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VIOLENCIA DE GÉNERO. DE LA PROYECCIÓN MEDIÁTICA A LA INSTITUCIONAL.
Zu i a Má quez, E elina
G upo de In es igación I+D E nomedia
Uni e sidad de Se illa
[email p o ec ed]
RESUMEN:
El p oblema social de la iolencia de géne o, isibilizado mediá ica e ins i ucionalmen e como la
iolencia que de e minados a ones eje cen sob e sus pa ejas o ex pa ejas muje , iene una
ayec o ia ecien e en cuan o a su abo daje. La isibilización mediá ica de es e p oblema se ha
cen ado en la cuan i icación de casos de mue es y de denuncias, ob iando con ecuencia las
causas es uc u ales en endiendo po es uc u al la lógica de elación social p esen e no sólo en
el ámbi o de la pa eja sino en el conjun o de ámbi os de in e elación social en con ex o
socioeconómicos de e minados.
Los modos de o ganización son un e lejo de los modelos de in e elación social, que son
esul ado del sis ema económico y social que los gene a. C eemos que se hacen necesa ios
análisis holis as, que no deben con undi se con es a egias eacciona ias eme gen es, pa a la
comp ensión p e ia a una in e ención más e ec i a sob e es e enómeno.
Es a comunicación se unda en una dila ada in es igación e nog á ica880 sob e el p oblema de la
iolencia en el seno de las pa ejas.
PALABRAS CLAVE:
Violencia de géne o, isibilización mediá ica e ins i ucional, p oblema social,
880 Nos e e imos al abajo de campo ealizado en e los años 2004-2010 en Andalucía occiden al den o de la Tesis
doc o al Violencia de géne o. Es uc u a social y cons ucción cul u al de un p oblema igen e. Uni e sidad de
Se illa, 2011.
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NOMENCLATURA DE LA VIOLENCIA. VULNERABILIDAD DE LAS MUJERES
Una de las condiciones en la cons i ución de un p oblema es cómo se le nomb a. La ayec o ia
de la nomencla u a de la iolencia en el seno de las pa ejas es cuan o menos signi ica i a y nos
da idea de que una de las di icul ades de es e p oblema es que se c ee que se sabe odo de él
cuando apenas se ha empezado a camina en su indagación. La iolencia sob e las muje es en
el ámbi o in a amilia no es algo nue o, aunque sí lo es su conside ación de p oblema social.
Pa a su es a u o como p oblema u ie on y ienen un papel undamen al las ei indicaciones de
los mo imien os eminis as. En los años 60 apa eció una p eocupación po la iolencia en el
seno de las amilias eje cida sob e los niños. En los años 70 se amplió es a p eocupación al
campo de la iolencia sob e las muje es. Has a es as décadas e a ecuen e encon a la idea de
que la iolencia en la pa eja se daba sob e odo en países poco desa ollados, en amilias de
es a os sociales bajos, se isibilizaba p ác icamen e solo desde los esul ados de la iolencia
ísica y se adop aba una pe spec i a psicologis a pa a su explicación, mos ando un especial
in e és po los pe iles de muje es y homb es inme sos en es as si uaciones de iolencia. En
1979, Eleono Walke u iliza po p ime a ez el concep o de ‘Sínd ome de la muje mal a ada’ y
o mula el conocido “ciclo de la iolencia” que aún hoy sigue dominando el pa adigma explica i o
académico e ins i ucional sob e la cues ión que nos ocupa.
En el año 1975 Naciones Unidas epa ó en la g a edad de es e ipo de iolencia. En los años 80,
se econoció explíci amen e el hecho de que la iolencia que se eje ce sob e las muje es en el
en o no amilia con esul ado de mue e, es el c imen encubie o que se da con más ecuencia
en el mundo y a pa i de aquí hubo una ue e denuncia de es e ipo de iolencia po pa e de los
mo imien os eminis as, sob e odo en EE UU.
