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Crecer en el cruce de culturas: adolescencia, identidad e inmigración

Abstract

En el presente artículo se reflexiona sobre las dificultades añadidas que tiene el adolescente de primera generación, las posibles pugnas internas entre la nueva sociedad en la que se desenvuelva y vive, y los valores interiorizados pertenecientes a su grupo familiar y a su cultura de origen. Se intenta, además, ofrecer alternativas para facilitar su tránsito por este período evolutivo.

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Crecer en el cruce de culturas: adolescencia, identidad e inmigración

Author: Medina Bravo, Pilar
Publisher: Universidad de Sevilla
Year: 2006
Source: https://idus.us.es/bitstreams/db3e3e6d-e179-4657-b7e3-2683b508c166/download
CRECER EN EL CRUCE DE CULTURAS:
ADOLESCENCIA, IDENTIDAD E
INMIGRACIÓN
Pila MEDINA BRAVO
Uni e si a Ramon Llull
Resumen: En el p esen e a ículo se e lexiona sob e las di icul ades añadidas que
iene el adolescen e de p ime a gene ación, las posibles pugnas in e nas en e la nue a
sociedad en la que se desen uel a y i e, y los alo es in e io izados pe enecien es
a su g upo amilia y a su cul u a de o igen. Se in en a, además, o ece al e na i as
pa a acili a su ánsi o po es e pe íodo e olu i o
Palab as cla e: adolescencia, iden idad, inmig ación
Abs ac : In he p esen a icle, we examine he di icul ies o he i s gene a ion ado-
lescen s, and he in e nal igh s be ween he new socie y and he in e nal alues om
hei amily. We also y o o e al e na i es o acili a e hei way in his pe iod.
Keywo ds: adolescence, iden i y, immig a ion
Aunque mi idea sea i i aquí a la la ga po que enga más u u o, siemp e se é
dominicano y neg o.
Joel, 14 años. La Vangua dia, no iemb e de 2005.
1. In oducción
El én asis pos mode no en el desa ollo con inuo, lexible e inacabable de
una iden idad pe sonal ha o zado, de mane a su il, la necesidad de gene a un
nue o iempo e olu i o en el que los u u os adul os se si úen de mane a aga e
imp ecisa an e la eno me a iedad de opo unidades y es imen as iden i a ias
que la sociedad le o ece pa a su delei e y consumo. Du an e es e pe íodo, el
adolescen e accede, imagina, se ec ea, i e empo almen e di e en es al e na-
i as pa a su u u o p óximo y lejano. A ello se e e ía E ikson (1968) cuando
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p esen aba la adolescencia como un momen o de “mo a o ia psicosocial” y,
más conc e amen e, cuando señalaba que la men e adolescen e es una men e
“en mo a o ia”.
Po o a pa e, en es os nue os iempos globales se han abie o las on-
e as a la ealidad de o as exis encias, bajo el man o de di e en es o mas
cul u ales, c eencias y concepciones del se humano. Segu amen e uno de los
mayo es e os a los que se en en a la sociedad occiden al enga que e con
la e lexión e implan ación de modelos in e nos de iden idad que acili en la
con i encia en e pe sonas que p o ienen de di e en es ma cos cul u ales. Y
pa a consegui lo una p emisa ob ia es el con encimien o de que la di e sidad
y el mes izaje en iquecen a las sociedades de acogida.
En es e abajo nos plan eamos analiza y e lexiona sob e los e os a
los que iene que hace en e el adolescen e de p ime a gene ación y p oba-
blemen e el de segunda gene ación. Pe o ambién in en amos p egun a nos
sob e la esponsabilidad que ienen los adul os de la sociedad de acogida en
una mayo capacidad de los adolescen es pa a i p obando y cons uyendo
sus p opias espues as iden i a ias.
2. Las a eas de la adolescencia
Ya sea a a és de los i os de iniciación o con la concesión social de un
ma gen empo al pa a “se adolescen e”, la adolescencia es un momen o de
duelo en el que se esceni ican di e en es inales: el inal del cue po in an il, de
la p o ección pa en al o el de la inocencia in an il. También es el comienzo
de nue as posibilidades y esponsabilidades: un cue po ísico cambian e, una
mayo capacidad pa a pensa en uno mismo y en el mundo que le odea, el
descub imien o de la sexualidad y la a acción sexual y un mayo sen imien o
de libe ad. Todo ello puede gene a expe iencias psicológicas de con usión,
que se án de mayo o meno magni ud en unción de los ecu sos in e nos del
adolescen e y, ambién, de los ecu sos ex e nos, es o es, de las capacidades de
los adul os que le odean de con ene la con usión, p opia y del adolescen e.
