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COMUNICAR LA IDENTIDAD: EL PROCESO DE AUTOREPRESENTACIÓN DEL
COLECTIVO MIGRADO FEMENINO. UNA APROXIMACIÓN DES DE LA ANTROPOLOGÍA
VISUAL
So o Me ola, Joana
Depa amen o de Filología Ca alana i Comunicación de la Uni e si a de Lleida
[email p o ec ed]
Feixa Pàmpols, Ca les
Depa amen o de Geog a ía i Sociología de la Uni e si a de Lleida
[email p o ec ed]
RESUMEN:
Es a in es igación es udia las complejas dinámicas de c eación de iden idades en e las muje es
que i en en la diáspo a, en a izando no sólo las elaciones co idianas que se es ablecen en e
las comunidades locales y sus países de o igen, sino ambién la implicación que ienen las
ue zas locales como mo o es de cons ucción iden i a ia. Se a a de comp ende cómo se
negocia la iden idad en un con ex o mundial desigual, in e conec ado en e si y donde el Es ado-
nación ha dejado de ene el monopolio de la cons ucción de imágenes iden i a ia.
Pa a ello, analiza emos la c eación de un documen al pa icipa i o en el que in e ienen un g upo
de chicas de o igen di e so, ecinas de Lleida. Más que las cualidades o males del ilm, lo que
nos in e esa son los p ocesos de p oducción y ecepción de es e. Unos p ocesos que pe mi en
mos a que la iden idad se cons uye median e un p oceso comunica i o, echazando la noción
de au en icidad aplicada a una iden idad emenina y a una cul u a esencializada e inmu able,
anclada en su pasado y en su o igen, pa a pode mos a los g upos sociales como en idades
he e ogéneas, moldeables y en un p oceso de comunicación, cons ucción y negociación
cons an e.
PALABRAS CLAVE:
Inmig ación, diáspo a, géne o, iden idad y comunicación.
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INTRODUCCIÓN
Des de inales del segundo milenio, el ema mig a o io se ha con e ido en un enómeno eal y
de no poca impo ancia. No solo se ha con e ido en una ama ecu en e en los di e en es
campos de es udio que lo ocupan, sino que, además, ha adqui ido nue as o mas y complejas
dimensiones, an o po su plu alidad es uc u al, como po su dinamismo cambian e. Aún así, a
pesa de la e ilidad de ma e ial que dia iamen e se p oduce y de la abundan e a ención que se
le dedica, no son pocos los deba es, sob e odo hijos e hijas de los p incipales medios de
comunicación y de los discu sos polí icos, que acaban simpli icando y educiendo el hecho
mig a o io a una se ie de mi os p o agonizados po el impac o económico, po los posibles
p oblemas de con i encia social, po los d amas humani a ios y po los mi os de la delincuencia
y la insegu idad. Es e a amien o de la inmig ación como “mensaje a de la desg acia”, siguiendo
las palab as de Bauman, in luencia p o undamen e en la opinión pública y con ibuye a la
consolidación de una imagen es e eo ipada y al amen e es igma izada de es e colec i o.
Po o o lado, en nues a sociedad el géne o es, e iden emen e, uno de los ejes de o denación y
es uc u ación social, como ambién pueden se lo la edad o la e nicidad. Es necesa io, pues,
ene en cuen a que al hecho de se una pe sona mig ada, una muje ha de suma a su iden idad
o as ca ego ías que la excluyen po pa ida doble. Su ep esen ación en el imagina io social es á
a a esado po una imagen de la eminidad sexis a y and océn ica, ue emen e es e eo ipada,
ma cada po un cul o ex emo al cue po y una acen uación pe e sa de su sexualidad y de su
e o ismo exó ico. La muje , en los medios de comunicación, asume oles elacionados con la
belleza y el hoga , así como con la sumisión y la docilidad. La muje inmig ada es, además,
sexualizada y e o izada.
Así, la cons ucción social de la imagen de la al e idad es igma izada (muje , jo en e inmig an e)
queda gene almen e bajo la esponsabilidad de juicios que no pe enecen a sus p o agonis as.
Son, a menudo, los discu sos polí icos, el mundo pe iodís ico o los y las p o esionales del ámbi o
social, po pone an solo algunos ejemplos, quienes de en an la au o idad y el consen imien o
pa a habla de ello. Ex i pamos así la posibilidad que sean las p opias muje es la que nos
expliquen su his o ia. Pocas son las mani es aciones, al menos las que llegan a manos del g an
público, que dan oz a aquellas muje es que han expe imen ado en p ime a pe sona el p oceso
mig a o io. Según Claudia Pedone (2001), po ejemplo, los medios de comunicación es án llenos
de mani es aciones que ela an si uaciones e e idas a las pe sonas mig adas, pe o ninguna de
ellas escucha sus oces: su imagen no les co esponde.