Ya en ados los años 80, las decla aciones o iciales de o ganismos in e nacionales como la ONU
denomina án es a iolencia como « iolencia con a las muje es» y a i ma án que es a iolencia
es á incluida en el concep o de disc iminación con a las muje es (I. M., 2004: 21). En 1992, es e
mismo o ganismo la de inió como “ odo ac o o amenaza de iolencia que enga como
consecuencia o enga posibilidades de ene como consecuencia, pe juicio y/o su imien o en la
salud ísica, sexual o psicológica de la muje ” y añade que “la iolencia con a la muje es uno de
los mecanismos sociales undamen ales po los que se ue za a la muje a una si uación de
subo dinación espec o del homb e”. Y en 1993 es de inida como “ odo ac o de iolencia basado
en la pe enencia al sexo emenino que enga, o pueda ene como esul ado un daño o
su imien o ísico, sexual o psicológico pa a las muje es, inclusi e las amenazas de ales ac os,
la coacción o la p i ación a bi a ia de libe ad, an o si se p oducen en la ida pública o
p i ada”881. Además se a a ianzando el uso de la exp esión “muje mal a ada” como un é mino
más aba ca i o que incluye o as o mas iolencia además de la ísica.
Según Begoña Ma ugán (2009), en los discu sos eminis as de la época es aba muy p esen e la
au ode ensa y au oa i mación colec i a de las muje es, pe o es o ue pe diendo ue za y el
881Véase Decla ación de la ONU sob e Eliminación de la iolencia con a las muje es, a ículo 1, 1993.
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deba e se ue cen ando en la e o ma del Código Penal. En el año 1989 se consigue la e o ma
de es a no ma con la que se le incluye un a ículo, el 425, e e ido al “mal a o po el esposo” y la
sus i ución de la denominación de “deli os con a la hones idad” e e idos a deli os elacionados
con la sexualidad, po el de “deli os con a la libe ad sexual”. T as es as modi icaciones, y o as
que se p oduje on en el año 1995 po las que se incluye on como deli os con a la libe ad y la
indemnidad sexuales, las ag esiones (a en ado con a la libe ad sexual de o a pe sona, con
iolencia o in imidación) y los abusos sexuales (idén ico deli o pe o sin que medie iolencia o
in imidación pe o ampoco consen imien o) (Osbo ne, 2009: 76), se p oduce una pé dida de
p o agonismo de los mo imien os eminis as más c í icos que pasan a cen a su a ención en
o as cues iones. E hizo que desde las ins i uciones y el pode polí ico se apos ase más po
in e enciones más asis enciales que o as con una ue e ca ga polí ica (Ma ugán, 2009: 98-
100).
A pa i de es e momen o las con e encias mundiales y los o ganismos in e nacionales como
Naciones Unidas, con sus decla aciones ins i ucionales se con ie en en los c eado es y
di ulgado es de un discu so polí ico que se a a con e i en e e en e no sólo pa a los análisis
sino pa a la in e ención sob e el p oblema que nos ocupa (Ma ugán, 2009: 101).
En Belém Pa á en 1994 y en Beijing en 1995 se insis i á en es e concep o de « iolencia con a
las muje es» como “mani es ación de las elaciones de pode his ó icamen e desiguales en e
muje es y homb es, que han conducido a la dominación de la muje po el homb e, la
disc iminación con a la muje y a la in e posición de obs áculos con a su pleno desa ollo” y se
econoce la iolencia con a las muje es como un á ea especí ica de ac uación de la ONU. Fue
en es os años cuando apa ecie on explíci amen e e e encias al géne o ya no sólo u ilizado
como una ca ego ía eó ica y polí ica que había sido acuñada en las décadas an e io es po
eó icas eminis as y u ilizado po ac i is as de es e mo imien o, sino que pasó al campo
ins i ucional.
Como dice Lou des Méndez (2005), desde las di e en es con e encias mundiales sob e la muje
que se han ido sucediendo desde que en 1975 se p oclama a el Año In e nacional de la Muje ,
se ha ido con igu ando a uno de los sexos en una pa e de la sociedad cuyas condiciones de
ida exigen se e o madas, ocul ando la dimensión polí ica de la elación en e los sexos. A
pa i de es e momen o se p oduce con ecuencia la supedi ación del abajo eó ico de sec o es
académicos, que se au ode inen como eminis as, a las demandas ins i ucionales (Méndez,
2005: 203-204).
A inales de los 90 los es udios y análisis acuñan el concep o de “ iolencia domés ica”,
cen ándose undamen almen e en los casos de mue e y de iolencia ísica que son los más
espec acula izables882. En 1998-2000 sale a la luz el Ie Plan In eg al con a la iolencia
domés ica y el IIº Plan, en 2001-2004, auspiciados po el gobie no español. La isibilización an o
ins i ucional como mediá ica de es e p oblema iene un alcance muy limi ado. Se in e iene sob e
el p oblema de una mane a indi idualizada insis iendo en medidas asis enciales y e apéu icas
882Es os análisis se inician a pa i del caso de Ana O an es en 1997.
