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Imagen del toro en Tartesos

Maier Allende, Jorge

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Re is a de Es udios Tau inos N.º 18, Se illa, 2004, págs. 51-80 IMAGEN DEL TORO EN TARTESSOS Jo ge Maie Allendel 11 1 o o apa ece ep esen ado en la Península Ibé ica en las pin u as upes es an o del a e na u alis a anco can áb ico como en el a e le an ino. En es e úl imo la o ma y si uaciones en que es ep e- sen ado nos indican cla amen e que se encuen a e es ido de cie a sac alidad (Jo dá, 1978: 142-143). La ganade ía bo ina debió de ene una g an impo ancia en las p ime as cul u as ag a ias de la Península Ibé ica asgo o aspec o que ambién se desp ende de las pin u as upes es del a e le an ino. Es as ac i idades con inua on siendo una de las p ime as uen es económicas en pe íodos sucesi os y cons i uye on un eje e - eb ado de dis in as cul u as peninsula es sob e odo en ·la Edad del B once o quizá an es, a a és de la ashumancia en e a ias egiones (Ruiz-Gál ez y Galán, 1991; Galán y Ruiz-Gál ez, 2001). La ashumancia no es exclusi a de los o icápid os, aunque la bo ina es mucho peo conocida y ue de g an impo ancia en la an igüedad y lo ha sido mode namen e has a la apa ición del e oca il. No hemos aho a de insis i en es e in e esan e aspec o económico y cul u al. Bas e con ello, sin in oduci nos en mayo es p o undidades, pa a sub aya el hecho de que la ganade ía bo ina gozaba de g an impo ancia en la Península Ibé ica an es de la llegada de gen es del medi - e áneo o ien al, como nos mues an los da os a queológicos, Real Academia de la His o ia. jo ge maie @ ah.es 52 Jo ge Maie Allende y que muy p obablemen e el o o u ie a un ca ác e sag ado en e los di e sos pueblos que la habi aban . Nada nue o o e- cemos en es e sen ido y es muy conocida la sac alidad del o o en la Península Ibé ica como nos lo con i man dis in as uen- es y la A queología. Sin emba go, es a pa i de la llegada de los enicios cuándo se in oducen nue os modelos iconog á i- cos que lejos de a a se de simples mo i os deco a i os en los sopo es en que se ep esen an, como se ha señalado, son desde nues o pun o de is a de g an in e és y de eno me impo ancia cul u al. Es as nue as imágenes au inas se echan sob e odo a pa i del siglo VII a.C. es deci , casi un siglo después de la lle- gada de los enicios a la Península Ibé ica. Nos p oponemos, pues, en las siguien es líneas desc ibi y analiza las dis in as imágenes au inas que conocemos del pe í- odo o ien alizan e y que cons i uyen la p ueba inequí oca de la exis encia de un cul o no al o o como se ha señalado, sino a la di inidad que ep esen a. En p ime luga hay que ene en cuen a que en las dis in- as es e as que ac úa la acul u ación o in e acción en e dis in as sociedades, como es en es e caso el de la a ésica y la enicia, la eligión es una de las que se mues an más eacias al cambio o ans o mación, aunque siemp e es á condicionada po la es e a socioeconómica mucho más pe meable. Pa a que es o se p oduz- ca han de exis i unas condiciones especiales p e ias que posibi- li en o a o ezcan el cambio o adopción de nue as c eencias. La iconog a ía es un lenguaje de símbolos en el que el lec- o ha de sabe lee , es deci , cap a el mensaje que en añan los símbolos bien sean abs ac os, zoomo os, an opomo os e c. La lec u a simbólica ha de se simple, di ec a y en odo el mundo an iguo nunca ue g a ui a. Es deci , no exis en mo i os deco a- i os mudos, inexp esi os, sin mensaje. Ningún mo i o deco a- i o en la an igüedad lo e a y supone lo con a io es si ua se en una posición e ónea a odas luces. Imagen del o o en Ta essos 53 En la ci ilización a ésica los enicios, ep esen an es de odo el bagaje cul u al de las g andes ci ilizaciones o ien ales, in oduje on de e minados elemen