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Arquitectura tradicional. Reflexiones sobre un patrimonio en peligro

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Arquitectura tradicional. Reflexiones sobre un patrimonio en peligro

Author: Agudo Torrico, Juan
Year: 1999
Source: https://idus.us.es/bitstreams/6d26fbd8-b23c-4aae-822a-eda789712429/download
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A qui ec u a adicional.
Re lexiones sob e un pa imonio en pelig o
"No es p esun uoso pensa que enemos un pa-
pel que juga en la concepción del en o no que
amos a ansmi i a las gene aciones u u as.
Noso os debemos con ibui a la comp ensión
de la a qui ec u a del pasado a in de p epa a
unas bases sólidas pa a el u u o. A deci e -
dad, es e p oceso de comp ensión debe p ece-
de a odo es ue zo de documen ación en es e
campo. Se a a de un debe que no debemos
oma a la lige a".
J. Bold. Nan es. 1992
La p oblemá ica c eada en o no a la si uación ac ual
y pe spec i as de u u o de la a qui ec u a adicional
o e nácula cons i uye un ejemplo bas an e signi ica i-
o de algunas de las g andes con adicciones en las
que hoy se encuen a buena pa e de nues o pa i-
monio cul u al.
Una si uación que, desde luego, no le es exclusi a.
Los denominados o icios adicionales ("a esanías"),
i uales, y, en g an medida, aquellos bienes que
cons i uyen el pa imonio e nog á ico/e nológico
compa en si uaciones a eces de no able simili ud.
Fo man pa e de un "pa imonio meno " o "pa i-
monio modes o", que con demasiada ecuencia ie-
ne que segui jus i icando su exis encia en e al o o
g an pa imonio que, ya sea po sus alo es his ó i-
cos, es é icos o a queológicos, no pa ece pone se
en cues ión su obligada pe manencia; en e a, en el
mejo de los casos, la me a "con eniencia" de p e-
se a el p ime o.
No se a a aho a de en a en la con o e sia so-
b e la ambigüedad y a iabilidad de las coyun u as
his ó icas po las que el ac o iempo (his o ia) y
de e minadas alo aciones mo ológicas y/o singula-
idades (belleza, monumen alidad) se con ie en en
c i e ios de e minan es pa a es ablece el alo de
un de e minado bien cul u al; de lo que no cabe du-
da es que es os mismos c i e ios no se aplican po
igual a odo ipo de bienes. Indudablemen e no se
aplica idén ica conside ación al conocimien o de los
es os a queológicos que nos queda de un pasado
emo o, que a los es imonios en ías de con e i se
en es os a queológicos de los sis emas de pobla-
mien o de nues os campos, y que cobija on has a
hace una décadas a un conside able núme o de p o-
pie a ios y jo nale os andaluces; pese al papel que
han desempeñado los modos de ida gene ados en
o no a los sis emas de abajo y p oducción ag oga-
nade os en la his o ia andaluza en un iempo no de-
masiado lejano, y la in luencia que ello ha enido en
nues a cul u a. Como ampoco se aplica igual con-
side ación a las cuidadas cons ucciones, ya sean pa-
laciegas o g andes casas más o menos in luenciadas
po los es ilos a qui ec ónicos u banos de u no,
que acogie on a la oliga quía e a enien e andaluza,
y al es o de las i iendas que habi a on la o a in-
mensa mayo ía de la población andaluza; sin ol ida
que ambién esas g andes casas ienen un no able
alo e nológico, como es imonios del pode e in-
luencia de es e sec o an signi ica i o y de e mi-
nan e de la es uc u a social andaluza du an e cen-
u ias, po lo que no hay que ap ecia únicamen e
sus singula idades his ó icomo-numen ales.
La compa ación en e unas y o as a qui ec u as no
es sólo cues ión de po cen ajes, como si la a qui ec-
u a adicional más modes a ca ecie a de alo ; de-
mos ándose en la p ác ica de los abajos de cam-
po que la di e encia en e lo cul o y lo popula no
es sólo el esul ado de la imagen mix i icada que
ambién en es e caso impond ía la cul u a dominan-
e, sino que exp esa ía un g adien e eal en cuan o
al in e és de la p ime a en e a la des alo ización
de la segunda. Todo lo con a io, cualquie es udio
que se ap oxime a es a o a a qui ec u a, a a esal-
a p ecisamen e su iqueza de ma ices, su di e si-
dad y capacidad exp esi a, esul an e de las innume-
ables a iables a ene en cuen a: di e sidad
ecológica de las egiones andaluzas (ma e iales, o o-
g a ía y adap aciones climá icas), expe iencias his ó-
Juan Agudo To ico
P o eso de An opología
Uni e sidad de Se illa
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icas ( écnicas cons uc i as, plani icación u banís ica,
o ganización y ca ac e ís icas de los espacios cons-
uidos, usos sociales y signi icados simbólicos de los
mismos), di e si icación de ac i idades p oduc i as y
adap aciones de los espacios cons uidos, y, no me-
nos signi ica i o, las di e encias in e nas que se han
dado en e los g upos sociales que han con o mado
la es uc u a social andaluza (jo nale os, p ole a ia-
do u bano, pelen ines, a esanos).
