eó ica
a
un ámbi o
menos habi ual,
aunque
es
más
a iesgada, con ibuye a iden i ica desajus es impe cep ibles
den o
de
la
lógica
del modelo
adop ado.
Pe o
además, ambién
puede
esul a de
in e és
es e
eje cicio
po que
la esis de que las elaciones
en e
los di e en es
países
anscu en
oda ía
en la ac ualidad en un con ex o
p epolí ico,
o
sociedad
na u aP, pe mi e
e alua
las ins i uciones
polí icas
u u ibles con un meno
g ado
de ap io ismos, en la
medida que se
a a ía
de un p oceso cons i uyen e
s ic u
sensu y no de e o mas
sob e
ma cos cons i ucionales p e ios.
El
úl imo
apa ado
a a á
de ecapi ula
el
eco ido
e ec uado, haciendo
hincapié
en
las
limi aciones
y posibilidades de p osegui
en
es a
línea
de es udio.
* CoUnd
(1992 p.I92>
7 i n
(1913 p 12)
2.
Una p opues a
sin é ica
de la
economía polí ica
cons i ucional.
2.1.
El discu so cen al.
La
economía polí ica
cons i ucional,
aunque
no se mues a como un en oque
especí ico
has a
inales
de los
años
ochen a y p ime os no en a, iene su o igen en la
década
de los sesen a. Unos
años
an es, la
economía
del bienes a , uno de los
p incipales
espaldos
académicos
del c ecien e in e encionismo auspiciado po los
Es ados
sociales y de de echo de
la
pos gue a, expe imen a
"el
golpe de g acia
inal"8
po
causa
del eo ema de
la
imposibilidad
de
Ai ow
(1951;
1963):
no es posible de ini
ninguna
unción
de bienes a
social
que
compa ibilice
las
p e e encias
indi iduales
con
las
del colec i o, cumpliendo unas
mínimas
condiciones acionales y
é icas.
Po
consiguien e, la
economía,
que p ecisa de una
abazón me odológica
indi idual,
si
pe sis e en las p emisas u ili a is as o en las
hipo é icas
compensaciones de los
en oques
neopa e ianos,
es incapaz de pa icipa con a gumen aciones
cien í icas
p opias en el
deba e
social.
La
adicalidad de la
c í ica
modi ica los plan eamien os de las co ien es
in es igado as de
la economía pública
en su e ien e
mic o.
Así,
el hecho de que los
e o es
se encuen en en las bases de pa ida de cada
a gumen ación,
mien as que el
desen ol imien o
lógico
de los concep os e ins umen os
analí icos
apenas
p esen a a
icciones, econdujo la
discusión
hacia un plano
más
global y
e lexi o.
La
idea de
solución,
en el sen ido
ma emá ico
de un
pun o
único
y obje i o, ha de se sus i uida
po la del acue do, como
conclusión
ela i a siemp e suscep ible de e o mula .
Buchanan
(1975,
p.229)
ecalca
el
gi o
que se
susci a
en el en oque de
la cues ión:
A
medida que as pe sonas, an o
desde
la calle
como
desde
la o e de
ma il,
obse an los allos de
los gobie nos mode nos,
di ícilmen e
pueden e i a
echaza
aquellas cons ucciones que equie en una
sabidu ía bené ica
po pa e del homb e
polí ico.
Y
di ícilmen e
pueden o o ga mucha c edibilidad al
economis a aseso cuyas ins ucciones de
polí ica económica
son
álidas
an
sólo
den o de aquellas
ins i uciones que
poseen
aquellos conocimien os. Algo no unciona, y los economis as necesa iamen e
se en o zados a conside a la p oduc i idad social de sus es ue zos. Si lo e lexionan, c eo que cada
ez en mayo medida
pasa an
a
compa i
lo que
denominé
el pa adigma
con ac
año
de la
economía.
