CONVERSACIÓN CON…
ÁNGELES GALINO CARRILLO
HISTORIADORA DE LA EDUCACIÓN
Talking wi h… Ángeles Galino Ca illo
Julio RUIZ BERRIO y Consuelo FLECHA GARCÍA
Uni e sidad Complu ense y Uni e sidad de Se illa
Fecha de acep ación de o iginales: julio de 2007
Biblid. [0212-0267 (2007) 26; 519-538]
CON UNA VIDA LARGA, llena de ealizaciones en di e en es ámbi os de ac i-
idad, pe o muy especialmen e en el uni e si a io, Ángeles Galino Ca illo
(Ba celona, 17 de agos o 1915) no sólo es la p ime a pe sona que ob iene
una Cá ed a de His o ia de la Educación en España, y la p ime a muje en ocu-
pa una cá ed a uni e si a ia po oposición lib e —el nomb amien o de Emilia
Pa do Bazán en 1916 pa a una especial del pe iodo de Doc o ado lo ue en i ud
de sus mé i os li e a ios—, sino que desde ella ha sabido se maes a de sabe y
maes a de ida pa a sucesi as gene a-
ciones de es udian es y de p o esionales
de la educación.
Conside ada en España como una de
las pe sonas más ep esen a i as de los
es udios de His o ia de la Educación, se
la econoce po su buen hace y po su
pa icipación decisi a en el desa ollo de
es a disciplina —docencia e in es iga-
ción—, de su p esencia en los planes de
es udio de Pedagogía y de las Escuelas
No males, de la ampliación de sus plan-
illas docen es. Aho a, cuando odas las
Facul ades de Educación de las uni e si-
dades españolas disponen ya de una o
a ias Cá ed as de His o ia de la Educa-
ción, podemos eco da su con ibución,
de di e en es mane as pe o sin duda sig-
ni ica i a, al c ecimien o expe imen ado
du an e los años en que empeza on a
©EDICIONES UNIVERSIDAD DE SALAMANCA His . educ.,26, 2007, pp. 519-538
ISSN: 0212-0267
3. CONVERSACIONES
3. Con e sa ions
2006
c ea se las p ime as cá ed as; la más impo an e, apoyando la o mación de pe -
sonas que han eje cido y eje cen la docencia uni e si a ia y que econocen su
magis e io.
De ahí que con la con e sación que ha acep ado man ene pa a su publicación
en His o ia de la Educación, es a e is a quie a mani es a su econocimien o a
una ayec o ia de dedicación a la enseñanza de es a disciplina, y a líneas de in es-
igación que han abie o nue os campos eó icos y a o ecido la mejo a de p ác i-
cas educa i as. Y lo ha hecho desde plan eamien os abie os a dis in as pe spec i-
as en el es udio de cada una de las emá icas, lo que puede comp oba se, po
ejemplo, en sus abajos sob e los pensado es más in luyen es de la Ilus ación en
España. Con igo cien í ico, exigencia me odológica, des acando las posibilidades
que o ecía a la his o ia de la educación el de ene se en nue as uen es, dando un
en oque a las cues iones amplio y ac ualizado, señaló un camino pa a u u as
in es igaciones, y se con i ió en e e encia de espe o a lo que equie e aplica
las úl imas écnicas disponibles en la indagación his ó ico-pedagógica.
Ha in eg ado en su comp omiso in elec ual ac i idad docen e e in es igado a,
elabo ación de análisis e impulso a inno aciones pedagógicas, di ección de cen os
e ins i uciones educa i as, esponsabilidad en la ges ión de polí icas educa i as,
inicia i as pa a la o mación del p o eso ado, e implicación di ec a en di e sas e
impo an es cues iones pedagógicas. Ac uaciones que desbo dan el campo his ó i-
co-educa i o, pe o que ampoco son ajenas a él; las elacionadas con la educación
pe sonalizada, la p og amación y la e aluación educa i as, los modelos de o ma-
ción del p o eso ado, la condición social de las muje es, la educación en alo es,
la educación in e cul u al, educación y ciudadanía, dis in as dimensiones que a ec-
an a la calidad de la enseñanza, e c.
Es au o a de nume osos lib os y de a ios cen ena es de a ículos sob e educa-
ción y pedagogía, a los que hay que segui acudiendo pa a p o undiza en de e -
minados emas; con e encian e en innume ables encuen os cien í icos y cong esos
nacionales e in e nacionales; p o eso a in i ada en nume osas uni e sidades de
Asia, Amé ica y Eu opa; Doc o a Hono is Causa po las Uni e sidades San o
Tomás de Manila (Filipinas), Comillas (Mad id) y Jaime I (Cas ellón). Académica
de Núme o de la Real Academia de Doc o es, y Académica Co espondien e de
la de Ciencias Mo ales y Polí icas.
Ha sido impulso a de ese mo imien o de inno ación y eno ación pedagógica
que no ha dejado nunca de ocupa a quienes c een en la educación, y que Ánge-
les Galino susci ó y alen ó en la Escuela de Fo mación del P o eso ado de Ense-
ñanza Media, y desde el Minis e io de Educación como Di ec o a Gene al
de Enseñanza Media y P o esional p ime o, como Di ec o a Gene al de O dena-
ción Educa i a después, años en los que se edac a el Lib o Blanco de la Educación
en España y se elabo a y ap ueba la Ley Gene al de Educación y Financiamien o
de la Re o ma Educa i a; desde el CENIDE como P esiden a del Pa ona o de lo
que ue el Cen o Nacional pa a la In es igación y el Desa ollo Educa i o; desde
el Consejo Nacional de Educación; desde el Ins i u o de Es udios Pedagógicos
Somosaguas; desde la Fundación San a Ma ía, y o as en idades.
