LO
DICKENSIANO
Y
LO
BAJORIANO
EN
LAS
AVENTURAS
DE
PARADOX
*
Po JOSÉ MARÍA ALBERICH SOTOMAYOR
Cuando yo e a dómine solía deci le a mis alumnos que
las
A en u as, in en os y mix i icaciones de Sil es e Pa adox (1901)
e an
la
p ime a no ela eal e incon undiblemen e ba ojiana de
Ba-
aja. Y lo sigo c eyendo. An es de
esa
ma a illa lí ico-sa í ica,
ob a que casi se pod ía ans o ma en un balle , si hubiese
un
co eóg a o y
un
composi o con alen o pa a ello, y a la que
an
poca a ención ela i amen e se ha p es ado, don Pío solamen e
había sacado a la luz Vidas somb ías y
La,
casa de Aizgo i.
Nin-
guna de las dos p esagia la g an o iginalidad c ea i a que
luego
insu la ía alo a cosas como El á bol de
la
ciencia, El mundo
es
ansí o
La,s
inquie udes de Shan i Andía.
Incluso su no ela siguien e, Camino
de
pe ección (1902),
que
an a ama le dió y que ocasionó un banque e-homenaje nada
me
-
nos
que
en Lha dy, ca ece de
esa
pu eza ba ojís ica,
de
esa
sublimación del desen ado, de
la
i onía y del pesimismo con
que
Ba oja puso
po
p ime a ez su g an sello pe sonal en
la
ob a
que
nos ocupa. En el aún más a dío Mayo azgo de La.b az (1903) h
ay
ambién, como en Camino de pe ección, cosas que no son Ba oja
pu o: cosas de la época, escenas "compues as", pe sonajes lib es-
cos, modas
que
hay que exhibi , ozos mode nis as
de
p osa
*
Di
se ación leída en Academia el día 20
de
eb e o de
19
98.
166 JOSÉ
MA
R A
ALBE
RICH
SOTOMA
YOR
í mica, nie zscheísmo mal dige ido... elemen os, en
suma,
algo
pegadizos y pos izos que el no elis a acaba ía luego po elimina ,
con g an acie o, de sus na aciones. Pe o es que en el Pa adox
de
1901
ya los habia eliminado. So p enden e.
Aho a bien; en li e a u a, como en odo, la c eación
ex
nihilo
no exis e, y
al
lee la p ime a no ela de Dickens, los éxi osísimos
Pickwi
ck
Pape s, que Galdós aduci ía del ancés, uno
sa
ca la
imp esión, si conoce a ondo
1a
no ela pa adoxiana, de
que
hay
en e ambas una elación muy es echa. Dickens e a uno de
los
esc i o es más admi ados
y-
gus ados
po
Ba aja, aunque es o es
algo que no oy a demos a aquí, pues odo el mundo lo sabe, y
además yo
mi
smo de jo en uí ba ojis a y dediqué muchas pági-
nas a esa demos ación en mi esis
do
c o al. Dicke
ns
e a pa a el
au o asco un "go ila genial", un "payaso mis ico y is
e"
,
un
na ado que " íe y llo a" como un clown sublime", e c. e c.
Los
mo i os de Ba aja pa a isi a Lond es en 1906 se es
umen
en
uno solo: eco e los luga es dickensianos de la capi al inglesa en
un i ine a io que e oca con de alle en sus Memo ias ("Final del
siglo XIX y p incipios del XX"). Cuando es u e en I zea, su casa
de Ve a del Bidasoa, me enseña on su alcoba y su cama
de
hie-
o, lanqueada a ambos lados po
me
sillas de noche que con enían
no elas de Dickens en aducciones ancesas
(y
alguna
que
o a
en español).