Como ya señaló E ikson (1968), la a ea undamen al de la adolescencia
es llega a su inal con una sue e de a mazón – lexible y no de ini i o– de
la p opia iden idad. Reco demos que una de las g andes capacidades de la
adolescencia es la in ospección: alejado ya del pensamien o más in an il, el
adolescen e es capaz –po ez p ime a– de p egun a se a sí mismo quién es,
quién le gus a ía se y/o quién debie a se . Se a a de una a ea pe sonal a
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la ez que social. Pe sonal po que es el p opio adolescen e el que en a en
c isis consigo mismo, y social po que el se humano es un se social po na u-
aleza y no se cons uye a sí mismo en el aislamien o. Resul a ob io pensa
que en el diseño de la p opia iden idad una p egun a undamen al pasa a se
qué mi ada iene el o o sob e uno mismo y cuál es la imagen (social) que se
quie e o ece según el con ex o. No hay iden idad pe sonal sin al e idad; la
exis encia del o o es la que gene a la necesidad de p egun a nos po noso-
os mismos a a és de sucesi as ope aciones de di e enciación y gene aliza-
ción. Como señala Dunba (2002), a a és de los p ocesos de di e enciación
se in en a explo a qué hay de único y singula en uno mismo. La gene aliza-
ción, po o o lado, ha de pe mi i es ablece ínculos con o os a los que nos
asemejamos y hacia los que pod emos gene a un sen imien o de pe enencia
común. Es aquí donde se da luga a una de las g andes con adicciones de la
cons ucción con empo ánea de la iden idad: se a a, a la ez, de es ablece
di e encias en e a los demás pa a sen i nos únicos y exclusi os, pe o sin
echaza la impo ancia de es ablece comunalidades que nos pe mi an supe-
a el miedo a la soledad, el echazo y el abandono.
“A no ime in he li espan is he u ge o de ine onesel is-à- is he socie y al la ge
as g ea as du ing adolescence. Acco ding o psychologis E ikson, he single g ea-
es de elopmen al ask o adolescence is o o ge a cohe en sense o iden i y. Fo
op imal de elopmen , E ikson a gues ha he e needs o be a good i be ween he
indi idual’s sense o sel and he a ied social milieus he o she mus na iga e.
This model explained well he expe iences o you h li ing in homogeneous wo lds
whe e he e was signi ican complemen a i y ac oss social sphe es (...). Today,
social scien is s no longe conside iden i y a cohe en , monoli hic, and endu ing
cons uc . Ra he , new wo k s uggles wi h an unde s anding o how iden i ies a e
c a ed and ec a ed as you h make hei way in a ied social se ings” (Suá ez-
O ozco y Suá ez-O ozco, 2001: 92).
Pa a supe a el iesgo de la anomia, el adolescen e necesi a sen i se pe -
enecien e a un g upo que le acoge y le iden i ica como miemb o del mismo.
A a és de es e sen imien o in e no de pe enencia g upal, el adolescen e
neu aliza la i encia de acío exis encial, abandono y soledad. Sen i se
in eg an e de un g upo pe mi e cub i dos necesidades básicas (Rod igo y
Medina, 2006): la p ime a, cub i el miedo al aislamien o a pa i de la ea-
lidad de e se in eg an e de algo; la segunda, de ini se a uno mismo a pa i
de las ca ac e ís icas que de inen al g upo al cual uno sien e pe enece y
con el cual uno se iden i ica. Y es a segu idad en el a aigo g upal puede
pesa más que la e idencia de enco se amien o o la posibilidad de in odu-
ci ma ices y cambios pe sonalizados. En una línea de pensamien o simila
se si úan Schwa z, Mon gome y & B iones (2006) cuando a i man que la
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“iden idad” debe en ende se como una o ganización in e na de au ocomp en-
sión que de ine la p opia mane a de es a en el mundo. De es a mane a, la
iden idad no sólo pe mi e al adolescen e (y u u o adul o) es ablece aquellos
alo es, me as y c eencias pe sonales sob e lo que le odea, sino que, y muy
especialmen e, le pe mi e sen i se miemb o de un g upo y es ablece c i e ios
de di e enciación en e a los que no pe enecen a dicho g upo, lo que puede
acaba de i ando – ambién– en pos u as iden i a ias pe sonales que de i an
en p ejuicios y disc iminaciones hacia o os g upos.
