Di e enz
Re isa in e nacional de es udios heidegge ianos y sus de i as con empo áneas
Nº 0: Semblan es. Julio, 2014. ISSN: 2386-4877
[pp. 10 – 21]
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La mano y la mi ada
Félix Duque
Uni e sidad Au onoma de Mad id
1¿A quién no le han dicho alguna ez algo así como: “Mi a: las cosas, hablando ancamen e,
son como son”? Admi able concisión del lenguaje co idiano. El núcleo esencial de la his o ia
de la me a ísica se encuen a ecogido en esa decla ación de p incipios.
“Mi a” mien a, cie amen e, la p imacía del sen ido de la is a pa a la cap ación de los obje os
del mundo, de es a mane a óp icamen e sepa ados, independien es de hablan e y oyen e
(¡qué so oco se ía i i ap e ujados en un mundo basado en el ac o y el ol a o!). Pe o apun a
ambién y sob e odo a la necesidad de aza un e i o io y un ho izon e abie o (el cie e
ideal de cuan o aba ca la is a) en el cual y en is a del cual puede se dicho abie amen e que
las cosas son así. Así que el ealismo que es a c eencia en el se de las cosas supone se halla ya
a p io i esencialmen e co egido po esa donación de sen ido men ada po la mi ada di ec iz
del suje o impe an e, g acias a la cual la a ención del suje o obedien e puede luego cen a se
in encionalmen e, pa icula men e, en al o cual cosa.
Y hemos is o ambién que cuando el hablan e quie e deci algo con since idad ad ie e que
a a habla ancamen e. Lo p ime o que llama la a ención es que esa desinhibida since idad
1. Es e ensayo debía o ma pa e de un olumen coo dinado po el P o . Man ed Riedel, de E langen, pe o
su mue e en 2009 us ó el p oyec o (de ahí las nume osas alusiones a é minos en alemán y la di icul ad de
eliminación de esos as os “o iginales”, po lo que pido disculpas de an emano). Valga es a publicación, aho a
de uel a a la lengua ma e na, de homenaje a dío a la igu a del llo ado ilóso o. El a ículo es, po lo demás,
una e sión ab e iada, modi icada y ac ualizada de mi in oducción a la edición ilingüe de M. Heidegge :
Obse aciones ela i as al a e – la plás ica – el espacio, y El a e y el espacio (Uni e sidad Pública de Na a a.
Pamplona 2003; pp. 13-58).
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o, mejo , esa “ anqueza” (o E schlossenhei )2 es omada anquilamen e como si ue a
equi alen e, nada menos, al ho izon e esencial de in eligibilidad de las cosas. Aho a bien, y
po un lado: si ese “es a en anquía” (e schlossen sein) apun a a la “decisión” (En -scheidung)
de un “es a abie o” (o en sein) a lo que las cosas son, es ando en cada caso lo que uno
dice o piensa en conco dancia con ellas, end emos en onces en nues as manos la ene able
concepción de la e dad como adecuación de la men e a la cosa, p opia del ealismo me a ísico:
es oy en la e dad si dejo que las cosas sean como son, limi ándome a mi a las, y a hace que el
o o las mi e sin p ejuicios. Bas a con mi a . Pe o, po o o lado, si es mi anqueza (mi “acción
de ab i ”) la que decide de que las cosas sean al como son, la concepción que es á ope ando
aquí es la del idealismo. Es la subje i idad la que de an emano dispone pa a lo en e posición
y elación, peso y medida. Su exp esión segu amen e más pu a se halla exp esada según
Husse l, el maes o de Heidegge , en el p incipio de odos los p incipios, así enunciado: “Toda
in uición en que se da algo o igina iamen e es un undamen o de de echo del conocimien o;
odo lo que se nos b inda o igina iamen e (po deci lo así, en su ealidad co pó ea: leibha e)
en la “in uición” hay que oma lo simplemen e como se da, pe o ambién sólo den o de los
lími es en que se da.”3
Repá ese en que, aquí, quien “manda” no es lo “dado”, sino la in uición en que ello
o igina iamen e se da, y en los lími es y al modo en que se da; y ello quie e deci que la
subje i a “acción de da sen ido” (Sinngebung), po más que sea desde luego ascenden al
y no indi idual, es p e ia a oda “donación” (Gabe). Con lo cual, a lo que se e, hemos
uel o desde luego (como si de un cí culo se a ase) al inicio de nues a iple sen encia: la
exp esión “hablando ancamen e” (o en gesag ) emi e a “mi a” (schau mal4). Y lo que hay
que mi a son las cosas sicu i sun , siendo es e “como” (“als”: “en cuan o que”) la “ anquía”
(O enba kei ) despejada (e -ö ne ) po aquel que sabe mi a , es deci po quien se cuida de
mane a ci cunspec a (umsich ig) de la cosa misma.
