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Géne o, Relaciones de Pode y Sexualidad Humana
Es he Ba be á-He edia
Uni e si a de València, España
La disc iminación con a las muje es pe sis e y no siemp e se mani ies a de mane a explíci a. Es e abajo analiza las
disc epancias en e “igualdad o mal” y “desigualdades eales” en e e encia a dos mo i aciones humanas capi ales,
el pode y la sexualidad. Los a ances innegables en ambas á eas po pa e de las muje es ocul an la pe sis encia
de modelos no ma i os je a quizados en los que la masculinidad se cons uye desde la au onomía, mien as que la
eminidad lo hace desde la agmen ación.
La e ó ica del pode , ca ac e ís ica de las pe sonalidades independien es, se sigue inculando con la masculinidad,
mien as que a las muje es se nos educa pa a o o ga pode a o os, asumiendo como p opio lo que és e conlle a de
esponsabilidad. El p incipio del place sigue siendo el obje i o básico de la sexualidad masculina, a di e encia de la
educación emenina que a o ece la ob ención de place dando sa is acción a los demás.
Es incompa ible desa olla nues a iden idad de muje es como pe sonas au ónomas, con independencia económica
y emocional, con capacidad de decisión y expec a i as de ealización pe sonal y, al mismo iempo, man ene , como
ocu e en la ac ualidad, la posición de dependencia y al a de au onomía. Se sugie en p opues as pa a que sean las
muje es quienes hablen de sus i encias de pode y expe iencias sexuales.
Gende , Powe Rela ionships and Human Sexuali y
Disc imina ion agains women pe sis s and is no always explici ly mani es ed. This pape analyzes he disc epancies
be ween “ o mal equali y” and “ eal inequali ies” in e e ence o wo key human mo i a ions, powe and sexuali y.
The undeniable ad ances in bo h a eas by women hide he pe sis ence o hie a chical no ma i e models in which
masculini y is cons uc ed om au onomy, while eminini y is cons uc ed om agmen a ion.
The e o ic o powe , cha ac e is ic o independen pe sonali ies, con inues o be linked o masculini y, while women
a e educa ed o g an powe o o he s, assuming as hei own wha his en ails in e ms o esponsibili y. The p inciple
o pleasu e con inues o be he basic objec i e o male sexuali y, unlike emale educa ion, which a o s ob aining
pleasu e by gi ing sa is ac ion o o he s.
I is incompa ible o de elop ou women iden i y as au onomous pe sons, wi h economic and emo ional independence,
wi h decision-making capaci y and expec a ions o pe sonal ul illmen and, a he same ime, o main ain, as is
cu en ly he case, he posi ion o dependence and lack o au onomy. Sugges ions a e made o women o alk abou
hei expe iences o powe and sexual expe iences.
A ículo
INFORMACIÓN
ABSTRACT
RESUMEN
Recibido: Sep iemb e11, 2024
Acep ado: No iemb e 12, 2024
Palab as cla e:
Disc iminación de géne o
Mo i ación de pode
Sexualidad humana
Modelos no ma i izados
sob e eminidad
y masculinidad
Keywo ds:
Gende disc imina ion
Powe mo i a ion
Human sexuali y
No ma i ized models o
eminini y and masculini y
Cómo ci a : Ba be á-He e a, Es he (2025). Géne o, elaciones de pode y sexualidad humana. Apun es de Psicología, 43(1), 11-18. h ps://doi.o g/10.70478/
apun es.psi.2025.43.02
Au o a de co espondencia: Es he Ba be á-He edia, es he .ba be a@u .es
Es e a ículo es á publicado bajo Licencia C ea i e Commons 4.0 CC-BY-NC
Apun es de Psicología (2025) 43(1) 11-18
Apun es de Psicología
h ps://www.apun esdepsicologia.com • e-ISSN: 0213-3334 • eISSN: 19896441
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Ba be á-He e a (2025) / Apun es de Psicología, 43(1), 11-18
La inalidad de es e capí ulo es e idencia la pe sis encia de des-
igualdades in isibilizadas con a las muje es en en o nos o mal-
men e iguali a ios, en los que exis e un sis ema legisla i o que in-
cluye medidas de acción posi i a di igidas a a o ece la igualdad
en e ambos sexos, así como un ma co educa i o en el que niñas
y niños compa en aulas y ma e ias de es udio. Pa a ello, oy a
plan ea la al a de sin onía en e igualdad o mal y desigualdades
eales en e e encia a dos emas cen ales, como son el eje cicio del
pode y la i encia de la sexualidad.
