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Colegio O icial de Psicología de Andalucía Occiden al,
Uni e sidad de Cádiz, Uni e sidad de Có doba,
Uni e sidad de Huel a y Uni e sidad de Se illa
Apun es de Psicología, 2012, Vol. 30 (1-3), págs. 165-174
Núme o especial: 30 años de Apun es de Psicología
ISSN 0213-3334
Una con ibución a la his o ia
del psicoanálisis en España
An onio SÁNCHEZ-BARRANCO RUIZ
Pablo SÁNCHEZ-BARRANCO VALLEJO
F ancisco BALBUENA RIVERA
Uni e sidad de Se illa
Resumen
Con es e abajo p e endemos con ibui a la econs ucción his ó ica del asen amien o del psicoanálisis en España,
pa a lo que ecogemos algunos de alles de las di e sas ediciones de las ob as comple as de F eud en nues a lengua,
así como de su co espondencia, además de una e lexión c í ica sob e las conside aciones que hizo O ega en o no
al psicoanálisis, algunas no as sob e los pione os que posibili a on el desa ollo de es e sabe en e noso os y cie as
e e encias espec o al nacimien o de las p incipales ins i uciones psicoanalí icas en España.
Palab as cla e: F eud, psicoanálisis, his o ia, ob as en cas ellano, O ega, pione os, ins i uciones.
Abs ac
In his pape we in end o make a con ibu ion o he his o ical econs uc ion o he de elopmen psychoanalysis in
Spain. Some de ails om he di e en edi ions in ou language o F eud’s comple e wo ks and his co espondence a e
ga he ed. A c i ical e lec ion on he conside a ions O ega made abou psychoanalysis, some no es abou he pionee s
ha made possible he de elopmen o his ield among us and ce ain e e ences on he bi h o he main psychoanaly ic
ins i u ions in Spain a e also included.
Key wo ds: F eud, psychoanalysis, his o y, wo ks in Spanish, pionee s, ins i u ions.
La his o ia del psicoanálisis en España no ha sido su-
icien emen e abo dada, aunque son muy me i o ios los
abajos de Ca pin e o y Mes e (1987), Muñoz (1990),
F u os (1994a, 1994b) y Be mejo (1991, 1992a, 1992b,
1993, 1994), así como algunas esis doc o ales lle adas
a cabo en la uni e sidad de Mu cia. Po nues a pa e, e-
isa emos aquí los a a a es de las di e sas ediciones de
la ob a de F eud en cas ellano, lle a emos a cabo una e-
lexión c í ica sob e las ideas de O ega espec o al psi-
coanálisis, que an a in luencia u ie on en e noso os,
además de da algunas no as sob e los pione os que hicie-
on posible el asen amien o del psicoanálisis en España,
inalizando con una econs ucción his ó ica del nacimien-
o de las p incipales ins i uciones psicoanalí icas en la pe-
nínsula ibé ica.
La ob a de F eud en cas ellano
El 10 y 25 de eb e o de 1893, un mes después de
la publicación o iginal del a ículo de B eue y F eud
i ulado Sob e el mecanismo psíquico de los enómenos
his é icos: comunicación p elimina , en los núme os 1
y 2 del Neu ologisches Zen albla , apa ece en el omo
XIX, núme os 3 y 4 de la Re is a de Ciencias Médicas de
Ba celona y el 28 de eb e o y 15 de ma zo del mismo año
en el olumen Xl, núme os 232 y 233 de la Gace a Médica
de G anada, la aducción de dicho a ículo. Al pa ece , su
ecepción no u o una pa icula esonancia.
La e sión de la Re is a de Ciencias Médicas cons i-
uyó la p ime ísima aducción mundial de una ob a psi-
cológica de F eud y no así la e sión de la Gace a Médica,
que ue una ep oducción li e al de aquélla (Be mejo,
1991).
Pa a una nue a p esencia del psicoanálisis en e noso-
os, hubo de espe a se has a 1911, echa en la que O ega
edac a un a ículo pa a la e is a a gen ina La Lec u a,
cuyo í ulo ue La psicoanálisis, ciencia p oblemá ica
(O ega, 1911).
El abajo es de ca ác e epis emológico, mani es an-
do O ega que el psicoanálisis no e a un sabe cien í ico.
Re e encia de la publicación o iginal: Sánchez-Ba anco Ruiz, A., Sánchez-Ba anco Vallejo, P., & Balbuena Ri e a, F. (1996). Una con ibución a la
his o ia del psicoanálisis en España. Apun es de Psicología, 46, 5-20.
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A. Sánchez-Ba anco Ruiz, P. Sánchez-Ba anco Vallejo y F. Balbuena Ri e a Una con ibución a la his o ia del psicoanálisis en España
Apun es de Psicología, 2012, Vol. 30 (1-3), 30 años de Apun es de Psicología, págs. 165-174.
A pesa de ello, no dudó en ecomenda en 1917 a José
Ruiz-Cas illo, el edi o de Biblio eca Nue a, la aduc-
ción al cas ellano de las ob as comple as de F eud, lle-
gando a p ologa en 1922 el p ime o de sus olúmenes.
En e 1922 y 1934, apa ecie on 17 omos, aducidos
po Luis López-Balles e os, empleando como p incipal
uen e las Gesammel e Sch i en, que ue on apa ecien-
do en e 1924 y 1934. La aducción ue alabada po el
p opio F eud, que conocía nues a lengua, aunque eal-
men e dejaba bas an e que desea . En odo caso, el p o-
yec o no pudo culmina se a causa de nues a gue a ci il
(Ha ing on, 1977).
