Re is a de Es udios Tau inos
N.º 18, Se illa, 2004, págs. 51-80
IMAGEN
DEL
TORO
EN
TARTESSOS
Jo ge
Maie
Allendel
11
1 o o apa ece ep esen ado en la Península
Ibé ica
en las pin u as upes es an o del a e na u alis a
anco can áb ico
como
en el a e le an ino.
En
es e úl imo la o ma y si uaciones
en
que es
ep e-
sen ado nos indican cla amen e
que
se encuen a e es ido de
cie a sac alidad (Jo dá, 1978: 142-143). La ganade ía
bo ina
debió de ene una g an impo ancia en las p ime as cul u as
ag a ias de
la
Península Ibé ica asgo o aspec o que ambién se
desp ende de las pin u as upes es del a e le an ino.
Es as
ac i idades con inua on siendo una de las p ime as uen es
económicas en pe íodos sucesi os y cons i uye on
un
eje e -
eb ado de dis in as cul u as peninsula es sob e odo
en
·la
Edad del B once o quizá an es, a a és de la ashumancia
en e a ias egiones (Ruiz-Gál ez y Galán, 1991;
Galán
y
Ruiz-Gál ez, 2001). La ashumancia no es exclusi a de
los
o icápid os, aunque la bo ina es mucho peo conocida y ue
de
g an impo ancia en la an igüedad y lo ha sido mode namen e
has a la apa ición del e oca il. No hemos aho a de insis i
en
es e in e esan e aspec o económico y cul u al. Bas e con
ello,
sin in oduci nos
en
mayo es p o undidades, pa a sub aya el
hecho de que la ganade ía bo ina gozaba de g an impo ancia
en la Península Ibé ica an es de la llegada de gen es del
medi
-
e áneo o ien al, como nos mues an los da os a queológicos,
Real Academia
de
la
His o ia. jo ge maie @ ah.es
52 Jo ge Maie
Allende
y que muy p obablemen e
el
o o
u ie a
un
ca ác e
sag ado
en e los di e sos pueblos
que
la
habi aban
.
Nada
nue o
o e-
cemos
en
es e sen ido y es muy
conocida
la
sac alidad
del
o o
en
la
Península Ibé ica
como
nos
lo
con i man
dis in as
uen-
es y
la
A queología.
Sin
emba go, es a
pa i
de la
llegada
de
los enicios
cuándo
se in oducen
nue os
modelos
iconog á i-
cos que lejos
de
a a se de simples
mo i os
deco a i os
en
los
sopo es
en
que
se ep esen an, como
se
ha
señalado, son
desde
nues o pun o
de
is a
de
g an in e és y
de
eno me
impo ancia
cul u al. Es as nue as imágenes au inas
se
echan sob e
odo
a
pa i
del
siglo
VII
a.C.
es
deci , casi
un
siglo después
de
la
lle-
gada de los enicios a
la
Península Ibé ica.
Nos p oponemos, pues, en las siguien es líneas
desc ibi
y
analiza las dis in as imágenes au inas
que
conocemos del
pe í-
odo o ien alizan e y que cons i uyen
la
p ueba
inequí oca
de
la
exis encia de un cul o no al o o como
se
ha
señalado, sino a
la
di inidad que ep esen a.
En p ime luga hay
que
ene en cuen a que en las dis in-
as es e as que ac úa
la
acul u ación o in e acción en e dis in as
sociedades,
como
es en es e caso el de
la
a ésica y la enicia,
la
eligión es una de las
que
se mues an
más
eacias al
cambio
o
ans o mación, aunque siemp e es á condicionada po la
es e a
socioeconómica mucho más pe meable.
Pa a
que es o se
p oduz-
ca han de exis i unas condiciones especiales p e ias que
posibi-
li en o a o ezcan el cambio o adopción
de
nue as c eencias.
La
iconog a ía es
un
lenguaje de símbolos
en
el que
el
lec-
o ha
de
sabe lee , es deci , cap a el mensaje que en añan
los
símbolos bien sean abs ac os, zoomo os, an opomo os
e c.
La lec u a simbólica
ha
de
se simple, di ec a y
en
odo el
mundo
an iguo nunca ue g a ui a.
