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El cine de Gabriel García Márquez

Author: Herrero Saiz, Mercedes
Year: 2025
Source: https://idus.us.es/bitstreams/edcce74f-74bc-41a6-8cef-9a6ef2f41829/download
EL CINE DE GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ
PRESENTADA POR
MERCEDES HERRERO SAIZ
DIRECTOR
JOSÉ MANUEL CAMACHO DELGADO
ENERO, 2025
IN MEMORIAM
A MI ABUELO DOMINGO SAIZ
De su mano ab í odas pue as de la in ancia y hojeé mi p ime dicciona io de la lengua
española. Bajo su supe isión y mi impaciencia busqué las p ime as palab as y eso,
sal ando el iempo y el espacio, me equipa a al maes o que hizo lo p opio con su abuelo
Nicolás.
A THACHE
Du an e la edacción de es a esis me acompañó ielmen e y an es de e mina la me dejó
hué ana de su incondicionalidad. Con Thache se a odo lo que le di, los momen os que
nadie pudo e y odo lo que compa imos, pe o pe manece la belleza incólume de su
mi ada.
A TERESA
Mi amiga del alma, que siemp e c eyó en mí y en es e abajo de in es igación que nunca
pod á e e minado. Queda la biog a ía que compa imos, que es pa e de mi his o ia
pe sonal, y eso siemp e me acompaña á.
ESTRUCTURA DE LA TESIS DOCTORAL
RESUMEN/ ABSTRACT
INTRODUCCIÓN
CAPÍTULO 1
EL CINE EN LA VIDA DE GARCÍA MÁRQUEZ.
P ime os años. Pasión po el cine. Acie os y desacie os académicos
La c í ica cinema og á ica: T abajo de pione o
P ime ace camien o al cine: La langos a azul
Ga cía Má quez en la Escuela de cine de Roma: Se cumple su sueño
CAPÍTULO 2
EL CINE COMO PROFESIÓN: LO IMPORTANTE ES CONTAR UN
CUENTO
2.1. Años 60. El cine en México
El gallo de o o, 1964. Ranche a in ini a
Tiempo de mo i , 1965. Wes e n mexicano
2.2. Años 70. El cine como comp omiso polí ico
P esagio, 1975. Malos augu ios
El año de la pes e, 1978. Una isión apocalíp ica
Ma ía de mi co azón, 1979. Un malen endido d amá ico
2.3. Años 80. El ealismo mágico en el cine
E éndida, 1983. Ve sión es ambó ica de la exis encia la inoame icana
Un seño muy iejo con unas alas eno mes, 1988. Una ábula ágico- cómica
2.4. El cine de la clandes inidad y la cons a ación li e a ia
Ac a gene al de Chile, 1985. El Chile de Pinoche en el obje i o
La a en u a de Miguel Li ín clandes ino en Chile, 1986. Cómo se hizo el documen al
2. 5. Ga cía Má quez llega a la ele isión. Las se ies.
2.5.1. Amo es di íciles, 1988. El amo como ue za mo iz
Episodios:
El e ano de la Seño a Fo bes. El deseo que a asa
Un domingo eliz. La mi ada de un niño
Yo soy el que ú buscas. Con ai e almodo a iano
Ca as del pa que. Una his o ia de amo poco co ien e
Fábula de la bella palome a. Un poema isual
2.5.2. Con el amo no se juega, 1991. Desa ia al iempo es posible
Episodios:
El espejo de dos lunas. Vi i en o a época
Lad ón de sábado. Una mi ada emenina
Con igo en la dis ancia. Vuel a a la ju en ud
2.5.3. Me alquilo pa a soña , 1992. Cuen o de espec os (Seis capí ulos)
2.5.4. No icia de un secues o, 2023. P ime a se ie pa a las pla a o mas (Seis capí ulos)
2.5.5. Cien años de soledad, 2024. Los Buendía se asoman a la ele isión (16 capí ulos)
2.5.6. Cua o años de soledad y Ca é pa a Gabo. En p oceso de p oducción

2.6. Años 90. O os la gome ajes
Edipo alcalde, 1996. La iolencia colombiana
Mi que ido Tom Mix, 1991. Un pe sonaje legenda io
CAPÍTULO 3
ADAPTACIÓN DE NOVELAS Y CUENTOS
3.1. El co pus cinema og á ico
En es e pueblo no hay lad ones,1964. Cine en e amigos
La iuda de Mon iel, 1979. El uni e so ga ciama quiano
El ma del iempo pe dido, 1981. Una ealidad la inoame icana
Tiempo de mo i , 1985. Wes e n macondiano
C ónica de una mue e anunciada, 1987. El ilme- c ónica
La mala ho a, 2005. Un pueblo en blanco y neg o
El amo en los iempos del cóle a, 2007. La ue za a eba ado a
Del amo y o os demonios, 2010. Mi os y leyendas de la in ancia
Memo ias de mis pu as is e, 2011. El amo en la edad a día
3.2. P oyec os que Ga cía Má quez nunca odó y el cine en su li e a u a
Buñuel y Ga cía Má quez pod ían habe abajado jun os
Ku osawa, Kus u ica y Cos a Ga as
El cine como escena io
CAPÍTULO 4
EL COMPROMISO DE GARCÍA MÁRQUEZ
4.1. El comp omiso polí ico y social
4.2. El comp omiso con el cine
La Fundación del Nue o Cine La inoame icano
La Escuela In e nacional de cine y ele isión de la Habana.
CAPÍTULO 5
ESTUDIO DE DOS GUIONES PUESTOS EN RELACIÓN CON LA
OBRA LITERARIA
5.1. El co onel no iene quién le esc iba, 1999. La épica de la esis encia
5.2. Milag o en Roma, 1989. Los elemen os básicos del ealismo mágico
CAPÍTULO 6
CONCLUSIONES FINALES
CAPÍTULO 7
BIBLIOGRAFÍA
7.1. BIBLIOGRAFIA PRIMARIA
7.2. BIBLIOGRAFÍA GENERAL
7.3. CRONOLOGÍA CINEMATOGRÁFICA DE GARCÍA MÁRQUEZ
7.4. OTRAS FILMOGRAFIAS VISIONADAS
7.5. ENTREVISTAS
AGRADECIMIENTOS
RESUMEN
Gab iel Ga cía Má quez ha pasado a la his o ia como el g an no elis a y pe iodis a
que ue, nadie lo duda. Sin emba go, su ace a de cineas a ha quedado eclipsada po la
monumen alidad de su ob a li e a ia. Desde aquí, amos a es udia y isibiliza su abajo
audio isual que no es baladí. Pa icipó en más de ein e ilmes, mediome ajes, se ies
des inadas a la ele isión y o ma pa e de más de 50 años de la his o ia del Cine
La inoame icano. Independien emen e del éxi o o acaso en la pan alla, nunca abandonó
su amo po el sép imo a e que, lejos de se una ocupación ocasional, pe meó oda su
ida.
El no elis a colombiano conside aba que la li e a u a y el cine e an dos aspec os
insepa ables, dos ca as de una misma moneda en la que odo luía y se en elazaba. Pa a
el nobel, lo p imo dial e a con a una his o ia, sin impo a el medio u ilizado. No enía
p ejuicios hacia los di e en es o ma os, ya que lo undamen al e a llega al mayo núme o
de espec ado es posible si la his o ia e a buena.
PALABRAS CLAVE:
Gab iel Ga cía Má quez, cine la inoame icano, guion, adap ación.
ABSTRACT
Gab iel Ga cía Má quez has en e ed his o y as he g ea no elis and jou nalis he once
was, no one would doub i . Howe e , his ace as a ilmmake was eclipsed by he
monumen ali y o his li e a y wo k. F om he e, le 's s udy and highligh he audio isual
wo k ha is no popula . He has pa icipa ed in mo e han wen y ilms, medium-leng h
ilms, se ies des ined o ele ision and has been pa o he his o y o La in Ame ican
cinema o mo e han 50 yea s. Rega dless o he ou come o inciden on he able, he
ne e abandoned his lo e o he se en h a which, a he han being an occasional
occupa ion, pe mea ed his whole li e.
The Colombian no elis conside ed ha li e a u e and cinema we e wo insepa able
aspec s, wo aspec s o he same hing in which e e y hing lowed and was in e wined.
Fo he Nobel, he p imo dial was o ell a s o y, wi hou impo ing he a e age use. No
wo ies abou he di e en o ma s, because he undamen al hing was o ge as many
iewe s as possible i he s o y was good.
KEY WORDS:
Gab iel Ga cía Má quez, la in ame ican cinema, sc eenplay and sc ip adap a ion.
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La inoame icano y, especialmen e, en su a ención a la o mación de los jó enes cineas as,
lo cual se conc e ó en la c eación de la Escuela de Cine y Tele isión de San An onio de
los Baños, en Cuba, donde Ga cía Má quez in e ino en la elabo ación de los p og amas
de o mación. Indudablemen e, el cine ma có su ida y como mani es ó en alguna
ocasión, “no puedo i i con el cine ni sin el cine” (s. .). En consecuencia, siemp e
man u o in ac o ese amo como lo p ueban sus innume ables incu siones en es a indus ia
y que es udia emos a con inuación. Sin emba go y du an e años, se ma ginó y casi
silenció su abajo cinema og á ico. Empe o, el es ilo isual y el a gumen o de sus ela os
mues an su comp omiso y amo po el audio isual.

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CAPÍTULO 1
EL CINE EN LA VIDA DE GARCÍA MÁRQUEZ
LA INFANCIA ES LA FUENTE ESENCIAL DE TODO LO
QUE ESCRIBO Y LA NOSTALGIA ES LA MATERIA
PRIMA FUNDAMENTAL QUE FORMA LA BASE DE MI
ESCRITURA” (Seaguy G een Ha'A e z, 1996).
PRIMEROS AÑOS. PASIÓN POR EL CINE. ACIERTOS Y DESACIERTOS
ACADÉMICOS
Cuen a Gab iel Ga cía Má quez en sus memo ias, Vi i pa a con a la, que ue su
abuelo Nicolás Má quez quién le inculcó el amo al cine. Asimismo, g acias a An onio
Dacon e, dueño del Tea o Olimpia de A aca aca, abuelo y nie o dis u a on de in ini as
sesiones cinema og á icas g a ui as a la luz de las es ellas. Ya en Ba aquilla, y siendo
un jo en es udian e, el no elis a conoció a Ál a o Cepeda, g an a icionado y conocedo
del sép imo a e, que le ansmi ió sus conocimien os adqui idos en Es ados Unidos. Todo
ello se conjugó pa a hace del cine la o a g an pasión de Ga cía Má quez.
Hacia 1910, cuando los abuelos de Gab iel Ga cía Má quez se ins ala on en A aca aca,
un emo o co egimien o de la población de Ciénaga, cuyos insalub es al ededo es
es aban plagados de en e medades. De hecho, una de las hijas de Nicolas Má quez,
Ma ga i a, de ein iún años de edad, alleció de i us al poco iempo de la llegada a es e
encla e. Pe o la sue e de A aca aca es aba a pun o de cambia , pa a bien o pa a mal. La
gue a de los mil días, donde el abuelo del u u o Nobel colombiano ob u o el g ado de
co onel e oluciona io po pa e del pa ido libe al, había empezado en 1899 y inalizó
en 1902. Las causas de es a gue a se p oducen, en p ime luga , po que el p esiden e
Ra ael Núñez se niega a e o ma la Cons i ución de 1886; y es que esa e o ma plan eaba
la exclusión del pa ido libe al de la ida polí ica colombiana. Así pues, los libe ales
oma on las a mas. La o a causa, de ca ác e económica, ue la caída del p ecio del ca é
y la consiguien e c isis económica. Te minado el con lic o bélico, el gobie no colombiano
ab ió la pue a a las in e siones no eame icanas y su gió la “ ieb e del banano” que inició
el colombiano José Manuel Gonzáles Be múdez en 1887 y que abso bió jun o con o as
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compañías nacionales y ex anje as la Uni ed F ui , undada en Bos on. En la egión
banane a del depa amen o del Magdalena, al no e de Colombia, la compañía
no eame icana implemen ó un monopolio de ie as con su co espondien e sis ema de
iego, implan ó las expo aciones ma í imas, edes de comunicación como el elég a o, el
elé ono, e c.… Como p opie a ia del e oca il, la Uni ed F ui azó una línea que
eco ía el eje banane o desde San a Ma a a A aca aca, no sin an es con ola y co ompe
la polí ica, la policía y la p ensa local. Fue en onces cuando en A aca aca, ciudad sin
on e as ni ley, comenzó una e a de also esplendo , un espejismo de iqueza. Sin
emba go, la ealidad es ozuda y los sueldos que los jo nale os ganaban ep esen aban
una au én ica mise ia. En es e con ex o, comenza on a llega a en u e os de odo el
mundo pa a abaja en las plan aciones, de ello da e el eno me c ecimien o demog á ico
que llegó a con e i a es e pueblo en la segunda ciudad del depa amen o del Magdalena.
A aca aca pasó de apenas unos cien os de habi an es en 1900 a 20.000 en 1927, año del
nacimien o de Gab iel Ga cía Má quez.
Esc ibe Ga cía Má quez en La hoja asca: “De p on o, como si un emolino hubie a
echado aíces en el cen o del pueblo, llegó la compañía banane a pe seguida po la
hoja asca” (Ga cía Má quez, 1955: 9).
Du an e la in ancia del au o , aún quedaban es os de la “ ieb e del banano” que habían
sacudido oda la egión y p oducido una eno me desigualdad social. Desigualdad en la
que miles de abajado es de la compañía i ían hacinados en paupé imos campamen os
de pila es de cemen o con echos de palma, sin pa edes y donde subsis ían con sala ios
de mise ia. Po su pa e, la sociedad ca aque a a la que pe enece ía la amilia de Ga cía
Má quez, eía al populacho como algo ajeno. Pa a la abuela de Gabi o, cuya amilia e a
una de las más an iguas del pueblo, aquella empes ad de ca as desconocidas que llega on
pa a abaja en las plan aciones, ep esen aba la hoja asca, es deci , los deshechos que la
iqueza banane a había deposi ado en A aca aca. Con inúa diciendo el au o de La
hoja asca:
E a una hoja asca e uel a, albo o ada, o mada po los despe dicios humanos y
ma e iales de los o os pueblos: as ojos de una gue a ci il que cada ez pa ecía más
emo a e in e osímil. La hoja asca e a implacable. Todo lo con aminaba de su e uel o
olo mul i udina io, olo de sec eción a lo de piel y de ecóndi a mue e. En menos
de un año a ojó sob e el pueblo los escomb os de nume osas ca ás o es an e io es a
ella misma, espa ció en las calles su con usa ca ga de despe dicios (Ga cía Má quez,
1955: 9).
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Po su pa e, el esc i o , pe iodis a y diplomá ico colombiano Plinio Apuleyo
Mendoza, ela a en su lib o El olo de la guayaba:
A aca aca pa ecía un pueblo del lejano oes e, no sólo po su en, sus iejas casas de
made a y sus hi ien es calles de pol o, sino ambién po sus mi os y leyendas…
Según se decía, muje es desnudas bailaban la cumbia an e magna es que encendían
sus ciga illos con bille es” (Apuleyo Mendoza, 1982:6).
En sus memo ias, Vi i pa a con a la, Ga cía Má quez desc ibe su luga de
nacimien o:
En cualquie iempo nos so p endían los hu acanes secos que des echaban los anchos
y a eme ían con a el banano nue o y dejaban al pueblo cubie o de un pol o as al.
En e ano se ensañaban con el ganado unas sequías e ibles, o caían en in ie nos unos
aguace os uni e sales que dejaban las calles con e idas en íos e uel os…La Uni ed
F ui , cuyos sis emas a i iciales de egadío e an esponsables del desmad e de las
aguas, des ió el cauce del ío cuando el más g a e de aquellos dilu ios desen e ó los
cue pos del cemen e io” (Ga cía Má quez, 2002:53).
En es e con ex o, la a luencia de emig an es a la zona hizo a lo a di e sos negocios y
en e enimien os como la lo e ía y el ca na al. P oli e a on can inas en cualquie luga ,
cu ande os, he bo is as, ende e es y locales donde podían comp a se bienes de consumo
p oceden es de Nue a Yo k, Pa ís, e c.…En aquellos años se podía consegui cualquie
cosa y o as e os y luga eños buscaban di e sión. William A. T ou había llegado a
Colombia en 1904 y a aído po la “ ieb e del banano” se ins aló en San a Ma a,
pos e io men e ue nomb ado cónsul no eame icano y p oli e a on sus negocios;
di e sas uen es conside an que in odujo el hielo y el cinema óg a o en A aca aca
1
.
F ancesco Di Doménico ue un emp esa io i aliano, exhibido i ine an e, p oduc o y
ealizado que lle ó las películas a Colombia. Con el me cado nacien e del celuloide, Di
Doménico pa e de Milán con 30 cin as pa a su dis ibución, sigue in i iendo en es a
indus ia y después de pasa po Venezuela, llega a Ba anquilla en 1919. Jun o con o os
miemb os de la amilia c eó la p oduc o a de cine SICLA, Sociedad Indus ial
Cinema og á ica La inoame icana. Los ilmes del epe o io se p oyec aban en elas
1
William Angell T ou . (Recupe ado: h ps://es. indag a e.com/memo ial/153767625/william-angell-
ou ).
20
ama adas a dos pos es y es aban p o agonizados po lánguidas damas, au én icos
olle ines pa a los espec ado es de lág ima ácil. La o e a ílmica ue aumen ando y llegó
a los pueblos más pequeños como A aca aca. Tal ue el éxi o del negocio, que Di
Domenico ab ió agencias po odo el país y o eció un ca álogo cada ez más di e so
has a c ea un e dade o empo io cinema og á ico en La inoamé ica. El ma e ial p ocedía
de Lond es, Pa ís, Milán, Ba celona, Tu ín, Roma y Nue a Yo k. La compañía
dis ibuido a, ambién p odujo no icie os y la gome ajes, equipos, e c. Incluso, los
he manos Di Doménico ealiza on la película muda El d ama del 15 de oc ub e, 1915,
sob e el asesina o del gene al Ra ael U ibe U ibe. Fue conside ado el p ime la gome aje
documen al colombiano, incluyó o og a ías del asesinado y en la econs ucción del
c imen apa ecen los asesinos. Además de mili a , U ibe ue pe iodis a, emp esa io,
diplomá ico, ca ed á ico y p ime de enso de los de echos labo ales y sociales en
La inoamé ica. Ob u o impo an es ic o ias en la Gue a de los Mil Días, ue miemb o
del pa ido libe al y mu ió asesinado en las escalina as del Capi olio Nacional. Los
asesinos se con esa on au o es únicos del deli o, pe o siemp e se conside ó la posibilidad
de que hubie a un au o in elec ual, aunque nunca se in es igó po in e eses polí icos. El
abuelo de Ga cía Má quez comba ió bajo las ó denes del gene al U ibe y Au eliano
Buendía, de Cien años de soledad, se basa, en pa e, en la igu a de es e mili a
colombiano. Desa o unadamen e, es e documen al u o que se des uido po
mandamien o judicial y es e hecho a ec ó a la indus ia colombiana que a dó en
ecupe a se de es e golpe unos años.
En es e con ex o, el auge del cine nacional colombiano se e asó has a los años 20,
con una e sión audio isual de Ma ía de Jo ge Isaac en 1922. La no ela se publicó en
1867 y se insc ibe den o del es ilo omán ico. Na a los desdichados amo es de una pa eja
de adolescen es. Ma ía puede conside a se la p ime a película omán ica y u o di e sos
emakes a lo la go de los años. Incluso, en 1990, Lisand o Duque y Ga cía Má quez
hicie on una e sión pa a ele isión.
En cuan o a la exhibición, la P ime a Gue a Mundial e minó con el p edominio del
cine ancés e i aliano y cedió e eno a la p esión del cine no eame icano que p on o
acapa ó la dis ibución con el benepláci o de los espec ado es. En 1919, la c eación de la
Uni ed A is Co po a ion acapa ó odas las salas en Amé ica La ina. Llegaba con una
ue e campaña publici a ia y la di usión en e is as y pe iódicos de in o mación g á ica
sob e la ida y milag os de las g andes es ellas de los es udios como Chaplin, Valen ino,
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G e a Ga bo, e c. Así, el cine no eame icano e minó dominando el me cado. De igual
mane a, el ac o Tom Mix ue e a ado como un hé oe den o y ue a de las pan allas. Su
ca e a con inuó con el cine sono o y su úl ima película la p o agonizó en 1935. Mix
in e p e ó al mí ico cowboy de Hollywood en e 1909 y 1935 y se con i ió en una de las
p ime as es ellas del wes e n, géne o que se hizo popula en odo el mundo.
En A aca aca y du an e la in ancia de Ga cía Má quez, las p oyecciones e an
espe inas y al ai e lib e. Las ca ele as se cambiaban dos o es eces po semana y las
a en u as de Tom Mix ue on incluidas en la p og amación. Es os ilmes des acaban po
su espec acula idad y epidan e acción; había peleas y ac obacias a caballo que ealizaba
el p opio ac o , con e ido en un jine e excepcional. A en u as, dosis de humo y mucha
acción e an la combinación pe ec a pa a di e i a odos los públicos. Es as cin as
en e u ie on a “napoleonci o”, el nie o p e e ido de Nicolás Má quez. Se a aba de
his o ias b e es que anscu ían en pueblos pol o ien os del oes e ame icano, paisajes
semejan es a los de la zona banane a y que an bien desc ibe William Faulkne en sus
no elas.
Según un in o me del Depa amen o Adminis a i o Nacional de Es adís ica de 1965,
du an e la in ancia de Ga cía Má quez, había en A aca aca es salas de cine: Tea o
Olympia con 200 asien os, A aca aca con 150 y el Lido con 210 localidades. An onio
Dacon e, de o igen i aliano, además de in oduci el cine mudo lle ó a A aca aca el
g amó ono, los ecep o es de adio y el billa : “Don An onio Dacon e nos in i aba a la
unción emp ane a de su salón Olympia, pa a ala ma de la abuela que lo enía como un
libe inaje imp opio pa a un niño inocen e” (Ga cía Má quez, 2002:109).
Y como ag adecimien o al i aliano que in odujo el cine en A aca aca, Ga cía Má quez
le hizo inmo al en Cien años de soledad como Pie o C espi, bene ac o de Macondo; y
después, en El amo en los iempos del cóle a, con su p opio nomb e. Cuen a Ga cía
Má quez en su biog a ía esc i a po el inglés Ge ald Ma in:
Mi abuelo no enía noción de censu a y ni a él ni a nadie le pa ecía malo que un niño
de cinco, seis, sie e años ue a a las películas cada ez que había un es eno. Así que
me queda on oda clase de imágenes, pe o la más í ida y la que siemp e se epi e es
la del iejo que lle a al niño de la mano (Ma in, 1997:76-77).
Si el abuelo Nicolás no imponía ningún ipo de censu a a su nie o, el pad e Anga i a
sí y a odo el pueblo. El cu a pá oco de A aca aca ue muy que ido po sus elig eses y

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bau izó a Gabi o; sin emba go, ac uó como un mo alizado incansable y en la homilía
hablaba del con enido mo al de las películas. Las campanas de la iglesia anunciaban si un
ilme e a pa a mayo es o pa a odos los públicos y se a ibuía el de echo a suspende se la
p oyección po allecimien o de algún ecino como sucede en La mala ho a o El co onel
no iene quién le esc iba y donde el pad e Ángel es el al e ego de Anga i a:
“¿Hay unción? - p egun ó el pad e. T inidad dijo que sí. ¿Sabes qué dan?
- Ta zán y la diosa e de- dijo T inidad-. La misma que no pudie on e mina el
domingo po la llu ia. Buena pa a odos. Pe o da cine hoy-con inuó el Pad e Angel -
es una al a de conside ación habiendo un mue o en el pueblo” (Ga cía Má quez,
1962: 24).
Las salidas al cine de abuelo y nie o e an una ies a po que se compa ían con oda la
amilia. Al niño le hacían con a la película a la ho a de la comida y el abuelo le co egía
los ol idos o e o es y le ayudaba a econs ui los episodios di íciles. Así las cosas,
Gabi o no ue un niño in épido, pe o desa olló una eno me imaginación como se cuen a
en Una ida:
En onces no solo se me g ababa muy bien la película que había is o, sino que además
me p eocupaba y me esme aba en eco da la po que sabía que el abuelo al día siguien e
me hacía con á sela, y yo le con aba la película comple a, pun o po pun o; él que ía
sabe si la había en endido” (Ma in, 1997: 83).
Es a a ición al cine, le susci ó desde el p incipio una eno me cu iosidad. Así lo cuen a
en su a ículo de 1982 “La penumb a del esc i o de cine”:
Empecé, como odos los niños de en onces, po exigi que me lle a an de ás de la
pan alla pa a descub i cómo e an los in es inos de la c eación. Mi con usión ue muy
g ande cuando no i nada más que las mismas imágenes al e és, pues me p odujo una
imp esión de cí culo icioso de la cual no pude es ablece me en mucho iempo
(Ga cía Má quez, 1982).
Y a los cua o años, su abuelo lo lle ó a e la cin a D ácula. Ob iamen e, no e a un
ilme adecuado a su edad y podemos imagina el pánico que su ió Gabi o en la
p oyección de es a his o ia de e o sob ena u al del p ime cine sono o. En 1931 se hizo
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la p ime a adap ación o icial de la ob a de B am S oke , que inmo alizó a Bela Lugosi
en el papel del mí ico Conde. Con la e olución que supuso el cine sono o, Tod B owning
quiso lle a al cine la adap ación de uno de los mi os del e o más conocido de la
Li e a u a. La in e p e ación de Bela Lugosi como el conde, ha pasado a la his o ia. La
c eación de una a mós e a i eal, e a ada po Ka l F eund, impo an ísimo di ec o de
o og a ía del cine mudo, pone de mani ies o las cualidades del di ec o pa a ec ea
ambien es an asmagó icos, donde ealidad y icción caminan jun os. El e ec o de la
salida de a aúd de D ácula, p oduce la imp esión de una apa ición mágica en un ambien e
gó ico y con elemen os del imp esionismo alemán que p oducían un g an impac o en los
espec ado es de aquellos días. Es a cin a es u o pe dida du an e años has a que apa eció
una copia en La Habana en 1970. En 2015, la Biblio eca del Cong eso de los Es ados
Unidos la conside ó “cul u al, his ó ica y es é icamen e signi ica i a” y seleccionada pa a
su p ese ación en el Na ional Film Regis y.
Asimismo, el impac o del cine alcanzó “al belga”, un homb e soli a io que llegó a
A aca aca con una bala en la pie na y mule as as la P ime a Gue a Mundial. P on o don
Emilio, como odos le llamaban, congenió con el co onel Má quez y compa ie on juegos
y a iciones. Una a de, as e el ilme Sin no edad en el en e de Lewis Miles one, “el
belga” se suicidó; no supe ó la na ación de los ho o es de la gue a que él había i ido
en ca ne p opia. El ilme cuen a con un ealismo memo able, cómo una gene ación de
homb es que escapa on a las bombas, no supe ó la gue a: “La in uición popula , que
siemp e encuen a la e dad has a donde no es posible, en endió y p oclamó que el belga
no había esis ido la conmoción de e se a sí mismo e olcándose con su pa ulla
descua izada en un pan ano de No mandía” (Ga cía Má quez, 2002: 114).
La pasión po el cine siguió alimen ando a Ga cía Má quez du an e la adolescencia en
la ma inée de los domingos y cuando se asladó a Ba anquilla con sus pad es, iba al cine
g a is:
O o hallazgo a o unado ue un ap endiz que pin aba anuncios de películas pa a el
ce cano cine de las Quin as. Yo lo ayudaba po el simple place de pin a le as, y él
nos colaba g a is dos o es eces po semana en las buenas películas de i os y
ompadas” (Ga cía Má quez, 2002: 177).
En cuan o a la o mación académica de Gab iel Ga cía Má quez, hay que sub aya que
ue caó ica como consecuencia de las complicadas ci cuns ancias amilia es. La
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de e minación pa e na hizo que el jo en se ma icula a en la acul ad de De echo de la
Uni e sidad Nacional de Bogo á en 1947, es udios po los que nunca mos ó el meno
in e és, de ahí que el p opio au o asegu a a que sus únicos es udios eglados ue on los
de las Escuela de Cine de Cineci à.
Como es sabido, los p ime os ocho años del au o de Cien años de soledad
anscu ie on en A aca aca, donde nació y esidió con sus abuelos ma e nos que nunca
ap oba on la decisión de su hija, Luisa San iaga, de casa se con Eligio Gab iel. Así, los
pad es del au o se es ablecie on en Ba anquilla, en la desembocadu a del ío Magdalena
y Gabi o, como e a apodado de niño, quedó al ampa o de sus abuelos y una pléyade de
muje es que habi aban la casa y que lo educa on y p o egie on.
En 1933 se ab ió una nue a escuela en A aca aca y és a se ía decisi a en la o mación
de Gabi o. Su nomb e endía homenaje a Ma ía Mon esso i, una muje que de endía la
in ancia como el pe iodo más impo an e de la ida y que es ableció un mé odo
pedagógico que pe mi e que el niño se desa olle a su i mo, en libe ad y au onomía. Se
buscaba de es a mane a una mi ada di e en e a la in ancia, espe ando sus iempos y sus
capacidades. Es una especie de au oeducación que pa e de las po encialidades del in an e
y de su p opia au onomía pa a ap ende . Los alumnos eligen lib emen e las ac i idades
en unción de las necesidades de cada e apa educa i a, se abaja sin lib os y con
p oyec os.
El mé odo Mon esso i de es a médico, psiquia a y pedagoga i aliana, ue una
p opues a no edosa que supe aba al sis ema p usiano de educación y que consis ía en que
odos los niños debían asis i al colegio, supe a unos ni eles y ob ene unos
conocimien os de e minados. Po so p enden e que pa ezca, una jo en llamada Rosa
Fe gusson lle ó a un pequeño pueblo a enazado po la c isis económica as la huida de
la Uni ed F ui , es a nue a pedagogía. Recue da Ga cía Má quez en sus memo ias:
En Ca aca había abie o po esos años la escuela mon esso ina cuya maes a es imulaba
los cinco sen idos median e eje cicios p ác icos y enseñaba a can a . Con el alen o y
la belleza de la di ec o a Rosa Elena Fe gusson, es udia e a algo an ma a illoso como
juga a es a i os. Ap endí a ap ecia el ol a o, cuyo pode de e ocaciones nos álgicas
es a asado . El palada , que a iné has a el pun o de que he p obado bebidas que saben
a en ana, panes iejos que saben a baúl, in usiones que saben a misa. En eo ía es
di ícil en ende es os place es subje i os, pe o quienes los hayan i ido los
comp ende án de inmedia o (Ga cía Má quez, 2002: 117-118).
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Es a o ma de mos a a los niños las bellezas que hay a su al ededo , ue decisi a en
la o mación de Gabi o que había enido se ios p oblemas pa a ap ende a lee has a que
llegó Rosa Fe gusson y le enseñó, no con los nomb es de las consonan es, sino con sus
sonidos. Eso le esul ó e elado y iempo después pudo comenza a lee con una eno me
a ición que no le abandonó nunca y que a anca ía con Las mil y una noches has a
con e i se en una e dade a obsesión. Con Rosa Fe gusson desa olló su amo po la
lengua y el e so, sob e odo de la poesía del siglo de O o español.
An es de insc ibi se en la escuela mon esso ina y de ap ende a lee y esc ibi , su
abuelo, un mili a b eado en mil ba allas y que no e a un homb e ilus ado, había ace cado
a su nie o a las le as egalándole un dicciona io ilus ado. El co onel Nicolás Má quez le
dijo: “Es e lib o no solo lo sabe odo, sino que es el único que nunca se equi oca” (Ga cía
Má quez, Vi i pa a con a la, 2002:112). Gabi o leía las palab as sin en ende las y
despe ó en él una eno me a acción po los dicciona ios. Años después explicaba en una
en e is a:
El dicciona io es el lib o que mayo in luencia ha enido en su ida. Todas es as
es an e ías es án llenas de dicciona ios. Es a es la biblio eca donde abajo, iene los
lib os que necesi o pa a esc ibi . A eces necesi o ma a un pe sonaje y no sé cómo, y
en onces u ilizo es e dicciona io". Saca W i e s Comple e C ime Re e ence Book, en
el que apa ecen ins ucciones de alladas pa a lle a a cabo el asesina o pe ec o. “Un
esc i o de no elas debe ene conocimien os en odos los campos” (Seaguy G een
Ha'A e z, El País, 1996).
Además del dicciona io, Gabi o u ilizaba o as habilidades pa a comunica se y con
cua o años, ya dibujaba las acciones de los pe sonajes de las películas que eía en el
salón Olympia; e an sus his o ie as g á icas. Po o a pa e, mos aba un eno me in e és
po conoce los cuen os que le na aban y que ep oducía, sumando o es ando de alles
que odos los que escuchaban ap eciaban y que o maban pa e de la adición o al. Las
anécdo as y ocu encias que ela aba Gabi o, un niño que c eció odeado de mayo es,
siemp e e an escuchadas y el niño añadía de alles y cambiaba, incluso, el sen ido o iginal.
Así empezó su ca e a de abulado .
Su a ición po la música no se hizo espe a mucho y la admi ación po los angos de
Ca los Ga del p on o se puso de mani ies o can ando algunos de sus emas e imi ando su
o ma de es i . Po ello, su mad e in en ó que oma a clases de piano y can o con las
he manas Eche e i, pe o nunca se lle a on a cabo.
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En El Uni e sal de Ca agena, el jo en pe iodis a comienza a mos a sus gus os
cinema og á icos en las eseñas, pe o ob iando oda ía un análisis p o undo. En “El cine
no eame icano” de 1948, hace una decla ación de p incipios y mani ies a su hos ilidad
hacia la indus ia de Hollywood, echazando la pene ación cul u al e ideológica que
p oducía. Así, se alinea con Cha les Chaplin que había a i mado que “USA no ha p es ado
ninguna con ibución aliosa al sép imo a e”. Es a a i mación le cos a ía du as c í icas a
su, po en onces, úl ima película Monsieu Ve doux, di igida y p o agonizada po él en
1947. También ue acusado de comunis a, su iendo la caza de b ujas encabezada po el
senado epublicano Joseph McCa hy, y que lo obligó a exilia se en Eu opa. Dice Ga cía
Má quez:
Cualesquie a que sean las causas de su ac i ud, Chaplin ha pues o el dedo en la he ida.
Y lo ha hecho con mayo ue za que pudo sospecha se, po que cuando aquella gen e
a ma una alha aca como la que iene en pie, es po que el anco i ado no ha allado la
pun e ía (Ga cía Má quez, 1948).
La c í ica no eame icana no u o piedad con Chaplin y su nue a película, que e a la
p ime a cin a donde el pe sonaje p incipal ya no e a Cha lo , ue apuleada y su
exhibición ue un o undo acaso en Es ados Unidos. En cambio, en Eu opa el ilme ue
un éxi o, sob e odo en F ancia, donde pusie on en alo el es ue zo de Chaplin como
p oduc o , guionis a, di ec o , au o de la banda sono a y p o agonis a. Monsieu Ve doux
es á basada en hechos eales y cuen a la his o ia de un psicópa a que i e una doble ida;
homb e espe able y casado o icialmen e, po un lado, y seduc o que se casa con iudas
pa a oba les sus bienes y asesina las después. En línea con Chaplin, Ga cía Má quez
concluye en su no a que el cine no eame icano se ha “ endido a la aquilla”, indiéndose
al mal gus o:
Pe o es el caso que los p oduc o es USA no sólo han esuel o hace películas de
aquilla, sino que con ello die on al as e con el buen gus o de un buen sec o del
público que, a la la ga, hubie a enido que acomoda se a un cine supe io pa a no
queda se sin espec áculos (Ga cía Má quez, 1948).
T as sus p ime os abajos en Ca agena, Ga cía Má quez se ins ala en Ba anquilla a
inales de 1949, donde sigue esc ibiendo sus eseñas cinema og á icas. Las más

