A auca ia. Re is a Ibe oame icana de Filoso ía, Polí ica y Humanidades, año 14, nº 27. P ime semes e de 2012.
Pp. 166-187.
Documen os
AUTO-EMANCIPACIÓN*
EXHORTACIÓN DE UN JUDÍO RUSO A LOS
DE SU ESTIRPE
[AUTOEMANZIPATION!
Mahn u an seine S ammesgenossen on einem
ussischen Juden]
Leo Pinske (1821-1891)**
PRÓLOGO DEL AUTOR
Un momen o de calma ha sucedido al dolo de la masac e, y pe segui-
do es y pe seguidos pueden oma un poco de alien o. Mien as, con el dine o
ecogido p ecisamen e pa a a o ece la emig ación, los judíos son epa ia-
dos. Pe o los judíos de occiden e han ap endido nue amen e a sopo a el g i o
de Hep-Hep***, como sus pad es en iempos pasados. El es allido a dien e de
indignación a causa de la ignominia su ida se ha ans o mado en una llu ia
de ceniza que ha ido cub iendo el suelo incandescen e. Ce ad los ojos y escon-
ded la cabeza como el a es uz: si no ap o echáis es e momen o ansi o io de
calma y dejáis de idea medios de sal ación más adicales que las ca aplasmas
de cu ande os aplicadas a nues o desdichado pueblo du an e milenios, una paz
du ade a nunca es a á a ues o alcance.
Se iemb e, 1882.
Hoy como aye , el p oblema inmemo ial de la cues ión judía con i-
núa exci ando los ánimos. I esoluble, como la cuad a u a del cí culo, sigue
siendo, a di e encia de és a, la más acucian e cues ión del o den del día. Ello
es así po que no nos las emos aquí únicamen e an e un p oblema de in e és
* T aducción y no as de An onio He mosa Andúja .
** Leo Pinske es, jun o a M. Hess y T. He zl, uno de los undado es del sionismo, mo imien o que
aspi ó a la uni icación nacional de los judíos como única solución posible a la cues ión judía, dado
que el an isemi ismo e a conside ado una p opiedad isiológica de los eu opeos y ni la asimilación, ni
la emancipación habían cumplido su p omesa libe ado a.
*** Posible ac ós ico de Hie osolyma es pe di a (“Je usalén se ha pe dido”). En odo caso, e a el g i o
que acompañaba las pe secuciones con a los judíos en Alemania en 1819, y que pe manece como
símbolo de los le an amien os an isemi as.
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Au o-emancipación exho ación de un judío uso a los de su es i pe...
eó ico, sino con uno al que la p opia ida eal eac ualiza de día en día y pa a
el que pe en o iamen e eclama solución.
Según nues o pun o de is a, el núcleo cen al del p oblema es el
siguien e: los judíos con o man de hecho, en pleno egazo de los pueblos con
los que con i en, un elemen o he e ogéneo que ninguna nación puede asimi-
la , ni, po ende, ácilmen e dige i . En consecuencia, la a ea consis e en da
con el modo que pe mi a a dicho elemen o exclusi o anuda ales elaciones
con los pueblos que, de una ez po odas, e adique la cues ión judía.
Na u almen e, no es amos pensando que llegue a ope a se una a mo-
nía absolu a, que, po lo demás, ampoco cabe halla en e los demás pueblos.
El milenio en el que la “In e nacional” desapa ezca y las naciones se usionen
en la humanidad aún yace en una lejanía impe cep ible. Has a en onces, las
aspi aciones y los ideales de los pueblos han de limi a se a p ocu a un modus
i endi sopo able.
Una paz uni e sal e e na aún po la go iempo hab á de espe a se;
pe o has a ese momen o sí cabe egula o denadamen e las elaciones de las
naciones en e sí po medio de un con enio condicionado, un con enio basa-
do en el de echo in e nacional, en a ados, pe o más aún en una cie a igual-
dad de ac i ud y de ecíp ocas exigencias, así como en un espe o mu uo.
En las elaciones de los demás pueblos con los judíos no cabe eco-
noce una al igualdad de ac i ud. Se echa de menos el undamen o de dicho
espe o mu uo que el de echo in e nacional y los a ados se cuidan de egula
y ga an iza . Sólo cuando se c ee semejan e undamen o, cuando la igualdad
en e los judíos y los o os pueblos sea un hecho, pod á conside a se esuel a
la cues ión judía.
Po desg acia, una al igualdad, que ue una ealidad en un pasado
desde hace mucho iempo ol idado, y cuyo e o no puede espe a se en un
u u o emo o, hace que, en las condiciones ac uales, alinea al pueblo judío
en e los demás pueblos pa ezca una ilusión.
Aquél ca ece de la mayo ía de los a ibu os con los que necesa ia-
men e se econoce a una nación. Ca ece de esa ida genuina que sin una
lengua común, unas cos umb es comunes y sin una unidad e i o ial común
esul a impensable. El pueblo heb eo no iene pa ia p opia, aunque enga
muchos países ma e nos; no gi a en o no a ningún eje, no dispone de ningún
cen o de g a edad, de ningún gobie no p opio, de ninguna ep esen ación.
Es án p esen es po doquie , pe o en ninguna pa e en casa. Los pueblos nun-
ca ienen que e con una nación judía, sino siemp e sólo con judíos. Pa a una
nacionalidad judía al a a los judíos ese ca ác e nacional p opio y singula
de quienes i en en las demás naciones, que sólo la con i encia en un único
ámbi o es a al de e mina. Tal ca ác e nacional na u almen e no podía o ja -
se en la dispe sión, y en e los judíos pa ece habe se ex inguido odo ecue do
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de la an igua pa ia común. Me ced a su ácil capacidad de adap ación han
podido ap opia se con suma acilidad de los ca ac e es p opios de aquellos
pueblos hacia los que el des ino les empuja a. Y no a amen e, incluso, se han
desp endido po comple o de sus asgos o iginales adicionales en obsequio
a sus p o ec o es. Se ap opia on, o lo c eye on, de cie as endencias cosmo-
poli as que podían complace a los demás an poco como bas a les a ellos
mismos.
En an o busca on asimila se a los demás pueblos, los judíos enun-
cia on en cie o sen ido olun a iamen e a su p opia nacionalidad. Pe o en
ninguna pa e log a on que sus conciudadanos les econocie an como iguales
a los na i os.
Con odo, lo que más e ena el impulso de los judíos a una exis en-
cia nacional es el hecho de no sen i dicha exis encia como necesidad. No
sólo no la sien en, sino que incluso niegan la legi imidad de sen i la.
Pa a un en e mo, no sen i la necesidad de come y bebe es un sín-
oma g a e. No siemp e se log a libe a le de su a ídica ano exia. Y si pa a su
sue e la supe a, aún hay dudas ace ca de si el en e mo se halla en g ado de
asimila el alimen o nue amen e ape ecido.
Los judíos se hallan en esa is e condición. Y ese pun o, el más
impo an e de odos, es el que hemos de examina con la mayo a ención.
Hemos de demos a que el in o unio de los judíos se unda an e odo en no
sien en la necesidad de alcanza la independencia nacional; que es menes e
despe a les y a i a les dicha necesidad si no quie en queda pa a siemp e
expues os a una exis encia ignominiosa. En una palab a: que han de llega a
se una nación.
