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El acoso sexual laboral : cómo es / cómo se percibe socialmente. Indicaciones para un fiel reflejo de la realidad en los medios de comunicación.

Abstract

Los medios de comunicación ejercen una importante influencia sobre la población en la conformación de percepciones sociales en torno a múltiples temáticas. Partiendo de esa base, la ley les insta a luchar contra la violencia de género y a promocionar la igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres. A la hora de cumplir con tales requerimientos, se suelen encontrar con obstáculos como la falta de formación sobre la citada materia. Por esa razón, mediante esta comunicación, pretendemos exponer el diseño y algunas conclusiones de un estudio que hemos realizado sobre la temática del acoso sexual laboral. El objetivo de la investigación ha sido analizar la percepción social que la población trabajadora tiene sobre este fenómeno. Una vez detectadas las principales distorsiones de la realidad evidenciadas a través del empleo de la encuesta y los grupos de discusión, podemos extraer una serie de consideraciones a tener en cuenta a la hora de reflejar objetivamente esta problemática en los medios.

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El acoso sexual laboral : cómo es / cómo se percibe socialmente. Indicaciones para un fiel reflejo de la realidad en los medios de comunicación.

Author: Pérez Guardo, Rocío; Serrano Serrano, Natalia
Year: 2012
Source: https://idus.us.es/bitstreams/2f4ce509-b6f4-42db-91a9-ac61de3102c1/download
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EL ACOSO SEXUAL LABORAL: CÓMO ES / CÓMO SE PERCIBE SOCIALMENTE.
INDICACIONES PARA UN FIEL REFLEJO DE LA REALIDAD EN LOS MEDIOS DE
COMUNICACIÓN.
Pé ez Gua do, Rocío
Depa amen o de Sociología y T abajo Social
Uni e sidad de Valladolid
[email p o ec ed]
Se ano Se ano, Na alia
Depa amen o de Sociología y T abajo Social
Uni e sidad de Valladolid
[email p o ec ed]
RESUMEN:
Los medios de comunicación eje cen una impo an e in luencia sob e la población en la
con o mación de pe cepciones sociales en o no a múl iples emá icas. Pa iendo de esa base, la
ley les ins a a lucha con a la iolencia de géne o y a p omociona la igualdad de opo unidades
en e muje es y homb es. A la ho a de cumpli con ales eque imien os, se suelen encon a con
obs áculos como la al a de o mación sob e la ci ada ma e ia.
Po esa azón, median e es a comunicación, p e endemos expone el diseño y algunas
conclusiones de un es udio que hemos ealizado sob e la emá ica del acoso sexual labo al. El
obje i o de la in es igación ha sido analiza la pe cepción social que la población abajado a
iene sob e es e enómeno. Una ez de ec adas las p incipales dis o siones de la ealidad
e idenciadas a a és del empleo de la encues a y los g upos de discusión, podemos ex ae una
se ie de conside aciones a ene en cuen a a la ho a de e leja obje i amen e es a p oblemá ica
en los medios.
PALABRAS CLAVE:
Violencia de géne o, acoso sexual labo al, pe cepción social, medios de comunicación.
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EL ACOSO SEXUAL EN LAS ORGANIZACIONES LABORALES: UNA MANIFESTACIÓN DE
LA VIOLENCIA DE GÉNERO DENTRO DEL ESCENARIO LABORAL
La comunicación que a con inuación p esen amos se insc ibe en el eje emá ico núme o 8,
i ulado “Comunicación y iolencia de géne o: pe spec i as del pe iodismo ac ual. Log os y
e os”. El desc ip o del eje ea i ma la esponsabilidad que los medios de comunicación ienen
como agen es con o mado es de la opinión pública en la e adicación de la iolencia de géne o,
la cuál conside an uno de los indicado es más explíci os de la al a de conciencia gene alizada
sob e la no sup emacía de un sexo (el masculino) sob e o o (el emenino).
El acoso sexual labo al, el enómeno de e e encia del ex o que amos a expone , es una
mani es ación de iolencia de géne o den o del escena io labo al. Su concep ualización
p o iene del ámbi o ju ídico, pe o ambién del mo imien o eminis a y de ins ancias académicas.
Se conside a que son conduc as cons i u i as de acoso sexual labo al aquellas de índole ísico o
e bal, de na u aleza es ic amen e sexual, exp esadas a modo de chan aje o acoso ambien al,
gene adas en el en o no labo al po pe sonas de cualquie a de los dos sexos (especialmen e po
homb es) y de cualquie a de las posiciones je á quicas del escala ón labo al, di igidas a
pe sonas de cualquie a de los dos sexos (especialmen e a muje es) y de cualquie a de las
posiciones je á quicas del escala ón labo al, que esul an áci a y/o mani ies amen e o ensi as
pa a quien las ecibe830.
