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¿Por qué los tratados europeos evitan mencionar el cristianismo?

Abstract

Tanto la abortada Constitución Europea como el Tratado de Lisboa evitaron toda mención del cristianismo; en los documentos ordinarios de la Unión Europea se evita también cualquier alusión directa al cristianismo o las Iglesias. El artículo reflexiona sobre las causas de esta aversión. La Constitución Europea no se limitó a trasladar a la escala supranacional lo que ya era un hecho consumado a escala nacional, pues numerosas Constituciones de países europeos nombran a Dios o al cristianismo, o incluso instituyen una religión oficial. La causa de la «cristofobia» de la nueva eurocracia parece residir en una negación de las propias raíces culturales: Europa quiere basar su identidad sólo en valores universal-abstractos como la libertad, los derechos humanos, etc. Sin embargo, los valores liberal-democráticos surgieron precisamente en Occidente... porque son valores cristianos secularizados.

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¿Por qué los tratados europeos evitan mencionar el cristianismo?

Author: Contreras Peláez, Francisco José
Publisher: Universidad de Navarra: Ediciones Universidad de Navarra / EUNSA / Universidad de Navarra: Instituto Martín de Azpilcueta
Year: 2011
Source: https://idus.us.es/bitstreams/c62faeb0-76ad-4aff-a252-43ff3ea7401d/download
507
IUS CANONICUM / VOL. 51 / 2011 / 507-530
ISSN 0021-325X
¿Po qué los a ados eu opeos e i an
menciona el c is ianismo?
Why do Eu opean ea ies make no men ion o Ch is iani y?
F ancisco J. CONTRERAS PELÁEZ
Ca ed á ico de Filoso ía del De echo
Facul ad de De echo. Uni e sidad de Se illa
[email p o ec ed]
Resumen: Tan o la abo ada Cons i ución Eu o-
pea como el T a ado de Lisboa e i a on oda men-
ción del c is ianismo; en los documen os
o dina ios de la Unión Eu opea se e i a ambién
cualquie alusión di ec a al c is ianismo o las Igle-
sias. El a ículo e lexiona sob e las causas de es a
a e sión. La Cons i ución Eu opea no se limi ó a
aslada a la escala sup anacional lo que ya e a
un hecho consumado a escala nacional, pues nu-
me osas Cons i uciones de países eu opeos nom-
b an a Dios o al c is ianismo, o incluso ins i uyen
una eligión o icial. La causa de la «c is o obia» de
la nue a eu oc acia pa ece esidi en una nega-
ción de las p opias aíces cul u ales: Eu opa quie e
basa su iden idad sólo en alo es uni e sal-abs-
ac os como la libe ad, los de echos humanos,
e c. Sin emba go, los alo es libe al-democ á icos
su gie on p ecisamen e en Occiden e… po que
son alo es c is ianos secula izados.
Palab as cla e: Cons i ución Eu opea, Unión Eu-
opea, iden idad eu opea, au onegación ci iliza-
cional.
Abs ac : Nei he he p oposed Eu opean Cons i-
u ion no he Lisbon T ea y made any men ion o
Ch is iani y, no a e he e any e e ences o Ch is i-
ani y o Ch is ian chu ches in he o dina y docu-
men s o he Eu opean Union. This essay explo es
he likely oo causes o such omission. Gi en ha
he cons i u ions o many Eu opean membe -s a es
e e o God and/o Ch is iani y (and in some cases
e en es ablish an o icial eligion), he Eu opean
Cons i u ion did no simply ans e he s a us quo
a na ional le el o he in e na ional sphe e. The
oo cause o he ‘Ch is ophobia’ ha ma ks he
cu en Eu oc acy would appea o lie in a ejec ion
o i s own cul u al o igins: a ci iliza ional sel -denial.
Eu ope seeks o de ine i s iden i y in e ms o ab-
s ac uni e sal alues such as eedom, human
igh s, e c. Ne e heless, he eason such libe al-de-
moc a ic alues eme ged in he Wes is because
hey a e secula ized e sions o Ch is ian alues.
Keywo ds: Eu opean Cons i u ion, Eu opean
Union, Eu opean iden i y, ci iliza ional sel -denial.
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FRANCISCO J. CONTRERAS PELÁEZ
1. EL CRISTIANISMO, CENSURADO
Vol e a es as al u as sob e el episodio de la omisión del c is ianismo
en e las aíces cul u ales de Eu opa po pa e de la Cons i ución Eu-
opea de 2004 puede pa ece des asado, dado que és a quedó inal-
men e en agua de bo ajas, as se echazada en los e e enda ancés y
holandés de 2005, y e mina siendo sus i uida en 2007 po el menos ambi-
cioso T a ado de Lisboa (el cual, po cie o, ampoco incluye mención alguna
del c is ianismo). Pe o la omisión en cues ión e a sín oma de un sínd ome más
p o undo, cuyos e ec os pe manecen en la ac ualidad (po ejemplo, los minis-
os eu opeos de Ex e io es eunidos en B uselas el 31 de ene o de 2011 pa a
condena las ma anzas de c is ianos en I aq, Egip o, e c. … ¡ ue on incapaces
de inclui la palab a «c is ianos» en el bo ado de esolución!)1.
Vayamos, an es que nada, al ex o de la disco dia. Se a a de los dos p i-
me os pá a os del P eámbulo de la Cons i ución Eu opea:
«Conscien es de que Eu opa es un con inen e po ado de ci ilización;
de que sus habi an es, llegados en sucesi as oleadas desde los iempos más e-
mo os, han enido desa ollando los alo es que sus en an el humanismo: la
igualdad de las pe sonas, la libe ad y el espe o a la azón.
Ex ayendo inspi ación del legado cul u al, eligioso y humanis a de Eu-
opa, que, alimen ado p ime o po las ci ilizaciones de G ecia y Roma, ca ac-
e izado po un impulso espi i ual siemp e p esen e en su he encia y después
po las co ien es ilosó icas de la Ilus ación, ha inculcado en la ida social su
pe cepción del papel cen al de la pe sona humana y de sus de echos in iola-
bles e inalienables, así como del espe o a la ley…».
El cons i uyen e eu opeo conside ó dignos de mención a G ecia, a Roma,
a la Ilus ación… pe o no al c is ianismo (del que sólo cabe sospecha una e-
e encia indi ec ísima y eu emís ica en la ase sob e el «impulso espi i ual
siemp e p esen e en su he encia»)2. Ni siquie a la alusión al legado «cul u al,
eligioso y humanis a de Eu opa» es á desp o is a de conno aciones: se p e-
1C . In o me de Eu opean Digni y Wa ch: h p://www.eu opeandigni ywa ch.o g/es/el-dia-
dia/de ail/a icle/llamada-a-la-accion-an es-del-21-de- eb e o-ue-debe-condena -uni oca-
men e-la-pe secucion-de-c is.h ml
2«Ou bien la Cons i u ion se passai de ou e é é ence his o ique quelle qu’elle û , ou bien,
si on ci ai l’humanisme ou les Lumiè es, il allai é idemmen ci e aussi le ch is ianisme»
(P. NEMO, «Les acines ch é iennes de l’Eu ope e leu dénéga ion», en Ch. DELSOL y J.-F.
