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El villancico sevillano del siglo XVII (1621-1700)

Abstract

From the analysis of 316 copies of Sevillian villancicos from the seventeenth century (1621-1700) we can witness a successful and consolidated publishing genre. Its strong and repeated identity features will help us to describe the context of creation and the printed diffusion. Thereby, the public cover they adopted is the formulation and the plastic result of a procedure of that period that still needs to be studied. We will analyze the places and the festivities celebrated, the main poets and some formal aspects of particular interest. Essentially, the goal of this paper is to introduce a poetic product, key in the birth of an esthetic for the Low Baroque.

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El villancico sevillano del siglo XVII (1621-1700)

Author: López Lorenzo, Cipriano
Year: 2016
Source: https://idus.us.es/bitstreams/3ba4423a-96de-42c8-bec9-f31f479a5bf7/download
CALÍOPE Vol. 21, No. 2, 2016: 59-92
EL VILLANCICO SEVILLANO DEL SIGLO XVII (1621-1700)
THE SEVILLIAN VILLANCICO DURING THE SEVENTEENTH
CENTURY (1621-1700)
Cip iano López Lo enzo
Uni e sidad de Se illa
ABSTRACT: F om he analysis o 316 copies o Se illian illancicos om he
se en een h cen u y (1621-1700) we can wi ness a success ul and consolida ed
publishing gen e. I s s ong and epea ed iden i y ea u es will help us o desc ibe he
con ex o c ea ion and he p in ed di usion. The eby, he public co e hey adop ed
is he o mula ion and he plas ic esul o a p ocedu e o ha pe iod ha s ill needs
o be s udied. We will analyze he places and he es i i ies celeb a ed, he main poe s
and some o mal aspec s o pa icula in e es . Essen ially, he goal o his pape is
o in oduce a poe ic p oduc , key in he bi h o an es he ic o he Low Ba oque.
RESUMEN: A pa i del análisis de 316 ejempla es de illancicos se illanos del siglo
XVII (1621-1700) a es iguamos una o ma edi o ial de g an éxi o y consolidación, con
unos asgos de iden idad muy ma cados y ei e ados que nos se i án pa a incidi en
su con ex o de c eación y di usión imp esa. Así, la ca a de p esen ación al público que
escogie on es el esul ado enuncia i o y plás ico de un modo de p ocede en la época
sob e el que aún quedan muchas incógni as que despeja . Se analiza án los luga es y
mo i os de celeb ación, sus p incipales cul i ado es y algunos aspec os o males de
especial ele ancia. El obje i o es, en esencia, p esen a un p oduc o poé ico cla e en
la ges ación de una es é ica p opia del Bajo Ba oco.
Key Wo ds: Villancico; Low Ba oque, Se ille, Publishing gen e, B aones.
Palab as cla e: Villancico, Bajo Ba oco, Se illa, Fo ma edi o ial, B aones.
El co pus que se ha abajado pa a ob ene los esul ados que pasamos
a desg ana es el que in eg a el ca álogo desc ip i o de mi esis
doc o al sob e la poesía imp esa se illana del siglo XVII, po lo que
ad e imos al lec o de que los núme os de egis os que aquí se consignan
emi en a dicho ca álogo (López Lo enzo). Hecha es a p esen ación, i emos
al g ano a la ho a de de ini el obje o de es udio que nos ocupa: el illancico,
que puede delimi a se al y como ya hicie a Bo ego Gu ié ez: “el é mino
illancico [...] esponde a un ipo de composición musical y li e a ia su gida
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en el mundo ibé ico a inales del siglo XVI, cuya o ma se ija en el siglo
XVII –de ahí su habi ual denominación como illancico ba oco– llegando
a pe i i du an e el siglo XVIII; esc i o en lengua e nácula e inse ado
en la li u gia, gene almen e na ideña y pa a sus i ui a los adicionales
esponso ios de los o icios de mai ines en las más señaladas es i idades
eligiosas; y, inalmen e, de ca ác e poé ico” (Bo ego Gu ié ez, “Un siglo
de imp esión” 127-42).
Pa a empeza a a a es a o ma o géne o edi o ial, algan como llamada
de a iso y escudo p o ec o las p opias ad e encias de Mª C uz Ga cía
de En e ía (169-84) a la ho a de en en a se a semejan es lides; es o es,
que no somos especialis as en música, y que nos sen imos dolo osamen e
anal abe os an e una pa i u a musical. Dicho lo cual, se en ende á que
aquí solo hagamos concesión a los aspec os más ex uales del illancico,
incidiendo sob e odo en su condición de imp eso come cializable. Sob e
los illancicos del Seiscien os cons a amos una abundan e bibliog a ía en
las úl imas décadas que ha pues o de mani ies o la his o ia li e a ia y la
na u aleza p o eica y di usa de es e ipo de composiciones poé ico-musicales
(Que ol Ga aldá; To en e-Ma ín; To en e-Ha haway y Knigh on-
To en e). El conglome ado de pe spec i as de es udio que hemos acopiado
ecalan siemp e en el hecho de que no es amos solo an e un géne o lí ico,
o an e un ipo pa icula de can o pa ali ú gico en omance, sino an e un
enómeno que encie a en sí mismo nue as y o iginales o mas de combina
me os, onadas y géne os exis en es, con una esencia an la a que “se a iesga
aho a a pe de conc eción” (González Valle 9). Pa a noso os, ap ehende
es e enómeno en oda su ex ensión queda ue a de odo alcance, po lo que
insis imos en que es as b e es páginas de análisis end án que con en a se
con asun os más uncionales y dige ibles, si cabe.