El in e és de la e lexión sob e es e enómeno, el po qué de su elección, iene a alado po su
ele ancia y po el inc emen o de la sensibilización social al espec o. El acoso sexual labo al
eúne las condiciones necesa ias pa a se conside ado como un como p oblema social. Desde
su iden i icación e inicios de concep ualización ealizada po el mo imien o eminis a
no eame icano en la década de los 70, ha c ecido la sensibilidad social hacia el mismo. Es e
hecho se e leja en su econocimien o como o ma de disc iminación po azón de sexo, como
o ma de iolencia con a la muje y como p oblema de segu idad e higiene en el abajo. Se
e leja en su p og esi o a amien o desde la ONU (O ganización de las Naciones Unidas) y la
OIT (O ganización In e nacional del T abajo), quienes solici an la implicación de los Es ados, del
emp esa iado, de los sindica os y de los/las abajado es/as en su e adicación. Se e leja en su
egulación ju ídica desde el De echo Comuni a io y desde las di e en es amas del De echo
español. Y, inalmen e, se e leja ambién en la p oli e ación de apo aciones eó ico empí icas
sob e el enómeno.
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830 Es a de inición cons i uye una p opues a concep ual p opia que pa e de la decons ucción de las
concep ualizaciones de McKinnon, 1979; EECO, 1980; Rubens ein y de V ies, 1987; Recomendación 92/131/CEE,
1992; Nicolson y Usshe , 1992; Wise y S anley, 1992; Di ec i a 2002/73/CEE; Código Penal, 2003 y Ley de
Igualdad, 2007.
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Los da os cuan i a i os sob e acoso sexual labo al a ojan ele adas ci as de incidencia831 y
p ác icamen e oda la li e a u a exis en e al espec o p es a a ención a las consecuencias
nega i as que de ienen de su p esencia. Nos e e imos a consecuencias ísicas, psicológicas,
labo ales, sociales y ambién a la lesión de de echos undamen ales. Es as consecuencias ienen
una nega i a epe cusión en la sa is acción de las necesidades socio i ales (y po lo an o en el
desa ollo pe sonal y p o esional) de las pe sonas que se en en an al él, y ienen ambién
epe cusión nega i a en la ma cha de la o ganización labo al en la que se gene a el acoso. La
de ección de es os e ec os nada deseables es una de las mo i aciones que undamen a la
obligación que, desde los a ículos 48 y 62 de la Ley O gánica 3/2007 de 22 de ma zo, pa a la
igualdad e ec i a de muje es y homb es, se es ablece en ma e ia de p e ención y con ol del
acoso sexual labo al.
“Las emp esas debe án p omo e condiciones de abajo que e i en el acoso sexual y el acoso
po azón de sexo y a bi a p ocedimien os especí icos pa a su p e ención y pa a da cauce a
las denuncias o eclamaciones que puedan o mula quienes hayan sido obje o del mismo. Con
es a inalidad se pod án es ablece medidas que debe án negocia se con los ep esen an es de
los abajado es, ales como la elabo ación y di usión de códigos de buenas p ác icas, la
ealización de campañas in o ma i as o acciones de o mación”. (A . 48).
"Pa a la p e ención del acoso sexual y del acoso po azón de sexo, las Adminis aciones
públicas negocia án con la ep esen ación legal de las abajado as y abajado es, un p o ocolo
de ac uación que comp ende á, al menos, los siguien es p incipios:
1. El comp omiso de la Adminis ación Gene al del Es ado y de los o ganismos públicos
inculados o dependien es de ella de p e eni y no ole a el acoso sexual y el acoso po azón
de sexo.
2. La ins ucción a odo el pe sonal de su debe de espe a la dignidad de las pe sonas y su
de echo a la in imidad, así como la igualdad de a o en e muje es y homb es.
3. El a amien o ese ado de las denuncias de hechos que pudie an se cons i u i os de acoso
sexual o de acoso po azón de sexo, sin pe juicio de lo es ablecido en la no ma i a de égimen
disciplina io.
4. La iden i icación de las pe sonas esponsables de a ende a quienes o mulen una queja o
denuncia". (A . 62).
Dichas ci as hacen que el diseño e implemen ación de ins umen os de p e ención del acoso
sexual labo al y su asis encia deje de se una opción olun a ia y pase a con e i se en una
obligación. Si la elabo ación y aplicación de los planes de igualdad en las emp esas sólo
co esponde a aquellas que ienen más de doscien os cincuen a abajado es/as, la p e ención y
con ol del acoso sexual labo al es, desde la ap obación de es a ley, una obligación pa a odas
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831 Podemos ob ene es a in o mación a a és de los in o mes anuales de la Inspección de T abajo y Segu idad
Social, a a és del Minis e io del In e io (da os acili ados po el Ins i u o de la Muje ) y a a és de es udios de
coho e cuan i a i a sob e el enómeno (Calle e al, 1988; Eme Es udios, 1994; Pe nas e al, 2000; Inma k Es udios,
2007 e Ibáñez e al, 2007).
