NACIONALISMO, INTERNACIONALISMO
Y SUPRANACIONALISMO EN EL
DERECHO MERCANTIL*
Guille mo Jesús Jiménez Sánchez
Magis ado del T ibunal Cons i ucional
Ca ed á ico de De echo me can il de la Uni e sidad
de Se illa en si uación de se icios especiales.
* Tex o de la con e encia de clausu a del IV Cu so de Economía Andaluza, p onunciada en el Salón
de Ac os Villasís, de Se illa, el 5 de ab il de 1999.
Excelen ísimo S . Vice ec o de la Uni e sidad de Se illa,
S . Ge en e de la Fundación EL MONTE,
S . Di ec o del IV Cu so de Economía Andaluza,
Excelen ísimos e Ilus ísimos Seño es,
Alumnos del Cu so,
Seño as y
Seño es.
Pe mí anme que dedique las palab as iniciales de mi
in e ención en es e ac o de clausu a del IV Cu so de Economía
Andaluza a mani es a mi ag adecimien o, no p o ocola io, sino
since amen e sen ido, po la in i ación ecibida pa a pa icipa en él.
Si la g a i ud es, como nos enseña el Dicciona io de la Lengua
de la Real Academia, el "sen imien o po el cual nos conside amos
obligados a es ima el bene icio o a o que se nos ha hecho o que ido
hace , y a co esponde a él de alguna mane a", c eo que esul an
ob ias las azones de que lo expe imen e en es e momen o.
Ninguna duda puede cabe del bene icio o a o ecibido. Sólo
a í ulo de a o , es o es, a una g acia dispensada po la amis ad, debo
la llamada a in e eni en un Cu so dedicado al es udio de la
Economía, Ciencia en la que soy p o ano y espec o de la cual adqui í
un espe o e e encial en los la gos y año ados años du an e los que
desa ollé ac i idades docen es en la Facul ad de Ciencias
Económicas y Emp esa iales de nues a ieja Uni e sidad Hispalense.
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Y, desde luego, ambién c eo que esul a innegable que como
consecuencia de es e a o ecibo un bene icio (si se me pe mi e esal a
es e ex emo, un doble bene icio) mani ies o, pues o que, de una pa e,
me ced a él puedo eanuda mis lazos con las ac i idades académicas, a
las que he dedicado has a hace es meses lo mejo y lo más ilusionado
de mi es ue zo y de mi comp omiso i al, y que con inúo conside ando
mi au én ica e i enunciable ocación; y, de o a, se me pe mi e hace
ope a i a mi inculación con Se illa, ciudad en la que quie o conse a
mi esidencia y de cuya ida e inquie udes no me sen i é nunca ajeno.
Todo ello me hace, sin duda alguna, deudo po la in i ación
ecibida a pa icipa en es e ac o, que cie a, como un es ambo e, es
deci , como un ado no un an o exage ado y que quieb a la línea á ica
has a el momen o seguida en el Cu so, el conjun o de clases,
con e encias; y p ác icas del que han dis u ado a lo la go de él.
Ano en us edes en la cuen a de los o ganizado es la pa ida de ca go
de que su amis ad haya pesado más que las exigencias del igo y de
que, po ello, la ica p og amación de es e ciclo de es udios se cie e
con un b oche an modes o.
La ama especial del O denamien o ju ídico que conocemos
hoy con el nomb e de
De echo me can il
nació en la Baja Edad Media
Eu opea (o quizás, como algunos es udios apun an, en los años
inales, de ansición, del Al o Medioe o), como espues a del
De echo a las exigencias especí icas que acompaña on en aquella
época al lo ecimien o de una ac i idad come cial que e olucionó los
iejos esquemas de la economía ce ada, o denada a la
au osa is acción de las más elemen ales y p ima ias necesidades de
educidos núcleos humanos, ca ac e ís ica de los "Siglos oscu os" que
sucedie on al decli e de la ci ilización omana.
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Del as o conjun o de concausas que o igina on el desa ollo
de es a nue a ealidad no ma i a (o, si se quie e, de es a o iginal
supe es uc u a ju ídica)
conside o especialmen e signi ica i as, a los
ines que pa a nues a exposición in e esan, las dos siguien es: po
una pa e, la a i mación de una dinámica economía bu guesa, de una
economía u bana y de me cado; po o a, la p oyección del á ico
económico en ámbi os o es e as in e locales.
