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Memoria sobre las condiciones especiales de los vinos de Jerez : leida en el Congreso Regional de Ciencias Medicas de Cadiz el 13 de Agosto de 1879 y discurso pronunciado en la misma sesión

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Memoria sobre las condiciones especiales de los vinos de Jerez : leida en el Congreso Regional de Ciencias Medicas de Cadiz el 13 de Agosto de 1879 y discurso pronunciado en la misma sesión

Author: Revueltas-Carrillo y Montiel, Francisco
Publisher: Jerez : Imp. del "Guadalete", 1881
Year: 1881
Source: https://idus.us.es/bitstreams/e0f35a1b-cddd-4e65-99f5-3dd43e89f243/download
í.íliSJ
A
R&V.
Z310
*
MEMORIA
SOBRE
LAS
CONDICIONES
ESPECIALES
DE
LOS
VINOSDEJEREZ
LEIDA.
EN
EL
CONGRESO
REGIONAL
DE
CIENCIAS
MÉDICAS
DE
CÁDIZ
EL
13
DE
AGOSTO
DE
1879,
D.
FRANCISCO
REVUELTAS-CARRILLO
Y
MONTEL,
DOCTOR
ACADÉMICO
EN
MEDICINA
Y
CIRUGÍA,
FUNDADOR
Y
PRESIDENTE
DE
HONOR
DEL
CONGRESO
MÉDICO
ANDALUZ
DE
1870,
VICEPRESIDENTE
DEL
DE
CIENCIAS
MÉDICAS
DE
CÁDIZ,
ETC-,
ETC.,
DISCURSO
PRONUNCIADO
EN
LA
MISMA
SESION
POR
EL
DB.
D.
FEDERICO
RUBIO.
R.
JEREZ.
IMP.
DEL
«GUADALETE,»
Á
CARGO
DE
D.
TOMÁS
BUENO
CALLE
DEL
COMPÁS,
NÚMERO
2.
1881.
ADVERTENCIA.
Aco dada
po
el
Excmo.
Ayun amien o
de.
Je ez
de
la
F on e a
la
publicación
del
p esen e
olle o,
con
el
in
de
lle a
á
cabo
los
abajos
que
pa a
ello
uesen
menes e ,
así
como
pa a
el
es udio
de
odas
aquellas
medidas
que
pueden
in lui
en
la
mejo a
del
me cado
inícola
de
es a
ciudad,
nomb ó
una
Comisión
compues a
de
los
seño es
que
ó
con inuación
se
exp esan
:
limo.
S .
D.
Ped o
Víc o
y
Pico.
S .
1).
Juan
Vicen e
Ve ga a.
S .
D.
Fede ico
Ri e o
y
O’Neale.
S .
D.
Juan
A dizone
y
Mendoza.
S .
D.
F ancisco
Re uel as-Ca illo.
S .
D.
Iñigo
Ruiz
y
Poma .
S .
D.
Gume sindo
Fe nandez
de
la
Rosa.
Es a
Comisión
lia
celeb ado
a ias
sesiones,
en
cumpli¬
mien o
de
su
hon oso
enca go,
ap obando
en
una
de
ellas
el
p ólogo
que
sigue,
cuya
edacción
ué
encomendada,
como
po¬
nen e,
al
ocal
de
la
misma
el
Ingenie o
ag ónomo
D.
Gume ¬
sindo
Fe nandez
de
la
Rosa.

'P ÓLOQO.
Pa a
cuan os
ienen
su iendo
las
du as
consecuencias
de
esa
p olongada
c isis
po
que
pasa
la
indus ia
i ícola
je ezana;
pa a
cuan os
con emplan
con
p o undo
dolo
la
si¬
uación
angus iosa
en
que
po
ello
se
encuen a
es a,
en
o os
iempos,
opulen a
ciudad;
son
an
ób ias
que
bien
pudie an
escusa se,
las
azones
que
han
aconsejado
da
á
la
p ensa
la
pa e
del
«Ac a
del
Cong eso
Médico
de
Cádiz»
e e en e
á
las
condiciones
higiénicas
y
medicinales
de
esos
inos
de
uni e sal
enomb e,
que
ue an
du an e
siglos
el
amo
más
impo an e
de
nues a
p oducción,
y
la
más
abundosa
uen e
de
nues a
iqueza.
Mas
pa a
aquellos
á
quienes
no
a ec a
di ec amen e
es e
p eca io
es ado,
ó
pa a
los
que
i en
age-
'
nos,
en
cie o
modo,
á
nues as
ac uales
desdichas,
con e¬
nien e
y
áun
necesa ia
pa ece
una
explicación
que
jus i ique
la
opo unidad
y
demues e
los
p opósi os
en
que
se
ha
ins¬
pi ado
el
noble
acue do
del
Ayun amien o
de
Je ez,
po
cuya
i ud,
y
con
el
concu so
de
las
clases
á
que
en
p ime
é ¬
mino
in e esa,
se
lle a
hoy
á
cabo
la
p esen e
publicación.
El
mé i o
con
jus icia
concedido
á
las
discusiones
de
aquella
doc a
asamblea,
la
espe abilidad
y
compe encia
de
sus
allos,
y
el
eminen e
pues o
que
en
el
concep o
público
IV
dis u an
los
sábios
p o eso es
que
oma on
pa e
en
la
céle¬
b e
sesión
á
que
aludimos;
son
mo i os
que
po
odo
ex¬
emo
a alo an
los
a o ables
p onunciamien os
que
allí
alcanzó
el
p eciado
lico ,
óp imo
don
del
cielo,
cuyo
uso
mo¬
de ado
y
opo uno,
ya
epa a
las
decaídas
ue zas
del
o ga¬
nismo
humano,
ya
escla ece
la
men e
ó
exal a
los
más
nobles
a ec os;
de amando
siemp e
de
consuno
la
ene gía
y
el
con¬
en o
sob e
el
cue po
y
el
espí i u
a igados
en
las
cons an es
luchas
del
abajo.
Empe o
con
ales
excelencias
po
odos
desde
emo a
e¬
cha
econocidas,
en
supe io
g ado,
al
e dade o
ino
de
Je ez,
su
p oducción
y
su
consumo
no
han
podido,
sin
em¬
ba go,
sus ae se
á
las
pe u bado as
in luencias
que
eje cen
en
el
me cado,
o a
los
cap ichos
de
la
moda,
o a
la
me ¬
can il
codicia
de
p opios
y
de
ex años,
p omo iéndole
com¬
pe encias
unes as,
alseando
sus
más
p eciosos
ca ac é es,
y
pe i iendo,
en
in,
en
al
mane a
el
gus o
de
los
consu¬
mido es,
que,
sin
cuida se
ya
de
la
legi imidad
de
su
o igen
y
siemp e
que
les
sean
o ecidas
á
il
p ecio,
acep an
bajo
aquel
a amado
nomb e
las
más
de es ables
bebidas.
¿Quién
no
ha
oido
mil
eces
á
las
pe sonas
en endidas
en
el
negocio,
qué
es
lo
que,
así
en
los
cen os
impo ado es
como
en
nues o
p opio
país,
acon ece
con
el
ino
de
Je ez?
¿Quién
no
sabe
qué
es
lo
que
con
es e
í ulo
se
expende
y
se"
consumé,
po
la
mayo
pa e,
así
en
los
g andes
me cados
ex anje os,
como
en
las
ondas
y
ca és
de
las
mismas
po¬
blaciones
de
España?
El
aude
y
las
adul e aciones
en
g ande
escala
pa ecen
habe lo
in adido
odo
en
es e
con uso
come cio.
El
e dade o,
el
legí imo,
el
genuino
Je ez,
ape¬
nas
es
posible
gus a lo
en
su
na u al
pu eza,
si
no
es
en
las
•céleb es
bodegas
donde
se
almacena
y
ec ia.
Además
de
las
imi aciones
y
alsi icaciones
de
que
es
obje o
en
esas
áb icas
V
de
Hambu go,
de
Ce e,
de
Méze,
en
la
misma
Ingla e a,
y
en
muchos
pun os
de
España,
has a
en
su
pá ia
na al
se
en¬
cuen a
some ido
á
mezclas
y
manipulaciones
que
desna u¬
alizan
y
al e an
sus
especiales
cualidades
y
su
iquísima
esencia.
Y
pa a
pene a se
de
la
e dad
que
encie an
las
an e io¬
es
indicaciones,
bas a
sólo
conside a
cuán
exigua
es
la
co¬
secha
de
supe io es
clases
que
el
e i o io
i ícola
de
Je ez
p oduce,
compa ada
con
la
inmensa
can idad
que
bajo
sus
ac edi adas
ma cas
se
consume
en
el
mundo.
Los
mejo es
da os
a ojan
como
p oducción
de
nues as
iñas,
po
é mino
medio
anual,
160.000
hec oli os;
com¬
p endido
el
endimien o
de
odos
los
pagos,
así
los
de
p i¬
me a
calidad,
ó
sean
los
llamados
de
alba izas
ó
de
a ue a,
como
los
de
ba os
y
a enas,
cuyos
mos os
se
han
concep¬
uado
siemp e
como
de
in e io
condición,
sin
que
jueguen
en
el
negocio
sino
en
p opo ciones
exiguas.
Rebajando,
pues,
de
la
dicha
ci a
es as
úl imas
piases,
la
pequeña
acción
que
do
las
más
al as
se
lib a
al
consumo
in e io ,
y
lo
que
esul a
de
dese'cho
ó
de
quema,
ú il
an
sólo
pa a
la
des ila¬
ción
del
agua dien e;
queda,
según
el
cálculo
más
admi ido,
en
menos
de
la
mi ad
lo
que
se
des ina
ó
puede
des ina se
al
g an
come cio
de
expo ación.
