HID 43 (2016) 71-98ISSN: 0210-7716 ISSN-e: 2253-8291
h p://dx.doi.o g/10.12795/hid.2016.i43.03
CRISTIANOS NUEVOS PORTUGUESES EN ÉCIJA:
INTEGRACIÓN Y DIFICULTADES
(FINALES SIGLO XVI - COMIENZOS SIGLO XVII)1
PORTUGUESE NEW CHRISTIANS IN ÉCIJA: INTEGRATION AND
DIFFICULTIES (LATE 16TH - EARLY 17TH CENTURIES)
Ma cos Ra ael Cañas Pelayo
Uni e sidad de Có doba
[email p o ec ed]
Resumen: Du an e el año de 1597, la ciudad de Có doba celeb ó un Au o de
Fe con una g an p esencia de eos po ugueses. Si bien hubo condenados aislados
y sin conexiones con el es o de p ocesados, encon amos a ios casos de amilias
lusi anas (po ejemplo, el linaje de los And ada) poseedo as de ue es ínculos de
pa en esco y económicos den o de los condenados po el T ibunal Inquisi o ial.
G upos que adqui ie on p opiedades, ca gos municipales p eeminen es (como
ju ados o esc ibanos públicos) y iqueza que les con i ie on en in eg an es del
pode local. Sus es a egias ma imoniales combina on una endogamia consanguí-
nea, que e o zaba sus ínculos de pa en esco, con uniones conyugales des inadas
a enlaza con amilias as igi anas, p o agonizando un g adual p oceso de asimila-
ción y un des acado ascenso social.
El signi ica i o núme o de c is ianos nue os que encon amos en es a comu-
nidad nos e ela una llegada a Cas illa an e io a la que adicionalmen e se había
pensado, jun o a una in eg ación que se e a ec ada, bajo el p oblema eligioso,
po con lic os de ipo é nico y social.
Palab as Cla e: And ada; Au o de Fe; Inquisición; Écija; ascenso social
Abs ac : Du ing 1597, an “Au o de Fe” [Public penance o he e ics by
he Inquisi ion in Spain and Po ugal] was celeb a ed in he ci y o Có doba, wi h
conside able p esence o Po uguese peni en s. While he e we e some isola ed
p isone s, un ela ed o he es o he accused, i is possible o ind some examples
1. Ab e ia u as u ilizadas: AGAS = A chi o Gene al A zobispado de Se illa; AGS = A chi o
Gene al de Simancas; AHN = A chi o His ó ico Nacional; AHPCo = A chi o His ó ico P o incial
Có doba; ANTT = A qui o Nacional de To e do Tombo; APG = A chi o P o ocolos G anada. Es e
abajo se insc ibe en el ma co del P oyec o de In es igación Nobles judeocon e sos (II). La p oyec-
ción pa imonial de las éli es judeocon e sas andaluzas (ss. XV-XVII) (HAR2015-68577), inanciado
po el Minis e io de Economía y Compe i i idad.
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o Lusi anian amilies ( o ins ance, he And adas lineage) ha ing s ong social
and economic ies among he p osecu ed by he Holy O ice.
These g oups had acqui ed p ope ies, p ominen magis acies (such as ju o s
o public no a ies) and weal h, which made hem membe s o he local powe
o he ci y. Thei ma iage s a egies combined an inb eeding ha s eng hened
hei ies o kindship wi h ma i al unions des ined o connec p ominen “as igi a-
nas” amilies, s a ing a g adual p ocess o assimila ion and a no o ious eminen
upwa d mobili y.
The signi ican numbe o Po uguese New Ch is ians ound in his communi y
e eals an a i al o his social g oup o Cas illa ea lie o wha i has been adi-
ionally hough , as well as an in eg a ion a ec ed, unde he eligious p oblem, by
e hnic and social con lic s.
Keywo ds: And ada; Au o de Fe; endogamy; Écija; upwa d mobili y.
In oducción
La Plaza de la Co ede a se había engalanado con la a qui ec u a ap opiada
pa a la ocasión, an g andilocuen e como e íme a. Aquel ma es, día 25 de ma zo
de 1597, se iba a celeb a una p ocesión que simbolizaba el pode de la ins i ución
del San o O icio de Có doba, donde las íc imas condenadas des ilaban an e los
ojos del es o de la sociedad: el Au o de Fe2.
Un ce emonial en el que in aman es sambeni os, elas de peni en es y, en los
peo es casos, las llamas de la hogue a, agua daban a quienes has a hacía poco ha-
bían sido unos ecinos más (me cade es, c iados, lab ado es e, incluso, miemb os
del cabildo municipal) y aho a po aban la mancha que salpica ía a sus descen-
dien es.
En e los encausados, exis ía una no able p esencia de pe sonajes de o igen
po ugués, en su g an mayo ía p o enien es de Écija. A lo la go de las elaciones
de causas, se habían ecogido denuncias con a miemb os de la comunidad de
c is ianos nue os po ugueses que se habían es ablecido en el dis i o as igi ano.
Conc e amen e, el linaje de los And ada3, uno de los más des acados den o del
g upo po su pode económico y posesión de ca gos públicos4, se había is o muy
a ec ado.
Pese a la ue e in luencia que es e colec i o llegó a ene en la ciudad de Écija,
es mucho lo que desconocemos ace ca de su e dade a posición social, los mo-
i os de su llegada y qué alianzas conyugales es ablecie on en e i o io andaluz.
A o unadamen e, como obse a emos con de alle en el siguien e apa ado, dis-
ponemos de una se ie de uen es de g an alo que nos han pe mi ido econs ui
2. G acia Boix 1983, pp. 313-319.
3. En algunos de los legajos documen ales consul ados, es e linaje ambién puede apa ece es-
c i o como “And ade”. Pa a mayo comodidad en la lec u a, se ha op ado po la homogeneización y
u ilización siemp e de la ansc ipción “And ada”.
4. AHN, Inquisición, legajo (leg.) 1856, expedien e (exp.) 36.
C is ianos nue os po ugueses en Écija: 73
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pa e de su andadu a. Además, no solamen e analiza emos el singula caso de los
And ada, sino el de algunos de sus compa io as, quienes, pese a pa i de una
posición simila , ue on sepa ándose del es o del colec i o, po ejemplo, median-
e la alianza ma imonial con c is ianos nue os cas ellanos. A ellos dedica emos
asimismo una especial a ención.
En p ime luga , comenza emos con los apa ados documen ales y me odoló-
gicos que nos han pe mi ido la ealización del p esen e abajo.
