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La educación moral en la formación de los maestros y maestras en España (1900-1971)

Abstract

Este trabajo de investigación pretende acercarnos al discurso contemporáneo en materia de desarrollo y educación moral de los maestros y maestras elementales en España. Empleando la metodología histórica y el análisis de contenido, nos acercamos al estudio de los diez primeros planes de formación de maestros implantados en el sigl ... o XX. La tesis se estructura en cuatro partes. La primera y segunda se corresponden con los planteamientos teóricos a través del estudio conceptual e histórico-contextual del siglo XX. La tercera parte se corresponde con el estudio de la Formación de los maestros y maestras. Y la cuarta parte, con la Educación Moral en los libros de texto. Como fuente de investigación primaria, utilizamos setenta libros de texto de formación de maestros y maestras, pertenecientes a veintitrés asignaturas seleccionadas entre aquellas que más se impartieron a lo largo de dichos planes. A partir de estos textos y a través del análisis de cuatro categorías: Valores Morales (con cinco subcategorías: paz, solidaridad, justicia, tolerancia y libertad); Dimensiones morales de la enseñanza (compuesta de tres subcategorías: deliberativa, relacional y crítica); Modelos de desarrollo moral (con tres subcategorías: socialización, construcción y formación del carácter). Y por último la cuarta categoría: Principales influencias en moral mediante análisis porcentuales y de frecuencia, pretendemos dar respuesta a las inquietudes que promovieron esta investigación|

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La educación moral en la formación de los maestros y maestras en España (1900-1971)

Author: Requena Olmo, María del Mar
Year: 2007
Source: https://idus.us.es/bitstreams/d3bf2217-bf30-43ed-8428-1523521d4ff1/download
UNIVER SIDAD DE SEVILLA
DEPA RTAMEN TO DE TEO RÍA E HISTORIA D E LA ED UCA CIÓN
Y PED AGOGÍA SOC IAL

LA EDUCAC IÓN MORAL

EN LA FORMACIÓN DE LOS M AESTROS

Y MAESTRAS EN ESPAÑA (1900 - 1971)

TESIS DOCTORAL
Mª del Mar Requena Olmo
Sevilla, Noviembre 2007

TESIS PRESEN TADA
PARA ASPIRAR AL GRADO DE DOCTOR,
DIRIGID A POR Dra. Dña. Mª Nieves G ómez García

Sevilla, Noviembre de 2007

A mi familia,
Por saber renunciar
A favor de mis ilusiones.

UNIVERSIDAD DE SEVI LLA
UNIVERSIDAD DE SEVI LLA UNIVERSIDAD DE SEVI LLA
UNIVERSIDAD DE SEVI LLA

FACULTAD D E CI ENCI AS DE LA EDU CACI ÓN
FACULTAD D E CI ENCI AS DE LA EDU CACI ÓN FACULTAD D E CI ENCI AS DE LA EDU CACI ÓN
FACULTAD D E CI ENCI AS DE LA EDU CACI ÓN

DEPART AMENTO DE TE ORÍA E HI STORIA DE LA EDUCACIÓN
DEPART AMENTO DE TE ORÍA E HI STORIA DE LA EDUCACIÓN DEPART AMENTO DE TE ORÍA E HI STORIA DE LA EDUCACIÓN
DEPART AMENTO DE TE ORÍA E HI STORIA DE LA EDUCACIÓN

Y PEDAGOGÍA SOCIAL
Y PEDAGOGÍA SOCIAL Y PEDAGOGÍA SOCIAL
Y PEDAGOGÍA SOCIAL

“LA EDUCAC IÓN MORAL EN LA F ORMACIÓN
DE LOS MAESTROS Y MAESTRAS EN ESPAÑA
(1900 - 1971)”

TESIS DOCTORAL
TESIS DOCTORAL TESIS DOCTORAL
TESIS DOCTORAL

PRESENTADA P OR:

Dña. Mª del Mar Reque na Olmo

DIRIGIDA P OR:

Dra. Dña . María Nieve s Gómez García ( Universidad de Sevilla)

SEVILLA , 2007

I

ÍNDIC E

INTRODUCCIÓN ..... ...... ....... ...... ...... ....... ...... ....... ...... ...... ....... ...... ....... 1
1. Relevan cia y j ust ificaci ón de l a inve stig ació n........ ...... ....... ...... ...... .. 3
2. Hipót esis y objetiv os........... ....... ...... ...... ....... ...... ....... ...... ...... ....... ...... 7
3. Plant eam iento ........ ...... ...... ....... ...... ....... ...... ...... ....... ...... ....... ...... ...... .10
4. Metod olo gía y fuentes............ ...... ...... ....... ...... ....... ...... ...... ....... ...... . .15
Agradecimientos ....... ...... ...... ....... ...... ....... ...... ...... ....... ...... ....... ...... ...... ...19

PRIMERA PARTE

CONCEPTUALIZ ACIÓN

CAP ÍTULO I: LOS VAL ORES.. ....... ...... ...... ....... ...... ....... ...... ...... ....... ...... 21

1.1. - Concepto de Valor ......... ...... ...... ....... ...... ....... ...... ...... ....... ...... ....... .. .23
1.2. - Clases de Valo res y sus fuentes ...... ....... ...... ....... ...... ...... ....... ...... .....32
1.3. - Los Valores Morales . ...... ...... ...... ....... ...... ....... ...... ...... ....... ...... ....... ..35
1.4. - Valores y Educa ción . ......... ...... ....... ...... ....... ...... ...... ....... ...... ....... .... 66
1.5. - El proceso de adqui sici ón de los valo res ......... ....... ...... ...... ....... ...... 72

INDICE
II

CAP ÍTULO II: LA ED UCACIÓ N MORA L

2.1. - Concepto de Educación Moral . ....... ....... ...... ...... ....... ...... ....... ...... ....73
2.2. - Los val ores y la educaci ón moral ....... ....... ...... ...... ....... ...... ....... ...... .83
2.3. - Fundam entos . ....... ....... ...... ...... ....... ...... ....... ...... ...... ....... ...... ....... ...... .85
2.4. - Teorías del desarro llo m oral ...... ...... ....... ...... ...... ....... ...... ....... ...... ....88
2.5. - Estrategi as de aprendi zaje ......... ...... ...... ....... ...... ....... ...... ...... ....... ..119

CAP ÍTULO III: EL PROFESO R Y E L DE SARROL LO MO RAL

3.1. - Presupuestos . .......... ....... ...... ...... ....... ...... ....... ...... ...... ....... ...... ....... ...127
3.2. - La Vida Cotidiana y Privada ....... ....... ...... ...... ....... ...... ....... ...... ...... 137
3.3. - Deontolog ía de la profesió n docente ........ ....... ...... ....... ...... ...... ......143
3.4. - La educación moral y el ethos de la profesi ón docente
en el sigl o XX .... ....... ...... ...... ....... ...... ....... ...... ...... ....... ...... ....... ...... 152
3.4.1. - 1ª etapa: Mora l tradi cion al - cons ervado ra........ ...... ....... ...... ..153
3.4.2. - 2ª etapa: Laicis m o m oral en el sigl o XX.... ...... ...... ....... ...... ...174
3.4.3. - 3ª etapa: Adoc trina m iento polí tico y religi oso ....... ....... ...... ....181
3.4.4. - 4ª etapa: Neutr alis m o m oral....... ....... ...... ....... ...... ...... ....... ...... 182
3.5. - Nueva formación del profes orado para la docencia a ctual .........188

INDICE
III

SEGUNDA PARTE

CONTEXTUALIZ ACIÓN

CAP ÍTULO IV: HISTO RIA PO LÍTICA DE E SPAÑA (1900 - 197 1).........199

4.1 Prim era etapa: Refo rm ismo y secularizaci ón de l a soci edad
(1900 - 1923 )...... ....... ...... ....... ...... ...... ....... ...... ....... ...... ...... ....... ...... ....... ..200
4.2. Segunda etapa: Aut orit arismo y dem ocracia (192 3 - 1931) ....... ...... ...211
4.3. Tercera etapa: La II Repúb lica esp añol a (193 1 - 1936 ) ......... ...... ....... .215
4.4. Cuarta etapa: Guerra Civ il y D ictad ura franq uis ta (19 36 - 1 969 )...... .222
4.5. Quinta etapa: Trans ició n a la Dem ocracia (19 69 - 1 971 )...... ....... ...... .225

CAP ÍTULO V: LA ED UCACIÓN EN ESPAÑ A

5.1. Prim era etapa: Educ ación en la España
de Alfons o XIII (190 0 - 19 23).......... ....... ...... ...... ....... ...... ....... ...... ...... ...235
5.2. Segunda etapa: Refo rm ism o esco lar y
cam bio cu ltu ral (1923 - 1931) ... ....... ...... ...... ....... ...... ....... ...... ...... ....... ...246
5.3. Tercera etapa: Refor m a educativ a de la II Repú bli ca
(1931 - 1936 )...... ....... ...... ....... ...... ...... ....... ...... ....... ...... ...... ....... ...... ....... 249
5.4. Cuarta etapa: La Educació n dur ante el
franqu ismo (1936 - 1 969 )........ ...... ...... ....... ...... ....... ...... ...... ....... ...... ....... 254
5.5. Quinta etapa: Hacia el cam bio so cial y
el m odelo tecno crático (196 9 - 19 71)........... ...... ....... ...... ...... ....... ...... .....260

INDICE
IV

CAP ITULO VI: HISTO RIA SO CIO - CULT URAL

6.1. Contexto So cial y Cotidia no de la vi da españo la ........... ....... ...... ...... 264
6.1.1 Prim era etapa (19 00 - 1931 ) .......... ....... ...... ....... ...... ...... ....... .... ........ 265
6.1.2 Segund a etapa: La Repúbli ca (193 1 - 19 36)........... ...... ...... ....... .....296
6.1.3 T ercera etapa: La G uerra civ il y
el régimen de Franco (19 36 - 1 971 ) ...... ....... ...... ....... ...... ...... ....... ....299
6.2. Contexto Cultura l ........ ....... ...... ....... ...... ...... ....... ...... ....... ...... ...... ....... 336
6.2.1. Prim era etapa: La Moder nid ad y el desp ertar de l a cultu ra y
la soci edad (1900 - 193 1)........ ...... ....... ...... ....... ...... ...... ....... ...... ..336
6.2.2. Segun da etap a: El im pul so d e los i ntel ectual es (193 1 - 19 36).......343
6.2.3. Tercera etapa: España en gu erra. La cultura com o arm a..... ...... ...348
6.2.4. Cuarta et apa: La Dictadu ra de Franco :
vieja y nueva cult ura........ ....... ...... ....... ...... ...... ....... ...... ....... .....350

TERCERA PART E

LA FORMACIÓN DE LOS MAESTROS Y MAESTRAS
EN ESPAÑA

CAP ÍTULO VII: FORMACIÓ N ACA DÉMICA

INDICE
V

7.1. - C onceptos previo s ........ ...... ....... ...... ...... ....... ...... ....... ...... ...... ....... ...361
7.2. - Estudios preprofes iona les de lo s maestros y maestras ....... ...... ...372
7.3. - Legis laci ón y pla nes de estudio en la formación
inici al del profeso rado (1900 - 1971) .... ....... ...... ...... ....... ...... ....... .382
7.3.1. - 1ª Etapa: Planes entre 1 .900 - 1 .914 ...... ...... ...... ....... ...... ....... .....384
7.3.2. - 2ª Etapa: El Plan de 1 931 ...... ....... ...... ...... ....... ...... ....... ...... ...... 398
7.3.3. - 3ª Etapa: El franqu ismo (1939 - 1 969 )........ ...... ...... ....... ...... ......403
7.3.4. - 4º Etapa: Rest auraci ón democrática. Plan d e 197 1........ ...... ....419
7.4. - Análisis de datos apo rtados por los Planes de Estudio ........ ...... ..424

CAP ÍTULO VIII: LOS MAN UAL ES DE TEX TO

INTRODU CCIÓN ... ...... ....... ...... ...... ....... ...... ....... ...... ...... ....... ...... ....... ...... .439
8.1. - Concepto de li bro de texto ........... ...... ...... ....... ...... ....... ...... ...... ....... .441
8.2. - Por qué usamos los libros de texto como fuente de estudio
para la histo ria de la educación ......... ...... ...... ....... ...... ....... ...... ....443
8.3. - Políti ca leg isl ativ a y li bros de texto ...... ....... ...... ....... ...... ...... ....... ..444
8.3.1. Primera etapa: El reform ismo de princi pio s de si glo
y la lib ertad l im itad a del li bro de t exto .
El sist em a de list as......... ....... ...... ....... ...... ...... ....... ...... ....... ...... .445
8.3.2. Segu nda etap a: La dict adura de Prim o de Rivera
y el lib ro úni co.......... ...... ...... ....... ...... ....... ...... ...... ....... ...... ....... 448
8.3.3. Tercera etapa: La vuelta al sist em a de list a duran te
la II Repúb lica y el franqui sm o (19 31 - 1 969 )...... ...... ....... ...... ...450

INDICE
XII

GRAF ICO 13: Repres entaci one s gráficas de val ores en l a asign atur a
de Organi zación Escolar.......... ...... ...... ....... ...... ....... ...... ...... ...776
GRAF ICO 14: Repres entaci one s gráficas de val ores en l a
asig natu ra de Relig ión e Histori a Sagrada.......... ....... ...... .....776
GRAF ICO 15: Repres entaci ones gráficas de valo res en la
asig natu ra de Formación Polít ica.......... ...... ....... ...... ...... ....... 777
GRAF ICO 16: Repres entaci ones gráficas de valo res en la
asig natu ra de Geografía ...... ...... ....... ...... ...... ....... ...... ....... ...... 777
GRAF ICOS 17: Repres entaci ones gráficas de valo res en l a
asig natu ra de Filo sofí a . ....... ...... ...... ....... ...... ....... ...... ...... ....... 777
GRAF ICOS 18: Repres entaci ones gráficas de valo res en l a
asig natu ra de Higien e Escolar........... ...... ...... ....... ...... ....... ....778
GRAF ICOS 19: Repres entaci ones gráficas de valo res en l a
asig natu ra de Educació n Fís ica........ ....... ...... ....... ...... ...... .....778
GRAF ICOS 20: Repres entaci ones gráficas de valo res en la
asig natu ra de Prácticas Pedagó gicas ....... ...... ....... ...... ...... .....778
GRAF ICOS 21: Repres entaci ones gráficas de valo res en l a
asig natu ra de Dibujo........... ...... ...... ....... ...... ....... ...... ...... ......779
GRAF ICOS 22: Repres entaci ones gráficas de valo res en l a
asig natu ra de Didácti ca General......... ....... ...... ...... ....... ...... ..779
GRAF ICOS 23: Repres entaci ones gráficas de valo res en l a
asig natu ra de Músi ca....... ...... ....... ...... ....... ...... ...... ....... ...... ...779
GRAF ICOS 24: Repres entaci ones gráficas de valo res en l a
asig natu ra de Psico pedag ogí a....... ....... ...... ...... ....... ...... ....... .780
GRAF ICOS 25: Repres entaci ón g ráfica po rcentu al de la cat egorí a

INDICE
XIII

Modelo s de des arr oll o moral en cada asi gnat ura
anali zada......... ...... ....... ...... ...... ....... ...... ....... ...... ...... ....... ...... 787
GRAF ICO 26: Repres entaci ón g ráfica po rcentu al de la cat egorí a
Dimensio nes mora les d e la ens eñan za en
cada asi gnat ura anali zada.......... ...... ....... ...... ....... ...... ...... ....... ...791
GRAF ICO 27: Repres entaci ón g ráfica po rcentu al de cada uno
de los valo res del plan 1 901 ─ 190 3........ ....... ...... ...... ....... ...... ...797
GRAF ICO 28: Repres entaci ón g ráfica po rcentu al de cada uno
de los valo res del plan 1 914 ...... ...... ....... ...... ...... ....... ...... ....... ...798
GRAF ICO 29: Repres entaci ón g ráfica po rcentu al de cada uno
de los valo res del plan 1 931 ...... ...... ....... ...... ...... ....... ...... ....... ...798
GRAF ICO 30: Repres entaci ón g ráfica po rcentu al de cada uno
de los valo res de lo s Planes Provis ion ales............ ...... ...... ....... 799
GRAF ICO 31: Repres entaci ón g ráfica po rcentu al
de cada un a de los valore s del p lan 19 45........... ...... ....... ...... ...799
GRAF ICO 32: Repres entaci ón g ráfica po rcentu al
de cada un o de lo s val ores del plan 1950 ........ ...... ...... ....... ...... .800
GRAF ICO 33: Repres entaci ón g ráfica po rcentu al
de cada un o de lo s val ores del plan 1967 ........ ...... ...... ....... ...... .800
GRAF ICO 34: Repres entaci ón g ráfica po rcentu al
de cada un o de lo s val ores del plan 1971 ........ ...... ...... ....... ...... .801
GRAF ICO 35: Repres entaci ón g ráfica de la evolu ción
tem poral del val or de la J ust icia.......... ....... ...... ....... ...... ...... ....801
GRAF ICO 36: Repres entaci ón g ráfica de la evolu ción
tem poral del val or de la Paz........... ...... ...... ....... ...... ....... ...... .....802
GRAF ICO 37: Repres entaci ón g ráfica de la evolu ción

INDICE
XIV

tem poral del val or de la Toler ancia.......... ....... ...... ...... ....... ...... 802
GRAF ICO 38: Repres entaci ón g ráfica de la evolu ción
tem poral del val or de la Sol idari dad........... ....... ...... ....... ...... ....803
GRAF ICO 39: Repres entaci ón g ráfica de la evolu ción
tem poral del val or de la Liber tad.......... ...... ....... ...... ...... ....... ....803
GRAF ICO 40: Repres entaci ón p orcent ual d e las su bcateg orías
de los Modelo s de Desarro llo Moral
por Plan es de Estu dio ....... ....... ...... ...... ....... ...... ....... ...... ...... ......809
GRAF ICO 41: Repres entaci ón p orcent ual d e las
sub catego rías Dimension es Morales
de la Enseñ anza po r Planes d e Estudi o......... ....... ...... ....... ...... ..812

INDICE DE TABLAS

TABLA 1: Frecuencia de apar ició n de las asign aturas en los
diferen tes p lanes ...... ...... ....... ...... ....... ...... ...... ....... ...... ....... ...... ...... ..429
TABLA 2: H orario com parati vo, to m ando d e referencia l as
asig natu ras pro fesio nales /cul tural es de lo s pla nes de fo rm ación
de m aestro s........ ...... ....... ...... ....... ...... ...... ....... ...... ....... ...... ...... ....... ...432
TABLA 3: H orario com parati vo, to m ando d e referencia l as
asig natu ras pro fesio nales /cul tural es de lo s pla nes de
form ación de m aestras ...... ...... ....... ...... ....... ...... ...... ....... ...... ....... ...... .432
TABLA 4: T iem po d edicad o al peri odo de formación prácti ca en cada
plan de estu dio ...... ....... ...... ....... ...... ...... ....... ...... ....... ...... ...... ....... ...... 435
TABLA 5: Código numérico de las asi gnat uras s eleccio nadas con su

INDICE
XV

porcen taje de aparic ión en los diferent es pl anes d e estud io,
y número total d e ejem plares leíd os........... ...... ....... ...... ...... ....... ...... ..556
TABLA 6: T exto s agru pado s por as ign aturas y porcent aje de aparici ón
de cada val or......... ....... ...... ...... ....... ...... ....... ...... ...... ....... ...... ....... ...... .771
TABLA 7: Porcentaje de aparici ón d e cada m odelo de des arroll o m oral
en las as ign aturas anali zadas........... ...... ...... ....... ...... ....... ...... ...... ....... 785
TABLA 8: Porcentaje de aparici ón d e las di m ensio nes morales de la
enseñ anza, en cada as ign atura ana lizad a...... ....... ...... ...... ....... ...... .....790
TABLA 9: Porcentaje de valo res con teni dos en cada li bro de t exto
anali zado, agru pado s po r plane s de est udi o........ ...... ....... ...... ...... .....793
TABLA 10: Media aritmética de cada un o de l os val ores co nten ido s
en cada pl an de est udi o........ ....... ...... ...... ....... ...... ....... ...... ...... ....... ..797
TABLA 11: Porcentaje de apari ción de la categ oría Mo delo de
Desarroll o Moral en cada pla n de est udi o........ ...... ....... ...... ....... ....809
TABLA 12: Porcentaje de apari ción de la categ oría Dimension es
Morales de la Enseñ anza, en cada pl an de es tud io.......... ...... ...... ...812
TABLA 13: Sum a de frecuencia s de apari ción con qu e son señalad as
cada un a de las corr ient es éticas a través de la prese ncia de
sus autores m ás represen tati vos ....... ...... ...... ....... ...... ....... ...... ...... ..818
TABLA 14: Porcentaje de apari ción con qu e son nombrados
los autores m ás represen tati vos de cada un a de las
corrien tes ét icas.......... ...... ....... ...... ....... ...... ...... ....... ...... ....... ...... ....819

Si el m agi ster io p rim a rio no tuviera m ás
obl iga ciones que la de ens eñar lo s
pri m eros rudim ent os del sab er, cualq uier
pers ona m edi anam ent e instr uida podr ía
desem p eñar el ca rgo (…), sin em bar go,
par a educar de form a com p leta , adem ás de
una ilus tra ción am p lia , general y
pro fesio nal, se req uiere ca lm a en el
espí rit u, dom i nio de la voluntad, condición
suges tiva y am or po r la cultura (…) ,
siend o la cua lida d m or al m ás sal iente del
Maest ro el d om inio const ante de s í m is m o.

FRANCI S CO BAL LESTEROS Y MÁRQUEZ
Pedagogía, Educación y Didáctica pedagógica,
(1921), pág . 608

1

INTRODU CCIÓN

El t rabajo de inv esti gació n que pres entamos, su rge a part ir de l as
experi encias desarro llad as como m aes tra de educaci ón primaria, int entan do
respo nder a las cuestion es que se fueron plante ando cuando se tratab a de la
educaci ón i nteg ral de lo s alumnos.
Los prob lem as que apare cieron en el ejercici o de és ta fun ción , ha si do el
m otiv o de querer p rofun dizar en dis tin tas cu esti ones , sien do el tem a de la
educaci ón int egral el que realm ente nos interes ó, replan teánd ono s cuál había
sid o y es la formación de lo s m aestro s en est e cam po.

Las sigu ient es palabras de un m ae stro y direct or de la escuela gradu ada
de Olvega, expr esan la importanci a de la educació n m oral como parte
im presci ndi ble d e la educaci ón in teg ral:

El mundo d e maña na será la es cuela de hoy, como la a ctua l s ocied ad
es la es cuela de ayer, y est á juz gad a la escuel a viend o la

LA EDUCA CIÓN MORAL EN LA FORMACIÓN DE LOS MA ESTROS Y MAESTRA S
EN ESP AÑA (190 0 - 1971)

2

soci edad . ¡Oh qué so cieda d! , ag obi a al cont emplar la. (Gómez L ozano,
P. A., 1933 )
Aunqu e estas frases h ay an si do escrit as h ace set enta y cu atro años ,
pod em os recon ocer la vi gen cia y el sen tir d e m uchos de nos otro s al an alizar
los nu m erosos p robl em as d erivad os de lo s rápid os cambios qu e está ten iend o
la hum anida d. Muchos de ellos nos exig en tener la capacid ad de int erpretar de
m anera raci onal y m oral es tos cambios, p ues en el los subyacen confl icto s de
valo res qu e no s o blig a a o ptar p or aq uell os q ue d en u n sen tid o más h umano a
nues tras acci ones .

Los docentes , en n om bre de la resp ons abil idad qu e se l es o torg a, están
llamados a cumplir co n esta important e fun ción d e tra nsfo rm ar, a p artir de lo s
pequ eños cambios qu e p ued en ir pro duci endo en su alu m nado y en s í m ismo,
el m u ndo que les rodea. Sin em bargo observamos que exist en concep tos com o
igu aldad , so lida ridad , resp eto, l iber tad..., id enti ficado s co m o valo res m orales
y q ue a veces s e u san con ciert a fri vol idad en lo s dis curso s c otid iano s. Por
ello creem os q ue es neces ario profu ndi zar en s u es tud io y averig uar h asta qu é
pun to s e ha p rodu cid o y se prod uce una adecu ación ent re l o q ue esos val ores
sig nifi can y la real idad edu cativ a. Sob re t odo en l o que se refier e a la
form ación moral del maestro, p ues si anal izam os la His tori a de la Educaci ón,
obs ervam os co n claras eviden cias, qu e la fun ción educati va si em pre ha tenido
conn otaci ones m orales t al y co m o Jacq ues Delors no s señala: “L a edu cación
se co nst itu ye com o in stru m ento in dis pens able para que l a h umanidad pu eda
prog resar haci a los i deales de paz, lib ertad y justicia s ocial ” 1 . Hablam os po r

1 VV. AA. (199 9): La educa ción encierra u n tesoro . Edicio nes UNESCO, Santillana, Madrid , p. 13.

INTRODU CCIÓN
3

tant o, del po der de l a educació n para trasmitir v alores y co ntrib uir al
perfeccio namiento del ser humano.
Este es el tema sobre el qu e versa n uest ra inves tig ación .

1. Relevanci a y justi ficac ión de la i nvesti gaci ón

La dif icul tad qu e sent im os al elabo rar esta in vest igaci ón, creemos que
se h alla en el co nfus o y di fícil , tema de l a ét ica y la m oral. La abund ante
bib lio grafía ex iste nte es muestra in equí voca d e lo complicado que pu ede ser
habl ar de formación m oral, in cluyendo, com o n o, l a d e lo s m aestro s, y d el
int erés tan ext raordi nario que es tá teni endo este campo en el mundo
educat ivo .
Lo prob lem ático que pu ede resu ltar el desarro llo prácti co de la
educaci ón m o ral en las escuelas , nos llev a a no extrañ arnos de qu e el
profes orado se sien ta v iol entad o, i nseg uro y po co p rocli ve a apli car est as
enseñ anzas en su s alumnos, justi ficadas l a may oría d e las v eces, des de el
ám bito de u n mal en tend ido resp eto al alu m nado, o bi en, d esde la defens a d e
que es un campo exclus ivo de la familia, o sim plemente, desd e un a
expl icació n m ás simplist a, s ubjeti vo e ind ivi dual ist a como p uede s er: “y o soy
y o y m is val ores, no debo pues, imponérsel os a nad ie”.
Estas razo nes, junt o con l a escasa o nula preparaci ón que creen haber recibido
duran te s u form ación in icial , pu eden ser las causa s d e s us reticen cias pa ra
hacer frent e al queh acer ético en sus enseñ anzas.
En estas circun stan cias, y f rente a los ret os de nuest ro siglo q ue preten de
respo nder con fund am ento a la formación m oral y cív ica de l as gen eracio nes
futu ras para qu e desarro llen habi lid ades qu e les pe rm itan ub icarse en

LA EDUCA CIÓN MORAL EN LA FORMACIÓN DE LOS MA ESTROS Y MAESTRA S
EN ESP AÑA (190 0 - 1971)

4

cont exto s d e pl urali dad so cial y m oral, se hace necesa rio el des arroll o de
hábi tos y actit udes morales ind ivi dual es y co lecti vas de resp ons abil idad ,
sol idari dad, just icia, resp eto..., valo res que g uían la cons trucci ón de l a
perso nali dad m oral del sujeto . Est a t area es tá en m anos, cómo no de los
m aestros . El interé s por el tema, po r tant o est á asegu rado, p ues es el qu e
actual m ente está ori gin ando may or co ntro versi a an te la i m plant ación del
nuev o si stema edu cativ o, la LOE d e 3 de m ay o de 200 6, co n l a nu eva
asig natu ra “ Educación para la Ciu dadan ía”.

Creem os y est am os con venci dos de que en la hi sto ria de la edu cació n
exis te una caren cia de i nves tiga ción sist em ática en torn o a la form a ción m oral
de los m aestros . Con nu estro estu dio no as piramos a solu cion ar l os m uchos
prob lem as que pla ntea dich o tema. Nuest ra i nten ción es más modesta,
cons tit uyéndose en u n em peño de acercarnos al di scur so cont em poráneo en
m ateria de des arrol lo y educación m oral de lo s m aestro s.

La justifi cación y razó n de s er de n uest ro t rabajo de inv esti gació n se
hall a en las caract eríst icas q ue defin en actu almente al period o “ post - moral del
sig lo XXI, defin idas p or l a n ecesid ad de anali zar d esde l a m oral lo s
numerosos y act uales debat es sob re bio ética, ecol ogi smos, moralizaci ón de
los ne goci os, la pol ític a” 2 , lo s m as - media..., por ci tar só lo al gun as de l as
cuest ion es que est án en nues tro ent orno más cercano , y tener qu e dar
respu estas a estas y m uchas otras cuestion es en los que subyacen conflict os de
valo res.

2 Lipovetsky , Gilles (199 4): E l crepúscu lo del deber. La ética indo lora de los nu evos tiemp os demo cráticos.
An agrama, Barcelona.

INTRODU CCIÓN
11

- Los capít ulo s IV y V se co rrespo nden con el an ális is con text ual p olí tico y
educat ivo de la hi sto ria d e Esp aña; con ocimiento imprescindi ble d e la
Histo ria General de Españ a de prin cipi o del s iglo XX has ta el año 197 1, año
que co inci de co n la i m plant ación d e un n uevo pl an experi m ental de m aestro s
com o resu ltad o de la refo rm a de Villar Palas í.
A tr avés de es te est udi o resal tamos l os pri nci pales acon tecimientos
ocurri dos en el ám bit o d e l a edu cació n p ara d escub rir las implicacio nes d e las
dis tin tas lí neas de pol íti ca gen eral y ed ucati vas en lo s p lanes de fo rm ación de
los m aestros y m ae stras .
- El cap ítu lo VI, in cluye u n estu dio e n torn o a la his tori a s ocial y cu ltu ral de
España, en s us asp ectos m ás cotid iano s e ínt imos, conscie ntes de la influ enci a
que di chas v iven cias tien en en la config uració n de la m entalid ad, en la cultur a
y en el pen samiento, orig inan do cos tumbres y acti tud es morales m uy
determinadas en los es paño les.

La Tercera Parte se com pone d e los s igui ente s capít ulo s:
- E l capítul o VII present a un exhau sti vo recorrid o por la form ación académ ica
de los m aestros y su l egis lació n s obre los di ferentes p lanes de estu dio de las
Escuelas Norm ales y su curr ícul a , anal izand o más deten idamente to dos
aquel los i ndi cios que no s aport an dat os s obre la edu cació n moral recibi da de
sus m aestros , p ues es te ha sid o el ob jetivo úl timo que no hem os queri do
perder en ning ún mom e nto de nues tra inv esti gació n.
- El capí tul o VIII pro fund iza en el es tud io de lo s lib ros o manuales d e texto ,
incl uyendo las o bras d e lecturas que sa bem os con segu ridad que

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fueron em plead as en la fo rm ación de los maestros, especi almente du rante los
años de la II Rep úbl ica, p eriod o his tóri co carac terizad o co m o ren ovad or y d e
apertu ra i deol ógi ca, en el cual l a influ encia d e auto res extran jeros (Clap arède,
Otto Lipm ann, Kerschenst einer...) s e v io reflejada a trav és de l a pu bli cación
de l a Revist a d e Pedag ogí a u obras editadas po r el Museo Peda góg ico
Nacio nal .
Estas fu entes bib liog ráficas se con sti tuyen en fuent e de in vest igaci ón
primaria, in corpo rando también otras fuen tes d ocumentales q ue n os h an
ay udad o a hacer un recorri do h ist órico po r las diferen tes polí ticas leg isl ativ as
que reg ulab an su p ubl icació n.
Final izam os es ta t ercera part e, ofrecien do u n cat álog o de lib ros d e tex to
ofici ales empleados por lo s alumnos y alum nas de las es cuelas normalistas .

La Cuart a Parte con templa el est udi o m ás d ifíci l y exten so d e la
inv esti gació n. Si gui endo la m etodo log ía del anális is d e conten ido sob re una
m uestra de seten ta obras, hem os segu ido las dos primeras fases que se
corresp ond en con los d os capí tul os s igu ient es:

- El capítu los IX d escrib e el proce so seg uid o en las dos etapas p rim eras del
análi sis de conteni do señaladas po r Bard ín 6 : l a e tapa de prean ális is que
com prend e l os proces os d e codi ficació n, selecci ón d e la m uestra, formulación
de hi pót esis /ob jetivo s y cat egori zación ; y e n l a s egun da etapa, incl uimos el
estu dio des cript ivo de l os textos qu e n os han se rvid o d e fu entes d e
inv esti gació n primaria. Se incluye por tant o en est e capít ulo el análi sis

6 Bardín, L (1986): Análi sis de contenid o. Akal, Madrid.

INTRODU CCIÓN
13

extern o de los t exto s, cat alog and o cada u no d e ello s así com o su análi sis
int erno. Resu ltad o de am bos es tud ios es la elab oració n de do s cuad ros qu e se
inco rporan al fin al de d icho capít ulo y qu e serv irán de refere ntes para la
realizaci ón d e la últi m a etapa señal ada por Bardín y que se correspon de con el
últ im o capít ulo de nues tra in vest igaci ón.

- El capí tul o X coi ncid e con la t ercera etap a des crita p or Bard ín y nos ofrece
el tratamiento, anál isi s e inte rpretaci ón de l os dat os ext raído s d e cada u na d e
las obras an alizad as. Agru pamos di chos dat os p ara n uest ro est udi o desd e una
dob le pers pecti va: p or p lanes de estu dio y por a sign atu ras, para de esta
m anera ex traer mejores y más completas i nterp retacio nes q ue den res pues ta a
nues tros objetiv os.
Al final de esta cuarta parte, incorp oramos u nas brev es referencias c on
r espect o al t em a de la educaci ón de las m aestras , po r s er es ta m ateria d e g ran
actual idad e in terés en estos m o m entos políti cos e id eoló gico s en lo s se
incl uyen proyectos de coedu cación en todo s lo s cent ros edu cativ os.
Esperamos qu e est as ap ortaci ones po sibi lit en ab rir l íneas de i nves tig ación en
un fut uro p róxi m o.
Esta últ ima parte co nst itu y e lo fun dam ental de nues tra in vest igaci ón.

Final izam os formalm ente nues tro estu dio incl uyendo l as con clus ion es y l a
relació n bib lio gráfi ca y documental ut iliz ada.

E l m arco cro nol ógi co de nu estro estu dio vien e determinado en su s
ini cios , con la creació n del Minis terio de Inst rucci ón y Bellas Artes a

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prin cipi os del sigl o XX, in teres ándo nos de m anera espec ial, to dos esos añ os
de alt ernan cias p acífic as en el Gobi erno de Españ a, l os cam bios b rusco s e n l a
form a de ent ender la vida y l a so cied ad es paño la a trav és d e l a Dictad ura de
Prim o de Rivera, l a II Repú bli ca esp añol a, y la Dictad ura del General Franco .
Final izam os c on el pl an de 197 1, su rgid o d e la Ley General de Educaci ón de
197 0, d écada hi stó rica que creemos marca un hit o en l a hi stor ia de l a
educaci ón en España, pues con d icho plan s e finali za es a fo rm ación general
del maestro como tutor y único esp eciali sta en todas las materias a im parti r en
las Escuel as de Pri m era Enseñanza o Ens eñanza Elemental.

Dado el larg o peri odo hist órico en el qu e se ins erta n uest ra
inv esti gació n, hem os creí do op ortu no div idi rlo en vari as et apas que
corresp ond en a cuatro m om ento s rel evant es para el estu dio de lo s
acont ecimientos edu cativ os de nu estro p aís. Estos perio dos l os h em os
m anteni do fijos a l o largo de los d ist int os capí tul os, para q ue de esta manera
pod am os percibir m ejor las im plicac ion es e i nflu enci as ej ercidas entre l a
pol íti ca general , la edu cativ a, l a pr opi a de las Escuelas Normales; y las
legi slat ivas sobre l os li bros de text o.

INTRODU CCIÓN
15

5. Metodolo gía y fuentes

Para n uest ra inv esti gaci ón h em os seg uid o el m étodo prop io d e la
inv esti gació n h ist órica, s igu iend o l as fa ses aport adas por el pro fesor Rui z
Berrio 7 y empleando adem ás, la técn ica d el anális is de co nten ido p roceden te
de las ci encias soci ales en l a últi m a parte de nu estro estu dio .
A través del anál isi s de los ocho pri m eros pla nes de est udi o y su
curr ícul a - excl uyendo el úl timo Pl an d e Fo rm ación de Maes tros y Maestras
del sig lo XX - , ofre cem os u na m ay or p rofun dizaci ón en la formación recibi da
en materia de Educación Moral mediante l os pro cedimientos i ndu ctiv os,
com parati vos y des cript ivo s de l os p lanes de estu dio y de sus asig natu ras.
Tras esta pri m era inve stig ació n y si gui endo una metodolo gía co m parativ a y
descri pti va pro pia de la inves tig ación h ist órica, recurrimos al estu dio
porcen tual y estad íst ico extraíd o del anál isis de cont enid o sob re una muestra
de set enta lib ros d e tex tos normalistas y ob ras de lectu ra corres pon dien te a
vein tit rés a sign atu ras s elecci onad as d e en tre aquel las que m ás se rep iten en
sus planes de estu dio .

Para realizar el anális is de conten ido s obre los tex tos ap licamos u na
serie de reglas y procedi m iento s metódicos prop ios de ambas m etodol ogí a
cuali tati va/cu anti tati va, con la fi nali dad de recab ar la m ay or i nformación
pos ibl e de dato s que d en resp uest a a nuest ros o bjetivo s de in ves tiga ción .
Aunqu e cit am os a nu m eroso s au tores con gra n cono cimiento en est a
técni ca de in vest igaci ón, no s hemos g uiad o metodoló gicamente, com o ya
hem os se ñalad o en el pl antea m iento de nues tro est udi o, de las fases del

7 Julio Ruiz Ber rio ( 197 6): E l m étodo histórico d e la investigación hist órica de la ed ucación. Revista de
Ciencias de la Ed ucac ión, nº 14 1, p p. 4 1 - 59.

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análi sis de cont enid o ofreci do po r Bardín 8 , p ues creemos q ue es el método
m ás adecuad o y que mej or se ajust a a nuest ros o bjetiv os de i nves tig ación .
El an ális is de conten ido n os h a prop orcio nado estu dio s po rcentu ales
cuant itat ivo s y com parativ os imprescind ibl es para la ob tenci ón de
concl usi ones relevan tes rel acion adas con la fo rm ación recibi da por nuest ros
m aestros del p asad o y actuales, p ues aú n ho y en dí a, m uchos d e ellos
perten ecen a los t res últi m os p lanes y aún est án en el ejercici o do cente. Por
este m otivo , h em os p odi do habl ar d irectamente co n a lgun os d e ello s, sien do
sus com entario s fuente de in vest igaci ón primaria aunq ue no hem o s visto
conv enien te inc luir las de manera sistemática al carecer de referen cias orales
de aqu ello s o tros m aestro s pert eneci entes a plan es d e fo rm ación m ás a trás en
el tiem po. Si n embargo, h em os d e con fesar, q ue in evit able m ente h em os
escuch ado a aquellos que nos han querido relatar sus anécdotas y vivenci as en
relació n al tema qu e n os ocu pa, y aq uell os elementos coin ciden tes en su
form ación m oral han sid o añad idos a esta i nves tig ación en fo rm a de
com entari os.

Hem os selecci onad o di sti ntas fuent es d ocumentales y bi bli ográfi cas,
tant o primarias co m o s ecun darias . Las fu entes p rimar ias empleadas so n
aquel los do cumentos m anuscrit os de archi vos y fuentes im presas redactad as
en el p eriod o m ism o q ue se i nves tig a. Ellas n os h an per m itido con ocer la
prob lem ática v ivi da en nuest ras Escuelas Norm ales con los cam b ios de plan es
de es tud io, y esp ecialmente, lo s co nfli ctos vi vid os en el sen o del Con sejo de
Inst rucció n Púb lica en cuant o a la ap robaci ón o rech azo d e det erm inad os
m anuales .

8 Op. cit. Bardín, 198 6, p . 71 y s/s.

INTRODU CCIÓN
17

Han sido tam bién , especial m ente important es lo s Bolet ines Ofici ales ,
com o por ejemplo, La Gaceta d e Madrid , o los prop ios libro s ut ili zados por
los maestros y maestras p ubl icado s en el p eriod o de nues tro es tud io, así com o
otras obra s de presti gio sos p erson ajes co m prom etid os con la pro blemática de
la en señan za. Ello s n os han pe rm itid o obt ener test imonios di recto s acerca de
la formación m oral recib ida p or nues tros m aestros del pas ado y actuales .

Las fuent es bibl iog ráf icas secundar ias que hem o s inclu ido , y q ue com o
sabemos s e refieren a aqu ella i nformación que p ropo rcion an las p erson as q ue
no vivi eron direct am ente los acont ecimientos de n uest ro e stud io, pero qu e sí
sup ieron red actar l os co nten ido s his tóri cos, so ciale s, cultu rales , económicos y
educat ivo s d e l a épo ca q ue hem os int entad o estu diar, son nu m erosas , dad o el
largo period o de n uest ra in vest igac ión. Inclu im os referencias de aut ores que
han tratad o de estu diar las Insti tuci ones O ficial es de Form aci ón de Maes tros y
Maestras , in tent ando aportar a e stos estudio s datos históri cos fiables qu e
enriq uezcan el con ocimiento qu e act ualmente posee m os. Nos vemos
obl igad os a no m brar a Manuel de Guzmán, pu es a través de su ob ra, Vid a y
Muerte de las Escu elas Normales . Histor ia de l a Formació n del Magist erio
Básico , no s p erm itió o bten er i nformación m uy com pleta co n la qu e inic iar
nues tro estu dio . Y por s upu esto , las ob ras d e Tiana Ferrer y Alejandro
May ordo m o, en to rno a Legislaci ón en m at eria de Lib ros de Text o, ambos
m iem bros pert enecien te al Proyecto MANES. Gracias a su t rabajo, nos hem os
acercado con m ay or s egur idad y confi anza a la incu rsió n d e l os Libros de
Texto como fuent e pri m aria d e i nves tig ación hi stó rica, p erm itié ndo nos po der
dis frutar, adem ás d e i nves tig ar sobre es te escu rridi zo y complejo tem a de la
educaci ón moral de ay er y de hoy, intent ando hall ar un po sib le cam ino hacia

LA EDUCA CIÓN MORAL EN LA FORMACIÓN DE LOS MA ESTROS Y MAESTRA S
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don de diri gir l a Educació n del futur o a través de las nueva s fu ncio nes éticas
del do cente com o prot agon ist a indi scut ibl e en m ateria de ed ucació n.

El d esarro llo de las lí neas d e in vest igaci ón que n os hem os marcado no ha
s ido fácil, pues creem os que aún existe una carencia de info rm ación en cuanto
al cu rrícul um de las Escuelas Norm alist as, dificu ltad es para lo calizar las
fuent es docu m entales prim arias; la inexi sten cia de catálog os de l ibro s de text o
pub licad os del perio do de nuest ro est udi o, a excepció n del periodo franquis ta,
en el cu al se ofrece el p rim er catál ogo ofi cial elabo rado po r D. Ram ón
Grim aldo Huet e. Estos fuero n gran des inco nven ient es a la hora de aco m eter
nues tra inv esti gaci ón. A estos prob lem as, l e añ adimos la dis tanci a qu e n os
separa p ara la l ocal izació n de las fuen tes pri m arias, s itu adas, la m ay oría de
ellas en Madrid , as í como la po ca accesib ili dad a ell as po r l a difi cult ad de
com pagi nar vida labo ral, familiar e inv esti gado ra. Inc luso el pro pio proceso
de fot ocop iado d e los docu m entos hall ados en lo s Archiv os Histó ricos y
Bibl iote ca Nacion al, fu e g ravos o y len to. Pero t odo s estas di ficul tade s se han
ido so lven tand o co n el ti em po, el t rabajo y la persevera ncia, con l a finali dad
de i r completand o es te ambicios o p royecto de qu erer pro fund izar en los
plan es de est udi o d e nu estro s maestros y maestras de l pa sado , en es ta
cont rovert ida p ero fund am ental m ateria como es la educació n m oral.