Todo ello, con el plus de sen ido y de signi icado que siemp e ha dado a cada
elación pe sonal, a cada ci cuns ancia y a cada acon ecimien o; con la olun ad
de se icio pues o en an as causas nobles que nunca la so p enden ausen e; con el
es ímulo, el apoyo y la ayuda que ha o ecido a quienes se han ace cado a ella en
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520 ENTREVISTA A ÁNGELES GALINO CARRILLO
JULIO RUIZ BERRIO Y CONSUELO FLECHA GARCÍA
su a ea p o esional. Vocación de educado a y ocación de his o iado a, es udiosa
de pensamien o abie o y uni e sal, que ha sabido pone a la pe sona en el cen o
del p oceso educa i o.
Una de sus alumnas, p o eso a de la Uni e sidad Jaime I de Cas ellón, la eco -
daba así en el ac o de concesión del Doc o ado Hono is Causa:
Como p o eso a, sus clases des acaban po el a ac i o en la p esen ación de los
emas his ó icos, en los que la a ención a los hechos, causas, ci cuns ancias y conse-
cuencias, así como a las enseñanzas que se podían ex ae del pensamien o de los
au o es más ep esen a i os de las dis in as eo ías pedagógicas, e an una inci ación a
la e lexión y a la o mación de la conciencia pe sonal e his ó ica. Con sus exposi-
ciones desa olló en sus alumnos el gus o po la His o ia, y susci ó el in e és po la
p o undización en los emas, la lec u a di ec a de los ex os y la oma de pos u a en
o no a las eo ías y acon ecimien os educa i os.
De mi época de alumna ecue do su g an p epa ación, su p o undo conocimien-
o de las cues iones, su amplia cul u a y capacidad de si ua los hechos educa i os en
con ex os más amplios, su acilidad y b illan ez exposi i a, su buena disposición en la
elación con sus alumnos, y la simpa ía y a ec o que en ellos gene aba.
Buena pa e de su alumnado nos so p endíamos de cómo cuidaba la p epa a-
ción de las clases, de los con enidos e udi os y ac ualizados que ansmi ía, de la
eno ación del p og ama que p esen aba cada cu so, de sus exposiciones cla as,
suge en es, en usias as, de la a ención pe sonalizada que nos hacía sen i , de los
incen i os que u ilizaba pa a lle a nos a las uen es de la disciplina, al con ac o
di ec o con las ob as y a su lec u a desde el con ex o en el que ue on esc i as,
pe o en diálogo con el p esen e.
Es os es imonios gua dan elación con lo que en o os momen os se ha eco -
dado, que bajo su di ección se elabo a on más de doscien as cincuen a Memo ias
de Licencia u a y en o no a ein icinco Tesis de Doc o ado, en unos años en los
que el a ac i o po la his o ia no es aba p ecisamen e i o en e el alumnado de
Pedagogía. Sin emba go, sus clases, los semina ios que o ganizaba, los cu sos
de doc o ado que impa ía, y su misma e e encia como in es igado a, log aban
despe a in e eses y gana olun ades.
Su ca e a como p o eso a uni e si a ia la inicia en 1945 en la Uni e sidad de
Mad id, en la que eje ció has a su jubilación. En 1946 se enca ga de di igi la sec-
ción de His o ia de la Educación del Ins i u o de Pedagogía San José de Calasanz
—del que ue sec e a ia— en el Consejo Supe io de In es igaciones Cien í icas.
Es socia undado a de la Sociedad Española de Pedagogía en 1949, un año después
de la Sociedad In e nacional de Es udios e In es igaciones Pedagógicas PAEDAGO-
GICA, en 1968 del Ins i u o de Es udios Pedagógicos Somosaguas, en 1974 de la
Sociedad Española de Pedagogía Compa ada, en 1979 de la In e nacional S anding
Con e ence o he His o y o Educa ion, en 1989 de la Sociedad Española de His-
o ia de la Educación, además de pe enece a la Associa ion Mondiale de Sciences
de l’Éduca ion. Es a p esencia en sociedades cien í icas y los nume osos iajes
ue a de España, le pe mi ie on el con ac o y las elaciones con p o eso ado y ea-
lidades educa i as de o os países, sob e odo de Eu opa y de Amé ica; una mi a-
da y una ape u a in e nacional que a la uel a di undía, pues la pedagogía que
en onces se conocía en España es aba muy necesi ada de ese con as e.
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La madu ez de pensamien o y de acción que sigue acompañando a Ángeles
Galino es u o de la exigencia p o esional que siemp e ha demos ado; de hecho
el paso de cada año po su ida es es igo de alguna nue a con ibución suya a ese
ecundo y buen hace en el campo de la His o ia de la Educación en pa icula , y
en el de la Educación en gene al. La obse ación a en a del p esen e y de su inci-
dencia en el u u o la lle an a ace a en el in e és de los emas que es udia, en la
p oyección social de los mismos. Un abajo in elec ual que sabe hace compa ible
con su habi ual na u alidad y su elación co dial y ce cana.
D a. Galino, Vd. es la decana española de los his o iado es de la educación,
lo que de po sí hace muy in e esan es sus opiniones en es a e is a. Pe o hay algo
que les da aún más alo , su condición de maes a de his o iado es, ya sea de modo
di ec o o indi ec o. Po ello solici amos de su amabilidad que con es e a unas cuan-
as p egun as que c eemos in e esan a nues os lec o es, p eocupados po la his o ia
de la His o ia de la Educación y/o po su magis e io pe sonal.
