LA ACTUACIÓN CONTRA EL EXPOLIO DEL PATRIMONIO ARQUEOLÓGICO
EN ANDALUCÍA
po
IGNACIO RODRÍGUEZ TEMIÑO
RESUMEN
Es e a ículo a a sob e el expolio p oducido po los apa a os de de ección de me ales en los
yacimien os a queológicos. En él se hace especial hincapié en las medidas ju ídicas y adminis a i as
adop adas po la Jun a de Andalucía pa a lucha con a es a plaga que amenaza con des ui una
pa e impo an e de nues o pa imonio a queológico.
ABSTRACT
This anide deals wi h he pillage p oduced by me al de ec o s in a chaeological si es. Special
emphasis is placed on he legal and adminis a i e s eps aken by he Jun a de Andalucía agains
his plague which h ea ens o des oy an impo an pa o ou a chaeological he i age.
1. INTRODUCCIÓN
El expolio, especialmen e en el sen ido amplio que el legislado ha dado a es e é mino, como pé dida,
des ucción o impedimen o pa a cumpli la unción a que es án llamados los bienes cul u ales (a . 4 de
la Ley 16/1985, de Pa imonio His ó ico Español, co obo ado po la sen encia del T ibunal Cons i ucional
17/1991), cons i uye sin luga a dudas una de las ex e nalidades más g a es y p eocupan es en e las que
ac úan sob e el pa imonio his ó ico de ca ác e a queológico, has a el pun o de cons i ui la lucha con a
el mismo un campo de concu encia compe encial en e odas las adminis aciones públicas, según azona
la ci ada sen encia en sus undamen os ju ídicos 3° y 7°.
Sin emba go, a pesa de es e econocimien o, la lucha con a el expolio a queológico no se ha ma e ializado
en una de las polí icas más desa olladas po las adminis aciones cul u ales. Ca encia que a ec a no sólo
al Es ado español, sino a odo el ámbi o eu opeo, si bien es no o iamen e conocido que es a lac a se ceba
especialmen e en los países del en o no medi e áneo, donde han su gido ci ilizaciones con g an esplendo
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en sus mani es aciones a ís icas y a esanales. Las causas de la al a de con ol en muchas de las ac i idades
que pod ían denomina se expoliado as son a iadas, pe o en gene al, aunque con no ables a iaciones en e
países icos y pob es, se educen a la ne as a combinación de una legislación poco adecuada y a la al a
de ecu sos humanos y medios económicos y écnicos su icien es pa a lle a a cabo una labo de sal agua da
e icaz, de un lado, jun o al es ado emb iona io de las polí icas p e en i as de di usión y p omoción pa a
encauza una p o ección ac i a, apoyada en el aumen o del ni el educa i o de la población de muchos de
es os países, que incida posi i amen e en la aíz del p oblema.
An es de p osegui , me pa ece necesa io hace cie as conside aciones en o no al expolio del pa imonio
a queológico con obje o de cen a el ema de es a exposición. Pos e io men e pasa é al análisis de la si uación
ac ual en la comunidad au ónoma de Andalucía, po se de donde engo mayo in o mación.
En p ime luga , es p eciso acla a que, en a as de la concisión, es injo la ampli ud an es mencionada
del é mino expolio a la de ealización de emociones de ie a clandes inas, no malmen e asociadas al uso
de de ec o es de me al, en busca de obje os an iguos des inados al coleccionismo pa icula . Es e ema esul a
se uno de los aspec os de la p o ección del pa imonio a queológico menos conside ados, a pesa de habe se
con e ido en la amenaza más ex endida debido a la popula ización del uso de es as máquinas, y a los pingües
bene icios que lle a apa ejado la en a ilegal de piezas a queológicas.
En segundo luga , debe indica se que se desconoce la magni ud del g ado de a ección que el expolio
ha pe pe ado al pa imonio a queológico, como ya señala a L. Caballe o (1982: 29) hace más de quince
a ios, sin que desde en onces has a aho a haya cambiado mucho la si uación a es e espec o. La opacidad
de es os da os su ge ob iamen e de encon amos an e una ac i idad clandes ina, ca en e de odo ipo de
con ol y, po an o, sin medios p ecisos pa a cualquie cuan i icación. Sin emba go, hab ía algunas ci as
que sí debe ían se conocidas, aunque uese de o ma ap oximada, po las adminis aciones concemidas.
Po ejemplo, se ca ece de una ap oximación iable del núme o de yacimien os, no ya "peinados" con de ec o es
de me al, sino obje o de amplios mo imien os de ie a con la in ención de exhuma es uc u as a queológicas,
especialmen e umbas, en las que expolia los ajua es. No malmen e es a a és de inspecciones di ec as
gi adas po écnicos o especialis as, as una denuncia, a al o cual yacimien o; la isi a a un me cadillo
o una colección pa icula ; o más comúnmen e, con la p esen ación an e los medios de comunicación de
una colección de obje os a queológicos equisada po las au o idades judiciales o policiales, como puede
en e e se la dimensión del daño causado po es e enómeno, siemp e en la c eencia de que con es os casos
sólo asoma la pun a del icebe g. Pe o poco más que conje u as se ponen encima de la mesa a es e espec o.
Algo más pod ía hace se. En los úl imos iempos la in es igación a queológica ha conocido un c ecimien o
exponencial de las ac i idades de p ospección, ealizadas aho a de o ma sis emá ica y de enida, y con una
es uc u ación de la in o mación en ichas p ediseñadas con obje o de no maliza la ecogida de da os. En
muchas de esas ichas no exis e la más mínima e e encia a si se ap ecian señales de habe sido expoliado
el yacimien o, algo ácil de obse a en la mayo ía de las ocasiones (Inies a 1996); en o as, como en las
de los in en a ios y ca álogos al uso en las adminis aciones, apenas se deja espacio pa a indica que ha
sido expoliado, pe o sin más p ecisiones en cuan o al á ea a ec ada o al olumen de los desmon es. En in,
de habe se omado en cuen a es os ex emos con su icien e conside ación, aho a end íamos un p ime inicio
de cuan i icación, al menos pa a las g andes á eas geog á icas a ec adas po el expolio, algo que sólo
conocemos de o ma in ui i a o en mues as posiblemen e no lo su icien emen e ep esen a i as.