1. Fuen es y Me odología
Lógicamen e, la o ma más idónea de econs ui un á bol genealógico es i-
si a y con as a la di e en e in o mación que, sob e ese linaje, se halle en los di-
e en es a chi os donde se a eso a su his o ia. En el caso de los c is ianos nue os,
po mo i os ob ios, la uen e inquisi o ial iene un peso muy des acado. Si bien
cons i uye una de nues as p incipales he amien as5, se a a asimismo de una
documen ación cuya iabilidad debe se siemp e pues a en en edicho6, ya que su-
pone la isión de un suje o social a a és de la ins i ución que lo pe siguió y a ó
de elimina . Vol e emos a incidi en es os iesgos en el apa ado co espondien e a
las denuncias y acusaciones e idas con a es e g upo, apoyándonos en las nue as
líneas abie as po los especialis as.
Pa a es e es udio, es muchísima la in o mación inédi a que aún exis e sob e el
T ibunal del San o O icio de Có doba, especialmen e en lo ela i o a la co espon-
dencia man enida con el Consejo de la Sup ema. Hablamos, li e almen e, de miles
de ca as con con enidos he e ogéneos que nos pueden pe mi i mejo a nues a
pe cepción, la e olución de los p ocesos y los a a a es de las dis in as causas.
Dicha se ie se encuen a conse ada en el A chi o His ó ico Nacional.
El A chi o Gene al del A zobispado de Se illa ha sido o a consul a imp es-
cindible, ya que en su sección de Vica ía y ma imonios apos ólicos, hemos encon-
ado dispensas ma imoniales ela i as a dos de los linajes que mayo p o agonis-
mo u ie on den o de la comunidad po uguesa de Écija: los And ada y la amilia
Gómez. Con iene eco da aquí que, aunque es a in o mación se halle en e i o io
hispalense, la ju isdicción inquisi o ial co dobesa aba caba ambién el encla e de
Écija du an e la Edad Mode na.
Debido a la impo ancia que alcanzó el enómeno judeocon e so po ugués
en el dis i o del San o O icio de Có doba, conside amos p ecisa una mayo p o-
undización en el impo an e colec i o de c is ianos nue os lusos de Écija, los
cuales se ie on se e amen e a ec ados po la acción de dicho T ibunal a inales
5. A pesa de las ese as que hemos de ene an e es e egis o po su pa cialidad, su in e és
como uen e iene siendo e indicado desde los abajos del hispanis a ancés Is aël Sal a o Ré ah.
En e o os, des aca Ré ah 1959-1960, p. 45. También, Ré ah y Sa a ia 1985. Recien emen e, sob e-
salen las imp esiones de a ios especialis as la ob a colec i a C uselles 2013.
6. Ci ando a Michèle-Escamilla Colin, las dudas que nos asal an an e es a uen e se pod ían
de ini como “la ambigüedad del discu so inquisi o ial”. Escamilla-Colin 1995, pp. 45-58.
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del Quinien os. Siemp e que nos ha sido posible, hemos in en ado con as a
las in o maciones de los p ocesos con las uen es locales. La his o iado a Pila
Hue ga C iado7 ha sido quien mejo ha mos ado la necesidad de es ablece
ese c uce.
En el caso de Có doba, hay que ci a sus p o ocolos no a iales, conse ados en
el A chi o His ó ico P o incial. Allí hallamos un ondo documen al ( an as o que
nos obliga a ealiza ca as po esc ibanías), donde encon amos a nues o suje o
social en su día a día, ida co idiana y e dade a dimensión socio-económica.
De su compa a i a con la documen ación del T ibunal eligioso su ge una en-
iquecida e sión que nos ap oxima, en la medida de nues as posibilidades, a una
ealidad que aya más allá de la me a sen encia. No obs an e, pa a es a comunidad
de c is ianos nue os lusos, las uen es locales han ocupado un luga más secun-
da io, debido a la lejanía geog á ica de es os clanes con la capi al co dobesa. Sin
emba go, hemos encon ado alguna e e encia, p incipalmen e a a és del com-
ple o es udio demog á ico de José Ignacio Fo ea Pé ez8, cen ado en las mismas
echas del ma co empo al que nos in e esa. O a uen e bibliog á ica que esul a
indispensable son las páginas que Ra ael G acia Boix9 dedicó a los Au os de Fe
celeb ados en la ciudad a inales del Quinien os.
In en a econs ui a es e colec i o de judeocon e sos po ugueses a incado
en Écija ha p esen ado a ias di icul ades. T adicionalmen e, el p incipal p oble-
ma que ienen los in es igado es a la ho a de en en a se a los apellidos hispano-
lusi anos en la Edad Mode na adica en el cambio de nomb es; po ejemplo, po-
demos encon a ocho he manos con igual can idad de apellidos dis in os. O o
incon enien e son los pe sonajes que se llaman de idén ica o ma. Ambas di icul-
ades se han mos ado a lo la go de la elabo ación de es e abajo.
Homonimia y dudas que nos asal an an e algunos de sus in eg an es, cu iosa-
men e, ya p esen es en denuncias de algunos con ecinos que admi ían el hecho de
no iden i ica con exac i ud a de e minados indi iduos. Los p opios es igos ad-
mi ían sus con usiones y mezclaban a unos p o agonis as con o os. De cualquie
modo, como queda demos ado en abajos como el de Manuel Ra ina Ma ín,
incluso los núcleos amilia es con e sos más ce ados pueden i desg anándose
paula inamen e10.
Hemos in en ado so ea nues as lagunas y acíos de in o mación e isando
la p oducción p eceden e que ya exis ía sob e es e Au o de Fe y sus p o agonis as.
Finalizadas sus causas, hemos enido la o una de encon a a miemb os del linaje
And ada comp ando o icios en G anada, ac i idad que ha dejado un e lejo en su
colegio no a ial, así como algunos da os en el ondo de Simancas. O as in o -
maciones angenciales ob enidas se án eseñadas en su momen o a lo la go del
desa ollo del a ículo.
7. Hue ga C iado 1994, pp. 18-19.
8. Fo ea Pé ez 1981.
9. G acia Boix 1983.
10. Ra ina Ma ín 2003.
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Po úl imo, hemos de hace mención asimismo al A qui o Nacional da To-
e do Tombo, donde hemos iniciado algunas pesquisas, in en ando as ea los
posibles o ígenes de es os clanes. Plan ea emos, en in, nues as hipó esis y las
jus i ica emos al ededo de los ecu sos de los que disponemos. El iempo i á ma-
izando, co igiendo y ampliando las mismas.
P e iamen e, an es de comenza con el es udio en sí, es con enien e con ex ua-
liza el ma co inquisi o ial donde se mo ie on es os p o agonis as.
2. El Au o de 1597: Un pun o de in lexión en la dinámica del
San o O icio co dobés
Es ablecida en la ciudad desde 1480, como uno de los p ime os T ibunales del
Dis i o que unciona on en suelo cas ellano, la Inquisición de Có doba se des acó
en sus p ime os años po una i ulencia que p o ocó un e dade o acoso y de ibo
de los c is ianos nue os allí es ablecidos11. En esa dinámica, el inquisido Luce o
me ece una mención des acada, a endiendo a la ue e o ensi a de su manda o
con a el g upo judeocon e so.
