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Ruptura vanguardista, desintegración y nostalgia del Arte

Abstract

Esta lección hace un recorrido por el arte moderno desde las vanguardias y rupturas con los códigos estéticos tradicionales, hasta la desintegración del arte y las nuevas perspectivas artísticas.

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Ruptura vanguardista, desintegración y nostalgia del Arte

Author: Gómez Piñol, Emilio
Publisher: Editorial Universidad de Sevilla
Year: 2015
Source: https://idus.us.es/bitstreams/1b059ca1-1df2-4822-bd5c-4c86e96e5671/download
EMILIO GÓMEZ PIÑOL
RUPTURA VANGUARDISTA,
DESINTEGRACIÓN Y NOSTALGIA
DEL ARTE
Lección Inaugu al leída en la Solemne Ape u a
del Cu so Académico 2005-2006
en la Uni e sidad de Se illa
EDITORIAL UNIVERSIDAD DE SEVILLA
ColeCCión
ÍndiCe
Po ada
ÍndiCe
EMILIO GÓMEZ PIÑOL
Ca ed á ico de His o ia del A e Hispanoame icano
Depa amen o de His o ia del A e
RUPTURA VANGUARDISTA,
DESINTEGRACIÓN Y NOSTALGIA
DEL ARTE
Lección Inaugu al leída en la Solemne Ape u a
del Cu so Académico 2005-2006 en la Uni e sidad de Se illa
Se illa 2015
ColeCCión
Po ada
ÍndiCe
Colección de Tex os Ins i ucionales
Núm.: 23
Rese ados odos los de echos. Ni la o alidad ni pa e de
es e lib o puede ep oduci se o ansmi i se po ningún
p ocedimien o elec ónico o mecánico, incluyendo o oco-
pia, g abación magné ica o cualquie almacenamien o de
in o mación y sis ema de ecupe ación, sin pe miso esc i o
de la Edi o ial Uni e sidad de Se illa.
© EDITORIAL UNIVERSIDAD DE SEVILLA 2015
© C/ Po eni , 27 - 41013 Se illa
T nos.: 954 487 447; 954 487 451; Fax: 954 487 443
Co eo elec ónico: [email p o ec ed]
Web: h p://www.edi o ial.us.es
© EMILIO GÓMEZ PIÑOL 2015
ISBNe: 978-84-472-1700-7
Edición digi al: Dosg aphic, s. l. < www.dosg aphic.es >
Comi é edi o ial:
An onio Caballos Ru ino (Di ec o de la
Edi o ial Uni e sidad de Se illa)
Edua do Fe e Albelda (Subdi ec o )
Manuel Espejo y Le do de Tejada
Juan José Iglesias Rod íguez
Juan Jiménez-Cas ellanos Balles e os
Isabel López Calde ón
Juan Mon e o Delgado
Lou des Mundua e Jaca
Jaime Na a o Casas
Mª del Pópulo Pablo-Rome o Gil-Delgado
Ado ación Rueda Rueda
Rosa io Villegas Sánchez
Edición digi al de la p ime a edición imp esa de 2005
Po ada
ColeCCión
ÍndiCe
La up u a c ea i a de las angua dias del siglo xx
y la mu ación de los códigos es é icos .................... 18
La desin eg ación del a e ......................................... 51
Hacia el u u o. Nos algia del A e y pe spec i as de
su es udio ................................................................... 64
O ien ación bibliog á ica ........................................... 85
Ilus aciones ................................................................ 89
Pa a i a página pulsa en la línea
☞
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Excmo. y Magní ico S . Rec o ,
Excmas. e Ilmas. Au o idades y Rep esen aciones,
Compañe os del Claus o docen e uni e si a io,
Pe sonal de Adminis ación y Se icios,
Alumnos, Seño as y Seño es:
Co esponde al adicional p o ocolo uni e -
si a io hispalense enca ga a uno de sus
p o eso es más an iguos p onuncia una
p ime a lección an eceso a de las que se impa i án
en las aulas a lo la go del nue o cu so. Es e so-
lemne ac o apa ece, sin emba go, imp egnado de
un añejo simbolismo muy alejado del sob io ma co
que acoge a las lecciones de la docencia habi ual.
Ha sido con ocado a es e Pa anin o –aula máxima
uni e si a ia– un selec o audi o io in eg ado po
docen es del conjun o de las disciplinas cien í icas

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p o esadas, miemb os de odos los es amen os de
la comunidad uni e si a ia y un amplio núme o de
au o idades y ep esen aciones de la ida polí ica y
cul u al ciudadana. En día an señalado concu en
al Alma Ma e hispalense pa a adhe i se al i o
anual de la solemne p oclamación del magis e-
io, la in es igación de los sabe es y el eno ado
comp omiso con la sociedad a la que si e de una
Uni e sidad que es e año acaba de cumpli medio
milenio de ida.
