scieee Science in your language
[es] (orig)

El nombre de flamenco, que ocho letras tiene

Read accessible full text

El nombre de flamenco, que ocho letras tiene

Author: Suárez Ávila, Luis
Publisher: Universidad de Sevilla
Year: 2016
Source: https://idus.us.es/bitstreams/f6c4d222-2623-472e-9aed-053f50c7e842/download
51
Excelen ísimo S . Di ec o ,
Excelen ísimos Seño es Académicos,
Seño as y Seño es:
Desde que yo e a muy jo enci o, me in e esé po la ob a
de nues o “pad e undado ” don Luis Ge mán y Ribón, conc e-
amen e po sus “Anales de Se illa” que es a Real Co po ación
había publicado en olle ín desde 1917 a 1921. En ellos yo iba
buscando no icias sob e la p isión gene al de los gi anos la no-
che del 30 de julio de 1749. Y las encon é1.
Con mo i o de unas ieb es i oideas, po come os iones
c udos, que me u ie on apa ado de odos du an e un e ano, co-
mencé a qui a a mi pad e de su biblio eca, odo lo de Rod íguez
Ma ín, que enía mucho, las ob as de Don Luis Mon o o, las de
Joaquín Guicho , las de “Demó ilo”,… y log é ene en mi cua o
una pequeña biblio eca, hono ablemen e sus aída, que me pe mi-
ió es a al an o de lo esc i o y p oducido po muchos ele an es
miemb os que lo ue on de es a Real Academia.
1. Luis Ge mán y Ribón, Anales de Se illa (Ex ac o de los Anales de Se illa
de D. Diego O iz de Zúñiga, con co ecciones, adiciones y con inuaciones has a
el iempo p esen e), 1784, Manusc i os en la Biblio eca Capi ula y Colombina
de Se illa. Me pe mi o suge i a es a Real Academia que, pese a la publicación
de esos Anales en olle ín, en los Bole ines de 1917 a 1821, se ía deseable dispo-
ne de una buena edición c í ica, a pa i de los dis in os manusc i os exis en es.
EL NOMBRE DE FLAMENCO, QUE OCHO
le RaS iene
Po luis suá ez áVila
Mine ae Bae icae. Bole ín de la Real Academia Se illana de Buenas Le as, 2ª
época, 44, 2016, pp. 51–83.
52
Y ue e dade a de oción la que u e po nues o “pad e unda-
do ” y po odos los que he ci ado. Todos ellos c ea on en mí un in e-
esan e ho izon e es é ico que he ido madu ando du an e oda mi ida.
Po eso, es a hoy aquí, nomb ado Académico Co espondien e,
po un lado, me ab uma y me cohíbe y, po o o, me hace una g an ilu-
sión po que ing eso en una Co po ación que acogió a quienes yo había
leído y admi ado desde muy jo en. ¿Cuándo iba a pensá melo yo?
Ci aba Rogelio a los Académicos Co espondien es que a lo
la go de la his o ia lo han sido de El Pue o de San a Ma ía: Don Juan
Luis Roche, el e udi o dieciochesco, especialis a en e emo os, al
que le iene g an ene ación nues o medie alis a, el que ido amigo,
Don Manuel González Jiménez, cuya pasión sec e a es su a ición a
los es udios sob e los mo imien os de ie a; al poe a po uense Án-
gel Ma ía Daca e e, p ecu so de Bécque ; a Don Cás o Mon o o
de Sedas, no a io que ue de El Pue o de San a Ma ía e hijo y bió-
g a o del políg a o y Académico de es a Real Co po ación, Don Luis
Mon o o Raus en auch; o al poe a y p o eso uni e si a io, José Luis
Tejada, c eado en oncado con los clásicos, con las angua dias y
con la poesía popula , un casi he mano mayo que u e. A los cua o
los he leído con a ia y desigual in ensidad, pe o siemp e con admi-
ación. Todos ue on de “ ono mayo ”, po lo que El Pue o es u o de
siemp e muy bien ep esen ado en es a Casa.
Con as a odo ello con la poquedad de mis mé i os y el “ ono
meno ” de mis es udios y esc i os dispe sos po e is as especializa-
das, po ac as de cong esos, po olúmenes de homenaje…, sin que
mis obligaciones como abogado me hayan pe mi ido, muy a pesa
mío, hace el lib o con que sueño sob e el Romance o de adición
o al en e los gi anos bajoandaluces que descub í y he desc i o, aun-
que el co pus que ecogí sigue inédi o en su mayo pa e; o publica la
desc ipción y dibujos míos de odos los elemen os, con sus a ian es
y esquemas de endajes, de la gua nición calese a, desde las de mulas
de gale as y diligencias, la que el Ayun amien o de Se illa egaló a
Isabel II, la de los Duques de Mon pensie , hoy p opiedad del Exc-
mo. S . Don Ra ael A ienza, Ma qués de Sal a ie a y Académico de
es a Real Co po ación, has a las que a copiando, luego, oda la bu -
guesía ag a ia andaluza pa a queda de ini i amen e ijada, aunque
con las elemen ales di e encias de las “escuelas” de gua nicione os,
y mi es udio de las mismas casi en ase de e minación desde 1972.
Son gajes del o icio y de mi pasión po el eje cicio del De echo.
LUIS SUÁREZ ÁVILA52
53
Po eso, a mis años, más que una ealidad, soy una expec a i a,
lo que hace que mi ag adecimien o a es a Real Co po ación sea mayo .
A mis g acias po el nomb amien o, debo añadi que me con-
g a ula la gene osidad con que me habéis a ado. La amis ad es un
don. Tene amigos que me han a opado pa a que yo, escaso de mé i-
os, hoy acceda a es a Casa es un e dade o p i ilegio que, acaso con
mis solas palab as, no sé cómo ag adece . Po que, como dijo Ansel-
mo, el pe sonaje de “El cu ioso impe inen e” del Quijo e: “No pue-
do yo co esponde con ag adecimien o que llegue al bien ecibido”.
Mi p esen ado , el en añable Excmo. Seño Don Rogelio
Reyes Cano, se ha desmedido en sus ap eciaciones sob e mí. Ya
se sabe que la amis ad iende a ela las muchas al as en los ami-
gos. Y sencillamen e eso es lo que he pe cibido en la p esen ación,
aunque me he emocionado al oí habla de mi pad e, que nos p o-
po cionó, no sólo a mis he manos y a mí, sino a nues os amigos
y compañe os de colegio, un medioambien e li e a io, a ís ico y,
en suma, cul u al y c eó buenas y bien cimen adas ocaciones e
inquie udes que se han ido aguando a lo la go de nues as idas.
G acias, ambién, po an o, a Rogelio po sus ca iñosas palab as.
