Iden idad Pe sonal y Educación
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IDENTIDAD Y PAZ MENTAL
LUIS MANUEL MARTÍNEZ DOMÍNGUEZ
COLEGIO LOS OLMOS (MADRID)
El Dicciona io de la Real Académica de la Lengua nos dice que iden idad es la
“conciencia que una pe sona iene de se ella misma y dis in a a las demás”1. Es a
au oconciencia nos pe mi e si ua nos exis encialmen e como se humano singula e
i epe ible, con lími es, ínculos y expec a i as de sa is acción; paz men al y elicidad.
Pa a una adecuada sa is acción de es os anhelos del se humano, la pe sona debe
econoce se como es, acep a se a sí misma y acep a la na u aleza. Sabe se un se
indigencia y limi ado, pe o a su ez con un po encial de ealización que no p ocede de las
p opias ue zas pe o que se con ie e en ac o sólo si se quie e.
Se puede habla de la paz men al como un es ado de sa is acción y sosiego en el que
pe manece la pe sona. Al e e i nos a pe manece no lo hacemos como un “es a es á ico”
sino más bien como un “se dinámico”.
El es ado de paz es á ica consis e en la simple ausencia de p oblemas, emo es y
con lic os. Quien busca es e es ado debe enuncia a obje i os nobles y aliosos que
supongan lucha y comp omiso. Su ac i ud an e la ida debe se la de hui de las di icul ades
y esponsabilidades. Pa a alcanza una paz es á ica, la pe sona debe ompe men almen e
con su iden idad y i i desligado de odo aquello que le condiciona, es deci , desliga se de
odo menos de sí mismo.
Es e es ado sólo es posible median e so is icadas écnicas de suges ión o median e el
uso de es upe acien es. Es una paz ela i a que deja de es a en el momen o en que se
eg esa al mundo eal. Hui de las di icul ades y del comp omiso es una mani es ación cla a
de miedo a la ida. Sin que se in e p e e como un insul o, se pod ía deci con igo que
quien iene miedo a la ida es un coba de, y p ecisamen e, una ca ac e ís ica de los
coba des es la al a de paz men al.
Es una pescadilla que se mue de la cola; el coba de no iene paz men al y la busca a
cualquie p ecio, sin elie e mo al: engaña, mien e, aiciona, se ende, es incapacidad de
deci con anqueza sí o no, de oma una pos u a cla a, de asumi una e dade a
esponsabilidad, no se a epien e, jus i ica odas sus al as... odo pa a man ene el es ado de
paz es á ica. Como se puede obse a , es e es ado equie e ambién de una dinámica; una
lucha inmanen e donde se in en a p ese a el yo po encima de odo.
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No se puede cons ui la p opia iden idad en un engaño y goza de paz men al; quien
no se en en a con la e dad; con su e dad, quien no encuen a el sen ido de su ida y i e
en consecuencia, no puede alcanza la paz po mucho que in en e au oengaña se.
P ecisamen e, el es ado de paz dinámica es consecuencia de la lucha in e io po
busca y en ega se a los alo es que dan sen ido y pleni ud a la ida. La pe sona debe
comba i ine i ablemen e pa a libe a se del dominio de sus endencias que le alejan del
bien que p e ende y pode así esponde a la llamada de la e dad, de la jus icia y del amo
gene oso. Es a paz plena se alcanza median e la lucha po conoce , alcanza y de ende una
iden idad pe sonal au én ica; iden i icada con su e dade o in como pe sona.
Pa a disce ni esa paz plena ia con iene dis ingui di e sas es e as donde la pe sona
puede sus en a sus anhelos de paz, alcanzando con ello es ados de sa is acción más o
menos posibles, du ade os o p o undos.
A quienes se sus en an, sin más, en la es e a espacio- empo al (“es a ” y “ ene ”).
Desde es a es e a se quie e da espues a di ec a a las p egun as “¿dónde?” y “¿cuándo”. La
espues a ideal se á “aquí y aho a”. Sin con a con las dimensiones más p o undas y p opias
del homb e es o no es posible y an e expe iencias de insa is acción, el homb e se uel e
calculado : “bueno “aquí y aho a” no puedo pe o “luego en o o en o no, con o as
ci cuns ancias”” lo consegui é.