Conside aciones espec o al econocimien o de su
alo cul u al que no ienen que e necesa iamen e
con o as p oblemá icas en elación con sus posibili-
dades o imposibilidades de conse ación: abundan-
cia, di icul ades de adap ación a nue os usos, sac ali-
dad del p incipio de p opiedad y disponibilidad de
sus dueños, e c. Po el con a io, la compleja p oble-
má ica que po es as y o as azones análogas, odas
ellas de i adas en buena medida de su condición de
pa imonio i o que conse a en muchos casos la
unción p imigenia pa a la que ue concebido, no de-
be hace nos ol ida la desconside ación que se ha
enido hacia es a a qui ec u a has a echas no muy
lejanas (¿has a hoy?). Viejos ex os como la Ca a de
A enas de 1931, an alo ada como pun o de pa i-
da del a o espe uoso que debie a da se a los es-
os a queológicos y g andes monumen os del pasa-
do, no u ie on igual conside ación con la
innomb ada a qui ec u a adicional (aunque am-
bién es e dad que pa a en onces aún se es aban le-
an ando edi icaciones y empleando écnicas cons-
uc i as que hoy o man pa e de es a ca ego ía
p ecisamen e po habe caído en desuso), enida
más en cuen a como con ex o pa a ensalza dichos
monumen os que como ex o cul u al en sí misma.
Una ap eciación, su sen ido con ex ualizado ya sea
pa a ec ea los "en o nos monumen ales" o pa a e-
p oduci las imágenes a que ípicas de nues os pue-
blos, que en buena medida se sigue man eniendo; a-
lo ándose undamen almen e una apa iencia ex e na
cada ez más es anda izada ( éanse los eglamen os
ecogidos en las no mas subsidia ias de las di e en es
poblaciones) pa a c ea es os ambien es ea alizados.
Pe o que aún no ha dado luga a o o ipo de es udios
y planes de ac uación más sis emá icos, según se ap e-
cia en la escasa y pa cial li e a u a cien í ica con la que
con amos hoy pa a conoce en de alle es as a qui ec-
u as andaluzas.
Aunque es a limi ación en la escasez bibliog á ica so-
b e el ema cuen a con algunas excepciones, con e-
cuencia bas an e ei e a i as en sus con enidos, muy
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signi ica i as po cuan o hacen e e encia a aquellas
ipologías que an o nos ecue dan algunos de los
asgos más olclo is as con los que se ha enido
iden i icando a Andalucía desde el s. XVIII y XIX: ya
sea la p ís ina e ocación del pasado musulmán que
nos mani ies a la a qui ec u a alpuja eña (és a y no
o a como la de las coma cas de los Filab es y alle
del Almanzo a alme ienses o la Axa quía malague-
ña); o el "p imi i ismo" del hábi a en cue as de las
p o incias g anadina y alme iense, que an o llama-
on la a ención de los iaje os omán icos p ecisa-
men e como ejemplo explíci o de la posición que
ocupa ía Andalucía en la e olución de la cul u a (y,
den o de ella, como imagen de la si uación del co-
lec i o é nico gi ano), cuando es e ipo de hábi a ni
ue siemp e an ma ginal, ni, desde luego, exclusi o
de la e nia gi ana. Temá icas, en azón de su in e és
documen al, a las que hay que suma , complemen-
ando en cie a medida las imágenes an e io es, la de
o o ipo de a qui ec u a capaz de ec ea , isualiza ,
la o a ca a de la moneda que con o mó la es uc u-
a social andaluza: los g andes co ijos y haciendas. Si
bien, en es e caso, el in e és po es e ipo de a qui-
ec u a ha enido p ecedido po su cues ionamien o
como pa e de la a qui ec u a "popula / adicional",
de mane a que pasa an a o ma pa e del in e és,
me odología de análisis, y alo aciones como bienes
cul u ales a la ieja usanza; y, de es e modo, una ez
conside ados como edi icios monumen ales/singula-
es, a a se su condición de es imonios his ó ico-a -
ís ico-monumen ales lo que de e mine su alo a-
ción; con lo que son pe ec amen e asumibles como
dignos obje os de es udio po pa e de las disciplinas
que se au o ogan las p io idades de in e ención
sob e el g an pa imonio cul u al.
