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Discurso leído el día 1o de octubre de 1867, en la solemne apertura de estudios

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Discurso leído el día 1o de octubre de 1867, en la solemne apertura de estudios

Author: Palomo, Francisco de Borja
Year: 1867
Source: https://idus.us.es/bitstreams/c24001fa-1095-4629-8273-03857da8656f/download
UNIVERSIDAD
LITERARIA
DE
SEVILLA.
DISCURSO
LEIDO
EL
DIA
l.°
DE
OCTUBRE
DE
1867,
EN
LA
SOLEMNE
APERTURA
DE
ESTODIOS,
POR
EL
DOCTOR
D.
FRANCISCO
DE
BORJA
PALOMO,
CATEDRÁTICO
NUMERÁRIO
DE
PROLEGÓMENOS
DEL
DERECHO,
HISTORIA
Y
ELEMENTOS
DEL
DERECHO
ROMANO.
h
'
0
'
SEVILLA:
Imp en a:
Li og a ía
y
Lib e ía
Española
y
Ex ange a
de
D.
José
M.^
Geo in.—Sié pes
3o.
1867.
ILÜSTRISIMO
SEÑOR:
En
-íN
(Odas
las
naciones
cul as
las
a les
de
bien
deci
han
sido
el
pa-
s2T
22'
“"“be
un
“
cualquie
ma e ia
sin
que
le
acompañe
la
do e
común
de
expone
las
e dades
de
aquella
ciencia
con
p opiedad
e íba
pa a
IJa
la
alan laa
del
pae
aoaayo,
que
exDonem
°
"P"®®*"
^
ideas
no
po
2
-^
®“
™
P''®
''®'’‘’^'*
cia isima,
los
LL!
'“®P®''‘“""
*
™
‘n la
hoy;
po que
en
la
agi ación
de
mino
nne
•
-
p eocupa nos,
hemos
ol idado
el
ca-
cuen i^
•
®'®“‘®'’®“
®""
‘nn a
glo ia
nues os
pad es,
y
con
e-
cuenc
a
,„eu nmos
en
los
icios
que
mas
desdicen
d;
L
obliga-
i
cui i an
las
ciencias
y
han
de
i-
Uec n
®''®‘’““"-
b^s a
edoxion,
al
e me
hon ado
po
el
M.
I.
S.
ha
sido
1
solemniza
la
ape u a
del
cu so
académico
‘
•i
•"•*!»«««
diendo
noá?
T"’
‘’®
®®‘®
ce-
>
a
la
con ianza
en
las
p opias
ue zas
que
son
débiles,
sino
—
6
—
al
deseo
de
p opone
un
a gumen o
que
pudie a
ec ea
los
oidos
del
Cláus o,
y
que
al
mismo
iempo
uese
de
algún
p o echo
á
la
ju en ud
es udiosa.
Al
enuncia
como
p incipio
que
las
a es
de
bien
deci
in luyen
en
los
es udios
del
de echo
á
los
cuales
son
ambién
necesa ias,
c ee án
algunos
que
es
un
asun o
llano,
que
aun
los
ingenios
mas
humildes
pueden
eco e
sin
opiezo:
pe o
desg aciadamen e
no
es
asi,
po que
no
es
dado
escla ece
es a
e dad
sin
la
doc ina
p o unda
de
la
ju isp udencia
y
de
los
dis in os
o icios
del
ju is¬
consul o,
y
sin
los
conocimien os
sólidos
y
uso
ecuen e
de
la
o a¬
o ia,
que
con
an a
di icul ad
poseye on
los
dos
genios
mas
admi¬
ables
de
la
an igüedad;
Demós enes
y
Cice ón.
El
que
iene
la
hon¬
a
de
di igi os
la
palab a
econoce
since a
y
modes amen e
que
sus
no icias
son
muy
limi adas,
su
ingenio
humilde,
y
co o
el
iem¬
po
concedido
á
su
escasa
acundia
pa a
ilus a
una
p oposición
que
no
puede
expone se
sin
eco e
un
campo
an
pelig oso
pa a
las
medianías,
como
ameno
y
lo ido
pa a
los
doc os
y
elocuen es
p o eso es
que
componen
el
Cláus o,
conse ando
sus
an iguas
y
ene andas
adiciones.
Po
eso
necesi a
de
oda
ues a
indulgen¬
cia,
y
espe a
que
se
la
concede éis,
sino
po
el
mé i o
del
discu ¬
so
y
po
las
do es
de
un
es ilo
desaliñado,
á
lo
menos
po
el
noble
in en o
de
conse a
en
nues a
Escuela
las
glo ias
que
adqui ie on
los
Reinosos
y
los
Lis as,
cuyas
palab as
pa ece
que
oda ía
esue¬
nan
en
las
bó edas
de
es e
sun uoso
emplo,
y
ceñi
o a
ez
á
la
ju en ud
que
nos
oye
de
la
co ona
de
oli o
en e egido
y
a ado
con
el
lau el.
Cuando
nos
de enemos
á
conside a
el
ma a illoso
a i icio
de
las
lenguas
y
señaladamen e
de
la
cas ellana,
nos
so p ende
la
es-
pe iencia
ó
p ueba
de
que
con
un
pequeño
núme o
de
signos
háya-
mos
podido,
no
aduci
sino
esp esa
con
exac i ud
las
ideas
mas
delicadas
del
pensamien o:
y
no
an
solo
les
damos
cue po
y
ida,
si
no
es
á
las
ci cuns ancias
mas
énues
y
delicadas
que
las
acom¬
pañan
y
que
suelen
se nos
an
ú iles
como
la
idea
misma.