En o o o den de cosas, an siquie a se iene idea ap oximada del núme o de de ec o is as en cada comunidad
au ónoma, aunque se sabe de la exis encia de asociaciones locales de a icionados a es a labo y de ede aciones
de és as a escala egional y es a al, como la asociación Ka mo en Ca mona (Se illa), ola Asociación Española
de De ec o is as, que además publica (o al menos lo hacía) un bole ín denominado
El Buscado .
Tampoco,
que yo sepa, se han usado es as ías pa a pone en conocimien o de los a iliados a las mismas, las obligaciones
legales que conlle a al p ác ica con espec o a los bienes in eg an es del pa imonio a queológico, po cuan o
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que el Código é ico del de ec o is a que se en ega al adqui i uno de es os apa a os es cla amen e insu icien e
pa a es os ines.
En e ce luga , la desp opo ción en e la magni ud de la a ea a emp ende y la escasez de medios dedicados
a ella ha p o ocado una sue e de adicional inhibición en las adminis aciones conce nidas, y en e los
expe os, que suplen la inac i idad con el lamen o (lo que L. Caballe o denomina en el abajo ci ado
"pesimismo gene alizado en los ambien es a queológicos") pa a, seguidamen e, deja de lado el p oblema
po conside a lo insoluble, p e i iendo o os campos más " en ables" en é minos de compensación de
es ue zos, elacionados con las ac uaciones de policía adminis a i a y el es ablecimien o de cau elas pa a
u ela el pa imonio a queológico en ac i idades legales ( undamen almen e ob as públicas y p i adas).
Po supues o, exis en azones su icien es pa a jus i ica el papel de Je emías desempeñado habi ualmen e
po los a queólogos. Pe o ambién es cie o que, a ue za de o illa el p oblema, pa adójicamen e se le ha
dedicado poca a ención, aunque sea en aspec os pun uales; que quienes ienen alguna expe iencia en es e
campo, debido a es a ma ginación, nunca han conside ado ele an e ansmi i la, o no han encon ado los
o os idóneos pa a hace lo; que se ha clamado po leyes ep eso as de las conduc as expoliado as, pe o
ha al ado ei indica de la adminis ación campañas educa i as de di usión sob e el papel de la a queología
en la sociedad, más allá del ap ecio po los obje os an iguos, o de espe o po los monumen os, como se
ha hecho en o os países. I alia, con su campaña "S op al andalismo g á ico", inicia i a di igida hacia
los más jó enes pa a conciencia los sob e los e ec os noci os de los g a i os en monumen os, o más
especí icamen e la mues a i ulada "¡P ocedencia desconocida!", p esen ada en Kassel en 1995 (ci ada
en Fe nández Gómez 1996: 285), o ecen un buen ejemplo a segui . En España, po el con a io, como
e emos más abajo, apenas exis e algo compa able a pesa de las innume ables exposiciones que se celeb an
anualmen e elacionadas con la a queología. Igualmen e ue casi nulo el eco que u o en medios o iciales
y p o esionales la Recomendación 921 (1981) de la Asamblea Pa lamen a ia del Consejo de Eu opa, ela i a
a de ec o es de me ales y a queología (Caballe o 1982).
Po úl imo, en e es as conside aciones p e ias, hab ía que hace mención al impo an e es ue zo no ma i o
en ma e ia de pa imonio his ó ico y cul u al, ealizado po pa e de los legislado es au ónomos, a pa i
de la p omulgación de la LPHE. De una u o a o ma, se ha hecho común en odas es as no mas p ohibi
el uso de de ec o es de me al en yacimien os a queológicos. Sin emba go, en ocasiones, la al a de una
expe iencia p e ia ha mo i ado di icul ades pa a ajus a bien la ipi icación de las conduc as in ac o as,
dando luga a p oblemas de in e p e ación a la ho a de incoa un expedien e sancionado po es a causa;
o bien, más ecuen emen e, es as no mas se limi an a edunda en los con enidos ya exp esados po la LPHE.
Caso pa adigmá ico de es a úl ima e en ualidad es el Dec e o 58/1994, de 11 de ma zo, de la Conseje ía
de Cul u a y Tu ismo, de no mas sob e p ospecciones a queológicas, u ilización y publicidad de apa a os
de ec o es de me al, de la Jun a de Cas illa y León. En la exposición de mo i os se jus i ica la necesidad
de es a no ma en co egi la pé dida de yacimien os a queológicos p oduc o de la ebusca de ma e iales
a queológicos po pa e de pa icula es, ac i idad ag a ada po el uso de de ec o es de me al. La es a egia
seguida en el ci ado Dec e o ha sido asimila la búsqueda de me ales con de ec o es a las p ospecciones
a queológicas (a ículo 2.b.), ac i idad suje a a la au o ización de la Conseje ía, eco dando la obliga o iedad
de da pa e del cualquie hallazgo a la adminis ación, sin pe juicio de las esponsabilidades y sanciones
a que diese luga la p ác ica de ales ac i idades sin la debida au o ización.
Como se ha señalado en o as ocasiones (Que ol y Ma ínez 1996: 251; Maldonado, inédi o), es a no ma
p ome e más de lo que se a e e a dispone . Las p ospecciones desc i as en su a ículo 2.b. lo son po que
el Dec e o lo dice, pe o lo segui ían siendo aunque no lo dijese. Si se p ueba que un suje o ealiza el examen
de un e eno con un de ec o de me ales con la inalidad de busca obje os suscep ibles de se es udiados
a queológicamen e, se a a ía de una p ospección a queológica aunque el Dec e o no lo señalase exp esamen e,
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con lo cual su a iculado no apo a nada a la p oblemá ica que en aña la ins ucción de un expedien e
sancionado . En in, como ace adamen e azona Maldonado, pa a ese iaje no se p ecisan al o jas.
Pe o quizás lo más llama i o de es a eclosión de no mas au onómicas sea la al a de elación en e las
nue as obligaciones impues as a las adminis aciones enca gadas de pone las en p ác ica y los medios de
que disponen pa a hace lo. Se da la ci cuns ancia de que, en muy pocas ocasiones, la apa ición de una de
es as leyes ha enido como consecuencia la ampliación de los ó ganos adminis a i os di ec amen e implicados
en ela su cumplimien o. Ca encia que habi ualmen e se enca gan de eco da las ecomendaciones
in e nacionales y que, en el Es ado español, el p opio legislado au ónomo ha comenzado a pone de mani ies o
en el p eámbulo de algunas de es as leyes sob e pa imonio his ó ico y cul u al.