MATTÉI, L’iden i é de l’Eu ope, P esses Uni e si ai es de F ance, Pa is 2010, p. 46).
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sen a «lo eligioso» y «lo humanis a» como e as di e enciadas de la adición
eu opea, sugi iéndose una oposición en e ambas (como si la eligión no pu-
die a se humanis a).
El i e de es e ex o es u o lleno de a a a es. Una p ime a e sión incluyó
una mención especí ica del c is ianismo (en pie de igualdad con G ecia y
Roma, la Ilus ación, e c.). Se p odujo en onces el con aa aque de Valé y Gis-
ca d d’Es aing, ep esen an e ancés en la Con ención, que a i mó que «los
eu opeos i en hoy en un sis ema polí ico o almen e laico, en el que la eli-
gión no juega un papel impo an e»3; señaló ambién que una alusión explíci a
al c is ianismo pod ía esul a «excluyen e», dado que en Eu opa i en ya 30
millones de musulmanes, y su núme o aumen a á sin duda en las p óximas dé-
cadas. La posición ancesa p e aleció inalmen e.
La peculia e sión de la His o ia eu opea solemnizada po la Cons i u-
ción dis a de se una anécdo a. Como bien explica Joseph Weile , las cons i-
uciones ienen básicamen e es unciones: el epa o de compe encias
ins i ucionales y o ganización de los pode es del Es ado, la de e minación de
las elaciones en e el pode y los ciudadanos (ca álogos de de echos y debe es
undamen ales), yla de inición de «los alo es, ideales y símbolos que com-
pa e una de e minada sociedad»4. Es a e ce a unción se hace pa en e espe-
cialmen e en los P eámbulos y Tí ulos P elimina es, que o ecen una
o og a ía de la au ocomp ensión de la nación de que se a e: son ex os que
ienen a deci «en es o c eemos, así en endemos nues a iden idad, a es as
me as aspi amos». La omisión selec i a del c is ianismo en la enume ación de
uen es cul u ales de las que de i an los alo es eu opeos esul a, po an o,
al amen e signi ica i a: implica que la Eu opa ac ual eniega de la componen e
c is iana de su iden idad, y conside a que los alo es de libe ad, democ acia,
dignidad humana, e c. han su gido a pesa del c is ianismo.
La alusión de Gisca d a nues os sis emas « o almen e laicos» –que pa-
ece implica que la Cons i ución Eu opea se limi ó a le an a ac a de lo que
ya es un hecho consumado en las Cons i uciones nacionales– es del odo in-
undada. Pues, como opo unamen e ha eco dado Joseph Weile , lo cie o es
que las Cons i uciones eu opeas dis an de se unánimes en es e pun o. La
3Ci ado en Ph. JENKINS, God’s Con inen : Ch is iani y, Islam, and ’s Religious C isis, Camb idge
Uni e si y P ess, Camb idge 2007, p. 39.
4J. WEILER,Una Eu opa c is iana, ci ., p. 53.
¿POR QUÉ LOS TRATADOS EUROPEOS EVITAN MENCIONAR EL CRISTIANISMO?
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cons i ución (consue udina ia) b i ánica es an poco laica que la je a u a del
Es ado esul a coincidi con la de la Iglesia. La Cons i ución i landesa se ab e
con una in ocación a «la San ísima T inidad, de la Cual p ocede oda au o i-
dad, y en la Cual deben inspi a se odos los ac os de los homb es y de los Es-
ados». La Cons i ución de la muy secula izada Dinama ca es ablece una
eligión o icial: «la Iglesia e angélica lu e ana es la Iglesia nacional danesa»
(a . 4). Lo mismo hace la de G ecia («la eligión p edominan e en G ecia es
la de la Iglesia o ien al o odoxa c is iana»: a . 3.1), que no ol ida señala que
«el ex o de las Sag adas Esc i u as es inal e able» (a . 3.3). La Cons i ución
alemana comienza con la ase: «Conscien e de su esponsabilidad an e Dios
y los homb es, […] el pueblo alemán…».
O sea: la cues ión eligiosa ecibe a amien os muy di e en es en los di-
e sos países eu opeos. La libe ad eligiosa es econocida en odos, pe o ello
no obs a pa a que muchos con ie an ca ác e o icial a una con esión (que no
suele se el sin oísmo o el jainismo, sino alguna Iglesia c is iana). La es ic a
laicidad a la ancesa es más bien la excepción que la egla. Po an o, la Cons-
i ución Eu opea no se limi ó a ep oduci a ni el con inen al lo que ya e a
un hecho consumado a ni el nacional. An es bien, la Cons i ución Eu opea
op ó delibe adamen e po un modelo más bien mino i a io de concebi la e-
lación Es ado- eligión (la laicidad a la ancesa) y, en esa medida, decla ó an-
icuado y supe ado el modelo «con esional» seguido po muchas o as
Cons i uciones.
Se pod ía alega que el cons i uyen e eu opeo enía que hace una elec-
ción en e dos modelos incompa ibles, y que la opción ecayó sob e el que pa-
ecía más a ono con los iempos. Y, sin emba go, hubie a cabido una solución
in eg ado a. Como indica Weile , hubie a bas ado con imi a la ó mula es-
cogida po la Cons i ución polaca, cuyo p eámbulo incluye la inspi ada ase:
«Noso os, la Nación polaca, odos los ciudadanos de la República, an o
aquellos que c een en Dios como uen e de e dad, jus icia, bien y belleza,
como aquellos que no compa en es a e pe o espe an esos alo es uni e sales
de i ándolos de o as uen es, iguales en de echos y obligaciones en e al bien
común…»
El ex o polaco hace jus icia a la ealidad de las sociedades eu opeas ac-
uales: sociedades cosmo isionalmen e plu ales, en las que con i en c eyen es
con a eos. No es ablece je a quías en e ellos, no ocul a e gonzan emen e a
ninguno de los dos g upos; an es bien, pone de mani ies o que ambos pueden
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conco da en o no a cie os alo es, aunque encuen en el undamen o de
ales alo es en uen es dis in as. Pe o la Cons i ución Eu opea no quiso in-
clui una ó mula simila : p e i ió decla a implíci amen e que el u u o pe -
enece sólo a los a eos; p e i ió a a a los c eyen es como ciudadanos de
segunda, como el emba azoso esiduo de un pasado des inado a se supe ado.
