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La educación moral en la formación de los maestros y maestras en España (1900-1971)

Requena Olmo, María del Mar

Abstract

Este trabajo de investigación pretende acercarnos al discurso contemporáneo en materia de desarrollo y educación moral de los maestros y maestras elementales en España. Empleando la metodología histórica y el análisis de contenido, nos acercamos al estudio de los diez primeros planes de formación de maestros implantados en el sigl ... o XX. La tesis se estructura en cuatro partes. La primera y segunda se corresponden con los planteamientos teóricos a través del estudio conceptual e histórico-contextual del siglo XX. La tercera parte se corresponde con el estudio de la Formación de los maestros y maestras. Y la cuarta parte, con la Educación Moral en los libros de texto. Como fuente de investigación primaria, utilizamos setenta libros de texto de formación de maestros y maestras, pertenecientes a veintitrés asignaturas seleccionadas entre aquellas que más se impartieron a lo largo de dichos planes. A partir de estos textos y a través del análisis de cuatro categorías: Valores Morales (con cinco subcategorías: paz, solidaridad, justicia, tolerancia y libertad); Dimensiones morales de la enseñanza (compuesta de tres subcategorías: deliberativa, relacional y crítica); Modelos de desarrollo moral (con tres subcategorías: socialización, construcción y formación del carácter). Y por último la cuarta categoría: Principales influencias en moral mediante análisis porcentuales y de frecuencia, pretendemos dar respuesta a las inquietudes que promovieron esta investigación|

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UNIVER SIDAD DE SEVILLA DEPA RTAMEN TO DE TEO RÍA E HISTORIA D E LA ED UCA CIÓN Y PED AGOGÍA SOC IAL LA EDUCAC IÓN MORAL EN LA FORMACIÓN DE LOS M AESTROS Y MAESTRAS EN ESPAÑA (1900 - 1971) TESIS DOCTORAL Mª del Mar Requena Olmo Sevilla, Noviembre 2007 TESIS PRESEN TADA PARA ASPIRAR AL GRADO DE DOCTOR, DIRIGID A POR Dra. Dña. Mª Nieves G ómez García Sevilla, Noviembre de 2007 A mi familia, Por saber renunciar A favor de mis ilusiones. UNIVERSIDAD DE SEVI LLA UNIVERSIDAD DE SEVI LLA UNIVERSIDAD DE SEVI LLA UNIVERSIDAD DE SEVI LLA FACULTAD D E CI ENCI AS DE LA EDU CACI ÓN FACULTAD D E CI ENCI AS DE LA EDU CACI ÓN FACULTAD D E CI ENCI AS DE LA EDU CACI ÓN FACULTAD D E CI ENCI AS DE LA EDU CACI ÓN DEPART AMENTO DE TE ORÍA E HI STORIA DE LA EDUCACIÓN DEPART AMENTO DE TE ORÍA E HI STORIA DE LA EDUCACIÓN DEPART AMENTO DE TE ORÍA E HI STORIA DE LA EDUCACIÓN DEPART AMENTO DE TE ORÍA E HI STORIA DE LA EDUCACIÓN Y PEDAGOGÍA SOCIAL Y PEDAGOGÍA SOCIAL Y PEDAGOGÍA SOCIAL Y PEDAGOGÍA SOCIAL “LA EDUCAC IÓN MORAL EN LA F ORMACIÓN DE LOS MAESTROS Y MAESTRAS EN ESPAÑA (1900 - 1971)” TESIS DOCTORAL TESIS DOCTORAL TESIS DOCTORAL TESIS DOCTORAL PRESENTADA P OR: Dña. Mª del Mar Reque na Olmo DIRIGIDA P OR: Dra. Dña . María Nieve s Gómez García ( Universidad de Sevilla) SEVILLA , 2007 I ÍNDIC E INTRODUCCIÓN ..... ...... ....... ...... ...... ....... ...... ....... ...... ...... ....... ...... ....... 1 1. Relevan cia y j ust ificaci ón de l a inve stig ació n........ ...... ....... ...... ...... .. 3 2. Hipót esis y objetiv os........... ....... ...... ...... ....... ...... ....... ...... ...... ....... ...... 7 3. Plant eam iento ........ ...... ...... ....... ...... ....... ...... ...... ....... ...... ....... ...... ...... .10 4. Metod olo gía y fuentes............ ...... ...... ....... ...... ....... ...... ...... ....... ...... . .15 Agradecimientos ....... ...... ...... ....... ...... ....... ...... ...... ....... ...... ....... ...... ...... ...19 PRIMERA PARTE CONCEPTUALIZ ACIÓN CAP ÍTULO I: LOS VAL ORES.. ....... ...... ...... ....... ...... ....... ...... ...... ....... ...... 21 1.1. - Concepto de Valor ......... ...... ...... ....... ...... ....... ...... ...... ....... ...... ....... .. .23 1.2. - Clases de Valo res y sus fuentes ...... ....... ...... ....... ...... ...... ....... ...... .....32 1.3. - Los Valores Morales . ...... ...... ...... ....... ...... ....... ...... ...... ....... ...... ....... ..35 1.4. - Valores y Educa ción . ......... ...... ....... ...... ....... ...... ...... ....... ...... ....... .... 66 1.5. - El proceso de adqui sici ón de los valo res ......... ....... ...... ...... ....... ...... 72 INDICE II CAP ÍTULO II: LA ED UCACIÓ N MORA L 2.1. - Concepto de Educación Moral . ....... ....... ...... ...... ....... ...... ....... ...... ....73 2.2. - Los val ores y la educaci ón moral ....... ....... ...... ...... ....... ...... ....... ...... .83 2.3. - Fundam entos . ....... ....... ...... ...... ....... ...... ....... ...... ...... ....... ...... ....... ...... .85 2.4. - Teorías del desarro llo m oral ...... ...... ....... ...... ...... ....... ...... ....... ...... ....88 2.5. - Estrategi as de aprendi zaje ......... ...... ...... ....... ...... ....... ...... ...... ....... ..119 CAP ÍTULO III: EL PROFESO R Y E L DE SARROL LO MO RAL 3.1. - Presupuestos . .......... ....... ...... ...... ....... ...... ....... ...... ...... ....... ...... ....... ...127 3.2. - La Vida Cotidiana y Privada ....... ....... ...... ...... ....... ...... ....... ...... ...... 137 3.3. - Deontolog ía de la profesió n docente ........ ....... ...... ....... ...... ...... ......143 3.4. - La educación moral y el ethos de la profesi ón docente en el sigl o XX .... ....... ...... ...... ....... ...... ....... ...... ...... ....... ...... ....... ...... 152 3.4.1. - 1ª etapa: Mora l tradi cion al - cons ervado ra........ ...... ....... ...... ..153 3.4.2. - 2ª etapa: Laicis m o m oral en el sigl o XX.... ...... ...... ....... ...... ...174 3.4.3. - 3ª etapa: Adoc trina m iento polí tico y religi oso ....... ....... ...... ....181 3.4.4. - 4ª etapa: Neutr alis m o m oral....... ....... ...... ....... ...... ...... ....... ...... 182 3.5. - Nueva formación del profes orado para la docencia a ctual .........188 INDICE III SEGUNDA PARTE CONTEXTUALIZ ACIÓN CAP ÍTULO IV: HISTO RIA PO LÍTICA DE E SPAÑA (1900 - 197 1).........199 4.1 Prim era etapa: Refo rm ismo y secularizaci ón de l a soci edad (1900 - 1923 )...... ....... ...... ....... ...... ...... ....... ...... ....... ...... ...... ....... ...... ....... ..200 4.2. Segunda etapa: Aut orit arismo y dem ocracia (192 3 - 1931) ....... ...... ...211 4.3. Tercera etapa: La II Repúb lica esp añol a (193 1 - 1936 ) ......... ...... ....... .215 4.4. Cuarta etapa: Guerra Civ il y D ictad ura franq uis ta (19 36 - 1 969 )...... .222 4.5. Quinta etapa: Trans ició n a la Dem ocracia (19 69 - 1 971 )...... ....... ...... .225 CAP ÍTULO V: LA ED UCACIÓN EN ESPAÑ A 5.1. Prim era etapa: Educ ación en la España de Alfons o XIII (190 0 - 19 23).......... ....... ...... ...... ....... ...... ....... ...... ...... ...235 5.2. Segunda etapa: Refo rm ism o esco lar y cam bio cu ltu ral (1923 - 1931) ... ....... ...... ...... ....... ...... ....... ...... ...... ....... ...246 5.3. Tercera etapa: Refor m a educativ a de la II Repú bli ca (1931 - 1936 )...... ....... ...... ....... ...... ...... ....... ...... ....... ...... ...... ....... ...... ....... 249 5.4. Cuarta etapa: La Educació n dur ante el franqu ismo (1936 - 1 969 )........ ...... ...... ....... ...... ....... ...... ...... ....... ...... ....... 254 5.5. Quinta etapa: Hacia el cam bio so cial y el m odelo tecno crático (196 9 - 19 71)........... ...... ....... ...... ...... ....... ...... .....260 INDICE IV CAP ITULO VI: HISTO RIA SO CIO - CULT URAL 6.1. Contexto So cial y Cotidia no de la vi da españo la ........... ....... ...... ...... 264 6.1.1 Prim era etapa (19 00 - 1931 ) .......... ....... ...... ....... ...... ...... ....... .... ........ 265 6.1.2 Segund a etapa: La Repúbli ca (193 1 - 19 36)........... ...... ...... ....... .....296 6.1.3 T ercera etapa: La G uerra civ il y el régimen de Franco (19 36 - 1 971 ) ...... ....... ...... ....... ...... ...... ....... ....299 6.2. Contexto Cultura l ........ ....... ...... ....... ...... ...... ....... ...... ....... ...... ...... ....... 336 6.2.1. Prim era etapa: La Moder nid ad y el desp ertar de l a cultu ra y la soci edad (1900 - 193 1)........ ...... ....... ...... ....... ...... ...... ....... ...... ..336 6.2.2. Segun da etap a: El im pul so d e los i ntel ectual es (193 1 - 19 36).......343 6.2.3. Tercera etapa: España en gu erra. La cultura com o arm a..... ...... ...348 6.2.4. Cuarta et apa: La Dictadu ra de Franco : vieja y nueva cult ura........ ....... ...... ....... ...... ...... ....... ...... ....... .....350 TERCERA PART E LA FORMACIÓN DE LOS MAESTROS Y MAESTRAS EN ESPAÑA CAP ÍTULO VII: FORMACIÓ N ACA DÉMICA INDICE V 7.1. - C onceptos previo s ........ ...... ....... ...... ...... ....... ...... ....... ...... ...... ....... ...361 7.2. - Estudios preprofes iona les de lo s maestros y maestras ....... ...... ...372 7.3. - Legis laci ón y pla nes de estudio en la formación inici al del profeso rado (1900 - 1971) .... ....... ...... ...... ....... ...... ....... .382 7.3.1. - 1ª Etapa: Planes entre 1 .900 - 1 .914 ...... ...... ...... ....... ...... ....... .....384 7.3.2. - 2ª Etapa: El Plan de 1 931 ...... ....... ...... ...... ....... ...... ....... ...... ...... 398 7.3.3. - 3ª Etapa: El franqu ismo (1939 - 1 969 )........ ...... ...... ....... ...... ......403 7.3.4. - 4º Etapa: Rest auraci ón democrática. Plan d e 197 1........ ...... ....419 7.4. - Análisis de datos apo rtados por los Planes de Estudio ........ ...... ..424 CAP ÍTULO VIII: LOS MAN UAL ES DE TEX TO INTRODU CCIÓN ... ...... ....... ...... ...... ....... ...... ....... ...... ...... ....... ...... ....... ...... .439 8.1. - Concepto de li bro de texto ........... ...... ...... ....... ...... ....... ...... ...... ....... .441 8.2. - Por qué usamos los libros de texto como fuente de estudio para la histo ria de la educación ......... ...... ...... ....... ...... ....... ...... ....443 8.3. - Políti ca leg isl ativ a y li bros de texto ...... ....... ...... ....... ...... ...... ....... ..444 8.3.1. Primera etapa: El reform ismo de princi pio s de si glo y la lib ertad l im itad a del li bro de t exto . El sist em a de list as......... ....... ...... ....... ...... ...... ....... ...... ....... ...... .445 8.3.2. Segu nda etap a: La dict adura de Prim o de Rivera y el lib ro úni co.......... ...... ...... ....... ...... ....... ...... ...... ....... ...... ....... 448 8.3.3. Tercera etapa: La vuelta al sist em a de list a duran te la II Repúb lica y el franqui sm o (19 31 - 1 969 )...... ...... ....... ...... ...450 INDICE XII GRAF ICO 13: Repres entaci one s gráficas de val ores en l a asign atur a de Organi zación Escolar.......... ...... ...... ....... ...... ....... ...... ...... ...776 GRAF ICO 14: Repres entaci one s gráficas de val ores en l a asig natu ra de Relig ión e Histori a Sagrada.......... ....... ...... .....776 GRAF ICO 15: Repres entaci ones gráficas de valo res en la asig natu ra de Formación Polít ica.......... ...... ....... ...... ...... ....... 777 GRAF ICO 16: Repres entaci ones gráficas de valo res en la asig natu ra de Geografía ...... ...... ....... ...... ...... ....... ...... ....... ...... 777 GRAF ICOS 17: Repres entaci ones gráficas de valo res en l a asig natu ra de Filo sofí a . ....... ...... ...... ....... ...... ....... ...... ...... ....... 777 GRAF ICOS 18: Repres entaci ones gráficas de valo res en l a asig natu ra de Higien e Escolar........... ...... ...... ....... ...... ....... ....778 GRAF ICOS 19: Repres entaci ones gráficas de valo res en l a asig natu ra de Educació n Fís ica........ ....... ...... ....... ...... ...... .....778 GRAF ICOS 20: Repres entaci ones gráficas de valo res en la asig natu ra de Prácticas Pedagó gicas ....... ...... ....... ...... ...... .....778 GRAF ICOS 21: Repres entaci ones gráficas de valo res en l a asig natu ra de Dibujo........... ...... ...... ....... ...... ....... ...... ...... ......779 GRAF ICOS 22: Repres entaci ones gráficas de valo res en l a asig natu ra de Didácti ca General......... ....... ...... ...... ....... ...... ..779 GRAF ICOS 23: Repres entaci ones gráficas de valo res en l a asig natu ra de Músi ca....... ...... ....... ...... ....... ...... ...... ....... ...... ...779 GRAF ICOS 24: Repres entaci ones gráficas de valo res en l a asig natu ra de Psico pedag ogí a....... ....... ...... ...... ....... ...... ....... .780 GRAF ICOS 25: Repres entaci ón g ráfica po rcentu al de la cat egorí a INDICE XIII Modelo s de des arr oll o moral en cada asi gnat ura anali zada......... ...... ....... ...... ...... ....... ...... ....... ...... ...... ....... ...... 787 GRAF ICO 26: Repres entaci ón g ráfica po rcentu al de la cat egorí a Dimensio nes mora les d e la ens eñan za en cada asi gnat ura anali zada.......... ...... ....... ...... ....... ...... ...... ....... ...791 GRAF ICO 27: Repres entaci ón g ráfica po rcentu al de cada uno de los valo res del plan 1 901 ─ 190 3........ ....... ...... ...... ....... ...... ...797 GRAF ICO 28: Repres entaci ón g ráfica po rcentu al de cada uno de los valo res del plan 1 914 ...... ...... ....... ...... ...... ....... ...... ....... ...798 GRAF ICO 29: Repres entaci ón g ráfica po rcentu al de cada uno de los valo res del plan 1 931 ...... ...... ....... ...... ...... ....... ...... ....... ...798 GRAF ICO 30: Repres entaci ón g ráfica po rcentu al de cada uno de los valo res de lo s Planes Provis ion ales............ ...... ...... ....... 799 GRAF ICO 31: Repres entaci ón g ráfica po rcentu al de cada un a de los valore s del p lan 19 45........... ...... ....... ...... ...799 GRAF ICO 32: Repres entaci ón g ráfica po rcentu al de cada un o de lo s val ores del plan 1950 ........ ...... ...... ....... ...... .800 GRAF ICO 33: Repres entaci ón g ráfica po rcentu al de cada un o de lo s val ores del plan 1967 ........ ...... ...... ....... ...... .800 GRAF ICO 34: Repres entaci ón g ráfica po rcentu al de cada un o de lo s val ores del plan 1971 ........ ...... ...... ....... ...... .801 GRAF ICO 35: Repres entaci ón g ráfica de la evolu ción tem poral del val or de la J ust icia.......... ....... ...... ....... ...... ...... ....801 GRAF ICO 36: Repres entaci ón g ráfica de la evolu ción tem poral del val or de la Paz........... ...... ...... ....... ...... ....... ...... .....802 GRAF ICO 37: Repres entaci ón g ráfica de la evolu ción INDICE XIV tem poral del val or de la Toler ancia.......... ....... ...... ...... ....... ...... 802 GRAF ICO 38: Repres entaci ón g ráfica de la evolu ción tem poral del val or de la Sol idari dad........... ....... ...... ....... ...... ....803 GRAF ICO 39: Repres entaci ón g ráfica de la evolu ción tem poral del val or de la Liber tad.......... ...... ....... ...... ...... ....... ....803 GRAF ICO 40: Repres entaci ón p orcent ual d e las su bcateg orías de los Modelo s de Desarro llo Moral por Plan es de Estu dio ....... ....... ...... ...... ....... ...... ....... ...... ...... ......809 GRAF ICO 41: Repres entaci ón p orcent ual d e las sub catego rías Dimension es Morales de la Enseñ anza po r Planes d e Estudi o......... ....... ...... ....... ...... ..812 INDICE DE TABLAS TABLA 1: Frecuencia de apar ició n de las asign aturas en los diferen tes p lanes ...... ...... ....... ...... ....... ...... ...... ....... ...... ....... ...... ...... ..429 TABLA 2: H orario com parati vo, to m ando d e referencia l as asig natu ras pro fesio nales /cul tural es de lo s pla nes de fo rm ación de m aestro s........ ...... ....... ...... ....... ...... ...... ....... ...... ....... ...... ...... ....... ...432 TABLA 3: H orario com parati vo, to m ando d e referencia l as asig natu ras pro fesio nales /cul tural es de lo s pla nes de form ación de m aestras ...... ...... ....... ...... ....... ...... ...... ....... ...... ....... ...... .432 TABLA 4: T iem po d edicad o al peri odo de formación prácti ca en cada plan de estu dio ...... ....... ...... ....... ...... ...... ....... ...... ....... ...... ...... ....... ...... 435 TABLA 5: Código numérico de las asi gnat uras s eleccio nadas con su INDICE XV porcen taje de aparic ión en los diferent es pl anes d e estud io, y número total d e ejem plares leíd os........... ...... ....... ...... ...... ....... ...... ..556 TABLA 6: T exto s agru pado s por as ign aturas y porcent aje de aparici ón de cada val or......... ....... ...... ...... ....... ...... ....... ...... ...... ....... ...... ....... ...... .771 TABLA 7: Porcentaje de aparici ón d e cada m odelo de des arroll o m oral en las as ign aturas anali zadas........... ...... ...... ....... ...... ....... ...... ...... ....... 785 TABLA 8: Porcentaje de aparici ón d e las di m ensio nes morales de la enseñ anza, en cada as ign atura ana lizad a...... ....... ...... ...... ....... ...... .....790 TABLA 9: Porcentaje de valo res con teni dos en cada li bro de t exto anali zado, agru pado s po r plane s de est udi o........ ...... ....... ...... ...... .....793 TABLA 10: Media aritmética de cada un o de l os val ores co nten ido s en cada pl an de est udi o........ ....... ...... ...... ....... ...... ....... ...... ...... ....... ..797 TABLA 11: Porcentaje de apari ción de la categ oría Mo delo de Desarroll o Moral en cada pla n de est udi o........ ...... ....... ...... ....... ....809 TABLA 12: Porcentaje de apari ción de la categ oría Dimension es Morales de la Enseñ anza, en cada pl an de es tud io.......... ...... ...... ...812 TABLA 13: Sum a de frecuencia s de apari ción con qu e son señalad as cada un a de las corr ient es éticas a través de la prese ncia de sus autores m ás represen tati vos ....... ...... ...... ....... ...... ....... ...... ...... ..818 TABLA 14: Porcentaje de apari ción con qu e son nombrados los autores m ás represen tati vos de cada un a de las corrien tes ét icas.......... ...... ....... ...... ....... ...... ...... ....... ...... ....... ...... ....819 Si el m agi ster io p rim a rio no tuviera m ás obl iga ciones que la de ens eñar lo s pri m eros rudim ent os del sab er, cualq uier pers ona m edi anam ent e instr uida podr ía desem p eñar el ca rgo (…), sin em bar go, par a educar de form a com p leta , adem ás de una ilus tra ción am p lia , general y pro fesio nal, se req uiere ca lm a en el espí rit u, dom i nio de la voluntad, condición suges tiva y am or po r la cultura (…) , siend o la cua lida d m or al m ás sal iente del Maest ro el d om inio const ante de s í m is m o. FRANCI S CO BAL LESTEROS Y MÁRQUEZ Pedagogía, Educación y Didáctica pedagógica, (1921), pág . 608 1 INTRODU CCIÓN El t rabajo de inv esti gació n que pres entamos, su rge a part ir de l as experi encias desarro llad as como m aes tra de educaci ón primaria, int entan do respo nder a las cuestion es que se fueron plante ando cuando se tratab a de la educaci ón i nteg ral de lo s alumnos. Los prob lem as que apare cieron en el ejercici o de és ta fun ción , ha si do el m otiv o de querer p rofun dizar en dis tin tas cu esti ones , sien do el tem a de la educaci ón int egral el que realm ente nos interes ó, replan teánd ono s cuál había sid o y es la formación de lo s m aestro s en est e cam po. Las sigu ient es palabras de un m ae stro y direct or de la escuela gradu ada de Olvega, expr esan la importanci a de la educació n m oral como parte im presci ndi ble d e la educaci ón in teg ral: El mundo d e maña na será la es cuela de hoy, como la a ctua l s ocied ad es la es cuela de ayer, y est á juz gad a la escuel a viend o la LA EDUCA CIÓN MORAL EN LA FORMACIÓN DE LOS MA ESTROS Y MAESTRA S EN ESP AÑA (190 0 - 1971) 2 soci edad . ¡Oh qué so cieda d! , ag obi a al cont emplar la. (Gómez L ozano, P. A., 1933 ) Aunqu e estas frases h ay an si do escrit as h ace set enta y cu atro años , pod em os recon ocer la vi gen cia y el sen tir d e m uchos de nos otro s al an alizar los nu m erosos p robl em as d erivad os de lo s rápid os cambios qu e está ten iend o la hum anida d. Muchos de ellos nos exig en tener la capacid ad de int erpretar de m anera raci onal y m oral es tos cambios, p ues en el los subyacen confl icto s de valo res qu e no s o blig a a o ptar p or aq uell os q ue d en u n sen tid o más h umano a nues tras acci ones . Los docentes , en n om bre de la resp ons abil idad qu e se l es o torg a, están llamados a cumplir co n esta important e fun ción d e tra nsfo rm ar, a p artir de lo s pequ eños cambios qu e p ued en ir pro duci endo en su alu m nado y en s í m ismo, el m u ndo que les rodea. Sin em bargo observamos que exist en concep tos com o igu aldad , so lida ridad , resp eto, l iber tad..., id enti ficado s co m o valo res m orales y q ue a veces s e u san con ciert a fri vol idad en lo s dis curso s c otid iano s. Por ello creem os q ue es neces ario profu ndi zar en s u es tud io y averig uar h asta qu é pun to s e ha p rodu cid o y se prod uce una adecu ación ent re l o q ue esos val ores sig nifi can y la real idad edu cativ a. Sob re t odo en l o que se refier e a la form ación moral del maestro, p ues si anal izam os la His tori a de la Educaci ón, obs ervam os co n claras eviden cias, qu e la fun ción educati va si em pre ha tenido conn otaci ones m orales t al y co m o Jacq ues Delors no s señala: “L a edu cación se co nst itu ye com o in stru m ento in dis pens able para que l a h umanidad pu eda prog resar haci a los i deales de paz, lib ertad y justicia s ocial ” 1 . Hablam os po r 1 VV. AA. (199 9): La educa ción encierra u n tesoro . Edicio nes UNESCO, Santillana, Madrid , p. 13. INTRODU CCIÓN 3 tant o, del po der de l a educació n para trasmitir v alores y co ntrib uir al perfeccio namiento del ser humano. Este es el tema sobre el qu e versa n uest ra inves tig ación . 1. Relevanci a y justi ficac ión de la i nvesti gaci ón La dif icul tad qu e sent im os al elabo rar esta in vest igaci ón, creemos que se h alla en el co nfus o y di fícil , tema de l a ét ica y la m oral. La abund ante bib lio grafía ex iste nte es muestra in equí voca d e lo complicado que pu ede ser habl ar de formación m oral, in cluyendo, com o n o, l a d e lo s m aestro s, y d el int erés tan ext raordi nario que es tá teni endo este campo en el mundo educat ivo . Lo prob lem ático que pu ede resu ltar el desarro llo prácti co de la educaci ón m o ral en las escuelas , nos llev a a no extrañ arnos de qu e el profes orado se sien ta v iol entad o, i nseg uro y po co p rocli ve a apli car est as enseñ anzas en su s alumnos, justi ficadas l a may oría d e las v eces, des de el ám bito de u n mal en tend ido resp eto al alu m nado, o bi en, d esde la defens a d e que es un campo exclus ivo de la familia, o sim plemente, desd e un a expl icació n m ás simplist a, s ubjeti vo e ind ivi dual ist a como p uede s er: “y o soy y o y m is val ores, no debo pues, imponérsel os a nad ie”. Estas razo nes, junt o con l a escasa o nula preparaci ón que creen haber recibido duran te s u form ación in icial , pu eden ser las causa s d e s us reticen cias pa ra hacer frent e al queh acer ético en sus enseñ anzas. En estas circun stan cias, y f rente a los ret os de nuest ro siglo q ue preten de respo nder con fund am ento a la formación m oral y cív ica de l as gen eracio nes futu ras para qu e desarro llen habi lid ades qu e les pe rm itan ub icarse en LA EDUCA CIÓN MORAL EN LA FORMACIÓN DE LOS MA ESTROS Y MAESTRA S EN ESP AÑA (190 0 - 1971) 4 cont exto s d e pl urali dad so cial y m oral, se hace necesa rio el des arroll o de hábi tos y actit udes morales ind ivi dual es y co lecti vas de resp ons abil idad , sol idari dad, just icia, resp eto..., valo res que g uían la cons trucci ón de l a perso nali dad m oral del sujeto . Est a t area es tá en m anos, cómo no de los m aestros . El interé s por el tema, po r tant o est á asegu rado, p ues es el qu e actual m ente está ori gin ando may or co ntro versi a an te la i m plant ación del nuev o si stema edu cativ o, la LOE d e 3 de m ay o de 200 6, co n l a nu eva asig natu ra “ Educación para la Ciu dadan ía”. Creem os y est am os con venci dos de que en la hi sto ria de la edu cació n exis te una caren cia de i nves tiga ción sist em ática en torn o a la form a ción m oral de los m aestros . Con nu estro estu dio no as piramos a solu cion ar l os m uchos prob lem as que pla ntea dich o tema. Nuest ra i nten ción es más modesta, cons tit uyéndose en u n em peño de acercarnos al di scur so cont em poráneo en m ateria de des arrol lo y educación m oral de lo s m aestro s. La justifi cación y razó n de s er de n uest ro t rabajo de inv esti gació n se hall a en las caract eríst icas q ue defin en actu almente al period o “ post - moral del sig lo XXI, defin idas p or l a n ecesid ad de anali zar d esde l a m oral lo s numerosos y act uales debat es sob re bio ética, ecol ogi smos, moralizaci ón de los ne goci os, la pol ític a” 2 , lo s m as - media..., por ci tar só lo al gun as de l as cuest ion es que est án en nues tro ent orno más cercano , y tener qu e dar respu estas a estas y m uchas otras cuestion es en los que subyacen conflict os de valo res. 2 Lipovetsky , Gilles (199 4): E l crepúscu lo del deber. La ética indo lora de los nu evos tiemp os demo cráticos. An agrama, Barcelona. INTRODU CCIÓN 11 - Los capít ulo s IV y V se co rrespo nden con el an ális is con text ual p olí tico y educat ivo de la hi sto ria d e Esp aña; con ocimiento imprescindi ble d e la Histo ria General de Españ a de prin cipi o del s iglo XX has ta el año 197 1, año que co inci de co n la i m plant ación d e un n uevo pl an experi m ental de m aestro s com o resu ltad o de la refo rm a de Villar Palas í. A tr avés de es te est udi o resal tamos l os pri nci pales acon tecimientos ocurri dos en el ám bit o d e l a edu cació n p ara d escub rir las implicacio nes d e las dis tin tas lí neas de pol íti ca gen eral y ed ucati vas en lo s p lanes de fo rm ación de los m aestros y m ae stras . - El cap ítu lo VI, in cluye u n estu dio e n torn o a la his tori a s ocial y cu ltu ral de España, en s us asp ectos m ás cotid iano s e ínt imos, conscie ntes de la influ enci a que di chas v iven cias tien en en la config uració n de la m entalid ad, en la cultur a y en el pen samiento, orig inan do cos tumbres y acti tud es morales m uy determinadas en los es paño les. La Tercera Parte se com pone d e los s igui ente s capít ulo s: - E l capítul o VII present a un exhau sti vo recorrid o por la form ación académ ica de los m aestros y su l egis lació n s obre los di ferentes p lanes de estu dio de las Escuelas Norm ales y su curr ícul a , anal izand o más deten idamente to dos aquel los i ndi cios que no s aport an dat os s obre la edu cació n moral recibi da de sus m aestros , p ues es te ha sid o el ob jetivo úl timo que no hem os queri do perder en ning ún mom e nto de nues tra inv esti gació n. - El capí tul o VIII pro fund iza en el es tud io de lo s lib ros o manuales d e texto , incl uyendo las o bras d e lecturas que sa bem os con segu ridad que LA EDUCA CIÓN MORAL EN LA FORMACIÓN DE LOS MA ESTROS Y MAESTRA S EN ESP AÑA (190 0 - 1971) 12 fueron em plead as en la fo rm ación de los maestros, especi almente du rante los años de la II Rep úbl ica, p eriod o his tóri co carac terizad o co m o ren ovad or y d e apertu ra i deol ógi ca, en el cual l a influ encia d e auto res extran jeros (Clap arède, Otto Lipm ann, Kerschenst einer...) s e v io reflejada a trav és de l a pu bli cación de l a Revist a d e Pedag ogí a u obras editadas po r el Museo Peda góg ico Nacio nal . Estas fu entes bib liog ráficas se con sti tuyen en fuent e de in vest igaci ón primaria, in corpo rando también otras fuen tes d ocumentales q ue n os h an ay udad o a hacer un recorri do h ist órico po r las diferen tes polí ticas leg isl ativ as que reg ulab an su p ubl icació n. Final izam os es ta t ercera part e, ofrecien do u n cat álog o de lib ros d e tex to ofici ales empleados por lo s alumnos y alum nas de las es cuelas normalistas . La Cuart a Parte con templa el est udi o m ás d ifíci l y exten so d e la inv esti gació n. Si gui endo la m etodo log ía del anális is d e conten ido sob re una m uestra de seten ta obras, hem os segu ido las dos primeras fases que se corresp ond en con los d os capí tul os s igu ient es: - El capítu los IX d escrib e el proce so seg uid o en las dos etapas p rim eras del análi sis de conteni do señaladas po r Bard ín 6 : l a e tapa de prean ális is que com prend e l os proces os d e codi ficació n, selecci ón d e la m uestra, formulación de hi pót esis /ob jetivo s y cat egori zación ; y e n l a s egun da etapa, incl uimos el estu dio des cript ivo de l os textos qu e n os han se rvid o d e fu entes d e inv esti gació n primaria. Se incluye por tant o en est e capít ulo el análi sis 6 Bardín, L (1986): Análi sis de contenid o. Akal, Madrid. INTRODU CCIÓN 13 extern o de los t exto s, cat alog and o cada u no d e ello s así com o su análi sis int erno. Resu ltad o de am bos es tud ios es la elab oració n de do s cuad ros qu e se inco rporan al fin al de d icho capít ulo y qu e serv irán de refere ntes para la realizaci ón d e la últi m a etapa señal ada por Bardín y que se correspon de con el últ im o capít ulo de nues tra in vest igaci ón. - El capí tul o X coi ncid e con la t ercera etap a des crita p or Bard ín y nos ofrece el tratamiento, anál isi s e inte rpretaci ón de l os dat os ext raído s d e cada u na d e las obras an alizad as. Agru pamos di chos dat os p ara n uest ro est udi o desd e una dob le pers pecti va: p or p lanes de estu dio y por a sign atu ras, para de esta m anera ex traer mejores y más completas i nterp retacio nes q ue den res pues ta a nues tros objetiv os. Al final de esta cuarta parte, incorp oramos u nas brev es referencias c on r espect o al t em a de la educaci ón de las m aestras , po r s er es ta m ateria d e g ran actual idad e in terés en estos m o m entos políti cos e id eoló gico s en lo s se incl uyen proyectos de coedu cación en todo s lo s cent ros edu cativ os. Esperamos qu e est as ap ortaci ones po sibi lit en ab rir l íneas de i nves tig ación en un fut uro p róxi m o. Esta últ ima parte co nst itu y e lo fun dam ental de nues tra in vest igaci ón. Final izam os formalm ente nues tro estu dio incl uyendo l as con clus ion es y l a relació n bib lio gráfi ca y documental ut iliz ada. E l m arco cro nol ógi co de nu estro estu dio vien e determinado en su s ini cios , con la creació n del Minis terio de Inst rucci ón y Bellas Artes a LA EDUCA CIÓN MORAL EN LA FORMACIÓN DE LOS MA ESTROS Y MAESTRA S EN ESP AÑA (190 0 - 1971) 14 prin cipi os del sigl o XX, in teres ándo nos de m anera espec ial, to dos esos añ os de alt ernan cias p acífic as en el Gobi erno de Españ a, l os cam bios b rusco s e n l a form a de ent ender la vida y l a so cied ad es paño la a trav és d e l a Dictad ura de Prim o de Rivera, l a II Repú bli ca esp añol a, y la Dictad ura del General Franco . Final izam os c on el pl an de 197 1, su rgid o d e la Ley General de Educaci ón de 197 0, d écada hi stó rica que creemos marca un hit o en l a hi stor ia de l a educaci ón en España, pues con d icho plan s e finali za es a fo rm ación general del maestro como tutor y único esp eciali sta en todas las materias a im parti r en las Escuel as de Pri m era Enseñanza o Ens eñanza Elemental. Dado el larg o peri odo hist órico en el qu e se ins erta n uest ra inv esti gació n, hem os creí do op ortu no div idi rlo en vari as et apas que corresp ond en a cuatro m om ento s rel evant es para el estu dio de lo s acont ecimientos edu cativ os de nu estro p aís. Estos perio dos l os h em os m anteni do fijos a l o largo de los d ist int os capí tul os, para q ue de esta manera pod am os percibir m ejor las im plicac ion es e i nflu enci as ej ercidas entre l a pol íti ca general , la edu cativ a, l a pr opi a de las Escuelas Normales; y las legi slat ivas sobre l os li bros de text o. INTRODU CCIÓN 15 5. Metodolo gía y fuentes Para n uest ra inv esti gaci ón h em os seg uid o el m étodo prop io d e la inv esti gació n h ist órica, s igu iend o l as fa ses aport adas por el pro fesor Rui z Berrio 7 y empleando adem ás, la técn ica d el anális is de co nten ido p roceden te de las ci encias soci ales en l a últi m a parte de nu estro estu dio . A través del anál isi s de los ocho pri m eros pla nes de est udi o y su curr ícul a - excl uyendo el úl timo Pl an d e Fo rm ación de Maes tros y Maestras del sig lo XX - , ofre cem os u na m ay or p rofun dizaci ón en la formación recibi da en materia de Educación Moral mediante l os pro cedimientos i ndu ctiv os, com parati vos y des cript ivo s de l os p lanes de estu dio y de sus asig natu ras. Tras esta pri m era inve stig ació n y si gui endo una metodolo gía co m parativ a y descri pti va pro pia de la inves tig ación h ist órica, recurrimos al estu dio porcen tual y estad íst ico extraíd o del anál isis de cont enid o sob re una muestra de set enta lib ros d e tex tos normalistas y ob ras de lectu ra corres pon dien te a vein tit rés a sign atu ras s elecci onad as d e en tre aquel las que m ás se rep iten en sus planes de estu dio . Para realizar el anális is de conten ido s obre los tex tos ap licamos u na serie de reglas y procedi m iento s metódicos prop ios de ambas m etodol ogí a cuali tati va/cu anti tati va, con la fi nali dad de recab ar la m ay or i nformación pos ibl e de dato s que d en resp uest a a nuest ros o bjetivo s de in ves tiga ción . Aunqu e cit am os a nu m eroso s au tores con gra n cono cimiento en est a técni ca de in vest igaci ón, no s hemos g uiad o metodoló gicamente, com o ya hem os se ñalad o en el pl antea m iento de nues tro est udi o, de las fases del 7 Julio Ruiz Ber rio ( 197 6): E l m étodo histórico d e la investigación hist órica de la ed ucación. Revista de Ciencias de la Ed ucac ión, nº 14 1, p p. 4 1 - 59. LA EDUCA CIÓN MORAL EN LA FORMACIÓN DE LOS MA ESTROS Y MAESTRA S EN ESP AÑA (190 0 - 1971) 16 análi sis de cont enid o ofreci do po r Bardín 8 , p ues creemos q ue es el método m ás adecuad o y que mej or se ajust a a nuest ros o bjetiv os de i nves tig ación . El an ális is de conten ido n os h a prop orcio nado estu dio s po rcentu ales cuant itat ivo s y com parativ os imprescind ibl es para la ob tenci ón de concl usi ones relevan tes rel acion adas con la fo rm ación recibi da por nuest ros m aestros del p asad o y actuales, p ues aú n ho y en dí a, m uchos d e ellos perten ecen a los t res últi m os p lanes y aún est án en el ejercici o do cente. Por este m otivo , h em os p odi do habl ar d irectamente co n a lgun os d e ello s, sien do sus com entario s fuente de in vest igaci ón primaria aunq ue no hem o s visto conv enien te inc luir las de manera sistemática al carecer de referen cias orales de aqu ello s o tros m aestro s pert eneci entes a plan es d e fo rm ación m ás a trás en el tiem po. Si n embargo, h em os d e con fesar, q ue in evit able m ente h em os escuch ado a aquellos que nos han querido relatar sus anécdotas y vivenci as en relació n al tema qu e n os ocu pa, y aq uell os elementos coin ciden tes en su form ación m oral han sid o añad idos a esta i nves tig ación en fo rm a de com entari os. Hem os selecci onad o di sti ntas fuent es d ocumentales y bi bli ográfi cas, tant o primarias co m o s ecun darias . Las fu entes p rimar ias empleadas so n aquel los do cumentos m anuscrit os de archi vos y fuentes im presas redactad as en el p eriod o m ism o q ue se i nves tig a. Ellas n os h an per m itido con ocer la prob lem ática v ivi da en nuest ras Escuelas Norm ales con los cam b ios de plan es de es tud io, y esp ecialmente, lo s co nfli ctos vi vid os en el sen o del Con sejo de Inst rucció n Púb lica en cuant o a la ap robaci ón o rech azo d e det erm inad os m anuales . 8 Op. cit. Bardín, 198 6, p . 