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Una obra inédita de Andrés Parladé, conde de Aguiar

Abstract

El pintor malagueño Andrés Parladé, más conocido como conde de Aguiar, realizó en las últimas décadas de su vida en Sevilla una serie de retratos figurados de parientes y personal a su servicio, a los que presentaba ataviados con ropas de época con objeto de desarrollar sus cualidades plásticas y determinados intereses de conocimiento históricos. El que aquí se presenta, Un muchacho con alabarda, firmado y fechado en 1920, se conserva en una colección particular sevillana y es uno de los mejores exponentes de su pintura históricamente informada, en la que ponía de relieve su peculiar reconstrucción del pasado.

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Una obra inédita de Andrés Parladé, conde de Aguiar

Author: Cabezas García, Álvaro
Publisher: Universidad de Sevilla
Year: 2016
DOI: 10.12795/LA.2006.i.01.27
Source: https://idus.us.es/bitstreams/9ff0ca8a-8e64-4368-a133-70031d4b0534/download
LABORATORIO DE ARTE 28 (2016), pp. 511-518, ISSN 1130-5762
e-ISSN 2253-8305 - DOI h p://dx.doi.o g/10.12795/LA.2006.i.01.27
UNA OBRA INÉDITA DE ANDRÉS
PARLADÉ, CONDE DE AGUIAR
AN UNPLUBLISHED WORK OF ANDRÉS PARLADÉ,
CONDE DE AGUIAR
Ál a o CaBezas ga Cía
al a oca[email p o ec ed]
El pin o malagueño And és Pa ladé, más conocido como conde de Aguia , ealizó en las úl i-
mas décadas de su ida en Se illa una se ie de e a os igu ados de pa ien es y pe sonal a su se icio,
a los que p esen aba a a iados con opas de época con obje o de desa olla sus cualidades plás icas
y de e minados in e eses de conocimien o his ó icos. El que aquí se p esen a, Un muchacho con ala-
ba da, i mado y echado en 1920, se conse a en una colección pa icula se illana y es uno de los
mejo es exponen es de su pin u a his ó icamen e in o mada, en la que ponía de elie e su peculia e-
cons ucción del pasado.
Palab as cla e: And és Pa ladé, conde de Aguia , pin u a se illana, e a o igu ado, his o i-
cismo.
The pain e om Malaga And és Pa ladé, be e known as conde de Aguia , made a se ie o i-
gu a i e po ai s o amilia s and s a a you se ice in he las decades o his li e in Se ille. The
cha ac e s a e p esen ed d essed in clo hes o ime, in o de o de elop i s plas ic quali ies and his in-
di idual his o ical knowledge in e es s. The s udied he e o he i s ime, A boy wi h halbe d, signed
and da ed in 1920, is p ese ed in a se illian p i a e collec ion and is one o he bes exponen s o his
his o ically in o med pain in which is shown his peculia econs uc ion o he pas .
Keywo ds: And és Pa ladé, conde de Aguia , se illian pain ing, igu a i e po ai , his o icism.
En una colección pa icula se illana se conse a un lienzo de 98 cms. de al o
po 78 de ancho no egis ado has a el momen o po pa e de la his o iog a ía a -
ís ica. Rep esen a un jo en modelo, en o ma o de dos e cios el na u al, a a iado
con opajes anac ónicos –camisa y jubón–, de onalidad pa da sob e ondo neu-
o y e doso, que sos iene una alaba da con su mano de echa mien as descansa
la izquie da g aciosamen e sob e su cade a. Lo compues o de la pos u a y la dis-
posición de la cabeza –ele ada y de pe il–, indican la ac i ud de pose del e a-
ado a eque imien o del au o . En el ángulo in e io izquie do puede ap ecia se
la insc ipción “II C. de Aguia 1920”, que supone la i ma y echa de ealización
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po pa e del pin o And és Pa ladé y He edia Sánchez de Qui ós y Li e moo e,
III conde de Aguia (Málaga, 1 de junio de 1859-Se illa, 8 de oc ub e de 1933)1.
Es e óleo sob e lienzo, que pod ía i ula se Un muchacho con alaba da, ue eje-
cu ado y gua dado en el es udio que el pin o enía en su esidencia se illana de
la Pue a de Je ez, hoy enomb ada como Casa Gua diola. No o mó pa e del
g upo de ob as donadas en 1944 po Ma ía de la Candela ia de Al ea y Gómez
de la Co ina al Museo de Bellas A es de Se illa cuando es a ins i ución e a ges-
ionada po la Academia de Bellas A es de San a Isabel de Hung ía, de la que
el conde ue académico nume a io desde 1902 has a su mue e2. Po el con a io,
la p opie a ia se la lle ó consigo a Mon illa, población donde había anscu ido
su in ancia y en la que buscaba la compañía de su he mano, F ancisco de Al ea ,
conde de la Co ina, de eno me in luencia en aquel luga . El cuad o pasó a gua -
da se po unos años en la Casa de las Aguas –ac ual Museo Ga nelo–, p óximo
1 Los p ime os juicios emi idos sob e es e pin o ue on los de CASCALES Y MU-
ÑOZ, José (a y b): a) Se illa in elec ual. Sus esc i o es y a is as con empo áneos. Mad id,
1896, pp. 411 y 414; y b) Las Bellas A es Plás icas en Se illa. Apun es His ó icos y Biog á-
icos. Toledo, 1929, . I, p. 217; OLMEDO, Ca los F.: “A is as ilus es: And és Pa ladé”,
Po esos mundos, mayo de 1904, pp. 404 y 411; y CUENCA, F ancisco: Museo de Pin o-
es y Escul o es Andaluces Con empo áneos. La Habana, 1923, pp. 55 y 56. La sis ema i-
zación sob e el es udio de su ob a ino de la mano de VALDIVIESO, En ique (a y b): a)
Pin u a se illana del siglo XIX. Se illa, 1981, pp. 119 y 120; y b) His o ia de la pin u a se-
illana. Siglos XIII al XX. Se illa, 1986. 3ª edición: Se illa, 2002, pp. 444-446. O os egis-
os sob e su p oducción pueden encon a se en IZQUIERDO, Rocío-MUÑOZ, Valme:
Museo de Bellas A es. In en a io de pin u as. Se illa, 1990, pp. 242-245; QUESADA, Luis:
La ida co idiana en la pin u a andaluza. Se illa, 1992, p. 192; De Andalucía a Venecia. Co-
lección Bell e (ca álogo de exposición), Có doba-Se illa, 2001, p. 174; y en Pin u a Anda-
luza en la Colección Ca men Thyssen-Bo nemisza (ca álogo de exposición), Mad id, 2004,
pp. 152-161. Sin emba go, el mayo econocimien o que la ob a de Pa ladé ha encon ado
has a el momen o en la his o iog a ía ha sido la celeb ación de la exposición Aguia , o o
cos umb ismo (abie a en e el 7 de no iemb e de 2008 y el 1 de ma zo de 2009 en el Museo
de A es y Cos umb es Popula es de Se illa), cuyo ca álogo ue coo dinado po Mon se
Ba agán Jané e Ignacio Cano Ri e o. Con espec o a la i ma, Pa ladé, aunque ue la e -
ce a pe sona en os en a el condado de Aguia –el í ulo ue o o gado po Al onso XII a
su abuela pa e na, Na i idad Sánchez de Qui ós y de la Hinojosa, el 3 de julio de 1877, pa-
sando pos e io men e a su pad e–, ue el segundo a ón en goza del mismo, hecho que
le si ió pa a i ma sus cuad os como “II C. de Aguia ”, seguido, en ocasiones, de la e-
cha de ealización.