La laicidad suele se de inida como «neu alidad cosmo isional del Es-
ado»: el Es ado suspende el juicio en ma e ia me a ísica, sin comp ome e se
con es a o aquella cosmo isión (ya que sus leyes an di igidas a ciudadanos
que p o esan cosmo isiones di e sas: c is ianos, a eos, musulmanes…). En la
p ác ica, la «neu alidad» en cues ión e mina a menudo uncionando como
una ley del embudo: cada ez que el c eyen e eligioso aspi a a e e lejados
sus alo es u opiniones en las leyes, se le dice que «es á imponiendo sus c e-
encias a oda la sociedad» (nunca se le dice lo mismo al a eo cuando in en a
que las leyes e lejen su isión de las cosas). El cons i uyen e eu opeo ha p o-
cedido en o ma simila a la ho a de escoge en e el modelo cons i ucional
«con esional» y el laicis a. Su «neu alidad» consis e, no en busca una posible
equidis ancia a la polaca, sino en i a uno de ellos a la basu a5.
2. UNA EUROPA POSTHISTÓRICA Y POSTIDENTITARIA
Las Cons i uciones, decíamos an es, si en, en e o as cosas, pa a mos-
a y consolida la au ocomp ensión de una sociedad. Al desdeña los dos mil
años de pasado c is iano, la Cons i ución Eu opea enuncia al que obje i a-
men e es, sin duda, el asgo his ó ico-cul u al paneu opeo más e iden e: lo
único que compa en ealmen e países que, po lo demás, ienen his o ias y
p esen es muy di e sos. Como indica Weile , si iajamos desde los U ales
has a Galway y desde Hamme s es has a Ta i a, a ia án eno memen e los
5«El sen ido de la p emisa agnós ica del Es ado es p ecisamen e ga an iza el econocimien o
an o de la sensibilidad eligiosa […] como de la sensibilidad laica. Exclui la sensibilidad e-
ligiosa del P eámbulo, po lo an o, no es ealmen e una opción agnós ica; no iene nada que
e con la neu alidad. Signi ica simplemen e p i ilegia , en la simbología del Es ado, una
isión del mundo espec o a o a, haciendo que odo es o pase po neu alidad» (J. WEILER,
op. ci ., p. 65). «Ques a cul u a oggi non è p op iamen e laica […]. [Q]ues a cul u a è laicis a.
Essa i ide alla eligione, la denig a, la conside a “supe a a”, la a a come una supe s izione,
come esiduo di un’e a mi ologica […]» (M. PERA, Pe ché dobbiamo di ci c is iani: Il libe alismo,
l’Eu opa, l’e ica, Mondado i, Milán 2008, p. 93). «Fo Eu ope’s eli es, Ch is iani y is a bes
i ele an , a wo s an obs acle o social p og ess and he expansion o human igh s» (Ph.
JENKINS, God’s Con inen , ci ., p. 39).
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idiomas, las cos umb es, los ni eles de iqueza… lo único que no a ia á son
las ca ed ales p esidiendo las ciudades. Lo único omnip esen e es la c uz: la
encon a emos en umbas del año 511, 1011, 1511 o 2011.
¿En qué ci a su iden idad es a Eu opa que da la espalda a su pasado? El
p opio P eámbulo nos lo dice: «la igualdad de las pe sonas, la libe ad y el es-
pe o a la azón»; «el papel cen al de la pe sona y de sus de echos in iolables»;
«el espe o a la ley». Y bien, es cie o que ales alo es susci an la ap obación
de p ác icamen e odos los eu opeos. El «p oblema» es que ambién susci an
la ap obación, al menos nominal, de odos los no eu opeos. Es deci : no hay
en ellos nada de especí icamen e eu opeo; se a a de alo es uni e sales. Los
encon a emos ambién en la Cons i ución de EEUU… y en la de Bu án, y
en la de Tanzania. Si se eu opeo consis e en c ee en «la libe ad y el espe o
a la azón», odo el mundo puede se lo. Ma cello Pe a ha llamado a es o la
«pa adoja de la iden idad eu opea»6. La iden idad eu opea esul a ía se pu-
amen e uni e sal… es deci , esul a ía se una no-iden idad. Pues la iden idad
es, po de inición, algo que le dis ingue a uno de los demás.
La pa adójica iden idad eu opea es iba ía… en ca ece de iden idad. Chan-
al Delsol ha hablado de una e iginosa « olun ad de acío», que es a la ez mo-
des a y p e enciosa. Modes a en lo que iene de au odespojamien o y
au onegación: Eu opa, an dispues a siemp e a espe a las iden idades cul u ales
o áneas (la moda «mul icul u alis a»), enuncia a una iden idad cul u al p opia.
Pe o es a modes ia es sólo apa en e, y pod ía esconde una o ma de sobe bia:
Eu opa se e a sí misma como una modalidad más e olucionada de humanidad,
una humanidad pos -iden i a ia que ya no necesi a aíces y puede alimen a se
sólo de alo es uni e sales abs ac os7. Tene iden idad cul u al es á bien pa a
odos esos a asados a icanos y asiá icos (no sólo «es á bien»: es que el eu opeo
6«[P]oiché i “p incipi” e i “ alo i indi isibili e uni e sali” di cui pa la la Ca a ascendono, pe
de inizione, qualunque collocazione s o ico-geog a ica, […] ne consegue che la Ca a eu opea
[…] è una ca a cosmopoli a, cioè ha come e e en e l’in e a umani à» (M. PERA, Pe ché dobbiamo
di ci c is iani, ci ., p. 77). «Elle [la Cons i ución Eu opea] e ien à impose de o ce à l’ensemble
des Eu opéens une au e iden i é que celle qui es éellemen la leu . Une iden i é d’ailleu s sans
épaisseu e sans cohé ence. Ca elle se ai ondée seulemen su les “d oi s de l’homme”, la “dé-
moc a ie”, e c., ou ce qu’on c oi , à o , ê e enu des seules “Lumiè es”» (P. NEMO, «Les a-
cines ch é iennes de l’Eu ope e leu dénéga ion», ci ., p. 63).
7«Ce e olon é du ide […] exp ime à la ois la modes ie e la p é en ion. […] P é en ion: celle
de ouloi ê e sans on iè e e sans dé ini ion, seule exp ession de l’Uni e sel pendan que
ou es les au es con ées son engluées dans leu pa icula i é» (Ch. DELSOL, «L’a i ma ion de
l’iden i é eu opéenne», en Ch. DELSOL y J.-F. MATTÉI, L’iden i é de l’Eu ope, ci ., p. 3).
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mul icul u alis a espe a que los no-occiden ales pe se e en en sus espec i as
iden idades cul u ales de o igen, que an o colo ido é nico apo an a nues as ca-
lles)8. Pe o los eu opeos i imos ya más allá de oda iden idad. Toda ía hay clases.
