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Excma. S a. P esiden a,
Excmos. e ilus ísimos seño es académicos,
S as. y S es.
Amigos y amilia es eunidos hoy en és e luga
p i ilegiado de la casa de los Pinelos.
Quie o en p ime luga ag adece el hono que ecibo de la
Academia Se illana de las Buenas Le as, del Excmo. S . Acadé-
mico de Núme o, an e io p esiden e, D. Manuel González Jimé-
nez po p esen a me y habe p onunciado palab as an elogiosas
y amis osas que me han conmo ido an o, y luego in i a os a
eco e un i ine a io a o illas de un io que no end á el cu so
del impe u bable y lo ido Guadalqui i sino la imp esión de
un Guadiana con sus apa iciones y meand os y eco ecos como
co esponde a una oz humana y desgas ada como la mía. Es-
pe o que os llegue limpiamen e… Rei e o mi g a i ud a odas
aquellas pe sonas, que han hecho posible, con su con o midad
o inicia i a, la ealidad de mi inme ecido nomb amien o, da les
las g acias, epi o, unidas y dedicadas a odos aquellos ausen es
y p esen es que o man el conjun o académico de és a eal Co -
po ación, a las pe sonas que idas que no han podido asis i y a
odos us edes po el hecho de acompaña me. Muchas g acias.
La palab a, el modo que nos di e encia de la especie animal
y con la que nos comunicamos los humanos, es la capacidad de e-
i ineRaRio Poe ico:
PALABRA Y VOZ
Po PILAR PAZ PASAMAR
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laciona nos a a és de la oz. La oz es la o ma y el ono con que
usamos esa ap i ud. Pe o hay ocasiones en que oz y palab a signi i-
can lo mismo. Ya a un ni el ascenden e, po ejemplo, el e sículo
inicial de Juan E angelis a habla de algo c eado an es de odo lo
c eado. Lo p ime o ue el e bo. Lo p ime o ue ella, el Ve bo, la
palab a, dice el ex o de Juan e i iéndose a la palab a enca nada. A
a és de los iempos, el se humano ha sido capaz de c ea palab as
y emi i las pa a comunica se a a és de la oz, el cán ico, el e so,
la palab a suel a, la palab a imp esa, las que se can an, o aquellas
que p onuncia on nues os hijos y gua damos, las p ime as que se
p onuncian. El ey Salomón en su salmo sép imo habla de su p ime-
a palab a p onunciada y dice: “Fue la de odos: Llo é”. Y po ello
en Sophía, penúl imo de mis lib os edi ados en Se illa en la colec-
ción Anga o, me pe mi í hace homenaje de ese asgo de sabidu ía:
“El homb e anuncia llo ando/ que llega pa a se homb e/ sin sabe
como ni cuando…/ Y a aumen ando el caudal/ y a golpe de yunque
agua/ con llan o el p opio me al/ Su oz, como el manan ial…/
iene dolo al p incipio/ y iene llan o al inal”.
Mien as los an opólogos es udian esas p ime as o mas de
con las que el homb e c eó su p opio lenguaje, el homb e de nues-
os días no solo ha c eado palab as, las o mas de comunica se
unos con o os, sino las a mas con que de ende la palab a y no
solo eso, sino los comp omisos en alianza y de ensa, y o as ac i-
idades como las de puli la y da le esplendo . Y ya que he ci ado el
lema an econocido, en ando en el ema académico, eco da é la
ase de don Rogelio Reyes, p onunciada en su discu so y en nues-
a sede hispanoame icana, un 23 de ab il, día ce an ino o del Li-
b o, al a a de la de ensa con a galicismos, i alianismos y angli-
cismos y oda esa hoja asca ba oca del siglo XVI que los homb es
de la ilus ación sacudie on y así, según el dise ado , p es a on el
mayo se icio de la his o ia de nues a lengua. Desde la cle ecía,
desde la jugla ía, po los caminos de nues o suelo, se ha ido acu-
mulando el pa imonio de la ob a poé ica y desde aquellas oces.
Reco demos el í ulo, gene ación del 27 del pasado siglo, la de Pe-
d o Salinas: “La oz a i debida” que debida al amo se hace azón
amo osa, se hace palab a de amo . Juan Ramón Jiménez nos dijo
sob e la palab a: “No po usa palab as complicadas ni sobadas, se
es un esc i o ico ni a o: la a eza y la iqueza es án en el don de
PilaR PaZ PaSamaR48
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combinaciones in ini as. En poesía lo impo an e es la p ecisión, la
exac i ud…. In eligencia, “dame, el nomb e exac o de las cosas”.