El p ime o de los asgos indicados implica la sus i ución del
p o agonismo de las iejas células au á quicas de la ac i idad
económica, los g andes eudos, las abadías, los
mano s,
po un
nue o
escena io, la ciudad, en el cual la o ganización bu guesa
de la
p oducción de bienes y se icios impone los p incipios
de la
especialización del abajo y de la acionalización de las es uc u as
y
de las o ganizaciones económicas en a as de la consecución de la
e iciencia necesa ia pa a pode compe i en me cados abie os (en
mayo o meno medida) a la concu encia de una plu alidad de
o e en es. Su gen así las p ime as écnicas emp esa iales,
des acadamen e la con abilidad, y se p oduce una p o unda e isión
en las adicionales alo aciones sociales de los bienes y de los
de echos, adqui iendo un elie e desconocido has a la echa los
an e io men e minus alo ados bienes muebles ( eco demos que, de
acue do con el iejo b oca do, has a en onces, una
es mobilis
se
conside aba una
es ilis),
bienes en e los que hay que esal a la
signi icación del dine o, y, especialmen e, de los de echos de c édi o,
ac o es esenciales en la nue a economía mobilia ia y c edi icia, que
ha llegado a alcanza en nues os días ni eles de desa ollo en
aquellos lejanos iempos inimaginables.
El segundo de los ac o es apun ados, la p oyección del á ico
económico en ámbi os o es e as in e locales, ep esen a asimismo un
elemen o cla e pa a el en endimien o de la signi icación his ó ica del
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desa ollo del De echo me can il. El nacimien o de es a nue a ama del
á bol de las disciplinas ju ídicas es u o del enace del á ico
in e u bano en una Eu opa que ompe los enclaus amien os locales
de ini o ios de la si uación económica de e minada en la Al a Edad
Media po la caída del Impe io ecuménico de Roma. La bu guesía y los
alo es bu gueses no su gen inicialmen e como una mani es ación de
localismo ce ado, sino con ocación de ape u a a nue os y más
amplios ho izon es. Bu gueses son el desa ollo de la na egación, el
omen o de las e ias y de los me cados, la ins i ucionalización de
elaciones polí icas y come ciales en e las ciudades,
la ins i ución de los
Es udias Gene ales,
en los que se cong egan escola es y maes os de las
más a iadas p ocedencias (de los que p oceden nues as
Uni e sidades),
y, en de ini i a (como ha des acado en nues a li e a u a
ju ídica BERCOVITZ), el desa ollo de un
á ico in e local
que iene
como ma co geog á ico de e e encia
la C is iandad,
es deci , el espacio
aba cado po el Con inen e eu opeo has a las es epas usas, e incluso,
como consecuencia del
balcón
o ien al abie o po las C uzadas, los
e i o ios de los dominios la inos de Asia Meno , Si ia y Pales ina.
El nue o De echo del á ico esul an e de las ci cuns ancias que
quedan some amen e esbozadas su gió con el ca ác e de una no ma i a
consue udina ia; es deci , ue p oduc o de la espues a espon ánea de
los p o agonis as de las ac i idades desa olladas en los nue os
me cados a los p oblemas especí icos que se p esen aban en el
uncionamien o de és os. Y, de acue do con dicho ca ác e , o ecía unos
asgos de lexibilidad y de capacidad de adap ación a las conc e as
necesidades de los ope ado es económicos y a los cambios inhe en es
¿a la p og esión de la economía mobilia ia y c edi icia que lo
con e ían en un ins umen o singula men e adecuado pa a da una
espues a idónea a las necesidades de la ci ilización come cial nacien e.
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Pe o, al mismo iempo, esa lexibilidad ine i ablemen e
ence aba un po encialmen e pelig oso elemen o de al a de segu idad
en la igencia y con enido de la no ma i a a aplica en cada caso, lo
que ep esen a una g a e dis uncionalidad en oda cons ucción
ju ídica y especialmen e, en oda egulación posi i a de ámbi o o
p oyección pa imonial. Ello condujo a la lo ación de una se ie de
Compilaciones
en las cuales se ecogie on po esc i o las cos umb es
aplicables en los nacien es me cados, haciendo así de ácil de
conocimien o las eglas aplicables y acili ando su p ueba. Como
mues as pa icula men e impo an es
/)(.
cabe ci a los
Es a u os
o las
O denanzas
de Géno a, de Pisa, de
Flo encia, de Amal i, de Siena, de Milán, de Venecia. de Ma sella, de
A lés, de Mon pellie ,
de
B ujas,
de Ambe es, de Lül
-
.)eck,
de
Hambu go, de B emen, de Ba celona, de Valencia, de To osa,
Bu gos, de Bilbao, de (concluyamos como MACHADO) Se illa...