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indi iduales di igidas a muje es que han su ido mal a o y medidas puni i as pa a los
mal a ado es. Di á Ma ugán (2009) que pa alelamen e al concep o de iolencia domés ica
apa ece el concep o de ‘muje mal a ada’ como íc ima que necesi a y depende de la
in e ención de las ins i uciones en an o ecep o a de ecu sos. Y es a au o a conside a que los
a en ados del 11 de sep iemb e ac ecien an la obsesión po la segu idad que ecala en un
a amien o cada ez más policial del p oblema (Ma ugán, 2009: 104), cons i uyéndose un
pa adigma de segu idad desde el que se analiza e in e iene y que pe i e has a nues os días.
Den o de es e con ex o es donde ha enido luga el desa ollo de medidas legales puni i as más
in ensas. Así, apa ece en 2003 la Ley 27/2003 que egula la O den de p o ección de las íc imas
de la iolencia domés ica y la Ley 15/2005 que modi ica el Código Penal, insis iendo en el
aumen o de las penas a los mal a ado es, es a in ensi icación puni i a ha sido una de las
cons an es desde en onces.
La judicialización de la cues ión ha ido siendo p opo cional a la desac i ación de la ei indicación
polí ica del eminismo c í ico de la necesidad de un cambio adical de sociedad y
ci cunsc ibiéndose e incluso legi imando el s a us quo de es a, pasando de se un p oblema
polí ico al como inicialmen e se abo dó desde el eminismo a se conside ado “un p oblema a
ges iona ”. De ahí que las ac uaciones p incipales sean las asis enciales y las penales y bajo una
lógica de la ecupe ación indi idual asladada al ámbi o e apéu ico p o esional (Ma ugán, 2009:
105).
Es as sucesi as e minologías han con i ido con o as pa alelas como « iolencia in a amilia »,
« iolencia en la pa eja», « iolencia machis a», « e o ismo domés ico», « eminicidio»…, que han
enido una p oyección meno que las an e io es.
Las c í icas undamen ales a las nomencla u as más u ilizadas han sido:
a) si bien « iolencia amilia » pone de mani ies o que es una iolencia que se da en el
ámbi o de la amilia, cons uido como el de los a ec os, segu idad, sosiego y, donde las
elaciones de pa en esco son más ue es, se con ie e aún en más macab a po ello, pe o no
especi ica quién la eje ce y quienes la su en, no especi ica la di ección y deja ue a elaciones
no amilia es como no ios, aman es, ex pa eja, donde ambién se p oducen;
b) el é mino « iolencia con a las muje es», es una exp esión con bas an e consenso. Hay
sec o es que conside an que supone que sólo las muje es la su en y además sólo a manos de
un a ón, quedando así ue a la iolencia en pa ejas homosexuales, casos en que la iolencia es
eje cida po una muje a un a ón, e c. (Hi igoyen, 2006; Ea on, 2005);
c) si bien « iolencia domés ica» en a iza el espacio donde se p oduce, de nue o,
ci cunsc ibe la iolencia en má genes es echos de si uaciones de cohabi ación y no especi ica
ampoco la di ección en que se p oduce (pad e-hijos, hijos-pad e o mad e, mad e-hijos, en e
he manos o hacia ancianos…) y, po an o, englobando o mas de iolencia di e sas.
La Ley O gánica 1/2004 de 28 de diciemb e ino a consolida el é mino « iolencia de géne o».
Si bien pa ece que la in ención de llama a la Ley con a la Violencia de Géne o e a ab i la
iolencia domés ica a o as iolencias eje cidas sob e las muje es ue a del ámbi o del hoga y
amilia , a poco que nos aden emos en la Ley se mues a que és a se di ige a la iolencia
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conyugal y sus sucedáneos (con i encia, no iazgo, ex pa ejas…). Es deci , que si bien el
é mino se adop ó ins i ucionalmen e (lenguaje ju ídico) con la in ención de hace una p oyección
espacial y elacional mayo que la ci cunsc i a a la amilia y domés ica, así como aludiendo
desde la e minología a las causas es uc u ales del p oblema, al educi en el a iculado de la ley
es a iolencia llamada de géne o sólo a la iolencia que se eje ce sob e la pa eja muje , más
bien consigue un e ec o de simpli icación que se suma al de desac i ación de la c í ica social po
abo da se su in e ención desde lo judicial y e apéu ico, es deci , desde la conside ación de
‘deli o’ y ‘pa ología’, o sea, desde el plano indi idual.
