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Los peligros de la distracción (A propósito de Jorge Millas a diez años de su muerte)

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Los peligros de la distracción (A propósito de Jorge Millas a diez años de su muerte)

Author: Giannini, Humberto
Publisher: Universidad de Sevilla
Year: 1999
Source: https://idus.us.es/bitstreams/15e060d0-6f14-4cf3-9e87-fda3cc7a3bc4/download
PERFILES / SEMBLANZAS
Los pelig os de la dis acción
(A p opósi o
de
Jo ge Millas
a diez años de su mue e)
Humbe o
Giannini
Uni e sidad de San iago (Chile)
Exis e una opinión,
que
ha pasado a
se
un
luga común. Y
ue
Pla ón el
que la echó a oda , i ónicamen e, p ime o a aíz
de
un pe cance
que
le ocu-
ie a a Tales de Mile o; luego, con más e e encia, a aíz de
los
hábi os de
su
maes o Sóc a es. Lo que Pla ón na a de Tales
es
que po es a con em-
plando el i mamen o no io lo que es aba delan e
de
su
na iz, y cayó
en
un
pozo, con g an hila idad
de
la se idumb e que
lo
mi aba. Y
quién
no
ecue da
al Sóc a es que nos desc ibe Pla ón: bajo la llu ia o
la
nie e, sin pe ca a se
de
ellas, sumido po la gas ho as en
sus
pensamien os, apa e,
como
omando
dis ancia pa a eencon a se de un modo más p oduc i o con los o os.
Quisie a hace algunas conside aciones ace ca de es a opinión, que am-
bién alcanzó a Millas, unos 2500 años más a de, y en un mundo an di e en e
del g iego: la ama, la mala ama, que se
ha
ganado la dis acción ilosó ica.
De Millas
se
na aban mil anécdo as ace ca de sus dis acciones y ol idos.
"Los ealis as" de siemp e mo ían la cabeza en esa ac i ud de gene osa con-
cesión que
se
suele hace a quienes i en al ma gen
de
lo
que " e dade a-
men e impo a", al ma gen de los negocios, de la polí ica menuda que se
a inche a día a día pa a gana o de ende posiciones.
Al
eco da lo,
no
puedo deja
de
e oca
al
iejo Pedagógico
de
la Uni-
e sidad de Chile, en los iempos en que Millas ue a di ec o del Depa a-
men o de Filoso ía, en
un
lejano 1967. Bullían la disco dia -des emplada,
casi siemp e-, los en en amien os
de
g upo, el g i e ío, los imp ope ios
esc i os con ca ac e es neg o o ojo en las mu allas; bullía la pasión polí ica
ce cana, po momen os, a
lo
pa ológico. E é eo y dis aído, un homb e enju-
o, algo enco ado, a a esaba los ja dines en absolu o edénicos
de
la
Facul-
ad; los a a esaba casi siemp e solo, e i emediablemen e con
un
lib o a e-
ado en la mano de echa, con a su co azón: "Pe mí ame deci le, sin hu-
mildad y sin sobe bia, que soy ilóso o i emediablemen e; aunque
me
gus-
a ía a eces emedia lo".
168 A auca ia
N o.
2
"I emediablemen e ilóso o". ¿Qué signi icaba pa a Millas se ilóso o?
Algo posi i o, po cie o: la capacidad
de
de ene se an e las cosas,
de
queda
al
menos un momen o disponible pa a ellas. En el sen ido más p opio, se i-
lóso o es se hospi ala io. Pe o algo nega i o ambién: el pelig o,
el
inmenso
pelig o, de
"pe de
odas las ce ezas que hacen apacible la ida común" .
Rasgos és os diame almen e opues os a los del leade : "El
leade
debe ene
segu idad del camino que hay que segui , y hace se esponsable
de
las
conse-
cuencias del camino po
el
que ha lle ado a
los
o os. Es a segu idad a
mí
me
al a
...