Sin emba go, es amos de acue do con Dunba (2002) cuando echaza la
idea de opone iden idades indi iduales a iden idades colec i as. Siguiendo
al au o , las di e en es ca ego ías iden i a ias son de ambos ipos: colec i as
(en el sen ido de sociales o pa a los o os) y pe sonales (en el sen ido de indi-
idualis as o pa a sí). O al menos así debe se en las nue as o mas socie a ias
que, a di e encia de las adicionales o mas comuni a ias1, se ca ac e izan
po no se inmu ables sino que “suponen la exis encia de colec i os múl iples,
a iables y e íme os a los que los indi iduos se adhie en po pe íodos limi ados
y que p opo cionan ecu sos de iden i icación que se plan ean de mane a di e sa
y p o isional” (Dunba , 2002: 13). Po o a pa e, somos concien es de la di i-
cul ad añadida que debe supone pa a el adolescen e o mula se una idea
sob e su p opia iden idad y su sen imien o de a aigo a g upos que, a la ez,
debe sen i ansi o ios, e íme os y de co a du ación.
3. Adolescencia, iden idad e inmig ación
Pese a que la cons ucción de la p opia iden idad man iene pun os comu-
nes en e adolescen es au óc onos y de o igen inmig an e, el adolescen e
inmig ado se encuen a an e e os y di icul ades especí icos, sob e odo, si la
emig ación coincide con su adolescencia (Siguan, 2003). Se e inme so en un
p oceso doble: po un lado, los cambios ca ac e ís icos de la adolescencia;
po el o o, la coincidencia de su pe sonal p oceso de adap ación con el que
sus pad es ambién se en obligados a ealiza .
De alguna mane a, la si uación de “inmig ación in e na” del adolescen e
es una si uación de con lic o pe sonal en la que se e leja la “c isis de iden-
idad” de la amilia (Mann, 2004). De mane a más in ensa de lo que puede
habe ocu ido en la in ancia, la en ada en la adolescencia del hijo ac i a en
1. “conside adas como sis emas de luga es y nomb es p easignados a los indi iduos y que se
ep oducen idén icamen e a lo la go de las gene aciones” (Dunba , 2002: 13)
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la amilia un p oceso de ede inición de alo es, usos sociales, expec a i as
y c eencias. En ealidad, a a és de la c isis de iden idad del adolescen e,
podemos igualmen e es a obse ando el p oceso de c isis de iden idad del
g upo amilia y la (in)capacidad de la misma pa a habe encon ado su p o-
pia mane a de en aiza se en la sociedad de acogida. El p oceso de inmig a-
ción puede consumi casi odas las ue zas psicológicas de los pad es y en la
mayo ía de los casos la condición de mig an e cons i ui á la base de oda la
na a i a amilia . Así pues, la iden i icación con los p opios pad es esul a
una a ea más a dua en e los adolescen es de p ime a gene ación. El p oceso
de indi iduación-sepa ación del adolescen e puede llega a es anca se si los
p opios pad es i en como un a aque y al a de leal ad la inco po ación de
alo es de la sociedad de acogida (Siguan, 2003).
El g upo amilia , con el conjun o de alo es, no mas, adiciones y cos-
umb es, es el p ime g upo i enciado po el adolescen e. En p incipio, hemos
de conside a que el p oceso de adolescencia no ha de ep esen a la up u a
con las c eencias, ac i udes, sen imien os y alo es ins au ados en los años
p e ios desde el cí culo p o ec o de la amilia. Cuando ello apa ece da a iso
del impo an e iesgo emocional en el que el adolescen e se encuen a. Más
bien, el adolescen e necesi a “ e-encon a se” con esas c eencias y alo es pa a
esi ua se an e las mismas y –a di e encia de cómo ope ó en la in ancia– cues-
iona las, ma iza las, amplia las y/o desecha las como mane a de con o ma
su p opia indi idualidad den o del g upo amilia . Es po ello que amilias de
uncionamien o ígido y au o i a io o excesi amen e negligen e y laxo com-
plican el ya de po sí complejo p oceso de di e enciación, en en ando al ado-
lescen e a dolo es añadidos (de abia, sumisión y/o ebeldía ex ema en el caso
de amilias ígidas, y de soledad y acío en el caso de amilias negligen es).