Es
deci , no exis en mo i os
deco a-
i os mudos, inexp esi os, sin mensaje. Ningún mo i o
deco a-
i o en
la
an igüedad lo
e a
y supone lo con a io es si ua se
en
una posición e ónea a odas luces.
Imagen del o o en Ta essos
53
En la ci ilización a ésica
los
enicios, ep esen an es de
odo el bagaje cul u al de las g andes ci ilizaciones o ien ales,
in oduje on de e minados elemen os simbólicos álidos
en
las
sociedades con las que u ie on elación. Hubo po an o
una
selección de mo i os, aquellos
que
e iden emen e
se
adap aban
a la ealidad cul u al a la que
iban
di igidos, en el caso que
aquí
nos in e esa a las sociedades del Su oes e peninsula . Es deci ,
los in oduje on po que e an en endidos y po que e an álidos y
se adap aban a ealidades eligiosas exis en es. El p oceso
no
ue
sencillo y se obse a cla amen e cómo es os elemen os igu a i-
os y simbólicos se ue on in oduciendo len amen e y
cómo
ue on inco po ados inalmen e. Y no debió de se ácil ya
que
el
aniconismo es una de las ca ac e ís icas p incipales de las cul u-
as del B once Final Peninsula , aunque es a ase e ación no
deja
de se discu ible ya que exis e la posibilidad de que las imágenes
pod ían habe sido ealizadas en ma e iales qué no han sopo a-
do el paso del iempo.
Pe o con iene cen a nos
en
el
o o.
¿Con que con amos en
las sociedades del su oes e del B once Final sob e la sac alidad
del o o? Nada di ec o. Indi ec amen e sabemos po los da os
a queológicos que la ganade ía bo ina u o una g an impo ancia,
que u o un g an desa ollo. En algunos ejempla es
de
las es elas
a ésicas de Ex emadu a y Po ugal suelen apa ece pe sonajes,
je es gue e os e iden emen e, ocados con cascos de cue nos.
Las
es elas son elemen os p opios, sin duda,
de
las sociedades del·
su oes e aunque en ellas apa ecen de e minados a e ac os y ac i-
udes que nos emi en
al
mundo medi e áneo. En es os cascos
con
cue nos
-un
elemen o medi e áneo- adi inamos ya una sac ali-
dad del o o. Las es elas a ésicas pese a odos los in en os
de
aná-
lisis y es udio esul an incie as y
es
complicado encon a
una
explicación sa is ac o ia consensuada. Si nos a enemos, que
es
lo
más p obable, a su encuad e en
la
adición medi e ánea, el casco
con cue nos de o o
nos
pe mi en pensa que nos encon amos
54 Jo ge Maie
Allende
an e eyes o dioses o an e eyes di inizados en an o que los pe -
sonajes ocados de es a mane a en
el
mundo medi e áneo suelen
co esponde a eyes (je es) o di inidades. Es os je es gue e os
di inizados o sac alizados
-nos
inclinamos más an e es a posibili-
dad-
se ían los p opie a ios de la manada
ya
que la enencia
de
la
manada e a la que p ecisamen e le o o ga ía la posición p eemi-
nen e en
su
sociedad, una sociedad eminen emen e ganade a que
no ag ícola, al menos de una ag icul u a supe io , con una es uc-
u a je a quizada. Es a es uc u a social y ca ác e de sus di igen-
es es la que e leja el mi o de Ge ión. Ge ión, como
se
eco da á,
es un semidiós o hé oe di inizado ca ac e izado como un gue e-
o de es cabezas poseedo de una acada que e a cus odiada po
un
boye o, Eu i ión y
un
pe o O o a los que He acles, hé oe ci i-
lizado , a eba ó la ida pa a apode a se de la manada sag ada.
Una ez en su pode o denó sac i ica un o o en su hono .
La A queología nos e ela que la p esencia de gen es del
medi e áneo o ien al, as algunos con ac os p e ios in e mi en-
es de singula impo ancia e in ensidad, comienza a se egula
en la Península Ibé ica desde el p ime e cio del siglo VIII a.C.
en la que se unda Gadi . Es a pa i de es os momen os cuándo
nos encon amos con las p ime as mani es aciones iconog á icas
del o o que a con inuación elaciona nos a endiendo a la clase
de sopo e en que han apa ecido.