"
¿Cómo
-cab ía
p egun a se en onces- es e homb e soli a io, dubi a i o
po na u aleza y doc ina, es e homb e esencialmen e dis aído
del
mundo,
pudo
con e i se poco más a de en
leade
espi i ual
de
la ebeldía ciudadana? ¿Qué
ce ezas había descubie o que lo de ol ie on al bullicio y
al
en en amien o
públicos? Tal ez aquel enómeno apa en emen e acceso io de
la
dis acción
nos encamine a una pe cepción más
jus a
de
lo
que le pasa a la iloso ía
en
gene al, y a un ilóso o como Jo ge Millas en pa icula , espec o
del
iempo
his ó ico que le ocó i i y pensa . Quisie a de ene me muy se ia y solemne-
men e en es e enómeno. Hay una dis acción p opia del has ío: la
del
niño
en
clases po ejemplo. Y
se
ca ac e iza po
un
e que no mi a y, sob e odo,
po
un oí que
no
escucha. La imaginación
ha
sal ado po la en ana, escapando de
esa lec u a o de aquella exposición ediosa que ocu en en el aula. O o muy
dis in o es el caso de Sóc a es, po ejemplo, que se apa a, que
se
pie de de
sus con e ulios, que "se uela". La
suya
es una dis acción po exceso de
a ención. Y su o igen hay que busca lo den o,
no
ue a. Como
si
el
escola ,
leyendo, se sume gie a en las p o undidades de alguna palab a mágica o mis-
e iosa del ex o, mien as que sus compañe os ya
han
dado uel a
la
página.
Quisie a sub aya la g a edad his ó ica de es e hecho: el ilóso o,
po
ocación a una sue e
de
pausa e lexi a, suele pe de
el
i mo
de
un
iempo
socialmen e común. Es a mo osidad i emediable, es e incon undible des ino a
queda ezagado, a mucho más allá
de
una cons a ación anecdó ica, y deja
en e e , di ía,
un
asgo esencial de
la
e lexión ilosó ica. Es a, como
la
his o ia, como el a e, como
cualquie a
de esas disciplinas que eciben el
nomb e de "humanidades", es es au ación del iempo pe dido, esca e del
pasa de la ida, de su me o pasa . Sin emba go, es e mismo esca e implica
un apa en e
(o
eal) queda se a ás en
lo
que pasa y sigue pasando odos los
días. Aho a bien, es e modo ex año de empo aliza se ha cons i uido, en o-
das las épocas, causa del desga o pe sonal del ilóso o. La iloso ía
es
des-
ga o po el hecho de no pode i i
el
iempo de odos, po se en cie a
Los pelig os
de
la dis acción 169
medida un modo de no es a
en
lo que los o os es án:
no
hace ies a cuando
los o os hacen ies a; no ilusiona se, no suma se a la eu o ia o a la
p o es a
cuando odos lo hacen;
no
es a en los
que
los o os mi an y comen an. Y
en
es a sue e de e i ada, e o c ee e ,
lo
que los o os
no
en.
Pe o pa ece que
el
pensamien o e lexi o no sólo
no
en a en acción sino
que, además, la pa aliza; dis ae de ella.
Es o
se dice. Y de ás
de
las ama-
bles anécdo as de Pla ón, ahí es á el enjuiciamien o
muy
en se io que le hace
Calicles a Sóc a es. O más a de, la acusación de sus p opios amigos:
la
de
pone se a medi a sob e el sen ido de la sal ación cuando ellos ienen
jus a-
men e a ab i les las pue as de la cá cel
pa a
sal a lo
de
la mue e.