Habe sido designado pa a, en an memo able oca-
sión, ocupa es a sede signi ica pa a mí un al ísimo
hono que de co azón ag adezco a las au o idades
uni e si a ias que han cumplido en la Facul ad a
la cual pe enezco el adicional p o ocolo de es a
ce emonia. Quisie a en es e momen o me sea pe -
mi ido e oca un ac o análogo de mi ya la ga ida
académica. El discu so p onunciado en 1970 en la
Uni e sidad de Mu cia, en la cual en mi condi ción
en onces de P o eso más mode no –a la in e sa de
lo que es ablece nues o p o ocolo– me co espon-
dió la lección de ape u a de cu so. Allí dediqué
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un ecue do especial a la Facul ad de Filoso ía y
Le as de la Uni e sidad de Se illa en la cual habían
anscu ido mis años de es udian e y los p ime os
dedicados a la docencia y a las ac i idades uni e -
si a ias. Desea ía ememo a los pá a os dedicados
a los inol idables maes os a los cuales en aquella
an solemne ocasión de los comienzos de mi ca e-
a docen e endí ibu o de ag adecimien o po su
pe manen e ac i ud de ejempla y ecundo magis e-
io. Esc ibí en Mu cia al e oca mi e apa o ma i a:
“Es e ecue do cob a pa icula in ensidad y se hace
co dial y en añable al di igi se a odos aquellos
maes os uni e si a ios bajo cuya o ien ación inicié
los es udios de mi p opia disciplina y las de algunas
o as que han de e minado una p o unda huella en
mi o mación cien í ica y en el en endimien o de
los ideales uni e si a ios. Es e sen imien o a ec uoso
se di ige a los Doc o es: He nández Díaz, Sancho
Co bacho, A ellano Ca alán, Blanco F eijei o, y a
los Doc o es Ma co Do a y Ma ín Ma ínez, p o e-
so es (en onces) en la Uni e sidad de Mad id. De
odos ellos gua do ecue dos imbo ables; de la cien-
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cia que p o esan y de la ejempla idad y hondu a
de su ocación y magis e io uni e si a io”. Desg a-
ciadamen e, el paso de los años ha hecho que pa a
odos ellos, sal o, elizmen e, pa a el P o . A ellano
–emé i o de nues a Uni e sidad– el eje cicio p o e-
sional uni e si a io haya de se le e e ido en iempo
pasado. Han allecido cinco de ellos, pe o pe mane-
cen i as sus apo aciones cien í icas y, an e odo,
el emocionan e es imonio de su es o zada labo en
iempos sac i icados y di íciles, olcados en impul-
sa una Uni e sidad digna, aus e a y plenamen e
en egada a la con inuidad y el desa ollo de su
se icio a la docencia y a la in es igación.
Pa a un Ca ed á ico de Hª del A e impa i la
p ime a lección del cu so en es e solemne Pa anin o
y en la incie a coyun u a que al pa ece espe a a
los es udios de nues a i ulación, añade al ac o nue-
os ac o es de esponsabilidad y comp omiso. Se ía
cie amen e en ado e e i la a ac i a His o ia y
glosa la as uosa monumen alidad de es e sobe -
bio edi icio –an igua Fáb ica de Tabacos, como es
sabido– la mayo ins alación indus ial eu opea de
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su época, des inada a elabo a el abaco p oceden e
de Hispanoamé ica (Fig. 1). El imponen e con ene-
do a qui ec ónico, as su ans o mación en sede
uni e si a ia a mediados del pasado siglo, acogió
el espléndido pa imonio de escul u as – ecué dese
el C is o de la Buena Mue e, de Juan de Mesa–,
pin u as y obje os a ís icos p oceden es de la ex-
pulsión de los jesui as po Ca los III, en 1767, de
su Casa P o esa de la Anunciación. En es e ma co
de excelencia a ís ica se desa olla el ac o que
p o agonizamos. T as la p ocesión de los doc o es
uni e si a ios de las dis in as Facul ades y el pú-
blico asis en e se ha cumplimen ado un i ual ge-
ne ado de e e encias simbólicas e ins i ucionales
enal ece do as del cul i o del sabe y su ansmisión.
También es as ce emonias son obje o de la mode -
na in es igación a endiendo a su génesis his ó ica
y a su ico simbolismo. An e an a iado conjun o
de suge encias a ís icas, hemos op ado inalmen e
po dedica es a lección a un ema –pensamos– de
palpi an e ac ualidad como es el de la conside-
ación de algunos aspec os del a e de nues os
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x iii y du an e el siglo xix que se llamó el sis ema
de las Bellas A es. Las adicionales labo es incu-
ladas en o igen a las a esanías y a la cosmo isión
de la sociedad adicional cob a on una c ecien e
au onomía y p e ensión sal í ica inculadas a la
exal ación de la subje i idad c eado a del a is a
y a la explo ación del inmenso ámbi o del place
es é ico. La mode nidad a ís ica se imb icó p o-
g esi amen e en enómenos de an hondo calado
his ó ico como la e iginosa indus ialización, los
p ocesos de acele ado c ecimien o de los núcleos
u banos, la con ianza en la a ollado a omnipo en-
cia de la écnica y los simul áneos y p o undos
desga os psíquicos y sociales de i ados de la
c eencia en el p og eso ilimi ado y en doc inas
p omo o as de la e olución social. Las de as a-
ciones y espan osas ma anzas p o ocadas po la
P ime a Gue a mundial soca a on la con ianza en
el p og eso, pe o los múl iples e ec os del cambio
ecnológico en las men alidades y las cos umb es,
p incipalmen e los p omo idos po el acele ado
p oceso de secula ización, cues iona on la igencia

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ances al de p incipios básicos de la o ganización
social. Un ascinan e pe iodo cuajado de ince i-
dumb e y sacudido po al e na i as adicales se
ab ió po las angua dias. El iejo sis ema a ís ico
basado en las ideas de mímesis de la na u aleza
y belleza a mónica, sus en ado po éli es sociales,
ue sus i uyéndose po el c ecien e p edominio de
la subje i idad del a is a, la inapelable sup ema-
cía de su isión c eado a y la lib e y pe manen e
expe imen ación o mal como c i e ios ec o es
de la c eación. La densidad concep ual y el ab u-
mado bagaje de expe iencias sob e la au onomía
y “pu eza” de la ob a de a e, la p imacía de los
componen es o males como cons i u i os de su
esencia, ep esen an un o midable a la ez que
con lic i o legado de una de las e apas más asci-
nan es de la His o ia del A e. So p enden emen e,
desde la isión mi i icada y los con iados augu ios
op imis as de los que conside a on a las angua -
dias como deposi a ias de dosis inago ables de
c ea i idad y de in alible sen ido de la ma cha
del “espí i u de los iempos”, ya a mediados del
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pasado siglo se ad i ie on sín omas de pa álisis y
es ancamien o. Po la época del “mayo ancés” de
1968, y, de mane a acele ada e i e e sible hacia
la década de los 70, se consumó una e dade a
desin eg ación del p opio concep o de a e, que
ansmu ó sus ac i idades en un múl iple y abi-
ga ado epe o io de p esen ación, manipulación
y isualización de obje os a ís icos cuya p axis y
denominación ca ece de elación y pa alelos con
las expe iencias del pasado e incluso con algunas
de las modalidades más ecundas de los “ismos”
apa ecidos a p incipios del siglo xx.