71 y s/s. INTRODU CCIÓN 17 Han sido tam bién , especial m ente important es lo s Bolet ines Ofici ales , com o por ejemplo, La Gaceta d e Madrid , o los prop ios libro s ut ili zados por los maestros y maestras p ubl icado s en el p eriod o de nues tro es tud io, así com o otras obra s de presti gio sos p erson ajes co m prom etid os con la pro blemática de la en señan za. Ello s n os han pe rm itid o obt ener test imonios di recto s acerca de la formación m oral recib ida p or nues tros m aestros del pas ado y actuales . Las fuent es bibl iog ráf icas secundar ias que hem o s inclu ido , y q ue com o sabemos s e refieren a aqu ella i nformación que p ropo rcion an las p erson as q ue no vivi eron direct am ente los acont ecimientos de n uest ro e stud io, pero qu e sí sup ieron red actar l os co nten ido s his tóri cos, so ciale s, cultu rales , económicos y educat ivo s d e l a épo ca q ue hem os int entad o estu diar, son nu m erosas , dad o el largo period o de n uest ra in vest igac ión. Inclu im os referencias de aut ores que han tratad o de estu diar las Insti tuci ones O ficial es de Form aci ón de Maes tros y Maestras , in tent ando aportar a e stos estudio s datos históri cos fiables qu e enriq uezcan el con ocimiento qu e act ualmente posee m os. Nos vemos obl igad os a no m brar a Manuel de Guzmán, pu es a través de su ob ra, Vid a y Muerte de las Escu elas Normales . Histor ia de l a Formació n del Magist erio Básico , no s p erm itió o bten er i nformación m uy com pleta co n la qu e inic iar nues tro estu dio . Y por s upu esto , las ob ras d e Tiana Ferrer y Alejandro May ordo m o, en to rno a Legislaci ón en m at eria de Lib ros de Text o, ambos m iem bros pert enecien te al Proyecto MANES. Gracias a su t rabajo, nos hem os acercado con m ay or s egur idad y confi anza a la incu rsió n d e l os Libros de Texto como fuent e pri m aria d e i nves tig ación hi stó rica, p erm itié ndo nos po der dis frutar, adem ás d e i nves tig ar sobre es te escu rridi zo y complejo tem a de la educaci ón moral de ay er y de hoy, intent ando hall ar un po sib le cam ino hacia LA EDUCA CIÓN MORAL EN LA FORMACIÓN DE LOS MA ESTROS Y MAESTRA S EN ESP AÑA (190 0 - 1971) 18 don de diri gir l a Educació n del futur o a través de las nueva s fu ncio nes éticas del do cente com o prot agon ist a indi scut ibl e en m ateria de ed ucació n. El d esarro llo de las lí neas d e in vest igaci ón que n os hem os marcado no ha s ido fácil, pues creem os que aún existe una carencia de info rm ación en cuanto al cu rrícul um de las Escuelas Norm alist as, dificu ltad es para lo calizar las fuent es docu m entales prim arias; la inexi sten cia de catálog os de l ibro s de text o pub licad os del perio do de nuest ro est udi o, a excepció n del periodo franquis ta, en el cu al se ofrece el p rim er catál ogo ofi cial elabo rado po r D. Ram ón Grim aldo Huet e. Estos fuero n gran des inco nven ient es a la hora de aco m eter nues tra inv esti gaci ón. A estos prob lem as, l e añ adimos la dis tanci a qu e n os separa p ara la l ocal izació n de las fuen tes pri m arias, s itu adas, la m ay oría de ellas en Madrid , as í como la po ca accesib ili dad a ell as po r l a difi cult ad de com pagi nar vida labo ral, familiar e inv esti gado ra. Inc luso el pro pio proceso de fot ocop iado d e los docu m entos hall ados en lo s Archiv os Histó ricos y Bibl iote ca Nacion al, fu e g ravos o y len to. Pero t odo s estas di ficul tade s se han ido so lven tand o co n el ti em po, el t rabajo y la persevera ncia, con l a finali dad de i r completand o es te ambicios o p royecto de qu erer pro fund izar en los plan es de est udi o d e nu estro s maestros y maestras de l pa sado , en es ta cont rovert ida p ero fund am ental m ateria como es la educació n m oral. INTRODU CCIÓN 19 Agradecimientos Para fin alizar, n o q ueremos dejar de hacer un as b reves referencias a aquel las pe rson as que n os ayudaron a term inar est e trabajo de in vest igac ión : A la p rofeso ra Dña. Mª Teresa Raba zas Romero, por su i nest imable ay uda en l os p rimeros m om ento s d e la re alizaci ón de nu estro t rabajo, p or sus palab ras de áni m o para no abando nar est a n ueva línea de inves tiga ción , qu e precis am ente por ser nov edos a, ti ende a d esan im ar po r l a con flict ivi dad d e l a local izació n de su s fuen tes; a D. Ju aquí n Díaz, direct or del Archivo General de la Administ ración d e Alcal á d e Henares , pu es sup o clari ficarme e ind icarm e hacia do nde diri gir mi bús qued a de l os ca tálo gos de l ibro s de text o normalista; a Dña. Teresa Rodrí guez Romero, pro feso ra de la asi gnat ura de Pedago gía Experimental, la cual m e tranqu ili zó tras com probar que la línea de inv esti gació n em plead a m ediant e el anál isi s de con teni do era correc ta; al perso nal de l a Bib lio teca Uni versi taria de Formación del Profes orado de Sevil la, los cuales con su am ab ili dad y confianza en m i persona m e dejaron en “ el t rastero ” del fo ndo antig uo d e la bib lio teca, du rante ho ras y en sole dad, con to dos esos tesoro s di gno s de la mej or bib lio teca hi stó rica. Y fin almente, mostrar mi a gradeci m iento m ás si ncero a Dña. Mª Nieves Góm ez García, p or haber aceptado d irig irm e es te t rabajo si n apen as cono cerm e, y aunqu e cono cedora de m is m uchas im perfeccio nes, h izo gal a, una vez m ás , de su profund a adm iración por Francis co Giner de los Ríos, gran defens or del poder d e la Educació n como m ed io d e transf orm ación del LA EDUCA CIÓN MORAL EN LA FORMACIÓN DE LOS MA ESTROS Y MAESTRA S EN ESP AÑA (190 0 - 1971) 20 hombre. Ella s upo con i nfin ita p acienci a, com prens ión y co nfian za en m i perso na, m o ldear y sacar d e m í p ote ncial idad es que aún quedarían dorm idas si algu ien co m o ella , m odelo de la p edago gía g ineri ana n o se atreviese a desp ertarlas . A to dos el los , y tam bién a aq uell as pers ona s relaci onad as con m i vid a priv ada, q ue m e co m prendi eron y aceptar on si n rep roches esta p equeñ a, humilde y des cono cida ten denc ia mía haci a l a i nves tig ación h istó rica. Sabedo ras de qu e a través de este trabajo se me ha p erm iti do am bicion ar un deseo m ás de perfecci onamiento pe rson al a través d el es fuerzo reali zado en cada m i nut o de d edicaci ón por conocer más s obre es ta ut opí a de siempre, l a m oral. Con el d eseo de n o defrau dar a nadi e, m i m ás profun do agra decimiento. PRIM ERA PARTE:: Capítulo I Los Valores Mo rales 27 Ellos det erm inan las regl as o no rm as de con duct a que i ndi can cómo s e debe uno co m port ar en dis tint as s itu acion es. Por tanto , la co ndu cta moral depen de en def init iva de lo s v alores de l os cuales se part en, p or lo que m oral y valores están estrech am ente relaci onad os. Vivimos en s ocied ades que cambian co n bas tant e rapi dez, lo s v alores y normas soci ales se est án modifican do y las nuev as coexi sten con las ant igu as, eso pro duce t am bién con flict os co n las gen eracio nes, pue s los may ores est án apegad os a sus vi ejos valo res y t ratan de m anten erlos resis tién dos e a los cam bios , m ient ras q ue lo s jóvenes tratan d e i m pone r n uevo s val ores, a veces opu esto s a aquel los 16 . Buxarrai s, por su parte nos di ce qu e lo s v alores “son aq uell as cu alid ades irreales , indep endi entes del su jeto y de carácter absol uto , ... Los val ores tien en tres di m ensio nes; un a objeti va d e ser y v aler en sí m ismo; otra su bjetiv a, se valo ra en cuan to rep resent a un in terés p ara el su jeto; y un carácter soci al en cuant o a aspiraci ón de u n colect ivo hum ano determinado. E l valo r s erá “un de term inan te del comportam ient o h umano tan to en sus cond uctas com o de su s actit udes ” 17 . Recurrien do a la Teoría d e la Educaci ón, el va lor se en tien de como aq uel la cuali dad de lo s seres q ue les h ace esti m ables, es la d ign idad o excelen cia qu e sus cita nu estras preferen cias. El valo r se p ued e cons iderar desd e tres verti ente s fun damentales: com o cuali dad ab stract a (bellez a, util idad , etc.), com o las preferen cias 16 Delval, J. y Enes co, I . (1 994 ): Moral, desarrollo y edu cación . Anay a, Madr id, p. 60. 17 Buxarraiz, M.R. (1 997 ): La fo rmación del p rofesorado en e duca ción en va lores. Prop uesta y materiales educa tivos. Desclée de B rouw er, B ilbao. LA EDUCA CIÓN MORAL EN LA FORMACIÓN DE LOS MA ESTROS Y MAESTRA S EN ESP AÑA (190 0 - 1971) 28 ind ivi dual es y como p referencias soci ales. En es tos d os ú lti m os cas os, se hall an muy relaci onad o con las nec esid ades, tant o primarias como secun darias . Hablar de valo res, p or tanto , resu lta francam ente difí cil, y a qu e pos een un a curi osa caracterís tica, y es qu e “no s on prop iedad es de l as cosas o de las acci ones , s ino q ue dep enden de una rel ación c on al gui en q ue val ora, la uti lid ad, l a bel leza,... no forman p arte pro piamente de lo q ue se val ora, sin o que son val ios os para al gui en” 18 . Po r tan to, nos hallamos en la relació n dial éctica: objetiv ismo versus subjeti vis m o de los valo res. Para con test arnos a la pregunt a de cóm o se adqu ieren lo s valo res, acudi m os a Delval y a Enesco ; ell os n os se ñalan que es a través “ de l a obs ervació n de l a vid a soci al (...), - y a qu e - ”lo s v alores so n d ifíci les de trans m itir exp lícit am ente” 19 . Ahora bien , val orar es mucho más qu e el s im ple hecho de deci r que es tás a fav or de u n d eterminado valor, sup one “ elegir, apreciar y actu ar” 20 , s ólo así hal lamos si gni ficad o y p ropó sito a n uest ra vid a. Hablam os de n uevo d e alcanzar lo m ás a nhel ado po r la perso na, la feli cidad , la sati sfacció n po r cad a día vi vid o y el deseo de segu ir tr abajando a favo r de uno s valores q ue den senti do a n uest ra v ida. La relaci ón entre felici dad y valo res es un te m a m uy d ebati do y trat ado por numerosos autores , como po r ejem plo, por Si nger 21 pa ra el cual, en “las elecc ione s rad icales cu esti onamos los fund am ento s de nues tra vi da”, en cuyo b asamento se hal la l os val ores que asumim os y d e cuya elecc ión, acert ada o n o, depen derá el g rado de sati sfacció n con noso tros m ism os. 18 Op. cit. Delval y Enesco, (1 994 ), p . 59 . 19 Op. cit. Delval y Enesco (1 994 ), p . 64 . 20 Carmen Cem branos y M. Bar tolomé (198 1): E studios y experiencia s sobre ed uca ción en valo res . Narcea, Madrid , p . 19 4. 21 Singer, Peter (19 95) : Ética p ara vivir me jor . Ariel, Bar celona, p . 15 . PRIM ERA PARTE:: Capítulo I Los Valores Mo rales 29 El concep to de v alor, ti ene pues, un d obl e s ign ificad o d epend ient e d el ángu lo des de el que se ha trat ado: filos ófic o – moral y psico lóg ico – y actit udi nal. En un sent ido moral, m ás ob jetivo , hace referencia a lo qu e m erece s er apreciad o, como fo rm as des eables de c om port am iento o v ida. Desde u na persp ectiv a ps icol ógi ca, más ind ivi dual , lo s valores s on marcos que ori enta n e int e gran socialmente al indi vidu o en el m undo, en sus actitu des y c ond ucta. Los valo res p ueden ten er una fund am entaci ón u ori gen s ubjeti vo (afectiv o – emocional), s ocial (m odos de comportamiento so cial o c ultu ral deseab les), o trascender dich os condi cion am iento s, com o proy ectos ideales de vid a o prin cipi os morales. Los va lores m orales s on metas en sí m ismas vali osas , con u n cierto fu ndamento o bjetiv o o soci al, q ue pued en ser justi ficado s en fun ción de criteri os m o rales o p atron es soci ales acept ados . Las actitu des p or el con trario , son predisp osi cion es, adquiri das en el curso del aprend izaje, q ue im pul san a m anifes tarse d e formas d eterminadas an te lo s objeto s o s itua cion es. Suelen tener en su b ase alg uno s val ores y creencias (aspect o co gni tiv o) y además, co nll evan factores afe ctiv os (sen timientos pos iti vos o nega tivo s) con un carácter m otivaci onal , y ten denci as a actu ar (elem ento comportamental). Decimos que una pers ona ti ene una acti tud pos iti va hacia alg o cuando s ient e ci erto im pul so a act uar o perci bir favorab lemente el objeto d e la actit ud. Las creen cias, a es te n ivel , po demos con sid erarlas como el com pon ente cogn iti vo qu e está en la base de los v alores y actitu des. Son prin cipi os de represen tació n del m undo , q ue su elen ex presar por medio de op ini ones , teni endo l as acti tud es un caráct er m ás g eneral y est able. Las actit udes su elen presen tarse co m o conjunt os s ist em áticos de creenci as, LA EDUCA CIÓN MORAL EN LA FORMACIÓN DE LOS MA ESTROS Y MAESTRA S EN ESP AÑA (190 0 - 1971) 30 valo res, co noci m iento s, exp ectat ivas , etc., qu e están or gani zadas y cu y os com pon entes tien en, una con grue ncia o co nsi ste n ci a entre sí . A un niv el m ás especí fico, las n orm as son reglas o paut as de co ndu cta que d eterminan lo qu e hay q ue hac er o no . Toda norma presu pon e alg ún ti po de enu nciad o o pri ncip io v alorat ivo , del qu e deriva y al que se puede acu dir para dar razó n de ella. Po r eso mism o, no acept ar dic ho v alor o prin cipi o valo rativ o, i m plica dis cuti r la norma en cuest ión . Frent e a l os v alores q ue suel en s er fin es en sí m ismo y gu ardan un a cierta in depen denci a de las sit uacio nes espe cíficas , las no rm as, p or l o general , son medios o in stru m ento s para con segu ir det erm inadas m etas esp ecif i cand o lo qu e se pud e o no h acer en ci rcuns tanci as co ncreta s. Además l as normas t ienen u n c a rácter m ás extern o o in sti tuci onal , mientras qu e lo s val ores son los qu e int erpret an y d an sent ido a las n orm as p rescrit as. Un m ismo valor pued e gen erar d ivers as normas, dep endi endo de los co n text os y áreas a qu e se apl iqu e; y u na mism a norma pu ede, a su v ez, s er l a co ncreció n de di ve r so s valores . Frent e a su pos ibl e arb itrari edad , es i m portan te en su enseñ anza des tacar y justi ficar el valo r qu e fund am enta un a n orma, sien do est e valo r el que apo rta leg iti m idad, sent ido y fuerza a las no rm as. En concl usi ón, y d ado q ue exi sten numerosas defini cion es de v alor , expo ndremos l as c uatro di m ensi ones o pun to d e v ist a m ás importante aport ados por Fernan do Gon zález Lucin i 22 : 22 González Lucini, F. (19 90) : Edu cación en v alores y d iseño cu rricular. Do cum entos para la Reform a. Alam bra Longm an, Madrid, p. 1 1. PRIM ERA PARTE:: Capítulo I Los Valores Mo rales 31 - Los v alores s on pro y ectos i deales de co m portars e y exis tir q ue el s er humano aprecia, desea y busca. - Son op cion es p erson ales qu e s e adq uiere n d esde las po sib ili dades act ivas de la vol unt ad. - Son creen cias qu e se int egran en la estru ctura del con ocimiento. - Son caracterís ticas de la acció n humana que m ueve la condu cta, orien ta la vid a y m arca la person alid ad. Frond izi no s completa esta vi sió n cuand o afirma que “Los v alores n o so n cosas n i elem ento s de cosas , sin o pro pied ades, cua lida des su i gén eris que pos een ciert os objeto s l lamados bi enes ” 23 . Adm itimos pu es, qu e el valo r pued e cam biar al d epend er de fact ores d inámicos: el s ujeto que valo ra, el objeto qu e es valor ado, y la situaci ón en l a que se d a la relació n sujeto - objeto . Partien do de es ta relaci ón, est am os en di spo sici ón d e en tend er lo s cambios experi m entado s en l a jerarquía de v alo r de cada pers ona; al vari ar las c ircun stan cias de la hi sto ria, tant o de nu est ra propi a vid a, com o de la humanidad, de ah í que h ablemos la im port ancia d e la ecolo gía de l valo r. Desde la ed ucació n, debemos pro pon er y re alizar lo s val ores p osi tiv os y reduci r en el indi vid uo y en l a s ocied ad el ámbito del an tiv alor o co ntr avalo r. La edu cación la deb em os entend er co m o u n i nten to d e realizar v alores en la perso na y la s ocied ad, valo res que hay qu e ex pli citar para qu e o rden en y diri jan el queh acer d ocent e y dent ro de lo s cuales habrá que relacion ar los m ás adecuado s y vi gent es. No se debe cons enti r que el profe sor sea un ign orant e en su materia, desde su trabajo d iario , debe impulsar el cu ltiv o de la 23 Frondizi, Risieri (197 2): ¿ Qué so n los va lores? , Fo ndo de Cultura Económica, México, p. 17. LA EDUCA CIÓN MORAL EN LA FORMACIÓN DE LOS MA ESTROS Y MAESTRA S EN ESP AÑA (190 0 - 1971) 32 salu d, de l a paz, de la to leranc ia..., en b usca de una soc iedad más perfecta , porq ue cada un o de su s m iem bros que la co nforma, debe ser capaz de anali zar y sit uarse críti cam ente an te con flict os de valor, de form a q ue le i m pliq ue a pos icio narse d e form a cons truct iva y resp ons abl e en el comprom iso d e cam biar to do lo que sea i njust o y orig ine in feli cidad a nuest ros semejantes. 1.2 - Clases de val ores y sus fuentes. Cuand o habl am os de v alores , no siempre nos referi m os a los m ism os, la a xiol ogí a n os señ ala difer entes tipo s de v alores . No exist e, por tan to un a úni ca clasif icació n. A contin uació n pres entamos algu nas de el las: - “ Valor es id eale s, so n aq uell as metas últ imas d eseabl es; y valo res real es los que po nemos en prácti ca en nues tra vi da diari a” 24 . Citan do de n uevo a Rokeach 25 , ést e dis tin gue do s ti pos de valo res: - Inst rument ales , o re lacio nado s co n m odos de con duct a. Dentro d e el los hall am os l os v alores m orales, qu e susc itan probl em as de con cienci a y m alestar en l as p erso nas cuand o s e actú a co ntra ello s; y l os val ores de com peten cia, relacio nad os con las con duct as int rapers onal es du rant e el ejercicio d e una pro fesió n o rol . - Valor es ter minal es o ref erido s a est ados deseab les d e exis tenci a ideal izado s; se cen tran en el yo o en los o tros , p or ejem plo: u n m und o en paz, la li bertad , la felici dad,... 24 Marín Gracia , Mª A. (1 987 ): Crecimiento p ersona l y desarrollo de v alores: u n nu evo e nfoq ue ed ucativo . Pro molibro, Valencia, p . 7. 25 Op. cit. , Cem branos, 1 981 . PRIM ERA PARTE:: Capítulo I Los Valores Mo rales 33 Nos h allamos h ablan do de ut opí a, p ues hemos de cons idera r q ue am bos t ipo s de v alores s on ideales , en el primer caso , i deales de cond ucta; en el segu ndo caso, valo res ideal es de exi sten cia, como ideales, no podrá n ser alcan zados en su tot alid ad, pero ellos nos con duc en a su bús qued a, a esforzarnos para alcanzarl os. Fond evil la 26 nos ofrece otra cl asifi cación jerarquizad a, en la que d ist ing ue los val ores gen eral es : Como aquel los referen tes a la exis tenci a, a la ind ivi dual idad , person alid ad, etc.; y valores útil es , que s e reducen a: - Valores pre - humanos ( no que no valgan para el h om bre, sino porqu e no valen para él pro piamente en cuant o ho m bre): o Los de la s ensi bil idad : De parte del ob jeto (delei tabl e - dol oros o), de parte del su jeto (delei te - do lor); o Los bio lóg icos . - Valor es humanos pre - morales : econó m icos y eudemónicos (pros perid ad - miseria, acon tecimientos feli ces o no en los neg ocio s, etc.); noét icos , estétic os y artístico s; sociales ; de la volu ntad (en ergía de carácter, cons tanc ia, etc). Denom inad os pre - morales, po rque el hombre en cuant o tal no co nsi ste en ello s, s on de algu na manera, ext ernos al su jeto. Los val ores in telect uales , po r ejem plo, no s ayudan a co nocer lo h erm oso o lo bu eno, p ero és to no qu iere decir qu e seamos bueno s o hermosos. - V alores mor ales : Aqu ello s que afectan a l s ujeto en lo qu e es m áxim am ente él mism o, es decir, en s u lib ertad . Son valo res d e o rden prácti co, m iran las accion es del h om bre en cuan to p roceden de 26 Bar tolomé, M.,; Ferr eiros, P .; Fo ndevilla, J.M. ; Morilla, M. (1 985 ): Ed ucació n y valores. I .E.P .S. Narc ea, Madrid ., p p. 3 3 - 34. LA EDUCA CIÓN MORAL EN LA FORMACIÓN DE LOS MA ESTROS Y MAESTRA S EN ESP AÑA (190 0 - 1971) 34 su libert ad. Po r el los se mide p ropi am ente el val or de la pers ona hu m ana, respo nden a su nat uraleza, la h um anizan y la elevan . - Valores reli gio sos : Contemplan la relación d el sujeto con el sup rem o valo r y con el pri ncip io d el m ismo sujeto. Los valo res pro ceden, seg ún J ohn J. Carey , de tre s fu entes : “ La r elig ión , que trat a de i nterp retar, o expl icar, el sig nifi cado de la vida y las vías po r las que los h om bres encu entran la vi da v erdad era; l a familia , fo rm ando act itu des y conformando la prop ia comprensió n, transmite sus val ores morales, d e « buen o y m alo», de generaci ón en generaci ón; y la socieda d. E nten demos por soci edad, tod o tip o de o rgan izacio nes cív icas: s iste m a edu cativ o, parti dos pol íti cos y sind icat os, ONGs,.. . est ablec iend o m etas, frent e a las cu ales el hombre confron ta los valo res que reci be de la rel igi ón y de la fam ilia” 27 . Tom ando es tas fuent es co m o referen cia, podemos ent ender lo s c am bios qu e se pro ducen en la jerarqu ía de l os v alores a l o largo de la h ist oria. En el pasad o, el p ode r de l a Igles ia, i m pregn aba t odo s los ámbitos so ciales con s us ideas t raduc idas a d ogmas. La familia impartía por tan to, lo s m ismos valo res prop ugn ados p or la rel igi ón, const itu yéndose en medio para fomentarlos e int egrarlo s en la v ida de l as perso nas. Actualmente v ivi m os en u n m undo plu ral, s in ideo log ías sól idas , en soci edades abierta s y secula rizadas , i nst aladas e n el li beral ismo eco nómico y pol íti co, y en el que l a pri vacid ad ha ganad o ter reno s obre la vi da p úbli ca, dand o lug ar a lo qu e cono cem os po r crisi s de val ores . 27 Op. cit. Cem branos y Barto lomé (1981 ), p . 19 5. PRIM ERA PARTE:: Capítulo I Los Valores Mo rales 35 Entend em os por época s de cr isi s en v alor es, a “aquellas en las qu e l as formas habi tual es de vi da, y las reglas qu e las rig en, ent ran en con flict o co n l a prácti ca soci al, y p or ell o, dejan de fun cion ar c om o lo hab ían h echo hast a ese m om ento” 28 . Cuando la soci edad percib e est a d isp aridad , es cuan do se m anifies tan con may o r i nten sid ad l a p reocup ación por las cuest ion es m orales , y por tan to, po r los v alores , coexis tien do v alores y normas s ocial es actu ales con las im perantes en el pasad o, prod ucién dos e una fal ta de ent endi m iento humano, que n os ind uce a s enti r pérd ida d e di rección , y de cont radicci ón en nues tra vid a priv ada y cole ctiv a. Por tan to, co m parti m os con Fon devi lla, q ue “ la cris is d e valo res, no es s ino la cri sis de v aloraci ones , la c risis es d e l as perso nas, y no de los v alores ” 29 . Se est á pi dien do un cam bio del s enti do d e l a m oral de nu estro t iempo, un cam bio en el qu e los val ores morales ocup en un pap el dest acado en nues tras v idas , cam bio que se per ciba n o s ólo sob re lo «escrito y escuch ado», sin o en nues tros act os, en los q ue pred om ine el respet o y reco noci m iento hacia la s demás personas . 1.3 - Los Valores Mora les En l a Pri mera Declar ació n del Parl amento de las Religio nes del Mundo 30 , encuen tro mantenid o entr e represen tant es de las religi ones m ás 28 Delval, J. y Enesco, I. (1 994 ): Moral, desarrollo y edu cació n. Anay a, Madr id, p . 17 . 29 Bar tolomé, M.; y otros (19 85) : Edu cación y va lores. Sob re el sentido de la a cción educativa en nuestro tiem po. I.E.P .S., M adrid , p. 3. 30 Conferencia de la Dec laración de l Par lam ento de la s Religiones del Mundo, (1 994 ): Hacia un a ética mund ial. T ro tta, Mad rid. LA EDUCA CIÓN MORAL EN LA FORMACIÓN DE LOS MA ESTROS Y MAESTRA S EN ESP AÑA (190 0 - 1971) 36 exten did as del plan eta, se pro clamó un a “ Ética Mun dial , eq uip arable a la Prim era Declaración de l os Derech os d el Hombre de 1 776 ” 31 . En su s concl usi ones se re salt aron l os sig uien tes valor es q ue a co nti nuaci ón descri bimos. Ello s s erán los referen tes d e nuest ra inv esti gació n, no só lo p or coin cidi r en t odas las religi ones , sino porque son tam bién los proclam ados por nues tra Con sti tuci ón y actual legi slaci ón educat iva. Est os s on: La Libertad , Jus tici a, Solid aridad , Tolerancia y Paz. La Liberta d: Ocupa un lu gar des tacado , pues si n ell a no cabrí a habl ar de una autént ica educac ión, aunque su signi ficado y ap licac ión a l a realidad es variad o y com p lejo. El término latin o Li ber , sign ifica aquel la “person a en la cual el e spír itu d e procreaci ón se hal la n atural m ente act ivo ”, lib er er a el joven qu e al canzaba la m adurez s exual , in corpo rándo se a l a co m unid ad como hombre cap az d e asumir respons abil idad es” 32 . En su defi nici ón hal lamos m últip les sen tid os. Pod em os hab lar de: - Liber tad natu ral , como aquella qu e el hom bre ti ene llevad o de su racioci nio , s abe del pode r d el des tin o, po r el cual t odo est á determinado. - Liber tad pol íti ca o soci al , en cuan to pos ibi lid ad del hombre de regir su prop io des tin o, sin int erferencia d e otras co m unid ades s ocial es. - Liber tad persona l , conceb ida com o auton om ía o inde pend encia frente a las po sib les co accion es de la co m unid ad. 31 Ibide m, p. 10. 32 Ferrater Mora (19 82) : Diccion ario de Filosofía . Alianza Editorial, To mo III, 4 ª ed., Mad rid, p . 19 68. PRIM ERA PARTE:: Capítulo I Los Valores Mo rales 43 respo nsab ili dad, valo res que adqu ieren sen tid o cuand o la li bertad se enti ende, en p alabr as d e Niet sche , co m o cap acidad de no t ener que rendirl e cuent as a nadi e sino a uno mism o. En las o bras de Nietz sche 46 , Sart re 47 , Weber 48 y Hanna Arendt 49 ; Camps 50 , anali zan la estrech a relació n entre libert ad y respo nsab ili dad, ést e val or últ im o, muy reclamado, po r s u a usen cia, en la vi da del hombre act ual p or la difi cult ad que entraña comprom eterse consi go m ismo y , so bre t odo , con l os otro s; po dríamos enten derla co m o la capaci dad de l a per son a para respo nder de sus accion es en el ejercici o de su lib ertad. La Justi cia: P rocede del sus tant ivo lat ino iu stu s. La vo z iustitia es u n térm ino abst racto i dent ificad o con “ iguald ad o ad ecuació n ob jetivamente exi gib le” 51 . Derivado a su vez de ju s , qu e sig nifi ca derecho . Es jus to el hombre q ue conced e a cad a uno s us der echos , es decir , l o q ue le es d ebid o po r ser lo q ue es, similar al orden o a la m edida. Victori a Camps, no s la señal a co m o “valor central ” 52 , pues mantiene u na estrech a rel ación co n los derecho s fund am ental es de las perso nas y sin ella n o tien e razón de s er los d em ás valo res. Com o con dici ón neces aria, pero no 46 Nietzsche, F. (1 932 ): Mas a llá del bien y del ma l. Genealogía de la moral. Agu ilar, Mad rid. (T omo VII d e sus Obras Completas). 47 Sartre, J. P . ( 194 8): El existencialismo es un h uman ismo. Sur, B uenos Aires. 48 Web er, M. (19 93) : La cien cia co mo pro fesión. La política como profesión . Espa sa Calpe, Mad rid. 49 Arendt, H., Finkielkraut, A. (1989 ): La c risis de la cu ltura, Ed itorial P ór tic, Bar celona. 50 Cam ps, Victor ia (19 90) : Virtudes P ública s. Espasa - Calpe. Madrid , p. 60. 51 Millán Puelles, A. (19 84) : Léxico filo sófico. E diciones Rialp, S. A., Madrid , p . 36 9. 52 Cam ps, V. ( 199 4): Lo s valores d e la ed ucac ión. Grupo Anay a, Mad rid, p . 10 7. LA EDUCA CIÓN MORAL EN LA FORMACIÓN DE LOS MA ESTROS Y MAESTRA S EN ESP AÑA (190 0 - 1971) 44 sufi cient e p ara alcanza r l a felici dad, se co nst itu ye, en p alabra s de Cam ps, “ en el fin ú lti m o de la vid a m oral” 53 . Tam bién po dem os ent ende rla, “ com o un con trat o, u n p acto necesari o entre tod os p ara m antener el orden y la su m isió n a un as leyes general es, co n el úni co fin de preservar a l as socied ades humanas d e s u autod estru cció n” 54 . Para su real izació n necesi taríamos de la bu ena vo lun tad de l os in div idu os, de los ciudad anos . En p alabra s de Cam ps, serí a u na “virtud pol íti ca” 55 , ya qu e no deber ía qu edar reflejada en m eros sen timientos sol idari os – in div idu alis ta - , sin o enmarcada legi slat ivamente. Esta mism a idea se refl eja en las bases sob re las q ue se sus tent a la teorí a sob re la justi cia de J. Rawls 56 . Su p ensamiento filo sófi co y pol íti co, d e t alant e lib eral y dem ocráti co se in icia co n un co ncept o de just icia desd e un a v isi ón púb lica, pue s s egún Rawls el sen tid o d e jus tici a varía, seg ún se ap liq ue a insti tuci ones so ciales o a accio nes particul ares, “N o voy a ocup arm e en ab sol uto de la just icia co m o vi rtud de acci ones part icul ares o de perso nas” 57 , nos expl ica Rawls. Para Raw ls, la j ust icia podrí a defini rse como: “ (...) la eliminación de dis tin cion es arb itrari as y el es tabl ecim ient o de u n aprop iado equ ili brio ent re pret ensi ones rivale s” 58 , relacion es con sid eradas siempre confli ctiv as ya q ue l os p rotag oni stas van a ins ist ir en su s derecho s frente a lo s derech os de los ot ros. Para u na p osi ble resol ució n de práct ica de justi cia, se requ iere lo que Rawls deno m ina per son alid ad mor al , es d ecir, “ aquell a perso na – o in sti tuci ón - , que 53 Op. cit. Cam ps (19 90) , p. 31. 54 Ibide m, p. 112 55 Ibide m, p. 31. 56 Op. cit. Raw ls, J. (1 999 ), p . 23 5 . 57 Íbide m, p. 79. 58 Íbide m . P. 79. PRIM ERA PARTE:: Capítulo I Los Valores Mo rales 45 se cara cteriza po r do s fa cult ades m orales : l a cap acidad para act uar a parti r de un s enti do de la justic ia y u na capa cidad para formar una conc epció n d el bien y perseg uirl a raciona lm ente” 59 . Dos val ores s e con sid eran p ues, co m o exi genci as i m prescin dib les para anali zar el concep to s egún l a teorí a d e Rawls, lib erta d e i gua lda d . La justi cia sería, seg ún Rawls , m axim izar el may or b ien soci al p osi ble, argumentado desd e el pri ncip io de u til idad . “U na socied ad está rect am ente ord enad a, y es por ella just a, cuan do su s i nst itu cion es está n articu ladas de m odo que reali cen la m ay or suma d e s atis faccion es” 60 , en ten dien do por «sociedad b ien - orden ada», como aqu ella en l a q ue hay u n en tend imiento públ ico a pes ar de a ceptar las diferent es y opu estas concepcio nes de b ien (con la única cond ició n de que és tas s ean racion ales ). Rawls afi rm a, que aceptan do la exis tenci a de plu ralid ad de con cepcio nes d el bien , ex ist en do s pri ncip ios de just icia: 1º . Cad a pers ona t iene u n ig ual derecho al m ás amplio esq uem a de ig uales lib ertades bási cas (li bertad de pens am iento , de conci encia, de as ociaci ón, ...), com patib les con un esqu em a similar de lib ertades para tod os. 2º. Las d esig uald ades econ ómicas y soci ales han de sati sfacer do s cond icio nes: t ienen q ue: a ) Ser para el may or benefic io de los miem bros m enos fav orecid os d e la soci edad; y b) Estar ads critas a cargos y posi cion es accesib les a to dos en cond icio nes d e equi tati va igu aldad de opo rtun idad es. La im port ancia del concept o de equidad para exp licar su t eoría qu eda reflejada co n l a ex pli cación q ue Rawls real iza de l o que él enti ende como una prácti ca jus ta o eq uita tiva , es decir “cuando s atis face los p rinci pio s que l os 59 Ibide m , p. 104 . 60 Íbide m, p. 124. LA EDUCA CIÓN MORAL EN LA FORMACIÓN DE LOS MA ESTROS Y MAESTRA S EN ESP AÑA (190 0 - 1971) 46 que en ell a p artici pan po drían pr opo nerse un os a o tros p ara su mutua aceptaci ón. (...) Las perso nas em barcadas en u na práctica justa o eq uit ativ a, pued en m i rarse unas a o tras abiert am ente y defen der su s resp ectiv as pos icio nes” 61 . Dotado su pen samiento de u n carácter d em ocrático y lib eral, con i nflu encia cons truct ivi sta kant iana , defi ende la exclu siv idad de aqu ello s p roced im ient os para cons trui r princi pio s de justici a a p artir de l os com prom isos adopt ados p or perso nas raci onal es con facu ltad es m orales . Intu im os en su t eoría un t rasfon do co ntract uali sta, y l a bús qued a de un cons enso racion al argu m entati vamente logrado, prop ia de la ética com uni cativ a o dis cursi va defen did a por Habermas 62 . La p resenci a y el resp eto del o tro, la defens a d e la igu aldad , son cond icio nes reales que hacen po sib le su ap arició n, pero com o ideal , com parti m os con Cam ps su natu raleza i mperfec ta , en tend iend o p or t al, l a im pos ibi lid ad de s er alcan zada en su tot alid ad. Atend er a l as necesi dades e int ereses general es, ex ige q ue se con crete en u na ley qu e oto rgue uni form idad , intran sig encia y ca stig o, por lo q ue d ifíc ilmente pu ede llegar a tod os s i no se recon ocen las di ferencias en tre las pers onas adq uiri das his tóri cam ente. La jus tici a in tent a hacer realid ad es a hi poté tica i gual dad de tod os los humanos, recon ocid a y pro clamada en la Rev olu ción Frances a, y la n o m enos dud osa li bertad en tan to derech os fu ndamentales d el ind ivi duo , derecho s que 61 Íbide m. P. 90. 62 Haber m as, J. (19 85): Concienc ia mora l y acció n co munica tiva. P enínsula, Barcelona. PRIM ERA PARTE:: Capítulo I Los Valores Mo rales 47 son el requ isi to de una cali dad de vid a qu e d ebe s er objeto p ost erior m ente de conq uis ta ind ivi dual . Tom ando como referenci a di sti ntas cien cias , el pro fesor Gil Mart ínez 63 realiza el sigu ient e análi sis encon trand o las sigu ient es acepci ones al término de justi cia: - Perspect iva p sico lóg ica: encuen tra u n p araleli smo d e just icia con deseo , aspi ración . - Pers pecti va antropo lóg ica: la j usti cia va l igad a a la con cepció n del s er humano com o ser de rela ción y al descu brimiento del otro com o sem ejante. - Persp ectiv a socio lóg ica: la just icia si gni fica igu aldad de oport uni dade s, sup eración d e di stan cias y liberac ión de s itua cion es humillant es, denu ncia d el orden est able cido y com promiso para el cambio de estru cturas generad oras d e desi gual dades . - Pers pecti va ética: l a jus tici a, como val or nu clear en tod as las relacio nes humanas, se con stit uye en criteri o q ue sirv e pa ra juzgar la adecu ación o no de las con duct as a la di gni dad d e la perso na; rect itu d de con duct a con y hacia los dem ás, y rectit ud in terio r (ser leg al, recto co n nos otro s m ismos). Es un val or q ue supo ne, s iempre al menos, o tra person a a quie n d ebe respet arse; es la virt ud de l a equid ad, de la m edida, de la igual dad y del orden . Para al canzar la justi cia, s e n ecesit a l a p ráctica d e otro s val ores co m o el respet o, l a co ope ración , la to leranc ia o l a hon radez. Por es o es t an di fícil hall ar una defi nici ón ú nica y correcta que co nten te a tod os. La idea de justi cia po see también un co ncept o m ás glo bal, ent endi énd ola 63 Gil Martínez, R. (199 8): V alores hu man os y de sarrollo person al. Tu torías de educa ción secund aria y escuelas d e pa dres. Escuela Española. Madr id, p . 15 1. LA EDUCA CIÓN MORAL EN LA FORMACIÓN DE LOS MA ESTROS Y MAESTRA S EN ESP AÑA (190 0 - 1971) 48 com o exig encia de qu e todo ser hu m ano sea reco noci do y trat ado com o prin cipi o abs olu to de su s p ropi os act os. Es la vi sió n d e Kant 64 , el cual oto rga, a la act uació n hum ana, u n valor de fi n y no de sim ple m edio o in stru m ento . En con secu encia, debe excl uirs e todo comportam iento , de dis parid ad y desi gual dad no fund ados en el efecti vo se r y obrar de cada uno. Cont inu ando con esta mism a idea, d ebemos de resa ltar el n ecesario res peto a la p erson a, facil itán dol e cu anto se le d ebe como in div idu o respo nsab le de su prop io d esti no, est o enl aza con l os Derecho s Humanos recono cido s en la ONU en 194 8, para q ue pod am os hab lar de p az so cial. En su artí culo 1º , se afirm a: «Todos los seres humanos nacen libres e igu ales en dign idad y en derecho s. Están do tado s de razón y de co ncien cia y deb en obrar los u nos par a con l os o tros con es píri tu d e fraterni dad». Desde es ta vi sió n, la jus tici a adqu iere fuertes con not acio nes de i gual dad, como valor y criterio bás ico en la sol ució n d e l os prob lemas soci ales. Nos referim os a la «justi cia so cial». En palab ras de J uli án Marías, “ la just icia so cial, aqu ella q ue corri ge y recti fica una s itu ación so cial q ue en vuel ve una injus tici a p revia qu e, si se m antu viera, inv alid aría las co ndu ctas jus tas, lo s actos ind ivi dual es de la just icia” 65 . Todo este discu rso filosófi co que nos pued e parecer utóp ico en n uest ros días , (record em os las inm ortal es o bras de Pl atón 66 y de Tom ás Moro 67 ), nos hace sen tirn os impotent es a la ho ra d e res olv er las i njust icias so ciales . Pero este sen timiento n o pued e conv ertirs e e n una ex cusa para que d esen tend am os nues tros deberes para con l a justici a. Una socied ad no po drá ser jus ta si l os 64 Kant, I. ( 198 3a): F und amenta ción metafísica d e las co stumbres. Espa sa - Calpe. Mad rid. 65 Marías, J . (1 974 ): La justicia socia l y otras in justicias. Esp asa - Calpe. Mad rid, p. 1 1. 66 Plató n (194 1): La Repú blica. Obras Comp letas . VI I, Espa sa Calpe, Mad rid. 67 T omás Moro (1 986 ): Utop ía . E dición did áctica y traducción , Llatzer Br ia i Pe rau, Alham bra, Mad rid. PRIM ERA PARTE:: Capítulo I Los Valores Mo rales 49 ind ivi duo s q ue la co m ponen carecen del s enti do d e l a justi cia, y cr een que ésta es, al go que t enemos que al canzar y no c om o alg o q ue ten em os q ue d ar; valo r qu e ot ros deben practi car, pero no no sot ros. Defen dem os que l a verdad era justi cia comienza viv iénd ola co n n oso tros mism o y en nues tras relacio nes co n los dem ás. Com pañera de la soli darid ad, val or que debe ser en tend ido com o con dici ón para alcan zar l a justic ia; y en pal abras de Mo ltmann 68 , “ cam ino p ara la p az y para la co nstr ucció n de un a soci edad más h um ana”. “ (...) Es un pact o necesari o ent re tod os p ara mantener el orden y l a su m isió n a u nas leyes general es, con el ún ico fin d e preserv ar a las so ciedad es h um anas de s u auto dest rucció n” 69 . La Soli darida d: Procede de la v oz l atin a sol idu s , sig nifi cando m oneda de o ro sól ida. Sol ida re , enten did a “ com o cohes ión intern a de un g rupo socia l ” 70 . Podrí am os deci r, que por s oli darid ad se ent iend e n o s implem ente co m o u n sent im ient o d e co m pasió n por los males y sufrimientos de los dem ás, sin o m ás bie n la determinación de comprom eterse en el b ien común de tod os y d e cada u no, que part e d el co nven cimiento de que to dos deb em os ser respo nsab les de todo s. En palabra s de Victo ria Cam ps la s olid arid ad cons ist e en “ un 68 Moltmann , J. (19 92) : La justicia crea futu ro . Sal T err ae. Santander. 69 Ibide m, p. 112 . 70 Rey Pasto r, J .; Quiles, I. ( Dirc.), (19 52): Dicciona rio filosófico . Espasa - Calpe , Argentin a. LA EDUCA CIÓN MORAL EN LA FORMACIÓN DE LOS MA ESTROS Y MAESTRA S EN ESP AÑA (190 0 - 1971) 50 sent im ient o d e comunidad, de afecto h acia el necesi tado , de ob lig acion es com parti das, d e neces idad es comunes. Todo l o c ual llev a a la parti cipaci ón activ a en el reco noci m ient o de ay uda al otr o” 71 . Va uni do al valo r de respo nsab ili dad, ya que co m porta un s erio comprom iso p or el bien de t odo s y de ca da u no. Im plica lu char por sup erar l as diferen cias des de d ond e s e mide a las pers ona s: di ferencias ideoló gicas , raciales, económ icas, religi osas . Se trata de un co m promiso vali ente y s incero a fa vor de l a sup eración de la dis crim inaci ón, la ex plo tació n y la opr esió n de pers onas y grupo s. La ex ige ncia ét ica d e la so lid aridad recl am a de tod os, tomarnos m uy en serio nues tra pert enenci a a un a m ism a y común h umanidad. Se trata de sup erar actit udes indi vid uali stas , egocén tricas y cerradas, para l legar a sen tir com o pro pias las i njust icias y las vio lacio nes de los derecho s humanos en cualq uier ri ncón del m undo , de sufri r «en la propi a carn e» lo s sufrimientos que se l es in fring en a las p erson as, de to m ar c onci encia de las si tuaci ones int oleran tes d e hambre, miseria, so ledad y aband ono , de sen tir la am enaza d e dest rucció n de lo que es p atrimonio de t odo s. En el co ncept o de solid arid ad podemos hallar, a jui cio de García Roca 72 , tres ing redien tes esenci ales: la co mpasi ón , s enti m iento fund am ental que po dríamos caract erizar com o u n senti rse a fectado an te el s ufrimiento de los dem ás; el re cono cimient o , por el cu al sal im os de nos otro s m i smos hacia el otro , acogemos al otro p or ser qu ien es, pe rson a que po see capaci dades y 71 Op. cit. , Cam ps, V. (199 4), p. 1 14. 