LABORATORIO DE ARTE 28 (2016), pp. 511-518, ISSN 1130-5762
e-ISSN 2253-8305 - DOI h p://dx.doi.o g/10.12795/LA.2006.i.01.27
UNA OBRA INÉDITA DE ANDRÉS
PARLADÉ, CONDE DE AGUIAR
AN UNPLUBLISHED WORK OF ANDRÉS PARLADÉ,
CONDE DE AGUIAR
Ál a o CaBezas ga Cía
al a oca[email p o ec ed]
El pin o malagueño And és Pa ladé, más conocido como conde de Aguia , ealizó en las úl i-
mas décadas de su ida en Se illa una se ie de e a os igu ados de pa ien es y pe sonal a su se icio,
a los que p esen aba a a iados con opas de época con obje o de desa olla sus cualidades plás icas
y de e minados in e eses de conocimien o his ó icos. El que aquí se p esen a, Un muchacho con ala-
ba da, i mado y echado en 1920, se conse a en una colección pa icula se illana y es uno de los
mejo es exponen es de su pin u a his ó icamen e in o mada, en la que ponía de elie e su peculia e-
cons ucción del pasado.
Palab as cla e: And és Pa ladé, conde de Aguia , pin u a se illana, e a o igu ado, his o i-
cismo.
The pain e om Malaga And és Pa ladé, be e known as conde de Aguia , made a se ie o i-
gu a i e po ai s o amilia s and s a a you se ice in he las decades o his li e in Se ille. The
cha ac e s a e p esen ed d essed in clo hes o ime, in o de o de elop i s plas ic quali ies and his in-
di idual his o ical knowledge in e es s. The s udied he e o he i s ime, A boy wi h halbe d, signed
and da ed in 1920, is p ese ed in a se illian p i a e collec ion and is one o he bes exponen s o his
his o ically in o med pain in which is shown his peculia econs uc ion o he pas .
Keywo ds: And és Pa ladé, conde de Aguia , se illian pain ing, igu a i e po ai , his o icism.
En una colección pa icula se illana se conse a un lienzo de 98 cms. de al o
po 78 de ancho no egis ado has a el momen o po pa e de la his o iog a ía a -
ís ica. Rep esen a un jo en modelo, en o ma o de dos e cios el na u al, a a iado
con opajes anac ónicos –camisa y jubón–, de onalidad pa da sob e ondo neu-
o y e doso, que sos iene una alaba da con su mano de echa mien as descansa
la izquie da g aciosamen e sob e su cade a. Lo compues o de la pos u a y la dis-
posición de la cabeza –ele ada y de pe il–, indican la ac i ud de pose del e a-
ado a eque imien o del au o . En el ángulo in e io izquie do puede ap ecia se
la insc ipción “II C. de Aguia 1920”, que supone la i ma y echa de ealización
Ál a o Cabezas Ga cía512
LABORATORIO DE ARTE 28 (2016), pp. 511-518, ISSN 1130-5762
e-ISSN 2253-8305 - DOI h p://dx.doi.o g/10.12795/LA.2006.i.01.27
po pa e del pin o And és Pa ladé y He edia Sánchez de Qui ós y Li e moo e,
III conde de Aguia (Málaga, 1 de junio de 1859-Se illa, 8 de oc ub e de 1933)1.
Es e óleo sob e lienzo, que pod ía i ula se Un muchacho con alaba da, ue eje-
cu ado y gua dado en el es udio que el pin o enía en su esidencia se illana de
la Pue a de Je ez, hoy enomb ada como Casa Gua diola. No o mó pa e del
g upo de ob as donadas en 1944 po Ma ía de la Candela ia de Al ea y Gómez
de la Co ina al Museo de Bellas A es de Se illa cuando es a ins i ución e a ges-
ionada po la Academia de Bellas A es de San a Isabel de Hung ía, de la que
el conde ue académico nume a io desde 1902 has a su mue e2. Po el con a io,
la p opie a ia se la lle ó consigo a Mon illa, población donde había anscu ido
su in ancia y en la que buscaba la compañía de su he mano, F ancisco de Al ea ,
conde de la Co ina, de eno me in luencia en aquel luga . El cuad o pasó a gua -
da se po unos años en la Casa de las Aguas –ac ual Museo Ga nelo–, p óximo
1 Los p ime os juicios emi idos sob e es e pin o ue on los de CASCALES Y MU-
ÑOZ, José (a y b): a) Se illa in elec ual. Sus esc i o es y a is as con empo áneos. Mad id,
1896, pp. 411 y 414; y b) Las Bellas A es Plás icas en Se illa. Apun es His ó icos y Biog á-
icos. Toledo, 1929, . I, p. 217; OLMEDO, Ca los F.: “A is as ilus es: And és Pa ladé”,
Po esos mundos, mayo de 1904, pp. 404 y 411; y CUENCA, F ancisco: Museo de Pin o-
es y Escul o es Andaluces Con empo áneos. La Habana, 1923, pp. 55 y 56. La sis ema i-
zación sob e el es udio de su ob a ino de la mano de VALDIVIESO, En ique (a y b): a)
Pin u a se illana del siglo XIX. Se illa, 1981, pp. 119 y 120; y b) His o ia de la pin u a se-
illana. Siglos XIII al XX. Se illa, 1986. 3ª edición: Se illa, 2002, pp. 444-446. O os egis-
os sob e su p oducción pueden encon a se en IZQUIERDO, Rocío-MUÑOZ, Valme:
Museo de Bellas A es. In en a io de pin u as. Se illa, 1990, pp. 242-245; QUESADA, Luis:
La ida co idiana en la pin u a andaluza. Se illa, 1992, p. 192; De Andalucía a Venecia. Co-
lección Bell e (ca álogo de exposición), Có doba-Se illa, 2001, p. 174; y en Pin u a Anda-
luza en la Colección Ca men Thyssen-Bo nemisza (ca álogo de exposición), Mad id, 2004,
pp. 152-161. Sin emba go, el mayo econocimien o que la ob a de Pa ladé ha encon ado
has a el momen o en la his o iog a ía ha sido la celeb ación de la exposición Aguia , o o
cos umb ismo (abie a en e el 7 de no iemb e de 2008 y el 1 de ma zo de 2009 en el Museo
de A es y Cos umb es Popula es de Se illa), cuyo ca álogo ue coo dinado po Mon se
Ba agán Jané e Ignacio Cano Ri e o. Con espec o a la i ma, Pa ladé, aunque ue la e -
ce a pe sona en os en a el condado de Aguia –el í ulo ue o o gado po Al onso XII a
su abuela pa e na, Na i idad Sánchez de Qui ós y de la Hinojosa, el 3 de julio de 1877, pa-
sando pos e io men e a su pad e–, ue el segundo a ón en goza del mismo, hecho que
le si ió pa a i ma sus cuad os como “II C. de Aguia ”, seguido, en ocasiones, de la e-
cha de ealización.
