LA
EVOLUCIÓN EN EL DERECHO
POR
AGUSTÍN MARTÍNEZ CAVERO
ABOGADO'
•
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MADRID
IMPRENTA DE LOS HIJOS DE M. G. HERNÁNDEZ
Libe ad, i6 duplicado, bajo.
1893
.
LA REVOLUCIÓN EN EL DERECHO
¡Salud á las mona quías, salud á los impe ios,
salud á las epúblicas!... ¡Saludado el pode sea,
ya que no po legí imo, po necesa io!'
¡Sigan los que en es é iles con iendas pasan
la ida y comp ome en la anquilidad de los
pueblos, consag ando sus es ue zos y su ac i i-
dad gas ando en p opaga las excelencias de es a
o ma de gobie no sob e aquélla.., de los unos
pa idos sob e los o os...
Hagan
polí ica...
los
que con la polí ica med an. De iendan la demo-
c acia en en e del absolu ismo
y
el absolu ismo
en en e de la democ acia... los homb es cuyo
solo obje i o es el pode ... Hablen de las exce-
lencias del sis ema cons i ucional los que, mal-
ados ó inocen es, c een ó apa en a
l
n c ee que
con un Código undamen al polí ico en que los
de echos del pueblo se esc iben, el pueblo que-
da edimido de oda i anía y ebosando bienes-
a y dicha,.. Piensen en Co es y en elecciones
6
cuan os en o os a ican y ambicionan pa a... i i
y
hono í ico
de dipu ado... Sigan
el ca go
g a ui o
los cómicos y los emp esa ios que ep esen an
los papeles de p o agonis asy cob an el ba a o en
la acción de la ida, haciendo y explo ando la a -
sa... mien as haya público que los escuche, in-
cau os que paguen y compa sas que aplaudan y
acompañen. Que iempo es de que una oz ami-
ga ad ie a á los pueblos de que sus desdichas
no halla án pun o ni eposo, con la epública ni
con la mona quía, con la a is oc acia ni con
la democ acia... con los unos pa idos ni con
los o os de los que juegan den o de dichas ins-
i uciones. Fo mas del pode y hechu as los
úl imos de los que el pode ambicionan, odos
son capaces de man ene i o y c ecien e el
ma i io de los pueblos... en- odos cabe la jus i-
cia y la iniquidad: el mal y el bien.
¡Empeña con ienda
sólo
po si ha
de
se és a
ó la o a la o ma de gobie no... po si el pode
ha de eje ce lo uno como he edado de su ami-
lia ó po manda o de Dios... ó muchos po elec-
ción del pueblo... sin pene a jamás en el o ga-
nismo de los Pode es públicos, en el ondo de los
gobie nos.., es an sólo se i de escala pa a que
los más osados se encumb en, pa a que los p e-
des inados de la sue e se a iancen. Es hace la
causa de los menos, abandonando en sus manos
el po eni y la dicha de los más, Es de ene se
7
en la o ma cuando el ondo nos pe enece..,
acep a los e ec os sin conocimien o de las cau-
sas: y muy ocasionado á engaño es el juzga po
e ec os y o ma de las cosas!
¡Mucho iempo ha que la ieja Eu opa iene
conmo ida po el enda al de las pasiones polí-
icas, y que los pueblos c édulos con sus após o-
les, que con ecuencia se han con e ido en
após a as de sus enseñanzas, pe siguen los que
aquéllos oci e an se sus de echos, y que, edu-
cidos á una ó mula, sin e izó la e olución an-
cesa del úl imo siglo en es as es palab as que
desde en onces ienen siendo el alismán de o-
dos los que aspi an .á se ---:el p ime o en e sus
iguales...; palab as mágicas que con pode i e-
sis ible a ae á las
masas y
son el espan o de
los p i ilegiados, sin que has a el p esen e ha-
yan p oducido más que
cons i uciones
jamás ob-
se adas, p omesas y espe anzas nunca cumpli-
das!...
¡ ¡Libe ad... Igualdad... F a e nidad!! ...
¡Po ellas han co ido a oyos de sang e y
con ellas se han o mado ma es de lág imas!
¡Ellas han p oducido epopeyas de glo iay c íme-
nes inaudi os!...
¡Y es: po que en es as palab as han islum-
b ado siemp e los pueblos es g andes concep-
os subje i os de la pe sonalidad homb e; y han
S
c eído que aclamand
o
y sac i icándose po el
p incipio iban á oca los e ec os, que les bas aba
con des ui el mal pa a que el bien se alza a,
con he i á los usu pado es pa a hace que ce.-
sa a la usu pación!...
La libe ad es: el es ado de pleni ud de los de-
echos del homb e y la ei indicación de su con-
ciencia an e la esponsabilidad que en añan sus
acciones.
La igualdad es: la des ucción de la escla i•
ud y de las cas as. La negación de es os dos
g andes e o es de la humanidad.
La a e nidad es: la sín esis de la doc ina
de C is o: an sabia, an pu a y an he mosa en
el o den mo al como en el ísico, que no la han
hundido en diez y nue e siglos odas las Iglesias
docen es que, bas a deándola, han come ciado
y hecho an sólo me cancía con las ilosó icas
p edicaciones del má i del Gólgo a.
Desg aciadamen e, á las causas siemp e jus-
as de las e oluciones no han co espondido los
e ec os de los mo imien os ealizados... y á las
exage aciones de los p ime os momen os han se-
guido la inanidad y la acilación que, como he-
mos no ado, após oles de doc inas de endidas
al solo in de su
encu
mb amien o, apos a a on
de sus p opias
p
edicaciones y aiciona on, al
c ee se sob e el pueblo, la, causa del pueblo,
9
Los
g andes p incipios han quedado esc i os;
pe o con las nue as leyes han seguido odos los
males sociales que a ligen á los deshe edados.
Y es, ol emos á insis i y nunca se á bas an e'
epe ido; po que ¡p opagandas y gue as, leyes y
códigos, pueblo y au o idad, se han ocupado y
p eocupado con las luchas polí icas
.
, con la o ma
de gobie no... en endiendo que en la o ma es-
aba el mal, y de eniéndose an e las pe sonas
pa a sacia enganzas ó endi homenaje, jamás
han pene ado en las causas o gánico-sociales
que el males a de los pueblos man ienen i o y
c ecien e con mona quía y epública, con el po-
de eje cido po los eyes y con el gobie no en
manos de los ciudadanos!...
¡Ya es iempo de que los pueblos despie en!
¡Ya es iempo de que el lib o les diga y enseñe
que deben nega su concu so á los
e oluciona ios
polí icos y
no p odiga su p eciosa sang e po que
eje za el pode el p íncipe ó el seño eudal, el
concejo ó el Pa lamen o!...
¡La ho a ha sonado de que á la p opaganda,
ya hecha y iun an e, de las ideas sus i uya lo
p ác ico de los sis emas. Es iempo de que la
ley polí ico cons i ucional ceda el pues o á la ley
ci il; y que, con Cáma as ó sin Cáma as, como
hecho b como de echo, po leyó po ue za, se
busque y es udie la o ma posible y p og esi a
de que los males
de
los pueblos se con engan y
IO
emedien, de que la e o ma del de echo,
de
que la e olución social, se haga con epública
ó mona quía, con ey absolu o ó con égimen
cons i ucional!... ¡La o ma de gobie no pod á
se ga an ía de los de echos del homb e y de la
humanidad, como la hipo eca lo es de la obliga-
ción con aída! ¡Pe o así como en la con a-
ación y en el mundo económico-come cial el
c édi o es el agen e más pode oso y es imado que
se conoce, así, la o ma de gobie no no es al
pueblo y sus de echos más que la hipo eca ma-
e ial buscada á al a de c édi o en la conciencia
del pode público!
¡El p oblema que es á po esol e y que en
sus oscu os é minos en uel e pueblos y p ín-
cipes, gobie nos y gobe nados,
á
la democ a-
cia y á la a is oc acia, al ico y al pob e; el p o-
blema á cuyas la en es mani es aciones ningún
pode es bas an e á opone se, no es polí ico, es
social... No es de de echos, es de hechos... No
es á en el co azón de los pueblos, es á en el es-
ómago y en el ien e... No es g i o del alma...
«
¡Libe ad... Igualdad... F a e nidad!»
Es necesidad del cue po:
¡ ¡ ¡Hamb e!!!
.........................................
•
• • •
?/!1••,*•9•••99999•99••9•99991•••11
II
a
Si és e—«hamb e»--le padecen millones de
homb es y amilias po culpa y causa de la Na-
u aleza... ¡maldi a la Na u aleza sea!... Si la
causa y culpa es de la Sociedad... Hmaldi a,
maldi a, maldi a una y mil eces la Sociedad
sea!!
¡Paso á la e olución social! ¡Paso á la e o -
ma del de echo!
¡Salud á las epúblicas, salud á las mona -
quías, salud á los impe ios!... ¡Salud á los Po-
de es públicos que de hecho ó de de echo igen
los pueblos y que hagan posible la ley del p o-
g eso!... Que ab an calle á la e o ma, y que
econozcan ó ansijan con las necesidades del
pueblo!!
I8
nues as obse aciones, podemos educi á dos:
«Humanidad, Indi iduo,»
III
I
ND
i iDuo—HumANIDAD.--
P escindiendo
del
uno, el o o es absolu o.
Mas co no ambos han de coexis i na u almen-
e en el iempo y en el espacio; como odos so-
mos; y o mamos igualmen e la in eg idad de la
Humanidad y el o al indi idual... somos pa e
del odo, que sin el o al de pa es no puede se
odo... y el odo del indi iduo que o mamos
y
somos... Y esul a, que; ni odos, ni alguno, ni
el indi iduo, ni la humanidad, ni el homb e, ni
la especie, absolu os son en el mundo en que los
emos coexis i .
De modo que, en el es ado la-
en e,
lo
absolu o es una idea abs ac a.
El Indi iduo y la
Humanidad se limi an y son
limi ados.
IV
De su
limi ación nace
su
posi i ismo, su exis-
encia. Y como el es udio que hemos emp endi-
do es p ác ico y iende al ealismo de la ida,
acep a emos como p emisa undamen al pa a el
desen ol imien o de nues o abajo la de que:
'9
Hay
en el mundo dos pe sonas cie as en es ado
de lucha la en e: la Humanidad, el Indi iduo. El
núme o, ep esen ado po la colec i idad; la
unidad, que la cons i uye cada homb e.
La humanidad, la colec i idad es el odo. El
indi iduo, el homb e es la pa e alícuo a del
odo, an o mayo cuan o mayo aquél sea .....
Pa a comp ende los hay o zosamen e que
elaciona los, po que sin elación son é minos
absolu os... Relacionados, hemos de sen a un
axioma.
—Al bien de la humanidad ha de sac i ica se
el indi iduo.—El de echo en la colec i idad ha
de sob epone se al de echo en el homb e.—No
po se el homb e y el indi iduo in e io es en
de echos y en bienes á la colec i idad y á la Hu-
manidad... sí es po que és as son
el conjun o
de aquéllos.
V
Cualquie a o a eo ía es
,
alsa. No se ía p ác-
ica, y nos conduci ía al absu do de que el he-
cho de la lucha que el indi iduo man iene con
la humanidad y la colec i idad con la unidad,
se e ec uase po epulsión, no po a acción, lo
que es con a na u aleza. Se da el caso, pe o
no puede p oclama se como egla.
2 0
Acep a que el homb e puede legí imamen e
sob epone s
e
á los homb es, que la colec i idad
puede del mismo modo sob epone se á las co-
lec i idades y és as á la humanidad, es p o-
clama la legi imidad del despo ismo, el hecho
de la ue za sob e el de echo: le an a lo ela-
i o sob e lo ela i amen e absolu o; hundi
la na u aleza en sus e ec os, la causa en el e-
nómeno, el p og eso en la inanición. Y es o
ni
ísica ni mo almen e es posible
VI
En an o concebimos el homb e sin el hom-
b e, sus de echos no ienen o as limi aciones
legí imas y necesa ias que las que le imponen
las leyes de la Na u aleza, con las cuales no
hay ni puede habe co elación de de echos si
es simplemen e de causalidad. Pe o desde el
momen o en que un hecho a al y con inuo (cu-
yos ca ac e es ija emos en el capí ulo siguien-
e) coloca el homb e en e al homb e, la colec-
i idad en e á la colec i idad... la iden idad de
na u aleza de e mina que lo que de se único
ue a absolu o; den o de las leyes del Uni e so
esul e limi ado, y que—cada. indi iduo enga,
sob e las an es indicadas, an as limi aciones
2 1
legí imas de sus ilimi ados de echos, cuan os
sean los homb es que á su en e se alcen; que
cada colec i idad se ea a ajada en los suyos
po los de odas las demás colec i idades, y que:
á cada uno le sea necesa io some e se á odos.
De
.
no admi i lo, con sólo in e i los é mi-
nos, end emos la demos ación
ad absu dum:
Todos some idos á uno. La suma pa e de la
unidad. El hecho de la i anía sob e el de echo
de libe ad...
VII
El de echo de un homb e no es más menos
que el de o o homb e. El de un pueblo, no es
más menos que el de o o pueblo... Pe o el de-
echo aunado de dos en en e del de uno, supe-
io es
po
su in ensidad y ex ensión...
No in ínse-
camen e el de echo conside ado, no po que la
esencia del de echo cambie, sí es po que la
conjunción del uno con el o o hace que ambos
o men pa e in eg an e del que esul a. Po -
que cada uno es á en el odo y el odo no es á
en cada uno.
Todo en sí es absolu o. Todo ue a de sí es
ela i o.
22
Y como ísicamen e lo absolu o es la esencia
de la cosa y ju ídicamen e en la pe sona es el
de echo, odo de echo y oda cosa, odo espí i u
y oda ma e ia, son limi ados.
Mas las limi aciones, como no son de la cosa
en sí, ni de la pe sona den o de sí, hemos de
es udia las po é minos de elación—en
la e-
lación,—po que sin elaciona lo absolu o con lo
limi ado, no ya lo que de obje i o pueda ene la
idea, si es, la idea misma se pie de.
En la ida eal, en el mundo ísico, lo absolu o
es.un concep o me a ísico-especula i o p opio
del ilóso o, pe o sin exis encia... Todo es ela-
i o, odo ca ece de sus an i idad que excluya
oda o a sus an i idad, po que odo es limi ado.
Abandonando el es udio del mundo ísico, de
la na u aleza como ma e ia, y conc e ando o-
das nues as acul ades en las pe sonas con e-
lación á las pe sonas y con elación á las cosas,
en el homb e con elación al homb e-
.
y como
pa e de la colec i idad que con o a y o a co-
lec i idad la humanidad o man, conclui emos
que:—los é minos de elación que, como hecho
explicado y ealidad sen ida, limi an en odos
los iempos y en odos los países lo absolu o de
los de echos de la humanidad, de la colec i i-
dad y del indi iduo, no son ni pueden se ijos;
no pueden a ec a el ca ác e de inmu abilidad,
que sólo exis e en las leyes de la Na u aleza,
y
23
que el sabio, po medio del es udio de e lexión
y
expe imen ación, log a descub i , pa a ence-
a las en ó mulas de de echo, ele ándolas del
enómeno á la causa, del e ec o al p incipio que
lo p oduce.
La legi imidad de las limi aciones ma cadas
po las mu uas elaciones que necesa ia y a al-
men e man ienen el indi iduo con la especie, el
odo con la pa e, ienen po con a io, como
ca ác e , el de la a iabilidad.
VIII
Pa a pode ap ecia la legi imidad ó ilegi i-
midad de las mu uas limi aciones del homb e á
los homb es, de los homb es al homb e, es p e-
ciso conoce la elación que los une;
y
según es a
elación a íe, según sea el momen o en que la
lucha la en e se es ablezca y mani ies e, así e-
sul a á ó no legí ima la a acción ó epulsión de
ue zas que, como e ec o de ocul as causas, de
Con inuo exis en.
Sin el análisis de los hechos, los hechos no
pueden se conocidos. Sin el conocimien o de la
elación de de echos, la ex ensión
é
in ensidad
de de echos no puede descub i se.
Donde hay una acción, donde exis e un hecho,
24
a aiga un de echo. Pe o si a amos de pe so-
nalizado y son dos ó más los suje os que lo so-
lici an,
ue za
es de ene el
juicio
has a que, es-
udiados
los
é minos de la elación, pueda con-
clui se de pa e de quién es á la legi imidad del
ac o
ealizado.
