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Don Pedro Ponce Carrasco: obispo de Cuba y Quito (1747-1775)

Núñez Roldán, Francisco

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DON PEDRO PONCE CARRASCO: OBISPO DE CUBA Y QUITO (1747-1775) po FRANCISCO NUÑEZ ROLDAN La ponencia que p esen amos a con inuación con iene como mo i o cen al la biog a ia de un onubense de La Puebla de Guz- mán que ue P o iso y Vica io Gene al de la Diócesis de Cuba en e 1733 y 1747, obispo Auxilia de San iago de Cuba con el í ulo de Ad ami e en e 1747 y 1762 y, po úl imo, obispo de Qui- o desde ese año has a su mue e en 1775. En de e minadas oca- siones las biog a ías co en el pelig o de con e i se en me as ex- cusas pa a es udia el con ex o que las en uel e o pa a ilumina lo, dejando al pe sonaje en la penumb a. Po el con a io, sucede a eces que po un excesi o p o agonismo del biog a iado se llega a pe de la isión del conjun o que le odea, ob eniéndose, de ese modo, una imagen pa cial de la his o ia que se p e ende descub i . Alguien pensa á, al ez, que lo deseable y lo i uosamen e cien í ico en una biog a ía his ó ica se ía alcanza el é mino me- dio, que consis i ía en explica con cla idad qué in se desea con- segui y con qué mé odo, qué azones han de e minado la elec- ción del pe sonaje o si és e me ece se el obje o de nues a a ención. El in p opues o e a segui los pasos del obispo Ponce Ca- asco, desde La Puebla de Guzmán has a Qui o, desde su cuna, u al y modes a, has a su lecho de mue e, opulen o y palaciego. De su ida, que du ó 72 años, más de la mi ad es u o ocupada en el se icio de la Iglesia, ya como capellán y P o iso , ya como Obispo. Po eso es amos en condiciones de a i ma que su his o- ia pe sonal, su pe il más ín imo y p i ado, el que in en a emos UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA 310  FRANCISCO NUÑEZ ROLDAN econs ui e in e p e a , iene mucho que e con la ins i ución a la que si ió y a la que indeleblemen e es u o unida casi oda su exis encia. No es posible nega , en consecuencia, que es udiando su a- yec o ia humana y pas o al es emos llenando de e minados acíos his o iog á icos como, po ejemplo, los que padecen la his o ia de la Iglesia en Cuba y, sob e odo, en el Ecuado . Así pues, acome- iendo la biog a ia del p elado onubense hemos dado po sa is e- cha, aunque sólo sea pa cialmen e, una necesidad his o iog á ica que si e, al mismo iempo, como excusa cien í ica de nues a in- e ención en es as Jo nadas de Andalucía y Amé ica. Tal excusa no indica, sin emba go, y en modo alguno, (se ía a uo po mi pa e a i ma lo), que la his o ia de la Iglesia en Amé - ica es é po hace o que se encuen a en un es adio de p e o ma- ción o con igu ación. Abundan ísimos ejemplos demues an lo con- a io. No obs an e, nadie con adice la opinión gene al de que no exis e un asun o his ó ico que es é ago ado en é minos absolu- os. El gobie no episcopal de don Ped o Ponce en Cuba y en Qui o p ecisaba, en ese sen ido, de un análisis po meno izado, comple o y ex enso, mucho más que las escasas líneas que le han dedicado, po al a de una in es igación básica y p ima ia sob e él, algunos dicciona ios eclesiás icos y de e minados episcopologios e his o- ias gene ales de la Iglesia en la Amé ica española (1). Ace ca se a la igu a del obispo Ponce supone, po o a pa e, abo da su labo apos ólica y las de sus subo dinados, analiza la cualidad mo al e in elec ual de un pas o de la Iglesia o busca en su ac i idad al en e de la diócesis la bondad o la insu iciencia de sus elaciones con los ieles c is ianos. Igualmen e, po a a se de un p elado del An iguo Régimen, seleccionado y nominado po el Es ado con el consen imien o pos e io del Sumo Pon í ice, ha- b á que sondea su in luencia y su pode polí ico, en qué medida lo eje ció y de qué ca ác e ue on sus elaciones con el Consejo de Indias o con las demás ins i uciones polí icas en el e i o io de la diócesis que egía. 1. Las p ime as y únicas no icias sob e don Ped o Ponce se deben a E. VARGAS UGARTE: His o ia de la Iglesia en el Pe ú, 4 ols. Bu gos, 1961. Pese a dedica le no más de una página, An onio de EGANA en su His o ia de la Iglesia en la Amé ica espa- ñola, B.A.E., Mad id, 1966 abunda en lo dicho po aquél. UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA ACTAS XI JORNADAS DE ANDALUCÍA Y AMÉRICA  311 Ap oxima se a cualquie a de es as cues iones, con ando con la ex ensa, copiosa, a ac i a y o denada documen ación del A - chi o Gene al de Indias, pa ece, a p io i, una a ea muy sencilla y, en e ec o, así ha sido en nues o caso (2): las p opues as de p o- isión de ca gos eclesiás icos, la co espondencia en e el obispo y el Consejo de Indias y los nume osos expedien es e in o mes sob e los asun os eclesiales y eligiosos más ele an es han cons i- uido los es conjun os documen ales sob e los cuales se ha cons- uido, undamen almen e, la his o ia del episcopado de don Pe- d o Ponce en Cuba y en Qui o en e 1747 y 1775. Hemos con a- do, además, con la ayuda de dos uen es, i ales en la elabo ación de cualquie ob a de ca ác e biog á ico: la elación imp esa de los mé i os de don Ped o, esc i a en 1757, que nos ha pe mi ido ob- ene el pe il más simple de su pe sonalidad, su ca e a eclesiás i- ca y, en segundo luga , su expolio, hallado no sin ha o es ue zo, que nos ha pe mi ido descub i e in e p e a y ambién imagina algunos de los más ín imos apa ados de su ida: el momen o de su mue e, la elación de sus bienes pon i icales y su biblio eca. 1.- LOS ORIGENES Y LA FORMACION INTELECTUAL DE DON PEDRO PONCE. Du an e siglos, el mundo u al ha p opo cionado a la Iglesia pa a su gobie no y se icio muchos homb es y muje es. Po una u o a azón, las ocaciones, ya e dade as o since as, ya disimu- lado as de las debilidades y de las insu iciencias humanas, han p e- sen ado geog á icamen e esa p ocedencia. Don Ped o Ponce Ca- asco no cons i uye, en ese sen ido, una excepción en e la mayo- ía de los p elados de su iempo, pues nació y ue bau izado en una illa de la coma ca onubense del Andé alo, La Puebla de Guz- mán, en el año 1703 (3). 2. Si los his o iado es son deudo es de los a chi e os, en es e caso la deuda que he con aido con Pila Láza o, Sec e a ia del A chi o Gene al de Indias es impagable. A ella le debo no solo su amis ad sino su bene olencia y su cla i idencia. Sus alumnos de los cu sos de A chi ís ica sab án ap ecia mis palab as mejo que nadie. 3. El o igen egional de los obispos que ocupa on una sede ame icana du an e el siglo XVIII ha sido ampliamen e analizado po Paulino CASTANEDA DELGADO en «La Iglesia diocesana» en His o ia Gene al de España y Amé ica. Amé ica en el siglo XVIII. Ed. Rialp_ Mad id, omo XI-2, 1989, pp. 497-512. UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA 312  FRANCISCO NUÑEZ ROLDAN La coyun u a his ó ica que le ab ió los ojos no pe mi ía p e- cisamen e la supe i encia: su pueblo na al, on e izo con el ei- no de Po ugal, i ió y padeció en e 1704 y 1710 las calamida- des de la Gue a de Sucesión. Pe o, además de los con inuados asal- os e ec uados po las opas lusi anas, que causa on muchas pé - didas humanas y ma e iales, la clima ología del p ime decenio no a o eció el equilib io necesa io en e la p oducción ag a ia y el consumo, con lo cual la ágil cobe u a de la subsis encia desapa- eció. Como el mal ue gene al a oda Andalucía occiden al, aún ue más complicada la solución. Como consecuencia de odo ello, la na alidad descendió y la mo alidad de c isis se agudizó (4). So- b e i i en aquellas penosas ci cuns ancias sólo e a cues ión de o - una o de nace en una amilia p o egida de an emano en e a esas ad e sidades. Fue on sus p ogeni o es Rod igo Ponce Ca asco y Fabiana Ga cía Hidalgo (5), de los cuales desconocemos su si uación eco -nómica y su condición social, aunque sospechamos que sin se de- masiado icos, ocupaban una posición acomodada al, que ue a posible da es udios uni e si a ios a su hijo, en una época en la cual accede a la enseñanza es aba ese ado a los miemb os de las clases sociales mejo abonadas. El inicio de una ca e a ecle- siás ica o del se icio al Es ado en la Adminis ación exigía, cuan- do menos, si ese e a el sueño pe seguido po los pad es de don Ped o, es udia en la Uni e sidad más p óxima, Se illa. Así ue como, p obablemen e, as habe omado lecciones de g amá ica y la ín con algún clé igo de los muchos que exis ían en la pa o- quia de La San a C uz de la Puebla de Guzmán, llegó a la ciudad hispalense hacia 1718 pa a comenza sus es udios en la Facul ad de Cánones. Cinco años más a de, el 13 de ene o de 1723, se g aduó de bachille en el Colegio San a Ma ía de Jesús, haciéndolo ambién en ese día un es udian e na u al de Val e de del Camino (6). Es 4. Pa a encaja al pe sonaje en su luga de o igen emi imos al lec os a nues o lib o: La ida u al en un luga de] seño ío de Niebla: La Puebla de Guzmán (siglos XVI- XVIII), Huel a, 1985. 5. A pesa de no habe podido con a con los lib os sac amen ales de la pa oquia de La Puebla de Guzmán, lamen ablemen e des uidos, la no icia sob e los pad es del p e- lado nos la p opo ciona su Relación de Mé i os que se encuen a en el A chi o Gene al de Indias (en adelan e A.G.l.) Sección Indi e en e Gene al, leg. 245. doc. 13. 