En el insigni ican e hecho de que los judíos no con o man pa a los
demás pueblos una nación au ónoma eside en pa e el sec e o de lo anómalo
de su si uación y de su mise ia sin in. La me a pe enencia a dicho pueblo
cons i uye un es igma imbo able, epugnan e pa a los no judíos, dolo oso
pa a los judíos mismos. Un enómeno, empe o, p o undamen e adicado en
la na u aleza humana.
En e las naciones de la ie a los judíos quedan como una nación
pe ecida ya desde hace mucho. La pé dida de su pa ia aca eó la de su in-
dependencia, y una dispe sión incompa ible con la esencia de un o ganismo
uni a io y i al. Su Es ado, so ocado po el empuje de la dominación omana,
desapa eció an e los ojos de los pueblos. Mas aun después de enuncia a
una exis encia ísica y polí ica en o ma de Es ado, el pueblo judío no podía
acep a su o al aniquilación y no enunció a su unidad espi i ual.
El mundo di isaba en es e pueblo el espec o de un mue o caminando
en e i os. Y esa o ma espec al de mue o e an e, la de un pueblo sin uni-
dad ni o den, sin ie a ni a iculación, sin ida y aun así p esen e en e los
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Au o-emancipación exho ación de un judío uso a los de su es i pe...
i os; esa igu a insóli a, de la que apenas cabe halla un igual en la his o ia,
sin modelo ni seguido , no podía no susci a en la imaginación de los pueblos
una imp esión única y ex aña. Y pues o que el miedo a los an asmas es in-
na o, y encuen a cie a jus i icación en la ida psíquica de la humanidad, que
una nación a la ez mue a y i a lo cause en an al o g ado, ¿puede causa
es upe acción?
La u bación an e el an asma judío se ha ansmi ido y consolidado a
lo la go de las gene aciones y de los siglos. Tu bación que ha conducido al
p ejuicio, el cual, inculado a o os ac o es de los que se habla á después,
dio luga a la judeo obia.
Asociada a las demás ideas inconscien es y supe s iciosas, a ins in os
e idiosinc asias, la judeo obia ha e minado po adqui i plena ciudadanía
en e odos los pueblos de la ie a con los cuales los judíos han en ablado
elaciones. La judeo obia es una especie de demonopa ía, con la peculia di-
e encia de que el emo al espec o judío se ha di undido po la en e a espe-
cie humana, y no en e algunas poblaciones especí icas; y de que, en luga de
inco pó eo, como los demás espec os, cons a de ca ne y de sang e, así como
de las he idas p o ocadas po los más a oces cas igos in ligidos po mul i u-
des a emo izadas que c een amenazadas po él.
La judeo obia es una psicosis. En cuan o psicosis, es he edi a ia: y
en cuan o en e medad he edada desde hace dos milenios, incu able.
El emo a los espec os, mad e de la judeo obia, ha gene ado ese
odio abs ac o, en ado es oy de llama pla ónico, me ced al cual la en e a
nación judía ha sido e enida esponsable de los deli os, eales o imagina ios,
come idos po cada uno de sus ás agos en pa icula , lo que la ha lle ado a
se calumniada en múl iples modos y ominosamen e ejada.
Amigos y enemigos han in en ado explica o jus i ica dicho odio a
los judíos al iempo que hacían en con a los judíos oda sue e de acusacio-
nes. Hab ían c uci icado a Jesús, bebido sang e de c is ianos, en enenado
pozos, eje cido la usu a, explo ado a los campesinos, e c. Es as y mil o as
acusaciones con a un pueblo se han demos ado in undadas, y mani ies an
su agilidad en el hecho mismo de habe se p oducido al po mayo , al obje o
de aplaca la mala conciencia de los pe seguido es de judíos, de jus i ica la
condena de oda una nación, de p oba la necesidad de quema a los judíos, o
mejo : a su espec o. Quien quie e demos a demasiado e mina po no de-
mos a nada. Y si bien cabe ep ocha con azón a los judíos muchas cosas,
en ningún caso se a a de un icio an g a e, o de deli o an capi al, como
pa a ompe el bas ón sob e la espalda de una en e a nación. En de e minados
casos, aquellos hechos han sido sin más eba idos me ced a los con ac os di-
ec os man enidos po judíos y no judíos, a las elaciones o almen e amis o-
sas man enidas po los judíos con los ecinos no judíos. Las ec iminaciones,
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po an o, son po lo gene al de ca ác e del odo gené ico, ca en es de odo
undamen o, o muladas po así deci a p io i o, las más de las eces, e e i-
das a casos singula es que nada p ueban con a la en e a nación.
Y así, judaísmo y odio a los judíos ma chan insepa ablemen e uni-
dos a a és de la his o ia. Al igual que el pueblo judío, e e no Ahas e us*,
el odio al pueblo judío pa ece no que e mo i nunca. Se debe ía es a ciego
pa a a i ma que los judíos no son el pueblo elegido del odio uni e sal. En
sus elaciones ecíp ocas, en sus ins in os y aspi aciones, los pueblos pueden
se muy di e en es unos de o os, pe o en su animad e sión a los judíos se
es echan la mano, es un pun o en el que odos es án de acue do. La medida y
el modo en el que al desp ecio oman o ma depende, cie o, del g ado de ci-
ilización de cada pueblo en pa icula . Pe o, en esencia, aquél se da siemp e
y po doquie , sea que se mani ies e en ac os iolen os, pe secuciones debidas
a la en idia o bajo la másca a de la ole ancia y la p o ección.
Ve se saqueado po judío, o ene que se p o egido po judío, esul a
humillan e po igual, igual de penoso pa a el sen imien o de humanidad de los
judíos.
Habiendo concebido la judeo obia como una demonopa ía especí ica
y congéni a del géne o humano, y expues o el odio a los judíos como una abe-
ación he edi a ia al espí i u humano, llegamos a la pa a noso os impo an e
conclusión de que es menes e an o enuncia a la lucha con a esos impulsos
hos iles, como a la lucha con a de dicha disposición he edi a ia. Idea ésa
an o más impo an e cuan o que pone inalmen e de elie e que es menes e
deja de lado oda polémica que suponga un dispendio de iempo y ene gías,
así como odo de aneo imp oduc i o. Y es que con a la supe s ición has a
los dioses mismos luchan en ano. El p ejuicio o el ins in o hos il mal se con-
cilian con ninguna a gumen ación, po aguda y cla a que sea. O se dispone
de ue za ma e ial con la que pone lími es a an eneb osos po encias, como
ocu e con cualquie o a ue za ciega de la na u aleza, o simplemen e se
apa a uno de su camino.
Así pues, noso os encon amos la base del p ejuicio con a la nación
judía en la psicología de los pueblos. Pe o hemos de oma ambién en con-
side ación o os aspec os no menos impo an es que imposibili an la usión o
equipa ación de la nación judía con las demás.
En é minos gene ales, ningún pueblo sien e a p io i amo hacia los
ex anje os. Se a a de algo e nológicamen e undado, y de lo que nada cabe
ep ocha a ningún pueblo. Aho a bien, ¿se halla el judío some ido a esa ley
uni e sal en idén ica medida a los de las es an es naciones? ¡En absolu o! El
desp ecio que un ex anje o a on a en un país ex año puede de ol e lo con
la misma moneda una ez en su pa ia.