La expe iencia de uno mismo –e ec i amen e– es elacional, la au ono-
mía no se desa olla en el aislamien o, sino que c ece, se o ganiza y desa olla
en el con ex o de las elaciones, empezando po las elaciones con los p opios
pad es (Kimmel y Weine , 1998; Liddle y Schwa z, 2002). La p oximidad
y el a ec o son esenciales, ya que la ausencia de igu as adul as consis en es
que supe isen la e olución de su au onomía, deja al adolescen e sin e e en-
es pa a consegui una iden idad saludable, obligándole a escoge a iguales
pa a ealiza dicha unción. Mucho se ha esc i o y hablado sob e la impo -
ancia de los iguales, pe o los pad es eje cen un ol undamen al. Así, po
ejemplo, los pad es in luyen más que los iguales a la ho a de amo igua el
impac o del con lic o amilia sob e los p oblemas de conduc a en el inicio de
la adolescencia (Fo moso, Gonzales y Aiken, 2000). También cabe des aca
que el mayo sen imien o de compe encia pe sonal y de bienes a se alcanza

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–según la p opia pe spec i a de los adolescen es– cuando pueden negocia
una can idad ap opiada de con ol con sus pad es, aunque la ac i ud del ado-
lescen e en esa negociación pueda se muy cambian e: con o midad, sumi-
sión, ase i idad, i a (Unga , 2004).
Además, el adolescen e de p ime a gene ación se en en a a la necesidad
de esponde se sob e qué y cómo in e io iza su “iden idad cul u al”, en en-
diendo és a como un aspec o de su iden idad social que mo iliza di e en es
a ec os. Supone un cie o g ado de concienciación sob e el g upo cul u al
al que una pe sona piensa que pe enece y la e e encia al ances o común
“a a és de los cuales los indi iduos han desa ollado alo es y cos umb es
compa idos” (Hays, 2001: 12). Si bien podemos conside a que odo adoles-
cen e ha de e isa su cues ión “cul u al”, esul a ob io pensa que el hecho
de pe enece a un g upo é nico mino i a io conlle a unos aspec os especí i-
cos (Kupe minc, e al., 2004).
Un elemen o cla e en es e p oceso de negociación se á la capacidad de
la amilia pa a gene a y man ene un iempo de ansición en el que esol e
las di icul ades que gene a el choque en e el mundo cul u al e e encial de
los pad es y el nue o mundo cul u al al que se ab e el adolescen e (Mann,
2004). No ol idemos que muchas amilias de inmig an es anima án a sus
hijos pa a que se adap en a las nue as cos umb es de la sociedad de acogida
(en especial, la inco po ación de la lengua) como una o ma de acili a les su
in eg ación, pe o, a la ez, eje cen una p esión –más o menos explíci a– pa a
que conse en sus aíces cul u ales; segu amen e po que es la mane a incons-
cien e que ienen de da se alo a sí mismos como pad es y como adul os,
en un momen o y si uación en que los hijos apa ecen con mayo es ecu sos
adap a i os y con on a i os. La idealización de la ie a pe dida de muchos
mayo es acaba siendo el modo de ei indica se y que e se impone como
pe sonas compe en es y con iables.
Capaci ado, en p incipio, pa a una mayo compe encia cul u al que sus
pad es, la espues a pe sonal que el adolescen e aya dando a la con luencia
de las o mas comuni a ias ansmi idas en su in ancia con las nue as o -
mas socie a ias descubie as en su adolescencia pasa á po di e en es ases
de ansición cul u al den o del ma co de un p oceso de acul u ación psi-
cológica, en endiendo és a como “... el p oceso de cambio cuando g upos e
indi iduos de di e en es cul u as en an en con ac o con inuo en e sí. (...)
En el ni el indi idual, la acul u ación puede implica di e sos cambios de
pe sonalidad e lejados en la conduc a, el lenguaje, los alo es y la iden idad”
(ci ado en Dinh e al., 2002: 296).