En 1948 Biblio eca Nue a eedi a las ob as de F eud
en dos olúmenes, encuade nados en piel (que acogían los
17 ya publicados y uno nue o), e i ándose el p ólogo de
O ega que es sus i uido po una p esen ación del edi o ,
aunque p obablemen e ue edac ada po José Ge main
(1897-1985), esponsable de la o ganización y e isión
de la ob a. En ella, apoyándose en la au o idad del pad e
Gemelli y del pad e Moo e, se mani ies a que el psicoa-
nálisis debe se es udiado con un espí i u cla o e impa -
cial e in e p e ado con un sen ido c is iano (Ruiz-Cas illo
o Ge main, 1948).
En la Re is a de Psicología Gene al y Aplicada, Julián
Ma ías hizo un jugoso comen a io c í ico a la apa ición de
es a nue a edición de las ob as eudianas, el cual con ie-
ne una cla a e e encia al a ículo de 1911 de su maes o
O ega. De odo lo que exp esa, ex ac amos lo siguien e:
“No se puede da aquí al adje i o «p oblemá ico» un
alo me amen e nega i o. Si es cie o que las ese as
que hay que hace en e a su in e p e ación de muchos de
los hechos aducidos po él son incon ables, no es menos
e dad que el o so gene al de la doc ina psicoanalí ica
signi ica un eg egio descub imien o, de los mayo es que se
han ealizado en los dominios de la ida psíquica du an e
los úl imos decenios. Y el alo me ódico del psicoanálisis,
unido a su e icacia e apéu ica, da plena ac ualidad a la
posición eudiana, cuyas posibilidades no es án, ni mucho
menos, exhaus as. El auge ex emado del psicoanlálisis en
es os úl imos años, sob e odo en No eamé ica, la eno me
bibliog a ía que ha susci ado, su c ecien e Inclusión en e
los ecu sos de la e apéu ica psiquiá ica, son buena p ue-
ba de ello.” (Ma ías, 1948, 559-560).
En el año 1968, Biblio eca Nue a edi a un e ce o-
lumen encuade nado en piel, a ibuyéndose el p o eso
Rey A did (1968) la aducción de los abajos en él con-
enidos, según cons a en la p esen ación del mismo, pe o
que de hecho cons i uía un plagio de la aducción que
Ludo ico Rosen hal había lle ado a cabo en A gen ina
(Vezze i, 1991), a la que luego nos e e i emos.
Años más a de, las ob as comple as eudianas en
la luz en dos p esen aciones: en e 1972 y 1975, en ús-
ica y en nue e omos, en 1973 en piel y en es omos.
Reapa ece en onces el p ólogo de O ega de 1922, jun o
al de Ruiz-Cas illo (o Ge main), así como una p esen a-
ción de Ro Ca ballo (1972), sin que haya as os de lo
que Rey A did había esc i o en 1968. Es as ediciones se
han eimp eso en a ias ocasiones desde la an e io apa i-
ción, habiendo supues o la columna e eb al económica
de Biblio eca Nue a.
Respec o a publicaciones en español ue a de nues-
o país, la Edi o ial Ame icana se esponsabiliza en
A gen ina de la dis ibución de las ob as comple as de
F eud, que apa ecen po p ime a ez en 1943: los 17 o-
mos de Biblio eca Nue a y dos omos más, con Ludo ico
Rosen hal como aduc o (que an es hemos e e ido en
el plagio de Rey A did), quedando sin inaliza el p o-
yec o o al, que e a de 22 omos (E che e y, 1978). En
1952, se comple a la a ea, siendo, el edi o San iago
Rueda, colabo ando ambién Rosen hal, buen conoce-
do de la lengua ge mana y con expe iencia pe sonal en
el psicoanálisis, ya que se había analizado en Viena con
Ha mann (B uno, 1982).
An es de ello, la Re is a de Psicoanálisis había pu-
blicado a ios a ículos b e es y ca as inédi as de F eud
y la p es igiosa edi o ial Losada, inmedia amen e después
de sali en inglés, en 1939, Moisés y la eligión mono eís-
a, en e sión del penalis a español Luis Jiménez de Asúa,
que se había es ablecido en Buenos Ai es, as hui del é-
gimen anquis a (Vezze i, 1991).
En e 1978 y 1982, Amo o u pone en ci culación,
con E che e y como aduc o di ec o del alemán, y con
el benepláci o de Anna F eud (Ga cía Hoz, 1985), las
ob as comple as de F eud en 24 omos, que siguen iel-
men e la S anda d Edi ion de S achey, con eniendo los
comen a ios y no as de és e. Es a e sión de la ob a eu-
diana es la más co ec a, aunque aún no se ha asumido en
nues o país como ue a de desea .
En cuan o a la p esencia de o as publicaciones
de F eud en nues a lengua, Alianza, Nue a Visión y
Alhamb a ponen en ci culación a pa i de 1967 ob as
suel as, en ediciones de bolsillo. Con an e io idad, en
1963, Biblio eca Nue a había edi ado el Epis ola io ( ee-
di ado po Plaza y Janés en 1970 y po O bis en 1988), en
1966 Fondo de Cul u a Económica se esponsabiliza de
la Co espondencia Sigmund F eud-Oska P is e (1906-
1933) y en 1968 Siglo XXI publica la Co espondencia
Sigmund F eud-And eas Salomé. En 1973, Le a Vi a
pone en ci culación un abajo i mado po F eud y
Bulli i ulado El p esiden e Thomas Wood ow Wilson.