Filosó icamen e ap eciado, el p oblema ca e-
ce de solución.
Cada escuela, cada homb e, deduci pueden
sis emá icamen e discu iendo una conclusión:
y odas, den o del o den de ideas de sus pensa-
do es, pod án ene su sín esis. Mas es udiando
el p oblema bajo su pun o de aplicación polí i-
co-social, con el in limi ado y posible de mejo-
a el de echo esc i o y de ace ca nos al de e-
cho na u al, al cual ninguna legislación posi i a
ha de llega ; po que el de echo na u al es el
conjun o de leyes de la Na u aleza inmu ables y
pe ec as, como ob a del C eado en el o den
mo al y del P incipio de la Causa en el o den
ísico... y los códigos de los pueblos son ensayos
deleznables y a iables de la c ia u a, que ue a
de las cosas, en su impe eccie n no puede p o•
duci lo pe ec o, en su a iedad no puede p o-
duci lo único... El p oblema, epe imos, es u-
diado sólo bajo su aspec o de aplicación polí i-
co-social, sin o as p emisas que los es ac o-
es buscados: «Homb e,. Colec i idad, Humani-
dad,» sin o a
p epa ación que
la de las doc i-
25
nas apun adas, iene, en nues o concep o, so-
lución.
—Siemp e la legi imidad no da la acción, si
es de la limi ación ex e na de la acción; no del
hecho y del de echo, si es del e ec o elaciona-
do con la causa que lo p oduzca, y al solo in so-
cial-polí ico de nues o abajo, se ha de esol-
e de la misma mane a,
Mas pa a o ma juicio sob e la legi imidad
de las limi aciones nacidas de las mu uas ela-
ciones de los de echos de cada uno con los de
odos, y de los de odos con los de cada uno,
hay que e cómo el homb e ha llegado á se
pa e de una colec i idad; cómo el conjun o de
colec i idades lo son de la Humanidad... hay
que es udia , en suma, el o gañismo donde los
hechos se mues an, y de es a sue e no a emos
que los hechos son siemp e los mismos como
esul ado de las mismas causas, que los enóme-
nos se p oducen en cuan o es án den o de las
leyes de la Na u aleza.
26
El homb e en es ado de aislamien o: el homb e en es ado
sal aje. G adaciones has a cons i ui se en un es ado social
posi i o.
Acep ación de es e hecho.
Si el es ado na u al del homb e es el es ado
sal aje ó el es ado social, no hemos de discu i -
lo. Sob e las eo ías es án los hechos, y cuando
un hecho se mani ies a cons an e en el iempo y
en el espacio, es legí imo y supe io á odo hu-
mano es ue zo que ienda á con a ia lo.
Los se es en la na u aleza se inclinan a al-
men e á comple a su exis encia con odo lo que
les es necesa io pa a su conse ación y desen-
ol imien o; y el homb e, uno de los in ini os
se es que la Na u aleza sus en a, ha menes e ,
como odos, en su limi ación, del mundo ex e-
io que le odea; ha de desa olla se ísica
y
mo almen e en elación con los elemen os mo-
ales y ísicos de que disponga, po que de o a
sue e su desen ol imien o se ía imposible.
El indi iduo sin la especie, la especie sin el
indi iduo, son me as abs acciones.
El abajo analí ico de la in eligencia concibe
27
y llega has a el homb e sin el homb e, has a el
homb e en es ado de comple o aislamien o...
Pe o es e homb e en es ado sal aje exis e bajo
el pode de las leyes de la Na u aleza mo al-
men e, y de las de la ísica ma e ialmen e; y
po la a acción de la ma e ia, espondiendo sus
sensaciones á su o ganismo, ha de busca nece-
sa iamen e á la muje y la muje al homb e, si-
quie a no sea más que pa a la sa is acción de
sus deseos, islumb ándose po an o, á la luz
de la azón, que—en el es ado más p imi i o y
e óg ado, el homb e iende á la sociedad y
es á bajo un pode .
El homb e sal aje, el homb e de los bosques,
ex a iado y pe dido, sin hoga ni amilia, sin
se alguno de su misma especie (cuyo es ado es
más imagina io que eal), i e den o de un es-
ado.
Las inmu ables y sob ehumanas leyes de la
Na u aleza, que son su medio ambien e y que en
an o que la ciencia no las descub e, mis e io-
samen e le en uel en, son: la cons i ución, no
esc i a si es obse ada, que egla odas sus ac-
ciones, que las mode a y que le impone de echos
y debe es.
Su olun ad sin eno le empeña en llega
has a donde su is a alcanza... Emp ende la ca-
e a, y si las ue zas no le
abandona an, el sol
al ocul a se y la noche con
sus
somb as y oscu-
34
uas necesidades ísico-ma e iales, á los sen i-
mien os a ec i os y mo ales de su o ganismo,
pa a la común de ensa y encimien o de las ue -
zas que con a él luchan, nos es conocido el in
social, y ácil, po an o, decidi que es legí i-
ma la lucha que el Homb e sos iene con a la
Humanidad y la Humanidad con a el Homb e,
cuando se empeña po el in na u al del Indi i-
duo en la unidad, de la Humanidad en la especie.
Es e in no es o o que el de su conse ación
y p og eso. Así, cuando se a aca el p incipio
esencial de su mani es ación, se hace en la cons-
i ución polí ica de los pueblos, iolación de
las leyes na u ales de su exis encia.
Es po an o legí imo: odo, absolu amen e
odo lo que es necesa io á la ida
y
desa ollo de
la Humanidad y del Indi iduo.
El p ime de echo del homb e es
el de echo á
la ida.
De echo subje i amen e absolu o; pe o
ela i o,
obje i amen e elacionado al mismo in
de conse ación y p og eso que en la Humanidad
exis e.
Siemp e que puedan coexis i ines y de echos
del núme o (colec i idad) y de la unidad (indi-
iduo), de echos y ines son absolu os. Cuando
no, siendo ambos igualmen e na u ales, como po-
si i os que son, los de la Humanidad deben so-
35
b epone se á los del indi iduo... Po que la ida
de la p ime a es el conjun o de la ida de odos
los homb es; la de la colec i idad lo es—de la de
odos los indi iduos que la cons i uyen. .. y es
ue za en de echo que la pa e pe ezca pa a con-
se a el odo, que el miemb o se ampu e pa a
sal a el cue po, que el á omo se sac i ique á la
conse ación de la ma e ia
Y es o no pod ía consegui se den o de la so-
ciedad y al in común é indi idual, según los
casos, sin un pode que aplique el de echo al in
únicamen e legí imo del Homb e y de la Huma-
nidad. « ida y p og eso,» cuando en su es ado
de lucha la en e haya que decidi el con lic o
que su ge del choqUe ó mu ua limi ación, que es
ley en el mundo ísico, ue za de hecho ó de de-
echo en los pueblos y que exp esa con exac i ud
la palab a «Pode .»
III
El «Pode » que de hecho exis e en oda so-
ciedad cons i uida, puede eje ce se legí ima ó
ilegí imamen e. Lo hemos saludado y econoci-
do como necesa io; pe o, en la es e a del de e-
cho, sólo puede acep a se en el p ime caso.
Pa a conoce su legi imidad, ha de bas a nos
lige ísimas conside aciones basadas en el es u-
E6
dio que enimos haciendo. Dedúcese como co o-
la io, de las p emisas sen adas, del análisis he-
cho en páginas an e io es.
((El homb e es la unidad, la colec i idad es
una suma de unidades, la Humanidad es el con-
jun o de odas las colec i idades.»
En la es e a del de echo, el indi iduo, sin e-
laciona con el indi iduo, es sobe ano. Lo es la
colec i idad ambién, sin elaciona con o as
colec i idades... y no hay o a sobe anía que la
que cons i uye la suma de olun ades del mayo
núme o... como no hay más suma que la que
dan los sumandos.
Así, odo pode pa a no se un hecho de ue -
za, ha de eje ce se en nomb e del pueblo po de-
legación de sobe anía del mayo núme o de los
indi iduos que cons i uyen la sociedad.
Ningún pode sdcial puede legí imamen e p o-
clama se sobe ano... Po que, en an o en de echo
se concibe es e p incipio, en cuan o la sobe anía
se en ienda o mada como acabamos de expone .
Y, como p incipio absolu o que es, si exis e
en el indi iduo en su es ado de aislamien o y en
el mayo núme o de indi iduos con a el meno ,
con espec o á la colec i idad unida... en é -
minos de elación, de homb e á homb e, cla o
es que no es posible, en azón ni en ma e ia, que
exis a ambién en el pode .
Y así como ningún ma emá ico pod ía p oba
37
que hay sumas sin unidades; ningún pode so-
cial puede deci que iene p opia sus an i i-
dad, que es po sí,... sin halla se o mado po
la sobe anía que esul a de la unidad de olun-
ades del mayo núme o.
IV
La legi imidad del «Pode » es á en el p inci-
pio de la sobe anía nacional... Sobe anía que una
ez delegada ha de eje ci a el Es ado, que es la
en idad enca gada de la ealización del de-
echo.
La necesidad de e mina el hecho de que el
homb e haya de some e se al Es ado. La olun-
ad de los más lo ija. El Pode lo impone.
Si la necesidad desapa ece ó a ía sus ca ac-
e es, la olun ad de los asociados po modo na-
u al ha de modi ica se, y el Es ado ha de a ia
en azón de de echo.
Pod á esis i .
En es e caso se p oduci á la gue a, end á la
e olución... y la ida y el p og eso de los pue-
blos sald án po necesidad iun an es del des-
po ismo y de la ue za.
8
Cons i ución polí ico
social de los Pueblos.—Idea del Pode .
l'oción del Es ado.
La cons i ución polí ico-social de los pueblos
p incipia donde se pie de la de la amilia. En
an o que odos los indi iduos na u almen e
eunidos econocen un onco gene ado , el pa-
d e eje ce la au o idad sup ema, incondicional,
omnímoda... Si el pad e al a, pasa al hijo ma-
yo , a.1 más capaz, al más ue e... Mas en odas
es as asmisiones del pode no se islumb a la
cons i ución polí ico-social: no hay pac o ni con-
enio... Exis e sólo un hecho, una imposición...
Si algún miemb o de la amilia se ebela, es
cas igado, y ó se emancipa ó queda some ido.
Pe o cuando la amilia se pie de
y
las ami-
lias se cons i uyen en sociedad; cuando, o os po
la limi ación a ec i a del co azón humano los
lazos de la sang e, álzanse los unos homb es en-
en e de los o os sin más ínculos que los del
común in e és y mu uas necesidades; cuando ya
el cas igo basado en el p incipio de au o idad
no es posible po que el pode eje cido ha pe di-
3
3
39
do su abolengo y genealogía, y es dispu ado y
solici ado po odos los indi iduos con igual de-
echo, po odas las colec i idades con igual e.
són; cuando el desen ol imien o de la especie
comp ome e en un espacio limi ado
.
la sue e de
los más ó de los menos, po que no hay en de-
edo de aquel pueblo, de aquella colec i idad,
elemen os bas an es de ida y p og eso; cuando
los su cos abie os po el a ado que guía la
mano del homb e abajado se encuen an, se
c uzan y con unden con los que o a mano ab e
con igual de echo; cuando los u os de la ie-
a no son bas an es pa ó odos los que de ella
se han posesionado; cuando la lucha en es ado
la en e se mani ies a po la misma causa de ne-
cesidades no sa is echas...: ins in os y sen imien-
os que o ma on el pueblo, que ag upa on sus
indi iduos, han menes e de un pode que es a-
blezca si se pe u ba, que esuel a si se dispu a,
que man enga siemp e, el in de p og eso y ida
de la Humanidad con elación á la especie, del
indi iduo con elación á la unidad, pa a la ge-
ne al de ensa
.
y encimien o de las ue zas que
con a él luchan... Y como la iolencia ó la jus-
a eclamación pueden eni de cualquie a, y
odos han menes e de una pe sonalidad que en
bien de odos y en ga an ía de cada uno man-
enga el in social « ida y p og eso,» si un he-
cho de ue za no ha decidido quién el Pode sea,
40
los asocia-los necesa iamen
L
e lo de e minan,
y
en odo caso conse an el de echo de cons i-
ui lo.
De es a sue e, emos: que el Pode en la a-
milia es—au o i a io y na u al—y que en el
Pueblo es:—eje cí lo de hecho ó
de de echo:
usu pado y cons i uido
¿Cuándo es a á de de echo cons i uido?
¿Cuándo es a á de hecho usu pado?...
Es de ácil conocimien o.
II
La Sociedad
es el o ganismo de la colec i i-
dad,
como
el o ganismo del indi iduo es la a-
milia.
El o ganismo es la esencia sus an i a de la
ida del se , en é minos que no es o gánico lo
que no es ida pa a la cosa.
El Es ado, que no es más que la ep esen a-
ción del de echo de odos, la ley o gánica del
cue po social, se á legí imo cuando cumpla su
in obje i o: la ealización del de echo en el p o-
g eso de la ida de la colec i idad.
Mas como o ganismo que es, ha de ene o i-
gen, exis encia y in.
La legi imidad de su o igen no puede se o a
4
que el su agio; medio que, aunque impe ec o,
es el único que en pu idad de sis ema mues a
el mayo núme o de olun ad, que es la acul-
ad en el homb e que en es ado lib e da ó niega
el consen imien o pa a odos los ac os de la
ida.
Y como la olun ad es a iable, subje i a en
el indi iduo, y ha de ecae po é minos de e-
lación en un obje o ambién a iable, el o igen
de la legi imidad del Es ado es á en el ac o que
los indi iduos de una colec i idad hacen. Pac o
consensual y po an o lib e, Pac o sinalagmá i-
co que puede y debe ompe se una ez nacido,
an as como legí imamen e el su agio decida la
e olución social. Pac o conmu a i o, cuya base
es la jus icia que ha de egla la igualdad ó p o-
po ción del cuasi con a o social.
42
Acción
y
limi es del pode en el Es ado . —Su inde e minación.
Imposible ija
cuál
sea la misión y lími es
de
la acción del Es ado. Nacen de
los
é minos del
pac o, del obje o de la Sociedad cons i uyen e y
cons i uida.
Pe o isiológicamen e
conside ado como o ga-
nismo y ilosó icamen e
como
hecho necesa io,
el Es ado ha de se socialis a, esencialmen e so-
cialis a:... y en
su
i ud—el bien del mayo nú-
me o ha de se la sup ema ley del Es ado.
Y como el mayo núme o en iempo y espacio
limi ado, con elación á un pueblo, á una na-
ción, á una colec i idad, en in, puede halla se
cons i uído po unos ú o os elemen os, puede
e se modi icado po unos ú o os acciden es
y
se en es as 6 en las o as
condiciones... sin co-
noce el momen o his ó ico en que el Es ado ha
de eje ci a su acción, no es dable de e mina
los lími es de és a, ni menos p ecisa los p oce.
dimien os que ha de segui .
43
II
El Es ado es la a mós e a de la Sociedad, y
como la a mós e a en el mundo ísico, ha de p e-
cipi a se en el acío que, en su limi ación de
acción y medios, dejen el indi iduo, la amilia,
el concejo, la p o incia; pe o de ningún modo
ha de inge i se has a imposibili a las es e as de
acción sus ancialmen e p opias y p ác icamen e
ealizables po la ac i idad y ida de los dis in-
os o ganismos que, den o de él, en las socieda-
des mode nas, ienen p opia sus an i idad.
Es a egla, aunque gene al, no puede p ocla-
ma se como p incipio
ijo,
po que la misión ju-
ídica del Es ado es «la ealización del de e-
cho», y pa a comp ende el de echo nos es nece-
sa io en a en el es udio obje i o de lo que he-
mos llamado « é minos de elación», cuyos é -
minos son los que deciden la ex ensión é in ensi-
dad de los de echos, y como consecuencia,
la
jus i icación de las acciones del pode público.
«Todo en
sí,
den o de sí, aisladamen e en sí,
es absolu o. Pe o odo ue a de sí, elacionado,
en es ado de lucha la en e, es limi ado.»
• •
Supongamos el inundo
habi ado po un solo
5°
que se llama Re olución, y que
no es más que
un
ac o
de legí ima de ensa. El eje cicio de la
acción ei indica o ia.
