(ROMANCE HISTORICO.)
im.
I.
En m sencillo aposen o
de la mo ada que habi a
en Mad id, el Ca denal
Gobe nado de Cas illa,
discu iendo a ios nobles,
mas que con calo con i a,
agua dan ásu Eminencia
que es á celeb ando misa.
En iquez yPimen eles,
Ha os, Gi ones, Medinas,
en allí ep esen an es
de sus p ogenies al i as
;
yá é que las du as mallas
ylas co azas b uñidas
que en ez de b ocado ópieles
sus anchos homb os cobijan,
maniSes an álas cla as
que su emp ana isi a
ni es espe uoso homenaje,
ni asgo de co esía.
Sus descompues as palab as
odio ycóle a espi an
hacia el pode igo oso
que sus blasones humilla.
ymas de una ez, lle ados
po la pasión ins in i a
que el econcen ado uego
de sus mi adas indica,
con ademan a ogan e
de indomaWe al ane ía
se id busca el ace o
ásu dies a con ulsi a.
—«¿Has a cuándo, un Bena en e
esclama, se án sumisas
nues as ce ices al yugo
que nos cub e de ignominia?
Ta lo eis, pa a ese aile,
que aliéndose de in igas
iene hoy en su mano el ce o
yen ambos mundos domina,
somos cual iles lacayos
dplebe desconocida,
áquien se hace en la an esala
espe a una son isa.»
—«¡Vo o á al !con es a u i Ha o,
cuyas os adas mejillas
cub en del o gullo he ido
las a eba adas in as;
¡ o o á al! que si esas ijases
que aun me hie en sin oi las,
p ocediesen de o a boca
mas baja dmenos amiga,
p on o les die a mi espada
con es ación me ecida,
co ando la o pe lengua
que se a e id áp o e i las.
»
—«Gua dad de ese a do los b íos
pa a o a causa mas digna,
que áquien dobla cual asallo
an e un aUe la odilla,
ni cuad an ales a anques
que la humüdad abomina,
ni le es án bien o as a mas
que el hisopo yla capilla.
»
—«Paz, seño es; in e umpe
En íquez, cuya polí ica
en a as de la p udencia
las pasiones sac i ica.
¿Es posible que a as ados
po inú iles encillas
deis al ol ido el obje o
que causa nues a enida?
Mal conseje o es el odio
ymal amigo la en idia
cuando en asun os de Es ado
la imaginación acila.
Tengamos calma un ins an e,
agua demos la salida
del A zobispo Cisne os
que acaso ya se ap oxima,
yesponiendo nues as quejas
con oz se e a y anquila,
escuchemos las azones
con que su conduc a esplica.»
Pe o an digno consejo
las pasiones no mi iga,
yal oi que se espe a
la au o idad comba ida,
unos la a acan po du a,
o os la achan de indigna,
o os po que de las Có es
la ap obación necesi a;
odos pe o an áim iempo,
yá al es emo se agi an
que mas pa ece im um il o
que ima eunión pací ica.
—«¡Bas a de con emplaciones
que han de causa nues a uina!
p o umpe con oz de ueno
un Gi ón, a diendo en i a.
Aco démonos, seño es,
que en ocasión pa ecida
nues os ilus es abuelos
esg imie on la cuchilla,
ysi un Bel an de la Cue a
yun Luna, ie on pe dida
su p i anza an e el empuje
de los nobles de Cas illa,
no ha de consegui un aüe
emp esa an a e ida,
que la ue za de su b azo
de nues o silencio es hija.
Al campo, pues; de la Có e
dejad las sendas o cidas.
Al campo, yque i a el ey,
si ju a nues as i anquicias.»
Un ap obado mu mullo
esp esa las simpa ías
de los oyen es, que acojen
sin discu i la medida;
mas al di igi sus pasos
ála pue a de salida
se ab e es a yel Ca denal
se les o ece ála is a.
n.
El conqTÚs ado de O án;
el homb e que an e la his o ia
se ha p esen ado ceñido
po una iple au eola;
el que in i iendo sus en as
en inma cesibles ob as,
alzó con ellas un emplo
álas le as españolas,
yde la nacien e imp en a,
como mues a po en osa
dejó en la Biblia poliglo a
un monumen o de glo ia;
el que sos u o en sus manos
el peso de dos co onas,
haciendo mo de el pol o
áuna nobleza o gullosa,
ningún dis in i o os en a
que e ele en su pe sona
la sup ema dignidad
que eje ce con an a hon a.