Pa a de ol e les pa e de su iden idad, pe o sin ol ida ampoco nues a pa e de
esponsabilidad en ella, es a in es igación se p opone el análisis del p oceso de c eación de un
ideo documen al pa icipa i o en el que un g upo de jó enes mig adas y ecinas de la ciudad de
Lleida puedan na a sus expe iencias, explica quiénes son, cómo se en y cómo quie en se
is as, pa a e ela nos, en de ini i a, su p opia ep esen ación.
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Quién dicen que son? Po qué lo dicen? Y qué es lo que no dicen? Po qué no lo hacen? Lo que
se p e ende es en ende cuáles son los p ocesos de au o ep esen ación de un colec i o de
jó enes. Se a a no sólo de busca nue as o mas de pa icipación y de omen a la implicación
de las pe sonas mig adas en la sociedad de acogida, sino ambién de e las como suje os
ac i os, lejos de la esencialización a la que a menudo se las elega a a és de los análisis
es adís icos o de los discu sos que apa ecen en los p incipales medios de comunicación.
EL POR QUÉ DE LA INVESTIGACIÓN Y DE SU METODOLOGÍA
A pesa de la p omoción de imágenes al amen e es e eo ipadas y as el an asma de es e
supues o “pánico en el imagina io social”, apa ece una “p esencia igno ada”: la de miles de
jó enes que, a lo la go de la úl ima década, han llegado al Es ado español p o enien es de
países dispa es. Miles de jó enes exiliadas de sus casas en uno de los momen os más di íciles
de su ida (la siemp e di ícil ansición a la ida adul a) y con on adas a un país que no conocen
y que, a menudo, no han escogido, a unos adul os a los que ya no ecue dan (mad es
sob eocupadas, pad es ausen es, p o eso es y asis en es sociales y ecinos y ecinas con
miedo) y a una si uación de inde inición ju ídica e ins i ucional (Feixa, 2010).
F en e a es a si uación y, sob e odo, delan e de una se ie de con lic os753 acon ecidos en la
ciudad de Lleida, la Concejalía de Ju en ud decidió apos a ue e po un p og ama educa i o
iniciado el año 2007 y llamado Hip Hop In e cul u al, en el cual el ocio y el espacio público se
con ie en en una po en e he amien a de in e ención socioeduca i a. Uno de los i ine a ios de
es e p oyec o con emplaba la c eación de un alle de c eación a ís ica audio isual en el que
aquellos y aquellas jó enes que así lo desea an pod ían pa icipa , de o ma abie a y o almen e
g a ui a, en un alle de ideo: o bien co ome ajes o bien documen ales.
En un p incipio, a dicho p oyec o se insc ibie on un o al de cinco g upos de jó enes de la ciudad.
De o ma pa alela, los es educado es del p oyec o Hip Hop In e cul u al plan ea on a sus chicos
y chicas la posibilidad de oma pa ido en es e alle y, inalmen e, ue on es los colec i os que
se suma on a él: un g upo de chicos de o igen dominicano, o o g upo de chicas de di e en es
nacionalidades y un g upo de jó enes a icanos. Así, el cómpu o inal eunió ocho g upos de
753 A inales de ene o del año pasado, dos pa ullas de los Mossos d’Esquad a en a on en las dependencias de la
Concejalía de Ju en ud del Ayun amien o de Lleida pa a de ene algunos jó enes dominicanos (dos de ellos
miemb os ac i os de uno de los documen ales abajados en el ma co de la in es igación), acusados p esun amen e
de desó denes públicos, daños ma e iales y iolencia u bana. Los medios de comunicación locales ápidamen e se
hicie on eco de la no icia, elacionando di ec amen e a es os jó enes con la p esencia de bandas la inas en la
ciudad. En e o os i ula es, el Dia i Seg e des acaba, po ejemplo: “Los Mossos de Esquad a in es igan los ocho
de enidos o man pa e de una banda la ina o si se a a de un al e cado aislado” (El Seg e, 20/01/2011). El pie de
o o de la no icia (“An eceden e. En el Clo de les G ano es se egis ó una umul uosa pelea en e jó enes la inos el
mayo del 2008”) inculaba es os hechos con unos con lic os que u ie on luga el 2008 ambién en la ciudad,
cuando algunos chicos y chicas p o agoniza on unos en en amien os en di e en es emplazamien os del espacio
público. Aunque las peleas, según pa ece, in oluc a on a jó enes de dis in a p ocedencia, és as ue on
in e p e adas (o a ez) como dispu as en e jó enes inmig an es, miemb os de bandas la inas.