A in de cuen as, como las o as g andes ob as his ó i-
co-a ís icas, la uncionalidad p oduc i a de es as edi i-
caciones (como la eligiosa en los emplos, o la habi a-
cional en los palacios) es simbólicamen e secunda ia
en e a su condición de edi icaciones emblemá icas
que es imonia on el pode económico y social de sus
p opie a ios, sólo así se explica ía no sólo la impo an-
cia de los seño íos, ja dines y capillas, que poco ienen
que e con la uncionalidad que se le supone a una
edi icación ag oindus ial de es as ca ac e ís icas, sino
ambién el empleo de ma e iales nobles y depu adas y
cos osas écnicas cons uc i as en espacios que hubie-
an podido se esuel os de mane a más sencilla. Todo
ello explica ía que a la ho a de analiza y documen a
es a a qui ec u a, de es ablece p io idades en cuan o
a los "elemen os nobles" a conse a o a no modi ica ,
se ese e es a condición pa a los ja dines, seño íos,
capillas, o es y mi ado es, seguido en impo ancia de
los espacios que acogie on a los di e sos elemen os
implicados en los p ocesos de abajo que se die on
en e sus mu os, pe o a a ez quedan e lejados los
espacios que ocupa on las gañanías, case os, apeado-
es, jo nale os, o moline os. Po úl imo, en o os casos,
como es el ela i amen e ecien e in e és po docu-
men a y, en la medida de lo posible econs ui / es-
au a e "incluso" man ene en uncionamien o iejos
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ingenios indus iales, molinos hid áulicos o no ias, las
azones ienen a se o as: son cons ucciones donde
el paso his ó ico del p esen e al pasado, de la unciona-
lidad o igina ia al desuso, se ha consumado, pe o aún
podemos econs ui su his o ia sin ecu i a iejos
ex os sino a la in o mación o al de quienes abaja on
y i ie on en ellas. Se a a ía, siguiendo una p eocu-
pan e es anda ización de los e e en es ma e iales, en
nues o caso a qui ec ónico, de selecciona unos pocos
de es os es igios del pasado que sa is agan el consu-
mo de adición que eclama nues a sociedad ac ual.
Los molinos hid áulicos se lle a ían la palma en el in e-
és de es os abajos; además de con a en muchos ca-
sos con el añadido de su an igüedad cen ena ia y mo-
numen alidad, son modelos p i ilegiados pa a ec ea
es a idealización de un pasado de omán icas au en ici-
dades (la calidad no esidi ía el p oduc o/obje o esul-
an e sino el mé odo empleado en su p oducción o
elabo ación) que ambién iene que e con la ex en-
sión has a es e ipo de a qui ec u a, en es a ocasión sí
econocida como "popula ", del in e és po disciplinas
como la a queología ("a queología indus ial") que es-
án p og esi amen e eclamando p olonga su campo
de acción has a el p esen e.
De las o as a qui ec u as ( alle es y o icios a esa-
nales, a qui ec u a del agua, i iendas u banas inclu-
yendo no sólo la a qui ec u a popula sino ambién
el es udio de las g andes casas cons uidas po la al-
a bu guesía, i iendas y cons ucciones auxilia es di-
seminadas po nues os campos, a qui ec u a mine-
a, e c.), con desigual o una según p o incias y
coma cas, la in o mación y conocimien o del que
disponemos se a diluyendo poco a poco, has a se
p ác icamen e inexis en e en el caso de muchas de
es as ipologías e incluso de e i o ios comple os. Y
sin emba go, lo que nos queda de es e pa imonio
o ma aún un as o legado que eclama una mayo
a ención. Aunque cada ez es más ecuen e usa
iempos e bales en pasado pa a e e i nos a un pa-
imonio que mengua día a día.
Las azones de que ello es é ocu iendo se ampa an
con demasiada ecuencia en el ácil a gumen o de la
imposibilidad de conse a lo odo; unas a gumen acio-
nes que no se sos ienen cuando se obse a y cono-
cen los mecanismos especula i os o de desidia de los
que se si e una apa en e selección na u al que poco
iene que e con la hipo é ica neu alidad de oda di-
námica cul u al.
UN PATRIMONIO DESCONOCIDO Y
ESPECIALMENTE AMENAZADO
El p oblema es aún más g a e cuando inclusi e desco-
nocemos las ca ac e ís icas y con enidos del pa imonio
que se es á des uyendo. No debié amos espe a a una
u u a me odología a queológica, o a p egun a a o as
uen es indi ec as que hayan podido conse a se, pa a
sabe ace ca de lo que aún podemos obse a median-
e un some o abajo de campo, y conoce en de alle
sus con enidos y signi icados hablando di ec amen e
con quienes aún ecue dan o conocen las écnicas
cons uc i as empleadas pa a le an a los, y pueden de-
alla nos los usos y unciones que u ie on.
Po múl iples azones, nos encon amos en un iempo
de ansición donde el p esen e, con un e iginoso
i mo de cambio, se di e encia ya de un pasado ce ca-
no no sólo en cla e empo al, sino cul u al; pe o es
ambién un iempo de ansición donde la pé dida de
unción y desuso de es os iejos espacios a qui ec óni-
cos no signi ica que ambién hayan dejado de o ma
pa e de nues a memo ia colec i a. Todo lo con a-
io, lo que ue on y pa a lo que si ie on sigue o -
mando pa e de la memo ia i a de unas gene acio-
nes bas an e p óximas a la nues a, po lo que,
siemp e que no sea posible su p ese ación, al menos
nos debe queda el conocimien o y elación de allada
del signi icado que han desempeñado es as a qui ec u-
as, como pa e des acada en e el conjun o de e e-
en es, de asgos cul u ales, que han con ibuido a es-
ablece nues as señas de iden idad.