Y bien, en luga de in en a “escapa ” de ese cí culo, ¿no se á con enien e sabe in oduci se
en él, haciendo no a po lo p on o que, sin él, ni las cosas se ían así o asá, ni el hablan e se ía
él mismo? (po cie o, como ampoco lo se ía el oyen e). Pues, ¿qué quie e deci en de ini i a:
“se sí mismo” (Selbs sein) sino un es a una y o a ez de uel a, epe ida és a (mal), a cada
2. Sein und Zei (= SuZ). Max Niemeye . Tubinga 199317 (aquí, p. 75). J. Gaos ie e el é mino como “se abie o”
(F.C.E. México 1951, p. 89), mien as que J.E. Ri e a p e ie e in en a el neologismo “ape u idad” en su aducción
de la ob a (Edi o ial Uni e si a ia. San iago de Chile 1997, p. 102). El e bo co espondien e: e schliessen, es de
uso co ien e en alemán, y signi ica: “ab i ” (en a izando el ca ác e de “hace o deja e ” algo an es ce ado, o
de “despeja ” algo pa a pode e o a cosa). Po eso no me pa ece mal acudi al e ec o al cas ellano o dina io, y
e e esa cualidad de deja algo en anquía como: “ anqueza” (como en el gi o jemandem sein He z e schliessen:
“ab i le a alguien su co azón”).
3. Ideas ela i as a una enomenología pu a y una iloso ía enomenológica, § 24 (F.C.E. México 1962, p. 58).
4. Como es sabido, Anschauung se ie e en español comúnmen e como “in uición”.
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golpe de mi ada? (schau mal!). Según es o, “se sí mismo” se ía pa adójicamen e llega a
ol e a en a (eingekeh sein we den), y en cada caso (jedesmal), en la cosa de que se a a.
Pe o llega a en a , ¿de qué modo y mane a? ¿Di igiéndome a su encuen o, encon ándome
en ella, o quizá en ando en su in imidad, o sea: in imando con ella? En alemán, di íamos:
dazu, dabei, da in. En cualquie a de es os casos, como se e, la o ien ación, la localización o
la in ención iene siemp e acompañada po el p e ijo da: la p o-pues a an eceden e a odo
sen ido. De ahí (dahe : o a ez el p e ijo da), que “se ”, po lo que hace al homb e (o sea,
po aquello que li e almen e hace al homb e en cuan o al), que “se ” en cuan o (als) homb e
signi ique Da-sein, o lo que es lo mismo: “se anco, en cuan o es a a lo abie o, e-suel o
(o en, e -schlossen da sein). Ello, en el caso de que seamos capaces de pa a nos a pensa
el mundo “adminis ado” en el que uno pa ece es a inse o, y nos a e amos en cambio a
emon a ( e winden) la co ien e que nos lle a hacia delan e: p o sus, en la p osa de la ida.5
Da-sein: es deci , cen o de pe spec i a, sí; pe o un cen o a su ez cen ado, o sea: a ojado
y des ondado. De ahí iene la imposibilidad –pa a empeza , “exis encial” (exis en iell)– de
e nos po así deci como desde “ ue a”, de localiza el supues o luga : el da o “ahí” en el que
es a íamos, más acá o más allá de o as cosas.