Y a Fe nando Baeza, en
un
a ículo de 1954, encon ó a Pa a-
dox un ai
e
dickensiano y eco dó que las únicas y esca
sís
imas
ob as li e a ias que igu aban en
la
biblio eca de es e pe sonaje
e an la Biblia, los d amas de Shakespea e, las comedias de Molie-
e y el Picwi
ck
de Dickens. Nos hallamos, pues, an e una "pis a"
como las que aduci ía Valle-lnclán pa a de ende se de Julio Casa-
es cuando es e le acusó de hab
e
plagiado a Casano a y a o os
au o es en sus Sona as. Pío Ba o
ja
demos ó conoce a ondo y
eco da bien las andanzas de Pickwick cuando habla en sus Me-
mo ias de Roches e ,
<l
e Goswell Road y de un coche o go do
que le ae a
la
memo ia
al
pad e de Sam Welle y a la dili
ge
ncia
en que iaja Jingle. Pe o la cabeza de Valle-Inclán uncionaba
m
uy
di e en emen e de la de Ba aja.
En
Valle podemos opeza
con desc ipciones, si uaciones o ases que es án casi li e almen e
omadas de o os au o es, si bien ma a illosamen e enga zadas en
LO
DICKE
N
SIANO
Y
LO
BAJORIANO
EN LAS
AVENTUR
AS
DE
PARADOX
167
el ambien e de la ob a c eada po don Ramón. Con Ba oja nunca
sucede eso: en él
la
s eniiniscencias li e a ias son agas, a mos é-
icas, gene ales y más bien a añen a
su
o ma de esc ibi una
no ela, a
su
concepción cons uc i a, que a de alles o pe sonajes
conc e os.
C eo que en es o eside la inspi ación pickwickiana
de
Pa a-
dox en un cues ión
de
o ma, de cons ucción ela i amen e
sue
l a,
y
-cosa
insepa able de
ello-
en la elación que gua da el p o a-
gonis a con odo lo demás que cons i uye la no ela. Vayamos po
pa es. En el supues o anuncio de pe iódico con que comienzan
los Picwick Pape s se de ine es e lib o como "a ai h ul eco d
o
he pe ambula ions, pe ils, a els, ad en u es and spo ing an-
sac ions" 2 de los socios del Pickwick Club, hile a
de
su
s an i os
que pudo suge i a Ba oja el la go í ulo de
su
p ime a ob a ma-
yo : "A en u as, in en os y mix i icaciones de Sil es e Pa adox".
Ni en Dickens
ni
en Ba aja son es as enume aciones cap ichosas:
esponden pe ec amen e a
la
concepción lineal pe o aza osa
de
la
na ación. En el p e acio que puso
el
inglés a la p ime a edición
en o ma de lib o
de
su Pickwick (1837), explica cómo, po habe
sido an es una no ela po en egas, es a ob a consis e an sólo en
una se ie de episodios conec ados en e sí, pe o
no
some idos a
un
a gumen o gene al: "no a ully in e wo en o ingeniously com-
plica ed plo can wi h eason be expec ed". "They a e a me e se ies
o
ad en u es, in which he scenes a e e e changing and he cha-
ac e s come and go like he men and women
we
encoun e in he
eal wo ld". 3
Es a úl ima ci a co esponde casi exac amen e
al
concep o de
"no ela abie a" que el au o asco pone en p ác ica po p ime a
ez p ecisamen e en las A en u a
s,
in en os y mix i icaciones de
Sil es e Pa adox. Al eseña es a no ela en
La
Le
c u a, don Juan
Vale a habló de una adición "pica esca" española eanudada aquí
2. " ... una
ie
l
c
ó
ni
ca de las deambulaciones, pe
li
g os. i
aj
es, a en u as y ac
i
i
da
des
depo i as .
..
"
3. "
..
. no
es
azonable
es
pe a que engan un a gumen o a i iciosamen e en e eji
do
ni
ingeniosamen e complicado". "Son una simple se ie de a en u as cuy
os
escena ii
os
sie
mp
e
cambian y cuy
os
pe sonajes
a
n y ienen como los homb es y mu
je
es que nos opeza
mos
en
el mundo eal".