Dejando
de lado lo anecdó ico, de es a especie e a la exaspe an e y ma a illosa dis ac-
ción de Millas. ¿El pensamien o e lexi o dis ae de la acción? Una p egun a
que en a ias opo unidades se le hizo:
"Ojalá pudie a
el
pensamien o pa aliza la acción. Ojalá, cuando
la acción
es
inconscien e o aná ica. Po desg acia, no
es
así, y
la in eligencia es la más de las eces, o un ges o impo en e de
con ención o un es é il eco de comp ensión en e a la acción
insumisa. Buena pa e del d ama de los homb es
de
es e momen-
o
es
la insolida idad del pensamien o y la acción."
Co ían iempos en que la o den del día e a a anza sin concesiones ni
discu sos. Ac ua , comp ome e se al uelo con odo lo que ansg edía de al-
guna mane a la ieja o denación de
las
cosas. Es e a án insaciable
de
comp o-
miso con lo nue o dela aba más bien
un
pelig oso signo de descomp omiso
o al, de inconsis encia, como lo denuncia a Millas an as eces. En onces,
como los anaco e as del c is ianismo p imi i o, an e las alsas u gencias, an e
la p esión dia ia po saca
de
los o os decla aciones, p onunciamien os, apo-
yos, condenas, solía e i a se a su desie o pe sonal,
no
pa a hui sino pa a e
mejo y ol e con una palab a esponsable a es e mundo epen inamen e dio-
nisíaco y ple ó ico de bellas y locas ilusiones. Pe o, en onces,
el
mo imien o
ya se había iniciado, la o ensa ya había sido p o e ida, la acción incon enible,
pagada de sí misma, ya es aba en ma cha. Y no pa ecía necesi a discu sos.
Po aquellos años, Millas ya
e a
econocido como un jo en alen o.
Tenía a su habe una ob a ilosó ica conside able, que empezó a
los
16
años.
Incluso ue a de Chile, había conquis ado p es igio
de
maes o agudo y igu o-
so en sus juicios, y b illan e, po la sencilla belleza
de
su exp esión.
Po esos mismos años empieza, pues, a co e eloz la chispa
de
lo que
hacia ines de la década (1960-1970) e mina ía en la explosión uni e si a ia.
170 A auca ia
N o.
2
Epoca, como eco dá amos, emb iagada po una olun ad de libe ación o al,
po una olun ad de cambia
de
pies a cabeza el uni e so. Fue en onces cuan-
do su gió aquel lema con adic o io, e o is a en
el
ondo: "p ohibido p ohi-
bi ";
ue
po esos años que una buena pa e
de
la ju en ud la inoame icana so-
ñaba con una sociedad que deja ía a ás incluso los iejos esquemas
del
socia-
lismo so ié ico. Re olución a la ame icana,
se
decía. En es e clima,
la
eo ía
llegó a se casi inopo una, incluso pa a muchos
de
aquellos que decían cul i-
a la. Inopo unas, pa a algunos, has a las lecciones que Millas impa ía en el
an iguo Pedagógico sob e La c í ica
de
la azón p ác ica. En un sen ido ue -
emen e peyo a i o, Kie kegaa d, Kan , Heidegge , empeza on a se ca aloga-
dos como dis acciones bu guesas. En o as palab as: como modos e asi os de
en en a el comp omiso con el p esen e que anunciaba con ompe as la ple-
ni ud de los iempos. En onces, las anecdó icas dis acciones y ese as
de
Millas pasa on a se símbolo de una as ucia muy conscien e, de e i a la ac-
ción. De pa aliza la, según sus jó enes jueces,
con
p egun as inopo unas
sob e el de echo a la disensión, sob e el de echo a la duda, sob e
el
de echo
al silencio.
A menudo en amos a su o icina con la espe anza de a anca le una i -
ma de apoyo a algún ex o incendia io o
de
epudio a algún pe sonaje. Y salía-
mos de allí
no
sólo con la cabeza llena de incógni as y acilaciones, sino más
aún, con la abia incon esada de habe sido con encidos y, en el ondo del
alma, pa alizados.
