scieee Science in your language
[es] (orig)

Don Pedro Ponce Carrasco: obispo de Cuba y Quito (1747-1775)

Read accessible full text

Don Pedro Ponce Carrasco: obispo de Cuba y Quito (1747-1775)

Author: Núñez Roldán, Francisco
Year: 1993
Source: https://idus.us.es/bitstreams/b396e8af-eb0e-4c9e-882f-f8b04352e313/download
DON
PEDRO
PONCE
CARRASCO:
OBISPO
DE CUBA Y QUITO (1747-1775)
po
FRANCISCO NUÑEZ
ROLDAN
La
ponencia que p esen amos
a
con inuación con iene como
mo i o
cen al la biog a ia de
un
onubense de La Puebla de
Guz-
mán que ue P o iso
y
Vica io
Gene al de la
Diócesis
de Cuba
en e
1733 y 1747,
obispo Auxilia
de San iago de Cuba con el
í ulo
de Ad ami e
en e
1747 y 1762 y,
po úl imo, obispo
de Qui-
o
desde ese año has a su mue e
en 1775. En
de e minadas
oca-
siones las biog a ías co en
el
pelig o
de
con e i se
en
me as
ex-
cusas pa a es udia
el
con ex o que las en uel e
o
pa a ilumina lo,
dejando
al pe sonaje
en la penumb a.
Po
el
con a io, sucede
a
eces que po un excesi o p o agonismo
del
biog a iado
se
llega
a
pe de
la
isión
del
conjun o que
le
odea, ob eniéndose, de
ese
modo, una imagen pa cial
de la
his o ia que
se
p e ende descub i .
Alguien pensa á, al ez, que
lo
deseable
y lo
i uosamen e
cien í ico
en
una biog a ía his ó ica se ía alcanza
el
é mino me-
dio, que consis i ía
en
explica
con
cla idad qué
in se
desea
con-
segui y con
qué mé odo, qué azones han de e minado
la elec-
ción
del
pe sonaje
o
si és e me ece se
el
obje o
de
nues a a ención.
El in
p opues o
e a
segui los pasos
del
obispo
Ponce Ca-
asco, desde
La Puebla de
Guzmán has a
Qui o,
desde su cuna,
u al y
modes a, has a su lecho
de
mue e, opulen o
y
palaciego.
De
su ida, que du ó
72
años, más
de la
mi ad es u o ocupada
en el
se icio
de la
Iglesia, ya como capellán
y
P o iso , ya como
Obispo.
Po eso es amos
en
condiciones
de
a i ma que su
his o-
ia pe sonal,
su pe il más ín imo
y
p i ado,
el
que in en a emos
UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA
310

FRANCISCO NUÑEZ ROLDAN
econs ui
e
in e p e a , iene mucho que e
con la
ins i ución
a la
que si ió
y a la
que
indeleblemen e
es u o unida casi oda
su exis encia.
No es
posible nega ,
en
consecuencia, que es udiando su
a-
yec o ia humana
y pas o al
es emos llenando de e minados acíos
his o iog á icos como, po ejemplo, los que padecen
la
his o ia
de
la
Iglesia
en Cuba y, sob e odo,
en el Ecuado .
Así pues,
acome-
iendo
la biog a ia del
p elado
onubense
hemos dado po
sa is e-
cha,
aunque sólo
sea
pa cialmen e, una necesidad his o iog á ica
que si e,
al
mismo iempo, como excusa cien í ica
de
nues a
in-
e ención
en
es as Jo nadas
de
Andalucía
y
Amé ica.
Tal excusa
no
indica,
sin emba go, y en
modo alguno, (se ía
a uo po mi pa e a i ma lo), que
la his o ia
de la
Iglesia
en
Amé
- ica
es é po hace
o
que
se
encuen a
en
un es adio
de p e o ma-
ción o
con igu ación.
Abundan ísimos
ejemplos demues an
lo
con-
a io.
No
obs an e, nadie con adice
la
opinión
gene al de
que
no
exis e un asun o his ó ico que es é ago ado
en
é minos
absolu-
os.
El
gobie no
episcopal de don Ped o Ponce en Cuba y en Qui o
p ecisaba,
en
ese sen ido,
de
un análisis po meno izado, comple o
y
ex enso,
mucho
más que las escasas líneas que
le
han dedicado,
po al a
de
una in es igación básica
y
p ima ia sob e él, algunos
dicciona ios eclesiás icos
y
de e minados
episcopologios e his o-
ias gene ales
de la
Iglesia
en la
Amé ica española
(1).
Ace ca se
a la
igu a
del
obispo
Ponce
supone, po o a pa e,
abo da su
labo
apos ólica
y
las
de sus
subo dinados, analiza
la
cualidad
mo al e
in elec ual
de
un
pas o de la
Iglesia
o
busca
en
su ac i idad
al
en e
de la
diócesis
la
bondad
o la
insu iciencia
de sus
elaciones
con
los ieles c is ianos. Igualmen e, po a a se
de
un p elado
del An iguo Régimen, seleccionado
y
nominado po
el
Es ado
con el
consen imien o
pos e io del Sumo
Pon í ice,
ha-
b á que sondea su in luencia
y
su pode polí ico,
en
qué medida
lo
eje ció
y de
qué ca ác e ue on
sus
elaciones
con el
Consejo
de
Indias
o con
las demás ins i uciones polí icas
en el
e i o io
de la
diócesis que egía.
1. Las
p ime as
y
únicas no icias sob e
don Ped o Ponce se
deben
a E. VARGAS
UGARTE:
His o ia
de la
Iglesia
en
el
Pe ú,
4 ols. Bu gos, 1961.
Pese
a
dedica le
no
más
de
una página,
An onio de EGANA en
su
His o ia
de la
Iglesia
en la
Amé ica
espa-
ñola,
B.A.E., Mad id, 1966
abunda
en lo
dicho po aquél.
UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA
ACTAS
XI
JORNADAS
DE
ANDALUCÍA
Y
AMÉRICA

311
Ap oxima se
a
cualquie a
de
es as cues iones, con ando
con
la
ex ensa, copiosa, a ac i a
y
o denada documen ación
del A -
chi o
Gene al de
Indias, pa ece,
a p io i,
una a ea muy sencilla
y, en e ec o, así
ha
sido
en
nues o caso
(2):
las p opues as
de p o-
isión de ca gos
eclesiás icos,
la
co espondencia en e
el
obispo
y el
Consejo
de
Indias
y
los nume osos expedien es
e
in o mes
sob e los asun os
eclesiales y
eligiosos más ele an es han
cons i-
uido los es conjun os documen ales sob e los cuales
se ha cons-
uido, undamen almen e,
la
his o ia
del
episcopado
de don Pe-
d o Ponce en Cuba y en Qui o
en e
1747 y 1775.
Hemos
con a-
do, además,
con la
ayuda
de dos
uen es, i ales
en la
elabo ación
de
cualquie ob a
de
ca ác e biog á ico:
la
elación imp esa
de
los
mé i os
de don Ped o,
esc i a en 1757,
que
nos ha
pe mi ido ob-
ene
el
pe il más
simple de
su pe sonalidad, su ca e a
eclesiás i-
ca
y, en
segundo luga , su expolio, hallado
no sin
ha o es ue zo,
que
nos ha
pe mi ido descub i
e
in e p e a
y
ambién imagina
algunos de
los más ín imos apa ados
de
su ida:
el momen o
de
su mue e,
la
elación
de sus
bienes pon i icales
y
su biblio eca.
1.- LOS ORIGENES Y LA FORMACION
INTELECTUAL
DE
DON
PEDRO
PONCE.
Du an e siglos,
el
mundo
u al ha
p opo cionado
a la Iglesia
pa a su gobie no
y
se icio muchos homb es y
muje es. Po una
u o a azón, las ocaciones, ya e dade as
o
since as, ya
disimu-
lado as de
las debilidades
y de
las insu iciencias humanas, han
p e-
sen ado geog á icamen e esa p ocedencia.
Don Ped o Ponce
Ca-
asco
no
cons i uye,
en
ese sen ido, una excepción en e
la mayo-
ía
de los p elados
de
su iempo, pues nació
y
ue bau izado
en
una
illa de la coma ca
onubense del Andé alo, La Puebla de Guz-
mán,
en el
año
1703 (3).
2.
Si
los his o iado es
son
deudo es
de
los a chi e os,
en
es e caso
la
deuda que
he
con aido con
Pila Láza o, Sec e a ia
del
A chi o
Gene al de
Indias
es
impagable.
A
ella
le
debo
no solo
su amis ad sino su bene olencia
y
su cla i idencia.
Sus
alumnos
de
los
cu sos
de A chi ís ica
sab án ap ecia mis palab as mejo que nadie.
3.
El
o igen
egional de
los obispos que ocupa on una sede ame icana du an e
el
siglo
XVIII
ha
sido ampliamen e analizado po Paulino
CASTANEDA
DELGADO
en «La
Iglesia
diocesana»
en
His o ia
Gene al de
España
y
Amé ica. Amé ica
en el
siglo XVIII.
Ed. Rialp_
Mad id,
omo
XI-2, 1989, pp. 497-512.
UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA
312

FRANCISCO NUÑEZ ROLDAN
La
coyun u a his ó ica que
le
ab ió los ojos
no
pe mi ía
p e-
cisamen e
la
supe i encia: su
pueblo na al,
on e izo
con el ei-
no
de Po ugal,
i ió
y
padeció en e
1704 y 1710
las calamida-
des de la Gue a de
Sucesión.
Pe o,
además
de
los con inuados
asal-
os e ec uados po las opas lusi anas, que causa on muchas pé -
didas humanas
y
ma e iales,
la
clima ología
del p ime
decenio
no
a o eció
el
equilib io necesa io en e
la
p oducción ag a ia
y el
consumo,
con lo
cual
la
ágil cobe u a
de la
subsis encia desapa-
eció.
Como el
mal ue
gene al a
oda Andalucía
occiden al,
aún
ue más complicada
la
solución.
Como
consecuencia
de
odo ello,
la
na alidad descendió
y la
mo alidad
de c isis se
agudizó
(4). So-
b e i i en
aquellas penosas ci cuns ancias sólo
e a
cues ión
de o -
una o de
nace
en
una amilia p o egida
de
an emano en e
a
esas
ad e sidades.
Fue on
sus
p ogeni o es
Rod igo Ponce
Ca asco
y Fabiana
Ga cía
Hidalgo (5), de
los cuales desconocemos su si uación eco
-nómica y
su condición
social,
aunque sospechamos que
sin
se
de-
masiado icos, ocupaban una posición acomodada al, que ue a
posible da es udios uni e si a ios
a
su hijo,
en
una época
en la
cual accede
a la
enseñanza es aba ese ado
a
los miemb os
de
las clases sociales mejo abonadas.
El
inicio
de
una ca e a
ecle-
siás ica
o del
se icio
al
Es ado
en la
Adminis ación exigía,
cuan-
do menos, si ese
e a el
sueño pe seguido po los
pad es de don
Ped o,
es udia
en la
Uni e sidad más p óxima,
Se illa.
Así ue
como, p obablemen e, as habe omado lecciones
de
g amá ica
y
la ín
con
algún clé igo
de
los muchos que exis ían
en la pa o-
quia
de La San a C uz de la Puebla de
Guzmán, llegó
a la
ciudad
hispalense
hacia
1718
pa a comenza
sus
es udios
en la
Facul ad
de
Cánones.
Cinco años más a de,
el 13 de
ene o
de 1723, se
g aduó
de
bachille
en el
Colegio
San a
Ma ía
de
Jesús, haciéndolo ambién
en
ese día un es udian e
na u al de Val e de del Camino (6). Es
4.
Pa a
encaja
al pe sonaje
en
su luga
de
o igen emi imos
al lec os a
nues o lib o:
La
ida
u al en
un luga
de]
seño ío
de
Niebla: La Puebla de
Guzmán (siglos
XVI-
XVIII),
Huel a, 1985.
5.
A
pesa
de no
habe podido con a
con
los lib os sac amen ales
de la
pa oquia
de La Puebla de
Guzmán, lamen ablemen e des uidos,
la no icia sob e los
pad es del p e-
lado nos la
p opo ciona su Relación
de
Mé i os que
se
encuen a
en el
A chi o
Gene al
de
Indias
(en
adelan e
A.G.l.)
Sección Indi e en e
Gene al, leg. 245. doc. 13.
6. El
da o muy escue o, pe o su icien e, p ocede
del
A chi o Uni e si a io
de Se illa.
Lib o
596, olio 221.
UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA
ACTAS
XI
JORNADAS
DE
ANDALUCÍA
Y
AMÉRICA

