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Los peligros de la distracción (A propósito de Jorge Millas a diez años de su muerte)

Giannini, Humberto

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PERFILES / SEMBLANZAS Los pelig os de la dis acción (A p opósi o de Jo ge Millas a diez años de su mue e) Humbe o Giannini Uni e sidad de San iago (Chile) Exis e una opinión, que ha pasado a se un luga común. Y ue Pla ón el que la echó a oda , i ónicamen e, p ime o a aíz de un pe cance que le ocu- ie a a Tales de Mile o; luego, con más e e encia, a aíz de los hábi os de su maes o Sóc a es. Lo que Pla ón na a de Tales es que po es a con em- plando el i mamen o no io lo que es aba delan e de su na iz, y cayó en un pozo, con g an hila idad de la se idumb e que lo mi aba. Y quién no ecue da al Sóc a es que nos desc ibe Pla ón: bajo la llu ia o la nie e, sin pe ca a se de ellas, sumido po la gas ho as en sus pensamien os, apa e, como omando dis ancia pa a eencon a se de un modo más p oduc i o con los o os. Quisie a hace algunas conside aciones ace ca de es a opinión, que am- bién alcanzó a Millas, unos 2500 años más a de, y en un mundo an di e en e del g iego: la ama, la mala ama, que se ha ganado la dis acción ilosó ica. De Millas se na aban mil anécdo as ace ca de sus dis acciones y ol idos. "Los ealis as" de siemp e mo ían la cabeza en esa ac i ud de gene osa con- cesión que se suele hace a quienes i en al ma gen de lo que " e dade a- men e impo a", al ma gen de los negocios, de la polí ica menuda que se a inche a día a día pa a gana o de ende posiciones. Al eco da lo, no puedo deja de e oca al iejo Pedagógico de la Uni- e sidad de Chile, en los iempos en que Millas ue a di ec o del Depa a- men o de Filoso ía, en un lejano 1967. Bullían la disco dia -des emplada, casi siemp e-, los en en amien os de g upo, el g i e ío, los imp ope ios esc i os con ca ac e es neg o o ojo en las mu allas; bullía la pasión polí ica ce cana, po momen os, a lo pa ológico. E é eo y dis aído, un homb e enju- o, algo enco ado, a a esaba los ja dines en absolu o edénicos de la Facul- ad; los a a esaba casi siemp e solo, e i emediablemen e con un lib o a e- ado en la mano de echa, con a su co azón: "Pe mí ame deci le, sin hu- mildad y sin sobe bia, que soy ilóso o i emediablemen e; aunque me gus- a ía a eces emedia lo". 168 A auca ia N o. 2 "I emediablemen e ilóso o". ¿Qué signi icaba pa a Millas se ilóso o? Algo posi i o, po cie o: la capacidad de de ene se an e las cosas, de queda al menos un momen o disponible pa a ellas. En el sen ido más p opio, se i- lóso o es se hospi ala io. Pe o algo nega i o ambién: el pelig o, el inmenso pelig o, de "pe de odas las ce ezas que hacen apacible la ida común" . Rasgos és os diame almen e opues os a los del leade : "El leade debe ene segu idad del camino que hay que segui , y hace se esponsable de las conse- cuencias del camino po el que ha lle ado a los o os. Es a segu idad a mí me al a ... " ¿Cómo -cab ía p egun a se en onces- es e homb e soli a io, dubi a i o po na u aleza y doc ina, es e homb e esencialmen e dis aído del mundo, pudo con e i se poco más a de en leade espi i ual de la ebeldía ciudadana? ¿Qué ce ezas había descubie o que lo de ol ie on al bullicio y al en en amien o públicos? Tal ez aquel enómeno apa en emen e acceso io de la dis acción nos encamine a una pe cepción más jus a de lo que le pasa a la iloso ía en gene al, y a un ilóso o como Jo ge Millas en pa icula , espec o del iempo his ó ico que le ocó i i y pensa . Quisie a de ene me muy se ia y solemne- men e en es e enómeno. Hay una dis acción p opia del has ío: la del niño en clases po ejemplo. Y se ca ac e iza po un e que no mi a y, sob e odo, po un oí que no escucha. La imaginación ha sal ado po la en ana, escapando de esa lec u a o de aquella exposición ediosa que ocu en en el aula. O o muy dis in o es el caso de Sóc a es, po ejemplo, que se apa a, que se pie de de sus con e ulios, que "se uela". La suya es una dis acción po exceso de a ención. Y su o igen hay que busca lo den o, no ue a. Como si el escola , leyendo, se sume gie a en las p o undidades de alguna palab a mágica o mis- e iosa del ex o, mien as que sus