Géne o y Pode
Se cuen a que, encon ándose Ba ak y Michelle Obama en
una ecepción du an e el pe iodo en que él ue P esiden e de
los EE.UU, ella econoce a un an iguo no io suyo en e los
cama e os de la sala y se lo comen a a su esposo. El p esiden e
b omea: “Si e hubie as casado con él, aho a es a ías en
la cocina o si iendo bandejas”. Michelle le esponde con
sa casmo: “Te con undes que ido; si me hubie a casado con él,
se ía él y no ú el P esiden e de USA”.
Es a anécdo a ilus a dos o mas cla amen e di e enciadas de an-
asea con el pode . Mien as él lo ha conseguido, lo eje ce y dis u a
de un pode pe sonal, como es se el p esiden e de los Es ados Uni-
dos de Amé ica, cuyas mieles se ex ienden a su esposa en an o en
cuan o ella es á inculada a él, Michelle aspi a a alcanza un pode
ocul o, p ác icamen e inexis en e, con la inalidad de o o gá selo a
su esposo pa a que és e lo isibilice y lo dis u e. En el caso de la
muje , el pode no se asocia di ec amen e con algo placen e o, lo que
se conoce habi ualmen e como el hedonismo o la e ó ica del pode ,
sino con sen ido de esponsabilidad. El único place que se ob iene
es di e ido, al asmi i el pode al ma ido o a la pa eja.
Amelia Valcá cel (2014), g an es udiosa del pode en elación
con las ideas de igualdad, indi idualidad y pac o, habla de un es-
pacio p e cí ico, en el que a las muje es se nos o o ga un pode
sabiamen e escondido, cuya mani es ación social se cumple con el
debe de ag ada a los demás.
Es as o mas dis in as de en ende el pode emi en a dos moda-
lidades igualmen e di e enciadas de desa olla las subje i idades,
masculina pa a los homb es y emenina pa a las muje es, ma ca-
das po una disc iminación, que no siemp e se mues a de o -
ma explíci a sino a menudo elada, es deci cubie a po un elo
(Foucaul , 2005). Al habla de subje i idades hago e e encia a la
idea que cada cual desa olla sob e sí mismo y su au oes ima, en
de ini i a, sob e quién soy yo (sel ) incluyendo la ca ga a ec i a
hacia uno mismo.
El modelo masculino cons uye su iden idad como suje o in-
dependien e, con capacidad de au onomía, eniendo muy cla o la
di e encia con espec o al es o de pe sonas con las que se pueden
es ablece elaciones y lazos di e sos. En el modelo emenino, po
el con a io, se cons uye la iden idad desde la agmen ación y
la dependencia. No se acaban de ene cla os los lími es en e el
Yo y los O os y a menudo su ge la p egun a ¿Quién soy yo? El
In oducción
Los log os conseguidos po las muje es desde la segunda mi ad
del siglo XX son eno mes y a ec an a casi odos los ámbi os de
la ida, educa i o, legisla i o, labo al, ep esen a i idad social y
ole ancia compo amen al. A menudo se dice, y con azón, que es-
amos an e la gene ación de muje es mejo o madas de la his o ia
(Angui a-Ma ínez y To ego-Egido, 2009; A is izabal e al., 2018;
Ba be á-He edia, 2006). También que el inc emen o de la pobla-
ción ac i a se debe undamen almen e a la inco po ación de muje-
es en el me cado labo al (Acke , 1990; Adle , 1986; Anke , 1997).
Las leyes de igualdad son de obligado cumplimien o en los países
socialmen e más e olucionados (Eu opean Ins i u e o Gende
Equali y, 2020; Gál ez, 2016; Rey, 2011). El lis ado de a ances se
pod ía ex ende a casi odos los campos de análisis en la ac ualidad.
Sin emba go, oda ía queda un la go camino po eco e pa a
la emancipación de las muje es, en un nue o siglo u bulen o en
el que la globalización neolibe al mues a su ca a más pe e sa,
como se cons a a día a día con el inc emen o con inuo de la emi-
nización de la pob eza, de la economía sume gida y el desman ela-
mien o del es ado de bienes a (Acke , 2006). La apa en e igualdad
en la que i imos no puede hace nos ol ida da os ala man es, a-
les como el inc emen o incesan e de la iolencia machis a, la b e-
cha sala ial o el come cio sexual y la a a de muje es que ci cu-
lan impunemen e po los denominados países desa ollados y que
ep esen a, jun o con el á ico de a mas y de d oga, es uen es
ele adísimas de en iquecimien o económico (Becke , 1985; Mi-
nis e io de Igualdad, 2023).