313
p esumible que
con
ese ac o académico
se
cumplían los obje i os
pa e nos,
al
mismo iempo que
se
pe mi ía
al
jo en bachille p e-
sen a las c edenciales básicas necesa ias pa a eje ce
el
de echo, pues
en el
mes de
ab il
de 1725 se
ecibió
de
abogado
en la Real Audien-
cia
de Se illa
como
e a
eglamen a io
(7).
Desconocemos si
e a
esa
la
ca e a elegida inicialmen e po
don Ped o o
si, o cidas las
ex-
pec a i as
p o esionales,
se
di igie on
sus
in enciones hacia
la se-
gu idad
que o ecía
el
ing eso
en el
es ado eclesiás ico.
Pa a con-
es a a
esa cues ión cab ía p egun a se p e iamen e si en e
1725
y 1732
( echa és a que ma ca
el
inicio
de
su pe iplo ame icano)
el
abogado
Ponce
Ca asco eje ció como al, qué causas si ió
y
cómo
se
ganó
la
ida
en Se illa,
una ciudad que ya
no e a la g an
u be
de
an año.
La
al a
de
no icias sob e esos años
y la desapa i-
ción del
a chi o
de la
an igua Audiencia impiden
la a ea, pe o
la
lógica
nos dice
que debió
de
es ablece las su icien es elaciones
sociales
y
p o esionales
en la capi al hispalense
como pa a que
en
1732 ay Juan Lasso de la Vega y
Cansino, eligioso
de la O den
de San F ancisco y P o incial de la
misma
en
Andalucía, cuando
ecibió
el
nomb amien o
de
obispo
(8) le
lle ase
a la Isla en
su sé-
qui o como
pe sona de
su con ianza.
La decisión
de
acompaña
al
obispo anciscano hab ía es ado
de e minada po
la
p omesa
de
és e
de
p o ege le
y
encomenda le
cie os
ca gos
eclesiás icos elacionados
con
su o icio
de
abogado.
Una
ez que acep ó
lo
que
se le
o ecía,
y
al ez
no
hubie a sido
azonable enuncia
en
aquellos momen os, dadas las di icul ades
pa a consegui log a
el
éxi o p o esional
en
un o o muy sa u a
-do o en
una ca e a adminis a i a
o judicial
que exigía
p i ilegia-
das ecomendaciones,
don Ped o se
despidió
de
su gen e,
de
su
pueblo y de Se illa,
pues su u u o es aba,
sin
duda alguna,
en
Amé ica, aunque
no se
a a a
de
un pob e emig an e
en
busca
de
un sueño do ado, sino
de
alguien que a alado po
sus
p opios
es-
udios,
había conseguido
la
p o ección
de
un obispo que
le
hab ía
animado
a
inicia
y a
desa olla
en el Nue o
Mundo
la
ca e a
eclesiás ica.
(9)
7.
A.G.I.
Indi e en e
Gene al, 245, doc. 13.
8.
Los
de alles sob e
la
p o isión
del
obispado
de San iago de Cuba en la pe sona
de F ay Juan Lasso de la Vega se
encuen an
en A.G.I., San o Domingo, 523, n? 21.
9.
Tal ue
la
endencia que siguie on
el
cincuen a
y
seis po cien o
de
los p elados
ame icanos
en el
siglo XVIII. Vid.
P. CASTANEDA:
op. ci .
pag_ 504.
UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA

314

FRANCISCO NUÑEZ ROLDAN
Tomada
la
decisión, que an os bene icios
le
epo a ía, dejó
a ás su amilia
y La Puebla de
Guzmán,
a la
que ya
no
ol e ía
jamás, una ez que
se
emba có pa a
Cuba en 1732 (10).
2.- CUBA: EL
INICIO
DE LA
CARRERA
ECLESIASTICA.
La
diócesis de San iago de Cuba,
única en la isla ca ibeña,
es-
aba conside ada po su in luencia, po
sus
en as
y
po las
pe so-
nas
que ocupaban
la
mi a, como una sede
de
impo ancia
media-
na, si uada
en
un e ce g upo
de
una clasi icación
de
cinco,
ea
li
-
zada
a
pa i
de
los alo es medios
de la
g uesa
decimal del pe io-
do
1750-1800 (11).
Cuando accedió
a
ella Lasso de la Vega
los
es-
ipendios del
obispo
se
calculaban
en 10.000 pesos (12)
poco menos
de la mi ad del alo
que
se
es imaba pa a los
de Qui o a media-
dos del
siglo XVIII.
En
ealidad
se
a aba, undamen almen e,
de
una sede
de
acceso
y
salida,
es
deci ,
de
p omoción, aliosa pa a
p e endien es que ambicionando ocupa los luga es más
al os de
la
cúspide
de la
je a quía
episcopal
ame icana, debían
de
acumula
mé i os
y
expe iencia
en la
acción
de
gobie no, aunque muchos
de
ellos e mina an allí
sus
días
y con
ellos
sus nobles y
humanas
espe anzas.
Po o a pa e, desde no iemb e
de 1732 y
po exp eso deseo
de Felipe V se
e igió un obispado auxilia pa a las p o incias
de
Cuba, Jamaica y La Flo ida
asis ido económicamen e po las
en-
as
episcopales cubanas
con
una escasa pensión anual es imada
en
mil pesos (13).
Bajo esa p ecisa condición acep ó
ay Juan Lasso
el
gobie no espi i ual
de la Isla (14) y
ese se ía pocos años
des-
pués el
p emio
con el
cual ecompensó
la
idelidad
y el
abajo
10.
Las
pocas no icias
que
poseemos sob e su amilia
en La Puebla de
Guzmán
se de-
ben al
Ca as o
de Ensenada.
Según
el
censo
de
ganade os
de la illa
ealizado
en 1761,
al
menos es
pe sonas
lle an los apellidos
de don Ped o: An onio,
Agus ín (p esbí e o)
y
Simón. Cu iosamen e
el mayo
p opie a io
de
ganados
de La Puebla e a don Ped o
que
poseía más
de
quinien as o ejas, u o p obablemen e
de la
he encia que
le
deja on
sus
pad es.
Vid.
NUNEZ ROLDAN,
F.: La
ida
u al...op. ci .
pag. 223-226.
11.
P. CASTANEDA:
Op. ci .
pag. 498.
Po o a pa e,
la
Iglesia
de Cuba p esen a-
ba una nómina ela i amen e educida po esas echas.
12.
A.G.I., San o Domingo, 524.
13.
La Real
Cédula que desa olla
la
c eación
del
obispado Auxilia
de Cuba se publi-
có
el 12 de
no iemb e
de 1732: A.G.I., San o Domingo, 515.
14. La
p o isión
del
obispado
de Cuba en a o de Lasso de la Vega
po pa e
de
Felipe V
lle aba apa ejada esa condición. Vid.
A.G.I., San o Domingo, 523.
UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA
ACTAS
XI
JORNADAS
DE
ANDALUCÍA
Y
AMÉRICA

315
que
don Ped o Ponce le
demos ó desde que ambos llega an
a la
Isla en 1732. Pe o
a ios años
an es de
que ue a consag ado obispo,
don Ped o
u o ocasión
de eje ce
el
de echo, al ez su más
ín i-
ma ocación, g acias
a la
con ianza que
en
él deposi ó
el
obispo
Lasso.
En e ec o, desde su llegada
a Cuba, ay Juan Lasso le enco-
mendó los empleos
de
Juez de
Tes amen os, P o iso
y
Vica io
Ge-
ne al del
obispado,
ca gos
pa a los cuales
se p esume
que
se exi-
gían amplios conocimien os ju ídicos.
Su labo al
en e
de
ellos
hubo
de
se ,
al
menos, e icaz, si acep amos las
bene olen es pala-
b as
de
su
p o ec o
quien llegaba
a
asegu a
en
un in o me que
don Ped o Ponce
había eje cido
ales ca gos
«con
g ande
exemplo
y
paz
con
odos
a
sa is acción
de caballe os
gobe nado es
y de-
más jus icias secula es»
(15)
A
es as esponsabilidades
de
gobie no
y
jus icia
se
añadió po
esas echas
la
ob ención
del p esbi e ado,
pues
e a,
según
ese mis-
mo es imonio, cu a bene iciado
en la
pa oquia
de San
C is óbal
de la
ciudad
de la Habana,
aunque ambién
es
posible que hubie a
sido consag ado sace do e po
Lasso, en Se illa an es de
pa i .
En
cualquie caso, ambos hechos cons i uye on
el
inicio en idiable
de
su ca e a eclesiás ica, ado nada
y
alo ada aún más si cabe po
la consecución
del
g ado
de doc o en la
Facul ad
de
Cánones
de
la
ecién c eada
Real y
Pon i icia Uni e sidad
de San Ge ónimo
de la Habana el 24 de
sep iemb e
de 1735 (16).
Aunque sólo un es udio exhaus i o
de
las causas esuel as
o
is as
du an e
el
eje cicio
de
su
ca go nos
p opo ciona ía una in-
e p e ación más comple a
y
ajus ada an o sob e
el
pe il humano
como sob e su manda o,
lo
cie o
es
que,
al
pa ece , como Juez
P o iso
de la
diócesis
de Cuba, don Ped o Ponce
p ac icó
lo
que
al mismo
Lasso de la Vega, en
un juicio (ya ci ado) sob e aquél,
denominó
la
paz
con
odos,
es
deci , e i ando
en
su p ocede los
acos umb ados
y
escandalosos en en amien os en e las
ju isdic-
ciones eclesiás ica
y secula , y
en e
el
obispo
y el
educido pe o
15.
A.G.L., San o Domingo, 515,
echado
en 1743.
16.
A.G.I.,
Indi e en e
Gene al, 245, doc. 13.
Así
lo
indica su Relación
de
Mé i os,
única p ueba
clue
poseemos pa a con i ma
lo que
Paulino Cas añeda
ha
hecho ex ensi o
a
odos los obispos
con
sede ame icana: que
se
hallaban den o
del
g upo
de la éli e in e-
lec ual de
Indias, pues
el 72
po cien o
de
ellos, cuando acuden
al
episcopado, e an ya
doc o es
y
sólo
el 3
po cien o e an bachille es.
P. CASTANEDA:
Op. ci .
pag. 503.
UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA
316

FRANCISCO NUÑEZ ROLDAN
ac i o cabildo ca ed al
de San iago de Cuba.
Todo ello
no
impi-
dió,
sin emba go,
que
al
mismo iempo deja a ya mani es a cuál
e a
su empe amen o, incómodo
y
igu oso
en
casos que a ec a-
ban
a pe sonas
pa icula es.
El
ejemplo que aemos
a con inua-
ción
es su icien e, po
sí
mismo, pa a con i ma ese
p ime
apun e
sob e su pe sonalidad.
Los
hechos u ie on luga
en 1753
cuando, allecido ya
Lasso
de la Vega, compa ibilizaba don Ped o el P o iso a o con el Obis-
pado Auxilia .
Una
muje , Ma ía
Ge udis Cab e a,
había p e-
sen ado una demanda
ma imonial con a don
Félix José
Piñe o,
maes o de
Filoso a
y
bachille
en
Medicina, ca ed á ico sus i u o
de
Víspe as
de Medicina
en la
Uni e sidad dominica
de San Ge-
ónimo (17). A
las es
y media de la
a de
del
día
25 de
eb e o
llegó
an e el
ci ado médico un no a io
de la cu ia
eclesiás ica,
de
o den
del
P o iso , acompañado
de
un g upo
de
soldados
con
ba-
yone a calada
y de
un e dugo
y le
insinuó que
le
enía
a
pone
g illos
de o den
del Obispo
Auxilia
y
P o iso
Gene al, don Pe-
d o Ponce. Sin
más,
el
acusado pasó a es ado
a la
cá cel pública
del
cas illo
de San Sal ado de la Pun a de la Habana. De no
se
po que como p o eso o maba pa e
del
claus o uni e si a io
y
po
lo
apa a oso
del
a es o,
el
asun o al ez
no
hubiese llegado
a
las manos
del Fiscal del
Consejo
de
Indias.
En
e ec o,
el Rec o y el
Claus o
de la
Uni e sidad
p esen a-
on
de o ma
inmedia a un
memo ial de
quejas po
lo
que ellos
conside aban un a en ado po pa e
del
P o iso
a
los p i ilegios
de la
ins i ución académica, que con aba, p ecisamen e g acias
a
ellos
y
pa a
ales casos,
con
cá cel p opia pa a los miemb os
de
la co po ación. Además, a gumen aban, los
inmode ados
p ocedl-
mÍen os de]
obispo Auxilia .. .po
el
ignominioso a es o
del
mé-
dico,
sin
habe p ecedido
el
auxilio
del Rec o al
que
no se le
no-
i icó p e iamen e como
e a
p ecep i o, habían desai ado an o
al
p eso, po la
calidad
de la
cá cel, ajena
a la
suya p opia, como
a
la
Uni e sidad
a
quien
se
había igno ado
en el
desa ollo
del
p o-
ceso,
y e a, en
consecuencia, absolu amen e necesa io
el es able-
cimien o del hono del
p ime o
y de la
au o idad ins i ucional
de
la
segunda.
Es
e iden e que
en el
sen imien o co po a i o inspi ó
17. A.G.I., San o Domingo, 521.
UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA
ACTAS
XI
JORNADAS
DE
ANDALUCÍA
Y
AMÉRICA