En p ime luga examina emos las imágenes au inas
que
apa ecen en los ma iles enicios hallados en a ias nec ópolis
de incine ación de Los Alco es de Ca mona. Es os pequeños
· obje os son de ex ao dina ia impo ancia pues nos o ecen
una
ica iconog a ía del más al o in e és que aún es á po es udia
con de enimien o. Se a a de obje os de muy di e sa índole
(cajas, peines, pequeños ecipien es) sob e los que se han g aba-
do median e incisión y en algún caso
en
bajo elie e dis in as
escenas con un al o alo simbólico e iden e. En ellas
se
ep e-
sen an po p ime a ez en la Península se es an ás icos
como
Imagen del o o
en
Ta essos
55
g i os, es inges, y animales u ilizados como epi anías de
la
di i-
nidad como o os, leones, gacelas, lieb es, caballos, cab as así
como se es humanos en si uaciones excepcionales, odo
según
modelos iconog á icos o ien ales.
La
mayo pa e de es os
ma -
iles han sido hallados en nec ópolis
de
incine ación an o
en
el
Bajo Guadalqui i como en Ex emadu a. Veamos
los
ejemplos
en los que apa ece el o o.
Fig. n.º 12.- Placa de mai il p oceden e de la nec ópolis
de
Benca ón
(Mai ena del Alco , Se illa) (siglo
VII
a.C.), según J. Bonso .
De la nec ópolis de Benca ón (Mai ena del Alco / Alcalá
· de Guadai a, Se illa), p ocede
una
able a de
13
x 5,5 cm. que se
conse a en The Hispanic Socie y
o
Ame ica, deco ada po las
dos
¡::a as;
en una ca a apa ece
un
o o a acado po delan e y
po
de ás po leones, en la o a una gacela en e un león y
un
g i o
(Bonso , 1899, Bonso , 1928; Aube , 1981-82). El o o se
encuen a en ac i ud de embes i (Fig. n.º 12). De cue nos ec os
y pun iagudos iene señalados los pliegues del cuello y los
cos
-
illa es. Delan e de él un león con la cabeza gi ada posa
una
56
Jo ge
Maie Allende
ga a sob e el cuello del o o; po de ás o o león, pa ece
se
que
con la ca a gi ada ambién ya que la pa e de la cabeza
es á
pe -
dida, posa asimismo una de sus ga as sob e el lomo del o o. La
escena es bas an e es á ica, sin ningún mo imien o.
En la colección Bonso (Mai ena del Alco , Se illa) se
conse a o a placa o able a de ma il incomple a de p oce-
dencia desconocida pe o sin duda alguna de una
de
las nec ó-
polis de Los Alco es (Fig. n.º 13), en
la
que se ep esen a la
Fig. n.º 13.- Placa de ma il p oceden e
de
Los
Alco es (Se illa).
misma escena con lige as a ian es (Hibbs, 1979). La
escena
es á enma cada po dos anjas, supe io e in e io , de palme as
enicias, es ilizaciones del á bol de la ida, que nos indican
que
nos encon amos
en
un espacio mí ico. El o o de ejecución
muy simila al an e io aunque p esen a el cue po mo eado
es
acosado po un león po el en e y o o po
la
e agua dia.
No
es á en ac i ud de embes i sino ya doblegado po el león
on
-
al, el cual no iene la cabeza gi ada sino que mi a hacia su
opo-
nen e; el segundo elino, si uado de ás del o o,
no
pa ece
a aca al animal, aunque es di ícil p ecisa su ac i ud ya
que
Imagen
del
o o
en
Ta essos
57
es a pa e de la placa de ma il es á bas an e dañada.
Es
una
escena ambién bas an e es á ica sin apenas mo imien o
y,
como en el caso an e io , sin ningún ealismo ni c ueldad
como
es usual en ep esen aciones semejan es en O ien e de
donde
p ocede es e mo i o iconog á ico que
se
emon a al
e ce
milenio a.C. como e emos.
En los ma iles a esios ambién nos encon amos
con
o as ep esen aciones au inas.