El mi o de la lib e elección y la c eencia compa ida de que
i imos en un mundo iguali a io ocul an la pe sis encia de des-
igualdades eales en e muje es y homb es (De Miguel, 2015). Las
eminis as enemos que ayuda a des ela que la apa en e igualdad
es con ecuencia solo o mal y esconde disc iminaciones ác icas
pa a las muje es. En un momen o de plu alidad eminis a, ca ac e-
izado po la di e sidad, pe o ambién po la dispe sión, la ilóso a
Celia Amo ós (2005) ya expuso lisa y cla amen e que el Feminis-
mo en mayúscula iene un suje o p opio, que son las muje es, y
un obje i o bien de inido, que oda ía ep esen a un desa ío pa a
el siglo XXI, como es acaba con las elaciones in e sexuales de
dominio/sumisión.
Las pe sonas somos esul ado del en o no cul u al en el que nos
hemos c iado y la na u aleza humana se desa olla sob e alo es
no ma i izados. Los modelos no ma i os ac uales, es deci los pa-
ones sociocul u ales de nues a conduc a que nos ma can lo que
se debe y lo que no se debe hace , siguen es ando di e enciados y
no son en absolu o in e cambiables en e homb es y muje es (Bian
e al., 2017). Aunque niñas y niños is an de o ma pa ecida, aun-
que chicas y chicos es udien lo mismo y salgan al me cado labo-
al pa a busca se el sus en o, sus expec a i as psicológicas y sus
alo es sociales siguen es ando je a quizados. El p edominio de
compo amien os independien es en los a ones y dependien es en
las muje es es á muy gene alizado, sea cual sea el país o el bloque
geog á ico analizado (Eagly e al., 2020).
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Géne o, Relaciones de Pode y Sexualidad Humana
consegui obje i os compa idos po los in eg an es de un g upo
se incula al es ilo de lide azgo ans o macional y se asocia con
el es e eo ipo emenino (Ramos e al., 2003; S empel e al. 2015;
W igh y Bax e , 2000).
Géne o y Sexualidad
En la ac ualidad la sexualidad emenina sigue siendo la g an ol-
idada en la in es igación cien í ica y en la p ác ica p o esional
(Fahs e al., 2018). Los modelos académicos y la p axis e apéu ica
siguen iden i icando la sexualidad humana con un plan eamien o
p o o ípico de sexualidad masculina, apa en emen e neu o, cuyo
obje i o básico, desde la pe spec i a psicológica, se co esponde
con la búsqueda del place , académicamen e e ique ado como li-
bido o pulsión sexual (And és-Domingo y Casado-Mejía, 2018).
A lo la go de la his o ia la sexualidad de las muje es se ha ne-
gado como búsqueda del place pe sonal, dis inguiéndose dos mo-
i aciones sexuales capi ales, como son: (1) el debe conyugal, es
deci la en ega al ma ido o a la pa eja, con amo o sin él, y el
cuidado de la p ole ( ol de esposa y mad e) y (2) el in e cambio
me can il median e el alquile del cue po (p os i ución). La se-
xualidad emenina no se incula con goza del p opio cue po sino
con sen ido del debe en cuan o acep ación de los oles sociales
asignados (esposa, mad e, me e iz). Es o es ca ac e ís ico de los
g upos sociales subo dinados cuyo obje i o inal no es el bene icio
pe sonal sino la a ención y el cuidado de los demás (Puleo,1992).
De acue do con es e esquema no ma i o adicional, se puede
a i ma que la si uación ac ual ha a iado eno memen e, sob e odo
en con ex os sociolabo ales o malmen e iguali a ios. Los a ances
son des acables y a ec an an o al econocimien o de la sexualidad
de las muje es en e a la negación del place p e iamen e dicha,
como a la ole ancia social espec o de sus elaciones sexuales,
especialmen e las de ca ác e es able, aunque las pa ejas du en
muy poco iempo y se ayan sucediendo unas a o as. Los cambios
incluyen ambién la exhibición pública de compo amien os des-
inhibidos po pa e de las chicas en exp esiones de a ec o (besos,
oque eos), opa p o oca i a o uso de un lenguaje soez (In e ligi y
McHugh, 2018; Sanz, 1990a).
Sin emba go, un análisis en p o undidad de la sexualidad hu-
mana ac ual desde el en oque eminis a, o lo que es lo mismo po-
niéndonos las ga as de géne o, pe mi e obse a di e encias no-
ables en e las expe iencias sexuales i enciadas po homb es y
po muje es, con epe cusiones disc imina o ias que man ienen la
sexualidad masculina como pos u a dominan e, al iempo que la
sexualidad emenina sigue es ando alienada (Blázquez-G a e al.,
2017). En el siguien e apa ado amos a analiza en qué consis e
es a subo dinación.
