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Arquitectura contemporánea, entre el caos y el orden: la construcción de un nuevo espacio global

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Arquitectura contemporánea, entre el caos y el orden: la construcción de un nuevo espacio global

Author: Royo Naranjo, María Lourdes
Publisher: Comité Español de Historia del Arte
Year: 2006
Source: https://idus.us.es/bitstreams/119b48e0-6543-4e8b-adcc-49424243078d/download
A qui ec u a con empo ánea, en e el caos y el o den.
La cons ucción de un nue o espacio global
Lou des Royo Na anjo
Uni e sidad de Se illa.
XVI Cong eso Nacional de His o ia del A e
Mesa II.A e y Con lic os bélicos en la His o ia: de la Aldea al mundo Global
El papel de la a qui ec u a en el mundo con empo-
áneo. Un es ado de la cues ión
A lo la go de la His o ia del A e,la cap ación y ep e-
sen ación de la ealidad ha sido conside ada como uno
de los obje i os cla e en la cons an e e olución que los
mo imien os a ís icos han p o agonizado en el iempo.
Sin emba go,an e la mi ada ía de noso os como espec-
ado es, podemos llega a p egun a nos si ealmen e el
a e debe e leja la ealidad del hoy o ol e la mi ada
desin e esadamen e… ¿cómo da le la espalda a odos los
acon ecimien os bélicos y a las imágenes de ciudades
des uidas ya sea en con lic os a mados o desas es na u-
ales que inundan los espacios de comunicación más bási-
cos? Nos encon amos en un con ex o en el que se nos
hace di ícil plan eamos qué papel debe juga la a qui ec-
u a, ¿cuál debe se su unción? ¿Mi a hacia un nue o
o den alejándose de una ealidad que no nos e mina de
ag ada , o po el con a io ep esen a la ealidad, el hoy?
Es e deba e comenzó a plan ea se ya en la mode ni-
dad, donde se p ocu ó deso namen a y deshoja a la
a qui ec u a de odo componen e polí ico y social en una
búsqueda y e o no a los o ígenes más pu os. Sin emba -
go y an e el co e de los iempos descub imos cómo la
disciplina a qui ec ónica ha pasado de i i en un claus o
ensimismado de espaldas al mundo, dejando de lado
incluso uno de sus cali ica i os p ís inos como a e ú il,
pa a con igu a una isión en consonancia al espí i u de
los iempos, a la na u aleza social y polí ica que inunda los
escena ios de un mundo globalizado y al mismo iempo
deso denado. Po eso, al y como señalaba I alo Cal ino,
quizá la única unción del homb e mode no sea mi a lo
de en e, busca en el in ie no aquello que no es in ie no
y hace lo pe du a ... un eje cicio que hoy día es á siéndo-
le a ibuido a la a qui ec u a, pues a pesa de ingi que
no exis en escena ios donde la des ucción a qui ec óni-
ca eal se ha llegado a con e i en un e dade o espec-
áculo de masas pa a sob e i i , ambién podemos op a
po en en a nos a ellos y cons ui nues o mundo ima-
gina io.
La p opia a qui ec u a se e sumida hoy en día en un
ma co de análisis eó ico y concep ual ín imamen e in-
culado al mundo del a e, la publicidad y la polí ica.
Nues o abajo pa e de un es ue zo po plan ea el
es ado de la cues ión de la disciplina a qui ec ónica en un
con ex o más amplio, no an ensimismado, es ableciendo
pa a ello un eco ido elacione las úl imas e apas de la
disciplina a qui ec ónica con ejemplos ejecu ados ecien-
emen e. Pa a ello, es ablece emos un iaje isual donde
la a qui ec u a se subsume en un pano ama sociológico y
cul u al, en el cual és a encuen a su e lejo más p óximo
de la mano de la c í ica a la que se e subo dinada. En
es e sen ido y pe plejos an e la ealidad que nos oca,
pod emos escoge en e las dos opciones que más
impulso es án cob ando en el abajo a qui ec ónico
ac ual, hablamos de dos pos u as, dos opciones y dos
caminos a segui : Po un lado pod emos da le la espalda,
ac ua como si no hubie a pasado nada, pe maneciendo
impasible an e la deso ganización que nos odea o po el
con a io, esca a emos de la his o ia los es igios pa a
XVI Cong eso Nacional de His o ia del A e
Mesa II.A e y Con lic os bélicos en la His o ia: de la Aldea al mundo Global
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con o ma las en un Museo Imagina io con el in de que
pe i an y seamos capaces de en en a nos al deso den
del iempo. Ambas pos u as son al in y al cabo, dos
mane as de en en a nos a la ana quía social, la ca ás o-
e y el caos que inunda un mundo semb ado de desó de-
nes y donde desde hace poco iempo, la a qui ec u a se
dedica plenamen e a in es iga sob e ello. Nues o aba-
jo consis i á po an o, en ap ende a mi a la agmen a-
ción p esen e mien as la del papel del a qui ec o se á
unas eces ep esen a la y o as po el con a io, o de-
na la.
