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Un viaje por el siglo XX a través de Ana Moreno : reportaje periodístico de base histórica

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Un viaje por el siglo XX a través de Ana Moreno : reportaje periodístico de base histórica

Author: Rodríguez Lobato, Ana María
Year: 2018
Source: https://idus.us.es/bitstreams/0c9f786d-f1dd-4804-9e48-aaed20e21d45/download
UN VIAJE POR EL SIGLO XX A
TRAVÉS DE ANA MORENO
Repo aje Pe iodís ico de base his ó ica
T abajo de Fin de G ado
Au o a: Ana Ma ía Rod íguez Loba o
Alumna de: Doble G ado en Pe iodismo y Comunicación Audio isual
Tu o izado po : Ma ía José Ga cía O a
Pa a: G ado en Pe iodismo
Cu so 2017/2018
Facul ad de Comunicación, Uni e sidad de Se illa
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ÍNDICE
I. MEMORIA EXPLICATIVA
1. INTRODUCCIÓN………………………………………………………………………………………………………..5
1.1. Jus i icación y delimi ación del ema
1.2. Obje i os e hipó esis
2. METODOLOGÍA…………………………………………………………………………………………………………6
2.1. Fuen es documen ales
2.2. En e is as en p o undidad: Fuen es o ales
2.3. Análisis de las uen es en e is adas
2.4. Di icul ades y e os
3. CONTEXTO……………………………………………………………………………………………………………..20
3.1. La Segunda República, la Gue a Ci il y el inicio de la posgue a
3.2. La sociedad de la posgue a
3.3. Los años 60 y el inal del anquismo
3.4. El camino hacia la Democ acia: hi os polí icos has a la ac ualidad
4. EL REPORTAJE COMO GÉNERO PERIODÍSTICO…………………………………………………………32
4.1. Tipología de epo ajes. El epo aje de in es igación de base his ó ica y el
epo aje e nog á ico
5. FUENTES DOCUMENTALES……………………………………………………………………………………..36
5.1. Lib os y capí ulos de lib os
5.2. A ículos pe iodís icos y de e is as cien í icas
5.3. Webg a ía
6. ANEXOS………………………………………………………………………………………………………………….40
II. REPORTAJE
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I. MEMORIA EXPLICATIVA
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1. INTRODUCCIÓN
1.1. Jus i icación y delimi ación del ema
Es usual que los T abajos de Fin de G ado (TFG) que ienen un epo aje como base, elijan
un ema de ac ualidad pa a a a y se in es igado. En es e caso, hemos p e e ido ei indica y
hace homenaje a una pe sona anónima que i ió los cambios más ascenden es del siglo XX:
Ana Mo eno Du án. Su ida ue un ascenso g adual desde lo más du o de la pob eza has a
alcanza un ni el de ida digno, mien as su men e cambiaba con las épocas y los iempos
mode nos que se a ecinaban. Luchó po comida, po su casa, po dine o y po lle a a su amilia
adelan e. Todo el que la conoció, la quiso y hablaba bien de ella.
Ana Mo eno Du án ue una pe sona ex ao dina ia, y es po eso que su his o ia debe se
conocida, no ya solo po sí misma como muje modelo de un siglo cambian e y caó ico, sino
como la imagen de gen e que, a a és de la his o ia, a pesa de no ene una impo ancia polí ica
o ele ancia pública, sí iene una cla a ascendencia social, como son las pe sonas de a pie que
i ie on su día a día en el pasado siglo in luidos di ec amen e po las decisiones que omaba el
pode .
La elección de es e pe sonaje como eje cen al de la in es igación iene mo i ada
p ecisamen e po su excepcionalidad: den o de una sociedad que es ingía el mundo de las
muje es y donde es as pe enecían ín eg amen e a su casa, en un ol pasi o de mad e y esposa,
Ana Mo eno Du án abajó en el campo pa a sob e i i desde su más ie na in ancia. Aho ó
una g an can idad de dine o g acias a su as ucia; sal ó a una sob ina suya de la mue e y a o o
sob ino de se en e ado en una osa común; su ió la pé dida de un hijo en el nacimien o;
cons i uyó el pila al ededo del cual se eunió, no sólo su amilia, sino oda la ecindad,
con iando en su bondad, su humildad, su in eligencia y su buen juicio. Es o se une al hecho de
que no exis e ninguna ob a especializada que hable de la sociedad y la ida du an e el siglo XX
en los pueblos del Bajo Guadalqui i , conc e amen e en Los Palacios y Villa anca. El único
exponen e encon ado es Pueblo Lejano, de Joaquín Rome o Mu ube (1954), que e a a en un
ono lí ico la ida en el pueblo du an e la úl ima mi ad del siglo XIX.
A a és de en e is as, documen os y a chi os judiciales, se e a a aquí, con un epo aje
en p o undidad, la his o ia de es a muje que c eció y cambió a lo la go de odo el siglo XX,
conc e amen e, desde 1933 a 2014. Se a a de un epo aje e nog á ico que cap a la ida y las
adiciones en una sociedad ma cada po un p o undo auma. La his o ia de decenas de
pe sonas que i ie on el F anquismo en las ma ismas del Valle del Guadalqui i y que enían la
ie a como modo de ida.
Se ha elegido el epo aje en p o undidad po que es el géne o que ahonda más en los
hechos y los da os, dando una explicación lógica y cohe en e y exponiendo los sucesos
in es igados, sus causas y sus consecuencias. En es e caso, el epo aje es e nog á ico, dado que
plasma las i encias y cos umb es de una sociedad en un iempo y un espacio conc e os. A la
ho a de expone los hechos se ha op ado po la edacción del Nue o Pe iodismo
No eame icano, ya que, a pa i de la c eación de escenas, de los diálogos de los pe sonajes y
de una mayo subje i idad a la ho a de con a la his o ia, hace posible que el lec o se iden i ique
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de mane a más cla a con los p o agonis as y se sume ge más en los hechos como si de una
no ela se a a a, a la ez que se cen a en una in es igación minuciosa.
1.2. Obje i os e hipó esis
El p incipal obje i o del epo aje es conoce las cos umb es y la ida dia ia de las
pe sonas que coexis ie on du an e el siglo XX con la Gue a Ci il, el F anquismo, la T ansición y
la Democ acia en Los Palacios y Villa anca, a a és de la his o ia de Ana Mo eno Du án,
azando una his o ia desconocida de la ida de los ecinos de los pequeños pueblos de las
ma ismas ce canas a Se illa.
Asimismo, con es e TFG p e endemos ambién:
- P o undiza en la his o ia de Los Palacios y Villa anca, a in de ealiza una isión
social de la misma.
- Realiza un pe il de Ana Mo eno Du án a a és de las pe sonas que la conocie on,
pa a mos a la singula idad de es a muje con men alidad del siglo XXI. No se limi ó
a se la ama de casa que el Mo imien o pedía, sino que abajó, maquinó e hizo odo
lo posible po saca a su amilia adelan e y ayuda a odos los que pudo.
Como hipó esis, se plan ea que la his o ia de Los Palacios y Villa anca no ha sido
su icien emen e es udiada, sob e odo en cuan o a los hechos sociales ales como el
compo amien o de las pe sonas o su ida dia ia.
Po o a pa e, Ana Mo eno Du án ue una pe sona adelan ada a su iempo y con un
ca ác e ex ao dina io pa a la época, y que es o no se á especialmen e di ícil de co obo a a
a és de la in es igación pe iodís ica lle ada a cabo.
2. METODOLOGÍA
El mé odo empleado pa a la consecución de los obje i os ha sido el mé odo hipo é ico-
deduc i o, según el cual se ealizan una se ie de conclusiones a pa i de la hipó esis de pa ida.
Pa a llega a es e in, se ha seguido el p oceso de in es igación que p opone Jo ge Tula (2017):
De inición del ema, o mulación de la hipó esis, in es igación p opiamen e dicha y edacción
del in o me, en nues o caso, el epo aje.
Veamos cómo se ha plan eado cada ase:
- De inición del ema: De pa ida, conocíamos algunos de los hechos de la ida de Ana
Mo eno Du án que nos hicie on plan ea nos la elección de su ida como ema del
epo aje, ya que llamaba la a ención el que una muje de clase an humilde hubie a
sido capaz de hace an as cosas ex ao dina ias. T as habla con algunos amilia es, la
elección de su ida como emá ica del epo aje ue decidida.
- Fo mulación de la hipó esis: T as la elección del ema, nos plan eamos cuál iba a se
nues o p incipal obje i o y cómo que íamos plasma la ida de Ana Mo eno a a és de
sus pa ien es aún i os. Es e pe il nos ayuda ía a conoce la his o ia de una zona de
Se illa poco analizada. Asimismo, pa íamos de la p emisa que, al igual que Ana Mo eno
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Du án e a una pe sona desconocida, pe o con cualidades pa a pasa a la es e a pública,
hab ía más pe sonas que, como ella, ienen mucho que con a y no lo hacen.
- In es igación p opiamen e dicha: En p ime luga , se hizo un es udio de las uen es a las
que se debía con ac a , comenzando po la cuñada y mejo amiga de Ana Mo eno
Du án, Espe anza Rod íguez Ga cía. A pesa de que la siguien e en la lis a e a Ma ía
Mo eno Du án, única he mana i a de Ana Mo eno Du án, debido a complicaciones con
la edad no ue posible en e is a la has a más a de, po lo que se les hizo en e is as a
o os conocidos de Ana.
Una ez que Ma ía Mo eno Du án pudo habla , su es imonio se con as ó con la amilia
más ce cana de Ana Mo eno Du án: sus hijos, sus nie as mayo es y, en úl ima ins ancia,
su ma ido. La ob ención de es os es imonios o ales se ha ealizado a a és de
en e is as de p o undidad, las cuales se dis inguen po cons i ui con e saciones en e
iguales, en las que el pe iodis a a guiando la in e acción escuchando
comp ensi amen e a su in e locu o (S.P.I.P. y K.L.A.R., 2003).
Al mismo iempo que se iban ealizando las en e is as se lle aba a cabo el p oceso de
documen ación a a és de la búsqueda de lib os especializados sob e el ema, a chi os
judiciales y egis os ci iles de nacimien os, ma imonios y de unciones, con as ados
con los da os his ó icos p opo cionados po el Ins i u o Nacional de Es adís ica (INE) y,
inalmen e, o og a ías y ca as pe sonales.
- Redacción: Una ez ecopilada la in o mación necesa ia se pasó a la edacción del
epo aje, di idido po bloques que seguían una e olución empo al de modalidad
na a i a de e a o (Pa a , 2003). En es e caso, el epo aje se cen a en los pe sonajes
pa a con a las i encias que el lec o nunca expe imen ó.
2.1. Fuen es documen ales
Pa a la consecución de los obje i os se ha ecopilado documen ación a ia, o denada y
clasi icada según di e en es au o es. Según la pe iodis a Mon se a Quesada (1987), las uen es
esc i as pueden di idi se en es g upos:
- A chi os: conjun o de in o mación o da os con nomb e designado que se conse a
egis ado, ya sea en un edi icio o a a és de una web.
- Tex os de lib e consul a: se encuen an disponibles pa a el público en gene al, a
a és de biblio ecas, quiscos, cen os educa i os, e c.
- Documen ación a ia: Cualquie o o ipo de documen o que no sea a chi o ni ex o
de lib e consul a.
Po su pa e, pa a José Ma ía Caminos Ma ce (1997), además de las di isiones an e io es,
hay que añadi un g upo más: el banco de da os. Mon se a Quesada (1987) los con empla
den o de “a chi os”, si bien Ma ce (1997) lo iene en cuen a de o ma independien e po
p ecisa que es undamen al pa a el pe iodismo de p ecisión.
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Es la clasi icación de Caminos Ma ce (1997) la que se ha u ilizado en es e TFG, si bien
hemos di idido el g upo de a chi os en es subg upos a in de acili a el encasillamien o de la
documen ación, además de se u o de di e en es écnicas de ob ención:
─ A chi os pe iodís icos: no icias, a ículos y o os ex os conseguidos a a és de la
p ensa ísica o digi al.
─ A chi os his ó icos: encon ados en el A chi o Local y que hablan de la his o ia del
municipio.
─ A chi os judiciales: p opo cionados po el Regis o Ci il y pe enecien es a egis os
judiciales y no a iales.
El es o de la clasi icación dada po Quesada (1987) y Caminos Ma ce (1997), es deci , los
ex os de lib e consul a, la documen ación a ia y el banco de da os, se u ilizan con los mismos
nomb es y g upos que los mencionados en dichos manuales. Teniendo en cuen a dicha
clasi icación, pasamos a con inuación a de alla cuáles son las uen es documen ales
consul adas en es e TFG.
─ A chi os pe iodís icos: encon ados a a és de las di e sas e siones digi ales de los
pe iódicos ísicos. Los pe iódicos consul ados han sido El País y El Mundo, a a és de
búsquedas con palab as cla e sob e la in o mación que se que ía consegui : Expo 92,
a en ados a ocha, cons i ución…
─ A chi os judiciales: conseguidos a a és del Regis o Ci il de Los Palacios y
Villa anca, apo an las insc ipciones de nacimien o, ma imonio y mue e
elacionada con la amilia de Ana Mo eno Du án. Los documen os apo ados son:
- Ac a de Nacimien o de José Mo eno Begines, pad e Ana Mo eno Du án, echado
en el 8 de ma zo de 1896
- Ac a de Nacimien o de Ana Mo eno Du án, echada en el 16 de oc ub e de 1933
- Ac a de De unción de Ma ía Jiménez Cal o, abuela de Ana Mo eno Du án,
donde se egis a su nacimien o el día 12 de diciemb e de 1862, y su mue e el
nue e de julio de 1942
- Ac a de De unción de José Mo eno Begines, echada en el 15 de agos o de 1942,
po asis olia.
- Insc ipción del ma imonio de Manuel Rod íguez Ga cía y Ana Mo eno Du án,
donde se e el nacimien o de Manuel Rod íguez Ga cía, echado como 12 de
ma zo de 1934
- Ac a de De unción de Jose a Du án Jiménez, mad e de Ana Mo eno Du án,
donde se e su nacimien o el 15 d ab il de 1896, y su mue e el 30 de agos o de
1969, a causa de a e ioscle osis.