Es a
p odigiosa
a iedad
que
en iquece
las
lenguas
y
que
p oduce
la
abundancia
de
oces,
no
solamen e
nos
suminis a
los
medios
ne¬
cesa ios
pa a
comunica
con
nues os
semejan es,
sino
que
nos
inci a
a
emp
ea
os
con
exac i ud
y
con
igo
pa a
p oduci
en
el
ánimo
cion***
in e esan,
como
la
adini a-
on,
el
alhago,
el
e o ,
la
i a,
la
bene olencia,
el
a ec o
la
su-
—
ddcil
Si
buscamos
la
causa
de
es e,
que
podemos’llama
mn o,
la
baila emos
en
la
inc eíble
sencillez
del
sis ema
de
sig-
j
n
a
p odigiosa
a iedad
de
sus
combinaciones,
en
el
enlace
y
co espondencia
que
ienen
unos
con
o os,
en
el
p incipio
de
¡a s^ '?"
oces,
en
la
eL-uc n a
de
cue po
á
h
^
lab
a
n
desapa ece,
la
conse amos
con
la
pa-
^a
pa a
que
du e
en
el
cu so
de
los
siglos
con
mas
in eg ided
acion
I
má moles
y
b onces.
Si;
el
p incipio
deimi-
aconp,
3
,d
guia
«n
es a
ob a
po en osa:
bailá nosla
nu ación
en
el
sonido
de
los
ocablos
semejan e
al
de
la
cosa
signncada:
lo
hallamos
en
la
cons ucción
de
ellos
pa a
o ma
*
"
»“““
—-C»:
ha«i’
^
^
hallamos
po
úl imo
ep L^"
Que
nos
eia lo
"í!/"
1"®
'^®'^®
™
o
®
P^uun-
V
nnn
®
®
^
P®''
®'’=‘
®®
mo“'-o
de
ag ado
ideasTnues '*”’
"
asmi i
nues as
p opia¡
de
los
con
5'a
pa a
hace les
pa ícipes
del
eso o
sa
sus
co
“digencia.
Pensa
es
el
o icio
de
la
men e:
esp e-
ha
de
alendeTá
s
""
Pe ^ o ia
del
homb e,
si
mas
impe iosos
de
sa is ace
los
sen imien os
cido
^
co azón.
Si
es
un
se
sociable,
y
si
no
ha
m
alco'medio
p2d!
2“"'
®'
'’mculos
con
ellos
®
®®“
con ae
e e nos
ellos,
y
i i
en
pe pé ua
conco dia
con
la
muchednm-

—
8
-
b e
que
le
odea.
Y
como
si
es a
necesidad
del
a o
humano
no
uese
bas an e
pa a
inci a nos
al
es udio
de
la
pa ia
lengua,
nos
ha
concedido
la
p o idencia
el
bene icio
de
mo e nos
ambién
po
el
alhago
de
las
bellezas
que
p oduce
el
p incipio
de
imi ación:
él
nos
obliga
á
escoge
ocablos
en e
los
cuales
y
la
cosa
signi icada
exis¬
e
el
ínculo
que
no a on
y
ecomiendan
los
an iguos.
(*)
Así,
S .
Illmo,
la
necesidad
de
una
pa e,
y
de
o a
la
exac¬
i ud
y
el
ag ado
con
que
podemos
sa is ace la,
dando
á
conoce
á
nues os
semejan es
los
pensamien os
mas
su iles
y
delicados,
en¬
gend ó
en
noso os
el
hábi o
de
la
palab a,
y
és e
el
e ec o
na u al
de
hace
de
los
signos
el
doble
uso
de
ale nos
de
ellos
pa a
la
es-
p esion
y
aun
pa a
pensa .
Po que
es
al
en
noso os
la
ue za
y
comodidad
de
ese
hábi o
y
an a
la
acilidad
con
que
se
nos
escapa
la
idea
impalpable,
que
pa a
e ene la
y
combina la
nos
alemos
de
los
signos
mismos.
Po
eso
no
solo
empleamos
los
ocablos
en
el
diálogo
con
nues os
amilia es
y
amigos,
sino
en
la
medi ación:
en
la
cual
no
an o
ecu imos
á
las
ideas
que
son
ma e ia
de
nues¬
as
e lexiones,
como
á
las
palab as
que
las
ep esen an,
que
las
e ienen
en
la
memo ia
y
que
nos
ponen
en
las
manos
el
hilo
del
discu so,
sin
cuyo
auxilio
nos
pe de íamos
en
el
océano
del
en en¬
dimien o
ó
de
la
imaginación.
Po
donde
podemos
conclui
que
no
hay
clase
ni
es ado,
no
hay
si uación
de
la
ida
en
que
no
engamos
que
hace
uso
del
don
di ino
de
la
palab a,
de
la
cual
puede
de¬
ci se
con
mejo
undamen o,
lo
que
de
las
sen encias
soc á icas
es¬
c ibía
Ho acio:
que
su
eje cicio
igualmen e
ap o echa
al
pob e
y
al
ico,
y
que
el
menosp ecio
de
ella,
igualmen e
pe judica
al
niño
y
al
anciano.
(**)
Y
á
la
e dad,
si
se
nos
ace ca
un
desconocido
de
cualquie
clase
y
condición
que
sea,
y
nos
p egun a
con
exac i ud
y
co ección
en
los
é minos,
y
con
el
acen o
y
buena
p onunciación
que
exi¬
gen
las
leyes
de
la
lengua
que
habla,
espe imen amos
al
pun o
una
(’)
Ho a .
lib.
II,
sali »,
.
280.
(*’)
Ho a .
Epis .
I.
V.
2o.
-
y
-
bene olencia
que
nos
obliga
á
da le
en
nues a
espues a
odos
los
xí
ios
que
nos
pide,
y
aun
mayo es
si
podemos
p opo cioná selos,
mes
es a
bene olencia,
es a
docilidad
de
los
ánimos
son
mas
ne¬
cesa ias
a
los
que
se
p oponen
ap ende
una
ciencia
en
que
han
de
a
el
sus en o
do
las
amilias,
y
á
los
que
anhelan
g aba
en
su
oyen es
con
cla idad,
dis inción
y
alhago,
las
ideas
inas
y
de-
cadas
que
cons i uyen,
como
la
hacienda,
el
pa imonio
de
las
eÍ osT
'T-
"O
•^^bian
de
queda
en os
de
es a
ley
gene al:
no
podían
ca ece
de
las
a es
de
bien
nos ’n
necesi an
masque
o os,
po que
sus
alum-
os
y
p o eso es
comunican
con
los
demás
homb es
en
negocios
impo -
isimos
de
la
ida,
los
cuales
se
ex a ian
y
pie den,
si
al an
ud
V
'
.