317
es a de ensa que
la
Uni e sidad hizo
an e el
Consejo
de
Indias, aun-
que po o o lado
se
econociese que
el
dic amen ju ídico sob e
la
causa
ma imonial
hecha po
el
obispo
Ponce se
ajus aba
al
de-
echo.
No e a,
po consiguien e,
la
in e p e ación
judicial de la
no -
ma
lo
que
se
cues ionaba
y se
ponía
en
duda, sino
el
a amien o
social
dado
al
eo, me ecedo
de o a cá cel,
la de la
Uni e sidad.
El
P o iso
Obispo, sin emba go,
siemp e segu o
de lo
que
decidía
y
de e minaba
y
al ez alen ado po una
na u al
ozudez,
no
admi ió dudas
de
ningún ipo sob e su ac uación
y se
negó
a
ecibi
a
un no a io en iado po
el Rec o
pa a
esol e el desa-
g adable inciden e. Ayudado
y
ampa ado además po
el gobe na-
do
don F ancisco Caxigal de la Vega, a
quien
la
Uni e sidad acusó
de no
habe sabido
o
que ido con ene las iolencias
del
P o iso ,
don Ped o
man u o
al
p eso
en la cácel del
cas illo.
Unicamen e
la
in e ención
inal del Fiscal del
Consejo apoyando
la
esis
de
la
Uni e sidad, mode a ía su ac i ud.
En
e ec o,
a
juicio
del Fis-
cal, el
P o iso eclesiás ico había p ocedido
con
excesi o
igo «...
pues aun cuando
la
na u aleza
de la
causa p es ase mé i os pa a
la
p isión, pudo muy bien sal a se
la
segu idad
de
su
pe sona (del
eo)
con
o o a es o más decen e
y
p opo cionado
al hono y
ca-
ác e
del
g aduado
y
ca ed á ico».
(18)
En
una sociedad como aquélla in adida po
el sen ido
del ho-
no
an o
de
las
pe sonas
como
de
las ins i uciones, és e es aba po
delan e
de
cualquie o a conside ación,
de
al mane a que
lo
que
el Fiscal
p e endía
no e a
co egi un juicio de icien e
del
P o iso
sino que és e e i a a
el son ojo
del ca ed á ico
y de sus compañe-
os
que eían
«...
a
un compañe o suyo
en
una
an
igu osa
y
ex-
aña
p isión»
(19).
Desconocemos
la
solución
inal del
plei o ini-
ciado po
la
muje
con a el
médico
y
al ez ampoco
el Fiscal
del
Consejo llega a
a
sabe lo, pues es aba más a en o
a
p o ege
el
espí i u co po a i o
de
una ins i ución
y de sus in eg an es, que
de
ap oba
la
injus icia impa ida po un P o iso celoso
de
su
o i-
cio.
18.
A.G.I., San o Domingo, 521.
19.
Ibídem
UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA
324

FRANCISCO NUÑEZ ROLDAN
Agus ín,
la
población
se
componía
de 2.446 almas pa a cuya
a en-
ción espi i ual
y doc inal
sólo
se
con aba
con una iglesia
con sa-
c is ía, de
pequeña áb ica
de
pied a
de
ein e a as
de
longi ud
(unos
17 me os),
cinco
de
p esbi e io
y once de
ancha,
dimensio-
nes que
no
e an capaces pa a acoge
a
odos los elig eses, los cuales,
a
eces, enían que
oi
misa desde
la
calle
(36). A
es as
insu icien-
cias se
sumaban las que p esen aba
el
cue po eclesiás ico
de la ciu-
dad: un educido cle o
egula
compues o
de doce ailes
ancis-
canos que i ían
o
mal i ían
en
un con en o que enía una
pe-
queña iglesia
de
una
na e y
que sólo poseía
dos
celdas
de ma e ial
y
es po acaba , i iendo
el
es o
de
los ailes
«en
unos bojos
semejan es
a
los
de
los indios,
sin
más clausu a que unas apias
iejas»
(37). Jun o a
es a población de
egula es, que
no
dependía
del
Auxilia , exis ía únicamen e un cu a pá oco
con 385 pesos de
sala io, un enien e
de
cu a, un sac is án, un o ganis a,
dos mona-
cillos,
un campane o
y
un hose o o
en e ado . Tamaña iglesia
se
encon ó
don Ped o Ponce
cuando desemba có en La Flo ida
aquel
año
de 1754.
Pese
a
las p eocupaciones
y
p opues as,
no
sabemos
si since as,
del
obispo
Mo ell
po co egi
la si uación, cua o años
más a de odo pe manecía igual. P ecisamen e,
la
isi a
de
su
Vi-
ca io
eclesiás ico
al
P esidio,
de la
cual
se
ex ajo oda
la
memo ia
que acabamos
de
sin e iza , enía po obje o elabo a un in o me
que jus i ica a
la
necesidad
de
e igi un obispado independien e
en
La Flo ida (38).
A
nues o juicio
es
es a p opues a
del
obispo
Mo ell de
c ea
una nue a diócesis
en La Flo ida lo
que cons i uye
la
causa
y el
p oblema
undamen al del
en en amien o abie o en e los
dos p e-
lados. Su
p oposición pudo se bienin encionada
y
di igida
a con-
segui
el
p og eso espi i ual
de la
colonia
o,
po
el
con a io,
as-
u a
y
encaminada
al
exilio
de don Ped o Ponce en
un e i o io
pob e
de
en as,
no
supe io es
en
ningún caso
a
los
mil pesos, ais-
lado y
acosado po los ingleses,
lo
cual
le
deja ía las manos lib es
en la Isla
pa a nomb a un Auxilia
de
su hechu a, si
es
que
Ponce
e a el
elegido pa a ocupa
la
sede
con inen al.
En
sín esis,
lo
que pod íamos denomina p oyec o
pas o al de
36.
A.G.I., San o Domingo, 516.
37.
Ibídem.
38.
Ibidem.
UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA

ACTAS
XI
JORNADAS
DE
ANDALUCÍA
Y
AMÉRICA

325
Mo ell
pa a
La Flo ida,
expues o
al
Consejo
de
Indias
en
oc ub e
de 1759, y
que
no es en
modo alguno
incompa ible con el
deseo
de
des e a
y
aleja a don Ped o Ponce,
p esen a cua o
ideas bá-
sicas: la
p ime a aluda
a la
necesidad
de
que su Auxilia enga « e-
sidencia pe pe ua»
en la Flo ida con
<ala
misma en a que
al p e-
sen e iene»
(39),
lo
cual e enda
lo
que enimos diciendo sob e
la
olun ad polí ica
de Mo ell
ace ca
de la
sepa ación geog á ica
del
Auxilia . Esa
idea
es á p esen e,
con
una ei e ada
p emedi a-
ción,
en
odos los
demas
a gumen os
del
p oyec o,
lo
cual des ela
sus
úl imas
e
ín imas in enciones.
La
segunda idea,
consecuencia
de la an e io , es
una o e a
al
Consejo pa a que és e consiga
an e
el Sumo
Pon í ice
la
desmemb ación
de La Flo ida del
e i o io
de la
diócesis cubana, cuya pé dida se ía idícula ya que
el alo
de
las en as, es imadas como dijimos
en
apenas
mil pesos, e a i-
dículo.
Conc e amen e,
Mo ell
desa olló ese
plan
diciendo que se ía
con enien e
«se le
eximiese
(al
Auxilia )
de la
subo dinación
al P e-
lado de
es a
dlócesls
(de Cuba)
ob ando
en
aquella
(La Flo ida)
co no p opia
y
sepa ada...»
(40).
Así pues, o ecía libe ad (una
ex-
aña libe ad basada
en el desplazamien o
y el
aislamien o)
a
cambio
de
ac ua
con
pleni ud
de
pode es
y sin
mediaciones
en Cuba. El
sabía,
sin emba go,
que su p opues a
de
cons i ución
de
una dió-
cesis
en La Flo ida
iba
a
se polí icamen e echazada po
el Con-
sejo
(pe o
no
su deseo
de
manda allí
a
su Auxilia
Ponce) y
po
ello acudió,
y
esas cons i uye on
la
e ce a
y la
cua a
idea de
su
a gumen ación,
a
p esen a como excusa
o
como causa
jus i ica i-
a
de
su o e a
la
necesidad
del
p og eso espi i ual
de La Flo ida,
cuyo e aso
(se
deja e en e líneas)
e a en el
ondo achacable
a la
escasa diligencia
pas o al del
p opio
Ponce, a
quien
le co es-
pondía, desde
1747, el
gobie no
de
aquel dis i o.
La
p esencia pe manen e
del
Auxilia
en La Flo ida
—decía
Mo ell--
« acili a ía,
sin
duda,
la
ins ucción
de la
ju en ud
en
las
buenas le as
de
que
se
ca ece
en
aquel País...
con
su
exemplo y
doc ina e o ma ía las cos umb es
y con la
dulzu a
de la co n u-
mcación
pudie a
ácíli a la
con e sión
de
los indios ca ibes»
(41).
39.
A_G.I_, San o Domingo, 516.
40.
Ibidem.
41.
Ibídem
.
UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA
326

FRANCISCO NUÑEZ ROLDAN
Pa a
cumpli
con
esa misión apos ólica
y
e angélica, con end ía,
según
Mo ell, (y
aquí comienza
la
exposición
de
su cua a
idea),
que
el
obispo u iese minis os sace do es pa a ayuda lo
a
eje ce
su minis e io, pe o allí sólo
hay un con en o
con
doce eligiosos
no
sace do es
de
sue e que
a
su pa ece
«al
p esen e
se
mi a
al
con en o
de San F ancisco de La Flo ida como un des ie o (pa a
los ailes)»
E iden emen e, él sabía que
le
nega ían
la
e ección
de
un obispado independien e si
no
exis ían sace do es secula es
y pa-
oquias sob e las cuales pudie a eje ce un p elado
la
ju isdicción
o dina ia
y
po ello p oponía que
a
cambio
de
los ailes,
a
los
que con end ía e i a
y
de ol e los
a Cuba, se
en iasen
sus i u-
os eclesiás icos suje os
a la
única au o idad
del
obispo de La Flo-
ida
«...que
le
obedece ían
con
p on i ud y sin
excusa.
..lo
que
no
sucede
con
los eligiosos anciscanos pues és os po se exen os
no
hacen caso
a
las ó denes
del P elado o dina io...»
(42).
Es o
es,
hab ía que sus i ui oda
la
población eclesiás ica
egula
allí
exis-
en e (pa a
la
cual
y
según
sus mismas palab as,
el
con en o
de
San
Agus ín
de La Flo ida e a un des ie o), po o a
de sace do-
es secula es, obligando
de
es a mane a
al
p elado
a
esidi
en
aquella
sede. Acaso
Mo ell, al
mismo iempo que in en aba desplaza
a don
Ped o Ponce,
es aba pe siguiendo, como
pas o de
almas que
e a,
la
salud espi i ual
de
los habi an es
de La Flo ida. Pe o
él mismo
se
con adecía, pues si
el
P esidio
de San
Agus ín
no
pa ecía un
luga a ac i o pa a los anciscanos, ¿po qué hab ía
de se lo
pa a
el
u u o p elado
y sus
pá ocos?
El e o de Mo ell
se ía
p on o
ad e ido
y
ap o echado po
don Ped o Ponce
quien,
con mayo
as ucia, pues su espues a
con-
sis ió en
ac ua
y en
calla , in i ió los é minos
de
las esis que
de endía
el
Diocesano espec o
a la
esidencia pe manen e
y a la
implan ación
de
cle o
secula en Flo ida. En p ime
luga , desde
que isi a a
el
P esidio
en 1754 no
había uel o allí,
a
pesa
de
los ap emios
de Mo ell
pa a que
lo
hicie a.
Dos
causas
le
e enían
en la Habana: el
ecue do
de
un nau agio i ido
a
su eg eso
en
1754 y la
desobediencia calculada
y
p emedi ada a
los deseos
del
obispo
i ula .
Nau aga
en
las cos as
de La Flo ida o
du an e
el
ayec o
42. A.G.I., San o Domingo, 516.
UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA
ACTAS
XI
JORNADAS
DE
ANDALUCÍA
Y
AMÉRICA

