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Arte de hacer vinos : manual teorico practico del arte de cultivar las viñas ...

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Arte de hacer vinos : manual teorico practico del arte de cultivar las viñas ...

Author: Bustamante, Nicolás de
Publisher: Barcelona : s.n., 1858 (Imprenta de la Viuda de Saurí e Hijo)
Year: 1858
Source: https://idus.us.es/bitstreams/1f028c23-4cd5-45a5-82fe-a655cc1fc05f/download
>
V.
ARTE
l)E
HACER
VINOS
DONATIVO
De
LA
Ea
n...-;..
p
Viuda
do
Oánehc
~óUoy«
.‘lúnjon
►
ARTE
DE
HACER
VESOS.
MANUAL
obcdi&kkd
DEL
ARTE
DE
CULTIVAR
LAS
VIÑAS.
CONTIENE
EL
CULTIVO
T
ABONO
DE
LAS
TIERRAS,
ELECCIOX
Y
PLANTACION
DE
LAS
CEPAS
,
SUS
ENFERMEDADES
Y
MODO
DE
CURARLAS,
DE
LA
PODA
Y
CAVA;
MODO
DE
IIACER
EL
VINO
NATURAL
Y
ARTIFICIAL,
DE
MEJORAR
SUS
CLA¬
SES
Y
HACER!OS
DE
VARIOS
MODOS
ETC.
sí,ij < Aa
«A dou
O wy N.a
aumulaAo.
POII
D,
NICOLÁS
DE
BIST
AMANTE,
i
Imp en a
de
la
S a
VIUDA
DE
SAURÍ
É
HIJO,
calle
Ancha,
esquina
á
la
del
Regomí.
1858
—
lo¬
que
an o
ale
á
la
Hung ía
:
y
¿quién
igno a
que
las
ides
que
lo
p oducen,
se
c uzan
en
medio
de
peñas¬
cos
de
na u aleza
calcá ea
en
las
pun as
de
las
mon¬
añas
mas
al as,
expues as
al
no e
y
al
oes e
al
con¬
luen e
del
Bod oge
con
el
Tib isco,
en en e
do
los
mon es
Ca pacios
?
Se
conocen
pa icula men e
a ias
ie as
c asas
en e amen e
desnudas
de
guija os,
que
dan
muy
buen
ino,
bas an e
gene oso:
los
que
han
eco ido
las
Andalucías,
y
sob e
odo
la
Rioja
,
en
donde
mas
sab oso
es
el
néc a
do
Baco
bab an
is o
la
in e io
calidad
del
ino
que
p oducen
las
ie as
c asas,
que
el
de
los
peñascos.
Sea
lo
que
ue e,
po
lo
gene al
debemos
con esa
que
los
e enos
c asos
y
excesi amen e
subs ancio¬
sos
no
son
p opicios
pa a
las
iñas,
habiéndonos
mani es ado
la
expe iencia
que
casi
nunca
la
bondad
de
los
inos
a
en
p opo ción
con
el
igo
de
la
plan a,
y
que
se
le
deben
ese a
los
e enos
secos
y
lige¬
os.
Los
calcá eos
y
sob e
odo
aquellos
donde
se
o ma
la
g eda
,
dan
unas
iñas
sobe bias,
cuyo
lico
iene
mucha
mas
inu a,
lige eza
y
gus o
ag adable.
Tales
el
ino
de
Ca iñena
y
algunos
de
Na a a
,
sin
ol i¬
da
los
del
P io a o,
Tayá
,
Alella
y
cos a
de
le an e
en
Ca aluña
y
o os
pun os
en
donde
el
lico
espi¬
i uoso
les
da
un
alo
muy
subido.
Es
e dad
que
en
los
e enos
calcá eos
,
las
iñas
la dan
en
desa olla se,
pe o
una
ez
a aigadas,
se
man ienen
con
en ajas
conocidas.
Cuan o
mas
á ido
seco
y
lige o
sea
el
e eno
calcá eo
,
an o
mas
ene¬
migo
es
de
o o
cul i o,
y
an o
mas
se
p es a
al
de

—
Il¬
las
iñas.
El
agua
,
de
que
se
imp egna
po
in e a¬
los
,
ci cula
y
pene a
lib emen e
po
en e
las
cepas:
las
nume osas
ami icaciones
de
las
aíces,
la
in o¬
ducen
po
lodos
los
po os
y
las
iñas
p ospe an.
Su
cul i o
es
ácil
y
el
ino
que
p oducen
muy
espi i uoso.
El
suelo
g aní ico
,
cuyos
peñascos
aislados
,
al
educi se
a
a ena
desmenuza e
llenan
su
supe icie,
p oduce
inos
do
un
colo
muy
he moso
de
bas an e
espí i u
,
de
una
sa ia
y
olo
a omá ico
muy
ag a¬
dable.
Las
ie as
ue es
y
a cillosas,
no
si en
pa a
iñas:
sus
aíces
no
pueden
ex ende se,
ni
ami ica se
del
modo
que
con end ia.
Ademas
,
lo
compac o
de
aquel
e eno
ap e ado
p i a
á
las
cepas
ex ende
sus
aíces
las
que
se
pene an
de
agua,
y
la
conse an,
es ableciéndose
al
ededo
de
ellas
una
humedad
pe ¬
manen e
que
pud e
y
ma a
las
cepas.
Los
e enos
olcánicos
dan
unos
inos
deliciosos:
es as
ie as
p esen an
una
mezcla
in ima
de
casi
o¬
dos
los
p incipios
e osos;
su
ejido
medio
i i icado,
descompues o
po
la
acción
combinada
del
ai e
y
del
agua,
da
á
las
iñas
odos
los
elemen os
de
una
e¬
ge ación
b illan e,
y
comunica
al
lico
que
p oducen
una
pa e
del
uego
de
que
aquellas
ie as
han
que¬
dado
imp egnadas.
Las
mejo es
iñas
de
I alia
es án
plan adas
sob e
es os
de
olcanes.
El
ino
que
se
Coje
en
el
e eno
de
los
an iguos
olcanes
,
á
cuyos
píes
es á
edi icada
la
illa
de
Agde,
es
uno
de
los
mas
icos
que
se
encuen an
en
el
mediodía
de
la
F ancia.
De
modo
que
oda
ie a
lige a,
sea
cual
ue a
su
colo ,
siendo
po osa,
ina
y
desmenuza e,
y
en
don¬
de
el
agua
no
pueda
es aciona se
,
o a
sea
en
su
su¬
pe icie
,
o a
en
el
ondo
del
suelo,
es
la
que
mas
acó-
—
12
—
moda
á
las
iñas,
es
la
que
alimen a
unas
cepas
que
dan
excelen e
ino.
Es a
especie
de
e enos
abundan
en
España,
la
buena
si uación
de
su
suelo
,
hace
que
sea
nues a
he mosa
Península
la
pa ia
de
los
inos
mejo es
que
se
conocen.
Y
en
e ec o
ningún
o o
país
puede
p esen a
mayo
ex ensión
el
iñedo,
ni
expo¬
siciones
mas
a iadas:
ninguno
p esen a
una
a ie¬
dad
do
empe a u as
an
asomb osas
,
una
se ie
an
g ande
de
inos
ag adables
y
espi i uosos.
Desde
las
o illas
a enosas
del
I bin,
has a
el
cabo
de
Finis e e,
y
desde
las
cos as
que
baña
el
Océano
,
pad e
de
los
íos,
has a
Iás
cimas
desde
donde
se
descub en
las
ás¬
pe as
mon añas
de
la
Hel ecia
,
la
na u aleza
p ódi¬
ga
o ece
un
e eno
a o able
á
las
iñas:
una
popu¬
lación
b illan e
no
podia
bas a
pa a
el
consumo
de
odos
esos
inos,
un
suelo
sag ado
en
donde
odas
las
iquezas
e i o iales
son
la
jus a
ecompensa
de
una
indus ia
siemp e
ac i a,
de
un
celo
que
las
mayo es
desg acias
no
log an
en ibia ,
y
que
la
paciencia
y
el
pa io ismo
sos ienen
con inuamen e.
El
conocimien o
del
e eno
,
luego
de
adqui ido,
nos
lle a á
indispensablemen e
á
p egun a
cuales
son
los
pun os
y
si uaciones
que
se
deben
escoge .
Según
cie os
au o es,
con iene
ese a
las
al u as
pa a
las
iñas.
JBachus
a na
co íes,
dice
el
p o e bio
la i¬
no,
y
es a
máxima
es
oda ía
an
cie a
pa a
los
i a¬
lianos,
que
no
i ubean
en
asegu a
que
la
elebo a-
acion
de
la
sa ia
no
puede
pe ecciona se
comple a¬
men e
sino
en
los
e enos
algo
mon uosos,
y
que
no
se
puede
coge
buenos
inos
en
las
llanu as.
Sin
em¬
ba go,
!
cuán os
iñedos
p eciosos
se
hallan
en
ie as
llanas
!
Valencia
,
Andalucía
,
Cas illa
,
y
has a
las
—
13
—
Cosías
Can áb icas
y
la
misma
Ca aluña
poseen
mu¬
chas
llanu as,
que
p oducen
inos,
lige os
y
sua es,
llenos
de
sa ia
y
de
un
buen
pe ume
que
pa icipa
del
olo
de
las
iole as
ó
de
las
ambuesas
1
En
los
países
cálidos
,
las
iñas
se
c ian
muy
bien
en
los
mon es
n ías
al os.
La
Abisinia,
el
Mon e
Lí¬
bano
,
los
pun os
mas
culminan es
de
Méjico
y
do
la
Ca olina
,
la
co dille a
po
donde
pasa
el
camino
de
Buenos-Ai es
y
San iago
de
Chile
,
nos
dan
una
p ueba
cla a
de
lo
que
lle amos
dicho.
Las
iñas
en¬
cuen an
alli
una
empe a u a
con enien e
,
igual
á
la
de
las
llanu as
mas
empladas.
Encima
de
los
i¬
bazos
las
iñas
p enden
ambién
con
buen
éxi o
ma¬
yo men e
si
su
inclinación
no
es
mas
que
mediana
y
si
no
es án
odeados
de
g andes
bosques.
Las
cumb es
son
po
lo
gene al
incómodas:
eciben
á
cada
ins an e
la
imp esión
de
las
mas
pequeñas
icisi udes
de
la
a mós e a,
y
es
no o io
cuan o
moles an
los
ien os
á
las
iñas;
las
nieblas
que
se
acumulan
allí,
les
son
muy
unes as,
y
las
esca chas
sob adamen e
desas o¬
sas,
se
epi en
con
excesi a
ecuencia.
La
base
de
las
colinas
o ece
ambién
muy
g andes
incon enien es
.
á
causa
de
la
humedad
de
que
el
ai e
es á
siemp e
ca gado
,
y
de
la
na u aleza
de
la
ie a,
que
es á
sin
cesa
embebida
en
agua.
Los
lados
de
las
colinas,
cuando
no
son
sus
pendien es
demasiado
ápidas,
y
que
al
con a io
se
ele an
con
sua idad
,
encima
de
un
llano,
p esen an
la
e dade a
si uación
de
las
iñas.
Sucede
a as
yece&que
se
encuen en
buenas
iñas
en
un
alle
angos o,
po
cuyo
pie
pasan
las
aguas
de
algún
a oyo,
á
causa
de
las
co ien es
de
ai e
mas
ó
—
lá¬
menos
ías,
quo
se
hacen
sen i
en
aquellos
pun os
casi
dia iamen e
,
y
sob e
odo
a
causa
de
las
nieblas
que
einan
sin
cesa
,
y
de
la
humedad
cons an e
que
odo
es o
ocasiona,
Pe o
no
debe
concebi se
de
es a
obse ación
e dade a
,
que
oda
iña
pues a
jun o
á
una
agua
co ien e
no
p oduci á
jamas
buen
ino
,
como
lo
piensan
muchos
ag icul o es.
La
ce canía
de
un
io
no
es
dañoso
sino
cuando
la
colina
no
es á
bas an e
descubie a,
y
no
ecibe
di ec amen e
los
a¬
yos
del
sol.
La
bondad
de
los
inos
del
Ródano,
del
Gi onda
y
el
Ma ne
en
F ancia,
como
igualmen e
de
muchos
inos
españoles
que
se
encuen an
en
igual
caso
,
jus i ican
lo
excelen e
do
es a
si uación.
Las
iñas
exigen
la
acción
di ec a
del
sol,
pa a
co esponde
á
las
espe anzas
de
los
que
se
consag an
á
su
cul i o.
Á
es a
acción
pode osa
deben
las
u as
su
p eciosa
calidad.
Impo a
pues
a anca
lodos
los
á boles
que
pod án
da
somb a
y
agos a
el
e eno.
En
a ios
pun os
en
que
las
iñas
es án
expues as
á
hela se,
se
suelen
plan a
las
cepas
jun o
á
cie os
á boles,
ales
como
Meloco one os,
Alánzanos,
Oli¬
os,
Nogales,
Ce ezos,
e c,
á
in
de
lib a les
de
los
hielos.
En
ano
se
quie e
ci a
po
p ueba,
el
año
1797,
que
en
a ios
depa amen os
de
F ancia
se
hela on
muchas
délas
inas
que
ca ecían
de
los
ab i¬
gos
de
dichos
á boles;
pues
en
la
inmensa
a iedad
de
iñedos
que
cub en
la
F ancia
,
la
España
,
la
I alia
y
el
Po ugal,
es a
anomalía
no
puede
se i
de
egla.
El
p incipio
es
de
igo ,
cuando
se
quie e
e
desa ¬
olla
en
los
u as
la
madu ez
y
la
ma e ia
azuca ada,
única
base
y
ca ác e
de
un
buen
g ano.
Los
g andes
ege ales
abso ben
los
ayos
sola es.
Los
menos
peli-
—
15
—
g osos
son
el
Almend o,
el
Meloco one o,
y
los
Oli os.
Sucede
á
eces
que
se
encuen an
en
los
mejo es
iñedos
y
en
si uaciones
muy
p opias
pa a
las
iñas,
unos
pa ages
en
los
que
jun o
á
un
excelen e
ino
se
saca
o o
muy
malo.
Aunque
su
exposición
sea
abso¬
lu amen e
igual.
aunque
la
na u aleza
de
la
ie a
á
lo
menos
en
cuan o
á
la
capa
supe io ,
sea
ambién
la
misma
y
los
majuelos
,
odos
de
la
misma
calidad,
eciban
el
mismo
esme o,
y
se
p oceda
con
ellos
con
un
cul i o
que
en
nada
di ie a,
como
ambién
en
cuan o
á
la
ab icación;
no
esul an
po
eso
iguales
siemp e
los
inos
Es a
di e encia
depende
necesa ia¬
men e
de
la
na u aleza
ó
disposición
de
las
capas
in¬
e io es
ó
po
mejo
deci lo,
es
sumamen e
di ícil
se¬
ñala
las
causas
e dade as,
aunque
no
puedo
menos
de
pe suadi me,
como
acabo
do
indica lo,
que
el
e ¬
dade o
mo i o
de
semejan e
ano nalia
esul a
do
las
capas
in e io es
déla
ie a
.
á
dondo
los
a igas
del
cul i o
y
los
ins umen os
adop ados
pa a
es o
no
pue¬
den
lle a
su
in luencia,
pues
pa aque
es a
pene ase
mas
de
una
a a
se
necesi a ían
unos
gas os
conside¬
ables,
muchas
eces
inú iles,
y
los
mas
de
ellos
supe¬
io es
á
las
ue zas
del
lab ado *
El
suelo
que
le
es
noci o
semejan e
in luencia,
se á
siemp e
aquel
cuya
capa
de
ie a
cul i ada
sea
poco
espesa,
y
que
enga
debajo
alguna
oca,
ó
alguna
a cilla
impene able
pa a
las
aíces.
En on¬
ces
es
p eciso
de
dis ancia
en
dis ancia,
ab i
el
suelo
con
un
pequeño
alad o,
pa a
da
á
las
aíces
de
las
iñas,
el
medio
de
sen a se
de
un
modo
con enien e,
é
insinua se
en
los
aguje os
p ac icados
conque
asi

—
16
—
halla án
en
e ano
y
iempos
secos
el
g ado
necesa io
de
humedad
pa a
su
ege ación.
CAPITULO
II.
Abonos
de
las
ie as.
En endemos
pa a
abonos
en
ag icul u a
oda
clase
de
despojos
animales
y
eje ales,
cuya
descomposición
puede
suminis a
p oduc os
ap opósi o
pa a
la
nu i¬
ción
de
las
plan as.
Es as
sus ancias
o gánicas,
suscep¬
ibles
de
descompone se
espon áneamen e
al
ai e
lib e,
suminis ando
á
los
eje ales
los
gases
y
soluciones
has a
que
ellas
quedan
educidas
a
un
man illo
con¬
sumido,
no
deben
con undi se
con
los
abonos
y
mejo¬
as
de
ie as
a eniscas,
cuyo
obje o
se
educe
á
e o ma
los
suelos,
cambiando
sus
cualidades
í¬
sicas
,
haciéndoles
mas
esponjosos
ó
mas
compac¬
os
con o me
á
sus
necesidades.
Tampoco
deben
con undi se
con
los
es imulan es,
que
les
p es an
á
los
e enos
di e en es
sales
que
no
se
descomponen
po
la
e men ación,
y
cuyas
unciones
se
limi an
a
es imula
las
ue zas
eje ali as
ó
á
mode a
la
acción
de
los
es ié coles
i os.
Los
abonos
de
que
amos
á
habla
se
di iden
en
es
clases:
abonos
eje ales,
animales
y
compues os
Los
abonos
ó
es ié coles
eje ales
pueden
se
e des:
po
es a
denominación
se
conocen
gene almen e
las
plan as
que
nacen
espon áneamen e
ó
que
de
p opó¬
si o
se
siemb an,
y
que
después
de
ace ca se
á
su
lo¬
escencia
se
en ie an
po
medio
do
la
labo
de
a ado
—
17
—
ó
azadón,
y
cuyo
esul ado
es
man ene
la
humedad
en
el
e eno
donde
se
p ac ica
es e
bene icio,
dejan¬
do
en
él
las
sales
y
los
gases
que
lle an
consigo
las
plan as
que
se
en ie an
;
bene icio
que
no
se
sabe
ap ecia
bas an emen e,
pe o
que
es
de
una
u ilidad
incon es able,
consignada
en
odos
los
au o es
an i¬
guos
y
en
las
adiciones
ag ícolas
mas
ac edi adas.
En
los
países
me idionales
con
especialidad
es
donde
es a
ope ación
puede
p oduci
los
mas
elices
esul¬
ados,
pues
que
ella
asegu a
una
cosecha
cie a,
p es¬
ando
á
la
ie a
la
humedad
que
.o a
clase
de
abo¬
nos
no
pueden
,
po
buenos
qne
sean
,
suminis a le
En
los
países
donde
so
sabe
ap ecia
es a
clase
de
abonos,
los
lab ado es
p ocu an
hace se
de
plan as
acuá icas
que
c ecen
sob e
e enos
pan anosos,
y
que
con
es e
obje o
oman
en
a endamien o
,
quienes
,
es ando
en
la
sazón
co espondien e,
las
a ancan
desde
luego
ó
las
ienen
algunos
dias
en
emojo,
yen
seguida
las
espa cen
sob e
el
e eno
que
se
ha
de
p epa a
pa a
las
siemb as
de
o oño
,
en e ándolas
inmedia amen e
con
el
a ado.
Inspí ales
al
con ianza
es e
modo
de
bene icia
las
ie as,
que
muchas
eces
al
le an a
los
as ojos,
ap o echando
la
misma
la¬
bo
.
siemb an
habas,
guisan es
,
al amuces
ú
o as
semejan es
legumb es
pa a
echa les
el
a ado
o a
ez
y
en e a las
á
la
época
de
su
lo escencia.
En
o as
pa es
pa a
p epa a
la
ie a
á
la
cosecha
de
cáñamo
después
de
la
siega
del
igo
ó
cebada
,
si
una
llu ia
emp ana
ayuda,
sob e
los
mismos
lomos
de
los
su ¬
cos
siemb an
habas
á
golpes,
y
en
el
o oño,
á
la
épo¬
ca
de
su
lo escencia,
las
en ie an
p ac icando
en
ma zo
la
siemb a
del
cáñamo.
O os
muchos
p oce-
2
-
18
—
dimien os
pudié amos
añadi
que
ienden
al
mismo
esul ado;
pe o
c eemos
bas an e
lo
dicho
pa a
que
un
ag icul o
in eligen e
conozca
el
bene icio
que
su¬
minis an
á
las
ie as
las
plan as
e des
en e adas
á
iempo.
No
son
menos
dignos
de
ap o echa
los
eje ales
secos.
Sabido
es
que
las
plan as
po
su
desecación
pie den
una
g an
pa e
de
sus
cualidades
nu i i as,
sea
po
la
mayo
pa e
de
sus ancia
leñosa
que
conse an
después
de
la
madu ez
de
sus
semillas
ó
sea
po
la
pé dida
de
pa ículas
al e ables
deque
abundaban
en
su
e do .
Po
es a
azón,
si
bien
no
han
pe dido
del
odo
su
calidad
de
abono
eje al,
es
necesa io
p epa¬
a las
con
es imulan es
pa a
hace las
se i
con
p o¬
echo
á
la
ie a
que
se
des inan,
ales
como
echa ¬
las
á
los
es ablos
y
cuad as
á
que
si an
de
camas
al
ganado,
ó
humedece las
con
aguas
es ancadas
ó
sali¬
osas
e c.
e c.
Las
cañas
de
maíz,
los
as ojos
de
igo,
la
paja
a e iada
y
o os
es os
secos
de
eje¬
ales
se
hallan
en
es e
caso.
En
clase
de
abono
eje al
pueden
igu a
con
en¬
aja
odas
las
semillas
en
e men ación,
asi
como
odos
los
o ujos
p oducidos
po
las
ope aciones
á
que
se
some en
muchas
de
ellas,
ales
como
el
o ujo
de
la
u a,
de
la
acei una,
de
la
colza
,
del
almidón
,
de
la
linaza,
y
donde
haya
áb icas
de
ce eza
el
esiduo
de
las
ma e ias
que
ha
p oducido
es e
liquido.
Todos
es os
abonos
son
excelen es
aplicándolos
á
la
ie a
con
opo unidad,
unos
en
el
ac o
de
hace
la
semen¬
e a
,
y
o os,
como
son
los
oleaginosos,
después
do
habe los
mace ado
en
agua
de
cis e na
ó
pozoscaba-
dos
exp esamen e
pa a
neu aliza
las
cualidades
pe ¬
judiciales
del
acei e.
—
19
—
Pueden
conside a se
asimismo
como
abono
eje a]
los
despojos
que
esul an
de
las
amas,
hojas
y
co ¬
ezas
sume gidas
en
el
ondo
de
las
balsas
ó
lagunas,
en
donde
al
cabo
de
mucho
iempo
o man
po
su
comple a
co upción
una
especie
de
ango
e oso
de
mucha
ac i idad
pa a
las
ie as;
pe o
no
debe
usa se
has a
que
sacado
al
ai e
lib e
y
al
sol
se
seque
y
pul¬
e ice
ó
bien
se
queme,
y
ya
en
pol o
ó
en
ceniza.se
espa za
sob e
el
e eno
que
ha
de
semb a se.
Es e
abono
iene
mucho
uso
y
buen
esul ado
en
las
hue ¬
as
y
ja dines
pa a
adelan a
las
ho alizas
y
las
plan¬
as
de
lo .
En
el
día
se
hace
un
g an
consumo
del
Guano
que
se
impo a
de
Ame ica,
pa a
el
abono
délas
ie as
lacas
y
de
egadío
;
lo
que
se
a
gene alizando
en
is a
de
los
buenos
esul ados
que
so
an
espe imen-
ando
y
que
es
muy
ú il
aplicado
á
los
iñedos.
Rés anos
habla
de
las
plan as
ma inas
que
an
abundan emen e
a ojan
las
ma ejadas
á
las
o illas,
y
especialmen e
en
las
ensenadas
donde
la
anqui¬
lidad
de
las
aguas
aglome a
a ias
especies
de
algas,
ucos
y
con e as
áciles
de
ex ae
y
aca ea .
Es as
ye bas
ma inas,
siemp e
que
haya
opo u¬
nidad
y
el
iempo
lo
pe mi a,
deben
en e a se
inme¬
dia amen e
después
de
espa cidas
sob e
el
e eno
y
cuando
no,
es
p eciso
euni ías
en
un
luga
y
mez¬
cla las
con
la
cal
ó
ie a
pa a
de ene
su
e men ación
has a
el
iempo
opo uno.
Muchas
p epa aciones
su¬
en
es os
eje ales
an es
de
aplica los
a
la
ie a:
hay
países
en
donde
las
echan
á
los
caminos
mmedia osá
las
he edades
pa a
que,
pisadas
po
las
bes ias
y
las
uedas
de
los
ca uajes
se
p opo cionen
mejo
al
uso
—
26
-
c
eden es
y
demas
ope aciones
que
la
acompañan
si¬
guen
y
comple an.
Viñas
sos enidas
en
pe chas.
Rugie o
Schabol
que
es u o
muy
e sado
en
el
a e
de
Ja dine ía,
es
el
au o
de
es e
sis ema,
adop ado
en
un
g an
núme o
de
depa amen os
anceses.
Con¬
sis e
en
dispone
los
plan eles
en
ilas
pa alelas
y
ans¬
e sales
,
de
modo
que
es én
iluminados
po
el
sol.
Fó aanse
las
iñas
al
e ce o
ó
cua o
año
de
su
plan¬
ío
,
en
o ma
de
con a
espalde os
cons uidos
con
es acas
de
la
al u a
de
a a
y
media
;
al
medio
de
ca¬
da
es aca
se
a a
bien
una
ila
de
pe chas
que
co en
de
un
es emo
al
o o
y
de
abajo
a iba.
Cuando
las
cepas
se
hallan
en
un
buen
es ado
do
i
gua neciendo
las
pé igas,
en
luga
de
di iji
los
sa mien os
e ical
y
pe pendicula menlo
,
como
cu¬
ando
se
les
a a
en
las
es acas,
oblicuamen e
á
de e¬
cha
é
izquie da
de
cada
cepa
,
pa a
que
o men
una
doble
espalde a
,
de
modo
que
pueda
queda
empa¬
lizada
po
ambos
lados.
Po
es e
medio
odos
los
ás-
agos
an
pasando
desde
el
pie
de
las
pé igas
has a
a iba
cub iéndole
exac amen e
y
o man
un
co don,
ó
una
especie
de
co onamien o
en
oda
su
longi ud.
Pa a
consegui lo
no
es
necesa io
oe
el
cabo
de
los
pimpollos,
sino
cuando
odas
las
pe chas
es án
ya
gua ¬
necidas,
y
á
medida
que
c ecen
se
las
en elaza.
Es e
mé odo
p opo ciona
una
can idad
p odigiosa
de
u as
que
ap o echa
on o
cuan o
la
sa ia
es
mas
calien e,
y
cuan o
los
pimpollos
enigndo
mas
ai e
es án
mas
expues os
á
los
ayos
del
sol;
po
cu}o