Dando un paso más hacia lo local, la bibliog a ía sob e los illancicos
se illanos del siglo XVII no es del odo inexis en e, aunque sí, como se
e á, muy de icien e e incomple a. Po ejemplo, en 1955 el pad e Feliciano
Delgado León (S. I.) deposi aba en la Uni e sidad de Ba celona su esis
sob e el es udio lingüís ico de las hablas andaluzas, gallegas, po uguesas,
de neg os, de gi anos..., omando como co pus una colección de illancicos
del siglo XVII encuade nados en el olumen ac icio Ra os-86-XVII-V72,
que hoy se encuen a en la Facul ad de Teología de G anada (Delgado
León 1955 y 1973). En echas más ecien es, el ca ed á ico y maes o de
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capilla de la Ca ed al de Se illa, He minio González Ba ionue o, dedicaba
algunas líneas a los illancicos ca ed alicios se illanos imp esos en el siglo
XVII que albe ga la Biblio eca Nacional de España en el conocido olumen
ac icio VE/1309, p oceden e del an iguo a chi o de Ba bie i (González
Ba ionue o, “Los illancicos”). Es as dos e e encias ci adas des iaban el
oco de in e és hacia el plano lingüís ico o bien hacia un único ondo, lo
que nos dejaba insa is echos y hué anos de un es udio global mucho más
ico y complejo.
La escasa en idad ma e ial de los illancicos y su o ma de consumo en el
siglo XVII ue on cla as des en ajas en su p ese ación has a nues os días.
El hecho de que los maes os de capilla de las iglesias se ie an obligados a
compone los pa a dis in as es i idades eligiosas a lo la go del año gene ó
una p o usión de imp esos di íciles y as idiosos de a chi a jun o al es o
de composiciones pa ali ú gicas de las capillas de música. Ninguno se
conse a en el A chi o de la Ca ed al de Se illa –sin que engamos que
lamen a des ucciones a causa de incendios u o as ca ás o es– (González
Ba ionue o, Ca álogo)1. La al a de celo en su cus odia p o ocó a eces
inciden es en e el maes o de capilla y el Cabildo cuando es e úl imo
eque ía al maes o la memo ia de las piezas a chi adas. Un ejemplo cla o de
es e descon ol lo leemos en el ac a del 19 de ene o de 1685 del Cabildo de
la Iglesia del Sal ado de Se illa, el cual equie e al maes o Miguel Ma eo
de Dallo y Lana la p esen ación de “ odos los papeles de música y ob as de
Villancicos” que pa aban en su pode . An e las nume osas ausencias y al as
de ob as, Dallo y Lana alega que algunas se las habían hu ado (Gu ié ez
Co de o 153-54).
C eamos o no en esos mis e iosos obos, sabemos a ciencia cie a que
los illancicos se usa on como moneda de in e cambio en e las dis in as
capillas musicales de la Península, las cuales a aban de busca nue os e sos
con que ali ia la i anía de la composición obligada de es as piezas, amén
de es a al co ien e de las endencias musicales del momen o. El esul ado
es que los ondos locales se aciaban de illancicos p opios en a o de los
o áneos y se daba una dispe sión al, que los illancicos epe o iados han
sido esca ados de di e en es y a eces insospechados ondos (To en e y
Ma ín xxx )2. Han llegado p oceden es de colecciones locales, como las del
A chi o Municipal de Se illa, y de colecciones in e nacionales, como las
de Ha a d, la Hispanic Socie y o Ame ica, o la B i ish Lib a y. Y se a a,
en la mayo ía de los casos, de ejempla es únicos.
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Co pus ac ual
Ac ualmen e con amos con 316 imp esos con le as de illancicos co ejados
de isu, desde 1624 has a 17003. Cua o de es os imp esos (nos 49, 75, 309
y 371) no han sido ci ados en ninguna e e encia bibliog á i ca p e ia. Al
o al debemos suma les 8 no icias sin ejempla es localizados o co ejados
aún (nos 669, 677, 681, 682, 684, 697, 700 y 701). A excepción de 73
imp esos que ci cula on sine nomine, es a colección de illancicos salió
de p ensas muy dispa es: Juan Cab e a y su iuda (11 imp esos), Manuel
Sande (2 imp esos), Simón Faja do (3 imp esos), Juan Pé ez Es upiñán (1
imp eso), Jo ge López de He e a (1 imp eso), And és G ande (1 imp eso),
Ped o Gómez de Pas ana (1 imp eso), Nicolás Rod íguez y su iuda (9
imp esos), Juan Malpa ida de las Alas (2 imp esos), F ancisco de Li a (1
imp eso), Tomé de Dios Mi anda (5 imp esos), Alonso Víc o de Pa edes
(1 imp eso), Juan Cabezas (1 imp eso), Tomás López de Ha o (2 imp esos),
Juan Osuna (9 imp esos), Lucas Ma ín de He mosilla (1 imp eso), Juan
Pé ez Be langa (1 imp eso), F ancisco an Lee dael (2 imp esos) y Juan
de la Pue a (1 imp eso); aunque quienes se lle a on la palma debido a
su p i ilegio de imp esión ue on los Blas –Juan Gómez de Blas y Juan
F ancisco de Blas–, con 188 imp esos.
No obs an e, la dis ibución de esos illancicos co ejados en el co e
c onológico no es uni o me, como se e á en el siguien e g á i co:
- 1621-1650: 43 imp esos.
- 1651-1675: 125 imp esos.
- 1676-1700: 148 imp esos.
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El inc emen o an no able de illancicos co ejados a pa i de 1652 –y
especialmen e a pa i de 1661– nos deja an e la incógni a de si es amos,
de nue o, an e un p oblema de conse ación de ejempla es, o an e el e lejo
de una pau a edi o ial ehacien e. En e ec o, el olumen ac icio que usó
Delgado pa a su esis doc o al apo a un cen ena de ejempla es de en e
1631 y 1669, mayo men e de 1663 hacia adelan e. Es o coincide bas an e
bien con ese p ime epun e que mues a la g á ica en e 1660 y 1669 y
que uel e a los alo es mode ados de los p ime os años de siglo a pa i
de 1670. ¿Quie e es o deci que la imp esión de illancicos ambién debió
se mayo en la p ime a mi ad de la cen u ia y que es la al a de ejempla es
conse ados la causan e de es e pano ama desigual? P obablemen e así sea,
aunque ambién es cie o que el mismo epun e de illancicos a pa i de
1660 se cons a a en o as capillas peninsula es, como en la Real Capilla
de Mad id, exp esándose así una endencia gene alizada a la imp esión
inin e umpida pasado el ecuado del siglo (Bo ego Gu ié ez, “Un siglo
de imp esión” 129). Además, la o ma edi o ial de los illancicos aún
andaba en un p oceso de búsqueda y con igu ación an es de 1660, según se
desp ende del hecho de que la exp esión de la mención de esponsabilidad
acila a en las po adas, o del hecho de que las ob as p e i ie an un a anque
léxico con “ illancicos...”, en luga de la exi osa ó mula pos e io “le as
de los illancicos...”.