327
desde és a
a Cuba no
pa ece que cons i uye a un acciden e
ex ao -
dina io. Encon a pi a as ingleses ampoco. Pe de
la
ida po una
azón
o
po o a pa ecía
el
des ino común que agua daba
a
quie-
nes na egaban po aquellas
di iciles
cos as. P ecisamen e,
la p i-
me a expe iencia ama ga que i ió
don Ped o en el ma se p o-
dujo
en aquel año cuando, inalizada
la
isi a
a La Flo ida,
ol ía
a Cuba. El
día
5 de
no iemb e
se
había emba cado
en
una
balan-
d a
con
des ino
a Pue o
P íncipe pe o u o se ios con a iempos
en la ma .
Habiendo a ado
dos eces,
en la
úl ima
«...que ue
en
el
pa aje llamado
la C uz del Pad e en la cos a de La Habana, se
io
en el
con lic o
de
pe de las idas po es a
el
si io inundado
de a ecl es...en el
cual
lance se
io
la
baland a desde las
once de
la
noche has a
el
día
en
que haciendo señales ue on soco idos
de
unos pescado es
y
una gole a a la
cual
se
pasó
con la
ca ga que
le
quedó muy a e iada
de
su
equipaje.. .y
después
de
a oja
al
agua
la mayo
pa e a ibó
a Pue o Ma anzas y
allí
se
hospedó...»
co-
mo cons a
de la
ce i icación que
le
expidió
Felipe
Ga cía de So-
lís,
comandan e
del
cas illo
de San Se e ino de Ma anzas (43). No
eniendo apenas equipaje hubo
de
segui
el
iaje, cuyos mo i os
desconocemos,
a Pue o
P íncipe, pa a
lo
cual
se
io obligado
a
oma una emba cación que anspo aba made a
y
abaco
«con g an
desacomodo
y sumo
abajo»
(44)
El in eliz ecue do
de
aquel iaje, ya po
el
pelig o
de
mue e
que supuso ya po
la
incomodidad
de
los ba cos que omó, aumen ó
aún más si cabe
el
p esun o desin e és que poseía
el
p elado
onu-
bense
po acudi
en
soco o espi i ual
de La Flo ida. A
pa i
de
1758 la
obliga o iedad
de
ealiza isi a
pas o ales a
ese dis i o
se
con i ie on como ya hemos indicado sob adamen e
en el ca-
ballo
de
ba alla
de la
decla ada, mani ies a
y
pública hos ilidad en e
don Ped o
Agus ín
Mo ell y don Ped o Ponce. Sin emba go, a
nues o juicio,
en el
o igen
de
esa enemis ad
episcopal se
hallaba
ambién,
y sin
duda alguna, una cla a incompa ibilidad
gene al de
ca ac e es.
Si
uno
e a
au o i a io
y
se e o,
el o o
no lo e a
me-
nos.
Si és e
e a
o gulloso
y
al i o, an o más
lo e a
aquél.
Pe o
je a quicamen e
uno enía
en
su pode
la
a a
del mando
y el
o o
si
la
enía (como Auxilia ),
e a
po una me a ex ensión
de
aquella.
43.
A.G.[.,
Indi e en e
Gene al, 245.
44.
Ibídem.
UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA
328

FRANCISCO NUÑEZ ROLDAN
El
Auxilia
no e a
más que
lo
que su p opio nomb e indica
y lo
que
le
ca ac e izaba, eó icamen e,
e a la
obediencia que
le
a aba
al
Diocesano, una obediencia que po se
el
nexo
de
unión en e
ellos
y
en e odos los miemb os que cons i uían
la
je a quía
de
la
comunidad eclesiás ica, si
se
queb aba
o se
ponía
en
duda, de-
sembocaba en cisma. Tal ue casi
el
colo ón
inal de
una elación
empes uosa
y
ensa desde
sus
inicios.
El
asun o
de La Flo ida de-
sa ó odas las u ias
y,
pa adójicamen e, po
la
a ención que
me e-
ció
en la Co e,
p odujo
la solución
inal, una solución inespe ada
pa a los con endien es
y,
sob e odo, pa a
don Ped o Ponce:
su
as-
censo
a Qui o, o
¿ al ez
lo
p o ocó él?
De
momen o, expliquemos
el deba e
en e los
dos
obispos, una
dispu a cuyos inicios ya hemos de allado
y
que enían como
nú-
cleo p incipal —o
al ez como me o de onan e—
la
nega i a
del
doc o Ponce a
es ablece se
de mane a de ini i a
en La Flo ida
al
como p oyec aba
Mo ell.
Reco demos que
la
es a egia diseñada
po és e pa a log a lo con emplaba
la
posibilidad
de
sus i ui
a
los
eligiosos anciscanos po sace do es secula es. Pues bien,
la
es-
pues a
de don Ped o Ponce
pa a e i a lo
y
pa a impedi su p opio
con inamien o ue, cuando menos, as u a: si los elig eses
de La
Flo ida
necesi aban a ención espi i ual,
es
deci , sace do es, la so-
lución
pa ecía muy ácil, pues bas aba
con
adminis a las ó denes
mayo es
a
los ailes
del
con en o
de San F ancisco del
P esidio
de San
Agus ín, que canónicamen e segui ían dependiendo
del P o-
incial y no del
Auxilia
y
eso,
a
su ez,
no
exigi ía ni implica ía
su p esencia
en La Flo ida. Con
ello desau o izaba globalmen e
el
p oyec o
de Mo ell
cuya línea
a gumen al se
basaba jus amen e
en
eso, como ya hemos epe ido
en
más
de
una ocasión.
Pa a
in alida
lo
que pod íamos denomina
el plan pas o al
del
obispo
Mo ell, don Ped o Ponce
buscó un aliado pode oso:
el
mismo
P o incial de
los anciscanos
de La Flo ida, la
única
au o-
idad capaz
de
pe mi i
la
o denación
de
los eligiosos que
depen-
dían
de
él.
El
obispo
de Cuba
iéndose pe dido ecu ió di ec a
-men e al
Consejo
de
Indias
en 1759 an e el
cual
se
lamen ó,
pi-
diéndole
a
su ez una in e ención ins i ucional
en el
asun o, ace ca
de la
conduc a
del p o incial,
que acili aba pa en es
a
los ailes
pa a se o denados,
a
pesa
de
su inep i ud
y
al a
de
o mación
pa a ecibi
el
sac amen o
del
sace docio
de
manos
del
Auxilia
a
quien, además, había mandado ajan emen e
suspende
las
o de-
UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA
ACTAS
XI
JORNADAS
DE
ANDALUCÍA
Y
AMÉRICA

329
naciones que
se
adminis asen
sin
su acul ad
y sin
su
consen i-
mien o
(45)
Uno
y
o o,
P o incial y
Auxilia , hicie on caso omiso
a
los
eque imien os
del
diocesano, quien ama gamen e conside aba
ag a-
iada su dignidad
episcopal,
«siemp e a en a
a
acili a
a
mis
o e-
jas
odo ali io»
(46).
¿Qué es ado
de
ánimo end ía un obispo
i-
ula
que eía
con sus
p opios ojos cómo una
de sus
misiones más
especí icas,
la
adminis ación
del
sac amen o
del
o den,
le e a a e-
ba ada
con
publicidad mani ies a po su
in e io
más inmedia o
?...
Su
dignidad había sido pues a
en
en edicho, pe o ambién su
au o-
idad.
La
única mane a
de
esca a la
e a
pedi
la
in e ención
del
Consejo
de
Indias,
al
iempo que
le
p esen aba una denuncia
o -
mal de
los hechos que e i a a,
a
su ez, oda acusación
de calum-
nia con a
él mismo.
El
excelen e esumen que
Mo ell
emi ió
a
la
al a ins i ución sob e
la
alianza en e
Ponce y el P o incial, ih-
en aba
se una desespe ada acusación eñida
de
mansedumb e
con-
a
su Auxilia :
«po un de ec o
de
mi genio que sac i ica po
la
paz los mayo es des elos p e ine
a
mi P o iso hiciese p esen e
al
enunciado P o incial
po los medios más u banos cuán o ensi-
o
me e a el
sis ema que lle aba, bien ins uido
del
-impulso que
lo
di igía consis en e
en
cong a ula
a
mi Auxilia empeñado
en
hace sus i ui
el
eje cicio
de
mis Pon i icales,
sin emba go de
mis
p ohibiciones
y de
que es e
le
co espondiese
con el
disimulo
en
sus súbdi os
de
los de ec os que
a
muchos
no he
podido
con g a-
e dolo
dispensa ya po su inep i ud ya po o os impedimen os
de no In e io
clase»
(47)
La
espues a
del Fiscal del
Consejo,
don
Tomás
Maldonado,
quien desde ene o
de 1759
has a oc ub e
de 1760
acumuló una
densa memo ia sob e las disco dias episcopales, ue
a o able a
las
esis que sob e las o denaciones man enía
Mo ell, al
cual debió
de
anquiliza
y
llena
de
sa is acción.
El
Consejo, po boca
de
su
minis o más écnicamen e compe en e, de e minó en ia cie os
o icios
al P o incial de San F ancisco en La Flo ida,
pa a que
se
abs u ie a
de
despacha pa en es
a sus
eligiosos
con el
p opósi o
de
que ecibie an las ó denes sag adas
de
manos
del
Auxilia .
Pe o
45.
A.G.I., San o Domingo, 516.
46.
Ibídem.
47. Ibidem.
UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA

330

FRANCISCO NUÑEZ ROLDAN
ni siquie a alie on
al
p elado
Mo ell an
pode osos apoyos, pues
al
mismo iempo
sus
ad e sa ios oma on
el
acue do
de
solici a
soco o
en
ins ancias
de
pode simila es
o
incluso más
in luyen-
es. Jus amen e,
el
in o me elabo ado po
el Pad e
Comisa io
Ge-
ne al de la O den F ay
Ma ías
de Velasco,
edac ado
a
ins ancia
de don Ped o Ponce y del P o incial,
jus i icaba las o denaciones
de
los ailes.
Su
dic amen
e a
ajan e, enía au o idad,
e a
se e o, debili aba
las posiciones
del
Diocesano, e endaba las ac uaciones
del Auxi-
lia
y
anulaba las posiciones
del Fiscal del
Consejo. Dicho
de
o a
mane a, sen enciaba
la
de o a
de don Ped o
Agus ín
Mo ell de
San a C uz. En
ese sen ido, las palab as
del
Comisa io
Gene al de
los anciscanos
no
dejan esquicio alguno pa a
la
duda.
«Que
el
obispo
de Cuba
ni
en el
concep o
legal y
canónico
n1 en el mo al
y
polí ico iene mo i o
g a e
pa a queja se, ni i i
en
inquie ud
de
su conciencia... pues p ecisan las ó denes
a
que deben
o dena -
se po
el obispo
de
su e i o io mas
no
po su misma
Pe sona,
eniendo como iene Auxilia ...»
(48).
Esc i a
en
oc ub e
de 1760,
es a au én ica sen encia ponía
in a la
polémica ace ca
de
los
o de-
naciones
de
ailes anciscanos. Desapa ecía, po consiguien e, uno
de
los más impo an es pun os
de
icción en e los
dos
obispos,
aunque
no el
único.
Como
dijimos an e io men e,
el
Consejo ecibió
y
o denó
du-
an e
el
bienio
1759-1760
nume osos expedien es sob e las
di e -
gencias y la
desunión en e ambos p elados, que omaban
«mo i-
o
de
cualquie le e inciden e pa a
sus
disco dias
en
pe juicio
de
la
paz pública»
(49).
En
e ec o, las quejas e an ecíp ocas
y
los
in-
ciden es sob e asun os ela i os
a sus
ju isdicciones espec i as, múl-
iples,
aunque
al iscal del
Consejo
le
pa eciese e óneamen e
—
inducido al ez po una de icien e in e p e ación
de
las quejas que
le
emi ía
el
Diocesano— que odo
el
p oblema
se
educía
a
la e-
naz esis encia
del
Auxilia a pasa
a la Flo ida (50).
Las acusacio-
nes
de don Ped o
Agus ín
Mo ell con a el
obispo
de Ad ami e
adqui ie on,
de
ese modo, in es
de
agedia
a
los ojos
del Conse-
j
o.
Don Ped o Ponce e a
desobedien e,
sus
con es aciones
al i u-
48.
Ibídem.
Mad id,
oc ub e
22, 1760.
49.
A.G.I., Qui o, 579.
50. A.G.I.,
Ibídem.
UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA
ACTAS
XI
JORNADAS
DE
ANDALUCÍA
Y
AMÉRICA