—
27
—
medio
madu an
mas
p on o
y
es án
mas
segu os
de
adqui i
un
gus o
supe io .
O a
en aja
no
menos
no able
es
la
p olongación
de
los
ás agos
que
no
se
ep ime
has a
que
han
a o¬
jado
su
lo .
Las
iñas
no
se
echan
á
pe de
al
p in¬
cipio
po
a
o mación
sucesi a
de
los
as agos
que
im¬
piden
que
los
oncos
ap o echen
oda
la
sa ia
,
y
la
oblicuidad
de
los
mismos
la
da
un
epa imien o
mas
a eglado
y
mas
ú il
á
oda
la
plan a.
Viñas
a od igonadas.
Las
iñas
a od igonadas
gene almen e
se
usan
en
odas
pa es.
Los
plan eles
se
colocan
en
ca e as
se¬
pa adas
unas
de
o as,
á
in
de
acili a
la
lab anza
y
la
ci culación
en e
las
cepas.
Según
la
na u aleza
del
e eno,
las
ca e as
comp endiendo
la
capa
de
i¬
e a
es e colada
,
que
ga an iza
los
al ededo es
del
pie
de
la
plan a,
ienen
de
diez
has a
ein e
dedos
de
p o¬
undidad.
Cuando
la
plan a
ha
adqui ido
bas an e
ue ¬
za
y
ele ación,
se
an
llenando
los
in e alos.
To¬
da
iña
a od igonada
debe
ene
un
onco
que
no
sea
demasiado
g ueso
ni
demasiado
al o
:
suelen
du¬
a
unos
ein e
años
y
cuando
los
plán eles
es án
en
a -
monia
con
la
na u aleza
del
e eno
y
del
clima,
e¬
niéndose
ademas
el
cuidado
de
cul i a la
bien
,
el
i¬
no
has a
en
las
egiones
sep en ional
puede
sos ene
la
compa ación
con
los
mejo es
que
dan
las
iñas
ba¬
jo
un
cielo
mas
b illan e.
Son
ademas
sumamen e
p o¬
duc i as
á
causa
de
que
en
un
mismo
espacio
de
e ¬
eno
p esen an
un
mayo
núme o
de
cepas
y
se
les
pue¬
de
da
la
o ma
que
se
quie e
sin
causa les
el
ma
s
—
28
-
lige o
pe juicio
al
paso
que
el
amog onamien o
las
man iene
siemp e
ie nas.
La
opinión
de
un
au o
p ác ico
(Oli e
de
Se es)
en
su
Tea o
de
ag icul u a
co obo a
lo
que
acaba¬
mos
de
deci .
Es a
especie
de
iñas
dice
es
mas
ap e¬
ciable
que
las
demas
po
la
bondad
de
su
ino,
ace ¬
cándose
mucho
á
las
iñas
bajas,
á
causa
de
no
ba¬
ila se
muy
dis an e
del
suelo;
su
pequeña
ele ación
las
p ese a
de
pod i se
;
y
su
i me
apoyo
á
las
amas
de
los
od igones,
las
de iende
de
los
ien os.
En
cu¬
an o
á
la
can idad
,
es
an o
mayo ,
en
cuan o
abun¬
dan
los
ás agos
en
la
pa le
ie na
de
las
cepas,
en
cuya
ci cuns ancia,
‘es a
especie
de
iña
deja
a as
o¬
dos
las
es an es:-po
lo
que
amug onándose
ecuen¬
emen e
las
cepas
endidas
en
el
suelo,
aumen an
en
nume o
,
y
po
consiguien e
en
amas,
las
cuales
de¬
jándolas
la gas,
se
ca gan
p on o
de
muchos
ojos
ó
ye¬
mas,
p oduciendo
una
admi able
abundancia
de
ino.
Es as
especies
de
iñas,
son
á
la
e dad
muy
cos osas,
pe o
ambién
p oducen
mucho;
po
cuyo
mo i o,
sin
hace
al o
en
los
gas os,
se
las
ap ecia
mucho
y
co¬
loca
en
la
clase
de
las
mas
é iles,
y
quedan
unos
i¬
nos
bas an e
egula es
y
sab osos;
de
modo
que
ba¬
jo
es e
úl imo
aspec o
no
son
muy
in e io es
á
las
i¬
ñas
bajas.
Viñas
en
o ma
pi amidal.
Deseándose
hace
el
cul i o
de
las
iñas
menos
penoso
y
masespedi o,
menos
cos oso
y
mas
p oduc¬
i o,
ha
habido
especulado es
en
a ios
paísesesl an-
ge os
que
á
imi ación
de
lo
que
se
p ac ica
en
el
—
29
—
ducado
de
Badén,
disponen
las
cepas
en
o ma
có¬
nica
ó
pi amidad.
Es e
mé odo
que
pone
la
plan a
en
es ado
de
pode
ecibi
odas
las
in luencias
be¬
nignas
del
sol,
me ece
se
conocido
de
los
cul i a¬
do es
españoles.
Después
de
habe
di idido
el
e eno
.
po
medio
del
co del,
en
líneas
pa alelas
de
doce
á
ca o ce
pal¬
mos,
se
colocan
el
p ime
año
en
aquellas
líneas
unas
es acas
o mando
ed
cuad ada,
á
igual
dis an¬
cia
unas
de
o as.
A
la
pa e
del
medio
dia,
ó
donde
mas
die e
el
sol,
se
ab e
la
ie a
en
pa alelog amos,
ó
cuad os
la gos
de
ce ca
do
palmo
y
medio,
y
anchos
de
uná
mi ad.
Debe
ene se
cuidado
de
pone
apa o
la
ie a
de
la
p ime a
capa
que
es
la
que
mas
a do
debe
se i
después
pa a
cub i
las
aíces
del
plan el
Las
inche as
deben
ene ,
según
el
ondo
del
e e¬
no,
un
palmo,
ó
palmo
y
medio
de
p o undidad,
y
queda
bien
desemba azadas
de
las
pied as,
que
con
el
iempo
pod ian
incomoda
pa a
el
hundimien o
de
los
od igones.
Se
plan an
seis
ó
sie e
cepas
ie nas
en
decli e
desde
el
o oño,
sin
menea
la
ie a:
las
aíces
se
po¬
nen
endidas
sin
con usión,
el
allo
jun o
á
la
es aca,
y
el
p ime
ojo
del
plan el,
inmedia o
á
las
aices,
dos
palmos
mas
bajo
que
la
supe icie
del
e eno.
No
se
qui a
ninguna
aiz,
ni
se
la
aco a
,
á
no
se
que
es é
echada
á
pe de .
El
allo
mas
igo oso
so
conse a á
solo,
y
los
o os
se
apan
como
si
uesen
aices.
En onces
se
llenan
las
pequeñas
inche as
ó
su cos
y
las
yemas
del
plan el
co en
menos
iesgos
du an e
el
in ie no.
La
disposición
de
las
ides
en
o ma
do
decli e
las
—
30
—
o ece
la
acilidad
de
pene a
po
odos
los
pun os
del
suelo
y
saca
mas
alimen o
do
él,
pudiendo
am¬
bién
llega
el
calo
del
sol
mas
g adualmen e
y
con
menos
di icul ad.
En
la
p ima e a,
luego
que
el
iempo
lo
pe mi e,
se
descub en
los
plan eles
que
es án
jun o
á
las
es¬
acas,
y
se
co lan
los
hijos
ó
enue os
dándoles
bas¬
an e
ojo
en
o ma
de
pico
de
lau a,
opues os
á
los
que
se
conse en
á
media
pulgada
de
su
posición.
So
a a án
los
enue os,
así
que
es én
bas an e
c ecidos,
eniéndose
cuidado
de
no
ap o echa
mas
que
dos.
Al
año
siguien e,
se
co an
dos
enue os
ó
hijos
con
un
ojo
solo
,
y
donde
no
hubie e
dos
enue os
sino
uno,
se
le
ab i án
dos
ojos.
Resé ense
am¬
bién
dos
b o es,
y
cuando
ienen
ce ca
de
es
pal¬
mos
no
se
les
deja
c ece
mas,
y
se
Ies
ala
á
dicha
al u a,
con
lo
que
se
hacen
mas
ue es.
En
la
p ima e a
del
cua o
año,
en
el
que
b o a á
la
e ce a
boja
,
se
coloca án
los
od igones
en
el
si io
mismo
donde
es aban
lae
es acas.
Los
dos
ás agosse
co an
en onces,
en onces
el
uno
con
cinco
ojos,
y
el
o o
con
seis
:
se
les
da
un
gi o
espi al
al
ededo
del
od igón
,
ambos
en
un
mismo
sen ido
,
dejando
en¬
e
cada
espi a
el
in e alo
de
unas
cua o
pulgadas,
ó
como
medio
palmo.
Pues os
asi
los
ás agos,
se
les
suje a
con
un
lazo,
se
a an
bien
los
dos
b o es
supe¬
io es,
y
en
siendo
bas an e
g andes,
no
se
les
deja
c ece
mas.
En
aquel
año
se
empieza
ya
á
saca
u¬
o
de
la
cepa.
Los
od igones
deben
se
edondos
,
ue es,
de e¬
chos
y
de
un
palmo
de
diáme o,
al os
de
unas
es
a as.
La
pa e
que
debe á
sal a se
en
el
suelo
so
al¬
qui ana á
p ime amen e.
—
3
i
—
Solo
en
el
quin o
año
se
o man
las
pi ámides
hó¬
cense
es as,
según
el
gus o
de
cada
cual
iangula es,
cuad adas,
pén agonas,
cxágonase c:
la
o ma
edon¬
da
es
p e e ible,
po que
como
no
p esen a
ángulos
sali¬
en es
,
ienes
menos
incon enien es
que
las
o as.
Se
co an
de
nue o
dos
b o es
supe io es,
con inuándo¬
se
con
los
dos
ás agos
la
espi al,
siemp e
en
el
mis¬
mo
sen ido.
Los
o os
ás agos,
que
pueden
llama se
di e gen es
se
co an
con
es
ojos
y
quedan
sin
a a .
Cuando
la
id
ha
pe dido
su
lo ,
y
asi
que
las
u as
han
cuajado,
se
desempampana,
es
deci se
podan
de
seis
en
seis
ojos
los
ás agos
di e gen es,
conse an¬
do
los
mas
co os
,
pa a
da
mas
ai e
á
la
iña,
y
se
abajan
los
des
supe io es,
a ándolos
como
se
ha
dicho.
En
es e
momen o,
la
cepa,
que
no
ha
llegado
mas
que
á
la
oc a a
pa e
de
su
al u a
y
como
á
una
sex¬
a
de
su
ancho,
da
ya
ein e
ó
ein a
acimos,
es
de¬
ci
que
da
ya
an o
como
una
cepa
a ada
según
el
mé odo
o dina io,
cuando
ha
llegado
ya
á
lodo
su
c e¬
cimien o.
Al
año
sex o,
las
pi ámides
salen
del
suelo,
y
la
id
oma
aspec o.
Lo
mismo
que
en
el
año
p ece¬
den e
,
se
co an
los
dos
ás agos
supe io es
,
el
uno
con
cinco
ojos
y
el
o o
con
seis,
y
se
con inua
la
es¬
pi al,
habiéndose
enido
cuidado
de
hace la,
an es
que
los
ás agos
empiezen
á
desa olla se;
pues
de
lo
con a io
se
co e ía
iesgo
de
ompe los,
lo
que
da¬
ña ía
á
la
egula idad
de
la
pi ámide.
Có ense
los
ás agos
di e gen es
ó
sulcos
en
cua o
ojos,
y
si
hu¬
bie e
b o es
la e ales,
que
hubiesen
c ecido
jun o
á
dichos
ás agos,
no
hay
que
qui a los
del
odo,
sino
á
eno
de
la
ue za
que
u ie en;
ab iéndoles
uno
ó

—
32
—
dos
ojos
á
lo
mas.
Elé ense
en
seguida
los
dos
allos
supe io es,
y
có enseles
los
cabos,
cuando
c ecie en
demasiado,
no
desempampanandolos
bas a
que
la
u a
haya
madu ado.
En
es e
año
da án
las
cepas
de
ein a
has a
sesen a
acimos
cada
una.
En
el
año
sép imo
,
se
siguen
las
mismas
ope acio¬
nes
po
lo
ocan e
al
co le,
o mación
de
las
espi a¬
les
y
desempampanamien o
ó
poda.
En
los
años
oc a o
y
no eno
,
se
con inua
la
mis¬
ma
ma cha,
has a
que
las
espi ales
hayan
llegado
á
la
al u a
de
los
od igones.
En onces
odo
se
ha
de
ani¬
ela
cones os,
co ándolos
ás agossuel os
mas
la ¬
gos
que
de
cos umb e.
Dase
á
los
od igones
mayo
es ension
de
base
y
ci cun e encia.
Los
diáme os
do
es as
como
ambién
los
de
las
cimas
deben
es a
en
la
p opo ción
de
dos
ó
es
á
uno,
en
las
esposiciones
mas
suge as
á
los
ien os:
y
si
se
quie e
ace a ,
dé¬
jese
o alece á
los
oncos,
y
alá guese
g adualmen¬
e
el
co e
y
poda
de
pámpanos,
á
medida
que
los
b o¬
es
son
menos
delgados.
En
ningún
coso
se
han
de
deja
mas
de
dos
ojos
á
los
ás agos
cola e ales,
y
cuando
es os
y
los
b o es
suel os
ue en
demasiado
nume osos,
pod éis
sup imi
algunos,
pa aque
no
se
es o ben
unos
á
o os,
lo
que
les
se ia
muy
pe ¬
judicial.
CAPITULO
IV.
Elección
de
las
cepas
y
de
su
plan ación.
Cada
iñedo
iene
su
cepaje
pa icula ;
algunos
hay
que
se
han
o mado
de
di e en es
a iedades
sin
—
33
—
elección,
y
á
eces
se
cuen an
has a
doce
ó
ein e
en
una
misma
iña.
Sin
emba go
son
pocos
los
acimos
que
asi
esul en
buenos
en
la
época
de
la
endimia;
pues
muchos
con ienen
un
jugo
mucoso
que
les
es
p opio
y
con
es e
mo i o
dan
al
ino
a ios
g ados
de
colo
,
que
no
es
posible
hace le
pe de ,
sin
aña¬
di
al
mos o
el
p incipio
azuca ino
que
le
al e.
La
elección
no
debe
limi a se
á
una
sola
a iedad:
es o
se á
expone se,
sin
mas
ni
mas
á
iesgos
bas an¬
e
a ales:
y
po
lo
an o
debe
ex ende se
á
di e sas
especies,
y
con
p e e encia
en
las
plan as
a aigadas
que
dan
mejo es
inos,
sin
que
su
núme o
pase
de
cinco
ó
seis.
Es
esencial
desecha
las
clases
de
uba
que
suelen
go ea ,
como
igualmen e
las
que
se
ma ¬
chi an
y
secan,
po que
se
pud en
en
los
o oños
llu¬
iosos.
Llenando
el
e eno
con
cinco
ó
seis
clases
,
la
una
es
ecunda
cuando
la
disposición
a mos é ica
es
unes a
á
la
o a,
y
asi
esul a
que
el
ino
es
siem¬
p e
bueno.
Gomo
cada
clase
iene
su
época
de
madu ación
,
que
a ia
de
unos
doce
ó
quince
dias,
el
iñado
in¬
eligen e
pond á
cuidado
en
da les
una
si uación
que
es é
calculada
de
modo
que
ap oxime
lo
mas
que
sea
posible
esos
di e en es
plazos.
Fácil
le
se á
consegui ¬
lo
,
des inando
á
las
cepas
p ecoces
la
pa e
supe io
de
la
iña,
y
dejando
el
medio
de
ella
pa a
las
que
den
el
u o
mas
a dío,
mayo men e
si
el
e eno
es
algún
collado.
Muchos
p opie a ios
se
a anan
en
busca
cepas
que
engan
g ande
elación
en e
si,
y
hacen
mal,
po ¬
que
una
cons an e
expe iencia
ha
mani es ado
que
cuan o
mas
uc i ica
la
iña,
menos
bueno
es
el
ino.
3
—
34
—
Los
acimos
demasiado
ap e ados
unos
con
o os
,
como
no
dis u an
del
con ac o
del
ai e,
y
Ies
da
poco
el
sol
,
sus
jugos
esul an
g ose os,
y
no
llegan
jamas
á
madu a
bien.
Es e
also
cálculo
ha
causado
la
mi¬
se ia
de
muchos
lab ado es.
Débese
pues
pone
el
mayo
cuidado
en
la
elección
del
u o;
po que
de
ella
depende
la
buena
ó
mala
calidad
de
los
inos.
La
mejo
uba
es
la
quo
da
mas
jugo
mucoso,
pues
es
el
único
que
p oduce
los
inos
mejo es
y
de
alo .
Cuando
uno
quie e
no
equi oca se
en
la
elección,
y
hace se
con
las
clases
mas
p eciosas,
es
indispensa¬
ble
isi a
sus
p opias
iñas,
como
igualmen e
odas
las
del
dis i o
ocho
dias
an es
de
la
cosecha.
Las
cepas
mas
bien
na u alizadas
son
las
mas
ecundas
y
cuyo
u o
madu a
nas
comple amen e.
No
hay
an a
en aja
como
se
quie e
supone ,
en
saca
las
cepas
de
los
iñedos
del
medio
en
donde
se
c ee
que
la
plan a
es
mas
ue e
que
en
los
países
si¬
uados
hacia
el
no e.
Es e
padece
de
es e ilidad,
y
no
se
halla
un
clima
análogo
po
el
si io
,
empe a¬
u a
y
calidad
de
las
ie as.
Se
acos umb a
mezcla
las
ubas
neg as
con
las
blan¬
cas
de
modo
que
las
p ime as
ocupen
las
es
cua as
pa es
de
la
iña;
es e
mé odo
es
el
que
da
mayo
can¬
idad
de
ma e ia
colo an e,
el
que
es
poco
suscep ible
de
e e escencia
inosa,
y
el
mas
p opio
pa a
e a da
la
e men ación
espi i uosa
y
sensible,
p olongando
sus
mo imien os:
el
ino
no
pasa
an
p on o
á
la
e ¬
men ación
acida.
Las
ubas
blancas
dan
al
ino
un
gus o
exquisi o
y
delicado.
Algunos
meses
ánles
de
hace
la
plan ación,
es
p eciso
ab i
el
e eno
como
—
35
—
unos
es
ó
cua o
palmos
y
hace
osos
en
la
di ec¬
ción
de
la
alda
del
e eno.
Esos
osos
deben
ene
unos
es
ó
cua o
palmos
de
ancho,
sob e
casi
o os
an os
de
p o undidad.
Es a
ope ación
p elimina
que
gene almen e
se
descuida,
es
indispensable
cuan¬
do
se
quie e
hace
p ospe a
la
Y¡ña
,
La
segunda
ope ación
,
á
la
que
ampoco
se
da
oda
la
a ención
que
se
equie e,
es
la
de
e i a
el
que
se
ponga
una
id
ie na
en
luga
de
o a
ieja;
es
p eciso
deja
á
la
ie a
el
iempo
necesa io
pa a
elabo a
nue os
jugos;
sin
lo
cual
la
plan a
que
so
le
ha
con iado
adelan a
poco,
y
queda
sin
igo
y
sin
ene gía.
Hacedlas
plan aciones
en
o oño;
con
es o
se
ade¬
lan a
un
año
y
acaso
dos.
Plan ando
algunos
pies
de
majuelos
la
mi ad
en
o oño,
y
lo
es an e
en
la
p i¬
ma e a
siguien e
,
en
un
mismo
e eno
,
y
los
unos
al
lado
de
los
o os;
los
p ime os
que
se
han
ne ido
en
la
ie a
,
sacan
pimpollos
igo osamen e
,
dando
ubas
al
cabo
de
cinco
años
;
al
paso
que
los
o os,
apenas
han
p obado
su
na u aleza
al
cabo
de
di¬
cho
plazo.
Es
po
o a
pa e
un
hecho
cons an e¬
men e
conocido
mucho
iempo
hace
,
que
los
á ¬
boles
plan ados
en
el
o oño
casi
odos
an
bien
;
al
con a io,
los
mas
de
los
que
se
plan an
en
la
p i¬
ma e a
,
mue en,
ó
ege an
mise ablemen e.
Sin
emba go
la
es ación
mas
á
p oposi o
pa a
plan a
es
según
los
climas.
En
el
medio-dia
de
España
la
plan¬
ación
debe
hace se
an
p on o
como
hayan
caido
las
hojas:
las
cepas
abajan
du an e
el
in ie no:
se
ex ienden
y
an
á
busca
muy
adelan e
los
jugos
nu i i os
necesa ios
pa a
la
p ospe idad
déla
plan a,
la
cual
a os a
la
sequedad
á
que
las
ie as
de
aque-
—
42
—
Una
p ueba
como
es a
pa eció
ma a illosa,
y
du an e
algunos
años
se
epi ió
el
expe imen o
en
a¬
ios
pun os
inmedia os.
He
aqui
odo
lo
que
los
ana¬
les
ag ícolas
nos
han
conse ado:
lo
que
es
muy
sen¬
sible
que
no
haya
enido
consecuencias
ul e io es.
Si
las
p uebas
se
hubiesen
con inuado
po
espacio
de
al¬
gunos
años,
su
esul ado
pod ía
se i nos
de
alguna
ins ucción,
al
paso
que
aislada,
es
un
hecho
pe dido,
y
al
menos
sin
alo
pa a
las
gene aciones
p esen es,
y
al
ez
pa a
las
enide as.
No
cabe
duda
que
e
una
de
las
islas
del
a chipiélago
g iego,
San o in
,
á
quien
Tou ne o
ió
en
1700
sali
de
los
abismos
del
Medi e áneo,
impelida
po
el
uego
de
un
ol¬
can
subma ino,
nos
o ece
un
ejemplo
habi ual
de
es a
especie
de
cul i o.
La
iña
du a
allí
menos
iem¬
po,
pe o
da
doble
can idad
y
has a
iple
de
ubas:
ademas
se
saca
de
sus
hojas
y
de
sus
pimpollos
supe -
luos
pa a
alimen a
los
ganados.
Bajo
es e
úl imo
pun o
de
is a
la
especie
de
iñas
que
se
encuen a
en
los
ce cados
de
a ios
pa ages
en
F ancia
y
am¬
bién
en
nues a
España,
aunque
no
dan
mas
que
una
mala
uba,
puede
emplea se
ú ilmen e
,
pues
se ia
has a
muy
del
caso
abandona
á
es e
especio
de
plan¬
a
los
ibazos
incul os
con i iéndoles
en
unas
espe¬
cies
de
p ade ías
a i iciales,
cuyos
icos
despojos
da¬
ían
alo
á
quellos
e enos,
disponiéndolos
poco
á
poco
á
anima
la
indus ia
iñicola,
como
sucede
des¬
de
1817
,
en
Wesse'Mael,
jun o
á
B uselas
en
Flan-
des,
donde
p ospe a
muy
bien
,
y
en
1825
en
la
li¬
nea
del
Ou al,
colocado
en
los
al ededo es
de
Sa o -
cbí-Rows-Kaia
bahía,
hacia
los
56
g ados
de
la i ud.