* El e e no judío e an e.
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Sin obs áculo y de mane a isible, el no judío de un país ex anje o
pe sigue sus p opios in e eses. Po doquie se encuen a na u al e lo, solo o
asociado a o os, lucha po ales in e eses. En un país ex año, el ex anje o
no necesi a se ni pa ece ningún pa io a. Pe o el judío, en su pa ia, no
sólo no es un na i o, sino que ampoco es un o as e o: es el ex anje o po
excelencia. No se lo pe cibe ni como amigo, ni como enemigo, sino como a
un desconocido, del que sólo se conoce que ca ece de pa ia. En el o as e o
no se puede con ia ; del judío sólo cabe ecela . El o as e o p e ende una
hospi alidad que él puede de ol e con la misma moneda. El judío no lo po-
d ía, luego no le cabe p e ensión alguna de hospi alidad. No es un huésped,
y menos aún un huésped bien enido. Más bien semeja un mendigo: ¿y qué
mendigo lo es? Es más bien un necesi ado: ¿y a qué necesi ado no se le puede
denega p o ección? Los judíos son ex anje os sin posibilidad de ep esen-
ación, pues ca ecen de pa ia. Y pues o que ca ecen de ella, pues o que su
suelo pa io ca ece de lími es as los que a inche a se, su mise ia ampoco
los iene. Ex anje os po de inición, la ley no ha sido esc i a pa a ellos. En
cambio, po doquie exis en leyes pa a judíos. Y cuando la ley gene al es á-
lida ambién pa a los judíos, ello debe ija se exp esamen e median e una ley
especial. Al igual que los neg os, que las muje es, pe o con a iamen e a los
pueblos lib es, ienen aún que se emancipados.
Y en des en aja compa a i a; pues, a di e encia de los neg os, pe e-
necen a una aza a anzada, y, a di e encia de las muje es, pueden hace gala
no sólo de muje es no ables, sino ambién de homb es, incluso de g andes
homb es.
Pues o que el judío en ninguna pa e se halla en casa p opia, en nin-
guna pa e se le conside a un luga eño, po doquie sigue siendo un ex anje-
o. Que an o él mismo como sus an epasados hayan nacido en el país, en lo
más mínimo cambia la cosa. En la mayo ía de los casos se le a a como a un
hijas o, como a una cenicien a; en el mejo , de iene un hijo adop i o cuyos
de echos pueden se con es ados: jamás como legí imo hijo de su pa ia. El
alemán o gulloso de su ge manidad, el esla o, el cel a no admi en que el judío
semi a sea igual a él; y si, en cuan o homb e ilus ado, se halla dispues o a
concede le odos los de echos de ciudadano, ello nunca le lle a á a ol ida
al judío en ése su conciudadano. La emancipación legal de los judíos es el
pun o culminan e de los log os de nues o siglo. Empe o, esa emancipación
legal no cons i uye la emancipación social, y pese al es ablecimien o de la
p ime a los judíos dis an aún de habe sido emancipados de su posición social
de excepción.
La emancipación de los judíos halla na u almen e su jus i icación en
lo que siemp e han sido los pos ulados de la lógica, del De echo y del in e és
bien en endido. Nunca se la pod á conside a como exp esión espon ánea del
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sen imien o humano. Lo poco que debe su o igen al sen imien o espon áneo
de los pueblos hace de ella algo en sí incomp ensible, y que en ninguna pa e
haya echado aíces an p o undas como pa a no ene que habla de ella. Con
odo, que la emancipación se lle e a cabo bien po impulso p opio, bien po
mo i os conscien es, no deja á de se un egalo de icos a un pueblo de men-
digos pob e y humillado, una espléndida limosna dada de buen o mal g ado
a ese pueblo de mendigos al que, a pesa de los pesa es, nadie desea olun-
a iamen e albe ga jun o a sí: y es que no cabe a ec o o con ianza algunos
pa a un agabundo sin pa ia. El judío no debe ol ida que el pan co idiano
de los de echos ci iles le debe se dado. El es igma que ma ca a ese pueblo,
y le a oja a un aislamien o an poco en idiable en e las demás naciones, no
pod á se limpiado median e ningún a o iguali a io o icial mien as dicho
pueblo, a eno de su na u aleza, siga p oduciendo nómadas e an es; mien-
as no pueda p esen a p uebas de de dónde iene y adónde a; mien as los
judíos mismos no hablen con ag ado de su o igen semi a en sociedades a ias
y les esul e desag adable que alguien se lo ecue de; mien as sean pe segui-
dos, ole ados, p o egidos, emancipados, e c.
A esa dependencia indigna del judío, e e no ex anje o, espec o del
no judío se añade o o ac o , de capi al impo ancia p ác ica, que impide la
plena usión de los judíos con los abo ígenes de cualquie pa e.
En la g an lucha po la exis encia, los pueblos ci ilizados se some-
en de buen g ado a las leyes, que ayudan a ans o ma dicha lucha en una
compe ición pací ica, en una noble concu encia. En es e pun o, de o dina io
los pueblos azan una dis inción en e el nacional y el ex anje o, en la que
na u almen e el p ime o lle a siemp e las de gana . Aho a bien, si semejan e
di e encia ope a ya en elación al ex anje o, pa en dignidad, ¡cuán udamen-
e no ope a á en e al judío, el e e no ex anje o! ¡Cuál no se á la i i ación
an e el agabundo que osa lanza su lasci a mi ada a una pa ia que le es
ajena –como a una muje p o egida po pad es ecelosos! Y si aun así iene
cie o éxi o y log a ecoge algunas lo es de su co ona, en onces ¡pob e de
él! No se lamen a si le a como le ue a los judíos en España y Rusia.
A deci e dad, pa a que a los judíos les aya mal ni siquie a p ecisan
de éxi os u ilan es. En donde se les amon ona en g andes masas, ya su solo
núme o supone una p eponde ancia signi ica i a, a o able en su compe en-
cia con la población no judía. En las p o incias occiden ales de Rusia emos
a los judíos, apiñados allí como en un co al, lle a una míse a exis encia en
medio del paupe ismo más espan oso. Empe o, no cesan las quejas ace ca de
la explo ación eje cida po los judíos.
Resumamos lo dicho: el judío es, pa a los i os, un mue o; pa a los
au óc onos, un ex anje o; pa a los na u ales, un agabundo; pa a los hacen-
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dados, un mendigo; pa a los pob es, un explo ado y un millona io; pa a los
pa io as, un apá ida, y pa a odas las clases un compe ido odiado.
Sob e ese an agonismo na u al eposa la mi íada de malen endidos,
de acusaciones y ep oches ecíp ocos que ambas pa es, con o sin azón, se
lanzan la una a la o a. Los judíos, de su pa e, en luga de en ende con cla i-
dad su si uación y adop a la co espondien e línea de conduc a acional, ape-
lan a la jus icia e e na imaginando que así ob end án algo. Po la suya, los no
judíos, en luga de apoya se simplemen e en su p imacía na u al y a e a se a
su pun o de is a his ó ico- ác ico, el pun o de is a del más ue e, in en an
jus i ica su ep obable ac i ud con una masa de acusaciones que un examen
de allado demues a in undada y omisible.
