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Apunte sobre Mark Rothko: La tela nos ha hablado

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Apunte sobre Mark Rothko: La tela nos ha hablado

Author: Muñoz Martínez, Rubén
Publisher: Universidad de Sevilla
Year: 2008
Source: https://idus.us.es/bitstreams/f1c1d411-360e-46b3-85c8-21148ad94c61/download
Fed o, Re is a de Es é ica y Teo ía de las A es. Núme o 7, sep iemb e 2008. ISSN 1697 8072
APUNTE SOBRE MARK ROTHKO:
“LA TELA NOS HA HABLADO”
Rubén Muñoz Ma ínez
“Quizás haya no ado que en mis cuad os exis en dos ca ac e ís icas:
o bien se a a de supe icies expansi as que se dila an hacia el ex e io en odas di ecciones, o bien
de supe icies que se con aen y e aen hacia el in e io en odas di ecciones. En e es os dos polos
encon a á odo lo que engo que deci .”1
I. P esen ación
Hace apenas cua o años se celeb ó el cen ena io del nacimien o del pin o
no eame icano de o igen uso Ma cus Ro hko i z, más conocido en el mundo del a e
como Ma k Ro hko. Len amen e – al y como suceden las g andes cosas-, y cada ez de
una mane a más des acada, la ob a de Ro hko a ocupando el luga que pensamos que
me ece en eso que los in elec uales llaman “el canon” de la adición a ís ica
occiden al.
El genio pic ó ico de Ro hko es á enma cado den o del denominado
“exp esionismo abs ac o”, aunque pa a dis ingui el “exp esionismo abs ac o”
no eame icano del eu opeo se suele habla de la “Escuela de Nue a Yo k”. Ambas
designaciones son igualmen e álidas pa a si ua a nues o c eado . Al mismo iempo,
den o del ámbi o no eame icano, los eó icos del a e es ablecie on la conocida
dis inción en e los pin o es de la Ac ion Pain ing y los del Colo Field Pain ing, donde
encon amos a Ro hko.
En lo que espec a a su ida ín ima, Ro hko ue una pe sonalidad a o men ada que
mani es ó cla amen e en sus cuad os sus es ados de ánimo. Adic o al alcohol y ma cado
po una ue e endencia a la dep esión, el a is a abs ac o e minó suicidándose en
1970.
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La ob a de madu ez de Ro hko2, y po la cual el c eado no eame icano ha pasado
a se conside ado como uno de los g andes pin o es del siglo XX, se p esen a como un
in en o apasionado po mos a la desnudez plena de lo eal. El modo de exp esión
a ís ico alcanzado po nues o pin o a pa i de los años cincuen a, nos o ece la
posibilidad de sume gi nos ín eg amen e en una medi ación p o unda ace ca de la
exis encia que se desa olla en su conjun o como un ipo de expe iencia muy pa icula .
Los cuad os de Ro hko de es e pe iodo nos asladan a un ámbi o de e lexión en donde
el espec ado queda plenamen e a apado po la esencia úl ima de la ob a. Es a en a i a
ha sido designada po muchos, no sin azón, como un in en o ce cano a la p áxis
mís ica, al y como analiza emos más adelan e. E ec i amen e, la ob a de Ro hko en
esos años se o na en una modalidad de poíesis pic ó ica que dejando a un lado odos los
in en os adicionales de “ e-p esen ación” plás ica se o ien a hacia la búsqueda de un
modo de expe iencia singula . Más allá de la igu ación y el simbolismo, las pin u as
buscan la ansmisión di ec a de un sen imien o ce cano a “lo eligioso” a a és del
colo , un colo que lejos de los posibles con as es en e luces y somb as, se ex iende
inde inidamen e en una dimensión “cuasi- ascenden al” p opiciada po la expansión del
p opio colo . Es a a mós e a c eada po la pin u a es la que en uel e al espec ado en lo
que el p opio Ro hko de inió como el máximo ideal de su pin u a: “la exp esión simple
de una idea compleja”.