Un es udio psicológico. En 1977, Anag ama asume
la Co espondencia F eud-G oddeck, mien as que la
Co espondencia Sigmund F eud-Ca l G. Jung es edi a-
da en 1978 po Tau us. En 1979, Gedisa pone en el me -
cado la Co espondencia F eud-Weiss y diez años después
A iel se hace ca go de la aducción de Sinopsis de la neu-
osis de ans e encia, una ob a de F eud encon ada casi
po aza . A mi ad de la década de los ochen a, Gedisa edi-
a la Co espondencia Sigmund F eud-Ka l Ab aham y la
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Co espondencia F eud-Zweig, y en 1992 Ca as de ju-
en ud. Finalmen e, en 1994, Amo o u dis ibuye Ca as
a Wilhelm Fließ, que des ela in e esan ísimas in o macio-
nes an o de los o ígenes del psicoanálisis como de la ida
de F eud.
O ega y sus ideas sob e el psicoanálisis
Las p ime as opiniones c í icas sob e el psicoanálisis
en nues a lengua se deben a José O ega y Gasse (1883-
1955), que apa ecie on en el a ículo an es eseñado bajo
el í ulo La psicoanálisis, ciencia p oblemá ica (O ega,
1911). En él, as lle a a cabo una se ie de conside acio-
nes pa a di e encia la ciencia del mi o, O ega op a po
inclui al psicoanálisis en es a úl ima ca ego ía, de inien-
do el mi o de la siguien e o ma:
(…) con enido men al indi e enciado que aspi a a eje ce la
unción de Concep o o explicación eó ica de un p oblema,
pe o que no se ha libe ado su icien emen e del empi ismo
sensi i o ni de la onalidad a ec i a y sen imen al de odo lo
que en noso os es espon áneo.” (O ega, 1911, 217).
Pa a llega a la idea de que el psicoanálisis es un
mi o, O ega se apoya básicamen e en el es udio de las
Cinco con e encias sob e psicoanálisis que F eud im-
pa ió en 1909 en la Cla k Uni e si y, así como en su
Psicopa ología de la ida co idiana (1901 en dos a ícu-
los de e is a y en 1904 en o ma de lib o), ex ac ando al-
gunos ozos de una y o a ob a, en unción de lo cual a
llegando a una se ie de conclusiones como que la esencia
e apéu ica del psicoanálisis es á en una ca a sis semejan-
e a la de la con esión eligiosa, jun o a la posibilidad de
ealiza el deseo en con lic o (si es é icamen e acep able),
o ayuda a una sublimación del mismo po medio de opo -
unas suges iones, o bien, si nada de ello es ac ible, aci-
li ando una nue a y de ini i a ep esión.
Si lo an e io ya indica que O ega no había e -
minado de ap ehende la esencia de la e apéu ica del
psicoanálisis, la cues ión aún se o na más decepcionan-
e cuando nos ace camos a sus e lexiones espec o a
cómo en iende que el psicoanálisis no es explica i o ni
po an o cien í ico. El a gumen o que O ega esg ime
es que los hallazgos de F eud no dan ealmen e cuen a
de las causas que sos ienen los di e sos hechos psíqui-
cos que abo da, dado que no hay una conexión necesa-
ia o exac a en e los enómenos obse ables y los que
la in es igación psicoanalí ica e idencia, azonamien o
ípicamen e posi i is a-causalis a que epugna a la epis-
emología del psicoanálisis. Pa a obje a al posiciona-
mien o, y empleando un es ilo lingüís ico o eguiano,
pod íamos deci que no es la azón isicalis a la adecua-
da pa a da cuen a de las p opues as eudianas, sino la
azón he menéu ica, buscando no causas, sino signi i-
cados a la luz de la dinámica inconscien e. Que es o se
enma que o no den o de los sabe es cien í icos es o a
cues ión, desde luego discu ible. Pe o O ega, po en-
onces, es aba apegado a un modelo de ciencia na u al
(al que, es e dad, ambién F eud aspi aba), y al en en-
de que el psicoanálisis no e a sino una o ma de psico-
isiología, su mane a de azona enía una cie a lógica
(Sánchez-Ba anco, 1995).
En o os abajos, como el con enido del p ólogo de
la p ime a edición de las ob as comple as de F eud, al que
an es hemos hecho e e encia, O ega (1922) había esc i o:
“La emp esa me pa ece sob emane a ace ada y con-
ibui á ené gicamen e a a ae la a ención de un público
amplio sob e los asun os psicológicos. Han sido, en e ec o,
las ideas de F eud la c eación más o iginal y suges i a que
en los úl imos ein e años ha c uzado el ho izon e de la psi-
quia ía.” (O ega, 1922, 301).
Algo más adelan e, añade:
“De al p opósi o [la cu a del as o no men al] su gió
pa a F eud la necesidad de elabo a odo un sis ema psi-
cológico, cons ui con obse aciones au én icas y a ies-
gadas hipó esis. No hay duda de que algunas de es as in-
enciones –como la ‘ ep esión’– queda án a lincadas en la
ciencia. O as pa ecen un poco excesi as y, sob e odo, un
bas an e cap ichosas.
Pe o odas son de sin pa agudeza y o iginalidad.
Lo más p oblemá ico en la ob a de F eud es, a la ez,
lo más p o echoso. Me e ie o a la a ención cen al que de-
dica a los enómenos de la sexualidad.” (O ega, 1922,302).
Como puede in e i se, O ega no e minaba de ija
cuál e a su au én ica ac i ud an e el psicoanálisis, aunque
se deja cla amen e en e e que no le ag adaba el papel
que se le concedía a la sexualidad. Sea como ue e, mos-
ó la su icien e hones idad como pa a p omo e el cono-
cimien o de F eud en nues o país, que, si conside amos el
éxi o de en a que se ob u o con la aducción de las ob as
comple as (15.000 ejempla es has a 1936), debió e cum-
plidos los deseos o eguianos.
