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Dimensión ético-cívica del emprendimiento en el contexto de la tercera misión

Abstract

La denominada tercera misión universitaria puede interpretarse desde una doble perspectiva: economicista y ético-cívica. No faltan razones para sentirnos recelosos de una “cultura emprendedora” que sólo prestase atención al lado productivo de la educación. Sería tanto como renunciar a los propósitos más nobles de la propia formación humana. Pero la competencia de emprender no tiene por qué reducirse a esta interpretación, abriéndose un puente de comunicación entre ambas perspectivas. Aún más, se trata de una competencia profundamente moral, puesto que atiende tanto al desarrollo de la autonomía y la iniciativa personal como a la conciencia y práctica ciudadanas.

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Dimensión ético-cívica del emprendimiento en el contexto de la tercera misión

Author: Bernal Guerrero, Antonio
Publisher: Universidad Complutense de Madrid
Year: 2010
Source: https://idus.us.es/bitstreams/9d714f42-cebc-4b3e-a2b7-3b12e274cfec/download
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XXIX SEMINARIO INTERUNIVERSITARIO DE TEORÍA DE LA EDUCACIÓN
Fo mación y pa icipación de los es udian es en la uni e sidad
Uni e sidad Complu ense - 21 al 23 de no iemb e de 2010
A D E N D A
Au o /es: ANTONIO BERNAL GUERRERO
Tí ulo: Dimensión é ico-cí ica del emp endimien o en el con ex o de la e ce a misión
Ponencia a la que se di ige: PONENCIA 4
Fo mulación concisa de la p egun a, objeción o complemen o que se hace a la ponencia
(máximo 100 palab as)
La denominada e ce a misión uni e si a ia puede in e p e a se desde una doble pe spec i a:
economicis a y é ico-cí ica. No al an azones pa a sen i nos ecelosos de una “cul u a
emp endedo a” que sólo p es ase a ención al lado p oduc i o de la educación. Se ía an o
como enuncia a los p opósi os más nobles de la p opia o mación humana. Pe o la
compe encia de emp ende no iene po qué educi se a es a in e p e ación, ab iéndose un
puen e de comunicación en e ambas pe spec i as. Aún más, se a a de una compe encia
p o undamen e mo al, pues o que a iende an o al desa ollo de la au onomía y la inicia i a
pe sonal como a la conciencia y p ác ica ciudadanas.
A gumen ación de la p egun a, objeción o complemen o an e io (máximo 2000 palab as,
incluyendo, en su caso no as y e e encias)
El comp omiso social de las uni e sidades, la denominada e ce a misión,
pa ece halla se ac ualmen e en un dilema: se a a de un comp omiso con el
ejido p oduc i o de la sociedad ( e sión economicis a) o se a a de un
comp omiso con la o mación pa a una ciudadanía ac i a ( e sión cí ica). La
p ime a e sión apa ece p edominan emen e inculada a la inno ación
emp esa ial, mien as que la segunda se mues a ligada al comp omiso con la
comunidad. Pe o, como se apun a en la p opia ponencia, “es as dos ace as no
son excluyen es, sino que ambas son dimensiones que mues an cómo las
uni e sidades ienen ele ancia a ni el social” (Na al, Ga cía, Puig y San os,
2010, p. 6).
Los escena ios en los que se desen uel en las uni e sidades hoy han
cambiado no o iamen e. Ya no son los espacios clásicos, p opios de la
mode nidad. La idealización de la ciencia y la ecnología como exp esiones de
un p og eso cons an e y p edecible, la p e isibilidad de los espacios de
compe i i idad –pues o que los ciclos de cambio e an más len os– y la
sup emacía de la idea de con ol an o en la ida in elec ual como social, dan
paso a la ince idumb e de la plani icación, a la in e dependencia global de los
me cados y los sis emas inancie os, a la ines abilidad y acilación del mundo
labo al, a cambios demog á icos y lujos mig a o ios an es insospechados y a la
insegu idad sob e la habi abilidad de nues o p opio plane a. Los campus
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uni e si a ios son luga es que ezuman p ocesos de pos mode nización, como
los que suceden en las p opias sociedades donde se ubican. P ecisamos un
en oque di e en e pa a acome e los p oblemas educacionales. No podemos
con inua que iendo esol e los con pe spec i as social y cul u almen e
pe icli adas. P opone una nue a cul u a docen e, po ejemplo, no es sino
a ende a las di e en es necesidades sociales y exigencias adap a i as en la
Uni e sidad (Ma ínez, 2006).
Hace más de ein a años Lyo a d (1979) nos dejó dicho que la p opia
educación mode na, inculada a la unción emancipado a humana, pa ece
aslada su inalidad p incipal a la p omoción de la pe o ma i idad del sis ema.