Desde 1675 se obse a una caída en la imp esión de illancicos que
ápidamen e se ecupe a a pa i de 1687, con un espec acula pun o
álgido en 1693, cuando encon amos has a 12 imp esos de illancicos
ci culando. Es e epun e inisecula , aunque algo más emp ano, no es
exclusi o de la ciudad de Se illa, sino común al me cado nacional, sob e
odo al mad ileño desde 1680, al y como demos ó Alain Bègue (“El
illancico”). Pa a el caso de Mad id, en e los a ios ac o es que impulsa on
es a cu a ascenden e, Bègue apun aba la posibilidad de que Ma ía Luisa
de O leans impusie a nue os gus os en la co e a su llegada al ono. Pa a
el caso se illano, en cambio, hab ía que eco da o as cues iones his ó icas
pa a explica sa is ac o iamen e esa caída y ecupe ación is as. Po un
lado, las ob as de econs ucción de la Iglesia del Sal ado a pa i de 1674,
su es epi oso desplome en 1679 y, en in, su la go p oceso cons uc i o
has a 1712 pudie on epe cu i nega i amen e en la celeb ación de ac os

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li ú gicos y, consecuen emen e, en la imp esión de un impo an e caudal
de illancicos –no hemos ca alogado ninguno del Sal ado en e 1675
y 1677–4. Po o o lado, la p ohibición de ep esen aciones ea ales en
Se illa a pa i de 1679 pudo se la causa de que se as oca a el me cado
edi o ial en cla o bene icio de las o mas más pa a ea ales, como el illancico
(Bolaños Donoso). Es a p ohibición, po ejemplo, ue esponsable de la
apa ición de las elaciones de comedias, an celeb adas po Jaime Moll como
p oduc o genuino se illano (Moll, “Un omo” 144). Del mismo modo, las
es icciones en los escena ios pudie on omen a la di inización de bailes,
jáca as o mojigangas median e nue as con ex ualizaciones o écnicas de
con a ac um sensu s ic o. Tan o es así, que el illancico de es uc u a ipo:
es ibillo + coplas + jáca a/baile, común en e 1655 y 1669, abunda de nue o
en e 1689 y 1698 (Wa d oppe , C osbie, y Caballe o Fe nández-Ru e e).
Es os dos condicionan es –la econs ucción del Sal ado , y la censu a
ea al– explica ían en buen g ado la in lexión y ascenso de la p oducción
imp esa de illancicos pa a inales de siglo, man eniéndola al alza has a el
inal de la Gue a de Sucesión.
El illancico como o ma edi o ial
En cuan o a la ca a de p esen ación de que se alió el illancico pa a se
consumido en un me cado sa u ado ya po en onces de elaciones de sucesos
y o as ó mulas de olle o, el illancico del siglo XVII p esen ó desde muy
emp ano los p incipales ing edien es de su apa ición imp esa. Tan o las
mise en page de los illancicos como su es uc u a in e na se epi en a lo
la go de oda la cen u ia, aunque, como ya ad e imos an e io men e, no
se á has a la segunda mi ad de siglo cuando es os elemen os adquie an
mayo cohesión y sis ema icidad. Una ápida ojeada a los í ulos de es os
imp esos e ela un esquema in e no del ipo:
“Le as de los illancicos / Villancicos” + “que se can a on / se han de
can a ” + “en [nomb e de la Iglesia]” + “en los mai ines / oc a a [de
la celeb ación eligiosa que ue e]” + “compues os po /pues os en
música po /siendo maes o de capilla [mención de esponsabilidad]”
+ “es e año de /año de [da ación]”.
A eces, y según adiciones de cada iglesia, el e en o eligioso puede
an icipa se al nomb e de la iglesia o bien la da ación puede apa ece p e ia
a la mención de esponsabilidad.
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Ca a de p esen ación
El p ime sumando (“Le as de los illancicos/Villancicos”) mues a la
p e e encia cla a y con unden e del inicio “Villancicos” pa a la p ime a
mi ad del siglo, y “le as de los illancicos” pa a la segunda. En 1651,
Luis Be na do Jalón, maes o de capilla de la Ca ed al, ma ca el pun o
de in lexión en e una y o a cos umb e. A pa i de ese año, la ó mula
“Villancicos” se á es imonial, o inexis en e desde 1683 en adelan e.