Pe o eamos o as opiniones de O ega en ela-
ción con el psicoanálisis. Así, en sus Ensayos ilosó icos.
Biología y pedagogía, que edac ó en 1920, a i ma:
“El genial psiquia a F eud descub e la génesis de mu-
chas en e medades men ales y de cie as o mas de his e-
ismo en la explosión anómala que hace den o del homb e
adul o su niñez mal a ada. Fue acaso una escena iolen a
p esenciada en los p ime os años, una c uda nega i a de
los pad es a sa is ace Un ené gico deseo del niño; el cho-
que a ec i o expe imen ado en onces o ma a modo de un
quis e o umo psíquico que acompaña al alma en su c eci-
mien o, de o mándola has a el día en que explo a como una
ca ga de espi i ual dinami a. ¡Cuán as eces, al mi a los
ojos de un homb e madu o, emos desliza se po el ondo
de ellos su niñez inicial, que se a as a, oda ía dolien e,
con un plomo en el ala!” (O ega, 1920, 300).
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Apun es de Psicología, 2012, Vol. 30 (1-3), 30 años de Apun es de Psicología, págs. 165-174.
Conscien e O ega, quizas as una lec u a de epaso
o in luido po algún comen a io ajeno, de que es aba con-
side ando las p imi i as eo ías aumá icas de B eue y
F eud, añade al an e io pá a o la siguien e no a a pie de
página:
“Es a es la idea inicial de F eud, que conside o dig-
na de no se abandonada. Luego omó su eo ía un sesgo
ex a agan e, conc e ando el o igen de la psicosis en pe -
u baciones sexuales de la p ime a edad.” (O ega, 1920,
300).
Pe o ampoco con es a apos illa e minó de pe ca a se
O ega de lo que, en 1920, e a el psicoanálisis: una doc i-
na que había dejado comple amen e de lado la eo ía au-
má ica inespecí ica y la eo ía de la seducción, en a o
de la eo ía del con lic o inconscien e del deseo p ohibido
(Sánchez-Ba anco, 1995).
Pa a da in a los ace camien os o eguianos al psicoa-
nálisis, podemos e e i o o de sus ípicos posicionamien-
os al espec o, en el que, a nues o en ende , se e aún con
mayo cla idad que no llegó a cap a la esencia del mismo.
Pa a ello ecupe emos un con enido de Vi alidad, alma,
espí i u (O ega, 1924), donde a a de escla ece un mal-
en endido de una c ónica sob e una de sus con e encias,
pues eme se insc i o en la hues e eudiana:
“C eo que en el sis ema de F eud hay algunas ideas
ú iles y cla as; pe o su conjun o me es poco a ín. Pa a no
habla de cues iones pa icula es, indica é sólo que la psi-
cología de F eud iende a hace la ida psíquica un p oceso
mecánico, bien que de un mecanismo men al y no ísico.
Aho a bien: yo c eo supe ada en p incipio po la ciencia
ac ual esa p e ensión mecanicis a y me pa ece más ecunda
una eo ía psicológica que no a omiza la conciencia expli-
cándola como un me o esul ado de asociaciones y disocia-
ciones en e elemen os suel os.
Vamos, en psicología, como en biología gene al, a
in en a un ensayo opues o: pa i del odo psíquico pa a
explica sus pa es. No son las sensaciones –los á omos psí-
quicos– quienes puede acla a la es uc u a de la pe solla,
sino ice e sa: cada sensación es una especi icación del
Todo psíquico. Mi dis ancia de F eud es, pues, adical y
p e ia a la cues ión ya más conc e a de la impo ancia que
pueda ene la sexualidad en la a qui ec u a men al. Casi
pod ía deci que soy muy an i- eudiano, a no se po dos
azones: la p ime a, po que ello me si ua ia en e gen es
de mala ca adu a; la segunda y decisi a, que en es a época
donde odo el mundo es ‘an i’, yo aspi o a ‘se ’ y a no ‘an i-
se ’.” (O ega, 1924, 452-453).
Si uno se de iene, aunque sea some amen e, en la a -
gumen ación que u iliza O ega pa a desma ca se de la
doc ina eudiana, nos da la imp esión de que es á a a-
cando, desde la pe spec i a ges ál ica, una especie de
psicología wund iana, en su e sión i chene iana. ¿Qué
iene que e el psicoanálisis con las sensaciones o con el
asociacionismo? C eemos, en in, que nues o admi ado
O ega no e minó de cap a la genuina esencia del psicoa-
nálisis, aunque supuso el pun al básico pa a que empezase
a conoce se en e noso os.
Los pione os del psicoanálisis en España
Apa e de la labo de O ega desde el bas ión ilosó i-
co, desde el campo médico hay que eco da que en 1909
el psiquia a Miguel Gaya e (1866-1936) publica un a í-
culo i ulado La génesis sexual del his e ismo y de las neu-
osis en gene al, en el que el au o mues a una ac i ud de
cla o echazo a las eo ías eudianas.
En 1914, el psiquia a mad ileño En ique Fe nández
Sanz (1872-1950) esc ibe El psicoanálisis, a ículo que
eedi a como capí ulo en un lib o que e la luz el mis-
mo año, His e ismo. Teo ía y clínica. En 1923 edac a
el abajo Técnica de la psicoanálisis como ins umen-
o e apéu ico, además de o os in e esan es a ículos en
1920, 1921, 1922, 1923, 1924 y 1925, a lo la go de cuyas
publicaciones Fe nández Sanz mues a un conocimien-
o p o undo y ac ualizado del psicoanálisis, c i icando
lo que denomina su exclusi ismo sexual (Ca pin e o &
Mes e, 1987).