La pe sona in en a c ea un con ex o de anquilidad y bienes a . Come cia, pac a, cede,
ole a…, has a llega a un equilib io que ga an ice el es ado de paz. Buenos ecinos,
espe o, ausencia de uidos, segu idad ciudadana, buena compañía. Es a si uación de
p ospe idad ma e ial seduce pe o no sa is ace y equie e siemp e de nue os elemen os y
cambios. La ida se con ie e en onces en una búsqueda con inua de no edades que
sa is agan, sin emba go, el espacio y en iempo; en lo angible no es posible una con inua
no edad. Pa ece ácil dis u a de la ida cuando odo a como nos gus a, sin emba go, el
gus o se sacia p on o y la pe sona escla izada po su ape encia a aicionando su p opia
iden idad en busca de nue as sensaciones. Y eso no es odo, pues o que, ya sea en segundo
é mino o en p ime plano, el dolo y las con a iedades siemp e nos acompañan. Además, una
ida apoyada en la me a ma e ialidad no ga an iza el po eni y el homb e i e acosado po
miedos, emo es y descon ianza.
No nos oca demos a nada, nunca an es se había llegado a co as an al as de bienes a y
desa ollo social, y sin emba go, el homb e con empo áneo su e como nunca.
An e es e pano ama al o de no edades e dade amen e no edosas, a lo a el abu imien o,
la is eza y la angus ia al e como se a la ida sin sen ido. Muchos se en en an a es e
desasosiego po medio del ac i ismo. Es o se ía o a es e a, la dimensión del “hace ”. Una
dimensión que esponde a las cues iones del “¿qué?” y el “¿cómo?”.
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Den o de es a es e a en a ían los que se a inche an en su pues o de abajo, en una ida
ené ica llena de “u gencias”, los que al con a io, eluden la esponsabilidad y buscan
compulsi amen e la di e sión y el place . Y pa adójicamen e, ambién se incluyen los que
a an de supe a su al a de paz men al quedándose en el me o “hace ” cosas sin que haya una
e dade a iden i icación; ya sea apun a se a una ONG, p ác icas écnicas o ien ales o asis i a
un ac o eligioso los domingos.
En es e segui p o undizando en la pe sona pa a alcanza la paz men al nos opamos con
una es e a de compe encia y capacidad. Es a dimensión esponde a la cues ión “¿con qué?”. El
se humano se sien e impe ec o pa a llega a su bien y busca su p opio mejo amien o pa a
log a lo. El se humano necesi a sen i se compe en e y capaci ado, y ambién, que esa
capacidad y compe encia se econozcan. Es e econocimien o y ap ecio es conna u al al se
pe sonal. No somos pu a indi idualidad, ambién somos, a la ez, elacionalidad. Es en es a
elación con los demás, con lo ísico y con lo me a ísico, donde empezamos a encon a
e e encias sob e nues a iden idad, sob e lo que somos.
Cuando es as e e encias mues an que nues as capacidades y compe encias es án po
debajo de lo espe ado, en onces la pe sona se sien e in e io . Se sien e desg aciada y pie de la
paz men al. An e es a si uación, la pe sona eacciona buscando compensa es e bajo
au oconcep o: ag esi idad, escape, place , pone , ama… Sin emba go, sólo hay una o ma de
log a supe a es e bajo au oconcep o de o ma sa is ac o ia: la acep ación de uno mismo y la
adquisición de cualidades.
Es e a án po adqui i compe encia y capacidad se acen úa conside ablemen e du an e la
adolescencia y si no se sabe canaliza es una uen e con inua de desasosiego y us ación.
Quien adquie e cualidades es á en mejo es condiciones pa a pe manece en paz y goza de
elicidad, pe o es o no es su icien e si no se da espues a a la dimensión más ín ima de la
pe sona, la es e a de iden idad.: “¿quién?”, “¿an e quién?” y “¿pa a quién?”.
