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La revolución en el derecho

Martínez Cavero, Agustín

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LA EVOLUCIÓN EN EL DERECHO POR AGUSTÍN MARTÍNEZ CAVERO ABOGADO' • .:  n -.. _,... ai„;,..._-..--......! MADRID IMPRENTA DE LOS HIJOS DE M. G. HERNÁNDEZ Libe ad, i6 duplicado, bajo. 1893 . LA REVOLUCIÓN EN EL DERECHO ¡Salud á las mona quías, salud á los impe ios, salud á las epúblicas!... ¡Saludado el pode sea, ya que no po legí imo, po necesa io!' ¡Sigan los que en es é iles con iendas pasan la ida y comp ome en la anquilidad de los pueblos, consag ando sus es ue zos y su ac i i- dad gas ando en p opaga las excelencias de es a o ma de gobie no sob e aquélla.., de los unos pa idos sob e los o os... Hagan polí ica... los que con la polí ica med an. De iendan la demo- c acia en en e del absolu ismo y el absolu ismo en en e de la democ acia... los homb es cuyo solo obje i o es el pode ... Hablen de las exce- lencias del sis ema cons i ucional los que, mal- ados ó inocen es, c een ó apa en a l n c ee que con un Código undamen al polí ico en que los de echos del pueblo se esc iben, el pueblo que- da edimido de oda i anía y ebosando bienes- a y dicha,.. Piensen en Co es y en elecciones 6 cuan os en o os a ican y ambicionan pa a... i i y hono í ico de dipu ado... Sigan el ca go g a ui o los cómicos y los emp esa ios que ep esen an los papeles de p o agonis asy cob an el ba a o en la acción de la ida, haciendo y explo ando la a - sa... mien as haya público que los escuche, in- cau os que paguen y compa sas que aplaudan y acompañen. Que iempo es de que una oz ami- ga ad ie a á los pueblos de que sus desdichas no halla án pun o ni eposo, con la epública ni con la mona quía, con la a is oc acia ni con la democ acia... con los unos pa idos ni con los o os de los que juegan den o de dichas ins- i uciones. Fo mas del pode y hechu as los úl imos de los que el pode ambicionan, odos son capaces de man ene i o y c ecien e el ma i io de los pueblos... en- odos cabe la jus i- cia y la iniquidad: el mal y el bien. ¡Empeña con ienda sólo po si ha de se és a ó la o a la o ma de gobie no... po si el pode ha de eje ce lo uno como he edado de su ami- lia ó po manda o de Dios... ó muchos po elec- ción del pueblo... sin pene a jamás en el o ga- nismo de los Pode es públicos, en el ondo de los gobie nos.., es an sólo se i de escala pa a que los más osados se encumb en, pa a que los p e- des inados de la sue e se a iancen. Es hace la causa de los menos, abandonando en sus manos el po eni y la dicha de los más, Es de ene se 7 en la o ma cuando el ondo nos pe enece.., acep a los e ec os sin conocimien o de las cau- sas: y muy ocasionado á engaño es el juzga po e ec os y o ma de las cosas!  ¡Mucho iempo ha que la ieja Eu opa iene conmo ida po el enda al de las pasiones polí- icas, y que los pueblos c édulos con sus após o- les, que con ecuencia se han con e ido en após a as de sus enseñanzas, pe siguen los que aquéllos oci e an se sus de echos, y que, edu- cidos á una ó mula, sin e izó la e olución an- cesa del úl imo siglo en es as es palab as que desde en onces ienen siendo el alismán de o- dos los que aspi an .á se ---:el p ime o en e sus iguales...; palab as mágicas que con pode i e- sis ible a ae á las masas y son el espan o de los p i ilegiados, sin que has a el p esen e ha- yan p oducido más que cons i uciones jamás ob- se adas, p omesas y espe anzas nunca cumpli- das!... ¡ ¡Libe ad... Igualdad... F a e nidad!! ... ¡Po ellas han co ido a oyos de sang e y con ellas se han o mado ma es de lág imas! ¡Ellas han p oducido epopeyas de glo iay c íme- nes inaudi os!... ¡Y es: po que en es as palab as han islum- b ado siemp e los pueblos es g andes concep- os subje i os de la pe sonalidad homb e; y han S c eído que aclamand o y sac i icándose po el p incipio iban á oca los e ec os, que les bas aba con des ui el mal pa a que el bien se alza a, con he i á los usu pado es pa a hace que ce.- sa a la usu pación!... La libe ad es: el es ado de pleni ud de los de- echos del homb e y la ei indicación de su con- ciencia an e la esponsabilidad que en añan sus acciones. La igualdad es: la des ucción de la escla i• ud y de las cas as. La negación de es os dos g andes e o es de la humanidad. La a e nidad es: la sín esis de la doc ina de C is o: an sabia, an pu a y an he mosa en el o den mo al como en el ísico, que no la han hundido en diez y nue e siglos odas las Iglesias docen es que, bas a deándola, han come ciado y hecho an sólo me cancía con las ilosó icas p edicaciones del má i del Gólgo a.  Desg aciadamen e, á las causas siemp e jus- as de las e oluciones no han co espondido los e ec os de los mo imien os ealizados... y á las exage aciones de los p ime os momen os han se- guido la inanidad y la acilación que, como he- mos no ado, após oles de doc inas de endidas al solo in de su encu mb amien o, apos a a on de sus p opias p edicaciones y aiciona on, al c ee se sob e el pueblo, la, causa del pueblo, 9 Los g andes p incipios han quedado esc i os; pe o con las nue as leyes han seguido odos los males sociales que a ligen á los deshe edados. Y es, ol emos á insis i y nunca se á bas an e' epe ido; po que ¡p opagandas y gue as, leyes y códigos, pueblo y au o idad, se han ocupado y p eocupado con las luchas polí icas . , con la o ma de gobie no... en endiendo que en la o ma es- aba el mal, y de eniéndose an e las pe sonas pa a sacia enganzas ó endi homenaje, jamás han pene ado en las causas o gánico-sociales que el males a de los pueblos man ienen i o y c ecien e con mona quía y epública, con el po- de eje cido po los eyes y con el gobie no en manos de los ciudadanos!... ¡Ya es iempo de que los pueblos despie en! ¡Ya es iempo de que el lib o les diga y enseñe que deben nega su concu so á los e oluciona ios polí icos y no p odiga su p eciosa sang e po que eje za el pode el p íncipe ó el seño eudal, el concejo ó el Pa lamen o!... ¡La ho a ha sonado de que á la p opaganda, ya hecha y iun an e, de las ideas sus i uya lo p ác ico de los sis emas. Es iempo de que la ley polí ico cons i ucional ceda el pues o á la ley ci il; y que, con Cáma as ó sin Cáma as, como hecho b como de echo, po leyó po ue za, se busque y es udie la o ma posible y p og esi a de que los males de los pueblos se con engan y IO emedien, de que la e o ma del de echo, de que la e olución social, se haga con epública ó mona quía, con ey absolu o ó con égimen cons i ucional!... ¡La o ma de gobie no pod á se ga an ía de los de echos del homb e y de la humanidad, como la hipo eca lo es de la obliga- ción con aída! ¡Pe o así como en la con a- ación y en el mundo económico-come cial el c édi o es el agen e más pode oso y es imado que se conoce, así, la o ma de gobie no no es al pueblo y sus de echos más que la hipo eca ma- e ial buscada á al a de c édi o en la conciencia del pode público!  ¡El p oblema que es á po esol e y que en sus oscu os é minos en uel e pueblos y p ín- cipes, gobie nos y gobe nados, á la democ a- cia y á la a is oc acia, al ico y al pob e; el p o- blema á cuyas la en es mani es aciones ningún pode es bas an e á opone se, no es polí ico, es social... No es de de echos, es de hechos... No es á en el co azón de los pueblos, es á en el es- ómago y en el ien e... No es g i o del alma... « ¡Libe ad... Igualdad... F a e nidad!» Es necesidad del cue po: ¡ ¡ ¡Hamb e!!! ......................................... • • • • ?/!1••,*•9•••99999•99••9•99991•••11 II a Si és e—«hamb e»--le padecen millones de homb es y amilias po culpa y causa de la Na- u aleza... ¡maldi a la Na u aleza sea!... Si la causa y culpa es de la Sociedad... Hmaldi a, maldi a, maldi a una y mil eces la Sociedad sea!! ¡Paso á la e olución social! ¡Paso á la e o - ma del de echo! ¡Salud á las epúblicas, salud á las mona - quías, salud á los impe ios!... ¡Salud á los Po- de es públicos que de hecho ó de de echo igen los pueblos y que hagan posible la ley del p o- g eso!... Que ab an calle á la e o ma, y que econozcan ó ansijan con las necesidades del pueblo!! I8 nues as obse aciones, podemos educi á dos: «Humanidad, Indi iduo,» III I ND i iDuo—HumANIDAD.-- P escindiendo del uno, el o o es absolu o. Mas co no ambos han de coexis i na u almen- e en el iempo y en el espacio; como odos so- mos; y o mamos igualmen e la in eg idad de la Humanidad y el o al indi idual... somos pa e del odo, que sin el o al de pa es no puede se odo... y el odo del indi iduo que o mamos y somos... Y esul a, que; ni odos, ni alguno, ni el indi iduo, ni la humanidad, ni el homb e, ni la especie, absolu os son en el mundo en que los emos coexis i . De modo que, en el es ado la- en e, lo absolu o es una idea abs ac a. El Indi iduo y la Humanidad se limi an y son limi ados. IV De su limi ación nace su posi i ismo, su exis- encia. Y como el es udio que hemos emp endi- do es p ác ico y iende al ealismo de la ida, acep a emos como p emisa undamen al pa a el desen ol imien o de nues o abajo la de que: '9 Hay en el mundo dos pe sonas cie as en es ado de lucha la en e: la Humanidad, el Indi iduo. El núme o, ep esen ado po la colec i idad; la unidad, que la cons i uye cada homb e. La humanidad, la colec i idad es el odo. El indi iduo, el homb e es la pa e alícuo a del odo, an o mayo cuan o mayo aquél sea ..... Pa a comp ende los hay o zosamen e que elaciona los, po que sin elación son é minos absolu os... Relacionados, hemos de sen a un axioma. —Al bien de la humanidad ha de sac i ica se el indi iduo.—El de echo en la colec i idad ha de sob epone se al de echo en el homb e.—No po se el homb e y el indi iduo in e io es en de echos y en bienes á la colec i idad y á la Hu- manidad... sí es po que és as son  el conjun o de aquéllos. V Cualquie a o a eo ía es , alsa. No se ía p ác- ica, y nos conduci ía al absu do de que el he- cho de la lucha que el indi iduo man iene con la humanidad y la colec i idad con la unidad, se e ec uase po epulsión, no po a acción, lo que es con a na u aleza. Se da el caso, pe o no puede p oclama se como egla. 2 0 Acep a que el homb e puede legí imamen e sob epone s e á los homb es, que la colec i idad puede del mismo modo sob epone se á las co- lec i idades y és as á la humanidad, es p o- clama la legi imidad del despo ismo, el hecho de la ue za sob e el de echo: le an a lo ela- i o sob e lo ela i amen e absolu o; hundi la na u aleza en sus e ec os, la causa en el e- nómeno, el p og eso en la inanición. Y es o ni ísica ni mo almen e es posible  VI En an o concebimos el homb e sin el hom- b e, sus de echos no ienen o as limi aciones legí imas y necesa ias que las que le imponen las leyes de la Na u aleza, con las cuales no hay ni puede habe co elación de de echos si es simplemen e de causalidad. Pe o desde el momen o en que un hecho a al y con inuo (cu- yos ca ac e es ija emos en el capí ulo siguien- e) coloca el homb e en e al homb e, la colec- i idad en e á la colec i idad... la iden idad de na u aleza de e mina que lo que de se único ue a absolu o; den o de las leyes del Uni e so esul e limi ado, y que—cada. indi iduo enga, sob e las an es indicadas, an as limi aciones 2 1 legí imas de sus ilimi ados de echos, cuan os sean los homb es que á su en e se alcen; que cada colec i idad se ea a ajada en los suyos po los de odas las demás colec i idades, y que: á cada uno le sea necesa io some e se á odos. De . no admi i lo, con sólo in e i los é mi- nos, end emos la demos ación ad absu dum: Todos some idos á uno. La suma pa e de la unidad. El hecho de la i anía sob e el de echo de libe ad...  VII El de echo de un homb e no es más menos que el de o o homb e. El de un pueblo, no es más menos que el de o o pueblo... Pe o el de- echo aunado de dos en en e del de uno, supe- io es po su in ensidad y ex ensión... No in ínse- camen e el de echo conside ado, no po que la esencia del de echo cambie, sí es po que la conjunción del uno con el o o hace que ambos o men pa e in eg an e del que esul a. Po - que cada uno es á en el odo y el odo no es á en cada uno. Todo en sí es absolu o. Todo ue a de sí es ela i o. 22 Y como ísicamen e lo absolu o es la esencia de la cosa y ju ídicamen e en la pe sona es el de echo, odo de echo y oda cosa, odo espí i u y oda ma e ia, son limi ados. Mas las limi aciones, como no son de la cosa en sí, ni de la pe sona den o de sí, hemos de es udia las po é minos de elación—en la e- lación,—po que sin elaciona lo absolu o con lo limi ado, no ya lo que de obje i o pueda ene la idea, si es, la idea misma se pie de. En la ida eal, en el mundo ísico, lo absolu o es.un concep o me a ísico-especula i o p opio del ilóso o, pe o sin exis encia... Todo es ela- i o, odo ca ece de sus an i idad que excluya oda o a sus an i idad, po que odo es limi ado. Abandonando el es udio del mundo ísico, de la na u aleza como ma e ia, y conc e ando o- das nues as acul ades en las pe sonas con e- lación á las pe sonas y con elación á las cosas, en el homb e con elación al homb e- . y como pa e de la colec i idad que con o a y o a co- lec i idad la humanidad o man, conclui emos que:—los é minos de elación que, como hecho explicado y ealidad sen ida, limi an en odos los iempos y en odos los países lo absolu o de los de echos de la humanidad, de la colec i i- dad y del indi iduo, no son ni pueden se ijos; no pueden a ec a el ca ác e de inmu abilidad, que sólo exis e en las leyes de la Na u aleza, y 23 que el sabio, po medio del es udio de e lexión y expe imen ación, log a descub i , pa a ence- a las en ó mulas de de echo, ele ándolas del enómeno á la causa, del e ec o al p incipio que lo p oduce.  