P.7.1/9-2-96
I
I I
ENCUENTRO
DE
ECONOMIA
PUBLICA
Depa amen o de
Teo ía Económica
y
Economía Polí ica
Uni e sidad
de Se illa
Se illa 9, 10 de
eb e o
de 1995
PONENCIA
Una
p opues a
de
desa ollo
de la economía polí ica
cons i ucional:
aplicación
a
un
p oceso
cons i uyen e
in e nacional.
Luis
An onio
SÁEZ
PEREZ
Depa amen o de
Es uc u a
e
His o ia
Económica
y
Economía Pública
Uni e sidad
de
Za agoza
1.
In oducción.
1.1. Jus i icación emá ica.
El
p o eso He be
(1994),
en
es e
mismo o o, el año
pasado
en la con e encia
inaugu al,
p esen aba
la
hacienda
pública
in e nacional
como una
línea
de
in es igación
inno ado a y
p ecisa.
Su
jus i icación
esul aba
inmedia a a pa i de
la cons a ación
de
la
exis encia de unos g a es allos de me cado que ascienden las
on e as
es a ales.
Sin
emba go,
la
consis encia con que se
sos enía
el
componen e
eó ico
no ma i o de
la
nue a pe spec i a chocaba con la di icul ad de desa olla la
in e ención polí ica
e ec i a
enden e
a la
supe ación
de ales insu iciencias. Y es que en el plano
sup anacional, la
imposición
y el
gas o
público
quedan muy media izados po la
ac i ud ecelosa de los Es ados nacionales, que
sólo
delegan pa cial y
condicionadamen e su
sobe anía
en las ins i uciones
diseñadas
al e ec o.
Es a
discon inuidad iene su o igen
p incipal,
según
el p opio He be
(1994,
p.l),
en que
"el
ámbi o geog á ico
de la ac i idad
económica
in e nacional (sup anacional) y el
ámbi o geog á ico
de la ac i idad
polí ica
sobe ana (nacional) pa a a on a esa
ac i idad
no se co esponden
en e
sí". En consecuencia, la i ualidad de una
hacienda
pública
in e nacional queda a expensas de la
sus anciación polí ica
de las
medidas in e encionis as de i adas
del
p ime
análisis
no ma i o.
La
dis uncionalidad de
es e
dé ici polí ico
en lo in e nacional no
sólo
se
ci cunsc ibe
a
la
es e a de
la
ac i idad
inancie a
en e a las
insu iciencias
asigna i as
o edis ibu i as, sino que se ex iende
ambién
a
o os
muchos
aspec os
de la
polí ica
económica,
incluso a la p opia igencia del me cado. Así, a pesa de que el ace o
disciplina
ha es ilizado las ideas de Adam Smi h ace ca de la mano
in isible
sub ayando sus azos
espon áneos
y p i ados, lo cie o es que, de una lec u a
pausada del mismo,
así
como de
la obse ación
a
a és
de
la
his o ia de las ei e adas
si uaciones1 en que el me cado se ha
p opues o
como el p incipal mecanismo
asignado de una sociedad,
puede
conclui se que
"es e
complejo de elaciones
coope a i as es posible g acias a cie as ins i uciones [...]
en e
las cuales
la p imacía
eside en la p opiedad p i ada jun o con el p incipio de libe ad de
con a ación
y de
asociación"2.
Y como
a gumen e
Pe e smann
(1993),
la libe ad de me cado
1
El ejemplo m»s ecien e
«c ie
U
ansición económica
de los
países
es socialis as, en los que el papel
di ígeme
del Es ado en la
o mulación
de las
ey
las de
juego
dd me cado e ulla decisi o
pa í
la e iciencia del
cam no
2
V agnc (1991 p 10»
MOWAOWcK í í*
KOííCJdCAíya^^
«SAO MMVUa
»<8l
IOTCCA
~
in e nacional
equie e
la
misma
p o ección
cons i ucional
ga an izada
al
lib e
come cio
in e no. Luego, incluso asumiendo la
hipó esis más
adical
de que los in e cambios
in e nacionales puedan llega a se plenamen e sa is ac o ios en sus dimensiones
asigna i a
y
edis ibu i a,
ambién
es p ecisa una
ins i ución polí ica
sobe ana que
explici e
las
eglas
de
juego
básicas
de ese me cado y medie en los posibles con lic os
de in e eses que su jan debido a in e p e aciones di e gen es.
Del
epaso de ambas e ien es
podemos
de i a que pa a hace
más
e icien e la
ac i idad
económica
mundial, en el sen ido
p opues o
po No h
(1991,
p.97) de
"c ea
o den y educi
la
ince idumb e en
el
in e cambio",
es necesa io un componen e
polí ico
en las ins i uciones que la enma can pa a con ibui a la
acción
colec i a
coope a i a,
algo que,
según
Els e
(1985,
p.50),
"es
el
p oblema
más
impo an e en
las
ciencias
sociales,
y el más di ícil [...]
debido a su
ines abilidad
e
inaccesibilidad".