U ilizando es as dos imágenes que ep esen an a
modo de esumen g á ico o isual la ealidad de la ans-
o mación a qui ec ónica p esen e, p e endemos esboza
nues o discu so y analiza cómo en e a una misma ac-
u a, la a qui ec u a se deba e en e ep esen a la eali-
dad o busca en ella y escoge en e los agmen os,
como si de un ca álogo se a a a, aquello que un día ue
o den y ans o ma sus es igios en un “nue o o den”
capaz de hace lo pe du a .
Teo ías del O den y el Caos: Una a qui ec u a de
esis encia
En es e mundo de e e encias bibliog á icas, las eo í-
as se o ecen como en un supe me cado, de mane a que
el iejo o den ha sido sus i uido po uno nue o donde la
belleza del asun o p o iene de es ímulos alea o ios que la
do an de un a ac i o singula capaz de emi i nos a su
ez a una nue a sensibilidad. De la isión del mundo y el
cosmos o denado y en a monía desc i os desde
Copé nico, Galileo y New on hemos pasado a la necesi-
dad de comp ende un modelo de uni e so u o del
aza y la ince idumb e. Nues o sen ido de la belleza nos
lo inspi a la exis encia a mónica del O den y del
Deso den. Lo que los mi os a aban de desci a en la
an igüedad con espec o al o igen y in del uni e so, hoy
la ciencia lo inco po a como un ac o p esen e en odos
los hechos co idianos. Hay una necesidad de comp ende
lo imp e isible, de encon a pa ones en lo alea o io e
inespe ado. Po es a azón, la ciencia es udia minuciosa-
men e las es uc u as o denadas en elemen os comple-
jos o alea o ios desa ollando pa a ello modelos ma e-
má icos capaces de desen aña ese o den ocul o y apa-
en emen e imp e isible.
Las p ime as in es igaciones sob e el Caos se emon-
an a los p ime os años de la década de 1960, cuando el
me e eólogo Edga d Lo enz acciden almen e descub ió
que la in oducción de alo es con pequeñas a iaciones
decimales en su modelo ma emá ico de p edicción me e-
eológica gene aba esul ados ex emadamen e dis in os.
A es e p oceso lo denominó “e ec o ma iposa” al mani-
es a cómo den o de un esquema de caos,has a los más
pequeños e en os pueden gene a consecuencias. Sin
emba go,desde que la ísica eó ica in odujo el “P incipio
de Ince idumb e”hemos acep ado una isión del mundo
en la cual, oda isión que se p oponga siemp e, se á pa -
cial y p o isional. Una g an pa e de la Na u aleza es á
in adida de deso den,de caos. Son sis emas dinámicos de
ipo deso denado, imp edecible… Las u bulencias de las
aguas de un ío, los ó ices de ai e en las capas del ien-
o, los mo imien os del uego, las o mas de los ayos o la
es uc u a de un pulmón… odo ello, son mani es acio-
nes del caos en la na u aleza que no pueden se ap esa-
das de mane a ma emá ica o median e leyes al igual que
sucede en es a sociedad con empo ánea egida po el
caos, que busca nue as o mas de o ganización y exp e-
sión a a és de o mas simbólicas que conc e icen es e
cambio cul u al.