Y ya, me idos en ha ina, pa a aseando la canción in an il de
comba “El nomb e de Ma ía, que cinco le as iene”, he dado í ulo
a es e ensayo: “El nomb e de lamenco que ocho le as iene”.
El nomb e: Sebas ián de Co a ubias, en su Teso o de la len-
gua cas ellana o española esc ibe: “Si se hu ie an conse ado los
nomb es que Adán puso a las cosas, supié amos sus esencias, sus
calidades y p opiedades; ya que es o no nos cons a, es cie o que
los nomb es que ponemos a las cosas les ienen a quad a po al-
guna azón”2. El nomb e… alguna azón…
Desde 1973, en que comencé a di undi las ideas que expon-
go a seguida, ahí o de lee y oí opiniones muy di e sas sob e la
e imología (¡¡¡) y p ocedencia del nomb e de lamenco, las expuse,
a eces con a do y con ehemencia, en cha las, e ulias, con e -
saciones de ca é y en cualquie ocasión en que se haya o iginado.
Es cie o que no siemp e u e el audi o io o los in e locu o es ade-
cuados, que seguían –y siguen–, e e que e e, man eniendo sob e
el pa icula las pe eg inas y descabelladas opiniones que se han
2. Teso o de la lengua cas ellana o española, edición de Ma ín de Rique ,
Ed. Al a Fulla, Ba celona, 1993, p. 830 a, NOMBRE.
EL NOMBRE DE FLAMENCO, QUE OCHO LETRAS TIENE 53
54
enido e iendo po gen es, apa en emen e au o izadas, y que ci -
culan como a ículos de e.
Mi pensamien o ha sido apad inado po Ángel Ál a ez Ca-
balle o, po An onio Zoido y po o os, que an, poco a poco,
cayendo de su peso al comp ende que epugnan a la sana c í ica
muchas o as in e p e aciones cap ichosas y sin sen ido del nom-
b e de lamenco3. Y, si mis p édicas han ido omando cue po, hoy
las hago a alado –y bien–, po mis lec u as, po documen os de
p ime a o de segunda mano, que han pasado desape cibidos a los
llamados lamencólogos, pe o que es aban bien pa en es desde
hacía iempo, o que he hallado po so p esa.
Rebusca en la p ensa del XIX es saludable ecu so pa a
comp oba que el nomb e de lamenco es á pe ec amen e conso-
lidado ya en 1807 y aun en la segunda mi ad del XVIII.
Denomina a un incipien e géne o que es á a pun o de se –si
es que ya no lo ha sido an es–, con e ido en me cancía, modus
i endi, al ampa o de la a i mación de los ca ac e es nacionales
y del esu gi de lo cas izo. Sin emba go, el enómeno, con o os
nomb es, o sin él, iene desde más an iguo; p eexis e, aunque
diseminado y solapadamen e, al nomb e.
Nues os Siglos de O o han sido es igos de las ap i udes de
los gi anos pa a el can o y la danza. El siglo XVIII es, en cam-
bio, el de la sedimen ación de los a iopin os ing edien es a los
que, ma e iales de aca eo o en ance de pé dida, se les ha dado
un nue o cauce exp esi o. La unidad del géne o, den o de su
di e sidad, se iden i ica como can os y bailes de gi anos (con sus
3. Es a mule illa de “mi pensamien o ha sido apad inado” la u ilizo mucho po habe -
la leído, siendo muy jo en, en Días geniales o lúdic os de Rod igo Ca o, en una edición
de Biblió ilos Andaluces que enía mi pad e. En ecue do de esos días elices, la sigo
usando cada ez que cuad a. Luis suá ez áVila, “¿Flamenco?: una me onimia”, Re is a
de Flamencología, Cá ed a de Flamencología y Es udios Folkló icos Andaluces. Je ez de
la F on e a, Año XI, núme o 21, 1e . Semes e de 2005, pp. 13–29. Fue la ep oducción
de una con e encia mía ya an igua, sin no as, que cons i uye el meollo de es e discu so.
Pos e io men e, algo más ampliado, pe o sin no as, lo publiqué en la e is a O bis Te ius,
Re is a de pensamien o y análisis de la Fundación SEK, Mad id, no iemb e 2005, pp.
68–75. También, en la e is a Cul u as Popula es, 7, “Flamenco: mo i ación me onímica
y e olución cul u al del nomb e de los gi anos y de su can e”: www.cul u aspopula es.
o g/ ex os7/a iculos/sua ez.h m. An onio zoiDo na anJo, La p isión gene al de los gi-
anos y los o ígenes de lo lamenco, Po ada Edi o ial, Se illa, 1999. pp. 209–242. Ángel
álVa ez caballe o, El can e lamenco, Alianza Edi o ial, Mad id, 1994, pp. 167–176.
LUIS SUÁREZ ÁVILA54
55
nomb es p opios: chacona, za abanda, An ón Colo ado...), ai es
andaluces (polo, jaleos, caña, panade os, seguidillas, almo ano,
gilianas...), jaleillo p obe, bailes de candil...
Pese a odo, su de ini i a eclosión es consecuencia de la
de oción omán ica de los cos umb is as y esc i o es iaje os po
el llamado colo local y lo pin o esco.
Con la eacción del cas icismo ocu e su hallazgo e ing esa,
como di e sión y espec áculo, en los llamados salones y escuelas
de baile, en los bailes de candil, en los ea illos, en las bo ille ías,
en los ca és can an es... y se man iene en en as y igones. Se pe -
cibe, sin emba go, que, desde siemp e, casi en ges ación, ue un
medio de ida. Un buen as o li e a io de los can os y danzas de
los gi anos pe mi e con i ma la adopción po és os y la in eg ación
paula ina de ma e iales muy di e sos –pe o odos ellos españoles,
aunque con algún ing edien e neg oide–4, de u pados o no, con los
4. El can e lamenco es inicialmen e ibu a io del Romance o y del Cancione o de
ipo adicional de los siglos XV y XVI. Sob e es a cues ión, Luis suá ez áVila, “La
memo ia i a, el ol ido y el agmen ismo, pode osos agen es undacionales del lamen-
co”, en Mine ae Bae icae. Bole ín de la Real Academia Se illana de Buenas Le as,
Se illa, 2010, 38, pp. 279–314. José Luis naVa o ga cía, Semillas de ébano. El ele-
men o neg o y a oame icano en el baile lamenco”. Po ada edi o ial, Se illa, 1998.
José Luis o iz nueVo y Faus ino núñez, La abia del place , El nacimien o cubano del
ango y su desemba co en España (1823–1923), Dipu ación de Se illa, Se illa, 1999.
Jesús Raúl naVa o ga cía, (coo d.), Cuba y Andalucía en e las dos o illas, Conseje ía
de Cul u a de la Jun a de Andalucía y Consejo Supe io de In es igaciones Cien í icas.