Y de es e modo, bu la bu lando, amos pacien emen e despejando an co ien e impe a i o:
“Mi a”. Quien ab e así el campo de lo que hay que mi a , o eciéndolo al o o se que es á ahí
conmigo (Mi dasein), no p e ende desde luego, en absolu o, in oduci al o o en su p opio
pun o de is a ( al p e ensión se ía ana ismo), y menos me e lo den o de lo po ese pun o
en ocado (ya el me o in en o de ello se ía inmo al, pues que anula ía la libe ad de quien es á
conmigo). Y sin emba go, es e mi se que es á ahí no puede deja de ene se po cen o y
pun o de e e encia de odo lo ci cundan e, en cuan o po él acla ado, iluminado: he aquí el
o igen de la amosa lumen na u ale. Pe o de la misma mane a que no hay lumen (es o es: oco
lumínico) sin lux (o sea, sin la in isible cla idad que deja que odo sal e a la is a), así ambién
ienen las cosas a p esencia po que la “luz de la azón” se expande po un e i o io ya de
an emano p edispues o como el Da del se 6. Del se , no del homb e.
Po eso señala Heidegge , ya en 1927, que si el es a humano se halla acla ado, (gelich e ) en sí
mismo, despejado como en el cielo se despejan las nubes, ello se debe a que: “él mismo es el
5. Sob e es a di ícilmen e emon able co idianidad ha medi ado Man ed Riedel en é minos an p ecisos en
el o iginal como di ícilmen e aducibles en español: “Eso que noso os empleamos en el día a día del pensa
empí icamen e cul o y desmemb ado (des his o isch geleh en, ze gliede nden Denkens): la p osa, es en su
sen ido genuino (eigen lich) el habla, que, de allí de donde ino, a ec a (ge adeaus) en su cu so delan e (de
p o sa, sc. o a io, de p o sus: uel a hacia delan e, de echamen e) (ge adehin).“ (Ho nung und Dank; en: H.
Seube (Hg.), Ve s ehen in Wo und Sch i . Eu opäische Denkgesp äche – Fü Man ed Riedel. Böhlau. Köln/
Weima /Wien 2004, p. 27.
6. Obse ación pa a los a icionados al pa angón con o as posiciones ilosó icas: és a es la o sión a que Heidegge
some e el ca ác e ideal, subje i o, del espacio y el iempo en Kan .
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despejamien o (die Lich ung)”. Es cie amen e el despejamien o: “pe o no p oducido”, añadi á
en su Handexempla , al ma gen.7 Po demás, un in en o desespe ado de co egi una posición
ya desechada, sin que se no e demasiado. Pues, en e dad, en el Dasein más bien hay, se da
Lich ung, el cla o (die Helle) po el que las cosas emi en unas a o as, donde ellas gua dan
las dis ancias, mas ambién en donde ellas se solapan, se ocul an y se des uyen y se gene an
en e sí. El se del homb e es el ahí de la Lich ung; y ha de cuida de és a, man eniéndola
ancamen e, abie a y en anquía.
¿Con qué ab e el despeja , y cómo cuida de esa e-solución? ¿Acaso con los ojos? No. És os
llegan siemp e demasiado a de: los ojos sólo en (en) lo abie o, desa en os en cambio a
aquello que pe mi e la ape u a. Los ojos si en pa a igila y cas iga , pa a gua da las
dis ancias y p og ama con ac os y lejanías. Se dan en lo abie o. Pe o ellos mismos no ab en
el campo despejado (acla ado y alige ado: gelich e es Feld); dicho de un modo más común, y
po an o más imp eciso: no son los ojos los que ab en el mundo, en cuan o pues a en anquía
del o den y disposición de lo en e en o al.