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chicos y chicas le idanos con ganas de pa icipa en la c eación de un mon aje audio isual. La
emá ica e a o almen e lib e y el epa imien o de los g upos y los moni o es quedó de la
siguien e mane a:
FICCION
GRUPO TEMA MONITOR/A
1 Co ome aje de miedo Òsca
2 Las d oguas Òsca
3 Má e Sal a o is Òsca
DOCUMENTAL
GRUPO TEMA MONITOR/A
4 El cen o de Lleida Òsca
5 Los sin echo Òsca
6 La T ibu Ve de Aida / Joana
7 Black Diamonds Aida / Joana
8 Somos lo que i imos Aida / Joana
Lo que nos llamó la a ención y se con i ió jus amen e en el pun o de in lexión que no es imuló a
escoge es a emá ica como eje e eb ado de es a in es igación ue p ecisamen e el asun o
que ocupa cada p oyec o documen al. En es e sen ido, cabe eco da que el ema e a o almen e
lib e y, po lo an o, e an los p opios jó enes los enca gados de escoge cuál se ía el hilo
conduc o de su p oyec o. Así, de los ocho g upos pa icipan es en el alle , sólo es de ellos,
casualmen e de o igen inmig an e, pidie on un p oyec o audio isual con una emá ica
au o ep esen a i a: que ían habla sob e si mismos.
Son los siguien es:
- A pesa de se un concep o di ícil de de ini , “La T ibu Ve de” es el nomb e que un g upo
de jó enes dominicanos ha pues o a su colec i o de música y baile. El é mino ambién
ep esen a una o ma eu emís ica de e e i -se a los T ini a ios, una banda la ina de
o igen dominicano con p esencia en la ciudad de Lleida.
- Las “Black Diamonds”, po o o lado, son un conjun o de chicas de dis in as
nacionalidades (dominicana, ca alana, b asileña, se bia, mon eg ina, e c), que se eúnen
en o no al so ball (un depo e muy pa ecido al baseball y de o igen dominicano). A
pesa de ene elación (de amis ad y, sob e odo, de ca ác e sen imen al) con los
T ini a ios, es e g upo no se puede inclui , a p io i, como pa e in eg an e de una banda
la ina (al menos a ni el colec i o).
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- Finalmen e, “Somos lo que i imos” es el nomb e que un g upo de jó enes a icanos ha
pues o a su p oyec o de c eación audio isual. Quie en na a , a a és de 4 his o ias
conc e as, qué ep esen a pa a ellos el p oceso mig a o io y, sob e odo, es ablece un
diálogo con Á ica, a a és del cual explica cuáles son las condiciones de ida en el
país de des ino.
¿Po qué es jus amen e el colec i o de jó enes de o igen ex anje o el único que sien e la
necesidad de explica quién es? ¿Qué les conduce a hace un documen al sob e ellos mismos?
¿Po qué son sólo los jó enes au óc onos los que escogen hace un p oyec o an lejano a ellos
como el de una pe secución au omo ilís ica en una ca e e a secunda ia? ¿Po qué los jó enes
au óc onos no se plan ean la posibilidad de hace una película en la que expliquen quién son y
qué hacen? Es simple casualidad o la excepción esponde, como sospechamos, a cues iones de
ca ác e sociológico? Nos decan amos, e iden emen e, po es a úl ima opción.
En consecuencia, po una cues ión de p oximidad y de in e és in elec ual y p o esional po
conoce el p oceso de au o ep esen ación del colec i o inmig an e, decidimos, de o ma
conjun a, que se íamos noso as quienes nos enca ga íamos de conduci la c eación del
p oyec o audio isual de es os es g upos en pa icula .
Aho a bien, pese a habe abajado los es p oyec os de o ma conjun a y con in ensidad,
cen a emos en es a ocasión los es ue zos en na a las expe iencias ecogidas du an e la
c eación del documen al del g upo de chicas, las “Black Diamonds”. Conside amos el géne o
como una ca ego ía elacional, que se cons uye en el con ex o de las elaciones en e muje es y
homb es como miemb os ac i os de un g upo social (Be ga, 2006) y, po lo an o, en endemos
que es undamen al dedica un capí ulo especí ico, una mi ada a en a, a las elaciones de géne o
en e los y las jó enes de Lleida.
También debemos de ene en cuen a que un p oyec o de es as ca ac e ís icas sólo podía se
ap ehendido a a és de una ap oximación me odológica de ipo es ic amen e cuali a i o. Pa a ob ene
un conocimien o empí icamen e undamen ado en el complejo p oceso que se p e endía abaja ,
debíamos ap oxima nos lo más posible a la expe iencia, an o en las p opias chicas p o agonis as (las
jó enes inmig adas, esiden es en la ciudad de Lleida), como de los suje os que les acompañan a lo la go
del p oceso (los y las p o esionales que abajan conjun amen e en el p oyec o).