Es a opción po la iden idad hin, po la «iden idad pos iden i a ia», po-
d ía se in e p e ada como una cie a «ge manización de Eu opa». Ab umada
po su pasado, auma izada po los c ímenes come idos en su nomb e en la
p ime a mi ad del siglo XX, Alemania lle a ya a ias gene aciones ensayando
la «iden idad pos nacional» (Habe mas). ¿Cómo se alemán después de Aus-
chwi z? Reduciendo la ge manidad a la Ley Fundamen al de Bonn, en en-
diendo Alemania como un puñado de p incipios uni e sales: al alemán no le
es á pe mi ido o o pa io ismo que el Ve assungspa io ismus9.
Aho a bien, el sínd ome pos nacional alemán en ealidad a ec a a oda Eu-
opa (como sínd ome, no ya pos nacional, sino pos ci ilizacional). Es Eu opa en
su conjun o, no sólo Alemania, la que salió auma izada de la sob edosis de His-
o ia de su dan esca p ime a mi ad del siglo XX: dos gue as mundiales, el Lage
y el Gulag, las gue as ci iles española, usa y g iega, con lic os coloniales10…
8«El de enso de […] las iden idades indígenas alo a la plu alidad cul u al y el colo ido é nico
en cuan o ales, con independencia de que la pe enencia a las “comunidades” en cues ión
a o ezca o no la ealización, la elicidad o la libe ad pe sonales. Desde un ela i ismo cul-
u al in ansigen e, el mul icul u alis a insis e en a ibui el mismo alo a odas las cosmo-
isiones y adiciones, y exige que cada indi iduo quede de ini i amen e a apado po su
cul u a de o igen. En el caso de los pueblos indígenas, debe ene se en cuen a que se a a en
algunos casos de cul u as muy p imi i as, inculadas a una ida de cazado es- ecolec o es (en
el caso de las ibus del Amazonas) o de ag icul u a de subsis encia (en el al iplano). El mul-
icul u alis a quie e ija a esas pe sonas en su o ma de ida adicional (quizás expe imen ada
como cha a, du a o empob ecedo a po sus p opios p o agonis as), a la mayo glo ia de la
di e sidad y la au en icidad cul u ales» (F. J. CONTRERAS PELÁEZ, «Los de echos indígenas
en las nue as Cons i uciones hispanoame icanas», en espe a de publicación).
9Vid. J. HABERMAS, Iden idades nacionales y pos nacionales, Tecnos, Mad id 2007. HABERMAS des-
a olló el concep o de «pa io ismo cons i ucional» en pugna con his o iado es como E ns
NOLTE o Michael STÜRMER, en la que dio en llama se His o ike s ei de 1986: c . P. BALDWIN,
Hi le , he Holocaus , and he His o ians Dispu e, Beacon P ess, Bos on 1990.
10 «El alan e mo al dominan e en la Eu opa de la posgue a e a el de a epen imien o po dos
desa ue os his ó icos: el colonialismo y el nazismo. […] [L]os eu opeos de la posgue a sen-
ían una ilegi imidad mo al que se acen uó con el paso de las décadas. El es ado de ánimo
impe an e quedó esumido en The Ma ch, una película que la BBC 1 emi ió con mo i o de
la One Wo ld Week en 1990. En ella, un líde ca ismá ico llamado El Mahdi conduce a un
cua o de millón de pe sonas en una ma cha de 5.000 km desde un campo de e ugiados sud-
anés has a Eu opa bajo la consigna “somos pob es po que sois icos”. Una consigna que la
película hacía poco po con adeci » (Ch. CALDWELL, La e olución eu opea, ad. de J. Ma-
ne a, Deba e, Mad id 2010, pp. 20-21).
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Como las gue as mundiales ue on susci adas po el choque de nacionalismos
exace bados, Eu opa « i a el niño con el agua del baño»: nunca más las iden i-
dades, nunca más las polí icas de ue za, nunca más la «ase i idad» his ó ica11
… Eu opa sale de su apocalipsis de 1914-45 con la cabeza gacha; quie e, como
dijo Raymond A on, «apea se de la g an His o ia»12: se deshace de sus impe ios
coloniales, enuncia al músculo mili a (sabiéndose p o egida po el pa aguas
no eame icano … al que, eso sí, el eu opeo se pe mi i á el lujo de zahe i po
«maniqueís a», «cowboy», «p ima io»); se acu uca en un incón del mundo,
casi pidiendo pe dón po exis i (¿no son odas las modas ilosó icas de los 50 en
adelan e –es uc u alismo, decons ucción, pos mode nismo, mul icul u alismo,
e c.– o mas de au odenig ación ci ilizacional?13; ¿no concluyen –po una ía u
o a– en a i maciones del ipo: «la e dad obje i a no exis e; cada cul u a iene
de echo a su e dad … sal o la occiden al, que es explo ado a, impe ialis a y c i-
minógena, como demues a nues a his o ia ecien e»?)14. «El mundo en e o nos
odia y lo me ecemos sob adamen e: al es la con icción de una mayo ía de eu o-
peos. […] Nada es más occiden al que es e odio a Occiden e: es a pasión po
maldeci se, po lace a se…» (Pascal B uckne )15.
El incon enien e de «apea se de la His o ia»… es que la His o ia no es á
dispues a a de ene se, ni las demás ci ilizaciones (nada inclinadas al au odesp e-
11 «[U]ne idée géné euse e ausse aîne- -elle dans les ce eaux eu opéens: gommons les iden i és,
oublions-les, e , ou es aisons de comba abolies, la paix s’é abli a… Oublions les eligions: plus
jamais la Sain -Ba hélemy [ma anza de p o es an es a manos de los ca ólicos en 1572]. Oublions
les na ions: plus jamais les anchées de 1914 […]. Oublions les idéologies: plus jamais Auschwi z
e la Kolyma» (Ch. DELSOL, “L’a i ma ion de l’iden i é eu opéenne”, ci ., pp. 1-2).
12 «A los eu opeos les gus a ía apea se de la his o ia, de la g ande his oi e, de la his o ia que se
esc ibe con le as de sang e. O os, que se cuen an po cen ena es de millones, desean en a
en ella» (R. ARON, Pensa la gue a: Clausewi z, Cen o de Publicaciones del Minis e io de
De ensa, Mad id 1993, p. 284).
13 «De l’exis en ialisme au décons uc ionnisme, ou e la pensée mode ne s’epuise dans la dénon-
cia ion mécanique de l’Occiden don elle souligne l’hypoc isie, la iolence, l’abomina ion. […]
Le emo ds a cessé d’ê e lié à des ci cons ances his o iques p écises, il de ien dogme […]. Le
de oi de péni ence […] in e di au bloc occiden al, coupable de ou e l’e e ni é, de juge , de
comba e d’au es égimes, d’au es E a s, d’au es eligions. Nos c imes passés nous in imen
de ga de bouche close. No e seul d oi es le silence. Il o e ensui e aux epen is le con o du
e ai . Rése e, neu ali é, se on no e édemp ion» (P. BRUCKNER, La y annie de la péni ence:
Essai su le masochisme occiden al, Be na d G asse , Pa is 2006, pp. 14-15).