III
Cuando el de echo inmanen e de
la sobe anía
nacional es á econocido en la Cons i ución del
Es ado y es su eje cicio expedi o; cuando los
indi iduos odos han sido lib es en la emisión de
sus su agios y no pueden acusa de aición á
los ep esen an es que han elegido; cuando en la
ley polí ica que si a de undamen o al Es ado
no se han esc i o los i acionales é inmo ales
p incipios de los pode es inamo ibles, in iola-
bles, i esponsables y po colmo de absu do, he-
edi a ios!... Cuando, en suma, es posible hace
la e olución en el san ua io de las leyes, modi i-
ca el de echo cons i uido po medio de la ma-
ni es ación paci ica;... el
ac o
de ue za, la ebe-
lión a mada es un c imen: como c imen es en
p opia de ensa el homicidio, cuando su comisión
no e a absolu amen e necesa ia al in na u al dé
,
la conse ación de la exis encia.'
La e olución en sí,
,,
como en sí el homicidio,
en juicio absolu o, como acción, es pa a oda
5
cónciencia obje o de ep obación y noso os la
ana ema izamos. Pe o ue a de sí, como hecho
que el ilóso o y el mo alis a han de elaciona
con las causas que lo p oducen, en sus elacio-
nes con el mundo ex e io y ue a de sí, la e o-
lución, in ínsecamen e conside ada mala, no
sólo se á buena po causa de los mo i os que la
o iginen y de los ines, lóg ense ó no, que sus
au o es se p ome ie on, que la colec i idad pe -
siguie a; sí es en casos ex emos indispensable,
imponiéndose al pueblo como debe , cuya eali-
zación no en aña sólo el hecho de la e olución,
que en la, his o ia de odos los pueblos y de o-
dos los países hallamos esc i o con sang e... sí
es un de echo que llama emos de— ebelión---in-
manen e en oda colec i idad, y que se mani ies-
a ó debe mani es a se, con a iados que sean
sus ines po el Pode á que se haya some ido
pa a el in de su ealización. De echo de de ensa
en los Pueblos, an sag ado é ilegislable como
son odos los de echos na u ales.
IV
--¡Ce ad paso á ideas an disol en es! —di-
án las hon adas clases conse ado as, que iem-
blan siemp e que con a la usu pación y el des-
po ismo se le an a la oz amiga de los deshe e-
52
dados
y
de los op imidos, de los que su en y
padecen po ob a de iniquidad de los ue es y
de los p i ilegiados.
¡ A ojemos al uego, con su au o , el lib o
que con impudencia nunca is a san i ica el
c imen y hace la apo eosis de la e olución ex-
ci ando á las masas á que se le an en en a mas
con ael pode cons i uido pa a que, soca ada la
sociedad en sus cimien os, odo lo exis en e sea
des uido!...
A es os... calumniado es sólo esponde emos
con la anquilidad de nues a conciencia y con
las doc inas que dejamos consignadas.
Y como ejemplo de emo a an igüedad del
de echo de ebelión (que no ha de pode ecusa
una g an pa e de la humanidad, odos aquellos
que son c is ianos), ci a emos el que nos o eció
Jesús al a oja del Templo á los me cade es.
Dedicábanse és os á sus g anje ías en el sa-
g ado ecin o, y aquel g an má i de una de las
más pu as doc inas que se han p edicado en el
mundo, ei indicó pa a la Humanidad el de echo
de la conciencia, he ida po los que habían con-
e ido en me cado el luga des inado al
cul o
de la Di inidad... Y pa a echaza la ag esión
de la impiedad con a la c eencia, pa a ei indi-
ca los de echos de la Iglesia que con an o he-
oísmo undó Jesús, dando o ma de Código
mo-
al
á las leyes de la Na u aleza,-se
ebeló con a
53
la pe e sión y con a la cos umb e, y ealizó
el ac o de ue za de a oja á los me cade es
á
la igazos
del Templo, po que in ingían la ley
mo al...
•
•
•
e •
¿Pod á conclui se an e aquel sublime ejem-
plo que, pa a cumplimien o de un debe , nos
dejó el mismo que he ido en una mejilla p e-
sen ó la o a á su e dugo cuando, e minada ya
su misión como após ol, se o eció co no má -
i ?... ¿Pod á conclui se, decimos, que Jesuc is-
o san i icó el empleo de la ue za y el uso de la
iolencia?... En modo alguno, mas el hecho es
de p o unda enseñanza, y p ueba: que si pa a
los es adis as el de echo de insu ección es
cuando menos un hecho, pa a la conciencia es
un debe ; y que lo que noso os, a os ando
oda impopula idad, acabamos de sos ene en el
lib o, lo sos u o con el ejemplo Jesuc is o.
Aquel que al cesa en su misión apos ólica,
en egado como má i de su idea al e dugo,
lle ó la i ud de la humildad y de la manse-
dumb e has a la sublimidad, epe i nos, de al se
he ido en una mejilla p esen a la o a..., e a el
mismo que ale oso había ei indicado el de e-
cho po la ue za—cuando ce ados á la azón
los oídos de los me cade es, su empleo ué el
medio necÇsa io
pa a que lo di ino no se p os i•
54
uye a con lo humano: es ableciendo á
la iga-
zos
el equilib io o o, la ley conculcada.
V
Cuando la ag esión es y las ima sólo al indi-
iduo, el indi iduo puede no de ende se, y al se
he ido en la mejilla izquie da p esen a á su
e dugo la de echa... Mas cuando es con a la
colec i idad, cada uno iene el debe de ei indi-
ca el de echo de odos
y
el de ebela se.
La ebelión de los pueblos con a el Es ado,
de los op imidos con a los op eso es, no es un
hecho, es un de echo; no es un de echo, es un
debe sag ado.
¡Bien hayan de la Humanidad los pueblos que
es e debe cumplan!
Re olución social.—Medios pa a ealiza la.
Re lexiones.
Llamamien o á
los
homb es de buena olun ad.
Todo lo o gánico ha de subsis i , y odos los
o ganismos son pa e del absolu o o gánico de
la
Na u aleza.
El Es ado es a almen e necesa io pa a man-
ene el equilib io de las ue zas sociales. Es
un é mino en lucha la en e con el o o é mi-
no. Su línea di iso ia, su pun o de balanza es
lo jus o en la es e a del de echo: lo necesa io
en la de los hechos.
Donde hay é minos hay elación; y donde
és a exis a halla emos leyes na u ales que la e-
gulen.
El á omo es la unidad en la ma e ia, como el
indi iduo lo es en el Es ado.
La a acción ísica de e mina el cue po, que
es ambién en las e oluciones o gánicas unidad
sus an i a, como lo es en la humanidad la co
lec i idad que o ma el pueblo. Y así como odo
cue po halla en la a mós e a su con ención y
ida, oda sociedad ha de halla en el Es ado
56
las condiciones de su exis encia. La colec i i-
dad, como el indi iduo, han de ecibi del Es ado
cuan o á su p og eso y ida es necesa io. Si
aquél no cumple es a su misión única, indi i-
duo y colec i idad debe án acudi , po de echo,
á la e olución; que la Sociedad en es e caso 6
el Pode que egula sus ue zas son sus enemi-
gos, y hacen imposible el in de su exis encial
ida y p og eso.
II
Ro o el equilib io de las ue zas o gánico-so-
ciales; en lucha sus elemen os sus an i os po
sus an i as causas, el choque llega á se inmi-
nen e, a al, necesa io...: y la e olución empieza
y acaba su ob a—la ob a del de echo—sin o as
con a iedades, sin o as demo as que las sos-
enidas más 6 menos iempo po los hechos de
ue za que ha de des ui , po los elemen os de _
esis encia que el usu pado p esen a á los des-
pojados, el i ano á la íc ima, la cons i ución
á los cons i uidos
...
• •
•
• • •
57
III
De e minado po la pleni ud de los iem
pos en la ida de las naciones, el momen o his
ó ico de la e olución social, dos medios hay
pa a su ealización, medios conco dan es y ha -
mónicos con la ue za esis en e que la p oduz-
ca, con la ac i ud del Es ado, de las colec i i-
dades.
P ocedimien o de ue za. Cuando la ue za se
opone á. la sus en ación ó ei indicación del de-
echo.
P ocedimien o de de echo. Cuando las leyes
son la causa de los males sociales y el Pode
acep a y los pueblos se some en á la e o ma.
El de echo de pe ición de la colec i idad
y
del indi iduo es la mani es ación del segundo.
La conspi ación y la lucha a mada lo son del
p ime o.
Uno y o o son legí imos cuando son necesa-
ios.
Pa a eje ce los han de ene p esen e los
pueblos que los de echos se piden, y si se niegan
se oman,
58
IV
¡Escandalícense los ímidos, sean en con a
nues a los pa idos legales, cuya sola denomi-
nación es un e o á mue e pa a los encidos!...
¡Digan los hipóc i as, los aman es del o den so-
b e la libe ad, los aido es odos de la causa
del pueblo, que san i icamos el c imen de insu-
ección, que lo con e imos en de echo y que
con ales doc inas no hay sociedad posible ni
ins i uciones!...
¡Ellos saben, como noso os, que la bande a
de insu ección no la desplegamos como legí i-
ma, sí es en el caso ex emo de que á los de e-
chos inmanen es en las colec i idades y en el
homb e, se oponga la ue za po el Es ado y los,
Pode es públicos, sin a ende las jus as quejas
de los deshe edados, sin emedia las necesida-
des de los menes e osos!
Las e oluciones son hechos de odos los pues
blos, de odos los siglos, y su pe sis encia en el:
iempo y en el espacio les hace legí imas. Que
cuando un hecho p esen a es os ca ac e es iene
en la Humanidad sus an i idad p opia.
.
•
• • 11 •
Lo que ha
de
se , se á,
59
No hay ue za mo al ni ma e ial" que lo e i e.
Pod á e a da se el e ec o, la explosión. Pe o
a almen e los e ec os end án po las causas. Y
en la ida social, o o el equilib io o gánico de
los elemen os concu en es y complemen a ios
del o al conjun o, su gi á la lucha en el es ado
la en e explicado en an e io es páginas, an o
mayo , an o
más
o midable, cuan o mayo sea
el desequilib io p oducido y la ob a de iniquidad
de los pode osos. Que, así como odo cue po lan-
zado ue a de su cen o de g a edad lo busca y
halla necesa ia y a almen e en su caída, po que
la ley ísica de la g a edad lo de e mina, odo
de echo inmanen e ha de ol e , á despecho de
los usu pado es, al suje o que lo enca na y debe
posee , no po g acia y me ced ecibidas, sí es
—po ley na u al.
•
La op esión eje cida po los Pode es públicos
sob e los pueblos, la ue za de las leyes sob e
las colec i idades y sob e el homb e, ob an como
el apo sob e las pa edes de una calde a. Ce ad
és a he mé icamen e, eng osad aquéllas pa a que
su esis encia sea cada ez
mayo , y es ad cie -
os que cuan o mayo la esis encia sea, cuan o
más el hie o a ance
y es eche al apo , más
ine i able, más inmedia o y más po en e ha de
se el es allido del ecep áculo. Acaso esis a su
ue za has a comp imi
el
luido
en el espacio
66
Op imid el o en e y ompe á sus diques.
Resis id la e olución social, y sob e oso os
y ues as i anías, ¡oh pode es públicos! la e-
olución iun a á.
VIII
¡ ¡T iun a á, sí!!...
No hay ue za mo al ni ma e ial que lo
e i e.
¡Cada de o a es un iun o!...
¡Cada pe secución, un empuje!...
¡A anza á pasos de gigan e, la necesidad la
jus i ica, la ley di ina y humana la ampa an...
Y iempo es de que los pode es públicos,, que
de hecho ó de de echo igen los pueblos, de-
jen el camino lib e, colocándose decididamen e
á la cabeza de* los deshe edados, que han de
eje ce su acción ei indica o ia con a los usu a
pa lo es!...
El homb e, la colec i idad, no se ebelan
con a el Es ado... sí con a sus leyes. La e-
olución, al a aca al. Pode , se e ige en Pode :
p ueba (que iene la g ande elocuencia que de
los hechos s?, desp ende) d?, que lo
econoce nes
cesado.
67
Comp endan los homb es que ienen la e-
p esen ación del Es ado cuál es la misión que
les es á con iada. Pe suádanse que son los gua -
dado es de los de echos de odos y del de cada
uno. Es údienlos elacionándolos.., pa a da so-
lución con enien e á los con lic os que su jan
en e unos y o os. Tengan en cuen a que no
son la ep esen ación de clases é in e eses sin-
gula es ni p i ilegiados... sí es los deposi a ios
de las ue zas i as de la humanidad que han
de di igi al in único del homb e y de la colec-
i idad: « ida y p og eso.» Que con ecuencia
el es ado anquilo de de echo se pe u ba en
los pueblos... y que su misión es es ablece el
equilib io o o po el excesi o desa ollo de las
unas ue zas sob e las o as, po las luchas,
siemp e pe u bado as, de in e eses egoís as
cuando leyes sabias y jus as no los egulan y
con ienen.
IX
La e olución en el de echo se ha á, po que
el de echo en los pueblos es.
Pa a su ealización hacemos un llamamien o
á los homb es odos de buena
olun ad.
No pe sis an en e ,
los
que se c een sob e el
Pueblo,
su
enemigo en el Pueblo, ap es ándose
68
insensa os
á
una esis encia imposible en la que
se án encidos.
Consul en
su
p opia conciencia y les espon-
de á que el enemigo es á en sus p opias accio-
nes
y
omisiones... Que pueden, y aún es iempo,
e i a la lucha de des ucción que
su
ac i ud
p o oca, sin
más que desis i del injus o empe-
ño de se encedo es de sus iguales... No c ee-
mos,
como
La Sab án, que es é hecha de ango el
alma de los eyes y de los lacayos; ¡que an o
como noso os son y alen los que es án al os
como los que es án bajos!... Mas ampoco es
cie o que el homb e de colo sea escla o del
blanco po na u aleza; el ob e o, del ab ican e;
el abajado , del capi alis a... Que haya en de-
echo seño es y sie os, icos y pob es, amilias
que gocen y amilias que padezcan! ¡clases so-
ciales dominan es y clases si ien es! ...
Las ue zas i as que cons i uyen la Sociedad
es án desequilib adas. El p edominio de las unas
sob e las o as ha des uido los lími es que el
de echo na u al es ablece... ' El despo ismo del
Es ado con a los pueblos, de los Gobie nos
con a los gobe nados, es á dando luga , es cau-
sa de la lucha la en e que á odo homb e pensa-
do p eocupa... Y como el desequilib io social
no puede p e alece sob e el equilib io de la Na-
u aleza, ni la iciada ó iciosa cons i ución de
los pueblos sob e las leyes ha mónicas del Uni-
6.9
e so, coope emos odos á la c eación del es a-
do anquilo de de echo en que ían su po eni
los que sin p esen e saben ya, po la p opagan-
da hecha de las ideas, que son ines de la Hu-
manidad « ida y p og eso,» y que su exclusión
del banque e de la ida no es:—ag a io del C ea-
do , ob a de la Na u aleza, a alidad del Des i-
no, con a losqueno cabe ebela se!... Sí es ¡ob a
de la iniquidad del homb e!...
y
que puede epa-
a la y cas iga á su au o con la enganza, sin
que de la enganza sea esponsable la mano del
Pueblo que la ejecu a, sí es el deli o que la p e-
cisa!...
X
¡¡Venganza!!
¡Fue a posible que los op imidos se
engasen
de los op eso es, el escla o del seño , y á ue
de leales decimos que no ha íamos el llama-
mien o que hacemos á los de a iba pa a mejo-
a la
sue e de los de abajo; al Pode pa a que
ealice la e olución en el de echo y es ablezca
el de echo de los pueblos!... Po que en el ue o
in e no de nues a conciencia, como jueces de
los hechos que han enido y ienen luga en el
iempo y en el
espacio
s
como ilóso os y no alis-
70
as, hab ía de se nos más sa is ac o io la expia-
ción de la culpa po el culpable que la epa a-
ción que po causa de daño eminen e, pa a los
unos y pa a los o os si se ye a el p ocedimien-
o, pedimos al e dugo pa a la íc ima!...