168 JOSÉ MARÍA ALBERICH SOTOMA YOR
po
Ba oja, a pesa de que su p o agonis a iene poco de píca o.
Lo que in uía p obablemen e el ya anciano Vale a es que
se
a a-
ba
de
una
no ela a la an igua usanza, es deci , una
is a
de
episodios con el único hilo conduc o de su igu a p incipal,
lo
cual, cie amen e, es aba
en
línea c
on
una adición que se emon-
aba a Ce an es y a la . no ela pica esca española. Pe o al ez
es e en onque con lo español an iguo no se debía a que Ba oja,
que e a poco a icionado a nues os clásicos, lo quisiese así delibe-
adamen e, sino a que había omado como modelo
el
Pic
kwick
de
Dickens, epígono de la icción dieciochesca inglesa, la cual, a
su
ez, se alimen a en el Quijo e, el Guzmán de Al a ache y el Bus-
cón. El siglo XIX e muy p on o complica se la a qui ec u a
no elesca, que se hace mucho
má
s densa y bien amada
con
Bal-
zac y sus seguido es.
La
ob a de Ba oja esul a po cie o menos
a caica que la de dickens, o malmen e hablando (y en o os sen-
idos ambién), pues man iene al menos, sal o po las
página
s
dedicadas a la in ancia de Pa adox, la unidad de luga , y se desa-
olla' casi po comple o en el Mad id inisecula .
Hay o o aspec o en que el pa en esco de Pickwick con Pa a-
dox se hace pa en e, a sabe ,
lo
poquísimamen e a en u e os que
son ambos, a pesa de los í ulos o sub í ulos de sus espec i as
no elas. Viaje os
sí
son, e incluso o amundos en el caso de Pa-
adox, pe o de a en u e os u homb es de acción no se les puede
ilda . Las "a en u as" de Pickwick se educen a co e de ás del
impos o Jingle, con esul ados humillan es y cómicos pa a el pe -
seguido , a in e cede an e un pad e ecalci an e pa a que ap uebe
el
ma iJ11onio
de su hijo o a deja se enca cela po deudas an es
que some e se al chan aje de unos leguleyos uhanescos. Las
de
Pa adox, apa e sus agabundeos de hué ano, son aún menos
a iesgadas y se limi an a ealiza algunos in en os. es a ala ios y
poco en ables o a escapa se po los ejados al no pdoe paga a
su pa ona. Es á cla o, pues, que
ni
uno ni o o hubie an se ido
pa a hé oes· de las no elas de Cenan Doy le, ·de Julio Veme o de
Salga i.
Po el con a io, su e dade a unción -y ahí adica su mode -
nidad- es la de es igos de su sociedad y de su época. Dickens
u iliza a Pickwick y a sus amigos pa a pin a , con asgos de comi-
cidad pe o ambién con sus neg u as, la Ingla e a de los p ime os
LO
DICKENS!ANO
Y
LO
BAJOR!ANO
EN
LAS
A
VENTURAS
DE
PARAD
OX
169
años ic o ianos. La mayo la
de
sus escenas son
más
di e idas
que c í icas. El op imismo eina en la mayo pa e del lib o:
al
inal del iaje casi nunca al a una posada con una buena chime-
nea, un g an cuenco
de
"punch" y
un
buen ozo de "cold
bee "
con que qui a se el hamb e. Pe o el au o in e cala episodios
ela-
ados po algún pe sonaje, gene almen e de onos somb íos,
hi
s o ias
de
mise ia o
de
locu a (''The S olle 's Tale'', ''The S o y
o he Con ic
's
Re um", "The Manusc ip
o
he Old Cle yg-
man") 4 y al inal de la no ela hace a Pickwick íc ima
de
una
de
s
us
obsesiones, la pe e sidad del sis ema judicial y abogacil.