1.2. Plan eamien o seguido.
Aho a
bien, es a
p oblemá ica
an compleja es suscep ible de se abo dada
desde
conside aciones muy di e sas. En el
en o no
de la
economía pública,
la
línea
de
in es igación más
consolidada pa a acome e un
análisis sis emá ico
e
ín eg o
de la
con igu ación
de unas eglas de juego sup anacionales, en las que encaja una
a iculación
e ec i a de una hacienda
pública
in e nacional,
es, a nues o
en ende ,
la
economía polí ica
cons i ucional2.
Consis e en un desa ollo de la
elección pública
cen ado en el es udio de
la
e iciencia
de
los
p ocesos
polí icos básicos
a
a és
de los
cuales
se de e minan las decisiones
públicas4,
del que se de i an unas p esc ipciones
ace ca
del "diseño
de
las
ins i uciones
más
adecuado
a
su unción
social"5.
Con
lo que
en
su plan eamien o,
aunque
cali icado globalmen e como no ma i o, se ad ie en
e as posi i is as,
an o
en cuan o a la
inspi ación
de los supues os
ác icos
de los
modelos, como en la
ocación
e o mis a de sus deducciones. Lo
cual
nos
lle a
a
conclui
de una mane a
más
cabal que
la economía polí ica
cons i ucional,
en cuan o
a a de " elaciona las lecciones ap endidas en la
economía
posi i a a los ines
3
Josselin y Ma ciano (1995. p 173) se plan ean
cuál «c ia
el
mé odo
adecuado
pa a
gene a una u u a
cons i ución
eu opea que culmine el p oceso de
in eg ación,
y "abogan que las cons i uciones
debe ían
se
es ablecidas a
a és
de un p oceso con ae
año
[.. | en la linea de B ennan y Buchanan (1983)".
I enu
a la
ía
de las con enciones y el
omm m
la—
* Bocha ían
(1987. p
52"*»
"Son los p opios indi iduos las
uen es
de
e aluación
y la a ea del economis a
es o ece una
espíicaciónA omp enaión
del p oceso pa el que
esas
p e e encias no mili adas se aducen
inalmen e en un complejo
modelo
d mul ados"
3
Salinas >199l p_23|
no ma i os de e minados en la
economía
no ma i a"6, es un ejemplo de el
a e
de la
economía
en el sen ido o mulado po
J.N.
Keynes
pa a
la economía
aplicada.
Dicho
en oque
a anca con la ob a conjun a de Buchanan y
Tullock
El
cálculo
del
consenso,
si bien el esquema
eó ico allí
p opues o
ha sido
obje o
de
p o undización
po una
a iada
li e a u a,
más
in ensa y menos dispe sa a pa i de los no en a con la
publicación
de la
e is a
Cons i u ional
Poli ical
Economy.
La
ela i a
no edad de la
mayo ía
de sus con ibuciones da luga a que nos encon emos
an e
un campo
eó ico
muy
abie o. De
ahí
que
el
siguien e
epíg a e
lo
dediquemos
a
explica
nues a
opción,
esul an e de sin e iza aquel modelo
inicial
- elo
de la
ince idumb e
a
a és
del
cual
e ec ua el
cálculo
del consenso- con las e o mulaciones, en
é minos
complemen a ios, de cie os
aspec os
de e minan es del p oceso cons i uyen e de unas
eglas de juego
básicas
en una sociedad
-e olución
de una
e iciencia
me amen e
pa e iana
a una
e iciencia
wickselliana,
dimensión
sus an i a de la
negociación,
s a u
quo,
y man enimien o de los con a os.
En
el e ce
epíg a e
p oyec a emos
es e
esquema
analí ico
sob e
la génesis
de unas
eglas cons i ucionales capaces de con igu a la es uc u a
polí ica
de una hacienda
pública
in e nacional.
La
aslación
de es a
sín esis eó ica
a
un ámbi o
menos habi ual,
aunque
es
más
a iesgada, con ibuye a iden i ica desajus es impe cep ibles
den o
de
la
lógica
del modelo
adop ado.
Pe o
además, ambién
puede
esul a de
in e és
es e
eje cicio
po que
la esis de que las elaciones
en e
los di e en es
países
anscu en
oda ía
en la ac ualidad en un con ex o
p epolí ico,
o
sociedad
na u aP, pe mi e
e alua
las ins i uciones
polí icas
u u ibles con un meno
g ado
de ap io ismos, en la
medida que se
a a ía
de un p oceso cons i uyen e
s ic u
sensu y no de e o mas
sob e
ma cos cons i ucionales p e ios.