2 Además de es os cuad os (unos cua en a), su iuda donó al Museo un buen núme o
de a mas, obje os de ce ámica, mobilia io, escul u as, pequeños u ensilios y opajes an i-
guos. Pa ece que es a colección ue eunida po Pa ladé a pa i de sus iajes po España
y el ex anje o. En 1972, año de ape u a del Museo de A es y Cos umb es Popula es, el
ondo Aguia pasó allí en depósi o, donde ac ualmen e se conse a y expone en buena me-
dida. Vid. ibídem, p. 14.
Una ob a inédi a de And és Pa ladé, Conde de Aguia 513
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a la esidencia del conde de la Co ina. Cuando Candela ia mu ió en 1956, odas
sus p opiedades pasa on a pode de su he mano, quien, alleciendo es años des-
pués epa ió, a su ez, sus bienes en e los nie os. Es e cuad o, jun o con o o de
simila es ca ac e ís icas que hoy se encuen a en una colección pa icula de San-
ande , ue obje o de uno de los p ocesos de pa ición, pe o el lienzo no abandonó
Mon illa, sino que pe maneció en un domicilio ce cano po espacio de cinco dé-
cadas más. Como esul ado de una nue a he encia, ol ió ecien emen e a Se i-
lla, y as se es au ado, se conse a en una colección pa icula uncionando
oda ía como uno de los e a os igu ados o “es udios”3 acome idos po un pin-
o que enía la p e ensión de econs ui el pasado.
Con el eje cicio de es e géne o, Pa ladé podía pene a en la psicología de los
pe sonajes ep esen ados mos ándolos en p ime plano, mi ando al espec ado las
más eces y, casi siemp e, conc e ados de mane a di ec a y ce cana, aislados de un
con ex o ap opiado –g acias a los ondos neu os que niegan la iden i icación de
cualquie espacio–, e a ados quizá sob e una pla a o ma ele ada y odeados de
escasos elemen os o a ibu os, que incluso a eces, se mues an de mane a pa cial si
no se e elan necesa ios a la ho a de edondea es é icamen e al suje o en cues ión.
Pa ece que lo más impo an e pa a el conde de Aguia e a la igu a humana, y po
ello, la incidencia de la luz sob e los modelos solía aplica la con in eligencia. Quizá
po esas o mas se c eyó su pin u a co espondien e con una sue e de cos um-
b ismo a dío, sob io o menos es i o que el que había enido an ísima di usión en
la Se illa del siglo XIX. Si además de p ac ica “o o cos umb ismo”4, se incluyen en
su habe a ís ico las clasi icaciones de o ien alis a5, paisajis a, pin o de escenas de
3 Ignacio Cano clasi ica como “es udios” odos los lienzos en los que Pa ladé ep e-
sen ó pe sonajes a a iados con opa de época sob e un ondo neu o y, en ocasiones, des-
localizados. C . ibíd., pp. 28 y 72.
4 Ignacio Cano de inió así su es ilo al encon a se con di icul ades pa a clasi ica su
pin u a de mane a concluyen e. Al es ablece que no pe enecía ni al oman icismo de los
Bécque , ni al p eciosismo del ableu in o de la pin u a de casacón, como sus con empo-
áneos Ga cía Ramos y Jiménez A anda, que no había, además, hecho ci cula sus ob as
en el me cado in e nacional como Villegas y dejando a ás el mu illismo que imp egnaba
la escuela se illana aun a esas al u as, el in es igado conside ó más ce e o apun a hacia
Velázquez y Goya como sus más impo an es in luencias. C . ibíd., p. 13.
5 Se debía a algunas pin u as acome idas en 1888 y que imi aban las mane as de Ma-
iano Fo uny mien as iajaba po Ma uecos con Gonzalo Bilbao. Como ejemplos pueden
encon ase El ba be o, subas ado en Lond es en 1996 y El Comp omiso de Caspe, adqui ida
po el Ayun amien o de Se illa en la exposición de Mad id de 1890 y p emiada en la exposi-
ción nacional de Be lín de 1891. Ápud. ibíd., pp. 20 y 21. Sob e es e asun o ya esc ibió PÉ-
REZ CALERO, Ge a do: “A is as se illanos y pin u a o ien alis a (1860-1936). Los ecos
del o unismo”, Gale ía An iq a ia, 273, 2008, pp. 36-41.
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caza y masco as6 o au omaquia7, de emas de His o ia8, e a is a9 y has a pos e o
ep esen an e de la pin u a de casacones, pod ía pensa se en él como en un a is a
muy capaci ado, e sá il, ducho en la acome ida de dis in os géne os, en un a is ó-
c a a de g an acilidad pa a el desa ollo écnico de la pin u a, que la abo dó con
en e a libe ad al no ene que busca soluciones de comp omiso en e lo que su ge-
nio pe mi ía y el gus o de los comi en es a ís icos eque ía.