O o
mal social que obsedía a Dickens, po que lo hapía su ido en
sus
p opias ca nes, e a el
de
los pad es que no alimen aban o p o e-
gían a sus hijos como es debido, o que los i anizaban con a odo
de echo y azón, ema que
se
desa olla de múl iples o mas en
su
no ela p ime a -como ha obse ado muy bien S e en Ma cus- y
que explica po qué el p o agonis a suele hace de pad e sucedá-
neo.
En la no ela
de
Ba aja, la emp ana o andad
de
Pa adox
no
pa ece ene ninguna aíz au obiog á ica .. Es más bien una me á o-
a de la al a de Dio
s,
de
la poca e del asco en esa P o idencia
"p o ec o a especial de los gol os y
de
los abandonado
s,
lo cual
no
impide que de cuando en cuando les deje mo i se de hamb e
pa a que ap endan". Sil es e es simplemen e es igo, y luego íc-
ima,
de
la
du eza de la lucha po la ida en ese Mad id de
la
ju en ud de Ba oja; su pin u a es mucho más neg a que la
de
Dickens, y sob e odo
mu
cho más pe
si
mis a, mucho más deses
pe
-
anzad
a,
si bien Pa a
do
x y Diz se acaban ma chando ilusionados
a Valencia pa a p osegui allí sus imp
ác
icos negocios e in en-
o
s.
El inglés es ampó
al
inal de su ob a es a decla ación de
op imismo: "The e a e da k shadows on he ea h, bu i s ligh s
a e s onge in he con as . So ne men, like ba s o owls, ha e
be e eyes o he da kness han o he
li
gh . We, who h
a
e no
such op ical powe
s,
·a e be e pleased
o
ake one las pa ing
4.
"La
his o ia del pasean e", "El cuen o de la uel a del p esidia io",
"El
manusc i o del
iejo clé igo
".
170
JOSÉ MARÍA ALBERICH SO
TOMA
YOR
look a he isiona y companions o many soli a y hou s when he
b ie sunshine o he wo ld is blazing ull upon hem". 5
Aunque
no
u o que abaja de niño, como Dickens, en una
áb ica de be ún, Ba oja conocía bien el hampa de Mad id, se
había pa eado
lo
s subu bios y comenzaba ya a adop a
la
es é ica
del "mu ciélago" o del "buho", en la aseología dickensiana; la
so didez es la no a dominan e de
su
mundo no elesco; so didez
en los bohemios desas ados que edac an la e is a "Lumen",
so -
didez en la pensión de Doña Rosa y
sus
pupilos: so didez sexual
en la a is oc á ica amilia de los Al a ez Osso io. Pe o,
al
mismo
iempo, Sil es e (como
su
c eado ) "expe imen aba po odo lo
humilde
una
g an
si
mpa ía". Esa
so
didez y esa pob eza
no
son
na u alis as sino que es án ocadas
de
li ismo y de compasión,
como los chulos y los gol os en los cuad os, an ba ojianos,
de
Edua do Vicen
e.
Se
ha esc i o has a la saciedad
so
b e el quijo ismo de M . Pic-
kwick, epígono en eso ambién
de
los hé oes
de
aíz ce an ina
que pueblan la no ela ingle
sa
del XVIII. Quijo ismo que enía
dos aspec os undamen ales: la chi ladu a y el al uísmo.
Po
chi
-
lados, esos pe sonajes
podían
di e i
al
lec o
con
sus
ex a agancias; po al uis as, podían imbui le una lección mo al
o,
al
menos, hace le e lexiona sob e las injus icias del mundo.
Samuel Pickwick, Esq. enía, po supues o, las dos ace as. Como
el hé oe ba ojiano, padecía
la
chi ladu a pseudocien í ica y des-
lumb aba a sus secuaces con dise aciones sob e el o igen de l
as
lagunas de Hamps ead, con su eo ía de los peces gas e ós eos, o
con su descub imien o de una pied a de insc ipción mis e iosa,
causan e
de
la amosa "Pickwick con o e sy" que enza zó a
más
de
quince co po aciones cien í icas
de
o os an os países. Pe o
su
cualidad
más
p ominen e e a la bondad, bondad que así mismo
enía su lado cómico, pues
le
impulsaba a me e se en in en os
de
"des aze en ue os" que a menudo e minaban dejándolo
en
idí-
5. "El mundo
i
ene somb as oscu as, pe o sus luces son más ue es po el
con
as e.