2 Además de es os cuad os (unos cua en a), su iuda donó al Museo un buen núme o
de a mas, obje os de ce ámica, mobilia io, escul u as, pequeños u ensilios y opajes an i-
guos. Pa ece que es a colección ue eunida po Pa ladé a pa i de sus iajes po España
y el ex anje o. En 1972, año de ape u a del Museo de A es y Cos umb es Popula es, el
ondo Aguia pasó allí en depósi o, donde ac ualmen e se conse a y expone en buena me-
dida. Vid. ibídem, p. 14.
Una ob a inédi a de And és Pa ladé, Conde de Aguia 513
LABORATORIO DE ARTE 28 (2016), pp. 511-518, ISSN 1130-5762
e-ISSN 2253-8305 - DOI h p://dx.doi.o g/10.12795/LA.2006.i.01.27
a la esidencia del conde de la Co ina. Cuando Candela ia mu ió en 1956, odas
sus p opiedades pasa on a pode de su he mano, quien, alleciendo es años des-
pués epa ió, a su ez, sus bienes en e los nie os. Es e cuad o, jun o con o o de
simila es ca ac e ís icas que hoy se encuen a en una colección pa icula de San-
ande , ue obje o de uno de los p ocesos de pa ición, pe o el lienzo no abandonó
Mon illa, sino que pe maneció en un domicilio ce cano po espacio de cinco dé-
cadas más. Como esul ado de una nue a he encia, ol ió ecien emen e a Se i-
lla, y as se es au ado, se conse a en una colección pa icula uncionando
oda ía como uno de los e a os igu ados o “es udios”3 acome idos po un pin-
o que enía la p e ensión de econs ui el pasado.
Con el eje cicio de es e géne o, Pa ladé podía pene a en la psicología de los
pe sonajes ep esen ados mos ándolos en p ime plano, mi ando al espec ado las
más eces y, casi siemp e, conc e ados de mane a di ec a y ce cana, aislados de un
con ex o ap opiado –g acias a los ondos neu os que niegan la iden i icación de
cualquie espacio–, e a ados quizá sob e una pla a o ma ele ada y odeados de
escasos elemen os o a ibu os, que incluso a eces, se mues an de mane a pa cial si
no se e elan necesa ios a la ho a de edondea es é icamen e al suje o en cues ión.
Pa ece que lo más impo an e pa a el conde de Aguia e a la igu a humana, y po
ello, la incidencia de la luz sob e los modelos solía aplica la con in eligencia. Quizá
po esas o mas se c eyó su pin u a co espondien e con una sue e de cos um-
b ismo a dío, sob io o menos es i o que el que había enido an ísima di usión en
la Se illa del siglo XIX. Si además de p ac ica “o o cos umb ismo”4, se incluyen en
su habe a ís ico las clasi icaciones de o ien alis a5, paisajis a, pin o de escenas de
3 Ignacio Cano clasi ica como “es udios” odos los lienzos en los que Pa ladé ep e-
sen ó pe sonajes a a iados con opa de época sob e un ondo neu o y, en ocasiones, des-
localizados. C . ibíd., pp. 28 y 72.
4 Ignacio Cano de inió así su es ilo al encon a se con di icul ades pa a clasi ica su
pin u a de mane a concluyen e. Al es ablece que no pe enecía ni al oman icismo de los
Bécque , ni al p eciosismo del ableu in o de la pin u a de casacón, como sus con empo-
áneos Ga cía Ramos y Jiménez A anda, que no había, además, hecho ci cula sus ob as
en el me cado in e nacional como Villegas y dejando a ás el mu illismo que imp egnaba
la escuela se illana aun a esas al u as, el in es igado conside ó más ce e o apun a hacia
Velázquez y Goya como sus más impo an es in luencias. C . ibíd., p. 13.
5 Se debía a algunas pin u as acome idas en 1888 y que imi aban las mane as de Ma-
iano Fo uny mien as iajaba po Ma uecos con Gonzalo Bilbao. Como ejemplos pueden
encon ase El ba be o, subas ado en Lond es en 1996 y El Comp omiso de Caspe, adqui ida
po el Ayun amien o de Se illa en la exposición de Mad id de 1890 y p emiada en la exposi-
ción nacional de Be lín de 1891. Ápud. ibíd., pp. 20 y 21. Sob e es e asun o ya esc ibió PÉ-
REZ CALERO, Ge a do: “A is as se illanos y pin u a o ien alis a (1860-1936). Los ecos
del o unismo”, Gale ía An iq a ia, 273, 2008, pp. 36-41.
Ál a o Cabezas Ga cía514
LABORATORIO DE ARTE 28 (2016), pp. 511-518, ISSN 1130-5762
e-ISSN 2253-8305 - DOI h p://dx.doi.o g/10.12795/LA.2006.i.01.27
caza y masco as6 o au omaquia7, de emas de His o ia8, e a is a9 y has a pos e o
ep esen an e de la pin u a de casacones, pod ía pensa se en él como en un a is a
muy capaci ado, e sá il, ducho en la acome ida de dis in os géne os, en un a is ó-
c a a de g an acilidad pa a el desa ollo écnico de la pin u a, que la abo dó con
en e a libe ad al no ene que busca soluciones de comp omiso en e lo que su ge-
nio pe mi ía y el gus o de los comi en es a ís icos eque ía.
Sin emba go, es oy con encido de que la comp ensión de su pe sonalidad a -
ís ica pasa po explo a sus ue es inclinaciones in elec uales –lo que lo pe i-
la ía como un pin o -his o iado –, an es que jus i ica lo como un pin o de su
clase, al y como se ha es ablecido has a el momen o. And és Pa ladé nació con
habilidades a ís icas conna u ales, que canalizó p ime o en el ap endizaje con
Mo eno Ca bone o en Málaga, y pos e io men e con Wssel de Guimba da una
ez se hubo asladado a Se illa con su amilia. Pa a supe a el es ado de me o
a icionado a la pin u a, nada más inaliza sus es udios de leyes, quiso amplia
su o mación y p ime o ol ió con Mo eno Ca bone o y luego ma chó a Pa ís
y Roma10. Es a es ancia in e nacional le si ió pa a mejo a su écnica y le pe -
mi ió hace de la pin u a una p ác ica co idiana, necesa ia pa a conduci sus
6 P obablemen e los lienzos más impo an es de es e géne o sean Su mejo amigo, Za-
gal con podencos, Dos g i ones blancos y Pe a con cacho os, muy admi ados en su época.
Ápud. Aguia , o o cos umb ismo..., op. ci ., p. 16. Pa ecía plasma en sus lienzos el am-
bien e de en e enimien o que dis u aba en lo pe sonal po su posición como p opie a io
de la inca El Se ano, ubicada en la población se illana de Guillena.