De ese modo la ecogida de da os que ha pe mi ido dibuja es e p oyec o ha sido u o de un p oceso de
hib idación en e aquellas écnicas que son pa imonio adicional de la ciencia an opológica y o as de
ca ác e más inno ado , que de i an de la in oducción de la imagen y de una cáma a ílmica en el
p oceso de abajo de campo. Nos si uamos, así pues, del lado de la pe spec i a de Banks, quien in oca
a a o de la he e ogeneidad de los da os u ilizados en cualquie p oceso de in es igación, donde la
explo ación isual se hab ía de e como una écnica me odológica más en e muchas o as (2010: 23).
Po lo an o, en cuan o a los mé odos adicionales de ecogida de in o mación, los esul ados de es e
abajo son el u o de la aplicación de di e sas écnicas e nog á icas como la obse ación pa icipa i a,
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las en e is as en p o undidad y los g upos de discusión. Aho a bien, el uso de es as écnicas, habi uales
en cualquie p oyec o de in es igación an opológica, se han is o modi icadas po la in oducción de una
cáma a ílmica en el p oceso de ecogida de in o mación. La imagen, pues, ha ep esen ado una uen e
impo an e de abajo, acili ando ampliamen e la en ada en el campo y si iéndonos de ínculo en e
noso os y nues as in o man es.
De la g an can idad de elemen os, momen os, si uaciones y emplazamien os obje i amen e
o og a iables, de la inago able a iedad de posibilidades que pueden cap u a se con una cáma a
ílmica, los g upos humanos, o ganizados en sociedad, an solo o og a iamos un aspec o bien
educido: aquello que según Bou dieu es á socialmen e p ede inido (1979: 61). Así, la o og a ía
no queda suje a, en ningún momen o, al aza de la an asía indi idual, sino que se subo dina a la
p ác ica colec i a y, po an o, exp esa, apa e de las in enciones explíci as de quien ha hecho la
ilmación, el sis ema de los esquemas de pe cepción, de pensamien o y de ap eciación común
de odo el g upo (Bou dieu, 1979).
Al se p o agonis a de una o og a ía la gen e ac úa e ó icamen e y cons uye, en consecuencia,
su p opia imagen, o eciendo al espec ado o a la espec ado a una e ien e in e esada y pa cial
de ella misma. Desde un pun o de is a es ic amen e eó ico, el econocimien o de los signos
insc i os en la o og a ía, desde los más ob ios has a los más so is icados, depende
exclusi amen e del conocimien o del con ex o cul u al y social en el que és e se ha p oducido, en
el que iene sen ido, al que se di ige y al cual con ibuye a con igu a . Así pues, la o og a ía no
solamen e esul a un simple e lejo del mundo eal, sino ambién una composición en la que se
insc iben alo es sociocul u ales. Es, po an o, un obje o e nog a iable.
En es e sen ido, y eniendo en cuan a la ma e ia que nos ocupa, no podemos deja de
p egun a nos qué es lo que se esconde de ás de las imágenes que, a a és del p oceso de
odaje, es as jó enes han escogido o ece nos. ¿Cuáles son los lei mo i s que apa ecen en
odos sus ela os? ¿Qué nos e ela la pues a en escena?
A g andes asgos, de su análisis apa ece una línea cla a de in es igación: las complejas
dinámicas c eado as de nue as iden idades ju eniles su gidas, po un lado, de la c eación de
ue es comunidades de iguales, con sen imien os y c eencias compa idas, y, po o o lado, la
apa ición de una elación cons an e, an o de ca ác e simbólico como ma e ial, en e el país de
des ino (el Aquí) y el país de o igen (el Allí). Una elación que nace a a és del impac o de su
p oceso mig a o io, de las conexiones ansnacionales. Una elación que se cons uye en un ac o
de comunicación.
LA IDENTIDAD EN DIASPORA: UN ACTO DE COMUNICACION, UN CRUCE DE MIRADAS
El abajo de campo, como e emos, demues a cómo es as jó enes e ec úan un ac o de
comunicación con el in e locu o p opues o: la ins i ución. Pe cómo?