La legi imidad de las limi aciones ma cadas po las mu uas elaciones que necesa ia y a al- men e man ienen el indi iduo con la especie, el odo con la pa e, ienen po con a io, como ca ác e , el de la a iabilidad. VIII Pa a pode ap ecia la legi imidad ó ilegi i- midad de las mu uas limi aciones del homb e á los homb es, de los homb es al homb e, es p e- ciso conoce la elación que los une; y según es a elación a íe, según sea el momen o en que la lucha la en e se es ablezca y mani ies e, así e- sul a á ó no legí ima la a acción ó epulsión de ue zas que, como e ec o de ocul as causas, de Con inuo exis en. Sin el análisis de los hechos, los hechos no pueden se conocidos. Sin el conocimien o de la elación de de echos, la ex ensión é in ensidad de de echos no puede descub i se. Donde hay una acción, donde exis e un hecho, 24 a aiga un de echo. Pe o si a amos de pe so- nalizado y son dos ó más los suje os que lo so- lici an, ue za es de ene el juicio has a que, es- udiados los é minos de la elación, pueda con- clui se de pa e de quién es á la legi imidad del ac o ealizado. Filosó icamen e ap eciado, el p oblema ca e- ce de solución. Cada escuela, cada homb e, deduci pueden sis emá icamen e discu iendo una conclusión: y odas, den o del o den de ideas de sus pensa- do es, pod án ene su sín esis. Mas es udiando el p oblema bajo su pun o de aplicación polí i- co-social, con el in limi ado y posible de mejo- a el de echo esc i o y de ace ca nos al de e- cho na u al, al cual ninguna legislación posi i a ha de llega ; po que el de echo na u al es el conjun o de leyes de la Na u aleza inmu ables y pe ec as, como ob a del C eado en el o den mo al y del P incipio de la Causa en el o den ísico... y los códigos de los pueblos son ensayos deleznables y a iables de la c ia u a, que ue a de las cosas, en su impe eccie n no puede p o• duci lo pe ec o, en su a iedad no puede p o- duci lo único... El p oblema, epe imos, es u- diado sólo bajo su aspec o de aplicación polí i- co-social, sin o as p emisas que los es ac o- es buscados: «Homb e,. Colec i idad, Humani- dad,» sin o a p epa ación que la de las doc i- 25 nas apun adas, iene, en nues o concep o, so- lución. —Siemp e la legi imidad no da la acción, si es de la limi ación ex e na de la acción; no del hecho y del de echo, si es del e ec o elaciona- do con la causa que lo p oduzca, y al solo in so- cial-polí ico de nues o abajo, se ha de esol- e de la misma mane a, Mas pa a o ma juicio sob e la legi imidad de las limi aciones nacidas de las mu uas ela- ciones de los de echos de cada uno con los de odos, y de los de odos con los de cada uno, hay que e cómo el homb e ha llegado á se pa e de una colec i idad; cómo el conjun o de colec i idades lo son de la Humanidad... hay que es udia , en suma, el o gañismo donde los hechos se mues an, y de es a sue e no a emos que los hechos son siemp e los mismos como esul ado de las mismas causas, que los enóme- nos se p oducen en cuan o es án den o de las leyes de la Na u aleza. 26 El homb e en es ado de aislamien o: el homb e en es ado sal aje. G adaciones has a cons i ui se en un es ado social posi i o.  Acep ación de es e hecho. Si el es ado na u al del homb e es el es ado sal aje ó el es ado social, no hemos de discu i - lo. Sob e las eo ías es án los hechos, y cuando un hecho se mani ies a cons an e en el iempo y en el espacio, es legí imo y supe io á odo hu- mano es ue zo que ienda á con a ia lo. Los se es en la na u aleza se inclinan a al- men e á comple a su exis encia con odo lo que les es necesa io pa a su conse ación y desen- ol imien o; y el homb e, uno de los in ini os se es que la Na u aleza sus en a, ha menes e , como odos, en su limi ación, del mundo ex e- io que le odea; ha de desa olla se ísica y mo almen e en elación con los elemen os mo- ales y ísicos de que disponga, po que de o a sue e su desen ol imien o se ía imposible. El indi iduo sin la especie, la especie sin el indi iduo, son me as abs acciones. El abajo analí ico de la in eligencia concibe 27 y llega has a el homb e sin el homb e, has a el homb e en es ado de comple o aislamien o... Pe o es e homb e en es ado sal aje exis e bajo el pode de las leyes de la Na u aleza mo al- men e, y de las de la ísica ma e ialmen e; y po la a acción de la ma e ia, espondiendo sus sensaciones á su o ganismo, ha de busca nece- sa iamen e á la muje y la muje al homb e, si- quie a no sea más que pa a la sa is acción de sus deseos, islumb ándose po an o, á la luz de la azón, que—en el es ado más p imi i o y e óg ado, el homb e iende á la sociedad y es á bajo un pode . El homb e sal aje, el homb e de los bosques, ex a iado y pe dido, sin hoga ni amilia, sin se alguno de su misma especie (cuyo es ado es más imagina io que eal), i e den o de un es- ado. Las inmu ables y sob ehumanas leyes de la Na u aleza, que son su medio ambien e y que en an o que la ciencia no las descub e, mis e io- samen e le en uel en, son: la cons i ución, no esc i a si es obse ada, que egla odas sus ac- ciones, que las mode a y que le impone de echos y debe es. Su olun ad sin eno le empeña en llega has a donde su is a alcanza... Emp ende la ca- e a, y si las ue zas no le abandona an, el sol al ocul a se y la noche con sus somb as y oscu- 34 uas necesidades ísico-ma e iales, á los sen i- mien os a ec i os y mo ales de su o ganismo, pa a la común de ensa y encimien o de las ue - zas que con a él luchan, nos es conocido el in social, y ácil, po an o, decidi que es legí i- ma la lucha que el Homb e sos iene con a la Humanidad y la Humanidad con a el Homb e, cuando se empeña po el in na u al del Indi i- duo en la unidad, de la Humanidad en la especie. Es e in no es o o que el de su conse ación y p og eso. Así, cuando se a aca el p incipio esencial de su mani es ación, se hace en la cons- i ución polí ica de los pueblos, iolación de las leyes na u ales de su exis encia. Es po an o legí imo: odo, absolu amen e odo lo que es necesa io á la ida y desa ollo de la Humanidad y del Indi iduo. El p ime de echo del homb e es el de echo á la ida. De echo subje i amen e absolu o; pe o ela i o, obje i amen e elacionado al mismo in de conse ación y p og eso que en la Humanidad exis e. Siemp e que puedan coexis i ines y de echos del núme o (colec i idad) y de la unidad (indi- iduo), de echos y ines son absolu os. Cuando no, siendo ambos igualmen e na u ales, como po- si i os que son, los de la Humanidad deben so- 35 b epone se á los del indi iduo... Po que la ida de la p ime a es el conjun o de la ida de odos los homb es; la de la colec i idad lo es—de la de odos los indi iduos que la cons i uyen. .. y es ue za en de echo que la pa e pe ezca pa a con- se a el odo, que el miemb o se ampu e pa a sal a el cue po, que el á omo se sac i ique á la conse ación de la ma e ia  Y es o no pod ía consegui se den o de la so- ciedad y al in común é indi idual, según los casos, sin un pode que aplique el de echo al in únicamen e legí imo del Homb e y de la Huma- nidad. « ida y p og eso,» cuando en su es ado de lucha la en e haya que decidi el con lic o que su ge del choqUe ó mu ua limi ación, que es ley en el mundo ísico, ue za de hecho ó de de- echo en los pueblos y que exp esa con exac i ud la palab a «Pode .» III El «Pode » que de hecho exis e en oda so- ciedad cons i uida, puede eje ce se legí ima ó ilegí imamen e. Lo hemos saludado y econoci- do como necesa io; pe o, en la es e a del de e- cho, sólo puede acep a se en el p ime caso. Pa a conoce su legi imidad, ha de bas a nos lige ísimas conside aciones basadas en el es u- E6 dio que enimos haciendo. Dedúcese como co o- la io, de las p emisas sen adas, del análisis he- cho en páginas an e io es. ((El homb e es la unidad, la colec i idad es una suma de unidades, la Humanidad es el con- jun o de odas las colec i idades.» En la es e a del de echo, el indi iduo, sin e- laciona con el indi iduo, es sobe ano. Lo es la colec i idad ambién, sin elaciona con o as colec i idades... y no hay o a sobe anía que la que cons i uye la suma de olun ades del mayo núme o... como no hay más suma que la que dan los sumandos. Así, odo pode pa a no se un hecho de ue - za, ha de eje ce se en nomb e del pueblo po de- legación de sobe anía del mayo núme o de los indi iduos que cons i uyen la sociedad. Ningún pode sdcial puede legí imamen e p o- clama se sobe ano... Po que, en an o en de echo se concibe es e p incipio, en cuan o la sobe anía se en ienda o mada como acabamos de expone . Y, como p incipio absolu o que es, si exis e en el indi iduo en su es ado de aislamien o y en el mayo núme o de indi iduos con a el meno , con espec o á la colec i idad unida... en é - minos de elación, de homb e á homb e, cla o es que no es posible, en azón ni en ma e ia, que exis a ambién en el pode . Y así como ningún ma emá ico pod ía p oba 37 que hay sumas sin unidades; ningún pode so- cial puede deci que iene p opia sus an i i- dad, que es po sí,... sin halla se o mado po la sobe anía que esul a de la unidad de olun- ades del mayo núme o. IV La legi imidad del «Pode » es á en el p inci- pio de la sobe anía nacional... Sobe anía que una ez delegada ha de eje ci a el Es ado, que es la en idad enca gada de la ealización del de- echo. La necesidad de e mina el hecho de que el homb e haya de some e se al Es ado. La olun- ad de los más lo ija. El Pode lo impone. Si la necesidad desapa ece ó a ía sus ca ac- e es, la olun ad de los asociados po modo na- u al ha de modi ica se, y el Es ado ha de a ia en azón de de echo. Pod á esis i . En es e caso se p oduci á la gue a, end á la e olución... y la ida y el p og eso de los pue- blos sald án po necesidad iun an es del des- po ismo y de la ue za. 8 Cons i ución polí ico social de los Pueblos.—Idea del Pode . l'oción del Es ado. La cons i ución polí ico-social de los pueblos p incipia donde se pie de la de la amilia. En an o que odos los indi iduos na u almen e eunidos econocen un onco gene ado , el pa- d e eje ce la au o idad sup ema, incondicional, omnímoda... Si el pad e al a, pasa al hijo ma- yo , a.1 más capaz, al más ue e... Mas en odas es as asmisiones del pode no se islumb a la cons i ución polí ico-social: no hay pac o ni con- enio... Exis e sólo un hecho, una imposición... Si algún miemb o de la amilia se ebela, es cas igado, y ó se emancipa ó queda some ido. Pe o cuando la amilia se pie de y las ami- lias se cons i uyen en sociedad; cuando, o os po la limi ación a ec i a del co azón humano los lazos de la sang e, álzanse los unos homb es en- en e de los o os sin más ínculos que los del común in e és y mu uas necesidades; cuando ya el cas igo basado en el p incipio de au o idad no es posible po que el pode eje cido ha pe di- 3 3 39 do su abolengo y genealogía, y es dispu ado y solici ado po odos los indi iduos con igual de- echo, po odas las colec i idades con igual e. són; cuando el desen ol imien o de la especie comp ome e en un espacio limi ado . la sue e de los más ó de los menos, po que no hay en de- edo de aquel pueblo, de aquella colec i idad, elemen os bas an es de ida y p og eso; cuando los su cos abie os po el a ado que guía la mano del homb e abajado se encuen an, se c uzan y con unden con los que o a mano ab e con igual de echo; cuando los u os de la ie- a no son bas an es pa ó odos los que de ella se han posesionado; cuando la lucha en es ado la en e se mani ies a po la misma causa de ne- cesidades no sa is echas...: ins in os y sen imien- os que o ma on el pueblo, que ag upa on sus indi iduos, han menes e de un pode que es a- blezca si se pe u ba, que esuel a si se dispu a, que man enga siemp e, el in de p og eso y ida de la Humanidad con elación á la especie, del indi iduo con elación á la unidad, pa a la ge- ne al de ensa . y encimien o de las ue zas que con a él luchan... Y como la iolencia ó la jus- a eclamación pueden eni de cualquie a, y odos han menes e de una pe sonalidad que en bien de odos y en ga an ía de cada uno man- enga el in social « ida y p og eso,» si un he- cho de ue za no ha decidido quién el Pode sea, 40 los asocia-los necesa iamen L e lo de e minan, y en odo caso conse an el de echo de cons i- ui lo. De es a sue e, emos: que el Pode en la a- milia es—au o i a io y na u al—y que en el Pueblo es:—eje cí lo de hecho ó de de echo: usu pado y cons i uido ¿Cuándo es a á de de echo cons i uido? ¿Cuándo es a á de hecho usu pado?... Es de ácil conocimien o. II La Sociedad es el o ganismo de la colec i i- dad, como el o ganismo del indi iduo es la a- milia. El o ganismo es la esencia sus an i a de la ida del se , en é minos que no es o gánico lo que no es ida pa a la cosa. El Es ado, que no es más que la ep esen a- ción del de echo de odos, la ley o gánica del cue po social, se á legí imo cuando cumpla su in obje i o: la ealización del de echo en el p o- g eso de la ida de la colec i idad. Mas como o ganismo que es, ha de ene o i- gen, exis encia y in. La legi imidad de su o igen no puede se o a 4 que el su agio; medio que, aunque impe ec o, es el único que en pu idad de sis ema mues a el mayo núme o de olun ad, que es la acul- ad en el homb e que en es ado lib e da ó niega el consen imien o pa a odos los ac os de la ida. Y como la olun ad es a iable, subje i a en el indi iduo, y ha de ecae po é minos de e- lación en un obje o ambién a iable, el o igen de la legi imidad del Es ado es á en el ac o que los indi iduos de una colec i idad hacen. Pac o consensual y po an o lib e, Pac o sinalagmá i- co que puede y debe ompe se una ez nacido, an as como legí imamen e el su agio decida la e olución social. Pac o conmu a i o, cuya base es la jus icia que ha de egla la igualdad ó p o- po ción del cuasi con a o social. 42 Acción y limi es del pode en el Es ado . —Su inde e minación. Imposible ija cuál sea la misión y lími es de la acción del Es ado. Nacen de los é minos del pac o, del obje o de la Sociedad cons i uyen e y cons i uida. Pe o isiológicamen e conside ado como o ga- nismo y ilosó icamen e como hecho necesa io, el Es ado ha de se socialis a, esencialmen e so- cialis a:... y en su i ud—el bien del mayo nú- me o ha de se la sup ema ley del Es ado. Y como el mayo núme o en iempo y espacio limi ado, con elación á un pueblo, á una na- ción, á una colec i idad, en in, puede halla se cons i uído po unos ú o os elemen os, puede e se modi icado po unos ú o os acciden es y se en es as 6 en las o as condiciones... sin co- noce el momen o his ó ico en que el Es ado ha de eje ci a su acción, no es dable de e mina los lími es de és a, ni menos p ecisa los p oce. dimien os que ha de segui . 