En ambos casos, se con i ma la es abilidad del é mino illancico con el
signi icado que Co a ubias elegaba a segundo plano bajo la en ada
illanescas: “[...] Ese mesmo o igen [el de los can a es illanos] ienen
los illancicos an celeb ados en las ies as de Na idad y Co pus Ch is i”
(Co a ubias 74 -i.e. 676- ). Pa a p incipios del siglo XVIII, lo que aún no
enía en ada p opia en los dicciona ios de la época o lo que se conside aba
secunda io en es as composiciones adquie e p o agonismo, como se lee ya
en 1738 en el Dicciona io de Au o idades: “composición de poesía con su
es ibillo pa a la música de las es i idades en las Iglesias. Díjose así según
Co a [ubias] de las canciones illanescas, que suele can a la gen e del
campo, po habe se o mado a su imi ación” (RAE). En es a acep ación
gene alizada del illancico como composición adsc i a al cul o eligioso
de la Na idad o el Co pus u o mucho que e la g an egula idad y
sis ema ización de la o malización edi o ial. Aho a bien, encon amos doce
casos en los que el é mino chanzone a acompaña al de illancico, sie e de
los cuales se die on en la década de los sesen a. E a Lle go Ojal o obse ó
es e mismo enómeno en los illancicos de la Capilla Real de Mad id, y
llegó a la conclusión de que el é mino chanzone a ue desapa eciendo en
las p ime as décadas del siglo XVII (Lle go Ojal o). Es a conclusión, no
obs an e, pod ía ma iza se pa a Se illa, pues en las pos ime ías del siglo
XVII (1688 y 1693) aún leemos la oz chanzone a en los í ulos de más
de un imp eso ( éanse los egis os nos 527 y 585) (Suá ez-Ma os, Música
Sac a 245)5. Pe o ambién en o as o mas edi o iales se halla es a oz. Po
ejemplo, en 1666 con amos con el caso de la elación i ulada Fies as que
celeb ó la Iglesia Pa oquial de S. Ma ía la Blanca, edac ada po Fe nando
de la To e Fa án. En ella, el au o dejó es imonio de los “Villancicos que
se can a on en es a íncli a ies a”, compues os po él jun o con el maes o de
capilla de la Ca ed al Juan Sanz. En cuan o Fa án pasa a la ansc ipción, el
é mino illancico desapa ece en a o de los epíg a es “Chançone a p ime a,
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segunda, e ce a”, e c., has a un o al de nue e. Pa ece, pues, que en Se illa
chanzone a y illancico con i ie on como sinónimos uncionales du an e
mucho más iempo, si bien no solo es ingidos al cul o de la Na idad,
como exponía Co a ubias en su de inición: “Co ompido de cancione a,
diminu i o de canción. Dícense chanzone as los illancicos que se can an
las noches de Na idad en las iglesias en lengua ulga , con cie o géne o de
música aleg e y egocijada” (Co a ubias 291 ). Es a cues ión e minológica
pod íamos ex ende la has a los a os casos de imp esos que apa ecie on bajo
el í ulo de “Le a/s”, a secas, sin ningún ipo de mención a los illancicos
o chanzone as que ence aban, como se obse a en 1644 (nº 138), 1687
(nº 518), y 1691 (nº 558).
Relación can o-imp esión
El segundo sumando de nues a ó mula (“que se can a on/se han de
can a ”) ha sido ambién obje o de polémica en o no al momen o y la
inalidad con que se imp imie on es os ex os. Pa iendo del p e é i o o
de la pe í asis modal del e bo can a , He minio González Ba ionue o
concluyó que
De odos modos, es bas an e p obable que, aunque unos papeles hablan
de pasado y o os de u u o (“se can a on...”, “se han de can a ...”), ambas
exp esiones se e ie an más bien a una acción u u a; de hecho, así ocu e
con o os documen os de la época. En al caso, los ci ados cuade nillos se
epa i ían de an emano en e los asis en es a los mai ines solemnes de la
ca ed al y se i ían de p opaganda, anuncio y eco da o io de las ob as que
oi ían en la celeb ación; es o pa ece lo más no mal. (“Los illancicos” 712)
Aunque la p opues a de González Ba ionue o es de lo más sensa a y
plausible, no disponemos de es imonios documen ales sob e el p o ocolo
seguido en la dis ibución de los illancicos en Se illa, o al menos no son
an de allados como los que se leen en el a chi o de la Ca ed al de Málaga6.
Según nues os p opios da os, en e 1624 y 1677 es adicalmen e cons an e
el uso del p e é i o (“que se can a on”). En ese espacio de iempo, an solo
el Con en o Casa G ande del Ca men ompe con es a cos umb e, y p e ie e
el u u o “se han de can a ” a pa i de la celeb ación de la Inmaculada
Concepción de 1661 –jus o el año en que el papa Alejand o VII concede el
b e e Sollici udo Omnium Ecclesia um sob e la Inmaculada Concepción–, y
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desde en onces en odos los imp esos conse ados ela i os a es e con en o;
a sabe : pa a la Na idad y la Inmaculada Concepción de 1662, pa a la
Inmaculada Concepción de 1663, y pa a la Epi anía de 1664. Jun o con el
Con en o Casa G ande del Ca men, la ies a de la Inmaculada Concepción
celeb ada en la Iglesia de Nues a Seño a de la Mo a (Ma chena) en 1670
ambién apos ó po imp imi sus illancicos con la exp esión “se han de
can a ”. ¿Se ía, po an o, la ies a inmaculis a desde 1661, y conscien es
de la eno me y la ga adición ma iana de Se illa, la esponsable de un
cambio p o ocola io que más a de se gene aliza ía en el es o de emplos
se illanos? (To en e y Ha haway x-xi). Desde 1678 –en especial, desde
1681– pasado y u u o al e nan indis in amen e en los í ulos de odos los
imp esos de illancicos, sin que hayamos descubie o un pa ón que los
egule. El cuad o cap ichoso que se nos dibuja se oscu ece aún más con
los illancicos as igi anos de 1677 (nº 371): Le as de los illancicos que
se can a on en la Iglesia Pa oquial de Seño San iago el Mayo , pa ón de
las Españas, en los mai ines solemnísimos de la Na i idad de Nues o Seño
Jesuc is o. En la ciudad de Écija, es e año de 1677. Dedícalos la capilla a el
licenciado D. An onio Ignacio de Lucena, p esbí e o bene iciado, p esiden e
y cu a de dicha iglesia. T as la po ada, que op a po el uso del p e é i o,
hallamos la dedica o ia al p esbí e o –algo inusual en es a o ma edi o ial–
donde leemos: “La capilla de la an igua Pa oquia del Seño San iago
de e minó que los illancicos que se han de can a la noche eliz del
Nacimien o de Nues o Reden o gozasen la pública luz [...]”7. Pod íamos
pensa que la dedica o ia ue compues a an es de los mai ines de Na idad,
mien as que la imp esión de los illancicos ue pos e io , lo que jus i ica ía
la disco dancia í ulo-dedica o ia. En gene al, lo que plan eamos pa a
explica es as al e nancias y apa en es incong uencias es que se a a de un
e ec o de la o malización de es e géne o, la cual no pe mi e sabe cuándo
se ma e ializa on los imp esos (an es o después del e en o). Es deci , que
en la segunda mi ad del siglo XVII, los í ulos es án siguiendo un modelo
edi o ial con igu ado ya en el iempo, y que sus segmen os o exp esiones
o males no son an o un e lejo de la ealidad a la que deno an como más
bien una p olongación de la adición discu si a en que se inse an. En
o as palab as, que, a nues o juicio, la opción “se can a on” o “se han de
can a ” no es un indicio inequí oco del p ocede de la época en cuan o a
la imp esión y dis ibución de los illancicos.