También es a ea académica busca la exac i ud y p ecisión
pe o c eo que el impe a i o a segui mas impo an e es aquel p e-
cep o común pa a odo lo i al, cumpli con aquello: o eno a se
o mo i . La Real Academia Se illana de las Buenas Le as, cua a,
según engo en endido, que se c eó en España, p o iene, como la
nues a Hispanoame icana que cumplió su cen ena io el año pa-
sado, de una misma o ma de ges ación, de i an de una misma
ma iz: la e ulia. Desde aquellas del ja dín de Academo, Mine a
g iega, Pla ón y sus pasean es, pe ipa é icos, po ende, bajo los
á boles. En Se illa, Mine a Bé ica des e ada, suponemos, de
la casa del sace do e Luis Ge man y Ribón, consigue gene a en
1751 de e ulia a ins i ución o icial, ealiza se y eal ece se con el
i ulo o o gado po el ey Fe nando VI. La dinas ía, de la dinas ía
bo bónica, cla o es á, que, has a nues os días y con inuando lo
adicional, la que espalda a las Academias. Sume gi me en el
conocimien o de la his o ia de és a e e ana Academia Se illana
de las Buenas Le as ha sido pa a mi apasionan e.
Conoce la a a és de sus cambios, de su búsqueda po el
si io a ocupa , el p ime o en la sala can a e a del Alcáza , al que
ol e emos, o po el nomb e de ini i o, como de ini esas le as
que no se ían ni cien í icas, ni egias, ni médicas, ni e udi as, ni
bellas, sino buenas, sencillamen e. Pa a la sede, sin emba go, no
de ochó mucha bondad el siglo diecinue e. Epidemias, e e-
mo os y pa a colmo de males, la gue a con a los anceses y
la opa napoleónica, asun o que hoy hace co e in as de le as
imp esas con la ce canía del bicen ena io. Esa misma gue a que
acabó ambién con los p oyec os de cie os jó enes en Cádiz que
pe enecían a la e ulia de La Camo a y que in en a on c ea y
eo ganiza en és a ciudad una Real Academia si iéndose pa a
ello de la Academia de las Buenas Le as. Y se c eó po ob a y
g acias, en e o os, de Alcalá Galiano quien no pudo, sin em-
ba go, e i a la dispe sión de esos jó enes “casi niños”, según
él, que después ue on académicos de la española, en e o os,
el Duque de Ri as, el de Híja , Nicasio Gallego, o el p opio Al-
calá Galiano. Po és e sabemos según su lib o Recue dos de un
anciano que el p ime pe iodo li e a io que se publicaba en 1818
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se i ulaba El Co eo de las Damas. Damas que en sus e ulias
se dedicaban a la in o mación y la c ea i idad mien as sus ma-
idos, pendien es de in enso come cio que man enían, y no solo
con las indias, es a ían a en os a las llegas de las na es y la a en-
ción as los ca alejos, allá en las o es igías, o en sus despa-
chos. Lo cie o es que la ac i idad cul u al es aba en manos de las
muje es. De aquellas, ha pasado mucho iempo, bien ap o echa-
do en el e eno cul u al y cien í ico, pe o, especialmen e, en el
li e a io, publicaba en 1818, según nos cuen a en sus “ ecue dos
de un anciano”. De aquellas damas a las que aho a nos p eside,
Dª En ique a Vila Vila ha pasado mucho iempo, una muje que
nos habla de la in e elación exis en e en e li e a u a e in es i-
gación y conside a a la p ime a, como uen e de la segunda, a la
li e a u a como uen e his ó ica apoyándose en el concep o de
Alejand o Ca pen ie que conside a la abulación, la no ela, o
sea, la na a i a, como ins umen o de indagación (“La li e a u a
como uen e his o ica”.- E. V. V.- Bole ín de la Real Academia de
las Buenas Le as de Se illa, 2009) que acaba de se gala donada
con el p emio de Joaquín Rome o Mu ube, aquel poe a que egía
los pasos de odos po el Alcáza se illano y nos la enseñaba en
aquella época de las e ulias de Pla e o, de la e is a Aljibe, del
in e cambio de poe as y isi an es en e Hispanoamé ica y las
uni e sidades de Se illa y Cádiz; Ca ande, Collan es de Te án,
Ma ía de los Reyes Fuen es… poe as p o eso es de las aulas, en
el cen o cul u al de la Rábida… iada de oces p o inen es de
los colegios mayo es que desde los años cincuen a llegaban a
a és del Ins i u o de Cul u a hispánica, cuya e apa emb iona ia
me ocó i i en el A. C. I., década de los cincuen a, edi icio
si uado en la calle Ma qués de Riscal, muy ce ca del colegio de
licenciadas ca meli as en el que cu sé el bachille a o supe io si-
uado en la calle Fo una, donde la Te ulia ambién se eunía a
las pue as del O a o io de Nues a Seño a de Lou des, llamado
po el p ime nomb e el de Asociación Cul u al Ibe oame icana,
que man u o una in ensa elación con Cádiz y sus cu sos de e-
ano pa a ex anje os y sus c eado es ue on el poe a se illano
Ra ael Mon esinos y An onio Fe nández Spence . Toda la his o-
ia de aquella e ulia de la que ui, po sue e, co undado a es á
desc i a en un he moso lib o publicado en 2007, se i ula 55 años
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Pila Paz Pasama , en el ac o de ing eso como académica
co espondien e en la Real Academia Se illana de Buenas Le as
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de la Te ulia Li e a ia Hispanoame icana Ra ael Mon esinos
(1952-2007). Su iuda, Ma isa, y su hijo Ra ael Césa ue on sus
c eado es y de aquel ecojo la ase que hace mención del único
y p ime o de los Cu sos de Ve ano que dis u ó el poe a se illano
en Cádiz como ponen e y el o o decisi o en 1977 e i iéndose a
un homenaje ecibido a a és de la e ulia “An es de que llega a
el homenaje, que llegó, Amé ica espe aba. Como si el cu so de
e ano de Cádiz (1960) hubie a sido el pue o-la ga espe a- pa a
emba ca la e ulia, la poesía y el Bécque de Mon esinos hacia
las Indias”. Y se nos ue, más allá de las Indias.