Si le pa ece, podemos empeza po sus años de es udian e en la Facul ad de
Filoso ía y Le as de la Uni e sidad de Mad id. Vd. misma ha con ado alguna
ez cómo un día descub ió la g an pe sonalidad de Ma ía de Maez u, al en a
en un aula que io aba o ada de alumnos. ¿Fue ella su p o eso a de His o ia de
la Pedagogía, como se denominaba la asigna u a en onces?... Si no ue así, ¿quién
le dio clase de al ma e ia?... ¿Qué ecue do gua da de esa pe sona?.... ¿Cómo
in luyó en Vd.?...
Bien. El ecue do que gua do de Ma ía de Maez u es el de mi p ime encuen-
o con la his o ia de la educación. Paseando po uno de los co edo es del his ó-
ico edi icio en el que uncionaba la Facul ad de Filoso ía y Le as, me ijé en una
pue a abie a de la que con cie a libe ad en aban y salían es udian es. Al llega
a su al u a me asomé, y al obse a que e a Ma ía de Maez u la p o eso a que
impa ía la clase en aquella aula an concu ida de es udian es, decidí sen a me en
uno de los bancos y escucha . El ema que es aba explicando a aba sob e la Re o-
lución ancesa. Con especial a ención ui ap endiendo cómo los plan eamien os
de ese acon ecimien o decisi o en el discu i his ó ico, en su opinión hundían sus
aíces en alo es que pe enecían a la he encia del c is ianismo. És e ue el único
con ac o con Ma ía de Maez u po que His o ia de la Pedagogía pe enecía al plan
de es udios de la Sección de Pedagogía y lo que yo es udié an es de 1936 ue on
asigna u as co espondien es a los Es udios Comunes; esos en los que se adqui ía
la buena o mación humanis a que se había diseñado como base pa a el paso a
cualquie a de las Secciones en las que se di idía la ca e a de Filoso ía y Le as.
Ése ue el encuen o que u e con aquella muje de sabe y de p es igio que a-
bajaba pa a hace posible eso que an as muje es jó enes de en onces deseábamos:
dedica nos con se iedad al es udio y o ien a nues a ida con ando con una o -
mación que nos ab ie a posibilidades más amplias de p esencia en la sociedad. Ella
con inua ía enseñando his o ia de la educación en la cá ed a de la Uni e sidad de
Buenos Ai es que ocupó has a el momen o de su jubilación.
Tu e un muy buen p o eso de His o ia, don An onio Balles e os Be e a,
esposo de la his o iado a doña Me cedes Gaib ois Riaño. P ecisamen e es ando
yo en la Facul ad, en 1935, se p odujo su ing eso en la Academia de la His o ia, la
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p ime a muje que en aba; lo hizo con un discu so sob e «Un episodio en la ida
de Ma ía de Molina», eina sob e la que publica ía un lib o al año siguien e. Espe-
cialis a en la Baja Edad Media, ella es la au o a de la monumen al ob a His o ia
del einado de Sancho IV de Cas illa, además de o os muchos abajos, en e los
que aho a quie o eco da algunos de los que dedicó a his o ia de muje es. Po
ejemplo, sob e So Ág eda y Felipe IV, sob e a ias einas —Isabel la Ca ólica,
Ma ía de Hung ía, las cua o esposas de Felipe II, las in an as hijas de Jaime I de
A agón—, y ambién sob e la p esencia de la muje en la conquis a de Amé ica.
En 1956 pa icipó con una con e encia en el homenaje a la memo ia de su amiga
Ma ía Goy i de Menéndez Pidal.
También ue p o eso mío, de Lengua y Li e a u a, Luis Mo ales Oli e , un
docen e muy documen ado que enía la g acia de in e esa nos; exp esi o, u ilizaba
la piza a. Consul ábamos una An ología de la Li e a u a Española de a ios au o-
es —uno de ellos González Palencia— en donde c eo ue la p ime a ez que leí
algo de Ma ía de Zayas.
Yo había e minado la ca e a de Magis e io en la Escuela No mal de San
Sebas ián en 1934 y ui a Mad id al comenza el nue o cu so pa a p epa a el
examen p epa a o io exigido po la no ma i a pa a el ing eso en la Facul ad de
Filoso ía y Le as, con la inalidad de es udia en la Sección de Pedagogía que,
como es bien conocido, se había c eado sólo dos años an es, siendo minis o de
Ins ucción Pública Fe nando de los Ríos y decano de la Facul ad Manuel Ga cía
Mo en e.
Se imaginan que i a es udia a Mad id ue pa a mí, en p ime luga , cumpli
un deseo que enía y que mis pad es apoya on; además, en a en un cí culo de
elaciones más amplio, con posibilidades más abie as; encon a me en un ambien-
e en el que se impulsaba la cul u a de las muje es, en el que se nos alejaba del
miedo al conocimien o y a la ciencia. Vi ía en una Residencia de Uni e si a ias,
en la calle La Alameda, y ecuen aba la «Liga Femenina de O ien ación y Cul u-
a», en la calle del Ca men 36, dos luga es en los que se con agiaba la ilusión po
es udia y ap ende . No me al aba en usiasmo; leí en onces una ca a en la que
Ped o Po eda decía a las uni e si a ias: «Me p egun áis aho a qué podéis hace ,
oso as podéis conquis a el mundo, ni más ni menos».