De
la nec ópolis de
C uz
del
Neg o (Ca mona, Se illa) p ocede una pequeña placa
en
la
que apa ece ep esen ado· un
o o
en ac i ud elajada
oliendo
Figs.
n.ºs
14-15.-
Placa
de
ma il
p oceden e
de
la
nec ópolis de
la
C uz del Neg o
(Ca mona, Se illa),
según Bonso y
peine
de
ma il
p oceden e de
la
nec ópolis de Juno
(Ca ago),
según
Aube .
unas lo es de lo o (Bonso , 1899; Puya y Oli a, 1982; Aube ,
1979) (Fig. n.º 14). El o o es es ilís icamen e muy semejan e
a los an e io es, cue nos ec os y pun iagudos, con los
plie-
gues del cuello muy ma cados así como los cos illa es.
La
placa es á agmen ada pe o se e cla amen e al animal
olien
-
do al menos una lo abie a. Exis e o o ejempla de
es a
misma escena pe o comple o
que
p ocede de la nec ópolis
de
Juno en Ca ago cuyo o igen es sin ninguna duda a ésico
(Fig. n.º 15). Se a a de una placa de ma il que simula .
un
58 Jo ge Maie Allende
peine con dos muescas a los lados.
En
la
zona cen al,
enma -
cada po unas anjas deco adas po zig-zags, se ep esen a a
un o o oliendo unas lo es lo i o mes.
En la nec ópolis de San a Lucía (El Viso del Alco ,
Se illa) Jo ge Bonso , el descub ido
de
odos es os pequeños
monumen os, ecogió o os agmen os
de
ma iles en los que, a
pesa de su de e io o, se puede e a
un
o o a acado po leones
(Blanco: 1960: 19).
No incluimos aquí los ma iles p oceden es
de
la nec ópo-
. lis o ien alizan e de Medellín (Badajoz), uno de los conjun os
más impo an es desde un pun o de is a iconog á ico,
ya
que
son es udiados po el p o . Almag o-Go bea en
un
a ículo de
es e mismo olumen.
La o éu ica o ien alizan e nos b inda nue os ejemplos de
ep esen aciones au inas del más al o in e és. T es de ellas apa-
ecen en imia e ia o incensa ios, o as es son pequeñas igu as
de bul o edondo de las que dos ellas
se
han desp endido sin
duda de o os an os imia e ia. O a apa ece en una placa
de
cin-
u ón a esio.
Los imia e ia son obje os o ien ales elacionados
con
el
cul o. En ellos se quemaban de e minadas sus ancias a omá icas,
. de ahí que ambién se denominen quema pe umes, aunque am-
. bién cabe la posibilidad de que
se
quemasen sus ancias psico ó-
picas (opio u o as plan as i uales). Su unción p incipal es, en
uno u o o caso, p oduci un ambien e p opicia o io pa a comu-
nica se con la di inidad. Es pues un obje o que se u ilizó en los
emplos aunque en la Península se suelen halla con ecuencia
en las umbas po lo que
·es
posible que ambién uesen u iliza-
dos en las ce emonias une a ias. Aunque exis en an o de ce á-
mica como de b once es en és os úl imos en los que apa ecen
ep esen aciones igu a i as zoomo as o an opomo as.
En la apade a
de
un imia e io
de
pie hallado en La Laga e a
(Cáce es), posiblemen e en una umba, se ep esen a
en
una escena
Imagen del o ¿ en Ta essos 59
calada a
un
o o a acado po
un
león (Fig. n.º 16).
Tan o
el o o
como
el
león se asemejan mucho es ilis icamen e a los
de
los ma -
iles de Los Alco es se illanos. La apade a del i nia e io es á ag-
men ada y la escena
es
incomple a pe o
se
puede adi ina
que
el
león es á iniciando el mo al a aque hacia
el
o o.
La apade a es á
ema ada po una igu a de bul o edondo
de
una cie a, animal sim-
bólico muy ecuen e ambién en los obje os cul uales a ésicos.