Compo amien os y Mo i aciones Sexuales
Hoy en día muchas muje es, sob e odo jó enes, mues an a me-
nudo un cie o mime ismo con espec o a los compo amien os se-
e e en e concep ual que u ilizo es la conocida con aposición que
Celia Amo ós (1994) es ablece en e “el g upo de iguales” y “el
g upo de idén icas” en su clásico abajo Igualdad e Iden idad y
cuya idea sigue igen e como diagnós ico de la desigualdad in e -
sexual ac ual.
También el psicoanálisis, al es udia el enómeno psicológico
del enamo amien o, con apone dos posiciones: la ac i a, incu-
lada a la masculinidad y la pasi a, de inida como o ma emenina
de enamo a se. En an o explicación eó ica es as dos modalida-
des son excluyen es, aunque el obje i o uncional es el mismo,
alcanza la ase de enamo amien o, desc i o como un es ado de
enajenación men al en el que siemp e es á en juego uno mismo y
sus modos pa icula es de log a place o, lo que es lo mismo, el
desa ollo de la libido (F eud, 1917).
La o ma ac i a, ípicamen e masculina, se ca ac e iza po i a
la búsqueda en e las pe sonas de al ededo , pudiendo se es as del
sexo opues o, del mismo sexo o de ambos sexos, y elegi una de
es as pe sonas en la que se coloca la libido, idealizándola y ena-
mo ándose de ella. Si no unciona o cuando deja de unciona , se
ex ae la libido y se lle a a o o luga .
Po el con a io, la modalidad emenina espe a pasi amen e a
que el o o, la o a o los o os engan a busca la y en un ala de
de aho o ene gé ico limi a su conduc a a acep a o a echaza las
p opues as. Se acaban enamo ando (enajenándose) de quien se da
cuen a de su alía ( e án: el que sigue y pe sigue, la consigue). La
imagen ep esen a i a de es a posición e a la de los bailes adicio-
nales de pueblo en los que las chicas espe aban sen adas a que los
chicos las sacasen a baila , limi ándose a deci sí o no a las di e sas
p oposiciones.
Es udios sob e las concepciones del pode en elación con el
lide azgo (Ba be á e al., 2011; Bax e y Lansing, 1983; Eagly y
Ca li, 2007; G an Tho n on, 2019) explici an una se ie de o mas
de eje ce el pode que han ido e olucionando a lo la go del iem-
po, como son: el pode sob e los o os (pode coe ci i o), el pode
en e las pe sonas (pode equi a i o) y el pode pa a (consegui
un obje i o compa ido). La es a egia de pode coe ci i o usa la
amenaza de la ue za o de la posición pa a ob ene el cumplimien o
del manda o po pa e de los o os. El pode equi a i o se basa en
una ansacción en i ud de la cual quien lo eje ce exige el cum-
plimien o de una acción po pa e del o o o de los o os y a cambio
o ece una ecompensa que puede se angible, social, emocional
o de ca ác e espi i ual. Finalmen e, el pode pa a se a a de una
es a egia de pode compa ido, con una es uc u a ho izon al y
bas an e iguali a ia en e sus pa icipan es y suele es a a aigado
en las a iliaciones que hacemos o en los g upos y o ganizaciones a
las que pe enecemos.
Algunos in es igado es han inculado las p e e encias in e -
sexuales po es as es a egias pa a eje ce el pode (Valcá cel,
2011). En é minos gene ales, el pode coe ci i o se asocia a la
masculinidad y a las modalidades clásicas de compo amien o, al
“o deno y mando” y es án poco alo adas como es a egias e ec i-
as de lide azgo (Ma os e al., 2018) Po el con a io, el pode pa a
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Ba be á-He e a (2025) / Apun es de Psicología, 43(1), 11-18
la bisexualidad, el sexo luido, el poliamo , la monogamia, el sexo
casual o la p omiscuidad (Ba ios-Ma ínez, 2005).
Po o o lado, la p os i ución y la po nog a ía se han inc emen-
ado de o ma ala man e, así como el negocio del sexo y la se-
xualidad como bien de consumo (Gimeno, 2012; Taylo , 2018).