Es a al a de medios humanos se aduce especialmen e en una descompensación de la ac uación adminis-
a i a. Habi ualmen e, se concen a odo el es ue zo en la p oducción del ac o adminis a i o (sea in o me,
esolución u o o cualquie a), pe o pos e io men e no se lle a a cabo un con ol e icaz, median e inspecciones,
pa a asegu a que lo in o mado o esuel o se ma e ializa en los é minos indicados.
Buena mues a de es a al a de con enidos conc e os pa a acome e la lucha con a el expolio, an o a
ni el de expe iencias como de indagación o e lexiones, se e leja en la escasez de abajos publicados sob e
es e ema, aunque a o unadamen e es án empezando a se más no males en los úl imos a ios (Caballe o
1982; Bení ez de Lugo y Sánchez-Sie a 1995; Que ol y Ma ínez 1996; Fe nández Gómez 1996, en e
o os). En es e sen ido, caben des aca , además de con ibuciones pa icula es en a ículos, lib os o in o mes
adminis a i os, el cu so dedicado a la p o ección del pa imonio his ó ico especialmen e di igido a los
cue pos y ue zas de segu idad del Es ado, o ganizado po la Conseje ía de Cul u a y Educación de la Región
de Mu cia en 1994
(Cu so...
1996) y las Jo nadas celeb adas en Á ila en 1997, p oduc o de la colabo ación
en e la Jun a de Cas illa y León y la Gua dia Ci il
(Jo nadas...
1998), que han dejado sendas publicaciones
del máximo in e és.
No obs an e, suele se ecuen e en la mayo ía de los abajos ellena el espacio epi iendo una y o a
ez las disposiciones legales igen es, an o en el de echo adminis a i o como penal, sob e la p o ección
del pa imonio his ó ico de ca ác e a queológico, sin a anza ni una sola p opues a sob e cómo palia es a
plaga o qué es a egia segui pa a con ola de e minados aspec os de la misma. Mucho menos explica
qué expe iencias han desa ollado las adminis aciones compe en es en es e e eno.
En esumen, es amos an e un campo de ac uación que iene de an iguo, pe o que es á p ác icamen e
in ac o, incluso en el ma co de ac uación de las más al as ins i uciones, como co obo a el con enido di igido
hacia es a p oblemá ica conc e a (el expolio de yacimien os a queológicos) incluida en el "Decálogo pa a
la lucha con a el expolio" elabo ado po el Minis e io de Educación y Cul u a, como conclusión de la eunión
del Consejo de Pa imonio His ó ico, celeb ada en Alcalá de Hena es, el 20 de eb e o de 1998 ("Se es udia án
medidas conc e as y especí icas pa a e i a el expolio en yacimien os a queológicos an o e es es como
subacuá icos",
Hispania Nos a,
71/72, ab il de 1998: 16).
Te mino es e p eámbulo con una p ime a conclusión: en es e es ado de cosas esul a u ópico pensa
que las adminis aciones cul u ales puedan ellas solas cumpli y hace cumpli la ley en es a ma e ia. Es o
es, ena el expolio.
2.
SITUACIÓN ACTUAL EN ANDALUCÍA
P oduc o de la poca dedicación dispensada a es e ema se han consolidado ópicos que enmasca an una
ealidad cie amen e más compleja, desconocida y amenazan e.
Según mi p opia expe iencia, iniciada a mi ad de los ochen a como a queólogo municipal en Écija (Se illa),
si uada en el co azón de una de las zonas más ac i as en cuan o al come cio ilíci o de piezas a queológicas
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y al de ec o ismo se e ie e, los hábi os expoliado es han cambiado en los úl imos a ios. Es a ci cuns ancia
me ece cie o análisis de allado.
La expansión del uso de de ec o es de me al, in oducido en Andalucía po algunos es adounidenses
de las bases de u ilización conjun a de Ro a (Cádiz) y Mo ón de la F on e a (Se illa), coincidió con la
o u ación p o unda median e subsolado es de muchos campos de labo has a en onces dedicados al cul i o
del oli a , lo que acili ó hallazgos mone a ios, y me álicos en gene al, cie amen e espec acula es, así como
la en ada en un me cado consolidado, pe o aún no sa u ado, de nume a io en acep able es ado de conse ación,
sen ando las bases de un come cio en able pa a quienes salían al campo a busca monedas p o is os de
ales apa a os. Es as máquinas ue on ápidamen e come cializadas po la casa Whi e's, la única que po
esas echas enía una sucu sal adicada en Mad id.
En e es a p ime a ola de buscado es se hallaban coleccionis as locales de co e e udi o, como V. Du án,
au o de un lib i o sob e la ba alla de Munda basado en los hallazgos ealizados po él mismo en los
yacimien os del en o no de Écij a (especialmen e un bo ón de pla a con las iniciales de A. Va o, como es
sabido gene al pompeyano mue o en esa ba alla, y que, as se comp ado po el cabildo as igi ano —al
igual que el es o de su colección— se encuen a ac ualmen e en pa ade o desconocido, sin que nadie sepa
da azón de qué ha pasado con esa pieza) (Du án 1984). Sus hipó esis y las e idencias que las sus en aban
ue on bien ecibidas en el ámbi o uni e si a io y, pos e io men e, con la indispensable ayuda de un especialis a
en la época, eelabo ó es e abajo en un ono más aco de con los usos cien í icos, depu ándolo de oda
la hoja asca e udi a p esen e en la p ime a edición (Du án y Fe ei o 1984). Es os coleccionis as locales,
no malmen e, no solían ende piezas, sal o en casos de apu o económico se e o. Jun o a ellos, apa ece án
los a icionados, con ni eles socioeconómicos más bajos, que no buscaban an o la colección p i ada p opia
como el ánimo de luc o, abie o po las expec a i as come ciales del negocio numismá ico.
Con el iempo és os e mina án po desplaza a aquéllos, que pasa on a se me os espec ado es del nue o
p oceso que se es aba desa ollando. E ec i amen e, la a luencia de an icua ios, coleccionis as e ins i uciones
museís icas, nacionales y ex anje os, de e minó la con e sión de algunos de es os a icionados en in e -
media ios de come cio ilegal de obje os an iguos que, como al apodado "El ba be o de La Lan ejuela" o
al ambién ba be o y p opie a io del ba
El Dena io,
de Écij a, les supuso un acep able cambio a mejo en
su ni el de ida (ac ualmen e es e ba ha cambiado de dueño y nomb e). Las no icias de au én icos "pelo azos"
animó a muchas pe sonas a lanza se al campo en busca de monedas y o os obje os me álicos an iguos.