En la nec ópolis de Los Higue ones co espondien e a la
an igua Cas ulo se halló en una umba o o i nia e io de
pie
de
Fig. n.º 16.- Deco ación calada en la apade a del imia e io de
La
Laga e a, según Jiménez (2002).
b once. Sob e el bo de de la cazole a se ins ala on es pequeñas
igu as zoomo as de bul o edondo un león o leona y dos cie -
as. En la pa e supe io de la
apade as~
ins aló una igu a,
am-
bién de bul o edondo, de un o o. El animal es á ep esen ado
echado aunque le al a la cabeza.
En o o imia e io de pie de b once hallado en Sa a a
(Po ugal) muy ce ca de la on e a española y p óximo a
la
Sie a de A acena se ins aló o a igu a de o o en la apade a
del
obje o cul ual en idén ica ac i ud, es o es, echado (Fig. n.º 17).
La igu a en es e caso es á comple a y iene la pa icula idad
de
66' Jo ge Maie Allende
de cue nos
y,
en ocasiones, sob e odo
en
Si ia y Ana olia, pueden
apa ece apoyados di ec amen e sob e un o o.
Su
aspec o
es
mas
bien
en
gene al el de
un
gue e o, de ahí que cie as igu i as si io-
pales inas que ep esen an a una igu a masculina con el b azo
le an ado blandiendo una lanza en ac i ud amenzan e y que los
especialis as denominan con la exp esión inglesa smi ing gods
(dioses que golpean)
se
hayan iden i icado no sin azón con el dios
au ino de la llu ia.
Pe o ¿po qué el o o ue
el
símbolo elegido? Jean Bo é o
(2002: 89) al e e i se a la imagen
de
los dioses mesopo ámicos
dice que «las o mas animales
de
la imagene ía eligiosa p oce-
den de
un
simbolismo cuyas mo i aciones a a ez se nos p e-
sen an cla as; ese simbolismo hacía de cie os animales, incluso
de cie os obje os, eales o abulosos,
no
ep esen aciones, sino
suge encias; e an menos compañe os que una especie de emble-
mas
de
una u o a di inidad». Nada sabemos al espec o.
Se pueden, sin emba go, esg imi algunos a gumen os
que, aunque acionalis as y siemp e hipo é icos, pueden sa is a-
ce nues a inquie ud. Uno de ellos es á asociado a la ag icul u-
a y
el
ciclo ag ícola en cuan o que el o o, el buey, ue el animal
elegido pa a se uncido al a ado po lo que adqui ía una signi i-
cación especial y una al a sac alidad al es a di ec amen e ela-
cionado con el ciclo ag ícola2. Po o a pa e hay que ene
en
cuen a el ca ác e especial de los machos desde el pun o de is a
de la ep oducción de la manada. Un solo o o puede cub i
muchas acas, de ahí su capacidad ep oduc o a.
Y,
po úl imo,
los bó idos son una uen e de p ime o den en la p oducción
de
leche y en la de ca ne, en ajas que no o ecen o as especies
de
la cabaña. Así no es ex año que desde los más emo os iempos
p ehis ó icos el o o uese u ilizado como símbolo del
pode
2 No es in ecuen e encon a se además que el buey es á asociado a i os
undacionales de ciudades como es el caso de Ca ago y Roma.
Imagen del o o en Ta essos 67
genésico y ecundan e,
de
la ue za milag osa que pone en ma -
cha. cada año el ciclo de la ege ación y la ida.
Figs.
n.
05
23
-24.- Dis in as ep esen aciones del dios de la To men a
:.
Baal
de
Uga i (siglos Xill-XIV a.C.) Museo del Lou e; Adilce as, el dios de la
o
-
men a de U a u, según Blanco (1975) (siglo VIII a.C.);
el
dios Hi i a Teshub
y
su
espo ia Khepa , san ua io de Yazilikaya (mediados del II milenio a.C.).
Como
p inc1p10
masculino po excelencia es e iden e-
men e necesa ia
su
unión al p incipio emenino ep esen ada
po
la diosa mad e. Cielo y Tie a, A iba y Abajo es la cosmog a ía
68
Jo ge
Maie A
ll
ende
más común en las eligiones del P óximo O ien e.