os simbólicos álidos en las sociedades con las que u ie on elación. Hubo po an o una selección de mo i os, aquellos que e iden emen e se adap aban a la ealidad cul u al a la que iban di igidos, en el caso que aquí nos in e esa a las sociedades del Su oes e peninsula . Es deci , los in oduje on po que e an en endidos y po que e an álidos y se adap aban a ealidades eligiosas exis en es. El p oceso no ue sencillo y se obse a cla amen e cómo es os elemen os igu a i- os y simbólicos se ue on in oduciendo len amen e y cómo ue on inco po ados inalmen e. Y no debió de se ácil ya que el aniconismo es una de las ca ac e ís icas p incipales de las cul u- as del B once Final Peninsula , aunque es a ase e ación no deja de se discu ible ya que exis e la posibilidad de que las imágenes pod ían habe sido ealizadas en ma e iales qué no han sopo a- do el paso del iempo. Pe o con iene cen a nos en el o o. ¿Con que con amos en las sociedades del su oes e del B once Final sob e la sac alidad del o o? Nada di ec o. Indi ec amen e sabemos po los da os a queológicos que la ganade ía bo ina u o una g an impo ancia, que u o un g an desa ollo. En algunos ejempla es de las es elas a ésicas de Ex emadu a y Po ugal suelen apa ece pe sonajes, je es gue e os e iden emen e, ocados con cascos de cue nos. Las es elas son elemen os p opios, sin duda, de las sociedades del· su oes e aunque en ellas apa ecen de e minados a e ac os y ac i- udes que nos emi en al mundo medi e áneo. En es os cascos con cue nos -un elemen o medi e áneo- adi inamos ya una sac ali- dad del o o. Las es elas a ésicas pese a odos los in en os de aná- lisis y es udio esul an incie as y es complicado encon a una explicación sa is ac o ia consensuada. Si nos a enemos, que es lo más p obable, a su encuad e en la adición medi e ánea, el casco con cue nos de o o nos pe mi en pensa que nos encon amos 54 Jo ge Maie Allende an e eyes o dioses o an e eyes di inizados en an o que los pe - sonajes ocados de es a mane a en el mundo medi e áneo suelen co esponde a eyes (je es) o di inidades. Es os je es gue e os di inizados o sac alizados -nos inclinamos más an e es a posibili- dad- se ían los p opie a ios de la manada ya que la enencia de la manada e a la que p ecisamen e le o o ga ía la posición p eemi- nen e en su sociedad, una sociedad eminen emen e ganade a que no ag ícola, al menos de una ag icul u a supe io , con una es uc- u a je a quizada. Es a es uc u a social y ca ác e de sus di igen- es es la que e leja el mi o de Ge ión. Ge ión, como se eco da á, es un semidiós o hé oe di inizado ca ac e izado como un gue e- o de es cabezas poseedo de una acada que e a cus odiada po un boye o, Eu i ión y un pe o O o a los que He acles, hé oe ci i- lizado , a eba ó la ida pa a apode a se de la manada sag ada. Una ez en su pode o denó sac i ica un o o en su hono . La A queología nos e ela que la p esencia de gen es del medi e áneo o ien al, as algunos con ac os p e ios in e mi en- es de singula impo ancia e in ensidad, comienza a se egula en la Península Ibé ica desde el p ime e cio del siglo VIII a.C. en la que se unda Gadi . Es a pa i de es os momen os cuándo nos encon amos con las p ime as mani es aciones iconog á icas del o o que a con inuación elaciona nos a endiendo a la clase de sopo e en que han apa ecido. En p ime luga examina emos las imágenes au inas que apa ecen en los ma iles enicios hallados en a ias nec ópolis de incine ación de Los Alco es de Ca mona. Es os pequeños · obje os son de ex ao dina ia impo ancia pues nos o ecen una ica iconog a ía del más al o in e és que aún es á po es udia con de enimien o. Se a a de obje os de muy di e sa índole (cajas, peines, pequeños ecipien es) sob e los que se han g aba- do median e incisión y en algún caso en bajo elie e dis in as escenas con un al o alo simbólico e iden e. En ellas se ep e- sen an po p ime a ez en la Península se es an ás icos como Imagen del o o en Ta essos 55 g i os, es inges, y animales u ilizados como epi anías de la di i- nidad como o os, leones, gacelas, lieb es, caballos, cab as así como se es humanos en si uaciones excepcionales, odo según modelos iconog á icos o ien ales. La mayo pa e de es os ma - iles han sido hallados en nec ópolis de incine ación an o en el Bajo Guadalqui i como en Ex emadu a. Veamos los ejemplos en los que apa ece el o o. Fig. n.