72 García Ro ca, J . (19 94) : Solidar idad y voluntar iado. Sal Terra e. Santander. PRIM ERA PARTE:: Capítulo I Los Valores Mo rales 51 pot encial idad es en s í m ism a; y la un iver sal izac ión , cu ando la compasión , com o sen timiento, y el recono cimiento co m o actitud , a dqu ieren tod a su dimensión humana. Som os con sci entes de que son cada vez más las vo ces q ue se s um an a reclamar una socied ad de ro stro humano, u n nu evo o rden soci al, un a cu ltu ra nuev a que no alien e a las pers onas si no que las c ond uzca a su plena realizaci ón. Pero est a ex igen cia é tica implica y demanda un a s erie d e reformas de gran alca nce: refo rm a del sis tem a int ernaci onal de co m ercio, del sis tem a m on etario y financi ero m undial , de la estructur a de las organi zacion es int ernacio nales ex ist entes ... Para al canzar todo es to, s e req uiere un cambio profu ndo y efectivo en nue stras actitu des p erson ales y sociales . En la s ocied ad act ual, el cons umism o lleg a al ex tremo d e pens ar qu e alcan zar la feli cidad e s cuest ión de u na p rodu cción y d isfru te il imitado d e bi enes m ateriales . Este afán de pos eer y de ganar al preci o q ue sea, g enera necesari am ente in sol idari dad y violen cia. Debem os ed ucar h acia un nu evo m odel o d e s oli darid ad: la cult ura d e l a gratu idad . Térm ino e m pleado po r Fuen tes, Cort ina, Sáez, Mard ones y Brion es 73 . La g ratui dad es ante tod o, u na act itu d ante u no m ismo y ante lo s dem ás, una act itu d que s e m anifies ta en el ha cer por y para las perso nas. Cuand o hablamos de un nuevo m odelo de solid arida d tam bién nos referimos a las refle xio nes pl antead as po r Im anol Zubero 74 , las cual es est ablecen , que con 73 Fuentes, P. y otros, ( 199 7): “Hacia una cultura de la so lidarida d”. Re vista Docu mentac ión soc ial, nº 106 . Madrid . 74 Zubero, I ., (1 995 ): La n ueva s cond iciones d e la so lidarida d. DDB , Bilb ao. LA EDUCA CIÓN MORAL EN LA FORMACIÓN DE LOS MA ESTROS Y MAESTRA S EN ESP AÑA (190 0 - 1971) 52 el l lamado Estad o d el Bienes tar la resp ons abil idad d el ciu dadan o po r l os más necesi tado s, s e v a di luyendo, dand o al Estado el papel de úni co agen te de sol idari dad, des m ovil izan do lo s recu rsos prop ios de la socied ad civil y las respu estas soli daria s de las m ism as. Para ser so lida rio, cada persona d ebe h acerse carg o p or s u cu enta, d e la riqu eza q ue en cierran lo s valores y asumirlos. Los v alore s n o se i m ponen , sin o que atraen y piden ser realizado s. La so lid aridad , com o valor, im plic a por tant o, genero sid ad, desp rendi m iento , espíri tu d e coop eración y partici pació n. Tom ando de refer encia de n uevo a Vict oria Camps, gr an cono cedor a del t em a que t ratamos, afirma, que al ig ual que co n l as demás virtu des , el ejercicio d e la so lid aridad “ sol o dep ende d e la creació n de háb ito s (...). Hábito s, que si n o so n incu lcado s desd e la infan cia ya no aparecen nu nca” 75 . “ Com plementa a la jus tici a. Es el sentimiento de soli darid ad el q ue ha d e llev arnos a denu nciar las injus tici as y a co m pens ar las in sufi cienci as de la justi cia” 76 . Est e es un ejemplo más de cóm o p ara h acer efect ivo un val or, se requi ere la prácti ca de ot ros val ores, pu es con el ejercicio de unos nos ay uda a cons egui r otros . La paz: Com o “ elem ento cons titu tiv o de las realid ades s ocial es” 77 , está 75 Op. cit ., Cam ps, V., (19 94) , p. 116. 76 Ibide m , p.1 16. 77 Muñoz, Francisco A. (ed .) ( 200 2): La paz imp erfecta. Eir ene. Instituto de la P az y los Conflictos. Universidad de Granada. P . 2 4. PRIM ERA PARTE:: Capítulo I Los Valores Mo rales 59 Rawls, al t ratar el pap el de la to leranc ia en su teo ría sob re la li bertad y la justi cia, le llev ó a adm iti r q ue el may o r prob lem a n o se hal la en acep tar el plu ralis m o prop io de un a so ciedad democrática y moderna, si no el sabe r vi vir con “ un p lural ismo de d octri nas q ue resul tan i ncompatibl es entre s í” 88 . Por eso nos atrev em os a afirmar que l a tolera ncia se co nst itu y e en pieza cl ave para la evo luci ón d e u na so ciedad moderna, además de s er una vía más de trans form ación pol íti ca y social . Posi blemente, si n l os debat es hi stó ricos en torn o al val or de l a tole rancia n o hub iera su rgid o el i nterés por el d esarrol lo de una teoría sob re l a l ibert ad ind ivi dual y , p ost eriormente, sob re los derecho s hum anos , po r es o es tamos conv encid os de que la fil oso fía s obre la to leranci a y la luch a por su recono cimiento es el p recedent e de la lu cha por el resto de las li bertad es. Prim ero fue la tol erancia y , po steri ormente, la libert ad reli gio sa y la li bertad de con cienci a. Los filóso fos de la t olera ncia 89 primero reiv ind icaron l a n o persecu ción por motivos relig ios os y, d e ahí, la pro tecci ón de u n ámbito de lib ertad en el que es té au sent e la coacci ón del Estad o. Po r el lo, h ay u na l ínea de co nti nui dad ent re l as p etici ones d e to leran cia y la em ergenci a de la id ea de la lib ertad d e conci encia qu e, adem ás pro nto se ex tend erá al resto de lib ertades , po r el lo, no creem os eq uiv ocarno s al afi rm ar qu e es tos teórico s fueron los p recurso res de lo s derech os h um anos . La qui ebra de la u nid ad relig ios a pro duci da por la Reforma es el pun to de parti da de es te largo proces o hi stó rico qu e enm arca el deb ate sob re la 88 Raw ls, J. ( 199 6): Libera lismo po lítico, T rad . De S. R. Mader o, Fondo de Cultu ra Eco nómi ca, México , pp . 11,12. 89 Par a conoce r la historia y la formación de la idea de T oler ancia, leer M artínez de P isón, J . (2 001 ): Tolerancia y de rechos fu nda mentales en las socied ade s multicultura les. T ecnos, Mad rid, p . 23 y ss. LA EDUCA CIÓN MORAL EN LA FORMACIÓN DE LOS MA ESTROS Y MAESTRA S EN ESP AÑA (190 0 - 1971) 60 tol erancia primero, y d espu és so bre las li bertad es i ndi vid uales y los de rechos humanos. Paradójicamente, el tri unfo de la Refo rm a no v a a i nst aurar u n cl im a de tol erancia, sino to do lo cont rario, cont inu os c onfl icto s b élico s duran te los sig los XVI y XVII se ex tend ieron p or t oda Europa. La i dea de Tol erancia pues se formó en un larg o pro ceso q ue s e in icia en el mism o m omento de la Reform a, coinci dien do co n las primeras p etici ones de to leranci a y don de s e form ula de forma d ifus a una primera noci ón ins pirad a, so bre tod o, en razo nes ins trumentales y de utili dad p úbl ica. En el sig lo XVIII encontramos las form ulaci ones m ás serias sob re tol erancia con lo s tóp icos propi os d e su acepci ón moderna. En el trasfo ndo de tod os los de bates vi vid os en es e tiempo s e hall a el conv encimiento de q ue no exis te una rel igi ón ve rdadera y qu e las dis put as so bre ci ertas cree ncias son m ateria de fe en la s que l a razón po co pu ede dil ucid ar. La l ucha p or la co nqu ist a de la tol erancia coin cide crono lóg icamente pu es, segú n Vic tori a Camps, con el liberal ismo, cuya p olémica “ tiene do s m om entos inel udi bles ” 90 , el primero rep resent ado por Locke co n su Epí sto la de T oleran cia 91 , alegato en favor d e la li bertad relig ios a y en cont ra del dog m atismo. Supo ver con l ucid ez, qu e el cris tian ismo, como relig ión m onot eíst a y d ivi did a en can tida d de i gles ias y credos , traería d ist int as conv iccio nes perso nales olvidan do la m áx ima evangéli ca de, «dad al César l o que es de l César, y a Dios lo qu e es de Dio s». Toda su disert ació n gira ento rno a esta frase como forma d e d efend er l a t oleran cia, d estaca ndo la necesi dad d e separar lo s cam pos de lo pú bli co de lo priv ado, así com o la 90 Op. Cit., Camps, V. (1 996 ), p. 74. 91 Locke (16 89): Carta sobre la Toleran cia , Go uda, Ho landa. T rad ucción castellana, Grij albo, Barc elona, 1975. PRIM ERA PARTE:: Capítulo I Los Valores Mo rales 61 defens a de una carid ad crist iana qu e debe em p ezar por la aceptaci ón de opi nio nes relig ios as diferen tes. Nadie posee la verdad rel igi osa, los asun tos del al m a son o bjeto d e fe y de ad hesi ón p erson al, por t anto , al Estad o n o deben incumbirle. El segun do mom en to en la his tori a del val or de la to leran cia surg e d e m anos de Stuart Mil l, co n su o bra, On Libert y 92 , en ell a realiza u na defens a a ult ranza de l a l ibert ad. Para Mill, pro tege r las li bertad es ind ivi dual es si gni fica prot eger al ind ivi duo d e l as in terven cion es y op resio nes d e la so cied ad, im pedi r la auto determinación a la que cad a cual ti ene derech o. Podemos acep tar pues, que el val or de l a t oleran cia est á m uy relacio nada con el de la libert ad. Relación que paten tiza G óm ez García 93 e n su estu dio sob re la p edag ogí a de l a tol eranci a en Gin er de l os Rí os, pens am ient o que qued a reforzad o co n l as bas es s obre las que tant o Locke com o Mi ll sus tent an l os derecho s d e l a to leranci a: 1 º) La verdad t otal no l a tien e n adie; 2º) El res peto a todo s l os humanos n o es s ólo un d eber, es al m ism o tiempo una necesi dad, dado qu e nadi e t iene el monopo lio d e la razón es precis o e inev itab le esc uchar o pin ion es ajenas , di alog ar, con trast ar i deas. La tol eranci a se apoya p ues, en un a certeza epis temológica y en un a certeza m oral: n o h ay una ver dad abs olu ta y el im perativo m oral por ex celenci a (como y a dijo Kant) es el respet o a l as pers onas . Princi pio defen did o so bre la s bas es de que las perso nas ti enen fines y p ropó sit os en su s vidas qu e s on sign ifica tivo s para ello s. Son capac es de reflex ion ar sob re sus ci rcuns tanci as y actuar según 92 Op. Cit ., Stuart M ill, J. (196 2). 93 Gómez García, Mª Nieves (200 4): T r es m odelo s de p edagogía en el pe nsam iento educativo andaluz: Séneca, Giner de los Ríos, Mar ía Zam brano. E n 1 as J ornad as de Historia de la Ed ucació n en And alucía . Vol. I, Centro Cultural el Mo nte, Sevilla, p. 5 9. LA EDUCA CIÓN MORAL EN LA FORMACIÓN DE LOS MA ESTROS Y MAESTRA S EN ESP AÑA (190 0 - 1971) 62 razones que deri van d e tales reflexio nes, lo s fin es que dan sen tid o a sus vidas son el prod ucto de su refl exió n, son por tan to escogi dos p or ellos m ism os y deriv an part e de su valo r de t al h echo. En palab ras de Alb ert Weale, “ la tol erancia, el res peto a las person as, i m plica la i dea de q ue hay q ue permitir que las perso nas actúen s egún su p ropi a co ncepci ón de l o que es b ueno y vali oso para ello s, y que en l a medida en que ha gan eso están ex presan do su natu raleza de sere s racion ales y reflexiv os” 94 . Gil Martí nez 95 d efien de las bas es d e l a t oleran cia ins pirad as en las obras de Rahner 96 , Bochensk i 97 , Moore 98 , o Ibáñez - Martí n 99 , y lleg a a la concl usi ón, de q ue las raíces o bas es en l as que se su sten ta la to leranci a se encuen tran: por una parte, en el respet o que m erece siem pre cualqu ier perso na humana, o di cho d e otra fo rm a, en el recon ocimiento del otro que, presci ndi endo d e su cred o relig ios o, de su i deol ogí a o de su cond ició n so cial, es u na pers ona y, po r ta nto , di gna de respe to y co nsi deració n. I deas sus tent adas so bre las present ada por Lock e y Mill , y n o muy di ferentes a las que defien den Ortega, Mín gue z y Gil 100 , lo s cu ales ll egan a la concl usi ón de que la tol erancia es con dici ón i m prescin dib le para h ablar d e c onv iven cia soci al en una so ciedad plural ist a, en aceptar di ferent es formas de ent ender l a vid a, creencias, valo res; guarda una estrech a relació n con el plurali sm o, v irtu d 94 En Cam ps, (1 996 ), p . 76 . 95 Op. Cit., G il Martínez, R., ( 199 8), p. 4 3. 96 Rahner, K., (1 977 ): Tolera ncia, libertad, manip ulació n. Her der. Barc elona 97 Bo chensk i, J. M., ( 197 9): ¿ Qué es la auto ridad? . . Her der. Barc elona. 98 Moo re, B ., (1 977 ): La to lerancia y el p unto de vista científico, en AA .VV.: Crítica de la Tolera ncia P ura. Editor a Nacional. M adrid . 99 Ibáñez - Ma rtín, J.A. (1 983 ): “Am b iciones y aporias del pluralism o”, en Re vista de P edag ogía , nº 161 , p. 102. 100 Ortega, P ., Mínguez, R., y Gil, R. (19 96): La toleran cia en la e scuela. Ariel. B arcelo na . PRIM ERA PARTE:: Capítulo I Los Valores Mo rales 63 ind isp ensab le para vi vir en dem ocracia. Podemos decir que la tol erancia es p ues, manifestar nu estro recono cimiento d e l a di gni dad del ot ro, d e s u al ternan cia y d ivers idad , qu e l e v iene dad a, n o po r c onces ión n uest ra, sin o p or su con dici ón de pers ona. Es el derecho a la prop ia o pin ión , pen samiento qu e ex ige n uest ro respe to po r v eni r de una p erson a que es p or natu raleza li bre y div ersa. De l a t oler ancia va a nacer el pl urali smo, que n o es m ás q ue la cons ecuen cia necesari a de la m anifest ación li bre y respo nsab le de los di ferentes m odo s d e en tend er el m undo y la vid a. El anál isi s del co ncep to de t oleran cia no s llev a a dist ing uirl a de otro s concep tos cont rapues tos com o son fanati sm o y dog m atismo. El fanat ismo aparece com o u na a ctit ud psico lóg ica e id eol ógic a q ue con sis te en la i ncapaci dad d e sop ortar el relat ivi sm o d el co noci m iento , el carácter fragm entari o e inco m pleto de toda bús que da in tele ctual y de cual qui er realizaci ón humana. Com o señala Ibáñez - Martí n 101 , “ es fundam ental delimitar su con cepto , para pod er precavern os y evitar caer en s us trampas”. La his tori a no s h a dejado en trever cas os de fanat ismo con u n claro com pon ente rel igi oso . Una religi osi dad tra dici onal ista ha co ndu cido a m enud o a la formación (defo rm ación sería más exact o), de un hombre ind ivi dual ista e into lerant e. 101 Ibáñez - Ma rtín, J.A. (1 984 ): Toleran cia y educa ción. Conferencia presentada e n el VIII Congreso Nacional de P edagogía. So ciedad Española d e Pe dagogía. Universidad d e Santiago de Co m postela, p . 96 . LA EDUCA CIÓN MORAL EN LA FORMACIÓN DE LOS MA ESTROS Y MAESTRA S EN ESP AÑA (190 0 - 1971) 64 Sánchez Torrad o 102 nos defin e el fanati smo com o un fenómeno pato lóg ico del pens am iento , de la bio - psi colo gía y de la din ám ica so ciop olí tica. Es m iedo a la razón , ausenci a de tol erancia e in clus o agres ión a person as y valores. Para corregi r el fanati smo se requiere de una acción pedag ógi ca cuy o objetivo prin cipal sea la creació n de las cond icio nes qu e hagan pos ibl e el desarrol lo de la capaci dad crít ica y aut ocrít ica y que, indi rectamente, impidan que puedan darse la irraci onal idad , la irrespo nsab ili dad, la repres ión , la cohesi ón del grup o, objeti vos todo s ell os, m uy necesarios para viv ir en democracia. Con el d efecto de l a p erson a fan ática está tam bién la dog m ática. Ést a qued a defin ida po r Lópe z - Yarto 103 , co m o aq uel su jeto qu e muestra un a gran cerrazón mental o una ad herenci a tan rí gid a a cualq uier i deol ogí a que s e auto incampacitarían para la creativ idad y la evo luci ón, y favo recerían el desarro llo de emociones fu ertes o co ndu centes de int rans igen cia o int oleran cia. Resumiendo, la to leran cia co m o act itu d, es un a dis pos ició n de acept ar creencias , pensamientos , accion es y con duct as, q ue aunqu e no co m partid as por un o m ism o, o con las que no se id enti fica, se tien e no obstan te, la int enció n d e enco ntrar pun tos de uni ón que facil iten y hag an pos ibl e u na pacífi ca co nvi venci a en tre l a plu ralid ad y div ersid ad de pe rson alid ades humanas. Su gran val or resid e, en que no só lo es un act o de admitir alg o, sin o que se t olera aq uell o que s e d esapru eba y que s e cons idera equi vocad o, de form a que el toleran te, al to lerar alg o qu e desap rueba, tam bién cuest ion a lo s prop ios valores y la idi osi ncrasi a de la so ciedad . Así la toler ancia se conviert e 102 Sánchez To rrad o, S. (198 5): E duca r en d emocracia . Mar siega. Madrid . 103 López Yar to, L. (1 980 ): Dog matismo y Edu cación . Narc ea. Mad rid, pp. 13 - 14. PRIM ERA PARTE:: Capítulo I Los Valores Mo rales 65 en alg o p rodu ctiv o y b enefici oso para la s ocied ad, p ues se conv iert e en m oto r de su t ransfo rm ación. En p alabras de Martí nez de Pi són , “ su filo sofí a se sus tent a pues, en el logr o de un único objeti vo, la paz públ ica, posee por tanto una fin alid ad in stru m ental d e servir p ara el Estado ” 104 . Sint etizan do los co ncept os de los cin co valo res anal izado s, enten demos por solid aridad , acti tud de «acogi m iento » al o tro, por just icia, m odo de orien tar la vid a humana hacia un a felici dad i ndi vid ual p royectada haci a el prójimo; la to leranci a la con cretamos, como el respeto y la aceptaci ón de t odo lo diferen te q ue p uede dars e en l as perso nas; y l a liber tad, proyecto pers onal felici tario im presci ndi ble para el desarro llo integ ral de la person a. Creem os qu e el ap rendi zaje de tod os est os valo res, s on las ba ses que nos permitirán u na con viv encia pos ibl e entre las p erson as; es una dem anda soci al q ue se an tici pa a las pro pias inici ativ as de la ad m inis tració n edu cativ a, y aunq ue nun ca s e manifiest an de l a mism a forma, por su carácter trans cult ural, contri buyen a que evolu cion en en su s formas d e expres ión . Su conex ión a la co ndi ción hi stó rica del ser hu m ano, exp lica su perm anenci a y uni versal idad de esto s val ores. S a nm artín 105 , no s adviert e de la necesi dad d e fund am entarlo s des de la experi encia, y a qu e s ólo a través de el la, p ode m os lleg ar a la conv icció n de que es as m anifest acion es del val or s on las formas correct as y b uenas de hacer las cos as o co m portars e. 104 Martínez de Pisón (2 001 ): Tolera ncia y derech os fund amen tales en las socieda des mu lticulturales. Te cnos, Madr id, p p. 5 3,5 4. 105 Sanm artín, R. (19 99) : Valores cu lturales. E l camb io social entre la tradición y la m odernid ad. Comares, Granada. LA EDUCA CIÓN MORAL EN LA FORMACIÓN DE LOS MA ESTROS Y MAESTRA S EN ESP AÑA (190 0 - 1971) 66 Estos v alore s encu entran f orm as, manifestacio nes o modos de real izació n diferen tes s egún el t iempo y el es pacio , sin em bargo n o dejan d e p erder su prop ia esen cia de val or. Esta permanencia, evol ució n o retroceso en sus diversas m anifest acion es, será anali zada en la cu arta p arte de est a in ves tiga ción , a t ravés de los v esti gio s d e esto s valo res qu e pod am os det ectar en los libr os de text o y lect uras d e form ación de nues tros m aestros y m aestras. En concl usi ón, s i q ueremos e ducar en tod os esto s valo res morales para dis frutar de una exp erienci a humana enrique cedora, neces itamos apoyarnos en todo s ell os. Cons ider ados en su con junto , com o una ét ica m ínima y el em ental, imprescind ibl es para u na reorien taci ón éti ca de los prin cipi os que regulan l a con viv encia entre tod as l as p erson as, ayudan a q ue el in div iduo , cons iderad o p or Cab anas de n atura leza “egoíst a racio nal” 106 , vaya eliminando prog resiv am ente este ego ísmo, ab riénd ose a lo s demás con un sen tid o de resp eto y toleran cia. 1.4 - V alo res y Educaci ón. Cuand o no s referi m os al concep to d e ed ucaci ón en toda su amplitud , habl am os de nece sida d d e hacer pres ente en el currí culu m d el alu m no, esto s valo res m orales anali zados , por se r «alg o valio so», que perfeccion an, ind isp ensab les para la form ación inte gral de l a perso na, com o ind ivi duo y 106 Quintana Cabanas, J.Mª. ( 199 5): P edag ogía Moral. E l desarrollo moral in tegral. Dykins on, Mad rid, p . 210. PRIM ERA PARTE:: Capítulo I Los Valores Mo rales 67 com o ciudad ano. El profeso r Tril la s e muestra rotun do al afirm ar qu e “la educaci ón su pon e, p or su pro pia esen cia, la tran sm isi ón d e valo res, y po r tant o, u na educació n n eutr al es u n con trasen tid o” 107 , por t anto , los do cent es, cons cient es o i ncon scien temente, lo qu ieran o no, actú an desd e una determinada concep ción del m und o y del hom bre, de sde un determ inado sis tem a de valores , m ed iati zan su interpretac ión de la realidad , con dici onan en una det erm inada ori entaci ón, y su actuaci ón d epend e de la s elecci ón d e cont enid os, de l a prio ridad q ue establ ecen en los m ism os, activi dades q ue prog ram an, las teo rías en l as que b asan su act ivi dad pedag ógi ca, el conv encimiento de s u funci ón como pro fesor, el clima de cl ase, l a m etodo log ía de enseñ anza, etc., no escapan a la in fluen cia del sis tema de valo res que sust entan . El pro fesor Marín nos ayuda a en tend er la esen cia d el co ncept o d e educaci ón en es trecha relació n co n l os valo res. Entend em os la educaci ón com o proc eso q ue “lleva al sujeto de l o q ue es a lo que d ebe s er, es p or tan to, hacer pasar al sujeto de su s v alora cion es act uales h asta valo res po sit ivo s m ás alto s q ue aú n n o h a alcan zado” 108 . La educa ción , desd e esta pers pecti va cons ist e pues, en am pliar la g am a de valo res, en hacerl os más p rofun dos , en log rar un a co ndu cta m ás coh erente y con secue nte, en d efini tiv a, h acer m ás vali oso al ind ivi duo y a la socied ad. Creem os q ue l a en señan za d e est os val ores, no deb erían segu ir los mism os m étodo s y técni cas habi tual es em plead os para i m partir cu alqu ier ot ro t ipo de cont enid os referi dos en el currí culu m , pues, com o m ateria in evit able en la 107 T rilla, J aum e (19 92): “El profesorad o ante los c onflictos de valor”. Comun icación , Leng uaje y Educ ación , 15, p. 3 5. 108 Marín Ib áñez, R. (1 993 ): Los va lores, un desafío perman ente . Cincel, S.A., M adrid , p. 160. LA EDUCA CIÓN MORAL EN LA FORMACIÓN DE LOS MA ESTROS Y MAESTRA S EN ESP AÑA (190 0 - 1971) 68 educaci ón, lo s valores exi gen experi encias d el v alo r. Por este m otivo , para Ortega Ruiz y Mín gue z Vallejos , “N o se p uede hacer una id ea (y p or tan to am arla), de Ju sti cia, d e Tole rancia, de Sol idari dad ,..., si no teng o exper ienci as de ellas , si no las encuen tro plasm adas en co ndu ctas contin uadas ” 109 , en forma de hábi tos int eriori zados . Com parti m os l a i dea de qu e cada so ciedad h a teni do, y tien e, s u pro pia jerarquía de val ores. Una soci edad d el ti po q ue sea, si n alg una fo rm a d e recono cimiento púb lico de sus val ores, ll egaría a ser “ una socied ad sin alm a” 110 , sin i dent idad . Por este m otivo , la educaci ón de hoy, consci ente de que se cons tit uye en u n medio im presci ndi ble p ara trans m itir y p erpet uar esto s valo res m orales dent ro de la s ocied ad, pretende, com o fin último, “ h acer a la perso na m ás val ios a” 111 , la educaci ón, por tanto , la cons ideramos como “ inevi tabl em ente val oral” 112 . Touriñ án nos advi erte de qu e el h ombre n o nace m oral, po rque n o n ace sabi endo usar co n recti tud su l ibert ad, “ aprend e a obrar m oralmente en la m edida qu e la educaci ón l e en seña a eleg ir” 113 , opci ones qu e se p resent an en form a de valo res y contraval ores ant e los que el i ndi vidu o deb e pens ar, juzgar y d ecid ir por sí m ism o. Es d ecir, la ed ucaci ón, ya s ea formal o in formal, deb e ay udar p ara que de fo rm a autón om a y libre, el s ujeto ten ga crit erios firm es y 109 Ortega Ruiz, P. y Míng uez Vallejo s, R. (20 01) : Los Valo res en la educa ción . Ariel, Bar celona, p .30. 110 Galino, A. (19 80) : Presupu estos cultu rales para una ped ago gía d e los va lores en e l siglo XX . Academia de Do ctores d e Madr id. Ma drid, p. 1 5. 111 Op. cit. Marín (19 93) , p. 16. 112 Ibide m, p. 1 8. 113 T ouriñán, J.M. (19 79): El sentido de la libertad . EME SA, Madrid, p. 8 7. PRIMERA PA RTE: Capítulo II L a Educac ión Moral 75 “ elem entos i ntel ectual es (juicios , pri ncip ios ) q ue guí an la acci ón; afectiv os (sent im ient os) y activ os (volu ntad , háb itos , obr as)” 121 , qu e con tribu yen a qu e el profes or Quinta na determine el hec ho m oral como “ com plejo, ext enso , confu so, di fícil y comprom etido ” 122 , evi denc iánd ose de es te modo, q ue en el tem a de m o ral h allamos ant ino m ias en su relaci ón di alécti ca, l as cuales precis am ente, h abrá qu e tenerl as en cuen ta si no qu erem os caer en dog m atismos. Teniend o en cuen ta el v alor d eont oló gico y casu íst ico de l a edu cació n m oral, ésta ad m ite m últi ples defin icio nes. Destacamos entre ellas , las qu e l a desi gnan co m o un “proceso m edian te el cual e l alumno m adura el sen tid o de la v erdad, del b ien , de l a just icia, de l a resp ons abil idad , con la p recis a y vig ilan te ay uda del m aestro” 123 . Esta defini ción , aunque clara y pr ecisa, requi ere añ adirl e ciert os m atices que la h agan exten sib le a tod os los ámbitos del con ocimiento y a to das las ci rcuns tan cias per son ales, esp aciales y tem poral es. Por ell o, deb em os ent enderl a como u na t area de con stru cción dial ógi ca de ciert as normas y p autas de cond ucta s m ediant e las cu ales, las perso nas pu eden el aborar s olu cion es creati vas y resp ons ables a l os d ilemas a xio lóg icos que se les present an de continu o, tanto en el ám bito privado com o en el púb lico . Est a es la vis ión que actu almente d efiend e el GREM o Grupo de Inv esti gació n s obre Educació n Moral dep endi ente de la Universi dad de Barcelon a, la cu al compartimos po r co nsid erar q ue defien de el es píri tu crít ico y t ransfo rm ador de cad a su jeto, e leván dol o a la categ oría d e protag oni sta d e su pro pia h ist oria, acept ando el valo r de cada pers ona , sitúa en sus m anos la 121 Ibide m, Quintana Cabanas, J. Mª (19 95), p. 24. 122 Ibide m, p. 6. 123 Bo sello, A. P. (19 93): Escuela y valores. La edu cació n mora l. CCS, Madrid , p. 145 . LA EDUCA CIÓN MORAL EN LA FORMACIÓN DE LOS MA ESTROS Y MAESTRA S EN ESP AÑA (190 0 - 1971) 76 respo nsab ili dad de in vent ar su vi da, de to m ar decisi ones perso nales en sit uacio nes de co nfli cto d e valor y de const ruir u na forma de ser des eada, “ pretend e ayudar a l os alumnos y alumnas en el p roceso d e d esarrol lo y adqu isi ción de las cap acidad es para s enti r, pensar y actuar, así co m o de lo s cono cim ient os sus tant ivo s p ara enfrent arse aut óno m am ente a aquel las sit uacio nes qu e im pli can o pu eden implicar un confl icto de valo res” 124 . Para Puig y Mart ínez, nos hallamos en el ám b ito de la Educación Moral, “cuando nos pl anteamos tem as vital m ente importantes , tem as que afectan a las pos ibi lid ades d e viv ir un a vid a dig na y p lenamente humana, tem as en defin iti va qu e po drían colo car al h ombre en situ ació n d e medio y alejarlo de s u s tatu s de fin en s í mism o, (...), s upo ne apr ender a gui arse autó nomam en te an te te m as en l os que nadi e pu ede d arnos una se guri dad defin iti va” 125 , pero res pecto d e los cu ales p odemos el abora r sol ucio nes q ue cons ideramos m ejores y m as justas qu e otras . La Edu cació n Moral está ocupand o un papel prepon derant e en t odo s l os ám bito s de la socied ad porqu e desde la pos tm odern idad , se nos está exigien do la acept ación de la p lural idad com o forma de vida; e nten did a c om o enfrent am iento de valoracio nes en la qu e d esaparece n l as segu ridad es abso lut as de antañ o. Con viv im os co n d ivers os m odelo s d e v ida que requ ieren m odos d e conv iven cia razon ados , s oli dario s y just os, d e ahí que n ecesit em os de l a ed ucació n m oral p ara qu e l a pe rson a s epa enfren tarse a lo s m últ ipl es confl icto s val orales que se nos presen tan en nues tra con viv encia con l os dem ás, o en la t om a de decis ion es qu e debemos adopt ar en div ersas 124 Álvarez Gonzalez, M.; y Bisquerr a, R. (1 996 ): Man ual d e Orienta ción y Tutoría . Pra xis, Barcelo na; en Puig Rovira, y Martín García, Ed uca ción Mo ral , p. 127 . 125 Puig, J. M., y Martínez, M. ( 199 8): E duca ción Moral y Dem ocracia , Laertes, Bar celona. PRIMERA PA RTE: Capítulo II L a Educac ión Moral 77 sit uacio nes, de tal fo rm a, que tras ellas nos hal lemos “ alto s de m oral”. Es de dest acar, la co ndi ción neces aria de auto nomía en l os sujeto s, l os cual es deben orien tar sus decis ion es basad os en crit erios racio nales , pos tura defend ida p or Kant en la bú squ eda de l o que cad a cual ent iend e por u na vid a buen a y feliz. En la m isma lín ea que Orteg a y Arangu ren; Mori y ón defien de l a relació n di alécti ca del s enti do moral del act o hu m ano y l a bús qued a d e la felici dad; felici dad que Ade la Cort ina enmarca, com o s ing ular, depen dien te de ca da “ cons titu ción psi coló gica d e cada perso na, - y que para al canzarla - no cabe acon sejar determinadas con duc tas desde la ex peri encia, careciendo d e sent ido preescri bir un ivers almente” 126 . Exaltamos el val or d el ind ivi dual ismo, pues , “Sólo el i ndi vid uo autó nomo p uede s er realmente sol idari o, porq ue só lo él pued e el egir entre serlo y no serlo ” 127 . Nos m ovem os en el ámbito ínti m o d e la p erson a, en su conci encia, pero si admitimos q ue deb em os resp etar cualq uier deci sió n adop tada por o tros , estamos adm itien do “el t odo vale”. Desd e esta po sici ón tan s ubjeti va, Adela Corti na in sta a que ést a sea resp etad a, pero en úl timo térm ino , “ por in - co m unicab le e s i n - compartibl e” 128 , po r est e m otiv o, y d esde una éti ca dial ógi ca, debemos aceptar la n ecesid ad de la exis tenci a de uno s “ m ínimos morales” 129 q ue hagan po sib le la co nvi ven cia en tre las pers onas en el res peto de una auto nomía sol idari a, est o n os llevar ía a adm iti r qu e “el hecho de c om parti r est os mínimos, permite la con viv encia de un os m áxim os” 130 . 126 Cortina, A. (19 94a) : Ética Mínima . T ecnos. Madrid , p. 39. 127 Savater, F. ( 199 5): É tica como amor p ropio . Grij albo Mondad ori, B arcelo na, p. 3 33. 128 Op. cit. Cortina, 19 94a, p. 148. 129 Op. cit. Cortina, 19 94a, p. 148. 130 Cortina, A. (19 93) : Ética a plicad a y democra cia rad ical. Ma drid , p. 196. LA EDUCA CIÓN MORAL EN LA FORMACIÓN DE LOS MA ESTROS Y MAESTRA S EN ESP AÑA (190 0 - 1971) 78 Aceptand o pu es, est as «éti cas kan tian as» qu e defien den la exi sten cia d e un ideal m oral en cada u no d e no sot ros, es a lo que Kan t d enomina moral 131 . Podemos acep tar, d esde esta visi ón, sin m iedo a c aer en dog m atismos, ni en códi gos m orales ún icos , que la ed ucació n m oral, es “una formación prud encial del carácter” 132 ; consid erado éste, com o “ un fin gen eral de l a ins trucci ón y di scip lin a escol ar” 133 . Esta vis ión d e la ed ucació n moral, tam bién defendid a por Arangu ren o Adela Cortina, es tabl ece q ue “la educaci ón moral no s e trata t anto de la o bedi encia a d eberes , com o de la adqu isi ción de un caráct er q ue nos p osi bil ite v ivir mejor” 134 , con u n enten dimiento ent re las perso nas que nos posib ili te crear un m undo más humano c on con cien cia “ de qu e s omos l os protagon ist as de n uest ra vid a com ún, lo s que h em os de eleg ir ent re co nst ruir un puebl o o qu edar en masa dis gregad a” 135 . La educa ción moral, enten did a co m o p roces o que cap acita a la per son a para sa berse en frent ar a aqu ellas si tuaci ones d esmora liz ant es; (...) que lle va a los su jetos a enfre ntar la v ida con un el evad o estad o de áni m o” 136 , q ue les ay uda a gui ar su cond ucta en u n pro ceso de refl exió n y de m eta - reflex ión qu e perm ite al indi vid uo ha cer eleccio nes razo nabl es, im pli cándo lo en u na 131 García M orente, M. (19 75) : La Filo sofía de Kant . (Una introdu cción a la filosofía). Espa sa - Calpe, Madrid , p. 139 . 132 García M oriyón, F. (19 98): Crecimiento Mora l y Filoso fía pa ra niñ os . Aprender a Ser, De sclée De Bro uw er, Bilbao , p. 28. 133 Dew ey, J. (18 59 - 1952) (1998): Democracia y Ed ucació n: u na introdu cción a la filosofía d e la e duca ción. Ediciones Mo rata, S. L,, Madrid , p . 28 9. 134 Op. cit. Cortina, A. (19 94), p. 1 9. 135 Ibide m, p. 12 . 136 Op. cit., Mor iy ón, F. (1 998 ), p . 28 . PRIMERA PA RTE: Capítulo II L a Educac ión Moral 79 conci enciaci ón del deber - s er po r enci m a de t odas su s i ncli nacio nes y razonamientos egoí stas . Con Leon ardo Rodríg uez com parti m os q ue hablar de m oral de m áxim os su pon e “desbordar lo s m árgenes d e lo est rictamente debi do (...)” 137 , en defen sa d e lo que Max Schel er d enomina «am or», como “ el estrato más profu ndo e inmediato de l a experi encia moral, co nst itu ye la actu aliz ación de los valores m ás elevad os qu e pued e encarnar el sujeto” 138 , idea refrendad a por E. From m en s u obra clásica El ar te de amar 139 . Otra persp ectiv a que def ine la ed ucació n m oral, es cons iderarl a co m o un ámbito de refl e x ión que ayuda a: 1) Detectar y cr itica r l os as pecto s injus tos d e la reali dad cot idi ana y d e las no rm as soci ales v i gent es. 2) Con stru ir formas de vid a m ás jus tas tant o en los ám bit os int erperso nales com o en lo s cole c tivo s. 3) Elabo rar autón oma, racio nal y dial ógi cam ente princi pio s general es de v alor q ue ayuden a enjui ciar crít ic a m ente la realid ad. 4) Con segu ir que lo s jóvenes hagan suyo aquel tip o d e com port am iento co herent e co n l os pri ncip ios y normas q ue perso nalmente hayan con s trui do. 5) Lograr q ue ad qui eran ta m bién aq uell as n orm as qu e la s ocied ad de modo d em ocrático y b uscan do la just icia y el biene star colect ivo se ha d a do. 137 Rodríguez, L. (1 992 ): Debe r y valo r. Investig acion es éticas. T ecnos, M adrid , p. 187 . 138 Op. cit. Quintana Cabanas, 1995, p. 2 11, en Scheler, M. (19 41): Ética. Nue vo en sayo d e fun damen tación de u n person alismo ético . T omo I. Revista de Oc cidente, Mad rid. 139 Fromm , E. (1 996 ): El a rte de a mar. P aidós, Barcelo na. LA EDUCA CIÓN MORAL EN LA FORMACIÓN DE LOS MA ESTROS Y MAESTRA S EN ESP AÑA (190 0 - 1971) 80 Dicho de o tro modo, la edu cación moral q uiere pro vocar en el alumnado el d esarro llo y la formación d e tod as aqu ellas capacid ades que int ervien en en el jui cio y la acción m oral, a fin de q ue sea n ca paces de orien tar de modo ra cion al y au tón omo en aqu ellas si tuaci ones qu e les plan teen un con flict o de valo res. Precisamente p orqu e l a ed ucació n m oral sup one ori entar se autó n o mam ent e en sit uacio nes de confli cto de valores no se la p uede catal ogar de práct ica re prod ucto ra o i ncul cadora d e valore s, sino que prob ablemente s ería m ejor en tend erla como lu gar de cambio y de trans form ación perso nal y colecti va, com o lugar de em ancipaci ón. Si, por otra parte, la ed u cación moral s upo ne ori entars e racion al y dial ógi cam ente en sit uacio nes de con flict o de valo res, no s e la pued e cat alog ar d e prá ctica ind ivi dual ista o sub jetivi sta, sin o que pro babl em ente serí a mejor con sid erarla com o l ugar de enten dimiento y de creat ivi dad c olect iva, co m o lu gar d e diál o go y quizás acu erdo ent re perso nas y grupos . Esta co ncepci ón de l a edu cació n moral no se entien de úni cam ente com o u n p roceso de sociali zación , po r el con trario , qu erríamos de stacar especi almente la verti ente creati va y tran sfo rm adora de l a ed ucació n m oral: limitar la ad aptaci ón y resalt ar la const rucci ón d e formas d e vi da más jus tas y qui zás nuev as. La ed ucació n m oral implica la dec isió n con scien te de cambiar el curso de lo s acontecimientos ; implica la con stru cción vol unt aria de la prop ia his tori a perso nal y colectiv a. La pro pues ta de l a educa ción en val ores q ue hemos descri to, es tá especi almente pensad a para facili tar la co nvi venci a en so ciedad es plural es y no pued e ob tener crit erios d e v alor de lo s m odelo s clás icos d e ed ucació n m oral, n o pued e apr ovech ar l as ap orta cion es d e l os m odel o basad os en una concep ción abso lut a de los valores . Estos modelos se fund am entan en una PRIMERA PA RTE: Capítulo II L a Educac ión Moral 81 vis ión del mundo que permite der ivar a p artir de ella un con junto de valo res y normas de cond uctas in dis cuti bles e inmodificab les. Valores y no rm as q ue acost um bran a imponerse con la ayuda de algún poder autorit ario y qu e preten den regul ar minucios am ente todo s los aspecto s de la vi da person al y soci al. Est a po stu ra d esemboca en exp lícit as e in sist ente s prácti cas edu cativ as que ti enen co m o p rinci pal fi nali dad la tran smisión u nila teral de los valo res y normas q ue s e han de res petar. El t rabajo de trans m isió n se realiza con l os m edios que en cada caso parecen m ás oportu nos , instrucci ón, conv encimiento, in culcaci ón ad octri namiento u o tros , y util i zando , si fue se necesari o, l as coaccio nes o port unas para log rar que to dos los alumnos adqu ieran los valo res y l as n orm as pro pue stas . Desde es ta persp ectiv a, pare ce que no sería ú til n i opo rtun o bu scar m odel os de es tas caract eríst icas. Tam poco no s parece n acert adas las reflexi ones qu e h an l levad o l a educaci ón moral hacia modelos basad os en u na c oncep ción relat ivi sta de l os valo res. Esta pos tura s e fu nda m enta en la con vicc ión d e q ue el acuerd o en un tem a com o el de l os valo res es u na cuesti ón simplem ente cas ual, y a qu e n o hay n ing una opci ón de v alor preferib le en sí mism a a las dem ás, sin o que en realid ad valo rar algo es to m ar una de cisió n ba sada en criteri os t otal m ente sub jetivo s. Por tant o, no sería posibl e afirm ar, según esta concep ción , que una norma o un comportam iento det erm inado sea m ejor q ue o tro. Desd e el p unt o de v ist a d e la ped agog ía, es te m odelo t iend e a limitar el pap el d e l a educaci ón m oral. Las do s fun damentacion es de la ed ucació n moral q ue acabamos de presen tar n o so n l as ún icas pos ibl es en la actu alid ad. Cada día son m ás claro s los pas os hacia u na defi nici ón de l a educaci ón moral basad a en la cons trucci ón raci onal y autón oma de prin cipi os, val ores y norm as. Este LA EDUCA CIÓN MORAL EN LA FORMACIÓN DE LOS MA ESTROS Y MAESTRA S EN ESP AÑA (190 0 - 1971) 82 m odelo no d efiend e valo res abs olu tos , pero t am poco es relati vis ta. Afirm a que no tod o es ig ualmente correcto , y que hay p osi bil idad es bas adas en l a razón, el d iálo go y l a volu ntad de valo r que no s pu eden perm iti r de term inar algu nos p rinci pio s val ios os qu e, a pes ar de ser abs tracto s y fo rm ales, pu eden conv ertirs e en gu ías su ficie ntes d el juici o y la cond ucta h um ana. Al p ropo ner un modelo de edu cació n moral res petu oso con l a au ton om ía d e l os sujeto s y a la v ez ori entad o p or cri terio s r acion ales, nos s eparamos de la s p rop uest as auto ritari as que d eterminan, al m argen de la c onci encia i ndi vid ual lo q ue es tá bien y lo que está m al. Para fin aliz ar, y con visi ones di ferent es, l as d efini cion es sobre qué se enti ende por educaci ón m oral s on las aportad as por Hall y Dav is. Desde un a vis ión cogn iti va de l a psi colo gía , l a design a com o “ ayuda al desarrol lo humano con sis tent e en pr opo rcion ar a los ind ivi duo s ex perien cias concret as de t omas de deci sion es y d e práctic a del razon am iento m oral” 140 ; y Med ina, desd e u na p erspe ctiv a so cial, defin e l a ed ucació n m oral com o “ desarro llo y fortal ecimiento d e la capacid ad qu e l a perso na tien e de obrar rect am ente con lib ertad, po r s u adh esió n vol unt aria a los v alores fund ados en la tend encia al Bien y al cum plimiento d e lo s deberes que ello s n os exig en, al m argen de l a equí voca presi ón social ex ist ente” 141 . Am bas defi nici ones nos señal an aspect os i m port antes implícito s en la ed ucació n moral, presen cia qu e q uedará paten te cuan do trat em os lo s m étod os de en señan za actual es. 140 Hall, R. T .; Da vis J. U. ( 197 5): Mora l Edu cation in The orie an d Practice . Pr ometheu s Boo ks, Buffalo, N. Y., p. 175 . 