INTRODU CCIÓN
19

Agradecimientos

Para fin alizar, n o q ueremos dejar de hacer un as b reves referencias a
aquel las pe rson as que n os ayudaron a term inar est e trabajo de in vest igac ión :
A la p rofeso ra Dña. Mª Teresa Raba zas Romero, por su i nest imable ay uda
en l os p rimeros m om ento s d e la re alizaci ón de nu estro t rabajo, p or sus
palab ras de áni m o para no abando nar est a n ueva línea de inves tiga ción , qu e
precis am ente por ser nov edos a, ti ende a d esan im ar po r l a con flict ivi dad d e l a
local izació n de su s fuen tes; a D. Ju aquí n Díaz, direct or del Archivo General
de la Administ ración d e Alcal á d e Henares , pu es sup o clari ficarme e
ind icarm e hacia do nde diri gir mi bús qued a de l os ca tálo gos de l ibro s de text o
normalista; a Dña. Teresa Rodrí guez Romero, pro feso ra de la asi gnat ura de
Pedago gía Experimental, la cual m e tranqu ili zó tras com probar que la línea de
inv esti gació n em plead a m ediant e el anál isi s de con teni do era correc ta; al
perso nal de l a Bib lio teca Uni versi taria de Formación del Profes orado de
Sevil la, los cuales con su am ab ili dad y confianza en m i persona m e dejaron en
“ el t rastero ” del fo ndo antig uo d e la bib lio teca, du rante ho ras y en sole dad,
con to dos esos tesoro s di gno s de la mej or bib lio teca hi stó rica.

Y fin almente, mostrar mi a gradeci m iento m ás si ncero a Dña. Mª Nieves
Góm ez García, p or haber aceptado d irig irm e es te t rabajo si n apen as
cono cerm e, y aunqu e cono cedora de m is m uchas im perfeccio nes, h izo gal a,
una vez m ás , de su profund a adm iración por Francis co Giner de los Ríos, gran
defens or del poder d e la Educació n como m ed io d e transf orm ación del

LA EDUCA CIÓN MORAL EN LA FORMACIÓN DE LOS MA ESTROS Y MAESTRA S
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hombre. Ella s upo con i nfin ita p acienci a, com prens ión y co nfian za en m i
perso na, m o ldear y sacar d e m í p ote ncial idad es que aún quedarían dorm idas si
algu ien co m o ella , m odelo de la p edago gía g ineri ana n o se atreviese a
desp ertarlas .

A to dos el los , y tam bién a aq uell as pers ona s relaci onad as con m i vid a
priv ada, q ue m e co m prendi eron y aceptar on si n rep roches esta p equeñ a,
humilde y des cono cida ten denc ia mía haci a l a i nves tig ación h istó rica.
Sabedo ras de qu e a través de este trabajo se me ha p erm iti do am bicion ar un
deseo m ás de perfecci onamiento pe rson al a través d el es fuerzo reali zado en
cada m i nut o de d edicaci ón por conocer más s obre es ta ut opí a de siempre, l a
m oral.

Con el d eseo de n o defrau dar a nadi e, m i m ás profun do agra decimiento.

PRIM ERA PARTE:: Capítulo I Los Valores Mo rales
27

Ellos det erm inan las regl as o no rm as de con duct a que i ndi can cómo s e debe
uno co m port ar en dis tint as s itu acion es. Por tanto , la co ndu cta moral depen de
en def init iva de lo s v alores de l os cuales se part en, p or lo que m oral y valores
están estrech am ente relaci onad os.

Vivimos en s ocied ades que cambian co n bas tant e rapi dez, lo s v alores y
normas soci ales se est án modifican do y las nuev as coexi sten con las ant igu as,
eso pro duce t am bién con flict os co n las gen eracio nes, pue s los may ores est án
apegad os a sus vi ejos valo res y t ratan de m anten erlos resis tién dos e a los
cam bios , m ient ras q ue lo s jóvenes tratan d e i m pone r n uevo s val ores, a veces
opu esto s a aquel los 16 .
Buxarrai s, por su parte nos di ce qu e lo s v alores “son aq uell as cu alid ades
irreales , indep endi entes del su jeto y de carácter absol uto , ...
Los val ores tien en tres di m ensio nes; un a objeti va d e ser y v aler en sí m ismo;
otra su bjetiv a, se valo ra en cuan to rep resent a un in terés p ara el su jeto; y un
carácter soci al en cuant o a aspiraci ón de u n colect ivo hum ano determinado. E l
valo r s erá “un de term inan te del comportam ient o h umano tan to en sus
cond uctas com o de su s actit udes ” 17 .
Recurrien do a la Teoría d e la Educaci ón, el va lor se en tien de como aq uel la
cuali dad de lo s seres q ue les h ace esti m ables, es la d ign idad o excelen cia qu e
sus cita nu estras preferen cias.

El valo r se p ued e cons iderar desd e tres verti ente s fun damentales: com o
cuali dad ab stract a (bellez a, util idad , etc.), com o las preferen cias

16 Delval, J. y Enes co, I . (1 994 ): Moral, desarrollo y edu cación . Anay a, Madr id, p. 60.
17 Buxarraiz, M.R. (1 997 ): La fo rmación del p rofesorado en e duca ción en va lores. Prop uesta y materiales
educa tivos. Desclée de B rouw er, B ilbao.

LA EDUCA CIÓN MORAL EN LA FORMACIÓN DE LOS MA ESTROS Y MAESTRA S
EN ESP AÑA (190 0 - 1971)
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ind ivi dual es y como p referencias soci ales. En es tos d os ú lti m os cas os, se
hall an muy relaci onad o con las nec esid ades, tant o primarias como
secun darias . Hablar de valo res, p or tanto , resu lta francam ente difí cil, y a qu e
pos een un a curi osa caracterís tica, y es qu e “no s on prop iedad es de l as cosas o
de las acci ones , s ino q ue dep enden de una rel ación c on al gui en q ue val ora, la
uti lid ad, l a bel leza,... no forman p arte pro piamente de lo q ue se val ora, sin o
que son val ios os para al gui en” 18 . Po r tan to, nos hallamos en la relació n
dial éctica: objetiv ismo versus subjeti vis m o de los valo res.

Para con test arnos a la pregunt a de cóm o se adqu ieren lo s valo res,
acudi m os a Delval y a Enesco ; ell os n os se ñalan que es a través “ de l a
obs ervació n de l a vid a soci al (...), - y a qu e - ”lo s v alores so n d ifíci les de
trans m itir exp lícit am ente” 19 . Ahora bien , val orar es mucho más qu e el s im ple
hecho de deci r que es tás a fav or de u n d eterminado valor, sup one “ elegir,
apreciar y actu ar” 20 , s ólo así hal lamos si gni ficad o y p ropó sito a n uest ra vid a.
Hablam os de n uevo d e alcanzar lo m ás a nhel ado po r la perso na, la feli cidad ,
la sati sfacció n po r cad a día vi vid o y el deseo de segu ir tr abajando a favo r de
uno s valores q ue den senti do a n uest ra v ida. La relaci ón entre felici dad y
valo res es un te m a m uy d ebati do y trat ado por numerosos autores , como po r
ejem plo, por Si nger 21 pa ra el cual, en “las elecc ione s rad icales cu esti onamos
los fund am ento s de nues tra vi da”, en cuyo b asamento se hal la l os val ores que
asumim os y d e cuya elecc ión, acert ada o n o, depen derá el g rado de
sati sfacció n con noso tros m ism os.

18 Op. cit. Delval y Enesco, (1 994 ), p . 59 .
19 Op. cit. Delval y Enesco (1 994 ), p . 64 .
20 Carmen Cem branos y M. Bar tolomé (198 1): E studios y experiencia s sobre ed uca ción en valo res . Narcea,
Madrid , p . 19 4.
21 Singer, Peter (19 95) : Ética p ara vivir me jor . Ariel, Bar celona, p . 15 .

PRIM ERA PARTE:: Capítulo I Los Valores Mo rales
29

El concep to de v alor, ti ene pues, un d obl e s ign ificad o d epend ient e d el
ángu lo des de el que se ha trat ado: filos ófic o – moral y psico lóg ico – y
actit udi nal. En un sent ido moral, m ás ob jetivo , hace referencia a lo qu e
m erece s er apreciad o, como fo rm as des eables de c om port am iento o v ida.
Desde u na persp ectiv a ps icol ógi ca, más ind ivi dual , lo s valores s on marcos
que ori enta n e int e gran socialmente al indi vidu o en el m undo, en sus actitu des
y c ond ucta. Los valo res p ueden ten er una fund am entaci ón u ori gen s ubjeti vo
(afectiv o – emocional), s ocial (m odos de comportamiento so cial o c ultu ral
deseab les), o trascender dich os condi cion am iento s, com o proy ectos ideales de
vid a o prin cipi os morales. Los va lores m orales s on metas en sí m ismas
vali osas , con u n cierto fu ndamento o bjetiv o o soci al, q ue pued en ser
justi ficado s en fun ción de criteri os m o rales o p atron es soci ales acept ados .
Las actitu des p or el con trario , son predisp osi cion es, adquiri das en el curso del
aprend izaje, q ue im pul san a m anifes tarse d e formas d eterminadas an te lo s
objeto s o s itua cion es. Suelen tener en su b ase alg uno s val ores y creencias
(aspect o co gni tiv o) y además, co nll evan factores afe ctiv os (sen timientos
pos iti vos o nega tivo s) con un carácter m otivaci onal , y ten denci as a actu ar
(elem ento comportamental). Decimos que una pers ona ti ene una acti tud
pos iti va hacia alg o cuando s ient e ci erto im pul so a act uar o perci bir
favorab lemente el objeto d e la actit ud.
Las creen cias, a es te n ivel , po demos con sid erarlas como el com pon ente
cogn iti vo qu e está en la base de los v alores y actitu des. Son prin cipi os de
represen tació n del m undo , q ue su elen ex presar por medio de op ini ones ,
teni endo l as acti tud es un caráct er m ás g eneral y est able. Las actit udes su elen
presen tarse co m o conjunt os s ist em áticos de creenci as,

LA EDUCA CIÓN MORAL EN LA FORMACIÓN DE LOS MA ESTROS Y MAESTRA S
EN ESP AÑA (190 0 - 1971)
30

valo res, co noci m iento s, exp ectat ivas , etc., qu e están or gani zadas y cu y os
com pon entes tien en, una con grue ncia o co nsi ste n ci a entre sí .

A un niv el m ás especí fico, las n orm as son reglas o paut as de co ndu cta
que d eterminan lo qu e hay q ue hac er o no . Toda norma presu pon e alg ún ti po
de enu nciad o o pri ncip io v alorat ivo , del qu e deriva y al que se puede acu dir
para dar razó n de ella. Po r eso mism o, no acept ar dic ho v alor o prin cipi o
valo rativ o, i m plica dis cuti r la norma en cuest ión . Frent e a l os v alores q ue
suel en s er fin es en sí m ismo y gu ardan un a cierta in depen denci a de las
sit uacio nes espe cíficas , las no rm as, p or l o general , son medios o in stru m ento s
para con segu ir det erm inadas m etas esp ecif i cand o lo qu e se pud e o no h acer
en ci rcuns tanci as co ncreta s. Además l as normas t ienen u n c a rácter m ás
extern o o in sti tuci onal , mientras qu e lo s val ores son los qu e int erpret an y d an
sent ido a las n orm as p rescrit as. Un m ismo valor pued e gen erar d ivers as
normas, dep endi endo de los co n text os y áreas a qu e se apl iqu e; y u na mism a
norma pu ede, a su v ez, s er l a co ncreció n de di ve r so s valores . Frent e a su
pos ibl e arb itrari edad , es i m portan te en su enseñ anza des tacar y justi ficar el
valo r qu e fund am enta un a n orma, sien do est e valo r el que apo rta leg iti m idad,
sent ido y fuerza a las no rm as.
En concl usi ón, y d ado q ue exi sten numerosas defini cion es de v alor ,
expo ndremos l as c uatro di m ensi ones o pun to d e v ist a m ás importante
aport ados por Fernan do Gon zález Lucin i 22 :

22 González Lucini, F. (19 90) : Edu cación en v alores y d iseño cu rricular. Do cum entos para la Reform a.
Alam bra Longm an, Madrid, p. 1 1.

PRIM ERA PARTE:: Capítulo I Los Valores Mo rales
31

- Los v alores s on pro y ectos i deales de co m portars e y exis tir q ue el s er
humano aprecia, desea y busca.
- Son op cion es p erson ales qu e s e adq uiere n d esde las po sib ili dades act ivas de
la vol unt ad.
- Son creen cias qu e se int egran en la estru ctura del con ocimiento.
- Son caracterís ticas de la acció n humana que m ueve la condu cta, orien ta la
vid a y m arca la person alid ad.

Frond izi no s completa esta vi sió n cuand o afirma que “Los v alores n o so n
cosas n i elem ento s de cosas , sin o pro pied ades, cua lida des su i gén eris que
pos een ciert os objeto s l lamados bi enes ” 23 . Adm itimos pu es, qu e el valo r
pued e cam biar al d epend er de fact ores d inámicos: el s ujeto que valo ra, el
objeto qu e es valor ado, y la situaci ón en l a que se d a la relació n sujeto - objeto .
Partien do de es ta relaci ón, est am os en di spo sici ón d e en tend er lo s cambios
experi m entado s en l a jerarquía de v alo r de cada pers ona; al vari ar las
c ircun stan cias de la hi sto ria, tant o de nu est ra propi a vid a, com o de la
humanidad, de ah í que h ablemos la im port ancia d e la ecolo gía de l valo r.
Desde la ed ucació n, debemos pro pon er y re alizar lo s val ores p osi tiv os y
reduci r en el indi vid uo y en l a s ocied ad el ámbito del an tiv alor o co ntr avalo r.
La edu cación la deb em os entend er co m o u n i nten to d e realizar v alores en la
perso na y la s ocied ad, valo res que hay qu e ex pli citar para qu e o rden en y
diri jan el queh acer d ocent e y dent ro de lo s cuales habrá que relacion ar los
m ás adecuado s y vi gent es. No se debe cons enti r que el profe sor sea un
ign orant e en su materia, desde su trabajo d iario , debe impulsar el cu ltiv o de la

23 Frondizi, Risieri (197 2): ¿ Qué so n los va lores? , Fo ndo de Cultura Económica, México, p. 17.

LA EDUCA CIÓN MORAL EN LA FORMACIÓN DE LOS MA ESTROS Y MAESTRA S
EN ESP AÑA (190 0 - 1971)
32

salu d, de l a paz, de la to leranc ia..., en b usca de una soc iedad más perfecta ,
porq ue cada un o de su s m iem bros que la co nforma, debe ser capaz de anali zar
y sit uarse críti cam ente an te con flict os de valor, de form a q ue le i m pliq ue a
pos icio narse d e form a cons truct iva y resp ons abl e en el comprom iso d e
cam biar to do lo que sea i njust o y orig ine in feli cidad a nuest ros semejantes.

1.2 - Clases de val ores y sus fuentes.

Cuand o habl am os de v alores , no siempre nos referi m os a los m ism os,
la a xiol ogí a n os señ ala difer entes tipo s de v alores . No exist e, por tan to un a
úni ca clasif icació n. A contin uació n pres entamos algu nas de el las:
- “ Valor es id eale s, so n aq uell as metas últ imas d eseabl es; y valo res
real es los que po nemos en prácti ca en nues tra vi da diari a” 24 .
Citan do de n uevo a Rokeach 25 , ést e dis tin gue do s ti pos de valo res:
- Inst rument ales , o re lacio nado s co n m odos de con duct a. Dentro d e el los
hall am os l os v alores m orales, qu e susc itan probl em as de con cienci a y
m alestar en l as p erso nas cuand o s e actú a co ntra ello s; y l os val ores de
com peten cia, relacio nad os con las con duct as int rapers onal es du rant e el
ejercicio d e una pro fesió n o rol .
- Valor es ter minal es o ref erido s a est ados deseab les d e exis tenci a
ideal izado s; se cen tran en el yo o en los o tros , p or ejem plo: u n m und o
en paz, la li bertad , la felici dad,...

24 Marín Gracia , Mª A. (1 987 ): Crecimiento p ersona l y desarrollo de v alores: u n nu evo e nfoq ue ed ucativo .
Pro molibro, Valencia, p . 7.
25 Op. cit. , Cem branos, 1 981 .

PRIM ERA PARTE:: Capítulo I Los Valores Mo rales
33

Nos h allamos h ablan do de ut opí a, p ues hemos de cons idera r q ue am bos t ipo s
de v alores s on ideales , en el primer caso , i deales de cond ucta; en el segu ndo
caso, valo res ideal es de exi sten cia, como ideales, no podrá n ser alcan zados en
su tot alid ad, pero ellos nos con duc en a su bús qued a, a esforzarnos para
alcanzarl os.

Fond evil la 26 nos ofrece otra cl asifi cación jerarquizad a, en la que d ist ing ue
los val ores gen eral es : Como aquel los referen tes a la exis tenci a, a la
ind ivi dual idad , person alid ad, etc.; y valores útil es , que s e reducen a:
- Valores pre - humanos ( no que no valgan para el h om bre, sino porqu e no
valen para él pro piamente en cuant o ho m bre):
o Los de la s ensi bil idad : De parte del ob jeto (delei tabl e - dol oros o),
de parte del su jeto (delei te - do lor);
o Los bio lóg icos .
- Valor es humanos pre - morales : econó m icos y eudemónicos
(pros perid ad - miseria, acon tecimientos feli ces o no en los neg ocio s,
etc.); noét icos , estétic os y artístico s; sociales ; de la volu ntad (en ergía de
carácter, cons tanc ia, etc).
Denom inad os pre - morales, po rque el hombre en cuant o tal no co nsi ste en
ello s, s on de algu na manera, ext ernos al su jeto. Los val ores in telect uales , po r
ejem plo, no s ayudan a co nocer lo h erm oso o lo bu eno, p ero és to no qu iere
decir qu e seamos bueno s o hermosos.
- V alores mor ales : Aqu ello s que afectan a l s ujeto en lo qu e es
m áxim am ente él mism o, es decir, en s u lib ertad . Son valo res d e o rden
prácti co, m iran las accion es del h om bre en cuan to p roceden de

26 Bar tolomé, M.,; Ferr eiros, P .; Fo ndevilla, J.M. ; Morilla, M. (1 985 ): Ed ucació n y valores. I .E.P .S. Narc ea,
Madrid ., p p. 3 3 - 34.

LA EDUCA CIÓN MORAL EN LA FORMACIÓN DE LOS MA ESTROS Y MAESTRA S
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su libert ad. Po r el los se mide p ropi am ente el val or de la pers ona hu m ana,
respo nden a su nat uraleza, la h um anizan y la elevan .
- Valores reli gio sos : Contemplan la relación d el sujeto con el sup rem o
valo r y con el pri ncip io d el m ismo sujeto.

Los valo res pro ceden, seg ún J ohn J. Carey , de tre s fu entes : “ La r elig ión ,
que trat a de i nterp retar, o expl icar, el sig nifi cado de la vida y las vías po r las
que los h om bres encu entran la vi da v erdad era; l a familia , fo rm ando act itu des
y conformando la prop ia comprensió n, transmite sus val ores morales, d e
« buen o y m alo», de generaci ón en generaci ón; y la socieda d. E nten demos por
soci edad, tod o tip o de o rgan izacio nes cív icas: s iste m a edu cativ o, parti dos
pol íti cos y sind icat os, ONGs,.. . est ablec iend o m etas, frent e a las cu ales el
hombre confron ta los valo res que reci be de la rel igi ón y de la fam ilia” 27 .
Tom ando es tas fuent es co m o referen cia, podemos ent ender lo s c am bios qu e
se pro ducen en la jerarqu ía de l os v alores a l o largo de la h ist oria. En el
pasad o, el p ode r de l a Igles ia, i m pregn aba t odo s los ámbitos so ciales con s us
ideas t raduc idas a d ogmas. La familia impartía por tan to, lo s m ismos valo res
prop ugn ados p or la rel igi ón, const itu yéndose en medio para fomentarlos e
int egrarlo s en la v ida de l as perso nas.

Actualmente v ivi m os en u n m undo plu ral, s in ideo log ías sól idas , en
soci edades abierta s y secula rizadas , i nst aladas e n el li beral ismo eco nómico y
pol íti co, y en el que l a pri vacid ad ha ganad o ter reno s obre la vi da p úbli ca,
dand o lug ar a lo qu e cono cem os po r crisi s de val ores .

27 Op. cit. Cem branos y Barto lomé (1981 ), p . 19 5.

PRIM ERA PARTE:: Capítulo I Los Valores Mo rales
35

Entend em os por época s de cr isi s en v alor es, a “aquellas en las qu e l as formas
habi tual es de vi da, y las reglas qu e las rig en, ent ran en con flict o co n l a
prácti ca soci al, y p or ell o, dejan de fun cion ar c om o lo hab ían h echo hast a ese
m om ento” 28 . Cuando la soci edad percib e est a d isp aridad , es cuan do se
m anifies tan con may o r i nten sid ad l a p reocup ación por las cuest ion es m orales ,
y por tan to, po r los v alores , coexis tien do v alores y normas s ocial es actu ales
con las im perantes en el pasad o, prod ucién dos e una fal ta de ent endi m iento
humano, que n os ind uce a s enti r pérd ida d e di rección , y de cont radicci ón en
nues tra vid a priv ada y cole ctiv a. Por tan to, co m parti m os con Fon devi lla, q ue
“ la cris is d e valo res, no es s ino la cri sis de v aloraci ones , la c risis es d e l as
perso nas, y no de los v alores ” 29 .
Se est á pi dien do un cam bio del s enti do d e l a m oral de nu estro t iempo,
un cam bio en el qu e los val ores morales ocup en un pap el dest acado en
nues tras v idas , cam bio que se per ciba n o s ólo sob re lo «escrito y escuch ado»,
sin o en nues tros act os, en los q ue pred om ine el respet o y reco noci m iento
hacia la s demás personas .

1.3 - Los Valores Mora les

En l a Pri mera Declar ació n del Parl amento de las Religio nes del
Mundo 30 , encuen tro mantenid o entr e represen tant es de las religi ones m ás

28 Delval, J. y Enesco, I. (1 994 ): Moral, desarrollo y edu cació n. Anay a, Madr id, p . 17 .
29 Bar tolomé, M.; y otros (19 85) : Edu cación y va lores. Sob re el sentido de la a cción educativa en nuestro
tiem po. I.E.P .S., M adrid , p. 3.
30 Conferencia de la Dec laración de l Par lam ento de la s Religiones del Mundo, (1 994 ): Hacia un a ética
mund ial. T ro tta, Mad rid.

LA EDUCA CIÓN MORAL EN LA FORMACIÓN DE LOS MA ESTROS Y MAESTRA S
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exten did as del plan eta, se pro clamó un a “ Ética Mun dial , eq uip arable a la
Prim era Declaración de l os Derech os d el Hombre de 1 776 ” 31 . En su s
concl usi ones se re salt aron l os sig uien tes valor es q ue a co nti nuaci ón
descri bimos. Ello s s erán los referen tes d e nuest ra inv esti gació n, no só lo p or
coin cidi r en t odas las religi ones , sino porque son tam bién los proclam ados por
nues tra Con sti tuci ón y actual legi slaci ón educat iva. Est os s on: La Libertad ,
Jus tici a, Solid aridad , Tolerancia y Paz.

La Liberta d: Ocupa un lu gar des tacado , pues si n ell a no cabrí a habl ar
de una autént ica educac ión, aunque su signi ficado y ap licac ión a l a realidad es
variad o y com p lejo.
El término latin o Li ber , sign ifica aquel la “person a en la cual el e spír itu d e
procreaci ón se hal la n atural m ente act ivo ”, lib er er a el joven qu e al canzaba la
m adurez s exual , in corpo rándo se a l a co m unid ad como hombre cap az d e
asumir respons abil idad es” 32 .
En su defi nici ón hal lamos m últip les sen tid os. Pod em os hab lar de:
- Liber tad natu ral , como aquella qu e el hom bre ti ene llevad o de su
racioci nio , s abe del pode r d el des tin o, po r el cual t odo est á
determinado.
- Liber tad pol íti ca o soci al , en cuan to pos ibi lid ad del hombre de regir su
prop io des tin o, sin int erferencia d e otras co m unid ades s ocial es.
- Liber tad persona l , conceb ida com o auton om ía o inde pend encia frente a
las po sib les co accion es de la co m unid ad.

31 Ibide m, p. 10.
32 Ferrater Mora (19 82) : Diccion ario de Filosofía . Alianza Editorial, To mo III, 4 ª ed., Mad rid, p . 19 68.

PRIM ERA PARTE:: Capítulo I Los Valores Mo rales
43

respo nsab ili dad, valo res que adqu ieren sen tid o cuand o la li bertad se enti ende,
en p alabr as d e Niet sche , co m o cap acidad de no t ener que rendirl e cuent as a
nadi e sino a uno mism o.
En las o bras de Nietz sche 46 , Sart re 47 , Weber 48 y Hanna Arendt 49 ; Camps 50 ,
anali zan la estrech a relació n entre libert ad y respo nsab ili dad, ést e val or
últ im o, muy reclamado, po r s u a usen cia, en la vi da del hombre act ual p or la
difi cult ad que entraña comprom eterse consi go m ismo y , so bre t odo , con l os
otro s; po dríamos enten derla co m o la capaci dad de l a per son a para respo nder
de sus accion es en el ejercici o de su lib ertad.

La Justi cia:

P rocede del sus tant ivo lat ino iu stu s. La vo z iustitia es u n térm ino
abst racto i dent ificad o con “ iguald ad o ad ecuació n ob jetivamente exi gib le” 51 .
Derivado a su vez de ju s , qu e sig nifi ca derecho . Es jus to el hombre q ue
conced e a cad a uno s us der echos , es decir , l o q ue le es d ebid o po r ser lo q ue
es, similar al orden o a la m edida.
Victori a Camps, no s la señal a co m o “valor central ” 52 , pues mantiene u na
estrech a rel ación co n los derecho s fund am ental es de las perso nas y sin ella n o
tien e razón de s er los d em ás valo res. Com o con dici ón neces aria, pero no

46 Nietzsche, F. (1 932 ): Mas a llá del bien y del ma l. Genealogía de la moral. Agu ilar, Mad rid. (T omo VII d e
sus Obras Completas).
47 Sartre, J. P . ( 194 8): El existencialismo es un h uman ismo. Sur, B uenos Aires.
48 Web er, M. (19 93) : La cien cia co mo pro fesión. La política como profesión . Espa sa Calpe, Mad rid.
49 Arendt, H., Finkielkraut, A. (1989 ): La c risis de la cu ltura, Ed itorial P ór tic, Bar celona.
50 Cam ps, Victor ia (19 90) : Virtudes P ública s. Espasa - Calpe. Madrid , p. 60.
51 Millán Puelles, A. (19 84) : Léxico filo sófico. E diciones Rialp, S. A., Madrid , p . 36 9.
52 Cam ps, V. ( 199 4): Lo s valores d e la ed ucac ión. Grupo Anay a, Mad rid, p . 10 7.

LA EDUCA CIÓN MORAL EN LA FORMACIÓN DE LOS MA ESTROS Y MAESTRA S
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sufi cient e p ara alcanza r l a felici dad, se co nst itu ye, en p alabra s de Cam ps, “ en
el fin ú lti m o de la vid a m oral” 53 .
Tam bién po dem os ent ende rla, “ com o un con trat o, u n p acto necesari o entre
tod os p ara m antener el orden y la su m isió n a un as leyes general es, co n el
úni co fin de preservar a l as socied ades humanas d e s u autod estru cció n” 54 .
Para su real izació n necesi taríamos de la bu ena vo lun tad de l os in div idu os, de
los ciudad anos .
En p alabra s de Cam ps, serí a u na “virtud pol íti ca” 55 , ya qu e no deber ía qu edar
reflejada en m eros sen timientos sol idari os – in div idu alis ta - , sin o enmarcada
legi slat ivamente. Esta mism a idea se refl eja en las bases sob re las q ue se
sus tent a la teorí a sob re la justi cia de J. Rawls 56 . Su p ensamiento filo sófi co y
pol íti co, d e t alant e lib eral y dem ocráti co se in icia co n un co ncept o de just icia
desd e un a v isi ón púb lica, pue s s egún Rawls el sen tid o d e jus tici a varía, seg ún
se ap liq ue a insti tuci ones so ciales o a accio nes particul ares, “N o voy a
ocup arm e en ab sol uto de la just icia co m o vi rtud de acci ones part icul ares o de
perso nas” 57 , nos expl ica Rawls. Para Raw ls, la j ust icia podrí a defini rse como:
“ (...) la eliminación de dis tin cion es arb itrari as y el es tabl ecim ient o de u n
aprop iado equ ili brio ent re pret ensi ones rivale s” 58 , relacion es con sid eradas
siempre confli ctiv as ya q ue l os p rotag oni stas van a ins ist ir en su s derecho s
frente a lo s derech os de los ot ros.
Para u na p osi ble resol ució n de práct ica de justi cia, se requ iere lo que Rawls
deno m ina per son alid ad mor al , es d ecir, “ aquell a perso na – o in sti tuci ón - , que

53 Op. cit. Cam ps (19 90) , p. 31.
54 Ibide m, p. 112
55 Ibide m, p. 31.
56 Op. cit. Raw ls, J. (1 999 ), p . 23 5 .
57 Íbide m, p. 79.
58 Íbide m . P. 79.

PRIM ERA PARTE:: Capítulo I Los Valores Mo rales
45

se cara cteriza po r do s fa cult ades m orales : l a cap acidad para act uar a parti r de
un s enti do de la justic ia y u na capa cidad para formar una conc epció n d el bien
y perseg uirl a raciona lm ente” 59 .
Dos val ores s e con sid eran p ues, co m o exi genci as i m prescin dib les para
anali zar el concep to s egún l a teorí a d e Rawls, lib erta d e i gua lda d . La justi cia
sería, seg ún Rawls , m axim izar el may or b ien soci al p osi ble, argumentado
desd e el pri ncip io de u til idad . “U na socied ad está rect am ente ord enad a, y es
por ella just a, cuan do su s i nst itu cion es está n articu ladas de m odo que reali cen
la m ay or suma d e s atis faccion es” 60 , en ten dien do por «sociedad b ien -
orden ada», como aqu ella en l a q ue hay u n en tend imiento públ ico a pes ar de
a ceptar las diferent es y opu estas concepcio nes de b ien (con la única cond ició n
de que és tas s ean racion ales ).
Rawls afi rm a, que aceptan do la exis tenci a de plu ralid ad de con cepcio nes d el
bien , ex ist en do s pri ncip ios de just icia: 1º . Cad a pers ona t iene u n ig ual
derecho al m ás amplio esq uem a de ig uales lib ertades bási cas (li bertad de
pens am iento , de conci encia, de as ociaci ón, ...), com patib les con un esqu em a
similar de lib ertades para tod os.
2º. Las d esig uald ades econ ómicas y soci ales han de sati sfacer do s
cond icio nes: t ienen q ue: a ) Ser para el may or benefic io de los miem bros
m enos fav orecid os d e la soci edad; y b) Estar ads critas a cargos y posi cion es
accesib les a to dos en cond icio nes d e equi tati va igu aldad de opo rtun idad es.
La im port ancia del concept o de equidad para exp licar su t eoría qu eda
reflejada co n l a ex pli cación q ue Rawls real iza de l o que él enti ende como una
prácti ca jus ta o eq uita tiva , es decir “cuando s atis face los p rinci pio s que l os

59 Ibide m , p. 104 .
60 Íbide m, p. 124.

LA EDUCA CIÓN MORAL EN LA FORMACIÓN DE LOS MA ESTROS Y MAESTRA S
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que en ell a p artici pan po drían pr opo nerse un os a o tros p ara su mutua
aceptaci ón. (...) Las perso nas em barcadas en u na práctica justa o eq uit ativ a,
pued en m i rarse unas a o tras abiert am ente y defen der su s resp ectiv as
pos icio nes” 61 .
Dotado su pen samiento de u n carácter d em ocrático y lib eral, con i nflu encia
cons truct ivi sta kant iana , defi ende la exclu siv idad de aqu ello s p roced im ient os
para cons trui r princi pio s de justici a a p artir de l os com prom isos adopt ados p or
perso nas raci onal es con facu ltad es m orales .
Intu im os en su t eoría un t rasfon do co ntract uali sta, y l a bús qued a de un
cons enso racion al argu m entati vamente logrado, prop ia de la ética
com uni cativ a o dis cursi va defen did a por Habermas 62 .

La p resenci a y el resp eto del o tro, la defens a d e la igu aldad , son
cond icio nes reales que hacen po sib le su ap arició n, pero com o ideal ,
com parti m os con Cam ps su natu raleza i mperfec ta , en tend iend o p or t al, l a
im pos ibi lid ad de s er alcan zada en su tot alid ad. Atend er a l as necesi dades e
int ereses general es, ex ige q ue se con crete en u na ley qu e oto rgue
uni form idad , intran sig encia y ca stig o, por lo q ue d ifíc ilmente pu ede llegar a
tod os s i no se recon ocen las di ferencias en tre las pers onas adq uiri das
his tóri cam ente.
La jus tici a in tent a hacer realid ad es a hi poté tica i gual dad de tod os los
humanos, recon ocid a y pro clamada en la Rev olu ción Frances a, y la n o m enos
dud osa li bertad en tan to derech os fu ndamentales d el ind ivi duo , derecho s que

61 Íbide m. P. 90.
62 Haber m as, J. (19 85): Concienc ia mora l y acció n co munica tiva. P enínsula, Barcelona.

PRIM ERA PARTE:: Capítulo I Los Valores Mo rales
47

son el requ isi to de una cali dad de vid a qu e d ebe s er objeto p ost erior m ente de
conq uis ta ind ivi dual .

Tom ando como referenci a di sti ntas cien cias , el pro fesor Gil Mart ínez 63
realiza el sigu ient e análi sis encon trand o las sigu ient es acepci ones al término
de justi cia:
- Perspect iva p sico lóg ica: encuen tra u n p araleli smo d e just icia con deseo ,
aspi ración .
- Pers pecti va antropo lóg ica: la j usti cia va l igad a a la con cepció n del s er
humano com o ser de rela ción y al descu brimiento del otro com o sem ejante.
- Persp ectiv a socio lóg ica: la just icia si gni fica igu aldad de oport uni dade s,
sup eración d e di stan cias y liberac ión de s itua cion es humillant es, denu ncia d el
orden est able cido y com promiso para el cambio de estru cturas generad oras d e
desi gual dades .
- Pers pecti va ética: l a jus tici a, como val or nu clear en tod as las relacio nes
humanas, se con stit uye en criteri o q ue sirv e pa ra juzgar la adecu ación o no de
las con duct as a la di gni dad d e la perso na; rect itu d de con duct a con y hacia los
dem ás, y rectit ud in terio r (ser leg al, recto co n nos otro s m ismos).
Es un val or q ue supo ne, s iempre al menos, o tra person a a quie n d ebe
respet arse; es la virt ud de l a equid ad, de la m edida, de la igual dad y del orden .
Para al canzar la justi cia, s e n ecesit a l a p ráctica d e otro s val ores co m o el
respet o, l a co ope ración , la to leranc ia o l a hon radez. Por es o es t an di fícil
hall ar una defi nici ón ú nica y correcta que co nten te a tod os.
La idea de justi cia po see también un co ncept o m ás glo bal, ent endi énd ola

63 Gil Martínez, R. (199 8): V alores hu man os y de sarrollo person al. Tu torías de educa ción secund aria y
escuelas d e pa dres. Escuela Española. Madr id, p . 15 1.

LA EDUCA CIÓN MORAL EN LA FORMACIÓN DE LOS MA ESTROS Y MAESTRA S
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com o exig encia de qu e todo ser hu m ano sea reco noci do y trat ado com o
prin cipi o abs olu to de su s p ropi os act os. Es la vi sió n d e Kant 64 , el cual oto rga,
a la act uació n hum ana, u n valor de fi n y no de sim ple m edio o in stru m ento .
En con secu encia, debe excl uirs e todo comportam iento , de dis parid ad y
desi gual dad no fund ados en el efecti vo se r y obrar de cada uno.
Cont inu ando con esta mism a idea, d ebemos de resa ltar el n ecesario res peto a
la p erson a, facil itán dol e cu anto se le d ebe como in div idu o respo nsab le de su
prop io d esti no, est o enl aza con l os Derecho s Humanos recono cido s en la
ONU en 194 8, para q ue pod am os hab lar de p az so cial. En su artí culo 1º , se
afirm a: «Todos los seres humanos nacen libres e igu ales en dign idad y en
derecho s. Están do tado s de razón y de co ncien cia y deb en obrar los u nos par a
con l os o tros con es píri tu d e fraterni dad». Desde es ta vi sió n, la jus tici a
adqu iere fuertes con not acio nes de i gual dad, como valor y criterio bás ico en la
sol ució n d e l os prob lemas soci ales. Nos referim os a la «justi cia so cial». En
palab ras de J uli án Marías, “ la just icia so cial, aqu ella q ue corri ge y recti fica
una s itu ación so cial q ue en vuel ve una injus tici a p revia qu e, si se m antu viera,
inv alid aría las co ndu ctas jus tas, lo s actos ind ivi dual es de la just icia” 65 .
Todo este discu rso filosófi co que nos pued e parecer utóp ico en n uest ros
días , (record em os las inm ortal es o bras de Pl atón 66 y de Tom ás Moro 67 ), nos
hace sen tirn os impotent es a la ho ra d e res olv er las i njust icias so ciales . Pero
este sen timiento n o pued e conv ertirs e e n una ex cusa para que d esen tend am os
nues tros deberes para con l a justici a. Una socied ad no po drá ser jus ta si l os

64 Kant, I. ( 198 3a): F und amenta ción metafísica d e las co stumbres. Espa sa - Calpe. Mad rid.
65 Marías, J . (1 974 ): La justicia socia l y otras in justicias. Esp asa - Calpe. Mad rid, p. 1 1.
66 Plató n (194 1): La Repú blica. Obras Comp letas . VI I, Espa sa Calpe, Mad rid.
67 T omás Moro (1 986 ): Utop ía . E dición did áctica y traducción , Llatzer Br ia i Pe rau, Alham bra, Mad rid.

PRIM ERA PARTE:: Capítulo I Los Valores Mo rales
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ind ivi duo s q ue la co m ponen carecen del s enti do d e l a justi cia, y cr een que
ésta es, al go que t enemos que al canzar y no c om o alg o q ue ten em os q ue d ar;
valo r qu e ot ros deben practi car, pero no no sot ros. Defen dem os que l a
verdad era justi cia comienza viv iénd ola co n n oso tros mism o y en nues tras
relacio nes co n los dem ás.
Com pañera de la soli darid ad, val or que debe ser en tend ido com o con dici ón
para alcan zar l a justic ia; y en pal abras de Mo ltmann 68 , “ cam ino p ara la p az y
para la co nstr ucció n de un a soci edad más h um ana”. “ (...) Es un pact o
necesari o ent re tod os p ara mantener el orden y l a su m isió n a u nas leyes
general es, con el ún ico fin d e preserv ar a las so ciedad es h um anas de s u
auto dest rucció n” 69 .

La Soli darida d:

Procede de la v oz l atin a sol idu s , sig nifi cando m oneda de o ro sól ida.
Sol ida re , enten did a “ com o cohes ión intern a de un g rupo socia l ” 70 .
Podrí am os deci r, que por s oli darid ad se ent iend e n o s implem ente co m o u n
sent im ient o d e co m pasió n por los males y sufrimientos de los dem ás, sin o
m ás bie n la determinación de comprom eterse en el b ien común de tod os y d e
cada u no, que part e d el co nven cimiento de que to dos deb em os ser
respo nsab les de todo s.

En palabra s de Victo ria Cam ps la s olid arid ad cons ist e en “ un

68 Moltmann , J. (19 92) : La justicia crea futu ro . Sal T err ae. Santander.
69 Ibide m, p. 112 .
70 Rey Pasto r, J .; Quiles, I. ( Dirc.), (19 52): Dicciona rio filosófico . Espasa - Calpe , Argentin a.

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sent im ient o d e comunidad, de afecto h acia el necesi tado , de ob lig acion es
com parti das, d e neces idad es comunes. Todo l o c ual llev a a la parti cipaci ón
activ a en el reco noci m ient o de ay uda al otr o” 71 . Va uni do al valo r de
respo nsab ili dad, ya que co m porta un s erio comprom iso p or el bien de t odo s y
de ca da u no. Im plica lu char por sup erar l as diferen cias des de d ond e s e mide a
las pers ona s: di ferencias ideoló gicas , raciales, económ icas, religi osas . Se trata
de un co m promiso vali ente y s incero a fa vor de l a sup eración de la
dis crim inaci ón, la ex plo tació n y la opr esió n de pers onas y grupo s.

La ex ige ncia ét ica d e la so lid aridad recl am a de tod os, tomarnos m uy en
serio nues tra pert enenci a a un a m ism a y común h umanidad. Se trata de
sup erar actit udes indi vid uali stas , egocén tricas y cerradas, para l legar a sen tir
com o pro pias las i njust icias y las vio lacio nes de los derecho s humanos en
cualq uier ri ncón del m undo , de sufri r «en la propi a carn e» lo s sufrimientos
que se l es in fring en a las p erson as, de to m ar c onci encia de las si tuaci ones
int oleran tes d e hambre, miseria, so ledad y aband ono , de sen tir la am enaza d e
dest rucció n de lo que es p atrimonio de t odo s.

En el co ncept o de solid arid ad podemos hallar, a jui cio de García
Roca 72 , tres ing redien tes esenci ales: la co mpasi ón , s enti m iento fund am ental
que po dríamos caract erizar com o u n senti rse a fectado an te el s ufrimiento de
los dem ás; el re cono cimient o , por el cu al sal im os de nos otro s m i smos hacia el
otro , acogemos al otro p or ser qu ien es, pe rson a que po see capaci dades y

71 Op. cit. , Cam ps, V. (199 4), p. 1 14.
72 García Ro ca, J . (19 94) : Solidar idad y voluntar iado. Sal Terra e. Santander.

PRIM ERA PARTE:: Capítulo I Los Valores Mo rales
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pot encial idad es en s í m ism a; y la un iver sal izac ión , cu ando la compasión ,
com o sen timiento, y el recono cimiento co m o actitud , a dqu ieren tod a su
dimensión humana.

Som os con sci entes de que son cada vez más las vo ces q ue se s um an a
reclamar una socied ad de ro stro humano, u n nu evo o rden soci al, un a cu ltu ra
nuev a que no alien e a las pers onas si no que las c ond uzca a su plena
realizaci ón. Pero est a ex igen cia é tica implica y demanda un a s erie d e
reformas de gran alca nce: refo rm a del sis tem a int ernaci onal de co m ercio, del
sis tem a m on etario y financi ero m undial , de la estructur a de las organi zacion es
int ernacio nales ex ist entes ... Para al canzar todo es to, s e req uiere un cambio
profu ndo y efectivo en nue stras actitu des p erson ales y sociales .
En la s ocied ad act ual, el cons umism o lleg a al ex tremo d e pens ar qu e alcan zar
la feli cidad e s cuest ión de u na p rodu cción y d isfru te il imitado d e bi enes
m ateriales . Este afán de pos eer y de ganar al preci o q ue sea, g enera
necesari am ente in sol idari dad y violen cia.