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las o ganizaciones labo ales (independien emen e del núme o de abajado es/as que
albe guen).
Pe o las o ganizaciones labo ales no son las únicas esponsables de p e eni el enómeno. Tal y
cómo señala el desc ip o del eje emá ico en el que se encuad a es a comunicación, en e o os
agen es, los medios de comunicación poseen un incues ionable alo como sensibilizado es y
con o mado es de la opinión pública, y ley les ins a a lucha con a la iolencia de géne o. Si la
al a de o mación sob e la ma e ia es una de las p incipales abas con las que se encuen an a
la ho a de cumpli sus obligaciones, a con inuación p ocede emos a p esen a el alcance,
jus i icación, me odología y p incipales conclusiones de una in es igación que ha a ado de
minimiza es a limi ación.
ALCANCE Y JUSTIFICACIÓN DE LA INVESTIGACIÓN
Es e epíg a e es á des inado a p esen a el alcance y la jus i icación del es udio empí ico
ealizado. Respondemos de es a mane a a los in e ogan es de qué se ha es udiado ( emá ica),
en dónde (con ex o), pa a quién (segmen os poblacionales implicados) y pa a qué (obje i o
pe seguido y inalidad social).
La emá ica abo dada es la pe cepción social que los/as abajado es/as ienen sob e el acoso
sexual labo al. La e e encia con ex ual es la p o incia de Valladolid. Es amos hablando de un
enómeno especialmen e p esen e en odas las sociedades en las que la muje se encuen a
p og esi amen e ep esen ada en la es e a labo al. De hecho, son p ecisamen e las pe sonas de
sexo emenino el segmen o poblacional que de o ma mayo i a ia su e es e ipo de acoso. El
hecho de que las epe cusiones di ec as ecaigan gene almen e sob e las muje es po se las
p incipales des ina a ias, no signi ica que no se p oduzcan casos de acoso di igidos hacia
homb es o que su exis encia no sea pe judicial pa a sus compañe os/as de abajo y pa a o as
de sus edes sociales, pa a la o ganización labo al de e e encia e incluso pa a la sociedad en
gene al.
Pe o ¿qué en endemos po pe cepción social? La pe cepción es un p oceso cogni i o de la
conciencia que consis e en el econocimien o, la in e p e ación y signi icación pa a la elabo ación
de juicios en o no a las sensaciones ob enidas del ambien e ísico y social (Allpo , 1974; Co en
y Wa d, 1979; Rock, 1985). El esul ado es una idea que elabo amos a pa i de la in o mación
ecibida del ex e io . El p oceso pe cep i o consis e en ecopila y ecodi ica los da os es ímulos
e in en a i más allá de ellos pa a sa is ace así la necesidad indi idual y colec i a de p edeci
acon ecimien os y conduc as u u as. Como señala Allpo “la pe cepción incluye la o ganización,
in e p e ación, análisis e in eg ación de los es ímulos ecibidos ela i os a obje os o a
ci cuns ancias ambien ales” (Allpo , 1974: 7).
Hace a ias décadas se acuñó el é mino de pe cepción social pa a aludi a una ipología
especí ica de la pe cepción. His ó icamen e, es e é mino se ha enido u ilizando en dos
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sen idos, aludiendo al con enido de lo pe cibido y/o haciendo e e encia al p oceso de pe cibi en
sí mismo. Así lo e lejó Taj el, uno de los pad es de la psicología social eu opea, en la ob a
Handbook o Social Psychology (Taj el, 1969). Cuando se en iende que el cali ica i o de social
es á aplicado al con enido de la pe cepción, se es á haciendo e e encia a la pe cepción de
obje os sociales. En cambio, cuando lo social se e ie e al p oceso de la pe cepción, se es á
p es ando más a ención a la exis encia de condicionan es y/o de e minan es sociales de esa
pe cepción. Y es que como señala Lee, la pe cepción social “es á in luida po alo es, ac i udes y
c eencias” (Lee, 1981: 105).
El es udio de la pe cepción social sob e el acoso sexual labo al se puede conside a social en los
dos sen idos an es señalados (con enido y p oceso). Respec o al con enido, al obje o de esa
pe cepción, es e iden e que es amos an e un cons uc o social, inhe en emen e subje i o y
mul idimensional. En cuan o al p oceso de la pe cepción de dicho enómeno, es cons a able
ambién la impo ancia de los alo es, las ac i udes o las c eencias en la o ma de en ende lo.
