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Semblanza de José Blanco White

Garnica Silva, Antonio

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SEMBLANZA DE JOSE BLANCO WHITE* po ANTONTO GARNJCA Hoy hace cien o cincuen a años que José Blanco Whi e o Jo sé Ma ía Blan co y C espo, alias Whi e, como se llamaba en es a su ciudad na al, mu ió en G eenbank House, Li e pool, la casa de cam- po de la amilia Ra hbone en aquella ciudad inglesa. Tenía Blanco al mo i sesen a y cinco años cumplidos, la mi ad ap oximada de los cuales, ein a y cinco años po se exac os, i ió en España, y los ein a es an es en Ingla e a. En ambos países ad- qui ió ama y no o iedad en el campo de las le as y es ableció p o- undos y du ade os lazos de amis ad con los homb es mejo es de su gene ación. No es ácil mos a se como esc i o a amado en dos len- guas di e en es, pe o Blanco lo consiguió, y iene e sos en español e inglés que esis en po su belleza el du o paso del iempo. Vamos a escucha algunas mues as en la in e ención inal de es e ac o. En España Blanco pe eneció a una espléndida gene ación des i- nada a se es igo de los dolo es del pa o del cambio de la mona quía absolu a a la mona quía cons i ucional, del paso del An iguo al Nue- o Régimen. Las ci cuns ancias pa icula es de nues o país la con- i ie on en la p ime a de muchas gene aciones pe didas po es a misma causa. Gene ación an pe dida ue la de Blanco, Reinoso, Lis a, A jona, Quin ana, Juan Nicasio Gallego, Isido o An illón, que no sa- bemos a ciencia cie a como llama la. ¿Ilus ados a díos? ¿P e omán icos? ¿Román icos? ¿Libe ales? Vicen e Llo ens los de- inió exac amen e como «libe ales y omán icos», as o nando ba s- an e la idea que adicionalmen e se enía del del Roman icismo es- pañol. Nues os p ime os omán icos, como los omán icos ingleses, Dise ación leída el 20-V -9 l en el Homenaje a Blanco Whi e. 92 ANTONIO GARNJCA anceses, alemanes, son homb es del ánsi o social del An iguo al Nue o Régimen, since amen e iden i icados con el cambio de la s o- ciedad que aen los nue os iempos y po medio de ellos la li e a u- a se a a hace po p ime a ez au én icamen e popula y polí ica- men e comp ome ida. Más pe didos ue on los miemb os se illanos de es a gene ación que los mad ileños, po que las ci cuns ancias pa icula es de los p i- me os los lle ó i emediablemen e a colabo a ellis nollis con el gobie no de José Bonapa e, en an o que los mad ileños ue on los a í ices de las Co es de Cádiz pa a cae pos e io men e íc imas del odium de Fe nando VII. Las nue as ideas sob e la sociedad que ienen de F ancia: la so- be anía popula , la democ acia, la di isión del poáe público, la li- be ad, an a c ea una nue a aza de polí ic.:o s. Has a en onces el polí ico e a pa adigmá icamen e el alido o a o i o del ey, pues o que en España ocupa Manuel de Godoy, P íncipe de la Paz, en el iempo de Blan co. Su misión undamen al e a hace la gue a y la paz. Más que se i al pueblo se a aba de se i los in e eses de la co o- na, que no solían coincidi en muchos casos con los d el pueblo. El nue o égimen libe al apela an es que a nadie a los pensado es, a los esc i o es, a los in elec uales, po que an es que nada hay que cambia el mis mo concep o de la sociedad, ha y que c ea una opinión pública que sus en e el égimen democ á ico. Blanco en Se illa se deja emb iaga po el dulce néc a de la li - be ad. Su p opia expe iencia pe sonal de sen i se escla iza do po las leyes de una Iglesia, anclada en el An iguo R égi men, que ella legilimiza y consag a, y en el que al p opio iempo se es ablece, acen úan en él un inna o y apasionado amo a la libe ad. En un p i- me momen o de huida de Se illa, la ciudad má s adicional de Es- paña, Blanco se a a Mad id, de donde ol e á empujado po la ocupación de la capi al po los anceses. La pos e io llegada de los mismos a Se illa, año y medio más a de, lo empujan de nue o es a ez a deja su país pa a empeza una nue a ida en Ingla e1 n donde espe a pode se de ini i amen e lib e. Sus expe iencias i ales en España quedan plasmadas en su poesía, y su con ibución polí ica en la publicación del Semana io Pa ió ico en su e apa se illana, que es nada menos que el p ime pe iódico polí ico español en el que se es- c ibe lib emen e sob e las nue as ideas. Tampoco podemos ol ida que no se encuen a en la li e a u a española -a unque o igina iamen- e esc i o en inglés- un lib