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des acadas ue on: El e a o de Jennie, El maes o Faulkne en el cine y Lad ón de
bicicle as. El jo en esc i o y pe iodis a buscaba mejo es condiciones labo ales po que su
sala io no le alcanzaba pa a i i dignamen e. Así lo con ó en sus memo ias:
Mis pad es du mie on anquilos desde que les hice sabe que en el pe iódico ganaba
bas an e pa a sob e i i . No e a cie o. El sueldo mensual de ap endiz no me alcanzaba
pa a una semana (Ga cía Má quez, 2002:391).
La ciudad ca ibeña e a un luga nue o, sin apenas edi icios an iguos, pe o una ciudad
pujan e, alejada de la iolencia del es o del país y donde había g an can idad de
inmig an es; una ciudad más abie a. En es a ciudad, enseguida con ac ó con el que luego
se ía el G upo de Ba anquilla y cuyo men o ue el lib e o ca alán Ramón Vinyes. Los
nue os amigos de Ga cía Má quez, a quienes denomina ía a e nalmen e en Los
une ales de la Mamá G ande, como “los mamado es de gallo de la cue a”, es aba
o mado po lo más g anado de la cul u a ba anquille a y cos eña de los años 40 y 50:
Ál a o Cepeda Samudio, Alejand o Ob egón, Ge mán Va gas y Al onso Fuenmayo , que
ya conocía a Ga cía Má quez y que había p ome ido busca le un empleo en El He aldo.
Se a aba de indi iduos pin o escos, de al o ni el in elec ual y que le p opo ciona on al
jo en Gabo un buen sopo e cul u al y de a a. Las p e e encias cul u ales del G upo
es aban e e enciadas en EEUU y e an en usias as de Faulkne , que p on o se ía el esc i o
de cabece a del u u o Nobel colombiano. En es e con ex o, el cine de au o de Hollywood
de los años 40 pasa a ene un papel decisi o en los cimien os de la a ición al cine y el
c i e io de Ga cía Má quez.
Fue Ál a o Cepeda Samudio, con su g ado de la Uni e sidad de Columbia, quien le
hizo e que el cine e a la cul u a del siglo XX y había que omá selo en se io y así lo
na a en sus memo ias, Vi i pa a con a la:
Después de la gas discusiones con Cepeda quedé an in e esado que empecé a e el
cine desde o a óp ica. An es de conoce lo a él yo no sabía que lo más impo an e e a
el nomb e del di ec o , que es el úl imo que apa ece en los c édi os. Pa a mí e a una
simple cues ión de esc ibi guiones y maneja ac o es pues lo demás lo hacían los
nume osos miemb os del equipo. Cuando Ál a o eg esó me dio un cu so comple o a
base de g i os y on blanco has a el amanece en las mesas de las peo es can inas, pa a
enseña me a golpes lo que le habían enseñado de cine en los Es ados Unidos, y
amanecíamos soñando despie os con hace lo en Colombia (Ga cía Má quez, 2002:
449).
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Es as apo aciones asen a on nue os c i e ios cinema og á icos en Ga cía Má quez,
cuando io el ilme El e a o de Jennie, quedó a apado po la magia de la o og a ía de
Joseph H. Augus , que consigue cap a la poesía de lo an ás ico con e ec os de il o,
con aluz, pin u as sob e c is al y, sob e odo, la luz del no e. Es a expe iencia la e lejó
Ga cía Má quez en El He aldo:
La p oducción conse a in ac o el sabo de la poé ica i ealidad de o u an e belleza
de la ob a li e a ia, pe o en es e caso es necesa io deci que la supe a, sin pelig o de
incu i o a ez en las iciosas conside aciones que gene almen e se hacen en e cine
y no ela, ace ca de las posibilidades del uno y de la o a y que has a el momen o no
nos han conducido a ninguna conclusión p ecisa. En el cine quedó mejo desa ollada
la idea del au o , mejo log ado el ambien e y más humanos los pe sonajes, sin que se
haya desap o echado ni des igu ado el sabo esencial de la no ela. Jeni e Jones es
Jennie. Se iene la imp esión de que cuando Na han concibió y c eó su ma a illosa
muchacha sin iempo, es aba pensando en Jenni e Jones. Cinema og á icamen e
Jennie es una ob a in achable y es á ealizada con una esc upulosidad écnica
di ícilmen e supe able. El e a o de Jennie, una película que no se e odos los días
(Ga cía Má quez, 1950).
Así se mani es aba el au o colombiano que empezaba a a ina su ol a o
cinema og á ico, sen ido que le acompaña ía oda su ida. William Die e le, el ealizado
del ilme, ya e a en 1948 uno de los di ec o es más o iginales y p o undos de los años 40
en Hollywood. Su adap ación de la no ela de Robe Na han con ie e la cin a en un
clásico del cine omán ico con in es an ás icos. Luis Buñuel la conside ó una de las 10
películas más bellas de la his o ia y Al ed Hi chcock se inspi ó en ella pa a hace Vé igo.
Die e le y su di ec o de o og a ía c ea on una luz imp esionis a y una a mós e a
o og á ica de an asía que comple an con encuad es muy es udiados y la necesa ia
imagen inal del e a o de Jennie en colo . La imp escindible música del osca izado
composi o uso Dimi i Tiomkin consigue el e ec o deseado.
In ude in he dus ( i ulada Renco , en cas ellano) ue la o a película no eame icana
que aquel año econcilió a Gabo con la indus ia de Hollywood, de la cual an es pensaba
que sólo es aba capaci ada pa a hace cine come cial. Pe o su amigo Ál a o y el p opio
G upo de Ba anquilla le habían apo ado cla es de ini i as pa a alo a el buen cine que
ambién se hacía en Los Ángeles.
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Los años 40 ue la época de mayo esplendo en la his o ia del cine. La indus ia
cinema og á ica no eame icana se e o alecida y su gen los musicales, el s a sys em y
el cine neg o. Con es e nue o géne o oscu o y ama go, que gi a en o no a hechos
luc uosos y iolen os, apa ecen g andes di ec o es como John Fo d o Al ed Hi chcock
que imponen su es ilo a ís ico a los g andes es udios. También, llegan a Hollywood
alen os eu opeos dispues os a o ece sus conocimien os, gene ando una sine gia que no
ha uel o a exis i en la his o ia del sép imo a e y que los lle ó a p oduci un cine de g an
calidad, ue la “época do ada”. T abajando con las g andes p oduc o as, los di ec o es
supie on desma ca se pa a ealiza ob as de au o , abo dando emas con o e idos y
abie os a la e lexión. Cla ence B own, a pesa de abaja con la Me o Goldwing Maye ,
pudo oda su película más pe sonal en espacios na u ales, alejándose de los g andes
escena ios de ca ón pied a. El guion ue esc i o po Ben Maddow, au o ambién de La
jungla del as al o y Johnny Gui a , en e o os.
Basado en una no ela de William Faulkne , In ude in he dus es un d ama su eño
que deslumb a desde el p incipio has a el inal y es á odado con una apa en e sencillez.
La his o ia de denuncia social pone de mani ies o el acismo del luga , donde a Lucas se
le acusa de habe dispa ado a un homb e blanco. De mane a con enida, el di ec o mues a
la iolencia la en e en el ambien e. El lashback ayuda a la na ación dándole un i mo
epidan e, mien as que los pe sonajes in e p e ados po magní icos ac o es secunda ios,
apo an c edibilidad a la ama. Se a a de un d ama co al donde los ac o es ienen la piel
cu ida del su p o undo, su que se mues a en una ex ao dina ia o og a ía en blanco y
neg o que esal a su belleza. Al e es e ilme, la mi ada de Ga cía Má quez se de iene
p incipalmen e en la di icul ad de la adap ación de la ob a de Faulkne y c ee que se
supe a el p oblema del iempo deso denado de las no elas del au o no eame icano. De
modo que es e es su comen a io en El He aldo de Ba anquilla:
La e sión cinema og á ica de In ude in he dus es, po lo mismo, una ob a más que
admi able. Nada que no sea esencialmen e maes o aulkne iano in e iene en es a
película (…) Uno de los expe imen os in e esan es que hicie on los ealizado es de
“Renco ” pa a que la p oducción es u ie a al ni el de la ob a que le dio o igen, es la
eliminación de la música ocasional. Los e ec os se p oduje on a base de uidos. Ruidos
aulkne ianos, ambién; o gánicos, que an sonándole a los pe sonajes den o de los
huesos (Ga cía Má quez, 1950: 380-381).
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En esas emp anas e lexiones sob e cine, emos cómo a Ga cía Má quez le in e esan
los emas sociales y de clase, mani es ándose an icle ical y an iimpe ialis a. Po o a pa e,
le concie ne especialmen e la in e acción del lenguaje li e a io y el cinema og á ico,
mos ando su p eocupación po la no elización de algunos ilmes. En la eseña i ulada
Sang e neg a en el cine, e isa el es eno de una película a gen ina basada en una no ela
de Richa d W igh que es, además, el p o agonis a de la cin a. Así lo cuen a en una no a
de 1950 en el dia io ba anquille o El He aldo:
Úl imamen e, se han hecho ecuen es las adap aciones al cinema óg a o de las g andes
no elas. (…….) Así mismo, se es á odando aho a, en algunos ea os de la ciudad,
Fabiola, cuyos ealizado es, al pa ece , no omi ie on ni siquie a los signos o og á icos
de la oluminosa ob a del Ca denal Wiseman” (Ga cía Má quez, 1950).
También, y desde su posición de esc i o , Ga cía Má quez e lexiona sob e cues iones
de poé ica y la cons ucción del ela o ílmico. La poé ica que más in luyó en su desa ollo
es é ico ue el Neo ealismo i aliano que su gió as la Segunda Gue a Mundial en I alia.
En es a es é ica, Ga cía Má quez adi ina esa especie de epo aje econs uido y
encuen a una nue a o ma de na a , un hallazgo que le ocó de lleno y así lo con aba
en la eseña de El lad ón de bicicle as. Des aca la humanidad de los pe sonajes y la
au en icidad del ela o que se asemeja a la ida misma. En es a cin a, descub ió una nue a
o ma de con a his o ias con una sensibilidad na a i a has a aho a nunca is a. Así lo
na ó el 16 de oc ub e de 1950 en El He aldo:
Lad ón de bicicle as es una película in ulne able, de las muy con adas que no admi en
objeciones desde ningún pun o de is a. Quienes pa icipan en ella no son ac o es
p o esionales. Son homb es sacados de las calles de Roma, anseún es o dina ios que
p obablemen e asis en al cine con muy poca ecuencia, que igno an los sec e os de la
ep esen ación ea al pe o que es á ín imamen e ligados al d ama de la ida de
pos gue a, que no encuen an di icul ad alguna pa a desempeña se en e a las
cáma as (…) Y esul a ía in e minable analiza las innume ables escenas, llenas de
í ido d ama ismo, que hab ían bas ado pa a que ue a ex ao dina ia e inol idable
es a película que an as p o es as y an escasas mani es aciones de en usiasmo han
p o ocado en la ciudad (Ga cía Má quez, 1950).
Ga cía Má quez es axa i o en su comen a io y es que Lad ón de bicicle as ue la
consag ación del Neo ealismo, una ob a maes a de Vi o io de Sica que nos ace ca a la
esiliencia y al humanismo. Con es pe sonajes; un ma imonio, su hijo y una bicicle a,
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De Sica cons uye un uni e so y pone de mani ies o los alo es del Neo ealismo:
escena ios eales y ac o es na u ales en el con ex o de la pos gue a mundial. La mi ada
comp ome ida, la sencillez, el sen imien o a lo de piel ocan la ib a del espec ado y
Ga cía Má quez cap ó ese mensaje:
En la diezmada I alia de la pos gue a, una bicicle a se con ie e en la única condición
pa a que un homb e, su muje y su pequeño de nue e o diez años, sob e i an al
angus ioso ins an e en que les co esponde lucha . En la película, la bicicle a se
con ie e en un mi o, en una di inidad con uedas y pedales con cuyo concu so- y sólo
con él- el homb e se á supe io a su hamb e. Desde la sencillez del í ulo has a la
emenda sencillez del inal, la p oducción de De Sica no es o a cosa que la angus iosa
búsqueda de una bicicle a obada po la calle de Roma, donde hay un e iginoso,
abismal me cado de bicicle as, en el domingo más la go y despiadado que un homb e
haya podido i i (Ga cía Má quez, 1950).
Hay que señala que el no elis a colombiano man u o desde el p incipio una
impo an e con inuidad en sus c i e ios cinema og á icos, o alecidos po su amigo
Ál a o Cepeda y los o os miemb os del G upo de Ba anquilla. Po ejemplo, Al onso
Fuenmayo ambién abo dó en El He aldo de Ba anquilla la c í ica de cine y Ge mán
Va gas mos ó e dade o in e és po el sép imo a e. Asimismo, no podemos ob ia la
cine ilia del au o . El jo en pe iodis a io mucho cine y ambién leyó lib os en
Ba anquilla y Ca agena has a c ea se un impo an e poso cul u al que se adi ina en los
casi doscien as comen a ios de El Espec ado en e 1954-1955 y donde amos a
de ene nos.
A p incipios de 1954, el ya consag ado epo e o uel e a Bogo á y de la mano de su
amigo Ál a o Mu is planean una es a egia pa a consegui un empleo en el dia io El
Espec ado y que se ma e ializó cuando el pe iódico o e ó un pues o ijo y bien
emune ado en la edacción. El cu iculun i ae de Ga cía Má quez e a excelen e,
consiguió el abajo y El Espec ado ue uno de los pe iódicos más impo an e de su ida
donde se habían publicado sus p ime os cuen os en 1947, allí llega ía a se c í ico de cine
y publica ía sus a ículos clásicos.
Como c í ico cinema og á ico, Ga cía Má quez es ablece una es echa inculación con
la na ación li e a ia, dos ca as de una misma moneda. En es as eseñas se e idencia que
an o el diseño na a i o como los alo es es é icos son comunes a su es ilo li e a io. Po
o a pa e, el esc i o a a ianzando su o mación cinema og á ica. Además de las lec u as
especializadas como la His oi e géné ale du cinéma de Geo ges Sadoul que ue una de

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sus biblias, es án las e is as Bianco e Ne o y L´éc an F ançais. Tal es su in e és po
hace bien su abajo que ci a a los exp esionis as so ié icos y al cine a gen ino, lo que
demues a que se omó muy en se io su abajo como c í ico. Como comen a is a de cine
en El Espec ado , se en en ó a los dis ibuido es cinema og á icos que en endían la
c í ica de cine como un géne o disuaso io pa a los espec ado es que, an e un comen a io
ad e so, se aleja ían de las aquillas. No obs an e, Guille mo Cano, di ec o del pe iódico,
asumió el iesgo y Ga cía Má quez comen ó los es enos semanales con un a án
pedagógico que el público ag adeció. En es e ma co, su abajo no debió se ácil po que
su base o ma i a oda ía no e a muy sólida. Aun así, siemp e de endió la calidad de las
películas en e a la come cialidad y apeló a la c eación de un cine nacional, mucho an es
de que se plan ea a en Colombia. Así lo na a en Vi i pa a con a la:
O a ealidad bien dis in a me o zó a se c í ico de cine. Nunca se me había ocu ido
que pudie a se lo, pe o en el ea o Olympia de Don An onio Dacon e en A aca aca y
luego en la escuela ambulan e de Ál a o Cepeda había islumb ado los elemen os de
base pa a esc ibi no as de o ien ación cinema og á ica con c i e io más ú il que el
usual has a en onces en Colombia. E nes o Volkening, un g an esc i o y c í ico
li e a io alemán adicado en Bogo á desde la gue a mundial, asmi ía po la Radio
Nacional un comen a io sob e películas de es eno, pe o es aba limi ado a un audi o io
de especialis as. Había o os comen a is as excelen es pe o ocasionales en o no del
lib e o ca alán Luis Vicens, adicado en Bogo á desde la gue a española (Ga cía
Má quez, 2002: 522).
Hay que ema ca que, en aquellos años, Ga cía Má quez io mucho cine que e a el
único espec áculo colec i o en Bogo á. El jo en pe iodis a ins uía a sus lec o es con su
columna y se o maba así mismo en el cineclub. De las sesiones de cine p e e ía la
ma inée, el ho a io de los e dade os a icionados al cine y donde isionó cien os de
películas. Así lo na ó en El Espec ado :
A la ho a de la ma inée- una palab a me ida a empujones en el cas ellano- en el in e io
de los ea os se espi a un ai e lúgub e. Pa ece como si las pisadas sona an menos
sob e el piso al omb ado, pe o la ealidad es que quienes asis en a la p oyección de esa
ho a p ocu an, inconscien emen e, pasa inad e idos. Es el sen imien o de culpa de la
ma inée, ha dicho alguien de iniendo en esa o ma la a mós e a de mis e io y
clandes inidad que ienen los ea os a las es de la a de. (…) A lo más que se pa ece
un ea o a la ho a de la ma inée es a un museo. Ambos ienen el ai e helado, una
quie ud une a ia. Sin emba go, a las es de la a de es la ho a que p e ie en pa a asis i
al cine los e dade os ciné ilos (Ga cía Má quez, 1954).
39
En cuan o a la di usión cinema og á ica, en los años 40 había apa ecido en Colombia
un público nue o cada ez más in e esado en el sép imo a e. Con el c ecimien o de las
me ópolis, los in elec uales mues an una ac i ud c í ica hacía el enómeno
cinema og á ico y exigen cada ez una mayo calidad de los ilmes. El esul ado es la
ac i idad comp ome ida del cineclub que es escuela, donde se gene a un espacio pa a la
ap eciación y ealización de es e a e. Asimismo, p omue e la di usión del cine en e las
clases medias. Los cineclubes su gen en F ancia en 1920 y son pa e de un mo imien o
angua dis a eu opeo que busca eno a la ac i idad cinema og á ica ma cada ne amen e
po in e eses de me cado. De ac i idad eli is a en salas p i adas, pasa a ex ende se en e
los sec o es in e esados en el cine y así se expande a o os países, eu opeos p ime o y al
es o del mundo después. En 1947, en Cannes, se unda la Asamblea Cons i u i a de la
Fede ación In e nacional de Cine Clubes con delegados de 20 países. En es e con ex o, el
e eno queda abonado pa a la c eación de las cinema ecas. Se a a de en idades sin ánimo
de luc o que a chi an y conse an películas, nacionales y ex anje as pa a econs ui la
his o ia del cine; así, omen an la comp esión y di usión del a e cinema og á ico.
El cineclub de Bogo á, c eado en 1949, es el p ime o de La inoamé ica y ejempla iza
el ca ác e de es os espacios después de la II Gue a Mundial. Es á ue emen e ligado al
cine y a las ins i uciones eu opeas, pe o ambién con aspi aciones globales. Ga cía
Má quez, pa icipó como aseso écnico en el mencionado o ganismo que u o su sede en
el Tea o de San Diego. Su undado ue Lluis Vicens, lib e o ca alán en el exilio que
enía un cu ículum cinema og á ico plagado de éxi os; había colabo ado con el
p es igioso c í ico cinema og á ico Geo ges Sadoul en L´Éc am F ançais y ue je e de
edacción de la e is a Cinéma og aphie ançaise en Pa ís. Pa a Vicens y o os ciné ilos
como Ál a o Mu is, Alejand o Ob egón, He nando Salcedo Sil a, la pe iodis a Glo ia
Valencia y el p opio Ga cía Má quez, el obje i o de las sesiones del cineclub e a analiza ,
discu i y ac ecen a el conocimien o sob e el sép imo a e que p on o cap a ía el in e és
de o os in elec uales, a is as y es udian es:
Había en el país un público inmenso pa a las g andes películas de acción y los d amas
de lág imas, pe o el cine de calidad es aba ci cunsc i o a los a icionados cul os y los
exhibido es se a iesgaban cada ez menos con películas que du aban es días en
ca el. Resca a un público nue o de es a muchedumb e sin os o eque ía una
pedagogía di ícil pe o posible pa a p omo e una clien ela accesible a las películas de
40
calidad y ayuda a los exhibido es que que ían, pe o no log aban inancia las” (Ga cía
Má quez, 2002: 523).
Y pa a la inaugu ación de la p ime a sesión del cineclub de Colombia eligie on una
película emblemá ica Los niños del pa aíso, de 1945, di igida po Claudel Ca né y que
ue conside ada la espues a del cine ancés a Lo que el ien o se lle ó. El ilme de Ca né
se odó du an e la ocupación nazi de F ancia y se es enó poco después de la Libe ación.
Se a a de una megap oducción, con g an despliegue de medios y ue conside ada po
T u au como la mejo película ancesa de la his o ia, un can o al ea o y un análisis
sob e el amo . Po el cineclub de Colombia, ambién des ila on ob as del japonés Aki a
Ku osawa o del no eame icano A nold La en. Las sesiones ue on un éxi o y el modelo
u ilizado ue el ancés.
Una ez e minado el pase del cineclub, el g upo de amigos se eunía en la casa de
Lluis Vicens y su esposa Nancy que i ían ce ca del dia io El Espec ado , donde
abajaba Ga cía Má quez. Lo ecue da en Vi i pa a con a la:
Sus eladas se imp o isaban después de los g andes es enos de cine en un
apa amen o a ibo ado con una mezcla de odas las a es, donde no cabía un cuad o
más de los pin o es p ime izos de Colombia, alguno de los cuales se ían amosos en el
mundo. Sus in i ados e an escogidos en e lo más g anado de las a es y las le as, y
los del G upo de Ba anquilla apa ecían de ez en cuando (Ga cía Má quez,
2002:540).
Asimismo, las películas comen adas en El Espec ado po Ga cía Má quez e an las
isionadas a lo la go de la semana, siendo conscien e del in e és que susci aban sus
opiniones. Su c i e io se a cimen ando en base a su cine ilia y los deba es con sus amigos
del cineclub; aunque mani ies a un c i e io que es más li e a io que cinema og á ico.
Pa a en ende la ex ensión de su abajo en es e pe iodo, amos a pone de mani ies o
las ci as. En 1954 comen a b e emen e en o no a 145 películas p oducidas en Es ados
Unidas, F ancia, I alia, México, B asil…; mien as que, en 1955, esc ibe ex os más
amplios sob e más de 50 ilmes.
En los comen a ios del au o de Cien años de soledad hay un ono bogo ano, un ondo
humo ís ico y, en ocasiones, deba e. Abo da di e en es aspec os del ilme sin u iliza un
lenguaje ne amen e cinema og á ico, los é minos empleados son más li e a ios; po
ejemplo, habla de “sin axis cinema og á ica”, “esc i u a cinema og á ica” o “idioma
41
cinema og á ico” como en el comen a io de la película Dos muje es, p o agonizada po
Gina Lollob igida e I onne Sanson:
La compa ación del alcalde p eocupado con Napoleón abso o después de la de o a
es un de alle de excelen e y ino humo , log ado en un limpio y delicioso idioma
cinema og á ico (Ga cía Má quez, 1954).
Tampoco usa é minos écnicos como secuencia, plano, amaño del plano, a elling,
con aplano, plano subje i o o la banda sono a como puede e se en el siguien e ex o
sob e La dama del lago de Robe Mon gome y, un ilme de cine neg o ame icano de
1947 donde apa ece el plano subje i o; es deci , un encuad e que se si úa a la al u a de
los ojos del ac o , como si el espec ado mi a a a a és de sus ojos:
El pe sonaje cen al, que no se e en ningún momen o pues es á p o agonizado po la
cáma a- como el de Robe Mon gome y en La dama del lago- y la eliminación o al
de los comen a ios musicales… (Ga cía Má quez, 1955).
Y pa a habla del mon aje de cine o edición, el jo en pe iodis a se e ie e a las ije as
más d ás icas:
El ma que nos odea con inúa siendo po ello una buena película documen al a la que
al ez hicie on al a unas ije as más d ás icas pe o que sin duda pe ecía una sue e
mejo que la de as idia al público no acos umb ado a es a clase de espec áculos
(Ga cía Má quez, 1954).
Sin emba go, el u u o P emio Nobel se de iene especialmen e en los guiones,
analizándolos, sob e odo si son con usos como en el caso de Los sobo nados, 1954.
Comienza diciendo:
O a película es opeada po el guion es Los sobo nados de F i z Lang (…) un guion
ambicioso que, ap e ó muy poco pa a in en a aba ca demasiado, de mane a que el
esul ado ue una anécdo a policiaca con p e ensiones polí icas en la que los múl iples
cabos suel os de la in iga dispe san la a ención del público y es an in ensidad a la
ama (Ga cía Má quez, Los sobo nados, 1954).
48
En los c édi os de la b e e, di e ida e in e esan e película igu an dos guionis as o dos
di ec o es: son, en ambos casos, Ál a o Cepeda Samudio y Gab iel Ga cía Má quez.
Sin emba go, la pa e nidad de La langos a azul pe enece o almen e, guion y
di ección, a Cepeda quien ue además el ac o p incipal. Cuando se e ec uó la
ilmación en 1954 o 1955, Ga cía Má quez es aba en Bogo á (Gila d,1982:33).
Aquí, Jacques Gi a d no a ina del odo dado que el ac o p incipal ue Ne eo López;
además, hay o as e siones sob e la pa icipación de Ga cía Má quez en el mediome aje.
El o óg a o colombiano conside a que la cues ión de la au o ía es á cla a po que el cuen o
ue esc i o po Cepeda, que ía lle a lo al cine y encon ó al g an ciné ilo ca alán Lluis
Vicens que lo o ganizó odo, luego ue on en ando los demás. Y según Ne eo, la
pa icipación de Ga cía Má quez se cen ó no an o en el guion en sí como en la es uc u a
de la his o ia. A esas al u as, a Ga cía Má quez le obsesionaba el o den, la colocación de
las escenas; la ca pin e ía del ela o, como él la denominaba. El esquele o de la na ación,
la obsesión po una his o ia bien con ada ya e a undamen al pa a el no elis a colombiano
y colabo ó con su g an amigo Cepeda en es a a ea. El u u o Nobel colombiano, que en
aquellos días hacía c í ica cinema og á ica en el dia io El Espec ado , cuen a en sus
memo ias, Vi i pa a con a la, po qué u o que abandona el p oyec o:
Un iaje ocasional de Ál a o Cepeda a Bogo á me dis ajo po unos días de la gale a
de las no icias dia ias. Llegó con la idea de hace una película de la cual solo enía el
í ulo: La langos a azul. Fue un e o ce e o, po que Luis Vicens, En ique G au y el
o óg a o Ne eo López se lo oma on en se io. No ol í a sabe del p oyec o has a que
Vicens me mandó un bo ado del guion pa a que p opusie a algo de mi pa e sob e la
base o iginal de Ál a o. Algo que puse yo que hoy no ecue do, pe o la his o ia me
pa eció di e ida y con la dosis su icien e de locu a pa a que pa ecie a nues a. Todos
hicie on un poco de odo, pe o el papá po de echo p opio ue Luis Vicens, que impuso
muchas de las cosas que le quedaban de sus pini os en Pa ís. Mi p oblema e a que me
encon aba en medio de algunos de aquellos epo ajes p olijos que no me dejaban
iempo pa a espi a , y cuando log é libe a me ya la película es aba en pleno odaje en
Ba anquilla (Ga cía Má quez, 2002: 548-549).
Pa a comple a la in o mación sob e La langos a azul, he en e is ado ía mail a Te esa
Mano as
3
que i ió el ambien e in elec ual del g upo de Ba anquilla y la ce canía con
Ga cía Má quez. De hecho, su hija Pa icia, allecida hace unos años, ue in é p e e del
3
Me cedes He e o Saiz. En e is a a Te esa Mano as, pe iodis a y iuda de Ál a o Cepeda, 2020

49
no elis a en las con e saciones que man u o en EEUU con Clin on o Woody Allen; a la
hija de su g an amigo le u o siemp e un eno me a ec o. Pa icia Cepeda cuen a cómo
acompañando al Nobel colombiano a un odaje de su hijo Rod igo, le p egun ó cuál había
sido su pa icipación en La langos a azul y és e le espondió: “es aba en Bogo á cuando
se odó, pe o que él y Ál a o habían esc i o el guion y que es u ie on en cons an e
comunicación du an e odo el p oceso” (Ca a de Pa icia Cepeda a Te esa Mano as, 2 de
eb e o de 2002).
Po su pa e, En ique G au asegu a que las decisiones ue on consensuadas po odo
el g upo en el cual había un in e esan e mo imien o de ideas. Además, y si du an e la
ilmación es aba en Bogo á, Ga cía Má quez iajó en di e en es ocasiones a Ba anquilla
pa a euni se con el g upo, según ha cons a ado su bióg a o Ge ald Ma in:
La p ospe idad ecién log ada le pe mi ía ol e de ez en cuando a Ba anquilla a
isi a a los amigos, no pe de a Me cedes de is a y man ene el con ac o con sus
aíces; y, cla o es á e el sol (…). Desde luego, que su nomb e igu a a en los í ulos
de c édi o de una película que di igi ía Ál a o Cepeda al cabo de poco iempo, un co o
expe imen al i ulado La langos a azul, sugie e que sus isi as a la Cos a e an, den o
de lo que cabe, ecuen es (Ma in, 2002: 202).
Aunque el g ado de colabo ación de cada uno es di ícil de de e mina , es á demos ado
que Ga cía Má quez pa icipó en la génesis del p oyec o, donde se pueden e elemen os
de su cul u a ílmica, poé ica y na a i a. La langos a azul es una p oducción de 30
minu os, independien e y se odó sin p esupues o. Cuen a Ne eo López que, una ez
conseguida la cáma a sin sonido pa a la ilmación, el mayo p oblema se cen aba en
comp a película i gen po que e a escasa y cos osa. Al inal, odos apo aban pequeñas
can idades de dine o y se ensayaban la secuencia a ias eces an es oda y así e i a el
gas o inú il de celuloide odando in ini as omas. Los ac o es del co ome aje ue on
odos na u ales, algo habi ual en el cine eu opeo de aquella época y el di ec o de
o og a ía, Ne eo López, es el p o agonis a de la cin a. Según ecue da, odos decidie on
que ue a él mismo el p o agonis a po que su ísico e a el más anglosajón:
A mí me ocó el papel p incipal, el del g ingo o as e o y mis e ioso en busca de la
langos a azul, adioac i a. La ac uación mía ue acciden al. Pa ece que me o o ga on
el papel p incipal po ene los ojos cla os, azules, como los g ingos (López
Meza,1998).
50
La langos a azul iene una es uc u a na a i a clásica: p esen ación, nudo y desenlace.
A anca con un plano secuencia. Un coche en a en cuad o y de él se baja un homb e con
male a, la cáma a le sigue has a que descub e su os o. Es e comienzo ecue da un ilme
de Al ed Hi chcock del año 1951, Ex años en un en, basada en la no ela homónima
de Pa icia Highsmi h. La in ención de ocul a el os o deno a un cie o suspense del que
Hi chcock e a maes o. El mismo p opósi o iene el di ec o de La langos a azul que
p esen a al “g ingo” con un halo de mis e io que despie a la cu iosidad de los
ado mecidos habi an es de un emo o luga de la cos a del Ca ibe colombiano. Como ya
hemos adelan ado, odos los miemb os del g upo e an a icionados al cine y segu amen e,
Hi chcock ue uno de sus e e en es. Es e mediome aje expe imen al ha sido conside ado
como el p ime o en su géne o en Colombia; no obs an e, sus au o es nunca espe a on esa
ascendencia. Si bien la cin a deno a al as dosis de “mamagallismo”, que e a el
pasa iempo a o i o del G upo de Ba anquilla, poniendo el humo y la c í ica en el cen o
de sus idas, es un abajo se io con al as dosis de i onía: “el Ho el Tal”, “una langos a
azul”, “los expe imen os adioac i os”, e c. Al pa ece , la inspi ación de es a his o ia ino
del abajo del di ec o español Luis Buñuel, pe o es a cin a no iene pasajes oní icos, ni
a aques a las ins i uciones ni el amou ou p opios del su ealismo y aunque haya sido
cali icada po algunos c í icos como al, lo cie o es que la in luencia es cla amen e
neo ealis a: escena ios na u ales y ac o es na u ales, ipos ca ac e ís icos sacados de
cas ings imp o isados y donde in e ienen a ios miemb os del equipo.
Alessand o Rocco, en su lib o Ga cía Má quez y el cine: Li e and Wo ks, obse a en
La langos a azul, la es uc u a de un amoso cuen o del no elis a colombiano, Un seño
muy iejo con unas alas eno mes de 1968:
La ambien ación es muy simila , así como el mecanismo es análogo al de La langos a
azul, con la epen ina apa ición en un pueblo de la ex ao dina ia c ia u a que se
con ie e en el cen o de a ención, has a el día en que desapa ece an mis e iosamen e
como había llegado …Hay o o cuen o de Ga cía Má quez que se puede asocia con
La langos a azul, es En es e pueblo no hay lad ones. El p o agonis a de es a his o ia
no se di e encia de “el Vi o” siemp e en busca de algún plan as u o que le pe mi a
llega a in de mes. Aquí ambién el en oque i ónico del pe sonaje con ibuye a la
su ileza de Ga cía Má quez, yendo más allá de la acionalidad y la poé ica del ealismo
na a i o (Rocco, 2014:7).
51
Más allá de las simili udes, La langos a azul es un expe imen o de esul ado in e medio
cuyo mayo mé i o ue uni a un g upo de pione os que acaba on siendo impo an es
igu as en el pano ama colombiano: Ál a o Cepeda Samudio, esc i o , pe iodis a y g an
ans o mado de la li e a u a colombiana del siglo XX; Luis Vicens, undado del cine
club de Colombia y homb e decisi o en el desa ollo del cine en ese país ; En ique G au,
pin o colombiano que se ía econocido po sus pin u as ame indias y a ocolombianas;
Ne eo López, p ecu so del o o epo aje independien e y uno de los o óg a os más
impo an es de Colombia y Gab iel Ga cía Má quez, Nobel de li e a u a 1982.
La cin a colombiana a dó en se es enada y omada en conside ación. Du an e
muchos años la copia e e sible en 16 milíme os es u o pe dida, décadas después
apa eció y ue es enada en Ba anquilla; ambién ue mos ada en los es i ales de Lyon,
Bia i z y Huel a. En 2013 se isionó en el p ime Fes i al de Cine In e nacional de
Ba anquilla, en es a ocasión musicalizada, y en 2021 es u o en la Ta e Mode n po
in i ación del Museo Me opoli ano de Nue a Yo k y en una exhibición de cine
su ealis a in e nacional.
52
GARCÍA MÁRQUEZ EN LA ESCUELA DE CINE DE ROMA:
SE CUMPLE SU SUEÑO
CUANDO FUI AL CENTRO SPERIMENTALE DI ROMA
Y VI LOS RECURSOS QUE SE NECESITABAN
PARA HACER CINE, ME DIJE: ¡QUÉ BUENO QUE
TENGO MI MAQUINITA DE ESCRIBIR! (…) PERO EL
GUSANITO DEL CINE ME QUEDÓ ADENTRO” (Ga cía
Má quez, 1998:62).
El 15 de julio de 1955 Ga cía Má quez deja Colombia y pa e umbo al iejo
con inen e. Va ios e an sus in e eses en Eu opa y uno de ellos, el cine. Iba como en iado
especial de El Espec ado y ue el p ime pe iodis a en consegui esa ac edi ación; su
buen hace en el pe iodismo lo ame i aba.
El p ime des ino ue Pa ís y luego Suiza donde se celeb aba la Cumb e de los Cua o
G andes que habían negociado la de o a de Alemania y el epa o de Be lín (URSS,
Reino Unido, EEUU y F ancia). E a una g an ocasión pa a el jo en epo e o que ya se
había g anjeado un impo an e p es igio en su país. Poco después de la Cumb e de
Gineb a iajó a I alia pa a cub i la XVI Mues a de A e Cinema og á ico de Venecia.
Así, sus amigos del cine club de Bogo á, le habían p epa ado una lis a de cosas que enía
que e . Además, Roma e a su des ino soñado como lo cuen a Dasso Saldí a en Viaje a
la semilla:
Lo cie o es que Roma e a una de las me as más anheladas de Ga cía Má quez; allí
es aba Cineci à y allí pod ía al ez conoce a sus admi ados Vi o io de Sica y Cesa e
Za a ini. Quienes lo conocie on en aquel iempo, coincidi ían en a i ma que su
sa ampión cinema og á ico e a en onces an u ican e o más que el li e a io y el
pe iodís ico” (Saldí a , 1997:298).
La Mues a de Venecia de 1955, ue el p ime es i al en la his o ia al que llega on
películas de los Países del Es e y el ilme danés, La palab a, ob u o el León de O o a la
mejo película. Ga cía Má quez no al ó a su ci a cinema og á ica con los lec o es de El
Espec ado , des acando una amplia e in e esan e c ónica sob e el Fes i al, además de es
epo ajes desde Viena sob e los escena ios na u ales de la película El e ce homb e,
di igida po Ca ol Reed, en 1949, y p o agonizada po O son Welles y Joseph Co en:
53
En el palacio del cine, donde es án las bande as de nume osos países, es á ambién la
bande a de Colombia, po que el o ganizado de los pe iodis as, Pie Paolo Pineschi,
les dijo a los o ganizado es de la exposición que había pe iodis as colombianos
ac edi ados en Venecia (Ga cía Má quez, “Día y noche iendo buen cine”, El
Espec ado , 1955).
En Roma, el pe iodis a empieza a es udia en el Cen o Expe imen al Cinema og á ico
y se insc ibe en Di ección de Cine po que no exis ía la especialidad de guion. Su
expe iencia no ue muy buena, según con ó en Ba celona, en 1968:
Fue un año comple amen e pe dido; que ía que me enseñasen cómo se esc ibe un guion
y sob e es o no se a aba nunca. Recue do que a las ocho de la mañana enía unas
clases de iloso ía cinema og á ica. E a una se ie de incong uencias. No se ap endía
nada (Ma ínez To es, 1982).
Sin emba go, asis e a las clases de mon aje con la Do o essa Rosado quien dijo de él
que ue uno de sus mejo es alumnos. Y es que, odos los conocimien os écnicos de
ealización cinema og á ica los adqui ió en esa escuela donde según con esó el au o de
Cien años de soledad, hizo sus únicos es udios eglados; nunca e minó la ca e a de
De echo que empezó en Colombia. Aun así, y como ya apun ábamos, no es aba
demasiado sa is echo:
Allí p ima la “ écnica” en de imen o de los aspec os li e a ios que más le in e esan.
En el cine i aliano, po ese en onces, el guionis a ha adqui ido una nue a posición ya
pe dida en el de Hollywood. Za a ini es una i ma p es igiosa que a eces opaca a la
de los g andes di ec o es o ac o es. Se dice “es una película de Za a ini”. Pese a su
decepción omana, ya es á cla o que Ga cía Má quez piensa con e i se algún día en
guionis a de cine, no como una solución es omacal que le ayude a ealiza o as
ac i idades más dignas, sino como una labo au én ica y apasionada (Ga cía Aguila ,
1960:34-35).
Dasso Saldí a ambién con i ma es e ex emo en su biog a ía au o izada i ulada El
iaje a la semilla:

54
Con su ale gia c ónica al academicismo, p on o empezó a ausen a se de las clases,
como lo había hecho en Bogo á y Ca agena du an e sus escasos años de es udian e de
de echo. Las clases e an excesi amen e eó icas, pues los p o eso es pensaban que lo
más ú il pa a los u u os di ec o es y guionis as e a conoce la Es é ica del Cine, la
Teo ía del Lenguaje Fílmico o la His o ia Socioeconómica del Cine. Ga cía Má quez
se desencan ó enseguida, y si log ó aguan a unas sie e u ocho semanas ue po que
es aba sa is echo de su p og eso en el ap endizaje del i aliano y po que había
encon ado en los só anos o os alicien es: la posibilidad de e en la cinema eca los
clásicos del cine y el hecho de pode es a con la Do o essa Rosado, una seño a a la
cual le p es aban poco in e és los guionis as, a pesa de que e a nada menos que la
p o eso a de mon aje, una maga de la mo iola. Ella les insis ía en que, sin conoce las
leyes del mon aje, que es como la “g amá ica del cine”, no se puede se un buen
guionis a jamás (Saldí a , 1997:305).
Esas lecciones de mon aje y el abajo en la mo iola, le ayuda on a puli su écnica
na a i a an o li e a ia como cinema og á ica. Y como no podía se de o a mane a,
asis ió a las clases de guion impa idas po Cesa e Za a ini, que ue uno de los p incipales
eó icos y de enso es del neo ealismo i aliano. Ga cía Má quez siemp e lo admi ó: “Soy
hijo de Za a ini que e a una máquina de in en a a gumen os”, y de él ap endió que és os
son de ini i os en cualquie his o ia, más que los p incipios in elec uales. Así lo eco daba
en el a ículo i ulado “La penumb a del esc i o de cine”, publicado en el dia io El País
en 1982:
Cesa e Za a ini, un i aliano imagina i o y con un co azón de alcacho a, que le
in undió al cine de su época un soplo de humanidad sin p eceden es. El di ec o que
ealizó sus mejo es a gumen os ue Vi o io de Sica, su g an amigo, y es aban an
iden i icados que no e a ácil sabe dónde e minaba uno y dónde empezaba el o o.
Fue on ellos las dos es ellas mayo es del neo ealismo, en cuyo cielo había o as an
adian es como Robe o Rossellini. Jun os hicie on Lad ones de bicicle as, Milag o en
Milán, Humbe o D y o as inol idables. Se hablaba en onces de las películas de
Za a ini como se habla de las películas de Be olucci: como si aquél ue a el di ec o .
En la p ác ica, ue on muy pocas las películas i alianas de aquellos iempos cuyos
guiones no pasa on po el as illo pu i icado de Za a ini, quien apa ecía siemp e en
el úl imo luga de los c édi os sólo po que és os e an dados po o den al abé ico. Su
ecundidad e a al que, dicen quienes lo conocían en ese iempo, enía un a chi ado
eno me a ibo ado de a gumen os sin é icos en a je as (Ga cía Má quez, 1982).
Cuando en 1947, el esc i o colombiano esc ibe su p ime cuen o “La e ce a
esignación”, Faulkne y Hemingway, sus maes os, ya habían asimilado las enseñanzas
del cine y Ga cía Má quez empieza a inco po a a su na a i a elemen os como el lash
55
back o los sal os en el iempo; una e olución y así lo cuen a Eligio Ga cía, he mano del
esc i o , en T as las cla es de Melquiades:
Hoy us edes no pueden imagina se lo que signi icó pa a nues a gene ación el
su gimien o del neo ealismo a p incipios de los años 50. Fue in en a el cine o a ez.
Noso os eíamos ilmes de gue a o películas de Ma cel Ca né y de los anceses que
se es aban imponiendo po no ma a ís ica. Y de p on o, llega de I alia el neo ealismo,
con películas hechas con cin as de deshecho, con ac o es que, se decía, no habían is o
nunca una cáma a en su ida. Sin emba go, e a un cine pe ec o (…) Todo pa ecía
odado en la calle, no se llegaba a comp ende cómo se log aba uni las escenas, cómo
se man enía el i mo, el ono. Pa a noso os ue una ma a illa (Ga cía Má quez, 2001:
408-409).
En o o ex o esc i o en Venecia en 1955 y i ulado Un emendo d ama de icos y
pob es hace la siguien e e lexión:
Pa a en ende el neo ealismo i aliano, pa a sabe que Cesa e Za a ini es uno de los
homb es g andes de es e siglo, hay que e un almue zo de los pob es de Venecia, un
domingo en los ans e sales del Lido. Debajo de los á boles eno mes, ab en un man el
emendado y luego el paque e de dos lib as de maca ones íos, un pedazo de pan y
un li o de ino. En o no al man el es á la ípica amilia i aliana: el pad e, go do y
peludo, y la mad e, go da y dic a o ial, con nue e hijos y un pe o (Ga cía Má quez,
1955:140).
El neo ealismo su ge as la Segunda Gue a Mundial de una idea del di ec o de cine
y p o eso del Cen o Expe imen al, Umbe o Ba ba o. En es e mo imien o, que acabó
siendo ne amen e i aliano, los hechos co idianos, los d amas, es aban desc i os con la
sensibilidad de la poesía. Es a nue a mi ada condiciona el lenguaje cinema og á ico e
in oduce nue os modelos de p oducción. El cineas a Robe o Rossellini de inió al
neo ealismo como: “una posición mo al desde la que con empla el mundo, luego se
con i ió en una posición es é ica, pe o al p incipio e a solo mo al”
4
.
T as la gue a, Cineci á quedó a asada. En onces, la pues a en escena y ealización
de los ilmes es án ma cados po la p eca iedad écnica. Así las cosas, se ecu e
undamen almen e a escena ios na u ales (calles, plazas, e c.), se educe la iluminación al
mínimo con los esquemas clásicos y en escasas ocasiones se abaja con equipos de
4
(Recupe ado: h ps://www.elco eo.com/pan allas/201510/02/neo ealismo-cuando-necesidad-hizo-
20150930193004- c.h ml).
56
sonido. Como consecuencia, la cáma a iene más mo ilidad, se empieza a usa a mano y
la o og a ía se simpli ica. En cuan o a la in e p e ación, con i en ac o es p o esionales
con ac o es na u ales po que no hay una g an elabo ación de los pe sonajes ni
ca ac e ización. Con odo ello, las p oducciones dan más sensación de ealidad, muy ce ca
del cine documen al, a o eciendo el ace camien o a la ealidad y con una mayo
lexibilidad en la pues a en escena.
Po lo que espec a a la na a i a, los a gumen os son sencillos, los guiones son más
lexibles, se e i a la igidez de las his o ias y la imp o isación se u iliza pa a desc ibi la
ealidad. Es a co ien e ue in luida po el ealismo poé ico ancés y su más cla o
ep esen an e es Roma, ciudad abie a de Robe o Rossellini, odada en los úl imos días
de la ocupación alemana. Es e ilme in luyó pode osamen e en Ga cía Má quez. Se a a
de un cine muy p óximo al documen al o docud ama, odado en escena ios o deco ados
na u ales, con muchos de los ac o es no p o esionales y bajo p esupues o. El uso de luz
na u al, plana y la emá ica social que abo da, nos aden a en el d ama de los más
des a o ecidos. Los máximos ep esen an es de es e mo imien o ue on Rossellini,
Viscon i, Vi o io de Sica y los guionis as Cesa e Za a ini y Cechi D´Amico. Es e
mo imien o ecibió el espalda azo de Hollywood en 1946 con el Osca a El limpiabo as
de Vi o io de Sica, aunque su ob a más des acada ue El lad ón de bicicle as, ealizada
dos años después. La in luencia del neo ealismo aspasó on e as; en España con
Be langa y Ba dem y en F ancia con la nou elle ague.
Ga cía Má quez, en 1955, esc ibe pa a El Espec ado el a ículo i ulado: “Po que no
había pla a, De Sica se dedicó a descub i ac o es” y donde queda e lejada la ele ancia
de es e géne o:
En un pe iódico de Roma apa eció un a iso hace pocos días. El di ec o de cine,
Vi o io de Sica, necesi aba una muchacha sin an eceden es cinema og á icos pa a
desempeña el papel p incipal en un ilm. En el a iso se daba la di ección y la ho a
p ecisa en que los aspi an es debían p esen a se pa a la p ime a p ueba. En p incipio,
aquel e a un a iso di igido exclusi amen e a las jó enes de dieciséis años que
quisie an se ac ices. Pe o alguien llegó p ime o que las aspi an es: los pe iodis as y
los o óg a os (Ga cía Má quez, 1955: 227).
Cabe ma iza que hay es udiosos que han es ablecido un cie o pa alelismo en e el
ealismo mágico y el neo ealismo, po eso le in e esó an o al no elis a colombiano. En
ambos mo imien os hay una ealidad mezclada con elemen os an ás icos, que son
57
pe cibidos po los pe sonajes como algo absolu amen e no mal. Además, lo co idiano se
ans o ma en una expe iencia sob ena u al y los escena ios se dan en ambien es de
ma ginación social y pob eza.
Ga cía Má quez no e a el único la inoame icano in e esado en es e mo imien o
a ís ico de la pos gue a eu opea. El in e és po I alia que mos aban los jó enes
in elec uales de La inoamé ica, iene as la di usión del cine neo ealis a que se ía el
espejo donde se mi a ía el nue o cine la inoame icano de los años 60 y 70.
A la Escuela de Cine de Roma ambién asis ie on el a gen ino Fe nando Bi i y los
cubanos Tomás Gu ié ez Alea y Julio Ga cía Espinosa. A Bi i, que ya había sido
asis en e de di ección con Za a ini y De Sica, iba di igida una ca a de ecomendación
que lle ó desde Bogo á el ca aque o y donde le pedía que ayuda a a su amigo que que ía
en a en el mundo del cine. El a gen ino lo lle ó al Cen o Expe imen al de Cine, donde
iempo después se ía e ce ayudan e de di ección de Alessand o Blase i en la cin a
Lás ima que sea un canalla, una comedia p o agonizada po So ia Lo en con Vi o io de
Sica y Ma cello Mas oianni. Su a ea en la ilmación consis ió en suje a una cue da en
una esquina y e i a que se ace ca an los cu iosos a e a So ia Lo en; él ampoco pudo
e la. También ue asis en e de di ección en El Techo (1956) de Vi o io de Sica, aunque
no apa ezca en los c édi os, e a solamen e un me i o io.
Independien emen e de la poca ele ancia de su abajo en Cineci á, los con ac os con
cineas as de Amé ica La ina ue on muy icos y de ini i os pa a el u u o del cine
la inoame icano. Ga cía Má quez y Fe nando Bi i comenza on a soña en el u u o de
un cine con inen al, sueño que se ma e ializó ein a años después con la Fundación del
Nue o Cine La inoame icano y la c eación de la Escuela de Cine de La Habana.
En Eu opa, y como co esponsal de El Espec ado , Ga cía Má quez sigue esc ibiendo
sus no as sob e cine y asis e a la Exposición de A e Cinema og á ico de Venecia. Sus
p ime as eseñas se cen an en la c ónica social y la llegada de los ac o es y ac ices como
Lucia Bosé, So ia Lo en o Wal e Chia i a la ciudad, pa a pos e io men e aden a se en
el enómeno cinema og á ico en sí. Uno de sus comen a ios es sob e el mes izaje en el
cine:
Todos los años los pe iodis as le buscan y encuen an un nomb e a los es i ales
cinema og á icos. El de Venecia, 1955 ya iene un nomb e: “La exposición de los
di ec o es p es ados”. En e ec o, la A gen ina se p esen a con La ie a de uego se
apaga, di igida po Emilio Fe nández que es mexicano. El B asil se p esen a con una
película de Ca los Hugo Ch is ensen, de o igen danés; Ingla e a p esen a Doc o a
64
EL GALLO DE ORO, 1964.
UNA RANCHERA INFINITA
Juan Rul o e a 10 años mayo que Gab iel Ga cía Má quez y en los años 60 ya había
publicado sus g andes ob as. P on o mos ó su ascinación po lo isual y dejó un
impo an e legado de más de 6.000 nega i os o og á icos. T abajó como guionis a con
Emilio Fe nández y muchos de sus ex os ue on lle ados al cine; es el caso de El gallo
de o o, no ela co a que Juan Rul o esc ibió pensando en su adap ación al cine y que no
se publicó has a 1980; los lec o es igno a on la ob a en endiendo que e a un guion de
cine. Los in es igado es c een que se empezó a esc ibi un año después de publica Ped o
Pá amo, en 1955. Víc o Jiménez, di ec o de la Fundación Juan Rul o y el p opio Gab iel
Ga cía Má quez apun an que el lenguaje de es a ob a no es an minucioso y escasean los
ecu sos li e a ios p esen es en sus o as p oducciones li e a ias po que el au o es aba
pensando más en su adap ación al cine que en su publicación esc i a. Así lo explica el
c í ico de cine mexicano Jo ge Ayala Blanco en el p ólogo de El gallo de o o:
El o iginal es á edac ado en lenguaje llano, plás ico, uncional y sin las
p eocupaciones es ilís icas que equie e odo p oyec o cinema og á ico eple o de
p ecisiones, cosa que con as a con la acabadísima elabo ación o mal de la ob a
li e a ia de Rul o, el a gumen o posee, empe o, el don de sume gi nos en las
obsesiones ca ac e ís icas del uni e so de su au o (Ayala Blanco, 1982:11).
Dice Ayala Blanco que Juan Rul o esc ibió el guion de El gallo de o o pa a Manuel
Ba bachano Ponce, di ec o , p oduc o , guionis a, g an impulso del cine mexicano y uno
de los iniciado es del mo imien o independien e del cine es a al. Así lo eco daba Ca los
Fuen es en la edición conmemo a i a del ani e sa io de la publicación de Cien años de
soledad:
Ba bachano eno ó en su momen o el lánguido cine come cial de México (…) apos ó
po un cine documen al o cuasi documen al, di ec o, sin ado nos, en blanco y neg o
(…): To e o, una expe iencia de cine- e dad en o no al dies o Luis P ocuna; Raíces,
la adap ación de a ios cuen os u ales del esc i o F ancisco Rojas González y,
inalmen e, Naza ín, la película con la que Luis Buñuel ol ió a cega la pan alla. Digo
con es o que al llega a México a p incipio de los 60, Ga cía Má quez ue ecibido -en
la Mansión de D ácula- que incluía a los epublicanos españoles Fede ico Amé ico,
p oduc o de la ieja CIFESA, Ca los Velo, que en España ealizó un memo able
documen al sob e El Esco ial, y Jaime Muñoz de Baena, un seduc o seño i o