En el caso de la a qui ec u a, la idea de o den apa e-
ce ya en la an igüedad clásica y de su es udio su gie on
Bomba deo in eligen e en A ganis án
Bomba deo de la Biblio eca de la Holland House. Lond es. 1940
los p incipios del Renacimien o, los p incipales a ados
de A qui ec u a y las eo ías de las p opo ciones,en e las
que podemos señala el denominado «núme o de o o»
de Lucca Pacioli, explicado en su ob a Di ina p opo ione
(1496-1497), la se ie Fibonacci es udiada po Leona do
Fibonacci (1171-1230), y el «Modulado » de Le
Co busie . Un eco ido que podemos es ablece a lo
la go de la his o ia de la a qui ec u a si buscamos como
hilo conduc o la idea de o den, p opo ción y a monía.
Se á con las eo ías uncionalis as cuando la a qui ec-
u a se posicione an e las necesidades a las que se e
obligada a esponde . Concep os de uncionalidad, o ma
o espacio se án a ados como los ejes i ales de dicha
disciplina al y como la c í ica ase e ó a lo la go de la his-
o ia. De es e modo, el Funcionalismo, o mulado po
Louis H. Sulli an (1856-1924) en sus ob as Kinde ga en
Cha s (1901-1902) y The Au obiog aphy o an Idea (1922-
1923), alegaba que en oda expe iencia e dade a de la
a qui ec u a, la o ma enía de e minada po su unción,
adecuándose pe ec amen e a ella. Según es e p incipio,
en la “ e dade a a qui ec u a”, la o ma es insepa able de
la unción y, según los uncionalis as, la expe iencia es é i-
ca de una a qui ec u a se iden i ica con la expe iencia de
la unción. La u ilidad po an o,es una de las p opiedades
undamen ales de un edi icio, y és e no puede se com-
p endido si no se oman en conside ación sus aspec os
uncionales. Pa a de ende su esis, Sulli an esg imió su
máxima “Fo m ollows unc ion”, o sea, la o ma sigue a la
unción, pe o a lo la go de la his o ia del a e y de la
a qui ec u a se han desa ollado o as e ien es del un-
cionalismo como señala Ch is ian No be g-Schulz al
nume a que la unción de la a qui ec u a, al ez una de
las más impo an es, es aquella que b inda al homb e un
luga pa a exis i , pa a habi a .
A pesa de odo, quizás debamos señala como de i-
nición más académica de la co ien e uncionalis a, aque-
lla que se con empla como una ea i mación de los alo-
es pu amen e a qui ec ónicos (espacio, olumen...) en-
e a los pic ó icos y escul ó icos ( a amien o supe icial
de los mu os, deco aciones...).
O o g upo me odológico se ía el in eg ado po aque-
llas eo ías que conside an que la esencia de la a qui ec u-
a es el espacio. Como señala B uno Ze i en su ob a Sape
ede e l’a chi e u a (1948), ya Focillón (1881-1943) había
in uido esa idea al a i ma que «...es al ez en la masa in e -
na donde eside la p o unda o iginalidad de la a qui ec u a
como al», pe o quien ealizó po p ime a ez una cla a
in e p e ación espacial de la a qui ec u a a lo la go de la
his o ia ue Alois Riegl en Die Spä ömische Kunsindus ie
nach den Funden in Ös e eich (La p oducción a ís ica oma-
na a día según los hallazgos en Aus ia, 1901)1.
Po o o lado, no podemos ol ida ci a un nume oso
g upo de eo ías posi i is as que explican la a qui ec u a
a pa i de las condiciones que la han o iginado.Son es as,
eo ías de i adas del Posi i ismo ilosó ico su gido en
F ancia e Ingla e a hacia 1830. En es e apa ado si ua ía-
mos las eo ías his o icis as, cuya o iginalidad es sabe e
los di e en es es ilos de la a qui ec u a como exp esiones
del iempo his ó ico en que se c ea on. El iniciado de
es a eo ía ue Jacob Bu ckha d y de él llega, a a és de
su discípulo Hein ich Wöl lin y Paul F ankl, a Sieg ied
Giedion y a Nikolaus Pe sne 2.