Debido a la desapa ición de buena pa e de la documen ación o iginal de la
época, es mucho lo que aún desconocemos ace ca de Diego Rod íguez de Luce o,
quien oda ía espe a a su bióg a o. No obs an e, lo conse ado nos bas a pa a
hace nos una idea de lo audulen o de muchas de sus acusaciones y u bio de sus
p ocedimien os12.
G acias a Ba olomé Yun Casalilla13 y, ecien emen e, a la labo del p o eso
En ique So ia Mesa, disponemos de una pano ámica que mues a cla amen e la
p o unda eno ación que supuso pa a la éli e u bana aquel a aque con inuado a
aquellas amilias sospechosas de sang e in ec a14. No odos ue on eliminados o
enca celados, ob iamen e, pe o no se ía descabellado a i ma , como mues a el se-
gundo au o 15 en su es udio, que hubo linajes en emezclados, los cuales supie on
ocul a genealogías, alsi ica nue as y comp a es igos y silencios.
Se p oducía así, una ex aña pa adoja: ancios abolengos de inmemo ial lim-
pieza y augus os blasones, aunque en ealidad escondían una ue e mezcla con
11. El o o g an caso ue el de Se illa, cuyo T ibunal ambién des acó po su ag esi idad con a
la masa de población con e sa en sus p ime os años. Pa a la época que a amos, esul a ecomendable
el clásico abajo de Domínguez O iz 2003. En ma e ia de la ep esión del T ibunal hispalense con a
los judeocon e sos en el dis i o se illano, sigue siendo una ob a de e e encia Gil 2000-2003.
12. Sus p opios colegas y suceso es dejan cons ancia de su asomb o an e la alsedad de muchos
de los es imonios y o as i egula idades come idas. AHN, Inquisición, leg. 2392, cajas 1 y 2.
13. Yun Casalilla, 1980.
14. Emplea emos en cu si a algunas de es as disc imina o ias o mas de e e i se al g upo ju-
deocon e so, u o del lenguaje de la época y su o ma de es igma iza la di e encia. Las aíces de
esa disc iminación a a és de es os concep os han gene ado la a ención de a ios especialis as. Po
ejemplo, en Ni enbe g 2000.
15. So ia Mesa 2000.
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sang e heb aica. La imagen e a es á ica, la ealidad, bien dis in a. T as la ase de
Luce o, la p opia ciudad eclamaba calma en ma e ia eligiosa.
La cues ión judía quedó, si bien nunca ol idada, apa cada como un p oblema
esidual. Podía su gi , en alguna isi a inquisi o ial, al o cual acusación de su-
pues o c ip o-judaísmo, mas sin la can idad ni ele ancia de an año. Se p oyec aba
la imagen de que la obse ancia de la ley mosaica en sola cas ellano había sido
aplas ada po la p ime a oleada de ep esión y, con el su gimien o de la p oble-
má ica mo isca, el San o O icio encon ó un nue o chi o expia o io y caballo de
ba alla pa a jus i ica su p eponde ancia ins i ucional.
Pod íamos a i ma que, has a la expulsión de ini i a de los mo iscos ( enóme-
no que, como es án demos ando las úl imas in es igaciones al espec o, ambién
se ía muy ma izable16), hubo una ela i a calma de las Inquisiciones cas ellanas
ace ca de la polémica ela i a a la since idad de los con e sos. Todo lo con a io
es aba acon eciendo en Po ugal, donde, as años de pulso diplomá ico, negocia-
ciones, a ances y e ocesos, se e minó ins au ando su p opio T ibunal de Fe,
según el modelo de los Reyes Ca ólicos.
Una ase inicial de cie a ole ancia egia y de los pode es públicos con sus
súbdi os ecién bau izados (e an un agen e económico demasiado impo an e pa a
que la Co ona Lusa se pe mi ie a desp ende se de ellos, especialmen e, los judíos
cas ellanos ecién llegados en 1492) les pe mi ió un mayo man enimien o de sus
cos umb es y adiciones, mien as se iban a asimilando a su nue a eligión. Aque-
llas p ó ogas que les sal agua daban de cae en la ju isdicción inquisi o ial les
pe mi ie on un mejo ni el de o mación en su an iguo c edo que el de sus colegas
cas ellanos.
Po ello, no iene nada de ex año que muchos de ellos ambiciona án c uza la
aya17cuando esa ase expi ó, sabedo es de que la coyun u a de igilancia eligio-
sa en el eino ecino e a más benigna en aquellos ins an es. Se a aba, además,
de un iaje más ácil y menos aumá ico que o as salidas (po ejemplo, hacia el
no e de Á ica18), siendo es a on e a más pe meable po la Unión de Co onas
Ibé icas (1580). Andalucía se ía uno de los p incipales ocos de a acción de es os
mo imien os mig a o ios.
No han exis ido análisis en p o undidad del papel de los po ugueses en el
ibunal co dobés, aunque sí algunas conside aciones in e esan es en ponencias,
como la de la p o eso a Dinaci Colla Lhamby19, quien, comienza su clasi icación
po e apas a pa i de la segunda mi ad del siglo XVI.
De cualquie modo, a aíz de los esul ados que es amos ob eniendo, podemos
a i ma que el núme o de causas lusi anas en el Quinien os ue mayo que el suge-
16. Podemos ci a uno de los a ículos más ecien es de la cues ión en So ia Mesa 2012, pp.
205-230.
17. Exp esión acuñada en la p opia época y que sub ayaba la acilidad pa a accede al eino
ecino. His o iog á icamen e, el concep o ha alcanzado g an acep ación pa a de ini la mo ilidad on-
e iza.
18. Po ejemplo, pa a es a á ea geog á ica des acan los es udios de a ios especialis as ecogidos
en Balles e os y Ruah 1998.
19. Colla Lhamby 1987, pp. 169-173.
C is ianos nue os po ugueses en Écija: 77
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ido po es a au o a, además de mos a un es ablecimien o de núcleos amilia es
es ables, con a la pe spec i a de que es a p ime a ase solamen e u o suje os
aislados, p edominan emen e a ones.
Esa imagen ópica de poca p esencia ma ana20 a inales del siglo XVI que-
da muy cues ionada po el Au o de Fe de 1597, ya mencionado p e iamen e en
el p esen e a ículo, así como en plan eamien os de a ios especialis as21. Como
e emos a con inuación, encon a emos linajes asladados allí con odos sus
in eg an es.