6. El da o muy escue o, pe o su icien e, p ocede del A chi o Uni e si a io de Se illa. Lib o 596, olio 221. UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA ACTAS XI JORNADAS DE ANDALUCÍA Y AMÉRICA  313 p esumible que con ese ac o académico se cumplían los obje i os pa e nos, al mismo iempo que se pe mi ía al jo en bachille p e- sen a las c edenciales básicas necesa ias pa a eje ce el de echo, pues en el mes de ab il de 1725 se ecibió de abogado en la Real Audien- cia de Se illa como e a eglamen a io (7). Desconocemos si e a esa la ca e a elegida inicialmen e po don Ped o o si, o cidas las ex- pec a i as p o esionales, se di igie on sus in enciones hacia la se- gu idad que o ecía el ing eso en el es ado eclesiás ico. Pa a con- es a a esa cues ión cab ía p egun a se p e iamen e si en e 1725 y 1732 ( echa és a que ma ca el inicio de su pe iplo ame icano) el abogado Ponce Ca asco eje ció como al, qué causas si ió y cómo se ganó la ida en Se illa, una ciudad que ya no e a la g an u be de an año. La al a de no icias sob e esos años y la desapa i- ción del a chi o de la an igua Audiencia impiden la a ea, pe o la lógica nos dice que debió de es ablece las su icien es elaciones sociales y p o esionales en la capi al hispalense como pa a que en 1732 ay Juan Lasso de la Vega y Cansino, eligioso de la O den de San F ancisco y P o incial de la misma en Andalucía, cuando ecibió el nomb amien o de obispo (8) le lle ase a la Isla en su sé- qui o como pe sona de su con ianza. La decisión de acompaña al obispo anciscano hab ía es ado de e minada po la p omesa de és e de p o ege le y encomenda le cie os ca gos eclesiás icos elacionados con su o icio de abogado. Una ez que acep ó lo que se le o ecía, y al ez no hubie a sido azonable enuncia en aquellos momen os, dadas las di icul ades pa a consegui log a el éxi o p o esional en un o o muy sa u a -do o en una ca e a adminis a i a o judicial que exigía p i ilegia- das ecomendaciones, don Ped o se despidió de su gen e, de su pueblo y de Se illa, pues su u u o es aba, sin duda alguna, en Amé ica, aunque no se a a a de un pob e emig an e en busca de un sueño do ado, sino de alguien que a alado po sus p opios es- udios, había conseguido la p o ección de un obispo que le hab ía animado a inicia y a desa olla en el Nue o Mundo la ca e a eclesiás ica. (9) 7. A.G.I. Indi e en e Gene al, 245, doc. 13. 8. Los de alles sob e la p o isión del obispado de San iago de Cuba en la pe sona de F ay Juan Lasso de la Vega se encuen an en A.G.I., San o Domingo, 523, n? 21. 9. Tal ue la endencia que siguie on el cincuen a y seis po cien o de los p elados ame icanos en el siglo XVIII. Vid. P. CASTANEDA: op. ci . pag_ 504. UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA 314  FRANCISCO NUÑEZ ROLDAN Tomada la decisión, que an os bene icios le epo a ía, dejó a ás su amilia y La Puebla de Guzmán, a la que ya no ol e ía jamás, una ez que se emba có pa a Cuba en 1732 (10). 2.- CUBA: EL INICIO DE LA CARRERA ECLESIASTICA. La diócesis de San iago de Cuba, única en la isla ca ibeña, es- aba conside ada po su in luencia, po sus en as y po las pe so- nas que ocupaban la mi a, como una sede de impo ancia media- na, si uada en un e ce g upo de una clasi icación de cinco, ea li - zada a pa i de los alo es medios de la g uesa decimal del pe io- do 1750-1800 (11). Cuando accedió a ella Lasso de la Vega los es- ipendios del obispo se calculaban en 10.000 pesos (12) poco menos de la mi ad del alo que se es imaba pa a los de Qui o a media- dos del siglo XVIII. En ealidad se a aba, undamen almen e, de una sede de acceso y salida, es deci , de p omoción, aliosa pa a p e endien es que ambicionando ocupa los luga es más al os de la cúspide de la je a quía episcopal ame icana, debían de acumula mé i os y expe iencia en la acción de gobie no, aunque muchos de ellos e mina an allí sus días y con ellos sus nobles y humanas espe anzas. Po o a pa e, desde no iemb e de 1732 y po exp eso deseo de Felipe V se e igió un obispado auxilia pa a las p o incias de Cuba, Jamaica y La Flo ida asis ido económicamen e po las en- as episcopales cubanas con una escasa pensión anual es imada en mil pesos (13). Bajo esa p ecisa condición acep ó ay Juan Lasso el gobie no espi i ual de la Isla (14) y ese se ía pocos años des- pués el p emio con el cual ecompensó la idelidad y el abajo 10. Las pocas no icias que poseemos sob e su amilia en La Puebla de Guzmán se de- ben al Ca as o de Ensenada. Según el censo de ganade os de la illa ealizado en 1761, al menos es pe sonas lle an los apellidos de don Ped o: An onio, Agus ín (p esbí e o) y Simón. Cu iosamen e el mayo p opie a io de ganados de La Puebla e a don Ped o que poseía más de quinien as o ejas, u o p obablemen e de la he encia que le deja on sus pad es. Vid. NUNEZ ROLDAN, F.: La ida u al...op. ci . pag. 223-226. 11. P. CASTANEDA: Op. ci . pag. 498. Po o a pa e, la Iglesia de Cuba p esen a- ba una nómina ela i amen e educida po esas echas. 12. A.G.I., San o Domingo, 524. 13. La Real Cédula que desa olla la c eación del obispado Auxilia de Cuba se publi- có el 12 de no iemb e de 1732: A.G.I., San o Domingo, 515. 14. La p o isión del obispado de Cuba en a o de Lasso de la Vega po pa e de Felipe V lle aba apa ejada esa condición. Vid. A.G.I., San o Domingo, 523. UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA ACTAS XI JORNADAS DE ANDALUCÍA Y AMÉRICA  315 que don Ped o Ponce le demos ó desde que ambos llega an a la Isla en 1732. Pe o a ios años an es de que ue a consag ado obispo, don Ped o u o ocasión de eje ce el de echo, al ez su más ín i- ma ocación, g acias a la con ianza que en él deposi ó el obispo Lasso. En e ec o, desde su llegada a Cuba, ay Juan Lasso le enco- mendó los empleos de Juez de Tes amen os, P o iso y Vica io Ge- ne al del obispado, ca gos pa a los cuales se p esume que se exi- gían amplios conocimien os ju ídicos. Su labo al en e de ellos hubo de se , al menos, e icaz, si acep amos las bene olen es pala- b as de su p o ec o quien llegaba a asegu a en un in o me que don Ped o Ponce había eje cido ales ca gos «con g ande exemplo y paz con odos a sa is acción de caballe os gobe nado es y de- más jus icias secula es» (15) A es as esponsabilidades de gobie no y jus icia se añadió po esas echas la ob ención del p esbi e ado, pues e a, según ese mis- mo es imonio, cu a bene iciado en la pa oquia de San C is óbal de la ciudad de la Habana, aunque ambién es posible que hubie a sido consag ado sace do e po Lasso, en Se illa an es de pa i . En cualquie caso, ambos hechos cons i uye on el inicio en idiable de su ca e a eclesiás ica, ado nada y alo ada aún más si cabe po la consecución del g ado de doc o en la Facul ad de Cánones de la ecién c eada Real y Pon i icia Uni e sidad de San Ge ónimo de la Habana el 24 de sep iemb e de 1735 (16). Aunque sólo un es udio exhaus i o de las causas esuel as o is as du an e el eje cicio de su ca go nos p opo ciona ía una in- e p e ación más comple a y ajus ada an o sob e el pe il humano como sob e su manda o, lo cie o es que, al pa ece , como Juez P o iso de la diócesis de Cuba, don Ped o Ponce p ac icó lo que al mismo Lasso de la Vega, en un juicio (ya ci ado) sob e aquél, denominó la paz con odos, es deci , e i ando en su p ocede los acos umb ados y escandalosos en en amien os en e las ju isdic- ciones eclesiás ica y secula , y en e el obispo y el educido pe o 15. A.G.L., San o Domingo, 515, echado en 1743. 16. A.G.I., Indi e en e Gene al, 245, doc. 13. Así lo indica su Relación de Mé i os, única p ueba clue poseemos pa a con i ma lo que Paulino Cas añeda ha hecho ex ensi o a odos los obispos con sede ame icana: que se hallaban den o del g upo de la éli e in e- lec ual de Indias, pues el 72 po cien o de ellos, cuando acuden al episcopado, e an ya doc o es y sólo el 3 po cien o e an bachille es. P. CASTANEDA: Op. ci . pag. 503. UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA 316  FRANCISCO NUÑEZ ROLDAN ac i o cabildo ca ed al de San iago de Cuba. Todo ello no impi- dió, sin emba go, que al mismo iempo deja a ya mani es a cuál e a su empe amen o, incómodo y igu oso en casos que a ec a- ban a pe sonas pa icula es. El ejemplo que aemos a con inua- ción es su icien e, po sí mismo, pa a con i ma ese p ime apun e sob e su pe sonalidad. Los hechos u ie on luga en 1753 cuando, allecido ya Lasso de la Vega, compa ibilizaba don Ped o el P o iso a o con el Obis- pado Auxilia . Una muje , Ma ía Ge udis Cab e a, había p e- sen ado una demanda ma imonial con a don Félix José Piñe o, maes o de Filoso a y bachille en Medicina, ca ed á ico sus i u o de Víspe as de Medicina en la Uni e sidad dominica de San Ge- ónimo (17). A las es y media de la a de del día 25 de eb e o llegó an e el ci ado médico un no a io de la cu ia eclesiás ica, de o den del P o iso , acompañado de un g upo de soldados con ba- yone a calada y de un e dugo y le insinuó que le enía a pone g illos de o den del Obispo Auxilia y P o iso Gene al, don Pe- d o Ponce. Sin más, el acusado pasó a es ado a la cá cel pública del cas illo de San Sal ado de la Pun a de la Habana. De no se po que como p o eso o maba pa e del claus o uni e si a io y po lo apa a oso del a es o, el asun o al ez no hubiese llegado a las manos del Fiscal del Consejo de Indias. En e ec o, el Rec o y el Claus o de la Uni e sidad p esen a- on de o ma inmedia a un memo ial de quejas po lo que ellos conside aban un a en ado po pa e del P o iso a los p i ilegios de la ins i ución académica, que con aba, p ecisamen e g acias a ellos y pa a ales casos, con cá cel p opia pa a los miemb os de la co po ación. Además, a gumen aban, los inmode ados p ocedl- mÍen os de] obispo Auxilia .. .po el ignominioso a es o del mé- dico, sin habe p ecedido el auxilio del Rec o al que no se le no- i icó p e iamen e como