A Millas le ocó p esencia con is eza la obs inada olun ad
de
educi
la é ica a la polí ica, y és a a es a egias pa a alcanza el pode , o simplemen-
e
conse a lo. En es a a mós e a de absolu o menosp ecio po la e lexión (¡y
jus amen e en ese luga !) abandonó ama gado
el
Depa amen o de Filoso ía
(1967):
"Si la descomposición del espí i u uni e si a io llega a a se p e-
alecien e, como
lo
es
ya en impo an es aspec os
de
la conduc-
a es udian il, se hab ía endido la úl ima y mejo o aleza del
humanismo, y los pode es nega i os
de
la p ensa, del me can i-
lismo y del mesianismo polí ico end ían a su me ced
el
po eni
de la cul u a."
Millas se e ugió ese mismo año en la Escuela de De echo. Se ía po
co o iempo.
El golpe mili a puso in a las dispu as en e é ica y polí ica, en e eo ía
y "p axis"; puso in
-po
poco iempo, pa a se jus os-
al
bullicio
de
los
jó e-
Los pelig os
de
la dis acción
171
nes y a sus p o es as; me ió a saco a la Uni e sidad
de
Chile, acalló la p ensa
y la jo ial e i esponsable gue illa polí ico-in elec ual. Aho a e a la
gue a
en
se io de los buenos con a los malos.
El ilóso o Millas, que enía
de
su acos umb ado desie o, nue amen e
habló a desho a: habló cuando nadie osaba habla . Un amoso a ículo suyo,
"La Uni e sidad igilada", que a a esó
la
censu a de p ensa (El me cu io,
1975) lo puso bajo la mi ada o a de
la
dic adu a. Pa a pode exp esa su
pensamien o dejó públicamen e la Uni e sidad de Chile y acep ó el
ca go
de
decano que
le
o ecía
la
Uni e sidad Aus al. Desde ese momen o,
no
dejó de
habla y de esc ibi sob e p oblemas
que
ecién la ciudadanía empezaba a
sen i como ac uales: sob e la condición humana,
la
dignidad
del
homb e y los
undamen os de sus de echos. El impe a i o de que el pode polí ico debe se
la exp esión de una olun ad
de
bien compa ida, ese impe a i o kan iano que
Millas había asumido desde siemp e con oda su alma, ecién empezó a en en-
de se en esa
su
condición de impe a i o é ico in ansable.
El
ilóso o es aba,
pues, apu ando
-no
e a dando- un p oceso de madu ación, ayudando
con
su
palab a ní ida, insobo nable, a es au a
una
expe iencia que, pienso, de e mi-
nó
a la la ga la caída de la dic adu a.
En an o, ue obligado a deja la Uni e sidad Aus al. La Uni e sidad
de Chile
-su
Uni e sidad-, mili a izada, le ce ó las pue as. Desde 1980
has a su mue e, sob e i e g acias a una jo nada pa cial en la Academia de
Humanismo C is iano y a la docencia
p i ada
o "compe i i a" como solía
deci con cie o humo is e.
Fue a de las aulas, en medio
de
una
sociedad insolida ia, o pemen e
p agma izada, en la que el silencio y la ambigüedad, de écnicas
de
de ensa
han pasado a cons i ui se en modos
de
se ; en medio
de
al
sociedad, más que
un lujo, como
se
ha dicho, la iloso ía
es
un
es o bo; y
el
ilóso o, un pelig o.
¿Cómo un pelig o? ¿No e a el ilóso o el se e a da a io de la acción? ¿Un
se dis aído en medio del mundo? Pod ía esponde se
que
la iloso ía
es
siem-
p e un pelig o pa a las ce ezas impues as o acomoda icias; que
lo
es en la
misma medida en que se le deja se
lo
que es: pausa, dis acción; que ese es
su modo de se pelig oso no sólo en e al i ano sino ambién en e a "la
p esión de
los
hechos", de las opiniones mayo i a ias, en e a las modas y a
las consignas; que ése
es
su modo
de
se i emediablemen e lib e.