7 Cuad os de es a emá ica son El picado , El o e o he ido o La cuad illa, e c. Vid. ibí-
dem, pp. 53-65.
8 Ob as de es e géne o son Gladiado es ic o iosos o eciendo sus a mas a Hé cules
(3ª medalla en la exposición nacional de Mad id), ubicado en la Uni e sidad de Za agoza
como depósi o del Museo del P ado; Re a o de Felipe V a caballo y Un he aldo de Ca los
V, echadas las es en 1884. Vid. ibíd., p. 19. Una ez uel o a Se illa abandona á es a e-
má ica y se dedica á, casi en exclusi a, al e a o. Las dos únicas ob as eligiosas que se co-
nocen de su mano son C is o en la c uz (conse ada en la casa de Eje cicios de San Juan
de Aznal a ache) y el boce o echado en 1904 El iun o de la Inmaculada y gua dado en el
Palacio A zobispal de Se illa.
9 De mani ies a calidad son su Au o e a o (1907), muy bien alo ado cuando se ex-
puso en el Cí culo A ís ico de Ba celona al año siguien e; y los de Luis Mon o o y Rau-
ens auch; San iago Mon o o de Sedas; Ca denal Espínola y Don En ique Muñoz Gámiz
(Hospi al de la Ca idad); el To e o Bombi a o I u e a Goyena. Vid. íbid., pp. 93-129.
10 Jiménez A anda, Ga cía Ramos y Villegas se habían es ablecido en Roma con an-
e io idad y Pa ladé quiso emula los, admi ado de sus éxi os. Ac ualmen e se conoce muy
poco de es a decena de años que cons i uye su ase in e nacional. Solo que, an es que a la
Ciudad E e na, Pa ladé se di igió a Pa ís y que en 1882 se encon aba asis iendo a las cla-
ses del pos imp esionis a León Bonna (1833-1922), englobado ya en el ealismo que ijaba
la mi ada en la pin u a de Ca a aggio, Goya, Ribe a o Velázquez. Es e pin o o mó a mu-
chísimos buenos alumnos, en e los que des aca on Toulouse-Lau ec,B aque o Munch.
Una ob a inédi a de And és Pa ladé, Conde de Aguia 515
LABORATORIO DE ARTE 28 (2016), pp. 511-518, ISSN 1130-5762
e-ISSN 2253-8305 - DOI h p://dx.doi.o g/10.12795/LA.2006.i.01.27
pensamien os a ís icos poniendo en los lienzos los de alles cap ados después de
una exhaus i a obse ación y de un po meno izado es udio. Toda su ob a es-
u o p esidida con ecuencia po una búsqueda es é ica muy acusada, an o que
pod ía deci se que pin aba solo pa a desa olla de e minadas ideas de belleza
e ocadas a a és de la pin u a, de ahí los acen uados cla oscu os, la cuidada se-
lección de los onos y la in eligen e p esen ación de los emas, ca ac e ís icas que
si ie on a la c í ica pa a cuan i ica la admi ación mani ies a po de e minados
modelos de Velázquez o Goya. Al con a io que ellos, Pa ladé nunca in odujo la
na a i a, ni elemen os eligiosos ni abo daba complejas composiciones, ci cuns-
ancia po la que no desa olló pin u a de His o ia al uso de su iempo, sino una
al e na i a ín ima y pe sonal a los g andes e e en es de aquel géne o. Con su ma-
gis al manejo de los p ime os planos y con un minucioso empleo del colo , se em-
peña en codi ica el glo ioso pasado español a a és del lienzo, ecupe ando un
esplendo pe dido, mos ando nos algia po lo que se año a.
Una ez uel o a Se illa y con e ido en III conde de Aguia , mien as e-
cogía el u o del econocimien o a ís ico en ce ámenes y exposiciones, ue
acumulando los ca gos que lo a ianza on en el pano ama a ís ico local11. Ade-
más de pin o di igió labo es o iciales de ecupe ación a queológica en I álica
y p ac icó el coleccionismo pa icula . Las a mas, los opajes, las a madu as,
los obje os de ce ámica y de me al que acumuló en su casa le si ie on de au-
xilio eal a la ho a de econs ui el pasado que más le in e esaba ecu iendo
a la pin u a: el de la Edad Media, de una pa e, y el p e e oluciona io del se-
ecien os, de o a. Haciendo posa a sus si ien es, ayudan es, amigos o ami-
lia es, a a iados con las indumen a ias de la época que a aba de compone
con una inalidad es é ica, Pa ladé no necesi aba ecu i a an iguos g abados
o dibujos, sino solo ejecu a , g acias a la obse ación, cuad os que debían en-
ende se no como ob as del cos umb ismo –po no p e ende ec ea un am-
bien e en el que da cabida a las cos umb es–, sino como es igios p es igiosos
del pasado, del modo di ulga i o en el que se expone una pieza a queológica
descubie a en una exca ación en el discu so de un museo. El conocimien o de
la His o ia le si e a Pa ladé pa a es udia la desde un pun o de is a es é ico,
hecho po el que p oduce una pin u a de econs ucción a a és de elemen-
os o iginales (a madu as, opajes, u ensilios), como si se a ase de un a queó-
logo pa a la pin u a, o de un es udioso que, en ez de po esc i o, deja sob e el
11 Los ca gos que ocupó ue on los siguien es: P esidencia de la Comisión de Monu-
men os A ís icos e His ó icos de Se illa, Miemb o nume a io de la Academia de Bellas
A es de San a Isabel de Hung ía (desde 1902), Co espondien e de la Academia de San
Fe nando, Senado del Reino de Se illa (1909), Delegado Regio de Bellas A es, Vocal de
la Exposición Ibe oame icana de Se illa, Miemb o del Comi é de clasi icación de las ca-
e as de caballos de Se illa (1909), P esiden e de la Real Sociedad Au omo ilís ica de Se-
illa (1917) y Di ec o de las exca aciones sob e I álica (1920-1925).
Ál a o Cabezas Ga cía516
LABORATORIO DE ARTE 28 (2016), pp. 511-518, ISSN 1130-5762
e-ISSN 2253-8305 - DOI h p://dx.doi.o g/10.12795/LA.2006.i.01.27
lienzo sus conclusiones. En el caso de la pin u a que aquí se a a, puede iden-
i ica se el modelo de Jo en de ojo umando; Homb e con papagayo; y El o e o
he ido12, que aho a enca na un si ien e co esano de época como aquellos que
anunciaban las isi as en las audiencias públicas o eje cían la igilancia en los
ecin os domés icos. Quizá las di icul ades de Pa ladé po diseña g andes com-
posiciones –es discu ible la solución de espacios plan eada en su pin u a de El
iun o13–, hizo que se decan a a po es e ipo de es udios en los que podía e-
cons ui el pasado con el mismo a án a queológico que demos ó en sus labo-
es i alicenses, guiadas cons an emen e po la p e ensión de ace ca los hechos
his ó icos a las pe sonas de su iempo14. T a is iendo a sus modelos con elemen-
os au én icos y es udiando la luz, ejecu ó pin u as como Un muchacho con ala-
ba da que aquí se es udia po p ime a ez15.