e a p ecep i o, habían desai ado an o al p eso, po la calidad de la cá cel, ajena a la suya p opia, como a la Uni e sidad a quien se había igno ado en el desa ollo del p o- ceso, y e a, en consecuencia, absolu amen e necesa io el es able- cimien o del hono del p ime o y de la au o idad ins i ucional de la segunda. Es e iden e que en el sen imien o co po a i o inspi ó 17. A.G.I., San o Domingo, 521. UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA ACTAS XI JORNADAS DE ANDALUCÍA Y AMÉRICA  317 es a de ensa que la Uni e sidad hizo an e el Consejo de Indias, aun- que po o o lado se econociese que el dic amen ju ídico sob e la causa ma imonial hecha po el obispo Ponce se ajus aba al de- echo. No e a, po consiguien e, la in e p e ación judicial de la no - ma lo que se cues ionaba y se ponía en duda, sino el a amien o social dado al eo, me ecedo de o a cá cel, la de la Uni e sidad. El P o iso Obispo, sin emba go, siemp e segu o de lo que decidía y de e minaba y al ez alen ado po una na u al ozudez, no admi ió dudas de ningún ipo sob e su ac uación y se negó a ecibi a un no a io en iado po el Rec o pa a esol e el desa- g adable inciden e. Ayudado y ampa ado además po el gobe na- do don F ancisco Caxigal de la Vega, a quien la Uni e sidad acusó de no habe sabido o que ido con ene las iolencias del P o iso , don Ped o man u o al p eso en la cácel del cas illo. Unicamen e la in e ención inal del Fiscal del Consejo apoyando la esis de la Uni e sidad, mode a ía su ac i ud. En e ec o, a juicio del Fis- cal, el P o iso eclesiás ico había p ocedido con excesi o igo «... pues aun cuando la na u aleza de la causa p es ase mé i os pa a la p isión, pudo muy bien sal a se la segu idad de su pe sona (del eo) con o o a es o más decen e y p opo cionado al hono y ca- ác e del g aduado y ca ed á ico». (18) En una sociedad como aquélla in adida po el sen ido del ho- no an o de las pe sonas como de las ins i uciones, és e es aba po delan e de cualquie o a conside ación, de al mane a que lo que el Fiscal p e endía no e a co egi un juicio de icien e del P o iso sino que és e e i a a el son ojo del ca ed á ico y de sus compañe- os que eían «... a un compañe o suyo en una an igu osa y ex- aña p isión» (19). Desconocemos la solución inal del plei o ini- ciado po la muje con a el médico y al ez ampoco el Fiscal del Consejo llega a a sabe lo, pues es aba más a en o a p o ege el espí i u co po a i o de una ins i ución y de sus in eg an es, que de ap oba la injus icia impa ida po un P o iso celoso de su o i- cio. 18. A.G.I., San o Domingo, 521. 19. Ibídem UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA 324  FRANCISCO NUÑEZ ROLDAN Agus ín, la población se componía de 2.446 almas pa a cuya a en- ción espi i ual y doc inal sólo se con aba con una iglesia con sa- c is ía, de pequeña áb ica de pied a de ein e a as de longi ud (unos 17 me os), cinco de p esbi e io y once de ancha, dimensio- nes que no e an capaces pa a acoge a odos los elig eses, los cuales, a eces, enían que oi misa desde la calle (36). A es as insu icien- cias se sumaban las que p esen aba el cue po eclesiás ico de la ciu- dad: un educido cle o egula compues o de doce ailes ancis- canos que i ían o mal i ían en un con en o que enía una pe- queña iglesia de una na e y que sólo poseía dos celdas de ma e ial y es po acaba , i iendo el es o de los ailes «en unos bojos semejan es a los de los indios, sin más clausu a que unas apias iejas» (37). Jun o a es a población de egula es, que no dependía del Auxilia , exis ía únicamen e un cu a pá oco con 385 pesos de sala io, un enien e de cu a, un sac is án, un o ganis a, dos mona- cillos, un campane o y un hose o o en e ado . Tamaña iglesia se encon ó don Ped o Ponce cuando desemba có en La Flo ida aquel año de 1754. Pese a las p eocupaciones y p opues as, no sabemos si since as, del obispo Mo ell po co egi la si uación, cua o años más a de odo pe manecía igual. P ecisamen e, la isi a de su Vi- ca io eclesiás ico al P esidio, de la cual se ex ajo oda la memo ia que acabamos de sin e iza , enía po obje o elabo a un in o me que jus i ica a la necesidad de e igi un obispado independien e en La Flo ida (38). A nues o juicio es es a p opues a del obispo Mo ell de c ea una nue a diócesis en La Flo ida lo que cons i uye la causa y el p oblema undamen al del en en amien o abie o en e los dos p e- lados. Su p oposición pudo se bienin encionada y di igida a con- segui el p og eso espi i ual de la colonia o, po el con a io, as- u a y encaminada al exilio de don Ped o Ponce en un e i o io pob e de en as, no supe io es en ningún caso a los mil pesos, ais- lado y acosado po los ingleses, lo cual le deja ía las manos lib es en la Isla pa a nomb a un Auxilia de su hechu a, si es que Ponce e a el elegido pa a ocupa la sede con inen al. En sín esis, lo que pod íamos denomina p oyec o pas o al de 36. A.G.I., San o Domingo, 516. 37. Ibídem. 38. Ibidem. UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA ACTAS XI JORNADAS DE ANDALUCÍA Y AMÉRICA  325 Mo ell pa a La Flo ida, expues o al Consejo de Indias en oc ub e de 1759, y que no es en modo alguno incompa ible con el deseo de des e a y aleja a don Ped o Ponce, p esen a cua o ideas bá- sicas: la p ime a aluda a la necesidad de que su Auxilia enga « e- sidencia pe pe ua» en la Flo ida con <ala misma en a que al p e- sen e iene» (39), lo cual e enda lo que enimos diciendo sob e la olun ad polí ica de Mo ell ace ca de la sepa ación geog á ica del Auxilia . Esa idea es á p esen e, con una ei e ada p emedi a- ción, en odos los demas a gumen os del p oyec o, lo cual des ela sus úl imas e ín imas in enciones. La segunda idea, consecuencia de la an e io , es una o e a al Consejo pa a que és e consiga an e el Sumo Pon í ice la desmemb ación de La Flo ida del e i o io de la diócesis cubana, cuya pé dida se ía idícula ya que el alo de las en as, es imadas como dijimos en apenas mil pesos, e a i- dículo. Conc e amen e, Mo ell desa olló ese plan diciendo que se ía con enien e «se le eximiese (al Auxilia ) de la subo dinación al P e- lado de es a dlócesls (de Cuba) ob ando en aquella (La Flo ida) co no p opia y sepa ada...» (40). Así pues, o ecía libe ad (una ex- aña libe ad basada en el desplazamien o y el aislamien o) a cambio de ac ua con pleni ud de pode es y sin mediaciones en Cuba. El sabía, sin emba go, que su p opues a de cons i ución de una dió- cesis en La Flo ida iba a se polí icamen e echazada po el Con- sejo (pe o no su deseo de manda allí a su Auxilia Ponce) y po ello acudió, y esas cons i uye on la e ce a y la cua a idea de su a gumen ación, a p esen a como excusa o como causa jus i ica i- a de su o e a la necesidad del p og eso espi i ual de La Flo ida, cuyo e aso (se deja e en e líneas) e a en el ondo achacable a la escasa diligencia pas o al del p opio Ponce, a quien le co es- pondía, desde 1747, el gobie no de aquel dis i o. La p esencia pe manen e del Auxilia en La Flo ida —decía Mo ell-- « acili a ía, sin duda, la ins ucción de la ju en ud en las buenas le as de que se ca ece en aquel País... con su exemplo y doc ina e o ma ía las cos umb es y con la dulzu a de la co n u- mcación pudie a ácíli a la con e sión de los indios ca ibes» (41). 39. A_G.I_, San o Domingo, 516. 40. Ibidem. 41. Ibídem . UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA 326  FRANCISCO NUÑEZ ROLDAN Pa a cumpli con esa misión apos ólica y e angélica, con end ía, según Mo ell, (y aquí comienza la exposición de su cua a idea), que el obispo u iese minis os sace do es pa a ayuda lo a eje ce su minis e io, pe o allí sólo hay un con en o con doce eligiosos no sace do es de sue e que a su pa ece «al p esen e se mi a al con en o de San F ancisco de La Flo ida como un des ie o (pa a los ailes)» E iden emen e, él sabía que le nega ían la e ección de un obispado independien e si no exis ían sace do es secula es y pa- oquias sob e las cuales pudie a eje ce un p elado la ju isdicción o dina ia y po ello p oponía que a cambio de los ailes, a los que con end ía e i a y de ol e los a Cuba, se en iasen sus i u- os eclesiás icos suje os a la única au o idad del obispo de La Flo- ida «...que le obedece ían con p on i ud y sin excusa. ..lo que no sucede con los eligiosos anciscanos pues és os po se exen os no hacen caso a las ó denes del P elado o dina io...» (42). Es o es, hab ía que sus i ui oda la población eclesiás ica egula allí exis- en e (pa a la cual y según sus mismas palab as, el con en o de San Agus ín de La Flo ida e a un des ie o), po o a de sace do- es secula es, obligando de es a mane a al p elado a esidi en aquella sede. Acaso Mo ell, al mismo iempo que in en aba desplaza a don Ped o Ponce, es aba pe siguiendo, como pas o de almas que e a, la salud espi i ual de los habi an es de La Flo ida. Pe o él mismo se con adecía, pues si el P esidio de San Agus ín no pa ecía un luga a ac i o pa a los anciscanos, ¿po qué hab ía de se lo pa a el u u o p elado y sus pá ocos? El e o de Mo ell se ía p on o ad e ido y ap o echado po don Ped o Ponce quien, con mayo as ucia, pues su espues a con- sis ió en ac ua y en calla , in i ió los é minos de las esis que de endía el Diocesano espec o a la esidencia pe manen e y a la implan ación de cle o secula en Flo ida. En p ime luga , desde que isi a a el P esidio en 1754 no había uel o allí, a pesa de los ap emios de Mo ell pa a que lo hicie a. Dos causas le e enían en la Habana: el ecue do de un nau agio i ido a su eg eso en 1754 y la desobediencia calculada y p emedi ada a los deseos del