Se illa, 2002. F ancisco Ja ie osuna, Del illancico de neg os del XVII y XVIII al i-
llancico lamenco, h p://los a dos.blogspo .com.es/2013/12/negli o–us a– lamenqui o–
zi–el.h ml 24 de diciemb e de 2013. Edwa d Luis Waggo suá ez, “Ciegos, pliegos
de co del, neg os y boda de neg os”, Pliegos de la Academia, 2ª época, 21, Academia
de Bellas A es de San a Cecilia, El Pue o de San a Ma ía, 2004, pp. 77–108. Con una
gene osidad sin lími es, Jesús Cosano P ie o me ha acili ado su olle o inédi o, pe o
en p ensa, i ulado Los lamencos de Guinea, en que a a de los illancicos de neg os
y conc e amen e en la Ca ed al de Cádiz, en 1725, de los que ci a uno en que se can a:
No siemp e a es a Ca ed al
Han de en a con media lengua
A can a su illancico
Los lamencos de Guinea.
Ya se sabe que, desde el siglo XV, lo neg os se jun aban en los a abales de las ciu-
dades, los días de ies a, pa a can a y e an ildados de escandalosos y pendencie os, lo
que es á bien documen ado, como ambién sus elaciones con los gi anos, e incluso sus
ma imonios mix os.
EL NOMBRE DE FLAMENCO, QUE OCHO LETRAS TIENE 55

56
que se o ja un enómeno que e mina po no maliza se, ap emiado
po la necesidad de se expues o al público y a dia io. Esa no ma-
lización a equi iendo de cánones, epe o ios, inco po aciones,
que acaban po mul iplica sus o mas y ija de ini i amen e sus
mane as, pa a desemboca an eando un espu io concep o de pu e-
za y posiblemen e algunas in enciones de la adición. Ello no es
obs áculo pa a que siga habiendo sec o es lamencos de los llama-
dos in imis as –ajenos al “a is eo”– que aún p opo cionan ma e-
iales ene ables y so p enden emen e an iguos o de inco po ación
ela i amen e ecien e, aunque odados en el iempo.
No obs an e, como ha ocu ido cíclicamen e y, sal o pe-
íodos más o menos egene acionis as – . g ., el oman icismo,
el olklo ismo de la p ime a República y la Res au ación, la Ge-
ne ación del 27, el neojondismo de los 1960–70–, la li e a u a
le ha sido esqui a y, muy en pa icula , los gace ille os del XIX
han sido c í icos mo daces con las mani es aciones lamencas.
Lo con a io sucede con los cos umb is as y iaje os ex anje-
os que las desc iben como escenas pin o escas a que ípicas,
mos ando lo ac ual e es ido con ca ac e es p e endidamen e
p imi i os, dando con ello, una pe spec i a alsamen e his ó i-
ca al ealismo na u alis a. El alo de lo di e en e, de lo exó i-
co, es lo que so p ende en e lo que e leja la p ensa, lo que la
sociedad es á pe cibiendo y lo que siemp e ha es ado la ado
en la li e a u a.
O a cosa es el nomb e. Los nomb es son exp esión de una
necesidad ap emian e po dis ingui a alguien o a algo del es o.
Su a ibución es exógena. Quie o deci que nunca iene desde
den o. La imposición de un nomb e es cues ión de e ce os. De
ahí que, cuando algo se hace no a o se ei e a, sea p eciso pone -
le nomb e. Y se lo ponen. Da igual que sea un nomb e, un mo e,
un alias o un apodo. Es el e e en e. A eces se oma el odo po
la pa e. Eso es muy común.
Tengo pa a mí que lamenco es una me onimia. Decidida-
men e, los lamencos, los gi anos, han sido achados de “gen e
baja y escandalosa”, de an a ones, de pendencie os, de alen-
ones, de ba a e os... Acaso no sea un ópico also lo de la “ aca
en la liga”, ni el cuchillo en la aja.
Demó ilo, en 1881, ecoge es as dos coplas:
LUIS SUÁREZ ÁVILA56
57
No e me as con la Lola;
la Lola iene un cuchiyo
pa de endé su pe sona.
No e me as con la Nena;
la Nena iene un cuchiyo
pa e que se me a con eya.5
La Lola y La Nena son, desde luego, dos gi anas b a ías,
de ca ne y hueso, dos eales hemb as de a mas oma , que han
quedado ejempli icadas en la adición lamenca, aunque no son
casos únicos.
En 1845, P ospe Me imée esc ibe su Ca men, que luego
es la he oína de la ópe a de Bize (1875). La na aja o el cuchillo
en la liga de Ca men es algo que es á palpable en el medioam-
bien e de lo gi anesco y llama la a ención de quienes se a anan
po pin a los p o o ipos que a lo an en el oman icismo. Po
cie o, que Me imée equipa a a lamenco con gi ano6.
En pa ecido ambien e, llegan a oídos de Demó ilo es as
es coplas que, en 1881, nos deja en su Colección...:
Al ego bé e una esquina
e den una puñalá
que ni el San ólio esibas.
5. DemóFilo. Colección de can es lamencos ecojidos y ano ados po …, Imp.
y Li . de El Po eni , Se illa, 1881. Esas dos coplas en Solea es de es e sos, p.
42, núme o 217, y p. 43, núme o 218, espec i amen e. Sob e Manuela Pe ea “La
Nena”, c . no a 20. La Lola es posiblemen e la misma Lola de la copla:
La Lola.
la Lola se a a los Pue os,
La Isla se quéa sola.
Es a copla de solea iya, ecogida po Demó ilo en 1881, dio pie a la ob a
ea al La Lola se a a los Pue os de sus hijos Manuel y An onio Machado y al
poema “Can ao a” del p ime o.
6. P ospe Me imée, Ca men, T aducción, in oducción y no as de Ramón
Buena en u a, Ed. Hipe ión, Mad id, 1986, p. 54: “…que odo iene emedio
cuando se es amigo de una lamenca de Roma”– Y ano a Me imée: “Exp esión
que, en ge manía, designa a los gi anos. Roma no quie e aquí deci la Ciudad
E e na, sino la nación de los omi o de las gen es casadas, nomb e que se dan los
gi anos”. (No a 21 al capí ulo III, p. 92).
EL NOMBRE DE FLAMENCO, QUE OCHO LETRAS TIENE 57
58
Te den una puñalá
que e Pa e San o de Roma
no e la puea cu á.
Mala puñalá e peguen
que e den los Sac amen os,
po que no le ienes ley
ni a la camisa e u cue po7,
que son como una maldición, una p emonición, incluida la
ó mula “Al ego bé de una esquina”, de lo que luego sucede –y
ha quedado en coplas–, a Cu o el Cha o:
Al ego bé e una esquina
ma a on a Cu o e Cha o
po causa e la Violina8.