Fecha de ecepción: 1 de sep iemb e de 2015.
Fecha de acep ación: 20 de no iemb e de 2015.
12 La iden i icación es á sos enida po Ignacio Cano en Aguia , o o cos umb ismo...,
op. ci ., pp. 60, 61, 72, 73, 96 y 97. Las es ue on ejecu adas en e 1920 y 1921 y se conse -
an en el Museo de A es y Cos umb es Popula es de Se illa.
13 De 1922 y ambién conse ada en el Museo de A es y Cos umb es Popula es de
Se illa.
14 Vid. PARLADÉ, And és: Se illa, guía a queológica de la ciudad y de I álica, Ba ce-
lona: IV Cong eso In e nacional de A queología, 1929, pp. 5-16.
15 Ag adezco a sus ac uales p opie a ios su colabo ación y acilidades a la ho a de es-
udia es a ob a, así como al p o eso Ped o M. Ma ínez La a la ealización de las o o-
g a ías que ilus an es e esc i o.
Una ob a inédi a de And és Pa ladé, Conde de Aguia 517
LABORATORIO DE ARTE 28 (2016), pp. 511-518, ISSN 1130-5762
e-ISSN 2253-8305 - DOI h p://dx.doi.o g/10.12795/LA.2006.i.01.27
Figu a 1. Se illa. Colección pa icula . Un muchacho con alaba da.
And és Pa ladé. 1920.
Ál a o Cabezas Ga cía518
LABORATORIO DE ARTE 28 (2016), pp. 511-518, ISSN 1130-5762
e-ISSN 2253-8305 - DOI h p://dx.doi.o g/10.12795/LA.2006.i.01.27
Figu a 2. Se illa. Colección pa icula . Un muchacho con alaba da. And és Pa ladé. 1920.
De alle. Fi ma y echa.
LABORATORIO DE ARTE 28 (2016), pp. 519-542, ISSN 1130-5762
e-ISSN 2253-8305 - DOI h p://dx.doi.o g/10.12795/LA.2006.i.01.28
EL PINTOR SEVILLANO JOAQUÍN
VALVERDE LASARTE (1896-1982): UNA
APROXIMACIÓN A SU VIDA
Y A SU OBRA*
SEVILLE PAINTER JOAQUÍN VALVERDE LASARTE
(1896-1982): AN APPROACH TO HIS LIFE AND WORK.
Ja ie ga Cía-luengo ManCHado
Uni e sidad Isabel I. España
Ja ie _ga [email protected]
Joaquín Val e de Lasa e (Se illa, 1896-Ca mona, 1982), ue un pin o eacio a exposiciones,
ce ámenes o cualquie o a ía de di usión a ís ica, hecho que ha con ibuido a un desconocimien o
gene al de su quehace . Si bien es cie o que algunas in es igaciones han abo dado la impo ancia de
su ayec o ia como pensionado en la Academia de España en Roma, o espec o a los dibujos de una
e apa biog á ica muy conc e a, se hace necesa io o ece una isión gene al de su ida y su ob a, con
el in de ubica adecuadamen e la p oducción pic ó ica de Joaquín Val e de en el de eni a ís ico es-
pañol del siglo XX; es e es el p incipal obje i o del p esen e a ículo.
Palab as cla e: Re o no al o den, Academia de Roma, Academia de San Fe nando.
Pain e Joaquín Val e de Lasa e (Se ille, 1896-Ca mona, 1982)was eluc an oexhibi ions,
con es s o any o he o m o a is ic p omo ion, which con ibu ed o a gene al lacko knowledge
abou his endea o . Al houghi is ue ha some esea ch ha e add essed he impo ance o his ca-
ee as pensione a he Academia de España in Rome, o ega ding he d awings o a speci ic biog a-
phical s age, i is necessa y o p o idea concise o e iew o his li e and wo k in o de o place sui ably
he pic o ial p oduc ion o Joaquin Val e de h ough he Spanish a scene o he 20 h cen u y. This
is he main objec i e o his a icle.
Keywo ds: Re u n o o de , Academy o Spain in Rome, Royal Academy o Fine A s o San
Fe nando.
*Deseo deja cons ancia de mi más since a g a i ud a los S es. De Pinaglia Ga i a, Va-
len ín Pinaglia Ga i a, F ancisco Hidalgo Rosendo, Luis Maqueda To o, Fe nando de
la Maza Fe nández, Jesús Rubio Ga cía-Noblejas, Iñigo Ochoa Ga cía y a la Fundación
G ego io P ie o, cuyo ánimo e ines imable ayuda han sido undamen ales pa a lle a a
cabo el p esen e abajo de in es igación.
Ja ie Ga cía-Luengo Manchado526
LABORATORIO DE ARTE 28 (2016), pp. 519-542, ISSN 1130-5762
e-ISSN 2253-8305 - DOI h p://dx.doi.o g/10.12795/LA.2006.i.01.28
La iada, uno de sus g andes amigos has a la p ema u a mue e del escul o , acae-
cida en 1958.
Co esponde p ecisamen e a es os años, conc e amen e a 1923, la ejecución
que La iada hicie a del Bus o de Joaquín Val e de; un e a o que no sólo ecoge
las ca ac e ís icas ísicas del e igiado, sino que se con ie e en un au én ico ibu o
a la pe sonalidad del se illano, como así lo ad i ió iempo después La uen e Fe-
a i al habla de es e b once:
“E a en onces Val e de un jo en pálido y delgado, de esbel a es a u a, me ido en sí
y con ai e de con empla el mundo con ensimismada y callada e e encia de asomb o”21.
Asimismo coincidió Val e de en el Janículo con el ma imonio o mado po
Timo eo Pé ez Rubio y Rosa Chacel, pa eja con la que ambién le unía, según he-
mos is o, una es echa amis ad desde sus p ime os años de es udio y de quienes
e ec ua ía po aho a un signi ica i o e a o.
Según ha e e ido Ca los Reye o, desde el pun o de is a a ís ico, la I alia
con la que se encon ó Joaquín Val e de, se á, como en el es o de Eu opa, esa
I alia del e o no al o den, des acando la es é ica p omo ida po el No ecen o o
Valo i Plas ici, quienes en la pin u a del Qua ocen o halla on un a e lejano al
p eciosismo inisecula , pe o ambién lejano de las de o midades ex emas de las
p ime as angua dias. Ca lo Ca á, Gio gio De Chi ico o Gino Se e ini, esca-
a on a Pie o Della F ancesca, a F a Angelico o Ucello. A pa i de es e edescu-
b imien o, la pin u a i aliana de es e pe iodo desa olla ía un lenguaje o undo,
monumen al, de o mas esenciales, un a e donde el silencio y la medi ación p i-
man po doquie . Todo lo e e ido encajaba con el na u al de Joaquín Val e de,
po lo que el se illano se inse ó plenamen e en es e ambien e, un ambien e, no ol-
idemos, de plena mode nidad en onces. Dicha coincidencia la supo ap o echa
el se illano en ajosamen e22.