No
deben,
po
an o,
e a¬
lua se
en
más
de
80.000
hec oli os
los
inos
expo ables
(unas
16.000
bo as);
y
es e
núme o,—que
quizás
pa ezca
exaje ado
á
los
que
conocen
bien
nues o
me cado,—dá
pa a
un
decenio
la
suma
de
800.000
hec óli os.
Aho a
bien;
según
es adís icas
i ecusables,
el
o al
de
ino
de
Je ez
expo ado
pa a
el
Reino-Unido
de
la
G an
B e¬
aña
é
I landa,
en
los
diez
años
de
1869
á
1878,
ascendió
á
3.494.979
hec óli os;
es
deci ,
que
se
expo ó
sólo
pa a
ese
g an
cen o
me can il,
más
de
cua o
eces
la
can idad
que
XII
hó
aquí
lo
que
ha
podido
alcanza
el
alioso
es ue zo
y
la
laudable
inicia i a
del
D .
D.
F ancisco
Re uel as
y
Mon el,
en
una
de
las
más
no ables
sesiones
de
la
asamblea
gadi¬
ana.
La
Memo ia
con
que
dió
p incipio
es a
sesión,
des¬
c ibe
en
p ime
luga
y
b e emen e,
el
esme ado
sis ema
de
cul i o
y
ini icación
que
en
nues os
pagos
i ícolas
se
em¬
plea;
p elimina
indispensable
a
las
deducciones
écnicas
subsiguien es,
pues o
que
demues a
que
en
es a
indus ia
local
sólo
in e ienen
los
agen es
ísico-na u ales,
a o eci¬
dos
y
di igidos
en
su
acción
po
los
a amien os
de
an igua
y
sencillísima
p ác ica;
y
que
el
ino
de
Je ez
es,
po
an o,
un
p oduc o
e dade amen e
na u al—en
el
sen ido
enológico
de
la
palab a,—que
debe
sus
excelen es
cualidades
á
los
p i¬
ilegios
del
clima
y
del
suelo.
Nada,
en
e ec o,
iene
á
modi ica
esencialmen e
en
nues¬
o
cul i o,
ni
en
nues as
endimias,
la
ma cha
de
los
enó¬
menos
que
se
suceden
en
la
compleja
e olución
del
zumo
de
la
u a
:
la
cepa
no
ecibe
pa a
aumen a
la
abundancia
y
el
dulcísimo
jugo
de
sus
u os,
o os
abonos
ni
bene icios
que
los
del
cons an e
labo eo
que
exigen
la
limpieza,
mullimien o
y
conse ación
de
la
humedad
en
el
e eno,
donde
sus
aices
oman
los
p incipios
nu i i os
de
la ga
mano
acumulados
po
la
p ó ida
na u aleza:
odos
los
elemen os
del
mos o
que
e men a,
p epa ados
han
sido
en
el
acimo
po
las
ue zas
isiológicas
que
con
igo osa
ene gía
esci an
y
desen uel e
los
luminosos
y
a dien es
ayos
de
nues o
sol
me idional:
ni
adiciones
de
azúca ,
ni
de
ácidos,
ni
de
espu ios
alcoholes,
ni
Chap alizacion
,
ni
Gallizacion,
ni
Pas o izacion
(*);
nin¬
guno
de
es os
a iados
a i icios
in e iene
en
la
ini icación
je ezana;
ni
ole a ía
impunemen e
su
empleo,
la
delicada
(*)
Nomb es
con
que
se
designan
los
di e sos
p ocedimien os,
muy
usados
en
el
ex anje o,
pa a
la
mejo a
de
los
inos,
y
debidos
á
Chap al,
Cali
y
Pa eu .

XIII
esencia
y
ele an es
ca ac é es
de
an
especial
p oducción.
Es,
pues,
una
indus ia
ag ícola
en
que
el
a e
en a,
y
debe
en a ,
po
la
meno
pa e
posible.
Es o
mismo
demues an
los
análisis
químicos
que
acom¬
pañan
al
es udio
del
S .
Re uel as,
i mados
po
los
Doc o¬
es
Conill
y
Muñoz,
de
la
Facul ad
de
Fa macia
de
Cádiz,
y
que
son
la
más
cumplida
y
pa en e
e u ación
de
esas
impu¬
aciones
p opaladas
po
algunas
publicaciones
exó icas,
en
que
desde
luego
se
adi inaban
mó iles
ménos
dignos
y
le¬
an ados
que
el
pu o
amo
á
la
e dad.
En
las
nume osas
mues as
analizadas
no
ha
sido
posible
descub i
ninguna
sus ancia
ex aña;
y
las
dósis
de
ex ac o
seco,
ensayadas
ambién,
no
han
denunciado
siquie a
en
p opo ción
ap ecia¬
ble
el
sul a o
de
'po asa;
y
ni
es igios
se
han
encon ado
de
ácido
sul ú ico
lib e;
cue pos
que
en
an
emibles
can idades
quiso
supone
en
nues os
inos
aquel
D .
Thudichum,
de
amosa
eco dación.
La
iqueza
alcohólica
que
los
mismos
mani ies an,
ni
es
exaje ada,
como
muchos
c een,—juzgando
po
esas
agua -
den adas
bebidas
que
usu pan
su
nomb e,—ni
como
p odu¬
cida
en
su
na u al
e men ación
ocasiona
jamás
esas
a ales
consecuencias
que,
so
p e ex o
ilan ópico,
han
que ido
a i¬
buí sele.
No
es
al
genuino
Je ez
al
que
se
puede
achaca
ni
la
más
mínima
pa icipación
en
los
desas osos
e ec os
del
alcoholismo,
que
causa
anualmen e
cincuen a
mil
íc imas,
sólo
en
Ingla e a.
Es
un
hecho
demos ado
ya
po
la
cien¬
cia
y
la
expe iencia,
que
la
mayo
in ensidad
óxica
eside
en
los
alcoholes
amílicos,
y
o os
p oducidos
-po
la
des ila¬
ción
de
di e sas
sus ancias
:
en
cuan o
al
alcohol
e ílico
ó
ínico,
y
p incipalmen e
en
el
que
se
desa olla
de
un
modo
expon áneo
en
los
enómenos
e olu i os
del
ino
na u al,
no
es
posible
econoce
acción
alguna
enenosa;
an es
po
el
XIV
con a io,
su
gene oso
espí i u
goza
i udes
que
me ecen
alabanza
y
ecomendaciones.
No
há
mucho
iempo
que
leía¬
mos,
en
unos
a ículos
publicados
po
el
S .
D.
Joaquín
Ruiz
y
Ruiz
en
la
Re is a
Con empo ánea
las
siguien es
palab as:
«El
ob e o
no
se
embo acha
po que
béba
mucho
,
sino
po ¬
que
bebe
malo.-»
Es a
g á ica
ap eciación,
que
la
es adís ica
con i ma
en
o os
países,
con-n ayo
cla idad
se
e idencia
en
el
nues o
po
ecuen ísimos
ejemplos.
El
Doc o
Re uel as
en
su
la ga
é
ilus ada
p ác ica,
no
ha
obse ado
ni
un
solo
caso
del
deli ium
emens
p oduci¬
do
po
el
uso,
ni
áun
po
el
abuso
del
ino
de
Je ez
;
y
es a
a i mación
an
au o izada
y
espe able,
se
a alo a
oda ía
más
po
las
decla aciones
del
insigne
p o eso
D.
Fede ico
Rubio,—y
que
de
al
no o iedad
son
pa a
noso os,— espec¬
o
á
la
salud
y
obus ez
que
has a
a anzada
edad
conse an
los
a umbado es
y
o os
ope a ios
de
nues as
bodegas,
que,
po
an iquísima
cos umb e,
hacen
dia iamen e
g an
con¬
sumo
de
los
mejo es
inos.
Compá ense
es os
no ables
he¬
chos
con
los
que,
áun
en
nues o
mismo
pueblo,
se
e i i¬
can
en e
la
abyec a
clase
que
ecuen a
esos
inmundos
a¬
bancos
en
que
se
p o ana
el
nomb e
de
Je ez,
y
se
expen¬
den
agua dien es
mo í e os,
y
esal a á
la
sob ada
azón
«con
que
ha
podido
deci
el
S .
Ruiz
y
Ruiz,
en
el
excelen e
abajo
de
que
an es
hemos
hecho
mención,
la
ase
al
pa e¬
ce
pa adójica,
pe o
pe ec amen e
e dade a,
de
que
«eZ
i¬
no
es
el
an ído o
del
alcoholismo.»
El
gene al
empleo
pa a
la
ab icación
de
lico es,
y
áun
pa a
bene icia
cie os
inos,
de
esos
agua dien es
llamados
de
indus ia
,
es
la
p incipal
causa
de
los
jus os
emo es
con
qup
señalan
muchos
en
el
uso
de
oda
bebida
alcohólica
un
inminen e
y
g a e
pelig o
pa a
la
salud.
Ello,
sin
duda,
ha
omen ado,
en
aquellos
países
más
cas igados
po
el
e-
XV
pugnan e
icio
de
la
emb iaguez,
la
o mación
de
las
so¬
ciedades
de
emplanza-,
que
exage ando
sus
bené icos
p o¬
pósi os,
die an
luego
o igen
al
ne alismo
inglés
cuyos
es¬
ue zos
se
di igen
á
p ocu a
la
abs ención
absolu a
de
o¬
do
alcohol.
La
p opaganda
ne aliana
a a,
en
e ec o,
de
que
en
nues a
c is iana
Eu opa
lleguen
á
ene
se e o
cum¬
plimien o
las
p ohibiciones*del
Ko am,
en
lo
que
á
es e
pa ¬
icula
se
e ie en;
y
pa a
log a lo
no
acilan
en
p opone
una
sanción
penal.
Su
pe sis en e
in lujo
se
ha
dejado
sen i
ce ca
de
los
Gobie nos,
que,
po
medidas
más
ó
ménos
e i¬
caces
y
ace adas,
han
p e endido
hace
del
isco
un
ins u¬
men o
de
mo alización
y
de
higiene.
