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Semblanza de José Blanco White

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Semblanza de José Blanco White

Author: Garnica Silva, Antonio
Publisher: Universidad de Sevilla
Year: 1991
Source: https://idus.us.es/bitstreams/1a10484d-253b-45f4-b41e-ac9ebb7f583f/download
SEMBLANZA
DE
JOSE
BLANCO
WHITE*
po
ANTONTO
GARNJCA
Hoy hace cien
o
cincuen a años
que
José Blanco Whi e o Jo
sé
Ma ía Blan
co
y C espo, alias Whi e, como se llamaba en es a su
ciudad na al, mu ió en G eenbank House, Li e pool, la casa de cam-
po de la amilia Ra hbone
en
aquella ciudad inglesa.
Tenía Blanco al mo i sesen a y cinco
años
cumplidos, la mi ad
ap oximada de los cuales, ein a y cinco años po se exac os, i ió
en España, y los ein a es an es en Ingla e a. En ambos países ad-
qui ió ama y no o iedad en
el
campo de las le as y es ableció p o-
undos y du ade os lazos de amis ad con los homb es mejo es de su
gene ación. No es ácil mos a se como esc i o a amado
en
dos len-
guas di e en es, pe o Blanco lo consiguió, y iene e sos en español e
inglés que esis en po su belleza el du o paso del iempo. Vamos a
escucha algunas mues as en la in e ención inal de es e ac o.
En España Blanco pe eneció a una espléndida gene ación des i-
nada a se es igo de los dolo es del pa o del cambio de la mona quía
absolu a a la mona quía cons i ucional, del paso del An iguo
al
Nue-
o
Régimen. Las ci cuns ancias pa icula es de nues o país la con-
i ie on en la p ime a de muchas gene aciones pe didas po es a
misma causa. Gene ación an pe dida ue la de Blanco, Reinoso, Lis a,
A jona, Quin ana, Juan Nicasio Gallego, Isido o An illón, que no sa-
bemos
a
ciencia
cie a
como
llama la.
¿Ilus ados
a díos?
¿P e omán icos? ¿Román icos? ¿Libe ales? Vicen e Llo ens los de-
inió exac amen e como «libe ales y omán icos», as o nando ba
s-
an e la idea que adicionalmen e se enía del del Roman icismo es-
pañol. Nues os p ime os omán icos, como los omán icos ingleses,
Dise ación leída el 20-V -9 l en el Homenaje a Blanco Whi e.
92
ANTONIO GARNJCA
anceses, alemanes, son homb es del ánsi o social del An iguo
al
Nue o Régimen, since amen e iden i icados con el cambio de
la
s
o-
ciedad que aen los nue os iempos y po medio de ellos la li e a u-
a se a a hace po p ime a ez au én icamen e popula y polí ica-
men e comp ome ida.
Más pe didos ue on los miemb os se illanos de es a gene ación
que los mad ileños, po que las ci cuns ancias pa icula es
de
los p i-
me os los lle ó i emediablemen e a colabo a ellis nollis con el
gobie no de José Bonapa e, en an o que los mad ileños ue on los
a í ices de las Co es de Cádiz pa a cae pos e io men e íc imas del
odium de Fe nando VII.
Las nue as ideas sob e
la
sociedad que ienen de F ancia: la so-
be anía popula , la democ acia, la di isión del poáe público, la li-
be ad, an a c ea una nue a aza de
polí ic.:o
s. Has a en onces
el
polí ico e a pa adigmá icamen e el alido o a o i o del ey, pues o
que en España ocupa Manuel de Godoy, P íncipe de la Paz, en el
iempo de Blan
co.
Su
misión undamen al e a hace la gue a y la paz.
Más que se i al pueblo se a aba de se i los in e eses de
la
co o-
na, que no solían coincidi en muchos casos con los d
el
pueblo. El
nue o égimen libe al apela an es que a nadie a los pensado es, a los
esc i o es, a los in elec uales, po que an es que nada hay que cambia
el mis
mo
concep o de la sociedad,
ha
y que c ea una opinión pública
que sus en e el égimen democ á ico.