Sin ol ida que ni an es ni aho a es as a qui ec u as
pueden desliga se de los modos de ida de las que
han o mado pa e. Des incula las de es os con ex os
es do a las de un apa en e alo po sí mismas que
es á suponiendo, en unos casos, ex ende la ieja ima-
gen de monumen alidad-singula idad a nue as ipolo-
gías an es desconside adas ( éase al e ec o la polémi-
ca ace ca del in en o, imposible ju ídicamen e, de
decla a de e minados inmuebles a la ez como mo-
numen o y luga de in e és e nológico), y en o os,
p oyec a sob e es as edi icaciones unos idealizaciones
oman icis as bas an e cues ionables en muchos casos:
de e minados pa ios y co ales de ecinos, año anzas
ecologis as de iejas o mas de hábi a diseminadas
po los campos. En ambos casos, el esul ado, a la ez
In o mación: Pa imonio His ó ico Andaluz
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500
1000
1500
2000
2500
Fase III
(1996-95) Fase II
(1995-96) Fase I
(1994-95)
Nº inmuebles
G á ico 1. Inmuebles in en a iados.
Espacios cuyo uso p e e en e sea la p oducción,
la habi ación o la sociabilidad
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que se hace aún más di ícil pe ila los an iguos lími es
del sen ido de lo que es y no es "a qui ec u a popula "
y los alo es in ínsecos que se le supone, es el es a-
blecimien o de una nue as lec u as más o menos mo-
numen alis as y de singula ismos aho a que es necesa-
io "comple a " el cuad o pa imonialis a con su pa e
de e nog a ía, pa a lo cual es p eciso selecciona que
pa e de dicho pa imonio debe ep esen a lo; sólo
que es a selección pocas eces se es ablece a pa i
del conocimien o de allado de dicho pa imonio.
La p opia documen ación se con ie e así en un me-
dio undamen al pa a la p o ección de nues o pa i-
monio cul u al: conoce y documen a como pun o
de pa ida pa a pode es ablece los c i e ios adecua-
dos de in e ención y p o ección. Aunque en no po-
cas ocasiones es a documen ación es en sí misma el
modo más adecuado, cuando no el único, de p o ege
nues o pa imonio, quedando como es imonio del
in úl imo que debemos da a es e ocablo: su condi-
ción de mani es aciones de lo que han sido unas o -
mas p opias de ac i idades p oduc i as, elaciones so-
ciales, c eencias y alo es, sean cuales sean los medios
en los que se ma e ializan, en e ellos la a qui ec u a.
Al con a io de lo que pudie a pensa se, cuando se
mal in e p e an los é minos de adición y pasado, no
odo lo que ue puede ni debe conse a se. Conside-
ación que nos ale pa a cualquie dimensión de la
cul u a; en e las que la a qui ec u a, una ez más, se
nos mues a especialmen e elocuen e po su conside-
ación de sopo e es imonial de unas muy p ecisas
elaciones sociales y condiciones de ida. Así, si de lo
que hablamos es de los chozos y chozas an abundan-
es en un pasado aún no demasiado lejano, po mu-
cho que que amos e en ellos, sob e odo en los an-
iguos chozos de casal con bases ci cula es de mam-
pos e ía cuyas uinas oda ía son pe cep ibles en Sie-
a Mo ena, una pe i encia de emo as, y ambién
di íamos que ecológicas, o mas de hábi a , su desapa-
ición no debe conside a se como "pé dida" cul u al si
de lo que hablamos es de las condiciones de ida que
u ie on los pas o es y sus amilias que i ie on en
ellos. O o an o pod íamos deci de las ibunas le-
an adas pa a uso de endimiado es y acei une os, de
las in a i iendas u banas de muchos jo nale os de li-
mi ados espacios y calidades cons uc i as, o de buena
pa e de los hoy exal ados co ales de ecinos cons-
uidos ex p o eso pa a se habi ados po un p ole a-
iado u bano. Sólo en algunos casos de en e los
ejemplos que acabamos de pone (pa ios de ecinos)
In o mación: Pa imonio His ó ico Andaluz
G á ico 2. In en a io de A qui ec u a Popula . Fase I.
Dis ibución y localización de egis os de i iendas po municipios
O os 22%
Haciendas 12%
Des ile ías de
agua dien e 1%
Bodegas. Laga es 5%
Abas ecimien o agua 17%
Molinos ha ine os 13%
Cale ías 1%
Co ijos 7%
F aguas. He e ías 2%
Minas 4%
Al a es 2%
Panade ía 6%
Almaza as 8%
G á ico 3. Dis ibución de ipologías. Edi icios de p oducción y ans o mación

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se pod á man ene su aspec o ex e no, mejo ando
sus condiciones de habi abilidad, pa a p ese a su
p incipal alo como espacios cul u ales: sociabilidad y
elaciones de ecindad que se ha dado en e los eci-
nos que los habi an. Pe o en o os casos, al y como
es amos diciendo, únicamen e debe p ese a se su
memo ia documen ada y, a lo sumo, aplica una me o-
dología museís ica pa a la conse ación/ econs uc-
ción de algunos ejempla es que ememo en sus écni-
cas cons uc i as, dis ibución y unción de los
espacios c eados, e c. Cualquie o a p e ensión ( e-
co demos al e ec o la polémica sob e la pé dida de
"au en icidad" e idealizaciones sob e la pax ecinal que
oda ía se escucha en el caso de los pa ios de ecinos
que han sido e o mados y con ello ga an izado su
pe i encia) se ía muy cues ionable, sal o que am-
bién p e endamos conse a las mismas condiciones
de ida pa a las que ue on concebidos; o peo aún,
que p e endamos con e i a edi icios y ecinos en
pa e de las nue as es ampas neo olcló icas al uso, y
que, cu iosamen e (?) de o ma an obsesi a se ien-
den a asimila con aquellas o as decimonónicas.