Tal
como
sos u e
en ocas ocasiones (1964. 1969). la
economía es á
más
p óxima
a se una
«ciencia
del con a o- que una
«ciencia
de la
elección»
Y con ello, el
«cien í ico-,
como
economis a
polí ico,
debe
asumi una
1
unción
dis in a El maximuado
debe
se eemplazado po el a bi o, el
agen e
ex e no que a a de
desa olla
comp omisos en e demandas
«in lic i as
i

En
es e
pe íodo
de eplan eamien os in eg ales, aunque
más
posibilis as,
es cuando
se publica en
1962
El
cálculo del
consenso,
ob a
seminal
de
Buchanan
y Tullock
con
la
que se
inicia á
una se ie de in es igaciones sob e
cons i ucionalismo
económico
en
el
seno de la
elección pública,
co ien e en
la
que se sume ge dada la ampli ud de su
ho izon e in es igado 9.
En
conc e o,
la
economía
polí ica
cons i ucional
oma
como
hipó esis
de pa ida los
supues os de
la economía
-indi idualismo
me odológico
y una
concepción
acional
de
las
pe sonas-, si bien incide en una
e sión
de las elaciones sociales in e p e ada a
a és
del pa adigma
del
in e cambio,
de o ma
complemen a ia,
en luga de
exclusi a,
al
pa adigma de
la
escasez10.
Es e
e ce aspec o
debe ía
habe
se ido
pa a co egi
la
isión neoclásica
de la ac i idad
económica,
concen ada
únicamen e
en las
dimensiones
inancie a
y
ecnológica
de los dos p ime os supues os11, y mos a el
ca ác e
complejo de las ansacciones
-polí icas
o
económicas-,
en
las
que la idea de
al e idad
eblandece
an o
el
indi idualismo
ex emo como
la maximización
desa o ada
del
homo
economicus.
Sin
emba go, la p o undidad de es a
econside ación
no es
ap eciada en
odo
su alcance po
la mayo ía
de
los
es udiosos, pues pesa la
ine cia
de
la
eo ía neoclásica,
y se
ci cunsc ibe
a una
ap eciación
supe icial
del in e cambio
polí ico
conc e o o
llog olling.
De o ma que la subje i idad
wickselliana
que
ei indica
Buchanan queda diluida pa a una g an pa e de la escuela en la lec u a
neoclásica del
in e cambio12.
Así,
es a
ilogía
se
ensambla ía
consis en emen e en el concep o de
e iciencia
pa e o-wickselliana,
núcleo
a gumen al del nue o en oque en e a los p e ios de la
economía
del
bienes a ,
me amen e
pa edaños
o
u ili a is as.
Según
es e
c i e io,
la
única
mane a de
e alua
la
e iciencia
de una
ins i ución
consis e
en
ap ecia
el
g ado en
que es acep ada po
los
ciudadanos que
la
expe imen an13; es a subje i idad da luga a
que se p escinda, como p ueba con unden e, de los
esul ados
o es ados inales a
ella
Muelle (1989. p.l):
"La elección pública
puede se de inida como el es udio
económico
del p oceso de
loma
de decisiones al ma gen del me cado o. simplemen e, la
aplicación
de la
eo ía económica
a la ciencia
polí ica".
10
Buchanan (1987) y (1990). Un
análisis
igu oso de los supues os de la elección pública puede segui se en
Toboso (1990). (1991). (1992) y (1993)
11
Buchanan (1964) y (1983)
12
Muelle (1993. pp 183-184)
13 Colemán
(1990. p 140) El
es ado
p es e icien e en P el
es ado
es e icien e en R. p y no son
compa ables
Ca ecen
de una medida
común
a
a és
de la
cual
pudie an se compa ados Sin emba go P
pueden se compa ado* en e minas de e cienci* Y
aquí
el me o
común
es la
elección
olun a ia Si la
gen e
elige
P en luga de S P e» e icien e Si ellos eligen K es e icien e
asociados, y que
odo
el es ue zo
analí ico
haya de desplega se espec o de la
cohe encia
- espe o
a las olun ades indi iduales- de las decisiones que la han
con igu ado.
Buchanan
y
Tullock
(1962)
desa ollan
es e
azonamien o subje i o y p ocesal pa a
las
eglas de juego que a ec an al conjun o de la
ciudadanía,
concluyendo que el
c i e io
de e e encia en
es e
ni el
cons i ucional, en el que han de o mula se los
bienes
públicos,
ha de se la unanimidad.
El
p oblema subsiguien e es el
cálculo
del
consenso:
cómo
alcanza esa
cohesión
con los meno es cos es de
ansacción
y
ex emos a pa i de la
si uación his ó ica
conc e a
en
que nos encon amos.