Blanco en Se illa
se
deja emb iaga po el dulce néc a de la
li
-
be ad. Su p opia expe iencia pe sonal de sen i se escla iza
do
po las
leyes de una Iglesia,
anclada
en
el
An iguo R
égi
men, que
ella
legilimiza y consag a, y
en
el que al p opio iempo se es ablece,
acen úan en él
un
inna o y apasionado amo a
la
libe ad.
En
un
p i-
me momen o de huida de Se illa,
la
ciudad
má
s adicional de Es-
paña, Blanco se a a Mad id, de donde ol e á empujado po la
ocupación de la capi al po los anceses. La pos e io llegada de los
mismos a Se illa, año y medio más a de, lo empujan de nue o es a
ez a deja su país pa a empeza una nue a ida en Ingla e1 n donde
espe a pode se de ini i amen e lib e. Sus expe iencias i ales en
España quedan plasmadas en su poesía, y su con ibución polí ica en
la
publicación del Semana io Pa ió ico en su e apa se illana, que es
nada menos que el p ime pe iódico polí ico español en el que se es-
c ibe lib emen e sob e las nue as ideas. Tampoco podemos ol ida
que
no
se encuen a en la li e a u a española
-a
unque o igina iamen-
e esc i o en inglés- un lib o que e leje an ajus adamen e el alma
de
SEMBLANZA
DE
JOSE BLANCO WHI
TE
93
nues o país como las Ca as de España, como econoció alg
ui
en
an
lib e de sospechas libe ales como Menéndez y Pelayo.
No es ácil empeza la ida de
nue o
a los ein a y cinco años y
en un
paí
s ex año. Los ingleses que habían conocido
en
Se illa al
jo en y a do oso edi o polí ico del Semana io lo ins an a que p osi-
ga la a ea empezada. Así su ge ese monumen o pe iodís ico que
es
El
Español, publicado en Lond es desde 1810 has a 18
14.
Es una
lá
s i-
ma que
el
esen imien
o
inicial de Blanco, que llega a Ingla e a
co
n
su espí i u muy he ido, unido al p o incia
li
s
mo
de la mayo pa e
de
los dipu ados
de
Các i
z, hicie an que
se
ahoga a la oz que enía
del
cosmopoli ismo de Lond es, en onces
e
dade o hoga y e ugio
del
libe alismo eu opeo e hispanoame icano. Nos imaginamos que l
as
cosas hubie an sido di e en es en España y en
ul
ama a pa i de
la
de
o a de Napoleón si se hubie a p es ado la debida a ención a
aquellos lúcidos consejos. Pe o desg aciadamen e nues o
des ino
polí ico nos lle a
ba
po un dolo oso camino lleno de luchas y
en-
en amien os en e libe ales y conse ado es que du a á
ha
s a nues os
p opi
os
días.
Los
libe ales
gadi
anos
no
que ían
acep a
la
ine i abilidad de
la
secesión de las colonias am
e ica
nas, que
pa a
Blanco e a absolu amen e cla a. Nues a elación con las nue as na-
ciones del mundo hispánico ambién hubie a ido mucho m
ás
allá
de
la e ó ica hacia la o mación de una ecunda Hispanidad en ambas
o illas del A lán ico, que Blanco pensaba e a posible es ablece ba
jo
la
mode ación de una mona quía libe al y
be
né ica.
Al
e mina la publicación de
El
Español en 18
14
Blanco pone in
ambién a su in e ención en
la
ida pública española. Es no able
su
c ecien e
pe
simismo sob e el u u o polí ico de España, que an con-
i mando los hechos. Blanco en onces se hace inglés, o mejo dicho,
in e
n
a hace se inglés sin consegui lo del odo. Sus amigos de Lon-
d es, Ox o d y Li e pool se lo dicen. Cada ez que habla o que es-
c ibe
se
oyen los ecos de la lejana pa ia.