Po odo ello, pa a Ro hko el luga ísico desde el cual el espec ado debía
con empla sus cuad os e a algo o almen e decisi o. De hecho, él mismo se enca gaba
pe sonalmen e de supe isa odos los aspec os que con o maban la disposición espacial
en la que se lle aban a cabo sus exposiciones. Ro hko exigía que sus ob as colgasen de
la pa ed a una dis ancia conc e a muy ce cana al suelo y al echo, y que la iluminación
de las salas es u ie a cons i uida po una luz enue que acili a a al espec ado la
posibilidad de halla se en un espacio ísico de con emplación que aden a a al mismo en
una dimensión ascenden al, donde odo “lo que” los lienzos enían que deci ue a
cap ado en una expe iencia que, como ya hemos dicho an e io men e, pod íamos
cali ica de mís ica.
II. Ro hko – Heidegge . Simili udes en e dos c eaciones inconmensu ables.
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La suge encia abie a en la medi ación ilosó ica lle ada a cabo po el pensado
alemán Ma in Heidegge en sus esc i os y la ape u a al mis e io inhe en e a las
pin u as de Ma k Ro hko nos o ecen la posibilidad de es ablece una e lexión que se
p egun e po la exis encia de posibles pun os coinciden es en e ambos in en os.
Ro hko siemp e ehusó cualquie ipo de explicación acional de sus pin u as;
igualmen e Heidegge siemp e ale ó sob e la posibilidad de in en a comp ende sus
ob as desde una óp ica me amen e acional. Así, Ro hko no admi ía el análisis c í ico
de su ob a sus en ado en lo que habi ualmen e en endemos como acionalidad,
Heidegge ampoco.
Ambos es aban o ien ados hacia o a mane a de apela al “ as- ondo” úl imo de
las cosas. El pin o abs ac o anhelaba la posibilidad de consegui es ablece con su
pin u a las condiciones de posibilidad adecuadas pa a alcanza una expe iencia
o igina ia en e la ob a y el ecep o . El pensado me a ísico, po su pa e, aspi aba a
alcanza una expe iencia o igina ia con las cosas a a és de su nue a y adical mane a
de eje ce el pensamien o3.
O o impo an e pun o coinciden e en e ambos c eado es lo encon amos en la
ausencia de nomb es. Ro hko se p onunció en a ias ocasiones sob e la imposibilidad
de nomb a sus cuad os. De hecho, sólo hay que obse a el cuan ioso núme o de ob as
que in encionadamen e dejó sin í ulo y lo poco, po no deci nada, que habló sob e sus
cuad os. Su in ención e a que el espec ado man u ie a una elación o almen e pu a con
ellos4. Heidegge , po su pa e, ambién e a plenamen e conscien e de la necesidad de
una cie a ausencia de nomb es y de las posibilidades eno mes de explo ación que dicha
pa icula idad podía o ece nos. En la Ca a sob e el humanismo exp esa de una mane a
o almen e abie a es e pensamien o:
“Pe o si el homb e quie e ol e a encon a se alguna ez en la ecindad al se ,
iene que ap ende p e iamen e a exis i p escindiendo de nomb es.”5
Pa a Ro hko, al igual que pa a Heidegge , la acción humana de “pone nomb e” se
educe al me o hecho de aco a nominalmen e la posibilidad de una expe iencia que nos
b inda algo que ealmen e eside más allá de la signi icación nominal. Al nomb a
es ablecemos cie os lími es y con ello ence amos lo men ado en una delimi ación que
no pe mi e lui la esencia buscada. Como se puede ap ecia la mo i ación undamen al
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subyacen e en “los Campos de Colo ” de Ro hko gi a en o no a un a án de pu eza
ex ao dina ia que se mues a cla amen e en es a “ausencia de nomb es”.