En nues o análisis hemos conside ado in e esan e hace la dis inción en e es e as pa a
en ende que exis en pe sonas que enuncian a sus dimensiones más p o undas, sin emba go,
las dimensiones más p o undas se alimen an a su ez de las dimensiones supe iciales, y po
an o, podemos habla de que la iden idad lo comp ende odo: “dónde, cuándo, qué, cómo, con
qué, quién, an e quién y pa a quién soy”.
La paz men al no acaba en el sen imien o de no habe hecho nada malo, de no ene que
echa se nada en ca a (ni ma ado, ni obado…), o incluso de habe cumplido exac amen e sus
obligaciones y no debe nada a nadie. La paz exige una acción posi i a, capaz de c ea una
iden idad a mónica en e noso os y la oz in e io que nos llama, nos exci a, nos co ige, nos
ecompensa. Pa a noso os no hay paz que nos sos enga sin una iden idad bien o mada,
posi i a y au én ica.
No al an en la ida de cualquie homb e, incluso en aquellos que gozan de una iden idad
bien o mada, posi i a y au én ica, pe iodos de oscu idad, ibulación, inquie ud y is eza. Se
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p egun an en onces adónde se ha ido la paz de la que gozaban, y la buscan a ien as. Es e
ai én de la paz en la men e del homb e, que escapa al pode de su deseo y de su olun ad,
¿no a es igua que iene un o igen más ele ado que el homb e?
La paz men al no iene su undamen o en la p opia men e, no depende del pode men al,
del au ocon ol, del ene o del hace , sino del sabe se y simul áneamen e, en o o mo imien o
de las po encias supe io es de la pe sona, el amo , es capaz de alcanza la elicidad. No se
necesi a ene nada en pa icula , no se a a de hace nada espec acula , bas a con sabe se y
ama pa a goza de paz men al y elicidad. La paz me al es consecuencia de la acep ación de
un don ecibido. No depende an o de mí, de hace odo pe ec o, de con ola el pensamien o,
es sencillamen e, acep a mi p opia iden idad de se c eado y dependien e, y po an o, que no
se ha dado la ida a sí mismo y que no es capaz de man ene la si no es po el “ ú”.
Po es e camino, la pe sona se sabe aliosa, pe o es un alo egalado, es aliosa po que es
pe sona y no soy pe sona po mé i os p opios. Lo que sí depende de mi es la acep ación de mi
condición de pe sona, y en la medida en que me compo e como al, es oy en mejo es
condiciones de alcanza la paz men al y la elicidad.
EXPRESIÓN DE LA IDENTIDAD Y SU REPERCUSIÓN EN LA PAZ MENTAL
La iden idad de cada pe sona se exp esa en sus lími es, ínculos y obje i os. En o as
palab as, la pe sona cons uye su iden idad po medio de un hoga y una misión. La pe sona
que ca ece de hoga y/o de misión no pod á alcanza la paz men al has a que no o me su
hoga , de endiéndolo has a la mue e, y se en egue a una misión que alga la pena y colme de
sen ido su exis encia.
El hoga se mani ies a en el amo en odas sus o mas: amo pa e nal y ilial, amis ad,
amo a e no, conyugal y amo al p ójimo. La misión esponde al anhelo de jus icia, a la
ambición, la i acidad, el empe amen o ue e, el deseo de pode , e c.
El hoga nos ga an iza la es abilidad y se exp esa median e la con emplación, la
donación y posesión de lo amado. La misión, po su pa e, nos lle a hacia el p og eso, hacia
la consumación de nues o p oyec o de ida. Y se exp esa median e la acción pa a el iun o,
pa a la consumación del éxi o.
El hoga y la misión son dos ca as de una misma moneda y deben es a pe ec amen e
imb icados pa a ga an iza el es ado de paz men al. Ambas ealidades conducen al mismo in,
la ealización de la pe sona en el amo , y nadie puede es a en paz mien as aicione su hoga
o su misión en la ida.