Aho a bien, quien desee se impa cial, quien desee no juzga y en-
de eza las cosas de es e mundo de acue do con los p incipios de una u ópi-
ca A cadia, sino simplemen e cons a a las y explica las a in de ex ae una
conclusión ú il en la p ác ica, no ha á del odo esponsable a ninguna de las
pa es del men ado an agonismo. A los judíos, que son con quienes nos las
habemos aquí, di á: ¡Sois ealmen e un pueblo necio y desp eciable! ¡Sois
necios po que, o pemen e, pe manecéis a la espe a de algo de lo que desde
siemp e habéis dependido y que la na u aleza humana no da, a sabe : el sen-
imien o de humanidad! ¡Sois desp eciables po que no enéis ni e dade o
amo p opio ni un sen imien o nacional común!
¡Un sen imien o nacional común! ¿De dónde oma lo? Desde luego,
el mayo in o unio de nues a es i pe es el no habe cons i uido ninguna
nación, el se an solo judíos. Somos un ebaño espa cido sob e la en e a az
de la ie a, sin pas o que nos p o eja y eúna. Cuando las ci cuns ancias nos
son más p opensas llegamos al ni el de esos machos cab íos que en Rusia
suelen asocia se a los caballos de aza. ¡Y ésa es la me a sup ema de nues a
ambición!
Es cie o que nues os amados p o ec o es desde siemp e han p ocu-
ado co a nos el esuello y que nues a au oes ima alcanza a plena dignidad.
Du an e siglos, la du a y desigual lucha po la exis encia la hemos lle ado
adelan e como judíos aislados, nunca como nación judía. Aislados, cada uno
enía que malgas a po su cuen a su ingenio y su ene gía po un ozo de pan
bañado en lág imas y una bocanada de ai e iciado. En esa lucha desespe ada
no uimos some idos. Condujimos las más glo iosas de las gue as pa isanas
con a odos los pueblos de la ie a, unánimes en su deseo de aniquila nos.
Pe o la gue a que condujimos y que sepa Dios po cuán o aún se p olonga á,
no e a po una pa ia, sino po la penosa subsis encia de millones “de buho-
ne os judíos”.
Aun cuando odos los pueblos de la ie a no han sido capaces de ani-
quila nues a exis encia, sí han conseguido so oca en noso os el sen imien-
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o de nues a independencia nacional. Y con a al impasibilidad pe cibimos
cómo en muchos países se nos niega un econocimien o con mayo acilidad
de la que le es negado a un zulú. En la dispe sión log amos a i ma nues a
ida indi idual y demos a nues a capacidad de esis encia, mas a cambio
de pe de el ínculo colec i o de nues a au oconciencia nacional. En an o
aspi ábamos a p ese a nues a exis encia ma e ial, con demasiada ecuen-
cia nos imos cons eñidos a desa ende nues a dignidad mo al. No llegamos
a pe cibi que con esa ác ica indigna, aunque o zada, nos hundíamos cada
ez más p o undamen e an e los ojos de nues os ad e sa ios, exponiéndonos
a un desp ecio cada ez más humillan e, a una exis encia p osc i a que e mi-
nó po con e i se en el azo más ominoso de nues a he encia.
No había luga pa a noso os en el ancho mundo. Po ello, a in de
da eposo a nues a cansada cabeza en algún luga simplemen e pedíamos
un luga cualquie a, y con nues as aspi aciones se educía p og esi amen-
e an e nues os ojos y los ajenos la de nues a dignidad colec i a, has a su
i econocible condición inal. Fuimos el balón que los pueblos se a ojaban
unos a o os, al que con el mismo gus o se cogía o echazaba. Un juego c uel
se lle ó a cabo con noso os, que se e eló an o más placen e o cuan o más
complacien e y elás ica se demos aba en manos de los jugado es nues a
au oconciencia nacional.
En esas ci cuns ancias, ¿cómo podía llega a plan ea se el discu so
de una au o-de e minación nacional, de un desa ollo lib e y ac i o de nues a
ene gía nacional o de nues o genio p imi i o?
Cabe no a de paso que, a in de demos a nues a in e io idad, nues-
os enemigos no ceja on en su a án po bene icia se de es o úl imo, que si
bien puede con ene algo de e dad, esul a en el ondo del odo i ele an e.
En in, como si en e sus ilas los homb es geniales b o a an como hongos*.
¡Pob es! Rep ochan al águila, que un día se ele a a has a el cielo y conocie a
a la Di inidad, que no pueda e olo ea demasiado al o cuando le han co ado
las alas. Sin emba go, ambién con las alas co adas hemos pe manecido en e
los pueblos con mayo cul u a. ¡Que se nos conceda po una ez la sue e de
la independencia, se nos deje dispone de nues o p opio des ino, se nos dé
un pedazo de ie a, como a se bios y umanos, que se nos o o gue an e odo
la en aja de una lib e exis encia nacional y se e á en onces quién osa habla
mal de noso os o ep ocha nos la ca encia de homb es geniales! Po aho a
seguimos bajo el peso de los males que nos in ligís. Lo que nos al a no es el
genio, sino el sen imien o de au o-con ianza y la conciencia de la dignidad
humana que nos habéis obado.
Cuando se nos mal a a, oba, saquea o ul aja no nos a e emos a
de ende nos y, lo que es aún peo , casi nos pa ece na u al. Si se nos abo e ea,
* Li .: c ecie an como mo as en los se os.
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A auca ia. Re is a Ibe oame icana de Filoso ía, Polí ica y Humanidades, año 14, nº 27. P ime semes e de 2012.
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Au o-emancipación exho ación de un judío uso a los de su es i pe...
que, lib emen e y sin impo una … endamos opa ieja, liemos un ciga illo
o lleguemos a se unos campesinos chapuce os. Se ía un eu emismo habla
aquí de emig ación. A u didos y pe plejos pe manecen los ugi i os en las
on e as, implo ando ayuda con sus ojos acíos. Unos pocos ba acones y
unos miles de sal oconduc os g a ui os son la escasa espues a. Luego, e-
pa iación de algunos, las miles de ama gas desilusiones de o os, y el lujo
del mo imien o popula hacia una nue a ida que de iene e lujo. Todo en
de edo es silencio y nues os ca i a i os he manos de Occiden e se e i an
cómodamen e a descansa . Al agi ado ma de aye ha uel o la calma, ans-
mu ándose en la an igua ciénaga con sus as e os engend os de siemp e.
Y así amos desde hace milenios, dando uel as, pe plejos, en un cí culo
icioso y dejando que el ciego des ino impe e sob e noso os. Un pena mi-
lena io nos ha con e ido en un pueblo de “mise ico diosos he manos”, mas
sin llega a p oduci un médico que a e acionalmen e al pueblo. Seguimos
con nues o an iguo o e co o, siemp e a e ados a los palia i os de la ca i-
dad. Pe o nos negamos a en ende que es menes e a a desde la aíz nues a
en e medad c ónica pa a cu a la de mane a adical.
Aun cuando in eligen es y expe imen ados, somos miopes y lige os de
cascos como niños, y no hemos encon ado iempo pa a euni nos y p egun-
a nos si ese necio e a , o mejo , ese necio anda e an es, end á algún día
in.