14 «Mul icul u alism was concei ed by he Wes e n eli es no o celeb a e all cul u es bu o
deny hei own: i is, hus, he eal suicide bomb» (M. STEYN, Ame ica Alone: The End o he
Wo ld as We Know I , Regne y Publishing, Washing on DC 2006, p. 194).
15 P. BRUCKNER, op. ci ., pp. 19 y 50.
FRANCISCO J. CONTRERAS PELÁEZ
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IUS CANONICUM / VOL. 51 / 2011
cio) a sali de ella (la ase de A on e minaba así: «mien as Eu opa quie e apea -
se de la g an His o ia, o os, cuyo núme o se cuen a po cen ena es de millones,
quie en en a en ella»). De hecho, as 1945 la «g an His o ia» sigue adelan e
con la Gue a F ía. Una «gue a» que el eu opeo (al menos, el eu opeo de iz-
quie das) se nega á siemp e a asumi como al: ende á a pensa que la amenaza
so ié ica es un p oduc o de la an asía pa anoica de esos ame icanos pasados de
es os e ona; c i ica á el «pelig oso belicismo yanqui» (mo ilización con a el
despliegue de misiles, e c.) y o a á, a menudo, a Pa idos Comunis as que sim-
pa izan con el enemigo (en F ancia o I alia, en po cen ajes supe io es al 20% e
incluso el 30% del elec o ado). Robe Kagan analizó ce e amen e es a men a-
lidad de «niño mimado» en su ob a Pode y debilidad: en el ondo, los eu opeos
saben que, si las cosas se ponen ealmen e eas, los ame icanos end án a sal a les
(como han hecho ya a ias eces)16; mien as an o, se pe mi en el lujo de mo de
la mano que les da de come , cul i ando el paci ismo de salón e in i iendo en
gas o social las can idades que no son in e idas en de ensa (Eu opa ha descui-
dado sus p esupues os mili a es desde 1945... po que se sabe p o egida po
EEUU). Cuando se p oduzca la inc eíble ic o ia occiden al sob e el bloque co-
munis a en 1989 (inc eíble po lo ulminan e, o al e inc uen a), p ác icamen e
nadie en Eu opa la celeb a á como al: en ealidad, Eu opa había p e endido i i
como si la Gue a F ía no ue a con ella17.
16 T as la ges iculación an ibelicis a de muchos eu opeos se esconde, según Robe KAGAN, un
ali io sec e o inculado a la con icción de que EEUU da á buena cuen a de las amenazas ex-
e io es: «En gene al, los eu opeos suponen, aunque se esis an a admi i lo en su ue o in-
e no, que siemp e que I ak o alguna o a nación “p osc i a” pueda su gi como un pelig o
e dade o y p esen e –no uno me amen e po encial-, Es ados Unidos ha á algo al espec o»
(R. KAGAN, Pode y debilidad: Eu opa y Es ados Unidos en el nue o o den mundial, ad. de M.
Ramí ez, Tau us, Mad id 2003, pp. 53-54). Eu opa se pe mi e c i ica al she i , al genda me
mundial, aunque en el ondo ag adece que exis a uno: «Es ados Unidos ac úa a la mane a de
un she i in e nacional –au op oclamado quizás, pe o gene almen e bien enido de odos
modos- que ela po impone algo de paz y jus icia en lo que e como un mundo sin ley,
donde es p eciso disuadi o des ui a los malhecho es, po lo común a pun a de pis ola. Eu-
opa, po no sali nos de es a ieja película del Oes e, es más bien el enca gado del saloon. Y
los malos suelen dispa a al she i , no al enca gado» (R. KAGAN, op. ci ., p. 57).
17 «One o he mos ob ious e u a ions o F ancis Fukuyama’s amous hesis The End o His o y […]
is ha he ic o s didn’ see i as such. Ame icans […] may alk abou “winning” he Cold Wa , bu
he F ench and he Belgians and he Ge mans don’ . Ve y ew B i ish do. […] [T]he e was no sense
on he Con inen ha ou Big Idea had bea en hei Big Idea. […] [I] ’s ha d o c edi he ci izens
o F ance o I aly as ha ing made any se ious con ibu ion o he de ea o Communism. Au con-
ai e, millions o hem o ed o i , yea in, yea ou » (M. STEYN, Ame ica Alone, ci ., p. xxx ii).
¿POR QUÉ LOS TRATADOS EUROPEOS EVITAN MENCIONAR EL CRISTIANISMO?
522 IUS CANONICUM / VOL. 51 / 2011
«bien» y «mal»)36, los eu opeos somos «complejos» y pensamos que « odo iene
muchas ca as»37; si los ame icanos son pu i anos, los eu opeos somos libe inos38.
Así, Jü gen Habe mas, admi iendo que Eu opa necesi a elemen os de iden-
idad hickque ayan más alla de las consabidas alusiones hina alo es uni e sales,
los busca en e e encias ideológicas ípicamen e izquie dis as: paci ismo, Es ado
social39, ecologismo… Es a concepción sec a ia de la eu opeidad ( esumible en
la ecuación «se eu opeo es igual a se de izquie das») alcanzó quizás su máximo
p edicamen o du an e los meses que p ecedie on y siguie on a la gue a de I aq
en 2003. Cuando el p esiden e Rod íguez Zapa e o dijo en 2004 « ol emos al
co azón de Eu opa», en endía po «Eu opa» exac amen e es o.
Exis e una a ian e aun más discu ible de la concepción an e io : es la
que ci a la quin aesencia de la eu opeidad en los «nue os de echos» de i-
ados de la e olución cul u al de los 60: abo o, pe misi idad sexual, ma-
imonio gay, e c. El sociólogo holandés Pim Fo uyn –un ogoso cul u al
wa io que c eó un pa ido p opio y llegó a cosecha esul ados elec o ales
no ables, an es de se asesinado en 2002 po un ecologis a– de endió una
concepción de es e ipo en su ob a Con a la islamización de nues a cul u a
(1997)40. El no elis a alemán Pe e Schneide decla ó hace unos años: «Eu-
36 Dos g andes hi os de la ame ico obia eu opea ue on las chanzas sob e el discu so del p esiden e
REAGAN que desc ibió a la URSS como «impe io del mal» y el del p esiden e BUSH sob e los
egímenes no co eano, i aní e i aquí como «eje del mal». Na u almen e, sólo a un simplis a
cowboy se le ocu i ía llama «maligno» al égimen que ma ó a millones de pe sonas en el Gulag
y en la hamb una uc aniana, o al que ha con e ido su país en una p isión, o al que gaseó a 5000
ku dos, o al que ma a a homosexuales, lapida adúl e as y p omue e el e o ismo.