En julio de 1936 me p esen é en Mad id a los Cu sillos de Selección del Magis-
e io; los que se in e umpie on. Es ábamos en el aula espe ando a que nos epa -
ie an el examen, y cuando el p esiden e, el p o eso Na ciso Aloguin, es aba
mos ándonos el sob e que con enía las p egun as, y lo mo ía, se le an a on
a ios chicos que se lo qui a on de las manos. Se o ganizó el jaleo consiguien e,
suspendiéndose el examen. Una in e upción inespe ada. Has a 1940 no ol í a
p esen a me.
Cuando e omé los es udios uni e si a ios en 1939 en la misma Facul ad de
Filoso ía y Le as, se había p omulgado una no ma i a que pe mi ía la o ganiza-
ción de cu sos b e es que eximían de la escola idad pa a hace los exámenes, an o
in e medio como inal. En mi caso, había cu sado ya asigna u as de los es udios
comunes de la ca e a, y me acogí a ese sis ema después de la in e upción obliga-
da, y po la necesidad de comenza la ac i idad p o esional, examinándome de
odas las ma e ias es ablecidas du an e el cu so 1939-1940. En la memo ia engo el
ecue do de innume ables exámenes y, en e dad, de no muchos p o eso es po la
apidez con que anscu ían las clases de una y o a asigna u a. La no edad que
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el plan de 1932 había in oducido de e i a el accionamien o a bi a io de los
sabe es sup imiendo, en lo que ue a posible, el concep o de asigna u a, y los exá-
menes pa ciales, u e la ocasión de i i la con in ensidad.
Nos hicie on al inal una se ie de p uebas o ales y esc i as, con T ibunal, ade-
más de ene que explica una lección. Aquí conocí a Víc o Ga cía Hoz, pues
o maba pa e de ese T ibunal.
La p o eso a de Paidología, doña Ca men Gaya e Galbe e —que después c ea-
ía jun o a su ma ido la Fundación Gil-Gaya e de a ención a pe sonas con disca-
pacidad in elec ual, oda ía uncionando—, y el p o eso don Juan Za agüe a, son
a los que más ecue do. Bueno, ambién a don Manuel Ga cía Mo en e, a Anselmo
Rome o Ma ín, a F ancisco Ca illo; u e más, pe o se me han ol idado. En el
caso de Za agüe a, po que con él ya había enido un con ac o pun ual al llega a
Mad id desde San Sebas ián, ciudad en la que esidía mi amilia, cuando solici é
una beca de es udios y él ue el enca gado del examen que eníamos que supe a
pa a concede la; yo ecibí media beca.
A pa i del cu so 1945-46 en ó Vd. como P o eso a Ayudan e y Enca gada de
cu so de «His o ia de la Pedagogía» e «His o ia de la Pedagogía española» en la
misma Facul ad en que había cu sado la ca e a de Pedagogía. En aquella España
au á quica y de posgue a, según algunas decla aciones suyas, su ió una « i encia
de o andad en muchos ó denes». ¿Pod ía indica nos cuáles ue on las mayo es
di icul ades pa a dispone de lib os y documen os que pe mi ie an una didác ica
mode na de su ma e ia o bien que pe mi ie an lle a adelan e las in es igaciones
pe inen es en el caso de una his o iado a?...
Pues sí, en una España donde an as cosas enían que se econs uidas, donde
o as se habían pe dido, donde impo an es ausencias amilia es pesaban sob e mí,
no al a on di icul ades jun o a posibilidades que indudablemen e ambién se me
ab ían.
Las mayo es di icul ades u ie on que e con que muchísimas biblio ecas y
ondos documen ales se habían des uido; al aban ma e ialmen e los ecu sos
his o iog á icos.
Yo es aba elacionada con pe sonas que me podían en ia algún lib o de los
que me in e esaban desde o os países, bien de Eu opa, bien desde Amé ica, espe-
cialmen e de A gen ina y México.
La al a de lib os p opios se compensaba con que podía dedica cie o iempo
a isi a y es udia en biblio ecas de Mad id: la Nacional, la del A eneo, la del
Museo Pedagógico, cuya biblio eca ecogió el Ins i u o de Pedagogía San José de
Calasanz, y en o a bas an e buena biblio eca de una esidencia uni e si a ia a la
que acudía con ecuencia.
Recue do que así como pa a en a en la Biblio eca Nacional enía mi p opio
ca ne , en la del A eneo, quienes no é amos socios, u ilizábamos el de algún socio
que nos lo acili aba. En mi caso, quie o econoce que du an e un iempo u iliza-
ba el de mi buena amiga Ma ía Rosa Vílchez, licenciada en Filología Hispánica,
que en onces abajaba en su esis doc o al.
En cuan o a plan eamien os didác icos mode nos pa a mi ma e ia, pa ía de
expe iencias escola es inno ado as, p ime o como alumna del Liceo F ancés
de Ba celona y después del Colegio Te esiano de San Sebas ián. En endía el aula
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como un luga de ac i idad, de apo ación de es udian es y docen e, de p egun as
y espues as que suge ían y acla aban. Y desde luego lo que supuso en es e sen i-
do la p epa ación de mis oposiciones al magis e io, a los cu sillos de selección de
1936 —como bien se sabe in e umpidos—, y a las de 1940, con el Cu so de Pe -
eccionamien o que las oposi o as ap obadas enían que ealiza . El ambien e en
que ealicé mis es udios y has a los mismos ema ios de las oposiciones me ani-
ma on a lee sob e los p incipios de las escuelas mode nas y a compa i con p o-
eso as en eje cicio sob e las p ác icas inno ado as que desa ollaban.