Ob iamen e, no puedo si quie a suge i un núme o ap oximado de cuán os empeza on es a a en u a.
Habi ualmen e se habla de miles de pe sonas, asociándolo al pa o ag ícola. Bien, aunque sea indudable
la elación en e ambos enómenos, esas ci as, publicadas ecuen emen e en los medios de comunicación,
me pa ecen una exage ación. Como da o puedo señala que a mi ad de los ochen a en Écija había una docena
co a de buscado es clandes inos en ac i o; me cues a pensa que algunos a ios an es hubiese muchos más.
Es a edad de o o du ó poco. La pues a en cul i o de esas ie as ajo apa ejada el abono de las mismas
con p oduc os ni ogenados y os a ados, que a acan el me al eliminando la pá ina y co oyendo la pieza.
Amén de ello, el me cado se in lacionó de piezas con la consiguien e bajada de los p ecios. De hecho,
ac ualmen e en los me cadillos calleje os la inmensa mayo ía del nume a io se ende al peso, azón po
la cual las monedas no se limpian ni clasi ican, y se exponen jun o a o os obje os me álicos inde e minados.
Es a caída de los obje os au én icos ha inducido a ios cambios pa a eajus a la ac i idad del de ec o is a
y el negocio de la en a de an igüedades al nue o escena io. De una pa e, ha animado la en ada de imi aciones
en el me cado, p o ocando ince idumb e en comp ado es poco expe os. Con bas an e más epe cusiones
pa a nues o in e és, ambién ha sido la causa de la expansión de la es e a de in luencia de los de ec o is as
a o as zonas de Andalucía como la ega an eque ana, Ronda y las campiñas jiennenses, con o mándose
así un iángulo, ci cunsc i o más o menos al alle del Guadalqui i , con inclusión de algunas egas pe i é icas
y zonas de cos a, donde se p oduce la inmensa mayo ía de es a modalidad de expolio a queológico e es e.
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La ampliación de la ac i idad dep eda o ia ocasionó, a su ez, una doble ees uc u ación. En p ime
luga , apa ecen las edes de buscado es, que iajan en g upos de es o cua o pe sonas, abajan a des ajo
y compa en a medias las ganancias. Además, las máquinas usadas no ienen po qué pe enece les, es ecuen e
el alquile o la comp a a plazos a los in e media ios, que eciben a cambio la exclusi idad en maneja el
p oduc o de la apiña, descon ando el pago del plazo de la comp a o el alquile en especies. Al menos es o
se deduce de algunas in e enciones del SEPRONA en que el p opie a io de las máquinas in e enidas
no es aba en e los buscado es.
En segundo luga , se p oduce un nue o eajus e: an e el de e io o i e e sible de los obje o me álicos
no nobles, el expolio se ex iende a obje os an iguos de odo ipo (escul u as de pied a, ce ámica, asos de
id io, e cé e a), que ienen igualmen e cabida en el mundo del coleccionismo an icua is a. Pa a es e menes e
se usan ambién los de ec o es de me al. E ec i amen e la se ial sono a emi ida po es os apa a os se apaga
cuando pasa sob e una es uc u a de áb ica. Una dies a ba ida pe mi e a e igua si la es uc u a en e ada
se a a de una umba o un mu o de i ienda. E iden emen e pa a es e ipo de abajos un apa a o media-
namen e bueno p o undiza bas an e más que cuando se a a de localiza una moneda, cuya masa es
in ini amen e meno . Una ez encon ada una umba, en pocas ho as le an an una nec ópolis en e a,
no malmen e po la noche a la luz de los a os de un ehículo, es ableciendo un u no o a i o de descanso.
Sánchez A oyo (1998: 143 s.) ha es ablecido una di isión simila a la que plan eo aquí, pe o no de
ca ác e p og esi o en el iempo, sino como di e sas ace as del
modus ope andi
de los expoliado es, lo
que ambién esponde a la ealidad.
Pod ía esumi señalando que hoy día son menos quienes se dedican a sali al campo en busca de obje os
me álicos o de o o ipo, e incluso ya no lo hacen con la ecuencia, casi dia ia, de hace ein e o ein icinco
años, pe o a cambio quienes lo hacen es án mejo o ganizados y ienen más mo ilidad, con lo cual el des ozo
que p oducen es signi ica i amen e mayo .
Recien emen e, la Di ección Gene al de la Gua dia Ci il ha mos ado en di e sas ocasiones (po ejemplo,
en la eunión del Consejo de Pa imonio His ó ico an es mencionada) una es adís ica sob e las ac uaciones
del SEPRONA en es a ma e ia, en la que apa ece Andalucía como la comunidad donde se p oduce
ap oximadamen e el 70% del expolio den o del Es ado (Sánchez A oyo 1998: 142). Bien, ya se ha is o
que Andalucía es un luga p e e en e pa a la comisión de es os ac os ilíci os, pe o semejan e desp opo ción
es más que cues ionable. Pa a empeza la es adís ica enume a las denuncias ealizadas po dicho se icio
y no odo los expolios come idos en los yacimien os; o sea que los da os expues os dependen en al o g ado
de un cúmulo inde inido de a iables humanas, imposibles de p ecisa y e alua , como puede se la mayo
sensibilidad hacia es a p oblemá ica en e sus miemb os. A es e espec o, debe oma se en cuen a que en
echa an emp ana como 1986, el Gobie no Ci il de Se illa emi ía la ci cula núme o 2, de ese a io, publicada
en el Bole ín O icial de la P o incia, de 5 de mayo, en la que se ad e ía a los cue pos y ue zas de segu idad
sob e "la esponsabilidad en que pod án incu i , con o me a las no mas que exp esamen e se ci an en la
p esen e Ci cula [se e ie e a la LPHE], cuan as pe sonas, ísicas o ju ídicas, ealicen ales ac i idades
[el uso de de ec o es de me al en yacimien os a queológicos] sin la p ecep i a au o ización o icial". Desde
en onces son ecuen es los cu sos dedicados a los miemb os del SEPRONA sob e ac uaciones ilíci as sob e
el pa imonio a queológico.