El
úl imo
apa ado
a a á
de ecapi ula
el
eco ido
e ec uado, haciendo
hincapié
en
las
limi aciones
y posibilidades de p osegui
en
es a
línea
de es udio.
* CoUnd
(1992 p.I92>
7 i n
(1913 p 12)
2.
Una p opues a
sin é ica
de la
economía polí ica
cons i ucional.
2.1.
El discu so cen al.
La
economía polí ica
cons i ucional,
aunque
no se mues a como un en oque
especí ico
has a
inales
de los
años
ochen a y p ime os no en a, iene su o igen en la
década
de los sesen a. Unos
años
an es, la
economía
del bienes a , uno de los
p incipales
espaldos
académicos
del c ecien e in e encionismo auspiciado po los
Es ados
sociales y de de echo de
la
pos gue a, expe imen a
"el
golpe de g acia
inal"8
po
causa
del eo ema de
la
imposibilidad
de
Ai ow
(1951;
1963):
no es posible de ini
ninguna
unción
de bienes a
social
que
compa ibilice
las
p e e encias
indi iduales
con
las
del colec i o, cumpliendo unas
mínimas
condiciones acionales y
é icas.
Po
consiguien e, la
economía,
que p ecisa de una
abazón me odológica
indi idual,
si
pe sis e en las p emisas u ili a is as o en las
hipo é icas
compensaciones de los
en oques
neopa e ianos,
es incapaz de pa icipa con a gumen aciones
cien í icas
p opias en el
deba e
social.
La
adicalidad de la
c í ica
modi ica los plan eamien os de las co ien es
in es igado as de
la economía pública
en su e ien e
mic o.
Así,
el hecho de que los
e o es
se encuen en en las bases de pa ida de cada
a gumen ación,
mien as que el
desen ol imien o
lógico
de los concep os e ins umen os
analí icos
apenas
p esen a a
icciones, econdujo la
discusión
hacia un plano
más
global y
e lexi o.
La
idea de
solución,
en el sen ido
ma emá ico
de un
pun o
único
y obje i o, ha de se sus i uida
po la del acue do, como
conclusión
ela i a siemp e suscep ible de e o mula .
Buchanan
(1975,
p.229)
ecalca
el
gi o
que se
susci a
en el en oque de
la cues ión:
A
medida que as pe sonas, an o
desde
la calle
como
desde
la o e de
ma il,
obse an los allos de
los gobie nos mode nos,
di ícilmen e
pueden e i a
echaza
aquellas cons ucciones que equie en una
sabidu ía bené ica
po pa e del homb e
polí ico.
Y
di ícilmen e
pueden o o ga mucha c edibilidad al
economis a aseso cuyas ins ucciones de
polí ica económica
son
álidas
an
sólo
den o de aquellas
ins i uciones que
poseen
aquellos conocimien os. Algo no unciona, y los economis as necesa iamen e
se en o zados a conside a la p oduc i idad social de sus es ue zos. Si lo e lexionan, c eo que cada
ez en mayo medida
pasa an
a
compa i
lo que
denominé
el pa adigma
con ac
año
de la
economía.
Tal
como
sos u e
en ocas ocasiones (1964. 1969). la
economía es á
más
p óxima
a se una
«ciencia
del con a o- que una
«ciencia
de la
elección»
Y con ello, el
«cien í ico-,
como
economis a
polí ico,
debe
asumi una
1
unción
dis in a El maximuado
debe
se eemplazado po el a bi o, el
agen e
ex e no que a a de
desa olla
comp omisos en e demandas
«in lic i as
i
En
es e
pe íodo
de eplan eamien os in eg ales, aunque
más
posibilis as,
es cuando
se publica en
1962
El
cálculo del
consenso,
ob a
seminal
de
Buchanan
y Tullock
con
la
que se
inicia á
una se ie de in es igaciones sob e
cons i ucionalismo
económico
en
el
seno de la
elección pública,
co ien e en
la
que se sume ge dada la ampli ud de su
ho izon e in es igado 9.
En
conc e o,
la
economía
polí ica
cons i ucional
oma
como
hipó esis
de pa ida los
supues os de
la economía
-indi idualismo
me odológico
y una
concepción
acional
de
las
pe sonas-, si bien incide en una
e sión
de las elaciones sociales in e p e ada a
a és
del pa adigma
del
in e cambio,
de o ma
complemen a ia,
en luga de
exclusi a,
al
pa adigma de
la
escasez10.
Es e
e ce aspec o
debe ía
habe
se ido
pa a co egi
la
isión neoclásica
de la ac i idad
económica,
concen ada
únicamen e
en las
dimensiones
inancie a
y
ecnológica
de los dos p ime os supues os11, y mos a el
ca ác e
complejo de las ansacciones
-polí icas
o
económicas-,
en
las
que la idea de
al e idad
eblandece
an o
el
indi idualismo
ex emo como
la maximización
desa o ada
del
homo
economicus.