La e olución cubis a signi icó el p ime in en o
po libe a al a e pic ó ico de su dependencia del
na u alismo pe cep i o y concep ual. En Las seño-
i as de A ignon (1907) (Fig. 2), Picasso espondió
a las inno aciones de sus i ales coe áneos, los
au es, y en pa icula a Ma isse (Fig. 3), lle ando
al ex emo la sup esión del adicional espacio
p ospéc ico y adop ando el uso de colo es planos
pa a, median e la combinación del geome ismo
es uc u al del úl imo Cezanne y las p o oca i as
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Figu a 2. P. Picasso, Las Seño i as de A iñón (1907), Museo
de A e Mode no, Nue a Yo k (USA).
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Figu a 3. H. Ma isse, Muje española con pande e a (1909),
Museo Pushkin, Moscú (Rusia).
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dis o siones aciales inspi adas en el a e neg o y
de los pueblos p imi i os, e oca con desab ida
aspe eza o mal una escena p os ibula ia. El p ime
cubismo –el analí ico– e a un a e in elec ualis a y
de en e esada ama es uc u al, inspi ado, según
sus p incipales in en o es: Picasso y B aque en
me amo osis imaginadas po la isión de un ojo
mó il que se aslada en o no a los obje os o los
cap a a di e en es al u as (Fig. 4). La ascenden al
mu ación cubis a se en iqueció con una p o ocado-
a manipulación de incalculables consecuencias. Po
ez p ime a se in eg a on en los cuad os ma e iales
omados di ec amen e de la ealidad y ajenos a la
aplicación de los pigmen os habi ual en la adición
pic ó ica. Se consumó una up u a c ucial con la
idea de ep esen ación o asposición de lo isible
al cuad o po medio de una imagen c omá ica. Se
adhi ie on a aquél di ec amen e dis in os obje os:
insec os disecados, ozos de pe iódico, cue das,
hojas secas, pa i u as, huesos, cenizas, de i us, sin
modi ica en su condición ma e ial, en palpable
demos ación de que el cuad o es un simple obje o

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Figu a 4. P. Picasso, El a icionado (1912), Museo de A e,
Basilea (Suiza).
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pe enecien e al espacio eal de la ida, en el cual
el a is a expe imen a a su gus o, sin obedece a
con enciones sob e el espacio idimensional ilusio-
nis a enma cado que du an e siglos ejempli icó es e
p imo dial géne o a ís ico (Fig. 5). Se inicia un
a iesgado in e cambio en e la ida y el a e, a la
ez ísico e imagina i o que alumb a á en ocasio-
nes ingeniosas me á o as isuales (Picasso, E ns ,
A p) pe o, como en an os casos sucede en los
mo imien os con empo áneos, al ex ema se y exa-
ce ba se en el me o ala de ingenioso se desgas a á
i e e siblemen e desembocando con ecuencia en
la p o ocación y el absu do. Po los años de apa-
ición del cubismo ambién es p eciso eseña el
desa ollo de co ien es exp esionis as, o malmen e
undamen adas en la expe imen ación con colo es
planos de g an in ensidad y aplicados sin a ención
a la habi ual pe cepción de las apa iencias na u a-
les, sino como cauces exp esi os de la p o unda y
iolen a conmoción in e na del a is a.
O a p imo dial co ien e angua dis a ue la abs-
acción, desa ollada en años inmedia os al p ime
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Figu a 5. P. Picasso, Composición de la ma iposa (1932),
Museo Picasso, Pa ís (F ancia).
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cubismo y con dos g andes di ecciones de con a-
pues as apa iencias o males. Wassily Kandinsky en
una acua ela de 1911 an eó la conjunción en el
cuad o de un lenguaje de pu as manchas c omá i-
cas, ambicioso asun o o mal en el espacio de la
iqueza onal y las ine ables esonancias in e io es
que las no as y aco des musicales desa ollan en
el iempo (Fig. 6). La inalidad de an a iesgada
expe iencia, imp egnada de mis icismo esla o y
sublimada en abs usas doc inas pla ónicas y
eosó icas, p e endía comunica la i encia ín ima
median e su asposición en la pu a ib ación de
exquisi as onalidades c omá icas desp o is as del
mínimo asomo de in enciones deco a i as y sólo
a en as a la u ópica plasmación de una in e osímil
música de colo es. En opues a di ección, ambién
imbuido de p e ensiones espi i ualis as, en su caso
de o den ma emá ico y p opo cional, el holandés
Pie Mond ian, a la búsqueda de un a e de pu-
os signos plás icos, concibió el alejamien o de
las apa iencias del mundo isible en cla e o mal
de igu osa geome ía in eg ado a de amas de
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Figu a 9. M. Duchamp, Desnudo bajando po una escale a
(1912), Museo de A e, Filadel ia (USA).