De
aquí
esas
a i as
que
an
eno memen e
g a an
las
bebidas,
según
su
g adua¬
ción
alcohólica;
pe o
las
b e es
e lexiones
que
dejamos
apun adas,
mani ies an
con
ha a
cla idad,
que
no
son
su i¬
cien es
las
indicaciones
de
un
a eóme o
pa a
consegui
aquellos
humani a ios
p opósi os.
Igual,
y
áun
mayo
nú¬
me o
de
g ados
alcohólicos
puede
acusa
un
ino
saludable
y
epa ado ,
que
o o
que
me ezca
se
conside ado
como
un
e dade o
ósigo.
Res a,
pues,
mucho
po
es udia
y
po
hace
en
el
in e esan e
pun o
que
nos
ocupa.
No
es
nues o
animo,
ni
á
ello
alcanzan
nues as
ue ¬
zas,
ni
lo
consien en
los
lími es
azonables
á
que
debemos
ceñi nos
en
es e
ya
la go
p ólogo,
el
segui
comen ando
las
sábias
conclusiones
del
«Cong eso
Médico
gadi ano,»
sob e
las
p opiedades
p o ilác icas
y
e apéu icas
del
ino
de
Je ez
;
ni
po
o a
pa e,
lo
necesi an
los
no abilísimos
abajos
que
hoy
se
dan
á
la
es ampa:
cúmplenos,
sin
em¬
ba go,
insis i
en
que
las
impo an es
consecuencias
que
de
ellos
se
deducen,
apenas
son
aplicables
á
o os
inos
que
aquel
que
se
p oduce
en
la
é il
coma ca
je ezana.
El
emi¬
nen e
Doc o
Rubio,
conside ando
en
su
b illan e
imp o isa-
XVI
cion
es os
esquisi os
inos,
como
líquidos
e dade amen e
i os,
como
líquidos
quizás
de
una
na u aleza
análoga
á
la
de
los
blas emas
y
los
plasmas,
y
po
an o
con
especiales
e ec os
en
el
o ganismo;
no
ha
podido
e e i se,
no
se
ha
e e ido
en
ealidad,
más
que
á
aquellos
que
son
capaces
de
añeja ,
que
ienen
la go
y
complejo
desen ol imien o,
y
que,
po
una
sé ie
de
e oluciones
que*
semejan
o os
an os
enó¬
menos
i ales,
llegan
á
posee
esas
cualidades
esenciales
que
ca ac e izan
lo
que
pudié amos
llama
su
pe íodo
de
es ado,
su
edad
adul a;
esa
madu ez
que
solo
alcanza
el
sin¬
gula
néc a
de
nues as
p i ilegiadas
ides.
Es os
son
los
e dade os
inos
de
Je ez;
es os
los
que,
al
consumido
de
odos
los
países,
impo a
conoce
y
di e¬
encia .
El
dia
en
que
es o
suceda,
desapa eciendo
la
pe ju¬
dicial
con usión
que
hoy
domina
en
an
in incado
negocio,
su
sup emacía,
econocida
en
odos
los
me cados
del
mundo,
se
a i ma á
sin
géne o
alguno
de
di icul ades
y
con adiccio¬
nes;
y
esas
o men as
que
an
epe ida
y
e iblemen e
se
cie nen
sob e
la
p ime a
y
más
legí ima
uen e
de
nues a
p ospe idad
y
iqueza,
hab án
sido
pa a
siemp e
ahuyen a¬
das
po
la
luz
de
la
e dad.
T abaja
con
lag an e
anhelo
pa a
que
llegue
ese
momen o
eliz,
esponde
al
pa
á
un
de¬
be
del
pa io ismo
y
á
los
más
pu os
sen imien os
po
el
bien
de
la
humanidad.
MEMORIA
LEIDA
POR
EL
DR.
D.
FRANCISCO
F¡EVUELTA¡3
Y
MONTEL.

ENOÍ^EJS
:
Se
ha
dicho
mil
eces
y
se
ha
demos ado
po
odo
gé¬
ne o
de
conside aciones,
que
es amos
en
posesión
del
p ime
país
inícola
del
mundo,
y
que
enemos
sob ados
í ulos
pa a
aspi a
bajo
es e
espec o
á
una
sup emacía,
que
po
nadie
puede
se nos
con
undamen o
dispu ada.
Po
ulga
y
epe¬
ido
que
pa ezca
es e
concep o,
no
se á
inopo uno
eco ¬
da lo,
cuando
acaba
de
ecibi
nue a
y
au o izada
sanción,
po
el
alioso
allo
del
ju ado
uni e sal
en
la
Exposición
de
Pa ís,
y
cuando
es e
hecho
iene
á
aumen a
la
impo ancia
del
obje o
que
hoy
nos
p oponemos.
No
hay
p i ilegio
más
ine i able
que
aquel
que
emana
de
las
na u ales
leyes
de
la
p oducción;
y
la
di isión
del
a¬
bajo
humano
que
en
ellas
se
basa,
es
la
i me
ga an ía
de
la
p ospe idad
de
las
naciones,
y
la
p omesa
de
gene al
conco ¬
dia.
Tocó
á
nues a
península
aquel
clima
y
aquella
si ua¬
ción
en
que
la
iña
se
place
en
endi
su
más
p eciado
u o,
áun
léjos
de
su
pa ia
na al,
y
some ida
á
la
i ánica
domi¬
nación,
que,
in i iendo
los
p og esos
de
su
desa ollo,
o na
en
enano
y
casi
aquí ico
a bus o,
una
plan a
de
an
exube¬
an e
igo
y
de
pe du able
ida.
Colocada
España
en
el
cen o
de
la
egión
en
que
la
id
ege a
den o
de
condiciones
ísicas
y
económicas
que
pe ¬
mi en
explo a la
po
el
más
ico
y
demandado
de
sus
p o¬
duc os,
no
susci an
obs áculos
á
su
cul i o,
ni
el
e e no
e ¬
do
que
alcanza
en
las
zonas
in e opicales,
ni
la
al a
de
-
20
—
calo
y
de
luz
que
impide
la
madu ez
de
la
u a
más
allá
de
los
50°
de
la i ud.
A
la
di e sidad
de
sus
e enos
y
de
sus
ci cuns ancias
clima ológicas;
co esponde
esa
a iedad
in i¬
ni a
de
idueños
que
es
el
o men o
de
los
ampelóg a os;
y
bajo
el
pu o
azul
de
su
cielo,
que
de ama
o en es
de
luz
sob e
el
do ado
acimo,
es
como
se
ealizan
esos
mis e ios
de
la
oenologia,
que
ponen
en
nues os
inos
espí i u
de
ida
y
aleg ía,
o i ican e
y
delicioso
a oma,
y
los
límpidos
co¬
lo es
del
ámba
y
del
o o.
Pe o
en e
odos
los
pa ajes
que
en
las
ibé icas
ie as
cub e
Baco
con
sus
ondosos
pámpanos,
ninguno
más
jus a¬
men e
a amado
que
aquellas
sua es
colinas
que
hácia
el
No e
y
Oes e
de
la
ciudad
de
Je ez
se
ex ienden,
has a
pe ¬
de se
en
las
anchas
ma ismas
de
la
má gen
izquie da
del
Guadalqui i .
De
la
p oducción
de
esos
iñedos
de
g an
e¬
nomb e,
de
su
alo
como
elemen o
de
salud
pa a
la
huma¬
nidad,
es
de
lo
que
hoy
debemos
a a ,
cumpliendo
un
p o¬
pósi o
que
juzgamos
noble
y
pa ió ico,
al
mismo
iempo
que
sa is aciendo
los
legí imos
deseos
de
los
que
po
su
es ue zo
y
po
su
in eligencia
man ienen
limpio
y
pu o
es e
ene o
de
bienes a
y
de
iqueza.
An es,
sin
emba go,
de
abo da
el
pun o
conc e o
que
in¬
dicamos,
con iene,
como
p elimina
indispensable,
como
an¬
eceden e
que
ilus e
el
asun o
y
excla ezca
muchas
cues io¬
nes
que
con
el
mismo
se
elacionan,
a a ,
siquie a
sea
so-
me ísimamen e,
délos
e enos. i ícolas
je ezanos;
de
sus
esme ados
sis emas
de
cul i o;
de
las
endimias
y
p epa a¬
ción
del
mos o,
y
de
los
p ocedimien os
gene ales
de
la
ini¬
icación.
I.
Dis ínguense
en
los
mos os
je ezanos
es
dis in as
cali¬
dades;
y
po
ello
se
cali ican,
según
los
pagos
de
donde
p o¬
ceden,
en
mos os
de
alba izas,
de
ba os
y
de
a enas.
Es as
denominaciones
ienen
un
alo
y
una
signi icación
bien
cla a
y
de inida
en
el
me cado,
po
cuan o
cada
una
de
ellas
sin e iza
cie o
conjun o
de
ca ac é es
en
el
p oduc o;
pe o
-
21
-
cuando
se
aplican
pu amen e
á
los
e enos,
esul an
imp o¬
pias
y
áun
agas.
Suelos
calizos
son
los
que
cons i uyen
con
ecuencia,
esos
pagos
llamados
de
ba os,
mien as
en
al¬
gunos
de
los
alba izos,
se
p esen an,
á
eces
con
g an
des¬
a ollo,
cie os
ojos
de
ie a,
como
dicen
los
p ác icos,
que
no
pueden
llama se
calcá eos.
Las
mismas
a enas
no
exis¬
en,
cabe
deci se,
en
los
iñedos
de
Je ez,
sino
en
la
capa
más
supe icial
del
suelo;
y
un
subsuelo
calizo
ó
a cilloso
sus en a
en onces
las
aíces
de
la
cepa.
La
indicada
nomen¬
cla u a
sólo
signi ica,
pues,
es
bien
dis in as
calidades,
que
p o ienen
de
a iadas
causas,
en e
las
que
ocupa
cie o
luga
la
composición
del
suelo;
pe o
no
el
p ime o,
sin
duda,
po
lo
que
hace
á
sus
e ec os
químicos
sob e
la
ege ación.