Algunos, como los mu ciélagos y los buhos, en mejo en la oscu idad que en la luz, pe o
noso os,
qu
e ca ecemos de ales pode es óp icos. p e e imos lanza una úl ima mi ada de
despedida a los an aseados compañe os
de
an as ho as soli a ias cuando el e íme o sol de
es e mundo l
os
ilumina de lleno ...
LO
DJCKENSIANO
Y
LO
BAJORIANO
EN
LAS
AVENTURAS
DE
PARADOX
171
culo. Mas, al inal, a más o menos la go plazo, su inocencia y
su
bonhomie siemp e acababan iun ando. Pickwick apa ece
en
la
no ela de sope ón, sin in ancia
ni
ju en ud. No sabemos
ni
si-
quie a po qué es amoso, po qué iene
un
club de admi ado es y
leales amigos. Casi a la e minación de la ob a se nos dice que
había pasado su ida dedicado al come cio, que había amasado
una o uni a y que, po úl imo, e i ándose
de
los negocios, se
había p opues
o
iaja y e mundo, Es o suena a expedien e ama-
ñado a úl ima ho a po Dickens pa a jus i ica el papel
e
s imonial
de su pe
so
naje, papel insepa able de
su
unción como campeón
de una mo al
de
buenos sen imien os, mo al bu guesa muy ep e-
sen a i a del auge que es aban adqui iendo las clases medias
en
la
Ingla e a del Re o m Bill de 1832.
El quijo ismo de
si
l es e Pa adox -ya no ado ambién po Fe -
nando Baeza hace años- es muy
di
s in o, aunque
as
imis
mo
iene
su poqui o de bu gué
s.
A pesa de pe cibi su pequeña en a, que
e mina escamo eada po un pa ien e, Sil es e es pob e y no pue-
de
eje ce la ca idad con la muni iciencia
de
Pickwick, pe o
hace
a o es, p es a dine o que sabe no le
de
Yol e án, acoge po pie-
dad a
un
c iado que luego le des alija, acompaña
al
bohemio Pé ez
del Co al jun o a
su
lecho de mue e y has a se pe mi e, como
buen bu gués enido a menos, ene dignidad y enuncia a los
únic
os
ing esos que le pe mi en come , los de las clases que daba
en la casa de los co ompidos Ál a ez Osso io. Su al uísmo es
mayo men e, po al a de posibilidades ma e iales, cosa
de
sen i-
mien os, de sensibildiad mo al, y con algún que o
o
ebo de
dickensia
no
. Aunque Macaulay cali icó a una ob a pos e io del
g an
no
elis a ic o iano, Ha d Times, de "sullen socialism", sa-
bido
es
que Dicke
ns
no abogaba po ningún cambio polí ico, sino
po
un
"change
o
hea " po una sensibilidad social nue a. Sil-
es e Pa
a
dox es an icle ical, incluso an i eligioso, pe o
se
sien e
"casi c is iano" y "le
e
pu
gnaba la p ensa, la de
mo
c acia y el
so
-
cialismo". Po o o lado, le ho o izaba aún más lo que en su
iempo se llamaba "da winismo social":
"
-¿
Qué an a hace el débil, el impo en e.
-pensaba
él-
en
una sociedad complicada co no la que
se
p
esen a: en una socie-
dad ba
sa
da en la lucha po la ida, no una lucha b u al de sang e,
pe o no po se in elec ual menos e ible?".