Po o a pa e, como no ma, una es adís ica debe ía e leja las di e encias en e una población de da os
homogéneos y, en es e caso, no lo son. Me explico. No pa ece cohe en e compa a comunidades unip o-
inciales como Mad id o Mu cia con o as plu ip o inciales, caso de Andalucía, con una ex ensión de casi
un e cio de oda la Península Ibé ica, sin aplica coe icien es de co ección; o, siguiendo es a misma línea,
pone en el mismo saco zonas donde la inmensa mayo ía del suelo ús ico es á a ado —y po an o la ac i idad
del buscado es más ac ible— con o as, como Galicia, As u ias o Can ab ia, con una cobe u a ege al
es able que di icul a el de ec o ismo. En conclusión, omando en cuen a los da os b u os de denuncias del
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SEPRONA, no cabe conclui la abismal dis ancia en e el expolio en Andalucía y el es o de comunidades
del Es ado español como se ha hecho, sin que es a obse ación deba en ende se como negación de que
e ec i amen e es a comunidad au ónoma su e un al o índice de expolio.
La espues a de la Conseje ía de Cul u a de la Jun a de Andalucía an e las denuncias de ac i idades de
los de ec o is as, p esen adas sob e odo po el SEPRONA y, en meno medida, po las policías locales
y la policía judicial, ha a iado ene! cu so del iempo, pe o has a la echa se ha concen ado en la ins ucción
de expedien es sancionado es a quienes han sido so p endidos con de ec o es de me al en yacimien os
a queológicos. En es e p oceso ha sido c ucial la p omulgación de la Ley 1/1991, de Pa imonio His ó ico
de Andalucía.
La len i ud de es a espues a y lo menguado de sus esul ados, a p ime a is a, ha p o ocado la deses-
pe ación en e quienes ienen conocimien o, de o ma más o menos di ec a, de las piezas a icadas ilegalmen e
en los úl imos a ios. Desespe ación que p ocu an comba i abogando po o as medidas pa a ecupe a esas
piezas, como la comp a o, al menos, la publicación (Fe nández Gómez 1996). Es a pos u a, esencialinen e
posibilis a, coincide básicamen e con la ac i ud man enida po muchos países del no e de Eu opa en elación
con los de ec o es de me al. En el Reino Unido la búsqueda de me ales an iguos en yacimien os no es á
p ohibida, aunque exis e una conciencia cla a del daño que come en. Sólo se p ecisa el pe miso de la p opiedad
de los e enos. No obs an e, en Ingla e a, al menos, English He i age (1991) ha dis ibuido unas
by-laws
egulado as de es a ac i idad, es ableciendo la con eniencia, ampliamen e seguida po las casas come cia-
lizado as de es os a e ac os, de inclui un lib e o en el que se ecue da la p ohibición de p ospec a en
yacimien os p o egidos
(schedule)
a los e ec os p e is os en la Ancien Monumen s and A chaeological
Á eas Ac de 1979. También se ecue da la idoneidad de o ece al museo local más ce cano aquellos hallazgos
más sob esalien es, cuya adquisición, en su caso, se e ec úa median e comp a.
Po o a pa e, las eglas gene ales que igen en los casos de hallazgos casuales en e enos públicos
y p i ados en el Reino Unido ienen una excepción impo an e, cuando lo hallado es á compues o po me ales
p eciosos. En es e caso, el hallazgo pasa a la Co ona. Es la conocida como Ley del T easu e o e. Su o igen
es medie al, aunque sigue en igo en el Reino Unido. Se aplica, cada ez con un c i e io más es ic i o,
a obje os hechos de o o, pla a y pied as p eciosas. En o igen se a aba de una no ma des inada a inancia
los gas os del gobie no, pe o la si uación hoy día es bas an e dis in a: los de echos de la Co ona sob e los
hallazgos de eso os, du an e los úl imos cien a ios, han sido el medio pa a p o ege piezas de in e és pa a
la comunidad y no una uen e de ing esos pa a el gobie no. Cuando el B i ish Museum desea queda se con
un hallazgo aplicando sob e él el de echo de la Co ona, no malmen e paga su alo a quien lo ha encon ado.
Debe añadi se que es opinión común en e los ju is as (O'Kee e y P o 1984) que si bien la Common
Law inglesa iene muchos ejemplos de p incipios y concep os que pe mi en adecua usos o igina ios de
cie os de echos pa a a on a a las nue as expec a i as gene adas po la sociedad mode na, en el caso de
el easu e o e, los jueces no han sabido adecua la a las exigencias de una p o ección de los hallazgos
a queológicos. Es a si uación es pa icula men e p eocupan e po cuan o que no se ha conseguido c ea
un égimen ju ídico especí ico pa a es as si uaciones. Po ello la adecuación de la Ley del T easu e o e
pa a o o ga p o ección a los hallazgos a queológicos es á ampliamen e con es ada. Teniendo p esen e que
el de echo es sólo sob e los elemen os me álicos de o o y pla a, su aplicación li e al iende a di idi el hallazgo
en e los obje os ealizados en me ales nobles y el es o. Incluso en el caso A o ney-Gene al o he Duchy
o Lancas e . G.E. O e on ( a ms) L d., de 1980, se ealiza on análisis me alog á icos pa a de e mina
si el con enido de las monedas e a pla a o una aleación en la que es e me al e a sólo una pequeña pa e,
y en azón de ello no es a suje o el hallazgo al de echo de posesión de la Co ona.
Pa a O'Kee e y P o , a la is a de la inadecuación de la Ley sob e el T easu e o e, es una pena que
el Reino Unido no haya seguido el ejemplo sueco aboliendo la aplicación de es a ley a los es os a queológicos
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o bien, siguiendo el ejemplo danés, se haya ampliando su con enido pa a o o ga a los es os a queológicos
una con enien e cobe u a ju ídica.