eX oS laPidaRioS
la dama de cadiZ
“Yo, Al onso,
Rey cas ellano,
hijo de Fe nando,
nie o de Be enguela,
Seño de Andalucía,
quie o se en e ado jun o al ma .
Se en e ado en Cádiz,
la ciudad más an igua
a la he epoblado
de cán ab os y as u es,
la que me ha conquis ado
con el olo de su sabidu ía.
En Cádiz jun o al ma ,
bajo los azulejos de la cúpula,
en la o illa que llaman
ma de los enda ales,
pa a que allí la mano que sacude
el hisopo in ini o
aspe gue dia iamen e
mi ceniza y eciba
la bendición salina
en cada a a dece .
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Allí pu gue mis culpas
pues ui ey igno an e
en es a egia y mando.
Aspi é sin sen ido
a aquel eino eu opeo,
pe seguí a los judíos,
juzgué a los musulmanes,
aunque bebí en sus uen es,
me en en é con mi cas a,
abo ecí la p ole,
epudie a mi conso e
y llamé san o al pad e
que me hizo, buscando
su econciliación.
Mas la glo ia que hube po encima
de odas, ue es e lado
de na anjos y oli os,
de caza y pesque ía:
Rayhana, Alcana i ,
Xe ez amu allado
- ie a de pan y ino
y de u a sab osa-
y Cádiz jun o al ma .
Vi o en c is iano pe o asumo el mundo
que conquis é a asando y excluyendo.
Lo mío e an asun os que ap endie a
de labios de mi abuela y de los sabios…
¿Po qué luché si el alma se me iba
as los as os, las pied as, las alquimias,
los juegos, los sec e os paladeos?
Ende ecé el lenguaje cas ellano
con más ino que a odos los ejé ci os
le an a a mi espada o es anda e,
mi a enga p edilec a
ue enume a es ellas, lapida ios.
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Más que ace os, los códices miniados,
el e so, po la b ida,
la cán iga el inal de la ic o ia.
Mi pa ia e a el egazo de la alquimia,
el lenguaje y el cán ico,
mi álamo, la ciencia.
Mi amo , el as olabio,
mi amada inap ehensible, la a oz sabidu ía
de las leyes y el pueblo,
el can o de jugla es,
el milag o del i mo y la palab a.
A Cádiz dono la cus odia
y desa o de nudos eclesiales
con Se illa, mi co e.
En Cádiz quie o que me en ie en
jun o al ma , po los siglos de los siglos”.
adi inanZa
“Es la que inclina las balanzas.
La del anillo nibelungo.
Calien e:
El Rhin la lle a en su co ien e.
Es la quin a del sol, la ieja gua necida,
la pode osa.
B illó en las plumas de Que zalcoal
pe o ambién la lle a la o opéndola
en sus alas elices cada a de del iempo.
Es la manzana de la Hespé ide,
el álico pode pene ado ,
el bece o ado ado en odos los exilios.
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Adi inanza:
La que o ganiza las ma anzas,
la que insul a las ieb es de la búsqueda:
Egip o y Babilonia, Caldea y A izona,
Asu y Cali o nia.
Calien e:
En los places,
en las conca idades del plane a,
el homb e se empecina en encon a
un g amo de su masa.
Adi inanza:
La bolsa sube, el dóla se dispa a.
Ella cuen a. Ella can a.
Es la quin a del sol y yace sume gida
en heb as des enzables,
cubie a po hos iones y cang ejos
en el ondo del ma .
Adi inanza:
¿Sanc i Pe i? ¿Doñana?
En paneles miniada,
en códices do midos,
en ia as y palios,
en ajo cas y a mas,
en el bosque del Bosco,
musi a po los lienzos
de la his o ia: la siemp e codiciada.
La que llena las a cas y en buen paño se gua da,la ladina,
que co e hecha dolo y sang e y aleg ía
po las g andes ao as de los íos del mundo”.
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