An onio Domínguez O iz ad i ió en algún pasaje de sus clásicos abajos la
ele ancia de es e Au o. Pa icula men e, hizo e e encia a ello en Los judeocon-
e sos en España y Amé ica22, donde es e au o des acó es a p ocesión como uno
de los momen os cla e de la Inquisición de Có doba, pendien e de es udia se con
p o undidad. Cie amen e, e a una ca encia eal, ya que, más allá de un lis ado de
nomb es y apellidos, desconocíamos casi odo ace ca de o icios, es a us social y
conexiones in e nas en e los condenados.
No ue el único in es igado que incidió en ello, Hen y Cha les Lea, ambién
sub ayó los muchos in e ogan es que oda ía quedaban sob e la cues ión23. Hace
un pa de décadas, Ma ía Palacios Alcalde dedicaba un a ículo a la in luencia de
la Inquisición en Écija24. Es a his o iado a mos ó las líneas gene ales de la acción
T ibunal a lo la go de la Edad Mode na en la ciudad; aho a, el p esen e abajo
p e ende indaga en el g upo po ugués a incado en suelo as igi ano, el cual u o
a muchos de sus miemb os penados du an e el Au o. Asimismo, disponemos de
dos es udios e e idos a la isi as de 1593 y 1597, a ca go de los p o eso es Juan
Ca los Galende Díaz25 y Juan A anda Doncel26.
Como podemos obse a , se ha incidido bas an e en la necesidad de p o undi-
za en los a a a es de los implicados, pe o seguimos ca eciendo de dicho análisis.
A ello dedica emos los siguien es epíg a es.
3. Los And ada
3.1. La llegada de los And ada a Écija
An onio Rod íguez de And ada, quien alcanzó la dignidad de ju ado, e a la
cabeza isible de un clan que se ins aló en Écija en la segunda mi ad del siglo XVI.
Llegado de Po ugal a la ciudad andaluza en ci cuns ancias poco cla as, había
20. Insul o de o igen bajomedie al con el que se hacía alusión a que los judíos con e idos no
habían ab azado con since idad la e c is iana. El descali ica i o p ospe ó y se ins aló con ue za du an-
e la Edad Mode na, llegando, pa adójicamen e, a se adop ado po la p opia his o iog a ía.
21. Especialmen e, en Ca asco 1987.
22. Domínguez O iz 1992, p. 58.
23. Lea 1983, ol. III, p. 22.H.
24. Palacios Alcalde 1989, pp. 451-465.
25. Galende Díaz 2009, pp. 37-48.
26. A anda Doncel 1984, pp. 5-18.
78 MARCOS RAFAEL CAñAS PELAYO
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casado con Violan e de Acos a, o a compa io a. No e a un enlace anecdó ico, la
es a egia amilia de aclima a se con an iguos paisanos quedó de mani ies o con
sus es he manas, unidas, espec i amen e, con es he manos lusi anos, odos
ellos me cade es adine ados.
En cie o sen ido, aquellos hechos en sí no enían nada de ex ao dina ios.
Resul aba ecuen e busca enlaza con pa ien es de la misma nacionalidad, así
como la consabida endogamia p o esional, que solía da se en la sociedad de aquel
iempo. Sin emba go, es as cua o uniones escondían un lazo mayo , una ascen-
dencia compa ida y asgos p opios que los di e enciaban del es o. Todos ellos
e an judeocon e sos.
Á bol 1. Enlaces conyugales de An onio Rod íguez de And ada y sus he manas.
Fuen e: AHN, Inquisición, leg. 1856, exps. 36 y 43. Elabo ación p opia.
¿Qué pod ía habe lle ado a aquellos c is âos no os27 a a a esa la on e a
y di igi se a aquel dis i o cas ellano? Podemos adi ina a ias mo i aciones. La
p ime a e a que la Inquisición po uguesa se encon aba en una ase de ue e e-
p esión, muy simila a la que habían eje cido los T ibunales inquisi o iales en sue-
lo andaluz du an e los p ime os años, diezmando el g upo y gene ando e dade o
pánico en dicho colec i o. Va ias in es igaciones en Po ugal han co obo ado
dicho hecho como ac o de emig ación28, el cual se man end ía en la siguien e
cen u ia29. A aíz de la segunda mi ad del siglo XVI, cuando se p oduce el asen a-
mien o del ju ado And ada y su amilia, las o nas habían cambiado; as años de
ep esión, el celo del ibunal eligioso cas ellano se había elajado ela i amen e.
Igualmen e, Écija e a un luga que había p o agonizado sus p opios episodios
en ma e ia ela i a a la cues ión con e sa. Allí se habían e ugiado algunos c is ia-
27. C is ianos nue os, del po ugués o iginal.
28. Aze edo 1994, pp. 225-239.
29. Po ejemplo, en Bel B a o 2014, pp. 122-144.
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nos nue os co dobeses as se a acados po las u bas del 14 de ma zo de 1473,
siendo auxiliados po don Fad ique Man ique, noble de la localidad. La p o eso a
Ma ía Palacios Alcalde, as es udia la ciudad du an e dicha época, no duda en
es ima que su población debía de onda los 6.000 habi an es30.
En de ini i a, un emplazamien o a ac i o pa a p ocu a comenza de nue o,
lejos de la mi ada indisc e a de odo aquel que sí conocía el e dade o pasado del
linaje. El núcleo amilia de An onio Rod íguez, incluyendo a sus cuñados y o os
pa ien es, se amplió du an e los siguien es años, e o zando sus lazos y c eando
o as alianzas con gen es de la localidad. Con una in eligen e di e si icación de
in e siones, es os p o agonis as log a on una p óspe a es abilidad económica.
Todo ello iba a empeza a ambalea se cuando algunos de los abajado es del
ju ado And ada denuncia on de e minados hábi os de su seño du an e la isi a
celeb ada po la Inquisición de Có doba a Écija (1593)31.
3. 2. Acusaciones con a el linaje de los And ada
Una de las g andes polémicas que enemos en la lucha man enida en e la In-
quisición y el c ip ojudaísmo peninsula es el g ado de e acidad que escondían
algunas de las p uebas que se conside aban como p ác icas heb aicas. Es deci ,
¿has a qué pun o e a judaizan e una pe sona que únicamen e emulaba las cos um-
b es culina ias de sus abuelos? Pa a no pocos de aquellos con e sos, muy alejados
en su o mación de los ex os heb eos, pone se una camisa limpia el sábado o su
epulsa al ocino e an simplemen e hábi os adqui idos po la in luencia de sus a-
milia es, lo que habían is o desde pequeños, sin conno ación eligiosa32.
Con esa clase de p uebas (qui a el sebo de la ca ne, degolla las a es y no
es angula las, e c.) ue on acusados An onio Rod íguez de And ada, su esposa,
hijos y el es o de su linaje33. Va ios especialis as han incidido en la ipi icación de
es a clase de p uebas que los p opios inquisido es enían como molde pa a p esen-
a a los es igos, quienes los señalaban de o ma mecánica34.