Mas como es adis as y al in esencialmen e
p ác ico y humani a io de nues as aspi aciones,
o zoso nos es con esa que — ¡ la enganza del Pue-
blo es impo en e y mezquina pa a bo a con la
sang e que en los momen os de las sup emas
c isis se de ama... el su co que los desa ue os y
la i anía de los dominado es ha imp eso en las
aba idas en es de los op imidos! ...
Repasando la his o ia, los llamados excesos de
las e oluciones son e dade os c í m enes que con-
is an la conciencia de los que con ánimo se eno
y el juicio concen ado sólo en el momen o en
que los hechos se ealiza on, los ap ecian y cali-
ican. Mas cuando ilóso os
y
pensado es es udian
los e ec os po las causas... ¡Cuando al cae al gol-
pe de la guillo ina la cabeza del a is óc a a ó del
bu gués se apa a la is a del sac i icio y se su-
ma el núme o de las íc imas del sac i icado!...
¡Cuando á la ojiza luz de la ea del incendia io
se pene a en los an os de mise ia y lág imas que
aquella iqueza des uida ó saqueada ep esen-
a!... ¡Cuando los ojos se apa an del palacio que
a de pa a ija los en milla es de albe gues en que
no ya indi iduos pi amilias
1
, sí es gene ?-
-
çio ies
71
escla as de la sue e han pe ecido de hamb e,
de ío y po al a de ai e y de luz!... ¡Cuando de
la noble dama a opellada po el bes ial sensualis-
mo del illano que asal ó su cas illo se pasa á las
modes as i iendas en las que las hijas del pue-
blo ue on aicionadas en su e ó o zadas en su
debilidad y mise ia po el pad e, el esposo ó los
hijos de la que en su desg acia exci aba la com-
pasión!... ¡Cuando de la se e a y espe able igu-
a del sace do e se desciende á la ealidad, y en
el que llo a y suplica al e se b u almen e pe -
seguido po las u bas y sin piedad mu ilado y
asesinado, se descub e al cu a disolu o que abu-
só de su minis e io pa a p os i ui doncellas, que
apa ó á la esposa de la con ianza y del ca iñ o
del esposo, que ma ó la san a igu a de la mad e
en el epugnan e engend o de la bea a, que pe-
ne ó en el sag ado del hoga po el indigno es-
pionaje eje cido sob e la igno ancia de la muje
en el con esona io, que se apode ó de los bie-
nes de las amilias, que ahogó odo des ello de
in eligencia y p epa ó y condujo á los c eyen es
y aná icos
á
los mayo es excesos, anquilizan-
do sus
pe e idas conciencias con la absolución
de sus culpas á an poca cos a edimidas!...
¡Cuando se compa an y - elacionan los ho o es
y las iniquidades de an os siglos, con las iniqui-
dades y los ho o es de algunos días, ho as ó
mi-
nu os!. ¡Cuando se pesan c ímenes con c íme-
72
nes, desa ue os con desa ue os, dolo es y su i-
mien os con su imien os y dolo es ¡qué son,
qué signi ican en la balanza de la jus icia huma-
na
los
úl imos pa a
los
p ime os! ¡Quien que de
i uoso
y ec o blasone pod á pedi ... mise i-
co dia pa a los e dugos al con empla sus
íc-
imas!
¡Nada es su enganza, nada, elacionada con
el ag a io, y si la sang e se de ama, op imidos
y op eso es queda án manchados!.. Po es o la
echazamos, po es o sólo que emos e i a el
choque ma e ial y encauza la e olución po los
de o e os del de echo, haciendo un llamamien-
o á
los
homb es odos de buena olun ad pa a
que nos ayuden en la ob a de la e o ma... pa a
que sien an con noso os la necesidad que se
impone de que los Pode es públicos, que de he-
cho ó de de echo igen los pueblos, comp endan
y sean los ejecu o es de su misión esencialmen e
social.
¡Que iempo es ya de que á la p opaganda he-
cha y iun an e de las ideas sus i uya lo p ác i-
co de los sis emas; de que la ley polí ico-cons i-
ucional ceda la p imacía á la ley ci il, y que,
con Cáma as 6 sin Cáma as, como hecho 6 como
de echo, po ley 6 po ue za, se busque y es u-
die la o ma posible y p og esi a de
que los ma-
les de los pueblos se con engan
y
emedien, de
73
que se ab a paso á la e olución social po me-
dio de la e o ma del de echo!
•
•
•
XI
Reconocido en p incipio, que en el ac ual mo-
men o his ó ico la misión del Es ado es esen-
cialmen e socialis a y no polí ica, abandonemos
el o den de ideas especula i as en que undamos
nues o abajo, pa a expone un sis ema de e-
o ma.
Como es na u al, al a a de desen ol e la
e olución en el de echo que al de echo de los
pueblos p ecisa hace , hab emos de pa i de un
de echo cons i uido y igen e.
Toma emos como base el que en España ige,
an o po se nos más sensible, cuan o po que
más
sensible es pa a nues os inmedia os lec o-
es, euniendo condiciones bas an es
pa a que
el juicio se o me con conocimien o de causa;
siquie a debamos obse a que no es el in e és
nacional el que únicamen e nos mue e, sí es el
in e és de la Humanidad y el de los pueblos
o-
dos que aba can y comp enden, co no odo que
74
es, las pa es ep esen adas po las ac uales na-
cionalidades.
El de echo de gen es, el de echo na u al es
único. Y las mismas causas p oducen en odas
pa es los mismos e ec os.
SEGUNDA PARTE
De
las pe sonas.
El de echo cons i uido conside a las pe sonas
en
es ado na u al y en es ado ci il. En el p ime-
o sus de echos a ían po azón del sexo, del
nacimien o y de la edad. En el segundo, según
sean na u ales ó ex anje os.
En endemos que el sexo y la edad son di e-
encias sus ancialmen e na u ales, que en sí de-
e minan, den o del de echo na u al, a iedad
subje i a que necesa iamen e hace que el hom-
b e y la muje , el in an e, el púbe y el adul o no
puedan se lo mismo an e la ley.
La ue za y la in eligencia, la azón, la con-
ciencia y la iabilidad aumen an y dec ecen p o-
g esi amen e con la edad, que ma ca en el indi-
iduo es ados ca ac e ís icos
y
unciones dis in-
as, an o en el
o den ísico
co o
en el o den
8
2
y los abismos de la sa is acción de sus pasiones
y de sus icios.
Y no se diga que desde el momen o en que se
e ec úa la con usión legal de los hijos nacidos
en ma imonio con los habidos ue a de ma i-
monio, pe judicamos el de echo de los p ime os,
po que los hijos compa en na u al y ci ilmen e
los de echos que la sucesión les da con sus he -
manos; po que, acep ada la objeción, la lógica
nos conduci ía á limi a en los cónyuges el nú-
me o de hijos en elación con su o una.
¡Sean he manos an e la ley odos los nacidos
del mismo pad e ó de la misma mad e, y he -
manos sean odos los homb es an e la humana
conciencia!
Sin es a e o ma en el de echo, sin es e p in-
cipio de a e nidad en los pueblos, los deshe e-
dados, los pa ias que hoy la sociedad egis a
con inaudi a c ueldad, se án enemigos na u ales
de la amilia y de la colec i idad den o de la
cual i an ¡ e men o de la inmo alidad y del pe-
cado con que su inocencia ué ma cada!
Menos in an icidios y más homb es i uosos
egis a ían las es adís icas del c imen y la his-
o ia de las amilias, si la Iglesia y el Es ado
insc ibie an los nacidos, po ca idad la p ime a
y po impe a i o ca egó ico del de echo el se-
gundo, sin indisc e as elaciones sob e el hecho
83
na u al, y po an o legí imo, de su enida al
mundo, co no hijos de la mad e y del pad e que
los econoce y p esen a, sup imiendo de las pa -
idas sac amen ales y del egis o ci il la clasi-
icación de «legí imo ó ilegí imo,» que sólo en
el o den mo al debe queda en la conciencia de
los p ogeni o es del nue o se pa a la expiación
subje i a de la al a; pe o sin que nunca és a al-
cance al inocen e que, al eni á se indi iduo
de una sociedad, unidad de una colec i idad,
pa e de la Humanidad á la cual pe enece, iene
de echo al de echo de odos.
•
En el es ado na u al de las pe sonas no hay
más que dos di e encias que de e minan, con a-
zón y en de echo, dis in as ap i udes en el indi-
iduo.
La edad y el sexo.
IV
En el es ado ci il, la clasi icación de «na-
u ales y ex anje os» iene inmensa impo an-
cia pa a la Humanidad.
Es con a ia al de echo na u al, y u gen e,
po an o, que el de echo, en su e olución, la
bo e como maldi a y pa a siemp e de sus Có-
digos.
84
¡Cuán a se á nues a con icción en es e pun-
o, cuando no nos de iene la uni e sal impopu-
la idad que ha de alcanza nos po la sola mani-
es ación de nues o pensamien o!
Nada hay más unes o pa a el p og eso de la
Humanidad que el concep o de la Pa ia.
Es una ue za ciega que a as a y hunde co-
lec i idades y pueblos... En cuyo nomb e se e-
sis e la azón
y
el de echo, lo ú il
y
lo jus o...
G i o de explo ación, de expoliación y de des-
pojo con el que han cubie o sus c ímenes y am-
biciones los i anos de odos los iempos... Con-
cep o libe icida que co a
y
ompe la co ien e
eléc ica de las g andes e oluciones... Que a a-
ja y de iene
en las on e as
el es o zado p og eso
de los genios de la Humanidad... Que lanza al
he mano con a el he mano, al homb e con a el
homb e, o uscando su en endimien o has a el
ex emo de ob a po sen imien o
y
no po co-
nocimien o.
•
9 -e •
85
VI
No p e endemos de momen o la desapa ición
de las nacionalidades. Mas, como e o ma nece-
sa ia, lle a íamos á la e olución del de echo el
que el es ado de las pe sonas no se ea modi i-
cado po el an i a e nal p incipio de conside-
a les «nacionales y ex anje os.»
Ho a es ya de que los de echos del homb e
se undan en el c isol de lo jus o y de lo bueno,
y de que el indi iduo, como las colec i idades,
dejen de conside a se
au hoc onos
pa a lanza se
en alas del cosmopoli ismo á la ealización del
p og eso que, inde inidamen e, se desa olla en
el iempo
y
en el espacio.
«¡An e odo la pa ia!» dicen los explo ado-
es e e nos de los pueblos.
Y és os «¡ ¡An e odo!!» epi en, oponiendo el
ana ismo de sus co azones al pensa del ce e-
b o y á la oz de la conciencia
Y po man ene , po ejemplo, la in eg idad
del e i o io que se halla epa ido
en e los
p i ilegiados... y en el cual
¡ni una sola pulga-
da ienen suya los deshe edados!... ¡se des oza
la in eg idad de la ida humana y se pie den
millones de idas
y
haciendas, que los i anos
de odos los países y de odos los iempos em-
plean como combus ible indispensable pa a sos-
ene pe sonales g andezas, eudos de amilia,
o gullos
y
ambiciones... si es que no ob as de
iniquidad y de e güenza!
«¡An e odo, ida y p og eso!» decimos nos-
o os y con noso os los op imidos de odos los
pueblos.
¡Que ya es iempo de que á la idea de la Pa-
ia sus i uya la idea del Uni e so, y á los con-
cep os de «nacionales y ex anje os,» el concep-
o único de «Humanidad», la pe sonalidad «hom-
b e!»
VII
La p ime a aspi ación es emo a, po que
la
o ma p ác ica pa a alcanza la es la de ede a-
ción y con ede ación de Es ados en la República
uni e sal. Mas la segunda quedó de de echo e-
conocida desde que la e olución ancesa del
úl imo siglo g abó con sang e en el co azon de
odos los pueblos de Eu opa (como an es lo hi-
cie a la más g ande de las colonias inglesas en
Amé ica) el lema de su bande a eden o a: «li-
be ad, igualdad, a e nidad».
¡Tiempo es ya de que á la p opaganda hecha de
las ideas sus i uya la p ác ica de las i udes d.-
87
isas, i udes que hoy a ajan y es e ilizan an-
iguas p eocupaciones, á las que las masas
in-
den
cul o, y de las que sólo sacan indi idual
p o echo los que i en de la igno ancia de las
muchedumb es y llaman sag ado lo que es
impío!
El concep o de la pa ia es pa a los Gobie -
nos de odos los pueblos, como la exis encia de
Dios pa a los sace do es de odos los cul os.
Una mina en explo ación.
Y p ecisa: que los pa io as, como los c eyen-
es, dis ingan—cuándo les dan los di ec o es el
o o na i o que su seno gua da...
y
cuándo les
p ecipi an po inep i ud ó pe idia, sob e gases
que as ixian y ma an.
SS
De la amilia.
Si de las pe sonas, p ime elemen o simple de
la sociedad, pasamos á la amilia, o ma o igi-
na ia de su p ime a mani es ación, ins i ución
hallada en odos iempos
y
países, hab emos de
econoce sob e es e hecho su legi imidad; y es-
udiada, encon a emos acionalmen e, sus ca-
ac e es esenciales y cons i u i os, la o ganiza-
ción sus ancial de su exis encia, el de echo na-
u al po que se ige; y una ez és e conocido, á-
cil ha de se nos de e mina la solución que
eclaman los dis in os p oblemas de ac ualidad
que con ella se elacionan.
Ti
La amilia, en el o den de la Na u aleza,
no
se mani ies a en la unión del homb e con la mu-
je . Es e es un ac o dependien e de la olun ad
de las pa es
y
que de e mina el amo , el in-
e és, la pasión, el cálculo... No o ece ca ac•
89
e es indelebles, consecuencias a ales, lazos in-
des uc ibles.
Es una compañía en la que sólo hay obliga-
cionis as, socios undado es.
La amilia nace con el hijo.
Desde el momen o en que es a nue a pe sona-
lidad se p esen a, al hecho olun a io de la unión
de los pad es, se sob epone el hecho de ela-
ción o zosa en que se e cons i uido el se que
iene al mundo a almen e, po ley na u al.
El homb e es con la muje , la muje es con el
homb e po que quie en. Ac o de olun ad.
El hijo es del pad e, es de la mad e, sin que
quie a. Ac o sin olun ad.
En el p ime o, se islumb an an sólo ca ac-
e es de con a o. En el segundo, hay algo más
ascenden al.
La ins i ución de la amilia.
Segundo elemen o o gánico de la Sociedad.
III
El ma imonio, pa a la Religión, es sac amen-
o; pa a la Sociedad, con a o.
Sea en el p ime concep o lo que el dogma
de e mine y la disciplina de la Iglesia á que
pe enezcan las pa es p ecep úe.
El Pode ci il, el Es ado, no puede menos de
90
espe a la libe ad de conciencia y de ga an i
la libe ad de cul os en cuan o sus p ác icas ex-
e nas no a aquen, po necesidad subsiguien e á
su mani es ación, de echos inmanen es del indi-
iduo, de la colec i idad ó de la Humanidad.
La Iglesia es una asociación den o del Es a-
do. No es un pode con el Es ado, ni sob e el
Es ado.
De aquí
la limi ación acional de sus
ac os ex e nos.
El homb e, como se mo al que es, en odos
los iempos y en odos los países iene la c een-
cia en Dios, y solemniza los p incipales ac os
de su ida, y en e ellos el ma imonio, con los
i os de su Iglesia, la p ác ica de sus an epasa-
dos ó el ana ismo de la supe s ición.
El homb e, como se in eligen e y sensible,
como compues o de espí i u y ma e ia, iene dis-
in os ines que cumpli ; eje ci a su ac i idad en
las múl iples es e as de acción en que se mue e:
y la misión del Es ado es hace posible el in e-
ligioso, el in cien í ico, el in mo al... odos los
que se de i an de las a ias ap i udes del indi-
iduo, sin o as limi aciones que las ya explica-
das en páginas an e io es en que nos hemos ocu-
pado de los de echos del Homb e, de la Colec i-
idad y de la Humanidad.