^
la
n^ac i-
y
p opiedad
de
las
palab as,
la
co ección
y
belleza
en
las
es-
Pilcaciones
y
de ensas.
Va ios
son
los
o icios,
y
á ios
los
debe es
del
ju isconsul o-
la
e p e acion
de
la
ley
es
la
base
de
odos
ellos;
po que
es
impo-
e
p eca e
y
a ma
al
clien e
con a
las
as ucias
del
con a io,
las
le
e!n'
T
‘"‘«'¡««««a
de
in inlL
aplica se
en
un
negocio
de e minado,
ó
en
los
la
e
auT
es
no
solo
¡'•a nos
neÍdido,
^
pa anoencon-
peí
didos
en
el
mas
in incado
labe in o.
cuem'a
dT "'*''''".-''*
“"i'-e'-Bal
de
las
leyes
que
nos
dá
á
la
in Pi-
®®P‘''
y
‘'®
B“B
■
'“des,
conc e émonos
sabi
^‘'^'"'es
que
e
la ín
usado
en
los
iempos
en
que
llegó
aquella
lengua
n e -i
™
!'*'^
pe ección,
ienen
ya
los
medios
su icien es
pa a
in e -
Pá in
id
Romanos:
y
que
hablando
el
odos
loi
co ección
que
la
gen e
ulga ,
poseen
M
s
os
conocimien os
necesa ios
pa ala
in eligencia
y
esposicion
de
as
leyes
españolas.
Mas
si
con
es a
alsa
c eencia
omamos
en
as
manos
algún
agmen o
de
las
leyes
de
las
XII
Tablas,
nos
2
—
10
—
sucede
lo
que
con
los
ozos
de
Ennio
que
se
conse an'
has a
nues¬
os
dias.
Ni
la
o ma
de
las
palab as,
ni
las
cons ucciones,
ni
la
p opia
acepción
de
los
ocablos,
nos
ayudan
en
la
emp esa
de
en ende
la
ley
ó
el
pasage
del
esc i o :
nos
hallamos
en
un
labe in¬
o
sin
salida;,
pe demos
el
camino
que
debia
guia nos,
y
nos
emos
obligados
á
econoce ,
no
sin
desdo o,
que
nos
habiamos
equi ocado,
y
que
ni
en endemos
el
p ecep o
de
la
ley,
ni
la
sen encia
del
es¬
c i o .
Es
la
causa
de
es o,
que
an es
se
p o ee
con
leyes
al
o den
y
concie o
de
la
sociedad,
que
se
o men
y
pulan
las
lenguas;
las
cuales
adelan an
con
el
ascu so
del
iempo,
en
que
nue as
cos¬
umb es
y
nue as
necesidades
obligan
á
da
nue as
leyes,
sin
que
po
eso
las
p imi i as
queden
comple amen e
abolidas,
ó
pie dan
del
odo
la
ue za
y
es imación
que
les
dá
la
an igüedad
misma,
y
el
in lujo
que
u ie on
en
los
negocios
públicos
y
p i ados
que
son
ma e ia
de
con o e sia,
las
cuales
no
pueden
ap ecia se
sin
el
exa¬
men
del
de echo
igen e
cuando
se
hizo
el
pac o
ó
con enio
cuyas
consecuencias
se
asmi ie on
á
las
amilias.
Así,
la
legislación
de
un
pueblo
g ande,
ni
es
de
un
iempo
ni
de
una
misma
mano,
sino
que
sus
p ecep os
pe enecen
á
iempos
dis in os
y
emo os
en e
si,
y
es án
dic ados
po
legislado es
que,
aunque
usa an
de
uña
misma
lengua,
se
hallaba
és a
en
un
es ado
an
di e en e
como
podemos
e
en
el
habla
de
Cas illa
en
las
épocas
en
que
se
esc ibió
el
Fue o
Viejo
an es
del
siglo
XIII,
en
ese
siglo
cuando
se
o ma on
las
Pa ¬
idas,
en
los
ines
del
XV
y
del
XVI
cuando
los
Reyes
Ca ólicos
y
Felipe
II
publica on
sus
leyes,
y
en
la
época
p esen e
en
que
odo
se
enue a
con
inc eíble
apidéz.
Si
omamos
á
Roma
po
ejemplo,
comp obamos
como
p incipa¬
les
es
pe íodos
dis in os
de
su
legislación.
Co esponden
al
mas
an¬
iguo
las
leyes
de
las
XII
Tablas
y
las
pos e io es
has a
los
iempos
de
Ma io
y
Sila:
al
segundo,
las
que
se
hicie on
desde
esa
echa
has a
la
decadencia
del
Impe io,
y
o as
al
úl imo
desde
la
sepa a¬
ción
de
los
gobie nos
de
O ien e
y
Occiden e
has a
la
enida
de
los
Rá ba os.
Las
leyes
de
los
desconocidos
conquis ado es
o man
o o
—
H
-
pe iodo
muy
ap eciable
y
de
g ande
in lujo
en
las
legislaciones
mo-
demás.
Pues
bien;
si
después
de
habe
es udiado
y
aun
ap endido
de
memo ia
los
g andes
esc i o es
del
iempo
de
Augus o
ó
del
siglo
de
o o,
nos
en egan
un
agmen o
de
las
leyes
de
las
XII
Tablas,
una
insc ipción
u
o o
monumen o
de
los
p ime os
iempos
de
la
legisla¬
ción
omana,
obse amos
con
dolo
que
nues os
conocimien os
aunque
no
sean
supe iciales,
no
bas an
pa a
en ende
aquel
p ecep’
lo
o
aquella
memo ia
legada
á
la
pos e idad.
Di ase
que
un
a icano
u
o
o
pe enecien e
á
los
pueblos
some idos
á
la
dominación
oma-
na^habia
co ompido
la
lengua,
y
esc i o
aquellas
sen encias
mal
^u
e as
a
las
eglas
de
locución
del
pueblo
Rey.
Mas
no
es
asi;
Ro¬
manos
de
las
p ime as
amilias
esc ibie on
aquellos
englones
comoda on
las
palab as
mas
p opias
y
usuales
á
la
in eligencia
dq
os
nacidos
en
las
ma genes
del
Tíbe
y
den o
de
las
.sie e
colinas
Las
al as
no
las
busquemos
en
el
que
esc ibe,
sino
en
noso os
mismos
que
no
hemos
es udiado
los
o ígenes
de
la
lengua
la ina,
y
q
e
apenas
hemos
oído
los
nomb es
de
Va on
y
de
Fes o,
diligen¬
ísimos
in es igado es
de
la
o mación
del
idioma
del
Lacio.
Ni
es
mas
eliz
el
éxi o,
si
po
en u a
nos
emos
obligados
á
liompo's
mT""
■
'“s iniano,
ó
publicad^
en
los
lempos
pos e io es,
6
inse a
en
las
ecopilaciones
de
los
Bá ba o
Us
in lexiones
é
desinencias,
nos
dan
á
conoce
que
las
pa7a
^
as
es án
acuñadas
y
ecibidas
en
la
lengua
la ina;
mas
las
aices
en
Cice o eTs
í
'
conocidas
’has
i
comple amen e
des¬
mis e ioso’
o
pene a
el
sen ido
biamos
de
^
'as
cláusulas
que
loemos.
¿Pe o
como
lia¬
nas
™
iempo
en
que
Cios
nue a
’
cos umb es,
nue as
dignidades,
nue os
o i-
Pias’del
"““^ ein n-a,
hablan
sucedido
á
las
que
ue on
p o-
-se
apañaba
dei;;
mundo
Ls a
en
'
" qmcie a
en
la
dominación
del
en onces
conocido,
se
des iaba
asimismo
del
o igen
—
18
—
de
odos
los
hablis as
del
siglo
de
o o,
que
nues os
abuelos
leian
sin
opiezo,
y
que
muchos
españoles
de
la
edad
p esen e
ya
no
pue¬
den
lee
sin
el
auxilio
de
comen a ios.
Yo
ci a ía
esos
pasages
pa a
ec ea
ues os
oidos,
a igados
con
la
llaneza
y
desaliño
de
mis
palab as,
si
po
o a
pa e
no
conside ase
que
no
es
líci o
insis i
en
es e
si io
en
las
p uebas
que
nos
humillan
y
a e güezan.
Bas en
es¬
as
lige ísimas
indicaciones
de
los
males
que
nos
aquejan
pa a
e¬
comenda
la
u gencia
del
emedio,
y
pa a
que
nues o
descuido
en
el
es udio
de
las
a es
de
bien
deci
no
de enga
los
p og esos
de
la
ju en ud
i a
y
despejada
que
nos
odea,
y
que
iene
ansiosa
de
segui
con
a do
una
p o esión
cien í ica,
y
de
dis ingui se
en
ella
con
glo ia
de
la
escuela
que
la
di ije.
Has a
aho a
solo
be
a ado
de
los
conocimien os
auxilia es
que
p es an
las
le as
humanas
pa a
la
ec a
in e p e ación
de
las
leyes,
sin
la
cual
el
ju isconsul o
no
puede
cumpli
sus
o icios
en
las
es¬
pues as
á
las
consul as,
en
la
p e isión
pa a
des ui
la
malicia
del
con a io,
en
las
de ensas
que
ocan
á
la
hacienda,
al
hono
y
á
la
ida
de
los
clien es;
en
la
pe spicacia
pa a
dic a
b e e
y
co ec a¬
men e
la
sen encia
que
debe
impedi ,
si
es u ie e
esc i a
con
a e,
las
ins ancias
ul e io es,
que
p olongan
las
con iendas,
aumen an
los
dispendios
y
pe pe úan
las
enemis ades;
en
las
a as
do es
con
que
deben
o ma se
las
leyes.
Pe o
cada
uno
de
esos
o icios,
p opios
del
abogado,
del
juez,
del
ca ed á ico
y
del
legislado ,
han
menes e
ma¬
yo es
auxilios
de
las
a es
de
bien
deci .
La
ma e ia
es
abundan¬
ísima,
y
es ando
a igada
ya
ues a
a ención,
me
limi a é
á
las
ob¬
se aciones
que
conside o
mas
necesa ias
pa a
esci a
á
la
ju en ud
que
me
escucha
á
un
es udio
no
menos
p o echoso
pa a
sus
adelan¬
amien os,
que
la
misma
acul ad
á
que
se
dedica,
lle ada
de
sus
a iciones
y
del
nobilísimo
deseo
de
adqui i
enomb e.
¿Reco dáis,
seño es,
cuán os
han
sido
ues os
abajos
pa a
al¬
canza
las
espe adas
insignias
con
que
os
habéis
ado nado
en
es a
solemnidad?
Desempeñáis
una
cá ed a,
y
muchos
de
oso os
es áis
dedicados
á
es e
o o,
cuya
ama
aumen a on
las
sábias
y
elocuen es
lecciones
de
D.
Félix
José
Reinoso
y
D.
Albe o
Lis a,
maes os
im-

—
19
—
compa ables
en
las
a es
de
bien
deci .
Vues os
es ue zos
se
di igían
no
hace
mucho
iempo,
á
consegui
con
a anes
el
don
ines imable
de
la
elocuencia,
y
sin
su
auxilio
ni
hubie ais
podido
ob ene
que
ues-
nomb e
se
insc iba
en
el
ca álogo
de
los
p o eso es,
ni
hubie¬
ais
me ecido
la
jus a
es imación
y
celeb idad
con
que
os
a o ecen
H
po ía
los
alumnos
y
el
público.
Voso os
sois
los
mas
au o izados
pa a
inculca
en
los
p ime os
la
necesidad,
la
obligación
es echísi¬
ma
de
que
las
de ensas
de
los
plei os
y
causas
p oduzcan
en
el
áni-
0
e
los
jueces,
y
has a
en
el
audi o io,
el
con encimien o
de
la
jus icia
de
ues o
clien e,
la
inclinación
de
la
olun ad
pa a
es i¬
ui e
el
pa imonio
pe dido
y
la
subsis encia
comp ome ida
de
la
a¬
milia,
o
asegu a le
su
hon a,
su
salud
y
su
ida,
pues as
á
discu¬
sión
y
some idas
á
la
p ueba
en
la
ec ísima
balanza
de
la
jus icia,
«o
es
a o
en
el
ju ispe i o
el
conocimien o
de
la
ley
que
ha
de
apli¬
ca se:
no
es
di ícil
el
exámen
de
los
hechos
y
de
las
p obanzas
e-
cogidas
en
el
juicio:
pe o
¿cómo,
sin
pe judica
á
la
de ensa,
an es
men
aumen ando
su
e icácia,
o dena emos
esos
mismos
hechos
y
Pi'uebas,
los
a gumen os
y
la
e u ación,
do
al
modo
que
la
oz
los
‘' '""
^
“‘
■
«“'«is?
lales
son
esul ados
que
ha
de
busca
con
ansia
el
de enso ,
y
que
p e-
puos o
el
conocimien o
p o undo
de
su
acul ad,
ha
de
halla las
solo
casa-
In!
biendeci .-No
salió
de
cnn«
’
come e
el
deli o
que
se
le
a ibuye,
y
que
se
acusa
M
"'“Chas
eces
la
de ensa
de
un
.
Mas
no
bas a
p opone la:
es
indispensable,
ó
á
lo
menos
ancia ’
^
ci cuns-
chn
V
’ñ
**
con icción
ín ima
de
la
ce eza
del
he-
e amen '
'" enciones
y
el
espí i u
del
p esun o
eo
e an
en-
le amen e
ágenos
al
c imen
que
se
le
impu a.
dn,.?!
meno es,
de
qué
modo
consigue
es e
iun o
el
o a-
c-W
^
sencilla,
pe o
en
la
mas
e i-
qno
sodisTS
"-
has a
a>oUn
iempo
mien as
su
muje
y
sus
c iados
se
p epa aban:
sa-
-
20
—
lió
po
úl imo
acompañándole
su
esposa
y
una
la ga
comi i a.—Ai
llega
á
es e
pun o
el
oyen e
ha
econocido,
que
un
homb e
que
en
el
sosiego
domés ico
se
ocupa
de
ales
ac os,
conse ando
la
anquili¬
dad
de
la
conciencia
pa a
ejecu a
cosas
an
menudas
y
al
pa ece
an
agenas
de
la
causa
misma,
no
iene
semejanza
con
el
c iminal
que
p epa a
en
el
silencio
y
en
la
oscu idad
de
la
noche
los
medios
pa a
da
la
mue e
á
su
enemigo:
po
úl imo,
el
acompañamien o
de
su
muje
y
ámulas,
con adice
abie amen e
el
designio
del
c i¬
men;
que
no
son
es os
los
es igos
que
un
mal ado
eúne
pa a
p e¬
sencia
una
escena
ho o osa
y
sang ien a.
La
na ación
adelan a,
y
p osigue.—El
acusado
que ía
da
es e
desahogo
y
ec eo
á
su
ami¬
lia,
y
se
habia
alido
de
los
medios
mas
opo unos
á
su
p opósi o;
pe o
en
una
enc ucijada
encuen a
el
ca o
del
acusado
al
de
su
ene¬
migo
que
lo
buscaba
de
in en o:
se
emba azan
las
máquinas:
dis¬
pu an
y
al e can
los
c iados:
acome en
á
los
del
acusado
los
de
su
enemigo:
iñen:
anima
la
pelea
el
ad e sa io
encon adizo:
la
sos¬
iene,
y
en onces
los
c iados
del
eo,
sin
no icia,
sin
manda o,
sin
olun ad
de
su
amo,
hicie on
lo
que
cada
uno
de
noso os
desea ía
que
hiciesen
sus
p opios
si ien es
en
an
ho ible
ance.—El
a e
ha
sabido
da
la
úl ima
mano
de
pe ección
en
el
asgo
pos e¬
o
de
es a
na ación
ma a illosa:
ni
el
manda o
ni
la
olun ad,
ha¬
blan
concu ido
al
hecho
sang ien o
que
se
adi ina
sin
deci lo,
y
del
que
ni
aun
u o
no icia
el
supues o
eo,
ha o
ocupado
en
an¬
quiliza
á
su
p opia
amilia.
Después
de
es o,
el
oyen e,
mucho
mas
el
Juez,
econoce
la
obli¬
gación
de
de ende
con
la
ue za
la
ida
a acada
po
o a
ue za
injus a;
pe o
no
bas a
deci lo
simplemen e.
Esa
consecuencia
nece¬
sa ia,
desmayada
y
ia,
si
la
dedujese
un
azonado
se e o,
debe
ecibi
nue o
es ue zo
y
mas
mo imien o
pa a
que
se
g abe
en
áni¬
mos
ya
p epa ados
pa a
condena
al
homicida.
Pe mi id,
seño es,
que
os
epi a,
aunque
con
las
palab as
de
una
e sión
desaliñada
y
menos
co ec a,
de
qué
modo
la
p esen ó
á
los
jueces,
el
mas
elo¬
cuen e
y
el
mas
sábio
de
los
o ado es
omanos.
«Es a,
ó
Jueces,
es
una
ley
no
esc i a,
sino
conjéni a,
que
noap en-
—
21
—
«dimos,
iccibimos,
leimos;
mas
de
la
na u aleza
misma
la
desenl a-
«namos,
omamos,
decla amos:
pa a
la
cual
no
uimos
adoc ina-
>>dos,
smo
con o mados;
no
eglados,
sino
imbuidos:
á
sabe
que
‘SI
nues a
ida
pelig a
po
las
asechanzas,
po
la
iolencia
ó
po
ylL
ya
de
enemigos,
uese
legi imo
odo
me-
Po que
callan
las
leyes
en e
el
es uendo
de
1,
0
.
1
^
su
auxilio,
cuando
el
que
q
e
espe a ,
ha
de
su i
en
pago
una
pena
injus a,
an es
que
él
«pueda
eclama
la
jus a.»
)
pode ío
n?*"'
dado
an
i esis ible
íe dl
an
el
‘’Íl'
^
a asalla
una
do
en
m
■
esc i o es
c is ianos
que,
bebien-
gacionlT'’*
o';
‘"^
■
■
®®'‘®
y
®l»i-
Cice n
palab as,
copian
odos
las
de
,
^
c
on
como
a gumen o
de
una
ley
que
odos
econocemos,
y
á
la
^al
obedecemos
odos?-Co„sisle
en
que
es a
ley
es
supe io
al
hom-
e
consis o
en
que
esa
supe io idad
de
o igen
di ino,
es á
p oba-
da
con
imágenes
sensibles:
consis e
en
que
esas
imágenes,
acumu-
(le echn
d“
®‘
®s echísimo
lími e
del
oa u al
ó
posi i a,
y
la
e icácia
de
la
ley
,
que
sin
esc ibi se,
pa a
que
se
conse e
en
la
memo ia
se
- i mT
-ibi-ia
nT
leí,:
mas
pu o
y
se
decT”'^
T"
"'““‘^1
Valiénii!
“
^
^P''®‘‘P°''‘I“®‘«dos
nacemos
suje os
á
ella.
á
eslsTal:
-V
Mjos
de
educi
de
bien
deci
en
«'«®uencia
ó
de
las
a es
des ui
el
in lujo
de
^
““
cos umb o.
^
''®®P i‘able
Po
la
se e idad
de
sus
el
público?
Ell e'*
P®''
®’
® ®®‘®
®““
'!“«
•«
dis inguía
•no
homb e
m.e
“
®
™
®
"*«"do
el
elogio
de
ese
mis-
po
ne
^
ad e sa io
o midable,
se
le
desau o iza,
no
P®e
su
pe sona,
sino
po
la
in lexibilidad
y
o gullo
de
la
sec a
ilo-
.
(")
Cic.
O a .
p o
Milone.
—
22
-
só ica
á
que
pe lenecia.
Césa ,
decía
Ho acio,
lo
a asalló
odo,
me¬
nos
el
alma
e ible
de
Ca ón.
La
causa
de
los
encedo es,
esc ibió
con
impiedad
nues o
Lucano,
ue
del
ag ado
de
los
Dioses:
de
Ca¬
ón
la
de
los
encidos.
Tal
e a
el
homb e,
elogiado
po
el
buen
gus¬
o
y
exage ado
po
la
blas emia,
que
degene a
en
el
idículo.—Pues
ese
homb e
amigo
de
Cice ón,
con
quien
liabia
unido
sus
ue zas
pa a
sal a
la
República
del
u o
de
Ca ilina,
ue
hábil
y
g aciosa-^
men e
censu ado^
no
po
sus
p endas
pe sonales,
sino
po
la
in o^
le ancía
y
desden
de
la
doc ina
es óica,
nunca
an
sabiamen e
c i^
icada
como
en
la
de ensa
de
Mu ena.
La
amis ad
y
el
mé i o
que¬
da on
ilesos;
pe o
las
consecuencias
que
habían
enido
las
máximas
an i-sociales
de
los
es óicos
en
aquella
céleb e
causa,
queda on
de¬
bili adas
y
sin
ue za
alguna
con a
el
acusado.
¿Que éis
impugna
las
leyes
ape ecidas
del
pueblo
en
el
epa i¬
mien o
de
las
ie as?
Cice ón
nos
enseña
cual
es
la
popula idad
legí ima
y
á
la
que
debe
se
iel
un
homb e
ele ado
po
sus
su a¬
gios
alas
mas
al as
dignidades:
él
nos
demues a
cómo
se
g angea
la
bene olencia
del
audi o io
pa a
oi
con
ag ado
la
impugnación
de
su
ley
que ida,
la
c í ica
ama guísima
de
su
pé ido
T ibuno,
y
úl¬
imamen e,
el
exámen
se e o
de
los
capí ulos
de
esa
misma
ley
que
en añaba
en
su
seno
la
dominación
y
el
pode
i ánico
de
Rulo.
¿Se
p esen a
an e
los
T ibunales
un
ilus e
poe a
á
eclama
el
de echo
de
ciudadanía
de
que
se
le
había
despojado
como
ex an¬
je o?
El
a e
in en a á
un
nue o
géne o
de
deci ,
y
uni á
el
exá¬
men
de
las
leyes
posi i as
que
indican
al
poe a
A chias,
con
el
elógio
de
las
le as
humanas
y
de
la
poesía
misma,
que
asmi ien¬
do
á
la
pos e idad
mas
emo a
las
hazañas
de
la
nación
y
la
apo¬
logía
de
sus
mas
ilus es
hijos,
pe pe úa
las
glo ias
de
la
pá ia
mejo
que
las
elaciones
animadas
de
la
his o ia.
Es e
a ón
había
adop ado
po
mad e
á
Roma,
á
la
que
asoció
an
ma a illosamen e
su
nomb e
y
su
mé i o:
las
pue as
de
la
ciudad
íncli a
no
debían
ce a se
al
escla ecido
poe a
que
había
le an ado
en
hon a
de
la
misma
y
del
Lácio^
un
monumen o
que
pod ia
sob e i i
al
o en¬
e
des uc o
de
los
siglos.
-
23
Pe o
el
iempo
ascu e,
y
yo
no
puedo
segui ,
sin
abusa
de
'ues a
indulgencia,
odo
el
pe iodo
de
la
dila ada
y
siemp e
glo¬
iosa
ca e a
del
o ado
omano,
modelo
y
p ueba
de
lo
que
puede
ei
a e
de
bien
deci
en
el
desempeño
de
una
de
las
obligaciones
.
e
unsconsul o;
en
la
de ensa
de
sus
clien es.
Mas
no
omi i é
el
■
e
sumen
de
lo
que
se
ap ende
de
an
ilus e
abogado,
conc e ándolo
n
dos
obse aciones.
P ime a:
que
el
ju isconsul o
no
escoge
la
na ena
de
su
asun o,
no
iene
la
libe ad
de
elegi
campo,
señala
imi es
y
acomoda
la
emp esa
á
la
capacidad
del
o ado ;
an es
on
ecibe
los
hechos
con
las
con adicciones
que
no
podian
espe-
>ise,
y
en
muchos
casos
con
una
na ación
incomple a
y
de ec-
uosa.