O os
son
los
p incipales
mo i os
á
que
se
deben
aquellos
g andes
inos
de
Macha nudo
y
el
Ca ascal,
de
Añina
y
de
Ba baina,
y
de
o os
pagos
que,
aunque
muy
epu ados
ambién,
pueden
conside a se
comp endidos
en
esas
cua o
ex ensas
dema caciones.
Con
es as
sal edades,
que
juzgamos
impo an es
pa a
la
mejo
in eligencia
de
la
clasi icación
úsual
de
los
e enos
en
que
c ecen
las
ides
je ezanas,
no
hay
incon enien e
en
admi i
la
dis inción
de
iñas
alba izas,
iñas
de
ba os
y
iñas
de
a enas.
Las
p ime as
son
las
que
han
conquis ado
la
jus a
ama
de
p oduci
el
p ime
ino
del
mundo;
es án
plan adas
sob e
las
ma gas
y
calizas
e cia ias,
que
o man
el
asien o
de
esos
g andes
y
icos
alu iones
en
que
se
en¬
cuen an
si uados
los
más
amosos
co ijos
del
é mino,
y
que
cons i uyen
e aces
e enos
de
pan
lle a ;
pe o
cuya
na u aleza,
eminen emen e
a cillosa,
los
hace
imp opios
pa a
el
cul i o
de
la
id.
Así
es
que,
sólo
allí
donde
la
oca
sub¬
yacen e
apa ece
p es ando
su
blancu a
á
la
supe icie,
ó
donde
se
encuen a
á
co a
p o undidad,
es
donde
se
en,
po
lo
común,
las
iñas;
y
los
suelos
ménos
ele ados,
á
que
dá
oscu o
colo
el
humus
alu ial,
se
siemb an
de
ce eales
y
le¬
guminosas.
Tal
es
la
dis ibución
de
los
cul i os
en
esa
é il
zona
que
en
Je ez
denominan
el
Rincón,
y
lo
dicho
bas a
pa a
o ma
idea
de
su
cons i ución
geognós ica
y
de
su
com¬
posición
mine alógica.
común;
sacando
de
ellas
caldos
de
quema,
paca
des ila los
después
en
el
alambique.
Sólo
quedan
ya
de
las
aenas
de
endimia
y
ab icación
del
mos o,
el
aspo a
con
las
p ecauciones
debidas
las
pi¬
pas
á
la
bodega,
pa a
que
allí
se
cumpla
la
ans o mación
del
jugo
azuca ado
de
la
u a,
en
el
líquido
alcohólico
que
ecibe
el
nomb e
de
ino.
IV.
No
anscu en
muchas
ho as
después
que
el
mos o
ha
sido
deposi ado
en
las
bo as,
sin
que
comiencen
á
no a se
en
aquella
masa
liquida
los
enómenos
de
la
e men ación.
Pe ¬
cíbese
desde
luego
el
uido
que
p oduce
la
e e escencia
y
el
desp endimien o
en
bu bujas
de
gas
ácido
ca bónico;
la
em¬
pe a u a
aumen a
en
el
mos o
conside ablemen e
espec o
de
la
ex e io ;
desapa ece
poco
á
poco
su
sabo
azuca ado
y
disminuye
su
densidad;
el
sabo
inoso
se
p esen a
en
cam¬
bio;
se
p ecipi a
el
e men o
á
medida
que
se
á
haciendo
in¬
soluble;
y
después,
cuando
el
pe íodo
umul uoso
pasa,
nos
es
ácil
econoce
la
p o unda
modi icación
que
po
an
com¬
plejas
eacciones
ha
su ido
el
zumo
de
la
u a.
Pe o
no
es
segu amen e
p opio
de
nues o
obje o
analiza
es os
hechos
que
an os
pun os
oscu os
o ecen
aún
á
pesa
de
los
so ¬
p enden es
p og esos
de
la
química.
Lo
que
nos
impo a
consigna
es,
que
en
es as
ans o maciones,
la
acción
de
las
ue zas
na u ales,
ni
se
con a ia,
ni
se
pe u ba,
ni
apenas
se
a o ece
po
los
p ocedimien os
del
a e,
en
la
ab icación
del
ino
je ezano.
Nues os
inicul o es
dejan
cumpli
el
e¬
nómeno
sin
más
que
coloca
sob e
la
bo a
que
hie e,
un
al ó
embudo
pa a
e i a
el
que
ebose
y
se
de ame
la
espu¬
ma
sob e
la
asija,
cosa
á
odas
luces
incon enien e.
Sen adas
ya
las
bo as
en
la
bodega,
con inúa
du an e
muchos
dias
la
e men ación
len a
has a
que
á
los
dos
ó
es
meses
(que
es o
es
muy
a iable
en
cada
caso),
empieza
á
acla a
el
mos o,
sedimen ándose
odas
las
sus ancias
di¬
solubles
y
las
que
man enía
en
suspensión
el
mo imien o

—
29
—
e men a i o.
Dícese
en onces
que
el
mos o
ha
caído;
y
poco
después,
desde
Ene o
á
Ma zo,
es
cuando
la
mayo
pa e
de
los
coseche os
enden
sus
pa idos
á
los
almace¬
nis as,
p é io
el
señalamien o
ó
clasi icación
que
de
ellos
hacen
los
pe i os
compe en es.
P océdese
en onces
á
la
sepa ación
de
las
lias
ó
heces,
po
medio
del
asiego;
y
colocado
el
líquido
en
bien
p epa¬
adas
asijas,
se
abandona
de
nue o,
(y
después
de
habe
adicionado,
po
lo
gene al,
media
a oba
de
buen
agua dien¬
e
á
cada
casco),
á
las
e men aciones
insensibles
que
an
de e minando
sus
ca ac é es
p opios,
y
las
di e sas
cualida¬
des
á
que
debe
su
mayo
ó
meno
es imación
en
el
me cado.
No
menos
de
cua o
ó
cinco
años
han
de
ascu i
pa a
que
se
le
conside e
como
ino
po able,
aumen ando
más
su
alo ,
cuan o
más
a anza
en
añejez.
Los
cuidados
de
adminis ación
de
una
bodega
de
alma¬
cenado,
que
se ía
p olijo
desc ibi ,
apenas
se
e ie en
más
que
á
aquellas
pipas
que
o ecen
algún
acciden e
en
su
c ian¬
za;
y
á
los
caldos
que
se
bene ician
po
medio
de
los
sis e¬
mas
de
c iade as
.
y
sole as
.
En
cuan o
á
los
inos
de
pa i¬
do
ó
añadas,
á
los
inos
en
ama,
como
se
les
suele
llama ,
des íñanse
con
ecuencia
al
consumo,
sin
o a
p epa ación
que
algún
acla o
con
la
albúmina
del
hue o.
Ya
es
más
complicado
y
di ícil
segui
la
ma cha
de
la
indus ia
inícola
en
nues os
magní icos
es ablecimien os
de
ex acción;
y
cualquie
ela o
que
de
ello
a ásemos
de
hace
excede ía
con
mucho
los
lími es
que
á
es e
abajo
ló¬
gicamen e
co esponden.
Demos,
pues,
po
e minada
ya,
aunque
en
b e ísimo
compendio,
la
his o ia
de
es os
amosos
inos
je ezanos,
cuyos
análisis
some emos
hoy
á
la
conside ación
de
es a
Asamblea,
en
de ensa
con a
las
impu aciones
de
la
en idia,
y
cuyo
bené ico
in lujo
sob e
la
salud
pasamos
á
expone .
Los
exp esados
análisis
han
sido
p ac icados
po
los
Doc o es
en
la
Facul ad
de
Fa macia
D.
E ancisco
Conill
y
D.
José
Be na do
Muñoz,
de
Cádiz,
sob o
ca o ce
clases
de
inos
y
en
la
o ma
que
se
exp esa á,
limi ándose
á
de a¬
lla
las
ope aciones
p ac icadas
en
la
p ime a
clase
de
dichos
—
30
—
inos,
oda
ez
que
siendo
iguales
pa a
odas
ellas,
se ía
enojoso
é
inú il
epe i
muchas
eces
esos
de alles.
Los
e¬
sul ados
ob enidos
han
sido
comp obados
po
es
eces
en
o os
an os
expe imen os.
Consignadas
es as
ad e encias
hechas,
po
los
analiza¬
do es,
copiamos
los
exp esados
análisis,
que
dicen
así:
3.
Sole a
Reañeja
.
—Pa a
a e igua
la
iqueza
alcohó¬
lica
de
es e
ino
se
colocó
en
un
alambique
de
Gay
Lussac,
modi icado
po
Salie on,
y
ecojida
la
e ce a
pa e
de
p o¬
duc o,
y
adicionada
con
la
can idad
de
agua
des ilada
co es¬
pondien e,
se
sume gie on
el
a eóme o
y
el
e móme o
con
obje o
de
medi
su
densidad
y
empe a u a,
esul ando
con¬
ene
15,9
g ados
alcohomé icos,
lo
que
equi ale
á
que
con¬
iene
en
100
li os,
15,9
li os.
E apo ados
á
sequedad
en
el
baño
de
Ma ía
10
g amos
del
ino,
deja on
un
esiduo
de
3
decig amos,
ó
sean
3
g a¬
mos
po
100;
y
como
quie a
que,
po
é mino
medio,
un
buen
ino
dá
dos
g amos,
ó
poco
más
de
esiduo
po
100,
com¬
pues o
de
ma e ias
salinas
y
ex ac i as,
dando
és e
uno
po
cien o
más,
c eye on
con enien e
in es iga
si
se
le
hab ia
añadido
algún
ca bona o
alcalino
con
obje o
de
pa aliza
la
ace i icación,
si
el
ino
había
su ido
es e
cambio.