En el anscu so de es e lib o a a emos de
las elaciones de las Iglesias con el Es ado. Mas
de p esen e, y sin en a en una cues ión p ác-
9
ica an impo an e y ascenden al, indiendo
cul o á la buena e de nues o azona , con esa-
mos que no comp endemos la indignación y la
so p esa de la escuela libe al mode na con a el
cle o ca ólico, que decla a concubina io al casa-
do ci ilmen e cuando, miemb o de su Iglesia, no
ecibe la bendición nupcial. La cali icación, el
ana ema, nos pa ece an lógico, an me ecido,
como lógico á su ez es que el Es ado no se ocu-
pe ni p eocupe de lo que la Iglesia a e ó desa e,
debiendo legisla sob e el ma imonio como con-
a o, sob e la amilia como ins i ución, con en-
e a libe ad é independencia.
Tan absu da es la ley que ala ma y con a ía
la conciencia y el ana ismo indi idual, exigien-
do que el con a o ci il de ma imonio p eceda
á la celeb ación del ma imonio eligioso, como
la que, po sen ido in e so, admi e pa a la ins-
c ipción en el egis o la pa ida sac amen al,
el
ce i icado que expida la Iglesia de la unión ben-
decida... En el p ime caso hay i anía po pa e
del Pode ; en el segundo, debilidad, abdicación.
El Es ado no debe legisla sob e las concien-
cias. La Iglesia no puede da ni qui a
de echos
al indi iduo y á la amilia den o de la Sociedad
que el pode ci il egula.
98
La p opiedad, la eligión, la ciencia, el a e,
el desa ollo ísico y mo al del homb e, el a-
bajo, e c., son cues iones odas cuya gene aliza-
ción, cuya uni e salidad hace que no quepan
den o de los es echos moldes de la amilia,
cuya sus an i idad exige pun os de is a más
le an ados que los que consien en a ecciones
y egoísmos de la ins i ución que nos ha ocu-
pado.
99
De echo sob a las cosas.
Todo lo que es á ue a de la pe sona y no es
pe sona, es ma e ia ap opiable.
Hay un de echo común sob e las cosas, co-
lec i ismo, y un hecho de elación, indi idua.
lismo.
De es e dualismo innegable su ge un es ado
de lucha la en e de homb e á homb e, de ami-
lia á amilia, de clase á clase, de pueblo á pue-
blo, de nación á nación. De lo pa icula con-
a lo gene al, de lo inde e minado con a lo
de e minado .
Todos los Es ados acep an es a eo ía, la e-
conocen. P ueba, el dominio eminen e que se
ese an.
Mas es a ese a obliga al Pode á egula la
p opiedad en é minos que—median e leyes de
cons an e y a iable aplicación, según el mo-
men o his ó ico pa a que se legisla, se concilien:
el bien indi idual con el bien social, el indi idua•
lismo con el colec i ismo.
El o den en el uni e so exige que cada es e a
i00
se mue a den o de su ó bi a. El o den social
exige ambién que cada indi iduo coexis a con
odos los indi iduos y que odos los indi iduos
hagan posible la ida de cada uno.
El homb e como la colec i idad, la colec i i-
dad como la Humanidad, ienen un in que cum-
pli , como lo ienen las cosas en el o den ísico
ó elacionadas con el suje o á cuyo se icio que-
dan en el o den social. Y cuan o haga posible
el in de la Humanidad, de la colec i idad y del
indi iduo, es ley de su exis encia.
Y si con la exposición abs ac a de nues a
doc ina hemos concluido, de deducción en de-
ducción, que « odo en sí es absolu o
y
ela i o
ue a de sí» necesa iamen e hemos de sen a
como axioma, después de econocida la condi-
ción de ap opiabilidad de las cosas po las
,
pe -
sonas, que, ju ídicamen e, la p opiedad colec i a
es absolu a
y
ela i a la indi idual, ó en o os
é minos: que, elacionada la ma e ia ap opiable
con un suje o, si la causa de elación se cumple,
si la condición subsis e, el ínculo es legí imo,
y que no lo es en caso con a io.
La p opiedad, ju ídica y acionalmen e juzga-
da, se á ins i ución de de echo en cuan o como
cosa, ob e en pode del suje o
á
los al os ines
de su exis encia « ida
y p og eso.» De donde se
deduce que no es líci o el dominio,
sí
es cuan-
do la cosa p es a las u ilidades de que inme-
IOT
dia amen e y po su na u aleza es suscep ible.
Hay en el indi iduo, como en la colec i idad,
necesidades ma e iales é inma e iales, mo ales
y ísicas:
y
en an o la elación subje i a con la
obje i a exis i á de de echo, en cuan o se man-
enga po la pe sona pa a los ines po que se
de e mina... Violados ó o os po el suje o: la
elación pod á subsis i de hecho, pe o no de
de echo; y el colec i ismo debe á sob epone se
al indi idualismo; y el dominio eminen e del
Es ado á la p opiedad pa icula —no pa a e e-
ne la y que en sus manos mue as se es e ilice
ó dilapide, sí es pa a dis ibui la y da la como
sea jus o y necesa io.
II
Todo lo que es á ue a del homb e
y
es sus-
cep ible de ap opiación se nos mani ies a bajo
dos di e en es aspec os, en dos momen os dis-
in os.
An es de habe caído en la se idumb e del
suje o. Bajo el dominio de és e.
En el p ime caso no hay ley de elación,
po que la elación no exis e, y es pa a el es u-
dio del de echo que enimos haciendo me a abs-
acción. En el segundo exis e, po que su es ado
lo de e mina, y sob e el hecho que se mani ies a
es á, la,
causa, de lo mani es ado,
102
III
Las necesidades en la Humanidad son comu-
nes. Su sa is acción indi idual.
De aquí el doble ca ác e que la p opiedad
e is e.
La cosa en su esencia es suscep ible de p es-
a al homb e una, dos ó más u ilidades; y en
an o la ap opiación es a á en de echo man eni-
da en cuan o que las u ilidades sean, po que si
se abandonan po el suje o, si no se eje ci an, se
pie den pa a el bien de la colec i idad, que es
—el conjun o de odos los suje os que sien en la
necesidad que jus i ica la elación con el obje o.
Y en es e caso, la pe sona ju ídica, en la que de
hecho emos la elación y á la que de de echo
pod á co esponde le, no es dueño, sino de en a-
do , pues o que no la ap o echa pa a sí y p i a
á los demás del ap o echamien o.
Cuando es o sucede, el Es ado debe in e e-
ni : y la p opiedad indi idual cede al colec i is-
mo de la p opiedad.
IV
Colec i ismo de la
p opiedad.
Hé aquí el de echo, no econocido po nues-
as leyes, que
en la e olución del de echo hay
103
que opone al de echo de p opiedad indi idual.
No pa a des ui és e, sí pa a comple a lo.
V
•
No somos comunis as de los que quie en la
igualación de o unas, la des ucción del capi-
al, la epa ición de bienes... Abogamos po la
e o ma del de echo, po el de echo de los pue •
blos, y somos enemigos de oda iolencia, de
odo es ado de ue za.
Es menes e desconoce la na u aleza huma
na, el es udio de sus leyes, la his o ia del hom-
b e... pa a c ee posibles aquellas u opias que
sólo la maldad ó la igno ancia pueden pa o-
.
cina .
Mas si el Es ado pe manece inac i o... si los
p i ilegiados po la o una siguen so dos á
los g i os de angus ia y desespe ación que lan-
zan las clases deshe edadas... sucede á—y en
co o plazo—el choque de las unas clases con-
a las o as... Hab á ag esión jus i icada po la
ley de la necesidad, sus en ada po el odio.
ag andada po la esis encia... y e igidos los
pueblos en jueces de su p opia causa en los mo-
men os de la sang ien a lucha, se ha án e-
104
pa os de bienes, se des ui á el capi al, y los
iguali a ios...
oba án á los icos pa a sa is ace
sus exci adas pasiones, cede án á las masas
(ins umen o inconscien e de sus a opellos) la
meno pa e de sus apiñas, y da án el iun o
á su codicia...
Mas aunque así no sucedie a, aun suponiendo
que los após oles de ales doc inas, igno an es
y no mal ados, y con medios bas an es pa a
la ejecución, dis ibuye an la común iqueza
en e odos en la misma can idad, de e minan-
do
un
momen o his ó ico de absolu a igualdad
de bienes... An es del nue o día su ob a hab ía
desapa ecido...: po que las di e sas ap i udes,
los icios, las pasiones, males y bienes, i ud y
abajo, las leyes de la na u aleza subje i a y
obje i a y las di e sas condicionalidades, en
suma, de la o alidad de indi iduos que o man
la colec i idad.., ha ían de odo pun o ines a-
ble—imposible en in—ese g ose o comunismo,
del cual nos con esamos ad e sa ios.
Pe o po lo mismo que p e emos sus ho o es
y a i mamos su ine icacia, an e la exis encia de
las causas que, no a ajadas, deben p oduci la
ca ás o e... con alen ía hemos de expone el
emedio: y... ¡ojalá que los homb es de buena
olun ad nos sigan pa a que la ley haga lo que
po uede hace la ue za!..,
T
05
VI
Toma el homb e de los es einos de la Na-
u aleza cuan o necesi a pa a su subsis encia;
y el C eado , pe ec o en su ob a, la Na u aleza,
p ódiga en sus mani es aciones, le o ecen exu-
be ancia de ma e ia, sob a de medios pa a que
i a y p og ese.
Las leyes po las cuales se igen en su des-
en ol imien o y asmu ación, los mundos ani
mal, ege al y mine al, nos demues an que la
ep oducción de sus especies y ejempla es, que
el ac ecen amien o genesiaco de su ma e ia o -
gánica se e ec úa más ápidamen e y en mayo
núme o que la ep oducción en el homb e. Es
deci , que és e no debe jamás, al menos has a
el p esen e, ca ece po modo na u al de medios
pa a su subsis encia po que és os al en en los
o ganismos cósmicos.
Y sin emba go, con a es a a i mación expe-
imen al es án los hechos que nos p ueban, la
his o ia que nos enseña, que son más los des-
he edados en las sociedades ci ilizadas que los
escogidos; los hamb ien os, que los
ha os; los
que ca ecen de bienes, que los que los poseen...
An e los e ec os, o zoso es descende á las
Gamsas, Y como és as lo so
l na u ales, co no
1o6
acabamos de e , en icios o gánicos de la so-
ciedad han de es iba , y al Pode egulado
de
la Sociedad,
al Es ado, oca a aja el mal, cau-
e iza la he ida.
VII
Hemos dicho que la al a de medios pa a i-
i y p og esa
no es na u al, en azón á que
Dios pa a el c eyen e y la Na u aleza pa a el
acionalis a han egulado las leyes po que se
ige el desen ol imien o de la ma e ia, de modo
que--cuan o en el mundo ísico y mo al ap o e-
cha al homb e, nace, c ece y se desa olla en
mayo p opo ción que es a especie pa a nos-
o os dominan e de odos los elemen os cósmi-
cos y psicológicos.
La ciencia es una ealidad. Su posesión en el
homb e una aspi ación, y en an os miles de si-
glos como el mundo es, la úl ima palab a no se
ha p onunciado ni p onuncia á has a su consu-
mación, po que la sobe bia de c ee lo nos con-
duci ía en el o len eligioso á la he ejía de con-
undi el C eado con la c ia u a, y en el ma e-
ial, el e ec o con la causa, el hecho con la ley
que lo egula.
La na u aleza ísica del homb e es an limi-
ada
en sus necesidades, an a ómica en su eja-
107
ción con elemen os y p ime as ma e ias de que
se si e y nu e, que en el banque e de la ida
cabemos odos sin escaseces.
Es inexac a de oda inexac i ud la céleb e eo-
ía que con más ó menos e dad se a ibuye á
Mal hus.
Lo que hay, que al eje ci a el homb e su a-
cul ad de ap opiación ha abusado, y no usado,
de
los
ines na u ales que la legi iman, po mó-
iles pa icula es y egoís a
exclusi ismo, en pe -
juicio
y á
expensas de
los demás.
VIII
Abandonando de momen o las necesidades
mo ales é in elec uales del homb e, y es udian-
do sólo la elación del homb e con las cosas, en
cuan o que son suscep ibles y ap opiadas po
na u aleza pa a sa is ace las necesidades ma-
e iales de la especie, hallamos, como p ime
elemen o de ida, el sus en o,
y
como medio
ap opiado y na u al pa a ealiza lo, la u ilización
de las sus ancias ege ales que p oduce la ie a.
De aquí que, lo mismo el b u o que el hom-
b e, se hayan hecho ins in i amen e dueños de
sus u os, sin más que una di e encia sus ancial:
la de que el p ime o busca y se ap opia la cosa
Guando la necesi a,
y el segundo, en p e isión
"4
Ideas económico-sociales.
La necesidad es la sup ema ley en el homb e
como se ma e ial. Es ambién la ley acional
del Es ado, como en idad ju ídica, con la sus-
ancial di e encia de que, como el Es ado ha de
ealiza el bien gene al, debiendo a ende á o-
dos, iene que sob epone , en caso de lucha
en e la colec i idad y el indi iduo, á la sa is-
acción legí ima de las necesidades de és e, las
legí imas necesidades del mayo núme o; pues
pa a el Es ado es ela i o lo que pa a el indi i-
duo puede se —y se po modo na u al—abso-
lu o.
El homb e, como suje o de la economía poli-
ica, se p opone un in—adquisición de iqueza
como medio de cub i sus necesidades. Y pe si-
gue en las cosas la u ilidad especial.
Mas, como al singula iza pa a sí, la u ilidad
que la cosa es suscep ible de p es a á cualquie a,
y al ap opiá sela uno solo, hay un desp endimien-
o que me ma ó anula la gene al que en sí iene,
sucede en la sociedad el desequilib io de hecho,
"5
en a la u ilidad
géne al y la elación de u ilidad
que se es ablece de la cosa pa a el suje o; y á
es ablece el equilib io ha de ende la ley.
II
Las cosas son ú iles:— necesa iamen e, ci -
cuns ancialmen e, con encionalmen e.
Necesa iamen e lo es el ai e, po que de él
p ecisamos en odo momen o. Ci cuns ancial-
men e, el agua, el alimen o, el es ido, po que
nos son indispensables cuando la necesidad se
mani ies a. Con encionalmen e, el lujo, la moda,
el diaman e, e c.
Sob e las dos p ime as iene el homb e de e-
cho inmanen e, el cual puede e se con a iado
po el Es ado, po o os indi iduos, po el suje-
o mismo.
Po el Es ado: con leyes iscales y Códigos
ci iles en que se econozca, po ejemplo, la p o-
piedad indi idual con ca ac e es inmu ables ex-
clusi is as y absolu os, con a ios al de echo de
p opiedad que á la colec i idad asis e, y que, en
igualdad de in ensidad, es supe io , po se más
ex enso. Po o os indi iduos: al usa ó abusa
de los que sob e la cosa engan, con pe juicio de
los demás. Y po el mismo suje o en elacion con
I16
el obje o: po iguales causas que las que de ex-
pone acabamos.
Las aduanas, los ibu os, las pa en es de
ciencia que pa a pode eje ce las p o esiones se
pe mi e da el Es ado en sus uni e sidades ex-
cluyendo oda capacidad que él no haya econo-
cido como al y haciendo, po con a io, i es-
ponsable la igno ancia y nulidad de los que com-
p a on un í ulo... El dominio absolu o en la
cosa, que pe mi e al p opie a io abusa de ella
has a des ui la, ó abandona la has a hace la im-
p oduc i a sin p o echo pa icula y en daño de
las necesidades que po su na u aleza pudie a
llena ce ca de la colec i idad... El exceso ó de-`
ec o en la comida y bebida, la igno ancia olun-
a ia, el suicidio y muchos o os que pudié amos
ci a , son ejemplos de negaciones con a el de e-
cho inmanen e en el indi iduo sob e las cosas
ú iles «necesa iamen e» y «ci cuns ancialmen-
e,»—con adicciones á los ines esenciales de su
exis encia, « ida y p og eso» que a ancan del
suje o mismo, de o as pe sonalidades
y
del Es-
ado.
Más adelan e desa olla emos las ideas que
dejamos apun adas.
117
III
Las cosas son legí imamen e nues as po que
nos snn ú iles, y son de la colec i idad cuando
no p es an la u ilidad que pueden p oduci , con
a eglo á la capacidad que ienen, pa a sa is a-
ce las necesi Jades del homb e.
Es a sa is acción puede se espon ánea y sin
es ue zo po pa e del adqui en e, como el ai e
que espi amos; g a ui a, cuando no media p e-
cio en su adquisición, y one osa, en caso con-
a io.