Todos
los
Dioses de la llu ia y las nubes u ie on sus cónyugues, Inanna,
Ish a , As a é, Khepa con las que consuma el ma imonio
sag ado o Hie ogámia y así apo a
al
país la abundancia y la
p ospe idad. Mi cea Eliade ( 1981:
11
O)
sin e iza así
es e
com-
plejo eligioso:
.-.;·~·-
"";~
-
-
. . -. /
··
.
Fig.
n.º
25.-
Un ey hi i a o eciendo
un
sac i icio al dios de la o men a,
o os a o de Alaka Hüyük, mediados del II milenio
a.C.
Ad ie ase que
aquí la imagen del dios es
un
o o.
«El conjun o cielo-llu ioso- o o-g an diosa cons i uía uno
de
los
elemen os de unidad de odas las eligiones p o ohis ó icas del
á ea eu oa oasiá ica. Indudablemen e, aquí se acen úa
la
unción
genésico-ag a ia del dios au omo o de la a mós e a. Lo
que
an e
odo se ene a en Min, Ba'al, Hadad, Teshup y o os dioses au-
inos del ayo, esposos de
la
g an diosa, no es su ca ác e celes e,
sino sus posibilidades ecundado as. Su sac alidad de i a
de
la
hie ogamia con la g an mad e ag a ia. Su es uc u a celes e se
alo ;i po su unción genésica. El cielo es, an e odo, la egión
Imagen del o o en Ta essos
69
donde muge el ueno, donde se o man las nubes y
se
decide
la
e ilidad
de
los campos, es deci ,
la
egión que asegu a la
con i-
nuidad de
la
ida sob e la ie a».
Pe o pa a que el ciclo de la ida
se
cumpla el o o
ha
de
se sac i icado, su sang e ha de se de amada y su ca ne inge i-
da. Po eso el o o ue el animal sac i icial del dios.
Fig.
n.º 26.-
Vaso
de es ea i a de
U uk
(III milenio a.C.).
Todo es o nos puede eni muy bien pa a comp ende
las
imágenes que conocemos del o o en Ta essos. Según el ma e-
ial desc i o podemos dis ingui cua o imágenes au inas.
a)
To o a acado
po
leones: Como se eco da á apa ece
en un ma il de Benca ón y en o o de Los Alco es y en la apa-
de a del imia e io de La Laga e a ( e sup a igs. n.º
12,
13
y
16). Es un ema iconog á ico muy an iguo que igu a ya ep e-
sen ado en algunos asos pe eos
de
U uk-Wa ka de p incipios
del III milenio a.C. y que se man u o du an e milenios (Fig.
n.º 16). Se ep esen ó in inidad
de
eces en a iados sopo es
70
Jo ge
Maie
Allende
po
lo
que
debió de goza
de
una
g an
popula idad,
como
po
ejemplo,
en
los ma iles
de
Nim ud
(Mallowan,
1970;
He man)
coe áneos casi
de
los a ésicos.
En
la
Península, no obs an e,
la
imagen nunca
es
ep e-
sen ada
con
la
c ueldad con las que
se
conocen
en O ien e
en
las
que los a is as ep esen a on a los
leones
cla ando sus
ga as
o
sus dien es
en
la
piel del o o con el
mayo
ealismo a
la
ez
que
és os, a a iesan a los leones con
sus
a iladas y mo ales as as
(Fig. n.º 27). Son escenas
con
g an
mo imien o
en con aposi-
ción a las peninsula es muy es á icas
como
hemos ad e ido.
Se
a a
de
la
lucha de ue zas con apues as. El o o la ida,
el
león
la
mue e, es
la
ensión
de
los opues os
la
que equilib a
la
ida:.
El león simboliza la mue e, acaso el
iempo
que
odo
lo
de o a.
Pe o
el
león es a la ez
la
epi anía p incipal
de
la diosa a
la
que
no malmen e se le ep esen a
acompañada
po
leones y
de
las
que exis en nume osos ejemplos en
el
a e a ésico.