331
la i e e en es, menosp eciaba
sus
p o idencias
y
p ac icaba una
no able
al a
de
a ención, pues dejó
de
esponde le
en
a ios asun os
que pedían p ecisa con es ación,
es
deci , igno aba
p emedi ada-
men e su au o idad,
o lo
que
es
igual,
e a
calculada
y sis emá ica-
men e insubo dinado.
Con
odo ese apa a o
de
denuncias,
el
Consejo p esumía que
el
pelig o
de
cisma
en la
iglesia cubana
e a
cues ión sólo
de iem-
po
y
había que e i a lo a
oda
cos a. La
p ime a medida que
se
omó consis ió
en
desap oba los p ocedimien os
del
Auxilia ,
a
la
ez que
se
consolidaba
la
au o idad
del Ti ula . Pe o don Ped o
Ponce
en endió que los
males no
p ocedían exclusi amen e
de
su
conduc a.
En
su opinión,
el
comba e
pe sonal
que lib aba
con
su
supe io
e a
la
consecuencia
del
i acundo empe amen o
de
és e,
que hacía imposible oda con i encia.
La
cues ión
de la
necesidad
de la
esidencia pe manen e
en La Flo ida no
cons i uía,
en
su jui-
cio, mas que un a ma
a ojadiza
que
don Ped o
Agus ín
Mo ell
lanzaba
con a
él pa a desac edi a lo
an e
un o ganismo
sup emo
como
el
Consejo. Así pues,
la
de ensa que
el de Ad ami e
hizo
de
su p opia conduc a,
al
menos
en dos
ocasiones (julio
de 1759 y
ab il
de 1760),
omaba como
idea cen al la
necesidad
del di o -
cio
episcopal a
causa
de la incompa ibilidad
de
ca ac e es,
de
al
mane a que
con
ello des iaba
de la
a ención
de
los miemb os
de
la
Cáma a
de
Indias cualquie o a cues ión, incluida
la
di isión
de la
diócesis
o la
esidencia
en La Flo ida (51). Pe o
ue más allá.
Su
osadía, su a ogancia
o
su au osu iciencia
le
induje on
a
expone
al
mismo
Rey, en
una ca a echada
el 23 de
ab il
de 1760,
la
necesidad polí ica,
en
bien
de la
paz pública que ya es aba
en
pelig o según
la
opinión
del Fiscal y an e la
imposibilidad
de e i-
a desa enencias
con el
diocesano,
de
aslada le
a
o a sede,
de
al mane a que
con
ello
se
hacía un mejo se icio
de Dios y del
Rey,
«...así po
el
ácil genio
del
P elado,
al
que
no se
puede aco-
moda , como po se él hechu a
de
su an eceso
don F . Juan Las-
so de la Vega,
pide que eniendo p esen es
sus
se icios adqui i-
dos bien po ellos
o
po
la
necesidad pública, que
el
obispo
de
Cuba sea
se ido po o o suje o
de
su sa is acción
y a
él
se le
conceda p opia iglesia
en
que con inua
u ilmen e sus
se icios
y
51. A.G.I., San o Domingo, 516 y Qui o, 280.
UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA
332

FRANCISCO NUÑEZ ROLDAN
o icio
Pas o al» (52)
Puede pa ece , cuando menos, so p enden e, pe o
lo
cie o
es
que
don Ped o
consiguió
lo
que
se
p oponía.
El
salió ai oso
de
an singula y
du a con ienda polí ica, pues ascendió
al
poco iempo,
en
menos
de
un año,
a
una sede mucho más ica. Allí,
en Qui o,
se
con i ma ía
o se
nega ía,
al
des ela se
en
su in eg idad, cuál
e a
en
e dad su alan e
pas o al,
su empe amen o, su genio, su i -
ud
y sus
e dade as
o
alsas capacidades. Cómo ue posible al
ascenso
es la
cues ión que abo da emos
a
con inuación.
7.- DON PEDRO PONCE
OBISPO
DE QUITO (1762-1775)
El 12 de
ma zo
de 1759
mu ió
don Juan
Nie o
Polo decimo-
sép imo
obispo
de Qui o (53). Su labo pas o al al
en e
de la
dió-
cesis
se
había ca ac e izado po
la
sencillez, po
la
humildad,
el
ea-
lismo,
la
ac i idad misional
y el
in e és po con a
con
un cle o
secula de
buena conduc a, eológica
y
mo almen e ejempla .
Pe o
en an
sólo una década
de
gobie no pocos p og esos podían
espe-
a se
de an
ambiciosa como encomiable emp esa
(54). Su
suceso
end á que con inua la.
7.1.- LOS ENTRESIJOS DE UN
NOMBRAMIENTO.
La
diócesis
de Qui o, su agánea de Lima, e a
según un
in-
o me elabo ado po
el Consejo
a la
mue e
del
obispo Nie o
Po-
lo
una
de
las más p incipales
del
Reino
del
Pe ú, po su in luencia
polí ica
—
compa ida
con
una Audiencia—
y
po
sus
en as,
cal-
culadas
en 24.000 pesos
anuales
(55). Su
p elado enía que se , po
consiguien e,
y
po solici ud
de la
Cáma a
en el
momen o
de p e-
sen a
candida os pa a ocupa
la
acan e qui eña. También
se de-
ba ía sob e
la
opo unidad
y
con eniencia
de
que
el Rey p opu-
sie a pa a ella
como siemp e
se ha
ejecu ado, P elados
de
o as
in-
52.
A.G.I., Qui o, 579.
53.
El
ce i icado
de
su de unción
se
encuen a
en A.G.I., Qui o, 280.
54.
A.
EGAÑA:
op. ci .
pag. 935.
55.
A.G.I., Qui o, 579.
UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA
ACTAS
XI
JORNADAS
DE
ANDALUCÍA
Y
AMÉRICA

333
e lo es,
o
bien
a
suje os que
no lo
uesen
(57).
La
espues a
del
mona ca
a
esa consul a especí ica
de la
Cáma a con adecía
la o-
lun ad y la
opinión
de
és a, pues
se
decla aba pa ida io
de
que
sólo
en el
caso
de que los p elados elegidos jus i ica an que
el cli-
ma
(el emple)
del
país
de
su diócesis uese pe judicial pa a su sa-
lud se
les
pueda p opone pa a o a
(58).
La
Cáma a,
en
cambio,
insis ía
en
su eunión
del 2 de
mayo
de
1760
que pa a ocupa
a-
can es
los candida os uesen odos obispos.
Pe o la
éplica egia
que insis ía
en no
aslada obispos
de
unas iglesias
o
diócesis
a
o as, consis ió
en
que
no se
p opusie a p elado pa a
Qui o, lo
cual
p odujo una p olongada
y
excepcional acan e
en la
sede
de
es
años,
la
única que conocie on los qui eños
en
odo
el
siglo XVIII
(59)
No
obs an e,
el 11 de
no iemb e
de
1760
la
Cáma a
de In-
dias p esen ó
al Rey
una lis a que con enía sie e nomb es
ecomen-
dados pa a ocupa
la
mi a qui eña
(60),
ninguno
de los cuales
e a
cu iosamen e obispo.
En
conc e o, había
en la
lis a
dos
cu as
(don
F ancisco
Fe nández
de Xa i a,
cu a
de San
Jus o
de Mad id y
un
onubense, don Miguel del Co al, de la
pa oquia
de San Ped o
de San a Olalla), dos
eligiosos (un agus ino,
el pad e maes o ay
José
Luis de Lila y
un monje
basilio, Ped o
Fe nández
de la
Ca-
e a) y
es in eg an es
de
cabildos
ca ed alicios, dos de
los cuales
e an ame icanos
(el doc o
Damián
de Espinosa,
canónigo
doc o-
al de
Có doba,
el doc o Ca los de He e a, eso e o
de la
iglesia
de Ca acas y el doc o
Félix Sánchez
de
O ellana, Deán
de Qui-
o).
Así pues,
no se
hallaba en e los p opues os
don Ped o Ponce.
El
mona ca eligió
al
cu a
de San
Jus o pe o és e enunció
en di-
ciemb e
an e la
Cáma a alegando que su edad
y
su queb an ada
salud,
jun o con sus
débiles ue zas,
no le
pe mi ían acep a
(61).
Has a
el
mes
de
ene o
de
1761 no
ue admi ida
y
acep ada po
la
Cáma a
y
po
el Rey
su solici ud.
Sie e meses más a de,
el 2 de
julio
de
1761,
ampoco
se en-
56.
A.G.I., Qui o, 579.
57.
Ibidem.
Cáma a
de
Indias,
15 de
eb e o
de 1760.
58.
Ibidem.
59.
C _ P.
CASTAÑEDA:
Op. ci .
pag. 500.
60_ A.G.I., Qui o, 579.
61. Ibidem .
UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA
340

FRANCISCO NUÑEZ ROLDAN
obispo p e endió man ene desde que llegó
a Qui o con
los
un-
ciona ios
de la Co ona, es
deci ,
con
los ep esen an es
del
pode
polí ico,
lo
cual demos aba,
a
nues o juicio, un lógico in e és po
ag adece
a la
máxima ins i ución es a al su nomb amien o
epis-
copal.
In e p e a ese ges o,
en
cambio, como p ueba
de
una
sóli-
da ac i ud egalis a y
po consecuencia con adic o ia
del
p elado
se ía demasiado p ecipi ado, po que hechos pos e io es
de
dis in a
na u aleza pond ían se iamen e
en duda al a i mación.
Bien es cie -
o
y
ello p ecisa á aún más
la
explicación que, como indica
Se-
gundo Mo eno,
al como ocu ie a ya
en la
suble ación
de Rio-
bamba
y de Laca unga de 1764, el
es ado eclesiás ico desempeñó
impo an es unciones
al
se icio
de la
adminis ación
colonial, sien-
do
el
ejemplo más elocuen e
la
conduc a
del
mismo
Ponce Ca-
asco, cuyo auxilio según
el
ci ado au o ue imp escindible pa a
e adica
la
opinión
social an i iscal (75)
Tal ez,
la
mejo ce i icación
de
que
nos
hallamos
an e
una
me a, aunque impo an e, colabo ación
o
p es ación coyun u al
de
unciones polí icas po pa e
del
Diocesano,
sea la
na ación que
él mismo en ió
al
Vi ey,
con
excesi a
au ocomplacencia,
sob e
su pa icipación
en la
con oca o ia
del
cle o
egula y secula a
in de log a
la
amo iguación
de
las iolencias calleje as.
Cuando
más
se
Insolen aba
la plebe,
de o ando
la
p opia casa
de
Aduana,
esc ibía,
umul uados en la Plaza de San a
Bá ba a...
no
pude
me-
nos que manda a ins ancia
de la Real
Audiencia, con oca
a o-
dos
los P elados
de
las eligiones
y
odos unánimes
con sus co-
munidades
ocu ie on
a
paci ica oda esa gen e
con
pe suasiones
p uden es
y
llenas
de
sua idad...
(76).
In es idos
de
au o idad
mo-
al,
mucho más espe ados polí icamen e que los unciona ios eales,
a
quienes e dade amen e es aban supliendo
en
su come ido, los
pá ocos
y
los eligiosos, en e los que des aca on los
pad es je-
sui as
A a ez, Milanesio y
Aguado
(sic),
a empe a on los
acalo a-
dos ánimos popula es,
con la
p omesa
de
que
la Real
Audiencia
publica ía un bando
con
un pe dón
gene al y de
que
se
suspende
- ía la
cons i ución
de la
Aduana,
nomb e ho o oso pa a ellos,
y
ambién
el
es anco
del
agua dien e.
75.
MOREÑO YAÑEZ,
S.: Op. ci .
pag. 118.
76.
A.G.I., Qui o, 398, doc. 37.
UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA

ACTAS
XI
JORNADAS
DE
ANDALUCÍA
Y
AMÉRICA

341
Sin emba go,
ni siquie a
la
in e ención eclesiás ica
y
las es-
pe anzas
de
amnis ía log a on anquiliza
a
los qui eños, pues
el
día
23 de
mayo,
a
las cua o
de la
a de, ecelando
y
sospechando
los minis os
de la
Audiencia que
se
es aba p epa ando o a
suble-
ación
más pesada,
pidie on
al
obispo
Ponce
su mediación
pe so-
nal en
un in en o desespe ado po e i a
males
mayo es.
Tomé
la
delibe ación, esc ibía
don Ped o, de
pasa
al ba io de San Roque,
que
es el
más nume oso
y,
cong egado po su cu a
en la Yglesia
la
gen e que cupo
en
ella, quedó ins uida
de sus
e o es pa a de-
pone los y
asimismo les pe suadí
a la
quie ud
y
sosiego
de la Re-
pública y al
espe o
y
ene ación que debían
a
los seño es
minis-
os que
la
mandaban
y me
o ecie on (los amo inados) ocu i
a
la Plaza Mayo a
p o es a su endimien o
al Rey, con
al que
la
Real
Audiencia les a i icase las segu idades que les enía dadas po
manos
de
los p elados
de
las eligiones...
(77).
Cumplía, de
es e
mo-
do,
el
cle o
y
su obispo
al
en e un papel
de
es abilización
y de
paci icación, como iel
de la
balanza, como mode ado
de
las en-
siones sociales, imp escindible en
un mundo
en el
cual los
uncio-
na ios eales acusaban un p o undo
y
al ez
secula
desp es igio
polí ico, incapaces
de
con ence
con la
palab a
y,
aún menos,
con
los hechos.
El
obispo Ponce
acudió, como
se le
había in i ado,
a la Plaza
y
allí,
habiéndose cong egado mul i ud
del pueblo y
salido
al
P e il
del Palac7o
los seño es P esiden e
y
Oido es jun os
con
oda
la
opa
a mada,
abocada
la
a ille ía
a
oda
la Plaza
pa a con ene los... bajé
po las g adas
en
compañía
del
e e ido seño
Na a o. ..y se les
a i icó
el
pe dón
gene al, la
suspensión
de la
Aduana
y el
es anco
del
agua dien e.
Se
a aba,
en
ealidad,
de
una maniob a
dila o-
ia, conocida segu amen e po el p elado,
y
p epa ada po las au o-
idades ci iles mien as
el
Vi ey esol ía
y
...con
al que
se sose-
gasen.
El
oido
Na a o,
po su pa e, les ogó que
se
e i asen
a sus
casas
y en
ono amenazan e (mí ese bien que ya
el
obispo
no
in e iene), les indicó que
no
pusiesen los
pies en la plaza ma-
yo
desde las o aciones
y con
es o..
.se
apa a on
y
ambién
el T i-
bunal de la Real Audiencia
y yo. El
p o agonismo
del obispo
en
esos p ime os momen os
de la
e uel a había, sido, po consiguien e,
77. A.G.I., Qui o, 398, doc. 37.
UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA
342

FRANCISCO NUNEZ ROLDAN
des acadísimo y p imo dial
pa a los
ines
que pe seguía
la au o i-
dad polí ica:
el sosiego
y la
anquilidad pública.
De
momen o,
el
o den
no se
había queb ado g a emen e, pe o
la
mul i ud
de
los
cong egados
en la plaza
había a emo izado bas an e
al
obispo que,
como
homb e
in es ido
de
pode , se ía aman e
de la
paz
y de la
disciplina
social.
El
sabía que siendo
la
suspensión
de
las ó denes iscales una
medida
de
ca ác e in e ino
y
ansi o io,
e a oida con
bas an e
dis-
gus o po los amo inados
y
po ello
no
p esumía una calma
in-
media a
y
du ade a. Sospechando al si uación, los oido es
de la
Audiencia manda on o ma pa ullas pa a
man ene
en
paz
la jus-
Íc a,
pe o
a
pesa
de que al decisión podía se ace ada
y con e-
men e, el
p elado seguía empeñado
en
conside a que aquellas
ma-
ni es aciones no
e an me as alga adas calleje as
y, en consecuen-
cia, es imaba necesa ia
la
cons i ución
de
una ue za
de p e en-
ción
mucho más nume osa
y
mejo do ada que
la
exis en e...
que
nos
pueda lib a
de la
so ocación
de
an a muchedumb e de Pue-
blo y sus
ci cun e encias.
Los
sucesos pos e io es
del
mes
de
julio
con i ma on
sus
emo es.
En
un ala de
de idelidad
y de
buenas
palab as
el
obispo concluía su in o me
con el
o ecimien o
de
su
pe sona:
Yo lo
que puedo o ece
a V.E. es
sac i ica mi ida
con
el
cle o
en el
se icio
de Dios y del Rey
nues o Seño .
Qui o,
mayo,
24. (78)
Quie a
se
man u o
la
ciudad du an e más
de
un mes o al
me-
nos eso podemos deduci po
el
silencio
del
obispo
Ponce. Pe o
ninguna paz
es
i me
y
los ánimos ol ie on
a
le an a se
a inales
de
junio
y
p incipios
de
julio,
y en
es a ocasión
con
más
es uen-
do
y
iolencia.
Si el 24 de
mayo
don Ped o, en
cumplimien o
de
su
obligiación,
había comunicado
al
Vi ey sob e
el
le an amien o
de
los
ba ios de la
ciudad, aho a, esc ibía, ambién
lo execu o de
o o más pesado
y de
habe se albo o ado
de
nue o los
ba ios. Las
causas
de
las al e aciones ya
no
e an las decisiones
de la
polí ica
de la Real Hacienda en
ma e ia
iscal. Se
a aba,
en
es e caso,
de
una au én ica e uel a
de
na u aleza
social, en
su sen ido más ge-
nuino. No
debe á. pues, admi i se como única
la
in e p e ación
de
que los hechos
de
mayo u ie on una
simple
p olongación
en ju-
78. A.G.I., Qui o, 398, doc. 37.
UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA
ACTAS
XI
JORNADAS
DE
ANDALUCÍA
Y
AMÉRICA

343
lio. No se
a aba,
en
e ec o, al como indica ía una de icien e
lec-
u a
de la
ca a
del
obispo
al
Vi ey,
de
un me o aplazamien o
de
las p o es as
o
incluso
del
esu gimien o
de
las mismas después
de
un mes
de
le a go espe ando
el
cumplimien o
de
las p omesas
he-
chas
en la Plaza.
Es amos
en
condiciones
de
asegu a que
la
lucha
an i iscal ha
desapa ecido
y ha
dado paso
a
una
g a e con on a-
ción
de
clases
o,
mejo dicho,
a
una demos ación
an icolonial y
an ieu opea
di igida po
no ables
de la
ciudad como luego
p eci-
sa emos.
En p ime
luga , las palab as
de don Ped o Ponce son con-
cluyen es a
ese espec o, pues es ablecen una elación
de
causa-e ec o
en e p esión
colonial y
e uel a, en e explo ación
y
p o es a:
Se
han albo o ado
de
nue o los
ba ios con el
mo i o
de
algunas ex-
o siones que les habían hecho los españoles
y
gen e
p incipal,
que
salie on
a
onda
con la
jus icia dichos
ba ios en la
noche
de San
Juan con lo
que
se
encendió o a gue a
ci il y
más sang ien a que
la
an eceden e empezando po
el
daño
de la
casa
de
un ecino
p in-
cipal de
los españoles, habiendo algunas mue es
de
una
y
o a pa e,
de o ma
que es ando ya cansados los pocos españoles que
hay y
no
eniendo bas an es a mas
y
municiones pa a pode
de ende
las
de S.M.
hubie on
de cede a la
mul i ud
y
pone se
al
a bi io
de
la plebe
-incons an e...
(79).
De la
ag esión esul ó
el amo inamien-
o
y de
és e
el
a lo amien o
del
sen imien o
an icolonial
que
con-
siguió
una
ic o ia
e íme a, pues odo
se
edujo
a
eso,
al
pu o
e-
chazo
del
ag eso
al
que
se le
desa ma, pe o
no se
aniquila,
al
que
no se le
sus i uye ins i ucional
y
polí icamen e.
En el
mes
de
julio
no
exis e,
en
consecuencia, un
mo in
p oduc o
de
un
plan p econ-
cebido,
con
una ideología que
lo
espalde.
La
e uel a
no es e o-
luciona ia y no lo es
po que
no es
ambiciosa,
no
p e ende c ea
una ealidad adicalmen e dis in a,
se
con o ma,
en
cambio,
con
se un mo imien o
de
espues a,
no de
ans o mación.
La
éplica
mue e po
sí
sola,
de
inanición.
La
i esolución mo i a,
inalmen-
e, una uel a
a la
si uación p imi i a
y o iginal, lo
cual ab e
de
nue o
la
pue a
a la
posibilidad
de la
ebeldía pues, pasado un
p i-
me
momen o
de
some imien o
a
los dic ados
de la
au o idad,
la
pe manencia
de
los de ec os que pa iendo
de
ella die on luga
al
79. Ib dem. doc. 61.
UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA
344

FRANCISCO NUÑEZ ROLDAN
amo inamien o esuci an
el
sen imien o
an icolonial, a
eces
en-
masca ado
bajo ei indicaciones
de
na u aleza muy di e sa.
La
in e ención
del
obispo
en el
momen o
en
que los
amo i-
nados consiguie on apode a se
de
las a mas
y del con ol de
las
calles
es
inmedia a, pues pa ece conoce
la
dinámica
habi ual, his-
ó ica
y
lógica
de
es os p ocesos
y
pa a a aja los
se
equie e
de e -
minación,
p es eza
y
agilidad
en la
ejecución.
Es,
asimismo,
paci-
icado a, pues ni susci a ni a o ece
el
uso
de la
ue za, ni
lo soli-
ci a.
En
e ce luga ,
es, al
mismo iempo, una in e ención pas o
- al y pa e nal,
pues además
de
apacigua los ánimos apelando
a
la
eligión
y a la
e como ins umen os
de
sosiego, p ocu a los me-
dios
(el in e enimien o
que suponen las p ác icas
de ocionales)
pa a
aleja
y
des ia
el
odio
y el
esen imien o ue a
del
cen o que los
p odujo. Po úl imo, su ac i ud
es
indulgen e, pues excusa,
p esu-
miendo
igno ancia
e incluso emb iaguez
en
los suble ados, las io
-lencias
come idas.
Si se nos
pe mi ie a ealiza un juicio
mo al
sob e
la
conduc a
del
p elado
onubense en
esa d amá ica coyun u a, pod íamos de-
ci ,
sin
ánimo
de
a o ece le, que supo es a
sin demuda se
enme-
dio
de
las ci cuns ancias, que e i ó
el
desencadenamien o
de
oda
iolencia,
la popula y la
ins i ucional, que p ocu ó esca a
el o -
den al
que se ía
sin
cae
en la
mezquindad
de la
aición
a sus
diocesanos.
Su
ela o
de
esas ho as
no
necesi a ya más
comen a-
ios
y dice
así:
«...salí nue amen e
con
algunos eclesiás icos
y co-
in unÍdades de
egula es
(a
quienes siemp e gua da on una
g an
e-
e encia, espe o
y
ene ación)
a
isi a pe sonalmen e,
no con
poco
iesgo
de la
ida odos los
ba ios y
hace les p esen e nue amen e
sus
e o es..
.y
que se
sosegasen
y no
pasasen
adelan e...asÍ se
ue-
on emplando
y
acudiendo
a Dios
que
e a el
único auxilio que
nos
quedaba, po medio
de
oga i as, p ocesiones, se mones
y o-
sanos
a
que odos concu ían pa a en e ene los
con
es as san as
de ociones
y
des ia los
del
calo que esul aba
de la is a de sus
pa ien es mue os, lág imas
de sus
mad es
y
iudas,
se
han
sose-
gado
de
sue e que
no solo
han econocido nue amen e
la po es-
ad
de la Real
Audiencia... (sino que) han uel o las a mas
a la Real
Audiencia
de
donde umul ua iamen e las habían sacado pidiendo
se
les nomb asen capi ula es
de la
gen e
p incipal de la
ciudad co-
mo
se
hizo
(y
con ibuyó mucho
a
su paci icación) pa a que los
gobie ne
y
man enga
en
jus icia
y
que és a en e como
an es a sus
UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA
ACTAS
XI
JORNADAS
DE
ANDALUCÍA
Y
AMÉRICA