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1642 (nº 765). El segundo poe a illancique o es F ancisco Salado Ga cés
y Ribe a, abogado de la illa de U e a, quien compuso las le as de unos
illancicos a Nues a Seño a de la Consolación, can ados en U e a en 1644.
De él ambién hemos acopiado algunos o os u os de su pluma, como el
Episódico poema de 1640 (nº 125), con el que se g anjeó una décima de Ana
Ca o de Mallén y o a de C is óbal de Mon oy; una Loa al glo iosísimo S.
An onio de Padua de 1643 (nº 135), el Con ex o iun al, mé ica a monía
de 1655 (nº 193), y su ob a quizá más econocida, compues a mano a
mano con su he mano, el médico Miguel Salado: Va ias ma e ias de di e sas
acul ades y ciencias. Polí ica con a pes e, de 1655 (nº 777). Nues o e ce
poe a es Luis Gui al, del que solo conse amos los illancicos can ados en
el Con en o de San a Inés en 1643 (nº 133). No sabemos si él ue el au o
de la le a o el composi o musical de los illancicos, pues la ó mula con
que se in oducen las menciones de esponsabilidad en es os casos es algo
ambigua y pa ca –“compues os po ...”–. Lo ano amos aquí en cualquie
caso an e la duda, po si pudie a susci a el in e és de los especialis as. Y
nues o cua o y más singula poe a illancique o es Alonso Ma ín B aones
(1644-1695), al que ya hemos aludido líneas a ás. No hay oda ía una
bibliog a ía de peso en o no a es e se illano, pe o ya en el mundo de
los illancicos mues a cie as peculia idades que nos han so p endido
(Casque e de P ado y Ca ajal). De él se conocen nue e imp esos de
illancicos i mados en e 1690 y 1694 (nos 547, 558, 559, 570, 571, 584,
585, 595 y 596), compues os siemp e pa a los bailes de los niños seises en
di e en es es i idades. Si po algo des acan sus illancicos es po que B aones
ompe el esquema osilizado y añade epíg a es y es o as no edosas que
mues an una cla a conciencia au o ial. Algunas cla es de esa o iginalidad
suya ue on el epíg a e “A mayo glo ia de Dios” (Casque e de P ado y
Ca ajal 46)10; las dedica o ias de algunas composiciones b e es a la Vi gen
y a Jesús, p e ias siemp e al p ime illancico, o la ó mula la ina de cie e
“Laus Deo e Laus Ma iae”, en e al adicional “Laus Deo”. El epíg a e
“A mayo glo ia de Dios” solo se egis a en e 1683 y 1695, jus o en los
años de mayo ac i idad li e a ia de B aones. La ó mula de cie e “Laus
Deo e Laus Ma iae” aguan a un poco más, has a en imp esos de 1698, po
lo que más bien pa ece a a se de una a ian e en boga hacia esos años,
compa ida po o os au o es, an es que un dis in i o au o ial. Es as cla es
ue on ambién ma chamo de su au o ía en más de una docena de pequeñas

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ob as poé icas muy de o as con las que salpicó el me cado edi o ial desde
1683. Todas ellas p esen an los mismos asgos. Lo que quizá llame más la
a ención de es e poe a es una mani ies a doble ensión en e la anonimia y
el econocimien o a su ob a, que nos ha hecho de ene nos en dos aspec os
elacionados con su p oducción.
El p ime o es su usus sc ibendi. P ecisamen e po que inno a en e
a la adición he edada ma ca una di e encia, hemos co ejado una media
docena de illancicos imp esos que esponden al mismo pa ón que el de
B aones, pe o que ex añamen e no es á i mada po nues o au o , sino
po los co espondien es maes os de capilla de la Ca ed al y de la Iglesia
del Sal ado . Son los egis os nos 561, 572, 598, 599, 600 y 601. ¿Se puede
esconde la mano de B aones as es os illancicos ambién? La espues a
no es nada sencilla, y lo que p oponemos a con inuación es solamen e una
hipó esis de abajo. Pa a empeza , hay que deja cla o que las elaciones
en e B aones y el maes o de can o de los seises de la Ca ed al de Se illa,
C is óbal Dueñas y La anda, ue on muy es echas. Desde 1689, La anda
e a el enca gado de compone la música de los illancicos de los seises pa a
la Pascua. A pa i de 1690 ya emos a B aones ocupándose de las le as de
los illancicos que los seises habían de can a y baila pa a las ies as de la
Inmaculada Concepción y el Co pus. De es e modo, pa ece que desde 1691
has a 1694 hubo un epa o de las a eas composi i as en e ambas igu as:
La anda se esponsabiliza ía de los illancicos de la Pascua, y B aones de la
Inmaculada Concepción y el Co pus. Lo que desconcie a de es a elación
es que pa a la Pascua de 1691, an o B aones como La anda publica on
sendos imp esos con los illancicos can ados. De lo epe o iado en nues a
in es igación, se ía la única ocasión en que unos mismos mai ines dan a la
es ampa más de un imp eso, y además con di e gencias en su con enido.
En onces, ¿cuáles ue on los illancicos que e ec i amen e se can a on?,
¿los i mados po B aones (nº 558) o los i mados po La anda (nº 561)?