obispo i ula . Nau aga en las cos as de La Flo ida o du an e el ayec o 42. A.G.I., San o Domingo, 516. UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA ACTAS XI JORNADAS DE ANDALUCÍA Y AMÉRICA  327 desde és a a Cuba no pa ece que cons i uye a un acciden e ex ao - dina io. Encon a pi a as ingleses ampoco. Pe de la ida po una azón o po o a pa ecía el des ino común que agua daba a quie- nes na egaban po aquellas di iciles cos as. P ecisamen e, la p i- me a expe iencia ama ga que i ió don Ped o en el ma se p o- dujo en aquel año cuando, inalizada la isi a a La Flo ida, ol ía a Cuba. El día 5 de no iemb e se había emba cado en una balan- d a con des ino a Pue o P íncipe pe o u o se ios con a iempos en la ma . Habiendo a ado dos eces, en la úl ima «...que ue en el pa aje llamado la C uz del Pad e en la cos a de La Habana, se io en el con lic o de pe de las idas po es a el si io inundado de a ecl es...en el cual lance se io la baland a desde las once de la noche has a el día en que haciendo señales ue on soco idos de unos pescado es y una gole a a la cual se pasó con la ca ga que le quedó muy a e iada de su equipaje.. .y después de a oja al agua la mayo pa e a ibó a Pue o Ma anzas y allí se hospedó...» co- mo cons a de la ce i icación que le expidió Felipe Ga cía de So- lís, comandan e del cas illo de San Se e ino de Ma anzas (43). No eniendo apenas equipaje hubo de segui el iaje, cuyos mo i os desconocemos, a Pue o P íncipe, pa a lo cual se io obligado a oma una emba cación que anspo aba made a y abaco «con g an desacomodo y sumo abajo» (44) El in eliz ecue do de aquel iaje, ya po el pelig o de mue e que supuso ya po la incomodidad de los ba cos que omó, aumen ó aún más si cabe el p esun o desin e és que poseía el p elado onu- bense po acudi en soco o espi i ual de La Flo ida. A pa i de 1758 la obliga o iedad de ealiza isi a pas o ales a ese dis i o se con i ie on como ya hemos indicado sob adamen e en el ca- ballo de ba alla de la decla ada, mani ies a y pública hos ilidad en e don Ped o Agus ín Mo ell y don Ped o Ponce. Sin emba go, a nues o juicio, en el o igen de esa enemis ad episcopal se hallaba ambién, y sin duda alguna, una cla a incompa ibilidad gene al de ca ac e es. Si uno e a au o i a io y se e o, el o o no lo e a me- nos. Si és e e a o gulloso y al i o, an o más lo e a aquél. Pe o je a quicamen e uno enía en su pode la a a del mando y el o o si la enía (como Auxilia ), e a po una me a ex ensión de aquella. 43. A.G.[., Indi e en e Gene al, 245. 44. Ibídem. UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA 328  FRANCISCO NUÑEZ ROLDAN El Auxilia no e a más que lo que su p opio nomb e indica y lo que le ca ac e izaba, eó icamen e, e a la obediencia que le a aba al Diocesano, una obediencia que po se el nexo de unión en e ellos y en e odos los miemb os que cons i uían la je a quía de la comunidad eclesiás ica, si se queb aba o se ponía en duda, de- sembocaba en cisma. Tal ue casi el colo ón inal de una elación empes uosa y ensa desde sus inicios. El asun o de La Flo ida de- sa ó odas las u ias y, pa adójicamen e, po la a ención que me e- ció en la Co e, p odujo la solución inal, una solución inespe ada pa a los con endien es y, sob e odo, pa a don Ped o Ponce: su as- censo a Qui o, o ¿ al ez lo p o ocó él? De momen o, expliquemos el deba e en e los dos obispos, una dispu a cuyos inicios ya hemos de allado y que enían como nú- cleo p incipal —o al ez como me o de onan e— la nega i a del doc o Ponce a es ablece se de mane a de ini i a en La Flo ida al como p oyec aba Mo ell. Reco demos que la es a egia diseñada po és e pa a log a lo con emplaba la posibilidad de sus i ui a los eligiosos anciscanos po sace do es secula es. Pues bien, la es- pues a de don Ped o Ponce pa a e i a lo y pa a impedi su p opio con inamien o ue, cuando menos, as u a: si los elig eses de La Flo ida necesi aban a ención espi i ual, es deci , sace do es, la so- lución pa ecía muy ácil, pues bas aba con adminis a las ó denes mayo es a los ailes del con en o de San F ancisco del P esidio de San Agus ín, que canónicamen e segui ían dependiendo del P o- incial y no del Auxilia y eso, a su ez, no exigi ía ni implica ía su p esencia en La Flo ida. Con ello desau o izaba globalmen e el p oyec o de Mo ell cuya línea a gumen al se basaba jus amen e en eso, como ya hemos epe ido en más de una ocasión. Pa a in alida lo que pod íamos denomina el plan pas o al del obispo Mo ell, don Ped o Ponce buscó un aliado pode oso: el mismo P o incial de los anciscanos de La Flo ida, la única au o- idad capaz de pe mi i la o denación de los eligiosos que depen- dían de él. El obispo de Cuba iéndose pe dido ecu ió di ec a -men e al Consejo de Indias en 1759 an e el cual se lamen ó, pi- diéndole a su ez una in e ención ins i ucional en el asun o, ace ca de la conduc a del p o incial, que acili aba pa en es a los ailes pa a se o denados, a pesa de su inep i ud y al a de o mación pa a ecibi el sac amen o del sace docio de manos del Auxilia a quien, además, había mandado ajan emen e suspende las o de- UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA ACTAS XI JORNADAS DE ANDALUCÍA Y AMÉRICA  329 naciones que se adminis asen sin su acul ad y sin su consen i- mien o (45) Uno y o o, P o incial y Auxilia , hicie on caso omiso a los eque imien os del diocesano, quien ama gamen e conside aba ag a- iada su dignidad episcopal, «siemp e a en a a acili a a mis o e- jas odo ali io» (46). ¿Qué es ado de ánimo end ía un obispo i- ula que eía con sus p opios ojos cómo una de sus misiones más especí icas, la adminis ación del sac amen o del o den, le e a a e- ba ada con publicidad mani ies a po su in e io más inmedia o ?... Su dignidad había sido pues a en en edicho, pe o ambién su au o- idad. La única mane a de esca a la e a pedi la in e ención del Consejo de Indias, al iempo que le p esen aba una denuncia o - mal de los hechos que e i a a, a su ez, oda acusación de calum- nia con a él mismo. El excelen e esumen que Mo ell emi ió a la al a ins i ución sob e la alianza en e Ponce y el P o incial, ih- en aba se una desespe ada acusación eñida de mansedumb e con- a su Auxilia : «po un de ec o de mi genio que sac i ica po la paz los mayo es des elos p e ine a mi P o iso hiciese p esen e al enunciado P o incial po los medios más u banos cuán o ensi- o me e a el sis ema que lle aba, bien ins uido del -impulso que lo di igía consis en e en cong a ula a mi Auxilia empeñado en hace sus i ui el eje cicio de mis Pon i icales, sin emba go de mis p ohibiciones y de que es e le co espondiese con el disimulo en sus súbdi os de los de ec os que a muchos no he podido con g a- e dolo dispensa ya po su inep i ud ya po o os impedimen os de no In e io clase» (47) La espues a del Fiscal del Consejo, don Tomás Maldonado, quien desde ene o de 1759 has a oc ub e de 1760 acumuló una densa memo ia sob e las disco dias episcopales, ue a o able a las esis que sob e las o denaciones man enía Mo ell, al cual debió de anquiliza y llena de sa is acción. El Consejo, po boca de su minis o más écnicamen e compe en e, de e minó en ia cie os o icios al P o incial de San F ancisco en La Flo ida, pa a que se abs u ie a de despacha pa en es a sus eligiosos con el p opósi o de que ecibie an las ó denes sag adas de manos del Auxilia . Pe o 45. A.G.I., San o Domingo, 516. 46. Ibídem. 47. Ibidem. UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA 330  FRANCISCO NUÑEZ ROLDAN ni siquie a alie on al p elado Mo ell an pode osos apoyos, pues al mismo iempo sus ad e sa ios oma on el acue do de solici a soco o en ins ancias de pode simila es o incluso más in luyen- es. Jus amen e, el in o me elabo ado po el Pad e Comisa io Ge- ne al de la O den F ay Ma ías de Velasco, edac ado a ins ancia de don Ped o Ponce y del P o incial, jus i icaba las o denaciones de los ailes. Su dic amen e a ajan e, enía au o idad, e a se e o, debili aba las posiciones del Diocesano, e endaba las ac uaciones del Auxi- lia y anulaba las posiciones del Fiscal del Consejo. Dicho de o a mane a, sen enciaba la de o a de don Ped o Agus ín Mo ell de San a C uz. En ese sen ido, las palab as del Comisa io Gene al de los anciscanos no dejan esquicio alguno pa a la duda. «Que el obispo de Cuba ni en el concep o legal y canónico n1 en el mo al y polí ico iene mo i o g a e pa a queja se, ni i i en inquie ud de su conciencia... pues p ecisan las ó denes a que deben o dena - se po el obispo de su e i o io mas no po su misma Pe sona, eniendo como iene Auxilia ...» (48). Esc i a en oc ub e de 1760, es a au én ica sen encia ponía in a la polémica ace ca de los o de- naciones de ailes anciscanos. Desapa ecía, po consiguien e, uno de los más impo an es pun os de icción en e los dos obispos, aunque no el único. Como dijimos an e io men e, el Consejo ecibió y o denó du- an e el bienio 1759-1760 nume osos expedien es sob e las di e - gencias y la desunión en e ambos p elados, que omaban «mo i- o de cualquie le e inciden e pa a sus disco dias en pe juicio de la paz pública» (49). En e ec o, las quejas e an ecíp ocas y los in- ciden es sob e asun os ela i os a sus ju isdicciones espec i as, múl- iples, aunque al iscal del Consejo le pa eciese e óneamen e — inducido al ez po una de icien e in e p e ación de las quejas que le emi ía el Diocesano— que odo el p oblema se educía a la e- naz esis encia del Auxilia a pasa a la Flo ida (50). Las acusacio- nes de don Ped o Agus ín Mo ell con a el obispo de Ad ami e adqui ie on, de ese modo, in es de agedia a los ojos del Conse- j o. Don Ped o Ponce e a desobedien e, sus con es aciones al i u- 48. Ibídem. Mad id, oc ub e 22, 1760. 