En los con ex os pos indus iales, la azón ha sido desplazada po una
“ acionalización ecnoc á ica”, a i maba Lyo a d, algo semejan e a la aplicación
de las écnicas de di ección de emp esas a la educación. Insis ía el pensado
ancés en la necesidad de p o undiza en la elación exis en e en e la
condición pos mode na y la c isis de las g andes na a i as legi imado as de la
mode nidad, pues o que hay que ene p esen e que la unción de esas
me ana a i as es impedi , a a és de la op esión cul u al y el miedo
in elec ual, la posibilidad de desa olla y eje ce los indi iduos su capacidad de
disen i , de disc epa . De aquí el alcance mo al de la condición pos mode na,
más allá de la ecnología e incluso del conocimien o en sí mismo. Lee
se enamen e a Lyo a d signi ica pe de la se enidad, pene a en la angus ia,
en la ince idumb e, en el desasosiego que p oduce imagina la con e sión del
conocimien o en me a me cancía, el ol ido de la je a quización cul u al de los
sabe es, el iun o de la pe o ma i idad y del sabe cómo ans o mados en los
alo es sup emos del sabe .
No es ex año, po an o, que haya ac i udes ecelosas cuando no de abie o
echazo al espí i u e o mado uni e si a io que se ha alumb ado en el
con inen e eu opeo, en la medida en que las p opues as de cambio se han
en endido di igidas a la o mación supe io inculada exclusi amen e a las
exigencias del me cado, conside ándose que la ins i ución uni e si a ia se ha
doblegado al eque imien o del pode polí ico y inancie o (Villalba, 2010).
Mien as que el pensamien o libe al ha elogiado habi ualmen e al homb e de
emp esa, al emp esa io, como alguien que asume iesgos, la izquie da
adicional lo ha is o como enemigo o mal necesa io. El “espí i u emp endedo ”
(en ep eneu ship), al que se ha e e ido el ecien e P og ama Educación y
Fo mación 2010 de la Comisión Eu opea, se elaciona cla amen e con la
capacidad de inno a y de acep a las inno aciones y los iesgos de la acción,
lo cual no deja de incula el concep o al ámbi o ecnológico y p oduc i o, en el
in en o de da una espues a con inen al a la globalización y al desplazamien o
hacia las economías basadas en el conocimien o.
La economía del conocimien o implica un desa ío pa a odos los sis emas
uni e si a ios. Los me cados de abajo eclaman, jun o a habilidades
adicionales, nue as compe encias. P ác icamen e la mi ad de los empleos
equie en o mación cuali icada supe io . Así, pues, es ácil comp ende
ecomendaciones como la que dio el Pa lamen o Eu opeo y el Consejo en 2006
sob e las p incipales compe encias pa a el ap endizaje pe manen e. Que los
suje os piensen y ac úen e lexi amen e es undamen al en es e con ex o de
desa ollo de las compe encias. Y, en p incipio, impo a an o desa olla la
o mación académica y p o esional, como la más es ic amen e é ica y cí ica.
Sin emba go, el peso de la ci cuns ancia económica mundial pa ece p ima en
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la in e p e ación más ecu en e de la capacidad emp endedo a de los suje os
(Taa ila, 2010). El “emp endedo ”, alguien capaz de inicia y ealiza una acción
a dua, desde hace un pa de siglos, se ha iden i icado ecuen emen e con
alguien que asume iesgos económicos y iene capacidad de inno a . Es deci ,
la compe encia de emp ende se ha asociado al mundo de la emp esa y de los
emp esa ios, al ámbi o del mundo de la economía y del abajo. La cul u a
emp endedo a que se p e ende susci a se halla muy ma cada po es e sesgo
de la compe encia de emp ende . No podemos discu i demasiado que en la
base de dicha cul u a se encuen an ac o es como el econocimien o de las
pequeñas emp esas como c eado as de iqueza y empleo, la in eg ación de las
nue as ecnologías como elemen os gene ado es de nue os p oduc os y
emp esas, una nue a ida labo al delimi ada po ciclos de abajo asala iado,
au oempleo y aun desocupación, así como el econocimien o de la impo ancia
del ap endizaje a lo la go de la ida y su incidencia en la o mación del capi al
humano (Fe nández, 2006; His ich, Pe e s y Shepe d, 2005). Pe o lo cie o es
que el emp endimien o no se educe al á ea de la economía.