141 Medina Rubio, R. (19 87): “Ref lexiones sobre ed ucación moral”. En Jo rdán, J .A.; Santolaria, F.F. (eds): La edu cació n mora l hoy. Cuestiones y perspectiva s. PP U, B arcelo na, p. 1 83. PRIMERA PA RTE: Capítulo II L a Educac ión Moral 83 Si anal izam os y com param os, las d ist int as defini cion es señalad as en estas pá gin as, y teni end o en cu enta ot ras muchas incl uid as en lo s m anual es citad os, pero qu e no h an sid o reco gid as po r repeti tiv as o n o apo rtar nad a nuev o al ob jeto de nu estro es tud io, conclu im os dicie ndo : q ue la edu cació n m oral, co m o p roceso in ten cion al, d irig ida a l a p erson a, en el respet o de su auto nomía, l e ayuda a h acer b uen uso d e s u l ibert ad, e nten dien do por buen uso , tod o aqu ello qu e hace q ue s u vi da s ea m ás feli z si em pre qu e su co ndu cta no p erjudiq ue al otro . Tiene por ob jeto l a fo rm ación de pers onas aut óno m as y dial ogan tes, di spu estas a implicarse y com prom eterse en una relación perso nal y en una parti cipaci ón socia l b asadas en el «uso crí tico d e la razón, com o proc eso de creci m iento , y cam ino d e feli cidad » 142 , ap ertur a a lo s demás y respet o a los Derechos Humanos. 2.2. - Los v alo res y la educación moral. En l a actual idad , am bos con cepto s ti enden a s er uti lizad os y cons iderad os como sem ejantes, y esto es así porq ue es tán est rechamente relacio nado s. Si n e m bargo, son co ncept os difer entes aunqu e numerosos auto res los em pleen i ndi sti ntamente p ara habl ar en gen eral de la edu cació n m oral. La educaci ón m oral, tiene com o finalid ad el dis cerni miento , la opció n y por últ im o, l a adhesión a determinados valo res, és tos se con stit uyen en su sus tent o m aterial , en su ob jeto de est udi o. Es el proces o qu e nos l leva a 142 Deard en, R.F.; Hirst, P .H. y Peters, R.S. (19 82): Educ ación y desa rrollo de la razón . Forma ción del sentido crítico. Narc ea, Mad rid, p. 3 85. LA EDUCA CIÓN MORAL EN LA FORMACIÓN DE LOS MA ESTROS Y MAESTRA S EN ESP AÑA (190 0 - 1971) 84 pref erir unos valo res sob re otro s con sid erados de m ás alta j erarquí a en cuanto nos p osi bil ita u na may o r perfecci ón co m o pers ona, cap acitán don os p ara percib irlo s y captarl os. Hablam os de desarro llo d e las capac idad es m orales , cuando , en palab ras de Rawls, y tom ando com o princip al valor la just icia social, ej ercitamos el juicio, la refl exió n, s obre esto s v alores morales, “sobre l a just icia o injus tici a de las ins titu cio nes y de l as p olí ticas púb licas , y cuan do p erseg uimos nues tra p ropi a concep ción de la vi da buen a” 143 . Para Del val y Enesco , “la con duct a m oral depe nde en defi nit iva d e los valo res de lo s cu ales se p arta” 144 ; y para Frond izi 145 , l os confl icto s en tre valo res pos iti vos , s on la cau sa de lo s pro blemas morales. La rel ación entre am bos co ncept os se ev iden cia cuan do se b usca d esarrol lar en el su jeto u na actit ud au tón oma, de res pon sabi lid ad fren te a los v alores , ent onces , hab lamos de educ ación m oral. Entend em os q ue un a p erson a moralm ente b ien edu cada, es aq uell a qu e tien e con cienci a de vivir en soci edad , qu e p osee un os val ores po sit ivo s m ínimos qu e l e ens eña a co nvi vir con lo s d em ás, co n u n pro y ecto d e vida q ue le sati sface y le real iza como p erson a. En nuest ro actu al s ist em a edu cati vo, los val ores quedan patentes a tr avés de los Temas Transvers ales del currícu lum 146 , en tre los cuales se hal la la Educac ión Moral y Cívica. Su argumento nuc lear se in serta en l as demás dis cipl inas , e impregna l os restan tes temas trans versal es. En to dos el los se resal ta la facet a del h om bre com o ser so cial, preo cupa do po r las nece sida des pres entes en su s ocied ad, 143 Op. cit. Martínez, E. (19 99) , p. 110 . 144 Op. cit. Delval, J. y Enesco, I . (19 94) , p. 60. 145 Op. cit. Frondizi, R. (197 2), p. 2 21. 146 Busquets, D. y otros (1 994 ): Los Tema s Transversales. Claves d e la formación integ ral. Aula XXI, Santillana, Madrid. PRIMERA PA RTE: Capítulo II L a Educac ión Moral 91 2) La aceptaci ón, la com peten cia, l a real izació n p erson al o el am or prop io so n las p rinci pales motivacio nes que im pul san el desarro llo m oral, m ás qu e cub rir u na n ec e sid ad b iol ógi ca o reduci r la ansi edad o el m iedo. 3) El des arroll o m oral es uni versal . Tod as las cul tura s p resent an int eracción s ocial , ad opci ón de rol es y co nfli ctos soci ales q ue exig en una i nteg ración m oral. 4) Lo qu e caracteri za a cada estad io es el nivel estructu ral de razonamiento moral del sis tema cog nit ivo del niñ o. El n ivel d e razonamiento moral se alcanza en interac ción con lo s otros, no es una in terio rizaci ón de n orm as ya establecid as po r otro s. 5) Las in fluen cias de l m edio s e defin en po r la exten sió n y cali dad de los estí m ulos co gni tiv os y so ciales que se pre sent an al n iño duran te su d esarrol lo, más que por las experien cias especí ficas con los p adres o p or las experi encia s de di scip lin a, prem io y casti go. Adem ás d e e stas co rrient es, están s urgi endo otras pos icio nes int egrado ras intermedias co nsi deran do elementos d e am bas lí neas, pu es para algu nos autor es, com o Agus tín Morón y Bern ardo d e la Rosa, “la ed ucació n m oral, al m enos l a infan til , requi ere una integ ració n práct ica de am bos enfoq ues” 171 , es d ecir, el des arroll o m oral t endrá en un pri m er m om ento un a orien tació n h eteró noma y m ecánica m anifestad a a través de la formación de hábi tos , y en segun do lug ar; el des arroll o d el razonamiento aut óno m o. Nosot ros, aun que com parti m os l as lim itaci ones y difi cult ades que Escám ez señal a a este úl timo m o m ento d e la form ación m oral, “ com o opci ón 171 Moró n Marchena, A.; y De la Rosa Acosta, B: (1 995 ): “Más sobre la Educació n Moral”, Comuni dad Educ ativa, diciembre, p. 28. LA EDUCA CIÓN MORAL EN LA FORMACIÓN DE LOS MA ESTROS Y MAESTRA S EN ESP AÑA (190 0 - 1971) 92 pos ibl em ente i nst alad a en el re ino de la uto pía p or sus difi cult ades eno rm es para su apl icació n prácti ca” 172 , n os inc lina m os p or di cho modelo, pu es creem os que el desarro llo d el razo namiento m oral im pul sa a la in terio rizació n cons cient e del pro pio sist em a jerárquico de valo res, q ue desde la Edu cación procu ram os qu e sea el qu e m ejor contrib uya a una socied ad m ás humana. Después de reflex ion ar s obre estas t eorías cu y o sus tent o teó rico es tá abalad a a través d e la n um erosa b ibli ogra fía que en l a actual idad e xist e sob re desarro llo m oral, coincid im os en señalar los sigu ient es m odelos de desarro llo, aceptan do el hecho q ue l os tres m odelo s p ueden compartir est rateg ias m etodo lóg icas co m unes, pero se di ferencian en el modelo d e p erson a qu e s e escon de tras cada uno de ello s y en sus recurso s di dácti cos. 1º - El Model o de Socia liza ción : Es el modelo b asado en un có dig o m oral úni co, qu e func ion a como l ey m oral en la q ue n o cab e dud a ent re l o q ue e stá «bien o m al». La educaci ón, s egún est e m odelo , se d irig e a acatar obed ienci a, em pleánd ose la represión , la coacción , co n predom ini o de lo s casti gos y priv acion es, o por el cont rario, a trav és de recompensas y em u lacio nes. Este modelo pued e – o n o - inco rporar la ed ucació n relig ios a com o un m edio m ás d e faci lit ar l a i nteg ración d e u nos valo res morales un ivers ales, diri gien do la v olu ntad hacia el bi en. Los medios para llevar a cabo este objeti vo, qu e suel e s er p riori tario s obre tod os los ed ucati vos , s e cen tra en cont raer b ueno s hábi tos d esde los p rimeros año s, a tr avés d el ins tin to d e im itaci ón que el niño t iene tan desarro llad o, e nseñ ándo le a d iferen ciar lo s buen os y los m alos ejemplos, compañías, lib ros, esp ectácul os, en señán dol es a 172 Escámez Sánchez, J. (1 991 ): “¿Qué hacer en educación moral? ”. En homenaje al pr ofesor Do ctor Do n Ricardo Marín Madr id, p . 10 2. PRIMERA PA RTE: Capítulo II L a Educac ión Moral 93 dis tin guir en tre háb ito , v irtu d, vi cio, t ipo s de pasi ones , fomentando la conci encia m oral y los sent imientos m orales (relig ios o, a m or a lo bu eno, afició n a lo hone sto , h ábit os d e obed ienci a, orden , aseo, dis cipl ina,...), es decir, coinci de con lo que tradi cion alm ente ha p erseg uido la educació n para la urban idad o educaci ón cí vica. Si qui siéramos resumir la aportaci ón q ue ha reali zado l a teoría d el aprend izaje soci al al est udi o del d esarrol lo moral señalar íam os qu e: a) Las no rm as morales bási cas s e adqu ieren en l a int eriori zación de normas cultura les ext ernas al sujeto. b) Las infl uenci as del medio se can alizan en dos vías di ferenciad as. Prim ero, las variaci ones cuant itat ivas en la i nten sid ad de l as recompensas y casti gos prop orcio nad os p or l os agentes soci alizad ores. Segu ndo , m ediante el aprend izaje obse rv a cio nal. c) La m otiv ació n b ásica de adq uisi ción d e reg las m orales est á en la bús qued a de recompensas s o ci ales o en la evit ación de cast igo s. d) El d esarro llo moral su pon e u n avan ce de la adap tació n cond uctu al a unas reg las morales m ás que u n cam bio cogn iti vo estru ctural . e) El desarro llo m oral está sujeto a var iacio nes sit uacio nales y cult urales . 2º - El Modelo de Construcció n : Su fund am ento s e hal la en la concep ción epis tem oló gica raci onal ist a según la cual, y sig uien do la teoría de K ant, existe LA EDUCA CIÓN MORAL EN LA FORMACIÓN DE LOS MA ESTROS Y MAESTRA S EN ESP AÑA (190 0 - 1971) 94 una ley univ ersal d e “ hacer el bien , no por i ncli nació n, s ino p or d eber” 173 . Esta i dea es uno d e los centro s de su razón p ráctica o prin cipi os del com port am iento m o ral según Kant, y aunqu e nuest ras preten sio nes se es capan en p rofun diz ar en su filos ofía, no pod em os dejar de hacer referen cia a ell a dada la fuert e infl uenci a de su s teo rías en el deb ate co ntemporáneo s obre m oral. Este m odelo se d irig e a l ograr s eres q ue o bren l ibremente; q ue t engan por sí m ism os, u n v alo r in trín seco – com o fin es en sí mism os, es deci r q ue pien sen y actúen aut óno m am ente de acuerd o con p rinci pio s uni versa les. Com o bu en lecto r de Rou sseau , Kan t respe ta los dis tin tos m om ento s d el desarro llo del ni ño y s epara lo s perio dos de la edu cación p ara l as diferent es edades evol utiv as de l a psico log ía in fanti l. La d octo ra O`Neill 174 , co m o g ran conoced ora de l a fil oso fía kanti ana, nos señ ala u n h echo destac able en to dos su s es crito s s obre ética: “un inco ndi cion al com promiso con la li bertad h um ana, co n la d ign idad del hombre y co n l a co ncepci ón de que l a o bli gació n m oral no deriv a ni de Dios , ni de las auto ridad es y co m unid ades humanas ni de las preferen cias o des eos de lo s agent es hu m anos, s ino d e la razón ”. Es p or tan to, u na v isi ón cons truct ivi sta qu e de fiend e el u so del razon am ient o como pr ocedi m iento para l legar a un perfecci onamiento moral. Su t eoría coin cide con l os plan team ient o de Rawls 175 , para el cu al, la reflex ión com o pro cedi m iento a través del cual se ll ega a l a con vicci ón con el ob jeto d e q ue s e s iga afirmando los mism os pri ncip ios que se de fendí an cu ando le l legu e el m om ento de aceptar s us con secue ncias . Se parte del su pue sto d e que no exis ten verd ades 173 Kant, E. ( 194 6): Fu nda menta ción d e la metafísica d e las co stumbres. Espasa - Calp e, Buenos Aires , p. 32 - 33. 174 En Peter Singer (ed.) (19 95) : Compen dio d e Ética . Alianza Editorial, Madrid , p . 25 3. 175 Op. cit. Raw ls 1999 , pp . 20 9 - 262. PRIMERA PA RTE: Capítulo II L a Educac ión Moral 95 m orales objeti vas, es la prop ia p erson a la q ue d ebe l legar a trav és de la reflexi ón y bajo condi cion es de racio nali dad, ll egar a un co nsen so d ialó gico . Anterio r a est os plant eam ient os, l a obra de Piag et 176 sup uso un cambio de ori entaci ón en lo s es tud ios qu e se realizab an s obre el d esarro llo de la m oral. Ant es d e es cribi r su l ibro , l os es tud ios s obre d esarrol lo moral es taban centrad os en l as val oraci ones m orales de la cond ucta. La ob ra de Pi aget se centró en el razonam iento m o ral de los sujetos, es decir, en los criterio s que se usan para juzg ar l as condu ctas m orales y cómo se razona sobre ellas . Piag et cons ideró q ue l as norm as que re gula n l a co ndu cta de un sujeto pued en est ar im pues tas p or otro s (en l os ni ños im pues tas p or lo s adul tos ) o p uede n es tar int eriori z a das, haci éndo las el sujeto s uyas. Los est udi os de Piag et s obre p robl em as morales se ce ntraro n en cu atro concep tos : la i nten ción de las acci ones , la respo nsab ili dad, la mentira y la noci ón de just icia (co ncep to cla ve del cono cim ient o m oral). Al ig ual q ue hici era en l a eval uació n de l des arroll o co gni tiv o, Piag et di s e ñó s itu acion es en las que pl anteab a al su jeto p rob lem as d e n atural eza moral. Con es tas ta reas, - his tori as - que contab a a los niños para que ello s después las evalu aran, Piaget fue deli m itan do la ev olu ción en este campo. La evolu ción qu e Piag et fue observ and o en cad a u na de l as noci ones que hem os desarrol lado l e h izo pen sar en l a exis tenci a de tres es tadi os en el desarro llo moral. En el primero, caract eríst ico de lo s n iño s peq ueño s, el valo r de l as n ormas está unid o a las pers onas qu e las di ctan, est o es, a los ad ult os. Por tant o, en est e estad io hay que cumplir las no rm as porq ue lo 176 Op. cit., Piaget 1 977 . LA EDUCA CIÓN MORAL EN LA FORMACIÓN DE LOS MA ESTROS Y MAESTRA S EN ESP AÑA (190 0 - 1971) 96 m anda una au tori dad . A est e es tadi o Pi aget l o deno m inó moral heteró noma, y a que la norm a se sitú a fuera del sujeto . La m oral heterón om a se correspo nde con u na es truct ura de ca rácter preop eratori o: el realis m o moral. Segú n Pi aget, el realismo m oral m arca que las obli gacio nes y valores son indep endi ente s del cont exto y las int encio nes. Esta es truct ura es l a cau sa d e l a creencia en la respo ns a b ili dad ob jetiva p ropi a de la m oral he terón om a. El seg und o estadi o, faci lit a el pas o del realis m o m oral al rel ativ ismo m oral. El papel de los ad ult os se red uce y g ana en importanci a la funci ón de los igual es. El concep to de justici a sufre un cam bio, no está y a estimulado por la acción de perso nas con aut orid ad, s ino que es tá fu n dam entad o en la coop eración , igual dad y reciproci dad. Lo bu eno y lo malo pa sará a ser algo que t endrá que ver con la co nsi deraci ón mutua d e neces idad es. El niñ o exig e una i gual dad tot al, i n cl uso por en cima de la a uto ridad , lo qu e l e l leva a u n igu alit arismo radi cal y abs olu to. Es deci r, pasamos a un ci erto rel ativ ismo fund am entado en la coop eración e ntre ig uales . En el t ercer estad io, al qu e s e accede de forma gradu al, el ni ño juzga l as normas en fu nció n de su s prop ios criteri os, i ndep e n dien temente de qui en las dict e. Este est adio se den omina de m oral aut óno m a. Otro au tor cons truct ivi sta es Kohlberg 177 , el cual d esarrol ló su trabajo sig uien do el d e Piag et, aun que la t eoría de la moralizació n del des arroll o cogn iti vo de Koh lberg s upu so una profu ndi zación y ampliació n de la obra piag etian a. 177 Kohlberg, L y Turiel E . (19 80) : Desarrollo y educ ación moral. Narcea, Madrid . PRIMERA PA RTE: Capítulo II L a Educac ión Moral 97 La teorí a del des arroll o moral de Kohlberg diferenci a tres grand es niv eles y sei s es tadi os (dos en cada u no de l os niv eles). Los tre s n ivel es prin cipal es son : • Nivel I : - Preconv encio nal (es tadi os 1 y 2). • Nivel II : - Conv encio nal (es tadi os 3 y 4). • Nivel III : - Postconv enci onal (estadi os 5 y 6). El ni vel precon venci onal es el de la may o ría de los niño s m enores de diez añ os. Corres pon de a un a m oral h eterón om a en la q ue hay que evi tar trans gredi r n orm as q ue conll evan cas t i go s y se juzgan l as accio nes po r sus cons ecuenci as. El niv el conv encio nal correspo nde al período de edad entre 10 y 1 3 año s, aunq ue m uchos adol escent es y adul tos co nti núan en é l. Supo ne l a aceptaci ón d e las no rm as del grupo d e fo rm a incu esti onab le. Hasta aqu í la teorí a est á i nsp irada en la de Pi aget, pero el t ercer niv el qu e añ adió Kohlb erg está m ás i nflu ida p or ori entaci o nes fi losó ficas . El p eríod o po stco nven cion al (desd e ap roxi m adam ente los 13 añ os, en algu nos su jetos. Otros no l o cons igu en nunca) se caracteri za po r la aceptació n de prin cipi os m o rales pr o pi os del sujeto , que se an tepo nen, s i fues e necesari o, a las normas del grupo. LA EDUCA CIÓN MORAL EN LA FORMACIÓN DE LOS MA ESTROS Y MAESTRA S EN ESP AÑA (190 0 - 1971) 98 Para Kohl berg , el desarro llo del razonamiento moral evolu cion a junto al d esarro llo cog nit ivo y l a cap acidad de ado ptar per spect ivas s ocial es. Sin em bargo, aun que l os avances en el r azonamiento m oral i m plican hab er alcanzad o pro gresi vos niv eles de desarro llo co gni tiv o, esto n o s ign ifica que un alto niv el co gni tiv o con llev e al tos niv eles de moralidad . Si el s ujeto n o tien e oport uni dade s para asu m ir roles , si no v ive en u n cont exto soci al que l e prop orcio ne l as cond i ci ones ad ecuadas y, s obre t odo , s i no se da el confl icto cogn iti vo – moral la perso na no m adurará lo sufi cient e para alcan zar el niv el pos tcon venci onal de desarro llo m oral. La m etod olo gía q ue si gui ó Kohlb erg fu e prop orcio nar a lo s sujeto s sit uacio nes pro blemáticas (o d ilemas) en las que había que opta r ent re d os cond uctas , cada u na d e l as cuales entra en co ntrad icció n con d eterminados valo res. Lo importante en el análi sis d e las res pues tas a los dil em as no es si la respu esta es posi tiv a o neg ativ a sino las razones q ue jus tifi can la res pues ta. Median te el análi sis de las res pues tas q ue em iten los s ujetos es cómo Kohlb erg dis tin gue l os sei s est adio s que h em os des crito anterio rm ente. Niveles Estadios ¿Qué está bien? Razonam iento Moral Descripción Preconvencional L a mora lidad se rige por reg las externas 1. Moralidad heterónoma Evitar incumplir normas sancionadas c on castigos, obedece r por obedece r y evitar el daño físico a personas y propiedades. Evitación del castigo y el poder superior de las autor i dades. El niño tiene dificultad para considerar dos puntos de vista. Acepta e l poder de la autoridad. Considera las consecue ncias de la conducta, no las intenciones. PRIMERA PA RTE: Capítulo II L a Educac ión Moral 99 2. I ndividualism o, propósito instrumental e inte r cambio. Seguir las r egla s sólo en interés inmediato de alguie n. Actuar para obtene r intereses y necesidade s propias y dejar a los otros hacer lo mismo. L o equitativo también está bien. Satisfacer la s propias necesidade s o intereses en un mundo donde hay que rec onocer que los demás también tienen int e reses. Se comienza a pensar que pueden existir distintos puntos de vista. L as necesidade s se consideran de sde un punto de vista físico y pra g mático. Se piensa que si se hace a lgo por los demás, otro lo hará por él. 3. Expectativas interpersonale s , mutuas relacione s y conformidad interpersonal. Vivir de acue rdo con lo que espera n los otros más próximos o con lo que las personas espe ran en g en e ral de determinados roles. Ser bueno significa tener bu e nos motivos, mostrar preocupa ción por los otros. También signific a mantener rel a ciones mutuas como confianza, lealtad, etc. Nece sidad de ser una buena persona a los propios ojos y a los de los demás. Preocupar se por los otros. Deseo por mantener las reg las y la autor i dad que son bases de la conducta estereot í pica . Se cree en la Regla de Oro: la buena intención es clave pa ra valorar la conducta. Ha y una clara tendencia a mostrar conductas estereot i pa das. Convencional L a base de la moralidad es la conform i dad c on las normas sociales 4. Sistemas sociales y concienc ia Cumplir con los debere s actuales con los que se está de ac uerdo. Defende r las ley es salvo cuando se contradice n con otros debere s sociales establecidos. Está bien contribuir a la sociedad y al grupo. Mantener la institución en su conjunto. Evitar la ruptura de l sistema. Por imper a tivos de concienc ia con las obligac iones de uno. El sujeto añade a las perspec tivas de dos personas la contemplación de las ley es sociales. L a moral i dad sobrepasa lo personal y se relaciona con las ley es, que no deben desobed e ce rse para mante ner el orden social. LA EDUCA CIÓN MORAL EN LA FORMACIÓN DE LOS MA ESTROS Y MAESTRA S EN ESP AÑA (190 0 - 1971) 100 5. Contrato social o utilidad y derec hos individuales. S er consc iente de que la g ente posee distintos valores y op i niones y de que la may oría de las reg las y valores son relativos al propio gr upo. L a relatividad de las reg las es norma l mente respetada porque son un contrato social. Algunos valores se defienden c omo no relativos (la libertad, la vida, etc.) en c ualquier sociedad y a pesar de la op i nión may orit a ria. Sentido de obligac ión a la ley debido al contrato social: hacer y cumplir las ley es para el bienestar de todos. Sentimiento de compromiso contractua l, libremente acepta do. Preocup a ción porque las ley es y debere s se construy an con un sentido prag mático: el may or bien para el may or número de persona s. L a ac ción corre cta tiende a definirse en términos de derec hos ge nerales, acorda dos por la sociedad en su c onjunto. L as ley es son instrumentos flexibles para profundizar en los valores morales, que pueden y deben cambiarse para mejora r las. Postconvencional L a mora lidad se determina mediante principios y valores universales, que permiten examinar críticamente la moral de la soci e dad propia. 6. Principios éticos unive r sales Seguir pr incipios éticos seg uidos por uno mismo. Cuando las ley es violan estos principios, uno actúa de acuerdo a sus principios. L os principios son principios universales de justicia: la igualda d de los derec hos humanos y el respeto a la dign i dad de los seres humanos como personas individuales. L a cr eencia como persona ra cional en la validez de los principios morales universales y un sentido de compromiso personal con ellos. Aparec e una forma abstra cta de considera r las perspec tivas de todas las partes y de tratar de orga n i zarlas con principios ge ner a les. Basado en Kohlberg PRIMERA PA RTE: Capítulo II L a Educac ión Moral 107 nos capaci te para cont rolar l as emociones y act uar en la mejor direcci ón para q ue dic ha actua ción sea benefi cios o para lo s dem ás y para n oso tros mism os; el empleo del autoco noc im ient o, p ues sól o a través d e una refle xió n seria, int im ist a, com o «ser pens ante», nos hacem os co nsci entes de n uest ras limitacion es o impedim ento s para actuar en l a m ejor di rección po sib le; auto nomía, como cap acidad d e go bernars e a un o mism o, de act uar po r pro pio conv encimiento y no por no rm as soci ales impuestas o por m iedo al cast igo ; la auto esti m a o grado de acept ación que cad a uno tiene de sí mism o; com uni cación , sab er t ransmitir l o qu e se sien te o pi ensa, muy relacionad o con las habil idad es social es, en tend iend o por t ales, aquel las condu ctas y gesto s adecuad os qu e p erm iten a la perso na relacio nars e p osi tiv am ente con los dem ás; sol ució n d e co nfli ctos , acept ando q ue és tos s on un com ponen te m ás de la v ida, y qu e pu eden s er resuel tos de m anera p osi tiv a; p ensamiento pos iti vo, ya que el o pti m ismo es un háb ito de pensa m iento que permite apreciar los asp ectos más favorab les de l os acont ecimientos, y po r ú lti m o, l a aserti vid ad o hab ili dad para ex presar lo q ue s e qui ere y s e pien sa s in h erir l os sent im ient os de lo s dem ás. Todos est os com pon entes fo rm an parte de la educaci ón emocional . La no ción d e carácter t iene u na larg a his tori a relacio nada con l os hábi tos , con la m oral y con la perso nali dad. Record em os que la palab ra «ética» proced e de etho s, carácter. En la últ im a d écada de lo s 90, s e d espert ó en Estad os Uni dos un gran int erés por l a ed ucaci ón del carácter, en tend ida com o ed ucació n moral. Ry an, K. y Bohl in, K. E . 187 o Rob ert Coles 188 - éste úl timo fu e p rem io Pu lit zer - , son una bu ena repres enta ción de dich a teoría . En ella se dest aca elementos qu e 187 Ry an, K. y Bohlin, K. E. ( 199 9): B uilding Carácter in Scho ols. J ossey - Bass, San Francisco, p. 9 . 188 Rober t Coles (19 97) : La In teligencia Moral d el niñ o . Kair ós, Ba rcelona. LA EDUCA CIÓN MORAL EN LA FORMACIÓN DE LOS MA ESTROS Y MAESTRA S EN ESP AÑA (190 0 - 1971) 108 son reiterat ivo s en l a pedag ogí a prop ues ta p or Mari na 189 , ped ago gía que em ana d e l a fi los ofía hu m anist a d e au tores cl ásico s com o Frank , Ro gers, Maslo w... y qu eda co nfirmada po r corr ient es n europ sico lóg icas que estu dian la e m oción y su infl uenc ia en l a p ercepció n de l a realid ad. Mucho s de s us plan team ient os teó ricos so n em pleado s en lo s lib ros act uales d e “ autoayuda”, com o bú squ eda de una estab ili dad em ocion al necesari a, si endo u sado s p or tod as l as cap as s ocial es, pri m ando su us o d e manera p referent e po r las m ujeres. Quizás es ta di ferenci a de gén ero s e expl iqu e por la diferencia numérica de fun cion es ejercidas p or las m ujeres, la may o ría de las vec es, vol unt ariam ente qu e l es ll eva a necesi tar est rategi as m entale s que les ayude a sup erar el elevad o ni vel de es trés y ansiedad duran te su jornada cot idi ana. El pro fesor Gervill a 190 co necta con clarid ad y evi denci a, la formación del caráct er con el necesa rio «esfu erzo» que tod a ed ucació n requier e p ara lleg ar a la m eta del perfecci onamiento h um ano, pu es como él bien i ndi ca, aunq ue “el esfu erzo no es u n v ocabl o at rayente, ni de moda en nues tra soci edad, po r cuant o su i dea nos ev oca el agu ante , la ascética , la lucha, la sup eración … Sin em bargo, - nos esclarece el aut or - , pocas cos as de valo r se cons igu en en l a v ida sin esfuerzo” 191 . «E sfuerzo »; «vol unt ad»; «autod om ini o», son co ncept os cu y a inte rpretaci ón y real izaci ón, nos lleva a enten der est e m odelo de desarro llo m oral como el proces o mediante el cual lleg am os a ser un ser úni co “ capaz de ll evar a bu en término sus proyectos” 192 . 189 Marina, J osé A. (20 05b ): Ap render a vivir. Ed . Ariel, Bar celona. 190 Enrique Gervilla Castillo (1 998 ): La educació n del cará cter hoy. Hacia la co nquista del bien, Revista de Ciencias de la Ed ucac ión , nº 17 3, e nero - marzo, pp . 1 - 20. 191 Ibide m, p. 10. 192 Quintana Cabanas, J. M. (199 2): P edag ogía Psicoló gica. La edu cació n de l carácter y de la persona lidad . Dy kinson, Madrid, p. 4 9. PRIMERA PA RTE: Capítulo II L a Educac ión Moral 109 Hoy e n dí a, para ev itar la carga negat iva de est e m odel o y al ejarnos del m odelo tota lizad or del p eriod o hi stó rico de la d ictad ura, s e no s p resent a co n un matiz intel ectual ist a con fu erte carga p sico lóg ica, tal y como lo señala y actual iza Jos é Ant oni o Mari na 193 , el cual estab lece qu e la teorí a de la int elig encia emocional fue ini ciada po r Salov ey 194 y “ la nzada al estrellad o por Daniel Goleman 195 ”. Entre su s premisas, se escon den a spect os rel acion ados con la Intel igen cia emocional ; In teli genci a moral; Edu cación Emocional; Educació n de lo s sen timientos , de las emociones ; Educaci ón so cio - afe ctiv a; Desarroll o d e h abil idad es s ocial es... so n térm ino s con q ue se va con ocien do este nuevo m odelo de e ducaci ón m oral , con un im port ante cam b io conceptu al, qui zás debi do a la m ala “ prens a” que tuv o la form aci ón del carácter durant e la época de Franco ─ recordemos la obra La Formació n del ca ráct er 196 diri gid a a través de la Falang e Españo la - . Tam b ién la Igl esia Catól ica ha hecho us o de dich os t érm inos , por tant o n o es de extrañar que hoy en d ía se h aya qu erido enfocar d icho m odelo en ot ra direcci ón m ás p ragm ática y alejada d e “m o ralis m o”, res urgi endo la tradi cion al eudaimon ía d e la éti cas clás icas fren te a las ét icas fo rm ales de l a m oderni dad, repres enta da fund am ental m ente por Kant. La educació n m oral se p resent a, sig uien do este m odelo, com o un m ed io que pone al hom bre e n armonía con s u concien cia, ap ortán dol e fel icid ad y bien estar. Ya decía Rou sseau 197 “ Cuanto m ás me con centro e n m í, más me cons ult o, y m ás leo est as palab ras escri tas en m i alm a: sé jus to y ser ás f eliz , o 193 Marina, J .A. (20 05a) : La intelig encia fracasad a. (Teoría y práctica de la estup idez). Anag rama, Barce lona, p. 25. 194 Salovey, P. y May er, J .D. ( 199 0): Emotional Intelligence . Imag ination , Cog nition, and Persona lity, 9, 185 - 211. 195 Goleman, D. (19 97): Inteligen cia E mocion al. 1 5ª ed . Kairó s, Bar celona 196 Villares Ba rrio, M. (1 955 ): La F ormació n de l Carácter . Ed . E. Gim énez, S. A., Mad rid. 197 Rousseau, Jean - Jacq ues (199 0): E milio o De la ed ucació n. Alianza Edito rial, Mad rid, p. 3 81. LA EDUCA CIÓN MORAL EN LA FORMACIÓN DE LOS MA ESTROS Y MAESTRA S EN ESP AÑA (190 0 - 1971) 110 la fam osa frase de Sch open hauer 198 : “ lo que un o es con trib uye m ás a nu estra felici dad q ue lo que uno ti ene”. Est e sen tid o e spir itua l d el «ser» es lo qu e l a educaci ón del caráct er qu iere i m prim ir en la p erson alid ad d el sujeto . Aunq ue Kant tam bién in clu y ó e n s u teorí a p ráctica la formación del c arácter, enten dien do ésta formación co m o l o q ue el ho m bre hace de s í mism o, conect a po r tan to, c on las t eorías con stru ctiv ist a, aun que con una gran diferen cia, el proceso es resu ltad o de ll egar a apl icar m á ximas uni versal es, m oldead o p or lo s s igui ente s rasg os de caráct er: la ob edien cia, la vera cida d y la soci abi lid ad 199 . La o bedi encia q ue defien de Kant la tradu cim os co n el térm ino a ctual d e «autog obi erno»; la veraci dad la rel acion a con la “digni dad humana”; y la socia bil ida d co n la ap ertura al “derecho de lo s otro s”. Para Kant, “el debe r” est á p or en cima d e cua lqui er o tra m otiv ación , en cam bio , en el enfoq ue actu al, el sent im ient o, el auto - a náli sis de nu estro s p ensamientos y nues tras emociones , predominan sob re la racio nali dad. Coin cidi m os con Sal m erón 200 en señal ar la vali dez y perv iven cia d e l a teorí a de Kan t y “ de m uchos de sus argumentos”, hal land o elementos com unes entre las diferen tes teorí as s obre la fo rm ación del carácter. Pero anali zadas co n m ás deten imiento, las d iferenci as ent re ellas se hacen patentes . Las do s nocio nes de «carácter» qu e Peters 201 n os señal a: d esd e el enfoq ue kant iano , como condi ción de firmeza de res olu ción en la adh esió n a ciert os prin cipi os de o rden sup erior, y la ot ra vis ión m ás com plet a, inclu y e, adem ás de ciertas virtud es intelect uales tan defen did as po r Kant – razon am iento , juicio , entend im ient o - , los s enti m iento s, las motivacio nes person ales, lo s 198 Schopenhauer, Arthur (1990 ): Arte d el bu en vivir. E DAF, Madrid, p. 4 9. 199 Kant, I. ( 198 3b) : Pedagogía. Pró logo d e Mariano Fernández Enguita. Tr ad. d e Lorenzo Luzuriaga y Jo sé Luis Pascual. Akal, Madr id, p . 73 . 200 Ana María Salmerón Castro (200 0): La heren cia de Aristóteles y Kant en la Edu cación Moral . D esclée de Bro uw er, Bilbao , p. 93. 201 Op. cit. Peter s (198 4). PRIMERA PA RTE: Capítulo II L a Educac ión Moral 111 deseo s, afect os, ideal es y creen cias; es deci r lo s asp ectos psíq uico s, em otiv os y v oli tivo s de las pers onas . Esta seg und a acep ción es la qu e es tá predo m inand o en l a actual idad , aunq ue perci bimos un ciert o ol vid o de la primera a cepció n, l a cual es tá qued and o relegad a a l as ses ion es de tu torí a – y sol am ente en el cas o d e aqu ello s eq uip os docen tes preocu pado s p or l a educaci ón en valores – , procu rando no em pl ear el concept o de m oral por tener un sen tid o peyorativ o en nu estro s dí as. Profun dizan do en la p edago gía moral de Aris tót eles, hallamos los ind icio s de l a act ual teorí a d e la fo rm ación del carácter basada fund am entalmente, en al canzar la feli cid ad con la prácti ca de la v irtu d a través d el háb ito , recu rriénd ose al fo m ento d e s enti m iento s m orales para que “ el corazón s e incl ine nat uralmente a l a virtu d, am ando lo b ello y de testa ndo lo feo” 202 . Aún a tres con cepto s: en tend imient o, sent imient o y o bra s – tal y com o en la act uali dad se in ten ta llev ar a cab o - . Si bien “las buen as ob ras” es la final idad de la edu cación m oral, su móvil so n las ideas – lo que se co noce a niv el co gni tiv o - y su m otor es el s enti m iento . El fam oso esqu em a tripart ito que nos l leva a d efini r actual m ente la edu cación m oral, sab er - deci dir - actu ar, pued e ser tradu cido de dif erente m anera se gún hal la sido anal izado p or u n auto r u o tro. Com o por ejem p lo, la profeso ra Gordi llo 203 no s h abla del concep to clási co d e vo lunt ad en e ste m odelo p ara p ode r d ar el paso decisi vo para actua r m oralmente. Ell a no s ha bla d e la fo rm ación del carácter co m o un «esfuerzo» - al ig ual qu e y a hici era el profes or Gervil la - . “ Supon e algo m ás que d esarrol lar las habi lid ades d el razon am iento prácti co: req uiere estar tam bién m oti vado po r el s enti do que se encuen tra en lo que se real iza, y tener l a necesari a fuerza de vo lun tad 202 Aristóteles (197 8): Mo ral, a Nicómaco . Espasa - Calpe, Madr id, p . 33 4. 203 Mª Victor ia Gor dillo (1 992 ): Desarrollo moral y edu cación . Eunsa, Pamplona, p . 18 2. LA EDUCA CIÓN MORAL EN LA FORMACIÓN DE LOS MA ESTROS Y MAESTRA S EN ESP AÑA (190 0 - 1971) 112 para encauzar lo s s enti m iento s y resi sti r a las exigen cias i rracion ales d e los apeti tos (...). Se trata de int egrar r az ón, vo lun tad , s enti miento y cond ucta ”. Este es el enfo que de l os au tores qu e escri ben sob re l a in teli genc ia emocional o educa ción mor al in tegr al , en la que aparece nu m erosas referen cias al necesari o au toco noci miento , autodominio – o seg urid ad o aut ocon trol de uno m ism o, como Goleman 204 ya n os señal ara - compr omiso , in tegr ida d, comuni cació n efic az, au toes tima. Para Golem an, la co m petenci a em ocion al vi ene determinada p or dos grand es fact ores, ca da un o d e ell as co n va rias d imensiones : a) La Competen cia per son al , referid a al modo con qu e n os rela cion am os con nos otro s mism os ; y b ) La Comp etenci a s ocia l o m odo con q ue nos relacio namos con lo s d em ás. Am bas competencias se subd ivi den en varias dimension es. La pri m era es: Co ncien cia de un o mismo, - incl uimos el auto concep to, la au toes tima - ; la segu nda, autor regu laci ón – o au tog obi erno - . c) La tercera competencia, t an im port ante como las do s an terio res, i nflu ye en el ajuste pers onal , en el eq uili brio , ap ortan do pleni tud y bien esta r, es la Competen cia so cial . Manual es de b ols ill o y numerosa bibl iog rafía so bre “ auto ayuda” o de “ enriqu ecimiento perso nal” van po r es ta mism a lí nea, hacién dos e exten sib le a tod os los mom entos evo lut ivo s del ser humano. A modo de ejem plo, recordemos la famosa obra del fi lós ofo Marin off 205 , a cuyo éxi to in fluyó el uso de las principal es corrient es fil osó ficas de l a his tori a para ens eñar a respo nder a los conflict os de la vida . En sus planteamientos aúna la lógica y el 204 Op. cit. Goleman, 1997. 205 Lou Marinoff (2000 ): Más P latón y meno s Prozac. Filosofía para la vida cotidia na. . 