En la ida de los pueblos, como en la de los indi iduos, hay momen os
decisi os que con ecuencia no uel en y que, en unción de su uso, eje cen
una in luencia de e minan e sob e el u u o, sob e la o una o el in o unio
de unos y o os. Noso os es amos pasando po uno de esos momen os ac ual-
men e. La conciencia del pueblo se ha despe ado. Las g andes ideas de los
siglos XVIII y XIX no han pasado en ano sob e nues o pueblo. Nos sen-
imos no sólo judíos, sino ambién homb es. En cuan o homb es, que emos
i i como ales, se una nación como las demás. Si de e dad lo que emos,
an es de nada hemos de a anca nos el iejo yugo y alza nos como homb es.
Lo p ime o que hemos de que e es ayuda nos mu uamen e. Sólo en onces la
ayuda ex e na no se ha á desea .
Aho a bien, el iempo en el que es amos i iendo no es ap opiado pa a
la acción sólo po mo i os elacionados con nues a expe iencia in e na, o en
azón sólo de nues a ecién adqui ida au oconciencia. La his o ia uni e sal
con empo ánea pa ece llamada a se nues a aliada. En el cu so de unos po-
cos decenios hemos is o esu gi a una nue a ida a naciones que an año no
hubie an osado pensa en su es ablecimien o. Albo ea ya en la oscu idad del
sabe polí ico adicional. Los gobie nos comienzan –eso sí, donde no pueden
e i a lo- a p es a oído a las oces cada ez más al as de la au oconciencia
nacional. Cie o, los a o unados que log a on su independencia nacional no
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182 Leo Pinske (1821-1891)
A auca ia. Re is a Ibe oame icana de Filoso ía, Polí ica y Humanidades, año 14, nº 27. P ime semes e de 2012.
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e an judíos. Es aban sob e su p opio suelo y hablaban una única lengua, algo
en lo que siemp e cob an en aja sob e noso os.
Empe o, si nues a condición es más di ícil, an o más ello nos obliga al
p ecep o de consag a odas nues as ue zas a pone in a nues as mise ias
nacionales en modo más glo ioso. Dispues os al sac i icio hemos de es a
decididos a pone manos a la ob a, y Dios nos ayuda á. Dispues os al sac i-
icio lo es u imos siemp e, y ampoco nos al ó esolución pa a man ene
i me nues a bande a, ya que no al a. En el p oceloso océano de la his o ia
uni e sal na egamos sin b újula: a e a la es lo que se equie e. Lejos, aún
muy lejos, es á el pue o que nues a alma busca: aquí y aho a, en e ec o, ni
siquie a sabemos dónde se encuen a, si al Es e o al Oes e. Mas pa a el e an e
milena io no hay camino po eco e que pueda esul a demasiado la go.
¿Y el pue o, cómo lo encon a emos sin en ia una expedición? Felices
al in po sabe lo que necesi amos, y adop ada ya una esolución, p oce-
de aho a segui adelan e con p udencia y diligencia ex emas, paso a paso,
sin p isas, sino, al con a io, concen ando odas nues as ue zas en no des-
ia nos po caminos secunda ios. Nos al a el genial Moisés como guía –la
his o ia no suele p odiga guías así a un pueblo. Pe o la cla a conciencia de
lo que nos es menes e , el conocimien o de la necesidad pe en o ia de una
pa ia p opia despe a á en e noso os algunos amigos del pueblo ené gicos,
hono ables y ele ados, en g ado de asumi a un iempo la di ección de su
pueblo y capaci ados quizá, no menos que aquel Único, pa a edimi nos de la
ignominia y la pe secución.
¿Qué debemos hace en p ime luga , cómo empeza ?
C eemos que el ge men pa a es e inicio es á ya disponible, y se en-
cuen a en las sociedades ya exis en es. Les co esponde, y es án llamadas
y obligadas a pone los undamen os de ese a o hacia el que se di igi án
nues os ojos. Na u almen e, ealiza esa g an a ea nue a exige su comple a
me amo osis. Tienen que con oca un Cong eso Nacional, del que se án
su núcleo. Pe o si declinan dicha unción y e ienen no pode ascende el
ma co de su ac ual ac i idad, end ían al menos que cons i ui a pa i de sí
mismas un Ins i u o Nacional especial, digamos un Di ec o io, que ep esen-
a a esa unidad que nos al a y sin la cual esul a impensable que nues as
aspi aciones p ospe en.
En cuan o ep esen an e de nues os in e eses nacionales, el Ins i u o
debe es a compues o po los homb es más sob esalien es de nues o pueblo
y oma esuel amen e en mano la di ección de nues os asun os naciona-
les gene ales. Nues as mayo es y mejo es ue zas –homb es de inanzas, de
ciencia, de acción, polí icos y publicis as- ienen que uni se de mane a unáni-
me a in de conduci nos hacia nues a me a común. És a consis i ía, esencial
y p imo dialmen e, en p ocu a un e ugio segu o e in iolable al exceden e
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Au o-emancipación exho ación de un judío uso a los de su es i pe...
de judíos que i en como p ole a ios en los di e sos países y cons i uyen un
peso pa a la población o igina ia.
Cie amen e, no cabe lle a a cabo una emig ación de odo el pueblo
a la ez. El ela i amen e pequeño núme o de judíos de occiden e, que cons-
i uye un insigni ican e po cen aje de la población y jus o po eso se halla en
mejo condición, al pun o de habe se in eg ado en cie a medida, pod á am-
bién en el u u o queda se donde es á. Los acomodados ambién pod án pe -
manece donde los judíos no son ácilmen e ole ados. Pe o, como ya hemos
dicho, hay un cie o pun o de sa u ación que los judíos no han de sob epasa
si no quie en e se expues os al pelig o de una pe secución, como en Rusia,
Rumanía, Ma uecos, e c. Es ese exceden e, una ca ga pa a sí y pa a los de-
más, el que p o oca el unes o des ino de odo el pueblo. C ea le un e ugio
es, hoy po hoy, lo más u gen e.
En la undación de semejan e e ugio du ade o la cues ión no es
amon ona inú iles dona i os pa a pe eg inos o ugi i os que abandonan p e-
cipi adamen e un hoga inhóspi o pa a i a cae en el abismo de un país des-
conocido.
La p ime a a ea de ese Ins i u o nacional, que an o echamos de me-
nos y cuya c eación se e ela imp escindible, ha de consis i en a a de
localiza un e i o io adecuado a nues os p opósi os, a se posible uni a io y
homogéneo. En es e sen ido, los más ecomendables son dos países si uados
en egiones con apues as del mundo, y que en los úl imos años se han dis-
pu ado la p imacía y c eado dos co ien es en en adas de emig ación judía.
Di isión ésa que so ocó de aíz el en e o mo imien o.
Ca en e de plan, de me a y de unidad, la úl ima emig ación end ía
que conside a se como un hecho allido y pe dido sin más, de no se an
ilus a i o ace ca de qué hace u omi i en el u u o. An e la o al al a de p e-
isión, cálculo acional y sabia unidad, e a imposible econoce en ese caos
de ugi i os e an es y hamb ien os la más mínima señal de un mo imien o
o ques ado hacia una me a ija y de e minada. Aquello no e a una emig ación,
sino una ca as ó ica huída. Pa a aquellos pob es ugi i os, los años 1881 y
1882 ue on una sue e de camino mili a semb ado de he idos y cadá e es.