º 12.- Placa de mai il p oceden e de la nec ópolis de Benca ón (Mai ena del Alco , Se illa) (siglo VII a.C.), según J. Bonso . De la nec ópolis de Benca ón (Mai ena del Alco / Alcalá · de Guadai a, Se illa), p ocede una able a de 13 x 5,5 cm. que se conse a en The Hispanic Socie y o Ame ica, deco ada po las dos ¡::a as; en una ca a apa ece un o o a acado po delan e y po de ás po leones, en la o a una gacela en e un león y un g i o (Bonso , 1899, Bonso , 1928; Aube , 1981-82). El o o se encuen a en ac i ud de embes i (Fig. n.º 12). De cue nos ec os y pun iagudos iene señalados los pliegues del cuello y los cos - illa es. Delan e de él un león con la cabeza gi ada posa una 56 Jo ge Maie Allende ga a sob e el cuello del o o; po de ás o o león, pa ece se que con la ca a gi ada ambién ya que la pa e de la cabeza es á pe - dida, posa asimismo una de sus ga as sob e el lomo del o o. La escena es bas an e es á ica, sin ningún mo imien o. En la colección Bonso (Mai ena del Alco , Se illa) se conse a o a placa o able a de ma il incomple a de p oce- dencia desconocida pe o sin duda alguna de una de las nec ó- polis de Los Alco es (Fig. n.º 13), en la que se ep esen a la Fig. n.º 13.- Placa de ma il p oceden e de Los Alco es (Se illa). misma escena con lige as a ian es (Hibbs, 1979). La escena es á enma cada po dos anjas, supe io e in e io , de palme as enicias, es ilizaciones del á bol de la ida, que nos indican que nos encon amos en un espacio mí ico. El o o de ejecución muy simila al an e io aunque p esen a el cue po mo eado es acosado po un león po el en e y o o po la e agua dia. No es á en ac i ud de embes i sino ya doblegado po el león on - al, el cual no iene la cabeza gi ada sino que mi a hacia su opo- nen e; el segundo elino, si uado de ás del o o, no pa ece a aca al animal, aunque es di ícil p ecisa su ac i ud ya que Imagen del o o en Ta essos 57 es a pa e de la placa de ma il es á bas an e dañada. Es una escena ambién bas an e es á ica sin apenas mo imien o y, como en el caso an e io , sin ningún ealismo ni c ueldad como es usual en ep esen aciones semejan es en O ien e de donde p ocede es e mo i o iconog á ico que se emon a al e ce milenio a.C. como e emos. En los ma iles a esios ambién nos encon amos con o as ep esen aciones au inas. De la nec ópolis de C uz del Neg o (Ca mona, Se illa) p ocede una pequeña placa en la que apa ece ep esen ado· un o o en ac i ud elajada oliendo Figs. n.ºs 14-15.- Placa de ma il p oceden e de la nec ópolis de la C uz del Neg o (Ca mona, Se illa), según Bonso y peine de ma il p oceden e de la nec ópolis de Juno (Ca ago), según Aube . unas lo es de lo o (Bonso , 1899; Puya y Oli a, 1982; Aube , 1979) (Fig. n.º 14). El o o es es ilís icamen e muy semejan e a los an e io es, cue nos ec os y pun iagudos, con los plie- gues del cuello muy ma cados así como los cos illa es. La placa es á agmen ada pe o se e cla amen e al animal olien - do al menos una lo abie a. Exis e o o ejempla de es a misma escena pe o comple o que p ocede de la nec ópolis de Juno en Ca ago cuyo o igen es sin ninguna duda a ésico (Fig. n.