Es a p e ensión no es exclusi a del pin o de o igen uso, sino que dicha idea es á
en aizada ge minalmen e en la mís ica y en la eología nega i a. El in en o de busca la
p esencia de las cosas desde una adical “ausencia de nomb es” lo aba en “el ambien e
cul u al” de la época6 -especialmen e la segunda mi ad del siglo XX, e incluso un poco
an es- como idea p eeminen e a la ho a de in en a ace ca se a las cosas de la mane a
más pu a posible.
Apasionadamen e, el pin o no eame icano ansiaba alcanza un modo de
exp esión an lib e que no necesi a a se enma cado den o de ningún modo de
ep esen ación adicional. Asimismo, Heidegge peleó con a lo in a able median e la
búsqueda de un pensa “no- ep esen acional”. Más allá de ca ego ías lógicas y
es uc u as g ama icales, el p o eso ibu gués in en ó eje ce el pensamien o desde un
ensayo e lexi o ace ca de las cosas sus en ado en la suge encia. La suge encia,
aclima ada en la huida de la modalidad de pensamien o ep esen acional, posibili a la
apa ición de la cosa en o al libe ad; la de inición, po su pa e, encallada en el modo de
pensa ep esen acional, de e mina el apa ece de la cosa de p incipio a in.
Encon amos o o pun o coinciden e en e las c eaciones de Heidegge y Ro hko
en la ac i ud exigida po ambos au o es a los ecep o es de sus ob as. Heidegge eclama
hacia el se una ac i ud que pod íamos denomina como “pseudo pasi a”, la misma que
Ro hko ei indica hacia sus pin u as. Los “Colo Field Pain ing” del pin o de o igen
uso deben se ecibidos desde una ac i ud medi a i o-sensi i a ce cana a una cie a
pasi idad in elec ual. Cuando hablamos de pasi idad nos e e imos a un ipo de
ac i idad que pe mi a al cuad o mos a nos odo aquello que habi a en su in e io sin
choca con ningún ipo de p ejuicio o idea p econcebida ace ca del mismo. No hay que
acosa al cuad o pidiéndole una inalidad o un sen ido p econcebido, sino con empla lo
de enidamen e has a que el p opio cuad o nos en uel a o almen e con su signi icación.
Ahí, en ese p eciso ins an e es cuando descub i emos in elec ual y emocionalmen e odo
“lo que” Ro hko nos iene que deci en sus lienzos. Si cap amos la sensación impe an e
en los azos de Ro hko, pe cibi emos el sen imien o o igina io subyacen e en el pulso
del pin o a la ho a de desliza su pale a.
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Pe o aún es necesa io ma iza algo más. Con la exp esión “pseudo pasi a” nos
e e imos a un ipo de expe iencia que equie e una a ención plena hacia el obje o de
con emplación, al mismo iempo que solici a una a ención no “in e inien e” en lo que
se con empla. Po lo an o se exige una a ención in encional plena, que o ezca una
ecepción o al de lo con emplado. De es a mane a, en ambos casos se alcanza á una
“expe iencia acaecien e”. Más allá de los esul ados que pueda o ece nos una
expe iencia expe imen al a la mane a de las ciencias posi i as, en el pensa de
Heidegge y en la pin u a de Ro hko se busca alcanza una expe iencia en la que lo
con emplado nos hable desde sí sin ninguna necesidad de al e a su na u aleza o iginal
po pa e del obse ado . Es a es o a lo que nos e e imos con la exp esión “expe iencia
acaecien e”.
La con emplación de las pin u as de Ro hko equie e, pues, una de e minada
ac i ud muy singula po pa e del espec ado . An es de llega a la c í ica hay que deja
habla a la ob a. No podemos en en a nos a un cuad o de Ro hko con la in ención
úl ima que suele p esidi una acionalidad adicional. La ob a de nues o c eado exige
una mi ada medi a i a que se deje en ol e po la in ensidad d amá ica que nos o ece
la pale a colo is a del pin o no eame icano.