Pa a
ello,
decolo a on
una
can idad
de
ino
po
el
ca bón
animal,
lo
il a on
y
e apo a on
á
sequedad,
y
a a on
el
esiduo
con
alcohol
pa a
disol e
los
ace a os
que
pudie a
con ene ,
cu¬
ya
disolución
se
e apo ó
ambién
á
sequedad,
disol iendo
el
esiduo
en
agua;
a ándose
es a
disolución
sucesi amen e
po
el
oxala o
amónico,
el
clo u o
pla ínico
y
el
an i nonia o
po ásico
con
el' in
de
e
si
se
le
hab ia
añadido
alguno
de
los
ca bona os
de
cal,
de
po asa
ó
de
sosa,
no
dió
p eci¬
pi ado
alguno,
señal
e iden e
de
que
el
ino
obje o
del
aná¬
lisis
no
había
sido
adicionado
con
los
ca bona os
alcalinos.
Es as
ope aciones
se
epi ie on
con
las
demás
clases
de
i¬
nos
que
excedían
de
dos
g amos
de
esiduo,
sin
que
se
ob¬
u iese
la
meno
señal
que
indicase
adul e ación
en
es e
sen ido.
Pa a
indaga
la
can idad
de
bi a a o
po ásico
con enido
en
el
ino,
p ocedie on
los
analizado es
á
los
siguien es
ex-
—
31
—
pe imen cos:
E apo a on
á
sequedad
30
g amos
del
ino,
y
el
esiduo
lo
a a on
po
alcohol
de
40
g ados,
y
la
pa e
que
quedó
insoluble,
cons i uida
po
el
á a o
b u o,
se
de¬
secó,
se
pesó
y
se
incine ó,
a ando
las
cenizas
po
el
agua
calien e,
cuya
disolución,
o mada
po
ca bona o
po ásico,
después
de
il ada,
se
neu alizó
po
un
líquido
ácido
i ula¬
do,
o mado
de
90
pa es
de
agua
y
10
de
ácido
sul ú ico
de
66
g ados;
dando
po
esul ado,
hechas
las
ope aciones
a i ¬
mé icas
co espondien es,
con ene
en
los
30
g amos
ensaya¬
dos,
g amos
0,034,
equi alen es
á
un
g amo
ece
cen ig a¬
mos
po
li o.
Con
el
obje o
de
a e igua
la
can idad
de
ácido
á ico
lib e
que
pudie a
con ene
el
ino,
sa u a on
con
po asa
10
cen íme os
cúbicos
de
ino,
ag egando
después
o os
40
cen ime os.
Toma on
es os
50
cen íme os
y
los
mezcla on
con
o os
50
de
una
mezcla
o mada
en
olúmenes
iguales
de
alcohol
y
de
é e ,
dejándolo
en
eposo
en
un
ma az
po
24
ho as.
Pasado
es e
iempo,
no
encon a on
o mados
los
c is ales
de
bi a a o
po ásico
que
buscaban,
§ino
en
an
co a
can idad,
que
ué
imposible
p ac ica
ningún
o o
en¬
sayo.
En
odos
los
demás
inos
acon eció
lo
mismo,
á
ex¬
cepción
del
señalado
N.°
i
,
Alba izas
de
4.
a
,
4877,
en
el
que
la
can idad
de
c is ales
ué
mayo ,
y
empleando
la
aci-
dime ía,
se
halló
con ene
29
cen ig amos
po
li o
de
ácido
á ico
lib e.
i
No
han
enido
necesidad
de
de e mina
la
p esencia
del
sul a o
de
cal;
ni
las
ma e ias
colo an es;
pues o
que
los
iilos
some idos
á
su
exámen
son
odos
blancos,
y
po
lo
a i o,
no
ha
podido
ene
luga
la
adición
de
ninguna
sus¬
ancia
que
pudie a
modi ica
su
colo ación.
Resumiendo
lo
expues o,
concluyen
diciendo
que
el
ino
con enido
en
la
bo ella
ma cada
3,
Sole a
Reañeja
,
con iene
lo
siguien e:
Riqueza
alcohólica.
15,9
po
100.
Can idad
de
sus ancias
ijas.
3
g amos
po
100.
Can idad
de
bi a a o
po ásico..
1
g .
13
c
po
li o.
Acido
á ico
lib e.
inap eciable.
Sus ancias
ex añas.
ninguna.
Hecha
la
eseña
de allada
de
las
ope aciones
p ac icadas,
quédale
sólo
á
los
que
i man
expone
los
esul ados
ob eni¬
dos
en
las
demás
clases
de
inos
ensayadas,
pues,
como
han
dicho
an es,
c een
enojoso
é
inú il
epe i
lo
que
acaban
de
de alla .
N.°
5.
Alba izas
de
4.
a
1864.
Riqueza
alcohólica.
15,1
po
100.
Can idad
de
sus ancias
ijas.
2,80
g s.
po
100.
Bi a a o
po ásico.
1
g .
13°
po
li o.
Acido
á ico
lib e.
inap eciable.
Sus ancias
ex añas.
ninguna.
N.°
6.
Alba izas
de
1.
a
1868.
Riqueza
alcohólica.
17,1
po
100.
Can idad
de
sus ancia
ijas.
2,60
g s.
po
100.
Bi a a o
po ásico.
g .
0,94
po
li o.
Acido
á ico
lib e.
inap eciable.
Sus ancias
ex añas.
ninguna.
N.°
4.
Alba izas
de
4.
a
1872.
Riqueza
alcohólica.
15,9
po
100.
Can idad
de
sus ancias
ijas.
2,04
g s.
po
100.
Bi a a o
po ásico.
0,76
g s.
po
li o.
Acido
á ico
lib e.
inap eciable.
Sus ancias
ex añas.
ninguna.
N.°
2.
Alba izas
de
1.
a
1873.
Riqueza
alcohólica..
Sus ancias
ijas.
Bi a a o
po ásico..
Acido
á ico
lib e..
Sus ancias
ex añas.
16
po
100.
2,90
g s.
po
100.
1
g .
0,3
C
po
li o,
inap eciable,
ninguna.
N.°
i.
Alba izas
de
1.
a
1874.
Riqueza
alcohólica.
Can idad
de
sus ancias
ijas
Bi a a o
de
po asa.
Acido
á ico
lib e.
Sus ancias
ex añas.
14,2
po
100.
1,40
g s.
po
100.
1,50
g s.
po
li o,
inap eciable,
ninguna.
-
33
N.°
i.
Alba izas
de
i."
1875.
Riqueza
alcohólica..
Sus ancias
ijas.
Bi a a o
po ásico..
Acido
á ico
lib e..
Sus ancias
ex añas.
14,5
po
100.
2,80
g s.
po
100.
1,03
g s.
po
li o,
inap eciable,
ninguna.
N.°
i.
Alba izas
de
1.
a
1876.
Riqueza
alcohólica..
Sus ancias
ijas.
Bi a a o
po ásico..
Acido
á ico
lib e..
Sus ancias
ex añas.
14,8
p
o
100.
4,90
g s.
po
100.
1
g .
84
c
po
li o,
inap eciable,
ninguna.
.
N.°
1.
Alba izas
de
i
A
1877.
Riqueza
alcohólica.
14,2
po
100.
Sus ancias
ijas..
2,60
g s.
po
100.
Bi a a o
po ásico.
1,98
g s.
po
li o.
Acido
á ico
lib e....
0,29
g s.
po
li o.
Sus ancias
ex añas.
ninguna.
N.°
3.
Olo oso
supe io .
Riqueza
alcohólica.
16,2
po
100.
Sus ancias
ijas.*.
5
g s.
po
100.
Bi a a o
po ásico.
1,50
g s.
po
li o.
Acido
á ico
lib e.
inap eciable.
Sus ancias
ex añas.
ninguna.
N.°
i.
Sole a
ina
amonlillado
supe io .
Riqueza
alcohólica..
Sus ancias
ijas.
Bi a a o
po ásico..
Acido
á ico
lib e..
Sus ancias
ex añas,
14,8
p
o
100.
1,90
g s.
po
100.
0,82
g s.
po
li o,
inap eciable,
ninguna.
N:
7.
1873.—
A
enas.
Riqueza
alcohólica..
Sus ancias
ijas.
Bi a a o
po ásico..
Acido
á ico
lib e..
Sus ancias
ex añas,
13,9
p
o
100.
2,60
g s.
po
100.
1,84
g s.
po
li o,
inap eciable,
ninguna.

—
34
—
A
T
.°
7.
1876.—
A enas.
Riqueza
alcohólica.
13,1
po
100.
Sus ancias
ijas.
1,70
g s.
po
100.
Bi a a o
de
po asa.
1,64
g s.
po
li o.
Acido
á ico
lib e.
inap eciable.
Sus ancias
ex añas.
ninguna.
3.
Amon illado
supe io .
Riqueza
alcohólica.
17,6
po
100.
Sus ancias
ijas...
5
g s.
po
100.
Bi a a o
po ásico.
0,70
cen íg.
8
po
li o.
Acido
á ico
lib e.
inap eciable.
Sus ancias
ex añas.
ninguna.
Mani es ada
ya
la
composición
de
los
inos
obje o
del
análisis,
los
que
los
i man
añaden
solamen e,
que
los
inos
en
gene al
son
aspa en es,
de
un
buen
colo
ama illo
do¬
ado,
de
a oma
muy
ag adable,
especialmen e
los
con enidos
en
las
bo ellas
ma cadas,
Amon illado
supe io ,
Olo oso
su¬
pe io ,
Alba izas
de
1.
a
1864,1868,1872
y
1873,
siendo
más
u bios
y
menos
a omá icos
en
p ime
é mino
el
de
Alba-
izas
de
1.
a
1877,
y
después
1876
y
a enas
1873
y
1876.
El
exámen
dé
es os
análisjs,—que
bien
puede
asegu a se
ep esen an
los
de
odos
aquellos
inos
ípicos
que
me ecen
el
nomb e
de
e dade o
y
genuino
Je ez,—dámá genálas
más
impo an es
deducciones.