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En un p oceso de diálogo in e cul u al, la ci culación de los mensajes que luc úa en e los
di e en es colec i os se ha dibujado casi siemp e en o ma de monólogo y con una ayec o ia de
ca ác e unidi eccional. T adicionalmen e, se ha hablado de, nunca se ha hablado con. La
di ección e a uní oca: del supe io hacia el in e io , del pode oso al débil (Nobleza, 1993: 1). En
el eje cicio de comunicación que se p esen a en es e abajo se le da la uel a (o cuando menos
se le in en a da la uel a) la unidi eccionalidad del in e cambio comunica i o de ca ác e cul u al,
in en ando es ablece un diálogo en e dos polos: en es e caso, a a és de la ealización del ilm
documen al, es el colec i o inmig an e el p oduc o del mensaje y el es o, su ecep o .
Plan eado de esa mane a, el p oceso de au o ep esen ación iden i a ia (el p oceso de exposición
y desc ipción del p opio yo) es, e iden emen e, un ac o de comunicación, en endido és e como
aquel p oceso que pe mi e ansmi i mensajes y compa i signi icados median e los símbolos
(Nobleza, 1993: 6), y sólo puede mani es a se, en consecuencia, a pa i de la cons ucción de
una elación social. Una elación que se c ea a a és de un ínculo en e dos g upos sociales
di e enciados, los cuales se unen a a és de una co espondencia comunica i a. El p oceso de
au o ep esen ación es, en de ini i a, un ac o de comunicación en oda egla: un diálogo que,
pese a no ene el o ma o habi ual de una con e sación con encional, sí que in eg a la o alidad
de sus elemen os: el emiso (los jó enes), el ecep o (el público) y el mensaje.
Aho a bien, hay que ene en cuen a que, según Pie e Bou dieu (2001), no odo ac o
comunica i o iene el mismo alo ni se es uc u a de la misma mane a. Es a depende á del
“me cado lingüís ico” en el que se encuen en inme sos sus pa icipan es. El alo , el pode
pe o ma i o del lenguaje y una co ec a in e p e ación, no emana del in e io del p opio ac o de
habla (de su g ama icalidad) ni de la pe cepción subje i a de los in eg an es en la con e sación,
sino que nace del ex e io , de las dinámicas sociales que en uel en an o la co espondencia
comunica i a como los suje os que pa icipan en ella. Es deci , el éxi o o el acaso de odo ac o
comunica i o depende exclusi amen e del en amado de las elaciones obje i as en las que los
hablan es se encuen an inme sos:
Una compe encia su icien e pa a p oduci ases suscep ibles de se comp endidas puede se del
odo insu icien e pa a p oduci ases suscep ibles de se escuchadas, ases p opias pa a se
econocidas como opo unas, de odas las si uaciones en las que se hable. Una ez más, la
acep abilidad social no se educe en es e caso únicamen e a la g ama icalidad. De hecho, los
locu o es desp o is os de la compe encia legí ima quedan excluidos de los uni e sos sociales en
que es a se e ige o bien quedan condenados al silencio. Lo ex año no es (...) la capacidad de
habla (...) sino la compe encia necesa ia pa a habla la lengua legí ima, una compe encia que, al
depende del pa imonio social, exp esa las dis inciones sociales, en una palab a, en la lógica de
la p opia dis inción (Bou dieu, 2001: 29).
Así, al como señala Bou dieu, de la misma mane a que ocu e en una comunicación
in e pe sonal, el éxi o (la dis ancia que sepa a la acción de sen i y la acción de escucha y
en ende ) del in e cambio comunica i o de ca ác e colec i o, esponde a un ace camien o de los
ma cos de e e encia de cada uno de los g upos pa icipan es. Los componen es de un
encuen o comunica i o in e ac úan apoyándose en supues os cul u ales p opios, los cuales
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ac úan como pan allas pe cep i as de los mensajes que se in e cambian (la o ma en que se
in e p e a un mensaje a ia según la cul u a de la pe sona y la expe iencia indi idual, así como
según el con ex o de la comunicación y la si uación en que es a se es ablece). Po ello, pa a
consegui una ela i a e icacia en el p oceso comunica i o, se necesi a una cie a amilia idad de
los pa icipan es con los an eceden es del in e locu o , las pe cepciones de las di e encias que
los sepa an y la ecip ocidad del p opósi o comunica i o. “Es a pe spec i a”, asegu a Nobleza,
“conside a la comunicación como una expe iencia 'compa ida', en luga de como un ac o
indi idual con ejecu an es indi iduales. Conside a el p oceso na u al de comunicación y
demues a que la di e encia cul u a es la ma iz de la comunicación” (1993: 5).
Es debido a ello que la e icacia comunica i a del documen al p opues o en es e alle se basa en
una expe iencia compa ida o en una ap oximación a los e e en es cul u ales en e aquellos
g upos que pa icipan en el encuen o: el de los jó enes y el de la ins i ución. Veamos cómo
ocu e.