Pe o odo son cosas sin impo ancia, incluso una mue e
ale osa, con cuchillo:
Po una cosi a lebe
jise de mi opa un lío
po lo que sob e inie e,
que Demó ilo ano a: “Hay c iminales que llaman una cosi-
a le e a da le a un homb e una puñalada y deja le mue o en el
si io. Hace un lío po lo que sob e inie e, signi ica aquí p epa-
a se a hui de la acción de la jus icia”9.
Una cosi a le e: lo mismo que Be ganza ela a, en El co-
loquio de los pe os ce an ino, de Nicolás el Romo, ji e o del
Ma ade o de la Pue a de la Ca ne en Se illa, que, como
7. DemóFilo. Colección… (1881), espec i amen e: Solea es de es e sos,
p.8, núme o 33; p. 64, núme o 338; Solea es de cua o e sos: p. 90, núme o 38.
8. DemóFilo. Colección… (1881), Solea es de es e sos, núme o 31, p. 8.
Y en no a 1: “Cu o el Cha o e a, según nos dijo el can ado que nos can ó es a
copla, un alien e, un jaque, y la Violina, que ida suya”. En La Ilus ación espa-
ñola y ame icana, 30 de julio de 1882, Beni o Mas y P a ci a en e las bailao as
lamencas de más us e a Dolo es Mo eno, Isabel San os, las he manas Ri a y
Ge oma O ega, la “Lucas” y la “Violina”.
9. DemóFilo. Colección… (1881). Solea es de es e sos, núme o 242 y
no a 3, p. 47.
LUIS SUÁREZ ÁVILA58
59
odos los que se eje ci an en la ji e ía […] con la
misma acilidad ma an a un homb e que a una aca;
po quí ame allá esa paja, a dos po es, me en un
cuchillo de cachas ama illas po la ba iga de una
pe sona, como si acoco asen un o o. Po ma a illa
se pasa día sin pendencias y sin he idas, y a eces
mue es; odos pican de alien es, y aun ienen sus
pun as de u ianes; no hay ninguno que no enga su
ángel de gua da en la plaza de San F ancisco [la Au-
diencia], g anjeado con lomos y lenguas de aca10.
El de las cachas ama illas, el ji e o, el cuchillo ji e o, se con-
ie e en o a me onimia, como pa ece apun a Rod íguez Ma ín11.
Ji e o ue un o icio p opiamen e gi ano: “minis os de aquella con-
usión que llaman ji e os”, dice Be ganza. Ji e os ue on En ique
“El Mellizo”, En ique Bu ón, Ignacio Ezpele a, “El Pollo Rubio”,
Gaspa el de Al onso, Agus ín “El Melu”…, en Cádiz; o los Be -
múdez, “Los Ti is”, “Los Taba es”, “Los del Cepillo”, “Anzonini”,
F ancisco Niño…, en El Pue o de San a Ma ía; o Félix Se ano
Med ano, “El de la Culqueja”, Pe ico F asco a, Ramón Med ano
Fe nández…, en Sanlúca de Ba ameda, y muchos o os mozos
de los ma ade os bajoandaluces, po ci a nada más que alguno; o
co ado es, co ado es de ca ne, ue on el dieciochesco “Tío Pe i-
co Can o al”, je ezano; los gadi anos An onio Monge Ri e o, “El
Plane a”, su sob ino Láza o Quin ana Monge, o el po uense Ped o
Niño Boneo, “El B ujo”… que u ie on bas an e que deci en el
10. Miguel de ce Van es saaVeD a, No ela y coloquio que pasó en e Ci-
pión y Be ganza, pe os del Hospi al de la Resu ección, que es á en la ciudad
de Valladolid, ue a de la Pue a del Campo, a quienes comúnmen e llaman los
pe os de Mahudes, en “No elas ejempla es”, edición de F ancisco Rod íguez
Ma ín, Clásicos Cas ellanos, Mad id, Ediciones La Lec u a, 1917, pp. 214–218.
11. M. de ce Van es, No ela y coloquio que pasó…, p. 215, en no a: “De
ji a, equi alen e en á abe a ca ne mo ecina, se dije on así a los despojos de las
eses, y de ahí se llamó ji e o a odo lo ocan e al ma ade o, desde el o icial que
las sac i icaba has a el cuchillo g ande, de cachas ama illas po lo común, con
que se ma aba y descua izaba”. Y una nue a me onimia –“Qué malos ace os”–,
se me iene a la memo ia, en la sigui iya co a:
Qué malos ace os
enía el cuchillo, ma e e mi a ma,
con que me ji ie on.
EL NOMBRE DE FLAMENCO, QUE OCHO LETRAS TIENE 59
66
a e de maneja la na aja, el cuchillo y la ije a de los ji anos24,
en que desc iben los golpes y ecu sos pa a los a aques y de en-
sas con la na aja, el cuchillo y las ije as, a ma es a úl ima pe-
lig osísima en una iña, pe o u ilizada en el esquileo de bes ias,
o icio p opio de la gen e gi ana, ocupación, po cie o, ambién
p ohibida po las p agmá icas25.
El mundo del hampa, las co adías de malhecho es, se con-
ie en en ma e ia li e a ia desde mucho an es. Los gi anos seducen
po su exo ismo desde su apa ición en la ida española y su submun-
do es á pa en e an o en las p agmá icas eales, como en la ealidad
misma. Se les p ohíbe ene a mas, pe o, en cambio, siemp e dispu-
sie on de ellas. Y “el de las cachas ama illas”, de nues os Siglos de
O o, no es sino un eu emismo pa a nomb a al cuchillo lamenco26,
como lo son la he amien a, la lezna, el al ile , el lenguado, la moja-
a, el chu í, el ji e o el qui oli, o el chisme... del habla je gal.
Po que esas co adías de ge manes ( ecué dese que en iem-
pos de Geo ge Bo ow se les llamó a los gi anos cas ellanos nue os,
ge manos y lamencos), jaques, u ianes, píca os..., como esc ibe
Vicen e Espinel, en 1618, que es “una especie de gen es que ni pa-
ecen c is ianos, ni mo os, ni gen iles, sino su eligión es ado a en
la diosa Valen ía, po que les pa ece que es ando en es a co adía los
end án y espe a án po alien es”27. Y el doc o Suá ez de Figue-
24. M. de R.,. Manual del Ba a e o ó a e de maneja la na aja, el cuchillo y
la ije a de los ji anos, Mad id, 1849, Imp en a de D. Albe o Goya. Hay ambién
un acsímil ac ual de E. y P. Lib os An iguos, S. L., sin luga ni echa.