65
mad ileño de agudo ingenio y modas b i ánicas. A ellos se unía muy señaladamen e
Ál a o Mu is (Fuen es, 2007: XV-XVI).
En es e con ex o, y a as ados po una especie de ieb e del o o, la boyan e indus ia
cinema og á ica mexicana no solo a ajo a es gigan es de la li e a u a, sino que los puso
a abaja jun os: Ca los Fuen es, Juan Rul o y Ga cía Má quez. Más allá de la elación
en e es os au o es, se a aba de la necesidad de los p oduc o es cinema og á icos de
encon a nue os esc i o es que apo a an ai es nue os al cine mexicano. La colabo ación
en e Rul o, Fuen es y Ga cía Má quez se p odujo en el Cas illo de D ácula, como el
Nobel colombiano denominaba a la p oduc o a de Manuel Ba bachano, homb e
undamen al en la his o ia del cine independen e mexicano.
En la his o ia del sép imo a e y desde sus comienzos, es ácil encon a esc i o es que
dan el sal o a la pan alla esc ibiendo guiones: Sco Fi zge ald llegó a Hollywood en 1923,
ue uno de los mejo es esc i o es ame icanos del siglo XX y g an exponen e de la
Gene ación Pe dida. El géne o policiaco le dio la opo unidad a Raymond Chadle de
guioniza películas como Pe dición de Billy Wilde y Ex años en un en de Al ed
Hi chcock y Dashiell Hamme ob u o el econocimien o en la adap ación de sus no elas
como El halcón mal és.
En México, y en e los exiliados de la gue a ci il española es aba Ca los Velo, uno
de los di ec o es es ella del cine mexicano:
Velo me encomendó la adap ación pa a el cine de o o ela o de Juan Rul o, que e a el
único que yo no conocía en aquel momen o: El gallo de o o. E an 16 páginas muy
ap e adas, en un papel de seda que es aba a pun o de con e i se en pol o, y esc i as
con es máquinas dis in as. Aunque no me hubie a dicho de quién e a, lo hab ía sabido
de inmedia o. El lenguaje no e a an minucioso como el del es o de la ob a de Juan
Rul o, y había muy pocos ecu sos écnicos de los suyos, pe o su ángel pe sonal olaba
po odo el ámbi o de la esc i u a” (Ga cía Má quez, 1980).
El a gumen o de El gallo de o o se cen a en las elaciones en e dos se es e an es y
ma ginales: Dionisio Pinzón, galle o, y Be na da, La Capone a, can an e de palenques.
El magne ismo de ella es un elemen o undamen al y la con ie e en el alismán de
Pinzón. El des ino de ambos consis e en aga de e ia en e ia, haciendo in iable
66
cualquie in en o de es ablece se en un luga po que eso supone la pé dida de libe ad y
el doblegamien o; odo eso los aboca a un des ino a al.
A pesa de su in e és po el ex o, Velo se quedó ue a del p oyec o y Robe o Ga aldón
di igió El gallo de o o. El cineas a cumplió el ámi e de da le el c édi o a Juan Rul o; sin
emba go, su película no iene nada que e con el ex o o iginal. Lamen ablemen e, el
uni e so ul iano no lo emos e lejado en la pan alla como ampoco el halo de mis e io
del pe sonaje emenino p incipal, La Capone a.
La película se es enó en 1964. El guion que se conocía has a aho a es aba echado en
ese mismo año; sin emba go, el hijo del di ec o de la película encuen a en eb e o de
2020 o a e sión an e io , de 1963, a ibuido a Ga cía Má quez. Es e nue o guion cons a
de 68 páginas mecanog a iadas y es á encuade nado en dos pas as e des con los nomb es
de Gab iel Ga cía Má quez y Ca los Fuen es, en es e o den, y que son ambién los au o es
que apa ecen en el guion de ini i o. Sin emba go, has a aho a no había no icias de un
p ime guion edac ado po el au o de Cien años de soledad y que hubie a podido se el
p ime guion pa a la pan alla g ande del no elis a, pe o no ue el que se odó. Dice
Douglas J. Wea he o d, p o eso de li e a u a Hispanoamé ica:
El hecho de que apa ezca p ime o su nomb e, nos sugie e que la au o ía p incipal es
de Ga cía Má quez, mien as que el segundo se ía quizá más de Fuen es. Se a a de
dos ex os muy di e en es en e sí. El p ime o es mucho más li e a io y el segundo no
es simplemen e una co ección sino una eesc i u a a ondo (Wea he o d, 2021).
Es a esis del especialis a no eame icano se basa en las ca ac e ís icas li e a ias del
au o colombiano y en la adjudicación de cie os pode es sob ena u ales a Be na da, la
p o agonis a, y al gallo. Po o a pa e, apa ecen cie os guiños a su ob a El co onel no
iene quién le esc iba que se había publicado ecien emen e. Además, es á la e ocación
de un pueblo imagina io an asmagó ico que pod ía se Comala y un pe sonaje que
ecue da a Ped o Pá amo. “Asis imos a una in e ex ualidad ma a illosa u o de la
sensibilidad de Ga cía Má quez y de su lec u a de la ob a de Rul o”, añade el in es igado
(Wea he o d, 2021).
Po lo an o, la au o ía de es e p ime guion se ía en exclusi a del au o colombiano y
es e ex emo es a ía jus i icado po no as al ma gen del ex o sob e diálogos (el jo en
Gabo e a muy cuidadoso con ellos) y alguna escena en conc e o. Además, se habla ía del
“adap ado ”, en singula . Los in es igado es han de e minado que esa calig a ía
67
co esponde a Ga cía Má quez. Pe o Ba bachano, el p oduc o , señaló que los diálogos
enían modismos o gi os coloquiales de o igen colombianos y pidió a Ca los Fuen es una
segunda eesc i u a. Ese segundo guion ue el que se odó y no se pa ece en absolu o al
cuen o co o de Juan Rul o.
Po su pa e, Ga cía Má quez con ó que su abajo en el guion le lle ó cinco meses
muy in ensos y las disc epancias dia ias con el di ec o no llega on a ninguna pa e, enían
concep os dispa es de la his o ia. Así las cosas, el esul ado ilmado es desigual. La no ela
co a en que se basa el ilme, gua da oda la imp on a y los asgos de Juan Rul o, asgos
que le hicie on un eno ado de la li e a u a la inoame icana. El mexicano se de ine en
su ob a po la solida idad con los ol idados y el gus o po los espacios ecóndi os de su
país, donde ec ea las ac i idades ípicas como las peleas de gallos, las e ias, las
can ado as de palenques, las apues as y los juegos de aza . Hay un eno me poso op esi o
y a alis a en su ob a, así como el pode mágico del aza ; odos es os elemen os se es uman
en la cin a de Ga aldón que no iene la obus ez de su e e en e li e a io.
Llegados a es e pun o, la edad de o o del cine mexicano a pe diendo uelle y la
esc i u a su il de Rul o nau aga en una cin a bien o og a iada, con una cáma a que se
mue e con dinamismo y un in e esan e encuad e; odo al se icio de la ac iz Lucha Villa,
La Capone a, que can a y baila en di e sos palenques. Mien as, el uni e so Rul iano se
diluye en a o de un cine más come cial donde la his o ia se alige a y se po encian los
ambien es es i os de las di e sas e ias ilmadas como la de San Juan Del Río y la de
San Ma cos. Vaciado el ela o li e a io, queda una his o ia de amo ade ezado con
canciones y las ópicas peleas de gallos. La película se es enó el 18 de diciemb e de 1964
siendo un acaso come cial y de c í ica; sin emba go, ing esó en el selec o club de las
100 mejo es películas mexicanas. El gallo de o o supuso la ansición del cine gené ico
y come cial a un cine más a ís ico y sociológico del segundo lus o de los años 60, el
nue o cine mexicano. Jo ge Ayala Blanco, his o iado y c í ico de cine mexicano, dice en
el p ólogo del lib o El gallo de o o:
En é minos gene ales, la ilmog a ía de Juan Rul o la in eg an medioc es y se iles,
cuando no g o escas o muy alejadas e siones de sus ob as na a i as. De algunas
adap aciones, Juan Rul o ju ó no habe colabo ado más que en calidad de aquíg a o y
sólo exis en dos películas que puedan conside a se como dignas co espondencias
es é icas del mundo de Rul o en la pan alla: El despojo di igido en 1960 po An onio
Reynoso y La ó mula sec e a de Rubén Gámez (Ayala Blanco, 1982: 9).
68
La di ección de Ga aldón de El gallo de o o ue ambién cues ionada y pa a o o
epu ado c í ico cinema og á ico, Emilio Ga cía Rie a, español na u alizado en México,
“el di ec o es un cineas a co ec o, pe o ío, do ado de cie a e icacia o mal, pe o sin
au én ica inspi ación” (s. .).
Desde sus es udios de cine en Roma, el au o de La hoja asca es aba con encido del
eno me pode isual del cine pa a na a his o ias, había buscado pone su pluma al
se icio del cine y lo había log ado. Po in, había i mado su p ime a adap ación, pe o la
us ación del esc i o debió se g ande al e cómo el uni e so que descub ió en la ob a
de Juan Rul o se es umaba. En una en e is a concedida a Miguel To es, con esó lo
siguien e en 1969:
Renuncié a la publicidad y me puse a abaja en i me en el p oyec o y saqué un guion
que le gus ó mucho a Ba bachano, pe o enía un p oblema: los diálogos es aban en
colombiano y no en mexicano. En onces Ba bachano me puso a abaja con Ca los
Fuen es…Yo siemp e pensé que el ilme lo ha ía un jo en di ec o que log a ía una
película in e esan e, pe o el guion se lo die on a ealiza a un iejo di ec o come cial:
Rica do Ga aldón que insis ía en hace las cosas a su mane a…De odas o mas, a
pesa de se un ilm come cial, g acias al guion, en algunas escenas se il a algo de
Rul o” (To es, 1979: 47).
Y con inúa diciendo:
Ga aldón e a un iejo di ec o come cial, lleno de esabios y ca en e de imaginación.
Que les hizo la ida imposible a los guionis as du an e a ios meses, haciéndoles
deshace y ehace el guion en el cí culo icioso de Penélope has a que un día se
ha a on y le dije on a Ba bachano Ponce que ahí le dejaban el guion pa a que
Ga aldón hicie a lo que le die a la eal gana” (To es, 1979:47).
Y es que Ga aldón ue uno de los di ec o es mexicanos más cas igados po la c í ica
de aquellos años, que lo conside aba ío y académico. Sin emba go, cuen a con una
amplia ilmog a ía y su éxi o ue eno me du an e la llamada edad de o o del cine en
México. Su es ilo come cial lo ace caba al g an público, pe o lo alejaba de na aciones
p o undas y con pe sonajes complejos; e a un ealizado p ác ico que iene su luga en la
his o ia del cine mexicano, cumplía con los es udios y el es a us de las g andes es ellas,
pe o no supo cap a la hondu a de El gallo de o o.
69
El abajo de colabo ación en e Ca los Fuen es y Ga cía Má quez les ol ió a uni en
1966 con la adap ación de Ped o Pá amo de Juan Rul o. Es e úl imo esc i o , e a un g an
apasionado del cine - abajó como o o- ija o o óg a o que hace las o os del odaje de
la película - y algunos de ienden la idea de que su ob a maes a, ue esc i a con écnicas
ílmicas.
Ba bachano Ponce enía el p oyec o de lle a Ped o Pá amo al cine y es a p oducción
es u o a pun o de a uina lo. Ga cía Má quez abajó en la adap ación y aunque no
apa ece en los í ulos de c édi o del ilme, su apo ación es mayo que en El gallo de o o,
p opo cionándole un amplio conocimien o de la ca pin e ía poé ica de la ob a del esc i o
mexicano. Así lo con aba en la e is a pe uana Hablemos de cine:
Po úl imo, después de que Ca los Fuen es y Ca los Velo lle aban más de es años
abajando inin e umpidamen e en la adap ación de Ped o Pá amo de Juan Rul o, yo
en é a abaja como abogado del Rul o. Pa imos de una nue a es uc u ación en la
que, como p emisa p incipal, planeaba qui a los lash- back y hace , como en la
no ela, que los pe sonajes pasasen de una o ma con inua del p esen e al pasado; pe o
la película ue uno de los mayo es desas es del cine mexicano (To es, Augus o M.
1969:57).
Según Ga cía Má quez, el acaso de Ped o Pá amo en el cine se debió a dos
incon enien es en la adap ación:
El p ime o e a el de los nomb es. Po subje i o que se c ea, odo nomb e se pa ece de
algún modo a quién los lle a (…) El o o p oblema -insepa able del an e io -, e a el de
las edades. En oda su ob a, Juan Rul o ha enido el cuidado de se muy descuidado en
cuan o al iempo de las c ia u as (…) En las salas oscu as, los amo es de ancianos no
conmue en a nadie (Yanes,1996:17-18).
En es e o den de cosas, el ca aque o no se sen ía plenamen e sa is echo con su abajo
como guionis a ni con las adap aciones hechas has a en onces de o as ob as; en unos
casos po los cambios su idos y, en o as, po el esul ado inal del ilm, donde el di ec o
enía la absolu a po es ad pa a al e a el guion. En esos días, e inme so ya en la indus ia
del cine, el u u o Nobel colombiano endió los de echos pa a el cine de El co onel no
iene quién le esc iba con la condición de no ene que in e eni en el guion. Así lo
cuen a en la Re is a de cine cubano en 1969:

70
Yo ya es aba escamado y o bien se ilmaba la no ela ín eg a; lo cual yo sabía que e a
imposible den o de las es uc u as del cine come cial, o bien hab ía que sac i ica
algunas cosas y és a es una no ela que yo quie o muchísimo (…) Del co onel se
hicie on dos adap aciones, pe o ninguna si ió. El p oblema que iene es a no ela es
que no iene ninguna es ella que haga la película come cial. Inclusi e, en México
sugi ie on que el co onel u ie a una aman e clandes ina y que es e papel se lo die an
a Ki y de Hoyos pa a pode come cializa la película. Imagína e… (To es, 1969).
Y sin solución de con inuidad, Ga cía Má quez sigue abajando en el cine. En 1964
pa icipó en la adap ación de una his o ia de Juan de la Cabada, esc i o y guionis a
mexicano. Se a a de un co ome aje i ulado Lola, amo mío y ue un episodio del ilme
Amo , amo , amo que se ealizó den o del ma co del P ime Fes i al de Cine
Expe imen al, pa a p omociona la indus ia del cine independien e de México. Con enía
cua o his o ias, o a de ellas e a de Ca los Fuen es y se i ulaba Las dos Elenas. En Lola,
amo mío se na a la his o ia de una muje que llega a la capi al, donde odos pa ecen
que e engaña la. Como consecuencia de es os abajos, Ga cía Má quez ob u o un cie o
p es igio como guionis a en la indus ia cinema og á ica. Empe o, muchas eces su
abajo consis ió en ehace ex os de o os au o es o comple a o os abajos. Es o le
p odujo cie a us ación y decidió p esen a algunas de las amas de Cien años de
soledad pa a elabo a guiones cinema og á icos. Así lo eco daba en el dia io español El
País: “Te puedo asegu a que odas las his o ias que es án en Cien años de soledad
es u ie on en la mesa de los p oduc o es de cine y las echaza on po que decían que e an
in e osímiles y que no llegaban a la gen e” (Ha guindey, 1978).
En es os momen os, comienza a ges a se el as ase en e li e a u a y cine del uni e so
ga ciama quiano. Es a idea de asos comunican es en e las dos disciplinas acasó en un
p ime in en o, pe o Ga cía Má quez no es aba dispues o a claudica y poco iempo
después lo consegui ía con Tiempo de mo i , su p ime guion o iginal.
71
TIEMPO DE MORIR, 1965.
UN WESTERN MACONDIANO
Dice Rod igo Ga cía Ba cha en una en e is a pa a la agencia de no icias EFE, que
hay un ilme que ma ca el deseo de su pad e de o ja se una ca e a en el mundo del cine.
Se a a de Tiempo de mo i :
Gabo enía el plan de esc ibi guiones y posiblemen e di igi ambién. Y es a es una de
las películas y guiones con los que más con en o es u o siemp e (EFE, Agencia de
No icias, 2016).
¿Pe o qué enía es a película ealizada en 1965 que an o sa is izo al Nobel
colombiano? Fue sin duda su mayo log o como guionis a en México, an es de publica
su ob a maes a Cien años de soledad. Se a aba de su p ime guion o iginal y en él
explo a asun os que le inquie an desde su más ie na in ancia, como el des ino inexo able,
la mue e y la enganza.
Desde niño, Gabi o escuchó el ela o de su abuelo Nicolás Má quez sob e su salida de
Ba ancas. El pueblo e a un luga p óspe o en las es ibaciones de Sie a Ne ada y el
co onel gozaba de una buena posición y epu ación as ins ala se una ez inalizada la
Gue a de los Mil Días. Pe o la salida de es e pueblo ue una au én ica huida y obedeció
a un inciden e en el que el co onel ma ó a un homb e, Meda do Pacheco. Como na a
Ge ald Ma ín en la biog a ía del esc i o , las e siones sob e es a mue e son di e sas y
la amilia adop ó la más edulco ada. Lo que sí queda cla o es que, as el homicidio,
in olun a io o no, hubo una condena y un b e e ing eso en p isión. Libe ado de la cá cel,
la amilia se io obligada a es ablece se en o o luga menos p óspe o pa a hui de una
posible enganza. En sus memo ias Vi i pa a con a la, Ga cía Má quez pone de
mani ies o el dolo que es os hechos causa on a la amilia y a él mismo:
Fue el p ime caso de la ida eal que me e ol ió los ins in os de esc i o y aún no he
podido conju a lo. Desde que u e uso de azón me di cuen a de la magni ud y del peso
que aquel d ama enía en nues a casa, pe o sus po meno es se enían en e b umas.
Mi mad e, con apenas es años lo eco dó siemp e como un sueño imp obable. Los
adul os lo emb ollaban delan e de mí pa a con undi me y nunca pude a ma el ace ijo
comple o po que cada quién, de ambos lados, colocaba las piezas a su modo (…), no
sólo asumí el peso de la culpa ances al como si ue a p opia, sino que oda ía aho a,
72
mien as lo esc ibo, sien o más compasión po la amilia del mue o que po la mía
(Ga cía Má quez, 2002: 51-52).
Quién sabe si pa a conju a es e sen imien o de culpa, el au o esc ibió el guion de
Tiempo de mo i , o iginalmen e El Cha o, í ulo que u o que cambia se po azones
come ciales. Ga cía Má quez se sen ía o gulloso de su paso po el Cen o Spe imen ale
di Cinema og a ia en Roma y de su a ición al sép imo a e; pensaba que el cine enía
posibilidades de exp esión pa a llega más lejos que la li e a u a. Además, sus clases de
mon aje con la P o eso a Rosado y de guion con Cesa e Za a ini le habían acili ado el
ma e ial necesa io pa a abaja en las his o ias. Es po ello que Tiempo de mo i iba a
da le el empuje y la au oes ima necesa ios pa a a ianza se en la indus ia. Así lo ecue da
el di ec o de cine A u o Rips ein en una en e is a de Ha i Camino:
Él siemp e u o muchas ganas de hace cine; se jac aba muchísimo de sus es udios en
Cineci á de I alia, en el Cen o Spe imen ale del Cinema, lo que enía muy a su hon a,
además de que siemp e ue muy ciné ilo. Él ya había esc i o la adap ación de una
his o ia de Juan Rul o, y con es e nue o guion decidió en a a la e na de ealizado es
que buscaban di igi la, pe o yo le dije: - Dámela a mí; c eo que sé la o ma de log a
hace la
6
.
A u o Rips ein conoció a Ga cía Má quez cuando és e llegó a México. El jo en e a
hijo de un p oduc o cinema og á ico de éxi o y había enido con ac o con el celuloide
desde muy jo en. A los 15 años conoció a Luis Buñuel du an e el odaje de Naza ín y
du an e años se ha a i mado que ue su asis en e en El ángel ex e minado , pe o el p opio
Rips ein lo ha desmen ido. Lo que sí es cie o es que en e ellos exis ió una elación
maes o-alumno que du a ía has a la mue e del cineas a español en 1983. Con esos
mimb es, Rips ein debu ó en el cine a los 20 años con el p ime guion o iginal de Ga cía
Má quez y se con i ió en el ealizado más jo en del mundo en ilma un la gome aje.
Al edo Rips ein, su pad e, acep ó inancia Tiempo de mo i y se pusie on a abaja :
Mi pad e e a p oduc o , así que le pedí ayuda o más bien se la supliqué, y inalmen e
accedió comp ando los de echos del guion. Pe o la condición e a que debía se
un wes e n, con un ambien e econociblemen e u al, mexicano, con aque os...
7
.
6
Camino, Cen o Vi ual Ce an es. (Recupe ado:
h ps://c c.ce an es.es/ac cul /ga cia_ma quez/ob a/cine/ ealismo_magico.h m).
7
Cen o Vi ual Ce an es. (Recupe ado:
h ps://c c.ce an es.es/ac cul /ga cia_ma quez/ob a/cine/ ealismo_magico.h m).
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Po lo an o, an es de comenza el odaje el au o del ex o u o que hace una se ie de
concesiones po que el ambien e cha o de la na ación no casaba con la moda de la época.
Así lo ecue da Rips ein:
Al inal se ans o mó en un híb ido: la nou elle ague a aca a los wes e ns, una cosa
muy cu iosa. Tengo que deci que nues o cine nacional se había colapsado y la única
posibilidad de ecupe a la in e sión e a ilma los Nopal Wes e n o Chilaquile
Wes e n, así que hubo que adecua la película a dicha es é ica
8
.
G acias a su ce canía con Es ados Unidos, el wes e n ue un géne o cinema og á ico
muy popula en México; además, el es ilo nacional de anche os y cha os e a bas an e
simila . Así, su gió lo que denomina on el chilaquile wes e n que p opone sus p opias
his o ias en escena ios na u ales de Zaca ecas y Du ango. Po o a pa e, la p opues a del
pad e de A u o Rips ein de oda es a película como un wes e n acili aba su en a a
Eu opa, sob e odo en Alemania.
La ama de Tiempo de mo i nos ace ca a Juan Sáyago, que eg esa a su pueblo as
18 años en p isión po la mue e de Raúl Mosco e en un duelo. Es e homb e, de apa iencia
anquila, ya ha pagado su deuda con la jus icia y desea pasa el es o de su ida anquilo,
econs ui su casa y casa se con su an igua no ia. Sin emba go, los hijos del allecido
buscan enga su mue e y es os dos deseos son absolu amen e incompa ibles. Sáyago es
un homb e manso, se eno, de pocas palab as, de mi ada p o unda e inmensa dignidad que
domina su p opia sensibilidad; pone la o a mejilla, esqui a las p o ocaciones y ehúye
odas las amenazas de los dos jó enes, aun sabiendo que el en en amien o es ine i able
como sucedió con su pad e años a ás. Su ema p incipal, la enganza c ónica, le ace ca
a C ónica de una mue e anunciada, donde San iago Nasa mue e a manos de los
he manos Vica io que, ins igados po su mad e, conside an que su he mana ha pe dido la
i ginidad a manos del jo en y eso le ha cos ado su ma imonio; la enganza ciega y so da
a a iesa las dos his o ias.
En Tiempo de mo i , Sáyago asume de mane a digna su des ino que llega á más
emp ano que a de po que el iempo es implacable. Ese iempo ma ca la his o ia de
p incipio a in y empieza mos ándose en el p opio í ulo, luego en la cla a p esencia del
8
Cen o Vi ual Ce an es. (Recupe ado:
h ps://c c.ce an es.es/ac cul /ga cia_ma quez/ob a/cine/ ealismo_magico.h m).
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2.2. Años 70: El cine como comp omiso polí ico
“HACER CINE ES UNA LUCHA CONSTANTE Y A
VECES LA PRUEBA DE UN MILAGRO, PORQUE COMO
MEDIO DE EXPRESIÓN UNA PELÍCULA PUEDE SER
ALGO TAN ÍNTIMO, TAN PERSONAL QUE PODRÍA
PARECER ESCRITA A MANO, EN EL RINCÓN MÁS
TRANQUILO DEL MUNDO… Y, SIN EMBARGO, ¡QUÉ
VORÁGINE, QUÉ LOCURA!” (Ga cía Má quez,
1998:62).
De 1968 a 1975, Ga cía Má quez i e en Ba celona pa a aleja se de la popula idad
que le ha p opo cionado la publicación de su ob a cumb e y dispues o a abaja en El
o oño del pa ia ca. Las c ónicas cuen an que es á cen ado en su p óxima ob a y alejado
del mundo del cine. Sin emba go, sus con ac os en España con di ec o es, p oduc o es,
guionis as, e c., mues an que es e alejamien o no ue al. Según ha con ado su hijo
Rod igo Ba cha, en la capi al ca alana se elaciona con la Escuela de cine de Ba celona y
conoce al p oduc o y di ec o Pe e Po abella, p opie a io de la p oduc o a Films 59, con
la que había p oducido a ias películas de Ca los Sau a o Buñuel, en e o os. Po o a
pa e, y con Muñoz Suay, p oduc o y guionis a alenciano, el no elis a colombiano
asis e al odaje de Cabezas co adas en el Al o Ampu dán. En es a película, Glaube
Rocha desc ibe una alego ía con a la dic adu a anquis a odada en la España de 1970.
Siguiendo con los con ac os lle ados a cabo en es os años, Ga cía Má quez ambién
conoce al di ec o Gonzalo Suá ez y al his o iado de cine Román Gube n; es e úl imo,
publica la epe idamen e edi ada y aducida His o ia del cine en 1969 que ue un lib o
imp escindible pa a c í icos, ciné ilos y a icionados.
Pe o no sólo hay isi as a odajes y con ac os. El esc i o colombiano ambién abaja
con el di ec o Ruy Gue a en el guion de E éndida y pa alelamen e planea la adap ación
de la no ela Bajo el olcán del poe a y no elis a inglés Malcolm Low y, con el mexicano
Paul Leduc, que inalmen e no pudo ilma se. En 1972, el di ec o de cine Joseph Losey
ambién se in e esó po la his o ia de un diplomá ico inglés dep imido, alcoholizado y
con ac ó con Guille mo Cab e a In an e pa a que esc ibie a el guion. Sin emba go, esa
e sión del esc i o cubano nunca se odó y casi le cues a la ida, al igual que al au o y
al p opio John Hus on; los es se habían obsesionado con una his o ia que aba ca una
jo nada de doce ho as. Finalmen e, Bajo el olcán ue lle ada al cine po John Hus on y

81
con guion de Guy Gallo en 1984. Casi cincuen a años después, el guion inédi o de Cab e a
In an e ha salido a la luz (Re uel a, 2016).
Asimismo, la co espondencia en e Ga cía Má quez y Alco iza en e 1969 y 1970
a ala la esis de la ce canía que siemp e man u o con el sép imo a e y sigue dándole
uel as al guion de P esagio que se es ena ía en 1974. Del mismo modo, iaja a I alia y
con ac a con F ancos Solinas, guionis a de La Ba alla de A gel, una de las películas más
admi adas del Nobel y que ue ampliamen e p emiada. También isi a a F ancesco Rosi
y Tonino Gue a quiénes se ían en 1987, di ec o y guionis a espec i amen e de C ónica
de una mue e anunciada. En suma, el esc i o y pe iodis a man iene una ené ica
ac i idad que desmien e po sí misma ese mencionado alejamien o del cine.
Po o a pa e, y en aquellos años, una se ie de acon ecimien os polí icos ac ecen a on
el ac i ismo y comp omiso del ca aque o. Fue una época ica en sucesos: el mayo del 68,
la p ima e a de P aga, la mue e de Lu he King, la ma anza de Tla elolco, e c. En esos
días, el au o colombiano que ya había publicado Cien años de soledad, ecibe el p emio
Rómulo Gallegos y la uni e sidad de Columbia en EEUU le o ece un doc o ado hono is
causa. Es e nue o s a us le p opo ciona econocimien o y una oz au o izada; odo ello le
p o ee de un nue o sen imien o c í ico y una conciencia social que se e án e lejados en
es de sus siguien es ilmes: P esagio, El año de la pes e y Ma ía de mi co azón di igidos
po es impo an es di ec o es mexicanos. Las dos p ime as son his o ias co ales donde
se desin eg a el o den social po un mal augu io o una epidemia. En Ma ía de mi co azón,
el o den es ablecido se queb an a. Asimismo, en las es amas la ep esen ación de la
ealidad llega a oma un ca iz an pesimis a y des en u ado, que pasa a con e i se en
una au én ica pesadilla donde el miedo y la his e ia lle an a los pe sonajes a la locu a.
PRESAGIO, 1975.
LOS MALOS AUGURIOS
Los p ime os bo ado es de es a cin a da an de en e 1961 y 1965 y es án inspi ados
en guiones que Ga cía Má quez esc ibe con Luis Alco iza en México. Esa colabo ación
ha ascendido a a és de una co espondencia inédi a que ac ualmen e conocemos y que
es de g an impo ancia, no solo en lo conce nien e a la elabo ación del mencionado guion
sino ambién po que mues a la elación del u u o P emio Nobel con el cine. Dice Ja ie
He e a, ecopilado de es a co espondencia:
82
Es una época en la que abaja, según su bióg a o Ge ald Ma in pa a los p oduc o es
Gus a o Ala is e y Manuel Ba bachano, pe o ambién pa a An onio Ma ouk jun o a
Alco iza en la esc i u a de guiones, una colabo ación que Ma in silencia sin ninguna
causa que lo jus i ique y que, po el con a io, sí es á co obo ada po Va gas Llosa,
quien aduce el es imonio del p opio esc i o en una en e is a concedida en 1969 al
c í ico español Augus o Ma ínez To es en la que a i ma que de odo su abajo como
guionis a sólo “sal aba” dos de los guiones que esc ibió con Alco iza. Po supues o,
suponemos, que uno de ellos se ía el de P esagio (He e a, 2012: 351-369).
Sob e es e pa icula , Luis Alco iza eco daba cómo ue su abajo de colabo ación con
Ga cía Má quez en el guion de P esagio en México y lo ecoge Ped o So ela en Los años
di íciles, biog a ía pe iodís ica de Ga cía Má quez:
Ga cía Má quez y yo nos pusimos a abaja bebiendo cá pano con gineb a, y de p on o
nos encon amos con a gumen os pa a ocho películas. En un de e minado momen o él
hizo una sín esis de aquel ma e ial y salió el p ime a amien o de P esagio, que luego
eesc ibí solo cuando iba a oda la. Al acaba el p ime a amien o, Ga cía Má quez
dijo que aquello que habíamos hecho es aba muy ce ca de algo que que ía habe esc i o
siemp e y c eía que e a el momen o de esc ibi lo. Se ence ó y salió Cien años de
soledad (So ela, 1989: 130).
No hay que ol ida que Luis Alco iza ya es aba inculado a la his o ia del cine
mexicano po que eno ó el lenguaje cinema og á ico de la época. Había nacido en
Badajoz, en el seno de una amilia de ac o es con compañía ea al p opia que du an e la
Gue a Ci il se exilia on en México. Du an e un iempo, la compañía amilia siguió
abajando y se p esen a en los ea os de la capi al az eca. P on o, sus miemb os se
in eg an a la ida del país y Alco iza desemba ca en la indus ia cinema og á ica. Tu o
una ugaz ca e a como ac o y su papel más ele an e ue in e p e ando a Jesuc is o en
Ma ía Magdalena. En esos años, conoce ía a su pa eja Jane Reisen ield, una baila ina
aus íaca de lamenco, ac iz y guionis a, y al di ec o es adounidense No man Fos e que
ue su maes o. Con ellos abaja en la elabo ación de guiones come ciales donde se
mo an de los p ejuicios y es e eo ipos mexicanos que an bien conocen.
En la segunda mi ad de los años 40, Alco iza empieza su colabo ación con Luis
Buñuel, cineas a de alla uni e sal que impulsa su ca e a como guionis a y esc iben
jun os Los ol idados, en 1950, y has a un o al de 11 de los 23 guiones que Buñuel ealizó
83
en México. Fue on g andes amigos po su doble condición de epublicanos y exiliados
españoles. En 1960, Luis Alco iza u o la opo unidad de con e i se en di ec o de cine.
Sus p ime as cin as ienen la in luencia de Buñuel pa a pos e io men e apo a una mi ada
p opia en películas como Tibu one os, 1962 y Ta ahumana, 1964. Asimismo, a mediados
de los años 60 Alco iza es uno de los di ec o es más econocidos del cine mexicano; es
un g an conocedo de su idiosinc asia y eso le ayuda a c ea his o ias au én icas haciendo
un e a o de la sociedad de la época. Es en onces cuando empieza a abaja con Ga cía
Má quez en P esagio. Es a colabo ación, que se p oduce como adelan aba más a iba
en e 1961 y 1964, se pa aliza cuando el esc i o colombiano se e i a pa a esc ibi Cien
años de soledad, dejando el guion de P esagio en es ado emb iona io; así se lo cuen a
Luis Alco iza a Rica do Muñoz Suay, cineas a español, en una ca a en 1969:
(…) en ealidad -dice- no es más que una guía de secuencias (se e ie e cla o es á al
guion) p endidas con al ile es. Gabo y yo habíamos abajado en la ob a algunos meses
y eníamos una can idad de no as, escenas y pe sonajes exage ada. Mien as yo iba a
B asil a hace una película, él se sen ó a saca algo en limpio de odo aquel emb ollo.
Es ábamos de acue do en que cuando él e mina a, yo oma ía el guion pa a
eesc ibi lo o almen e, y si se a ascaba en algo debía limi a se a explica lo en unas
cuan as líneas, sólo pa a que supié amos que aquella escena debía i allí. Jamás
pensamos que la his o ia en su es ado ac ual ue a a da a manos de un p oduc o
(He e a, 2012: 351-369).
En es e o den de cosas y según cuen a He e a en su in es igación, el con ac o de
Alco iza con Rica do Muñoz Suay hace que se eac i e el p oyec o de P esagio y así se
lo cuen a a Ga cía Má quez que i e las mieles de su éxi o li e a io, sigue esc ibiendo y
sume gido en o o p oyec o; sin emba go, e oma el guion con la siguien e e lexión:
T abajando en un cuen o muy dis in o, pensaba que la g an alla de P esagio es a a
de busca le mo i aciones di e en es del pu o pánico g a ui o. Lo mejo de la his o ia
esa es lo que iene de absu do, y mejo se á cuan o más absu da sea. Po lo mismo, el
ono debe se más b umoso, los mo i os de la gen e deben se más poé icos y cualquie
jus i icación de o den social o económico solo con ibui á a que el d ama sea menos
es úpido po consiguien e menos álido. La imp esión de que i imos en un mundo
pegado con al ile es, de que es amos a me ced de nues a p opia ince idumb e y de
que segui á siendo así mien as no cambien y se consoliden las bases de nues as idas,
es algo que de odos modos queda á cla o y eso es un alo posi i o. Piénsalo mien as
uel o (He e a, 2012: 351-369).
84
P esagio iene elemen os de La mala ho a. Como ya sabemos, en los años 60 Ga cía
Má quez es aba abajando como guionis a en México, pe o su amigo Ál a o Mu is y el
o óg a o Guille mo Angulo le habla on de un concu so li e a io que o ganizaba en
Colombia la ESSO, emp esa pe olí e a no eame icana. Así, decidió pa icipa con su
no ela co a y en la que había abajado en los úl imos iempos pe o que había su ido
muchas in e upciones po sus cambios de domicilio. Es os a a a es los cuen a Ga cía
Má quez en el a ículo “Es un c imen no ene pa icipación polí ica” apa ecido en la
e is a T iun o en 1976:
Hay una anécdo a in e esan ísima con La mala ho a. Ya la enía esc i a. Andaba con
ella en ollada y ama ada con una co ba a en la male a mien as i ía del pe iodismo.
Si has a ecue do que cuando Me cedes llegó a Ca acas, donde yo i ía, mien as
o denaba aquel deso den o ganizado que enía en la habi ación, me p egun ó: «¿Qué
es es o, Gabo?». «¿Eso? Una no ela, no la ayas a bo a , po a o ». Y la lle aba
conmigo, como e he dicho, de ho el en ho el, y a cada a o le hacía co ecciones
(Ga cía Má quez, T iun o, 1976).
En La mala ho a, no ela publicada en 1962, y donde se encuen a el ge men de
P esagio, el au o colombiano na a la his o ia de un pueblo al que ha llegado la ho a de
la desg acia que se cie ne sob e odos los habi an es del luga . T as acaba la gue a ci il
y i ma se la paz, los ganado es del en en amien o pe siguen a los libe ales, sus
ad e sa ios. Los acon ecimien os na ados ienen luga du an e una egua de la iolencia
cons an e que a enaza el luga y en un pe iodo que a del 4 al 21 de oc ub e. En esos días,
empiezan a apa ece pasquines anónimos cla ados en las pue as de las casas en donde
se di unden chismes sob e la ida p i ada de los habi an es, que p oducen un e ec o
mul iplicado de los con lic os y la uel a de la iolencia que es una cons an e. Un
anónimo desencadena la mue e de Pas o en manos de Césa Mon e o que, en e mo de
celos, lee que su esposa le ha sido in iel; así e mina la ensa paz del luga . El pe sonaje
p incipal es el alcalde y su deseo, el pode .
Pa a Ga cía Má quez, es a ob a no ue bien en endida y así lo mani es ó en 1971 en el
dia io Excelsio de México y en un a ículo i ulado “P ime o soy un homb e polí ico”:
La mala ho a es el peo leído de odos mis lib os. (….) Tiene aden o más cosas de las
que la gen e c ee. No es la his o ia de un pueblo ni de un alcalde, sino la his o ia
pa é ica de un alcalde que se lo lle ó la egada. Es a idea iene desde muy a ás y c eo
85
que iene mucho alo li e a io, ¡qué ca ajo le hace el pode a un homb e! ¡Qué ca ajo
es es o del pode del se humano! (Ga cía Má quez, 1971).
Es e lib o supone el p ime in en o del ca aque o po explo a el pode en la igu a del
alcalde, inspi ado en la ealidad colombiana. Po lo que espec a a la es uc u a de la ob a
li e a ia y según Lydia de León Haze a puede es ablece se que:
La es uc u a, agmen ada y suel a, esponde a la in ención del au o de na a la ida
co idiana de un pueblo en un momen o dado de su his o ia. Comp ende esencialmen e
es his o ias: a) la apa ición de unos pasquines que publican sec e os de a ios
habi an es, sec e os, po cie o, bien conocidos; b) un dilu io que anega el pueblo y
que hace que los pob es de las ie as bajas se muden a los al os del municipio; y c) las
ac i idades del alcalde que, se elacionan an o con la p ime a como con la segunda
his o ia (De León Haze a, 1973).
En cuan o a la ob a cinema og á ica hay que señala que, as di e en es in en os pa a
p oduci P esagio con capi al español, Rami o Meléndez asume la p oducción que se á
mexicana en su o alidad y se ueda en Ve a G ande, Zaca ecas, en 1974. Llegados a es e
pun o, cabe p egun a se cuál ue la impo ancia de P esagio. En los p ime os guiones de
Ga cía Má quez, an e io es a su no ela Cien años de soledad, siemp e hubo una elación
con su ob a li e a ia, como ya hemos explicado más a iba. En es e caso, la elación con
La mala ho a, publicada en 1962, pa ece indudable y así lo a i mó Va gas Llosa en su
ensayo i ulado His o ia de un deicilio sob e el au o colombiano: “Siemp e econoció
que ue g acias a su abajo como guionis a po lo que se pe ca ó de las posibilidades
ilimi adas de la no ela” (Va gas Llosa, 1971: 170-171).
El lei mo i de P esagio es la iolencia so e ada; iolencia que se p oduce
inicialmen e en el pueblo donde apa en emen e no sucede nada y po hechos i iales y
que, inalmen e es alla. Así, su ge el odio al o as e o en el que se basa la xeno obia y la
disc iminación, el ana ismo y la es upidez. Aunque en P esagio no hay sang e, la udeza
de sus pe sonajes, de sus acciones es án p esen es en odo momen o. Así se lo con aba
Alco iza a Lola Galán pa a el dia io El País:
Po que yo no sé lo que es el bien y lo que es el mal, pe o sí conozco la di e encia en e
in eligencia y es upidez. Cuando se es enó, en México, la película gus ó mucho y u o
buenas c í icas. El pueblo que apa ece en P esagio, más que un mic ocosmos como se
ha dicho, ep esen a, en ealidad, odas las posibles ace as del se humano, dis ibuidas