El campo se ab e con la mano, con los ú iles que a ella se amoldan, y en los que ella,
p olongándose, es. A i mación és a de la go alcance, di ícil de comp ende cuando uno es á
empapado de p esupues os ilosó icos adicionales y, sin emba go, sencilla, con al de que
a endamos a la génesis de la co idiana p imacía de la is a. Pensamos, en cambio, en un Ojo
desnudo, “ ep esen an e” de cualquie homb e, que p ocede ía como si no le a ec ase en
absolu o la con emplación de... cualquie cosa. ¿De dónde iene ese Ojo? Na u almen e, de
la con e sión gene al e in-di e en e de la ci cunspección (Umsich ), del p eocupado mi a en
o no, según p ocede comúnmen e el ojo humano. Esa ci cunspección es li e almen e a ojada
ahí ue a, pues a po delan e... de odos, y de cualquie a: espacializada, en suma. ¿Po qué
azón? Pe o aquí no ale adelan a azones, po que odas ellas su gen del empleo de una
señalada mane a (aquí, an o el cas ellano como el ancés maniè e emi en mejo a la “cosa
misma” que Weise, cuyo o igen: . guise, “guisa”, dela a ya un cie o doblez de “a bi a ia
olun ad” o de “apa iencia”).
Como se puede ap ecia , el lenguaje es obs inado, y no se deja manipula an ácilmen e. Lo
que pa a un español es á ahí delan e, p esen e, es á pa a un alemán o handen: “delan e y
an es de la mano”. ¿Qué demonios pin a aquí la mano? Pin a, dibuja y diseña... un mundo. La
mano mues a, es deíc ica. Pun a del Da del se , la mano deja e lo que es á aquí, allí, allá o
7. Sein und Zei . Gesam ausgabe. V. Klos e mann, F ank u /M. 1977; GA 2,177 (co esponde a SuZ, p. 133):
“despe-jado en él mismo en cuan o se -en-el-mundo, no en i ud de o o en e, sino de mane a que él mismo es
el despeja-mien o.” (Obse ación ma ginal b: “pe o no p oduce” [abe nich p oduzie ]).
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acullá. Mues a y gua da las dis ancias. ¿Po qué? Po que odos necesi amos, de las cosas y de
los o os, que haya un espe o (Rücksich ). O po mejo deci : un “mi a -desde”, un espec o
(Rück-Sich ). Un luga desde el que mi a ... g acias a la mano.
¿Qué es la mano? ¿Inmedia a a p io i como el espacio? ¿Pe o cómo a a habe una mano a
p io i, o sea, dada de-an e-mano? ¿Di emos que es una cosa –desgajándola idealmen e de
mi cue po–? ¿Pe o no es ella la que apun a a las cosas y las pone en su luga ? ¿Acaso se á
algo media o, algo así como un concep o o Beg i ? Pe o cuando quie o ep esen a me qué
pueda se eso de Be-g i , eso de a e a algo con la “mano” de la men e, cie o los dedos,
plegándolos con a la palma de mi mano (como en algunos inol idables dibujos de Edua do
Chillida). Así que la mano no es nada inmedia o, ni media o. Es... la mediación misma.8
¿Y las cosas? Las cosas de e dad, no esas exangües abs acciones, esos an asmas a los que
llamamos “obje os”, “en es”, e c.: é minos neu os que, e gonzosos de suyo, y ap o echados
po nues a pa e, in en an ocul a ... ¿qué, sino que cuan o se da en o no a mí, allí donde mi
Da es á olcado, me es p o echoso o dañino, amigable u hos il pa a mí mismo, pa a que yo
sea “Yo mismo”? Las “cosas” po en e las que, ci cunspec o y cuidadoso (beso g ), me mue o,
no es án simplemen e “ahí delan e... de mi mano”, sino que las engo a la mano, zuhanden:
la mano a hacia ellas, y ellas, a su ez, salen al encuen o de (begegnen) la mano, den o
siemp e de una o alidad de e e encias ú iles (Zeugganzhei ).
¿Quie e es o deci po en u a que Heidegge iene una concepción p agmá ica de la exis encia
humana, y que él opina, po añadidu a, que lo en e se esuel e en un es a a la mano, en
bene icio (o pe juicio) del homb e? ¿Acaso es amos in en ando denodadamen e escapa del
p ejuicio ealis a (que “la cosa sea al o cual”) y del idealis a (que la cosa lo sea sólo “hablando
ancamen e”), pa a cae en un p agma ismo más adical que el de P o ágo as espec o a
la pe cepción y el de Hump y-Dump y espec o al lenguaje? En absolu o. Una su il línea se
insinúa, como un basilisco, po en e los uegos c uzados de esas posiciones. Es la línea del
a e. Una línea, como e emos, casi ahogada al nace . Pe o sólo “casi”, po o una.