Sin
emba go, la p o undidad de es a
econside ación
no es
ap eciada en
odo
su alcance po
la mayo ía
de
los
es udiosos, pues pesa la
ine cia
de
la
eo ía neoclásica,
y se
ci cunsc ibe
a una
ap eciación
supe icial
del in e cambio
polí ico
conc e o o
llog olling.
De o ma que la subje i idad
wickselliana
que
ei indica
Buchanan queda diluida pa a una g an pa e de la escuela en la lec u a
neoclásica del
in e cambio12.
Así,
es a
ilogía
se
ensambla ía
consis en emen e en el concep o de
e iciencia
pa e o-wickselliana,
núcleo
a gumen al del nue o en oque en e a los p e ios de la
economía
del
bienes a ,
me amen e
pa edaños
o
u ili a is as.
Según
es e
c i e io,
la
única
mane a de
e alua
la
e iciencia
de una
ins i ución
consis e
en
ap ecia
el
g ado en
que es acep ada po
los
ciudadanos que
la
expe imen an13; es a subje i idad da luga a
que se p escinda, como p ueba con unden e, de los
esul ados
o es ados inales a
ella
Muelle (1989. p.l):
"La elección pública
puede se de inida como el es udio
económico
del p oceso de
loma
de decisiones al ma gen del me cado o. simplemen e, la
aplicación
de la
eo ía económica
a la ciencia
polí ica".
10
Buchanan (1987) y (1990). Un
análisis
igu oso de los supues os de la elección pública puede segui se en
Toboso (1990). (1991). (1992) y (1993)
11
Buchanan (1964) y (1983)
12
Muelle (1993. pp 183-184)
13 Colemán
(1990. p 140) El
es ado
p es e icien e en P el
es ado
es e icien e en R. p y no son
compa ables
Ca ecen
de una medida
común
a
a és
de la
cual
pudie an se compa ados Sin emba go P
pueden se compa ado* en e minas de e cienci* Y
aquí
el me o
común
es la
elección
olun a ia Si la
gen e
elige
P en luga de S P e» e icien e Si ellos eligen K es e icien e
asociados, y que
odo
el es ue zo
analí ico
haya de desplega se espec o de la
cohe encia
- espe o
a las olun ades indi iduales- de las decisiones que la han
con igu ado.
Buchanan
y
Tullock
(1962)
desa ollan
es e
azonamien o subje i o y p ocesal pa a
las
eglas de juego que a ec an al conjun o de la
ciudadanía,
concluyendo que el
c i e io
de e e encia en
es e
ni el
cons i ucional, en el que han de o mula se los
bienes
públicos,
ha de se la unanimidad.
El
p oblema subsiguien e es el
cálculo
del
consenso:
cómo
alcanza esa
cohesión
con los meno es cos es de
ansacción
y
ex emos a pa i de la
si uación his ó ica
conc e a
en
que nos encon amos.
Pa a
supe a esa g an di icul ad B ennan y Buchanan
(1985,
pp.66-69)
explici an
el
elo
de la
ince idumb e,
condición in ínseca
a
la dimensión
empo al y gene alis a
de las eglas cons i ucionales. Su igencia di umina en el la go plazo
cuál se á
la
p e isible
si uación
del
indi iduo,
de mane a que unas es icciones ins i ucionales que
en
es os
momen os le pueden se pa icula men e bene iciosas, el cambio de las
ci cuns ancias
las
puede
o na en nega i as. Debido a esa ince idumb e que
embo ona cualquie
da o
p esen e
sob e los p opios in e eses, las pe sonas dejan de
azona
con
c i e ios
es ic amen e
egoís as
y se plan ean
la negociación
cons i ucional
en
é minos
colec i os, es e a
donde
la unanimidad pa ece más
ácil
de se
edondeada.
Po
consiguien e, el a gumen o cen al con que a anca la
economía polí ica
cons i ucional
es el e lejado en el
g á ico
1,
ex aíble
de las ob as conjun as de
Buchanan
y
Tullock
(1962)
-El
cálculo
del
consenso-
y de Buchanan y B ennan
(1985)
-La azón
de
las
no mas.
GRAFICO
1
Un
con
jumo
de
>*I
NEGOCIA
•
EX ANTE
i
Ca ne ca ne —' 1
comée e
'
m
CONTRATO SOCIAL
UNANIME
,
Come m coe i ma'
VELO
DE LA
NCERTTDCMBIU
MOTTVAnONEJ RAC OKALU
AiTopc uxAOAS
MAX2 C2AO MA*
VOLUNTARIEDAD
^
2.2.
A gumen os complemen a ios.
Sob e
es e
esquema
inicial
condensa lo en el
g á ico
1,
cuyas
piezas cen ales son el
elo
de la
ince idumb e
y el
cálculo
del
consenso,
p oponemos la
inco po ación
de
una
se ie de suge encias
eó icas
que, aunque p o enien es de una li e a u a dispe sa,
son
suscep ibles de in eg a se y comple a
el
discu so
p e io.