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en di e sos g upos. La iolencia ca aclísmica de las películas ame icanas no me
in e esa; lo que me inquie a es la iolencia que es á den o del homb e, en la condición
humana, que e oluciona cada día a una mayo c ueldad (Galán, El País, 1980).
El luga donde se desa olla el ilme nos ecue da al Macondo de Cien años de soledad,
una geog a ía plena de supe s iciones y malos augu ios donde se ha secado el a oyo, las
ie as es án ago adas y no quedan pája os. Muchos han enido que ende sus animales
po que la ca es ía de la ida no les da pa a i i ; sin emba go, odo es á ade ezado po el
humo neg o de Ga cía Má quez y en la abe na, cuando algunos asegu an que no a a
ol e a llo e , o os c een que és a es una buena no icia po que sin agua, nadie a a agua
el ino.
En es e espacio, podemos encon a algunas ca ac e ís icas del ealismo mágico y los
pe sonajes del uni e so ga ciama quiano, que pobla án la ob a del no elis a colombiano:
el pad e Àngel que se opone a las supe s iciones y la niña Claudia que coloca ampas a
los a ones en la iglesia del pueblo, asun o de La mala ho a; los pa oquianos de la
abe na que a an en sus con e saciones los con lic os locales; los iejos del luga que
se bu lan de sus paisanos; el panade o que abaja du o pa a abas ece a odos; don Jo ge,
el ende o, y su hija que se ap o echan de la coyun u a pa a subi los p ecios de los
alimen os; el colegio y sus niños que eci an el pad enues o; la maes a, que iene un hijo
con discapacidad y que su e el acoso de sus compañe as de abajo. Toda una pléyade de
pe sonajes que con ie en la cin a en una his o ia co al.
Alco iza elige pa a P esagio la desnudez de las imágenes, poniendo de mani ies o el
es ado de angus ia y el miedo de sus gen es amenazadas po ances ales c eencias. En el
pa o de Isabel algo alla y mamá San os p onos ica que a pa i de ese momen o se cie ne
el desas e sob e odos los habi an es del luga y dice: “algo a a pasa en es e pueblo,
algo ho ible”. Cuando se desencadena la agedia, odos comienzan a acumula alimen os
y se ago an los p oduc os de p ime a necesidad; ambién, su ge el odio al ex anje o que
se con ie e en el chi o expia o io y es acusado de lle a el mal al pueblo. La maes a
concluye: “la gen e iene miedo, no saben de qué. In en an cosas”.
En el ilme se combina de mane a sabia el humo neg o y la c í ica a hábi os que se
sus en an en la igno ancia y, po ende, en el ana ismo. La ealización es impecable,
esol iendo las secuencias de mane a ace ada median e el clásico plano – con aplano.
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Alco iza enue a el lenguaje cinema og á ico de la época; sin emba go, obse amos en
algunos momen os una es é ica más ea al que cinema og á ica.
En P esagio, el di ec o mues a la solidez de su momen o p o esional abajando de
mane a co ec a. La p ime a secuencia la esuel e con un zoom a an i, desde la iglesia
del pueblo has a descub i a un caballo blanco agando po el mon e, la cáma a lo sigue
has a el cemen e io, donde dos muje es limpian sendas umbas; sob e es e eco ido se
sob eimp esionan los í ulos de c édi o. La simbología del caballo blanco ha sido muy
es udiada y su signi icación a ía en unción de la adición cul u al. En la iconog a ía
c is iana, es os caballos son conside ados sag ados y mon ados po san os pa onos como
San iago o San Jo ge. En el hinduismo y el islam el caballo blanco apa ece como sal ado
y és e pod ía se el signi icado del que apa ece en es a película, en cualquie caso, una
me á o a de lo que es á po acon ece en P esagio.
La ilmación se nu e de la o og a ía de Gab iel Figue oa Ma eos, igu a cla e en la
Edad de O o del cine mexicano. El di ec o de o og a ía abajó en Hollywood con John
Fo d y John Hus on; con Luis Buñuel y Emilio Fe nández, en México. En o al, más de
200 películas. Su des eza en la manipulación de la luz, la óp ica, el manejo de la
p o undidad de campo, e c., le lle ó a consegui el g an p emio del Fes i al de Cannes,
en 1946, po Ma ía Candela ia. Figue oa desa olló una mi ada p opia, ené gica y
melancólica c eando una luz que des acó la belleza la inoame icana. En suma, descub ió
el eno me encan o de los paisajes mexicanos y de sus os os, ace cándose a la escuela de
pin u a y mu alismo mexicano y log ando una isión di e en e y con pe sonalidad; odo
ello lo lle ó a descub i en e a la cáma a un país de eno me belleza donde las nubes
algodonosas y los encuad es imponen es c ean una a mós e a sin pa y que iden i ican
cla amen e al au o como es el caso de Los ol idados de Luis Buñuel.
En cuan o el epa o de P esagio, la elección ue ambién ace ada. Cuen a con cua o
ac ices magis ales del pano ama hispanopa lan e como Ampa o Ri elles, española que
ue a México a oda una película y se quedó ein icua o años; Ca men Mon ejo, Glo ia
Ma ín y Lucha Villa, es a úl ima p o agonis a de El gallo de o o. Comple an el epa o
ac o es de enomb e en México como E ic del Cas illo y Da id Reynoso que dan ida al
ca nice o y a Ma eo, el hijo de mamá San os.
La película ob u o los p emios A iel del cine mexicano al guion y la edición; además
de se nominada a mejo película, di ección, o og a ía y ac iz secunda ia a Ani a Blanch,
ac iz española emig ada a México y que in e p e a en la cin a a mamá San os.
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Pa a inaliza , amos a de ene nos aho a en los pun os de con luencia o di e gencia
en e el lib o y la cin a. En cuan o a ema y a gumen o, la p emonición y el augu io son
los ejes p incipales que oman como e e encia las supe s iciones popula es y son
comunes a ambas ob as. Mamá San os, la comad ona de P esagio y la anciana ciega de
La mala ho a, anuncian que la desg acia se cie ne sob e el pueblo y que la sang e co e á
po sus calles. T as esos malos augu ios, a ias his o ias de ida se an en ec uzando y
la his e ia se a con agiando en e los habi an es del pueblo, p oduciendo una eno me
ac u a social.
Mien as en la ob a li e a ia el desas e llega po azones polí icas, a pesa de habe se
i mado la paz, las ep esalias de los conse ado es con a los libe ales con inúan; en la
película se p oduce po el desgas e de un núcleo social y como una eacción en cadena
as sen i la amenaza. Dice Felipe, uno de los pe sonajes del ilme: “Tienen miedo,
necesi an echa le la culpa a alguien”. En es a si uación, el ende o desabas ece el me cado
y almacena los í e es en su casa pa a hace acopio; el p opie a io de la ha ina se niega
a ende la y odos se quedan sin pan; o o es despedido de su abajo, una chica es iolada,
se desa a el odio y la c isis de i a en un éxodo. Cuando odos abandonan el pueblo, la
comad ona les dice: “Ya les dije que algo iba a pasa en es e pueblo”.
Hay o o aspec o que, indudablemen e, p oduce zozob a y queda e lejado en la
no ela; me es oy e i iendo a la co upción. En un momen o dado el peluque o le dice al
S . Ca michael: “- Lindo negocio: mi pa ido es á en el pode , la policía amenaza de
mue e a mis ad e sa ios polí icos, y yo les comp o ie as y ganados al p ecio que yo
mismo ponga” (Ga cía Má quez, 1962: 53).
Pa a Lydia Haze a, la no ela posee dos planos. El ex e no que co esponde a la
ealidad que mue e y mo i a a los pe sonajes, y el in e no que es á de e minado po las
mo i aciones psicológicas y que son el mo o de las p ime as ac uaciones. Se a a de los
celos, la a a icia, la codicia, e c. Eso queda bien e lejado en la ob a li e a ia mien as
que en el ilme se diluye po la g an can idad de pe sonajes p incipales y secunda ios; es
una cin a co al. En cuan o al escena io na u al de la ob a, en e lo mágico y lo p imi i o,
nos ecue da al pol o ien o y legenda io Macondo de Cien años de soledad. Sin emba go,
el au o no quiso si ua lo allí y se ocupa exp esamen e de eco dá selo al lec o :
El p opio Au eliano Buendía, que iba a con eni en Macondo los é minos de la
capi ulación de la úl ima gue a ci il, du mió una noche en aquel balcón, en una época
en la que no había pueblos en muchas leguas a la edonda (Ga cía Má quez, 1962: 57).
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Au eliano Buendía, el emblemá ico pe sonaje de Cien años de soledad, ya había sido
mencionado en El co onel no iene quién le esc iba. Y ese ca iño de Ga cía Má quez po
sus pe sonajes se demues a de nue o con al sace do e que sucede al pá oco de Macondo
en Cien años de soledad:
Las damas exp esa on su pe plejidad.
- ¿Quién e a?
- El pá oco que me sucedió en Macondo- dijo el pad e Ángel-. Tenía cien años (Ga cía
Má quez, 1962: 49).
El luga donde se odó P esagio es á más iden i icado con escena ios na u ales de
México que con el ca ibe colombiano y el calo que, es ando p esen e, no se pe cibe como
la amenaza cons an e que supone en la no ela donde jun o con la luz cegado a y los pi os
de las chicha as al e a a odos los habi an es del luga . De o o lado, las o men as que
p oducen c ecidas en los íos y que ma can los ciclos i ales y económicos de los
habi an es del luga son una seña de iden idad.
La na ación del lib o es c onológica, en e el 4 y el 21 de oc ub e y los pe sonajes
di ie en en cuan o a su plan eamien o. Si en la no ela son indi iduales como el pad e
Ángel, que ep esen a la adición, la in ansigencia y desoye la llamada de la pob eza y
de la necesidad; el alcalde i ano y men i oso; la iuda Mon iel, e c., en el ilme asis imos
a una ob a de ca ác e co al donde cues a di e encia a los pe sonajes e indi idualiza los,
llama la a ención la i onía de las muje es mayo es.
P esagio se odó en Ve a G ande, un puebleci o del es ado de Zaca ecas. Su e eno es
mon añoso, con una al i ud de 2400 m s. sob e el ni el del ma y con un clima semiá ido.
La localización de es e luga co ió a ca go de Luis Alco iza que explo ó México desde
su llegada en 1939 y encon ó ca ac e ís icas comunes al luga donde se desa olla la
his o ia o iginal. El ilme u o un p esupues o de 7 millones de pesos con dos meses de
odaje. Su es eno u o luga el 13 de eb e o de 1975 en ciudad de México y es u o en
ca el 13 semanas consecu i as.
La c í ica especializada conside ó que en el ilme apa ecen los asgos del ealismo
mágico de Ga cía Má quez, Ca los Fuen es o Juan Rul o; además de las cualidades
p opias de la na a i a la inoame icana y más conc e amen e la ca ibeña. Po o a pa e,
las eseñas ambién sub aya on la no iden i icación del luga del odaje, como sucede en
la cinema og a ía de Buñuel. En Eu opa, la c í ica ue más gene osa con Alco iza y la
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Ni siquie a la película ue lo que yo ealmen e espe aba. La p esencia li e a ia de
Gab iel es muy ue e (Res epo Sánchez, 2019:123).
El año de la pes e na a un b o e epidémico de dimensiones apocalíp icas que es alla
en una g an ciudad y donde la ex ensión de la u be a o ece la di usión. El p ime caso
se egis a en el me o aba o ado donde un homb e de 53 años se desploma, se le
diagnos ica ombosis pulmona . Poco a poco, el i us se p opaga y el núme o de
allecimien os de mayo es y niños a aumen ando. En p incipio, algunos médicos
conside an que se a a de ieb e i oidea; mien as, o os le es an g a edad al núme o de
mue es. Cuando el Doc o Sie a sospecha que odo obedece a una epidemia de pes e, e
in o ma a las au o idades, és as desoyen las ad e encias y se niegan a in o ma a la
población. El gobie no, de co e au o i a io, eje ce un é eo con ol sob e los medios de
comunicación donde la libe ad del pe iodis a queda coa ada po los pode es públicos y
al espec ado se le niega el de echo a la in o mación, aún a cos a de su p opia ida. Así,
la población pa ece no da se cuen a de nada y los cadá e es lo an llenando odo;
en onces, la al a de anspa encia desa a la pa anoia en e la población y la epidemia
colapsa el o den social, las ins i uciones, los cen os de pode , e c. Es a si uación mues a
un pano ama desolado en un con ex o la inoame icano ma cado po golpes de es ado en
U uguay, Pa aguay, Chile, A gen ina, B asil y Boli ia. Joel del Río, pe iodis a, p o eso
y c í ico de cine cubano apun a:
La isión apocalíp ica de Felipe Cazals y sus guionis as espec o a la ida u u a en
pelig osas megalópolis se empa en a con el a amien o del mismo ema en películas
p edeceso as como Me ópolis, (1926) de F i z Lang; El p oceso, (1961) de O son
Welles; Alpha ille, (1965) de Jean- Luc Goda d; Fah enhei 451, (1966) de F ancois
T u au ; 2001: Odisea del espacio, (1968) y La na anja mecánica, (1971) de S anley
Kub ick; y El plane a de los simios, (1968) de F anklin Scha e (Del Río, 2013: 94).
O igina iamen e, es e géne o se llamó cine de an icipación o u u is a, pa a se en la
ac ualidad de ciencia- icción. Sin emba go, y en el caso de El año de la pes e, en luga de
p esen a se como un u u ible, se ha con e ido en un miedo eal que se ha pues o de
mani ies o con la pandemia del COVID- 19. Ya no se a a de un miedo imp eciso como
el de la película Ma ix o A a a , sino de un hecho p obable.

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El año de la pes e a anca con un ó ulo que dice: “Ha sido un buen día pa a odos
incluso pa a Dios. No hay signos de llu ia, ni indicios de sang e y pes e”. Se a a de un
ex o p emoni o io como la a i mación de un pe sonaje anunciando que “ a a pasa un
come a” y la desc ipción del mismo po pa e de la caje a del supe me cado “e a una
hemb a y se pa ecía a la muje a aña”; se a a de elemen os ne amen e ga ciama quianos.
Los hechos se an na ando de mane a c onológica, con ó ulos en la pan alla que indican
las echas. La p esen ación de los pe sonajes ambién se hace a a és de ó ulos, donde
se indica el nomb e y el ca go. El ilme se p esen a de mane a clásica y e ec i a, con
encuad es p ác icos y sin g andes ala des, pe o sin esca ima medios écnicos; aunque los
mo imien os de cáma a apa ecen, en ocasiones, innecesa ios y p ecipi ados. Llama la
a ención la secuencia donde, po decisión del alcalde de la ciudad, se oman unas disc e as
medidas de desin ección pa a no ala ma a la población. Vehículos ama illos asladan
comandos de homb es con uni o mes del mismo colo , que pul e izan una espuma
ama illa sob e alimen os, muebles y ense es; segu amen e un guiño de Ga cía Má quez,
a su colo e iche. El año de la pes e abo da emas como la salud, la economía y el u ismo;
ambién, el aspec o apocalíp ico de la cin a es de ini o io. A medida que la na ación
cinema og á ica a anza se a c eando un clima de ensión e ince idumb e que se desa a
cuando la mul i ud aped ea al cu a que, con másca a an igás, quie e o icia misa.
En onces, in e ienen las ue zas de segu idad del Es ado y se p oducen a opellos,
mue e y desolación. Las imágenes llegan a las edacciones, pe o son censu adas.
El papel de los medios de comunicación en una si uación como és a es de ini i o y
pone de mani ies o la calidad de una democ acia. En la pandemia del COVID 19, la
cobe u a mediá ica ha sido decisi a, así como las buenas p ác icas y la di usión de las
ecomendaciones de los o ganismos nacionales e in e nacionales, en endiendo que la
comunicación es un de echo humano undamen al p opio de una sociedad democ á ica.
Pa a ello, hay que e i a la p opagación de bulos y pone eno a la desin o mación que
an o daño causa.
Como ya adelan ábamos, el a gumen o de es a p oducción es á basado en El dia io del
año de la pes e de Daniel De oe, conside ada una ob a cumb e de la li e a u a inglesa de
odos los iempos. El ela o cinema og á ico cambia la localización y época, si uándose
en una ciudad que pod ía se México DF si bien, el luga no se nomb a en ningún
momen o.
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Es a cin a bebe en las uen es del cine documen al que an o admi ó Cazals. La
o og a ía de Ja ie C uz es no able y log a el e ec o deseado, sob e odo en las secuencias
de iolencia y desas e. En cambio, la banda sono a de Lau a Qui oz no ayuda a la
na ación cinema og á ica po que moles an, especialmen e, los e ec os de sonido sob e
los í ulos de c édi o y el e ec o de máquina de esc ibi en odos los ó ulos que apa ecen
en la película. Sin emba go, los emas can ados como El sepul u e o, dan consis encia al
ela o y sal an las a i mias que son muchas.
En cuan o a la in e p e ación de los ac o es, no hay nada des acable y es poco
consis en e. Hay que señala que muchos de ellos p oceden de las eleno elas y eso les
hace mos a se aca onados y escasamen e c eíbles. Sus egis os son pob es, a eces, e
his iónicos en si uaciones d amá icas donde ayuda más a la in e p e ación la con ención
que el desbo damien o. Pa a el c í ico de cine Emilio Ga cía Rie a, “no esul ó
con incen e su desc ipción de los e ec os sociales, polí icos y mo ales de la pes e”
(Res epo Sánchez, 2019: 63).
Cazals ampoco quedó plenamen e sa is echo de su abajo po que “El año de la pes e
no ue el p oyec o que él que ía, (se e ie e a Ga cía Má quez) ni yo ampoco…Eso nos
ha pe mi ido oda ía se más amigos que nunca… (Res epo Sánchez, 2019:123).
A pesa de las e icencias, es e ela o de an icipación consigue el p emio A iel, el Osca
mexicano a mejo película y mejo di ección. También ob u o el p emio Diosa de Pla a
que o o gan los pe iodis as cinema og á icos en México al mejo guion. O a de las cin as
de Cazals, Los mo i os de la luz ue gala donada con la Concha de O o a la Mejo
Di ección del Fes i al de Cine de San Sebas ián, con i iéndose en el p ime di ec o
mexicano en ob ene es e gala dón.
Al hilo de los acon ecimien os i idos du an e la pandemia de la COVID-19, el ilme
ha pues o de mani ies o su ca ác e isiona io, po plan ea una eno me can idad de
simili udes con es a pandemia. El ela o de Ga cía Má quez y Cazals con abilizó 300.000
mue os en México, pasados es años el i us desapa eció y el gobie no nunca econoció
su exis encia, o icialmen e no hubo pes e. Nunca sab emos el núme o de allecidos en la
pandemia de la COVID-19, como ampoco se conoció el de los asesinados en la masac e
de las banane as, episodio de la his o ia colombiana que se ecue da en Cien años de
soledad.
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MARÍA DE MI CORAZÓN, 1979.
UN MALETENDIDO DRAMÁTICO
En una ocasión, el di ec o de cine ancés Jean Luc Goda d a i mó que “los esc i o es
siemp e u ie on la ambición de hace cine sob e una página en blanco”; Ga cía Má quez
ambién se dejó en a po esa p emisa y a medida que a anzamos en el es udio, lo amos
comp obando.
Pa a comenza , el au o de El o oño del pa ia ca u o alen o na u al pa a el cine y
una eno me a ición a con a his o ias; ambos elemen os suponen un sopo e pa a su
obsesión po la comunicación. En di e sas ocasiones Ga cía Má quez ha mani es ado su
in e és po el p oceso de c eación, descub i su mis e io, cómo su ge la idea, e c. Con
espec o a la esc i u a del cuen o, conside aba que su es ue zo es el mismo que cuando se
esc ibe una no ela po que iene los mismos elemen os. Sin emba go, la di e encia es iba
en que “el cuen o no iene p incipio ni in: agua o no agua” (Ga cía Má quez, Los doce
cuen os pe eg inos. 2003:7).
Desde niño, se quedaba ascinado escuchando las his o ias que le con aban sus abuelos
y esa acilidad que enían po sume gi le en un mundo donde odo e a posible.
Indiscu iblemen e, es a habilidad la he edó él que siemp e ha mani es ado que lo único
que ha que ido hace en su ida es con a his o ias:
Les con ieso que, pa a mí, la es i pe de g io s, de los cuen e os, de esos ene ables
ancianos que eci an apólogos y dudosas a en u as de La mil y una noches en los zocos
ma oquíes, esa es i pe, es la única que no es á condenada a su i cien años de soledad
ni a su i la maldición de Babel (Ga cía Má quez, La bendi a manía de con a .
1998:11).
T as c ea la Escuela In e nacional de Cine de la Habana, comenzó a impa i alle es
de guion que se publica on en a ios lib os: Cómo se cuen a un cuen o, La bendi a manía
de con a y Me alquilo pa a soña . Es e abajo se con i ió pa a él en un au én ico icio
y dis u ó mucho in e ac uando con los asis en es. En esos alle es se lle aba a cabo un
abajo g upal y aunque la idea o iginal pa ie a de uno de ellos, se desa ollaba con la
pa icipación de odos:
100
Uno puede esc ibi la his o ia que le dé la gana siemp e que log e hace la c eíble. Si
nadie se c ee la his o ia que uno cuen a, no hay his o ia. Cla o que no odo el mundo
a a c ee lo que se cuen a, pe o hay que es o za se y log a que lo c ea la mayo
can idad de pe sonas. Si no, lo menos que uno puede hace es cambia de o icio (Ga cía
Má quez, 1998:110).
Y esa obsesión po con a bien una his o ia le acompañó siemp e. Supo de la
pe ección a a és de sus p ime as lec u as: Las mil y una noches o La isla del eso o y,
en cine, le deslumb ó El lad ón de bicicle as de Vi o io de Sica, donde encon ó la
pe ección cinema og á ica.
En cuan o a su o a g an pasión, el cine, el au o de Cien años de soledad lo conside aba
como un espacio con eno mes posibilidades exp esi as. En la na a i a cinema og á ica
se podía p o undiza en la si uación de los pe sonajes median e las mi adas, los ges os, el
lenguaje co po al, e c.…O a uen e de in o mación es la pues a en escena po donde los
pe sonajes se mue en e in e ac úan dando da os sob e sí mismo o el en o no. Todos es os
elemen os, pa a Ga cía Má quez, asmi ían emociones y pensamien os con la ue za de
un hu acán. Asimismo, el no elis a abo dó en di e en es ocasiones cuál e a la unción del
guionis a, cómo su abajo es aba subo dinado al del di ec o y que la unción del guion
e a pa e de un conjun o más amplio, como es la película. Conc e amen e, y sob e su
abajo como guionis a, el au o conside ó que, aunque la his o ia sea de quienes esc iben
los guiones, es el di ec o quien iene la úl ima palab a y quien pone imagen a ese ex o,
independien emen e de que el abajo se haga conjun amen e. Po lo an o, el esc i o
conside aba que su ex o acababa diluyéndose en un conjun o de sonidos e imágenes
elabo adas po o os, los miemb os del equipo:
Ningún abajo exige una mayo humildad. Más aún, debe conside a se como un ac o
ansi o io en la c eación de la película y es una p ueba i ien e de la condición
subal e na del a e del cine. Mien as és e necesi e de un esc i o , o sea, del auxilia de
un a e ecino, no log a á ola con sus p opias alas. Ese es uno de sus lími es. El o o,
y oda ía más g a e, po supues o, es su comp omiso indus ial (Ga cía Má quez, “La
penumb a del esc i o de cine”, El País, 1982).
Po o a pa e, la ocupación del guionis a que suminis a la base li e a ia que sus en a
la película, ambién pe mi e la excelencia. La época de esplendo pa a los guionis as se
dio as la Segunda Gue a Mundial y su máximo exponen e ue Cesa e Za a ini.
101
Asimismo, la cinema og a ía ha dado mues as de su buen hace , aunque sean menos
conocidos que los di ec o es: F ank S. Nugen , guionis a de John Fo d, F anco Solinas,
guionis a de La Ba alla de A gel de Guillo Pon eco o, Tonino Gue a o Ra ael Azcona
en España. El esc i o es adounidense Raymond Chadle , en un a ículo i ulado
“Esc i o es en Hollywood”, publicado en 1945, de ine la elación en e el esc i o y el
cine:
Hollywood es el pa aíso de los emp esa ios de espec áculos que no hacen nada, se
limi an a explo a lo que algunos o os han hecho. Pe o los emp esa ios de Hollywood
con olan el p oceso de c eación…y de ese modo lo deg adan. El a e básico del cine
es el guion; es undamen al, sin él no hay nada…pe o en Hollywood el guion lo esc ibe
un esc i o asala iado bajo la supe isión de un p oduc o (…) el guionis a es un
empleado sin pode de decisión sob e el p oduc o de su abajo y apenas ecibe hono es
po su labo (Chadle , “Esc i o es en Hollywood” 1945).
Hay esc i o es guionis a como Leona do Padu a que eniegan de su paso po el cine,
al iempo que no pueden e i a esas incu siones: “ esul a ácil conclui , en onces, po qué
un no elis a puede sen i se incómodo, limi ado, con olado, esc ibiendo pa a el cine”
(Padu a, Reg eso a Í aca, 2016:130).
También es cie o que o os g andes guionis as son di ec o es; es el caso de Woody
Allen, Ta an ino, Coppola, Billy Wilde o Ped o Almodó a , en e o os, siendo dueños
absolu os de odo el p oceso c ea i o.
En es e con ex o, Ga cía Má quez conside ó que el des ino del guionis a es la
penumb a, la penumb a del esc i o de cine y que su espacio de libe ad absolu a es á en
esc ibi no elas y que la li e a u a es menos imposi i a que el cine:
Yo c eo que el que lee una no ela es más lib e que quien e una película. El lec o se
imagina las cosas como quie e, os os, ambien es, paisajes…, mien as que el
espec ado de cine iene que acep a la imagen que le mues a la pan alla, es una
comunicación an imposi i a que no deja ma gen a las opciones pe sonales (Ga cía
Má quez, La bendi a manía de con a , 1998: 18).
Y a pesa de los an edicho, nunca se des inculó del cine y siguió apos ando po él
po que pa a el au o colombiano, li e a u a y cine ue on las dos ca as de una misma

102
moneda, donde odo luye y con luye; lo impo an e es con a un cuen o,
independien emen e del medio.
Cuando Ga cía Má quez se plan ea cómo con a una his o ia, lo p io i a io es conoce
lo que se incluye y, po lo an o, qué es necesa io exclui . También, hay que decidi qué
o ma o es el más indicado: no ela, no a de p ensa, cuen o o película. Y es a decisión la
oma ap o echando las opo unidades que cada o ma o puede o ece .
El no elis a colombiano esc ibió en 1978 el ela o “Solo ine a habla po elé ono”,
que no se publica ía has a 1992, en Los doce cuen os pe eg inos. T es años después
apa eció una no a de p ensa i ulada “Ma ía de mi co azón”, ambos da ían o igen a la
película que di igió Jaime Humbe o He mosillo y con í ulo homónimo. La his o ia se
basa en un hecho eal que Ga cía Má quez conoció du an e su es ancia en Ba celona y,
como emos, gene ó es o ma os: c ónica, cuen o y ela o ílmico:
Lo único que yo enía esc i o de esa his o ia -desde que me la con a on muchos años
an es en Ba celona- e an unas no as suel as en un cuade no de escola , y un p oyec o
de í ulo: “No: yo sólo ine a habla po elé ono»” (Ga cía Má quez, 1981).
El cuen o se aden a en la desdichada his o ia de Ma ía de la Luz Ce an es, de 27
años, y que una a de, como consecuencia de las llu ias o enciales, su e un acciden e
de á ico cuando a de Za agoza a Ba celona as habe isi ado a su amilia. El acciden e
se p oduce en la zona de Los Moneg os, un pa aje singula , casi desé ico. Desespe ada
po que su esposo la espe a y necesi a a isa le po elé ono de su e aso, se sube al p ime
au obús que la soco e y cuyo des ino es un hospi al psiquiá ico. Una ez allí,
desespe ada, comp ueba que nadie c ee que haya llegado al cen o pa a hace una llamada
ele ónica y pe manece in e na como una en e ma más y su icha médica la desc ibe como
agi ada. Sa u no, su ma ido, al no ene no icias de ella c ee que se ha ugado con o o
homb e y p esa de los celos abandona su búsqueda. Cuando ecibe la no icia de que Ma ía
es á in e na en un psiquiá ico, acude a e la, pe o acep a el diagnós ico médico sin
hace se ningún cues ionamien o. Ma ía ya había abandonado en una ocasión a Héc o y
és e es aba decepcionado:
Hace unos dos años, le con é un episodio de la ida eal al di ec o mexicano de cine
Jaime Humbe o He mosillo, con la espe anza de que lo con i ie a en una película,
pe o no me pa eció que le hubie a llamado la a ención. Dos meses después, sin
emba go, ino a deci me sin ningún anuncio p e io que ya enía el p ime bo ado del
103
guion, de modo que seguimos abajándolo jun os has a su o ma de ini i a (Ga cía
Má quez, 1981).
Ga cía Má quez u iliza es e a gumen o pa a exp esa cómo algunas ci cuns ancias
pueden cambia el umbo de nues as idas; así, se a gene ando una eno me ensión en e
los pe sonajes y en el p opio cen o de in e namien o:
Pe o a la ho a de egis a el p oyec o de guion nos pa eció que no e a el í ulo más
adecuado, y le pusimos o o p o isional: Ma ía de mis amo es. Más a de, Jaime
Humbe o He mosillo le puso el í ulo de ini i o: Ma ía de mi co azón. E a el que
mejo le sen aba a la his o ia, no sólo po su na u aleza, sino ambién po su es ilo.
(Ga cía Má quez, El País, 1981).
A pesa del í ulo, Ma ía de mi co azón no es una his o ia de amo en su o alidad y
cuen a un malen endido d amá ico. Exis en dos pa es bien di e enciadas: en la p ime a
se na a el eencuen o de Héc o y Ma ía, de p o esión magos y a andule os; y en la
segunda se mues a la cegue a de odos en e al d ama de Ma ía que es ence ada en un
psiquiá ico. Es e melod ama se cuen a a a és de la pe cepción de su p o agonis a que,
como odos los en e mos, no econoce su p oblema, pe o el espec ado sabe que no es
una en e ma men al y empa iza con ella. Cuando la p o agonis a comp ende que no puede
sali del cen o se ebela y es a ada con duchas ías, camisas de ue za y somní e os.
Po o a pa e, la ac i ud del ma ido, del que se espe a que la esca e es de absolu a
acep ación del e o . G adualmen e, Ma ía se uel e más dócil y el espec ado asis e con
pe plejidad a una nue a no malidad que se impone y si úa a cada pe sonaje en su luga ;
Ma ía en el asilo y Héc o isi ándola odos los sábados. Po consiguien e, ella acep a su
des ino y la ama se cen a en pequeños de alles que omi en la au én ica agedia. Dice
Joel del Río, cineas a cubano:
Los elemen os sa í icos y absu dos ma izan el componen e ágico, que apa ecen como
si ue an un pequeño acciden e sin impo ancia, de acue do a una lógica abe ada, pues
lo más e ible de la película se asien a en el modo en que la desg acia de Ma ía es
aca ada po los o os pe sonajes, incluso el esposo de la muje , y has a po ella misma.
Es la agedia de la esignación an e la imposibilidad de que se impongan el aciocinio
y la lógica (Del Río, 2013:113).
104
Como ya adelan ábamos, Jaime Humbe o He mosillo y Ga cía Má quez abaja on
jun os en la adap ación al cine de es a his o ia, supues amen e eal. El ealizado elabo ó
una es uc u a absolu amen e nue a; mien as en el cuen o la his o ia comienza con la
a e ía del ehículo que conduce Ma ía, en la película hay una p ime a pa e, de casi una
ho a de du ación, donde se na a el eencuen o y la elación de Ma ía y Héc o , que se
eencuen an ocho años después de habe se sepa ado. Héc o se gana la ida obando en
i iendas y Ma ía como maga, inalmen e deciden abaja jun os y iajan po odo
México con su espec áculo de men alismo.
Con ono del ealismo mágico, asis imos a una elación llena de pasión y aleg ía que
cambia adicalmen e con unos hechos o ui os y que el di ec o hace que sucedan de
mane a ace ada, mezclando lo o dina io y lo ex ao dina io de mane a in eligen e. Como
esul ado, la p ime a pa e es undamen al pa a en ende la eacción de Héc o /Sa u no
cuando Ma ía es ecluida y donde los celos y la descon ianza ocupan un luga p e e en e.
Mien as la película anscu e en la colonia Po ales de México con ue es con as es
en e luz y oscu idad, el cuen o es á si uado en Ba celona. En cuan o a los o icios de los
p o agonis as, son simila es, aunque con pequeñas a ian es. El acoso sexual que su e
Ma ía en al psiquiá ico po pa e de una ca cele a, se omi e en la cin a. Pa a e mina , el
desenlace de las dos ob as es idén ico, Ga cía Má quez y He mosillo nunca se plan ea on
o o inal. El echazo del mexicano a hace concesiones al espec ado , incluso e i ando
las opo unidades de educi el impac o emocional, es una seña de iden idad de su
ilmog a ía.
En la na ación Ma ía de mi co azón se elabo a un ela o c onológico de los hechos
que a de la elicidad absolu a de los p o agonis as al d ama inal. Tan o en el cuen o
como en el ela o cinema og á ico, Ga cía Má quez no maliza de o ma maes a una
si uación insóli a educiendo el impac o b u al median e la i onía y asumiendo el ealismo
mágico en su o ma más co idiana. La his o ia oca de mane a angencial el asun o de los
e o es médicos y el a o eja o io a los en e mos en es as ins i uciones. Así, el in o unio
y la a alidad son los emas cen ales. En suma, Jaime Humbe o He mosillo lle a a la
pan alla una his o ia sólida y cohe en e con la c ea i idad del esc i o colombiano. En una
en e is a ealizada po Gonzalo Res epo en el Fes i al de Cine de Ca agena de Indias,
en 1995, el di ec o mexicano cuen a cómo ue el encuen o con Ga cía Má quez:
105
Lo p opició el p opio Gabo. Al lee la c í ica sob e mi película La pasión según
Be enice, pidió e la, y una ez log ado su deseo, dijo que que ía e el es o de mi
cine y muy disciplinado las io odas (Res epo Sánchez, 2019: 121).
De hecho, a Ga cía Má quez le gus ó la sus ancia de los guiones del mexicano y
empeza on a abaja jun os. He mosillo nació en Aguascalien es, México, en 1942.
Aunque p on o se hizo aná ico del cine de indios y aque os, su ilmog a ía iene poco
que e con esa emá ica. C eció en el seno de una amilia conse ado a y es o pe meó en
su ilmog a ía desa iando los con encionalismos y los códigos mo ales impues os. En sus
p ime as películas, analizó la conduc a social de su país y es una e e encia obligada en
el cine de la egión. Se decla ó abie amen e homosexual y desde esa pe spec i a
diseccionó la hipoc esía de la clase media impe an e, censu ando los p ejuicios y el o den
impues o po los más pode osos. T a ó de mane a abie a la di e sidad sexual y den o de
esa emá ica es a ía el ilme El cumpleaños del pe o (1974), donde se na a el despe a
amo oso en e un campeón de na ación y su an iguo compañe o. Se le ha compa ado a
Ped o Almodó a po su mane a inclusi a de a a a odas las o ien aciones sexuales e
iden idades de géne o.
El guionis a y di ec o iene una amplia ilmog a ía donde des acan La a ea, de 1990
y La pasión según Be enice de 1976. Pe enece a la misma gene ación que Felipe Cazals
y A u o Rips ein y ha sido conside ado gua dián del cine mexicano independien e.
P e i ió hace películas con menos p esupues o y más libe ad, mu ió en 2020.
Ac ualmen e se econoce que, sin la audacia de He mosillo, no hubie a exis ido una nue a
gene ación de di ec o es mexicanos como Al onso Cua ón, Alejand o González Iñá i u
y Guille mo del To o que lo conside an su maes o y ans o mado de la cul u a ílmica.
Hay que des aca que Ma ía de mi co azón (1979) ue la incu sión de ini i a de
He mosillo en el cine de au o . La p oducción supuso un hi o en la his o ia del cine
mexicano po que se abo dó a pa i de una es uc u a coope a i a, con la apo ación de
odos los in e inien es. Di ec o , guionis a, écnicos, ac o es, e c., apo a on su abajo y
solamen e se con ó con una liquidez de 80.00 dóla es, lo que en cine supone una can idad
muy pequeña.
La ilmación se lle ó a cabo en la colonia de Po ales, en México DF, du an e 93 días.
Se odó en o ma o cine de dieciséis milíme os y en colo . Angel Goded, su di ec o de
o og a ía, se consag ó con es a p oducción. La imagen ec ea una a mós e a ealmen e
inquie an e. Fallecido en 2020, Goded abajó en más de 50 p oducciones y ganó el
112
La ama p incipal de la his o ia es la elación en e nie a y abuela, siendo el lei mo i
del ela o. En la película se le añade una sub ama que es á con enida en o o cuen o del
ca aque o, i ulado Mue e cons an e más allá del amo . Se a a del e a o de Onésimo
Sánchez, un cacique u al que se p esen a como un sal ado de la co upción polí ica.
“Onésimo es dis in o”, dicen las panca as y p ome e el desemba co en el pueblo de
máquinas de llu ia pa a acaba con la sequía. No obs an e, esul a se igual de co up o
que los demás. El senado , un homb e apa en emen e sensible, conoce a la jo en E éndida
y le habla de la soledad del pode , un ema ecu en e en la na a i a de Ga cía Má quez.
El senado ambién apa ece en el ela o El ma del iempo pe dido.
Sob e la adap ación de E éndida, Ruy Gue a conside a que el no elis a iene una
pe cepción muy exac a del iempo, de cuando pa a los diálogos y los pe sonajes pa a no
cae en lo co idiano o e ela sen imien os que no ienen que e . También mani es ó que
su p e e encia po esol e la ealización del ilme con plano secuencia es una
ca ac e ís ica de su na a i a (Gue a, 1982: TC 00:44:01).
E éndida a anca con el plano de dos umbas gemelas que co esponden a los Abadíes,
pad e y abuelo de la jo en; es deci , la ep esen ación de la mue e en un luga desé ico
donde sopla el ien o de mane a cons an e. La escenog a ía de la casa- palacio de la
abuela es emendamen e ba oca, con elemen os de deco ación ne amen e eu opeos que
con as an con el paisaje desé ico, op esi o y macondiano del luga . El es ua io, sob e
odo el de la abuela, ambién deno a cie a ampulosidad, más aún, eniendo en cuen a los
espacios donde se mue e y la gen e con quien se elaciona. Po ca pas inmundas y luga es
pol o ien os, la abuela se desplaza como si ue a una eina.
El ela o cinema og á ico es á cons i uido de mane a lineal, los acon ecimien os se
suceden de igual mane a que en el cuen o y apenas hay al e aciones impo an es, sal o,
como ya hemos adelan ado an e io men e, la inclusión de la his o ia de Onésimo Sánchez
donde se p o undiza en su pe il.
La ealización de Ruy Gue a es clásica y se esuel e écnicamen e con abundan es
planos gene ales y medios, escaseando los planos co os y p e i iendo el co e al
encadenado en el mon aje inal. Es o p oduce, en ocasiones, ansiciones b uscas y
acele adas o a i mias en o os momen os. Po o a pa e, el di ec o consigue conjuga
co ec amen e las amas y sub amas de la cin a que se suceden en planos eales e
imagina ios, dando ealismo a odo lo que acon ece. En suma, el academicismo de