º 15). Se a a de una placa de ma il que simula . un 58 Jo ge Maie Allende peine con dos muescas a los lados. En la zona cen al, enma - cada po unas anjas deco adas po zig-zags, se ep esen a a un o o oliendo unas lo es lo i o mes. En la nec ópolis de San a Lucía (El Viso del Alco , Se illa) Jo ge Bonso , el descub ido de odos es os pequeños monumen os, ecogió o os agmen os de ma iles en los que, a pesa de su de e io o, se puede e a un o o a acado po leones (Blanco: 1960: 19). No incluimos aquí los ma iles p oceden es de la nec ópo- . lis o ien alizan e de Medellín (Badajoz), uno de los conjun os más impo an es desde un pun o de is a iconog á ico, ya que son es udiados po el p o . Almag o-Go bea en un a ículo de es e mismo olumen. La o éu ica o ien alizan e nos b inda nue os ejemplos de ep esen aciones au inas del más al o in e és. T es de ellas apa- ecen en imia e ia o incensa ios, o as es son pequeñas igu as de bul o edondo de las que dos ellas se han desp endido sin duda de o os an os imia e ia. O a apa ece en una placa de cin- u ón a esio. Los imia e ia son obje os o ien ales elacionados con el cul o. En ellos se quemaban de e minadas sus ancias a omá icas, . de ahí que ambién se denominen quema pe umes, aunque am- . bién cabe la posibilidad de que se quemasen sus ancias psico ó- picas (opio u o as plan as i uales). Su unción p incipal es, en uno u o o caso, p oduci un ambien e p opicia o io pa a comu- nica se con la di inidad. Es pues un obje o que se u ilizó en los emplos aunque en la Península se suelen halla con ecuencia en las umbas po lo que ·es posible que ambién uesen u iliza- dos en las ce emonias une a ias. Aunque exis en an o de ce á- mica como de b once es en és os úl imos en los que apa ecen ep esen aciones igu a i as zoomo as o an opomo as. En la apade a de un imia e io de pie hallado en La Laga e a (Cáce es), posiblemen e en una umba, se ep esen a en una escena Imagen del o ¿ en Ta essos 59 calada a un o o a acado po un león (Fig. n.º 16). Tan o el o o como el león se asemejan mucho es ilis icamen e a los de los ma - iles de Los Alco es se illanos. La apade a del i nia e io es á ag- men ada y la escena es incomple a pe o se puede adi ina que el león es á iniciando el mo al a aque hacia el o o. La apade a es á ema ada po una igu a de bul o edondo de una cie a, animal sim- bólico muy ecuen e ambién en los obje os cul uales a ésicos. En la nec ópolis de Los Higue ones co espondien e a la an igua Cas ulo se halló en una umba o o i nia e io de pie de Fig. n.º 16.- Deco ación calada en la apade a del imia e io de La Laga e a, según Jiménez (2002). b once. Sob e el bo de de la cazole a se ins ala on es pequeñas igu as zoomo as de bul o edondo un león o leona y dos cie - as. En la pa e supe io de la apade as~ ins aló una igu a, am- bién de bul o edondo, de un o o. El animal es á ep esen ado echado aunque le al a la cabeza. En o o imia e io de pie de b once hallado en Sa a a (Po ugal) muy ce ca de la on e a española y p óximo a la Sie a de A acena se ins aló o a igu a de o o en la apade a del obje o cul ual en idén ica ac i ud, es o es, echado (Fig. n.º 17). La igu a en es e caso es á comple a y iene la pa icula idad de 66' Jo ge Maie Allende de cue nos y, en ocasiones, sob e odo en Si ia y Ana olia, pueden apa ece apoyados di ec amen e sob e un o o. Su aspec o es mas bien en gene al el de un gue e o, de ahí que cie as igu i as si io- pales inas que ep esen an a una igu a masculina con el b azo le an ado blandiendo una lanza en ac i ud amenzan e y que los especialis as denominan con la exp esión inglesa smi ing gods (dioses que golpean) se hayan iden i icado no sin azón con el dios au ino de la llu ia. Pe o ¿po qué el o o ue el símbolo elegido? Jean Bo é o (2002: 89) al e e i se a la imagen de los dioses mesopo ámicos dice que «las o mas animales de la imagene ía eligiosa p oce- den de un simbolismo cuyas mo i aciones a a ez se nos p e- sen an cla as; ese simbolismo hacía de cie os animales, incluso de