E incluso los pocos que es aban elices po habe sa is echo sus deseos y lle-
ga on al pue o anhelado, ampoco encon a on nada mejo que ías e izadas
de pelig os. Llega an donde llega an siemp e se in en aba que cambia an su
umbo. P on o ales emig an es se halla on an e una enc ucijada desespe ada:
o aga sin e ugio, sin ayuda, sin consejo hacia un país ex anje o, o e o na
humillados a una pa ia no menos ex aña y hos il. Esa inmig ación no ue
pa a nues o pueblo sino una echa más en su ma i ologio.
Empe o, semejan e agabundeo sin me a en el labe in o del exilio,
an amilia a nues o pueblo, no le hizo da un solo paso adelan e, sino que
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184 Leo Pinske (1821-1891)
A auca ia. Re is a Ibe oame icana de Filoso ía, Polí ica y Humanidades, año 14, nº 27. P ime semes e de 2012.
Pp. 166-187.
más bien lo hundió a mayo p o undidad en la ciénaga iscosa de su pe e-
g ina . No es posible descub i ninguna señal de p og eso hacia mejo en
la úl ima emig ación. Pe secución, huída, dispe sión y, de nue o, exilio: lo
mismo que en los buenos iejos iempos. La a iga de nues os pe seguido es
nos concede aho a una le e pausa: ¿nos da emos po con en os con eso? ¿O
usa emos más bien dicha pausa en deduci la mo aleja de la expe iencia ad-
qui ida al obje o de sus ae nos a los nue os golpes al acecho?
Con iemos habe supe ado la las imosa condición en la que los ju-
díos de la Edad Media ege aban. En nues o pueblo, los hijos de la cul u a
mode na alo an la p opia dignidad an ele adamen e como los op eso es
la suya. Sin emba go, no pod emos sal agua da la con éxi o has a habe nos
pues o po en e o sob e nues os pies. Cuando se haya encon ado un asilo
pa a nues o pob e pueblo –pa a los ugi i os que nues o des ino his ó i-
camen e de e minado po siemp e c ea á-, el espe o de los demás pueblos
hacia noso os aumen a á simul áneamen e. Respec o de la ac ual si uación,
el hecho de sabe adónde encamina nues os pasos, caso de que se nos coac-
cione a emig a , supond á ya un ue e p og eso. En al caso, deja án de so -
p ende nos acon ecimien os an is es como los de los úl imos años, y que
p ome en ol e a epe i se en el u u o, an o en Rusia como en o os países.
Con ene gía hemos de emp ende el empeño de ejecu a la magna ob a de
nues a au olibe ación. Hemos de p ocu a nos odos los medios que el espí-
i u humano y la expe iencia humana han pues o a disposición, a in de que la
sac a a ea de la esu ección nacional no quede iada al ciego aza .
El e eno que hemos de adqui i iene que se p oduc i o, es a en
buena si uación y ene ampli ud su icien e como pa a pe mi i el es ableci-
mien o de millones de pe sonas. En cuan o bien nacional, dicho e eno se á
inalienable. Su elección es de impo ancia sup ema y no debe ia se ni a un
a bi io casual ni a cie as simpa ías p econcebidas de de e minados indi i-
duos, cosa que, lamen ablemen e, ha sucedido ecien emen e. Dicha ie a
iene que se uni a ia y espacialmen e homogénea, pues es pa e esencial de
nues a a ea que poseamos, como con apeso a la dispe sión, un asilo único:
la mul iplicidad de asilos, en e ec o, nos de ol e ía a nues a an igua dispe -
sión. De ahí que la elección de esa ie a nacional pe manen e que esponda al
conjun o de nues as exigencias ha de lle a se a cabo con máxima p udencia,
y a ibui se a un único Ins i u o nacional, a una Comisión de expe os selec-
cionada de nues o Di ec o io nacional. Sólo una ins ancia supe io semejan-
e es a á en g ado, luego de un es udio sesudo y p o undo, de emi i un juicio
compe en e, y de de e mina en cuál de los dos con inen es, y en qué luga en
conc e o, haya de ecae nues a elección inal.
Sólo en onces y de ningún modo an es el Di ec o io, jun o con un
conso cio de capi alis as undado es de una ul e io sociedad po acciones
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Au o-emancipación exho ación de un judío uso a los de su es i pe...
que ha de cons i ui se, debe á comp a una anja de ie a sob e la que con
el iempo puedan es ablece se millones de judíos. Dicha anja de ie a po-
d ía, o con o ma un pequeño e i o io en No eamé ica, o bien un Pachalik*
sobe ano econocido como neu al po la Pue a y las demás po encias en
la Tu quía asiá ica. Ta ea impo an e del Di ec o io, desde luego, se ía la de
g anjea se el apoyo de la Pue a y de o os Gobie nos eu opeos a esos planes.
Bajo a en o con ol del Di ec o io, el e eno comp ado end ía que
epa i se en pequeñas pa celas que, dependiendo de las ci cuns ancias loca-
les, pod án des ina se a ines ag ícolas, de cons ucción o indus iales. Cada
pa cela, con enien emen e de e minada –campo de cul i o, casa con ja dín,
i ienda u bana, áb ica-, cons i ui á un “lo e” que se asigna á a cada pe icio-
na io en unción de sus deseos.
Lle ada a cabo exi osamen e la ag imensu a y la publicación de ca -
as de alladas y de la desc ipción exhaus i a de la ie a, una pa e de los lo es
se á endida a los judíos median e pago con enido a un p ecio ijado con
exac i ud y quizá algo más ele ado que el p ecio de comp a. Los ing esos de
la en a, jun o a los ú iles, en pa e pe enece án a la Compañía inancie a;
la o a pa e i á a un Fondo de Ayuda a los emig an es desampa ados admi-
nis ado po el Di ec o io. Pa a la undación de dicho Fondo el Di ec o io
pod á ab i ambién una susc ipción nacional. Cabe esuel amen e p e e que
nues os he manos po doquie saluda án con aleg ía una apelación al a la
susc ipción y que pa a semejan e in sag ado a lui án iquísimas con ibucio-
nes.
En la esc i u a de posesión, nominalmen e consignada a cada com-
p ado , y i mada po el Di ec o io y la Compañía, se señala á con exac i ud
el núme o con el que el lo e cons a en la ca a gene al, de modo que cada uno
pueda e cla amen e el si io donde se encuen a la pa cela de ie a que le
co esponde, an o si se a a de un campo como de un luga pa a cons ui .
Cie amen e, nume osos judíos, po el momen o ligados quizá a su
an igua pa ia po medio de p o esiones poco en idiables, a e a án con ale-
g ía la ocasión que an o a ellos como a sus hijos se o ece de p ocu a les
median e dicho ce i icado un escape de la necesidad, dejando as sí aquellas
is es expe iencias de las que an ico se mues a el pasado más ecien e.
La pa e del e i o io a ibuida al Di ec o io po mo de la men ada
susc ipción nacional, y de los bene icios inancie os espe ables, se en ega á
a los emig an es ca en es de medios mas capaci ados pa a el abajo que los
comi és locales ecomienden.
Como las sumas de la susc ipción nacional no se án emi idas de una
ez, sino en plazos p obablemen e anuales, ambién la colonización se lle a á
a cabo de mane a paula ina, siguiendo un o den p ees ablecido.