- Ac a de De unción de Ana Mo eno Du án, echada el 22 de oc ub e de 2014
─ A chi os his ó icos: Da os ecogidos en el A chi o Municipal de Los Palacios y
Villa anca p opo cionados po el a chi e o local, Julio Mayo, a a és de co eo
elec ónico, donde se ecoge:
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a. Ca ac e ís icas in o ma i as y humanas de la uen e. Nació en 1966, hijo de Ana Mo eno
Du án y Manuel Rod íguez Ga cía. Aunque ue al colegio de niño, pasó su in ancia y su
adolescencia abajando la ie a jun o a su he mana mayo . Acabó sus es udios
escola es mien as abajaba con una no a media de No able, a pesa de habe ido al
colegio 4 de los 9 meses es ipulados. In eligen e y anquilo, siemp e se dedicó al campo
y a cuida de su amilia. Se casó en 1994 con Ana Ma ía Loba o Má quez y u o dos hijos:
Ana Ma ía, en 1995 y Alejand o, en 1998. Según su sob ina y su he mana, e a el hijo que
es aba más apegado a Ana Mo eno Du án. Ac ualmen e abaja como ag icul o .
b. G adación empo al y es a egia de con ac o. José Manuel Rod íguez Mo eno ue la
p ime a uen e en e is ada, en 2016, aunque sus apo aciones han sido cons an es a
lo la go de la in es igación debido a su ce canía a la in es igado a. Su con ac o ue
di ec o a a és de su domicilio.
c. Valo ación de la c edibilidad. Todos los da os p opo cionados po José Manuel
Rod íguez Mo eno han sido co obo ados po las di e sas uen es pe sonales y
documen ales. Además, su in eligencia y su amplia memo ia le pe mi en eco da echas
conc e as, da os exac os y nomb es de pe sonas, además de líneas de pa en esco. Su
in o mación se conside a muy c eíble. En e sus apo aciones des aca la cu ación de su
p ima po pa e de Ana Mo eno Du án, el en ie o de su p imo po pa e ambién de
ella, la adquisición de la pa cela de Leb ija y a ias explicaciones necesa ias pa a la
co ec a in e p e ación de los hechos.
2.3.3. Ana Rod íguez Mo eno, hija mayo de Ana Mo eno Du án:
a. Ca ac e ís icas in o ma i as y humanas de la uen e. Nació en 1961, hija de Ana Mo eno
Du án y Manuel Rod íguez Ga cía. Fue una niña inquie a y e ol osa. Su mad e la qui ó
del colegio as descub i que se dedicaba más a los depo es que a es udia , y la puso a
abaja en el campo. Su adolescencia es u o ma cada po las ansias de libe ad po su
pa e y el qué di án po pa e de su amilia, que la coa aba a la ho a de sali y di e i se.
Se casó a los 22 años con José Ga cía Mogue y u o dos hijas: Ana, en 1985, e Isabel
Ma ía, en 1989. Ac ualmen e, es ama de casa y se enca ga, jun o con su he mana
Espe anza, de su pad e.
b. G adación empo al y es a egia de con ac o. Con Ana Rod íguez Mo eno se con ac ó
ía ele ónica, quedando la en e is a ijada pa a el día 25 de mayo de 2018. Su hija, Ana
Ga cía Rod íguez, ambién ue en e is ada po segunda ez ese día. Fue la penúl ima
pe sona en e is ada, an es de su pad e, Manuel Rod íguez Ga cía.
c. Valo ación de la c edibilidad. La in o mación que nos p opo cionó ha sido con as ada
con el es o de amilia es en e is ados. Al igual que su he mano y su pad e, Ana
Rod íguez Mo eno siemp e ha dado mues as de buena memo ia en cuan o a sucesos y
da os se e ie e, siendo since a cuando no podía con as a alguna in o mación p e ia
po desconocimien o. Su in o mación se conside a muy c eíble, cen ándose sob e odo
en la ida de la ju en ud du an e los años se en a y ochen a en con as e con la mo al
que egía en la época.
2.3.4. Ana Ga cía Rod íguez, nie a mayo de Ana Mo eno Du án:

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a. Ca ac e ís icas in o ma i as y humanas de la uen e. Nació en 1985, hija de Ana
Rod íguez Mo eno y José Ga cía. Fue la nie a que más elación u o siemp e con Ana
Mo eno Du án, quien se con i ió en su con iden e. De pequeña ue una niña e ible
que pasaba casi an o iempo en casa de su abuela como en la suya p opia. Igualmen e
inquie a como su mad e, abaja en la emp esa Ai g up en el depa amen o de con ol
de calidad y dedica su iempo lib e a iaja .
b. G adación y es a egia de con ac o. Su con ac o ue a a és de la ed social Wha sapp,
quedando ijada la en e is a pa a el 20 de mayo de 2018. Insis ió en es a p esen e
du an e la en e is a a su mad e, Ana Rod íguez Mo eno.
c. Valo ación de la c edibilidad. Ana Ga cía Rod íguez ue, du an e años, la con iden e de
Ana Mo eno Du án, po lo que su in o mación se conside a aliosa y c eíble. Se cen ó
sob e odo en la imagen de Ana Mo eno Du án como abuela, en sus p ime os años de
ida, en las en e medades de su abuela y su pe sonalidad.
2.3.5. Isabel Ma ía Ga cía Rod íguez, segunda nie a de Ana Mo eno Du án:
a. Ca ac e ís icas in o ma i as y humanas de la uen e. Nació en 1989, hija de Ana
Rod íguez Mo eno y José Ga cía. Al igual que su he mana, Isabel Ma ía pasó su in ancia
an o en su casa como en la de su abuela. Se casó en 2015 con Isid o Fe nández Molina
poco después de la mue e de Ana Mo eno Du án, a pesa de lo cuidadoso de la echa
pa a que ella no al a a. T abaja como es e icis a y iene un niño, Hugo, nacido en 2017.
b. G adación y es a egia de con ac o. Isabel Ma ía Ga cía Rod íguez ha sido una uen e
pe manen e a lo la go de oda la in es igación, ayudando a con as a las di e en es
in o maciones p opo cionadas. Su p ime con ac o se ealizó ía Wha sapp en oc ub e
de 2017, ealizándose la en e is a a p incipios de no iemb e de ese mismo año.
c. Valo ación de la c edibilidad. Al se la segunda nie a de Ana Mo eno Du án, es u o muy
apegada a ella du an e oda su ida. Su in o mación, co obo ada a a és de las
dis in as uen es, se conside a muy c eíble. En cuan o a su con ibución, es a ha sido la
de con as a las in o maciones ob enidas, siendo c ucial pa a di imi el nacimien o de
su mad e y la pé dida del segundo hijo de Ana Mo eno Du án.
2.3.6. Ma ía Mo eno Du án, he mana mayo de Ana Mo eno Du án:
a. Ca ac e ís icas in o ma i as y humanas de la uen e. Nació en 1926, hija de Jose a Du án
y de José Mo eno, y he mana mayo de Ana Mo eno Du án. Siemp e man u o una
elación muy es echa con sus he manas, an o Ana como con Concepción. Me iculosa
y abajado a, se casó con An onio Amuedo y u o ocho hijos. Vi e en Los Palacios con
su hijo An onio.
b. G adación y es a egia de con ac o. El con ac o se ealizó a a és de José Manuel
Rod íguez Mo eno, sob ino suyo, quien es u o hablando con su hija, Dolo es Amuedo
Mo eno. En un p ime momen o la en e is a es aba p og amada pa a oc ub e de 2017,
pe o u o que se suspendida a ias eces debido a una en e medad que le ha lle ado
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en el úl imo año a es a ing esada en el hospi al po complicaciones espi a o ias.
Finalmen e, ue en e is ada el 4 de ma zo de 2018, jun o a es de sus hijos.
d. Valo ación de la c edibilidad. Aunque algunas de sus in o maciones se han co obo ado
a a és de las dis in as uen es, muchas de ellas han sido con as adas con esul ados
nega i os, lo que le es a c edibilidad a la uen e. Su explicación de los p ime os años de
ida de Ana Mo eno Du án, la mue e de su pad e y el iempo de la posgue a ha sido
i al pa a la in es igación.
2.3.7. Dolo es Amuedo Mo eno, sob ina de Ana Mo eno Du án
a. Ca ac e ís icas in o ma i as y humanas de la uen e. Segunda hija de Ma ía Mo eno
Du án y An onio Amuedo, es aba muy apegada a su abuela Jose a, mad e de su mad e
y de Ana Mo eno Du án. Vi ió en la casa de su abuela du an e a ios años y dejó de i a
la escuela pa a abaja debido a la al a de ecu sos de una amilia an g ande como la
suya. Ac ualmen e es ama de casa.
b. G adación y es a egia de con ac o. Dolo es Amuedo Mo eno ue con ac ada a a és
de su p imo José Manuel Rod íguez Mo eno y en e is ada el mismo día que su mad e,
4 de ma zo de 2018.
e. Valo ación de la c edibilidad. Al se hija de Ma ía Mo eno Du án, pa e de la in o mación
p opo cionada es la misma que dio su mad e, en algunos casos inco ec as. Sin emba go,
du an e la en e is a, co igió en a ias ocasiones a su mad e, po lo que su in o mación
se conside a iable. Su apo ación se esume en la explicación de lo que hizo su ía, Ana
Mo eno Du án, cuando ella es u o en e ma, además de da una luz a la pe sonalidad de
su abuela Jose a, mad e de su mad e.
2.3.8. Ma ía del Ca men Amuedo Mo eno, sob ina de Ana Mo eno Du án
a. Ca ac e ís icas in o ma i as y humanas de la uen e. Hija mayo de Ma ía Mo eno Du án
y An onio Amuedo. E a la nie a que más apegada es aba a Jose a Du án, y la sob ina
más ce cana a Ana. Al igual que su he mana, se qui ó del colegio pa a i a abaja . Su ió
i us siendo pequeña, que se cu ó g acias a los cuidados de su ía Ana Mo eno Du án.
Ac ualmen e es ama de casa.
b. G adación y es a egia de con ac o. Al igual que su he mana, ue con ac ada a a és de
José Manuel Rod íguez Mo eno y en e is ada el 4 de ma zo de 2018 jun o a su mad e.
. Valo ación de la c edibilidad. Du an e la en e is a, Ma ía del Ca men Amuedo Mo eno
a ó emas que conocía po i encia pe sonal, y no po his o ias de su mad e o su
abuela, co igiendo a Ma ía Mo eno Du án y discu iendo con su he mana los hechos que
no quedaban acla ados. Su in o mación se conside a c eíble. Su con ibución se cen a
en una explicación de su niñez como nie a de Ana Mo eno Du án, y en la elación con
su ía y con su abuela.
2.3.9. An onio Amuedo Mo eno, sob ino de Ana Mo eno Du án
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a. Ca ac e ís icas in o ma i as y humanas de la uen e. Único hijo a ón de Ma ía Mo eno
Du án. Al se más pequeño, no u o an o a o con su ía Ana y con su abuela Jose a.
Su ió i us igual que su he mana y pe dió el pelo debido a la en e medad. Es ag icul o .
b. G adación y es a egia de con ac o. Fue con ac ado g acias a José Manuel Rod íguez
Mo eno y en e is ado el 4 de ma zo jun o a su mad e y sus he manas.
c. Valo ación de la c edibilidad. La in o mación apo ada po An onio Amuedo Mo eno ue
escasa, cen ándose más en ayuda a su mad e a eco da las his o ias que le había
con ado a él du an e oda su ida, po lo que su c edibilidad es baja, po se poca la
in o mación apo ada.
2.3.10 Espe anza Rod íguez Ga cía, cuñada de Ana Mo eno Du án
a. Ca ac e ís icas in o ma i as y humanas de la uen e. Nació en 1928, hija de José
Rod íguez y Ma ía Ga cía, y he mana de Manuel Rod íguez Ga cía. Desde que conoció a
Ana Mo eno Du án, se con i ió en su mejo amiga debido a su ca ác e a ín. Es u o con
Ana en los momen os más impo an es de su ida y nunca la dejó sola. Valien e y ue e,
se casó con F ancisco Ma ín y u o es hijos. Ac ualmen e es iuda y se encuen a
jubilada.
b. G adación y es a egia de con ac o. Al igual que Ma ía Mo eno Du án, ue con ac ada a
a és de su sob ino José Manuel Rod íguez Mo eno. La en e is a se lle ó a cabo en su
domicilio el día 25 de ene o de 2018.
g. Valo ación de la c edibilidad. Todos los hechos na ados po Espe anza Rod íguez Ga cía
han sido con as ados con las di e sas uen es. A pesa de con a no en a años,
demos ó du an e la en e is a una g an memo ia, explicando los acon ecimien os con
g an de alle y eco dando diálogos. Su in o mación se conside a muy c eíble. La ida de
Ana Mo eno Du án du an e los años de no iazgo con Manuel Rod íguez Ga cía, su boda,
el nacimien o de su hijo mue o, la mue e de su pad e y de la mad e de Ana o el
nacimien o de su úl ima hija son algunas de las apo aciones de Espe anza.
2.3.11. Ma ía Ba ba T oncoso, amiga de la in ancia de Ana Mo eno Du án
a. Ca ac e ís icas in o ma i as y humanas de la uen e. Conocida popula men e como “la
Rubia Pali o”, ue ín ima amiga de Ana Mo eno Du án. A pesa de se pob e, siemp e
ue muy hon ada, según econoce ella misma. De niña se dedicaba a ende cisco de
pue a en pue a jun o con Ana, y a abaja en lo que podía. Ac ualmen e es iuda y se
encuen a jubilada, siendo a endida po sus hijas.
b. G adación y es a egia de con ac o. En es a ocasión, ue a a és de Ana Rod íguez
Mo eno que se consiguió con ac a con la uen e, ya que es amiga de la hija de és a,
Na cy. La en e is a se ealizó el 9 de eb e o de 2018 y ue una de las p ime as uen es
en se con ac adas, con el in de que escla ecie a la in ancia y la ju en ud de Ana Mo eno
Du án.
19
c. Valo ación de la c edibilidad. Hubo a ios p oblemas a la ho a de en e is a a es a
uen e, debido p incipalmen e a su edad, ya que cuen a con 84 años. Del conjun o de la
en e is a apenas se pudie on con as a algunos hechos iniciales. Su in o mación se
conside a escasa, pe o iable.
2.3.11 José Hidalgo, sob ino del alcalde usilado de Los Palacios y Villa anca
a. Ca ac e ís icas in o ma i as y humanas de la uen e. Sob ino de Ra ael Hidalgo, alcalde
de Los Palacios y Villa anca du an e la Gue a Ci il. Tan o su ío como sus p imos han
mue o ya y es la pe sona con más elación con ellos que pe manece i a. T as queda se
hué ano, se dedicó a abaja y a la especulación de sola es y incas has a sali de la
pob eza y log a un buen ni el de ida. T abajado y con in en i a, es á casado con
Guadalupe Maes e y iene seis hijos.
b. G adación y es a egia de con ac o. Al igual que con Ma ía Ba ba T oncoso, el con ac o
se ealizó a a és de Ana Rod íguez Mo eno, amiga de la hija de Ra ael Hidalgo, Ana
Ma ía. La en e is a se ealizó en eb e o de 2018, jun o a su esposa, Guadalupe
Maes e.
h. Valo ación de la c edibilidad. La in o mación ecibida po pa e de es a uen e ue
especialmen e ele an e pa a es ablece un ma co empo al y social de la época más
allá de la ida de Ana Mo eno Du án, explicando la si uación de Los Palacios y Villa anca
y la men alidad de sus conciudadanos, además de con as a algunas in o maciones. Las
o ecidas po él ue on co obo adas po di e sas uen es, po lo que se conside a una
uen e iable.