Son muchas las in es igaciones que es udian la in luencia eje cida po los medios de
comunicación, a ando de conoce has a qué pun o son una uen e socializado a que con ibuye
a la con o mación de las pe cepciones sociales de la población, a la gene ación de isiones
es e eo ipadas, p ejuicios, e cé e a (Mille y Ree es, 1976; Ve a, 2001; Es eban e al, 2002;
Fe nández, 2010). En gene al, concluyen que son ue zas socializado as pode osas. Sin
emba go, a pesa del in e és que despie a es a cues ión en la comunidad cien í ica, es os
es udios son poco nume osos, debido p incipalmen e a la di icul ad de aisla la in luencia de los
medios de comunicación de o as in luencias socializado as.
En el caso de la in es igación que noso as p esen amos, ampoco hemos p e endido analiza
has a qué pun o los medios de comunicación in luyen en la cons ucción de pe cepciones
sociales. No obs an e, como somos conscien es de que al in luencia es un hecho cons a ado,
hemos ijado el obje i o cogni i o de analiza la pe cepción social que los/as abajado es/as
ienen sob e el acoso sexual labo al, con la inalidad social de ex ae las p incipales dis o siones
de ec adas pa a ene las en cuen a a la ho a de e leja obje i amen e el enómeno en los
medios. La imagen que los medios ansmi en sob e episodios de acoso sexual in luye en la
pe cepción que la ciudadanía iene sob e el mismo. Pe o no nos in e esa conoce en qué g ado,
sino en qué nos debemos ija pa a p oyec a un iel e lejo de la ealidad que no gene e
pe cepciones sociales e óneas.
METODOLOGÍA EMPLEADA
Después de conoce el alcance y la jus i icación de la in es igación p ocedemos a p esen a la
me odología pa a esponde a o o in e ogan e, el del cómo. Pa a ello se han elegido como
écnicas de in es igación el g upo de discusión y la encues a. El mé odo cuan i a i o (la
encues a) pone su acen o en la medición, en la exp esión cuan i a i a de la ealidad social, en e
al én asis en los discu sos que ca ac e iza a la me odología cuali a i a (el g upo de discusión).

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Ambos mé odos no son excluyen es, se pueden u iliza de o ma complemen a ia u ilizando un
en oque mul i-mé odo a a és de di e en es es a egias, al y como iden i ica Be ica (1998).
Pa a el diseño de la in es igación ela i o a la u ilización de la écnica del g upo de discusión
hemos pues o en ma cha las siguien es ope aciones esenciales: la elabo ación de un guión de
deba e, la con ección de la mues a, la cons i ución de los g upos, la ealización de las
discusiones g upales y su asc ipción y, inalmen e, el análisis del con enido de los discu sos
ob enidos en dichas discusiones.
A. Elabo ación del guión de deba e
Pa a ges iona las discusiones g upales en un g upo de discusión se ha elabo ado un guión de
deba e que o ien a sob e las cues iones que nos in e esa que sean a adas y que se pueden
p opicia en algún momen o con es ímulos discu si os en el caso de que no apa ezcan.
Hemos conside ado como cues iones ele an es que debían o ma pa e del guión de deba e las
ca ego ías en las que se cen an los modelos explica i os (Tang i e al, 1982) a la ho a de
p esen a su e sión sob e la ealidad del enómeno, al y como p esen a la Tabla 1. Po lo an o,
la explicación del enómeno, así como apo aciones sob e las pe sonas íc imas y acosado as
espe adas y sob e las conduc as que bajo su pun o de is a cons i uyen acoso (ambas
in eg ando la denominación de “concep o”), sob e las consecuencias que conlle a, sob e la
eacción de la pe sona acosada y del en o no labo al, han cons i uido la es uc u a in o ma i a
obje o de nues o in e és y, po ello, se han con e ido en nues o guión.
Es e guión se ha u ilizado an sólo pa a cons a a que en cada g upo iba apa eciendo
in o mación impo an e pa a noso as y pa a es imula su apa ición cuando no ha sido así. No se
ha a ado en ningún caso de gene a un clima di ec i o, de o ma que hemos podido nu i nos
de los discu sos sin cons eñi los, pudiendo así e lexiona sob e los aspec os p esen es y
ausen es, los conside ados como más ele an es, los consensos y disensos y el g ado de
conocimien o de la ma e ia en e o os.
Tabla 1: Guión de deba e de los g upos de discusión.