compañe os ya han dado uel a la página. Quisie a sub aya la g a edad his ó ica de es e hecho: el ilóso o, po ocación a una sue e de pausa e lexi a, suele pe de el i mo de un iempo socialmen e común. Es a mo osidad i emediable, es e incon undible des ino a queda ezagado, a mucho más allá de una cons a ación anecdó ica, y deja en e e , di ía, un asgo esencial de la e lexión ilosó ica. Es a, como la his o ia, como el a e, como cualquie a de esas disciplinas que eciben el nomb e de "humanidades", es es au ación del iempo pe dido, esca e del pasa de la ida, de su me o pasa . Sin emba go, es e mismo esca e implica un apa en e (o eal) queda se a ás en lo que pasa y sigue pasando odos los días. Aho a bien, es e modo ex año de empo aliza se ha cons i uido, en o- das las épocas, causa del desga o pe sonal del ilóso o. La iloso ía es des- ga o po el hecho de no pode i i el iempo de odos, po se en cie a Los pelig os de la dis acción 169 medida un modo de no es a en lo que los o os es án: no hace ies a cuando los o os hacen ies a; no ilusiona se, no suma se a la eu o ia o a la p o es a cuando odos lo hacen; no es a en los que los o os mi an y comen an. Y en es a sue e de e i ada, e o c ee e , lo que los o os no en. Pe o pa ece que el pensamien o e lexi o no sólo no en a en acción sino que, además, la pa aliza; dis ae de ella. Es o se dice. Y de ás de las ama- bles anécdo as de Pla ón, ahí es á el enjuiciamien o muy en se io que le hace Calicles a Sóc a es. O más a de, la acusación de sus p opios amigos: la de pone se a medi a sob e el sen ido de la sal ación cuando ellos ienen jus a- men e a ab i les las pue as de la cá cel pa a sal a lo de la mue e. Dejando de lado lo anecdó ico, de es a especie e a la exaspe an e y ma a illosa dis ac- ción de Millas. ¿El pensamien o e lexi o dis ae de la acción? Una p egun a que en a ias opo unidades se le hizo: "Ojalá pudie a el pensamien o pa aliza la acción. Ojalá, cuando la acción es inconscien e o aná ica. Po desg acia, no es así, y la in eligencia es la más de las eces, o un ges o impo en e de con ención o un es é il eco de comp ensión en e a la acción insumisa. Buena pa e del d ama de los homb es de es e momen- o es la insolida idad del pensamien o y la acción." Co ían iempos en que la o den del día e a a anza sin concesiones ni discu sos. Ac ua , comp ome e se al uelo con odo lo que ansg edía de al- guna mane a la ieja o denación de las cosas. Es e a án insaciable de comp o- miso con lo nue o dela aba más bien un pelig oso signo de descomp omiso o al, de inconsis encia, como lo denuncia a Millas an as eces. En onces, como los anaco e as del c is ianismo p imi i o, an e las alsas u gencias, an e la p esión dia ia po saca de los o os decla aciones, p onunciamien os, apo- yos, condenas, solía e i a se a su desie o pe sonal, no pa a hui sino pa a e mejo y ol e con una palab a esponsable a es e mundo epen inamen e dio- nisíaco y ple ó ico de bellas y locas ilusiones. Pe o, en onces, el mo imien o ya se había iniciado, la o ensa ya había sido p o e ida, la acción incon enible, pagada de sí misma, ya es aba en ma cha. Y no pa ecía necesi a discu sos. Po aquellos años, Millas ya e a econocido como un jo en alen o. Tenía a su habe una ob a ilosó ica conside able, que empezó a los 16 años. Incluso ue a de Chile, había conquis ado p es igio de maes o agudo y igu o- so en sus juicios, y b illan e, po la sencilla belleza de su exp esión. Po esos mismos años empieza, pues, a co e eloz la chispa de lo que hacia ines de la década (1960-1970) e mina ía en la explosión uni e si a ia. 170 A auca ia N o. 2 Epoca, como eco dá amos, emb iagada po una olun ad de libe ación o al, po una olun ad de cambia de pies a cabeza el uni e so. Fue en onces cuan- do su gió aquel lema con adic o io, e o is a en el ondo: "p ohibido p ohi- bi "; ue po esos años que una buena pa e de la ju en ud la inoame icana so- ñaba con una sociedad que deja ía a ás incluso los iejos esquemas del socia- lismo so ié ico. Re olución a la ame icana, se decía. En es e clima, la eo ía llegó a se casi inopo una, incluso pa a muchos de aquellos que decían cul i- a la. Inopo unas, pa a algunos, has a las lecciones que Millas impa ía en el an iguo