9ª ed., E diciones B, Barce lona. PRIMERA PA RTE: Capítulo II L a Educac ión Moral 113 razonamiento para detectar q ué sentimientos es tán i nflu yendo en el estad o anímico d e la perso na, est ado qu e blo quea el sent im ient o de felici dad o de bien estar. A través de est a concie nciaci ón, po demos r econd ucir, reedu car la creación d e pen samientos m ás pos itiv os qu e g eneren actit ude s que faci lit en la com uni cación con lo s ot ros y con noso tros m ism os. Conv encid os de las nu m erosas d efini cion es aportad as sobre la educaci ón em ocion al, sel eccion am os aq uell a que la defi ne co m o “un pro ceso educat ivo , co nti nuo y perm anent e, que pret ende p oten ciar el des arroll o em ocion al com o co m plem ento i ndis pen sabl e del d esarrol lo cogn iti vo, cons tit uyendo ambos lo s el em entos es encial es d el desarr ollo d e la perso nali dad i nteg ral. Se prop one como objetiv o, cap acitar al i ndi vid uo para afront ar m ejor lo s retos que se pl ante an en la v ida c otid iana , con l a fin alid ad de aumentar el bien estar perso nal y so cial” 206 . Com parte elem ento s co m unes con los tem as tran svers ales d el currí culu m , ed ucaci ón para l a salu d; educaci ón moral; edu cación pa ra la ciud adaní a, edu cación para la p az y educaci ón multicu ltu ral. Su rasg o di sti nti vo son la s emociones , enfo ca p or tant o su es tud io «desd e dent ro» de la pers ona – dim ensi ón intra perso nal - , por lo q ue d icha t eorí a tien e un evid ente sus tent o ps icol ógi co. Los con ocimientos pedag ógi cos nos ap ortan «lo qu e ha y qu e h acer»; la edu cación emocional , en cam bio, se centra en «¿cómo m e si ento ? »; «¿cóm o se si ente el otro? »; «¿qu é pued o h acer para sen tirme m ejor? ». Com o respue sta a est a últi m a pregun ta, la m ay oría de las veces s e recu rre a hacer to do l o po sib le p ara que el ot ro s e sien ta m ejor, - record em os la famosa o bra de Thomas A. Harris 207 - , abri endo la puerta a act itu des y co m portamientos pros ocia les de sde u na pers pecti va int erna. 206 Op. cit. Bisquerra, 200 4, p . 89 . 207 T hom as A. Harris (2 005 ): Yo estoy bien, tú estas b ien. 3 ª edic ión. Novop rint, Barc elona. LA EDUCA CIÓN MORAL EN LA FORMACIÓN DE LOS MA ESTROS Y MAESTRA S EN ESP AÑA (190 0 - 1971) 114 E legi m os a Alfo nso Aguil ó 208 por su lengu aje s encil lo, diri gid o a lecto res de cualq uier edad, n os d efin e a un a pers ona de carácter como aquel la que “actúa de forma con secuen te con sig o m isma, cuyos móviles se basan en prin cipi os n obl es, firmes; cons tanc ia de l a vo lun tad en el s ervici o de l id eal recono cido como verdad ero; per severan cia int erior en pl asmar un nob le concep to de la vid a”; o b ien la d efini ción aportad a por J osé Anto nio Marina 209 , el cual defi ne el carác ter co m o “el ni vel apren did o de la perso nali dad”. Es el co njunt o de paut as d e pen sar, s enti r y de actuar adqu irid as que forman un núcleo de hábi tos m uy est ables ”. Llegamos al elem ento cla ve d e la educaci ón m oral, l os hábi tos , tr aducci ón trad icio nal d el concep to aris toté lico de «m odo o m anera d e se r» por la qu e se ind ica, po r una parte, un a disp osi ción a determ inado s tipos de accion es y de sentimientos , por el cont rario , tam bién se refi ere, a las cost umbres o a las p rácticas g eneradas por las anterio res disp osi cion es. Aho ra bi en, d esde el p unt o d e vis ta que no s ocup a, p odemos obs ervar qu e la may o r part e de nues tros háb ito s lo s cont raem os sin el egirl os. Mucho s de ello s, po r la m era repet ició n de l a experi encia. Nos pod ríamos pr egun tar ent onces , ¿p odemos elegi r nues tro carácter? Para no en trar e n el an tig uo debate heren cia/ ambien te , a dm itamos que am bos as pecto s tien en fuerte in fluen cia en el ser hu m ano, pero sin em bargo no pode m os el egir ni con stru ir nues tro caráct er – fo rm a d e ser o de pens ar - hast a qu e n o t omam os co ncien cia d e s u exis tenc ia, es decir, al l legar a un a ed ad reflexiv a y sen tirn os capaces para en frentarn os a s itu acion es qu e sabemos qu e pod rían ser d iferent es s i l as d esafiáramos de otra m anera – im port ancia de los p ensamientos posi tiv os - , a través de ell os se p ropo nen m oldear o reeducar nu estro carácter. La im portan cia de es te cam bio en la 208 Alf onso Aguil ó P astrana (19 92) : Edu car el ca rácter . Ed iciones Palab ra, S. A., Madrid , pp . 11 - 27. 209 Op. cit. Marina, (2 005 b), p. 102. PRIMERA PA RTE: Capítulo II L a Educac ión Moral 115 m anera d e pen sar, sent ir, act uar, es t al y como Marina no s s eñala , po r razon es de fel icid ad, “ la edu cación del carácter es l a educaci ón de l os po deres d e la lib ertad”, en cuan to qu e nos s enti m os fuert es para hacer fren te a tod o aque llo que no s impide ser m ás feli ces. El val or de l a l ibert ad p osee el ben eficio de dar ple nitu d al ser h um ano en cuan to qu e l a pers ona se s ient e d ueña absol uta de s u desti no. A través de los hábitos , la person a cuenta con m ás recursos y posib ili dades de hacer frente a las m uchas di ficul tades que se enco ntrarán en su vid a. Aquí radica la im port ancia d e este m odel o. Los di ferentes términos co n q ue se es tá d ando a con ocer es te clás ico m odelo d e ed ucació n m oral para huir , como hemos ya señalad o anteri orm ente, de po stu ras reaccionari as que de fiend en una i ncul cación a ult ranza de los v alores pro pug nad o p or la soci edad du rante un a época concret a, tiene su raíz en lo s tres t ipo s de háb ito s: afectiv os, cogni tiv os y operat ivo s, el los defi nen el carácter co m o p autas estab les de s enti r, d e pens ar o de actu ar. Com encemos p or los prim eros hábito s. Para en raizarl os en l as perso nas, la pe dago gía d e lo s s enti m iento s, de las em ocion es, pa rte de un enfoq ue “ radicalmente humanista: l a reconci liaci ón del ser humano con sigo mism o, y por el lo, l a reco ncil iació n con su ent orno so cial ” 210 . Se b asa en “fom entar u na auto esti m a eq uil ibrad a; aprend er a d ist ing uir su s em ocio nes y sen timientos y aprend er habi lid ades soci ales, todo est o facilit ará a la p erson a u n d esarro llo equi lib rado co m o ser humano” 211 . La Ps icol ogí a y l a Pedago gía, se com plementan e int egran en este in teresan te campo de la educaci ón i nteg ral, 210 VV.AA (2004 ): El reto de la Educ ación Emocio nal en nu estra socied ad. Servicio de Publicacio nes de la Universidad de La Coruña. Coruña, p. 1 2. 211 Ibide m, p. 14. LA EDUCA CIÓN MORAL EN LA FORMACIÓN DE LOS MA ESTROS Y MAESTRA S EN ESP AÑA (190 0 - 1971) 116 pues recordand o la teorí a de Albert Elli s 212 , el autor no s afirm a que “la cogn ició n, la em oción y el comportam ient o n o son fu ncio nes hu m anas aisl adas si no q ue, por el contrari o, están int egradas y son h olí sti cas” 213 . La pedag ogí a de l a formación del carácter , se in cluye den tro de la educaci ón m oral integral, la cual trat a de cont em plar su desarro llo en la direcci ón correcta d e lo s tres háb ito s se ñalad os - senti r, pe nsar, actuar - , pa ra cum pli r as í las do s grand es metas de la ed ucaci ón moral: “la felicidad perso nal y la dig nid ad d e l a co nvi venci a” 214 . De los tres háb ito s anali zados , qui zás el más difí cil de en raizar en el s er hu m ano, s ea la v olu ntad , precis am ente po rque en ella radi ca el éxit o de alcan zar la feli cidad . Pero no olv idemos el re chazo qu e a p artir d el tercer t ercio del s igl o XX sufri ó est e concep to, si endo erradi cado d el ám bit o edu cativ o. Sin embargo Turiel nos advi erte de la esc asa aten ción q ue la p sico log ía del desarro llo moral es taba teni endo hacia la fo rm ación de háb ito s 215 , po r es te motivo Mari na, p ara ev itar confu sio nes, m alas in terpret acio nes y actu alizar el co ncept o de hábi to, acu ña el t érm ino de la nueva voluntad, d iferenci ándo la del co ncept o ant erior, seg ún la cual se co nsi deraba u na e inn ata . La nu eva teorí a so bre la vol unt ad, su rge epis tem oló gicamente de la psi colo gía, seg ún la cual, l a vol unt ad s e compone de cu atro hábi tos qu e pu eden ser ap rendi dos : In hib ició n del impu lso – relacio nado con el autoco ntro l - ; Delibera ción – o bús qued a d e alt ernat ivas m ás perfectas - ; Decidir – tom ar una op ción - ; Ejecuci ón del pro yecto , el cu al 212 Ellis, A. y MacLaren, C. ( 200 4): Las rela ciones co n lo s demás. Terapia d el Compo rtamiento Emotivo Racion al. Oc éano, B arcelona. 213 En VV.AA (2006 ): La vid a emo ciona l. Las emo cione s y la forma ción de la identid ad h uman a. Ariel, Barce lona, p. 174 . 214 Op. cit. Marina (2 005 ), p . 12 5. 215 Elliot T uriel (2 000 ): The Culture of Mo rality. Cambridge University Press, Cambridge, p. 9. PRIMERA PA RTE: Capítulo II L a Educac ión Moral 123 Es o tra manera de enfo car el desarro llo m oral b asado en los trabajos de Piaget , Koh lberg y Candee 222 . Defiend en q ue la acci ón m oral e m erge de la com prens ión y deci sió n pers onal , cons cient e y autó noma d e unas determinadas reglas deri vadas d e un os prin cipi os de m oralid ad nacid os d e l a int eracción i ndi vid uo - medio, mediante la q ue el su jeto va reorgan izand o su s estru cturas psic oló gicas . La ed ucació n d esde esta p ersp ectiv a, será es timular al educan do hacia el estad io si gui ente d e desarro llo – recordemos en Kohl berg , las sei s grandes estru cturas d e razo namiento m oral - , l os cu ales s upo nen fo rm as de juici o cada vez mejores, m ás a ptas , en cuant o capaces de so lven tar si tuaci ones de confl icto s de val or cada vez m ás com plejas. Los métodos y técn icas para tr abajar des de est a p erspect iva so n numerosas, sirv an de ejem plo las señalad as por Pu ig y Martí nez 223 , co m o: la dis cusi ón de dilemas m orales, debates, ejercicios au toex presi vos , us o de frases in concl usas , reco noci m iento de al ternat ivas y prev isi ón de cons ecuenci as, ejercicio s de análi sis y con stru cción co ncept ual, estu dio d e casos , role - pl aying, juegos d e simulación, anál isi s de val ores ... Pensamos qu e l a b ibl iog rafía exi sten te sob re m ateriales curricu lares d irig ido s al alumnado es m uy v ariada y abund ante 224 , co nst itu y éndo se en u n m edio excelen te de ayuda al profeso rado com prometido con la edu cació n moral d e sus alumnos y alumnas. 222 Kohlberg, L.; and Candee , D. (1 984 ): “The r elationship of moral judment to m oral actio n”, en Rurtines, W.L. and Gewirtz, J.L.: Mora lity, moral b eha vior an d mo ral develo pment, Wiley, New Jersey. 223 Puig Rovira, J .Mª.; y Martínez Martín, M. (19 89) : Edu cación Moral y Democracia . Laertes, B arcelona, pp. 192 - 212. 224 Sirvan de referente lo s señalados en Álvarez González y Bisquerra ( 199 6), p . 13 5. LA EDUCA CIÓN MORAL EN LA FORMACIÓN DE LOS MA ESTROS Y MAESTRA S EN ESP AÑA (190 0 - 1971) 124 - Form ació n del c riterio y de l a conducta moral, o educaci ón en vir tudes m oral es . Lo fun dam ental de est a persp ectiv a n o es só lo co nocer qu é es lo b ueno o vali oso , si no actu ar m oralmente, realizar acci ones m orales. Por es o est e enfoq ue v iene a se r “enseñanza de vi rtud es m orales y ad qui sici ón de h ábit os virt uos os”, esta es l a prem isa d e la qu e parten auto res como Brezi nka 225 , García Hoz 226 , Peters 227 o Medi na Rubio 228 , al se ñalar como pri ncip al objeti vo, l a creació n y refuerzo en el edu cand o de vi rtud es m orales, iden tifi cando la v irtu d c on una di spo sici ón durad era d e l a pers ona para actu ar segú n los prin cipi os morales asumidos con scie ntemente. Si t omam os co m o referen tes las ob ras d e Aris tót eles 229 : Étic a a Nicómaco ; la de Tom ás de Aqu ino 230 : Suma contr a l os g enti les, y demás repres entan tes de la Escol ásti ca m edieva l, no po demos d ejar de hacer referen cia a la im port ancia d e fom entar háb ito s de bu en comportamiento como otra form a de ejercitar la fo rm ación m oral. El h ábit o l o p odemos ent ender como u na incl inaci ón pe rm anente a hacer al go con una facilid ad que e s el resu ltad o de una cier ta y m etódi ca repeti ción de la acció n. 225 Bre zinka, W. (1 987 ): “La habilidad moral como obj etivo d e la educació n”, en Jo rdan, J .A. y Santolaria, F. (Eds.) : La ed ucació n mo ral hoy : Cuestion es y perspectiva s . P PU, B arcelo na, pp. 269 - 287. 226 García Ho z, V. (19 90): “Sobre ed ucación m oral, la aceptac ión de la le y y las obras peq ueñas”. Cuaderno s de p ensamien to , 5, pp. 9 - 22. 227 Peter s, R.S. (1 984 ): Desarrollo moral y e duca ción moral. F.C.E , México. 228 Medina Rubio, R. (19 93 - 1 994 ): “La educación para la conducta moral en una sociedad pluralista”. Cuestiones Pe dag ógica s , 10 - 1 1, p p. 3 9 - 57. 229 Op. cit. Aristóteles, 198 1. 230 Santo T omás de Aquino (1988 ): Su ma Teo lógica . II - I I, q . 1, Pró logo, B .A.C., Madr id. PRIMERA PA RTE: Capítulo II L a Educac ión Moral 125 El ps icól ogo Dun lap 231 no s dice qu e “los háb itos cons tit uyen en su tot alid ad l a p erson alid ad del i ndi vid uo; es decir, so n el in div idu o tal co m o aparece ant e las demás person as”. Esto no s ll eva a la con clus ión de que pa ra la formación de hábi tos se requi ere «aprend er haci endo ». Para ell o es im port ante im plic ar al alumnado en asumir pequ eñas resp ons abil idad es, realizar trabajos gru pales , ani m arlos a pert enecer a alg unas ONGs, o a la parti cipaci ón en la elaboraci ón de norm as sociales para el aula de acuerdo con la edad d e los alumnos. 231 Op.cit. Siegfried Uhl, ( 199 7), p. 2 25. 127 CAP ÍTULO III EL PROFESOR Y EL DESA RROLLO MORA L 3.1 - P resupuesto s Para ent ender la i m portan te fu nció n, qu e el m aestro, o cu alqu ier profes ion al de la ens eñan za ejerce p ara el desarro llo de l a pers onal idad m oral de su s al um nos , Hansen 232 nos señal a tres dimension es q ue co ntri buyen a que el quehacer docente , la enseñan za, s ea cat alog ada com o act ivi dad m oral : funci ón del iber ado ra, rel acio nal y crít ica. En l a primera, el profes or se no s m uest ra co m o agent e poten ciado r del desarro llo moral, co m o una p erson a q ue refl exio na crít icamente, selecci ona cierto s ob jetivo s y co nten ido s en lu gar d e otro s g uiad o p or u nos valo res asumidos volu nta riam ente y co n conci encia. Este pro ceso sel ectiv o refleja expl ícit a o im plí citamente una co ncepci ón d e fines deseab les, es decir, su prop io modelo de edu cació n y de ser pers ona. Esta act ivi dad es m uy señalad a 232 David T . Hansen (20 00) : “L a moral está en la pr áctica”. Re vista de E studios d el Currículum. Vol. 3 , nº 1, , p . 128. LA EDUCA CIÓN MORAL EN LA FORMACIÓN DE LOS MA ESTROS Y MAESTRA S EN ESP AÑA (190 0 - 1971) 128 en nu m erosas o casio nes p or Davi d Carr 233 , el cua l con fuerte i nflu encia arist otél ica, d efien de la necesi dad de qu e l os do centes deber ían d e pos eer “ una apreciaci ón cult ivad a de l as cuest ion es en torno a la jus tici a y al desarro llo h umano en que la edu cación se encuen tra m oralmente im plic ada”, requi ere de re flexi ón seria, respon sabl e y fund am entada so bre toda decis ión que atañ e al des arroll o pres ente o fu turo de sus alumnos. Desde la seg und a dimensión , la en señan za co nti ene u na suti l relación entre maestro y alumno, esp ecialmente cuan do anali zan t em as de carácter perso nal y d e cóm o s e consi deran y se tratan las p erso nas entre sí, es im presci ndi ble en es tos casos , l a creaci ón de un en torn o de co m prens ión em pática. El pro fesor Penalv a Bui trago preci samente se cent ra en su ob ra en dest acar l a i m portan cia fund am ental de po ner en p ráctica es ta di m ensió n, atrevi éndo se a defen der la i dea “ que el a spect o b ásico d el d eterio ro del pap el del m aestro en el pro ceso de ens eñanza ti ene que ver con e l défici t antro pol ógi co y ét ico de la t eoría de la en señan za vig ente en n uest ro sis tem a educat ivo ” 234 . Desde s u fu nció n crí tica, el trab ajo de l pro feso r p uede con trib uir tam bién a transf orm ar la soci edad m ediant e cambios en el ám bit o p erson al e ins titu cio nal. La p rinci pal respo nsab ili dad m oral d e l os maestros, segú n Hansen, est riba en hacer avanza r los d erechos de los m ás desfavoreci dos de la soci edad m edi ante el ejercicio de cual idad es m orales com o el sen tid o de justi cia, de so lida ridad . Est os v alores cont ribu y en a t ratar a sus al um nos con dig nid ad y respet o, como seres valio sos en sí mism os, que al verse trat ados 233 David Carr (200 5): E l sentido de la edu cación . Una introd ucción a la filosofía y a la teoría d e la educa ción y de la enseñ anza. Edito rial GRAÓ, Barcelo na, p. 95. 234 J osé Penalva Buitrago (2006 ): El p rofesor co mo forma dor mo ral. La relevancia formativa de l ejemplo . PP C, Bo adilla de l Monte (Ma drid) . PRIM ERA PARTE: Capítulo III El profesor y el desarrollo moral 129 com o p erson as, ap rend en a respet ar, a acep tar y a escuch ar a s us maestros, y por tan to s e dejan gu iar, acon sejar, c ons titu yéndose en ton ces en modelo m oral. Para el p rofes or Martín ez Mart ín, es tas fu ncio nes i nher entes a su profes ión s on requeri das po r «el cont rato m oral del profes orado » 235 , el cual sup one esta blecer un os vín culo s de re spo nsab ilid ad en relació n con la soci edad, con la perso na que se está edu cando , por eso se requi ere, adem ás de una p reparació n en l os con teni dos que debe enseñ ar, un conjun to de habi lid ades y act itu des q ue no son i nnat as en la m ay oría de l as o casi ones y que pued en y deb en ser ap rend idas . Por este motivo al pro fesorad o se l es ofertan en la actual idad cu rsos de «Educación en Valores», de «Intel igen cia Em ocional »..., a t ravés de los di ferentes CEPs o Cent ros Educat ivo s de Form ación d el Profes orado con el objeti vo d e que t omen co ncien cia de l a necesi dad de modificar al gun as act itud es y form as de hacer co n s u al umnado, que po r su arraig o pers onal , a v eces difi cult an el ejercici o adecu ado y óp timo de su co m promiso soci al y ético . Cons ideramos que para q ue el p rofeso rado p ueda desarro llar una form ación humana lo más completa p osi ble en sus alum nos y alumnas d ebería estar en pos esió n de un as dimension es pers onal es imprescind ibl es como pueden s er: - Un auto concep to ajust ado y p osi tiv o de s u p erson a, para que en aquel las s itu acion es pro pic ias d e edu cación m oral en l as qu e se desarro llan a ctitu des , val ores y no rm as, e l profes or t enga “niveles de segu ridad em ocion al y auto esti m a elevado ” 236 , necesari os para s aber 235 Martínez Mar tín, M. (1 998 ): El co ntrato moral del p rofesorad o. Con dicion es para una nueva escuela . Desclée De B rouw er, B ilbao . 236 Íbide m , p. 22. LA EDUCA CIÓN MORAL EN LA FORMACIÓN DE LOS MA ESTROS Y MAESTRA S EN ESP AÑA (190 0 - 1971) 130 afront ar aqu ellas sit uacio nes pot encial m ente co nfli ctiv as en la rel ación con su alumnado 237 . - Saber t rabajar en eq uip o, co n actitu des de t oleran cia, d e res peto a la opi nió n co ntrari a, de di álog o, d e a ceptaci ón de d iferenci as, en crit erios y valor es. - Im plicaci ón en las deci sio nes col ecti vas con sens uadas . La pos esió n de estas capacidades , creem os que son im prescind ibl es para saber ejercer l as ant eriores dimension es m orales de la ens eñan za s eñal adas p or Hansen. Po dríamos habl ar en ton ces del «profeso r efi caz», qu e para Combs, sería aquel “ser hu m ano único q ue ha apren did o a hacer u so d e sí mism o eficazmente y a ll evar a cabo s us prop ios p ropó sit os y los de la s ocied ad en la educaci ón d e otras perso nas ” 238 . Pero l a di fícil tarea enco m endada a lo s docen tes se hace aún m ás co m plicad a al co exis tir div ersos códi gos m orales que les prod ucen l os si gui entes sent im ient os: 1º Co nfus ión valoral m anifest ada, en pri m er lugar, en un a fal ta de co nsen so entre lo s prop ios profes ores par a d efini r si el comprom iso h acia sus alu m nos es de carácter exclus ivamente ins truct ivo o tam bién form ativ o. 2º Tendenci a a rech azar l a p ráctica m oral en sus aulas an te el miedo a la m anipu lació n y al do gmatism o, q ue p or un res peto mal ente ndi do hacía su alumnado dejan de as umir est a im port ante facet a de la ed ucació n para cons tit uirs e en m eros tran sm iso res de con ocimientos . 237 Ver Me razzi, C. ( 198 3): A prende r a vivir los co nflictos: una tarea d e la formación de p rofesores. Europea n Journal of T eacher E ducation, 6, 2, p p. 1 01 - 106. 238 Combs, A .; Blume, R.; New m an, A.; Was, H. (1 979 ): Claves p ara la formac ión d e los p rofesores. Un enfoq ue h umnístico. E.M.E .S.A, Madrid , p. 31. PRIM ERA PARTE: Capítulo III El profesor y el desarrollo moral 131 Tam bién pu eden pres enta rse ca sos de des cono cim ient o sobre qu é es ed ucar m oralmente, pues es ta fu nció n de la educac ión suele q uedar en el olvi do en los pro gram as de formación i nici al del pr ofeso rado. Pensamos q ue est a pos ibl e falta de referen cia exp líci ta de cont enid os m orales en el currícu lum de form ación de los m aestros pod ría ser deb ido al conv encimiento d e que “ la ética no se acab a de apren der h asta que el saber se traduce en práct ica viv ida” 239 . Est a afi rm ación, difí cil de cont rolar y com prob ar se su pon e qu e n o pued e alca nzarse en poco t iem po, por este motivo creem os que urg e em pezar cuant o ant es la ed ucació n m oral en nues tros alumnos si queremos qu e la perso na ad ulta lleg ue a ap rend er, y lo que es m ás i m portan te, a v ivi r, aunq ue sea parci al e im perfectamente, la ética. Num erosas inv esti gacio nes demuestran la influ encia v alor al de los docen tes 240 , el po der que la pers onal idad d el profes or pu ede ten er para el desarro llo m oral de sus alu m nos. De Sieg fried so n l as palab ras: “ Hará m ás u n buen educador con un m al m ét odo , que un m a l edu cado r con un buen m étodo ” 241 , cuando hace referencia al éxito educati vo, afirm ando que d epend e m ucho menos de las técnicas y m edios em pleado s en la edu cació n, que de l a p erson alid ad d el profeso r. Su infl uenci a se real iza al ayudarles a aprend er, al en señar les a descu brir sus pro pias po tenci alid ades, al m ismo tiempo que apren den a resp etar a los dem ás con sus experienc ias e int ereses, a m enudo , tan dif erentes . Por este m ot ivo , los docentes pueden contri bui r, en su deseo de perfecci onar la p erson alid ad moral de su s alumnos, a crear un sent ido de co m unid ad en el aul a a tra vés d el cu al p ueda n lo s al umnos aprend er lo qu e sig nifi ca estud iar temas de form a grupal ; lo que si gni fica 239 Corde ro, J . (1 989 ): “La enseñan za de la Ética”. Diá logo s filosóficos, 1, p p. 7 2 - 80. 240 Ibide m, p. 125 . 241 Siegfried Uhl, (19 97) : Los medio s de ed ucac ión mo ral y su eficacia. Herder , Ba rcelona, p . 34 9. LA EDUCA CIÓN MORAL EN LA FORMACIÓN DE LOS MA ESTROS Y MAESTRA S EN ESP AÑA (190 0 - 1971) 132 asis tir, escuchar y aprender de los dem ás; cóm o desarroll ar sus propias ideas y pun tos de vis ta, com parti rlos , m ediante experien cias comunicati vas que les llev e a saber vi vir con otro s seres humanos que d ifieren en el los en m uchos aspect os. El aula se co nvi erte así en u n m edio p rivi legi ado para el desarro llo de a prend izajes intel ectua les y morales siempre que el m aestro asu m a e ntre sus numerosas resp ons abil idad es la t ransmisión de “ saberes éti cos” 242 , el desarro llo de la capaci dad d e discern ir pro blemas social es y d e co m promiso activ o en bú squ eda de un m undo m ejor para todo s 243 . Sprin g 244 , ha d em ostrad o q ue l a i nflu encia val oral del pro fesor pued e ser pot enci ada en la cl ase ya q ue s u com portamiento afecta al rend imiento académico del alumno, i nflu ye en s u con duct a, y todo ello, d ebid o a que el profes or es u na pers ona rel evant e para el al um no, nad a de lo q ue él h aga o dig a p asa desap ercibi do p ara los educa ndo s. Por to do és to, creemos en la conv enien cia d e i nsi sti r en l a n ecesid ad de que el pr ofeso rado recib a u na form ación especí fica en este cam po de la edu cació n, pu es pen samos, al ig ual que Escám ez y Orteg a, qu e “en est e tem a, q uizás más q ue en ni ngú n otro , l o verdad eram ente important e, no se abo rda po rque es co m prometido o p orqu e no s e sab e” 245 , de ah í qu e la p rofes ora Bu xarrai s n o d ude en afirmar, “que en una soci edad dem ocráti ca y plu ralis ta, los pro fesor es n ecesi tan una preparaci ón ad ecuada, acor de con l as funci one s y rendi m iento que se es pera 242 Santolaria Sierr a, F.F. ( 198 7): “Consideraciones sob re la ed ucación moral actual”. En Jo rdán, J .A.: Santolaria, F.F. (eds): La edu cación moral, hoy. Cuestiones y perspectiva s. PP U, B arcelona, pp. 135 - 148 243 Record emos experiencias pedagógicas como las realizad as por el Mo vim iento Pedagógico de la E scuela Nueva, ver: Cousinet, R. (196 7): La Escuela Nueva , Miracle, B arcelo na. Experiencias q ue han quedado evidenciadas en algunas de nuestras escuelas, com o las realiza das po r el p rofesor Fr ancisco Fernández, en lo s años 70, en el Colegio Nacio nal de Orellana la Vieja, conocid a por Escuela de O rellana y reflejad a en la película Escuela Viva, dirigida p or Julián Pavón en el 2 002 . 244 Spring, M.F. ( 197 4): Th e develo pmen t and valida tion of ob servation measure o f classroom in fluence . Doctor al dissertation. W ashing ton, University St. Louis. Missouri. Citado en Escámez y Ortega (1995 ), p . 124 245 Op. cit. Escámez y Ortega (19 95), p. 1 7. LA EDUCA CIÓN MORA L EN LA FORMACIÓN DE L OS MAESTROS Y MAESTRA S EN ESP AÑA (190 0 - 1971) 236 del Mini steri o de Ins trucci ón Pú bli ca y Bel las Artes, el 3 0 de m arzo de 1.90 0 y la asun ción po r el nu evo Mini steri o d e la res pon sabi lid ad sob re el pago d e los s ueld os a lo s m aestro s, y el cont rol de la red de escu elas primarias por parte de l Estado . Podemos hablar d e la exis tenci a d e d os España, en l o que s e refi ere a la form ación d e la pob lació n a prin cipi os de sigl o: “ Una España s epten trio nal, cuyos niv eles d e alfabet izació n eran rel ativ am ente elevad os a m ediad os y final es d el sigl o XIX; y u na meridion al, en la qu e el analfab etis m o segu ía sien do muy elevad o a co m ienzo s de la Guerra Ci vil . En la Esp aña d el s ur, s e pens aba (hasta hace u nos p ocos añ os) la «teo ría m alth usi ana», según la cual es m ás rentab le la can tida d que l a calidad de los hijos ” 42 . El regeneracio nis ta, Macías Picavea 43 nos descri be la precaria situació n en la q ue se e ncon traba la enseñ anza primaria a p rinci pio s de s igl o: “ni se educa, ni se en seña, n i el m aestro está fo rm ado para el lo”, post eriormente, y com o resul tado de los datos aport ados por el au tor, con tin ua dic iend o: “ Un seten ta po r cien to d e españ oles qu e no sabe l eer n i escrib ir, y otr o seten ta por ciento del treinta restan te, que de l a instru cción primaria al canzada apenas log ra otro benefi cio ú til que lo s qu e nin gun a recibi eron; maestros ign orant es, cu asi m endi gos , despro vis tos de tod o prest igi o e infl uenc ia soci al, desco nsi derado s con l a p lebe y maltratado s p or los cacicuel os; una m asa de pob lació n in ferior , q ue po r lo q ue to ca a su cu ltu ra, apenas pu ede s er rectamente califi cada d e po blaci ón civi lizad a” 44 . Sobre la en señan za secun daria, di ce: “ Son cu alqu ier cosa menos cent ro de edu cación y 42 Núñez, C. E. ( 1.99 2): La fuente de la riqueza. Edu cación y d esarrollo eco nómico en la Espa ña contemp orán ea . Alianza. Madr id. p . 16 4. 43 Macías P icavea, R. (1 .89 9): El problema Nacion al. Libre ría General d e Victor iano Suárez. Mad rid, p. VIII. 44 Ibíde m, p. 124. SEGUNDA PAR TE: Capítul o V La Edu cación en Españ a (1900 - 1971) 237 enseñ anza” 45 . Y d e l a Uni versi dad: “es un a co sa m uerta por den tro”, “ es eterna b oca de gan so en don de tod o se ap rende y se s abe, p orqu e «lo di jo el otro » 46 . Para los reg eneracio nis tas d e princ ipio s de si glo , el prob lema de Españ a era fu ndamentalm ente ped agóg ico (además de los g raves p robl em as econó m icos, de ahí la i nsis tenc ia de clamar p ara E spañ a la regenera ción m ediant e u na trans formación p rofu nda del s iste m a edu cativ o en t odo s su s niv eles. En es ta pri m era et apa, la ILE adq uiere s u m áximo des arroll o e i nflu encia, incl uso en el Mini steri o de Ins trucci ón Púb lica y Bell as Artes, q ue d io rango ofici al a alg uno s de su s proyectos. Las fi guras de Manu el Bartol omé Cos sío (1.857 - 1.935), J oaqu ín Cos ta (1.8 46 - 1 .911), Rafael Alt am ira (1.866 - 1.95 1), entre otros ; im pulsan las in nov acio nes pe dagó gicas , t anto prácti cas como teóri cas en est os p rim eros añ os del nuev o sig lo. El gran avan ce qu e su pus o l a creaci ón del Min ist erio de Ins trucci ón Públ ica, facili tó l as muchas refo rm as edu cativ as q ue Garcí a Alix reali zó duran te l os once m eses q ue est uvo al frente del Gobi erno pres idi do po r Silv ela. Capit án Díaz nos descri be est e primer Min ist ro de Ins trucc ión d el si glo XX, com o: “ moderado, conservad or, d e vo lun tad reform ista, t uvo p or ello l a suert e, o habil idad , de cont entar a li beral es y canov ist as” 47 . 45 Ibíde m , p. 125 . 46 Ibíde m , p. 131 . 47 Capitán Díaz, A. (1 .994 ): Historia d e la educa ción en Esp aña . Peda gog ía Con tempoá nea . Vol. II. Dy kinson. Madrid, p. 2 25 LA EDUCA CIÓN MORA L EN LA FORMACIÓN DE L OS MAESTROS Y MAESTRA S EN ESP AÑA (190 0 - 1971) 238 Entre s us actuaci ones más destaca das, p odemos señ alar: El Reglam ento Orgánico de Primera Enseñan za (R.D. de 6 de julio de 1.900 ), la Reform a de las Escuel as Norm ales y de l a Ins pecció n de primera en señan za (R.D. d e 6 d e julio d e 1.900 ), l a Reform a d el Plan d e estud ios de segu nda enseñ anza (R.D. de 20 de jul io de 1.9 00), el cual , c om o el prop io García Alix nos s eñala: “E n esta re form a, como en tod as l as qu e se v ienen reali zando y han de reali zarse, el Mi nis tro que suscri be ti ene un pens am iento firm e, persig ue con tenaci dad un pr opó sito : enal tecer la en señan za ofici al; cons tit uir la pe rson alid ad académica y juríd ica de l os cen tros docen tes; relacio nar par a el fin de l a cult ura, el pas ado con el pres ente, a fi n d e p reparar un po rveni r de resul tado s m ás benefi cios os y p ráctico s; d ar a la obra d e la ens eñanza, com o g rande y prin cipal objeti vo, el de m anten er, y si es p reciso , formar el carácter nacio nal” 48 . Otros Reales Decretos reformarían los p lane s de es tudi o de Fac ulta des Univers itari as o Escue las Especi ales. Los decreto s, com o el del 20 de juli o, reforma la Facul tad d e Filo sofí a y Letras, Farm acia (R.D. de 3 1 de juli o de 1.900 ); Ciencias (R.D. de 4 d e ag ost o d e 1 .900); y Derecho (R.D. d e 2 d e agos to de 1 .900). Tam bién d estaca s u importante labo r soc ial a fav or d e la ins trucci ón de ob reros jóv enes y la en señan za d e las Artes e Indu stri as (R.D. de 25 d e m ay o de 1.900 ). Le s igue co m o ministro de Inst rucció n, el Cond e de Rom anon es (d el Gobiern o Sagast a), el cu al, con tin uará y ampliará l a lab or emprendida por su anteces or con m ás val entí a si c abe, animado po r su i deol ogí a liberal y apoyado por su pro pio partid o. 48 Real Decreto refor m ando el p lan de estudios d e segunda enseñan za . Colecció n Leg islativa, T . VI , pp .53 2. SEGUNDA PAR TE: Capítul o V La Edu cación en Españ a (1900 - 1971) 239 Publ icaría la co nfli ctiv a Real Orden Ci rcula r de 2 1 de m arzo de 1 .901 , sob re la l ibert ad de cát edra; el R.D. d e 17 d e agost o de 1.9 01, so bre lo s nuev os ins titu tos gene rales y técnico s; o ficial iza y regl am enta sobre fo rm ación de m aestros , in specci ón, exám enes, archi vos , bibl iot ecas, etc. Durant e su m andato se emiten nu m erosos regl am entos con el fin de h acer u na reforma con pr ofun did ad del mundo d e la educac ión , m ás aco rde con las exigen cias que el nuev o si glo present aba a l a socieda d. Esta n ecesid ad sent ida de “ reconst rucció n” nac iona l tras el des astre de 1.9 98, s enti da p or p olít icos , int electu ales y ho m bres del pu eblo , con trib uye a q ue “conserv adores y lib erales co inci dan su stan cialmente en las refo rm as a realizar” 49 . De ent re t oda s las m edid as tomadas p or Rom anon es dest acam os: la adop ción de una pol ítica encam i nada a pensio nar la am pliaci ón de estudi os en el extranjero – Real D ecreto de 18 de julio de 1.901 - , la asunció n por el Est ado del p ago d e los suel dos de m aestro s – Real Decreto d e 26 d e o ctub re - , la reforma del plan de estu dio d e la ens eñanza pri m aria y de la secun daria – Ley de 19 d e agos to de 1 .901 - , además de una completa reorg anizaci ón cu rricul ar. Antes d e term inar d e descri bir l a exten sís im a labor realizada por Rom anon es duran te su cort o m andat o, deb em os hacer re ferencia al gran prob lem a co n el q ue se t uvo que en frentar nada más o cupar s u cart era, la necesi dad cl aram ente manifiest a por Ro m anones de con trol ar l a ens eñan za por pa rte del es tado , él m ismo d irá en el Sen ado: “ Si bien es v erdad que el Estado n o deb e modelar lo s espí ritu s, conv iene t am bién que i m pida que o tros los modelen” 50 . Su fo rm a de enten der el p rinci pio de lib ertad de en señ anza, traería co nsi go la en em istad de los ultra cons ervado res y de la Iglesia. 49 Puelles Be nítez (1.9 80): Educ ación e ideo logía en la Espa ña Con tempo ranea. Labor - p oliteia. Ma drid, p. 244. 50 T exto citado en Puelles Be nítez (1.9 80) . Diario del Se nad o, 2 1 de abril d e 1.9 02, p. 3 05 LA EDUCA CIÓN MORA L EN LA FORMACIÓN DE L OS MAESTROS Y MAESTRA S EN ESP AÑA (190 0 - 1971) 240 Rom anon es s e hal laría en u na en cruci jada: “para que triu nfe la verd adera lib ertad, l a li bertad de enseñ anza q ue p roclama el lib erali sm o, es p reciso restri ngi rla (...) es preci so qu e el Est ado in terven ga para prot egerl a” 51 . La vol unt ad del part ido l iberal de so m eter a las co ngreg acio nes rel igi osas no conco rdadas a las exi genci as de l a Ley d e Asociaci ones de 1.88 7, p rovo cará encend idas discu sio nes entre lo que Garcí a Regi dor denomina la s d os Españas – u na «liberal , euro peizan te y anti clerical », y o tra, «dogmática, clerical e int ransi gent e» - , dos modos de ser, d e p ensar y d e act uar”. El cit ado au tor realiza un detal lado est udi o de este peri odo que no s ocu pa, califi cándo lo d e secul arizado r, “ com o t iem po de lu cha más que de di álog o, más de enfrent am iento q ue de esfuerzo co m prensi vo; u n ti em po de recel os y sus picaci as, d e acu saci ones mutuas, de clara rup tura i deol ógi ca y de int ransi genci as acumuladas y crecientes” 52 . La capaci dad real de las po lít icas edu cativ as de García Alix y de Rom anon es, aun que exten sas y con el es píri tu de recon stru ir u na España m altrecha, no fueron tan efectivas como s e esperab a, los motivo s no s l o señal a Capi tán Díaz: “la finan ciaci ón no era su ficien te, p ues la reforma econó m ica estab a por h acer; la p rogramación para u na i m plant ación paul atin a, grad ual, ap ropi ada a cada ci rcuns tanci a conc reta no se tuv o en cuent a, co m o tam poco l a di spo nib ili dad p erson al y p reparaci ón c ient ífica d el profes orado e n acti vo; no se prev ió la po sib ili dad d e apl icació n d e algu nas reformas a la realid ad españ ola; el esp írit u rea cio de m aestros y catedrát icos a las in nov acion es educat ivas y a lo s nu evos m étodo s...Todo es te pan oram a cons tit uía un l astre para cu alqu ier «recon stru cció n» de la inst rucció n naci onal , 51 T exto citado en García Regido r (1 .985 ), p . 93 . 52 Ibíde m, p. 18. SEGUNDA PAR TE: Capítul o V La Edu cación en Españ a (1900 - 1971) 241 y po r s upu esto , «razone s d e p eso» p ara desal entar a g obern antes y respo nsab les de la pol ític a educati va” 53 . Sin embargo, su reco noci da lab or en la his tori a d e l a edu cació n en Esp aña, s e en tien de com o u n es fuerzo in tens o de reg eneració n e in nov ación ped agóg ica d urant e est os primeros añ os del sig lo XX. Tras el bien io con servad or - l iberal d e García Ali x - Romanones, le s ucedi ó un trien io cons ervado r (1.9 02 - 1 .905), presi did o p or el Mini stro Bugall al, duran te el Gobiern o de Mau ra y Villa verde. Aunqu e fu e un p eriod o d e es caso reliev e, no pod em os olvid ar las pequ eñas m o difi cacion es al plan de e stu dio de form ación de m aestros (R.D. de 24 de s epti em bre de 1.903 ), y esp ecialmente, la co nso lid ación d e la ens eñanza secu ndari a, pro yecto ya i nici ado con García Alix, pero q ue no serí a efectiv o has ta la ll egada d e Bugall al, di cho pro yecto no se v olv ería a revis ar hast a la reforma de Callejo en 1.926 . Entre l os años 1.9 05 - 1 .907, durant e el go biern o l ibera l d e Mo nter o Rios , “ habrá d os ini ciati vas de g ran im port ancia ll evadas a cab o por Am alio Gim eno: una fall ida, la J unt a p ara el Fo m ento de la Ens eñan za Nacio nal; y otra de gran importanci a para l a renov ación p edag ógi ca y cu ltu ral de Españ a, la Ju nta para Am pliaci ón de Estud ios e Inves tig acion es Cient íficas ” 54 . Creada por R.D. de 11 de en ero d e 1.90 7 (Gaceta del 15 de en ero) d entro del Mini steri o d e In stru cción Púb lica y Bellas Artes, “ con la fi nali dad d e pot enciar l a activ idad inv esti gado ra en Esp aña y con trib uir a mejorar la form ación del p rofeso rado ” 55 . Su primer direct or fu e Ramón y Cajal. Rui z Berrio no s exp lica q ue “ En m enos de trei nta añ os d e exist encia real , la J.A.E., 53 Op. cit. Cap itán Díaz (1. 994 ), p. 236 . 54 Op. cit. Puelles Benitez ( 200 0), p. 1 3. 55 Ruiz Berrio , J. (1. 996 ): La E duca ción e n Espa ña. Textos y Do cumen tos . Actas. Madrid , p. 313 . 242 LA EDUCA CIÓN MORA L EN LA FORMACIÓN DE L OS MAESTROS Y MAESTRA S EN ESP AÑA (190 0 - 1971) perm iti ó perfecci onar l a formación a un os 4.000 pro fesio nales d e to das las ram as del sab er”. La necesi dad urgen te de reformar el sis tem a educativ o hace que duran te el gob ierno d e Mo ret, es te ins te al pro pio Ramón y Cajal, Premio Nov el de Medici na, p ara q ue ocup e l a cart era de Inst rucci ón Púb lica. Su prog ram a educat ivo , será el m ismo que dos añ os desp ués , “ int entarí a l levar a l a prá ctica la Ju nta para la Am pliació n de Estud ios sin m edio s y co n l a malquerencia de los sectores reaccion ario s del p aís ” 56 . Ante la ines tabi lid ad de lo s gob ierno s es paño les, Cajal com prend ió q ue s ería im pos ibl e una lab or con tinu ada de n ing una polí tica educat iva, que, “adem ás de tiempo y entu sias m o, s e requeri ría in verti r m ucho d inero di fícil de cons egui r para la en señan za” 57 de ahí la renu ncia a su pu esto . No est uvo equi vocad o, al poco tiempo Moret es s ust itui do por e l Marq ués de la Vega d e Arm ijo. Durante el bieni o con servad or de Maura (1 .907 - 1 .909 ), hay que resalt ar la creación de las s igu ient es i nst itu cion es, de es píri tu claramente reform ist a: La Jun ta para la Am pli ación de Estud ios e Invest igaci ones Cientí ficas (R.D. de 11 de en ero de 1.9 07), la cua l, “nacía como ent idad au tón oma, s i bi en co n carácter ofi cial, po r depen der del Est ado en su creación y en la m ayor parte de sus recursos y m anteni m iento ” 58 . N acida del espíri tu de la Inst itu ción Libre de Enseñan za, tení a por objeto bási co, ll evar a l a práct ica aquel pro grama que Cajal había p ropu esto a Moret de ren ovar la enseñ anza univ ersit aria españo la, a fin de impulsar l a inve stig ació n cient ífica. Como nos di ce Ruiz Berrio : “E n 56 Fernández P enedo, L. (1.99 4): Mo mento s estelares de la enseña nza en Espa ña. Ediciós Do Castro. Sad a - A Coruña, p.6 9. 