De es a mane a, la es uc u a del esquema de comp ensión del se desa ollado po
Heidegge en la ase más madu a de su pensamien o –homb e y se en endidos desde la
co- espondencia (an wo en): el se habla y el homb e le co esponde escuchando-
puede se pe ec amen e aplicado a la elación en e ob a y ecep o que Ro hko desea
que se p oduzca al si ua se en e a una ob a suya. Ro hko busca que ese “en en e”
desapa ezca y se con ie a en un “en”. El espec ado debe si ua se “en en e” de la ob a
pa a acaba sume gido “en” ella. El con emplado de las c eaciones o hkianas debe
llega a se un “se -en-la-ob a”.
Así, se puede obse a cla amen e cómo Heidegge y Ro hko buscan alcanza una
unidad de sen ido en la cual homb e y mundo se undan en una expe iencia en donde las
cosas nos digan lo que son desde sí mismas.
Pocas exp esiones a ís icas han conseguido o o ga an a ele ancia al ecep o
como la ob a de Ro hko, cuya p esencia se hace imp escindible pa a log a la
signi icación comple a de la ob a.
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Tan o Heidegge desde el pensamien o como Ro hko desde la plás ica, nos hacen
se absolu amen e au oconscien es de la insu iciencia de nues os medios in elec uales
pa a pene a cie os ni eles de expe iencia y alcanza la pleni ud de sen ido de las
cosas.
III. Aspec os mís icos de la pin u a de Ro hko
Tal y como se desp ende de lo dicho has a el momen o, pensamos que la ob a
o hkiana en cie o modo puede se en endida como una de e minada poíesis pic ó ica
p óxima a la mís ica, que en iende su p opio quehace desde un ámbi o medi a i o-
sen imen al muy pa icula .
En la c eación pic ó ica del siglo XX en gene al y en la de nues o au o en
pa icula , hay que hui de odo ipo de posicionamien o clásico an e la ob a a la ho a de
in en a con empla la misma. En g an pa e de las c eaciones a ís icas lle adas a cabo
en el siglo XX, ya no se busca que el con emplado se si úe delan e de la ob a
p e endiendo econoce en ella los elemen os de la ealidad que han sido plasmados en
la ob a y admi ando la o iginalidad o capacidad de inculca belleza a esos elemen os po
pa e del c eado de dicha ob a. Pa a ce cio a se de es e hecho an sólo hay que obse a
mínimamen e algunas de las ob as del cubismo de Picasso, del su ealismo de Dalí o del
abs ac o de Kandinsky, po ci a sólo algunos ejemplos conc e os de en e los muchos
que ácilmen e podemos encon a . En el siglo XX se busca de una mane a decidida
o a cosa. Como ya se ha e e ido an e io men e se busca una expe iencia con los
obje os a ís icos que nos o ezcan la posibilidad de deja habla a los obje os po sí
mismos pa a que és os nos hagan llega en su deci la pleni ud de su signi icación.
P ecisamen e po ello, la pin u a del “exp esionismo abs ac o no eame icano” y de
Ma k Ro hko es di ícilmen e suscep ible de de inición alguna. Pe o si hay alguna
de inición clásica de lo que es el a e en la que se pueda encuad a el núcleo esencial de
la ob a pic ó ica de nues o au o ésa es sin duda la de inición que nos habla del a e
como de “la búsqueda de una expe iencia es é ica”7. Pe o en Ro hko no se a a
simplemen e de una expe iencia “es é ica”, sino de “algo más”, de una expe iencia
ín ima que no se queda en el me o ámbi o de la es é ica. La ob a de Ro hko ebasa el
concep o de es é ica y se ab e a una modalidad de expe iencia que bien pod íamos
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in e p e a desde luga es en p incipio an dis an es al a e como la mís ica o la
eligiosidad.