En odas es as mani es aciones los clien es suelen se mayo i a ia-
men e homb es, mien as que las muje es pa icipan como pe so-
nas explo adas o que se si en de la sexualidad pa a consegui un
obje i o dis in o, lo cual es ca ac e ís ico de los g upos subo dina-
dos. La p o eso a Ana de Miguel al cues iona cómo es posible el
c ecimien o de la p os i ución en países en los que la libe ad pa a
man ene elaciones sexuales es mayo que nunca, plan ea que casi
siemp e los es udios sob e p os i ución han enido como p o ago-
nis as a las muje es. Ella p opone un cambio d ás ico de pe spec-
i a pa a log a en ende el p oblema. Lo so p enden e, dice, no
es cómo una muje en a en el ci cui o de la p os i ución con i -
iéndose en p os i u a. Hay múl iples causas que pueden ayuda
a en ende lo, sin en a en juicio de alo es. Lo que debe íamos
cues iona nos es cómo an os homb es, que pueden accede a ela-
ciones sexuales lib es y suelen ene pa eja, pagan pa a ene sexo
con muje es que sien en indi e encia, cuando no asco, hacia ellos.
La espues a emi e a la misoginia y al abuso de pode (Cala e al.,
2016; Fe e -Pé ez e al., 2019).
El análisis de las mo i aciones sexuales ac uales de las muje es
(cuáles son sus deseos e in e eses pa icula es), en jó enes que se
inician cada ez a una edad más emp ana (Ins i u o de las Muje-
es, 2022), di ie e conside ablemen e del modelo masculino y des-
aca como emoción dominan e el miedo como p ime a eacción
an e el p opio deseo sexual. ¿Miedo a qué? Miedo a casi odo: em-
ba azo, en e medades ené eas, c í ica social especialmen e la de
sus amigas y compañe as, desilusión en e a an asías idealizadas
de amo omán ico, e c.
An e es e emo gene alizado a an de canaliza el desa ollo de
su sexualidad de modos di e sos. Una de las modalidades más e-
cuen emen e u ilizada es busca pa eja como o ma de compa ibili-
za el deseo con sus an asías omán icas, aunque dichas pa ejas se
enue en con inuamen e (Fe e -Pé ez y Bosch-Fiol, 2018). Es a
modalidad al ez sea la más ex endida du an e la adolescencia
y p ime a ju en ud, incluyendo an o he e osexualidad (que sigue
siendo la o ma más ecuen e) como o as al e na i as, homose-
xualidad, bisexualidad.
O o modo de ges iona el miedo es median e la p ác ica de la
p omiscuidad sexual en sus di e sas a ian es (con homb es, mu-
je es, con ambos, ans, sexo luido, e c.). Las en e is as en p o-
undidad con una mues a de muje es jó enes que se conside an
p omiscuas y he e osexuales p esen a como un esul ado gene a-
lizado su echazo inicial an e de e minadas p ác icas, como po
ejemplo la elación. Algunas exp esan que no les gus a o incluso
que les da cie a epugnancia, pe o que las u ilizan po que saben
que a los homb es les suele e o iza mucho o po que no se a e en
a nega se. También hablan de lo di ícil que les esul a comunica le
al compañe o lo que ellas desean que les hagan o digan pa a e i a
xuales de los homb es, lo cual es lógico po que es el único modelo
no ma i o de sexualidad ac i a que conocen y que se e leja en el
uso de un lenguaje desca ado, de exp esiones co po ales desinhibi-
das o oma la inicia i a en coque eos sexuales y demás conduc as
que acabamos de comen a . Pe o, al mismo iempo, cuando hablan
de sus i encias co idianas de sexualidad con iesan que las pa es
e ógenas de sus cue pos ( e as, culo, pie nas) no las pe ciben como
zonas au ogene ado as de place , sino como obje os desmemb a-
dos cuya uncionalidad básica es la de se is as, ocadas o despe -
a an asías en o os, habi ualmen e homb es.
En echas ecien es, la pe iodis a Luz Sánchez-Mellado, al ha-
bla del signi icado del consen imien o en las elaciones sexuales,
a aíz de los casos judiciales p o agonizados po a ones icos y
pode osos denunciados po muje es, dice ex ualmen e: “Muchas
muje es, po no deci odas, hemos consen ido, incluso iniciado,
elaciones sexuales de odo ipo sin desea las en absolu o. Po
da le gus o al o o, po a egla un disgus o, po ene la ies a en
paz, po e i a gue as, po abu imien o, po di e sión, po in e-
és, po que sí, ¿po qué no?: nues o cue po es nues o” (Sánchez-
Mellado, 2024, pág. 7).
De es a o ma, las expe iencias sexuales emeninas oscilan con
ecuencia en e dos pola idades an agónicas, exhibición de con-
duc as p o o ípicas de sexualidad ac i a masculina, po un lado, y,
po o o, ue e in e io ización de ca ac e ís icas del modelo adi-
cional emenino, que conside a a la muje como un ins umen o al
se icio del deseo del o o, de o ma simila a como hemos is o
que ocu e con el pode ocul o emenino.