Las cosas —y en iéndase que usamos de es a
palab a en su acepción más la a comp endiendo
en la denominación no sólo las ma e iales sí es
las inma e iales, hechos, se icios, e c.—llegan
á noso os, son nues as po odos los
medios
que el de echo na u al y el de echo cons i uido
econocen: po ocupación, pe cepción, con enio,
ue za, he encia, donación, e c. Y, como la o ali-
dad de cosas ú iles que nues as necesidades p e-
cisan, no pueden se poseídas ni p oducidas po
el indi iduo, po que es án en la Na u aleza, son
el con enido de la ciencia y el
u o del abajo
de la Humanidad cuyos concep os, po su uni-
e salización, no caben den o
de la limi ación
del suje o—de la unidad homb e: na u almen-
u
18
e nació el
cambio, y
con el cambio el
alo ,
cu-
yas ins i uciones son legí imas
y
necesa ias,
como lo p ueba el hecho de su mani es ación,
desa ollo y subsis encia en odos los iempos y
en odos los países.
¿Qué es el alo en las cosas?
Los economis as no es án con o mes al ija
es e concep o.
Pa a noso os se encuen a—en la elación
subje i amen e ela i a de las cualidades de las
cosas, con las pe sonas, indi idual ó colec i a,
que las poseen y solici an.
Supongamos un indi iduo, una amilia, un
pueblo, que i e en un país en que el agua se
mani ies a y p oduce con al abundancia que no
sólo es sob ada pa a sus necesidades sí es pe -
judicial po exceso, po que in ade las ie as
que habían de da le sus u os: su alo es nega-
i o. Si po con a io sucede, su alo es posi-
i o. Y en iéndase que hablamos del alo me -
can il, no del in ínseco en la cosa, el cual es á
en azón di ec a pa a el suje o de la u ilidad
que le epo a, de la necesidad que sa is ace.
El alo es la idea. Su exp esión,
el
p ecio.
Como p ime a ley que lo egula es á la ela-
ción en e la o e a y la demanda, elación cuya
in luencia se de e mina del modo siguien e: «El
p ecio es á en el me cado en azón di ec a del
pedido y en azón opues a de la o e a,»
Es a ley, expe imen almen e demos able, e i-
den e, axiomá ica, ae consigo la necesidad eco-
nómico-social del lib e-cambio y la condenación
acional de la escuela p o eccionis a.
IV
Las necesidades humanas se sa is acen po
medio de la p oducción.
En la p oducción hay que dis ingui el suje o,
el obje o y el ins umen o.
El suje o es el homb e que ejecu a; el obje o,
la ma e ia sob e que se ob a, y el ins umen o,
los medios de que nos alemos.
Las ue zas p oduc o as son: el Homb e y la
Na u aleza, y sociológicamen e el Capi al.
En de echo na u al, pa a la Humanidad, no
hay más que un suje o en la p oduccion: el Hom-
b e. Como obje o: la Na u aleza en el o den
ma e ial, y el homb e en el o den in elec ual y
mo al. Y como ins umen o, odo lo que es ade-
cuado y necesa io al in de la p oducción.
La p oducción es: inmedia a po ue za de la
Na u aleza; media a, po el abajo del homb e.
La aplicación obje i a de ue zas p oduc o as
á la p oducción es: la indus ia.
La p oducción puede se ma e ial, y su obje o,
las necesidades ma e iales. A es e g upo co es-
120
ponien las indus` ias ex ac i a, ag ícola, a-
b il y come ci
1
1. Psicológicas, de in subje i o,
que p o-lucen po y sob e las acul ades inma e-
iales del homb e, ob ando di ec amen e sob e
su imaginación, sob e su espí i u, sob e su in e-
ligencia; p es ación de se icios inma e iales, de
conocimien os: como el sace lo e, el abo ;-ado,
el maes o. Y mix as, las que en sus esul ados
inmedia os pa icipan
de
los
ca ac e es s, ñala-
dos á las dos an e io es,
como
las bellas a es.
Puede habe abajo sin indus ia, pe o no in-
dus ia sin abajo. De aquí que el abajo de la
Na u aleza ó del homb e sea causa de la p oduc-
ción, y que al se causa necesa ia enga que su-
je a se á leyes.
El homb e abajando es la causa de la p o,
ducción.
El p oduc o debe se del que abaja. De o-
dos y cada uno de los agen es que
á
la p oduc-
ción coope en.
La p ime a ley del abajo es su emune a-
ción. La p ime a condición, la libe ad de odos,
mien as es a libe ad haga posible el equilib io
ju ídico-na u al de las ue zas que en an en la
p oducción, sin que el p edominio de. clases
6
121
elemen os den po esul ado la imposición y la
explo ación del capi alis a sob e el ob e o, del
emp esa io sol)] e el abajado , de los p i ile-
giados sob e los deshe edados, ó ice e sa.
La escla i ud del homb e y la del abajo
son con a ias al desa ollo de la p oducción.
La segunda condición es la ciencia, que no es
o a cosa—que el e lejo de las leyes obje i as
que exis en en la Na u aleza; el conocimien o de
las causas y de sus elaciones; el p incipio de
- causalidad.
La ciencia ob a, gene almen e, po medio de
la educación.
La educación ha de se lib e.
Ni el Es ado ni la Iglesia deben eglamen a .
La es e a de acción de la ciencia es independien-
e de la que en de echo co esponde á la ins i u-
ción «Es ado» y á la asociación «Iglesia».
VI
El abajo equie e ap i ud.
La di e encia de ap i udes, la limi ación de
acul ades y la gene alización y mul iplicidad
de necesidades, son causas, económicamen e
discu iendo, de la sociedad.
Cons i uido el homb e en sociedad
pa a el in
122
exp esado, se de i a, como consecuencia p eci-
sa, la di isión del abajo.
El indi iduo no puede dedica se á odas las
indus ias cuyos p oduc os le son p ecisos, ú i-
les ó ag adables. Tiene que dedica se á una de-
e minada y p oduci en ella más de lo que ne-
cesi a, pa a cambia el sob an e po los se icios,
po los obje os de las o as, de los que po su
limi ado es ue zo ca ece ía.
Es e p incipio en aña la solida idad del a-
bajo y la igualdad de los abajado es. Sin o a
excepción que la consiguien e al de que «cada
uno es según su capacidad y cada capacidad se-
gún sus ob as,» en endiendo además, como lími-
e na u al y social, el que exige la mu ua ela-
ción en e el Indi iduo y la Colec i idad, la Co-
lec i idad y: la Humanidad, caso de que o o el
equilib io económico en la p oducción haya cho-
que de in e eses, po que si lo hay, la necesidad
más ex ensa ha de sa is ace se á cos a de la más
limi ada; la u ilidad de uno cede á la u ilidad
de odos... El Es ado debe in e eni decidiendo
el con lic o con a eglo á la doc ina que hemos
desa ollado al ocupa nos del de echo en el nom-
b e, en la Colec i idad y en la Humanidad.
1
23
VII
Vol iendo á la di isión del abajo, decimos:
que el bello ideal de la economía es que se di i-
da y subdi ida cada ez más. La demos ación
es expe imen al. Smi h popula izó sus en ajas.
La limi ación y di e sidad de ap i udes como
causa, y la di isión del abajo como e ec o, son
los undamen os de la asociación del homb e
con el homb e como medio de p oducción, po -
que el es ue zo aislado de cada uno hace impo-
en e el abajo del homb e, no ya pa a la sa-
is acción de las necesidades comunes, sí es
pa a las del indi iduo.
Y desde el momen o en que el homb e ha
menes e del homb e pa a p oduci y i i , no
debe (económicamen e azonando y de acue do
los p incipios de la economía polí ica con los
de la mo al y el de echo) habe quien explo e y
quien padezca.
Los ínculos nacidos en e la in eligencia que
di ige y el es ue zo ma e ial que ejecu a, en e
los que en una ú o a
o ma p es an den o de
la asociación, su se icio pe sonal y el capi al
necesa io á la emp esa pa a cuyo log o ha mó-
nicamen e concu en odos, han de se ales,
que
las u ilidades se epa an con equidad; e-
TERCERA PARTE
Los g andes p oblemas.
INVOCACIÓN
¡Despe ad, pueblos! ¡Escla os, omped las ca-
denas y azo ad con ellas el os o de ues os
iguales
que á í ulo de seño es os han hecho du-
an e muchos siglos de peo condición que á las
bes ias! ¡Que el de echo na u al impe e en oda
la ie a y sus e e nos p incipios b illen y es-
plandezcan á la luz de las hogue as en que a o-
jéis ai ados odos los códigos ci iles y penales
hechos con a oso os po los homb es mal a-
dos, po el egoísmo de las amilias y de las clases,
po los dominado es sob e los dominados, po los
menos con a los más! ¡Que los e e nos p incipios
de la mo al y de la jus icia bo en pa a siemp e
la le a de la ley esc i a que in oca el sace do e
con a la conciencia, el ha o con a el ham-
b ien o y esa pe sonalidad híb ida que se llama
131
sociedad con a los asociados que su en y pa-
decen!...
¡Homb es de azón, pensad que los explo a-
dos sois más que los explo ado es, y que en an-
o os encen y a asallan en cuan o que no a a-
cáis unidos!...
¡G abad en ues a memo ia la enseñanza del
ey Sci a!...
Oc ogena io y mo ibundo llamó á sus hijos
y los mandó ompe un haz de lechas. Los jó-
enes, con odo su igo , no pudie on, y en on-
ces, el anciano, con sus emblo osas manos,
omó el haz, lo desa ó y una po una queb ó
cada lecha, diciéndoles:
«Hé aquí los e ec os de la unión. Reunidos
en un haz se éis in encibles: omados sepa ada-
men e se éis o os como cañas...»
¡Caminad unidos á la ei indicación de ues-
os de echos, y a acad á ues os enemigos uno
po uno; po que débiles como son aisladamen e,
o man ap e ado haz pa a i i , ¡oh pueblos
desdichados! de ues a sang e y á cos a de ues-
a igno ancia!
¡Homb e!
!Dese a e o!
¡Que u sue e no
es á echada y Mal hus blas emó con a la Na-
u aleza al deci que no había cubie o pa a o-
dos en el banque e de la ida!...
El Se Sup emo en su jus icia , el P in-
cipio C eado en sus mani es aciones y le-
132
yes uni e sales, nos dicen odo lo con a io.
¡Si al an pues os en el banque e de la ida
pa a muchos homb es, no es po que la Na u a-
leza los excluya en el o den ísico, ni el En e-
Dios en el o den mo al, po que en es e caso
Dios no se ía jus o y la Na u aleza no se ía sa-
bia... Sí, po que las leyes posi i as de un lado,
y la iniquidad subje i a de o o, han hecho que
haya indi iduos, amilias y clases que ocupan
más de un pues o en el g an banque e de la ida.
¡Ce ad con a ellos, homb es de co azón!
¡No pa a des ui y daña , sí po que el equili-
b io de las ue zas sociales se ha o o y cada
uno iene que ei indica sus de echos
y
cum-
pli sus debe es!...
¡Debe es y de echos que no se o o gan, que
son inmanen es, subje i os y obje i os... y que
a aigan en el Homb e, en la Colec i idad
y
en
la Humanidad... po que les pe enecen: es én ó
no de en ados po unos ú o os o ganismos ó
pe sonalidades, que an e la jus icia de su causa
nada son, nada alen, nada pueden!
Su ley es la ley na u al.
¡Si los pode osos de la ie a han o cido la
ley na u al, si se desconoce, esc i a la iene
Dios en sus ob as!
¡Ayudad la ob a de la c eación, que nos b in-
da á odos con sus dones, que á odos impone
sus leyes!
133
¡Empeñad la lucha: po que el equilib io de
las ue zas sociales se ha o o; y cada uno, po
la unión de odos, ei indique sus de echos pa -
iendo del p incipio de que:
nunca el de echo na-
u al
de
la pe sonalidad indi idual ó colec i a debe
se in e io á las necesidades del in de su exis-
encia!
¡Dos ins i uciones humanas, el Es ado y la
Iglesia, os han explo ado ¡oh pueblos! en el
anscu so de los siglos... obándoos ues os
bienes, escla izando ues as almas, a ajando
los uelos de ues a in eligencia, negándoos en
su
deli ium emens
la acul ad di ina de pensa ,
la posibilidad de ob a
y
de mo e os, a ajando
ues o p og eso, emb u eciéndoos y deg adán-
doos!
¡Iglesias y Es ados, Reyes y Pon í ices, se
han p ecipi ado sob e oso os y eje cido domi-
nio... Más como lobos ca nice os que a as an
su p esa pa a dispu á sela á den elladas en el
es ín que ha de segui á sus apiñas, que como
mad e amo osa que cuida solíci a del u o de
sus en añas!...
¡Pedid á los mons uos que ab an sus mandí-
bulas y ecob ad ues a libe ad: no pa a eje -
ci a de echos polí icos, sí pa a sacia el ham-
b e y sed de jus icia que sien en ues a alma y
ues o cue po
y
que con impe iosa necesidad
134
eclaman
:
la conciencia en el o den mo al y la
ciencia en el o den ísico!...
¡La iniquidad es ob a de los homb es!
¡Le an aos con a ellos si no ceden de buen
g ado ues os usu pados de echos! Pe o ¡no
os ol áis ai ados con a Dios y la Na u aleza
des uyendo sus bienes y conculcando sus leyes!
¡Con ad que, al ampa o de és as, ecob a éis
aquéllos; y que la i anía y la a bi a iedad, el
icio y el c imen, os lle a ían á con undi os
con ues os e- dug-os, ecogiendo an sólo,_ si
el éxi o en la lucha os die a el iun o, u os de
iniquidad y de mise ia; y la e güenza de habe-
os pa ecí lo á los pode osos de la ie a!
¡El oque de eba o que ma ca la ho a de la
jus icia—que es ues o génesis—no es oque
de enganza, que se ía la mue e y condenación
de ues os de echos! ¡La de o a, aun ence-
do es, de la san a causa del Homb e y de la
Humanidad!
¡ ¡Mo eos á impulsos de la azón, y que jamás
las pasiones o usquen ues o en endimien o y
a as en ues as olun ades!!
OBSERVACIÓN
Adonde pueda
llega se, se llega á.
Que el camino sea la go y penoso, ¿es azón
pa a no pone se en ma cha?...
Demos el p ime paso.
Y señalemos —e/
p incipio del
in—que deben
eco e los pueblos en el ascu so
,
de los siglos
y en su ida de p og eso.
Las soluciones que, como p ác icas, pasamos
á
expone sob e algunos de los g andes p oble-
mas sociales que á la conside ación del ilóso o
se o ecen, no son el lími e de nues o pensa-
mien o, expues o en la pa e eó ica de es e lib o,
sí es el lími e de lo que en el ac ual momen o his-
ó ico conside amos posible.
¿Es más?... Pues... ¡Adelan e!...
¿Es menos?... Pues... ¡Andando!...
136
P oblema eligioso.
Pod á se lo aun pa a la conciencia del indi i-
duo, pe o no debe se lo pa a el Es ado.
Los pueblos mode nos ya no se mue en ni
ni mo e se pueden po ideas eligiosas... y las
doc inas y p edicaciones de los pa ási os de
sec a, que á í ulo de in e media ios en e Dios y
el homb e, han log ado po an os siglos escla i-
za la azón pa a explo a al c eyen e... ¡no euni-
án ya en su de edo mi íadas de aná icos que les
ayuden y si an pa a esuci a las gue assan as!
Los pueblos, ins umen os de sus i anos, han
sido el jugue e de la ambición y sobe bia de la
ye oc acia de odas las iglesias y de los cé-
sa es de odas las edades, du an e an os y an os
siglos, que p eciosos descub imien os a queoló-
gicos nos demues an monumen almen e, que:
¡ha más de quince mil años an es de Jesuc is o...
ya los pueblos se p epa aban, con su idola ía
y
con sus cas as sace do ales, á se íc imas de su
igno ancia ó del c imen, de la e gonzosa abdi-
cación de la
azón humana!.
137
¡Cuán a sang e, cuán os ho o es, cuán os c í-
menes y maldades!... Cuán a ue za y ida oba-
dos á la sociedad!!...
¡Siglos y siglos de e e na lucha... Iguales p o-
cedimien os... Heca ombes pa ecidas! ...