cie os obje os, eales o abulosos, no ep esen aciones, sino suge encias; e an menos compañe os que una especie de emble- mas de una u o a di inidad». Nada sabemos al espec o. Se pueden, sin emba go, esg imi algunos a gumen os que, aunque acionalis as y siemp e hipo é icos, pueden sa is a- ce nues a inquie ud. Uno de ellos es á asociado a la ag icul u- a y el ciclo ag ícola en cuan o que el o o, el buey, ue el animal elegido pa a se uncido al a ado po lo que adqui ía una signi i- cación especial y una al a sac alidad al es a di ec amen e ela- cionado con el ciclo ag ícola2. Po o a pa e hay que ene en cuen a el ca ác e especial de los machos desde el pun o de is a de la ep oducción de la manada. Un solo o o puede cub i muchas acas, de ahí su capacidad ep oduc o a. Y, po úl imo, los bó idos son una uen e de p ime o den en la p oducción de leche y en la de ca ne, en ajas que no o ecen o as especies de la cabaña. Así no es ex año que desde los más emo os iempos p ehis ó icos el o o uese u ilizado como símbolo del pode 2 No es in ecuen e encon a se además que el buey es á asociado a i os undacionales de ciudades como es el caso de Ca ago y Roma. Imagen del o o en Ta essos 67 genésico y ecundan e, de la ue za milag osa que pone en ma - cha. cada año el ciclo de la ege ación y la ida. Figs. n. 05 23 -24.- Dis in as ep esen aciones del dios de la To men a :. Baal de Uga i (siglos Xill-XIV a.C.) Museo del Lou e; Adilce as, el dios de la o - men a de U a u, según Blanco (1975) (siglo VIII a.C.); el dios Hi i a Teshub y su espo ia Khepa , san ua io de Yazilikaya (mediados del II milenio a.C.). Como p inc1p10 masculino po excelencia es e iden e- men e necesa ia su unión al p incipio emenino ep esen ada po la diosa mad e. Cielo y Tie a, A iba y Abajo es la cosmog a ía 68 Jo ge Maie A ll ende más común en las eligiones del P óximo O ien e. Todos los Dioses de la llu ia y las nubes u ie on sus cónyugues, Inanna, Ish a , As a é, Khepa con las que consuma el ma imonio sag ado o Hie ogámia y así apo a al país la abundancia y la p ospe idad. Mi cea Eliade ( 1981: 11 O) sin e iza así es e com- plejo eligioso: .-.;·~·- "";~ - - . . -. / ·· . Fig. n.º 25.- Un ey hi i a o eciendo un sac i icio al dios de la o men a, o os a o de Alaka Hüyük, mediados del II milenio a.C. Ad ie ase que aquí la imagen del dios es un o o. «El conjun o cielo-llu ioso- o o-g an diosa cons i uía uno de los elemen os de unidad de odas las eligiones p o ohis ó icas del á ea eu oa oasiá ica. Indudablemen e, aquí se acen úa la unción genésico-ag a ia del dios au omo o de la a mós e a. Lo que an e odo se ene a en Min, Ba'al, Hadad, Teshup y o os dioses au- inos del ayo, esposos de la g an diosa, no es su ca ác e celes e, sino sus posibilidades ecundado as. Su sac alidad de i a de la hie ogamia con la g an mad e ag a ia. Su es uc u a celes e se alo ;i po su unción genésica. El cielo es, an e odo, la egión Imagen del o o en Ta essos 69 donde muge el ueno, donde se o man las nubes y se decide la e ilidad de los campos, es deci , la egión que asegu a la con i- nuidad de la ida sob e la ie a». Pe o pa a que el ciclo de la ida se cumpla el o o ha de se sac i icado, su sang e ha de se de amada y su ca ne inge i- da. Po eso el o o ue el animal sac i icial del dios. Fig. n.º 26.- Vaso de es ea i a de U uk (III milenio a.C.). Todo es o nos puede eni muy bien pa a comp ende las imágenes que conocemos del o o en Ta essos. Según el ma e- ial desc i o podemos dis ingui cua o imágenes au inas. a) To o a acado po leones: Como se eco da á apa ece en un ma il de Benca ón y en o o de Los Alco es y en la apa- de a del imia e io de La Laga e a ( e sup a igs. n.º 12, 13 y 16). Es un ema iconog á ico muy an iguo que igu a ya ep e- sen ado en algunos asos pe eos de U uk-Wa ka de p incipios del III milenio a.C. y que se man u o du an e milenios (Fig. n.