Se hace anglicano, an o po que enía
un
espí i u p o undamen e
eligioso y necesi aba Ja solida idad de
Jo
s que pa icipaban en una
misma e, como segu amen e pa a ea i ma su olun ad de
se
inglés
y su deseo de aleja se lo
má
s posible de la Iglesia de sus p ime os
años, que le pa ece como la encamación de la in ole ancia y la mayo
enemiga de la libe ad.
En e los de ec os que se le achacan a Blanco Whi e al ez el más
insis en e es el de se un enegado. Don Ma celino lo enía muy cla o:
sólo el p
ec
ado -especí icamen e el pecado de la ca ne-puede apa a a
94
ANTONIO
GA
RNICA
un homb e de
la
e
e dade a. Así que Blanco u o que habe lle
ado
una ida muy deso denada en es e aspec o. C eo que hoy nadie o mu-
la ía es a cues ión de mane a an simplis a.
La
biog a ía
de
Blanco
no
s
lo mues a como
un
homb e no mal:
se
enamo a
po
lo menos es
e-
ces en su ju en ud y quie e deja el camino de las ó denes sag adas, p
e o
es o
no
es siemp e ácil y en el caso de Blanco no lo ue. Su mad e,
la
au o a de su ocación, había c eado m
uc
hos l
az
os y comp omisos
pa a
que las cosas siguie an siemp e así, la
zos
y comp omisos que la inex-
pe a ju en ud es con ecuencia incapaz de ompe . En es e sen ido
el
p oblema de
Bl
anco es un p oble
ma
bas an e gene alizado, que sólo
el
papa Pablo VI,
ya
en nues os iempos, ue
capaz
de comp ende .
Blanco
no
se alza con a la e c is iana sino con a
lo
que él
lla
-
ma la supe s ición ca ólica. Po un lado es a supe s
i
ción
se
mues a
como un absolu ismo de
la
eología y de lo
di
ino, que hay
qu
e
acep a co
mo
la sup ema iluminación que puede ecibi el homb e e
implica una negación de la ciencia y de los pos e io men e llamados
alo es humanos, ac i ud bien e lejada en aquellos e sos popula es:
El sabe
má
s alabado
Es que el homb e bien acabe,
Po que
al
in de la jo nada
Aquel se sal a sabe
Y el que no, no sabe nada.
Pa a Blanco la e c is iana no pod
ía
signi ica de ninguna mane a
una neg
ac
ión del homb e y de sus esponsabilidades empo ales, e-
duciendo la ida del homb e a una p epa ación pa a
la
mue e, en lo
que se mani ies a como un c is iano muy ac ual.
Po o o lado
la
supe s ición había co
n
e ido el cul o a Dios en un
conjun o de i os o p ác icas eligiosas
más
elacionadas con lo mágico
que con el se icio a un Dios pa e nal y ami
go
del homb e, i os
con
los que se p e endían consegui a o es o lib a se de cie os males.
Su expe iencia
en
la Iglesia de
In
gla e a, que en un p incipio él
conside a como una ins i ución ejempla po el espe o a la aciona-
lidad y la comp ensión de
la
s necesidades a ec i as del ho
mb
e, así
como po Ja sencillez de su cul o, le a a ab i los ojos. De nue o
sien e en su p opia ca ne, el hec
ho
de que oda eligión es ablecida
i
ende an es que nada a su p opia conse ación, como sup
e
mo bien,
y a su au ode inición en con a de las o as iglesias, aunque con sus
palab as con iese o a cosa. Su con icción de la inna a in ansigenc
ia
SEMBLANZA DE JOSE BLANCO WHITE
95
de oda eligión es ablecida
le
a a
lle a
ya
al
inal de
su
ida a
la
acep ación de un c is ianismo lib e, sin eligión.
Es
deci , exac amen e
el camino opues o
al
de John Hen y Newman.
En las siguien es palab as li e ales
de
Blanco, omadas del
ma-
nusc i o
de
The P ies 's Re u n
o
Spain, queda exac amen e
exp e-
sado su concepción úl ima del c is ianismo: «El c is iano debe
se
ole an e po que el mismo Dios es ole an e con
los
homb e
s.