25. No ísima ecopilación de las Leyes de España, Di idida en XII. Lib os,
en que se e o ma la Recopilación publicada po el Seño Don Felipe II, en el
año 1567, eimp esa úl imamen e en el de 1775: y se inco po an las p agmá i-
cas, cédulas, dec e os, ó denes y esoluciones Reales, y o as p o idencias no
ecopiladas y expedidas has a 1804. Mandada o ma po el Seño Don Ca los
IV. Imp esa en Mad id, Año 1805. Pa icula men e: Gi anos y A mas.
26. También en el siglo XVIII, y, como se e á, en el XIX. En el Almanak
Me can il o Guía de Come cian es, D. D. M. G. (D. Diego Ma ía Galla do),
Imp en a Vega y Compañía, Mad id, 1795. En “Cuchille os”, se anuncian: “Cu-
chillos ex anje os, los más o dina ios de los que en algunas pa es llaman la-
mencos con cabos o mangos de palo, cue no ó hueso…”
27. Vicen e esPinel, Vida del escude o Ma cos de Ob egón, es udio p elimi-
na y bibliog a ía Ángeles Ca dona Gube , Lib o Selección B ugue a, Ba celo-
na, 1972, Relación II, Descanso II, p. 232.
LUIS SUÁREZ ÁVILA66

67
oa, en El Pasaje o, se so p ende de es a gen e po que “es gus o
e los eben a de alien es”28. O en El Ru ián dichoso de Ce an es
en que An onia, enca eciendo la guapeza de Lugo, dice:
“¿Hay más que e que le dan
pa ias los más a ogan es,
de la He ia los ma an es,
los b a os de San Román?”29
Po que los ba ios se illanos de la Fe ia, o He ia, y San Ro-
mán, ue on, como los llamaban los poe as jáca os, “la Chip e de
la alen ía”. Y, aún o a ez, en El Ru ián dichoso, se uel e a
insis i , po F ay An onio, ponde ando el a ojo del alien e Lugo:
Que po Dios, y así me goce,
que le i eñi con doce
de He ia y de San Román.30
Viniéndonos más ce ca, un sucedido de 1760, pe o ela a-
do después po José Cadalso en la VII de las Ca as Ma uecas,
cuen a que, cuando iba a caballo pa a Cádiz, se pe dió de noche y
se encon ó a un seño i o que lo condujo a un co ijo donde se io
so p endido con la p ime a eunión lamenca de que se iene no i-
cia. Allí o iciaba de di ec o un gi ano llamado “El Tío G ego io”:
–¿Quién es ese ío G ego io?– p egun éle, a óni o de
que ap obase al insolencia; y me espondió: –El ío
G ego io es un ca nice o de la ciudad que suele acom-
paña nos a come , uma y juga . ¡Poqui o le que emos
odos los caballe os de po acá! Con ocasión de i se mi
p imo Jaime Ma ía a G anada y yo a Se illa, hubimos
de saca la espada sob e quién lo había de lle a ; y en
es o hubie a pa ado la cosa, si en aquel iempo mismo
no le hubie a p endido la jus icia po no sé qué puña-
28. C is óbal suá ez De Figue oa, El Pasaje o (El Passage o. Ad e encias i-
lissimas pa a la ida humana, Mad id, Po Luys Sánchez, 1617), in oducción, edi-
ción, no as e índices de Ma ía Isabel López Bascuñana, P omociones y Publicaciones
Uni e si a ias, S.A., Ba celona, 1988. p. 539. Hay o a edición an e io p epa ada po
F ancisco oD íguez ma ín, Biblio eca Renacimien o, Mad id, 1913, p. 279.
29. M. de ce Van es, El u ián dichoso, Jo nada p ime a, e sos 1.066
a1069. Edición de Jena o Talens y Nicholas Spadaccini, Cá ed a, Mad id, 1986.
30. M. de ce Van es El u ian dichoso, Jo nada e ce a, e sos 2.553 a 2.555.
EL NOMBRE DE FLAMENCO, QUE OCHO LETRAS TIENE 67
68
ladillas que dio en la e ia y o as iole as semejan es,
que odo ello se compuso al mes de cá cel”31.
En Cádiz, sin i mas lejos, Juan Ignacio González del Cas-
illo, en su saine e El soldado an a ón, esc i o sob e 1785, u i-
liza lamenco como sinónimo de cuchillo:
CABO: Seño es; ¿qué ha sido es o,
que un emolino de gen e
po la en ana es á oyendo?
JUANA: El meli a , que sacó,
pa a mi esposo, un lamenco.
SOLDADO: Ni un ancés, ni un i aliano
he sacado yo...32.
Y es que el lamenco que saca el soldado an a ón –que, po
cie o, la gi ane ía ha sido a ec a a la milicia, donde si ie on muchos
como pí anos y a ambo es–, es un cuchillo lamenco, a ma de ac edi-
ado uso po gi anos y no gi anos, desde iempos muy an iguos has a
casi nues os días, e imp escindible, aún hoy, en e los gauchos a gen-
inos que la ienen po he encia española. Y no es ex año: Se illa y
Cádiz, pue as de Amé ica, ue on cabezas de puen e en el asiego
de in inidad de españoles a en u e os, y sob e odo bajoandaluces, a
aquellas ie as. Recué dense, po ejemplo, en los “Censos de los gi a-
nos” o denados sob e odo po Felipe V y Ca los III, las menciones de
“ausen e en las Indias” que apa ecen con cie a ecuencia al lado del
31. José CaDalso, Ca as Ma uecas, p ólogo, edición y no as de Lucien Dupuis
y Nigel Glendiinning, Lond es, Támesis Books Limi ed, 1966. Fue on publicadas po
p ime a ez en el Co eo de Mad id, omos IV y V, desde el 14 de eb e o has a el 25
de julio de 1789, como “...esc i as po un impa cial polí ico”. El suceso que na a, en
la Ca a VII, ocu ió en 1767, en que Cadalso a a Cádiz, aunque lo ela a después.
32. Juan Ignacio gonzález Del cas illo, Ob as comple as, Real Academia
Española, Biblio eca Selec a de Clásicos Españoles, Mad id, Lib e ía de los Su-
ceso es de He nando, 3 omos, Mad id, 1914. Pa a el ex o de “El soldado an a-
ón”, II, p. 377. En la ópe a El poe a calculis a (1804), de Manuel Ga cía (Se-
illa, 1775–Pa ís, 1832), an es del a ia “Ah, qué mons uo…”, hay un diálogo:
“…Como decía mi amo
a la Nin a: no me acue do
cómo se llamaba, en in,
a la que empuña el lamenco”.
En esa ópe a es á ambién, y se can a, el amoso “Polo del con abandis a”.
LUIS SUÁREZ ÁVILA68
69
nomb e de alguno de los censados33.