o que e leje an ajus adamen e el alma de SEMBLANZA DE JOSE BLANCO WHI TE 93 nues o país como las Ca as de España, como econoció alg ui en an lib e de sospechas libe ales como Menéndez y Pelayo. No es ácil empeza la ida de nue o a los ein a y cinco años y en un paí s ex año. Los ingleses que habían conocido en Se illa al jo en y a do oso edi o polí ico del Semana io lo ins an a que p osi- ga la a ea empezada. Así su ge ese monumen o pe iodís ico que es El Español, publicado en Lond es desde 1810 has a 18 14. Es una lá s i- ma que el esen imien o inicial de Blanco, que llega a Ingla e a co n su espí i u muy he ido, unido al p o incia li s mo de la mayo pa e de los dipu ados de Các i z, hicie an que se ahoga a la oz que enía del cosmopoli ismo de Lond es, en onces e dade o hoga y e ugio del libe alismo eu opeo e hispanoame icano. Nos imaginamos que l as cosas hubie an sido di e en es en España y en ul ama a pa i de la de o a de Napoleón si se hubie a p es ado la debida a ención a aquellos lúcidos consejos. Pe o desg aciadamen e nues o des ino polí ico nos lle a ba po un dolo oso camino lleno de luchas y en- en amien os en e libe ales y conse ado es que du a á ha s a nues os p opi os días. Los libe ales gadi anos no que ían acep a la ine i abilidad de la secesión de las colonias am e ica nas, que pa a Blanco e a absolu amen e cla a. Nues a elación con las nue as na- ciones del mundo hispánico ambién hubie a ido mucho m ás allá de la e ó ica hacia la o mación de una ecunda Hispanidad en ambas o illas del A lán ico, que Blanco pensaba e a posible es ablece ba jo la mode ación de una mona quía libe al y be né ica. Al e mina la publicación de El Español en 18 14 Blanco pone in ambién a su in e ención en la ida pública española. Es no able su c ecien e pe simismo sob e el u u o polí ico de España, que an con- i mando los hechos. Blanco en onces se hace inglés, o mejo dicho, in e n a hace se inglés sin consegui lo del odo. Sus amigos de Lon- d es, Ox o d y Li e pool se lo dicen. Cada ez que habla o que es- c ibe se oyen los ecos de la lejana pa ia. Se hace anglicano, an o po que enía un espí i u p o undamen e eligioso y necesi aba Ja solida idad de Jo s que pa icipaban en una misma e, como segu amen e pa a ea i ma su olun ad de se inglés y su deseo de aleja se lo má s posible de la Iglesia de sus p ime os años, que le pa ece como la encamación de la in ole ancia y la mayo enemiga de la libe ad. En e los de ec os que se le achacan a Blanco Whi e al ez el más insis en e es el de se un enegado. Don Ma celino lo enía muy cla o: sólo el p ec ado -especí icamen e el pecado de la ca ne-puede apa a a 94 ANTONIO GA RNICA un homb e de la e e dade a. Así que Blanco u o que habe lle ado una ida muy deso denada en es e aspec o. C eo que hoy nadie o mu- la ía es a cues ión de mane a an simplis a. La biog a ía de Blanco no s lo mues a como un homb e no mal: se enamo a po lo menos es e- ces en su ju en ud y quie e deja el camino de las ó denes sag adas, p e o es o no es siemp e ácil y en el caso de Blanco no lo ue. Su mad e, la au o a de su ocación, había c eado m uc hos l az os y comp omisos pa a que las cosas siguie an siemp e así, la zos y comp omisos que la inex- pe a ju en ud es con ecuencia incapaz de ompe . En es e sen ido el p oblema de Bl anco es un p oble ma bas an e gene alizado, que sólo el papa Pablo VI, ya en nues os iempos, ue capaz de comp ende . Blanco no se alza con a la e c is iana sino con a lo que él lla - ma la supe s ición ca ólica. Po un lado es a supe s i ción se mues a como un absolu ismo de la eología y de lo di ino, que hay qu e acep a co mo la sup ema iluminación que puede ecibi el homb e e implica una negación de la ciencia y de los pos e io men e llamados alo es humanos, ac i ud bien e lejada en aquellos e sos popula es: El sabe má s alabado Es que el homb e bien acabe, Po que al in de la jo nada Aquel se sal a sabe Y el que no, no sabe nada. Pa a Blanco la e c is iana no pod ía signi ica de ninguna mane a una neg ac ión del homb e y de sus esponsabilidades empo ales, e- duciendo la ida del homb e a una p epa ación pa a la mue e, en lo que se mani ies a como un c is iano muy ac ual. Po o o lado la supe s ición había co n e ido el cul o a Dios en un conjun o de i os o p ác icas eligiosas más elacionadas con lo mágico que con el se icio a un Dios pa e nal y ami go del homb e, i os con los que se