Me es ené como maes a en el G upo Escola Zumalacá egui, c eado como
cen o expe imen al dependien e en égimen de Pa ona o del Consejo Supe io
de In es igaciones Cien í icas. También me ayudó es a expe iencia en la que no
ca ecíamos del odo de una memo ia y de unas p ác icas an e io es. Cuando en
1945 comencé clases en la Uni e sidad mi plan eamien o e a pone al g upo de
es udian es en con ac o con uen es bibliog á icas; les p opo cionaba e e encias
que, en aquel iempo, daba po supues o que las leían. Y sí comp obaba que en
gene al e a así.
En cuan o a la in es igación, los años en que elabo aba mi esis de doc o ado
ue on una buena ocasión de ap endizaje. El abajo his ó ico que es aba ealizan-
do me daba la posibilidad de segui ap endiendo, me obligaba a plan ea me p e-
gun as pa a las que no siemp e enía las espues as adecuadas. En onces, oda ía
jo en, con menos pelig o de sen i me ce ca del pasado... La lec u a de ob as que
daban cuen a de in es igaciones his ó icas y la o ien ación del di ec o del abajo
me ue on guiando en lo que deseaba ue a algo más que consegui unos esul a-
dos e udi os.
Recue do que pude u iliza ondos de la Biblio eca del Colegio de San Es eban
de Salamanca y consul a en la Biblio eca Nacional nume osos manusc i os sob e
emá icas e ins i uciones de enseñanza en países ibe oame icanos. Empecé a in e-
esa me de es e modo po los emas de la educación en Amé ica; u e la sue e de
ace ca me a él a a és de unos documen os, los de Salamanca, muy especiales. Y
además cuando se c eó en la Sección de Pedagogía de Mad id la asigna u a de His-
o ia de las Ins i uciones Educa i as en Ibe oamé ica se me p esen ó la ocasión y
la necesidad de amplia la consul a a es e ipo de uen es.
Pe o si g a e ue la ausencia de ma e ial bibliog á ico, es e dad que mucho
más lo ue la o andad de maes os, po di e sas azones. ¿Cómo suplió es e acío
pe sonal?... ¿Quizá median e el con ac o con his o iado es gene ales o bien con
ilus es pensado es?... Conc e amen e, ¿cuándo empezó a con ence le el g an iló-
so o Xa ie Zubi i?... ¿Fue el concep o de his o ia de Zubi i el que le condujo a
es ima como undamen al la condición de his o icidad en la pe sona humana?...
¿Qué alo concede a los cu sos p i ados que hizo con el p i ilegiado alumno de
O ega?
En e dad, mis con ac os en aquellos años, más que con his o iado es, ue on
con pedagogos; el que ecue do p ime o es a don Juan Za agüe a, que había sido
p o eso de la Escuela de Es udios Supe io es del Magis e io y después de la Sec-
ción de Pedagogía en la Uni e sidad de Mad id. E a de o mación omis a, no en
ano había es udiado la licencia u a de Filoso ía y el doc o ado en la Uni e sidad
de Lo aina donde la cá ed a de San o Tomás, encomendada al que se ía Ca denal
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ENTREVISTA A ÁNGELES GALINO CARRILLO 525
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Me cie , gozaba de p es igio y econocimien o. Él di igió mi abajo de esis
—an es se la había di igido a Víc o Ga cía Hoz y a Anselmo Rome o Ma ín—
que e só sob e un ema his ó ico educa i o: Los a ados de educación de p ínci-
pes en los siglos XVI y XVII. Un ema que me sugi ió Ma ía Díaz-Jiménez, la que
ue a Di ec o a de la Escuela No mal de Maes as de Mad id. Y desde luego no
c eo sen ía que con ello aspasaba los lími es de su ma e ia, sino más bien que la
dimensión his ó ica ambién o maba pa e de las cues iones que le ocupaban.
He seguido las ob as del maes o Xa ie Zubi i — ambién es udió en la Uni-
e sidad de Lo aina—, pe o no ui alumna suya. Ya en mis años de elabo ación
de la esis, cuando en 1944 publicó Na u aleza, His o ia y Dios, me in e esó cono-
ce un lib o que e a el u o de su expe iencia docen e en la uni e sidad. No me
ue di ícil acoge el pensamien o que en él exp esaba. Y cie amen e me ayudó a
en a en una mi ada ilosó ica sob e el homb e, sob e la pe sona, pa a mí en i-
quecedo a, lo mismo que sob e la his o ia; sob e el ca ác e his ó ico del se huma-
no. He leído ambién o as ob as pos e io es, algunas pós umas, en las que siem-
p e es á abie o a cues iones humanas; y, p ecisamen e po humanas, con la
pe spec i a in e na de la his o icidad y de la ascendencia.
Como beca ia del Consejo Supe io de In es igaciones Cien í icas asis í a un
cu so de In oducción a la His o ia de la Psicología y Psicología Expe imen al,
impa ido po el p o eso Manuel Ba bado Viejo (1884-1945).
Recue do que nos hizo un eco ido his ó ico muy de allado sob e esa disci-
plina, desde los clásicos g iegos has a las escuelas psicológicas de p incipios del
siglo XX, elacionando unas eo ías con o as; a él le oí deci que la his o ia no
sólo e a maes a de la ida, sino ambién de la ciencia. Nos in odujo en cues io-
nes y expe iencias ele an es de la psicología expe imen al.