49. A.G.I., Qui o, 579. 50. A.G.I., Ibídem. UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA ACTAS XI JORNADAS DE ANDALUCÍA Y AMÉRICA  331 la i e e en es, menosp eciaba sus p o idencias y p ac icaba una no able al a de a ención, pues dejó de esponde le en a ios asun os que pedían p ecisa con es ación, es deci , igno aba p emedi ada- men e su au o idad, o lo que es igual, e a calculada y sis emá ica- men e insubo dinado. Con odo ese apa a o de denuncias, el Consejo p esumía que el pelig o de cisma en la iglesia cubana e a cues ión sólo de iem- po y había que e i a lo a oda cos a. La p ime a medida que se omó consis ió en desap oba los p ocedimien os del Auxilia , a la ez que se consolidaba la au o idad del Ti ula . Pe o don Ped o Ponce en endió que los males no p ocedían exclusi amen e de su conduc a. En su opinión, el comba e pe sonal que lib aba con su supe io e a la consecuencia del i acundo empe amen o de és e, que hacía imposible oda con i encia. La cues ión de la necesidad de la esidencia pe manen e en La Flo ida no cons i uía, en su jui- cio, mas que un a ma a ojadiza que don Ped o Agus ín Mo ell lanzaba con a él pa a desac edi a lo an e un o ganismo sup emo como el Consejo. Así pues, la de ensa que el de Ad ami e hizo de su p opia conduc a, al menos en dos ocasiones (julio de 1759 y ab il de 1760), omaba como idea cen al la necesidad del di o - cio episcopal a causa de la incompa ibilidad de ca ac e es, de al mane a que con ello des iaba de la a ención de los miemb os de la Cáma a de Indias cualquie o a cues ión, incluida la di isión de la diócesis o la esidencia en La Flo ida (51). Pe o ue más allá. Su osadía, su a ogancia o su au osu iciencia le induje on a expone al mismo Rey, en una ca a echada el 23 de ab il de 1760, la necesidad polí ica, en bien de la paz pública que ya es aba en pelig o según la opinión del Fiscal y an e la imposibilidad de e i- a desa enencias con el diocesano, de aslada le a o a sede, de al mane a que con ello se hacía un mejo se icio de Dios y del Rey, «...así po el ácil genio del P elado, al que no se puede aco- moda , como po se él hechu a de su an eceso don F . Juan Las- so de la Vega, pide que eniendo p esen es sus se icios adqui i- dos bien po ellos o po la necesidad pública, que el obispo de Cuba sea se ido po o o suje o de su sa is acción y a él se le conceda p opia iglesia en que con inua u ilmen e sus se icios y 51. A.G.I., San o Domingo, 516 y Qui o, 280. UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA 332  FRANCISCO NUÑEZ ROLDAN o icio Pas o al» (52) Puede pa ece , cuando menos, so p enden e, pe o lo cie o es que don Ped o consiguió lo que se p oponía. El salió ai oso de an singula y du a con ienda polí ica, pues ascendió al poco iempo, en menos de un año, a una sede mucho más ica. Allí, en Qui o, se con i ma ía o se nega ía, al des ela se en su in eg idad, cuál e a en e dad su alan e pas o al, su empe amen o, su genio, su i - ud y sus e dade as o alsas capacidades. Cómo ue posible al ascenso es la cues ión que abo da emos a con inuación. 7.- DON PEDRO PONCE OBISPO DE QUITO (1762-1775) El 12 de ma zo de 1759 mu ió don Juan Nie o Polo decimo- sép imo obispo de Qui o (53). Su labo pas o al al en e de la dió- cesis se había ca ac e izado po la sencillez, po la humildad, el ea- lismo, la ac i idad misional y el in e és po con a con un cle o secula de buena conduc a, eológica y mo almen e ejempla . Pe o en an sólo una década de gobie no pocos p og esos podían espe- a se de an ambiciosa como encomiable emp esa (54). Su suceso end á que con inua la. 7.1.- LOS ENTRESIJOS DE UN NOMBRAMIENTO. La diócesis de Qui o, su agánea de Lima, e a según un in- o me elabo ado po el Consejo a la mue e del obispo Nie o Po- lo una de las más p incipales del Reino del Pe ú, po su in luencia polí ica — compa ida con una Audiencia— y po sus en as, cal- culadas en 24.000 pesos anuales (55). Su p elado enía que se , po consiguien e, y po solici ud de la Cáma a en el momen o de p e- sen a candida os pa a ocupa la acan e qui eña. También se de- ba ía sob e la opo unidad y con eniencia de que el Rey p opu- sie a pa a ella como siemp e se ha ejecu ado, P elados de o as in- 52. A.G.I., Qui o, 579. 53. El ce i icado de su de unción se encuen a en A.G.I., Qui o, 280. 54. A. EGAÑA: op. ci . pag. 935. 55. A.G.I., Qui o, 579. UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA ACTAS XI JORNADAS DE ANDALUCÍA Y AMÉRICA  333 e lo es, o bien a suje os que no lo uesen (57). La espues a del mona ca a esa consul a especí ica de la Cáma a con adecía la o- lun ad y la opinión de és a, pues se decla aba pa ida io de que sólo en el caso de que los p elados elegidos jus i ica an que el cli- ma (el emple) del país de su diócesis uese pe judicial pa a su sa- lud se les pueda p opone pa a o a (58). La Cáma a, en cambio, insis ía en su eunión del 2 de mayo de 1760 que pa a ocupa a- can es los candida os uesen odos obispos. Pe o la éplica egia que insis ía en no aslada obispos de unas iglesias o diócesis a o as, consis ió en que no se p opusie a p elado pa a Qui o, lo cual p odujo una p olongada y excepcional acan e en la sede de es años, la única que conocie on los qui eños en odo el siglo XVIII (59) No obs an e, el 11 de no iemb e de 1760 la Cáma a de In- dias p esen ó al Rey una lis a que con enía sie e nomb es ecomen- dados pa a ocupa la mi a qui eña (60), ninguno de los cuales e a cu iosamen e obispo. En conc e o, había en la lis a dos cu as (don F ancisco Fe nández de Xa i a, cu a de San Jus o de Mad id y un onubense, don Miguel del Co al, de la pa oquia de San Ped o de San a Olalla), dos eligiosos (un agus ino, el pad e maes o ay José Luis de Lila y un monje basilio, Ped o Fe nández de la Ca- e a) y es in eg an es de cabildos ca ed alicios, dos de los cuales e an ame icanos (el doc o Damián de Espinosa, canónigo doc o- al de Có doba, el doc o Ca los de He e a, eso e o de la iglesia de Ca acas y el doc o Félix Sánchez de O ellana, Deán de Qui- o). Así pues, no se hallaba en e los p opues os don Ped o Ponce. El mona ca eligió al cu a de San Jus o pe o és e enunció en di- ciemb e an e la Cáma a alegando que su edad y su queb an ada salud, jun o con sus débiles ue zas, no le pe mi ían acep a (61). Has a el mes de ene o de 1761 no ue admi ida y acep ada po la Cáma a y po el Rey su solici ud. Sie e meses más a de, el 2 de julio de 1761, ampoco se en- 56. A.G.I., Qui o, 579. 57. Ibidem. Cáma a de Indias, 15 de eb e o de 1760. 58. Ibidem. 59. C _ P. CASTAÑEDA: Op. ci . pag. 500. 60_ A.G.I., Qui o, 579. 61. Ibidem . UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA 340  FRANCISCO NUÑEZ ROLDAN obispo p e endió man ene desde que llegó a Qui o con los un- ciona ios de la Co ona, es deci , con los ep esen an es del pode polí ico, lo cual demos aba, a nues o juicio, un lógico in e és po ag adece a la máxima ins i ución es a al su nomb amien o epis- copal. In e p e a ese ges o, en cambio, como p ueba de una sóli- da ac i ud egalis a y po consecuencia con adic o ia del p elado se ía demasiado p ecipi ado, po que hechos pos e io es de dis in a na u aleza pond ían se iamen e en duda al a i mación. Bien es cie - o y ello p ecisa á aún más la explicación que, como indica Se- gundo Mo eno, al como ocu ie a ya en la suble ación de Rio- bamba y de Laca unga de 1764, el es ado eclesiás ico desempeñó impo an es unciones al se icio de la adminis ación colonial, sien- do el ejemplo más elocuen e la conduc a del mismo Ponce Ca- asco, cuyo auxilio según el ci ado au o ue imp escindible pa a e adica la opinión social an i iscal (75) Tal ez, la mejo ce i icación de que nos hallamos an e una me a, aunque impo an e, colabo ación o p es ación coyun u al de unciones polí icas po pa e del Diocesano, sea la na ación que él mismo en ió al Vi ey, con excesi a au ocomplacencia, sob e su pa icipación en la con oca o ia del cle o egula y secula a in de log a la amo iguación de las iolencias calleje as. Cuando más se Insolen aba la plebe, de o ando la p opia casa de Aduana, esc ibía, umul uados en la Plaza de San a Bá ba a... no pude me- nos que manda a ins ancia de la Real Audiencia, con oca a o- dos los P elados de las eligiones y odos unánimes con sus co- munidades ocu ie on a paci ica oda esa gen e con pe suasiones p uden es y llenas de sua idad... (76). In es idos de au o idad mo- al, mucho más espe ados polí icamen e que los unciona ios eales, a quienes e dade amen e es aban supliendo en su come ido, los pá ocos y los eligiosos, en e los que des aca on los pad es je- sui as A a ez, Milanesio y Aguado (sic), a empe a on los acalo a- dos ánimos popula es, con la p omesa de que la Real Audiencia publica ía un bando con un pe dón gene al y de que se suspende - ía la cons i ución de la Aduana, nomb e ho o oso pa a ellos, y ambién el es anco del agua dien e. 75. MOREÑO YAÑEZ, S.: Op. ci . pag. 118. 