La ce canía de la ob a de Ro hko con la mís ica se pone de mani ies o básicamen e
en las g andes simili udes exis en es en e algunos de los aspec os undamen ales de
ambos in en os.
Así, podemos obse a que los lienzos de Ro hko se o ecen se enamen e en una
exp esión colo is a que busca la conexión di ec a con el con emplado . La ob a huye de
oda mediación e bal pa a sumi nos en un ma de silencio donde la pin u a cob a ida
desde la ecepción espe uosa del obse ado , el cual len amen e se a ans o mando en
un delicado oyen e que comienza a i i la ob a de una mane a “pseudo-sensi i a”. Se
a a de una expe iencia en la que los sen idos se an espa ciendo len amen e has a
alcanza una unión absolu a con la c eación.
Po su pa e, la in ención úl ima de la mís ica8 eside igualmen e en el anhelo de
una expe iencia di ec a con el obje o de con emplación. Además, en ambos in en os, se
busca una expe iencia que pod íamos desc ibi como expe iencial, ya que en los dos
casos se p e ende alcanza un espacio de sen ido en donde la mani es ación del
enómeno acaezca sob e el suje o, y no al con a io. No se p e ende ob ene una
expe iencia expe imen al, en el sen ido de si ua a un obje o bajo de e minadas
ci cuns ancias pa a es udia sus eacciones, a la mane a de la ciencia posi i a, sino que
po el con a io, se busca una expe iencia en donde se pe mi a la mani es ación lib e de
aquello que ealmen e nos iene algo que deci an e la p esencia espe uosa del
con emplado . Del mismo modo, Ro hko a a de alcanza con su pin u a un ipo de
expe iencia que eúna en in imidad odo “lo que” iene que mos a la pin u a y
con empla el espec ado . En esa unión se da odo lo que Ro hko nos iene que deci .
De es e modo, “a is a-ob a-espec ado ” quedan undidos en una misma unidad de
sen ido y en un mismo plano signi ica i o.
Po o o lado, ambién encon amos que an o en el caso de la mís ica como en el
caso de Ro hko, la se enidad ocupa un luga undamen al, ya que es la ac i ud decisi a
pa a in en a cap a la signi icación subyacen e en ambos in en os. Tan o el mís ico
como el con emplado de la ob a de Ro hko, necesa iamen e ienen que adop a una
ac i ud se ena an e la posibilidad de ambas expe iencias, ya que es e ipo de ac i ud es la
única que puede acili a nos el acceso a odo lo que ahí iene que se mos ado. La
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se enidad es la ac i ud p eeminen e en ambas en a i as po que es a ac i ud es la que
pe mi e con empla lo que hay, al mismo iempo que imbui se de su signi icación, ya
que la se enidad se da desde su in e io idad a pa i de la elación dialógica de dos polos
en apa iencia con apues os como son la ac i idad y la pasi idad. El polo ac i o pe mi e
cen a nos en lo que es amos obse ando y con ello a ende al mismo, mien as que el
polo pasi o pe mi e que aunque a endamos al obje o de con emplación no lo
des i uemos con nues a ac i idad, sino que lo dejemos se según su na u aleza más
ín ima, pa a que así podamos alcanza su pu eza más o igina ia. P ecisamen e es o que
acabamos de desc ibi es lo que en endemos como la ac i ud de se enidad p opia del
mís ico y como la ac i ud p opicia y necesa ia an e una ob a de Ro hko. Con dicha
ac i ud, en ambos casos –la mís ica y las pin u as de Ro hko- el po ado de la se enidad
y el obje o de con emplación se acaba án undiendo en una unidad indisoluble g acias a
la cual se log a á la expe iencia plena buscada (una unión absolu a con la c eación). La
ac i ud, así, es aquello que nos posibili a la ape u a al mis e io más ín imo de ambos
modos de expe iencia.