Al analiza los más de ce ca emos que el único illancico del imp eso de
B aones –“De Jesús que amanece / esuci ado / el Amo ha dispues o / se
haga un e a o”– se epi e en el illancico p ime o del imp eso de La anda,
con la misma es uc u a ipa i a, pe o con doce coplas menos. El imp eso
de La anda p osigue con dos illancicos más, como cabía de espe a de unos
mai ines de Resu ección. Po an o, el imp eso de La anda segu amen e
ue el que se can a ía en la Pascua de 1691, incluyendo un illancico que
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B aones había compues o pe o con una e sión algo educida. B aones,
po su pa e, quizá no quiso que su illancico queda a mú ilo de aquella
mane a o quizá quiso saca un bene icio ex a con la publicación exen a
de su illancico, como hizo con o as ob as suyas, pa a ecauda ondos
des inados a la econs ucción del Sal ado . Solo de es a mane a se explica ía
que u ié amos es e caso de duplicado edi o ial. Aun así queda ía po sabe
si B aones ue el esponsable de los seis imp esos de illancicos anónimos
que apa ecen con su ca ac e ís ico epíg a e. Bas a á con ol e a examina lo
ocu ido pa a la Pascua de 1691 pa a en ende qué es á pasando ealmen e.
Decíamos que el imp eso que La anda publica ecogía solo un illancico
de B aones con menos coplas inales. Los o os dos p ocedían de o a/s
pluma/s, de modo que una mención au o ial a B aones en el í ulo no
se co esponde ía con la e dad. A cambio de no enuncia del odo a su
econocimien o como au o , c eemos que B aones negocia ía con La anda la
mise en page, y le pedi ía que se adop a an sus con enciones au o iales como
palia i o a la anonimia. La anda debió cede a ese econocimien o elado,
y desde esa Pascua de 1691 has a 1694 los illancicos ambién empeza on
a ecoge los epíg a es y ó mulas de B aones. El público lec o , sob e odo
los po enciales seguido es de B aones, sab ía inmedia amen e que en ales
ob as se escondía el ingenio del poe a se illano. Lo mismo ald ía pa a los
illancicos que Sal ado Ga cía y Mendoza pone en onada pa a di e en es
e en os en el Sal ado a lo la go de 1694. La au o ía compa ida de las le as
de los illancicos se esol ía, pues, dejando asluci su usus sc ibendi. Vis o
así –epíg a es únicos, duplicados edi o iales, acue dos con a la anonimia
o al...–, pa ece que B aones u ie a un hamb e desmedida po ocupa
cie a posición a o able en el campo li e a io se illano de inales de siglo.
En es e con ex o en a en juego el segundo aspec o que mues a la ensión
de nues o au o en e anonimia y econocimien o: la con esión li e a ia.
En 1689, B aones publica el Epí ome de las glo ias de Ma ía (nº 532), un
ex enso poema en 500 oc a as eales imp eso po Ta azona y encomiado po
algunos de sus amigos en a ios sone os p elimina es. Al é mino de la pieza,
B aones inse a una Ad e encia del au o donde esc ibe: “Las ob as que he
imp eso has a el día de hoy, que odas se sob eesc iben con es e epíg a e: ‘a
mayo glo ia de Dios’, son las siguien es”. Ac o seguido enume a doce í ulos
suyos –en e ellos unos illancicos pa a la Pascua de 1683 que no hemos
podido localiza (nº 697)–, de los cuales, los es úl imos ci culaban en el
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me cado sin au o ía exp esa. El ema e de la ad e encia, además, elimina
cualquie duda posible: “Y aunque es os es úl imos se imp imie on sin mi
nomb e, al p esen e los decla o po míos, po que en ningún iempo se le
a ibuyan a nadie mis de ec os”. En iéndase que bajo la obligada humili as
debemos lee i udes, donde dice “de ec os”.
Es a pa icula ac i ud pendula de B aones con i ma ía las hipó esis
de Bo ego Gu ié ez al echaza ajan emen e que la anonimia común de
es a o ma edi o ial se debie a a una baja conside ación social del o icio de
composi o de illancicos –B aones ei indica su mé i o públicamen e–.
An es bien, hab ía que undamen a la en el pa en esco edi o ial de los
illancicos con los pliegos poé icos y las piezas de ea o b e e, anónimos en
su mayo ía (Bo ego Gu ié ez, “Los au o es” 126-29). Que los illancicos
y los pliegos iban de la mano en el me cado da buena cuen a el illancico
que compone Juan Sanz pa a los Reyes de 1662, en la Ca ed al, donde la
Epi anía que se can a es el con enido de una elación de sucesos:
Villancico VIII. Neg o
[Es ibillo]
1. ¿Quién compla la elasión?
Relasión y cal a nue a,
¿quién la compla, quién la lle a?
2. Plimo An ón,
¿qué plegonamo an al o?
1. Lle en pol un cual o
elasión eldade a
de la es ella mandade a
que es a noche ha pa ecido.
2. Ezo pido,
y ezo quie o,
y omamo lo dine o.
1. ¿Quién la compla, caballe o,
el iaje de lo Reya,
en caballa y en camella,
que a e lo Dioso han enido?
2. Ezo pido,
y ezo quie o,
y omamo lo dine o.
Ezcuchamo,
a endemo,
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y oigamo,
que en quin illaz lo can amo. (Nº 232h)11.
De es o se deduce que la doble ensión de B aones e a u o de una
incon o midad con unas con enciones ex uales que él ali iaba median e
una e ó ica incon undible y alguna que o a insóli a decla ación abie a.
Su o iginalidad eside en su au o indicación:
Tampoco hay indicios de que el au o eclama a esa au o ía po o os
cauces, como el caso de ecopilaciones a su ca go o de la inse ción de las
piezas en misceláneas, po ejemplo, quizá po se una p ác ica an común
que no me ecía a ención alguna, ni siquie a po el p opio au o . (Bo ego
Gu ié ez, “Los au o es” 129)
El in incado paisaje de la mención de esponsabilidad de los illancicos
es compa ido con el es o de o mas edi o iales b e es de la época. Queda
aún mucho po dilucida , nomb es que esca a y esa ci , biog a ías que
pe ila , e c.