Sabía mucho y lo explicaba muy bien. Se había o mado en Psicología en la
Uni e sidad de Be lín, e a discípulo de San iago Ramón y Cajal, u o elación
epis ola con F eud; e a un homb e muy cul i ado. Du an e su es ancia como
p o eso de Psicología Expe imen al en la Facul ad de Filoso ía del Angelicum de
Roma, había esc i o su conocido lib o, publicado en 1928 con el í ulo de In o-
ducción a la Psicología Expe imen al; una ob a que con aba con ediciones en
inglés, en ancés y en i aliano; en 1943 el CSIC hizo una segunda edición ampliada.
Du an e el desa ollo del cu so, al que asis íamos el g upo de pe sonas que
eníamos beca del CSIC, nos p egun a on la línea de in es igación hacia la que pen-
sábamos o ien a nos, y mien as, po ejemplo, Ga cía Hoz y Fe nández Hue a se
decidían po la pedagogía expe imen al, en mi caso mani es é que me a aía más la
his o ia de la educación.
Manuel Ba bado abajaba en el Consejo, en los Ins i u os Luis Vi es y San
José de Calasanz, y ocupaba la Cá ed a de Psicología Expe imen al de la Facul ad
de Filoso ía y Le as que, como saben, se acababa de aslada a és a desde la de
Medicina, donde se había c eado años an es.
E a un e udi o p o eso del que Millán Puelles con aba que en las clases expli-
caba el sis ema ne ioso u ilizando izas de colo es pa a dibuja lo en el ence ado.
Fue on pa a mí con ac os en iquecedo es los que u e en Alemania, en la
Uni e sidad de Bonn. La es ancia la ealicé poco iempo después de inalizada
la Segunda Gue a Mundial, con una beca del Consejo Supe io de In es igaciones
Cien í icas. La Uni e sidad misma había su ido un ue e bomba deo; me
imp esionó e cómo los mismos es udian es, y algunos p o eso es, es aban
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econs uyendo ma e ialmen e el edi icio des uido. Tu e la opo unidad de un
con ac o más ce cano con las ob as del que había sido ca ed á ico de His o ia
de la Filoso ía de la Uni e sidad de Be lín, Wimhelm Dil hey (1833-1911), de las
cuales pude lee po p ime a ez algunas, y en el caso de o as ol e a hace lo
de nue o, en un con ex o social e in elec ual que me o ecía cla es dis in as de
las que enía en España, y ce ca de p o eso es que cul i aban el ecue do y el
es udio de Dil hey. Respondía así a una de las suge encias que me habían hecho
en el CSIC an es del iaje, conoce a Dil hey, un ilóso o in e esado po la pe s-
pec i a his ó ica en muchas de sus publicaciones. En el ámbi o de la educación,
au o de una His o ia de la Pedagogía —la u ilicé especialmen e a pa i de 1945
como uno de los manuales que me se ían pa a p epa a las clases que impa ía
en la Facul ad—, y del lib o Fundamen os de un sis ema de Pedagogía, que en
España conocíamos a a és de la aducción de Lo enzo Luzu iaga, publicadas
en Buenos Ai es po la edi o ial Losada. La Re is a de Pedagogía había publica-
do en 1934 un a ículo i ulado «Sob e la posibilidad de una ciencia pedagógica
con alidez gene al».
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JULIO RUIZ BERRIO Y CONSUELO FLECHA GARCÍA
1980
supe a la di isión del doble camino igen e, el cual suponía una desigualdad que
no se podía segui man eniendo; la de que a pa i de los nue e/diez años una
pa e de la población escola con inua a en la enseñanza p ima ia, mien as o a
empezaba el bachille a o. Y es o enía muchas consecuencias pa a su u u o.
Vd. ha cul i ado di e sas emá icas en la his o ia de la educación, pe o en e
ellas c eo que ha man enido siemp e un luga especial pa a la educación de la
muje . Po esa azón, y po que nos in e esa su expe iencia como muje his o iado-
a, le amos a hace pa a e mina algunas p egun as especí icas:
Que una muje aspi a a a una cá ed a uni e si a ia y que la gana a po oposi-
ción en la España de 1953 lle aba a en a en un espacio simbólico con igu ado en
masculino (en unción de las pe sonas que has a en onces es aban en él); suponía i
más allá de las no mas de di isión sociosexual ijadas; y de acue do con ello, e a
«da se un pode » pa a asumi lo. ¿Cómo i ió us ed aquella si uación?
La ci cuns ancia de la oposición la i í, p ime o p epa ándome con in ensidad,
y al mismo iempo con expec a i a an e lo que pudie a sucede . Du an e la cele-
b ación de los eje cicios, emía algo, pe o no como único sen imien o po que am-
bién con iaba. E a la única muje en e sie e u ocho candida os, no ecue do bien.
Aunque desde hacía dos décadas algunas muje es habían en ado en la docencia
uni e si a ia, e a la p ime a ez que se si uaba an e la posibilidad de ob ene una
cá ed a po oposición; es o, sin se pa a mí pa alizan e —en ese caso no hubie a
llegado a p esen a me— sí añadía un pun o de inquie ud, po eso digo que emía.
Sin emba go la con ianza me acompañó en cada uno de los eje cicios. C eo que
de alguna mane a me esis ía a pensa que mi condición de muje , o la de homb e
en el caso de mis compañe os de oposición, se inco po a a como un c i e io más a
los esul ados de nues as ac uaciones an e el ibunal. En o os países, y más
len amen e en España, las muje es se habían inco po ado a an os ámbi os p o e-
sionales —es e dad que no en odos los ni eles de esponsabilidad— que podía
en ende se como una consecuencia más de ese p oceso. Sin emba go, econozco
que sí exis ía un p ejuicio a que la muje accedie a a una cá ed a en el ambien e
de la Uni e sidad. No salí po unanimidad sino po mayo ía. Llegué a en e a me
que un miemb o del T ibunal se encon ó con un ca ed á ico, en onces de media-
na edad, hoy allecido, que le cues ionó el que ue an a da una cá ed a a una
muje . E an iempos más di íciles…
C eo que en la oma de posesión de su cá ed a una ci cuns ancia le hizo cae
en la cuen a de que no enía el mismo alo se muje que homb e. ¿Nos puede
con a lo qué sucedió?
