CRECER EN EL CRUCE DE CULTURAS:
ADOLESCENCIA, IDENTIDAD E
INMIGRACIÓN
Pila MEDINA BRAVO
Uni e si a Ramon Llull
Resumen: En el p esen e a ículo se e lexiona sob e las di icul ades añadidas que
iene el adolescen e de p ime a gene ación, las posibles pugnas in e nas en e la nue a
sociedad en la que se desen uel a y i e, y los alo es in e io izados pe enecien es
a su g upo amilia y a su cul u a de o igen. Se in en a, además, o ece al e na i as
pa a acili a su ánsi o po es e pe íodo e olu i o
Palab as cla e: adolescencia, iden idad, inmig ación
Abs ac : In he p esen a icle, we examine he di icul ies o he i s gene a ion ado-
lescen s, and he in e nal igh s be ween he new socie y and he in e nal alues om
hei amily. We also y o o e al e na i es o acili a e hei way in his pe iod.
Keywo ds: adolescence, iden i y, immig a ion
Aunque mi idea sea i i aquí a la la ga po que enga más u u o, siemp e se é
dominicano y neg o.
Joel, 14 años. La Vangua dia, no iemb e de 2005.
1. In oducción
El én asis pos mode no en el desa ollo con inuo, lexible e inacabable de
una iden idad pe sonal ha o zado, de mane a su il, la necesidad de gene a un
nue o iempo e olu i o en el que los u u os adul os se si úen de mane a aga e
imp ecisa an e la eno me a iedad de opo unidades y es imen as iden i a ias
que la sociedad le o ece pa a su delei e y consumo. Du an e es e pe íodo, el
adolescen e accede, imagina, se ec ea, i e empo almen e di e en es al e na-
i as pa a su u u o p óximo y lejano. A ello se e e ía E ikson (1968) cuando
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p esen aba la adolescencia como un momen o de “mo a o ia psicosocial” y,
más conc e amen e, cuando señalaba que la men e adolescen e es una men e
“en mo a o ia”.
Po o a pa e, en es os nue os iempos globales se han abie o las on-
e as a la ealidad de o as exis encias, bajo el man o de di e en es o mas
cul u ales, c eencias y concepciones del se humano. Segu amen e uno de los
mayo es e os a los que se en en a la sociedad occiden al enga que e con
la e lexión e implan ación de modelos in e nos de iden idad que acili en la
con i encia en e pe sonas que p o ienen de di e en es ma cos cul u ales. Y
pa a consegui lo una p emisa ob ia es el con encimien o de que la di e sidad
y el mes izaje en iquecen a las sociedades de acogida.
En es e abajo nos plan eamos analiza y e lexiona sob e los e os a
los que iene que hace en e el adolescen e de p ime a gene ación y p oba-
blemen e el de segunda gene ación. Pe o ambién in en amos p egun a nos
sob e la esponsabilidad que ienen los adul os de la sociedad de acogida en
una mayo capacidad de los adolescen es pa a i p obando y cons uyendo
sus p opias espues as iden i a ias.
2. Las a eas de la adolescencia
Ya sea a a és de los i os de iniciación o con la concesión social de un
ma gen empo al pa a “se adolescen e”, la adolescencia es un momen o de
duelo en el que se esceni ican di e en es inales: el inal del cue po in an il, de
la p o ección pa en al o el de la inocencia in an il. También es el comienzo
de nue as posibilidades y esponsabilidades: un cue po ísico cambian e, una
mayo capacidad pa a pensa en uno mismo y en el mundo que le odea, el
descub imien o de la sexualidad y la a acción sexual y un mayo sen imien o
de libe ad. Todo ello puede gene a expe iencias psicológicas de con usión,
que se án de mayo o meno magni ud en unción de los ecu sos in e nos del
adolescen e y, ambién, de los ecu sos ex e nos, es o es, de las capacidades de
los adul os que le odean de con ene la con usión, p opia y del adolescen e.