La que encia de nues o pin o po el Qua ocen o la encon amos ya en su
p ime en ío eglamen a io, que le obligaba a copia “uno de los cuad os o escos
que exis an en I alia y o ezcan mayo in e és pa a la his o ia del A e, desde p inci-
pios del siglo XIII al siglo XVI”23. Tal eque imien o le lle ó a ep oduci un ag-
men o de la Dispu a de San a Ca alina (1492-1494) de los Apa amen os Bo gia
del Va icano, ob a de Pin u icchio.
Desde es e momen o se p oduci á o o cambio sus ancial en la ayec o-
ia de Val e de: su a acción po la pin u a mu al, po su écnica y sus o mas,
21 LAFUENTE FERRARI, En ique: “Con es ación del Excmo. S . D. En ique La-
uen e Fe a i…”, op. ci ., p. 46.
22 REYERO, Ca los: Memo ia, in e ex ualidad…, op. ci ., pp. 48-51.
23 CASADO ALCALDE, Es eban: La Academia de España en Roma y los pin o es de
la p ime a p omoción. Mad id, 1987, . II, p. 1379.
El pin o se illano Joaquín Val e de Lasa e (1896-1982): una ap oximación a su ida... 527
LABORATORIO DE ARTE 28 (2016), pp. 519-542, ISSN 1130-5762
e-ISSN 2253-8305 - DOI h p://dx.doi.o g/10.12795/LA.2006.i.01.28
in luencia que ambién, como e emos, lle a ía incluso has a la pin u a de caba-
lle e. Es e hecho implica ía una e olución ex ao dina ia en su concepción a ís-
ica, una e olución que ma ca ía ya de ini i amen e su madu ez, pasando de los
colo es i os y de las o mas e é eas deudo as aún de la Escuela de El Paula , a
unas composiciones mucho más es uc u adas, sólidas y geomé icas.
Según ma caba el eglamen o, los pensionados po igu a, donde se ubicaba
nues o pin o , debían iaja an o den o como ue a de I alia. Val e de hizo en
lo posible buen uso de dichas obligaciones, y digo en la medida de lo posible pues
las es icciones económicas le impidie on e ec ua los pe inen es iajes po Eu-
opa. No sucedió lo mismo con los iajes po I alia. Al poco de su llegada a Roma
sabemos que emp endió una u a po el no e del país, ecalando has a Venecia,
ciudad que ecuen a ía en muchas ocasiones a lo la go de su ida.
El úl imo de los en íos eglamen a ios de Val e de, El molino (h. 1927-1928)
–hoy conse ado en el Museo Nacional Cen o de A e Reina So ía–, hacía las
eces de abajo inal que compendiaba el ap endizaje y g ado de madu ez que el
beca io había alcanzado en Roma. Con es a ob a Joaquín se insc ibía plenamen e
en la mode nidad eu opea, esa mode nidad que se alineaba con el No ecen o o
Valo i Plas ici. Pa a su ejecución, el a is a i ió una la ga empo ada en Cap i,
incluso más allá del iempo eglamen a io. Sin emba go, la di ección de la Aca-
demia, conscien e de la alía de la ob a, hizo caso omiso de las condiciones diga-
mos legales al espec o24.
Pa iendo de un ema que incluso pod íamos cali ica como cos umb is a o
anecdó ico, Val e de log a con e i lo en ca ego ía. Cons uye una ob a a empo-
al median e lo asimilado de la pin u a mu al del p ime enacimien o. De hecho,
es e óleo, po su pe spec i a, composición, o undidad y mis e io se ha elacio-
nado con la ob a maes a de Pie o Della F ancesca, La Flagelación (1455-1460)
del Palacio Ducal de U bino.
Po o o lado, el sen ido de esencialidad y geome ía iene algo de Cézanne,
pin o ambién admi ado po Val e de. Así lo a es iguan los boce os conse a-
dos, dibujos que mues an un análisis sin é ico y concienzudo de la ealidad de
la que pa e.
En cualquie caso, El Molino no lo debemos ap ecia como un compendio de
in luencias, sino como un a e emendamen e pe sonal, madu o, abajado me-
dian e lo ap endido de la his o ia, un a e que mi a al u u o sin desp ende se del
pasado.
La e e ida mode nidad y madu ez de El Molino, le alió a Val e de la
máxima cali icación del ju ado que debía alo a los abajos en iados po los
pensionados de Roma. Es e cuad o ambién ue gala donado con la Segunda Me-
dalla en la Exposición Nacional de Bellas A es de 1930.
24 REYERO, Ca los: Memo ia, in e ex ualidad…, op. ci ., pp. 48-51.
Ja ie Ga cía-Luengo Manchado528
LABORATORIO DE ARTE 28 (2016), pp. 519-542, ISSN 1130-5762
e-ISSN 2253-8305 - DOI h p://dx.doi.o g/10.12795/LA.2006.i.01.28
La p o unda ocación mu alis a de Joaquín, hace que cuando u ie a que
abaja la pin u a de caballe e, aplicase en muchos casos los modos y las écnicas
p opios de la pin u a mu al. Tal y como emos en la Alego ía Campes e (1930)
de la Colección del Banco San ande , cuyo ema de po sí nos emi e al Rena-
cimien o, pe o no como una me a copia, sino como una inspi ación p o unda-
men e pe sonal. La mode nidad iene dada a pa i de la i meza de las o mas,
del silencio, del dibujo p eciso, en de ini i a, de su monumen alidad.
El eg eso de Joaquín Val e de a España es a ía ma cado po un momen o
de eclosión cul u al. Reco demos que un año an es de su e o no u o luga aquel
ya casi mí ico homenaje a Góngo a que capi ula ía a oda una Gene ación, la del
27, un g upo donde se aglu inaban li e a os, c eado es e in elec uales de di e en-
es c edos y endencias, odos ellos ma cados po su anhelo de eno ación y an-
gua dia, mode nidad que pa adójicamen e halla on en la adición.