-
43
—
CAPITULO
Y.
Elección
y
p e ención
de
los
sa mien os
ó
majuelos
,
y
sus
cualidades.
La
elección
de
los
sa mien os
pa a
plan as,
á
los
cuales
da emos
el
nomb e
de
majuelos,
puede
sin
duda
da
la
p ospe idad
y
med a
de
la
iña
,
po
lo
cual
se
debe
pone
un
especial
cuidado
,
hacien¬
do
en
p ime
luga
p o isión
de
los
sa mien os
mas
apa en es
pa a
la
ie a
en
que
se
ba
do
plan a ,
y
p ocu ando
que
sean
de
los
mas
ecundos
;
po
cuya
azón
se á
con enien e
que
el
dueño
asis a
en
pe so¬
na
al
iempo
do
ecoge los,
p e i iendo
los
que
se
co an
sob e
los
mangos
del
año
an e io ,
de
los
cua¬
les
son
los
mas
uc í e os
los
que
ienen
los
nudos
mas
espesos,
pe o
es
menes e
que
el
que
coja
dichos
sa mien os,
al
monda los
enga
la
ad e encia
de
no
co a les
las
hie nas
que
ienen
al
ededo
de
los
nu¬
dos,
y
no
mal a a los
la
co eza
con
el
cuchillo
de
monda ;
pues
de
lo
con a io
el
sa mien o
asi
mal
a ado,
sin
al a
,
ó
se
seca á
,
ó
si
p endie a
se á
de
mala
calidad,
y
de
co a
du ación.
Po
lo
cual
el
cuidadoso
dueño
debe
aplica
pa icula
dilijencia
en
la
e e ida
cosecha.
El
iempo
mas
opo uno
pa a
ejecu a la
se á
poco
an es
de
hace
el
plan ío,
pe o
si
es o
no
se
pudie e
consegui ,
es
menes e
deja
los
Sa mien os
sin
monda
;
y
en e a los
hechos
haces
en
pa aje
esco,
has a
que
llegue
el
iempo
de
plan¬
a los,
que
en onces
se
monda án
pa a
hinca los
en
la
ie a.
La
cualidad
de
los
majuelos
debe
adap a se
á
la
ie a.
La
del
odo
a enosa
equie e
las
especies
mas
lige as
como
son
los
Ca a a os
,
el
Mosca el:
el
Tin o,
bueno
pa a
ca ga,
el
cual
es
con enien e
en e e a
con
los
o os,
bien
que
es
poco
uc í e o:
el
Guis u-
lisi,
es o
es
aquella
especie
que
iene
los
acimos
bas¬
an e
la gos
y
los
g anos
bien
go dos
,
pe o
anchos,
el
Canino,
ambién
se
adap a
á
la
ie a
a enosa;
pe o
p ueba
mejo
en
la
mis a
,
como
ambién
el
Man inico
in o
y
blanco.
Es a
es
la
u a
que
de
mas
jugo
y
su
ino
es
el
mas
ue e
espi i uoso
,
y
po
es o
se
debe
plan a
de
es a
dase,
pa a
que
el
ino
enga
buen
despacho
,
la
Makasia
es
buena
en
oda
ie a;
y
ambién
la
Inzolia
,
el
Du az,
y
la
Redonda
que
son
clases
de
u as
muy
icas
pa a
come .
Po
P ines a
se
en iende
una
especie
que
p oduce
u as
an
go das
como
ci uelas
de
co azón
,
pe o
de
mejo
gus o,
aunque
del
mismo
colo
y
amaño;
sus
aci¬
mos
pesan
has a
seis
lib as,
y
es
de
buena
calidad
pa a
ca ga;
pe o
no
es
ú il
pa a
ino
,
po
su
jugo
;
se
hacen
de
ellas
buenas
pasas
aun
que
mejo es
son
las
del
Ziljibo.
Es a
es
especie
muy
sab osa;
pe o
no
muy
buena
pa a
ca ga:
pe o
po
se
an
dulce
me e¬
ce
que
se
haga
plan ío
de
ella,
En
cuan o
á
las
especies
de
u a
in a
son
bas an e
buenas
las
Sil anas,
asi
pa a
inocomo’pa a
colga
:
pa a
ino
ienen
la
en aja
de
es á
llenos
do
jugo,
y
se
sus
g anos
muy
go dos
y
edondos:
los
aci-
—
45
—
mos
llegan
á
pesa
cua o
lib as
y
media,
y
al
ycz
mas-
En
las
ie as
escas
puede
plan a se
el
Calab és
;
pues
po
expe iencia
se
sabe
que
p e alece
,
y
uc¬
i ica
mas
en
ellas
que
en
o as.
P oduce
unos
aci¬
mos
la gos
con
g anos
bas an e
g andes
,
de
igu a
un
poco
la ga
,
aunque
mos
que
la gos
son
anchos.
Es a
es
la
e dade a
especie
de
Calab és,
el
cual
ne¬
cesi a
madu a
bien,
po que
la
escu a
del
iempo
le
pe judica
bas an e,
y
cuando
co esolano
es á
expues¬
o
á
quema se.
Su
ino
es
de
los
mas
p eciosos.
La
Bo agia,
in a
es
ambién
de
las
mejo es
cas as
asi
po
su
dulzu a
como
po
su
colo ,
que
es
seme¬
jan e
al
de
la
ce eza.
A
es a
especie
le
dan
en
es as
elices
coma cas
el
nomb e
de
Ca ab es
pe o
equi o¬
cadamen e
pues
el
e dade o
Ca ab es
es
aquel
de
que
hemos
hablado
a iba,
cuyo
ino
es
muy
espi i uoso;
pe o
el
de
la
Bonagia
es
lojo
y
excede
en
dulzu a
;
ambos
sin
emba go
son
p eciosos
inos.
La
p oduce
unos
acimos
medianos
y
unos
g anos
mediana¬
men e
ap e ados
y
madu a
la
u a
muy
emp a-
no,
casi
el
mismo
iempo
que
la
mosca el.
Po
su
dulzu a
es
ansiosamen e
ape ecida
de
las
a ispas.
El
Mosca el
p ueba
bien
en
odas
las
ie as,
y
p oduce
mucha
u a,
pe o
es á
suje o
al
es agodelas
a ispas
po
lo
cual
es
sumamen e
opo uno
cub i
los
acimos
con
hojas;
pues
sino
se
oma
es a
p ecaución,
apenas
queda án
u as
pa a
p oba .
Al
ace ca se
el
iempo
en
que
ellas
empiezan
á
madu a ,
es
menes¬
e
desahoga
los
acimos
qui ando
aquellas
hojas
que
los
cub en;
pe o
luego
,
en
es ando
la
u a
á
medio
madu a ,
es
p eciso
apa los,
como
se
dijo
a iba.
Y
pa a
que
el
ino
salga
de
buena
calidad
luego
que
la
-
46
—
U a
haya
llegado
á
pe ec a
sazón,
deben
co á selos
ás agos
con
sus
acimos,
y
deja los
al
sol
po
dos
dias
po que,
con
es a
diligencia
adquie en
mas
al o
g ado
de
dulzu a;
pues
la
u a
pa a
nu i se
chupa
aquel
poco
jugo
que
ienen
en
si
los
sa mien os.
Después,
pa a
que
el
ino
mosca el
salga
mas
exquisi o
se
de¬
ben
desg ana
los
acimos,
y
pisa
las
u as
sin
el
escobajo,
me iéndolas
po
in
en
la
p ensa
pa a
que
suel en
odo
su
jugo,
el
cual
de
es a
mane a
se á
p eciosísimo.
La
Inzolia
ambién
se
acomoda
á
cualquie
e eno
y
es
especie
que
ca ga
y
uc i ica
bien
:
si e
pa a
muchos
usos,
es
á
sabe
pa a
come ,
y
pa a
colga
se
man iene
la go
iempo.
Asi
mismo
es
buena
pa a
ha¬
ce
pasas
pe o
pa a
ino
no
es
de-
p o echo
,
po
e¬
ne
poco
jugo:
bien
que
el
ino
que
se
hace
de
es a
clase
de
u a,
es
muy
ico
,
se
suele
mezcla
con
el
mosca el
y
equie e
el
mismo
gobie no
que
es e.
El
Canino
p e alece
en
oda
clase
de
ie as;
y
po
se
especie
an
conocida,
no
me
de engo
en
su
desc ipción,
ciñendome¡á
deci
que
es
solamen e
pa a
ino,
po
ene
mucho
jugo.
Ca ga
bien
de
u a
po
cuya
azón
se
debe
plan a
con
mucha
can idad.
La
u a
de
Je usalen
se
da
bien
en
ie as
bas an e
escas
y
de
muchas
guijas,
i e
solamen e
pa a
co¬
me ,
sus
g anos*son
muy
go dos,
y
de
igu a
la ga:
ienen
el
hollejo
du o
y
áspe o
al
come se.
De
la
Du az
hay
dos
especies:
una
se
llama
du az
común
y
la
o a
azuca ada.
Es
buena
pa a
come ,
y
pa a
ino;
pe o
dá
poco
u o.
La
u a
que
mas
se
conse a
después
de
cojida
es
la
que
comunmen e
llaman
Lidonesa.
Es
muy
pa ecí-
—
47
-
da
á
la
Cimenila
;
pe o
no
es
la
misma.
Al
coge la
se
debe
co a
con
el
acimo
un
pedazo
de
sa mien o,
y
luego
se
cuelga
eniendo
cuidado
de
no
magulla
la
u a;
que
de
es a
mane a
du a á
de
un
año
á
o o
sin
pud i se:
an es
se
conse a á
an
esca
como
si
aca¬
ba a
de
coje se.
Es
excelen e
pa a
come ,
pe o
pa a
ino
es
de
muy
poco
p o echo.
O as
a ias
especies
bay
cuya
desc ipción,
y
nom¬
b es
omi o,
po que
en
odas
pa es
y
en
odos
los
países
se
encuen an
algunas
clases
pa icula es
pe o
no
quie o
pasa
en
silencio
la
bella
y
sab osa
G iega
que
se
c ia
en
las
é ilísimas
coma cas
de
Pale mo,
la
cual
á
la
e dad
no
es
an
é il
educida
á
iña
,
como
cuando
se
cul i a
en
pa a.
Requie e
es a
es¬
pecie
un
e eno
bas an e
esco
y
con iene
ega la
á
menudo.
5u
ino
es
de
cualidad
ap eciable.
Lo
dicho
has a
aqui
ba^la
pa a
da
á
conoce
la
cualidad
de
la
mayo
pa e
de
las
cepas.
Y
dejando
al
cuidado
de
cualquie
diligen e
y
ad e ido
pad e
de
amilias
el
hace
p o isión
de
las
especies
mencio¬
nadas,
en
la
in eligencia
de
que
po
medio
de
ellas
ha
de
en iquece
su
casa,
di ijo
la
a ención
á
lo
mas
impo an e,
que
es
la
di ección
del
cul i o.
Y
asi
ol-
diendo
á
oma
el
hilo
del
acomodamien o
de
la
ie ¬
a
,
que
ya
hemos
insinuado
a iba
,
se
habla á
aqui
de
lo
mas
impo an e,
algo
po
meno ,
empezando
po
las
en e medades.

-
48
-
ENFERMEDADES
DE
LAS
VIÑAS
,
SüS
CAUSAS
Y
ME¬
DIOS
DE
PREVENIRLAS,
Y
CURARLAS.
CAPITULO
VI.
])o
las
en e medades.
Las
iñas
es án
suje as
á
muchas
en e medades,
g a es,
cuyas
causas
no
son
bien
conocidas
de
los
lab ado es,
y
conducen
muchas
eces
la
plan a
á
una
in alible
uina,
po
no
habe
sabido
aplica
á
iem¬
po
el
emedio
opo uno.
Dedico
es a
pa e
de
mi
a¬
bajo
á
indica
los
medios
de
p e eni
y
de ene
los
e ec os
de
sus
desó denes,
que
debemos
su
pa e
á
los
e o es
del
cul i o,
y
p incipalmen e
á
las
in em¬
pe ies.
En
gene al,
la
pa ología
de
las
plan as
se
halla
o¬
da ía
en
su
in ancia
,
y
eclamo
la
a ención
de
odos
los
lab ado es
ins uidos.
Podemos
ale nos
de
las
obse aciones
ecogidas
an es
de
noso os,
po
causa
de
los
nomb es
que
muchas
eces
designan
á eccio-
nes
agenas
unas
de
o as,
y
emedios
indicados
que
es án
en
oposición
mani ies a
con
los
conocimien os
adqui idos
en
la
isiologio
ege al.
Tenemos
algunas
memo ias
pa icula es,
que
me ecen
dis inción,
po¬
seemos
ambién
las
ob as
de
Plenk
,
y
de
Felipo
Re,
sin
emba go
es án
lejos
de
llena
oda ía
el
obje o
;
el
esul ado
del
iempo
,
y
del
concu so
de
odos
lle¬
na á
es e
acio
de
la
economía
u al.
En e an o
di¬
gamos
algo
de
las
en e medades
de
las
iñas
.
é
in¬
diquemos
los
p ocedimien os
enseñados
po
la
expe¬
iencia
pa a
comba i las.
De
las
heladas.
Gomo
p oceden e
de
países
calien es
,
la
iña
es á
suje a
á
sen i
las
heladas,
lo
que
es
pa a
ella
el
azo e
mas
emible,
y
al
mismo
iempo
el
mas
o dina¬
io.
Las
heladas
an icipadas
del
o oño,
deso ganizan
los
b o es
aun
no
comple amen e
ma chi ados:
son
an o
mas
a ales
cuan o
que
ocasiona
la
pé dida
déla
cosecha
de
los
años
siguien es
y
algunas
eces
inu iliza
los
es ue zos
que
hacen
pa a
pone
en e amen e
la
cepa
en
es ado
de
da
u o.
Las
g andes
heladas
del
in ie no
son
mucho
menos
desas osas;
dañan
únicamen e
á
las
iñas
si uadas
en
alles
y
ie as
escas.
La
na u aleza
ha
dado
al
ás ago
de
las
cepas
una
especie
de
memb ana
algo
mucosa,
que
cub e
sus
pa edes
ex e io es,
y
como
con iene
una
co a
can idad
de
p incipio
acuoso,
da
muy
poca
cabida
al
ió.
De
o a
pa e
a as
eces
se
en
en e amen e
heladas
las
cepas
,
cuando
lo
es án
únicamen e
los
sa mien os,
lo
mejo
es
co a los
cuando
la
plan a
comienza
á
en a
en
sa ia.
Las
heladas
de
la
p ima e a
pueden
ene
esul a¬
dos
muy
malos,
cuando
son
g andes
y
a días:
en
el
mayo
núme o
de
los
casos,
no
p oducen
mas
que
un
lige o
pe juicio
á
los
b o es.
Cuando
después
de
un
in ie no
dulce,
son
emibles
las
heladas
a días
en
la
i
—
50
-
iña
cuyos
ás agos
pa ecen
que
an
á
sali
p on o»
el
lab ado
deseoso
de
conse a
su
cosecha
debe
cul¬
i a
su
iña,
ende
el
sa mien o,
y
cub i le
de
ie ¬
a,
pa a
ende eza le
al
iempo
en
que
las
heladas
no
'
le
causan
mas
emo .
Es e
medio
se
usa
en
la
pa e
me idional
de
Rusia,
y
en
Molda ia,
se
ha
empleado
ú ilmen e
en
el
depa amen o
del
Mosella
y
se
ha
sa¬
cado
de
un
año
malo
,
una
excelen e
endimia.
Cuando
se
quie e
abaja
en
g ande
,
y
lib a
los
ás agos
enide os
de
la
helada
,
se
coloca
en
las
lí¬
neas
que
sepa an
las
cepas
plan adas
egula men e
,
y
á
lo
la go
de
los
bo des
de
la
iña
,
mon ones
de
ye as,
ó
de
hojas
secas,
es ié col,
heno
pod ido
e c,
que
se
cub e
con
malezas
humedecidas,
p incipalmen¬
e
con
una
poca
ie a,
y
se
le
pega
uego
una
ho a
an es
de
sali
el
sol.
El
humo
espeso
que
es as
subs¬
ancias
p oducen
,
in e cep a
los
ayos
del
sol,
ca¬
lien a
la
a mós e a
y
con ie e
el
yelo
en
ocío.
Se
emplea
es e
medio
con
buen
éxi o
en
los
ibazos
del
Rhin,
en
donde
sopla
con
ue za
del
ien o
del
No ¬
e,
y
qui a ía
á
los
lab ado es
sus
mas
p eciosas
es¬
pe anzas
si
no
se
acudiese
á
es e
p ocedimien o
an
séncillo
como
poco
cos oso.
Como
las
iñas
no
se
siemb an
po
odas
pa es
con
egula idad
y
ademas
las
localidades
pueden
ca¬
ece
de
los
ma e iales
indicados
se
alen
de
an o ¬
chas
de
pajas.
De
o dina io
se
conoce
la
helada
desde
la
íspe a:
una
señal
de
las
mas
cie as
es
el
ien o
del
no e,
y
p incipalmen e
no des e.
Si
el
ien o
es a
en
calma
á
media
noche,
es
p obable
que
hela á
después
de
amanece
has a
la
salida
del
sol
y
no
an¬
es.
Los
ayos
de
ese
as o
que
hie en
al
momen o
las
—
51
—
liojas
y
los
enue os,
las
queman.
Se
impide
es e
e ec
-
o,
haciendo
an o chas
de
paja
de
cen eno
bien
la ga*
que
se
a an
ue emen e
á
unos
es
palmos.
El
g ue¬
so
de
cada
an o cha
es
como
la
del
b azo.
Homb es,
muge es
y
niños
con
cua o
ó
seis
de
es as
an o chas,
pegan
uego,
co en
las
lineas
que
sepa an
los
plan¬
eles,
y
echan
el
humo
en
cada
cepa.
Las
muge es
p ocu an.que
sus
es idos
no
dañen
á
las
iñas.
Há-
cese
es a
ope ación
desde
la
au o a,
has a
cuando
los
ayos
del
sol
alumb an
las
colinas.
El
humo
de i e
len amen e
el
hielo,
y
lo
con ie e
en
ocío.
Cua o
pe sonas
bas an
pa a
cincuen a
yugadas
plan adas
con
egula idad
,
cuyas
líneas
son
con inuamen e
in e ¬
umpidas:
podemos
alua
el
gas o
á
cua o
eales
,
sin
comp ende
po
eso
el
iempo
délas
pe sonas
em¬
pleadas,
ni
el
gas o
necesa io
pa a
sal a
la
cosecha.
Si
no
hay
su icien e
paja
de
cen eno,
se
emplea
el
heno
e men ado
ó
las
pajas
co as
el
helécho,
única¬
men e
al a á
pone
á
las
an o chas
muchas
a a¬
du as.
Encomendamos
ambién
aspe siones
que
se
hacen,
po
medio
de
las
bombas,
an es
de
le an a se
el
sol
,
y
el
empleo
de
cie os
pa a-heladas
,
de
la
in ención
de
Bienneben
p opie a io
en
Silesia
,
de
los
cuales
nos
asegu a
habe
sacado
,
después
de
muchos
años
las
mejo es
en ajas.
Sus
pa a-heladas
se
hacen
de
cue das
de
paja,
ó
cañamo,
ó
ambién
de
co eza
de
á boles,
se
en uel en
los
á boles
uc í e os
,
y
se
coloca
la
es emidad
en
un
aso
lleno
de
agua
co ien-
e,
en
el
cual
el
cabo
de
la
cue da
es á
hundido
has¬
a
el
ondo.
Con
un
solo
aso
bas a
pa a
odos
los
á boles
de
una
g ande
espalde a.
Muchas
cue das
-
58
—
Del
Oidiim
Tucke y
En
1845
empezó
á
mani es a se
la
en e medad
del
Oidium
en
las
iñas,
des uyendo
las
cosechas
de
los
in e náculos
de
Má ga e
ce ca
del
Támesís
en
Lond es,
y
ep oduciéndose
en
seguida
po
los
iñedos
de
Ale¬
mania,
o illas
del
Khin,
I aiia,
G ecia
.
Bélgica
y
y
F ancia,
so
in odujo
en
España
,
cual
si
uese
el
p ecu so
del
Cóle a-Mo bo
Es a
en e medad
con¬
sis e
en
una
inmensidad
de
insec os
denominados
de
ya ios
modos
según
el
pais,
pe o
que
en
el
año
1660
ya
habió
apa ecido
la
misma
en e medad
y
se
le
lla-
maba
piojos
de
ina.
En
odas
pa es
se
han
p obado
emedios
pa a
p ese a
á
las
iñas
de
an
e ible
mal,
pe o
has a
aho a
solo
el
azu ado
ha
sido
el
que
ha
dado
mejo es
esul ados,
no
solo
á
las
iñas
sino
á
los
a boles
que
se
ie on
a acados
de
es e
mal.
Pa a
sal a
las
cosechas,
y
p eca e
las
iñas
de
la
o aci¬
dad
de
las
c ip og amas,
se
debe
azu a
los
sa mien¬
os,
y
acimos
con
lo
de
azu e
en
pol o
de
supe io
calidad,
al
lo ece
las
iñas,
al
oma
colo
las
ubas
y
si
es
necesa io
an es
de
endimia .
Es e
es
el
único
emedio
ó
p ese a i o
que
hadado
mas
buenos
esul ados
de
cuan os
se
han
in en ado
y
p obado
en
odos
lospaises
de
Eu opa,
pa a
e i a
la
des ucción
de
los
iñedos
En e medades
de
las
hojas
Las
hojas
de
las
iñas
es án
suge as
á
a ias
en e ¬
medades.
Las
p incipales
son:
el
o ín,
la
hic e icia
,
y
la
quemadu a
que
es
de
dos
especies.