2.3.12. Guadalupe Maes e, esposa de José Hidalgo:
a. Ca ac e ís icas in o ma i as y humanas de la uen e. Esposa de José Hidalgo. A
di e encia de Ana Mo eno Du án, nunca u o que abaja , sino que se enca gaba de
lle a la casa. Su abuela le enseñó a se ama de casa y a eso se dedicó oda su ida.
b. G adación y es a egia de con ac o. Fue con ac ada a a és de su hija Ana Ma ía, amiga
de Ana Rod íguez Mo eno, y la en e is a se ealizó el 15 eb e o de 2018.
i. Valo ación de la c edibilidad. A pesa de que no dio an a in o mación ele an e como
su esposo, los hechos que Guadalupe Maes e expuso han sido con as ados, sob e odo
a pa i de uen es documen ales, po lo que se conside a una uen e iable. El con enido
apo ado pa a la in es igación se cen a en la ida de la muje en Los Palacios du an e
el siglo XX.
2.4. Di icul ades y e os
La edad es un ac o de e minan e a la ho a de esca a ecue dos de la memo ia, y en
es e caso, a eces es un p oblema. Si bien con algunos de los en e is ados, es e hecho no ha
sido ninguna lac a, en o os casos sí que ha impedido la co ec a ecopilación de la in o mación.
Ma ía Ba ba T oncoso iene 84 años, y aunque su memo ia unciona bien, como demos ó
con algunas de sus decla aciones, no así la o ma de exp esa lo que ecue da. Su a ención se
20
des iaba a eces comple amen e, hablaba de pe sonas que ella había conocido, pe o que no
e an ele an es o sus amilia es más p óximos no conocían, y epe ía una y o a ez, cuando se
le p egun aba ace ca de Ana Mo eno Du án: “¡Muy hon á!”, sin da ninguna o a in o mación
ele an e.
Un caso simila puede se el de Ma ía Mo eno Du án, cuya en e is a ue muy signi ica i a
po la can idad de in o mación dada. No obs an e, se ha con i mado que algunos de los da os
apo ados son alsos a a és del con as e con o as uen es, po lo que se supone un e o
debido a la edad, ya que cuen a con 91 años y, como hemos comen ado an e io men e, ha
es ado ing esada en el hospi al ecien emen e en a ias ocasiones a causa de p oblemas
espi a o ios.
En cuan o a las uen es documen ales, las de más di ícil acceso han sido los a chi os
his ó icos del A chi o Local de Los Palacios y Villa anca, ya que es é su ió un incendio en el
e ano de 2013, po lo que no es á isi able debido a las labo es de ecupe ación. El A chi e o
Local, no obs an e, nos p opo cionó su co eo elec ónico, aunque u imos que manda le a ios
pa a log a al in una espues a pa cial y bas an e escue a. Sin emba go, no pudo con es a a
odas las cues iones que se le habían plan eado. Es o, sumado a la escasez de es udios sob e la
his o ia de la localidad, ha cons i uido un p oblema mayo an e la poca in o mación exis en e
sob e el municipio.
De igual o ma y debido a la memo ia his ó ica, en el Regis o Ci il no se han encon ado
odos los documen os de nacimien os y de unciones que e an necesa ios, debido a que muchos
de los egis os an e io es a la posgue a, simplemen e, no se hacían, pues o que e a la Iglesia
la enca gada de bau iza o celeb a misa po la de unción de las pe sonas, sin in e ención del
juzgado ci il.
Asimismo, esul a especialmen e di ícil se obje i o eniendo en cuen a la p oximidad del
ema y la implicación pe sonal, aunque se ha consegui al ceñi se única y exclusi amen e a las
in o maciones que las uen es han explicado, dejando a un lado los ecue dos pe sonales o las
alo aciones p opias.
El p oceso de e i icación, en es e caso, se lle ó a cabo a a és del con ac o con las
di e sas uen es, con as ando los hechos e e idos po ellas en e unos y o os y iendo si las
di e en es e siones conco daban y se adecuaban en e sí.
En cuan o a la alidación documen al, la poca in o mación encon ada sob e el municipio
y la ida en Los Palacios ha sido con as ada a a és de los pocos lib os exis en es, de co eos
elec ónicos con el A chi e o Local y, una ez más, a pa i de uen es pe sonales. No obs an e,
no se ha podido encon a ninguna uen e expe a que pueda acla a los hechos acaecidos
du an e el siglo XX en Los Palacios, ya que el A chi e o Local sólo nos a endió a a és de co eos
elec ónicos y ealmen e no hay nadie en el municipio que sea un expe o en la his o ia local.
3. CONTEXTO
3.1. La Segunda República, la Gue a Ci il y el inicio de la posgue a
La Segunda República ue un pe iodo de luchas in e nas y ensiones polí icas en oda
España. En el gobie no, la Izquie da Republicana y la Con ede ación Española de De echas

21
Au ónomas (CEDA) es aban con inuamen e en dispu a, con la izquie da y la de echa polí icas
isiblemen e en en adas.
No es de ex aña que es as ensiones se die an ambién en Los Palacios y Villa anca,
donde, según el his o iado An onio C uzado (2006), el Ayun amien o ue sancionado po las
con inuas iñas en e los concejales, has a el pun o de nomb a a un nue o alcalde, Edua do
Gómez Baque o, que du a ía del 12 de oc ub e de 1934 al 20 de eb e o del siguien e año. A
pa i de aquí en a como alcalde Juan Hidalgo González, del F en e Popula (C uzado González,
2006).
De igual o ma, las denuncias con a los co ijos colindan es al municipio no dejaban de
llega , po no cumpli las no mas sob e el “lab eo o zoso”, es deci , la obligación de cosecha .
Es impo an e el caso de una ecina de U e a a la que llamaban “La Simona”, Me cedes Vázquez
Mon ado, quien cede su co ijo de Los Villa es “con la condición de que mien as du an los
abajos de ecolección no pod á es e Ayun amien o de ningún modo epa i en dichas ie as
ningunos o os ob e os más que aquellos a los que se ceda la explo ación de los e e idos
semb ados” (C uzado González, 2006, p. 221).
El 17 de julio de 1936 se suble a on las gua niciones mili a es de Melilla, Te uán y Ceu a,
pe o el gobie no de la República, en un p ime momen o, no se p eocupó. Paul P es o (1978)
comen a en su lib o La Gue a Ci il Española que “al llega a Mad id la no icia de la suble ación
en Ma uecos, Azaña p egun ó a Casa es Qui oga qué es aba haciendo F anco y ecibió una
espues a que e lejaba una in undada sensación de segu idad: «Es á bien gua dado en
Cana ias»” (p. 401). La gue a se e leja en los da os del Mo imien o Na u al de la Población,
donde se obse a una pa álisis del c ecimien o ege a i o de la población, que comienza a
disminui has a 1940, donde se ecupe a. De igual o ma, ambién los ma imonios y
nacimien os caen en más de 100.000 pe sonas, mien as que las de unciones suben en igual
medida (INE, 1957).
A Los Palacios y Villa anca ambién llegó la gue a. El hamb e azo ó con ue za y se hizo
un in en o de “Cocina Bené ica”
1
que sólo du ó un año debido a la poca asis encia (C uzado
González, 2006). Al alcalde lo enca cela on du an e un mes an es de usila lo en la apia del
cemen e io de Dos He manas, mien as que a su he mano, Ra ael Hidalgo, enca gado del co ijo
de Los Villa es, lo usila on de inmedia o. Según An onio C uzado (2006), “las mue es supe a on
la ein ena” (p. 224). Pa a el comienzo de la gue a ci il, había ap oximadamen e 2.000 hoga es
con un o al ap oximado de 8000 habi an es de hecho (INE, 2012).
El pe iodis a se illano Nicolás Salas (2009) a más allá, y en una abla de da os ecoge que
en Los Palacios y Villa anca hubo un o al de 26 p esun os usilados y ninguna pe sona huida.
Sin emba go, An onio C uzado (2006) insis e en que “comenza on a se enca celados odos
aquellos señalados di igen es epublicanos que no consiguie on hui , aunque la mayo ía lo
hicie on, pe maneciendo escondidos como ugi i os en di e sos e ugios” (p. 223).
F anco ganó la gue a en 1939 y c eó un nue o égimen con el que gobe na España bajo
las bases de au o idad, unidad, pa ia y eligión, aglu inados en el mo imien o alangis a (P a s,
2000b). T as el inal de la con ienda, los pa idos polí icos ue on p ohibidos y los sindica os
queda on en manos de la Falange, como explica A u o Pé ez-Re e e (2015) en su ob a La
1
Luga donde se daba a come g a ui amen e a aquellos que no podían pe mi í selo.
22
gue a ci il con ada a los jó enes. El gene al Queipo de Llanos quedó a ca go de Se illa, y en el
Bajo Guadalqui i comienza la cons ucción del Canal, comúnmen e conocido como “Canal de
los P esos”, ya que e an es os, ecluidos en los campos de concen ación de Los Me inales y La
Co chuela (en e Dos He manas y Los Palacios), quienes lo cons uye on. Muchos de ellos, as
acaba su es ancia peni encia ia, se queda on a i i en los pueblos ci cundan es ales como Dos
He manas, Bella is a o Los Palacios y Villa anca, ya que, según Salas (2009), los mismos p esos
gua dan buenos ecue dos de las pe sonas que ocupa on pues os de esponsabilidad an o en
los campos de concen ación como en la cons ucción del Canal.
Nicolás Salas (2009), además, insis e en que “en e 1939 y 1962, los campos de
concen ación pa a p esos de la gue a ue on ealidades ocul as. Más de diez mil p isione os
cons uye on el Canal del Bajo Guadalqui i , un p oyec o ances al, desde los campos de La
Co chuela y los Me inales” (pp. 677-679).
3.2. La sociedad de la posgue a
T as inaliza la gue a, los ma imonios subie on más de 100.000 de 1939 a 1940, y
baja ían de nue o du an e los siguien es años de posgue a has a ol e a ecupe a se ce ca de
los años 50. Los nacimien os ambién subie on en igual medida, al con a io que las mue es, y
el c ecimien o ege a i o su ió un impulso con más 150.000 pe sonas. La espe anza de ida al
nace comienza a c ece , aunque las ci as de mo alidad in an il aún son muy al as, sob e odo
en la p ime a mi ad de la década de 1940, donde supe an el 15% en el caso de los allecidos
meno es de un año, y el 20% en el caso de los allecidos meno es de cinco (INE, 1957).
Es a ci a se i á haciendo paula inamen e más pequeña a lo la go de los años cincuen a,
pasando de los 35.867 niños mue os meno es de un año en 1950 a la ci a de 27.375 en 1959.
Es o no es ex año, eniendo en cuen a que en 1951 había apenas un o al de 10 clínicas de
lac an es y hospi ales in an iles en oda España, 50 ma onas y 100 médicos ma e nólogos (INE,
1952). Es e da o cambia adicalmen e en diez años, habiendo en 1962 un o al de 5.004
en e me os con í ulo de Ma ona. La ci a más al a de abo os du an e es a época se egis a
en 1948, con un o al de 21.159 en e los niños nacidos mue os, mue os al nace y mue os
an es del p ime día.
La posgue a y el hamb e no sólo se islumb a en los al os índices de mo alidad in an il,
sino ambién en los censos ag a ios de la época. En 1943 se ecogie on í e es po alo de
22.191 millones de las an iguas pese as en oda España, de lo que la mayo ía e an cul i os
a bó eos y ce eales (INE, 1957). Sin emba go, la p opaganda del Mo imien o insis ía en lo
con a io. A pesa del aislamien o del país y de los p oblemas sociales, en los ca eles se leían
elogios al Caudillo y ases como “Ni un hoga sin lumb e, ni un español sin pan. F anco” (P a s,
2000, p. 2.829).
La esponsabilidad po es a c í ica si uación en la posgue a no e a a ibuida al égimen,
sino a la gue a p eceden e, al “injus o” aislamien o in e nacional (Naciones Unidas habían
condenado el Régimen F anquis a en 1946, dando luga en España a una au a quía) y a la sequía,
a la ez que se inducía la “exal ación pa ió ica” (P a s, 2000b, p. 2.842).
En Se illa, y a pesa de los es ue zos po cons ui y en iquece la ciudad con es aciones
de au obuses o escuelas (caso del g upo escola Queipo de Llano, conocido como “Colegio de
23
los mo os” g acias a que se encon aba en lo que había sido el hospi al de las opas de Á ica),
se acen úa el chabolismo debido a la escasez de comida y ecu sos. “Las clases más humildes no
disponían ni siquie a de una habi ación en una casa de ecinos. Po ello enían que cons ui se
sus p opias chabolas” (Pas o To es, 2015, p. 101). Des aca el asen amien o del Vacie, que se
conse a en la ac ualidad. De igual o ma, y a pesa de las ca illas de acionamien o impues as
po el gobie no pa a palia el hamb e p o ocada po la gue a, en Se illa e a común el
“es ape lo”, que “consis ía en la en a de alimen os al ma gen del acionamien o o icial”
(Pas o To es, 2015, p. 103).
Po o a pa e, el Guadalqui i no daba egua y las iadas ue on ecuen es du an e oda
la década de 1940, p o ocando que en 1944 se ecupe a a un an iguo p oyec o pa a cons ui
un canal de 3.500 me os desde la ac ual Ca uja has a San Juan de Aznal a ache, dejando el
canal p incipal del ío bajo con ol. Las ob as su ie on un impulso as la iada de 1948 y ue on
e minadas un año después (Pas o To es, 2015, p. 114).
En 1945 se p omulgó la Ley de P ime a Enseñanza, donde se e la unión en e el Es ado y
la Iglesia. “El Es ado consag aba la eligión ca ólica como la p opia y la única legí ima, y delegaba
en la Iglesia pa e de las compe encias en educación. A su ez, la Iglesia se comp ome ía en el
apoyo incondicional al anquismo y a in eg a el idea io polí ico del Régimen en las enseñanzas
eligiosas” (Gassió, 2013, p. 22). El Régimen y la Iglesia e an pa e ine able de la educación de
los niños du an e el Régimen F anquis a. Al inicio y al inal de las clases, “se subía y bajaba
o malmen e la bande a con los alumnos o mados en el pa io can ando el “Ca a al Sol”” (Gassió,
2013, p. 24). No obs an e, y a pesa de es a ca ga eligiosa, pa a los niños la e y la Iglesia
esul aba indi e en e y e a ob iada du an e casi odo el iempo.