Po úl imo,debemos des aca de en e las eo ías que
dan p eponde ancia a la o ma, cómo sob esalen las que
ienen su cla e en la p opo ción, una egla o un conjun o
de eglas pa a la c eación y combinación de las pa es. En
es e apa ado debemos si ua eo ías como la de la
«Visibilidad pu a» de Wöl lin, pa a quien las o mas y su
e olución son las p o agonis as del a e, y o as basadas
p e e en emen e en la composición. La eo ía clásica de
la p opo ción es, como explica Roge Sc u on en su ob a
La es é ica de la a qui ec u a (1985), un in en o de ans-
e i a la a qui ec u a la idea cuasimusical de un o den
a monioso,p opo cionando eglas y p incipios especí icos
pa a la pe ec a y p opo cionada combinación de las pa -
es3, y es aquí donde ol emos de nue o a la con empo-
aneidad de la a qui ec u a. Ni qué deci iene cómo hoy
en día la a qui ec u a con empo ánea sigue u ilizando la
eo ía de la p opo ción bajo sus o mas a pesa de gua -
da una es é ica di e en e.
Lou des Royo Na anjo
A qui ec u a con empo ánea, en e el caos y el o den. La cons ucción de un nue o espacio global 877
Dos mane as de ep esen ación de la a qui ec u a con empo ánea.
Po un lado, la imagen izquie da nos p esen a el caó ico mundo de la
in o má ica que da ienda suel a a las o mas deso denadas y que-
b an es que se apode an del p oyec o. G acias al p og ama Ka ia, el
mismo que se u iliza pa a la cons ucción del B52, edi icios an ep e-
sen a i os como el Guggenheim han u ilizado sus pode es. En la o a
imagen,Aldo Rossi nos p esen a una nue a mi ada al o den. El cubo
como e lejo de la pos u a más e lexi a de la azón
Sin emba go, la c í ica a qui ec ónica de hoy en día a
pesa de no nega la u ilidad de las eo ías de la p opo -
ción, pues o que esul an ú iles pa a en ende la a monía,
la adecuación y el o den, señalan como poco ú iles su u i-
lización al se conside adas simplis as en cuan o a signi i-
cación es é ica se e ie e.Y es aquí donde nos p egun a-
mos… Pe o si el mundo es un caos… ¿qué azón end ía
diseña un edi icio que le ponga o den? ¿Es la unción de
la a qui ec u a o dena los agmen os de una sociedad
an deso denada o po el con a io juga con los concep-
os de a monía y p opo ción a modo de ompecabezas
bajo una es é ica que ompa cualquie ipo de p incipio?
¿Cuál es la unción hoy en día de la a qui ec u a?
Has a hace poco y como hemos podido comp oba ,
la eo ía a qui ec ónica u ilizaba como base una se ie de
manuales y mani ies os polí icos sob e los que apoya se,
pe o hoy en día la a qui ec u a in e iene di ec amen e
en el campo de la iloso ía y su mayo desa ío adica en la
elación que se es ablece con la p ác ica. Plan ea hoy en
día un es udio de la a qui ec u a sin ci a a la c í ica que
la sus en a es deja incomple a una pa e de su exis en-
cia, pues nos encon amos en un momen o en el que
cada ez es más impo an e la usión en e la c í ica, el
a qui ec o y la ob a misma. De es a mane a, los esc i os
con empo áneos de Le i-S auss, Foucaul , Baudilla d,
Lyo a d, De idá, Deleuze o Vá imo4, in en an exp esa -
se a a és de las o mas a qui ec ónicas con empo áne-
as y po con apa ida, algunos au o es como Pe e
Eeisenman,Tschumi, He zon & Demeu on, Jean Nou el,
Dominique Pe aul , Zaha Hadid, Phillipe S a ck,Toyo I o
o Rem Koolhaas buscan su poé ica en el ensamblage de
agmen os, en la c eación de o mas au ónomas y ex a-
ñas que sugie en espacios o almen e nue os. Una a qui-
ec u a de alusiones labe ín icas donde la pe spec i a ilo-
só ica se ha con e ido en la jus i icación de sus p oyec-
os:Así como el signi icado de la pe spec i a ilosó ica de
De idá ue aducido en é minos a qui ec ónicos como
un caos de ángulos oblicuos, la me á o a de Deleuze
puede llega a in e p e a se como un juego de pa edes y
pa imen os doblados o el concep o de izoma se el
espejo que nos ayuda a desci a la ciudad ac ual.