Pa a
supe a esa g an di icul ad B ennan y Buchanan
(1985,
pp.66-69)
explici an
el
elo
de la
ince idumb e,
condición in ínseca
a
la dimensión
empo al y gene alis a
de las eglas cons i ucionales. Su igencia di umina en el la go plazo
cuál se á
la
p e isible
si uación
del
indi iduo,
de mane a que unas es icciones ins i ucionales que
en
es os
momen os le pueden se pa icula men e bene iciosas, el cambio de las
ci cuns ancias
las
puede
o na en nega i as. Debido a esa ince idumb e que
embo ona cualquie
da o
p esen e
sob e los p opios in e eses, las pe sonas dejan de
azona
con
c i e ios
es ic amen e
egoís as
y se plan ean
la negociación
cons i ucional
en
é minos
colec i os, es e a
donde
la unanimidad pa ece más
ácil
de se
edondeada.
Po
consiguien e, el a gumen o cen al con que a anca la
economía polí ica
cons i ucional
es el e lejado en el
g á ico
1,
ex aíble
de las ob as conjun as de
Buchanan
y
Tullock
(1962)
-El
cálculo
del
consenso-
y de Buchanan y B ennan
(1985)
-La azón
de
las
no mas.
GRAFICO
1
Un
con
jumo
de
>*I
NEGOCIA
•
EX ANTE
i
Ca ne ca ne —' 1
comée e
'
m
CONTRATO SOCIAL
UNANIME
,
Come m coe i ma'
VELO
DE LA
NCERTTDCMBIU
MOTTVAnONEJ RAC OKALU
AiTopc uxAOAS
MAX2 C2AO MA*
VOLUNTARIEDAD
^
2.2.
A gumen os complemen a ios.
Sob e
es e
esquema
inicial
condensa lo en el
g á ico
1,
cuyas
piezas cen ales son el
elo
de la
ince idumb e
y el
cálculo
del
consenso,
p oponemos la
inco po ación
de
una
se ie de suge encias
eó icas
que, aunque p o enien es de una li e a u a dispe sa,
son
suscep ibles de in eg a se y comple a
el
discu so
p e io.
Un
p ime aspec o que subyace a
odo
nues o plan eamien o es la
posición
de
Wiseman
(1990,
p.109) en omo al concep o de
e iciencia
en la
economía polí ica
cons i ucional.
Es e
au o
incide
en
su
componen e
wickselliano
pa a subsana
el
sesgo
neoclásico
adhe ido a
la acepción pa edaña,
que no ha
sido
debidamen e
il ado
en los
supues os de pa ida de g an pa e de
las
in es igaciones
de
la
elección
pública.
Tal
como es habi ualmen e
in e p e ada,
una elección pa edaña es á
e e ida
a los bienes y se icios
in e cambiados a
a és
de los me cados, y el
bienes a
económico
alude al uso e icien e de los
ecu sos.
La o mulación
wickselliana
es mucho
más
amplia:
comp ende odas aquellas elecciones en
que la pe sona c ee gene a un
cos e
de opo unidad en la
decisión;
en p incipio no da
p imacía
a la
elección
a
a és
de los me cados y busca la e iciencia no en el uso de los ecu sos, sino en la
pe cepción
de que los indi iduos no son indebidamen e coaccionados
En
p incipio,
y con
elación
a
los
undamen os
del
en oque de
la economía polí ica
cons i ucional,
es a
pe spec i a
eincide
en
el
pa adigma
del
in e cambio,
desbo dando
la
concepción
adicional
del
homo
economicus,
al
cual
se ein e p e a
p esumiéndole
un
alan e azonable, con unas
mo i aciones
más
complejas, en
las
que
además
de los
in e eses en an
en
juego las ideas y los comp omisos con
las
o ganizaciones a
las
que
se pe enece14.
En
conc e o, se p opone eemplaza la idea de
maximización
inmedia a po la de
sa is acción15,
en
la
que hay
es icciones
p oceden es del in e io de
la
pe sona16 y en
la
que
el ca ác e es á ico,
casi
miope17,
ha
de se sus i uido po
el es a égico
en
el
que
in e iene
el la go plazo y
la
ecip ocidad18;
la
imagen de un se
omniscien e,
po
la
de
una
pe sona con limi aciones cogni i as y
exp esi as19,
cuya
acionalidad,
cuando
gobie na, es de ipo p ocesal más que sus an i a20; el
egoísmo,
po un pos ulado
14
Buchanan (1983).