En esumen, bien podemos deci que la ac i ud silen e de espe o exigida po
Ro hko an e sus ob as pa a alcanza una expe iencia plena con las mismas, es el
elemen o más llama i o en la ecepción de dicha ob a, ya que dicha “exigencia” pone
cla amen e de mani ies o una cie a ce canía en e su c eación pic ó ica y la p áxis
mís ica. Po es e mismo mo i o, la p esencia del silencio en la con emplación de las
ob as de Ro hko ambién ocupa un luga des acado.
El silencio p opio que impone la p esencia de cualquie c eación plás ica es algo
in ínseco a la con emplación de la misma. En la plás ica pu a no exis e la signi icación
de la palab a o del sonido musical, pe o po el con a io el con enido de la ob a se nos
o ece en una “comple ud” inaccesible a o os ipos de a e. “Lo que” se o ece en un
lienzo, una escul u a o una cons ucción a qui ec ónica se nos mues a al cual, no
necesi a de la signi icación de la palab a pa a da se. En las modalidades a ís icas
plás icas las cosas se nos o ecen de una mane a dis in a a como sucede en la li e a u a
o la música. P ecisamen e po ello, el silencio ocupa un luga des acado en la
con emplación de las ob as plás icas9. G acias al silencio p opio exigido po la
con emplación au én ica las ob as alcanzan ni eles de signi icación en el espí i u del
ecep o que se ían imposibles sin la p esencia de es e silencio.
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En el caso de la ob a de Ro hko, desde una ce canía pa en e con la mís ica al y
como hemos des acado, se hace aún más e iden e el luga de ele ancia que ocupa el
silencio. Ro hko nos o ece eno mes elas imp egnadas de anchas bandas de colo que
nos sume gen en una a mós e a medi a i a ce cana a lo eligioso. En el conjun o de
sen ido que con o ma el espec ado an e un cuad o de Ro hko, hallamos la posibilidad
de oza lo sublime median e el sen imien o p o undo que nos p opo ciona la
pe cepción in eligen e de la ob a de es e c eado del siglo XX.
“Ro hko mi a el ho izon e
Inalcanzable, inexis en e
y pin a lo inexis en e, lo necesa io
lo inalcanzable. C eo que ue el
pin o más g ande de Amé ica.”10
Excu sus a modo de conclusión: Ro hko, un c eado del siglo XX.
La suge encia abie a en la pin u a de Ma k Ro hko no se queda en un me o
in en o snob que busca des aca po su a eza o singula idad p opia, sino que al y
como sucede en muchas de las c eaciones más des acadas del siglo XX, la ob a de es e
a is a an singula busca a a és de su medio na u al p opio, es deci la pin u a, lo
mismo que busca on o os g andes c eado es del siglo XX: si ua nos en un ámbi o
o igina io “más allá” de los cánones clásicos de comp ensión. Es a ci cuns ancia iene
p opiciada po el hecho de que en la úl ima cen u ia se llega a una au oconciencia
impo an e de la ine icacia de los medios empleados has a en onces pa a alcanza un
sen ido comple o de las cosas. Es e hecho pasa a ocupa un p ime plano en el mundo de
la c eación y se con ie e en ema nuclea , de ahí la apa ición de una g an mul i ud de
nue os in en os con la única inalidad de consegui es e obje i o.
Así sucede que al igual que Ro hko pa ece apela con sus ob as pic ó icas a una
esencia úl ima de lo eal, en o os ámbi os de c eación cul u al del siglo pasado
encon amos la misma en a i a. Po no queda nos en el caso conc e o del pin o de la
“Escuela de Nue a Yo k”, podemos eco da el in en o del genial pin o alemán de
o igen uso Wassily Kandinsky, iniciado del exp esionismo pic ó ico, en cuya ob a
podemos encon a muchos aspec os11 coinciden es con la c eación de nues o pin o .
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