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el Dadaísmo algunas de sus ac i udes iniciales de
con es ación e in ansigencia en e al a e adi-
cional y o as co ien es a ís icas (Fig. 10). En las
ob as de los g andes c eado es p og esi amen e
emancipados de los iniciales plan eamien os li e-
a ios de And é B e on y suges ionados además
po las eo ías de F eud, el psicoanálisis y las
pulsiones del subconscien e, apa ecen plasmados
en imágenes los au oma ismos de la men e eman-
cipados de con oles acionales y desp eocupados
po con enciones mo ales o es é icas. El eno me
cúmulo de pin u as i uladas su ealis as, al ma -
gen del p oblemá ico au oma ismo de las écnicas
de ep esen ación –in e osímil, po ejemplo en la
sobe bia maes ía dibujís ica y c omá ica de Dalí
(Fig. 11)– se ha en ascado en la minuciosa explo-
ación de un inmenso espacio iconológico de lo
humano, con llama i os an eceden es en ob as a ís-
icas del pasado (El Bosco, A cimboldo, B ueghel),
pe o olcado en la mode nidad median e la con ec-
ción de un núme o ingen e de imágenes ambiguas
que al e nan las e ocaciones de sueños, pulsiones
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Figu a 10. P. Klee, Danza del niño is e II (1922), Colección
W. y T. We ne , Munich (Alemania).
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Figu a 11. S. Dalí, To e o alucinógeno (1969), Museo de
S. Pe e sbu go, Flo ida (USA).
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sexuales, pesadillas y asociaciones igu a i as que
p o ocan en el espec ado inquie an es sensaciones.
El cúmulo de expe iencias plás icas y sus jus-
i ican es doc inales apo ados po la angua dia
inicial, pese a sus p e ensiones uni e salis as y la
búsqueda de conexión popula p opugnada po
la p og amá ica sup esión de ba e as en e el
a e y la ida, apenas consiguió inicialmen e sus
obje i os. Una de las más pe spicaces e lexiones
sob e lo que a comienzos del s. xx se denominó el
“nue o a e”, ue la de O ega y Gasse , publicada
en 1925 en La deshumanización del A e. El lib o
es además un diagnós ico sob e las di icul ades
de comp ensión del a e de esos años decisi os,
así como una medi ación sob e la esencia del a e
pic ó ico y sob e lo que debe ía en ende se po
a is icidad del a e. A es e espec o, sub aya O ega
la p o unda igencia de la ma iz ealis a que sub-
yace en la mayo ía de los con emplado es de las
a es isuales, di ícil de se e adicada a a o del
obligado eje cicio de acional y asép ica disección
de los esenciales elemen os a ís icos p oceden es
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de la manipulación o mal que cons i uyen a la
ob a como al.
Con su a ayen e b illan ez es ilís ica e inimi able
donosu a exposi i a, el ci ado au o in es igó el
o igen de las di icul ades de pe cepción expe imen-
adas po el a e nue o de su iempo. Pa iendo del
hecho e iden e de que las ob as de a e siemp e
gus a on a unos y desag ada on a o os, O ega
a ó de indaga en las azones que pod ían ex-
plica la degene ación en áspe a con o e sia de
una si uación na u al de con on ación de di e sas
opiniones. Desc ibió la ha o so p enden e, po
ce ada y i ulen a, ecepción del a e angua dis a
de comienzos del siglo xx –ac i ud po cie o que
sólo ecien emen e ha ido a enuándose–, de una
pa e po unos e ien es admi ado es adhe idos a
aquél sin ese as, con una especie de acep ación
i acional, mien as sus oponen es, al en en a la
nue a pin u a, escul u a, li e a u a, ea o o músi-
ca, daban ienda suel a a una e minan e e incon-
mo ible indignación. La ag ia con on ación en e
pa ida ios y de ac o es, según O ega, se debía a

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la esencia misma del nue o a e. Los an agonismos
po él gene ados desbo daban el ámbi o no mal
de las lógicas disc epancias de gus o indi idual. En
su opinión, “no se a a de que a la mayo ía del
público no le gus e la ob a jo en y a la mino ía sí.
Lo que sucede es que la mayo ía, la inmensa, no
la en iende” (La deshumanización del A e, p. 49).
El a e de comienzos del s. xx no pa ecía di i-
gido a odo el mundo, sino a una mino ía do ada
de an enas pe cep i as pa icula men e sensibles,
inexis en es en la mayo ía, desconce ada al p on o
y después p o undamen e i i ada po su imcom-
p ensión de las nue as eglas del juego. Con su
a ac i o g acejo emachaba O ega el juicio sob e
la con usión en que apa ecía sumida buena pa e
de los espec ado es: el buen bu gués que asis ía
desconce ado a la apa ición del nue o a e se
sen ía humillado, “incapaz de sac amen os a ís i-
cos, ciego y so do a oda belleza pu a”. A di e en-
cia del calo popula que inalmen e consag ó la
gene alizada acep ación del Roman icismo, en el
diagnós ico del ilóso o, la denominada po él indis-
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in amen e la masa, el pueblo, se eía echazada de
la comp ensión y el dis u e de un a e que apa e-
cía he mé ico y sólo asequible a escasas mino ías.
Descon ando las imp ecisas y desdeñosas ca ego-
ías sociológicas ca ac e izado as, según O ega, de
la pa icipación en la cul u a de los di e sos g upos
sociales, ace ó plenamen e en una de las cla es
explica i as de la decepcionan e us ación del
goce es é ico de la mayo ía an e las nue as ob as.