* Te i o io bajo ju isdicción de un Pachá.
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Si los expe os se p onuncia an a a o de Pales ina o Si ia, dicha
decisión iene que basa se en la hipó esis de que el país, me ced al abajo y
la diligencia, acaba á ans o mándose con el iempo en un país cie amen e
é il. En al caso, las ie as aumen a án en el u u o de p ecio.
En cambio, si la decisión de los expe os ecae en No eamé ica en-
d íamos que ap esu a nos. Cuando se piensa que, en los úl imos 38 años, la
población de los Es ados Unidos de Amé ica ha aumen ado de 17 a 50 millo-
nes, y que el c ecimien o de la población p obablemen e gua da á la misma
p opo ción en los p óximos 40 años, queda cla o cuán necesa io es ac ua
de mane a inmedia a si no que emos deja pasa pa a siemp e la posibilidad
de unda pa a nues os desdichados he manos un asilo segu o en el nue o
mundo.
Vis o el acele ado desa ollo de ese país, que la comp a de ie as, le-
jos de se una emp esa a iesgada, cons i uya más bien un negocio luc a i o,
lo pe cibe al p ime is azo odo aquél que posea un mínimo de juicio.
Aho a bien, aun cuando es a ob a de ayuda p opia llega a a se un
negocio más o menos bueno, poco impo a ía en e a la ele ada signi icación
que acaba á po ene pa a el u u o de nues o e an e pueblo, pues segui á
siendo insegu o y p eca io en an o nues a si uación no dé un uelco adical.
Vuelco que no la igualdad ci il de los judíos en uno u o o Es ado lo lle a á
a cabo, sino única y exclusi amen e la Au oemancipación del pueblo judío
como nación, la undación de una comunidad de colonos es ic amen e judía,
con e ida un día en nues o hoga genuino e inalienable: en nues a pa ia.
Sin duda, no al a án objeciones a nues o plan. Se nos acusa á de no
con a con el an i ión. ¿Qué país nos da á pe miso pa a cons i ui nos como
nación en el in e io de sus on e as? A p ime a is a, es cie o, nues o edi-
icio pod ía pa ece , de acue do con el c i e io escép ico, como una casa de
papel con la que di e i a niños y b omis as. Pe o noso os c eemos que muy
a olond ado debe se el niño capaz de di e i se an e la is a de náu agos que
quie an cons ui se una pequeña ba ca en la que abandona un país inhóspi o.
Más aún, noso os llegamos incluso a da c édi o a la impe inencia de que
esos pueblos an poco hospi ala ios nos ayuden en nues o éxodo. Nues os
“amigos” nos e ían pa i con el mismo place con el que noso os les da ía-
mos la espalda.
Na u almen e, la undación de un asilo judío no pod ía lle a se a
e ec o sin el apoyo de los gobie nos. Pa a adqui i lo, y pa a asegu a a nues-
o asilo una es abilidad pe manen e, los c eado es de nues o enacimien o
nacional hab án de p ocede con pe se e ancia y p udencia sumas. Lo que
anhelamos no es en el ondo ni nue o ni pelig oso pa a nadie. En luga de los
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A auca ia. Re is a Ibe oame icana de Filoso ía, Polí ica y Humanidades, año 14, nº 27. P ime semes e de 2012.
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Au o-emancipación exho ación de un judío uso a los de su es i pe...
muchos asilos que has a el momen o nos hemos habi uado busca , aho a que-
emos ene un asilo único, cuya exis encia empe o iene que se ga an izada.
“¡Aho a o nunca!” es nues o lema. ¡Ay de nues os descendien es,
ay del ecue do de nues os judíos con empo áneos, si dejamos pasa es a
ocasión!
Resumimos el con enido de es e esc i o en las siguien es esis:
Los judíos no son una nación i ien e; son, po doquie , ex anje os
y, po ende, desp eciados.
La igualdad ci il y polí ica de los judíos no bas a pa a gana les el
espe o de los pueblos.
El único medio ec o se ía la ins i ución de una nacionalidad judía,
de un pueblo sob e una ie a p opia, la Au oemancipación de los judíos, su
igualdad como nación en e naciones g acias a la adquisición de una pa ia
p opia.
No hay que ilusiona se con que la humanidad y la ci ilización sean
algún día un emedio adical pa a la la ga en e medad de nues o pueblo.
La al a de un especí ico sen imien o nacional y de con ianza en no-
so os mismos, de inicia i a polí ica y de unidad son los enemigos de nues o
enacimien o nacional.
A in de no e nos cons eñidos a aga de exilio en exilio, nos es
menes e un e ugio p oduc i o a g an escala, un pun o de eunión que nos
pe enezca.
Respec o del plan diseñado, el momen o ac ual es más a o able que
ningún o o.
La cues ión judía in e nacional iene que ene una solución nacio-
nal. Desde luego, nues o enacimien o nacional end á que i despacio. Nos
co esponde a noso os da el p ime paso. A nues os descendien es, segui -
nos pausadamen e, sin sal a los iempos.
El enacimien o nacional de los judíos iene que se econducido me-
dian e un Cong eso de no ables judíos.
Ningún sac i icio se á demasiado g ande pa a alcanza la me a, que
debe á asegu a de una ez po odas a nues o pueblo espec o de los peli-
g os que amenazan su u u o.
En el es ado p esen e de las cosas, la ejecución inancie a de la em-
p esa no ha de opa se con ninguna di icul ad insupe able.
¡Ayudaos y Dios os ayuda á!
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No mas de publicación:
ARAUCARIA es una e is a mul idisciplina cen ada en las ciencias
sociales y en las humanidades que edi a abajos inspi ados po las di e sas
adiciones me odológicas ac uales y iene en la sociedad e his o ia ibe oame-
icanas un obje o de in e és p e alen e. Sus lenguas o iciales son el po ugués
y el español.
La ex ensión de los abajos no supe a á o dina iamen e los 60,000 ca ac-
e es, si bien se ha án odas las excepciones que el Consejo de Redacción de-
cida; se en ia án po co eo elec ónico, esc i os en Wo d, a An onio He mosa
Andúja ([email p o ec ed]) o a Samuel Schmid ([email p o ec ed]).
Se inclui á un esumen de 150 a 200 palab as, an o en español o po o u-
gués como en inglés, jun o con un lis ado de en e 4 y 6 palab as cla e, am-
bién en dichos idiomas. Las palab as cla e deben ecoge el con enido exac o
del manusc i o, pues o que se u ilizan con ines de indexación.
El ex o se en ia á con ipog a ía Times New Roman 12 p , a un solo
espacio, con jus i icación comple a.
Los manusc i os se án e aluados po dos e iso es anónimos.
Los au o es inclui án in o mación comple a de su di ección y da os p o-
esionales en página apa e. La a iliación académica de odos los au o es y la
di ección comple a del p ime o de ellos —incluyendo, en su caso, di ección
de co eo elec ónico— se án de alladas en el ex o.
Las ablas se nume a án con una se ie consecu i a de núme os oma-
nos y los g á icos con una se ie consecu i a de núme os a ábigos. Ambos se
dispond án al inal del ex o, cada uno en una página sepa ada, con un í ulo
desc ip i o en cada caso.