A la ince idumb e e ines abilidad en el ámbi o labo al e ins i ucional, hay que
añadi ac ualmen e una no menos p eocupan e mani es ación de o odoxias
mo alis as sec a ias, de undamen alismos de di e en e co e, donde la
asechanza de la o alización de la ealidad no deja de p oduci nos pa o ,
emi iéndonos ecos de lo más ho endo que uimos capaces de hace no hace
an o iempo. Po o o lado, en e los que apa en emen e no imponen pos u a
alguna, se ab aza la agmen ación, desembocando a menudo en una ac i ud
nihilis a que a a de ap o echa al máximo las en ajas indi iduales,
desconside ando el medio social, ambien al, des elando una ausencia plena de
comp omiso comuni a io (Flo es y Va ela, 1994). La o mación é ico-cí ica es,
po consiguien e, una esponsabilidad ineludible pa a las uni e sidades y i al
pa a el u u o de la p opia sociedad. En es e sen ido, p ecisamos oda nues a
imaginación pa a idea posibles ó mulas exi osas en los con ex os eales en
que nos encon amos, acuciados po la necesidad de c ecimien o económico y
de desa ollo ma e ial. Es e momen o con iene el ge men de g andes
opo unidades pa a ein en a el u u o, pe o es o implica hace se ca go de
nues a coyun u a his ó ica, de la con ingencia mundial que nos ha ocado i i .
Se a a de conside a la o mación é ico-cí ica no sólo como un debe , sino
undamen almen e como un de echo, una o mación imp escindible pa a el
desa ollo de la au onomía y la inicia i a pe sonal, pa a el desa ollo de la
ciudadanía ac i a.
Nues o iempo pa ece eclama ac o es sociales capaces de abo da los
cambios incesan es del mundo labo al y los lujos pe manen es en el o den
social. Desde la expe iencia de la agmen ación y la luidez, se p ecisa asumi
la complejidad y aspi a al hallazgo de signi icado en un nue o espacio humano
donde se gene an las iden idades, amas sociales cambian es, edes de
con e saciones na a i as, donde se aguan las complejas c ónicas del yo. Se
necesi a la eme gencia de co aje é ico pa a educi el miedo a la libe ad y
minimiza las ac i udes de esignación an e el apa en e caos de in e eses
in ini os que se nos p esen a a la is a. Los nue os ac o es sociales han de
busca hace más signi ica i a la ida pa a sí mismos y pa a los demás,
cul i ando su capacidad de es a p esen es y conscien es de lo que con igu a
nues a iden idad, cogni i a y emocionalmen e, cons uyéndose y
alimen ándose en los di e sos escena ios de la ida comuni a ia (Be nal y
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Cá denas, 2006). Se a a de en ende que la inno ación a unida al p opio
desempeño p o esional y no es algo que o me pa e de cie as eli es; se a a
de conside a que euni olun ades es un comp omiso, pe o ambién de
acep a la disidencia y aun el con lic o como exp esiones deseables de la
a iedad de la p opia ida humana. El abajo, la dimensión social del se
humano y la necesidad ap emian e de cons ucción de la iden idad pe sonal se
con ie en hoy en ejes educacionales p io i a ios.
La compe encia de emp ende , en es e sen ido, se nos p esen a como muy
ele an e en el con ex o uni e si a io ac ual, an decisi o en la o mación de
ac o es sociales capaces de ans o ma el mundo. La ince idumb e y la
con ingencia ca ac e ís icas de es a época, consecuencia de la mode nidad,
esal a el alo del emp endimien o, de acome e emp esas que conduzcan a
nue as posibilidades, de gene a cambios posi i os desde las anomalías
exis en es. Es e ca ác e emp endedo no es exclusi o de algunos “elegidos”.
Todo el mundo con iene el ge men del emp endimien o, de la inicia i a
pe sonal (Be nal y Cá denas, 2006a). Pe o, además, ampoco se es inge a la
es e a de la economía y al mundo del abajo. Se puede se emp endedo en
o as es e as de la ida: cien í ica, a ís ica, social… Así, po ejemplo, el
p oyec o DESECO (OCDE, 2005), iene a iden i ica la compe encia
emp endedo a con la capacidad de ac ua esponsablemen e y con la
capacidad de o mula p oyec os sabiendo elegi las me as adecuadas. Es
deci , la cla e es conside a que la compe encia emp endedo a encie a una
dimensión é ico-cí ica undamen al, que acaba “humanizando” odo p oyec o
emp endedo . Lo económico, como po ejemplo, la p omoción del
“au oempleo”, es una de sus posibles aplicaciones. El emp endimien o social
(Ba alle , 2008; Bo ns ein, 2005; Mawson, 2008), que busca la ascendencia
de la dimensión económica, pa a p ocu a un desa ollo del bienes a social, en
el sen ido al que nos enimos e i iendo, es un camino p omiso io. Y con amos
con inicia i as ya pues as en ma cha, a a és de di e sos P og amas, que se
han p eocupado po el ca ác e eminen emen e é ico y cí ico de los p oyec os
de emp endizaje. Su c eación, desa ollo y con as ación en el sis ema
uni e si a io puede con a es a , a endiendo a las di e sas i ulaciones, el
“e ec o bi u cado ” de la “ e ce a misión”, y uni e saliza la impo ancia de la
o mación é ica y cí ica en el conjun o de la Uni e sidad.
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