15
Sen (1987)
16
Buchanan (1994 a. p 133» y (1994 b)
17
Sen (1977)
11
Buchanan (1964) y
(1983».
Gau uc
U986)
19
SchlidM
(1990). Sellan .1990)
20 Simón
(1978)
mo i acional
eple o de in enciones
a ec i as21
no siemp e consis en es, en las que los
aspec os mo ales e
ideológicos22, así
como
las leal ades
al
g upo23,
in e ienen
jun o a
las
p eocupaciones es ic amen e
indi iduales.
Es e
componen e subje i o e in e no de
la
pe sonalidad
se á
de e minan e en
la
ase
p e ia
de la
negociación,
como complemen o del elo u dido po la ince idumb e, y
ambién
du an e
la
ase ul e io co espondien e
al
cumplimien o
de lo aco dado,
dado
que los incen i os y amenazas de ipo ins i ucional siemp e son queb an ables24.
Apa ece á
así una
línea
ela i a
a las condiciones in e nas en cada e apa, en sen ido
pa alelo a las de
ca ác e
ex e no
-g á ico 2-,
debiendo se es udiadas pa a calib a la
iabilidad
de un acue do
cons i ucional.
Pe o
donde
la
apo ación
de
Wiseman
(1990,
p.l
10),
en nues a
opinión,
adquie e
ca ac e es más o iginales y mayo calado es con
elación
a su e e encia a la
lib e
olun ad
de
las
pe sonas como
c i e io
de
e iciencia.
No
es á
jus i icado que una
si uación
e icien e es aquella en la que la
coacción es á
comple amen e
ausen e: las eglas sociales ( ales
como
un sis ema legal) son coac i as po
na u aleza.
Todo lo que es
necesa io es que an o las
polí icas
e ec i as
como
el sis ema de eglas
desde
el
cual
eme gen y
desde
el
cual
pueden se
cambiadas,
no sea concebido
po
los ciudadanos
como
indebidamen e
coaccionado.
Con
ello,
Wiseman
compa ibiliza
coacción
y
e iciencia,
siemp e que aquella enga
p ecedida de un
lib e
consen imien o, especie de
causa
incausada
en
algún
ins an e del
i ine a io
negociado .
Así,
la obliga o iedad consus ancial a las no mas sociales no
implica
su
ine iciencia;
sólo en
caso de que sea imp oceden e.
Pe o
ambién,
el e o eje cible po una pe sona es menos des uc i o en su
acepción
wickselliana,
y po
an o
la unanimidad pasa a se un
c i e io
más
ope a i o
que en los plan eamien os
pa c iano-neoclásicos. La
subje i idad inhe en e a
odas
las
decisiones,
ía
cos e de opo unidad,
posibili a
que una pe sona no eje za su de echo
de e o y pa icipe en el consenso gene ado de una egla
cons i ucional
aun cuando
21 El e
(1989)
22
No h (1990). Buchanan (1994 b(
23
Sen (1987). Ano* (1994)
2 Mad»on
(1787. P89 XXI) "Yo a en u o ene
g uí
p incipio epublicano, que el pueblo
end á
i ud *
in eligencia
pa a
lelecclo u homb e* de i ud la ndu a ,No ha> nadie aai en e no o o '* Si no ha>
nadie, no* encon amo e i una dndic iada
limación
Ninguna p ueba lee
KA
ninguna o ma d gobie no
pu d
deiamoi egu o Supon qu cualquie o ma d gobie no augu a i
La
libe ad o la elicidad u i u ud
aiguna
en la geni ei una quine a
que en
es e
abajo
sólo
a ancemos po la ía
más
posibilis a,
ya que, como man iene
No h
(1990,
p.89),
"el
cambio
ins i ucional
es ab umado amen e
imc emen al"
en luga
de discon inuo.