-
59
—
La
quemadu a
que
se
e i ica
du an e
el
e ano,
después
de
una
niebla
po
los
ien os
calien es
del
su ,
se
mani ies a
epen inamen e
,
p ime o
,
po
el
¿•olo
ojo
de
las
hojas,
y
dos
dias
después
po
la
caí¬
da.
No
sucede
lo
mismo
con
la
hic e icia,
cuyas
cau¬
sas
ienen
de
mas
lejos,
y
da
á
las
plan as
un
aspec o
an o
mas
noci o,
cuan o
su
onco
no
iene
ninguna
solidez:
sus
u os
go ean
y
abo an
an es
de
iempo,
y
has a
los
acimos
se
caen
en e os.
Es a
en e medad
in luye
en
la
cosecha
de
dos
años,
se
debe
conoce ,
cuando
las
hojas
es án
ma chi¬
as,
y
las
u as
ienen
un
aspec o
is e.
F ue a
e i¬
den e
de
que
la
la a
del
ahe ojo
se
ha
ya
in odu¬
cido
en
la
plan a.
Si
se
ca a
has a
las
aíces,
no
se á
es año
encon a
cinco
ó
seis
que
las
es én
oyendo.
El
óllin
depende
de
un
eje al
pa ási o
,
el
exineo
de
las
iñas,
es e
o ma
en
la
az
in e io
pocas
hojas
de¬
siguales
en
su
igu a
y
ex ensión,
las
deso ganiza
,
é
impide
sus
ú iles
unciones,
Si
las
hojas
do
las
cepas
han
caído
,
poned
en
su
luga
un
lige o
somb e o
de
paja
en
lo
alio
del
o¬
d igón.
Si
la
hic e icia
las
daña
,
debeis
calen a
al
pie
de
las
cepas,
con
pas u a
de
la
mas
calien e,
como
los
lodos,
las
inmundicias
de
las
calles,
las
cenizas
de
odas
especies
de
basu as
empapadas
en
agua
de
ja¬
bón,
en
sang e
de
la
ca nice ía
.
ó
en
o ine??
e c.
Si
conocéis
que
a aca
el
c ip ógama
de as ado ,
co ad
las
hojas
an es
que
madu en
los
as agos
sémini o -
mes
de
es e
pa asi o
,
y
quemadlas
inmedia amen e.
—
60
-
De
la
sequedad
y
caida
de
las
u as.
Es a
no
es
e dade amen e
una
en e medad
;
sino
solo
un
acciden e
causado
po
las
llu ias
con inuas
,
que
acaecen,
an es
que
las
iñas
lo ezcan:
du an e
es a
época,
y
después
de
la
llu ia
,
a ancan
el
pol o
i i ican e,
abas ecido
po
los
es amb es,
é
impiden
que
ecunde
el
ge men
colocado
en
medio
del
o a io.
Se
cu a
po
la
incisión
anula ,
puede
ambién
e¬
sul a
del
abo o
de
las
pa es
sensuales,
que
ban
e¬
cibido
una
llu ia
ia,
ó
una
helada
in ensa,
acaeci¬
das
de
epen e
en
donde
las
a e ias
iban
á
obedece
á
los
mo imien os
amo osos
del
pis ilo
,
ó
bien
de
la
des ilación
de
la
ue za
eje a i a,
que
causa
un
i¬
en o
impe uoso,
ó
de
una
sa ia
que
no
es á
bien
di¬
ge ida
ó
que
no
iene
bas an e
sus ancia.
Podemos
p e eni
es os
acciden es,
acudiendo
con
iempo;
cuando
nazcan
las
amas
lo í e as
median e
una
in¬
cisión
ci cula .
La
acción
que
p oduce
es o
en
la
plan¬
a,
ue za
la
sa ia
que
baja
,
á
que
uel a
á
subi ,
y
se
di ija
con
ue za
hácia
la
pa le
supe io
de
la
ama
ol iendo
su
ene gia
p ime a
á
los
ó ganos
de
uc i¬
icación.
Pueden
ol e se
las
ue zas
i ales
á
una
plan a
delicada
,
ya
sea
ahuge eando
el
onco
,
liando
sus
allos,
o ciendo
la
ex emidad
de
sus
amas
,
egan¬
do
sus
aíces
con
ma e ias
animales,
desleídas
en
aguas
algo
saladas
e c,
ó
bien
cub iéndolas
con
cenizas
eje ales.
Puede
ambién
e i ica se
dicha
en e medad
en
iempo
el
mas
a o able
á
la
lo escencia,
cuando
la
-
61
—
sa ia
se
p ecipi a,
po
deci lo
asi,
con
Ímpe u
y
sin
de ene se,
mas
allá
de
los
emb iones,
que
le
oca
ali¬
men a ,
con i iendo
en
leña
inú il
la
subs ancia
que
les
es aba
des inada
Es a
especie
de
en e medad
p o iene
de
una
ege¬
ación
damasiada
ac i a,
causado
po
un
suelo
mas
é jl
de
lo
que
con iene
á
las
iñas,
ó
de
una
empe¬
a u a
seca,
en
un
e eno
laco
y
á ido
,
ó
lo
que
es
oda ía
peo ,
de
la
imp udencia
de
los
iñado es
,
que
desempampana on
du an e
la
lo escencia.
La
incisión
anula
es
ambién
el
emedio
opo uno
pa a
es e
iple
incon enien e.
Son
muy
nume osos
lo§
animales
que
an
as
las
iñas
y
se
alimen an
de
sus
hojas
y
u os.
Como
sus
inclinaciones
son
opues as
á
nues os
in e eses,
les
hacemos
gue a
,
aunque
según
el
o den
na u al
de
las
cosas
,
engan
an o
de echo
,
como
noso os
pa a
alimen a se
con
las
subs ancias
mas
con enien es.
La
ue za
lo
dispone
de
o o
modo.
In luencia
de
las
es aciones
en
la
iña
y
sus
p oduc os.
Una
es ación
ia
y
llu iosa
daña
esencialmen e
á
las
cepas,
an o
si
es án
plan adas
en
pais
calien e
y
seco,
como
si
se
bailan
en
pa age
si uado
al
no e
Es a
plan a
busca
el
calo
y
pa a
que
las
u as
ad¬
quie an
su
úl imo
g ado
de
pe ección
,
se
necesi a
un
sol
a dien e.
Cuándo
la
a mós e a
es
húmeda
y
ia
las
iñas
padecen,
y
las
u as
no
adquie en
azú¬
ca ,
ni
pe ume,
esul ando
un
ino
insípido,
y
ácil
de
ag ia se.
Las
llu ias
de
in ie no
sob e odo,
allí
donde
la
ie a
es
g edosa,
y
suscep ible
de
desleí se
—
62
-
con
el
agua
,
son
muy
pe judiciales
pa a
la
lab anza
y
pa a
cuan as
ope aciones
equie en
las
iñas.
En
la
p ima e a,
cuando
los
sa mien os
b o an,
dichas
llu ias
de e minan
el
desa ollo
in empes i o
de
los
b o ones,
y
de
las
hojas,
y
dañan
á
la
p oducción
del
u o.
Cuando
el
acimo
es á
en
lo ,
lo
pone
en e ¬
mo,
sob e
odo,
si
son
íos;
al
paso
que
si
sob e ie¬
nen
cuando
el
g ano
es á
á
la
mi ad
de
su
hinchazón,
impiden
que
acabe
de
c ece ;
y
si
es
que
es é
ya
mas
adelan ado,
se
oponen
á
que
ome
el
sabo
azuca ado
que
le
es
p opio;
como
ambién
que
madu e
al
iem¬
po
de
la
sazón.
SI
dichas
llu ias
caen
á
inmediaciones
de
la
endimia,
pud en
los
acimos,
y
subminis an
á
la
e men ación
un
luido
acuoso
y
un
gus o
ag io.
Los
ien os
son
siemp e
pe judiciales
a
las
iñas,
po ¬
que
secan
la
ie a,
y
la
endu ecen,
queman
los
b o¬
es,
se
oponen
á
la
ecundación
de
las
lo es,
y
p i an
á
los
g anos
de
la
humedad
que
les
es
inhe¬
en e-
Las
heladas,
en
iempo
de
p ima e a
y
el
g anizo
son
dos
c ueles
azo es
pa a
es a
plan a;
y
en
un
ins¬
an e
log an
disminui
ó
des ui
del
odo,
la
espe¬
anza
de
un
año
en e o
de
labo es
u ales.
Muchas
eces
es os
unes os
acon ecimien os
p ecisan
al
iña¬
do
á
a anca
sus
cepas,
y
á
ene
que
gua da
cua¬
o
ó
mas
años,
sin
log a
una
cosecha
pasable.
Las
nieblas
dañan
igualmen e
á
las
cepas
,
á
sus
lo es,
y
á
sus
u as.
A
mas
de
que
,
las
hacen
mas
sensibles
al
hielo,
en
la
p ima e a
y
en
el
o oño,
los
miasmas
pú idos
que
dejan
en
odos
los
pun os
del
sa mien o,
la
humedecen
mucho
mas
que
la
ie a
;
y
como
los
ayos
del
sol
e apo an
en
un
ins an e
es a
-
63
—
humedad
supe icial,
la
plan a
queda
expues a
á
un
calo
an o
mas
dañoso
cuan o
mas
ápido
ha
sido
al
paso
del
ió
al
calo .
Los
excesi os
calo es
puede
se
ambién
pe judi¬
ciales
á
las
iñas.
No
hay
duda
que
el
calo
es
nece¬
sa io
pa a
madu a ,
azuca a
y
da
pe ume
á
las
u as;
pe o
su
exceso,
mayo men e
si
du a
demasia¬
do
iempo,
y
si
la
ie a
es á
ya
seca
,
Rue na
y
no
i i ica.
En
odas
las
cosas,
se
necesi a
una
jus a
p o¬
po ción;
y
es a
es
una
máxima,
que
no
debe
ol ida se
en
el
cul i o
de
las
iñas.
Los
e ec os
de
los
g andes
calo es
en
es á
plan a
son
análogos
á
los
de
las
hela¬
das
de
o oño,
y
á
los
de
los
ien os
impe uosos.
Son
oda ía
mas
sensibles
en
los
países
del
no e
que
en
los
que
es án
si uados
hacia
el
media
dia
;
po que
en
aquellos
las
aizes
de
las
cepas
son
mucho
mas
débiles.
El
año
oas
a o able
es
aquel
en
que
el
lo ecimien¬
o
se
e i ica
en
un
iempo
seco,
calien e
y
anquilo,
en
el
cual
las
llu ias
sua es
dan
alimen o
á
las
u as,
cuando
es as
comienzan
á
eng uesa se,
humedecien¬
do
el
suelo
y
las
cepas.
Se
llama
año
bueno,
cuando
un
calo
cons an e,
sin
al e na i as
de
nieblas,
ni
de
humedades,
ayudan
al
desa ollo
del
acimo,
y
hu¬
medecen
el
suelo
y
el
sa mien o,
á
la
o mación
del
lico
que
se
saca,
man eniéndose
igual
en
la
p eciosa
es ación
de
la
endimia.
Modo
de
egene a
una
iña.
Toda
iña
plan ada
egula men e
y
cuando
las
ci ¬
cuns ancias
son
las
mas
a a ables
á
su
ege ación
,
adelan a
ápidamen e;
y
en
el
año
no eno
empieza
á

—
U
—
baila se
en
su
mayo
pujanza,
la
que
du a
á
lo
meno
s
has a
los
quince;
luego
su
p oduc o
empieza
á
i
ba¬
jando
has a
los
ein a,
sin
que
po
es o
deje
de
se
una
buena
iña,
pe o
después
de
es a
época
las
cepas
dan
escaso
u o,
y
son
muy
poco
ú iles
al
p opie a¬
io,
él
cual
á
los
cua en a
se
e
p ecisado
á
eno a la.
No
igno o
que
hay
cepas
que
du an
mas
de
cien o
y
doscien os
£ños,
sin
da
señal
alguna
de
dec epi ud
;
pe o
es os
ejemplos
son
a os,
y
no
pueden
se i
de
egla
Los
medios
mas
p opios
pa a
eg ine a
una
iña
son
el
amug ona
las
ides,
el
ende las,
y
el
qui a ¬
les
las
co ezas
iejas
,
hace
i e os,
y
poda las.
Voy
á
ocupa me
de
es os
cua o
p ime os
pun os
ese an¬
do
el
quin o
pa a
después.
Del
amug onamien o.
El
amug onamien o
enue a
las
cepas;
pe o
no
de¬
be
epe i se
demasiado
en
unos
mismos
sa mien os
.
po que
acaba ían
po
se
imp oduc i os
aun
cuando
la
cepa
p incipal
uese
abundan ísima.
Los
iñado es
saben
que
el
amug ona
no
es
o a
cosa
que
aba i
las
cepas
iejas,
ende las
en
una
es¬
pecie
de
oso
edondo
y
no
deja
sali
mas
que
5,
ó
6
de
sus
sa mien os
si
son
débiles,
dos
si
son
igo o¬
sos.
Es a
ope ación
iene
po
obge o
no
solo
la
es¬
au ación
de
la
cepa
sino
ambiem
la
p opagación
de
un
buen
plan el
cuyos
acimos
sean
la gos
y
los
g a¬
nos
ap e ados
y
g uesos:
la
época
del
amug onamien o
suele
calcula se
á
eno
de
la
al u a
del
clima.
En
los
plises
calien es
suele
se
el
o oño;
mas
a de
en-
—
65
—
d ía
mal
éxi o
po que
los
meses
de
Ab il
y
Mayo
suelen
ca ece
de
esas
llu ias
sua es
que
an o
con ienen
á
las
u as
de
cepas
jo enes.
En
ios
países
ios
se
debe
agua da
has a
mi ad
de
Feb e o.
Si
se
amug onase
en
o oño
las
llu ias
abundan es
d
1
in¬
ie no
llena ían
la
cepa
de
humedad
exponiéndola,
á
odos
los
igo es
do
la
es ación.
Que e
e a da
el
amug onamien o
has a
la
p ima e a
,
como
aconsejan
algunos
au o es,
se ia
e a da
el
g an
mo imien o
de
la
sa ia
y
p ecisa la
á
que
se
a ojase
en
lodos
los
pimpollos,
al
paso
que
no
se
debe
ap o echa
mas
que
un
co o
núme o:
po
consiguien e
es o
daña ía
muchísimo
á
la
p ospe idad
de
las
cepas.
Haciéndolo
á
mi ad
de
Feb e o,
no
se
despe dicia
nada
de
la
sa¬
ia,
po que
sus
canales
no
es án
abie os
oda ía
;
pe o
p on o
se
hincha án
y
da án
ida
á
odos
los
pun os
de
la
plan a,
haciendo
que
la
sa ia
dé
abun¬
dan emen e
hácia
los
b o ones
que
se
hab án
con¬
se ado.
Se
co a
el
mug ón
en
pico
de
(lau a
de
modo
qno
la
pa e
in e io
queda
opues a
al
ojo
que
debe
b o¬
a .
Colocado
en
el
oso
el
mug ón,
o ece á
solamen¬
e
es
ó
cua o
nudos
á
los
que
se
les
da a
un
apo¬
yo,
sin
el
cual
el
onco
c ece ía
o cido
y
se ia
inde¬
ec iblemen e
íc ima
del
a ado
en
iempo
de
la
lab anza
sob e
odo
du an e
el
p ime
año:
se
end á
mucho
cuidado
es
no
deja
cae
ie a
en
el
oso
del
mug ón:
po que
las
aíces
sald ían
luego,
se
ha ían
supe iciales
y
expond ían
la
cepa
á
las
nume osas
isici udes
de
la
a mós e a.
El
amug onamien o
iene
sus
incon enien es
cuan¬
do
iene
que
con ia se
á
manos
pe ezosas,
que
des-
5
—
66
—
cuidan
el
buen
modo
de
abaja
y
las
a enciones
ne"
cesa ías,
po
la
codicia
de
despacha
p on o
y
gana
su
sala io
con
el
meno
abajo
posible.
Es e
incon¬
enien e
es
muy
dañoso
cuando
se
amug onan
cepas
jó enes;
pe o
cuando
,
se
hace
el
amug onamien o
con
cuidado
ademas
de
las
en ajas
que
enemos
ya
indicadas,
oí ecen
oda ía
o as
no
menos
impo an¬
es;
p ime amen e
el
sa mien o
dá
mas
u as
y
su
i¬
no
es
mejo ;
luego
pe mi e
que
los
acimos
se
man¬
engan
á
una
co a
dis ancia
de
ie a
en
aquellos
cli¬
mas
en
que
es a
si uación
es
con enien e
pa a
el
pe ¬
ec o
desa ollo
y
madu ez
del
g ano,
y
inalmen e
las
cepas
que
p oceden
de
amug onamien o
du an
la go
iempo.
Hay
pa ages
en
que
no
se
amug ona
masque
cuan¬
do
la
plan a
es
jó en;
o o
en
que
no
se
ejecu a
es o
mas
que
de
a de
en
a de
y
solo
pa a
eemplaza
ce¬
pas
mue as;
o os
inalmen e’en
que
se
amug ona
cada
año
una
cua a,
sex a,
ú
oc a a
pa e
de
las
ce¬
pos
do
la
iña
y
á
eces.
El
p ime
mé odo
es
malo
cuando
iene
po
obje o
aumen a
el
núme o
de
las
cepas,
po que
las
obliga
á
no
da
mas
que
inos
in¬
e io es;
y
no
iene
nada
de
ú il
cuando
se
a a
de
gua nece
de
nue o
los
pa ages
donde
el
plan el
no
ha
med ado.
El
segundo
mé odo
es
i upe able
,
po
que
no
debe
agua da se
á
que
las
cepas
es én
en e a¬
men e
p i adas
de
ida,
pa a
eno a las,
el
momen o
p opicio
es
aquel
en
que
las
iñas
ompiezan
á
pe de
su
igo
p imi i o,
y
que
los
p oduc os
an
disminu¬
yendo
an o
en
la
can idad,
como
en
la
calidad.
El
e ce
mé odo
es
el
peo
de
odos,
po que
iende
á
da
una
du ación
inde inida
h
la
plan a
,
y
es a
debe
—
67
—
segui
la
ley
de
los
(Jemas
ege ales.
Después
do
cie o
1
espacio
de
iempo,
iene
que
desapa ece
de
la
ie a,
cediendo
el
suelo
á
o os
cul i os,
á
in
de
que
la
ie a
halle
en
es e
al e na i a
el
p incipio
de
la
ida
nue a.
En
ninguna
pa e
se
amug ona
mejo
que
en
cie ¬
os
depa amen os
de
F ancia
,
pa icula men e
en
el
del
Aisne,
donde
homb es
y
muge es
amug onan
,,
cul i ando
de
ahajo
á
a iba
,
y
empleando
en
es a
.
penosa
ope aciou
has a
á
los
niños,
cuando
ya
pasan
¡
de
ocho
años.
En
iempo
llu ioso
la
a iga
es
ipli
-
/
cada.
Tende
las
cepas.
Cuando
una
iña
,
sea
po
ejez,
sea
po
pob eza
de
su
suelo
deja
de
p ospe a ,
el
lab ado
acos um¬
b a
emedia
es e
daño
po
algún
iempo
,
endiendo
las
cepas
po
el
suelo.
Muchos
c een
eanima la
y
ob ene
abundan es
cosechas
po
es e
medio,
du an e
cinco,
diez,
ó
quince
años.
Es o
se
hace
desde
el
mes
de
Diciemb e
has a
el
Ma zo,
es
deci
mien as
los
b o ones
no
han
salido
oda ía.
Si
es e
p ocedimien o
se
hace
en
los
sa mien os,
suele
ene
malos
esul ados,
po que
el
sa mien o
a ae
en onces
odos
los
jugos
nu icios
,
y
las
cepas
iejas
an
declinando
de
dia
en
dia,
dando
poco
u¬
o
y
las
hojas
caen
muy
an es
de
iempo.
En
es e
caso
lo
mejo
es
asca
la
ie a
;
las
aices
supe iciales
padecen
cuando
se
abaja
con
el
a ado
ó
la
azada
;
pe o
oda ía
es
peo
cuando
en
luga
de
la
ama
al a
se
iende
la
baja;
es
e dad
que
es a
obedece
mas
a-
—
n
—
ña
;
pues
como
ellos
no
se
pa a ían
á
co a
la
liga¬
du a
conque
es án.a adas
las
cañas,
es
cosa
mani ies a,
que
causa ían
no able
pe juicio,
desgajando
los
ma¬
juelos
ó
desp endiendo
los
ie nos
b o es.
Cul i o
del
e ce
año
de
la
iña
nue a.
Hágase
al
mes
de
Diciemb e
la
p ime a
caba
,
li-
ándo
el
cabado
la
ie a
hácia
en
medio
de
sus
pie nas,
y
de
es e
sue e
o ma á
un
pequeño
sulco.
En
el
mes
de
Ene o
siguien e
ó
á
p incipios
de
Fe¬
b e o
se
pod án
poda se
ya
los
majuelos,
los
cuales
ya
es a án
en onces
bas an e
igo osos,
co lándolos
sa mien os
ce ca
del
nudo,
cuan o
pueda
sali
de
nue o
b o e.
Después
se
ecoge án
los
sa mien os
y
se
lle a án
á
casa
pa a
hace
de
ellos
el
uso
que
con enga.
Las
cañas
,
que
han
de
se i
es e
año
,
deben
se
mas
g uesas
y
mas
ue es
que
las
del
p eceden e
:
y
luego
se
es aca án
con
ellos
los
majuelos
(ad ié ase
que
de
es e
é mino
es aca
usa emos
en
adelan e
solo
cuando
hablemos
de
las
ides)
á
los
cuales
después
que
es én
a ados
bien
de echos
á
sus
apoyos
,
se
les
hace
segunda
ca a,
á
p incipios
de
Ma zo,
de
la
misma
o ma
que
queda
p e enido
en
el
año
an e io ,
con
solo
la
di e encia
de
que
aho a
en e
sulco
y
sulco
se
debe^deja
alguna
azadonada
de
ie a'conque
cub i
los
majuelos.
Y
lo
mismo
se
hab á
de
ejecu a
en
el
mes
de
Mayo.
Eo
llegando
el
de
Junio,
se
deben
co ¬
a
los
b o es
sob an es,
como
se
ad i ió
en
el
año
an es.
Y
si
hubie e
la
p opo ción
de
ega los
y
con
es e
mo i o
sucedie e
lo
que
a iba
se
dijo,
debe
p ac-

-
75
—
lica se
en
el
mes
de
Agos o
!o
mismo
que
se
p e ino
pa a
el
año
an eceden e.
Cul i o
del
cua o
aTio.
Có lense
con
g an
ien o
en
el
mes
de
No iemb e
las
a adu as
de
las
es acas,
y
luego
a ánquense
y
e-
cojánse
del
mismo
modo
que
ya
queda
dicho
y
algu-
gunas
de
ellas
pod án
se i
pa a
el
año
siguien e.
En
el
mes
de
Diciemb e
debe
hace se
la
p ime a
ca a,
o mando
el
sulco
de
ie a,
mas
g ande
que
la
del
año
an e io
y
no
solamen e
ha
de
p o undiza
mas
el
cabado ,
sino
ambién
debe
i a
la
ie a
en
medio
de
sus
pie nas,
de
mane a
que
o me
caballe e.
En
el
mes
de
Ene o
siguien e
,
se
debe
hace
la
poda
como
el
año
an e io ,
sin
mas
di e encia
,
que
la
de
que
en
es e
año
se
ha
de
co a
el
p ime
ó den
de
a iba,
ó
el
p ime
nudo
ó
aiz
de
segundo.
Aca¬
bada
la
poda,
ecojidos
y
pues os
á
ecaudo
los
sa ¬
mien os,
se
ha
de
emp ende
la
maniob a
de
desba -
baja
los
majuelos:
es o
es,
deben
exca a se
de
uno
en
uno,
al
ededo ,
y
co ándoseles
las
ba bajas,
con
cuchillos
bien
a ilados
i ando
hácia
bajo
el
co e
,
á
in
de
no
desco eza
los
majuelos.
Luego
que
acaben
de
desba baja
odos
ellos
ó
á
lo
menos,
los
mas
g uesos,
que
se án
la
mayo
pa e,
se
han
de
pone
es acas,
a ándolos
á
ellas
bien
de e¬
chos.
El
mo i o
de
co a les
aquel
p ime
ñudo
,
es
el
habe
de
debili a se
p ecisamen e
con
la
al a
de
aquellas
ba bajas,
ó
aicillas,
que
echa on
mas
abajo
del
p ime
nudo
,
que
es á
hácia
la
supe icie
de
la
ie a.
Siendo
la
mi a
en
es a
p ác ica,
el
que
los
ma-
—
VC-
'luelos
a aiguen
bien
po
los
nudos
que
ienen,
desde
el
mas
ce cano
á
la
supe icie
de
la
ie a
abajo.
En
es e
cua o
año
se án
los
majuelos
como
un
mango
de
azadón.
Pe o
si,
po
de ec o
del
e eno,
no
hubie an
omado
an o
cue po,
hab á
de
dejá seles
bas a
el
año
siguien e,
que
en onces
ya
hab án
adqui ido
esa
co ¬
pulencia.
En
el
mes
de
Feb e o,
y
p incipios
de
Ma zo,
de¬
be
pasa se
el
lab ado
po
en e
sulco
y
sulco,
esca-
ando
un
poco
la
ie a,
has a
la
p o undidad
de
cua¬
o,
ó
seis
dedos,
y
después
se
han
de
ca a
los
mismos,
sulcos
del
mismo
modo
que
se
hizo
en
la
p i¬
me a
ca a
,
poniendo
la
ie a
como
á
caballo
sob o
el
sulco
y
dejando
llano
el
espacio
que
co esponde
en e
ellas,
cúb anse
po
majuelos,
pa a
esgua da ¬
los
de
los
ayos
de
sol.
En
el
mes
de
Mayo,
se ia
muy
p o echoso
el
ega los,
pe o
si
es o
no
se
pudie e
lo¬
g a ,
es
menes e
ca a los,
según
cos umb e,
ponien¬
do
siemp e
la
ie a
en
o ma
de
caballe e,
y
dejando
en
el
suelo
bas an e
po ción.
En
los
meses
de
Julio
y
Agos o
se
con inua á
en
la
misma
con o midad,
Pe o
an es
,
á
p incipios
de
Junio
,
se
ha á
la
limpia
acos¬
umb ada
,
dejando
cada
nudo
un
b o e
solo
y
a án¬
dolo
á
su
es aca.
Ad ié ase
en
es e
año,
que
pudiendo
acon ece
el
que
se
descaje,
ó
desp enda
algún
b o e,
ó
sea
ya
sa ¬
mien o
de
los
nudos
de
algún
majuelo,
quedando
po
es a
casualidad
ciego
el
al
nudo;
si
el
b o e
,
ó
sa ¬
mien o
desp endido
ue e
del
nudo,
que
es á
mas
ce ¬
ca
de
la
pun a
,
es e
es
el
mayo
con a iempo
que
pueda
sob e eni
á
un
majuelo,
pues
obliga
á
co a ¬
le
y
á
agua da
á
que
b o e
,
que
es
lo
que
en
al
—
77
—
caso
se
p ác ica.
El
enue o
que
a oje
,
es
menes e
al
año
siguien e,
co a le
á
media
a a
del
suelo
ó
poco
menos
y
al
e ce
año
esca a le,
como
si
ue a
mug ón.
Y
después
se
le
me e
á
lo
la go
un
sa mien¬
o
de
buena
calidad
,
que
le
hace
a oja
en
su
mis¬
mo
asien o;
siendo
es o
pa a
domes ica
el
sa mien o,
el
cual
sin
es a
diligencia
sald ía
bas a do
y
da ía
poco
u o.
No
se
omi a
el
hace
la
ca a
eD
el
mes
de
Agos o,
pues
es a
es
una
de
las
mas
en ajosas
pa a
los
majue¬
los.
Pe o
ad ie a
cualquie a
que
de
es e
año
en
ade¬
lan e,
la
ca a
que
se
hicie e
po
Agos o,
la
cual
hah á
de
se
honda
como
las
o as,
no
so
debe
con inua
po
odo
el
dia
.
solo
se
debe
abaja
po
la
mañana,
al¬
zando
la
mano
an es
que
empieze
á
pica
el
sol;
y
ol iendo
al
abajo
á
las
cua o,
ó
cinco
de
la
la de
has a
el
anochece ,
pues
se
ha
expe imen ado
,
que
con inuando
en
ca a
con
la
ue za
del
sol,
se
que¬
man
las
ides
y
se
ma chi an
las
u as.
Po
lo
cual,
de
es e
año
en
adelan e,
es
menes e
obse a
la
e¬
gla
que
acaba
de
da se.
Y
con
es o
se
concluye
el
cul¬
i o
del
cua o
año.
Mé odo
de
cul i a
en
el
año
siguien e.
En
el
mes
de
No iemb e
,
se
deben
co a ,
según
cos umb e,
las
a adu as,
a anca
las
es acas,
y
lle¬
á selas
á
casa.
En
Diciemb e
se
ha á
la
p ime a
ca¬
a
,
del
modo
que
queda
p e enido,
sin
co a
sa ¬
mien o
alguno,
que
engan
los
majuelos,
lo
que
des¬
de
es a
ca a
has a
la
poda
oma án
bas an e
cue po,
y
ambién
el
majuelo
se
eng osa á
mucho,
a ojando
—
78
—
de
si
odo
el
jugo
leñoso.
Es e
es
el
iempo
en
que
mas
co pulencia
adquie e
el
majuelo;
de
sue e
que
al
lle¬
ga
al
de
la
poda,
end á
duplicado
g oso ,
é
iguala á
ó
al
ez
excede á
de
la
muñeca
de
un
homb e.
Y
asi,
al
iempo
de
poda
se
debe
ca a ,
ó
llega
bas a
el
segundo
nudo:
es o
se
en iende
en
caso
que
el
majuelo
enga
cua o
mas
a iba;
pe o
sino,
có ¬
ense
de
la
misma
mane a
los
sa mien os
acos umb a¬
dos
,
dejando
la
hendedu a
muy
ce ca
de
la
cepa
pa a
que
puedan
sali
los
nue os
b o es,
po
en e
la
cepa
y
la
abe u a
dicba.
Después
de
ecogidos
los
sa mien os,
y
sacados
de
la
iña,
se
deben
comenza
á
pone
las
es acas.
Es
de
ad e i
que
es e
año
se
pod án
eemplaza
con
mu¬
g ones
los
majuelos
que
hubie en
ma ado.
A
cuyo
in
,
el
podado
debe
deja
los
sa mien os
co espon¬
dien es
en
aquel
majuelo
mas
ce cano
á
la
ma a.
No
es
de
omi i
la
ad e encia
,
do
que
en
los
es
p ime os
años
se
pueden
eplan a
los
majuelos
que
ma a on
;
pe o
de
alli
adelan e
ya
no
es
iempo
de
ejecu a lo;
siendo
la
causa
p incipal
el
que
los
mu¬
g ones
se
asomb an
y
no
log an
el
ai e
ni
la
en i¬
lación
que
necesi an,
ya
po que
en
las
ca as
se
hacen
los
sulcos
de
ie a
bas an e
al os,
ya
po que
los
sa ¬
mien os
y
los
pámpanos
les
qui an
el
sol,
lo
que
les
causa
no able
pe juicio
,
de
mane a
que
hab á
que
a anca
dichos
mug ones.
An es
de
hace
la
poda,
se
puede
e
que
majuelos
deja on
po
desba baja ,
pa a
ejecu a
en onces
es a
maniob a
,
y
al
ez
despacha
con
ellos
en
es e
año.
En
la
época
acos umb ada
po
el
mes
de
Feb e¬
o
,
se
hace
la
poda
igual
á
la
del
año
an e io ,
qui-
—
79
—
*ando
como
queda
dicho,
has a
el
segundo
ó -
den,
pa a
que
la
cepa
ome
cue po.
Después
de
es a
aena,
es
menes e ,
al
iempo
de
a aca
los
majuelos
,
ene
cuidado
de
deja los
bien
de echos.
Y
si
alguno
se
hubie e
o cido,
con
el
peso
de
los
sa mien os,
se
debe á
p e e ni
á
los
abajado es,
que
pongan
debajo
una
pied a
ó
un
puen ecillo
de
cañas,
hecho
de
in en o
pa a
ende eza lo,
y
que
pie da
aquel
icio
,
impo a
que
las
ides
sean
de echas.
Acabada
la
poda
de
es e
año,
los
sa mien os
que
salie en
de
ella
,
se án
sin
duda
buenos
pa a
ende ,
y
así
p ocu a á
el
p uden e
Adminis ado
da
las
p o¬
idencias
opo unas
pa a
es e
e ec o.
Después
de
e a¬
cuadas
es as
cosas,
se
debe
pasa
á
pone
las
es acas,
las
cuales
es e
año
es
menes e
que
sean
bien
ecias
y
la gas.
Y
concluida
es a
maniob a,
se
da á
p incipio
á
la
de
co e
con
el
azadón
los
suelos
del
e eno
,
y
cub iendo
las
cepas
has a
el
p ime
nudo,
y
después
se
ca a an
según
cos umb e
los
sulcos,
p o undizando
con
la
ie a,
y
dejándolos
en
o ma
de
caballe e.
Es a
ca a
se
debe
ejecu a
en
iempo
enju o,
pa a
que
la
ie a
quede
esponjada
,
y
el
sol
pueda
in o¬
duci
mas
ácilmen e
sus
ayos
po
los
po os
abie os
de
ella
,
cuya
egla
debe
conside a se
a en amen e
al
pone la
en
ejecución.
El
único
mo i o
po que
se
e¬
pi o
la
ca a,
es
que
á
a o
de
ella,
eciba
la
ie a
el
ni o
del
sol,
el
cual
ayuda
y
p omue o
admi able¬
men e
el
aumen o
de
las
cepas
y
así
cuan o
mas
ca as
se
les
hacen
an o
mas
med an.
Concluida
pues
es a,
se á
bien
que
el
cu ioso
Ad¬
minis ado
haga
limpia
las
calles;
p ocu ando
de