57 Ibíde m , p. 70. 58 Op. cit. Capitán Díaz (1 .994 ), p . 45 5. SEGUNDA PAR TE: Capítul o V La Edu cación en Españ a (1900 - 1971) 243 m enos de 30 años d e exi sten cia real , la J.A.E , perm iti ó p erfeccion ar la form ación a unos 4.000 profes ion ales de t odas las ram as d el s aber” 59 . Conced ió más d e 1.500 pens ion es para viajar o resi dir en el ext ranjero a profes ores de tod os lo s n ivel es e ducat ivo s, h asta 1.93 7, en qu e fu e su primida por d ecreto, p asand o a hered ar tod os s us recu rsos un nuev o organi smo, el Cons ejo Superio r de Inve stig acio nes Cien tífi cas. Otra i m port ante i nst itu ción creada durant e el citado bi enio fue l a Escuel a de Estud ios Superi ores del Magis terio (R.D. de 3 de junio de 1.909 ), con el objeto de formar a lo s futu ros Pro fesores de Escuelas Norm ales e Insp ecto res de Primera E nseñan za. Com o hech os important es a d estac ar du rante el cu atrien io lib eral ( 1.909 - 1.913 ), es el int ento d e co nvo car, d e manos d e J uli o Burell , Min ist ro de Educació n d e Canalejas y Ménde z, una Asamblea General de l a Ens eñanza y de l a Edu cación – el 18 d e se ptie m bre de 1.9 10 - , para dis cuti r las m edid as necesari as para aco m eter u na reform a en profun did ad del si stema edu cativ o. Dicha as am blea n o fue llev ada a cabo por las fuert es opo sici ones d e cons ervado res y católicos . No po dem os olvid ar la creación, d urant e est e peri odo marcadam ente lib eral, de las s igu ient es ins tit ucio nes d epend ient es de la J .A.E : - La Resi denc ia de Estud iant es (R.D. de 6 d e marzo d e 1.910 ), d irig ida por D. Alb erto J iménez Fraud. Los ins titu cion ist as, e n b usca de una edu cación int egral, no se conten taban c on la mera in stru cción ci entí fica, s ino q ue deseab an ir más all á en l a formación de sus alumnos, la educa ción “del carácter, d e l as co stu m bres, trat o soci al, la tol eranci a, el res peto m utuo ” 60 ; valo res que solamente se apren den vi vien do en com unid ad. 59 Op. cit. Ruiz Berrio (1.9 96) , p. 313 . 60 Pér ez - Villanueva Tovar, I. ( 1.99 3): “La Residencia de Estudiantes en el Mad rid d e su tiem po” en Los Orígenes cu lturales de la Se gun da R epúb lica, o .c., p p. 2 75 - 292. 244 LA EDUCA CIÓN MORA L EN LA FORMACIÓN DE L OS MAESTROS Y MAESTRA S EN ESP AÑA (190 0 - 1971) - El Cen tro d e Est udi os His tóric os (R.D. d e 18 de marzo d e 1.91 0), di rigi do por Ram ón Men éndez Pid al, co n l a fi nali dad de p romover lo s e stu dios e inv esti gacio nes cien tífi cas de España. Entre su s hi sto riado res, po dem os citar a Barto lomé Coss ío, Manu el Pedreg al, Rafael Mª Lab ra, Gum ersind o de Azcárate, Rafael Altamira, Joaquí n Cost a, Adolfo p osad a,... - El Ins tit uto Nacio nal de Cienci as Físico - Natural es (R.D. d e 27 d e may o de 1.910 ), como res pues ta a l a depl orab le est ado d e la ci encia españ ola. El Inst itu to asumiría l a r espo nsab ili dad de formar in vest igad ores, pos ibi litá ndo les la interdi scip lin aried ad entre algun os labo ratori os, ofrecién dol es lo s m edio s adecua dos ; entre el los cabe des tacar el pens ion ado par a alumnos y profes ores. Con l a su bid a al p oder de lo s con serv adores , se in icia un nuevo b ieni o (1.913 - 1.915), d irig ido po r Edu ardo Dato. Po r des graci a, lo s av ances t an difí cilmente co nseg uid os por los lib erales en años anteri ores, s ufren u n retroces o duran te este per iod o caracterizad o como de “ extrem a ines tabi lid ad pol íti ca” 61 . La R.O. d e 15 d e oc tubr e de 1.914 referi da a la tit ulaci ón do cente de lo s m iem bros de la s Congre gacio nes Reli gio sas, vol verá a crear nuev os en frentamientos entre li berales y cons ervado res. A parti r d e lo s graves a cont ecim ient os de 1 .917, y aun que par ezca y s e vea lógi co, l a afi rm ación de Puel les de que “ en ri gor, no cab e habl ar de pol íti ca educat iva” 62 duran te es ta s itu ación de extrema cr isis po lít ica y soci al en la que se ve i nmersa Españ a, l a educaci ón era un t em a can dent e difí cil de d ejar de lado, so bre to do, est ando los l iberal es al frent e del 61 Op. cit. Puelles Benítez ( 2.00 0), p. 14. 62 O.p. c it. Puelles (1 .98 0), p .26 6. SEGUNDA PAR TE: Capítul o V La Edu cación en Españ a (1900 - 1971) 245 gob ierno . Con San tiag o Alba co m o Mi nis tro de Instru cción Pú bli ca, s e crea p or R.D. d e 10 d e may o d e 1.9 18, el In stit uto - Escuel a d e Seg und a Enseñan za de Mad rid; diri gid o po r María d e Maeztu (en la Sección Preparato ria), y po r Luís San tul lano (en la Secció n de Bachi llerat o). Se crea como centro co n p lena aut ono m ía p ara pl anifi car s us estu dio s, y bajo la t utel a de la J.A.E, se convi erten en centros experi m entales , en los que se ensayarán nuevos m éto dos de educaci ón y planes de estu dio s, de tal form a, que los al um nos al in gresar con och o años d e edad , real izaban un a secció n preparat oria de tres años de du ració n m ás s eis añ os d e bach ill erato, term inab an sus est udi os a los dieci séis años c um pli dos . Est a nuev a ins titu ció n, s erá m otiv o de un a desafo rada reacci ón po r parte d e algu nas uni versi dades e insti tut os, que veían en su autonomía un pos ible peligro en el fut uro . Los sect ores m ás con servad ores , con sid eraban est e nu evo ins titu to como un triun fo pol íti co de la Ju nta. De ahí qu e en las Cort es se “ produ jera un d ebate pa rlam entari o, t al vez él m ás duro q ue, con tra la labo r de la J.A.E., se produci ría en su hist oria” 63 . En los últi m os año s de es te pri m er p erio do, hay un acont ecimiento fund am ental d ign o de resaltar por la transcend encia que supu so el segund o int ento de au ton om ía u niv ersit aria de m anos d el Mi nis tro Cés ar Sil ió. Po r R.D. de 2 1 d e may o de 1.919 se orden aba que “ Todas las Univ ersid ades españ olas se rán au tón omas, en su dobl e carácter de Escu elas Profe sion ales y d e Cent ros ped agóg icos d e alta cul tura n acion al” 64 . Las grand es lí neas del Decreto Sili ó; Puell es nos lo res um e en : “Autonomía administ rativ a, la cons ideraci ón d ual de l a Universi dad com o ins tit uto p rofesi onal , y com o 63 Op. cit. Fernández P enedo (1 .99 4), p.78 . 64 R.D. de 21 d e may o de 1 .919 , en Colecció n Leg islativa de Instrucció n Pú blica (1. 919 ) (Madrid , Imprenta Giralda) , pp . 20 2 - 211. 252 LA EDUCA CIÓN MORA L EN LA FORMACIÓN DE L OS MAESTROS Y MAESTRA S EN ESP AÑA (190 0 - 1971) en el pues to co m o garan tía d e la n ecesari a auto nomía dentr o de su fun ción técni co - ped agóg ica, y se crea la Ju nta d e Inspect ores y la Inspec ción Central. Se funda l a Jun ta de Sus titu ció n – decreto de 7 de jun io de 1 .933 p ara dar respu esta a la Ley de Con fesio nes y Co ngreg acion es Rel igi osas – , con u na dob le fi nali dad: p reparar el cambio d el profeso rado de centros rel igio sos d e segu nda ens eñan za, por otro laico , m ás idón eo a los princi pio s proclamados por la Rep úbl ica; y organi zar la ins talaci ón de to dos los cent ros qu e se creasen. Durante est e p eriod o se viv e un i nten so d ebate en el Parlamento so bre el proyecto d e «Ley s obre Maest ros Laicos His tóri cos» 81 , p royecto o lvi dado duran te el bi enio cedi sta, p ero ret orn ado d urant e el Frente Popu lar, y concl uid o para si em pre en la di ctadu ra franqu ist a. La escu ela de la repú blic a s erá cons idera da como inst rumento de trans form ación n acion al, “tiene q ue conv erti r a lo s sú bdi tos d e la Monarq uía borb óni ca en ci udad anos d e l a Rep úbl ica españo la” 82 , por eso el gob ierno confi ará en la fun ción esenci al del cuerpo d e Ins pect ores, por es te m otivo , crea la Ins pecció n General d e Segund a Enseñan za – decreto de 30 de dici em bre de 1.93 2 – . Tras la encí clica d e Pío XI «Dialecti ssi m a n obi s», l a Igles ia de Rom a se enfrent a abi ertam ente por p rimera vez en Españ a con el Est ado, el monopo lio de la edu cación será el motivo de tal enfren tam ient o. 81 Ver J osé Ignacio Cruz Or ozco, “La política laicista de la II Rep ública: El pr oyecto de ley sobre lo s aestros laicos históricos”. Historia de la Edu cació n , Nº 1 9, 2 000 , p. 279 . 82 Rodo lfo Llopis (1.9 33) : La Revo lución en la Escue la. Do s año s en la Dirección G eneral d e Primera Enseña nza . M . Agui lar Ed itor, M adrid , pp . 21 - 22 ( op. cit . Juan Manuel Fernández, 1 .99 8, p . 28 . SEGUNDA PAR TE: Capítul o V La Edu cación en Españ a (1900 - 1971) 253 Otras importantes obras educat ivas serán reali zadas en este pri m er bieni o 83 . En el segu ndo bien io repu bli cano, la “contrarrefo rm a educ ativ a” 84 se tradu ce como una «vuelt a atrás » de muchos de l os avances edu cativ os cons egui dos desd e la ins taur ación de la Repúbl ica. Este retroceso se m anifies ta en la s sig uien tes dis pos icio nes oficia les: pro hib ició n de l a coedu cación en las es cuel as pri m arias – O. M. De 1 d e ago sto de 1 .934 – ; s e sup rim e la Inspecci ón Cent ral – decreto de 23 de juli o de 1.93 5 – y l a inamovili dad de d esti no del insp ector de en señan za primaria – decret o de 26 de nov iembre d e 1.935 – ; y se res tring e la aut ono m ía cat alana en materia de enseñ anza – O.M. de 23 de oct ubre de 1 .934 – . Sin embargo es d e des tacar la im port ante ob ra real izada po r Fil ibert o Villal obo s 85 , l a u rgent e y neces aria refo rm a del bach ill erato, q ue m edian te tres decreto s 86 ab orda en pr ofun did ad l a refo rm a de un os est udi os cons iderad os en estos m om entos com o «caót icos », dad a la simultanei dad de diferen tes p lanes , los d isti nto s crit erios sob re catego rías d e los In sti tut os d e Segun da Enseña nza, la div ersid ad de as ign aturas ... Final m ente, al bi enio rad ical - ced ist a l e su cede un nuevo g obi erno d e cinco m eses p resid ido por el Frent e Pop ular. Duran te est e cort o p erio do de tiempo se retorn a a la vieja aspi ració n de crear las sufici entes escuel as para 83 Creación de la Universidad I nternacional de Ver ano (dec reto d e 23 de a gosto de 1 .93 2); d e la Escuela de Educación Física ( decreto de 1 2 d e diciembre de 1.9 33) y la Escuela d e Estudios Árabes de Madr id y de Granada ( ley de 2 7 d e enero d e 1. 932 ). 84 op.c it. Puelles, 1 .980 , p. 342 . 85 Anterior a este minis tro d e Instrucción Pública estuvo Dom ingo Barnés, co n apenas tres meses en el car go, José P arej a Yéb enes, y Salv ador Mada riaga, con d os meses de M inistro de Instrucción. Capitán Díaz (1.9 94) , p. 6 36, nos señala los motiv os de que en este bienio “la fiebre d e las refor m as en la enseñanza remit iesen”, “razones contextuales, principalmen te económicas, y po r actitudes ideo lógicas de la derec ha, católica, que tenía que opo nerse forzosamente a la coed ucación, a la laiciza ción, y a la cada vez may or gubernam entalización de la enseñanza...” 86 Decreto s de 2 6 de julio, 6 de agosto y 29 de agosto de 1 .93 4. LA EDUCA CIÓN MORA L EN LA FORMACIÓN DE L OS MAESTROS Y MAESTRA S EN ESP AÑA (190 0 - 1971) 254 cons egui r plen am ente el de recho a la educaci ón de t odo s los ciud adano s, l a vuel ta d e Marce lino Domingo com o minist ro de In stru cción Púb lica, orien taría su polít ica educat iva hacia la enseñan za prim aria, retorná ndo se a las primitivas fu entes repub lica nas. Se res tabl ece la In spec ción Central , la inamovili dad d e los In spect ores profes ion ales de l a pri m era enseñ anza, l a coedu cación , el Patron ato de la Univ ersid ad de Barce lona , la crea ción de escuel as, y nuev as plaz as para m aestro s y m aest ras. Por la i m portan cia so cial que s upu so esta et apa p ara la h ist oria d e la educaci ón en Esp aña, en cont ram os conv enien te inc idir un a v ez m ás en el espí ritu reform ist a de la pol íti ca repub lican a. Sus do s objeti vos de m oderni zar el si stema edu cativ o, y la implanta ción del lai cismo, supu siero n g randes cam bios en la form a de entender la educación - p rinc ipio s que en l a actuali dad perdu ran en n uest ras escuel as – y que permanecerán «do rm idos » a lo largo d e la etapa que a cont inu ación presen tamos. - Cuarta etapa: La Educa ción durante el franquismo (193 6 - 1969) Con la Guerra Ci vil se i nterru m pe bru scamente el pro yecto educat ivo qu e tan ilus ion adamente pu so en marcha la Repúb lica; y España div idi da en dos band os, segu irá dos cam inos d ist int os en m ateria d e educaci ón, és ta se conv ertirá en u n ins trumento ideo lógi co al s ervici o d e l os gobiern os de l as d os Españas enfrent adas. En la zona repu bli cana, la lab or educat iva d e l a Repúb lica, aún s igu iend o la mism a lín ea p olí tica de deseo de “ redimir a España por la Escuela” 87 , se diri girá preferent em ente a la pro m oción cult ural de l a cl ase trab ajadora. Se cont ará con un a com isi ón par a el estu dio y la reform a de la ens eñanza 87 Citado p or Ro dolfo Llopis ( 1.93 1), en Juan Manuel Fernández (1.9 98) , p. 29. SEGUNDA PAR TE: Capítul o V La Edu cación en Españ a (1900 - 1971) 255 primaria, co nst itu ida p or d os r epresen tant es d esi gnad os por el Mini steri o, d os perten ecient es a la FETE, y otro s dos a la CNT. Se abord an important es p royectos ofici ales y res olu cion es minist eriales , com o por ejem plo, s iend o Minis tro de Inst rucció n Púb lica J esús Hernández Tom ás 88 : s e abrevi an y se hacen in tens ivo s los estu dio s de bach ill erato par a los trab ajadores (Decreto d e 21 d e n ovi em bre d e 1 .936, y 2 8 de oct ubre d e 1.937 ); s e estab lecen Cam pañas de Alfab etizaci ón (Orden d e 8 de oct ubre de 1.937 ), y s e o rgan izan las «Mil icias d e Cultu ra» (Decret o de 30 d e en ero de 1.937 ), y las «Brig adas Volan tes» (Orden de 20 de s epti em bre de 1 .937). Adem ás de ot ras ob ras diri gid as a la prom oción y exten sió n cu ltu ral d el pueb lo, res alto la la bor ed ucati va d e los anarq uis tas mediante l os «Ateneos lib ertario s», insp irado s en las escuel as racio nali stas de Ferrer, y la unifi cación de to dos los cent ros d edica dos a la fo rm ación profes ion al en el Poli técni co Obrero en abri l de 1.9 37. La s itu ación de g uerra en la que se vivía, exigía del Gobi erno, una reestru cturaci ón de las adm inis tracio nes provin ciales y municip ales. Esta urgen cia se co ncretarí a con la reo rgani zación d e lo s Co nsejos Prov inci ales y Locales, y con la creaci ón d e la Dirección Provi ncial de Prim era Enseñan za (Decreto de 22 de febrero de 1.937 ). Mient ras esto s acon tecimientos s e suced ieron en la Españ a rep ubl ican a, l a pol íti ca educ ativ a en l a zon a naci onal del perio do de guerra, también em prendí a su funci ón con un a id eol ogía to tali taria, y desde uno s prin cipi os prop ugn ados p or e l n acion al - cat olic ismo. La Comisión de Cu ltu ra y Enseñan za de la Ju nta de Defens a Nacional (julio 1.936 - febrero 1.9 38), se 88 Record emos que los tres Ministros republica nos del per iodo bélico fueron: Francisco Bar nés (socialista), cesa el 4 de septiembre d e 1.9 36; J esús Hernández T omás (comu nista), hasta el 5 de abril d e 1. 938 ; y Segun do B lanco Go nzález (cenetista) hasta febrer o del 39. 256 LA EDUCA CIÓN MORA L EN LA FORMACIÓN DE L OS MAESTROS Y MAESTRA S EN ESP AÑA (190 0 - 1971) encargará d e recalcar en to das s us di spo sici ones legales el sentid o patriót ico y relig ios o d e la enseñ anza, hacien do de l a educaci ón, un el em ento de con trol soci al. Sin embargo, “ la tensi ón entre la Fal ange, con aspiraci ones t otal itari as, y el cat oli cismo jerárquico , con aspi racion es m onop oli stas en determinados cam pos – entre ello s, la ed ucació n - , ev itará a l a larga, jun to co n la n ueva sit uació n i ntern acion al, la efect ivid ad de u n rég imen tot alit ario” 89 . La fuerte infl uenci a de am bas ten denci as coin cidi rán en un di rigi sm o educat ivo cono cido por «nacio nal - cat oli cismo». Pedro Sáinz Rodrígu ez (febrero de 1.938 - abril de 1.939 ), co m o úni co Mini stro de Educació n Nacio nal duran te el peri odo d e g uerra, se ocup ará tam bién de form a preferente del m ag ist erio primario por m edio de cursil los de form ación 90 , m ediante los cu ales se i ncul carían lo s val ores prop ugn ados po r el «Alzam iento Nacional». Su lab or s e verá infl uenci ada p or l os prin cipi os d el nacio nal - cat oli cismo, persi gui endo una edu cación basad a en: ens eñanza con fesio nal acorde con la m oral y el dog m a católi co 91 , enseñ anza de l a relig ión en tod as las escuel as, derecho de la Ig lesi a a la i nsp ecció n d e l a ens eñan za en tod os los cen tros docen tes, además de una edu cación fuertemente pol itiz ada 92 . Durante este peri odo , el Gob ierno se quiere as egura r que la ob ra repub lican a no ten ga con tin uació n, por el lo: Se crea el Co nsejo Sup erior d e 89 Op. cit. Puelles (1 .984 ), p . 36 3. 90 Orden/circular de 1 7 de julio d e 1.9 37, Orden d e 16 de may o de 1.93 8. 91 Orden d e 21 de sep tiem bre d e 1. 937 ( B.O. E. del 22 d e septiemb re ); Ord en de 17 de o ctubre d e 1.9 37; Circular de 9 de a bril d e 1.9 37 ( B.O.E. de 1 0 d e abril d e 1.9 37 ) . 92 O.M d e 21 de sep tiem bre y 9 de diciembre de 1 .93 6; Circular d e 1 d e marzo y 7 de ab ril de 1 .93 7. Con estas normas legislativas se entrevé el poder de la Iglesia en m ateria de enseñanza. SEGUNDA PAR TE: Capítul o V La Edu cación en Españ a (1900 - 1971) 257 Inves tig acion es Cien tífi cas 93 , en s ust itu ción d e la Ju nta para Am pliació n de Estud ios ; se sup rim e el laicis m o en las escuel as; se prohíb e la coeducac ión ; se derog an los órgan os edu cati vos d e la Generali tat y del País Vasc o; s e eli m ina el bilin güi smo de la enseñan za; se es tabl ece la censura de l os libros de t exto 94 ; y se efectúa l a depu ración del pers onal docen te 95 . La Ley de 1 .938 em prende una n ueva reforma de l a Segu nda Ens eñan za 96 , con la esperan za d e q ue la ens eñanza m edia sea “el i nst rum ento m ás eficaz para, ráp idamente, infl uir en la trans formación d e una soci edad y en la form ación in telect ual y m oral d e sus fu turas cla ses direct oras” . Estas pal abras cons iderarán a la ley co m o «elitis ta», en otra vertie nte se h alla la fo rm ación prácti ca y util itari a de la formación pro fesio nal. Final izada la guerra, esto s prin cipi os gest ores d e la «nueva ed ucació n» se m anten drán con stan tes a lo larg o d e las di ferentes etap as q ue a cont inu ación señal am os: • La p osg uerra (1.9 39 - 1 .951) , apogeo del nacion al - cato lici smo. El Mini steri o de Jo sé Ibáñe z Martín. Durante est e p eriod o nace el Inst itu to de Pedag ogí a «San J osé d e Calasan z» 97 , el cu al sus tit uirí a al Museo Ped agóg ico Nacio nal. Su fun ción se verá reflejada en las publ icacio nes de l a Revist a Española de Pedagogí a, la cual sust itu iría a la Rev ist a d e Ped agog ía, o bra del m inist erio repub lican o. Se crea el Co nsejo Nacional de Educació n, co n “ ... u na fu nció n rigu rosamente técni ca y asesora” 98 ; además de realizarse un a int ensa la bor 93 Decreto /ley de 2 4 d e noviem bre d e 1. 939 (B. O.E. d el 28 de noviembre de 1 .93 9). 94 O.M. d e 4 de septiembre de 1.9 36. 95 O.M. d e 8 de noviembre (B.O .E. 1 1 de noviem bre d e 1.9 36) , y 7 de d iciembre de 1. 936 . Ord en de 14 de m ayo de 1.9 38, referente a la d epuración d el pro fesorado de la enseñanza privada. 96 B.O. E. de 23 de septiembre de 1.9 38. 97 Decreto de 2 9 d e marzo de 1 .941 . 98 Ley de 1 3 de agosto de 1.94 0 (B .O.E. de 1 3 d e agosto). LA EDUCA CIÓN MORA L EN LA FORMACIÓN DE L OS MAESTROS Y MAESTRA S EN ESP AÑA (190 0 - 1971) 258 legi slat iva en m at eria de en señan za, sent ando las bas es d el n acion al - catol icis m o: la Ley de 29 de jul io de 1.9 43 de Ordenació n Univers itari a; la Ley de 17 de julio de 1.9 45 sob re Edu cación Pri m aria 99 ; y la Ley de 16 de julio de 1.949 so bre Enseñanza Med ia y Profes ion al 100 , en la cual se es boza una nu eva modalidad del Bachi llerat o, y se crean lo s Ins tit uto s Laboral es. • Recono cim ient o i ntern acion al y cris is id eoló gica del n acion alis m o (1.951 - 1.95 9). E l Minister io de Jo aquí n Ruiz G im énez y de Rubio García Mina. Mient ras l a en señan za co nfesi onal se ve rob ust ecida po r el Conco rdato de 1.95 3, los princi pio s de exalta ción nacionali sta dis m inuyen durante este perio do coi ncid ent e con lo s años de apert uris m o intern acion al. La Ley d e Ordenació n de la Enseñan za Med ia 101 ; la Ley de Fo rm ación Profesi onal Ind ust rial 102 , mediante la cual , s e “adecuaba la formación profes ion al a los nuev os modos y si stemas d e prod ucti vid ad, a la racion alizaci ón del trabajo, se recono cía la part icip ación directa de la ind ust ria en l a o rient ación y sos teni m iento d e es ta faceta de la edu cación ...” 103 ; serán in dici o de los cam bios so ciales y econó m icos que se es taban viv iend o en Españ a en eso s m om ento s, y como res pues ta a la expan sió n ind ust rial qu e se estab a experi m entan do. 99 Colección legislativa de Ed uca ción y Ciencia ( años 1.9 44 - 1 .945 ), Mad rid, Secretaría general Té cnica del Ministerio de E ducación y Ciencia, 1.972 , p. 838 . 100 B.O.E. de 1 7 de julio d e 1.9 49. 101 B.O.E . de 27 de febrero de 1 .953 . 102 B.O.E . de 2 1 de julio d e 1.9 55. 103 Par a conoce r en may or pro fun didad la extensa labor del minis terio d e Ruiz Gim énez, Vid. 1.95 1 - 1.955. “Balance de cuatro años de p olítica ed ucacional”, en Capitán Díaz, 1.99 4, p .72 6. SEGUNDA PAR TE: Capítul o V La Edu cación en Españ a (1900 - 1971) 259 Otro minist erio con tin uará la ex tens a l abor em prend ida p or Ruiz Gim énez, Jes ús Rub io García Mi na, co m o Mi nis tro para la Edu cación Nacional , em prende: l a Ley de 20 de juli o de 1.9 57 sobre orden ación d e l as Enseñan zas Técnicas , p or la cual , l as Escu elas d e Ing eniero s y Arqu itect os se inco rporan al Min ist erio d e Educació n y al cont exto u niv ersit ario; el Pl an Nacional de Co nst ruccio nes Escolares ; la creación de lo s Cen tros de Orientaci ón Pedagógi ca; el Centro de Docu m entació n y Orient ación Did áctica de Enseña nza Primaria, y el Estatut o de las Univers idad es Laboral es. • Desarroll o económico y apertu rismo s ocia l, la décad a de los sesen ta y el m inis terio de Manu el Lora Tam ay o. Su p olí tica educat iva fue presen tada por el prop io p rotag oni sta: “ No preten dimos nu nca revolu cion ar la edu cación y n o estamos a rrepent ido s de ello , p ero sí aspi ram os a evolu cion es s ectori ales que juzg ábam os ind isp ensab les par u n cam bio de fi son omía en u na prev isi ón d e futuro ” 104 , atend iend o po r tan to a reformas p arciales en cas i t odo s lo s s ectores y ni veles de la edu cación nacio nal. En la Enseñanza Primaria, se realizaron campañas de alfab etizaci ón, co nst ruccio nes d e nuev as escu elas d uran te el «I Pl an de Desarroll o», s e am plia la esco lariz ación o bli gato ria h asta l os catorce años 105 ; se atien de las en señan zas especial es, as í com o importan tes m odificaci one s a la Ley de 1.9 45, ent re las cuales s e in cluye, las referen tes a lo s planes d e form ación del Magis terio . La Ley d e 29 de abril de 1.96 4, reordena las Enseñan zas Técni cas, y un año des pués (Ley d e 1 7 d e jul io), m odifi caría las estru cturas de las Facu ltad es. 104 Lora T amay o, M. ( 197 5): P olítica ed ucacional de una etap a: 196 2 - 19 68, en Arbor , julio - agosto, n os 355 - 356 , pp . 7 - 34. 105 B.O.E. de 4 de ma yo d e 1.9 64. LA EDUCA CIÓN MORA L EN LA FORMACIÓN DE L OS MAESTROS Y MAESTRA S EN ESP AÑA (190 0 - 1971) 260 Se crea l a Su bsecret aría de Enseñ anza Sup erior e In vest igaci ón, y se reorgan izan las Direccion es G enerales 106 por Decreto de 2 de febrero de 1.966. La pl urali dad de modalid ades de estud ios de Enseñ anza Medi a Elem ental s e u nifi carían por la Ley de 8 d e abri l de 1 .967, en pro de u na m ay or dem ocrati zación de la ens eñanza, aseg uránd ose que duran te est e cicl o, el alu m no recib iría l a o rient ación es colar que le ayudas e a elegir entre las div ersas modalidad es del bachi llerat o gene ral. - Quinta etapa : Hacia el cam bio social y el m odelo tecnocrático (1969 - 1971). La Ley General de Educación y el Ministerio de Villar Pal así . En 19 68, Vil lar Pal así se h ace ca rgo del Mi nis terio d e Edu cación y Cienci as, y aunq ue en u n pri ncip io s u p olí tica educat iva iba a ir diri gid a fund am entalmente a sol ucio nar los muchos proble m as uni versi tario s orig inad os d urant e l a d ictad ura, n o obst ante , y despu és de un corto ti em po, “ con un a v isi ón más co m pleta y reali sta d e lo s defect os de nu estro si stema educat ivo ” 107 , d ecide aco m eter un a p rofu nda refo rm a t ras la reuni ón m anteni da con su equ ipo m inis terial cel ebrada en o ctub re. Tras una sem ana de trab ajo, sus res ult ados q uedaro n re flejados en el cono cid o Lib ro Blanco de la Edu cación , en cu ya elabo ración t am bién co labo ró la UNESCO a t ravés d el Com ité de Cooperaci ón Intern acion al para l a Ref orm a de la Edu cación en España, del que formaban parte ex perto s de la ta lla de Co om bs o Vaizey. 106 El Decreto de 2 7 de noviem bre de 1.96 7 las suprimiría por pro blemas económ icos, par a asum ir sus fun ciones la recién cr eada Dir ección general de Enseñanza Superior e I nvestig ación, cit. en Capitán Díaz, 1.994, p. 763. 107 La edu cació n en Españ a. B ases para una po lítica edu cativa. Secretar ía General T écnica de l Ministerio de Educación y Ciencias, Madrid, 196 9, p . 10 Introducció n firm ada po r Villar P alasí. SEGUNDA PAR TE: Capítul o V La Edu cación en Españ a (1900 - 1971) 261 Nos referimos a u na reforma en p rofun did ad en su s do s dimension es: cuant itat iva, al p ropo nerse co m o objeti vo l a exten sió n de la en señan za, y cuali tati va, en b úsq ueda de una may or calidad de la ed ucació n. Reali zada m ediant e proced im ient os in usu ales en la his tori a d e nu estr a Administraci ón. En un primer mom en to, es tudi o de l os pro ble m as y defecto s exis tent es en el sis tem a edu cativ o; y en seg und o l ugar, u na prop uest a de so luci ones . Para ello se acud e, ad em ás del as esoramiento de ex perto s en org aniz ación y plan ificaci ón edu cativ as; a co nsu ltas de pro fesores y ped agog os, a círculo s de opi nió n p úbl ica y d em ás o rgani smos vi ncul ados p or a lgun a razón a l a educaci ón. Con s u t alant e cl aram ente d em ocráti co y lib eral, i nten taría dar respu esta a las n ecesid ades d e la soci edad del mom ento, des de u na id eolo gía defin ida po r Félix Ortega 108 com o tecnocrá tica espirit ual ist a; educación para el de sarr oll o eco nómico , también con ocid o p or el con cepto d e cap ital humano; e igualdad de oportunidade s , como bús qued a de la s oli darid ad soci al, y del b ienes tar naci onal . Los prin cipi os ge nerales de la ley precon izarían nuevo s valo res que difícilmente p odrí an l levar se a la prá ctica en su tot alid ad, p ero sí m arcó u n hit o t rascend ent al en l a hi sto ria de l a educaci ón en Esp aña al pro pon erse en tre uno de sus muchos objeti vos el “ Hacer partí cipe de l a edu cació n a tod a la pob lació n es paño la” 109 . Se esf orzaron p or im plan tar un si stema educat ivo moderno a niv el europ eo, y en ab ordar la reforma de l a educaci ón en tod os s us as pecto s, si n inc urrir en el erro r d e m odifi cacion es parci ales. 108 Félix Ortega (19 92) : Las ideologías de la reforma educativa de 1 970 . La Ley General d e Ed ucació n. Veinte a ños d espués. R evista de Edu cación , Mad rid, p p. 3 1 - 46. 109 Ley 14/1970 , de 4 de agosto, General de Ed ucac ión y Finan ciamien to de la Refo rma Edu cativa ( BOE d e 6 de agos to de 1970 ) (Preámbulo) . LA EDUCA CIÓN MORAL EN LA FORMACIÓN DE LOS MA ESTROS Y MAESTRA S EN ESP AÑA (190 0 - 1971) 268 urbanos 126 , ap arecien do nuevas m odas de vesti m entas que au nqu e ini cialmente se prod ujeran diferen ciacio nes seg ún la extracci ón so cial, pron to se l legarí a a una cierta dem ocratiz ación en el vest ir m ascul ino y femenino, y casi un a tot al uni formidad entre l as dis tin tas cl ases so ciale s. Fueron año s en l os q ue exis tiero n pro hib icio nes de t odo t ipo : “ proh ibi dos l os m irones ”; “ proh ibi do bl asfemar, cantar y hablar de políti ca”, etc. Junt o a éstas tam bién se hallaban lo s m andato s, los cual es m ucho s de ellos h an sid o recogi dos p or Reyes García de Valcárc el y Ana Marí a Écija Moren o 127 , como m uestra de q ue al gun as d e l as cost umbres más general izada s d e n uest ros españ oles fuero n cos tumbres rechazab les s ocial m ente. Hecho cont radict orio prop ia del alm a hu m ana, en cu anto que m uchas d e las cual es aún perd uran en nues tros dí as. Co inci dimos con Am ando de Migu el en señ alar la tend encia a deso bedecer las no rm as im puestas con sid eradas como n ecesari as p ara la conv iven cia. Segú n el auto r, “ el adv erbio «terminantemente», s ólo se emplea para el v erbo «prohi bir», sie ndo cons cient e el pro pio legis lado r de q ue m uchas d e las pro hib icio nes no conseg uirí an sino reforzar su incu m plimiento” 128 . De su obra, pode m os extraer característi cas pecul iares de la fo rm a de s er del esp añol m edio del si glo XX , como p or ejemplo la tend encia al cu lto de la ap arien cia, al di simulo o a la hi pocre sía, as í tam bién com o la importan cia d ada al «qué di rán». Son formas q ue, segú n el aut or, facili tarían la convi venci a con los dem ás, p ero a co sta de sab ernos co nsci entes de es tar vivi endo co n una “cierta inco herenci a m oral” 129 , reflejo de la d obl e m oral «púb lica - p rivad a» tan caracterís tica de los españo les. 126 Jo ver Zam ora, J . M. (19 72): Notas sobr e la d em ografía española d urante el primer tercio del siglo XX, e n Lacom ba, J . A. (co m p.): E nsayo s sobre el siglo XX e spaño l. Edic usa, Madrid , p.3 1. 127 García d e Valcár cel, R. y Écija Moreno, A. Mª. (1 995 ): De a ntes de la gu erra . La Librería, Madrid . 128 Am ando de Miguel (2 001 ): La vid a co tidiana de los españ oles en el siglo X X. P laneta, Bar celona, p . 29 . 129 Ibide m , p. 3 4. SEGUNDA PARTE: Capítulo VI H istoria Socio - Cultu ral de España 269 Otras de las actit udes más parad ójicas señal adas por el citado au tor, es el sent ido de la s oli darid ad, prac ticad a la m ay oría d e las ve ces co n l os m ás alejados , o m ás inten samente, con las pe rson as cercanas del «círculo ínti m o», pero s in em bargo, en tre ambos qu eda la m ay oría de l a p obl ación , con es tos se s uele p racticar u na relaci ón ten sa ll ena de d escon fianza y de i ncomprensió n. El «círcul o ínt im o» 130 qu e fo rm an lo s parien tes y am igos , s on s egún Amando de Mi guel , los qu e reci ben la gen erosi dad y el altru ismo, en cam bio “los otro s” reciben una acti tud com pens atori a d e dis tanci am iento y des int erés p or sus probl em as. La evid ente sep aración d e clas es soci ales se m anifes taba incl uso en l as fiest as de lo s toro s, como fiesta naci onal en torn o a la cual se reunirí an pobres y ri cos, arist ócratas y pleb eyos, cad a cual i ría ves tid os co m o lo q ue so n, ocup ando sus respect ivo s pu esto s seg ún p udi eran pagarlo s. La m oda d e l a década de los 20 estab lecía por sí m ism a u na rígid a difere nciaci ón s ocial . Exist ían modas y formas d e ves tir p ara cad a un a de el las, d e forma que ”cualq uier trasg resió n e n es te sen tid o era dur am ente pen alizad a” 131 . Vestirse bien segú n l os cá non es de la moda es manifestar, más qu e el pro pio gu sto , el domino de los códi gos s ocial es. La rig idez de no rm as en cuant o a l as for m as de vestir perviv e incluso dentro de cada clase social , de form a, qu e por ejem plo, la ari sto cracia o la b urgu esía debí a g uardar est rictas n ormas en su form a de vest ir depen dien te d e la h ora d el dí a o l a asi sten cia a ac tos soci ales priv ados . El uso d el sombrero entre l as m ujeres de la cl ase m edia era s ign o de diferen ciació n con las cl ases trab ajadoras. Todo s los hombres, s in em bargo, debían l levar cubi erta l a cab eza po r la call e, ya s ea el Bombín o la chis tera, la go rra o boi na en las clases m odestas , pero a part ir de 19 27 130 Ibide m , p. 45. 131 Comu nicación de P ilar Folguera “Historia o ral co mo fuen te pa ra el estud io d e la vid a co tidiana en la s mujeres”, en Vila - San - Juan, 198 4, p . 30 2 LA EDUCA CIÓN MORAL EN LA FORMACIÓN DE LOS MA ESTROS Y MAESTRA S EN ESP AÑA (190 0 - 1971) 270 com enzaría tímidam ente un a cos tumbre que h oy es y a n orm a. Gómez de l a Serna 132 nos expli ca q ue “En ese año com enzaría esa campaña en cont ra del uso de este en ser, baut izado con el n om bre del “sinso m brerismo”. Con Prim o de Rivera se crearí a el “Negociado d e In formación y C ensu ra”, vis lumbrándos e un ci erto i nterés po r m antener co ntac tos info rm ativo s con el p úbl ico acerca d e su s polí ticas a través d e los represen tant es de la pren sa. Un púb lico q ue va p aulat inamente accedi endo al sufrag io uni versal , y en el q ue, conse cuent em ente aum enta el interés por l o pol íti co, al im entad o por lo s perió dic os del m om ento, q ue pro liferan y aum entan s us ti radas d e manera i m portan te. Con es te nuev o serv icio , en l a his tori a d e España, s e ins titu cion aliz a la práct ica de u na Administraci ón Com uni cativ a del E jecutivo al canalizar las relacion es de la Presiden cia con la Prensa. La relaci ón con lo s perio dis tas era di aria. Estos , en ocasi ones esperab an du rante ho ras el fi n d e l a reu nió n d el Directorio pa ra ob tener la info rm ación que en la m añana de l día sigu ient e hab rían d e pub licar en su perió dico . La p ieza an gul ar de la Administ ración Comunicati va Pri m orriveri sta, la Oficina de In formación y Prensa , est uvo a cargo de pro porci onar , lo que a nues tro juicio son clar os com unicad os de prensa - las not as ofic iosa s - y, d e ejercer la prev ia censu ra d e prens a. La cens ura, qu e fue el ot ro eje com uni cativ o en el qu e se m ovió la pol íti ca info rm ativa d el General, también estu vo im pregn ada d el ya alu did o perso nali smo del d ictad or. La may or p arte de las n otas oficio sas , según Santon ja, eran redactadas por el propi o General, “ en esp ecial las de la mañana s in consu ltar a l os Mini stro s, que se ent eraban de ellas por la Prensa” 133 . 132 Gómez de la Serna, Ram ón (19 74): Automor ibundi a. Edito rial Guadarr ama, Tomo 2, M adrid . SEGUNDA PARTE: Capítulo VI H istoria Socio - Cultu ral de España 271 Según este mism o autor, tam bién la Censura, con Prim o d e Riv era, experi m entó una r evit alizaci ón important e, pas ando a ser “un or gani sm o estab le y po deros o, d otán dol o de amplísimas facu ltad es y reestru cturaci ón” 134 . Información y cen sura, do s elem ento s qu e cond icio narían fuert em ente la m oralid ad de la ép oca. Tras la final izació n de la Gran Guerra, se produ jo las primeras m uestras em ancipad oras de la mujer. Vestimentas más cómodas y modernas que les perm iti rían subi r al a uto m óvil , bail ar m ás agi tadamente... en fin , m overse con una agil idad a l a que n o est aban aco stu m bradas. Un ci erto feminismo, s in presci ndi r de la feminidad, em ancipaci ón pero co n faldas y rouge en l os labi os. En el curso 19 23 - 1 924 h ay 474 seño ritas matriculad as en la Univers idad d e Ma drid , au nqu e acababan la carrera y po cas de el las ejercerían. En cambio, Pri m o de Riv era n ombra las pri m eras m ujeres concejales en 19 24, y vari as as am bleís tas en la Asam blea Naci onal Cons ult iva a parti r de 192 7. Derechos qu e m ás tarde se arrep enti ría de habe r conced ido , cu ando tras l as revu eltas estu dian til es fuero n ell as las que más grit aban, lo que originarí a unas am enazas pat ernal ista s: “habré d e pens ar m aduramente s i co nvi ene res trin gir la en trada del sexo femenino en la Adm inis tració n Pú bli ca y en las carreras del Estad o” 135 . Alg o comenzaba y a a vis lumbrarse de lo qu e iba a so breven ir. 133 Santonja, G.(1 986 ): Del lápiz rojo al lá piz lib re. La censura d e prensa y el mun do d el lib ro . Antrophos, Barce lona, p.2 3. 134 Ibide m , p. 23. 135 Op. cit, Vila - San - Juan, 198 4, p . 31 4 LA EDUCA CIÓN MORAL EN LA FORMACIÓN DE LOS MA ESTROS Y MAESTRA S EN ESP AÑA (190 0 - 1971) 272 Tom ando co m o referente el estud io de Raym ond Carr 136 , “ la d ictad ura presen tó un aire de opt imism o y expansió n, aunq ue la co nti nuad a prosp erida d fue en bu ena medida el resu ltad o de circu nst ancia s exteri ores fav orabl es por las qu e el régi m en carecía de méritos” - record em os la b ajada de lo s precio s de las importacio nes esp añol as y el aum ento cons iderab le d e los de las expo rtacio nes fu ndamentalmente ag rícol as que pudi eron finan ciar el crecimiento ind ust rial y san ear el défici t de l a bal anza de pago s - . El t uris m o se vería i m puls ado po r la cons trucci ón de carret eras y de hotel es es tatal es en edifi cios hist órico s, cons tit uyéndose en un tu rismo de lujo. El deseo de un a m ay or justicia social , princip io moral con que se presen taba el régimen, daría paso a los p rogramas de v ivie ndas o breras baratas a las q ue se les d aría gran pub lici dad, s e m ejoraron lo s serv icio s soci ales, en parti cula r l os ben eficio s po r m aterni dad, se aum entaro n las ay udas a la enseñ anza primaria, se im puls ó la ref orm a de la ti erra, pero si n em bargo lo s obrero s del campo cont inu aron fue ra d el si stema de la seg urid ad soci al y tampoco m ejoraron las condi cion es del obrero indu stri al. FAMILIA Com o in stit ució n so cial, respo nsab le d e la trans m isió n d e val ores y normas para perpetu ar el si stema social, Cieza García la anal iza en s u estu dio , señal ando “dos modelos mentales claramente di ferenciad os en base a uno s pecul iares cond icio nam ient os soci ales, econ óm icos , g eográfi cos, cul tural es y educat ivo s: la clase burgues a y arist ocráti ca, y la popul ar, o clase m edia baja”, las cual es y duran te el pri m er t ercio del si glo XX s e caracteri zan, la primera, por su priv acidad , en la que s e ofrece a sus m iem bros pro tecci ón, con suel o, 136 Ray m ond Carr (19 83) : Españ a: d e la R estauració n a la de mocracia , 18 75 - 1980. Ariel, Bar celona, p . 