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El Cardenal Cisneros : (romance histórico), 1516

L. V. y D.

Full text

(ROMANCE HISTORICO.) im. I. En m sencillo aposen o de la mo ada que habi a en Mad id, el Ca denal Gobe nado de Cas illa, discu iendo a ios nobles, mas que con calo con i a, agua dan ásu Eminencia que es á celeb ando misa. En iquez yPimen eles, Ha os, Gi ones, Medinas, en allí ep esen an es de sus p ogenies al i as ; yá é que las du as mallas ylas co azas b uñidas que en ez de b ocado ópieles sus anchos homb os cobijan, maniSes an álas cla as que su emp ana isi a ni es espe uoso homenaje, ni asgo de co esía. Sus descompues as palab as odio ycóle a espi an hacia el pode igo oso que sus blasones humilla. ymas de una ez, lle ados po la pasión ins in i a que el econcen ado uego de sus mi adas indica, con ademan a ogan e de indomaWe al ane ía se id busca el ace o ásu dies a con ulsi a. —«¿Has a cuándo, un Bena en e esclama, se án sumisas nues as ce ices al yugo que nos cub e de ignominia? Ta lo eis, pa a ese aile, que aliéndose de in igas iene hoy en su mano el ce o yen ambos mundos domina, somos cual iles lacayos dplebe desconocida, áquien se hace en la an esala espe a una son isa.» —«¡Vo o á al !con es a u i Ha o, cuyas os adas mejillas cub en del o gullo he ido las a eba adas in as; ¡ o o á al! que si esas ijases que aun me hie en sin oi las, p ocediesen de o a boca mas baja dmenos amiga, p on o les die a mi espada con es ación me ecida, co ando la o pe lengua que se a e id áp o e i las. » —«Gua dad de ese a do los b íos pa a o a causa mas digna, que áquien dobla cual asallo an e un aUe la odilla, ni cuad an ales a anques que la humüdad abomina, ni le es án bien o as a mas que el hisopo yla capilla. » —«Paz, seño es; in e umpe En íquez, cuya polí ica en a as de la p udencia las pasiones sac i ica. ¿Es posible que a as ados po inú iles encillas deis al ol ido el obje o que causa nues a enida? Mal conseje o es el odio ymal amigo la en idia cuando en asun os de Es ado la imaginación acila. Tengamos calma un ins an e, agua demos la salida del A zobispo Cisne os que acaso ya se ap oxima, yesponiendo nues as quejas con oz se e a y anquila, escuchemos las azones con que su conduc a esplica.» Pe o an digno consejo las pasiones no mi iga, yal oi que se espe a la au o idad comba ida, unos la a acan po du a, o os la achan de indigna, o os po que de las Có es la ap obación necesi a; odos pe o an áim iempo, yá al es emo se agi an que mas pa ece im um il o que ima eunión pací ica. —«¡Bas a de con emplaciones que han de causa nues a uina! p o umpe con oz de ueno un Gi ón, a diendo en i a. Aco démonos, seño es, que en ocasión pa ecida nues os ilus es abuelos esg imie on la cuchilla, ysi un Bel an de la Cue a yun Luna, ie on pe dida su p i anza an e el empuje de los nobles de Cas illa, no ha de consegui un aüe emp esa an a e ida, que la ue za de su b azo de nues o silencio es hija. Al campo, pues; de la Có e dejad las sendas o cidas. Al campo, yque i a el ey, si ju a nues as i anquicias.» Un ap obado mu mullo esp esa las simpa ías de los oyen es, que acojen sin discu i la medida; mas al di igi sus pasos ála pue a de salida se ab e es a yel Ca denal se les o ece ála is a. n. El conqTÚs ado de O án; el homb e que an e la his o ia se ha p esen ado ceñido po una iple au eola; el que in i iendo sus en as en inma cesibles ob as, alzó con ellas un emplo álas le as españolas, yde la nacien e imp en