43 II El Es ado es la a mós e a de la Sociedad, y como la a mós e a en el mundo ísico, ha de p e- cipi a se en el acío que, en su limi ación de acción y medios, dejen el indi iduo, la amilia, el concejo, la p o incia; pe o de ningún modo ha de inge i se has a imposibili a las es e as de acción sus ancialmen e p opias y p ác icamen e ealizables po la ac i idad y ida de los dis in- os o ganismos que, den o de él, en las socieda- des mode nas, ienen p opia sus an i idad. Es a egla, aunque gene al, no puede p ocla- ma se como p incipio ijo, po que la misión ju- ídica del Es ado es «la ealización del de e- cho», y pa a comp ende el de echo nos es nece- sa io en a en el es udio obje i o de lo que he- mos llamado « é minos de elación», cuyos é - minos son los que deciden la ex ensión é in ensi- dad de los de echos, y como consecuencia, la jus i icación de las acciones del pode público. «Todo en sí, den o de sí, aisladamen e en sí, es absolu o. Pe o odo ue a de sí, elacionado, en es ado de lucha la en e, es limi ado.» • • Supongamos el inundo habi ado po un solo 5° que se llama Re olución, y que no es más que un ac o de legí ima de ensa. El eje cicio de la acción ei indica o ia. III Cuando el de echo inmanen e de la sobe anía nacional es á econocido en la Cons i ución del Es ado y es su eje cicio expedi o; cuando los indi iduos odos han sido lib es en la emisión de sus su agios y no pueden acusa de aición á los ep esen an es que han elegido; cuando en la ley polí ica que si a de undamen o al Es ado no se han esc i o los i acionales é inmo ales p incipios de los pode es inamo ibles, in iola- bles, i esponsables y po colmo de absu do, he- edi a ios!... Cuando, en suma, es posible hace la e olución en el san ua io de las leyes, modi i- ca el de echo cons i uido po medio de la ma- ni es ación paci ica;... el ac o de ue za, la ebe- lión a mada es un c imen: como c imen es en p opia de ensa el homicidio, cuando su comisión no e a absolu amen e necesa ia al in na u al dé , la conse ación de la exis encia.' La e olución en sí, ,, como en sí el homicidio, en juicio absolu o, como acción, es pa a oda 5 cónciencia obje o de ep obación y noso os la ana ema izamos. Pe o ue a de sí, como hecho que el ilóso o y el mo alis a han de elaciona con las causas que lo p oducen, en sus elacio- nes con el mundo ex e io y ue a de sí, la e o- lución, in ínsecamen e conside ada mala, no sólo se á buena po causa de los mo i os que la o iginen y de los ines, lóg ense ó no, que sus au o es se p ome ie on, que la colec i idad pe - siguie a; sí es en casos ex emos indispensable, imponiéndose al pueblo como debe , cuya eali- zación no en aña sólo el hecho de la e olución, que en la, his o ia de odos los pueblos y de o- dos los países hallamos esc i o con sang e... sí es un de echo que llama emos de— ebelión---in- manen e en oda colec i idad, y que se mani ies- a ó debe mani es a se, con a iados que sean sus ines po el Pode á que se haya some ido pa a el in de su ealización. De echo de de ensa en los Pueblos, an sag ado é ilegislable como son odos los de echos na u ales. IV --¡Ce ad paso á ideas an disol en es! —di- án las hon adas clases conse ado as, que iem- blan siemp e que con a la usu pación y el des- po ismo se le an a la oz amiga de los deshe e- 52 dados y de los op imidos, de los que su en y padecen po ob a de iniquidad de los ue es y de los p i ilegiados. ¡ A ojemos al uego, con su au o , el lib o que con impudencia nunca is a san i ica el c imen y hace la apo eosis de la e olución ex- ci ando á las masas á que se le an en en a mas con ael pode cons i uido pa a que, soca ada la sociedad en sus cimien os, odo lo exis en e sea des uido!... A es os... calumniado es sólo esponde emos con la anquilidad de nues a conciencia y con las doc inas que dejamos consignadas. Y como ejemplo de emo a an igüedad del de echo de ebelión (que no ha de pode ecusa una g an pa e de la humanidad, odos aquellos que son c is ianos), ci a emos el que nos o eció Jesús al a oja del Templo á los me cade es. Dedicábanse és os á sus g anje ías en el sa- g ado ecin o, y aquel g an má i de una de las más pu as doc inas que se han p edicado en el mundo, ei indicó pa a la Humanidad el de echo de la conciencia, he ida po los que habían con- e ido en me cado el luga des inado al cul o de la Di inidad... Y pa a echaza la ag esión de la impiedad con a la c eencia, pa a ei indi- ca los de echos de la Iglesia que con an o he- oísmo undó Jesús, dando o ma de Código mo- al á las leyes de la Na u aleza,-se ebeló con a 53 la pe e sión y con a la cos umb e, y ealizó el ac o de ue za de a oja á los me cade es á la igazos del Templo, po que in ingían la ley mo al... • • • e • ¿Pod á conclui se an e aquel sublime ejem- plo que, pa a cumplimien o de un debe , nos dejó el mismo que he ido en una mejilla p e- sen ó la o a á su e dugo cuando, e minada ya su misión como após ol, se o eció co no má - i ?... ¿Pod á conclui se, decimos, que Jesuc is- o san i icó el empleo de la ue za y el uso de la iolencia?... En modo alguno, mas el hecho es de p o unda enseñanza, y p ueba: que si pa a los es adis as el de echo de insu ección es cuando menos un hecho, pa a la conciencia es un debe ; y que lo que noso os, a os ando oda impopula idad, acabamos de sos ene en el lib o, lo sos u o con el ejemplo Jesuc is o. Aquel que al cesa en su misión apos ólica, en egado como má i de su idea al e dugo, lle ó la i ud de la humildad y de la manse- dumb e has a la sublimidad, epe i nos, de al se he ido en una mejilla p esen a la o a..., e a el mismo que ale oso había ei indicado el de e- cho po la ue za—cuando ce ados á la azón los oídos de los me cade es, su empleo ué el medio necÇsa io pa a que lo di ino no se p os i• 54 uye a con lo humano: es ableciendo á la iga- zos el equilib io o o, la ley conculcada. V Cuando la ag esión es y las ima sólo al indi- iduo, el indi iduo puede no de ende se, y al se he ido en la mejilla izquie da p esen a á su e dugo la de echa... Mas cuando es con a la colec i idad, cada uno iene el debe de ei indi- ca el de echo de odos y el de ebela se. La ebelión de los pueblos con a el Es ado, de los op imidos con a los op eso es, no es un hecho, es un de echo; no es un de echo, es un debe sag ado. ¡Bien hayan de la Humanidad los pueblos que es e debe cumplan! Re olución social.—Medios pa a ealiza la.  Re lexiones. Llamamien o á los homb es de buena olun ad. Todo lo o gánico ha de subsis i , y odos los o ganismos son pa e del absolu o o gánico de la Na u aleza. El Es ado es a almen e necesa io pa a man- ene el equilib io de las ue zas sociales. Es un é mino en lucha la en e con el o o é mi- no. Su línea di iso ia, su pun o de balanza es lo jus o en la es e a del de echo: lo necesa io en la de los hechos. Donde hay é minos hay elación; y donde és a exis a halla emos leyes na u ales que la e- gulen. El á omo es la unidad en la ma e ia, como el indi iduo lo es en el Es ado. La a acción ísica de e mina el cue po, que es ambién en las e oluciones o gánicas unidad sus an i a, como lo es en la humanidad la co lec i idad que o ma el pueblo. Y así como odo cue po halla en la a mós e a su con ención y ida, oda sociedad ha de halla en el Es ado 56 las condiciones de su exis encia. La colec i i- dad, como el indi iduo, han de ecibi del Es ado cuan o á su p og eso y ida es necesa io. Si aquél no cumple es a su misión única, indi i- duo y colec i idad debe án acudi , po de echo, á la e olución; que la Sociedad en es e caso 6 el Pode que egula sus ue zas son sus enemi- gos, y hacen imposible el in de su exis encial ida y p og eso. II Ro o el equilib io de las ue zas o gánico-so- ciales; en lucha sus elemen os sus an i os po sus an i as causas, el choque llega á se inmi- nen e, a al, necesa io...: y la e olución empieza y acaba su ob a—la ob a del de echo—sin o as con a iedades, sin o as demo as que las sos- enidas más 6 menos iempo po los hechos de ue za que ha de des ui , po los elemen os de _ esis encia que el usu pado p esen a á los des- pojados, el i ano á la íc ima, la cons i ución á los cons i uidos  ... • •  •  • • • 57 III De e minado po la pleni ud de los iem pos en la ida de las naciones, el momen o his ó ico de la e olución social, dos medios hay pa a su ealización, medios conco dan es y ha - mónicos con la ue za esis en e que la p oduz- ca, con la ac i ud del Es ado, de las colec i i- dades. P ocedimien o de ue za. Cuando la ue za se opone á. la sus en ación ó ei indicación del de- echo. P ocedimien o de de echo. Cuando las leyes son la causa de los males sociales y el Pode acep a y los pueblos se some en á la e o ma. El de echo de pe ición de la colec i idad y del indi iduo es la mani es ación del segundo. La conspi ación y la lucha a mada lo son del p ime o. Uno y o o son legí imos cuando son necesa- ios. Pa a eje ce los han de ene p esen e los pueblos que los de echos se piden, y si se niegan se oman, 58 IV ¡Escandalícense los ímidos, sean en con a nues a los pa idos legales, cuya sola denomi- nación es un e o á mue e pa a los encidos!... ¡Digan los hipóc i as, los aman es del o den so- b e la libe ad, los aido es odos de la causa del pueblo, que san i icamos el c imen de insu- ección, que lo con e imos en de echo y que con ales doc inas no hay sociedad posible ni ins i uciones!... ¡Ellos saben, como noso os, que la bande a de insu ección no la desplegamos como legí i- ma, sí es en el caso ex emo de que á los de e- chos inmanen es en las colec i idades y en el homb e, se oponga la ue za po el Es ado y los, Pode es públicos, sin a ende las jus as quejas de los deshe edados, sin emedia las necesida- des de los menes e osos! Las e oluciones son hechos de odos los pues blos, de odos los siglos, y su pe sis encia en el: iempo y en el espacio les hace legí imas. Que cuando un hecho p esen a es os ca ac e es iene en la Humanidad sus an i idad p opia. . •   • • 11 • Lo que ha de se , se á, 59 No hay ue za mo al ni ma e ial" que lo e i e. Pod á e a da se el e ec o, la explosión. Pe o a almen e los e ec os end án po las causas. Y en la ida social, o o el equilib io o gánico de los elemen os concu en es y complemen a ios del o al conjun o, su gi á la lucha en el es ado la en e explicado en an e io es páginas, an o mayo , an o más o midable, cuan o mayo sea el desequilib io p oducido y la ob a de iniquidad de los pode osos. Que, así como odo cue po lan- zado ue a de su cen o de g a edad lo busca y halla necesa ia y a almen e en su caída, po que la ley ísica de la g a edad lo de e mina, odo de echo inmanen e ha de ol e , á despecho de los usu pado es, al suje o que lo enca na y debe posee , no po g acia y me ced ecibidas, sí es —po ley na u al. • La op esión eje cida po los Pode es públicos sob e los pueblos, la ue za de las leyes sob e las colec i idades y sob e el homb e, ob an como el apo sob e las pa edes de una calde a. Ce ad és a he mé icamen e, eng osad aquéllas pa a que su esis encia sea cada ez mayo , y es ad cie - os que cuan o mayo la esis encia sea, cuan o más el hie o a ance y es eche al apo , más ine i able, más inmedia o y más po en e ha de se el es allido del ecep áculo. Acaso esis a su ue za has a comp imi el luido en el espacio 66 Op imid el o en e y ompe á sus diques. Resis id la e olución social, y sob e oso os y ues as i anías, ¡oh pode es públicos! la e- olución iun a á. VIII ¡ ¡T iun a á, sí!!... No hay ue za mo al ni ma e ial que lo e i e. ¡Cada de o a es un iun o!... ¡Cada pe secución, un empuje!... ¡A anza á pasos de gigan e, la necesidad la jus i ica, la ley di ina y humana la ampa an... Y iempo es de que los pode es públicos,, que de hecho ó de de echo igen los pueblos, de- jen el camino lib e, colocándose decididamen e á la cabeza de* los deshe edados, que han de eje ce su acción ei indica o ia con a los usu a pa lo es!... El homb e, la colec i idad, no se ebelan con a el Es ado... sí con a sus leyes. La e- olución, al a aca al. Pode , se e ige en Pode : p ueba (que iene la g ande elocuencia que de los hechos s?, desp ende) d?, que lo econoce nes cesado. 67 Comp endan los homb es que ienen la e- p esen ación del Es ado cuál es la misión que les es á con iada. Pe suádanse que son los gua - dado es de los de echos de odos y del de cada uno. Es údienlos elacionándolos.., pa a da so- lución con enien e á los con lic os que su jan en e unos y o os. Tengan en cuen a que no son la ep esen ación de clases é in e eses sin- gula es ni p i ilegiados... sí es los deposi a ios de las ue zas i as de la humanidad que han de di igi al in único del homb e y de la colec- i idad: « ida y p og eso.» Que con ecuencia el es ado anquilo de de echo se pe u ba en los pueblos... y que su misión es es ablece el equilib io o o po el excesi o desa ollo de las unas ue zas sob e las o as, po las luchas, siemp e pe u bado as, de in e eses egoís as cuando leyes sabias y jus as no los egulan y con ienen. IX La e olución en el de echo se ha á, po que el de echo en los pueblos es. Pa a su ealización hacemos un llamamien o á los homb es odos de buena olun ad. No pe sis an en e , los que se c een sob e el Pueblo, su enemigo en el Pueblo, ap es ándose 68 insensa os á una esis encia imposible en la que se án encidos. Consul en su p opia conciencia y les espon- de á que el enemigo es á en sus p opias accio- nes y omisiones... Que pueden, y aún es iempo, e i a la lucha de des ucción que su ac i ud p o oca, sin más que desis i del injus o empe- ño de se encedo es de sus iguales... No c ee- mos, como La Sab án, que es é hecha de ango el alma de los eyes y de los lacayos; ¡que an o como noso os son y alen los que es án al os como los que es án bajos!... Mas ampoco es cie o que el homb e de colo sea escla o del blanco po na u aleza; el ob e o, del ab ican e; el abajado , del capi alis a... Que haya en de- echo seño es y sie os, icos y pob es, amilias que gocen y amilias que padezcan! ¡clases so- ciales dominan es y clases si ien es! ... Las ue zas i as que cons i uyen la Sociedad es án desequilib adas. El p edominio de las unas sob e las o as ha des uido los lími es que el de echo na u al es ablece... ' El despo ismo del Es ado con a los pueblos, de los Gobie nos con a los gobe nados, es á dando luga , es cau- sa de la lucha la en e que á odo homb e pensa- do p eocupa... Y como el desequilib io social no puede p e alece sob e el equilib io de la Na- u aleza, ni la iciada ó iciosa cons i ución de los pueblos sob e las leyes ha mónicas del Uni- 6.9 e so, coope emos odos á la c eación del es a- do anquilo de de echo en que ían su po eni los que sin p esen e saben ya, po la p opagan- da hecha de las ideas, que son ines de la Hu- manidad « ida y p og eso,» y que su exclusión del banque e de la ida no es:—ag a io del C ea- do , ob a de la Na u aleza, a alidad del Des i- no, con a losqueno cabe ebela se!... Sí es ¡ob a de la iniquidad del homb e!... y que puede epa- a la y cas iga á su au o con la enganza, sin que de la enganza sea esponsable la mano del Pueblo que la ejecu a, sí es el deli o que la p e- cisa!... X ¡¡Venganza!!  ¡Fue a posible que los op imidos se engasen de los op eso es, el escla o del seño , y á ue de leales decimos que no ha íamos el llama- mien o que hacemos á los de a iba pa a mejo- a la sue e de los de abajo; al Pode pa a que ealice la e olución en el de echo y es ablezca el de echo de los pueblos!... Po que en el ue o in e no de nues a conciencia, como jueces de los hechos que han enido y ienen luga en el iempo y en el espacio s como ilóso os y no alis- 70 as, hab ía de se nos más sa is ac o io la expia- ción de la culpa po el culpable que la epa a- ción que po causa de daño eminen e, pa a los unos y pa a los o os si se ye a el p ocedimien- o, pedimos al e dugo pa a la íc ima!... Mas como es adis as y al in esencialmen e p ác ico y humani a io de nues as aspi aciones, o zoso nos es con esa que — ¡ la enganza del Pue- blo es impo en e y mezquina pa a bo a con la sang e que en los momen os de las sup emas c isis se de ama... el su co que los desa ue os y la i anía de los dominado es ha imp eso en las aba idas en es de los op imidos! ... Repasando la his o ia, los llamados excesos de las e oluciones son e dade os c í m enes que con- is an la conciencia de los que con ánimo se eno y el juicio concen ado sólo en el momen o en que los hechos se ealiza on, los ap ecian y cali- ican. Mas cuando ilóso os y pensado es es udian los e ec os po las causas... ¡Cuando al cae al gol- pe de la guillo ina la cabeza del a is óc a a ó del bu gués se apa a la is a del sac i icio y se su- ma el núme o de las íc imas del sac i icado!... ¡Cuando á la ojiza luz de la ea del incendia io se pene a en los an os de mise ia y lág imas que aquella iqueza des uida ó saqueada ep esen- a!... ¡Cuando los ojos se apa an del palacio que a de pa a ija los en milla es de albe gues en que no ya indi iduos pi amilias 1 , sí es gene ?- - çio ies 71 escla as de la sue e han pe ecido de hamb e, de ío y po al a de ai e y de luz!... ¡Cuando de la noble dama a opellada po el bes ial sensualis- mo del illano que asal ó su cas illo se pasa á las modes as i iendas en las que las hijas del pue- blo ue on aicionadas en su e ó o zadas en su debilidad y mise ia po el pad e, el esposo ó los hijos de la que en su desg acia exci aba la com- pasión!... ¡Cuando de la se e a y espe able igu- a del sace do e se desciende á la ealidad, y en el que llo a y suplica al e se b u almen e pe - seguido po las u bas y sin piedad mu ilado y asesinado, se descub e al cu a disolu o que abu- só de su minis e io pa a p os i ui doncellas, que apa ó á la esposa de la con ianza y del ca iñ o del esposo, que ma ó la san a igu a de la mad e en el epugnan e engend o de la bea a, que pe- ne ó en el sag ado del hoga po el indigno es- pionaje eje cido sob e la igno ancia de la muje en el con esona io, que se apode ó de los bie- nes de las amilias, que ahogó odo des ello de in eligencia y p epa ó y condujo á los c eyen es y aná icos á los mayo es excesos, anquilizan- do sus pe e idas conciencias con la absolución de sus culpas á an poca cos a edimidas!... ¡Cuando se compa an y - elacionan los ho o es y las iniquidades de an os siglos, con las iniqui- dades y los ho o es de algunos días, ho as ó mi- nu os!. ¡Cuando se pesan c ímenes con c íme- 72 nes, desa ue os con desa ue os, dolo es y su i- mien os con su imien os y dolo es ¡qué son, qué signi ican en la balanza de la jus icia huma- na los úl imos pa a los p ime os! ¡Quien que de i uoso y ec o blasone pod á pedi ... mise i- co dia pa a los e dugos al con empla sus íc- imas! ¡Nada es su enganza, nada, elacionada con el ag a io, y si la sang e se de ama, op imidos y op eso es queda án manchados!.. Po es o la echazamos, po es o sólo que emos e i a el choque ma e ial y encauza la e olución po los de o e os del de echo, haciendo un llamamien- o á los homb es odos de buena olun ad pa a que nos ayuden en la ob a de la e o ma... pa a que sien an con noso os la necesidad que se impone de que los Pode es públicos, que de he- cho ó de de echo igen los pueblos, comp endan y sean los ejecu o es de su misión esencialmen e social. ¡Que iempo es ya de que á la p opaganda he- cha y iun an e de las ideas sus i uya lo p ác i- co de los sis emas; de que la ley polí ico-cons i- ucional ceda la p imacía á la ley ci il, y que, con Cáma as 6 sin Cáma as, como hecho 6 como de echo, po ley 6 po ue za, se busque y es u- die la o ma posible y p og esi a de que los ma- les de los pueblos se con engan y emedien, de 73 que se ab a paso á la e olución social po me- dio de la e o ma del de echo! • • • XI Reconocido en p incipio, que en el ac ual mo- men o his ó ico la misión del Es ado es esen- cialmen e socialis a y no polí ica, abandonemos el o den de ideas especula i as en que undamos nues o abajo, pa a expone un sis ema de e- o ma. Como es na u al, al a a de desen ol e la e olución en el de echo que al de echo de los pueblos p ecisa hace , hab emos de pa i de un de echo cons i uido y igen e. Toma emos como base el que en España ige, an o po se nos más sensible, cuan o po que más sensible es pa a nues os inmedia os lec o- es, euniendo condiciones bas an es pa a que el juicio se o me con conocimien o de causa; siquie a debamos obse a que no es el in e és nacional el que únicamen e nos mue e, sí es el in e és de la Humanidad y el de los pueblos o- dos que aba can y comp enden, co no odo que 74 es, las pa es ep esen adas po las ac uales na- cionalidades. El de echo de gen es, el de echo na u al es único. Y las mismas causas p oducen en odas pa es los mismos e ec os. SEGUNDA PARTE De las pe sonas. El de echo cons i uido conside a las pe sonas en es ado na u al y en es ado ci il. En el p ime- o sus de echos a ían po azón del sexo, del nacimien o y de la edad. En el segundo, según sean na u ales ó ex anje os. En endemos que el sexo y la edad son di e- encias sus ancialmen e na u ales, que en sí de- e minan, den o del de echo na u al, a iedad subje i a que necesa iamen e hace que el hom- b e y la muje , el in an e, el púbe y el adul o no puedan se lo mismo an e la ley. La ue za y la in eligencia, la azón, la con- ciencia y la iabilidad aumen an y dec ecen p o- g esi amen e con la edad, que ma ca en el indi- iduo es ados ca ac e ís icos y unciones dis in- as, an o en el o den ísico co o en el o den 8 2 y los abismos de la sa is acción de sus pasiones y de sus icios. Y no se diga que desde el momen o en que se e ec úa la con usión legal de los hijos nacidos en ma imonio con los habidos ue a de ma i- monio, pe judicamos el de echo de los p ime os, po que los hijos compa en na u al y ci ilmen e los de echos que la sucesión les da con sus he - manos; po que, acep ada la objeción, la lógica nos conduci ía á limi a en los cónyuges el nú- me o de hijos en elación con su o una. ¡Sean he manos an e la ley odos los nacidos del mismo pad e ó de la misma mad e, y he - manos sean odos los homb es an e la humana conciencia! Sin es a e o ma en el de echo, sin es e p in- cipio de a e nidad en los pueblos, los deshe e- dados, los pa ias que hoy la sociedad egis a con inaudi a c ueldad, se án enemigos na u ales de la amilia y de la colec i idad den o de la cual i an ¡ e men o de la inmo alidad y del pe- cado con que su inocencia ué ma cada! Menos in an icidios y más homb es i uosos egis a ían las es adís icas del c imen y la his- o ia de las amilias, si la Iglesia y el Es ado insc ibie an los nacidos, po ca idad la p ime a y po impe a i o ca egó ico del de echo el se- gundo, sin indisc e as elaciones sob e el hecho 83 na u al, y po an o legí imo, de su enida al mundo, co no hijos de la mad e y del pad e que los econoce y p esen a, sup imiendo de las pa - idas sac amen ales y del egis o ci il la clasi- icación de «legí imo ó ilegí imo,» que sólo en el o den mo al debe queda en la conciencia de los p ogeni o es del nue o se pa a la expiación subje i a de la al a; pe o sin que nunca és a al- cance al inocen e que, al eni á se indi iduo de una sociedad, unidad de una colec i idad, pa e de la Humanidad á la cual pe enece, iene de echo al de echo de odos. • En el es ado na u al de las pe sonas no hay más que dos di e encias que de e minan, con a- zón y en de echo, dis in as ap i udes en el indi- iduo. La edad y el sexo. IV En el es ado ci il, la clasi icación de «na- u ales y ex anje os» iene inmensa impo an- cia pa a la Humanidad. Es con a ia al de echo na u al, y u gen e, po an o, que el de echo, en su e olución, la bo e como maldi a y pa a siemp e de sus Có- digos. 84 ¡Cuán a se á nues a con icción en es e pun- o, cuando no nos de iene la uni e sal impopu- la idad que ha de alcanza nos po la sola mani- es ación de nues o pensamien o! Nada hay más unes o pa a el p og eso de la Humanidad que el concep o de la Pa ia. Es una ue za ciega que a as a y hunde co- lec i idades y pueblos... En cuyo nomb e se e- sis e la azón y el de echo, lo ú il y lo jus o... G i o de explo ación, de expoliación y de des- pojo con el que han cubie o sus c ímenes y am- biciones los i anos de odos los iempos... Con- cep o libe icida que co a y ompe la co ien e eléc ica de las g andes e oluciones... Que a a- ja y de iene en las on e as el es o zado p og eso de los genios de la Humanidad... Que lanza al he mano con a el he mano, al homb e con a el homb e, o uscando su en endimien o has a el ex emo de ob a po sen imien o y no po co- nocimien o. •  9 -e • 85 VI No p e endemos de momen o la desapa ición de las nacionalidades. Mas, como e o ma nece- sa ia, lle a íamos á la e olución del de echo el que el es ado de las pe sonas no se ea modi i- cado po el an i a e nal p incipio de conside- a les «nacionales y ex anje os.» Ho a es ya de que los de echos del homb e se undan en el c isol de lo jus o y de lo bueno, y de que el indi iduo, como las colec i idades, dejen de conside a se au hoc onos pa a lanza se en alas del cosmopoli ismo á la ealización del p og eso que, inde inidamen e, se desa olla en el iempo y en el espacio. «¡An e odo la pa ia!» dicen los explo ado- es e e nos de los pueblos. Y és os «¡ ¡An e odo!!» epi en, oponiendo el ana ismo de sus co azones al pensa del ce e- b o y á la oz de la conciencia  Y po man ene , po ejemplo, la in eg idad del e i o io que se halla epa ido en e los p i ilegiados... y en el cual ¡ni una sola pulga- da ienen suya los deshe edados!... ¡se des oza la in eg idad de la ida humana y se pie den millones de idas y haciendas, que los i anos de odos los países y de odos los iempos em- plean como combus ible indispensable pa a sos- ene pe sonales g andezas, eudos de amilia, o gullos y ambiciones... si es que no ob as de iniquidad y de e güenza! «¡An e odo, ida y p og eso!» decimos nos- o os y con noso os los op imidos de odos los pueblos. ¡Que ya es iempo de que á la idea de la Pa- ia sus i uya la idea del Uni e so, y á los con- cep os de «nacionales y ex anje os,» el concep- o único de «Humanidad», la pe sonalidad «hom- b e!» VII La p ime a aspi ación es emo a, po que la o ma p ác ica pa a alcanza la es la de ede a- ción y con ede ación de Es ados en la República uni e sal. Mas la segunda quedó de de echo e- conocida desde que la e olución ancesa del úl imo siglo g abó con sang e en el co azon de odos los pueblos de Eu opa (como an es lo hi- cie a la más g ande de las colonias inglesas en Amé ica) el lema de su bande a eden o a: «li- be ad, igualdad, a e nidad». ¡Tiempo es ya de que á la p opaganda hecha de las ideas sus i uya la p ác ica de las i udes d.- 87 isas, i udes que hoy a ajan y es e ilizan an- iguas p eocupaciones, á las que las masas in- den cul o, y de las que sólo sacan indi idual p o echo los que i en de la igno ancia de las muchedumb es y llaman sag ado lo que es impío! El concep o de la pa ia es pa a los Gobie - nos de odos los pueblos, como la exis encia de Dios pa a los sace do es de odos los cul os. Una mina en explo ación. Y p ecisa: que los pa io as, como los c eyen- es, dis ingan—cuándo les dan los di ec o es el o o na i o que su seno gua da... y cuándo les p ecipi an po inep i ud ó pe idia, sob e gases que as ixian y ma an. SS De la amilia. Si de las pe sonas, p ime elemen o simple de la sociedad, pasamos á la amilia, o ma o igi- na ia de su p ime a mani es ación, ins i ución hallada en odos iempos y países, hab emos de econoce sob e es e hecho su legi imidad; y es- udiada, encon a emos acionalmen e, sus ca- ac e es esenciales y cons i u i os, la o ganiza- ción sus ancial de su exis encia, el de echo na- u al po que se ige; y una ez és e conocido, á- cil ha de se nos de e mina la solución que eclaman los dis in os p oblemas de ac ualidad que con ella se elacionan. Ti La amilia, en el o den de la Na u aleza, no se mani ies a en la unión del homb e con la mu- je . Es e es un ac o dependien e de la olun ad de las pa es y que de e mina el amo , el in- e és, la pasión, el cálculo... No o ece ca ac• 89 e es indelebles, consecuencias a ales, lazos in- des uc ibles. Es una compañía en la que sólo hay obliga- cionis as, socios undado es. La amilia nace con el hijo. Desde el momen o en que es a nue a pe sona- lidad se p esen a, al hecho olun a io de la unión de los pad es, se sob epone el hecho de ela- ción o zosa en que se e cons i uido el se que iene al mundo a almen e, po ley na u al. El homb e es con la muje , la muje es con el homb e po que quie en. Ac o de olun ad. El hijo es del pad e, es de la mad e, sin que quie a. Ac o sin olun ad. En el p ime o, se islumb an an sólo ca ac- e es de con a o. En el segundo, hay algo más ascenden al. La ins i ución de la amilia. Segundo elemen o o gánico de la Sociedad. III El ma imonio, pa a la Religión, es sac amen- o; pa a la Sociedad, con a o. Sea en el p ime concep o lo que el dogma de e mine y la disciplina de la Iglesia á que pe enezcan las pa es p ecep úe. El Pode ci il, el Es ado, no puede menos de 90 espe a la libe ad de conciencia y de ga an i la libe ad de cul os en cuan o sus p ác icas ex- e nas no a aquen, po necesidad subsiguien e á su mani es ación, de echos inmanen es del indi- iduo, de la colec i idad ó de la Humanidad. La Iglesia es una asociación den o del Es a- do. No es un pode con el Es ado, ni sob e el Es ado. De aquí la limi ación acional de sus ac os ex e nos. El homb e, como se mo al que es, en odos los iempos y en odos los países iene la c een- cia en Dios, y solemniza los p incipales ac os de su ida, y en e ellos el ma imonio, con los i os de su Iglesia, la p ác ica de sus an epasa- dos ó el ana ismo de la supe s ición. El homb e, como se in eligen e y sensible, como compues o de espí i u y ma e ia, iene dis- in os ines que cumpli ; eje ci a su ac i idad en las múl iples es e as de acción en que se mue e: y la misión del Es ado es hace posible el in e- ligioso, el in cien í ico, el in mo al... odos los que se de i an de las a ias ap i udes del indi- iduo, sin o as limi aciones que las ya explica- das en páginas an e io es en que nos hemos ocu- pado de los de echos del Homb e, de la Colec i- idad y de la Humanidad. En el anscu so de es e lib o a a emos de las elaciones de las Iglesias con el Es ado. Mas de p esen e, y sin en a en una cues ión p ác- 9 ica an impo an e y ascenden al, indiendo cul o á la buena e de nues o azona , con esa- mos que no comp endemos la indignación y la so p esa de la escuela libe al mode na con a el cle o ca ólico, que decla a concubina io al casa- do ci ilmen e cuando, miemb o de su Iglesia, no ecibe la bendición nupcial. La cali icación, el ana ema, nos pa ece an lógico, an me ecido, como lógico á su ez es que el Es ado no se ocu- pe ni p eocupe de lo que la Iglesia a e ó desa e, debiendo legisla sob e el ma imonio como con- a o, sob e la amilia como ins i ución, con en- e a libe ad é independencia. Tan absu da es la ley que ala ma y con a ía la conciencia y el ana ismo indi idual, exigien- do que el con a o ci il de ma imonio p eceda á la celeb ación del ma imonio eligioso, como la que, po sen ido in e so, admi e pa a la ins- c ipción en el egis o la pa ida sac amen al, el ce i icado que expida la Iglesia de la unión ben- decida... En el p ime caso hay i anía po pa e del Pode ; en el segundo, debilidad, abdicación. El Es ado no debe legisla sob e las concien- cias. La Iglesia no puede da ni qui a de echos al indi iduo y á la amilia den o de la Sociedad que el pode ci il egula. 