Búsqueda de nue as dimensiones:A qui ec u a de
la sob emode nidad
Desde el cubismo y has a la abs acción, hemos sido
espec ado es del nacimien o de una nue a concepción
del lenguaje plás ico, pues en es e anscu so po la
His o ia del A e, a endemos a un nue o o denamien o
de la o ma y la c eación de una nue a ep esen ación de
la ealidad has a llega a la o al libe ad de exp esión del
a e, donde lo impo an e se á no ya el obje o ep esen-
ado sino la olun ad exp esi a del a is a. De modo que
desde la abs acción has a hoy, oda una di e sidad de
es ilos y mo imien os, con sus con lic os y p eocupacio-
nes, pun os de is a y aspi aciones han con ibuido a
econside a y e alo iza al a e como medio de comu-
nicación en cons an e cambio. Pe o si somos capaces de
aza una línea a gumen al que es ablezca elaciones de
hechos en e la disciplina de la His o ia del A e y la
A qui ec u a, llega emos a la conclusión de que la a qui-
ec u a se encuen a buscando oda ía nue as o mas de
exp esión, nue as dimensiones. De al modo que en e a
una di e sidad de posiciones, la A qui ec u a se p esen a
como una con inua búsqueda de nue as es a egias, an o
eó icas como p oyec uales, donde la expe imen ación
de me odologías adquie e el máximo p o agonismo
si uando a la disciplina a qui ec ónica en una nue a
dimensión. ¿Y cuál se á esa dimensión a la cual llamamos
desconocida? Se á aquella cuya bas edad in ini a se equi-
pa e con el espacio y el iempo, el e eno medio en e
la luz y la oscu idad,donde se esconde el miedo del hom-
b e y el alcance de su sabidu ía… se á la dimensión de la
Imaginación y po consiguien e, oda ob a de a qui ec u-
a capaz de mig a desde lo eal a lo imagina io nos in i-
a a una e lexión c í ica: ¿es es a búsqueda incesan e que
p o agoniza la a qui ec u a el impulso que conduce a la
p oducción a ís ica donde cada ez más somos espec a-
do es de un abanico de endencias que se apoyan en
p oyec os que plan ean la imposibilidad de la a qui ec u-
a? ¿Es es e el camino de una a qui ec u a imposible,
absu da? “¿O es po an o la jus i icación de una a qui ec-
u a que se p oyec a acep ando la me á o a, con on an-
XVI Cong eso Nacional de His o ia del A e
Mesa II.A e y Con lic os bélicos en la His o ia: de la Aldea al mundo Global
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An e es as dos imágenes que ep esen an po un lado el caos como
consecuencia de una ca ás o e na u al, di igimos nues a mi ada
hacia la de echa y encon amos el o den op esi o de pequeñas comu-
nidades donde su ex ema o ganización p oduce las mismas sensacio-
nes de angus ia que la imagen an e io
do los lími es de la p ác ica o esu giendo las imágenes de
una u opía…?”5
Hoy, en plena época del pos mode nismo, los a qui-
ec os no se in e esan po cons ui eno mes ascacielos
como el edi icio de Seeg am de Nue a Yo k, que du an-
e décadas de los años 50 al 70 ue an alabado e imi a-
do. Hoy esa men alidad es é ica ha cambiado. La causa
quizás sea muy cla a: los esquemas simples geomé icos
son deshumanizados, incluso an ina u ales, pues la
Na u aleza es en g an medida caó ica. Los esquemas sim-
ples no esponden a la mane a con que la pe cepción
humana concibe al Cosmos ni ampoco a la mane a con
que la na u aleza misma se o ganiza gene almen e. La
cons ucción mode na es á aho a an condicionada uni-
e salmen e po el pe eccionamien o de la ecnología,
que la posibilidad de c ea o mas signi ica i as se ha
hecho en ex emo limi ada. Resul a e iden e que los hilos
que mue en y mo ie on a la a qui ec u a en los úl imos
iempos se es é plan eando hoy día a pa i del juego
en e la a qui ec u a de “al a ecnología” y lo que algunos
au o es denominan “a qui ec u a de achada”, es o es,
una a qui ec u a de maquillaje pa a la come cialización
p opia de la sociedad posmode na.