Un ejemplo de la unión en e la Iglesia y el Es ado es el suceso que u o luga en Los
Palacios y Villa anca en 1952. El Ca denal Segu a dispone el “en edicho pe sonal” a la localidad
po p og ama bailes pa a la Fe ia de ese año. El “en edicho pe sonal” es un ipo de censu a
según la cual los ieles, aun es ando den o de la Iglesia, ienen p ohibido ecibi los sac amen os
o asis i a misa (C uzado González, 2006).
Cuando la Ley de Educación ue p omulgada, había en o al 2.800.377 niños meno es de
once años escola izados. Diez años después, es a ci a se había aumen ado en un millón, de los
cuales 132 606 pe enecían a la p o incia de Se illa (INE, 1957).
En 1947 se p odujo la p ime a de las dos llamadas a las u nas pa a ap oba la Ley de
Sucesión que ga an izaba la uel a a la mona quía as la mue e de F anco. Sin emba go, en
dichos comicios “las condiciones es ablecidas ca ecían de las mínimas ga an ías democ á icas”
(P a s, 2000b, p. 2.845). Al in y al cabo, seguía a ándose de una dic adu a.
A pa i de 1951 se comenzó a da un cambio en la polí ica ex e io del égimen que
epe cu i ía en la sociedad. Tusell (1988) habla del “p ime c édi o de los Es ados Unidos” y de
la “acep ación en los o ganismos in e nacionales elacionados con la ONU” (p. 254). Al pe iodo
que a desde 1951 has a 1959, Tusell (1988) lo llama el “apogeo del Régimen” (p. 255), debido
al econocimien o in e nacional.
En 1951 mu ió Queipo de Llano y ue en e ado el 10 de ma zo en la basílica de la
Maca ena, mien as un e emo o sacudía Se illa. Ese mismo año se inaugu ó el Sana o io de
Nues o Pad e Jesús del G an Pode . En 1952 las ca illas de acionamien o deja on de exis i , y
24
es años después io la luz el Hospi al Ga cía Mo a o (ac ual Hospi al Vi gen del Rocío), con
unas p eca ias condiciones labo ales. Aunque si hay un hecho que aún se ecue da y que
despe ó la aleg ía se illana en la época ue la ne ada del 2 de eb e o de 1954, algo que no ha
uel o a ocu i (Pas o To es, 2015).
A inales de la década, en 1958, u o luga o o suceso impac an e en la p o incia de
Se illa: unos ob e os encon a on en Camas 21 piezas de o o de 24 kila es. Se a aba del eso o
del Ca ambolo (Pas o To es, 2015, p. 132). Jossuah Rapp Leaea n (2018) explica pa a Na ional
Geog aphic que las piezas encon adas da an de más de 3000 años, siendo el esul ado de la
mezcla en e enicios y a essos dada en Valencina de la Concepción (Na ional Geog aphic,
2018).
Es p ecisamen e en la década de los cincuen a cuando el hamb e y el ho o de la
posgue a comenzaban a queda a ás. En 1955, el alo de las cosechas había aumen ado a
68.243 millones de las an iguas pese as, dando una imagen de ecupe ación. De es os 68.243,
ue on 3.197 millones las ecolec adas con los ap o echamien os ag ícolas en la p o incia de
Se illa, 1.325 de los cuales se ecauda on de ce eales, y 500 de cul i os indus iales, como el
algodón (INE, 1957).
En Los Palacios y Villa anca, pueblo eminen emen e ag ícola, el aumen o de los cul i os
ambién supuso el inal de la hamb una. En 1956, el hamb e su ida du an e la posgue a dejó
paso a más de 6 millones de kilos de a oz. La ma isma comenzaba a da sus u os y la mise ia
comenzaba a ol ida se (C uzado González, 2006).
En cuan o a la ida dia ia de la población ci il, las muje es pe die on el pode que habían
conseguido du an e la Segunda República. Pé ez-Re e e (2015) explica que “la imagen de la
muje ac i a, independien e y dueña de su p opia ida se plan eó como algo nega i o, y ue
sus i uida po un modelo de muje sumisa, esposa y mad e, hoga eña y eligiosa” (pp. 82-83). El
ma imonio, el se icio al ma ido, la educación de los hijos y la limpieza e an las máximas del
“almanaque de la mad e de amilia pa a 1955” (Gassió, 2013, p. 58), donde se mos aban las
i udes que habían de ene las amas de casa.
3.3. Los años 60 y el inal del anquismo
A pa i de 1959 se da un gi o en la polí ica ex e io e in e io de España que pe mi e que
el país se ab a al mundo.
(…) con odas las limi aciones de a a se de un c ecimien o in acciona io y desequilib ado,
a pa i de 1948-50 u o luga un p oceso po el que España pasó de se un país ag ícola a
uno semi indus ializado (…). De ahí, po supues o, que sea p ecisamen e El desa ollo un
í ulo ap opiado pa a la e apa pos e io a 1959 (Tusell, 1988, p. 257).
Según Ja ie Tusell (1988), el ac o decisi o pa a e el desa ollo en es a e apa es el
c ecimien o poblacional en un 8,7%. Mien as que en Se illa nacen 29.265 niños i os en 1961,
cua o años después la ci a es de 31.663 ecién nacidos. El núme o de allecidos en la p o incia
en 1961 asciende a 10.022, en e a los 10.351 de 1965 (INE, 1962). Po lo an o, el c ecimien o
es e iden e.
31
(1983) y la de abo o olun a io (1987), además del cambio de nomb e de los deli os con a la
hones idad, que pasan a se “deli os con a la libe ad sexual”, son un alicien e más pa a la
libe ad de la muje . “Ha desapa ecido de la escena española la legislación disc imina o ia pa a
la muje ” (P a s, 2000a, p. 3.163), aunque la eo ía sigue alejada de la ealidad, y más en las
p ime as décadas de la ansición y la democ acia, a causa, “de hondas aíces his ó icas y
cul u ales” (P a s, 2000a, p. 3.163).
La educación ambién cambia con los dis in os gobie nos que llegan al pode . P ime o en
1985 con la LODE (Ley O gánica de De echo a la Educación), y luego con la LOGSE (Ley O gánica
Gene al del Sis ema Educa i o). Es a úl ima, de 1990, con i ió la educación en obliga o ia has a
los 16 años y e o mó el sis ema de es udios de la o mación p o esional. T as la e o ma
educa i a de 1997, la EGB (Enseñanza Gene al Básica) desapa ecía y dejaba paso a la ESO
(Educación Secunda ia Obliga o ia). El cambio de educación p ima ia a educación secunda ia se
ha ía en onces con 12 años, y no con 14, como enía siendo has a en onces.
En 2006 el Cong eso ap obó la Ley O gánica de Educación (LOE), donde la asigna u a de
Religión ya no e a obliga o ia ni e aluable y se imponía una única p ueba de acceso a la
Uni e sidad desde Bachille a o. En 2013 en a en igo la LOMCE (Ley O gánica pa a la Mejo a
de la Calidad Educa i a), cuyo cambio más signi ica i o se e ie e a las p uebas de acceso,
cambiando la o ma de ealiza las a un nue o modelo más mecánico de espues a ipo es .
La educación supe io ambién su ió cambios con la Ley de Re o ma Uni e si a ia (LRU)
de 1983, donde los depa amen os pasaban a se el núcleo de la enseñanza y la au onomía
económica se po enciaba. En 2010 llega el Plan Bolonia, donde las uni e sidades españolas se
in eg aban en el plan eu opeo, homogeneizando odos los es udios p o esionales de Eu opa y
cambiando el sis ema de c édi os y no malizando las ho as lec i as necesa ias, donde se
po enciaba el abajo del alumno además de la asis encia a clase. En es e en o no, es udian es
uni e si a ios de oda España se mo iliza on en con a, a gumen ando que la e o ma es aba
hecha pa a los in e eses de las emp esas.
O o de los aspec os cla e que in luye en el modelo de sociedad es la e o ma ag a ia, uno
de los p incipales sec o es económicos del siglo XX. T as la en ada de España en la Comunidad
Eu opea (CE), muchos se p egun aban po una e o ma ag a ia pa a in eg a la ag icul u a
española en Eu opa. Desde la década de los sesen a se enían haciendo cambios en el modo de
p oducción ag ícola, pe eccionándolo y haciéndolo más e ec i o. “En los años no en a las iejas
p ác icas apenas a ec aban a un 1 po 100 de la ac i idad del sec o ” (P a s, 2000a, p. 3.134).
In oduciendo nue os p oduc os y lle ando a cabo medidas pa a con a es a los iesgos
clima ológicos, la ag icul u a española podía conside a se compe i i a den o de la CE.
En el Censo Ag a io de 1982, se obse a una educción del núme o de explo aciones
ag ícolas, pasando de 3.006.690 en 1962 a 2.284.944 en 1989. A pesa de es a caída de las
explo aciones ag ícolas, eniendo en cuen a que la ex ensión de ie a es la misma, el amaño
de cada explo ación aumen ó. En 1991 había 2.264.166 explo aciones en España, de las cuales
423.645 es aban en Andalucía, y 36.566 en Se illa, lo que suponía un 8,6% del o al nacional. La
supe icie o al u ilizada en Se illa ascendía a 1.085.525 hec á eas, las mismas que en 1962
(INE,1982).
Du an e el gobie no de UCD ue on p omulgadas a ias leyes en busca de un mayo
ap o echamien o de los campos y en e i a el en ejecimien o de la población ag a ia debido al

32
éxodo de jó enes a las ciudades. En e 1976 y 1982 se hicie on g andes in e siones a a o de
la ag icul u a de egadío debido al clima á ido de España. En la década de los no en a, las es
cua as pa es del agua embalsamada se dedicaba al egadío (P a s, 2000a).
No obs an e, la en ada en una Comunidad Eu opea ya supe poblada de p oduc os
ag a ios y que es aba eniendo p oblemas pa a con ola supuso un aumen o del pa o ag ícola.
En 1991, la PAC (Polí ica Ag a ia Comuni a ia) desligó la inanciación ag ícola de la p oducción,
en un in en o po equilib a la. Dos años después, es a medida ue lle ada has a la p oducción
de ce eales, uno de los p incipales pila es his ó icos de la ag icul u a española, a los que,
además, baja on los p ecios. El males a en el campo español culminó en 1993 con una “ma cha
e de” sob e Mad id, una mani es ación con ocada po di e en es sindica os a la que acudie on
más de 14.000 ag icul o es. Con la llegada de la OMC (O ganización Mundial del Come cio) en
1994 y las ayudas di ec as a pa i de las e o mas de 1999, se consiguió palia pa cialmen e es a
si uación.
Ac ualmen e, el alo de las p oducciones ag a ias es á en un lige o aumen o. En 2015
había aumen ado un 18% espec o a la media de los an e io es cinco años (Gobie no de España,
2016).
4. EL REPORTAJE COMO GÉNERO PERIODÍSTICO
Pa a la na ación de es a his o ia se ha elegido el géne o del epo aje, ya que pe mi e
una mayo p o undidad de indagación y una exposición de los hechos más amplia y lib e. Den o
del epo aje, el nue o pe iodismo y el epo aje e nog á ico son los u ilizados pa a lle a a cabo
es a in es igación.
Según Sonia F. Pa a (2003), el epo aje es un géne o “de ex ensión a iable en el que
se suele ahonda , e incluso explica y analiza , en hechos ac uales, pe o no necesa iamen e
no iciosos, cuyo au o goza de una mayo libe ad es uc u al y exp esi a, y que gene almen e
se publica i mado y acompañado de o og a ías e in og a ías” (p. 35). Pa a Edua do Uliba i
(1994):
(…) el epo aje engloba y cobija a las demás o mas pe iodís icas. Tiene algo de no icia
cuando p oduce e elaciones de c ónica cuando emp ende el ela o de un enómeno; de
en e is a cuando ansc ibe con ampli ud opiniones de las uen es o agmen os de los
diálogos con ellas. Se he mana con el análisis en sus a anes de in e p e a hechos, y
coque ea con el edi o ial, el a ículo y la c í ica cuando el au o sucumbe a la en ación de
da sus juicios sob e aquello que cuen a o explica (p. 23).
Po su pa e, Begoña Eche a ía Llomba (1998) a guye que “el epo aje es el ex o
pe iodís ico u o de una in es igación p o unda median e la cual el pe iodis a desc ibe, explica,
in o ma, ela a, compa a e in e p e a” (p. 23).
Teniendo en cuen a a es os au o es, podemos deduci que el epo aje es un géne o
pe iodís ico que aglu ina la in o mación, el análisis, la c í ica, la explicación y la in e p e ación
de hechos ac uales, aunque no necesa iamen e no iciosos a a és de una na a i a más lib e,
con i iéndose en uno de los géne os más comple os del pe iodismo esc i o.
33
Pa a p o undiza más en el epo aje como géne o pe iodís ico, Sonia F. Pa a (2003)
es ablece una se ie de ca ac e ís icas de ini o ias, omando como e e encia o os au o es como
José Ja ie Muñoz (1994):
- El epo aje no iene una ex ensión ija, sino que es a iable, llegando incluso a
con e i se en lib os.
- No iene po qué segui el esquema de la pi ámide in e ida, sino que su es uc u a es
lib e y puede se an compleja como el pe iodis a lo necesi e.
- Su lenguaje es sencillo y adap ado al público.
- Admi e an eceden es, explicaciones, anécdo as, diálogos y desc ipciones de
ambien es.
- La pues a en página es mucho más elabo ada que an sólo un í ulo y el cue po de
ex o, llegando a ene imágenes, g á icos, e c.
- Su con enido no iene po qué se de ac ualidad ecien e, sino que pueden a a se de
emas de ac ualidad pe manen e.
- Hay una g an p o undidad a la ho a de a a los acon ecimien os e in es iga los
hechos.
- Puede hace uso de la p ime a pe sona, ya que analiza ci cuns ancias especí icas o
g andes endencias.
- Puede usa adje i os.
- Es ecuen e el uso de un es ilo li e a io que de un ex o más bello y elabo ado que el
de la p opia in o mación.
- El pe iodis a puede exp esas sus ideas y alo aciones, haciendo el epo aje menos
obje i o.
El epo aje se ha posicionado en los úl imos años como el ac o di e enciado del pe iodismo.
Según Ma ía José Ga cía O a (2007), la compe encia in o ma i a en e los dis in os medios
pe mi e que el epo aje se con ie a en “el un elemen o que ca ac e iza al pe iódico en
cues ión” (p. 4).