Aho a bien, ha de insis i se en el ca ác e consue udina io que
p esen a la egulación con enida en odos es os ex os. Su ue za
no ma i a no de i a, en co ec o igo écnico, de su p omulgación po
las au o idades locales o los
Consulados
de los me cade es, sino de su
ei e ación en el me cado acompañada de la con icción social de su
alo ju ídico (la
opinio iu is).
Tal asgo esul a inequí ocamen e
exp esado en el Capí ulo XLVI del
Lib o del Consulado del Ma ,
que se
ab e con la úb ica "Aquí empiezan las buenas cos umb es del ma " y
cuyo ex o se inicia con las siguien es palab as: "Es as son las buenas
ins i uciones y los buenos usos conce nien es a cues iones ma í imas que
los homb es juiciosos que eco en el mundo comenza on a da a
nues os an eceso es y elabo a an median e los lib os de la ciencia de las
buenas cos umb es". Y ambién ha de esal a se que, al cons i ui una
espues a espon ánea a la necesidad de una no ma i a adecuada a las
exigencias de un á ico que p esen aba unos asgos esencialmen e
comunes en los me cados de cualesquie a de las ciudades que les se ían
121
de escena io, los usos y cos umb es me can iles medie ales y, los
Es a u os que los ecogían p esen aban una acusada uni o midad, da o
del que da elocuen e es imonio el ya ci ado
Lib o del Consulado del
Ma
cuando ad ie e de la igencia de las no mas "pa a las cues iones
ma í imas y come ciales" que en él se ecogen (p omulgadas en 1270
po el Rey Don Jaime de A agón, de Valencia y de Mallo ca, Conde de
Ba celona y de U gel y Seño de Mon pellie ) en Roma, en Tolosa, en
Pisa, en Ma sella, en Alme ía, en Géno a, en B indisi, en Rodas, en
Venecia, en Cons an inopla, en Mesina, en Chip e...
Pe o es e o igina io uni e salismo del De echo me can il (si se
quie e, educido al escena io del Mundo eu opeo, es deci , al ma co de la
Eu opa geog á ica y de los espacios e i o iales ex aeu opeos
some idos a su in luencia polí ica y social, pe o sin duda igen e en
dicho ámbi o) ue en g an pa e des uido du an e la Edad Mode na
como consecuencia de una se ie de hechos, de los cuales, y como más
decisi amen e in luyen es, cabe esal a és os: En el
plano polí ico,
la
a i mación de la sup emacía del pode del sobe ano sob e las es an es
ue zas sociales. En el
económico,
la con igu ación de me cados
ce ados po las on e as ijadas po los di e en es cen os de pode
polí ico y la asunción po és os de un esuel o p o agonismo en la
egulación y en el con ol de la economía (es deci , la a i mación del
"me can ilismo"). En el
ju ídico,
inalmen e, la consag ación de la ley
como uen e p ime a del De echo, an epues a en ango a la cos umb e.
De odo es e conjun o de ac o es a a esul a una up u a del
iejo y uni o me De echo me can il medie al, que end á a se
sus i uido po un conjun o de De echos me can iles pa icula es, los
cuales encon a án su ex ema consag ación cuando se llegue a
a i ma la exis encia del Es ado Nacional como en e supe io de
122
e e encia, el cual, en la ex ema concepción del
Le ia han
de
HOBBES, ep esen a el único ecu so pa a e i a la ana quía. Tales
ideas conduje on, a a és de un complejo p oceso his ó ico de
legalización
de las no mas me can iles, a la
nacionalización
de és as,
consag ada al más al o ni el en el p oceso acionalizado de la
codi icación decimonónica.
La
Codi icación
del pasado siglo supone en el campo del
De echo me can il es as dos cosas: En p ime e mino. su de i u i a
a i mación como ama ju ídica independien e, solemnemen e
p oclamada en el dualismo o mal del De echo pa imonial p i ado
a
que da luga la p omulgación de los Códigos ci il y de come cio. En
segundo luga , su enclaus amien o en los limi es ce ados de una
legislación nacional, den o de los cuales, eso sí, se con igu a como
"Ley uni e sal" (ello se dice exp esamen e en el P eámbulo del
Código de come cio de 1829 —en el cual Fe nando VII p oclama que
és e es "Ley uni e sal pa a odos mis Reinos y Seño íos en ma e ias y
asun os me can iles"—, en el a ículo 1° del Real Dec e o de 22 de
agos o de 1885 —en el cual se es ablece que el Código de come cio
igen e ac ualmen e en España "se obse a á como Ley en la
Península e Islas adyacen es"— y en el a ículo 149.1.6' de la
Cons i ución de 1978 —que a i ma la compe encia exclusi a del
Es ado sob e la "legislación me can il"—).