Nue amen e, a pesa de que ha habido alguna conside ación de in e és sob e
cie os aspec os de es a indagación35, no ha sido mucha la a ención b indada a es as
pesquisas. Vacío inexplicable, si conside amos la can idad de es imonios y denun-
cias que ecogió don Alonso Jiménez de Reinoso, inquisido co dobés, quien dio
cons ancia a la Sup ema de los esul ados, p es ándose especial a ención al g upo
po ugués allí es ablecido. Los And ada y los Fe nández de León36 (linaje al que
30. Palacios Alcalde 1989, pp. 451-465.
31. AHN, Inquisición, leg. 1856, exp. 43.
32. Po ci a solamen e algunos es udios, eco da el clásico abajo de Má quez Villanue a
2006. Recien emen e, des aca la línea e lejada G aizbo d 2007.
33. AHN, Inquisición, leg. 1856, exp. 43, . 10 .
34. Po ejemplo, en Con e as 1992. Asimismo, Alpe 1997, pp. 60-75.
35. A anda Doncel 1984, pp. 5-18.
36. Igual que ocu e con los And ada, la documen ación pa ece usa indis in amen e He nández
de León y Fe nández de León. Buscando la uni icación y la lec u a más cómoda, op amos siemp e po
ansc ibi Fe nández como p ime apellido.
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No debemos in e p e a esa in e sión como una decisión indi idual, su comp a
(la en a ue po alo de 14.000 ducados) ue ealizada en mancomún con Cecilia
de And ada, su esposa, Diego Fe nández de León (he mano de Jo ge y esc ibano a
su ez), y doña Juana de la Cue a, cónyuge de Diego. O o ga on 4.000 ducados en
e ec i o, a alando el es o de los pagos con sus p opiedades (co ijos, en as sob e
anegas de igo y cebada, casas, iendas, e c.), espaldados po es igos as igi anos
que les a ala on. Tes imonios muy di e en es a los dados una década a ás en su
con a.
Una se ie de es ue zos que exigían una solida idad g upal que pe mi ie a es a-
blece al linaje as el ance inquisi o ial. No obs an e, e a posible la ecupe ación;
De hecho, enemos cons ancia de que Jo ge Fe nández de León llegó a alcanza la
posición de caballe o ein icua o en Écija has a el año de 1606, cuando enunció
al o icio en bene icio de Juan Mesía Valde ama62.
3.4. Endogamia, consanguinidad y enlaces con amilias con e sas cas ellanas
A medida que nos aden amos en las indagaciones pa a la econs ucción de
es e en o no amilia , las alianzas ma imoniales e elan una ma cada cohesión,
la cual queda e lejada en di e en es ace as: desde las uniones en e pa ien es a
asmisión de o icios y dignidades a sus descendien es.
De en e es os enlaces, sob esalen los con aídos po Cecilia Fe nández de
And ada63 y Cecilia de And ada64. Ambas muje es, p imas en e sí (la p ime a hija
de Diego Fe nández y Bea iz de And ada; la segunda, de Alonso Gómez de He-
e a y Blanca de And ada), eligie on a esc ibanos públicos como conso es. En el
p ime caso, el p e endien e ue Gab iel Gu ié ez; en el segundo, Jo ge Fe nández
de León, ya ci ados ambos en el epíg a e an e io . Si bien Gab iel e a un po ugués
que enía de la localidad ecina Osuna, Jo ge e a asimismo pa ien e di ec o ( e
el cuad o genealógico de la siguien e página).
Es con enien e incidi , llegados a es e pun o, en la e dade a impo ancia que
enía el o icio de esc ibano público en la Edad Mode na. Es amos en una época
donde la inmensa mayo ía de la población e a anal abe a, po lo que, las pe sona-
lidades enca gadas de a eso a y con ecciona la in o mación poseían una en aja
innegable y un es a us p i ilegiado. Especialmen e, en el eino de Có doba hubo
una p oli e ación de esc ibanías sin p eceden es que, a o unadamen e, al in en-
con a on a su es udioso en el p o eso Miguel Ángel Ex eme a Ex eme a65.
En de ini i a, es e linaje mos ó una ue e p edilección po empa en a con com-
pa io as que os en asen esa clase de a eas.
El casamien o de doña Isabel de And ada, he mana de Cecilia Fe nández, si -
ió de igual mane a a cimen a la p esencia de su amilia en la oliga quía del
cabildo. Enlaza con el ju ado Alonso González se Sil a le b indaba acceso a una
62. AGS, Cáma a de Cas illa, caja 2305.
63. AHN, Inquisición, leg.4704, exp.14.
64. AHN, Inquisición, leg. 4704, exp. 19.
65. Ex eme a Ex eme a 2009.
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Á bol 2. Ma imonios de Cecilia de And ada y Cecilia Fe nández de And ada. Empa en an con esc ibanos públicos po ugueses. Resal a el enlace
de la he mana de Cecilia Fe nández, doña Isabel, con el ju ado Alonso González de Sil a.
Fuen e: AHN, Inquisición, leg.1839, exp.7 y AHN, Inquisición, leg. 4704, exps. 14 y 19. Elabo ación p opia.
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amilia des acada y que, además, e a de c is ianos nue os cas ellanos. Ello exhibe
que, incluso den o de una es a egia con ma cado ca ác e endogámico, los An-
d ada, Acos a66 y Fe nández de León no duda on en ap o echa la opo unidad de
un ma imonio ue a de sus ilas, el cual además les epo a ía una alianza con un
linaje local.
Un modelo que les esul a ía muy complicado epe i pa a la siguien e cen u-
ia. Es más, los And ada pa ecie on acoge se en dicha ase a e o za una sis e-
má ica endogamia en e sus amilia es; así nos han llegado no icias, ya du an e
el XVII. Tenemos cons ancia de ello g acias a una uen e que acudió en nues o
auxilio pa a segui el as o de los descendien es del ju ado An onio Rod íguez de
And ada, allí donde las no icias inquisi o iales se silenciaban: el ma co de las dis-
pensas ma imoniales. Así, cuando Gab iel de And ada y Guioma de To es deci-
die on con ae nupcias en 1626, la pa eja hubo de solici a una Bula pon i icia67.
El mo i o e a su ue e g ado de consanguinidad, al se p imos he manos. En
e ec o, don Rod igo de And ada (pad e del p e endien e) y doña Elena de And ada
(mad e de Guioma ) e an hijos de Violan e de Acos a y el ci ado ju ado. El llama-
mien o de es igos nos e ela una unión que obedece a la solida idad de g upo, de-
bido a la escasa do e de la con ayen e. Es e ipo de uniones sal agua daban al clan
de ma imonios descenden es o los iesgos, bajo la men alidad de aquel iempo,
de una sol e ía emenina que no es u ie a a alada po el ing eso en un cenobio68.