Si compa amos cuál ha sido la e olución en los modelos no ma-
i os de sexualidad masculina y emenina se pueden de ec a di-
e encias no ables con epe cusiones cla amen e des a o ecedo as
pa a las muje es (Fe e ol y Sanchez, 2015; Sanz, 1990b; Wi ig,
2006). El obje i o p io i a io de la sexualidad de los homb es se ha
man enido in a iable a lo la go del iempo, desde las concepciones
más an iguas has a las más ecien es, siendo la búsqueda del pla-
ce p opio la me a undamen al. Es cie o que ha habido cambios
no ables espec o a lo que, en iempos p e é i os, se conside aba
como sexualidad sana o no mal en e a las mani es aciones ano -
males o pa ológicas (Mas e y Johnson,1996). Has a que F eud
empieza a habla de la sexualidad in an il, se conside aba pe e -
sión oda conduc a sexual que no u ie a como obje i o úl imo la
ep oducción de la especie. De ahí la i onía eudiana al cali ica
a los niños y niñas pequeños como “pe e sos polimo os” ya que
desa ollan su libido a a és de múl iples mani es aciones, de
las que solo quedan excluidas las adul as con inalidad biológica
ep oduc o a, es deci la única o ma de sexualidad conside ada
sana has a ese momen o.
De acue do con es a isión an igua de la sexualidad masculina,
los cambios p imo diales ac uales, enden es a una mayo libe ad
y meno es es icciones, son a o ables pa a po encia un desa o-
llo sexual más sa is ac o io. La idea de pe e sión, en cuan o ano-
malía pa ológica, es á en desuso y se pe cibe una mayo ole ancia
social y ei indicación colec i a en apoyo de la homosexualidad,
15
Géne o, Relaciones de Pode y Sexualidad Humana
y alumnos en las mismas aulas impa iéndoles las mismas disci-
plinas o a ealiza ac i idades espo ádicas de ca ác e olun a ioso
y con poco conocimien o de un asun o an complejo y delicado.
Los modelos no ma i os sob e el signi icado de la masculinidad
y la eminidad han ido e olucionando a lo la go del iempo, aban-
donando el an agonismo que en p incipio u ie on. Hoy en día casi
ninguna in es igación académica sos iene que “lo emenino” es lo
opues o a “lo masculino”. Es udios empí icos han pues o de elie-
e que las simili udes compo amen ales en e homb es y muje es
supe an con c eces las di e encias (Hyde, 2018).
Sin emba go, eso no signi ica que el p incipio de igualdad sea
dominan e en e unos y o as en odos los ámbi os de la ida, ni
que la disc iminación, explíci a o implíci a, hacia las muje es
haya desapa ecido po comple o. Es más, en algunos casos lo que
ha ocu ido es que las desigualdades se han in isibilizado, lo que
las con ie e en más di íciles de de ec a (De Miguel, 2015; Pu-
leo, 1992).
En es e abajo hemos seleccionado dos á eas, el pode y la se-
xualidad, pa a mos a de qué modo los a ances conseguidos, que
son muchos y muy impo an es, di icul an oma conciencia del
man enimien o de las je a quías de pode (Ba be á e al., 2011).
Nunca como has a aho a an as muje es han ocupado posiciones de
esponsabilidad y pode , ni ampoco sus conduc as han mos ado
al g ado de desinhibición sexual. Pe o, es os a ances apa en es
esconden a eces desigualdades eales que man ienen la subo di-
nación en la no ma i idad emenina ac ual.
Al p incipio, al habla de las di e encias espec o de las i en-
cias de pode , se ha dicho que los homb es lo eje cen o aspi an
a eje ce lo y se les educa pa a ap ende a dis u a con su log o.
La e ó ica del pode es ca ac e ís ica de las pe sonalidades au ó-
nomas e independien es. Mien as que el modelo no ma i izado
emenino p omue e su capacidad pa a o o ga pode a o os, lo
cual es p opio de quienes desa ollan una subje i idad subo dinada
y dependien e (Valcá cel, 1997). También al analiza los mode-
los no ma i os ac uales espec o de la sexualidad se ha hablado
de di e encias palpables, según las cuales la educación masculina
a o ece la búsqueda del place p opio como obje i o p io i a io
pa a los homb es, lo que esul a ca ac e ís ico de los g upos do-
minan es; a di e encia de la educación emenina que a o ece la
ob ención de place dando sa is acción a los demás, lo cual suele
se habi ual en los g upos sociales subo dinados.