En el ejempla de mano de Se y iempo añade en e ec o Heidegge una no a ma ginal ad
locum que nos si úa de golpe, po así deci , in medias es: “¿Po qué? ¡eîdos – mo phé – hyle!,
y sin emba go de échne, ¡así pues, una in e p e ación ‘a ís ica’!, ¡si mo phé no u ie a el
sen ido de eîdos, idéa! (Wa um? eîdos – mo phé – hyle! doch on échne, also, küns le ische’
Auslegung! wenn mo phé nich als eîdos, idéa!).”9 Tal hab ía sido la amosa o sión (po no
8. Ob iamen e, la mano es algo así como el “masca ón de p oa” del na ío que es el cue po i o humano. Un
mu ilado apun a con su muñón. O en su de ec o, apun amos con la cabeza, con los pies. Todo nues o cue po es
un apun a , un es a olcado en lo que no somos, y sin lo cual no se íamos.
9. Sein und Zei . GA 2, 92, no a ‘a’.
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deci “ aición”) pla ónica, según la expone o, jus amen e, in e p e a Heidegge en su Doc ina
de Pla ón sob e la e dad.
¿Cómo se p odujo an espec acula gi o? Es bien sabido que en la “me a ísica de a is a” de
Pla ón, o mulada en el Timeo, se supone que “po encima del cielo” hay un calmo “luga ”
(jus amen e, el ópos hype ou ánios), y que “po debajo de la ie a” se mue e, inquie o y
u bulen o, un “ e i o io” (la chô a); hagamos sali aho a a escena al e ius in e iniens: en
medio de las dos “ egiones-en en adas” (Gegenden) se ye gue o gulloso, e ical como el eje
del mundo, un expe o “ingenie o de ob as públicas”: el Demiou gós, el cual, con la mi ada ija
en el mundo sup aceles e y sus o mas pu as, sus eidé, las copia habilidosamen e. Po cie o,
es bien signi ica i o po demás que el Demiu go no c eye a necesa io (ch eía) do a de manos
(chei ôn: ¡de la misma aíz!) al mundo, “al no hace le al a aga a ni epele nada” (33d). Así
es como su gen las cosas en es a mí ica cons ucción del mundo. Y aquí enemos ambién el
o igen de la conside ación habi ual del a e.
Pe o, ¿cómo puede o igina se de odo ello el sen ido habi ual con que conside amos el a e?
Sabemos que Pla ón dec e ó que de su ciudad ideal ue an expulsados poe as y a is as
plás icos (en egados a la zoog aphía, a la mue a desc ipción de lo i ien e), ya que, según
él: “la pin u a y odo a e imi a i o (g aphikè kaì hólos he mime ikè) hacen sus abajos a g an
dis ancia de la e dad”. Sólo que es a condena es á dic ada, li e almen e, po amo al a e,
o sea, po amo al único a e de e dad: el del Demiu go, que imi a pa adigmas, y no cosas
sensibles. ¿Pa a qué imi a luego a és as, des iándonos así aún más de la e dad? En é minos
más ac uales, pod íamos deci que lo que Pla ón condena es el a e igu a i o¸ ep esen a i o,
mien as que end ía po supe luo e innecesa io un a e signi ica i o, o mejo : simbólico,
capaz de cap a en las cosas su con enido de e dad, el e lejo de su eîdos. Po que aquí, en
el mundo, las cosas no son como son, sino que emi en a la mane a en que debe ían se , si
es u ie an en su locus na u alis.