Sin emba go, es oy con encido de que la comp ensión de su pe sonalidad a -
ís ica pasa po explo a sus ue es inclinaciones in elec uales –lo que lo pe i-
la ía como un pin o -his o iado –, an es que jus i ica lo como un pin o de su
clase, al y como se ha es ablecido has a el momen o. And és Pa ladé nació con
habilidades a ís icas conna u ales, que canalizó p ime o en el ap endizaje con
Mo eno Ca bone o en Málaga, y pos e io men e con Wssel de Guimba da una
ez se hubo asladado a Se illa con su amilia. Pa a supe a el es ado de me o
a icionado a la pin u a, nada más inaliza sus es udios de leyes, quiso amplia
su o mación y p ime o ol ió con Mo eno Ca bone o y luego ma chó a Pa ís
y Roma10. Es a es ancia in e nacional le si ió pa a mejo a su écnica y le pe -
mi ió hace de la pin u a una p ác ica co idiana, necesa ia pa a conduci sus
6 P obablemen e los lienzos más impo an es de es e géne o sean Su mejo amigo, Za-
gal con podencos, Dos g i ones blancos y Pe a con cacho os, muy admi ados en su época.
Ápud. Aguia , o o cos umb ismo..., op. ci ., p. 16. Pa ecía plasma en sus lienzos el am-
bien e de en e enimien o que dis u aba en lo pe sonal po su posición como p opie a io
de la inca El Se ano, ubicada en la población se illana de Guillena.
7 Cuad os de es a emá ica son El picado , El o e o he ido o La cuad illa, e c. Vid. ibí-
dem, pp. 53-65.
8 Ob as de es e géne o son Gladiado es ic o iosos o eciendo sus a mas a Hé cules
(3ª medalla en la exposición nacional de Mad id), ubicado en la Uni e sidad de Za agoza
como depósi o del Museo del P ado; Re a o de Felipe V a caballo y Un he aldo de Ca los
V, echadas las es en 1884. Vid. ibíd., p. 19. Una ez uel o a Se illa abandona á es a e-
má ica y se dedica á, casi en exclusi a, al e a o. Las dos únicas ob as eligiosas que se co-
nocen de su mano son C is o en la c uz (conse ada en la casa de Eje cicios de San Juan
de Aznal a ache) y el boce o echado en 1904 El iun o de la Inmaculada y gua dado en el
Palacio A zobispal de Se illa.
9 De mani ies a calidad son su Au o e a o (1907), muy bien alo ado cuando se ex-
puso en el Cí culo A ís ico de Ba celona al año siguien e; y los de Luis Mon o o y Rau-
ens auch; San iago Mon o o de Sedas; Ca denal Espínola y Don En ique Muñoz Gámiz
(Hospi al de la Ca idad); el To e o Bombi a o I u e a Goyena. Vid. íbid., pp. 93-129.
10 Jiménez A anda, Ga cía Ramos y Villegas se habían es ablecido en Roma con an-
e io idad y Pa ladé quiso emula los, admi ado de sus éxi os. Ac ualmen e se conoce muy
poco de es a decena de años que cons i uye su ase in e nacional. Solo que, an es que a la
Ciudad E e na, Pa ladé se di igió a Pa ís y que en 1882 se encon aba asis iendo a las cla-
ses del pos imp esionis a León Bonna (1833-1922), englobado ya en el ealismo que ijaba
la mi ada en la pin u a de Ca a aggio, Goya, Ribe a o Velázquez. Es e pin o o mó a mu-
chísimos buenos alumnos, en e los que des aca on Toulouse-Lau ec,B aque o Munch.
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pensamien os a ís icos poniendo en los lienzos los de alles cap ados después de
una exhaus i a obse ación y de un po meno izado es udio. Toda su ob a es-
u o p esidida con ecuencia po una búsqueda es é ica muy acusada, an o que
pod ía deci se que pin aba solo pa a desa olla de e minadas ideas de belleza
e ocadas a a és de la pin u a, de ahí los acen uados cla oscu os, la cuidada se-
lección de los onos y la in eligen e p esen ación de los emas, ca ac e ís icas que
si ie on a la c í ica pa a cuan i ica la admi ación mani ies a po de e minados
modelos de Velázquez o Goya. Al con a io que ellos, Pa ladé nunca in odujo la
na a i a, ni elemen os eligiosos ni abo daba complejas composiciones, ci cuns-
ancia po la que no desa olló pin u a de His o ia al uso de su iempo, sino una
al e na i a ín ima y pe sonal a los g andes e e en es de aquel géne o. Con su ma-
gis al manejo de los p ime os planos y con un minucioso empleo del colo , se em-
peña en codi ica el glo ioso pasado español a a és del lienzo, ecupe ando un
esplendo pe dido, mos ando nos algia po lo que se año a.
Una ez uel o a Se illa y con e ido en III conde de Aguia , mien as e-
cogía el u o del econocimien o a ís ico en ce ámenes y exposiciones, ue
acumulando los ca gos que lo a ianza on en el pano ama a ís ico local11. Ade-
más de pin o di igió labo es o iciales de ecupe ación a queológica en I álica
y p ac icó el coleccionismo pa icula . Las a mas, los opajes, las a madu as,
los obje os de ce ámica y de me al que acumuló en su casa le si ie on de au-
xilio eal a la ho a de econs ui el pasado que más le in e esaba ecu iendo
a la pin u a: el de la Edad Media, de una pa e, y el p e e oluciona io del se-
ecien os, de o a. Haciendo posa a sus si ien es, ayudan es, amigos o ami-
lia es, a a iados con las indumen a ias de la época que a aba de compone
con una inalidad es é ica, Pa ladé no necesi aba ecu i a an iguos g abados
o dibujos, sino solo ejecu a , g acias a la obse ación, cuad os que debían en-
ende se no como ob as del cos umb ismo –po no p e ende ec ea un am-
bien e en el que da cabida a las cos umb es–, sino como es igios p es igiosos
del pasado, del modo di ulga i o en el que se expone una pieza a queológica
descubie a en una exca ación en el discu so de un museo. El conocimien o de
la His o ia le si e a Pa ladé pa a es udia la desde un pun o de is a es é ico,
hecho po el que p oduce una pin u a de econs ucción a a és de elemen-
os o iginales (a madu as, opajes, u ensilios), como si se a ase de un a queó-
logo pa a la pin u a, o de un es udioso que, en ez de po esc i o, deja sob e el
11 Los ca gos que ocupó ue on los siguien es: P esidencia de la Comisión de Monu-
men os A ís icos e His ó icos de Se illa, Miemb o nume a io de la Academia de Bellas
A es de San a Isabel de Hung ía (desde 1902), Co espondien e de la Academia de San
Fe nando, Senado del Reino de Se illa (1909), Delegado Regio de Bellas A es, Vocal de
la Exposición Ibe oame icana de Se illa, Miemb o del Comi é de clasi icación de las ca-
e as de caballos de Se illa (1909), P esiden e de la Real Sociedad Au omo ilís ica de Se-
illa (1917) y Di ec o de las exca aciones sob e I álica (1920-1925).