Es necesa io oma conciencia de que la apa en e igualdad es-
conde desigualdades eales en los compo amien os y en las mo i-
aciones de muje es y de homb es. El pode de las muje es sigue
siendo inexis en e y la sexualidad emenina se man iene anclada al
se icio del deseo masculino. Es incompa ible desa olla nues a
iden idad como pe sonas au ónomas, con independencia económi-
ca y emocional, con capacidad de decisión y expec a i as de eali-
zación pe sonal y, al mismo iempo, man ene , como ocu e en la
ac ualidad, la posición de obje o pasi o y dependien e (Blázquez-
G a e al., 2017). La imagen co po al del modelo no ma i o de
se conside adas cu sis, omán icas o mojiga as. También el uso
de la mas u bación lo mencionan muchas muje es como un modo
habi ual y sencillo de ob ene place , aunque es ecuen e escucha
que pa a ellas la e dade a sa is acción sexual casi siemp e a uni-
da al con ac o con o o u o os (Gi aldo e al., 2018).
En esumen, la e olución de la sexualidad emenina ha sido
bas an e dis in a a la de los homb es y ha pasado de la negación
del place a su acep ación como algo inhe en e a ellas mismas,
así como hacia una mayo ole ancia social de sus compo amien-
os sexuales. Sin emba go, dichos compo amien os oscilan en e
dos pola idades di íciles de econcilia , exhibición de conduc as
ac i as emulando las masculinas y, al mismo iempo, man eni-
mien o del esquema adicional ac uando como obje o del deseo
del o o. Además, y lo que es más impo an e, el miedo gene a-
lizado sigue siendo la mo i ación básica que subyace y sos iene
sus conduc as sexuales.
Mi ando al Fu u o
Resul a so p enden e cómo el pa ia cado se ha ido adap ando a
los di e sos con ex os his ó icos man eniendo su igencia has a el
momen o ac ual (Pazos-Mo án, 2018). La disc iminación con a
las muje es se ha jus i icado ecu iendo, en o as épocas, a leyes
di inas, ampa ándose en la olun ad de los dioses y en la e, que
mue e mon añas, sin necesidad de ningún ipo de con i mación
empí ica. Más adelan e se ha sos enido en leyes lógico-cien í icas,
basadas en la comp obación de esul ados (Celis-Pacheco y Rod í-
guez-Cebe io, 2016; Ga ay e al., 2005). La na u aleza biológica
(engend a hijos, ue za ísica, capacidades men ales y anímicas)
y los condicionamien os sociocul u ales (cen ados sob e odo en
la educación) han sido los p incipales a gumen os ecu en es en
las explicaciones cien í icas sob e la subo dinación de las muje es.
El emba azo y el pa o, u ilizados con ecuencia como a gu-
men os explica i os de la desigualdad in e sexual, ilus an la apa-
en e pa adoja que en aña ans o ma un pode biológico, p i a-
i o de las muje es, en el o igen y la causa de su dependencia,
como si se a a a de un cas igo compensa o io. Pa a ello, la in-
es igación cien í ica se ha se ido an o de a gumen os biológicos
y psicológicos como o os de índole económica, social y cul u al
(Pé ez-O ozco, 2019).
La al a de educación o la educación machis a ecibida se esg i-
men a menudo como ac o es causales ele an es. Desde el emi-
nismo se ha plan eado la coeducación como una o ma al e na i a
pa a hace en e a la disc iminación de géne o. Pe o has a la echa
hay una disonancia en e lo que se en iende po eo ía y lo que de
hecho son las p ác icas coeduca i as. En eo ía la coeducación se
de ine po el econocimien o uni e sal de los alo es es e eo ipa-
damen e emeninos como ú iles en la o mación de las muje es y
en la de los homb es (Subi a s, 2010). En la p ác ica, las inicia i-
as coeduca i as de muchos cen os han quedado limi adas a sim-
ples ges os conmemo a i os (des aca echas como el 8 de ma zo o
el 25 de no iemb e), a iden i ica coeducación con jun a alumnas
16
Ba be á-He e a (2025) / Apun es de Psicología, 43(1), 11-18
Hay que a a de desa olla modelos no ma i os nue os, me-
nos dico ómicos y más inclusi os, e e idos al signi icado del po-
de y de la sexualidad, que sean álidos an o pa a muje es como
pa a homb es, y que incidan en el alo de los a ec os, incluyendo
el amo , el ca iño y la amis ad, del cuidado y de la exp esión de las
emociones en las elaciones humanas.