37 «The biblical e e ences in poli ics, he di ision o he wo ld be ween good and e il, hese
a e hings ha [Eu opeans] simply don’ ge . In a numbe o a eas, i seems o me ha we
[Eu opeans and Ame icans] a e no longe pa o he same ci iliza ion» (F. HEISBOURG [di-
ec o de la Fundación pa a la In es igación Es a égica de Pa ís], ci ado en S. SLOAN, «Re-
ligion and Poli ics: All he P esiden ’s T u hs», In e na ional He ald T ibune, May 18, 2005).
38 La incues ionabilidad de una libe ad sexual ilimi ada (al menos, en e adul os, y en Holanda
ya se ele an oces a a o de la despenalización de la pede as ia) pa ece el único y úl imo
dogma de una Eu opa po lo demás desc eída y ela i is a: «A algunos legislado es les ponen
ne iosos los indicios de desin eg ación amilia –el índice de ilegi imidad del 43% en G an
B e aña, po ejemplo-, pe o aquellos que elacionan su ne iosismo con los ecelos hacia la
libe ación sexual ([la exminis a] Ch is ine BOUTIN en F ancia y [la exminis a] Ann WIDE-
COMBE en Ingla e a, po ejemplo) susci an más mo as que apoyos. La ap obación pública de
la libe ación sexual pa ece casi obliga o ia» (Ch. CALDWELL, La e olución…, ci ., p. 237).
39 Vid. J. HABERMAS, Time o T ansi ions, Poli y P ess, Camb idge 2006, p. 71 y ss.
40 P. FORTUYN, Tegen de islamise ing an onze cul uu : Nede landse iden i ei als undamen , A.
W. B una, 1997.
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IUS CANONICUM / VOL. 51 / 2011
opa se e aho a desa iada a de ende sus alo es y p incipios, an o en casa
como en el ex anje o. Las líneas de con lic o […] mues an es g andes
emas: la igualdad y au ode e minación sexual de las muje es y los homose-
xuales, la libe ad de opinión en la p ensa y los de echos de la laicidad en e
al mundo sag ado»41. El gobie no holandés ha p oducido un ídeo que
mues a «los alo es de la sociedad holandesa» a los inmig an es que han
solici ado pe miso de esidencia (sus eacciones son es udiadas, y los que
deno an abie o desag ado en denegada su solici ud): el ídeo mues a,
en e o as cosas, homb es besándose y muje es exhibiéndose en opless en
las playas. También el gobie no egional de Baden-Wü embe g some e a
los solici an es de asilo a un es simila : un cues iona io en el que, jun o a
p egun as o almen e azonables («¿ e us ed alguna jus i icación a los a en-
ados del 11 de sep iemb e?»), igu an o as muy p oblemá icas («¿cómo
eacciona ía us ed si su hijo le dije a que es homosexual y que quie e i i
con o o homb e?»).
Es as p egun as –y, más gené icamen e, es a concepción que ci a la esencia
de la eu opeidad en la é ica sexual sesen ayochis a– son p oblemá icas… po que
muchos eu opeos na i os ambién «suspende ían»42. Los c is ianos eu opeos e-
acciona ían con desag ado en e al opless y el besuqueo masculino, y con es a ían
quizás que in en a ían explica a su hijo que la homosexualidad ac i a es pecado,
y que exis en e apias que pe mi en supe a la inclinación homosexual. Na u al-
men e, cualquie occiden al conside a una abominación la ejecución de homo-
sexuales en I án: el echazo de semejan e ba ba ie sí o ma pa e del pa imonio
mo al común a odos los eu opeos. Pe o eso es una cosa, y o a p e ende exclui
de los alo es eu opeos a cualquie a que albe gue el mínimo epa o mo al en e
a la homosexualidad ac i a. Las consecuencias de es o se ían ab umado as: los
c is ianos se e ían concep uados como la an i-Eu opa (p ecisamen e lo que su-
ge ía el P eámbulo de la Cons i ución)43. Hay ya inquie an es sín omas de es a
41 Ci ado en Ph. JENKINS, God’s Con inen , ci ., p. 248.
42 «O he ques ions [o he Baden-Wü embe g es ] would be a eal obs acle […] o poli ical
mode a es who a e conse a i e on mo al and gende issues, who do no suppo wide- ang-
ing ideas o gay igh s, o who ha e se ious qualms abou public nudi y. This would ce ainly
be ue among Muslims bu also hose Ch is ians o Jews o whom accep ance o ull ho-
mosexual equali y would cons i u e an acid es » (Ph. JENKINS, God’s Con inen , ci ., p. 275).
43 «Los líde es polí icos p egun an si los musulmanes acep a án nues os alo es. Yo p egun o:
¿qué alo es son esos? ¿El ma imonio gay? ¿La eu anasia?» (A. SIMONIS, Obispo de U ech
[ci ado en Ph. JENKINS., op. ci ., p. 276]).
¿POR QUÉ LOS TRATADOS EUROPEOS EVITAN MENCIONAR EL CRISTIANISMO?
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e olución: clé igos (Ake G een, Dale McAlpine) a es ados po p oclama en
público los c i e ios bíblicos sob e la homosexualidad ac i a; agencias b i ánicas
de adopción ce adas po no p es a se a ami a la adopción de niños po pa ejas
homosexuales; g upos españoles de comunicación (In e economía) mul ados po
emi i comen a ios c í icos sob e el des ile del O gullo Gay44.
Ci a la iden idad eu opea en los «nue os de echos» es dispa a ado: im-
plica ía que el alma de Eu opa se iden i ica con unos c i e ios é ico-sexuales
ecien ísimos (no ienen más de 30 años) y echazados po un po cen aje im-
po an e de eu opeos (¡po no habla de los inmig an es!)45. Si se eu opeo
signi ica aplaudi en usiás icamen e el ma imonio gay, en onces no lo ue on
Shakespea e, ni Dan e, ni Chu chill, ni Ma x, ni F eud… E asmo, Tomás
Mo o o Kan queda ían desplazados po Bibiana Aído como eu opeos a que-
ípicos.
5. ACEPTAR LAS RAÍCES CRISTIANAS
En su amosa ob a ¿Qué es una nación?, E nes Renan a i mó que la iden-
idad nacional es jánica: mi a simul áneamen e hacia el pasado (conciencia de
unas aíces comunes) y hacia el u u o (p oyec o colec i o). «Tene glo ias co-
munes en el pasado, una olun ad común en el p esen e; habe hecho g andes
cosas jun os, que e hace las oda ía: he aquí las condiciones esenciales pa a
se un pueblo»46. La Cons i ución Eu opea quiso pone los cimien os de una
supe nación eu opea, pe o lo hizo mi ando sólo hacia el po eni (un p oyec o
con inen al de democ acia, de echos humanos, e c.), y enegando implíci a-
men e de su pasado ( aíces c is ianas). Renan hab ía dicho que esos e an unos
cimien os muy débiles.