172 JOSÉ MARÍA ALBERICH SOTOMA
YOR
Pa a esos de o ados imagina un o iginal "ma ade o
de
hom-
b es" donde
el
Es ado les p opo ciona ía " e inamien os" y
" olup uosidades" de úl ima ho a an es de elimina los; an asía
que po cie o ap o echó Valle-Inclán pa a el balnea io
de
suici-
das que nos b inda en su Sona a
de
In ie no.
El lado es a ala io y di e ido del quijo ismo
de
Sil es e
no
equie e apenas comen a io, y eside casi exclusi amen e
en
su
en usiamo po la ciencia y po
la
écnica, en usiasmo
de
un
hom-
b e que, sin o mación cien í ica sólida
ni
medios pa a eje ce
su
ocación, es á siemp e descub iendo el Medi e áneo. Don Juan
Vale a le llamó "semi-sabio ex a agan e", modelado sob e an í-
simos españoles como c een habe descubie o la cuad a u a del
cí culo, el mo imien o con ínuo
"y
o a in inidad
de
p imo es".
Tiene asimismo una cie a ace a au obiog á ica, pues
su
au o
nos
cuen a que, en
su
case ón de la calle
de
la Mise ico dia, su he -
mano Rica do, un al Riuda e s y él mismo solían dedica se a
"p oyec a a e ac os mecánicos".
No es e ela ningún sec e o añadi que ese au obiog a ismo
se ex iende a casi oda la no ela de 1901. Po esos años Ba oja
enía muchos ma e iales anecdó icos y pin o escos, de
su
p opia
ida, a los que
no
había dado aún salida li e a ia, y comienza a
hace lo con esa "no ela saco" o " nmana
cle '
donde se concen-
a
su
expe iencia de
la
bohemia mad ileña. Po sus páginas
des ilan, más o menos dis azados, algunos
de
sus con empo á-
neos: Ruiz Con e as, Valle lnclán, Alejand o Sawa, Rubén Da ío,
y has a su he mano Rica do y él mismo, panade os
de
ocasión,
bajo el seudónimo de Laba a. Igualmen e se empeña en inclui
ecue dos de su niñez en Mad id y en Pamplona, ado nándola a
con inuación con esa uga bajo
la
égida de M . Macbe h, que sue-
na ambién a algo dickensiano, al ez inspi ado po Oli e Twis
o Da id Coppe ield.
Ba oja mismo se au o e a a,
no
muy modes amen e, en
la
se
-
gunda apa ición del médico y panade o Laba a
al
inal
de
la
no ela: leía a sus in i ados una his o ia uculen a y mode nis a, a
lo Edga Allan Poe, esc i a po él:
"El con as e
de
lo que leía con
su
aspec o jo ial
de
homb e
sa is ec
ho
de
la ida e a cu ioso
...
los ojos en o nado
s,
bondado-
sos y son ien es... enía el ipo de un aile espi i ual y glo ón
al
LO
DICKENSIANO
Y
LO
BAJORIANO
EN
LAS
A
VENTURAS
DE
PARADOX
173
mismo iempo, de un homb e pesimis a y epicú eo, soca ón y
omán ico".
Hay
un desdoblamien o, pues, en e el Laba a-Ba oja au o de
la na ación y
el
p o agonis a Sil es e Pa adox.
La
iden i icación
au o -pe sonaje no
es
an g ande como se ía después en no elas
de la clase de El á bol
de
la ciencia o la Sensualidad pe e ida,
y, sin emba go, las opiniones,
los
sen imien os y la sensibilidad
de Pa adox son idén icos a los de Ba oja. Pe o los sepa a
el
hu-
mo ,
los
dis ancia el lado idículo y es a ala io del hé oe, de
mane a pa ecida a como Dickens u ilizó un pe sonaje cómico, M .
Samuel Pickwick, pa a da exp esión a sus sen imien os humani-
a ios y a
su
isión de la sociedad inglesa.
Quede cla o que he es ado e i iéndome odo el iempo al Pa-
adox
de
1901. El más a dío Pa adox, ey (1906) es ha ina de
o o cos al, y al ez me ocupe de él algún día.