Si a endemos a las palab as que el p opio Pilles
Lipo e sky u iliza pa a desc ibi a la sociedad posmode -
na6:
“Es aquella en que eina la indi e encia de masas,
donde p edomina el sen imien o de ei e ación y
es ancamien o, en que la au onomía p i ada no se
discu e, donde lo nue o se acoge como an iguo,
donde se banaliza la inno ación, en la que el u u-
o no se asimila ya a un p og eso ineluc able. La
sociedad mode na es conquis ado a, c eía en el
u u o, en la ciencia y en la écnica, se ins i uyó
como up u a de je a quías de la sang e y la sobe-
anía sag ada, con las adiciones y los pa icula is-
mos en nomb e de lo uni e sal, de la azón, de la
e olución. Ésa época se es á disipando a ojos
is a. En pa e es con a esos p incipios u u is as
que se es ablecen en nues as sociedades, po
es e hecho posmode nas, á idas de iden idad, de
di e encia, de conse ación, de anquilidad, de
ealización pe sonal inmedia a. Se disuel en la
con ianza y la e en el u u o, ya nadie c ee en el
po eni adian e de la e olución y en el p og e-
so, la gen e quie e i i enseguida, aquí y aho a,
conse a se jo en y no ya o ja el homb e
nue o”.
Comp ende emos que nos encon amos an e una
a qui ec u a que sólo aspi a a p esen a se como ob a de
a e y no encuen a con adicciones en e se obje o
a ís ico de consumo masi o y sa is ace al clien e. Una
a qui ec u a que baila al son de la música del capi alismo
iun an e ac uando como me cancía, al mismo iempo
que “di ie e y dis ae mien as el mundo se cae a peda-
zos”.La ac ual a qui ec u a es á al se icio del clien e.Es a
a qui ec u a acompaña a es e p oceso del capi alismo
mundial, indiéndose a las i olidades de los sis emas
inancie os que lo dominan7, al “despil a o de ecu sos, al
p es igio de los asun os banales, al goce hedonis a, indi e-
en e a las mise ias p opias o ci cundan es”.
Ma c Augé8sin emba go, desc ibe a la sob emode -
nidad como p oduc o a de “no luga es”,es deci , de espa-
cios que no son luga es an opológicos y que, con a ia-
men e a la mode nidad boudeli iana, no in eg an los luga-
es an iguos, es o es, luga es de memo ia, sino que adi-
calmen e la supe abundancia espacial del p esen e da
luga a espcios del anonima o cambiando nues a expe-
iencia del iempo y del espacio.
“Desde la abundancia de espacio,la abundancia de
signos y la abundancia de la indi idualización se
hace una a qui ec u a de au onomía, con i iendo
a las ciudades en mundos au ónomos que poco
ienen que e con su en o no”.
Robe Ven u i9en su ob a Complejidad y Con adic-
ción en la A qui ec u a p esen aba ya un mani ies o a a o
de una a qui ec u a equí oca u o de la posmode nidad:
“P e ie o los elemen os híb idos a los pu os, los
comp ome idos a los limpios, los dis o sionados a
los ec os, los ambiguos a los a iculados, los e gi-
e sados que a la ez son impe sonales, a los abu-
idos que a la ez son in e esan es, los in eg ado-
es a los excluyen es, los edundan es a los senci-
llos, los eminiscen es que a la ez son inno ado-
es, los i egula es y equí ocos a los di ec os y cla-
os. De iendo la i alidad con usa en e a la uni-
dad anspa en e. Acep o la al a de lógica y p o-
clamo la dualidad… Pe o una a qui ec u a de la
complejidad y la con adicción iene que se i
especialmen e al conjun o, su e dad debe es a
en su o alidad o en sus implicaciones.Debe inco -
po a la unidad di ícil de la inclusión en ez de la
unidad ácil de la exclusión. Más no es menos.”