76. A.G.I., Qui o, 398, doc. 37. UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA ACTAS XI JORNADAS DE ANDALUCÍA Y AMÉRICA  341 Sin emba go, ni siquie a la in e ención eclesiás ica y las es- pe anzas de amnis ía log a on anquiliza a los qui eños, pues el día 23 de mayo, a las cua o de la a de, ecelando y sospechando los minis os de la Audiencia que se es aba p epa ando o a suble- ación más pesada, pidie on al obispo Ponce su mediación pe so- nal en un in en o desespe ado po e i a males mayo es. Tomé la delibe ación, esc ibía don Ped o, de pasa al ba io de San Roque, que es el más nume oso y, cong egado po su cu a en la Yglesia la gen e que cupo en ella, quedó ins uida de sus e o es pa a de- pone los y asimismo les pe suadí a la quie ud y sosiego de la Re- pública y al espe o y ene ación que debían a los seño es minis- os que la mandaban y me o ecie on (los amo inados) ocu i a la Plaza Mayo a p o es a su endimien o al Rey, con al que la Real Audiencia les a i icase las segu idades que les enía dadas po manos de los p elados de las eligiones... (77). Cumplía, de es e mo- do, el cle o y su obispo al en e un papel de es abilización y de paci icación, como iel de la balanza, como mode ado de las en- siones sociales, imp escindible en un mundo en el cual los uncio- na ios eales acusaban un p o undo y al ez secula desp es igio polí ico, incapaces de con ence con la palab a y, aún menos, con los hechos. El obispo Ponce acudió, como se le había in i ado, a la Plaza y allí, habiéndose cong egado mul i ud del pueblo y salido al P e il del Palac7o los seño es P esiden e y Oido es jun os con oda la opa a mada, abocada la a ille ía a oda la Plaza pa a con ene los... bajé po las g adas en compañía del e e ido seño Na a o. ..y se les a i icó el pe dón gene al, la suspensión de la Aduana y el es anco del agua dien e. Se a aba, en ealidad, de una maniob a dila o- ia, conocida segu amen e po el p elado, y p epa ada po las au o- idades ci iles mien as el Vi ey esol ía y ...con al que se sose- gasen. El oido Na a o, po su pa e, les ogó que se e i asen a sus casas y en ono amenazan e (mí ese bien que ya el obispo no in e iene), les indicó que no pusiesen los pies en la plaza ma- yo desde las o aciones y con es o.. .se apa a on y ambién el T i- bunal de la Real Audiencia y yo. El p o agonismo del obispo en esos p ime os momen os de la e uel a había, sido, po consiguien e, 77. A.G.I., Qui o, 398, doc. 37. UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA 342  FRANCISCO NUNEZ ROLDAN des acadísimo y p imo dial pa a los ines que pe seguía la au o i- dad polí ica: el sosiego y la anquilidad pública. De momen o, el o den no se había queb ado g a emen e, pe o la mul i ud de los cong egados en la plaza había a emo izado bas an e al obispo que, como homb e in es ido de pode , se ía aman e de la paz y de la disciplina social. El sabía que siendo la suspensión de las ó denes iscales una medida de ca ác e in e ino y ansi o io, e a oida con bas an e dis- gus o po los amo inados y po ello no p esumía una calma in- media a y du ade a. Sospechando al si uación, los oido es de la Audiencia manda on o ma pa ullas pa a man ene en paz la jus- Íc a, pe o a pesa de que al decisión podía se ace ada y con e- men e, el p elado seguía empeñado en conside a que aquellas ma- ni es aciones no e an me as alga adas calleje as y, en consecuen- cia, es imaba necesa ia la cons i ución de una ue za de p e en- ción mucho más nume osa y mejo do ada que la exis en e... que nos pueda lib a de la so ocación de an a muchedumb e de Pue- blo y sus ci cun e encias. Los sucesos pos e io es del mes de julio con i ma on sus emo es. En un ala de de idelidad y de buenas palab as el obispo concluía su in o me con el o ecimien o de su pe sona: Yo lo que puedo o ece a V.E. es sac i ica mi ida con el cle o en el se icio de Dios y del Rey nues o Seño . Qui o, mayo, 24. (78) Quie a se man u o la ciudad du an e más de un mes o al me- nos eso podemos deduci po el silencio del obispo Ponce. Pe o ninguna paz es i me y los ánimos ol ie on a le an a se a inales de junio y p incipios de julio, y en es a ocasión con más es uen- do y iolencia. Si el 24 de mayo don Ped o, en cumplimien o de su obligiación, había comunicado al Vi ey sob e el le an amien o de los ba ios de la ciudad, aho a, esc ibía, ambién lo execu o de o o más pesado y de habe se albo o ado de nue o los ba ios. Las causas de las al e aciones ya no e an las decisiones de la polí ica de la Real Hacienda en ma e ia iscal. Se a aba, en es e caso, de una au én ica e uel a de na u aleza social, en su sen ido más ge- nuino. No debe á. pues, admi i se como única la in e p e ación de que los hechos de mayo u ie on una simple p olongación en ju- 78. A.G.I., Qui o, 398, doc. 37. UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA ACTAS XI JORNADAS DE ANDALUCÍA Y AMÉRICA  343 lio. No se a aba, en e ec o, al como indica ía una de icien e lec- u a de la ca a del obispo al Vi ey, de un me o aplazamien o de las p o es as o incluso del esu gimien o de las mismas después de un mes de le a go espe ando el cumplimien o de las p omesas he- chas en la Plaza. Es amos en condiciones de asegu a que la lucha an i iscal ha desapa ecido y ha dado paso a una g a e con on a- ción de clases o, mejo dicho, a una demos ación an icolonial y an ieu opea di igida po no ables de la ciudad como luego p eci- sa emos. En p ime luga , las palab as de don Ped o Ponce son con- cluyen es a ese espec o, pues es ablecen una elación de causa-e ec o en e p esión colonial y e uel a, en e explo ación y p o es a: Se han albo o ado de nue o los ba ios con el mo i o de algunas ex- o siones que les habían hecho los españoles y gen e p incipal, que salie on a onda con la jus icia dichos ba ios en la noche de San Juan con lo que se encendió o a gue a ci il y más sang ien a que la an eceden e empezando po el daño de la casa de un ecino p in- cipal de los españoles, habiendo algunas mue es de una y o a pa e, de o ma que es ando ya cansados los pocos españoles que hay y no eniendo bas an es a mas y municiones pa a pode de ende las de S.M. hubie on de cede a la mul i ud y pone se al a bi io de la plebe -incons an e... (79). De la ag esión esul ó el amo inamien- o y de és e el a lo amien o del sen imien o an icolonial que con- siguió una ic o ia e íme a, pues odo se edujo a eso, al pu o e- chazo del ag eso al que se le desa ma, pe o no se aniquila, al que no se le sus i uye ins i ucional y polí icamen e. En el mes de julio no exis e, en consecuencia, un mo in p oduc o de un plan p econ- cebido, con una ideología que lo espalde. La e uel a no es e o- luciona ia y no lo es po que no es ambiciosa, no p e ende c ea una ealidad adicalmen e dis in a, se con o ma, en cambio, con se un mo imien o de espues a, no de ans o mación. La éplica mue e po sí sola, de inanición. La i esolución mo i a, inalmen- e, una uel a a la si uación p imi i a y o iginal, lo cual ab e de nue o la pue a a la posibilidad de la ebeldía pues, pasado un p i- me momen o de some imien o a los dic ados de la au o idad, la pe manencia de los de ec os que pa iendo de ella die on luga al 79. Ib dem. doc. 61. UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA 344  FRANCISCO NUÑEZ ROLDAN amo inamien o esuci an el sen imien o an icolonial, a eces en- masca ado bajo ei indicaciones de na u aleza muy di e sa. La in e ención del obispo en el momen o en que los amo i- nados consiguie on apode a se de las a mas y del con ol de las calles es inmedia a, pues pa ece conoce la dinámica habi ual, his- ó ica y lógica de es os p ocesos y pa a a aja los se equie e de e - minación, p es eza y agilidad en la ejecución. Es, asimismo, paci- icado a, pues ni susci a ni a o ece el uso de la ue za, ni lo soli- ci a. En e ce luga , es, al mismo iempo, una in e ención pas o - al y pa e nal, pues además de apacigua los ánimos apelando a la eligión y a la e como ins umen os de sosiego, p ocu a los me- dios (el in e enimien o que suponen las p ác icas de ocionales) pa a aleja y des ia el odio y el esen imien o ue a del cen o que los p odujo. Po úl imo, su ac i ud es indulgen e, pues excusa, p esu- miendo igno ancia e incluso emb iaguez en los suble ados, las io -lencias come idas. Si se nos pe mi ie a ealiza un juicio mo al sob e la conduc a del p elado onubense en esa d amá ica coyun u a, pod íamos de- ci , sin ánimo de a o ece le, que supo es a sin demuda se enme- dio de las ci cuns ancias, que e i ó el desencadenamien o de oda iolencia, la popula y la ins i ucional, que p ocu ó esca a el o - den al que se ía sin cae en la mezquindad de la aición a sus diocesanos. Su ela o de esas ho as no necesi a ya más comen a- ios y dice así: «...salí nue amen e con algunos eclesiás icos y co- in unÍdades de egula es (a quienes siemp e gua da on una g an e- e encia, espe o y ene ación) a isi a pe sonalmen e, no con poco iesgo de la ida odos los ba ios y hace les p esen e nue amen e sus e o es.. .y que se sosegasen y no pasasen adelan e...asÍ se ue- on emplando y acudiendo a Dios que e a el único auxilio que nos quedaba, po medio de oga i as, p ocesiones, se mones y o- sanos a que odos concu ían pa a en e ene los con es as san as de ociones y des ia los del calo que esul aba de la is a de sus pa ien es mue os, lág imas de sus mad es y iudas, se han sose- gado de sue e que no solo han econocido nue amen e la po es- ad de la Real Audiencia... (sino que) han uel o las a mas a la Real Audiencia de donde umul ua iamen e las habían sacado pidiendo se les nomb asen capi ula es de la gen e p incipal de la ciudad co- mo se hizo (y con ibuyó mucho a su paci icación) pa a que los gobie ne y man enga en jus icia y que és a en e como an es a sus UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA ACTAS XI JORNADAS DE ANDALUCÍA Y AMÉRICA  345 Ba ios a eje ce la lib emen e; en es e es ado queda es a ciudad, si bien que a su exemplo las demás se mue en y albo o an ácil- men e y llega on a en a algunos en ella y siendo así suplico a V.E. po el Pe dón de es os mise ables que -Igno an