Ob iamen e, ninguno de los ci ados a decla a io la necesidad de eco da a
los econciliados po el b azo de la au o idad eligiosa, omi iendo cualquie men-
ción al Au o de 1597. Un empob ecimien o de sus ecu sos, an año abundan es,
los habían encaminado a un mayo p edominio de la endogamia, p obablemen e,
señal ambién de un a ianzamien o de la iden idad in e na de sus asgos é nicos,
posible eacción al acoso su ido. Una es a egia más den o de las muchas que se
die on den o de es a comunidad en Écija.
Lo in e esan e de es e hecho es que es e g upo, du an e una ase, log ó éxi o en
dicha es a egia ma imonial pa a consolida su posición en la ciudad. No ue on
los únicos en p ac ica la. Si bien ue on la cabeza isible de la comunidad de c is-
ianos nue os lusos a incada en Écija, o os in eg an es de la misma mos a on de
igual mane a una g an capacidad de adap ación.
66. La ama de los he manos de Violan e de Acos a ambién log ó posiciones en el municipio.
Tal ue el caso de Gaspa F ancisco de Fonseca, quien man u o su ju ade ía as el Au o de 1597, a
quien encon amos plei eando con su sob ino, Gaspa F ancisco de Acos a, po pa e de los bienes
incau ados a los pad es del segundo, Diego F ancisco y Guioma Rod íguez de And ada. AHN, Inqui-
sición, leg. 4699, exp. 1.
67. AGAS, Vica ía, Ma imonios apos ólicos, caja 9296.
68. Cuyo ing eso hubie a sido mucho más cos oso pa a los And ada en es a e apa de mayo
paupe ización. Sí enemos cons ancia de que algunas sob inas polí icas de doña Isabel de And ada
ing esa on como monjas: AHN, Inquisición, leg. 1839, exp. 7.
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Á bol 3. Esquema genealógico (simpli icado) de la endogamia de los And ada
Fuen e: AGAS, Vica ía, Ma imonios Apos ólicos, 9297 (1626). Elabo ación p opia.
4. Es a egias di e en es: la asimilación de los Gómez-Dá ila
y o os casos
Con el anscu so de los años, pasa ía a se un hecho ol idado, jun o con la
e dade a p ocedencia del g upo amilia . No obs an e, hubo un iempo en que
las he manas Isabel y Leono Gómez ecibían en su casa de Écija a Violan e de
Acos a, sus hijas y sob inas.
F ancisca Rod íguez, como hemos is o en el an e io epíg a e, c iada que
ue de los And ada, in o mó de cómo su ama lle aba con ecuencia a sus hijas
a la esidencia de es as compa io as en la calle A quillos69. Según ella, odas se
engalanaban con sus mejo es es imen as el sábado, san i icando el día. O a acu-
sación de molde pe o que si ió pa a in oluc a en los in o mes inquisi o iales a
69. AHN, Inquisición, leg. 1856, exp. 43, .11 -11 .
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es as dos he manas po uguesas, a incadas desde hacía mucho iempo en Écija.
Ambas e an las cabezas isibles de su núcleo amilia , una ca ac e ís ica en la que
es án empezando a ahonda las líneas de in es igación, el papel de las muje es
judeocon e sas en el hoga , como las ansmiso as de esas aíces70.
Á bol 4. La amilia Dá ila. Unión con el clan po ugués de los Gómez
Fuen e: AGAS, Vica ía, Ma imonios Apos ólicos, caja 9296 y AHN, Inquisición, leg.
1856, exp. 43.
Tan o Leono Gómez, la he mana mayo , como Isabel se habían es ablecido
con ecinos del luga , siendo ya ambas muje es de a anzada edad y aigamb e
en Écija. F u o de dicha unión, u ie on a ios hijos que segui ían obedeciendo
esa di ec iz de mezcolanza, la cual bo a ía el as o de sus o ígenes po ugueses.
Así, Juan Dá ila (el hijo de Isabel), quien alcanzó la dignidad de ju ado en
el luga , casa ía con doña Ma ía de He e a, miemb o de o a amilia de posible
o igen con e so. Po su lado, su he mana, doña Mencía Dá ila se con e i ía en la
esposa del licenciado Acuña y, la úl ima de las hijas de Isabel, Leono (no con un-
di con su ía po línea ma e na, an es ci ada), se ía casada en la illa de Aguila de
La F on e a con el abogado He nando Ma ínez71.
Nue amen e, me ced del mundo de las dispensas ma imoniales, enemos más
da os que complemen an a los de la elación de causas pa a sabe más ace ca de
70. Mo eno Koch e Izquie do Beni o 2010.
71. AHN, Inquisición, leg. 1856, exp. 43, .11 -16 . Asimismo, G acia Boix, 1983.
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es e g upo po ugués, en emezclado p o undamen e con el linaje de los Dá ila.
Una cohesión que jus i icó la solici ud de una bula po el ue e g ado de pa en-
esco que les unía.
Hacemos e e encia al p oceso apos ólico de dispensación que se solici ó po
la causa conyugal del licenciado Alonso de Acuña y doña Mencía Dá ila72. El
incon enien e pa a que el ica io admi ie a el casamien o adicaba en el hecho
de que el abuelo de la con ayen e, Diego Dá ila, e a he mano legí imo de doña
Cons anza de Palma, abuela del licenciado. Una de las pe sonas llamadas a es i i-
ca ue la p opia Leono Gómez.
Residen e en la collación de San Juan, aquella anciana muje de 80 años com-
pa eció du an e las a e iguaciones. Se la con ocó debido a la decla ación de Gas-
pa de Robles, clé igo del luga , pa ien e en cua o g ado de los p e endien es. Él
había señalado que su amilia había ac ecen ado la modes a do e de Mencía con
la no able apo ación de 2.350 ducados. Robles de allaba que lo había hecho po
el amo que p o esaba a su sob ina, además de po la posición económica de la
p opia Leono , quien os en ó en sus días una do e po alo de 20.000 ducados.
En de ini i a, una suma muy impo an e y que es á mucho más p óxima a los
acue dos ma imoniales que lle a on a cabo Gab iel Gu ié ez o el ju ado Sil a,
an es que en los más empob ecidos descendien es de los And ada.
No es un hecho casual que ambién ellos pa icipen en las eclamaciones de
lo con iscado a o os penados po la Inquisición. Un censo con édi os sob e unas
casas pe mi ió a Leono Gómez solici a pa e de lo incau ado de los bienes de
Ma ía Méndez (aunque no se con i me, el apellido nos hace albe ga sospechas de
una posible ascendencia lusa), econciliada como judaizan e73.