Con elación al
s a u
quo
de esa
o ganización,
es e iden e
la
ine iciencia
del mismo,
pues
su o igen de i a de las esul as de una gue a y da luga a unas elaciones
desiguales
den o
del mismo que a an de pe i ica se
-pues os
pe manen es en el
Consejo
de Segu idad con de echo al e o. En consecuencia,
debe ía
plan ea se su
ede inición,
en la
línea
p opues a an e io men e,
omando
como bases de pa ida una
igualdad de opo unidades inmedia a, en el
eje cicio
de los de echos de i ables de esas
eglas,
en e
odos
los ciudadanos del mundo.
Aho a
bien, la con eniencia de
es e
adical
cambio choca con el
a ículo
108 de la Ca a, que
señala
que las enmiendas
ela i as
al
mismo
equie en
el apoyo de dos e cios de
los
ep esen an es
de
la
Asamblea
Gene al,
incluidos
odos
los miemb os del Consejo de Segu idad28.
En
es e
pun o
an
con lic i o
es in e esan e ap ecia
el
papel que
puede
desempeña la
a gumen ación
de la
e iciencia
subje i a
pa e o-wickselliana,
en el sen ido de que a
a és
de
su
plan eamien o en un p oceso cons i uyen e se susci en las posibilidades de
un
deba e
anspa en e
y
pa icipa i o
- oz-,
y
la
opo unidad de una
salida
olun a ia
de
aquellos indi iduos, y los subconjun os con o mables po ellos
-países,
ciudades,
egiones,
pe o
siemp e exigiendo un esc upuloso
espe o
a la
conca enación
de las
p e e encias
indi iduales-
que no quisie an in eg a se en un ma co sup anacional como
el
que se pudie a con igu a . De es a o ma, las esoluciones que se ue an omando,
inicialmen e
sólo
de
ca ác e
p ocesal
pe o
inco po ando poco a poco elemen os
sus an i os, se
ensambla ían
p og esi amen e de una mane a
sólida,
posibili ando unos
u u os esul ados
ambién
e icien es en la medida que no ha habido
coacción
indebida
en su
ges ación.
La
apo ación
de
Wiseman
p opo ciona
así un
c i e io
ope a i o con el que
e alua
el
p oceso
desde
sus
inicios
y
a lo la go
del
mismo:
si
el en amado
ins i ucional
en
omo
a
las
Naciones Unidas pe mi e des incula se sin padece un cos e penalizado
ex ao dina io
-salida-
y,
en caso de man ene se
den o
de su ma co no ma i o, no hay
obs áculos
insal ables pa a p omo e su
e o ma
- oz-,
en onces dicho
ámbi o pod ía
conside a se e icien e.
*• E*U
di icul ad da luga a plamenuen oa dualca en e una e oma o una up u a del en amado uu i ucionaJ
p e io Ea la li e a u a e ha pun uado ca e dilema
como
la pe epac a del acue do
»«VI«J
la del con a o I
Saez (1995 a. pp 223 231 y pp 616-645) obaenamo
a a
dn un i*a onca y au» epe cusiones
eap e ó
de
la Cons i ución espa óla
de I97|
IJ

Al
espec o,
nos encon amos con que
la
salida
de las Naciones
Unidas
es una
opción
iable,
an o
po los
Es ados,
suponiendo que lo deciden conjun amen e los ciudadanos
que los componen, como indi idualmen e, median e
la emig ación
a
algún
e i o io no
in eg ado en la
o ganización
y ecep i o a la en ada de inmig an es - as la ecien e
inco po ación
de
Suiza,
los
países
al ma gen de las Naciones Unidas ienen un
ca ác e
ma ginal.
Los cos es que
puede
gene a la
salida
en un con ex o como el
p esen e
pueden se
bas an e
ele ados,
pe o
exógenos
a
la dinámica
de
la
p opia
ins i ución.
En
cambio,
la
oz
se en eco a
y limi a
en
el
in e io de la
o ganización
debido a una
g a e
disc iminación implíci a
en una de sus de iniciones
básicas:
el de echo de e o
exclusi o
de los
países
miemb os pe manen es del Consejo de Segu idad espec o de
cualquie
decisión
inculan e.
Dicha
desigualdad, esencial en el eje cicio de la
oz,
da
luga a la posibilidad de expe imen a
coacciones
indebidas
de i adas de
la
e o zada
capacidad de
negociación
de los miemb os de ese selec o club. Po consiguien e, es
pe inen e una
e o mulación
de
los
de echos asociados a
la exp esión
de la
oz polí ica,
en
é minos
de los ciudadanos miemb os y de sus
Es ados,
si se desea p o undiza en la
e iciencia
desde
un
c i e io
con ac a io
libe al.