Como ya señaló E ikson (1968), la a ea undamen al de la adolescencia
es llega a su inal con una sue e de a mazón – lexible y no de ini i o– de
la p opia iden idad. Reco demos que una de las g andes capacidades de la
adolescencia es la in ospección: alejado ya del pensamien o más in an il, el
adolescen e es capaz –po ez p ime a– de p egun a se a sí mismo quién es,
quién le gus a ía se y/o quién debie a se . Se a a de una a ea pe sonal a
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la ez que social. Pe sonal po que es el p opio adolescen e el que en a en
c isis consigo mismo, y social po que el se humano es un se social po na u-
aleza y no se cons uye a sí mismo en el aislamien o. Resul a ob io pensa
que en el diseño de la p opia iden idad una p egun a undamen al pasa a se
qué mi ada iene el o o sob e uno mismo y cuál es la imagen (social) que se
quie e o ece según el con ex o. No hay iden idad pe sonal sin al e idad; la
exis encia del o o es la que gene a la necesidad de p egun a nos po noso-
os mismos a a és de sucesi as ope aciones de di e enciación y gene aliza-
ción. Como señala Dunba (2002), a a és de los p ocesos de di e enciación
se in en a explo a qué hay de único y singula en uno mismo. La gene aliza-
ción, po o o lado, ha de pe mi i es ablece ínculos con o os a los que nos
asemejamos y hacia los que pod emos gene a un sen imien o de pe enencia
común. Es aquí donde se da luga a una de las g andes con adicciones de la
cons ucción con empo ánea de la iden idad: se a a, a la ez, de es ablece
di e encias en e a los demás pa a sen i nos únicos y exclusi os, pe o sin
echaza la impo ancia de es ablece comunalidades que nos pe mi an supe-
a el miedo a la soledad, el echazo y el abandono.
“A no ime in he li espan is he u ge o de ine onesel is-à- is he socie y al la ge
as g ea as du ing adolescence. Acco ding o psychologis E ikson, he single g ea-
es de elopmen al ask o adolescence is o o ge a cohe en sense o iden i y. Fo
op imal de elopmen , E ikson a gues ha he e needs o be a good i be ween he
indi idual’s sense o sel and he a ied social milieus he o she mus na iga e.
This model explained well he expe iences o you h li ing in homogeneous wo lds
whe e he e was signi ican complemen a i y ac oss social sphe es (...). Today,
social scien is s no longe conside iden i y a cohe en , monoli hic, and endu ing
cons uc . Ra he , new wo k s uggles wi h an unde s anding o how iden i ies a e
c a ed and ec a ed as you h make hei way in a ied social se ings” (Suá ez-
O ozco y Suá ez-O ozco, 2001: 92).
Pa a supe a el iesgo de la anomia, el adolescen e necesi a sen i se pe -
enecien e a un g upo que le acoge y le iden i ica como miemb o del mismo.
A a és de es e sen imien o in e no de pe enencia g upal, el adolescen e
neu aliza la i encia de acío exis encial, abandono y soledad. Sen i se
in eg an e de un g upo pe mi e cub i dos necesidades básicas (Rod igo y
Medina, 2006): la p ime a, cub i el miedo al aislamien o a pa i de la ea-
lidad de e se in eg an e de algo; la segunda, de ini se a uno mismo a pa i
de las ca ac e ís icas que de inen al g upo al cual uno sien e pe enece y
con el cual uno se iden i ica. Y es a segu idad en el a aigo g upal puede
pesa más que la e idencia de enco se amien o o la posibilidad de in odu-
ci ma ices y cambios pe sonalizados. En una línea de pensamien o simila
se si úan Schwa z, Mon gome y & B iones (2006) cuando a i man que la
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“iden idad” debe en ende se como una o ganización in e na de au ocomp en-
sión que de ine la p opia mane a de es a en el mundo. De es a mane a, la
iden idad no sólo pe mi e al adolescen e (y u u o adul o) es ablece aquellos
alo es, me as y c eencias pe sonales sob e lo que le odea, sino que, y muy
especialmen e, le pe mi e sen i se miemb o de un g upo y es ablece c i e ios
de di e enciación en e a los que no pe enecen a dicho g upo, lo que puede
acaba de i ando – ambién– en pos u as iden i a ias pe sonales que de i an
en p ejuicios y disc iminaciones hacia o os g upos.