º 16). Se ep esen ó in inidad de eces en a iados sopo es 70 Jo ge Maie Allende po lo que debió de goza de una g an popula idad, como po ejemplo, en los ma iles de Nim ud (Mallowan, 1970; He man) coe áneos casi de los a ésicos. En la Península, no obs an e, la imagen nunca es ep e- sen ada con la c ueldad con las que se conocen en O ien e en las que los a is as ep esen a on a los leones cla ando sus ga as o sus dien es en la piel del o o con el mayo ealismo a la ez que és os, a a iesan a los leones con sus a iladas y mo ales as as (Fig. n.º 27). Son escenas con g an mo imien o en con aposi- ción a las peninsula es muy es á icas como hemos ad e ido. Se a a de la lucha de ue zas con apues as. El o o la ida, el león la mue e, es la ensión de los opues os la que equilib a la ida:. El león simboliza la mue e, acaso el iempo que odo lo de o a. Pe o el león es a la ez la epi anía p incipal de la diosa a la que no malmen e se le ep esen a acompañada po leones y de las que exis en nume osos ejemplos en el a e a ésico. Exis e un e iden e as ondo ag ícola en es a imagen milena ia po lo que asumimos como p opias las obse aciones que P. Aza a apun a sob e el o o y el león (2003: 37-38): «Hace seis mil años, los días 10 de eb e o, 15 de mayo, 11 de agos o y 24 de no iemb e e an echas señaladas pa a las a eas ag ícolas. Po es os días de los equinocios de p ima e a y de o oño y de los sols icios de in ie no y e ano, las cons elaciones de Tau o (y sus es ellas más b illan es, las Pléyades) y Leo ocu- paban posiciones in e sas en el cielo. Así, el 10 de eb e o, a las 18.40 ho as, Tau o desapa ecía as el ho izon e al iempo que Leo alcanzaba la posición más al a (hoy es e enómeno acon ece más a de). La ic o ia del león sob e el o o indicaba que había llegado la ho a de a a y de semb a . El sac i icio del o o e ili~ zaba la ie a. Cua en a días más a de, Tau o ol ía a despe a al iempo que Leo declinaba. Con el equinocio de p ima e a, los Imagen del o o en Ta essos 71 ce eales b o aban. Así, los cua o momen os undamen ales del ciclo ag ícola (los días de la siemb a, del despe a de los p ime- os b o es, de la siega y de la p epa ación de la ie a) es aban anunciados y egidos po los desplazamien os opues os del o o y del león es ela es. Es a in e p e ación as ológica no e a la única. An es bien, el en en amien o mo al en e el o o y el león pod ía ambién ene una s i gni i~ación cósmica; simbolizaba la al e nan- cia del e ano (león) y del in ie no (el o o) (como se mues a en los nume osos elie es que deco an las ba andillas de las majes- Fig. n.º 27.- Ma1 il de Nim ud (s. VIII a.C.). uosas escalina as ex e io es, los pa ios y las es ancias del palacio aqueménida de Pe sépolis en I án, del siglo VI a.C.) o, más p e- cisamen e, el en e amien o en e el d.ios cananeo de las o men- as (Baal) y Mo , el dios enicio de la sequía (Mo signi icaba mue e). Excepcionalmen e es a escena, que in ocaba la llegada de las llu ias, mos aba la ic o ia del o o ol eando al León. Sin emba go, la iconog a ía más común mos aba que la e ilidad llegaba g acias al sac i icio del o o e iendo su sang e sob e la ie a, p eso de las ga as de la mue e». 72 Jo ge Maie Allende b) To o oliendo una lo : Es a imagen apa ece en un ma il de la C uz del Neg o y en una ce ámica polic oma de Lo a del Río ( e sup a igs. 14 y 21). Escena no muy ecuen e en el imagina- io o ien al, pe o sí en Micenas (Rys ed : 157-163), donde nos la encon amos ecuen emen e en c á e as del micénico Illb, aunque el modelo p ocede de C e a (Fig. n.º 28), y en Chip e (Fig. n.