345
Ba ios a
eje ce la lib emen e;
en
es e es ado queda es a ciudad,
si bien que
a
su
exemplo
las demás
se
mue en
y
albo o an ácil-
men e
y
llega on
a
en a algunos
en
ella
y
siendo así suplico
a
V.E.
po
el
Pe dón
de
es os mise ables que -Igno an
lo
que han
he-
cho, po se
lo
ín imo
de la plebe, y lo
que han
execu ado la ma-
yo pa e
sin
azón
y
eb ios.
(80)
Vol ió
a
esc ibi
el
p elado
al
Vi ey
dos
semanas más a de,
el 22 de
julio, pa a comunica le que
el pueblo se
man enía
en cal-
ma
(81). En
ese clima
de
sosiego
se
podía espe a
el
indul o
gene-
al
p ome ido
y, en
e ec o,
se
publicó
el 18 de
sep iemb e
de 1765.
Sin emba go,
algún
sec o de la
sociedad c iolla
no
acep ó es a
so-
lución
que
no
epa aba los
males
sociales, económicos
o
sólo los
había a eglado p o isionalmen e ( ecué dese que una
de
las
aspi-
aciones polí icas
de
los amo inados
de
julio ue ele a
a
los
ca -
gos
municipales eemplazándolos po gen e
p incipal de la
ciudad).
La
p ueba
de
que las insu iciencias
y
las insa is acciones
se
man enían
y,
po consiguien e,
la
p opia ensión,
lo
cons i uye
la
apa ición
de
un pasquín
en Riobamba,
po supues o anónimo, cuyo
ex o, esc i o p obablemen e una ez publicado
el
indul o, hace un
llamamien o
a la
ebelión pe manen e
con a la
au o idad polí ica
ep esen ada po
el iscal de la
Audiencia, echaza
el
pe dón
gene-
al y
c i ica
la
colabo ación
del
obispo
Ponce en el
apaciguamien-
o
de
los ánimos po en ende que engaña
con sus
mé odos
a la
población.
Se
a a, po
lo
demás,
de
una p oclama absolu a
y ní-
idamen e an icolonial,
de ás
de
cuya edacción es án,
con p o-
babilidad,
los g upos más icos
y
ep esen a i os
de la
ciudad, in-
dispues os
y
a ec ados po
la
polí ica
iscal de la
Mona quía.
Su
lec u a
no
deja luga
a
dudas ace ca
de
su in encionalidad
p oin-
dependen is a:
«Copia
de
pasquín pues o
en Riobamba
Seño es dase no icia que las
paces
p omulgadas
en Qui o no
es
mis que un a i icio pa a asola
al
Mundo
y la
ciudad
de Qui o
y sus
ecinos p esen ando nue as gue as ci iles, pues pa a es e
in
han salido nues os enemigos los eu opeos,
a
a ma se odos
de
balas, pól o a
y
o as más
o ensi as
y nos
p ocu an en e ene
con
80.
Ibide n .
81.
Ibídem.
doc. 66.
UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA

346

FRANCISCO NUÑEZ ROLDAN
ingidas
ies as y
apa en es
no enas y assÍ no
con iene
egoc
ij
o
sino
lamen o
y clamo y
pues o que
se
ulmina aición, Ala ma,
Ala -
ma
y
ojo ale a
en lo
que
se
hace, po que
al Amigo
incie o
con
un ojo ce ado
o
cien
niil
abie os
y
es én cie os que
el Fiscal
iene
con
los demás
eb eos (sic) a
semb a uego cosecha sang e
». (82)
Po o a pa e,
de
sep iemb e
a
diciemb e
se
sucedie on los
pa abienes
y
los ag adecimien os
del
Vi ey
al
obispo po su
ce-
losa
conduc a
y
amo
al Real
Se icio,
pues os
de
mani ies o
des-
de mayo en la
a ea
de
paci icación
de Qui o.
Con iado quedaba
el
Vi ey,
en
oc ub e,
de
que al compo amien o
no
a ia ía
(83)
y
así ue, pues
el 7 de
diciemb e la máxima au o idad polí ica ol ía
a
pedi
al
p elado que in e iniese
en el
apaciguamien o
de
cie os
ánimos. Las
ges iones
de don Ped o
die on
sus
u os pues
a ina-
les de
aquel mes
se
alababan
sus
epe idos buenos o icios
(84). El
econocimien o
de
su idelidad polí ica
se ep odujo
en
ab il
del
año siguien e,
lo
cual indicaba, po o a pa e, como ya dijimos,
que
la calma desde julio
del 65 e a
pu a apa iencia, pues nada
ha-
bía cambiado desde en onces.
En
es a ocasión habían sido los
in-
dios
del
dis i o
de San Miguel
los que
se
habían negado
a
paga
los ibu os eales, al e ando
la
quie ud
y
obligando
al obispo
a
lib a p o idencias
a
los cu as pá ocos
del
dis i o
de Tacinga
pa-
a que colabo asen
en sus pueblos al
es ablecimien o
de la disci-
plina iscal. (85)
En
conclusión, pod íamos deci que
el papel que jugó
el
obispo
Ponce enmedio de
an a hos ilidad ue ealmen e e icaz, como
se
demos ó po los múl iples econocimien os que
la
máxima
au o-
idad polí ica
le
exp esó, aunque
es
ob io que
no
dependía
en e-
amen e
de
su olun ad
y de
su in e ención
o
mediación una
e-
liz
conclusión
de
las cosas. E icaz ue ambién po que
de
su
p o-
pia conduc a él mismo hab ía
de
ob ene magní icos esul ados
y,
especialmen e, una indudable o aleza polí ica
en sus
elaciones,
como au o idad eclesiás ica que
e a, con
los ep esen an es
ins i-
ucionales de la
ciudad
y del
i eina o.
Sabe se
con
an os mé i os pasados
le
mo ió,
en
ese sen ido,
82.
Ibídem.
doc.
106.
83.
Ibídem.
doc. 49. 9
de
oc ub e
de 1765.
84.
Ibídem.
doc. 210.
85.
A.G.I., Qui o, 399,
doc. 320.
UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA
ACTAS
XI
JORNADAS
DE
ANDALUCÍA
Y
AMÉRICA

347
a
c ea
en su en o no una cie a au onomía
de
mo imien os que
p opició
en
su p ác ica un compo amien o sobe ano que
le con-
dujo en
ocasiones
a
las on e as
de las indisciplina polí ica.
Su doble
en en amien o con dos
isi ado es eales, en e
1767 y 1769,
po
cues iones ela i as an o
a
las obligaciones ibu a ias
de
los
ecle-
siás icos
secula es
con la Real Hacienda,
como
a la acusación
so-
b e los abusos
y el
incumplimien o
pas o al de
los cu as pá ocos
con sus
elig eses indios, cons i uyen un conjun o
palpable de p ue-
bas
de
esa
au o-
es imación exage ada que
don Ped o Ponce
enía
de la
ex ensión
de
su pode
y de la
au o idad
de
su
pe sona.
Los
hechos ocu ie on casi
al
mismo iempo. Iniciamos su des-
c ipción
e
in e p e ación po
el
con lic o menos apa a oso
de
los
dos,
aunque po
sí solo
e ela ya algunas ca ac e ís icas del lamen-
able
es ado eclesiás ico que p esen aba
la
diócesis
de Qui o,
es
-ponsabilidad
que co espondía
en
úl ima ins ancia
al
obispo
Ponce.
7.4.- LA
DEFENSA
DE LA JURISDICCION ECLESIASTICA.
El 6 de
diciemb e
de 1767 el
oido
de la
Audiencia
de Qui o,
don
Se a ín
de Veyán y
Mola,
se
di igió
al
Consejo
de
Indias pa a
comunica
la
necesidad
de auxilio espi i ual que padecían los
p e-
sos
de
las
dos
cá celes
de la
ciudad que
se
hallaban bajo su
ju is-
dicción
e
inspección.
Al
pa ece , hacía algunos meses que
no se
decía misa
a la
ein ena
de
eclusos, ni siquie a
en
los días
de ies a
de
gua da .
E a la
causa
o la
excusa esg imida po los cu as que
lle aban ese enca go, que las limosnas que ecibían po ello
no
e an
su icien es.
En desca go
de
su conciencia, insis ía
el oido , pod ían
oma se
de
los gas os
de
jus icia
y, en
su de ec o,
de
las penas
de
cáma a,
con la
condición
de su ein eg o
(86).
Cua o eces
epi-
ió
el
oido es a queja, has a que el Fiscal del
Consejo emi ió un
dic ámen, el 25 de
junio
de 1768,
ap emiando
al
obispo
de la dió-
cesis
a
que
se
ep imiese
el
incumplimien o
pas o al de sus
cu as,
median e
la
publicación
de
edic os
en
cuyo ex o, es imaba
el Fis-
cal, se
o dena a, bajo penas
y
censu as, que odos los cu as
doc-
86. A.G.I., Qui o, 289. El
núme o
egula de
p esos
e a
según
el
es imonio
de Ve-
yán,
«unas eces
de 16 y
cuando más
de 31 en la
cá cel
de 1a illa y en el de 1a Co e
solo
unas
5
que nunca exceden
de 28».
UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA
348

FRANCISCO NUÑEZ ROLDAN
ine os
que
se
hallaban
en la
ciudad
de Qui o
uesen
a esidi
a
sus
espec i os cu a os. Asimismo,
se
enca gaba
a
los o iciales eales
que suspendiesen
el
es ipendio que les co espondía
a
los
pá o-
cos
indisciplinados si
no
co egían
ales
al as.
Po
la
ad e encia
del iscal
pod íamos p esumi que
el in o -
me en iado po
Veyán no se
limi aba
a
una
simple
queja sob e
la
al a
de
asis encia espi i ual
de
las cá celes. Pa iendo
de
ese
mo i-
o,
el
unciona io
eal
había ido mucho más allá, es o
es,
has a in-
es iga
la
si uación
eal y
conc e a
de la
cu a
de
almas
en
oda
la
diócesis, poniendo
de
mani ies o
y
haciendo ealidad
el plan po-
lí ico
de
los
Bo bones de
in e eni d ás ica
y
sobe anamen e
en
la
ida eclesiás ica.
El
esul ado
de sus in es igaciones aconsejaba
pone emedio inmedia o
y
ené gico
an e
las de iciencias
obse a-
das
y
po eso
se
en iende
el
e edic o
y la
ecomendación
del Fis-
cal al
obispo. Según Veyán
los cu as
se
ausen aban du an e mucho
iempo
y con
excesi a ecuencia
de sus pa oquias,
«po muchos
meses
y
aún años, iniéndose
a
i i la gas empo adas
a
es a
ca-
pi a] y
o os es án
en
o as ciudades.
..y
aunque casi odos ienen
coadju o ,
alguno
hay
que
no le
iene
y
sa is acen
sus
esidencias
con
ica ios me cena ios..
.y se
sabe que los más es án ( ue a
de
sus
pa oquias,) po pasea »
(87)
La
acusación, acompañada
de
una lis a
de
ein inue e cu as
que según
el
es imonio
de Veyán
desa endían
sus
obligaciones
pas-
o ales, e a an
sumamen e
g a e
que dejaba
en en edicho
no so-
lamen e la
conduc a
de los pá ocos sino ambién
la labo episco-
pal de don Ped o Ponce,
que pe día,
al
mismo iempo
y a
los ojos
de
odo
el
mundo, su p opia au o idad
y
su ju isdicción
en a o
y en
bene icio
del
unciona io
de la Co ona. (88)
Tan a
e dad con enía
el in o me
del
oido
Veyán que el
obispo
gua dó silencio.
Es
muy posible,
sin emba go,
que man u iese
e-
se ada, pa a usa la
en
su momen o,
la
esis
de
que
el
unciona io
se
había ex alimi ado
en
su misión.
En
ese sen ido,
se
explica que
eplica a
en
un ono esen ido
y
aliéndose
de
ayudas muy
pode-
osas,
an e
o a ope ación lle ada
a
cabo po
el
mismo
Veyán con a
los eclesiás icos:
la de
cob a les las deudas que enían con aídas
87.
Ibídem.
88.
La
lis a
de
cu as que
se hallaban
en Qui o,
ue a
de sus
pa oquias
sin
mo i o
jus i icable es á
en A.G.I.. Qui o, 289.
UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA
ACTAS
XI
JORNADAS
DE
ANDALUCÍA
Y
AMÉRICA