Po no ex ende me excesi amen e en es a di agación, sólo señala é que pa a la no ma i a española,
sin emba go, los bienes a queológicos son de dominio público, si uación a la que se ha llegado en a dua
dispu a con el de echo a la p opiedad p i ada consag ado en el Código ci il, p oceso que ha co ido de
la mano de una p o unda e isión del de echo a la p opiedad p i ada en a as a edimensiona lo desde una
concepción que pa e de su unción social (Ba e o 1990 y Aleg e 1994). No obs an e, la conside ación
demanial de los bienes de ca ác e a queológico es á con inuamen e siendo cues ionada en la p ác ica po
los p opios jueces: cuando decomisan obje os a queológicos a buscado es clandes inos o poseedo es de
colecciones ilegales, de uel en es os bienes an e la p esen ación de cualquie í ulo de p opiedad ( ac u a
de comp a, po ejemplo), a pesa de se la imp esc ip ibilidad una de las ca ac e ís icas del demanio. También
debe oma se en cuen a que la LPHE ha cambiado el elemen o indicado adicional (la an igüedad) pa a
de e mina la pe enencia de un bien al pa imonio a queológico, po el de la me odología cien í ica, ac edi ada
po la a queología, usada en su es udio. Es a de inición del pa imonio a queológico, más aco de con las
di ec ices emanadas de la p opia disciplina, iene e ec os ju ídicos impo an es y no edosos (po ejemplo,
en la alo ación económica de las piezas a queológicas expoliadas debe ía añadi se al p opio del obje o
el cos o de la ac i idad cien í ica no hecha).
Las ías abie as po la ins ucción de expedien es sancionado es u o as p ác icas adminis a i as (de echo
a an eo y e ac o, e cé e a..), de un lado, y la pos ulada po F. Fe nández no son ocasionalmen e incompa ibles,
como da a en ende es e au o , pe o la lucha con a el expolio se o alece ía si se siguiesen de e minados
compo amien os deon ológicos en e los p o esionales y las ins i uciones públicas y p i adas implicadas
siguiesen polí icas cohe en es con es a p oblemá ica, algo que no siemp e sucede. Al inal de es e abajo,
ol e é sob e es e ema, de momen o cabe ad e i que, en núme os absolu os, el mon o de expedien es
ami ados en Andalucía supe a con c eces al de las demás comunidades au ónomas, según comunicación
o al de A. Yáñez, quien es á ac ualmen e ul imando un es udio sob e expedien es sancionado es po es a
causa en el Es ado español en e 1985 y 1995.
2.1. Los expedien es sancionado es po uso de de ec o es de me al
Inicialmen e (es o es, desde la asunción de compe encias po la Conseje ía de Cul u a en 1984), la mayo
pa e de las denuncias ue on gua dadas sin mayo ami ación. Pos e io men e, con la en ada en igo
de la LPHE (1986) se p ocedió a pone en ma cha los expedien es que se habían acumulado. Se es udia on
y clasi ica on las denuncias exis en es con obje o de ab i , si p ocedía, expedien es sancionado es. Sin emba go,
an o las emi idas con an e io idad a la en ada en igo de la LPHE, como la mayo ía de las que podían
suje a se al ampa o de sus de e minaciones, se a chi a on al en ende que al aba ipi icación de las conduc as
de los buscado es de es os, po cuan o que si bien la LPHE condena el expolio, no dibuja ní idamen e la
conduc a in ac o a.
E ec i amen e, el a ículo 4 LPHE habla de adopción de medidas con a el expolio, que después no ienen
e lejo en el a ículo 76 LPHE, donde se ipi ican las conduc as in ac o as. En es a misma línea, se in e p e aba,
po pa e de los ins uc o es de expedien es sancionado es, que lo dispues o en los a ículos 41.1 y 41.2
LPHE es aba des inado a some e a p e ia au o ización de e minadas p ác icas: p ospecciones y exca aciones
(a . 42 LPHE) cuyo obje i o p ima io es la in es igación, como se deduce de las de iniciones que da el
legislado de ambas écnicas, consecuen emen e lo dispues o ene! a ículo 76.1. , en elación al 42.3 LPHE
(es o es, la ealización de es as ac i idades sin au o ización), no es aplicable a la conduc a de los de ec o es
de me al, al no se la in es igación su obje i o, y su mé odo no asimilable écnicamen e a la p ospección.
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Igualmen e ha enido incidencia nega i a en la esolución de expedien es sancionado es adminis a i os
el hecho de que los denuncian es hayan p esen ado, an e el ó ganos judicial co espondien e, denuncia de
los hechos, ya que po ía penal el escaso alo de los obje os habi ualmen e encon ados en posesión de
los usua ios de de ec o es de me al ha p opiciado su sob eseimien o. Resuel o el caso penal con esa mo i ación,
el expedien e adminis a i o pe día e ec o. Además de ello algunos ins uc o es usaban los mismos a gumen os
esg imidos po los jueces pa a esol e los expedien es adminis a i os sob eseyéndolos. Con especial
ecuencia se aducía el a gumen o de no es a los e enos, donde se encon aba el impu ado de la acción,
decla ados como zona a queológica. Ex emo és e que, a o unadamen e, ha ido cambiando con el iempo
pa a adecua se más a los p ecep os de la legislación cul u al.
La LPHA, apa ecida en 1991, en su a ículo 113.5 sí ipi ica el uso de de ec o es de me al como conduc a
in ac o a, posibili ando la ins ucción de expedien es sancionado es que, además, pasa on a se compe encia
de las dis in as delegaciones p o inciales de la Conseje ía de Cul u a.
Desg aciadamen e, debido a la di icul ad de acceso a los a chi os p o inciales no he podido p esen a
una abla con el núme o de denuncias p esen adas, cuán as se han con e ido en expedien es sancionado es
y cuáles han sido sus esul ados. Los da os que p esen o son, pues, necesa iamen e pa ciales. Pa a el pe iodo
1984-1991, en ci as edondas, encon amos los siguien es supues os: 350 denuncias, 180 incoaciones e
ins ucciones, 80 esuel os, bien sancionando bien sob eseyendo. A pa i de ese momen o, po la imposibilidad
ya aludida, sólo he podido maneja expedien es is os en los se icios cen ales en ía de ecu so; es deci ,
aquellos que se han esuel o po las delegaciones p o inciales con mul as pa a los impu ados y és os han
ecu ido an e la Conseje ía de Cul u a. El núme o o al de expedien es is os po es a ía en e 1992 y
1998 ha sido de 212, ob iamen e no odos se han esuel o a i icando la esolución ecu ida. Signi ica i a-
men e, el T ibunal Supe io de Jus icia de Andalucía ha allado a o ablemen e a las esis de la Conseje ía
de Cul u a los casos is os po la Sala de lo con encioso adminis a i o has a el momen o (687/1993,
2538/1994, 2114/1995, 2129/1995, 2301/1995, 484/1996, 939/1996, 940/1996 y 2026/1996, la p ime a
de las cuales se a a de expolio subacuá ico).