La con adicción en e la iden idad i ida y la iden i icación ex e na
La iden idad no o ma pa e de noso os mismos como si se a a a de una adsc ipción di ec a y
au omá ica a nues o se . No poseemos ni unos a ibu os ya dados ni ampoco un ca álogo de
singula idades p e iamen e o o gadas. Nada p ede e minado a lo que a e a nos pa a en ende
qué, quién y cómo somos. Po el con a io (ya lo decía Simone de Beau oi ): no somos sino que
nos hacemos. Nues o “yo” (o nues o “noso os”, en es e caso) se cons uye. Pe o, ¿cómo lo
hace?
La hipó esis de pa ida de es a búsqueda en endía la iden idad como aquel p oceso dinámico
que se cons uye median e las expe iencias, las memo ias y las i encias de oda una ida.
En endía que la iden idad e a, en de ini i a, lo que Te adas llama “iden idad i ida” (2004: 64):
un iden idad pa icula que se cons uye subje i amen e y que nace de la misma expe iencia de
i i . Y es p ecisamen e po eso po lo que la iden idad se complica y se agmen a: el p oceso
de i i ambién lo hace.
La necesidad de compa i es a iden idad i ida, de in e cambia socialmen e nues os
ecue dos, c ea, po o a pa e, una “iden idad cul u al” (2004: 64), cons uida a a és de la
amalgama de es as expe iencias i idas de o ma subje i a. Así pues, hay una pa e de la
iden idad que, e iden emen e se cons uye median e una expe iencia indi idual que se
ans o ma en colec i a si, y sólo si, exis en e e en es coinciden es y na a i as comunes con las
que pode iden i ica nos los unos con los o os.
Has a aquí, nues as suposiciones encajaban sin demasiados p oblemas con las ca ego ías de
“iden idad i ida” e “iden idad cul u al” que nos p oponía Ignasi Te adas. Aho a bien, el con lic o
comenzó a apa ece (siemp e lo hace) cuando, en medio del abajo de campo, no amos la
p esencia de una e ce a ca ego ía que, pese a no habe sido iden i icada con an elación,
alcanzaba una ele ancia impo an e en el p oceso de cons ucción de la iden idad de las
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jó enes con las que es ábamos abajando. Se a aba de una mi ada ex e na. Una mi ada que
in e ac uaba con su subje i idad y que, en consecuencia, o maba pa e de su p oceso de
cons ucción iden i a ia. Nos e e imos, e iden emen e, a la mi ada de la ins i ución y a nues a
p opia mi ada como enca gadas del alle y an opólogas. Es as chicas son quienes son, en e
o as cosas, po que noso os las emos como las emos. Y es que nues a o ma de
ca ego iza las (como muje es y como inmig an es) se con ie e en un e e en e impo an e en su
p oceso de cons ucción iden i a ia. E a, p ecisamen e, la ma e ialización del ac o de
comunicación.
En es e sen ido Ignasi Te adas con inua o eciéndonos los ins umen os pa a in e p e a es e
so p esi o cambio de umbo. El au o habla de una es a egia que se p esen a como opues a a
la iden idad i ida: “la iden i icación”. La iden i icación, asegu a Te adas, se aleja de la
expe iencia y hace una “con e sión abs ac a de una memo ia de ida en un signo de
pe enencia o de es igma polí ico” (2004: 64). Y eso es p ecisamen e lo que hacía nues a
mi ada: con e ía la expe iencia i ida de las jó enes en una ca ego ía abs ac a, en una
condición ex e na que les asigna e ique as, en un ac o clasi ica o io ealizado ue a de la ida.
Lo que se dice de ellas a ec a di ec amen e a su cons ucción iden i a ia. La p egun a que enía
a con inuación e a indispensable pa a pode en ende aquello que las chicas que ían deci nos:
¿cómo a ec a es a iden i icación a la iden idad i ida de las jó enes? ¿Cuáles son los e e en es
comunes que hacen que el ac o de comunicación que une a las chicas con las y los educado es
sea un éxi o? ¿Cuáles son los elemen os que compa en?
Pa a da le mayo cohe encia, analiza emos p ime o las palab as que las pe sonas que abajan
en el Ayun amien o p oyec an sob e el colec i o de jó enes inmig an es y como es as esponden
a la in e pelación de la p opia ins i ución.