Un
p ime aspec o que subyace a
odo
nues o plan eamien o es la
posición
de
Wiseman
(1990,
p.109) en omo al concep o de
e iciencia
en la
economía polí ica
cons i ucional.
Es e
au o
incide
en
su
componen e
wickselliano
pa a subsana
el
sesgo
neoclásico
adhe ido a
la acepción pa edaña,
que no ha
sido
debidamen e
il ado
en los
supues os de pa ida de g an pa e de
las
in es igaciones
de
la
elección
pública.
Tal
como es habi ualmen e
in e p e ada,
una elección pa edaña es á
e e ida
a los bienes y se icios
in e cambiados a
a és
de los me cados, y el
bienes a
económico
alude al uso e icien e de los
ecu sos.
La o mulación
wickselliana
es mucho
más
amplia:
comp ende odas aquellas elecciones en
que la pe sona c ee gene a un
cos e
de opo unidad en la
decisión;
en p incipio no da
p imacía
a la
elección
a
a és
de los me cados y busca la e iciencia no en el uso de los ecu sos, sino en la
pe cepción
de que los indi iduos no son indebidamen e coaccionados
En
p incipio,
y con
elación
a
los
undamen os
del
en oque de
la economía polí ica
cons i ucional,
es a
pe spec i a
eincide
en
el
pa adigma
del
in e cambio,
desbo dando
la
concepción
adicional
del
homo
economicus,
al
cual
se ein e p e a
p esumiéndole
un
alan e azonable, con unas
mo i aciones
más
complejas, en
las
que
además
de los
in e eses en an
en
juego las ideas y los comp omisos con
las
o ganizaciones a
las
que
se pe enece14.
En
conc e o, se p opone eemplaza la idea de
maximización
inmedia a po la de
sa is acción15,
en
la
que hay
es icciones
p oceden es del in e io de
la
pe sona16 y en
la
que
el ca ác e es á ico,
casi
miope17,
ha
de se sus i uido po
el es a égico
en
el
que
in e iene
el la go plazo y
la
ecip ocidad18;
la
imagen de un se
omniscien e,
po
la
de
una
pe sona con limi aciones cogni i as y
exp esi as19,
cuya
acionalidad,
cuando
gobie na, es de ipo p ocesal más que sus an i a20; el
egoísmo,
po un pos ulado
14
Buchanan (1983).
15
Sen (1987)
16
Buchanan (1994 a. p 133» y (1994 b)
17
Sen (1977)
11
Buchanan (1964) y
(1983».
Gau uc
U986)
19
SchlidM
(1990). Sellan .1990)
20 Simón
(1978)
mo i acional
eple o de in enciones
a ec i as21
no siemp e consis en es, en las que los
aspec os mo ales e
ideológicos22, así
como
las leal ades
al
g upo23,
in e ienen
jun o a
las
p eocupaciones es ic amen e
indi iduales.
Es e
componen e subje i o e in e no de
la
pe sonalidad
se á
de e minan e en
la
ase
p e ia
de la
negociación,
como complemen o del elo u dido po la ince idumb e, y
ambién
du an e
la
ase ul e io co espondien e
al
cumplimien o
de lo aco dado,
dado
que los incen i os y amenazas de ipo ins i ucional siemp e son queb an ables24.
Apa ece á
así una
línea
ela i a
a las condiciones in e nas en cada e apa, en sen ido
pa alelo a las de
ca ác e
ex e no
-g á ico 2-,
debiendo se es udiadas pa a calib a la
iabilidad
de un acue do
cons i ucional.
Pe o
donde
la
apo ación
de
Wiseman
(1990,
p.l
10),
en nues a
opinión,
adquie e
ca ac e es más o iginales y mayo calado es con
elación
a su e e encia a la
lib e
olun ad
de
las
pe sonas como
c i e io
de
e iciencia.
No
es á
jus i icado que una
si uación
e icien e es aquella en la que la
coacción es á
comple amen e
ausen e: las eglas sociales ( ales
como
un sis ema legal) son coac i as po
na u aleza.
Todo lo que es
necesa io es que an o las
polí icas
e ec i as
como
el sis ema de eglas
desde
el
cual
eme gen y
desde
el
cual
pueden se
cambiadas,
no sea concebido
po
los ciudadanos
como
indebidamen e
coaccionado.
Con
ello,
Wiseman
compa ibiliza
coacción
y
e iciencia,
siemp e que aquella enga
p ecedida de un
lib e
consen imien o, especie de
causa
incausada
en
algún
ins an e del
i ine a io
negociado .
Así,
la obliga o iedad consus ancial a las no mas sociales no
implica
su
ine iciencia;
sólo en
caso de que sea imp oceden e.