-
80
-
alli
adelan o
ce a
con
las
es acas
solas
las
ilas,
que
es án
á
los
lados
de
las
sendas,
enlazándolas
y
gua ¬
neciéndolas
de
pa as
odo
al
ededo .
Cul i o
pa a
el
sex o
año
En
el
año
se
comenza á
po
la
ca a
acos umb ada,
y
después
al
iempo
de
la
poda
se
co a án
los
majue¬
los
que
engan
es
dedos
de
g ueso,
y
se
a asa án,
es o
es,
se
ja e ea án
has a
el
úl imo
nudo
encima
de
ie a,
ayendo
el
golpe
de
la
hendidu a,
y
dejan¬
do
el
espacio
que
se
necesi a
pa a
que
salga
el
b o e.
Los
demas
majuelos
que
no
se
deben
poda
como
el
año
p eceden e,
y
después
de
podados
y
es acados
según
cos umb e,
se
con inua á,
haciéndoles
las
ca as
es an es
has a
el
Agos o.
Pe o
al
iempo
de
la
limpia,
debe
no a
el
expu gado ,
que
en
es e
año
se á
el
mismo
dueño
,
ó
el
buen
Adminis¬
ado ,
odos
los
majuelos
que
engan
cabeza
,
siendo
así
que
desde
es a
limpia,
comienza
la
p ime a
y
p incipal
egla
dé
poda
di e en e;
pues
á
es a
sazón
debe
o ma se
la
mayo
pa e
de
las
ides,
á
causa
de
que
el
majuelo
ya
dejado,
a oja á
en
cada
co e
es
b o es
di ididos
sob e
la
id,
y
á
eces
mas;
pe o
en
limpia,
no
se
le
ha
de
deja
á
cada
uno
mas
de
es
,
los
cuales
se
a a án
á
la
es aca
con
mucho
ien o
po que
no
se
desp endan,
pues
de
lo
con a io
se á
menes e
deja lo
á
un
co e
en
la
poda
siguien e.
Y
lo
mismo
se
debe
obse a
en
aquellos
majuelos
de
cabeza,
que
no
a oja on
los
es
b o es:
de
mane a
que
de
es a
limpia,
oma
p incipio
el
nomb e
de
id;
pues
solo
desde
que
se
di ide
se
llama
e dade amen¬
e
asi.
—
81
-
Se
con inua án
como
en
los
años
an eceden es
las
ca¬
as
has a
el
Agos o,
y
después
se
co a án
con
mucho
cuidado
las
a adu as
de
las
ides
ya
pa idas,
pa a
e i a
el
que
se
desp enda
algún
sa mien o.
En
es e
año
se
pod án
ambién
ca a
los
mug o¬
nes,
los
cuales
da án
ubas
pa a
b o a .
Reglas
pa a
el
cul i o
del
sép imo
año.
En
es e
año,
se
debe
hace
,
según
cos umb e
Ja
p ime a
ca a;
pe o
al
iempo
de
la
poda,
se
a asa-
sa án
los
majuelos
es an es,
ó
á
lo
menos
muy
pocos
hab á
que
no
engan
el
cue po
co espondien e.
Debiendo
pues
poda se
las
iñas,
y
di ididas
en
es
oncos,
se
co a án
un'poco
á
los
es
sa mien os,
de
sue e
que
se
puedan
dis ingui
los
oncos
sob e¬
dichos,
los
cuales
hab án
de
a oja
sus
b o es
en¬
e
el
cue po
de
la
id,
y
el
golpe
de
la
hendidu a
ó
co e
del
sa mien o.
Acabados
de
poda
y
desemba azados
de
sa mien os,
se
les
uel en
á
pone
las
es acas,
en
la
misma
con¬
o midad
que
los
años
an eceden es.
Po
el
mes
do
Ma zo
,
se
ca an
los
e enos
,
pa a
pode
cub i
las
ides
según
cos umb e.
A
p incipios
de
Junio
se
debe
ejecu a
la
limpia
consabida
en
es a
o ma:
En
aquellos
majuelos,
que
es ando
ya
di ididos,
u ie en
cinco,
ó
seis
b o es
bas an e
g ueso,
se
deben
escoge
las
es
mejo es
que
haya
en
los
oncos
ya
hechos,
y
deja los
en
ellos:
y
o mando
los
oncos
de
la
misma
mane a
que
el
año
an eceden e,
so
deja
al
lado
de
uno
de
ellos
o o
b o o
pa a
mango,
el
cual
se á
la go
á
medida,
én
a ención
á
es
cosas:
que
son
la
ca a-
6
du a
como
ca a a as,
y
es as
ca a a as
y
o os
seme¬
jan es,
en
los
cuales
no
debe
deja se
muy
la go
el
mango
en
es a
p ime a
poda,
la
co pulencia
y
igo
de
la
id,
y
el
g oso
y
longi ud
del
sa mien e,
ío
cual
puedo
se i
de
egla
al
podado .
Y
eis
alli
la
id
lle ando
u o,
en
su
majuelo
pad e,
Res a
aho a
e
y
expe imen a
el
u o
de
su
sa ¬
mien a,
ó
sea
mango,
el
cual
po que
desciende
de
la
linea
del
majuelo
pad e,
p oduci á
cada
año
su
u o
la
id
i á
omando
cue po,
has a
adqui i
el
g ueso
de
un
palmo
de
diáme o
y
median e
el
a o
de
Dios
,
llega án
sus
mangos
á
la
longi ud
de
seis
y
sie e
pal¬
mos
con
una
abundancia
de
u a
ma a illosa,
De
la
diligencia
en
las
ca as
depende
la
pe ec a
madu ez
de
la
u a:
y
median e
un
mé odo
an
ace ado
e e¬
mos
u iliza se
al
dueño
pob e,
log ando
en
ecompen¬
sa
de
an as
gas as
una
ganancia
an
g ande,
que
bas¬
a á
no
solo
pa a
indemniza le
de
ellos,
sino
pa a
en iquece
su
casa
po
medio
del
con inuo
segu o
despacho,
asi
del
ino,
como
de
la
u a.
Y
es a
u ili¬
dad
que
le
endi án
sus
é ilísimas
bien
cul i adas
iñas,
se
aumen a á
odos
los
años,
siendo
el
mo i o
p incipal
el
se
o madas
las
ides
del
majuelo
pad e.
Finalizada
la
poda,
se
pasa á
á
es aca
según
cos¬
umb e,
no
solamen e
aquellas
ides
que
no
ienen
mango,
las
cuales,
como
ya
queda
ad e ido,
se
deben
a a
á
una
es aca
ue e
hincada
pe ec amen e
en
la
ie a
po
su
pun a
aguda,
sino
ambién
aquellas
que
lo
ienen,
a ándolas
de
la
misma
mane a,
á
las
cua¬
les,
po
es e
p ime
año
solamen e,
so
pond á
una
es aca,
ó
á
lo
mas
dos,
colocadás
con
igualdad,
y
á
ambas
so
a a á
la
id,
Después,
al
mismo
iempo
que
—
83
—
se
a ime
la
es aca,
se
á a á
á
ella
el
mango,
oman¬
do
su
pun a,
dándole
una
uel a
po
encima,
y
se
lo
deja á
un
ojo
ó
yema
ue a
de
la
ligadu a,
con
un
a co
que
descanse
en
la
misma
es aca;
lo
cual
no
so
ejecu a
sin
mis e io,
siendo
el
in,
que
en ilándose
de
es e
modo
la
u a,
y
es ando
asimismo
expues as
al
sol,
se
sazone
mas
ácilmen e
y
salga
de
mayo
ca¬
lidad
el
ino.
Es a
mane a
de
es aca
end á
luga
el
p ime o,
ó
á
lo
mas,
el
segundo
año
de
u o;
pe o
en
los
sucesi os,
hab án
de
mul iplica se
las
es acas,
á
causa
de
la
p olongación
del
mango,
quie o
deci ,
que
con
aquel
mango,
que
en
la
p ime a
es acadu a
queda
con
un
ojo
en e
la
a adu a
y
la
pun a,
se
a
p olongando
cada
año
bas a
adqui i
dos,
ó
es
pal¬
mos
mas
de
loguilud,
se á
menes e
pone
mas
ade¬
lan e
de
la
es aca
p incipal
o as
dos,
en
o ma
de
aspa,
ó
c uz
de
S.
And és,
hincándolas
en
la
ie a,
po
las
pun as
g uesas,
pa a
que
sos engan
en
el
án¬
gulo
opues o
al
e e ido
mango,
el
cual
se
a a á
á
dicha
c uz,
quedando
de
la
ligadu a
a ue a
o o
ojo
;
y
andando
el
iempo,
llega á
el
caso
de
que
hayan
de
pone se
dos,
y
al
ez
es
de
es as
c uces,
á
p opo ¬
ción
del
igo
de
la
id,
y
de
la
longi ud
del
mango.
Pe o
éngase
en endido
,
que
es as
es acas
se
deben
si ua
en
la
ila
de
las
ides
,
y
no
en
la
de
los
su cos
de
ie a.
Después
que
se
haya
concluido
la
aena
de
pone
las
es acas,
sepa
el
iñado
que
se
deben
p osegui
las
ca as
o dina ias,
y
si
hubie e
p opo ción
de
agua,
se ia
muy
con enien e
ega
en
Julio
la
iña,
á
in
de
pode
hace le
o a
ca a,
la
cual
se á
de
g an
en aja.
En
agua
de
iego
no
debe á
se i
á
o o
des ino
Mé odo
pa a
con e i
á
buen
es ado,
una
iña
ieja
cul i ada.
El
medio
mas
b e e
es
es echa
ó
poda
sus
la ¬
gos
b azos,
en
caso
que
haya
algún
sa mien o
ce ¬
ca
de
la
nuca
ó
di isión
de
dichos
b azos,
có ense
es os
y
dejese
la
id
sob e
un
golpe
ó
co e,
como
se
dijo
hablando
de
los
majuelos,
y
si
ue a
menes e
agua da se
dos
ó
es
años,
has a
que
las
ides
se
di¬
idan,
p&es
de
es a
mane a,
pudiendo
holga
aque¬
llos
dus
ó
es
años,
oma an
po
bajo
de
ie a
me¬
diano
cue po;
y
si
ademas
se
les
pudie e
ayuda
con
agua,
conse a án
mayo
ue za
y
pod án
pa i se
mas
p es o,
pe o
sino
pódense
con
los
b azos,
y
se
expe imen a á
que
dán
excelen e
u o.
Deben
en
odo
caso,
ca a se
del
modo
que
quedó
insinuado.
Y
guá ¬
dese
odo
dueño
de
lle a
a ados
á
las
iñas,
pues
les
causan
no able
pe juicio
los
bueyes,
ya
con
sus
pa as
al
iempo
de
a a
ya
después
de
desuncidos
,
echán¬
dose
sób elas
ides,
con
lo
cual
las
desgajan:
en an¬
do
ambién
á
la
pa le
la
eja
que
a anca
y
desca na
sus
aíces.
Tiempo
de
la
sazón
y
cosecha
de
la
uba.
Cuan o
mejo
se
ca a en
las
iñas,
an o
mas
p on o
maduda á
la
uba
y
an a
mayo
po ción
de
mos o
da á
de
si
y
de
mas
ag adable
sabo .
El
ga a a o
hace
la
can idad
do
la
uba,
y
el
azadón
la
can idad
y
calidad
del
ino.
Ya ias
señales
se
dan
pa a
conoce
si
la
uba
es á

—
91
—
en
sazón,
pe o
la
egla
mas
segu a
es
p oba la
,
y
encon ándola
bien
dulce,
p e énganse
los
ins u¬
men os,
y
llamando
á
los
endimiado es
pasase
á
hace
la
endimia,
lle ando
después
la
u a
al
laga
donde
debe án
baila se
los
u ensilios
siguien es.
Made age
y
demas
necesa io
pa a
los
laga es
Es
menes e
una
iga
de
ein e
y
cua o
á
ein e
y
seis
pies
de
la go,
le
cual
se
debe
lab a
po
su
es¬
e a
ó
cabeza
g uesa,
á
in
de
que
pueda
en a
en
su
ajuge o,
y
juga
en
el
lib emen e.
Debe
se
de
made a
bien
ue e,
como
olmo,
oble
ó
encina,
pa aque
pueda
sos ene
el
peso
colgado
en
la
ex emidad
del¬
gada.
Ademas
de
es o
se
necesi a
un
ablón
de
ma¬
de a
ambién
ue e,
que
enga
cua o
dedos
de
g ue¬
so,
dos
palmos
y
medio
de
ancho:
y
que
no
exceda
de
diez
ú
once
de
la go,
el
cual
se
hab á
de
ende
sob e
la
casca,
y
encima
do
él
se
pond án
algunos
la ge os
g uesos
ó
cuñas
de
desigual
diáme o,
sob e
las
cua¬
les
debe
asen a se
la
iga,
después
de
encajada
en
el
aguje o,
sos eniéndola
con
una
ho quilla
de
made a
ecia,
has a
que
se
acomoden
dichas
cuñas
pa a
que
la
iga
sien e
bien.
Después
se
le an a á
po
la
pun a
delgada
de
cinco
a as,
ó
lo
que
ue e
menes e ,
á
p opo ción
de
lo
que
suba
la
casca.
En
es e
mismo
es emo
de
la
iga,
se
asegu an
dos
as illones
de
ol¬
mo,
del
g ueso
de
una
muñeca,
cuyas
pun as
se
a a¬
án
con
una
cue da
do
espa o
ó
de
junco
bien
doble
á
p opo ción
del
g ueso
del
as illon
el
cual
se
hab á
a queado
al
uego,
y
end á
como
se
ha
dicho,
las
—
92
—
pun as
aladas
con
dicha
cue da.
Es os
dos
as illones
debe án
sos ene
un
husillo
de
made a
con
sus
con¬
ca idades
en
los
ex emos,
pa a
que
pueda'es a
col¬
gado;
y
en
la
pa e
de
en
medio
se
le
ha án
dos
aju-
ge os,
en
que
se
me e án
dos
es acas,
pa a
pode le
ol ea
con
ellas.
Del
mismo
husillo
ha
de
colga
una
cue da
de
un
palmo
de
la go,
uno
de
cuyos
cabos
ha
de
i
á
cae
sob e
una
pied a,
hecha
á
modo
de
cam¬
pana
que
se á
de
poco
menos
peso
que
una
pied a
supe io
de
molino,
y
end á
un
ajuge o,
en
la
pa e
mas
al a,
en
donde
se
me e á
la
susodicha
cue da,
pa a
que
se
a oje
en
el
husillo,
cuya
longi ud
no
de¬
bo
excede
de
cinco
palmos
y
medio,
pe o
la
medida
común
es
de
cinco
palmos
únicamen e.
Después
ol¬
eando
con
las
es acas
el
husillo,
se
i á
ap e ando
la
casca,
dando
las
uel as
poco
á
poco,
pa aque
dicha
casca
suel e
sua emen e
el
jugo,
has a
que
pie da
la
ie a,
y
es ando
asi
suspensa
en
el
ai o
á
la
al u a
co espondien e,
se
agua da á
á
que
se
sien e
en
ie ¬
a;
y
en onces
se
desa ma á
odo,
y
se
ajus a á
enci¬
ma
del
ablón,
dando
un
co e
á
la
casca
po
las
o illas,
se
echa á
la
eco adu a
sob e
lo
demas,
aco¬
modándola
con
los
pies.
Hágase
después
lo
mismo
que
an es;
y
dejando
que
el
mos o
se
aya
escu iendo,
se
pod á
ene
sus¬
pensa
la
pied a
cinco
palmos
sob e
la
ie a
has¬
a
la
mañana
siguien e,
que
se
empeza á
á
pisa
la
segunda
a ea.
El
modo
de
pisa
y
exp imi
la
casca,
que
acaba¬
mos
de
p opone ,
ademas
de
inclui
la
en aja
de
aho a
homb es,
ae
ambién
la
u ilidad
de
escusa
el
gas o
de
la
máquina
pues
po
lo
que
mi a
á
los
—
93
—
homb es,
bas a
el
mismo
pisado
y
un
endimiado ,
que
deje
su
abajo
á
las
cua o
de
la
a de,
pa a
ayu¬
da le;
y
después
pa a
aquel
co lo
espacio
que
se
gas¬
a
en
ol ea
el
husillo,
pa aque
la
pied a
quede
en
el
ai e,
se
necesi a
algún
o o;
y
con
es o
se
pueden
ex ae
odos
los
dias
ocho
pipas
de
ino,
y
acaso
mas
odo
de
una
ez.
Ul imamen e
so
han
in en ado
unas
p ensas
llama¬
das
hid áulicas
que
ocupan
muy
poco
e eno
y
pue¬
den
iplica
la
ue za
de
las
an iguas
con
la
sola
coope ación
de
un
solo
homb e;
son
mucho
mas
en¬
ajosas
po
la
p on i ud
con
que
uncionan
y
la
ma-
#
yo
can idad
de
liquido
que
se
ex ae
de
la
casca.
En
odas
las
undiciones
de
hie o,
hay
de
es as
p ensas
que
si en
pa a
el
ino
y
el
acei e.
Las
iñas
son
igualmen e
uc í e as
en
las
mon añas,
que
en
las
ie as
ce canas
al
ma .
Hab á
alguno
que
po
al a
de
expe iencia
diga
que
el
u o
de
las
iñas
plan adas
en
mon añas
no
pod á
llega
á
sazón.
Si
es o
ue a
cie o,
en
Ca a¬
luña
y
A agón
en
nues a
España,
como
igualmen e
en
a ios
pun os
de
Po ugal,
F ancia,
I alia,
y
so¬
b e
odo
en
el
é ilísimo
Heino
de
Sicilia
no
se
plan¬
a ían
iñas
sino
en
la
ma ina,
siendo
asi,
que
en
la
ia
mon aña
de
Nicosia
las
hay
bellísimas
y
que
dan
muy
sab osos
inos,
según
se
lee
en
la
Ag icul¬
u a
del
Ba ón
Puzzo,
na u al
de
aquel
pais;
y
lo
mismo
se
expe imen a
en
las
Pe alias,
en
cuyas
mon añas
du a
la
nie e
de
un
año
á
o o.
Con i ma
es o
mismo
la
sag ada
Esc i u a,
en
la
que
se
lee
del
—
94
-
g an
Key
Ozias,
el
cual
e a
aclamado
po
homb e
dado
á
la
ag icul u a,
que
enia
iñas
y
iñado es
en
los
mon es
de
A a a
y
en
el
Ca mélo.
De
modo
que
se
expe imen a
que
la
id,
igualmen¬
e
uc i ica
y
p oduce
bien
en
odas
las
lie asyen
o¬
dos
climas;
ademas
de
es o,
se
in ie e
del
Cán ico
de
los
Cán icos,
donde
se
lee
aquel
manda o;
Plán¬
a e
ineas
in
mon ibus.
Causas
esenciales
que
mino an
la
e ilidad
de
la
id
cul i ada
en
iña.
*
Sabido
es
que
después
de
plan ados
los
majuelos
en
cie os
e i o ios,
los
dejan
sin
poda
lies
ó
cua¬
o
años,
en
los
cuales
se
les
da
el
nomb e
do
sil es¬
es
ó
sal ajes:
después
los
co lan
á
aiz
de
ie a
,
con
la
mi a
de
que
ceben
de
abajo
sus
b o es,
los
cuales
deben
ambién
ene se
po
sil es es,
ú
causa
de
no
lle a
u o
;
y
ed
ahí
pe dido
un
g ado
de
ma¬
juelo
p incipal
,
que
cie amen e
es
uc í e o.
Si
el
sa mien o
que
b o ó
debajo
de
ie a
b o ó
del
nudo
in e io ,
cla o
es á
que
en
c eciendo,
queda á
á
su
lado
un
pedazo
de
leño
seco
,
el
cual
con
el
i¬
empo
end á
á
apode a se
de
dicho
sa mien o,
que
debe ía
se i
pa a
la
o mación
de
la
cepa.
Ya
se
de¬
ja
conoce
que
e ec o
pod á
causa
un
cue po
seco
en
lo
in e io
de
una
plan a
ie na
,
que
la
debili a á
en
pocos
años,
y
en
aquellos
que
la
plan a
enga
de
i¬
da,
le
qui a á
que
inda
el
u o
que
debia
da .
Es e
sa mien o
pues
que
hab á
de
o ma
la
id
,
po que
sald á
mas
de
cua o
dedos
de
ie a,
no
cabe
duda
que
echa á
en
b e e
iempo
sus
aíces;
ya
po -
—
95
—
que
encuen a
p on o
el
ausilio
de
la
misma
ie a
,
ya
po que
ecibe
mayo
bene icio
de
los
ayos
del
sol
y
del
agua,
lodo
lo
que
con ibuye
á
que
a aigue
bien
pe o
no
puede
nega
que
dicho
sa mien o
no
dió
jamas
u o,
y
asi
es
p eciso
con esa
que
la
que
se
iene
a aigada,
en
una
plan a
casi
sil es e,
no
pudiendo
deci se
sea
obsolu amcnlo
es é il,
á
causa
de
ene
algunas
aíces
de
lo
es an e
del
majuelo
pad e,
que
se
encuen a
debajo.
Pe o
habiéndose
a aigado
bas an e
bien
el
e e¬
ido
majuelo
po
las
causas
a iba
dichas,
deahi
nace
el
que
es as
aíces
son
de
una
plan a
casi
sil es e.
Y
po
lo
mismo
queda
pe dido
el
alo
de
un
majue¬
lo
que
p o iene
de
pa e
uc í e a.
A
mas
se
e
que
no
pod á
comunica
su
pa e
ecunda
á
la
id
de
a iba,
pues
nu iéndose
es a
po
aices
que
p o ie¬
nen
de
un
modo
es é il,
es
p eciso
que
se
debili e,
ó
minu e
su
e ilidad.
No
puedan
desba baja se
es os
majuelos
,
po que
con
es o
se
pe de ía
un
año
de
u o,
y
es e
sa mien¬
o
ya
dispues o
pa a
id,
debe
echa
al
año
a ios
sa mien os
g uesos,
pa a
pasa
á
se
id,
o mando
los
oncos,
y
acaso
ambién
el
mango,
y
si
se
des-
ba bajase
,
es
cie o
que
no
le
queda ía
igo
pa a
an o:
ademas
de
que
es a ía
á
pique
do
seca se,
po ¬
que
habiendo
echado
aices
bien
ue es
ce ca
de
la
supe icie
de
la
ie a,
no
pod ía
el
majuelo
a aiga se
po
mas
abajo;
de
sue o
que
es
p eciso
que
se
quedo
con
aquellas
aices
solas
del
sa mien o
casi
es é il.
Po
la
cual
jamas
llega á
al
id,
á
se
pe ec amen e
uc í e a.
l>e
ahi
p o iene
el
deci
que
pa a
hace
ecunda