Debem os ed ucar h acia un nu evo m odel o d e s oli darid ad: la cult ura d e l a
gratu idad . Térm ino e m pleado po r Fuen tes, Cort ina, Sáez, Mard ones y
Brion es 73 . La g ratui dad es ante tod o, u na act itu d ante u no m ismo y ante lo s
dem ás, una act itu d que s e m anifies ta en el ha cer por y para las perso nas.
Cuand o hablamos de un nuevo m odelo de solid arida d tam bién nos referimos a
las refle xio nes pl antead as po r Im anol Zubero 74 , las cual es est ablecen , que con

73 Fuentes, P. y otros, ( 199 7): “Hacia una cultura de la so lidarida d”. Re vista Docu mentac ión soc ial, nº 106 .
Madrid .
74 Zubero, I ., (1 995 ): La n ueva s cond iciones d e la so lidarida d. DDB , Bilb ao.

LA EDUCA CIÓN MORAL EN LA FORMACIÓN DE LOS MA ESTROS Y MAESTRA S
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el l lamado Estad o d el Bienes tar la resp ons abil idad d el ciu dadan o po r l os más
necesi tado s, s e v a di luyendo, dand o al Estado el papel de úni co agen te de
sol idari dad, des m ovil izan do lo s recu rsos prop ios de la socied ad civil y las
respu estas soli daria s de las m ism as.
Para ser so lida rio, cada persona d ebe h acerse carg o p or s u cu enta, d e la
riqu eza q ue en cierran lo s valores y asumirlos. Los v alore s n o se i m ponen ,
sin o que atraen y piden ser realizado s. La so lid aridad , com o valor, im plic a por
tant o, genero sid ad, desp rendi m iento , espíri tu d e coop eración y partici pació n.

Tom ando de refer encia de n uevo a Vict oria Camps, gr an cono cedor a
del t em a que t ratamos, afirma, que al ig ual que co n l as demás virtu des , el
ejercicio d e la so lid aridad “ sol o dep ende d e la creació n de háb ito s (...).
Hábito s, que si n o so n incu lcado s desd e la infan cia ya no aparecen nu nca” 75 .
“ Com plementa a la jus tici a. Es el sentimiento de soli darid ad el q ue ha d e
llev arnos a denu nciar las injus tici as y a co m pens ar las in sufi cienci as de la
justi cia” 76 . Est e es un ejemplo más de cóm o p ara h acer efect ivo un val or, se
requi ere la prácti ca de ot ros val ores, pu es con el ejercicio de unos nos ay uda a
cons egui r otros .

La paz:

Com o “ elem ento cons titu tiv o de las realid ades s ocial es” 77 , está

75 Op. cit ., Cam ps, V., (19 94) , p. 116.
76 Ibide m , p.1 16.
77 Muñoz, Francisco A. (ed .) ( 200 2): La paz imp erfecta. Eir ene. Instituto de la P az y los Conflictos.
Universidad de Granada. P . 2 4.

PRIM ERA PARTE:: Capítulo I Los Valores Mo rales
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Rawls, al t ratar el pap el de la to leranc ia en su teo ría sob re la li bertad y
la justi cia, le llev ó a adm iti r q ue el may o r prob lem a n o se hal la en acep tar el
plu ralis m o prop io de un a so ciedad democrática y moderna, si no el sabe r vi vir
con “ un p lural ismo de d octri nas q ue resul tan i ncompatibl es entre s í” 88 . Por
eso nos atrev em os a afirmar que l a tolera ncia se co nst itu y e en pieza cl ave
para la evo luci ón d e u na so ciedad moderna, además de s er una vía más de
trans form ación pol íti ca y social .
Posi blemente, si n l os debat es hi stó ricos en torn o al val or de l a tole rancia n o
hub iera su rgid o el i nterés por el d esarrol lo de una teoría sob re l a l ibert ad
ind ivi dual y , p ost eriormente, sob re los derecho s hum anos , po r es o es tamos
conv encid os de que la fil oso fía s obre la to leranci a y la luch a por su
recono cimiento es el p recedent e de la lu cha por el resto de las li bertad es.
Prim ero fue la tol erancia y , po steri ormente, la libert ad reli gio sa y la li bertad
de con cienci a. Los filóso fos de la t olera ncia 89 primero reiv ind icaron l a n o
persecu ción por motivos relig ios os y, d e ahí, la pro tecci ón de u n ámbito de
lib ertad en el que es té au sent e la coacci ón del Estad o. Po r el lo, h ay u na l ínea
de co nti nui dad ent re l as p etici ones d e to leran cia y la em ergenci a de la id ea de
la lib ertad d e conci encia qu e, adem ás pro nto se ex tend erá al resto de
lib ertades , po r el lo, no creem os eq uiv ocarno s al afi rm ar qu e es tos teórico s
fueron los p recurso res de lo s derech os h um anos .

La qui ebra de la u nid ad relig ios a pro duci da por la Reforma es el pun to
de parti da de es te largo proces o hi stó rico qu e enm arca el deb ate sob re la

88 Raw ls, J. ( 199 6): Libera lismo po lítico, T rad . De S. R. Mader o, Fondo de Cultu ra Eco nómi ca, México , pp .
11,12.
89 Par a conoce r la historia y la formación de la idea de T oler ancia, leer M artínez de P isón, J . (2 001 ):
Tolerancia y de rechos fu nda mentales en las socied ade s multicultura les. T ecnos, Mad rid, p . 23 y ss.

LA EDUCA CIÓN MORAL EN LA FORMACIÓN DE LOS MA ESTROS Y MAESTRA S
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tol erancia primero, y d espu és so bre las li bertad es i ndi vid uales y los de rechos
humanos.
Paradójicamente, el tri unfo de la Refo rm a no v a a i nst aurar u n cl im a de
tol erancia, sino to do lo cont rario, cont inu os c onfl icto s b élico s duran te los
sig los XVI y XVII se ex tend ieron p or t oda Europa. La i dea de Tol erancia
pues se formó en un larg o pro ceso q ue s e in icia en el mism o m omento de la
Reform a, coinci dien do co n las primeras p etici ones de to leranci a y don de s e
form ula de forma d ifus a una primera noci ón ins pirad a, so bre tod o, en razo nes
ins trumentales y de utili dad p úbl ica.
En el sig lo XVIII encontramos las form ulaci ones m ás serias sob re
tol erancia con lo s tóp icos propi os d e su acepci ón moderna. En el trasfo ndo de
tod os los de bates vi vid os en es e tiempo s e hall a el conv encimiento de q ue no
exis te una rel igi ón ve rdadera y qu e las dis put as so bre ci ertas cree ncias son
m ateria de fe en la s que l a razón po co pu ede dil ucid ar.
La l ucha p or la co nqu ist a de la tol erancia coin cide crono lóg icamente pu es,
segú n Vic tori a Camps, con el liberal ismo, cuya p olémica “ tiene do s
m om entos inel udi bles ” 90 , el primero rep resent ado por Locke co n su Epí sto la
de T oleran cia 91 , alegato en favor d e la li bertad relig ios a y en cont ra del
dog m atismo. Supo ver con l ucid ez, qu e el cris tian ismo, como relig ión
m onot eíst a y d ivi did a en can tida d de i gles ias y credos , traería d ist int as
conv iccio nes perso nales olvidan do la m áx ima evangéli ca de, «dad al César l o
que es de l César, y a Dios lo qu e es de Dio s». Toda su disert ació n gira
ento rno a esta frase como forma d e d efend er l a t oleran cia, d estaca ndo la
necesi dad d e separar lo s cam pos de lo pú bli co de lo priv ado, así com o la

90 Op. Cit., Camps, V. (1 996 ), p. 74.
91 Locke (16 89): Carta sobre la Toleran cia , Go uda, Ho landa. T rad ucción castellana, Grij albo, Barc elona,
1975.

PRIM ERA PARTE:: Capítulo I Los Valores Mo rales
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defens a de una carid ad crist iana qu e debe em p ezar por la aceptaci ón de
opi nio nes relig ios as diferen tes. Nadie posee la verdad rel igi osa, los asun tos
del al m a son o bjeto d e fe y de ad hesi ón p erson al, por t anto , al Estad o n o
deben incumbirle.

El segun do mom en to en la his tori a del val or de la to leran cia surg e d e
m anos de Stuart Mil l, co n su o bra, On Libert y 92 , en ell a realiza u na defens a a
ult ranza de l a l ibert ad. Para Mill, pro tege r las li bertad es ind ivi dual es si gni fica
prot eger al ind ivi duo d e l as in terven cion es y op resio nes d e la so cied ad,
im pedi r la auto determinación a la que cad a cual ti ene derech o.
Podemos acep tar pues, que el val or de l a t oleran cia est á m uy
relacio nada con el de la libert ad. Relación que paten tiza G óm ez García 93 e n su
estu dio sob re la p edag ogí a de l a tol eranci a en Gin er de l os Rí os, pens am ient o
que qued a reforzad o co n l as bas es s obre las que tant o Locke com o Mi ll
sus tent an l os derecho s d e l a to leranci a: 1 º) La verdad t otal no l a tien e n adie;
2º) El res peto a todo s l os humanos n o es s ólo un d eber, es al m ism o tiempo
una necesi dad, dado qu e nadi e t iene el monopo lio d e la razón es precis o e
inev itab le esc uchar o pin ion es ajenas , di alog ar, con trast ar i deas. La tol eranci a
se apoya p ues, en un a certeza epis temológica y en un a certeza m oral: n o h ay
una ver dad abs olu ta y el im perativo m oral por ex celenci a (como y a dijo Kant)
es el respet o a l as pers onas . Princi pio defen did o so bre la s bas es de que las
perso nas ti enen fines y p ropó sit os en su s vidas qu e s on sign ifica tivo s para
ello s. Son capac es de reflex ion ar sob re sus ci rcuns tanci as y actuar según

92 Op. Cit ., Stuart M ill, J. (196 2).
93 Gómez García, Mª Nieves (200 4): T r es m odelo s de p edagogía en el pe nsam iento educativo andaluz:
Séneca, Giner de los Ríos, Mar ía Zam brano. E n 1 as J ornad as de Historia de la Ed ucació n en And alucía . Vol.
I, Centro Cultural el Mo nte, Sevilla, p. 5 9.

LA EDUCA CIÓN MORAL EN LA FORMACIÓN DE LOS MA ESTROS Y MAESTRA S
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razones que deri van d e tales reflexio nes, lo s fin es que dan sen tid o a sus vidas
son el prod ucto de su refl exió n, son por tan to escogi dos p or ellos m ism os y
deriv an part e de su valo r de t al h echo. En palab ras de Alb ert Weale, “ la
tol erancia, el res peto a las person as, i m plica la i dea de q ue hay q ue permitir
que las perso nas actúen s egún su p ropi a co ncepci ón de l o que es b ueno y
vali oso para ello s, y que en l a medida en que ha gan eso están ex presan do su
natu raleza de sere s racion ales y reflexiv os” 94 .

Gil Martí nez 95 d efien de las bas es d e l a t oleran cia ins pirad as en las
obras de Rahner 96 , Bochensk i 97 , Moore 98 , o Ibáñez - Martí n 99 , y lleg a a la
concl usi ón, de q ue las raíces o bas es en l as que se su sten ta la to leranci a se
encuen tran: por una parte, en el respet o que m erece siem pre cualqu ier perso na
humana, o di cho d e otra fo rm a, en el recon ocimiento del otro que,
presci ndi endo d e su cred o relig ios o, de su i deol ogí a o de su cond ició n so cial,
es u na pers ona y, po r ta nto , di gna de respe to y co nsi deració n. I deas
sus tent adas so bre las present ada por Lock e y Mill , y n o muy di ferentes a las
que defien den Ortega, Mín gue z y Gil 100 , lo s cu ales ll egan a la concl usi ón de
que la tol erancia es con dici ón i m prescin dib le para h ablar d e c onv iven cia
soci al en una so ciedad plural ist a, en aceptar di ferent es formas de ent ender l a
vid a, creencias, valo res; guarda una estrech a relació n con el plurali sm o, v irtu d

94 En Cam ps, (1 996 ), p . 76 .
95 Op. Cit., G il Martínez, R., ( 199 8), p. 4 3.
96 Rahner, K., (1 977 ): Tolera ncia, libertad, manip ulació n. Her der. Barc elona
97 Bo chensk i, J. M., ( 197 9): ¿ Qué es la auto ridad? . . Her der. Barc elona.
98 Moo re, B ., (1 977 ): La to lerancia y el p unto de vista científico, en AA .VV.: Crítica de la Tolera ncia P ura.
Editor a Nacional. M adrid .
99 Ibáñez - Ma rtín, J.A. (1 983 ): “Am b iciones y aporias del pluralism o”, en Re vista de P edag ogía , nº 161 , p.
102.
100 Ortega, P ., Mínguez, R., y Gil, R. (19 96): La toleran cia en la e scuela. Ariel. B arcelo na .

PRIM ERA PARTE:: Capítulo I Los Valores Mo rales
63

ind isp ensab le para vi vir en dem ocracia.
Podemos decir que la tol erancia es p ues, manifestar nu estro
recono cimiento d e l a di gni dad del ot ro, d e s u al ternan cia y d ivers idad , qu e l e
v iene dad a, n o po r c onces ión n uest ra, sin o p or su con dici ón de pers ona. Es el
derecho a la prop ia o pin ión , pen samiento qu e ex ige n uest ro respe to po r v eni r
de una p erson a que es p or natu raleza li bre y div ersa. De l a t oler ancia va a
nacer el pl urali smo, que n o es m ás q ue la cons ecuen cia necesari a de la
m anifest ación li bre y respo nsab le de los di ferentes m odo s d e en tend er el
m undo y la vid a.

El anál isi s del co ncep to de t oleran cia no s llev a a dist ing uirl a de otro s
concep tos cont rapues tos com o son fanati sm o y dog m atismo.
El fanat ismo aparece com o u na a ctit ud psico lóg ica e id eol ógic a q ue con sis te
en la i ncapaci dad d e sop ortar el relat ivi sm o d el co noci m iento , el carácter
fragm entari o e inco m pleto de toda bús que da in tele ctual y de cual qui er
realizaci ón humana. Com o señala Ibáñez - Martí n 101 , “ es fundam ental delimitar
su con cepto , para pod er precavern os y evitar caer en s us trampas”.

La his tori a no s h a dejado en trever cas os de fanat ismo con u n claro
com pon ente rel igi oso . Una religi osi dad tra dici onal ista ha co ndu cido a
m enud o a la formación (defo rm ación sería más exact o), de un hombre
ind ivi dual ista e into lerant e.

101 Ibáñez - Ma rtín, J.A. (1 984 ): Toleran cia y educa ción. Conferencia presentada e n el VIII Congreso Nacional
de P edagogía. So ciedad Española d e Pe dagogía. Universidad d e Santiago de Co m postela, p . 96 .

LA EDUCA CIÓN MORAL EN LA FORMACIÓN DE LOS MA ESTROS Y MAESTRA S
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Sánchez Torrad o 102 nos defin e el fanati smo com o un fenómeno pato lóg ico del
pens am iento , de la bio - psi colo gía y de la din ám ica so ciop olí tica. Es m iedo a
la razón , ausenci a de tol erancia e in clus o agres ión a person as y valores.
Para corregi r el fanati smo se requiere de una acción pedag ógi ca cuy o objetivo
prin cipal sea la creació n de las cond icio nes qu e hagan pos ibl e el desarrol lo de
la capaci dad crít ica y aut ocrít ica y que, indi rectamente, impidan que puedan
darse la irraci onal idad , la irrespo nsab ili dad, la repres ión , la cohesi ón del
grup o, objeti vos todo s ell os, m uy necesarios para viv ir en democracia.
Con el d efecto de l a p erson a fan ática está tam bién la dog m ática. Ést a qued a
defin ida po r Lópe z - Yarto 103 , co m o aq uel su jeto qu e muestra un a gran
cerrazón mental o una ad herenci a tan rí gid a a cualq uier i deol ogí a que s e
auto incampacitarían para la creativ idad y la evo luci ón, y favo recerían el
desarro llo de emociones fu ertes o co ndu centes de int rans igen cia o
int oleran cia.

Resumiendo, la to leran cia co m o act itu d, es un a dis pos ició n de acept ar
creencias , pensamientos , accion es y con duct as, q ue aunqu e no co m partid as
por un o m ism o, o con las que no se id enti fica, se tien e no obstan te, la
int enció n d e enco ntrar pun tos de uni ón que facil iten y hag an pos ibl e u na
pacífi ca co nvi venci a en tre l a plu ralid ad y div ersid ad de pe rson alid ades
humanas. Su gran val or resid e, en que no só lo es un act o de admitir alg o, sin o
que se t olera aq uell o que s e d esapru eba y que s e cons idera equi vocad o, de
form a que el toleran te, al to lerar alg o qu e desap rueba, tam bién cuest ion a lo s
prop ios valores y la idi osi ncrasi a de la so ciedad . Así la toler ancia se conviert e

102 Sánchez To rrad o, S. (198 5): E duca r en d emocracia . Mar siega. Madrid .
103 López Yar to, L. (1 980 ): Dog matismo y Edu cación . Narc ea. Mad rid, pp. 13 - 14.

PRIM ERA PARTE:: Capítulo I Los Valores Mo rales
65

en alg o p rodu ctiv o y b enefici oso para la s ocied ad, p ues se conv iert e en m oto r
de su t ransfo rm ación. En p alabras de Martí nez de Pi són , “ su filo sofí a se
sus tent a pues, en el logr o de un único objeti vo, la paz públ ica, posee por tanto
una fin alid ad in stru m ental d e servir p ara el Estado ” 104 .

Sint etizan do los co ncept os de los cin co valo res anal izado s, enten demos
por solid aridad , acti tud de «acogi m iento » al o tro, por just icia, m odo de
orien tar la vid a humana hacia un a felici dad i ndi vid ual p royectada haci a el
prójimo; la to leranci a la con cretamos, como el respeto y la aceptaci ón de t odo
lo diferen te q ue p uede dars e en l as perso nas; y l a liber tad, proyecto pers onal
felici tario im presci ndi ble para el desarro llo integ ral de la person a.
Creem os qu e el ap rendi zaje de tod os est os valo res, s on las ba ses que
nos permitirán u na con viv encia pos ibl e entre las p erson as; es una dem anda
soci al q ue se an tici pa a las pro pias inici ativ as de la ad m inis tració n edu cativ a,
y aunq ue nun ca s e manifiest an de l a mism a forma, por su carácter
trans cult ural, contri buyen a que evolu cion en en su s formas d e expres ión . Su
conex ión a la co ndi ción hi stó rica del ser hu m ano, exp lica su perm anenci a y
uni versal idad de esto s val ores.
S a nm artín 105 , no s adviert e de la necesi dad d e fund am entarlo s des de la
experi encia, y a qu e s ólo a través de el la, p ode m os lleg ar a la conv icció n de
que es as m anifest acion es del val or s on las formas correct as y b uenas de hacer
las cos as o co m portars e.

104 Martínez de Pisón (2 001 ): Tolera ncia y derech os fund amen tales en las socieda des mu lticulturales.
Te cnos, Madr id, p p. 5 3,5 4.
105 Sanm artín, R. (19 99) : Valores cu lturales. E l camb io social entre la tradición y la m odernid ad. Comares,
Granada.

LA EDUCA CIÓN MORAL EN LA FORMACIÓN DE LOS MA ESTROS Y MAESTRA S
EN ESP AÑA (190 0 - 1971)
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Estos v alore s encu entran f orm as, manifestacio nes o modos de real izació n
diferen tes s egún el t iempo y el es pacio , sin em bargo n o dejan d e p erder su
prop ia esen cia de val or.
Esta permanencia, evol ució n o retroceso en sus diversas m anifest acion es, será
anali zada en la cu arta p arte de est a in ves tiga ción , a t ravés de los v esti gio s d e
esto s valo res qu e pod am os det ectar en los libr os de text o y lect uras d e
form ación de nues tros m aestros y m aestras.

En concl usi ón, s i q ueremos e ducar en tod os esto s valo res morales para
dis frutar de una exp erienci a humana enrique cedora, neces itamos
apoyarnos en todo s ell os. Cons ider ados en su con junto , com o una ét ica
m ínima y el em ental, imprescind ibl es para u na reorien taci ón éti ca de los
prin cipi os que regulan l a con viv encia entre tod as l as p erson as, ayudan a q ue
el in div iduo , cons iderad o p or Cab anas de n atura leza “egoíst a racio nal” 106 ,
vaya eliminando prog resiv am ente este ego ísmo, ab riénd ose a lo s demás con
un sen tid o de resp eto y toleran cia.

1.4 - V alo res y Educaci ón.

Cuand o no s referi m os al concep to d e ed ucaci ón en toda su amplitud ,
habl am os de nece sida d d e hacer pres ente en el currí culu m d el alu m no, esto s
valo res m orales anali zados , por se r «alg o valio so», que perfeccion an,
ind isp ensab les para la form ación inte gral de l a perso na, com o ind ivi duo y

106 Quintana Cabanas, J.Mª. ( 199 5): P edag ogía Moral. E l desarrollo moral in tegral. Dykins on, Mad rid, p .
210.

PRIM ERA PARTE:: Capítulo I Los Valores Mo rales
67

com o ciudad ano. El profeso r Tril la s e muestra rotun do al afirm ar qu e “la
educaci ón su pon e, p or su pro pia esen cia, la tran sm isi ón d e valo res, y po r
tant o, u na educació n n eutr al es u n con trasen tid o” 107 , por t anto , los do cent es,
cons cient es o i ncon scien temente, lo qu ieran o no, actú an desd e una
determinada concep ción del m und o y del hom bre, de sde un determ inado
sis tem a de valores , m ed iati zan su interpretac ión de la realidad , con dici onan en
una det erm inada ori entaci ón, y su actuaci ón d epend e de la s elecci ón d e
cont enid os, de l a prio ridad q ue establ ecen en los m ism os, activi dades q ue
prog ram an, las teo rías en l as que b asan su act ivi dad pedag ógi ca, el
conv encimiento de s u funci ón como pro fesor, el clima de cl ase, l a
m etodo log ía de enseñ anza, etc., no escapan a la in fluen cia del sis tema de
valo res que sust entan .
El pro fesor Marín nos ayuda a en tend er la esen cia d el co ncept o d e
educaci ón en es trecha relació n co n l os valo res. Entend em os la educaci ón
com o proc eso q ue “lleva al sujeto de l o q ue es a lo que d ebe s er, es p or tan to,
hacer pasar al sujeto de su s v alora cion es act uales h asta valo res po sit ivo s m ás
alto s q ue aú n n o h a alcan zado” 108 . La educa ción , desd e esta pers pecti va
cons ist e pues, en am pliar la g am a de valo res, en hacerl os más p rofun dos , en
log rar un a co ndu cta m ás coh erente y con secue nte, en d efini tiv a, h acer m ás
vali oso al ind ivi duo y a la socied ad.

Creem os q ue l a en señan za d e est os val ores, no deb erían segu ir los mism os
m étodo s y técni cas habi tual es em plead os para i m partir cu alqu ier ot ro t ipo de
cont enid os referi dos en el currí culu m , pues, com o m ateria in evit able en la

107 T rilla, J aum e (19 92): “El profesorad o ante los c onflictos de valor”. Comun icación , Leng uaje y
Educ ación , 15, p. 3 5.
108 Marín Ib áñez, R. (1 993 ): Los va lores, un desafío perman ente . Cincel, S.A., M adrid , p. 160.

LA EDUCA CIÓN MORAL EN LA FORMACIÓN DE LOS MA ESTROS Y MAESTRA S
EN ESP AÑA (190 0 - 1971)
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educaci ón, lo s valores exi gen experi encias d el v alo r. Por este m otivo , para
Ortega Ruiz y Mín gue z Vallejos , “N o se p uede hacer una id ea (y p or tan to
am arla), de Ju sti cia, d e Tole rancia, de Sol idari dad ,..., si no teng o exper ienci as
de ellas , si no las encuen tro plasm adas en co ndu ctas contin uadas ” 109 , en forma
de hábi tos int eriori zados .

Com parti m os l a i dea de qu e cada so ciedad h a teni do, y tien e, s u pro pia
jerarquía de val ores. Una soci edad d el ti po q ue sea, si n alg una fo rm a d e
recono cimiento púb lico de sus val ores, ll egaría a ser “ una socied ad sin
alm a” 110 , sin i dent idad . Por este m otivo , la educaci ón de hoy, consci ente de
que se cons tit uye en u n medio im presci ndi ble p ara trans m itir y p erpet uar
esto s valo res m orales dent ro de la s ocied ad, pretende, com o fin último, “ h acer
a la perso na m ás val ios a” 111 , la educaci ón, por tanto , la cons ideramos como
“ inevi tabl em ente val oral” 112 .
Touriñ án nos advi erte de qu e el h ombre n o nace m oral, po rque n o n ace
sabi endo usar co n recti tud su l ibert ad, “ aprend e a obrar m oralmente en la
m edida qu e la educaci ón l e en seña a eleg ir” 113 , opci ones qu e se p resent an en
form a de valo res y contraval ores ant e los que el i ndi vidu o deb e pens ar, juzgar
y d ecid ir por sí m ism o. Es d ecir, la ed ucaci ón, ya s ea formal o in formal, deb e
ay udar p ara que de fo rm a autón om a y libre, el s ujeto ten ga crit erios firm es y

109 Ortega Ruiz, P. y Míng uez Vallejo s, R. (20 01) : Los Valo res en la educa ción . Ariel, Bar celona, p .30.
110 Galino, A. (19 80) : Presupu estos cultu rales para una ped ago gía d e los va lores en e l siglo XX . Academia
de Do ctores d e Madr id. Ma drid, p. 1 5.
111 Op. cit. Marín (19 93) , p. 16.
112 Ibide m, p. 1 8.
113 T ouriñán, J.M. (19 79): El sentido de la libertad . EME SA, Madrid, p. 8 7.

PRIMERA PA RTE: Capítulo II L a Educac ión Moral
75

“ elem entos i ntel ectual es (juicios , pri ncip ios ) q ue guí an la acci ón; afectiv os
(sent im ient os) y activ os (volu ntad , háb itos , obr as)” 121 , qu e con tribu yen a qu e
el profes or Quinta na determine el hec ho m oral como “ com plejo, ext enso ,
confu so, di fícil y comprom etido ” 122 , evi denc iánd ose de es te modo, q ue en el
tem a de m o ral h allamos ant ino m ias en su relaci ón di alécti ca, l as cuales
precis am ente, h abrá qu e tenerl as en cuen ta si no qu erem os caer en
dog m atismos.

Teniend o en cuen ta el v alor d eont oló gico y casu íst ico de l a edu cació n
m oral, ésta ad m ite m últi ples defin icio nes. Destacamos entre ellas , las qu e l a
desi gnan co m o un “proceso m edian te el cual e l alumno m adura el sen tid o de
la v erdad, del b ien , de l a just icia, de l a resp ons abil idad , con la p recis a y
vig ilan te ay uda del m aestro” 123 . Esta defini ción , aunque clara y pr ecisa,
requi ere añ adirl e ciert os m atices que la h agan exten sib le a tod os los ámbitos
del con ocimiento y a to das las ci rcuns tan cias per son ales, esp aciales y
tem poral es. Por ell o, deb em os ent enderl a como u na t area de con stru cción
dial ógi ca de ciert as normas y p autas de cond ucta s m ediant e las cu ales, las
perso nas pu eden el aborar s olu cion es creati vas y resp ons ables a l os d ilemas
a xio lóg icos que se les present an de continu o, tanto en el ám bito privado com o
en el púb lico . Est a es la vis ión que actu almente d efiend e el GREM o Grupo
de Inv esti gació n s obre Educació n Moral dep endi ente de la Universi dad de
Barcelon a, la cu al compartimos po r co nsid erar q ue defien de el es píri tu crít ico
y t ransfo rm ador de cad a su jeto, e leván dol o a la categ oría d e protag oni sta d e
su pro pia h ist oria, acept ando el valo r de cada pers ona , sitúa en sus m anos la

121 Ibide m, Quintana Cabanas, J. Mª (19 95), p. 24.
122 Ibide m, p. 6.
123 Bo sello, A. P. (19 93): Escuela y valores. La edu cació n mora l. CCS, Madrid , p. 145 .

LA EDUCA CIÓN MORAL EN LA FORMACIÓN DE LOS MA ESTROS Y MAESTRA S
EN ESP AÑA (190 0 - 1971)
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respo nsab ili dad de in vent ar su vi da, de to m ar decisi ones perso nales en
sit uacio nes de co nfli cto d e valor y de const ruir u na forma de ser des eada,
“ pretend e ayudar a l os alumnos y alumnas en el p roceso d e d esarrol lo y
adqu isi ción de las cap acidad es para s enti r, pensar y actuar, así co m o de lo s
cono cim ient os sus tant ivo s p ara enfrent arse aut óno m am ente a aquel las
sit uacio nes qu e im pli can o pu eden implicar un confl icto de valo res” 124 .

Para Puig y Mart ínez, nos hallamos en el ám b ito de la Educación
Moral, “cuando nos pl anteamos tem as vital m ente importantes , tem as que
afectan a las pos ibi lid ades d e viv ir un a vid a dig na y p lenamente humana,
tem as en defin iti va qu e po drían colo car al h ombre en situ ació n d e medio y
alejarlo de s u s tatu s de fin en s í mism o, (...), s upo ne apr ender a gui arse
autó nomam en te an te te m as en l os que nadi e pu ede d arnos una se guri dad
defin iti va” 125 , pero res pecto d e los cu ales p odemos el abora r sol ucio nes q ue
cons ideramos m ejores y m as justas qu e otras .

La Edu cació n Moral está ocupand o un papel prepon derant e en t odo s l os
ám bito s de la socied ad porqu e desde la pos tm odern idad , se nos está exigien do
la acept ación de la p lural idad com o forma de vida; e nten did a c om o
enfrent am iento de valoracio nes en la qu e d esaparece n l as segu ridad es
abso lut as de antañ o. Con viv im os co n d ivers os m odelo s d e v ida que requ ieren
m odos d e conv iven cia razon ados , s oli dario s y just os, d e ahí que n ecesit em os
de l a ed ucació n m oral p ara qu e l a pe rson a s epa enfren tarse a lo s m últ ipl es
confl icto s val orales que se nos presen tan en nues tra con viv encia con l os
dem ás, o en la t om a de decis ion es qu e debemos adopt ar en div ersas

124 Álvarez Gonzalez, M.; y Bisquerr a, R. (1 996 ): Man ual d e Orienta ción y Tutoría . Pra xis, Barcelo na; en
Puig Rovira, y Martín García, Ed uca ción Mo ral , p. 127 .
125 Puig, J. M., y Martínez, M. ( 199 8): E duca ción Moral y Dem ocracia , Laertes, Bar celona.

PRIMERA PA RTE: Capítulo II L a Educac ión Moral
77

sit uacio nes, de tal fo rm a, que tras ellas nos hal lemos “ alto s de m oral”. Es de
dest acar, la co ndi ción neces aria de auto nomía en l os sujeto s, l os cual es deben
orien tar sus decis ion es basad os en crit erios racio nales , pos tura defend ida p or
Kant en la bú squ eda de l o que cad a cual ent iend e por u na vid a buen a y feliz.

En la m isma lín ea que Orteg a y Arangu ren; Mori y ón defien de l a
relació n di alécti ca del s enti do moral del act o hu m ano y l a bús qued a d e la
felici dad; felici dad que Ade la Cort ina enmarca, com o s ing ular, depen dien te
de ca da “ cons titu ción psi coló gica d e cada perso na, - y que para al canzarla - no
cabe acon sejar determinadas con duc tas desde la ex peri encia, careciendo d e
sent ido preescri bir un ivers almente” 126 .
Exaltamos el val or d el ind ivi dual ismo, pues , “Sólo el i ndi vid uo
autó nomo p uede s er realmente sol idari o, porq ue só lo él pued e el egir entre
serlo y no serlo ” 127 . Nos m ovem os en el ámbito ínti m o d e la p erson a, en su
conci encia, pero si admitimos q ue deb em os resp etar cualq uier deci sió n
adop tada por o tros , estamos adm itien do “el t odo vale”. Desd e esta po sici ón
tan s ubjeti va, Adela Corti na in sta a que ést a sea resp etad a, pero en úl timo
térm ino , “ por in - co m unicab le e s i n - compartibl e” 128 , po r est e m otiv o, y d esde
una éti ca dial ógi ca, debemos aceptar la n ecesid ad de la exis tenci a de uno s
“ m ínimos morales” 129 q ue hagan po sib le la co nvi ven cia en tre las pers onas en
el res peto de una auto nomía sol idari a, est o n os llevar ía a adm iti r qu e “el
hecho de c om parti r est os mínimos, permite la con viv encia de un os
m áxim os” 130 .

126 Cortina, A. (19 94a) : Ética Mínima . T ecnos. Madrid , p. 39.
127 Savater, F. ( 199 5): É tica como amor p ropio . Grij albo Mondad ori, B arcelo na, p. 3 33.
128 Op. cit. Cortina, 19 94a, p. 148.
129 Op. cit. Cortina, 19 94a, p. 148.
130 Cortina, A. (19 93) : Ética a plicad a y democra cia rad ical. Ma drid , p. 196.

LA EDUCA CIÓN MORAL EN LA FORMACIÓN DE LOS MA ESTROS Y MAESTRA S
EN ESP AÑA (190 0 - 1971)
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Aceptand o pu es, est as «éti cas kan tian as» qu e defien den la exi sten cia d e un
ideal m oral en cada u no d e no sot ros, es a lo que Kan t d enomina moral 131 .
Podemos acep tar, d esde esta visi ón, sin m iedo a c aer en dog m atismos, ni en
códi gos m orales ún icos , que la ed ucació n m oral, es “una formación
prud encial del carácter” 132 ; consid erado éste, com o “ un fin gen eral de l a
ins trucci ón y di scip lin a escol ar” 133 . Esta vis ión d e la ed ucació n moral,
tam bién defendid a por Arangu ren o Adela Cortina, es tabl ece q ue “la
educaci ón moral no s e trata t anto de la o bedi encia a d eberes , com o de la
adqu isi ción de un caráct er q ue nos p osi bil ite v ivir mejor” 134 , con u n
enten dimiento ent re las perso nas que nos posib ili te crear un m undo más
humano c on con cien cia “ de qu e s omos l os protagon ist as de n uest ra vid a
com ún, lo s que h em os de eleg ir ent re co nst ruir un puebl o o qu edar en masa
dis gregad a” 135 .

La educa ción moral, enten did a co m o p roces o que cap acita a la per son a
para sa berse en frent ar a aqu ellas si tuaci ones d esmora liz ant es; (...) que lle va a
los su jetos a enfre ntar la v ida con un el evad o estad o de áni m o” 136 , q ue les
ay uda a gui ar su cond ucta en u n pro ceso de refl exió n y de m eta - reflex ión qu e
perm ite al indi vid uo ha cer eleccio nes razo nabl es, im pli cándo lo en u na

131 García M orente, M. (19 75) : La Filo sofía de Kant . (Una introdu cción a la filosofía). Espa sa - Calpe,
Madrid , p. 139 .
132 García M oriyón, F. (19 98): Crecimiento Mora l y Filoso fía pa ra niñ os . Aprender a Ser, De sclée De
Bro uw er, Bilbao , p. 28.
133 Dew ey, J. (18 59 - 1952) (1998): Democracia y Ed ucació n: u na introdu cción a la filosofía d e la e duca ción.
Ediciones Mo rata, S. L,, Madrid , p . 28 9.
134 Op. cit. Cortina, A. (19 94), p. 1 9.
135 Ibide m, p. 12 .
136 Op. cit., Mor iy ón, F. (1 998 ), p . 28 .

PRIMERA PA RTE: Capítulo II L a Educac ión Moral
79

conci enciaci ón del deber - s er po r enci m a de t odas su s i ncli nacio nes y
razonamientos egoí stas .

Con Leon ardo Rodríg uez com parti m os q ue hablar de m oral de
m áxim os su pon e “desbordar lo s m árgenes d e lo est rictamente debi do (...)” 137 ,
en defen sa d e lo que Max Schel er d enomina «am or», como “ el estrato más
profu ndo e inmediato de l a experi encia moral, co nst itu ye la actu aliz ación de
los valores m ás elevad os qu e pued e encarnar el sujeto” 138 , idea refrendad a por
E. From m en s u obra clásica El ar te de amar 139 .
Otra persp ectiv a que def ine la ed ucació n m oral, es cons iderarl a co m o
un ámbito de refl e x ión que ayuda a:

1) Detectar y cr itica r l os as pecto s injus tos d e la reali dad cot idi ana y d e
las no rm as soci ales v i gent es.
2) Con stru ir formas de vid a m ás jus tas tant o en los ám bit os
int erperso nales com o en lo s cole c tivo s.
3) Elabo rar autón oma, racio nal y dial ógi cam ente princi pio s
general es de v alor q ue ayuden a enjui ciar crít ic a m ente la
realid ad.
4) Con segu ir que lo s jóvenes hagan suyo aquel tip o d e
com port am iento co herent e co n l os pri ncip ios y normas q ue
perso nalmente hayan con s trui do.
5) Lograr q ue ad qui eran ta m bién aq uell as n orm as qu e la s ocied ad
de modo d em ocrático y b uscan do la just icia y el biene star
colect ivo se ha d a do.

137 Rodríguez, L. (1 992 ): Debe r y valo r. Investig acion es éticas. T ecnos, M adrid , p. 187 .
138 Op. cit. Quintana Cabanas, 1995, p. 2 11, en Scheler, M. (19 41): Ética. Nue vo en sayo d e fun damen tación
de u n person alismo ético . T omo I. Revista de Oc cidente, Mad rid.
139 Fromm , E. (1 996 ): El a rte de a mar. P aidós, Barcelo na.

LA EDUCA CIÓN MORAL EN LA FORMACIÓN DE LOS MA ESTROS Y MAESTRA S
EN ESP AÑA (190 0 - 1971)
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Dicho de o tro modo, la edu cación moral q uiere pro vocar en el
alumnado el d esarro llo y la formación d e tod as aqu ellas capacid ades que
int ervien en en el jui cio y la acción m oral, a fin de q ue sea n ca paces de
orien tar de modo ra cion al y au tón omo en aqu ellas si tuaci ones qu e les
plan teen un con flict o de valo res. Precisamente p orqu e l a ed ucació n m oral
sup one ori entar se autó n o mam ent e en sit uacio nes de confli cto de valores no se
la p uede catal ogar de práct ica re prod ucto ra o i ncul cadora d e valore s, sino que
prob ablemente s ería m ejor en tend erla como lu gar de cambio y de
trans form ación perso nal y colecti va, com o lugar de em ancipaci ón. Si, por otra
parte, la ed u cación moral s upo ne ori entars e racion al y dial ógi cam ente en
sit uacio nes de con flict o de valo res, no s e la pued e cat alog ar d e prá ctica
ind ivi dual ista o sub jetivi sta, sin o que pro babl em ente serí a mejor con sid erarla
com o l ugar de enten dimiento y de creat ivi dad c olect iva, co m o lu gar d e
diál o go y quizás acu erdo ent re perso nas y grupos .

Esta co ncepci ón de l a edu cació n moral no se entien de úni cam ente
com o u n p roceso de sociali zación , po r el con trario , qu erríamos de stacar
especi almente la verti ente creati va y tran sfo rm adora de l a ed ucació n m oral:
limitar la ad aptaci ón y resalt ar la const rucci ón d e formas d e vi da más jus tas y
qui zás nuev as. La ed ucació n m oral implica la dec isió n con scien te de cambiar
el curso de lo s acontecimientos ; implica la con stru cción vol unt aria de la
prop ia his tori a perso nal y colectiv a.

La pro pues ta de l a educa ción en val ores q ue hemos descri to, es tá
especi almente pensad a para facili tar la co nvi venci a en so ciedad es plural es y
no pued e ob tener crit erios d e v alor de lo s m odelo s clás icos d e ed ucació n
m oral, n o pued e apr ovech ar l as ap orta cion es d e l os m odel o basad os en una
concep ción abso lut a de los valores . Estos modelos se fund am entan en una

PRIMERA PA RTE: Capítulo II L a Educac ión Moral
81

vis ión del mundo que permite der ivar a p artir de ella un con junto de valo res y
normas de cond uctas in dis cuti bles e inmodificab les. Valores y no rm as q ue
acost um bran a imponerse con la ayuda de algún poder autorit ario y qu e
preten den regul ar minucios am ente todo s los aspecto s de la vi da person al y
soci al. Est a po stu ra d esemboca en exp lícit as e in sist ente s prácti cas edu cativ as
que ti enen co m o p rinci pal fi nali dad la tran smisión u nila teral de los valo res y
normas q ue s e han de res petar. El t rabajo de trans m isió n se realiza con l os
m edios que en cada caso parecen m ás oportu nos , instrucci ón,
conv encimiento, in culcaci ón ad octri namiento u o tros , y util i zando , si fue se
necesari o, l as coaccio nes o port unas para log rar que to dos los alumnos
adqu ieran los valo res y l as n orm as pro pue stas . Desde es ta persp ectiv a, pare ce
que no sería ú til n i opo rtun o bu scar m odel os de es tas caract eríst icas.
Tam poco no s parece n acert adas las reflexi ones qu e h an l levad o l a
educaci ón moral hacia modelos basad os en u na c oncep ción relat ivi sta de l os
valo res. Esta pos tura s e fu nda m enta en la con vicc ión d e q ue el acuerd o en un
tem a com o el de l os valo res es u na cuesti ón simplem ente cas ual, y a qu e n o
hay n ing una opci ón de v alor preferib le en sí mism a a las dem ás, sin o que en
realid ad valo rar algo es to m ar una de cisió n ba sada en criteri os t otal m ente
sub jetivo s. Por tant o, no sería posibl e afirm ar, según esta concep ción , que una
norma o un comportam iento det erm inado sea m ejor q ue o tro. Desd e el p unt o
de v ist a d e la ped agog ía, es te m odelo t iend e a limitar el pap el d e l a educaci ón
m oral.

Las do s fun damentacion es de la ed ucació n moral q ue acabamos de
presen tar n o so n l as ún icas pos ibl es en la actu alid ad. Cada día son m ás claro s
los pas os hacia u na defi nici ón de l a educaci ón moral basad a en la
cons trucci ón raci onal y autón oma de prin cipi os, val ores y norm as. Este

LA EDUCA CIÓN MORAL EN LA FORMACIÓN DE LOS MA ESTROS Y MAESTRA S
EN ESP AÑA (190 0 - 1971)
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m odelo no d efiend e valo res abs olu tos , pero t am poco es relati vis ta. Afirm a
que no tod o es ig ualmente correcto , y que hay p osi bil idad es bas adas en l a
razón, el d iálo go y l a volu ntad de valo r que no s pu eden perm iti r de term inar
algu nos p rinci pio s val ios os qu e, a pes ar de ser abs tracto s y fo rm ales, pu eden
conv ertirs e en gu ías su ficie ntes d el juici o y la cond ucta h um ana. Al p ropo ner
un modelo de edu cació n moral res petu oso con l a au ton om ía d e l os sujeto s y a
la v ez ori entad o p or cri terio s r acion ales, nos s eparamos de la s p rop uest as
auto ritari as que d eterminan, al m argen de la c onci encia i ndi vid ual lo q ue es tá
bien y lo que está m al.