Los espec ado es, en los di e en es géne os –li e a-
u a, ea o, lí ica– además de en las a es isuales,
buscaban p io i a iamen e la anécdo a desc ip i a y
el asequible con enido humano de los a gumen os,
sin apenas pa a mien es en la sus ancial pa e de
a i icio, de cons ucción o elabo ación o mal que
pe enecen al o icio a ís ico y que cons i uyen a la
pieza u obje o como al ob a de a e. La mayo ía
de los espec ado es en en ados a la cap ación de
la nue a es é ica, “…llama á a e al conjun o de
medios po los cuales es p opo cionado ese con ac o
con cosas humanas in e esan es. De al sue e que
sólo ole a á las o mas p opiamen e a ís icas, las
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i ealidades, la an asía, en la medida en que no
in e cep en su pe cepción de las o mas y pe ipecias
humanas” (La deshumanización del A e, p. 53).
A pa i del Posimp esionismo se acen uó la
eacción con a el a e del siglo xix, denos ado
como “académico”, an o en a ención al o igen
cie o de su inspi ación in elec ual como espec o
al depu ado ap endizaje de sus écnicas; ese aca-
demicismo se con i ió en mo i o descali icado
de un a e eple o has a la saciedad de con enidos
li e a ios y e udi os. También alcanzó la eacción
depu ado a al a ayen e pe eccionismo óp ico del
Imp esionismo, no obs an e habe sido gene ado
de ecundas libe ades écnicas y c omá icas que
madu a on en pos e io es co ien es angua dis as,
y a pesa igualmen e de, en e a la pedan e ía
his o icis a académica, habe abie o el con enido
emá ico de los cuad os a escenas de la ida dia ia
y a la desc ipción de las cos umb es más espon-
áneas y i iales de la sociedad (Fig. 12).
La búsqueda y asimilación de nue os p incipios
o males que a ianza an la au onomía del cuad o
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Po ada
ÍndiCe
Figu a 12. C. Mone , La ba ca en Gi e ny (1887), Museo
d’O say, Pa ís (F ancia).
• 52 •
Po ada
ÍndiCe
Figu a 14. Anónimo, Reg eso de la p ocesión (de la
se ie: La p ocesión del Co pus en el Cuzco), Museo de
A e Religioso, Cuzco (Pe ú).

• 53 •
Po ada
ÍndiCe
ac i udes sub e si as más ex emis as la exp esa
consigna de la des ucción del a e o el eje cicio
del inequí ocamen e denominado an i-a e. Los
é minos alusi os a la epidan e his o ia de si-
uaciones, pe sonajes, espec áculos, e c., sucedidos
as el “mayo ancés” (1968) son su icien emen e
desc ip i os de las nume osas e insóli as modali-
dades de p esencia y ac i idad de los a is as en
una sociedad indus ial hipe ecni icada, y, ya en
nues os días, en la ase denominada de globaliza-
ción po los mecanismos de uni icación elemá ica
de capi ales y me cados. En la p esen e coyun u a,
nues a sociedad sigue econociéndose como so-
ciedad del espec áculo, de la moda, del “cambio”
gené ico como sup ema ley de la mode nidad
ans e ida a la ambigua y con lic i a posmode -
nidad. En ágico con as e, la c ecien e sucesión
de ma anzas e o is as, so p esi as e indisc imi-
nadas, la pe sis encia de las gue as y la pob eza
expansi a en países y amplios sec o es sociales,
apa en emen e no han modi icado los hábi os de
consumismo banal y la búsqueda a oda cos a de
• 54 •
Po ada
ÍndiCe
una elicidad indi idualis a exen a de alo es y
desp o is a de g a i ican e y humanizado a iqueza
simbólica.
En es a si uación cul u al con lic i a y i almen e
ac u ada, desca ada en las a es isuales la no-
ción de es ilo como conjun o de o mas a iables
pe o en el ondo a monizadas po una sin onía
ecíp oca; al cabo ya de incesan es expe imen os,
¿qué sen ido y qué conc eción o mal puede hoy
ene la usión a e- ida p econizada po las an-
gua dias como p ác ica sal ado a de la denos ada
je a quización del acceso al a e? Pese a las buenas
in enciones, la expe iencia his ó ica enseña que
cuan o mayo es la con usión en e a e y ealidad
más se debili a la ue za c eado a del a is a, más
menguado es el ma gen con iado a la in e p e ación
y a la in en i a o mal, has a inalmen e dilui se
la con igu ación de la ob a en mínimos eje cicios
de ingenio y de simple “elección” po el a is a de
los denominados eady-made, obje os usuales a
los cuales se o o ga un es a us de ob a de a e en
i ud de la cap ichosa decisión del au o . Desde
• 55 •
Po ada
ÍndiCe
el ci ado u ina io- uen e dadaís a de M. Duchamp,
de 1917, se llega po educción al absu do de es as
p emisas a “happenings”, ins alaciones, mon ajes,
“pe omances” y o as ope aciones; a pues as en
escena a eces in e esan es, ingeniosas y has a
con ocasionales e ec os o males impac an es, pe o
concep ualmen e bo deando siemp e el dudoso lí-
mi e en e lo ú il y lo g o esco (Fig. 15). En una
Documen a, de Kassel, uno de es os ac uan es p o-
is o de una iza azó un cí culo en o no a un ban-
co donde se encon aban sen adas dos muchachas;
en i ud de an simple ope ación, desde luego al
alcance de cualquie a, el audaz p es idigi ado con-
i ió aquella i ial escena en: “obje o en acción”.
Se explicó en onces a los pasmados espec ado es
–nunca al an au ologías y logomaquias en es os
casos pa a enmasca a el acío–, que “cualquie
obje o si e de ob a de a e. Se con ie e en al po
el me o hecho de con empla lo. El abajo del a is a
es á de más”. Es as sencillas “ isualizaciones” po
ensalmo deben insc ibi se asimismo en la in o-
ducción en los p ocesos a ís icos –como an icipó
• 56 •
Po ada
ÍndiCe
Figu a 15. T. Rehbe ge , Finales del mundo (Ins alación,
2003), I Bienal de A e Con empo áneo de Se illa (2005).