Sin emba go, pa eja a la in ensa ida cul u al encon amos la ines abilidad
social y polí ica de es e pe iodo, inquie ud que Val e de i ió en p ime a pe sona,
según se desp ende de una ca a di igida a G ego io P ie o i mada el 28 de junio
de 1935, donde Joaquín le ecomendaba al pin o manchego lo siguien e:
“G ego io sigue en Lond es donde segu amen e ienes odas las an asías bien un-
dadas, a e si puedes da un sal o gigan esco. Es o sigue an bi ioso y mal olien e que
no me ece la pena habla de lo que me odea. [...] P ocu a ol ida de momen o es e país
de mendigos y acué da e de es e mendigui o que e ab aza, Quino”25.
An e es a si uación son ecuen es las es ancias de Joaquín en Ca mona y su
campiña, donde hallaba un emanso de paz pa a segui dedicado a lo que más
le gus a, pin a y dibuja . Pe o Ca mona ambién es un luga que le llena de ex-
pe iencias es é icas y de igo , especialmen e pa a una pe sona de salud an mal-
echa como él. En o a misi a des inada a G ego io P ie o, poco después de su
eg eso de Roma, a i ma en elación a sus es ancias en dicha ciudad:
“P ecisamen e ese campo o na u aleza que ú e ie es es mi único e ugio. Has a el
pun o de que ya me ala ma como una p edisposición en e miza. Nunca he sido an sen-
sible a la belleza de la luz y del sonido como aho a. Me bas a asoma me al campo pa a
sen i me conmo ido has a las en añas apenas me oy aden ando en él”26.
A pesa de la compleja si uación desc i a, y animado po el éxi o señalado
g acias a sus en íos de Roma, a la Segunda Medalla alcanzada en la Nacional de
Bellas A es de 1930 y a la P ime a Medalla que log a ía en la de 1932, Joaquín
Val e de ganó el concu so con ocado pa a e ec ua la pin u a del echo del sa-
lón de ecepciones del en onces casi ecién inaugu ado edi icio del Minis e io de
25 AFGP, co espondencia con Joaquín Val e de Lasa e, 16/18.
26 Ibídem.
El pin o se illano Joaquín Val e de Lasa e (1896-1982): una ap oximación a su ida... 529
LABORATORIO DE ARTE 28 (2016), pp. 519-542, ISSN 1130-5762
e-ISSN 2253-8305 - DOI h p://dx.doi.o g/10.12795/LA.2006.i.01.28
Ins ucción Pública, hoy de Educación y Ciencia, si o en el núme o 34 de la ma-
d ileña calle de Alcalá.
Val e de se en en aba a una pin u a mu al, sopo e que an bien encajaba
con sus anhelos a ís icos. Se a aba de una ob a enjundiosa, de o ma o o alado
de más de 8 me os de ancho po casi cinco de al o, en la que nues o pin o in i -
ió un p olongado iempo, el ascu ido en e 1932 y 1935.
A o unadamen e los he ede os del pin o , la amilia Pinaglia Ga i a, con-
se a el ca ón de es a ob a, hoy cedido al Museo de la Ciudad de Ca mona pa a
su exposición. En él ap eciamos el me iculoso p oceso de c eación de Val e de,
un abajo que implicaba ho as de dedicación, de análisis de la ealidad has a lle-
ga a sus o mas esenciales.
El esul ado es el de una composición absolu amen e monumen al, capaz de
gene a un ambien e a empo al sin copia el pasado, an solo inspi ándose en los
ideales clásicos ya desc i os. Se elude cualquie anecdo ismo en p o de la e dad
más pu a, de ahí esa belleza que no es caduca, esas mane as que ascienden el
iempo y ese mensaje de quien concebía las Bellas A es como la única ía pa a el
en endimien o de la humanidad.
De alguna mane a, es a aleg e exal ación de las Bellas A es, se io p on o
empañada po el es allido de la Gue a Ci il, que Joaquín Val e de i ió en Ca -
mona. No lejos de aquí, en Se illa, se encon aba su an iguo compañe o de es u-
dios, Ca los Sáenz de Tejada, dos p omociones pos e io es a él en San Fe nando.
P ecisamen e Tejada ue nomb ado a inales de 1938 di ec o a ís ico de la His-
o ia de la C uzada Española. Magna ob a edi o ial p omo ida po Publicaciones
Españolas des inada a ecoge minuciosamen e, desde el pun o de is a del an-
quismo, la his o ia de la II República y de la Gue a Ci il.
Se a aba de una colección de 36 ascículos, compendiados en 8 olúmenes,
edi ados a odo lujo con un abundan e apa a o g á ico, que se publica on en e
1939 y 194327. La magni ud de al emp esa, implicaba la necesidad de con a con
un impo an e equipo de ilus ado es. Pa a ello Sáenz de Tejada, conocedo de
la alía de Val e de espec o al dibujo, no dudó en eque i su p esencia. Si bien
es cie o que ambién colabo a on o os dibujan es, ue en el binomio compues o
po Tejada y Val e de sob e el que ecayó p ác icamen e el g ueso de las ilus a-
ciones28.
Técnicamen e los dibujos de Val e de son he ede os del ing ismo p ac icado
po el Picasso del pe iodo neoclásico y que an a in luencia eje ció en la dibu-
jís ica eu opea de los años ein e y ein a. La p incipal ca ac e ís ica de es a
27 ARRARÁS, J. (Di .): His o ia de la C uzada Nacional. Mad id, 1939-1942, 36 .
en 8 .
28 Los da os u ilizados pa a el es udio de es e abajo de Joaquín Val e de, han sido
ex aídos de: BONET, Juan Manuel y CASTILLO, Fe nando: Dos mi adas. Una isión…,
op. ci .
Ja ie Ga cía-Luengo Manchado530
LABORATORIO DE ARTE 28 (2016), pp. 519-542, ISSN 1130-5762
e-ISSN 2253-8305 - DOI h p://dx.doi.o g/10.12795/LA.2006.i.01.28
endencia es el empleo de una línea esuel a, luida y cla a, lo que implicaba un
conocimien o ex ao dina io del dibujo y un i uosismo écnico excelen e. A es a
línea g ácil y luida, Val e de añade un ico con as e de somb as, sin desecha el
abiga amien o composi i o cuando el d ama ismo de la escena lo equie e.
Sus dibujos poseen una g an capacidad na a i a y en algunos casos cie o o-
que cos umb is a, sin es a en ayunas, po azones ob ias, de cie as in luencias
de la se ie de Los Desas es de la Gue a (1810-1815) de Goya, especialmen e en
el d ama ismo de algunos cla oscu os y en de e minados ecu sos composi i os.
Qué duda cabe que la His o ia de la C uzada Nacional enía una inalidad
p opagandís ica, exal ando al encedo y ec iminando al enemigo. Sin emba go,
ni los dibujos de Tejada ni los de Val e de caen en el ácil discu so polí ico, no e-
mos la ca ica u ización del enemigo. Vencedo es y encidos es án do ados de una
no able dignidad. Como ha dicho Fe nando del Cas illo, “aunque la His o ia de la
C uzada Española e a un ins umen o al se icio de la ideología y de la p opaganda,
su mé i o a ís ico supe a con mucho los p opósi os que la impulsa on”29.