O, mucho an es, el 30 de mayo de 1498, en Sanlúca de Ba a-
meda, los cua o gi anos bajoandaluces Macias y An ón del Egip o
con sus muje es, Ma ía y Ca alina, homicianos (asesinos) del e ce
iaje de Colón, cuando ya nadie que ía en ola se en esas a en u as,
a quienes les son conmu adas las penas de mue e po emba ca se34.
En 1789, el na u alis a y ma ino gua emal eco An onio de Pi-
neda y Ramí ez del Pulga desc ibe la es imen a del homb e de cam-
po a gen ino: “un calzón de iple azul o colo ado, abie o has a más
a iba de medio muslo, que deje luci el calzoncillo, de cuya cin a es á
p eso el cuchillo lamenco”35.
Y lo mismo en épocas de caudillos y gue as in es inas, en e
1820 y 1870. En es e sen ido Eme ic Essex Vidal en las Ilus aciones
pin o escas de Buenos Ai es y Mon e ideo, (Lond es, 1820), cuando
pin a la indumen a ia de los mayo domos, capa aces o p opie a ios,
ci a el cuchillo lamenco y “como no hay ba be os, se a ei a muy po-
cas eces y és as con su cuchillo”, lo que da idea del ilo de es as
a mas36.
33. A chi o His ó ico Municipal de El Pue o de San a Ma ía. Sección Pape-
les an iguos. Gi anos, leg. 1.625, piezas, 2 a 8.
34. Pe e boyD boWman, ndice Geobiog á ico de más de cincuen a y seis mil
poblado es de la Amé ica Hispánica, I. Ins i u o de In es igaciones His ó icas. Uni-
e sidad Nacional Au ónoma de México, UNAM, Fondo de Cul u a Económica,
México, D. F., 1985, p. 171. Ma ía Helena SáncHez o ega, “Los gi anos espa-
ñoles desde su salida de la India has a los p ime os con lic os en la península”,
Espacio, iempo y o ma, Se ie IV, Hª Mode na, . 7, 1994, p. 338 y no a 38.
35. An onio de PineDa y Ramí ez Del Pulga , Relación del iaje Al ede-
do del Mundo po Don...a bo do de la co be a de S. M. “La Descubie a”, en
conse a de “La A e ida, ex ac ado de su Dia io, apun amien o y elaciones,
manusc i o, Museo Na al, Mad id, lib o122, doc.13.
36. Eme ic Essex iDal, Ilus aciones pin o escas de Buenos Ai es y Mon-
e ideo, Lond es, 1820. Hay una edición ac ual, Buenos Ai es y Mon e ideo,
Emece Edi o es, Buenos Ai es, 1998.
EL NOMBRE DE FLAMENCO, QUE OCHO LETRAS TIENE 69
Cuchillo lamenco, siglo XVIII. (De mi colección)
70
Cu iosamen e, y allí donde exis a algún alien o de cul u a his-
pana, sucede lo mismo. Los pun os ilipinos, nomb e con que se mo-
eja a los niños díscolos, no son sino los más píca os de las amilias
bajoandaluzas que emig an, o les hacen emig a , a esas islas en onces
españolas. Son lo mismo que pája os de cuen a o elemen os de cui-
dado. Es os indi iduos, es os p endas, se lle an a las Filipinas, jun o
al omance o –que allí llaman a los omances adicionales ko idos,
igual que aquí en e los gi anos bajoandaluces–, o as mani es acio-
nes a que ípicas como, po ejemplo, el cuchillo lamenco o las pe-
leas de gallos. P ecisamen e, en una sen encia de la Co e Sup ema
de Filipinas, dic ada el 27 de ab il de 1946, se condena po homicidio,
come ido al lado de una galle a, a Raimundo Ca e a, quien a acó a
Canu o P uden e con una na aja pa a pelea de gallos [las que aún hoy
se usan pa a aguza las de ensas de los pollos de pelea] y se ci a como
p eceden e o a sen encia an igua (13 Ju . Fil., 392) en que se juzga a
un al Epi anio Magcomo y a sus hijos Clemen e e Isid o que iñe on,
en una imba –jugaban al “mon e”–, con un al Boni acio Gabales, “y
mien as le enían suje ado llegó súbi a e inopinadamen e Epi anio,
que enía de bas an e lejos, y con un cuchillo lamenco acome ió e
hi ió a Boni acio, de cuyas esul as és e alleció”37.
Del cuchillo de Flandes, del cuchillo lamenco, del cuchillo de
Malinas, ciudad donde se ab icaban, dan cuen a, po ejemplo, Lope
de Vega en El es imonio engado, o Góngo a, en el omance que co-
mienza “En aquel siglo do ado...”, o Ce an es, en su Ped o de U de-
malas, que dice se joyas los cuchillos y las dagas de Flandes, aunque
ponde a su ba a u a.
Y, jugando con las palab as, en el Sayne e del ma emá ico,
Ma e dice:
¡Bueno!
¿Cómo he de eni ,
si de Flandes engo,
donde acuchillado
me ienen los iempos?38
37. Philipine ju isp udence, Full ex, The Lawphil P oje , A ellano Law
Founda ion. GR. Nº L–163 Ap il 27–1946. Sen encia con a Maximino Aplegi-
do, Raymundo Ca e a y Félix Penaso.
38. Sayne e del Ma emá ico, edición de Luis Es epa, en Tea o b e e y del Ca na al
en el Mad id de los siglos XVII y XVIII, Comunidad de Mad id, Mad id, 1994, p. 105.
LUIS SUÁREZ ÁVILA70
71
Sal ado Daza Palacios y Ma ía Regla P ie o Co balán han
es udiado esc upulosamen e el p oceso c iminal con a F ay Pa-
blo de San Beni o en Sanlúca de Ba ameda (1774), causa que
se siguió a ese aile que p e endía a la jo en Ma ía Luisa Tassa a
y, al e se despechado, cuando aquélla salía de la iglesia, el aile
me iendo la mano po debajo de su escapula io, sacó
un cuchillo lamenco y le i ó con él una puñalada en la
ca a, con cuyo golpe cayó en el suelo Dª Ma ía Luisa.
Cómo se queda ía la que decla a se deja en conside a-
ción; y más, iendo que dicho eligioso no con en o con
lo ejecu ado, cebándose en la inocen e niña como si es-
u ie a dando en una pied a, siguió dándole puñaladas...
Así se exp esa Doña Juana Ga cía de Mi anda, mad e de la
di un a, an e Roque Ma ín. En el p oceso c iminal abie o con a
el aile, el esc ibano Bal asa Rizo dibujó, en el ma gen de uno
de los olios, el a ma homicida, el cuchillo lamenco. El iscal de
la Real Audiencia de Se illa, Don Joseph de Ubago y Bus o, en
sus conclusiones, además de o as ci cuns ancias que ag a aban
el deli o, consigna en e ellas “po el géne o de a ma, p ohibida
po nues as P agmá icas”39.