¡ ¡Las gue as san as! !!
Sos u ié onlas el impe io de los cza es y el
de los sul anes, conmo ido és e po los g i os del
á a o ugi i o an e la pe secución y a ance de
conquis a de los mosco i as.
Los imanes y san ones po una pa e y los sa-
ce do es c is ianos po o a, ab ican el ana-
ismo en los emplos pa a encende las pasiones
en e los pueblos y hace que los homb es se des-
pedacen y luchen como ie as... ¡en nomb e de
Dios clemen e y Dios mise ico dioso!
Reunidos los musulmanes delan e de sus mez-
qui as, se la an manos y pies, co an
uñas,
pei-
nan ba ba, ex ienden al omb as sob e la ie a,
y ol iéndose hacia el mediodía, unas eces con
los b azos abie os y o as con los b azos c u-
zados, haciendo genu lexiones y pos aciones,
con enien emen e p epa ados pa a la
plega ia,
la
ele an al Al ísimo pidiéndole... ¡la des ucción
de los in ieles!... Y si la sang ien a lucha, con a
la p omesa hecha al P o e a, les ha sido ad e sa,
san ones é imanes man ienen la e diciendo á las
138
muchedumb e
s:
«Es el cas igo de ues os pe.
caclos, po que com
g
is ocino, bebéis lico es y o-
cáis !as cosas inmundas... Sí, Dios os cas iga;
haced peni encia , pu i icaos; decid la p o e-
sión de e; ayunad desde la au o a has a que
el sol se ponga;
dad
el
diezmo de ues os bienes á
las mezqui as...
id á la Mekka, y Dios os ha á
iun a .
Los encedo es, po o a pa e, p os e nados
de odillas daban g acias á Dios, cuyo pode ce-
leb aban, o eciéndole pa a ag ada le que pasa-
ían es días sin come ca ne ni hue os, y
como p ecio del aniquilamien o de los impíos
mahome anos y des ucción de su impe io, o e-
cían á la Di inidad
el diezmo de los despojos y
nue-
os emplos
ad majo em glo iam Dei... Y los sa-
ce do es llenaban las iglesias de una nube de
humo y decían al pueblo uso: «Con inuad ayu-
nando y comba iendo; decidnos ues as culpas
sec e as;
dad ues os bienes á la Iglesia y
noso os
os absol e emos de ues os pecados, y mo i éis
en g acia...» (1). Al mismo iempo echaban agua
sob e el pueblo, le dis ibuían hueseci os de
mue os pa a que le si iesen
de eliquias
y
de
(1) Volney.
139
alismanes... ¡y el pueblo no espi aba sino gue-
a, u o es y ex e minio!
•
•
• • •
II
¡Y gue a y u o es han espi ado odos los
pueblos que se hin mo ido po el ana ismo e-
ligioso, haciéndose ins umen os de las cas as
sace do ales de odos los iempos y de los césa-
es de odas las edades!... Y an es y después de
la gue a san a sos enida po el impe io de los
cza es y el de los sul anes, sos u ié onla los
b ahmanes en la India, los papas en Occiden-
e, Mahoma en O ien e, los c uzados en Amé-
ica, en Asia Ped o el E mi año; y Lu e o y
Cal ino, y an os y • an os o os pon í ices y
após oles de doc inas ex endidas á sang e y
uego, ¡con igual co ejo de ho o es, c ímenes
y maldades, iguales p ocedimien os y heca om-
bes pa ecidas!
III
Mas, a o unadamen e, como las eligiones im-
pues as han sido an as y las luchas an e-
mendas, del choque enca nizado de an os ana-
ismos, encon adas pasiones
y
bas a dos in e e-
146
gi se en iado ni en pon í ice de eligión al-
guna.
En e los dis in os ines á que el homb e apli-
ca su ac i idad, es á el in eligioso.
Pa a log a lo ó sos ene lo se asocia, y es a
asociación cons i uye la Iglesia.
La Iglesia es, pues—una asociación de hom-
b es, como cualquie a o a asociación, que se
dis ingue po su in.
Puede y debe i i au ónoma den o del Es a-
do. No exis e en e la colec i idad Iglesia y el
Pode -Es ado elación inmedia a, y en es e con-
cep o la Iglesia debe se lib e
den o
del Es ado.
Mas de ningún modo puede admi i se la eo ía
de «la Iglesia lib e en el Es ado lib e,» po que
de an absu da esis su ge el econocimien o de
dos pode es, dos po encias, dos ue zas... Y es o
p ecisamen e es lo que no es, en el in social que
el Es ado ep esen a.
La Iglesia no depende del Es ado ni el Es a-
do de la Iglesia.
Cie o.
Pe o la Iglesia como ins i ución humana, en
sus
mani es aciones y mo imien os, es á suje a á
la acción del Es ado: acción pasi a en es e caso,
limi ada á que el de echo de odos y cada
uno
se ealice.
De la doc ina expues a se desp endes—qué
el
I47
Es ado no puede ni debe a aca la c eencia; es
más: que no iene posibilidad de hace lo. Po -
que la c eencia es
subje1i a y
nace del lib e
pensamien o cuando es conscien e.
Mas debe y puede—den o de su es e a de ac-
ción y pa a man ene el de echo de odos y
cada uno—a aca la acción ex e na de la c een-
cia, cuando pe diendo su o ma abs ac a y es-
pi i ual, se mani ies e y ma e ialice, in usán-
dose po modo sensible en las a ibuciones del
Es ado ó po' medio de la suges ión, de la io
'encía y del engaño, en los dis in os o ganismos
y pe sonalidades que den o del Es ado i en.
VII
Causas his ó icas, que no hemos de ae á
examen, de e mina on dos i anías: la del pode
ci il y la del pode eligioso... y eyes y sace -
do es caye on sob e los pueblos, ealizando el
p íncipe—la usu pación de la sobe anía del pue •
blo, y el minis o del al a —la escla i ud de la
conciencia... Y i ando unos y o os del Homb e,
endie on, en lucha ó en concie o ambos pode-
es,
á
anula lo; con i iéndole de suje o en
ob-
je o, de pe sona
en cosa... ¡en ins umen o de
5US
ape i os y de sus
ambiciones!...
148
Pa a consegui lo, se apode a on de dos he-
chos necesa ios.
El de la exis encia del Es ado y el de la exis-
encia de Dios.
Y se e igie on en causa.
El ey dijo: «Yo soy el Pode . La sobe anía...
Reino po de echo p opio. El pueblo me pe e-
nece...» é hizo de los homb es ebaños y los ex-
Y el sace do e a i mó: «Que la
e dad le había
sido
e elada...
Que sólo él e a in e media io en-
e el C eado y la c ia u a...» y p ohibiendo el
lib e examen de la doc ina, que su lib e pensa-
mien o había in en ado, impuso la c eencia y
some ió á su au o idad la conciencia...
Los i anos se dispu a on su p esa. Mas como
el obje o de sus ambiciones e a el mismo, la
dominación y explo ación del homb e po el
homb e, las conquis as de los p íncipes y de los
sace do es choca on necesa iamen e, y en odos
los pueblos y en odos los países se p odujo un
es ado de lucha la en e, an o más enca nizada
y du ade a cuan o nikás equilib adas es aban las
ue zas.
No hace á nues o p opósi o, y ue a a dua
emp esa, eseña las sang ien as gue as man-
enidas en e el al a y el ono. Hab íamos de
limi a nos sólo
á la del pon i icado
y
el impe io,
149
es deci , á la -de una sola Iglesia con a un solo
Es ado, que es nada en la his o ia de la Humani-
dad, y el co e de la pluma se ha ía in e mina-
ble...
Nos limi a emos á consigna un hecho:
En los pueblos ci ilizados el iun o ha sido
del Es ado; y las cas as sace do ales, sin pode
alguno sob e el pueblo, lo eje cen cuando más
sob e el indi iduo...
En los pueblos bá ba os, como el p og eso no
es ley de su sociedad, las ideas eligioso-dog-
má icas, cuyo ca ác e es el es acionamien o,
mue en aún las colec i idades;
y
las gue as e-
ligiosas p e alecie on, y sus mo imien os se di-
igen po las cas as sace do ales: le an ándose
sus caudillos
como
p o e as
y
sos enedo es de
la c eencia que a as a las masas inconscien es
de los sec a ios y aná icos.
El Papa,
como
hemos dicho, no ei indica á
su pode empo al po la gue a san a... La Re-
o ma no ha á ya sus conquis as con las a mas ..
La Eu opa no pene a á en el Á ica explo ando
los caudillos el ana ismo eligioso á la oz de
los c uzados...
En cambio, el de ocado pode
de la media luna ¡aún se mue e á impulsos del
Mahadí, al g i o de gue a san a!...
Mas si la lucha ma e ial en e la Iglesia y el
Es ado no es ya posible en los pueblos ci iliza-
dos... no po es o deja el
úl imo
de ene que po.
150
ne co o á las in usiones de la p ime a, y de es.
udia , sin p eocupaciones, el que hemos llamado.
«p oblema eligioso.»
VIII
El p oblema y la di icul ad pa a esol e lo es-
iban:— en que odas las asociaciones y colee.
i idades que o man un o ganismo, una pe sona
ju ídica den o del Es ado, ienden á un in
po
esencia
de e minado,
y
emplean medios adecua-
dos y p opios pa a su desa ollo, medios ha mó-
nicos siemp e al obje o.
El lad ón, oba; el ag icul o , siemb a; el a -
is a, c ea; el come cian e, cambia...
La Iglesia, po el con a io, iende á un in:
el in eligioso... Mas los medios son an a ios,
an con adic o ios, an opues os á eces al in
mismo, que no hay é minos acionales pa a
conclui
cl p io i,
como en odas las demás ma-
-14
ni es aciones de las ac i idades humanas... si el
Es ado debe 6 no econoce y ampa a las dis-
in as asociaciones y colec i idades que con
aquel ca ác e se mani ies an, máxime cuando
de la mo al más pu a pueden eni , cuando el
in e és bas a do de las cas as sace do ales lo de-
e mina, emendas pe u baciones pa a la ma -
'5'
cha del p og eso de la Humanidad, de la Colec i-
idad
y
del Indi iduo.
Y la azón es e iden e. Las eligiones posi i-
as, ó mejo , las Iglesias docen es de odos los
cul os, pa a los ines, ma e iales de su despo is-
mo sob e las conciencias y del emb u ecimien o
del espí i u humano, han ep esen ado á Dios
como si ue a hecho á imagen y semejanza del
homb e; y las de más pu as doc inas nos ha-
blan de su i a, de su enganza, ¡qué más!... ¡de
su in e és y de su codicia... pues o que pa a in-
clina lo al pe dón y á la mise ico dia es nece •
sa io o ece le bienes y dádi as, sac i icios, p i-
aciones y el as o no comple o de las leyes de
la. Na u aleza!...
Los ca ólicos, sob e odos los sec a ios, con
la ida monás ica y con en ual, con el anaco-
i ismo y soli a ismo, a o ecidos po causas
y
a i icios pa a cuya exposición no bas a ía un
olumen, llega on á bas a dea la doc ina de
C is o á'pun o an escandaloso y con a io á sus
p edicaciones, que unda on una mo al «adne-
ga i a y an isocial bas an e pa a sume gi las
naciones en la inlolencia y la mue e» (i), es-
ableciendo en el
mundo poií ico «una
ociosi-
dad sag ada,» po la que «se abandona on
los
campos, se mul iplica on los baldíos, queda on
(1) Pi y Ma gall.
152
ye mos los impe ios,» ¡ obando á la humanidad
sus ue zas i as
y
al p og eso la sa ia de la
in eligencia y del pensamien o,
Y no es de ex aña que á la conside ación
del ilóso o
y
del es adis a, se o ezca la an ino-
mia de una esis, con an í esis, pe o sin sín e-
sis... Po que el in eligioso es an g ande po
su causa, an po en e po la subje i idad del
e ec o, que, conociéndolo, las cas as sace -
do ales lo han explo ado, en odos los iempos
y en odos los países, á odos los ines p o anos
del Homb e en la unidad y de la Humanidad en
la colec i idad.
Las eligiones, cuyo in debie a se
dis in o,
no se sabe nunca dónde an á pa a . Po que con
la doc ina iene la p ác ica: y hay dioses
y
cul os pa a odas las gen es, pa a la sa is acción
de odas las pasiones, de odas las i udes
y
de
odos los icios...
IX
El Es ado, an e el hecho que se mani ies a,
iene que dis ingui . En e lo ino ensi o
y
lo
o ensi o; en e lo inma e ial y lo ma e ial. En-
e la c eencia y el cul o y sus minis os.
La libe ad de conciencia y la de cul os son
-
1
1
153
los dos únicos p incipios que deben egula las
elaciones de las Iglesias con el Es ado—igua-
lando an e és e odas las asociaciones eligio-
sas... y comp endiéndolas como o ganismos y
pe sonas ju ídicas que i en den o de la acción
del Es ado, á la ley común.
Las inmunidades, los p i ilegios, el econoci-
mien o o icial del cul o a, ó b, son, han sido y
se án:—las causas de odos los con lic os en e
el Es ado y la Iglesia
Y cla o es que si en la misión del Es ado no
sólo no es á el in eligioso, sí es que po su sus-
ancialidad no puede inge i se en su ealización,
el Es ado no debe sos ene el cul o y sus minis-
os, ga an izando únicamen e el libé imo
eje cicio de odas las eligiones, en an o no se
pongan las asociaciones eligiosas, las iglesias,
en lucha con los ines de la Humanidad, « ida y
p og eso,
►
y en an o que no eje zan coacciones
y iolencia sob e las pe sonas.
Llegados es os casos:—cualquie a que sea la
o ma de la asg esión, de la in usión, del
a aque.., el Es ado iene la ineludible obligación
de man ene la in eg idad de sus unciones y los
de echos é in e eses de la colec i idad y del in-
di iduo.
15
4
P oblema polí ico.
Doc inal men e al in de la e olución en el
de echo, de las e o mas sociales que como ne-
cesidad sen ida en los pueblos, se imponen, la
o ma del Es ado iene pa a noso os escasa ó
ninguna impo ancia; po que el Es ado, de he-
cho ó de de echo cons i uído, puede ealiza el
de echo, ansigi di e encias, auna in e eses,
ejecu a la acción ei indica o ia que las clases
deshe edadas ienen á su a o con a las p i i-
legiadas.
En endemos, sin emba go, que:—si de hecho
los pode es a bi a ios, o a absolu is as, o a
aná quicos, pueden ealiza el de echo en mo-
men os his ó icos de e minados, po el impulso
a asallado de los iempos ó la olun ad de las
pe sonas que han asumido de g ado ó po ue za
la ep esen ación de la ins i ución del Es ado;
esul ados an halagüeños como inespe ados, son
la excepción de la egla, haciéndose de odo
pun o necesa io que el Pode no sea aná quico
ni a bi a io, y que ep esen e el iun o de la
155
democ acia sob e las cas as que, unas eces in-
ocando el dominio de la Iglesia, o as p imi-
cias de sang es mayo azgos, ínculos de ami-
lia, el iun o de las a mas, e c., se han e igido
en dominado es del pueblo y seño es de los ciu-
dadanos.
La sobe anía eside en el Pueblo, en la colec-
i idad asociada á los ines necesa ios en la Hu-
manidad. Y no exis e po an o sob e el pueblo
el pode , siendo los que lo eje cen me os manda-
a ios del pueblo, del que han ecibido el man-
da o impe a i o, la ley, pa a se sus ejecu o es
y gua dado es.
No hay de echo di ino: no hay impe io, no
hay mona quía que sean
pe
sé .
La República ede al es la sola o ma de go-
bie no que iene condicionalidades pa a espon •
de en odos los momen os, al desen ol imien o
del de echo colec i o é indi idual de los aso-
ciados.
Los pode es i esponsables y he edi a ios son
de hecho, no de de echo.
El je e del Es ado no es la suma que com-
p ende y aba ca odos los_ sumandos, es deci ,
odos los o ganismos que en sí son y cons i u-
yen
los
de echos y debe es del indi iduo en la
unidad y del núme o en la colec i idad. Es la
es a que esul a de la can idad o al ep esen-
ada po la pleni ud de
los
de echos del Homb e
256
po ejemplo, lo que á naciones menos sie as 6
emancipadas, concede á la misma Iglesia.