Ya lo he con ado en a ias ocasiones. Se a a de lo que puede se is o como
una anécdo a pe o que e leja bien la condición que se nos a ibuía a las muje es
en el año 1953, cuando accedí a la Cá ed a de «His o ia de la Pedagogía e His o ia
de las ins i uciones pedagógicas hispanoame icanas». E a Minis o de Ins ucción
Pública Joaquín Ruiz-Giménez, y Rec o de la Uni e sidad de Mad id Ped o
Laín En algo. Recue do que en ene o de 1954, en el ac o de oma de posesión
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que compa í con un ca ed á ico de la Facul ad de Ciencias, ui yo la p ime a
po habe se celeb ado an es los eje cicios de mi oposición, y ese p o eso ue in i-
ado a i ma como es igo de mi oma de posesión. Cuando a con inuación lo
hizo él, a mí no se me ocu ió pensa que no pod ía i ma igualmen e como es-
igo, pe o sin emba go así se p odujo. El Rec o , al e mi in ención, me de u o
diciendo que no podía i ma «po que en España a las muje es no se les pe mi e
se es igos». Mi so p esa ue mayúscula, no había i ido una si uación así an e-
io men e. En aquel momen o ampoco sabía si exis ía esa no ma o no.
En su in es igación o en su docencia ¿cuándo empezó a in e esa se y a in e o-
ga el pasado ace ca del silencio, así como de su signi icado, en elación con las
muje es den o de la his o ia de la educación? Recue do uno de sus a ículos, cuan-
do no e a un ema habi ual en los manuales al uso, en el que ecoge las uen es
pa a la his o ia de la educación de las muje es que pueden abaja se en el A chi o
His ó ico Nacional. ¿Fue casualidad de ene se en ello?
No ue casualidad cuando me de u e en la localización de uen es pa a la his-
o ia de la educación de las muje es. Lo hice pensando en que pod ía segui a-
bajando el ema yo misma o algunas de las pe sonas a las que o ien aba en la elec-
ción de cues iones pa a la in es igación. En las clases no dejaba de aludi en el
con ex o del Renacimien o a la Escuela que Isabel la Ca ólica man enía en la
Co e, a que se hubie a ocupado de que sus hijas ecibie an una o mación le a-
da, a Bea iz Galindo «La La ina», alumna de An onio de Neb ija, como p ecep-
o a eal de lenguas clásicas, a Lucía de Med ano, humanis a p o eso a en la Uni-
e sidad de Salamanca, a F ancisca de Leb ija en la de Alcalá…
De las esinas y esis que u e la opo unidad de di igi , algunas se cen a on
en es e ema, y en odas, una de las o ien aciones que suge ía iba siemp e encami-
nada, cualquie a que ue a el ema de es udio, hacia que no se p escindie a de la
p esencia de la muje en él.
¿En sus iajes a o os países con ocasión de Cong esos, o de in i aciones de Uni-
e sidades, e c., pe cibía di e encias en la condición de las muje es den o del
mundo académico espec o de lo que se i ía en España?
Mi expe iencia es que has a casi los años se en a no me he encon ado con
demasiadas muje es en las comisiones y encuen os in e nacionales en los que he
enido ocasión de pa icipa , incluidas las uni e sidades. Con ecuencia e a la
única muje . Sí ecue do con admi ación años más a de, 1980, a una p o eso a de
pedagogía de la Uni e sidad San o Tomás de Manila, a la Doc o a Lou des Cus-
odio, que pa icipó en alguno de los encuen os a los que yo asis í. La p esencia
de muje es en es e ipo de ámbi os es muy ecien e, de apenas es décadas. An es
e a de una en una, y a eces. Aho a, en España, ep esen an ya más de un e cio
del p o eso ado de las uni e sidades, ¿ e dad?
Yo o mo pa e de un pe iodo de la his o ia que ha is o cómo se ha ido eco-
nociendo a las muje es la posibilidad de compa i espacios que pa a noso as e an
nue os. Las gene aciones siguien es se han inco po ado con mayo na u alidad,
aunque no sin es ue zo, y demos ando capacidad y buen hace .
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No sé si leyó emp anamen e el lib o de Simone de Beau oi El segundo sexo,
publicado en 1949; una ob a que ma có una in lexión en la oma de conciencia de
las muje es eu opeas, que despe ó en muchas la necesidad de pensa se de o a
mane a, que no ue ajeno a la polémica, e incluso a la di icul ad de adqui i lo en
la España de en onces. Segu o que a una educado a como us ed, lo que sus esis
implicaban pa a la educación de las muje es, no le deja ía indi e en e…
Sí, lo leí ela i amen e p on o. Fue con ocasión de un iaje a Pa ís en 1955 cuan-
do lo comp é. Y aún conse o es a ob a en dos omos: Le deuxième sexe. I: Les
ai s e les my hes, y II L’expé ience écue; e a una eedición de esa misma echa.