98 La p opiedad, la eligión, la ciencia, el a e, el desa ollo ísico y mo al del homb e, el a- bajo, e c., son cues iones odas cuya gene aliza- ción, cuya uni e salidad hace que no quepan den o de los es echos moldes de la amilia, cuya sus an i idad exige pun os de is a más le an ados que los que consien en a ecciones y egoísmos de la ins i ución que nos ha ocu- pado. 99 De echo sob a las cosas. Todo lo que es á ue a de la pe sona y no es pe sona, es ma e ia ap opiable. Hay un de echo común sob e las cosas, co- lec i ismo, y un hecho de elación, indi idua. lismo. De es e dualismo innegable su ge un es ado de lucha la en e de homb e á homb e, de ami- lia á amilia, de clase á clase, de pueblo á pue- blo, de nación á nación. De lo pa icula con- a lo gene al, de lo inde e minado con a lo de e minado . Todos los Es ados acep an es a eo ía, la e- conocen. P ueba, el dominio eminen e que se ese an. Mas es a ese a obliga al Pode á egula la p opiedad en é minos que—median e leyes de cons an e y a iable aplicación, según el mo- men o his ó ico pa a que se legisla, se concilien: el bien indi idual con el bien social, el indi idua• lismo con el colec i ismo. El o den en el uni e so exige que cada es e a i00 se mue a den o de su ó bi a. El o den social exige ambién que cada indi iduo coexis a con odos los indi iduos y que odos los indi iduos hagan posible la ida de cada uno. El homb e como la colec i idad, la colec i i- dad como la Humanidad, ienen un in que cum- pli , como lo ienen las cosas en el o den ísico ó elacionadas con el suje o á cuyo se icio que- dan en el o den social. Y cuan o haga posible el in de la Humanidad, de la colec i idad y del indi iduo, es ley de su exis encia. Y si con la exposición abs ac a de nues a doc ina hemos concluido, de deducción en de- ducción, que « odo en sí es absolu o y ela i o ue a de sí» necesa iamen e hemos de sen a como axioma, después de econocida la condi- ción de ap opiabilidad de las cosas po las , pe - sonas, que, ju ídicamen e, la p opiedad colec i a es absolu a y ela i a la indi idual, ó en o os é minos: que, elacionada la ma e ia ap opiable con un suje o, si la causa de elación se cumple, si la condición subsis e, el ínculo es legí imo, y que no lo es en caso con a io. La p opiedad, ju ídica y acionalmen e juzga- da, se á ins i ución de de echo en cuan o como cosa, ob e en pode del suje o á los al os ines de su exis encia « ida y p og eso.» De donde se deduce que no es líci o el dominio, sí es cuan- do la cosa p es a las u ilidades de que inme- IOT dia amen e y po su na u aleza es suscep ible. Hay en el indi iduo, como en la colec i idad, necesidades ma e iales é inma e iales, mo ales y ísicas: y en an o la elación subje i a con la obje i a exis i á de de echo, en cuan o se man- enga po la pe sona pa a los ines po que se de e mina... Violados ó o os po el suje o: la elación pod á subsis i de hecho, pe o no de de echo; y el colec i ismo debe á sob epone se al indi idualismo; y el dominio eminen e del Es ado á la p opiedad pa icula —no pa a e e- ne la y que en sus manos mue as se es e ilice ó dilapide, sí es pa a dis ibui la y da la como sea jus o y necesa io. II Todo lo que es á ue a del homb e y es sus- cep ible de ap opiación se nos mani ies a bajo dos di e en es aspec os, en dos momen os dis- in os. An es de habe caído en la se idumb e del suje o. Bajo el dominio de és e. En el p ime caso no hay ley de elación, po que la elación no exis e, y es pa a el es u- dio del de echo que enimos haciendo me a abs- acción. En el segundo exis e, po que su es ado lo de e mina, y sob e el hecho que se mani ies a es á, la, causa, de lo mani es ado, 102 III Las necesidades en la Humanidad son comu- nes. Su sa is acción indi idual. De aquí el doble ca ác e que la p opiedad e is e. La cosa en su esencia es suscep ible de p es- a al homb e una, dos ó más u ilidades; y en an o la ap opiación es a á en de echo man eni- da en cuan o que las u ilidades sean, po que si se abandonan po el suje o, si no se eje ci an, se pie den pa a el bien de la colec i idad, que es —el conjun o de odos los suje os que sien en la necesidad que jus i ica la elación con el obje o. Y en es e caso, la pe sona ju ídica, en la que de hecho emos la elación y á la que de de echo pod á co esponde le, no es dueño, sino de en a- do , pues o que no la ap o echa pa a sí y p i a á los demás del ap o echamien o. Cuando es o sucede, el Es ado debe in e e- ni : y la p opiedad indi idual cede al colec i is- mo de la p opiedad. IV Colec i ismo de la p opiedad. Hé aquí el de echo, no econocido po nues- as leyes, que en la e olución del de echo hay 103 que opone al de echo de p opiedad indi idual. No pa a des ui és e, sí pa a comple a lo. V • No somos comunis as de los que quie en la igualación de o unas, la des ucción del capi- al, la epa ición de bienes... Abogamos po la e o ma del de echo, po el de echo de los pue • blos, y somos enemigos de oda iolencia, de odo es ado de ue za. Es menes e desconoce la na u aleza huma na, el es udio de sus leyes, la his o ia del hom- b e... pa a c ee posibles aquellas u opias que sólo la maldad ó la igno ancia pueden pa o- . cina . Mas si el Es ado pe manece inac i o... si los p i ilegiados po la o una siguen so dos á los g i os de angus ia y desespe ación que lan- zan las clases deshe edadas... sucede á—y en co o plazo—el choque de las unas clases con- a las o as... Hab á ag esión jus i icada po la ley de la necesidad, sus en ada po el odio. ag andada po la esis encia... y e igidos los pueblos en jueces de su p opia causa en los mo- men os de la sang ien a lucha, se ha án e- 104 pa os de bienes, se des ui á el capi al, y los iguali a ios... oba án á los icos pa a sa is ace sus exci adas pasiones, cede án á las masas (ins umen o inconscien e de sus a opellos) la meno pa e de sus apiñas, y da án el iun o á su codicia... Mas aunque así no sucedie a, aun suponiendo que los após oles de ales doc inas, igno an es y no mal ados, y con medios bas an es pa a la ejecución, dis ibuye an la común iqueza en e odos en la misma can idad, de e minan- do un momen o his ó ico de absolu a igualdad de bienes... An es del nue o día su ob a hab ía desapa ecido...: po que las di e sas ap i udes, los icios, las pasiones, males y bienes, i ud y abajo, las leyes de la na u aleza subje i a y obje i a y las di e sas condicionalidades, en suma, de la o alidad de indi iduos que o man la colec i idad.., ha ían de odo pun o ines a- ble—imposible en in—ese g ose o comunismo, del cual nos con esamos ad e sa ios. Pe o po lo mismo que p e emos sus ho o es y a i mamos su ine icacia, an e la exis encia de las causas que, no a ajadas, deben p oduci la ca ás o e... con alen ía hemos de expone el emedio: y... ¡ojalá que los homb es de buena olun ad nos sigan pa a que la ley haga lo que po uede hace la ue za!.., T 05 VI Toma el homb e de los es einos de la Na- u aleza cuan o necesi a pa a su subsis encia; y el C eado , pe ec o en su ob a, la Na u aleza, p ódiga en sus mani es aciones, le o ecen exu- be ancia de ma e ia, sob a de medios pa a que i a y p og ese. Las leyes po las cuales se igen en su des- en ol imien o y asmu ación, los mundos ani mal, ege al y mine al, nos demues an que la ep oducción de sus especies y ejempla es, que el ac ecen amien o genesiaco de su ma e ia o - gánica se e ec úa más ápidamen e y en mayo núme o que la ep oducción en el homb e. Es deci , que és e no debe jamás, al menos has a el p esen e, ca ece po modo na u al de medios pa a su subsis encia po que és os al en en los o ganismos cósmicos. Y sin emba go, con a es a a i mación expe- imen al es án los hechos que nos p ueban, la his o ia que nos enseña, que son más los des- he edados en las sociedades ci ilizadas que los escogidos; los hamb ien os, que los ha os; los que ca ecen de bienes, que los que los poseen... An e los e ec os, o zoso es descende á las Gamsas, Y como és as lo so l na u ales, co no 1o6 acabamos de e , en icios o gánicos de la so- ciedad han de es iba , y al Pode egulado de la Sociedad, al Es ado, oca a aja el mal, cau- e iza la he ida. VII Hemos dicho que la al a de medios pa a i- i y p og esa no es na u al, en azón á que Dios pa a el c eyen e y la Na u aleza pa a el acionalis a han egulado las leyes po que se ige el desen ol imien o de la ma e ia, de modo que--cuan o en el mundo ísico y mo al ap o e- cha al homb e, nace, c ece y se desa olla en mayo p opo ción que es a especie pa a nos- o os dominan e de odos los elemen os cósmi- cos y psicológicos. La ciencia es una ealidad. Su posesión en el homb e una aspi ación, y en an os miles de si- glos como el mundo es, la úl ima palab a no se ha p onunciado ni p onuncia á has a su consu- mación, po que la sobe bia de c ee lo nos con- duci ía en el o len eligioso á la he ejía de con- undi el C eado con la c ia u a, y en el ma e- ial, el e ec o con la causa, el hecho con la ley que lo egula. La na u aleza ísica del homb e es an limi- ada en sus necesidades, an a ómica en su eja- 107 ción con elemen os y p ime as ma e ias de que se si e y nu e, que en el banque e de la ida cabemos odos sin escaseces. Es inexac a de oda inexac i ud la céleb e eo- ía que con más ó menos e dad se a ibuye á Mal hus. Lo que hay, que al eje ci a el homb e su a- cul ad de ap opiación ha abusado, y no usado, de los ines na u ales que la legi iman, po mó- iles pa icula es y egoís a exclusi ismo, en pe - juicio y á expensas de los demás. VIII Abandonando de momen o las necesidades mo ales é in elec uales del homb e, y es udian- do sólo la elación del homb e con las cosas, en cuan o que son suscep ibles y ap opiadas po na u aleza pa a sa is ace las necesidades ma- e iales de la especie, hallamos, como p ime elemen o de ida, el sus en o, y como medio ap opiado y na u al pa a ealiza lo, la u ilización de las sus ancias ege ales que p oduce la ie a. De aquí que, lo mismo el b u o que el hom- b e, se hayan hecho ins in i amen e dueños de sus u os, sin más que una di e encia sus ancial: la de que el p ime o busca y se ap opia la cosa Guando la necesi a, y el segundo, en p e isión "4 Ideas económico-sociales. La necesidad es la sup ema ley en el homb e como se ma e ial. Es ambién la ley acional del Es ado, como en idad ju ídica, con la sus- ancial di e encia de que, como el Es ado ha de ealiza el bien gene al, debiendo a ende á o- dos, iene que sob epone , en caso de lucha en e la colec i idad y el indi iduo, á la sa is- acción legí ima de las necesidades de és e, las legí imas necesidades del mayo núme o; pues pa a el Es ado es ela i o lo que pa a el indi i- duo puede se —y se po modo na u al—abso- lu o. El homb e, como suje o de la economía poli- ica, se p opone un in—adquisición de iqueza como medio de cub i sus necesidades. Y pe si- gue en las cosas la u ilidad especial. Mas, como al singula iza pa a sí, la u ilidad que la cosa es suscep ible de p es a á cualquie a, y al ap opiá sela uno solo, hay un desp endimien- o que me ma ó anula la gene al que en sí iene, sucede en la sociedad el desequilib io de hecho, "5 en a la u ilidad géne al y la elación de u ilidad que se es ablece de la cosa pa a el suje o; y á es ablece el equilib io ha de ende la ley. II Las cosas son ú iles:— necesa iamen e, ci - cuns ancialmen e, con encionalmen e. Necesa iamen e lo es el ai e, po que de él p ecisamos en odo momen o. Ci cuns ancial- men e, el agua, el alimen o, el es ido, po que nos son indispensables cuando la necesidad se mani ies a. Con encionalmen e, el lujo, la moda, el diaman e, e c. Sob e las dos p ime as iene el homb e de e- cho inmanen e, el cual puede e se con a iado po el Es ado, po o os indi iduos, po el suje- o mismo. Po el Es ado: con leyes iscales y Códigos ci iles en que se econozca, po ejemplo, la p o- piedad indi idual con ca ac e es inmu ables ex- clusi is as y absolu os, con a ios al de echo de p opiedad que á la colec i idad asis e, y que, en igualdad de in ensidad, es supe io , po se más ex enso. Po o os indi iduos: al usa ó abusa de los que sob e la cosa engan, con pe juicio de los demás. Y po el mismo suje o en elacion con I16 el obje o: po iguales causas que las que de ex- pone acabamos. Las aduanas, los ibu os, las pa en es de ciencia que pa a pode eje ce las p o esiones se pe mi e da el Es ado en sus uni e sidades ex- cluyendo oda capacidad que él no haya econo- cido como al y haciendo, po con a io, i es- ponsable la igno ancia y nulidad de los que com- p a on un í ulo... El dominio absolu o en la cosa, que pe mi e al p opie a io abusa de ella has a des ui la, ó abandona la has a hace la im- p oduc i a sin p o echo pa icula y en daño de las necesidades que po su na u aleza pudie a llena ce ca de la colec i idad... El exceso ó de-` ec o en la comida y bebida, la igno ancia olun- a ia, el suicidio y muchos o os que pudié amos ci a , son ejemplos de negaciones con a el de e- cho inmanen e en el indi iduo sob e las cosas ú iles «necesa iamen e» y «ci cuns ancialmen- e,»—con adicciones á los ines esenciales de su exis encia, « ida y p og eso» que a ancan del suje o mismo, de o as pe sonalidades y del Es- ado. Más adelan e desa olla emos las ideas que dejamos apun adas. 117 III Las cosas son legí imamen e nues as po que nos snn ú iles, y son de la colec i idad cuando no p es an la u ilidad que pueden p oduci , con a eglo á la capacidad que ienen, pa a sa is a- ce las necesi Jades del homb e. Es a sa is acción puede se espon ánea y sin es ue zo po pa e del adqui en e, como el ai e que espi amos; g a ui a, cuando no media p e- cio en su adquisición, y one osa, en caso con- a io. Las cosas —y en iéndase que usamos de es a palab a en su acepción más la a comp endiendo en la denominación no sólo las ma e iales sí es las inma e iales, hechos, se icios, e c.