Para fin aliz ar, y con visi ones di ferent es, l as d efini cion es sobre qué se
enti ende por educaci ón m oral s on las aportad as por Hall y Dav is. Desde un a
vis ión cogn iti va de l a psi colo gía , l a design a com o “ ayuda al desarrol lo
humano con sis tent e en pr opo rcion ar a los ind ivi duo s ex perien cias concret as
de t omas de deci sion es y d e práctic a del razon am iento m oral” 140 ; y Med ina,
desd e u na p erspe ctiv a so cial, defin e l a ed ucació n m oral com o “ desarro llo y
fortal ecimiento d e la capacid ad qu e l a perso na tien e de obrar rect am ente con
lib ertad, po r s u adh esió n vol unt aria a los v alores fund ados en la tend encia al
Bien y al cum plimiento d e lo s deberes que ello s n os exig en, al m argen de l a
equí voca presi ón social ex ist ente” 141 . Am bas defi nici ones nos señal an
aspect os i m port antes implícito s en la ed ucació n moral, presen cia qu e q uedará
paten te cuan do trat em os lo s m étod os de en señan za actual es.

140 Hall, R. T .; Da vis J. U. ( 197 5): Mora l Edu cation in The orie an d Practice . Pr ometheu s Boo ks, Buffalo, N.
Y., p. 175 .
141 Medina Rubio, R. (19 87): “Ref lexiones sobre ed ucación moral”. En Jo rdán, J .A.; Santolaria, F.F. (eds):
La edu cació n mora l hoy. Cuestiones y perspectiva s. PP U, B arcelo na, p. 1 83.

PRIMERA PA RTE: Capítulo II L a Educac ión Moral
83

Si anal izam os y com param os, las d ist int as defini cion es señalad as en
estas pá gin as, y teni end o en cu enta ot ras muchas incl uid as en lo s m anual es
citad os, pero qu e no h an sid o reco gid as po r repeti tiv as o n o apo rtar nad a
nuev o al ob jeto de nu estro es tud io, conclu im os dicie ndo : q ue la edu cació n
m oral, co m o p roceso in ten cion al, d irig ida a l a p erson a, en el respet o de su
auto nomía, l e ayuda a h acer b uen uso d e s u l ibert ad, e nten dien do por buen
uso , tod o aqu ello qu e hace q ue s u vi da s ea m ás feli z si em pre qu e su co ndu cta
no p erjudiq ue al otro . Tiene por ob jeto l a fo rm ación de pers onas aut óno m as y
dial ogan tes, di spu estas a implicarse y com prom eterse en una relación
perso nal y en una parti cipaci ón socia l b asadas en el «uso crí tico d e la razón,
com o proc eso de creci m iento , y cam ino d e feli cidad » 142 , ap ertur a a lo s demás
y respet o a los Derechos Humanos.

2.2. - Los v alo res y la educación moral.

En l a actual idad , am bos con cepto s ti enden a s er uti lizad os y
cons iderad os como sem ejantes, y esto es así porq ue es tán est rechamente
relacio nado s. Si n e m bargo, son co ncept os difer entes aunqu e numerosos
auto res los em pleen i ndi sti ntamente p ara habl ar en gen eral de la edu cació n
m oral.

La educaci ón m oral, tiene com o finalid ad el dis cerni miento , la opció n y
por últ im o, l a adhesión a determinados valo res, és tos se con stit uyen en su
sus tent o m aterial , en su ob jeto de est udi o. Es el proces o qu e nos l leva a

142 Deard en, R.F.; Hirst, P .H. y Peters, R.S. (19 82): Educ ación y desa rrollo de la razón . Forma ción del
sentido crítico. Narc ea, Mad rid, p. 3 85.

LA EDUCA CIÓN MORAL EN LA FORMACIÓN DE LOS MA ESTROS Y MAESTRA S
EN ESP AÑA (190 0 - 1971)
84
pref erir unos valo res sob re otro s con sid erados de m ás alta j erarquí a en cuanto
nos p osi bil ita u na may o r perfecci ón co m o pers ona, cap acitán don os p ara
percib irlo s y captarl os.
Hablam os de desarro llo d e las capac idad es m orales , cuando , en palab ras de
Rawls, y tom ando com o princip al valor la just icia social, ej ercitamos el juicio,
la refl exió n, s obre esto s v alores morales, “sobre l a just icia o injus tici a de las
ins titu cio nes y de l as p olí ticas púb licas , y cuan do p erseg uimos nues tra p ropi a
concep ción de la vi da buen a” 143 .

Para Del val y Enesco , “la con duct a m oral depe nde en defi nit iva d e los
valo res de lo s cu ales se p arta” 144 ; y para Frond izi 145 , l os confl icto s en tre
valo res pos iti vos , s on la cau sa de lo s pro blemas morales. La rel ación entre
am bos co ncept os se ev iden cia cuan do se b usca d esarrol lar en el su jeto u na
actit ud au tón oma, de res pon sabi lid ad fren te a los v alores , ent onces , hab lamos
de educ ación m oral.

Entend em os q ue un a p erson a moralm ente b ien edu cada, es aq uell a qu e
tien e con cienci a de vivir en soci edad , qu e p osee un os val ores po sit ivo s
m ínimos qu e l e ens eña a co nvi vir con lo s d em ás, co n u n pro y ecto d e vida q ue
le sati sface y le real iza como p erson a. En nuest ro actu al s ist em a edu cati vo,
los val ores quedan patentes a tr avés de los Temas Transvers ales del
currícu lum 146 , en tre los cuales se hal la la Educac ión Moral y Cívica. Su
argumento nuc lear se in serta en l as demás dis cipl inas , e impregna l os
restan tes temas trans versal es. En to dos el los se resal ta la facet a del h om bre
com o ser so cial, preo cupa do po r las nece sida des pres entes en su s ocied ad,

143 Op. cit. Martínez, E. (19 99) , p. 110 .
144 Op. cit. Delval, J. y Enesco, I . (19 94) , p. 60.
145 Op. cit. Frondizi, R. (197 2), p. 2 21.
146 Busquets, D. y otros (1 994 ): Los Tema s Transversales. Claves d e la formación integ ral. Aula XXI,
Santillana, Madrid.

PRIMERA PA RTE: Capítulo II L a Educac ión Moral
91
2) La aceptaci ón, la com peten cia, l a real izació n p erson al o el am or
prop io so n las p rinci pales motivacio nes que im pul san el
desarro llo m oral, m ás qu e cub rir u na n ec e sid ad b iol ógi ca o
reduci r la ansi edad o el m iedo.
3) El des arroll o m oral es uni versal . Tod as las cul tura s p resent an
int eracción s ocial , ad opci ón de rol es y co nfli ctos soci ales q ue
exig en una i nteg ración m oral.
4) Lo qu e caracteri za a cada estad io es el nivel estructu ral de
razonamiento moral del sis tema cog nit ivo del niñ o. El n ivel d e
razonamiento moral se alcanza en interac ción con lo s otros, no es
una in terio rizaci ón de n orm as ya establecid as po r otro s.
5) Las in fluen cias de l m edio s e defin en po r la exten sió n y cali dad
de los estí m ulos co gni tiv os y so ciales que se pre sent an al n iño
duran te su d esarrol lo, más que por las experien cias especí ficas
con los p adres o p or las experi encia s de di scip lin a, prem io y
casti go.

Adem ás d e e stas co rrient es, están s urgi endo otras pos icio nes
int egrado ras intermedias co nsi deran do elementos d e am bas lí neas, pu es para
algu nos autor es, com o Agus tín Morón y Bern ardo d e la Rosa, “la ed ucació n
m oral, al m enos l a infan til , requi ere una integ ració n práct ica de am bos
enfoq ues” 171 , es d ecir, el des arroll o m oral t endrá en un pri m er m om ento un a
orien tació n h eteró noma y m ecánica m anifestad a a través de la formación de
hábi tos , y en segun do lug ar; el des arroll o d el razonamiento aut óno m o.
Nosot ros, aun que com parti m os l as lim itaci ones y difi cult ades que Escám ez
señal a a este úl timo m o m ento d e la form ación m oral, “ com o opci ón

171 Moró n Marchena, A.; y De la Rosa Acosta, B: (1 995 ): “Más sobre la Educació n Moral”, Comuni dad
Educ ativa, diciembre, p. 28.

LA EDUCA CIÓN MORAL EN LA FORMACIÓN DE LOS MA ESTROS Y MAESTRA S
EN ESP AÑA (190 0 - 1971)
92
pos ibl em ente i nst alad a en el re ino de la uto pía p or sus difi cult ades eno rm es
para su apl icació n prácti ca” 172 , n os inc lina m os p or di cho modelo, pu es
creem os que el desarro llo d el razo namiento m oral im pul sa a la in terio rizació n
cons cient e del pro pio sist em a jerárquico de valo res, q ue desde la Edu cación
procu ram os qu e sea el qu e m ejor contrib uya a una socied ad m ás humana.

Después de reflex ion ar s obre estas t eorías cu y o sus tent o teó rico es tá
abalad a a través d e la n um erosa b ibli ogra fía que en l a actual idad e xist e sob re
desarro llo m oral, coincid im os en señalar los sigu ient es m odelos de desarro llo,
aceptan do el hecho q ue l os tres m odelo s p ueden compartir est rateg ias
m etodo lóg icas co m unes, pero se di ferencian en el modelo d e p erson a qu e s e
escon de tras cada uno de ello s y en sus recurso s di dácti cos.

1º - El Model o de Socia liza ción : Es el modelo b asado en un có dig o m oral
úni co, qu e func ion a como l ey m oral en la q ue n o cab e dud a ent re l o q ue e stá
«bien o m al». La educaci ón, s egún est e m odelo , se d irig e a acatar obed ienci a,
em pleánd ose la represión , la coacción , co n predom ini o de lo s casti gos y
priv acion es, o por el cont rario, a trav és de recompensas y em u lacio nes.
Este modelo pued e – o n o - inco rporar la ed ucació n relig ios a com o un
m edio m ás d e faci lit ar l a i nteg ración d e u nos valo res morales un ivers ales,
diri gien do la v olu ntad hacia el bi en. Los medios para llevar a cabo este
objeti vo, qu e suel e s er p riori tario s obre tod os los ed ucati vos , s e cen tra en
cont raer b ueno s hábi tos d esde los p rimeros año s, a tr avés d el ins tin to d e
im itaci ón que el niño t iene tan desarro llad o, e nseñ ándo le a d iferen ciar lo s
buen os y los m alos ejemplos, compañías, lib ros, esp ectácul os, en señán dol es a

172 Escámez Sánchez, J. (1 991 ): “¿Qué hacer en educación moral? ”. En homenaje al pr ofesor Do ctor Do n
Ricardo Marín Madr id, p . 10 2.

PRIMERA PA RTE: Capítulo II L a Educac ión Moral
93
dis tin guir en tre háb ito , v irtu d, vi cio, t ipo s de pasi ones , fomentando la
conci encia m oral y los sent imientos m orales (relig ios o, a m or a lo bu eno,
afició n a lo hone sto , h ábit os d e obed ienci a, orden , aseo, dis cipl ina,...), es
decir, coinci de con lo que tradi cion alm ente ha p erseg uido la educació n para la
urban idad o educaci ón cí vica.

Si qui siéramos resumir la aportaci ón q ue ha reali zado l a teoría d el
aprend izaje soci al al est udi o del d esarrol lo moral señalar íam os qu e:

a) Las no rm as morales bási cas s e adqu ieren en l a int eriori zación de
normas cultura les ext ernas al sujeto.
b) Las infl uenci as del medio se can alizan en dos vías di ferenciad as.
Prim ero, las variaci ones cuant itat ivas en la i nten sid ad de l as
recompensas y casti gos prop orcio nad os p or l os agentes
soci alizad ores. Segu ndo , m ediante el aprend izaje obse rv a cio nal.
c) La m otiv ació n b ásica de adq uisi ción d e reg las m orales est á en la
bús qued a de recompensas s o ci ales o en la evit ación de cast igo s.
d) El d esarro llo moral su pon e u n avan ce de la adap tació n
cond uctu al a unas reg las morales m ás que u n cam bio cogn iti vo
estru ctural .
e) El desarro llo m oral está sujeto a var iacio nes sit uacio nales y
cult urales .

2º - El Modelo de Construcció n : Su fund am ento s e hal la en la concep ción
epis tem oló gica raci onal ist a según la cual, y sig uien do la teoría de K ant, existe

LA EDUCA CIÓN MORAL EN LA FORMACIÓN DE LOS MA ESTROS Y MAESTRA S
EN ESP AÑA (190 0 - 1971)
94
una ley univ ersal d e “ hacer el bien , no por i ncli nació n, s ino p or d eber” 173 .
Esta i dea es uno d e los centro s de su razón p ráctica o prin cipi os del
com port am iento m o ral según Kant, y aunqu e nuest ras preten sio nes se es capan
en p rofun diz ar en su filos ofía, no pod em os dejar de hacer referen cia a ell a
dada la fuert e infl uenci a de su s teo rías en el deb ate co ntemporáneo s obre
m oral. Este m odelo se d irig e a l ograr s eres q ue o bren l ibremente; q ue t engan
por sí m ism os, u n v alo r in trín seco – com o fin es en sí mism os, es deci r q ue
pien sen y actúen aut óno m am ente de acuerd o con p rinci pio s uni versa les.
Com o bu en lecto r de Rou sseau , Kan t respe ta los dis tin tos m om ento s d el
desarro llo del ni ño y s epara lo s perio dos de la edu cación p ara l as diferent es
edades evol utiv as de l a psico log ía in fanti l.

La d octo ra O`Neill 174 , co m o g ran conoced ora de l a fil oso fía kanti ana,
nos señ ala u n h echo destac able en to dos su s es crito s s obre ética: “un
inco ndi cion al com promiso con la li bertad h um ana, co n la d ign idad del
hombre y co n l a co ncepci ón de que l a o bli gació n m oral no deriv a ni de Dios ,
ni de las auto ridad es y co m unid ades humanas ni de las preferen cias o des eos
de lo s agent es hu m anos, s ino d e la razón ”. Es p or tan to, u na v isi ón
cons truct ivi sta qu e de fiend e el u so del razon am ient o como pr ocedi m iento
para l legar a un perfecci onamiento moral. Su t eoría coin cide con l os
plan team ient o de Rawls 175 , para el cu al, la reflex ión com o pro cedi m iento a
través del cual se ll ega a l a con vicci ón con el ob jeto d e q ue s e s iga afirmando
los mism os pri ncip ios que se de fendí an cu ando le l legu e el m om ento de
aceptar s us con secue ncias . Se parte del su pue sto d e que no exis ten verd ades

173 Kant, E. ( 194 6): Fu nda menta ción d e la metafísica d e las co stumbres. Espasa - Calp e, Buenos Aires , p. 32 -
33.
174 En Peter Singer (ed.) (19 95) : Compen dio d e Ética . Alianza Editorial, Madrid , p . 25 3.
175 Op. cit. Raw ls 1999 , pp . 20 9 - 262.

PRIMERA PA RTE: Capítulo II L a Educac ión Moral
95
m orales objeti vas, es la prop ia p erson a la q ue d ebe l legar a trav és de la
reflexi ón y bajo condi cion es de racio nali dad, ll egar a un co nsen so d ialó gico .

Anterio r a est os plant eam ient os, l a obra de Piag et 176 sup uso un cambio
de ori entaci ón en lo s es tud ios qu e se realizab an s obre el d esarro llo de la
m oral. Ant es d e es cribi r su l ibro , l os es tud ios s obre d esarrol lo moral es taban
centrad os en l as val oraci ones m orales de la cond ucta. La ob ra de Pi aget se
centró en el razonam iento m o ral de los sujetos, es decir, en los criterio s que se
usan para juzg ar l as condu ctas m orales y cómo se razona sobre ellas . Piag et
cons ideró q ue l as norm as que re gula n l a co ndu cta de un sujeto pued en est ar
im pues tas p or otro s (en l os ni ños im pues tas p or lo s adul tos ) o p uede n es tar
int eriori z a das, haci éndo las el sujeto s uyas.
Los est udi os de Piag et s obre p robl em as morales se ce ntraro n en cu atro
concep tos : la i nten ción de las acci ones , la respo nsab ili dad, la mentira y la
noci ón de just icia (co ncep to cla ve del cono cim ient o m oral). Al ig ual q ue
hici era en l a eval uació n de l des arroll o co gni tiv o, Piag et di s e ñó s itu acion es en
las que pl anteab a al su jeto p rob lem as d e n atural eza moral. Con es tas ta reas, -
his tori as - que contab a a los niños para que ello s después las evalu aran, Piaget
fue deli m itan do la ev olu ción en este campo.

La evolu ción qu e Piag et fue observ and o en cad a u na de l as noci ones
que hem os desarrol lado l e h izo pen sar en l a exis tenci a de tres es tadi os en el
desarro llo moral. En el primero, caract eríst ico de lo s n iño s peq ueño s, el valo r
de l as n ormas está unid o a las pers onas qu e las di ctan, est o es, a los ad ult os.
Por tant o, en est e estad io hay que cumplir las no rm as porq ue lo

176 Op. cit., Piaget 1 977 .

LA EDUCA CIÓN MORAL EN LA FORMACIÓN DE LOS MA ESTROS Y MAESTRA S
EN ESP AÑA (190 0 - 1971)
96
m anda una au tori dad . A est e es tadi o Pi aget l o deno m inó moral heteró noma,
y a que la norm a se sitú a fuera del sujeto . La m oral heterón om a se correspo nde
con u na es truct ura de ca rácter preop eratori o: el realis m o moral. Segú n Pi aget,
el realismo m oral m arca que las obli gacio nes y valores son indep endi ente s del
cont exto y las int encio nes. Esta es truct ura es l a cau sa d e l a creencia en la
respo ns a b ili dad ob jetiva p ropi a de la m oral he terón om a.
El seg und o estadi o, faci lit a el pas o del realis m o m oral al rel ativ ismo
m oral. El papel de los ad ult os se red uce y g ana en importanci a la funci ón de
los igual es. El concep to de justici a sufre un cam bio, no está y a estimulado por
la acción de perso nas con aut orid ad, s ino que es tá fu n dam entad o en la
coop eración , igual dad y reciproci dad. Lo bu eno y lo malo pa sará a ser algo
que t endrá que ver con la co nsi deraci ón mutua d e neces idad es. El niñ o exig e
una i gual dad tot al, i n cl uso por en cima de la a uto ridad , lo qu e l e l leva a u n
igu alit arismo radi cal y abs olu to. Es deci r, pasamos a un ci erto rel ativ ismo
fund am entado en la coop eración e ntre ig uales . En el t ercer estad io, al qu e s e
accede de forma gradu al, el ni ño juzga l as normas en fu nció n de su s prop ios
criteri os, i ndep e n dien temente de qui en las dict e. Este est adio se den omina de
m oral aut óno m a.

Otro au tor cons truct ivi sta es Kohlberg 177 , el cual d esarrol ló su trabajo
sig uien do el d e Piag et, aun que la t eoría de la moralizació n del des arroll o
cogn iti vo de Koh lberg s upu so una profu ndi zación y ampliació n de la obra
piag etian a.

177 Kohlberg, L y Turiel E . (19 80) : Desarrollo y educ ación moral. Narcea, Madrid .

PRIMERA PA RTE: Capítulo II L a Educac ión Moral
97
La teorí a del des arroll o moral de Kohlberg diferenci a tres grand es
niv eles y sei s es tadi os (dos en cada u no de l os niv eles). Los tre s n ivel es
prin cipal es son :
• Nivel I :
- Preconv encio nal (es tadi os 1 y 2).
• Nivel II :
- Conv encio nal (es tadi os 3 y 4).
• Nivel III :
- Postconv enci onal (estadi os 5 y 6).

El ni vel precon venci onal es el de la may o ría de los niño s m enores de
diez añ os. Corres pon de a un a m oral h eterón om a en la q ue hay que evi tar
trans gredi r n orm as q ue conll evan cas t i go s y se juzgan l as accio nes po r sus
cons ecuenci as. El niv el conv encio nal correspo nde al período de edad entre 10
y 1 3 año s, aunq ue m uchos adol escent es y adul tos co nti núan en é l. Supo ne l a
aceptaci ón d e las no rm as del grupo d e fo rm a incu esti onab le. Hasta aqu í la
teorí a est á i nsp irada en la de Pi aget, pero el t ercer niv el qu e añ adió Kohlb erg
está m ás i nflu ida p or ori entaci o nes fi losó ficas . El p eríod o po stco nven cion al
(desd e ap roxi m adam ente los 13 añ os, en algu nos su jetos. Otros no l o
cons igu en nunca) se caracteri za po r la aceptació n de prin cipi os m o rales
pr o pi os del sujeto , que se an tepo nen, s i fues e necesari o, a las normas del
grupo.

LA EDUCA CIÓN MORAL EN LA FORMACIÓN DE LOS MA ESTROS Y MAESTRA S
EN ESP AÑA (190 0 - 1971)
98
Para Kohl berg , el desarro llo del razonamiento moral evolu cion a junto
al d esarro llo cog nit ivo y l a cap acidad de ado ptar per spect ivas s ocial es. Sin
em bargo, aun que l os avances en el r azonamiento m oral i m plican hab er
alcanzad o pro gresi vos niv eles de desarro llo co gni tiv o, esto n o s ign ifica que
un alto niv el co gni tiv o con llev e al tos niv eles de moralidad . Si el s ujeto n o
tien e oport uni dade s para asu m ir roles , si no v ive en u n cont exto soci al que l e

prop orcio ne l as cond i ci ones ad ecuadas y, s obre t odo , s i no se da el confl icto
cogn iti vo – moral la perso na no m adurará lo sufi cient e para alcan zar el niv el
pos tcon venci onal de desarro llo m oral.
La m etod olo gía q ue si gui ó Kohlb erg fu e prop orcio nar a lo s sujeto s
sit uacio nes pro blemáticas (o d ilemas) en las que había que opta r ent re d os
cond uctas , cada u na d e l as cuales entra en co ntrad icció n con d eterminados
valo res. Lo importante en el análi sis d e las res pues tas a los dil em as no es si la
respu esta es posi tiv a o neg ativ a sino las razones q ue jus tifi can la res pues ta.
Median te el análi sis de las res pues tas q ue em iten los s ujetos es cómo
Kohlb erg dis tin gue l os sei s est adio s que h em os des crito anterio rm ente.

Niveles Estadios ¿Qué está bien? Razonam iento
Moral Descripción
Preconvencional

L a mora lidad se
rige por reg las
externas
1. Moralidad
heterónoma
Evitar incumplir
normas
sancionadas c on
castigos,
obedece r por
obedece r y evitar
el daño físico a
personas y
propiedades.
Evitación del
castigo y el poder
superior de las
autor i dades.
El niño tiene
dificultad para
considerar dos
puntos de vista.
Acepta e l poder
de la autoridad.
Considera las
consecue ncias de
la conducta, no
las intenciones.

PRIMERA PA RTE: Capítulo II L a Educac ión Moral
99

2. I ndividualism
o, propósito
instrumental e
inte r cambio.
Seguir las r egla s
sólo en interés
inmediato de
alguie n. Actuar
para obtene r
intereses y
necesidade s
propias y dejar a
los otros hacer lo
mismo. L o
equitativo
también está bien.

Satisfacer la s
propias
necesidade s o
intereses en un
mundo donde hay
que rec onocer
que los demás
también tienen
int e reses.
Se comienza a
pensar que
pueden existir
distintos puntos
de vista. L as
necesidade s se
consideran de sde
un punto de vista
físico y
pra g mático. Se
piensa que si se
hace a lgo por los
demás, otro lo
hará por él.
3. Expectativas
interpersonale s
, mutuas
relacione s y
conformidad
interpersonal.
Vivir de acue rdo
con lo que
espera n los otros
más próximos o
con lo que las
personas espe ran
en g en e ral de
determinados
roles. Ser bueno
significa tener
bu e nos motivos,
mostrar
preocupa ción por
los otros.
También signific a
mantener
rel a ciones mutuas
como confianza,
lealtad, etc.
Nece sidad de ser
una buena
persona a los
propios ojos y a
los de los demás.
Preocupar se por
los otros. Deseo
por mantener las
reg las y la
autor i dad que son
bases de la
conducta
estereot í pica .
Se cree en la
Regla de Oro: la
buena intención
es clave pa ra
valorar la
conducta. Ha y
una clara
tendencia a
mostrar
conductas
estereot i pa das.
Convencional

L a base de la
moralidad es la
conform i dad c on
las normas
sociales
4. Sistemas
sociales y
concienc ia
Cumplir con los
debere s actuales
con los que se
está de ac uerdo.
Defende r las
ley es salvo
cuando se
contradice n con
otros debere s
sociales
establecidos. Está
bien contribuir a
la sociedad y al
grupo.
Mantener la
institución en su
conjunto. Evitar
la ruptura de l
sistema. Por
imper a tivos de
concienc ia con
las obligac iones
de uno.
El sujeto añade a
las perspec tivas
de dos personas
la contemplación
de las ley es
sociales. L a
moral i dad
sobrepasa lo
personal y se
relaciona con las
ley es, que no
deben
desobed e ce rse
para mante ner el
orden social.

LA EDUCA CIÓN MORAL EN LA FORMACIÓN DE LOS MA ESTROS Y MAESTRA S
EN ESP AÑA (190 0 - 1971)
100
5. Contrato
social o
utilidad y
derec hos
individuales.
S er consc iente de
que la g ente
posee distintos
valores y
op i niones y de
que la may oría de
las reg las y
valores son
relativos al
propio gr upo. L a
relatividad de las
reg las es
norma l mente
respetada porque
son un contrato
social. Algunos
valores se
defienden c omo
no relativos (la
libertad, la vida,
etc.) en c ualquier
sociedad y a
pesar de la
op i nión
may orit a ria.
Sentido de
obligac ión a la
ley debido al
contrato social:
hacer y cumplir
las ley es para el
bienestar de
todos.
Sentimiento de
compromiso
contractua l,
libremente
acepta do.
Preocup a ción
porque las ley es y
debere s se
construy an con
un sentido
prag mático: el
may or bien para
el may or número
de persona s.
L a ac ción
corre cta tiende a
definirse en
términos de
derec hos
ge nerales,
acorda dos por la
sociedad en su
c onjunto. L as
ley es son
instrumentos
flexibles para
profundizar en
los valores
morales, que
pueden y deben
cambiarse para
mejora r las.
Postconvencional

L a mora lidad se
determina
mediante
principios y
valores
universales, que
permiten
examinar
críticamente la
moral de la
soci e dad propia.
6. Principios
éticos
unive r sales
Seguir pr incipios
éticos seg uidos
por uno mismo.
Cuando las ley es
violan estos
principios, uno
actúa de acuerdo
a sus principios.
L os principios
son principios
universales de
justicia: la
igualda d de los
derec hos
humanos y el
respeto a la
dign i dad de los
seres humanos
como personas
individuales.
L a cr eencia como
persona ra cional
en la validez de
los principios
morales
universales y un
sentido de
compromiso
personal con
ellos.
Aparec e una
forma abstra cta
de considera r las
perspec tivas de
todas las partes y
de tratar de
orga n i zarlas con
principios
ge ner a les.
Basado en Kohlberg

PRIMERA PA RTE: Capítulo II L a Educac ión Moral
107

nos capaci te para cont rolar l as emociones y act uar en la mejor direcci ón para
q ue dic ha actua ción sea benefi cios o para lo s dem ás y para n oso tros mism os;
el empleo del autoco noc im ient o, p ues sól o a través d e una refle xió n seria,
int im ist a, com o «ser pens ante», nos hacem os co nsci entes de n uest ras
limitacion es o impedim ento s para actuar en l a m ejor di rección po sib le;
auto nomía, como cap acidad d e go bernars e a un o mism o, de act uar po r pro pio
conv encimiento y no por no rm as soci ales impuestas o por m iedo al cast igo ; la
auto esti m a o grado de acept ación que cad a uno tiene de sí mism o;
com uni cación , sab er t ransmitir l o qu e se sien te o pi ensa, muy relacionad o con
las habil idad es social es, en tend iend o por t ales, aquel las condu ctas y gesto s
adecuad os qu e p erm iten a la perso na relacio nars e p osi tiv am ente con los
dem ás; sol ució n d e co nfli ctos , acept ando q ue és tos s on un com ponen te m ás
de la v ida, y qu e pu eden s er resuel tos de m anera p osi tiv a; p ensamiento
pos iti vo, ya que el o pti m ismo es un háb ito de pensa m iento que permite
apreciar los asp ectos más favorab les de l os acont ecimientos, y po r ú lti m o, l a
aserti vid ad o hab ili dad para ex presar lo q ue s e qui ere y s e pien sa s in h erir l os
sent im ient os de lo s dem ás. Todos est os com pon entes fo rm an parte de la
educaci ón emocional .
La no ción d e carácter t iene u na larg a his tori a relacio nada con l os
hábi tos , con la m oral y con la perso nali dad. Record em os que la palab ra
«ética» proced e de etho s, carácter.

En la últ im a d écada de lo s 90, s e d espert ó en Estad os Uni dos un gran
int erés por l a ed ucaci ón del carácter, en tend ida com o ed ucació n moral. Ry an,
K. y Bohl in, K. E . 187 o Rob ert Coles 188 - éste úl timo fu e p rem io Pu lit zer - , son
una bu ena repres enta ción de dich a teoría . En ella se dest aca elementos qu e

187 Ry an, K. y Bohlin, K. E. ( 199 9): B uilding Carácter in Scho ols. J ossey - Bass, San Francisco, p. 9 .
188 Rober t Coles (19 97) : La In teligencia Moral d el niñ o . Kair ós, Ba rcelona.

LA EDUCA CIÓN MORAL EN LA FORMACIÓN DE LOS MA ESTROS Y MAESTRA S
EN ESP AÑA (190 0 - 1971)
108

son reiterat ivo s en l a pedag ogí a prop ues ta p or Mari na 189 , ped ago gía que
em ana d e l a fi los ofía hu m anist a d e au tores cl ásico s com o Frank , Ro gers,
Maslo w... y qu eda co nfirmada po r corr ient es n europ sico lóg icas que estu dian
la e m oción y su infl uenc ia en l a p ercepció n de l a realid ad. Mucho s de s us
plan team ient os teó ricos so n em pleado s en lo s lib ros act uales d e “ autoayuda”,
com o bú squ eda de una estab ili dad em ocion al necesari a, si endo u sado s p or
tod as l as cap as s ocial es, pri m ando su us o d e manera p referent e po r las
m ujeres. Quizás es ta di ferenci a de gén ero s e expl iqu e por la diferencia
numérica de fun cion es ejercidas p or las m ujeres, la may o ría de las vec es,
vol unt ariam ente qu e l es ll eva a necesi tar est rategi as m entale s que les ayude a
sup erar el elevad o ni vel de es trés y ansiedad duran te su jornada cot idi ana.
El pro fesor Gervill a 190 co necta con clarid ad y evi denci a, la formación
del caráct er con el necesa rio «esfu erzo» que tod a ed ucació n requier e p ara
lleg ar a la m eta del perfecci onamiento h um ano, pu es como él bien i ndi ca,
aunq ue “el esfu erzo no es u n v ocabl o at rayente, ni de moda en nues tra
soci edad, po r cuant o su i dea nos ev oca el agu ante , la ascética , la lucha, la
sup eración … Sin em bargo, - nos esclarece el aut or - , pocas cos as de valo r se
cons igu en en l a v ida sin esfuerzo” 191 . «E sfuerzo »; «vol unt ad»;
«autod om ini o», son co ncept os cu y a inte rpretaci ón y real izaci ón, nos lleva a
enten der est e m odelo de desarro llo m oral como el proces o mediante el cual
lleg am os a ser un ser úni co “ capaz de ll evar a bu en término sus proyectos” 192 .

189 Marina, J osé A. (20 05b ): Ap render a vivir. Ed . Ariel, Bar celona.
190 Enrique Gervilla Castillo (1 998 ): La educació n del cará cter hoy. Hacia la co nquista del bien, Revista de
Ciencias de la Ed ucac ión , nº 17 3, e nero - marzo, pp . 1 - 20.
191 Ibide m, p. 10.
192 Quintana Cabanas, J. M. (199 2): P edag ogía Psicoló gica. La edu cació n de l carácter y de la persona lidad .
Dy kinson, Madrid, p. 4 9.

PRIMERA PA RTE: Capítulo II L a Educac ión Moral
109

Hoy e n dí a, para ev itar la carga negat iva de est e m odel o y al ejarnos del
m odelo tota lizad or del p eriod o hi stó rico de la d ictad ura, s e no s p resent a co n
un matiz intel ectual ist a con fu erte carga p sico lóg ica, tal y como lo señala y
actual iza Jos é Ant oni o Mari na 193 , el cual estab lece qu e la teorí a de la
int elig encia emocional fue ini ciada po r Salov ey 194 y “ la nzada al estrellad o por
Daniel Goleman 195 ”. Entre su s premisas, se escon den a spect os rel acion ados
con la Intel igen cia emocional ; In teli genci a moral; Edu cación Emocional;
Educació n de lo s sen timientos , de las emociones ; Educaci ón so cio - afe ctiv a;
Desarroll o d e h abil idad es s ocial es... so n térm ino s con q ue se va con ocien do
este nuevo m odelo de e ducaci ón m oral , con un im port ante cam b io conceptu al,
qui zás debi do a la m ala “ prens a” que tuv o la form aci ón del carácter durant e la
época de Franco ─ recordemos la obra La Formació n del ca ráct er 196 diri gid a
a través de la Falang e Españo la - .
Tam b ién la Igl esia Catól ica ha hecho us o de dich os t érm inos , por tant o n o es
de extrañar que hoy en d ía se h aya qu erido enfocar d icho m odelo en ot ra
direcci ón m ás p ragm ática y alejada d e “m o ralis m o”, res urgi endo la
tradi cion al eudaimon ía d e la éti cas clás icas fren te a las ét icas fo rm ales de l a
m oderni dad, repres enta da fund am ental m ente por Kant.

La educació n m oral se p resent a, sig uien do este m odelo, com o un m ed io
que pone al hom bre e n armonía con s u concien cia, ap ortán dol e fel icid ad y
bien estar. Ya decía Rou sseau 197 “ Cuanto m ás me con centro e n m í, más me
cons ult o, y m ás leo est as palab ras escri tas en m i alm a: sé jus to y ser ás f eliz , o

193 Marina, J .A. (20 05a) : La intelig encia fracasad a. (Teoría y práctica de la estup idez). Anag rama,
Barce lona, p. 25.
194 Salovey, P. y May er, J .D. ( 199 0): Emotional Intelligence . Imag ination , Cog nition, and Persona lity, 9,
185 - 211.
195 Goleman, D. (19 97): Inteligen cia E mocion al. 1 5ª ed . Kairó s, Bar celona
196 Villares Ba rrio, M. (1 955 ): La F ormació n de l Carácter . Ed . E. Gim énez, S. A., Mad rid.
197 Rousseau, Jean - Jacq ues (199 0): E milio o De la ed ucació n. Alianza Edito rial, Mad rid, p. 3 81.

LA EDUCA CIÓN MORAL EN LA FORMACIÓN DE LOS MA ESTROS Y MAESTRA S
EN ESP AÑA (190 0 - 1971)
110

la fam osa frase de Sch open hauer 198 : “ lo que un o es con trib uye m ás a nu estra
felici dad q ue lo que uno ti ene”. Est e sen tid o e spir itua l d el «ser» es lo qu e l a
educaci ón del caráct er qu iere i m prim ir en la p erson alid ad d el sujeto . Aunq ue
Kant tam bién in clu y ó e n s u teorí a p ráctica la formación del c arácter,
enten dien do ésta formación co m o l o q ue el ho m bre hace de s í mism o,
conect a po r tan to, c on las t eorías con stru ctiv ist a, aun que con una gran
diferen cia, el proceso es resu ltad o de ll egar a apl icar m á ximas uni versal es,
m oldead o p or lo s s igui ente s rasg os de caráct er: la ob edien cia, la vera cida d y
la soci abi lid ad 199 . La o bedi encia q ue defien de Kant la tradu cim os co n el
térm ino a ctual d e «autog obi erno»; la veraci dad la rel acion a con la “digni dad
humana”; y la socia bil ida d co n la ap ertura al “derecho de lo s otro s”. Para
Kant, “el debe r” est á p or en cima d e cua lqui er o tra m otiv ación , en cam bio , en
el enfoq ue actu al, el sent im ient o, el auto - a náli sis de nu estro s p ensamientos y
nues tras emociones , predominan sob re la racio nali dad.

Coin cidi m os con Sal m erón 200 en señal ar la vali dez y perv iven cia d e l a
teorí a de Kan t y “ de m uchos de sus argumentos”, hal land o elementos
com unes entre las diferen tes teorí as s obre la fo rm ación del carácter. Pero
anali zadas co n m ás deten imiento, las d iferenci as ent re ellas se hacen patentes .
Las do s nocio nes de «carácter» qu e Peters 201 n os señal a: d esd e el enfoq ue
kant iano , como condi ción de firmeza de res olu ción en la adh esió n a ciert os
prin cipi os de o rden sup erior, y la ot ra vis ión m ás com plet a, inclu y e, adem ás
de ciertas virtud es intelect uales tan defen did as po r Kant – razon am iento ,
juicio , entend im ient o - , los s enti m iento s, las motivacio nes person ales, lo s

198 Schopenhauer, Arthur (1990 ): Arte d el bu en vivir. E DAF, Madrid, p. 4 9.
199 Kant, I. ( 198 3b) : Pedagogía. Pró logo d e Mariano Fernández Enguita. Tr ad. d e Lorenzo Luzuriaga y Jo sé
Luis Pascual. Akal, Madr id, p . 73 .
200 Ana María Salmerón Castro (200 0): La heren cia de Aristóteles y Kant en la Edu cación Moral . D esclée de
Bro uw er, Bilbao , p. 93.
201 Op. cit. Peter s (198 4).

PRIMERA PA RTE: Capítulo II L a Educac ión Moral
111

deseo s, afect os, ideal es y creen cias; es deci r lo s asp ectos psíq uico s, em otiv os
y v oli tivo s de las pers onas . Esta seg und a acep ción es la qu e es tá
predo m inand o en l a actual idad , aunq ue perci bimos un ciert o ol vid o de la
primera a cepció n, l a cual es tá qued and o relegad a a l as ses ion es de tu torí a – y
sol am ente en el cas o d e aqu ello s eq uip os docen tes preocu pado s p or l a
educaci ón en valores – , procu rando no em pl ear el concept o de m oral por tener
un sen tid o peyorativ o en nu estro s dí as.

Profun dizan do en la p edago gía moral de Aris tót eles, hallamos los
ind icio s de l a act ual teorí a d e la fo rm ación del carácter basada
fund am entalmente, en al canzar la feli cid ad con la prácti ca de la v irtu d a
través d el háb ito , recu rriénd ose al fo m ento d e s enti m iento s m orales para que
“ el corazón s e incl ine nat uralmente a l a virtu d, am ando lo b ello y de testa ndo
lo feo” 202 . Aún a tres con cepto s: en tend imient o, sent imient o y o bra s – tal y
com o en la act uali dad se in ten ta llev ar a cab o - . Si bien “las buen as ob ras” es
la final idad de la edu cación m oral, su móvil so n las ideas – lo que se co noce a
niv el co gni tiv o - y su m otor es el s enti m iento . El fam oso esqu em a tripart ito
que nos l leva a d efini r actual m ente la edu cación m oral, sab er - deci dir - actu ar,
pued e ser tradu cido de dif erente m anera se gún hal la sido anal izado p or u n
auto r u o tro. Com o por ejem p lo, la profeso ra Gordi llo 203 no s h abla del
concep to clási co d e vo lunt ad en e ste m odelo p ara p ode r d ar el paso decisi vo
para actua r m oralmente. Ell a no s ha bla d e la fo rm ación del carácter co m o un
«esfuerzo» - al ig ual qu e y a hici era el profes or Gervil la - .
“ Supon e algo m ás que d esarrol lar las habi lid ades d el razon am iento
prácti co: req uiere estar tam bién m oti vado po r el s enti do que se
encuen tra en lo que se real iza, y tener l a necesari a fuerza de vo lun tad

202 Aristóteles (197 8): Mo ral, a Nicómaco . Espasa - Calpe, Madr id, p . 33 4.
203 Mª Victor ia Gor dillo (1 992 ): Desarrollo moral y edu cación . Eunsa, Pamplona, p . 18 2.

LA EDUCA CIÓN MORAL EN LA FORMACIÓN DE LOS MA ESTROS Y MAESTRA S
EN ESP AÑA (190 0 - 1971)
112

para encauzar lo s s enti m iento s y resi sti r a las exigen cias i rracion ales d e
los apeti tos (...). Se trata de int egrar r az ón, vo lun tad , s enti miento y
cond ucta ”.
Este es el enfo que de l os au tores qu e escri ben sob re l a in teli genc ia emocional
o educa ción mor al in tegr al , en la que aparece nu m erosas referen cias al
necesari o au toco noci miento , autodominio – o seg urid ad o aut ocon trol de uno
m ism o, como Goleman 204 ya n os señal ara - compr omiso , in tegr ida d,
comuni cació n efic az, au toes tima.
Para Golem an, la co m petenci a em ocion al vi ene determinada p or dos
grand es fact ores, ca da un o d e ell as co n va rias d imensiones : a) La
Competen cia per son al , referid a al modo con qu e n os rela cion am os con
nos otro s mism os ; y b ) La Comp etenci a s ocia l o m odo con q ue nos
relacio namos con lo s d em ás. Am bas competencias se subd ivi den en varias
dimension es. La pri m era es: Co ncien cia de un o mismo, - incl uimos el
auto concep to, la au toes tima - ; la segu nda, autor regu laci ón – o au tog obi erno - .
c) La tercera competencia, t an im port ante como las do s an terio res, i nflu ye en
el ajuste pers onal , en el eq uili brio , ap ortan do pleni tud y bien esta r, es la
Competen cia so cial .

Manual es de b ols ill o y numerosa bibl iog rafía so bre “ auto ayuda” o de
“ enriqu ecimiento perso nal” van po r es ta mism a lí nea, hacién dos e exten sib le a
tod os los mom entos evo lut ivo s del ser humano. A modo de ejem plo,
recordemos la famosa obra del fi lós ofo Marin off 205 , a cuyo éxi to in fluyó el
uso de las principal es corrient es fil osó ficas de l a his tori a para ens eñar a
respo nder a los conflict os de la vida . En sus planteamientos aúna la lógica y el

204 Op. cit. Goleman, 1997.
205 Lou Marinoff (2000 ): Más P latón y meno s Prozac. Filosofía para la vida cotidia na. . 9ª ed., E diciones B,
Barce lona.

PRIMERA PA RTE: Capítulo II L a Educac ión Moral
113

razonamiento para detectar q ué sentimientos es tán i nflu yendo en el estad o
anímico d e la perso na, est ado qu e blo quea el sent im ient o de felici dad o de
bien estar. A través de est a concie nciaci ón, po demos r econd ucir, reedu car la
creación d e pen samientos m ás pos itiv os qu e g eneren actit ude s que faci lit en la
com uni cación con lo s ot ros y con noso tros m ism os.