Denominación modelo explica i o Denominación ca ego ial pa a
el análisis p opio
Explicación del enómeno Causas explica i as
Conside aciones sob e las pe sonas
íc imas y acosado as espe adas Concep o
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Guión de deba e
pa a los
abajado es/as
Conside aciones sob e las
conduc as que cons i uyen acoso
sexual labo al
Conside aciones sob e las
consecuencias que conlle a Consecuencias
Conside aciones sob e la eacción
de la pe sona acosada Reacción de la pe sona
acosada
Conside aciones sob e la eacción
de del en o no labo al Reacción del en o no labo al
Fuen e: Elabo ación p opia.
B. Con ección de la mues a
El segundo paso e ec uado ha sido la con ección de la mues a. Hemos conside ado como
población obje o de es udio a las pe sonas esiden es en la p o incia de Valladolid que en el
pe íodo de e e encia (pe íodo de ealización de los g upos de discusión) es u ie an ocupadas o
hubiesen enido al menos un año de expe iencia en el me cado labo al, bien en es a localidad o
bien ue a de ella. La e ien e del acoso sexual en la que se cen a es e es udio es la labo al y la
expe iencia labo al, po lo an o, es un elemen o deciso io en la con igu ación de la pe cepción
social de enómenos gene ados en dicho ámbi o. La elección de Valladolid como municipio de
e e encia esponde al c i e io de accesibilidad.
El es ablecimien o de ejes es uc u an es es undamen al de ca a a la elección del núme o de
g upos de discusión a ealiza y de su composición in e na. Los ejes es uc u an es que hemos
es imado ele an es en elación a la pe cepción social de la p oblemá ica del acoso sexual
labo al son: el sexo, la edad y el ni el o ma i o. Al igual que sucede con o as o mas de
cognición social, la pe cepción social del acoso sexual a ía dependiendo de quién es é
haciendo la obse ación (Te ps a y Bake , 1987). Aunque el sexo es una a iable independien e
muy impo an e en la pe cepción del acoso sexual (Cha ney y Russell, 1994), sus e ec os son
conocidos po se mode ados po o as a iables como la edad y el ni el o ma i o (Bake e al,
1990 y Pe nas e al, 2000).
Aplicando a la población obje o de es udio los ejes es uc u an es de sexo, edad y ni el
o ma i o, eniendo en cuen a que el núme o adecuado de g upos de discusión a ealiza ha de
oscila en e 3 y 10 ap oximadamen e (Wells, 1974, Goldman y McDonald, 1987) y que en cada
uno de ellos se ha de e leja cie a he e ogeneidad inclusi a, hemos plan eado 8 g upos de
discusión es uc u ados como indica la Tabla 2.
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Tabla 2: Con ección de la mues a de los g upos de discusión.
Ámbi o de es udio: Pe sonas esiden es en Valladolid ocupadas o con expe iencia en el
m
labo al
G upo Sexo Edad Ni el o ma i o
1 Muje es En e 16 y 39 años (ambos
incluidos) Con es udios de Educación Secunda ia
Obliga o ia o equi alen es inalizados
2 Muje es En e 16 y 39 años (ambos
incluidos) Sin es udios de Educación
Secunda ia Obliga o ia o equi alen es
inalizados
3 Muje es De 40 o más años Con es udios de Educación
Secunda ia Obliga o ia o equi alen es
inalizados
4 Muje es De 40 o más años Sin es udios de Educación
Secunda ia Obliga o ia o equi alen es
inalizados
5 Homb es En e 16 y 39 años (ambos
incluidos) Con es udios de Educación
Secunda ia Obliga o ia o equi alen es
inalizados
6 Homb es En e 16 y 39 años (ambos
incluidos) Sin es udios de Educación
Secunda ia Obliga o ia o equi alen es
inalizados
7 Homb es De 40 o más años Con es udios de Educación
Secunda ia Obliga o ia o equi alen es
inalizados
8 Homb es De 40 o más años Sin es udios de Educación
Secunda ia Obliga o ia o equi alen es
inalizados
Fuen e: Elabo ación p opia.
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C. Cons i ución de los g upos
De ca a a la cons i ución de los g upos mencionados se ha enido en cuen a la necesidad de
con a con la p esencia de pa icipan es que eunie an las ca ac e ís icas con igu a o ias de cada
g upo, sin ol ida la necesidad de log a una he e ogeneidad inclusi a. Se ha p ocu ado que el
núme o de pa icipan es de cada uno de ellos no ansg edie a la habi ualidad in es igado a de
es a écnica, que oscila en e 6 y 10 pe sonas (Wells, 1974, Mo gan, 1988832), po lo que odos
los g upos han es ado in eg ados po 6 pa icipan es. Una ci a de in eg an es más ele ada
inc emen a ía la di icul ad pa a man ene la discusión sin que la dinámica g upal endie a a
mul iplica la con e sación en e subg upos o mados po los/las pa icipan es más p óximos/as
en el espacio.