113
E éndida e is e a la his o ia de g an sob iedad, ob iando los elemen os de comedia neg a
que, sin duda, iene el ela o.
Pa a la o og a ía se con ó con la maes ía del ancés Denys Cle al, que p opo ciona
a la cin a un ai e oní ico, como de cuen o de hadas, o eciendo una imagen ealmen e
cálida y e ocado a de los escena ios na u ales de la ob a del no elis a colombiano. La
ace ada banda sono a es del ancés Mau ice Lecoeu , quien conside a que la música
“ iene del co azón” y en E éndida es suges i a, insinuan e, e o zando los momen os
i idos. Además, el sonido del bandoneón es especialmen e suge en e y exp esi o.
En elación a la in e p e ación, hay que des aca a I ene Papas. La ac iz y can an e
g iega ha ep esen ado con g an éxi o los pe sonajes de las agedias g iegas como Medea
y Elec a de Só ocles, donde se ahonda en la exis encia del bien y del mal. En la g an
pan alla dio ida a muje es ague idas y alien es; hay que des aca la cin a Zo ba, el
g iego con la inol idable banda sono a de Mikis Theodo akis. I ene Papas des acó como
pe sonaje en las películas de época y su belleza na u al y pode ío la lle a on a in e p e a
a la abuela desalmada de E éndida. Su pe sonaje es, sin luga a dudas, el más
ga ciama quiano. En un p ime momen o, el au o p e i ió que la abuela de E éndida ue a
in e p e ado po Simone Signo e po ene un ísico más adecuado. Sin emba go, cuando
conoció en Roma a la ac iz g iega y aun pensando que e a demasiado jo en y delgada
pa a in e p e a el papel, su pe sonalidad y ue za a ollado a le con encie on. El e o
in e p e a i o lo sal a con su ono de b uja que posee pode es sob ena u ales, capaz de
soña el u u o y habla en sueños sob e su pasado. Es un abajo magis al. Y pa e de
ese éxi o in e p e a i o ue g acias al di ec o que pe mi ió una cie a imp o isación a los
ac o es pa a ap o echa su c ea i idad y es o a o eció la ac uación.
La desdichada E éndida es á in e p e ada po la ac iz b asileña Claudia Ohana y el
alemán Oli e Wehe da ida al jo en Ulises. Ambos hicie on un abajo co ec o, pe o
con cie a a ec ación en el caso del ge mano. Al igual que el cas ing, la p oducción ue
in e nacional: anco-alemana-mexicana.
La película comenzó a oda se cuando Ga cía Má quez acababa de ecibi el p emio
Nobel de Li e a u a y se in oluc ó de lleno en el p oyec o, asis iendo al odaje en
di e en es ocasiones. En el documen al i ulado Del ien o y del uego, ealizado du an e
la ilmación, el au o y el di ec o de E éndida hacen una se ie de e lexiones sob e el
cine. Mien as que el no elis a conside a que la imagen es absolu amen e imposi i a, el
cineas a c ee que és a es el pun o de pa ida, como es la palab a en un ex o li e a io. Lo
114
cie o es que en e 1982 y 1983, el ya P emio Nobel de Li e a u a desa olló una in ensa
ac i idad cinema og á ica, ue miemb o del ju ado de Cannes y al año siguien e E éndida
ue elegida pa a compe i . Aunque no pudo ecoge ningún gala dón, la cin a gus ó al
ju ado y a la p ensa eunida en la ciudad ancesa. Ese mismo año, la película se p esen ó
en Hollywood ep esen ando a México en la ca ego ía de Mejo película ex anje a,
aunque ampoco u o sue e y no ue seleccionada.
Sin luga a duda, E éndida es una película deliciosa y sob ecogedo a, conside ándose
una adap ación ace ada del cuen o del no elis a colombiano; el di ec o ace ó al pone
imágenes a es a his o ia. Sin emba go, y como sucede habi ualmen e con el cine de Ga cía
Má quez, algunos diálogos esul an demasiado li e a ios (“Sigo solo con mi des ino” o
“La mue a anda suel a es a noche”) y comunican escasamen e las emociones que se
p esuponen, sen imien os complejos de exp esa .
Rep esen a en la pan alla los pensamien os no es a ea ácil; po ello, los di ec o es se
han se ido de la oz en o , he encia ne amen e li e a ia, pa a ep oduci li e almen e
páginas del lib o como es el caso de Loli a de Naboko , di igida po Ad ian Lyne. El inal
del ilme se esuel e con es a écnica cuando E éndida co e dejando sus huellas sob e la
a ena en un plano gene al, pe diéndose en el desie o; mien as, una oz explica sus
sen imien os: “Iba co iendo con a el ien o, más eloz que un enado y ninguna oz de
es e mundo me podía de ene y jamás se ol ió a ene la meno no icia de mí ni se
encon ó el es igio más ín imo de mi desg acia”.
Con iene ma iza que en la ama de es a cin a puede e se una pa ábola de la iolencia
en La inoamé ica, como ya hemos e idenciado, pe o ambién e leja la explo ación y la
lucha de los más débiles. La jo en explo ada busca su libe ad pa a libe a se de odo el
daño su ido y, inalmen e, lo consigue.
La c í ica no ue excesi amen e gene osa, pe o sí se econoció en la cin a la
consag ación de la poé ica de Ga cía Má quez, como dice el cubano Joel del Río, “la
a lo ación del ealismo mágico en la cinema og a ía”:
Sob e odo, al p incipio y an es de que se incendie la casa, en la soledad del desie o
donde i en esas dos pob es muje es, o en el momen o cuando abuela y nie a a iban
al pueblo pol o ien o con la on e a, con “el país” de los a ican es. En ambos pasajes
se e oca ese anscu i inocuo del iempo, en una luencia macondiana, op esi a y
cómoda a la ez (Del Río, 2013: 135).
115
Algunos c í icos a ibuye on la al a de éxi o come cial de la cin a a la adap ación del
ex o de Ga cía Má quez y a la absolu a idelidad al a gumen o, siguiéndolo ielmen e e
ilus ándolo con imágenes. No obs an e, es o esul a in iable dado que cine y li e a u a
son dos lenguajes di e en es.
116
UN SEÑOR MUY VIEJO CON UNAS ALAS ENORMES, 1988.
UNA FÁBULA TRAGICÓMICA
“EL DÍA QUE DESCUBRÍ QUE LO QUE REALMENTE
ME GUSTABA ERA CONTAR HISTORIAS, ME
PROPUSE HACER TODO LO NECESARIO PARA
SATISFACER ESE DESEO” (Ga cía Má quez, 1998:
14)
Ga cía Má quez conoció al di ec o de cine Fe nando Bi i en el Cen o Spe imen ale
de Cinema og a ía de Roma, en 1955. Cuando iajó a Eu opa, un amigo de Bogo á le
había en egado una ca a de ecomendación que iba di igida al cineas a a gen ino. De
inmedia o su gió en e ellos una co ien e de simpa ía mu ua y una amis ad que du a ía
oda la ida. Ambos man u ie on jo nadas ma a onianas con e sando sob e el u u o del
cine la inoame icano, sueño que se ma e ializa ía ein a años después con la c eación de
la Escuela de Cine de San An onio de los Baños, en Cuba. Po o a pa e, cuando ie on
jun os Milag o en Milán de Vi o io de Sica, con guion de Za a ini, soña on con la
posibilidad de abaja jun os en el cine.
Lejos ya de Roma, man u ie on el con ac o a lo la go de los años en México, Cuba y
Pa ís has a que un día Ga cía Má quez le o eció el ela o “Un seño muy iejo con unas
alas eno mes” y le dijo que la película e a suya. Bi i es u o es años es udiando odo lo
elacionado con los ángeles en lib os eligiosos y de la cul u a popula . El au o de Cien
años de soledad le había asegu ado que en el Ca ibe la gen e alimen aba a los ángeles con
alcan o , pe o Fe nando Bi i en endió es a a i mación como una b oma del au o . Pa a
da c edibilidad a las alas del iejo, se p oba on di e sos ma e iales has a decan a se po
unas ejidas a mano y áciles de lle a .
Pa a ubica la ama, el di ec o se decan ó po el iempo sin iempo de Macondo y
donde la polí ica con i e con la poesía. El espacio ísico lo encon a on a 30 km. de La
Habana donde plan a on 33 coco e os au óc onos y los habi an es del luga pa icipa on
en la ilmación como igu an es o ex as.
El cuen o ue esc i o en 1968; el au o se inspi ó en los ángeles de paja que se enden
en Michoacán y iene su sello indiscu ible. Na a la his o ia de un pueblo ca ibeño azo ado
po el sol y los ue es ien os. Un día, as las llu ias. apa ece un se sob ena u al, un
anciano alado. Pelayo y Elisenda lo encuen an ce ca de su humilde casa y iendo su
117
aspec o uinoso, lo asladan al galline o. La pa eja iene un bebé en e mo que a pa i de
la llegada del ángel ecupe a la salud. Así, odos c een que esa c ia u a caída del cielo
iene i udes di inas y comienzan a pedi le milag os. Sin emba go, el ángel es o pe y
en sus milag os nunca acie a a hace lo adecuado.
La adap ación co ió a ca go de Fe nando Bi i y con la es echa colabo ación de
Ga cía Má quez que puso én asis en espe a la es uc u a de la his o ia y en no aiciona
el “ eeling ga ciama quiano”. El di ec o a gen ino abajó un o al de sie e años y en sie e
guiones di e en es has a consegui el de ini i o. Finalmen e, concluyó que la mejo
mane a de lle a las palab as del colombiano al cine e a no usándolas y aduciéndolas al
lenguaje cinema og á ico:
Ga cía Má quez ha hecho én asis en odos los aspec os del guion, pe o si me obligan
a deci cuál ue el pun o de ue za del análisis y de la cons ucción del guion, e di ía
que la es uc u a, cómo íbamos a a icula y desa olla la his o ia (Del Río, 2013:
222).
Fe nando Bi i ue pin o , poe a y i i i e o an es de dedica se al cine como di ec o y
ac o , habilidades que se ponen de mani ies o en su cinema og a ía. El a gen ino es á
es echamen e elacionado con el cine del subcon inen e ame icano, es conside ado el
pad e del nue o cine la inoame icano y un g an e e en e é ico y es é ico. Toda una
gene ación de cineas as es udió con él en la Escuela de Cine y Tele isión de San An onio
de los Baños, en La Habana.
En el Fes i al de Venecia en 1961, ob u o el p emio a la mejo ópe a p ima con Los
inundados. Su p oducción cinema og á ica gozó de in luencia social y sus documen ales
u ie on una g an epe cusión; en e ellos, Ra ael Albe i, un e a o del poe a (1983) y
Un e a o de la amilia de don E nes o Che Gue a a (1985). El cineas a boli iano
Humbe o Ríos esca ó su igu a en el documen al El u ópico andan e, en 2013, a i mando
que “es un a is a del Renacimien o en el siglo XXI”. Fe nando Bi i ilmó su úl imo
la gome aje, Faus o c iollo, en 2011, y p o agonizó Paisajes de o ados en 2016. Cuando
en una cha la en Ca agena de Indias alguien le p egun ó pa a qué si e la u opía, él
espondió: “La u opía es á en el ho izon e. Camino dos pasos, ella se aleja dos pasos y el
ho izon e se co e diez pasos más allá. ¿En onces pa a que si e la u opía? Pa a eso, si e
pa a camina ”. A su mue e en 2017, oda su ob a, incluidas películas y esc i os, ha sido

118
donada a un ondo con su nomb e en la Biblio eca de la Uni e sidad de B own, en Es ados
Unidos.
En Un seño muy iejo con unas alas eno mes, asis imos a un espec áculo sin escena io
donde se exhibe y come cializa al ángel milag oso, con en a de imágenes incluida. Fue
la a acción del luga , has a que un ilusionis a acompañado de la muje a aña, le qui a el
p o agonismo y, ya lib e, emp ende el uelo. Sin emba go, no odos es án de acue do con
las bondades del que ubín y se p oduce un en en amien o po la in ole ancia de algunas
pe sonas. En la cin a, Bi i despliega odo su a e como di ec o , guionis a e in é p e e.
Pa a ilus a la palab a del au o del ela o, Bi i ecu e a la ep esen ación isual y
ba oca, esis iéndose a la en ación de usa los diálogos li e a ios que han ca ac e izado
el cine de Ga cía Má quez y que esul an an poco c eíbles como inadecuados. Así se
mani es aba Fe nando Bi i sob e ellos:
Los pe sonajes de Gabo, cuando hablan, a eces dicen cosas no males, pe o o as dicen
cosas que si las pones en boca de un pe sonaje cinema og á ico esul a o almen e
inc eíble. Po eso, uno de los iesgos mayo es que se co en que iendo hace cine de
la li e a u a de Gabo es in en a ansmi i en los diálogos las palab as de algunos de
sus pe sonajes. Lo o o es cuando Gabo dice, po ejemplo: “un homb e muy iejo con
unas alas eno mes” quién lo lee puede es a iendo un ángel y hay una p oyección del
espec ado sob e la palab a. ¿Cómo es esa p oyección en el cine? Ese es el asun o (Del
Río, 2013: 229-230).
La pues a en escena de es e d ama posee elemen os di e sos y dispa es que no gua dan
o den o cohesión en e ellos. La di ección de a e consigue que en un escena io na u al se
sucedan los ing edien es que ilus an las his o ias de Ga cía Má quez y que son
básicamen e la pob eza y la suciedad; el pode de la iglesia, el ci co, la muje a aña o los
es a ado es que llegan pa a ap o echa se de la igno ancia del pueblo. La Iglesia es á
ep esen ada po el cu a Gonzaga, que se niega a econoce el pode que el pueblo ha
dado al que odos conside an ya un ángel. Bi i, que posee una eno me capacidad lúdica,
nos o ece un espec áculo que se desen uel e con g an maes ía; es el ca na al y esa
a mós e a lo en uel e odo, una au én ica pe o mance.
Pa a o og a ia es a his o ia de con as es y g an plas icidad, Bi i con ó con el cubano
Raúl Pé ez U e a que en endió el idea io es é ico del di ec o de mane a ace ada; ambién
abajó como docen e en la escuela de cine de La Habana. Además de di ec o de
119
o og a ía ue ope ado de cáma a. Bi i y U e a abaja on jun os en múl iples ocasiones,
dando a las películas una iden idad p opia, un sello p opio absolu amen e econocible.
El cas ing es á encabezado po Daisy G anados y Asd úbal Meléndez que in e p e an
a Elisenda y Pelayo, la pa eja que encuen a al anciano. Ellos dan no malidad a una
si uación ealmen e exó ica y abo dan con g an amilia idad hechos absolu amen e
ex ao dina ios. Daysi G anados es á conside ada “el os o del cine cubano”, iene a ios
p emios in e nacionales y ha abajado con di ec o es españoles como Víc o E ice,
Fe nando Colomo y Manuel Gu ié ez A agón. El ac o enezolano, Asd úbal Meléndez
iene un ex enso cu ículum, ambién es pin o y poe a. Fe nando Bi i se ese ó el papel
de ángel y es á ca ica u izado con la idea adicional del mensaje o de Dios, con bondad
e inocencia y que baja del cielo pa a cumpli una misión y eg esa . El inquisi i o pad e
Gonzaga es in e p e ado po Luis Albe o Ramí ez. Los p opios esiden es de la zona del
odaje ue on los igu an es que apa ecen en oda la cin a. La banda sono a es
absolu amen e e ocado a, piezas de ango, bole o, ock, e c. Es á compues a po el
cubano José Ma ía Vi ie y ue econocida en el Fes i al de Cine de Venecia de 1988.
Vi ie es un composi o e sá il, con un cla o acen o cubano. Es au o ambién de la
música de la emblemá ica película cubana F esa y chocola e.
En Un seño muy iejo con unas alas eno mes, la na u aleza del iejo alado iene
di e en es in e p e aciones po los pe sonajes de la cin a y su pe cepción a ía
dependiendo del luga de o igen. Mien as en algunos despie a miedo o e o a lo
desconocido, a o os les gene a simpa ía. El ilme se lle ó a cabo como una cop oducción
in e nacional de Cuba, I alia y España con TVE. Sin emba go, y pese al es ue zo, la
película no ue en endida ni po la c í ica nacional ni po el público, e incluso la
malin e p e a on y no alcanza on a e la ácida c í ica al ma e ialismo impe an e. En
cambio, el c onis a cinema og á ico a gen ino Pa aná Send os esc ibió en el dia io Ámbi o
Financie o que, el ilme “es nai opical, que e ela su de ini i o ca ác e ” (s. .).
Asimismo, es a his o ia es una ábula ágico- cómica - mágica y el pe sonaje
in e p e ado po Bi i es, de ini i amen e, un se angelical, abie o, en usias a y
conciliado .
El cuen o “Un seño muy iejo con unas alas eno mes”, ha inspi ado a di e sos a is as
pa a sus c eaciones. El adicional a e del The u Koo hu, del su de la India, ha ec eado
la his o ia de Ga cía Má quez; un homb e que llega de o o mundo y e leja, pa a la
compañía, una expe iencia de la o edad. Po o a pa e, hay una co eog a ía del Balle
120
Nacional de Cuba dedicada a es e pe sonaje y, en un capí ulo de Los Simpson apa ece un
ángel como el del cuen o. Además, exis e una película de animación y has a la banda
es adounidense de ock al e na i o R.E.M., se inspi ó en el alado pa a el ideoclip de su
ema Losing my Religion de 1991. Michael S ipe, líde del g upo, esc ibió una canción de
amo no co espondido. Además de la imagen de un anciano con alas, el ídeo es á
plagado de deidades hinduis as e imágenes eligiosas como San Sebas ián. Toda la
a mós e a ecue da las pin u as de Ca a aggio. El ideoclip ganó seis p emios en la
edición de 1991 de la MTV (R.E.M., 1991).
121
2.4. El cine de la clandes inidad y la cons a ación li e a ia. Li ín,
clandes ino en Chile
ACTA GENERAL DE CHILE, 1986.
EL CHILE DE PINOCHET EN EL OBJETIVO
El di ec o de cine Miguel Li ín siemp e es u o comp ome ido con el Nue o Cine
La inoame icano, desde ahí mos ó la ulne abilidad de su pueblo. Nació en Palmilla,
Chile, en 1942, descendien e de emig an es á abes y g iegos. Es udió ea o en la
uni e sidad de San iago y ue d ama u go, adap ando a A hu Mille y Eugène Ionesco.
Su película El chacal de Nohuel o o de 1961, que denuncia las condiciones de ida del
campesinado y el ca ác e he oico de la cin a, le da el éxi o. La na a i a cinema og á ica
de Li in es á in luida po el neo ealismo i aliano de Rossellini y De Sica; además del
maes o uso Eisens ein y la nou elle ague ancesa. Du an e el gobie no de Sal ado
Allende ue nomb ado di ec o de Chile Films y cuando se p odujo el golpe de es ado de
Pinoche se exilió en México donde conoce á a Luis Buñuel y A u o Rips ein, en e o os.
Desde allí siguió abajando y ealizó películas como Ac as de Ma usia en 1976, basada
en la ob a de Pa icio Manns y que na a una ebelión de abajado es y su b u al ep esión
en Chile. Dos años después, ealiza El ecu so del mé odo, adap ación de la ob a de Alejo
Ca pen ie . Es os dos ilmes le dan epe cusión in e nacional. Con Ac as de Ma usia
ecibe el P emio A iel a la mejo di ección; es nominada al Osca como mejo película de
habla no inglesa y a la Palma de O o del Fes i al In e nacional de Cannes que, inalmen e,
gana Ma in Sco sese con Taxi D i e .
Como consecuencia de su exilio, la mayo pa e de la ob a cinema og á ica de Li ín
ue ealizada en el ex anje o. Con espec o a su expa iación en la capi al az eca, encon ó
una g an solida idad hacia la causa de los exiliados chilenos y descub ió la esencia de se
la inoame icano, lo que supone la suma de muchas iden idades y p ocedencias, donde
muchos c eye on que pod ía unda se un u u o. A inales de los años 70, en México había
una g an e e escencia cul u al y a ís ica; se siguen p oduciendo ob as de calidad donde
des acan Un luga sin lími es, 1977 y Cadena pe pe ua, 1978, ambas de A u o Rips ein.
En la con e encia i ulada “Du miendo con el ojo abie o”, Miguel Li ín hace la
siguien e e lexión:
128
2.5. Ga cía Má quez llega a la ele isión. Las se ies
“HAY TELENOVELEROS QUE SE AVERGÜENZAN DE
SU OFICIO, LO QUE PARA MÍ ES UN GRAN ERROR,
PORQUE SE TRATA DE UN OFICIO SENSACIONAL,
QUE DA LA POSIBILIDAD DE IR CONTANDO
HISTORIAS, COCINANDO LA REALIDAD, PONIENDO
A TRABAJAR LA IMAGINACIÓN BAJO EL DICTADO
DIRECTO DEL PÚBLICO” (Ga cía Má quez,
1998:61).
Como ya hemos adelan ado, Ga cía Má quez siemp e conside ó el pode de la imagen
ele isi a como un hecho e dade amen e ele an e y di ec o. A pesa de las p ime as
c í icas de los in elec uales, él nunca menosp eció es e medio de comunicación y man u o
un eno me in e és po él y como canal pa a la pene ación cul u al. Además, conside ó
que la na a i a en ele isión no di e ía de la cinema og á ica y que la calidad dependía
de sus equipos écnicos y a ís icos. Así se mani es aba en 1988:
Si los in elec uales no desp ecia an an o a la ele isión, la ele isión no se ía an mala.
Es oy absolu amen e segu o de que cuad os de calidad e mina án sacando adelan e la
ele isión. No engo e en el medio, sino en los que hacen el medio. Y habla de mala
ele isión po que es pa a un público masi o signi ica una o ma de menosp ecio.
(Ga cía Má quez, “Las eleno elas son una ma a illa”, El Mundo, 1988).
Sob e las eleno elas, el au o de Cien años de soledad conside aba que e an un ma co
ex ao dina io pa a con a his o ias, su e dade a ocación. Mucho se ha hablado de la
enuencia de Ga cía Má quez de lle a a la pan alla Cien años de soledad, cuando en
ealidad, lo que le pe u baba es que no hubie a iempo su icien e en una película pa a
con ene esa an ás ica his o ia undacional. Es o es lo que decía en 1987:
Imagína e lo que es Cien años de soledad ees uc u ada en una película po muy la ga
que sea... La eo más como un se ial de ele isión, en diez años, sin adap ación (Ga cía
Má quez, “In en a el mundo es lo más ma a illoso que hay”, Un paseo con Ga cía
Má quez, diciemb e de 1987).

129
En es e con ex o, el Nobel colombiano mani es ó su deseo de hace eleno elas o se ies
po que conside aba que llegaban a mayo núme o de pe sonas que los lib os, su di usión
podía se millona ia.
2.5.1. AMORES DIFÍCILES,1988.
EL AMOR COMO FUERZA MOTRIZ
Pa a Ga cía Má quez li e a u a y cine ue on las dos ca as de una misma moneda y
donde odo luye y con luye. Pa a él, lo impo an e e a con a una his o ia,
independien emen e del medio y nunca u o p ejuicios con los o ma os, po que si la
his o ia e a buena lo impo an e e a llega al mayo núme o de espec ado es posible. Po
ello a i mó: “Soy un na ado . No me in e esa que las his o ias sean esc i as, lle adas al
cine, is as po ele isión o ansmi idas de boca a boca. Lo impo an e es que se cuen en”.
A inales de los años 80, el di ec o de cine i aliano Be na do Be olucci decía que “la
c ea i idad del cine había pasado a las se ies de TV”. Se a aba de icciones ele isi as
que ma ca on a oda una gene ación. Las hay come ciales como Dallas, Dinas ía, Falcon
C es ; emblemá icas como Los Simpson, Cla o de luna o Chee s; sin ol ida la ya mí ica
Twin Peaks, c eada y di igida po Da id Lynch. En es a línea, Ga cía Má quez impulsó
un p oyec o con Tele isión Española que en aquellos días di igía Pila Mi ó, a su ez
ealizado a de cine y ele isión. Se a a de la se ie Amo es di íciles, compues a po seis
episodios independien es y que supuso el in en o de in eg a la cinema og a ía de la
egión, cuya ascendencia cul u al y su es é ica nunca había sido es udiada; es a en a i a
supone ea i ma las posibilidades asnacionales de la iden idad la inoame icana.
Las his o ias gi an en o no al amo en sus di e en es e ien es, amo que es la ue za
mo iz de los pe sonajes del au o de Cien años de soledad, quien en la p esen ación de
la se ie a la p ensa mani es ó:
No es casual que su ema común sea el más común de odos los se es humanos de
odos los iempos: el amo . Y más aún: el amo con a iado. (…) el amo es una ideología
pa a mili an es e e nos, más necesa io cuan o más desdichas a e de impone nos la ida
eal. Y seis amo es bien con ados enseñan más, se ecue dan más, se ag adecen más y
ayudan más a se elices y lib es.
130
A es e espec o, odos los episodios comienzan con una si uación ex aña o poco
habi ual en mayo o meno medida y un ac o so p esa que engancha al espec ado . El
plus de es a p oducción es la pa icipación de p es igiosos di ec o es la inoame icanos
como Ruy Gue a, Tomás Gu ié ez Alea, Jaime Chá a i, Lisand o Duque, Olega io
Ba e a y Jaime Humbe o He mosillo. Las seis his o ias, de eno me calidad y belleza,
deno an la genial imaginación del no elis a colombiano y sus guiones es án elabo ados
en colabo ación con el co espondien e di ec o .
Es e p oyec o de Tele isión Española se hizo en égimen de cop oducción con
In e na ional Ne wo k G oup y con ó con el auspicio de la Fundación del Nue o Cine
La inoame icano y la Escuela In e nacional de Cine de La Habana. Asimismo, la se ie se
ap oxima a la cul u a que se exp esa en español y iene una in ención absolu amen e
ei indica i a de la unidad e iden idad la inoame icana. Ga cía Má quez siemp e se
mos ó pa ida io de las cop oducciones o mul i-cop oducciones como solución pa a
in eg a las di e en es cinema og a ías, pe o sal ando la iden idad de cada país; había que
uni se pa a se más ue es. De es a mane a, es a se ie supone un hecho ele an e en el
cine la inoame icano y un paso adelan ado en la elación del cine con la TV. Po o a
pa e, los episodios ienen mayo longi ud de la habi ual en se ies po que se plan eó su
explo ación en salas de cine, odándose en cine de 35 mm en colo . En la p oducción
pa icipa on écnicos e in é p e es de México, Colombia, Venezuela, B asil, Cuba y
España.
Es necesa io señala que el año 1988 ue p ódigo en acon ecimien os pa a Ga cía
Má quez: ecibe el p emio Gu enbe g en F ancia a la mejo no ela de 1988, El amo en
los iempos del cóle a; publica El gene al en su labe in o y sigue impa iendo alle es de
guion en la Escuela de cine de Cuba, ecien emen e c eada. También es ena su p ime a
ob a de ea o, el monólogo Dia iba de amo con a un homb e sen ado, una indagación
sob e el alma emenina y el balance de una elación amo osa. Y en el ámbi o
cinema og á ico, esc ibe los guiones de Amo es di íciles. En la p esen ación de la se ie,
Ga cía Má quez se cen ó en la de ensa de es e cine como si ue a un enómeno
con inen al, esa ue siemp e su lucha. Con es a se ie, el no elis a colombiano ei indica
la unidad la inoame icana, como unos siglos an es lo in en ó Simón Bolí a .
T es episodios son ideas ecogidas en la no ela El amo en los iempos del cóle a:
Fábula de la bella palome a, Ca as del pa que y Yo soy el que ú buscas.
131
FÁBULA DE LA BELLA PALOMERA.
UN POEMA VISUAL
“LAS FICCIONES NO SE CONSTRUYEN SOBRE LA
NORMA, SINO SOBRE LAS EXCEPCIONES. UNA
HISTORIA ES INTERESANTE CUANTAS MÁS
CASUALIDADES CONTENGA. PERO TIENEN QUE SER
CASUALIDADES ORIGINALES Y VEROSÍMILES. Y
TIENEN QUE SORPRENDER” (Ga cía Má quez
1998:72).
La ábula de la bella palome a ue di igida po el b asileño Ruy Gue a; es el p ime
í ulo de la se ie y ec ea el momen o en el que Flo en ino A iza seduce a una jo en en El
amo en los iempos del cóle a. El au o desc ibe en su no ela a la palome a:
Olimpia Zulue a pa ecía se de la amilia de las a ispas, no sólo po las ancas alzadas
y el bus o exiguo, sino po oda ella: el cabello de alamb e de cob e, las pecas de sol,
los ojos edondos y i os más sepa ados de lo no mal, y una oz a inada que sólo
usaba pa a deci cosas in eligen es y di e idas (Ga cía Má quez, 1985:314).
Cuando Flo en ino A iza la conoció, la esca ó del ien o que le había obado su
somb illa y la lle ó en coche a su casa donde i ía odeada de palomas. Después,
empeza on a comunica se a a és de palomas mensaje as, siendo la p ime a ez que
Flo en ino dejaba una no a esc i a; sin emba go, Olimpia siemp e le espondía diciendo
“yo no soy de esas”:
Seis meses después del p ime encuen o, se ie on po in en el cama o e de un buque
lu ial que es aba en epa ación de pin u a en los muelles lu iales. Fue una a de
ma a illosa. Olimpia Zulue a enía un amo aleg e, de palome a albo o ada, le gus aba
pe manece desnuda po a ias ho as (…) De p on o, a ins ancias de una inspi ación
insóli a, Flo en ino A iza des apó un a o de pin u a oja que es aba al alcance de la
li e a, se mojó el índice, y pin ó en el pubis de la bella palome a una lecha de sang e
di igida hacia el su , y le esc ibió un le e o en el ien e: es a cuca es mía (Ga cía
Má quez, 1985:317):
Las consecuencias de es e ac o no se hicie on espe a y Flo en ino A iza supo a a és
de la p ensa que Olimpia había sido asesinada po su esposo y sus es os yacían ce ca
de la sepul u a de su mad e, “sin lápida, pe o con el nomb e y la echa esc i os con el
132
dedo en el cemen o esco de la c ip a, y pensó ho o izado que e a una bu la sang ien a
del esposo (Ga cía Má quez, 1985:318).
La película a anca con agmen os esc i os de una canción que pos e io men e
escucha emos comple a e in e p e ada po el ac o p incipal, Ney La o aca. Los au o es
de la le a son Ruy Gue a y Egbe o Gismon i y la le a dice: “Qué impo a quién ú e es,
cómo e eo. Qué impo a si e es miel, sal o o men a. Quién sabe, cascabel, seda, puñal”.
El pe sonaje p incipal de la cin a es O es es, y se le p esen a como un homb e ico y
a ildado que con i e con su mad e que le cuida como a un niño. Las p emoniciones de la
ex aña muje nos si úan en el uni e so oní ico del ealismo mágico y son un elemen o
undamen al de la his o ia. Ella in e p e a los sueños, lo que a a sucede y donde la
ealidad se con unde con los sueños y e mina a i mando que “los sueños ienen azón.
El único su imien o es no se capaz de ama ”.
O es es man iene las o mas de un caballe o eu opeo que i e en el ópico, se pasea
po el pueblo con la p epo encia que le p opo ciona su posición social como p opie a io
de una áb ica de lico es. Es espe ado po odos, iene amo es con di e sas muje es, has a
que conoce a Ful ia, la bella palome a. Se hacen aman es, siendo ambos pe sonajes
diame almen e opues os, pe enecien es a disímiles clases sociales, pe o unidos po la
pasión y el e o ismo que desencadena á el d ama cuando O es es le esc iba en su ien e
la ase: “is o é meu”.
En Fábula de la bella palome a, Ruy Gue a c eó un au én ico poema isual en una
na ación en lash back de O es es. La o ma de coloca las cáma as, po donde se
mue en los ac o es, los e ec os de luz, la calidad de la luz, la empe a u a de colo , e c.,
son decisiones que se oman jun o con el di ec o de o og a ía, en es a ocasión el
b asileño Edga Mou a. Y el espacio que o og a ía Mou a, con una luminosidad
desbo dan e, es un pueblo de Río de Janei o ela ando y econs uyendo el con ex o social
b asileño de inales del siglo XIX. La banda sono a del composi o Egbe o Gismon i
con ex ualiza el momen o de mane a cla a y elegan e. A O es es le da ida Ney La o aca,
uno de los ac o es b asileños más e sá iles. C eció en un ambien e a ís ico y ue ac o
in an il; ha abajado en adiono elas, ea o, cine y ele isión. Po su pa e, Claudia
Ohana in e p e a a la jo en y bella palome a. Todo el equipo écnico- a ís ico es
la inoame icano, des acando su incues ionable calidad.
El p es igioso c í ico de cine español, Angel Fe nández-San os a i mó en su c í ica de
El País:
133
El ilme es, en e ec o, de un insóli o pode isual. Ruy Gue a se ha desqui ado en el
de su opiezo con la li e a u a del no elis a en su us ada adap ación de E éndi a. La
magia de las composiciones del di ec o de Dulces cazado es log a aden a nos aho a
en un mundo u bulen o, emo o, as uoso y, sin emba go, econocible. Se e
ma e ialmen e el uni e so imagina io de Ga cía Má quez, su legenda io Macondo
(Fe nández-San os, El País, 1988).
Po su pa e, Ga cía Má quez se sin ió muy sa is echo de es e episodio y pun ualizó
que e a la p ime a ez que eía en la pan alla una equi alencia pe ec a con su li e a u a
y con unos pe sonajes que desbo dan poesía. La cadencia de la película no es li e a ia y
eso se debió a lo siguien e:
Cuando esc ibimos el guion, Ruy Gue a y yo é amos conscien es de que debíamos
maneja imágenes no li e a ias. Palab a a palab a, de alle po de alle, hicimos cine y
nos es o zamos po no cae en la li e a u a. Po eso, el aspec o en que abajamos más
a ondo ue el iempo del ilme. Es un iempo di ícil, pues iene una o ma a a, una
es uc u a asinc ónica. El a mazón del ilme se hace e iden e en la imagen inal, de al
mane a que, una ez is a, la película uel e a e se o a ez en la memo ia, y en onces
las imágenes y su iempo se eo denan (Fe nández-San os, El País, 1988).
Y a esa eo denación na a i a que ci a el no elis a, ayuda el lash back que con iene
oda la his o ia y que ue un eno me acie o de la cin a que se es enó en el es i al de La
Habana.

134
CARTAS DEL PARQUE.
UNA HISTORIA POCO CORRIENTE
T as un iempo sin oda , el p es igioso di ec o cubano Tomás Gu ié ez Alea se
aden ó en el uni e so ga ciama quiano. En aquellos años enía un p oblema de ca a a as
y lamen aba no pode dis u a plenamen e del paisaje de ensueño donde se ilmó Ca as
del pa que. El odaje u o luga al oes e de la ciudad cubana de Ma anzas, en una colina
ce ca del ma Ca ibe y con un pue o. Es a zona se llama la colina de los ca alanes po que
hay una pequeña e mi a dedicada a la Vi gen de Mon se a .
El a gumen o de es a película es á ex aído de es páginas de El amo en los iempos
del cóle a. Flo en ino A iza, que no dejaba de pensa en Fe mina Daza, sen ía una
inmensa us ación al no pode le di igi sus misi as con lo mejo de su p osa lí ica. Como
le sob aba an o amo , empezó a egalá selo a los enamo ados y se dedicó a esc ibi les
sus ca as de amo g a ui as en el “Po al de los Esc ibanos”:
Su ecue do más g a o de aquella época ue el de una muchachi a muy ímida, casi una
niña, que le pidió emblando esc ibi le una espues a pa a una ca a i esis ible que
acababa de ecibi , y que Flo en ino A iza econoció como esc i a po él la a de
an e io . La con es ó con un es ilo dis in o, aco de con la emoción y la edad de la niña,
y con una le a que ambién pa ecie a de ella, pues sabía ingi una esc i u a pa a cada
ocasión según el ca ác e de cada quién. La esc ibió imaginándose lo que Fe mina
Daza le hubie a con es ado a él si lo quisie a an o como aquella c ia u a desampa ada
que ía a su p e endien e (Ga cía Má quez, 1985:252).
Es a cin a p opone una e lexión sob e la ealidad y lo que luego pe cibimos. La
película es á di igida po Tomás Gu ié ez Alea, uno de los más impo an es di ec o es
del siglo XX. Como Ga cía Má quez, ue alumno de la Escuela de Cine de Roma y jun os
de endie on el neo ealismo i aliano pa a plasma las his o ias. El di ec o cubano
eco ió un la go y uc í e o camino, llegando a se undamen al en la c eación del
Ins i u o Cubano del A e y de la Indus ia Cinema og á ica (ICAIC).
Es e episodio se inspi a en un pasaje de El amo en los iempos del cóle a, donde
Flo en ino A iza, enamo ado locamen e de Fe mina Daza, es incapaz de esc ibi o os
ex os que no sean, única y exclusi amen e, ca as de amo . De es e modo, se con ie e
en esc ibano pa a o as pa ejas, edac ando misi as apasionadas, de amo y pe dón. Con
135
su li ismo enamo a a las pa ejas que se le ace can, mien as su e el más de as ado de
los males, el desamo :
En ealidad, no iene mucho que e con la no ela, a i ma el di ec o cubano, pues es á
a ada como una película au ónoma, aunque inspi ada en el episodio del esc ibano
que es á enamo ado de una muje y no puede exp esa su amo públicamen e. En
cuan o al equilib io poé ico, se log a sin idiculiza la cu sile ía, asumiéndola
son ien emen e, con una cie a dis ancia (Gu ié ez Alea, El País, 1988).
La ama iene luga en 1913, en Ma anzas, y los pe sonajes ienen nomb es áciles de
eco da : Juan, Ma ía y Ped o; es e úl imo es el esc ibano. Los es se mue en en un
ambien e sencillo y eso nos ace ca a ellos, nos p o oca empa ía. Juan y Ma ía es án
enamo ados, cada uno po su lado y sin que el o o lo sepa y ambos an a ecu i a Ped o
pa a que exp ese sus sen imien os. Ped o- Flo en ino A iza- es á inspi ado en Eligio
Ga cía, pad e del no elis a, que su ió el echazo de la amilia ma e na po pe enece al
Pa ido Conse ado y a un humilde linaje. El pe sonaje, además de esc ibi misi as de
amo in en a enseña a la pa eja el lenguaje omán ico de las lo es y de los pañuelos. El
escena io na u al de Ca as del pa que es la ciudad de Ma anzas, conocida como la
A enas de Cuba y mues a con su o og a ía y encuad es p eciosis as el ambien e de sus
calles y me cados, sus casas coloniales y sus gen es. Así, el di ec o cons uye una his o ia
básica, na ada c onológicamen e, un d ama omán ico con inal so p enden e y lejos de
los emas habi uales de la ilmog a ía del ealizado cubano. Dice el di ec o que su cine
había sido acusado de du o y ealis a; en es e caso abaja con un a gumen o delicado,
una ama blanca que conse a la ealidad dual y pe cepción de sus o as p oducciones.
La cin a comienza cuando Juan, el jo en enamo ado de Ma ía, que quie e llama su
a ención, se cuelga de una soga y es le an ado po el ai e calien e de un globo ae os á ico
que acaba de despega . Así empieza la elación epis ola y amo osa en e ambos, has a
que un cambio adical e inespe ado de la ama lo cambia odo; sin emba go, el “happy
end” y el humo es án asegu ados en una his o ia donde la pues a en escena y la excelencia
de la in e p e ación son sus mayo es o alezas.
Algunos c í icos ie on en es a cin a un cie o ai e de olle ín y gi os p opios de las
eleno elas; sin emba go, el juego in eligen e que se es ablece en la cin a en e los es
pe sonajes es lo su icien emen e ico pa a que el esul ado sea co ec o. La búsqueda del
amo , en e al desamo , es el lei mo i y así lo io Gu ié ez Alea:
136
An es me acusaban de hace películas du as y ealis as. Pues aho a me an a ene que
acusa de o a cosa, po que és a es una his o ia de amo , y no p ecisamen e de un amo
co ien e. La his o ia es á ex aída de es páginas de El amo en los iempos del
cóle a. Ga cía Má quez y yo es ujamos esas páginas, y el guion nos salió con ela i a
acilidad. Aho a e emos qué sacamos de él (Fe nández-San os, El País, 1988).
Y abunda en el mismo a gumen o el di ec o cubano:
La his o ia es á is a a dis ancia, es deci , con una son isa. Ojalá sea ecibida así,
aunque pienso que alguna ieji a, pueda llo a con la película, pe o no es la in ención.
Aquí se plan ean e lexiones sob e el amo , pe o siemp e den o de es e ma co. No hay
implicaciones ni polí icas ni ci cuns anciales. Y eso, mucha gen e lo puede echa de
menos (Del Río, 2013: 196).
El equipo écnico ue en su mayo ía cubano y Ma io Ga cía Joya e a ó la película. El
g an di ec o de o og a ía y o óg a o ha expues o en odo el mundo y posee di e sos
p emios in e nacionales. Siemp e abajó con Gu ié ez Alea, colabo ando desde la
elabo ación del guion has a su ilmación. En Ca as del pa que consigue una a mós e a
in imis a, e i ando el e ec ismo y ec eando el ambien e de p incipios del siglo XX
inspi ado en o og a ías de la belle èpoque. Cuen a con paisajes abie os e in e io es y sin
despe dicia los ma ices de la ama, una o og a ía de excelencia.
Pa a la banda sono a, el ealizado colabo ó con Gonzalo Rubalcaba, un composi o
de amplio econocimien o in e nacional y uno de los mayo es exponen es del jazz
a ocubano, donde combina elemen os la inos y yo ubas con música cubana; ac ualmen e
eside en EEUU donde ue p emiado con el G ammy al mejo álbum opical adicional
en 2022.
Gu ié ez-Alea siemp e se sin ió muy o gulloso del a amien o musical de Ca as del
pa que po que el p es igioso composi o supo cap a la poé ica de la his o ia. En el epa o
de es e episodio de Amo es di íciles, des aca Mi ha Iba a en una excelen e apa ición
donde b illa con luz p opia en el papel de la p os i u a, con iden e de Ped o y con quien
e lexiona sob e la ida y el amo . Ped o le con iesa que “las pu as y los esc ibanos
i imos pa a los enamo ados”. Hay quien conside a que es e ilme es á elacionado con
el clásico Adolphe, de Benjamin Cons an , donde se pone de mani ies o que el se humano
puede enamo a se de la idea de es a enamo ado. Iba a es una de las p incipales ac ices
de cine, ele isión y ea o cubanos y ue esposa de Gu ié ez Alea. El ac o a gen ino
137
Víc o Laplace enca na a Ped o, el esc ibano que no iene quien le esc iba y que se
mues a ace ado en los egis os p opios de un pe sonaje a o men ado po el amo y que
piensa que “has a mo i de amo es bueno”. Sin emba go, no se esuel e el uso de un
lenguaje enco se ado que es simila a la de o os pe sonajes en las adap aciones
cinema og á icas de Ga cía Má quez, como es amos e idenciando.
I onne López abaja la inocencia de la jo en Ma ía de mane a in eligen e, sin
aspa ien os y Miguel Paneque da ida al jo en Juan que, a a és de su amo , se sien e
capaz de conquis a el mundo a a és de iajes y di e sos expe imen os.
La es uc u a de la cin a es lineal y es á di idida en cua o es aciones: p ima e a,
e ano, o oño e in ie no.
En Ca as del pa que hay que des aca a ios elemen os ga ciama quianos como son
la elación en e Ped o, Juan y Ma ía y el equí oco de las ca as, el amo imposible, la
p os i u a que mencionábamos a iba o la poesía de los esc i os donde encon amos
poemas de Eliseo Diego, Que edo y Bécque .
Es e ilme supuso un e o c ea i o pa a Gu ié ez Alea, concen ándose en la belleza y
en una his o ia de amo pu o, donde hace un ob io homenaje al melod ama: “he hecho
una e lexión sob e el amo , algo nue o pa a mí, pe o ambién algo que sien o muy mío.
Una película que que ía hace desde hace iempo”
13
. La p opues a del cubano es la más
omán ica de oda la se ie, asumiendo los códigos p opios del olle ín, la adiono ela y la
eleno ela, apa eciendo los asgos a ibuidos a la adición a ís ica y cul u al
la inoame icana que se nu e de la al a y la baja cul u a, p opias de la ob a de Ga cía
Má quez.
El no elis a colombiano siemp e admi ó al composi o español Manuel Alejand o,
au o de los éxi os de Raphael, Rocío Ju ado, Robe o Ca los, Luis Miguel, Los Panchos,
Julio Iglesias, en e o os muchos. Es el au o de las canciones más omán icas en español
y pa a el au o de Cien años de soledad es el mayo poe a popula del siglo XX, admi ando
su capacidad pa a esc ibi his o ias con un plan eamien o, nudo y desenlace en cua o
minu os.
Ca as del pa que concu só en 1988 en el Fes i al de Cine de San Sebas ián
ep esen ando a Cuba.
13
Tomás Gu ié ez Alea, “La conciencia del cine la inoame icano”. El País, 28 de oc ub e 1988
144
en la c ónica de una agedia anunciada po que al con a io que el ela o de Gu ié ez
Alea, Ca as del pa que, aquí no hab á inal eliz y el domingo de Ca li os acaba en
d ama.
Siguiendo con el epa o, Víc o Cuica in e p e a a Sil ino, el saxo onis a, que
cons uye un pe sonaje lleno de e dad, asmi iendo al niño alo es posi i os alejados de
la p epo encia del uni e so bu gués donde se ha c iado; aunque no esul a con incen e en
la secuencia inal. Cuica ue un a amado músico enezolano, econocido po usiona el
jazz con la música a o-ca ibeña. Ha allecido ecien emen e y es u o casado con Sol eig
Hooges eijn, la di ec o a de El ma del iempo pe dido, un cuen o de Ga cía Má quez
donde él compuso la banda sono a.
O a ac uación des acable es la del inspec o de policía, in e p e ado po Alejo Felipe.
Español de nacimien o, desa olló su ca e a ac o al en Venezuela, cuen a con una
impo an e ilmog a ía, a des aca , su abajo en El co azón de las inieblas, inspi ada en
la no ela homónima de Joseph Con ad. El es o de las ac uaciones son bas an e pob es y
es an e osimili ud a la his o ia; la secuencia donde los pad es de Ca li os acue dan
sal a su ma imonio en a o de su hijo es la p ueba de una medioc e in e p e ación.
El di ec o de o og a ía, Juan And és Vallada es, c ea la es é ica deseada po el
di ec o y dibuja una iluminación adecuada, sin es idencias. La banda sono a se nu e,
p incipalmen e, de los emas musicales de Mau ice Reyna que se escuchan en los
di e en es locales a donde acude el saxo onis a.