Lou des Royo Na anjo
A qui ec u a con empo ánea, en e el caos y el o den. La cons ucción de un nue o espacio global 879

XVI Cong eso Nacional de His o ia del A e
Mesa II.A e y Con lic os bélicos en la His o ia: de la Aldea al mundo Global
880
Sob e la des ucción en la A qui ec u a
En el p ime año del S.XXI hemos sido es igos di ec-
os del mayo a en ado e o is a de la his o ia. Su epe -
cusión sigue hoy en día p esen e en e noso os e inclu-
so hay au o es que han señalado la simili ud de los es os
del an iguo Wo ld T ade Cen e con un cuad o de
Pollock, y quienes han hablado sob e la des ucción his ó-
ica de ciudades mí icas10:
“Abundan en el mundo an iguo las e e encias li e-
a ias a la aniquilación iolen a de ciudades: los
asesina os en masa y los saqueos e an pa e de
ope aciones mili a es u ina ias que incluían el
de umbamien o de las mu allas, y el incendio de
casas y edi icios públicos. Algunos nomb es mí i-
cos: Je icó,T oya, Ca ago, Numancia”.
Pe o qué duda cabe de que la des ucción de las
o es gemelas neoyo quinas a asó un símbolo de los EE
UU y una monumen al p oeza a qui ec ónica. De su des-
apa ición, an sólo p egun a nos ace ca del pode de es-
i ui un acío an la en e, y es que nos pa ecie a i ónico
llega a comp ende cómo las ciudades han sob e i ido
ei e adamen e a los impe ios mili a es que, en apa ien-
cia las des uye on pa a siemp e. Damasco y Bagdad,
Je usalén y A enas siguen siendo los mismos sola es que
inicialmen e ocupaban, i as, aunque poco más que ag-
men os de sus an iguos cimien os queden a la is a.Y nos
p egun amos en onces… ¿No es acaso la ciudad donde
i imos el ejemplo pe ec o de la agmen a iedad que
nos oca i i ? ¿Nos son acaso los agmen os las piezas
pe ec as del puzzle con el que juega el a qui ec o-u ba-
nis a hoy en día?
Dos días an es de que los Boeing 767 impac a an en
ellas, se inaugu aba en Be lín el Museo Judío que el no e-
ame icano Daniel Libeskind11 p oyec ó poco an es de la
caída del mu o de Be lín en 1898. La espec acula cons-
ucción de Libeskind ha a dado poco iempo en con-
e i se en un monumen o emblemá ico de Be lín. El sin-
gula edi icio e es ido en zinc p opone una elación
absolu amen e no edosa en e a qui ec u a y con enido
museís ico. El diseño, que Daniel Libeskind llama be ween
he lines (en e líneas), desc ibe las ensiones de la his o-
ia judeoalemana a pa i de dos ejes: uno ec o pe o
queb ado en a ios agmen os y o o a iculado con inal
abie o. En los c uces en e ambos se encuen an los
acíos ( oids), espacios huecos que a a iesan odo el
museo. Como esul ado,la a qui ec u a con ie e a la his-
o ia judeoalemana en una expe iencia senso ial, o mula
nue as p egun as y es imula la e lexión. No se puede
pedi más a la a qui ec u a.
El mismo au o p oyec ó el Impe ial Wa Museum o
de No h en Manches e pa a ep esen a en un edi icio,
la concepción del globo e es e agmen ado po la io-
lencia de la gue a, del que se hubie an sal ado algunos
pedazos eag upados a con inuación de modo más o
menos caó ico. Bajo sus mismas palab as, la cons ucción
de es e edi icio es el esul ado de la agmen ación que
p oducen los con lic os a mados en la a qui ec u a y en
la sociedad en gene al:
“El Museo Impe ial de la Gue a es un edi icio
cuya emá ica a a de los es agos e implicaciones
de los con lic os mundiales. La idea del p oyec o
es la de un globo que es alla en agmen os, eu-
nidos en es e emplazamien o como una imagen
simbólica del con lic o. El edi icio es un sencillo
en elazado de es agmen os que ep esen an
la Tie a, el Ai e y el Agua, que cons i uyen las
di e sas unciones del Museo.Toda la composición
es á basada en la na ación de un pano ama de 24
pe iodos, dando al público una o ien ación opo-
g á ica inmedia a en la ma iz del con lic o globali-
zado”.