—
96
—
una
plan a
es é il
es
menes e
inge i la
;
pe o
con
es as
ides
no
se á
p ac icable
,
po que
cos a ía
mu¬
cho
dine o
y
asi
es
p eciso
con o ma se,
y
deja las
en
aquel
es ado
casi
es é il,
Y
es e
es
el
mo i o
de
que
las
ides
no
a aiguen
p o undamen e,
(
lo
que
equi ocadamen e
se
a ibuye
al
es o bo
de
la
ie a
demasiado
ap e ada,
y
no
á
la
e dade a
causa
que
dejamos
expues a,)
y
.de
que
nunca
uc i ican
con
abundancia
,
po
se
de
su
na u aleza
casi
es é iles.
De
aqui
dimana
ambién
el
que
engan
una
ida
co a.
El
único
mo i o
po que
a da
en
llega
á
sazón
la
uba
en
aquellos
pa ages
donde
las
iñas
se
cul i an
de
es e
modo,
es
el
de
p o eni
de
ides
que
ienen
pa e
de
sil es es;
bien
que
algunos
a ibuyen
el
a aso
en
madu a
la
uba
al
ai e
ió
de
la
mon aña,
siendo
asi
que
nace
de
la
causa
susodicha.
Y
en
e ec o,
al
come
es as
ubas
,
se
obse a
que
al
a anca
el
g ano
queda
una
buena
pa e
de
él
,
pegada
al
acimo;
lo
cual
se
expe imen a
en
odas
las
u as
p oducidas
po
plan as,
sil es es,
que
siemp e
queda
una
buena
pa e
pegada
al
pezón,
y
lo
que
se
a anca
,
iene
un
gus o
desab ido,
ca eciendo
de
aquella
dulzu a
que
encie a
la
u a
que
no
es
sil¬
es e.
La
id
pues
se á
en onces
é ilísima
,
cuando
se
o me
de
un
e dade o
majuelo
pad e,
cul i ado
y
di igido
con
a eglo
el
mé odo
que
á
la
la ga
he¬
mos
expues o.
Debe
ene se
cuidado
de
hace
siemp e
p o undas
las
ca as,
lle ando
las
iñas
en
linea
plana
,
siemp e
con
el
azadón,
y
no
con
el
a ado
,
pues
es e
pod ía
—
97
—
cansa
no able
pe juicio
á
las
iñas.
Las
ca as
deben
hace se
en
los
iempos
co espondien es,
es o
es
,
la
p ime a
en
No iemb e
y
Ene o,
la
segunda
en
Ma ¬
zo,
la
e ce a
en
Mayo,
y
la
ul ima
en
Julio
y
pa e
en
Agos ó;
pe o
si
hubie e
p opo ción
de
agua
,
po¬
d á
ega se
en
Junio,
y
es
dias
después
hace
una
ca a:
si
no
la
hubie a,
con inúese
del
modo
que
que¬
da
p e enido.
Regla
pa a
acomoda
la
ie a
y
o ma
los
liños.
La
dis ibución
mas
en ajosa
de
los
majuelos
es
la
igu a
iangula ,
á
causa
de
que
en
es a
o ma
ca¬
be
en
la
ie a
una
quin a
pa e
mas
de
cepas
que
en
la
cuad ada,
de
que
esul a á
al
dueño
la
u ilidad
de
escusa
una
quin a
pa e
de
gas o,
que
ocasiona
el
cul i o
de
la
iña,
y
lo
que
es
mas,
log a
la
en aja
de
coge
una
quin a
mas
de
u o,
sin
que
las
cepas
.
eciban
el
meno
pe juicio,
pues o
con
la
misma
me¬
dida
de
seis
palmos
y
una
mano
abie a,
que
se
em¬
plean
de
la
o ma
cuad ada,
se
hace
la
disposición
en
la
o ma
iangula .
Y
es a
es
la
egla
comunmen e
usada
en
muchas
pa les
,
cuya
p ác ica
debemos
imi¬
a .
Lo
que
se
dice
en
es a
ma e ia,
se
unda
en
la
ex¬
pe iencia
de
lo
que
sucede
en
el
cul i o
de
las
iñas.
•Después
de
hecha
la
e ce a
limpia
de
pied a
de
la
ie a
que
se
quie e
plan a ,
se
p e end á
el
co del
acos umb ado
que
sea
bien
la go
,
señalando
en
él
el
asien o
de
cada
majuelo,.á
la
dis ancia
co espondien¬
e,
la
cual,
si
la
ie a
en
que
se
ha
de
hace
el
plan¬
ío,
es u iese
en
pa age
llano
y
esco
,
pod á
ala -
7
—
96
—
una
plan a
es é il
es
menes e
inge i la
;
pe o
con
es as
ides
no
se á
p ac icable
,
po que
cos a ía
mu¬
cho
dine o
y
asi
es
p eciso
con o ma se,
y
deja las
en
aquel
es ado
casi
es é il,
Y
es e
es
el
mo i o
do
que
las
ides
no
a aiguen
p o undamen e,
(
lo
que
equi ocadamen e
se
a ibuye
al
es o bo
de
la
ie a
demasiado
ap e ada,
y
no
á
la
e dade a
causa
que
dejamos
expues a,)
y
de
que
nunca
uc i ican
con
abundancia,
po
se
de
su
na u aleza
casi
es é iles.
De
aquí
dimana
ambién
el
que
engan
una
ida
co a.
El
único
mo i o
po que
a da
en
llega
á
sazón
la
uba
en
aquellos
pa ages
donde
las
iñas
se
cul i an
de
es e
modo,
es
el
de
p o eni
de
ides
que
ienen
pa e
de
sil es es;
bien
que
algunos
a ibuyen
el
a aso
en
madu a
la
uba
al
ai e
ió
de
la
mon aña,
siendo
asi
que
nace
de
la
causa
susodicha.
Y
en
e ec o,
al
come
es as
ubas
,
se
obse a
que
al
a anca
el
g ano
queda
una
buena
pa e
de
él
,
pegada
al
acimo;
lo
cual
se
expe imen a
en
odas
las
u as
p oducidas
po
plan as,
sil es es,
que
siemp e
queda
una
buena
pa e
pegada
al
pezón,
y
lo
que
se
a anca
,
iene
un
gus o
desab ido,
ca eciendo
de
aquella
dulzu a
que
encie a
la
u a
que
no
es
sil¬
es e,
la
id
pues
se á
en onces
é ilísima
,
cuando
se
o me
de
un
e dade o
majuelo
pad e,
cul i ado
y
di igido
con
a eglo
el
mé odo
que
á
la
la ga
he¬
mos
expues o,
Debe
ene se
cuidado
de
hace
siemp e
p o undas
las
ca as,
lle ando
las
iñas
en
linea
plana
,
siemp e
con
el
azadón,
y
no
con
el
a ado
,
pues
es e
pod ía
—
97
—
cansa
no able
pe juicio
á
las
iñas.
Las
ca as
debín
hace se
en
los
iempos
co espondien es,
es o
es
,
la
p ime a
en
No iemb e
y
Ene o,
la
segunda
en
Ma ¬
zo,
la
e ce a
en
Mayo,
y
la
ul ima
en
Julio
y
pa e
en
Agos o;
pe o
si
hubie e
p opo ción
de
agua
,
po¬
d á
ega se
en
Junio,
y
es
dias
después
hace
una
ca a:
si
no
la
hubie a,
con inúese
del
modo
que
que¬
da
p e enido.
Regla
pa a
acomoda
la
ie a
y
o ma
los
liños.
La
dis ibución
mas
en ajosa
de
los
majuelos
es
la
igu a
iangula ,
á
causa
de
que
en
es a
o ma
ca¬
be
en
la
ie a
una
quin a
pa le
mas
de
cepas
que
en
la
cuad ada,
de
que
esul a á
al
dueño
la
u ilidad
de
escusa
una
quin a
pa e
de
gas o,
que
ocasiona
el
cul i o
de
la
iña,
y
lo
que
es
mas,
log a
la
en aja
de
coge
una
quin a
mas
de
u o,
sin
que
las
cepas
.
eciban
el
meno
pe juicio,
pues o
con
la
misma
me¬
dida
de
seis
palmos
y
una
mano
abie a,
que
se
em¬
plean
de
la
o ma
cuad ada,
se
hace
la
disposición
en
la
o ma
iangula .
Y
es a
es
la
egla
comunmen e
usada
en
muchas
pa les
,
cuya
p ác ica
debemos
imi¬
a .
Lo
que
se
dice
en
es a
ma e ia,
se
unda
en
la
ex¬
pe iencia
de
lo
que
sucede
en
el
cul i o
de
las
iñas.
•Después
de
hecha
la
e ce a
limpia
de
pied a
de
la
ie a
que
se
quie e
plan a ,
se
p e end á
el
co del
acos umb ado
que
sea
bien
la go
,
señalando
en
él
el
asien o
de
cada
majuelo,
_á
la
dis ancia
co espondien¬
e,
la
cual,
si
la
ie a
en
que
se
ha
de
hace
el
plan¬
ío,
es u iese
en
pa age
llano
y
esco
,
pod á
ala —
7
—
104
—
allí
has a
que
haya
he ido.
En
no
pocos
pa ajes
es
cos umb e
echa lo
en
od es
de
piel
de
cab a,
pa a
lle¬
a lo
al
pueblo
y
de
allí
se
anspo a
donde
se
quie e.
Sucede
con
ecuencia,
sin
emba go,
po
al a
de
ca¬
balle ías,
ó
á
causa
de
las
llu ias
o dina ias
de
Se¬
iemb e
y
Oc ub e
,
que
es
cuando
se
hace
la
endi¬
mia
,
que
el
mos o
pasa
di e sos
dias
en
la
pila
;
y
especialmen e
cuando
la
cosecha
es
abundan e,
es
co¬
munísimo
deja
las
pilas
llenas
de
mos o
has a
que
se
uel a
ino.
De
es o
no
esul a
pe juicio;
pe o
al
ez
al
siguien e
dia
o o
coseche o
hab á
de
pisa
su
uba
en
el
mismo
laga ,
po
lo
cual
no
puede
en onces
de¬
ja se
el
mos o
en
la
pila
,
sino
un
dia
y
una
noche,
á
in
de
desemba aza la
,
p epa a la
pa a
uso
del
pisa¬
do
que
ha
de
en a
de
nue o.
Pa aque
el
mos o
hie a
es
su icien e
el
e mino
de
ein e
y
cua o
ho as,
pe o
el
coseche o
ejecu a á
en
es o
lo
que
le
pa ezca
mas
ace ado.
La
pa ed
del
laga ,
que
es
común
á
la
casa
,
debe
se
bas an e
g uesa
,
y
con end á
que
es é
a ianzada
po
la
pa e
de
a ue a
con
un
e aplén
;
pe o
lo
mejo
se á
que
el
dueño
la
mande
ab ica ,
esca ando
bas a
ja
p o¬
undidad
de
una
a a,
el
e eno
donde
se
in en a
si¬
ua
el
laga ,
pa a
que
la
pa ed
po
de as
quede
mas
asegu ada
y
enga
mas
esis encia
con
aquel
apoyo.
En
el
medio
de
la
pa ed
,
hácia
el
buque
del
laga
se
ha
de
deja
un
aguje o
de
un
palmo
de
ancho
á
la
al u a
donde
pueda
llega
la
casca,
y
en
el
espacio
ó
al u a
de
la
pa ed
,
que
co esponda
debajó
del
agu¬
je o
que
debe
ene
es
palmos
y
medio
á
in
de
que
pueda
ecibi
cómodamen e
la
insinuada
casca,
la
que
hacina a
el
pisado
en
o ma
de
co e
ó
banco
lle ándola

—
105
—
a
l
l
¡
poco
á
poco
con o me
ue e
acabando
las
a eas.
Es a
ope ación
la
ha a
en
po ciones
mode adas
,
no
echando
pa a
pisa
de
una
ez.
sino
seis
ces os
de
sesen a
lib as,
pues
asi
queda á
la
uba
mejo
pisada.
An es
de
lle a
la
casca
con
la
pala
al
si io
que
cae
debajo
del
aguje o,
que
ya
dejamos
dicho,
se
le
deben
da
es
uel as,
ap e ándola
bien
con
los
pies,
en
cada
una
de
ellas,
y
después
se
le
i á
pasando
con
la
pala
al
e e ido
piies o,
donde
el
pisado
lo
acomoda¬
á,
poniéndose
encima
,
y
ap e ándola
ue emen e
con
los
pies,
pa a
que
puede
subi
has a
el
aguje o,
pe o
su
longi ud
no
debe
ocupa
sino
dos
a as
y
me¬
dia
de
pa ed,
dándole
de
ancho
po
la
pa e
supe io
media
a a
á
lo
mas
,
bien
que
po
la
in e io ,
debe
ene
algo
mas
de
anchu a.
El
aguje o
debe
en a
en
la
pa ed,
á
lomenósdos
palmos
y
medio,
de
sue e
que
sino
queda e
bas an e
g uesa
la
pa e
que
cuad e
á
espaldas
de
él,
se á
menes e
añadi
áb ica;
aunque
siemp e
se á
mejo
que
desde
luego
se
dé
á
la
pa ed,
á
lo
menos
en
aquella
pa e,
doble
g ueso,
á
menos
que
so
le
encaje
allí
una
pied a
en e a
,
en
la
cual
se
haga
el
ema e
del
aguje o,
quedando
ella
oda ía
del
g ueso
de
un
palmo,
pa a
ecibi
la
iga
que
debe
en a
en
aquel
hueco.
La
al u a
del
aguje o
po
la
pa e
del
laga
debe
se
de
es
cua os
y
po
su
ondo
e¬
ma a á
á
la
al u a
de
un
palmo
y
cua o
dedos,
cuan¬
o
pueda
juga
la
iga,
la
cual
po
la
pa e
opues a
se
ha
de
impele
desde
la
al u a
de
once
a as
,
odo
el
suelo
y
la
pa ed
que
ci cunda
el
laga ,
debe
hace se
de
pied as
en e as
bien
unidas.
Po
lo
demás
el
coseche o
p ó ido
debe
p e eni se
—
106
—
de
lodos
las
cuad as
ó
es ancias
que
equie en
el
nú¬
me o
y
ia
ex ensión
de
sus
iñas.
.
CAPITULO
Vil.
Nue as
ad e encias
sob e
lá
poda,
e c.
■
Dijimos
en
la
página
70
que
las
cepas
abandonadas
á
si
mismas,
dan
excelen es
ubas
en
los'
p ime os
años
;
pe o
que
p on o
an
degene ando
,.
y
no
sacan
mas
que
unos
acimos
muy
desmed ados.
De
es a
ob¬
se ación
ba
esul ado
la
idea
déla
poda.
Vamos
pues
á
expone
oda ía
á
nues os
lec o es
las
siguien es
ideas.
Es a
ope ación
ese a
á
la
sa ia
un
co o
núme o
de
b o es,
asegu a
una
cosecha
ica
,
de
belleza
á
la
u a
,
cuyo
jugo
mas
meloso
y
mas
dulce
,
ecibe
los
medios
de
madu a
comple amen e.
La
poda
mi ada
bajo
ese
pun o
de
is a
,
es
la
ope ación
mas
esencial
de
un
cul i o
bien
en endido
,
po que
in luyo
no
solo
en
el
p oduc o
de
la
cosecha
p óxima,
sino
ambién
en
la
salud
de
la
cepa,
y
po
consiguien e
en
sus
p oduc os
enide os.
Como
las
iñas
no
dan
u o
mas
que
en
el
onco
nue o,
con iene,
pa a
hace las
ecundas,
sen a
en
la
poda
los
sa mien os
mas
bajos,
y
igo osos,
y
cal¬
cula la
según
la
ue za
de
la
cepa,
su
edad,
localidad
del
plan el,
la
bondad
del
suelo,
y
el
géne o
del
cul¬
i o.
Quien
no
se
pa a e
en
es as
a enciones
impo ¬
an es,
ha á
que
sus
cepas
den
u o
demasiado
em¬
p ano,
las
ago a á
y
las
pond á
én
la
imposibilidad
de
sob e i i se
unas
á
o as.
La
p ime a
poda
es
la
-
107
—
mas
ácil:
se
co lan
po
en e o
los
sa men ólos-de
los
pun os
mas
ele ados,
qui ando
los
que
es án
jun o
al
suelo
po
encima
del
ojo
que
queda,
A
la
segunda
poda,
si
el
plan el
es á
poco
c ecido,
se
poda á
en
el
sa mien o
mas
bajo,
y
si
la
iña
ue e
baja,
no
se
de¬
jan
subsis i
mas
que
dos
sa mien os
,
co lando
los
demas,
an
ce ca
del
espigón,
como
sea
posible,
En
odas
las
ci cuns ancias,
no
se
deja
en
cada
majuelo
mas
que
el
ojo
inmedia o
al
onco.
En
odas
las
ci ¬
cuns ancias,
no
se
deja
en
cada
majuelo
mes
que
el
ojo
inmedia o
al
onco.
A
la
e ce a
poda
,
deja éis
un
b o e
mas
en
cada
ama
mad e.
El
núme o
de
es as
debe
dispone se
de
modo
que
una
cepa
,
media
na
enga
es,
y
pocas
eces
cua o;
en
las
inas
bajas,
bas an
dos
solas;
y
cuando
la
cepa
es
enana,
no
e¬
niendo
casi
mas
que
onco,
ó
espigón,
se
dispond á
de
modo
quedos
acimos
no
oquen
el
suelo.
Sucede
ecuen emen e
que
en
el
e ce
año
nazca
á
lo
de
ie a
algún
majuelo
bas an e
igo oso.
Su
exis¬
encia
daña
á
la
eje acion
del
onco;
pe o
no
se
debe
co la lo,
sino
conse a lo
cuidadosamen e,
qui ándole
la
cabeza.
El
cua o
año,
que
es
cuando
Ja
iña
empieza
ya
á
da
u o,
se
la
puede
poda
dándole
dos
ojos
en
los.
dos.
ó
es
sa mien os
mas
obus os.
La
quin a
poda
exige
ambién
algunos
mi amien¬
os,
y
debe
hace se
solamen e,
dejando
dos
ojos
en
los
majuelos
mas
ue es;
se
da á
un
solo
b o e
al
sa mien o
in e io ,
y
no
se
le
deja á
mas
de
cinco
pim
polli os.
Cuando
las
cepas
han
llegado
al
sex o
año,
se
pue¬
de
deci
que
es án
en
su
comple o.
En onces
se
las
—
108
-
o a
según
lo
exige
el
clima,
la
ue za
de
las
cepas,
su
núme o
y
la
dis ancia
que
hay
en e
ellas,
y
inal¬
men e
á
p opo ción
de
la
calidad
del
e eno.
La
po¬
da
en onces
es
mas
co a,
ó
mas
la ga
,
á
eno
do
dichas
ci cuns ancias;
y
según
ellas
se
dejan
masó
menos
b o es,
no
pe donando
sino
las
cepas
que
se
ie en
lánguidas
y
decaídas.
Las
que
eslubie en
muy
al as,
pueden
man ene
cua o
b o es
de
nue e
ojos
cada
uno,
pe o
pa a
im¬
pedi
que
la
sa ia
suba
con
ehemencia,
se
ue ce
un
poco
la
aíz
del
onco.
En onces
la
cepa
esul a
mas
ecunda
y
los
acimos
mejo es.
En
una
iña
mediana,
cuyas
cepas
ienen
es
ó
cua o
amas
mad es,
se
dejan
cinco
ó
seis
pimpollos
en
cada
una
de
ellas,
con
cua o,
seis,
y
has a
doce
ojos,
según
la
edad,
ue za
y
calidad
de
las
cepas,
y
sob e
odo,
según
la
bondad
del
e eno.
Una
cepa
baja,
que
no
iene
mas
que
dos
amas
mad es;
no
quie o
sino
igual
núme o
de
b iznas
en
cada
una,
á
íin
de
que
haya
igualdad
en
el
mo imien¬
o
de
la
sa ia
y
se
halle
impedida
de
abunda
mas
en
un
pun o
que
en
o o,
haciendo
que
la
una
de
las
dos
amas
esul e
mucho
mas
débil
que
la
o a,
Se
poda
muy
á
lo
la go,
du an e
dos
ó
es
años,
en
las
iñas,
cuyas
cepas,
á
causa
de
una
excesi a
p ospe¬
idad,
dan
escaso
u o:
en onces
es
p eciso
pone
un
poco
de
es ié col
ú
cl o
bene icio,
allí
donde
se
mani¬
es asen
menos
ac i as
las
cepas,
en
luga
de
sup imi
algunas
de
las
aíces
del
o o
lado,
como
p ac ican
a ios
iñado es.
T es,
ó
cua o
b o es
podados
con
uno,
ó
dos
ojos
solamen e,
son
ca ga
bas an e
pa a
las
iñas
enanas.
—
109
—
S¡
las
cepas
son
iejas,
se
las
debe
poda
muy
á
lo
co o
y
á
eces
ebaja las.
La
necesidad
de
eju ene¬
ce la
da
igo
á
los
b o es,
que
salen
al
pie
del
on¬
co;
es
p eciso
conse a los
cuidadosamen e,
po que
e
n
ellos
es á
la
espe anza
del
iñado .
Cuando
las
cepas
ban
sido
mal a adas
po
el
g a¬
nizo,
se
co a
odo,
dejando
pelado
el
espigón.
Si
una
helada
a día
ha
dañado
ó
des uido
los
b o es,
se
ebajan
lodos
los
qué
queda on
sanos
y
a!
año
siguien¬
e
se
abaja
en
ellos.
No
hay
que
ap esu a se
en
co ¬
la
el
leño,
ni
has a
los
pimpolli os
ellosos
que
han
padecido
algo,
pues
no
es
cosa
a a
que
los
as agos
a dios
den
una
buena
cosecha.
En
los
e enos
p o undos,
se
pueden
mul iplica
los
as agos
sin
el
meno
ecelo,
lo
que
no
sucede
cuando
el
suelo
es
mediano
pues
en onces
cua o
as¬
agos
de
( es
ojos
cada
uno
son
y'a
demasiados
pa a
una
cepa.
La
que
es á
plan ada
en
ie a
pob e,
no
puede
lle a
mas
de
dos
majuelos,
ó
sa mien os,
con
es
b o es
cado
uno.
Si
hubie e
humedad,
so
debe
e i a
la
poda.
En
los
años
secos,
las
cepas
dan
poca
leña,
y
en onces
es
p eciso
poda
co o,
y
ca ga
po¬
co
la
mano,
sob e
odo,
si
el
in ie no
ha
sido
de
los
igo osos.
Hay
plan eles
que
piden
un
co e
p olongado,
o os
lo
quie en
co o;
y
odos
exigen
que
la
ope ación
se
haga
con
ins umen os
que
es én
en
buen
es ado
,
y
que
los
iejos
leños
secos
que
incomodan
la
ci cula¬
ción
de
la
sa ia,
es én
qui ados
con
p opiedad
sin
ese a
alguna,
co ándolos
muy
ce ca
de
los
allos
que
es án
en
igo .
El
iñado
que
quie e
poda
sus
cepas,
debe
ae