Du an e es as
e apas
p e ias co espondien es a la
negociación
del pac o
polí ico
in e nacional
ambién
se
ap ecia ían las
limi aciones
del
elo
de la
ince idumb e.
Exis en
asgos de
las
pa es con a an es
apenas
expues os a mudanza
y, sin
emba go, decisi os
a
la ho a de
calcula
cos es y bene icios en un con a o
polí ico:
en e
o os, aza, sexo,
ámbi o geog á ico.
Es e
ca ác e aslúcido
del elo educe
bas an e
su e ec i idad
conci ado a de acue dos. Po lo que si se p escindie a de la
dimensión
subje i a, en la
que sean las p opias mo i aciones de los ciudadanos las que p omue an
algún
ipo de
o ganización polí ica
sup anacional, un p oyec o
e o mis a
no
end ía
isos
de cuaja de
o ma
unánime.
Luego aumen a el olumen in o ma i o sob e los cos es de una
sociedad na u al
mundial
des e eb ada, omen a
las
concepciones abie as ace ca de los
emas in e nacionales
y
ela i iza
las leal ades a
los
colec i os
locales,
es una es a egia
pe inen e pa a in en a despeja
algún mínimo común
denominado
desde
el que
inicia
la
negociación
de un p oceso cons i uyen e. Po que las ideas aba a an o enca ecen los
cos es de las decisiones.
Respec o de
la
e apa cen al de nues o esquema
-g á ico
2-, no deja de se llama i o
que el con enido de ese p e isible con a o
polí ico
ya se encuen a más que
acep ablemen e p e igu ado coa la
decla ación
de los de echos humanos Es mas. se
puede
deci que
és os
son asumidos po la
p ác ica
unanimidad de los gobie nos del
i«
plane a.
Aho a
bien,
la
apa en e
e iciencia
con que se ecoge
el
con enido del acue do es
pues a en e idencia cuando se en a en la ase de su igencia -e apa ex-pos -, y se
pe cibe la
inexis encia
de un ma co de incen i os y de sanciones al que ecu i pa a
hace e ec i o dicho
eno .
En onces se mani ies a en su in eg idad, po de ec o, la
es uc u a
lógica
plasmada en nues a p opues a
-g á ico
2-, y
cómo
la e apa
pos cons i ucional es un componen e esencial de la
obse ación
e icien e de una
cons i ución.
Sobel
(1994)
iden i ica en es a ase
úl ima
del esquema las causas del
acaso
de la
Sociedad
de Naciones en los
años
ein a, que ue on la
p oblemá ica
del go oneo o
ee- iding
y el
ca ác e
no compulsi o de las p esc ipciones de i adas de sus
esoluciones, cues iones que amenazan
con
e osiona
ambién
hoy en
día la
iabilidad
de
las
Naciones Unidas.
Aho a
bien,
según
es e
mismo au o , la c edibilidad de es a
ins i ución
pa a e i a el go oneo pa ece es a ligada a la
implicación
de las g andes
po encias en su
di ección,
capaces de ans o ma en obliga o ias sus esoluciones.
Asun o
dilemá ico
en la medida que ese mayo
g ado
de comp omiso -no
sólo
es ic amen e
polí ico
o
diplomá ico,
sino
inancie o-
se
p e ende
compensa con una
p i ilegiada
a ibución
del eje cicio de la oz, lo
cual
de e io a la imp escindible
dimensión
subje i a
de quienes
alo an
posi i amen e un uncionamien o
democ á ico.
Po
o o
lado, la a bi a iedad con que se ha exigido la
e i icación
de las
esoluciones de la Asamblea Gene al y el incumplimien o de las sen encias de los
ibunales in e nacionales a
ella
inculados sigue siendo uno de los
pun os
más
ine icien es,
p omo o de es a egias no coope a i as y de dese ciones en
los
p oyec os.