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El hecho de que el adolescen e de p ime a gene ación haya c ecido en un
ambien e amilia inspi ado en la adición, el linaje y la impo ancia de los
alo es comuni a ios de la sociedad de o igen de los pad es puede aca ea
momen os de con usión y culpabilidad al e se inme so en una ealidad co i-
diana (escuela, amigos, medios de comunicación,...) que o ien a hacia o mas
socie a ias, mu ables y de pe enencias múl iples, según la cual la iden idad
pe sonal ya no es ni p easignada ni he edada sino que apa ece según di e -
sas ace as (iden idad amilia , p o esional, eligiosa, polí ica) que deben se
cons uidas y eelabo adas, en ocasiones, an e la anca oposición del g upo
amilia . Bajo la amenaza de aición y echazo, en muchas si uaciones puede
e se impelido a man ene y conse a una imagen de “au en icidad iden-
i a ia” que ep esen a, en ealidad, un enco se amien o desde la adición
(Chambe s, 1994). Y es a p esión a compo a se según un p e-esquema de
au en icidad cul u al ambién puede apa ece desde el g upo “au óc ono”
con su endencia a una isión homogeneizado a y es e eo ipada de las mino-
ías. En un caso como en o o, se cae en el iesgo de in e io iza au en ici-
dades de co e “ undamen alis a” que suponen una ba e a a la acep ación
de la di e sidad y la complejidad. Como nos ecue da Maalou (1999: 123),
“ odos es amos in ini amen e más ce ca de nues os con empo áneos que de
nues os an epasados”.
C ece en el c uce de cul u as no es a ea ácil, máxime cuando una de
ellas (la au óc ona y, po ello, la que se si úa en una mejo si uación de pode )
iende a educi a los miemb os del es o de cul u as a sus es e eo ipos. Nadie
se encie a po p opia olun ad en ningún “gue o” cul u al u bano, a menos
que sien a que es la única mane a de p o ege se de la mi ada enco se ada del
O o. He aquí una de los g andes e os pa a la población au óc ona: acep a
la di e sidad más allá de su es e eo ipo y su olklo e.
4. Funciones psicológicas de la sociedad de acogida
En la ges ión de los nue os e os que nos plan ea la in e cul u alidad y
que ep esen an un desa ollo más elabo ado de la necesa ia labo de con-
ianza in e cul u al (Ma andon, 2003), Mel ze y Ha is (1989) hablan de
cua o unciones básicas que oda pa eja pa en al deben pode o ece , en
mayo o meno medida, a su hijo pa a que és e sea capaz de desa olla un
sen imien o básico in e no de dignidad. Ya se a e de unos pad es que es én
c iando un niño o bien un adolescen e; sea una amilia occiden al de p ime
mundo como o a llegada de o os ma cos cul u ales, las esponsabilidades
emocionales siguen siendo las mismas. Aunque los au o es elabo an su eo ía
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pa a aplica la al ma co es ic amen e amilia , c eemos que el alcance de su
pensamien o puede ex apola se a la esponsabilidad que odo g upo social
adul o iene sob e sus ciudadanos en desa ollo (niños y adolescen es). Es as
cua o unciones básicas son:
a) Gene a espe anza, o capacidad de la sociedad adul a pa a abo da
con con ianza las di icul ades y us aciones a las que se en en a el niño y
adolescen e. De es a mane a el niño o adolescen e a in e io izando la segu-
idad de pode con ia en se ayudado, la idea de que –en la mayo ía de los
casos– la gen e es bondadosa y digna de co ianza, y que no sabe algo no
signi ica se débil ni incapaz. Cuando es a unción es á ausen e, la sociedad
desp ende un clima pesimis a y desespe anzado , en el que los e os y di icul-
ades son i idos como on e as insupe ables. Ap ende (en la escuela, en la
ida) se puede llega a con e i en algo emible y ansiógeno.