D. Análisis de con enido de los discu sos
Una ez ealizadas y ansc i as las discusiones g upales, se p ocedió al análisis de con enido de
los discu sos. Bien es cie o que cualquie a de las ases del p oceso de in es igación puede
conside a se como analí ica, ya que desde la o mulación del p oblema se a diseccionando el
enómeno y la labo de plan ea y esol e in e ogan es es á p esen e has a la consecución de
los esul ados inales. Sin emba go, en un sen ido más es ingido, se suele en ende po análisis
la u ilización de una se ie de p ocedimien os y écnicas una ez ob enidos los da os. En el caso
que nos ocupa, el p ocedimien o seleccionado pa a ealiza es a a ea ha sido el análisis de
con enido, median e la u ilización del p og ama de análisis cuali a i o ATLAS i.
La p ime a ope ación ha consis ido en compa a la in o mación ob enida en los discu sos una
ez ansc i os, a ando de da una denominación común al conjun o de agmen os que
compa en una misma na u aleza. La codi icación se ealiza eniendo en cuen a an o los
discu sos ansc i os como el conocimien o de la li e a u a écnica que se ae a la indagación.
Es a a ea exige la iden i icación las unidades de egis o, que son las “palab as, ases o emas
que pe mi an al in es igado iden i ica la unidad de signi icación que se ha de codi ica ” (Ba din,
2002: 80). Median e la ag upación de las unidades de egis o con una na u aleza común, se
p ocede a diseña las di e en es ca ego ías, al y como e leja la Tabla 3.
Tabla3: Unidades de egis o gene adas ag upadas en cada ca ego ía es ablecida.
Denominación unidades de egis o Denominación de la ca ego ía en la que
se inse an
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832 Ci ado en Gil e al (1994).
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La independencia
Los da os p o ienen de un diseño de g upos alea o ios, po lo que las pun uaciones se
conside an independien es, y en ese caso no es necesa io e alua es a hipó esis. Es o quie e
deci que la azón en e la a ianza debida al e ec o de las a iables independien es y la a ianza
debida al e o , sigue una dis ibución F de Sneadeco .
La no malidad
O a de las p uebas iniciales a ealiza pa a el pos e io análisis es el es de no malidad. En es e
caso, se a a de a e igua si los da os de las a iables de es udio siguen una dis ibución
No mal de media mu y a ianza sigma. Pa a ello, se han ealizado el es de no malidad de
Komogo ow-Smi no (Tablas Tes o No mali y), los g á icos P-P y Q-Q y los his og amas.
En la mayo ía de las a iables analizadas con el Tes de no malidad Komogo o -Smi no , el
esul ado del es de no malidad da como esul ado el echazo de la hipó esis nula de que la
dis ibución es una no mal N (mu, sigma).
Los g á icos P-P con on an las p opo ciones acumuladas de una a iable con las de una
dis ibución no mal que según la hipó esis a con as a debe ía segui . Los g á icos Q-Q se
ob ienen de modo simila , ep esen ando los cuan iles espec o a los cuan iles de la dis ibución
no mal eó ica que según la hipó esis de pa ida debe ía segui .
De es a o ma, una cu a en o ma de "U" o con alguna cu a u a no able, explica que la
dis ibución es asimé ica con espec o a la gaussiana (la no mal), mien as que un g á ico en
o ma de "S" signi ica que la dis ibución iene colas mayo es o meno es que la no mal, es deci ,
que exis en o bien pocas o bien demasiadas obse aciones en las colas de la dis ibución.
En los g á icos quedan pa en es los esul ados ob enidos a a és del Tes de Kolmogo o -
Smi no , en los que isualmen e se obse an las des iaciones de los da os mues ales con
espec o a las eó icas dis ibuciones no males que se es án con as ando, po lo que no se
puede supone que dichas obse aciones se compo en como una dis ibución no mal de media
mu y a ianza sigma.
Los his og amas, al igual que los g á icos P-P y Q-Q, pe mi en ambién a simple is a de ec a si
las a iables siguen o no una dis ibución no mal (acampanada). En es e caso, ampoco se
cumplen en la mayo pa e de las a iables los supues os de no malidad.
Pa iendo de es os esul ados podemos conclui que, un análisis pa amé ico como el ANOVA
hay que oma lo con cie a p ecaución, es deci , no es con enien e hace in e encia de la
mues a a la población, sino ene en cuen a el análisis den o de la mues a. En nues o caso
hemos ealizado el análisis pa amé ico, pe o en p o de un mayo igo , lo hemos acompañado
de un análisis no pa amé ico a a és de las p uebas Mann Whi ney (pa a la a iable de 2

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ca ego ías: sexo) y K uskal Wallis (pa a las a iables de más de 2 ca ego ías: edad, sec o de
ac i idad y ca ego ía p o esional).