Exis e
un
e iden e as ondo ag ícola
en
es a
imagen
milena ia
po
lo
que
asumimos
como
p opias las obse aciones
que
P. Aza a
apun a
sob e el o o y el león (2003: 37-38):
«Hace seis
mil
años,
los
días
10
de eb e o,
15
de
mayo,
11
de
agos o y 24
de
no iemb e
e an
echas señaladas pa a las a eas
ag ícolas. Po es os
días
de
los
equinocios
de
p ima e a y
de
o oño y
de
los
sols icios de in ie no y e ano,
las
cons elaciones
de
Tau o
(y
sus
es ellas
más
b illan es,
las
Pléyades) y Leo ocu-
paban posiciones in e sas en
el
cielo. Así, el
10
de
eb e o, a las
18.40 ho as,
Tau o
desapa ecía as el ho izon e
al
iempo que
Leo alcanzaba la posición
más
al a (hoy es e
enómeno
acon ece
más
a de). La ic o ia del
león
sob e el o o indicaba que había
llegado la ho a de a a y de
semb a .
El sac i icio del o o
e ili~
zaba la ie a. Cua en a días
más
a de, Tau o ol ía a despe a
al
iempo que
Leo
declinaba.
Con
el
equinocio
de
p ima e a, los
Imagen del o o en Ta essos
71
ce eales b o aban. Así, los
cua o
momen os undamen ales
del
ciclo ag ícola (los días
de
la
siemb a,
del despe a de los
p ime-
os b o es,
de
la siega y
de
la
p epa ación de la ie a)
es aban
anunciados y egidos
po
los desplazamien os opues os del
o o
y
del león es ela es. Es a
in e p e ación
as ológica
no
e a
la
única.
An es bien,
el
en en amien o
mo al
en e el o o y el león
pod ía
ambién ene
una
s
i
gni i~ación
cósmica;
simbolizaba la
al e nan-
cia del e ano (león) y del
in ie no
(el o o) (como se
mues a
en
los nume osos elie es que
deco an
las ba andillas de las
majes-
Fig. n.º 27.- Ma1 il
de
Nim ud (s. VIII a.C.).
uosas escalina as ex e io es,
los
pa ios y las es ancias del
palacio
aqueménida
de
Pe sépolis
en
I án,
del siglo VI a.C.) o, más p
e-
cisamen e, el en e amien o
en e
el d.ios cananeo
de
las
o men-
as (Baal) y
Mo
, el dios
enicio
de
la
sequía (Mo
signi icaba
mue e). Excepcionalmen e
es a
escena, que in ocaba
la
llegada
de las llu ias, mos aba
la
ic o ia
del o o ol eando al León.
Sin
emba go, la iconog a ía
más
común
mos aba que la e ilidad
llegaba g acias al sac i icio
del
o o e iendo su sang e sob e
la
ie a, p eso
de
las ga as
de
la mue e».
72
Jo ge
Maie Allende
b)
To o
oliendo una lo : Es a imagen apa ece en
un
ma il
de la C uz del Neg o y en una ce ámica polic oma de
Lo a
del
Río
( e sup a igs. 14 y 21). Escena no
muy
ecuen e en el imagina-
io o ien al, pe o sí en Micenas (Rys ed : 157-163), donde
nos
la
encon amos ecuen emen e
en
c á e as del micénico Illb,
aunque
el modelo p ocede de C e a (Fig. n.º 28), y
en
Chip e (Fig.
n.º
29).
El o o se encuen a en ac i ud elajada en un espacio pa a-
disíaco donde lo ecen los u os a los
que
se ace ca delicadamen-
e pa a ole los.
La
p oximidad del animal a los b o es ege ales
es ablece una elación de complicidad.
Es
una escena de
la
exal-
ación del iun o del mis e io de las ue zas egene a i as
de
la
na u aleza en el ciclo de
la
ida. La lo abie a, el u o ge mina-
do milag osamen e de las en añas de
la
diosa al que el
dios
se
ace ca amo osamen e egocijándose
de
su igo osidad genésica.
No es, po an o, una escena
que
haya
que
elaciona es ic amen-
e con la e ilidad sino con
la
eno ación de la ida en
la
na u a-
leza. No se ía ex año que se a a a del o o sac i icial.
Con iene ad e i
que
es a
escena
no es muy
común
en
Mesopo amia
y Ana olia
du an e
el
II
milenio y
que
po
el
con a io
lo
es
en
la
ce ámica
pin ada
micénica
de
la
que
pasó
a Chip e
donde
ambién
la
encon amos
con
ecuencia (Yon,
1994: 190-191; Blázquez, 1998-1999).