Tabla 1. Ca as de do e y a as de miemb os de las amilias And ada y Gómez
MATRIMONIO CARTA DE DOTE ARRAS
Gab iel Gu ié ez y Cecilia
Fe nández de And ada
(1581)
225.000 ma a edíes 37.500 ma a edíes
Diego F ancisco y Guioma
Rod íguez de And ada
(1585)
262.900 ma a edís 49600 ma a edís
Alonso de Acuña y Mencía
Dá ila
(1591)
881.250 ma a edíes ¿?
72. AGAS, Vica ía, Ma imonios Apos ólicos, caja 9296.
73. AHN, Inquisición, leg.4703, exp.13.
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MATRIMONIO CARTA DE DOTE ARRAS
Alonso González de Sil a e
Isabel de And ada
(1592)
937.500 ma a edíes 187.000 ma a edís
Jo ge Fe nández de León y
Cecilia de And ada
(an es de 1597)
750.000 ma a edíes ¿?
Fuen e: A chi os a ios74. Elabo ación p opia.
Resul a e iden e que la capacidad de asimilación de los Gómez con linajes
del luga donde se asen aban les pe mi ió pode usiona se con una apidez in-
usi ada, haciendo cada ez menos as eable su abolengo, el cual podía da les
p oblemas an e indagaciones inopo unas, a la pa que iban bo ando su imp on a
po uguesa75.
Incluso cuando caían en desg acia se e i aba cualquie mención a sus e dade-
as aíces. Así ocu ió con doña Leono Dá ila, quien ya ins alada en Aguila , ue
denunciada po a ios ecinos, saliendo econciliada en p ocesión el 8 de ma zo
de 1598, con sus bienes con iscados, obligada a po a hábi o y cumpli cá cel po
el iempo de dos años76.
Leono ue incluida en la lis a de p isione as cas ellanas, una demos ación de
que, incluso en las peo es ci cuns ancias, se había log ado el obje i o de in eg a
a la siguien e gene ación den o de la comunidad local.
***
Los dos núcleos amilia es que hemos is o pod ían ca aloga se, indudable-
men e, como los más des acados den o de la comunidad de c is ianos nue os po -
ugueses que se a inca on en Écija. De cualquie modo, nues o análisis no es a ía
comple o sin el es o de sus compa io as, con meno p esencia en las uen es, pe o
no po ello menos impo an es. De hecho, su comp ensión social y económica es
undamen al pa a hace nos una idea de los asgos comunes del judeocon e so
po ugués ípico que pobló la ju isdicción del San o O icio co dobés.
74. La do e de Gab iel Gu ié ez y Cecilia Fe nández And ada en AHN, Inquisición, 4704, exp.
14. La de Diego F ancisco y Guioma Rod íguez de And ada en AHN, Inquisición, 4699, exp.1, la cual
se encuen a mic o ilmada (R. 1940). Asimismo, la de Alonso de Acuña y Mencía Dá ila p ocede de
AGAS, Vica ía, Ma imonios Apos ólicos, caja 9296. La documen ación ela i a a Alonso González
de Sil a y doña Isabel de And ada se halla en AHN, Inquisición, leg. 1839, exp. 7. Po úl imo, do e de
Jo ge Fe nández de León y Cecilia de And ada en AHN, Inquisición, leg. 4704, exp. 19.
75. El Seiscien os se e ía ma cado po un ue e ecelo de la sociedad c is iano- ieja cas ellana
con los emig an es po ugueses, enidos odos en el imagina io popula como judaizan es. Po ejemplo,
en Ca o Ba oja 2001, ol. I, pp. 360-361.
76. G acia Boix 1983, p. 352.
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El a ance his o iog á ico de las úl imas décadas ha pe mi ido el su gimien o
de excelen es monog a ías sob e algunos de los pe sonajes (po ejemplo, Fe nan-
do Mon esinos, es udiado po Be na do López Belinchón77) o amilias (Dinís78,
Co izos79, e c.) más des acados del enómeno ma ano. In olun a iamen e, es os
ejempla es es udios han p o ocado el e ec o cola e al de que sepamos mucho de
la pun a del icebe g, pe o no de sus bases.
Ello esul a especialmen e cla o en el in e cambio epis ola del Consejo de la
Sup ema Inquisición con el T ibunal de Có doba. A inales de la p ime a mi ad del
Seiscien os, en plena eclosión del auge y caída de los g andes me cade es lusi a-
nos p o egidos po Oli a es, Mad id pedía in o mación a sus colegas co dobeses
ace ca de las haciendas y o unas de los c is âos no os que se hallaban en su
ju isdicción. La espues a80 no pudo se más cla a: lejos de los g andes asen is as,
a endado es y p es amis as que había en luga es como Valladolid o Se illa, lo que
ellos halla on espondían a un pe il de me cade es de ni el medio-bajo: a an es,
pequeños come cian es, ape os, e c.
No es ex año, pues, que los po ugueses denunciados en la isi a inquisi o ial
que no pe enecían ni a los And ada ni a los Gómez se inse en a la pe ección en
es a desc ipción. Si a como ejemplo el ma imonio o mado po Ped o Ál a ez
y Bea iz López, ambos con i e os de nacionalidad po uguesa81. O la pa eja de
ape os que o ma on los Colmene o, asimismo de o igen en el eino ecino,
inculados odos ellos en e sí en su día a día, debido a sus lazos económicos y
misma p ocedencia é nica.
Ello no implicaba que en el seno de esa comunidad no ue an su giendo dis-
c epancias. Con o me iba c eciendo en núme o la comunidad de con e sos po -
ugueses, más se acen uaban las di e encias económicas y sociales en e sus com-
ponen es, lo cual a ec aba a la unidad del g upo. O o suje o aislado pa ece habe
sido el iandan e lisboe a, Valen ín Ca doso, sin conexión apa en e con un ye no
homónimo de An onio Rod íguez de And ada y Violan e de Acos a, llamado An-
onio Ca doso, penado con 200 azo es y des ie o po seis años de Écija82, quien
jus i icaba su amis ad con los And ada como una medida de p o ección y ayuda,
debido a lo p eca io de su si uación.
En es e con ex o solían su gi di e gencias y encillas que p o ocaban el u u-
o in e cambio de acusaciones an e las au o idades. Écija conoció a una pe ec a
exponen e de ello en la igu a de Dominga Lo enzo. Es a po uguesa eje cía como
c iada en di e en es casas, esen ida con a sus an iguos amos. Ella implica ía al
ma imonio Colmene o y al o mado po Miguel Sánchez y Juana Bau is a, ambos
con i e os.
77. López Belinchón 2001.
78. Juega Puig, 2004.
79. Sanz Ayán 2002, pp. 73-98.
80. Pude mos a ese in e esan e in o me en Cañas Pelayo 2013, pp. 23-40.
81. AHN, Inquisición, leg.1856, exp. 43, . 13 -14 .
82. G acia Boix 1983, p.313. Más de alles de su causa en AHN, Ó denes Mili a es, Caballe os
de San iago, exp. 114, . 139 .