a, como mues a po en osa dejó en la Biblia poliglo a un monumen o de glo ia; el que sos u o en sus manos el peso de dos co onas, haciendo mo de el pol o áuna nobleza o gullosa, ningún dis in i o os en a que e ele en su pe sona la sup ema dignidad que eje ce con an a hon a. Tosco sayal anciscano cub e sus enju as o mas, como es igo elocuen e del o igen que le abona, ycon sandalias de cue da bajo del hábi o asoman aquellos pies que del ono pisan las egias al omb as. Dnicamen e en su pecho luce la muce a oja con que p emia sus i udes quiso la Sede apos ólica, como pa a hace pa en e que po la é eligiosa e e ía de su sang e has a la pos e a go a. Pe o en cambio ¡qué g andeza hay en su en e espaciosa! ¡qué pene ación se ad ie e en su pupila ecóndi a! T as de la humilde apa iencia de que su es e io blasona, ^de la ene gía ydel génio a de la Uama se no a, e elando sus mi adas esa ue za mis e iosa de los homb es áquien Dios sob e los homb es coloca. T an o es así, que al e le la eunión umul uosa e ocede subyugada ysu enco ap isiona. 111. —«Escusadme, caballe os, si he a dado ápesa mio,> dice el noble Ca denal omando asien o anquilo; «y o a esponed ancamen e de ues a queja el mo i o, que si él esjus o yyo puedo, no se eis desa endidos.» Mas aunque así les in i a, aquellos nobles al i os, ópo cóle a ,ópo miedo, gua dan es año mu ismo; has a que al in Bena en e, in e p e ando a e ido el pensamien o de odos, esponde en ono conciso: —«La nobleza cas ellana quie e, seño A zobispo, que en la di ección del eino sea su o o a endido. Es cos umb e que han gua dado los eyes du an e siglos, yno es cosa ¡ i e Dios! que la ompan sus minis os.» —«Aunque pa a ob a cual ob o, le con es a el g an polí ico, . puedo p esen a , seño es, un incon es able í ulo, es oy dispues o ácede os el gobie no que no ansio, si ci áis en ues o apoyo un undamen o legí imo. ¿Qué mona ca ha sancionado ese p i ñegio inicuo? ¿qué ley concede álos nobles an inmenso pode ío?» —«¿Qué ley? La de la conquis a; el de echo que ha nacido dela sala e de amada z' en comba es in ini os. Nues a espada c ed el eino, ysi un Seño consen imos, la au o idad nos compe e cuando el ono es á acío.» —«La au o idad es de Dios, yél se la dá álos unjidos pa a ela sob e el pueblo, como pad es po sus bijos. Po olun ad de Femando, has a que su nie o in ic o enga áceñi la co ona, debo eje ce la, aunque indigno; ysi apelando ála ue za in en a eis impedi lo, á in de gua da la incólume, el cielo me da á auxilio.» —«¿Addnde es án los pode es de que os c eeis e es ido? Mos adlos: sepa Cas illa quién la manda ycon qué í ulos.» —«Los e eis, dice Cisne os, yab iendo un balcón ecino, añade: «pa a oso os no pueden se mas legí imos.» Con asomb o yes añeza, se agolpan áse es igos los nobles; pe o bien p on o e oceden con undidos, que en im llano que se es iende delan e del edi icio, mi an o mado xm ejé ci o de con inen e ague ido. —«Aquí eneis mis pode es, dice el Ca denal minis o, c eo que ha án espe able de la diadema el p es igio, que has a la ley es inú il sin apoyo posi i o, yan e a gumen os de espada, quien azona es á pe dido.» Aquella osada ene gía que aniquiló el íeudalismo, hizo posibles las glo ías del inmo al Cá los Quin o; ysi en los p esen es males aun nos consuela su b illo, lo debemos áCisne os, ál aile de San F ancisco. li. V. yD. DEPÓSITO CENTRAL, LIBBEBÍA DE LA VIUDA ÉHIJOS DE D. J. CUESTA, Ca e as, 9. MADRID: 1870. es ablecmien o ipog á ico de Edua doCues a, Rollo, 6, bajo.