º 29). El o o se encuen a en ac i ud elajada en un espacio pa a- disíaco donde lo ecen los u os a los que se ace ca delicadamen- e pa a ole los. La p oximidad del animal a los b o es ege ales es ablece una elación de complicidad. Es una escena de la exal- ación del iun o del mis e io de las ue zas egene a i as de la na u aleza en el ciclo de la ida. La lo abie a, el u o ge mina- do milag osamen e de las en añas de la diosa al que el dios se ace ca amo osamen e egocijándose de su igo osidad genésica. No es, po an o, una escena que haya que elaciona es ic amen- e con la e ilidad sino con la eno ación de la ida en la na u a- leza. No se ía ex año que se a a a del o o sac i icial. Con iene ad e i que es a escena no es muy común en Mesopo amia y Ana olia du an e el II milenio y que po el con a io lo es en la ce ámica pin ada micénica de la que pasó a Chip e donde ambién la encon amos con ecuencia (Yon, 1994: 190-191; Blázquez, 1998-1999). En O ien e no comien- za a se ecuen e has a el I milenio especialmen e en Asi ia y el Le an e de donde pasó a Ibe ia (Fig. n.º 30). La escena, sin emba go, no u o con inuidad pues no nos la ol emos a encon a esceni icada de es a o ma después del pe iodo o ien alizan e. c) To o echado mue o o sac i icado: Apa ece unicamen e en los imia e ia de pie de b once ( e sup a igs. n. 05 17 y 19). La ac i ud del o o echado con la boca abie a y con la lengua ue a nos indica e iden emen e que nos encon amos an e un o o en ance inmedia o de mue e es, po an o, un o o sac i icado. C eo que deben oma se con cau ela las in e p e aciones que quie en e en es a ac i ud un semblan e de e ocidad po analo- Imagen del o o en Ta essos 73 Fig. n.º 28.- Deco ación de un aso de ce ámica de Kama es del san ua- io de Anamospilia (C e a), siglo XVII a.C. Fig. n.º 29. -C á e a an o oide micénica p oceden e de Chip e (siglo XIV a.C.), Museo de Nicosia. 74 Jo ge Maie Allende gía con los leones en los que es ecuen e es a pa icula idad. La ep esen ación del o o como animal dañino es excepcional y en la Península, de momen o, inexis en e. Iconog á icamen e no hemos encon ado nada semejan e en O ien e ni en o as cul u as del medi e áneo. Además odas ellas apa ecen en los imia e ia. Puede se , po an o, una imagen occiden al. d) To o echado: Es el caso del o o del Ce o del P ado ( e sup a ig. n.º 20) pe o sob e odo del de Po cuna ( e sup a ig. n.º 22). Exp esa la idea de pode . El o o es á en un Fig. n.º 30.- To o an e un b o e ege al en un ma il de Nim ud (siglo VID a.C.). es ado de mansedumb e, de bene ac o de la sociedad que es el aspec o p incipal del simbolismo del dios como pad e sup emo p omo o de la abundancia y de la p ospe idad de sus súbdi os. La ac i ud del animal inspi a an a nobleza y pode que se ha llegado a pensa que sea la di inidad misma (Blanco, 1960; Blázquez, 1983; Jiménez, 2002: 341). Los mo i os ege ales que p esen a el magní ico ejempla de Po cuna, la ose a o es ella y el allo y capullos nos emi en a la idea genésico- Imagen del o o en Ta essos 75 ag a ia que pa ece se el denominado común en odas las imá- genes del dios au ino. Aún podemos añadi algunos da os más sob e la imagen del o o en Ta essos. Que el cul o al dios au omo o u o un g an desa ollo en Ta essos nos lo indican ambién los al a es en o ma de piel de o o hallados en el palacio-san ua io de Cancho Roano (Badajoz), (Celes ino, 1994) y en un san ua io dedicado a Baal dios de las o men as enicio -en una ad ocación ma ine a-, Fig. n.º 31.- Joya de o o a ésica con o ma de piel de o o ex endida (Camas, Se illa). según sus exca ado es, en la an igua Cau a la ac ual Co ia del Río (Escacena e Izquie do, 2001) . Es a o ma de piel de o o la encon amos ambién con ecuencia en obje os cul uales, como el amoso conjun o de joyas de o o hallado en El Ca ambolo (Camas, Se illa), yacimien o que hoy se conside a un san ua io enicio (Fig. n.º 31): Según F. Amo es y J. L. Escacena (2003) de e minadas piezas del conjun o de El Ca ambolo ue on u ilizadas pa a ado na al o o des inado al