145
YO SOY EL QUE TU BUSCAS.
CON AIRE ALMODOVARIANO
Jaime Chá a i di igió Yo soy el que ú buscas en 1989, la e sión española del
ealismo mágico y una de las mejo es películas de la se ie. P oceden e de una amilia
a is oc á ica, Chá a i empezó es udiando la ca e a de de echo y a con inuación ing esó
en la Escuela O icial de Cinema og a ía pa a pos e io men e di igi películas
undamen ales del cine español como: A un dios desconocido, que na a la búsqueda de
iden idad de un homosexual; Dedica o ia, sob e el desamo y el inces o; Bea n o la sala
de las muñecas del esc i o mallo quín Villalonga o Las bicicle as son pa a el e ano, de
g an éxi o en las pan allas españolas y basado en una no ela de Fe nando Fe nán Gómez.
Po su pa e, El desencan o se ha con e ido en un clásico; se a a de un documen al
donde la iuda y los es hijos del poe a alangis a Leopoldo Pane o, na a sus i encias,
ecue dos y elaciones pe sonales has a desencadena se la des ucción de la amilia.
Además, la colabo ación con el p oduc o español Elías Que eje a ue de ini i a en la
ca e a de Chá a i du an e los úl imos años del anquismo. Sus cameos en el cine
ue on memo ables; alga como ejemplo de s ip ease que p o agonizó en ¿Qué he hecho
yo pa a me ece es o? de Ped o Almodó a . Chá a i ha sido econocido como uno de
los mejo es di ec o es de su gene ación; abajó en Tele isión Española donde colabo ó
en di e en es guiones y ambién ha sido c í ico de cine; ac ualmen e es p o eso de la
Escuela de cine de Mad id, ECAM. Con es e cu ículum i ae, supo ace ca se al uni e so
de Ga cía Má quez y le imp imió su imp on a y sensibilidad.
Pa a conoce más da os sob e su colabo ación con Ga cía Má quez he en e is ado a
Jaime Chá a i en su esidencia de Mad id. Cuen a que se encon a on en a ias ocasiones
y jun o con Juan Téba elabo a on el guion
14
.
El a gumen o es á con enido es una escena de El amo en los iempos del cóle a.
Flo en ino A iza a al cine con Leona Cassiani donde se p oyec a Cabi ia de 1914, con
diálogos de Gab iele D`Annunzio. Du an e la sesión, Flo en ino uel e a e a Fe mina
Daza y al doc o Ju enal U bino. A la salida, Leona le in i a a subi a su casa y mien as
con e san, él se le insinúa y ella le dice: "Pó a e bien. Hace mucho iempo me di cuen a
de que no e es el homb e que ando buscando" (Ga cía Má quez, 1985:376).
14
Me cedes He e o Saiz. “En e is a a Jaime Chá a i”. 2023.
146
A con inuación, el na ado de la no ela empieza a con a cómo Leona ue iolen ada
po un desconocido:
Siendo muy jo en, un homb e ue e y dies o, al que nunca le io la ca a, la había
umbado po so p esa en las escolle as, la había desnudado a za pazos, y le había hecho
un amo ins an áneo y ené ico. Ti ada sob e las pied as, llena de co adu as po odo
el cue po, ella hubie a que ido que ese homb e se queda a allí pa a siemp e, pa a
mo i se de amo en sus b azos. No le había is o la ca a, no le había oído la oz, pe o
es aba segu a de econoce lo en e miles po su o ma y su medida y su modo de hace
el amo . Desde en onces, a odo el que quiso oí la le decía: «Si alguna ez sabes de un
ipo g ande y ue e que ioló a una pob e neg a de la calle en la Escolle a de los
Ahogados, un quince de oc ub e como a las once y media de la noche, dile dónde puede
encon a me". Lo decía po pu o hábi o, y se lo había dicho a an os que ya no le
quedaban espe anzas. Flo en ino A iza le había escuchado muchas eces ese ela o
como hubie a oído los adioses de un ba co en la noche (Ga cía Má quez, 1985: 376-
377).
En 1982, y an es de la publicación de El amo en los iempos del cóle a, Ga cía
Má quez hacía ecuen o de odas aquellas his o ias que siemp e quiso esc ibi y no pudo;
las llamaba el ma de mis cuen os pe didos. En esa lis a es aba el a gumen o de Leona “el
cuen o de la muchacha que buscó du an e muchos años al desconocido que la ioló en un
pa que, has a que ella misma descub ió que sólo que ía encon a lo po que no podía i i
sin él” (Ga cía Má quez, El País, 1982).
Y es a anécdo a es el hilo a gumen al de Yo soy el que ú buscas, que juega con la
a i mación de Leona a Flo en ino: “no e es el homb e que ando buscando”.
Pa a el di ec o español la his o ia de Na alia, que se enamo a de su iolado , se ía en
la ac ualidad un con enido sensible, inabo dable dada la polí ica de cancelación que se
i e. Sin emba go, en los años 80 es a si uación no ue planeada desde la pe spec i a
eminis a, sino desde la salud men al de la p o agonis a y que la lle a a la de i a
15
.
Chá a i eligió Ba celona pa a la au odes ucción de Na alia, una jo en modelo que
en su búsqueda cuen a con el apoyo incondicional de una axis a que apenas en iende su
p ocede , y un a is a de caba e ; ambos la ayudan a busca a su iolado . La obsesión de
Na alia a a hace que ac úe de mane a incomp ensible y pelig osa. Finalmen e encuen a
a su e dugo y pa ece que el d ama es á se ido; sin emba go, odo uel e a la no malidad
15
Me cedes He e o Saiz. “En e is a a Jaime Chá a i”. 2023
147
del p incipio, como si no hubie a pasado nada. Chá a i c eía que el modo de e siona
la ob a del colombiano consis ía en in oduci los elemen os mágicos en un con ex o
co idiano:
(…) lo p ime o se ía p escindi de la psicología, no con a la psicología de los
pe sonajes a la eu opea; luego, hab ía que in oduci la magia en un con ex o co idiano,
po que cuando odo quie e se mágico no hay con as e y eso no unciona. Hay un
elemen o p e io y es que uno debe p egun a se: “¿qué es lo que econozco de es e
cuen o? ¿En qué me econozco?, ¿Qué hay mío en es e cuen o?” En onces se puede
empeza a abaja po ese lado. Si es á bien hecho, ya queda á algo de Ga cía Má quez
(Del Río, 2013: 206).
Cuando Chá a i se ap opia de la his o ia, consigue que el espec ado quede a apado
en la in iga, en el mundo clandes ino y oscu o que na a. Un elemen o pe u bado son
los pe sonajes que ansi an en ese ambien e, algunos son u bios, soli a ios y
desampa ados; o os, es án c eados al más pu o es ilo almodo a iano y los papeles
emeninos poseen g an ue za. En e ellos hay que des aca a la axis a, in e p e ada
magis almen e po Chus Lamp ea e, una de las mejo es in é p e es secunda ias del cine
español y ac iz e iche del di ec o Ped o Almodó a . En Yo soy el que ú buscas, hace
una excelen e in e p e ación y pone las dosis de humo neg o y absu do de es e ilme; su
apa ición b inda un eno me dinamismo a la ama y apun ala los pob es egis os de
Pa icia Ad iani que lo apues a odo a la ca a de su belleza singula . A pesa de se una
ac iz de eno me o ogenia, su in e p e ación es pob e y no acaba de da c edibilidad a su
pe sonaje, que iene que apa en a ausencia de dolo como consecuencia de su p oceso
men al y que la man iene al ma gen de la ealidad as habe su ido a ias iolaciones.
Ad iani ue musa del des ape español, empezó a abaja en 1977 y ue un os o habi ual
de las p oducciones de aquellos años. Su pa icipación en el cine de au o a de la mano
de Chá a i y en Dedica o ia, da ida a una pe iodis a que iene que en e is a a un
p eso. También in e ino en Lulú de noche, que di igió Emilio Ma ínez Láza o en 1986.
O o pe sonaje almodo a iano es la asis en e social de La Ca uja, un cen o de
einse ción de iolado es y que in e p e a Ma a Fe nández Mu o. Ca olina jus i ica el
deli o y cali ica a los iolado es de “niños”. En o o momen o de la cin a se a i ma que la
“pene ación anal o bucal no suponen deli o” y que no es con enien e denuncia las
iolaciones po que “ e a a ían como si ú ue as culpable”. Se en iende que es as
ase e aciones o man pa e del con ex o his ó ico, se exp esan como la c í ica a una
148
sociedad ne amen e machis a como la de aquellos años y donde oda ía al aban a ios
pa a la ap obación de las leyes que ac ualmen e es án en igo .
En cuan o a los papeles masculinos, odos es án al se icio de la ama p incipal que
es la búsqueda del iolado . Toni Can ó es el esposo de la p o agonis a y iene un papel
esidual, apa eciendo ocasionalmen e y al ma gen de la desg acia. Rica do Bo ás es á
co ec o dando ida al aga uego que se enamo a de Pa icia, y Ángel Alcáza es el
iolado al más pu o es ilo del macho al a que enamo a a odas las chicas. Asimismo, hay
que des aca a un jo encísimo Ca los Hipóli o in e p e ando a uno de los iolado es
ing esado en La Ca uja y, po úl imo, el pe sonaje ansexual que in e p e a Mi iam de
Maez u. Al se iolada, ella cuen a que comenzó a c ece le la ba ba y se con i ió en
homb e; lo de ine como “camu laje inconscien e”.
Yo soy el que ú buscas a anca con un ex o que eza: “Lo impo an e es la búsqueda”
y odos los pe sonajes pa ecen busca algo. A con inuación, en las amblas de Ba celona
so p enden emen e acías, una muje lee las ca as del a o a un jo en y le anuncia que
e un cambio en su ida, un cambio que le ae á o una o ic o ia. Así, es amos en e
al des ino y el elemen o mágico en el con ex o co idiano. La p esen ación de Pa icia y su
iolado se p oduce cuando ambos se encuen an en el odaje del spo de publicidad de
una bebida y donde la modelo dice, mi ando a cáma a de mane a sensual, el slogan del
p oduc o: Yo soy el que ú buscas.
A lo la go de la cin a, escuchamos en di e sos momen os y en la adio la lec u a del
ho óscopo o de la ca a as al; de ese elemen o eso é ico no hay ninguna p ueba o es udio
cien í ico que apoye la alidez de las p edicciones. Así, ya queda e lejado el uni e so
i acional de Ga cía Má quez. O o ing edien e undamen al en la película es la magia, en
es e caso a a és del lanza uego y que ejecu a el amigo de Pa icia que abaja en “El
Molino”, el amoso caba e de Ba celona. Teo posee la habilidad de aga uego sin
quema se y sin uco po que iene una empe a u a co po al an al a que, al descub i que
su amo a Pa icia no es co espondido, a de con el calo que p oduce su p opio cue po y
p o oca un o az incendio. Lo oní ico es á en Pa icia, su deseo de ma a a su iolado se
con ie e en obsesión y e mina siendo enamo amien o: odos es os elemen os a a iesan
el episodio que ue conside ado uno de los mejo es de la se ie. Va ias azones pueden
habe exis ido en es a conside ación. De un lado, la o iginalidad de los pe sonajes,
absolu amen e ansg eso es, y de o o la his o ia que no deja indi e en e, aunque algunas
149
secuencias como la clase de se illanas pod ían habe se eliminado po que sob a en el
con ex o de la his o ia.
La banda sono a de Yo soy el que ú buscas aúna es elemen os: el Cla o de luna de
Bee ho en, las se illanas y, po úl imo, el ema p incipal de la película y del mismo í ulo
que se escucha en di e sos momen os.
Amo es di íciles se es enó en el Fes i al In e nacional de Cine de Valladolid en 1988
y den o de la sección La se ie del año. El 29 de oc ub e de ese mismo año, se emi ió en
TVE-1.
Como ya sabemos, los 70 ue on los años del boom la inoame icano, el mo imien o
li e a io en español más impo an e, que se ab ió desde Ba celona al mundo y se ges ó en
o no a un g upo de esc i o es como Va gas Llosa, Ga cía Má quez, José Donoso, Julio
Co áza , con edi o es como Ca los Ba al o agen es li e a ios como Ca men Balcells.
Pe o pa a Xa i Ayén, au o de Aquellos años del boom, es e mo imien o ue algo más:
El boom, aunque algunos aún nieguen su exis encia, no es cualquie cosa, sino muchas.
Una amalgama apasionada y i al en la que odo se mezcla: es un es allido de buena
li e a u a, un cí culo ce ado de p o undas amis ades, un enómeno in e nacional de
mul iplicación de lec o es, una comunidad de in e eses e ideales, un ecundo deba e
polí ico y li e a io, salpicado de d amas pe sonales y de des ellos de aleg ía y de
elicidad. Como oda his o ia humana sos enida en el iempo, es u o salpicada de
enco es, en e medades ísicas y psíquicas, amo es y mue es, isas y llan os. Fue lo
más impo an e que le sucedió a la li e a u a en español del siglo XX y ans o mó
nues a sensibilidad en algo más ico y p o undo (Ayén, 2018:13-14).
Hay que pun ualiza que los au o es del boom no ue on los p ime os la inoame icanos
que llega on a Ba celona. An es, había ecalado en España Rómulo Gallegos, i iendo

150
p ime o en Ba celona y pos e io men e en Mad id, ce ca de la esidencia de Galdós.
Pos e io men e, es a esidencia del ba io de A güelles pasó a Pablo Ne uda en 1935. El
nica agüense Rubén Da ío ambién esidió en Mad id y en Ba celona; en es a úl ima
coincidió con el colombiano Va gas Vila. La lis a es más nu ida, pe o he ci ado a los más
conocidos y lo cie o es que encon a on en Ba celona o Mad id un luga pa a esc ibi y
edi a sus lib os.
Ga cía Má quez llegó a Ba celona en no iemb e de 1967, cuando se acababa de
publica en Buenos Ai es Cien años de soledad. Es e ela o mi ológico undacional
supuso un eno me éxi o, e a su quin o lib o, ue la consag ación del ealismo mágico y
un enómeno li e a io sin igual. El p ime con ac o del no elis a colombiano con
Ba celona ue en 1948 a a és del lib e o exiliado Ramón Vinyes, a quien conoció en
Ba anquilla, y pos e io men e de la mano de Ca men Balcells, la que se ía su edi o a.
En los años 60, Balcells ya había leído dos ob as de Ga cía Má quez, La mala ho a y
Los une ales de la Mamá G ande, con eno me in e és
16
y se o eció ía epis ola pa a
ep esen a su ob a ue a de los países de habla hispana. El no elis a accedió a la
ep esen ación y así ue cómo comenzó una elación que du ó has a el inal de sus días.
Poco después, ambién ob u o los de echos pa a publica en ancés El co onel no iene
quien le esc iba y en 1965, Ca men Balcells y su ma ido consiguie on que la edi o ial
no eame icana Ha pe & Row aduje a al inglés odas las ob as publicadas has a el
momen o del colombiano más uni e sal. Sin emba go, y según na a Ca me Rie a en la
biog a ía Ca men Balcells, a ican e de palab as, la eacción de Ga cía Má quez cuando
se conocie on ue desconce an e:
Iban (Ca men Balcells y su ma ido), en p ime luga , pa a conoce a Ga cía Má quez
y en ega le el alón de mil dóla es, no sé si con p e io o pos e io descuen o del 10
po cien o del mon o o al, jun o con el con a o de Ha pe & Row, que ue cali icado
po el u u o p emio Nobel como “una mie da”. La agen e, según con ó ella misma en
di e en es ocasiones se quedó es upe ac a. Había ba allado mucho pa a que Ga cía
Má quez ue a aducido al inglés y eso de “un con a o de mie da” le pa eció injus o
y p opio de un pe ulan e, muy segu o de sí mismo y de su alía li e a ia, pese a que
po en onces el esc i o ni mucho menos gozaba de la conside ación de la que después
se ía obje o. No obs an e, Balcells cae ía endida a los pies de Ga cía Má quez. Él
econoció ambién de inmedia o la capacidad de ges ión de la ca alana, pase a la
can idad exigua que, a su pa ece , había conseguido (Rie a, 2022:106).
16
Fue el esc i o Caballe o Bonald quien le hizo llega esos lib os y animó a Balcells a con ac a con
Ga cía Má quez
151
Pos e io men e, llega ían los sus anciosos con a os po países, po años, incluso la
en a del mismo lib o a edi o iales dis in as del mismo país, eliminando de es e modo las
cláusulas de exclusi idad.
Según a i ma Xa i Ayén, el boom e minó el 12 de eb e o de 1976 cuando se ompió
una la ga amis ad pe sonal y amilia ; Ga cía Má quez ecibió un ue e puñe azo de su
amigo Va gas Llosa en una sala de p oyecciones de Ciudad de México:
Los amigos de ambos se mue en en e agi ados y compungidos. Nadie iene iempo
de pensa . Hay un inquie o ho migueo humano, los comen a ios b o an como
espasmos y los os os son un ca álogo de muecas. El mundo ha dado un gi o. En es e
momen o acaba de ompe se el boom (Ayén, 2018:13).
Jaime Bayly, en su lib o i ulado Los genios hace un e a o ácido de la amis ad en e
los dos p emios Nobel de la Li e a u a. Se conocie on en el ae opue o de Ca acas en el
e ano de 1967. Va gas Llosa enía apenas 30 años y ya había con encido a la c í ica;
Ga cía Má quez, con diez años más, acababa de publica Cien años de soledad. An es de
conoce se en el ae opue o habían enido una elación epis ola e in e cambiado sus ex os
li e a ios. Sella on su amis ad a pa i de ese encuen o, se ían ecinos en Ba celona y en
1971 Va gas Llosa publicó His o ia de un deicidio, homenaje al ca aque o.
Las causas del puñe azo y el consiguien e dis anciamien o nunca ue on explicadas po
los a ec ados y se le an ó un mu o en e ellos y sus espec i as amilias. En los años 70,
a la somb a del boom, nació una nue a gene ación de esc i o es la inoame icanos y en
Ba celona se concen ó una impo an e can idad de esc i o es, que ya gozaban de
econocimien o en sus espec i os países, como el colombiano Osca Collazos.
Po o a pa e, ambién en Ba celona, Ga cía Má quez man u o un es echo con ac o
con la ida cul u al de la ciudad y, en esos años, la elación en e el cine la inoame icano
y los p oduc o es españoles ue muy es echa. Tan o es así, que se pensaba en la
in eg ación la inoame icana a a és del cine. Cie o es que, en Venezuela, A gen ina,
B asil, México y Colombia había una pequeña indus ia, pe o Ga cía Má quez la
conside aba agmen ada y buscaba la in e elación a a és de la cop oducción; con
Amo es di íciles se ab ió esa pe spec i a. El no elis a colombiano mani es ó en la
p esen ación de la se ie:
152
Mues a ejempla de es e p opósi o (de in eg ación la inoame icana a pa i del cine)
son es as películas de seis ealizado es o mados den o del pe íme o de 21 millones
de kilóme os cuad ados de cul u a hispánica (Fábula de la bella palome a de Ruy
Gue a, Ca as en el pa que de Gu ié ez-Alea, El e ano de la seño a Fo bes de
Jaime Humbe o He mosillo, Milag o en Roma de Lisand o Duque, Un domingo eliz
de Olega io Ba e a y Yo soy el que ú buscas de Jaime Chá a i), que en es e caso
iene a se como ese ío ul ama ino que no suele al a en ninguna emp esa
la inoame icana desde hace cua ocien os años (Del Río, 2013: 205-206).
153
2.5.2. CON EL AMOR NO SE JUEGA, 1991.
DESAFIAR AL TIEMPO ES POSIBLE
T as Amo es di íciles, la ac i idad audio isual de Ga cía Má quez no cesó. En la se ie
mexicana Con el amo no se juega de 1991, se p oponen es a gumen os de media ho a
de du ación y se desa ollan los guiones con alle is as de la Escuela In e nacional de Cine
de La Habana. Decía el Nobel colombiano en aquellos alle es que él impa ía:
Una his o ia de ein a minu os iene sus p opias leyes y hay que sabe obedece las. A
los no elis as les sucede a eces que se ponen a con a una his o ia de cua ocien as
páginas, según cálculos p e ios, y al segundo o e ce capí ulo empieza a ago á seles
el ma e ial y no saben qué hace … Eso es g a ísimo. Se desequilib a o almen e la
es uc u a y así no hay his o ia que alga (Ga cía Má quez, Cómo se cuen a un cuen o,
1995:25-26).
En aquellos años, Susana Ca o e a alumna de Ga cía Má quez en el alle de guion. He
con ac ado con ella ía mail y la esc i o a y pe iodis a mexicana me p ecisa que abajó
como guionis a con el Nobel colombiano en el p ime episodio de la se ie, El espejo de
dos lunas, que na a el enamo amien o de una muje mode na y un mili a de o a época.
En un a ículo de 1987 esc ibía:
Ga cía Má quez in uyó mucho iempo an es el papel que ocupa ían las se ies, quizá
como lib os en pan alla. En una en e is a que le hice en 1987 habla de las eleno elas,
que e an en ese momen o el p eludio de las se ies, aunque siemp e desp eciadas po
los c eado es a ís icos po su baja calidad d amá ica y su mo alina. Aunque hubo
algunas excepcionales, más ce canas a lo que hoy se ían las se ies
17
.
Sob e el p oceso de ges ación de la se ie, Susana Ca o mani es ó:
Tenía el sueño de ilma mil o más his o ias de amo , el ema de su li e a u a, y pa a
eso con ocó a algunas de las pa icipan es en su alle Cómo se cuen a un cuen o, de
la Escuela In e nacional de Cine y Tele isión en San An onio de los Baños, Cuba.
En e ellas es aban Ma cela Fuen es Be áin -quien esc ibi ía después la ópe a
Flo encia en el Amazonas-, la enezolana Sonia Choc ón, la colombiana Soco o
González y o as mexicanas, como Geo gina He nández, Olga Cáce es y Consuelo
Ga ido. In i ó ambién al cubano Eliseo Albe o Diego. En la p oducción es aban
17
Susana Ca o "La eleno ela es una ma a illa; siemp e he que ido esc ibi una": Ga cía Má quez.
P oceso, nº 0581- 28 21 de diciemb e de 1987).
256
p opo cionaban las elas. El abajo de Hilda, con la di ec o a de o og a ía Ma iana
Rod íguez, consis ió en po encia ese con as e lumínico, los cla oscu os, inspi ándose en
la ob a pic ó ica de Ca a aggio, p ime exponen e de la pin u a ba oca y a quien ambas
admi an, ue denominado como el “pin o de la luz”.
En cuan o al epa o, y pa a da ida al sace do e a o men ado, la di ec o a io en el
ac o español Pablo De qui un eno me poso in elec ual, ingenuidad y dulzu a que
encajaba a la pe ección con Caye ano Delau a, un homb e cul o y apasionado po la
lec u a. El ac o es licenciado en Humanidades po la uni e sidad Pompeu Fab a en 1998
y su abajo como ac o se ha desa ollado p incipalmen e en el ea o donde ha
in e p e ado a Willy Loman de Mue e de un iajan e de A hu Mille , el Calígula de
Camus y a un Edipo mode no ambien ado en Lond es de los años ochen a. En la se ie de
Tele isión Española, Isabel, enca nó de mane a magní ica a En ique IV, el a ibulado ey
de Cas illa.
De qui hace una magní ica in e p e ación de Caye ano y asmi e una p o undidad de
pensamien o ex ao dina ia. Es á excelen e cuando eci a el poema de Ga cilaso de la
Vega. En la en e is a cuen a cómo se p epa ó su papel:
Lo que hice po mi cuen a ue una lec u a de lo que él pod ía habe leído, de lo que el
p opio Ga cía Má quez cuen a que lee. Yo, casualmen e, había es udiado una ca e a
de le as y me había especializado en iloso ía y en endía un poqui o las lec u as que
él pod ía ene ; los mís icos medie ales, la poesía de Ga cilaso de la Vega, las églogas
de Ga cilaso y odas esas cosas, en onces me sonaban. A pa i de ahí me ui
imaginando el imagina io que el pe sonaje enía (De qui, 2010: T.C. 00:01:20).
Pa a encon a a Sie a Ma ía, la di ec o a buscó du an e dos años en e más de 800
candida as. Finalmen e, la halló en Eliza T iana, hija del di ec o colombiano Jo ge Alí,
acos umb ada a isi a los es udios de cine desde su más ie na in ancia. La jo en ela a
cómo se p epa ó pa a in e p e a a la adolescen e: “Tomé clases de pe cusión, danzas
a icanas, exp esión co po al y lengua palenque a” (T iana, 2010: T.C. 00:00:52).
El esul ado es una co ec a in e p e ación; mezcla de inocencia, agilidad, imidez y
sensualidad. El es o del epa o cuen a con los españoles Joaquín Climen , como ma qués
de Casaldue o y Jo di Daude , dando ida al Obispo; la colombiana Ma ga i a Rosa de
F ancisco in e p e a a la ma quesa conso e. De F ancisco mani es ó en una en e is a
que ue complejo in e io iza la ma e nidad en su papel de Be na da Cab e a, la mad e de

257
Sie a Ma ía, “son sen imien os muy in ensos que llegan como del cen o de la ie a”.
Sob e el abajo de Hilda Hidalgo, des acó su excelencia y su buen hace como di ec o a
(De F ancisco, 2010: T.C. 00:01:47).
El músico cos a icense Fidel Gamboa oca a ios ins umen os y du an e su es ancia
en La Habana es ableció con ac o con Sil io Rod íguez y Pablo Milanés; de hecho, sus
canciones han sido g abadas po Rubén Blades, en e o os. En Del amo y o os demonios
consigue la a mós e a necesa ia en cada momen o, ya sea con omances como Te amo;
en silencio, con co os a icanos o con música que po encia la claus o obia de los
in e io es del con en o y del hospi al (Gamboa, 2010).
El ilme con ó con un jugoso p esupues o, poco habi ual en el cine de la egión. Es o
ue posible g acias a la p oduc o a ma iz mexicana Lau a Impe ial que se comp ome ió
con un p oduc o de al a calidad a ís ica y écnica, pe o man eniendo la libe ad c ea i a.
Pa e del p esupues o de dos millones de dóla es ue apo ado po in e sionis as p i ados
de Cos a Rica, en su mayo ía, y de Colombia. Ga cía Má quez cedió de mane a simbólica
sus de echos de au o .
La cin a se p esen ó po Cos a Rica a los p emios Osca s como mejo película
ex anje a, pe o no ue nominada. También op ó a los p emios Goya y ecibió gala dón a
la di ección de a e. Ma ga i a Rosa de F ancisco ob u o el p emio de in e p e ación del
cine colombiano.
En Del amo y o os demonios, Hilda Hidalgo supo abs ae se de los escena ios, el
es ua io y los diálogos pomposos pa a p opone un iaje p opio, sin aiciona la ob a
li e a ia. Y es que, el con lic o de las adap aciones iene siemp e de la compa ación en e
o iginal li e a io y e sión ílmica, siendo ambas dispa es. Cuando as seis años de
abajo se es enó la cin a en México, ahí es u o Ga cía Má quez quién “se sin ió
conmo ido po la cin a y mani es ó que la esencia de la no ela es aba ahí” (Hidalgo,
2011: T.C. 00:06:42). Pa a conclui , José Manuel Camacho esc ibe sob e El amo y o os
demonios:
En ese inmenso apiz de elaciones amo osas que el maes o colombiano ha ido
ejiendo con su so p enden e capacidad de abulación, el amo se p esen a an e el lec o
como una ideología, como una eligión. La única capaz de conduci al homb e po los
labe in os de la soledad. Sólo a a és del Amo el homb e puede aspi a a ene una
segunda opo unidad sob e la ie a (Camacho Delgado, 1998:135).
258
MEMORIA DE MIS PUTAS TRISTES, 2011.
EL AMOR EN LA EDAD TARDÍA
En 2011, el Consejo Académico de la Uni e sidad de Magdalena o o gó a Ga cía
Má quez el Hono is Causa en Cine y Audio isuales po su con ibución al cine hablado
en español y la elabo ación de nume osos guiones que se p oduje on en la egión.
Además, su ob a cinema og á ica ocupó una sección del Fes i al de Cine In e nacional
de La Habana, poniendo de mani ies o sus apo aciones a la Fundación del Nue o Cine
La inoame icano y la Escuela In e nacional de Cine de La Habana.
La consolidación del cine de Ga cía Má quez es e iden e; en 2011 se es ena la e sión
cinema og á ica de Memo ia de mis pu as is es, basada en uno de sus úl imos ex os de
icción publicado en 2004. Abo da los emas de la ejez y el amo , asun os ecu en es en
la na a i a ga ciama quiana y que ya se habían abo dado en El amo en los iempos del
cóle a, El co onel no iene quién le esc iba, E éndida y Del amo y o os demonios.
Apun a José Manuel Camacho:
Ahí es án los pe sonajes inol idables de su mundo na a i o, como el iejo co onel y
su esposa, Ú sula Igua án y José A cadio Buendía, Fe mina Daza y Ju enal U bino y
los no menos impo an es de Pila Te ne a, el iejo co onel Au eliano Buendía,
Melquiades, T ánsi o A iza, el iejo pa ia ca o Ma ía Dos P aze es, po ci a algunos
ejemplos de sob a conocidos (Camacho Delgado, 2009:170).
Pe o no ue la ejez lo que susci ó la polémica sino la his o ia de amo en e el anciano
y una adolescen e. Muchos de los lec o es del no elis a colombiano leye on
desconce ados un ela o donde el au o se aden a en e eno a agoso desde el pun o de
is a mo al. Sin emba go, no e a la p ime a ez, aunque sí como a gumen o p incipal de
una no ela. Dice el Nobel suda icano John Coe zee:
En las escenas en e Flo en ino (A iza) y Amé ica (Vicuña), los domingos po la a de
ad e imos ecos de la Loli a de Vladími Naboko (Coe zee, El País, 2006).
Las e lexiones del anciano apodado, el sabio, es án na adas en p ime a pe sona po
el p opio p o agonis a que, al cumpli 90 años mani ies a el deseo de ene un in e cambio
sexual con una adolescen e i gen. Acos umb ado a elaciona se con p os i u as, donde
259
p e alece el sexo sob e el amo , el anciano a a enamo a se po p ime a ez. Como ya
hemos is o a lo la go de es e abajo, el amo es uno de los emas ecu en es del uni e so
ga ciama quiano; un amo con a iado, a o men ado “el amo en endido no solo como un
sen imien o, sino como una ideología y una o ma de ida, capaz de edimi al homb e y
sal a lo de la ine i able soledad que ca ac e iza sus p ime as no elas” (Camacho
Delgado, 2009:171).
Memo ia de mis pu as is es se desa olla en cinco capí ulos y ascu e du an e un
año y un día en la ciudad de Ba anquilla en los años 60. Es una na ación ín ima y sin
di agaciones que se aden a en la ex aña elación en e el iejo y la niña que es d ogada
p e iamen e po la madame del p os íbulo y que se man iene do mida du an e odo el
encuen o. La no ela inde homenaje a La casa de las bellas du mien es de Kawaba a de
1961, que Ga cía Má quez admi aba has a a i ma que le hubie a gus ado esc ibi la él
mismo. Po o a pa e, en 1982, publicó una no a de p ensa que pos e io men e se
con e i ía en cuen o y donde el na ado compa e un uelo ansoceánico con una jo en
o ien al a la que admi a con de oción mien as due me:
En la p ima e a an e io había leído una he mosa no ela de Yasuna i Kawaba a sob e
los ancianos bu gueses de Kyo o que pagaban sumas eno mes pa a pasa la noche
con emplando a las muchachas más bellas de la ciudad, desnudas y na co izadas,
mien as ellos agonizaban de amo en la misma cama (Ga cía Má quez, 1998:74).
El esc i o suda icano, John Coe zee se ija en las di e encias en e Memo ia de mis
pu as is es y La casa de las bellas du mien es:
Pe o lo que da la e dade a medida de la dis ancia en e Ga cía Má quez y Kawaba a
es lo que ocu e en la cama en cada una de las casas sec e as. Cuando es á en la cama
con Delgadina, el iejo de Ga cía Má quez halla una aleg ía nue a y exal ado a. En
cambio, Eguchi se sien e us ado cons an emen e po el mis e io de que unos cue pos
emeninos inconscien es, que pueden comp a se po ho as y cuyos miemb os
desmadejados y de muñeca pueden u iliza se a gus o del clien e, sean capaces de
eje ce al pode sob e él que le hacen ol e una y o a ez a la casa (Coe zee, El País,
2006).
En Memo ia de mis pu as is es, el au o e lexiona sob e el amo en la edad a día,
llegando el p o agonis a al pa oxismo al sen i se enamo ado po p ime a ez de una niña
260
na co izada con la que no se puede comunica ; mien as, su en o no conside a que se ha
uel o loco. Dice José Manuel Camacho:
A in de cuen as, el anciano la p e ie e do mida, po que es en esa singula o ma de
comunicación donde pueden desa olla se las pa icula idades de un amo imposible
con odos los a eglos del ealismo mágico (Camacho Delgado, 2009:182).
La úl ima no ela de Ga cía Má quez a ajo p on o la a ención del p es igioso di ec o
danés Henning Ca lsen, g an aman e de las adap aciones li e a ias que ya había abo dado
el ema de la us ación que p oduce la ancianidad y que se sin ió a aído po el pe sonaje
p incipal. T as la comp a de los de echos po pa e de p oduc o as de México, España y
Dinama ca, comenzó la p oducción. Pa a hace la asposición de las es uc u as y los
diálogos, Ca lsen con ó con Jean Claude Ca iè e, an iguo colabo ado de Luis Buñuel en
a ias películas como El disc e o encan o de la bu guesía (1972).
La andadu a cinema og á ica de Ca lsen comenzó ealizando co ome ajes y
documen ales. Su p ime a película, Dilema, de 1962, ue un alega o con a el apa heid
p o ocando un con lic o diplomá ico con el gobie no suda icano del momen o. La
his o ia que se na a es aba basada en una no ela del p emio Nobel de Li e a u a
suda icana Nadine Go dime y los hechos ue on ecogidos sin au o ización o icial y
egis ados con cáma a ocul a. En Memo ia de mis pu as is e, su úl ima película y donde
el ealizado dis u ó mucho en odo el p oceso c ea i o, su p o agonis a se asemeja al de
Hunge (1966); ambos son esc i o es in elec uales que se enamo an. La adap ación de
Hunge es conside ada una ob a maes a del ealismo social escandina o. Además de su
abajo en el cine, Ca lsen des acó en el ea o, la ele isión e impa ió clases.
En cuan o a Ca iè e, esc i o y guionis a, ue una igu a undamen al de la segunda
mi ad del siglo XX. Du an e más de dos décadas colabo ó con Luis Buñuel; i ma on
jun os seis guiones desde que se conocie on en el es i al de Cannes en 1963 y Ca iè e
le conside ó siemp e su maes o. T abajó ambién con Louis Malle, Milos Fo man, Ma co
Fe e i, Goda d, And zej Wajda, Ca los Sau a, Fe nando T ueba, en e o os. Además, se
a e ió a adap a La insopo able le edad del se de Milan Kunde a, cuya asposición
muchos conside a on in iable. Su ca e a ue de excelencia y le ue concedido el Osca
Hono í ico a oda su ca e a en 2014.
Ca lsen y Ca iè e e mina on el guion de Memo ia de mis pu as is es; el odaje iba
a lle a se a cabo en Puebla, Ve ac uz y México D.F, en oc ub e de 2009. No obs an e,
261
su gie on imp e is os mo i ados po ac i is as con a la explo ación sexual; la
o ganización a gumen aba que la p oducción del ilme omen aba la pedo ilia y la a a
de se es humanos. Pa a colmo de males, el gobe nado de Puebla, Ma io Ma ín, que
apo aba ondos a la p oducción, enía an eceden es po complicidad con una ed nacional
de pede as ia.
En es e o den de cosas, la p oduc o a del ilme mani es ó su con a iedad po
desconoce los mani es an es el pun o de is a adop ado po el di ec o , pe o no pudie on
e i a las consecuencias. Así, pa e de los in e sionis as e i a on sus ondos a la
p oducción y se edujo sensiblemen e el p esupues o. De es a mane a, hubo que hace
di e sos cambios, an o en la localización como en el epa o; ac o es como Fede ico
Luppi o Héc o Al e io y Ana de A mas con los que se había hablado pa a in e p e a a
los p o agonis as, cuando se ijó la nue a echa del odaje, ya no es aban disponibles y
hubo que lle a a cabo un nue o cas ing. En cuan o al odaje, se op ó po la ciudad
mexicana de Campeche y se odó en la clandes inidad.
Finalmen e, el ac o mexicano Emilio Eche a ía ue el seleccionado pa a da ida al
iejo y i al pe iodis a que descub e el amo con una adolescen e ausen e. En Memo ia
de mis pu as is es cons uye un pe sonaje omán ico que ecue da a Gus a on
Aschenbach en Mue e en Venecia. La ca e a de Eche a ía des acó po Amo es pe os,
en el 2000 y Babel, 2006; ambas di igidas po González Iñá i u, di ec o mexicano
ganado de cua o p emios Osca .
Ge aldine Chaplin uel e de nue o al cine ga ciama quiano, es a ez como la madame
del bu del que, con al as dosis de humo , ayuda al p o agonis a a consegui su obje i o.
Empe o, la elección de una jo en de 29 años, Paola Medina, pa a in e p e a a la
adolescen e de la e sión li e a ia, des i úa el sen ido de la his o ia de amo omán ico
no exen a de con o e sia, como ya hemos adelan ado. Tan o la jo en del ilme como la
niña de la no ela, se comunican con el iejo a a és de los sueños y mien as la
adolescen e es inap ensible, la jo en pasa a enamo a se del iejo y ompe así la idea de
an asía p i ada del au o . Ge aldine Chaplin, hija de uno de los cineas as más impo an es
de la his o ia, ha mani es ado en di e sas ocasiones su p edilección po el cine
la inoame icano; en 2020 odó en Boli ia 98 segundos sin somb a de Juan Pablo Rich e .
O a ac iz que epi e en una adap ación del Nobel colombiano es Angela Molina, que
in e p e a a Casilda, una p os i u a amiga del iejo sabio; la e sión ju enil la lle a a cabo
su hija Oli ia Molina. Ambas es án exul an es en su belleza y buen hace .