Dada la di e encia de uen es de in o mación, huelga es ablece compa aciones o análisis cuan i a i os
sob e los expedien es sancionado es ins uidos po la Conseje ía de Cul u a en e 1984 y 1999. No obs an e,
jun o a llama i as a iaciones p o inciales, cuya jus i icación se á posible cuando se haga un es udio de
las denuncias emi idas po los cue pos y ue zas de segu idad del Es ado, quizás lo más in e esan e de la
expe iencia acumulada a lo la go de es os a ios haya sido el desa ollo in e p e a i o dado a los di e sos
p ecep os sob e los que gi an es os expedien es, po cuan o que son pe ec amen e ex apolables a los nue os
ma cos legales su gidos de las leyes au onómicas.
A es e espec o, ienen p e e encia los obs áculos legales con que se han opezado los ins uc o es pa a
pode p oba que ealmen e los impu ados come ie on la in acción. Pa a ello, el pun o cla e, siguiendo
con lo expues o sob e la LPHE, ha sido la cues ión de las p uebas indicia ias. Como ya se ha señalado,
muchos expedien es se habían sob eseído alegando los ins uc o es que no exis ía posibilidad pa a p oba
que las pe sonas so p endidas con de ec o es de me al enían la p e ensión de encon a es os. Es a
in encionalidad de busca ma e iales a queológicos solamen e en con adas ocasiones pod ía se ' obje o de
p ueba di ec a y de ahí que, en la mayo ía de los expedien es sancionado es incoados po es a causa, se
haya acudido a la p ueba indicia ia pa a pode impu a la in acción a los expedien ados.
Pa a en ende el alo de es e ipo de p uebas debe acudi se a la p opia ju isp udencia, po ejemplo la
STC 174/1985 sob e el alo de es e ipo de p uebas. De acue do con ella, la p ueba indicia ia ha de pa i
de unos hechos plenamen e p obados. De esos hechos, que cons i uyen los indicios, debe llega se a a és
de un p oceso men al azonado y aco de con las eglas del c i e io humano, a conside a p obados los hechos
cons i u i os de deli o o in acción.
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ano a odas las ansacciones de bienes insc i os ene! Ca álogo Gene al del Pa imonio His ó ico Andaluz
y, en odo caso, supe io es a cincuen a a ios de an igüedad. Es e lib o de egis o hab ía de segui un modelo
o icial ap obado po la Conseje ía de Cul u a (a ículos 46 LPHA y 67 a 71 del Reglamen o de P o ección
y Fomen o del Pa imonio His ó ico de Andalucía de 1995).
3. LA DIFUSIÓN DEL PATRIMONIO ARQUEOLÓGICO COMO INSTRUMENTO
DE PREVENCIÓN
Exis e una lógica coincidencia en e quienes se en en an a la cues ión del expolio en aboga po medios
educa i os y de sensibilización social como in e sión más segu a, a medio y co o plazo, pa a e adica
en g an medida an o las p opias conduc as expoliado as como la indi e encia social hacia la sang ía del
pa imonio a queológico que conlle a.
La Recomendación 921 del Consejo de Eu opa dice en su sex o conside ando "Aleg ándose del in e és
del público en la a queología, pe o deseando omen a el in e és a a és de un g ado de in oluc ación supe io
de un público esponsable en a queología y una mejo ap eciación de las e idencias que la in es igación
a queológica puede e ela " pa a p opone , seguidamen e en e o as cosas, que se lance una campaña
in o ma i a sob e a queología, coo dinada po el Consejo de Eu opa, di igida al público en gene al, a los
gobie nos y a los come cian es de de ec o es de me ales y an igüedades, así como que se apoye la inclusión
de una in oducción a la a queología en la educación escola , como pa e de los es udios de his o ia, pa a
así omen a una ac i ud más esponsable hacia los es igios del pasado.
Po su pa e, la Con ención de Mal a p e é el comp omiso de los miemb os i man es de la misma pa a
emp ende una acción educa i a des inada a despe a y desa olla en la opinión pública una conciencia
sob e el alo del pa imonio a queológico pa a el conocimien o del pasado, y sob e los pelig os que amenazan
a es e pa imonio; así como pa a p omo e el acceso del público a los elemen os p incipales de su pa imonio
a queológico, sob e odo a los yacimien os a queológicos, y a apoya la exposición al público de los bienes
a queológicos seleccionados.
Como han exp esado con acie o M. A. Que ol y
B.
Ma ínez (1996: 252) "la e dade a lucha con a
es as in e enciones clandes inas, en algunas egiones mucho mayo es en núme o e incidencia que las
au o izadas, pasa a la ue za po una in e sión a la go plazo an e la que las Adminis aciones compe en es
pa ecen emisas: la modi icación de los
cu icula
educa i os con la in oducción de nociones sob e la
exis encia, el e dade o alo , el posible a amien o y el signi icado del pa imonio a queológico".
No obs an e, a pesa de odas es as ad e encias y ecomendaciones, no siemp e exis e en el ámbi o
de la di usión una pos u a cohe en e que secunde la labo de lucha con a el expolio desa ollada po la
p opia adminis ación. Es como si lo hecho con una mano, a eces, se deshiciese con la o a.
Muchísimos museos a queológicos oda ía siguen a e ados a un discu so cen ado en las piezas, siguiendo
un pa adigma cien í ico, ac ualmen e des asado, que apenas da impo ancia al ela o his ó ico con ex ualizado
de los obje os comunes y a ís icos o a los p ocesos de conocimien o y cambio social, p e i iendo llama la
a ención del público sob e piezas insóli as po su a eza o calidad a ís ica. Lógicamen e, desde es os p esu-
pues os concep uales se exace ba aún más el sen imien o de us ación cuando "las piezas buenas" salen
al ex anje o. Tampoco animan a da algún alo a las espues as in e nacionales, a bi adas desde cí culos
p o esionales de la museís ica, pa a a a de ena el come cio ilíci o de obje os a queológicos. Resul a
ob ia la e oalimen ación que ese discu so "a queog á ico" (Alcina 1975) ha enido haciendo del gus o
an icua is a po a eso a bienes poco ecuen es, en colecciones ya sean p i adas o públicas (Ruiz, Molinos
y Ho nos 1986).