O as dos igu as que u ie on un papel pione o ue-
on Gonzalo Rod íguez La o a (1886-1971) y José Miguel
Sac is án (1887-1957), que edac a on a ios a ículos
de con enido psicoanalí ico en la década de los ein e:
La o a esc ibió Es udios psicoanalí icos sob e las obse-
siones (1922), La eo ía y los mé odos del psicoanálisis
(1923) y La in e p e ación de los sueños (1924), en e
o os; en cuan o a Sac is án, ue esponsable de El psi-
coanálisis como mé odo de explo ación del inconscien e
(1923), La eo ía psicoanalí ica de F eud (1923), F eud
an e sus con adic o es (1925) y Técnica del psicoanáli-
sis in an il (1929).
José Sanchís Banús (1890-1932), o o psiquia a
de la época, publica en 1924 La cues ión del psicoaná-
lisis, un ensayo en ono a o able a las ideas eudianas
y Césa Jua os (1879-1924) en 1928 pone en o ma de
lib o las seis con e encias que dic ó en la Academia de
Ju isp udencia de Mad id, bajo el í ulo de Los ho izon es
de la psicoanálisis.
También me ece unas líneas el psiquia a José Ma ía
Villa e de (1888-1936), que ue asesinado al comienzo de
nues a Gue a Ci il. Sus e lexiones sob e el psicoanáli-
sis, que apa ecie on en 1924 en El Siglo Médico, adop a-
on un ue e in e c í ico, cali icándolo de me a palab e ía
(Ca pin e o & Mes e, 1987).
Hay que esal a en odo caso que el p ime genui-
no psicoanalis a español ue Ángel Ga ma (1904-1993),
un asco que se licenció en medicina en la Uni e sidad
de Mad id y que e a huésped de la amosa Residencia de
Es udian es. G acias a una beca de la Jun a de Ampliación
de Es udios se asladó a Alemania en 1927, donde siguió
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el magis e io del p o eso Caupp en Tubinga, despla-
zándose después a Be lín pa a o ma se con el p o eso
Bonhoe e . Po en onces inicia su ap endizaje psicoana-
lí ico en el Ins i u o de Be lín, analizándose con Theodo
Reik po indicación de Ei ingon, el di ec o del Ins i u o,
siendo O o Fenichel su supe iso (Muñoz, 1990). El
13 de oc ub e de 1931 ue acep ado como miemb o de
la Sociedad Psicoanalí ica de Be lín, as p esen a el 6
de oc ub e el abajo i ulado La ealidad y el ello en la
esquizo enia (que se publicó en 1931 en los A chi os
de Neu obiología), eg esando a Mad id en no iem-
b e ele ese año, después de asis i a la VI Con e encia
de Psicoanalis as de Lengua F ancesa, donde conoció a
Jacques Lacan.
Ga ma empezó a da a conoce emas en o no a la
eo ía y la o mación psicoanalí ica, además de insis i en
las posibilidades e apéu icas del psicoanálisis, odo ello a
a és de una se ie de a ículos acogidos po los A chi os
de Neu obiología: La in e p e ación psicoanalí ica de un
ges o de San a Te esa (1930a), Cómo se es udia el psicoa-
nálisis (1930b), el an e io men e ci ado La ealidad y el
ello en la esquizo enia (1931 a), La ans e encia a ec i a
en el psicoanálisis (1931b), Conside aciones psicoanalí i-
cas sob e la ida sexual (1932a), No as sob e psico e apia
en los psicópa as esquizoides (1932d), C imen y cas igo
(1934), Pa anoia y homosexualidad (1935) y El psicoa-
nálisis, la neu osis y la sociedad (1935). En la Re is a
de Pedagogía publica La higiene men al en la in ancia
(1932b) y Los sueños de angus ia en la in ancia (1933b). Y
en Anales de Medicina in e na, encon amos Mecanismo
de la cu ación en el psicoanálisis (1932c). También dic ó
a ias con e encias sob e emas psicoanalí icos, un ejem-
plo de las cuales ue la que p onunció en ene o de 1932 en
el Ins i u o de Pa ología Médica del Hospi al P o incial
de Mad id, con el í ulo Conside aciones gene ales so-
b e el inconscien e en psiquia ía (Be mejo, 1994; F u os,
1994b), que edi ó como lib o en 1933 en E. Teodo o.
Pe o nues a gue a ci il ompió una si uación que po-
d ía habe sido bas an e dis in a de la que e minó siendo,
dado que la en ada de la cul u a eu opea ue de alguna
o ma e ada y muchas de nues as g andes cabezas u-
ie on que exila se. Así ocu ió con Ga ma que, as dos
años en F ancia, se es ableció en Buenos Ai es el 24 de ju-
nio de 1938, log ando consolida en A gen ina, jun o a i-
gu as como Celes Cá camo, A naldo Rasco sky, En ique
Pichón-Ri ie e y o os, el 15 de diciemb e de 1942, la
Asociación Psicoanalí ica A gen ina, que p esidió el p o-
pio Ga ma, g upo que ue econocido po la API en 1949
(Zalbidea, Can ón & Ca pin e o, 1991).
En 1943, la Asociación Psicoanalí ica A gen ina co-
mienza a edi a la Re is a de Psicoanálisis, bajo la di ec-
ción de Rasco sky, la cual supuso la p ime a publicación
pe iódica sob e psicoanálisis en habla cas ellana.