Sin emba go, es amos de acue do con Dunba (2002) cuando echaza la
idea de opone iden idades indi iduales a iden idades colec i as. Siguiendo
al au o , las di e en es ca ego ías iden i a ias son de ambos ipos: colec i as
(en el sen ido de sociales o pa a los o os) y pe sonales (en el sen ido de indi-
idualis as o pa a sí). O al menos así debe se en las nue as o mas socie a ias
que, a di e encia de las adicionales o mas comuni a ias1, se ca ac e izan
po no se inmu ables sino que “suponen la exis encia de colec i os múl iples,
a iables y e íme os a los que los indi iduos se adhie en po pe íodos limi ados
y que p opo cionan ecu sos de iden i icación que se plan ean de mane a di e sa
y p o isional” (Dunba , 2002: 13). Po o a pa e, somos concien es de la di i-
cul ad añadida que debe supone pa a el adolescen e o mula se una idea
sob e su p opia iden idad y su sen imien o de a aigo a g upos que, a la ez,
debe sen i ansi o ios, e íme os y de co a du ación.
3. Adolescencia, iden idad e inmig ación
Pese a que la cons ucción de la p opia iden idad man iene pun os comu-
nes en e adolescen es au óc onos y de o igen inmig an e, el adolescen e
inmig ado se encuen a an e e os y di icul ades especí icos, sob e odo, si la
emig ación coincide con su adolescencia (Siguan, 2003). Se e inme so en un
p oceso doble: po un lado, los cambios ca ac e ís icos de la adolescencia;
po el o o, la coincidencia de su pe sonal p oceso de adap ación con el que
sus pad es ambién se en obligados a ealiza .
De alguna mane a, la si uación de “inmig ación in e na” del adolescen e
es una si uación de con lic o pe sonal en la que se e leja la “c isis de iden-
idad” de la amilia (Mann, 2004). De mane a más in ensa de lo que puede
habe ocu ido en la in ancia, la en ada en la adolescencia del hijo ac i a en
1. “conside adas como sis emas de luga es y nomb es p easignados a los indi iduos y que se
ep oducen idén icamen e a lo la go de las gene aciones” (Dunba , 2002: 13)
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la amilia un p oceso de ede inición de alo es, usos sociales, expec a i as
y c eencias. En ealidad, a a és de la c isis de iden idad del adolescen e,
podemos igualmen e es a obse ando el p oceso de c isis de iden idad del
g upo amilia y la (in)capacidad de la misma pa a habe encon ado su p o-
pia mane a de en aiza se en la sociedad de acogida. El p oceso de inmig a-
ción puede consumi casi odas las ue zas psicológicas de los pad es y en la
mayo ía de los casos la condición de mig an e cons i ui á la base de oda la
na a i a amilia . Así pues, la iden i icación con los p opios pad es esul a
una a ea más a dua en e los adolescen es de p ime a gene ación. El p oceso
de indi iduación-sepa ación del adolescen e puede llega a es anca se si los
p opios pad es i en como un a aque y al a de leal ad la inco po ación de
alo es de la sociedad de acogida (Siguan, 2003).
El g upo amilia , con el conjun o de alo es, no mas, adiciones y cos-
umb es, es el p ime g upo i enciado po el adolescen e. En p incipio, hemos
de conside a que el p oceso de adolescencia no ha de ep esen a la up u a
con las c eencias, ac i udes, sen imien os y alo es ins au ados en los años
p e ios desde el cí culo p o ec o de la amilia. Cuando ello apa ece da a iso
del impo an e iesgo emocional en el que el adolescen e se encuen a. Más
bien, el adolescen e necesi a “ e-encon a se” con esas c eencias y alo es pa a
esi ua se an e las mismas y –a di e encia de cómo ope ó en la in ancia– cues-
iona las, ma iza las, amplia las y/o desecha las como mane a de con o ma
su p opia indi idualidad den o del g upo amilia . Es po ello que amilias de
uncionamien o ígido y au o i a io o excesi amen e negligen e y laxo com-
plican el ya de po sí complejo p oceso de di e enciación, en en ando al ado-
lescen e a dolo es añadidos (de abia, sumisión y/o ebeldía ex ema en el caso
de amilias ígidas, y de soledad y acío en el caso de amilias negligen es).