Sin emba go, es as y o as muchas excepciones que
podamos encon a no nos alen pa a hace ex ensi-
ble a oda la a qui ec u a adicional el mismo inexo-
able des ino de des ucción y sus i ución. Es el caso
de o o ipo de cons ucciones de di e sa índole, in-
cluidas las i iendas de los sec o es sociales in e me-
dios (y aún de las p opias amilias jo nale as según en
qué coma cas e incluso localidades), que han ca ac e-
izado a la sociedad andaluza desde el siglo XIX, an o
en los ámbi os u al como u bano; y que so p enden
en muchos casos po la calidad de las écnicos cons-
uc i as empleadas, disponibilidad de espacios, y posi-
bilidades de eadap ación.
¿Dis uncionalidad y/o cambio de alo es?
Aunque nos amos a segui e i iendo undamen al-
men e a la a qui ec u a habi acional, buena pa e de
lo que es amos diciendo puede aplica se a cualquie a
de los campos en los que que amos di idi me odoló-
gicamen e la a qui ec u a adicional.
La p esencia de es os es imonios cul u ales es muy
ecuen e que o igine unos sen imien os y eacciones
ambi alen es; en e su econocimien o –no necesa ia-
men e alo ación posi i a– como es imonio cul u al
de un pasado que ha llegado has a nues os días, y su
conside ación como bienes de lib e disposición some-
idos únicamen e a in e eses p i ados– en e a los
que "nada podemos hace "–, po lo que, al con a io
de lo que ocu e con el a amien o que eciben los
o os e e en es a qui ec ónicos decla ados monu-
men os his ó icos, deben some e se a la dinámica de
los nue os cambios u banís icos, o desapa ece po
me o abandono, sin que se enga en cuen a la p ime-
a de las alo aciones e e idas. Es más, incluso llega a
conside a se que cualquie p onunciación en su de-
ensa i á ecubie a del au a de una olclo ización con-
a ia a la e olución "na u al" de odo p oceso cul u al;
aunque, en sen ido con a io, sí sea signo de mode ni-
dad cualquie de ensa p opagandís ica que pueda ha-
ce se en a o de los nue os modelos cul u ales, aún
cuando espondan a in e eses muy conc e os que po-
co ienen que e con la supues a e olución na u al,
imp edecible, de los usos cul u ales.
A deci e dad, oda compa ación en e unas y o as
a qui ec u as, en e las ob as encuad ables en e los
cul os monumen os his ó ico-a ís icos y las modes as
cons ucciones que o man la a qui ec u a
popula / adicional, siemp e se á ela i a. Las p ime as
cuen an con el benepláci o de odas aquellas condi-
ciones que o igina on p ecisamen e es a alo ación, y
que, con demasiada ecuencia, son azones que han
enido y ienen que e con la condición de es os e-
e en es a qui ec ónicos como mani es aciones p i ile-
giadas de los alo es de la ideología dominan e de u -
no: escasez, singula idad en su diseño o alo es
es é icos, monumen alidad, pe enencia a alguno de
los g andes es ilos a qui ec ónicos, au o ía des acada...
En consecuencia, an a se los que acapa en los siem-
p e escasos ecu sos des inados a ga an iza su p e-
se ación, de acue do con la concepción más adicio-
nal del é mino conse ación.
Po el con a io, la o a a qui ec u a adicional, no
siemp e ha enido cabida den o de las mi adas sob e
el pa imonio cul u al. Has a echas aún no muy leja-
nas no se econoce á que "La noción de monumen o
comp ende la c eación a qui ec ónica aislada así como
ambién el si io u bano o u al que nos o ece el es imo-
nio de una ci ilización pa icula , de una ase ep esen a-
i a de la e olución o p og eso, o de un suceso his ó ico.
Se e ie e no sólo a las g andes c eaciones sino igualmen-
e a las ob as modes as que han adqui ido con el iempo
un signi icado cul u al" (Ca a de Venecia, 1964). Has a
en onces, bien pudie a deci se que "no exis ía", o en
el mejo , o peo , de los casos únicamen e e a enida
en cuen a, al y como hemos indicado, si con ibuía a
ealza aquella o a a qui ec u a.