VISIBILIZACIÓN MEDIÁTICA Y REPRESENTACIÓN SOCIAL DEL PROBLEMA DE LA
VIOLENCIA
En España, en 1997, el caso de Ana O an es supuso un an es y un después. Su exposición
mediá ica como desencadenan e de su mue e p o oca que es a iolencia apa ezca en los
medios de comunicación e e ida como « iolencia domés ica», poniendo el én asis en el en o no
en el que se p oducía. Es e é mino impuso has a hace poco sob e los an e io es de « iolencia
amilia » y « iolencia con a las muje es». Se conside a que « iolencia domés ica» es un é mino
más aba ca i o, pe o que se ci cunsc ibe al espacio domés ico y a sus mani es aciones más
isibles, las ísicas, como e ec o de la i upción de lo mediá ico y el discu so ins i ucional883 y
cons i uye una de las ep esen aciones más sólidas de es e enómeno que aún se man iene en
cie os sec o es, aunque las nomencla u a que se a imponiendo se haya ido desplazando hacia
« iolencia de géne o».
Ana O an es, e a una muje sencilla, mad e de 11 hijos, que, as cua en a años de ma imonio
decidió sepa a se. Compa eció en la ele isión au onómica andaluza el 4 de diciemb e de 1997
en un p og ama popula de la a de. El eali y show p esen aba la esceni icación de las i encias
colec i as a a és de su exp esión indi idual (Imbe , 2000: 615). En es os p og amas,
cen ados en el sen i de los in e inien es, cada pa icipan e con aba su p opia ida en una
ueda in o mal, al e ec o de cons ui un ínculo comunica i o con la audiencia.
Cuando [mi ma ido] enía bo acho, me daba una paliza. Al o o día me decía: “Anilla,
pe dóname, ya no e oy a pega más po que es o no es ida. No le hagas caso a un
bo acho>. Yo le c eía po que enía once hijos, no enía adónde i y enía que aguan a lo
aunque me die a palizas sob e palizas, y dije a odo lo que él que ía, <e es una… po aquí,
una po allí”. Esas e an sus palab as. Eso lo saben mis hijos. Mis hijos mayo es, que engo
dos, dicen que les da lás ima de que aho a, a los cua en a años, haya dejado a su pad e,
pe o ¿no les da lás ima an as eces como han is o a su mad e con los ojos mo ados, i aíca
883Los gobie nos sucesi os ponen en ma cha los ya mencionados Planes I y II In eg ales con a la iolencia
domés ica en 1999-2000 y 2001-2004 espec i amen e.
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en el suelo, dándome pa ás? Eso no les da lás ima a mis hijos aho a.884 (Ana O an es, Canal
Su , 4 de diciemb e de 1997).
Desde hacía un año, había pedido el di o cio y el juez dic aminó que la casa de dos plan as la
compa i ían los ex cónyuges, cada uno habi a ía una plan a. Su ma ido, ya con i iendo con o a
muje en una casa di e en e, de ez en cuando apa ecía po la casa compa ida y la seguía
amenazando.
Ana hab ía seguido su ida de anonima o esignado, pese al día de glo ia de su apa ición
ele isi a, si a los ece días de apa ece en ele isión no hubie a sido asesinada po su ex
ma ido. En plena calle, en e a la casa que comp a ían, es e la oció de gasolina po la espalda
y le p endió uego con un meche o. Mu ió en pocos segundos a causa de las quemadu as.
Así ue la mecha que p endió en Diciemb e de 1997 la isibilización en España de la iolencia
que algunos a ones eje cían sob e su pa eja o ex pa eja. La p ensa esc i a y nume osos
p og amas de ele isión en las semanas pos e io es se hicie on eco del suceso, e incluso se
cons uyó mediá icamen e la imagen del e dugo/ íc ima a a és de la imagen del mons uo, al
que sus p opios hijos desp eciaban e insul aban po el suceso885.
A pa i del caso Ana O an es se sucedie on las e o mas legisla i as. Conc e amen e la LIcVG
de 2004 ans o ma un g an núme o de ‘ al as’ en ‘deli os’ p oduciendo un shock en la sociedad.