En
O ien e no
comien-
za
a se ecuen e has a
el
I
milenio
especialmen e en
Asi ia
y
el
Le an e
de
donde
pasó
a
Ibe ia
(Fig. n.º 30).
La
escena,
sin
emba go,
no
u o
con inuidad
pues
no
nos la
ol emos
a
encon a esceni icada
de
es a
o ma
después del
pe iodo
o ien alizan e.
c)
To o
echado mue o o sac i icado: Apa ece unicamen e
en los imia e ia de pie de
b once
( e sup a igs.
n.
05
17
y 19).
La
ac i ud del o o echado con la boca abie a y con la lengua
ue a
nos indica e iden emen e
que
nos encon amos an e un
o o
en
ance inmedia o de mue e es, po an o, un o o sac i icado.
C eo que deben oma se
con
cau ela las in e p e aciones
que
quie en e
en
es a ac i ud un semblan e de e ocidad po
analo-
Imagen del o o en Ta essos
73
Fig. n.º 28.- Deco ación
de
un aso de ce ámica de Kama es del san ua-
io de Anamospilia (C e a), siglo XVII a.C.
Fig. n.º
29.
-C á e a an o oide micénica p oceden e de Chip e (siglo XIV
a.C.), Museo de Nicosia.
74 Jo ge
Maie
Allende
gía con los leones en los que es ecuen e es a pa icula idad.
La
ep esen ación del o o como animal dañino es excepcional y en
la Península, de momen o, inexis en e. Iconog á icamen e no
hemos encon ado nada semejan e en O ien e ni en o as cul u as
del medi e áneo. Además odas ellas apa ecen en los imia e ia.
Puede se , po an o, una imagen occiden al.
d)
To o
echado: Es el caso
del
o o del Ce o
del
P ado
( e sup a ig. n.º 20) pe o sob e
odo
del de Po cuna ( e
sup a ig. n.º 22). Exp esa la idea
de
pode . El o o
es á
en
un
Fig.
n.º 30.-
To o
an e
un
b o e ege al en
un
ma il
de
Nim ud (siglo VID a.C.).
es ado de mansedumb e, de bene ac o de la sociedad
que
es
el
aspec o p incipal del simbolismo del dios como pad e sup emo
p omo o de la abundancia y
de
la p ospe idad de sus súbdi os.
La ac i ud del animal inspi a an a nobleza y pode que
se
ha
llegado a pensa que sea la di inidad misma (Blanco, 1960;
Blázquez, 1983; Jiménez, 2002: 341). Los mo i os ege ales
que p esen a el magní ico ejempla
de
Po cuna, la
ose a
o
es ella y el allo y capullos nos emi en a la idea genésico-
Imagen del o o
en
Ta essos 75
ag a ia que pa ece se
el
denominado común en odas las
imá-
genes del dios au ino.
Aún podemos añadi algunos da os más sob e la
imagen
del o o en Ta essos.
Que el cul o
al
dios au omo o u o un g an desa ollo en
Ta essos nos lo indican ambién los al a es en o ma de
piel
de
o o hallados en el palacio-san ua io de Cancho
Roano
(Badajoz), (Celes ino, 1994) y
en
un san ua io dedicado a
Baal
dios de las o men as enicio
-en
una ad ocación ma ine a-,
Fig.
n.º
31.- Joya
de
o o
a ésica con o ma
de
piel de
o o
ex endida
(Camas, Se illa).
según sus exca ado es, en la an igua Cau a la ac ual Co ia
del
Río (Escacena e Izquie do, 2001) . Es a o ma de piel de
o o
la encon amos ambién con ecuencia en obje os cul uales,
como el amoso conjun o de joyas de o o hallado
en
El
Ca ambolo (Camas, Se illa), yacimien o que hoy se conside a
un san ua io enicio (Fig. n.º 31): Según
F.
Amo es y J.
L.
Escacena (2003) de e minadas piezas del conjun o
de
El
Ca ambolo ue on u ilizadas pa a ado na al o o des inado al