349
con la Real Hacienda.
Tal ez
la
éplica sólo
es
u o
de
nues a
in e p e ación
y no de la
olun ad
del
p elado, pues,
c onológica-
men e, an o los in o mes edac ados
y
ele ados po
el
oido
so-
b e
el
absen ismo
de
los cu as, como sob e las deudas po
la p o-
isión
egia
de
acan es coinciden
y
puede se cie o, po
lo
an o,
que
la
decisión del
obispo
de
nega oda colabo ación
al
juez,
cuan-
do és e exigió que
el
no a io
de la cu ia
eclesiás ica
le
diese una
ce i icación
de
de e minados papeles ela i os
a la
cues ión,
p o-
pios
del
a chi o eclesiás ico
y
necesa ios pa a
el
desa ollo
de
su
come ido,
no
cons i uya una au én ica enganza al como hemos
c eido
e .
En
cualquie caso,
es
e dad que
el
p elado negó
el auxi-
lio que pedía
el Visi ado
en el
ag io asun o, acusó
an e el
Vi ey
de San a Fe,
jus amen e, de no
acili a lo,
o lo
que
es
igual,
de
im-
pedi
la
acción
de la
jus icia.
(89)
El
obispo habló, po
in,
mani es ando, po su pa e,
al iscal
del
Consejo que había p es ado
la
ayuda
a la
que
se
e e ía
Veyán;
apun aba, además, que és e había o o
la
inmunidad eclesiás ica
al
ap emia
con
mul as
y emba go de
bienes
al
no a io
y
exigía, po
úl imo,
«se le
mande da sa is acción que co esponde
al
ag a io
de la
impos u a que
le
hacen
en
ep esen a
lo
con a io».
(90)
Habiendo ap obado
el
consejo
la
conduc a
del
p elado
en agos-
o
de 1768,
insis ió
el
isi ado
eal en su queja acusando además
al
P esiden e
de la
Audiencia
de Qui o de
«adhe encia»
al
obispo,
pues
le
había negado
el
auxilio pa a p ende
a
los no a ios
de la
cu ia
eclesiás ica, a gumen ando pa a ello que
«el
Re e endo
obis-
Po
enía azón
y
que
e a
buen p elado
y
que
no se
hacía más que
hos iga le»
(91).
Resumía,
de esa mane a,
don Se a n Veyán la po-
sición adop ada po
la
máxima au o idad
de la
Audiencia.
La pa-
lab a del
P esiden e
y la del
obispo,
jun as,
in alidaban su
p oce-
de ,
al
pa ece hones o
y
celoso
de
su unción.
El
hos igamien o
al
que
se
e e ía
el
P esiden e
e a
cie o, exis ía, pe o
e a la
lógica
consecuencia
del
compo amien o
del
p elado
puebleño,
nada dis-
pues o
a
co egi los de ec os
pas o ales de
su diócesis.
O se en-
en aba
con sus
cu as
o lo
hacía
con el
oido .
89.
A.G.I., Qui o, 292. Ca a del 7 de
junio
de 1768. El
Vi ey
de San a Fe
dando
cuen a
al
Consejo
de
que
el
p elado había negado
a don Se a in de Veyán,
Visi ado
de
las Cajas,
el
auxilio pedido.
90.
Ibídem.
91.
Ibídem.
UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA
356

FRANCISCO NUÑEZ ROLDAN
de
un P elado más celoso»
(107). Sin emba go,
desengañado
y
des-
mo alizado,
el
ono
inal del
in o me
de Cis ué al Rey esume
su
es ado de
ánimo po
la
escasa colabo ación que
ha
ecibido
de sus
compañe os
en la
Audiencia, pues
«ninguna desg acia, —decía
ama gamen e
—,
iguala a la de
se minis o
en
es a P o incia, siendo
eu opeo»
(108).
Unos unciona ios que es aban, po
lo
demás,
p i-
sione os
del
pode
de
los eclesiás icos
«que dominan ealmen e es a P o incia po habe enido
la a-
alÍdad V a. R.
Audiencia
de
es a
sin P esiden e cinco años
y
los
minis os que
la
acompañan se ame icanos acos umb ados
a
las
co up elas y
malos usos opues os
a
los dic ámenes
de
los
eu o-
peos
a
quienes
se
mi a
con el mayo ho o en
es a P o incia».
(109)
No
pa ece p obable
que
sus
lamen os ue an escuchados
de
inmedia o, aunque debió
de
aleg a se cuando conoció,
en diciem-
b e
de 1767, la
in o mación que
el
Vi ey,
don Ped o Messía de
la
Ce da, en ió
al
Consejo sob e
lo
que sucedía
en Qui o.
Po
p i-
me a ez ob u o
el
apoyo o icial e
ins i ucional que an o exigía
y
necesi aba
y,
po
in,
alguien
con
au o idad econocía
y
admi ía
que
sus
denuncias enían un con enido
eal,
que
no
obedecían ni
al
cap icho, ni
a
un deseo
de
lucimien o polí ico, ni siquie a
a
un
espí i u p ima io
y isce al de
un unciona io ambicioso
de cu i-
culum.
Con
odas las p uebas
en
su pode
el
Vi ey
Messía de la
Ce da
se
di igió
al
Consejo pa a apoya las esis
del
apu ado
iscal (110).
Sus c í iicas
hacia
la
conduc a
del
p elado e an con unden es
y se-
e as
y
exp esan, en
cualquie caso,
lo
que ya in uíamos
al
comienzo
de
es e abajo: que
nos
hallamos
an e
una
pe sona de
ca ác e ag io,
encendido
y amigo de la
con on ación
y de la
polémica, como
ya
lo
demos a a
en Cuba, y
además, celoso de enso ,
a des iem-
po,
de la
ju isdicción eclesiás ica en e
a
los a eba os
del
pode
ci il. El
juicio que su
pe sona le
me ecía
al
Vi ey dis aba mucho,
po consiguien e,
de
aquel osa io
de
elogios que ecibie a
en Cu-
ba y
que an o
le
ayuda on pa a alcanza
la
mi a
de Qui o. P o-
107.
Ibidem.
108.
Ibidem.
109.
Ibidem.
110.
Ib dem .
de 1767.
Don Ped o Messía a don
Julián
de A iaga. San a Fe, 11 de
diciemb e
UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA

ACTAS
XI
JORNADAS
DE
ANDALUCÍA
Y AMMÉRICA

357
enía, además,
de
una ins i ución
supe io y de
un
al o unciona-
io que un año
an es
—como ya hemos esc i o— había des acado
y
ag adecido
el
papel p o agonizado po
don Ped o Ponce du an-
e los mo ines de
mayo
y
junio.
Pe o en
poco más
de
un año
el
obispo
puebleño
pe dió odo su
capi al
polí ico, algo
an i al en
el cu iculum de
un p elado
del
An iguo Régimen
del
que
se
es-
pe aba, sob e odo, una ele ada dosis
de
idelidad
al
Es ado que
le
había nomb ado.
A
ello, p ecisa
y
undamen almen e,
se
e e ía
el
Vi ey, cuando esc ibía
a Mad id el 11 de
diciemb e
de 1767:
«Un o icio
an legal, de
p ác ica
egula y
mode ado
en
ez
de mo e a
aquel seño obispo
a
enmenda los de ec os
de
omi-
sión ad e idos
y
expe imen ados ce ca
de
un año
y
medio,
en
pe -
juicio
de
los Reales in e eses
y con
desp ecio
de
los minis os
de
S.M.
si ió
de
exci a los humos
de
su cóle a
y
ac imonia
de
su
genio, (según
se
deja comp ende
y se
mani ies a
de
o as
an ece-
den es
no icias que engo) poco inclinado
al
Se icio
del Rey y en
luga
de
lib a los auxilios jus amen e pedidos pa a
la
solución
de
las can idades adeudadas,
de
a e e se,
sin
a ención ni mi amien o
al
ca ác e
y al o
g ado
de
m
dignidad
y
empleos...
ha
pasado
a
zahe i
de
nue o..
.al iscal». (111)
Desconocemos
la
esolución conc e a
y inal de la
causa.
P o-
bablemen e
se
demo ó mucho iempo, pues oda ía
en
ma zo
de
1769
encon amos una ca a
de Cis ué al
Vi ey
Messía de la
Ce da
quejándose
y
ad i iéndole que
el
obispo
«...p epa a una nue a
con-
ju ación con a mí
aduciendo que
yo
acusé
a
odo
el
g emio
de
los cu as cuando cons a
en
mis isi as
lo
con a io». Más
le al-
d ía, ecalcaba
el iscal,
«p edica
y
isi a : que
en
cinco años
no
ha
podido en e a se
de la
e dad
de lo
que p opuse (los abusos
come idos po los cu as sob e los indios)
o
que
Si
-
es á en e ado,
como
no
puede menos, busca su disculpa
en la
ocul ación»
(112).
Y es
que
el
obispo
Ponce
acaso p ac icaba,
en el
gobie no
de
su
diócesis,
la
cul u a
del
silencio,
no
po igno ancia sino po negli-
gencia,
y la
cul u a
de la
ca encia
de
en usiasmo
an
ce cana
al a-
alismo, que desemboca
en la
pe manen e i esolución
de
los
p o-
blemas.
Sólo uno
de
ellos ue esuel o
con
p on i ud
y
e icacia,
11 1.
Ibídem
.
1 12 . Ibidem .
UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA
358

FRANCISCO NUÑEZ ROLDAN
aunque bien
es
cie o que odo es aba decidido
y
o ganizado
de
an emano.
Se
a aba
de
ejecu a
la
expulsión
de
los jesui as
de
la
diócesis
de
Qui o,
pe o esa
es
una cues ión que
abo da emos
en
o o luga ,pues apa e
del
escaso p o agonismo
del
p elado
en
la
misma, su
impo ancia exige un análisis muy de allado,
que
so-
b epasa los
obje i os iniciales p ome idos
en
es e
a ículo.
8.-
EPILOGO
Y
FAMA.
Poco sabemos
de la
ida
episcopal de don Ped o Ponce
en e
el inal de
ese espinoso
y
con lic i o pe iodo que acabamos
de ana-
liza y
su mue e.
Es
cie o,
sin emba go,
que alleció odeado
de
eso os
y de
ep oches. Habiendo en e mado
el
día
15 de
oc ub e
de 1775 y
ag a ado su es ado,
el
día
17 se le
adminis a on los
san os sac amen os, desde cuyo ins an e
se
puso un pique e
de sol-
dados pa a asegu a los
expolios,
las pue as
y
en anas
del o a o-
io,
su ex ensa lib e ía ju ídica
y
su habi ación
p incipal. El sába-
do
28 de
oc ub e
«a
los es cua os pa a las cinco
de la
a de es-
ando dando
el ejox
alleció
y passó des a
p esen e ida
a la
E e -
na ... es an do auxiliado po
ay Juan de A auz y Messia,
monje
me -
ceda lo». (113)
Poco iempo después,
a
las seis
y media de la
noche
lo baja-
on
de la
cama
en el
mismo colchón
en
que es aba
y lo
pusie on
enmedio del
cua o
del
do mi o io
con el
obje o
de
encon a las
lla es
de
las dependencias donde gua daba
sus
pe enencias más
pe sonales. Regis ados
sus
bolsillos nada
se
halló, has a que
don
Joaquín Tinaje o, Colec o
gene al de
las Ren as decimales
del obis-
pado buscó
y
encon ó debajo
de
las sábanas donde es aba
el di-
un o
la
lla e
del
cua o que es aba as
el
do mi o io. Allí, una
ez anqueada
la
pue a,
se
halló
la
pla a
« egada
en el
suelo, cu-
bie o
con
un oldo
y
pues o
en
un canas o».
Abundan ísimas al-
hajas
y
monedas
de
o o
y
pla a daban cumplida cuen a
de
que
el
p elado
puebleño
había mue o ico, acaño
y
pode oso. Tal ama
no le
abandona ía nunca.
(114)
113.
Hemos dejado pa a o o momen o
el
análisis
del
expolio
de don Ped o. P ome-
emos, igualmen e, un a amien o exhaus i o
de sus
bienes
y de
su biblio eca. Da le
cabi-
da aquí hubie a supues o una ex ensión inaudi a pa a un a ículo.
UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA
ACTAS
XI
JORNADAS
DE
ANDALUCÍA
Y
AMÉRICA

359
Su
cue po ue embalsamado po
el
ba be o
Manuel Chuqui-
condo y la
música
del une al y del
en ie o ue p epa ada po
G ego io
Go dillo, maes o de
capilla.
T es
días es u o expues o
el
cue po
de don Ped o Ponce,
has a que
once
neg os ca ga on
con
él,
el
día
31 de
oc ub e,
y lo
deposi a on
en la
umba que unos
indios, empleados pa a
el
e ec o,
le
habían cons uido po unos
po-
cos
pesos.
Cien misas ue on dichas po su
alma y no
al a on
en
su ela o io
la
mejo ce a
de Cas illa,
ascos
de ino y
agua dien e
y
abundan es bizcochos
y
osque es que ali ia on las úneb es
no-
ches
en
aquel palacio,
an
lejano
de
su p ime a pa ia.
UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA