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Discurso leído el día 1o de octubre de 1867, en la solemne apertura de estudios

Palomo, Francisco de Borja

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UNIVERSIDAD LITERARIA DE SEVILLA. DISCURSO LEIDO EL DIA l.° DE OCTUBRE DE 1867, EN LA SOLEMNE APERTURA DE ESTODIOS, POR EL DOCTOR D. FRANCISCO DE BORJA PALOMO, CATEDRÁTICO NUMERÁRIO DE PROLEGÓMENOS DEL DERECHO, HISTORIA Y ELEMENTOS DEL DERECHO ROMANO. h ' 0 ' SEVILLA: Imp en a: Li og a ía y Lib e ía Española y Ex ange a de D. José M.^ Geo in.—Sié pes 3o. 1867. ILÜSTRISIMO SEÑOR: En -íN (Odas las naciones cul as las a les de bien deci han sido el pa- s2T 22' “"“be un “ cualquie ma e ia sin que le acompañe la do e común de expone las e dades de aquella ciencia con p opiedad e íba pa a IJa la alan laa del pae aoaayo, que exDonem ° "P"®®*" ^ ideas no po 2 -^ ®“ ™ P''® ''®'’‘’^'* cia isima, los LL! '“®P®''‘“"" * ™ ‘n la hoy; po que en la agi ación de mino nne • - p eocupa nos, hemos ol idado el ca- cuen i^ • ®'®“‘®'’®“ ®"" ‘nn a glo ia nues os pad es, y con e- cuenc a ,„eu nmos en los icios que mas desdicen d; L obliga- i cui i an las ciencias y han de i- Uec n ®''®‘’““"- b^s a edoxion, al e me hon ado po el M. I. S. ha sido 1 solemniza la ape u a del cu so académico ‘ •i •"•*!»««« diendo noá? T"’ ‘’® ®®‘® ce- > a la con ianza en las p opias ue zas que son débiles, sino — 6 — al deseo de p opone un a gumen o que pudie a ec ea los oidos del Cláus o, y que al mismo iempo uese de algún p o echo á la ju en ud es udiosa. Al enuncia como p incipio que las a es de bien deci in luyen en los es udios del de echo á los cuales son ambién necesa ias, c ee án algunos que es un asun o llano, que aun los ingenios mas humildes pueden eco e sin opiezo: pe o desg aciadamen e no es asi, po que no es dado escla ece es a e dad sin la doc ina p o unda de la ju isp udencia y de los dis in os o icios del ju is¬ consul o, y sin los conocimien os sólidos y uso ecuen e de la o a¬ o ia, que con an a di icul ad poseye on los dos genios mas admi¬ ables de la an igüedad; Demós enes y Cice ón. El que iene la hon¬ a de di igi os la palab a econoce since a y modes amen e que sus no icias son muy limi adas, su ingenio humilde, y co o el iem¬ po concedido á su escasa acundia pa a ilus a una p oposición que no puede expone se sin eco e un campo an pelig oso pa a las medianías, como ameno y lo ido pa a los doc os y elocuen es p o eso es que componen el Cláus o, conse ando sus an iguas y ene andas adiciones. Po eso necesi a de oda ues a indulgen¬ cia, y espe a que se la concede éis, sino po el mé i o del discu ¬ so y po las do es de un es ilo desaliñado, á lo menos po el noble in en o de conse a en nues a Escuela las glo ias que adqui ie on los Reinosos y los Lis as, cuyas palab as pa ece que oda ía esue¬ nan en las bó edas de es e sun uoso emplo, y ceñi o a ez á la ju en ud que nos oye de la co ona de oli o en e egido y a ado con el lau el. Cuando nos de enemos á conside a el ma a illoso a i icio de las lenguas y señaladamen e de la cas ellana, nos so p ende la es- pe iencia ó p ueba de que con un pequeño núme o de signos háya- mos podido, no aduci sino esp esa con exac i ud las ideas mas delicadas del pensamien o: y no an solo les damos cue po y ida, si no es á las ci cuns ancias mas énues y delicadas que las acom¬ pañan y que suelen se nos an ú iles como la idea misma. Es a p odigiosa a iedad que en iquece las lenguas y que p oduce la abundancia de oces, no solamen e nos suminis a los medios ne¬ cesa ios pa a comunica con nues os semejan es, sino que nos inci a a emp ea os con exac i ud y con igo pa a p oduci en el ánimo cion*** in e esan, como la adini a- on, el alhago, el e o , la i a, la bene olencia, el a ec o la su- — ddcil Si buscamos la causa de es e, que podemos’llama mn o, la baila emos en la inc eíble sencillez del sis ema de sig- j n a p odigiosa a iedad de sus combinaciones, en el enlace y co espondencia que ienen unos con o os, en el p incipio de ¡a s^ '?" oces, en la eL-uc n a de cue po á h ^ lab a n desapa ece, la conse amos con la pa- ^a pa a que du e en el cu so de los siglos con mas in eg ided acion I má moles y b onces. Si; el p incipio deimi- aconp, 3 ,d guia «n es a ob a po en osa: bailá nosla nu ación en el sonido de los ocablos semejan e al de la cosa signncada: lo hallamos en la cons ucción de ellos pa a o ma * " »“““ —-C»: ha«i’ ^ ^ hallamos po úl imo ep L^" Que nos eia lo "í!/" 1"® '^®'^® ™ o ® P^uun- V nnn ® ® ^ P®'' ®'’=‘ ®® mo“'-o de ag ado ideasTnues '*”’ " asmi i nues as p opia¡ de los con 5'a pa a hace les pa ícipes del eso o sa sus co “digencia. Pensa es el o icio de la men e: esp e- ha de alendeTá s "" Pe ^ o ia del homb e, si mas impe iosos de sa is ace los sen imien os cido ^ co azón. Si es un se sociable, y si no ha m alco'medio p2d! 2“"' ®' '’mculos con ellos ® ®®“ con ae e e nos ellos, y i i en pe pé ua conco dia con la muchednm- — 8 - b e que le odea. Y como si es a necesidad del a o humano no uese bas an e pa a inci a nos al es udio de la pa ia lengua, nos ha concedido la p o idencia el bene icio de mo e nos ambién po el alhago de las bellezas que p oduce el p incipio de imi ación: él nos obliga á escoge ocablos en e los cuales y la cosa signi icada exis¬ e el ínculo que no a on y ecomiendan los an iguos. (*) Así, S . Illmo, la necesidad de una pa e, y de o a la exac¬ i ud y el ag ado con que podemos sa is ace la, dando á conoce á nues os semejan es los pensamien os mas su iles y delicados, en¬ gend ó en noso os el hábi o de la palab a, y és e el e ec o na u al de hace de los signos el doble uso de ale nos de ellos pa a la es- p esion y aun pa a pensa . Po que es al en noso os la ue za y comodidad de ese hábi o y an a la acilidad con que se nos escapa la idea impalpable, que pa a e ene la y combina la nos alemos de los signos mismos. Po eso no solo empleamos los ocablos en el diálogo con nues os amilia es y amigos, sino en la medi ación: en la cual no an o ecu imos á las ideas que son ma e ia de nues¬ as e lexiones, como á las palab as que las ep esen an, que las e ienen en la memo ia y que nos ponen en las manos el hilo del discu so, sin cuyo auxilio nos pe de íamos en el océano del en en¬ dimien o ó de la imaginación. Po donde podemos conclui que no hay clase ni es ado, no hay si uación de la ida en que no engamos que hace uso del don di ino de la palab a, de la cual puede de¬ ci se con mejo undamen o, lo que de las sen encias soc á icas es¬ c ibía Ho acio: que su eje cicio igualmen e ap o echa al pob e y al ico, y que el menosp ecio de ella, igualmen e pe judica al niño y al anciano. (**) Y á la e dad, si se nos ace ca un desconocido de cualquie clase y condición que sea, y nos p egun a con exac i ud y co ección en los é minos, y con el acen o y buena p onunciación que exi¬ gen las leyes de la lengua que habla, espe imen amos al pun o una (’) Ho a . lib. II, sali », . 280. (*’) Ho a . Epis . I. V. 2o. - y - bene olencia que nos obliga á da le en nues a espues a odos los xí ios que nos pide, y aun mayo es si podemos p opo cioná selos, mes es a bene olencia, es a docilidad de los ánimos son mas ne¬ cesa ias a los que se p oponen ap ende una ciencia en que han de a el sus en o do las amilias, y á los que anhelan g aba en su oyen es con cla idad, dis inción y alhago, las ideas inas y de- cadas que cons i uyen, como la hacienda, el pa imonio de las eÍ osT 'T- "O •^^bian de queda en os de es a ley gene al: no podían ca ece de las a es de bien nos ’n necesi an masque o os, po que sus alum- os y p o eso es comunican con los demás homb es en negocios impo - isimos de la ida, los cuales se ex a ian y pie den, si al an ud V ' . ^ la n^ac i- y p opiedad de las palab as, la co ección y belleza en las es- Pilcaciones y de ensas. Va ios son los o icios, y á ios los debe es del ju isconsul o- la e p e acion de la ley es la base de odos ellos; po que es impo- e p eca e y a ma al clien e con a las as ucias del con a io, las le e!n' T ‘"‘«'¡««««a de in inlL aplica se en un negocio de e minado, ó en los la e auT es no solo ¡'•a nos neÍdido, ^ pa anoencon- peí didos en el mas in incado labe in o. cuem'a dT "'*''''".-''* “"i'-e'-Bal de las leyes que nos dá á la in Pi- ®®P‘'' y ‘'® B“B ■ '“des, conc e émonos sabi ^‘'^'"'es que e la ín usado en los iempos en que llegó aquella lengua n e -i ™ !'*'^ pe ección, ienen ya los medios su icien es pa a in e - Pá in id Romanos: y que hablando el odos loi co ección que la gen e ulga , poseen M s os conocimien os necesa ios pa ala in eligencia y esposicion de as leyes españolas. Mas si con es a alsa c eencia omamos en as manos algún agmen o de las leyes de las XII Tablas, nos 2 — 10 — sucede lo que con los ozos de Ennio que se conse an' has a nues¬ os dias. Ni la o ma de las palab as, ni las cons ucciones, ni la p opia acepción de los ocablos, nos ayudan en la emp esa de en ende la ley ó el pasage del esc i o : nos hallamos en un labe in¬ o sin salida;, pe demos el camino que debia guia nos, y nos emos obligados á econoce , no sin desdo o, que nos habiamos equi ocado, y que ni en endemos el p ecep o de la ley, ni la sen encia del es¬ c i o . Es la causa de es o, que an es se p o ee con leyes al o den y concie o de la sociedad, que se o men y pulan las lenguas; las cuales adelan an con el ascu so del iempo, en que nue as cos¬ umb es y nue as necesidades obligan á da nue as leyes, sin que po eso las p imi i as queden comple amen e abolidas, ó pie dan del odo la ue za y es imación que les dá la an igüedad misma, y el in lujo que u ie on en los negocios públicos y p i ados que son ma e ia de con o e sia, las cuales no pueden ap ecia se sin el exa¬ men del de echo igen e cuando se hizo el pac o ó con enio cuyas consecuencias se asmi ie on á las amilias. Así, la legislación de un pueblo g ande, ni es de un iempo ni de una misma mano, sino que sus p ecep os pe enecen á iempos dis in os y emo os en e si, y es án dic ados po legislado es que, aunque usa an de uña misma lengua, se hallaba és a en un es ado an di e en e como podemos e en el habla de Cas illa en las épocas en que se esc ibió el Fue o Viejo an es del siglo XIII, en ese siglo cuando se o ma on las Pa ¬ idas, en los ines del XV y del XVI cuando los Reyes Ca ólicos y Felipe II publica on sus leyes, y en la época p esen e en que odo se enue a con inc eíble apidéz. Si omamos á Roma po ejemplo, comp obamos como p incipa¬ les es pe íodos dis in os de su legislación. Co esponden al mas an¬ iguo las leyes de las XII Tablas y las pos e io es has a los iempos de Ma io y Sila: al segundo, las que se hicie on desde esa echa has a la decadencia del Impe io, y o as al úl imo desde la sepa a¬ ción de los gobie nos de O ien e y Occiden e has a la enida de los Rá ba os. Las leyes de los desconocidos conquis ado es o man o o — H - pe iodo muy ap eciable y de g ande in lujo en las legislaciones mo- demás. Pues bien; si después de habe es udiado y aun ap endido de memo ia los g andes esc i o es del iempo de Augus o ó del siglo de o o, nos en egan un agmen o de las leyes de las XII Tablas, una insc ipción u o o monumen o de los p ime os iempos de la legisla¬ ción omana, obse amos con dolo que nues os conocimien os aunque no sean supe iciales, no bas an pa a en ende aquel p ecep’ lo o aquella memo ia legada á la pos e idad. Di ase que un a icano u o o pe enecien e á los pueblos some idos á la dominación oma- na^habia co ompido la lengua, y esc i o aquellas sen encias mal ^u e as a las eglas de locución del pueblo Rey. Mas no es asi; Ro¬ manos de las p ime as amilias esc ibie on aquellos englones comoda on las palab as mas p opias y usuales á la in eligencia dq os nacidos en las ma genes del Tíbe y den o de las .sie e colinas Las al as no las busquemos en el que esc ibe, sino en noso os mismos que no hemos es udiado los o ígenes de la lengua la ina, y q e apenas hemos oído los nomb es de Va on y de Fes o, diligen¬ ísimos in es igado es de la o mación del idioma del Lacio. Ni es mas eliz el éxi o, si po en u a nos emos obligados á liompo's mT"" ■ '“s iniano, ó publicad^ en los lempos pos e io es, 6 inse a en las ecopilaciones de los Bá ba o Us in lexiones é desinencias, nos dan á conoce que las pa7a ^ as es án acuñadas y ecibidas en la lengua la ina; mas las aices en Cice o eTs í ' conocidas ’has i comple amen e des¬ mis e ioso’ o pene a el sen ido biamos de ^ 'as cláusulas que loemos. ¿Pe o como lia¬ nas ™ iempo en que Cios nue a ’ cos umb es, nue as dignidades, nue os o i- Pias’del "““^ ein n-a, hablan sucedido á las que ue on p o- -se apañaba dei;; mundo Ls a en ' " qmcie a en la dominación del en onces conocido, se des iaba asimismo del o igen — 18 — de odos los hablis as del siglo de o o, que nues os abuelos leian sin opiezo, y que muchos españoles de la edad p esen e ya no pue¬ den lee sin el auxilio de comen a ios. Yo ci a ía esos pasages pa a ec ea ues os oidos, a igados con la llaneza y desaliño de mis palab as, si po o a pa e no conside ase que no es líci o insis i en es e si io en las p uebas que nos humillan y a e güezan. Bas en es¬ as lige ísimas indicaciones de los males que nos aquejan pa a e¬ comenda la u gencia del emedio, y pa a que nues o descuido en el es udio de las a es de bien deci no de enga los p og esos de la ju en ud i a y despejada que nos odea, y que iene ansiosa de segui con a do una p o esión cien í ica, y de dis ingui se en ella con glo ia de la escuela que la di ije. Has a aho a solo be a ado de los conocimien os auxilia es que p es an las le as humanas pa a la ec a in e p e ación de las leyes, sin la cual el ju isconsul o no puede cumpli sus o icios en las es¬ pues as á las consul as, en la p e isión pa a des ui la malicia del con a io, en las de ensas que ocan á la hacienda, al hono y á la ida de los clien es; en la pe spicacia pa a dic a b e e y co ec a¬ men e la sen encia que debe impedi , si es u ie e esc i a con a e, las ins ancias ul e io es, que p olongan las con iendas, aumen an los dispendios y pe pe úan las enemis ades; en las a as do es con que deben o ma se las leyes. Pe o cada uno de esos o icios, p opios del abogado, del juez, del ca ed á ico y del legislado , han menes e ma¬ yo es auxilios de las a es de bien deci . La ma e ia es abundan¬ ísima, y es ando a igada ya ues a a ención, me limi a é á las ob¬ se aciones que conside o mas necesa ias pa a esci a á la ju en ud que me escucha á un es udio no menos p o echoso pa a sus adelan¬ amien os, que la misma acul ad á que se dedica, lle ada de sus a iciones y del nobilísimo deseo de adqui i enomb e. ¿Reco dáis, seño es, cuán os han sido ues os abajos pa a al¬ canza las espe adas insignias con que os habéis ado nado en es a solemnidad? Desempeñáis una cá ed a, y muchos de oso os es áis dedicados á es e o o, cuya ama aumen a on las sábias y elocuen es lecciones de D. Félix José Reinoso y D. Albe o Lis a, maes os im- — 19 — compa ables en las a es de bien deci . Vues os es ue zos se di igían no hace mucho iempo, á consegui con a anes el don ines imable de la elocuencia, y sin su auxilio ni hubie ais podido ob ene que ues- nomb e se insc iba en el ca álogo de los p o eso es, ni hubie¬ ais me ecido la jus a es imación y celeb idad con que os a o ecen H po ía los alumnos y el público. Voso os sois los mas au o izados pa a inculca en los p ime os la necesidad, la obligación es echísi¬ ma de que las de ensas de los plei os y causas p oduzcan en el áni- 0 e los jueces, y has a en el audi o io, el con encimien o de la jus icia de ues o clien e, la inclinación de la olun ad pa a es i¬ ui e el pa imonio pe dido y la subsis encia comp ome ida de la a¬ milia, o asegu a le su hon a, su salud y su ida, pues as á discu¬ sión y some idas á la p ueba en la ec ísima balanza de la jus icia, «o es a o en el ju ispe i o el conocimien o de la ley que ha de apli¬ ca se: no es di ícil el exámen de los hechos y de las p obanzas e- cogidas en el juicio: pe o ¿cómo, sin pe judica á la de ensa, an es men aumen ando su e icácia, o dena emos esos mismos hechos y Pi'uebas, los a gumen os y la e u ación, do al modo que la oz los ‘' '"" ^ “‘ ■ «“'«is? lales son esul ados que ha de busca con ansia el de enso , y que p e- puos o el conocimien o p o undo de su acul ad, ha de halla las solo casa- In! biendeci .-No salió de cnn« ’ come e el deli o que se le a ibuye, y que se acusa M "'“Chas eces la de ensa de un . Mas no bas a p opone la: es indispensable, ó á lo menos ancia ’ ^ ci cuns- chn V ’ñ ** con icción ín ima de la ce eza del he- e amen ' '" enciones y el espí i u del p esun o eo e an en- le amen e ágenos al c imen que se le impu a. dn,.?! meno es, de qué modo consigue es e iun o el o a- c-W ^ sencilla, pe o en la mas e i- qno sodisTS "- has a a>oUn iempo mien as su muje y sus c iados se p epa aban: sa- - 20 — lió po úl imo acompañándole su esposa y una la ga comi i a.—Ai llega á es e pun o el oyen e ha econocido, que un homb e que en el sosiego domés ico se ocupa de ales ac os, conse ando la anquili¬ dad de la conciencia pa a ejecu a cosas an menudas y al pa ece an agenas de la causa misma, no iene semejanza con el c iminal que p epa a en el silencio y en la oscu idad de la noche los medios pa a da la mue e á su enemigo: po úl imo, el acompañamien o de su muje y ámulas, con adice abie amen e el designio del c i¬ men; que no son es os los es igos que un mal ado eúne pa a p e¬ sencia una escena ho o osa y sang ien a. La na ación adelan a, y p osigue.—El acusado que ía da es e desahogo y ec eo á su ami¬ lia, y se habia alido de los medios mas opo unos á su p opósi o; pe o en una enc ucijada encuen a el ca o del acusado al de su ene¬ migo que lo buscaba de in en o: se emba azan las máquinas: dis¬ pu an y al e can los c iados: acome en á los del acusado los de su enemigo: iñen: anima la pelea el ad e sa io encon adizo: la sos¬ iene, y en onces los c iados del eo, sin no icia, sin manda o, sin olun ad de su amo, hicie on lo que cada uno de noso os desea ía que hiciesen sus p opios si ien es en an ho ible ance.—El a e ha sabido da la úl ima mano de pe ección en el asgo pos e¬ o de es a na ación ma a illosa: ni el manda o ni la olun ad, ha¬ blan concu ido al hecho sang ien o que se adi ina sin deci lo, y del que ni aun u o no icia el supues o eo, ha o ocupado en an¬ quiliza á su p opia amilia. Después de es o, el oyen e, mucho mas el Juez, econoce la obli¬ gación de de ende con la ue za la ida a acada po o a ue za injus a; pe o no bas a deci lo simplemen e. Esa consecuencia nece¬ sa ia, desmayada y ia, si la dedujese un azonado se e o, debe ecibi nue o es ue zo y mas mo imien o pa a que se g abe en áni¬ mos ya p epa ados pa a condena al homicida. Pe mi id, seño es, que os epi a, aunque con las palab as de una e sión desaliñada y menos co ec a, de qué modo la p esen ó á los jueces, el mas elo¬ cuen e y el mas sábio de los o ado es omanos. «Es a, ó Jueces, es una ley no esc i a, sino conjéni a, que noap en- — 21 — «dimos, iccibimos, leimos; mas de la na u aleza misma la desenl a- «namos, omamos, decla amos: pa a la cual no uimos adoc ina- >>dos, smo con o mados; no eglados, sino imbuidos: á sabe que ‘SI nues a ida pelig a po las asechanzas, po la iolencia ó po ylL ya de enemigos, uese legi imo odo me- Po que callan las leyes en e el es uendo de 1, 0 . 1 ^ su auxilio, cuando el que q e espe a , ha de su i en pago una pena injus a, an es que él «pueda eclama la jus a.» ) pode ío n?*"' dado an i esis ible íe dl an el ‘’Íl' ^ a asalla una do en m ■ esc i o es c is ianos que, bebien- gacionlT'’* o'; ‘"^ ■ ■ ®®'‘® y ®l»i- Cice n palab as, copian odos las de , ^ c on como a gumen o de una ley que odos econocemos, y á la ^al obedecemos odos?-Co„sisle en que es a ley es supe io al hom- e consis o en que esa supe io idad de o igen di ino, es á p oba- da con imágenes sensibles: consis e en que esas imágenes, acumu- (le echn d“ ®‘ ®s echísimo lími e del oa u al ó posi i a, y la e icácia de la ley , que sin esc ibi se, pa a que se conse e en la memo ia se - i mT -ibi-ia nT leí,: mas pu o y se decT”'^ T" "'““‘^1 Valiénii! “ ^ ^P''®‘‘P°''‘I“®‘«dos nacemos suje os á ella. á eslsTal: -V Mjos de educi de bien deci en «'«®uencia ó de las a es des ui el in lujo de ^ ““ cos umb o. ^ ''®®P i‘able Po la se e idad de sus el público? Ell e'* P®'' ®’ ® ®®‘® ®““ '!“« •« dis inguía •no homb e m.e “ ® ™ ® "*«"do el elogio de ese mis- po ne ^ ad e sa io o midable, se le desau o iza, no P®e su pe sona, sino po la in lexibilidad y o gullo de la sec a ilo- . (") Cic. O a . p o Milone. — 22 - só ica á que pe lenecia. Césa , decía Ho acio, lo a asalló odo, me¬ nos el alma e ible de Ca ón. La causa de los encedo es, esc ibió con impiedad nues o Lucano, ue del ag ado de los Dioses: de Ca¬ ón la de los encidos. Tal e a el homb e, elogiado po el buen gus¬ o y exage ado po la blas emia, que degene a en el idículo.—Pues ese homb e amigo de Cice ón, con quien liabia unido sus ue zas pa a sal a la República del u o de Ca ilina, ue hábil y g aciosa-^ men e censu ado^ no po sus p endas pe sonales, sino po la in o^ le ancía y desden de la doc ina es óica, nunca an sabiamen e c i^ icada como en la de ensa de Mu ena. La amis ad y el mé i o que¬ da on ilesos; pe o las consecuencias que habían enido las máximas an i-sociales de los es óicos en aquella céleb e causa, queda on de¬ bili adas y sin ue za alguna con a el acusado. ¿Que éis impugna las leyes ape ecidas del pueblo en el epa i¬ mien o de las ie as? Cice ón nos enseña cual es la popula idad legí ima y á la que debe se iel un homb e ele ado po sus su a¬ gios alas mas al as dignidades: él nos demues a cómo se g angea la bene olencia del audi o io pa a oi con ag ado la impugnación de su ley que ida, la c í ica ama guísima de su pé ido T ibuno, y úl¬ imamen e, el exámen se e o de los capí ulos de esa misma ley que en añaba en su seno la dominación y el pode i ánico de Rulo. ¿Se p esen a an e los T ibunales un ilus e poe a á eclama el de echo de ciudadanía de que se le había despojado como ex an¬ je o? El a e in en a á un nue o géne o de deci , y uni á el exᬠmen de las leyes posi i as que indican al poe a A chias, con el elógio de las le as humanas y de la poesía misma, que asmi ien¬ do á la pos e idad mas emo a las hazañas de la nación y la apo¬ logía de sus mas ilus es hijos, pe pe úa las glo ias de la pá ia mejo que las elaciones animadas de la his o ia. Es e a ón había adop ado po mad e á Roma, á la que asoció an ma a illosamen e su nomb e y su mé i o: las pue as de la ciudad íncli a no debían ce a se al escla ecido poe a que había le an ado en hon a de la misma y del Lácio^ un monumen o que pod ia sob e i i al o en¬ e des uc o de los siglos. - 23 Pe o el iempo ascu e, y yo no puedo segui , sin abusa de 'ues a indulgencia, odo el pe iodo de la dila ada y siemp e glo¬ iosa ca e a del o ado omano, modelo y p ueba de lo que puede ei a e de bien deci en el desempeño de una de las obligaciones . e unsconsul o; en la de ensa de sus clien es. Mas no omi i é el ■ e sumen de lo que se ap ende de an ilus e abogado, conc e ándolo n dos obse aciones. P ime a: que el ju isconsul o no escoge la na ena de su asun o, no iene la libe ad de elegi campo, señala imi es y acomoda la emp esa á la capacidad del o ado ; an es on ecibe los hechos con las con adicciones que no podian espe- >ise, y en muchos casos con una na ación incomple a y de ec- uosa. In e ienen ci cuns ancias que emba zan el discu so, y po e as se encuen a á eces ence ado en un es echo cí culo de que no puede sali sino po medio del genio y de la habilidad. Véase nna de las mas g a es di icul ades que ha de ence el abo- ' gado. La segunda obse ación consis e, en que sin el p o undo cono- imien o de las leyes, sin el examen de su aplicación exac a, y a ^ ácil ia S ' ^ «>a e- bienl “^‘‘“ ales es én an h Pa e de mayo impo - o dena blVe “T a gumen os, auxilípn Hopone se los unos á los o os, se ianq í ' } ^ de ensa, oma los, no de uen es le- 0 e eo ias gene ales en que la imaginación di aga y se pie - de ñ I en endimien o, con ae los al plei o sin p e en- min iT "ÍT íue no ienen ó nó pueden ene sin el a o el legislado , ab e ia los sin menoscabo de la cla idad y ^a ue za, camina en es os aciocinios dando siemp e mas in- e cs pa a que la o ación no desmaye, desecha lo inú il ó menos bene ^ a ención y el espe o al magis ado, cuya la II ™ **°*^^^ consegui se po medios hones ísimos, hui de ‘aneza y ulga idad, como de la a ec ación y al isonancia- a en — 24 — (1e á que la palab a sea p opia, la cons ucción ya g aciosa, ya elegan e, ya nue a, cuando el asun o y el uso sabio lo pe mi an, y el es ilo acomodado al negocio, al de endido^ al juez y aun al pú¬ blico; ales son las do es que debe ene una de ensa: do es en que al conocimien o y al genio p opio del que esc ibe ó habla, ha, de añadi se lo que el a e ecomienda, lo que la espe iencia de los mas céleb es o ado es del o o enseña en sus p opias a engas. En su¬ ma, la pu eza del lenguaje, el buen ó den, la ene gía, la noble sen- cilléz, la g a edad de la dicción, la solidez de los a gumen os y de las azones undadas en el de echo, han de se las p endas del es¬ ilo o ense, según el P incipe de los o ado es, que po habe sob e¬ salido an o en ellas Scé ola y G aso, dice habe sido los mas elo¬ cuen es en e los ju ispe i os, y los mayo es ju ispe i os en e los elo^ cuen es. (*) Sigamos, pues, aunque de lejos, á an escla ecidos maes¬ os, y espe emos sus huellas. Desechemos el eme a io empeño y la ana con ianza de a en aja los en an di ícil a e, pe o imi émos¬ los sin copia los, sin pe de la na u alidad de nues o p opio es ilo, aunque mejo ándolo con su ejemplo, y con el de los g andes esc i¬ o es cas ellanos que han sob esalido en la p opiedad, en la co ¬ ección y en la elocuencia; y en onces llega á nues o o o á la ele¬ ada cima á donde llegó el de las naciones mas cul as de Eu o¬ pa. No he sido exac o: escede emos á los ex anje os; po que la len¬ gua del sábio au o de las Pa idas, de Mena y de Ga cilaso, de León, de G anada, de Ce an es, de Mendoza, de Melendez, de Mo a- in y de Reinoso, es mas ica, mas ie na, mas g a e y mas sono a, que o as hablas de la mode na Eu opa. Ni son menos necesa ias las a es de bien deci en el ju iscon¬ sul o cuando decide en los ibunales, ó cuando en el san ua io de las leyes dic a las disposiciones que debemos obedece los ciuda¬ danos. Al con empla que el o na o de la dicción y las imágenes es án escluidos en las sen encias de los jueces y en las leyes, pa e¬ ce que el abajo de esc ibi las es el mas ácil de odos los que son n Cic: de O a o e lib. I, In B u . núm. 145. — 25 — malena del ju isconsul o; pe o es a es una ilusión que desapa ece aesde el pun o en que nos p epa amos pa a esc ibi algunos en- g ones que deben decidi la cues ión de un plei o, 6 esp esa el p e- inse a se en los códigos. Po que, ep i- o as galas de la elocución, han de emplea se ocablos p o- L ’n“ a' “l“nce de las in eligencias comunes, ec a nn! alambicados; y usa de una ase sencilla, co - me’l a oS ?" in e p e ación, que malidaínn'- p ende- une los que com- de la decis- an ibología, que nace, ya de la aga la i ud nahh ’ cons ucciones iciosas que e ie en una i ed? d ''"® eomple an ó modi ican, ya de , nuina • " Pa^a la ge- de de ini sis 1 I ' de la al a de la análi- einio y pa?aTa??Ce,’ a o able pa a el acio- dade o espí i u del legi dÍ «I ? « ., ■ » o» »*« •<- di íciles de adnni • ^ las leyes, son mas a as y mas do . .Cuales son aT®, ? “"-¡“^d^ase piden al o a- ‘anamen e un j^nlo¿i o »>odo que con palab as9 ¿7 ' « libe ad, la p opiedad el oseemos.,, (•) La L , ^ ‘^P^eciable que >o en muchas leyes alT V^ do- « e nas. ^Pa escíndTo 7 " «on o e sias oiendo que un homb e quiso obliga se de cual- ( ) J. Benlham. - 26 — quie mane a, sea enudo de lo cumpli .» Tal, en nues o O de¬ namien o de Alcalá, es la ley que se dic ó pa a co egi el abuso con que se asladaban á los pac os y con a os, odos los equisi¬ os y ó mulas de la legislación omana; pe o la innecesa ia la ud de la egla indujo á c ee que p oducian e ec os ci iles odas las obligaciones na u ales, sin emba go de los p ecep os e mi¬ nan es que señalan los equisi os y las o mas con que deben ajus¬ a se de e minados con a os pa a que sean álidos, y p oduzcan en los con a an es ecíp ocos de echos. Las escepciones que pueden alega se en el juicio ejecu i o pa ecian limi adas á seis en la ley líl, í . XXVIII, lib o XI de la No ísima Recopilación: pe o las pa¬ lab as y al que de de echo se deha ecibi , después de las de e¬ mo ó ue za, dando luga á la in e p e ación en el sen ido de se admisibles o as muchas escepciones que po lo común pe mi e el de echo, han sido mo i o de dudas y de alega os dispendiosos que du¬ a on po mucho iempo, has a que les puso é mino una ley no í¬ sima susci ando po desg acia nue as dudas que p oducen no menos empeñadas con iendas. Un sen imien o de espe o que el Claus o ap oba á en su sa¬ bidu ía, me impide p osegui es a enojosa a ea, y no a las inco ¬ ecciones en el es ilo, la imp opiedad en las palab as, la ulga U dad de algunas o as, y acaso el ol ido momen áneo de la al a digni¬ dad del legislado , oscu ecida con esp esiones, no ya i iales y me¬ nos acomodadas, sino con a ias á eces al deco o, que no menos se mues a en la se e idad y ec i ud del p ecep o, que en las palab as que deben esp esa lo, decla ando, sí, la o peza de la acción que se ep ueba y cas iga, pe o sin asmi i al súbdi o la imágen de la ac¬ ción penada. Po que no debe ol ida se que en los códigos, has a el silencio suele se elocuen e. Os aco da eis, seño es, que Solon omi ió en el suyo la pena con a los pa icidas. Censu ado po es e ol ido que pa ecia in ole able en un legislado , dijo que no que ia enseña á los ciudadanos en una ley, que habia homb es an desna u alizados y e oces que osaban qui a la ida al que se la habia dado á ellos, y los habia alimen ado y educado. ¡Digna espues a po cie o de - 27 - esle sabio p uden ísimo, que con lanío es udio do ó al pueblo de A enas y a los Es ados de G ecia, no de las mejo es leyes, sino de as que podían lle a a endidas sus cos umb es y ci cuns ancias! Asi, es a pa e del o icio del ju isconsul o, es sin dispu a una dond! ^ """ impo ancia. En Roma, de e minada'""' ™ de minada, que aun los esc i o es se ap opia on cuando dic aban ; i “« icul u a. Siguiendo el ejem- Pl de la conocida ase i a jus es o, an acomodada á la dignidad Lb alTes'"'^'"^ aconsejando á los .. L a údalo ingen ia u a; Exiguum eoli o..., . q Y Ho acio hablando de los poemas: . D ulcía sun o, E quocumque olen , animum audi o is agun o. (**) Ya que no engamos, ó que hayamos pe dido po incu ia la o es ' -duisi aiigenci: ii p opiedad, de la cla idad, la limpieza y e su a y apidez “*'*"• •" I* quecon insli!- '"«'"“‘'ia; cualidades odas c - . ** sabios maes os an es ci ado^ ***') y 1 omad P^'“l-as ía al nl a' "" ex ange os, cuasi iguala y olumen de nues o dicciona io. Es as oces y es as ases que ;T" ««'pob-n .a lengua, la es cn el sido “ “ '“5 oidos cas ellanos, como lo ue on g - Vil las ex a agancias de los cul os. En onces el e- p Geo g. Lib. II. . 4I2 L], Poe . V. 99. einoso.—Repa os sob e el es ilo del p oyec o de Código penal.