Plan a del Museo Judío de Be lín
Museo Impe ial de la Gue a
A modo de conclusión
El o den calma nues o desasosiego y nos ayuda a
en ende el mundo en el que i imos. Cuando odo llega
a un pun o inal, la a ea del a qui ec o no aspi a a ep e-
sen a la… sino a epa a la. Es e mundo incie o exige a
la a qui ec u a y a los a qui ec os mi a de o a mane a,
a cons ui de o a mane a y como esul ado, i imos
bajo el signo de una a qui ec u a esignada. Una a qui ec-
u a que alcanza al u as mensu ables jamás imaginadas y
alo es que ep an po el lus oso piso del con o mismo.
An e la imposibilidad de cambia el mundo (p omesa
incumplida del mo imien o mode no), la a qui ec u a
ac ual desdeña cualquie a isbo de al e ación al o den
es ablecido, y sólo se ciñe a ep esen a el mundo como
me á o a de lo dado. En el mejo de los casos, se con en-
a con i oniza la ealidad buscando o mas inédi as, pe o
acep ando siemp e, sumisamen e, las emesas que dic an
quienes comandan es e mundo es a ala io.
No as
1 Es a concepción se impuso con ue za a pa i de la publicación de
las ob as de Hein ich Wöl lin y Paul F ankl, y ha sido de endida con
en usiasmo po B uno Ze i, F ancas el y Sieg ied Giedion.
2 Den o de las co ien es his o icis as, o o g upo de eó icos bus-
can la esencia de la a qui ec u a y del a e en la denominada k uns-
wollen o olun ad a ís ica dominan e. Si bien es cie o que en la
mayo ía de los casos el conocimien o gene al de la his o ia, del
gus o a ís ico del momen o, puede con ibui a la comp ensión de
una ob a, como ha demos ado sob adamen e E win Pano sky, no
b inda un conocimien o de lo que es p opio de la a qui ec u a, de
su esencia. Den o de es e g upo debemos si ua asimismo las
in e p e aciones de e minis as, según las cuales la mo ología de la
a qui ec u a se explica a a és de las condiciones geog á icas y
geológicas, además de po las écnicas y los ma e iales de que se
dispone en cada iempo y en cada luga .
3 En e las eo ías de la p opo ción podemos señala el denominado
«núme o de o o» de Lucca Pacioli,explicado en su ob a Di ina p o-
po ione (1496-1497), la se ie Fibonacci es udiada po Leona do
Fibonacci (1171-1230), y el «Modulado » de Le Co busie .
4 Consul a biblog a ía que se adjun a al inal del abajo.
5 MELE, Jo ge, La Subje i idad en la A qui ec u a, Uni e sidad de
Belg ano, Buenos Ai es, 2002.
6 LIPOVETSKY, Pilles, El impe io de lo e íme o, Anag ama, Ba celona,
2000.
7 LIERMUR, F ancisco, La cons ucción de A qui ec u a en la A gen ina
del S. XX, Fondo Nacional de las A es, A gen ina, 2001, p.12.
8 AUGÉ, Ma c, “Los no luga es”. Espacios del anonima o: Una an opo-
logía de la sob emode nidad, Gedisa, Ba celona, 1994.
9 VENTURI, Robe , Complejidad y con adicción en la a qui ec u a,
Gus a o Pili, Ba celona, 1972.
10 RAMÍREZ, Juan An onio,“De la uina al pol o. His o ia sucin a de la
des ucción a qui ec ónica”, AV, nº 79-80, p.100, 2001.
11 El a qui ec o Daniel Libeskind, aumen ó su epu ación al se elec o
pa a elabo a el Plan Maes o pa a la Recons ucción de la Zona
Ce o en Nue a Yo k y ealiza en colabo ación con Da id Childs,
un A qui ec o Expe o en Rascacielos, el p oyec o pa a el nue o
Wo ld T ade Cen e en el mismo luga en que se ubicaban las
To es Gemelas. En e su ob as más econocidas des acan elMuseo
Judío Danés (Copenhague), la liación del Museo de A e (Den e ,
Colo ado), el Museo Impe ial de la Gue a (Lond es), el Museo
Judío (San F ancisco) y los ediseños de la Alexande pla z (Be lín)
yla Po sdame Pla z en Be lín.
Lou des Royo Na anjo
A qui ec u a con empo ánea, en e el caos y el o den. La cons ucción de un nue o espacio global 881
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