• 57 •
Po ada
ÍndiCe
el Dadaísmo– de oda clase de e ec os, en e los
cuales en la modalidad in o malis a de la “ac ion
pain ing” el aza , la casualidad ma e ializaba los
egue os c omá icos pul e izados po el a eóg a o
impulsado po el a is a en mo imien os apa en e-
men e sin con ol. La ac i idad c eado a humana
queda educida al mínimo. Se epi en incluso en
ep oducciones exac as me cancías e ídolos mediá-
icos (A. Wa hol, Pop A ) (Fig. 16) y has a las cajas
de de e gen e de los supe me cados apenas po
de alles nimios de su ambien ación museís ica pue-
den dis ingui se de las apiladas en los anaqueles
eales de los cuales las e i a el público. La ob a,
cosi icada al ex emo no se in e p e a, pe manece
sin ma chamo indi idual ni dis inción en e o igi-
nal y se ies epe i i as. Pese a odo, las ob as se
exhiben en museos, se enden y el me cado del
a e sob e i e, pa adójicamen e, con luc uaciones
desde luego pe o abso biéndolo odo y lanzando
con las ap opiadas écnicas publici a ias a los
nue os au o es y a las me cancías suscep ibles de
ob ene mayo impac o y endimien o.

• 58 •
Po ada
ÍndiCe
Figu a 16. A. Wa hol, Sopa Campbell (1962), Colección
No d heim Wes alen, Düsseldo (Alemania).
• 59 •
Po ada
ÍndiCe
En buena pa e de las p oducciones a ís icas
de la pos angua dia se man iene la p ác ica e-
oluciona ia, o iginada en el Dadaísmo, de des-
p ecia el o icio, la des eza écnica y el alen o
y es ue zo como condiciones p e ias e insoslaya-
bles pa a hace a e. En las pos u as más ag esi-
as odo puede se legi imado po el ensalmo del
ac uan e- auma u go, capaz de con e i en a ís ico
cualquie obje o po el solo pode de su decisión
selec i a. La con usión alcanza lími es g o escos al
obse a el g ado de in e e encias y mis i icaciones
que menoscaban el espe o po la ob a de a e al
in e eni mecanismos inancie os que son cla e
pa a abas ece un coleccionismo bene icioso e im-
pulso de no edades, pe o que ambién pueden
degene a en ex a agan es supe che ías. El dia io
El Mundo en su núme o co espondien e al pasado
21 de junio (p. 58) in o maba que en la casa de
subas as londinense Bomhams, undada en 1793,
an e g an concu encia de p ensa y ele isión, se
habían endido a un coleccionis a no eame icano
es pin u as de un conocido chimpancé llamado
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Po ada
ÍndiCe
Congo –mue o hacía unos años–, adjudicadas en
la ci a inal de ein e mil eu os, habiendo sido
la de salida de an sólo mil. El Di ec o de A e
mode no y con empo áneo de la Sala de subas as
decla ó: “No eníamos ni idea de lo que alían.
Simplemen e las pusimos en el me cado pa a di-
e i nos”. Añadió, asimismo que la a sa e a una
locu a, pe o lo cie o es que g acias a la des acha ez
de los come cian es y al espí i u soca ón y lúdi-
co de un “coleccionis a” cap ichoso, jun o al aza
de las pinceladas mecánicas e i acionales de un
animal, la his o ia del coleccionismo ha egis ado
uno de sus hi os más ex a agan es, eso sí, odo
ello ade ezado po el son de los eu os con an es
y sonan es y al socai e del mo boso ela i ismo
del “ odo ale”. Nó ese de paso el decisi o papel,
oda ía escasamen e in es igado en su e dade a
ascendencia, que a lo la go de la e olución a ís i-
ca han jugado las di e sas ins i uciones: mecenazgo
eclesiás ico o p incipesco, museos, gale ías, ma -
chan es, e c., que se han sucedido en la egulación
de los enca gos a los a is as y en la ijación de
• 61 •
Po ada
ÍndiCe
los con oles ju ídicos y económicos que elan po
la idoneidad de los p oduc os con a ados.
En es e desconce an e pano ama es un hecho
que los esiduos de las angua dias his ó icas han
abandonado los uni e salis as y u ópicos ideales
que en su o igen las impulsa on, pa a cae en un
cómodo con o mismo degene ado en un i iso io
academicismo de lo nue o. El g an pin o andaluz
C is óbal To al, en su ecien e discu so de ing eso
como Académico de Hono en la Real de Bellas
A es de San a Isabel de Hung ía, leído el pasado
20 de mayo, denunció explíci amen e la in ole able
coa ada de un also y mimé ico angua dismo a e-
amen e e ugiado en la epe ición y la copia pe o
p o egido po un sec a io in e cambio de a o es
e in luencias excluyen e de la libe ad au én ica
y la posibilidad de p omoción de nue os alo es
espaldados po con as ada calidad a ís ica.
An e es a si uación se alzan oces p egun ando
incluso si una sociedad consumis a se in e esa-
ía po algo más que la sa is acción inmedia a,
incluyendo el ámbi o a ís ico, de modas y com-
• 68 •
Po ada
ÍndiCe
po e adi se de la ma ginación sec a ia y de los
encasillamien os descali icado es. Es u gen e acla a
la con usión que pa aliza y en u bia an as pa celas
de lo humano y sepa a lo alioso de lo deleznable.