4.1. Tipología de epo ajes. El epo aje de in es igación de base his ó ica y el epo aje
e nog á ico
Ra ael Yanes Mesa (2006) dis ingue cua o ipos dis in os de epo aje:
- El epo aje obje i o: cons uido con da os e in o mes o iciales y usualmen e
acompañado de in og a ías que expliquen es os da os.
- El epo aje e ospec i o: explica hechos del pasado que, po algún mo i o, son
no icia ac ual. Suelen es a elacionados con pe sonas que son no icia po algún hecho
impo an e.
- El epo aje de p o undización: explican causas o descub en nue os hechos que dan
una e sión nue a sob e aspec os conc e os de las no icias de ac ualidad. Caminos
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Ma ce (1997) p e ie e u iliza el é mino epo aje de p o undidad, aquél en el que
“el pe iodis a, a a és de dis in os ángulos, analiza en p o undidad si uaciones que
conside a de in e és social y que habi ualmen e no son abo dadas po el pe iodismo
dia io” (p. 115).
- El epo aje de in es igación: Según es e au o , es el más impo an e, ya que p e ende
descub i aspec os ocul os a la opinión pública que no son no icias de ac ualidad.
Den o de es a úl ima modalidad, Ja ie Chico e (2006) dis ingue en e pe iodismo de
in es igación li e a io y pe iodismo de in es igación de base his ó ica. Al p ime o lo ca ac e iza
po “el es ilo con el que se esc iben es os epo ajes, simila al de la no ela, no pe mi e la
es uc u a in o ma i a de la pi ámide in e ida, sino que los hallazgos del pe iodis a, las
no edades, se an deslizando a lo la go de la ob a” (Chico e, 2006, p. 58). Es e es ilo es p opio
del Nue o Pe iodismo no eame icano de la década de los sesen a.
Uno de sus c eado es, Tom Wol e (1973), señala que los inicios de es a nue a o ma de
hace pe iodismo ue una au én ica so p esa pa a la p o esión:
Al comenza los años sesen a, un nue o y cu ioso concep o, lo bas an e i o como pa a
in lama los egos, había empezado a in adi los diminu os con ines de la es e a p o esional
del epo aje. Es e descub imien o, modes o al p incipio, humilde, de hecho espe uoso,
pod íamos deci , consis i ía en hace posible un pe iodismo que… se leye a igual que una
no ela (Wol e, 1973, p. 18).
En un p incipio, según Wol e (1973), esa nue a isión del epo aje no llegó a gus a en
los ámbi os p o esionales, aunque luego “des ona a a la no ela como máximo exponen e
li e a io” (p. 18). P on o, a los de ac o es pe iodis as se unie on los de ac o es li e a ios.
“Hacia 1966, el Nue o Pe iodismo había cob ado ya su ibu o li e a io y al con ado: es o es,
ama gu a, en idia y esen imien o” (Wol e, 1973, p. 39).
Si algo se puede ex ae de las conclusiones de Tom Wol e es que el Nue o Pe iodismo
p e ende na a los hechos no iciosos como si se a ase de un esc i o li e a io. “Cuando se pasa
del epo aje de pe iódico a es a nue a o ma de pe iodismo, como yo y muchos o os hicimos,
se descub e que la unidad undamen al de abajo no es ya el da o, la pieza de in o mación, sino
la escena” (Wol e, 1973, p. 76). De es a o ma, la desc ipción del momen o se con ie e en más
impo an e que los hechos en sí, ya que en la li e a u a es algo de impo ancia capi al.
O a de las ca ac e ís icas que le a ibuye Tom Wol e es la subje i idad:
Muchos epo e os que p ac ican el Nue o Pe iodismo empelan el ma co au obiog á ico -
«Yo es aba allí y así es como in luyó en mí»- p ecisamen e po que es o pa ece esol e
an os p oblemas écnicos. El Nue o Pe iodismo se ha de inido muchas eces como un
“pe iodismo subje i o” po es a p ecisa azón (Wol e, 1973, p. 65).
Es o con ie e al Nue o Pe iodismo en una eacción a la obje i idad que impe aba
an e io men e en el pe iodismo no eame icano, como explica Xosé López Ga cía (2012): “la
co ien e su gió como una eacción a la igidez, a las limi aciones lingüís icas y es ilís icas, al
enco se amien o o mal del p opio obje i ismo” (p. 74). Es e au o a más allá y acusa que “e a
en la libe ad exp esi a adical, i ualmen e capaz de inco po a o mezcla múl iples ecu sos
es ilís icos acuñados po la adición li e a io ay pe iodís ica, donde esidía la esencia de la
esc i u a de los new jou nalis s” (López Ga cía, 2012, p. 75). En e sus ca ac e ís icas, López
35
(2012) des aca “la cons ucción escena po escena, el egis o del diálogo, el e a o global del
compo amien o del pe sonaje, el pun o de is a en e ce a pe sona, la u ilización de
in e jecciones y onoma opeyas, el caso como ejemplo y la ex apolación gene al, y la implicación
y el subje i ismo del au o ” (pp. 75-76).
Teniendo en cuen a lo expues o has a el momen o, amos a ene en cuen a pa a la
edacción de nues o epo aje las siguien es ca ac e ís icas del Nue o Pe iodismo:
- La u ilización de ecu sos li e a ios y e ó icos en la c eación del ela o.
- La escenog a ía y la desc ipción ienen más impo ancia que el hecho no icioso en sí.
- Subje i ismo impe an e, po lo que es áci o el uso de la p ime a pe sona.
- Se pueden usa onoma opeyas e in e jecciones en la cons ucción del ex o, así como
diálogos.
- La desc ipción de los pe sonajes cuen a con una impo ancia capi al.
- Se usan ejemplos pa a desc ibi las ideas y los hechos.
Reg esando a la clasi icación de Ja ie Chico e, es e au o es ablecía un segundo ipo de
epo aje, el de in es igación de base his ó ica. Pa a Chico e (2006), “es á ín imamen e ligado
al pe iodismo de in es igación clásico, pe o con la pa icula idad de que abo da hechos pasados,
más o menos lejanos en el iempo, y que pueden ene o no una elación di ec a con la
ac ualidad” (p. 49). De es a o ma, den o del pe iodismo de in es igación, pod ía habe an os
subg upos como ipos de epo aje pudie an hace se, siendo uno de ellos el pe iodismo de
in es igación de base his ó ica.
Sin emba go, no hay que con undi es e ipo de epo aje con un a ado sob e his o ia.
El pe iodismo de base his ó ica debe ene , aunque lo haga de mane a lejana, un anclaje con la
ac ualidad, debido p incipalmen e a su de inición de pe iodismo. Chico e (2006) dis ingue el
abajo del pe iodis a del abajo del his o iado p ecisamen e en es e pun o:
Es e úl imo u iliza una mayo ampli ud empo al, abo da hechos más lejanos en el iempo
y su p incipal ins umen o de abajo son los a chi os y documen os. Mien as, el pe iodis a
se ocupa de emas más ecien es, lo que le pe mi e el uso de la en e is a como a ma pa a
descub i el pasado, además de, po supues o, las uen es documen ales (p. 50).
O a ipología de epo aje que es á es echamen e ligada a nues o TFG es la del
epo aje e nog á ico, en endido como el epo aje que usa la in es igación e nog á ica como
núcleo. La e nog a ía es “un mé odo de in es igación po el que se ap ende el modo de ida de
una unidad social conc e a” (Psyma, 2015, , p. XXX). F ancisco Ja ie Mu illo y Cyn hia Ma ínez-
Ga ido (2010), sos ienen que “la e nog a ía es el único mé odo que pe mi e en ende el sen ido
que da o ma y con enido a los p ocesos sociales y es, po an o, un mé odo cen al y el único
legí imo pa a la in es igación social” (p. 2). Po su pa e, Elisenda A dè ol (1997) habla de la
e nog a ía como una “ écnica an opológica de cons ucción de da os pa a la desc ipción de la
o ma de ida de un g upo humano” (p. 221).
Podemos conclui , po an o, que el epo aje e nog á ico es aquel que explica la o ma
de ida de una sociedad en un iempo y un luga de e minado, a pa i de la ecolección de
da os po pa e del pe iodis a.
36
5. FUENTES DOCUMENTALES
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elecciones-el-20-de-no iemb e
6. ANEXOS
6.1. Ac a de De unción de Ana Mo eno Du án, echada el 22 de oc ub e de 2014
6.2. Ac a de De unción de José Mo eno Begines, echada en el 15 de agos o de 1942, po
asis olia.
6.3. Ac a de De unción de Jose a Du án Jiménez, mad e de Ana Mo eno Du án, donde se
e su nacimien o el 15 d ab il de 1896, y su mue e el 30 de agos o de 1969, a causa
de a e ioscle osis.
6.4. Ac a de De unción de Ma ía Jiménez Cal o, abuela de Ana Mo eno Du án, donde se
egis a su nacimien o el día 12 de diciemb e de 1862, y su mue e el nue e de julio
de 1942
que le daba é igo, la espe aba en el suelo
con los ces os jun o a ella.
Una nue a ida
Si la boda de Manuel y Ana se celeb ó en
oc ub e en la Pa oquia San a Ma ía la
Blanca, los dichos se oma on dos meses
an es.
La ies a de los dichos enía luga jus o
después de que el sace do e ci a a a los no-
ios pa a a es igua su p omesa de que se
casa ían en b e e. Se omaban “los di-
chos” al p ome e se o malmen e en e al
sace do e. E a en onces cuando se cele-
b aba una g an ies a con el in de ecauda
dine o pa a la comp a de muebles, opa o
pa a inaliza la casa donde i i ía la u-
u a pa eja. Meses después, cuando se lle-
a a a cabo la boda, no se celeb a ía la
unión: ya se había celeb ado an es.
T as acudi a la iglesia, la celeb ación de
la oma de dichos –ineludible pa a eco-
lec a el dine o necesa io pa a los muebles
y la casa- ue en el pa io de Pepa la Tala-
d a, que e a más g ande que el del Pla e o.
Como Manuel es aba abajando de jo na-
le o, ca gando agones de la emolacha,
a isó al enca gado de que no iba a pode
i al día siguien e:
-Manuel, mañana no oy a eni , po que
es a noche me oy a oma de dicho.
Mande us ed a uno en mi si io a ca ga los
agones.
La ies a de los dichos ue bas an e concu-
ida. Uno de los asis en es, hijo único del
ca bone o, llegó a la ies a con unos bo os
de media caña, y acabó en ascado en una
pelea p ecisamen e po esos mismos
bo os, ya que gene a on en idia y discu-
siones con o o de los asis en es. Cuando
Manuel se dio cuen a, g i ó:
-¿Pe o es e qué plan es? –y la i ulca se
de u o sin llega a más.
En los dichos ecogie on 8000 pese as.
Cuando Manuel ol ió a su abajo, dos
días después, el hijo del enca gado de las
cuad illas de emolacha había en iado a su
ye no a ca ga los agones, así que Ma-
nuel, muy a su pesa po que había pe dido
la somb a de la que dis u aba abajando
mien as ca gaba los agones, y u o que
i a saca emolachas a mi ad del campo
aso con los demás.
Si la oma de dichos se había celeb ado
po la noche, la boda lo hizo de mad u-
gada. A las ocho de la mañana del 26 de
oc ub e de 1959, Ana y Manuel con aje-
on ma imonio. Espe anza, en e o os,
había acudido a la ce emonia as deja a
una muchacha cuidando a su hijo de es
meses. Luego se celeb ó un desayuno en
la casa de Pepa la Talad a, y Espe anza
nunca ol ida ía a su nue a en ando en la
casa, an al a, an de echa y an guapa, o -
gullosa y eliz as casa se con el amo de
su ida, con el que lle aba ece años de
no iazgo, mucho más al i a y sa is echa
que si se hubie a con e ido en una dama
de la nobleza.
Po aquel en onces, y pa a a ianza la c ea-
ción de amilias y el nacimien o de los
hijos, algo que había caído en picado de-
bido a la gue a ci il y a la pob eza de la
posgue a, el gobie no en egaba 3000 pe-
se as a odos los ecién casados pa a que
pudiesen empeza una nue a ida con algo
más que lo pues o. T as almo za , y des-
pués de que su he mano la enseña a a es-
c ibi su nomb e pa a pode i ma y
ecoge el dine o, se mon a on en el au o-
bús y ue on de iaje de no ios a Se illa,
donde se queda on en un ho el en e al
Pa que Ma ía Luisa. Allí, les en ega on
3000 pese as que Ana me ía cada noche en
el colchón del ho el, pa a ene las escon-
didas y segu as. Al cabo de es días, dijo:
-Niño, noso os ya enemos el dine o. Vá-
monos pa a el pueblo.
A lo que Manuel espondió:
-Venga, ámonos, que aquí no hacemos
nada.
Poco después de casa se, Ana descub ió
que es aba emba azada. Fue un momen o
de inmensa aleg ía pa a la pa eja, que es-
pe ó con ilusión los nue e meses has a el
nacimien o del niño. El cue po de Ana se
de o maba con el iempo; su ien e se
hacía cada ez más p ominen e, an o que
pensa on que quizás pod ían nace melli-
zos o gemelos. Cuando los nue e meses
llega on y pasa on, u ie on cla o que algo
no iba bien.
Vein e días después de la echa en la que
4
Ani, la p ime a hija del ma imonio, a los es meses.

el niño debía nace , Ana se encaminó con
su he mana Ma ía y su cuñada Enca na al
nue o hospi al que habían abie o en Se-
illa: el hospi al Ga cía Mo a o. Al eco-
noce la, la ma ona decidió que había que
induci el pa o de o ma inmedia a. Pe o
no había acabado odo.
No e an dos niños los que Ana lle aba en
su ien e, sino uno solo, aunque an
g ande que no podía nace . La jo en
mad e sudaba, empujaba y sang aba, a en-
dida po las dos muje es que la habían
acompañado y la ma ona. Cuando el bebé
nació al in, un miedo so do se alojó en el
pecho de Ana: es aba mue o.
La ma ona sacudió al bebé -una niña -, lo
za andeó, le dio a ios cache es en el culo
y en la espalda, pe o la pequeña no eac-
cionaba. Finalmen e, la me ie on en una
palangana con agua ía. De epen e, la
niña ab ió los ojos y chilló. Es aba i a.
Había pesado seis kilos. Ana no sabía en-
onces que odos sus hijos nace ían igual
de g andes. La medicina exis en e no pe -
mi ía sabe lo en aquella época, pe o la
jo en enía diabe es, lo que p o ocaba que
sus bebés c ecie an de o ma anómala en
su ien e has a alcanza p opo ciones an
eno mes pa a pe soni as an pequeñas.