PRINCIPALES CONCLUSIONES
T as el análisis de la pe cepción social que ienen sob e el acoso sexual labo al los/as
abajado es/as conside ando a es os/as como agen es implicados en su p e ención y con ol,
conside amos impo an e des aca las siguien es conclusiones:
Las muje es ienden a si ua se en el papel de po encial pe sona acosada, mien as que los
homb es se si úan en el papel de po encial acosado o en el de abajado denunciado en also
po acoso sexual. Ambos analizan el enómeno desde la óp ica en la que se si úan. Pese a que
las es adís icas demues an que hablamos de un enómeno que a ec a de o ma mayo i a ia a
las muje es, ambos sexos son posibles des ina a ios/as del mismo. Po lo an o, en la
ep esen ación del enómeno se han de mani es a ambas ealidades, y se ha de a a de e i a
di undi la idea culpabilizado a de que los homb es como colec i o son acosado es sexuales en
po encia. Po o a pa e, con iene esal a la idea de que la posesión de p uebas concluyen es
es un equisi o esencial pa a ob ene la ic o ia en un p oceso judicial. Incluso habiendo exis ido
un caso de acoso, esul a e dade amen e complejo con a dichas p uebas dada la na u aleza
del enómeno. No es posible que se p oduzca una condena si el acoso es inexis en e po que no
se con a á con una e idencia p oba o ia.
Aunque se suele u iliza un discu so polí icamen e co ec o que es ablece que el acoso sexual
labo al es un impo an e p oblema social, lo cie o es que no se le o o ga mucha ele ancia. El
a gumen o más u ilizado pa a hace del enómeno algo poco ele an e es p esupone que se
gene a con poca ecuencia, e incluso que se p esen a como más impo an e de lo que
ealmen e es como es a egia pa a consegui la sup emacía de la muje espec o al homb e.
Pe o, en ealidad, hablamos de un enómeno que suele se in isibilizado y no malizado, un
enómeno con g an di icul ad p oba o ia, un enómeno di ícil de medi … Pe o, en odo caso,
sabemos que se expe imen a con bas an e ecuencia y que la p eca ización de las elaciones
labo ales inc emen a su incidencia y su in isibilización. Una buena p ác ica al espec o es
isibiliza odos los casos conocidos y p esen a si uaciones de es e ipo como hechos
denunciables.
En muchas ocasiones se a a de explica la exis encia del acoso sexual desde el a gumen o del
supues o mayo impulso sexual masculino que, si bien no es una e idencia cien í ica
consensuada, aun siendo así no jus i ica ía la ealización de conduc as sexuales que son
o ensi as pa a el es o de los/as abajado es/as. La sob e alo ación del ol sexual de la muje
en de imen o del p o esional hace que se iendan a gene a conduc as de ma cado ca ác e
sexual hacia ellas en las o ganizaciones labo ales, sin que quien las lle a a cabo enga in ención
de causa las o ensa o busca su sumisión. Los/as abajado es/as dan más c édi o a la in ención
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de quien emi e la conduc a sexual que en la pe cepción de quien la ecibe, que es quien debe
ac ua como á bi o de su ca alogación como acoso sexual. No obs an e, en momen o que es
conocido que una conduc a sexual es o ensi a, debe deja de epe i se (po lo que si p osigue la
“mala” in ención es e iden e). En la misma línea que el apa ado an e io , con iene di undi la
idea de que cada uno/a es esponsable de sus ac os y de que si es os son o ensi os pa a o as
pe sonas y, además, son denunciables, ninguna jus i icación de es e ipo pod á legi ima su
gene ación.
Las muje es a an de no maliza si uaciones de acoso sexual que i en en p ime a pe sona,
aunque eó icamen e les o o guen dicha e ique a. Es e da o nos lle a a e o na a la idea
an e io . El acoso sexual labo al es un supues o que con a iene la Cons i ución Española (CE)
así como la no ma i a de o den labo al y penal. Es denunciable y como al se ha de p esen a .
Con una ela i a ecuencia se iende a conside a que el in p io i a io de una pe sona
acosado a es consegui sexo, en luga de eje ce un pode . Es a a i mación, que puede se eal
pa a algunos casos conc e os, ob ia a la mayo pa e de las conduc as de acoso sexual labo al,
las de ipología ambien al, que aunque son de ca ác e sexual no ienen nada que e con el
eje cicio del ac o sexual al y como es en endido comúnmen e. Además, el imagina io colec i o
sob e el acoso sexual labo al se e educido en ocasiones a las si uaciones más apa en emen e
g a es o llama i as o a aquellas en las que quien acosa es supe io je á quicamen e. Una buena
p ác ica a pone en ma cha pa iendo de es e esul ado es e i a p esen a isiones
es e eo ipadas del enómeno e incluso po encia la isibilización de si uaciones comunes
di e en es a los clichés dominan es (acoso sexual en e pe sonas de la misma je a quía,
conduc as de acoso sexual ambien al, e cé e a).