Sea como ue e, la a qui ec u a adicional no se con-
side a que es é e es ida del au a de monumen ali-
dad de la p ime a, y se supone que no es an escasa;
aunque i ónicamen e se pueda pasa de la abundancia
a la o al ex inción con la apidez de la que han he-
cho y hacen gala un conside able núme o de pobla-
ciones andaluzas ( éanse en los años se en a las po-
blaciones cos e as malagueñas y hoy en día las
gadi anas y alme ienses) sin que ampoco ello ala ma-
a a nadie. Po el con a io, o os alo es con as i os
se ían más cues ionables, aunque ampoco han sido
enidos en cuen a. Así, po ejemplo, pod íamos consi-
de a bas an e discu ible la singula idad de la a qui-
ec u a "cul a", en e a la adicional. La epe ición es-
ilís ica, a esanal en muchos casos, de la que hacen
gala las g andes cons ucciones de es ilo, y que eba-
san sin p oblemas iejos y nue os lími es on e izos
en e e i o ios y Es ados, con as a ía con es a o a
a qui ec u a adicional inculada a espacios ecológi-
cos y e i o ios his ó icos muy conc e os, lo que ha-
ce que se ca ac e ice, p ecisamen e, po su singula i-
dad y di e sidad: ipologías y écnicas cons uc i as,
diseños espaciales, elemen os o namen ales, léxico
In o mación: Pa imonio His ó ico Andaluz
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empleado, alo es simbólicos a ibuidos a los di e en-
es espacios, e c. De ahí la ecuen e inclusión de es e
ipo de a qui ec u a en e los asgos cul u ales más
ele an es que con ibuyen an o a iden i ica y dis in-
gui a unos colec i os é nicos de o os, como pa a
analiza la p opia di e sidad in e na que se da den o
de los mismos: bas e como ejemplo las di e encias
que podemos ap ecia con sólo eco e las di e sas
coma cas andaluzas.
Pe o al ez la p incipal di e encia en e unas y o as
a qui ec u as p o enga de su alo de uso y de la di e-
en e conside ación del ac o iempo/his o ia. Mien-
as que la p ime a o ma pa e de un concep o iem-
po in e p e ado, gene almen e, en cla e de pasado, la
segunda o ma ía pa e de una concepción del iempo
que no es del odo his ó ico, en un doble sen ido:
bien po que se man ienen sus unciones p imigenias,
con las consiguien es eadap aciones al compás de las
nue as condiciones de ida ( i iendas), o po que el
iempo en el que ue on abandonadas las ac i idades
que les die on ida (p ocesos de p oducción y ans-
o mación, almacenaje, alojamien os públicos, e c.) o -
man aún pa e de la memo ia i a de quienes las co-
nocie on en uso e incluso pa icipa on de las mismas,
o bien de gene aciones p eceden es muy p óximas a
las ac uales.
En azón de ello, al ez el e o consis a en in en a
aplica a uno y o o ipo de pa imonio simila es c i-
e ios de "conse ación" y " alo ización". Cualquie
medida que se deba aplica a la a qui ec u a adicio-
nal debe ene en cuen a el p opio uso social con i-
nuado que se da a es e ipo de bienes cul u ales, in-
i iendo la alo ación del mismo, desde una
pe spec i a nega i a a o a posi i a; no haciendo sino
con inua el la go p oceso his ó ico de con inua e-
seman ización cul u al al compás de los cambios de
unciones. A i mación pensada p incipalmen e pa a la
a qui ec u a habi acional, pe o que ambién puede
ale pa a o o ipo de edi icios elacionados con las
más di e sas ac i idades p oduc i as, y que como
bien demues a la his o ia pa icula de muchos de
ellos, lejos de pe manece inmu ables desde sus o í-
genes, han ido e olucionando en usos y eacondicio-
namien os sin queb a con ello su in eg ación en los
en o nos u banos o u ales en que se encuen an.
Pensemos en las ans o maciones y nue os usos, im-
p edecibles hace apenas unas décadas, de algunas de
es as edi icaciones alo adas aho a po sus p opias
ca ac e ís icas a qui ec ónicas y des inadas a las más
di e sas unciones ( u ismo u al, segundas esiden-
cias, ac i idades p oduc i as al e na i as); o el cambio
de ac i ud de las ins i uciones públicas hacia es e ipo
de edi icaciones y su consiguien e eadap ación pa a
usos sociales an es ese ados a palacios y emplos
abandonados (museos, cen os cul u ales, e c.).
In o mación: Pa imonio His ó ico Andaluz
G á ico 4. In en a io de A qui ec u a Popula . Fase II.
Dis ibución y localización de egis os de i iendas po municipios
Pequeños p opie a ios 41%
O os 9%
G an p opie a io 21%
Mediano p opie a io 29%
G á ico 5. Dis ibución de ipologías. Vi iendas
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De hecho, en la des ucción de una buena pa e de
la a qui ec u a habi ada, la e, de ás de lo que se con-
side a es una mejo a de la calidad de la i ienda o
c eación de nue os espacios u banos, la implan ación
de unos nue os modelos a qui ec ónicos y de uso de
los espacios cons uidos que en muchos casos hab ía
que cues iona en cuan o a los esul ados inales.