Sólo con consul a de pasada la No ísima ecopilación... se
hallan las nume osas disposiciones y p agmá icas que se han dic a-
do, desde el siglo XVI has a el XVIII, p ohibiendo el uso de es as
a mas y conc e amen e del cuchillo lamenco40. En e ec o, es as p o-
hibiciones a aban de e i a las nume osas mue es que, en eye as,
po cualquie causa, se daban no solamen e en e pe sonas social-
men e ma ginadas, sino en e nobles, soldados y aun clé igos.
En es e sen ido, ecué dese un dec e o del Ca denal Don
Luis Solís y Azcona en 1756 en que p ecisamen e a los clé igos
de la A chidiócesis de Se illa, mandaba:
Que a dichos eclesiás icos de mayo es y meno es ó denes
[...] p ohibimos el uso de a mas, sin di e encia en la cali-
39. Sal ado Daza Palacios, y Ma ía Regla P ie o co balán, P oceso
c iminal con a ay Pablo de San Beni o en Sanlúca de Ba ameda (1774).
Clé igos homicidas en el siglo XVIII. Uni e sidad de Se illa. Sec e a iado de
Publicaciones, Se illa, 1998.
40. No ísima ecopilación…
EL NOMBRE DE FLAMENCO, QUE OCHO LETRAS TIENE 71

72
dad de es as, iempos, ni ho as, bajo de la pena que a bi-
ásemos, según los casos que ocu an, aunque nunca ba-
ja á de dos meses de cá cel y ein e ducados de mul a41.
Joaquín Guicho , en su
His o ia del Excmo. Ayun amien o de la
ciudad de Se illa
,
ep oduce el “Au o del buen gobie no de la ciudad”,
de 1783, en que se hace e e encia, p ecisamen e, al cuchillo lamenco:
26. Que nadie use a mas co as de uego, ni de ace o,
como son escope as de menos de á a a, abucos, e ce-
olas, enca os y pis olas; guadeño, alma adas, puñales,
ejones, cuchillos de mon e, dagas, cuchillos lamencos,
ni o o ins umen o alguno punzan e de los p ohibidos42.
Y, en Cádiz, el 29 de no iemb e de 1800, Don Tomás de Mo -
la, dic a un “Au o de buen gobie no”, en el que o dena que “ni en
pues os de ba a illos, iendas de quinquille ía, ni en las de cuchille os
se pe mi i á ende cuchillos con pun a de los llamados lamencos43.
El p o eso Juan José Iglesias desempol ó del A chi o
His ó ico Municipal de El Pue o de San a Ma ía unos legajos de
“Ramos de isi a de Cá zel” de los años 1766 a 1790 y de 1790 a
1801 en que se cons a a que la mayo ía de las mue es, pe pe a-
das po indi iduos conocidamen e de cas a gi ana, son come idas
usando como a ma un cuchillo lamenco y, en una ocasión con
un lamencón, a ma es a, de segu o, más e ible y de mayo es
p opo ciones44.
41. F ancisco Aguila Piñal, La Se illa de Ola ide, Ayun amien o de Se i-
lla. Colección de clásicos se illanos, Se illa, 1996. p. 206.
42. Joaquín guicHo sie a, His o ia del Excelen ísimo Ayun amien o de la
Ciudad de Se illa, Colegio O icial de Apa ejado es y A qui ec os Técnicos de
Se illa, Se illa, 1990, III, p. 10 (edición acsímil de la de 1898).
43. Au o de buen gobie no dic ado po don Tomás de Mo la, Caballe o Co-
mendado de C ip aza en el O den de San iago, Tenien e Gene al de los Reales
Exé ci os, Capi án Gene al de los qua o Reynos de Andalucía y Cos as del Ma
Océano, Gobe nado mili a y polí ico de es a Plaza, 29 de no iemb e del año
1800. Imp eso en Cádiz po Don Ped o Gómez de Requena (Imp eso mayo de
S. M.).
44. Juan José Iglesias RoD íguez, Una ciudad me can il en el siglo XVIII: El
Pue o de San a Ma ía, Muñoz Moya Mon a e a Edi o es, S.A., Se illa, 1991.
pp. 540–547 y 579. A chi o His ó icio Municipal..., Ramos de isi as de cá zel...
Años 1790–1801. Ap., leg. 18.
LUIS SUÁREZ ÁVILA72
73
Po que el cuchillo, el chu í, es imp escindible ins umen o
pa a es a gen e. En un saine e publicado en 1816, El Gi ano Canu-
o Moja a, o el día de o os en Se illa, de José Fe e de O ga,
Canu o se pone se io y amenaza:
¿Conmigo chanzas?
¡Vaya! Si he aído el chu í (cuchillo)
le ab o como una g anada.45
Es ebánez Calde ón, en 1831, en la e is a Ca as Españo-
las publica po p ime a ez su “Pulpe e y Balbeja”, dos b a os
que se enza zan en una eye a: “Es o hecho, se desnuda on de
las capas con donoso desen ado y desen aina on pa a pinja se
cada cual: El uno, un lamenco de e cia y media con el cabo
blanco y el o o un guadi eño de i ola y golpe illo, ambos hie-
os elucien es que qui aban la is a, y agudos y a ilados”, p e-
cisamen e dos a mas de las p ohibidas: el cuchillo lamenco y el
guadeño (aquí guadi eño) del “Au o del buen gobie no”.
Y en la escena G acias y donai es de la capa, “El Soli a io”
po meno iza: “Y en es o blandía, en e ec o, un ancho y lucien e
lamenco de pu o ace o, obje o a ís ico salido de las manos del
ío Ma u e”46. Y no es ex año que algún cuchillo lamenco, a
imi ación de los de los a me os de Flandes y de Malinas, sob e
odo, salie a de las aguas bajoandaluzas, po que los gi anos,
hábiles he e os, ap o echa on –y documen ación hay de ello–
45. José Fe e De o ga, El Gi ano Canu o Moja a, o el día de o os en
Se illa, po Don..., 1816. Ejempla manusc i o que poseo, segu amen e pe ene-
cien e a un g upo de ea o a icionado de inales del XIX.
46. Se a ín Es ébanez calDe ón, Escenas Andaluzas, biza ías de la ie a,
ala des de o os, asgos popula es, cuad os de cos umb es y a ículos a ios, que
de al o cual ma e ia, aho a y en onces, aquí y acullá y po di e so son y com-
pás, aunque siemp e po lo español y cas izo ha dado a la es ampa El Soli a io,
nue amen e aho a educidos á un cue po y compilación, en iquecida con mucho
de nue o y de inédi o po el cuidado y esme o de algún a icionado. Edición de
lujo ado nada con cien o ein e y cinco dibujos po D. F. Lameye . Mad id. Im-
p en a de Don Bal asa González, calle de Ho aleza núm. 89, 1847. (“Pulpe e y
Balbeja”, pp. 1–7; “G acias y donai e...”, pp. 288–309, aunque en el índice, po
e o , ienen o a paginación). Hay una edición acsímil. Ed. A las, Mad id, 1983.