Una de las peculia idades de es e enómeno es que es á den o de lo que en De echo Penal se
conside an <las ci as neg as de la c iminalidad>, es deci , que hay una disco dancia en e los
hechos y las denuncias que se p esen an (Mag o, 2005: XXV) en un g ado mucho mayo que en
o o ipo de deli os. Como dice Lau enzo, ambién en es os casos la explicación del mayo ni el
de iesgo es la desigualdad, pe o una desigualdad con el mismo undamen o, aunque con
dis in o colo .
Es a desigualdad iene su o igen en la “ adical injus icia en la dis ibución de bienes p opia de la
sociedad capi alis a” (Lau enzo, 2008: 354) y es in isibilizada en el discu so incluso de los
sec o es au odenominados p og esis as que se “han dejado en ol e en las edes del
pensamien o eacciona io p opio de las sociedades opulen as” (Lau enzo, 2008: 354). Es
ele an e que, según los da os del Cen o Reina So ía, el 76,57 % de las muje es asesinadas po
sus pa ejas no enían un abajo cuali icado o es aba en pa o y el 61,70 % de los homicidas no
enía un empleo cuali icado o es aba en pa o.
Lau enzo llama la a ención sob e un asun o del que hemos sido es igo en las dis in as ins ancias
en las que hemos hecho e nog a ía. Lo que hemos encon ado an o en la policía, juzgados,
asociaciones y cen o peni encia io, es que la mayo ía de pe sonas que acuden a es os ó ganos,
884Es de señala , po que no es un caso aislado, que uno de es os hijos mayo es, años más a de, ue denunciado
po malos a os a su muje y u o o den de alejamien o.
885 Ve epo aje ele isi o i ulado El asesino en casa en In o me Semanal TV1, 20-12-1997.
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que son en los que se con abilizan el g ueso de los casos, pe enecen a es a os bajos, pocos de
es a os medios y casi ningún caso de es a o al o. “Se es á con undiendo la incidencia (que la
iolencia iene luga en odas las clases sociales) con la p e alencia, es deci , “que la iolencia
se da más en los es a os bajos de la sociedad” (Osbo ne, 2009: 85). Pa a una an opóloga es o
no es algo ex año, más bien se ía lo con a io, pues de e minadas ci cuns ancias sociales y
económicas hacen no sólo que p oli e en los con lic os, sino ambién, la cobe u a económica y
social pa a sali de ellos. Que en odos los es a os sociales es é p esen e la iolencia eje cida
con a la pa eja no quie e deci que en la misma p opo ción, con la misma in ensidad, con
idén icos esul ados sociales y con los mismos signi icados cul u ales.
La au i a i ma que el cómo se cons uye el p oblema a a o ien a y di igi las in e enciones
sob e el mismo y las campañas p e en i as. Así, las a i maciones uni e salis as de que “ odas
las muje es pueden se íc imas de mal a o en el seno de las pa ejas” y que “ odos los a ones
pueden se un mal a ado ” hace que las campañas de sensibilización, de p e ención e
in e ención se di ijan a odos los a ones y muje es. “Ello impide que se ealicen polí icas
especí icas pa a de e minados colec i os de mayo iesgo (Medina, 2001: 330). Colec i os como
los de muje es inmig an es indocumen adas, muje es esiden es en el medio u al, muje es con
discapacidades y muje es con p oblemas de oxicomanía (Amnis ía In e nacional, 2004) quedan
sin una espues a especí ica, pues o que las campañas se di igen a las muje es mal a adas y
los medios p e is os no es án pensados pa a hace en e a las necesidades pa icula es de
és os y o os g upos” (La au i, 2007: 39, siguiendo a O ubay, 2005) y conlle a además que
desconoce el g upo social más a ec ado inc emen a la ulne abilidad y iesgo de la íc ima
pues o que “ iende a exclui a las íc imas si uadas en los má genes del sis ema y con las cuales
es p ecisamen e más di ícil que se iden i ique el conjun o de las muje es” (La au i, 2007: 39,
siguiendo a Yllö, 1993).