Pa ece i ele an e y suena a cos umb e admi ida
que a muchos a is as, a no ables “comunicado es”
y a los llamados in elec uales, en gene al les a ae
más una pa adoja ingeniosa con mínimos isos de
ealidad comp obada que una e dad sencilla y i -
memen e es ablecida. Tal ez hayan de in e p e a se
como signos p o undos de ín imos aumas de la
espi i ualidad c eado a con empo ánea la p olon-
gada igencia de co ien es lúdicas en los lími es
de la bu onada y la pu a i acionalidad. Es necesa-
io, pues, en el ámbi o a ís ico c ea i o ecupe a
los ue os de una acionalidad, en ningún caso
á ida y coac i a, pe o sí exigen e y esponsable
de la calidad y e dade o p og eso de p opues as
y expe imen os que en el ámbi o de las lib es ac-
ciones humanas haya medio de comp oba en su
pe inencia c ea i a y en su iabilidad a ís ica. En
cualquie caso, nunca debe pe de se de is a que

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Po ada
ÍndiCe
odo e dade o a is a en la p axis de su abajo
en úl imo é mino es un me a- ísico.
La docencia e in es igación uni e si a ia de las
disciplinas humanís icas han debido en en a se
necesa iamen e a la ex ao dina ia e e escencia
de hechos y acon ecimien os a ís icos y a ello
espondió en su momen o con excepcional sen ido
pione o nues a Uni e sidad Hispalense, con la un-
dación en 1907 en su Facul ad de Filoso ía y Le as
–es amos a an sólo dos años de la celeb ación
de su Cen ena io– del denominado Labo a o io
de A e, cen o a anzado de in es igación un-
damen ado en la ac ualización bibliog á ica y en
las aplicaciones de las écnicas o og á icas de la
“ciencia del A e” alemana, asplan adas a nues a
Uni e sidad po el benemé i o D. F ancisco Mu illo
He e a. Ad ié ase –po lo aleccionado del p e-
ceden e–, que el é mino “labo a o io”, ex año en
el con ex o de la in es igación humanís ica, ue
una es a agema del undado pa a supe a abas
bu oc á icas eacias a admi i –y, po consiguien e,
a inancia – la aplicación de écnicas ins umen-
• 70 •
Po ada
ÍndiCe
ales mode nas en la docencia e in es igación de
la His o ia del A e. Años después, se undó en
1968 en la ci ada Facul ad, po D. José He nán-
dez Díaz, la p ime a sección de His o ia del A e
de la Uni e sidad española jun o a la de la Com-
plu ense mad ileña, y, ya en iempos ecien es se
implan ó la i ulación ambién denominada de Hª
del A e, incluyendo un amplio plan de es udios
comp ensi o de asigna u as que a an de aba ca
el amplísimo ma co concep ual, his ó ico y p o e-
sional en el cual se desen uel en en la ac ualidad
el es udio de los hechos y acon ecimien os a ís-
icos (Fig. 17).
Na u almen e, son nume osas las asigna u as de
es a disciplina en o as ca e as y en di e en es
con ex os de los es udios o ma i os de A qui ec-
os, Licenciados en Bellas A es, Ciencias de la
Comu nicación, e c. Po lo que se e ie e a la sede
adicional de los más amplios p og amas docen-
es en odos los ni eles de Hª del A e, ya se in-
dicó al comienzo de es a dise ación –esc i a en
el pasado mes de julio– que en al as ins ancias
• 71 •
Po ada
ÍndiCe
Figu a 17. Uni e sidad
de Se illa (an igua
Fáb ica de Tabacos).
A) Pa io
del Labo a o io
de A e. B) Placa
conmemo a i a
de la undación
del Labo a o io (1907)
y de la sección
de His o ia de A e
(1968).
• 72 •
Po ada
ÍndiCe
de la adminis ación uni e si a ia se anuncia una
ees uc u ación cuyo alcance pa ece supe a una
e o ma de planes de es udios –una nue a en cada
ez más educidos lapsos empo ales– pa a inci-
di en lo que se p e igu a como cla o menoscabo
de las Humanidades y, den o de ellas, de una
de sus á eas más i aces y con mayo es espon-
sabilidades docen es y po encialidades p o esiona-
les de ca a al p esen e y al u u o: la menciona-
da i ulación de Hª del A e. Los da os obje i os
sob e su magni ud cuan i a i a y ascendencia
cul u al son ab umado es, análogos po lo demás,
como se ha indicado, en odas las Uni e sidades
españolas. Repi ámoslo: se a a de la i ulación
con mayo núme o de alumnos en la Facul ad de
Geog a ía e His o ia de nues a Uni e sidad, y le
son aplicables en conc e o odas las expec a i as
p o esionales, de in es igación del pa imonio,
su conse ación, de inición de ecu sos u ís icos
monumen ales, e c. que han sido epe idamen e
ci ados como cuali icado es de la si uación del
A e en la sociedad ac ual.
• 73 •
Po ada
ÍndiCe
Pe o las cues iones implicadas en el es udio de
la His o ia del A e ocan ac ualmen e a la médula
de los deba es sob e ca ác e y sen ido de la cul-
u a ac ual y su u u o. De odo lo expues o has a
el momen o se desp ende que si pa a algunos es
cie a la amosa sen encia hegeliana de que el A e
ha mue o como una de las sup emas mani es a-
ciones del espí i u, po su des inculación de lo
eligioso, la ealidad es que a ni eles p o undos
del compo amien o humano la demanda de su
conocimien o y dis u e se mues a a ollado a. Ello
supone, desde el pun o de is a de la docencia e
in es igación uni e si a ias y su p oyección social,
que el a amien o me odológico de los enómenos
a ís icos del pasado y del p esen e debe se básica-
men e el mismo, con los co espondien es eajus es
de de alle sob e uen es in o ma i as, po ejemplo,
e e idas al a e de nues o iempo. La unidad p o-
unda de la expe iencia es é ica en iquece simul-
áneamen e las écnicas de obse ación, análisis e
in e p e ación del a e adicional y del p oducido
en la mode nidad. El ci ado pin o C. To al a i ma

• 74 •
Po ada
ÍndiCe
que: “ oda g an pin u a del pasado iene mucho
de pin u a mode na y oda pin u a mode na iene
mucho del pasado”. Se sub aya, pues, la esencial
unidad concep ual e in encional del e dade o a e
en cualquie amo empo al –con una cla a epe -
cusión en la in es igación o mal y en la decan a-
ción y p o undización de las ca ego ías a ís icas–.