En A gen ina, Ga ma p omo ió y p esidió en 1956
el P ime Cong eso La inoame icano de Buenos Ai es,
que da ía luga en 1960 a la c eación de la Coo dinado a
de las O ganizaciones Psicoanalí icas de Amé ica La ina
(COPA), que se ía sus i uida en 1980 po la Fede ación
Psicoanalí ica de Amé ica La ina (FEPAL) (Zalbidea,
Can ón y Ca pin e o, 1991).
O a igu a a des aca en e los pione os es la de
Emilio Mi a y López (1896-1964), el p ime ca ed á ico
de psiquia ía de nues o país. En el campo psicoanalí i-
co publicó a ias in e esan es ob as, como el a ículo Un
cas sencill del psicanalisis (1921) y en la edi o ial A náu
de Vilano a dos monog a ías en las que po p ime a ez
se p esen aban a los médicos españoles, en o ma conden-
sada, la doc ina y las aplicaciones eudianas, junguianas
y adle ianas, bajo el í ulo Teo ía y p ác ica del psicoaná-
lisis (1928).
Más a de, as su exilio en 1939, siguió desa ollan-
do su labo de da a conoce el psicoanálisis en di e sos
países sudame icanos, como Cuba, A gen ina, U uguay y
B asil, an o po medio de con e encias como a a és de
a iadas publicaciones, en e las que des acamos Cua o
gigan es del alma (1947) y Doc inas psicoanalí icas
(1963) (Ga cía, Fuen es & Ca pin e o, 1993). Mi a (1963)
nos dice que su p incipal misión es la de p ocu a una in e-
g ación del eno me saldo posi i o del psicoanálisis den o
del más amplio ma co de la psicología cien í ica.
O o nomb e que ambién ha de eseña se es el del
psiquia a Miguel P ados Such, que como an os o os
u o que exila se du an e nues a gue a ci il, undan-
do en Canadá, en colabo ación con o os colegas, la
Sociedad Psicoanalí ica Canadiense. P ados eg esó a i-
nales de los años sesen a a Mad id, donde eje ció como
psicoanalis a.
En los años ein e y ein a, el psicoanálisis am-
bién in e esó en nues o país a pedagogos y ju is as.
En e los p ime os enemos al se illano Domingo Ba nés
(1879-1943), que en el Bole ín de la Ins i ución Lib e de
Enseñanza edac ó el abajo El psicoanálisis y la educa-
ción (1925). José Peinado y Juan Jaén, po su pa e, publi-
ca on en 1932 Psicología pedagógica: lo subconscien e
y la educación. En cuan o a los ju is as, hemos de ci a
a Césa Cama go (1880-1965) y Luis Jiménez de Asúa
(1889-1970): el p ime o es au o de El psicoanálisis en la
doc ina y en la p ác ica judicial (1930) y el segundo de
Valo de la psicología p o unda (psicoanálisis y psicolo-
gía indi idual) en ciencias penales (1935) (Ca pin e o &
Mes e, 1987).
T as el impasse p o ocado po nues a con ienda ci-
il, el psicoanálisis pa ece e i i en España g acias a la
labo de los psiquia as Je ónimo Molina Núñez y Ramón
del Po illo en Mad id y José Ramón O aola en Ba celona,
que ue on los con inuado es de Ga ma (F u os, 1994a).
Po illo acude a Be lín en 1949 y empieza a analiza se con
Ma ga e e S eimback, eg esando a Mad id a inales de
los años cincuen a. Bajo sus auspicios, S eimback se des-
plaza a España en 1951, dado que conocía bien nues a
170
A. Sánchez-Ba anco Ruiz, P. Sánchez-Ba anco Vallejo y F. Balbuena Ri e a Una con ibución a la his o ia del psicoanálisis en España
Apun es de Psicología, 2012, Vol. 30 (1-3), 30 años de Apun es de Psicología, págs. 165-174.
lengua, pa a in en a o ma a los que es u iesen in e esa-
dos en el psicoanálisis (Muñoz, 1990).
Ma ga e e S eimback (1894-1953) había es ado p e-
iamen e en Mad id como p o eso a en el Colegio Alemán,
desde 1921 a 1924, años en los que dio clases de es e idio-
ma a dos hijas de G ego io Ma añón. En 1926 eg esa a
Alemania y empieza a es udia psicología en la uni e si-
dad de Be lín, donde iene como p o eso es a Köhle y
Lewin, o mándose al mismo iempo en psicoanálisis.
En nues o país, S eimback empezó a analiza a Juan
Ro Ca ballo, Jesusa Pe ejo, Julia Co ominas, Ramón del
Po illo y Ma ía Te esa Ruiz, los cuales cons i uye on una
in e esan e ag upación psicoanalí ica. T as la mue e de
Ma ga e e en oscu as ci cuns ancias el 9 de ab il de 1954,
los miemb os del g upo segui án di e en es caminos pa a
con inua su o mación analí ica (Muñoz, 1990), con ac-
ando unos con el Ins i u o Psicoanalí ico de Pa ís, o os
con la Sociedad Suiza de Psicoanálisis, algunos ma chan-
do a Es ados Unidos, o os di igiéndose a Buenos Ai es y
la mayo ía de los ca alanes a Lond es, donde se e án muy
in luidos po la escuela kleiniana.
Ya con an e io idad, Julia Co ominas había es ado en
Lond es, du an e los años 1947 y 1948, g acias a una beca
del Consejo B i ánico. Allí conoció al doc o Te uel, mé-
dico la inoame icano que la puso en con ac o con la clíni-
ca Ta is ock, donde ecibió enseñanzas de Bowlby, Bick y
o os psicoanalis as ingleses. A su eg eso se unió a Bo ill
y a Tizón, que inicia on a pa i de 1950 su o mación en
la escuela ancesa colide ada po Nach , Bou e y o os
(Pé ez-Sánchez, 1984). Folch ma cha á después a Suiza
y Bo ill, as una e apa en Pa ís, conec a á ambién con
Suiza, iniciando ambos sus espec i os análisis didác i-
cos, mien as que Julia Co ominas segui á en Pa ís, jun-
o a Ca olina Zamo a.