P ác icamen e, coincidiendo con la conclusión de sus colabo aciones pa a la
His o ia de la C uzada Española en 1942, Joaquín Val e de oposi ó y ganó la Cá-
ed a de P epa a o io de Colo ido de la Escuela de Bellas A es de San Fe nando,
pa a cua o años más a de alcanza la Cá ed a de Colo ido y Composición, Cá-
ed a o o a ocupada po José de Mad azo, Fede ico de Mad azo, Diósco o de la
Puebla y un íncli o la go e cé e a.
Su o ma de abajo, pulc a y pe eccionis a, hace que su dedicación a la do-
cencia sea absolu a, cen ando su iempo pa a la pin u a du an e los pe iodos a-
cacionales que en la mayo pa e pasaba en Ca mona, pe o ambién iajando po
dis in as p o incias de Cas illa, con el in de halla nue os mo i os pa a su an
inspi ada como econcen ada pin u a.
No obs an e, ambién le llega an enca gos de impo ancia, como su colabo-
ación pa a la Uni e sidad Labo al de Gijón, uno de los p oyec os a ís icos y so-
ciales más impo an es del p ime anquismo, en o no al que se aglu ina on los
a is as más ele an es de la España de en onces. En un p ime momen o se le en-
ca gó la deco ación del echo del ea o de la Uni e sidad. Un abajo que se a e-
nía a bien con su ayec o ia. Sin emba go, una dolencia pulmona hizo que el
enca go no pasa a de un boce o inicial, donde Val e de ec eaba algunos elemen-
os omados de su con ac o con el mundo clásico.
En cambio, poco iempo después, en 1948, sí pudo acome e los ca ones pa a
los seis colosales mosaicos que debían deco a o as an as exed as ex e io es de
la capilla de la Uni e sidad Labo al. Dichos ca ones, conse ados po la amilia
Pinaglia Ga i a y cedidos ac ualmen e al Museo de la Ciudad de Ca mona, nos
mues an a ese Val e de que abajaba el a e mu a io de un modo absolu amen e
29 CASTILLO, Fe nando: “Dos mi adas. Una isión: los dibujos de gue a de Ca los
Sáenz de Tejada y Joaquín Val e de”, en Dos mi adas. Una isión… op ci ., p. 22.
El pin o se illano Joaquín Val e de Lasa e (1896-1982): una ap oximación a su ida... 531
LABORATORIO DE ARTE 28 (2016), pp. 519-542, ISSN 1130-5762
e-ISSN 2253-8305 - DOI h p://dx.doi.o g/10.12795/LA.2006.i.01.28
excepcional. Conscien e de que es os dibujos e an la base pa a los mosaicos que
lle a ía a cabo el alle de San iago Pad ós Elías, Joaquín Val e de do a a cada
una de es as igu as de una o undidad casi escul ó ica, en consonancia con el
ámbi o a qui ec ónico en el que se inse a ían. T abajó las imágenes de los cua o
e angelis as y de dos a cángeles –San Ra ael y San Miguel– a a és de g andes
planos, con el in de acili a el aspaso al mu o median e las eselas.
Una ez más, la écnica de Val e de, basada en la esencialidad, la monumen-
alidad, los ges os o undos y esos ademanes, como pa alizados en el espacio y el
iempo, o o ga a es os dibujos esa a empo alidad an singula de su peculia i-
sión del a e sac o.
Poco iempo después, la Real Academia de Bellas A es de San Fe nando e-
conoce ía la ac i idad pic ó ica de Joaquín Val e de, así como la de su labo do-
cen e en el ámbi o de las Bellas A es, siendo p opues o po Julio Moisés, Juan
Adsua a y En ique La uen e Fe a i pa a ocupa el sillón acan e de Ma celiano
San ama ía. Dicha p opues a ue unánimemen e acogida po los académicos en
la sesión ex ao dina ia celeb ada el 1 de diciemb e de 1952. Sin emba go, la á-
gil salud de Val e de no le pe mi i á oma posesión del ca go has a el 24 de junio
de 1956. En el solemne ac o de ecepción leyó el discu so i ulado: Obse acio-
nes sob e la pin u a con empo ánea30; un ex o donde ap eciamos en Val e de a un
a en o y consumado eó ico del a e del siglo XX, un eó ico que apos a á po el
alo ecuánime del pasado y del p esen e. Po ello es e discu so, así como las a-
lo aciones e ec uadas en o no a maes os como So olla, Anglada Cama asa, Zu-
loaga, Manzini, Cézanne o Velázquez, o ecen una nue a pe spec i a espec o a
la e olución es é ica del pin o hispalense.
En es e mismo ac o, Val e de en egó la ob a de ecepción que p o ocola-
iamen e co esponde a los a is as que ing esan en la Real Academia. El c ea-
do se illano donó una pin u a de un p o undo alo sen imen al, el Re a o
de mi sob ina (h. 1946). Dicho óleo nos pone an e un consumado e a is a, ac-
i idad an impo an e en el quehace de Val e de. A pa i de un pe sonaje
conc e o, en es e caso su sob ina Ampa o Ga i a Val e de, de ahí el alo emo-
cional e e ido de es e cuad o, Joaquín desa olla su peculia capacidad pa a
e leja no una belleza empo al o pasaje a, sino de una belleza ascenden e,
aquella que es au én icamen e mode na po se e dade amen e clásica. La
aplicación de los c i e ios asimilados de los g andes maes os del enacimien o,
el dibujo sin é ico o la luz amizada, amén de la elegan e pose, no son elemen-
os ajenos pa a alcanza esos alo es es é icos y espi i uales que Val e de en en-
día como los más sublimes del a e.
Es a ob a es imonia su ac i idad como e a is a, especialmen e cuando es-
aba en Ca mona, donde sus jó enes sob inas –Ángeles, Espe anza y la ya ci ada
30 VALVERDE LASARTE, Joaquín: Obse aciones sob e la pin u a con empo á-
nea…, op. ci .
Ja ie Ga cía-Luengo Manchado532
LABORATORIO DE ARTE 28 (2016), pp. 519-542, ISSN 1130-5762
e-ISSN 2253-8305 - DOI h p://dx.doi.o g/10.12795/LA.2006.i.01.28
Ampa o– se con e ían en au én icas musas a la ho a de plasma a a és del di-
bujo o la pin u a aquellos concep os a ís icos que Val e de asumía como e e -
nos, de ahí la melancolía dimanada de es as e igies.