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An e es a a i mación, pod ía pensa se que el lis ón es á demasiado al o, que la paz
men al es una quime a, pues la p opia debilidad del homb e le lle a cons an emen e a
aiciona sus p incipios. Sin emba go, nos so p ende comp oba que la paz en nues a men e
suele empeza en un pun o que pa ece se de lo menos a o able pa a ello, es deci , en el
econocimien o de la aición en noso os. P ecisamen e cuando sen imos, en un es ado de
desga amien o ín imo, que hemos allado a nues o hoga o a nues a misión, es cuando
descub imos nues a au én ica iden idad; edescub imos quienes somos y pa a quien somos. Si
e dade amen e nues a iden idad nos colma de sen ido, nos llena el co azón y sa is ace
nues as ansiadas de amo , en onces es amos an e una au én ica iden idad humana y sab emos
ecomenza una y o a ez, ecupe ando una y o a ez la paz men al.
La e güenza al o ende a nues o amo y el a epen imien o son ac i udes esenciales
pa a ecupe a la paz men al. Tan o la e güenza como el a epen imien o son is os hoy po
muchos como obs áculo de la p opia iden idad: “yo soy como soy y no engo que
a e gonza me ni a epen i me de nada”. Sólo una pe sona que no sabe ama es capaz de
man ene es a a i mación. La pe sona necesi a del amo pa a se pe sona, po lo an o,
man ene es a a i mación es sín oma cla o de un p oblema de iden idad, y con un con lic o así
no es posible alcanza la paz men al.
Dicen que ec i ica es de sabios, sin emba go hoy pa ece que eso es de pe sonas
inmadu as e insegu as; con al a de pe sonalidad, sin iden idad p opia. Al con a io, quien no
iene de e minada su iden idad no iene a donde eg esa po lo que no iene sen ido ec i ica ,
agabundea po las calles del se en busca de un “ca ón a ec i o” donde pasa la noche; odo
p o isional e indigno.
Al comenza es e apa ado decíamos que esa iden idad se exp esa en sus lími es,
ínculos y obje i os. Veamos su elación con la paz men al.
Ma ca se lími es no es á de moda, pa ece como si uesen una ep esión a la p opia
libe ad y es o se debe a que muchos siguen pensando que la libe ad es la posibilidad de hace
cualquie cosa, es deci , pu a inde e minación. Sin emba go, la pu a inde e minación es
con a ia a la p opia iden idad; yo soy el que soy y me dis ingo de los demás, en e o as cosas
po mis lími es. La libe ad, más que pu a inde e minación es la capacidad de
au ode e minación, es deci , la posibilidad de elegi mis p opios lími es, ínculos y obje i os.
Y siemp e, cla o es á, con ando con la na u aleza dada.
Exis en unos lími es que nos impone la na u aleza, pe o ambién exis en o os que nos
au oimponemos en uso de nues a libe ad. Unos lími es nos pueden cons eñi , como po
ejemplo los que son p oduc o de la imidez, pe o o os son el camino pa a llega a nues o in
como pe sona, po ejemplo, los p incipios mo ales. Un ehículo ci cula po un ca il no como
o ma de ep esión sino p ecisamen e con obje o de llega a su des ino. Si un conduc o decide
sali se de la ca e e a o conduci en di ección con a ia puede hace lo, pe o no es más lib e po
ello, y menos, digamos que es un pa adigma de paz men al.
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Los lími es ienen sen ido cuando se sabe cuál es mi des ino, po lo an o, la pe sona
pa a es ablece sus lími es debe á sabe cuál es el in de su ida, pa a log a lo median e la
consecución de sus obje i os i ales.
Las pe sonas que no han es ablecido lími es se encuen an pe didas, insegu as, e
incluso angus iadas. No es que no engan lími es, simplemen e es que se los an colocando a
su an ojo po que no ienen un in en su ida, sólo buscan la mane a de pasa lo bien aho a sin
más. Es lo que Robe Spaemman denomina nihilismo banal. En es a si uación de acío
exis encial no es posible encon a paz men al, y se in en a subsis i po medio del i mo
ené ico, la di e sión y sob e odo con no pensa .
El espe o de los p opios lími es no siemp e es ácil y es una mani es ación cla a de
cohe encia con la p opia iden idad. La pe sona necesi a au odomina se pa a au oposee se, y de
es a o ma, es a en condiciones de es ablece ínculos de e dade o amo ; de donación. La
pe sona que no espe a sus p opios lími es no es dueña de sí misma, ac úa en con a de lo que
que ía se .