•
Nó ase,
en
p ime
luga ,
que
la
iqueza
alcohólica
en
ellos
encon ada,
a ía
desde
13,1
po
cien o,
que
iene
el
denominado
de
a enas
,
has a
17,6
que
acusa
el
amon illado
supe io
;
es o
es,—hechas
las
educciones
con enien es,—
que
los
legí imos
inos
de
Je ez,
al
menos
en
su
inmensa
mayo ía,
oscilan
en e
los
24
y
los
31
g ados
del
hid óme o
de
Sikes,
po
el
que
se
de e mina
su
espí i u
pa a
el
pago
de
de echos
en
Ingla e a.
Algo
me ece
ene se
en
cuen a
es e
da o,
hoy
que
an o
se
agi a
la
cues ión
de
la
escala
al¬
cohólica,
y
an
encon ados
pa ece es
se
emi en
sob e
el
pa icula ;
y
algo
ambién
a guye
con a
las
p eocupaciones,
po
desg acia
demasiado
gene ales,
así
de
aquellos
que
a ec¬
an
c ee
que
nues os
inos
deben
su
ue za
á
inmode adas
-
35
—
adiciones
de
alcohol,
como
de
los
que
conside an
el
Je ez,
—juzgándolo,
sin
duda,
po
esas
de es ables
bebidas
que,
con
an a
ecuencia,
usu pan
su
a amado
nomb e,—como
uno
de
an os
agua dien ados
lico es
de
pelig oso
consumo
y
de
noci os
e ec os.
La
can idad
de
sus ancias
ijas,
ese
complejo
que
pudié¬
amos
llama
el
ex ac i o,
no
denuncia,
según
a i man
los
análisis,
ningún
p incipio
ex año
á
la
na u aleza
del
líqui¬
do,
que
o ece,
po
o a
pa e,
muy
pequeñas
can idades
de
bi a a o
po ásico,
é
inap eciables
de
ácido
á ico
lib e.
El
sabo
ag adable,
el
delicioso
a oma,
el
límpido
colo ,
la
pe ¬
ec a
aspa encia;
cualidades
son,
pues,
que
el
ino
de
Je¬
ez
debe
an
solo
al
desa ollo
espon áneo
de
los
enómenos
e men a i os
que
le
dan
ida
y
añejez;
y
á
las
eacciones
de
sus
p opios
y
na u ales
componen es,
a o ecidos
desde
su
o igen
po
un
p i ilegio
del
clima,
po
un
especial
esme o
en
el
cul i o
y
po
una
in eligen e
di ección
en
la
c ianza.
Es o
demues an
los
análisis;
y
o as
muchas
conside a¬
ciones
y
a o ables
p onunciamien os,
que
aho a
no
nos
es
pe mi ido
explana ,
pudie an
de i a se
de
los
mismos;
pe o
bas a
á
nues o
obje o,
lo
que,
siquie a
sea
po
an
supe i¬
cial
mane a,
dejamos
indicado.
Después
de
es o
y
de
leídos
los
análisis
que
an eceden
y
que
some o
á
una
ec i icación,
poco
es a
que
añadi .
Nin¬
guna
sus ancia
noci a
denuncian;
algunas
son
bené icas
á
la
salud,
y
odas
jun as
alcanzan
á
modi ica
a o ablemen e
cie os
es ados
mo bosos.
Los
da os
desc ip i os
que
he
enido
el
hono
de
sumi¬
nis a os
pa a
que
o méis
juicio,
son
del
dis inguido
Inge¬
nie o
ag ónomo
D.
Gume sindo
Fe nandez
de
la
Rosa,
an
hábil
como
conocedo
de
aquellos
e enos
po
el
pues o
o i¬
cial
que
desempeña.
Pe o
an es
de
que
o méis
ues a
opi-
—
36
—
*
nion
séame
pe mi ido
desc ibi
á
g andes
asgos
los
e ec os
isiológicos
y
e apéu icos,
así
como
los
que
me
a e e é
á
llama
pasaje os,
que
p oduce
el
ino
de
Je ez.
Debo
deci
an e
odo,
con
la
leal ad
que
á
nues a
p o e¬
sión
co esponde,
que
nunca
en
mis
diez
y
ocho
años
de
p ác ica
en
el
hospi al,
y
en
mi
clien ela
po
ex emo
nume¬
osa
y
popula ,
he
obse ado
ningún
caso
de
deli ium
e-
mens
po
el
uso
y
aun
el
abuso
del
ino
de
Je ez.
Los
casos
que
son
muchos
que
de
al
a ección
he
is o
y
asis ido,
se
de¬
bie on
al
abuso
de
los
lico es,
que
dicho
se
es á
encie an
más
can idad
de
alcohol.
¿Cómo
ob a
el
ino
de
Je ez
en
el
es ado
isiológico?
¿Es
ónico?
¿Es
debili an e?
¿Es
óxico?
Las
dos
úl imas
cualida¬
des
deben
desecha se;
la
p ime a
explica se.
El
alcohol
y
el
ino,
á
dosis
mode adas,
acili an
la
diges ión,
ac i¬
an
la
ci culación
pe i é ica,
es imulan
las
ue zas
muscu¬
la es
y
aumen an
la
sec eción
u ina ia.
Has a
aquí
T ous-
seau
en
un
pá a o
que
copiamos
de
su
ob a
de
ma e ia
mé¬
dica.
El
po
qué
es o
sucede
se
explica
pe ec amen e;
es i¬
mula
de
una
mane a
no able
el
sis ema
de
ine ación,
y
de
ahí
la
ci culación
más
ápida,
la
combus ión
más
ac i a:
el
pulso
del
que
bebe,
se
ele a
siemp e
después
de
la
inges ión'
del
ino.
Es e
aumen o
en
la
combus ión,
necesa iamen e
ha
de
hace ,
como
las
sec eciones
odas,
más
ápida
la
diges ión;
y
po
consecuencia
los
alimen os
inge idos,
se án
con
mayo
p es eza
asimilados.
La
e dad
de
es o,
y
su
p ueba,
ácilmen e
se
adquie e.
He
is o
á
muchos
indi iduos
con
e dade as
dispepsias,
y
los
emos
odos
los
dias,
cuyo
mal
se
domina
con
un
plan
ónico
po
la
ca ne
y
el
ino,
egula izando,
o i icando
y
ac i ando
la
diges ión.
He
is o
a
muchos
bebedo es
de
siemp e,
abusando
del
ino
has a
el
pun o
de
no
usa
o o
líquido,
llega
has a
a anzada
edad,
y
pudie a
ci a
de
ello
nume osos
ejemplos,
has a
de.pe sonas
mo ige adas.
El
uso
mode ado
del
ino
de
Je ez,
lejos
de
pe judica
á
la
salud,
a i a,
epe imos,
las
sec eciones,
aumen a<*l
ape-
-
37
—
i o
y
la
ci culación
pe i é ica
ó
de
los
asos
cu áneos,
como
dice
pe ec amen e
T ousseau.
Hemos
llamado
an es
e ec os
pasaje os
á
lo
que
se
cono¬
ce
con
el
nomb e
de
emb iaguez,
é
insis imos
en
cali ica
asi
ese
es ado,
en
el
cual
las
acul ades
in elec uales
pa ecen
exci a se,
ene
más
ida,
más
iolencia
el
co azón
en
el
la¬
i ;
en
que
la
espi ación
se
aumen a
has a
llega
á
hace se
anhelosa,
a i ándose
mucho
las
sec eciones
u ina ias.
En
al
es ado,
el
sis ema
ne ioso
ex emadamen e
ex¬
ci ado,
ac i a
mucho
el
mo imien o
ci cula o io,
y
po
con¬
secuencia,
la
combus ión
se
hace
mayo ,
más
iolen a;
la
sang e
al
se
impulsada
elozmen e
á
los
dis in os
pun os
del
o ganismo,
no
solo
baña
con
suma
apidez
el
cé eb o,
sino
que
con
mayo
impe uosidad
uel e
á
él:
su
in luencia,
según
el
empe amen o
del
indi iduo
que
la
su e,
ocasiona
la
hila idad,
la
locuacidad
y
el
mo imien o,
ó
la
laxi ud,
la
pos ación
y
el
sueño,
y
alguna
ez,
aunque
pocas,
la
mue e.
En
odos
los
casos
exis e
un
pe íodo
inal,
el
sueño.
¿Po
qué
en
unos
se
p oduce
más
p on o
y
en
o os
más
a de?
En
los
empe amen os
sanguíneos
ocu e
con
más
apidez
que
en
los
lin á icos
ne iosos.
Di ícil
es
explica
de
mane a
sa is ac o ia
es e
esul ado
inal
de
la
emb iaguez;
la
ciencia
á
pesa
de
sus
con inuos
abajos
de
in es igación,
no
ha
podido
aún
deci
sob e
es e
asun o
la
úl ima
palab a,
y
menos
aún
explica
de
una
ma¬
ne a
cla a,
p ecisa
y
e minan e
la
mue e
de
los
que
abusan
de
las
bebidas
alcohólicas.
«El
exceso
del
ino,
como
de
o¬
dos
los
exci an es,
sume jo
los
ó ganos
en
una
unes a
ine cia;
y
conc e ándonos
á
la
ine ación,
el
bo acho,
el
que
de
con¬
inuo
se
emb iaga,
concluye
po
se
es úpido
y
mo i
apoplé¬
ico;»
los
sen idos,
según
Ros an,
que
es
el
au o
á
que
nos
e e imos,
son
solici ados
inú ilmen e
po
los
obje os
ex e io¬
es;
la
pe cepción
es
len a
y
aun
nula
la
memo ia;
la
imagina¬
ción
y
el
juicio
llegan
á
anula se
pa a
siemp e;
las
pasiones
gene osas
no
encuen an
ya
un
luga
en
su
co azón
emb u¬
ecido,
y
las
unciones
senso iales
y
del
ape i o
son
ambién
ue emen e
pe u badas.