Conv encid os de las nu m erosas d efini cion es aportad as sobre la
educaci ón em ocion al, sel eccion am os aq uell a que la defi ne co m o “un pro ceso
educat ivo , co nti nuo y perm anent e, que pret ende p oten ciar el des arroll o
em ocion al com o co m plem ento i ndis pen sabl e del d esarrol lo cogn iti vo,
cons tit uyendo ambos lo s el em entos es encial es d el desarr ollo d e la
perso nali dad i nteg ral. Se prop one como objetiv o, cap acitar al i ndi vid uo para
afront ar m ejor lo s retos que se pl ante an en la v ida c otid iana , con l a fin alid ad
de aumentar el bien estar perso nal y so cial” 206 . Com parte elem ento s co m unes
con los tem as tran svers ales d el currí culu m , ed ucaci ón para l a salu d;
educaci ón moral; edu cación pa ra la ciud adaní a, edu cación para la p az y
educaci ón multicu ltu ral. Su rasg o di sti nti vo son la s emociones , enfo ca p or
tant o su es tud io «desd e dent ro» de la pers ona – dim ensi ón intra perso nal - , por
lo q ue d icha t eorí a tien e un evid ente sus tent o ps icol ógi co. Los con ocimientos
pedag ógi cos nos ap ortan «lo qu e ha y qu e h acer»; la edu cación emocional , en
cam bio, se centra en «¿cómo m e si ento ? »; «¿cóm o se si ente el otro? »; «¿qu é
pued o h acer para sen tirme m ejor? ». Com o respue sta a est a últi m a pregun ta, la
m ay oría de las veces s e recu rre a hacer to do l o po sib le p ara que el ot ro s e
sien ta m ejor, - record em os la famosa o bra de Thomas A. Harris 207 - , abri endo
la puerta a act itu des y co m portamientos pros ocia les de sde u na pers pecti va
int erna.

206 Op. cit. Bisquerra, 200 4, p . 89 .
207 T hom as A. Harris (2 005 ): Yo estoy bien, tú estas b ien. 3 ª edic ión. Novop rint, Barc elona.

LA EDUCA CIÓN MORAL EN LA FORMACIÓN DE LOS MA ESTROS Y MAESTRA S
EN ESP AÑA (190 0 - 1971)
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E legi m os a Alfo nso Aguil ó 208 por su lengu aje s encil lo, diri gid o a
lecto res de cualq uier edad, n os d efin e a un a pers ona de carácter como aquel la
que “actúa de forma con secuen te con sig o m isma, cuyos móviles se basan en
prin cipi os n obl es, firmes; cons tanc ia de l a vo lun tad en el s ervici o de l id eal
recono cido como verdad ero; per severan cia int erior en pl asmar un nob le
concep to de la vid a”; o b ien la d efini ción aportad a por J osé Anto nio
Marina 209 , el cual defi ne el carác ter co m o “el ni vel apren did o de la
perso nali dad”. Es el co njunt o de paut as d e pen sar, s enti r y de actuar
adqu irid as que forman un núcleo de hábi tos m uy est ables ”. Llegamos al
elem ento cla ve d e la educaci ón m oral, l os hábi tos , tr aducci ón trad icio nal d el
concep to aris toté lico de «m odo o m anera d e se r» por la qu e se ind ica, po r una
parte, un a disp osi ción a determ inado s tipos de accion es y de sentimientos , por
el cont rario , tam bién se refi ere, a las cost umbres o a las p rácticas g eneradas
por las anterio res disp osi cion es. Aho ra bi en, d esde el p unt o d e vis ta que no s
ocup a, p odemos obs ervar qu e la may o r part e de nues tros háb ito s lo s
cont raem os sin el egirl os. Mucho s de ello s, po r la m era repet ició n de l a
experi encia. Nos pod ríamos pr egun tar ent onces , ¿p odemos elegi r nues tro
carácter? Para no en trar e n el an tig uo debate heren cia/ ambien te , a dm itamos
que am bos as pecto s tien en fuerte in fluen cia en el ser hu m ano, pero sin
em bargo no pode m os el egir ni con stru ir nues tro caráct er – fo rm a d e ser o de
pens ar - hast a qu e n o t omam os co ncien cia d e s u exis tenc ia, es decir, al l legar
a un a ed ad reflexiv a y sen tirn os capaces para en frentarn os a s itu acion es qu e
sabemos qu e pod rían ser d iferent es s i l as d esafiáramos de otra m anera –
im port ancia de los p ensamientos posi tiv os - , a través de ell os se p ropo nen
m oldear o reeducar nu estro carácter. La im portan cia de es te cam bio en la

208 Alf onso Aguil ó P astrana (19 92) : Edu car el ca rácter . Ed iciones Palab ra, S. A., Madrid , pp . 11 - 27.
209 Op. cit. Marina, (2 005 b), p. 102.

PRIMERA PA RTE: Capítulo II L a Educac ión Moral
115

m anera d e pen sar, sent ir, act uar, es t al y como Marina no s s eñala , po r razon es
de fel icid ad, “ la edu cación del carácter es l a educaci ón de l os po deres d e la
lib ertad”, en cuan to qu e nos s enti m os fuert es para hacer fren te a tod o aque llo
que no s impide ser m ás feli ces.
El val or de l a l ibert ad p osee el ben eficio de dar ple nitu d al ser h um ano
en cuan to qu e l a pers ona se s ient e d ueña absol uta de s u desti no. A través de
los hábitos , la person a cuenta con m ás recursos y posib ili dades de hacer frente
a las m uchas di ficul tades que se enco ntrarán en su vid a. Aquí radica la
im port ancia d e este m odel o.

Los di ferentes términos co n q ue se es tá d ando a con ocer es te clás ico
m odelo d e ed ucació n m oral para huir , como hemos ya señalad o
anteri orm ente, de po stu ras reaccionari as que de fiend en una i ncul cación a
ult ranza de los v alores pro pug nad o p or la soci edad du rante un a época
concret a, tiene su raíz en lo s tres t ipo s de háb ito s: afectiv os, cogni tiv os y
operat ivo s, el los defi nen el carácter co m o p autas estab les de s enti r, d e pens ar
o de actu ar.
Com encemos p or los prim eros hábito s. Para en raizarl os en l as perso nas,
la pe dago gía d e lo s s enti m iento s, de las em ocion es, pa rte de un enfoq ue
“ radicalmente humanista: l a reconci liaci ón del ser humano con sigo mism o, y
por el lo, l a reco ncil iació n con su ent orno so cial ” 210 . Se b asa en “fom entar u na
auto esti m a eq uil ibrad a; aprend er a d ist ing uir su s em ocio nes y sen timientos y
aprend er habi lid ades soci ales, todo est o facilit ará a la p erson a u n d esarro llo
equi lib rado co m o ser humano” 211 . La Ps icol ogí a y l a Pedago gía, se
com plementan e int egran en este in teresan te campo de la educaci ón i nteg ral,

210 VV.AA (2004 ): El reto de la Educ ación Emocio nal en nu estra socied ad. Servicio de Publicacio nes de la
Universidad de La Coruña. Coruña, p. 1 2.
211 Ibide m, p. 14.

LA EDUCA CIÓN MORAL EN LA FORMACIÓN DE LOS MA ESTROS Y MAESTRA S
EN ESP AÑA (190 0 - 1971)
116

pues recordand o la teorí a de Albert Elli s 212 , el autor no s afirm a que “la
cogn ició n, la em oción y el comportam ient o n o son fu ncio nes hu m anas
aisl adas si no q ue, por el contrari o, están int egradas y son h olí sti cas” 213 .

La pedag ogí a de l a formación del carácter , se in cluye den tro de la
educaci ón m oral integral, la cual trat a de cont em plar su desarro llo en la
direcci ón correcta d e lo s tres háb ito s se ñalad os - senti r, pe nsar, actuar - , pa ra
cum pli r as í las do s grand es metas de la ed ucaci ón moral: “la felicidad
perso nal y la dig nid ad d e l a co nvi venci a” 214 . De los tres háb ito s anali zados ,
qui zás el más difí cil de en raizar en el s er hu m ano, s ea la v olu ntad ,
precis am ente po rque en ella radi ca el éxit o de alcan zar la feli cidad . Pero no
olv idemos el re chazo qu e a p artir d el tercer t ercio del s igl o XX sufri ó est e
concep to, si endo erradi cado d el ám bit o edu cativ o. Sin embargo Turiel nos
advi erte de la esc asa aten ción q ue la p sico log ía del desarro llo moral es taba
teni endo hacia la fo rm ación de háb ito s 215 , po r es te motivo Mari na, p ara ev itar
confu sio nes, m alas in terpret acio nes y actu alizar el co ncept o de hábi to, acu ña
el t érm ino de la nueva voluntad, d iferenci ándo la del co ncept o ant erior, seg ún
la cual se co nsi deraba u na e inn ata . La nu eva teorí a so bre la vol unt ad, su rge
epis tem oló gicamente de la psi colo gía, seg ún la cual, l a vol unt ad s e compone
de cu atro hábi tos qu e pu eden ser ap rendi dos : In hib ició n del impu lso –
relacio nado con el autoco ntro l - ; Delibera ción – o bús qued a d e alt ernat ivas
m ás perfectas - ; Decidir – tom ar una op ción - ; Ejecuci ón del pro yecto , el cu al

212 Ellis, A. y MacLaren, C. ( 200 4): Las rela ciones co n lo s demás. Terapia d el Compo rtamiento Emotivo
Racion al. Oc éano, B arcelona.
213 En VV.AA (2006 ): La vid a emo ciona l. Las emo cione s y la forma ción de la identid ad h uman a. Ariel,
Barce lona, p. 174 .
214 Op. cit. Marina (2 005 ), p . 12 5.
215 Elliot T uriel (2 000 ): The Culture of Mo rality. Cambridge University Press, Cambridge, p. 9.

PRIMERA PA RTE: Capítulo II L a Educac ión Moral
123

Es o tra manera de enfo car el desarro llo m oral b asado en los trabajos de
Piaget , Koh lberg y Candee 222 . Defiend en q ue la acci ón m oral e m erge de la
com prens ión y deci sió n pers onal , cons cient e y autó noma d e unas
determinadas reglas deri vadas d e un os prin cipi os de m oralid ad nacid os d e l a
int eracción i ndi vid uo - medio, mediante la q ue el su jeto va reorgan izand o su s
estru cturas psic oló gicas .
La ed ucació n d esde esta p ersp ectiv a, será es timular al educan do hacia el
estad io si gui ente d e desarro llo – recordemos en Kohl berg , las sei s grandes
estru cturas d e razo namiento m oral - , l os cu ales s upo nen fo rm as de juici o
cada vez mejores, m ás a ptas , en cuant o capaces de so lven tar si tuaci ones de
confl icto s de val or cada vez m ás com plejas.
Los métodos y técn icas para tr abajar des de est a p erspect iva so n
numerosas, sirv an de ejem plo las señalad as por Pu ig y Martí nez 223 , co m o: la
dis cusi ón de dilemas m orales, debates, ejercicios au toex presi vos , us o de
frases in concl usas , reco noci m iento de al ternat ivas y prev isi ón de
cons ecuenci as, ejercicio s de análi sis y con stru cción co ncept ual, estu dio d e
casos , role - pl aying, juegos d e simulación, anál isi s de val ores ...
Pensamos qu e l a b ibl iog rafía exi sten te sob re m ateriales curricu lares d irig ido s
al alumnado es m uy v ariada y abund ante 224 , co nst itu y éndo se en u n m edio
excelen te de ayuda al profeso rado com prometido con la edu cació n moral d e
sus alumnos y alumnas.

222 Kohlberg, L.; and Candee , D. (1 984 ): “The r elationship of moral judment to m oral actio n”, en Rurtines,
W.L. and Gewirtz, J.L.: Mora lity, moral b eha vior an d mo ral develo pment, Wiley, New Jersey.
223 Puig Rovira, J .Mª.; y Martínez Martín, M. (19 89) : Edu cación Moral y Democracia . Laertes, B arcelona,
pp. 192 - 212.
224 Sirvan de referente lo s señalados en Álvarez González y Bisquerra ( 199 6), p . 13 5.

LA EDUCA CIÓN MORAL EN LA FORMACIÓN DE LOS MA ESTROS Y MAESTRA S
EN ESP AÑA (190 0 - 1971)
124

- Form ació n del c riterio y de l a conducta moral, o educaci ón en vir tudes
m oral es .
Lo fun dam ental de est a persp ectiv a n o es só lo co nocer qu é es lo b ueno
o vali oso , si no actu ar m oralmente, realizar acci ones m orales. Por es o est e
enfoq ue v iene a se r “enseñanza de vi rtud es m orales y ad qui sici ón de h ábit os
virt uos os”, esta es l a prem isa d e la qu e parten auto res como Brezi nka 225 ,
García Hoz 226 , Peters 227 o Medi na Rubio 228 , al se ñalar como pri ncip al
objeti vo, l a creació n y refuerzo en el edu cand o de vi rtud es m orales,
iden tifi cando la v irtu d c on una di spo sici ón durad era d e l a pers ona para actu ar
segú n los prin cipi os morales asumidos con scie ntemente.

Si t omam os co m o referen tes las ob ras d e Aris tót eles 229 : Étic a a Nicómaco ;
la de Tom ás de Aqu ino 230 : Suma contr a l os g enti les, y demás repres entan tes
de la Escol ásti ca m edieva l, no po demos d ejar de hacer referen cia a la
im port ancia d e fom entar háb ito s de bu en comportamiento como otra form a de
ejercitar la fo rm ación m oral. El h ábit o l o p odemos ent ender como u na
incl inaci ón pe rm anente a hacer al go con una facilid ad que e s el resu ltad o de
una cier ta y m etódi ca repeti ción de la acció n.

225 Bre zinka, W. (1 987 ): “La habilidad moral como obj etivo d e la educació n”, en Jo rdan, J .A. y Santolaria, F.
(Eds.) : La ed ucació n mo ral hoy : Cuestion es y perspectiva s . P PU, B arcelo na, pp. 269 - 287.
226 García Ho z, V. (19 90): “Sobre ed ucación m oral, la aceptac ión de la le y y las obras peq ueñas”. Cuaderno s
de p ensamien to , 5, pp. 9 - 22.
227 Peter s, R.S. (1 984 ): Desarrollo moral y e duca ción moral. F.C.E , México.
228 Medina Rubio, R. (19 93 - 1 994 ): “La educación para la conducta moral en una sociedad pluralista”.
Cuestiones Pe dag ógica s , 10 - 1 1, p p. 3 9 - 57.
229 Op. cit. Aristóteles, 198 1.
230 Santo T omás de Aquino (1988 ): Su ma Teo lógica . II - I I, q . 1, Pró logo, B .A.C., Madr id.

PRIMERA PA RTE: Capítulo II L a Educac ión Moral
125

El ps icól ogo Dun lap 231 no s dice qu e “los háb itos cons tit uyen en su
tot alid ad l a p erson alid ad del i ndi vid uo; es decir, so n el in div idu o tal co m o
aparece ant e las demás person as”. Esto no s ll eva a la con clus ión de que pa ra
la formación de hábi tos se requi ere «aprend er haci endo ». Para ell o es
im port ante im plic ar al alumnado en asumir pequ eñas resp ons abil idad es,
realizar trabajos gru pales , ani m arlos a pert enecer a alg unas ONGs, o a la
parti cipaci ón en la elaboraci ón de norm as sociales para el aula de acuerdo con
la edad d e los alumnos.

231 Op.cit. Siegfried Uhl, ( 199 7), p. 2 25.

127

CAP ÍTULO III

EL PROFESOR Y EL DESA RROLLO MORA L

3.1 - P resupuesto s

Para ent ender la i m portan te fu nció n, qu e el m aestro, o cu alqu ier
profes ion al de la ens eñan za ejerce p ara el desarro llo de l a pers onal idad m oral
de su s al um nos , Hansen 232 nos señal a tres dimension es q ue co ntri buyen a que
el quehacer docente , la enseñan za, s ea cat alog ada com o act ivi dad m oral :
funci ón del iber ado ra, rel acio nal y crít ica.
En l a primera, el profes or se no s m uest ra co m o agent e poten ciado r del
desarro llo moral, co m o una p erson a q ue refl exio na crít icamente, selecci ona
cierto s ob jetivo s y co nten ido s en lu gar d e otro s g uiad o p or u nos valo res
asumidos volu nta riam ente y co n conci encia. Este pro ceso sel ectiv o refleja
expl ícit a o im plí citamente una co ncepci ón d e fines deseab les, es decir, su
prop io modelo de edu cació n y de ser pers ona. Esta act ivi dad es m uy señalad a

232 David T . Hansen (20 00) : “L a moral está en la pr áctica”. Re vista de E studios d el Currículum. Vol. 3 , nº 1, ,
p . 128.

LA EDUCA CIÓN MORAL EN LA FORMACIÓN DE LOS MA ESTROS Y MAESTRA S
EN ESP AÑA (190 0 - 1971)

128

en nu m erosas o casio nes p or Davi d Carr 233 , el cua l con fuerte i nflu encia
arist otél ica, d efien de la necesi dad de qu e l os do centes deber ían d e pos eer
“ una apreciaci ón cult ivad a de l as cuest ion es en torno a la jus tici a y al
desarro llo h umano en que la edu cación se encuen tra m oralmente im plic ada”,
requi ere de re flexi ón seria, respon sabl e y fund am entada so bre toda decis ión
que atañ e al des arroll o pres ente o fu turo de sus alumnos.
Desde la seg und a dimensión , la en señan za co nti ene u na suti l relación
entre maestro y alumno, esp ecialmente cuan do anali zan t em as de carácter
perso nal y d e cóm o s e consi deran y se tratan las p erso nas entre sí, es
im presci ndi ble en es tos casos , l a creaci ón de un en torn o de co m prens ión
em pática. El pro fesor Penalv a Bui trago preci samente se cent ra en su ob ra en
dest acar l a i m portan cia fund am ental de po ner en p ráctica es ta di m ensió n,
atrevi éndo se a defen der la i dea “ que el a spect o b ásico d el d eterio ro del pap el
del m aestro en el pro ceso de ens eñanza ti ene que ver con e l défici t
antro pol ógi co y ét ico de la t eoría de la en señan za vig ente en n uest ro sis tem a
educat ivo ” 234 .

Desde s u fu nció n crí tica, el trab ajo de l pro feso r p uede con trib uir
tam bién a transf orm ar la soci edad m ediant e cambios en el ám bit o p erson al e
ins titu cio nal. La p rinci pal respo nsab ili dad m oral d e l os maestros, segú n
Hansen, est riba en hacer avanza r los d erechos de los m ás desfavoreci dos de la
soci edad m edi ante el ejercicio de cual idad es m orales com o el sen tid o de
justi cia, de so lida ridad . Est os v alores cont ribu y en a t ratar a sus al um nos con
dig nid ad y respet o, como seres valio sos en sí mism os, que al verse trat ados

233 David Carr (200 5): E l sentido de la edu cación . Una introd ucción a la filosofía y a la teoría d e la
educa ción y de la enseñ anza. Edito rial GRAÓ, Barcelo na, p. 95.
234 J osé Penalva Buitrago (2006 ): El p rofesor co mo forma dor mo ral. La relevancia formativa de l ejemplo .
PP C, Bo adilla de l Monte (Ma drid) .

PRIM ERA PARTE: Capítulo III El profesor y el desarrollo moral
129

com o p erson as, ap rend en a respet ar, a acep tar y a escuch ar a s us maestros, y
por tan to s e dejan gu iar, acon sejar, c ons titu yéndose en ton ces en modelo
m oral.

Para el p rofes or Martín ez Mart ín, es tas fu ncio nes i nher entes a su
profes ión s on requeri das po r «el cont rato m oral del profes orado » 235 , el cual
sup one esta blecer un os vín culo s de re spo nsab ilid ad en relació n con la
soci edad, con la perso na que se está edu cando , por eso se requi ere, adem ás de
una p reparació n en l os con teni dos que debe enseñ ar, un conjun to de
habi lid ades y act itu des q ue no son i nnat as en la m ay oría de l as o casi ones y
que pued en y deb en ser ap rend idas . Por este motivo al pro fesorad o se l es
ofertan en la actual idad cu rsos de «Educación en Valores», de «Intel igen cia
Em ocional »..., a t ravés de los di ferentes CEPs o Cent ros Educat ivo s de
Form ación d el Profes orado con el objeti vo d e que t omen co ncien cia de l a
necesi dad de modificar al gun as act itud es y form as de hacer co n s u al umnado,
que po r su arraig o pers onal , a v eces difi cult an el ejercici o adecu ado y óp timo
de su co m promiso soci al y ético .
Cons ideramos que para q ue el p rofeso rado p ueda desarro llar una form ación
humana lo más completa p osi ble en sus alum nos y alumnas d ebería estar en
pos esió n de un as dimension es pers onal es imprescind ibl es como pueden s er:
- Un auto concep to ajust ado y p osi tiv o de s u p erson a, para que en
aquel las s itu acion es pro pic ias d e edu cación m oral en l as qu e se
desarro llan a ctitu des , val ores y no rm as, e l profes or t enga “niveles de
segu ridad em ocion al y auto esti m a elevado ” 236 , necesari os para s aber

235 Martínez Mar tín, M. (1 998 ): El co ntrato moral del p rofesorad o. Con dicion es para una nueva escuela .
Desclée De B rouw er, B ilbao .
236 Íbide m , p. 22.

LA EDUCA CIÓN MORAL EN LA FORMACIÓN DE LOS MA ESTROS Y MAESTRA S
EN ESP AÑA (190 0 - 1971)

130

afront ar aqu ellas sit uacio nes pot encial m ente co nfli ctiv as en la rel ación
con su alumnado 237 .
- Saber t rabajar en eq uip o, co n actitu des de t oleran cia, d e res peto a la
opi nió n co ntrari a, de di álog o, d e a ceptaci ón de d iferenci as, en crit erios
y valor es.
- Im plicaci ón en las deci sio nes col ecti vas con sens uadas .

La pos esió n de estas capacidades , creem os que son im prescind ibl es para saber
ejercer l as ant eriores dimension es m orales de la ens eñan za s eñal adas p or
Hansen. Po dríamos habl ar en ton ces del «profeso r efi caz», qu e para Combs,
sería aquel “ser hu m ano único q ue ha apren did o a hacer u so d e sí mism o
eficazmente y a ll evar a cabo s us prop ios p ropó sit os y los de la s ocied ad en la
educaci ón d e otras perso nas ” 238 . Pero l a di fícil tarea enco m endada a lo s
docen tes se hace aún m ás co m plicad a al co exis tir div ersos códi gos m orales
que les prod ucen l os si gui entes sent im ient os:

1º Co nfus ión valoral m anifest ada, en pri m er lugar, en un a fal ta de co nsen so
entre lo s prop ios profes ores par a d efini r si el comprom iso h acia sus alu m nos
es de carácter exclus ivamente ins truct ivo o tam bién form ativ o.

2º Tendenci a a rech azar l a p ráctica m oral en sus aulas an te el miedo a la
m anipu lació n y al do gmatism o, q ue p or un res peto mal ente ndi do hacía su
alumnado dejan de as umir est a im port ante facet a de la ed ucació n para
cons tit uirs e en m eros tran sm iso res de con ocimientos .

237 Ver Me razzi, C. ( 198 3): A prende r a vivir los co nflictos: una tarea d e la formación de p rofesores.
Europea n Journal of T eacher E ducation, 6, 2, p p. 1 01 - 106.
238 Combs, A .; Blume, R.; New m an, A.; Was, H. (1 979 ): Claves p ara la formac ión d e los p rofesores. Un
enfoq ue h umnístico. E.M.E .S.A, Madrid , p. 31.

PRIM ERA PARTE: Capítulo III El profesor y el desarrollo moral
131

Tam bién pu eden pres enta rse ca sos de des cono cim ient o sobre qu é es ed ucar
m oralmente, pues es ta fu nció n de la educac ión suele q uedar en el olvi do en
los pro gram as de formación i nici al del pr ofeso rado. Pensamos q ue est a
pos ibl e falta de referen cia exp líci ta de cont enid os m orales en el currícu lum de
form ación de los m aestros pod ría ser deb ido al conv encimiento d e que “ la
ética no se acab a de apren der h asta que el saber se traduce en práct ica
viv ida” 239 . Est a afi rm ación, difí cil de cont rolar y com prob ar se su pon e qu e n o
pued e alca nzarse en poco t iem po, por este motivo creem os que urg e em pezar
cuant o ant es la ed ucació n m oral en nues tros alumnos si queremos qu e la
perso na ad ulta lleg ue a ap rend er, y lo que es m ás i m portan te, a v ivi r, aunq ue
sea parci al e im perfectamente, la ética.

Num erosas inv esti gacio nes demuestran la influ encia v alor al de los
docen tes 240 , el po der que la pers onal idad d el profes or pu ede ten er para el
desarro llo m oral de sus alu m nos. De Sieg fried so n l as palab ras: “ Hará m ás u n
buen educador con un m al m ét odo , que un m a l edu cado r con un buen
m étodo ” 241 , cuando hace referencia al éxito educati vo, afirm ando que d epend e
m ucho menos de las técnicas y m edios em pleado s en la edu cació n,
que de l a p erson alid ad d el profeso r. Su infl uenci a se real iza al ayudarles a
aprend er, al en señar les a descu brir sus pro pias po tenci alid ades, al m ismo
tiempo que apren den a resp etar a los dem ás con sus experienc ias e int ereses, a
m enudo , tan dif erentes . Por este m ot ivo , los docentes pueden contri bui r, en su
deseo de perfecci onar la p erson alid ad moral de su s alumnos, a crear un
sent ido de co m unid ad en el aul a a tra vés d el cu al p ueda n lo s al umnos
aprend er lo qu e sig nifi ca estud iar temas de form a grupal ; lo que si gni fica

239 Corde ro, J . (1 989 ): “La enseñan za de la Ética”. Diá logo s filosóficos, 1, p p. 7 2 - 80.
240 Ibide m, p. 125 .
241 Siegfried Uhl, (19 97) : Los medio s de ed ucac ión mo ral y su eficacia. Herder , Ba rcelona, p . 34 9.

LA EDUCA CIÓN MORAL EN LA FORMACIÓN DE LOS MA ESTROS Y MAESTRA S
EN ESP AÑA (190 0 - 1971)

132

asis tir, escuchar y aprender de los dem ás; cóm o desarroll ar sus propias ideas y
pun tos de vis ta, com parti rlos , m ediante experien cias comunicati vas que les
llev e a saber vi vir con otro s seres humanos que d ifieren en el los en m uchos
aspect os. El aula se co nvi erte así en u n m edio p rivi legi ado para el desarro llo
de a prend izajes intel ectua les y morales siempre que el m aestro asu m a e ntre
sus numerosas resp ons abil idad es la t ransmisión de “ saberes éti cos” 242 , el
desarro llo de la capaci dad d e discern ir pro blemas social es y d e co m promiso
activ o en bú squ eda de un m undo m ejor para todo s 243 .
Sprin g 244 , ha d em ostrad o q ue l a i nflu encia val oral del pro fesor pued e
ser pot enci ada en la cl ase ya q ue s u com portamiento afecta al rend imiento
académico del alumno, i nflu ye en s u con duct a, y todo ello, d ebid o a que el
profes or es u na pers ona rel evant e para el al um no, nad a de lo q ue él h aga o
dig a p asa desap ercibi do p ara los educa ndo s. Por to do és to, creemos en la
conv enien cia d e i nsi sti r en l a n ecesid ad de que el pr ofeso rado recib a u na
form ación especí fica en este cam po de la edu cació n, pu es pen samos, al ig ual
que Escám ez y Orteg a, qu e “en est e tem a, q uizás más q ue en ni ngú n otro , l o
verdad eram ente important e, no se abo rda po rque es co m prometido o p orqu e
no s e sab e” 245 , de ah í qu e la p rofes ora Bu xarrai s n o d ude en afirmar, “que en
una soci edad dem ocráti ca y plu ralis ta, los pro fesor es n ecesi tan una
preparaci ón ad ecuada, acor de con l as funci one s y rendi m iento que se es pera

242 Santolaria Sierr a, F.F. ( 198 7): “Consideraciones sob re la ed ucación moral actual”. En Jo rdán, J .A.:
Santolaria, F.F. (eds): La edu cación moral, hoy. Cuestiones y perspectiva s. PP U, B arcelona, pp. 135 - 148
243 Record emos experiencias pedagógicas como las realizad as por el Mo vim iento Pedagógico de la E scuela
Nueva, ver: Cousinet, R. (196 7): La Escuela Nueva , Miracle, B arcelo na. Experiencias q ue han quedado
evidenciadas en algunas de nuestras escuelas, com o las realiza das po r el p rofesor Fr ancisco Fernández, en lo s
años 70, en el Colegio Nacio nal de Orellana la Vieja, conocid a por Escuela de O rellana y reflejad a en la
película Escuela Viva, dirigida p or Julián Pavón en el 2 002 .
244 Spring, M.F. ( 197 4): Th e develo pmen t and valida tion of ob servation measure o f classroom in fluence .
Doctor al dissertation. W ashing ton, University St. Louis. Missouri. Citado en Escámez y Ortega (1995 ), p .
124
245 Op. cit. Escámez y Ortega (19 95), p. 1 7.

LA EDUCA CIÓN MORA L EN LA FORMACIÓN DE L OS MAESTROS Y MAESTRA S
EN ESP AÑA (190 0 - 1971)
236

del Mini steri o de Ins trucci ón Pú bli ca y Bel las Artes, el 3 0 de m arzo de 1.90 0
y la asun ción po r el nu evo Mini steri o d e la res pon sabi lid ad sob re el pago d e
los s ueld os a lo s m aestro s, y el cont rol de la red de escu elas primarias por
parte de l Estado .
Podemos hablar d e la exis tenci a d e d os España, en l o que s e refi ere a la
form ación d e la pob lació n a prin cipi os de sigl o: “ Una España s epten trio nal,
cuyos niv eles d e alfabet izació n eran rel ativ am ente elevad os a m ediad os y
final es d el sigl o XIX; y u na meridion al, en la qu e el analfab etis m o segu ía
sien do muy elevad o a co m ienzo s de la Guerra Ci vil . En la Esp aña d el s ur, s e
pens aba (hasta hace u nos p ocos añ os) la «teo ría m alth usi ana», según la cual
es m ás rentab le la can tida d que l a calidad de los hijos ” 42 .

El regeneracio nis ta, Macías Picavea 43 nos descri be la precaria situació n en
la q ue se e ncon traba la enseñ anza primaria a p rinci pio s de s igl o: “ni se educa,
ni se en seña, n i el m aestro está fo rm ado para el lo”, post eriormente, y com o
resul tado de los datos aport ados por el au tor, con tin ua dic iend o:
“ Un seten ta po r cien to d e españ oles qu e no sabe l eer n i escrib ir, y otr o
seten ta por ciento del treinta restan te, que de l a instru cción primaria al canzada
apenas log ra otro benefi cio ú til que lo s qu e nin gun a recibi eron; maestros
ign orant es, cu asi m endi gos , despro vis tos de tod o prest igi o e infl uenc ia soci al,
desco nsi derado s con l a p lebe y maltratado s p or los cacicuel os; una m asa de
pob lació n in ferior , q ue po r lo q ue to ca a su cu ltu ra, apenas pu ede s er
rectamente califi cada d e po blaci ón civi lizad a” 44 . Sobre la en señan za
secun daria, di ce: “ Son cu alqu ier cosa menos cent ro de edu cación y

42 Núñez, C. E. ( 1.99 2): La fuente de la riqueza. Edu cación y d esarrollo eco nómico en la Espa ña
contemp orán ea . Alianza. Madr id. p . 16 4.
43 Macías P icavea, R. (1 .89 9): El problema Nacion al. Libre ría General d e Victor iano Suárez. Mad rid, p. VIII.
44 Ibíde m, p. 124.

SEGUNDA PAR TE: Capítul o V La Edu cación en Españ a (1900 - 1971)
237

enseñ anza” 45 . Y d e l a Uni versi dad: “es un a co sa m uerta por den tro”, “ es
eterna b oca de gan so en don de tod o se ap rende y se s abe, p orqu e «lo di jo el
otro » 46 .
Para los reg eneracio nis tas d e princ ipio s de si glo , el prob lema de Españ a
era fu ndamentalm ente ped agóg ico (además de los g raves p robl em as
econó m icos, de ahí la i nsis tenc ia de clamar p ara E spañ a la regenera ción
m ediant e u na trans formación p rofu nda del s iste m a edu cativ o en t odo s su s
niv eles.

En es ta pri m era et apa, la ILE adq uiere s u m áximo des arroll o e i nflu encia,
incl uso en el Mini steri o de Ins trucci ón Púb lica y Bell as Artes, q ue d io rango
ofici al a alg uno s de su s proyectos. Las fi guras de Manu el Bartol omé Cos sío
(1.857 - 1.935), J oaqu ín Cos ta (1.8 46 - 1 .911), Rafael Alt am ira (1.866 - 1.95 1),
entre otros ; im pulsan las in nov acio nes pe dagó gicas , t anto prácti cas como
teóri cas en est os p rim eros añ os del nuev o sig lo.

El gran avan ce qu e su pus o l a creaci ón del Min ist erio de Ins trucci ón
Públ ica, facili tó l as muchas refo rm as edu cativ as q ue Garcí a Alix reali zó
duran te l os once m eses q ue est uvo al frente del Gobi erno pres idi do po r
Silv ela.
Capit án Díaz nos descri be est e primer Min ist ro de Ins trucc ión d el si glo XX,
com o: “ moderado, conservad or, d e vo lun tad reform ista, t uvo p or ello l a
suert e, o habil idad , de cont entar a li beral es y canov ist as” 47 .

45 Ibíde m , p. 125 .
46 Ibíde m , p. 131 .
47 Capitán Díaz, A. (1 .994 ): Historia d e la educa ción en Esp aña . Peda gog ía Con tempoá nea . Vol. II.
Dy kinson. Madrid, p. 2 25

LA EDUCA CIÓN MORA L EN LA FORMACIÓN DE L OS MAESTROS Y MAESTRA S
EN ESP AÑA (190 0 - 1971)
238

Entre s us actuaci ones más destaca das, p odemos señ alar: El Reglam ento
Orgánico de Primera Enseñan za (R.D. de 6 de julio de 1.900 ), la Reform a de
las Escuel as Norm ales y de l a Ins pecció n de primera en señan za (R.D. d e 6 d e
julio d e 1.900 ), l a Reform a d el Plan d e estud ios de segu nda enseñ anza (R.D.
de 20 de jul io de 1.9 00), el cual , c om o el prop io García Alix nos s eñala: “E n
esta re form a, como en tod as l as qu e se v ienen reali zando y han de reali zarse,
el Mi nis tro que suscri be ti ene un pens am iento firm e, persig ue con tenaci dad
un pr opó sito : enal tecer la en señan za ofici al; cons tit uir la pe rson alid ad
académica y juríd ica de l os cen tros docen tes; relacio nar par a el fin de l a
cult ura, el pas ado con el pres ente, a fi n d e p reparar un po rveni r de resul tado s
m ás benefi cios os y p ráctico s; d ar a la obra d e la ens eñanza, com o g rande y
prin cipal objeti vo, el de m anten er, y si es p reciso , formar el carácter
nacio nal” 48 .
Otros Reales Decretos reformarían los p lane s de es tudi o de Fac ulta des
Univers itari as o Escue las Especi ales. Los decreto s, com o el del 20 de juli o,
reforma la Facul tad d e Filo sofí a y Letras, Farm acia (R.D. de 3 1 de juli o de
1.900 ); Ciencias (R.D. de 4 d e ag ost o d e 1 .900); y Derecho (R.D. d e 2 d e
agos to de 1 .900). Tam bién d estaca s u importante labo r soc ial a fav or d e la
ins trucci ón de ob reros jóv enes y la en señan za d e las Artes e Indu stri as (R.D.
de 25 d e m ay o de 1.900 ).

Le s igue co m o ministro de Inst rucció n, el Cond e de Rom anon es (d el
Gobiern o Sagast a), el cu al, con tin uará y ampliará l a lab or emprendida por su
anteces or con m ás val entí a si c abe, animado po r su i deol ogí a liberal y
apoyado por su pro pio partid o.

48 Real Decreto refor m ando el p lan de estudios d e segunda enseñan za . Colecció n Leg islativa, T . VI , pp .53 2.

SEGUNDA PAR TE: Capítul o V La Edu cación en Españ a (1900 - 1971)
239

Publ icaría la co nfli ctiv a Real Orden Ci rcula r de 2 1 de m arzo de 1 .901 , sob re
la l ibert ad de cát edra; el R.D. d e 17 d e agost o de 1.9 01, so bre lo s nuev os
ins titu tos gene rales y técnico s; o ficial iza y regl am enta sobre fo rm ación de
m aestros , in specci ón, exám enes, archi vos , bibl iot ecas, etc. Durant e su
m andato se emiten nu m erosos regl am entos con el fin de h acer u na reforma
con pr ofun did ad del mundo d e la educac ión , m ás aco rde con las exigen cias
que el nuev o si glo present aba a l a socieda d. Esta n ecesid ad sent ida de
“ reconst rucció n” nac iona l tras el des astre de 1.9 98, s enti da p or p olít icos ,
int electu ales y ho m bres del pu eblo , con trib uye a q ue “conserv adores y
lib erales co inci dan su stan cialmente en las refo rm as a realizar” 49 .

De ent re t oda s las m edid as tomadas p or Rom anon es dest acam os: la
adop ción de una pol ítica encam i nada a pensio nar la am pliaci ón de estudi os en
el extranjero – Real D ecreto de 18 de julio de 1.901 - , la asunció n por el Est ado
del p ago d e los suel dos de m aestro s – Real Decreto d e 26 d e o ctub re - , la
reforma del plan de estu dio d e la ens eñanza pri m aria y de la secun daria – Ley
de 19 d e agos to de 1 .901 - , además de una completa reorg anizaci ón cu rricul ar.
Antes d e term inar d e descri bir l a exten sís im a labor realizada por
Rom anon es duran te su cort o m andat o, deb em os hacer re ferencia al gran
prob lem a co n el q ue se t uvo que en frentar nada más o cupar s u cart era, la
necesi dad cl aram ente manifiest a por Ro m anones de con trol ar l a ens eñan za
por pa rte del es tado , él m ismo d irá en el Sen ado: “ Si bien es v erdad que el
Estado n o deb e modelar lo s espí ritu s, conv iene t am bién que i m pida que o tros
los modelen” 50 . Su fo rm a de enten der el p rinci pio de lib ertad de en señ anza,
traería co nsi go la en em istad de los ultra cons ervado res y de la Iglesia.

49 Puelles Be nítez (1.9 80): Educ ación e ideo logía en la Espa ña Con tempo ranea. Labor - p oliteia. Ma drid, p.
244.
50 T exto citado en Puelles Be nítez (1.9 80) . Diario del Se nad o, 2 1 de abril d e 1.9 02, p. 3 05

LA EDUCA CIÓN MORA L EN LA FORMACIÓN DE L OS MAESTROS Y MAESTRA S
EN ESP AÑA (190 0 - 1971)
240

Rom anon es s e hal laría en u na en cruci jada: “para que triu nfe la verd adera
lib ertad, l a li bertad de enseñ anza q ue p roclama el lib erali sm o, es p reciso
restri ngi rla (...) es preci so qu e el Est ado in terven ga para prot egerl a” 51 . La
vol unt ad del part ido l iberal de so m eter a las co ngreg acio nes rel igi osas no
conco rdadas a las exi genci as de l a Ley d e Asociaci ones de 1.88 7, p rovo cará
encend idas discu sio nes entre lo que Garcí a Regi dor denomina la s d os Españas
– u na «liberal , euro peizan te y anti clerical », y o tra, «dogmática, clerical e
int ransi gent e» - , dos modos de ser, d e p ensar y d e act uar”. El cit ado au tor
realiza un detal lado est udi o de este peri odo que no s ocu pa, califi cándo lo d e
secul arizado r, “ com o t iem po de lu cha más que de di álog o, más de
enfrent am iento q ue de esfuerzo co m prensi vo; u n ti em po de recel os y
sus picaci as, d e acu saci ones mutuas, de clara rup tura i deol ógi ca y de
int ransi genci as acumuladas y crecientes” 52 .
La capaci dad real de las po lít icas edu cativ as de García Alix y de
Rom anon es, aun que exten sas y con el es píri tu de recon stru ir u na España
m altrecha, no fueron tan efectivas como s e esperab a, los motivo s no s l o
señal a Capi tán Díaz: “la finan ciaci ón no era su ficien te, p ues la reforma
econó m ica estab a por h acer; la p rogramación para u na i m plant ación
paul atin a, grad ual, ap ropi ada a cada ci rcuns tanci a conc reta no se tuv o en
cuent a, co m o tam poco l a di spo nib ili dad p erson al y p reparaci ón c ient ífica d el
profes orado e n acti vo; no se prev ió la po sib ili dad d e apl icació n d e algu nas
reformas a la realid ad españ ola; el esp írit u rea cio de m aestros y catedrát icos a
las in nov acion es educat ivas y a lo s nu evos m étodo s...Todo es te pan oram a
cons tit uía un l astre para cu alqu ier «recon stru cció n» de la inst rucció n naci onal ,

51 T exto citado en García Regido r (1 .985 ), p . 93 .
52 Ibíde m, p. 18.

SEGUNDA PAR TE: Capítul o V La Edu cación en Españ a (1900 - 1971)
241

y po r s upu esto , «razone s d e p eso» p ara desal entar a g obern antes y
respo nsab les de la pol ític a educati va” 53 . Sin embargo, su reco noci da lab or en

la his tori a d e l a edu cació n en Esp aña, s e en tien de com o u n es fuerzo in tens o
de reg eneració n e in nov ación ped agóg ica d urant e est os primeros añ os del
sig lo XX.

Tras el bien io con servad or - l iberal d e García Ali x - Romanones, le s ucedi ó
un trien io cons ervado r (1.9 02 - 1 .905), presi did o p or el Mini stro Bugall al,
duran te el Gobiern o de Mau ra y Villa verde. Aunqu e fu e un p eriod o d e es caso
reliev e, no pod em os olvid ar las pequ eñas m o difi cacion es al plan de e stu dio de
form ación de m aestros (R.D. de 24 de s epti em bre de 1.903 ), y esp ecialmente,
la co nso lid ación d e la ens eñanza secu ndari a, pro yecto ya i nici ado con García
Alix, pero q ue no serí a efectiv o has ta la ll egada d e Bugall al, di cho pro yecto
no se v olv ería a revis ar hast a la reforma de Callejo en 1.926 .
Entre l os años 1.9 05 - 1 .907, durant e el go biern o l ibera l d e Mo nter o Rios ,
“ habrá d os ini ciati vas de g ran im port ancia ll evadas a cab o por Am alio
Gim eno: una fall ida, la J unt a p ara el Fo m ento de la Ens eñan za Nacio nal; y
otra de gran importanci a para l a renov ación p edag ógi ca y cu ltu ral de Españ a,
la Ju nta para Am pliaci ón de Estud ios e Inves tig acion es Cient íficas ” 54 . Creada
por R.D. de 11 de en ero d e 1.90 7 (Gaceta del 15 de en ero) d entro del
Mini steri o d e In stru cción Púb lica y Bellas Artes, “ con la fi nali dad d e
pot enciar l a activ idad inv esti gado ra en Esp aña y con trib uir a mejorar la
form ación del p rofeso rado ” 55 . Su primer direct or fu e Ramón y Cajal. Rui z
Berrio no s exp lica q ue “ En m enos de trei nta añ os d e exist encia real , la J.A.E.,

53 Op. cit. Cap itán Díaz (1. 994 ), p. 236 .
54 Op. cit. Puelles Benitez ( 200 0), p. 1 3.
55 Ruiz Berrio , J. (1. 996 ): La E duca ción e n Espa ña. Textos y Do cumen tos . Actas. Madrid , p. 313 .

242
LA EDUCA CIÓN MORA L EN LA FORMACIÓN DE L OS MAESTROS Y MAESTRA S
EN ESP AÑA (190 0 - 1971)

perm iti ó perfecci onar l a formación a un os 4.000 pro fesio nales d e to das las
ram as del sab er”.
La necesi dad urgen te de reformar el sis tem a educativ o hace que duran te el
gob ierno d e Mo ret, es te ins te al pro pio Ramón y Cajal, Premio Nov el de
Medici na, p ara q ue ocup e l a cart era de Inst rucci ón Púb lica. Su prog ram a
educat ivo , será el m ismo que dos añ os desp ués , “ int entarí a l levar a l a prá ctica
la Ju nta para la Am pliació n de Estud ios sin m edio s y co n l a malquerencia de
los sectores reaccion ario s del p aís ” 56 .
Ante la ines tabi lid ad de lo s gob ierno s es paño les, Cajal com prend ió q ue s ería
im pos ibl e una lab or con tinu ada de n ing una polí tica educat iva, que, “adem ás
de tiempo y entu sias m o, s e requeri ría in verti r m ucho d inero di fícil de
cons egui r para la en señan za” 57 de ahí la renu ncia a su pu esto . No est uvo
equi vocad o, al poco tiempo Moret es s ust itui do por e l Marq ués de la Vega d e
Arm ijo.