La expe iencia de uno mismo –e ec i amen e– es elacional, la au ono-
mía no se desa olla en el aislamien o, sino que c ece, se o ganiza y desa olla
en el con ex o de las elaciones, empezando po las elaciones con los p opios
pad es (Kimmel y Weine , 1998; Liddle y Schwa z, 2002). La p oximidad
y el a ec o son esenciales, ya que la ausencia de igu as adul as consis en es
que supe isen la e olución de su au onomía, deja al adolescen e sin e e en-
es pa a consegui una iden idad saludable, obligándole a escoge a iguales
pa a ealiza dicha unción. Mucho se ha esc i o y hablado sob e la impo -
ancia de los iguales, pe o los pad es eje cen un ol undamen al. Así, po
ejemplo, los pad es in luyen más que los iguales a la ho a de amo igua el
impac o del con lic o amilia sob e los p oblemas de conduc a en el inicio de
la adolescencia (Fo moso, Gonzales y Aiken, 2000). También cabe des aca
que el mayo sen imien o de compe encia pe sonal y de bienes a se alcanza
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–según la p opia pe spec i a de los adolescen es– cuando pueden negocia
una can idad ap opiada de con ol con sus pad es, aunque la ac i ud del ado-
lescen e en esa negociación pueda se muy cambian e: con o midad, sumi-
sión, ase i idad, i a (Unga , 2004).
Además, el adolescen e de p ime a gene ación se en en a a la necesidad
de esponde se sob e qué y cómo in e io iza su “iden idad cul u al”, en en-
diendo és a como un aspec o de su iden idad social que mo iliza di e en es
a ec os. Supone un cie o g ado de concienciación sob e el g upo cul u al
al que una pe sona piensa que pe enece y la e e encia al ances o común
“a a és de los cuales los indi iduos han desa ollado alo es y cos umb es
compa idos” (Hays, 2001: 12). Si bien podemos conside a que odo adoles-
cen e ha de e isa su cues ión “cul u al”, esul a ob io pensa que el hecho
de pe enece a un g upo é nico mino i a io conlle a unos aspec os especí i-
cos (Kupe minc, e al., 2004).
Un elemen o cla e en es e p oceso de negociación se á la capacidad de
la amilia pa a gene a y man ene un iempo de ansición en el que esol e
las di icul ades que gene a el choque en e el mundo cul u al e e encial de
los pad es y el nue o mundo cul u al al que se ab e el adolescen e (Mann,
2004). No ol idemos que muchas amilias de inmig an es anima án a sus
hijos pa a que se adap en a las nue as cos umb es de la sociedad de acogida
(en especial, la inco po ación de la lengua) como una o ma de acili a les su
in eg ación, pe o, a la ez, eje cen una p esión –más o menos explíci a– pa a
que conse en sus aíces cul u ales; segu amen e po que es la mane a incons-
cien e que ienen de da se alo a sí mismos como pad es y como adul os,
en un momen o y si uación en que los hijos apa ecen con mayo es ecu sos
adap a i os y con on a i os. La idealización de la ie a pe dida de muchos
mayo es acaba siendo el modo de ei indica se y que e se impone como
pe sonas compe en es y con iables.
Capaci ado, en p incipio, pa a una mayo compe encia cul u al que sus
pad es, la espues a pe sonal que el adolescen e aya dando a la con luencia
de las o mas comuni a ias ansmi idas en su in ancia con las nue as o -
mas socie a ias descubie as en su adolescencia pasa á po di e en es ases
de ansición cul u al den o del ma co de un p oceso de acul u ación psi-
cológica, en endiendo és a como “... el p oceso de cambio cuando g upos e
indi iduos de di e en es cul u as en an en con ac o con inuo en e sí. (...)
En el ni el indi idual, la acul u ación puede implica di e sos cambios de
pe sonalidad e lejados en la conduc a, el lenguaje, los alo es y la iden idad”
(ci ado en Dinh e al., 2002: 296).