Sin
emba go,
se
é,
dice
el
mismo
Ros an,
que
las
pe sonas
que
hacen
consumo
de
inos
—
44
—
apenas
se
domina,
pues
que
epugna
y
a oja
el
medicamen¬
o:
hago
uso
del
ino,
adminis ándolo
en
pequeñas
dósis,
pe o
en
al
can idad
que
la
en e ma
se
quedó
p o undamen e
do mida.
La
alimen ación
y
el
uso
con inuado
de
aquel
agen¬
e
le
die on
la
salud
comple a
de
qu
hoy
dis u a.
En
la
adinamia,
en
colu o ios,
hace
desapa ece
el
len o
y
el
uligo;
al
in e io
y
unido
á
la
alimen ación,
es ablece
las
ue zas
ó
al
menos
las
equilib a,
disminuyendo
las
dia¬
eas
y
haciendo
sopo a
al
o ganismo
odo
el
peso
de
la
e ¬
dade a
do inen e ía.
Pe o
donde
c eo
su
uso
de
esul ados
cie os,
en
la
ma¬
yo ía
de
casos,
es
en
la
di e ia;
y
pe mi idme,
seño es,
me
es ienda
algo
al
a a
de
es e
pun o,
áun
cuando
siemp e
con
la
lige eza
que
me
he
p opues o
hace
es e
abajo.
En
el
p incipio
de
mi
p ác ica,
hace
18
años,
dudé
mucho
de
lo
que
signi icaban
las
placas
sob e
los
pila es,
amígdalas,
elo
del
palada ,
y
a inge.
Las
c eía
unas
eces
esul¬
ado
de
supe icies
supu an es,
o as
exudaciones
pasi as
de
la
mucosa.
Empleé
odos
los
a amien os
pa a
com¬
ba i las,
hice
uso
de
odos
los
medios
conocidos;
el
plan
an i lojís ico,
los
ejiga o ios,
los
especí icos.
¡Es
an
is e
e
á
un
niño
c uza
sus
manos
y
pedi
con
esa
ac i ud
suplican e
ai e
pa a
espi a ,
y
no
pode
da le
pa a
que
i a
una
pequeña
pa e
.
de
la
inmensa
masa
que
nos
ci cunda!
P ac iqué
la
aqueo omía,
y
el
esul ado
de
los
p ime os
casos
ue
nega i o.
¿Po
qué?
Sin
duda
po que
insis ía
en
soña
que
el
elemen o
lojís ico,
e a
el
sos enedo
del
mal,
y
some ía
al
en e mo
á
una
die a
cons an e
y
acaso
exage ada.
Después
he
examinado
las
chapas
al
mic oscopio,
he
c eído,
acaso
sueñe,
seño es,
e
c ip ogamas,
he
elacionado
la
época
en
que
es a
en e medad
es
el
e dade o
He odes
de
los
niños,
con
la
del
desa ollo
de
los
e men os;
y
áun
cuan¬
do
p ac ico
en
casos
de e minados
la
aqueo omía
pa a
da
ácil
en ada
al
ai e,
ganando
así
el
necesa io
iempo,
el
plan
cu a i o
de
que
hago
uso
es
sólo
la
alimen ación
y
el
ino,
es
deci ,
los
ónicos
y
los
exci an es.
La
mayo ía
de
casos
sal o
hoy;
el
mayo
núme o
pe día
an es;
al
es
la
e dad,
que
como
médico
me
cumple
deci .

—
45
-
He
lle ado
algunos
en e mos
has a
la
e dade a
em¬
b iaguez.
No
impo a.
Con
ella
la
piel
se
pone
mado osa,
el
sudo
acude,
se
hace
gene al,
y
cuando
despie an
sien en
ape i o.
Hago
uso
de
los
emé icos
cuando
mi
is a
no
alcan¬
za
á
e
la
chapa
y
comd cnedio
mecánico
desobs uyen e
del
conduc o
la íngeo- aqueal.
C eo,
sin
emba go,
que
debe
e a da se
mucho
su
empleo,
pues
al e ando
los
mo imien os
pe is ál icos,
las
náuseas
se
sos ienen,
y
se
hacen
in ole a¬
bles
los
alimen os
inge idos.
No
ol ido,
si
las
chapas
es án
al
alcance
de
mi
lapice o,
cau e iza
con
él;
pe o
sí
p es¬
cindo
de
los
agen es
e apéu icos
p econizados
has a
aho a.
¿Qué
di é
que
á
ues a
azón
desde
luego
no
apa ezca,
del
buen
éxi o
del
ino
je ezano
en
esos
que
an es
me
pe ¬
mi í
llama
es ados
í icos?
La
neumonia
la ada
de
los
ancianos,
la
ieb e
consecu¬
i a
á
pa os
en
que
ha
habido
g andes
hemo agias,
y
que
sin
emba go,
no
se
cons i uye
en
pue pe al,
y
la
dia ea
a ó¬
nica,
la
conges ión
pasi a
y
has a
la
legmasía
cibba-dolens,
po
el
uso
del
ino
cuyos
análisis
acabamos
de
lee ,
se
pue¬
den,
acompañando
á
eces
o os
medios,
ali ia
y
domina .
La
gang ena
senil,
esencialmen e
ne iosa
en
su
p incipio,
pudié amos
deci ,
y
esul an e
de
al a
de
ine ación
en
las
ex emidades,
y
que
dá
acaso
luga
á
una
embolia,
halla
su
modi icación
y
la
he
is o
concluida,
después
de
mani ies a
en
las
cua o
ex emidades
al
mismo
iempo
y
en
el
pié
iz¬
quie do
con
pé dida
de
los
dedos,
po
el
ino
de'Je ez
añejo,
po
la
alimen ación
epa ado a,
y
po
la
e go ina,
como
úni¬
co
agen e
a macológico.
En
una
palab a,
el
ino
á
que
nos
e e imos
ob a
de
la
mane a
e icaz
que
queda
dicha
como
agen e
e apéu ico;
y
los
esul ados
que
po
él
se
alcanzan
en
a ecciones
dadas
p ueban
an
impo an e
e dad.
Rés anos
aún
habla
del
ino
como
medio
higiénico
ó
p o ilác ico.
La
mayo
pa e
de
las
en e medades
que
a lijen
á
la
humanidad,
c eo
pudie an
e i a se
si
á
la
higiene
se
le
conside a a
más,
y
en
más
uese
es imada
po
los
p ác icos
y
a endida
po
los
pad es
de
amilia.
La
higiene,
seño es,
an o
pública
como
p i ada,
es.
la
—
40
—
pa e
de
la
medicina
que
es á
llamada
á
ep esen a
algún
dia
la
casi
o alidad
de
la
ciencia;
y
á
la
mane a
que
pod á
desapa ece
el
código
penal,
como
dice
un
dis inguido
ju is¬
consul o
amigo
nues o,
po
los
p og esos
de
la
ci ilización,
que
es
la
higiene
mo al,
así
ambién
la
mul i ud
de
d ogas
y
agen es
a macológicos
que
hoy
usamos,
pod án
da se
en onces
al
ol ido.
La
ci ujía
iende
hoy
á
hace
el
meno
núme o
de
ope a¬
ciones
posible,
y
á
disminui
su
ins umen al;
p ocu ando
que
sus
a senales
sean,
en
época
no
lejana,
mo i o
de
admi¬
ación
de
los
que
isi en
los
museos.
Tal
es
la
endencia
de
la
ci ujía
conse ado a.
La
medicina
puede
hace
mucho
más;
puede
e i a
en¬
e medades
haciendo
uso
pa a
es o
de
agen es
na u ales,
del
ai e
ya
dila ado
ó
comp imido,
de
las
aguas
ya
po ables
ó
nu idas
de
p incipios
mine alizado es,
del
calo
de
la
luz
y
demás
luidos
imponde ables;
cambiando
ó
modi icando
em¬
pe amen os,
ac i ando
en
unos
la
o ganización,
disminu¬
yendo
en
o os
el
excesi o
mo imien o
celula ;
pe o
pa a
consegui
es o,
p eciso
es
que
la
higiene
pública
y
la
p i ada
se
unan
y
concie en,
pues
es
necesa io
que
los
cuidados
y
el
empleo
de
los
medios
opo unos
odeen
al
sé
desde
la
cuna
y
le
acompañen
en
odas
las
aces
de
su
desa ollo.
El
sis ema
de
habi aciones
de
hoy
es á
lleno
de
incon e¬
nien es;
la
lac ancia
se
abandona
po
necesidad
en
las
clases
pob es,
y
po'
lujo
en
las
acomodadas
se
con ia
á
manos
me ¬
cena ias:
la
alimen ación
no
es
buena,
ya
po
escasez,
ya
á
eces
po
exceso
de
opulencia
y
e inamien o
del
lujo.
¿Pe o
á
qué
con inua ?
Bas a
lo
dicho
pa a
comp ende
lo
que
an es
como
p incipio
hemos
sen ado.
Desechad
de
ues a
men e
que
pueda
el
ino
je ezano
pe judica
á
la
salud;
apa ad
esa
idea,
si
al
lle a
á
los
lá-
bios
esos
inos
icos
de
alcohol,
la
concebís eis;
ed
en
el
ino
de
Je ez
no
sólo
un
agen e
capaz
de
mode a
empe amen¬
os,
de
comba i
y
ans o ma
los
esc o ulosos
y
débiles,
sino
de
domina
males
y
ence
es ados
especiales
como
la
adinamia,
y
pa a
los
cuales
la
quina
y
el
hie o
ob an
a día¬
men e
y
no
con
an a
p ecisión
y
e icacia
como
ue a
de
desea .
-
47
—
.