Durante el bieni o con servad or de Maura (1 .907 - 1 .909 ), hay que resalt ar la
creación de las s igu ient es i nst itu cion es, de es píri tu claramente reform ist a: La
Jun ta para la Am pli ación de Estud ios e Invest igaci ones Cientí ficas (R.D. de
11 de en ero de 1.9 07), la cua l, “nacía como ent idad au tón oma, s i bi en co n
carácter ofi cial, po r depen der del Est ado en su creación y en la m ayor parte de
sus recursos y m anteni m iento ” 58 . N acida del espíri tu de la Inst itu ción Libre de
Enseñan za, tení a por objeto bási co, ll evar a l a práct ica aquel pro grama que
Cajal había p ropu esto a Moret de ren ovar la enseñ anza univ ersit aria españo la,
a fin de impulsar l a inve stig ació n cient ífica. Como nos di ce Ruiz Berrio : “E n

56 Fernández P enedo, L. (1.99 4): Mo mento s estelares de la enseña nza en Espa ña. Ediciós Do Castro. Sad a - A
Coruña, p.6 9.
57 Ibíde m , p. 70.
58 Op. cit. Capitán Díaz (1 .994 ), p . 45 5.

SEGUNDA PAR TE: Capítul o V La Edu cación en Españ a (1900 - 1971)
243

m enos de 30 años d e exi sten cia real , la J.A.E , perm iti ó p erfeccion ar la
form ación a unos 4.000 profes ion ales de t odas las ram as d el s aber” 59 .
Conced ió más d e 1.500 pens ion es para viajar o resi dir en el ext ranjero a
profes ores de tod os lo s n ivel es e ducat ivo s, h asta 1.93 7, en qu e fu e su primida
por d ecreto, p asand o a hered ar tod os s us recu rsos un nuev o organi smo, el
Cons ejo Superio r de Inve stig acio nes Cien tífi cas.
Otra i m port ante i nst itu ción creada durant e el citado bi enio fue l a Escuel a
de Estud ios Superi ores del Magis terio (R.D. de 3 de junio de 1.909 ), con el
objeto de formar a lo s futu ros Pro fesores de Escuelas Norm ales e Insp ecto res
de Primera E nseñan za.
Com o hech os important es a d estac ar du rante el cu atrien io lib eral ( 1.909 -
1.913 ), es el int ento d e co nvo car, d e manos d e J uli o Burell , Min ist ro de
Educació n d e Canalejas y Ménde z, una Asamblea General de l a Ens eñanza y
de l a Edu cación – el 18 d e se ptie m bre de 1.9 10 - , para dis cuti r las m edid as
necesari as para aco m eter u na reform a en profun did ad del si stema edu cativ o.
Dicha as am blea n o fue llev ada a cabo por las fuert es opo sici ones d e
cons ervado res y católicos .
No po dem os olvid ar la creación, d urant e est e peri odo marcadam ente
lib eral, de las s igu ient es ins tit ucio nes d epend ient es de la J .A.E :
- La Resi denc ia de Estud iant es (R.D. de 6 d e marzo d e 1.910 ), d irig ida por
D. Alb erto J iménez Fraud. Los ins titu cion ist as, e n b usca de una edu cación
int egral, no se conten taban c on la mera in stru cción ci entí fica, s ino q ue
deseab an ir más all á en l a formación de sus alumnos, la educa ción “del
carácter, d e l as co stu m bres, trat o soci al, la tol eranci a, el res peto m utuo ” 60 ;
valo res que solamente se apren den vi vien do en com unid ad.

59 Op. cit. Ruiz Berrio (1.9 96) , p. 313 .
60 Pér ez - Villanueva Tovar, I. ( 1.99 3): “La Residencia de Estudiantes en el Mad rid d e su tiem po” en Los
Orígenes cu lturales de la Se gun da R epúb lica, o .c., p p. 2 75 - 292.

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LA EDUCA CIÓN MORA L EN LA FORMACIÓN DE L OS MAESTROS Y MAESTRA S
EN ESP AÑA (190 0 - 1971)

- El Cen tro d e Est udi os His tóric os (R.D. d e 18 de marzo d e 1.91 0), di rigi do
por Ram ón Men éndez Pid al, co n l a fi nali dad de p romover lo s e stu dios e
inv esti gacio nes cien tífi cas de España. Entre su s hi sto riado res, po dem os
citar a Barto lomé Coss ío, Manu el Pedreg al, Rafael Mª Lab ra, Gum ersind o
de Azcárate, Rafael Altamira, Joaquí n Cost a, Adolfo p osad a,...
- El Ins tit uto Nacio nal de Cienci as Físico - Natural es (R.D. d e 27 d e may o de
1.910 ), como res pues ta a l a depl orab le est ado d e la ci encia españ ola. El
Inst itu to asumiría l a r espo nsab ili dad de formar in vest igad ores,
pos ibi litá ndo les la interdi scip lin aried ad entre algun os labo ratori os,
ofrecién dol es lo s m edio s adecua dos ; entre el los cabe des tacar el
pens ion ado par a alumnos y profes ores.

Con l a su bid a al p oder de lo s con serv adores , se in icia un nuevo b ieni o
(1.913 - 1.915), d irig ido po r Edu ardo Dato. Po r des graci a, lo s av ances t an
difí cilmente co nseg uid os por los lib erales en años anteri ores, s ufren u n
retroces o duran te este per iod o caracterizad o como de “ extrem a
ines tabi lid ad pol íti ca” 61 . La R.O. d e 15 d e oc tubr e de 1.914 referi da a la
tit ulaci ón do cente de lo s m iem bros de la s Congre gacio nes Reli gio sas,
vol verá a crear nuev os en frentamientos entre li berales y cons ervado res.

A parti r d e lo s graves a cont ecim ient os de 1 .917, y aun que par ezca y s e
vea lógi co, l a afi rm ación de Puel les de que “ en ri gor, no cab e habl ar de
pol íti ca educat iva” 62 duran te es ta s itu ación de extrema cr isis po lít ica y
soci al en la que se ve i nmersa Españ a, l a educaci ón era un t em a can dent e
difí cil de d ejar de lado, so bre to do, est ando los l iberal es al frent e del

61 Op. cit. Puelles Benítez ( 2.00 0), p. 14.
62 O.p. c it. Puelles (1 .98 0), p .26 6.

SEGUNDA PAR TE: Capítul o V La Edu cación en Españ a (1900 - 1971)
245

gob ierno . Con San tiag o Alba co m o Mi nis tro de Instru cción Pú bli ca, s e
crea p or R.D. d e 10 d e may o d e 1.9 18, el In stit uto - Escuel a d e Seg und a
Enseñan za de Mad rid; diri gid o po r María d e Maeztu (en la Sección
Preparato ria), y po r Luís San tul lano (en la Secció n de Bachi llerat o). Se
crea como centro co n p lena aut ono m ía p ara pl anifi car s us estu dio s, y bajo
la t utel a de la J.A.E, se convi erten en centros experi m entales , en los que se
ensayarán nuevos m éto dos de educaci ón y planes de estu dio s, de tal form a,
que los al um nos al in gresar con och o años d e edad , real izaban un a secció n
preparat oria de tres años de du ració n m ás s eis añ os d e bach ill erato,
term inab an sus est udi os a los dieci séis años c um pli dos . Est a nuev a
ins titu ció n, s erá m otiv o de un a desafo rada reacci ón po r parte d e algu nas
uni versi dades e insti tut os, que veían en su autonomía un pos ible peligro en
el fut uro . Los sect ores m ás con servad ores , con sid eraban est e nu evo
ins titu to como un triun fo pol íti co de la Ju nta. De ahí qu e en las Cort es se
“ produ jera un d ebate pa rlam entari o, t al vez él m ás duro q ue, con tra la
labo r de la J.A.E., se produci ría en su hist oria” 63 .

En los últi m os año s de es te pri m er p erio do, hay un acont ecimiento
fund am ental d ign o de resaltar por la transcend encia que supu so el segund o
int ento de au ton om ía u niv ersit aria de m anos d el Mi nis tro Cés ar Sil ió. Po r
R.D. de 2 1 d e may o de 1.919 se orden aba que “ Todas las Univ ersid ades
españ olas se rán au tón omas, en su dobl e carácter de Escu elas Profe sion ales
y d e Cent ros ped agóg icos d e alta cul tura n acion al” 64 . Las grand es lí neas
del Decreto Sili ó; Puell es nos lo res um e en : “Autonomía administ rativ a, la
cons ideraci ón d ual de l a Universi dad com o ins tit uto p rofesi onal , y com o

63 Op. cit. Fernández P enedo (1 .99 4), p.78 .
64 R.D. de 21 d e may o de 1 .919 , en Colecció n Leg islativa de Instrucció n Pú blica (1. 919 ) (Madrid , Imprenta
Giralda) , pp . 20 2 - 211.

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LA EDUCA CIÓN MORA L EN LA FORMACIÓN DE L OS MAESTROS Y MAESTRA S
EN ESP AÑA (190 0 - 1971)

en el pues to co m o garan tía d e la n ecesari a auto nomía dentr o de su fun ción
técni co - ped agóg ica, y se crea la Ju nta d e Inspect ores y la Inspec ción Central.
Se funda l a Jun ta de Sus titu ció n – decreto de 7 de jun io de 1 .933 p ara dar
respu esta a la Ley de Con fesio nes y Co ngreg acion es Rel igi osas – , con u na
dob le fi nali dad: p reparar el cambio d el profeso rado de centros rel igio sos d e
segu nda ens eñan za, por otro laico , m ás idón eo a los princi pio s proclamados
por la Rep úbl ica; y organi zar la ins talaci ón de to dos los cent ros qu e se
creasen.
Durante est e p eriod o se viv e un i nten so d ebate en el Parlamento so bre el
proyecto d e «Ley s obre Maest ros Laicos His tóri cos» 81 , p royecto o lvi dado
duran te el bi enio cedi sta, p ero ret orn ado d urant e el Frente Popu lar, y
concl uid o para si em pre en la di ctadu ra franqu ist a.

La escu ela de la repú blic a s erá cons idera da como inst rumento de
trans form ación n acion al, “tiene q ue conv erti r a lo s sú bdi tos d e la Monarq uía
borb óni ca en ci udad anos d e l a Rep úbl ica españo la” 82 , por eso el gob ierno
confi ará en la fun ción esenci al del cuerpo d e Ins pect ores, por es te m otivo ,
crea la Ins pecció n General d e Segund a Enseñan za – decreto de 30 de
dici em bre de 1.93 2 – .
Tras la encí clica d e Pío XI «Dialecti ssi m a n obi s», l a Igles ia de Rom a se
enfrent a abi ertam ente por p rimera vez en Españ a con el Est ado, el monopo lio
de la edu cación será el motivo de tal enfren tam ient o.

81 Ver J osé Ignacio Cruz Or ozco, “La política laicista de la II Rep ública: El pr oyecto de ley sobre lo s aestros
laicos históricos”. Historia de la Edu cació n , Nº 1 9, 2 000 , p. 279 .
82 Rodo lfo Llopis (1.9 33) : La Revo lución en la Escue la. Do s año s en la Dirección G eneral d e Primera
Enseña nza . M . Agui lar Ed itor, M adrid , pp . 21 - 22 ( op. cit . Juan Manuel Fernández, 1 .99 8, p . 28 .

SEGUNDA PAR TE: Capítul o V La Edu cación en Españ a (1900 - 1971)
253

Otras importantes obras educat ivas serán reali zadas en este pri m er bieni o 83 .

En el segu ndo bien io repu bli cano, la “contrarrefo rm a educ ativ a” 84 se
tradu ce como una «vuelt a atrás » de muchos de l os avances edu cativ os
cons egui dos desd e la ins taur ación de la Repúbl ica. Este retroceso se
m anifies ta en la s sig uien tes dis pos icio nes oficia les: pro hib ició n de l a
coedu cación en las es cuel as pri m arias – O. M. De 1 d e ago sto de 1 .934 – ; s e
sup rim e la Inspecci ón Cent ral – decreto de 23 de juli o de 1.93 5 – y l a
inamovili dad de d esti no del insp ector de en señan za primaria – decret o de 26
de nov iembre d e 1.935 – ; y se res tring e la aut ono m ía cat alana en materia de
enseñ anza – O.M. de 23 de oct ubre de 1 .934 – .
Sin embargo es d e des tacar la im port ante ob ra real izada po r Fil ibert o
Villal obo s 85 , l a u rgent e y neces aria refo rm a del bach ill erato, q ue m edian te
tres decreto s 86 ab orda en pr ofun did ad l a refo rm a de un os est udi os
cons iderad os en estos m om entos com o «caót icos », dad a la simultanei dad de
diferen tes p lanes , los d isti nto s crit erios sob re catego rías d e los In sti tut os d e
Segun da Enseña nza, la div ersid ad de as ign aturas ...

Final m ente, al bi enio rad ical - ced ist a l e su cede un nuevo g obi erno d e
cinco m eses p resid ido por el Frent e Pop ular. Duran te est e cort o p erio do de
tiempo se retorn a a la vieja aspi ració n de crear las sufici entes escuel as para

83 Creación de la Universidad I nternacional de Ver ano (dec reto d e 23 de a gosto de 1 .93 2); d e la Escuela de
Educación Física ( decreto de 1 2 d e diciembre de 1.9 33) y la Escuela d e Estudios Árabes de Madr id y de
Granada ( ley de 2 7 d e enero d e 1. 932 ).
84 op.c it. Puelles, 1 .980 , p. 342 .
85 Anterior a este minis tro d e Instrucción Pública estuvo Dom ingo Barnés, co n apenas tres meses en el car go,
José P arej a Yéb enes, y Salv ador Mada riaga, con d os meses de M inistro de Instrucción. Capitán Díaz (1.9 94) ,
p. 6 36, nos señala los motiv os de que en este bienio “la fiebre d e las refor m as en la enseñanza remit iesen”,
“razones contextuales, principalmen te económicas, y po r actitudes ideo lógicas de la derec ha, católica, que
tenía que opo nerse forzosamente a la coed ucación, a la laiciza ción, y a la cada vez may or
gubernam entalización de la enseñanza...”
86 Decreto s de 2 6 de julio, 6 de agosto y 29 de agosto de 1 .93 4.

LA EDUCA CIÓN MORA L EN LA FORMACIÓN DE L OS MAESTROS Y MAESTRA S
EN ESP AÑA (190 0 - 1971)
254

cons egui r plen am ente el de recho a la educaci ón de t odo s los ciud adano s, l a
vuel ta d e Marce lino Domingo com o minist ro de In stru cción Púb lica,
orien taría su polít ica educat iva hacia la enseñan za prim aria, retorná ndo se a las
primitivas fu entes repub lica nas. Se res tabl ece la In spec ción Central , la
inamovili dad d e los In spect ores profes ion ales de l a pri m era enseñ anza, l a
coedu cación , el Patron ato de la Univ ersid ad de Barce lona , la crea ción de
escuel as, y nuev as plaz as para m aestro s y m aest ras.
Por la i m portan cia so cial que s upu so esta et apa p ara la h ist oria d e la
educaci ón en Esp aña, en cont ram os conv enien te inc idir un a v ez m ás en el
espí ritu reform ist a de la pol íti ca repub lican a. Sus do s objeti vos de m oderni zar
el si stema edu cativ o, y la implanta ción del lai cismo, supu siero n g randes
cam bios en la form a de entender la educación - p rinc ipio s que en l a actuali dad
perdu ran en n uest ras escuel as – y que permanecerán «do rm idos » a lo largo d e
la etapa que a cont inu ación presen tamos.

- Cuarta etapa: La Educa ción durante el franquismo (193 6 - 1969)
Con la Guerra Ci vil se i nterru m pe bru scamente el pro yecto educat ivo qu e
tan ilus ion adamente pu so en marcha la Repúb lica; y España div idi da en dos
band os, segu irá dos cam inos d ist int os en m ateria d e educaci ón, és ta se
conv ertirá en u n ins trumento ideo lógi co al s ervici o d e l os gobiern os de l as d os
Españas enfrent adas.
En la zona repu bli cana, la lab or educat iva d e l a Repúb lica, aún s igu iend o
la mism a lín ea p olí tica de deseo de “ redimir a España por la Escuela” 87 , se
diri girá preferent em ente a la pro m oción cult ural de l a cl ase trab ajadora. Se
cont ará con un a com isi ón par a el estu dio y la reform a de la ens eñanza

87 Citado p or Ro dolfo Llopis ( 1.93 1), en Juan Manuel Fernández (1.9 98) , p. 29.

SEGUNDA PAR TE: Capítul o V La Edu cación en Españ a (1900 - 1971)
255

primaria, co nst itu ida p or d os r epresen tant es d esi gnad os por el Mini steri o, d os
perten ecient es a la FETE, y otro s dos a la CNT.
Se abord an important es p royectos ofici ales y res olu cion es minist eriales ,
com o por ejem plo, s iend o Minis tro de Inst rucció n Púb lica J esús Hernández
Tom ás 88 : s e abrevi an y se hacen in tens ivo s los estu dio s de bach ill erato par a
los trab ajadores (Decreto d e 21 d e n ovi em bre d e 1 .936, y 2 8 de oct ubre d e
1.937 ); s e estab lecen Cam pañas de Alfab etizaci ón (Orden d e 8 de oct ubre de
1.937 ), y s e o rgan izan las «Mil icias d e Cultu ra» (Decret o de 30 d e en ero de
1.937 ), y las «Brig adas Volan tes» (Orden de 20 de s epti em bre de 1 .937).
Adem ás de ot ras ob ras diri gid as a la prom oción y exten sió n cu ltu ral d el
pueb lo, res alto la la bor ed ucati va d e los anarq uis tas mediante l os «Ateneos
lib ertario s», insp irado s en las escuel as racio nali stas de Ferrer, y la unifi cación
de to dos los cent ros d edica dos a la fo rm ación profes ion al en el Poli técni co
Obrero en abri l de 1.9 37.
La s itu ación de g uerra en la que se vivía, exigía del Gobi erno, una
reestru cturaci ón de las adm inis tracio nes provin ciales y municip ales. Esta
urgen cia se co ncretarí a con la reo rgani zación d e lo s Co nsejos Prov inci ales y
Locales, y con la creaci ón d e la Dirección Provi ncial de Prim era Enseñan za
(Decreto de 22 de febrero de 1.937 ).

Mient ras esto s acon tecimientos s e suced ieron en la Españ a rep ubl ican a, l a
pol íti ca educ ativ a en l a zon a naci onal del perio do de guerra, también
em prendí a su funci ón con un a id eol ogía to tali taria, y desde uno s prin cipi os
prop ugn ados p or e l n acion al - cat olic ismo. La Comisión de Cu ltu ra y
Enseñan za de la Ju nta de Defens a Nacional (julio 1.936 - febrero 1.9 38), se

88 Record emos que los tres Ministros republica nos del per iodo bélico fueron: Francisco Bar nés (socialista),
cesa el 4 de septiembre d e 1.9 36; J esús Hernández T omás (comu nista), hasta el 5 de abril d e 1. 938 ; y
Segun do B lanco Go nzález (cenetista) hasta febrer o del 39.

256
LA EDUCA CIÓN MORA L EN LA FORMACIÓN DE L OS MAESTROS Y MAESTRA S
EN ESP AÑA (190 0 - 1971)

encargará d e recalcar en to das s us di spo sici ones legales el sentid o patriót ico y
relig ios o d e la enseñ anza, hacien do de l a educaci ón, un el em ento de con trol
soci al.
Sin embargo, “ la tensi ón entre la Fal ange, con aspiraci ones t otal itari as, y
el cat oli cismo jerárquico , con aspi racion es m onop oli stas en determinados
cam pos – entre ello s, la ed ucació n - , ev itará a l a larga, jun to co n la n ueva
sit uació n i ntern acion al, la efect ivid ad de u n rég imen tot alit ario” 89 . La fuerte
infl uenci a de am bas ten denci as coin cidi rán en un di rigi sm o educat ivo
cono cido por «nacio nal - cat oli cismo».

Pedro Sáinz Rodrígu ez (febrero de 1.938 - abril de 1.939 ), co m o úni co
Mini stro de Educació n Nacio nal duran te el peri odo d e g uerra, se ocup ará
tam bién de form a preferente del m ag ist erio primario por m edio de cursil los de
form ación 90 , m ediante los cu ales se i ncul carían lo s val ores prop ugn ados po r
el «Alzam iento Nacional».
Su lab or s e verá infl uenci ada p or l os prin cipi os d el nacio nal - cat oli cismo,
persi gui endo una edu cación basad a en: ens eñanza con fesio nal acorde con la
m oral y el dog m a católi co 91 , enseñ anza de l a relig ión en tod as las escuel as,
derecho de la Ig lesi a a la i nsp ecció n d e l a ens eñan za en tod os los cen tros
docen tes, además de una edu cación fuertemente pol itiz ada 92 .
Durante este peri odo , el Gob ierno se quiere as egura r que la ob ra
repub lican a no ten ga con tin uació n, por el lo: Se crea el Co nsejo Sup erior d e

89 Op. cit. Puelles (1 .984 ), p . 36 3.
90 Orden/circular de 1 7 de julio d e 1.9 37, Orden d e 16 de may o de 1.93 8.
91 Orden d e 21 de sep tiem bre d e 1. 937 ( B.O. E. del 22 d e septiemb re ); Ord en de 17 de o ctubre d e 1.9 37;
Circular de 9 de a bril d e 1.9 37 ( B.O.E. de 1 0 d e abril d e 1.9 37 ) .
92 O.M d e 21 de sep tiem bre y 9 de diciembre de 1 .93 6; Circular d e 1 d e marzo y 7 de ab ril de 1 .93 7. Con
estas normas legislativas se entrevé el poder de la Iglesia en m ateria de enseñanza.

SEGUNDA PAR TE: Capítul o V La Edu cación en Españ a (1900 - 1971)
257

Inves tig acion es Cien tífi cas 93 , en s ust itu ción d e la Ju nta para Am pliació n de
Estud ios ; se sup rim e el laicis m o en las escuel as; se prohíb e la coeducac ión ; se
derog an los órgan os edu cati vos d e la Generali tat y del País Vasc o; s e eli m ina
el bilin güi smo de la enseñan za; se es tabl ece la censura de l os libros de t exto 94 ;
y se efectúa l a depu ración del pers onal docen te 95 .
La Ley de 1 .938 em prende una n ueva reforma de l a Segu nda Ens eñan za 96 ,
con la esperan za d e q ue la ens eñanza m edia sea “el i nst rum ento m ás eficaz
para, ráp idamente, infl uir en la trans formación d e una soci edad y en la
form ación in telect ual y m oral d e sus fu turas cla ses direct oras” . Estas pal abras
cons iderarán a la ley co m o «elitis ta», en otra vertie nte se h alla la fo rm ación
prácti ca y util itari a de la formación pro fesio nal.
Final izada la guerra, esto s prin cipi os gest ores d e la «nueva ed ucació n»
se m anten drán con stan tes a lo larg o d e las di ferentes etap as q ue a
cont inu ación señal am os:
• La p osg uerra (1.9 39 - 1 .951) , apogeo del nacion al - cato lici smo. El
Mini steri o de Jo sé Ibáñe z Martín.
Durante est e p eriod o nace el Inst itu to de Pedag ogí a «San J osé d e
Calasan z» 97 , el cu al sus tit uirí a al Museo Ped agóg ico Nacio nal. Su fun ción
se verá reflejada en las publ icacio nes de l a Revist a Española de Pedagogí a,
la cual sust itu iría a la Rev ist a d e Ped agog ía, o bra del m inist erio
repub lican o.
Se crea el Co nsejo Nacional de Educació n, co n “ ... u na fu nció n
rigu rosamente técni ca y asesora” 98 ; además de realizarse un a int ensa la bor

93 Decreto /ley de 2 4 d e noviem bre d e 1. 939 (B. O.E. d el 28 de noviembre de 1 .93 9).
94 O.M. d e 4 de septiembre de 1.9 36.
95 O.M. d e 8 de noviembre (B.O .E. 1 1 de noviem bre d e 1.9 36) , y 7 de d iciembre de 1. 936 . Ord en de 14 de
m ayo de 1.9 38, referente a la d epuración d el pro fesorado de la enseñanza privada.
96 B.O. E. de 23 de septiembre de 1.9 38.
97 Decreto de 2 9 d e marzo de 1 .941 .
98 Ley de 1 3 de agosto de 1.94 0 (B .O.E. de 1 3 d e agosto).

LA EDUCA CIÓN MORA L EN LA FORMACIÓN DE L OS MAESTROS Y MAESTRA S
EN ESP AÑA (190 0 - 1971)
258

legi slat iva en m at eria de en señan za, sent ando las bas es d el n acion al -
catol icis m o: la Ley de 29 de jul io de 1.9 43 de Ordenació n Univers itari a; la
Ley de 17 de julio de 1.9 45 sob re Edu cación Pri m aria 99 ; y la Ley de 16 de
julio de 1.949 so bre Enseñanza Med ia y Profes ion al 100 , en la cual se es boza
una nu eva modalidad del Bachi llerat o, y se crean lo s Ins tit uto s Laboral es.
• Recono cim ient o i ntern acion al y cris is id eoló gica del n acion alis m o
(1.951 - 1.95 9). E l Minister io de Jo aquí n Ruiz G im énez y de Rubio
García Mina.
Mient ras l a en señan za co nfesi onal se ve rob ust ecida po r el Conco rdato
de 1.95 3, los princi pio s de exalta ción nacionali sta dis m inuyen durante este
perio do coi ncid ent e con lo s años de apert uris m o intern acion al.
La Ley d e Ordenació n de la Enseñan za Med ia 101 ; la Ley de Fo rm ación
Profesi onal Ind ust rial 102 , mediante la cual , s e “adecuaba la formación
profes ion al a los nuev os modos y si stemas d e prod ucti vid ad, a la
racion alizaci ón del trabajo, se recono cía la part icip ación directa de la
ind ust ria en l a o rient ación y sos teni m iento d e es ta faceta de la edu cación
...” 103 ; serán in dici o de los cam bios so ciales y econó m icos que se es taban
viv iend o en Españ a en eso s m om ento s, y como res pues ta a la expan sió n
ind ust rial qu e se estab a experi m entan do.

99 Colección legislativa de Ed uca ción y Ciencia ( años 1.9 44 - 1 .945 ), Mad rid, Secretaría general Té cnica del
Ministerio de E ducación y Ciencia, 1.972 , p. 838 .
100 B.O.E. de 1 7 de julio d e 1.9 49.
101 B.O.E . de 27 de febrero de 1 .953 .
102 B.O.E . de 2 1 de julio d e 1.9 55.
103 Par a conoce r en may or pro fun didad la extensa labor del minis terio d e Ruiz Gim énez, Vid. 1.95 1 - 1.955.
“Balance de cuatro años de p olítica ed ucacional”, en Capitán Díaz, 1.99 4, p .72 6.

SEGUNDA PAR TE: Capítul o V La Edu cación en Españ a (1900 - 1971)
259

Otro minist erio con tin uará la ex tens a l abor em prend ida p or Ruiz
Gim énez, Jes ús Rub io García Mi na, co m o Mi nis tro para la Edu cación
Nacional , em prende: l a Ley de 20 de juli o de 1.9 57 sobre orden ación d e l as
Enseñan zas Técnicas , p or la cual , l as Escu elas d e Ing eniero s y Arqu itect os se
inco rporan al Min ist erio d e Educació n y al cont exto u niv ersit ario; el Pl an
Nacional de Co nst ruccio nes Escolares ; la creación de lo s Cen tros de
Orientaci ón Pedagógi ca; el Centro de Docu m entació n y Orient ación Did áctica
de Enseña nza Primaria, y el Estatut o de las Univers idad es Laboral es.
• Desarroll o económico y apertu rismo s ocia l, la décad a de los sesen ta y
el m inis terio de Manu el Lora Tam ay o.
Su p olí tica educat iva fue presen tada por el prop io p rotag oni sta: “ No
preten dimos nu nca revolu cion ar la edu cación y n o estamos a rrepent ido s de
ello , p ero sí aspi ram os a evolu cion es s ectori ales que juzg ábam os
ind isp ensab les par u n cam bio de fi son omía en u na prev isi ón d e futuro ” 104 ,
atend iend o po r tan to a reformas p arciales en cas i t odo s lo s s ectores y ni veles
de la edu cación nacio nal. En la Enseñanza Primaria, se realizaron campañas
de alfab etizaci ón, co nst ruccio nes d e nuev as escu elas d uran te el «I Pl an de
Desarroll o», s e am plia la esco lariz ación o bli gato ria h asta l os catorce años 105 ;
se atien de las en señan zas especial es, as í com o importan tes m odificaci one s a
la Ley de 1.9 45, ent re las cuales s e in cluye, las referen tes a lo s planes d e
form ación del Magis terio . La Ley d e 29 de abril de 1.96 4, reordena las
Enseñan zas Técni cas, y un año des pués (Ley d e 1 7 d e jul io), m odifi caría las
estru cturas de las Facu ltad es.

104 Lora T amay o, M. ( 197 5): P olítica ed ucacional de una etap a: 196 2 - 19 68, en Arbor , julio - agosto, n os 355 -
356 , pp . 7 - 34.
105 B.O.E. de 4 de ma yo d e 1.9 64.

LA EDUCA CIÓN MORA L EN LA FORMACIÓN DE L OS MAESTROS Y MAESTRA S
EN ESP AÑA (190 0 - 1971)
260

Se crea l a Su bsecret aría de Enseñ anza Sup erior e In vest igaci ón, y se
reorgan izan las Direccion es G enerales 106 por Decreto de 2 de febrero de
1.966.
La pl urali dad de modalid ades de estud ios de Enseñ anza Medi a
Elem ental s e u nifi carían por la Ley de 8 d e abri l de 1 .967, en pro de u na
m ay or dem ocrati zación de la ens eñanza, aseg uránd ose que duran te est e cicl o,
el alu m no recib iría l a o rient ación es colar que le ayudas e a elegir entre las
div ersas modalidad es del bachi llerat o gene ral.

- Quinta etapa : Hacia el cam bio social y el m odelo tecnocrático (1969 - 1971).
La Ley General de Educación y el Ministerio de Villar Pal así .

En 19 68, Vil lar Pal así se h ace ca rgo del Mi nis terio d e Edu cación y
Cienci as, y aunq ue en u n pri ncip io s u p olí tica educat iva iba a ir diri gid a
fund am entalmente a sol ucio nar los muchos proble m as uni versi tario s
orig inad os d urant e l a d ictad ura, n o obst ante , y despu és de un corto ti em po,
“ con un a v isi ón más co m pleta y reali sta d e lo s defect os de nu estro si stema
educat ivo ” 107 , d ecide aco m eter un a p rofu nda refo rm a t ras la reuni ón
m anteni da con su equ ipo m inis terial cel ebrada en o ctub re. Tras una sem ana
de trab ajo, sus res ult ados q uedaro n re flejados en el cono cid o Lib ro Blanco de
la Edu cación , en cu ya elabo ración t am bién co labo ró la UNESCO a t ravés d el
Com ité de Cooperaci ón Intern acion al para l a Ref orm a de la Edu cación en
España, del que formaban parte ex perto s de la ta lla de Co om bs o Vaizey.

106 El Decreto de 2 7 de noviem bre de 1.96 7 las suprimiría por pro blemas económ icos, par a asum ir sus
fun ciones la recién cr eada Dir ección general de Enseñanza Superior e I nvestig ación, cit. en Capitán Díaz,
1.994, p. 763.
107 La edu cació n en Españ a. B ases para una po lítica edu cativa. Secretar ía General T écnica de l Ministerio de
Educación y Ciencias, Madrid, 196 9, p . 10 Introducció n firm ada po r Villar P alasí.

SEGUNDA PAR TE: Capítul o V La Edu cación en Españ a (1900 - 1971)
261

Nos referimos a u na reforma en p rofun did ad en su s do s dimension es:
cuant itat iva, al p ropo nerse co m o objeti vo l a exten sió n de la en señan za, y
cuali tati va, en b úsq ueda de una may or calidad de la ed ucació n. Reali zada
m ediant e proced im ient os in usu ales en la his tori a d e nu estr a Administraci ón.
En un primer mom en to, es tudi o de l os pro ble m as y defecto s exis tent es en el
sis tem a edu cativ o; y en seg und o l ugar, u na prop uest a de so luci ones . Para ello
se acud e, ad em ás del as esoramiento de ex perto s en org aniz ación y
plan ificaci ón edu cativ as; a co nsu ltas de pro fesores y ped agog os, a círculo s de
opi nió n p úbl ica y d em ás o rgani smos vi ncul ados p or a lgun a razón a l a
educaci ón. Con s u t alant e cl aram ente d em ocráti co y lib eral, i nten taría dar
respu esta a las n ecesid ades d e la soci edad del mom ento, des de u na id eolo gía
defin ida po r Félix Ortega 108 com o tecnocrá tica espirit ual ist a; educación para
el de sarr oll o eco nómico , también con ocid o p or el con cepto d e cap ital
humano; e igualdad de oportunidade s , como bús qued a de la s oli darid ad
soci al, y del b ienes tar naci onal . Los prin cipi os ge nerales de la ley
precon izarían nuevo s valo res que difícilmente p odrí an l levar se a la prá ctica en
su tot alid ad, p ero sí m arcó u n hit o t rascend ent al en l a hi sto ria de l a educaci ón
en Esp aña al pro pon erse en tre uno de sus muchos objeti vos el “ Hacer
partí cipe de l a edu cació n a tod a la pob lació n es paño la” 109 . Se esf orzaron p or
im plan tar un si stema educat ivo moderno a niv el europ eo, y en ab ordar la
reforma de l a educaci ón en tod os s us as pecto s, si n inc urrir en el erro r d e
m odifi cacion es parci ales.

108 Félix Ortega (19 92) : Las ideologías de la reforma educativa de 1 970 . La Ley General d e Ed ucació n.
Veinte a ños d espués. R evista de Edu cación , Mad rid, p p. 3 1 - 46.
109 Ley 14/1970 , de 4 de agosto, General de Ed ucac ión y Finan ciamien to de la Refo rma Edu cativa ( BOE d e 6
de agos to de 1970 ) (Preámbulo) .

LA EDUCA CIÓN MORAL EN LA FORMACIÓN DE LOS MA ESTROS Y MAESTRA S
EN ESP AÑA (190 0 - 1971)
268

urbanos 126 , ap arecien do nuevas m odas de vesti m entas que au nqu e
ini cialmente se prod ujeran diferen ciacio nes seg ún la extracci ón so cial, pron to
se l legarí a a una cierta dem ocratiz ación en el vest ir m ascul ino y femenino, y
casi un a tot al uni formidad entre l as dis tin tas cl ases so ciale s.
Fueron año s en l os q ue exis tiero n pro hib icio nes de t odo t ipo : “ proh ibi dos l os
m irones ”; “ proh ibi do bl asfemar, cantar y hablar de políti ca”, etc. Junt o a éstas
tam bién se hallaban lo s m andato s, los cual es m ucho s de ellos h an sid o
recogi dos p or Reyes García de Valcárc el y Ana Marí a Écija Moren o 127 , como
m uestra de q ue al gun as d e l as cost umbres más general izada s d e n uest ros
españ oles fuero n cos tumbres rechazab les s ocial m ente. Hecho cont radict orio
prop ia del alm a hu m ana, en cu anto que m uchas d e las cual es aún perd uran en
nues tros dí as. Co inci dimos con Am ando de Migu el en señ alar la tend encia a
deso bedecer las no rm as im puestas con sid eradas como n ecesari as p ara la
conv iven cia. Segú n el auto r, “ el adv erbio «terminantemente», s ólo se emplea
para el v erbo «prohi bir», sie ndo cons cient e el pro pio legis lado r de q ue
m uchas d e las pro hib icio nes no conseg uirí an sino reforzar su
incu m plimiento” 128 . De su obra, pode m os extraer característi cas pecul iares de
la fo rm a de s er del esp añol m edio del si glo XX , como p or ejemplo la
tend encia al cu lto de la ap arien cia, al di simulo o a la hi pocre sía, as í tam bién
com o la importan cia d ada al «qué di rán». Son formas q ue, segú n el aut or,
facili tarían la convi venci a con los dem ás, p ero a co sta de sab ernos co nsci entes
de es tar vivi endo co n una “cierta inco herenci a m oral” 129 , reflejo de la d obl e
m oral «púb lica - p rivad a» tan caracterís tica de los españo les.

126 Jo ver Zam ora, J . M. (19 72): Notas sobr e la d em ografía española d urante el primer tercio del siglo XX, e n
Lacom ba, J . A. (co m p.): E nsayo s sobre el siglo XX e spaño l. Edic usa, Madrid , p.3 1.
127 García d e Valcár cel, R. y Écija Moreno, A. Mª. (1 995 ): De a ntes de la gu erra . La Librería, Madrid .
128 Am ando de Miguel (2 001 ): La vid a co tidiana de los españ oles en el siglo X X. P laneta, Bar celona, p . 29 .
129 Ibide m , p. 3 4.

SEGUNDA PARTE: Capítulo VI H istoria Socio - Cultu ral de España
269

Otras de las actit udes más parad ójicas señal adas por el citado au tor, es el
sent ido de la s oli darid ad, prac ticad a la m ay oría d e las ve ces co n l os m ás
alejados , o m ás inten samente, con las pe rson as cercanas del «círculo ínti m o»,
pero s in em bargo, en tre ambos qu eda la m ay oría de l a p obl ación , con es tos se
s uele p racticar u na relaci ón ten sa ll ena de d escon fianza y de i ncomprensió n.
El «círcul o ínt im o» 130 qu e fo rm an lo s parien tes y am igos , s on s egún Amando
de Mi guel , los qu e reci ben la gen erosi dad y el altru ismo, en cam bio “los
otro s” reciben una acti tud com pens atori a d e dis tanci am iento y des int erés p or
sus probl em as.
La evid ente sep aración d e clas es soci ales se m anifes taba incl uso en l as
fiest as de lo s toro s, como fiesta naci onal en torn o a la cual se reunirí an pobres
y ri cos, arist ócratas y pleb eyos, cad a cual i ría ves tid os co m o lo q ue so n,
ocup ando sus respect ivo s pu esto s seg ún p udi eran pagarlo s. La m oda d e l a
década de los 20 estab lecía por sí m ism a u na rígid a difere nciaci ón s ocial .
Exist ían modas y formas d e ves tir p ara cad a un a de el las, d e forma que
”cualq uier trasg resió n e n es te sen tid o era dur am ente pen alizad a” 131 . Vestirse
bien segú n l os cá non es de la moda es manifestar, más qu e el pro pio gu sto , el
domino de los códi gos s ocial es. La rig idez de no rm as en cuant o a l as for m as
de vestir perviv e incluso dentro de cada clase social , de form a, qu e por
ejem plo, la ari sto cracia o la b urgu esía debí a g uardar est rictas n ormas en su
form a de vest ir depen dien te d e la h ora d el dí a o l a asi sten cia a ac tos soci ales
priv ados . El uso d el sombrero entre l as m ujeres de la cl ase m edia era s ign o
de diferen ciació n con las cl ases trab ajadoras. Todo s los hombres, s in
em bargo, debían l levar cubi erta l a cab eza po r la call e, ya s ea el Bombín o la
chis tera, la go rra o boi na en las clases m odestas , pero a part ir de 19 27

130 Ibide m , p. 45.
131 Comu nicación de P ilar Folguera “Historia o ral co mo fuen te pa ra el estud io d e la vid a co tidiana en la s
mujeres”, en Vila - San - Juan, 198 4, p . 30 2

LA EDUCA CIÓN MORAL EN LA FORMACIÓN DE LOS MA ESTROS Y MAESTRA S
EN ESP AÑA (190 0 - 1971)
270

com enzaría tímidam ente un a cos tumbre que h oy es y a n orm a. Gómez de l a
Serna 132 nos expli ca q ue “En ese año com enzaría esa campaña en cont ra del
uso de este en ser, baut izado con el n om bre del “sinso m brerismo”.

Con Prim o de Rivera se crearí a el “Negociado d e In formación y
C ensu ra”, vis lumbrándos e un ci erto i nterés po r m antener co ntac tos
info rm ativo s con el p úbl ico acerca d e su s polí ticas a través d e los
represen tant es de la pren sa. Un púb lico q ue va p aulat inamente accedi endo al
sufrag io uni versal , y en el q ue, conse cuent em ente aum enta el interés por l o
pol íti co, al im entad o por lo s perió dic os del m om ento, q ue pro liferan y
aum entan s us ti radas d e manera i m portan te. Con es te nuev o serv icio , en l a
his tori a d e España, s e ins titu cion aliz a la práct ica de u na Administraci ón
Com uni cativ a del E jecutivo al canalizar las relacion es de la Presiden cia con la
Prensa. La relaci ón con lo s perio dis tas era di aria. Estos , en ocasi ones
esperab an du rante ho ras el fi n d e l a reu nió n d el Directorio pa ra ob tener la
info rm ación que en la m añana de l día sigu ient e hab rían d e pub licar en su
perió dico .
La p ieza an gul ar de la Administ ración Comunicati va Pri m orriveri sta, la
Oficina de In formación y Prensa , est uvo a cargo de pro porci onar , lo que a
nues tro juicio son clar os com unicad os de prensa - las not as ofic iosa s - y, d e
ejercer la prev ia censu ra d e prens a. La cens ura, qu e fue el ot ro eje
com uni cativ o en el qu e se m ovió la pol íti ca info rm ativa d el General, también
estu vo im pregn ada d el ya alu did o perso nali smo del d ictad or. La may or p arte
de las n otas oficio sas , según Santon ja, eran redactadas por el propi o General,
“ en esp ecial las de la mañana s in consu ltar a l os Mini stro s, que se ent eraban
de ellas por la Prensa” 133 .

132 Gómez de la Serna, Ram ón (19 74): Automor ibundi a. Edito rial Guadarr ama, Tomo 2, M adrid .

SEGUNDA PARTE: Capítulo VI H istoria Socio - Cultu ral de España
271

Según este mism o autor, tam bién la Censura, con Prim o d e Riv era,
experi m entó una r evit alizaci ón important e, pas ando a ser “un or gani sm o
estab le y po deros o, d otán dol o de amplísimas facu ltad es y reestru cturaci ón”
134 .
Información y cen sura, do s elem ento s qu e cond icio narían fuert em ente la
m oralid ad de la ép oca.

Tras la final izació n de la Gran Guerra, se produ jo las primeras m uestras
em ancipad oras de la mujer. Vestimentas más cómodas y modernas que les
perm iti rían subi r al a uto m óvil , bail ar m ás agi tadamente... en fin , m overse con
una agil idad a l a que n o est aban aco stu m bradas. Un ci erto feminismo, s in
presci ndi r de la feminidad, em ancipaci ón pero co n faldas y rouge en l os
labi os. En el curso 19 23 - 1 924 h ay 474 seño ritas matriculad as en la
Univers idad d e Ma drid , au nqu e acababan la carrera y po cas de el las
ejercerían. En cambio, Pri m o de Riv era n ombra las pri m eras m ujeres
concejales en 19 24, y vari as as am bleís tas en la Asam blea Naci onal
Cons ult iva a parti r de 192 7. Derechos qu e m ás tarde se arrep enti ría de habe r
conced ido , cu ando tras l as revu eltas estu dian til es fuero n ell as las que más
grit aban, lo que originarí a unas am enazas pat ernal ista s: “habré d e pens ar
m aduramente s i co nvi ene res trin gir la en trada del sexo femenino en la
Adm inis tració n Pú bli ca y en las carreras del Estad o” 135 . Alg o comenzaba y a a
vis lumbrarse de lo qu e iba a so breven ir.