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El hecho de que el adolescen e de p ime a gene ación haya c ecido en un
ambien e amilia inspi ado en la adición, el linaje y la impo ancia de los
alo es comuni a ios de la sociedad de o igen de los pad es puede aca ea
momen os de con usión y culpabilidad al e se inme so en una ealidad co i-
diana (escuela, amigos, medios de comunicación,...) que o ien a hacia o mas
socie a ias, mu ables y de pe enencias múl iples, según la cual la iden idad
pe sonal ya no es ni p easignada ni he edada sino que apa ece según di e -
sas ace as (iden idad amilia , p o esional, eligiosa, polí ica) que deben se
cons uidas y eelabo adas, en ocasiones, an e la anca oposición del g upo
amilia . Bajo la amenaza de aición y echazo, en muchas si uaciones puede
e se impelido a man ene y conse a una imagen de “au en icidad iden-
i a ia” que ep esen a, en ealidad, un enco se amien o desde la adición
(Chambe s, 1994). Y es a p esión a compo a se según un p e-esquema de
au en icidad cul u al ambién puede apa ece desde el g upo “au óc ono”
con su endencia a una isión homogeneizado a y es e eo ipada de las mino-
ías. En un caso como en o o, se cae en el iesgo de in e io iza au en ici-
dades de co e “ undamen alis a” que suponen una ba e a a la acep ación
de la di e sidad y la complejidad. Como nos ecue da Maalou (1999: 123),
“ odos es amos in ini amen e más ce ca de nues os con empo áneos que de
nues os an epasados”.
C ece en el c uce de cul u as no es a ea ácil, máxime cuando una de
ellas (la au óc ona y, po ello, la que se si úa en una mejo si uación de pode )
iende a educi a los miemb os del es o de cul u as a sus es e eo ipos. Nadie
se encie a po p opia olun ad en ningún “gue o” cul u al u bano, a menos
que sien a que es la única mane a de p o ege se de la mi ada enco se ada del
O o. He aquí una de los g andes e os pa a la población au óc ona: acep a
la di e sidad más allá de su es e eo ipo y su olklo e.
4. Funciones psicológicas de la sociedad de acogida
En la ges ión de los nue os e os que nos plan ea la in e cul u alidad y
que ep esen an un desa ollo más elabo ado de la necesa ia labo de con-
ianza in e cul u al (Ma andon, 2003), Mel ze y Ha is (1989) hablan de
cua o unciones básicas que oda pa eja pa en al deben pode o ece , en
mayo o meno medida, a su hijo pa a que és e sea capaz de desa olla un
sen imien o básico in e no de dignidad. Ya se a e de unos pad es que es én
c iando un niño o bien un adolescen e; sea una amilia occiden al de p ime
mundo como o a llegada de o os ma cos cul u ales, las esponsabilidades
emocionales siguen siendo las mismas. Aunque los au o es elabo an su eo ía
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pa a aplica la al ma co es ic amen e amilia , c eemos que el alcance de su
pensamien o puede ex apola se a la esponsabilidad que odo g upo social
adul o iene sob e sus ciudadanos en desa ollo (niños y adolescen es). Es as
cua o unciones básicas son:
a) Gene a espe anza, o capacidad de la sociedad adul a pa a abo da
con con ianza las di icul ades y us aciones a las que se en en a el niño y
adolescen e. De es a mane a el niño o adolescen e a in e io izando la segu-
idad de pode con ia en se ayudado, la idea de que –en la mayo ía de los
casos– la gen e es bondadosa y digna de co ianza, y que no sabe algo no
signi ica se débil ni incapaz. Cuando es a unción es á ausen e, la sociedad
desp ende un clima pesimis a y desespe anzado , en el que los e os y di icul-
ades son i idos como on e as insupe ables. Ap ende (en la escuela, en la
ida) se puede llega a con e i en algo emible y ansiógeno.
b) Fomen a amo , que signi ica ansmi i al niño o adolescen e que es
alguien deseado, que ido y espe ado en su indi idualidad. Es a sue e de
amo incondicional –acompañado de la ins au ación de los necesa ios lími-
es a la conduc a– p oduce en el niño o adolescen e el sen imien o in e no de
se alguien digno de se que ido y espe ado, a la ez que le pe mi e o ece
amo y gene osidad. En su ausencia, la sociedad ansmi e un clima emo-
cional ca ac e izado po la en idia y el odio, donde las mani es aciones de
a ec o es án condicionadas a que el niño o adolescen e sa is aga las necesi-
dades inconscien es de la sociedad de acogida inco po ando las pau as de
conduc a habi uales de la misma y con e iden es mues as de ag adecimien o
al “bien” ecibido.