Finalmen e, el modo como ha omado auge es e enómeno en nues o país, la di e en e
isibilización que se iene en Eu opa y o os países anglosajones, la dis in a epe cusión polí ica,
la p omulgación de leyes, medidas, c eación de o ganismos, comisiones, ecu sos, e c. con a
es e p oblema, nos da que pensa en cómo se ha cons uido la iolencia llamada de géne o
como p oblema y el papel que los medios de comunicación han enido en es a cons ucción.
Sólo un da o, nos llama la a ención que a endiendo al III In o me In e nacional de Violencia
con a las Muje es del Cen o Reina Só ía, las ci as de la iolencia, en España con e ec os de
mue e, que es la de más ácil con abilización, se si úe en el 2,81 de allecidas po millón de
muje es mayo es de 14 años, mien as que en países como Aus ia, se si úa en 9,40 de
allecidas; Finladia, 9,35; EE UU, 8,36; F ancia, 5,22; Reino Unido, 4,2; No uega, 3,67 o Canadá,
4,89, sin menciona países la inoame icanos. España se si ua ía en la cola de la Unión Eu opea
en iolencia de es e ipo con esul ado de mue e de muje es. Mien as con da os de 2006,
España u o 2,81 de asesinadas po millón, la media en Eu opa ue de 3,94 y la media mundial
en 5,04 (El País, 1 de mayo de 2010).
Resul an cu iosos es os da os po que España es uno de los países donde más medidas
legisla i as y más o ganismos se han c eado desde inales de los años 90 has a hoy. También
llaman la a ención no icias como la que apa ecía en El País el 1 de ab il de 2006: “Las no icias
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de sucesos iplican en cua o años su p esencia en los eledia ios” de cadenas nacionales y
au onómicas. En el anking se si úan en segundo luga , después de las no icias sob e polí ica y
muy po debajo de és as, es a ían las no icias elacionadas di ec amen e con la ida de los
ciudadanos (medioambien e, salud, ciencia…).
El modo como se isibiliza una ealidad p oblemá ica, en su in en o de busca soluciones, acaba
po da o ma a esa ealidad, la cons uye. Según Be ge y Luckmann (1986: 122, 123), elemen o
impo an e de la legi imación es la c eación de un ocabula io, eo ías explíci as y uni e sos
simbólicos. Ca ego iza los p oblemas exige de ini su signi icado de o ma p ecisa, con un
ocabula io es ablecido ( íc ima/ ic ima io, mal a ado /mal a ada, sínd omes especí icos) y la
elabo ación de eo ías explíci as po las que un sec o ins i ucional se legi ima en é minos de un
cue po de conocimien o di e enciado (Be ge y Luckmann, 1986: 123), expe os, que abo den el
p oblema en sus p opios é minos. Los uni e sos simbólicos conciben oda la expe iencia
humana den o de ese ma co de e e encia gene al, de al modo que lo que se sale de ese
ma co no se concibe como lo que la ealidad es; oda la ealidad y la biog a ía de un indi iduo se
en como hechos que debie an ocu i ‘den o’ de ese uni e so, de ese mundo ‘del’ que se habla,
en é minos de ame. El conjun o de es os elemen os son necesa ios pa a ‘explicaciones
legi imado as’ y ‘sancionado as’.
La a ención a es a iolencia y la al a de a ención a o as no pueden sino hace nos e lexiona .
La iolencia llamada de géne o en endida en los es echos lími es en los que ha sido de inida y
isibilizada: iolencia (iden i icando con ecuencia a és a con ag esión/ag esiones ísicas y
psíquicas) eje cida po un a ón hacia su pa eja o ex pa eja-muje , no pone en cues ión el modo
de o ganización de la ida ma e ial y simbólica de nues as sociedades, que es sumamen e
iolen o, sino que sólo cues iona de e minada iolencia, la que se hace mani ies a en el espacio
psíquico de nues as sociedades cuando és a aspasa los lími es (espaciales, empo ales, de
in ensidad) que la p opia sociedad ha es ablecido como admisibles, pe o que con i e con oda
una lógica iolen a in isible, inconscien e incluso, que a ue za de impone se explica la ole ancia
social que exis e sob e aquella o a.
EL REDUCCIONISMO DE LA “VIOLENCIA DE GÉNERO”
A pa i de la Ley O gánica 1/2004 de 28 de diciemb e, conocida como Ley In eg al con a la
Violencia de Géne o, en España el é mino más ex endido pa a e e i es a iolencia es
« iolencia de géne o». Nos in e esa pone de mani ies o las simpli icaciones a que da luga su
uso, así como abo da los supues os que hay de ás de es e modo de nomb a es e ipo de
iolencia.