La complejidad del mundo ac ual y las in e acciones pe sonales
que en él ope an deben oma en conside ación que cualquie cam-
bio debe inco po a múl iples di ecciones. T a a de consegui me-
as indi iduales o colec i as y dis u a con ellas es legí imo y ne-
cesa io, pe o educa nues a psique en la c eencia de que cualquie
log o humano pa a se pleno equie e la pa icipación de o as
pe sonas es ableciendo con ellas elaciones de igualdad, es un e o
coeduca i o po el que debemos segui abajando. La inclusión de
de e minados asgos es e eo ipadamen e emeninos y masculinos
debe hace se desde una posición de igualdad eal y no solo o mal
y donde engan cabida las necesidades y deseos de odas y odos.
Con lic o de In e eses
La au o a decla a no ene con lic o de in e eses en la edacción
y publicación de es e abajo.
Financiación
El p esen e abajo no ecibió inanciación especí ica de
agencias del sec o público, come cial o de o ganismos no
gube namen ales.
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las muje es esul a i ánica, en an o en cuan o las escla iza, pe o
ambién es pa ológica e imposible de sa is ace , ya que no se puede
se suje o y obje o al mismo iempo.
An es de inaliza el a ículo, quisie a lanza una se ie de p o-
pues as pa a some e a deba e y conside ación. La p ime a y más
impo an e es que pienso que hay que deja habla a las muje es
pa a que sean ellas quienes, de o ma espon ánea pe o ambién sis-
emá ica y es uc u ada, e balicen sus expe iencias cuando han
ocupado posiciones de esponsabilidad y sus i encias sob e la
e ó ica del pode , así como lo que ellas sien en, desean y quie-
en cuando exp esan lib emen e su sexualidad y su e o ismo. Es
impo an e incidi en el conocimien o de sus e dade as mo i a-
ciones sexuales, incluyendo sus miedos, sus place es y lo que les
gus a o disgus a en sus p ác icas habi uales.
Algunas in es igaciones psicológicas sob e sexualidad humana
(Ba ios-Ma ínez, 2005; Wi ig, 2006) a i man que los ó ganos
senso iales del oído y el ol a o suelen es a más desa ollados en
las muje es, mien as que en los a ones p e alecen la is a y el
ac o. Ello explica ía la p e e encia que con ecuencia exp esan
ellas sob e el e o ismo de de e minados olo es y exp esiones e -
bales; a di e encia de los homb es que suelen p io iza la mi ada y
los ocamien os en sus in e acciones sexuales.
U ge denuncia abusos sexuales y de pode que imposibili an el
desa ollo de la libe ad de las muje es y a o ece la exp esión de
sus es a egias de mando, en el caso del pode , y de sus deseos y p e-
e encias, en el caso de la sexualidad, y, sob e odo, con ibui a e i-
a que se sien an coaccionadas pa a hace lo que no quie an hace .
A lo la go de es as páginas se ha des acado la necesidad de desa-
olla la au onomía y la independencia indi idual como equisi os
necesa ios pa a es ablece elaciones de igualdad. También hemos
is o que los modelos no ma i os siguen es ableciendo elaciones
je a quizadas en e homb es y muje es en los dos ámbi os analiza-
dos, de o ma que pa a ellas an o el place como el pode esul an
di íciles de alcanza y son con lic i os en las elaciones in e pe so-
nales (Pé ez-Sedeño, 1995).
Los humanos nos de inimos como se es eminen emen e sociales
y, a di e encia de o as especies animales que alcanzan la madu-
ez más emp ano, nues a dependencia on ogené ica del mundo
adul o es la ga y obliga a es ablece elaciones in e ac i as desde
an es del nacimien o y a lo la go de p ác icamen e odo el cu so de
nues a ida. El o igen de nues a iden idad psíquica su ge de las
sucesi as iden i icaciones que hemos ido es ableciendo con pe -
sonas que han sido impo an es pa a nues o desa ollo (Subi a s,
2010). Mad es y pad es o quienes ocupan su luga , así como he -
manos/as, abuelas/os y más adelan e p o eso es y elaciones con
pe sonas de su misma o pa ecida edad an a desempeña un papel
p io i a io en la cons ucción del sel . De es e modo, se puede a i -
ma que la independencia indi idual su ge de las in e dependen-
cias es ablecidas p e iamen e, lo que ayuda a a o ece la empa ía
y la capacidad pa a pone se en el luga del o o, cualidades que han
demos ado se an impo an es en el p oceso de socialización y en
la con i encia dia ia (Jayme-Za o, 1999).
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