—llegan á noso os, son nues as po odos los medios que el de echo na u al y el de echo cons i uido econocen: po ocupación, pe cepción, con enio, ue za, he encia, donación, e c. Y, como la o ali- dad de cosas ú iles que nues as necesidades p e- cisan, no pueden se poseídas ni p oducidas po el indi iduo, po que es án en la Na u aleza, son el con enido de la ciencia y el u o del abajo de la Humanidad cuyos concep os, po su uni- e salización, no caben den o de la limi ación del suje o—de la unidad homb e: na u almen- u 18 e nació el cambio, y con el cambio el alo , cu- yas ins i uciones son legí imas y necesa ias, como lo p ueba el hecho de su mani es ación, desa ollo y subsis encia en odos los iempos y en odos los países. ¿Qué es el alo en las cosas? Los economis as no es án con o mes al ija es e concep o. Pa a noso os se encuen a—en la elación subje i amen e ela i a de las cualidades de las cosas, con las pe sonas, indi idual ó colec i a, que las poseen y solici an. Supongamos un indi iduo, una amilia, un pueblo, que i e en un país en que el agua se mani ies a y p oduce con al abundancia que no sólo es sob ada pa a sus necesidades sí es pe - judicial po exceso, po que in ade las ie as que habían de da le sus u os: su alo es nega- i o. Si po con a io sucede, su alo es posi- i o. Y en iéndase que hablamos del alo me - can il, no del in ínseco en la cosa, el cual es á en azón di ec a pa a el suje o de la u ilidad que le epo a, de la necesidad que sa is ace. El alo es la idea. Su exp esión, el p ecio. Como p ime a ley que lo egula es á la ela- ción en e la o e a y la demanda, elación cuya in luencia se de e mina del modo siguien e: «El p ecio es á en el me cado en azón di ec a del pedido y en azón opues a de la o e a,» Es a ley, expe imen almen e demos able, e i- den e, axiomá ica, ae consigo la necesidad eco- nómico-social del lib e-cambio y la condenación acional de la escuela p o eccionis a. IV Las necesidades humanas se sa is acen po medio de la p oducción. En la p oducción hay que dis ingui el suje o, el obje o y el ins umen o. El suje o es el homb e que ejecu a; el obje o, la ma e ia sob e que se ob a, y el ins umen o, los medios de que nos alemos. Las ue zas p oduc o as son: el Homb e y la Na u aleza, y sociológicamen e el Capi al. En de echo na u al, pa a la Humanidad, no hay más que un suje o en la p oduccion: el Hom- b e. Como obje o: la Na u aleza en el o den ma e ial, y el homb e en el o den in elec ual y mo al. Y como ins umen o, odo lo que es ade- cuado y necesa io al in de la p oducción. La p oducción es: inmedia a po ue za de la Na u aleza; media a, po el abajo del homb e. La aplicación obje i a de ue zas p oduc o as á la p oducción es: la indus ia. La p oducción puede se ma e ial, y su obje o, las necesidades ma e iales. A es e g upo co es- 120 ponien las indus` ias ex ac i a, ag ícola, a- b il y come ci 1 1. Psicológicas, de in subje i o, que p o-lucen po y sob e las acul ades inma e- iales del homb e, ob ando di ec amen e sob e su imaginación, sob e su espí i u, sob e su in e- ligencia; p es ación de se icios inma e iales, de conocimien os: como el sace lo e, el abo ;-ado, el maes o. Y mix as, las que en sus esul ados inmedia os pa icipan de los ca ac e es s, ñala- dos á las dos an e io es, como las bellas a es. Puede habe abajo sin indus ia, pe o no in- dus ia sin abajo. De aquí que el abajo de la Na u aleza ó del homb e sea causa de la p oduc- ción, y que al se causa necesa ia enga que su- je a se á leyes. El homb e abajando es la causa de la p o, ducción. El p oduc o debe se del que abaja. De o- dos y cada uno de los agen es que á la p oduc- ción coope en. La p ime a ley del abajo es su emune a- ción. La p ime a condición, la libe ad de odos, mien as es a libe ad haga posible el equilib io ju ídico-na u al de las ue zas que en an en la p oducción, sin que el p edominio de. clases 6 121 elemen os den po esul ado la imposición y la explo ación del capi alis a sob e el ob e o, del emp esa io sol)] e el abajado , de los p i ile- giados sob e los deshe edados, ó ice e sa. La escla i ud del homb e y la del abajo son con a ias al desa ollo de la p oducción. La segunda condición es la ciencia, que no es o a cosa—que el e lejo de las leyes obje i as que exis en en la Na u aleza; el conocimien o de las causas y de sus elaciones; el p incipio de - causalidad. La ciencia ob a, gene almen e, po medio de la educación. La educación ha de se lib e. Ni el Es ado ni la Iglesia deben eglamen a . La es e a de acción de la ciencia es independien- e de la que en de echo co esponde á la ins i u- ción «Es ado» y á la asociación «Iglesia». VI El abajo equie e ap i ud. La di e encia de ap i udes, la limi ación de acul ades y la gene alización y mul iplicidad de necesidades, son causas, económicamen e discu iendo, de la sociedad. Cons i uido el homb e en sociedad pa a el in 122 exp esado, se de i a, como consecuencia p eci- sa, la di isión del abajo. El indi iduo no puede dedica se á odas las indus ias cuyos p oduc os le son p ecisos, ú i- les ó ag adables. Tiene que dedica se á una de- e minada y p oduci en ella más de lo que ne- cesi a, pa a cambia el sob an e po los se icios, po los obje os de las o as, de los que po su limi ado es ue zo ca ece ía. Es e p incipio en aña la solida idad del a- bajo y la igualdad de los abajado es. Sin o a excepción que la consiguien e al de que «cada uno es según su capacidad y cada capacidad se- gún sus ob as,» en endiendo además, como lími- e na u al y social, el que exige la mu ua ela- ción en e el Indi iduo y la Colec i idad, la Co- lec i idad y: la Humanidad, caso de que o o el equilib io económico en la p oducción haya cho- que de in e eses, po que si lo hay, la necesidad más ex ensa ha de sa is ace se á cos a de la más limi ada; la u ilidad de uno cede á la u ilidad de odos... El Es ado debe in e eni decidiendo el con lic o con a eglo á la doc ina que hemos desa ollado al ocupa nos del de echo en el nom- b e, en la Colec i idad y en la Humanidad. 1 23 VII Vol iendo á la di isión del abajo, decimos: que el bello ideal de la economía es que se di i- da y subdi ida cada ez más. La demos ación es expe imen al. Smi h popula izó sus en ajas. La limi ación y di e sidad de ap i udes como causa, y la di isión del abajo como e ec o, son los undamen os de la asociación del homb e con el homb e como medio de p oducción, po - que el es ue zo aislado de cada uno hace impo- en e el abajo del homb e, no ya pa a la sa- is acción de las necesidades comunes, sí es pa a las del indi iduo. Y desde el momen o en que el homb e ha menes e del homb e pa a p oduci y i i , no debe (económicamen e azonando y de acue do los p incipios de la economía polí ica con los de la mo al y el de echo) habe quien explo e y quien padezca. Los ínculos nacidos en e la in eligencia que di ige y el es ue zo ma e ial que ejecu a, en e los que en una ú o a o ma p es an den o de la asociación, su se icio pe sonal y el capi al necesa io á la emp esa pa a cuyo log o ha mó- nicamen e concu en odos, han de se ales, que las u ilidades se epa an con equidad; e- TERCERA PARTE Los g andes p oblemas. INVOCACIÓN ¡Despe ad, pueblos! ¡Escla os, omped las ca- denas y azo ad con ellas el os o de ues os iguales que á í ulo de seño es os han hecho du- an e muchos siglos de peo condición que á las bes ias! ¡Que el de echo na u al impe e en oda la ie a y sus e e nos p incipios b illen y es- plandezcan á la luz de las hogue as en que a o- jéis ai ados odos los códigos ci iles y penales hechos con a oso os po los homb es mal a- dos, po el egoísmo de las amilias y de las clases, po los dominado es sob e los dominados, po los menos con a los más! ¡Que los e e nos p incipios de la mo al y de la jus icia bo en pa a siemp e la le a de la ley esc i a que in oca el sace do e con a la conciencia, el ha o con a el ham- b ien o y esa pe sonalidad híb ida que se llama 131 sociedad con a los asociados que su en y pa- decen!... ¡Homb es de azón, pensad que los explo a- dos sois más que los explo ado es, y que en an- o os encen y a asallan en cuan o que no a a- cáis unidos!... ¡G abad en ues a memo ia la enseñanza del ey Sci a!... Oc ogena io y mo ibundo llamó á sus hijos y los mandó ompe un haz de lechas. Los jó- enes, con odo su igo , no pudie on, y en on- ces, el anciano, con sus emblo osas manos, omó el haz, lo desa ó y una po una queb ó cada lecha, diciéndoles: «Hé aquí los e ec os de la unión. Reunidos en un haz se éis in encibles: omados sepa ada- men e se éis o os como cañas...» ¡Caminad unidos á la ei indicación de ues- os de echos, y a acad á ues os enemigos uno po uno; po que débiles como son aisladamen e, o man ap e ado haz pa a i i , ¡oh pueblos desdichados! de ues a sang e y á cos a de ues- a igno ancia! ¡Homb e! !Dese a e o! ¡Que u sue e no es á echada y Mal hus blas emó con a la Na- u aleza al deci que no había cubie o pa a o- dos en el banque e de la ida!... El Se Sup emo en su jus icia , el P in- cipio C eado en sus mani es aciones y le- 132 yes uni e sales, nos dicen odo lo con a io. ¡Si al an pues os en el banque e de la ida pa a muchos homb es, no es po que la Na u a- leza los excluya en el o den ísico, ni el En e- Dios en el o den mo al, po que en es e caso Dios no se ía jus o y la Na u aleza no se ía sa- bia... Sí, po que las leyes posi i as de un lado, y la iniquidad subje i a de o o, han hecho que haya indi iduos, amilias y clases que ocupan más de un pues o en el g an banque e de la ida. ¡Ce ad con a ellos, homb es de co azón! ¡No pa a des ui y daña , sí po que el equili- b io de las ue zas sociales se ha o o y cada uno iene que ei indica sus de echos y cum- pli sus debe es!... ¡Debe es y de echos que no se o o gan, que son inmanen es, subje i os y obje i os... y que a aigan en el Homb e, en la Colec i idad y en la Humanidad... po que les pe enecen: es én ó no de en ados po unos ú o os o ganismos ó pe sonalidades, que an e la jus icia de su causa nada son, nada alen, nada pueden! Su ley es la ley na u al. ¡Si los pode osos de la ie a han o cido la ley na u al, si se desconoce, esc i a la iene Dios en sus ob as! ¡Ayudad la ob a de la c eación, que nos b in- da á odos con sus dones, que á odos impone sus leyes! 133 ¡Empeñad la lucha: po que el equilib io de las ue zas sociales se ha o o; y cada uno, po la unión de odos, ei indique sus de echos pa - iendo del p incipio de que: nunca el de echo na- u al de la pe sonalidad indi idual ó colec i a debe se in e io á las necesidades del in de su exis- encia! ¡Dos ins i uciones humanas, el Es ado y la Iglesia, os han explo ado ¡oh pueblos! en el anscu so de los siglos... obándoos ues os bienes, escla izando ues as almas, a ajando los uelos de ues a in eligencia, negándoos en su deli ium emens la acul ad di ina de pensa , la posibilidad de ob a y de mo e os, a ajando ues o p og eso, emb u eciéndoos y deg adán- doos! ¡Iglesias y Es ados, Reyes y Pon í ices, se han p ecipi ado sob e oso os y eje cido domi- nio... Más como lobos ca nice os que a as an su p esa pa a dispu á sela á den elladas en el es ín que ha de segui á sus apiñas, que como mad e amo osa que cuida solíci a del u o de sus en añas!... ¡Pedid á los mons uos que ab an sus mandí- bulas y ecob ad ues a libe ad: no pa a eje - ci a de echos polí icos, sí pa a sacia el ham- b e y sed de jus icia que sien en ues a alma y ues o cue po y que con impe iosa necesidad 134 eclaman : la conciencia en el o den mo al y la ciencia en el o den ísico!... ¡La iniquidad es ob a de los homb es! ¡Le an aos con a ellos si no ceden de buen g ado ues os usu pados de echos! Pe o ¡no os ol áis ai ados con a Dios y la Na u aleza des uyendo sus bienes y conculcando sus leyes! ¡Con ad que, al ampa o de és as, ecob a éis aquéllos; y que la i anía y la a bi a iedad, el icio y el c imen, os lle a ían á con undi os con ues os e- dug-os, ecogiendo an sólo,_ si el éxi o en la lucha os die a el iun o, u os de iniquidad y de mise ia; y la e güenza de habe- os pa ecí lo á los pode osos de la ie a! ¡El oque de eba o que ma ca la ho a de la jus icia—que es ues o génesis—no es oque de enganza, que se ía la mue e y condenación de ues os de echos! ¡La de o a, aun ence- do es, de la san a causa del Homb e y de la Humanidad! ¡ ¡Mo eos á impulsos de la azón, y que jamás las pasiones o usquen ues o en endimien o y a as en ues as olun ades!! OBSERVACIÓN Adonde pueda llega se, se llega á. Que el camino sea la go y penoso, ¿es azón pa a no pone se en ma cha?... Demos el p ime paso. Y señalemos —e/ p incipio del in—que deben eco e los pueblos en el ascu so , de los siglos y en su ida de p og eso. Las soluciones que, como p ác icas, pasamos á expone sob e algunos de los g andes p oble- mas sociales que á la conside ación del ilóso o se o ecen, no son el lími e de nues o pensa- mien o, expues o en la pa e eó ica de es e lib o, sí es el lími e de lo que en el ac ual momen o his- ó ico conside amos posible. ¿Es más?... Pues... ¡Adelan e!... ¿Es menos?... Pues... ¡Andando!... 136 P oblema eligioso. Pod á se lo aun pa a la conciencia del indi i- duo, pe o no debe se lo pa a el Es ado. Los pueblos mode nos ya no se mue en ni ni mo e se pueden po ideas eligiosas... y las doc inas y p edicaciones de los pa ási os de sec a, que á í ulo de in e media ios en e Dios y el homb e, han log ado po an os siglos escla i- za la azón pa a explo a al c eyen e... ¡no euni- án ya en su de edo mi íadas de aná icos que les ayuden y si an pa a esuci a las gue assan as! Los pueblos, ins umen os de sus i anos, han sido el jugue e de la ambición y sobe bia de la ye oc acia de odas las iglesias y de los cé- sa es de odas las edades, du an e an os y an os siglos, que p eciosos descub imien os a queoló- gicos nos demues an monumen almen e, que: ¡ha más de quince mil años an es de Jesuc is o... ya los pueblos se p epa aban, con su idola ía y con sus cas as sace do ales, á se íc imas de su igno ancia ó del c imen, de la e gonzosa abdi- cación de la azón humana!. 