lo que han he- cho, po se lo ín imo de la plebe, y lo que han execu ado la ma- yo pa e sin azón y eb ios. (80) Vol ió a esc ibi el p elado al Vi ey dos semanas más a de, el 22 de julio, pa a comunica le que el pueblo se man enía en cal- ma (81). En ese clima de sosiego se podía espe a el indul o gene- al p ome ido y, en e ec o, se publicó el 18 de sep iemb e de 1765. Sin emba go, algún sec o de la sociedad c iolla no acep ó es a so- lución que no epa aba los males sociales, económicos o sólo los había a eglado p o isionalmen e ( ecué dese que una de las aspi- aciones polí icas de los amo inados de julio ue ele a a los ca - gos municipales eemplazándolos po gen e p incipal de la ciudad). La p ueba de que las insu iciencias y las insa is acciones se man enían y, po consiguien e, la p opia ensión, lo cons i uye la apa ición de un pasquín en Riobamba, po supues o anónimo, cuyo ex o, esc i o p obablemen e una ez publicado el indul o, hace un llamamien o a la ebelión pe manen e con a la au o idad polí ica ep esen ada po el iscal de la Audiencia, echaza el pe dón gene- al y c i ica la colabo ación del obispo Ponce en el apaciguamien- o de los ánimos po en ende que engaña con sus mé odos a la población. Se a a, po lo demás, de una p oclama absolu a y ní- idamen e an icolonial, de ás de cuya edacción es án, con p o- babilidad, los g upos más icos y ep esen a i os de la ciudad, in- dispues os y a ec ados po la polí ica iscal de la Mona quía. Su lec u a no deja luga a dudas ace ca de su in encionalidad p oin- dependen is a: «Copia de pasquín pues o en Riobamba Seño es dase no icia que las paces p omulgadas en Qui o no es mis que un a i icio pa a asola al Mundo y la ciudad de Qui o y sus ecinos p esen ando nue as gue as ci iles, pues pa a es e in han salido nues os enemigos los eu opeos, a a ma se odos de balas, pól o a y o as más o ensi as y nos p ocu an en e ene con 80. Ibide n . 81. Ibídem. doc. 66. UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA 346  FRANCISCO NUÑEZ ROLDAN ingidas ies as y apa en es no enas y assÍ no con iene egoc ij o sino lamen o y clamo y pues o que se ulmina aición, Ala ma, Ala - ma y ojo ale a en lo que se hace, po que al Amigo incie o con un ojo ce ado o cien niil abie os y es én cie os que el Fiscal iene con los demás eb eos (sic) a semb a uego cosecha sang e ». (82) Po o a pa e, de sep iemb e a diciemb e se sucedie on los pa abienes y los ag adecimien os del Vi ey al obispo po su ce- losa conduc a y amo al Real Se icio, pues os de mani ies o des- de mayo en la a ea de paci icación de Qui o. Con iado quedaba el Vi ey, en oc ub e, de que al compo amien o no a ia ía (83) y así ue, pues el 7 de diciemb e la máxima au o idad polí ica ol ía a pedi al p elado que in e iniese en el apaciguamien o de cie os ánimos. Las ges iones de don Ped o die on sus u os pues a ina- les de aquel mes se alababan sus epe idos buenos o icios (84). El econocimien o de su idelidad polí ica se ep odujo en ab il del año siguien e, lo cual indicaba, po o a pa e, como ya dijimos, que la calma desde julio del 65 e a pu a apa iencia, pues nada ha- bía cambiado desde en onces. En es a ocasión habían sido los in- dios del dis i o de San Miguel los que se habían negado a paga los ibu os eales, al e ando la quie ud y obligando al obispo a lib a p o idencias a los cu as pá ocos del dis i o de Tacinga pa- a que colabo asen en sus pueblos al es ablecimien o de la disci- plina iscal. (85) En conclusión, pod íamos deci que el papel que jugó el obispo Ponce enmedio de an a hos ilidad ue ealmen e e icaz, como se demos ó po los múl iples econocimien os que la máxima au o- idad polí ica le exp esó, aunque es ob io que no dependía en e- amen e de su olun ad y de su in e ención o mediación una e- liz conclusión de las cosas. E icaz ue ambién po que de su p o- pia conduc a él mismo hab ía de ob ene magní icos esul ados y, especialmen e, una indudable o aleza polí ica en sus elaciones, como au o idad eclesiás ica que e a, con los ep esen an es ins i- ucionales de la ciudad y del i eina o. Sabe se con an os mé i os pasados le mo ió, en ese sen ido, 82. Ibídem. doc. 106. 83. Ibídem. doc. 49. 9 de oc ub e de 1765. 84. Ibídem. doc. 210. 85. A.G.I., Qui o, 399, doc. 320. UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA ACTAS XI JORNADAS DE ANDALUCÍA Y AMÉRICA  347 a c ea en su en o no una cie a au onomía de mo imien os que p opició en su p ác ica un compo amien o sobe ano que le con- dujo en ocasiones a las on e as de las indisciplina polí ica. Su doble en en amien o con dos isi ado es eales, en e 1767 y 1769, po cues iones ela i as an o a las obligaciones ibu a ias de los ecle- siás icos secula es con la Real Hacienda, como a la acusación so- b e los abusos y el incumplimien o pas o al de los cu as pá ocos con sus elig eses indios, cons i uyen un conjun o palpable de p ue- bas de esa au o- es imación exage ada que don Ped o Ponce enía de la ex ensión de su pode y de la au o idad de su pe sona. Los hechos ocu ie on casi al mismo iempo. Iniciamos su des- c ipción e in e p e ación po el con lic o menos apa a oso de los dos, aunque po sí solo e ela ya algunas ca ac e ís icas del lamen- able es ado eclesiás ico que p esen aba la diócesis de Qui o, es -ponsabilidad que co espondía en úl ima ins ancia al obispo Ponce. 7.4.- LA DEFENSA DE LA JURISDICCION ECLESIASTICA. El 6 de diciemb e de 1767 el oido de la Audiencia de Qui o, don Se a ín de Veyán y Mola, se di igió al Consejo de Indias pa a comunica la necesidad de auxilio espi i ual que padecían los p e- sos de las dos cá celes de la ciudad que se hallaban bajo su ju is- dicción e inspección. Al pa ece , hacía algunos meses que no se decía misa a la ein ena de eclusos, ni siquie a en los días de ies a de gua da . E a la causa o la excusa esg imida po los cu as que lle aban ese enca go, que las limosnas que ecibían po ello no e an su icien es. En desca go de su conciencia, insis ía el oido , pod ían oma se de los gas os de jus icia y, en su de ec o, de las penas de cáma a, con la condición de su ein eg o (86). Cua o eces epi- ió el oido es a queja, has a que el Fiscal del Consejo emi ió un dic ámen, el 25 de junio de 1768, ap emiando al obispo de la dió- cesis a que se ep imiese el incumplimien o pas o al de sus cu as, median e la publicación de edic os en cuyo ex o, es imaba el Fis- cal, se o dena a, bajo penas y censu as, que odos los cu as doc- 86. A.G.I., Qui o, 289. El núme o egula de p esos e a según el es imonio de Ve- yán, «unas eces de 16 y cuando más de 31 en la cá cel de 1a illa y en el de 1a Co e solo unas 5 que nunca exceden de 28». UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA 348  FRANCISCO NUÑEZ ROLDAN ine os que se hallaban en la ciudad de Qui o uesen a esidi a sus espec i os cu a os. Asimismo, se enca gaba a los o iciales eales que suspendiesen el es ipendio que les co espondía a los pá o- cos indisciplinados si no co egían ales al as. Po la ad e encia del iscal pod íamos p esumi que el in o - me en iado po Veyán no se limi aba a una simple queja sob e la al a de asis encia espi i ual de las cá celes. Pa iendo de ese mo i- o, el unciona io eal había ido mucho más allá, es o es, has a in- es iga la si uación eal y conc e a de la cu a de almas en oda la diócesis, poniendo de mani ies o y haciendo ealidad el plan po- lí ico de los Bo bones de in e eni d ás ica y sobe anamen e en la ida eclesiás ica. El esul ado de sus in es igaciones aconsejaba pone emedio inmedia o y ené gico an e las de iciencias obse a- das y po eso se en iende el e edic o y la ecomendación del Fis- cal al obispo. Según Veyán los cu as se ausen aban du an e mucho iempo y con excesi a ecuencia de sus pa oquias, «po muchos meses y aún años, iniéndose a i i la gas empo adas a es a ca- pi a] y o os es án en o as ciudades. ..y aunque casi odos ienen coadju o , alguno hay que no le iene y sa is acen sus esidencias con ica ios me cena ios.. .y se sabe que los más es án ( ue a de sus pa oquias,) po pasea » (87) La acusación, acompañada de una lis a de ein inue e cu as que según el es imonio de Veyán desa endían sus obligaciones pas- o ales, e a an sumamen e g a e que dejaba en en edicho no so- lamen e la conduc a de los pá ocos sino ambién la labo episco- pal de don Ped o Ponce, que pe día, al mismo iempo y a los ojos de odo el mundo, su p opia au o idad y su ju isdicción en a o y en bene icio del unciona io de la Co ona. (88) Tan a e dad con enía el in o me del oido Veyán que el obispo gua dó silencio. Es muy posible, sin emba go, que man u iese e- se ada, pa a usa la en su momen o, la esis de que el unciona io se había ex alimi ado en su misión. En ese sen ido, se explica que eplica a en un ono esen ido y aliéndose de ayudas muy pode- osas, an e o a ope ación lle ada a cabo po el mismo Veyán con a los eclesiás icos: la de cob a les las deudas que enían con aídas 87. Ibídem. 