Lo leí con in e és y con so p esa; eplan eaba muchas cosas. Algunas de sus a i -
maciones me pa ecían esc i as pa a p o oca la con o e sia sob e una ealidad, la
de las muje es en aquellos años, necesi ada de cues ionamien os aco des con una
sociedad eu opea que es aba despe ando, después de la Segunda Gue a Mundial,
a nue os alo es y a nue as esponsabilidades. La si uación gene al de las muje es
aquí e a muy dis in a y había cues iones de las que es ábamos aún muy lejos, po
men alidad y po si uación polí ica y social. Un lib o que, sin emba go, nos pa e-
ció impo an e a a un año después como ema de es udio y discusión en uno de
los semina ios de la Asociación «Amis ad Uni e si a ia», p esidida en onces po
Consuelo Sanz Pas o , di ec o a del Museo Ce albo, y que había sido undada
po un g upo de muje es uni e si a ias en e las que yo me encon aba, po el
deseo de da con inuidad a o a an e io , la Liga Femenina de O ien ación y Cul-
u a, a la que ya me he e e ido an es.
¿Y cómo alo a el que desde hace ya más de una década la his o ia de la edu-
cación de las muje es se haya inco po ado al cu ículum de es udios de la ca e a
de Pedagogía? ¿El que sean nume osos los p oyec os de in es igación en es a línea
y c ecien e la p oducción bibliog á ica?
C eo que la educación de las muje es es uno de los in e esan es campos de
es udio que la his o ia de la educación ha ido ab iendo en los úl imos años; una
pe spec i a de ace camien o que en iquece al conjun o. Lo conside o obligado,
dado el desa ollo que la His o ia de la Educación iene hoy en España.
En gene al, se ha a dado mucho iempo en cae en la cuen a de los ínculos
que exis en en e la his o ia de las muje es y algunas de las g andes p egun as
his ó icas. Tampoco en o as ma e ias cul i adas en la Uni e sidad se ha habla-
do de muje es has a hace poco. Sin emba go, ya no es posible analiza cualquie
ealidad del pasado o del p esen e sin ene en cuen a el luga y la posición de
las muje es.
Recupe a la p opia memo ia es un incen i o que nos mue e a indaga en la
his o ia; y más cuando había an o silencio. Y en elación con las in es igacio-
nes, ellas demues an que exis en uen es, que pueden ob ene se da os, que nue-
as lec u as de la documen ación depa an so p esas. Pa ece que no es á siendo
una di icul ad.
En iendo que las muje es —aunque no son las únicas que abajan es os
emas—, quie an pone en juego las posibilidades de las p esencias ac i as que les
b indan las nue as si uaciones sociales, y en es e caso académicas.
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Pa a e mina , ¿ e algún
iesgo en el sesgo de casi abso-
lu a con empo aneidad que ha
omado la His o ia de la Edu-
cación en las úl imas décadas?
¿A qué clásicos aconseja ía lee ?
Es una endencia que me
pa ece a ec a no sólo a Espa-
ña, aunque quizá aquí se ha
acen uado debido a los co es
p o undos que en nues a his-
o ia del siglo XX se han p o-
ducido. E apas polí icas muy
di e en es que despie an una
especial cu iosidad in elec ual.
En las que se busca las inno-
aciones o la al a de a ances,
las con inuidades o las up u-
as que cada Gobie no impul-
saba, los discu sos y p ác icas
docen es que explican pa e
de nues o p esen e.
La a ención a los abajos
cen ados en ealidades egio-
nales puede se o a azón, ya
que a aen el in e és de los luga es conc e os, e incluso son incen i ados con ecu -
sos, pues hacen memo ia de pe sonas y de hechos ce canos de los que se enía
no icia po ansmisión o al, y que los a chi os y o as uen es de documen ación
pe mi en conoce en su ampli ud.
Pe o ambién lo más lejano en el iempo o ma pa e de las aíces comunes y
explica los mo imien os de ondo que se han p oducido, las cadencias de la go
eco ido. Segu amen e supone un es ue zo añadido en quien cul i a es a discipli-
na y en quien la lee, cuando en los medios que hoy di unden cul u a a ae más lo
que habla de lo inmedia o, el es ilo pe iodís ico, la li e a u a co a.
En elación con la lec u a de clásicos, sigo los que publica Biblio eca Nue a,
po lo que os elici o. Muchos pod ían añadi se a la buena selección que se es á
haciendo. De los nomb es que me pa ecen ele an es, po lo que apo a on en su
momen o y después, empiezo po Quin iliano de an la ga in luencia en nues a
pedagogía, Luis Vi es, obse ado e impulso de un cambio de época, más a de,
po ejemplo Saa ed a Faja do o Bal asa G acián, ambién Jo ellanos, y dando un
sal o O ega y Gasse ; pensando en la educación de las muje es, Jose a Ama y
Bo bón o Concepción A enal. Me he e e ido sólo a au o es de nues o país.
La mayo ía de nues os lec o es son miemb os de una Sociedad cien í ica, la
Sociedad Española de His o ia de la Educación, que es edi o a de es a Re is a. A
sus miemb os, ibe oame icanos, eu opeos, españoles, ¿qué suge encias les ha ía pa a
hace el cambio inmedia o?...
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1969
Una podía se el que sigan con iando en la incidencia que la educación iene
en la o mación de pe sonas, y en lo que las sociedades pueden llega a se . Lo
emos en la his o ia y así enemos que in en a mos a lo. Conscien es de que
hoy muchos son los ac o es que in e ienen, y hacen más complejos los p oce-
sos educa i os. En medio de odo ello la His o ia de la Educación o ece expe-
iencias, e lexiones, sen ido de e olución, ínculos que elacionan el pasado con
el p esen e.
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