Es a egias discu si as de cons ucción de la al e idad: la pe spec i a de la ins i ución
A pesa de la in ini a di e sidad de las pe sonas conc e as que p o agonizan los mo imien os
mig a o ios, la cada ez mayo abundan e p esencia de habi an es ex anje os en suelo
au óc ono a con ecuencia acompañada de la exis encia de un amplio abanico de imágenes
gené icas que, en de imen o de la complejidad de los enómenos sociales y en o ma de
pe cepciones, p ejuicios o es e eo ipos, dibujan a nue os ecinos y ecinas como un colec i o
homogéneo y uni o me, con ca ac e ís icas especialmen e ancladas en su e nia, en su eligión o
en su país de o igen.
La con i encia en e los di e en es colec i os que habi an la ciudad se basa, p ecisamen e, en
es e conjun o de pe cepciones y ac i udes en o no a las iden idades cul u ales. Así pues, la
cons ucción de las iden idades no se puede en ende sin la pe cepción de las al e idades, sin su
iden i icación (Te adas, 2004). Es a puede comenza con ca ego izaciones pu amen e
eno ípicas, no disc imina o ias sino clasi ica o ias, y acaba con ca ego izaciones é nicas o
cul u ales (“noso os no somos an ca iñosos”) (Feixa, 2010 -sin publica -).
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explicación a es e sen imien o de comunidad es que es as chicas, una ez que han llegado al
país de des ino, buscan un luga en el que iden i ica se y lo encuen an, e iden emen e, en e su
g upo de iguales, con los que cons uyen unas elaciones de ue e amis ad y coope ación. La
endencia es a e ugia se en el g upo del mismo o igen, con el que han compa ido geog a ías,
mi ologías y biog a ías (Feixa, 2010). El cí culo, pues, se cie a hacia aden o. Se alejan po ese
camino de una supues a iden idad indi idualizada, en la cual la cons ucción del yo depende,
casi de o ma exclusi a, de uno mismo: las jó enes se adhie en a una iden idad de ca ác e
colec i o y comuni a io. Una iden idad que ac úa como una “solución simbólica” a los p oblemas
iden i a ios de i ados del p oceso mig a o io. Son los in en os de ecupe a la cohesión pe dida.
En segundo luga , ambién hay que señala que, en el abajo de diseño del guión documen al,
es as chicas escogen su condición diaspó ica como bande a: la ma ca que jus amen e ambién
des acan los discu sos ins i ucionales. Al llega al país de des ino, ellas comenza on a se
conside adas como “di e en es”, “las o as”, “las la inas”, “ex anje as” y/o “neg as”. Ellas mismas,
pues, asumen la di e enciación y se ap opian de ella.
Lo que se obse a es que, en de ini i a, de la in ini ud de posibilidades a escoge , es as chicas
escogen la expe iencia compa ida del p oceso mig a o io como aquel elemen o que de ine su
iden idad: es su ca a de p esen ación.
En sus países de o igen, es as jó enes no enían la necesidad de ex e io iza sus signos
diac í icos, pe o al llega al país de des ino se hacen conscien es de que los o os las a an
di e en e y, po an o, edescub en su o igen. An e es e hecho, op an po e o za los elemen os
que po encian su iden idad p imo dial ( is iéndose de ape as o poniéndose el pañuelo) o la
echazan, in isibilizando los signos que las iden i ican con la al e idad ( is iéndose de eu opeas o
di uminando su pa ia). Con ecuencia, es as jó enes usan an o la es imen a como el depo e
(el so ball) y la música (el ap, la salsa, el me engue o el eggae on) con al de iden i ica su
unión y su condición an o como pa a explica al es o de mundo quiénes son y cómo quie en se
is as. Se a a de mani es aciones que se iden i ican cla amen e con sus países de o igen,
conside ándolas exp esamen e, como decíamos, sus signos diac í icos.
Racial Fu y, Illegal Connec ion o Family Connec ion son sólo algunos de los nomb es que es as
jó enes (jun amen e con los chicos) ponen a sus bandas de música. Se a a de designaciones
di ec amen e apela i as a su condición de ex anje os y a su iden idad diaspó ica. El é mino
Racial, po ejemplo, hace e e encia a unas supues as ca ac e ís icas gené icas di e enciales
espec o a la sociedad de acogida, el é mino Illegal apela a una si uación de i egula idad y
limina iedad ju ídica con la que con ecuencia han de con i i muchos de es os jó enes y,
en los indi iduos que las expe imen an, ue es sen imien os de insegu idad y ansiedad. Una de las es a egias que
se c ea pa a eludi es a angus ia esponde, como emos a a és de la expe iencia de es as jó enes, a la adhesión
a una iden idad ma cadamen e colec i a (de ca ác e é nico, aunque ambién gene acional y de géne o, en es e
caso) que les de uel e un sen imien o de pe enencia pe dido en el p oceso mig a o io.