b) Fomen a amo , que signi ica ansmi i al niño o adolescen e que es
alguien deseado, que ido y espe ado en su indi idualidad. Es a sue e de
amo incondicional –acompañado de la ins au ación de los necesa ios lími-
es a la conduc a– p oduce en el niño o adolescen e el sen imien o in e no de
se alguien digno de se que ido y espe ado, a la ez que le pe mi e o ece
amo y gene osidad. En su ausencia, la sociedad ansmi e un clima emo-
cional ca ac e izado po la en idia y el odio, donde las mani es aciones de
a ec o es án condicionadas a que el niño o adolescen e sa is aga las necesi-
dades inconscien es de la sociedad de acogida inco po ando las pau as de
conduc a habi uales de la misma y con e iden es mues as de ag adecimien o
al “bien” ecibido.
c) Con ención de la ansiedad que gene an las nue as expe iencias, las
nue as elaciones, las si uaciones in e nas de “c uce de demandas y de cul-
u as”. Una sociedad capaz de con ene la ansiedad de sus u u os ciuda-
danos adul os –en una con inuación de la elación de con ención i ida en
el g upo amilia – pe mi e que acabe siendo el p opio adolescen e el que se
sien a capaz de con ene sus p opios deseos de impulsi idad o ansiedad. En
la si uación opues a, nos emos an e un con ol ígido de la ansiedad donde
se ansmi e la idea de que hay que ap ende a “ aga ” la ansiedad po que su
ex e io ización esul a ía pe judicial y dañina pa a la sociedad; o bien, con-
emplamos un desbo damien o del uncionamien o no ma i o adul o donde
la ansiedad y p o es a del adolescen e p o oca la apa ición magni icada de
ansiedad en los adul os, quienes se sien en pe seguidos y acaban eaccio-
nando con conduc as de ep esión y magni icación del con ol.
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C ece en el c uce de cul u as: Adolescencia, iden idad e inmig ación
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d) Capacidad de elabo a pensamien o po que, más allá de un es ic o
sen ido cogni i o, pa a ap ende a pensa el adolescen e necesi a sen i se es-
pe ado. La unción de gene a pensamien o iene que e con la capacidad
de la sociedad de acogida pa a es imula la cu iosidad del adolescen e an e el
mundo que le odea y an e aquello que le p o oca, p opiciando que ap enda
a o mula se p egun as y se dé sus incipien es espues as pe sonales. Cuando
no se omen a la elación de cu iosidad, cuando no se o ecen espues as
abie as a las dudas, cuando se ansmi e que pensa y p egun a se es inú il,
se aumen a el ni el de con usión in e na y se a o ecen espues as pe sonales
de igidez, p ejuicio e in ole ancia.
5. Conclusiones
En la cons ucción de la iden idad, el elemen o cul u al supone un aspec o
impo an e de la misma. El e o se come e al conside a oda cul u a bajo
una óp ica uni a ia y singula cuando lo más ealis a se ía en a iza los ma i-
ces, o mas y a iaciones que una “cul u a” a opa bajo un mismo man o.
En la enc ucijada en e adolescencia e iden idad cul u al cabe espe a mo i-
mien os –en ocasiones e á icos y con adic o ios– de cualquie adolescen e,
po ello, ambién, del adolescen e de p ime a gene ación. Es a en ánsi o
puede esul a es esan e. A a és de las di e en es si uaciones de socializa-
ción secunda ia, el adolescen e oma con ac o con la a iedad de posibilida-
des iden i a ias y puede i omando unas y echazando o as.
Pa a man ene es a e apa de ansición de o ma saludable y p oduc i a,
sos enemos que las necesidades emocionales básicas de odo adolescen e son
las mismas más allá de su cul u a de e e encia y del momen o his ó ico en
el que le haya ocado i i . Ahondando en una idea que ya plan eamos en
un abajo an e io (Medina y Rod igo, 2005), la cul u a en la que cada uno
nace y c ece o ece el ma co de e e encias emocionales adecuadas pa a ela-
ciona se; sin emba go, más allá del ma co de e e encias emocionales pa -
icula a cada cul u a, las necesidades básicas de odo se humano pasan
po el il o de sen i se acep ado y espe ado po la mi ada del o o. Un e o
especialmen e di ícil cuando se deben acep a pos u as que no se compa en.
Un plan eamien o en es os é minos pe mi e engloba las ca ac e ís icas de
cuidado en la in ancia y la adolescencia (au óc ona y de o igen inmig an e)
desde un ma co de comp ensión común.
Dado que la adolescencia supone momen os de con usión y miedo, se
inc emen a la posibilidad de ea i ma se en semi-au en icidades cul u ales y