Cie amen e. Pe o, ¿debemos echaza po ello la opo unidad de imagina nos -si no en
las cosas is as, sí al menos en acon ecimien os y si uaciones posibles ele ados a lenguaje-
modelos sensibles que ob en, sin emba go, de “puen e” en e la baja y caduca ealidad y
el pa adigmá ico o den celes e, di ino? Pa a A is ó eles, al a is a de la imaginación (de
la con igu ación: Einbildung) cie amen e exis e; de es e modo, el Es agi i a modi ica en
p o undidad la concepción pla ónica de la mímesis, colocando de es e modo al Poie és, al
Poe a, po encima incluso del Demiu go (aunque, desde luego, ambién Pla ón lo llame así: el
Hacedo ), ya que, si és e c eaba el cosmos al como es, el Poe a dic a a su pueblo cómo deben
se los homb es. He aquí pues, al pa ece , la más al a signi icación del é mino poíesis, que
signi ica, en p incipio: “acción de hace ” (Scha ung; no Schöp ung, en el sen ido de c ea io),
de modo que el Poe a es el hacedo po an onomasia, has a el pun o de que sin ese hace po[i]
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é ico, que implica po o a pa e una genuina “acción de g acias” (Dank-Gebung), la iloso ía
misma, en cuan o “cues ión pública” (ö en liche Angelegenhei ), se ía imposible, como señala
ce e amen e Man ed Riedel.10 Jus amen e po ello ha sido de an iguo el poe a ensalzado -en
el sen ido especí ico de c eado de la cosa digna de se dicha (Sage) en el lenguaje, y po ende
de la “com-posición” y “a iculación” de odo lo exis en e- como aquel que c ea ealmen e
“pueblo”, al da nomb e a lo humano y lo di ino, sepa ando y enlazando sus egiones.
Y sin emba go, la esencial con ibución de A is ó eles no deja con odo de es a las ada po un
“humanismo” basado, en de ini i a, en el deseo de supe ación ideal de es a ealidad co idiana,
mos enca, en nomb e de o a más al a y siemp e po eni , siemp e en deuda. Po ello, el
Poie és a is o élico no a iende an o a la llamada del se cuan o a la posibilidad mimé ica de
e ección de un mundo siemp e más humano: “Pues o que la agedia es imi ación de homb es
mejo es que noso os, hay que imi a a los buenos e a is as (eikonog áphous), los cuales, aun
ep oduciendo la o ma pa icula (idían mo phèn) y haciendo que se pa ezcan, los pin an con
odo más he mosos”. (Poë ica. 1454b). Podemos conside a al concepción como la exp esión
más acabada del a e simbólico, en cuan o que, en odo sim-bolismo, la desc ipción de una
acción o un ca ác e a conjun amen e, se acue da bien con (sym-bállei) un eîdos que, en ellos,
se da a e como su ad-spec um: una concepción que llega á a su ex ema cumplimen ación
en las lecciones de Hegel sob e Es é ica.
Y bien, ¿qué ha á Heidegge ? Cu iosamen e, da á la azón suo modo an o a Pla ón como a
A is ó eles. De un lado, epudia –al igual que lo hicie a el a eniense- el a e ep esen a i o,
mimé ico. Del o o lado, y al con a io del Es agi i a, echaza ambién el a e simbólico,
signi ica i o: mas lo hace en nomb e de la e dade a poíesis, ya que, en es e a e de la
décadence, el Poe (que no Dich e ), lejos de da nomb e, de “condensa ” (dich en) lo
di ino, in en a á suplan a lo median e un ecu so demasiado ácil a las con enciones de
sus “es ampas” edi ican es (sean és as mi ológico-paganas, eligioso-c is ianas o p opias del
ealismo socialis a; odas ellas, signos, enómenos de un mismo acon ece o Geschehnis, po
no deci de un mismo suceso a ídico o Ve hängnis).
El p ime ipo de a e, el ep esen a i o, hab ía llegado hoy a un ex emo exaspe ado, dado
que la imi ación no se eje ce aho a ya, ingenuamen e, sob e las “cosas p esen es”, sino
sob e el ámbi o axiomá ico de cons uc os ma emá icamen e compu acionales, p opios de
la ecni icación plane a ia. De ahí la audacia de encon a hoy los asgos p opios del a e
10. “Mi ida co idiana ha es ado y sigue es ando ocupada con el es udio cien í ico, habiendo comunicado algunos
esul ados dignos de se sabidos […] en una p osa más o menos a iculada. ¿Dónde queda allí el habi a poé ico?