Pe o
ambién,
el e o eje cible po una pe sona es menos des uc i o en su
acepción
wickselliana,
y po
an o
la unanimidad pasa a se un
c i e io
más
ope a i o
que en los plan eamien os
pa c iano-neoclásicos. La
subje i idad inhe en e a
odas
las
decisiones,
ía
cos e de opo unidad,
posibili a
que una pe sona no eje za su de echo
de e o y pa icipe en el consenso gene ado de una egla
cons i ucional
aun cuando
21 El e
(1989)
22
No h (1990). Buchanan (1994 b(
23
Sen (1987). Ano* (1994)
2 Mad»on
(1787. P89 XXI) "Yo a en u o ene
g uí
p incipio epublicano, que el pueblo
end á
i ud *
in eligencia
pa a
lelecclo u homb e* de i ud la ndu a ,No ha> nadie aai en e no o o '* Si no ha>
nadie, no* encon amo e i una dndic iada
limación
Ninguna p ueba lee
KA
ninguna o ma d gobie no
pu d
deiamoi egu o Supon qu cualquie o ma d gobie no augu a i
La
libe ad o la elicidad u i u ud
aiguna
en la geni ei una quine a
que en
es e
abajo
sólo
a ancemos po la ía
más
posibilis a,
ya que, como man iene
No h
(1990,
p.89),
"el
cambio
ins i ucional
es ab umado amen e
imc emen al"
en luga
de discon inuo.
Con elación al
s a u
quo
de esa
o ganización,
es e iden e
la
ine iciencia
del mismo,
pues
su o igen de i a de las esul as de una gue a y da luga a unas elaciones
desiguales
den o
del mismo que a an de pe i ica se
-pues os
pe manen es en el
Consejo
de Segu idad con de echo al e o. En consecuencia,
debe ía
plan ea se su
ede inición,
en la
línea
p opues a an e io men e,
omando
como bases de pa ida una
igualdad de opo unidades inmedia a, en el
eje cicio
de los de echos de i ables de esas
eglas,
en e
odos
los ciudadanos del mundo.
Aho a
bien, la con eniencia de
es e
adical
cambio choca con el
a ículo
108 de la Ca a, que
señala
que las enmiendas
ela i as
al
mismo
equie en
el apoyo de dos e cios de
los
ep esen an es
de
la
Asamblea
Gene al,
incluidos
odos
los miemb os del Consejo de Segu idad28.
En
es e
pun o
an
con lic i o
es in e esan e ap ecia
el
papel que
puede
desempeña la
a gumen ación
de la
e iciencia
subje i a
pa e o-wickselliana,
en el sen ido de que a
a és
de
su
plan eamien o en un p oceso cons i uyen e se susci en las posibilidades de
un
deba e
anspa en e
y
pa icipa i o
- oz-,
y
la
opo unidad de una
salida
olun a ia
de
aquellos indi iduos, y los subconjun os con o mables po ellos
-países,
ciudades,
egiones,
pe o
siemp e exigiendo un esc upuloso
espe o
a la
conca enación
de las
p e e encias
indi iduales-
que no quisie an in eg a se en un ma co sup anacional como
el
que se pudie a con igu a . De es a o ma, las esoluciones que se ue an omando,
inicialmen e
sólo
de
ca ác e
p ocesal
pe o
inco po ando poco a poco elemen os
sus an i os, se
ensambla ían
p og esi amen e de una mane a
sólida,
posibili ando unos
u u os esul ados
ambién
e icien es en la medida que no ha habido
coacción
indebida
en su
ges ación.
La
apo ación
de
Wiseman
p opo ciona
así un
c i e io
ope a i o con el que
e alua
el
p oceso
desde
sus
inicios
y
a lo la go
del
mismo:
si
el en amado
ins i ucional
en
omo
a
las
Naciones Unidas pe mi e des incula se sin padece un cos e penalizado
ex ao dina io
-salida-
y,
en caso de man ene se
den o
de su ma co no ma i o, no hay
obs áculos
insal ables pa a p omo e su
e o ma
- oz-,
en onces dicho
ámbi o pod ía
conside a se e icien e.
*• E*U
di icul ad da luga a plamenuen oa dualca en e una e oma o una up u a del en amado uu i ucionaJ
p e io Ea la li e a u a e ha pun uado ca e dilema
como
la pe epac a del acue do
»«VI«J
la del con a o I
Saez (1995 a. pp 223 231 y pp 616-645) obaenamo
a a
dn un i*a onca y au» epe cusiones
eap e ó
de
la Cons i ución espa óla
de I97|
IJ
Al
espec o,
nos encon amos con que
la
salida
de las Naciones
Unidas
es una
opción
iable,
an o
po los
Es ados,
suponiendo que lo deciden conjun amen e los ciudadanos
que los componen, como indi idualmen e, median e
la emig ación
a
algún
e i o io no
in eg ado en la
o ganización
y ecep i o a la en ada de inmig an es - as la ecien e
inco po ación
de
Suiza,
los
países
al ma gen de las Naciones Unidas ienen un
ca ác e
ma ginal.