137 ¡Cuán a sang e, cuán os ho o es, cuán os c í- menes y maldades!... Cuán a ue za y ida oba- dos á la sociedad!!... ¡Siglos y siglos de e e na lucha... Iguales p o- cedimien os... Heca ombes pa ecidas! ... ¡ ¡Las gue as san as! !! Sos u ié onlas el impe io de los cza es y el de los sul anes, conmo ido és e po los g i os del á a o ugi i o an e la pe secución y a ance de conquis a de los mosco i as. Los imanes y san ones po una pa e y los sa- ce do es c is ianos po o a, ab ican el ana- ismo en los emplos pa a encende las pasiones en e los pueblos y hace que los homb es se des- pedacen y luchen como ie as... ¡en nomb e de Dios clemen e y Dios mise ico dioso! Reunidos los musulmanes delan e de sus mez- qui as, se la an manos y pies, co an uñas, pei- nan ba ba, ex ienden al omb as sob e la ie a, y ol iéndose hacia el mediodía, unas eces con los b azos abie os y o as con los b azos c u- zados, haciendo genu lexiones y pos aciones, con enien emen e p epa ados pa a la plega ia, la ele an al Al ísimo pidiéndole... ¡la des ucción de los in ieles!... Y si la sang ien a lucha, con a la p omesa hecha al P o e a, les ha sido ad e sa, san ones é imanes man ienen la e diciendo á las 138 muchedumb e s: «Es el cas igo de ues os pe. caclos, po que com g is ocino, bebéis lico es y o- cáis !as cosas inmundas... Sí, Dios os cas iga; haced peni encia , pu i icaos; decid la p o e- sión de e; ayunad desde la au o a has a que el sol se ponga; dad el diezmo de ues os bienes á las mezqui as... id á la Mekka, y Dios os ha á iun a . Los encedo es, po o a pa e, p os e nados de odillas daban g acias á Dios, cuyo pode ce- leb aban, o eciéndole pa a ag ada le que pasa- ían es días sin come ca ne ni hue os, y como p ecio del aniquilamien o de los impíos mahome anos y des ucción de su impe io, o e- cían á la Di inidad el diezmo de los despojos y nue- os emplos ad majo em glo iam Dei... Y los sa- ce do es llenaban las iglesias de una nube de humo y decían al pueblo uso: «Con inuad ayu- nando y comba iendo; decidnos ues as culpas sec e as; dad ues os bienes á la Iglesia y noso os os absol e emos de ues os pecados, y mo i éis en g acia...» (1). Al mismo iempo echaban agua sob e el pueblo, le dis ibuían hueseci os de mue os pa a que le si iesen de eliquias y de (1) Volney. 139 alismanes... ¡y el pueblo no espi aba sino gue- a, u o es y ex e minio!  • • • • • II ¡Y gue a y u o es han espi ado odos los pueblos que se hin mo ido po el ana ismo e- ligioso, haciéndose ins umen os de las cas as sace do ales de odos los iempos y de los césa- es de odas las edades!... Y an es y después de la gue a san a sos enida po el impe io de los cza es y el de los sul anes, sos u ié onla los b ahmanes en la India, los papas en Occiden- e, Mahoma en O ien e, los c uzados en Amé- ica, en Asia Ped o el E mi año; y Lu e o y Cal ino, y an os y • an os o os pon í ices y após oles de doc inas ex endidas á sang e y uego, ¡con igual co ejo de ho o es, c ímenes y maldades, iguales p ocedimien os y heca om- bes pa ecidas!  III Mas, a o unadamen e, como las eligiones im- pues as han sido an as y las luchas an e- mendas, del choque enca nizado de an os ana- ismos, encon adas pasiones y bas a dos in e e- 146 gi se en iado ni en pon í ice de eligión al- guna. En e los dis in os ines á que el homb e apli- ca su ac i idad, es á el in eligioso. Pa a log a lo ó sos ene lo se asocia, y es a asociación cons i uye la Iglesia. La Iglesia es, pues—una asociación de hom- b es, como cualquie a o a asociación, que se dis ingue po su in. Puede y debe i i au ónoma den o del Es a- do. No exis e en e la colec i idad Iglesia y el Pode -Es ado elación inmedia a, y en es e con- cep o la Iglesia debe se lib e den o del Es ado. Mas de ningún modo puede admi i se la eo ía de «la Iglesia lib e en el Es ado lib e,» po que de an absu da esis su ge el econocimien o de dos pode es, dos po encias, dos ue zas... Y es o p ecisamen e es lo que no es, en el in social que el Es ado ep esen a. La Iglesia no depende del Es ado ni el Es a- do de la Iglesia. Cie o. Pe o la Iglesia como ins i ución humana, en sus mani es aciones y mo imien os, es á suje a á la acción del Es ado: acción pasi a en es e caso, limi ada á que el de echo de odos y cada uno se ealice. De la doc ina expues a se desp endes—qué el I47 Es ado no puede ni debe a aca la c eencia; es más: que no iene posibilidad de hace lo. Po - que la c eencia es subje1i a y nace del lib e pensamien o cuando es conscien e. Mas debe y puede—den o de su es e a de ac- ción y pa a man ene el de echo de odos y cada uno—a aca la acción ex e na de la c een- cia, cuando pe diendo su o ma abs ac a y es- pi i ual, se mani ies e y ma e ialice, in usán- dose po modo sensible en las a ibuciones del Es ado ó po' medio de la suges ión, de la io 'encía y del engaño, en los dis in os o ganismos y pe sonalidades que den o del Es ado i en. VII Causas his ó icas, que no hemos de ae á examen, de e mina on dos i anías: la del pode ci il y la del pode eligioso... y eyes y sace - do es caye on sob e los pueblos, ealizando el p íncipe—la usu pación de la sobe anía del pue • blo, y el minis o del al a —la escla i ud de la conciencia... Y i ando unos y o os del Homb e, endie on, en lucha ó en concie o ambos pode- es, á anula lo; con i iéndole de suje o en ob- je o, de pe sona en cosa... ¡en ins umen o de 5US ape i os y de sus ambiciones!... 148 Pa a consegui lo, se apode a on de dos he- chos necesa ios. El de la exis encia del Es ado y el de la exis- encia de Dios. Y se e igie on en causa. El ey dijo: «Yo soy el Pode . La sobe anía... Reino po de echo p opio. El pueblo me pe e- nece...» é hizo de los homb es ebaños y los ex- Y el sace do e a i mó: «Que la e dad le había sido e elada... Que sólo él e a in e media io en- e el C eado y la c ia u a...» y p ohibiendo el lib e examen de la doc ina, que su lib e pensa- mien o había in en ado, impuso la c eencia y some ió á su au o idad la conciencia... Los i anos se dispu a on su p esa. Mas como el obje o de sus ambiciones e a el mismo, la dominación y explo ación del homb e po el homb e, las conquis as de los p íncipes y de los sace do es choca on necesa iamen e, y en odos los pueblos y en odos los países se p odujo un es ado de lucha la en e, an o más enca nizada y du ade a cuan o nikás equilib adas es aban las ue zas. No hace á nues o p opósi o, y ue a a dua emp esa, eseña las sang ien as gue as man- enidas en e el al a y el ono. Hab íamos de limi a nos sólo á la del pon i icado y el impe io, 149 es deci , á la -de una sola Iglesia con a un solo Es ado, que es nada en la his o ia de la Humani- dad, y el co e de la pluma se ha ía in e mina- ble... Nos limi a emos á consigna un hecho: En los pueblos ci ilizados el iun o ha sido del Es ado; y las cas as sace do ales, sin pode alguno sob e el pueblo, lo eje cen cuando más sob e el indi iduo... En los pueblos bá ba os, como el p og eso no es ley de su sociedad, las ideas eligioso-dog- má icas, cuyo ca ác e es el es acionamien o, mue en aún las colec i idades; y las gue as e- ligiosas p e alecie on, y sus mo imien os se di- igen po las cas as sace do ales: le an ándose sus caudillos como p o e as y sos enedo es de la c eencia que a as a las masas inconscien es de los sec a ios y aná icos. El Papa, como hemos dicho, no ei indica á su pode empo al po la gue a san a... La Re- o ma no ha á ya sus conquis as con las a mas .. La Eu opa no pene a á en el Á ica explo ando los caudillos el ana ismo eligioso á la oz de los c uzados... En cambio, el de ocado pode de la media luna ¡aún se mue e á impulsos del Mahadí, al g i o de gue a san a!... Mas si la lucha ma e ial en e la Iglesia y el Es ado no es ya posible en los pueblos ci iliza- dos... no po es o deja el úl imo de ene que po. 150 ne co o á las in usiones de la p ime a, y de es. udia , sin p eocupaciones, el que hemos llamado. «p oblema eligioso.» VIII El p oblema y la di icul ad pa a esol e lo es- iban:— en que odas las asociaciones y colee. i idades que o man un o ganismo, una pe sona ju ídica den o del Es ado, ienden á un in po esencia de e minado, y emplean medios adecua- dos y p opios pa a su desa ollo, medios ha mó- nicos siemp e al obje o. El lad ón, oba; el ag icul o , siemb a; el a - is a, c ea; el come cian e, cambia... La Iglesia, po el con a io, iende á un in: el in eligioso... Mas los medios son an a ios, an con adic o ios, an opues os á eces al in mismo, que no hay é minos acionales pa a conclui cl p io i, como en odas las demás ma-  -14 ni es aciones de las ac i idades humanas... si el Es ado debe 6 no econoce y ampa a las dis- in as asociaciones y colec i idades que con aquel ca ác e se mani ies an, máxime cuando de la mo al más pu a pueden eni , cuando el in e és bas a do de las cas as sace do ales lo de- e mina, emendas pe u baciones pa a la ma - '5' cha del p og eso de la Humanidad, de la Colec i- idad y del Indi iduo. Y la azón es e iden e. Las eligiones posi i- as, ó mejo , las Iglesias docen es de odos los cul os, pa a los ines, ma e iales de su despo is- mo sob e las conciencias y del emb u ecimien o del espí i u humano, han ep esen ado á Dios como si ue a hecho á imagen y semejanza del homb e; y las de más pu as doc inas nos ha- blan de su i a, de su enganza, ¡qué más!... ¡de su in e és y de su codicia... pues o que pa a in- clina lo al pe dón y á la mise ico dia es nece • sa io o ece le bienes y dádi as, sac i icios, p i- aciones y el as o no comple o de las leyes de la. Na u aleza!... Los ca ólicos, sob e odos los sec a ios, con la ida monás ica y con en ual, con el anaco- i ismo y soli a ismo, a o ecidos po causas y a i icios pa a cuya exposición no bas a ía un olumen, llega on á bas a dea la doc ina de C is o á'pun o an escandaloso y con a io á sus p edicaciones, que unda on una mo al «adne- ga i a y an isocial bas an e pa a sume gi las naciones en la inlolencia y la mue e» (i), es- ableciendo en el mundo poií ico «una ociosi- dad sag ada,» po la que «se abandona on los campos, se mul iplica on los baldíos, queda on (1) Pi y Ma gall. 152 ye mos los impe ios,» ¡ obando á la humanidad sus ue zas i as y al p og eso la sa ia de la in eligencia y del pensamien o, Y no es de ex aña que á la conside ación del ilóso o y del es adis a, se o ezca la an ino- mia de una esis, con an í esis, pe o sin sín e- sis... Po que el in eligioso es an g ande po su causa, an po en e po la subje i idad del e ec o, que, conociéndolo, las cas as sace - do ales lo han explo ado, en odos los iempos y en odos los países, á odos los ines p o anos del Homb e en la unidad y de la Humanidad en la colec i idad. Las eligiones, cuyo in debie a se dis in o, no se sabe nunca dónde an á pa a . Po que con la doc ina iene la p ác ica: y hay dioses y cul os pa a odas las gen es, pa a la sa is acción de odas las pasiones, de odas las i udes y de odos los icios... IX El Es ado, an e el hecho que se mani ies a, iene que dis ingui . En e lo ino ensi o y lo o ensi o; en e lo inma e ial y lo ma e ial. En- e la c eencia y el cul o y sus minis os. La libe ad de conciencia y la de cul os son - 1 1 153 los dos únicos p incipios que deben egula las elaciones de las Iglesias con el Es ado—igua- lando an e és e odas las asociaciones eligio- sas... y comp endiéndolas como o ganismos y pe sonas ju ídicas que i en den o de la acción del Es ado, á la ley común. Las inmunidades, los p i ilegios, el econoci- mien o o icial del cul o a, ó b, son, han sido y se án:—las causas de odos los con lic os en e el Es ado y la Iglesia  Y cla o es que si en la misión del Es ado no sólo no es á el in eligioso, sí es que po su sus- ancialidad no puede inge i se en su ealización, el Es ado no debe sos ene el cul o y sus minis- os, ga an izando únicamen e el libé imo eje cicio de odas las eligiones, en an o no se pongan las asociaciones eligiosas, las iglesias, en lucha con los ines de la Humanidad, « ida y p og eso, ► y en an o que no eje zan coacciones y iolencia sob e las pe sonas. Llegados es os casos:—cualquie a que sea la o ma de la asg esión, de la in usión, del a aque.., el Es ado iene la ineludible obligación de man ene la in eg idad de sus unciones y los de echos é in e eses de la colec i idad y del in- di iduo. 15 4 P oblema polí ico. Doc inal men e al in de la e olución en el de echo, de las e o mas sociales que como ne- cesidad sen ida en los pueblos, se imponen, la o ma del Es ado iene pa a noso os escasa ó ninguna impo ancia; po que el Es ado, de he- cho ó de de echo cons i uído, puede ealiza el de echo, ansigi di e encias, auna in e eses, ejecu a la acción ei indica o ia que las clases deshe edadas ienen á su a o con a las p i i- legiadas. En endemos, sin emba go, que:—si de hecho los pode es a bi a ios, o a absolu is as, o a aná quicos, pueden ealiza el de echo en mo- men os his ó icos de e minados, po el impulso a asallado de los iempos ó la olun ad de las pe sonas que han asumido de g ado ó po ue za la ep esen ación de la ins i ución del Es ado; esul ados an halagüeños como inespe ados, son la excepción de la egla, haciéndose de odo pun o necesa io que el Pode no sea aná quico ni a bi a io, y que ep esen e el iun o de la 155 democ acia sob e las cas as que, unas eces in- ocando el dominio de la Iglesia, o as p imi- cias de sang es mayo azgos, ínculos de ami- lia, el iun o de las a mas, e c., se han e igido en dominado es del pueblo y seño es de los ciu- dadanos. La sobe anía eside en el Pueblo, en la colec- i idad asociada á los ines necesa ios en la Hu- manidad. Y no exis e po an o sob e el pueblo el pode , siendo los que lo eje cen me os manda- a ios del pueblo, del que han ecibido el man- da o impe a i o, la ley, pa a se sus ejecu o es y gua dado es. No hay de echo di ino: no hay impe io, no hay mona quía que sean pe sé . La República ede al es la sola o ma de go- bie no que iene condicionalidades pa a espon • de en odos los momen os, al desen ol imien o del de echo colec i o é indi idual de los aso- ciados. Los pode es i esponsables y he edi a ios son de hecho, no de de echo. El je e del Es ado no es la suma que com- p ende y aba ca odos los_ sumandos, es deci , odos los o ganismos que en sí son y cons i u- yen los de echos y debe es del indi iduo en la unidad y del núme o en la colec i idad. Es la es a que esul a de la can idad o al ep esen- ada po la pleni ud de los de echos del Homb e 256 po ejemplo, lo que á naciones menos sie as 6 emancipadas, concede á la misma Iglesia. A isa nos mo e ía si, aleccionados po la his o ia , no islumb á amos días de sang e, lu o y ex e minio, la acción amiga del cau i o del ey de I alia en a o de la epública... El libe alismo e a pecado cuando la ue za es aba en los onos y el Papa ocupaba uno... Con en- cido ya de que sus amados hij os no han de ola en su soco o, se ap es a, acaso, á ei indica su pe dido eino empo al apoyándose en la de- moc acia. ¡Vi an ape cibidos los ilusos!! ¡Y ape cíbanse con a o os pelig os! ¡So dos, con ha a azón, los oídos de los des- he edados á la oz de sus cons an es explo ado- es, escuchan ciegos las p edicaciones de compa- ñe os que no sabemos si a an de edimi los ó de suplan a á la Iglesia y al Es ado en su inicua misión de an os siglos!  