133 Santonja, G.(1 986 ): Del lápiz rojo al lá piz lib re. La censura d e prensa y el mun do d el lib ro . Antrophos,
Barce lona, p.2 3.
134 Ibide m , p. 23.
135 Op. cit, Vila - San - Juan, 198 4, p . 31 4

LA EDUCA CIÓN MORAL EN LA FORMACIÓN DE LOS MA ESTROS Y MAESTRA S
EN ESP AÑA (190 0 - 1971)
272

Tom ando co m o referente el estud io de Raym ond Carr 136 , “ la d ictad ura
presen tó un aire de opt imism o y expansió n, aunq ue la co nti nuad a prosp erida d
fue en bu ena medida el resu ltad o de circu nst ancia s exteri ores fav orabl es por
las qu e el régi m en carecía de méritos” - record em os la b ajada de lo s precio s
de las importacio nes esp añol as y el aum ento cons iderab le d e los de las
expo rtacio nes fu ndamentalmente ag rícol as que pudi eron finan ciar el
crecimiento ind ust rial y san ear el défici t de l a bal anza de pago s - . El t uris m o
se vería i m puls ado po r la cons trucci ón de carret eras y de hotel es es tatal es en
edifi cios hist órico s, cons tit uyéndose en un tu rismo de lujo.

El deseo de un a m ay or justicia social , princip io moral con que se
presen taba el régimen, daría paso a los p rogramas de v ivie ndas o breras
baratas a las q ue se les d aría gran pub lici dad, s e m ejoraron lo s serv icio s
soci ales, en parti cula r l os ben eficio s po r m aterni dad, se aum entaro n las
ay udas a la enseñ anza primaria, se im puls ó la ref orm a de la ti erra, pero si n
em bargo lo s obrero s del campo cont inu aron fue ra d el si stema de la seg urid ad
soci al y tampoco m ejoraron las condi cion es del obrero indu stri al.

FAMILIA
Com o in stit ució n so cial, respo nsab le d e la trans m isió n d e val ores y
normas para perpetu ar el si stema social, Cieza García la anal iza en s u estu dio ,
señal ando “dos modelos mentales claramente di ferenciad os en base a uno s
pecul iares cond icio nam ient os soci ales, econ óm icos , g eográfi cos, cul tural es y
educat ivo s: la clase burgues a y arist ocráti ca, y la popul ar, o clase m edia baja”,
las cual es y duran te el pri m er t ercio del si glo XX s e caracteri zan, la primera,
por su priv acidad , en la que s e ofrece a sus m iem bros pro tecci ón, con suel o,

136 Ray m ond Carr (19 83) : Españ a: d e la R estauració n a la de mocracia , 18 75 - 1980. Ariel, Bar celona, p . 14 4.

SEGUNDA PARTE: Capítulo VI H istoria Socio - Cultu ral de España
273

clima de afecto, t ranqu ili dad, fel icid ad, y por encima de t odo , ho nor y h onra ;
y la segu nda, de l a cu al p roced ían m uchos de los m aestros y maestras de la
época, asen tada s, la m ay oría, en el medio ru ral, s e caract erizaban p or l leva r
una vi da sen cill a pero con dig nid ad.
En ambos modelos de familia se uni fican tres fu ncio nes claramente señal adas
p or Ariès: “ una fun ción econó m ica, u na fun ció n educ ativ a y una fu nció n
prot ectora” 137 . El des eo de l ograr un mej or desa rroll o y edu cación de l os
hijos , un ido al ya m encion ado descen so de la m ortalid ad in fanti l y a otra seri e
de factore s tales co m o la co y unt ura eco nómica, l os p roceso s d e urba nizaci ón
y las difi cult ades p ara emigrar, h aría q ue l as familias esp añol as s e p lant earan
por pri m era vez la redu cción en el nú m ero de hijos .

• Las familia s de clas e alta .
Caracterizad as, como y a hem os señalad o, por la privaci dad en sus vidas
y dot adas segú n Vil a - San - Ju an de una “falsa moral” 138 , t am bién señ alada po r
el n ove list a d e Vid a Privad a 139 en l a que se d escrib e cómo en l a m ay oría de
los matrim onios ex ist ía una ci erta aceptació n de l a “ querid a” por par te de la
espo sa. El caciqu ismo, l os neg ocio s su cios ..., han sid o defect os achaca dos a
esta clas e s ocial p or s u priv ileg iada si tuaci ón con res pecto a ot ras clas es
soci ales.
Sus progen ito res se co nst itu yen en modelo y ejem plo, pred om inan do san os
cons ejos y no rm as acerca de la adopci ón y mantenimiento de act itu des tales
com o la formalidad, bu enas co stu m bres, obed ienci a, resp eto a l os m ay ores,
apli cación a los es tud ios, en defini tiv a, en tod as aquel las co ncept uali zacion es

137 Op. cit. Ariès, P. y Duby , G. ( dir.) (19 89), Madr id, p . 28 .
138 Vila - San - Juan, Jo se Luis (19 84) : La vida cotid iana en E spaña du rante la Dictadu ra de Primo de Rivera .
Argos Vergara, Ba rcelona, p . 58 .
139 Sagarra, J oseph Mª (198 2): V ida p rivada . En catalán: Ed icions Pro a, B arcelona. E n Vila - San - Juan, 1984 ,
p. 5 8.

LA EDUCA CIÓN MORAL EN LA FORMACIÓN DE LOS MA ESTROS Y MAESTRA S
EN ESP AÑA (190 0 - 1971)
274

que confi guran el modelo ideal d e hom bre/mujer y qu e ot organ un a
ética/ m oral m otivo de orgull o, alegría y sati sfacció n para los p adres . A
cam bio de estos d esvel os, los hijos e hijas, difíc ilmente te ndrí an una vida
priv ada ind ivi dual si se l es quer ían edu car adecuad am ente.
Los pa peles asig nad os a cad a u no de los p rogen ito res, s olí an e star
diferen ciado s. A la m adre le competiría: al im entar, ves tir, arreg lar, dormir,
bañar y asear a sus hijos , al ti em po que pro curará evit arle t odo s los pel igro s y
la m ala vid a. Se enc argará de tran smitirles a su s hijos las bas es de la doct rina
crist iana, graci as al est ímulo – e speci alm ente i nten so para l as niñ as - p or las
lectu ras piad osa s, oraci ones y m isas ; también d e darl es con sejos en el sent ido
del mod elo id eal p opu lar de homb re/ mujer ; de ap licarl e los m edio s
correcti vos o port uno s, a fin d e dester rar actitu des y com portamientos errados ;
y fina lm ente, d e vig ilarl es en su s rel acion es. Ambos s e encar garán de decid ir
la ins tit ucio nali zación educat iva d e sus h ijos, así com o el m om ento y la form a
de su i ncorp oració n al mundo del trabajo.
Los jueg os entre niñ os de d ist int o s exo – a veces reproba dos - , repro ducí an
fielmente las aspi racion es de ideal idad d e ho m bre/mujer, as í c om o l as
relacio nes y m odos d e com port am iento prop ios de la edad adul ta y de cad a
uno d e los s exos . La niñ a adop taba p atron es apren did os de su madre, t ales
com o hacer la comidita, arreglar la cas a o do rm ir al hijo. El ni ño asu m ía las
funci ones – imitadas de su p adre - de ga nar d inero , lee r el perió dico , t raerle
dul ces...
Aparte de una ed ucaci ón formativa e in formativa, l os p adres
dis pon drán además cuand o creían op ortu no, una serie d e m edidas correcti vas,
a fin de co ntrarres tar en lo s hijos determinadas actitu des y comportamientos
cons iderad os como p rohi bid os y cens urado s. Aunqu e es ta seri e d e con duct as
desv iadas se m atizan y gradúan en funci ón de l a edad y gravedad d e la falta,

SEGUNDA PARTE: Capítulo VI H istoria Socio - Cultu ral de España
275

pued e s in em bargo ofrecerse un pano ram a general d e las mism as tal y como
son co ncept uada s por la m entali dad burg uesa: la d esob edien cia, el d espeg o
para con l os pad res, la m enti ra, la i nso lenci a, la ti raní a y la v iol encia hacia su
fam ilia, las traves uras, la pereza, la po ca ap licaci ón hacia los est udi os, y en
general , todas aquel las desvi acion es del modelo ideal burgu és de hombr e y de
mujer.
La i m agen qu e el h ombre tend rá del matrim onio es l a d e ser algo in evit able,
que traerá algun os desv elos , inq uiet udes , y ugos y sacri ficio s. Sus may ores
aspi racion es y preo cupa cion es serán: relig ión , p atria y la formación de u na
fam ilia.

• La familia de cla se media y popular .
A esta clas e so cial pert enecían l a may o r parte de l a pobl ació n españ ola
y de don de pro cedían la m ay or parte d e los maestros y m aes tras 140
Sus prog enit ores sab ían m uy bien qué era lo m ejor y m ás conven ient e para
sus retoñ os, s iend o co nsci entes además d e qu e un a ed ucació n harto so m era y
hos ca só lo pod ía t raer con sig o perso nas in úti les, ho lgazan as, i gno rant es y
ocio sas, m agní ficam ente pro pici as para d ejarse eng añar y d om inar p or lo s
m ás n efasto s vici os y p erso nas “ de m al v ivir ”. Pero también cuid arán de
evit ar una educació n basada en el p oco rigo r y los ex cesiv os m im os, ya que
ello desembocaría asimism o en ind ivi duo s exces ivamente caprich oso s.
Los p adres impondrán u na “ educació n form ativ a - info rm ativa” 141 a sus hijos
com o fo rm a d e gu iarles , previ nien do y p reparán dol os conv enien temente para
com bati r y hacer frente a la vida. L os m edios y ám bi tos para llev ar a cabo esta
labo r son v arios , destacan do co m o los más im portan tes: la creación de un

140 Julia Vare la y Félix Ortega (1 985 ): El a prendiz d e maestro, en La crisis de la p rofesión doc ente . ICE,
Madrid , p. 127.
141 Op. cit, Sagarra, 1 982 , p. 2 54.

LA EDUCA CIÓN MORAL EN LA FORMACIÓN DE LOS MA ESTROS Y MAESTRA S
EN ESP AÑA (190 0 - 1971)
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am bient e familiar ed ifican te, dond e, junt o a los bueno ejem plos pr olif erarán
los con sejos tend entes a con segu ir “ m ozos trab ajadores, bue nos ho nrad os,
form ales, nob les, persev erant es, s obri os, vali entes y fuertes , al m ismo ti em po
que m uchachas labori osa s, decentes, duras, valerosas , ab negad as, dó ciles ,
genero sas, piad osas , sen cill as y apaci bles . Vir tud es tod as ell as que l es
acercarían al modelo ideal pop ula r .
La as ist encia co n regul aridad a la es cuela primaria v a con sti tuyéndos e
tam bién p oco a p oco – s uperan do l a tod avía o pos ició n de al gun os s ectores
burg ueses , y co n m ás inco nst ancia y tard anza en el cas o de las n iñas - , en uno
de l os m edios y ám bito s educat ivo s, motivo d e o rgul lo, dent ro de los
esqu em as de la mentalidad pop ular: “ es necesari o qu e el m uchach o se
ins truya”, “se d esas ne”, “ se pul a” y “ se ap liqu e en lo s estu dio s”. No sería si n
em bargo, la motivaci ón d e los p adres l a únic a razón de es te g iro actit udi nal.
Estaba además la ob lig atori edad legal de l a asi sten cia, un a po sib le mej ora en
la cond ició n econó m ica, las res tricci ones im pues tas al trabajo i nfan til, y
adem ás, el al ivi o que l a escuel a const itu ía como lugar de reco gimiento para l a
fam ilia carg adas co n una n um erosa p role.
El absen tismo seg uía sien do especi alm ente fuerte, sobre tod o en l os m edios
rurales . El al ejam iento d e las escuel as, las enf erm edades, el trab ajo, la
necesi dad de cuid ar de los h erm anit os, o si m plem ente, el hace r n ovi llo s para
bus car algo de com er o por estar dem asiado acostumbrado a la ociosi dad de la
calle, serán elem ento s aún de gran impacto en l a m entalid ad po pul ar.
Para la salv aguard ia d el h ono r – aún en las fam ili as m ás p obres - s e h acía
im presci ndi ble medidas correcti vas capaces de ani qui lar cualq uier con duct a
errónea. Los co m portamientos y actitu des m ás ce nsu radas y p rohi bid as eran:
rebeld ía, desp ego, in grati tud , m entira, ins olen cia, vi olen cia, hol gazanerí a;

SEGUNDA PARTE: Capítulo VI H istoria Socio - Cultu ral de España
277

poca apl icació n en l os est udi os. Se p ensab a q ue tod os esto s defecto s
repercut irían en su al m a, algo qu e salvag uard ar por enci m a de todo .
Entre los llamados “ casti gos ” se con stat a un a frecu ente incl inaci ón hacia los
correcti vos corporales com o: tortas , azot es, palizas, pescozo nes, golpes y
palo s. Para evit ar q ue los i nfant es no vo lvi eran a cometer las mism as
traves uras, lo s recurs os más efecti vos p ara m eter m iedo, esp ecialmente en las
zonas rural es, era emplear las im ágenes de g itan os, hombres d el s aco, b rujas,
duen des, esp írit us qu e roban y matan a l os ni ños ... La ap elació n a u n Dios
casti gado r y al fu ego del infi erno angu stiab an tam bién des de m uy temprana
edad. Para aqu ello s caso s d e suma g ravedad , se rese rvaba, s obre t odo si se
tratab a de var ones , la expu lsi ón d el h ogar o el enci erro en u n
correccio nal/ asil o.
Los d eberes y obl igaci ones sagrada s de lo s hijos para con l os pad res
cons tit uyen uno de lo s con juntos actit udi nales y com port am entale s m ás
determinantes en est e marco formativo, ya q ue la efect ivi dad d e su
int eriori zación se c onv ierte en requ isi to a pri ori e imprescindi ble para
cualq uier ot ra adqu isi ción ed ucati va, simultánea a po steri ori. A l os padres se
les debe no sólo y a un in dis cuti ble cari ño, si no ad em ás grati tud , y en m ay or
grado resp eto y cons ideraci ón, p or es te motivo el trat am iento de “usted “ sería
una form a d e reco noci m iento po r l o q ue represen tan y p or l o que hacen a
favor d e los h ijos. La humildad y la s um isi ón en ésto s n o es más que una
respu esta o blig ada y m ereci da ante los co nst antes desvel os p aterno s.
Los prog enit ores s olí an preo cupars e perso nalmente por to dos y cada uno de
los m edi os y ám bi tos a través de los cuales se desarrol laba la educación de sus
hijos , s abien do eleg ir inc luso en cada m om ento los co rrectiv os apro piad os, a
fin de ev itar act itu des y com portamientos errad os.

LA EDUCA CIÓN MORAL EN LA FORMACIÓN DE LOS MA ESTROS Y MAESTRA S
EN ESP AÑA (190 0 - 1971)
284

deberes y ob liga cion es co m o padr es; hi jos; t rabajadores ; ciu dadan os...,
siempre con vis tas a conseg uir una ident ificac ión concep tual y práct ica para
acercarse al perf ecto cri sti ano . Cualq uier p atrón actit udi nal o
com port almental al ejado de est a i dent ificaci ón, recib irá el sel lo cat óli co
ineq uív oco de p ecado.

Tal y com o Heller no s señ ala, “ La rel igi ón s e cons titu ye en un factor
regul ador de la vid a cot idi ana” 149 , pres ente en t odo s l os mom entos
im port antes del cicl o de la vida: n acim ient o, m adu rez, em parejamiento y
m uerte. Pero no só lo l e d a form a cerem onial a es tos “punto s esen ciales d e la
vid a” s ino tam bién a l a p ropi a coti dian idad : rezo d e la n oche, d escan so en el
sépt im o día, rezo an tes d e las c om idas ,... A trav és de la éti ca reli gio sa, tan
arraigad a en est a pri m era etap a, las perso nas int eriori zaban su s p rinci pio s
m orales, si n po seer n ing una dud a so bre qu é val ores debí an fo m entars e y
practi car.

ESCUELA
La imagen d e la escu ela elemental, como insti tuci ón a l a que t odo s
sol ían acudir, ap arece s obre todo en el m edio rural co m o una
concep tual izació n fís ica y es pacia l que co ndi cion aría a u na predis pos ició n
negat iva hacia ella p or p arte d e gran nú m ero de al umnos y alumnas,
especi almente de o rigen pequeñ o - bu rgué s. Será ca lifi cada frecuent em ente con
los térm ino s de zahu rdón , siti o os curo y h orrib le, caserón ,..., si tuad a además
en l os lug ares m á s v ariop int os (cuadra, ay untamiento, p alacio , casino o casa
del maestro). Sobria m ente ador nada con banco s, m esas, pup itres , encerado s,

149 Agn es Heller (1 977 ): So ciolog ía d e la vid a co tidiana . Ed iciones península, Barcelo na, p. 1 68.

SEGUNDA PARTE: Capítulo VI H istoria Socio - Cultu ral de España
285

m apas, p unt eros, cartil las, lito grafías , pl anas , plu m as, cart elon es, t int eros y
pizarri nes, con sti tuyen, junto al “ Catón”, el “ Juani to”, el “Fleury ” o el
catecis m o del Pad re Rip ald a, el con junto de ut ensi lio s e i nstr um ento s
uti lizad os en la vid a diari a d e la escu ela para apren der a leer, escri bir, con tar,
bord ar y cantar, o bien par a imbuirse en los prin cipi os de la d octri na y la
urban idad .
Los lib ros d e Juan ito o de Flor a , en lo s que s e presen taban un n iño o niñ a
ideal izado s, mostrand o con s u ejem plo las paut as de comportamiento de lo
que se debí a ha cer o dejar d e h acer p ara se r con sid erados «bi en educad os», o
los li bros de h éroes o h eroín as del p asad o, dejan de uti liza rse en las es cuelas ,
dand o pas o a otro s int ereses más cultu rales e i nst ructi vos pro pio s de un p aís
que empieza a desarrol larse.
Las alt as cuali dades co n q ue se d ign ificarí a al magisterio en esto s año s
– sub lime sace rdoci o y pri m era funció n nacion al - , ex presan p erfectamente lo
que se es peraba de una tarea cu yo objeti vo prio ritari o es l a ens eñan za de la
juvent ud, aut énti co “ semillero do nde se guard an los gérm enes regenerad ores
de l a p atria”. Sin em bargo , est as as pirac ione s co ntras tan fu ertem ente co n una
realid ad muy di ferente a cóm o vi vían y actuaban la m ay or p arte d e lo s
m aestros españ oles . El maestro d e prin cipi os de si glo era u na pers ona dada al
m anteni m iento de u n férreo si stema di scip lin ario, a través del cual el alu m no
pud iera ir adqu irien do un cúm ulo de ru dimentos cul tural es, considerad os
com o básico s p ara i nici arse en l os cam inos d e la vid a, pero de u na vi da que
para la m ay oría te ndrá un c arácter neta m ente lab oral , mientras que sólo un os
poco s cons egui rán
aband onar su con dici ón d e esco lar y ca m inar po r las pos teri ores s endas de l a
ins titu cio nali zación edu cativ a. A uno s y o tros , con may o r o menos
cons ideraci ón s egún su abo leng o fam ilia r, o la prox im idad de parent esco,

LA EDUCA CIÓN MORAL EN LA FORMACIÓN DE LOS MA ESTROS Y MAESTRA S
EN ESP AÑA (190 0 - 1971)
286

pero s iempre co n i nsis tenc ia, les será ap licad o el ranci o pri ncip io de “la letra
con sang re ent ra”. Cor reazos, varazos, capon es, p alos , azot es y malos trato s
en general, son consi derado s com o inst rumentos uti lís im os de cas tig o, a fin de
cons egui r un ad ecuado ap rendi zaje y un ópti m o cl im a de dis cipl ina y orden
que ev ite, e ntre o tras cosas , el po sib le ri esgo de q ue los alu m nos su fran algú n
acciden tes, pel igro s o des gracia s físi cas, con el consi gui ente d espres tig io para
el m aestro. Tam p oco eran infrecu entes ot ro co njunt o d e agres ion es más
sut iles , pero no p or ello m enos prod ucti vas: l as fras es duras y las miradas
frías. Sin em bargo, de en tre todo s estos co rrectiv os, se destaca siempre la
sombra atem orizan te y conv incen te d e la p almeta, d urant e m ucho ti em po
símbolo i ndi scut ibl e del m agis terio esp añol . Otro b uen sis tema d e
esti m ulació n lo con sti tuí a l a a m enud o excelen te téc nica d e la em ulaci ón,
plas m ada con frecu encia en la con qui sta obs esiv a d e p rem ios a la
persev erancia, en u na divi sió n de la clas e en dos grup os d e ren dimiento, o
bien , en el s om etimiento m ás di recto al escarn io c oleg ial co n vi sos de
ejem plaridad : de rod ill as, el go rro de bu rro o si n recreo/ paseo .
Para tan d elicad as labores do cent es y correct ivas , el m aestro no du daba en
bus car l a ayuda, siempre reconfo rtant e, de s u es pos a o madre, e inclu so la del
cura, que más all á de s u o bli gada ap ortac ión espi ritu al d aba con su pres encia,
m uchas v eces cons tant e, una leg iti m idad y ortodo xia a la t area educad ora.
Cuid ar la imagen y la conduct a pri vad a de los m aestros y maestras, fue
fund am ental en esto s años . Decencia, senci llez, pru den cia, orden en s u v ida,
en un a pal abra, “dignid ad ex terio r”, es l o qu e se requerí a de l os m aestro s, ta l
y como en la obra d e Barrau 150 se refleja. El m ismo auto r s eñala la
im port ancia d e las relaci ones con las auto ridad es esco lares, cit ando al

150 Bar rau T h. H. (18 64) : Dirección moral p ara lo s maestros. 2ª ed., Librería d e Juan Bastinos é Hij os,
Barce lona, pp . 34 - 40.

SEGUNDA PARTE: Capítulo VI H istoria Socio - Cultu ral de España
287

Gobernad or civ il, Alcald e, Jun ta d e Ins trucci ón Públ ica, Ins pecto res y
párroco , as í como aut orid ades l ocales : repit iend o el alca lde y el párro co. Esta
reiteraci ón n os indi ca l a ex trem a i m portan cia de ambas fig uras en e l co ntro l
de l a vi da d el maestro, s int iénd ose obli gado a vivi r de acuerd o co n u nos
códi gos de cond ucta i ntach ables .

• El modelo en la niñez de sus maestros .
Para la m ay oría de l os varon es, la vid a es colar comenzaba con la
asis tenci a a la escuel a elem ental públ ica, m ás utilizad a en l os m ed ios rurales y
por cierto s sec tores de la pequ eña - bu rgue sía agob iado s por la escas ez d e
recurso s o el ex cesiv o número de hijos. La edad de entrada en es tos cen tros
era esp ecialmente temprana (incl uso a lo s cu atro años) para u n amplio s ector
de l a p equeñ a - burg uesí a, ya que junt o a act itu des po sit ivas hacia la ed ucació n
ins titu cio nada se s itú an razones de cierta con veni encia familiar – des cargar a
la fam ili a, n o est orbar o no complicar la vid a - , esp ecialmente do nde la p role
es excesi va o ambos padres deben t rabajar. De u na u otra m anera, lo cierto es
que la permanencia tem poral en la escuela era m ás bien corta y se abando naba
con s um a rapid ez para pas ar a est udi ar el b achil lerato , y adqu irir en él l a
verdad era catego ría de “estudian te”.
La asis tenc ia a un col egio relig ios o era m uy frecuent e, pues adem ás de recib ir
cierto s re finamientos o bagaje d e cono cimientos t eórico s, se pens aba qu e se
adqu irirí a una perfec ta educaci ón h um ana y espiritu al.
Del maestro p odemos co ncept uar d iferen tes m odelo s seg ún s u actuaci ón en el
aula, y s obre tod o, po r el ti po de rela ción qu e mantendrí a co n sus alu m nos
predi spo nién dol es ha cía el gus to p or l a vi da escol ar. Los hab ía q uien p ensab a
que el alumno no i m portab a, tan s olo eran fun damentales unos co nten ido s
m em orísti cos q ue debí an apren derse co m o fuera, incl uso “ coartand o lo s

LA EDUCA CIÓN MORAL EN LA FORMACIÓN DE LOS MA ESTROS Y MAESTRA S
EN ESP AÑA (190 0 - 1971)
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derecho s i ndi vid uales ” 151 , aun que indu dabl em ente tam poco falt aba en la
prácti ca e l m aestro a qu ien sus alumnos qu erían m ucho porq ue demostraba
ser buen a perso na, tratab a con benev olen cia y sabí a co m binar sab iamente la
severi dad y el cariño . Sin embargo lo n orm al del m aestro es paño l era su
evid ente falta de p reparaci ón a n ivel de conocimientos y d e ped agog ía,
agravad a en m uchas ocasi ones p or los escaso s requi sit os qu e se exig ían p ara
su el ecció n. Ante es tos defect os de base, los maestros no ten ían m ás remedio
que refugi arse y b usc ar seg urid ad en la i ntran sig encia, el auto ritari sm o y el
m em orismo de u n li bro d e text o. De t odas formas, tam poco est aban m uy
m otiv ados para cambiar de actitu d, da do p or u n l ado la escase z de elementos
cient ífico s en el aul a, y po r o tro, el s ueld o ridí culo y b ajo pod er adqu isit ivo a
que es taban sometidos , as pecto s ambos reflejados claramente en s u fí sico
(seco, huesudo y e sque léti co), indu m entaria (m al vestid os) y v oraz apeti to con
que suel en s er d escrit os en las numerosas obras anali zadas p or el pro fesor
Cieza García.
A pesar de es te p anora m a, sabemos que el m aestro era acep tado en lo s
círcul os de l a o ficial idad p úbl ica y religi osa (pas eos, tert uli as, reu nio nes) ,
dest acando entre su s am ist ades más cercanas las del cura, alcalde, procurado r,
doct or, not ario y Guardia Civi l.
Tam bién h allamos otra im agen d el maestro t otal m ente con trari a a la d escrit a,
concep tual izada por el au tor c itad o ant erior m ente, como “ el maestro
cam arada” 152 , cuya figu ra p asa a ser iden tifi cada a m enud o com o l a de un
verdad ero ob rero in telect ual, «após tol y am igo» d e lo s e xpl otad os. Cap az d e
ins pirar en l as gen tes, y no só lo en s us al um nos , res peto , ad m iración , t rato
cariño so y agradecimiento, y ello gracias a sus gra ndes virtu des d e pacien cia

151 Op. cit. Cieza García ( 198 9), p. 2 80.
152 Ibide m , p. 283 .

SEGUNDA PARTE: Capítulo VI H istoria Socio - Cultu ral de España
289

y bond ad para enseñ ar. Inculcaban a sus alum nos las m ás nobles aspiracion es:
un pro fund o a m or a la Humanidad y u n espí ritu de lu cha con tra la
desi gual dad. Estas virt ude s, ensal zadas e n el es tud io d el pro fesor Ci eza,
qued a et ique tado po r l a imagen d e “revoluci onari o, lib repens ador o
anarqu ist a”. En l a m ente pop ular, e ste tipo de m aestro aparece junto a la
im agen de s abio y d e ángel , el cua l hab ía ro dado por el mundo y t rabajado en
“ cien ofi cios ”, dedican do s u vida entera a socorr er, con profu nda vocaci ón y a
veces buena form ación , la igno rancia de los pob res. Altern aban su labo r
docen te con el p resi dio , el cam po y l a mina, acaban do s us dí as acog ido s al
am paro y caridad de aqu ello s a qui enes si em pre habí a defend ido .
Si l a s itu ación eco nómica d e la familia no era muy fl orecien te, o hab ía qu e
atend er a una ex cesiv a prol e, nada m ás n ormal que la m ay or p arte de l os
hijos , except uand o a veces al pri m ogéni to, tu vieran que presci ndi r de la
segu nda et apa es colar i nst itu cion aliza da y dedi carse a trab ajar. Las c arreras
cortas , como las que proveían de u na form aci ón técnica - pro fesio nal – E scuel as
de Comercio, Escuelas Normales,... - son las qu e se pod ían co stear.
El inst itu to y la unive rsid ad son conq uis tas más lejanas en el tiempo. Tan sólo
a partir d e los años v eint e algunos varones em pezarán a asis tir a sus aulas, eso
sí, con grande s sacrifi cios econó m icos p ara los p adres.
Más a ccesib le será la in corpo ración a la formación profes ion al regl ada
(Inst itu tos Técnicos, Escue las de Artes y Oficios, etc.), qu e venía a susti tui r
en ci erta manera la fig ura del “aprendiz”, com o cam ino más usu al de
inco rporaci ón al m undo d el trab ajo. De e sta fo rm a se co nso lid aba el
aprend izaje d e un o ficio co m o úni ca sali da des pués de la fas e de
ins titu cio nali zación primaria.

• La imagen en la niñez de sus maestras .

LA EDUCA CIÓN MORAL EN LA FORMACIÓN DE LOS MA ESTROS Y MAESTRA S
EN ESP AÑA (190 0 - 1971)
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El per iodo d e i nst itu cion alizaci ón de las niñ as era ba stan te m ás corto
que el de l os ni ños , qu edand o ci rcun scrit o prácti cam ente a cin co años (de los
12 a lo s 17) du rant e l os cu ales pas aba su t iempo, gen eralmente i ntern a, e n un
coleg io de monjas es paño l o ex tranjero – Francia - , dond e reci bía junto a u na
perfecta educac ión cris tian a, cier tos refin am iento s d irig ido s a com pletar s u
educaci ón e in stru cción y a evitar cu alqu ier con duct a de m alcrianza .
La fi gura d e la m aestra partici pa d e lo s d os elementos d efini dos
tam bién pa ra lo s m aestros: s u d efectuo sa form ación y su escas o su eldo . Por
Concep ción Arenal sab em os qu e m uchas de las m aestras de prin cipi o de si glo
“ eran s ólo un po co menos igno rantes q ue las ni ñas. Les ense ñan Labores , ya
que só lo p or excep ción la m aestra s abe l eer con sen tid o, es cribi r con
orto grafía y lo m ás elem ental de la aritmética” 153 .
Sin em bargo , h ay dos as pect os qu e dot an d e un a pecul iar d iferenc iació n a s u
im agen: u no h ace referencia a la t itu lació n y otro a l a co nsi deració n so cial de
su per sona . Era frecu ente enc ont rarse co n mujeres qu e aún t enien do el t ítu lo
de m aestras , no ejercían su profesi ón, y a qu e la valo ración d e aqu él no va
direct am ente un ida al ejercicio, sino exclus ivamente al presti gio social. Según
el p rofeso r Ci eza, “Se trat aría de un e lem ento en cumbrador m ás, co ron ada de
aprov echada mocedad, q ue da un a cierta au tori dad y lust re cul tural y que
pued e lleva rse incl uso con org ull o al enl ace m atrimonial ” 154 .
Su id enti ficació n co n el m undo in fanti l reper cuti ría también a menudo en una
infrav aloraci ón como mujer en cuan to a su capacid ad i ntel igen te y a su s
form as caract eriales , com port am entales y relac ion ales. Su naturale za
fem enina ap arece concep tual izada co m o la m ás idó nea para ocu pars e

153 Arenal, C. (18 84): Estado actua l de la mujer en Espa ña , en Santolaria, F. ( 199 7): Ma rginació n y
Educ ación . Historia d e la E duca ción S ocia l en la Españ a mo derna y con temporá nea. Ariel, Barc elona, p.
323.
154 Op. cit. Cieza García ( 198 9), p. 2 82.

SEGUNDA PARTE: Capítulo VI H istoria Socio - Cultu ral de España
291

exclu siv am ente de la es fera privada y do m éstica. N ecesit ará para ser
cons iderad a perfect a, t res cual idad es i m prescin dib les: edu cación , ho nra y
relig ión . Co m o m ujer d ebía es tar adorn adas de cierto s refi namientos y
pul im ento s educat ivo - cult urale s a fi n de hacerl as aparecer co m o una perso na
int elig ente, de buenos m odales , equilib rada, sens ata, pruden te y fina , todo ello
sin sali rse nu nca d e los esq uem as de u na form ación monjil, an qui los ada en
parámetros d e modesti a, mesura, timidez, s inceri dad, s encil lez, ob edien cia,
doci lid ad, h um ild ad y su m isió n. Su edu cació n n o const itu irá pues un medio
de d esarro llo y conq uis ta p erson al, sino m ás bien u n barni z formativo qu e
facili tará el m ejor des em peño d e l as m isio nes de m adre, hija y es pos a, al
tiempo que un m ay or acatam ient o de las conv encio nes so ciales .
La hon ra, l a pu reza, el recat o, l a formalidad y la d ecencia, se co nvert irán en
las vi rtud es m ás apreci adas ta nto en la vid a púb lica como privad a.
La cons ide ración so cial d e la m aestra en ejercici o, estab a en cam bio
m arcada más por su cond ició n de m ujer q ue por s u categ oría do cente, de ahí
que se l e ex igie ran en tod o m om ento cu alid ades d e ejemplaridad : humilde,
senci lla d e gu sto s, grav e den tro de la afabil idad , modesta, co m edid a en su s
palab ras, etc. Cu alqu ier des vío de es ta n orm a o mínim o t ropezó n levan taba
olas de su pos icio nes y rumores cont ra e lla, pasan do ad em ás a s er com parada
con los ti pos de m ujeres más censurad os del m om ento . No era pues de
extrañ ar, que muchas vieran que el d esempeño del m agist erio pod ía s er alg o
que no só lo no elev aba s u co ndi ción de m ujer, si no qu e ad em ás pod ía
m alograrl es como pe rson a. La pro fesora Con suel o Fl echa, invest igad ora s obre
este tema, nos señal a “ difíci lm ente s e escapab an de las m iradas de l a gent e

LA EDUCA CIÓN MORAL EN LA FORMACIÓN DE LOS MA ESTROS Y MAESTRA S
EN ESP AÑA (190 0 - 1971)
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(sob re to do en los ambientes ru rales), lo que su cedía den tro de la escuel a y en
su vi da pri vada” 155
Se precon iza su cas tid ad prematrim onial , tan in tens a y efecti vamente
predi cada p or la relig ión catól ica d e la q ue el la p reten de s er au tént ico m odel o
y baluarte, capaz de antep oner la piedad, la sobren atural idad , la m i lagrerí a por
encima de cualqui er actit ud pro fana y am o ral.
Su vi da s e des envo lverá ent re misas, n oven as, ro sario s, co nfesi one s,
ejercicios es piri tual es, r ezos, m editaci ones y reti ros. Cul tiv ando su
orien tació n altru ist a por m edio de juntas benéfi cas, roperos, asociacio nes
relig ios as para so correr a po bres y enfermos. Pasear, hacer ex cursi ones , leer
lib ros p iado sos y ejem plares o es cuch ar la rad io, en est as act ivi dades
em plearían su tie m po l ibre. En l os ám bit os urban os est e p anorama se
ensan cha un poco más co n la posibi lid ad de as isti r a teatro s, co nciert os,
salo nes d e te, expo sici ones , conferen cias, b ailes , ir de com pras o p racticar
algú n depo rte.
La m ujer bu rgues a mantendrá una p rofu nda incli nació n hacia el m atrimonio,
y a que esta aspiraci ón solu cion ará todos sus problemas, le dará ind epend encia
y le ayudará a alcanzar un a base de real izació n y felici dad p erson al.
A lo l argo d e l a expo sici ón, no s hemos referi do numerosas v eces al
tip o de relac ión mantenid a con p erson as del m ism o sex o, en las q ue
predo m ina una sobrev aloraci ón de aquell as am istades basadas en una
iden tifi cación d e cl ase, posi ción y edad , critican do en cam bio el trat o con
clases d iferent es a l as s uyas, esp ecialmente s i s on más bajas. Esta
diferen ciació n de cl ases, en l os m edios rurales y duran te la n iñez, no serían
tan fuer tem ente cen surad os.

155 Flecha García, C. (19 97): La vida de las maestras en España. Revista Historia de la Edu cació n , 1 6,
Universidad de Salam anca, pp . 19 9 - 222.

SEGUNDA PARTE: Capítulo VI H istoria Socio - Cultu ral de España
293

En los am igo s se encon trará p or un lad o, al con sejero y con fiden te; y por otro
lado , el compañero de juego s, tert uli as, vis itas , r euni ones , p aseos , fiest as,
bail es, espect áculo s, actos relig ios os...
Para anal izar el ti po de rel acion es que se mantenían con el otro s s exo, y
sig uien do l a m entali dad de la ép oca, el p rofeso r Cieza García 156 c entra
fund am entalmente es te an ális is en d os de s us coord enadas bás ica: educaci ón
sexu al y nov iazgo /matrim onio.
Si d urant e la etapa de l a ni ñez las rel acion es se concep tual izaban com o
ino cente dur ante la coti dian a con viv enci a ent re n iño s y niña s, será a parti r d e
la adol escen cia cuand o empiece a no conceb irse n ing ún ti po de contacto entre
hombre y mujer. Por m uy basad o en el am or de di cha relació n, sub yacería el
“ repugn ante y s ecreto m isteri o d el sexo, con sus incon fund ibl es atribu tos d e
vergü enza, cri m en, pecad o, ten taci ón, h orror e in spi ración d iabó lica” . Los
padres t enían pu es, la o bli gació n de el aborar p ara la infan cia un a estrat egia
educat iva d e la vid a sexual basad a precis am ente en la i gno rancia d e to do lo
concern ient e al t em a del s exo. Las cons ecuenci as prá cticas de est a actit ud
preven tiv a, s ería: ev itar q ue los h ijos esté n present es en con versaci ones
ind ecentes o en part os; pres ervarle s d e lo q ue s e v e y se m urm ura en la call e;
espi arles en sus mom en tos s oli tario s, s obre tod o a lo s varon es y en la edad
peli gros a. Todo ell o con la fin alid ad de garant izar la cons ervació n y el
m anteni m iento d e l a ino cencia , p ureza y bu eno s sen timientos. La madre
tend rá un a fu nció n p rimordial en es ta v igi lanci a de l as relaci ones i nters exos ,
para gu ardar y pro teger l a virt ud y res petab ili dad d e sus hijas. Velar p or su
hon or y virgi nid ad sup one en tre ot ras cosas , el ins peccio nar su s cartas , vigil ar
sus convers acio nes, con trol ar su atav ío, esp iar su s ademanes, observ arlas en

156 Ibide m, p. 213 .

LA EDUCA CIÓN MORAL EN LA FORMACIÓN DE LOS MA ESTROS Y MAESTRA S
EN ESP AÑA (190 0 - 1971)
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Para conocer la vid a cotid iana durante los tres años de guerra, acudimos
a los d atos aporta do po r el profes or Rafael Abel la 166 , el cual nos ofrece en dos
de sus obras los acont ecim ient os co tid iano s v ivi dos en l as d os España
div idi das, la Españ a n acion al, y la España republ icana. En am bas se d estaca
un elem ento común p ara d efini r la vid a co tidi ana de t odo s l os españ oles : el
ham bre como factor con dici onan te qu e que braría cualq uier sus trato moral,
elud iend o cual qui er sent ido de resp ons abil idad s obre los pro pio s actos. La
falta d e v irtu des cí vicas en ten deros y com erciant es, d edicad os a una
int olerab le especul ación , facil itad a p or la crisis alimenticia...; el h urto en las
viv iend as d esab itad as, el mercado n egro..., eran con duc tas reprob ables pero
usu ales en l os gra ndes núcleo s urb anos .
A parti r d el 1 8 de julio, se prod ucen do s ex trañ as separac ion es territ orial es en
España po r m otiv os id eoló gico s. A u nos la g uerra l es hab ía s orpren did o en la
zona de su s preferenci as ideo lóg icas, a otros p or el cont rario , “les tocó
s enti rse atr apado s en una p arcela h ost il dond e l a call e g ritab a vi vas y mueras
que at em orizaban y herían en lo más h ond o” 167 . Cada ba ndo pro clamaba su
verdad , pero ambas m ostrab an un a únic a coinci denc ia, su aut énti ca
inco m patib ili dad.
En las zo nas repub lican as las incaut acion es no se hici eron d e esperar. “L a
igu aldad s e h abía impuesto de un m odo t raum ático ” 168 y la l ibert ad hab ía
ganad o una de sus m ás cruentas batal las.
En l as zon as de ten denci as anarq uis tas, ll evado s por u n afán revo luci onari o y
sob recargado d e id ealis m o h asta lo utóp ico, era percep tib le un p urit anis m o
com parabl e a la m ás acérrima aust eridad y asceti sm o prop io d e los q ue llev en

166 Abella Bermejo, R. (19 73) : La vid a co tidiana du rante la guerra civil. *La Españ a Nacio nal . y La vida
cotidia na d uran te la g uerra civil. * * La Españ a Rep ublica na , 197 5 . Am bas de la Edito rial Pla neta,
Barce lona.
167 Op. cit. Abella (19 75), p. 1 4.
168 Ibide m , p. 73.

SEGUNDA PARTE: Capítulo VI H istoria Socio - Cultu ral de España
301

una v ida monacal. En la base de s u fi los ofía revol ucio naria se h alla ba el
“ deseo d e recons trui r España, material y m oralmente. Nuestra Revol ució n
será a la vez econó m ica y ética” 169 . Un sueño de fraternid ad difíci l de alcanzar
lleg ado el mom ento de las colect ivi zacion es.
Frente a tod a la prob lemática del viv ir di ario , hay que des tacar el fuerte
em peño por el d esarrol lo de l a cul tura en l a Españ a r epub lican a. Much as
casas solarieg as p erteneci entes a perso nas hu idas o d esafectas , fu eron
trans form adas en recin tos esco lares. Para las familias de c lase perpe tuamente
desfav orecid as y d esean do l o mej or para s us hijos , obs ervar su asi sten cia a
centro s esp lénd ido s con jardi nes y cam pos de jueg o s ign ificab a qu e la
enseñ anza ya n o era p rivi legi o d e u nos p ocos . La en señan za s e t ransfo rm ó,
llev adas p or corrie ntes didáct icas impulsado s p or el Magi steri o, “cuerpo leal
en lí neas general es a l as i deas r epub lican as y s ocial ist as” 170 , apl icaron n uevas
pedag ogí as l iber tarias a favor del n iño . Para m uchos de el los , ed ucado s en
estrech os precepto s p edag ógi cos y dis cipl inas an ticu adas, estas d idá cticas más
abiert as fueron u n estí m ulo m uy a trayente, do tánd oles de un a n oció n
tem prana y p ráctica de la igua ldad entre ricos y po bres a la ho ra de recibir el
derecho inal ienab le de la cu ltur a.