Las pe sonas e e idas, así como muchas o as, u ie-
on que ence muchos incon enien es que de i aban de
la ideología del égimen polí ico que impe aba en España.
Al espec o, González Du o (1978) ha man enido que el
psicoanálisis es u o poco menos que p osc i o en la dic-
adu a anquis a, lo que, como a i ma Be mejo (1993)
exige ma izaciones, pues si bien los p o eso es An onio
Vallejo-Náge a y Juan José López lbo adop a on una ac-
i ud de cla o echazo, Ramón Sa ó en Ca aluña no ue
an adical enemigo del psicoanálisis, mos ando una e i-
den e ambi alencia, pues a la pa que se decla aba «an i-
eudiano», ab ía su cá ed a al mo imien o psicoanalí ico
y man enía elaciones co diales con Lacan, con el que se
ca eó (La uen e, 1992). O a igu a ambi alen e ue la de
G ego io Ma añón, amigo de O ega y colabo ado de los
A chi os de Neu obiología. Y un pe sonaje al amen e ne-
ga i o pa a el asen amien o del psicoanálisis en la uni e -
sidad ue José Luis Pinillos, aunque hay que concede le
el mé i o de habe con ibuido, jun o a Ge main, Yela,
Secadas, Siguán, Úbeda y o os, a ele a el es a u o cien-
í ico de la psicología en nues o país.
Juan José López Ibo , ue sin duda el psiquia a del
égimen anquis a, eniendo una eno me in luencia en las
ins i uciones académicas. Desde su a alaya plan eó un a a-
que on al al eudismo, aunque pa adójicamen e apoyó
la ap obación o icial de la p ime a asociación psicoana-
lí ica. Como pa e de sus a aques, López-Ibo edi ó suce-
si as e siones de un ex o que apa eció po ez p ime a
en 1936, Vida y mue e del psicoanálisis (en 1951 el í ulo
ue La agonía del psicoanálisis y 1975 el de F eud y sus
dioses ocul os), en donde una y o a ez a aba de da los
úl imos sac amen os a F eud y a sus apo aciones.
Ramón Sa ó, que llega ía a se ca ed á ico de psi-
quia ía en Ba celona, ma chó a Viena en 1925 y es u o
allí es años, in en ando analiza se con F eud, que lo e-
mi ió a Helene Deu sch. És a abajó con Sa ó a lo la go
de año y medio, in e umpiéndose el análisis sin esul-
ados posi i os. Sa ó llegó a asis i a algunas euniones
en casa de F eud, llegando a se miemb o de la Sociedad
Psicoanalí ica de Viena. De uel a a Ba celona, as una
e apa en que al pa ece p ac icó el psicoanálisis (Vaca,
1951), e minó alejándose del mismo, llegando Fe enczi
a disgus a se con él cuando pasó po la ciudad ca alana
po al ac i ud.
G ego io Ma añón (1887-1960), aunque se sin ió
igualmen e a aído po el psicoanálisis, po sus p ejuicios
eligiosos y su conse adu ismo mo al, no pudo asumi lo,
apos ando po Ca l G. Jung, dado el alejamien o de és e de
la sexualidad y su in e és po las ipologías.
José Luis Pinillos se comp ome e ía con un p oyec-
o eysenckiano, haciendo odo lo que es aba en sus manos
pa a elimina el psicoanálisis de la uni e sidad espa-
ñola y, de publicaciones como la Re is a de Psicología
Gene al y Aplicada, que an es de 1958 es aba abie a a co-
labo aciones psicoanalí icas (Be mejo, 1993). Al espec-
o, en una en e is a publicada en Papeles del Psicólogo
(Ca pin e o, 1987), man iene Pinillos que se es o zó du-
an e ein a años en ins ala una psicología cien í ica que
sus i uye a la psicología ilosó ica y el denos ado psicoa-
nálisis, aunque pos e io men e se puso un poco en gua -
dia con a los cien i is as. Es e i aje, quizás opo unis a,
le ha lle ado a p esen a úl imamen e discu sos a o ables
al eudismo, como hizo en la Uni e sidad In e nacional
Menéndez Pelayo, en un cu so celeb ado en el e ano de
1989 en San ande en o no a la ecepción de la ob a de
F eud en el cincuen ena io de su allecimien o, bajo la di-
ección del p o eso An onio Capa ós.
Hay que señala igualmen e que, si bien ello ha de
conec a se con el égimen anquis a, algunos miemb os
de la Iglesia Ca ólica adop a on un papel muy ac i o con-
a la ins au ación y el desa ollo de las ideas eudianas
en España (algunos miemb os del Opus Dei cali icaban
a F eud de «genio sa ánico»), o bien las alsi ica on pa a
asimila las a sus con eniencias ideológicas, p omocio-
nando bajo el epíg a e de psicoanálisis la doc ina adle ia-
na. En odo caso, siemp e se dejaba no a una pos u a con
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A. Sánchez-Ba anco Ruiz, P. Sánchez-Ba anco Vallejo y F. Balbuena Ri e a Una con ibución a la his o ia del psicoanálisis en España
Apun es de Psicología, 2012, Vol. 30 (1-3), 30 años de Apun es de Psicología, págs. 165-174.