La p opia des ucción es con demasiada ecuencia un
sinsen ido, si enemos en cuen a que en muchas i-
iendas, la desapa ición de las iejas p ác icas ag oga-
nade os ha dejado lib e más del 60% del espacio dis-
ponible (sobe aos, cuad as, co ales, paja es, e c.), con
las consiguien es eno mes posibilidades de eadap a-
ción; dado que en es os casos ampoco se a a ía de
una conse ación a ul anza de es os espacios dis un-
cionales, sino de su ein eg ación como espacios habi-
acionales. Y an e es as ci cuns ancias, su p ese ación
a más allá de la me a documen ación: hace al a oda
una polí ica de concienciación y de lexibilización de
los p oyec os pa a la ehabili ación de es as i iendas
y espacios a qui ec ónicos, que e i en la imposición de
modelos únicos, y se adap en a las ealidades conc e-
as de cada localidad/coma ca.
Aunque en es e u u o p óximo, indudablemen e in-
cie o, no odo pa ece se nega i o. Tal ez en e sus
nue as posibilidades de supe i encia es é la ci cuns-
ancia de que en la "nue a alo ación" de es a a qui-
ec u a del pasado, en su concepción an o de los es-
pacios ce ados como abie os, se sus en an pa e de
las a gumen aciones que es án poniendo en en edi-
cho los modelos de ans o mación u bana que se si-
guen; y que han hecho, y siguen haciendo, es agos en
poblaciones que ni siquie a es án acuciadas en cuan o
a p oblemas de suelo u banizable, dimensiones de sus
cascos his ó icos, e c. Y, po o a pa e, las p opias ad-
minis aciones públicas empiezan a juga un papel des-
acado en los in en os de con ol sob e las acciones
pa icula es (y públicas) que se siguen sob e es a pa -
e de nues o pa imonio cul u al; aunque ambién es
e dad que hab ía mucho que deci sob e la p opia
imagen que se iene po pa e de la p opia adminis-
ación sob e dicha a qui ec u a adicional, o den de
p io idades a la ho a de p o ege la, o las medidas ea-
les que se ponen en p ác ica pa a hace lo.
Sin emba go, no debemos ol ida que cualquie medi-
da adminis a i a que in en a a impone la conse a-
ción inmodi icable de odo lo que nos queda, se ía,
además de imposible, inap opiada; po lo que supon-
d ía de un also inmo ilismo cul u al. Po el con a io,
se a a de que sean los p opios agen es sociales los
que gene en una nue a eseman ización de los espa-
cios c eados. De hecho, se es á dando una no able
pa adoja en algunos de los casos en los que se a isba
una eme gen e conciencia en las ac i udes de p ese -
ación e incluso ecupe ación de la a qui ec u a adi-
cional. La dependencia, p incipalmen e de las pobla-
ciones u ales de los concep os de i ienda impues os
desde los p incipales cen os de p oducción cul u al
es anda izada que ep esen an los cen os u banos
más des acados –y o malización disciplina de las éc-
nicas y p oyecciones a qui ec ónicas–, se es á in i -
iendo en muchos casos: el echazo a la idea de "casa"
que impe ó has a hace una década mues a hoy una
c ecien e in e sión, obse able incluso en la nue a
" ec eación" u bana de lo que supuso es e modelo
adicional de hábi a , y lo que signi ica an o en su
p oyección de espacios in e io es como de ocupación
de espacios colec i os.
Al mismo iempo, el alo añadido aplicable a las i-
iendas conse adas po su an igüedad y "au en ici-
dad", como una mani es ación más del consumo de
adición an en boga, comienza a cons i ui un ac o
a ene en cuen a. Sob e odo a pa i , y de ahí la pa-
adoja, de la c ecien e demanda de es as i iendas
que se es á dando, gene almen e como segunda esi-
dencia, en e cie os sec o es de las poblaciones u ba-
nas. El cambio adical, aplicado a los mismos elemen-
os y espacios a qui ec ónicos, del concep o nega i o
de " iejo" po el posi i o de "an iguo", ha supues o e-
conside a el alo de muchos de es os elemen os co-
mo ejempli icado es del buen hace del pasado: condi-
ciones ambien ales c eadas, ma e iales empleados
(cuando el anscu so de un b e e plazo de iempo ha
desmon ado algunos de los mi os ace ca de la "e e -
nabilidad" de los nue os ma e iales y écnicas cons-
uc i as, que, po lo demás, en lo que ienen de posi-
i o, ambién pueden se aplicables a la conse ación
de es a a qui ec u a adicional, mejo ando algunos de
sus aspec os más nega i os, como puedan se los sis-
emas de cubie as); alo ación de la dis ibución in-
e na y su acionalidad; e incluso la aplicación desde el
p esen e hacia el pasado de nue os alo es po des-
cub i , ales como el cambio de signi icado de los
g uesos mu os de es as casas, an es ejemplo de de-
oche en ma e iales y espacio, y hoy ambién ejem-
plos de écnicas cons uc i as sólidas y capacidad de
In o mación: Pa imonio His ó ico Andaluz
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aislamien o y p i acidad, en e al anhelo que ac ual-
men e se iene de es os mismos alo es en las nue as
cons ucciones y espacios u banos. Buen ejemplo de
es o úl imo se ía lo que es á ocu iendo con la ecu-
pe ación del hábi a de cue as en las poblaciones del
no e de las p o incias de G anada y Alme ía, como
son Guadix, Gale a, Cas illeja , Cue as de Almanzo a,
e c.; o el alo , incluido el de en abilidad económica,
–a acción de u ismo–, que se es á dando al pa imo-
nio a qui ec ónico "popula " en de e minadas coma -
cas, como es el caso de la gadi ana Sie a de G azale-
ma o la onubense Sie a de A acena.