Se
concluye que
es e
gene alizado escep icismo,
académico
y popula , espec o de la
i ualidad
de una
cons i ución
in e nacional consensuada y es able -e apa pos e io del
g á ico
2-,
in luyen
las dos dimensiones,
an o
el de ec uoso uncionamien o de las
condiciones ins i ucionales igen es,
dependien es
sob e
odo
de la pos u a inalmen e
adop ada
po las po encias occiden ales sob e el ema, como la ausencia de una
con icción
indi idual
comp ome ida
en los
asun os in e nacionales.
De
odo
es e
eco ido en pa alelo,
en e
un some o
análisis
del ma co
p epolí ico
in e nacional
y un esquema onco inspi ado
en la economía polí ica
cons i ucional
pa a
encauza su
e o ma
o
de inición,
pueden ex ae se una sene de conclusiones con las
que p o isionalmen e cenamos
el
p esen e
abajo
4.
Conclusiones:
La
p ime a de ellas es la g an di icul ad de ins umen a de o ma e ec i a una
hacienda
pública
in e nacional
cohe en e
con los
supues os
de la
disciplina,
has a el
pun o
de consis i su
inconc eción
ins i ucional
el
p incipal
obs áculo
a su
consolidación
eó ica. El
o ganicismo inhe en e a los en oques que in e p e an las elaciones
polí icas
in e nacionales se encuen a su icien emen e en aizado como pa a
dilui
cualquie
pe spec i a
analí ica
de
índole
indi idual in oducida en una
economía pública
in e nacional. Es deci , en
es e
campo ige
oda ía
una
e sión
me can ilis a de las
elaciones
polí ico-económicas. En
es e
sen ido, con iene
incidi
en la
isión
mic o y
asigna i a
de la ac i idad
económica
in e nacional, inco po ando
odo
el ins umen al
a anzado en
el á ea
de
la economía
ins i ucional.
Además
de
es e
impo an e
obs áculo,
que
alen iza
cualquie
p olongación
aplicada
de los abajos
sob e
el ema, es con enien e
señala la
di icul ad que el nacionalismo,
bien como
ideología,
bien como in e eses de
un
colec i o,
implica
en
la e olución
de una
socie as
na u alis
a una
socie as
ci ilis. Las
emo as
p incipales a la
luidez
del esquema
sin é ico
p opues o
en el
segundo
epíg a e
se o iginan en
o no
a la o aleza de las
inculaciones
de esa
pe cepción
pe sonal. Po lo que la
dimensión
subje i a de los
p ocesos cons i uyen es,
oda ía
en los
inicios
de su
modelización,
equie e un es ue zo
in es igado mayo . El
ámbi o
in e nacional, más que el de los
es ados
nacionales,
susci a
ese
componen e
cuali a i o
de
las
p e e encias pe sonales.
En
esa
línea,
las apo aciones de
Wiseman
ace ca de
la o malización
de la e iciencia
subje i a,
pa e o-wickselliana, cons i uyen una ía
analí ica
muy p ome edo a,
especialmen e en aquellos p ocesos en que
la dimensión
e i o ial y
colec i a
in e iene
en la
con igu ación
de unas eglas
de
juego.
Las
opciones a la
oz,
y especialmen e a
la
salida,
son en los con ex os
polí icos
elemen os equipa ables a la compe encia29 e
impiden ei e a la
con igu ación
de un
Le ia án
es a al a escala in e nacional30. Es os
a gumen os
hi schmannianos
han sido desa ollados en los p ocesos cons i uyen es de
di e sos
países31,
posibili ando explici a cues iones que
queda ían,
en
o o
caso,
subsumidas en los
ópicos
sob e
la ma e ia.
29
Lowan oc g > Ya
(1992)
30
Buchanan (1991 bi
3'
Lwahe g y Ya
(1990)
pa a Hoag Koag y Sudá nca Saei (199* bl apecio á la la « aluación < e la
4«acca aluaca6a
«apa óla
1»
Po
odo
lo cual,
conside amos
que los a ances de la
economía
polí ica
cons i ucional
con ibuyen a consolida la
p opues a
de una hacienda pública in e nacional. La
pe spec i a ins i ucional es un
componen e
eó ico
complemen a io
de la ac i idad
inancie a
y
de las
medidas
egulado as,
a las cuales co po eiza en el
plano
aplicado. En
consecuencia, a
pesa
de las
múl iples
limi aciones del
en oque,
me ece
p osegui se,
en
nues a
opinión,
en el
in en o*.
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