88. La lis a de cu as que se hallaban en Qui o, ue a de sus pa oquias sin mo i o jus i icable es á en A.G.I.. Qui o, 289. UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA ACTAS XI JORNADAS DE ANDALUCÍA Y AMÉRICA  349 con la Real Hacienda. Tal ez la éplica sólo es u o de nues a in e p e ación y no de la olun ad del p elado, pues, c onológica- men e, an o los in o mes edac ados y ele ados po el oido so- b e el absen ismo de los cu as, como sob e las deudas po la p o- isión egia de acan es coinciden y puede se cie o, po lo an o, que la decisión del obispo de nega oda colabo ación al juez, cuan- do és e exigió que el no a io de la cu ia eclesiás ica le diese una ce i icación de de e minados papeles ela i os a la cues ión, p o- pios del a chi o eclesiás ico y necesa ios pa a el desa ollo de su come ido, no cons i uya una au én ica enganza al como hemos c eido e . En cualquie caso, es e dad que el p elado negó el auxi- lio que pedía el Visi ado en el ag io asun o, acusó an e el Vi ey de San a Fe, jus amen e, de no acili a lo, o lo que es igual, de im- pedi la acción de la jus icia. (89) El obispo habló, po in, mani es ando, po su pa e, al iscal del Consejo que había p es ado la ayuda a la que se e e ía Veyán; apun aba, además, que és e había o o la inmunidad eclesiás ica al ap emia con mul as y emba go de bienes al no a io y exigía, po úl imo, «se le mande da sa is acción que co esponde al ag a io de la impos u a que le hacen en ep esen a lo con a io». (90) Habiendo ap obado el consejo la conduc a del p elado en agos- o de 1768, insis ió el isi ado eal en su queja acusando además al P esiden e de la Audiencia de Qui o de «adhe encia» al obispo, pues le había negado el auxilio pa a p ende a los no a ios de la cu ia eclesiás ica, a gumen ando pa a ello que «el Re e endo obis- Po enía azón y que e a buen p elado y que no se hacía más que hos iga le» (91). Resumía, de esa mane a, don Se a n Veyán la po- sición adop ada po la máxima au o idad de la Audiencia. La pa- lab a del P esiden e y la del obispo, jun as, in alidaban su p oce- de , al pa ece hones o y celoso de su unción. El hos igamien o al que se e e ía el P esiden e e a cie o, exis ía, pe o e a la lógica consecuencia del compo amien o del p elado puebleño, nada dis- pues o a co egi los de ec os pas o ales de su diócesis. O se en- en aba con sus cu as o lo hacía con el oido . 89. A.G.I., Qui o, 292. Ca a del 7 de junio de 1768. El Vi ey de San a Fe dando cuen a al Consejo de que el p elado había negado a don Se a in de Veyán, Visi ado de las Cajas, el auxilio pedido. 90. Ibídem. 91. Ibídem. UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA 356  FRANCISCO NUÑEZ ROLDAN de un P elado más celoso» (107). Sin emba go, desengañado y des- mo alizado, el ono inal del in o me de Cis ué al Rey esume su es ado de ánimo po la escasa colabo ación que ha ecibido de sus compañe os en la Audiencia, pues «ninguna desg acia, —decía ama gamen e —, iguala a la de se minis o en es a P o incia, siendo eu opeo» (108). Unos unciona ios que es aban, po lo demás, p i- sione os del pode de los eclesiás icos «que dominan ealmen e es a P o incia po habe enido la a- alÍdad V a. R. Audiencia de es a sin P esiden e cinco años y los minis os que la acompañan se ame icanos acos umb ados a las co up elas y malos usos opues os a los dic ámenes de los eu o- peos a quienes se mi a con el mayo ho o en es a P o incia». (109) No pa ece p obable que sus lamen os ue an escuchados de inmedia o, aunque debió de aleg a se cuando conoció, en diciem- b e de 1767, la in o mación que el Vi ey, don Ped o Messía de la Ce da, en ió al Consejo sob e lo que sucedía en Qui o. Po p i- me a ez ob u o el apoyo o icial e ins i ucional que an o exigía y necesi aba y, po in, alguien con au o idad econocía y admi ía que sus denuncias enían un con enido eal, que no obedecían ni al cap icho, ni a un deseo de lucimien o polí ico, ni siquie a a un espí i u p ima io y isce al de un unciona io ambicioso de cu i- culum. Con odas las p uebas en su pode el Vi ey Messía de la Ce da se di igió al Consejo pa a apoya las esis del apu ado iscal (110). Sus c í iicas hacia la conduc a del p elado e an con unden es y se- e as y exp esan, en cualquie caso, lo que ya in uíamos al comienzo de es e abajo: que nos hallamos an e una pe sona de ca ác e ag io, encendido y amigo de la con on ación y de la polémica, como ya lo demos a a en Cuba, y además, celoso de enso , a des iem- po, de la ju isdicción eclesiás ica en e a los a eba os del pode ci il. El juicio que su pe sona le me ecía al Vi ey dis aba mucho, po consiguien e, de aquel osa io de elogios que ecibie a en Cu- ba y que an o le ayuda on pa a alcanza la mi a de Qui o. P o- 107. Ibidem. 108. Ibidem. 109. Ibidem. 110. Ib dem . de 1767. Don Ped o Messía a don Julián de A iaga. San a Fe, 11 de diciemb e UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA ACTAS XI JORNADAS DE ANDALUCÍA Y AMMÉRICA  357 enía, además, de una ins i ución supe io y de un al o unciona- io que un año an es —como ya hemos esc i o— había des acado y ag adecido el papel p o agonizado po don Ped o Ponce du an- e los mo ines de mayo y junio. Pe o en poco más de un año el obispo puebleño pe dió odo su capi al polí ico, algo an i al en el cu iculum de un p elado del An iguo Régimen del que se es- pe aba, sob e odo, una ele ada dosis de idelidad al Es ado que le había nomb ado. A ello, p ecisa y undamen almen e, se e e ía el Vi ey, cuando esc ibía a Mad id el 11 de diciemb e de 1767: «Un o icio an legal, de p ác ica egula y mode ado en ez de mo e a aquel seño obispo a enmenda los de ec os de omi- sión ad e idos y expe imen ados ce ca de un año y medio, en pe - juicio de los Reales in e eses y con desp ecio de los minis os de S.M. si ió de exci a los humos de su cóle a y ac imonia de su genio, (según se deja comp ende y se mani ies a de o as an ece- den es no icias que engo) poco inclinado al Se icio del Rey y en luga de lib a los auxilios jus amen e pedidos pa a la solución de las can idades adeudadas, de a e e se, sin a ención ni mi amien o al ca ác e y al o g ado de m dignidad y empleos... ha pasado a zahe i de nue o.. .al iscal». (111) Desconocemos la esolución conc e a y inal de la causa. P o- bablemen e se demo ó mucho iempo, pues oda ía en ma zo de 1769 encon amos una ca a de Cis ué al Vi ey Messía de la Ce da quejándose y ad i iéndole que el obispo «...p epa a una nue a con- ju ación con a mí aduciendo que yo acusé a odo el g emio de los cu as cuando cons a en mis isi as lo con a io». Más le al- d ía, ecalcaba el iscal, «p edica y isi a : que en cinco años no ha podido en e a se de la e dad de lo que p opuse (los abusos come idos po los cu as sob e los indios) o que Si - es á en e ado, como no puede menos, busca su disculpa en la ocul ación» (112). Y es que el obispo Ponce acaso p ac icaba, en el gobie no de su diócesis, la cul u a del silencio, no po igno ancia sino po negli- gencia, y la cul u a de la ca encia de en usiasmo an ce cana al a- alismo, que desemboca en la pe manen e i esolución de los p o- blemas. Sólo uno de ellos ue esuel o con p on i ud y e icacia, 11 1. Ibídem . 1 12 . Ibidem . UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA 358  FRANCISCO NUÑEZ ROLDAN aunque bien es cie o que odo es aba decidido y o ganizado de an emano. Se a aba de ejecu a la expulsión de los jesui as de la diócesis de Qui o, pe o esa es una cues ión que abo da emos en o o luga ,pues apa e del escaso p o agonismo del p elado en la misma, su impo ancia exige un análisis muy de allado, que so- b epasa los obje i os iniciales p ome idos en es e a ículo. 8.- EPILOGO Y FAMA. Poco sabemos de la ida episcopal de don Ped o Ponce en e el inal de ese espinoso y con lic i o pe iodo que acabamos de ana- liza y su mue e. Es cie o, sin emba go, que alleció odeado de eso os y de ep oches. Habiendo en e mado el día 15 de oc ub e de 1775 y ag a ado su es ado, el día 17 se le adminis a on los san os sac amen os, desde cuyo ins an e se puso un pique e de sol- dados pa a asegu a los expolios, las pue as y en anas del o a o- io, su ex ensa lib e ía ju ídica y su habi ación p incipal. El sába- do 28 de oc ub e «a los es cua os pa a las cinco de la a de es- ando dando el ejox alleció y passó des a p esen e ida a la E e - na ... es an do auxiliado po ay Juan de A auz y Messia, monje me - ceda lo». (113) Poco iempo después, a las seis y media de la noche lo baja- on de la cama en el mismo colchón en que es aba y lo pusie on enmedio del cua o del do mi o io con el obje o de encon a las lla es de las dependencias donde gua daba sus pe enencias más pe sonales. Regis ados sus bolsillos nada se halló, has a que don Joaquín Tinaje o, Colec o gene al de las Ren as decimales del obis- pado buscó y encon ó debajo de las sábanas donde es aba el di- un o la lla e del cua o que es aba as el do mi o io. Allí, una ez anqueada la pue a, se halló la pla a « egada en el suelo, cu- bie o con un oldo y pues o en un canas o». Abundan ísimas al- hajas y monedas de o o y pla a daban cumplida cuen a de que el p elado puebleño había mue o ico, acaño y pode oso. Tal ama no le abandona ía nunca. (114) 113. Hemos dejado pa a o o momen o el análisis del expolio de don Ped o. P ome- emos, igualmen e, un a amien o exhaus i o de sus bienes y de su biblio eca. Da le cabi- da aquí hubie a supues o una ex ensión inaudi a pa a un a ículo. UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA ACTAS XI JORNADAS DE ANDALUCÍA Y AMÉRICA  359 Su cue po ue embalsamado po el ba be o Manuel Chuqui- condo y la música del une al y del en ie o ue p epa ada po G ego io Go dillo, maes o de capilla. T es días es u o expues o el cue po de don Ped o Ponce, has a que once neg os ca ga on con él, el día 31 de oc ub e, y lo deposi a on en la umba que unos indios, empleados pa a el e ec o, le habían cons uido po unos po- cos pesos. Cien misas ue on dichas po su alma y no al a on en su ela o io la mejo ce a de Cas illa, ascos de ino y agua dien e y abundan es bizcochos y osque es que ali ia on las úneb es no- ches en aquel palacio, an lejano de su p ime a pa ia. 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