C eo que la azón p incipal po la que el cons i uyen e eu opeo ol ió la
espalda al pasado c is iano es la suposición de que hay una up u a lógica e
his ó ica en e el c is ianismo y los alo es eu opeos ac uales (democ acia, li-
44 Sob e el ema, id. G. KUGLER, «No Successo o Don Camillo: On he Ma ginaliza ion o
Ch is ians in Eu ope», en G. y M. KUGLER (eds.), Exi ing a Dead End Road: A GPS o Ch is-
ians in Public Discou se, Kai ós Publica ions, Viena 2010, pp. 7-23; c . M. PHILLIPS, The Wo ld
Tu ned Upside Down, Encoun e Books, London-New Yo k 2010, pp. 101 y ss.
45 «No es bueno e ique a unas disposiciones sexuales y de géne o o almen e nue as como
“p incipios eu opeos undamen ales”» (Ch. CALDWELL, La e olución…, ci ., p. 238).
46 E. RENAN, ¿Qué es una nación?-Ca as a S auss, ad. de A. de Blas, Alianza, Mad id 1987, p.
82.
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IUS CANONICUM / VOL. 51 / 2011
be ad, de echos humanos, e c.). Gisca d y los demás es aban p o undamen e
imbuidos de la e sión «p og esis a» de la His o ia, según la cual los alo es
democ á icos su gie on a pesa del c is ianismo, en du a compe encia con él.
Pe o esa isión de la His o ia deja mucho que desea . Los ideales libe al-
democ á icos mode nos p oceden en ealidad de los alo es c is ianos. Na u-
almen e, és a es una a i mación « ue e», pa a cuya jus i icación concep ual
de allada ca ecemos aquí de espacio.
Señalemos simplemen e que la noción de dignidad humana -la idea
según la cual la me a pe enencia a nues a especie con ie e al indi iduo
cie os de echos inalienables- encuen a una undamen ación insupe able
en la c eencia c is iana en la iliación di ina: el homo sapiens no es el p o-
duc o o ui o de una lo e ía bioquímico-cósmica ca en e de sen ido, sino
la c ia u a p edilec a de un Dios amo oso. De ahí de i a su dignidad: de lo
al o. Cualquie o a explicación con ie e la dignidad, al inal, en una au-
osac alización olun a is a (« enemos dignidad po que así lo hemos deci-
dido») y selec i a (« ienen dignidad sólo aquellos que decidamos que la
ienen» [po ejemplo, úl imamen e hemos dec e ado que los e os y en e -
mos e minales ca ecen de ella]). Sólo la eligión con ie e a la dignidad hu-
mana un undamen o sólido (si el homb e es hijo de Dios –y no un cap icho
de la química del ca bono– en onces es ealmen e sag ado; su dignidad es
en onces obje i a, y no au oa ibuida).
El c is ianismo ha hecho posible el concep o de de echos humanos al p o-
po ciona la idea de una dignidad in iolable del indi iduo. Pe o ambién ha con-
ibuido a ello de una segunda o ma: poniendo las bases de la desac alización del
pode y de la dualidad de ó denes (¡es deci , de la laicidad!: «al césa , lo que es del
césa », e c.)47. Is ael su ge en la His o ia como una excepción dualis a (sepa ación
del pode empo al y el espi i ual) en un mundo de «mona quías sag adas» eo-
c á icas, donde el ey es el dios [ a aones egipcios] o habla con los dioses. En Is-
ael –y, después, en la c is iandad– el pode es desac alizado: sólo Dios es Dios; el
47 «Il n’y a ien de plus ch é ien que la laïci é! […] Pou le peuple biblique, l’É a ne se a plus
jamais une sou ce de é i é ni un modèle mo al, il se a à jamais désac alisé. […]. Même au
plus o de son in luence his o ique, l’Église s’es abs enue d’exe ce un pou oi empo el
di ec . […] [C]e son les égimes an ich é iens ondés su des idéologies ma é ialis es ou
païennes qui on esac alisé l’É a e c éé des idéologies d’É a ana iques» (Ph. NEMO, «Les
acines ch é iennes de l’Eu ope …», ci ., pp. 54-55).
¿POR QUÉ LOS TRATADOS EUROPEOS EVITAN MENCIONAR EL CRISTIANISMO?
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Es ado no es di ino, ni el ey es un dios; el Es ado es alible (y, po an o, su au o-
idad debe se some ida a con ol y limi ación). El Es ado no sal a48.
El mismísimo Habe mas ha econocido odo es o: «Pa a la au ocom-
p ensión no ma i a de la mode nidad, el c is ianismo ha ep esen ado más
que un me o p eceden e o ca alizado . El uni e salismo iguali a io –del cual
de i a on las ideas de libe ad y solida idad social, conducción au ónoma
de la ida y emancipación, conciencia mo al indi idual, de echos humanos
y democ acia– es un he ede o di ec o de la é ica judía de la jus icia y de la
é ica c is iana del amo . Es e legado ha sido obje o de una cons an e ap o-
piación e in e p e ación c í ica, sin su i ans o maciones sus anciales. Al
día de hoy, no exis e ninguna al e na i a a él. […] Seguimos alimen ándonos
de esa uen e. Todo lo demás son chácha as pos mode nas»49.
Con es as palab as (que implican, desde luego, un gi o adical espec o a su
ayec o ia an e io ), Habe mas es á con es ando a i ma i amen e a la p egun a
que E ns W. Böcken ö de o mula a en los años 60: «¿Se nu e el Es ado libe al
secula izado de p esupues os no ma i os que él mismo no puede ga an iza ?»50.
En e ec o, la democ acia libe al su gió de un humus cul u al muy conc e o: un
humus en el que el c is ianismo (jun o al sus a o g eco omano) juega un papel
cen al. No es casualidad que las ideas de de echos humanos, Es ado de De echo,
e c. hayan su gido en Occiden e y encuen en en Occiden e sus ealizaciones
más du ade as y pe ec as. Tampoco es casual que el único país del mundo que
ha sido in a iablemen e libe al y democ á ico desde su nacimien o (y el que sal ó
la democ acia en e a los o ali a ismos nazi y so ié ico) –Es ados Unidos– sea
ambién el más c is iano de Occiden e.
48 «Es a desac alización del pode en Eu opa ue u o del judeoc is ianismo; […] y [és a] es la
azón po la que la democ acia solamen e apa eció y es p obable que solamen e pueda lo ece
en Occiden e. […] Fue on los p o e as heb eos […] quienes inaugu a on la di isión y la lucha
ecunda del pode espi i ual y el pode empo al. El p o e a no se some e al pode del ey. No
duda en acudi a palacio e in e pela le […]. [E]l pode empo al, en cuan o al, no pa icipa en
la economía de la sal ación. És a depende únicamen e de la con e sión in e io de las pe sonas,
en la que abajan los p o e as y los san os. El Es ado iene como misión hace que eine el o den,
impedi que la sociedad se con ie a en un in ie no, pe o no iene en sus manos la lla e del pa-
aíso» (Ph. NEMO, ¿Qué es Occiden e?, Go a a Go a, Mad id 2007, pp. 81-82). C . G. MADDOX,
Religion and he Rise o Democ acy, Rou ledge, London-New Yo k 1996.