El es ilo de la quin a edición del Publica ion Manual o he Ame ican Ps-
ychological Associa ion guia á la p epa ación de los manusc i os, en especial
en lo que se e ie e al sis ema de e e encias, uso de ab e ia u as, núme os y
símbolos.
Una ez ecibido un abajo se p ocede á a hace acuse de ecibo del
mismo al au o co espondien e, a quien se in o ma á del plazo que ci cuns-
ancialmen e debe á espe a an es de su e en ual apa ición. Si el au o , una
ez in o mado, con i ma su deseo de publicación en A auca ia, se p ocede á
de inmedia o al en ío de dicho a ículo a uno o dos especialis as en la ma e ia
pa a que dic aminen ace ca de la p ocedencia o no de su publicación. Si los
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juicios de ambos ue an con adic o ios se en ia á a un e ce o, cuyo juicio
se á de ini i o (e inapelable cuando es nega i o). El au o se á in o mado lo
an es posible de la con i mación o echazo de la misma; en es e úl imo caso
hab á explicación del mo i o del echazo.
El au o que haya en iado un a ículo pa a su publicación en A auca ia
puede e i a su a ículo si así lo desea, a condición de que lo haga al menos
es meses an es de la echa p e is a pa a su publicación, de la cual hab á sido
p e iamen e in o mado.
ARAUCARIA epublica á a ículos ya apa ecidos en o as e is as siem-
p e que no hayan sido esc i os en ninguna de sus dos lenguas o iciales, y cuan-
do de acue do con el au o , que hab á ob enido el co espondien e pe miso de
la publicación o iginal, así lo decida el Consejo de Redacción. Es e mismo
ó gano decidi á ambién las excepciones en las que un a ículo apa ecido en
español o po ugués, ámi e el an e io p ocedimien o, puede se epublicado
en la e is a.
ARAUCARIA, al se una e is a mul idisciplina , acep a los di e sos
sis emas de no as co espondien es a cada adición in elec ual. No obs an e,
cuando se adop e el sis ema de no as a pie de página, el modelo de ci a se á
el siguien e.
Lib os: A. Ri e a Ga cía, Republicanismo cal inis a, Mu cia, Res Publica,
1999, p. 163.
A ículos: L. Rossi, No as sob e la ac ual idea de nación en A gen ina, en
“A auca ia”, 1 (1999), pp. 173–175.
Si la palab a a la que se yux apone el núme o indica i o de la no a a pie
de página a seguida de signo de pun uación, el núme o se si ua á siemp e
an es de dicho signo.
A auca ia es una e is a plu al, po lo que no necesa iamen e compa e las
opiniones exp esadas en los a ículos i mados que apa ecen en sus páginas.
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Di ec o :
An onio He mosa Andúja (Uni e sidad de Se illa)
([email p o ec ed])
Di ec o ADjun o:
Samuel Schmid (Uni e sidad AuWyQRPDGHO(VWDGRGH+LGDOJR)
(shmil50@ho mail.com)
consejo De eDAcción
DE ARGENTINA:
Leise Madanes (Uni e sidad de Buenos Ai es).
DE BOLIVIA:
H. C. Felipe Mansilla (Academia de Ciencias de
Boli ia).
DE BRASIL:
Ma ilena Chaui (Uni e sidad de Sâo Paulo).
DE COLOMBIA:
Ca los B. Gu ié ez (Uni e sidad de Los Andes).
DE CHILE:
Humbe o Giannini (Uni e sidad de San iago).
DE ESPAÑA:
P áxedes Caballe o Rísquez (Ins i u o Ma eo
Alemán de San Juan de Aznal a ache,
Se illa), Isid o Maya Ja iego (Uni e sidad de
Se illa), Ramón Maiz (Uni e sidad de San iago
de Compos ela), José Luis Villacañas Be langa
(Uni e sidad de Mu cia), Te esa F eixes Sanjuán
y José Ca los Remo i (Uni e si a Au ònoma de
Ba celona), Fe nando Reina es (URJC, Mad id),
Es eban Anchus egui Iga ua (Uni e sidad del País
Vasco).
DE ESTADOS UNIDOS:
Sebas ián L. Mazzuca (Uni e si y o Ha a d).
DE FRANCIA:
F édé ique Langue (Mascipo, CNRS, Pa ís).
DE INGLATERRA:
Lau ence Whi ehead (Nu ield College, Ox o d).
DE ISRAEL:
Raanan Rein (Uni e si y o Tel A i ).
DE ITALIA:
Ra aele De Gio gi (Uni e si à di Lecce) y Fede ica
Mo elli (CERMA, Ècole des Hau es É udes à Pa is).
DE MÉXICO:
Víc o Ala cón Olguín, Gus a o E. Emme ich y
Aquiles Chihu Ampa án (UAM).
DE PERÚ:
Miguel Gius i (Pon i icia Uni e sidad Ca ólica del
Pe ú).
DE PORTUGAL:
Alessand a Ba ahona de B i o (IEEI, Lisboa)
y Ma ia Lúcia Ama al (Uni e sidade de No a
Lisboa).
DE URUGUAY:
Ja ie Galla do (Uni e sidad de la República).
DE VENEZUELA:
Oma As o ga (Uni e sidad Cen al de
Venezuela), Jaime To es Sánchez (Uni e sidad de
Los Andes), Co ina Yo is Villasana (UCAB).
comi é cien í ico in e nAcionAl
DE ARGENTINA:
Luis Rossi (Uni e sidad de Quilmes).
DE CHILE:
Ca los Ruiz (Uni e sidad de San iago de Chile).
DE COLOMBIA:
Ma ía Te esa U ibe (Uni e sidad de An ioquía).
DE ESPAÑA:
F ancisco Ja au a Ma ion (Uni e sidad de
Mu cia), An onio Ri e a Ga cía (Uni e sidad de
Mu cia), José Ma ía Po illo Valdés (Uni e sidad
del País Vasco), Nie es Saldaña Díaz (Uni e sidad
de Huel a), A ilano Domínguez Basalo
(Uni e sidad de Cas illa–La Mancha), E a Ma ínez
Sampe e (Uni e sidad de Se illa), Gemma de
Vicen e A egui (Uni e sidad de Se illa), An onio
Gu ié ez Escude o (Escuela de Es udios Hispano–
Ame icanos. CSIC).
DE ESTADOS UNIDOS:
Sco Mainwa ing (Uni e sidad de No e–
Dame) Jo ge Maj ud (Uni e si y o Geo gia), Ca la
Yuma le (Uni e si y o Ha a d).
DE FRANCIA:
Ja ie San iso y A iel Colonomos (CERI) y Sami
Naï (Uni e sidad de Pa ís–VI).
DE ISRAEL:
Luis Ronige (Uni e si y o Je usalem) y Tz i Tal
(Uni e si y o Tel A i ).
DE MÉXICO:
Albe o Mo ales Damián (Uni e sidad Au ónoma
del Es ado de Hidalgo), An onio Ma ino López
(UNAM) y Juan Ca los Mo eno Romo (Uni e sidad
Au ónoma de Que é a o).
DE PERÚ:
Luis Bena en e Gianella (Uni e sidad de Lima).
DE PORTUGAL:
Jose Joaquim Gomes Cano ilho (Uni e sidade de
Coimb a).
DE VENEZUELA:
Ca los Kohn y Luz Ma ina Ba e o (Uni e sidad
Cen al de Venezuela).
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