No en o a pa e que en el amo ju enil a la poesía en su o ma más pu a: en la lí ica, que es el único amo que,
en mi a anzada edad, ha seguido c eciendo igo osamen e en mi co azón. No se a a de amo íos, como algunos
se piensan, sino de un ma imonio acional, de cuyos log os depende, al como yo lo eo, la supe i encia de la
iloso ía, en endida como una cues ión pública de ele ancia humana.” (Ho nung und Dank; op.ci . p. 27).
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mimé ico en la disolución misma de las cosas que es án “delan e de la mano”: o handen,
quedando de es e modo an sólo la huella de su ( e)cons ucción a pa i , no ya de lo ú il “a la
mano” (Zuhandenes), sino de las máquinas que guían y di igen la mano, y al cabo la sus i uyen
con en aja. En una palab a, el a e mimé ico que nues o iempo “me ece” se ía, de segui a
Heidegge ... ¡p ecisamen e el a e p opio de la écnica in o má ica; po caso, la in og a ía!11
Y po el lado simbólico, Heidegge –buen conocedo de Lu e o– se une al buen lu e ano que
ue Hegel pa a condena como idolá ico odo in en o de con igu ación sensible de lo di ino
(como el caso de los muy ca ólicos Naza enos del oman icismo ca ólico a dío). Al cabo, una
ediosa y medioc e epe ición del episodio del Bece o de O o. Pues o que lo di ino b illa po
su ausencia, el a e simbólico hab á de expone lo, como si dijé amos, de cue po p esen e, ya
sea como p epa ación de un “ad ien o e es e” (como en la angua dia u u is a y en su
secuela nacionalsocialis a del Kolossalismus) o como ec eación –nos álgica o pa ódica– de un
pasado ya inane.
En consecuencia, Heidegge desenmasca a á (no sin exage ación, cie amen e) odo el a e
mode no po su ca ác e de e-p esen ación (mimé ica o me a ó ica): “El a e eu opeo –dice–
iene esencialmen e dis inguido po su ca ác e de Da s ellung [exposición, p esen ación-
ahí]. Da s ellung, eîdos, hace isible.“12 ¡Hace isible, o dicho en nues a muy me a ísica
e minología: “¡Mi a!” (Schau mal!)! No dejes nada sin escud iña : a a iesa mis e ios,
opacidades y esis encias. Y si no en iendes algo, deshazlo y ehazlo de acue do con los
mé odos analí icos y sin é icos de la ecnociencia mode na, aho a co egidos y aumen ados
in ini amen e po la cibe né ica. Tal se ía segu amen e, de segui a Heidegge , la oz seduc o a
de la conciencia mode na.
Pe o en onces, ¿debemos abandona al a e a su sue e, como si no hubie a más posibilidad
pa a él que la simbólica y la mimé ica? En absolu o. El a e, es deci , el a e que p ocede de
e dad (di íamos, en alemán: on de Wah hei he kommende), o sea: el a e que lle a a la
luz, que p o-duce (he o b ingende) e dad, no p esen a me a ó icamen e algo sup asensible,
ni ep esen a de mane a ealis a nada: no expone, no pone ahí ue a (da – s ell ) algo (un
signi icado ideal, po caso), sino que nos pone en el “En e” (Zwischen) de las egiones
en en adas: en ese delgado lími e en e cielo y ie a en el que se da la con i encia humana:
la ida social, la pólis; allí donde, más allá de la me a ísica, la e, desocul ando lo en e en la
11. Véase De Sa z om G unde. (Cu so del WS 1955/56). Neske. P ullingen 1957, p. 41. C . ambién Das Ende
de Philosophie und die Au gabe des Denkens, donde Heidegge acha las a es de nues o iempo como „como
ins umen os in o má icos gobe nados y de gobe nación“ (ges eue -s eue nden Ins umen en de In o ma ion)”,
en e iden e alusión a la cibe né ica; en: Zu Sache des Denkens. Niemeye . Tübingen 1969, p. 64. Me he
ap oximado a una ac ualización del ema en El ojo elec ónico (disponible en: espacio.pos g ado iloso ia.cl/wp-
con en /…/05/31el-ojo-elec onico.no ).