Tosco sayal anciscano
cub e sus enju as o mas,
como es igo elocuen e
del o igen que le abona,
ycon sandalias de cue da
bajo del hábi o asoman
aquellos pies que del ono
pisan las egias al omb as.
Dnicamen e en su pecho
luce la muce a oja
con que p emia sus i udes
quiso la Sede apos ólica,
como pa a hace pa en e
que po la é eligiosa
e e ía de su sang e
has a la pos e a go a.
Pe o en cambio ¡qué g andeza
hay en su en e espaciosa!
¡qué pene ación se ad ie e
en su pupila ecóndi a!
T as de la humilde apa iencia
de que su es e io blasona,
^de la ene gía ydel génio
a de la Uama se no a,
e elando sus mi adas
esa ue za mis e iosa
de los homb es áquien Dios
sob e los homb es coloca.
T an o es así, que al e le
la eunión umul uosa
e ocede subyugada
ysu enco ap isiona.
111.
—«Escusadme, caballe os,
si he a dado ápesa mio,>
dice el noble Ca denal
omando asien o anquilo;
«y o a esponed ancamen e
de ues a queja el mo i o,
que si él esjus o yyo puedo,
no se eis desa endidos.»
Mas aunque así les in i a,
aquellos nobles al i os,
ópo cóle a ,ópo miedo,
gua dan es año mu ismo;
has a que al in Bena en e,
in e p e ando a e ido
el pensamien o de odos,
esponde en ono conciso:
—«La nobleza cas ellana
quie e, seño A zobispo,
que en la di ección del eino
sea su o o a endido.
Es cos umb e que han gua dado
los eyes du an e siglos,
yno es cosa ¡ i e Dios!
que la ompan sus minis os.»
—«Aunque pa a ob a cual ob o,
le con es a el g an polí ico,
.
puedo p esen a , seño es,
un incon es able í ulo,
es oy dispues o ácede os
el gobie no que no ansio,
si ci áis en ues o apoyo
un undamen o legí imo.
¿Qué mona ca ha sancionado
ese p i ñegio inicuo?
¿qué ley concede álos nobles
an inmenso pode ío?»
—«¿Qué ley? La de la conquis a;
el de echo que ha nacido
dela sala e de amada
z' en comba es in ini os.
Nues a espada c ed el eino,
ysi un Seño consen imos,
la au o idad nos compe e
cuando el ono es á acío.»
—«La au o idad es de Dios,
yél se la dá álos unjidos
pa a ela sob e el pueblo,
como pad es po sus bijos.
Po olun ad de Femando,
has a que su nie o in ic o
enga áceñi la co ona,
debo eje ce la, aunque indigno;
ysi apelando ála ue za
in en a eis impedi lo,
á in de gua da la incólume,
el cielo me da á auxilio.»
—«¿Addnde es án los pode es
de que os c eeis e es ido?
Mos adlos: sepa Cas illa
quién la manda ycon qué í ulos.»
—«Los e eis, dice Cisne os,
yab iendo un balcón ecino,
añade: «pa a oso os
no pueden se mas legí imos.»
Con asomb o yes añeza,
se agolpan áse es igos
los nobles; pe o bien p on o
e oceden con undidos,
que en im llano que se es iende
delan e del edi icio,
mi an o mado xm ejé ci o
de con inen e ague ido.
—«Aquí eneis mis pode es,
dice el Ca denal minis o,
c eo que ha án espe able
de la diadema el p es igio,
que has a la ley es inú il
sin apoyo posi i o,
yan e a gumen os de espada,
quien azona es á pe dido.»
Aquella osada ene gía
que aniquiló el íeudalismo,
hizo posibles las glo ías
del inmo al Cá los Quin o;
ysi en los p esen es males
aun nos consuela su b illo,
lo debemos áCisne os,
ál aile de San F ancisco.
li. V. yD.
DEPÓSITO CENTRAL,
LIBBEBÍA DE LA VIUDA ÉHIJOS DE D. J. CUESTA,
Ca e as, 9.
MADRID: 1870.
es ablecmien o ipog á ico de Edua doCues a,
Rollo, 6, bajo.