Se declama. -mucho y -se azona poco. La en- dencia es pa a des ui , no pa a c ea ; y millo- nes sin cuen o se pie den-y e apo an en o ganis za huelgas imposibles' de ióá ene . 257 Asociaciones que debie an se públicas y de p ocedimien os en su acción an expedi os y cla os que la azón de su azón se impusie a á odos, oman los sende os más o uosos de las sociedades sec e as, y sus g andes o ien es i en sin abaja y con desahogo, amoldándose á las ci cuns ancias y dando mues as de alo no más que en la medida que los Gobie nos con- sien en  ¿Son buenos y e icaces es os medios pa a lle- ga al in de la jo nada? En ende nos que no. Y damos la oz de ale a á los incau os pa a que no se dejen a as a po sus iguales, como se deja on a as a po sus seño es. En e la i anía de los de a iba y la i anía de los de abajo, nues a conciencia a i ma que las dos son peo es. La ue za puede co a , si iun a, la ini- quidad ; pe o no es p ocedimien o adecuado pa a que el de echo se le an e majes uoso y es- able. Lo que el cañón c ea, el cañón lo des uye. Lo que la sang e señala, con sang e se bo a. No limpia lo que mancha. '7 258 ¡Sólo la ob a de la azón es p og esi a cuando la azón di ige el mo imien o! ......................................... ...................................... • • • Y sin emba go. La si uación ac ual de los pueblos, las co ien es que los agi an y la igno- ancia y la inmo alidad que impe a en op eso- es y en 'op imidos, hacen eme , con sob ado mo i o, que—¡la ue za y sólo la ue za decida el iun o momen áneo de los unos ó de los o os! ¡Las i anías del pode ci il y del pode eli- gioso amasa on con lág imas de muchas gene- aciones el cas illo eudal en que se alza on so. b e las muchedumb es...; y las muchedumb es ya no llo an, ya no implo an, ya no suplican!... ¡Exigen! y se ap es an á alcanza de g ado ó po ue za la posesión de sus de echos humanos... HAy el día que engan la o ganización que hoy pe siguen algunos pa a des ui , si la an- o cha de la azón no ilumina el camino que deben eco e !!  Y ¡ay ese día! decimos; no po conmise ación que sin amos hacia los op eso es, sí po el in- e és que nos inspi a la jus a causa de los op i- midos y de los explo ados, que c eemos ganada de de echo y de hecho pe dida... ¡si los di ec o- 259 es del mo imien o, en ez de pone en. su mano la palanca del abajo, a man su b azo con el puñal del asesino! ¡si los compañe os di ec o es de las clases ob e as, en ez de le an a las del p eca io de su si uación ac ual exigiendo que se les econozca y dé pa icipación en los p oduc- os, las escla izan aún más, echando sob e odos ca gas an pesadas é insopo ables como la ija- ción de las ho as de abajo, egulación de los sala ios, eglamen ación y huelgas!  e En an o, los pueblos dejan hace , dejan pa- sa á los i ido es polí icos, que en e sí luchan como elones y maland ines pa a a eba a se los p ime os pues os en la gobe nación del Es ado, impo ándoles nada que asal en el pode blancos <S neg os. ¡Con a odos han de a eme e las muche- dumb es, colmada que sea la medida! ¡A odos alcanza á po igual su odio, su deseo de en- ganza: po que—de odos eciben los mismos da- ños, iguales engaños, idén ico desp ecio!... Libe ales y conse ado es, demóc a as y ab- solu is as p ac ican á ma a illa, el consejo e - ido po la empe a iz Ca alina II de Rusia en su co espondencia con Ma ía An onie a; siguen su camino, «cuidándose de la g i e ía del pue- 260 blo como se cuida la luna del lad ido de los pe- os» (1). ¡Ay de los pa idos polí icos si no se ocupan ni p eocupan (como has a aquí iene sucedien- do) de los males sociales! Como dijo Robespie e, «nunca se a an le- jos como cuando no se sabe dónde se camina. » Y es o es lo que desg aciadamen e, sucede po pa e de los deshe edados y de los op imidos ¡Homb es que ocan al ocaso de su ida y á quienes el pueblo sacó de la nada y encumb ó en su ju en ud á los p ime os pues os del Es ado; que han sido, en una palab a, gobie no con la mo- na quía y con la epública, en épocas no males y en pe íodos e oluciona ios... ¡sólo caen en cuen a cuando dejan de se lo y de nue o se ap es an á ecupe a , po cualquie medio, el po- de ... de que el pueblo padece,-de que las clases abajado as es án en la mise ia, mue os la in- dus ia y el come cio, el lab ado agobiado po los impues os; de que la inmo alidad es g an- de... y de que el edi icio social a á hundi se s (i) Campou, ih emoi es, II, 106. 261 no se acome en e o mas undamen ales, que ha monicen y pongan á sal o in e eses encon- ados y de echos o pemen e hollados y esca - necidos! ¡Y esos g andes homb es, esos sabios, esos es- adis as que han podido hace mucho mien as ue on gobie no ... con iesan paladinamen e que nada hicie on yp ome en es udia (¡ qué i isión!) los males que an de imp o iso exci an su sensi- bilidad y hie en su azón! ¡Viajes de p opaganda, mee ings, banque es, exhibición y de oche de elocuencia, si es que no de palab e ía! Y como uno que g i a me e más uido que cien o que callan, unos cuan os ilusos ó comp a- dos, p epa an y enue an á es os após oles des- ac edi ados, o aciones injus as, aplausos inme- ecidos, silbas g ose as, ¡y la bes ia humana, po indi e encia los más, po ana ismo, po a- nidad ó po simpleza, uel e á se i de esca- le a pa a que los osados se encumb en! • ¡Pu o saine e, si as sí no aje a an as lá- g imas! • 262 El e dade o pueblo, cuyo nomb e se usu pa, deja hace , deja pasa ... Y con empla c uzado de- b azos las echo ías, que no hechos, de las pa i- das de polí icos que despedazan las Naciónes: y se íe de las p omesas y men idos halagos de los. unos, como de la ue za y au o i a ismo de los. o os; y no c ee en los ju amen os ni en los p o g amas, ni en el a epen imien o de ninguno... pe maneciendo silencioso y digno de o ando sus. dolo es, ¡en an o que cuen a y ecuen a el nú- me o de los decididos y eng osa sus ilas y se p epa a sin impaciencia, pe o con esón, pa a li- b a comba e con a odos! e. No le engañan ya los libe ales con sus caca- eadas y aicionadas ins i uciones del su agio, uni e sal, del ju ado, del ma imonio ci il, de la enseñanza obliga o ia, del Pa lamen o... Na c ee en la an decan ada esponsabilidad minis- e ial, ni se deslumb a y some e su azón al p in- cipio de la inmunidad eal. Nada de es o es nue o en la his o ia polí ica. de los pueblos. Con ucio y Mencio, ilóso os chinos, undado- es del edi icio polí ico de an legenda io impe- io, p oclama on que «los consejos de los le a- dos no se di igían al empe ado sino á sus mi- 263 nis os, po se enido aquél como in alible y sólo és os esponsables. » ¡Véase de cuán emo a an igüedad es el p e- ciado é i acional undamen o en que descansan las cons i uciones mode nas! El ju ado lo es ableció en Ingla e a nada me- nos que Al edo el G ande, ó bien, de segui á Meye en su ob a O igen de las ins i uciones polí- icas, ué in oducido an es de la in asión de los no mandos y empezó á unciona en el einado de En ique III. Co ondas, an iguo legislado de la magna G ecia, ué el p ime o que mandó que á odos se enseña a á lee y esc ibi po maes os paga- dos po el pueblo. La in e ención del sace do e como minis o en el ma imonio ca ólico, es del Concilio de T en o y su inge encia en el con a o ela i a- men e mode na; po que an es que los cánones de las Iglesias y las p ác icas eligiosas es án en la Humanidad, los ue os de la Na u aleza, y en el indi iduo su libe ad, la olun ad y el ins- in o. Es o apa e de que, en la p ác ica: ma imo- nio ci il, ju ado, su agio, Co es, libe ad, igualdad y cuan os lemas conse an esc i os en los ji ones de sus manchadas bande as los pa - idos libe ales, son, po egla gene al, mons uo- sas mix i icaciones y idículas pa odias de los 264 p incipios acionales en que, po sus ancia y esencia, descansan an explo adas ins i uciones, que—no son, no esul an, como exige el im- pe a i o ca egó ico de la conciencia, lo que de- bie an se . Pasa on en España po la gobe nación del Es ado demóc a as, epublicanos y ede ales... ¡y los es os de conquis as de la mona quía de de echo di ino en Amé ica, se sos u ie on, po el hecho de la ue za, á i os... y siguie on egidos como colonias!... ¡Galla das mues as de los p incipios de so- be anía... de libe ad.., de igualdad! En odas las naciones, y en España en pa - icula , libe ales y conse ado es, blancos y ne- g os, son—como dijo Fe nando VII—dos mis- mos galgos con dis in os colla es,» y ¡ odos co- en as de la lieb e, que es el pueblo, pa a des oza la y engullí sela!... ¡Que no sien en o o obje i o, ni los lle a o a idea al se Go- bie no, que el de sacia su ape i o y el de sus cama illas! —Tan o mon an, mon an an o----unos como o os. Y el pueblo que los su e y el pueblo que los conoce... ni se en usiasma, ni se aba e po - que cob en el ba a o absolu is as ó epublicanos, conse ado es, libe ales 6 demóc a as. ¡Todos son peo es! 265 Con mona quía y epública, con ey absolu o y... comedia cons i ucional, los males sociales que ab uman á los deshe edados no han encon- ado pun o ni eposo. Y así como Tu go , después de habe es u- diado la iloso ía ma e ialis a, exclamó: «Busco »en es a se ie de opiniones el p og eso del espí- » i u humano y casi no eo más que la his o ia »de sus e o es,» así los pueblos, ap eciando los hechos de la his o ia polí ica de odos los pa i- dos que se han sucedido y suceden, pueden de- ci ambién: «Buscamos en e odos alguno que »haya abajado pa a emedia nues os males »sociales... y sólo adqui imos . la ce idumb e de » que és os han empeo ado.» El libe al Pauli, que an a dien e e supo ins- pi a á Có cega, epe ía con azón: «Si caemos, se á po al a de je es que guíen á los pueblos.» ¡Y los pueblos, con e ec o, es án caídos y los pa idos desac edi ados po al a de je es que los le an en... po la pe idia de los unos, po la coba día de los o os, po la inmo alidad de los 2 7 2 pues de la ic o ia, has a una co ona de oli o, con es ándole como Sóca es á Milciades cuando encedo de los Pe sas en Ma a on eclamó del Senado aquella hon a que le ué negada: «Ob- end ás hono es ú solo cuando ú solo enzas.»  • ¡Déja e ¡oh Pueblo! a asalla an sólo po la azón, la i ud y la jus icia! ¡Que el bien á la Humanidad e mue a y guíe! Y halles emedio á los males sociales que hoy sien es y acaso no e explicas, po g ado, mejo que po ue za, y haciendo con el concu so de odos... ¡la e o ma del de echo, la e olución en el de echo que con impe io exigen las necesida- des de los más, en en e del p i ilegio de los menos ! . • Ado a á Dios co no sepas y sien as. No como e digan. Ama á la Humanidad como. debes. Y si la ue za b u a cie a el paso á la jus icia de u causa, y á la sa is acción de us necesida- des el egoísmo de los homb es pe e sos y du os 273 de . co azón... Si po desdicha de op eso es y op imidos y con a el in e és de odos, e es obligado á lib a ba alla  ¡ ¡Que el éxi o sea con igo!! Y si el choque que á odos impo a e i a se p oduce. ¡Si encedo ¡oh Pueblo!... ¡ uya se á la glo- ia!... ¡Si encido!... ¡ ¡ uyo el de echo!! Y en ambos casos. Si el día de la heca ombe llega, la sociedad no end á azón pa a maldeci desmanes é impu a c ímenes á los deshe edados que los come an... Po que:—con sus ma e iales au o es hab án de compa i emo dimien os y su i sob e su conciencia odo el peso del após- o e que lanzó Sal iano hablando de las suble- aciones de los escla os en Roma é I alia, y que noso os epe imos pa a que medi en y piensen los homb es de buena olun ad  « ¡ ¡Cómo hemos de llama ebeldes y eos á los is 274 »que noso os mismos hemos impulsado al de.   •  . • • • • • • • •  • •'• • • • # • •'. ## # • • FIN ÍNDICE Páginas. La Re olución en el de echo  PRIMERA PARTE Es ado lalen e de lucha.---Homb e.---Colec i idad,--- Humanidad.—Concep o ilosó ico-p ác ico de sus de echos....  13 El homb e en es ado de aislamien o. El homb e en es- ado sal aje.—G adaciones has a cons i ui se en un es ado social-posi i o.--Acep ación de es e hecho.  2 6 Fines posi i os y legí imos en la Humanidad y en el Indi iduo.—Medio a almen e necesa io pa a conse- gui los.—Noción de los Pode es públicos y del p in- cipio de Sobe anía  33 Cons i ución polí ico-social de los Pueblos.—Idea del Poden—Noción del Es ado  •  38 Acción y limi es del Pode del Es ado.—Su inde e - minación,  42 De echo de ebelión.  47 Re olución social.—Medios pa a ealiza la.—Re lexio- nes.—Llamamien o á los homb es de buena o- lun ad  55 SEGUNDA PARTE De las pe sonas  • • • •  75 De la  .  • • •  88 De echo sob e las cosas.  99 Ideas económico-sociales  114 Páginas. TERCERA PARTE Los g andes p oblemas.—In ocación ...  130 Obse ación   • • • •  135 P oblema eligioso.  136 P oblema polí ico.. .  • • • •  154 P oblemas sociales.  168 Re olución económico-ju ídico-social  179 P oduc o de la ie a.—De echo cons i uido  •  186 La e o ma y sus e ec os  190 P oduc o indus ial.—De echo cons i uido  203 La e o ma y sus e ec os.  20$ P opiedad u bana.—El inquilina o  219 T asmisión de la p opiedad mo is causa.  231 Pos sc ip um  •  246 ERRATAS MAS IMPORTANTES Páginas. Líneas. Dice. Debe deci . 16 i I ex ema los es ima los 19 7 an o mayo an o meno 23 3 ele ándolas ele ándose 44 23 exis iendo insis iendo 6o 42 oscu ecido oscu ecido 96 15 en colec i idad la colec i idad 127 23 conceda concede 1 33 6 in e io in e io 168 9 es el deI es del