Los ínculos po an o, se es ablece án den o de los lími es o ue a de ellos. Cuando
ompemos nues os lími es pa a es ablece ínculos ue a de ellos no ac uamos con o me a lo
que pensamos, ni con o me a lo que somos, aunque luego cambiemos la o ma de pensa pa a
jus i ica se a los nue os lími es. Es as elaciones con a ias a los p opios lími es ijados, en
algunos casos di ec amen e po la p opia na u aleza y en o os po la ec a azón, no son
elaciones pe sonales po que se ha pe dido el con ol sob e ellas; se ac úa en con a de la azón
o con una azón nublada po la pasión, o en con a de la p opia na u aleza. Quien ac úa ue a
de sí o en con a de sí mismo, no sólo no puede goza de paz men al, sino que si no ec i ica,
acen ua á cada ez más su de e io o pe sonal.
Cu iosamen e los ínculos ue a de los p opios lími es son limi ados, y sólo den o de
los lími es pueden llega a se ilimi ados. Una pe sona con ínculos ilimi ados, sin echa de
caducidad, es una pe sona con más posibilidades de sen i se segu a y es able. E iden emen e,
és a úl ima es la ci cuns ancia idónea pa a la paz men al.
Habla de ínculos es habla de comunicación, y es a capacidad es c ucial en es o de la
paz men al. La mayo ía de nues os con lic os men ales p oceden de p oblemas de
comunicación. Debemos ap ende a comunica nos; equie e habilidades sociales y a su ez, el
dominio de los lími es, po un lado, sabe ompe ba e as y po o o, espe a los lími es de la
mo alidad que no a en de imen o de la libe ad de exp esión, como se puede en ende con lo
e e ido an e io men e del coche en la ca e e a.
Y po úl imo los obje i os. P ime o es impo an e es ablece p io idades, ene cla a
nues a escala de alo es, y nues as limi aciones y posibilidades pa a log a los. Los obje i os
se solapan y son una uen e con inua de pe dida de la paz men al. Es impo an e, emi i se
cons an emen e, a mi in úl imo e i op ando. Si que emos llega a más, es undamen al el
o den, es ablece un plan y ac ua con de e minación. E iden emen e cues a es ue zo pe o ale
la pena.
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Con espec o a nues as limi aciones y posibilidades, es impo an e conoce se y sabe
has a donde podemos llega : “Quien mucho aba ca poco ap ie a”, no podemos llega a odo
lo que nos p oponemos y quien lo in en a, es bas an e p obable que sien a us ación y pie da
la paz men al. Pa a no ene más obje i os de los necesa ios es impo an e ap ende a deci que
no. Nos gus a ían muchas cosas pe o debemos elegi y poco a poco i án saliendo las cosas que
engan que sali , po que como decía el poe a “despaci o y buena le a que hace las cosas bien
impo a más que el hace las”.
La pe sona a on a sus obje i os de di e sas o mas, y dependiendo cuál sea esa
mane a de acome e los, la pe sona goza á de paz men al. Po ejemplo, quien se en en a a sus
obje i os con p eocupación, necesidad de ap obación, igidez, miedo al acaso, indecisión,
pos e gamien o, y un la go e c., es lógico que sien a desasosiego.
Pe o ambién ocu e a las pe sonas que se si úan en el lado opues o. Tal ez no en un
p ime momen o, pe o sí a la la ga, quien no se ija obje i os, imp o isa, i e desp eocupado
y ensimismado, acaba bajo los e ec os del acío, el abu imien o y la al a de sen ido que
lle an a la is eza y la desespe ación.
En conclusión, la pe sona debe o ja se una iden idad sólida y en aizada en la e dad.
De es a o ma se á capaz de alcanza el sosiego y el sen imien o de segu idad, po que se
au oposee, es capaz de da se al amo , y plani ica su ida con o den en pos de su in úl imo
como pe sona. Y an e la debilidad, ac úa con la e güenza y la dignidad que le p opo cionan
su p opia iden idad pa a ecomenza con humildad, ilusión eno ada y g andeza de ánimo.