In e ienen
ci cuns ancias
que
emba zan
el
discu so,
y
po
e
as
se
encuen a
á
eces
ence ado
en
un
es echo
cí culo
de
que
no
puede
sali
sino
po
medio
del
genio
y
de
la
habilidad.
Véase
nna
de
las
mas
g a es
di icul ades
que
ha
de
ence
el
abo-
'
gado.
La
segunda
obse ación
consis e,
en
que
sin
el
p o undo
cono-
imien o
de
las
leyes,
sin
el
examen
de
su
aplicación
exac a,
y
a
^
ácil
ia
S
'
^
«>a e-
bienl
“^‘‘“ ales
es én
an h
Pa e
de
mayo
impo -
o dena blVe
“T
a gumen os,
auxilípn
Hopone se
los
unos
á
los
o os,
se
ianq í
'
}
^
de ensa,
oma los,
no
de
uen es
le-
0
e
eo ias
gene ales
en
que
la
imaginación
di aga
y
se
pie -
de
ñ
I
en endimien o,
con ae los
al
plei o
sin
p e en-
min iT
"ÍT
íue
no
ienen
ó
nó
pueden
ene
sin
el
a
o
el
legislado ,
ab e ia los
sin
menoscabo
de
la
cla idad
y
^a
ue za,
camina
en
es os
aciocinios
dando
siemp e
mas
in-
e cs
pa a
que
la
o ación
no
desmaye,
desecha
lo
inú il
ó
menos
bene
^
a ención
y
el
espe o
al
magis ado,
cuya
la
II
™
**°*^^^
consegui se
po
medios
hones ísimos,
hui
de
‘aneza
y
ulga idad,
como
de
la
a ec ación
y
al isonancia-
a en

—
24
—
(1e
á
que
la
palab a
sea
p opia,
la
cons ucción
ya
g aciosa,
ya
elegan e,
ya
nue a,
cuando
el
asun o
y
el
uso
sabio
lo
pe mi an,
y
el
es ilo
acomodado
al
negocio,
al
de endido^
al
juez
y
aun
al
pú¬
blico;
ales
son
las
do es
que
debe
ene
una
de ensa:
do es
en
que
al
conocimien o
y
al
genio
p opio
del
que
esc ibe
ó
habla,
ha,
de
añadi se
lo
que
el
a e
ecomienda,
lo
que
la
espe iencia
de
los
mas
céleb es
o ado es
del
o o
enseña
en
sus
p opias
a engas.
En
su¬
ma,
la
pu eza
del
lenguaje,
el
buen
ó den,
la
ene gía,
la
noble
sen-
cilléz,
la
g a edad
de
la
dicción,
la
solidez
de
los
a gumen os
y
de
las
azones
undadas
en
el
de echo,
han
de
se
las
p endas
del
es¬
ilo
o ense,
según
el
P incipe
de
los
o ado es,
que
po
habe
sob e¬
salido
an o
en
ellas
Scé ola
y
G aso,
dice
habe
sido
los
mas
elo¬
cuen es
en e
los
ju ispe i os,
y
los
mayo es
ju ispe i os
en e
los
elo^
cuen es.
(*)
Sigamos,
pues,
aunque
de
lejos,
á
an
escla ecidos
maes¬
os,
y
espe emos
sus
huellas.
Desechemos
el
eme a io
empeño
y
la
ana
con ianza
de
a en aja los
en
an
di ícil
a e,
pe o
imi émos¬
los
sin
copia los,
sin
pe de
la
na u alidad
de
nues o
p opio
es ilo,
aunque
mejo ándolo
con
su
ejemplo,
y
con
el
de
los
g andes
esc i¬
o es
cas ellanos
que
han
sob esalido
en
la
p opiedad,
en
la
co ¬
ección
y
en
la
elocuencia;
y
en onces
llega á
nues o
o o
á
la
ele¬
ada
cima
á
donde
llegó
el
de
las
naciones
mas
cul as
de
Eu o¬
pa.
No
he
sido
exac o:
escede emos
á
los
ex anje os;
po que
la
len¬
gua
del
sábio
au o
de
las
Pa idas,
de
Mena
y
de
Ga cilaso,
de
León,
de
G anada,
de
Ce an es,
de
Mendoza,
de
Melendez,
de
Mo a-
in
y
de
Reinoso,
es
mas
ica,
mas
ie na,
mas
g a e
y
mas
sono a,
que
o as
hablas
de
la
mode na
Eu opa.
Ni
son
menos
necesa ias
las
a es
de
bien
deci
en
el
ju iscon¬
sul o
cuando
decide
en
los
ibunales,
ó
cuando
en
el
san ua io
de
las
leyes
dic a
las
disposiciones
que
debemos
obedece
los
ciuda¬
danos.
Al
con empla
que
el
o na o
de
la
dicción
y
las
imágenes
es án
escluidos
en
las
sen encias
de
los
jueces
y
en
las
leyes,
pa e¬
ce
que
el
abajo
de
esc ibi las
es
el
mas
ácil
de
odos
los
que
son
n
Cic:
de
O a o e
lib.
I,
In
B u .
núm.
145.
—
25
—
malena
del
ju isconsul o;
pe o
es a
es
una
ilusión
que
desapa ece
aesde
el
pun o
en
que
nos
p epa amos
pa a
esc ibi
algunos
en-
g
ones
que
deben
decidi
la
cues ión
de
un
plei o,
6
esp esa
el
p e-
inse a se
en
los
códigos.
Po que,
ep i-
o
as
galas
de
la
elocución,
han
de
emplea se
ocablos
p o-
L
’n“
a'
“l“nce
de
las
in eligencias
comunes,
ec a
nn!
alambicados;
y
usa
de
una
ase
sencilla,
co -
me’l a
oS
?"
in e p e ación,
que
malidaínn'-
p ende-
une
los
que
com-
de
la
decis-
an ibología,
que
nace,
ya
de
la
aga
la i ud
nahh
’
cons ucciones
iciosas
que
e ie en
una
i
ed?
d
''"®
eomple an
ó
modi ican,
ya
de
,
nuina
•
"
Pa^a
la
ge-
de
de ini
sis
1
I
'
de
la
al a
de
la
análi-
einio
y
pa?aTa??Ce,’
a o able
pa a
el
acio-
dade o
espí i u
del
legi dÍ
«I
? « .,
■
»
o»
»*«
•<-
di íciles
de
adnni
•
^
las
leyes,
son
mas
a as
y
mas
do .