A modo de conclusión:
La a qui ec u a adicional debe se in e p e ada,
an es que nada, como es imonio p i ilegiado que
nos habla de la iqueza y di e sidad de la cul u a
andaluza.
Po "a qui ec u a adicional" o " e nácula" en endemos
el modo en que unos ma e iales, gene almen e ex aí-
dos del en o no na u al, y écnicas cons uc i as, ad-
qui idas bien po p ocesos e olu i os endógenos o po
p és amos cul u ales, han se ido pa a da espues a a
las necesidades ísicas y sociales de un colec i o, gene-
ando modelos a qui ec ónicos – écnicas cons uc i as,
diseños espaciales y esul ados es é icos–, con unos lo-
g os o iginales en azón de la expe iencia his ó ico-cul-
u al y adap aciones ecológicas p opias de cada e i o-
io. Nos in e esa cómo han esuel o dichas
necesidades las poblaciones del e i o io andaluz, em-
pleando los ecu sos na u ales disponibles, pe o selec-
cionándolos y elabo ándolos pa a c ea un hábi a
adap ado a las necesidades socioeconómicas –jun o a
o as unciones cul u ales de ca ác e más simbólico–,
de quienes las han habi ado. La di e sidad de sus mo-
delos debe e leja la di e sidad in e na de la es uc u-
a social y económica andaluza. De ahí que, sin en a
en es e momen o en una mayo p ecisión, den o de
es a a qui ec u a engan cabida an o los modelos más
humildes de las i iendas jo nale as, como las g andes
casas de la clase e a enien e andaluza, po cuan o e-
lejan la o alidad de la es uc u a social andaluza, y han
dado luga a un complejo juego de imi aciones, y an o-
nimias de g an iqueza cul u al.
Po odo ello, la a qui ec u a adicional no es una
me a "exp esión ma e ial", con alo en sí misma de
acue do con los c i e ios es é icos o a qui ec ónicos
que que amos a ibui le: su alo adica en su condi-
ción de e dade os ex os documen ales, que nos ha-
blan del pasado y del p esen e, de la e olución de una
colec i idad, de cómo ha esuel o sus necesidades ma-
e iales y espi i uales, y de cómo se han a iculado los
di e en es sec o es sociales que la han con o mado en
el ma co de elaciones sociales muy conc e as.
Reco iendo las calles de cualquie a de las poblacio-
nes andaluzas, o mien as c uzamos po sus campos,
cualquie obse ado medianamen e a ezado, eci-
bi á una buena lección de his o ia: g upos sociales
que componen dicha sociedad, sis ema de p opie-
dad impe an e, sis emas de ap o echamien os que
se han dado en el medio u al, e c. Las poblaciones
y los campos se con ie en en escena ios muy con-
c e os, donde pe cibi y con as a odo es e juego
de elaciones habidas en e los homb es y en e és-
os y su en o no na u al. De es e modo, i iendas
de g andes p opie a ios con i i án con las de pelen-
ines o jo nale os, aunque ocupa an di e en es es-
pacios de acue do con los p opios alo es de cen-
alidad-pe i e ia que se de al en amado de sus
pueblos, an iguas almaza as con e idas en ca casas
acías en espe a de nue os usos o de su de ini i a
desapa ición, con cualquie o o ipo de nue os edi-
icios des inados a las más di e sas unciones, iejas
abe nas con mode nas ca e e ías, e c. se en emez-
cla an en un ejido a qui ec ónico que nos mues a
así el con inuo ajina desde el pasado al p esen e.
Condicionan es ecológicos e his ó icos se han dado
ci a pa a es ablece las simili udes y disimili udes que
ca ac e izan y di e encian a la ez a unas poblaciones
de o as, a unas coma cas de o as; has a compone el
cuad o que con ie e a es as mani es aciones a qui-
ec ónicas en una pa e signi ica i a y ele an e de las
exp esiones cul u ales que di e encian a unos colec i-
os é nicos de o os.
La lec u a que hagamos de ella no debe hace se al
ma gen de las o as g andes a qui ec u as cul as. En el
imagina io del discu so que se p e ende hace sob e
Andalucía, ambos ipos de pa imonios a qui ec óni-
cos an unidos: la Mezqui a jun o a las blancas casas
de la jude ía co dobesa, la Alhamb a de G anada jun-
o a las callejuelas del Albaicín, los g andes monumen-
os a qui ec ónicos jun o a las is as de los blancos ca-
se íos de nues os pueblos; aunque la ealidad del
alo asignado a uno y o o ipo de pa imonio siga
siendo muy dispa .
Su p ese ación pasa po un de ini i o cambio de
ac i udes an e la misma: an o po pa e de la admi-
nis ación que ha de a icula unas medidas cohe-
en es des inadas a su alo ización y conse ación,
In o mación: Pa imonio His ó ico Andaluz
Fo os: Juan Agudo To ico