La niña ue bau izada como Ana, igual que
su mad e, algo que sen a ía un p eceden e
pa a gene aciones u u as. Sin emba go,
du an e oda su ida, se ía conocida como
Ani.
El campamen o de los Me inales
La casa que Pepa la Talad a enía en el
pueblo con aba con a ias habi aciones,
una de las cuales le si ió a Ana y Manuel
como hoga du an e los p ime os meses de
su ida en común. Al cabo de es os les
o ecie on una casi a en el campamen o de
Dos He manas, en las ie as lab an ías
que había ce ca del campo de concen a-
ción. Se a aba del campamen o de los
Me inales, donde ellos es a ían enca ga-
dos de igila , cosecha y cuida las ie as
de al ededo , jun o a o as amilias a las
que o ecie on hoga es simila es en la
misma zona.
Ana y Manuel nunca habían i ido an
bien en una casa an boni a. La casa e a
cuad ada, con un ja dín delan e o y las
baldosas ojas. La cocina y la cale acción
uncionaban con elec icidad y con aba
con es habi aciones. La niña Ani pasó allí
los mejo es años de su ida.
Mien as Manuel semb aba la cosecha,
Pepa co ía de ás de los
chiquillos asus ándolos
como un an asma
Al mediodía, cuando Manuel ol ía de
abaja , jugaba un poco con su hija an es
de eg esa al campo, y cada noche Ana
con aba el dine o, bolsa en mano, y excla-
maba:
-¡Ya enemos po lo menos un kilo!
Manuel no cob aba nada po hace el a-
bajo de gua da del campo, sin emba go, no
enían que paga ac u as, y odo lo que
semb aban en la ie a e a pa a ellos, con
lo que esul aba emendamen e ácil aho-
a , si se sabía cómo. La amilia cose-
chaba sandías, melones, y calabacines, que
no se conocie on en el pueblo has a que le
dio las semillas a José Hidalgo pa a que
los semb a a él.
Es ando en los Me inales, Pepa la Talad a
decidió que que ía i se a i i con su hija
Ana. Aunque Ma ía insis ía en que se que-
da a con ella, Pepa lo enía ya decidido.
Los he manos de Ana ue on a e la y le
dije on:
-Ani a, que mad e se quie e eni a i i a
con igo.
5
Ana se ponía jun o a la ca e e a bajo un
somb ajo a ende los u os. Cuando no-
aba que su comp ado hablaba de o ma
di e en e a los acen os de su al ededo , in-
laba los p ecios y daba an buenas ca ac-
e ís icas a las sandías, los melones y las
pa a as que, si el clien e había pensado en
lle a se un saco, acababa lle ándose es.
-Vale. Voy a comen á selo al Pla e o, a e
qué dice.
Cuando lo hizo, Manuel ue o undo en su
espues a.
-Ana, yo no e oy a deci nada, po que
eso es cosa de u amilia. Si u mad e se
quie e eni a i i con noso os, muy
bien.
Si la habi ación del ondo e a de Ani y la
del cen o del ma imonio, la úl ima ue de
Pepa de la Talad a. A cambio de pasa con
ella los úl imos años de su ida, la mi ad
de su casa ue dejada en es amen o a Ana
y Manuel. Po que pa a ella aquello ue on
unas me ecidas acaciones después de una
ida du a. Pepa e a muy aman e de las
b omas, y al y como siemp e había hecho
con sus nie as mayo es, así siguió ha-
ciendo con los niños ecinos de su hija: se
pin aba la ca a de blanco con ha ina, se
ponía una sábana blanca po el cue po y
ado naba su boca con una piel de na anja
co ada a modo de dien es a ilados. Des-
pués co ía de ás de los asus ados niños
que chillaban c eyendo que ella e a un an-
asma.
Sal ad a los niños
Apenas acababa de casa se Ana cuando
dos sucesos sacudie on su ida y la pusie-
on a p ueba. El p ime o u o que e con
su he mana Ma ía. La hija mayo de
Ma ía, Dolo es, había es ado en e ma du-
an e el año que cayó la nie e, 1954, pe o
se había ecupe ado. A p incipio de los se-
sen a ol ió a en e ma , es a ez de i us.
Ma ía es aba e iblemen e p eocupada, y
ella y su he mana Ana ue on al hospi al
in an il de Se illa a e a la niña.
Ana y Manuel du an e su es ancia en Los Me inales.
Ana a la de echa, con su he mana Ma ía, es ida de neg o, haciendo de come du an e una Rome ía local.
Cuando llega on, lo que ie on la desco-
azona on. Allí la a ención médica e a an
educida, los medios e an an pocos…
Ma ía llo aba. Su niña no se ecupe a ía.
-Coge a la niña. –Ma ía se ol ió hacia su
he mana, pe o Ana ya se había pues o en
acción. Jun as, lle a on de nue o a la niña
al pueblo sin que los médicos la echa an
en al a, debido a la supe población de pa-
cien es que enían. Ana acogió a su sob ina
en su casa, que aún e a la de Pepa la Tala-
d a. Allí la cuidó, dedicándose o almen e
a ella, has a que se cu ó.
Poco después, su cuñada, a la que apoda-
ban T igui a –uno de los an os apodos del
pueblo-, esposa de su he mano José, ue a
e la, ambién llo ando, pa a que la ayu-
da a a saca a su bebé en e mo del hospi-
al. El niño es aba en a pun o de mo i ,
pe o su ma ido, el he mano de Ana, que ía
e lo an es de que eso pasa a.
Ambas se pusie on en camino y una ez
allí, mien as las en e me as es aban ocu-
padas con o os pacien es, Ana mi ó al e-
dedo y omó una esolución.
-Vamos –insis ió, haciéndole ges os a su
cuñada pa a que oma a al niño en b azos.
Pe o la mad e, sollozando, se negaba a co-
ge lo-. Yo lo lle a é.
En uel o en una oca blanca, Ana cogió al
niño y lo ap e ó con a su pecho, ocul o
pa a que nadie iese que se lo es aba lle-
ando. En la pue a del hospi al le an a on
la mano y pa a on un axi, pe o al e las
con el bebé en b azos, el homb e se negó
a lle a las.
-Que no, que no os lle o. Que yo no me
lle o al niño mue o.
-No es á mue o. Es á i o, mi a.
E ec i amen e, el bebé aún i ía. El a-
xis a accedió a lle a las, y mien as la
mad e del niño llo aba, Ana ap e aba a su
sob ino con a su pecho y le can aba una
nana. Incluso cuando el pequeño mu ió a
medio camino, Ana siguió can ando.
La ida la pond ía a p ueba unos años más
a de de nue o, con un suceso que conmo-
ió su alma du an e oda su ida.
La noche del 28 de diciemb e de 1962 co-
menzó una o men a que p o ocó que el
Tama guillo se desbo da a. La inundación
llegó has a Se illa y U e a, amenazando
con alcanza Los Palacios. Ma ía, la he -
mana mayo de Ana, i ía po aquel en-
onces en la pa e más baja del pueblo, y
poco después de medianoche oyó que lla-
maban a su pue a. E a un policía munici-
pal.
-Seño a, ¿Vi e us ed aquí?
-Sí.
-¿Y dónde iene us ed a los niños?
-Es án do midos.
-Pues si iene us ed donde i se, coja a los
niños y áyase.
Asus ada, Ma ía despe ó a sus sie e hijos
y se encaminó hacia la casa de su mad e.
Allí había llegado unos días an es Ana con
su esposo y su hija, a la espe a del naci-
mien o de su segundo hijo. Ap e ando los
dien es, la muje espe aba el amanece y
el in de la llu ia.
-Niña, ¿Despie o a u mad e? –le p e-
6
gun ó Manuel.
-No. Puedo aguan a has a la mañana…
-Que no, que la oy a llama .
-No, déjala acos ada…
Un sonido a onado se escuchó cuando
Ma ía llamó a la pue a a las dos de la ma-
d ugada.
-¡Qué anquilos es áis, y es á en el P adi-
la uel a, el co dón umbilical lo había as-
ixiado.
Ana es aba des ozada. Al día siguien e las
he manas de Manuel (Concepción, Espe-
anza y Enca na) y las de Ana (Ma ía y
Concepción) ue on a en e a al niño. E a
un niño muy g ande, muy bello. Ana lo
había en uel o en una oca blanca y lo ha-
bían me ido den o de una pequeña caji a,
ambién blanca. Como seguía llo iendo,
po mucho que el en e ado saca a ie a,
el hoyo se llenaba de agua. Ma ía, a odi-
llada jun o a la umba, in en aba acia la
con un cazo. Cuando el en e ado cogió
la caja pa a en e a la, Espe anza y Con-
cha se die on media uel a y se ue on
an es de que lo hicie a. No podían e
aquello.
Y, aunque Ana se ecupe ó ísicamen e
con apidez debido a su o aleza, du an e
oda su ida, el 28 de diciemb e, eco daba
el cumpleaños de aquel hijo al que no co-
noció.
El inal de los sesen a
En 1966 nace ía el que se ía su segundo
hijo i o, José Manuel. Ya pa a en onces,
la amilia había dejado el campamen o de
Los Me inales y había uel o a Los Pala-
cios, después de cinco años de es ancia
allí. Unos meses más a de, en mayo de
1967, José el Pla e o comenzó a mo i se.
Ana iba odos los días a la casa de su sue-
g o y en e ella y sus cuñadas lo cuidaban,
lo la aban y lo es ían po u nos. Pa a
Ana, que apenas había conocido a su pad e
y que había pasado an os e anos con los
Pla e os, aquel homb e e a su igu a pa-
e na. Así, a eces unas y a eces o as, le
hacían compañía, le hablaban, le daban de
come …
José el Pla e o había sido un homb e muy
bueno. Cada noche, cuando sus hijos e an
pequeños y se iban a do mi , él se quedaba
leyendo lib os p es ados a la luz de la lum-
b e mien as su hija Espe anza lo escu-
chaba. Una ez acogió a Te esa, la hija de
un amigo suyo, que se quedó con ellos casi
quince años an es de ol e a su casa
cuando encon ó pa eja. Y había sido un
amigo incondicional de Pepa la Talad a,
isi ándola en Los Me inales po el simple
gus o de cha la con ella.
Su en e medad no du ó ni diez días. Lo
consumió an es. Espe anza se mudó a la
casa que aho a e a de su mad e pa a ha-
ce le compañía y ayuda la, ya que aún
enía es hijos sol e os.
T es años después, en 1969, acon eció o o
nacimien o y o a mue e. Nació An onio
y mu ió Pepa.
Pepa la Talad a e a una muje ue e que
no había es ado en e ma nunca. Aquella
mañana del 30 de agos o de 1969, mien-
as se di igía a la casa de su hija Concep-
ción, el co azón le dejó de la i y cayó al
suelo. Cuando Espe anza se en e ó co ió
Ana sal ó a su sob ina
del i us y al hijo de su
ecina del hamb e
llo la gen e medio ahogada!
El sob esal o p o ocó que el niño se die a
una uel a en el ien e y el pa o se ace-
le ó. Manuel se ap esu ó a ab i la pue a
a su cuñada.
-Pe o, ¿Así se llega?
Ma ía en ó y io el os o de su he mana
con el ien e hinchado.
-¿Qué e pasa?
-Nada, que me he asus ado…
Los niños ue on en iados a la casa de la
cuñada de Ma ía, en la misma calle. Ma-
nuel salió a busca al médico. Cuando don
José Ri e a, el nue o médico de la illa,
llegó mon ado en su mo ocicle a, le dijo:
-Buscad aho a mismo a la ma ona. ¡Rá-
pido!
Espe anza es aba do mida cuando su he -
mano llegó a su casa.
-¿Qué quie es?
-Vís e e, que Ana se ha pues o mala y
amos a busca a la ma ona, que dicen
que es á po es os lados.
Bajo la llu ia o encial y en e el ango
del camino, Espe anza y Manuel camina-
on po las calles del pueblo has a encon-
a una casa donde había luz. La única
casa donde había luz.
-¿Es á aquí la ma ona? –p egun a on.
-Sí, pe o aho a mismo no puede sali po -
que es á ocupada.
Cuando inalmen e log a on llega de
nue o a la casa y la ma ona econoció a
la pa u ien a, sen enció:
-Aquí amos a in en a sal a a la mad e,
po que con el niño no hay nada que hace .
Debido al sus o que había su ido, el niño
se había mo ido en su in e io y al da se
7
José el Pla e o y su esposa Ma ía, pad es de Manuel y sueg os de Ana.
hacia la casa de Concepción, aunque ue
Ana la que le ab ió la pue a.
-¿Qué haces aquí? –le p egun ó, asom-
b ada.
-Yo… -mu mu ó Espe anza- Me he en e-
ado…
-Te has en e ado… -la oz de Ana se pe -
dió en medio del p agmanis o- ¡Anda,
co e y ecoge a los niños, que es án solos
en mi casa!
Mien as Manuel abajaba, los niños se
habían quedado en su hoga sin nadie que
los igila a. Ani y José Manuel jugaban
ue a con el pequeño An onio de es
meses. Espe anza los lle ó a su casa y
aquella noche los niños du mie on allí.
Pepa había hecho es amen o, según el
cual la mi ad de la casa se ía pa a Ana y
Manuel, y la o a mi ad pa a odos los
hijos. Además, ellos enían que hace se
ca go del en ie o y el une al. Así se hizo,
y al día siguien e, es ando odos eunidos,
el ma ido de Ma ía, al que llamaban Va ea,
expuso:
-Oídme, Manuel ha pagado el en ie o,
pe o aquí amos a paga cada uno nues a
pa e y el en ie o amos a paga lo en e
odos.
Cuando ue on a paga lo a la pa oquia
Manuel y su cuñado José, y el sace do e
comenzó a busca el nomb e de Pepa, algo
alló. Jose a Du án no apa ecía po ningún
lado. Manuel, de epen e, eco dó el cum-
pleaños de su sueg a y dijo:
-José, u mad e no se llamaba Jose a. Le
pusie on en la Iglesia “Inés Ma ía”.
E ec i amen e, Inés Ma ía Du án Jiménez
e a hija de Ma ía Jiménez y mad e de Ana
Mo eno. Al nace , ue bau izada con el
nomb e de la onomás ica, pe o su mad e
siemp e la llamó Jose a, y odos, du an e
oda su ida, la conocie on po Jose a,
aunque ese no e a su e dade o nomb e.