14 4. SEGUNDA PARTE: Capítulo VI H istoria Socio - Cultu ral de España 273 clima de afecto, t ranqu ili dad, fel icid ad, y por encima de t odo , ho nor y h onra ; y la segu nda, de l a cu al p roced ían m uchos de los m aestros y maestras de la época, asen tada s, la m ay oría, en el medio ru ral, s e caract erizaban p or l leva r una vi da sen cill a pero con dig nid ad. En ambos modelos de familia se uni fican tres fu ncio nes claramente señal adas p or Ariès: “ una fun ción econó m ica, u na fun ció n educ ativ a y una fu nció n prot ectora” 137 . El des eo de l ograr un mej or desa rroll o y edu cación de l os hijos , un ido al ya m encion ado descen so de la m ortalid ad in fanti l y a otra seri e de factore s tales co m o la co y unt ura eco nómica, l os p roceso s d e urba nizaci ón y las difi cult ades p ara emigrar, h aría q ue l as familias esp añol as s e p lant earan por pri m era vez la redu cción en el nú m ero de hijos . • Las familia s de clas e alta . Caracterizad as, como y a hem os señalad o, por la privaci dad en sus vidas y dot adas segú n Vil a - San - Ju an de una “falsa moral” 138 , t am bién señ alada po r el n ove list a d e Vid a Privad a 139 en l a que se d escrib e cómo en l a m ay oría de los matrim onios ex ist ía una ci erta aceptació n de l a “ querid a” por par te de la espo sa. El caciqu ismo, l os neg ocio s su cios ..., han sid o defect os achaca dos a esta clas e s ocial p or s u priv ileg iada si tuaci ón con res pecto a ot ras clas es soci ales. Sus progen ito res se co nst itu yen en modelo y ejem plo, pred om inan do san os cons ejos y no rm as acerca de la adopci ón y mantenimiento de act itu des tales com o la formalidad, bu enas co stu m bres, obed ienci a, resp eto a l os m ay ores, apli cación a los es tud ios, en defini tiv a, en tod as aquel las co ncept uali zacion es 137 Op. cit. Ariès, P. y Duby , G. ( dir.) (19 89), Madr id, p . 28 . 138 Vila - San - Juan, Jo se Luis (19 84) : La vida cotid iana en E spaña du rante la Dictadu ra de Primo de Rivera . Argos Vergara, Ba rcelona, p . 58 . 139 Sagarra, J oseph Mª (198 2): V ida p rivada . En catalán: Ed icions Pro a, B arcelona. E n Vila - San - Juan, 1984 , p. 5 8. LA EDUCA CIÓN MORAL EN LA FORMACIÓN DE LOS MA ESTROS Y MAESTRA S EN ESP AÑA (190 0 - 1971) 274 que confi guran el modelo ideal d e hom bre/mujer y qu e ot organ un a ética/ m oral m otivo de orgull o, alegría y sati sfacció n para los p adres . A cam bio de estos d esvel os, los hijos e hijas, difíc ilmente te ndrí an una vida priv ada ind ivi dual si se l es quer ían edu car adecuad am ente. Los pa peles asig nad os a cad a u no de los p rogen ito res, s olí an e star diferen ciado s. A la m adre le competiría: al im entar, ves tir, arreg lar, dormir, bañar y asear a sus hijos , al ti em po que pro curará evit arle t odo s los pel igro s y la m ala vid a. Se enc argará de tran smitirles a su s hijos las bas es de la doct rina crist iana, graci as al est ímulo – e speci alm ente i nten so para l as niñ as - p or las lectu ras piad osa s, oraci ones y m isas ; también d e darl es con sejos en el sent ido del mod elo id eal p opu lar de homb re/ mujer ; de ap licarl e los m edio s correcti vos o port uno s, a fin d e dester rar actitu des y com portamientos errados ; y fina lm ente, d e vig ilarl es en su s rel acion es. Ambos s e encar garán de decid ir la ins tit ucio nali zación educat iva d e sus h ijos, así com o el m om ento y la form a de su i ncorp oració n al mundo del trabajo. Los jueg os entre niñ os de d ist int o s exo – a veces reproba dos - , repro ducí an fielmente las aspi racion es de ideal idad d e ho m bre/mujer, as í c om o l as relacio nes y m odos d e com port am iento prop ios de la edad adul ta y de cad a uno d e los s exos . La niñ a adop taba p atron es apren did os de su madre, t ales com o hacer la comidita, arreglar la cas a o do rm ir al hijo. El ni ño asu m ía las funci ones – imitadas de su p adre - de ga nar d inero , lee r el perió dico , t raerle dul ces... Aparte de una ed ucaci ón formativa e in formativa, l os p adres dis pon drán además cuand o creían op ortu no, una serie d e m edidas correcti vas, a fin de co ntrarres tar en lo s hijos determinadas actitu des y comportamientos cons iderad os como p rohi bid os y cens urado s. Aunqu e es ta seri e d e con duct as desv iadas se m atizan y gradúan en funci ón de l a edad y gravedad d e la falta, SEGUNDA PARTE: Capítulo VI H istoria Socio - Cultu ral de España 275 pued e s in em bargo ofrecerse un pano ram a general d e las mism as tal y como son co ncept uada s por la m entali dad burg uesa: la d esob edien cia, el d espeg o para con l os pad res, la m enti ra, la i nso lenci a, la ti raní a y la v iol encia hacia su fam ilia, las traves uras, la pereza, la po ca ap licaci ón hacia los est udi os, y en general , todas aquel las desvi acion es del modelo ideal burgu és de hombr e y de mujer. La i m agen qu e el h ombre tend rá del matrim onio es l a d e ser algo in evit able, que traerá algun os desv elos , inq uiet udes , y ugos y sacri ficio s. Sus may ores aspi racion es y preo cupa cion es serán: relig ión , p atria y la formación de u na fam ilia. • La familia de cla se media y popular . A esta clas e so cial pert enecían l a may o r parte de l a pobl ació n españ ola y de don de pro cedían la m ay or parte d e los maestros y m aes tras 140 Sus prog enit ores sab ían m uy bien qué era lo m ejor y m ás conven ient e para sus retoñ os, s iend o co nsci entes además d e qu e un a ed ucació n harto so m era y hos ca só lo pod ía t raer con sig o perso nas in úti les, ho lgazan as, i gno rant es y ocio sas, m agní ficam ente pro pici as para d ejarse eng añar y d om inar p or lo s m ás n efasto s vici os y p erso nas “ de m al v ivir ”. Pero también cuid arán de evit ar una educació n basada en el p oco rigo r y los ex cesiv os m im os, ya que ello desembocaría asimism o en ind ivi duo s exces ivamente caprich oso s. Los p adres impondrán u na “ educació n form ativ a - info rm ativa” 141 a sus hijos com o fo rm a d e gu iarles , previ nien do y p reparán dol os conv enien temente para com bati r y hacer frente a la vida. L os m edios y ám bi tos para llev ar a cabo esta labo r son v arios , destacan do co m o los más im portan tes: la creación de un 140 Julia Vare la y Félix Ortega (1 985 ): El a prendiz d e maestro, en La crisis de la p rofesión doc ente . ICE, Madrid , p. 127. 141 Op. cit, Sagarra, 1 982 , p. 2 54. LA EDUCA CIÓN MORAL EN LA FORMACIÓN DE LOS MA ESTROS Y MAESTRA S EN ESP AÑA (190 0 - 1971) 276 am bient e familiar ed ifican te, dond e, junt o a los bueno ejem plos pr olif erarán los con sejos tend entes a con segu ir “ m ozos trab ajadores, bue nos ho nrad os, form ales, nob les, persev erant es, s obri os, vali entes y fuertes , al m ismo ti em po que m uchachas labori osa s, decentes, duras, valerosas , ab negad as, dó ciles , genero sas, piad osas , sen cill as y apaci bles . Vir tud es tod as ell as que l es acercarían al modelo ideal pop ula r . La as ist encia co n regul aridad a la es cuela primaria v a con sti tuyéndos e tam bién p oco a p oco – s uperan do l a tod avía o pos ició n de al gun os s ectores burg ueses , y co n m ás inco nst ancia y tard anza en el cas o de las n iñas - , en uno de l os m edios y ám bito s educat ivo s, motivo d e o rgul lo, dent ro de los esqu em as de la mentalidad pop ular: “ es necesari o qu e el m uchach o se ins truya”, “se d esas ne”, “ se pul a” y “ se ap liqu e en lo s estu dio s”. No sería si n em bargo, la motivaci ón d e los p adres l a únic a razón de es te g iro actit udi nal. Estaba además la ob lig atori edad legal de l a asi sten cia, un a po sib le mej ora en la cond ició n econó m ica, las res tricci ones im pues tas al trabajo i nfan til, y adem ás, el al ivi o que l a escuel a const itu ía como lugar de reco gimiento para l a fam ilia carg adas co n una n um erosa p role. El absen tismo seg uía sien do especi alm ente fuerte, sobre tod o en l os m edios rurales . El al ejam iento d e las escuel as, las enf erm edades, el trab ajo, la necesi dad de cuid ar de los h erm anit os, o si m plem ente, el hace r n ovi llo s para bus car algo de com er o por estar dem asiado acostumbrado a la ociosi dad de la calle, serán elem ento s aún de gran impacto en l a m entalid ad po pul ar. Para la salv aguard ia d el h ono r – aún en las fam ili as m ás p obres - s e h acía im presci ndi ble medidas correcti vas capaces de ani qui lar cualq uier con duct a errónea. Los co m portamientos y actitu des m ás ce nsu radas y p rohi bid as eran: rebeld ía, desp ego, in grati tud , m entira, ins olen cia, vi olen cia, hol gazanerí a; SEGUNDA PARTE: Capítulo VI H istoria Socio - Cultu ral de España 277 poca apl icació n en l os est udi os. Se p ensab a q ue tod os esto s defecto s repercut irían en su al m a, algo qu e salvag uard ar por enci m a de todo . Entre los llamados “ casti gos ” se con stat a un a frecu ente incl inaci ón hacia los correcti vos corporales com o: tortas , azot es, palizas, pescozo nes, golpes y palo s. Para evit ar q ue los i nfant es no vo lvi eran a cometer las mism as traves uras, lo s recurs os más efecti vos p ara m eter m iedo, esp ecialmente en las zonas rural es, era emplear las im ágenes de g itan os, hombres d el s aco, b rujas, duen des, esp írit us qu e roban y matan a l os ni ños ... La ap elació n a u n Dios casti gado r y al fu ego del infi erno angu stiab an tam bién des de m uy temprana edad. Para aqu ello s caso s d e suma g ravedad , se rese rvaba, s obre t odo si se tratab a de var ones , la expu lsi ón d el h ogar o el enci erro en u n correccio nal/ asil o. Los d eberes y obl igaci ones sagrada s de lo s hijos para con l os pad res cons tit uyen uno de lo s con juntos actit udi nales y com port am entale s m ás determinantes en est e marco formativo, ya q ue la efect ivi dad d e su int eriori zación se c onv ierte en requ isi to a pri ori e imprescindi ble para cualq uier ot ra adqu isi ción ed ucati va, simultánea a po steri ori. A l os padres se les debe no sólo y a un in dis cuti ble cari ño, si no ad em ás grati tud , y en m ay or grado resp eto y cons ideraci ón, p or es te motivo el trat am iento de “usted “ sería una form a d e reco noci m iento po r l o q ue represen tan y p or l o que hacen a favor d e los h ijos. La humildad y la s um isi ón en ésto s n o es más que una respu esta o blig ada y m ereci da ante los co nst antes desvel os p aterno s. Los prog enit ores s olí an preo cupars e perso nalmente por to dos y cada uno de los m edi os y ám bi tos a través de los cuales se desarrol laba la educación de sus hijos , s abien do eleg ir inc luso en cada m om ento los co rrectiv os apro piad os, a fin de ev itar act itu des y com portamientos errad os. LA EDUCA CIÓN MORAL EN LA FORMACIÓN DE LOS MA ESTROS Y MAESTRA S EN ESP AÑA (190 0 - 1971) 284 deberes y ob liga cion es co m o padr es; hi jos; t rabajadores ; ciu dadan os..., siempre con vis tas a conseg uir una ident ificac ión concep tual y práct ica para acercarse al perf ecto cri sti ano . Cualq uier p atrón actit udi nal o com port almental al ejado de est a i dent ificaci ón, recib irá el sel lo cat óli co ineq uív oco de p ecado. Tal y com o Heller no s señ ala, “ La rel igi ón s e cons titu ye en un factor regul ador de la vid a cot idi ana” 149 , pres ente en t odo s l os mom entos im port antes del cicl o de la vida: n acim ient o, m adu rez, em parejamiento y m uerte. Pero no só lo l e d a form a cerem onial a es tos “punto s esen ciales d e la vid a” s ino tam bién a l a p ropi a coti dian idad : rezo d e la n oche, d escan so en el sépt im o día, rezo an tes d e las c om idas ,... A trav és de la éti ca reli gio sa, tan arraigad a en est a pri m era etap a, las perso nas int eriori zaban su s p rinci pio s m orales, si n po seer n ing una dud a so bre qu é val ores debí an fo m entars e y practi car. ESCUELA La imagen d e la escu ela elemental, como insti tuci ón a l a que t odo s sol ían acudir, ap arece s obre todo en el m edio rural co m o una concep tual izació n fís ica y es pacia l que co ndi cion aría a u na predis pos ició n negat iva hacia ella p or p arte d e gran nú m ero de al umnos y alumnas, especi almente de o rigen pequeñ o - bu rgué s. Será ca lifi cada frecuent em ente con los térm ino s de zahu rdón , siti o os curo y h orrib le, caserón ,..., si tuad a además en l os lug ares m á s v ariop int os (cuadra, ay untamiento, p alacio , casino o casa del maestro). Sobria m ente ador nada con banco s, m esas, pup itres , encerado s, 149 Agn es Heller (1 977 ): So ciolog ía d e la vid a co tidiana . Ed iciones península, Barcelo na, p. 1 68. SEGUNDA PARTE: Capítulo VI H istoria Socio - Cultu ral de España 285 m apas, p unt eros, cartil las, lito grafías , pl anas , plu m as, cart elon es, t int eros y pizarri nes, con sti tuyen, junto al “ Catón”, el “ Juani to”, el “Fleury ” o el catecis m o del Pad re Rip ald a, el con junto de ut ensi lio s e i nstr um ento s uti lizad os en la vid a diari a d e la escu ela para apren der a leer, escri bir, con tar, bord ar y cantar, o bien par a imbuirse en los prin cipi os de la d octri na y la urban idad . Los lib ros d e Juan ito o de Flor a , en lo s que s e presen taban un n iño o niñ a ideal izado s, mostrand o con s u ejem plo las paut as de comportamiento de lo que se debí a ha cer o dejar d e h acer p ara se r con sid erados «bi en educad os», o los li bros de h éroes o h eroín as del p asad o, dejan de uti liza rse en las es cuelas , dand o pas o a otro s int ereses más cultu rales e i nst ructi vos pro pio s de un p aís que empieza a desarrol larse. Las alt as cuali dades co n q ue se d ign ificarí a al magisterio en esto s año s – sub lime sace rdoci o y pri m era funció n nacion al - , ex presan p erfectamente lo que se es peraba de una tarea cu yo objeti vo prio ritari o es l a ens eñan za de la juvent ud, aut énti co “ semillero do nde se guard an los gérm enes regenerad ores de l a p atria”. Sin em bargo , est as as pirac ione s co ntras tan fu ertem ente co n una realid ad muy di ferente a cóm o vi vían y actuaban la m ay or p arte d e lo s m aestros españ oles . El maestro d e prin cipi os de si glo era u na pers ona dada al m anteni m iento de u n férreo si stema di scip lin ario, a través del cual el alu m no pud iera ir adqu irien do un cúm ulo de ru dimentos cul tural es, considerad os com o básico s p ara i nici arse en l os cam inos d e la vid a, pero de u na vi da que para la m ay oría te ndrá un c arácter neta m ente lab oral , mientras que sólo un os poco s cons egui rán aband onar su con dici ón d e esco lar y ca m inar po r las pos teri ores s endas de l a ins titu cio nali zación edu cativ a. A uno s y o tros , con may o r o menos cons ideraci ón s egún su abo leng o fam ilia r, o la prox im idad de parent esco, LA EDUCA CIÓN MORAL EN LA FORMACIÓN DE LOS MA ESTROS Y MAESTRA S EN ESP AÑA (190 0 - 1971) 286 pero s iempre co n i nsis tenc ia, les será ap licad o el ranci o pri ncip io de “la letra con sang re ent ra”. Cor reazos, varazos, capon es, p alos , azot es y malos trato s en general, son consi derado s com o inst rumentos uti lís im os de cas tig o, a fin de cons egui r un ad ecuado ap rendi zaje y un ópti m o cl im a de dis cipl ina y orden que ev ite, e ntre o tras cosas , el po sib le ri esgo de q ue los alu m nos su fran algú n acciden tes, pel igro s o des gracia s físi cas, con el consi gui ente d espres tig io para el m aestro. Tam p oco eran infrecu entes ot ro co njunt o d e agres ion es más sut iles , pero no p or ello m enos prod ucti vas: l as fras es duras y las miradas frías. Sin em bargo, de en tre todo s estos co rrectiv os, se destaca siempre la sombra atem orizan te y conv incen te d e la p almeta, d urant e m ucho ti em po símbolo i ndi scut ibl e del m agis terio esp añol . Otro b uen sis tema d e esti m ulació n lo con sti tuí a l a a m enud o excelen te téc nica d e la em ulaci ón, plas m ada con frecu encia en la con qui sta obs esiv a d e p rem ios a la persev erancia, en u na divi sió n de la clas e en dos grup os d e ren dimiento, o bien , en el s om etimiento m ás di recto al escarn io c oleg ial co n vi sos de ejem plaridad : de rod ill as, el go rro de bu rro o si n recreo/ paseo . Para tan d elicad as labores do cent es y correct ivas , el m aestro no du daba en bus car l a ayuda, siempre reconfo rtant e, de s u es pos a o madre, e inclu so la del cura, que más all á de s u o bli gada ap ortac ión espi ritu al d aba con su pres encia, m uchas v eces cons tant e, una leg iti m idad y ortodo xia a la t area educad ora. Cuid ar la imagen y la conduct a pri vad a de los m aestros y maestras, fue fund am ental en esto s años . Decencia, senci llez, pru den cia, orden en s u v ida, en un a pal abra, “dignid ad ex terio r”, es l o qu e se requerí a de l os m aestro s, ta l y como en la obra d e Barrau 150 se refleja. El m ismo auto r s eñala la im port ancia d e las relaci ones con las auto ridad es esco lares, cit ando al 150 Bar rau T h. H. (18 64) : Dirección moral p ara lo s maestros. 2ª ed., Librería d e Juan Bastinos é Hij os, Barce lona, pp . 34 - 40. SEGUNDA PARTE: Capítulo VI H istoria Socio - Cultu ral de España 287 Gobernad or civ il, Alcald e, Jun ta d e Ins trucci ón Públ ica, Ins pecto res y párroco , as í como aut orid ades l ocales : repit iend o el alca lde y el párro co. Esta reiteraci ón n os indi ca l a ex trem a i m portan cia de ambas fig uras en e l co ntro l de l a vi da d el maestro, s int iénd ose obli gado a vivi r de acuerd o co n u nos códi gos de cond ucta i ntach ables . • El modelo en la niñez de sus maestros . Para la m ay oría de l os varon es, la vid a es colar comenzaba con la asis tenci a a la escuel a elem ental públ ica, m ás utilizad a en l os m ed ios rurales y por cierto s sec tores de la pequ eña - bu rgue sía agob iado s por la escas ez d e recurso s o el ex cesiv o número de hijos. La edad de entrada en es tos cen tros era esp ecialmente temprana (incl uso a lo s cu atro años) para u n amplio s ector de l a p equeñ a - burg uesí a, ya que junt o a act itu des po sit ivas hacia la ed ucació n ins titu cio nada se s itú an razones de cierta con veni encia familiar – des cargar a la fam ili a, n o est orbar o no complicar la vid a - , esp ecialmente do nde la p role es excesi va o ambos padres deben t rabajar. De u na u otra m anera, lo cierto es que la permanencia tem poral en la escuela era m ás bien corta y se abando naba con s um a rapid ez para pas ar a est udi ar el b achil lerato , y adqu irir en él l a verdad era catego ría de “estudian te”. La asis tenc ia a un col egio relig ios o era m uy frecuent e, pues adem ás de recib ir cierto s re finamientos o bagaje d e cono cimientos t eórico s, se pens aba qu e se adqu irirí a una perfec ta educaci ón h um ana y espiritu al. Del maestro p odemos co ncept uar d iferen tes m odelo s seg ún s u actuaci ón en el aula, y s obre tod o, po r el ti po de rela ción qu e mantendrí a co n sus alu m nos predi spo nién dol es ha cía el gus to p or l a vi da escol ar. Los hab ía q uien p ensab a que el alumno no i m portab a, tan s olo eran fun damentales unos co nten ido s m em orísti cos q ue debí an apren derse co m o fuera, incl uso “ coartand o lo s LA EDUCA CIÓN MORAL EN LA FORMACIÓN DE LOS MA ESTROS Y MAESTRA S EN ESP AÑA (190 0 - 1971) 288 derecho s i ndi vid uales ” 151 , aun que indu dabl em ente tam poco falt aba en la prácti ca e l m aestro a qu ien sus alumnos qu erían m ucho porq ue demostraba ser buen a perso na, tratab a con benev olen cia y sabí a co m binar sab iamente la severi dad y el cariño . Sin embargo lo n orm al del m aestro es paño l era su evid ente falta de p reparaci ón a n ivel de conocimientos y d e ped agog ía, agravad a en m uchas ocasi ones p or los escaso s requi sit os qu e se exig ían p ara su el ecció n. Ante es tos defect os de base, los maestros no ten ían m ás remedio que refugi arse y b usc ar seg urid ad en la i ntran sig encia, el auto ritari sm o y el m em orismo de u n li bro d e text o. De t odas formas, tam poco est aban m uy m otiv ados para cambiar de actitu d, da do p or u n l ado la escase z de elementos cient ífico s en el aul a, y po r o tro, el s ueld o ridí culo y b ajo pod er adqu isit ivo a que es taban sometidos , as pecto s ambos reflejados claramente en s u fí sico (seco, huesudo y e sque léti co), indu m entaria (m al vestid os) y v oraz apeti to con que suel en s er d escrit os en las numerosas obras anali zadas p or el pro fesor Cieza García. A pesar de es te p anora m a, sabemos que el m aestro era acep tado en lo s círcul os de l a o ficial idad p úbl ica y religi osa (pas eos, tert uli as, reu nio nes) , dest acando entre su s am ist ades más cercanas las del cura, alcalde, procurado r, doct or, not ario y Guardia Civi l. Tam bién h allamos otra im agen d el maestro t otal m ente con trari a a la d escrit a, concep tual izada por el au tor c itad o ant erior m ente, como “ el maestro cam arada” 152 , cuya figu ra p asa a ser iden tifi cada a m enud o com o l a de un verdad ero ob rero in telect ual, «após tol y am igo» d e lo s e xpl otad os. Cap az d e ins pirar en l as gen tes, y no só lo en s us al um nos , res peto , ad m iración , t rato cariño so y agradecimiento, y ello gracias a sus gra ndes virtu des d e pacien cia 151 Op. cit. Cieza García ( 198 9), p. 2 80. 152 Ibide m , p. 283 . SEGUNDA PARTE: Capítulo VI H istoria Socio - Cultu ral de España 289 y bond ad para enseñ ar. Inculcaban a sus alum nos las m ás nobles aspiracion es: un pro fund o a m or a la Humanidad y u n espí ritu de lu cha con tra la desi gual dad. Estas virt ude s, ensal zadas e n el es tud io d el pro fesor Ci eza, qued a et ique tado po r l a imagen d e “revoluci onari o, lib repens ador o anarqu ist a”. En l a m ente pop ular, e ste tipo de m aestro aparece junto a la im agen de s abio y d e ángel , el cua l hab ía ro dado por el mundo y t rabajado en “ cien ofi cios ”, dedican do s u vida entera a socorr er, con profu nda vocaci ón y a veces buena form ación , la igno rancia de los pob res. Altern aban su labo r docen te con el p resi dio , el cam po y l a mina, acaban do s us dí as acog ido s al am paro y caridad de aqu ello s a qui enes si em pre habí a defend ido . Si l a s itu ación eco nómica d e la familia no era muy fl orecien te, o hab ía qu e atend er a una ex cesiv a prol e, nada m ás n ormal que la m ay or p arte de l os hijos , except uand o a veces al pri m ogéni to, tu vieran que presci ndi r de la segu nda et apa es colar i nst itu cion aliza da y dedi carse a trab ajar. Las c arreras cortas , como las que proveían de u na form aci ón técnica - pro fesio nal – E scuel as de Comercio, Escuelas Normales,... - son las qu e se pod ían co stear. El inst itu to y la unive rsid ad son conq uis tas más lejanas en el tiempo. Tan sólo a partir d e los años v eint e algunos varones em pezarán a asis tir a sus aulas, eso sí, con grande s sacrifi cios econó m icos p ara los p adres. Más a ccesib le será la in corpo ración a la formación profes ion al regl ada (Inst itu tos Técnicos, Escue las de Artes y Oficios, etc.), qu e venía a susti tui r en ci erta manera la fig ura del “aprendiz”, com o cam ino más usu al de inco rporaci ón al m undo d el trab ajo. De e sta fo rm a se co nso lid aba el aprend izaje d e un o ficio co m o úni ca sali da des pués de la fas e de ins titu cio nali zación primaria. • La imagen en la niñez de sus maestras . LA EDUCA CIÓN MORAL EN LA FORMACIÓN DE LOS MA ESTROS Y MAESTRA S EN ESP AÑA (190 0 - 1971) 290 El per iodo d e i nst itu cion alizaci ón de las niñ as era ba stan te m ás corto que el de l os ni ños , qu edand o ci rcun scrit o prácti cam ente a cin co años (de los 12 a lo s 17) du rant e l os cu ales pas aba su t iempo, gen eralmente i ntern a, e n un coleg io de monjas es paño l o ex tranjero – Francia - , dond e reci bía junto a u na perfecta educac ión cris tian a, cier tos refin am iento s d irig ido s a com pletar s u educaci ón e in stru cción y a evitar cu alqu ier con duct a de m alcrianza . La fi gura d e la m aestra partici pa d e lo s d os elementos d efini dos tam bién pa ra lo s m aestros: s u d efectuo sa form ación y su escas o su eldo . Por Concep ción Arenal sab em os qu e m uchas de las m aestras de prin cipi o de si glo “ eran s ólo un po co menos igno rantes q ue las ni ñas. Les ense ñan Labores , ya que só lo p or excep ción la m aestra s abe l eer con sen tid o, es cribi r con orto grafía y lo m ás elem ental de la aritmética” 153 . Sin em bargo , h ay dos as pect os qu e dot an d e un a pecul iar d iferenc iació n a s u im agen: u no h ace referencia a la t itu lació n y otro a l a co nsi deració n so cial de su per sona . Era frecu ente enc ont rarse co n mujeres qu e aún t enien do el t ítu lo de m aestras , no ejercían su profesi ón, y a qu e la valo ración d e aqu él no va direct am ente un ida al ejercicio, sino exclus ivamente al presti gio social. Según el p rofeso r Ci eza, “Se trat aría de un e lem ento en cumbrador m ás, co ron ada de aprov echada mocedad, q ue da un a cierta au tori dad y lust re cul tural y que pued e lleva rse incl uso con org ull o al enl ace m atrimonial ” 154 . Su id enti ficació n co n el m undo in fanti l reper cuti ría también a menudo en una infrav aloraci ón como mujer en cuan to a su capacid ad i ntel igen te y a su s form as caract eriales , com port am entales y relac ion ales. Su naturale za fem enina ap arece concep tual izada co m o la m ás idó nea para ocu pars e 153 Arenal, C. (18 84): Estado actua l de la mujer en Espa ña , en Santolaria, F. ( 199 7): Ma rginació n y Educ ación . Historia d e la E duca ción S ocia l en la Españ a mo derna y con temporá nea. Ariel, Barc elona, p. 323. 154 Op. cit. Cieza García ( 198 9), p. 2 82. SEGUNDA PARTE: Capítulo VI H istoria Socio - Cultu ral de España 291 exclu siv am ente de la es fera privada y do m éstica. N ecesit ará para ser cons iderad a perfect a, t res cual idad es i m prescin dib les: edu cación , ho nra y relig ión . Co m o m ujer d ebía es tar adorn adas de cierto s refi namientos y pul im ento s educat ivo - cult urale s a fi n de hacerl as aparecer co m o una perso na int elig ente, de buenos m odales , equilib rada, sens ata, pruden te y fina , todo ello sin sali rse nu nca d e los esq uem as de u na form ación monjil, an qui los ada en parámetros d e modesti a, mesura, timidez, s inceri dad, s encil lez, ob edien cia, doci lid ad, h um ild ad y su m isió n. Su edu cació n n o const itu irá pues un medio de d esarro llo y conq uis ta p erson al, sino m ás bien u n barni z formativo qu e facili tará el m ejor des em peño d e l as m isio nes de m adre, hija y es pos a, al tiempo que un m ay or acatam ient o de las conv encio nes so ciales . La hon ra, l a pu reza, el recat o, l a formalidad y la d ecencia, se co nvert irán en las vi rtud es m ás apreci adas ta nto en la vid a púb lica como privad a. La cons ide ración so cial d e la m aestra en ejercici o, estab a en cam bio m arcada más por su cond ició n de m ujer q ue por s u categ oría do cente, de ahí que se l e ex igie ran en tod o m om ento cu alid ades d e ejemplaridad : humilde, senci lla d e gu sto s, grav e den tro de la afabil idad , modesta, co m edid a en su s palab ras, etc. Cu alqu ier des vío de es ta n orm a o mínim o t ropezó n levan taba olas de su pos icio nes y rumores cont ra e lla, pasan do ad em ás a s er com parada con los ti pos de m ujeres más censurad os del m om ento . No era pues de extrañ ar, que muchas vieran que el d esempeño del m agist erio pod ía s er alg o que no só lo no elev aba s u co ndi ción de m ujer, si no qu e ad em ás pod ía m alograrl es como pe rson a. La pro fesora Con suel o Fl echa, invest igad ora s obre este tema, nos señal a “ difíci lm ente s e escapab an de las m iradas de l a gent e LA EDUCA CIÓN MORAL EN LA FORMACIÓN DE LOS MA ESTROS Y MAESTRA S EN ESP AÑA (190 0 - 1971) 292 (sob re to do en los ambientes ru rales), lo que su cedía den tro de la escuel a y en su vi da pri vada” 155 Se precon iza su cas tid ad prematrim onial , tan in tens a y efecti vamente predi cada p or la relig ión catól ica d e la q ue el la p reten de s er au tént ico m odel o y baluarte, capaz de antep oner la piedad, la sobren atural idad , la m i lagrerí a por encima de cualqui er actit ud pro fana y am o ral. Su vi da s e des envo lverá ent re misas, n oven as, ro sario s, co nfesi one s, ejercicios es piri tual es, r ezos, m editaci ones y reti ros. Cul tiv ando su orien tació n altru ist a por m edio de juntas benéfi cas, roperos, asociacio nes relig ios as para so correr a po bres y enfermos. Pasear, hacer ex cursi ones , leer lib ros p iado sos y ejem plares o es cuch ar la rad io, en est as act ivi dades em plearían su tie m po l ibre. En l os ám bit os urban os est e p anorama se ensan cha un poco más co n la posibi lid ad de as isti r a teatro s, co nciert os, salo nes d e te, expo sici ones , conferen cias, b ailes , ir de com pras o p racticar algú n depo rte. La m ujer bu rgues a mantendrá una p rofu nda incli nació n hacia el m atrimonio, y a que esta aspiraci ón solu cion ará todos sus problemas, le dará ind epend encia y le ayudará a alcanzar un a base de real izació n y felici dad p erson al. A lo l argo d e l a expo sici ón, no s hemos referi do numerosas v eces al tip o de relac ión mantenid a con p erson as del m ism o sex o, en las q ue predo m ina una sobrev aloraci ón de aquell as am istades basadas en una iden tifi cación d e cl ase, posi ción y edad , critican do en cam bio el trat o con clases d iferent es a l as s uyas, esp ecialmente s i s on más bajas. Esta diferen ciació n de cl ases, en l os m edios rurales y duran te la n iñez, no serían tan fuer tem ente cen surad os. 155 Flecha García, C. (19 97): La vida de las maestras en España. Revista Historia de la Edu cació n , 1 6, Universidad de Salam anca, pp . 19 9 - 222. SEGUNDA PARTE: Capítulo VI H istoria Socio - Cultu ral de España 293 En los am igo s se encon trará p or un lad o, al con sejero y con fiden te; y por otro lado , el compañero de juego s, tert uli as, vis itas , r euni ones , p aseos , fiest as, bail es, espect áculo s, actos relig ios os... Para anal izar el ti po de rel acion es que se mantenían con el otro s s exo, y sig uien do l a m entali dad de la ép oca, el p rofeso r Cieza García 156 c entra fund am entalmente es te an ális is en d os de s us coord enadas bás ica: educaci ón sexu al y nov iazgo /matrim onio. Si d urant e la etapa de l a ni ñez las rel acion es se concep tual izaban com o ino cente dur ante la coti dian a con viv enci a ent re n iño s y niña s, será a parti r d e la adol escen cia cuand o empiece a no conceb irse n ing ún ti po de contacto entre hombre y mujer. Por m uy basad o en el am or de di cha relació n, sub yacería el “ repugn ante y s ecreto m isteri o d el sexo, con sus incon fund ibl es atribu tos d e vergü enza, cri m en, pecad o, ten taci ón, h orror e in spi ración d iabó lica” . Los padres t enían pu es, la o bli gació n de el aborar p ara la infan cia un a estrat egia educat iva d e la vid a sexual basad a precis am ente en la i gno rancia d e to do lo concern ient e al t em a del s exo. Las cons ecuenci as prá cticas de est a actit ud preven tiv a, s ería: ev itar q ue los h ijos esté n present es en con versaci ones ind ecentes o en part os; pres ervarle s d e lo q ue s e v e y se m urm ura en la call e; espi arles en sus mom en tos s oli tario s, s obre tod o a lo s varon es y en la edad peli gros a. Todo ell o con la fin alid ad de garant izar la cons ervació n y el m anteni m iento d e l a ino cencia , p ureza y bu eno s sen timientos. La madre tend rá un a fu nció n p rimordial en es ta v igi lanci a de l as relaci ones i nters exos , para gu ardar y pro teger l a virt ud y res petab ili dad d e sus hijas. Velar p or su hon or y virgi nid ad sup one en tre ot ras cosas , el ins peccio nar su s cartas , vigil ar sus convers acio nes, con trol ar su atav ío, esp iar su s ademanes, observ arlas en 156 Ibide m, p. 213 . LA EDUCA CIÓN MORAL EN LA FORMACIÓN DE LOS MA ESTROS Y MAESTRA S EN ESP AÑA (190 0 - 1971) 300 Para conocer la vid a cotid iana durante los tres años de guerra, acudimos a los d atos aporta do po r el profes or Rafael Abel la 166 , el cual nos ofrece en dos de sus obras los acont ecim ient os co tid iano s v ivi dos en l as d os España div idi das, la Españ a n acion al, y la España republ icana. En am bas se d estaca un elem ento común p ara d efini r la vid a co tidi ana de t odo s l os españ oles : el ham bre como factor con dici onan te qu e que braría cualq uier sus trato moral, elud iend o cual qui er sent ido de resp ons abil idad s obre los pro pio s actos. La falta d e v irtu des cí vicas en ten deros y com erciant es, d edicad os a una int olerab le especul ación , facil itad a p or la crisis alimenticia...; el h urto en las viv iend as d esab itad as, el mercado n egro..., eran con duc tas reprob ables pero usu ales en l os gra ndes núcleo s urb anos . A parti r d el 1 8 de julio, se prod ucen do s ex trañ as separac ion es territ orial es en España po r m otiv os id eoló gico s. A u nos la g uerra l es hab ía s orpren did o en la zona de su s preferenci as ideo lóg icas, a otros p or el cont rario , “les tocó s enti rse atr apado s en una p arcela h ost il dond e l a call e g ritab a vi vas y mueras que at em orizaban y herían en lo más h ond o” 167 . Cada ba ndo pro clamaba su verdad , pero ambas m ostrab an un a únic a coinci denc ia, su aut énti ca inco m patib ili dad. En las zo nas repub lican as las incaut acion es no se hici eron d e esperar. “L a igu aldad s e h abía impuesto de un m odo t raum ático ” 168 y la l ibert ad hab ía ganad o una de sus m ás cruentas batal las. En l as zon as de ten denci as anarq uis tas, ll evado s por u n afán revo luci onari o y sob recargado d e id ealis m o h asta lo utóp ico, era percep tib le un p urit anis m o com parabl e a la m ás acérrima aust eridad y asceti sm o prop io d e los q ue llev en 166 Abella Bermejo, R. (19 73) : La vid a co tidiana du rante la guerra civil. *La Españ a Nacio nal . y La vida cotidia na d uran te la g uerra civil. * * La Españ a Rep ublica na , 197 5 . Am bas de la Edito rial Pla neta, Barce lona. 167 Op. cit. Abella (19 75), p. 1 4. 168 Ibide m , p. 73. SEGUNDA PARTE: Capítulo VI H istoria Socio - Cultu ral de España 301 una v ida monacal. En la base de s u fi los ofía revol ucio naria se h alla ba el “ deseo d e recons trui r España, material y m oralmente. Nuestra Revol ució n será a la vez econó m ica y ética” 169 . Un sueño de fraternid ad difíci l de alcanzar lleg ado el mom ento de las colect ivi zacion es. Frente a tod a la prob lemática del viv ir di ario , hay que des tacar el fuerte em peño por el d esarrol lo de l a cul tura en l a Españ a r epub lican a. Much as casas solarieg as p erteneci entes a perso nas hu idas o d esafectas , fu eron trans form adas en recin tos esco lares. Para las familias de c lase perpe tuamente desfav orecid as y d esean do l o mej or para s us hijos , obs ervar su asi sten cia a centro s esp lénd ido s con jardi nes y cam pos de jueg o s ign ificab a qu e la enseñ anza ya n o era p rivi legi o d e u nos p ocos . La en señan za s e t ransfo rm ó, llev adas p or corrie ntes didáct icas impulsado s p or el Magi steri o, “cuerpo leal en lí neas general es a l as i deas r epub lican as y s ocial ist as” 170 , apl icaron n uevas pedag ogí as l iber tarias a favor del n iño . Para m uchos de el los , ed ucado s en estrech os precepto s p edag ógi cos y dis cipl inas an ticu adas, estas d idá cticas más abiert as fueron u n estí m ulo m uy a trayente, do tánd oles de un a n oció n tem prana y p ráctica de la igua ldad entre ricos y po bres a la ho ra de recibir el derecho inal ienab le de la cu ltur a. A pesar del confl icto bélico , el gobiern o de la Repúbl ica m antend ría sus cifras presupues tarias dedi cadas a la creaci ón d e nu evas escuel as. En l as colo nias es colares creadas po r l as nu m erosas evacuaci ones infa ntil es, la ins trucci ón s e sig uió im plan tand o aún en medio de u na guerra atroz. Este esfuerzo cultural de la Repúbli ca, no sólo alcanzaría a la niñez, sino tam bién a los adult os. El decret o del 30 de enero de 1 937 di spu so la crea ción de las Mili cias de l a Cultu ra, desti nada s a com bati r el analfab etis m o entre l os 169 Ibide m , p. 87. 