cie os ai es ole an es: al espec o es signi ica i o el lib o
del agus ino Césa Vaca, Psicoanálisis y di ección espi-
i ual, cuya p ime a edición ue en 1951, eedi ándose al
menos en cua o ocasiones, donde, as dedica nume osas
páginas a una desc ipción exhaus i a de la doc ina psi-
coanalí ica, en el úl imo capí ulo (4a edición, co egida),
que lle a po í ulo Psicoanálisis y ca olicismo, apa e de
o as e lexiones, se dice, como espues a a la cues ión de
la posible compa ibilidad en e el psicoanálisis y el ca oli-
cismo, lo siguien e:
“En oda la ob a de F eud es á ausen e el concep o
de alma, y po odas pa es opezamos con su negación…
Pa a F eud, la eligión es una ilusión y una neu osis,
la ida social un conjun o de di icul ades pa a la sa is ac-
ción de los ins in os; los alo es cul u ales y del espí i u son
un me o dis az de la libido. Y no se diga que hay algunos
ex os que puedan se in e p e ados en sen ido benigno…”
(Vaca, 1967, 369-370).
Las ins i uciones psicoanalí icas españolas
Una de las p ime as ag upaciones de ue e in e psi-
coanalí ico ue la Sociedad E asmo, undada en 1947
po los ca alanes Ra ael Abella, Pe e Bo ill, Joan Obiols,
En ic G añén, Juan Ramón O aola y Pe e Folch, en e
o os (Bo ill & Tizón, 1994).
Hubo de espe a se has a 1954 pa a que, en un clima
apa en emen e ad e so, el Minis e io de Gobe nación e-
conocie a so p enden emen e la Asociación Psicoanalí ica
Española, que el 26 de ma zo de 1956 llega á a se la
Sociedad Luso-Española de Psicoanálisis, con sede
en Ba celona, que es econocida po la Asociación
Psicoanalí ica In e nacional (API) en 1959 en el Cong eso
In e nacional de Copenhague, aunque desde 1957 el po -
ugués Al im y los ca alanes Bo ill y Foll uncionaban
como g upo de es udios econocido, desplazándose el p o-
eso Dia kine cada dos semanas desde Pa ís a Ba celona
pa a celeb a una se ie de semina ios.
Los miemb os undado es de es a Sociedad ue on
Pe e Bo ill (p esiden e), Julia Co ominas ( icep esiden a),
Pe e Folch (sec e a io) y los po ugueses F ancisco Al im
y Ped o Luzes, Ramón del Po illo, José Rallo, Jesusa
Pe ejo, Mª Te esa Ruiz, Ca olina Zamo a y las esposas de
Bo ill y Folch como ocales.
La Sociedad Luso-Española se disuel e en 1966, di-
idiéndose en dos asociaciones, la española y la po u-
guesa (Moulines, 1972; Chemouni, 1990). En 1967 la
sección española pasa a denomina se Sociedad Española
de Psicoanálisis, con sede en Ba celona (Bo ill &
Tizón, 1994), adqui iendo los po ugueses en 1981, en
el Cong eso de Helsinki, la ca ego ía de sociedad o i-
cial (Chemouni, 1990). En 1970, as la isi a de Lacan
a España, el psicoanálisis empieza a imp egna se de las
ideas de és e, especialmen e en Ca aluña, donde, en 1971,
se c ea el Ins i u o de Psicoanálisis de Ba celona, que ue
la p ime a ins i ución española especí icamen e dedica-
da a la o mación y enseñanza de psicoanalis as (Bo ill &
Tizón, 1994).
En 1971, los miemb os de Mad id comienzan las ges-
iones pa a que se econozca una en idad simila en su ciu-
dad, undándose la Asociación Psicoanalí ica de Mad id
en 1973, que ue econocida en 1974 po el Minis e io de
Gobe nación. A pa i de 1979 es acep ada como compo-
nen e p o isional de la API y en 1981 con odos los de-
echos (Be mejo, 1994). Po en onces se decide que el
XXXIII Cong eso Psicoanalí ico In e nacional se celeb e
en Mad id en 1983, lo que acon eció en el mes de julio,
p esidido po Pe e Bo ill y bajo los auspicios de las dos
asociaciones psicoanalí icas españolas (Bo ill & Tizón,
1994).
A inales de los años se en a se es ablecen en nues-
o país una se ie de psicoanalis as sudame icanos, espe-
cialmen e a gen inos, la mayo pa e de los cuales ienen
como exilados po azones polí icas, en e los cuales po-
demos des aca a G inbe g y Spilka, que, además de eje -
ce p i adamen e, inician la o mación de algunos o os
españoles.
A pesa de ales desa ollos, desde en onces has a
nues os días el psicoanálisis iene deba iéndose en e el
se y no se en la Uni e sidad, que nunca ha enido una
buena acogida pa a es e sabe , mos ando sólo pequeños
signos de ida a a és del es ue zo de algunos docen es,
que a an de ansmi i aquello que del psicoanálisis pue-
de saca se de la consul a, que no es poco, si bien no lo es
odo. Un g upo de es os docen es (Alejand o Á ila, Blanca
Mo eno Miljana, José Gu ié ez Te azas, Ped o Chacón,
Joaquim Poch y An onio Sánchez-Ba anco), inicia on en
la Uni e sidad de Málaga, el 26 de ene o de 1991, una se-
ie de Jo nadas que gi aban en o no a la p oblemá ica del
psicoanálisis en la uni e sidad. Tales euniones han con i-
nuado anualmen e (Salamanca, Ge ona, Á ila y Cáce es),
a ando de plan ea las al e na i as que pe mi an la ins au-
ación del sabe psicoanalí ico en el ambien e académico,
lo que es á eniendo dis in a sue e en unos y o os luga es.
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