—
110
—
consigo
un
azadón,
pa a
i
qui ándola
ie a
que
es á
a!
ededo
del
pie,
á
in
de
co a
lo
mas
p o un¬
damen e
que
sea
posible,
los
b olés
golosos
ó
pa ási¬
os.
Los
que
hacen
la
poda,
con en ándose
de
no
co a
mas
que
á
lo
de
ie a
ye an
la
ope ación;
po ¬
que
los
b o es
pa ási os
e oñan
mas
nume osos,
chu¬
pan
g an
pa le
de
la
sa ia,
y
causan
un
no able
pe ¬
juicio
á
los
allos
uc í e os,
Di isión
de
las
ie as,
an es
de
hace
el
plan ío.
Sob e
odo,
el
cu ioso
mayo domo
debe
ene
cui¬
dado
en
di idi
su
ie a
con
la
mayo
sime ía
posi¬
ble,
mi ando
dande
se
deben
si ua
las
hile as
ó
sen¬
das,
las
cuales
han
de
se i
an o
pa a
ado no
como
pa a
la
comodidad
de
anda
al ededo
délas
iñas
sin
en a
en
ellas,
y
debe
es a
con
suma
igilancia,
po que
nadie
en e
en
dichas
iñas
no
solo
en
el
iem¬
po
de
las
u as,
pe o
ni
aun
en
lo
es an e
del
año.
Debe
pues
ci cunda
oda
la
iña
de
sendas,
di idién¬
dola
ambién
con
o as
po
medio,
á
las
cuales
con¬
end á
da
la
anchu a
con
p opo ción
al
deslino
que
han
de
ene :
algunas
se i án
pa a
pasa
coches
ó
ca os
,
o as
pa a
anda
á
pié,
y
es as
pod án
ene
de
ancho
a a
y
media.
De
mane a
que
á
una
iña
se
le
compu an
las
hile as
á
cada
an os
milla es
con
a eglo
á
su
can idad.
Hechos
pues
es os
epa imien os,
se
deben
empe¬
za
á
i a
las
lineas
con
un
co del
bien
la go
pa a
pode
ejecu a lo
con
mayo
b e edad
y
con eniencia,
poniendo
po
señal
en
el
si io
co espondien e
un
pe-
-
111
—
dazo
de
caña
ó
cualquie
o a
cosa
hincándola
en
ie ¬
a
ue emen e,
después
de
lo
cual
es
menes e
p e¬
pa a
odos
los
ins umen os
que
se
equie en
pa a
hace
el
plan ío.
CAPITULO
VIII.
Obse aciones
impwlan espa a
el
coseche o
iñado :
Modo
de
hace
el
ino.
El
modo
de
hace
el
ino
comp ende
obse aciones
pa icula es,-cuyos
po meno es
se i án
mucho
pa a
lija
los
ideas
sob e
las
especies
y
las
cualidades
de
es e
luido,
que
ya
con
espec o
á
la
medicina,
ó
ya
con
conside ación
á
los
alimen os
,
se
mi a
como
be¬
bida
alimen icia.
Los
cuidados
del
coseche o
del
ino
,
con ibuyen
mucho
á
su
buen
sabo
y
a
su
calidad.
La
madu ez
de
la
u a
no
es
la
única
condición
quo
a egla
la
conduc a
de
su
elabo ación:
el
modo
con
que
se
p o¬
cede
pa a
hace
ino
es
un
a e
cuya
p ác ica
es á
suje a
anualmen e
á
di e sas
modi icaciones.
Cuando
el
año
há
sido
llu ioso
,
y
la
empe a u a
•de
la
úl ima
es ación
poco
calo osa,
la
u a
con iene
mucha
agua
de
ege ación,
y
mucha
menos
can idad
del
p incipio
mucoso
azuca ado,
los
acimos
es án
llenos
de
g anos
pod idos,
y
las
u as
es án
po
lo
e¬
gula
mas
e des
quo
madu as.
En
es e
caso
con iene
el
desg ana
la
u a.
sepa a
odos
los
g anos
malos
,
pisa la,
y
hace
e apo a
el
mos o
en
g andes
calde-
—
112
—
as
e apo /ilo ias,
al
uego,
ce ca
de
una
e ce a
pa ¬
e,
pa a
concen a
sus
p incipios
,
es i uyendo
e!
equilib io
con enien e
con
el
agua
de
ege ación
que
debe
con e i lo
en
ino.
Debe nos
hace
obse a
que
el
sabo
áspe o
ó
aus¬
e o
del
ino
es
debido
á
una
can idad
de
ácido
háli-
co
que
con iene
el
jugo
de
la
u a
que
aun
no
es á
pe ec amen e
madu a,
y
cuando
el
ino
no
se
ha
hecho
con
las
p ecauciones
que
se
acaban
de
indica ,
con
las
cuales
es e
acido
málico
desapa ece
casi
en e¬
amen e,
después
de
concen ados
los
p incipios
del
mos o
po
la
e apo ación.
Se
sabe
que
el
ácido
má¬
lico
es
el
p ime o
que
se
p esen a
en
el
ac o
de
la
e¬
ge ación
de
la
id
,
y
que
á
medida
que
es a
se
pe ¬
ecciona,
el
ácido
malico,
se
con ie e
en
ácido
a -
a oso;
y
po
consiguien e
la
e apo ación
a i icial
del
jugo
de
la
u a
suple
en
pa e
á
la
elayo ada
po
la
na u aleza.
Si
la
u a
abunda
en
á a o,
no
solamen e
en
su
g ano,
sino
en
su
escobajo,
es a
can idad
de
á a o
da
al
ino
un
sabo
áspe o.
Se
pueda
co egi
mucho
es a
aspe eza,
desg anando
la
u a;
pe o
debemos
ad¬
e i
que
es a
p ác ica
no
se
emplea
sino
espec o
de
los
inos
comunes
de
es a
especie.
Elixi
excelen e
pa a
mejo a
de
p on o
el
ino
lojo
ó
de
mala
calidad.
M .
B idlle
de
Ne illand
dice,
en
su
Manual
p ác¬
ico,
habe
adqui ido
de
u i
químico
aleman
el
sec e o
ap ecíable
de
un
elixi
con
dos
go as
del
cual
se
me¬
jo a
al
momen o
un
aso
del
ino
mas
áspe o
que
se
—
113
—
puede
ene .
No
solo
el
uso
que
he
hecho
de
él
me
ha
p obado
el
e ec o
admi able
que
p oduce
,
sino
que
ei e ando
el
mismo
expe imen o
á
p esencia
de
mu¬
chos
a ican es
de
ino,
se
con encie on
de
la
supe io
calidad
que
es e
lico
p ocu a
al
ino
mas
o dina io
y
áspe o
,
y
me
hicie on,
pa a
ob ene
mi
sec e o,
o e¬
cimien os
,
que
yo
ehusé
,
po que
mi
ánimo
e a
co¬
munica lo
g a ui amen e
al
público,
en
p ueba
de
mi
a ec o
al
bien
gene al.
Véase
aquí
la
composición
,
bien
en endido
que
el
ejempla
que
oy
á
expone
debe á
se i
de
no ma
pa a
a egla se
mas
ó
menos
en
mayo
ó
meno
can¬
idad,
Se
oma
una
lib a
de
huenas
cenizas
g aneladas;
se
hacen
calcina
bien
en
un
cazo
ó
asija
de
hie o;
después
se
muelen
y
se
ponen
en
una
asija
de
id io
ó
de
loza,
con
un
pedaci o
como
una
a ellana
de
cal
i a
,
sob e
la
cual
so
echa
la
sex a
pa e
de
buen
es¬
pí i u
de
ino
,
ó
de
agua dien e
ec i icado.
Pasada
una
ho a
se
saca á
la
in u a,
il ándole
po
un
pa¬
pel
de
es aza
go do
:
se
obse a á
sob e
odo
el
apa
bien
el
elixi
cuando
la
il ación
se
ha
hecho,
pa a
se i se
después
de
él.
Se
ad ie e
que
no
se
debe
hace
uso
de
es e
líqui¬
do
sino
á
medida
que
se
necesi e
pa a
el
ino
que
se
ha
de
consumi
en
el
dia.
Pa a
es e
e ec o
se
ponen
quince
ó
diez
go as
en
cada
bo ella,
y
dos,
como
se
ha
dicho,
en
un
aso
algunas
eces
bas a
una
sola
go a,
lo
cual
depende
de
la
bondad
del
espí i u
de
ino,
y
de
las
sales
mas
ó
menos
abundan es
y
ac i as
de
las
cenizas
,
en
cuyo
caso
se
dobla
la
can idad
del
ino
:
es
menes e
ambién
ene
cuidado
de
pasa
de
un
aso
á
o o
el
ino
en
que
se
haya
pues o
el
elixi ,
á
in
do
7
-
120
—
las
ob as
nacionales
y
ex anje as
un
medio
de
desa¬
zu a ,
pe o
nues o
abajo
ué
inú il:
hemos
hecho
a ias
p uebas
y
ninguna
dió
esul ado
alguno.
En
in,
á
ue za
de
in es igaciones
ené nosla
sa is acción
de
babe
llegado
al
pun o
que
deseábamos.
Sabemos
que
lo
cal
apagada
iene
la
acul ad
de
abso be
el
gas
ácido
sul ú ico
,
y
pa iendo
de
es e
p incipio
empe¬
zamos
nues os
ensayos
con
es a
ma e ia:
pa a
no
a iesga
una
can idad
de
ino,
y
pa a
si
conseguía¬
mos
nues o
obje o
sabe
qué
can idad
de
cal
debía¬
mos
aplica á
una
po ción
de
ino
dada,
pusimos
en
un
i asco
dos
cua illos
del
ino
que
emamos
asegado
y
le
echamos
una
pequeña
po ción
de
cal
apagada
na u al¬
men e
al
ai e
al
momen o
obse amos
que
la
cal
al
p e¬
cipi a se
en
el
ondo
omaba
el
colo
de
azu e
dejamos
en
al
es ado
el
asco,
y
á
las
ein e
y
cua o
bo as
el
ino
es aba
en
su
colo
na u al,
desapa eciendo
el
azu e
en e amen e;
es o
e a
cuan o
deseábamos,
pe o
nos
de u o
una
idea
que
no
puede
menos
de
eni se
á
la
memo ia
de
nues os
lec o es
si
ecue dan
que
hemos
dicho
que
las
ma e ias
calizas
adicionadas
á
la
u a
al
iempo
de
pisa la
a acan
la
colo ación
del
i¬
no,
es e
hecho
e iden e
e a
un
obs áculo
pa a
desa¬
zu a
con
cal,
pues
hubiese
sido
mas
pe judicial
la
pé dida
del
colo
que
agua da
que
el
azu e
se
e a¬
po a a
solo;
con
es a
idea
epe imos
nues o
ensayo
muchas
eces,
y
encon amos
que
adicionando
una
ue e
can idad
de
cal
á
los
dos
cua illos
de
ino
azu¬
ado,
el
colo
se
esen ía,
pe o
como
necesa ia
pa a
qui a
el
azu e
e a
escesi amenle
meno
y
no
p o¬
ducía
ningún
mal
e ec o,
nos
decidimos
á
ensaya
en
g ande
sin
ecelo
del
esul ado
;
es e
ue
supe io
á
nues as
espe anzas
y
echando
dos
cua illos
de
ca|

—
121
—
apagada
bien
espa amada
en
una
inaja
de
sesen a
a obas
que
es aba
comple amen e
u bia,
u imos
la
sa is acción
de
e la
á
los
ocho
dias
en e amen e
cla¬
a,
llegando
á
al
pun o,
que
una
inaja
que
hacia
dos
años
no
había
uel o
á
su
colo
po
habe la
azu ado
demasiado,
con
es e
medio
la
hemos
acla ado
con
una
acilidad
admi able.
Es e
descub imien o
impo an e
del
que
hemos
hecho
uso
mas
de
una
ez
,
y
del
que
o os
conse a¬
ían
el
sec e o,
no
enemos
con enien e
en
comuni¬
ca lo
en
bene icio
de
la
clase
á
que
pe enecemos,
ad¬
i iendo
que
siemp e
an es
de
conoce
la
p opo ción
de
cal
que
hemos
de
echa ,
se
ensaya
en
una
peque¬
ña
can idad,
pues
según
la
p opo ción
de
azu e
ne¬
cesi a emos
de
cal
,
y
como
no
es
cons an e
es o
,
es
indispensable
que
cada
uno
se
dé
cuen a
de
lo
que
ejecu a,
cosa
que
odo
lab ado
in eligen e
debe
ene
po
p incipio;
admi i
las
ideas
ú iles
que
nos
(laníos
lib os,
pe o
examina las
en
pequeño
pa a
comp ende
adonde
nos
pueden
conduci
sus
esul ados,
que
mu¬
chas
eces
no
son
los
que
se
leen,
po que
no
ejecu¬
amos
con
las
p ecauciones
que
se
nos
indica.
La
adopción
de
es e
medio
como
ecu so
pa a
qui¬
a
el
azu e
al
ino
es
sumamen e
ú il,
no
es
pe ju¬
dicial
á
la
conse ación
del
ino,
que
so
conse a á
después
pe ec amen e,
ni
noci o
á
la
salud
pública,
pues
la
can idad
es
an
pequeña
que
solo
es á
en
e¬
lación
con
el
azu e,
única
ma e ia
que
alaca.
De
la
ab icación
del
Vinag e.
El
inag e
es
el
p oduc o
de
la
e men ación
aci¬
da,
ó
sea
segundo
g ado
de
e men ación
inosa.
-
122
—
An es
de
los
expe imen os
del
doc o
y
desg aciado
La oysie ,
el
mecanismo
de
la
e men ación
e a
obso-
lu ameh e
desconocido:
pe o
es e
ilus e
químico
ha
demos ado
que
la
e men ación
en
gene al
,
no
es
o a
cosa
sino
el
análisis
ó
la
descomposición
expon-
ánea
de
un
cue po
,
cuyos
elemen os
se
combinan
,
siguiendo
nue as
a acciones,
uniéndose
algunas
e¬
ces
con
o os
p incipios
que
suminis a
la
a mós e a
,
y
o mando
nue os
compues os:
de
modo
que
el
mos¬
o
de
la
u a
si
se
con ie e
en
ino,
es
po que
expe¬
imen a
un
p ime
g ado
de
descomposición
expón a-
nea
del
cue po
mucoso
azuca ado,
que
con iene
abun¬
dan emen e,
cuyos
elemen os
se
'combinan
siguiendo
nue as
a acciones,
uniéndose
algunas
eces
con
o os
p incipios
que
suminis a
la
a mós e a
,
y
Fo mando
nue os
compues os
que
son
el
alcohol
y
el
ácido
ca ¬
bónico;
el
p ime o
de
los
cuales
pe manece
en
el
lui¬
do
y
le
da
el
ca ác e
inoso.
El
luido
inoso
á
su
ez,
se
con ie e
en
inag e
po
el
segundo
g ado
de
descomposición
expon ánea
del
cue po
mucoso,
que
aun
con iene,
cuyos
elemen¬
os
se
combinan
con
una
nue a
p opo ción
de
la
ba¬
se
del
ai e
a mos é ico
,
y
da
nacimen o
el
ácido,
que
se
llama
inag e.
Ninguno
duda
que
el
alcohol
ó
pa ¬
e
espi i uosa
que
con iene
es e
luido,
subminis a
su
p incipio
al
nue o
cue po
que
se
o ma,
pues
la
ene ¬
gía
del
inag e
es
siemp e
p opo cional
á
la
espi i uo-
sidad
del
luido
Toda
subs ancia
alcoholizada
ó
expi i uosa,
es
pues
suscep ible
de
con e i se
en
inag e
po
consiguien¬
e,
so
hace
inag e
con
la
cid a
,
con
el
hid omiel,
con
la
ce e za,
con
el
jugo
inoso
de
las
g osellas
,
—
123
—
de
las
g anadas,
y
gene almen e
con
odos
los
lico es
inosos.
Pe o
como
la
ene gía
del
inag e
es
siemp e
p o¬
po cional
á
la
espi i uosidad
del
luido
inoso
que
se
emplea;
el
inag e
de
ino
es
siemp e
supe io
á
los
o os,
y
an o
mas
cuan o
el
ino
sea
mas
espi i uoso.
Es o
demues a
el
e o
en
que
se
es aba
en
o o
iempo
de
que
los
inos
que
se
ue cen,
y
los
conoci¬
dos
con
el
nomb e
de
agua-pie
,
y
de
escobajos
de
u as,
debían
emplea se
con
p e e encia
en
la
ab ica¬
ción
del
inag e.
Asi
es
que
los
inos
gene osos
dan
un
inag e
muy
es imado,
y
si
se
quie e
hace
mas
ené jico
el
que
se
ab ica
con
ino
in e io ,
bas a
mezcla
agua dien e
ó
espí i u
de
ino
an es
de
la
e men ación;
pe o
pa a
hace
bien
con
el
inag e,
hay
que
obse a
o as
e¬
glas:
es
necesa io
desde
luego
que
el
lico
e men a¬
i o
es é
expues o
á
una
empe a u a
emplada
,
y
ademas,
es
necesa io
el
concu so
del
aí e
a mos é ico.
Se
sabe
que
los
inos
gua dados
en
cue as,
cuya
empe a u a
es
cons an emen e
esca
,
se
conse an
sin
al e ación,
sob e
odo,
si
es án
en
bo ellas
bien
apadas;
se
sabe
ambién
que
es os
mismos
inos
son
suscep ibles
de
expe imen a
la
e men ación
ace osa,
si
se
hallan
en
una
a mós e a
mas
calien o
,
y
sob e
odo
si
es án
en
asijas
mal
apadas,
ó
en
pa e
a¬
cías.
El
p oduc o
de
semejan e
e men ación
es
siem¬
p e
de ec uoso,
po que
las
eglas
que
quedan
ex¬
pues as
,
no
,so
encuen an
en
ella
igu osamen e
obse adas
,
y
po
consiguien e
es
impe ec a
;
pe¬
o
cuando
el
lico
inoso
es é
expues o
á
la
em¬
pe a u a
cons an e
de
diez
y
ocho
á
ein e
y
—
124
—
cinco
g ados,
en
un
local
muy
en ilado,
y
en
asos
su icien emen e
abie os,
pa a
que
el
aí e
llegue
á
ellos
ácilmen e,
en onces
se
es ablece
la
e men ación
de
una
mane a
igo osa
y
p on a
,
que
so
mani ies a
po
un
he o
y
un
sil ido
muy
sensible
en
el
lico
,
el
cual
se
calien a
y
se
en u bia:
en
es e
es ado
se
le.
ad ie en
muchos
ilamen os
y
go go i os,
que
se
mue en
en
odos
sen idos:
exhala
un
olo
ácido
pene¬
an e,
sin
desp ende
gas
ca bónico,
como
sucede
en
la
e men ación
inosa,
Poco
después
se
calman
es os
enómenos,
el
calo
desapa ece,
el
mo imien o
sedes-
minuye,
el
lico
se
acla a,
dejando
un
sedimien o
en
o ma
de
copos
ojizos
y
iscosos,
que
se
pegan
á
las
pa edes
de
los
oneles,
y
el
inag e
queda
hecho.
A
es as
dos
eglas
gene ales
y
esenciales
,
se
iene
cuydado
de
añadi
la
elección
de
buen
ino
muy
cla¬
o,
emplea
un
e men o
conocido
en
nomb e
de
i¬
nag e
mad e,
con
la
que
la
e men ación
se á
mas
p on a»
y
el
p oduc o
supe io .
La
o aleza
del
ino
no
es
la
única
calidad
que
de¬
be
busca se
en
el
que
se
des ina
pa a
hace
inag e.
Los
ab ican es
han
obse ado
que
los
inos
añejos
son
p e e ibles
á
los
nue os,
po que
es án
mas
des¬
pojados
de
las
heces,
y
po que
la
mayo
pa e
de
la
ma e ia
azuca ada,
habiendo
pasado
al
es ado
espi¬
i uoso,
la
aci i icacion
se
hace
mas
ácil
y
comple a
:
o a
calidad
esencial
en
el
ino
des inado
á
la
aci i i¬
cacion,
es
la
limpieza:
pa a
p ocu a la,
los
inag e¬
os
lo
echan
o dina iamen e
en
oneles,
en
que
han
pues o
an es
una
po ción
de
i u as
de
encina,
su¬
mamen e
delgadas
,
pa aque
mul iplicadas
sus
supe ¬
icies,
la
hez
ina
pueda
adhe i se
mejo .
De
es os
o-
—
12o
—
neles,
asi
p epa ados,
sacan
el
ino,
á
medida
que
lo
necesi an,
pa a
llena
sus
mad es
de
inag e,
es o
es,
los
oneles
en
que
lo
hacen
e men a .
Di e en es
subs ancias,
como
las
heces
de
inag e,
el
á a o,
los
enue os
ó
e oños
de
la
id
,
la
le a¬
du a
de
panade os,
las
gomas,
e c.
pueden
se i
de
e men o
al
lico
inoso,
des inado
pa a
hace
ina¬
g e;
pe o
se
emplea
mas
comunmen e
un
piel
ó
espe¬
cie
de
menb ana,
que
se
saca
de
ba iles,
que
con ie¬
nen
inag e.
También
se
puede
usa
de
buen
inag e
hi iendo,
pe o
odos
es os
e men os
ne
se
necesi an,
sino
pa a
los
que
comienzan
á
hace
inag e,
y
en
o¬
neles
que
aun
no
han
se ido
pa a
es a
ope ación.
Luego
que
un
ob ado
es á
co ien e,
el
ab i¬
can e
debe
ene
cuidado
de
no
acia
nunca
sus
mad es,
ó
sean
sus
oneles
hechos
,
los
cuales
deben
queda
siemp e
á
medio
llena ,
pa a
que,
llenándolos
después
sucesi amen e,
el
líquido
ácido
que
con en¬
gan,
con ie a
en
inag e
al
nue o
ino
que
se
añada.
Modo
de
hace
inag e
bueno.
Se
oma
mos o
en
el
momen o
de
p ensada
la
uba
bien
madu a
:
se
pone
á
he i -has a
que
se
e apo e
la
cua a
pa le.
Del
calde o
se
echa
en
un
onel,
cuidándolo
como
el
ino
du an e
el
in ie no.
En
el
e¬
ano,
cuando
se
juzgue
que
haya
concluido
de
e ¬
men a ,
se
saca á
la
quin a
pa e
del
líquido,
p ac¬
icando
en
uno
de
los
cos ados
del
onel
un
aguje o
algo
mas
a iba
del
ni el
del
líquido,
apando
la
boca
supe io .
Si
el
onel
es u iese
en
pa age
un
poco
ca¬
lien e,
se
consegui á
bien
p on o
un
inag e
ue e
,