A isa nos mo e ía si, aleccionados po la
his o ia , no islumb á amos días de sang e,
lu o y ex e minio, la acción amiga del
cau i o
del ey de I alia en a o de la epública... El
libe alismo e a
pecado
cuando la ue za es aba
en los onos y el Papa ocupaba uno... Con en-
cido ya de que sus amados hij os no han de ola
en su soco o, se ap es a, acaso, á ei indica
su pe dido eino empo al apoyándose en la de-
moc acia.
¡Vi an ape cibidos los ilusos!!
¡Y ape cíbanse con a o os pelig os!
¡So dos, con ha a azón, los oídos de los des-
he edados á la oz de sus cons an es explo ado-
es, escuchan ciegos las p edicaciones
de
compa-
ñe os
que
no sabemos si a an de edimi los ó de
suplan a á la Iglesia y al Es ado en
su inicua
misión de an os siglos!
Se declama. -mucho y -se azona poco. La en-
dencia
es pa a des ui , no pa a c ea ;
y
millo-
nes sin cuen o se pie den-y e apo an en o ganis
za huelgas imposibles' de ióá ene .
257
Asociaciones que debie an se públicas y de
p ocedimien os en su acción an expedi os y
cla os que
la
azón de su azón
se impusie a á
odos, oman los sende os más o uosos de las
sociedades sec e as, y sus g andes
o ien es
i en
sin abaja y con desahogo, amoldándose á las
ci cuns ancias y dando mues as de alo no
más que en la medida que los Gobie nos con-
sien en
¿Son buenos y e icaces es os medios pa a lle-
ga al in de la jo nada?
En ende nos que no. Y damos la oz de ale a
á los incau os pa a que no se dejen a as a
po sus iguales, como se deja on a as a po
sus seño es.
En e la i anía de los de a iba y la i anía de
los de abajo, nues a conciencia a i ma que
las
dos son peo es.
La ue za puede co a , si iun a, la ini-
quidad ; pe o no es p ocedimien o adecuado
pa a que el de echo se le an e majes uoso y es-
able.
Lo que el cañón c ea, el cañón lo des uye. Lo
que la sang e señala, con sang e se bo a. No
limpia lo que mancha.
'7
258
¡Sólo la ob a de la azón es p og esi a cuando
la azón di ige el mo imien o!
.........................................
...................................... • • •
Y sin emba go. La si uación ac ual de los
pueblos, las co ien es que los agi an y la igno-
ancia y la inmo alidad que impe a en op eso-
es y en 'op imidos, hacen eme , con sob ado
mo i o, que—¡la ue za y sólo la ue za decida
el iun o momen áneo de los unos ó de los
o os!
¡Las i anías del pode ci il y del pode eli-
gioso amasa on con lág imas de muchas gene-
aciones el cas illo eudal en que se alza on so.
b e las muchedumb es...; y las muchedumb es ya
no llo an, ya no implo an, ya no suplican!...
¡Exigen! y se ap es an á alcanza de g ado ó po
ue za la posesión de sus de echos humanos...
HAy el día que engan la o ganización que
hoy pe siguen algunos pa a des ui , si la an-
o cha de la azón no ilumina el camino que
deben eco e !!
Y ¡ay ese día! decimos; no po conmise ación
que sin amos hacia los op eso es, sí po el in-
e és que nos inspi a la jus a causa de los op i-
midos y de los explo ados, que c eemos ganada
de de echo y de hecho pe dida... ¡si los di ec o-
259
es del mo imien o, en ez de pone en. su mano
la palanca del abajo, a man su b azo con el
puñal del asesino! ¡si los
compañe os
di ec o es
de las clases ob e as, en ez de le an a las del
p eca io de su si uación ac ual exigiendo que se
les econozca y dé pa icipación en los p oduc-
os, las escla izan aún más, echando sob e odos
ca gas an pesadas é insopo ables como la ija-
ción de las ho as de abajo, egulación de los
sala ios, eglamen ación y huelgas!
e
En an o, los pueblos dejan hace , dejan pa-
sa á los i ido es polí icos, que en e sí luchan
como elones y maland ines pa a a eba a se los
p ime os pues os en la gobe nación del Es ado,
impo ándoles nada que asal en el pode blancos
<S neg os.
¡Con a odos han de a eme e las muche-
dumb es, colmada que sea la medida! ¡A odos
alcanza á po igual su odio, su deseo de en-
ganza: po que—de odos eciben los mismos da-
ños, iguales engaños, idén ico desp ecio!...
Libe ales y conse ado es, demóc a as y ab-
solu is as p ac ican á ma a illa, el consejo e -
ido po la empe a iz Ca alina II de Rusia en
su co espondencia con Ma ía An onie a; siguen
su camino, «cuidándose de la g i e ía del pue-
260
blo como se cuida la luna del lad ido
de los pe-
os» (1).
¡Ay de los pa idos polí icos si no se ocupan
ni p eocupan (como has a aquí iene sucedien-
do) de los males sociales!
Como dijo Robespie e, «nunca se a an le-
jos como cuando no se sabe dónde se camina. »
Y es o es lo que desg aciadamen e, sucede po
pa e de los deshe edados y de los op imidos
¡Homb es que ocan al ocaso de su ida y á
quienes el pueblo sacó de la nada y encumb ó en
su ju en ud á los p ime os pues os del Es ado;
que han sido, en una palab a, gobie no con la mo-
na quía y con la epública, en épocas no males
y en pe íodos e oluciona ios... ¡sólo caen en
cuen a cuando dejan de se lo y de nue o se
ap es an á ecupe a ,
po cualquie medio,
el po-
de ... de que el pueblo padece,-de que las clases
abajado as es án en la mise ia, mue os la in-
dus ia y el come cio, el lab ado agobiado po
los impues os; de que la inmo alidad es g an-
de... y de que el edi icio social a á hundi se s
(i) Campou,
ih
emoi es,
II, 106.
261
no se acome en e o mas undamen ales, que
ha monicen y pongan á sal o in e eses encon-
ados y de echos o pemen e hollados y esca -
necidos!
¡Y esos g andes homb es, esos sabios, esos es-
adis as que han podido hace mucho mien as
ue on gobie no ... con iesan paladinamen e que
nada hicie on yp ome en
es udia (¡
qué i isión!)
los males que an de imp o iso exci an su sensi-
bilidad y hie en su azón!
¡Viajes de p opaganda, mee ings, banque es,
exhibición y de oche de elocuencia, si es que
no de palab e ía!
Y como uno que g i a me e más uido que
cien o que callan, unos cuan os ilusos ó comp a-
dos, p epa an y enue an á es os após oles des-
ac edi ados, o aciones injus as, aplausos inme-
ecidos, silbas g ose as, ¡y la bes ia humana,
po indi e encia los más, po ana ismo, po a-
nidad ó po simpleza, uel e á se i de esca-
le a pa a que los osados se encumb en!
•
¡Pu o saine e, si as sí no aje a an as lá-
g imas!
•
262
El e dade o pueblo, cuyo nomb e se usu pa,
deja hace , deja pasa ...
Y con empla c uzado de-
b azos las echo ías, que no hechos, de las
pa i-
das
de polí icos que despedazan las Naciónes:
y
se íe de las p omesas y men idos halagos de los.
unos, como de la ue za y au o i a ismo de los.
o os; y no c ee en los ju amen os ni en los p o
g amas, ni en el a epen imien o de ninguno...
pe maneciendo silencioso y digno de o ando sus.
dolo es, ¡en an o que cuen a y ecuen a el nú-
me o de los decididos y eng osa sus ilas y se
p epa a sin impaciencia, pe o con esón, pa a li-
b a comba e con a odos!
e.
No le engañan ya los libe ales con sus caca-
eadas y aicionadas ins i uciones del su agio,
uni e sal, del ju ado, del ma imonio ci il, de
la enseñanza obliga o ia, del Pa lamen o... Na
c ee en la an decan ada esponsabilidad minis-
e ial, ni se deslumb a y some e su azón al p in-
cipio de la inmunidad eal.
Nada de es o es nue o en la his o ia polí ica.
de los pueblos.
Con ucio y Mencio, ilóso os chinos, undado-
es del edi icio polí ico de an legenda io impe-
io, p oclama on que «los consejos de los le a-
dos no se di igían al empe ado sino á sus mi-
263
nis os, po se enido aquél como in alible y
sólo és os esponsables. »
¡Véase de cuán emo a an igüedad es el p e-
ciado é i acional undamen o en que descansan
las cons i uciones mode nas!
El ju ado lo es ableció en Ingla e a nada me-
nos que Al edo el G ande, ó bien, de segui á
Meye en
su ob a
O igen de las ins i uciones polí-
icas,
ué in oducido an es de la in asión de los
no mandos y empezó á unciona en el einado
de En ique III.
Co ondas, an iguo legislado de la magna
G ecia, ué el p ime o que mandó que á odos
se enseña a á lee y esc ibi po maes os paga-
dos po el pueblo.
La in e ención del sace do e como minis o
en el ma imonio ca ólico, es del Concilio de
T en o
y
su inge encia en el con a o ela i a-
men e mode na; po que an es que los cánones
de las Iglesias y las p ác icas eligiosas es án en
la Humanidad, los ue os de la Na u aleza,
y
en
el indi iduo su libe ad, la olun ad y el ins-
in o.
Es o apa e de que, en la p ác ica: ma imo-
nio ci il,
ju ado, su agio, Co es, libe ad,
igualdad y cuan os lemas conse an esc i os en
los
ji ones de
sus
manchadas bande as
los
pa -
idos libe ales, son, po egla gene al, mons uo-
sas mix i icaciones y idículas pa odias de los
264
p incipios acionales en que, po sus ancia y
esencia, descansan an explo adas ins i uciones,
que—no son, no esul an, como exige el im-
pe a i o ca egó ico de la conciencia, lo que de-
bie an se .
Pasa on en España po la gobe nación del
Es ado demóc a as, epublicanos y ede ales...
¡y los es os de conquis as de la mona quía de
de echo di ino
en Amé ica, se sos u ie on, po el
hecho de la ue za, á
i os...
y siguie on egidos
como
colonias!...
¡Galla das mues as de los p incipios de so-
be anía... de libe ad.., de igualdad!
En odas las naciones, y en España en pa -
icula , libe ales y conse ado es, blancos y ne-
g os, son—como dijo Fe nando VII—dos mis-
mos galgos con dis in os colla es,» y ¡ odos co-
en as de la lieb e, que es el pueblo, pa a
des oza la y engullí sela!... ¡Que no sien en
o o obje i o, ni los lle a o a idea al se Go-
bie no, que el de sacia su ape i o y el de sus
cama illas!
—Tan o mon an, mon an an o----unos como
o os. Y el pueblo que los su e y el pueblo que
los conoce... ni se en usiasma, ni se aba e po -
que cob en el ba a o absolu is as ó epublicanos,
conse ado es, libe ales 6 demóc a as.
¡Todos son peo es!
265
Con mona quía y epública, con ey absolu o
y...
comedia
cons i ucional, los males sociales
que ab uman á los deshe edados no han encon-
ado pun o ni eposo.
Y así como Tu go , después de habe es u-
diado la iloso ía ma e ialis a, exclamó: «Busco
»en es a se ie de opiniones el p og eso del espí-
» i u humano y casi no eo más que la his o ia
»de sus e o es,» así los pueblos, ap eciando los
hechos de la his o ia polí ica de odos los pa i-
dos que se han sucedido y suceden, pueden de-
ci ambién: «Buscamos en e odos alguno que
»haya abajado pa a emedia nues os males
»sociales... y sólo adqui imos
.
la ce idumb e de
» que és os han empeo ado.»
El libe al Pauli, que an a dien e e supo ins-
pi a á Có cega, epe ía con azón: «Si caemos,
se á po al a de je es que guíen á los pueblos.»
¡Y los pueblos, con e ec o, es án caídos y los
pa idos desac edi ados po al a de je es que los
le an en... po la pe idia de los unos, po la
coba día de los o os, po la inmo alidad de los
2 7 2
pues de la ic o ia, has a una co ona de oli o,
con es ándole como Sóca es á Milciades cuando
encedo de los Pe sas en Ma a on eclamó del
Senado aquella hon a que le ué negada: «Ob-
end ás hono es ú solo cuando ú solo enzas.»
•
¡Déja e ¡oh Pueblo! a asalla an sólo po la
azón, la i ud y la jus icia!
¡Que el bien á la Humanidad e mue a y guíe!
Y halles emedio
á
los males sociales que hoy
sien es
y
acaso no e explicas, po g ado, mejo
que po ue za, y haciendo con el concu so de
odos... ¡la e o ma del de echo, la e olución en
el de echo que con impe io exigen las necesida-
des de los más, en en e del p i ilegio de los
menos
!
. •
Ado a á Dios co no
sepas y sien as.
No como
e digan.
Ama á la Humanidad
como. debes.
Y si la ue za b u a cie a el paso á la jus icia
de u causa, y á la sa is acción de us necesida-
des el egoísmo de
los
homb es pe e sos y du os
273
de
.
co azón... Si po desdicha de op eso es
y
op imidos
y
con a el in e és de odos, e es
obligado á lib a ba alla
¡ ¡Que el éxi o sea con igo!!
Y si el choque que á odos impo a e i a se
p oduce.
¡Si encedo ¡oh Pueblo!... ¡ uya se á la glo-
ia!...
¡Si encido!... ¡ ¡ uyo el de echo!!
Y en ambos casos. Si el día de la heca ombe
llega, la sociedad no end á azón pa a maldeci
desmanes é impu a c ímenes á los deshe edados
que los come an... Po que:—con sus ma e iales
au o es hab án de compa i emo dimien os
y
su i sob e su conciencia odo el peso del após-
o e que lanzó Sal iano hablando de las suble-
aciones de los escla os en Roma é I alia, y que
noso os epe imos pa a que
medi en y
piensen los
homb es de buena olun ad
« ¡ ¡Cómo hemos de llama ebeldes y eos á los
is
274
»que
noso os mismos hemos impulsado al de.
•
.
•
•
•
•
•
•
•
•
•
•'•
•
•
•
#
•
•'.
##
# •
•
FIN
ÍNDICE
Páginas.
La Re olución en el de echo
PRIMERA PARTE
Es ado lalen e de lucha.---Homb e.---Colec i idad,---
Humanidad.—Concep o ilosó ico-p ác ico de sus
de echos....
13
El homb e en es ado de aislamien o. El homb e
en es-
ado sal aje.—G adaciones has a cons i ui se en un
es ado social-posi i o.--Acep ación de es e
hecho.
2
6
Fines posi i os y legí imos en la Humanidad
y en el
Indi iduo.—Medio a almen e necesa io pa a conse-
gui los.—Noción de los Pode es públicos y del p in-
cipio de Sobe anía
33
Cons i ución polí ico-social de los Pueblos.—Idea del
Poden—Noción del Es ado
•
38
Acción y limi es del Pode del Es ado.—Su inde e -
minación,
42
De echo de ebelión.
47
Re olución social.—Medios pa a ealiza la.—Re lexio-
nes.—Llamamien o á los homb es de buena o-
lun ad
55
SEGUNDA PARTE
De las pe sonas
• • • •
75
De la
.
• • •
88
De echo sob e las cosas.
99
Ideas económico-sociales
114
Páginas.
TERCERA PARTE
Los g andes p oblemas.—In ocación ...
130
Obse ación
• • • •
135
P oblema eligioso.
136
P oblema polí ico.. .
•
• • •
154
P oblemas sociales.
168
Re olución económico-ju ídico-social
179
P oduc o de la ie a.—De echo cons i uido
•
186
La e o ma y sus e ec os
190
P oduc o indus ial.—De echo cons i uido
203
La e o ma
y
sus e ec os.
20$
P opiedad u bana.—El inquilina o
219
T asmisión de la p opiedad
mo is causa.
231
Pos sc ip um
•
246
ERRATAS MAS IMPORTANTES
Páginas.
Líneas.
Dice.
Debe deci .
16
i
I
ex ema los
es ima los
19
7
an o mayo
an o meno
23
3
ele ándolas
ele ándose
44
23
exis iendo
insis iendo
6o
42
oscu ecido
oscu ecido
96
15
en colec i idad la colec i idad
127
23
conceda
concede
1
33
6
in e io
in e io
168
9
es el deI
es del