Pedagógico sob e La c í ica de la azón p ác ica. En un sen ido ue - emen e peyo a i o, Kie kegaa d, Kan , Heidegge , empeza on a se ca aloga- dos como dis acciones bu guesas. En o as palab as: como modos e asi os de en en a el comp omiso con el p esen e que anunciaba con ompe as la ple- ni ud de los iempos. En onces, las anecdó icas dis acciones y ese as de Millas pasa on a se símbolo de una as ucia muy conscien e, de e i a la ac- ción. De pa aliza la, según sus jó enes jueces, con p egun as inopo unas sob e el de echo a la disensión, sob e el de echo a la duda, sob e el de echo al silencio. A menudo en amos a su o icina con la espe anza de a anca le una i - ma de apoyo a algún ex o incendia io o de epudio a algún pe sonaje. Y salía- mos de allí no sólo con la cabeza llena de incógni as y acilaciones, sino más aún, con la abia incon esada de habe sido con encidos y, en el ondo del alma, pa alizados. A Millas le ocó p esencia con is eza la obs inada olun ad de educi la é ica a la polí ica, y és a a es a egias pa a alcanza el pode , o simplemen- e conse a lo. En es a a mós e a de absolu o menosp ecio po la e lexión (¡y jus amen e en ese luga !) abandonó ama gado el Depa amen o de Filoso ía (1967): "Si la descomposición del espí i u uni e si a io llega a a se p e- alecien e, como lo es ya en impo an es aspec os de la conduc- a es udian il, se hab ía endido la úl ima y mejo o aleza del humanismo, y los pode es nega i os de la p ensa, del me can i- lismo y del mesianismo polí ico end ían a su me ced el po eni de la cul u a." Millas se e ugió ese mismo año en la Escuela de De echo. Se ía po co o iempo. El golpe mili a puso in a las dispu as en e é ica y polí ica, en e eo ía y "p axis"; puso in -po poco iempo, pa a se jus os- al bullicio de los jó e- Los pelig os de la dis acción 171 nes y a sus p o es as; me ió a saco a la Uni e sidad de Chile, acalló la p ensa y la jo ial e i esponsable gue illa polí ico-in elec ual. Aho a e a la gue a en se io de los buenos con a los malos. El ilóso o Millas, que enía de su acos umb ado desie o, nue amen e habló a desho a: habló cuando nadie osaba habla . Un amoso a ículo suyo, "La Uni e sidad igilada", que a a esó la censu a de p ensa (El me cu io, 1975) lo puso bajo la mi ada o a de la dic adu a. Pa a pode exp esa su pensamien o dejó públicamen e la Uni e sidad de Chile y acep ó el ca go de decano que le o ecía la Uni e sidad Aus al. Desde ese momen o, no dejó de habla y de esc ibi sob e p oblemas que ecién la ciudadanía empezaba a sen i como ac uales: sob e la condición humana, la dignidad del homb e y los undamen os de sus de echos. El impe a i o de que el pode polí ico debe se la exp esión de una olun ad de bien compa ida, ese impe a i o kan iano que Millas había asumido desde siemp e con oda su alma, ecién empezó a en en- de se en esa su condición de impe a i o é ico in ansable. El ilóso o es aba, pues, apu ando -no e a dando- un p oceso de madu ación, ayudando con su palab a ní ida, insobo nable, a es au a una expe iencia que, pienso, de e mi- nó a la la ga la caída de la dic adu a. En an o, ue obligado a deja la Uni e sidad Aus al. La Uni e sidad de Chile -su Uni e sidad-, mili a izada, le ce ó las pue as. Desde 1980 has a su mue e, sob e i e g acias a una jo nada pa cial en la Academia de Humanismo C is iano y a la docencia p i ada o "compe i i a" como solía deci con cie o humo is e. Fue a de las aulas, en medio de una sociedad insolida ia, o pemen e p agma izada, en la que el silencio y la ambigüedad, de écnicas de de ensa han pasado a cons i ui se en modos de se ; en medio de al sociedad, más que un lujo, como se ha dicho, la iloso ía es un es o bo; y el ilóso o, un pelig o. ¿Cómo un pelig o? ¿No e a el ilóso o el se e a da a io de la acción? ¿Un se dis aído en medio del mundo? Pod ía esponde se que la iloso ía es siem- p e un pelig o pa a las ce ezas impues as o acomoda icias; que lo es en la misma medida en que se le deja se lo que es: pausa, dis acción; que ese es su modo de se pelig oso no sólo en e al i ano sino ambién en e a "la p esión de los hechos", de las opiniones mayo i a ias, en e a las modas y a las consignas; que ése es su modo de se i emediablemen e lib e.