Tengo
la
i mísima
c eencia
de
que
cuando
con
es os
le es
g anos
de
a ena
que
hoy
eunimos,
y
con
los
más
aliosos
ma e iales
que
o os
apo an
á
la
g andiosa
ob a
de
la
in e¬
ligencia,
aya
c eciendo
en
majes ad
y
excelsi ud
el
emplo
del
humano
sabe ,
la
medicina,
es a
sín esis
de
an
a iadas
ciencias,
se á
cada
ez
más
acional
y
p e en i a;
y
mejo
que
comba i
los
males,
sab á
e i a los;
y
cambiando
los
empe amen os,
y
a endiendo
p incipalmen e
á
la.
higiene,
pod á
modi ica
y
sos ene
has a
las
más
débiles
y
pob es
exis encias.
Su
bienhecho
in lujo,
e lejándose
en
la
mo al
y
en
las
cos umb es,
hab á
de
ealiza
en onces,
no
sólo
el
ines imable
bien
de
la
salud
y
la
p olongación
de
la
ida,
sino
ambién
el
pe eccionamien o
de
la
humanidad
en
la
ancha
es e a
de
las
elaciones
sociales.
Pe mi id,
pues,
que
coloque,
seño es,
el
excelen e
ino
de
Je ez
en e
los
medios
que
han
de
coadyu a
al
cumpli¬
mien o
de
an
al os
ines,
al
log o
de
an
halagüeñas
espe¬
anzas:
él
puede
se i
como
medio
p o ilác ico,
y
como
me¬
dio
e apéu ico,
ónico
y
econs i uyen e;
él,
que
como
ha
di¬
cho
el
p ime o
de
nues os
o ado es,
pone
hoy
en
la
men e
de
los
hijos
de
la
b umosa
Albion
chispas
de
calo
y
luz
de
es e
expléndido
sol
de
Andalucía,
pod á
lle a
ambién
po
odos
los
ámbi os
del
mundo
su
espí i u
salu í e o
y
su
ene ¬
gía
i i ican e.
DISCURSO
PRONUNCIADO
POR
EL
DR.
D.
FEDERICO
RUBIO.

i^ENORE£
:
Los
inos
son
líquidos
i os
y
p obablemen e
o ga¬
nizados.
En iéndase
que
es a
p oposición
no
es
me a ó ica,
y
que
al
deci
que
son
líquidos
i os
quie o
a i ma
que
es án
do ados
de
ida
al
modo
de
la
sang e,
de
la
leche,
e c.
No
asegu o
an
o undamen e
que
sean
o ganizados,
po que
oda ía
me
al an
p uebas
di ec as,
obje i as,
aun¬
que
en
cambio
pudie a
o ece
muchas
demos aciones
a¬
cionales:
Andando
el
iempo,
cuando
la
óp ica
a ance,
en¬
d á
á
se
demos able
esa
segunda
p oposición;
que
si
pa a
mí
es
cie a,
no
engo
de echo
á
p esen a la
más
que
como
p obable.
No
es
la
sang e
oja
el
único
líquido
o ganizado
y
i o.
Lo
es
ambién
la
sang e
blanca,
la
lin a,
el
quilo,
la
sá ia;
y
el
es udio
que
engo
haciendo
hace
iempo
del
humo
acuoso
del
ojo,
me
au o izan
pa a
c ee
que
la
mayo
pa e
de
los
líquidos
o gánicos,
no
esc emen icios,
es án
o ga¬
nizados.
No
he
de
en a
aquí
en
inopo unas
conside aciones
so¬
b e
lo
que
deba
en ende se
po
ida.
Se ía
labo
in e mina¬
ble
y
ociosa.
La
ida
se
comp ende
con
an a
di icul ad
me-
a ísicamen e,
como
se
conoce
con
acilidad
de
un
modo
em¬
pí ico.
Fue a
de
ci cuns ancias
especiales
no
hay
homb e,
po
udo
que
sea,
que
pa a
sus
usos
comunes
no
dis inga
una
cosa
i a
de
o a
ine e.
En
e ec o,
si
la
ida
no
se
comp ende
en
su
esencia,
se
conoce
bien
po
sus
ca ac é es.
Vi o
es
lo
que
o ece
e oluciones
y
cambios,
p i
me o
p og esi os
y
eg esi os
después,
en
su
o ma,
en
sus
enó¬
menos
y
ma e ial
sus ancia;
cambios
que
comenzando
po
su
nace
de
o o,
subsigue
po
un
c ecimien o
ó
desa ollo,
po
un
pe íodo
de
es ado
ó
equilib io,
po
o o
de
decaden¬
cia
y
po
un
o o
úl imo
de
descomposición
y
de
mue e;
siendo
odo
es o
ealizado
den o
del
indi iduo
mismo
po
una
ue za
au ógena
que
cambia
con
los
medios
ex e nos,
es o
es,
que
oma
y
dá.
Los
inos
na u ales
y
e dade os
o ecen
odos
es os
ca ac é es.
Ellos
p oceden
de
sus ancias
o gánicas
y
i as,
cual
lo
son
las
u as;
ienen
un
nacimien o
umul uoso
en
la
e men ación
de
la
cual
no
esul an
p incipios
es ables,
ais¬
lados,
ijos
y
ca ecien es
de
e olución
pos e io ,
cual
sucede
al
alcohol
aislado,
ó
la
glucosa
aislada,
sino
un
cue po
com¬
plejísimo
cuyos
múl iples
elemen os
no
pod ían
exis i
en
es ado
de
simple
disolución
química
sin
p ecipi a se
y
des¬
compone se.
Ellos
ienen
un
c ecimien o
ó
p oceso
e olu-
iz,
que
de
mos o
los
ans o ma
en
ino,
du ando
es e
ga¬
na
y
hace se
muchos
años.
Tienen
o o
pe íodo
de
es ado,
y
ienen
o o
de
declina¬
ción
y
de
mue e.
Además,
las
leyes
isiológicas
que
los
igen
su en
acciden ales
pe u baciones,
como
en
los
demás
se es
i ien es,
y
apa ecen
bajo
o mas
pa ológicas,
de e ¬
minando
en e medad.
En e medades
más
ó
menos
g a es
que
los
inos
pade¬
cen,
más
ó
menos
agudas,
cu ables
unas,
incu ables
o as,
cual
sucede
en
odos
los
se es
o ganizados
y
i os.
Los
inos,
según
su
clase,
ienen
una
ida
más
ó
menos
la ga.
Los
de
Bu deos,
po
ejemplo,
i en
menos
años
que
los
de
Je ez,
y
llegan
á
su
es ado
de
pe ec o
desa ollo
más
p on amen e.
Todos
los
inos
na u ales
y
algunas
bebidas
e men adas,
cual
la
ce eza,
son
alimen icios.
Todos
ienen
po
an o
una
impo ancia
die é ica
que
la
ciencia
no
les
ha
concedido
oda ía
en
el
g ado
y
conside ación
que
jus amen e
me¬
ecen.
Muchos
años
han
pasado
médicos
y
mo alis as
decía-
—
53
—
mando
con a
los
inos,
mien as
la
gene alidad
de
las
gen¬
es,
haciendo
oidos
de
me cade ,
seguían
consumiendo
inos
de
un
modo
c ecien e.
Y
es
que
las
cosas
que
ienen
un
na¬
u al
undamen o
subsis en
po
encima
de
odas
las
au o i¬
dades
y
p ejuicios.
Puedo
i i se
sin
ino,
como
puede
i i se
sin
come
ca nes.
La
sociedad
de
la
emplanza
se
ha
enca gado
de
demos a lo.
¿Pe o
es
higiénico
i i
sin
bebe
ino
y
sin
come
ca nes?
Es a
es
la
cues ión,
y
me
pa ece
que
el
sen ido
común
puede
con es a la.
El
ins in o,
que
en
pu idad
no
es
o a
cosa
que
el
juego
de
los
ape i os,
no
es á
en
e dade a
disco dancia
con
la
azón.
Si
bien
se
examina,
se
come e
más
abuso
impidiendo
el
uso
de
las
cosas
na u ales,
que
dejando
co e
el
abuso
de
las
mismas.
Tan o
en
el
o den
mo al
como
en
el
ísico,
la
p ohibición
del
uso,
dá
o igen
á
p e a icaciones
las imosas.
La
impo¬
sibilidad
ó
la
g ande
di icul ad
de
sa is ace
el
ape i o
de
los
inos,
o igina
la
beodez
po
los
alcohólicos
ó
el
hábi o
de
come
opio.
Cuando
po
la
sup esión
de
los
de echos
de
consumo
se
aba a ó
en
España
el
ino,
se
aumen ó
su
uso
domés ico,
disminuyó
el
despacho
en
las
abe nas,
c eció
en
los
alma¬
cenes
y
dec eció
el
núme o
de
bo achos.
Como
a ían
an o
las
condiciones,
ue za
y
composición
de
los
inos,
a ían
ambién
sus
cualidades
higiénicas
y
e¬
apéu icas.
De
los
buenos
de
Je ez
puedo
deci
que
hace
mucho
iempo
había
llamado
mi
a ención
la
inocencia
de
sus
e ec¬
os.
Sabéis
lo
a igoso
que
es
el
eje cicio
de
a umbado ;
solamen e
pueden
dedica se
á
él
homb es
obus os;'
odos
sus
es ue zos
se
e ec úan
sob e
la
caja
o ácica,
y
son
an
cons an es
é
iguales,
que
pa ecen
ap opiados
pa a
desen ol¬
e
la
isis.
Sin
emba go,
los
a umbado es
alcanzan
g an
longe idad;
de
en e
ellos
salen
los
capa aces
de
bodega,
no¬
ables
la
mayo
pa e
po
su
g osu a
y
su
ejez.
Compa¬
ando
es o
con
la
insanidad
y
co a
ida
de
los
que
se
dedi¬
can
á
o os
eje cicios
análogos,
me
he
p egun ado
si
pod ia
depende
del
uso
que
hacen
del
ino
de
Je ez.
Los
a um-