A pesar del confl icto bélico , el gobiern o de la Repúbl ica m antend ría sus
cifras presupues tarias dedi cadas a la creaci ón d e nu evas escuel as. En l as
colo nias es colares creadas po r l as nu m erosas evacuaci ones infa ntil es, la
ins trucci ón s e sig uió im plan tand o aún en medio de u na guerra atroz. Este
esfuerzo cultural de la Repúbli ca, no sólo alcanzaría a la niñez, sino tam bién a
los adult os. El decret o del 30 de enero de 1 937 di spu so la crea ción de las
Mili cias de l a Cultu ra, desti nada s a com bati r el analfab etis m o entre l os

169 Ibide m , p. 87.
170 Ibide m , p. 286 .

LA EDUCA CIÓN MORAL EN LA FORMACIÓN DE LOS MA ESTROS Y MAESTRA S
EN ESP AÑA (190 0 - 1971)
302

com bati entes . A la cons igna de «¡Fuera anal fabeto s!», se hizo una reclut a
entre m aestro s y pro fesores pa ra qu e im parti eran ent re l as tro pas las primeras
noci ones de la en señan za elem ental . Cultu ra Popul ar tam bién cont ribu iría con
esta im port ante em presa m ediant e e l uso de las bibl iot ecas am bul antes ,
proyectores cinematográfico s, prensa, fes tiv ales y p ropag anda , para en
defin iti va, dar sentid o pol íti co a s us acto s. La creació n de las Brig adas
Volant es, los Inst itu tos Obreros , la con cesi ón d e nu m erosas becas p ara curs ar
estu dio s uni versi tario s..., fu eron también creacio nes a favor de la apertu ra de
los acces os al co noci m iento , po tenc iado po r el pri ncip io d e la igu aldad de
opo rtun idad es.

La nu m erosa «P rensa de Trinch era», p eriód icos , p anflet os, cart eles,
foll etos , tarjetas p ost ales,..., también cumplieron con l a i m portan tís im a
funci ón d e dotar a l a vi da cotid iana del com bati ente, de u na moral b elici sta
apelan do a temas patrió tico s, fam iliares , lleno s de si m boli smo telúrico s.
Para lo s que se sen tían en pelig ro por per tenecer a otro bando , su vid a
coti dian a er a co m ún. La o cult ación dab a lug ar a l argas y terrib les jorn adas de
espera. La l ocal izació n estal laba en el temido t rám ite, seco y brut al. El
encarcelamiento era m al m enor, p ues la ins egu ridad en tre rejas era casi
preferib le a la in segu ridad en lib ertad.
Tanto en l as o rgani zacion es milician as co m o en el band o i zqui erdis ta d el
soci alis m o, s e pla ntearí a la «org aniz ación ind isci pli nada», defe nso ra de “una
deso rgani zación organ izada” 171 .
Senti m iento s con tradi ctori os: las p alabras del an arqui sta Gast ón Leval “ La
guerra y el anarqui sm o son dos cond icio nes de l a humanidad qu e se repug nan

171 Ibide m , p. 116 .

SEGUNDA PARTE: Capítulo VI H istoria Socio - Cultu ral de España
303

m utuamente: la una es dest rucció n y l a otra es arm onía: la un a im pli ca el
triu nfo de l a viol encia y la otra el tr iunf o del amor” 172 .
Ante l a escas ez de alimentos, el in evit able aumento de precio s fue hech o
com ún en ambas zo nas de l a Esp aña divi did a. Los an unci os apar ecieron por
doq uier en lo s q ue se pedí a “pena d e muerte al ladró n”, así co m o el
llamam i ento para colabo rar en la “ paz social ”, anuncio aparecid o en la España
Repub lican a.

En el mes d e ab ril d e 1 937 se p rodu cirían las evacuac ión de ni ños y
niñ as a país es ext ranjeros.
Las pro gresi vas di ficul tades en el vi vir in crem entaro n la pro stit ució n, a pesar
de tod as las cam pañas pa ra erradicarl as en no m bre de una “nueva m oral”.
A la m u jer, por decreto del 4 de febrero de 1937, se le había otorga do
abso lut a igual dad d e derecho s civi les q ue al ho m bre.
Para lo s catól icos hab itan tes en la zona repu bli cana, l a d esapari ción del cult o
les hi zo o rgani zar rezo s y ro sario s en casas part icul ares. Un cri sti anis m o
primitivo rebro tó en la cland esti nid ad. Perdid a la pompa del cult o ext erno, las
cerem onias ad qui rieron un sen tid o de aut enti cida d habi éndo se perd ido en u n
cult o formal vincul ado en m uchos cas os, a con venci ones de tip o soci al.
El vi vir ciud adano , en l a zona de la Repúb lica, y co m o reacción contr aria al
cúm ulo d e cala m idades en las q ue se est aba vivi endo , se dem ost ró un d eseo
por d ist raerse, d e olv idar la s ensaci ón de peli gro e incert idu m bre de l d esti no.
El cine cómico, l os d ocumentales, e l tea tro, l a zarzuel a, las canci ones
folcl óricas , los cafés can tant es, cab arets y pros tíb ulo s, fuero n m edios para
este olvi do. Las fiest as de los toros sin em bargo, tuvi eron grand es difi cult ades
para seg uir fun cion ando . Mal vis tos por so ciali stas y libert arios , no só lo po r

172 Ibide m , p. 121 .

LA EDUCA CIÓN MORAL EN LA FORMACIÓN DE LOS MA ESTROS Y MAESTRA S
EN ESP AÑA (190 0 - 1971)
304

sus caracterí stic as cruel es, si no por lo qu e rep resen taban co m o ves tig ios d e
una España de señ orit os, ricacho s y ch ulo s, fu eron des aparecien do
prog resiv am ente por la m atanza de las reses y por la evas ión de sus
prot agon ist as.
El 1 d e abril de 1939 fin alizó la gu erra, des apareci endo lo s frentes qu e
habí an div idi do a E spañ a en dos band os. La unific ación del territ orio nacional
desen cadenarí a fu ertes m ovimientos d e la pob lació n para el reen cuen tro de
aquel las fam ilias qu e po r motivo s d e la guerra habí an s ido separad as. Rafael
Abella 173 no s refleja la si tuaci ón ex trem a de cómo q uedó el país desp ués de
los años d e guerra: fam ilias d eshech a, m uertes, repres ion es y éxodos.
Aparece u n n uevo v ocab ulari o en la vi da coti dian a del paí s: exco m batien tes,
estrap erlo, pros crito s, sancio nado s, inh abil itad os, racio namiento,
censu ra,...cuy a viv encia traería co nse cuent em ente u na do ble m oral en la vid a
de las perso nas. Sus comportam ient os y act itu des s e basab an en p recept os
m orales opu esto s bajo la im posic ión de una m o ral púb lica y el r elajam iento de
una moral privad a. Los españ oles se acost um braron a vivi r en u na situaci ón
de “ aparien cia” ante l a fu erte cens ura ofic ial m anifes tada en l a prens a diari a,
en las p ubl icacio nes, en l os esp ectácu los,... además de un a censu ra ecles ial
cuya influ encia, directa o indirect am ente, llegarí a hasta la vestimenta o m o dos
de co m portamiento m ás ín timos. La pro hib ició n d e cel ebrar las fies tas de
Carnaval , m odelo s de traje de b año permitidos , i m posi ción so bre el tipo d e
lib ros a leer o de pel ícul as que vis ion ar. Como el profe sor Abella no s s eñala,
“ En l a vid a diari a sal taban a cad a m omento, des de l as p ágin as d e lo s
perió dico s co m o ó rdenes d e la Direcció n General de Seguri dad, como
circul ares de l os más d ivers os es tamentos o c om o Cartas Pasto rales, l as
ins trucci ones o alegat os q ue en no m bre de la m oral más rígida co ndi cion aban

173 Abella, R. (1 985 ): La V ida Cotid iana en E spaña ba jo el régime n de Franco . Argos Vergara, B arcelo na.

SEGUNDA PARTE: Capítulo VI H istoria Socio - Cultu ral de España
305

el v ivi r de un pueb lo” 174 . La vig ilan cia que s e ejercía en parq ues y jardi nes
m unici pales , po licí as arm ada, s erenos ,... sig uien do las ord enan zas de la
auto ridad , cuid aban de que las pare jas no s e ex trali m itaran en su s
com port am iento s am atorio s. Ig ual con trol s e pra cticab a en lo s cines ,
deten iénd ose en u no y otro caso a los s orpren did os en pos tura s o
m anipu lacio nes i ndeco rosas .

FAMILIA
Las fam ili as medias y p opu lares viv iero n añ os di fícil es para la
bús qued a d e s u su sten to d iario . Sus vi das t rans currirí an ent re las ru inas
prov ocadas por l a g uerra, las carencias de t odo tip o y el fan tasma d e la
depu ración grav itan do s obre m ill ones d e p erson as. Las carti llas de
racion am iento no tardar on en reap arecer, po r l o q ue las colas an te l as tien das
y las largas cam inat as e ran u n hecho di ario y altamente pen oso p ara t odo s s us
m iem bros. El aban don o y la s ucied ad d eterminada po r la fal ta de deterg entes ,
cont ribu y ó a que apareci era enfermedades como la sarna, la t iña, la
pio derm iti s, sobre las fam i lias m ás h um ild es y m endig os, a los q ue l as
auto ridad es apartaban mediante periód icas redadas en pab ello nes fu era de la
vis ta d el p úbl ico como “labor social del Nuevo Estado “ . En esto s cent ros, se
les pro curaba des infecci ón, alimento, d ucha, tr abajo, y por su pues to,
ins trucci ón reli gio sa.
A la clase m edia s e la caracteri za duran te este p rimer peri odo por un inte rés
extremo en guardar las aparien cias, recurri endo entre u na de su s prin cipal es
m edidas el cui dado en el ves tir. “ Volver lo s trajes” se h izo co rrient e en tre las
cost um bres fam iliares , pro liferan do sast res y cen tros de vent a d e ropa us ada.
La extrem a dificu ltad de sus vid as, cont ribu yó a que se convi vier an con

174 Ibide m , p. 74.

LA EDUCA CIÓN MORAL EN LA FORMACIÓN DE LOS MA ESTROS Y MAESTRA S
EN ESP AÑA (190 0 - 1971)
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numerosos comentario s y ejem plos d e con duc tas inmorales co m o l as
deriv adas del “estraperl o”. El fl orecien te mercado n egro sur gid o d e l a
ind isci pli na econó m ica, daría lu gar a las grandes diferencias sociales , creando
abis m os entr e la vid a de los ricos y la de los pob res. E l m i smo General Franco
em plearía como denu ncia de est a si tuac ión , l a expres ión «riqueza ráp ida d e
los privi legi ados », al resalt ar el con trast e de la pav oros a escasez de l os años
cuarent a y la extrema riqueza qu e otros ost entab an.
Com o u no d e lo s objeti vos p referenci ales del rég im en, al igual q ue los
m ovimientos f ascis tas i tali ano y alemán, l a juven tud se afiliar ía en
Organizaci ones Juv enil es (desp ués Fren te de Ju vent udes ), p ara empezar un a
tem prana militan cia con verti dos en “ flechas ” para m ás tarde p asar a
“ cadetes”. Su lema “L a Organi zación Ju veni l tien e un jefe: Franco . Acata una
dis cipl ina: la Falang e. Cum ple un a cons ign a: Por el Imperio hacia Dios” 175 ,
que nos resumen en pocas p alabras los v alores cas tren ses, que ya des de m uy
corta ed ad, com enzarían a asumirlos como propi os.
Las m adres, viud as y huérfano s de los vencid os, no les habí an qued ado
derecho a pen sió n algu na, por lo que m ás de m edio m illó n de familias
tuv ieron que acog erse a la carid ad del Auxili o Soci al con s u triste espect áculo
de en ormes colas q ue es perab an s u sus tent o d iario . La m endici dad s e
c onv irti ó en una v erdade ra plag a so cial. Los n iño s, ab ando nad os y h uérfano s
se cons tit uían en pand ill as practi cando tod o tip o de pil lerías , escapán dos e de
los Hogares de Aux ili o Social o de reformatorios . La deli ncuen cia juven il se
exten dió p ues com o co nsecu encia de la m iseria y d e la in m oralid ad qu e
ofrecía es candal oso s ejem plos de derro che en un am bient e d om inad o p or la
pob reza.

175 Ibide m , p. 23.

SEGUNDA PARTE: Capítulo VI H istoria Socio - Cultu ral de España
307

Para las muchachas jóv enes, co m o sali da f orzada por las circun stan cias se
hall aba la pro sti tuci ón qu e creció en prop orcio nes des m esurad as.
Los m ucho s in váli dos se acog ían a la venta de cupon es o s e ded icab an al
com ercio ambulant e de pip as, almendras o tabac o de est raperlo .
Las ci rcun stan cias de ext rem a d ureza en qu e se desen vol vía l a vid a esp añol a
en la larg a p osg uerra, creab a t am bién otra s v ícti m as cu y o d ram a, env uelt o en
el s ilen cio, no salt aba a las p ágin as d e l os perió dico s. Era el de las cl ases
pasi vas, el d e lo s jub ilad os y anci anos cuyas ren tas o p ensi ones se veían
desb ordad as po r la infl ación y el au m ento del coste de l a v ida. El Mon te d e
Piedad fue el recurso al que acud ían p ara em peñar joyas y objetos d e valo r.
Sólo en el año 1 945 , se regis tró cuat rocien tos m il prés tam os.
La fig ura d el realqu ilad o se h izo típ ica duran te esos año s. Las familias con
bajos ingres os que dispo nían d e un a viv iend a espaci osa, recurrieron a la
adm isi ón de h uésp edes co m o m edio de co nseg uir al gún dinero extra.
En el se no de m uchas familias, n o fuero n po cos l os miem b ros q ue
decid ieron em igrar a Alemania a pesar del descon ocimiento del idio m a y l as
atadu ras de un cont rato po r dos años. Más d e q uin ce mil esp añol es huyeron
del mal vivir en es tos años, ap rovech ando el anticip o dado por las autorid ades
alem anas, dest inán dol o para adq uiri r vest imenta adecuad a al clima
germ ánico , requ isi to sin el cual no se po día em igrar, cu yo cost e est aba f uera
del al cance d e m ucho s d e los so lici tant es. A pesar de est a gran moviliz ación ,
ésta n o s upu so n ada s i la comparam os co n l a emigración in tern a del campo a
la ci udad . Los bajos jornales agrícol as, lo estac ion al de los trabajos, las
sequ ías y l a codic ia de lo s terrat enien tes en t orno a la es pecul ación d e lo s
prod ucto s a gro, contri buyó a que fam ilias al co m pleto emprendieran cam ino
en bus ca de una o cupaci ón en l a ind ustr ia o en lo s servi cios , estab ili dad en el
em pleo; la garant ía del descan so do m inical – aunqu e una g ran m ay oría de los

LA EDUCA CIÓN MORAL EN LA FORMACIÓN DE LOS MA ESTROS Y MAESTRA S
EN ESP AÑA (190 0 - 1971)
308

trabajado res apro vechab an para g anar un jorn al ext ra – , y la pos ibi lid ad de
gracias a l os lig ám enes con el pu eblo d e o rige n, d edica rse al pequ eño
estrap erlo cuya v enta en fo rm a de zoco, se creaba en las ví as cént ricas o en
los aledañ os d e los m ercados d e las cap ital es. Est e éx odo creó la esta m pa
típ ica de los años cuarent a y cinco , d e fam ilias enteras pob land o las
estaci ones co n el o bjetiv o p uest o en l a g ran c iud ad q ue en aq uell os año s t enía
de t odo m enos de acoged ora. La falta de vivi end a sería evid ente en las
grand es ciud ades, po r lo que se gen eró n umerosos n úcleo s cha boli stas en los
cint uron es ind ust riales de Madri d, Barcelon a y Bilbao , fundamentalmente.

Entre las pocas evasi ones con que con taban las fam ili as medias y
pop ulares , se hal laba en p rim er lug ar el uso de la radi odi fusi ón, pas atiempo al
alcance de l a may oría, po rque al que carecía de la radio n o s olí a fal tarle un
vecin o qu e le d aba aco gid a para o írla. La radi o era ev asió n en los s eriales ,
dis tracció n en el musical e i lus ión en el concu rso o en el dis co d edicad o. Para
Ariès 176 , l os juegos radio fóni cos en los que se p rom oví a la part icip ación de
los oyentes en las emisiones , m arcarían nu evos có dig os de in tercambio dand o
lug ar al tu teo, a la ut ili zación di recta del no m bre, a la familiaridad caluro sa y
sup erficial , creán dos e u n esti lo m ás dis tend ido que s e exten dería en los
cont actos de la vi da coti dian a.
El en treten im ient o liter ario y p oéti co se vio muy red ucid o con las
proh ibi cion es d e det erm inado s au tores : Baro ja, Azorín, Albert i, Lorca,
Cernud a, Guillén y Sali nas, Miguel Hernández,... los cuales es taba n p roscri tos
por sus ideas po lít icas. La aparic ión de nuevo s au tore s h abría de venir de la
generaci ón incu bada en el l ado naci onal d urant e la gu erra. Torren te Bal lest er,
García Serrano, Cun quei ro,...

176 Op. cit., p . 13 7.

SEGUNDA PARTE: Capítulo VI H istoria Socio - Cultu ral de España
309

El cin e, el futb ol, la fi esta de toro s, t am bién fuero n otras de las ev asio nes
duran te eso s duro s año s.

Durante el tran scurs o de lo s pri m eros vei nte añ os d el fran qui sm o,
España s e apo yaba en uno s valo res t radi cion ales a l os que se atrib uía nu estra
razón d e ser. Negarlos , era c om o n egar nuest ra p ropi a nat ural eza nac iona l.
Estos valores estab an ins tala dos en nues tra cotidi anei dad, se impartían en la
escuel a, se m antení an en nu estra s co stu m bres y se defend ían conjun tam ente
por la Igles ia y el Estado . Est os valo res se fu ndamentaban en la familia, se
apoyaban en l a moral cató lica y ren dían cult o a la reli gió n. La familia era
enten did a com o célula generatri z de la sociedad . E l E stad o había extend ido su
prot ección haci a ell a fomentando la p aterni dad . El resp eto a la auto ridad
patern a era dogma q ue se so sten ía des de la m isma estru ctura del Estado. La
relacio nes d e autori dad, insp irab an u na vida españ ola, un en tramado so cial
basad o en l a sup rem acía de lo s val ores es piri tual es, rechazan do cu alqu ier
int erpretaci ón m aterial ist a de la vid a y de la His tori a, co n u na c reencia férrea
en los valo res reli gios os y patrió tico s como baluarte en n uest ro actu ar.
Com o i deol ogí a auto ritari a, deseaba p erpetu ar su empresa polí tica, para el lo
int entarí a moldear las co ncien cias de los hom bres y m ujeres d el mañana
m ediant e la ens eñanza adqu irid a en el Fren te d e J uven tud es y la Secci ón
Fem enina de Falang e, ob ras predi lectas d el rég imen. El concep to formativo
de q ue la “vida es m ili cia”, el des eo de qu e los h om bres fu eran “ m itad monjes
y mitad s old ados ”, co n v olu ntad d e s ervici o y de sacri ficio , en el m ás puro
ideal de Jo se Ant oni o Prim o d e Ri bera, máxim as, con sig nas qu e s e apli caban
para “ conseg uir un a manera de ser más qu e un a manera de pen sar” 177 . De este
m odo, lo s españ ole s, desd e la infan cia a la edad m ilitar , respirarí an un

177 Citado en Abella, 1 984 , p. 154 .

LA EDUCA CIÓN MORAL EN LA FORMACIÓN DE LOS MA ESTROS Y MAESTRA S
EN ESP AÑA (190 0 - 1971)
316

actit udes indece ntes pidi éndo les q ue cuid aran mucho las m anifestac ion es d e
afecto en lug ares púb lico s. Las pla y as s e co nvert ían en ob sesi ón p ara el clero.
¡Hom bres y mujeres al ternan do en pañ os m enores!. El us o d el alborn oz se
im pus o al s alir de l baño , y m uchas aso ciacio nes familiares pr opu gnaro n la
separaci ón radical de lo s s exos , exi gien do qu e ho m bres y mujeres se bañaran
por sep arado y divi did os po r una empalizada.

A p artir de lo s añ os c uarent a y cin co, el nive l de vida habí a des cendi do
a cifras qu e eran exp onen te de un retroce so cuya repercus ión se dejaba sen tir
agud am ente sobre las clases económ icamente m ás débiles . La sub ida del
cost e de la v ida s e dis paró. La renta “ per cáp ita” estab a en 5 .401 p esetas
frente a 8.5 20 en 1 935 .

Con u na ali m entaci ón i nsu ficien te, con sumiéndos e en l argas jornadas
de trab ajo, con un os tran spo rtes l ento s y defi cien tes, la vida de los obrero s,
carentes de recurso s con l os qu e poder d efender su conci encia de cl ase y su s
reivi ndi cacion es, at raves ó u na etapa que s e ex tend ió por m ás de vein te años
en co ndi cion es durí simas, atreviénd ono s a catalog ar los comportamientos
coti dian os con el término de “ desmoralizació n” gen eral.
Esta v iven cia tan du ra, se prol ong aría hast a el año 1 950 en el qu e se com enzó
a dec retar l a lib ertad d e com ercio de al gun os de l os comestibl es m ás
necesari os: p atatas , garb anzo s, arro z, alu bias , así como l a lana y su s
m anufactu rados . Sin em bargo, otro s artícul os de primera neces idad
cont inu aron racionado s y otros, interven idos . La situ ación d e malestar s e har ía
paten te. La clase trabajador a vi vía con s alario s de hambre, s e trabajaba en
jornadas dob les, si n día s de descan so. Las vacaci ones eran u n s ueño
inal canzabl e. El 90 % de los o breros trabajaban duran te las mism as.

SEGUNDA PARTE: Capítulo VI H istoria Socio - Cultu ral de España
317

Escepti cismo, cans ancio y h artura es taban esp erando en t oda España o casió n
prop icia pa ra estall ar. La h uelg a de tran vías en Barcelon a fu e el deto nant e
para qu e se fuera ext endi endo la sit uació n de pro test a en d ive rsos ámbitos
labo rales. Como i ndi cio de que algo important e em pezaba a cam biar,
señal am os el in terven sio nis m o activ o de las Herm andades Obreras d e Acción
Catól ica.
Jun to al reco noci m iento d e la huel ga co m o recurs o lí cito po r el mism o
Franco, la p rosec ució n de medidas l iberal izado ras en cu anto a la ven ta de
artícu los , los cuale s du rante to do el perio do franq uis ta n o s e h abían ex pues to
en esc aparate a lgu no, y l a sub ida salari al, fuer on muestra d e qu e el Gobi erno
estab a al corrien te d e un a si tuac ión en l a qu e el in m oral es tado de cos as
reinan tes ha bía ten ido parte pre pon derant e en el est alli do de l a queja.

A parti r d el a ño de 1 951 , el país em pezó a experi m entar lo s primeros
sín tomas de reacti vació n eco nómica, qu e t ras im porta ntes cambios
m inis terial es, como el realizad o con Manuel Arbur úa, ex perto en comercio
exteri or, y Francis co Góm ez d e Llano, en Haciend a, p rod ucirí an que n uest ras
calles ofrec ieran un aspect o hast a e nto nces des cono cido . Apare cerían coch es
de marcas extran jeras reci én i m portad os, dand o u n as pecto m odern o y de
riqu eza aunq ue sól o fuera en m anos de un os p ocos .
En 1953 , con la fi rm a d el Con cordat o con la Santa Sede, el Pacto co n l os
Estado s Unidos , d el q ue res ult arían im portant es ayudas económicas y
m ilit ares, y junto co n la ap arició n d el turis m o, fu eron deto nant es p ara que
España ex perimentara uno de los m ay ores cambio en la vi da co tid iana de su
his tori a. La m ejora gen eral en las con dici ones de vida, as í co m o el
acercam iento a las cos tumbres e ideas v igen tes en el Occident e europ eo...

LA EDUCA CIÓN MORAL EN LA FORMACIÓN DE LOS MA ESTROS Y MAESTRA S
EN ESP AÑA (190 0 - 1971)
318

Según Abell a, en el esp añol medio, hart o de calamidades, se ads crib iría
a un «apol iti cismo», y «pes im ismo inmovili sta», co m prensi ble si adm iti m os
la fa lta de al ternat ivas p olí ticas , pu es el régimen d e Franco su po ex tend er el
tem or al p osi ble cam bio . El rec hazo del pasad o se enl azaba con el m iedo a la s
acechanzas del fut uro, en carnado s en lo s que se llamaban “los en em igos d e la
España eterna: l a masonería y el judaí sm o”. La ext rem a p ropag anda al
prest igi o d e l a p erson alid ad de Franco , co ntri buyó a que se pr esent ara com o
hombre p rovi denci al, p or lo qu e tod os los m ales, di ficul tades de l v ivi r, caso s
de co rrup ción ,... , se ach acaran a los “ otros ”, “a su s colab orado res in epto s,
que se ap rovech aban de la buen a fe de Franco”.

En lo s a ños cin cuent a, ot ro gran po der fácti co, junto a l a Igles ia y a l as
Fuerzas Arm adas, com pon dría los pil ares de la España de Fra nco: la banca.
La apari ción de numerosas ent idad es deno taba l o flore cient e del neg ocio . A
m edida qu e van de sapareci endo cafés, en s u l ugar se rehab ili tarían su cursal es
bancari as.
El des cont ento s ist em ático, la inad aptaci ón al s ist em a por rechazo ideol ógi co,
se m anifes tarían entre l os est udi antes uni versi tario s, q ue y a en la d écada de
los cincu enta acogerí a a la may oría de los jóvenes que no h abían vi vid o la
guerra civ il, asoci ándo se tan to hi jos de l os ven cido s con aquel los
perten ecient es a fam ili as ads critas al s ist em a. Aparecen l os p rimeros
inci dent es est udia ntil es como “lucha a favo r de l as libert ades dem ocráti cas”,
estab lecién dos e el año de 19 56 co m o el comienzo de la pol iti zación d e la
uni versi dad con la creaci ón de l a Asoci ación Soci alis ta Uni vers itari a y el
Frente de Lib eración Popu lar.
Con l as hel adas d el i nvi erno d e 195 6 se arruinaro n las cosech as,
cont ribu y endo a una si tuaci ón cata stró fica en nu estra Bal anza de Pago s. Con

SEGUNDA PARTE: Capítulo VI H istoria Socio - Cultu ral de España
319

la l legad a d el n uevo añ o, l as res ervas de di vis as estarí an ago tadas , p or lo q ue
la vid a coti dian a d el esp añol medio se ve d ificu ltad a para p roveers e de l os
artícu los m ás elem entale s tras el alza brut al de lo s preci os.
Podemos situ ar en el añ o 1 957 , con el fi nal de es ta l arga et apa
angu sti osa de nuest ra ex ist encia colect iva. Tras el cambio de ru m bo en la
pol íti ca econó m ica, la final izació n de las res tricci ones el éctricas ; la
fabricaci ón de l os coches uti lit arios “ 600 ”; la desco lon izació n de Marrueco s;
los m ovimientos d e liberac ión fem enina; la influe ncia am ericana; la extensi ón
del tu rismo;...Estos y m ucho s cam bios , co ntri bui rán al cambio profu ndo en
las cos tumbres y en la vi da del esp añol medio, e ntrev iénd ose cambios de
m entali dad en las di ferent es m aneras de diri gir sus v idas . Se comienza a
percib ir una m ay or au ton omía pa ra estab lecer su s prop ios criteri os morales,
los cua les sol ían ser cont estat arios a los m anifest ados hast a ento nces po r la
Igles ia Católica y del poder pol íti co. Una nueva conci encia m o ral se com ienza
a despertar entre la m ayoría de las perso nas, en las que el deseo de libert ad, de
justi cia, da paso a l a exc esiv a preo cupaci ón por la s ubs ist encia de et apas
anteri ores. En pa ralelo a este desp ertad de las concien cias y desarrol lo de
actit udes cr ítica s, surge en co ntrap osi ción nuev os m étodo s de m oderni zación
en e l mundo del trabajo y de l a econo m ía. La b úsq ueda de l a prod ucti vid ad,
de la eficacia, de l a racion alizaci ón, en tramos en el peri odo cono cido por
tecno crático , defi nid o por Arangu ren como peri odo “ en la que l a
m anipu lació n psico lóg ica elimina la libert ad, la di gni dad y t odo s lo s demás
valo res m orales ” 185 .
Para la v ida co tid iana del es paño l medio, otro avan ce técn ico t endrí a
m ay ores repercus ion es qu e l os s ucedi dos en las esfer as de la pro ducci ón y en
los m edios crí tico s de la o pos ició n. La televis ión , “ se const itu irá en mutación

185 Arangu ren, J. L. (199 5): Ob ras Completa s. Ética y socieda d . Vo l. 3, Mor alidades d e hoy y de mañan a.
Tr otta, Ma drid, p. 2 29.

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soci al d e p rim era i m portan cia ” 186 , cu yas em isio nes se ini ciarían en 195 8, y
justo al fin al del añ o, Esp aña ya con taba con tr eint a m il recept ores co m o
prueb a d e que u n paí s, cuan do s ale d el su bdes arroll o, se suel e apun tar a l a
últ im a n oved ad tecnoló gica. A mediados de los años sesenta era po sib le
cont em plar, en lo m ás perd ido d e l os sub urbi os de las g randes ci udad es,
barriad as compuestas por ch abo las en las q ue se d ebía carec er has ta d e
ino doro s, p ero q ue sin embargo, en la m ay oría de el las, se res altab a l a anten a
de t elevi sió n. La pres encia d e este medio audi o - vi sual , adem ás de cons tit uirs e
en la dist racció n prio ritari a d e t odo s lo s esp añol es, tuv o un efecto m uy
infl uyente so bre la o pin ión pú bli ca, aparecien do p or pri m era v ez y de forma
bien vis ibl e, los p rim eros con atos de apert ura y de permisivid ad. El con cepto
de «m odelo », tan arrai gado a la metodol ogí a de educaci ón m oral em plead o
hast a ento nces par a la ed ucació n moral d e la niñ ez, comienza a adqui rir o tra
vis ión qu e Amando de Migu el no s evi denci a, presen tánd ono s el término de
“ m odelo” co m o aquel la pers ona joven , esbelt a, con físico at ractiv o, q ue e s
foto grafiad a para anunci ar rop a y otro s artícu los d e í ndo le estét ica. Las
cond uctas mostradas a través de la p ubl icid ad, serán las q ue comiencen a
tomar el rel evo a t odas aqu ellas l ecturas d e “niños y niñas bien educad os” e
“ hist orias de santo s y de h éroes”, q ue d e forma d iscret a modelará
prog resiv am ente la vi da cotid iana de en ton ces y de ahora. Nuevos códig os
m orales comienzan a ofrecer se. Para Ariès con la telev isi ón “ nos tra nsmite un
nuev o modo de v ida y qu izás u na ét ica” 187 . La advert encia del pel igro , qu e ya
Mariano Card erera n os hici ese en s u Diccion ari o d e Educaci ón , s obre to do
referido a los n iño s y niñas con res pect o a lo s esp ectácu los, s e vería n
confi rm ado. Nos decí a, a m e diad os del sig lo XIX: “ Los espect áculo s, por

186 Op. cit. Ariès, p. 14 6.
187 Ibide m , p. 148 .

SEGUNDA PARTE: Capítulo VI H istoria Socio - Cultu ral de España
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m orales q ue sean, promueven sin em bargo cierta precocid ad en las ideas , fatal
para el alma y p ara el cuerp o. Los niñ os q ue asi sten con frecu encia al teatro
adqu ieren cierto aire d e sufi cien cia y p retend en pa recer lo qu e no s on” 188 . La
justi ficació n del autor la sit uaba en la «falsedad» q ue s uele encerrar el
argumento de las artes es cénicas . La p odero sa in fluen cia que l os m edios d e
com uni cación ejercen sobre el d esarrol lo m oral de las pers onas es hoy
com únmente aceptad a.

Con la llegad a d e l os años s esent a, el des arroll o turís tico desb ordarí a
tod as l as previ sio nes. De lo s s eis m illo nes de tu rist as en 1 960 se ll egaría a l os
dieci séis millon es en 19 66, aumentando l a pob lació n españ ola en u n 50% en
los perio dos vacac ion ales. Ant e est e aumento d espro porc iona do poco
pud ieron hacer los que tradici onal m ente velab an por las “ b uenas costu m bres”.
Las no rm as impartidas desd e la Dirección General de Seg urid ad i ban
qued ando p rogres ivamente s in efecto, i ba siend o habit ual ver, so bre todo en
las zo nas co stera s, las v esti m entas de las m ujeres extranjeras qu e t anto
asombro causarí a entre lo s m ás v iejos de l as locali dades . Se generali zaría el
uso de la píl dora an tico ncept iva, represen tand o el co m ienzo de la li beració n
sexu al; el us o de la dro ga ent re los co noci dos como “hippi e”, sien do Ib iza el
lug ar esc ogid o por las p rimeras comunas. La i m agen caracterí sti ca de ést os,
en el ves tir, en el pei nado , el gus to por los Beatles , se fue ex tend iend o en tre
los jóven es d e nu estro paí s, l a v esti m enta se con verti ría en una forma de
expres ión y de ruptu ra con lo s cód igo s soci ales im perante s, se exig e de la
perso na un com portamiento más a utén tico consi go mism o y de rech azar l a
alin eación . Las norm as y su l egit im idad serían discu tid a por lo s jóven es del
m om ento.

188 Carder era, Ma riano (1 855 ): Diccion ario d e Edu cació n y Méto dos d e Enseñ anza. Imprenta de A. Vicente,
Madrid . Citado en Am ando de Miguel, 20 01, p. 1 41

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Con la fu erte aflu encia tu ríst ica, se pro duci ría aún m ay or desn ivel entre el
centro y la perife ria d e España, p rodu ciénd ose co m o cons ecuenci a, l a
desp obl ación de m uchas d e nues tras lo calid ades.
La m oral diferenci ada que hasta enton ces habían vivido las m ujeres con
respect o a los ho m bres en materia sex ual, comenzó a tom ar otro rumbo
aprox im ándo se a l os m ism os d erecho s en cuant o a lib ertad sexu al. Esp aña se
iría im pregnand o de ideas eu rope as, b ásicamente e m ancipad oras qu e t an
fuertemente afectaron a n uest ra juvent ud. Un deseo de viv ir la pro pia v ida, la
pérdi da del tabú de la vi rgin idad , así co m o la rei vin dicaci ón d e la igu alda d
entre sexos, fu eron ideas qu e se iban ex tend iend o c on profu nda s
cons ecuenci as para i r acercan do la dobl e moral caract eríst ica d e es ta larga
etapa.
En t an só lo v eint e años , l a juvent ud es paño la cam bió tot almente sus
concep tos sob re el am or, el matrim onio y la familia, pen samiento q ue p oco a
poco tam bién fue arraigan do en la m entali dad d e sus p rogen ito res.
Pero no fue sól o el t uris m o el motor d e est os cam bios , la lleg ada d e lo s
em igrado s qu e vení an a pasa r l as vacac ion es pro ceden tes d e su lu gar d e
trabajo en Alem ania, Sui za, e l Benel ux, Franci a o Gran Bret aña, fue ron
port adores de u nas ideas qu e hab laban de alto s n ivel es re m unerati vos , de
sin dicat os li bres y aspiraci ones nuevas .
La moral tradi cion al se vi o ob lig ada a trans igi r con un nuev o c oncep to de
lib ertad per sona l, ante la cu al, ni la Ig lesi a n i el Est ado podí an hacer fren te.
Fue una co nqu ist a larga y d ifíci l, y como cualq uier cambio co nso lid ado, no
pod ía haber vuelt a atrás.

Con el desarro llo vin o el fu erte con sumism o, pero también un
endeu damiento fam ili ar gracias a los “cóm o dos plazo s”. Las cifras del

SEGUNDA PARTE: Capítulo VI H istoria Socio - Cultu ral de España
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crecimiento eco nómico fue esp ectacul ar. La p rodu cción d e au tomóviles hab ía
p asado de 32 .000 un idad es en 1 958 , a 159 .000 en 196 5. La de frigo rífico s, de
21.00 0 a 325 . 000. Por l o q ue podemos d ecir, q ue al acercars e el fin al de l a
década, l a elev ación del ni vel de v ida, el g rado de ind ust riali zació n y la
sit uació n econó m ica, arrojarían u n sald o alt am ente po sit ivo.
Inclu so la clase obrera, gracias a lo s Conv enio s Colect ivo s, se vería asegu rada
cont ra la enfermedad, p roteg ido cont ra el desp ido li bre, co n d erecho a
vacacio nes,...

Con la ap arició n de u n nu evo s ind icato cl ande stin o, Comisione s
Obreras, se va exten dien do una co ncien cia d e clas e en l a qu e la p asiv idad va
cedien do al activi smo en form a d e huelg as, aunq ue oficia lm ente se l a defini ría
com o “paro l aboral ”, el cu al, no s ólo p ersegu iría au m entos d e salari o, sin o
que t am bién se orien taría a p edir m ás res pon sab ilid ades para lo s t rabajadore s
y a transf orm ar las relaci ones jerárqui cas. Nuev os valo res co m ienzan a
em erger: ig uald ad, sol idari dad y libertad .

ESTADO
El partido úni co del Movim ient o propo rcion aría con sus ley es y sist em a
p ropag andí sti co el s ust rato id eoló gico d el cual s urgi rían lo s pri ncip ios
fund am entales del régimen: Unida d, Totali dad y Jerarq uía. La organ izació n
sin dical CNS p ropu gnab a la un ión de pat rono s, ob reros y t écni cos co n u n
objeti vo com ún “ el desarroll o del bien com ún”. La el iminación de l os partido s
pol íti cos, la i m plant ación de la censu ra pre via, el ríg ido cont rol sob re la
prens a y l a proh ibic ión d e t oda manifestaci ón extern a de d esacue rdo, d ejaban
el m ando en manos de u n ejecut ivo que s e querí a fuerte, im ponen te y
auto ritari o, en det rim ento del leg isl ativ o y del judi cial, su ped itad os a un as

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necesi dades m ás que de paz, parecían de guerra. Todas las actuacion es legales
ejercidas du rant e el perio do re pub lican o o en peri odo de g uerra, q uedaro n si n
efecto. Todos los tí tul os exped ido s d urant e la guerra po r funci onari os ajenos
al Mov im ient o naci onal carecieron de validez, así com o los estud ios
realizad os en d icho peri odo preci saron d e conv alid ación , so lici tand o un
certifi cado de adhesión al Glorio so Movimiento N aciona l sin el cual era
im pos ibl e presen tarse a un concu rso u o ptar a un a plaza.

Se gen eraliza una obses ión li ngü íst ica - pat riót ica, errad icand o tod o
vocab lo ext ranjerizan te. El objetiv o de est a m edida, apu ntab a a u na reform a
de l as cos tumbres m anisfet ándo se en h ábit os ad qui rido s como refl ejo de un
nuev o “estilo d e v ida”. El hab la h isp ánica , tan pro pens a a la blasfemia, al
taco, a la mofa, al chis te,.. tam bién fue bl anco d e important es correcti vos .
Muest ra d e ello , fu e la circul ar c on fecha de 8 de febrero de 1940 , cuan do el
gob ernado r civil de Barcelona dictó la sigu ient e dispos ició n: “ (...) en pro de la
represi ón de la bl asfem ia y de las murm uraciones o críti cas m alévo las” 189 . La
eliminación de es tos us os m alhabl antes no fue t area fáci l. De el lo dab an
cuent a las not as g ubern ativ as en las qu e se hacían pú bli cas l as sancio nes
im pues tas po r blas fem ar o p roferi r p alabra s soeces . Est a persecu ción también
alcanzó a las acti tud es románticas de las parejas, a las cu ales se les imponían
m ultas en la comisaría co rresp ond ient e si h abían si do so rprend idas be sánd ose
o “excesivamente abraz adas”, s iend o p ubl icado s en la prensa d iaria lo s
nombres d e los corregi dos bajo el ep ígrafe tit ulad o “Sanciones ”: “Por
inmoralidad y escánd alo p úbl ico han s ido m ulta dos (...)”, - ap arecien do l os
nombres y apelli dos de los sorp rendi dos - .

189 Citado en Abella, 1 989 , p. 40.

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Los comportam ient os en l a playa; en el ci ne; en e l t eatro; as í com o la
tem ática abo rdada en ello s, y la pub lici dad, fuero n ob jeto de fue rte cens ura
com o medio de a segu rar un a moral pú bli ca co nformada s egún l as no rm as d el
Nuevo Estado . Tem as pro hib ido s fueron : los confl icto s s ocial es,
enfrent am iento s gen eracion ales , el suic idio , choq ues d e cl ase, reli gió n,
ideo log ía,... E n cam bio, lo s tem as del ad ult erio, infidel idad , el des carrío ,
pod ían s er p lant eados co n cau tela y siempre y cuando ter m inaran con un fi nal
m oralizan te.

El aumento de l a d elin cuenci a in fant il trajo c ons igo un end ureci m iento
del si stema represor ant e los d elit os a m ano armada cont ra la propi edad. Estos
deli tos cali ficad os de “ bandi daje y terro rismo” eran juzgados por l a
jurisd icció n m ilit ar y aun que no hub iera h abid o derram am iento de sang re, la
últ im a p ena era de apl icació n corri ente por u n sis tema conv enci do en la
eficacia d e la m ano dura y en el p oder dis uasi vo del decreto de pena de
m uerte.

Las palab ras d el pro fesor Abella n os resumen la s itu ación en n uest ro
país en el p rimer d eceni o q ue sig uió a la paz: “E l clima m oral del país ,
dis currió po r cau ces de es casa ejem plarid ad, tón ica repres iva y u na div isi ón
int erna m arcada, no sól o p or l a dis criminación pol íti ca si no por l a
ins oli darid ad soci al en lo m aterial, el estancamiento económico condujo a una
degrad ación d e lo s factores am biént ales y de la c alid ad d e v ida. La acció n
gub ernati va s e h allab a más preocu pada por la d efensa del orden p olí tico q ue
por la at enció n a los servi cios de la comunidad” 190 .

190 Ibide m , p. 104 .

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de relaci ones entre Estado y Asoci acion es de Acci ón Católi ca com ienza a
hacerse ev iden tes al p rinci pio de los años sesent a.
Estos año s fueron decisi vos para el fuerte cam bio que experi m entarí a la
Igles ia Cat óli ca, ale jándos e progres ivamente del ap oyo incond icio nal p restad o
al rég im en d urant e tan tos año s. Un nuev o cat oli cismo, abie rto al di álog o,
com prens ivo co n los n o cató lico s, defens or de lo s m ás déb iles ,... estab a en
trance de conmover a la Igles ia y a nuev os co m promisos a fa vor d e la jus tici a
soci al. Ju nto a es te co m promiso y fo rm a nu eva de viv ir el catol icis m o,
asis timos por otra parte a la aparici ón prog resiv a de ot ra manera de vivi r l a
vid a cotid iana s ólo guard ando las formas hacia la reli gió n ofici al del Estado.
Descubri r las razon es po r las cuales la religi ón deja de ser u n factor
im port ante com o reg ula dor de l a fo rm a d e v ida, req uiere un a inv esti gació n
seria y profunda que se escapa de n uest ras preten sio nes, pero sí nos atrevemos
a p ensa r q ue en su s raíces s e hall a l a aparici ón del cap ital ismo, l a aceleraci ón
del ritmo de vid a (sob re tod o en las ciudad es), así com o la exten sió n de lo s
m edios de comunicación d e m asa y la aparici ón del turi sm o, cont ribu irían a
que la moral t radici ona l se viera afect ada en s us co stu m bres y mentalid ad. La
Igles ia po co p odí a ha cer para parar est os cam bio s, tu vo qu e ir cedi endo en la
int ransi genci a del con cepto de pecad o.

ESCUELA
Las exh ortac ion es m orales p roceden tes d e t odo s los ám bito s reves tid os
de ciert a auto ridad , tam bién alcanzarí a a l a es cuela, convi rtién dos e en u na
autén tica obs esió n de p reservar a l os n iño s y n iñas del p ecado. Am enazas
infern ales con t oda s uerte d e t ormentos a fu ego lent o, impresion aban las
m entes inf anti les so m etidas a lo qu e era usual en aque l ento nces y se reputab a
com o sal udab le dis cipl ina: el casti go co rporal . Estas escu elas su rgid as de la

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