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inalmen e, el é mino Family o Connnexion son o mas que se usan pa a exp esa una unidad
diaspó ica que gene a una nue a iden idad supe ando el g upo cul u al o nacional de o igen.
Po o o lado es in e esan e señala una e ce a es a egia de ep esen ación cap ada du an e el
odaje del ilm. Si la ins i ución, como ya hemos is o, dibujaba es as jó enes de o igen
inmig an e a a és de sus iden i icaciones, aho a se án ellas quienes c ea án es a egias
discu si as pa a posiciona se en con a, espondiendo así a su p opia iden i icación,
in e io izando es as imágenes que las ca ego izan como po encialmen e pelig osas,
p o agonis as de la exclusión social o simplemen e como di e en es: como las o as.
El mo i o cen al que engloba el guión de su documen al no es o o que el de lib a se del es igma
que saben que les acompaña casi siemp e que una mi ada ex e na las supe isa y las
inspecciona. El obje i o, pues, es e e i es os discu sos y sus iden i icaciones: “Hacemos es o
po cómo nos a an” o “Que emos enseña a odo el mundo que no somos niñas malas, ambién
somos niñas buenas”, asegu an como espues a a la p egun a de po qué han que ido pa icipa
en es e p oyec o de c eación audio isual.
De hecho, pa a ellas, mos a nos a a és del odaje del documen al su día a día les si e pa a
lib a se de una se ie de es igmas cons uidos a a és de las oposiciones que inculan la
inmig ación con los a ibu os más nega i izado es de su co idianeidad.
Ocupación de espacio público e sus espacio p i ado.
Ocio y pa o e sus abajo y obligaciones.
Fal a de ecu sos e sus iqueza.
A a és de sus na aciones, es as jó enes in en an dilui es a cons ucción dico ómica
mos ando el uso que hacen de los uni e sos adicionalmen e inculados no sólo al país de
des ino, sino ambién a la no malidad, a la esponsabilidad y a la no-es igma ización po
cues iones é nicas. Du an e el p oceso de edacción del guión documen al, muchas de es as
chicas se mos aban cie amen e p eocupadas po la olun ad de ompe con el es igma: “No
somos unos mons uos”. La opción que se encon ó pa a des incula el colec i o de los
imagina ios nega i os que luc úan en e los discu sos de la mayo ía au óc ona, ue la de mos a
su co idianeidad más inmedia a: la casa, la escuela, sus obligaciones, la amilia, e c. Así, du an e
el odaje ellas nos mues an, conscien emen e, sus espacios p i ados (des inculándose así de
los idea ios de un uso in ensi o y ue emen e e i o ial del espacio público), sus obligaciones
más inmedia as (mos ando su ca a más esponsable), y di e sas si uaciones de pob eza y de
exclusión po pa e de la población au óc ona (desligándose así el ínculo en e exclusión e
inmig ación). Así pues, el Aquí ambién se hace p esen e a a és de su co idianeidad.
Descub imos su día a día a a és de su escola ización, sus edes de amis ad y de sociabilidad,
de la pa icipación en ac i idades bien di e sas. Descub imos sus casas, su amilia y su in e io .
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Es as chicas, en de ini i a, usa án el documen al pa a es ablece un diálogo implíci o con la
p opia ins i ución, en conc e o, y con la sociedad en gene al: han in e io izado el lenguaje de la
exclusión y hablan, en de ini i a, a a és suyo.
CONCLUSIONES
El p oceso de c eación de un guión documen al nos ha pe mi ido en ende las múl iples ca as
que nos o ece la iden idad. Una iden idad que, lejos de se c is alina i inmanen e, anclada en
una comunidad dada e impasible a los cambios que la en uel en, esponde a un cla o p oceso
de ab icación y adap ación a su con ex o pa icula .
Es as chicas, a a és de la c eación de un p oyec o documen al, han iniciado un p oceso de
comunicación y de negociación de su iden idad con un in e locu o de e minado, en es e caso
con la Concejalía de Ju en ud del Ayun amien o de Lleida. Po un lado, aquella mi ada ex e na
que las ca alogaba como di e en e hace que es as jó enes in eg en la di e encia y se sien an
como al. Aho a y aquí, ellas son conscien es de su al e idad: aquí ellas son, e iden emen e, las
o as. Po o o lado, no es que es as chicas sean solo aquello que nos quie en mos a . Son
mucho más, po supues o. Son una iden idad i ida, son oda una ida. Pe o es que aho a les
in e esa mucho más mos a solo lo que ellas han decidido que e mos a . La iden idad es, po
lo an o, un p oceso dialógico que se cons uye siemp e en elación a o o, a un momen o i a un
mo i o: la iden idad es, en de ini i a, siemp e dinámica y negociado a.
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