170 Ibide m , p. 286 . LA EDUCA CIÓN MORAL EN LA FORMACIÓN DE LOS MA ESTROS Y MAESTRA S EN ESP AÑA (190 0 - 1971) 302 com bati entes . A la cons igna de «¡Fuera anal fabeto s!», se hizo una reclut a entre m aestro s y pro fesores pa ra qu e im parti eran ent re l as tro pas las primeras noci ones de la en señan za elem ental . Cultu ra Popul ar tam bién cont ribu iría con esta im port ante em presa m ediant e e l uso de las bibl iot ecas am bul antes , proyectores cinematográfico s, prensa, fes tiv ales y p ropag anda , para en defin iti va, dar sentid o pol íti co a s us acto s. La creació n de las Brig adas Volant es, los Inst itu tos Obreros , la con cesi ón d e nu m erosas becas p ara curs ar estu dio s uni versi tario s..., fu eron también creacio nes a favor de la apertu ra de los acces os al co noci m iento , po tenc iado po r el pri ncip io d e la igu aldad de opo rtun idad es. La nu m erosa «P rensa de Trinch era», p eriód icos , p anflet os, cart eles, foll etos , tarjetas p ost ales,..., también cumplieron con l a i m portan tís im a funci ón d e dotar a l a vi da cotid iana del com bati ente, de u na moral b elici sta apelan do a temas patrió tico s, fam iliares , lleno s de si m boli smo telúrico s. Para lo s que se sen tían en pelig ro por per tenecer a otro bando , su vid a coti dian a er a co m ún. La o cult ación dab a lug ar a l argas y terrib les jorn adas de espera. La l ocal izació n estal laba en el temido t rám ite, seco y brut al. El encarcelamiento era m al m enor, p ues la ins egu ridad en tre rejas era casi preferib le a la in segu ridad en lib ertad. Tanto en l as o rgani zacion es milician as co m o en el band o i zqui erdis ta d el soci alis m o, s e pla ntearí a la «org aniz ación ind isci pli nada», defe nso ra de “una deso rgani zación organ izada” 171 . Senti m iento s con tradi ctori os: las p alabras del an arqui sta Gast ón Leval “ La guerra y el anarqui sm o son dos cond icio nes de l a humanidad qu e se repug nan 171 Ibide m , p. 116 . SEGUNDA PARTE: Capítulo VI H istoria Socio - Cultu ral de España 303 m utuamente: la una es dest rucció n y l a otra es arm onía: la un a im pli ca el triu nfo de l a viol encia y la otra el tr iunf o del amor” 172 . Ante l a escas ez de alimentos, el in evit able aumento de precio s fue hech o com ún en ambas zo nas de l a Esp aña divi did a. Los an unci os apar ecieron por doq uier en lo s q ue se pedí a “pena d e muerte al ladró n”, así co m o el llamam i ento para colabo rar en la “ paz social ”, anuncio aparecid o en la España Repub lican a. En el mes d e ab ril d e 1 937 se p rodu cirían las evacuac ión de ni ños y niñ as a país es ext ranjeros. Las pro gresi vas di ficul tades en el vi vir in crem entaro n la pro stit ució n, a pesar de tod as las cam pañas pa ra erradicarl as en no m bre de una “nueva m oral”. A la m u jer, por decreto del 4 de febrero de 1937, se le había otorga do abso lut a igual dad d e derecho s civi les q ue al ho m bre. Para lo s catól icos hab itan tes en la zona repu bli cana, l a d esapari ción del cult o les hi zo o rgani zar rezo s y ro sario s en casas part icul ares. Un cri sti anis m o primitivo rebro tó en la cland esti nid ad. Perdid a la pompa del cult o ext erno, las cerem onias ad qui rieron un sen tid o de aut enti cida d habi éndo se perd ido en u n cult o formal vincul ado en m uchos cas os, a con venci ones de tip o soci al. El vi vir ciud adano , en l a zona de la Repúb lica, y co m o reacción contr aria al cúm ulo d e cala m idades en las q ue se est aba vivi endo , se dem ost ró un d eseo por d ist raerse, d e olv idar la s ensaci ón de peli gro e incert idu m bre de l d esti no. El cine cómico, l os d ocumentales, e l tea tro, l a zarzuel a, las canci ones folcl óricas , los cafés can tant es, cab arets y pros tíb ulo s, fuero n m edios para este olvi do. Las fiest as de los toros sin em bargo, tuvi eron grand es difi cult ades para seg uir fun cion ando . Mal vis tos por so ciali stas y libert arios , no só lo po r 172 Ibide m , p. 121 . LA EDUCA CIÓN MORAL EN LA FORMACIÓN DE LOS MA ESTROS Y MAESTRA S EN ESP AÑA (190 0 - 1971) 304 sus caracterí stic as cruel es, si no por lo qu e rep resen taban co m o ves tig ios d e una España de señ orit os, ricacho s y ch ulo s, fu eron des aparecien do prog resiv am ente por la m atanza de las reses y por la evas ión de sus prot agon ist as. El 1 d e abril de 1939 fin alizó la gu erra, des apareci endo lo s frentes qu e habí an div idi do a E spañ a en dos band os. La unific ación del territ orio nacional desen cadenarí a fu ertes m ovimientos d e la pob lació n para el reen cuen tro de aquel las fam ilias qu e po r motivo s d e la guerra habí an s ido separad as. Rafael Abella 173 no s refleja la si tuaci ón ex trem a de cómo q uedó el país desp ués de los años d e guerra: fam ilias d eshech a, m uertes, repres ion es y éxodos. Aparece u n n uevo v ocab ulari o en la vi da coti dian a del paí s: exco m batien tes, estrap erlo, pros crito s, sancio nado s, inh abil itad os, racio namiento, censu ra,...cuy a viv encia traería co nse cuent em ente u na do ble m oral en la vid a de las perso nas. Sus comportam ient os y act itu des s e basab an en p recept os m orales opu esto s bajo la im posic ión de una m o ral púb lica y el r elajam iento de una moral privad a. Los españ oles se acost um braron a vivi r en u na situaci ón de “ aparien cia” ante l a fu erte cens ura ofic ial m anifes tada en l a prens a diari a, en las p ubl icacio nes, en l os esp ectácu los,... además de un a censu ra ecles ial cuya influ encia, directa o indirect am ente, llegarí a hasta la vestimenta o m o dos de co m portamiento m ás ín timos. La pro hib ició n d e cel ebrar las fies tas de Carnaval , m odelo s de traje de b año permitidos , i m posi ción so bre el tipo d e lib ros a leer o de pel ícul as que vis ion ar. Como el profe sor Abella no s s eñala, “ En l a vid a diari a sal taban a cad a m omento, des de l as p ágin as d e lo s perió dico s co m o ó rdenes d e la Direcció n General de Seguri dad, como circul ares de l os más d ivers os es tamentos o c om o Cartas Pasto rales, l as ins trucci ones o alegat os q ue en no m bre de la m oral más rígida co ndi cion aban 173 Abella, R. (1 985 ): La V ida Cotid iana en E spaña ba jo el régime n de Franco . Argos Vergara, B arcelo na. SEGUNDA PARTE: Capítulo VI H istoria Socio - Cultu ral de España 305 el v ivi r de un pueb lo” 174 . La vig ilan cia que s e ejercía en parq ues y jardi nes m unici pales , po licí as arm ada, s erenos ,... sig uien do las ord enan zas de la auto ridad , cuid aban de que las pare jas no s e ex trali m itaran en su s com port am iento s am atorio s. Ig ual con trol s e pra cticab a en lo s cines , deten iénd ose en u no y otro caso a los s orpren did os en pos tura s o m anipu lacio nes i ndeco rosas . FAMILIA Las fam ili as medias y p opu lares viv iero n añ os di fícil es para la bús qued a d e s u su sten to d iario . Sus vi das t rans currirí an ent re las ru inas prov ocadas por l a g uerra, las carencias de t odo tip o y el fan tasma d e la depu ración grav itan do s obre m ill ones d e p erson as. Las carti llas de racion am iento no tardar on en reap arecer, po r l o q ue las colas an te l as tien das y las largas cam inat as e ran u n hecho di ario y altamente pen oso p ara t odo s s us m iem bros. El aban don o y la s ucied ad d eterminada po r la fal ta de deterg entes , cont ribu y ó a que apareci era enfermedades como la sarna, la t iña, la pio derm iti s, sobre las fam i lias m ás h um ild es y m endig os, a los q ue l as auto ridad es apartaban mediante periód icas redadas en pab ello nes fu era de la vis ta d el p úbl ico como “labor social del Nuevo Estado “ . En esto s cent ros, se les pro curaba des infecci ón, alimento, d ucha, tr abajo, y por su pues to, ins trucci ón reli gio sa. A la clase m edia s e la caracteri za duran te este p rimer peri odo por un inte rés extremo en guardar las aparien cias, recurri endo entre u na de su s prin cipal es m edidas el cui dado en el ves tir. “ Volver lo s trajes” se h izo co rrient e en tre las cost um bres fam iliares , pro liferan do sast res y cen tros de vent a d e ropa us ada. La extrem a dificu ltad de sus vid as, cont ribu yó a que se convi vier an con 174 Ibide m , p. 74. LA EDUCA CIÓN MORAL EN LA FORMACIÓN DE LOS MA ESTROS Y MAESTRA S EN ESP AÑA (190 0 - 1971) 306 numerosos comentario s y ejem plos d e con duc tas inmorales co m o l as deriv adas del “estraperl o”. El fl orecien te mercado n egro sur gid o d e l a ind isci pli na econó m ica, daría lu gar a las grandes diferencias sociales , creando abis m os entr e la vid a de los ricos y la de los pob res. E l m i smo General Franco em plearía como denu ncia de est a si tuac ión , l a expres ión «riqueza ráp ida d e los privi legi ados », al resalt ar el con trast e de la pav oros a escasez de l os años cuarent a y la extrema riqueza qu e otros ost entab an. Com o u no d e lo s objeti vos p referenci ales del rég im en, al igual q ue los m ovimientos f ascis tas i tali ano y alemán, l a juven tud se afiliar ía en Organizaci ones Juv enil es (desp ués Fren te de Ju vent udes ), p ara empezar un a tem prana militan cia con verti dos en “ flechas ” para m ás tarde p asar a “ cadetes”. Su lema “L a Organi zación Ju veni l tien e un jefe: Franco . Acata una dis cipl ina: la Falang e. Cum ple un a cons ign a: Por el Imperio hacia Dios” 175 , que nos resumen en pocas p alabras los v alores cas tren ses, que ya des de m uy corta ed ad, com enzarían a asumirlos como propi os. Las m adres, viud as y huérfano s de los vencid os, no les habí an qued ado derecho a pen sió n algu na, por lo que m ás de m edio m illó n de familias tuv ieron que acog erse a la carid ad del Auxili o Soci al con s u triste espect áculo de en ormes colas q ue es perab an s u sus tent o d iario . La m endici dad s e c onv irti ó en una v erdade ra plag a so cial. Los n iño s, ab ando nad os y h uérfano s se cons tit uían en pand ill as practi cando tod o tip o de pil lerías , escapán dos e de los Hogares de Aux ili o Social o de reformatorios . La deli ncuen cia juven il se exten dió p ues com o co nsecu encia de la m iseria y d e la in m oralid ad qu e ofrecía es candal oso s ejem plos de derro che en un am bient e d om inad o p or la pob reza. 175 Ibide m , p. 23. SEGUNDA PARTE: Capítulo VI H istoria Socio - Cultu ral de España 307 Para las muchachas jóv enes, co m o sali da f orzada por las circun stan cias se hall aba la pro sti tuci ón qu e creció en prop orcio nes des m esurad as. Los m ucho s in váli dos se acog ían a la venta de cupon es o s e ded icab an al com ercio ambulant e de pip as, almendras o tabac o de est raperlo . Las ci rcun stan cias de ext rem a d ureza en qu e se desen vol vía l a vid a esp añol a en la larg a p osg uerra, creab a t am bién otra s v ícti m as cu y o d ram a, env uelt o en el s ilen cio, no salt aba a las p ágin as d e l os perió dico s. Era el de las cl ases pasi vas, el d e lo s jub ilad os y anci anos cuyas ren tas o p ensi ones se veían desb ordad as po r la infl ación y el au m ento del coste de l a v ida. El Mon te d e Piedad fue el recurso al que acud ían p ara em peñar joyas y objetos d e valo r. Sólo en el año 1 945 , se regis tró cuat rocien tos m il prés tam os. La fig ura d el realqu ilad o se h izo típ ica duran te esos año s. Las familias con bajos ingres os que dispo nían d e un a viv iend a espaci osa, recurrieron a la adm isi ón de h uésp edes co m o m edio de co nseg uir al gún dinero extra. En el se no de m uchas familias, n o fuero n po cos l os miem b ros q ue decid ieron em igrar a Alemania a pesar del descon ocimiento del idio m a y l as atadu ras de un cont rato po r dos años. Más d e q uin ce mil esp añol es huyeron del mal vivir en es tos años, ap rovech ando el anticip o dado por las autorid ades alem anas, dest inán dol o para adq uiri r vest imenta adecuad a al clima germ ánico , requ isi to sin el cual no se po día em igrar, cu yo cost e est aba f uera del al cance d e m ucho s d e los so lici tant es. A pesar de est a gran moviliz ación , ésta n o s upu so n ada s i la comparam os co n l a emigración in tern a del campo a la ci udad . Los bajos jornales agrícol as, lo estac ion al de los trabajos, las sequ ías y l a codic ia de lo s terrat enien tes en t orno a la es pecul ación d e lo s prod ucto s a gro, contri buyó a que fam ilias al co m pleto emprendieran cam ino en bus ca de una o cupaci ón en l a ind ustr ia o en lo s servi cios , estab ili dad en el em pleo; la garant ía del descan so do m inical – aunqu e una g ran m ay oría de los LA EDUCA CIÓN MORAL EN LA FORMACIÓN DE LOS MA ESTROS Y MAESTRA S EN ESP AÑA (190 0 - 1971) 308 trabajado res apro vechab an para g anar un jorn al ext ra – , y la pos ibi lid ad de gracias a l os lig ám enes con el pu eblo d e o rige n, d edica rse al pequ eño estrap erlo cuya v enta en fo rm a de zoco, se creaba en las ví as cént ricas o en los aledañ os d e los m ercados d e las cap ital es. Est e éx odo creó la esta m pa típ ica de los años cuarent a y cinco , d e fam ilias enteras pob land o las estaci ones co n el o bjetiv o p uest o en l a g ran c iud ad q ue en aq uell os año s t enía de t odo m enos de acoged ora. La falta de vivi end a sería evid ente en las grand es ciud ades, po r lo que se gen eró n umerosos n úcleo s cha boli stas en los cint uron es ind ust riales de Madri d, Barcelon a y Bilbao , fundamentalmente. Entre las pocas evasi ones con que con taban las fam ili as medias y pop ulares , se hal laba en p rim er lug ar el uso de la radi odi fusi ón, pas atiempo al alcance de l a may oría, po rque al que carecía de la radio n o s olí a fal tarle un vecin o qu e le d aba aco gid a para o írla. La radi o era ev asió n en los s eriales , dis tracció n en el musical e i lus ión en el concu rso o en el dis co d edicad o. Para Ariès 176 , l os juegos radio fóni cos en los que se p rom oví a la part icip ación de los oyentes en las emisiones , m arcarían nu evos có dig os de in tercambio dand o lug ar al tu teo, a la ut ili zación di recta del no m bre, a la familiaridad caluro sa y sup erficial , creán dos e u n esti lo m ás dis tend ido que s e exten dería en los cont actos de la vi da coti dian a. El en treten im ient o liter ario y p oéti co se vio muy red ucid o con las proh ibi cion es d e det erm inado s au tores : Baro ja, Azorín, Albert i, Lorca, Cernud a, Guillén y Sali nas, Miguel Hernández,... los cuales es taba n p roscri tos por sus ideas po lít icas. La aparic ión de nuevo s au tore s h abría de venir de la generaci ón incu bada en el l ado naci onal d urant e la gu erra. Torren te Bal lest er, García Serrano, Cun quei ro,... 176 Op. cit., p . 13 7. SEGUNDA PARTE: Capítulo VI H istoria Socio - Cultu ral de España 309 El cin e, el futb ol, la fi esta de toro s, t am bién fuero n otras de las ev asio nes duran te eso s duro s año s. Durante el tran scurs o de lo s pri m eros vei nte añ os d el fran qui sm o, España s e apo yaba en uno s valo res t radi cion ales a l os que se atrib uía nu estra razón d e ser. Negarlos , era c om o n egar nuest ra p ropi a nat ural eza nac iona l. Estos valores estab an ins tala dos en nues tra cotidi anei dad, se impartían en la escuel a, se m antení an en nu estra s co stu m bres y se defend ían conjun tam ente por la Igles ia y el Estado . Est os valo res se fu ndamentaban en la familia, se apoyaban en l a moral cató lica y ren dían cult o a la reli gió n. La familia era enten did a com o célula generatri z de la sociedad . E l E stad o había extend ido su prot ección haci a ell a fomentando la p aterni dad . El resp eto a la auto ridad patern a era dogma q ue se so sten ía des de la m isma estru ctura del Estado. La relacio nes d e autori dad, insp irab an u na vida españ ola, un en tramado so cial basad o en l a sup rem acía de lo s val ores es piri tual es, rechazan do cu alqu ier int erpretaci ón m aterial ist a de la vid a y de la His tori a, co n u na c reencia férrea en los valo res reli gios os y patrió tico s como baluarte en n uest ro actu ar. Com o i deol ogí a auto ritari a, deseaba p erpetu ar su empresa polí tica, para el lo int entarí a moldear las co ncien cias de los hom bres y m ujeres d el mañana m ediant e la ens eñanza adqu irid a en el Fren te d e J uven tud es y la Secci ón Fem enina de Falang e, ob ras predi lectas d el rég imen. El concep to formativo de q ue la “vida es m ili cia”, el des eo de qu e los h om bres fu eran “ m itad monjes y mitad s old ados ”, co n v olu ntad d e s ervici o y de sacri ficio , en el m ás puro ideal de Jo se Ant oni o Prim o d e Ri bera, máxim as, con sig nas qu e s e apli caban para “ conseg uir un a manera de ser más qu e un a manera de pen sar” 177 . De este m odo, lo s españ ole s, desd e la infan cia a la edad m ilitar , respirarí an un 177 Citado en Abella, 1 984 , p. 154 . LA EDUCA CIÓN MORAL EN LA FORMACIÓN DE LOS MA ESTROS Y MAESTRA S EN ESP AÑA (190 0 - 1971) 316 actit udes indece ntes pidi éndo les q ue cuid aran mucho las m anifestac ion es d e afecto en lug ares púb lico s. Las pla y as s e co nvert ían en ob sesi ón p ara el clero. ¡Hom bres y mujeres al ternan do en pañ os m enores!. El us o d el alborn oz se im pus o al s alir de l baño , y m uchas aso ciacio nes familiares pr opu gnaro n la separaci ón radical de lo s s exos , exi gien do qu e ho m bres y mujeres se bañaran por sep arado y divi did os po r una empalizada. A p artir de lo s añ os c uarent a y cin co, el nive l de vida habí a des cendi do a cifras qu e eran exp onen te de un retroce so cuya repercus ión se dejaba sen tir agud am ente sobre las clases económ icamente m ás débiles . La sub ida del cost e de la v ida s e dis paró. La renta “ per cáp ita” estab a en 5 .401 p esetas frente a 8.5 20 en 1 935 . Con u na ali m entaci ón i nsu ficien te, con sumiéndos e en l argas jornadas de trab ajo, con un os tran spo rtes l ento s y defi cien tes, la vida de los obrero s, carentes de recurso s con l os qu e poder d efender su conci encia de cl ase y su s reivi ndi cacion es, at raves ó u na etapa que s e ex tend ió por m ás de vein te años en co ndi cion es durí simas, atreviénd ono s a catalog ar los comportamientos coti dian os con el término de “ desmoralizació n” gen eral. Esta v iven cia tan du ra, se prol ong aría hast a el año 1 950 en el qu e se com enzó a dec retar l a lib ertad d e com ercio de al gun os de l os comestibl es m ás necesari os: p atatas , garb anzo s, arro z, alu bias , así como l a lana y su s m anufactu rados . Sin em bargo, otro s artícul os de primera neces idad cont inu aron racionado s y otros, interven idos . La situ ación d e malestar s e har ía paten te. La clase trabajador a vi vía con s alario s de hambre, s e trabajaba en jornadas dob les, si n día s de descan so. Las vacaci ones eran u n s ueño inal canzabl e. El 90 % de los o breros trabajaban duran te las mism as. SEGUNDA PARTE: Capítulo VI H istoria Socio - Cultu ral de España 317 Escepti cismo, cans ancio y h artura es taban esp erando en t oda España o casió n prop icia pa ra estall ar. La h uelg a de tran vías en Barcelon a fu e el deto nant e para qu e se fuera ext endi endo la sit uació n de pro test a en d ive rsos ámbitos labo rales. Como i ndi cio de que algo important e em pezaba a cam biar, señal am os el in terven sio nis m o activ o de las Herm andades Obreras d e Acción Catól ica. Jun to al reco noci m iento d e la huel ga co m o recurs o lí cito po r el mism o Franco, la p rosec ució n de medidas l iberal izado ras en cu anto a la ven ta de artícu los , los cuale s du rante to do el perio do franq uis ta n o s e h abían ex pues to en esc aparate a lgu no, y l a sub ida salari al, fuer on muestra d e qu e el Gobi erno estab a al corrien te d e un a si tuac ión en l a qu e el in m oral es tado de cos as reinan tes ha bía ten ido parte pre pon derant e en el est alli do de l a queja. A parti r d el a ño de 1 951 , el país em pezó a experi m entar lo s primeros sín tomas de reacti vació n eco nómica, qu e t ras im porta ntes cambios m inis terial es, como el realizad o con Manuel Arbur úa, ex perto en comercio exteri or, y Francis co Góm ez d e Llano, en Haciend a, p rod ucirí an que n uest ras calles ofrec ieran un aspect o hast a e nto nces des cono cido . Apare cerían coch es de marcas extran jeras reci én i m portad os, dand o u n as pecto m odern o y de riqu eza aunq ue sól o fuera en m anos de un os p ocos . En 1953 , con la fi rm a d el Con cordat o con la Santa Sede, el Pacto co n l os Estado s Unidos , d el q ue res ult arían im portant es ayudas económicas y m ilit ares, y junto co n la ap arició n d el turis m o, fu eron deto nant es p ara que España ex perimentara uno de los m ay ores cambio en la vi da co tid iana de su his tori a. La m ejora gen eral en las con dici ones de vida, as í co m o el acercam iento a las cos tumbres e ideas v igen tes en el Occident e europ eo... LA EDUCA CIÓN MORAL EN LA FORMACIÓN DE LOS MA ESTROS Y MAESTRA S EN ESP AÑA (190 0 - 1971) 318 Según Abell a, en el esp añol medio, hart o de calamidades, se ads crib iría a un «apol iti cismo», y «pes im ismo inmovili sta», co m prensi ble si adm iti m os la fa lta de al ternat ivas p olí ticas , pu es el régimen d e Franco su po ex tend er el tem or al p osi ble cam bio . El rec hazo del pasad o se enl azaba con el m iedo a la s acechanzas del fut uro, en carnado s en lo s que se llamaban “los en em igos d e la España eterna: l a masonería y el judaí sm o”. La ext rem a p ropag anda al prest igi o d e l a p erson alid ad de Franco , co ntri buyó a que se pr esent ara com o hombre p rovi denci al, p or lo qu e tod os los m ales, di ficul tades de l v ivi r, caso s de co rrup ción ,... , se ach acaran a los “ otros ”, “a su s colab orado res in epto s, que se ap rovech aban de la buen a fe de Franco”. En lo s a ños cin cuent a, ot ro gran po der fácti co, junto a l a Igles ia y a l as Fuerzas Arm adas, com pon dría los pil ares de la España de Fra nco: la banca. La apari ción de numerosas ent idad es deno taba l o flore cient e del neg ocio . A m edida qu e van de sapareci endo cafés, en s u l ugar se rehab ili tarían su cursal es bancari as. El des cont ento s ist em ático, la inad aptaci ón al s ist em a por rechazo ideol ógi co, se m anifes tarían entre l os est udi antes uni versi tario s, q ue y a en la d écada de los cincu enta acogerí a a la may oría de los jóvenes que no h abían vi vid o la guerra civ il, asoci ándo se tan to hi jos de l os ven cido s con aquel los perten ecient es a fam ili as ads critas al s ist em a. Aparecen l os p rimeros inci dent es est udia ntil es como “lucha a favo r de l as libert ades dem ocráti cas”, estab lecién dos e el año de 19 56 co m o el comienzo de la pol iti zación d e la uni versi dad con la creaci ón de l a Asoci ación Soci alis ta Uni vers itari a y el Frente de Lib eración Popu lar. Con l as hel adas d el i nvi erno d e 195 6 se arruinaro n las cosech as, cont ribu y endo a una si tuaci ón cata stró fica en nu estra Bal anza de Pago s. Con SEGUNDA PARTE: Capítulo VI H istoria Socio - Cultu ral de España 319 la l legad a d el n uevo añ o, l as res ervas de di vis as estarí an ago tadas , p or lo q ue la vid a coti dian a d el esp añol medio se ve d ificu ltad a para p roveers e de l os artícu los m ás elem entale s tras el alza brut al de lo s preci os. Podemos situ ar en el añ o 1 957 , con el fi nal de es ta l arga et apa angu sti osa de nuest ra ex ist encia colect iva. Tras el cambio de ru m bo en la pol íti ca econó m ica, la final izació n de las res tricci ones el éctricas ; la fabricaci ón de l os coches uti lit arios “ 600 ”; la desco lon izació n de Marrueco s; los m ovimientos d e liberac ión fem enina; la influe ncia am ericana; la extensi ón del tu rismo;...Estos y m ucho s cam bios , co ntri bui rán al cambio profu ndo en las cos tumbres y en la vi da del esp añol medio, e ntrev iénd ose cambios de m entali dad en las di ferent es m aneras de diri gir sus v idas . Se comienza a percib ir una m ay or au ton omía pa ra estab lecer su s prop ios criteri os morales, los cua les sol ían ser cont estat arios a los m anifest ados hast a ento nces po r la Igles ia Católica y del poder pol íti co. Una nueva conci encia m o ral se com ienza a despertar entre la m ayoría de las perso nas, en las que el deseo de libert ad, de justi cia, da paso a l a exc esiv a preo cupaci ón por la s ubs ist encia de et apas anteri ores. En pa ralelo a este desp ertad de las concien cias y desarrol lo de actit udes cr ítica s, surge en co ntrap osi ción nuev os m étodo s de m oderni zación en e l mundo del trabajo y de l a econo m ía. La b úsq ueda de l a prod ucti vid ad, de la eficacia, de l a racion alizaci ón, en tramos en el peri odo cono cido por tecno crático , defi nid o por Arangu ren como peri odo “ en la que l a m anipu lació n psico lóg ica elimina la libert ad, la di gni dad y t odo s lo s demás valo res m orales ” 185 . Para la v ida co tid iana del es paño l medio, otro avan ce técn ico t endrí a m ay ores repercus ion es qu e l os s ucedi dos en las esfer as de la pro ducci ón y en los m edios crí tico s de la o pos ició n. La televis ión , “ se const itu irá en mutación 185 Arangu ren, J. L. (199 5): Ob ras Completa s. Ética y socieda d . Vo l. 3, Mor alidades d e hoy y de mañan a. Tr otta, Ma drid, p. 2 29. LA EDUCA CIÓN MORAL EN LA FORMACIÓN DE LOS MA ESTROS Y MAESTRA S EN ESP AÑA (190 0 - 1971) 320 soci al d e p rim era i m portan cia ” 186 , cu yas em isio nes se ini ciarían en 195 8, y justo al fin al del añ o, Esp aña ya con taba con tr eint a m il recept ores co m o prueb a d e que u n paí s, cuan do s ale d el su bdes arroll o, se suel e apun tar a l a últ im a n oved ad tecnoló gica. A mediados de los años sesenta era po sib le cont em plar, en lo m ás perd ido d e l os sub urbi os de las g randes ci udad es, barriad as compuestas por ch abo las en las q ue se d ebía carec er has ta d e ino doro s, p ero q ue sin embargo, en la m ay oría de el las, se res altab a l a anten a de t elevi sió n. La pres encia d e este medio audi o - vi sual , adem ás de cons tit uirs e en la dist racció n prio ritari a d e t odo s lo s esp añol es, tuv o un efecto m uy infl uyente so bre la o pin ión pú bli ca, aparecien do p or pri m era v ez y de forma bien vis ibl e, los p rim eros con atos de apert ura y de permisivid ad. El con cepto de «m odelo », tan arrai gado a la metodol ogí a de educaci ón m oral em plead o hast a ento nces par a la ed ucació n moral d e la niñ ez, comienza a adqui rir o tra vis ión qu e Amando de Migu el no s evi denci a, presen tánd ono s el término de “ m odelo” co m o aquel la pers ona joven , esbelt a, con físico at ractiv o, q ue e s foto grafiad a para anunci ar rop a y otro s artícu los d e í ndo le estét ica. Las cond uctas mostradas a través de la p ubl icid ad, serán las q ue comiencen a tomar el rel evo a t odas aqu ellas l ecturas d e “niños y niñas bien educad os” e “ hist orias de santo s y de h éroes”, q ue d e forma d iscret a modelará prog resiv am ente la vi da cotid iana de en ton ces y de ahora. Nuevos códig os m orales comienzan a ofrecer se. Para Ariès con la telev isi ón “ nos tra nsmite un nuev o modo de v ida y qu izás u na ét ica” 187 . La advert encia del pel igro , qu e ya Mariano Card erera n os hici ese en s u Diccion ari o d e Educaci ón , s obre to do referido a los n iño s y niñas con res pect o a lo s esp ectácu los, s e vería n confi rm ado. Nos decí a, a m e diad os del sig lo XIX: “ Los espect áculo s, por 186 Op. cit. Ariès, p. 14 6. 187 Ibide m , p. 148 . SEGUNDA PARTE: Capítulo VI H istoria Socio - Cultu ral de España 321 m orales q ue sean, promueven sin em bargo cierta precocid ad en las ideas , fatal para el alma y p ara el cuerp o. Los niñ os q ue asi sten con frecu encia al teatro adqu ieren cierto aire d e sufi cien cia y p retend en pa recer lo qu e no s on” 188 . La justi ficació n del autor la sit uaba en la «falsedad» q ue s uele encerrar el argumento de las artes es cénicas . La p odero sa in fluen cia que l os m edios d e com uni cación ejercen sobre el d esarrol lo m oral de las pers onas es hoy com únmente aceptad a. Con la llegad a d e l os años s esent a, el des arroll o turís tico desb ordarí a tod as l as previ sio nes. De lo s s eis m illo nes de tu rist as en 1 960 se ll egaría a l os dieci séis millon es en 19 66, aumentando l a pob lació n españ ola en u n 50% en los perio dos vacac ion ales. Ant e est e aumento d espro porc iona do poco pud ieron hacer los que tradici onal m ente velab an por las “ b uenas costu m bres”. Las no rm as impartidas desd e la Dirección General de Seg urid ad i ban qued ando p rogres ivamente s in efecto, i ba siend o habit ual ver, so bre todo en las zo nas co stera s, las v esti m entas de las m ujeres extranjeras qu e t anto asombro causarí a entre lo s m ás v iejos de l as locali dades . Se generali zaría el uso de la píl dora an tico ncept iva, represen tand o el co m ienzo de la li beració n sexu al; el us o de la dro ga ent re los co noci dos como “hippi e”, sien do Ib iza el lug ar esc ogid o por las p rimeras comunas. La i m agen caracterí sti ca de ést os, en el ves tir, en el pei nado , el gus to por los Beatles , se fue ex tend iend o en tre los jóven es d e nu estro paí s, l a v esti m enta se con verti ría en una forma de expres ión y de ruptu ra con lo s cód igo s soci ales im perante s, se exig e de la perso na un com portamiento más a utén tico consi go mism o y de rech azar l a alin eación . Las norm as y su l egit im idad serían discu tid a por lo s jóven es del m om ento. 188 Carder era, Ma riano (1 855 ): Diccion ario d e Edu cació n y Méto dos d e Enseñ anza. Imprenta de A. Vicente, Madrid . Citado en Am ando de Miguel, 20 01, p. 1 41 LA EDUCA CIÓN MORAL EN LA FORMACIÓN DE LOS MA ESTROS Y MAESTRA S EN ESP AÑA (190 0 - 1971) 322 Con la fu erte aflu encia tu ríst ica, se pro duci ría aún m ay or desn ivel entre el centro y la perife ria d e España, p rodu ciénd ose co m o cons ecuenci a, l a desp obl ación de m uchas d e nues tras lo calid ades. La m oral diferenci ada que hasta enton ces habían vivido las m ujeres con respect o a los ho m bres en materia sex ual, comenzó a tom ar otro rumbo aprox im ándo se a l os m ism os d erecho s en cuant o a lib ertad sexu al. Esp aña se iría im pregnand o de ideas eu rope as, b ásicamente e m ancipad oras qu e t an fuertemente afectaron a n uest ra juvent ud. Un deseo de viv ir la pro pia v ida, la pérdi da del tabú de la vi rgin idad , así co m o la rei vin dicaci ón d e la igu alda d entre sexos, fu eron ideas qu e se iban ex tend iend o c on profu nda s cons ecuenci as para i r acercan do la dobl e moral caract eríst ica d e es ta larga etapa. En t an só lo v eint e años , l a juvent ud es paño la cam bió tot almente sus concep tos sob re el am or, el matrim onio y la familia, pen samiento q ue p oco a poco tam bién fue arraigan do en la m entali dad d e sus p rogen ito res. Pero no fue sól o el t uris m o el motor d e est os cam bios , la lleg ada d e lo s em igrado s qu e vení an a pasa r l as vacac ion es pro ceden tes d e su lu gar d e trabajo en Alem ania, Sui za, e l Benel ux, Franci a o Gran Bret aña, fue ron port adores de u nas ideas qu e hab laban de alto s n ivel es re m unerati vos , de sin dicat os li bres y aspiraci ones nuevas . La moral tradi cion al se vi o ob lig ada a trans igi r con un nuev o c oncep to de lib ertad per sona l, ante la cu al, ni la Ig lesi a n i el Est ado podí an hacer fren te. Fue una co nqu ist a larga y d ifíci l, y como cualq uier cambio co nso lid ado, no pod ía haber vuelt a atrás. Con el desarro llo vin o el fu erte con sumism o, pero también un endeu damiento fam ili ar gracias a los “cóm o dos plazo s”. Las cifras del SEGUNDA PARTE: Capítulo VI H istoria Socio - Cultu ral de España 323 crecimiento eco nómico fue esp ectacul ar. La p rodu cción d e au tomóviles hab ía p asado de 32 .000 un idad es en 1 958 , a 159 .000 en 196 5. La de frigo rífico s, de 21.00 0 a 325 . 000. Por l o q ue podemos d ecir, q ue al acercars e el fin al de l a década, l a elev ación del ni vel de v ida, el g rado de ind ust riali zació n y la sit uació n econó m ica, arrojarían u n sald o alt am ente po sit ivo. Inclu so la clase obrera, gracias a lo s Conv enio s Colect ivo s, se vería asegu rada cont ra la enfermedad, p roteg ido cont ra el desp ido li bre, co n d erecho a vacacio nes,... Con la ap arició n de u n nu evo s ind icato cl ande stin o, Comisione s Obreras, se va exten dien do una co ncien cia d e clas e en l a qu e la p asiv idad va cedien do al activi smo en form a d e huelg as, aunq ue oficia lm ente se l a defini ría com o “paro l aboral ”, el cu al, no s ólo p ersegu iría au m entos d e salari o, sin o que t am bién se orien taría a p edir m ás res pon sab ilid ades para lo s t rabajadore s y a transf orm ar las relaci ones jerárqui cas. Nuev os valo res co m ienzan a em erger: ig uald ad, sol idari dad y libertad . ESTADO El partido úni co del Movim ient o propo rcion aría con sus ley es y sist em a p ropag andí sti co el s ust rato id eoló gico d el cual s urgi rían lo s pri ncip ios fund am entales del régimen: Unida d, Totali dad y Jerarq uía. La organ izació n sin dical CNS p ropu gnab a la un ión de pat rono s, ob reros y t écni cos co n u n objeti vo com ún “ el desarroll o del bien com ún”. La el iminación de l os partido s pol íti cos, la i m plant ación de la censu ra pre via, el ríg ido cont rol sob re la prens a y l a proh ibic ión d e t oda manifestaci ón extern a de d esacue rdo, d ejaban el m ando en manos de u n ejecut ivo que s e querí a fuerte, im ponen te y auto ritari o, en det rim ento del leg isl ativ o y del judi cial, su ped itad os a un as LA EDUCA CIÓN MORAL EN LA FORMACIÓN DE LOS MA ESTROS Y MAESTRA S EN ESP AÑA (190 0 - 1971) 324 necesi dades m ás que de paz, parecían de guerra. Todas las actuacion es legales ejercidas du rant e el perio do re pub lican o o en peri odo de g uerra, q uedaro n si n efecto. Todos los tí tul os exped ido s d urant e la guerra po r funci onari os ajenos al Mov im ient o naci onal carecieron de validez, así com o los estud ios realizad os en d icho peri odo preci saron d e conv alid ación , so lici tand o un certifi cado de adhesión al Glorio so Movimiento N aciona l sin el cual era im pos ibl e presen tarse a un concu rso u o ptar a un a plaza. Se gen eraliza una obses ión li ngü íst ica - pat riót ica, errad icand o tod o vocab lo ext ranjerizan te. El objetiv o de est a m edida, apu ntab a a u na reform a de l as cos tumbres m anisfet ándo se en h ábit os ad qui rido s como refl ejo de un nuev o “estilo d e v ida”. El hab la h isp ánica , tan pro pens a a la blasfemia, al taco, a la mofa, al chis te,.. tam bién fue bl anco d e important es correcti vos . Muest ra d e ello , fu e la circul ar c on fecha de 8 de febrero de 1940 , cuan do el gob ernado r civil de Barcelona dictó la sigu ient e dispos ició n: “ (...) en pro de la represi ón de la bl asfem ia y de las murm uraciones o críti cas m alévo las” 189 . La eliminación de es tos us os m alhabl antes no fue t area fáci l. De el lo dab an cuent a las not as g ubern ativ as en las qu e se hacían pú bli cas l as sancio nes im pues tas po r blas fem ar o p roferi r p alabra s soeces . Est a persecu ción también alcanzó a las acti tud es románticas de las parejas, a las cu ales se les imponían m ultas en la comisaría co rresp ond ient e si h abían si do so rprend idas be sánd ose o “excesivamente abraz adas”, s iend o p ubl icado s en la prensa d iaria lo s nombres d e los corregi dos bajo el ep ígrafe tit ulad o “Sanciones ”: “Por inmoralidad y escánd alo p úbl ico han s ido m ulta dos (...)”, - ap arecien do l os nombres y apelli dos de los sorp rendi dos - . 189 Citado en Abella, 1 989 , p. 40. SEGUNDA PARTE: Capítulo VI H istoria Socio - Cultu ral de España 325 Los comportam ient os en l a playa; en el ci ne; en e l t eatro; as í com o la tem ática abo rdada en ello s, y la pub lici dad, fuero n ob jeto de fue rte cens ura com o medio de a segu rar un a moral pú bli ca co nformada s egún l as no rm as d el Nuevo Estado . Tem as pro hib ido s fueron : los confl icto s s ocial es, enfrent am iento s gen eracion ales , el suic idio , choq ues d e cl ase, reli gió n, ideo log ía,... E n cam bio, lo s tem as del ad ult erio, infidel idad , el des carrío , pod ían s er p lant eados co n cau tela y siempre y cuando ter m inaran con un fi nal m oralizan te. El aumento de l a d elin cuenci a in fant il trajo c ons igo un end ureci m iento del si stema represor ant e los d elit os a m ano armada cont ra la propi edad. Estos deli tos cali ficad os de “ bandi daje y terro rismo” eran juzgados por l a jurisd icció n m ilit ar y aun que no hub iera h abid o derram am iento de sang re, la últ im a p ena era de apl icació n corri ente por u n sis tema conv enci do en la eficacia d e la m ano dura y en el p oder dis uasi vo del decreto de pena de m uerte. Las palab ras d el pro fesor Abella n os resumen la s itu ación en n uest ro país en el p rimer d eceni o q ue sig uió a la paz: “E l clima m oral del país , dis currió po r cau ces de es casa ejem plarid ad, tón ica repres iva y u na div isi ón int erna m arcada, no sól o p or l a dis criminación pol íti ca si no por l a ins oli darid ad soci al en lo m aterial, el estancamiento económico condujo a una degrad ación d e lo s factores am biént ales y de la c alid ad d e v ida. La acció n gub ernati va s e h allab a más preocu pada por la d efensa del orden p olí tico q ue por la at enció n a los servi cios de la comunidad” 190 . 190 Ibide m , p. 104 . LA EDUCA CIÓN MORAL EN LA FORMACIÓN DE LOS MA ESTROS Y MAESTRA S EN ESP AÑA (190 0 - 1971) 332 de relaci ones entre Estado y Asoci acion es de Acci ón Católi ca com ienza a hacerse ev iden tes al p rinci pio de los años sesent a. Estos año s fueron decisi vos para el fuerte cam bio que experi m entarí a la Igles ia Cat óli ca, ale jándos e progres ivamente del ap oyo incond icio nal p restad o al rég im en d urant e tan tos año s. Un nuev o cat oli cismo, abie rto al di álog o, com prens ivo co n los n o cató lico s, defens or de lo s m ás déb iles ,... estab a en trance de conmover a la Igles ia y a nuev os co m promisos a fa vor d e la jus tici a soci al. Ju nto a es te co m promiso y fo rm a nu eva de viv ir el catol icis m o, asis timos por otra parte a la aparici ón prog resiv a de ot ra manera de vivi r l a vid a cotid iana s ólo guard ando las formas hacia la reli gió n ofici al del Estado. Descubri r las razon es po r las cuales la religi ón deja de ser u n factor im port ante com o reg ula dor de l a fo rm a d e v ida, req uiere un a inv esti gació n seria y profunda que se escapa de n uest ras preten sio nes, pero sí nos atrevemos a p ensa r q ue en su s raíces s e hall a l a aparici ón del cap ital ismo, l a aceleraci ón del ritmo de vid a (sob re tod o en las ciudad es), así com o la exten sió n de lo s m edios de comunicación d e m asa y la aparici ón del turi sm o, cont ribu irían a que la moral t radici ona l se viera afect ada en s us co stu m bres y mentalid ad. La Igles ia po co p odí a ha cer para parar est os cam bio s, tu vo qu e ir cedi endo en la int ransi genci a del con cepto de pecad o. ESCUELA Las exh ortac ion es m orales p roceden tes d e t odo s los ám bito s reves tid os de ciert a auto ridad , tam bién alcanzarí a a l a es cuela, convi rtién dos e en u na autén tica obs esió n de p reservar a l os n iño s y n iñas del p ecado. Am enazas infern ales con t oda s uerte d e t ormentos a fu ego lent o, impresion aban las m entes inf anti les so m etidas a lo qu e era usual en aque l ento nces y se reputab a com o sal udab le dis cipl ina: el casti go co rporal . Estas escu elas su rgid as de la [Document text truncated for crawler view.]