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lienzo sus conclusiones. En el caso de la pin u a que aquí se a a, puede iden-
i ica se el modelo de Jo en de ojo umando; Homb e con papagayo; y El o e o
he ido12, que aho a enca na un si ien e co esano de época como aquellos que
anunciaban las isi as en las audiencias públicas o eje cían la igilancia en los
ecin os domés icos. Quizá las di icul ades de Pa ladé po diseña g andes com-
posiciones –es discu ible la solución de espacios plan eada en su pin u a de El
iun o13–, hizo que se decan a a po es e ipo de es udios en los que podía e-
cons ui el pasado con el mismo a án a queológico que demos ó en sus labo-
es i alicenses, guiadas cons an emen e po la p e ensión de ace ca los hechos
his ó icos a las pe sonas de su iempo14. T a is iendo a sus modelos con elemen-
os au én icos y es udiando la luz, ejecu ó pin u as como Un muchacho con ala-
ba da que aquí se es udia po p ime a ez15.
Fecha de ecepción: 1 de sep iemb e de 2015.
Fecha de acep ación: 20 de no iemb e de 2015.
12 La iden i icación es á sos enida po Ignacio Cano en Aguia , o o cos umb ismo...,
op. ci ., pp. 60, 61, 72, 73, 96 y 97. Las es ue on ejecu adas en e 1920 y 1921 y se conse -
an en el Museo de A es y Cos umb es Popula es de Se illa.
13 De 1922 y ambién conse ada en el Museo de A es y Cos umb es Popula es de
Se illa.
14 Vid. PARLADÉ, And és: Se illa, guía a queológica de la ciudad y de I álica, Ba ce-
lona: IV Cong eso In e nacional de A queología, 1929, pp. 5-16.
15 Ag adezco a sus ac uales p opie a ios su colabo ación y acilidades a la ho a de es-
udia es a ob a, así como al p o eso Ped o M. Ma ínez La a la ealización de las o o-
g a ías que ilus an es e esc i o.
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Figu a 1. Se illa. Colección pa icula . Un muchacho con alaba da.
And és Pa ladé. 1920.
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Figu a 2. Se illa. Colección pa icula . Un muchacho con alaba da. And és Pa ladé. 1920.
De alle. Fi ma y echa.
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EL PINTOR SEVILLANO JOAQUÍN
VALVERDE LASARTE (1896-1982): UNA
APROXIMACIÓN A SU VIDA
Y A SU OBRA*
SEVILLE PAINTER JOAQUÍN VALVERDE LASARTE
(1896-1982): AN APPROACH TO HIS LIFE AND WORK.
Ja ie ga Cía-luengo ManCHado
Uni e sidad Isabel I. España
Ja ie _ga [email protected]
Joaquín Val e de Lasa e (Se illa, 1896-Ca mona, 1982), ue un pin o eacio a exposiciones,
ce ámenes o cualquie o a ía de di usión a ís ica, hecho que ha con ibuido a un desconocimien o
gene al de su quehace . Si bien es cie o que algunas in es igaciones han abo dado la impo ancia de
su ayec o ia como pensionado en la Academia de España en Roma, o espec o a los dibujos de una
e apa biog á ica muy conc e a, se hace necesa io o ece una isión gene al de su ida y su ob a, con
el in de ubica adecuadamen e la p oducción pic ó ica de Joaquín Val e de en el de eni a ís ico es-
pañol del siglo XX; es e es el p incipal obje i o del p esen e a ículo.
Palab as cla e: Re o no al o den, Academia de Roma, Academia de San Fe nando.
Pain e Joaquín Val e de Lasa e (Se ille, 1896-Ca mona, 1982)was eluc an oexhibi ions,
con es s o any o he o m o a is ic p omo ion, which con ibu ed o a gene al lacko knowledge
abou his endea o . Al houghi is ue ha some esea ch ha e add essed he impo ance o his ca-
ee as pensione a he Academia de España in Rome, o ega ding he d awings o a speci ic biog a-
phical s age, i is necessa y o p o idea concise o e iew o his li e and wo k in o de o place sui ably
he pic o ial p oduc ion o Joaquin Val e de h ough he Spanish a scene o he 20 h cen u y. This
is he main objec i e o his a icle.
Keywo ds: Re u n o o de , Academy o Spain in Rome, Royal Academy o Fine A s o San
Fe nando.
*Deseo deja cons ancia de mi más since a g a i ud a los S es. De Pinaglia Ga i a, Va-
len ín Pinaglia Ga i a, F ancisco Hidalgo Rosendo, Luis Maqueda To o, Fe nando de
la Maza Fe nández, Jesús Rubio Ga cía-Noblejas, Iñigo Ochoa Ga cía y a la Fundación
G ego io P ie o, cuyo ánimo e ines imable ayuda han sido undamen ales pa a lle a a
cabo el p esen e abajo de in es igación.
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La iada, uno de sus g andes amigos has a la p ema u a mue e del escul o , acae-
cida en 1958.
Co esponde p ecisamen e a es os años, conc e amen e a 1923, la ejecución
que La iada hicie a del Bus o de Joaquín Val e de; un e a o que no sólo ecoge
las ca ac e ís icas ísicas del e igiado, sino que se con ie e en un au én ico ibu o
a la pe sonalidad del se illano, como así lo ad i ió iempo después La uen e Fe-
a i al habla de es e b once:
“E a en onces Val e de un jo en pálido y delgado, de esbel a es a u a, me ido en sí
y con ai e de con empla el mundo con ensimismada y callada e e encia de asomb o”21.
Asimismo coincidió Val e de en el Janículo con el ma imonio o mado po
Timo eo Pé ez Rubio y Rosa Chacel, pa eja con la que ambién le unía, según he-
mos is o, una es echa amis ad desde sus p ime os años de es udio y de quienes
e ec ua ía po aho a un signi ica i o e a o.
Según ha e e ido Ca los Reye o, desde el pun o de is a a ís ico, la I alia
con la que se encon ó Joaquín Val e de, se á, como en el es o de Eu opa, esa
I alia del e o no al o den, des acando la es é ica p omo ida po el No ecen o o
Valo i Plas ici, quienes en la pin u a del Qua ocen o halla on un a e lejano al
p eciosismo inisecula , pe o ambién lejano de las de o midades ex emas de las
p ime as angua dias. Ca lo Ca á, Gio gio De Chi ico o Gino Se e ini, esca-
a on a Pie o Della F ancesca, a F a Angelico o Ucello. A pa i de es e edescu-
b imien o, la pin u a i aliana de es e pe iodo desa olla ía un lenguaje o undo,
monumen al, de o mas esenciales, un a e donde el silencio y la medi ación p i-
man po doquie . Todo lo e e ido encajaba con el na u al de Joaquín Val e de,
po lo que el se illano se inse ó plenamen e en es e ambien e, un ambien e, no ol-
idemos, de plena mode nidad en onces. Dicha coincidencia la supo ap o echa
el se illano en ajosamen e22.
La que encia de nues o pin o po el Qua ocen o la encon amos ya en su
p ime en ío eglamen a io, que le obligaba a copia “uno de los cuad os o escos
que exis an en I alia y o ezcan mayo in e és pa a la his o ia del A e, desde p inci-
pios del siglo XIII al siglo XVI”23. Tal eque imien o le lle ó a ep oduci un ag-
men o de la Dispu a de San a Ca alina (1492-1494) de los Apa amen os Bo gia
del Va icano, ob a de Pin u icchio.
Desde es e momen o se p oduci á o o cambio sus ancial en la ayec o-
ia de Val e de: su a acción po la pin u a mu al, po su écnica y sus o mas,
21 LAFUENTE FERRARI, En ique: “Con es ación del Excmo. S . D. En ique La-
uen e Fe a i…”, op. ci ., p. 46.
22 REYERO, Ca los: Memo ia, in e ex ualidad…, op. ci ., pp. 48-51.
23 CASADO ALCALDE, Es eban: La Academia de España en Roma y los pin o es de
la p ime a p omoción. Mad id, 1987, . II, p. 1379.

El pin o se illano Joaquín Val e de Lasa e (1896-1982): una ap oximación a su ida... 527
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in luencia que ambién, como e emos, lle a ía incluso has a la pin u a de caba-
lle e. Es e hecho implica ía una e olución ex ao dina ia en su concepción a ís-
ica, una e olución que ma ca ía ya de ini i amen e su madu ez, pasando de los
colo es i os y de las o mas e é eas deudo as aún de la Escuela de El Paula , a
unas composiciones mucho más es uc u adas, sólidas y geomé icas.
Según ma caba el eglamen o, los pensionados po igu a, donde se ubicaba
nues o pin o , debían iaja an o den o como ue a de I alia. Val e de hizo en
lo posible buen uso de dichas obligaciones, y digo en la medida de lo posible pues
las es icciones económicas le impidie on e ec ua los pe inen es iajes po Eu-
opa. No sucedió lo mismo con los iajes po I alia. Al poco de su llegada a Roma
sabemos que emp endió una u a po el no e del país, ecalando has a Venecia,
ciudad que ecuen a ía en muchas ocasiones a lo la go de su ida.
El úl imo de los en íos eglamen a ios de Val e de, El molino (h. 1927-1928)
–hoy conse ado en el Museo Nacional Cen o de A e Reina So ía–, hacía las
eces de abajo inal que compendiaba el ap endizaje y g ado de madu ez que el
beca io había alcanzado en Roma. Con es a ob a Joaquín se insc ibía plenamen e
en la mode nidad eu opea, esa mode nidad que se alineaba con el No ecen o o
Valo i Plas ici. Pa a su ejecución, el a is a i ió una la ga empo ada en Cap i,
incluso más allá del iempo eglamen a io. Sin emba go, la di ección de la Aca-
demia, conscien e de la alía de la ob a, hizo caso omiso de las condiciones diga-
mos legales al espec o24.
Pa iendo de un ema que incluso pod íamos cali ica como cos umb is a o
anecdó ico, Val e de log a con e i lo en ca ego ía. Cons uye una ob a a empo-
al median e lo asimilado de la pin u a mu al del p ime enacimien o. De hecho,
es e óleo, po su pe spec i a, composición, o undidad y mis e io se ha elacio-
nado con la ob a maes a de Pie o Della F ancesca, La Flagelación (1455-1460)
del Palacio Ducal de U bino.
Po o o lado, el sen ido de esencialidad y geome ía iene algo de Cézanne,
pin o ambién admi ado po Val e de. Así lo a es iguan los boce os conse a-
dos, dibujos que mues an un análisis sin é ico y concienzudo de la ealidad de
la que pa e.
En cualquie caso, El Molino no lo debemos ap ecia como un compendio de
in luencias, sino como un a e emendamen e pe sonal, madu o, abajado me-
dian e lo ap endido de la his o ia, un a e que mi a al u u o sin desp ende se del
pasado.
La e e ida mode nidad y madu ez de El Molino, le alió a Val e de la
máxima cali icación del ju ado que debía alo a los abajos en iados po los
pensionados de Roma. Es e cuad o ambién ue gala donado con la Segunda Me-
dalla en la Exposición Nacional de Bellas A es de 1930.
24 REYERO, Ca los: Memo ia, in e ex ualidad…, op. ci ., pp. 48-51.
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La p o unda ocación mu alis a de Joaquín, hace que cuando u ie a que
abaja la pin u a de caballe e, aplicase en muchos casos los modos y las écnicas
p opios de la pin u a mu al. Tal y como emos en la Alego ía Campes e (1930)
de la Colección del Banco San ande , cuyo ema de po sí nos emi e al Rena-
cimien o, pe o no como una me a copia, sino como una inspi ación p o unda-
men e pe sonal. La mode nidad iene dada a pa i de la i meza de las o mas,
del silencio, del dibujo p eciso, en de ini i a, de su monumen alidad.