«Violencia de géne o» es el é mino que ins i ucionalmen e se ha adop ado como el adecuado.
Es e é mino apa ece indisociablemen e unido al in e és que las ins i uciones dicen ene po la
llamada “pe spec i a de géne o”. Hoy, la conni encia en e el ámbi o ins i ucional y académico
au odenominado ‘ eminis a’ es á ahogando la posibilidad de que eme ja una pos u a eminis a
c í ica en los análisis que se es án lle ando a cabo desde la llamada “pe spec i a de géne o”
(Méndez, 2005: 204).
1853
Po o o lado, conside amos que con bas an e ecuencia, en la ac ualidad, se es á cayendo en
iden i ica iolencia de géne o con iolencia sob e, con a la muje o las muje es. Aquí se
p oduce una con usión de géne o y sexo y, en la mayo ía de los casos una iden i icación de
géne o con muje . Aho a bien, el géne o, que es una ca ego ía analí ica sociológica y una
ca ego ía polí ica, pasa a u iliza se como una ca ego ía on ológica.
Desde los años 80, eó icas eminis as se cues iona on la ca ego ía ‘muje ’ como obje o de
es udio. ‘Muje ’, decían, no esponde a una esencia, ni siquie a a una en idad homogénea, sino
que se cons uye his ó ica y cul u almen e y p ecisamen e había que a ende a cómo se p oduce
dicha cons ucción pa alelamen e a cómo se cons uyen las elaciones de subo dinación en e
homb es y muje es (Méndez, 2005: 206).
El géne o e ie e posiciones en la o ganización psíquica y social. Aho a bien, posiciones indican
elaciones; es deci , ‘géne o’ emi e a posiciones ela i as, en endiendo po ela i as a que se
cons uyen y signi ican en elación una con la o a. De o ma que cuando nos e e imos a
elaciones de géne o que emos deci que no podemos en ende la posición psíquica y social de
los homb es más que en elación con la de las muje es, y ice e sa. No es amos hablando de
dos en idades yux apues as, sino de posiciones que se cons i uyen una en elación a la o a. Po
ello, cuando hablamos de la iolencia que se p oduce en el seno de las pa ejas, no podemos
en ende la sólo como u o de un dominio y con ol pa ia cal eje cido solo po a ones hacia
muje es, sino que el pa ia cado cons uye elaciones de pode como dominio en odos los
ó denes de la ida social, económica, in e pe sonal e incluso subje i a.
Muchos de los análisis sob e la iolencia en la pa eja cen an la a ención en el e ec o impac an e
de la iolencia sob e muje es en pa ejas he e osexuales y se esis en a indaga sob e con ex os
más amplios, que ayan más allá de la condena del mons uo que es capaz de llega a qui a le la
ida a la que es o ha sido su compañe a y, no en pocos casos, incluso a sus p opios hijos.
Es a si uación, c eemos, es esul ado de que en la mayo ía de los análisis que se lle an a cabo
se asume lo que Bou dieu (1995) denominó la “doxa”, según la cual hay dos géne os y dos
sexos, como si se a a a de una e idencia cien í ico-social incues ionable (Méndez, 2005: 204),
sin p oblema iza la cons ucción de los obje os. Po ello, dice Bou dieu que cons ui el obje o
cien í ico exige ompe con el sen ido común, con ep esen aciones compa idas, con
ep esen aciones o iciales y po que, “una p ác ica cien í ica que omi e cues iona se a sí misma
no sabe, en ealidad, lo que es á haciendo (…) más que pa a cualquie o o pensado [pa a el
cien í ico social], deja en la ase de impensado su p opio pensamien o signi ica condena se a no
se más que el ‘ins umen o’ de lo que p e ende concep ualiza ” (Bou dieu, 1995: 178).
Nos pa ece ambién equí oco ealiza análisis esencializando y na u alizando dico ómicamen e
compo amien os como masculinos y emeninos, iden i icándolos de mane a unila e al con
compo amien os de a ones y muje es espec i amen e. Es e modo de p ocede no hace sino
sus en a un modelo social, he e osexual y pa ia cal p oponiéndolo y asumiendo sus
implicaciones.
1860
an opología, el psicoanálisis y los de echos humanos, Uni e sidad Nacional de Qui o, Buenos
Ai es.
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