—
126
—
muy
ag adable
suscep ible
de
conse a se
mucho
iempo,
y
que
con
dos
cua illos
en
cada
cien o,
se
ha á
pasa
o o
ino
á
la
e men ación
ácida.
En
un
pa age
cuya
empe a u a
es é
cons an emen e
algunos
g ados
sob e
ce o
;
se
comple a á
la
e men¬
ación
an es
del
e ano,
y
al
ez
es a á
ya
hecho
i¬
nag e
an es
de^acaba se
el
p ime
mes.
Vinag e
económico.
Llénese
un
onel
con
o ujo
esco
sin
p ensa
,
y
cúb ase
con
ablas,
déjese
calen a
po
algunos
dias,
y
échensele
algunos
cán a os
de
ino.
Al
cabo
de
al¬
gunas
semanas
el
ino
se
ol e á
un
inag e
excelen e
que
debe á
cla i ica se.
Cla i icación
del
inag e.
En
.cada
media
azumb e
se
echan
cua o
cucha a¬
das
de
leche,
se
ménea,
se
deja
en
eposo
po
algunas
ho as,
y
se
pasa
po
un
papel
de
es aza.
Po
es e
medio,
es e
liquido
adquie e
una
cla idad
pe ec a
y
concen ándolo
en
ió,
oma
mucha
ue za
y
he moso
colo .
Con
es a
ope ación.
la
leche,
al
coagula se,
a ae
á
si
las
pa es
que
dan
colo
al
inag e,
deján¬
dolo
en e amen e
blanco.
Se
encuen a
el
inag e
en
ió,
poniéndolo
á
es a
empe a u a
en
asijas
sin
id ia .
Les
pa es
acuosas
se
hielan
se
an
qui ando,
has a
que
al
cabo
de
algunos
dias
no
se
o ma
nin¬
guna
pa ícula
helada:
en onces
se
gua da
en
bo ellas
bien
socas.
Si
se
quie e
da
olo
al
inag e,
se
mace á
en
ió
,
—
127
—
y
se
le
echa
algunos
días
an es
de
cla i ica lo,
es a¬
gón,
saúco,
espliego,
e c.
según
se
quie a.
Do
es e
modoso
end á
pues
déla
congelación
un
inag e
muy
ue e,
agan e
y
de
he moso
colo .
Pa a
comenza
el
inag e
,
es
p e e ible
la
conge¬
lación
á
la
e apo izacion.
La
p ime a
conse a
odos
los
p incipios
con enidos
en
el
inag e;
po
la
segun¬
da
no
solamen e
se
pie den,
sino
que
el
inag e
pue¬
do
oma
el
mal
sabo
de
empi euma.
Pa a
hace
inag e
en
co a
can idad
.
Se
oma
un
onel
de
ino
bueno,
se
coloca
en
una
empe a u a
emplada,
se
saca
una
po ción,
como
una
cua a
pa e,
po
ejemplo,
se
des apa,
se
in o¬
duce
en
él
algunos
cua illos
de
buen
inag e,
y
al¬
gunas
lib as
de
miel
,
si
el
ino
es
lojo;
se
cub e
la
abe u a
con
un
pedazo
de
lienzo
,
y
p on o
se
es a¬
blece
la
e men ación.
Cuando
se
pe cibe,
po
las
señales
que
quedan
ex¬
pues as,
que
es á
en*su
ue za
so
ecban
algunos
cua i¬
llos
del
ino
que
se
ha
sacado,
y
se
ei e a
la
misma
ope ación,
cuando
la
e men ación
uel e
á
subi
al
mismo
pe iodo,
y
asi
sucesi amen e
has a
que
el
o¬
nel
es é
lleno;
en onces
se
deja
acaba
la
e men ación
y
que
el
inag e
se
acla e.
Se
saca
pa a
el
uso
lo
que
se
necesi e;
y
si
se
iene
cuidado
de
epone
con
i¬
no
la
misma
can idad
del
inag e
que
se
a
sacando
,
es e
onel
da á
inag o
odo
el
iempo
que
se
quie a,
y
siemp e
se á
de
una
calidad
p opo cionada
á
la
bon¬
dad
del
ino
que
se
emplée.
Se
puede
hace
inag e
con
mal
ino,
añadiéndole
algunas
subs ancias
azuca-
—
128
*-s
adas,
ó
espi i uosas,
como
son
la
miel,
el
agua dien¬
e,
y
po
es e
úl imo
mé odo
se
hacen
buenos
inag es
con
inos
pe didos.
Vinag e
de
los
cua o
lad ones.
Es e
inag e
se
llama
asi,
po
habe se
se ido
de
él,
en
o o
iempo,
cua o
solemnes
b ibones,
con
ob¬
je o
de
p ese a se
de
las
emanaciones
epidémicas
de
los"en e mos,
ó
cadá e es
á
quienes
obaban.
De
cogollos
de
ajenjo
mayo .
.
.
i
'A
onzas.
de
ajenjo
meno .
-
»
de
ome o.
......
de
sal ia.
......
.
I?
„
de
ye ba
buena.
.
i>4
de
uda.
Los
cogollos
de
es as
plan as
deben
baila se
á
me¬
dio
seca .
De
lo es
secas
de
espliegos,
ó
de
can¬
ueso.
2
onzas.
De
ajo.
.
.
,
,
De
cálamo
a omá ico.,,
De
canela..,,
De
cla os
de
especia.^
,,
De
nuez
moscada.
„
De,alcan o .
y
í
,,
De
inag e
blanco.2
azumb es.
=
129
—
Las
plan as
so
machacan,
las
sus ancias
secas
se
pul e izan
,
y
se
echa
odo
en
el
inag e.
Se
expone
la
in usión
al
sol,
po
espacio
de
un
mes,
en
un
can-
a o
ó
asijas
de
id io
bien
apada,
luego
se
esp ime
ue emen e
lodo
el
o ujo,
se
decan a
y
il a
el
lico ,
y
en
seguida
se
le
echa
alcan o
disuel o
en
un
poco
de
espí i u
de
ino.
Hecho
es o,
póngase
en
bo ellas
,
y
guá dense
bien
apadas.
Con
es e
inag e
se
la an
muchos
la
ca a
y
manos;
y
á
su
apo
se
expone
los
es idos,
pa a
p ese a se
de
las
en e medades
con agiosas.
Vinag e
de
Es agón
,
de
osa,
inag es
a omá icos.
An es
de
echa
en
el
inag e
el
ca bón,
y
po consi-
guien e
muchos
dias
an es
de
il a lo
se
le
pone
en
in usión
las
plan as,
especias
ó
a omas,
cuyo
olo
quie¬
e
dá seles,
el
cual
adqui i á
después
de
echado
el
ca bón.
Si
el
olo
no
uese
bas an e
ue e,
se
añadi¬
án
después
de
la
il ación,
algunas
go as
de
alcohol,
ca gado
de
los
p incipios
a omá icos
de
las
sus ancias
que
se
hayan
empleado,
como
se
hace
con
los
inos.
Es os
inag es
son
p e e ibles
á
aquellos,
en
que
sola¬
men e
se
hayan
pues o
en
in usión
el
a oma
,
ó
ege¬
al
y
son
mejo es
pa a
las
mesas.
O o
modo
pa a
el
inag e
de
Es agón.
En
un
puche o
de
ba o
sin
id ia ,
póngase
en
in¬
usión
po
seis
semanas
ocho
onzas
de
chocola e
,
ocho
de
es agón,
seis
de
ajo;
sesen a
cla illos,
una
onza
de
ye ba
buena
y
una
de
lo
de
saúco
en
diez
y
seis
cua li.
-
136
—
Luego
quo
cesa
el
he o
de
ia
e men ación,
el
li¬
co
se
baja,
y
no
ocupa
ya
sino
el
luga
que
le
con¬
iene:
en
es a
época
se
des apa
la
cuba
po
su
base,
se
asiega
el
ino
po
unos
za zos
de
mimb es
pa a
ob a
un
p incipio
de
pu i icación,
sepa ándolo
de
los
g anos
de
la
u a,
y
de
su
o ujo,
con
los
cuales
se
ha¬
llaba
con undido
en
la
cuba.
Se
an
llenando
con
es e
ino
colado
a ios
oneles.
En
es os
se
pe ecciona
el
ino,
combinándose
in imamen e
odos
sus
p incipios
cons i u i os;
se
p esen a
una
ma e ia
espumosa,
que
sale
po
la
abe u a
ó
boca
de
cada
onel;
se
iene
cuidado
de
llena
es os,
á
medida
que
menguan,
y
al
in
se
les
pone
una
hoja
de
pa a
sob e
la
boca
se
apan
los
oneles
con
sus
apones,
y
se
colocan
en
bodegas
muy
escas.
El
eposo
y
la
escu a
pe eccionan
el
ino
y
se
pu i ica,
deponiendo
insensiblemen e
sus
heces.
El
alcohol
que
se
o ma,
se
apode a
de
una
po ción
del
agua
del
ino
,
y
obliga
ai
á a o,
que
es e
enia
en
disolución,
á
p ecipi a se
en
o ma
de
c is ales
en
el
ondo,
ó
en
las
pa edes
de
los
oneles.
Al
cabo
de
seis
meses,
se
asiega
el
ino,
pa a
sepa¬
a le
de
su
hez
y
de
su
á a o,
y
se
conse a
en
o¬
neles
asi
asegado,
pa a
da le
el
iempo
de
que
aca¬
be
de
pe ecciona se,
du an e
o os
seis
meses
á
lo
menos:
po que
el
ino
se
mejo a
con
mucha
mayo
segu idad,
cuando
es á
en
g andes
can idades.
An es
de
pone lo
en
bo ellas,
se
cla i ica
con
unas
cla as
de
hue o.
Con
los
inos
blancos
se
emplea
cola
de
pes¬
cado,
disuel a
eu
ino
blanco.

—
137
—
Vinos
blancos.
Es a
clase
de
inos
es á
suje a
en
la
gene alidad
á
las
mismas
ope aciones
que
los
in os
,
con
la
sola
di e encia
de
que
en
los
p ime os
se
a a
de
colo a ¬
los,
y
en
los
segundos
es
una
en aja
lo
con a io.
Los
inos
blancos
ienen
sob e
su
calidad
un
g an
mé i o
en
se
cla os
y
sin
ningún
colo ,
es o
es
un
incon enien e
en
la
p ác ica,
y
asi
son
pocos
los
que
sin
ninguna
manipulación
ni
auxilio
del
a e
salen
en e amen e
blancos.
Las
ma e ias
calizas
adicionadas
al
iempo
de
pisa
la
u a
ayudan
á
su
cla i icación,
pe o
les
pe judican
en
su
conse ación,
de
lo
cual
esul a
que
o dina ia¬
men e
se
abi an.
Hemos
is o
que
la
cal,
yeso
y
ie a
blanca
ie¬
nen
la
p opiedad
de
p ecipi a
los
ácidos
que
colo an
el
ino,
ecob ando
sob e
las
ma e ias
azules
de
la
película;
es a
en
la
u a
blanca
exis e
en
co a
can i¬
dad,
pe o
siemp e
sensible
pa a
p oduci
una
colo a¬
ción
ama illa
ó
do ada
segun
la
p esión
que
ha
su i¬
do
el
hollejo:
pa a
des ui los
e ec os
de
es a
colo a¬
ción
las
ma e ias
calizas
son
necesa ias;
pe o
como
en e
los
ácidos
se
encuen an
el
ánico
y
el
á ico
que
son
los
agen es
de
su
conse ación
,
el
a aca los
y
aun
neu aliza
su
acción
es
lo
mismo
que
dispone
el
caldo
á
que
su
i ud
conse ado a
desapa ezca
,
cuando
es
mas
impo an e
que
su
decolo ación.
Los
p ocedimien os
pa a
que
la
pa e
azuca ada
del
mos o
de
u a
blanca
enga
los
g ados
que
le
son
indispensables
pa a
p oduci
un
buen
ino,
son
dis-
-
138
—
in os
en
cuan o
á
51
la
mane a
de
hace
el
a ope
;
pa a
los
inos
in os
omamos
el
mos o
según
co e
del
laga ,
y
sin
o a
p epa ación
lo
ponemos
en
los
apa a os
de
educción;
pa a
los
Illancos
hay
an es
de
he i lo
que
cla i ica lo
del
modo
siguien e:
se
oma
la
can idad
de
mos o
que
nos
sea
necesa ia;
se
echa
en
una
asija
y
se
le
añade
una
can idad
p opo cional
de
las
ma e ias
calizas
que
hemos
nomb ado
;
se
de¬
ja
12
ho as
en
es a
disposición,
al
in
de
las
que
e e¬
mos
el
mos o
cla o
y
limpio
de
odas
las
pa es
colo¬
an es
y
de
una
g an
can idad
de
agua
abso bida
po
las
ma e ias
calizas;
en onces
lo
ponemos
á
la
educ¬
ción,
y
asi
dispues o
se
p ocede
á
la
ope ación
del
pesa-mos o
según
ya
sabemos.
Guando
nues o
obje o
sea
hace
un
ino
blanco
y
seco,
euni emos
á
la
pa le
que
co e
al
pisa
la
u a
la
que
escu a
el
hollejo
en
la
p ime a
p esión
,
pues
la
aspa
que
salees
la
ma e ia
que
p oduce
es e
saho .
Si
que emos
hace
dos
clases
de
ino
de
la
misma
u a,
podemos
echa
apa e
lo
que
escu e
en
la
pisa
y
es a
da á
un
ino
sua e,
a omá ico
y
ue e:
el
de
la
p e¬
sión
sald á
mas
áspe o,
menos
delicado
y
con
mas
colo .
Es a
clase
de
inos
se
hacen
sin
casca.
Cuando
se
desee
ob ene
un
ino
pe ec amen e
blanco
no
se
pisa
la
u a,
y
pa a
es uja la
se
echa
desg anada
en
el
cube o
que
si e
pa a
la
p ensa
donde
exis e,
y
donde
no
se
busca
un
medio
de
hace lo
sin
pisa la:
el
mos o
que
co e
á
la
p ime a
p esión
nos
p oduci á
un
ino
blanco
y
sua e;
el
de
la
segunda
se á
mas
oscu o
y
áspe o.
Con
la
adición
del
a ope
(
donde
no
ma que
14
á
1
5
g ados
el
pesa-mos o
),
ab icado
del
modo
es-
-
139
—
pues o,
ob end emos
inos
de
muy
poco
colo ,
pe
0
si
las
condiciones
del
plan ío
y
el
alo
del
ino
pue~
den
sopo a
algún
gas o
mas,
se
debe
asolea
la
u a:
pa a
es o
aconsejamos
en
el
clima
en
que
la
época
de
la
endimia
la
a mós e a
es é
cla a,
se
e ue zan
los
pezones
de
los
acimos
cuando
la
u a
es é
madu a
y
se
le
deje
que
es é
de
es e
modo
has a
e apo a
la
pa le
acuosa,
la
cual
si
la
ope ación
ha
es ado
bien
hecha
es a á
concluida
en
8
á
10
dias.
El
cos e
de
es a
ope ación
cuando
se
ejecu a
de
es e
modo
es
pequeño
y
compensado,
pues
se
economiza
el
gas o
del
a ope.
Cuando
ope amos
en
climas
que
son
p opensos
á
las
llu ias
en
es a
es ación,
se
puede
seca
la
u a
en
co ¬
edo es
ó
cama as
pe o
el
cos e
y
abajo
de
seme¬
jan e
medio
es
mayo
que
el
alo
que
puede
ene
el
ino
en
gene al
y
no
es
admisible
sino
como
pa a
a¬
b ica
una
pequeña
can idad:
en
es as
ci cuns ancias
es
mas
con enien e
ecu i
á
la
adición
de
a ope,
Los
inos
blancos
sea
cualquie a
el
medio
que
nos
haya
se ido
pa a
su
ab icación,
deben
asega se
en
el
momen o
que
hayan
concluido
la
e men ación.
Los
asos
que
deben
se i
pa a
ello
deben
se
de
ma¬
de a,
en
los
cuales
adquie en
condiciones
que
los
de
ba o
no
pueden
comunica les;
pues
las
made as
de¬
jan
aspo a
la
pa e
acuosa
econcen ado
la
alco¬
hólica,
po
lo
cual
los
inos
bien
conse ados
en
es a
clase
de
asijas
adquie en
con
el
iempo
una
espi i-
uosidad
admi able.
Vinos
espumosos
b
imi ación
del
Champagne
Va ios
son
los
pun os
de
la
F ancia
donde
se
ha
a ado
de
imi a
los
inos
de
Champagne:
en
España
-
140
—
se
ban
hecho
algunos
ensayos
ambién,
y
ac ualmen e
se
ab ican
en
Villa iciosa
de
Odón
y
Ta asa;
pe o
nues a
opinión
es
que
en
ninguna
pa e
se
ban
imi ado
en
mas
que
en
la
p oducción
de
la
e e escencia
que
se
ad ie e
en
ellos
al
des apa
las
bo ellas,
y
como
es¬
o
es
an
poca
cosa,
los
champagneses
ienen
y
en¬
d án
siemp o
la
p imacía
en
sus
inos.
La
p oducción
de
espuma
que
se
obse a
al
des¬
apa
las
bo ellas
de
ino
de
Champagne,
es
debida
á
la
espansion
del
gas
ácido
ca bónico
que
se
encuen a
comp imido
y
disuel o
en
el
liquido
po
habe
sido
embo ellado
an es
de
habe se
concluido
la
e men a¬
ción,
y
el
que
se
p oduce
po
el
azúca
que
se
le
adi¬
ciona
al
embo ella lo;
es a
e e escencia
que
es
ácil
de
ejecu a ,
según
e emos
después,
ha
conducido
á
ab ica
inos
espumosos
que
en
su
calidad
di ie en
mucho
de
los
que
se
quie en
imi a
Es
indudable
que
los
e enos
de
la
Champagne
dan
á
sus
inos
la
esencia
que
los
hace
céleb es
y
que
nadie
ha
imi ado
oda ía.
El
p ocedimien o
pa a
la
ela o acion
de
inos
es¬
pumosos
es
el
siguien e:
elíjase
de
la
u a
mejo
que
se
enga
la
can idad
que
se
quie a
con e i
en
ino;
quí ense
con
cuidado
odos
las
que
es én
secas
ó
e ¬
des,
y
esp imase
las
buenas
en
una
p ensa,
el
mos o
que
co e
á
las
p ime a
p esión,
pongase
inmedia a¬
men e
en
una
asija
limpia,
donde
se
deja á
eposa
ein e
y
cua o
ho as;
en
es e
iempo
deposi a
el
mos o
mucha
pa e
de
las
ma e ias
es acli as
(1),
se
saca
(1)
Es as
ma e ias
se
sacan
y
gua dan
pa a
los
usos
que
e emos
después.
—
141
—
con
cuidado
y
se
deposi a
en
un
onel
que
debe
es a
lleno
y
colocado
en
un
pun o
esco
pa a
que
la
e ¬
men ación
sea
len a,
y
pa a
disminui la
se
echa
dos
cua illos
de
agua dien e
ue e
po
cada
cien o
de
mos o;
en
seguida
que
se
es ablece
la
e men ación
,
a oja
po
la
boca
del
onel
una
espuma
ca gada
de
heces
que
deben
ocoje se
,
e apo a
la
pa e
acuosa
al
sol
y
los
pol os
que
esul an
se
gua dan
con
los
que
ya
hemos
indicado
po
no a.
Según
so
a
dila¬
ando
el
liquido
sigue
a ojando
po
la
boca,
y
desde
el
momen o
en
que
la
e men ación
umul uosa
cesa,
disminuye
de
olumen,
lo
que
se
ad ie e
po
queda
incomple o
el
aso;
en
es e
momen o
se
llena,
se
apa
bien
y
se
deja
has a
diciemb e:
á
in
de
es e
mes
en
un
dia
cla o
y
seco
se
asiega
á
o o
aso
limpio
y
azu ado,
echando
en
cada
diez
a obas
de
ino
una
onza
de
cola
de
pescado
disuel o
en
un
poco
del
mis¬
mo
líquido:
á
mediados
de
eb e o
se
epi e
la
misma
ope ación
bajo
los
mismos
p incipios
y
se
deja
has a
p incipios
de
ab il,
en
cuya
época
se
pone
en
bo ellas.
Pa a
p ocede
á
es a
ope ación
es
necesa io
echa
al
ino
en
es
po
cien o
de
su
olumen
de
un
lico
he¬
cho
con
mi ad
de
azúca
cande
y
mi ad
de ino
blanco
bien
cla o;
puede
adiciona se
como
lo
hacen
en
al¬
gunos
pun os
en
cada
bo ella
al
llena la,
pe o
es
mas
espedi o
hace lo
en
el
onel
un
dia
an es
de
embo e¬
lla ,
pa a
lo
cual
se
saca
una
can idad
igual
á
la
que
se
añade
y
se
apa
ue amen e.
En
las
bo ellas
con inua
la
e men ación
y
se
con¬
densa
el
ácido
ca bónico
que
se
aumen ó
po
la
adi¬
ción
del
p incipio
azuca ado
que
aumen amos
en
la
mezcla
que
acabamos
de
desc ibi .
La
p esión
que
las

—
142
—
bo ellas
ienen
que
esis i
es
g ande,
po
lo
que
de¬
ben
se
uei es;
las
lapas
deben
es a
bien
ajus adas
y
aladas
con
alamb e;
se
calcula
desde
10
á
20
po
100
la
o u a
de
las
bo ellas
si
no
son
bien
hechas
ó
el
ino
mal
ab icado;
las
bo ellas
se
ponen
endidas
unas
sob e
o as
en
un
si io
esco.
El
ino
queda
de
es e
modo
ocho
ó
nue e
meses,
al
in
de
los
cuales
se
ha
o mado
en
el
asien o
de
la
bo ella
un
depósi o
que
al e a
la
anspa encia
y
lim¬
pieza
del
ino;
pa a
qui á selo
se
iene
dispues a
una
mesa
llena
de
aguje os
que
den
paso
al
cuello
de
la
bo ella,
se
cojen
con
cuidado
y
se
hace
insensible¬
men e
co e
el
poso
hácia
el
(apon,
concluyendo
po
pone
la
bo ella
bocabajo,
en
cuya
posición
se
coloca
en
ios
aguje os
de
la
mesa,
en
la
que
se
deja
diez,
doce
ó
quince
dias,
has a
que
se
é
que
odo
el
depósi o
ha
bajado
al
apón
y
que
el
es o
queda
bien
limpio;
en
al
caso
se
desa a
el
alamb e
y
sale
de ás
de
a¬
pón
el
poso
y
un
poco
de
ino
que
se
ecoje
en
una
asija;
al
momen o
se
uel e
la
bo ella,
se
ellena
con
el
liquido
de
o a
ya
limpia,
se
le
pone
un
nue o
la-
pon
que
se
a a
con
alamb e
y
se
lac a:
á
los
cinco
ó
seis
meses
de
echa
es a
ope ación,el
ino
es á
en
disposición
de
se i se
de
él.
Suele
sucede
que
sin
emba go
del
cuidado
que
se
pone
en
odo
lo
expues o,
el
ine
es á
u bio
y
esis e
á
los
acla os
de
cola,
e ,;
es o
p o iene
de
un
esceso
de
glu en
que
es á
con enido
en
el
liquido,
cuya
agen e
p oduce
la
e men ación
iscosa;
pa a
p ecipi a lo
y
acla a
el
ino
echa emos
en
él
una
lib a
po
cada
10
a obas,
de
las-
heces
de
que
hemos
hablado
y
que
gua damos
en
pol o
y
dos
onzas
de
cola
de
pescado
:
—
143
—
asi
dispues o
se
deja
en
mes
pa a
que
el
laníno
de
que
es án
p incipalmen e
compues os
los
pol os
,
engan
iempo
de
p ecipi a
de
glaiadina
que
se
ha
o mado
del
glu en
y
que
es
la
causa
de
en u bia
el
ino;
pa¬
sado
es e
iempo
se
asiega
y
sino
lo
enconl amos
pe ec amen e
cla o
se
puede
epe i
la
misma
ope¬
ación.
Hemos
desc i o
el
modo
de
ab ica
los
inos
es¬
pumosos
con
u a
blanca;
ambién
se
puede
hace
con
la
in a,
la
cual
nos
da a
mayo es
esul ados
en
las
localidades
donde
la
blanca
que
a da
mas
en
madu¬
a
no
llegue
á
pe ec a
sazón.
Hay
mas
con
la
u a
in a
podemos
hace
el
ino
blanco
y
el
osa
an
bus¬
cado
cuando
es
el
'
e dade o
Champagne.
Pa a
p odu¬
ci
ambos
p ocede emos
del
mismo
modo,
con
la
di¬
e encia
de
que
de
la
p ime a
p esión
saca emos
el
blanco
siemp e
que
se
enga
cuidado
de
que
la
u a
an es
de
esp imi la
no
es é
mos eada,
pues
enlonces
es á
ya
desa ollada
la
e men ación
y
el
caldo
con¬
iene
algo
de
la
ma e ia
colo an e:
de
la
segunda
p e¬
sión
hecha
sin
g an
es ue zo
ob end emos
el
ino
osa.
Siemp e
que
la
u a
in a
,
sin
emba go
de
es a
pe ec amen e
madu a,
la
podamos
lle a
al
laga
sin
mos ea se,
ob end emos
en
igualdad
de
ci cuns ancias
mejo
ino
que
con
la
blanca.
.
Las
ma e ias
que
hemos
indicado
que
se
deben
se¬
ca
pa a
acla a
el
ino
en
el
caso
expues o;
cuando
se
a e
de
hace lo
blanco
con
u a
in a
no
deben
aplica se
á
es e,
pues
le
da ían
colo :
es as
se i án
pa a
el
osa,
y
las
p oceden es
de
u a
blanca
pa a
el
o o.
—
144
-
Hemos
expues o
cuan o
en
el
ci culo
que
nos
había¬
mos
azado
puede
deci se
de
la
ab icación
de
inos;
c eemos
su icien e
lo
dicho
pa a
ob a
con
in eligencia
y
ob ene
buenos
esul ados
con
pocas
modi icaciones
sob e
So
que
hoy
se
hace
en
nues a
pa ia,
habién¬
donos
guiado
un
p incipio
que
conocemos;
es e
es
que
debe
deci se
al
lab ado
el
modo
de
mejo a
lo
que
iene
y
hace,
si
Jiemos
de
se
escuchados,
pues
cuando
se
le
p opone
des ui
lo
que
iene
pa a
c ea lo
nue o,
se
pie de
el
iempo
sin
u ilidad.
Es o
es
lo
mas
na u al;
as o na
odo
lo
c eado
po
an os
años
de
sac i icios,
ni
la
azón
lo
admi e
ni
la
economía
lo
aconseja;
modi iquemos
insensiblemen e
lo
que
" enga*
mos
y
el
que
c ee
de
nue o
lo
ha á
en
es e
sen ido:
asi
después
de
un
iempo
no
muy
lejano
llega emos
al
in
que
se
debe
espe a
sin
habe
hecho
g andes
gas¬
os
ni
comp ome ido
nues a
o una
al
aza
de
una
mala
in eligencia.
Modo
de
ol e
blancos
,
los
inos
Un os,
mejo ando
de
su
calidad.
Cuan o
mejo
sea
el
ino
in o,
an o
mejo
se á
el
que
esul e
blanco.
Si
se
quie e
hace
con
mucha
can idad
de
ino
,
debe
p e e i se
el
mejo .
Se
echa
po
la'boca
del
o¬
nel
media
lib a
de
ca bón
en
pol o
po
cada
azum¬
b e
de
ino,
se
esuel e,
y
se
apa
la
boca,
debiendo
epe i se
es a
ope aciou
una
ez
aldia,
du an e
una
semana,
en
cuyo
iempo
hab á
mudado
el
colo .
Se
puede
sin
ningún
incon enien e
deja lo
odo
en
eposo,
el
iempo
que
se
quie a;
po que
si
el
ca bón
_
145
—
eslá
bien
limpio,
no
da á
olo
ni
sabo :
si
quie e
usa ¬
se
muy
p on o,
hab á
mudado
el
colo
desde
el
cua ¬
o
dia.
Cuando
haya
mudado
en e amen e
el
colo
se
ex¬
ae
el
ino
po
medio
de
una
canilla,
il ándolo
po
un
embudo
cubie o
de
papel
g is,
poniendo
en
el
u ¬
bo
del
embudo
un
apo
de
lino,
pa a
sos ene lo.
El
ino
sald á
en e amen e
blanco,
po
subido
que
haya
sido
el
colo
que
u ie a.
Conse a á
sin
emba go
su
olo
y
su
sabo ,
aumen ándose
su
o aleza,
Si
uese
en
co a
can idad,
como
po
ejemplo,
una
bo ella,
debe
echa se
mas
ca bón,
agi a
la
bo ella,
y
il a lo,
después
de
cambiado
el
colo .
Al
mismo
iempo
pueden
hace se
las
dos
ope acio¬
nes,
y
conoce
po
el
ino
de
la
bo ella
el
g ado
de
colo ,
Vino
in o
uel o
en
blanco
pajizo
.
Se
hace
del
mismo
modo;
pe o
echando
menos
ca ¬
bón,
y
dejándolo
ob a
po
menos
iempo.
Vino
osado,
ojo
de
pe diz.
Siemp e
la
misma
ope ación,
menos
ca bón,
y
me¬
nos
iempo
en
in usión.
Puede
emplea se
el
ca bón
que
ha
se ido
ya
pa a
los
an e io es.
Vino
mosca el,
ino
de
Lunel.
Se
debe
emplea
ino
del
año,
en
el
cual
se
debe¬
lo