Algunas ca ac e ís icas des acables
Nos hubie a gus ado, asimismo, habe lle ado a cabo un análisis li e a io y
ipológico exhaus i o como el p opues o po Bègue (“A li e a y” 231-82),
pe o, con un co pus de más de 2100 illancicos, es e a ículo se e incapaz
de examina lo po comple o. Hab á que espe a a aquellos que, con iempo
y paciencia, quie an abo da lo. No po ello pensamos enuncia a deja
algunas no as conce nien es a la o ma y el con enido de es os poemas, po
muy menudas y gene ales que puedan esul a .
Hab ía que alo a el enómeno de la eu ilización, que, si bien
ya anunciábamos que se p oducía ecuen emen e con los illancicos
compues os po Pé ez de Mon o o y Ma chan e, ambién u o luga en e
los p opios illancicos se illanos de la cen u ia, cuando los maes os de
capilla o los poe as copiaban los ya publicados años a ás pa a o os emplos
de la ciudad. Es a eu ilización in e na, llamémosla así, se da de o ma
plena –copia de un illancico ín eg o con pequeñas a ian es– en 166 casos.
E iden emen e, es a ci a, en compa ación con el núme o o al de illancicos
ecogidos, apenas supone un 8% de eu ilización, aunque es sin omá ica
de la a iga que p oducían los mecanismos comunes de composición en la
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época. La mayo ía de las eces solo se a a de un uso más, hecho en echas
lindan es. Pe o ambién obse amos 19 illancicos u ilizados es eces,
7 empleados en cua o ocasiones, y 2 epe idos has a en cinco imp esos.
Uno de los más epe idos, con mo i o de la Inmaculada Concepción los
años 1658, 1661, 1663, 1664 y 1697, y con mención de esponsabilidad
sob e cinco maes os de capilla dis in os, lee como sigue:
Es ibillo
¡Al mon e, cazado es,
que ha salido una i e a!
¡Al mon e, cazado es,
cuidado con ella,
que huye, que pa e,
que co e, que uela!
¡Cuidado, ale a!12
Mas no hay que eme ,
que sin duda ha de pe ece ,
aunque la esconda la ie a.
La dicha es segu a,
la ic o ia es cie a,
que la G acia le sigue los pasos13
y ha de mo i , aunque más se de i enda.

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Coplas.
Acosada y pe seguida,
busca in e nales malezas,
an abiosa como ho ible,
la Culpa, dos eces ie a.
Con in ención de engaña
a una Niña con cau ela,
pene a el bosque a encela se,
mas la Niña la pene a.
Hi iola he oica la G acia,
y al e ol e a mo de la,
de p e ención el escudo
la deslumb a y la despeña.
En idiosa del o eo,
con a sí misma se empeña,
y p esa en sus mismos ye os,
con a sí misma hace p esa14.
T iun an e la Niña uel e
de la singula emp esa,
quedando llena de glo ia
la que ue de g acia llena.
En un caso, incluso hemos descubie o eu ilización in e na den o de la misma
ob a: en el imp eso pa a celeb a la Inmaculada Concepción en la Iglesia
Colegial de Oli a es en 1662, (nº 222), el segundo illancico –“Viendo en
sus b azos el Sol”– se epi e en el segundo noc u no como illancico quin o,
con igual es uc u a y solo una a ian e ex ual.
La eu ilización in e na de o ma pa cial –copia de una pa e o sección de un
illancico– ambién se a es igua a a és de muchos p ime os e sos. Con es e
mecanismo de copia se p oducen ees uc u aciones in e nas que ans o man
illancicos bipa i os en ipa i os, y al con a io. Ejemplo de esa ipa ición
es el que emos en el illancico “Con lo es, e lejos, c is ales, con au as”,
que del nº 416.b (1680), bimemb e, pasa en el nº 554.b (1690) a elega el
pa lamen o de los pe sonajes alegó icos (los elemen os) a una nue a sección
independien e. El mecanismo in e so, la bimemb ación, es igual de habi ual.
Así, en el illancico “De la cumb e del mon e más al o”, la es uc u a ipa i a
del nº 165.a (1652) se uel e bimemb e en el nº 281.b (1667), as elimina
los e sos de la in oducción.
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En con adísimos casos, la eu ilización in e na se uel e en un pleno eje cicio
de eesc i u a po el que el hipo ex o apo a un esquema con que c ea un
illancico o almen e nue o. Es e mecanismo composi i o de eesc i u a se
e leja muy bien en el illancico “Ma a illas, que nace el/al alba”:
Al igual que ocu e con o os co pus de illancicos analizados po la c í ica,
la g an mayo ía de los nues os mues a una es uc u a in e na bimemb e
basada en “es ibillo + coplas”, o ice e sa. Los esquemas mé icos que
oman los es ibillos son muy a iados; has a 13 esquemas –con p edominio
del o illejo– ad i ie on Ignacio Ga cía Aguila y Ra ael Bonilla Ce ezo
en los illancicos de la Ca ed al de Có doba. Y pa a las coplas nos
desc ibie on o os 10 esquemas, en los que des acaba el isosilabismo en e
al anisosilabismo de las esponsiones (Bonilla y Ga cía 25-40). Sin habe
podido hace un ecuen o an minucioso, damos po hecho que la a iedad
mé ica de los se illanos debe de se igual o mayo . O as posibilidades
combina o ias del illancico bimemb e en nues o es udio son: “ omance/
seguidillas/quin illas/jugue e/coplas en eco o en diálogo/jáca a/esd újulos
+ es ibillo/ esponsión”.
Hipo ex o:
nº 50.a, (1629)
nº 268.a, (1666)
1. Ma a illas, que nace el alba,
una lo del Sol es ida.