262
Como ya hemos is o en o as adap aciones de ob as de Ga cía Má quez, la di ección
de a e y o og a ía son de excelencia; se ec ea de mane a magis al el Ca ibe y su
belleza, has a los luga es de mayo u biedad apa ecen embellecidos. Robe o Bonelli ue
ambién el escenóg a o de El amo en los iempos del cóle a. En cuan o a la o og a ía,
Alejand o Ma ínez diseña una imagen co ec a y con o icio; su abuelo abajó du an e la
edad de o o del cine mexicano con el aclamado Luis Buñuel.
Así las cosas, Memo ia de mis pu as is es consigue la a mós e a isual deseada, pe o
se encuen a con algunos desa íos p opios de la na a i a del Nobel colombiano y que
di ícilmen e log a sal a Ca lsen. La his o ia iene di e sas capas in e p e a i as y el
di ec o esuel e con di icul ad los sal os empo ales median e el uso del lashback, pe o
al edi a longi udes co as de plano y secuencias muy b e es, se p oduce la sensación de
ap esu amien o, cuando la e ocación que sugie e la his o ia equie e una ealización más
pausada. Así, los ecue dos de la in ancia del anciano apa ecen acele ados y se con unden
p esen e y pasado, ealidad y icción. O o elemen o pe u bado , ya mencionado en es e
abajo, es el uso y abuso de los diálogos li e a ios que ac úan como eno a la na a i a
cinema og á ica; la idelidad del di ec o a los ex os del au o no ayuda.
En la banda sono a, Bach, Moza y Chopin ealzan la a mós e a del ilme que se
es enó en el es i al de Cannes 2011 y o eció a los ciné ilos o a his o ia de amo
impe uoso, a eba ado con el sello incon undible del au o . En cuan o a la polémica
desa ada y las acusaciones que ecibió la película, es impo an e con a con la e lexión
del c í ico de cine Joel del Río:
La película puede se acusada de sexis a, si el espec ado igno a la his o ia de amo y
los elemen os de sublimación poé ica que con iene, y sólo se concen a en las
simili udes ob ias en e Memo ia…y la película española Hable con ella (2002), de
Ped o Almodó a . En ambas his o ias se p esen a a un homb e capaz de cons ui oda
una elación e ó ica o omán ica con una muje p esen ada cual pasi o y ausen e obje o
de deseo, y se mues a la exal ación, has a cie o pun o, de elaciones sexuales
iola o ias en an o jamás se consul a la olun ad de la pa e emenina. Pe o
Memo ia… jamás hace e e encia a la edad de la muchacha, y así ope a una sue e de
desplazamien o emá ico en e la p esen ación de alguna posibilidad e ó ica en e una
muje muy jo en y un anciano, hacía la ec eación en la necesidad de amo del
pe sonaje masculino y la deg adación que implica la ejez (Del Río, 2013: 308).
263
Pa a conclui , el hecho de no hace e e encia a la edad de la jo en y e que su imagen
co esponde a una muje adul a ompe con el esquema o iginal de Ga cía Má quez,
p opo cionando a la película una de i a di e en e.
264
3.2. PROYECTOS QUE GARCÍA MÁRQUEZ NUNCA RODÓ Y EL CINE EN
SU LITERATURA
3.2.1. BUÑUEL Y GARCÍA MÁRQUEZ PODRÍAN HABER TRABAJADO JUNTOS
En es e apa ado oy a esumi sucin amen e los p oyec os que Ga cía Má quez in en ó
lle a a la pan alla, pe o que nunca pudie on oda se po di e sas causas. Así mismo,
quie o de ene me en algunas apa iciones del enómeno cinema og á ico en su ob a
li e a ia.
Como es amos poniendo de mani ies o a lo la go de es a esis, la ayec o ia
cinema og á ica de Ga cía Má quez ue as e sal a su eco ido i al y como odos los
cineas as, u o p oyec os que nunca llega on a oda se.
El p ime o se ía el que p opuso a Luis Buñuel, dos genios de siglo XX pod ían habe
abajado jun os. Según queda ac edi ado, el no elis a en ió al di ec o español la sinopsis
de una comedia su ealis a i ulada Es an ácil que has a los homb es pueden; la copia
inédi a es á en el a chi o de Buñuel que cus odia la Filmo eca Española, según ac edi a
Ja ie He e a, biblio eca io y especialis a en el a agonés más uni e sal.
Du an e su es ancia en México, Ga cía Má quez se ganaba la ida como guionis a de
cine po enca go; mien as, Buñuel ya e a un ealizado ac edi ado que odaba en la
capi al az eca odo aquello que deseaba. Luis Alco iza, ue el nexo de unión en e ambos
y a pa i del p ime encuen o, Ga cía Má quez lo isi aba asiduamen e.
El a gumen o p opues o po Ga cía Má quez e a sencillo. "T es chicas guapas, aleg es,
emp endedo as, que, a pesa de se p imas he manas no se conocen en e sí, llegan a la
capi al desde dis in os luga es de p o incia, ilusionadas con la no icia de que su ío
sol e ón les ha dejado una he encia...". Dice Ja ie He e a que se a aba de un p oyec o
eminis a donde las jó enes emp enden di e sos negocios (Ruiz Man illa, 2011).
La his o ia mos aba el empode amien o de unas jó enes que, a pesa de odos los
incon enien es, consiguen lle a a buen pue o el negocio uinoso he edado.
Lamen ablemen e, y a pesa de los es ue zos de Alco iza po consegui lo, la película
nunca se odó; Buñuel la gua dó en su a chi o, odo un sín oma de algo que pudo habe
sido y no ue.
265
3.2.2. KUROSAWA, KUSTURICA Y GARCÍA MÁRQUEZ
O o di ec o admi ado po Ga cía Má quez ue Aki a Ku osawa, su ilme Ba ba oja
le ascinó. Ambos compa ie on o ígenes p o esionales an es de se di ec o de cine;
Ku osawa ue pe iodis a, y en él pensó pa a adap a El o oño del pa ia ca, pe o as
acep a la, inalmen e no se lle ó a cabo. Y en 2005, ol ió e in en a lo con el di ec o
bosnio Emi Kus u ica; ambos se en e is a on en Cuba y el p oyec o ampoco se
ma e ializó.
Tampoco u o sue e Ga cía Má quez con o o a gumen o que iba a guioniza con
Cos a Ga as y donde se ei indicaba la sobe anía de los panameños sob e el Canal de
Panamá; co ían los años 70 y oda ía es aba lejos ese econocimien o.
3.2.3. EL CINE COMO ESCENARIO
Po o a pa e, el cine como enómeno cul u al pe meó sus no elas y cuen os. En Cien
años de soledad se ela a cómo uno de los 17 hijos de Au eliano Buendía, Au eliano
T is e, lle a el cinema óg a o a Macondo, donde sus habi an es a da on iempo en
acos umb a se a la icción. Con las imágenes en mo imien o llegó la indignación del
público cuando después de llo a ama gamen e po la mue e y el en ie o de un pe sonaje,
és e apa ece i o y con e ido en á abe en o a película. Así se cuen a en la ob a cumb e
de no elis a colombiano:
El alcalde, a ins ancias de B uno C espi, explicó median e un bando, que el cine e a
una máquina de ilusión que no me ecía los desbo damien os pasionales del público.
An e la desalen ado a explicación, muchos es ima on que habían sido íc imas de un
nue o y apa a oso asun o de gi anos, de modo que op a on po no ol e al cine,
conside ando que ya enían bas an e con sus p opias penas pa a llo a po ingidas
des en u as de se es imagina ios (Ga cía Má quez, 1967: 207).
En o as ocasiones, el cine se con ie e, en la ob a li e a ia de Ga cía Má quez, en un
escena io de la ama y el cen o de la na ación, es el caso del cuen o En es e pueblo no
hay lad ones. Dámaso, un jo en de 20 años y bigo e lineal, que acaba de oba en los
billa es del pueblo, íe sin emo dimien os en la p ime a ila de la gale ía iendo una
película de Can in las:
272
Fuen es, Se gio Ramí ez, Ma io Benede i, Eloy Ma ínez, en e o os. Todos ellos
denuncia on incansablemen e las dic adu as apoyadas po Es ados Unidos y la in luencia
de su polí ica ex e io en la egión. De es a mane a, las c í icas al esc i o colombiano no
a da on en llega , el comp omiso en cues iones polí icas po pa e de los in elec uales
siemp e es polémico. En 2003, la esc i o a no eame icana Susan Son ag censu ó la ibia
ac uación de Ga cía Má quez po la ejecución de es cubanos y el enca celamien o de 78
di igen es. Así mani es aba su desacue do: " odo el mundo conoce su la ga amis ad con
el di igen e Fidel Cas o, pe o es a si uación es an indignan e que me plan eé cómo podía
no deci , con angus ia y pena, que en es e caso Fidel ha hecho algo equi ocado"
(Decla aciones en la Fe ia In e nacional del lib o de Bogo á, 2003).
La éplica del au o de La mala ho a no se hizo espe a y ue publicada en el dia io
bogo ano El Tiempo y el español El País:
Yo mismo no pod ía calcula la can idad de p esos, de disiden es y de conspi ado es
que he ayudado, en absolu o silencio, a sali de la cá cel o a emig a de Cuba en no
menos de ein e años. Muchos de ellos no lo saben y con los que lo saben me bas a
pa a la anquilidad de mi conciencia. En cuan o a la pena de mue e, no engo nada
que añadi a lo que he dicho en p i ado y en público desde que engo memo ia: es oy
en con a de ella en cualquie luga , mo i o o ci cuns ancia. Nada más, pues engo po
no ma no con es a p egun as innecesa ias o p o ocado as, así p o engan -como en
es e caso- de una pe sona an me i o ia y espe able (Ga cía Má quez, El País, 2003).
Independien emen e de las c í icas, dice el pe iodis a boli iano Juan Bu gos, esiden e
en San a C uz de la Sie a:
Sus lib os y epo ajes pe iodís icos no son me a li e a u a, en endida en el sen ido más
habi ual del abajo esencial con el lenguaje, son más que eso, po que al mismo iempo
cons i uyen una p ueba de su in eg idad y de su cohe encia é ica y polí ica. La idea de
humanidad se mani ies a de p incipio a in y con ello, la búsqueda inno ado a pa a
cons ui , en e odos, una sociedad con un o den polí ico más jus o, inclusi o y
cohesionado
56
.
56
Me cedes He e o Saiz. En e is a a Juan Bu gos, 2021.

273
4.2. COMPROMISO CON EL CINE LATINOAMERICANO
El o o comp omiso incues ionable de Ga cía Má quez ue con el cine
la inoame icano. Como ya hemos de allado, es udió en la Escuela de Cine Expe imen al
de Roma en los años 50. Allí conoció a Fe nando Bi i, Julio Ga cía Espinosa y Ga cía
Alea y odos ue on conscien es de la necesidad de c ea un cine de au o p opio, lejos de
lo ya hecho. En I alia, asis ie on al nacimien o del neo ealismo impac ándoles de mane a
especial Milag o en Milán de Vi o io de Sica. Po o a pa e, Umbe o D, del mismo
di ec o i aliano, le p opo cionó al esc i o colombiano algunas cla es pa a esc ibi El
co onel no iene quién le esc iba, y puede in e i se que el ealismo mágico le debe mucho
al neo ealismo i aliano. “La g an e elación del cine ue pa a mí el neo ealismo i aliano.
Especialmen e Za a ini. Él c eó un cine que e a ba a o, sen imen al y muy simple, pe o
muy buen cine. Esa ó mula, siemp e me ha pa ecido que es la ó mula pa a Amé ica
La ina” (Ga cía Má quez, 1996):
Ya desde en onces —explica el au o colombiano—, hablábamos casi an o como hoy
del cine que había que hace en Amé ica La ina, y de cómo había que hace lo, y
nues os pensamien os es aban inspi ados en el neo ealismo i aliano, que es —como
end ía que se el nues o— el cine con menos ecu sos y el más humano que se ha
hecho jamás. Pe o, sob e odo, ya desde en onces eníamos conciencia de que el cine
de Amé ica La ina, si en ealidad que ía se , sólo podía se uno
57
.
Además, o o pensamien o del no elis a en 2010 a ala es a idea: “La in e p e ación de
nues a ealidad, con esquemas ajenos solo con ibuye a hace nos cada ez más
desconocidos, cada ez menos lib es y cada ez más soli a ios” (Co és Pacheco, 2015:
297).
En ese ma co, el no elis a colombiano pa icipa en la c eación del Fes i al
In e nacional del Nue o Cine La inoame icano de La Habana en 1979; de es a mane a,
se hizo ealidad el sueño de un g upo de des acados cineas as la inoame icanos pa a
in eg a el cine de la egión.
A p incipios de los años 80, Ga cía Má quez publica El amo en los iempos del
cóle a; su ama es uni e sal, pe o es e éxi o no le aleja del sueño de c ea una escuela de
cine la inoame icana; ya lo había in en ado en Colombia, pe o no pudo se . En la clausu a
57
(Recupe ado: h ps://c c.ce an es.es/ac cul /ga cia_ma quez/ob a/cine/cinema og a o.h m).
274
del oc a o Fes i al de La Habana, el no elis a y el iceminis o cubano de cul u a, Ga cía
Espinosa, p oponen a Fidel Cas o la c eación de un o ganismo que desa olle e in eg e
el cine de Amé ica La ina. Se sien an a abaja y en 1985 se inaugu a la Fundación
dedicada al cine con Ga cía Má quez p esiden e y ep esen an es de 18 países. Unos días
después se da luz e de a la Escuela In e nacional de Cine y Tele isión (EICTV), con
Fe nando Bi i como di ec o .
Así comienza la ené ica ac i idad del no elis a en la elabo ación de guiones y la
o ganización de alle es, con ando con la colabo ación de Alquimia Peña, la di ec o a de
la Fundación de cine has a la ac ualidad, y Eliseo Albe o. La escuela ue muy bien
ecibida po pe sonalidades del sép imo a e como Ingma Be gman, Ku osawa o
F ancesco Rosi y p o esionales de p es igio in e nacional que iaja on a San An onio de
los Baños pa a da sus clases magis ales: Robe Red o d, Guillo Pon eco o, F ancis
Fo d Coppola o Ma iano Ba oso, en e o os. En 2005, el di ec o , guionis a y músico
Emi Kus u ica isi ó en la Escuela a Ga cía Má quez. En usiasmado con la lec u a de El
o oño del Pa ia ca, que ía p opone a su au o la adap ación al cine, pe o el p oyec o no
se lle ó a cabo po azones económicas. En el cine del di ec o se bio puede e se la
in luencia del ealismo mágico, ob eniendo un eno me éxi o con películas como Papá
es á en iaje de negocios, Palma de O o en 1985. También es u o en la escuela Cos a
Ga as, uno de los di ec o es más que idos po la izquie da eu opea, maes o en ela a
his o ias humanas y que abajó con Jo ge Semp ún como guionis a en películas como Z
en 1969, La con esión, 1970 y Sec ion spéciale, 1975.
Es po lo an edicho, que la ascendencia de la Fundación del Nue o Cine
La inoame icano y la Escuela de Cine de La Habana, en el legado de Ga cía Má quez, es
de suma impo ancia. Pe o hagamos his o ia. Desde los años 50, el sen i de los cineas as
de la egión se cen ó en la necesidad de ene un cine p opio; un cine que los iden i ica a
po que el exis en e has a en onces se ci cunsc ibía a des aca los es e eo ipos de la egión.
Así, en 1958 se p odujo el p ime encuen o de cineas as en Mon e ideo y en la década
de los 60 ya se en los a ances que encabezan el a gen ino Fe nando Bi i, el b asileño
Nelson Pe ei a Dos San os y los cubanos Tomás Gu ié ez Alea y Julio Ga cía Espinosa.
En la ob a de es os di ec o es se obse a una mi ada neo ealis a con en oque documen al,
el di ec o a gen ino unda el Ins i u o Cinema og á ico de la Uni e sidad del Li o al, que
in luyó en el nue o ine. Poco iempo después, se celeb ó una eunión cla e en Viña del
Ma , donde se azan es a egias pa a la ealización cinema og á ica en la zona y se habla,
275
po p ime a ez, de una cul u a común. Asimismo, se ma can las líneas gene ales del
Nue o Cine la inoame icano, cuya esencia es á en el cine de au o , que se desma ca del
cine come cial que se p oducía has a en onces. Es e cine se agua den o del con ex o
his ó ico; es deci , las e uel as es udian iles de mayo del 68, las gue as de libe ación de
las an iguas colonias, Vie nam, los mo imien os popula es, la e olución cubana,
e c.…Como consecuencia, es as cin as des acan po la denuncia social y ienen in luencia
documen al, odándose con cáma a al homb o y sonido di ec o. La p oducción de es e
cine se desa olla den o de la expe imen ación y la angua dia que la li e a u a del boom
la inoame icano ya había pues o de mani ies o, c eando imágenes cul u ales p opias y
con Ga cía Má quez como máximo exponen e. Llegados a es e pun o, odos son
conscien es que el subcon inen e ame icano iene su icien es con as es y iqueza na u al
como pa a goza de un g an po encial, ob iando los es e eo ipos has a en onces
exis en es. La Fundación del Nue o Cine La inoame icano, como acabamos de e , no
c eó el nue o cine, pe o sí puso de mani ies o su exis encia. El obje i o de la Fundación
ue gene a las condiciones pa a pode impulsa el cine egional, c eando un solo me cado
y pode llega mejo a las salas. Se a aba de uni ese mo imien o sin in e e i en su
es é ica. Como dijo Ga cía Má quez en 2010: “po que la in e p e ación de nues a
ealidad con esquemas ajenos solo con ibuye a hace nos cada ez más desconocidos,
cada ez menos lib es, cada ez más soli a ios” (Res epo Sánchez, 2019:61).
La Fundación del Nue o Cine La inoame icano se ubicó en la Quin a de San a
Bá ba a, que ue la esidencia de la poe isa Dulce Ma ía Loynaz, p emio Ce an es 1992.
Cons uida en 1929 y de es ilo colonial, la edi icación es aba odeada de un ja dín
opical, u ilizada pa a di e sos odajes de cine como Los supe i ien es, de Tomás
Gu ié ez Alea en 1978, en e o os.
En una en e is a publicada en la e is a colombiana Semana, el Nobel colombiano
de allaba cómo se abajaba en la Escuela de La Habana, en San An onio de los Baños:
Noso os hemos in en ado una mane a de unciona que es la an i bu oc acia absolu a.
Pongo un ejemplo: lo que hacemos ealmen e es gene a ideas que p oponemos a algún
g upo de especialis as en lo que que emos hace . Que nos es udien esa idea, y que nos
hagan un p oyec o. Cuando es án hechos esos es udios, p egun amos cuán o cues a. Y
es en onces cuando amos a busca quién nos lo pa ocine.
Y con inúa:
276
Aho a, sin mucha p isa, casi con lo que die on los de echos del lib o de Miguel Li ín,
cub imos los gas os de dos años de abajo de la undación. Yo, po mi pa e, cob o un
sueldo g ande en di isas po mi alle . Y cuando me en egan mi sob e con el sala io,
au omá icamen e se lo dono a la undación. La mayo ía de la gen e que abaja allí no
puede dona lo po que no dispone de la acilidad que yo poseo. Mi ida es á esuel a.
Pe o e asegu o que dan las clases casi po el place de hace lo (Ga cía Má quez,
En e is a. 1987).
Sob e las uen es de inanciación de la Escuela y o os ex emos, he enido la
opo unidad de en e is a a Albe o Ga cía Fe e que, siendo di ec o de p og amas y
p oyec os audio isuales en el Ins i u o de Coope ación Ibe oame icana (ac ual Agencia
Española de Coope ación), es ableció con ac o hacia 1987 con la Escuela de Cine y apo ó
ondos de la coope ación española pa a la comp a de ma e iales écnicos. También
po enció el sec o audio isual de la egión a a és del Fes i al de Huel a.
En la en e is a man enida en Mad id, Ga cía Fe e ela ó que conoció al no elis a
colombiano en el ho el Nacional de La Habana en 1987 y años después le pidió que se
enca ga a de di igi la Escuela y lo hizo en e 1995 y el año 2000. Aunque el cen o se
undó con el exp eso deseo de inclui solamen e a es udian es de Amé ica La ina, Ca ibe,
Á ica y Asia
58
, bajo la di ección de Ga cía Fe e se admi ie on ambién es udian es
españoles. La nue a di ec i a u o que hace en e a los cambios que su ió la isla debido
a la caída del mu o de Be lín y el desmemb amien o de la URRS. En es e ma co de c isis
económica, Ga cía Fe e u o que es ablece el pago de ma ícula que an es e a g a ui a.
En cuan o a la selección de los alumnos, se hizo una p eselección en los países de o igen;
en la p ime a con oca o ia española de 1989 se p esen a on 120 candida os pa a pode
selecciona a es. El ibunal es u o compues o po Pila Mi ó, Ge a do He e o y Jus o
Villa añe
59
.
En su lib o Mil seiscien os cincuen a y nue e días en la escuela de cine de Cuba,
Ga cía Fe e esc ibe sob e su abajo como di ec o :
Du an e mis años de ges ión de la Escuela nunca nadie me sugi ió, señaló, obje ó o
censu ó alguno de mis ac os. Ningún al o ca go del gobie no, o del pa ido. Ninguna
obse ación sob e los planes de es udio, sob e los p o eso es que in i aba, sob e mis
p oyec os de desa ollo de la Escuela. T abajé con en e a libe ad (Ga cía Fe e , 2004,
14).
58
Fue denominada en su o igen Escuela de es mundos.
59
Me cedes He e o Saiz. En e is a a Albe o Ga cía Fe e , eb e o 2023.
277
En la con e sación man enida con el ex di ec o de la Escuela, he podido conoce la
es uc u a del cen o y cómo ue haciéndose cada ez más sólido y sol en e: se c ea on
las cá ed as y una de ellas lle a el nomb e de la di ec o a española Pila Mi ó. Po o a
pa e, he que ido e i ica una in o mación que se ex endió du an e los p ime os años de
la c eación del cen o y que decía que el au o de Cien años de soledad, había pues o pa e
de sus aho os en la Escuela. Según Ga cía Fe e , esas con ibuciones exis ie on
an e io men e a su ges ión, pe o cuando él acep ó la di ección, ni el gobie no cubano ni
Ga cía Má quez apo a on más dine o; bien es cie o que Ga cía Má quez cedió los
de echos de au o de los lib os que publicó la p opia escuela con sus alle es de cine. Dice
Ga cía Fe e que pa a sub enciona la escuela se busca on o as uen es de inanciación
y la ma ca de celuloide Fuji ilm, po ejemplo, cedió película pa a ilma (En e is a a
Ga cía Fe e , eb e o 2023).
El p ime di ec o del cen o cubano ue Fe nando Bi i, que jun o con Julio Ga cía
Espinosa y Ga cía Má quez lo c ea on como ilial de la Fundación del Nue o Cine
La inoame icano.
Sob e los gus os cinema og á icos del maes o colombiano, hay que pun ualiza que
siemp e in en ó dis ancia se del cine come cial y admi ó películas como Los inundados
de Fe nando Bi i, una cin a en blanco y neg o de 1961 que na a la pe ipecia de una
amilia íc ima de las inundaciones; Tibu one os de 1963, donde Luis Alco iza se
en en a a las con adicciones de un pescado , el machismo y la hipoc esía; Los usiles
de Ruy Gue a que cuen a la pe ipecia i al de pueblo pe dido de B asil y donde el
gobie no en ía soldados pa a p e eni posibles le an amien os de la población
hamb ien a; Dios y el diablo en la ie a del sol de Glaube Rocha, que se desa olla en
los años 40 y que se cen a en la his o ia de dos p ó ugos de la jus icia y El chacal de
Nahuel o o, un asesino anal abe o que e lexiona sob e sus ac os an es de mo i , di igida
po Miguel Li ín en 1969. Su admi ación po el cine la inoame icano no se queda en los
au o es mencionados, ambién se elaciona con ac o es y di ec o es ac uales con g an
p oyección in e nacional como Al onso Cua ón, Benicio del To o o And és Wood. En
suma, cualquie la ino que iun a a en la indus ia cinema og á ica le llenaba de o gullo;
es el caso del cubano Nés o Almend os o el a gen ino Rica do A ono ich, que abaja on
ambos en Pa ís como di ec o es de o og a ía y que u ie on una ex ensa ayec o ia con
amplios econocimien os in e nacionales.

278
Además, el au o de El o oño del pa ia ca u o su di ec o a o i o: Aki a Ku osawa,
a quien o eció oda la his o ia del dic ado y la echazó alegando que “en sus no elas
hace mucho calo ”. Del di ec o japonés admi ó especialmen e la cin a Ba ba oja de
1965. Recue da Rod igo Ga cía Ba cha que su pad e solía compa i sus gus os
cinema og á icos con él y su he mano, dis u ando mucho con los e ec os especiales;
Pa que Ju ásico le en usiasmó po que g acias a la cin a pudo e a los ep iles ya
ex inguidos. O a p oducción admi ada ue La ba alla de A gel de 1966, con guion de
F anco Solinas y sob e quien esc ibió días después de su allecimien o (Semina io Gabo
y el cine. Fundación Gabo, 2019):
F anco Solinas, uno de los esc i o es de cine mejo cali icados de nues o iempo. C eo
que no alcanzó a e mina su úl imo guion, que había abajado jun o con el di ec o
Cos a Ga as, sob e el ema ac ual y apasionan e del pueblo sin ie a de Pales ina.
Va ios di ec o es de enomb e mundial debie on de queda se espe ando su u no, pues
solían acep a las espe as la gas e imp e isibles a que les obligaban los nume osos
comp omisos de F anco Solinas. Es e e a, de odos modos, un caso a o en su medio:
no acep ó nunca abaja en más de un guion al mismo iempo, y a ése consag aba oda
su ene gía, su paciencia in ini a y su au oc í ica implacable, du an e un iempo que e a
imposible calcula de an emano. Un año de abajo dia io e a su p omedio pa a cada
guion. Su ob a maes a ue, sin duda, La ba alla de A gel, que esc ibió pa a el di ec o
Guillo Pon eco o, pa a quien esc ibió ambién La queimada. Pa a Cos a Ga as
esc ibió Es ado de si io, y pa a Joseph Losey esc ibió M . Klein (Ga cía Má quez, El
País, 1982).
Hay que pone de mani ies o que Ga cía Má quez, el cineas a, u o una eno me
capacidad o ganiza i a. Mien as ponía en ma cha la Fundación y la Escuela, siguió
abajando como no elis a y columnis a. En e 1987 y 1988, impa ió di e sos alle es de
guion y c eó ínculos con o as ins i uciones; con Pila Mi ó, di ec o a de la Tele isión
Española, inició la e a de las cop oducciones ibe oame icanas.
Además de undado y p esiden e du an e el p ime año, el no elis a colombiano u o
una g an gene osidad e in i ió su dine o pe sonal en la Fundación y en la Escuela de La
Habana, o ganismos que ue on un hi o pa a el cine de la egión. Asimismo, impa ió
du an e más de dos décadas alle es de guion.
El éxi o del p oyec o es incues ionable; la Escuela de San An onio de los Baños ha
g aduado a cineas as de odas las especialidades écnicas y con inen es; es un e e en e
mundial. A i ma el dia io no eame icano New Yo k Times, publicado o igina iamen e
279
en 1989: “La dis ancia en e el ango y la salsa es eno me, pe o odas son econocidas
como música la inoame icana”
60
.
60
(Recupe ado: h ps://www.ny imes.com/1989/08/13/mo ies/ga cia-ma quez-wo ds-in o- ilm.h ml).
280
CAPÍTULO 5
ESTUDIO DE DOS GUIONES PUESTOS EN RELACIÓN
CON LA OBRA LITERARIA
A lo la go de es e abajo, he pues o en elación la ob a li e a ia de Ga cía Má quez
con su adap ación al cine y en el p esen e capí ulo oy a p o undiza en dos asposiciones
que conside o de in e és po sus peculia idades. La p ime a no con ó con la pa icipación
de su au o y en la segunda Ga cía Má quez abajó mano a mano con Lisand o Duque,
el di ec o .
El co onel no iene quien le esc iba es la segunda no ela del au o . Fue echazada po
a ios edi o es has a su publicación en 1961; sin emba go, pa a muchos c í icos e
in elec uales ha sido conside ada una de sus mejo es ob as. Dice el esc i o u uguayo
Ma io Benede i: “C eo, y más de una ez lo he a i mado, que la ob a maes a de Ga cía
Má quez se llama El co onel no iene quien le esc iba”
61
.
Si con La hoja asca Ga cía Má quez c ea su uni e so li e a io, en El co onel no iene
quién le esc iba elabo a un ela o de g an ue za polí ica, una his o ia de iolencia e
injus icia. El ba oquismo aulkne iano de la p ime a no ela da paso a un es ilo más
pe iodís ico y con ex ao dina ia economía exp esi a, con ando la his o ia con pocos
medios, con un es ilo más pu o y al as dosis de emoción.
La adap ación al cine de es a no ela co a la hizo A u o Rips ein en 1999 y ue
ecibida po el p opio Ga cía Má quez con es as palab as: “El co onel no iene quien le
esc iba es un g an ilme. Rips ein me ha hecho jus icia y yo a él al segui esc ibiendo 30
años después".
Po su pa e, el di ec o mexicano ha dicho que es a his o ia iene es es adios: “El
p ime o se co esponde con la his o ia de un homb e agobiado po el hamb e y la
bu oc acia, el segundo es la his o ia de un amo eca ado p uden e y se eno; po úl imo,
el e ce o co esponde al del poseedo de una u opía a quien le han a eba ado el mundo
al que pe enecía, con eglas y alo es ine i ablemen e pe didos en su p esen e”
62
.
61
Ins i u o Ce an es de Pekín. (Recupe ado: h ps://cul u a.ce an es.es/pekin/es/el-co onel-no- iene-
quien-le-esc iba/) Consul a: 20 de ma zo de 2022.
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Ins i u o Ce an es de Pekín. (Recupe ado: h ps://cul u a.ce an es.es/pekin/es/el-co onel-no- iene-
quien-le-esc iba/) Consul a: 20 de ma zo de 2022.
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Si en la adap ación de la his o ia del co onel, Ga cía Má quez ende los de echos de
au o a A u o Rips ein, en la segunda p opues a de análisis, Milag o en Roma, se
in oluc a de p incipio a in.
La his o ia de la niña inco up a se p esen a en es o ma os di e en es, de ahí su
singula idad. P ime o ue un a ículo de p ensa publicado en 1982, en el dia io El País,
i ulado “La la ga ida eliz de Ma ga i o Dua e”. Con los elemen os apa ecidos en la
p ensa se empieza a abaja en el guion de la película que se i ula á Milag o en Roma,
di igida po Lisand o Duque y, inalmen e, se publica el ela o bajo el í ulo de “La
San a”.
La elección de es as dos películas no es baladí. Su adap ación es comple amen e
di e en e, dos modos de as asa la li e a u a del Nobel colombiano que han sido los
habi uales en su ayec o ia cinema og á ica: uno sin su pa icipación y o o con su
colabo ación.
288
Desde el p incipio, di ec o y guionis a se plan ean el ipo de cine que quie en hace y
acue dan abandona la idea de México como país opulen o, con un campo bucólico y
he moso, dejando ambién de lado el manie ismo de Figue oa. Dice Alicia Paz
Ga cíadiego en o a en e is a:
El cine de la época de o o ha sido uno de los p incipales mo o es de la isión alsa que
enemos de nues o país. Seguimos pensando que somos un país iquísimo y no lo
somos. El 84% del e i o io no es cul i able; son mon añas, desie os, sel a…, nos
han men ido
73
.
De es a mane a, nace una nue a es é ica del cine. Rips ein- Ga cíadiego e a an el
desencan o del campo mexicano, su ulga ización; lo só dido de las ciudades, lo
desespe ado, un mundo donde no hay salida y la culpa del pecado y la desespe anza lo
in ade odo. En esumen, una idea ne amen e pesimis a de la exis encia.
Paz Alicia Ga cíadiego es udió Le as Hispánicas y comenzó a abaja como esc i o a,
adap ando a los clásicos li e a ios y elabo ando con enidos educa i os pa a la Sec e a ía
de Educación Pública en México. Con es a cuali icación, la esc i o a ha elabo ado
guiones li e a ios que ha ilmado A u o Rips ein y se ha con e ido en la guionis a más
p olí ica de México. Ac ualmen e, Ga cíadiego es miemb o de la Academia de Cine de
México y de la Filmo eca de la UNAM (Uni e sidad Nacional Au ónoma de México).
En 1996 ecibió en el Fes i al In e nacional de Cine de Venecia el p emio Osella al mejo
guion, po la película P o undo ca mesí.
En una in e esan e en e is a en la Filmo eca Mexicana, Ga cíadiego e lexiona sob e
la esencia de un guion y lo que ep esen a. Pa a ella, lo undamen al es que in en e una
his o ia, aunque sea una adap ación, y que el guionis a se ap opie de ella y que, sin al a le
al espe o al au o de la no ela o cuen o, la haga suya. Ella pensaba que el mundo iba a
se o o, una especie de u opía, pe o iene que asumi que eso no es así. En ese sen ido,
sus guiones son una co ección de la ealidad y se guionis a le pe mi e es ablece una
especie de jus icia di ina
74
.
73
Fe nanda Soló zano con e sa con Paz Alicia Ga cíadiego. Jue es de cine en Casa Buñuel. Filmo eca
UNAM: 2020, T.C. 00: 55:00 (Recupe ado: h ps://www. ilmo eca.unam.mx/jue es-de-cine-en-casa-
bunuel-con e saciones-sob e-cine-mexicano-p ime a-e apa/). Consul a: 24 de sep iemb e 2021.
74
Fe nanda Soló zano con e sa con Paz Alicia Ga cíadiego. Jue es de cine en Casa Buñuel. Filmo eca
UNAM. 2020: T.C. 00:31:05. (Recupe ado: h ps://www. ilmo eca.unam.mx/jue es-de-cine-en-casa-
bunuel-con e saciones-sob e-cine-mexicano-p ime a-e apa/). Consul a: 24 de sep iemb e 2021.

289
Hay que conside a que un elemen o p imo dial del guion es es ablece el o den de las
secuencias, de ini los pe sonajes y plasma sus diálogos. Cuando se a a de la adap ación
de una no ela, po ejemplo, el guionis a end á que decidi qué pe sonajes se quedan y de
cuáles se puede p escindi . Po ejemplo, las no elas del siglo XIX ienen in inidad de
pe sonajes y sub amas, pe o el cine no aguan a an os y no debe habe pe sonajes
innecesa ios que dis aigan al espec ado y le apa en de la his o ia cen al. Es po ello
que el guionis a iene que decidi sob e ellos, si es necesa io elimina los o añadi algún
o o.
En elación a los diálogos de Ga cíadiego, se pod ía deci que poseen una eno me
belleza y sono idad; se alejan de lo coloquial y son la gos; nada que e con las b e es
sen encias del cine de Hollywood. La esc i o a hace la siguien e e lexión:
He i ido a con apelo como buena hispanopa lan e, a ando que mis pe sonajes
hablen en one line ( ex os de una sola línea) como los g ingos: suje o, e bo y
p edicado, cuando el español es ba oco, es edicho, da uel as sob e sí mismo. El
idioma es lo que somos, el español nos hace se lo que somos
75
.
Sin emba go, has a el ilme Así es la ida, de 2000, Ga cíadiego e a conscien e de que
sus diálogos no le sonaban bien, no enían la musicalidad que ella buscaba y abajó has a
consegui lo. En es e con ex o y con es e bagaje, Rips ein y Ga cíadiego se ace can a El
co onel no iene quién le esc iba.
EL CORONEL NO TIENE QUIEN LE ESCRIBA, GABRIEL GARCÍA
MÁRQUEZ, 1958
Di e sos es udiosos han es ablecido que la his o ia del co onel, publicada en 1958, es
una no ela sin isu as, de una o unda pe ección y laconismo, con ada de mane a lineal
po un na ado omniscien e que desc ibe los acon ecimien os de mane a p ecisa. Es e es
el co onel, según la desc ipción de Va gas Llosa en Ga cía Má quez: His o ia de un
deicidio:
75
Fe nanda Soló zano con e sa con Paz Alicia Ga cíadiego. Jue es de cine en Casa Buñuel. Filmo eca
UNAM. 2020: T.C. 01:10:55. (Recupe ado: h ps://www. ilmo eca.unam.mx/jue es-de-cine-en-casa-
bunuel-con e saciones-sob e-cine-mexicano-p ime a-e apa/). Consul a: 24 de sep iemb e 2021.
290
Nació hace 75 años, al ez en Manau e, o, po lo menos, es udió de niño en ese luga .
Fue co onel a los ein e años, en esa gue a ci il en la que pa icipó en el bando
“ e oluciona io” del co onel Buendía. Teso e o de la e olución en Macondo, asis ió
a la apa ición del duque de Ma lbo ough, es ido de ig e, en el campamen o del
co onel Buendía. Llegó a Nee landia poco an es del T a ado, después de un iaje
di ícil, pa a en ega los “ ondos de la e olución”, y el co onel Buendía le expidió un
ecibo, con el que inició los ámi es de econocimien o de se icios. Luego de la
gue a i ió en Macondo, pe o en 1906, cuando la ieb e del banano, huyó de allí
asqueado de “la hoja asca” y del “olo de banano” (…). A pa i de su llegada al
“pueblo” su ida es espe a (Va gas Llosa, 1971:305).
Cuando Ga cía Má quez p opuso a A u o Rips ein su adap ación, ue po que sabía
que es a no ela co a iene odos los ing edien es necesa ios pa a la asposición y que el
ealizado ya enía el bagaje su icien e como pa a pode ealiza la. Además, el p opio
esc i o de endió desde el p incipio que el ex o e a cinema og á ico. Así lo dejó e lejado
en una en e is a de 1969:
Quie o deci que la no ela iene una es uc u a comple amen e cinema og á ica y que
su es ilo na a i o es simila al del mon aje cinema og á ico; los pe sonajes no hablan
apenas, hay una g an economía de palab as y la no ela se desa olla con la desc ipción
de los mo imien os de los pe sonajes como si los es u ie a siguiendo una cáma a. Hoy
en día cuando leo un pá a o de la no ela eo la cáma a
76
.
También le comen aba a Plinio Apuleyo Mendoza: “Sí, es una no ela cuyo es ilo
pa ece el de un guion cinema og á ico. Los mo imien os de los pe sonajes son como
pe seguidos po una cáma a y cuando uel o a lee el lib o, eo la cáma a”
77
.
An es de con inua , ol amos a ás pa a pun ualiza que el au o de Cien años de
soledad ap endió de la p ác ica pe iodís ica cómo agiliza su p osa y da le i mo y
musicalidad. Así lo mani es ó en una en e is a de 1969, con e ida en lib o, i ulada
Gab iel Ga cía Má quez: una con e sación in ini a:
Del pe iodismo ap endí cie os ecu sos legí imos pa a que los lec o es c ean la
his o ia. A un esc i o le es á pe mi ido odo, siemp e que sea capaz de hace lo c ee .
76
Miguel To es. El no elis a que quiso hace cine. Re is a de Cine Cubano, La Habana, 1969.
(Recupe ado en Al onso Ren e ía Man illa, ecopilación y p ólogo). Ga cía Má quez habla de Ga cía
Má quez, Bogo á, Ren e ía Ediciones, 1979:48).
77
Gab iel Ga cía Má quez. El olo de la guayaba. Ed. B ugue a. 1982: 45.
291
Eso, en gene al, se log a mejo con el auxilio de cie as écnicas pe iodís icas, median e
el apoyo en elemen os de la ealidad (Fe nández-B aso, 1969: 82).
Y en esos abajos pe iodís icos, a ículos y epo ajes, ue dejando señales donde se
p epa a pa a esc ibi El co onel no iene quien le esc iba. De hecho, cuando el no elis a
colombiano conoce al Jacques Gila d (el colombianis a que ecopila su ob a pe iodís ica),
le con iesa que al e la película Umbe o D, di igida po Vi o io de Sica y con guion de
Cesa e Za a ini, su pe sonaje cen al le ecue da a su abuelo, el co onel Nicolás
Má quez, espe ando una pensión po su pa icipación en la Gue a de los Mil Días.
Ga cía Má quez siemp e eco dó la epopeya de su abuelo y ue conscien e de la
angus ia y la p eca iedad con que i ió espe ando la pensión de e e ano de gue a que
nunca ecibió; ampoco le ue econocido el g ado de mili a . Cu iosamen e, y cuando se
cumplen 40 años del Nobel de Li e a u a y 65 de la publicación de El co onel no iene
quién le esc iba, ha apa ecido un expedien e mili a de 22 páginas y que con iene los
documen os del p oceso po el que la amilia de Nicolás Má quez eclamó du an e quince
años, en e 1936 echa de la mue e del abuelo de Ga cía Má quez y 1954, el í ulo o icial
de co onel en la gue a de los Mil días y su co espondien e boni icación. El expedien e,
encon ado po Ca los Liñán Pi e, siemp e es u o en el A chi o Gene al de Bogo á, pe o
nadie lo elacionó con la no ela co a de Ga cía Má quez. Así lo cuen a el pe iodis a
Edua do del Campo en El Español Po a olio:
El co onel no iene quién le esc iba cob a una nue a dimensión al lee la eniendo a
mano los papeles del caso de Nicolás R. Má quez Mejía an e el Minis e io de la Gue a
(le a P, caja 370, ca pe a 235-254). Se econocen en pasajes de la no ela da os y
e e encias de la documen ación. Se no a que Ga cía Má quez es aba amilia izado con
el asun o
78
.
O a señal del in e és de Ga cía Má quez po el ema de la pensión de los e e anos de
gue a ue un d ama nacional en el país andino. Se a a de los colombianos comba ien es
en la gue a de Co ea que, as habe se jugado la ida en la isla, no eciben lo que les
co espondía. En 1951, más de cinco mil colombianos expulsados de su ie a po la
iolencia o icial y jó enes sin u u o, pensa on que la gue a iba a soluciona sus idas.
78
Edua do Del Campo. El Español, Po a olio, 29 oc ub e, 2022
292
Es ados Unidos emp endió en Co ea una ba alla polí ica po el dominio del Pací ico y
den o de la lucha an i e o is a de aquella década. Colombia in e ino como aliada y la
p omesa a los e e anos de becas especiales y pensiones; incluso, se les o eció la
posibilidad de queda se a i i en EEUU. En la mayo ía de los casos, es o no se
ma e ializó. Dice Ga cía Má quez en sus memo ias:
E a imposible que aquel d ama nacional no me hicie a eco da el de mi abuelo el
co onel Má quez, a la espe a e e na de su pensión de e e ano. Llegué a pensa que
aquella mezquindad ue a una ep esalia con a un co onel sub e si o en gue a
enca nizada con a la hegemonía conse ado a. Los sob e i ien es de Co ea, en
cambio, habían luchado con a las causas del comunismo y en a o de las ansias
impe iales de Es ados Unidos. Sin emba go, a su eg eso, no apa ecían en las páginas
sociales sino en la c ónica oja. Uno de ellos, que ma ó a i os a dos inocen es, les
p egun ó a sus jueces: “¿Si en Co ea ma é a cien, po qué no puedo ma a a diez en
Bogo á”? (Ga cía Má quez. Vi i pa a con a la, 2002: 558).
Po su pa e, la i encia pe sonal del no elis a en Pa ís, le p opo cionó o os elemen os
pa a la c eación de El co onel no iene quien le esc iba. El pe iódico pa a el que abajaba,
El Espec ado , u o que ce a sus pue as como consecuencia de las mul as impues as
po el gobie no de Rojas Pinilla as el golpe mili a de 1953. De es a mane a, el jo en
pe iodis a se quedó sin abajo ni ing esos, comenzando a i i un d ama de es echeces
y pob eza simila al que i i ía el ma imonio p o agonis a de la no ela. Según ha con ado
su jo en no ia española de aquellos años, la aspi an e a ac iz Ma ía Concepción
Quin ana, Tachia, las penu ias que se desc iben en la no ela son las que ellos mismos
i ie on en el Pa ís de 1956.
La espe a del co onel y de su esposa es á con ada con una eno me dignidad, en lo que
José Manuel Camacho ha de inido como la “épica de la esis encia” y que ambién i en
los pe sonajes de la no ela Los pa ien es de Es e de Luis Fayad:
Do is hace posible el milag o de la supe i encia ges ionando los gas os de la casa, de
la luz, la leche, los uni o mes del colegio, el ca é y la comida, dejando pa a el lec o
momen os ex ao dina ios de es a épica de la esis encia que ecue da a El co onel no
iene quien le esc iba de Ga cía Má quez
79
.
79
Luis Fayad. Los pa ien es de Es e . In oducción de José Camacho Delgado. Edi o ial Cá ed a,
2019:223.
293
La ama de El co onel no iene quien le esc iba se si úa en un luga sin nomb e, con
ca ac e ís icas simila es a Macondo: el calo es so ocan e, en la plaza hay almend os y se
epi en los aguace os. Desc ibe José Manuel Camacho en su a ículo i ulado “El ga o del
co onel: Es a egias mágico- ealis as en El co onel no iene quien le esc iba”:
Ga cía Má quez nos mues a la isonomía del pueblo a a és de la camina a del
co onel como si ue a una cáma a subje i a, quizá po in luencia del cine neo ealis a
i aliano o po una pulsión cinema og á ica que acompaña ía al esc i o colombiano el
es o de sus días (Camacho Delgado, 2000: 3).
La ía de comunicación p incipal del pueblo es el ío, en luga del en del Macondo
de Cien años de soledad y las lanchas llegan de un luga desconocido odos los ie nes.
La his o ia iene luga du an e la dic adu a de Rojas Pinilla. Hacía 1954, el esc i o
colombiano se había con e ido en un epo e o es ella y el dia io bogo ano libe al El
espec ado le o ece un pues o de abajo. En su biog a ía se na a cómo en esos días el
esc i o p esenció la mano du a del égimen del mili a colombiano:
Ga cía Má quez ue es igo de una de las a ocidades más eseñables del nue o
égimen mili a , el 9 de junio de 1954, cuando ol ía a úl ima ho a de la mañana po
la a enida Jiménez Quesada (…) oyó la súbi a desca ga de una ame allado a: las
opas del gobie no habían abie o uego con a una mani es ación es udian il y
causa on nume osos he idos y a ios mue os, an e la mi ada ho o izada del esc i o .
Fue un suceso que puso in a la p eca ia egua en e el nue o gobie no y la p ensa
libe al (…). Es a expe iencia lo lle ó a comp ome e se no sólo con una ideología
polí ica en conc e o – el socialismo – sino ambién, cuando menos po algunos años,
con un modo pa icula de obse a e in e p e a la ealidad, y asimismo un modo
especí ico de exp esa la y asmi i la écnicamen e. El esul ado se ían epo ajes
polí icos que lle an su sello, además de la esc i u a de no elas como El co onel no
iene quién le esc iba (Ma ín, 2009:203).
En ese ma co polí ico y social que se desc ibe, se impone la iolencia. Así, en las zonas
u ales se ex iende la ma anza de los libe ales po pa e de los pa amili a es, que son la
mano neg a de la oliga quía. Mien as, se c ean las gue illas libe ales y comienza a co e
la sang e. Es e es el con ex o his ó ico de El co onel no iene quien le esc iba, donde sus
habi an es i en en es ado de si io, sin libe ad de p ensa. Así, el co onel p egun a al
médico del pueblo: “¿Qué hay de no icias?” y dándole a ios pe iódicos esponde: “No se