Los cos es que
puede
gene a la
salida
en un con ex o como el
p esen e
pueden se
bas an e
ele ados,
pe o
exógenos
a
la dinámica
de
la
p opia
ins i ución.
En
cambio,
la
oz
se en eco a
y limi a
en
el
in e io de la
o ganización
debido a una
g a e
disc iminación implíci a
en una de sus de iniciones
básicas:
el de echo de e o
exclusi o
de los
países
miemb os pe manen es del Consejo de Segu idad espec o de
cualquie
decisión
inculan e.
Dicha
desigualdad, esencial en el eje cicio de la
oz,
da
luga a la posibilidad de expe imen a
coacciones
indebidas
de i adas de
la
e o zada
capacidad de
negociación
de los miemb os de ese selec o club. Po consiguien e, es
pe inen e una
e o mulación
de
los
de echos asociados a
la exp esión
de la
oz polí ica,
en
é minos
de los ciudadanos miemb os y de sus
Es ados,
si se desea p o undiza en la
e iciencia
desde
un
c i e io
con ac a io
libe al.
Du an e es as
e apas
p e ias co espondien es a la
negociación
del pac o
polí ico
in e nacional
ambién
se
ap ecia ían las
limi aciones
del
elo
de la
ince idumb e.
Exis en
asgos de
las
pa es con a an es
apenas
expues os a mudanza
y, sin
emba go, decisi os
a
la ho a de
calcula
cos es y bene icios en un con a o
polí ico:
en e
o os, aza, sexo,
ámbi o geog á ico.
Es e
ca ác e aslúcido
del elo educe
bas an e
su e ec i idad
conci ado a de acue dos. Po lo que si se p escindie a de la
dimensión
subje i a, en la
que sean las p opias mo i aciones de los ciudadanos las que p omue an
algún
ipo de
o ganización polí ica
sup anacional, un p oyec o
e o mis a
no
end ía
isos
de cuaja de
o ma
unánime.
Luego aumen a el olumen in o ma i o sob e los cos es de una
sociedad na u al
mundial
des e eb ada, omen a
las
concepciones abie as ace ca de los
emas in e nacionales
y
ela i iza
las leal ades a
los
colec i os
locales,
es una es a egia
pe inen e pa a in en a despeja
algún mínimo común
denominado
desde
el que
inicia
la
negociación
de un p oceso cons i uyen e. Po que las ideas aba a an o enca ecen los
cos es de las decisiones.
Respec o de
la
e apa cen al de nues o esquema
-g á ico
2-, no deja de se llama i o
que el con enido de ese p e isible con a o
polí ico
ya se encuen a más que
acep ablemen e p e igu ado coa la
decla ación
de los de echos humanos Es mas. se
puede
deci que
és os
son asumidos po la
p ác ica
unanimidad de los gobie nos del
i«
plane a.
Aho a
bien,
la
apa en e
e iciencia
con que se ecoge
el
con enido del acue do es
pues a en e idencia cuando se en a en la ase de su igencia -e apa ex-pos -, y se
pe cibe la
inexis encia
de un ma co de incen i os y de sanciones al que ecu i pa a
hace e ec i o dicho
eno .
En onces se mani ies a en su in eg idad, po de ec o, la
es uc u a
lógica
plasmada en nues a p opues a
-g á ico
2-, y
cómo
la e apa
pos cons i ucional es un componen e esencial de la
obse ación
e icien e de una
cons i ución.
Sobel
(1994)
iden i ica en es a ase
úl ima
del esquema las causas del
acaso
de la
Sociedad
de Naciones en los
años
ein a, que ue on la
p oblemá ica
del go oneo o
ee- iding
y el
ca ác e
no compulsi o de las p esc ipciones de i adas de sus
esoluciones, cues iones que amenazan
con
e osiona
ambién
hoy en
día la
iabilidad
de
las
Naciones Unidas.
Aho a
bien,
según
es e
mismo au o , la c edibilidad de es a
ins i ución
pa a e i a el go oneo pa ece es a ligada a la
implicación
de las g andes
po encias en su
di ección,
capaces de ans o ma en obliga o ias sus esoluciones.
Asun o
dilemá ico
en la medida que ese mayo
g ado
de comp omiso -no
sólo
es ic amen e
polí ico
o
diplomá ico,
sino
inancie o-
se
p e ende
compensa con una
p i ilegiada
a ibución
del eje cicio de la oz, lo
cual
de e io a la imp escindible
dimensión
subje i a
de quienes
alo an
posi i amen e un uncionamien o
democ á ico.