Cie o que ni una ni o a consecuencia (ni la independencia del
De echo me can il en e al De echo ci il, ni la educción de la
no ma i a me can il a los lími es ce ados de la legislación nacional)
han sido nunca lle adas a sus úl imos ex emos. De una pa e, la
a i mación de la especialidad de lea disciplina del come cio no ha
llegado a ompe su conexión con el De echo común; de ahí la
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llamada a la aplicación subsidia ia de las eglas de és e que se
con iene, en e o os, en los a ículos 2 y 50 del Código de come cio y
en el a ículo 4.3 del Código ci il (o en el de ogado a ículo 16 del
Tí ulo P elimina de es e úl imo Cue po legal, en un pasaje
pa icula men e exp esi o). De o o lado, pese al iun o o mal del
nacionalismo en la le a de los ex os legisla i os, las exigencias
eales de la ida del á ico han con inuado imponiendo la
gene alización uni e sal de buen núme o de no mas su gidas al
ma gen o incluso en con aposición a las uen es es a ales; en el
campo del De echo ma í imo pueden encon a se mani es aciones an
iiica i
a s
lenoincho como las
Reglas (1.' Yo l, y Ambe es
o
las
Reglas de Wisby; y ambién
en el á ico banca io (po ejemplo, en
elación con las
Reglas y usos uni o mes ela i os a los c édi os
documen a ios) y
en muchos o os sec o es de la ida me can il las
p ác icas in e nacionales desempeñan una impo an e unción
no ma i a o
pa ano ma i a.
Mas, pese a la impo ancia de las excepciones denunciadas, la
idea básica impues a en el pano ama no ma i o po la e olución
decimonónica es la a i mación del alo supe io de la legislación
nacional, que, pa a acili a el acceso del ciudadano al p o agonismo
que se le asigna en la nue a Sociedad, debe ecoge se en
cue pos
acionales,
ácilmen e in eligibles po odos. Tal es la concepción que
subyace en la e espec o de la capacidad del espí i u de la época pa a
la Codi icación, de endida po
THIBAUT.
Sin emba go los me can ilis as ad i ie on muy p on o las
g ie as de es e sobe bio edi icio. El De echo
acional
de los Códigos,
pese a su imp esionan e a ac i o lógico, se oponía a la acionalidad
económica al ence a en los es echos lími es de las on e as
124
nume osos u os que ha p oducido la a monización comuni a ia del
De echo me can il, cuyas consecuencias en el pano ama legisla i o
español pod ía deci se que han dado luga a un p o undo cambio, casi
a una e olución ju ídica, en los úl imos doce o quince años, cambio o
e olución que ienen, al menos, una anscendencia equipa able a la
que u o en su día la codi icación. Bas e, pa a ilus a es e ase o,
eco da que son u o de la ecepción de las Di ec i as comuni a ias
nues as igen es Leyes de sociedades anónimas y de esponsabilidad
limi ada, nume osas modi icaciones de la no ma i a del Código de
come cio
y
de la Ley del con a o de segu o, las Leyes de con a os
celeb ados ue a de es ablecimien os me can iles de! canee,
11:
agencia, del c édi o al consumo...
En de ini i a, la cons i ución de la
Unión Eu opea
lle a
consigo la a i mación de la igencia
de una no ma i a ju ídica
sup anacional que, especialmen e en el campo del De echo me can il,
impone un mínimo de uni o midad (mínimo cons an e y
acele adamen e ampliado) a los O denamien os nacionales de los
Es ados miemb os. Y es e p oceso ep esen a la ape u a de una ase
en la e olución del De echo me can il, cuya o igina ia uni o midad,
debili ada o casi des uida como consecuencia de la a i mación del
ca ác e de ealidad polí ica sup ema de los Es ados nacionales,
puede, al menos en el ámbi o egional de la Unión, econs i ui se
g acias a la cesión pa cial de sobe anía que han ealizado a a o de
és a los Es ados que la in eg an.
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