El eg eso de Joaquín Val e de a España es a ía ma cado po un momen o
de eclosión cul u al. Reco demos que un año an es de su e o no u o luga aquel
ya casi mí ico homenaje a Góngo a que capi ula ía a oda una Gene ación, la del
27, un g upo donde se aglu inaban li e a os, c eado es e in elec uales de di e en-
es c edos y endencias, odos ellos ma cados po su anhelo de eno ación y an-
gua dia, mode nidad que pa adójicamen e halla on en la adición.
Sin emba go, pa eja a la in ensa ida cul u al encon amos la ines abilidad
social y polí ica de es e pe iodo, inquie ud que Val e de i ió en p ime a pe sona,
según se desp ende de una ca a di igida a G ego io P ie o i mada el 28 de junio
de 1935, donde Joaquín le ecomendaba al pin o manchego lo siguien e:
“G ego io sigue en Lond es donde segu amen e ienes odas las an asías bien un-
dadas, a e si puedes da un sal o gigan esco. Es o sigue an bi ioso y mal olien e que
no me ece la pena habla de lo que me odea. [...] P ocu a ol ida de momen o es e país
de mendigos y acué da e de es e mendigui o que e ab aza, Quino”25.
An e es a si uación son ecuen es las es ancias de Joaquín en Ca mona y su
campiña, donde hallaba un emanso de paz pa a segui dedicado a lo que más
le gus a, pin a y dibuja . Pe o Ca mona ambién es un luga que le llena de ex-
pe iencias es é icas y de igo , especialmen e pa a una pe sona de salud an mal-
echa como él. En o a misi a des inada a G ego io P ie o, poco después de su
eg eso de Roma, a i ma en elación a sus es ancias en dicha ciudad:
“P ecisamen e ese campo o na u aleza que ú e ie es es mi único e ugio. Has a el
pun o de que ya me ala ma como una p edisposición en e miza. Nunca he sido an sen-
sible a la belleza de la luz y del sonido como aho a. Me bas a asoma me al campo pa a
sen i me conmo ido has a las en añas apenas me oy aden ando en él”26.
A pesa de la compleja si uación desc i a, y animado po el éxi o señalado
g acias a sus en íos de Roma, a la Segunda Medalla alcanzada en la Nacional de
Bellas A es de 1930 y a la P ime a Medalla que log a ía en la de 1932, Joaquín
Val e de ganó el concu so con ocado pa a e ec ua la pin u a del echo del sa-
lón de ecepciones del en onces casi ecién inaugu ado edi icio del Minis e io de
25 AFGP, co espondencia con Joaquín Val e de Lasa e, 16/18.
26 Ibídem.
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Ins ucción Pública, hoy de Educación y Ciencia, si o en el núme o 34 de la ma-
d ileña calle de Alcalá.
Val e de se en en aba a una pin u a mu al, sopo e que an bien encajaba
con sus anhelos a ís icos. Se a aba de una ob a enjundiosa, de o ma o o alado
de más de 8 me os de ancho po casi cinco de al o, en la que nues o pin o in i -
ió un p olongado iempo, el ascu ido en e 1932 y 1935.
A o unadamen e los he ede os del pin o , la amilia Pinaglia Ga i a, con-
se a el ca ón de es a ob a, hoy cedido al Museo de la Ciudad de Ca mona pa a
su exposición. En él ap eciamos el me iculoso p oceso de c eación de Val e de,
un abajo que implicaba ho as de dedicación, de análisis de la ealidad has a lle-
ga a sus o mas esenciales.
El esul ado es el de una composición absolu amen e monumen al, capaz de
gene a un ambien e a empo al sin copia el pasado, an solo inspi ándose en los
ideales clásicos ya desc i os. Se elude cualquie anecdo ismo en p o de la e dad
más pu a, de ahí esa belleza que no es caduca, esas mane as que ascienden el
iempo y ese mensaje de quien concebía las Bellas A es como la única ía pa a el
en endimien o de la humanidad.
De alguna mane a, es a aleg e exal ación de las Bellas A es, se io p on o
empañada po el es allido de la Gue a Ci il, que Joaquín Val e de i ió en Ca -
mona. No lejos de aquí, en Se illa, se encon aba su an iguo compañe o de es u-
dios, Ca los Sáenz de Tejada, dos p omociones pos e io es a él en San Fe nando.
P ecisamen e Tejada ue nomb ado a inales de 1938 di ec o a ís ico de la His-
o ia de la C uzada Española. Magna ob a edi o ial p omo ida po Publicaciones
Españolas des inada a ecoge minuciosamen e, desde el pun o de is a del an-
quismo, la his o ia de la II República y de la Gue a Ci il.
Se a aba de una colección de 36 ascículos, compendiados en 8 olúmenes,
edi ados a odo lujo con un abundan e apa a o g á ico, que se publica on en e
1939 y 194327. La magni ud de al emp esa, implicaba la necesidad de con a con
un impo an e equipo de ilus ado es. Pa a ello Sáenz de Tejada, conocedo de
la alía de Val e de espec o al dibujo, no dudó en eque i su p esencia. Si bien
es cie o que ambién colabo a on o os dibujan es, ue en el binomio compues o
po Tejada y Val e de sob e el que ecayó p ác icamen e el g ueso de las ilus a-
ciones28.
Técnicamen e los dibujos de Val e de son he ede os del ing ismo p ac icado
po el Picasso del pe iodo neoclásico y que an a in luencia eje ció en la dibu-
jís ica eu opea de los años ein e y ein a. La p incipal ca ac e ís ica de es a
27 ARRARÁS, J. (Di .): His o ia de la C uzada Nacional. Mad id, 1939-1942, 36 .
en 8 .
28 Los da os u ilizados pa a el es udio de es e abajo de Joaquín Val e de, han sido
ex aídos de: BONET, Juan Manuel y CASTILLO, Fe nando: Dos mi adas. Una isión…,
op. ci .
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endencia es el empleo de una línea esuel a, luida y cla a, lo que implicaba un
conocimien o ex ao dina io del dibujo y un i uosismo écnico excelen e. A es a
línea g ácil y luida, Val e de añade un ico con as e de somb as, sin desecha el
abiga amien o composi i o cuando el d ama ismo de la escena lo equie e.
Sus dibujos poseen una g an capacidad na a i a y en algunos casos cie o o-
que cos umb is a, sin es a en ayunas, po azones ob ias, de cie as in luencias
de la se ie de Los Desas es de la Gue a (1810-1815) de Goya, especialmen e en
el d ama ismo de algunos cla oscu os y en de e minados ecu sos composi i os.
Qué duda cabe que la His o ia de la C uzada Nacional enía una inalidad
p opagandís ica, exal ando al encedo y ec iminando al enemigo. Sin emba go,
ni los dibujos de Tejada ni los de Val e de caen en el ácil discu so polí ico, no e-
mos la ca ica u ización del enemigo. Vencedo es y encidos es án do ados de una
no able dignidad. Como ha dicho Fe nando del Cas illo, “aunque la His o ia de la
C uzada Española e a un ins umen o al se icio de la ideología y de la p opaganda,
su mé i o a ís ico supe a con mucho los p opósi os que la impulsa on”29.
P ác icamen e, coincidiendo con la conclusión de sus colabo aciones pa a la
His o ia de la C uzada Española en 1942, Joaquín Val e de oposi ó y ganó la Cá-
ed a de P epa a o io de Colo ido de la Escuela de Bellas A es de San Fe nando,
pa a cua o años más a de alcanza la Cá ed a de Colo ido y Composición, Cá-
ed a o o a ocupada po José de Mad azo, Fede ico de Mad azo, Diósco o de la
Puebla y un íncli o la go e cé e a.
Su o ma de abajo, pulc a y pe eccionis a, hace que su dedicación a la do-
cencia sea absolu a, cen ando su iempo pa a la pin u a du an e los pe iodos a-
cacionales que en la mayo pa e pasaba en Ca mona, pe o ambién iajando po
dis in as p o incias de Cas illa, con el in de halla nue os mo i os pa a su an
inspi ada como econcen ada pin u a.
No obs an e, ambién le llega an enca gos de impo ancia, como su colabo-
ación pa a la Uni e sidad Labo al de Gijón, uno de los p oyec os a ís icos y so-
ciales más impo an es del p ime anquismo, en o no al que se aglu ina on los
a is as más ele an es de la España de en onces. En un p ime momen o se le en-
ca gó la deco ación del echo del ea o de la Uni e sidad. Un abajo que se a e-
nía a bien con su ayec o ia. Sin emba go, una dolencia pulmona hizo que el
enca go no pasa a de un boce o inicial, donde Val e de ec eaba algunos elemen-
os omados de su con ac o con el mundo clásico.
En cambio, poco iempo después, en 1948, sí pudo acome e los ca ones pa a
los seis colosales mosaicos que debían deco a o as an as exed as ex e io es de
la capilla de la Uni e sidad Labo al. Dichos ca ones, conse ados po la amilia
Pinaglia Ga i a y cedidos ac ualmen e al Museo de la Ciudad de Ca mona, nos
mues an a ese Val e de que abajaba el a e mu a io de un modo absolu amen e
29 CASTILLO, Fe nando: “Dos mi adas. Una isión: los dibujos de gue a de Ca los
Sáenz de Tejada y Joaquín Val e de”, en Dos mi adas. Una isión… op ci ., p. 22.
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excepcional. Conscien e de que es os dibujos e an la base pa a los mosaicos que
lle a ía a cabo el alle de San iago Pad ós Elías, Joaquín Val e de do a a cada
una de es as igu as de una o undidad casi escul ó ica, en consonancia con el
ámbi o a qui ec ónico en el que se inse a ían. T abajó las imágenes de los cua o
e angelis as y de dos a cángeles –San Ra ael y San Miguel– a a és de g andes
planos, con el in de acili a el aspaso al mu o median e las eselas.
Una ez más, la écnica de Val e de, basada en la esencialidad, la monumen-
alidad, los ges os o undos y esos ademanes, como pa alizados en el espacio y el
iempo, o o ga a es os dibujos esa a empo alidad an singula de su peculia i-
sión del a e sac o.
Poco iempo después, la Real Academia de Bellas A es de San Fe nando e-
conoce ía la ac i idad pic ó ica de Joaquín Val e de, así como la de su labo do-
cen e en el ámbi o de las Bellas A es, siendo p opues o po Julio Moisés, Juan
Adsua a y En ique La uen e Fe a i pa a ocupa el sillón acan e de Ma celiano
San ama ía. Dicha p opues a ue unánimemen e acogida po los académicos en
la sesión ex ao dina ia celeb ada el 1 de diciemb e de 1952. Sin emba go, la á-
gil salud de Val e de no le pe mi i á oma posesión del ca go has a el 24 de junio
de 1956. En el solemne ac o de ecepción leyó el discu so i ulado: Obse acio-
nes sob e la pin u a con empo ánea30; un ex o donde ap eciamos en Val e de a un
a en o y consumado eó ico del a e del siglo XX, un eó ico que apos a á po el
alo ecuánime del pasado y del p esen e. Po ello es e discu so, así como las a-
lo aciones e ec uadas en o no a maes os como So olla, Anglada Cama asa, Zu-
loaga, Manzini, Cézanne o Velázquez, o ecen una nue a pe spec i a espec o a
la e olución es é ica del pin o hispalense.
En es e mismo ac o, Val e de en egó la ob a de ecepción que p o ocola-
iamen e co esponde a los a is as que ing esan en la Real Academia. El c ea-
do se illano donó una pin u a de un p o undo alo sen imen al, el Re a o
de mi sob ina (h. 1946). Dicho óleo nos pone an e un consumado e a is a, ac-
i idad an impo an e en el quehace de Val e de. A pa i de un pe sonaje
conc e o, en es e caso su sob ina Ampa o Ga i a Val e de, de ahí el alo emo-
cional e e ido de es e cuad o, Joaquín desa olla su peculia capacidad pa a
e leja no una belleza empo al o pasaje a, sino de una belleza ascenden e,
aquella que es au én icamen e mode na po se e dade amen e clásica. La
aplicación de los c i e ios asimilados de los g andes maes os del enacimien o,
el dibujo sin é ico o la luz amizada, amén de la elegan e pose, no son elemen-
os ajenos pa a alcanza esos alo es es é icos y espi i uales que Val e de en en-
día como los más sublimes del a e.
Es a ob a es imonia su ac i idad como e a is a, especialmen e cuando es-
aba en Ca mona, donde sus jó enes sob inas –Ángeles, Espe anza y la ya ci ada
30 VALVERDE LASARTE, Joaquín: Obse aciones sob e la pin u a con empo á-
nea…, op. ci .

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Ampa o– se con e ían en au én icas musas a la ho a de plasma a a és del di-
bujo o la pin u a aquellos concep os a ís icos que Val e de asumía como e e -
nos, de ahí la melancolía dimanada de es as e igies.