c) Con ención de la ansiedad que gene an las nue as expe iencias, las
nue as elaciones, las si uaciones in e nas de “c uce de demandas y de cul-
u as”. Una sociedad capaz de con ene la ansiedad de sus u u os ciuda-
danos adul os –en una con inuación de la elación de con ención i ida en
el g upo amilia – pe mi e que acabe siendo el p opio adolescen e el que se
sien a capaz de con ene sus p opios deseos de impulsi idad o ansiedad. En
la si uación opues a, nos emos an e un con ol ígido de la ansiedad donde
se ansmi e la idea de que hay que ap ende a “ aga ” la ansiedad po que su
ex e io ización esul a ía pe judicial y dañina pa a la sociedad; o bien, con-
emplamos un desbo damien o del uncionamien o no ma i o adul o donde
la ansiedad y p o es a del adolescen e p o oca la apa ición magni icada de
ansiedad en los adul os, quienes se sien en pe seguidos y acaban eaccio-
nando con conduc as de ep esión y magni icación del con ol.
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d) Capacidad de elabo a pensamien o po que, más allá de un es ic o
sen ido cogni i o, pa a ap ende a pensa el adolescen e necesi a sen i se es-
pe ado. La unción de gene a pensamien o iene que e con la capacidad
de la sociedad de acogida pa a es imula la cu iosidad del adolescen e an e el
mundo que le odea y an e aquello que le p o oca, p opiciando que ap enda
a o mula se p egun as y se dé sus incipien es espues as pe sonales. Cuando
no se omen a la elación de cu iosidad, cuando no se o ecen espues as
abie as a las dudas, cuando se ansmi e que pensa y p egun a se es inú il,
se aumen a el ni el de con usión in e na y se a o ecen espues as pe sonales
de igidez, p ejuicio e in ole ancia.
5. Conclusiones
En la cons ucción de la iden idad, el elemen o cul u al supone un aspec o
impo an e de la misma. El e o se come e al conside a oda cul u a bajo
una óp ica uni a ia y singula cuando lo más ealis a se ía en a iza los ma i-
ces, o mas y a iaciones que una “cul u a” a opa bajo un mismo man o.
En la enc ucijada en e adolescencia e iden idad cul u al cabe espe a mo i-
mien os –en ocasiones e á icos y con adic o ios– de cualquie adolescen e,
po ello, ambién, del adolescen e de p ime a gene ación. Es a en ánsi o
puede esul a es esan e. A a és de las di e en es si uaciones de socializa-
ción secunda ia, el adolescen e oma con ac o con la a iedad de posibilida-
des iden i a ias y puede i omando unas y echazando o as.
Pa a man ene es a e apa de ansición de o ma saludable y p oduc i a,
sos enemos que las necesidades emocionales básicas de odo adolescen e son
las mismas más allá de su cul u a de e e encia y del momen o his ó ico en
el que le haya ocado i i . Ahondando en una idea que ya plan eamos en
un abajo an e io (Medina y Rod igo, 2005), la cul u a en la que cada uno
nace y c ece o ece el ma co de e e encias emocionales adecuadas pa a ela-
ciona se; sin emba go, más allá del ma co de e e encias emocionales pa -
icula a cada cul u a, las necesidades básicas de odo se humano pasan
po el il o de sen i se acep ado y espe ado po la mi ada del o o. Un e o
especialmen e di ícil cuando se deben acep a pos u as que no se compa en.
Un plan eamien o en es os é minos pe mi e engloba las ca ac e ís icas de
cuidado en la in ancia y la adolescencia (au óc ona y de o igen inmig an e)
desde un ma co de comp ensión común.
Dado que la adolescencia supone momen os de con usión y miedo, se
inc emen a la posibilidad de ea i ma se en semi-au en icidades cul u ales y