En ene o de 1960, a la edad de 64 años de edad, el pin o se illano ue nom-
b ado di ec o de la Academia de España en Roma, cub iendo la acan e dejada
po el Ma qués de Lozoya. Joaquín eg esaba aquella ins i ución en la que casi
35 años an es había dado el sal o a la madu ez pic ó ica, al y como econocía en
un esc i o de 1925:
“A I alia y p incipalmen e a Roma le debo el habe me azado una base es é ica
ue e y sob ia [...] nues o a án de belleza nos sal a á siemp e de los con encionalismos
y de la indi e encia de cie a gen e”31.
Has a 1967, echa de su jubilación, Joaquín Val e de deja ía su imp on a en
an íncli a ins i ución. Las siguien es palab as del escul o En ique Pé ez Comen-
dado o ecen un buen esumen a es e espec o:
“Val e de du an e los sie e la gos años que di igió la academia se en egó a ella en
cue po y alma. Con el máximo acie o. Conociendo a ondo su unción, a endió no solo
a la buena ma cha y e ec i idad del abajo de los pensionados, sino que cuidándose del
deco o de la ins i ución emp endió ob as que embellecie on y ennoblecie on la biblio eca,
los salones, comedo de los pensionados, acceso y gale ías, sala de exposiciones y cuan o
le pe mi ie on los escasos ecu sos que dispuso.
Conocedo expe imen ado del espí i u y inalidad de la ins i ución, elabo ó además
un eglamen o en el que colabo amos, jun o con López O e o, Di ec o a la sazón de la
Real Academia de Bellas A es de San Fe nando”32.
Es e eg eso a Roma, puso de nue o en con ac o al c eado hispalense con
aquellos g andes ciclos de pin u a eligiosa, siemp e an admi ados po él. Al hilo
de es e encuen o ol ió a abaja la pin u a sac a, no e a la p ime a ez que a
ello se dedicaba ni mucho menos, eco demos su in e ención en la Uni e sidad
Labo al de Gijón.
Los lienzos de emá ica eligiosa que el se illano ejecu a en es e momen o
se ca ac e iza án po su ex ao dina io amaño, pues es en es e o ma o donde
Val e de mejo podía ec ea los pa áme os de la pin u a mu al. Sin emba go,
su ob a sac a no es á en ayunas de lo que sucedía en la eno ación pic ó ica
31 Ca a de Joaquín Val e de di igida a G ego io P ie o, sin echa , pe o po las alu-
siones debió se emi ida en o no a 1925: A I alia y p incipalmen e a Roma le debo el ha-
be me azado una base es é ica ue e y sob ia (…) nues o a án de belleza nos sal a á
siemp e de los con encionalismos y de la indi e encia de cie a gen e. AFGP, co esponden-
cia con Joaquín Val e de Lasa e, 16/18.
32 PARDO CANALÍS, En ique: Nec ologías…, op. ci ., p. 73.
El pin o se illano Joaquín Val e de Lasa e (1896-1982): una ap oximación a su ida... 533
LABORATORIO DE ARTE 28 (2016), pp. 519-542, ISSN 1130-5762
e-ISSN 2253-8305 - DOI h p://dx.doi.o g/10.12795/LA.2006.i.01.28
española po en onces. Así en Mensaje a del cielo33 (h. 1960-1970), su peculia i-
sión de San a Te esa de Jesús, o en C is o en Ge semaní (h. 1960-1970) –ambas
p opiedad de la amilia Pinaglia Ga i a–, hallamos un colo emendamen e pe -
sonal aplicado con abundan e ma e ia pic ó ica. Son e iden es los ecos de la Es-
cuela de Mad id y del llamado po Gaya Nuño au ismo ibé ico, endencias an
impo an e en la España de los cincuen a y sesen a. Eso sí, Val e de no se deja á
lle a i e enablemen e po dichas colo aciones, an es al con a io, su concep-
ción del dibujo, de la composición y, sob e odo, el sen ido mís ico de lo ep e-
sen ado, e lejo po o a pa e de sus p opias i encias espi i uales, dan a es os
lienzos ese a is o élico pun o medio a caballo en e la adición y la eno ación.
P ecisamen e a eno de es os cuad os se han e e ido algunos é minos que
ya pa a en onces se habían consolidado como in a iables en la es é ica del se i-
llano: solidez, mis e io, espi i ualidad, belleza… Cu iosamen e odo ello lo po-
demos ap ecia en el Au o e a o (h. 1960-1970) de la colección Pinaglia Ga i a,
au én ico es amen o a ís ico de Val e de, quien no en ano es ablece un pa ale-
lismo en e su ges o medi abundo y la ac i ud del Velázquez de Las Meninas, con
las conno aciones que ello sugie e. El ca ác e e lexi o que dimana oda la ob a,
no solo po el ademán, sino ambién po la esencialidad, la pale a aus e a y el si-
lencio casi mís ico, nos pone an e su pe sonal concepción de la ac i idad c ea i a,
en endida como un au én ico eje cicio de in ospección espi i ual, cuyo u o más
p eciado es la belleza. Quizá es e ue el sen ido úl imo del a e de Joaquín Val-
e de Lasa e y, po ende, el in úl imo de oda una ida consag ada a la pin u a.
Fecha de ecepción: 28 de sep iemb e de 2015.
Fecha de acep ación: 20 de no iemb e de 2015.
33 Es a imagen, expues a en el XXXI Salón de O oño de Se illa, si ió a la p ensa
pa a e e encia la Medalla de Hono que la Real Academia de Bellas A es de San a Isa-
bel de Hung ía de Se illa concedió en 1982 a Joaquín Val e de Lasa e, poco an es de su
mue e. LORENTE, Manuel: “No able apo ación de Joaquín Val e de”, ABC, Se illa,
10/11/1982.
Ja ie Ga cía-Luengo Manchado534
LABORATORIO DE ARTE 28 (2016), pp. 519-542, ISSN 1130-5762
e-ISSN 2253-8305 - DOI h p://dx.doi.o g/10.12795/LA.2006.i.01.28
Figu a 1. Ilus ación. Joaquín Val e de. (H. 1917). Museo de la Fundación G ego io
P ie o, Valdepeñas (Ciudad Real).
El pin o se illano Joaquín Val e de Lasa e (1896-1982): una ap oximación a su ida... 535
LABORATORIO DE ARTE 28 (2016), pp. 519-542, ISSN 1130-5762
e-ISSN 2253-8305 - DOI h p://dx.doi.o g/10.12795/LA.2006.i.01.28
Figu a 2. Re a o de G ego io P ie o. Jaquín Val e de. (H. 1918). Museo de la Fundación
G ego io P ie o, Valdepeñas (Ciudad Real).
Ja ie Ga cía-Luengo Manchado542
LABORATORIO DE ARTE 28 (2016), pp. 519-542, ISSN 1130-5762
e-ISSN 2253-8305 - DOI h p://dx.doi.o g/10.12795/LA.2006.i.01.28
Figu a 10. Au o e a o. (H. 1960-1970). Joaquín Va e de. Colección Pinaglia
Ga i a, Ca mona.