p e endían consegui a o es o lib a se de cie os males. Su expe iencia en la Iglesia de In gla e a, que en un p incipio él conside a como una ins i ución ejempla po el espe o a la aciona- lidad y la comp ensión de la s necesidades a ec i as del ho mb e, así como po Ja sencillez de su cul o, le a a ab i los ojos. De nue o sien e en su p opia ca ne, el hec ho de que oda eligión es ablecida i ende an es que nada a su p opia conse ación, como sup e mo bien, y a su au ode inición en con a de las o as iglesias, aunque con sus palab as con iese o a cosa. Su con icción de la inna a in ansigenc ia SEMBLANZA DE JOSE BLANCO WHITE 95 de oda eligión es ablecida le a a lle a ya al inal de su ida a la acep ación de un c is ianismo lib e, sin eligión. Es deci , exac amen e el camino opues o al de John Hen y Newman. En las siguien es palab as li e ales de Blanco, omadas del ma- nusc i o de The P ies 's Re u n o Spain, queda exac amen e exp e- sado su concepción úl ima del c is ianismo: «El c is iano debe se ole an e po que el mismo Dios es ole an e con los homb e s. La ex- pe iencia dice que no es p obable que odos los homb es lleguen un día a descub i no sólo oda la e dad del C is ianismo, sino incluso aquel conjun o mínimo de e dades conside adas como "necesa ias pa a la sal ación". Es as e dades no son ealidades que es én so me- idas a la expe iencia y consiguien emen e su obje i idad no puede se comp obada po odos los homb es. De hecho ha habido y segui á habiendo homb es "in eligen es, hon ados y dignos" que no han lle- gado a descub i a lo la go de su ida la e dad de es as ideas esen- ciales. Po an o, Dios no puede hace de la acep ación de ellas una condición necesa ia pa a la sal ación e e na de odos los homb es. Si Dios es así de ole an e, ¿con qué azones puede el homb e de ende la in ole ancia en nomb e de Dios? ». Blanco en Ingla e a hizo muchas cosas. Esc ibió a ículos e e- lado es en las más p es igiosas e is as b i ánicas sob e emas espa- ñoles, sob e la educación, sob e Ce an es y la Celes ina, sob e Shakespea e, mos ándose como un lúcido c í ico li e a io. Esc ibió lib os impo an es sob e eligión en lo s cuales se pueden e las di- e sas e apas de su e olución espi i ual. Esc ibió he mosas poesías en dis in as ocasiones. Recibió el a o hono de se Maes o en A es po la Uni e sidad de Ox o d, equi alen e al ac ual doc o ado hono is causa. Fue amigo de lo mejo de la sociedad inglesa y como e dade o libe al en e sus amis ades se encuen a an o anglicanos e angélicos como los Ch is ies o los Bishops, co mo anglicanos conse ado es como Robe Sou hey, los Cole idge, como los libe ales Lo d Holland y John Allen, como lo s in elec uales Richa d Wha ey y Nassau Senio . Pocos homb es como Blanco supie on en ende el alo de la amis ad, un e dade o don de Dios pa a los homb es, y sus amis ades ue on pa a siemp e, a pesa de los cambios. Mu ió en Li e pool, pa adigma de la ciudad libe al inglesa, cuna de los nue os iempos indus iales. Allí se e ugió as su salida de la Iglesia de Ingla e a, y allí ecupe ó en oda su p o undidad el ecue do de la pa ia dis an e, y ol ió a esc ibi en español, y soñó con ol e , como es el úl imo sueño de odo des e ado. Allí descansa en paz y con hono . 96 ANTONIO GARNICA C eo que es a celeb ación de hoy es un debido homenaje público a su igu a. Y es pa iculannen e he moso que los pa ocinado es del homenaje sean su Uni e sidad y la Academia a la que pe eneció no sólo él sino sus amigos del alma, los se illanos de aquella gene ación pe dida. No puedo menos de eco da en es os momen os que ambién la Facul ad, en onces de Filoso ía y Le as, celeb ó de o ma senc illa , y pudié amos deci semiclandes ina, el segundo ce n ena io de su na- cimien o el 11 de julio de 1975, con una emo i a con e encia de Vicen es Llo ens sob e su búsqueda de Blanco. Es ábamos en los p ime os años de la ac ual ecupe ación de nues o esc i o , iniciada po él. Me aleg a pen sa que en es os úl imos quince años, debido al es ue zo de unos cuan os, la igu a de Blanco se p esen a con más ni idez, eciendo las somb as de su leyenda neg a, y se apa ece como el es imonio de un buen español, amigo de la libe ad, augu de nue os iempos, se illano ilus e, ejemplo y pa adigma del homb e mode no, español jus o y bené ico y c eyen e en un Dios amigo y ce cano a los homb es. En una palab a, digno del homenaje académico que hoy le ibu amo s.