Que si su luz la enamo a,
sus ayos no la ma chi an.
[Ma a illas, ma a illas] .
2. ¿Qué enéis, zagales?
Nue a aleg ía:
la luz que enamo a,
el Sol que se anima,
el alba que nace,
la lo que se c ía
sin que llegue la noche a sus hojas,
que en sus g acias odo es día.
Hipe ex o:
nº 337.a, (1674)
1. Ma a illas, que nace al alba
una lo del Sol es ida.
Que si jazmín enamo a,
con ayos nos da la ida.
2. Despe ad, zagales.
Nue a aleg ía:
la luz ya se goza,
el Sol ya se mi a,
el alba isueña,
la lo más di ina,
sin que encub a la noche su llama,
que en sus g acias odo es día.
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Los illancicos ipa i os a lo an en los p ime os años del co e
c onológico y con mayo in ensidad a pa i de 1680, momen o en que
casi odos los imp esos inco po an, como mínimo, un illancico con es
secciones (nos 542, 552, 624, 629, 638 o 639). Cu iosamen e, hemos
ad e ido que los illancicos ipa i os suelen ocupa la p ime a posición
en la se ie; es deci , que la mayo inno ación pa ece concen a se en los
denominados illancicos de calendas – éanse nos 140.a, 184.a, 336.a, 383.a,
307.a, 416.a, 436.a, 515.a, 522.a, 541.a, 554.a, 555.a, 655.a y 660.a,
en e muchos o os–. Si el imp eso es de más de es illancicos, en onces
pueden se ipa i os el p ime o y algún o o del segundo noc u no, que
segu amen e ea i a ía el in e és y a ención del audi o io. De los 316
imp esos, 165 ienen al menos un illancico ipa i o, cuya es uc u a básica
es la de “in oducción + es ibillo/ esponsión + coplas”. No obs an e, sob e
es a base se pueden lee ó mulas más he e ogéneas, del ipo: “ omance/
endecha + es ibillo + coplas” (nos 650. , o 257.g), “es ibillo + asun o
+ coplas” (nº 577.e), “coplas + es ibillo + baile” (nº 595.a), “copla +
es ibillo + bailando po la jáca a” (nº 547.b), “in oducción + [pa lamen o
de un pe sonaje: gi ana, los elemen os, e c.] + coplas” (nos 277. , o 554.b),
“jugue illo + es ibillo + coplas” (nº 265.c), e c. E incluso llega a es uc u as
plu imemb es como: “in oducción + sac is án + Pascual + el alcalde +
esponsión” (516.h), “in oducción + es ibillo + onadilla + in oducción
+ onadilla + in oducción + onadilla...” (nº 233.d), “es ibillo + coplas +
segundo es ibillo + p osigue” (nº 250. ), “in oducción + áñese una gai a
+ es ibillo + coplas” (nº 205. ), “es ancia + es ibillo + es ancia + es ibillo
+ es ancia + es ibillo” (nº 151.a), e c.
Especial a ención me ecen un pa de illancicos de nues o co pus
donde apa ecen eci a i os combinados con las coplas y es ibillos. El
p ime o es el illancico que cie a los mai ines de Na idad de 1682 en
la Iglesia Colegial del Sal ado (nº 451.h). Su es uc u a “in oducción
+ es ibillo + ono + coplas en diálogo + elación en eci a i o” queda
enma cada po el sub í ulo “Comedia de neg os”. El segundo, pa a la
Na idad de 1693, no iene sub í ulo (nº 586. ), pe o su in oducción se
enca ga bien de p oyec a el ma co y la cla e in e p e a i a: “La mula y el
buey que siemp e / hazen al Niño g an ies a, / una comedia componen /
de e azos de comedia”. La es uc u a inal que adop a es “in oducción +
es ibillo + coplas + ocho eci a i os declamados po el Niño, la mula y el
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buey”. Ambos casos e lejan la cada ez mayo in luencia del ea o musical
i aliano de la segunda mi ad del Seiscien os, aho a ya no en comedias y
d amas palaciegos sino en piezas popula es de ea o b e e, p eludiando la
aclima ación o al de los eci a i os y a ias ope ís icos en suelo pa io du an e
el siglo XVIII (To en e, “Las secciones” 89-90). Es más, los dos illancicos
ci ados son de las más emp anas mues as de eci a i os en illancicos
españoles, no solamen e pues os en boca de pe sonajes ex anje os; eso si
no conside amos ex anje os a la mula, al buey y al Niño Jesús, cla o es á.
Animales, el Niño Jesús, neg os, sac is anes, alcaldes, cojos y ciegos,
pas o es, Pascual y Pascuala, Flasiquiyo y Flasiquiya, gallegos, izcaínos,
po ugueses... con igu an el eno me elenco de pe sonajes que da ida a es as
piezas pa ali ú gicas y pa a ea ales. No di ie e mucho de lo ya is o en o os
epe o ios peninsula es (G ego i), aunque cabe menciona la in luencia del
ac o local, exp esado en in e locu o es se illanos y en símbolos de la ciudad
pe soni icados. Cuando se apela a un audi o io se illano pa a que a ienda
al milag o di ino que se a a can a , siemp e es pa a hace le en ende la
necesidad de da limosnas pa a las ob as del emplo de la Iglesia del Sal ado ,
cuyos abajos de econs ucción no e mina on has a 1712. En e 1695
y 1700, es a llamada a la ca idad se as ea en muchos illancicos bajo un
ono las ime o, que aduce, po ejemplo, el peseb e como la desg acia de
no pode da en Se illa ni casa ni emplo al Niño ecién nacido:
Es ibillo
Si hoy a endéis, se illanos
al sag ado nacimien o
de Dios, en quien esplandece
del amo di ino el pode inmenso,
¿cómo no a endéis
a es e po alejo,
que en Belén ue casa
de Dios, y en Se illa
ni es casa ni es emplo?
[...]
Coplas
Si nació es e he moso Sol
pa a luz del Uni e so,
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Cip iano López Lo enzo
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