Con la casa de Pepa la Talad a alo ada en
doce mil du os (sesen a mil pese as), seis
mil pe enecían a Ana y Manuel. Con el
dine o ganado en el campamen o de Los
Me inales comp a on su pa e de la casa al
es o de los he manos y la a egla on, mo-
de nizándola. Dos años más a de, en
1971, su hijo Joaquín nace ía en la p opia
casa debido a complicaciones del pa o. La
ma ona i aba del niño mien as Ma ía,
sen ada sob e su he mana, la ayudaba a
empuja p esionándole el ien e. Cuando
inalmen e nació, enía la cla ícula o a: el
doc o sen enció que debían deja al niño
un mes endido boca a iba sin mo e lo
pa a que la o u a se solda a. Pe o, además
de eso, hubo o o pequeño p oblema.
Cuando Espe anza ue a isi a la y a e
al ecién nacido, Ana, mos ándoselo, ol-
ió la ca a y exclamó:
-¡Qué eo es es e niño! Me oy a ol e
pa a el o o lado a e si cuando lo mi e de
nue o se ha pues o más boni o.
Y Manuel decía:
-Mad e mía de mi alma, como es e chiqui-
llo siga así a a asus a a oda la gen e del
pueblo cuando sea g ande.
Cla o que, una ez que la cla ícula se
soldó y el niño ue c eciendo, su ealdad
sólo quedó en un ecue do.
Los cambios del 75
Cuando quedó cla o que Ani no se ía
pa a es udia , sino pa a juga a los depo -
es, Ana qui ó a su hija de la escuela y la
en ió a abaja al almacén de la acei una,
excep o en los meses que le dejaban lib e,
que acudía a ecoge algodón o acei unas.
A su hijo José Manuel, como e a el mayo ,
le ocó acompaña a su he mana al campo
en aquellos meses, a pesa de su co a
edad.
Cada mañana, a las seis de la mad ugada,
an es de que amanecie a, Ani cogía la bi-
cicle a y se encaminaba po la ca e e a
con su he mano a la espalda, igual que
años an es había ido Ani a a la espalda de
su p opio he mano con un es ido ama i-
llo.
A los abajado es les en usiasmaba e a
los dos niños abajando an labo iosa-
men e, siendo siemp e los que más algo-
dón cogían y los que más dine o ganaban.
A eces, cuando se daban cuen a de que
algún que o o pa ón les pagaba menos de
lo es ipulado a a és de un peso ucado,
simplemen e dejaban de i y buscaban o o
si io donde abaja . En un mundo donde
oda ía exis ía la pob eza y el hamb e, la
escuela es aba in a alo ada. José Manuel,
asis iendo al colegio cua o de los nue e
meses, lo acabó apenas epi iendo un
cu so con una no a media de no able. Su
he mana Ani nunca se sacó el g aduado,
como ampoco lo hicie on An onio ni Joa-
quín, a pesa de que ellos sí u ie on la
opo unidad.
El 4 de mayo de 1975 nació la que se ía la
úl ima hija del ma imonio. Pa a en onces,
Ana se había lle ado es meses en el hos-
pi al. En 1973 le habían diagnos icado dia-
be es, lo que explicaba los bebés
ano malmen e g andes que había dado a
luz, y eso, unido a que ella ya no e a jo en
-con aba con 42 años-, con e ía aquel
emba azo en uno de iesgo. Los doc o es
con inie on en que e a mejo que la mad e
Fo o pa a el Lib o de Familia una ez que nació Espe anci. De izquie da a de echa: Ana
con Espe anci en b azos. José Manuel sob e su he mano Joaquín. Ani, Manuel y An onio.
8
pasa a su úl imo imes e en el hospi al
Ga cía Mo a o, donde habían nacido odos
sus hijos excep o Joaquín y el bebé del 62.
Ana ezaba a la Ví gen de Fá ima po la
salud de su nue o hiji o, y p ome ió a la
Ví gen de Consolación que i ía a e a
U e a si el niño nacía sano. Sin emba go,
no es aba excesi amen e p eocupada:
había sacado adelan e o os cua o pa os
con éxi o y así ha ía con el quin o.
Allí, pos ada en cama du an e aquel
iempo, Ana se dedicó a eje . Siemp e le
había gus ado cose y log ó con eciona
dos colchas: una pa a ella y o a que egaló
a las monjas que la habían es ado cuidado
du an e su con alecencia. Su esposo, p eo-
cupado po la salud de ella y del pequeño,
iba a e la odos los días en au obús as
inaliza su jo nada labo al. Los niños es-
aban epa idos en las casas de las di e-
en es ías que los cuidaban du an e el
emba azo de su mad e.
En es a si uación, la niña nació po cesá-
ea, con la piel excesi amen e ama illa,
po lo que ue lle ada de o ma inmedia a
a la incubado a. Cuando ecibió la no icia
del pa o, Espe anza, la he mana de Ma-
nuel que había sido amiga de Ana desde
que se habían conocido, ue a e la. Al lle-
ga la ecibió su he mano, pues Ana aún
es aba descansando.
-¿Qué ha pasado? -Espe anza aún no sabía
nada y es aba p eocupada, pe o Manuel se
encogió de homb os.
-Nada, es una niña.
Un eno me ali io se asen ó en la muje .
-¿Y cómo es án las dos?
-Muy bien, Ana es á descansando y la niña
es muy boni a.
Son iendo, su he mana eplicó:
-¡Cla o que es boni a! ¡No puede se ea!
Aún con la son isa en el os o, como
quien se gua da un ca amelo pa a el inal,
Manuel p egun ó:
-¿Sabes cómo se llama?
-Acabo de llega aho a mismo, ¿Cómo
quie es que lo sepa?
-Se llama Espe anza, como ú.
La elicidad que sin ió Espe anza ue
como una luz en el pecho. Le habían
pues o a la niña su nomb e, po ella, po
odo lo que habían i ido jun os. Nunca se
había sen ido an hon ada.
Tan o Ana como la pequeña Espe anci -así
se la conoce ía siemp e- pasa on una se-
mana en el hospi al, du an e la cual Ma ía,
-Dicen que F anco se ha mue o. -in o mó.
-¿Y qué pasa? ¿Hay que i al en ie o?
Él negó con la cabeza.
-No, al en ie o no hay que i .
An e es o, Ana se encogió de homb os.
-En onces no pasa nada. Se ha mue o y ya
es á.
La o ación de la ie a y los cul i os no
iban a cambia po que F anco se hubie a
mue o.
El epa o de la ma isma
Desde mediados de los años 50, el Go-
bie no había ideado un plan pa a el ap o-
echamien o de las ma ismas del
Guadalqui i , que habían ido epa iendo
en so eo du an e décadas. En 1968, y
coincidiendo con la epoblación de los po-
blados que odeaban Los Palacios y
U e a, se epa ie on algunas pa celas de
ie a lab an ía en e las amilias de la zona
que p esen a on su solici ud. Una de las
bene icia ias ue Concepción, la he mana
de Ana. De es a o ma, cuando Manuel y
ella se en e a on de que daban unas ie as
ce ca del poblado de Pinzón, en 1977, pa a
amilias nume osas con bajos ing esos, no
se lo pensa on y ambién la solici a on.
Algo debió de alla en el so eo, sin em-
ba go. La co upción ya en onces e a algo
ecuen e y la mi ad de las pa celas es a-
ban p ome idas. José, el he mano mayo
De izquie da a de echa: An onio, José Manuel y Joaquín, mon ados en el ac o que usa-
ban pa a abaja en la pa cela de Leb ija.
la he mana de Ana, y Espe anza, la he -
mana de Manuel, iban a e las odos los
días mien as el pad e de amilia seguía
abajando, ya más ali iado po que odo
hubie a salido bien.
Cuando ol ie on al pueblo la mad e y la
hija, Ana ue caminando en pe eg inación
a U e a, a e a la Ví gen de Consolación,
como había p ome ido al ene una niña
an he mosa y sana.
En no iemb es de aquel mismo año, el
je e de es ado que había dominado la ida
de España du an e cua en a años, alleció.
La no icia incendió como la pól o a la
men e de los jó enes, los adul os y los
niños, algunos celeb ando, o os is es, y
algunos más eme osos. En el almacén
donde Ani abajaba de seis de la mañana
a doce de la noche, sus compañe as pe e-
necían a es e úl imo g upo, comen ando
en e ellas en oz baja las úl imas no icias:
-Aho an an a eni los comunis as.
-Sí, y hab á o a gue a.
-¡Espe o que el Gobie no no nos qui e el
ajua pa a hace endas!
Es a úl ima ase desa ó una sa a de g i os
de disgus o y discon o midad. No es aban
dispues as a en ega su ajua pa a hace
endas pa a o a gue a.
En la casa de Ana ue su Manuel quien co-
municó la no icia mien as su esposa ali-
men aba al bebé.
9

de Manuel, casado y sin hijos, ue uno de
los bene icia ios de esas pa celas que es-
aban des inadas pa a amilias nume osas.
Manuel y Ana, po el con a io, no log a-
on nada.
José es aba ocupado en aquel en onces con
o o campo que enía ce ca de Los Pala-
cios, así que le o eció a su he mano las
ie as que había ganado pa a que las cul-
i ase como quisie an. En aquel p ime
año, Manuel semb ó melones que luego
endía en el pueblo y en Se illa. En un es-
ue zo comuni a io en amilia, una ez que
es aban ca gando los melones en el ca-
mión, es os pasaban de mano en mano po
odos los hijos has a acaba en las del
pad e, que lo ponía cuidadosamen e pa a
el anspo e. Debió de dedica le especial
a ención a uno de ellos, pues cuando se
ol ió pa a coge el siguien e, su hija Ani
ya lo había lanzado, con an a ue za que
el melón ue a pa a a la ca a de Manuel.
Pe dió dos dien es.
Al año sieguien e ol ie on a ab i se las
bolsas del so eo, es a ez pa a las ie as
ce canas a Leb ija. Ana se lo comen ó a
Manuel, pe o es e no quiso sabe nada del
ema: ya lo había pe dido una ez y no
pensaba ol e a solici a y a paga las
1000 pese as necesa ias pa a, inalmen e,
no log a nada.
Ana, decidida, ue ella misma al ayun a-
mien o sin deci nada a su esposo. P e-
gun ó allí qué enía que hace pa a pode
accede al so eo y explicó lo ocu ido con
las pa celas de Pinzón al unciona io que
la a endió. Es e le dijo que en el e e so de
la solici ud pond ían que ya se les había
denegado an es, pa a aumen a las posibi-
lidades de que la concedie an en es a opo -
unidad. Su in uición no ue e ada.
Cuando Manuel ecibió la no icia una
eno me aleg ía sacudió su cue po. E a la
p ime a ez que poseían una ie a p opia.
Pod ían se sus p opios dueños, no en-
d ían que abaja pa a nadie más ni sem-
b a los campos de ningún ecino
acaudalado. La sue e es aba echada y les
había son eído.
P ese a la hon a
En los años 70 y 80 España comenzaba a
mode niza se, y p on o la Mo ida llega ía
a Mad id. No obs an e, en un pequeño
pueblo de la ma isma se illana, la mode -
nización de la sociedad a da ía un poco
más en hace se e ec i a. En la década de
los 70 el pensamien o social e a el mismo
que en la década de los 40. Seguía ha-
biendo los mismos abúes y ambién las
mismas di e encias de géne o. Los jó e-
nes, impulsados po la adio y la ele i-
sión, deseaban a anza , pe o el conjun o
se quedaba es ancado.
A sus ca o ce años, Ani sólo enía un luga
en el pueblo po el que pudie a pasea : la
ca e e a que unía Se illa y Cádiz. Toda la
ju en ud se hacinaba en la ca e e a, e-
co iéndola de un ex emo a o o, sin hace
o a cosa que habla y come pipas. No es
de ex aña que uese aquí donde la jo en
conoció a José, el que se ía su no io y,
más a de, su ma ido.
Los iejos pa ones es án pa a cumpli los
y con el in de p ese a la hon a de su
hija, Ana en iaba a sus hijos, a eces de
o ma independien e y a eces en g upo, a
e i a que la pa eja es u iese sola en nin-
gún momen o. Mien as Ani y José ha-
blaba en la pue a de la casa, Joaquín y
An onio jugaban en la calle en e a ellos,
y cuando se iban apa ecía José Manuel,
que ol ía del cine y se quedaba a habla
un a o. Les na aba la película comple a,
los anuncios y las no icias, has a que José
se despedía has a o a isi a.
Como en odos los pueblos, en Los Pala-
cios ambién había algunos luga es consi-
de ados “pelig osos pa a la hon a”. En
es e caso se a aba de un pequeño lago a
En el momen o no dijo nada, pe o espe ó
u iosa, con los labios ap e ados, a su hija.
Ani llegó a su casa mien as su mad e en-
día la opa en la azo ea, con e ida en un
ma de ela blanca. Cuando la escuchó lle-
ga , bajó co iendo y le dio una o a en la
ca a.
-¿No e da e güenza? -le g i ó- ¡Todo el
mundo e ha is o! ¡Todo el mundo es á
hablando de i! ¡Ve e a u habi ación, es ás
cas igada!
La men alidad de la sociedad seguía
siendo la misma que ein a años a ás, y
aunque cambia ía poco después, aun do-
minaba el pensamien o de que, pa a una
muje , no había nada más impo an e que
la hon a. Llega a desho a, se is a en lu-
ga es abú -po muy inocen es que ue an
las in enciones- o es a en boca de la gen e
e a lo peo que podía pasa . Ani lo u o
que su i . Espe anci no.
La amilia se ag anda
La década de los 80 empezó muy mal y
e minó muy bien. En 1981, mien as se
celeb aba el en ie o de un ecino, José
Manuel es aba en la calle en e a la pue a
de su casa. Como el ela o io del ecino
se ealizaba en el hoga del homb e, odos
los asis en es paseaban y cha laban po la
calle, pa ándose aquí y allá, has a que uno
de ellos dijo:
-Que han dado un golpe de es ado.
José Manuel en ó y encendió la adio. Las
pe sonas que habían acudido a despedi al
di un o, en la calle, hacían lo mismo con
sus epe ido es.
-Bueno, ¿Y aho a qué pasa?
-No sé.
-Pues algo pasa á.
-No sé.
Todas las emisiones se co a on. Al ano-
chece , el mensaje del Rey ue escuchado
po odos. Pe o ue la cu iosidad, más que
el miedo, lo que impulsó a Ana, Manuel y
sus hijos. Las cosas no habían cambiado
con la mue e de F anco y no iban a em-
peza a cambia aho a.
En 1984 Ani se casó con José, y an solo
un año más a de u ie on una niña a la
que, po cos umb e, llama on Ana.
La pequeña Ana se c ió en e su casa y la
de su abuela, a la que ado aba. Po la casa
de Ana, su nie a paseaba como si ue a
suya, se umbaba en las man as en el suelo
jun o a sus íos, jugaba con los niños de la
10
En 1978 la amilia ecibió
una pa cela de ie a ce ca
de Leb ija
las a ue as del pueblo, ya en ando en los
campos, en e a una de uida hacienda
llamada La Mejo ada Baja. Lo llamaban
Lago Diego Pue as. La gen e del pueblo
comen aba en e dien es que allí e a donde
iban los jó enes a ene encuen os sexua-
les, po lo que es aba muy mal is o que
una muje es u ie a allí.