La
ex-
pe iencia dice que no es p obable que odos los homb es lleguen
un
día a descub i no sólo oda
la
e dad
del
C is ianismo, sino incluso
aquel conjun o mínimo de e dades conside adas como "necesa ias
pa a la sal ación". Es as e dades no
son
ealidades que es én so
me-
idas a la expe iencia y consiguien emen e su obje i idad no puede
se
comp obada
po
odos los homb es.
De
hecho
ha
habido y segui á
habiendo homb es "in eligen es, hon ados y dignos" que no han lle-
gado a descub i a
lo
la go de su ida
la
e dad de es as ideas esen-
ciales.
Po
an o, Dios no puede hace
de
la
acep ación
de
ellas
una
condición necesa ia pa a
la
sal ación
e e na
de odos los homb es.
Si
Dios es así de ole an e, ¿con qué azones puede
el
homb e de ende
la in ole ancia en nomb e de Dios?
».
Blanco en Ingla e a hizo muchas cosas. Esc ibió a ículos e e-
lado es en las más p es igiosas e is as b i ánicas sob e emas espa-
ñoles, sob e la educación, sob e
Ce an es
y la Celes ina, sob e
Shakespea e, mos ándose como un lúcido c í ico li e a io. Esc ibió
lib os impo an es sob e eligión en
lo
s cuales se pueden e las di-
e sas e apas de su e olución espi i ual. Esc ibió he mosas poesías en
dis in as ocasiones. Recibió el a o hono de se Maes o en A es
po
la
Uni e sidad
de
Ox o d, equi alen e al ac ual doc o ado hono is
causa. Fue amigo
de
lo mejo de la sociedad inglesa y como e dade o
libe al en e sus amis ades se encuen a an o anglicanos e angélicos
como los Ch is ies o los Bishops,
co
mo
anglicanos conse ado es
como Robe Sou hey, los Cole idge,
como
los libe ales Lo d Holland
y
John
Allen, como
lo
s in elec uales Richa d Wha ey y Nassau Senio .
Pocos homb es como Blanco supie on en ende el alo de la amis ad,
un e dade o don de Dios pa a los homb es, y sus amis ades ue on
pa a siemp e, a pesa de los cambios.
Mu ió en Li e pool, pa adigma de la ciudad libe al inglesa, cuna de
los nue os iempos indus iales. Allí se e ugió as su salida de la Iglesia
de Ingla e a, y allí ecupe ó en oda su p o undidad el ecue do de la
pa ia dis an e, y ol ió a esc ibi en español, y soñó con ol e , como
es el úl imo sueño de odo des e ado. Allí descansa en paz y con hono .

96
ANTONIO GARNICA
C eo que es a celeb ación de hoy es
un
debido homenaje
público
a su igu a. Y es pa iculannen e he moso que los pa ocinado es
del
homenaje sean su Uni e sidad y la Academia a la que pe eneció
no
sólo él sino sus amigos del alma, los se illanos de aquella gene ación
pe dida. No puedo menos de eco da en es os momen os
que
ambién
la Facul ad, en onces de Filoso ía y Le as, celeb ó de o ma senc
illa
,
y pudié amos deci semiclandes ina, el segundo
ce
n ena io de su
na-
cimien o el
11
de julio de 1975, con una
emo i a
con e encia
de
Vicen es Llo ens sob e su búsqueda de Blanco. Es ábamos
en
los
p ime os años
de
la ac ual ecupe ación de nues o esc i o , iniciada
po él. Me aleg a pen
sa
que en es os úl imos quince años, debido
al
es ue zo
de
unos cuan os, la igu a de Blanco
se
p esen a con
más
ni idez, eciendo las somb as de
su
leyenda neg a, y se apa ece
como
el es imonio
de
un buen español, amigo
de
la
libe ad, augu
de
nue os iempos, se illano ilus e, ejemplo y pa adigma del
homb e
mode no, español jus o y bené ico y c eyen e
en
un
Dios amigo y
ce cano a los homb es. En una palab a, digno del homenaje académico
que hoy
le
ibu amo
s.