94 MARCOS RAFAEL CAñAS PELAYO
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No ue on los únicos acusados po es a c iada, quien poseía un conocimien o
p i ilegiado de las dis in as amilias po uguesas es ablecidas en Écija. Incluso,
y es o esul a de sumo in e és, apo aba in o mación de amilias c is iano-nue as
cas ellanas a las que ambién había se ido. Tal ue el caso de Diego de Va gas y
sus es hijas, huidos de G anada po emo a la ep esión del San o O icio, sola-
men e pa a ol e a e se denunciados en es a isi a83.
Si bien los p opios inquisido es habían hecho una cla a di isión en e eos
po ugueses y na u ales del luga , quedaba cla o que exis ía un conocimien o mu-
uo y conexiones. En ningún caso es más pa en e que en el caso de los Sil a, no
solamen e po el ju ado que casó con doña Isabel de And ada, como hemos is o,
sino po el he mano de es e, Gonzalo Sil a, y su sob ina, es a úl ima denunciada
jun o a o as p esun as bea as84.
O os, po el con a io, oma on el umbo de la huida; sus e igies ue on ela-
jadas85, mien as que la g an mayo ía de los acusados en la isi a de 1593, e mi-
na on saliendo econciliados en 1597. Una de las cues iones pendien es, de lo cual
queda e lejo en la co espondencia del San o O icio co dobés con la Sup ema, es
indaga en el o igen y p ocedencia de es as íc imas.
Ta ea muy di ícil de lle a a cabo. Basándonos en las e e encias del A chi o
His ó ico Nacional, enemos no icia de que la Inquisición co dobesa pidió in o -
mes a los g andes T ibunales lusos, p egun ándoles ace ca de su posible conoci-
mien o p e io de los p ocesados en 1597. Sabemos que el San o O icio de Coimb a
espondió a i ma i amen e86, si bien no hemos encon ado el posible in e cambio
epis ola que man u ie on sob e es a cues ión.
Indagando en el as ísimo ondo documen al de To e do Tombo, hemos ha-
llado indicios de posibles an epasados de es os p o agonis as en Mon emo , los
cuales ue on p ocesados po judaizan es po el T ibunal de Coimb a. Tal ue el
caso de Ma ga i a de And ada87, hija de F ancisco López y And ea de And ada,
esposa del me cade Gómez Rod íguez, ambién c is iano nue o. Pese a ello, con-
amos con a ias des en ajas que en o pecen pode es ablece co ec amen e las
conexiones.
Al encon a nos con unos apellidos an ecu en es en Po ugal (And ada, Gó-
mez, Fe nández, F ancisco, e c.), no podemos a i ma a ciencia cie a, si nos en-
con amos con un pa en esco eal en e los encausados de Écija y los c is ianos
nue os del dis i o inquisi o ial luso que hemos buscado en nues as p ime as ca-
as. Es un campo que hab á de desa olla se en el u u o, cimen ado una es echa
colabo ación en e las his o iog a ías española y po uguesa, pa a comp ende la
his o ia an e io de es as amilias que luego se ins ala on en Cas illa.
83. AHN, Inquisición, leg.1856, exp. 43, .21 .
84. AHN, Inquisición, leg.1839, exp.7.
85. AHN, Inquisición, leg.4699, exp.3 y G acia Boix 1983, pp. 316-317.
86. AHN, Inquisición, leg. 1856, exp. 43.
87. ANTT, T ibunal do San o O ício, Inquisiçâo de Coimb a, p oc.9151.
C is ianos nue os po ugueses en Écija: 95
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La p oli e ación nos hace in ui algún posible indicio88, aunque, ac ualmen e,
no nos encon emos en disposición de ealiza ninguna a i mación o unda a es e
pa icula .
5. Conclusión
Como hemos p e endido mos a , en la medida de nues as posibilidades, la
comunidad de c is ianos nue os po ugueses en la Écija de inales del Quinien os
ejempli ica un emp ano asen amien o de núcleos amilia es es ables de dicho co-
lec i o en Andalucía. Ya an es de la Unión de Co onas Ibé icas en 1580, podemos
halla amilias lusas de o igen judeocon e so que se inse a on en la ciudad, lle-
gando incluso a p o agoniza un des acado ascenso social.
Median e una in eligen e polí ica económica, la cual combinaba dis in as in-
e siones ( ie as, bodegas de acei e, e c.) con un ac i o come cio, es os me cade-
es ob u ie on un no able es a us en su nue o hoga . Unos ni eles de iqueza que
les pe mi ie on accede a o icios públicos, en los cuales a a on de pe pe ua se a
a és de la ansmisión de los mismos a sus descendien es, así como a empa en a ,
cuando las ci cuns ancias se lo pe mi ie on, con miemb os de la oliga quía local,
con una cla a p e e encia a hace lo con linajes cas ellanos de ascendencia con esa
(casos como el de los Dá ila o Sil a, ci ando a los dos más des acados).
Una p esencia de judeocon e sos lusos en el pode local as igi ano que se con-
solidó a pa i de di e en es mecanismos. Documen os adjun os a los plei os sob e
los bienes con iscados a po ugueses condenados en el Au o de 1597 nos o ecen
uen es como las ca as de do e y a as, lib os de cuen as de deudo es, ac eedo es,
e c. Di e en es in o maciones que, combinadas con las de o os a chi os, nos pe -
mi en i comp endiendo mejo los pasos dados po es a mino ía pa a o alece su
nue a posición.
Los expedien es del a zobispado hispalense e lejan un aumen o de las p ác-
icas endogámicas de algunas de es as amilias as la ep esión inquisi o ial. Un
cie e de ilas que obedecía a ga an iza la supe i encia del g upo, así como sus
asgos p opios, una espues a al acoso al que habían sido some idos desde las
p ime as denuncias e idas con a ellos en 1593, las cuales ma ca on el pun o de
in lexión pa a el colec i o: de una mino ía ex anje a pujan e y ac i a en el ma co
u bano, sus in eg an es se ie on o zados a una si uación p eca ia, cuando no, a
la huida.
El linaje de los And ada e mina ía pe diendo de o ma paula ina su es a us en
Écija, debido al desc édi o que implicaba pa a sus in eg an es habe sido acusa-
dos de judaizan es. Con odo, los in en os de pe i encia del g upo en su nue a
ecindad ue on no o ios y e lejan de mane a cla a una ed de solida idad e icaz
88. Singula esul a la causa de Sebas iana de Acos a, p ocesada en la década de los 20 del siglo
XVII, hija de Felipe Rod íguez de And ada e Isabel de Acos a, casada con o o me cade de ascenden-
cia con esa. Ci amos según el p oceso encon ado en ANTT, T ibunal do San o O ício, Inquisiçâo de
Coimb a, p oc. 8172.