En ene o de 1960, a la edad de 64 años de edad, el pin o se illano ue nom-
b ado di ec o de la Academia de España en Roma, cub iendo la acan e dejada
po el Ma qués de Lozoya. Joaquín eg esaba aquella ins i ución en la que casi
35 años an es había dado el sal o a la madu ez pic ó ica, al y como econocía en
un esc i o de 1925:
“A I alia y p incipalmen e a Roma le debo el habe me azado una base es é ica
ue e y sob ia [...] nues o a án de belleza nos sal a á siemp e de los con encionalismos
y de la indi e encia de cie a gen e”31.
Has a 1967, echa de su jubilación, Joaquín Val e de deja ía su imp on a en
an íncli a ins i ución. Las siguien es palab as del escul o En ique Pé ez Comen-
dado o ecen un buen esumen a es e espec o:
“Val e de du an e los sie e la gos años que di igió la academia se en egó a ella en
cue po y alma. Con el máximo acie o. Conociendo a ondo su unción, a endió no solo
a la buena ma cha y e ec i idad del abajo de los pensionados, sino que cuidándose del
deco o de la ins i ución emp endió ob as que embellecie on y ennoblecie on la biblio eca,
los salones, comedo de los pensionados, acceso y gale ías, sala de exposiciones y cuan o
le pe mi ie on los escasos ecu sos que dispuso.
Conocedo expe imen ado del espí i u y inalidad de la ins i ución, elabo ó además
un eglamen o en el que colabo amos, jun o con López O e o, Di ec o a la sazón de la
Real Academia de Bellas A es de San Fe nando”32.
Es e eg eso a Roma, puso de nue o en con ac o al c eado hispalense con
aquellos g andes ciclos de pin u a eligiosa, siemp e an admi ados po él. Al hilo
de es e encuen o ol ió a abaja la pin u a sac a, no e a la p ime a ez que a
ello se dedicaba ni mucho menos, eco demos su in e ención en la Uni e sidad
Labo al de Gijón.
Los lienzos de emá ica eligiosa que el se illano ejecu a en es e momen o
se ca ac e iza án po su ex ao dina io amaño, pues es en es e o ma o donde
Val e de mejo podía ec ea los pa áme os de la pin u a mu al. Sin emba go,
su ob a sac a no es á en ayunas de lo que sucedía en la eno ación pic ó ica
31 Ca a de Joaquín Val e de di igida a G ego io P ie o, sin echa , pe o po las alu-
siones debió se emi ida en o no a 1925: A I alia y p incipalmen e a Roma le debo el ha-
be me azado una base es é ica ue e y sob ia (…) nues o a án de belleza nos sal a á
siemp e de los con encionalismos y de la indi e encia de cie a gen e. AFGP, co esponden-
cia con Joaquín Val e de Lasa e, 16/18.
32 PARDO CANALÍS, En ique: Nec ologías…, op. ci ., p. 73.
El pin o se illano Joaquín Val e de Lasa e (1896-1982): una ap oximación a su ida... 533
LABORATORIO DE ARTE 28 (2016), pp. 519-542, ISSN 1130-5762
e-ISSN 2253-8305 - DOI h p://dx.doi.o g/10.12795/LA.2006.i.01.28
española po en onces. Así en Mensaje a del cielo33 (h. 1960-1970), su peculia i-
sión de San a Te esa de Jesús, o en C is o en Ge semaní (h. 1960-1970) –ambas
p opiedad de la amilia Pinaglia Ga i a–, hallamos un colo emendamen e pe -
sonal aplicado con abundan e ma e ia pic ó ica. Son e iden es los ecos de la Es-
cuela de Mad id y del llamado po Gaya Nuño au ismo ibé ico, endencias an
impo an e en la España de los cincuen a y sesen a. Eso sí, Val e de no se deja á
lle a i e enablemen e po dichas colo aciones, an es al con a io, su concep-
ción del dibujo, de la composición y, sob e odo, el sen ido mís ico de lo ep e-
sen ado, e lejo po o a pa e de sus p opias i encias espi i uales, dan a es os
lienzos ese a is o élico pun o medio a caballo en e la adición y la eno ación.
P ecisamen e a eno de es os cuad os se han e e ido algunos é minos que
ya pa a en onces se habían consolidado como in a iables en la es é ica del se i-
llano: solidez, mis e io, espi i ualidad, belleza… Cu iosamen e odo ello lo po-
demos ap ecia en el Au o e a o (h. 1960-1970) de la colección Pinaglia Ga i a,
au én ico es amen o a ís ico de Val e de, quien no en ano es ablece un pa ale-
lismo en e su ges o medi abundo y la ac i ud del Velázquez de Las Meninas, con
las conno aciones que ello sugie e. El ca ác e e lexi o que dimana oda la ob a,
no solo po el ademán, sino ambién po la esencialidad, la pale a aus e a y el si-
lencio casi mís ico, nos pone an e su pe sonal concepción de la ac i idad c ea i a,
en endida como un au én ico eje cicio de in ospección espi i ual, cuyo u o más
p eciado es la belleza. Quizá es e ue el sen ido úl imo del a e de Joaquín Val-
e de Lasa e y, po ende, el in úl imo de oda una ida consag ada a la pin u a.
Fecha de ecepción: 28 de sep iemb e de 2015.
Fecha de acep ación: 20 de no iemb e de 2015.
33 Es a imagen, expues a en el XXXI Salón de O oño de Se illa, si ió a la p ensa
pa a e e encia la Medalla de Hono que la Real Academia de Bellas A es de San a Isa-
bel de Hung ía de Se illa concedió en 1982 a Joaquín Val e de Lasa e, poco an es de su
mue e. LORENTE, Manuel: “No able apo ación de Joaquín Val e de”, ABC, Se illa,
10/11/1982.
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Figu a 1. Ilus ación. Joaquín Val e de. (H. 1917). Museo de la Fundación G ego io
P ie o, Valdepeñas (Ciudad Real).
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Figu a 2. Re a o de G ego io P ie o. Jaquín Val e de. (H. 1918). Museo de la Fundación
G ego io P ie o, Valdepeñas (Ciudad Real).
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Figu a 10. Au o e a o. (H. 1960-1970). Joaquín Va e de. Colección Pinaglia
Ga i a, Ca mona.