294
sabe. Es di ícil lee en e líneas lo que pe mi e publica la censu a” (Ga cía Má quez,
1974:24).
La p ensa o icial o ece in o mación in e nacional como la inaugu ación del Canal de
Suez y la u iliza como una co ina de humo que aleje a la población de los p oblemas eales,
como la iolencia y la c isis social. Pa a conoce lo que es á pasando a ni el domés ico,
se á necesa io di undi de mane a clandes ina la in o mación que se silencia; es a
dis ibución po canales ex ao iciales, le cues a la ida a Agus ín, el hijo del co onel que
abaja como sas e y es a icionado a los gallos de pelea. José Manuel Camacho analiza en
“El ga o del co onel: Es a egias mágico- ealis as en El co onel no iene quien le esc iba”
como las pa icula idades de la no ela:
El co onel no iene quien le esc iba ha sido conside ada y ca alogada den o del
me agéne o de la no ela de la iolencia, aunque con unas pa icula idades y unos
esco amien os emá icos y o males que la con ie en en una ob a di e en e, ex aña si
la compa amos con las p oducciones li e a ias de la época, en pa e po que huye de la
asposición iccional de los es agos de la iolencia, huye de la sang e y de las
mu ilaciones en p ime plano na a i o, pa a cen a se en el análisis de las causas y
consecuencias de dicha iolencia (Camacho Delgado, 2000: 1).
Del mismo modo, la soledad, el pode y el amo son emas ecu en es en la na a i a
del Nobel colombiano y en El co onel no iene quien le esc iba, la espe a, la mue e y la
mise ia son el lei mo i . Dice la esposa del co onel en uno de los pasajes del lib o: “Es oy
cansada. Los homb es no se dan cuen a de los p oblemas de la casa. Va ias eces he pues o
a he i pied as pa a que los ecinos no sepan que enemos muchos días de no pone la
olla” (Ga cía Má quez, 1974 :80).
Con ese ma e ial li e a io, se empieza a abaja en la asposición al cine de la pe ipecia
de un homb e digno, decen e y esignado que espe a una pensión de e e ano de gue a que
nunca llega. En una la ga en e is a ele ónica, Paz Alicia Ga cíadiego nos habla de
di e sos aspec os de su abajo de adap ación. Pa a comenza , cuando supo que ella se ía
la guionis a se quedó impac ada po que le pa eció una ob a inadap able; sin emba go, de
odas las no elas del au o colombiano, és a e a la más idónea pa a lle a al cine. Po o a
pa e, Ga cíadiego con iesa que nunca le in e esó el ealismo mágico; en es e abajo
eliminó cualquie a isbo de es a endencia a ís ica como son los elemen os an ás icos. El
gallo, al que Ga cía Má quez do ó de ca ac e es mágicos, aquí ep esen a al hijo del co onel
mue o en el palenque.
295
En la e sión cinema og á ica se quiso, desde un p incipio, man ene la misma
es uc u a lineal del ex o li e a io, e i ando el uso de elipsis o lashbacks. El p ime ema,
an o del ela o esc i o como del ilme, es la espe a del co onel:
Lo que ci cula mucho – y es ascinan e en el cine de Rips ein - es que la espe anza
desespe anzada es la ín ima ce eza que iene el co onel a pesa de que odos los ie nes
no a a llega la pensión – po que él no es ningún es úpido -, no puede menos que
conju a a la sue e (Res epo Sánchez, 2001:115).
Esa espe a pasi a del co onel es un asun o complejo de e a a y Ga cíadiego p on o
en iende que debe apoya se en o os pe sonajes pa a elabo a su ela o cinema og á ico.
Pa a con a es a esa inac i idad, con ie e a la esposa del co onel en una muje ac i a y
empode ada. Mien as en el ela o li e a io apa ece sin nomb e y como una muje ue e,
pe o en e miza, en el ilme la adap ado a le egala el nomb e de su abuela, Lola, y la do a
de un mayo p o agonismo y sob e ella pi o a oda la ama. Pa a la au o a del guion es e
hecho ue “algo na u al, nada ideológico; su ge de la necesidad de acción po que la espe a
no es cinema og á ica”
80
.
Po o a pa e, cuando se en a en el iempo na a i o del ilme, algunas acciones ya han
sucedido y pa a conoce las, a a se necesa io que los o os pe sonajes lo cuen en; po es a
écnica an a apos a Rips ein y Ga cíadiego y ambién ue u ilizada en El amo en los
iempos del cóle a. A los pe sonajes secunda ios, se les da mayo consis encia con
ca ac e ís icas que no apa ecen en el ela o li e a io, que los iden i ican y di e encian del
es o. Pa a palia la soledad e inadap ación al luga de Lola, española, el pad e Angel se
con ie e en su con iden e, mos ando asgos de su p opio ca ác e ; unas eces
manipulado y o as más comp ensi o. Es memo able la secuencia donde ambos acuden al
cine y, ella le mani ies a su males a po las ac uaciones de su esposo, el co onel.
En la na ación li e a ia, el doc o goza de eno me espe o po pa e de los ciudadanos
y iene una posición social ele ada; sin emba go, en la cin a se le adjudican esca ceos
amo osos con homb es en di e en es episodios y que son ox populi; una p ueba de los
p ejuicios y es e eo ipos del momen o. Don Sabas es el pe sonaje que se encuen a en el
é ice de la pi ámide social po se el que iene más ecu sos económicos, habiéndolos
80
Me cedes He e o Saiz. En e is a a Paz Alicia Ga cíadiego, 23 de oc ub e de 2022.
296
ob enido de mane a audulen a, aicionando a sus co eligiona ios polí icos y pac ando
con los co up os.
Además de la espe a, la mue e y la mise ia, que son la columna e eb al del lib o, en
la e sión cinema og á ica Ga cíadiego a a plan ea o as cues iones como el amo de los
ancianos cuando el enamo amien o e mina; es o queda e lejado en la elación en e el
co onel y su esposa donde as el amo queda el ca iño y el espe o.
¿Pe o cómo se cuen a la his o ia del ma imonio en la cin a? Pa a hace la e ec i a es
imp escindible aden a se en la angus ia, el hamb e, la desespe anza y econs ui la ida
de Agus ín, el hijo asesinado en la galle a del pueblo. Hay un pe sonaje undamen al que
no iene ele ancia en el ex o esc i o y que es impo an e en la na ación cinema og á ica;
se a a de Julia, la aman e de Agus ín. Dice Ga cíadiego, en con e sación ele ónica, que
“es e pe sonaje e a imp escindible pa a conoce los de alles de la ida y la mue e del hijo
del co onel al que asesina on po di undi in o mación clandes ina y no po una iña de
galle os como quisie on hace e las ue zas i as del pueblo”.
Con odos es os elemen os y o os que e emos a con inuación, Ga cíadiego hace
encaja odas las piezas del puzle has a consegui una adap ación co ec a. Un elemen o
p imo dial a ene en cuen a ue la localización. Se op ó po esi ua la y és a iba a es a
ue a de la cos a a lán ica colombiana, donde se desa olla la no ela. Dice Paz Alicia que,
pa a pode abaja en la adap ación de un ex o, necesi a ap opiá selo, hace lo suyo y así
sen i lo más y mejo . Así, a a aslada el d ama del co onel a San iago Tux la, en el es ado
mexicano de Ve ac uz. Cambiado el escena io, pe o man eniéndose la es é ica opical,
había que encon a un e en o his ó ico que jus i ica a ene a un mili a espe ando du an e
años una pensión. En la no ela, el co onel había pa icipado en la Gue a de los Mil Días
de Colombia, un con lic o ci il que en en ó a los conse ado es y libe ales. Con los
p ime os en el pode , se p opuso un modelo de Es ado con el que sus an agonis as no
es aban de acue do. En la Cons i ución de 1886 se es ablecía un en oque cen alis a y
con esional, mien as que los libe ales p omo ían un Es ado ede alis a y acon esional. Así
las cosas, el con lic o en e los dos bandos es aba se ido y desencadenó una gue a ci il
en e 1899 y 1902. Los Acue dos de Paz se i ma on en la hacienda de Nee landia, ubicada
en la zona banane a del Magdalena, ce ca de la localidad de Ciénaga. En es a gue a y sus
acue dos pa icipó el p o agonis a de El co onel no iene quien esc iba a quien le
co espondía una pensión de e e ano po el bando libe al. Y el equi alen e mexicano que
encuen a Ga cíadiego es la Gue a C is e a que u o luga en México a p incipios del
297
siglo XX, en e 1926 y 1929, y que en en a al gobie no de Plu a co Elías Calles con las
milicias de eligiosos ca ólicos. La azón es una ley que limi a y con ola el cul o ca ólico
en la nación. La Cons i ución de 1917 niega a la iglesia su pe sonalidad ju ídica y p ohíbe
la pa icipación del cle o en la polí ica; además, impide el cul o ue a de las iglesias. De
es a o ma, se p oduce la con on ación, la gue a. Es e asun o le p opo cionó a la guionis a
de El co onel no iene quien le esc iba la a gamasa necesa ia pa a undamen a su his o ia,
hace la mexicana y ap opiá sela, con i iéndola en la his o ia de su ie a y su gen e.
Además del nue o escena io na u al y el con ex o his ó ico del d ama del co onel, se
an a pe ila o as di e encias del ela o cinema og á ico con el ex o esc i o. Como es que
en la cin a no se hace e e encia a las causas polí icas po las que se e asa la pensión.
S e ano Tedeschi conside a que:
En la película el aspec o de c ónica social se pie de y muchos de los de alles que se
omi en pe enecen jus amen e a la desc ipción del pueblo en su a iedad social:
desapa ecen po ejemplo los á abes me cade es, el abogado ya no es neg o y su diálogo
con el co onel se educe d ás icamen e
81
.
Cie o es lo an edicho, pe o esa pé dida es a ía jus i icada po el cambio del con ex o
polí ico y social que se hace en la adap ación. Al modi ica la localización no se p oduce
el cambio his ó ico espe anzado que se islumb a al inal de la no ela, ya que la si uación
de México en esos años e a di e en e.
El ex o li e a io es á o ganizado de mane a lineal, con un na ado omniscien e que
desc ibe de mane a obje i a la ida ex e io y lo hace de o ma cla a y p ecisa; la acción
del luga es á en o no al ío. Respe ando la linealidad, no es necesa io u iliza la écnica
del lashback, pe o en ocasiones, se ecu e a la nos algia y se hace e e encia al pasado;
es el caso de cuando el co onel y don Sabas ecue dan la época en que ue on compañe os
en el ejé ci o.
O o aspec o impo an e de es a no ela co a, y que ha des acado el Nobel pe uano-
español Va gas Llosa, es el humo y los e anes que él mismo ca alogó:
El humo consis e casi exclusi amen e en dichos y e anes que p onuncian los
pe sonajes, sob e odo el co onel. Dichos e anes, ases hechas, clisés es ilís icos,
ó mulas que pe enecen al ondo común del lenguaje o al, que exp esan cosas
81
S e ano Tedeschi. El co onel no iene quién le esc iba: de la página esc i a a la pan alla g ande.
Uni e sidad de Roma, 2001:197.
304
canonización y el humo neg o, pasando po las c í icas a di e en es es amen os como son
la Iglesia y la clase polí ica has a la e nu a de sus pe sonajes, a ados con un eno me
espe o y que ienen el sello incon undible del esc i o colombiano:
Gabo ompe con la g a edad de la li e a u a, es a solemnidad al ela o li e a io y
legi ima aquellos ela os que con aban los abuelos y las ías sol e onas. Pe o cuando
hacemos películas sob e esa li e a u a, con e imos esa semán ica de lo disc e o, de lo
p uden e, de lo ín imo de la cocina, en una e ó ica llena de e ec os especiales. Hab ía
que ol e po los ue os del ela o ga ciama quiano un poco en los é minos en los
que lo desa olla Albe o Isaac En es e pueblo no hay lad ones, que es una película a
la que a o eció eno memen e el que hubie a enido un bajo p esupues o: no le alcanzó
pa a alquila en ilado es (Del Río, 2013: 183-184).
En cuan o a la elección del p o agonis a, Lisand o Duque nos con i ma que ue una
decisión de Ga cía Má quez y que se puso de mani ies o du an e el p ime encuen o. Se
a aba del colombiano F an Ramí ez, es udian e del Ac o ´s S udio de Es ados Unidos y
donde siguió i iendo y abajando como ac o . Ya había colabo ado con Ga cía Má quez
en una cin a sob e la iolencia en Colombia, pe o nunca se es enó a causa de la censu a.
El ac o ambién pa icipó en una de las cin as que mejo e lejan la ealidad colombiana
La es a egia del ca acol, de Se gio Cab e a. En Milag o en Roma, cons uye un
pe sonaje obus o, pleno de una eno me humanidad que lo hace e enal y celes ial al
mismo iempo; su ísico y ac i ud son los adecuados. Sob e la elección de o o de los
pe sonajes, Lisand o me cuen a una anécdo a e dade amen e jugosa. En la ama hay un
homb e que se hace pasa po sace do e y que a a oba a Ma ga i o la ecaudación de
sus paisanos pa a iaja a Roma y pode canoniza a su hija. En un p ime momen o,
piensan en un ciudadano pe ei ano que en Colombia es á es e eo ipado nega i amen e;
sin emba go, es a idea p on o choca con lo injus o que iene p omo e ese p ejuicio y
op an po un pe sonaje con acen o ancés.
Pa a da ida a An onio de Duque, el can an e con quién compa e pensión Ma ga i o,
se seleccionó al eno y composi o colombiano Ge a do A ellano. El can an e lí ico se
g aduó en la Scala de Milán, can ó con la o ques a sin ónica de Colombia e in e p e ó
di e sas a ias ope ís icas y música omán ica colombiana. Falleció un año después del
es eno de la cin a como una de las 107 íc imas del a en ado del a ión de A ianca que
ue o denado po Pablo Escoba .

305
En Milag o en Roma, A ellano c ea un pe sonaje de eno me humanidad que p on o
empa iza con la causa de Ma ga i o y descub e los u bios in e eses que se ejen a su
al ededo en el Va icano. Po ello, lo p o ege y a opa en si uaciones ad e sas,
concluyendo que el e dade o san o es él. Y un día, mien as hace eje cicios de can o
en e a un ja ón, el eno le cuen a a Ma ga i o que siemp e se encomienda a San Jena o,
pa ón de Nápoles y le pide que le conceda el pode de da un Do de pecho y ompe los
c is ales, como cuen an que hizo Ca uso en la Escala de Milán. Ma ga i o cap a la idea y
el eno consigue ompe los id ios du an e su ac uación; los espec ado es lo i en y
asumen de una mane a no mal. En es a secuencia, Lisand o Duque abo da el ealismo
mágico como p opio y si la niña puede esuci a , ¿po qué no a a pode Ma ga i o ompe
un id io cualquie a y ayuda al eno ? Cie amen e es o a solución poé ica p opia del
Nobel colombiano.
Milag o en Roma con iene más y di e sos elemen os mágicos que le ace can a la
na a i a ga ciama quiana. Al p incipio de la cin a, cuando el obispo a a decidi sob e la
san idad de la niña, el sace do e que le acompaña in oduce el componen e cabalís ico y
es ablece la elación en e la edad de E elia, 7 añi os, con sus múl iples signi icados y
que pod ían se un indicio de lo sucedido. Así, enume a los sie e pecados capi ales, las
sie e palab as que C is o dijo en la c uz, el Seño descansó al sép imo día, e c.…En suma,
el sie e es un núme o que ep esen a la o alidad del uni e so, es mágico, iene un halo de
mis e io y se le asocia con la san idad de la hija de Ma ga i o.
El iempo a mos é ico ambién in e iene como ac o d amá ico. Cuando as exhuma
los es os de E elia, Ma ga i o descub e que el cue po es á inco up o, sopla un ien o
e oz pa a en a iza el momen o y ecue da al “ ien o de la desg acia” de E éndida. Los
que p esencian el enda al g i an: ¡La niña es una san a!
Po o a pa e, hay obje os y sonidos que en el ela o cinema og á ico ienen un
componen e eso é ico y su obje i o es c ea suspense o ensión. Así, el sonido del ca i o
de los helados ae malos augu ios, ecue da el momen o de la mue e de E elia, y el
muñeco que camina solo, se ac i a de mane a inespe ada du an e el ela o io de la niña.
Milag o en Roma es á na ada con el es ilo sob io y e icaz de Lisand o Duque quien
incluso pa icipa como ac o secunda io y lo hace de mane a sol en e y con incen e
dando ida al sec e a io del embajado colombiano en Roma. La película gozó de éxi o y
u o buenas c í icas. El día del es eno, p esen es di ec o y au o concluye on que la cin a
306
les había quedado bien y Ga cía Má quez, dándole en el b azo a Lisand o, le dijo: “Es
una be aque a”
85
.
Cua o años después del es eno de Milag o en Roma, el au o de Cien años de soledad
se dispuso a esc ibi el cuen o con idén ica ama y lo i uló La San a. En di e en es
ocasiones Gab iel Ga cía Má quez ha mani es ado que la di icul ad de esc ibi un cuen o
co o es simila y an in ensa como empeza una no ela. Dice el no elis a en el p ólogo
de los Doce cuen os pe eg inos:
En el p ime pá a o de una no ela hay que de ini odo: es uc u a, ono, es ilo, i mo,
longi ud, y a eces has a el ca ác e de algún pe sonaje. Lo demás es place de esc ibi ,
el más ín imo y soli a io que pueda imagina se, y si uno no se queda co igiendo el
lib o po el es o de la ida es po que el mismo igo de ie o que hace al a pa a
empeza lo se impone pa a e mina lo. El cuen o, en cambio, no iene p incipio ni in:
agua o no agua. Y si no agua, la expe iencia p opia y ajena enseñan que en la
mayo ía de las eces es más saludable empeza lo de nue o po o o camino, o i a lo
a la basu a (Ga cía Má quez, 1998:7).
Hay que conside a que en el as ase de géne os que es amos es udiando, se ompe la
secuencia que pa ece más lógica y que se ía columna, cuen o y película. La o iginalidad
de es e ejemplo pod ía cen a se en que algunas sub amas del cuen o p o ienen de la
película; el desenlace, donde se pone de mani ies o que e dade o san o es Ma ga i o po
su enacidad e inco up ible e; ue una apo ación del ela o cinema og á ico.
En “La san a”, el na ado es Ga cía Má quez y se emi e a la época en la que esidía
en Roma y es udiaba en la escuela de cine expe imen al. Allí conoce a Ma ga i o y su
his o ia. En la pensión donde se alojan, con algunos es udian es, se p oducen in e esan es
deba es sob e cine; odos se plan ean hace una película c í ica sob e el caso de Ma ga i o
y el asun o de la san idad de la niña; conside an que Za a ini nunca deja ía escapa esa
his o ia. Sin emba go, el guionis a concluye que el a gumen o no si e po que no es
c eíble; se plan ea, de es a mane a, una e lexión sob e qué puede mos a la cáma a.
Finalmen e, odos piensan que pa a hace iable la ama, lo más ace ado es que la niña
esuci e.
Pasados ein idós años, el na ado del cuen o uel e a encon a a Ma ga i o Dua e
po las calles omanas. Habían desapa ecido cinco Papas, pe o él seguía espe ando en e
85
Me cedes He e o Saiz. En e is a a Lisand o Duque, 10 de ma zo de 2022.
307
a una eno me bu oc acia polí ica y eclesiás ica. A di e encia de la película, en el cuen o
Ma ga i o no alcanza su obje i o y se pone de mani ies o la ehemencia y la san idad del
p o agonis a que, a pesa de los es agos del iempo, es capaz de man ene la co du a.
Con Milag o en Roma, Ga cía Má quez y Lisand o Duque consiguie on un ilme
cos umb is a y mís ico al mismo iempo, donde se islumb an di e en es uni e sos como
son las obse aciones ideológicas y polí icas, la sabia mi ada a la Colombia u al, un
in eligen e humo neg o, una c í ica a la bu oc acia a icana, e c.…El Nobel colombiano
no se esis ió a la en ación de lle a a la g an pan alla la o midable lucha de Ma ga i o.
Las di e encias en e los géne os se dan, po ejemplo, en el pe sonaje de la mad e de
E elia que iene a ias e siones. Mien as en el a ículo mue e dos años después de la
boda, en Milag o en Roma se habla de abandono amilia y en el cuen o, “La san a” allece
como consecuencia del pa o. Así, se pone de mani ies o que Ga cía Má quez conoce la
di e encia en e géne os y iene la habilidad de ans o ma los al adap a los.
308
CAPÍTULO 6
CONCLUSIONES FINALES
COMO GARCÍA MÁRQUEZ ES INATACABLE EN SU
LITERATURA, ENTONCES LE BUSCAN UN TALÓN DE
AQUILES. SI EN LAS PELÍCULAS NO SE DIJERA QUE
ES UN GUION DE GABO, SE DIRÍA QUE ES GENIAL.
PERO COMO TIENEN QUE ATACAR AL MONSTRUO,
AL DIOS, BUSCAN LO QUE NO EXISTE (Jo ge Alí
T iana).
El cine de Ga cía Má quez no ue un abajo coyun u al ni pun ual, pe meó
p ác icamen e oda su ida. Desde El gallo de o o, en 1964, has a Memo ia de mis pu as
is es, en 2011, son casi 50 años de cine macondiano que, como su li e a u a, hizo
g andes apo es a la cul u a. Así, ans o mó el Nue o Cine La inoame icano con cin as
como Tiempo de mo i , P esagio, Ma ía de mi co azón, E éndida, Milag o en Roma, El
co onel no iene quién le esc iba, e c. Es as cin as ienen calidad a ís ica y écnica,
independien emen e del éxi o en aquilla y de las c í icas po que los c í icos no supie on
in e p e a las ya que su inculación con o os ipos de cinema og a ías ue más ue e y
la eno me po encia de los ex os esc i os minimizó la ob a cinema og á ica.
Según hemos e idenciado, el cine ga ciama quiano se asien a en modelos
pos mode nos y donde las his o ias p esen an con lic os inculados a la adición o al, la
p edes inación y los i uales ances ales, apo ando imágenes del ealismo mágico con
sucesos inaudi os como el ma con olo a osas, un ángel que ama iza en un pueblo de
pescado es, una abuela con sang e e de, la niña inco up a, e c., odo ello con un
as ondo ideológico y social. De esa mane a, apa ecen elemen os an ás icos,
su ealis as, oní icos, legenda ios y mi ológicos po lo que la au o ía de Ga cía Má quez
es incues ionable, emana su poé ica y debe ía conside a se pa e de su es é ica li e a ia.
Como pez en el agua
El au o de Cien años de soledad supo mo e se como pez en el agua en un uni e so
que nunca le ue ajeno, p ime o como a icionado y después como expe o. G an
a icionado al cine desde la in ancia, an es de ap ende a lee eía las películas de Tom
309
Mix que ue on sus p e e idas. Con apenas doce años, ayudaba a pin a los ca eles de las
películas a cambio de en a en la sala de mane a g a ui a. Se obsesionó po los se iales
in e plane a ios como La in asión de Mongo y las películas de Ca los Ga del y Libe ad
Lama que y ue después asiduo de los p og amas ju eniles del Cine Rex en Ba anquilla.
En 1948 conoció a Ál a o Cepeda que le inició en el cine como a e y en sus p ime os
esc i os pe iodís icos ya abo dó la eseña cinema og á ica. En 1954 esc ibió en El
Espec ado de Bogo á du an e diecisie e meses una columna i ulada “El cine en Bogo á.
Es enos de la semana” con i iéndose en pione o del géne o en Colombia, jun o con
E nes o Völkening y Luis Vicens. En esas c í icas, se en en ó a los dis ibuido es
cinema og á icos que en endían ese géne o como disuaso io pa a los espec ado es que,
an e una c í ica ad e sas, se aleja ían de las pan allas. Sin emba go, el dia io supo
ges iona el con lic o y de endie on es a emp esa como pione a y pedagógica pa a el
lec o que así lo en endió.
También en 1954 ue nomb ado miemb o del comi é écnico del Cineclub de Colombia
y poco iempo después esc ibió jun o con Ál a o Cepeda el guion del mediome aje La
langos a azul. Y pa a segui apun alando es a ayec o ia, Ga cía Má quez ue es udian e
de cine en I alia, donde lle ó a cabo sus únicos es udios eglados. En una en e is a
concedida a El Espec ado a i maba:
“Siemp e me ha gus ado el cine, has a el pun o de que lo único que he es udiado
sis emá icamen e en una escuela es el cine. Nunca es udié li e a u a en ninguna
escuela, igno o po comple o las leyes de la G amá ica Cas ellana, esc ibo de oído,
pe o hice mi cu so de Di ección de Cine lo mejo que pude en el Cen o Expe imen al
de Cinema og a ía de Roma” (Ga cía Má quez, 1987).
Lo que sucedió después es la consecuencia lógica; su amo po el cine c eció y se
man u o has a el inal de sus días con i iéndose en una ac i idad pa alela al pe iodismo
y a la li e a u a. Cuando llegó a México, Ga cía Má quez se inse ó en el cí culo
audio isual de una indus ia lo ecien e y lle ó a cabo in inidad de p oyec os, p opios y
ajenos, donde pa icipó como guionis a. Vio que el cine e a el medio ideal pa a con a sus
his o ias; o eció a los p oduc o es a gumen os, incluso aquellos que luego lee íamos en
Cien años de soledad y con los que no u o éxi o. T as la publicación de su p ime a
no ela, no apa có los p oyec os cinema og á icos y los es udios comenza on a in e esa se
po los de echos de sus lib os pa a lle a los a la g an pan alla y ambién a la pequeña

310
po que cuando los in elec uales denos aban es e medio, el Nobel colombiano en endió
que la ele isión había que u iliza la como un ins umen o de pene ación cul u al
imp escindible po que llega a muchas más pe sonas que un lib o. Así, median e
cop oducción con Tele isión Española y el auspicio de la Fundación del Nue o Cine
La inoame icano, se p oduje on las se ies Amo es di íciles y Me alquilo pa a soña , en e
o as, abajando con di ec o es, ac o es y écnicos de enomb e in e nacional. T as su
allecimien o, la ob a de Ga cía Má quez sigue susci ando g an in e és. P ime Video ha
adap ado No icia de un secues o y Ne lix ha p oducido la se ie Cien años de soledad.
O os au o es la inoame icanos como Guille mo Cab e a In an e y Manuel Puig
man u ie on una impo an e elación con el cine, pe o lejos de Ga cía Má quez que es,
sin duda, el au o cuyo uni e so na a i o ha sido más adap ado. Así, el p es igio del
Nobel colombiano ue c eciendo siendo ju ado en es i ales como el de Ca agena de
Indias, in i ado de hono en el es i al de Moscú y ju ado en el Fes i al de Cine de
Cannes, donde en 1982 hace la siguien e alo ación:
Es a ez, como o as, la Palma de O o ue epa ida en e dos películas. Nunca me ha
gus ado esa solución, que siemp e pa ece de comp omiso y que en odo caso es
in e media. C eo que una p o undización en el juicio de las películas empa adas iene
que conduci sin emedio al hallazgo de alo es que ha ía p e alece a una sob e la
o a. La solución, po supues o, hab ía sido esol e la duda median e una o ación.
Mi candida o pa a la Palma de O o sin compa i ue siemp e Missing, del g iego
na u alizado ancés Cos a Ga as, que e ela, a a és de un caso pa icula , oda la
agedia humana del golpe mili a de Chile y denuncia la complicidad de g andes
unciona ios de Es ados Unidos. Me pa eció que la única limi ación de es a película
e a su esc i u a clásica, den o del ámbi o de un concu so donde uno iene de echo a
espe a in enciones eno ado as (Ga cía Má quez, 1982).
Además, el au o de El o oño del pa ia ca ue el undado de la Escuela In e nacional
de Cine de La Habana, maes o de alle es y p omo o del cine la inoame icano, e c. El
di ec o colombiano Se gio Cab e a mani es ó cómo sin su apoyo y ayuda, no hab ía
podido es ena su película más emblemá ica, La es a egia del ca acol. La cin a es aba
311
e minada y gua dada cuando encon ó a Gabo en México; és e le pidió un isionado en
la mo iola y le ayudó a busca inanciación. Cab e a na a en el ilme cómo unos ecinos,
que an a se desalojados de sus i iendas, hacen lo imposible po queda se. En el epa o
des aca Faus o Cab e a, pad e del di ec o . Español epublicano exiliado en Colombia,
u o un ol des acado en el desa ollo de la ele isión colombiana, siendo uno de sus
undado es; ambién des acó en el ea o y el cine. La no ela de Juan Gab iel Vásquez
i ulada Vol e la is a a ás, econs uye el de eni de un español maoís a, gue ille o y
con e so; un homb e sin pa angón. Po su pa e, La es a egia del ca acol ecibió el
econocimien o del Fes i al de Be lín y de Bia i z
86
.
Pa a el au o de Cien años de soledad, el desa ollo del cine hispanoame icano e a
necesa io desde el pun o de is a de la in eg ación y la di ulgación de su cul u a, aunque
cada país conse a a su au onomía c ea i a e independencia. Además de undado y
p esiden e du an e el p ime año de la Escuela In e nacional de Cine de La Habana, u o
una g an gene osidad e in i ió su dine o pe sonal en la Fundación y en la Escuela,
o ganismos que ue on un hi o pa a el cine de la egión. Asimismo, impa ió du an e más
de dos décadas alle es de guion.
En cuan o a la emá ica, Ga cía Má quez u o la habilidad de as asa los g andes
emas de su li e a u a al cine, ya ue a como guionis a o a a és de los di ec o es que
supie on en ende su espí i u y se pusie on al se icio de su poé ica. Son los casos de
Ma ía de mi co azón, Ca as del pa que, Del amo y o os demonios o Milag o en Roma.
La gue a y la iolencia es án p esen es en Tiempo de mo i (sus dos e siones), C ónica
de una mue e anunciada, Edipo alcalde, El co onel no iene quien le esc iba, El año de
la pes e. En e la ealidad y la icción en el Ca ibe colombiano g a i an cin as como
P esagio, El ma del iempo pe dido, En es e pueblo no hay lad ones, E éndida, Un seño
muy iejo con unas alas eno mes, Mi que ido Tom Mix o Veneno da Mad ugada.
El con lic o de las adap aciones
La dependencia del cine de la li e a u a se p odujo desde sus o ígenes, cuando los
he manos Lumiè e p oyec a on sus p ime as películas en el Salón Indio del G an Ca é de
Pa ís. Los p oduc o es ie on en las no elas un ma e ial imp escindible y comenza on a
86
Coloquio del P emio de Pe iodismo Ga cía Má quez de 2014: T.C. 00:15:45. (Recupe ado
h ps://www.you ube.com/wa ch? = h0Be6BVaJU).
312
p es igia la labo de los au o es. En 1938, La ida de Emilie Zola
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ue p emiada po la
Academia con es Osca , uno de ellos al mejo guion adap ado. Sin emba go, eó icos
del cine como Robe S an ad i ie on desde el p incipio de la complejidad de la
adap ación de una ob a li e a ia. Con el paso de los años, es a elación se ha obus ecido
y ac ualmen e la mayo ía de las p oducciones son asposiciones li e a ias. Empe o, el
con lic o sigue i o y se ha p oducido en las asposiones de los g andes genios de la
li e a u a como Miguel de Ce an es, Shaskespea e, León Tols oi o Joseph Con ad. Pa a
e i a es e ex emo, An onio Wein ich e , p og amado cinema og á ico y esc i o ,
p oponía en el dia io español ABC:
Pa ece que al cine le iene bien ex i pa de sus adap aciones la escla i ud a lo li e a io
y a lo li e al, pa a se más exp esi o y, como que ían los pione os, más especí icamen e
cinema og á ico. Pa a mues a, un bo ón: la o ma en que Coppola adap a “El co azón
de las inieblas” de Joseph Con ad, a Vie nam en «Apocalypse Now». Valga el
ejemplo de es e úl imo (Wein ich e , 2016).
La li e a u a p opo cionó al cine las es uc u as d amá icas y na a i as, como las
amas, sub amas y pe sonajes, que con igu an el esquele o de la na a i a
cinema og á ica, pe o ambién es cie o que el cine iene más limi aciones con espec o
a la li e a u a que posee una mayo iqueza lingüís ica, p o undidad de pe sonajes y
amas que se pueden desc ibi de mane a más honda, pe o que una ace ada asposición
puede lle a a cabo.
Miedo a no se iel al ex o
La elación en e la imagen y la palab a no es sencilla y en el caso de Ga cía Má quez
ampoco; p ime o, po la plu alidad de su sen ido y segundo, po su eno me capacidad
e ocado a. Po o a pa e, su es ilo isual, con un mundo en cons an e mo imien o que
impac a nues as e inas como si ue an o og amas, ha alen ado a muchos di ec o es a
hace su adap ación a la pan alla.
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Es a no ela se cen a en el “caso D ey us”, sob e una acusación de espionaje, y los es ue zo que hizo el
no elis a pa a de ende al mili a . Es e caso puso en jaque al ejé ci o ancés.
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Di e sos in elec uales han e lexionado sob e el cine del no elis a colombiano. Dice
Vicen e Molina Fox, esc i o y cineas a español, que la li e a u a de Ga cía Má quez no
ha enido sue e en el cine po que aduci en imágenes un ex o como el siguien e: “el
ueno se despedazó en la calle, en ó al do mi o io y pasó odando po debajo de la cama
como un opel de pied as”, es imposible po su ue za icónica. Sin emba go, es e ex o
co esponde a El co onel no iene quien le esc iba y el au o a i mó que enía el
con encimien o de que su ob a poseía una es uc u a cinema og á ica, que su es ilo
na a i o e a simila al del mon aje de cine y concibió los mo imien os de los pe sonajes
como si es u ie an ma cados po un di ec o ; la cáma a se adi ina en su na a i a, en e
líneas. En suma, se a a ía de un ex o cinema og á ico, un guion. Y no ue el único, hubo
más.
Ga cía Má quez enía an in e io izada la es uc u a del guion de cine que a ios de
sus lib os ue on concebidos como al. Y no es baladí que algunas de las amas de Cien
años de soledad ue an p esen adas a los p oduc o es de cine mexicano en los años 60,
an es de esc ibi la no ela, como posibles his o ias pa a lle a a la g an pan alla.
La inc eíble y is e his o ia de la cándida E éndida y su abuela desalmada ue
conside ada po el au o como un guion de cine, pe o se esis ió a publica lo como cuen o
has a que en 1974 en endió que se ía más sencillo edi a lo que ilma lo. En el ex o
pueden in ui se elemen os cinema og á icos como la cáma a y el mon aje. En 1983 se
lle ó a la pan alla g ande bajo el í ulo de E éndida, una e sión es ambó ica de la ida
la inoame icana.
Cuando Hilda Hidalgo leyó po p ime a ez Del amo y o os demonios, le pa eció
emendamen e cinema og á ica y pudo ap ecia en la no ela la d ama u gia p opia del
guion de cine donde, básicamen e, se desglosa el ex o en secuencias, se desc iben los
espacios donde se desa olla la his o ia, las acciones, los pe sonajes y sus ca ac e ís icas
ísicas, psicológicas, así como sus con lic os y los diálogos, e c.…
Empe o, el espe o e e encial a lo li e a io ha sido el peo enemigo del cine de Ga cía
Má quez po que se e ie e a las ca ac e ís icas de su c eación. Sin emba go, hay que
conside a que la adap ación de un ex o conlle a cambios y es imposible se
absolu amen e iel al o iginal po que en el p oceso se modi ica no sólo la exp esión sino
ambién el con enido. Así las cosas, se ealiza un abajo de eesc i u a a pa i del ma e ial
exis en e.
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amo e e no a Flo en ina Daza, lo equipa a al Teno io y lo con ie e en un conquis ado
na o y sin esc úpulos. Con su ca a de “pe o apaleado” las muje es caen endidas a sus
pies.
El pad e Delau a, en Del amo y o os demonios, es un jo en sace do e español
ma cado po la lec u a de Ga cilaso de la Vega, la iloso ía y la eología; sin emba go,
con Sie a Ma ía a a descub i un uni e so de sensualidad y de e o ismo que lo
conduci á a la locu a.
En la na a i a ga ciama quiana, la abula ágicómica y mágica ambién es á p esen e
y el se angelical de Un seño muy iajo con unas alas eno mes despie a miedo y
simpa ía a pa es iguales en el pueblo donde apa ece, pe o nadie es á dispues o a pede la
opo unidad de hace negocio con el iejo alado. El espec áculo de su exhibición en un
só dido ambien e, sin escena io, en onca con lo ca na alesco y el ambien e de e ia po
el que la abuela exhibe a la cándida E éndida. La exposición del angel es una
pe o mance, donde se exhibe al angel al igual que a la muje a aña.
En el amoso caba e “El Molino”, un pe sonaje del episodio Yo soy el que ú buscas
de la se ie de Amo es di iciles, iene la habilidad de aga uego sin quema se y sin uco
po que su empe a u a co po al es muy al a. Al descub i que no es co espondido po la
muje a la que ama, a de con el calo que p oduce su p opio cue po y p o oca un o az
incendio en la sala.
Jaime Chá a i, el di ec o español de Yo soy el que ú buscas pone de mani ies o el
componen e eso é ico y cabalís ico en su apo ación a la se ie Amo es di íciles y si úa
en las Ramblas de Ba celona, comple amen e acías, a una muje que lee las ca as del
a o a un jo en y le anuncia que p on o le llega á la o una. Además, el ealizado cap a
y emplea de mane a ace ada elemen os eso é icos como son la ca a as al y la lec u a
del ho óscopo, que los pe sonajes escuchan a a és de la adio en di e en es secuencias.
El di ec o de Milag o en Roma, Lisand o Duque, ambién inco po a a lo co idiano
elemen os eso é icos y cabalís icos c eando si uaciones de suspense en el ilme. Exi e
elación en e la edad de E elia, 7 añi os, con sus múl iples signi icados y que pod ían se
los sie e pecados capi ales, las sie e palab as que C is o dijo en la c uz, el Seño descansó
al sép imo día y es que el sie e es un núme o mágico y ep esen a la o alidad del uni e so;
en esumen, se asocia con la san idad de la niña que apa ece inco up a as doce años de
en e amien o y que, inalmen e, esuci a á.

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