La escena “Pulpe e y Balbeja” ue publicada po p ime a ez en la e is a Ca as
Españolas, de Ca ne e o, Mad id, I, p. 3, 27 de ab il de 1831; “G acias y donai es
de la capa” en El Siglo Pin o esco, Mad id, II, 9, pp. 226–236, sep iemb e de 1846.
EL NOMBRE DE FLAMENCO, QUE OCHO LETRAS TIENE 73
74
es os de espadas o as pa a ab ica se cuchillos bien emplados.
De hecho, el que en las ei e adas P agmá icas eales se les p o-
hibie a el o icio de he e o iba di igido a e i a que se hicie an
sus p opios cuchillos y es ile es.
Rod íguez Ma ín, po su pa e, que esc ibe habe elado a -
mas lamencas con Demó ilo en el ca é de Sil e io, ecoge es a
copla en sus Can os popula es españoles, (1882):
Si se m’ajuma e pescáo
y desen aino e lamenco,
con cua en a puñalás
se iba a ema á e cuen o47.
Cie amen e los gi anos, ildados de b a íos, an a ones, alien-
es y “guapos”, son a icionados a mon a g esca y a saca el lamenco
en cualquie ocasión. El as o li e a io de escenas de eye as p o a-
gonizadas po la gen e del b once es amplísimo; se con ie e en una
cons an e en el ea o, en la no ela, en las onadillas, en los omances
de pliegos de co del, en los memo iales, en los au os judiciales...
Sin emba go en el Dicciona io de la Real Academia Española, no
ing esan, has a la edición de 1925 es as acepciones de FLAMENCO:
II
3.Dícese de lo andaluz que iende a hace se agi anado.
Can e, ai e, ipo, FLAMENCO.
II
4. Achulado, 2ª Acep.
U. .c.s...
II
8. And. y A gen . Cuchillo de Flandes...
47. F ancisco RoD íguez ma ín, Can os popula es españoles, F ancisco Ál-
a ez y Cia., Edi o es, Se illa, I, II y III, 1882; IV y V, 1883. La copla es la
7.650, IV, p. 413. En no a añade: “Igno o si se llama lamencos a algunos cuchi-
llos de o ma especial, o si se les da ese nomb e po usa los la gen e lamenca”.
Hay una a ian e ecogida en el núme o 7.649:
Si me s’ajuma e pescao
y desembaino e cuchillo,
con cua en a puñalás
s’a ema a el asun iyo.
Y pone po no a en es a: “Ajumá sele a uno e pescao, en ada se, acaba se la
paciencia con que se enían oyendo insul os y amenazas. En el mismo sen ido se
dice: yená sele a uno e go o e guijas”.
Mucho an es, en “Dos años en España du an e la gue a Ci il, 1838–1840”,
Ca los Dembowski, (C í ica, Ba celona, 2008, p. 437) ecoge una a ian e:
Si se me e iza el bigo e
y i o de mi chuchillo,
con ca o ce puñaladas
a egla é el asun illo.
LUIS SUÁREZ ÁVILA74
75
Demó ilo se había limi ado a consigna , en 1881, que
“Los ji anos llaman gachós a los andaluces y es os a los ji anos
lamencos”48, pe o an es, en 1871, en la Re is a de Li e a u a,
ecoge coplas con es os e sos:
Flamenca, si u me ie as...
...Flamenca, yo no e hablo…
Ven acá, mala lamenca... 49
En es e sen ido, me in e esa sub aya la inclinación hacia el
oca i o ie no y equi alen e que se epi e dis in o y al e na i o,
a eces añadido en el e so la go de las sigui iyas. Po que es lo
mismo se ana/o, que gi ana/o, que p imi o/a, o que lamenca/o...
O, como en la soleá, que al e na, al epe i los e cios en el can e,
lamenca/ gi ana, pa a nomb a lo mismo:
Es a lamenca camela,
[y se epi e, can ando] es a gi ana camela
cosi as que no es án en o den;
quie e que yo la camele,
eniendo quien se lo es o be.
Desde el siglo XVIII, puede documen a se es a oz, la-
menco, en el sen ido de a ogan e, en una onadilla, sin echa,
pe o de la segunda mi ad de ese siglo, hallada po Faus ino
Núñez. Es la onadilla escénica de Pablo del Mo al i ulada La
disco dia. En ella, una maja le dice al majo:
...es con el ai e
como an lamenco es ás,
mi a ya e lo di é,
y a mí qué se me da á,
las penas y pesadumb es
es lo que me engo da más...50
48. DemóFilo, Colección… (1881). Comienza su p ólogo con esas palab as (p.
VII), y en la no a 2, p. 27, esc ibe: “Los andaluces llaman lamencos a los ji anos…”
49. DemóFilo. An onio macHaDo álVa ez. De Soledades (Esc i os lamencos,
1879), Colección Memo ia del Su , núme o 4, Có doba, 1982. Ibid. P ime os esc i-
os lamencos (1869–70–71). Colección Memo ia del Su , núme o 2, Có doba, 1981.
50. Faus ino Núñez, Guía comen ada de música y baile p e lamencos (1750–
1808), Ed. Ca ena, Ba celona, 2008, p. 630. El mayo apogeo de la onadilla se
da en e 1770 y 1790. Pablo del Mo al es u o en Mad id desde 1778.
EL NOMBRE DE FLAMENCO, QUE OCHO LETRAS TIENE 75
82
–Esa ba aja no si e,
dice a ojando en la ie a
o a, y cla ando el cuchillo
sob e la man a en que juegan59.
Po eso mismo, cuando mi he mano Juan, al que le enca -
ga on c ea el ca el de la XII Bienal de Flamenco en Se illa, en
2002, me pidió suge encias, no dudé en apun a le que el ema
cen al pod ía se un cuchillo lamenco. Y me hizo caso. Po que
un ca el, an e odo, iene que se un g i o plás ico y me onímico.
Tal cual el nomb e de lamenco: una me onimia.
59. Manuel Ma ía de San a ana, Cuen os y Romances Andaluces. Cuad os
y asgos me idionales (1844–1869), edición de José Luis Agúndez Ga cía, Sig-
na u a Ediciones, Se illa, 1999, p. 67.
LUIS SUÁREZ ÁVILA82

83
Juan Suá ez, ca el de la XII Bienal de Flamenco de Se illa