Po
o o
lado, la a bi a iedad con que se ha exigido la
e i icación
de las
esoluciones de la Asamblea Gene al y el incumplimien o de las sen encias de los
ibunales in e nacionales a
ella
inculados sigue siendo uno de los
pun os
más
ine icien es,
p omo o de es a egias no coope a i as y de dese ciones en
los
p oyec os.
Se
concluye que
es e
gene alizado escep icismo,
académico
y popula , espec o de la
i ualidad
de una
cons i ución
in e nacional consensuada y es able -e apa pos e io del
g á ico
2-,
in luyen
las dos dimensiones,
an o
el de ec uoso uncionamien o de las
condiciones ins i ucionales igen es,
dependien es
sob e
odo
de la pos u a inalmen e
adop ada
po las po encias occiden ales sob e el ema, como la ausencia de una
con icción
indi idual
comp ome ida
en los
asun os in e nacionales.
De
odo
es e
eco ido en pa alelo,
en e
un some o
análisis
del ma co
p epolí ico
in e nacional
y un esquema onco inspi ado
en la economía polí ica
cons i ucional
pa a
encauza su
e o ma
o
de inición,
pueden ex ae se una sene de conclusiones con las
que p o isionalmen e cenamos
el
p esen e
abajo
4.
Conclusiones:
La
p ime a de ellas es la g an di icul ad de ins umen a de o ma e ec i a una
hacienda
pública
in e nacional
cohe en e
con los
supues os
de la
disciplina,
has a el
pun o
de consis i su
inconc eción
ins i ucional
el
p incipal
obs áculo
a su
consolidación
eó ica. El
o ganicismo inhe en e a los en oques que in e p e an las elaciones
polí icas
in e nacionales se encuen a su icien emen e en aizado como pa a
dilui
cualquie
pe spec i a
analí ica
de
índole
indi idual in oducida en una
economía pública
in e nacional. Es deci , en
es e
campo ige
oda ía
una
e sión
me can ilis a de las
elaciones
polí ico-económicas. En
es e
sen ido, con iene
incidi
en la
isión
mic o y
asigna i a
de la ac i idad
económica
in e nacional, inco po ando
odo
el ins umen al
a anzado en
el á ea
de
la economía
ins i ucional.
Además
de
es e
impo an e
obs áculo,
que
alen iza
cualquie
p olongación
aplicada
de los abajos
sob e
el ema, es con enien e
señala la
di icul ad que el nacionalismo,
bien como
ideología,
bien como in e eses de
un
colec i o,
implica
en
la e olución
de una
socie as
na u alis
a una
socie as
ci ilis. Las
emo as
p incipales a la
luidez
del esquema
sin é ico
p opues o
en el
segundo
epíg a e
se o iginan en
o no
a la o aleza de las
inculaciones
de esa
pe cepción
pe sonal. Po lo que la
dimensión
subje i a de los
p ocesos cons i uyen es,
oda ía
en los
inicios
de su
modelización,
equie e un es ue zo
in es igado mayo . El
ámbi o
in e nacional, más que el de los
es ados
nacionales,
susci a
ese
componen e
cuali a i o
de
las
p e e encias pe sonales.
En
esa
línea,
las apo aciones de
Wiseman
ace ca de
la o malización
de la e iciencia
subje i a,
pa e o-wickselliana, cons i uyen una ía
analí ica
muy p ome edo a,
especialmen e en aquellos p ocesos en que
la dimensión
e i o ial y
colec i a
in e iene
en la
con igu ación
de unas eglas
de
juego.
Las
opciones a la
oz,
y especialmen e a
la
salida,
son en los con ex os
polí icos
elemen os equipa ables a la compe encia29 e
impiden ei e a la
con igu ación
de un
Le ia án
es a al a escala in e nacional30. Es os
a gumen os
hi schmannianos
han sido desa ollados en los p ocesos cons i uyen es de
di e sos
países31,
posibili ando explici a cues iones que
queda ían,
en
o o
caso,
subsumidas en los
ópicos
sob e
la ma e ia.
29
Lowan oc g > Ya
(1992)
30
Buchanan (1991 bi
3'
Lwahe g y Ya
(1990)
pa a Hoag Koag y Sudá nca Saei (199* bl apecio á la la « aluación < e la
4«acca aluaca6a
«apa óla
1»
Po
odo
lo cual,
conside amos
que los a ances de la
economía
polí ica
cons i ucional
con ibuyen a consolida la
p opues a
de una hacienda pública in e nacional. La
pe spec i a ins i ucional es un
componen e
eó ico
complemen a io
de la ac i idad
inancie a
y
de las
medidas
egulado as,
a las cuales co po eiza en el
plano
aplicado. En
consecuencia, a
pesa
de las
múl iples
limi aciones del
en oque,
me ece
p osegui se,
en
nues a
opinión,
en el
in en o*.
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