El cúmulo de hallazgos y expe iencias o males
con empo áneas, po e íme as y a bi a ias que
hayan esul ado en algunos casos, ha alumb ado
un inmenso caudal de in enciones, juegos o males
y diseños an a ayen es y o iginales que a isan
sob e la ecuen e aplicación mo ecina y u ina ia
de la mule illa es e eo ipada de los “es ilos” en la
clasi icación de los a is as del pasado. De modo
semejan e a las iluminaciones que sob e el a e
de Velázquez han p ocedido de la p axis a ís ica
y de la in es igación desde expe iencas del a e
con empo áneo, puede a i ma se que uno de nues-
os g andes a is as, en es e caso escul o , al cual
algunos so p ende á e ci ado en es e con ex o:
Ma ínez Mon añés, esul a de una des eza e in en-
• 75 •
Po ada
ÍndiCe
i a plás ica ascinan es cuando se obse a que su
a moniosa idealización na u alis a es á sus en ada
po una écnica supe la i a en la conjunción de los
juegos o males y olumé icos de elas y cabellos.
La inspi ación í mica de es os esquemas pa ici-
pa del lib e espí i u de juego en e ondulaciones,
impulsos, epulsiones, in e acciones y co espon-
dencias an as eces ac i ado en amplios sec o es
del diseño con empo áneo (Fig. 18).
¿De dónde p o iene el eno me caudal de es udios
sob e oda la complejísima ealidad concep ual,
in es igado a, p o esional y me can il del A e y
de su His o ia? En los o ígenes de la men alidad
mode na, los humanis as del Renacimien o, en su
dis inción en e las es e as de la na u aleza y de
la cul u a sub aya on que el homb e es el único
se en el mundo que deja es imonios con in en-
ciones signi ica i as. Tales es imonios eme gen
de la co ien e empo al y en su caó ica a iedad
el his o iado –el humanis a– diseña un ma co de
e e encia sin el cual ca ece ían de sen ido las
ap eciaciones sob e an icipación, simul aneidad y
• 76 •
Po ada
ÍndiCe
Figu a 18. J. Ma ínez
Mon añés.
A) San C is óbal (de alle)
(1597-98), Iglesia
del Sal ado (Se illa).
B) Ángeles ado ado es
del Nacimien o (de alle)
(1609-12). Re ablo mayo
de San Isido o
del Campo, San iponce
(Se illa).
• 77 •
Po ada
ÍndiCe
compa aciones que impliquen juicio de calidad.
El g an es udioso del A e y su iconog a ía E win
Pano sky al a a sob e la me odología de dicha
disciplina aludió a que, al igual que ocu e al
in es igado de los enómenos na u ales en las
ciencias expe imen ales, los es imonios humanos
iden i icados como ob as de a e deben se obse -
ados y desci ados pa a con ello se in oducidos
en ma cos o sis emas gene ado es de sen ido. Un
his o iado del A e, a i maba: “es un humanis a
cuyo ma e ial p ima io consis e en los es imonios
que han llegado a noso os en la o ma de ob as
de a e”. Son és as “obje os hechos po el homb e
que equie en se expe imen ados es é icamen e”
(E. Pano sky, El signi icado de las a es isuales,
pp. 24-26). El his o iado del A e conjuga un
complejo p oceso men al sin é ico en el cual debe
a a de ec ea el signi icado de los pensamien os
y es uc u as a ís icas plasmados en las ob as, a
la pa que i encia in ui i amen e los da os de
“calidad” que especi ican los alo es poé icos y
simbólicos ansmi idos po las o mas sensibles.
• 84 •
Po ada
ÍndiCe
iempo. Po el con a io, ales a eas y unciones
a añen al cul i o y man enimien o de dimensiones
espi i uales esencialmen e humanas, es deci , que
no se de ienen en lo ma e ial e inmedia o. Si el
ab umado p og eso ma e ial nos uelca al ex e-
io , nos descen a, el a e e dade o cumple el
mo imien o in e so: ab e las pue as a lo imagi-
na io, alumb a o os mundos y ompe el co idiano
p osaismo u ina io.
Demanda y esponde ac i a y c í icamen e a
un a e inspi ado, a monizado de la subje i i-
dad c eado a y la comunicación simbólica, puede
aspi a a que comuni a iamen e cumplamos, al
menos de mane a inicial, en las más a o ables
expec a i as que quepa imagina o incluso soña ,
el a o ismo que a i ma que cada época iene el
a e que me ece.

• 85 •
Po ada
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La au onomía uni e si a ia
Cu so Académico 2013-2014
Ángel M. lópez y lópez
Ideales y ac i udes pa a la Uni e sidad de Hoy
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Pa adojas del desa ollo humano
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Viaje a los con ines de la abla pe iódica.
Á omos lige os, á omos pesados y ene gía
nuclea
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La uni e sidad del siglo XXI en la sociedad
de la comunicación y del conocimien o
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Concep o de Bo ánica.
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El p oceso de in eg ación de España
en la Unión Eu opea y en la Unión
Económica y Mone a ia Eu opea (UEME)
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La up u a educa i a. De la mundialización
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Un p oblema clásico. El núme o Π
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