49 J. HABERMAS, «A Con e sa ion Abou God and he Wo ld», en Time o T ansi ions, Poli y
P ess, London 2006, pp. 150-151.
50 «Die En s ehung des S aa es als Vo gang de Säkula isa ion», en Rech , S aa , F eihei [1967],
Suh kamp, F anc o del M. 1991, p. 112.
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Cla o, en la his o ia del c is ianismo no odo es luminoso: exis ie on la In-
quisición, las gue as de eligión, la condena eclesiás ica de las libe ades mode nas
du an e el siglo XIX… Pe o la cul u a occiden al disponía de los an ído os ade-
cuados pa a eacciona con a ales ex a íos; los an ído os es aban en su mismo
ADN: en el acionalismo g iego y el eo-humanismo c is iano51. Una y o a ez,
e o mado es, san os, undado es, ac i is as an i-escla i ud, e c., podían ol e a
la uen e: al se món de la Mon aña; a «ya no hay judío ni g iego, no hay escla o
ni amo, no hay a ón ni muje , pues odos sois uno en C is o Jesús» (Gal. 3, 28).
El agnós ico Ma cello Pe a52 lo ha is o con cla idad (y el pensamien o
del úl imo Habe mas a en la misma di ección)53: el libe alismo no es au osu-
icien e ni au o undado54. P i ado de su aíz p epolí ica na u al, iende a duda
de sí mismo, a degene a en el ela i ismo y el p ocedimen alismo55. Es lo que
ocu e en la ac ualidad. La democ acia ela i is a puede au odes ui se.
«El libe al –esc ibe Pe a– es c is iano. Lo es aunque no lo sepa»56. Lo es
po que sus alo es libe al-democ á icos no son más que alo es c is ianos se-
cula izados (aunque él no sea conscien e de esa iliación). Y, como indican Pe a
y Habe mas, la p ese ación del libe alismo no se á posible sin una cie a e-
c is ianización de Eu opa57. «Rec is ianización» que no consis e necesa ia-
51 «In alcune asi della sua s o ia, il c is ianesimo è s a o ondamen alis a […]. Ma l’an ido o
miglio e con o il ondamen alismo è il c is ianesimo medesimo» (M. PERA, Pe ché …, ci .,
pp. 124-125). «I libe ali hanno in o una ba aglia con o la Chiesa, ma hanno a u o come
allea o il c is ianesimo» (M. PERA, op.ci ., p. 48).
52 Vid. M. PERA y J. RATZINGER, Sin aíces: Eu opa, ela i ismo, c is ianismo, islam, Península,
Ba celona 2006.
53 Vid. J. HABERMAS y J. RATZINGER, Dialéc ica de la secula ización: Sob e la azón y la eligión,
Encuen o, Mad id 2006.
54 «[I]l c is ianesimo –con quella sua idea dell’uomo c ea o a immagine di Dio […]- è la eli-
gione che ha in odo o il alo e della digni à pe sonale, senza il quale non c’è né libe à, né
uguaglianza, né solida ie à, né gius izia. […] Oggi che è di en a o an ic is iano, il libe alismo
è senza ondamen i e le sue libe à sono appese nel uo o. […] Se non ogliamo che degene i
ul e io men e, dobbiamo es i ui gli il senso dei suoi ondamen i c is iani» (M. PERA, Pe ché
…, ci ., pp. 6-7).
55 «Libe alismo e c is ianesimo sono congene i. […] Pe man ene e una socie à libe ale […]
occo ono un e hos e delle i ù. Non bas ano libe e is i uzioni, libe i giudici, una libe a
s ampa. […] Il di e o p incipale dell’a uale libe alismo è quello di esse si i i a o in una di-
mensione solo poli ica e p ocedu ale e di dimen ica e di esse e una adizione con speci ici
e densi con enu i e ici, la quale a onda le sue adici nella s o ia eu opea, di cui la s o ia c i-
s iana […] è pa e essenziale» (M. PERA, Pe ché …, ci ., pp. 44-45).
56 M. PERA, Pe ché …, ci ., p. 45.
57 Me ocupé del ema en F. J. CONTRERAS PELÁEZ, «Eu opa: agonía del sesen ayochismo, ¿ e-
o no del c is ianismo?» (Pe sona y De echo, ol. 58 [2008], pp. 300-367).
¿POR QUÉ LOS TRATADOS EUROPEOS EVITAN MENCIONAR EL CRISTIANISMO?

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men e en una ecupe ación masi a de la e eligiosa (aunque, ¿quién sabe?…
la eligión es á en alza en odo el mundo58, e incluso en Eu opa hay ímidos
sín omas de e i alización)59, pe o sí en una concienciación gene alizada de
que los eu opeos somos, ine i ablemen e, «c is ianos cul u ales». «C is iano
cul u al» es aquél que, enga o no e eligiosa, alo a la apo ación insus i uible
del c is ianismo a la iden idad occiden al. Es la posición del p opio Pe a, que
se au ode ine como un admi ado del c is ianismo que no posee el don de la
e: «Admi ado del c is ianismo es aquél que sabe que el c is ianismo ha cam-
biado el mundo, que nos ha aído una e olución mo al de amo , igualdad y
dignidad sin p eceden es, y que esa e olución despliega oda ía hoy sus e ec-
os; que sin es a e olución el mundo se ía peo , la ida en e los homb es más
sal aje, los de echos menos ga an izados, la espe anza menos undada. […]
Ambos [c is ianos eligiosos y «c is ianos cul u ales»] ienen un don. Pa a los
c eyen es en el p ime sen ido, el «don de Dios» es la g acia, la g a ui a y mis-
e iosa espe anza de un encuen o, de una p esencia: la Suya. Pa a los c eyen-
es en el segundo sen ido, el «don de Dios» es un pa imonio de i udes,
cos umb es, cul u a, ci ilización: la nues a»60.
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59 Po ejemplo: cua o millones de jó enes en los une ales de JUAN PABLO II, eac i ación de
los cen os de pe eg inación [San iago, Czes ochowa, Knock, Pa ay-le-Monial, Medjugo je,
e c.], éxi o del «cu so Al a» y de las «misas de Tomás», inmig ación c is iana desde países
del Su [no oda la inmig ación es musulmana], éxi o inespe ado de películas como «El g an
silencio», «La úl ima cima» o «De dioses y homb es», e c. Vid. Ph. JENKINS, God’s Con inen ,
ci , p. 55 y ss.
60 PERA, M., Pe ché dobbiamo …, ci ., pp. 56-57.
FRANCISCO J. CONTRERAS PELÁEZ
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