Los homb es suelen b omea sob e el acoso sexual y p esen a lo como algo deseable pa a ellos.
Es as a i maciones son incohe en es, ya que una conduc a sexual deseable no es acoso sexual
(ya que no se ía o ensi o). Se ía ecomendable e i a la p oyección de mi os como que una
conduc a sexual siemp e ha de se bien enida pa a un homb e, que hacen que ellos se
encuen en con obs áculos pa a denuncia si uaciones de es e ipo.
Los/as abajado es/as es án muy desin o mados/as espec o al p ocedimien o a segui en caso
de acoso sexual labo al. Conside an que la denuncia no apo a g andes soluciones, y el ni el de
con ianza en sindica os o Inspección de T abajo y Segu idad Social como apoyos ú iles pa a
pone in al acoso es baja. Se deben elabo a más campañas in o ma i as sob e dicho
p ocedimien o, en luga de educi el imagina io de la iolencia de géne o a la p oducida en el
seno de las elaciones de pa eja. Una es a egia de legi imación del acoso sexual es des ia la
p oblemá ica hacia con lic os in e pe sonales en los que la o ganización labo al no iene
esponsabilidades. F en e al acoso sexual la o ganización labo al iene esponsabilidades
(aunque g an pa e de los/as abajado es/as lo desconozca), no es un p oblema ín imo al
ma gen de ella. Es a pe cepción social e ue za más nues a apues a po una mayo di usión de
campañas p e en i as.
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En ocasiones se a a de culpa a la pe sona acosada del acoso, acusándola de ansmi i una
apa iencia p o oca i a o una ac i ud p o ocado a. Cada pe sona es lib e de decidi sob e su
aspec o ísico y compo amien o en la medida que no ansg eda las no mas o ganizacionales ni
al e al espec o a sus in eg an es. Es as cues iones no jus i ican el acoso sexual labo al. O as
eces se la culpa po no habe sabido pa a el acoso a iempo. Realmen e exis en muchos
obs áculos pa a pa a un acoso sexual exi osamen e. A la di icul ad p oba o ia se le une el miedo
a ep esalias po pa e de compañe os/as o de la o ganización labo al, quienes gene almen e no
colabo an con la pe sona acosada. El miedo a pe de el empleo o incluso el in en o de
no malización de la si uación en un p ime momen o son o os posibles inhibido es de la
denuncia. En odo caso, la culpa es á en quien ansg ede la no ma, no en quien no consigue po
múl iples mo i os de ende se de al ansg esión. Debemos pone el acen o en las conduc as
culpables de los/as acosado es/as en luga de cen a la a ención en las ca ac e ís icas de la
pe sona acosada, e i ando coa a su libe ad de exp esión.
También po pa e de los homb es se plan ea incluso que el acoso sexual labo al se a a de una
opo unidad pa a que las muje es se man engan en el empleo o mejo en p o esionalmen e.
Nue amen e emos como se an epone el ol sexual de la muje po encima del p o esional,
des acando que el p ime o es el más impo an e, en su caso, pa a el desa ollo p o esional. Un
enómeno que a en a con a la igualdad, la dignidad, la in imidad, e cé e a, y que gene a
consecuencias nega i as pa a quien lo ecibe, sus edes y la o ganizacional labo al en gene al,
no puede se p esen ado como una opo unidad labo al, sino como una lac a labo al. La
opo unidad labo al ha de eni dada po los conocimien os, habilidades y ac i udes de la
pe sona abajado a en su sec o de ac i idad. La po nog a ía, p oducción que cuen a con
millones de asiduos/as, acos umb a a ep esen a con asiduidad el a gumen o de que las
muje es acceden al me cado labo al o p ospe an en él a a és de a o es sexuales.
Los/as abajado es/as no espe an apoyo social po pa e de sus compañe os/as en e a es as
si uaciones, y sólo es a ían dispues os a o ece lo en p i ado. Es a ealidad ca ac e iza el ma co
de las elaciones labo ales ac uales, que gene an una ue e dualización en e las condiciones
labo ales de los/as abajado es, mayo p eca iedad labo al y mayo desempleo, ci cuns ancias
que minan el apoyo social. Es a ealidad iene di ícil solución, pe o pa a a a de e i a la se hace
necesa io incidi en la concienciación social.
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