.Cuales
son aT®,
?
“"-¡“^d^ase
piden
al
o a-
‘anamen e
un
j^nlo¿i o
»>odo
que
con
palab as9
¿7
'
«
libe ad,
la
p opiedad
el
oseemos.,,
(•)
La
L
,
^
‘^P^eciable
que
>o
en
muchas
leyes
alT V^
do-
« e nas.
^Pa escíndTo
7
"
«on o e sias
oiendo
que
un
homb e
quiso
obliga se
de
cual-
(
)
J.
Benlham.
-
26
—
quie
mane a,
sea
enudo
de
lo
cumpli .»
Tal,
en
nues o
O de¬
namien o
de
Alcalá,
es
la
ley
que
se
dic ó
pa a
co egi
el
abuso
con
que
se
asladaban
á
los
pac os
y
con a os,
odos
los
equisi¬
os
y
ó mulas
de
la
legislación
omana;
pe o
la
innecesa ia
la
ud
de
la
egla
indujo
á
c ee
que
p oducian
e ec os
ci iles
odas
las
obligaciones
na u ales,
sin
emba go
de
los
p ecep os
e mi¬
nan es
que
señalan
los
equisi os
y
las
o mas
con
que
deben
ajus¬
a se
de e minados
con a os
pa a
que
sean
álidos,
y
p oduzcan
en
los
con a an es
ecíp ocos
de echos.
Las
escepciones
que
pueden
alega se
en
el
juicio
ejecu i o
pa ecian
limi adas
á
seis
en
la
ley
líl,
í .
XXVIII,
lib o
XI
de
la
No ísima
Recopilación:
pe o
las
pa¬
lab as
y
al
que
de
de echo
se
deha
ecibi ,
después
de
las
de
e¬
mo
ó
ue za,
dando
luga
á
la
in e p e ación
en
el
sen ido
de
se
admisibles
o as
muchas
escepciones
que
po
lo
común
pe mi e
el
de echo,
han
sido
mo i o
de
dudas
y
de
alega os
dispendiosos
que
du¬
a on
po
mucho
iempo,
has a
que
les
puso
é mino
una
ley
no í¬
sima
susci ando
po
desg acia
nue as
dudas
que
p oducen
no
menos
empeñadas
con iendas.
Un
sen imien o
de
espe o
que
el
Claus o
ap oba á
en
su
sa¬
bidu ía,
me
impide
p osegui
es a
enojosa
a ea,
y
no a
las
inco ¬
ecciones
en
el
es ilo,
la
imp opiedad
en
las
palab as,
la
ulga U
dad
de
algunas
o as,
y
acaso
el
ol ido
momen áneo
de
la
al a
digni¬
dad
del
legislado ,
oscu ecida
con
esp esiones,
no
ya
i iales
y
me¬
nos
acomodadas,
sino
con a ias
á
eces
al
deco o,
que
no
menos
se
mues a
en
la
se e idad
y
ec i ud
del
p ecep o,
que
en
las
palab as
que
deben
esp esa lo,
decla ando,
sí,
la
o peza
de
la
acción
que
se
ep ueba
y
cas iga,
pe o
sin
asmi i
al
súbdi o
la
imágen
de
la
ac¬
ción
penada.
Po
que
no
debe
ol ida se
que
en
los
códigos,
has a
el
silencio
suele
se
elocuen e.
Os
aco da eis,
seño es,
que
Solon
omi ió
en
el
suyo
la
pena
con a
los
pa icidas.
Censu ado
po
es e
ol ido
que
pa ecia
in ole able
en
un
legislado ,
dijo
que
no
que ia
enseña
á
los
ciudadanos
en
una
ley,
que
habia
homb es
an
desna u alizados
y
e oces
que
osaban
qui a
la
ida
al
que
se
la
habia
dado
á
ellos,
y
los
habia
alimen ado
y
educado.
¡Digna
espues a
po
cie o
de
-
27
-
esle
sabio
p uden ísimo,
que
con
lanío
es udio
do ó
al
pueblo
de
A enas
y
a
los
Es ados
de
G ecia,
no
de
las
mejo es
leyes,
sino
de
as
que
podían
lle a
a endidas
sus
cos umb es
y
ci cuns ancias!
Asi,
es a
pa e
del
o icio
del
ju isconsul o,
es
sin
dispu a
una
dond!
^
"""
impo ancia.
En
Roma,
de e minada'""'
™
de
minada,
que
aun
los
esc i o es
se
ap opia on
cuando
dic aban
;
i
“« icul u a.
Siguiendo
el
ejem-
Pl
de
la
conocida
ase
i a
jus
es o,
an
acomodada
á
la
dignidad
Lb alTes'"'^'"^
aconsejando
á
los
..
L
a
údalo
ingen ia
u a;
Exiguum
eoli o...,
.
q
Y
Ho acio
hablando
de
los
poemas:
.
D
ulcía
sun o,
E
quocumque
olen ,
animum
audi o is
agun o.
(**)
Ya
que
no
engamos,
ó
que
hayamos
pe dido
po
incu ia
la
o
es
'
-duisi aiigenci:
ii
p opiedad,
de
la
cla idad,
la
limpieza
y
e su a
y
apidez
“*'*"•
•"
I*
quecon
insli!-
'"«'"“‘'ia;
cualidades
odas
c
-
.
**
sabios
maes os
an es
ci ado^
***')
y
1
omad
P^'“l-as
ía
al
nl
a'
""
ex ange os,
cuasi
iguala
y
olumen
de
nues o
dicciona io.
Es as
oces
y
es as
ases
que
;T"
««'pob-n
.a
lengua,
la
es
cn
el
sido
“
“
'“5
oidos
cas ellanos,
como
lo
ue on
g
-
Vil
las
ex a agancias
de
los
cul os.
En onces
el
e-
p
Geo g.
Lib.
II.
.
4I2
L],
Poe .
V.
99.
einoso.—Repa os
sob e
el
es ilo
del
p oyec o
de
Código
penal.