12. Denken und Kuns (1958); en: Japan und Heidegge . Jan Tho becke Ve lag. Sigma ingen 1989, p. 213.
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ocul ación del se mismo, como ha sub ayado igo osamen e Man ed Riedel: “El pensa
heidegge iano p o iene de lejos y apun a a la ampli ud del g an ensayo consis en e en ol e
a unda sob e el a e el espec o, que la me a ísica pe die a, del modo mode no del se del
homb e pa a con aquello que es a pa i de la expe iencia o igina ia de lo bello, an o po lo
que espec a al se de la na u aleza como al de la his o ia.”13
Un mundo sepa a es a concepción de la del Demiu go... y de su luenga secuela me a ísica.
No es el Homb e con mayúsculas (dis azado de Pad e Ingenie o y A qui ec o) el que copia
de un lado y expone o cons uye esas a iones seminales en el o o espec o, si iéndose
dies amen e del ojo y la mano, de la isión y del ac o, pa a saca de esa coyunda un mix o
en el iempo, sino el que conjun a los dos ámbi os, el que deja que “ ie a” compa ezca en
la jus a medida de lo di ino, el cual, po su pa e, deja apa ece las cosas en su “conexión de
signi ica i idad” (Bedeu samkei szu-sammenhang).
Tal es la ascendencia del poie és, es deci del “hacedo ” de ese luga de ape u a en el que la
pugna en e medida y ampli ud, ce azón y angos u a –que es lo que esuena en la conocida
di e encia en e mo phé y hyle14– es esuel a po la mano que esc ibe, po la que empuña el
mazo o el pincel, o bien po la que le an a decidida la espada. El a is a, el poe a y el pensado
lle an aho a a decisión la e dad de lo en e. Pe o no la p oducen (en el sen ido –an e io men e
ci ado po Heidegge - del p oduzie en). Cla o es á: pa a p oduc o es de apa iencias (los
nue os zoóg a os), hay ya muchos candida os, piensa Heidegge . Es la usu pación del poie ès
po pa e del echní es mode no, del ecnocien í ico, y de sus compinches: el polí ico, el
mili a y el indus ial, odos ellos gi ando en o no al Me cado: esos son los que deciden de
un a e de masas, cada ez más condenado –como ya p e ie a Hegel– a se i de o na o –
nos álgicamen e “clásico” – del o den es ablecido, o a hace el juego pseudo omán ico de la
esis encia al mismo, siendo luego comp ado a buon me ca o, como o eo de caza, po es
ipos uni o mados de po en ados hipe mode nos: el pe iodis a “c í ico de a e” (en luga del
pensado ), el pe o me mul imediá ico (en luga del a is a), y el leade polí ico, el ges o de
la “opinión pública” (en luga del es adis a).
Y sin emba go, esa ace ada c í ica no hace que po ello compa a Heidegge la noción hegeliana
del “ in del a e”. Y es que en la noción clásica del a e alien a –como puso de elie e Hegel– un
pode oso deseo de pu eza: lo bello iene así en endido como una “limpieza” y “pu i icación”
(ká ha sis) de lo humano, demasiado humano, o de la caducidad de las cosas e enas. Muy al
con a io, Heidegge exigi á que oda ob a genuinamen e c eado a (en el señalado sen ido de
13. Man ed Riedel, Kuns als »Auslege in de Na u «. Böhlau. Köln/Weima /Wien 2001, S. 136.
14. Si mo phé es la Fo ma, la cla a a iculación que “sal a a la is a” y se dispone “a la mano”, y hyle la oquedad y
ce azón, la sil a o bosque p imi i o (ya Vico hablaba de la ingens syl a), esul a en onces e iden e que Heidegge
hable después con ecuencia de la (Wald)Lich ung como “cla o del bosque”.
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