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Los e ec os de la obsolescencia en la p esen ación de las colecciones de muchas ins i uciones museís icas
se dejan ápidamen e sen i en los nue os museos locales que han ido su giendo en los úl imos a ios, al
segui los pa ones de los p o inciales de mos a piezas espe ando que és as po sí mismas ansmi an el
mensaje que quienes las han si uado no sabían cons ui . En los museos locales, la si uación es doblemen e
nega i a: a la sus i ución del ela o po el obje o se une, además, que es as ins i uciones suelen pa i de
colecciones undacionales cons i uidas po ma e iales expoliados po ecinos que, median e la donación
o depósi o de odo lo que no pueden ende , pasan a se conside ados como bene ac o es de la cul u a local.
Caso pa adigmá ico ha sido el Museo de His o ia Local de Écija (Se illa). En su p ime mon aje desp eciaba
a ios de in es igación his ó ica y a queológica ealizados en es a ciudad, en a as de mos a un ba ibu illo
de obje os p oceden es de expolios, pe o que a di e encia de los ecogidos en las exca aciones u banas
es aban en e os o e an a os, con la ob usa idea de se i de eclamo a paisanos y u is as (Rod íguez Temiño
en p ensa). A aíz de las c í icas ecibidas las au o idades municipales decidie on cambia de es a egia
y, en luga de despil a a el p esupues o comp ando colecciones pa icula es, se enca gó a una emp esa
de a queólogos p o esionales la elabo ación de un p oyec o museológico nue o, que ha co egido —al menos
en pa e— los disla es iniciales.
Las exposiciones empo ales, ac i idad ac ualmen e p i ilegiada en el campo de la di usión, debe ían ene
una incidencia eno me en es e p oceso educa i o y de concienciación, habida cuen a del éxi o de público que
conci an. Desg aciadamen e, las dedicadas al pa imonio a queológico ecuen emen e sólo inno an en los
ecu sos museog á icos —es o es, en la p esen ación de las piezas—, pe o el discu so posi i is a en omo al obje o
sigue siendo igual de ancio que hace décadas. Se ían muchos los ejemplos que pod ían aduci se a es e
espec o, pe o po su especial én asis en el expolio, y pa a ilus a las dos ca as de la moneda, me ceñi é a dos
casos ecien es, que además ue on casi simul áneas aunque en ciudades dis in as (Rod íguez Temiño 1998).
En Se illa (1998) se mos aba una exposición i ulada
Egip o milena io. Vida co idiana en la época
de los a aones
(que pos e io men e pasea ía po o as ciudades españolas) en la que p e endía, ¿o no su
nomb e indica, da una isión sob e aspec os menos conocidos del an iguo Egip o, a a és de una colección
de obje os a esanales de uso habi ual en ese iempo p oceden es de los ondos del Roeme und Pelizaeus
Museum de Hildesheim (Alemania).
La pues a en escena e a ealmen e exquisi a, con i inas diseñadas especialmen e pa a que los e ec os
de luz esal asen las piezas y o os ecu sos al uso. Sin emba go, es la ípica exposición en que las piezas
a queológicas son un me o ado no de un discu so basado undamen almen e en el conocimien o ansmi ido
po los ex os. La a queología se e o ae, con a iamen e a lo que se suge ía en el ideo inicial, a la época
en que se iden i icaba con la an icua ia, es deci , con el coleccionismo de obje os. La o ganización del ejé ci o
o el pan eón de dioses egipcios —po pone dos de los emas a ados— se ilus aban con de e minados a e ac os,
pe o la in o mación dada de ellos no se deducía de los obje os mos ados; incluso se había omi ido pone
de mani ies o las elaciones en e las dis in as ace as sociales y económicas de esa sociedad, p oceso lógico
cuando se p e ende da una idea global de cualquie comunidad humana, y a gumen o imp escindible en
la in es igación a queológica
(Egip o milena io...
1998).
Supongo que no se á baladí pa a en ende es a ap oximación a la unción de la a queología en el
conocimien o sob e las sociedades an iguas, sabe que la o alidad de las piezas mos adas son p oduc o
de expolio, aunque sea del siglo pasado, como demues a la igno ancia de los luga es de p ocedencia de
las piezas. Quizás lo más lamen able de es e caso sea que, po ningún medio, se hiciese mención de es a
ci cuns ancia, con lo cual la exposición pe día un plus de in e és al habe podido en onca con una
p oblemá ica ac ual, y uni a la in o mación de los obje os su p opio discu so como colección.
Po con a, en esas mismas echas po G anada y Jaén i ine aba la mues a
Hace 4000 años ...,
basada
en el p oyec o de in es igación de dos poblados p ehis ó icos de ambas p o incias desa ollado po la
Uni e sidad de G anada. En ella, la a queología se expone desde una pe spec i a cien í ica, como una
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IGNACIO RODRÍGUEZ TEMIÑO
disciplina des inada a ein eg a nos el conocimien o de nues o pasado a a és del es udio de la cul u a
ma e ial y la e idencia medio ambien al. Dedicaba, po an o, especial ele ancia a la me odología usada
en el egis o a queológico y su con e sión en his o ia, a la ez que daba in o mación sob e los modos de
ida de las sociedades analizadas. Discu sos apoyados con la documen ación g á ica y los obje os ma e iales
que componen la p opia exposición.
Aunque no se aludía explíci amen e, se hacía pa en e la dis inción en e egis o de la e idencia a queológica
y la pos e io elabo ación de la memo ia colec i a, que es his o ia e in e p e ación a pa i de ella, y dep edación
de un yacimien o median e la ebusca de obje os en la que odo es e caudal in o ma i o se pie de
i emisiblemen e.
Po úl imo, hab ía que menciona la ac ual consolidación de un mo imien o de concienciación in e nacional
sob e los pe juicios ocasionados a los países adicionalmen e expoliados po el á ico ilíci o de an igüedades.
Ob iamen e, es o no es nue o, pe o la no edad es que aho a es á auspiciado po los más impo an es museos
de los países adicionalmen e comp ado es. Su ac a de nacimien o ue la Decla ación de Be lín, ap obada
en 1988 po inicia i a especial del p o eso Heilmeye , di ec o del An ikenmuseum de Be lín (Pallo ino
1992). En es a decla ación las g andes ins i uciones museís icas econocen la p io idad del alo cien í ico
de obje os a queológicos y adquie en el comp omiso de echaza cualquie pieza de la que se desconozca
la p ocedencia, como con ibución en la lucha pa a ena es a lac a.
Lógicamen e és e no puede se el único ecu so, pe o su consolidación e o za á las no ma i as es a ales
e in e nacionales ep eso as del expolio y el come cio ilíci o de an igüedades. O, al menos, eso espe o.
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