Sin emba go, e a un luga con encan o. Un
pa aje na u al lleno de á boles y uinas, an
ce ca de una localidad donde no había
nada. Cie o domingo en el que Ani pa-
seaba con sus amigas y con José, decidie-
on pa a allí pa a hace unas o os. Un
ecino que pasaba en mo ocicle as po el
luga io la escena y decidió pa a en casa
de Ana pa a con a le:
-¡Ana, he is o a u hija en el lago Diego
Pue as con uno!
calle, se dejaba peina y hace po su ía
Espe anci, que sólo enía diez años. E a la
eina de la casa. Cuando se en adaba con
su mad e, que no e a pocas eces, g i aba:
-¡Me oy con abuela! –y salía a la calle y
la eco ía has a que su mad e la aga aba
del b azo y la lle aba a as as de nue o a
su casa.
Muchas a des, Ana peinaba a su nie a y le
hacía una cola de caballo, an i an e que
la niña acababa con dolo es de cabeza.
-¡Ve e con la cabeza bien al a y mué ela
mucho, que la gen e ea la cola que e ha
hecho u abuela! –y allí iba la pequeña Ana
camino a su casa, a dos calles de la de su
abuela, o gullosa con el peinado que le ha-
bían hecho. Cuando e a la ecina la que la
peinaba, Ana le deshacía las enzas a la
niña y la peinaba ella misma.
La pequeña Ana la ado aba. Realmen e, su
abuela e a una San a.
Cuando la p ime a nie a con aba con cua-
o años nació su he mana, Isabel Ma ía,
que a ojos de la niña ino a des ona la.
Aquel día, su abuela le cogió la mano y la
lle ó al salón de su casa, donde es aba Ani
con un bebé en los b azos, y le dijo:
-Mi a, es a es u he mana.
“¿Mi he mana?”, se p egun ó ella. No en-
endía qué es aba pasando. Pe o al poco
iempo se dio cuen a de qué e a esa he -
mana suya y unos celos a onado es se
despe a on en ella.
Pa a asus a a la pequeña Isabel Ma ía,
Ana se in en ó a “la Ana buena” y “la Ana
mala”, y ingía ene p oblemas psicó icos
que, cu iosamen e, sólo pa ecía no a la
más pequeña de la amilia, que sólo se
a e ía a llo a , llamando a su mad e una
y o a ez y explicándole lo que es aba pa-
sando... aunque Ana ol ía a la no mali-
dad de inmedia o e Isabel Ma ía quedaba
allí, eme osa de que pasa a o a ez.
Abuela Ana
Lo único que Ana sabía esc ibi e a su
nomb e, ap endido cuando se casó pa a
pode ecoge las 3000 pese as que le daba
el gobie no. Cuando su nie a Ana con aba
con sie e años y es aba ap endiendo a
suma y mul iplica , a ambas le gus aban
hace e os, e quién e a la p ime a en
hace co ec amen e las cuen as. Ana
nunca había ido a la escuela; nunca había
ap endido a esc ibi los núme os, o las éc-
nicas de suma, es a, mul iplicación o di-
isión... y sin emba go so p endía odos
los días a su nie a ganándole en aquella ca-
ió hacia ella. Llama on a una ambulancia
de inmedia o y la lle a on ápidamen e
has a el hospi al, donde ue ope ada de u -
gencia: la clá icula y a ias cos illas o as.
Cuando despe ó y el doc o pasó a eco-
noce la, la in o mó de que no pod ía ol-
e a peina se sola. Ana ap e ó los labios
y eplicó:
-Sí, seño . Sí que me peina é.
La casa que compa ían Ana y Manuel
iene un pa io in e io lleno de las lo es
que Ana ado aba. Pa a que en los días de
sol a las plan as no les al a a la somb a,
habían ins alado un oldo que se echaba y
se ecogía con un sencillísimo sis ema de
poleas. El ondo del pa io lo ado naba un
limone o. Ana omó una de las cue das
que se ían pa a ecoge el oldo y lo i ó
po encima de una de las amas del limo-
ne o. Luego a ó el ex emo a la muñeca
del b azo que enía impedido y, con la o a
mano que le quedaba lib e, i aba del o o
lado de la cue da, de o ma que su b azo
se le an aba guiado po el nudo que se
habia hecho al ededo de la mano. Du an e
a ias ho as cada día hizo ehabili ación
de es a o ma, has a que al cabo de un mes
se ace có a su ma ido y, pasando el b azo
malo po encima de su cabeza, le dijo:
La pequeña Ana nació
en 1985 y su he mana
Isabel Ma ía en 1989
11
Isabel Ma ía a la izquie da y la pequeña Ana a la de echa.
e a, con ando sólo con su men e y sus
dedos. La pequeña Ana se había dado
cuen a de la ex ema in eligencia de su
abuela y decidió enseña la a lee , pe o al
poco iempo el p oyec o quedó ol idado,
ya que la diabe es que Ana había su ido
du an e oda su ida se es aba lle ando su
is a. Los ojos que siemp e habían sido
neg os se ue on ol iendo len amen e
azules.
Cie o día que la pequeña Ana e Isabel
Ma ía co ían y jugaban po la casa de su
abuela, la meno in e umpió los juegos y
ue en busca de su abuela. Ana es aba su-
bida en la mesa de la cocina pin ando las
pa edes. La niña, desde el suelo, le p e-
gun ó si le podía comp a algunas golosi-
nas.
Pudo habe se ma ado. Al ol e se, Ana
cayó con un ue e es épi o y Manuel, que
se encon aba en la casa, ya jubilado, co-
-Mi a, ya puedo peina me.
El iempo pasaba plácido y anquilo. Ana
se en e enía con las lo es a las que ado-
aba, egándolas y cuidándolas con esme o
y ca iño. Po las a des, ella y su ma ido
se sen aban en la pue a a cha la con los
ecinos y e a la gen e pasa . Du an e la
época del algodón, su hijo José Manuel la
lle aba a los campos de la ma isma, esos
que les habían concedido en 1978, y ella,
an sólo echando un lige o is azo a los
campos y sabiendo el p ecio de me cado,
e a capaz de adi ina las ganancias de
aquel año. Las noches del in de semana
las pasaba en su casa, anquila, en com-
pañía de sus nie as, que su hija Ana le de-
jaba allí mien as iba a da un paseo con
su ma ido.
El pode de la amilia
En 1992, du an e la Exposición Uni e sal
de Se illa, Ana y Manuel la isi a on en
a ias ocasiones acompañados de su ami-
lia. Apenas dos años después se casa on
dos de sus hijos: An onio y José Manuel.
Dos años después llega ía el u no a Espe-
anci y po úl imo, a Joaquín. Más nie os
se sucedie on como consecuencia de es os
enlaces, chiquillos que llenaban la casa de
Ana con isas, g i os y alga abía, comién-
dose las acei unas y mojando pan en el
gazpacho ecién hecho. Pasaban las na i-
dades odos eunidos en casa de los abue-
los, cada ez más ap e ados, y el Fin de
Año en la eno me coche a de Espe anci,
donde Ani se es ía de San a Claüs pa a
da pe sonalmen e sus egalos a los peque-
ños.
El año que nació la más pequeña de odos
los nie os, la pese a desapa eció y una
nue a moneda llegó a la ida de la gen e:
el eu o. Ana se adap ó ápido a es o: e a
capaz de hace el cambio de moneda men-
almen e sin usa la calculado a que ega-
laban en odos lados, y, como ya su is a
e a muy p eca ia, ap endió a econoce las
monedas po las hendidu as de su can o.
No ue mucho después cuando, es ando
a eglando su he moso pa io lleno de lo-
es, su cade a se ompe ía y ella cae ía,
ac u ándose ambién el ému . A pa i de
en onces sólo pudo camina con andado .
E a habi ual e a Ana paseando po la
calle, de un ex emo a o o, eco iéndo-
sela, pa a acaba sen ada en la pue a ha-
blando con las ecinas. Como ya no podía
ocupa se de las a eas del hoga , sus hijas
iban a ayuda la y cuida la.
Su salud es aba ya muy esen ida debido a
la diabe es cuando, en 2013, sucedió la
noche a al.
Un dolo pene an e comenzó a apode a se
de su cabeza cuando ya la luna co onaba
el cielo. Decidió acos a se, espe ando que
el dolo pasa a con el sueño. Sin emba go,
al umba se en la cama, es e se in ensi icó.
No podía aguan a lo. Se emo ía, chillaba,
gemía. Su hija Espe anci llamó ala mada
a odos sus he manos y de inmedia o la lle-
a on al hospi al. En el pasillo, ab azados
los unos a los o os, espe a on el e ible
diagnós ico del médico. El doc o inal-
men e salió a habla con ellos:
-Es una meningi is ce eb al. No es común
en pe sonas an mayo es, lo que esul a
muy pelig oso... lo mejo es que os despi-
dáis de ella...
La espe anza cayó en un abismo as es as
palab as y las lág imas se desbo da on de
los ojos. Los hijos en a on a e a su
mad e y luego espe a on oda la noche
con i ma sus emo es.
Al día siguien e, Ana ab ió los ojos. Es aba
a ada a la cama, pues al su i an ue es
espasmos pod ía habe se caído, y es aba
en una habi ación ex aña que no conocía.
F unciendo el ceño, g i ó:
-¡Espe anci! ¡Espe anci! ¿Dónde es á mi
hija? ¿Dónde es oy yo?
Los médicos no se lo explicaban. Un mi-
lag o, decían. ¿Cómo e a posible una e-
cupe ación an ápida? Sus hijos, nie os,
ye nos y nue as, ue on a e la du an e los
días que es u o ing esada. No pod ía ol-
e a anda , a pa i de en onces debe ía
usa siemp e una silla de uedas, pe o eso
Manuel y Ana con oda su amilia el día de Na idad.
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no impo aba cuando se había bu lado a la
mue e. Cuando sus hijas ue on a e la,
lle ándole un egalo de pa e de odas,
Ana las ab azó y exclamó en e lág imas
de ali io:
-¡Po es o me he ecupe ado! ¡Mi amilia
es mi ue za!
El Cielo no podía espe a e
La ue za se le ago ó un 22 de oc ub e de
2014. Pa a en onces su cue po es aba an
mal echo, y su cabeza an buena, que pa a
ella e a una o u a e se así, aunque siem-
p e enía una son isa pa a sus nie os y unas
palab as de alien o en la boca.
-¿Cómo es ás hoy, abuela?
-Hoy me sien o un poqui o mejo .
Todos los días se sen ía un poqui o mejo .
Y, sin emba go, ya es aba cansada de es a
en e ma. Cada dos o es meses, ol ía al
hospi al po una u o a cues ión, deseando
que sus hijas es u ie an odo el iempo con
ella, que hicie an odo lo que ella no podía
hace . Manuel, con ochen a años, acudía
cada día a la es ación de au obuses a las
ocho y media de la mañana y a las cua o
en pun o –el mismo au obús que les había
is o pa i pa a su luna de miel- con el in
de pode llega al hospi al y es a con su
esposa, ya que sus hijos abajaban y no lo
podían lle a , caminando hacia la pa ada
con paso len o y i me impulsado po el
amo que se habían enido du an e sesen a
y sie e años. Luego, cuando ya es aba en
casa, algo más ecupe ada, Manuel se con-
e ía en ja dine o y mo ía, egaba y cui-
daba de las lo es que ado naban el pa io
de la casa, unas lo es que con an o ca iño
y esme o había hecho c ece Ana, y a las
ó denes de su esposa cogía las mace as y
las cambiaba de si io, cada día a un luga
dis in o, mien as eía y la llamaba “muda-
mace as”.
A eces, cuando su nie a Ana iba a e la y
a habla con ella, la una con e ida en la
con iden e de la o a, Ana le decía:
-Yo ya es oy cansada de es a mala. Es oy
cansada de que mis hijos es én pasándolo
mal. Yo no quie o es o…
Pe o la espe anza podía más que el can-
sancio, y la ue za de i i luchaba con a
la ine i able enida de la mue e.
-Yo no engo hamb e, pe o oy a come
po que no quie o mo i .
La pulsión de ida e a demasiado ue e en
ella, y siguió siéndolo has a el inal,
cuando, as una la ga es ancia en el hos-
pi al, y lo que pa ecía se un úl imo in de
semana an es de ol e a iempo de cele-
b a su cumpleaños, sus ó ganos comen-
za on a pa a se poco a poco.
El 21 de oc ub e la seda on. Su nie a Isa-
bel Ma ía, que es aba aho ando jun o a
ella en una hucha pa a pode comp a el
aje de no ia y los zapa os, ya que se ca-
saba al año siguien e, ompió la ce ámica
con o ma de ce di o y con ó el dine o pa a
pode deci le a su abuela que sí, que lo ha-
bían conseguido.
La mad ugada del 22 de oc ub e, Ana
subió al Cielo con su mad e Jose a, su
Mad e Jiménez, su pad e “el Talad o” y
los he manos que ya había pe dido.
Cuando yo llegué al ana o io enía los
ojos secos. No había llo ado al consola a
mi pad e, José Manuel, ni lo ha ía al con-
sola a mi mad e, a mi ía Ani, a mis p i-
mos, a mi he mano… Todos llo aban y yo
pe manecía en pie, ex añamen e an-
quila, po que no podía c ee que aquella
muje que había sido an g ande se hubie a
ma chado. El ana o io es aba lleno de
gen e que la que ía; pe sonas a las que
había ayudado, a las que había son eído,
con las que había hablado. Y as un c is al
había un a aúd ce ado, pe o pa a mí no
e a más que un a aúd acío, po que no
podía con ene el cue po de mi abuela.
Pasa on meses has a que inalmen e en-
endí lo que había ocu ido, ya que yo se-
guía espe ando que ella ol ie a del
hospi al, como me había dicho dos días
an es de su mue e po elé ono. Soñaba
que es aba i a y yo me i aba en sus b a-
zos, llo ando y g i ando que yo lo sabía,
que ella no podía es a mue a. Pe o
cuando inalmen e me di cuen a de que no
es aba y de que no iba a eg esa nunca,
que no ol e ía a aca icia me el cabello
llamándome “su gi anilla” y que no ol e-
ía a deci que es aba bien, aunque no lo
es aba… cuando po in asumí la ealidad,
me di cuen a de lo a o unada que había
sido, no sólo po se pa e de ella, de su
sang e y de su his o ia, sino po habe la
conocido y habe la podido ama .
Ana y Manuel en el 72 cumpleaños de Ana.
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